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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Mariana Rolleri Lacanette]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/autores/mariana-rolleri-lacanette/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Mariana Rolleri Lacanette]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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    <item>
      <title><![CDATA[Triángulo rosa: enseñar el Holocausto desde la ESI y la memoria queer]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/punto-de-encuentro/triangulo-rosa-ensenar-holocausto-esi-memoria-queer_132_12214606.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/cc0ad982-ce20-440c-8d45-c030053c1566_16-9-discover-aspect-ratio_default_1115492.jpg" width="5472" height="3078" alt="Triángulo rosa: enseñar el Holocausto desde la ESI y la memoria queer"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Dos educadores recuperan las historias de los hombres homosexuales perseguidos durante el nazismo para enseñarlas desde una perspectiva de género y diversidad. Un signo infame que ha sido adoptado y resignificado en resistencia. </p></div><p class="article-text">
        Un tri&aacute;ngulo rosa hecho estandarte. En marchas de Argentina, pero tambi&eacute;n en Europa. Hecho pin, hecho bandera. Llevado con orgullo. Un s&iacute;mbolo que se resignifica porque antes fue todo lo contrario: bajo el r&eacute;gimen nazi, miles de personas homosexuales &mdash;en su mayor&iacute;a varones&mdash; fueron perseguidas, encarceladas y deportadas a campos de concentraci&oacute;n por su identidad. Se los identificaba con un tri&aacute;ngulo rosa invertido, s&iacute;mbolo que marcaba su condici&oacute;n ante el resto de los prisioneros y los expon&iacute;a a una violencia sistem&aacute;tica que no se ensa&ntilde;&oacute; solamente con los jud&iacute;os.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo se ense&ntilde;a el Holocausto? &iquest;C&oacute;mo se ense&ntilde;a Educaci&oacute;n Sexual Integral? Las respuestas a esas preguntas son m&uacute;ltiples. Joel Kaplan y Claudio Rom&aacute;n tienen una sola que las cruza a ambas. &ldquo;Trabajamos la memoria del Holocausto desde una perspectiva de g&eacute;nero, desde un lugar poco visitado en Latinoam&eacute;rica&rdquo;, cuentan.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hace seis a&ntilde;os que Joel, educador jud&iacute;o en una escuela jud&iacute;a porte&ntilde;a, y Claudio, autodefinido como educador gay, enfocan en las historias de los Tri&aacute;ngulos Rosas, los hombres homosexuales perseguidos en la Alemania nazi. Para eso investigan, brindan cursos y <a href="https://www.youtube.com/live/9aB3l4i9RKo" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">charlas</a> y comparten <a href="https://www.pinktrianglelegacies.org/espanol" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">recursos</a> en la web.
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                Dos mujeres bailan en el cabaret Eldorado en 1929                            </span>
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        &ldquo;Somos replicadores de contenido. <strong>Nos interesa que la tem&aacute;tica sea una puerta de entrada tanto a la perspectiva de g&eacute;nero, a la Educaci&oacute;n Sexual Integral (ESI), como a la dial&eacute;ctica del Holocausto.</strong> Jugar con esas dos entradas no solamente en el aula, sino como una mirada de la historia y una mirada sobre la realidad&rdquo;, explica Joel.
    </p><p class="article-text">
        Para llevar adelante el trabajo, narraron la Historia con may&uacute;scula a partir de historias con min&uacute;scula poco representadas dentro de la memoria oficial, lo cual les implic&oacute; sortear algunas dificultades a la hora de la investigaci&oacute;n como, por ejemplo, el idioma: necesitaron traducir testimonios de las v&iacute;ctimas y material bibliogr&aacute;fico, que s&oacute;lo se hallaban en ingl&eacute;s o en alem&aacute;n.
