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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Astrid Moreno García Dione]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/autores/astrid-moreno-garcia-dione/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Astrid Moreno García Dione]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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    <item>
      <title><![CDATA[El cuerpo digital: las que eligen mostrarlo y las mostradas contra su voluntad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/punto-de-encuentro/cuerpo-digital-eligen-mostrarlo-mostradas-voluntad_132_12318844.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e02d7e85-0e17-4a00-97d7-d6e0c5ef1596_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El cuerpo digital: las que eligen mostrarlo y las mostradas contra su voluntad"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En la web convergen oportunidades laborales y vulneraciones. Fantasías y peores pesadillas se materializan en trabajadoras sexuales y mujeres expuestas sin su consentimiento. </p></div><p class="article-text">
        Para Florencia represent&oacute; un ultraje a su intimidad y deseo de vida, las pesadillas de violaciones no la dejan dormir por las noches, los recuerdos de sus fotos desnuda en sitios web la retienen en la cama durante el d&iacute;a; pero el deseo de ayudar a otras la levanta, le devuelve su ropa y aleja de su cuerpo las manos hechas de p&iacute;xeles.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Mar&iacute;a pasa horas posando, cambia de escenario y de enfoque, busca las tomas que den placer a otras mujeres. Pero a cada rato aparecen perfiles falsos que ponen sus videos pornogr&aacute;ficos para consumo de varones y eso -adem&aacute;s- atenta contra su sustento econ&oacute;mico.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La Streamer no dice su nombre. Espera a que su hija est&eacute; en el colegio, se maquilla y elige conjuntos elaborados a mano, dise&ntilde;ados especialmente para los fetiches de sus clientes; prende la c&aacute;mara y se muestra pero convive con el temor de que, si un d&iacute;a desaparece, nadie la busque por puta.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las tres reclaman derechos en un espacio virtual donde convergen posibilidades y vulneraciones a trav&eacute;s del &uacute;nico bien que se llevar&aacute;n a la tumba: el cuerpo.
    </p><h2 class="article-text">Fantas&iacute;a y realidad</h2><p class="article-text">
        Lo virtual es donde se materializan las fantas&iacute;as, plantean impl&iacute;citamente las plataformas de venta de contenido er&oacute;tico, mientras que la campa&ntilde;a que impulsa la Ley Olimpia lo define como &ldquo;lo virtual es real&rdquo;. En un mercado casi exclusivo consumido por hombres, son las mujeres quienes encuentran en la<strong> venta de material para adultos una fuente de ingresos</strong>.Sin embargo, esa misma din&aacute;mica las expone a mayores riesgos. Seg&uacute;n la Organizaci&oacute;n de las Naciones Unidas (ONU), en Argentina el 90 por ciento de quienes se ven afectadas por la distribuci&oacute;n no consentida de contenido &iacute;ntimo responden al g&eacute;nero femenino.
    </p><p class="article-text">
        La Streamer es de San Luis. Tiene un nombre art&iacute;stico para protegerse. Las medidas de seguridad nunca son suficientes. Se define como trabajadora sexual virtual: vende paquetes de contenido er&oacute;tico y expl&iacute;cito a trav&eacute;s de plataformas y oficia de &ldquo;novia online&rdquo;. Asegura que en una video llamada de 5 minutos gana lo mismo que en tres horas como bartender, su otro empleo.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Inici&oacute; su carrera como creadora de contenido er&oacute;tico hace cinco a&ntilde;os despu&eacute;s de ver la versi&oacute;n online de la obra &ldquo;Sex&rdquo;, de Jos&eacute; Mar&iacute;a Muscari, durante la pandemia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Mi trabajo es ofrecer placer y, a veces, compa&ntilde;&iacute;a. En lo virtual la gente puede expresar sus deseos, mayores fantas&iacute;as y fetiches. <strong>Todo es consensuado pero es cierto que con el tiempo una va descubriendo qu&eacute; es lo que m&aacute;s se vende. Yo termin&eacute; haciendo cosas que jam&aacute;s imagin&eacute; que aceptar&iacute;a</strong>&rdquo;, explic&oacute;. Y justific&oacute;: &ldquo;En el bar entreno a los nuevos y les explico que no solo es preparar tragos, hay tareas pesadas tambi&eacute;n. Lo mismo pasa con el trabajo sexual la diferencia es que ten&eacute;s la posibilidad de ponerle vos el precio a tu cuerpo y decidir cu&aacute;nto sale&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Violencia digital</h2><p class="article-text">
