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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Verónica González]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/autores/veronica-gonzalez/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Verónica González]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Deseos que desafían estigmas: "La discapacidad no está pensada como algo erotizante a no ser que sea un fetiche"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/punto-de-encuentro/deseos-desafian-estigmas-discapacidad-no-pensada-erotizante-no-sea-fetiche_132_12491212.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/04a43b27-49b1-4511-9493-1a2357f508b1_16-9-discover-aspect-ratio_default_1122695.jpg" width="2000" height="1125" alt="Deseos que desafían estigmas: &quot;La discapacidad no está pensada como algo erotizante a no ser que sea un fetiche&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">¿Qué cuerpos se consideran deseables? ¿Y deseantes? Tensiones, placeres y barreras que enfrentan las personas con discapacidad para vivir su sexualidad con libertad y autonomía. El debate por la asistencia sexual. 
</p></div><p class="article-text">
        La sexualidad de las personas con discapacidad (PCD) sigue siendo un tema tab&uacute; para la sociedad. Pensar en seducir cuando us&aacute;s pa&ntilde;ales, ten&eacute;s una sonda, no pod&eacute;s mover tus manos o tus piernas, o pod&eacute;s tener una crisis no es sencillo. Las aplicaciones y redes sociales pueden ser aliadas, pero tambi&eacute;n una barrera que impida la vinculaci&oacute;n cuando es el &uacute;nico modo. En gran medida, las posibilidades de vincularse se relacionan con los recursos que cada persona tenga, la autopercepci&oacute;n, como viva su discapacidad y cu&aacute;n receptivo sea el entorno.
    </p><p class="article-text">
        La adolescencia es un momento complejo en el que las diferencias parecen negativas, pero todos buscamos que nos quieran y en esta etapa, que nos acepten tambi&eacute;n.
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                </figure><p class="article-text">
        <strong>Las personas con discapacidad no somos todas iguales, incluso teniendo la misma discapacidad podemos necesitar o no apoyos, gozar de diversas maneras y preferir formas distintas de vincularnos. </strong>Algunas elegimos maternar, tener o no una pareja exclusiva o abierta, pero lo m&aacute;s importante es poder elegir y ejercer nuestros derechos con libertad y autonom&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        La asistencia sexual es cuando una pareja requiere de una persona que les asista en sus movimientos, o cuando una PCD necesita de alguien para conocer su cuerpo y experimentar.. La asimilaci&oacute;n con el trabajo sexual, as&iacute; como la asistencia como una especie de correcci&oacute;n de la sexualidad son temas que generar debates y diversidad de opiniones.
    </p><h2 class="article-text">Apartheid y discapacidad</h2><p class="article-text">
        &ldquo;&iquest;Quer&eacute;s que te describa c&oacute;mo soy? <strong>Yo quiero que sepas como soy.</strong> Uso anteojos, ojos marrones, pelo rosa&rdquo;. Cali tiene 31 y hoy vive con su familia. Hasta hace 2 a&ntilde;os viv&iacute;a sola, pero las crisis y la falta de trabajo y apoyos, hicieron que vuelva. &ldquo;Tengo epilepsia focal compleja, y mis crisis son motrices y gel&aacute;sticas con psicosis&rdquo;, explica y da un ejemplo: &ldquo;Son las que tiene el Joker, el Guas&oacute;n de Batman. Por eso se hace Joker, porque se burlan de &eacute;l y la sociedad lo rechaza. Somos siempre pacientes, asesinas, personajes burlescos, o villanas, y nunca protagonistas de comedias rom&aacute;nticas&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Cali es adem&aacute;s una persona intersex: &ldquo;Yo siempre camin&eacute; de la mano de la discapacidad y la intersexualidad, as&iacute; que toda mi experiencia de mi infancia y adolescencia la identifiqu&eacute; con la intersexualidad y luego supe que tambi&eacute;n ten&iacute;a que ver con la discapacidad. Hasta mis veintipico no me asum&iacute; PCD, pero siempre fui una persona con psicosis&rdquo;, explica. Con este panorama, asegura, todas sus relaciones siempre estuvieron ligadas a la locura y a su estigma. &ldquo;&iquest;C&oacute;mo me iba a relacionar con otras personas siendo yo una persona loca? &iquest;C&oacute;mo compartir que escuchaba voces o ten&iacute;a ideas que las otras personas pensaban como delirantes?&rdquo;, recuerda. &ldquo;Di mi primer beso a los 23 a&ntilde;os, empec&eacute; a salir con otras personas reci&eacute;n cuando pude hablar de mi psicosis&rdquo;. Sus crisis motrices son  diarias: relacionarse implica decir que tiene epilepsia, qu&eacute; hacer frente a una crisis, cu&aacute;ndo la otra persona tiene que ocuparse y preocuparse. &ldquo;Claro, la discapacidad no est&aacute; pensada como algo erotizante&hellip; a no ser que sea un fetiche&rdquo;, explica. 
