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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Maira Silvana López]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/autores/maira-silvana-lopez/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Maira Silvana López]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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    <item>
      <title><![CDATA[Sin medicación, sin insumos y sin respuestas: el aborto legal en crisis en Salta]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/punto-de-encuentro/medicacion-insumos-respuestas-aborto-legal-crisis-salta_132_12491435.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c92f40d4-2422-4743-8bda-6910eb42676c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Sin medicación, sin insumos y sin respuestas: el aborto legal en crisis en Salta"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La interrupción voluntaria del embarazo dejó de estar garantizada por el sistema público. El desfinanciamiento nacional y la inacción provincial afectan especialmente a las comunidades indígenas del norte salteño.</p></div><p class="article-text">
        Sobre la tierra rojiza de Tartagal, a m&aacute;s de 360 kil&oacute;metros de la capital salte&ntilde;a, a&uacute;n se sostiene uno de los derechos m&aacute;s golpeados de los &uacute;ltimos a&ntilde;os: el derecho a decidir. En el norte de Salta, el acceso a la interrupci&oacute;n voluntaria y legal del embarazo &ndash;garantizado por la Ley 27.610 desde 2021&ndash; se enfrenta a un desmantelamiento sistem&aacute;tico que opera en silencio, y que nuevamente va camino a convertirse en un privilegio de clase.  
    </p><p class="article-text">
        En este contexto las comunidades originarias son las m&aacute;s afectadas. Lejos de los centros urbanos, las mujeres wich&iacute;, guaran&iacute;es y chorotes enfrentan no solo la falta de insumos m&eacute;dicos, sino tambi&eacute;n barreras culturales, ling&uuml;&iacute;sticas y territoriales. <strong>&ldquo;Hoy estamos sintiendo lo peor que puede pasar en un pa&iacute;s&rdquo;,</strong> dijo Nancy L&oacute;pez,<em><strong> </strong></em> l&iacute;der weenhayek-wichi de la comunidad Ocku Puckie en Salta. &ldquo;El hospital ya no te da nada. Antes te daban una tableta y vos comprabas otra. Ahora s&oacute;lo te dan un papel para que compres todo. Y muchas veces no ten&eacute;s ni para una&rdquo;, expres&oacute; apenas pasadas las 8 de la ma&ntilde;ana de un martes, ya que ni bien terminase de hablar tendr&aacute; que salir a los &ldquo;territorios&rdquo; para continuar el trabajo de lucha y resistencia de las comunidades ind&iacute;genas.
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                    alt="En el norte de Salta, hablar de aborto implica también romper silencios: sin recursos, sin traducciones y sin respuestas, las comunidades organizan talleres como espacios de resistencia."
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                En el norte de Salta, hablar de aborto implica también romper silencios: sin recursos, sin traducciones y sin respuestas, las comunidades organizan talleres como espacios de resistencia.                            </span>
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        Ese &ldquo;papel&rdquo; es una receta. Un papel que, traducido al mercado, vale 110.432 pesos: el costo actual de una caja de misoprostol en farmacias privadas, seg&uacute;n confirm&oacute; la m&eacute;dica Miranda Ruiz, garante de IVE/ILE en el Hospital P&uacute;blico Juan Domingo Per&oacute;n. Ese hospital &mdash;el tercero m&aacute;s grande de la provincia&mdash; ya no cuenta con stock de medicamentos. &ldquo;Desde la Residencia de Medicina Familiar y Comunitaria se dan 15 turnos todos los lunes a la ma&ntilde;ana. <strong>Pero no tenemos medicaci&oacute;n desde hace meses&rdquo;</strong> por lo que &ldquo;se les da receta para que compren&rdquo;, resumi&oacute; Ruiz, quien  en 2021 hab&iacute;a sido imputada por aborto sin causal, pero fue sobrese&iacute;da poco m&aacute;s de un a&ntilde;o despu&eacute;s por el Poder Judicial salte&ntilde;o. 