    </p><h2 class="article-text">Hubo un s&oacute;lo un paso: del auge del &ldquo;sexo gay&rdquo; a la peor persecuci&oacute;n&nbsp;</h2><p class="article-text">
        &ldquo;<strong>Como el antisemitismo, el sentimiento antihomosexual era previo al nazismo.</strong> Son cuestiones persistentes. Las relaciones homosexuales eran penadas por el P&aacute;rrafo 175 del C&oacute;digo Penal alem&aacute;n desde 1871. Luego, el nazismo lo toma y lo profundiza&rdquo;, precisa Claudio sobre cu&aacute;les eran las condiciones preliminares a lo que luego se convertir&iacute;a en la peor persecuci&oacute;n homoodiante de la historia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;Los actos sexuales contra natura cometidos entre personas del sexo masculino, o por humanos con animales, se castigan con prisi&oacute;n; tambi&eacute;n puede sentenciarse a perder los derechos civiles&rdquo;, </em>establec&iacute;a el art&iacute;culo 175. De esta manera, no solo se penaba al sexo entre hombres, sino que adem&aacute;s se lo patologizaba al equipararlo con la zoofilia.&nbsp;
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                “Este es el lugar correcto”, decía la sugerente marquesina del cabaret Eldorado                            </span>
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        A pesar de la clandestinidad y el ascenso vertiginoso del Nacionalsocialismo hacia finales de la d&eacute;cada de los &lsquo;20, el colectivo LGBTIQ+ de Berl&iacute;n estaba en auge: se multiplic&oacute; la prensa orientada a las diversidades y las calles de la capital se llenaron de clubs, cafeter&iacute;as y cabarets donde lesbianas, gays y trans disfrutaban de su erotismo frente a otres - incluso heteros curiosos - en una aparente libertad. &ldquo;De vez en cuando, para mantener alerta a las locas, alguien gritaba &lsquo;&iexcl;Viene la polic&iacute;a!&rsquo; Todas se levantaban las faldas y corr&iacute;an&rdquo;, recuerda con brillo en lo ojos Heinz F., un homosexual sobreviviente a dos campos de concentraci&oacute;n, en el documental P&aacute;rrafo 175.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Kaplan y Rom&aacute;n, como buenos divulgadores, tiran referencias todo el tiempo. Entre ellas, recomiendan pel&iacute;culas que ilustran esta &eacute;poca de la emancipaci&oacute;n queer berlinesa. Una de ficci&oacute;n es Bent. Arranca con un Mick Jagger transformista llamado Greta, que es la reina de la noche de un club y que luego de una razzia de la SS, quemar&aacute; todos sus atuendos para no dejar rastros. Otra es el documental <a href="https://www.netflix.com/title/81331646" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;El dorado: todo lo que odian los nazis&rdquo;</a>, producido por Netflix, que recrea las noches del cabaret de nombre hom&oacute;nimo, clausurado un mes despu&eacute;s de que Hitler asumiera como canciller en 1933. La trama la construyen con escenas montadas, entrevistas a miembros de la comunidad queer, historiadores y material de archivo.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n en esta &eacute;poca, el m&eacute;dico sex&oacute;logo, jud&iacute;o y homosexual <a href="https://encyclopedia.ushmm.org/content/en/article/magnus-hirschfeld-2" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Magnus Hirschfeld</a> afianzaba en Alemania la primera organizaci&oacute;n del mundo que luch&oacute; por los derechos para las diversidades: el Comit&eacute; Cient&iacute;fico Humanitario, que dio paso al Instituto para la Ciencia Sexual.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Fiesta de disfraces en el Instituto para la Ciencia Sexual de Berlín. Hirschfeld, con anteojos, de la mano de su pareja, Karl Giese"
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                Fiesta de disfraces en el Instituto para la Ciencia Sexual de Berlín. Hirschfeld, con anteojos, de la mano de su pareja, Karl Giese                            </span>
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        &ldquo;Hirschfeld es el primero que pone como parte de la sociedad civil a las identidades trans, <strong>les da visibilidad p&uacute;blica y una identidad pol&iacute;tica </strong>con los permisos que daba para que pudieran caminar con cierta libertad en los a&ntilde;os &lsquo;30 en pleno Berl&iacute;n&rdquo;, cuenta Joel. Con esos certificados m&eacute;dicos, las personas pod&iacute;an usar en el espacio p&uacute;blico prendas que correspondieran con su <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Identidad_de_g%C3%A9nero" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">identidad de g&eacute;nero</a> autopercibida, evitando que la polic&iacute;a pudiera arrestarlas por &ldquo;alterar el orden p&uacute;blico&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Este pionero del activismo realiz&oacute; adem&aacute;s la primera reasignaci&oacute;n de g&eacute;nero de la historia a una persona trans, fue el primero en usar la palabra travesti como un t&eacute;rmino m&eacute;dico y cient&iacute;fico y as&iacute;, diferenci&oacute; la orientaci&oacute;n sexual de la identidad de g&eacute;nero (conceptos que se confunden a&uacute;n hoy).&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Estudiantes alemanes y las SA nazis saquean la biblioteca del Instituto para la Ciencia Sexual para la quema de libros frente a la Universidad de Berlín de mayo de 1933                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">&iquest;Por qu&eacute; el nazismo eligi&oacute; como uno de sus enemigos al colectivo LGTBIQ+?</h2><p class="article-text">
        <strong>Claudio Rom&aacute;n: </strong>&ldquo;Si bien la pol&iacute;tica principal del gobierno nazi fue el exterminio del pueblo jud&iacute;o europeo, una de las l&iacute;neas de acci&oacute;n del r&eacute;gimen ten&iacute;a que ver con el reproductivismo de la raza aria y los hombres homosexuales imped&iacute;an ese objetivo. Esto impacta profundamente en la homosexualidad masculina, porque la femenina de alg&uacute;n modo puede &rdquo;rescatarse&ldquo; a trav&eacute;s del uso del cuerpo de la mujer como cuerpo gestante.