    </p><p class="article-text">
        Cuando el deseo apareci&oacute; en su vida, Cali descarg&oacute; Tinder, fue a una cita y tuvo una crisis delante de esa persona. <strong>&ldquo;Luego me puse &lsquo;persona intersexy orgullosamente disca&rsquo; y no tuve un match nunca m&aacute;s&rdquo;, asegura. </strong>
    </p><p class="article-text">
        Cali afirma que a partir de las redes sociales e internet hay mayor fetichizaci&oacute;n de corporalidades de personas con discapacidades visibles: &ldquo;Ha habido discusiones sobre asistencia sexual que yo odio la idea de asistencia, pero el trabajo sexual de PCD y pensado para PCD es algo de lo que se empez&oacute; hablar en los &uacute;ltimos a&ntilde;os. Yo salgo con personas con discapacidad porque hablamos de nuestra discapacidad, de lo que necesitamos y ya est&aacute;, luego nos conocemos c&oacute;mo somos.<strong> Sigue habiendo un apartheid y tambi&eacute;n en nuestra mente a la hora de desear y que nos deseen</strong>&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Qu&eacute; es el cuerpo perfecto?</h2><p class="article-text">
        Andrea es periodista, tiene 38, trabaja hace 15 a&ntilde;os en una dependencia del Estado, vive sola hace 6 a&ntilde;os y medio. &ldquo;La verdad que la adolescencia la transit&eacute; con bastantes prejuicios sobre qu&eacute; iba a poder hacer o c&oacute;mo me iban a ver los dem&aacute;s&rdquo;, recuerda. La primera vez que se sinti&oacute; &ldquo;una m&aacute;s&rdquo; fue a los 18 cuando empez&oacute; a acercarse a un grupo de j&oacute;venes de la Biblioteca para Ciegos . &ldquo;Me dieron mucha seguridad para salir a la calle y tambi&eacute;n respecto a los v&iacute;nculos sexoafectivos porque <strong>por primera vez pude sentir que un pibe de ese grupo se estaba fijando en m&iacute; y fue el primer novio que tuve&rdquo;. </strong>
    </p><p class="article-text">
        Vivi&oacute; el surgimiento del #NiUnaMenos como oportunidad de romper con miedos propios. &ldquo;Por fin se pod&iacute;a hablar de que los cuerpos no siempre son perfectos. Bueno, &iquest;qu&eacute; es el cuerpo perfecto? Yo tengo una discapacidad visual y una discapacidad motriz, las dos de nacimiento. Creo que la discapacidad que m&aacute;s conflicto me genera es la motriz&rdquo;, comparte. 