    </p><h2 class="article-text">Un Estado ausente, una ley quebrada</h2><p class="article-text">
        Macarena Villena, m&eacute;dica de familia e integrante de la Red de Profesionales por el Derecho a Decidir, lo dijo sin rodeos: &ldquo;<strong>Tenemos ley, pero no tenemos medicaci&oacute;n. </strong>El acceso est&aacute; quebrado. Y se est&aacute; elitizando&rdquo;. Asegur&oacute; que desde marzo, no hay distribuci&oacute;n p&uacute;blica de misoprostol ni de mifepristona en Salta. <strong>Como efectora asegura que las compras que ven&iacute;an haciendo la provincia tambi&eacute;n se interrumpieron. </strong>&ldquo;Nos dijeron que no hay autorizaci&oacute;n para seguir comprando. Y lo poco que llega no cubre la demanda&rdquo;, denunci&oacute;. Este medio intent&oacute; comunicarse con las autoridades a cargo &mdash;Javier Sapura, supervisor de Salud Sexual y Reproductiva de la cartera de Salud de Salta, quien dijo estar de licencia; y Patricia Leal, en Maternidad e Infancia; y &mdash; pero no recibi&oacute; respuestas a las consultas.
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                Macarena Villena, médica del Hospital Juan Domingo Perón: “Tenemos ley, pero no medicación. El acceso está quebrado y se está elitizando”.                            </span>
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        Lo cierto es que desde diciembre de 2023, el gobierno nacional de <strong>Javier Milei</strong> avanz&oacute; con una pol&iacute;tica de recorte total en los programas de salud sexual y reproductiva. No se autorizaron partidas para compra de medicamentos, anticonceptivos ni insumos b&aacute;sicos. Adem&aacute;s, se desarmaron programas y equipos t&eacute;cnicos, y se interrumpieron las l&iacute;neas de capacitaci&oacute;n a profesionales. El Ministerio de Salud no renov&oacute; contratos ni continu&oacute; la distribuci&oacute;n de misoprostol y mifepristona, esenciales para garantizar abortos seguros.
    </p><p class="article-text">
        La consecuencia es clara y en la provincia el aborto legal dej&oacute; de ser gratuito y pas&oacute; a ser un privilegio. &ldquo;Estamos atendiendo mujeres que pueden trasladarse, que tienen obra social o que logran reunir el dinero.<strong> Las dem&aacute;s ni siquiera llegan a pedir turno</strong>&rdquo;, explic&oacute; Villena. &ldquo;&iquest;Qu&eacute; pasa con ellas? &iquest;D&oacute;nde est&aacute;n? &iquest;A qui&eacute;n recurren?&rdquo;, se pregunt&oacute; la profesional de la salud que fue una de las impulsoras p&uacute;blicas del debate por el aborto legal, seguro y gratuito en Salta. No tiene respuesta. 
    </p><p class="article-text">
        Para Villena, que ejerce en el principal epicentro de la provincia, el problema que se vive en Salta tiene nombre y apellido. &ldquo;No hay voluntad pol&iacute;tica para garantizar la ley. El gobernador Gustavo S&aacute;enz es antiderechos. Se alinea con Naci&oacute;n, que dej&oacute; de enviar medicaci&oacute;n. Y mientras tanto, la provincia no reclama ni demanda nada. Se quedan callados, como si no fuera su responsabilidad&rdquo;, denunci&oacute;. 
    </p><h2 class="article-text">Las cifras que el Estado conoce (y desoye)</h2><p class="article-text">
        El Observatorio de Violencia contra las Mujeres de Salta (OVcM) registr&oacute;, en 2024, un total de 4.621 interrupciones voluntarias del embarazo. La demanda se concentra en mujeres de entre 21 y 30 a&ntilde;os -- 1.331 en el grupo de 21 a 25 a&ntilde;os, y 1.223 en el de 26 a 30&mdash;. Esta franja, que representa m&aacute;s del 55% de los abortos realizados, coincide con una poblaci&oacute;n en edad f&eacute;rtil, activa, muchas veces jefa de hogar.
    </p><p class="article-text">
        A&uacute;n as&iacute;, hay otro dato, m&aacute;s urgente y m&aacute;s oscuro: durante el 2024 se realizaron 83 IVE y 19 ILE en ni&ntilde;as y adolescentes de entre 10 y 15 a&ntilde;os. M&aacute;s de cien casos en menores, lo que significan <strong>casos atravesados por la violencia sexual, la falta de educaci&oacute;n sexual integral, el miedo y el silencio.</strong> Ante lo que deber&iacute;a ser motivo de esc&aacute;ndalo y la posibilidad de reforzar las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas, estas se desmantelan. 
