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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Magdalena Da Porta]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/autores/magdalena-da-porta/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Magdalena Da Porta]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[El deseo (y la falta) después de un diagnóstico oncológico: la sexualidad también es salud]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/punto-de-encuentro/deseo-falta-despues-diagnostico-oncologico-sexualidad-salud_132_12214979.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/08c9bfaa-3305-42ee-8715-b5ba5fdc0fb6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El deseo (y la falta) después de un diagnóstico oncológico: la sexualidad también es salud"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El sexo suele quedar fuera de la conversación ante el cáncer. No lo plantean los profesionales, no lo comentan las pacientes que suelen consultar recién concluido el tratamiento, preocupadas por dolor y ganas que no reaparecen. Testimonios para romper el tabú.</p></div><p class="article-text">
        Karina Vallori es una periodista cordobesa de 54 a&ntilde;os que entre 2022 y 2023 atraves&oacute; un c&aacute;ncer de mama. Luego de una extensa lucha, hoy est&aacute; reconstruyendo su vida atravesada por esta enfermedad que hizo p&uacute;blica y que la llev&oacute; a escribir la novela &ldquo;La Odisea de Pen&eacute;lope&rdquo; y a crear la fundaci&oacute;n Resilientes por el mundo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es que ella hizo de su traves&iacute;a una bandera y se ha convertido en un &iacute;cono local de concientizaci&oacute;n. En Argentina unas 22.000 mujeres son diagnosticadas por a&ntilde;o, seg&uacute;n los &uacute;ltimos datos difundidos por el Instituto Nacional del C&aacute;ncer y la Sociedad Argentina de Mastolog&iacute;a (SAM). <strong>Se trata de la enfermedad oncol&oacute;gica con mayor incidencia en el pa&iacute;s y afecta mayormente a la poblaci&oacute;n femenina.&nbsp;&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Si es detectado a tiempo, la tasa de supervivencia es de un 90%, como plantea la SAM, por lo que podemos inferir que la mayor&iacute;a de <em>las</em> mujeres que lo atraviesan van a superarlo. Sin dudas, estos datos son auspiciosos, siempre que se habla de cifras y estad&iacute;sticas generales.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero ponerle el cuerpo a una enfermedad se vive en la singularidad, en la particularidad de cada organismo, en la intimidad de cada persona que le toca enfrentarla. Lidiar con tratamientos, dolor, miedos, estudios, cicatrices, consejos, n&aacute;useas, hospitales. M&eacute;dicos y t&eacute;cnicos que hablan y hablan, mientras la propia mente divaga y se desconecta por algunos fusibles que entran en corto con palabras a las que nunca quisimos asociarnos: tumor, malignidad, quimioterapia, cirug&iacute;a, radioterapia, carcinoma, resonancia, biopsia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La cabeza gira como en un espiral infinito, mientras el coraz&oacute;n se agita. Se percibe casi como la escena de <strong>una pel&iacute;cula en la que somos espectadoras y protagonistas simult&aacute;neamente. </strong>Y as&iacute;, comenzamos a vivir una suma de situaciones impensadas que se convierten en realidad, en el d&iacute;a a d&iacute;a de la vida que se transform&oacute; en un abrir y cerrar de ojos; muchas veces, de ojos sin cejas y cabezas sin pelos.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Poner el cuerpo</h2><p class="article-text">
        Karina coincide en que la enfermedad deja huellas, algunas ceden a medida que pasa el tiempo y otras perduran; son m&aacute;s obstinadas y menos visibles, al menos a simple vista. Es que las mujeres a las que les toc&oacute; la loter&iacute;a del c&aacute;ncer de mama conocen bien sus secuelas. Las viven diariamente, m&aacute;s all&aacute; de la premura de la supervivencia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tras la enfermedad, la vida sigue y la cotidianeidad adquiere un sabor particular, que mezcla el agradecimiento, cambios que atraviesan y sentimientos cruzados, mientras se intenta la reinserci&oacute;n a la rutina de la nueva normalidad y con cuerpos que ya no son los mismos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Yo siempre hablo de<strong> </strong>tres shocks en todo el proceso: el primero cuando te dicen que ten&eacute;s c&aacute;ncer; el segundo cuando se te cae el cabello y el tercero fue enfrentarme a verme sin un pecho. M he tapado los espejos al salir de la ducha&hellip; porque el cabello crece, pero lo otro, no&rdquo;, confiesa Karina.