    </p><p class="article-text">
        Entre 1933 y 1945, nada menos que el jerarca nazi Heinrich Himmler, el jefe de la SS, dirigi&oacute; la persecuci&oacute;n contra el colectivo. Entre los hitos de su cruzada contra lo que denomin&oacute; &ldquo;plaga&rdquo; se encuentran: la <strong>quema de m&aacute;s de miles de libros y fotos del Instituto para la Ciencia Sexual; la clausura de los espacios de encuentro de la comunidad queer, la prohibici&oacute;n de las revistas y publicaciones dedicada a gays y lesbianas</strong>; el endurecimiento del P&aacute;rrafo 175, lo que permiti&oacute; que miles de hombres fueran arrestador por la Gestapo, condenados, procesados y deportados por homosexualidad a campos de concentraci&oacute;n. Y como si esto fuera poco, cre&oacute; la Oficina Central del Reich para Combatir el Aborto y la Homosexualidad (1936).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;Alrededor del 7% u 8% de los hombres en Alemania son homosexuales. Si as&iacute; se mantienen las cosas, nuestra naci&oacute;n caer&aacute; en pedazos por causa de esta plaga [...] Aquellos que practican la homosexualidad privan a Alemania de los hijos que le deben&rdquo;, </em>afirm&oacute; Himmler en Baviera en 1937, en un discurso dirigido a los capos de las SS para advertirles que &eacute;l mismo se encargar&iacute;a de enviar a los campos de concentraci&oacute;n a los miembros de la fuerza que fueran gays.
    </p><h2 class="article-text">El origen de los Tri&aacute;ngulos Rosas</h2><p class="article-text">
        Los cargaban en un tren con muchas personas m&aacute;s, sin agua, sin comida. Cuando llegaban, despu&eacute;s de horas, les sacaban sus pertenencias, les pelaban y les daban un uniforme a rayas con un n&uacute;mero, como al ganado. El &uacute;nico elemento que tal vez dec&iacute;a algo de su identidad era un tri&aacute;ngulo equil&aacute;tero de tela invertido cosido al pecho de la chaqueta y al pantal&oacute;n. <strong>No era un gesto de humanidad, era la sistematizaci&oacute;n del odio.&nbsp;</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Sistema de clasificación en los campos de concentración                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        &ldquo;En algunos campos de concentraci&oacute;n -porque tampoco las medidas fueron uniformes en el nazismo- se identificaban a los detenidos con distintas marcaciones que eran parte del proceso de deshumanizaci&oacute;n. El tri&aacute;ngulo amarillo era para los jud&iacute;os, el rojo para los disidentes pol&iacute;ticos, el verde para los criminales comunes, el azul para extranjeros, el p&uacute;rpura para los testigos de Jehov&aacute;, el rosa para los hombres homosexuales&rdquo;, enumera Claudio. Tambi&eacute;n hab&iacute;a uno negro para &ldquo;asociales&rdquo; o personas &ldquo;fuera de la comunidad&rdquo; que era una miscel&aacute;nea de la discriminaci&oacute;n. En &eacute;l entraban personas gitanas, con discapacidad, sin techo, intelectuales y a veces lesbianas y trans, aunque casi no hay registros de eso.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esta categorizaci&oacute;n adem&aacute;s de marcar los &ldquo;delitos&rdquo;, se&ntilde;alaba el tipo de tratamiento - m&aacute;s o menos duro - que recibir&iacute;an dentro de los campos. &ldquo;Se supone que los jud&iacute;os junto con los homosexuales eran de los m&aacute;s castigados. Se supone, digo, porque esto es terreno de hip&oacute;tesis y somos parte del relato de los testigos&rdquo;, cuenta Claudio.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n el Museo Memorial del Holocausto de Estados Unidos, se calcula que durante el r&eacute;gimen nazi hubo aproximadamente 100 mil arrestos de presuntos homosexuales: m&aacute;s de la mitad terminaron en condenas, y entre 5 mil y 15 mil fueron encarcelados en campos de concentraci&oacute;n como &ldquo;transgresores homosexuales&rdquo;.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Prisioneros con el triángulo rosa en el campo de concentración de Sachsenhausen en 1938                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">De la verg&uuml;enza al orgullo</h2><p class="article-text">