    </p><p class="article-text">
        Dice entre risas que las aplicaciones de citas le resultan un &ldquo;supermercado de personas&rdquo;, prefiere conocer gente en otros espacios. Hasta ahora han sido varones con discapacidad visual porque Andrea siente que los dem&aacute;s tienen prejuicios por su discapacidad. &ldquo;<strong>Contact&eacute; con una asistente sexual para que me ayude a descubrir aquello que s&iacute; pod&iacute;a. </strong>Yo tengo una posici&oacute;n bastante ambigua respecto del trabajo sexual, no en el sentido moral, sino por perspectiva de g&eacute;nero y la lucha contra la trata y explotaci&oacute;n de personas. Pero para m&iacute; fue un antes y un despu&eacute;s &ndash;reconoce Andrea&ndash; . Hasta ese momento yo ven&iacute;a leyendo sobre el tema y sent&iacute;a que era complejo porque siempre se hablaba desde la perspectiva del var&oacute;n que necesitaba la asistencia de una mujer, pero no era mi caso. Yo me considero cis-hetero y necesitaba saber qu&eacute; pod&iacute;a y que no porque me hab&iacute;a quedado en un callej&oacute;n sin salida&rdquo;. Los m&eacute;dicos le hab&iacute;an marcado qu&eacute; pod&iacute;a, pero para Andrea la palabra no era suficiente. &ldquo;<strong>No es lo mismo que experimentar</strong> qu&eacute; posturas pod&iacute;a tener con el cuerpo&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">&ldquo;&iquest;Qui&eacute;n es esta desquiciada que no est&aacute; en una cama triste tirada llorando?&rdquo;</h2><p class="article-text">
        Mica tiene 27, estudia derecho y trabaja en el Banco Central. Est&aacute; en pareja y vive sola.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Soy una persona con discapacidad motriz bastante visible porque estoy amputada de mis 2 piernas. Cuando era adolescente estaba un poco excluida porque la onda era ir a boliches&rdquo;, recuerda. Trataba de ir pero encontraba obst&aacute;culos: &ldquo;Est&aacute;n pensados para un n&uacute;mero muy desbordante de gente, no hab&iacute;a ba&ntilde;os accesibles entonces si tomaba, me ten&iacute;a que ir temprano&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Los hoteles alojamiento tampoco son accesibles. &ldquo;Mi v&iacute;nculo ten&iacute;a que subirme con una mano y sostener la puerta con la otra para poder entrar. A la gente que estaba esperando le parec&iacute;a rar&iacute;simo, se quedaba mirando y trataban de ver mi cara, a ver qui&eacute;n es esta desquiciada que no est&aacute; en una cama triste tirada llorando porque tiene una discapacidad&rdquo;, explica. 
    </p><p class="article-text">
        Mica se presenta como bisexual y asegura que la experiencia ha sido distinta con varones que con mujeres: &ldquo;Generalmente los hombres sin discapacidad esperaban que yo ignore mi discapacidad, <strong>les costaba mucho aceptar que yo hay cosas que las tengo que hacer distinto</strong> &ndash;asegura&ndash;. Eso no me pasaba con mujeres. Las que se interesan saben que por la discapacidad ten&eacute;s otras necesidades. Yo no puedo ponerme en 4 por ejemplo&rdquo;, especifica. 
    </p><p class="article-text">
        Conocer su cuerpo le permiti&oacute; conocer su deseo: &ldquo;Con el tiempo yo empec&eacute; a saber c&oacute;mo funcionaba mi cuerpo. S&eacute; qu&eacute; no me gusta y tambi&eacute;n la gente es m&aacute;s receptiva&rdquo;, cuenta. 