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                    alt="La conversación como herramienta de cuidado y de acceso: en las comunidades indígenas, el debate sobre aborto sólo puede darse en lengua propia y con respeto a la cultura."
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                La conversación como herramienta de cuidado y de acceso: en las comunidades indígenas, el debate sobre aborto sólo puede darse en lengua propia y con respeto a la cultura.                            </span>
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        Las interrupciones legales del embarazo, por causales como violaci&oacute;n o riesgo de vida, sumaron 382 en todo el a&ntilde;o. Febrero fue el mes con m&aacute;s casos (49), y julio el m&aacute;s bajo (12). Por edades, la distribuci&oacute;n es similar: la mayor&iacute;a de las ILE (93) se realizaron en mujeres de 21 a 25 a&ntilde;os, seguidas por el grupo de 26 a 30 (85). Pero la presencia de ni&ntilde;as en esos datos (19 entre 10 y 15 a&ntilde;os) revela un dato m&aacute;s profundo: la violencia estructural sigue operando en los cuerpos m&aacute;s vulnerables, sin que haya una respuesta estatal integral.
    </p><p class="article-text">
        La comparaci&oacute;n entre IVE e ILE por grupo etario refleja el mismo patr&oacute;n, donde el aborto en Salta se muestra como una necesidad transversal, concentrada en mujeres j&oacute;venes, con capacidad reproductiva activa. La diferencia es que la ILE, por definici&oacute;n, representa situaciones cr&iacute;ticas. Y esas situaciones no son atendidas como tales.
    </p><p class="article-text">
        Si algo dej&oacute; el debate p&uacute;blico por el derecho al aborto fue la consciencia de que detr&aacute;s de cada cifra hay una historia. Sin embargo, hoy se visibiliza una ausencia porque mientras los n&uacute;meros muestran la demanda, el sistema de salud p&uacute;blica no est&aacute; preparado para responder. &ldquo;El derecho a decidir est&aacute; condicionado a lo que consigas en la farmacia o a <strong>lo que puedan donar las redes feministas</strong>&rdquo;, sentenci&oacute; Villena.
    </p><h2 class="article-text">Las barreras invisibles: idioma, territorio, cultura</h2><p class="article-text">
        En las comunidades ind&iacute;genas, esas barreras se vuelven muros. &ldquo;Siempre he dicho que si hablo de aborto, las mujeres no lo aceptan. Creen que es un crimen&rdquo;, dijo Nancy L&oacute;pez. Pero esa resistencia no es caprichosa, puesto que muchas veces es producto del desconocimiento, de la falta de informaci&oacute;n en la lengua materna, de protocolos que no consideran las culturas locales. &ldquo;Los papeles est&aacute;n en castellano y con palabras que muchas no entendemos. <strong>Si no entend&eacute;s, no pod&eacute;s aceptar</strong>&rdquo;, explic&oacute;. 
    </p><p class="article-text">
        Por eso, un grupo de mujeres ind&iacute;genas impuls&oacute; la creaci&oacute;n de cartillas traducidas al wich&iacute; y al guaran&iacute;, acompa&ntilde;adas por audios en lengua originaria. &ldquo;Cuando lo escuchan en su idioma, lo entienden. Y ah&iacute; empieza el debate&rdquo;, cont&oacute; Nancy. Relat&oacute; que este a&ntilde;o, con esfuerzo propio, lograron hacer talleres en dos comunidades. En uno de ellos participaron 78 mujeres. Pero sin movilidad, sin talleristas, sin financiamiento estatal, la tarea es lenta. &ldquo;Avanzamos igual. Despacio, pero avanzamos&rdquo;, repiti&oacute; Nancy.