        Max abraza el cad&aacute;ver de su amante Horst, al que los guardias acaban de fusilar en el campo de concentraci&oacute;n Dachau. Los violines meten a&uacute;n m&aacute;s el dedo en la llaga del espectador. <em>&ldquo;Yo te quiero. &iquest;Qu&eacute; hay de malo en eso?&rdquo;</em>, se pregunta el protagonista de Bent que estuvo casi toda la pel&iacute;cula intentando ocultar su homosexualidad. Rompe en llanto. Acomoda el cuerpo de su compa&ntilde;ero en la fosa y vuelve a la infame tarea que le asignaron: llevar piedras de un lugar a otro. Pero el dolor ya hizo su trabajo y se ve en su determinaci&oacute;n que no hay vuelta atr&aacute;s: cambia su chaqueta con la estrella de David por la de Horst, que tiene el tri&aacute;ngulo rosa, y se suicida en la cerca electrificada. La escena es tan desgarradora como po&eacute;tica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El pasaje al orgullo que experimenta en minutos el personaje ficticio de Bent le llev&oacute; a&ntilde;os a los once varones gays que se animaron a contar sus memorias del infierno. &ldquo;<strong>Los primeros testimonios empiezan tard&iacute;amente por verg&uuml;enza y porque adem&aacute;s su identidad segu&iacute;a siendo un delito. </strong>El P&aacute;rrafo 175 reci&eacute;n se derog&oacute; en 1994. &rdquo;Si dec&iacute;a &lsquo;fui un tri&aacute;ngulo rosa&rsquo;, eso implicaba que la persona pod&iacute;a volver a la c&aacute;rcel&ldquo;, aclara Claudio y valora: &rdquo;Dar testimonio fue un acto de resistencia y de orgullo porque no hubo otros testimonios en la historia. Si no hablaban ellos, qui&eacute;nes hablaban. &iquest;C&oacute;mo nos enter&aacute;bamos nosotros?&ldquo;.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
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                    alt="Parte del corpus de la investigación de Joel Kaplan y Claudio Román. La mayoría de las fuentes bibliográficas sobre el tema están en inglés y alemán"
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            <span class="title">
                Parte del corpus de la investigación de Joel Kaplan y Claudio Román. La mayoría de las fuentes bibliográficas sobre el tema están en inglés y alemán                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Las v&iacute;ctimas del colectivo LGBTIQ+ no recibieron justicia, ni reparaci&oacute;n econ&oacute;mica, ni simb&oacute;lica en vida. Reci&eacute;n en el 2002, con la derogaci&oacute;n de las condenas de la era nazi bajo el P&aacute;rrafo 175, tuvieron el derecho a una compensaci&oacute;n monetaria. Pero la gran mayor&iacute;a de los sobrevivientes ya estaban muertos, como Heinz D&ouml;rmer que falleci&oacute; en el intento. En esa d&eacute;cada tambi&eacute;n se inauguraron memoriales en Alemania y en distintas ciudades del mundo. Por ejemplo, hay calles y placas con el nombre de Pierre Seel, un sobreviviente franc&eacute;s que fue uno de los pocos que luch&oacute; por el reconocimiento oficial y lo obtuvo tres a&ntilde;os antes de morir. Es por eso que la investigaci&oacute;n de estos profesores pose&eacute; una dimensi&oacute;n llamada justicia de g&eacute;nero, un concepto de la doctora en G&eacute;neros y Sexualidades, Graciela Morgade.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es traer esas voces acalladas del pasado al presente. Somos nosotros los que damos a conocer su historia y damos visibilidad a aquellos que fueron invisibilizados, no solamente durante el nazismo, sino despu&eacute;s del nazismo&rdquo;, explica Joel y Claudio agrega: &ldquo;Es un modo de una justicia reparatoria, tard&iacute;a y simb&oacute;lica. Es reconocerlos a trav&eacute;s de ser parte de la historia porque el colectivo LGBTIQ+ fue siempre marginado dentro de la sociedad general&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">La resignificaci&oacute;n del tri&aacute;ngulo rosa</h2><p class="article-text">