    </p><p class="article-text">
        Reencontrarse con una misma es un proceso que depende de cada persona. Aceptarse, sin una mama, sin las dos, con pr&oacute;tesis, con cicatrices que marcan nuestros cuerpos, muchas veces en zonas er&oacute;genas, vivir una menopausia temprana, tomar medicaci&oacute;n, puede ser un largo proceso que se atraviesa en el reinicio de la vida y puede hacerse solas o en pareja. <strong>&iquest;Es banal pensar en el deseo cuando se est&aacute; luchando contra el c&aacute;ncer? &iquest;Hay posibilidades de buscar placer en medio de un tratamiento oncol&oacute;gico? </strong>&iquest;La sociedad y la medicina habilitan a las personas enfermas a decidir sobre su propia sexualidad? &iquest;Tenemos acceso a las diversas alternativas? &iquest;Con qu&eacute; secuelas estamos dispuestas a sobrevivir?&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">C&aacute;ncer y sexo</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Nos interesan otras cosas adem&aacute;s de que nos curen&rdquo;, cuenta la periodista y escritora que debi&oacute; lidiar en el inicio de su tratamiento con una relaci&oacute;n incipiente que no prosper&oacute; por la magnitud de la situaci&oacute;n. Asegura que lo entiende. Pero dice tambi&eacute;n que nadie la gu&iacute;o en ese sentido cuando fue diagnosticada, que ning&uacute;n profesional de la salud la asesor&oacute; sobre la sexualidad durante el tratamiento ni despu&eacute;s, pese a que explica que la terapia ha sido de gran ayuda.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Karina Vallori durante su tratamiento para el cáncer de mama y en la última quimio en 2023. Transformó su experiencia en proyectos: la novela “La Odisea de Penélope” y la fundación Resilientes por el mundo"
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            <span class="title">
                Karina Vallori durante su tratamiento para el cáncer de mama y en la última quimio en 2023. Transformó su experiencia en proyectos: la novela “La Odisea de Penélope” y la fundación Resilientes por el mundo                            </span>
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        &ldquo;En la novela planteo esto en el primer cap&iacute;tulo: la protagonista, pelada y sin una mama, se pregunta si seguir&aacute; siendo atractiva&rdquo;, relata. Es que a ella misma le toc&oacute; transitar por &ldquo;varios cambios f&iacute;sicos&rdquo; originados por el tratamiento y ahora est&aacute; reconstruyendo su propia imagen.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Yo ya hice todo para curarme de esta enfermedad. Le puse mi cuerpo, mi mente y mi esp&iacute;ritu ahora viene el post y estoy justamente en esta situaci&oacute;n de &lsquo;&iquest;ahora qu&eacute;?&rsquo;. Ahora viene toda la etapa de la reconstrucci&oacute;n <strong>y empiezan todos los planteos respecto a la cuesti&oacute;n amorosa y sexual</strong>&rdquo;, explica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Karina cuenta: &ldquo;Durante el tratamiento tuve relaciones cuando pude, pero las quimios son devastadoras a veces. Primero que no me sacaba el corpi&ntilde;o con la pr&oacute;tesis, ni la camiseta. M&aacute;s que nada porque pensaba en el otro, pero eso tiene m&aacute;s que ver con una misma y la propia mirada, que lo que el otro puede llegar a pensar. Nunca me dijo nada, ni me hizo sentir menos atractiva&rdquo;.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Poner el tema en la mesa</h2><p class="article-text">
        Mar&iacute;a Eugenia Baz&aacute;n Quiroga es tocoginec&oacute;loga y jefa del Programa de Salud Sexual y Reproductiva del Hospital Privado Universitario de C&oacute;rdoba. Advierte: &ldquo;Trabajar con enfermedades cr&oacute;nicas es muy frecuente y m&aacute;s con enfermedades oncol&oacute;gicas. Sin dudas, el c&aacute;ncer de mama es una de las que tiene un mayor impacto en la calidad de vida y en la sexualidad&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Afirma que est&aacute; &ldquo;cient&iacute;ficamente comprobado&rdquo; que aquellas personas que tienen una enfermedad oncol&oacute;gica y que est&aacute;n sostenidas desde la sexualidad y la intimidad, tienen no s&oacute;lo mejor adherencia al tratamiento, sino que su recuperaci&oacute;n es mucho m&aacute;s r&aacute;pida.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                María Eugenia Bazán Quiroga, jefa del Programa de Salud Sexual y Reproductiva del Hospital Privado Universitario de Córdoba, dice que la mayoría de las pacientes refieren dolor y falta de deseo                            </span>