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                Nancy López, líder weenhayek-wichi de la comunidad Ocku Puckie, sostiene talleres, huertas y una radio comunitaria: “No tenemos ayuda, pero seguimos”.                            </span>
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        Fue en diciembre del 2021, que un grupo de mujeres, entre las que se encontraba Nancy L&oacute;pez, dieron a conocer la creaci&oacute;n de una herramienta pensada desde sus territorios, sus lenguas y sus cuerpos. <strong>Se trat&oacute; de </strong><em><strong>&ldquo;Cuerpos y libertades&rdquo;</strong></em><strong>, una colecci&oacute;n de materiales traducidos e interpretados a los idiomas wich&iacute;, guaran&iacute;, toba y chorote</strong>, que adapta los protocolos del Ministerio de Salud de la Naci&oacute;n para la atenci&oacute;n integral en casos de violaci&oacute;n sexual y para el acceso a la interrupci&oacute;n voluntaria y legal del embarazo (IVE/ILE).
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s de veinte personas participaron de este trabajo colectivo junto a traductores especializados, que asumieron el desaf&iacute;o de trasladar al lenguaje propio de cada comunidad no solo las palabras, sino los sentidos, las pr&aacute;cticas y los derechos. El objetivo era garantizar que cada persona pueda tomar decisiones informadas sobre su salud sexual y reproductiva sin que la barrera idiom&aacute;tica sea un obst&aacute;culo. <em><strong> &ldquo;No hay anticonceptivos. No hay nada&rdquo;</strong></em>
    </p><p class="article-text">
        En Tartagal, Pamela Justiniano -responsable de la Direcci&oacute;n de Mujeres y Diversidad- denunci&oacute; una situaci&oacute;n alarmante. <strong>&ldquo;No hay anticonceptivos. Ni pastillas, ni inyectables, ni preservativos. Hace meses que no llega nada&rdquo;, expres&oacute;. </strong>En ese sentido, dijo que la falta de insumos b&aacute;sicos deja a miles de mujeres y personas del colectivo LBGTIQ+ sin posibilidad de elegir, sin protecci&oacute;n frente a infecciones, sin alternativas. &ldquo;Los kits de salud sexual est&aacute;n vac&iacute;os. Y los programas de atenci&oacute;n en barrios y comunidades est&aacute;n paralizados&rdquo;, detall&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de los insumos, tambi&eacute;n dijo que faltan v&iacute;nculos institucionales. Para ingresar a las comunidades ind&iacute;genas, dijo que su equipo necesita autorizaci&oacute;n desde el CIC Rural. Pero, con el cambio de autoridades, esa articulaci&oacute;n se cort&oacute; este a&ntilde;o. &ldquo;La nueva direcci&oacute;n no responde. Hay que mandar notas, esperar semanas. Y muchas veces nos dicen que no&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Justiniano tambi&eacute;n afronta una gesti&oacute;n con recortes. &ldquo;Nos dijeron que no hay recursos para seguir haciendo territorio. <strong>Que salgamos lo menos posible</strong>&rdquo;, lament&oacute;. Ante ello, la planificaci&oacute;n de acciones ahora se reconfigura desde la precariedad: visitan comedores y merenderos con recursos propios, recolectan ropa en eventos, y apelan a la colaboraci&oacute;n de negocios locales para ayudar en fechas clave como el D&iacute;a de la Madre o del Ni&ntilde;o.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Información: clara pero también accesible. Traducidas al wichí, guaraní, toba y chorote, las cartillas “Cuerpos y libertades” fueron creadas por mujeres."
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                Información: clara pero también accesible. Traducidas al wichí, guaraní, toba y chorote, las cartillas “Cuerpos y libertades” fueron creadas por mujeres.                            </span>
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        La situaci&oacute;n tambi&eacute;n se agrava por los obst&aacute;culos log&iacute;sticos. &ldquo;Antes realizaban operativos desde una articulaci&oacute;n multidisciplinaria, donde llegaban a los territorios equipos de Salud, Educaci&oacute;n, G&eacute;nero&rdquo;, entre otros.  Tambi&eacute;n, la oficina que dirige Pamela casi fue trasladada a la terminal de Tartagal, lejos del circuito de instituciones claves como el 911 o Ciudad Judicial. &ldquo;Nos negamos, porque es fundamental estar cerca. Es el &uacute;nico recurso humano que tenemos para acompa&ntilde;ar a una mujer en situaci&oacute;n de violencia. No se puede ir sola&rdquo;, insisti&oacute;.