        Es una pr&aacute;ctica habitual en los colectivos marginalizados nombrar sus identidades con esos mismos t&eacute;rminos que alguna vez dolieron porque eran insultos. Trolo, marica, puto, trava, torta son algunos ejemplos de palabras que hoy se eligen para definirse con orgullo en Argentina. Con el tiempo, pas&oacute; lo mismo con el tri&aacute;ngulo rosa. Muchas agrupaciones alrededor del mundo lo utilizan hoy como s&iacute;mbolo de lucha. Sin ir m&aacute;s lejos, es el logo de la Comunidad Homosexual Argentina (CHA) y fue el elemento que eligieron les j&oacute;venes organizadores de la 1ra Marcha del Orgullo Antifascista y Antirracista en Bah&iacute;a Blanca para que se les pudiera identificar durante la movilizaci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Nosotros recuperamos el tri&aacute;ngulo rosa, el activismo como dispositivo disruptivo que genera y produce las leyes que tenemos hoy en d&iacute;a, la ampliaci&oacute;n de derechos&rdquo;, asegura Claudio, de 63 a&ntilde;os, quien cuenta que se pudo casar con su pareja trans gracias a la Ley de Matrimonio Igualitario, aprobada en Argentina en 2010.
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                Los investigadores Claudio Román y Joel Kaplan                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">El loop del odio</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Necesitamos volver al pasado para pensar en el presente. Es necesario porque lamentablemente el presente no tiene nada nuevo&rdquo;, considera Joel acerca de la funci&oacute;n pedag&oacute;gica que puede tener la memoria. Es que los discursos y los ataques de odio contra las diversidades que ellos analizaron en su investigaci&oacute;n - que se remonta a la Alemania del siglo XIX - se repiten en loop en la historia universal hasta nuestros d&iacute;as.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El documental argentino &lsquo;El Tri&aacute;ngulo Rosa y la cura nazi para la homosexualidad&rsquo;, de Nacho Steinberg y Esteban Jasper, muestra como en el campo de Buenos Aires utilizaban gl&aacute;ndulas de hormonas de gallo para curar a los homosexuales porque se pensaba como una enfermedad, como algo curable. Est&aacute; bueno para pensar hoy en d&iacute;a esto &lsquo;de que los homosexuales son ped&oacute;filos&rsquo;, como si la pedofilia se llevara en la sangre&rdquo;, compara Joel al citar el discurso del presidente argentino Javier Milei en la conferencia del Foro Econ&oacute;mico Mundial en Davos en enero pasado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cuando digo abusos no es un eufemismo, porque en sus versiones m&aacute;s extremas, la ideolog&iacute;a de g&eacute;nero constituye lisa y llanamente abuso infantil. Son ped&oacute;filos, por lo tanto, quiero saber qui&eacute;n avala esos comportamientos&rdquo;, sostuvo el mandatario en esa ocasi&oacute;n y a continuaci&oacute;n puso como ejemplo un <a href="https://www.alcovydaoffice.org/post/two-men-who-adopted-two-young-boys-and-then-sexually-abused-them-sentenced-to-100-years-without-paro?fbclid=IwZXh0bgNhZW0CMTEAAR1S1z7xairr8nPH_1jRgyraTIC1i8oUiJl8BmJPUOlCQTWQWfunRN0Jqfo_aem_p1rv3KSJhXL-1vzg7RTpmA" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">caso</a> en Estados Unidos, donde una pareja homosexual fue condenada a 100 a&ntilde;os de c&aacute;rcel por abusar de sus 2 hijos adoptivos. Ese discurso tuvo un efecto inmediato en el movimiento LGBTIQ+ argentino, que, en menos de diez d&iacute;as, organiz&oacute; una masiva <a href="https://www.eldiarioar.com/politica/orgullosa-rebelion-diversidad-miles-personas-marcharon-discursos-odio-presidente_1_12013180.