    </p><h2 class="article-text">Pensarse en pareja</h2><p class="article-text">
        Meche y Silvina comparten la vida hace 30 a&ntilde;os y est&aacute;n casadas desde 2010. Se conocieron porque Meche buscaba una persona con quien compartir el alquiler. Silvina tuvo dudas. &ldquo;Sab&iacute;a que Meche estudiaba, iba a la universidad, que se manejaba bastante bien en su casa, pero yo igual pensaba: &iquest;Qu&eacute; me va a pedir? &iquest;Qu&eacute; voy a tener que hacer?&rdquo;, recuerda. Pero nada fue como lo hab&iacute;a imaginado: &ldquo;Me di cuenta de que ten&iacute;amos mucha afinidad y ella me gustaba&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Hoy son mam&aacute;s de Ludmila, que tiene 23. Meche recuerda: &ldquo;Desde muy chiquita quise ser mam&aacute;. Para nosotras se jugaban un mont&oacute;n de prejuicios sociales sobre nuestra maternidad porque al ser lesbianas se sumaba que yo tuviera una discapacidad&rdquo;. 
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                    alt="Silvi y Meche comparten la vida hace más de 30 años y son madres de Ludmila. Su historia pone en foco los desafíos y prejuicios que enfrentan las familias diversas con discapacidad. Su historia conjunta desafía la mirada capacitista: el amor, la maternidad y la vida cotidiana pueden ser tan diversas como potentes"
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                Silvi y Meche comparten la vida hace más de 30 años y son madres de Ludmila. Su historia pone en foco los desafíos y prejuicios que enfrentan las familias diversas con discapacidad. Su historia conjunta desafía la mirada capacitista: el amor, la maternidad y la vida cotidiana pueden ser tan diversas como potentes                            </span>
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        Hubo apoyos. Meche enumera: &ldquo;La se&ntilde;ora que la llevaba en el micro, la se&ntilde;ora que trabajaba en casa, limpiaba y la cuidaba cuando &iacute;bamos a trabajar. Y mi silla electr&oacute;nica que para m&iacute; es fundamental en mi vida y lo fue particularmente en mi maternar&rdquo;. Recuerda c&oacute;mo la fueron usando, ella y su hija que aprendi&oacute; a subirse, a pararse atr&aacute;s y agarrarse de las manijas. 
    </p><p class="article-text">
        Cuando ten&iacute;a unos 11 a&ntilde;os, Ludmila les cont&oacute; que <strong>hab&iacute;a sufrido m&aacute;s la discriminaci&oacute;n social en relaci&oacute;n a la discapacidad de una de sus mam&aacute;s que al hecho de que fueran lesbianas. </strong>&ldquo;Las veces que no pudimos ingresar a los lugares porque no hab&iacute;a accesibilidad o que no pudimos tomar un transporte. Recuerdo cuando ten&iacute;amos que ir a su muestra de acrobacia y ning&uacute;n taxi me paraba. Entonces la disyuntiva era si ellas se iban en el auto y llegaban a tiempo o si me esperaban&rdquo;, recuerda Meche. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ldquo;En general no se nos piensa con parejas &rdquo;</strong>, asegura. Est&aacute; convencida de que los prejuicios m&aacute;s fuertes sobre las personas con discapacidad surgen en torno a la sexualidad. Meche polemiza: &ldquo;Yo tengo una mirada bastante cr&iacute;tica en relaci&oacute;n a la asistencia sexual porque desde la perspectiva de g&eacute;nero siempre son las mujeres pobres las que ponen el cuerpo y yo soy abolicionista en relaci&oacute;n a la prostituci&oacute;n&rdquo;. Es un tema espinoso en el que no hay una mirada un&aacute;nime, ni en los feminismos, ni entre las personas con discapacidad ni en la sociedad en general. A Meche, adem&aacute;s, le parece que el concepto de asistencia es precisamente asistencialista: &ldquo;No caminar o no mover los