    </p><h2 class="article-text">La red, la trinchera, la esperanza</h2><p class="article-text">
        Sin Estado, sin medicamentos, sin recursos, lo que queda es la red, sean profesionales, ind&iacute;genas y feministas. &ldquo;<strong>Volvimos a coordinar con el Socorro (Rosa de Salta) como antes de que exista la ley.</strong> Armamos redes de donaci&oacute;n de medicaci&oacute;n. Y esto no deber&iacute;a pasar. Ya no&rdquo;, dijo Villena. A modo de ejemplo, cont&oacute; que en Cafayate, gracias al esfuerzo de una psic&oacute;loga del hospital, logran entregar parcialmente misoprostol a quienes consiguen la mifepristona por su cuenta.
    </p><p class="article-text">
        Lo cierto es que la urgencia por garantizar el derecho a decidir tambi&eacute;n se une a la urgencia por comer. En un contexto socio econ&oacute;mico alarmante para el pa&iacute;s, las salidas se sostienen desde las redes, principalmente de mujeres. Nancy L&oacute;pez, cont&oacute; que mientras intentan dialogar sobre el derecho al aborto, en paralelo llevan adelante otros procesos, como la elaboraci&oacute;n de huertas comunitarias y trabajos con artesanas junto a organizaciones de la sociedad civil. Adem&aacute;s, sostienen la Radio La Voz Ind&iacute;gena, sin auspicios. &ldquo;No tenemos ayuda, pero seguimos. Porque la radio siempre fue nuestra herramienta para decir la verdad&rdquo;, manifest&oacute;. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Sin anticonceptivos ni insumos, las acciones en territorio se reconfiguran con recursos propios y voluntad colectiva. En Tartagal, la urgencia es diaria"
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                Sin anticonceptivos ni insumos, las acciones en territorio se reconfiguran con recursos propios y voluntad colectiva. En Tartagal, la urgencia es diaria                            </span>
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        En la diaria, desde la Direcci&oacute;n de Mujeres y Diversidad son testigos del deterioro social. &ldquo;Las mujeres vienen y te dicen que no tienen ni para comer. Te muestran fotos de casas hechas de pl&aacute;stico. Es tremendo c&oacute;mo est&aacute; golpeando la crisis&rdquo;, cont&oacute;. En muchos casos, la ayuda se reduce a un m&oacute;dulo alimentario espor&aacute;dico o a gestiones que hacen con el &aacute;rea de Desarrollo Humano o colectivos barriales.
    </p><p class="article-text">
        La situaci&oacute;n en comunidades ind&iacute;genas es particularmente delicada. &ldquo;Hay mucha discriminaci&oacute;n, <strong>cuesta mucho que se acerquen. Y cuando lo hacen, si no podemos darles algo concreto, se sienten defraudadas</strong>&rdquo;, expres&oacute;. Sin capacitaciones ni recursos sostenidos, la tarea de acompa&ntilde;ar se vuelve cuesta arriba.
    </p><p class="article-text">
        A pesar de todo, Justiniano afirm&oacute; que siguen saliendo al territorio, aunque sea &ldquo;ara&ntilde;ando&rdquo;. Sostienen talleres, acompa&ntilde;an tr&aacute;mites judiciales y se organizan en red. &ldquo;No vamos a dejar de salir. Aunque sea con lo que tenemos, vamos a seguir llegando&rdquo;, afirm&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        En la misma sinton&iacute;a, Nancy L&oacute;pez dijo que est&aacute;n &ldquo;tratando de que no se caiga todo. Es dif&iacute;cil, pero si avanzamos lento, avanzamos igual. Como decimos entre nosotras: <strong>hay que ara&ntilde;ar el a&ntilde;o (hacer todas las acciones posibles), pero hay que llegar</strong>&rdquo;. En esa frase est&aacute; la s&iacute;ntesis de una lucha que no claudica y que se enfrenta al desprecio de quienes gobiernan.
    </p><p class="article-text">
        <em>ML / MA</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Maira Silvana López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/punto-de-encuentro/medicacion-insumos-respuestas-aborto-legal-crisis-salta_132_12491435.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 08 Aug 2025 17:59:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Sin medicación, sin insumos y sin respuestas: el aborto legal en crisis en Salta]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Salta,Aborto legal,Punto de encuentro]]></media:keywords>
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