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Marcha Federal del Orgullo Antifascista y Antirracista</a>.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La diversidad sexual es un colectivo que pol&iacute;ticamente y militantemente hablando le jode a Milei. <strong>Es un adversario pol&iacute;tico, en el buen sentido de la palabra</strong>, que le rompe los quinotos. Por ejemplo, antes de que la CGT apoyara la marcha de jubilados, la CHA ya estaba ah&iacute;. D&iacute;as despu&eacute;s del discurso de Davos, tuvo la capacidad de formar un cuerpo pol&iacute;tico para oponerse y organizar una marcha multitudinaria, federal, cuando hoy en d&iacute;a a los movimientos tradicionales partidarios o pol&iacute;ticos les cuesta unirse para para plantar posici&oacute;n frente a una pol&iacute;tica o directamente ni lo hacen&rdquo;, considera Claudio.
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                El triángulo rosa con un puño alzado en una Marcha del Orgullo Crítico en Madrid                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">&iquest;Qu&eacute; piensan de la avanzada de derecha en Argentina?</h2><p class="article-text">
        <strong>Joel: </strong>Creo que cuando se pone en tela de juicio el rol del Estado porque no termina de asegurar los derechos y el bienestar de la sociedad, se empiezan a buscar culpables y los culpables de la historia parecen ser siempre los mismos. Milei podr&iacute;a haber hablado de que baj&oacute; la inflaci&oacute;n, pero parece que los culpables de la econom&iacute;a son los homosexuales. Tambi&eacute;n creo que estamos en una &eacute;poca del mundo donde los discursos de odio son moneda corriente y los naturalizamos y muchas identidades caemos en una misma bolsa.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Claudio:</strong> Son discursos muy apelativos, sobre todo en gente que cree que la culpa la tienen los pobres, los marginales, la tenemos los gays. Me parece que se apela al colectivo de votantes de Milei y de seguidores de la derecha, que es mucho m&aacute;s de lo que potencialmente uno cree.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Los Tri&aacute;ngulos Rosas, en profundidad</h2><p class="article-text">
        El pr&oacute;ximo curso &ldquo;Tri&aacute;ngulo Rosa, una aproximaci&oacute;n al nazismo desde la perspectiva de g&eacute;nero&rdquo; es gratuito y lo brindar&aacute;n durante agosto y septiembre a trav&eacute;s de la plataforma virtual del Instituto de Capacitaci&oacute;n Docente del Centro Ana Frank Argentina. La formaci&oacute;n est&aacute; orientada a educadores en general, tanto del sistema formal como no formal, comunitarios, y de diferentes niveles. El trabajo final es la realizaci&oacute;n de un proyecto educativo. La inscripci&oacute;n arranca el 30 de junio. Para m&aacute;s informaci&oacute;n, se puede escribir a <a href="mailto:cursotriangulorosa@gmail.com" target="_blank" class="link">cursotriangulorosa@gmail.com</a> o a <a href="mailto:cursosanafrank@gmail.com" target="_blank" class="link">cursosanafrank@gmail.com</a>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Queremos impactar en instituciones para que se replique el legado de los Tri&aacute;ngulos Rosas, que los asistentes a las charlas y los cursos produzcan dispositivos distintos que puedan poner en crisis y en debate a las instituciones e instalar el tema&rdquo;, finalizan.
    </p><p class="article-text">
        <em>MR / MA</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mariana Rolleri Lacanette]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/punto-de-encuentro/triangulo-rosa-ensenar-holocausto-esi-memoria-queer_132_12214606.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 19 Apr 2025 02:59:32 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Triángulo rosa: enseñar el Holocausto desde la ESI y la memoria queer]]></media:title>
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