        Florencia Villegas ingres&oacute; al mundo de la virtualidad en 2017 y por la fuerza. Su pareja de ese momento filtr&oacute; un video &iacute;ntimo a plataformas sexuales. &Eacute;l argument&oacute; que alguien le hab&iacute;a robado la grabaci&oacute;n de su computadora, ella le crey&oacute;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Florencia y su agresor hab&iacute;an chateado por redes sociales durante una d&eacute;cada, se conocieron personalmente y oficializaron una relaci&oacute;n que dur&oacute; dos a&ntilde;os. Decidieron separarse en buenos t&eacute;rminos o, al menos, as&iacute; pens&oacute; ella. Al poco tiempo le lleg&oacute; un mensaje a sus redes sociales de una cuenta an&oacute;nima, eran capturas de sus fotos y videos colgados en un sitio pornogr&aacute;fico, en el que era la protagonista. <strong>La p&aacute;gina tambi&eacute;n hac&iacute;a referencia a su nombre y cuenta de Instagram para que quienes ingresaran pudieran rastrearla.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Eran fotos &iacute;ntimas que yo le hab&iacute;a enviado solamente a &eacute;l y estaban en un sitio con 32 mujeres m&aacute;s. As&iacute; estuvo durante casi cinco a&ntilde;os y despu&eacute;s de la pandemia fue peor, sub&iacute;a contenido cuando era mi cumplea&ntilde;os, el de mi nueva pareja o de alg&uacute;n familiar. Yo no s&eacute; si ma&ntilde;ana se levanta y publica todo de nuevo&rdquo;, relat&oacute;.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Florencia fue víctima de publicación de contenido íntimo en 2017 y no obtuvo justicia. Militó por la Ley Olimpia que protege a otras mujeres en su situación. Promueve la aprobación de la Ley Belén, para que haya consecuencias penales"
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                Florencia fue víctima de publicación de contenido íntimo en 2017 y no obtuvo justicia. Militó por la Ley Olimpia que protege a otras mujeres en su situación. Promueve la aprobación de la Ley Belén, para que haya consecuencias penales                            </span>
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        La mujer es de Santa Fe, vive en San Justo a 100 kil&oacute;metros al norte de la capital, y agradece que el contenido no se viraliz&oacute; en su ciudad. Dej&oacute; de sacarse fotos, incluso en contextos familiares, solo lo hace para promocionar<strong> la causa que la ayud&oacute; a salir de la depresi&oacute;n: militar por la Ley Olimpia en Argentina.</strong> Aprobada en 2023, la norma obliga a la Justicia a reconocer la violencia digital como una forma de violencia de g&eacute;nero y otorga castigos civiles a los agresores.
    </p><p class="article-text">
        Ver su intimidad esparcida en la web y a disposici&oacute;n del ojo p&uacute;blico fue como una violaci&oacute;n. Incluso tiene pesadillas recurrentes con abusos. &ldquo;Todo te cambia, desde las relaciones laborales y sociales hasta las sexuales. Pasaron muchos a&ntilde;os y todav&iacute;a sigo con tratamiento psicol&oacute;gico&rdquo;, asegura.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cuando quiso denunciar, la desestimaron: &ldquo;Supuestamente no afectaba mis bienes personales cuando yo no estaba pudiendo ir a trabajar por los ataques de p&aacute;nico que ten&iacute;a&rdquo;. Aprobada la ley Olimpia, Florencia no pudo volver a presentar cargos contra su ex novio por el principio de irretroactividad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Su forma de sanar es asistir a otras mujeres que le escriben diariamente con situaciones similares: hombres -ex parejas en un 90 por ciento- que difunden o las amenazan con revelar material digital &iacute;ntimo.&nbsp; <strong>La mayor&iacute;a de las v&iacute;ctimas elige no llevar el caso a la Justicia</strong>, la verg&uuml;enza les pesa m&aacute;s. La santafesina las conecta con la red de contenci&oacute;n de la Ley Olimpia: psic&oacute;logos, especialistas que las ayudan a borrar el material divulgado y, para las que deseen avanzar judicialmente, abogados.