brazos no significa que no pueda tener relaciones, incluso una persona puede tener relaciones sexuales si no se le para el pene porque tiene lesiones medulares. <strong>Esa es una mirada reduccionista de la sexualidad, como si todo fuese que alguien venga y te manipule un genital</strong>&rdquo;, asegura. Imagina perspectivas feministas colectivas, talleres feministas y de PCD que trabajen el erotismo. Considera: &ldquo;Profesionalizar esa intervenci&oacute;n es medicalizante y patologizante&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Dolor y deseo</h2><p class="article-text">
        Julia tiene 30, vive con su gato, es docente de teatro en una escuela secundaria, concejala en Monte, Provincia de Buenos Aires y escritora, &ldquo;Para m&iacute; no hab&iacute;a nada malo en m&iacute; por lo que otro me rechazara, siempre fui de naturalizarlo, pero tengo colecciones enormes de rechazo&rdquo;, comparte. Julia tiene una malformaci&oacute;n en su columna vertebral que le provoca baja altura y dolor cr&oacute;nico. Llegando a los 18 empez&oacute; a percibir una atenci&oacute;n particular: morbo. &ldquo;No entend&iacute;a bien por qu&eacute; me generaba tanta bronca y lo descubr&iacute; buscando la palabra en el diccionario, que es atracci&oacute;n hacia algo desagradable&rdquo;. Le pas&oacute; cuando usaba Tinder: &ldquo;Hab&iacute;a mucha gente que miraba mi foto y me dec&iacute;a que le generaba morbo tener relaciones conmigo, entonces me incomodaba mucho porque <strong>me hac&iacute;a sentir un objeto inanimado que no decide</strong>&rdquo;, explica. 
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                    alt="Con sensibilidad y humor, Julia recupera las estrategias que construyó para habitar un cuerpo dolorido y reclamar el derecho al deseo sin binarismos ni normalidades impuestas"
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                Con sensibilidad y humor, Julia recupera las estrategias que construyó para habitar un cuerpo dolorido y reclamar el derecho al deseo sin binarismos ni normalidades impuestas                            </span>
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        &ldquo;Todos buscamos que nos quieran. Creo que al tener la discapacidad, una recae en la culpa de pensar que es por eso que no consigue pareja&rdquo;, explica- &ldquo;Pero en el pueblo somos pocos y por ah&iacute; el que me interesa est&aacute; ocupado&rdquo;. Tuvo dos relaciones, pero ninguna formal ni p&uacute;blica. &ldquo;Con mi primer pareja hab&iacute;a un esfuerzo de &eacute;l porque yo me muestre como una especie de amiga. Yo nunca le atribu&iacute; la responsabilidad directa a que yo ten&iacute;a discapacidad y que quiz&aacute;s le daba verg&uuml;enza que lo vean con una piba como yo, ahora s&iacute; lo veo un poco as&iacute;. Cuando sos m&aacute;s chica y est&aacute;s muy enamorada acept&aacute;s cualquier cosa, ahora tengo otras herramientas&rdquo;, asegura Julia. 
    </p><p class="article-text">
        Con el segundo v&iacute;nculo fue distinto: &ldquo;&Eacute;l no ten&iacute;a discapacidad y era s&uacute;per respetuoso de los tiempos, del cansancio, de los dolores sobre todo. Tener dolor cr&oacute;nico y compartir sexualidad con alguien es un mundo interesante para revisar para que el otro no se transforme en una especie de enfermero pero tampoco que no haga como que nada pasa&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">&ldquo;No pod&iacute;a no ser qui&eacute;n era&rdquo;</h2><p class="article-text">
        Fran tiene 34, vive s&oacute;lo desde hace 2 a&ntilde;os con apoyos las 24 horas. Es dramaturgo, actor, escritor, cantante y da conferencias sobre discapacidad, accesibilidad y diversidad. 