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        Sin embargo advierte:<strong> &ldquo;Sabemos que en menos del 30% de las consultas oncol&oacute;gicas se habla de sexualidad&rdquo;.</strong> Baz&aacute;n Quiroga relaciona este dato a la relaci&oacute;n &ldquo;paternalista&rdquo; que a&uacute;n se mantiene entre profesionales de la medicina y pacientes y al pudor que, por lo general, provoca el abordaje de esta tem&aacute;tica cargada de prejuicios, que se agrava por el contexto de enfermedad.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n la m&eacute;dica, las personas en tratamiento no s&oacute;lo tienen derecho a que el profesional los habilite a consultar y les explique toda la gama de posibilidades a las que pueden echar mano y sus consecuencias, sino que ellas mismas deben hacerse responsables de sus propias necesidades y plantearlas abiertamente en las consultas.&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Animarse a hablar</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Habitualmente las mujeres nos llegan en una etapa tard&iacute;a del tratamiento o cuando quieren reiniciar su vida sexual; despu&eacute;s de dos o tres a&ntilde;os de tratamiento. Ah&iacute; es mucho m&aacute;s dif&iacute;cil trabajar, porque <strong>nos encontramos con mucha angustia, depresi&oacute;n y si est&aacute;n en pareja, con un v&iacute;nculo fr&iacute;o y vulnerado</strong>&rdquo;, explica Baz&aacute;n Quiroga. Recomienda iniciar la consulta paralelamente con el diagn&oacute;stico.
    </p><p class="article-text">
        La especialista, plantea que conocer la vida sexual del paciente &ldquo;es un dato muy importante&rdquo;, porque los tratamientos que se elijan van a impactar en su sexualidad. &ldquo;Hay que plantearlo para que los pacientes puedan decidir, dar o no su consentimiento, analizar diferentes opciones&rdquo;, advierte.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Plantea que &ldquo;el autoconocimiento es clave&rdquo;, que &ldquo;cada persona viene con una mochila distinta&rdquo; y que se debe trabajar mucho la psicoeducaci&oacute;n sexual: &ldquo;Hay que reentrenar la er&oacute;tica. Tu sexualidad no depende de otra persona, depende de vos. <strong>Es volver a trabajar el derecho de que somos merecedoras de estar bien con nuestro cuerpo, de sentir placer,</strong> de descubrirnos, amarnos, trabajar el amor propio. Despu&eacute;s, en una segunda instancia, si se quiere, con una pareja&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; se&ntilde;ala que la sexualidad trasciende la genitalidad, por lo que entiende que es &ldquo;muy importante trabajar en la reconstrucci&oacute;n de la imagen corporal&rdquo;: &ldquo;Desmitificar que la sexualidad es para cuerpos perfectos, j&oacute;venes y volver a reconstruir que el cuerpo puede sentir independientemente de nuestras formas, tama&ntilde;o, cicatrices o cirug&iacute;as&rdquo;, explica.
    </p><h2 class="article-text">Dolor y deseo</h2><p class="article-text">
        Las consultas principales que recibe de mujeres sobrevivientes de c&aacute;ncer de mamas est&aacute;n relacionadas a la falta de deseo sexual y al dolor en las relaciones sexuales, que advierte, por lo general, van de la mano.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Baz&aacute;n Quiroga aclara que el sexo no es una necesidad, que se puede vivir una vida sin sexo. Pero aclara: &ldquo;Si vos eleg&iacute;s no tener relaciones sexuales, pero al mismo tiempo te hace ruido o te genera un malestar, quiere decir que ah&iacute; hay una cuesti&oacute;n a resolver. Pero, si a una persona no le genera angustia, tambi&eacute;n est&aacute; bien as&iacute;; es coherente decir que no en funci&oacute;n de su deseo o circunstancia. Ahora, si esa persona va a construir un v&iacute;nculo con otra y es sexualmente activa, la comunicaci&oacute;n es fundamental&rdquo;, considera.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Finalmente, recomienda &ldquo;salir del prejuicio&rdquo;. Puede parecer que preocuparse con el sexo ante un diagn&oacute;stico oncol&oacute;gico es una banalidad, pero no lo es. &ldquo;La sexualidad tambi&eacute;n es salud&rdquo;, explica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>MDP / MA</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Magdalena Da Porta]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/punto-de-encuentro/deseo-falta-despues-diagnostico-oncologico-sexualidad-salud_132_12214979.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 27 Jul 2025 02:59:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El deseo (y la falta) después de un diagnóstico oncológico: la sexualidad también es salud]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cáncer,Sexo,Salud]]></media:keywords>
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