    </p><h2 class="article-text">Marco legal</h2><p class="article-text">
        &ldquo;La digitalizaci&oacute;n de la sexualidad a&uacute;n es un terreno en construcci&oacute;n normativa, en algunos casos hay vac&iacute;o legal, pero en Argentina a partir del impulso de la ley Olimpia y el proyecto de Ley Bel&eacute;n se est&aacute; comenzando a legislar en torno al consentimiento digital. Esto refiere a qui&eacute;n puede difundir contenido &iacute;ntimo y en qu&eacute; condiciones, a la penalizaci&oacute;n de pr&aacute;cticas como el grooming y la pornograf&iacute;a no consentida&rdquo;, introduce Noelia Lezcano abogada laboralista, docente de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y fundadora de la ONG &ldquo;Liderar Mujer&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La Ley Bel&eacute;n es un proyecto que busca incorporar la violencia digital al C&oacute;digo Penal. Toma el nombre de Bel&eacute;n San Rom&aacute;n, una mujer polic&iacute;a de 26 a&ntilde;os, madre de dos hijos, que se suicid&oacute; luego de que un hombre con el que se hab&iacute;a vinculado subiera videos &iacute;ntimos de ella.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Lezcano hace una distinci&oacute;n en la autonom&iacute;a de quienes deciden monetizar contenido er&oacute;tico de una <strong>forma voluntaria y sin coacci&oacute;n</strong>, a quienes el Estado, como ambiente laboral, debe garantizarles condiciones dignas de trabajo. Sin embargo, afirm&oacute; que el &aacute;mbito en donde se ejerce la pornograf&iacute;a condice con la proliferaci&oacute;n de la explotaci&oacute;n y violencia.
    </p><p class="article-text">
        Para Florencia el trabajo sexual virtual, a trav&eacute;s de plataformas como OnlyFans, es un mercado de explotaci&oacute;n. &ldquo;Usan t&eacute;rminos como &lsquo;tu cuerpo es tuyo, podes hacer lo que quieras&rsquo; y con esas frases incitan a las mujeres a que vendan sus cuerpos. <strong>Es una herramienta m&aacute;s del patriarcado y una reproducci&oacute;n del capitalismo en que vivimos</strong>&rdquo;, sentencia.&nbsp;
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                    alt="A la hora de regular en internet, Florencia ve las plataformas como un mercado de explotación. ”Incitan a que las mujeres vendan sus cuerpos”, asegura. Esta pluralidad de miradas suele ser un punto de tensión en los feminismos"
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            <span class="title">
                A la hora de regular en internet, Florencia ve las plataformas como un mercado de explotación. ”Incitan a que las mujeres vendan sus cuerpos”, asegura. Esta pluralidad de miradas suele ser un punto de tensión en los feminismos                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Poder decidir</h2><p class="article-text">
        Mar&iacute;a Riot se dedica al trabajo sexual hace 12 a&ntilde;os. Empez&oacute; en Webcam Girl, con encuentros virtuales y luego se volc&oacute; al porno alternativo, que hace foco en el estilismo, la trama y el sexo como parte coreogr&aacute;fica de un todo. <strong>Es un contenido pensado para mujeres y diversidades, sectores que integran parte de su agenda de clientes.</strong> Su trabajo principal es la venta de contenido a trav&eacute;s de plataformas, como OnlyFans o ManyVids, Telegram o con videollamadas. Tambi&eacute;n tiene un proyecto fotogr&aacute;fico &ldquo;Archivo Puta&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Desde que tengo 12 a&ntilde;os fui sexualizada por hombres que me gritaban cosas en la calle. Mi razonamiento fue <strong>si estas personas me van a ver como un objeto sexual, voy a cobrar por eso</strong>; si quieren tener sexo conmigo, van a pagar por eso&rdquo;, asegur&oacute;. Y contextualiza: &ldquo;En este sistema todos usamos nuestro cuerpo para trabajar, la diferencia con lo que yo hago es que hay un estigma cuando se usa la genitalidad&rdquo;.
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                    alt="María Riot se dedica al trabajo sexual hace más de una década. Se enfoca en contenido erótico para mujeres y diversidades. “Todos usamos el cuerpo para trabajar, pero lo que yo hago tiene un estigma”"
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            <span class="title">
                María Riot se dedica al trabajo sexual hace más de una década. Se enfoca en contenido erótico para mujeres y diversidades. “Todos usamos el cuerpo para trabajar, pero lo que yo hago tiene un estigma”                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Tanto Mar&iacute;a como la Streamer explican que la venta de contenido lejos est&aacute; de ser un espacio rentable donde las mujeres ganan sumas exorbitantes de dinero. Esos casos representan solo el uno por ciento de las trabajadoras sexuales digitales. S&iacute; coinciden en que, en comparaci&oacute;n a un empleo convencional, el ingreso por hora es mayor, aunque pocas resisten jornadas tradicionales de 6 u 8 horas diarias.