    </p><p class="article-text">
        Cuando supo que era var&oacute;n se lo dijo a su madre. &ldquo;Me dijo que hable con la psic&oacute;loga, que obviamente no le dio importancia. Me dijo: &lsquo; Vos ten&eacute;s que ser una persona con discapacidad integrada a la sociedad&rsquo;&rdquo;. El resultado: retraimiento. &ldquo;Me met&iacute; mucho para adentro y cuando me toc&oacute; ir a la secundaria no sab&iacute;a c&oacute;mo relacionarme. Con varones no, porque me sent&iacute;a diferente, pero con mujeres tampoco. Nadie me hablaba&rdquo;, recuerda. Se enamor&oacute; de una compa&ntilde;era y fue muy tormentoso. &ldquo;No pod&iacute;a no ser qui&eacute;n era&rdquo;, explica. Necesitaba apoyo para vestirse y su hermana fue una aliada. &ldquo;Cuando yo decid&iacute; que ya no me quer&iacute;a poner m&aacute;s ropa femenina la tiramos&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Fran relata dos situaciones de &ldquo;abuso o algo no consentido&rdquo;. Primero en la adolescencia, luego m&aacute;s grande. En ambos casos le dijeron que era exagerado &ldquo;que a todas las personas con vulva les pasa&rdquo;. &ldquo;Las PCD somos un colectivo mucho m&aacute;s vulnerable a eso y la respuesta que recibimos no es la que tendr&iacute;amos que recibir&rdquo;, reclama. Y reafirma que prefiere escuchar a su cuerpo. 
    </p><p class="article-text">
        Sobre la asistencia sexual asegura que para &eacute;l es un puente: &ldquo;Siento que es un v&iacute;nculo para acercar, como un puente entre la discapacidad y la sexualidad que en general no se juntan porque <strong>pasa que hay mucha curiosidad, mucho morbo pero cuando est&aacute; la posibilidad la gente medio se escabulle porque no sabe qu&eacute; tiene que hacer</strong>&rdquo;, comparte. &ldquo;Me ha pasado de conocer gente en boliches y decir &lsquo;Me muero por darme con esta persona, pero &iquest;c&oacute;mo hacemos?&rsquo; Para m&iacute; es construir un v&iacute;nculo, que se de un espacio cuidado y accesible y explorar lo f&iacute;sico de la sexualidad que es saludable&rdquo;. 
    </p><h2 class="article-text">Libertad y violencia</h2><p class="article-text">
        Vick tiene 28, vive sola y trabaja de manera independiente. Es editora audiovisual, fot&oacute;grafa y gestora cultural y estudi&oacute; Cine. 
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                    alt="Vick es una de las voces que impulsa a repensar los vínculos sexoafectivos desde la diversidad corporal, rompiendo estigmas sobre deseo y discapacidad"
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                Vick es una de las voces que impulsa a repensar los vínculos sexoafectivos desde la diversidad corporal, rompiendo estigmas sobre deseo y discapacidad                            </span>
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        &ldquo;Yo me imaginaba a m&iacute; misma como alguien con quien no querr&iacute;an estar, as&iacute; que ni siquiera lo intentaba. Le escap&eacute; a la din&aacute;mica heterosexual de como se relacionaban las personas porque al ser usuaria de silla no se daban com&uacute;nmente las citas&rdquo;, asegura. Usa aplicaciones y pone fotos en las que se ve la silla de ruedas. &ldquo;Tuve citas, algunas fueron un fiasco, otras son muy buenas. Tambi&eacute;n me gust&oacute; y me sorprendi&oacute; gente muy directa. Alguien que directamente me dijo:<strong> &lsquo;Hola, &iquest;quer&eacute;s coger?&rsquo;</strong>. Que se animen a proponerlo, me gusta.