    </p><p class="article-text">
        Famosas, influencers o casos virales logran grandes ingresos. El resto, son mujeres popularizadas por sus actividades principales: jubilada que vende contenido, docente se abre OnlyFans, jefas de hogar y cuidadoras ofrecen packs de fotos &iacute;ntimas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Esc&aacute;ndalo es que una persona que estudi&oacute; una profesi&oacute;n no llegue a fin de mes y tenga que abrirse una cuenta. Muchas mujeres gracias a vender contenido pueden hacer una compra en el supermercado; pero <strong>hay una falla moral </strong>que que el Estado o las abolicionistas sigue sin ver, si existiesen mejores opciones laborales muchas no ejercer&iacute;amos el trabajo sexual&rdquo;, cont&oacute; Mar&iacute;a. Ella padece de una enfermedad cr&oacute;nica que le impide sostener largas jornadas laborales. Asegura que el empleo sexual le permite tener flexibilidad acorde a sus necesidades de salud.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">L&iacute;mites difusos</h2><p class="article-text">
        Antes de vender contenido, la Streamer trabajaba ocho horas en una panader&iacute;a. All&iacute; se lesion&oacute; una de sus manos y con la crisis econ&oacute;mica en la pandemia encontr&oacute; en la exposici&oacute;n del cuerpo una alternativa laboral que le permite darse algunos gustos b&aacute;sicos con su hija peque&ntilde;a, como llevarla a comer un helado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ldquo;Alg&uacute;n d&iacute;a le voy a decir &lsquo;Mam&aacute; era trabajadora sexual virtual y gracias a eso com&iacute;amos&rsquo;</strong>&rdquo;, responde a la pregunta sobre si su hija sabe de qu&eacute; trabaja. Por el momento solo le explica los puntos generales de su labor y a no utilizar el t&eacute;rmino &ldquo;puta&rdquo; como mala palabra. La peque&ntilde;a tiene 11, ten&iacute;a 6 cuando ella empez&oacute; a vender contenido. Sabe que cuando su madre se maquilla y cierra la puerta de su habitaci&oacute;n no tiene que entrar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Despu&eacute;s empec&eacute; a trabajar cuando ella iba a la escuela. <strong>Dej&eacute; de hacerlo cuanto estaba en casa porque si escuchaban que mi hija se estaba riendo hab&iacute;a gente, muy mal de la cabeza, que me dec&iacute;an &lsquo;invitala&rsquo;.</strong> No quiero que sepan que hay una ni&ntilde;a en mi casa&rdquo;, relat&oacute;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En conversaciones con otras colegas, la mujer reconoce que, aunque no es algo habitual, cada tanto se repite: hay clientes que proponen actos ilegales, confiesan abusos o incluso les muestran pruebas de sus delitos. En la Asociaci&oacute;n de Mujeres Meretrices de Argentina (AMMAR), donde se agrupan trabajadoras sexuales de todo el pa&iacute;s, este tipo de situaciones <strong>alimenta un debate constante sobre los l&iacute;mites de su oficio</strong>, si se trata de satisfacer fantas&iacute;as que se mantienen en el plano de lo ilusorio y consensuado, o si algunas pr&aacute;cticas pueden llegar a incitar conductas violentas en la vida real.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hay ciertos fetiches, como la fantas&iacute;a de violaci&oacute;n, donde <strong>una deber&iacute;a poder decidir si hacerlos o no pero a veces no est&aacute;s en condici&oacute;n de elegir </strong>y eso pasa en otros trabajos tambi&eacute;n en donde la precariedad te empuja a ciertas cosas. Los hombres al ver que somos trabajadoras sexuales se sienten c&oacute;modos para contarnos ciertas cosas que socialmente no ser&iacute;an aceptadas solo porque nos pagan&rdquo;, contextualiza la actriz porno Riot.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A la streamer le pas&oacute;: hab&iacute;a tenido un buen d&iacute;a laboral, ingres&oacute; a su siguiente videollamada contenta, cuando el cliente comenz&oacute; a comentarle que hab&iacute;a abusado de su sobrina. Cort&oacute; la comunicaci&oacute;n. &ldquo;Al principio no ve&iacute;a esta parte oscura porque no me hab&iacute;a tocado, pensaba que era un lugar donde pueden liberarse y sentirse seguros. A partir de ese momento, me empec&eacute; a cuestionar si este comercio que hago incentiva que haya m&aacute;s de este tipo de gente&rdquo;, reflexiona.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>La &uacute;nica acci&oacute;n a disposici&oacute;n que tienen las trabajadoras es denunciar el perfil en las mismas plataformas, aunque probablemente no est&eacute; vinculado a la verdadera identidad del abusador, y difundir la informaci&oacute;n entre sus compa&ntilde;eras con la esperanza de que alguna pueda identificarlo y dar aviso a la Polic&iacute;a.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Se requiere una legislaci&oacute;n integral que reconozca el fen&oacute;meno de la sexualidad digital como parte del ejercicio de derechos sexuales y reproductivos. El Estado ac&aacute; tiene un rol preponderante y debe garantizar que estas fronteras sean respetadas, que no se crucen esos l&iacute;mites y si se suceda, que sean sancionados, que sean punitivas las consecuencias&rdquo;, sentenci&oacute; la abogada laboralista, Noelia Lezcano.