    </p><p class="article-text">
        Vick explica que le resulta m&aacute;s f&aacute;cil relacionarse con mujeres. &ldquo;Al hombre lo ten&eacute;s que educar con la discapacidad y con todo, las chicas son m&aacute;s comprensivas y emp&aacute;ticas pero al mismo tiempo te da cosa acercarte, hay otras din&aacute;micas complejas que no son por la discapacidad sino por el esquema en el que nos relacionamos las mujeres&rdquo;. Los v&iacute;nculos no son sencillos m&aacute;s all&aacute; de las circunstancias. Tuvo tres parejas estables: dos varones y una chica. El primer v&iacute;nculo dur&oacute; tres a&ntilde;os y recuerda que la familia de &eacute;l la amaba:<strong> &ldquo;Pensaban: &lsquo;Qu&eacute; &aacute;ngel, qu&eacute; hermosa, qu&eacute; valor mi hijo, qu&eacute; luchadora&rsquo;. Mi familia lo amaba a &eacute;l por caminante&rdquo;.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hay mucho estereotipo quiz&aacute;s de que las PCD tienen que salir con una PCD, yo nunca tuve ni siquiera una cita con una. Estoy re abierta a eso pero no se ha dado&rdquo;, asegura Vick y explica su punto de vista: &ldquo;Hay 2 tipos de discas: los que vivieron toda su vida en el mundo de los caminantes, como yo, que no notaba que hubiese diferencias, yo era la &uacute;nica hasta los veintipico de a&ntilde;os. Y hay aquellas que toda su vida se relacionaron con otras PCD&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Vick practica Ballroom, una disciplina que es una suerte de desfile LGBTIQA+ y que ella define como &ldquo;espacios de resistencia queer&rdquo;. &ldquo;Hay una categor&iacute;a realness y hay que presentar nuestra realidad ante un jurado. Por ejemplo, las herramientas que usa una mujer trans para pasar en la calle como una mujer cis&rdquo;, explica Vick. Ella fue la primera persona con discapacidad en participar. &ldquo;Particip&eacute; en todas las categor&iacute;as, nos juntamos a entrenar y a bailar. Yo tengo muchas cicatrices y es algo que siempre escond&iacute; de m&iacute; y a partir de ballroom empec&eacute; a sentirme c&oacute;moda con ellas&rdquo;, celebra. 
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, la violencia aparece. &ldquo;Una vez sal&iacute; con un chico que sacaba fotos de desnudos. Cuando nos despertamos me estaba sacando fotos de las cicatrices&rdquo;, relata. Ella no hab&iacute;a consentido, no estaba posando. &ldquo;Le dije enojada que abra el rollo para que se vele y nunca m&aacute;s vi a esa persona, casi lo escracho&rdquo;. Vic es clar&iacute;sima: &ldquo;A m&iacute; no me interesa salir con una persona porque lo que le gusta es mi discapacidad&rdquo;.
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                Vick participa en competencias de ballroom, un espacio de expresión y resistencia dentro de la cultura LGBTIQA+ donde encontró libertad para mostrar su cuerpo y resignificar sus cicatrices                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Gozar del propio cuerpo</h2><p class="article-text">
        En las voces de las personas con discapacidad no hay una &uacute;nica forma de vivir la sexualidad, ni una definici&oacute;n cerrada de lo que est&aacute; bien o es posible. Hay experiencias marcadas por el estigma, el deseo, la soledad, el dolor, los condicionamientos, el goce, la incomodidad y la libertad. Lo que une a todas no es la discapacidad, sino que cada persona enfrenta las barreras que la sociedad impone al deseo cuando no encaja en la norma. Esta nota no busca conclusiones, sino dejar registro de algo m&aacute;s profundo: que hablar de sexualidad y discapacidad no es hablar de lo excepcional, de s&uacute;per h&eacute;roes o hero&iacute;nas con capacidades sobrenaturales, sino de lo pendiente, del dolor de la exclusi&oacute;n y los estereotipos, y de la posibilidad de construir v&iacute;nculos saludables, de disfrutar con otres, de decidir y de gozar del propio cuerpo y del de la persona que nos atrae, que nos desea, con la que queremos pasar un rato agradable o aquella que amamos.
    </p><p class="article-text">
        <em>VG / MA</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Verónica González]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 04 Aug 2025 01:59:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Deseos que desafían estigmas: "La discapacidad no está pensada como algo erotizante a no ser que sea un fetiche"]]></media:title>
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