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                    alt="María vende su imagen pero muchas veces se ha encontrado fotos propias robadas, usada en perfiles falsos, explotada por otros. La posibilidad de denunciar en estos casos es limitada"
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                María vende su imagen pero muchas veces se ha encontrado fotos propias robadas, usada en perfiles falsos, explotada por otros. La posibilidad de denunciar en estos casos es limitada                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Qui&eacute;n tiene derecho a vender</h2><p class="article-text">
        Las trabajadoras sexuales virtuales tienen normalizada la filtraci&oacute;n de su contenido en sitios pornogr&aacute;ficos piratas o gratuitos. Mar&iacute;a encontr&oacute; en varias oportunidades fotos y videos suyos vinculados a cuentas falsas en redes sociales que robaban su identidad para estafar clientes. El &uacute;nico recurso &ldquo;oficial&rdquo; es reclamar en las plataformas e intentar frenar parcialmente a los estafadores. Pero nada les garantiza que vuelvan con otro perfil o en una diferente red social. <strong>Algunas pagan servicios de hackers para bloquear las cuentas.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Entonces, <strong>Ammar se uni&oacute; a la Ley Olimpia para capacitar a las trabajadoras</strong> pese a que hay un sector fuertemente opositor del rubro sexual dentro del movimiento como es el caso de Florencia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Marcela Hern&aacute;ndez Oropa, referente de la ley, defensora digital mexicana y licenciada en Negocios Internacionales, aclara: &ldquo;Ellas pueden difundir contenido en p&aacute;ginas y es exclusivamente para las personas que lo compran ah&iacute;. Pero si ese material es difundido en otros espacios, sin su consentimiento, ah&iacute; puede entrar la Ley Olimpia. Es un debate porque no todas las personas interpretadoras de la ley lo conciben as&iacute;, porque dicen que, al momento de subir tu contenido a ese tipo de plataformas, ya autom&aacute;ticamente autorizan su difusi&oacute;n. Pero s&iacute;, por supuesto que <strong>sin importar a qu&eacute; se dediquen las personas cuando est&aacute;n siendo v&iacute;ctimas de violencia sexual digital, nosotras las acompa&ntilde;amos y las apoyamos&rdquo;.&nbsp;</strong>
    </p><h2 class="article-text">Coincidencias y diferencias</h2><p class="article-text">
        Florencia siente que la Ley Olimpia fue una victoria a medias y acompa&ntilde;a con fuerza al proyecto de Ley Bel&eacute;n. <strong>&ldquo;No estamos dispuestas a abandonar la lucha, vamos a seguir hasta que no le pase a otras mujeres&rdquo;</strong>. Todav&iacute;a sufre consecuencias de la agresi&oacute;n que vivi&oacute;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La Streamer asegura que no quiere una regulaci&oacute;n del Estado que le diga cu&aacute;nto cobrar ni c&oacute;mo hacer su trabajo sino derechos. &ldquo;Yo quiero una jubilaci&oacute;n y una obra social para mi hija&rdquo;, respondi&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        Riot est&aacute; cada vez m&aacute;s instalada en el rubro que denomina &ldquo;porno feminista&rdquo; y reivindica su decisi&oacute;n de decidir esto para s&iacute; misma.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las tres defienden su derecho a existir en lo virtual y en lo real sin ser devoradas.
    </p><p class="article-text">
        <em>MA</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Astrid Moreno García Dione]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/punto-de-encuentro/cuerpo-digital-eligen-mostrarlo-mostradas-voluntad_132_12318844.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 24 May 2025 02:59:18 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El cuerpo digital: las que eligen mostrarlo y las mostradas contra su voluntad]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Punto de encuentro,Digital,cuerpos,Mujeres]]></media:keywords>
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