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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Ari Tabera]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/autores/ari-tabera/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Ari Tabera]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Identidad y resistencia en la Quebrada de Humahuaca]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/punto-de-encuentro/identidad-resistencia-quebrada-humahuaca_132_12563026.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/febb7f18-0866-418f-a27b-23519f58250a_16-9-discover-aspect-ratio_default_1124723.jpg" width="6825" height="3839" alt="Identidad y resistencia en la Quebrada de Humahuaca"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En Humahuaca, una comunidad indígena y sexodisidente teje sus vínculos con la tierra, la historia y la diversidad sexual. Entre rituales, fiestas y cuidados mutuos, las maricas, tortas y travestis del Orgullo cholonkero construyen un espacio propio donde la memoria, la política y la ancestralidad se entrelazan.</p></div><h2 class="article-text">Hijas del churqui</h2><p class="article-text">
        Orgullo cholonkero es una comunidad que surgi&oacute; en 2018 a partir de una primera asamblea comunal con el <strong>objetivo de visibilizar las disidencias sexogen&eacute;ricas en las comunidades ind&iacute;genas.</strong> A m&aacute;s de 2939 metros sobre el nivel del mar en una comunidad de m&aacute;s 17000 habitantes, con calles empedradas y angostas, entre ind&iacute;gena y colonial. &ldquo;Quienes organizamos esa primera asamblea comunal fuimos buscando y reuniendo a las compa&ntilde;eras que conoc&iacute;amos del territorio de Humahuaca, que habitaban los territorios ind&iacute;genas de distintas comunidades alrededor de la ciudad&rdquo;, explica Gustavo Cabana. Se presenta como marica, docente e investigadora de la Universidad Nacional de Jujuy y una de las iniciadoras de la comunidad, junto a Quillay M&eacute;ndez, bailarina y performer. Ambas provienen del &ldquo;interior&rdquo; de Humahuaca, de lugares rurales como Pucara y Chorrillo, otras son de Ocumazo, Valiazo o de la misma Humahuaca. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La cholonka es el fruto que nace del churqui, un &aacute;rbol espinoso, pero que tiene propiedades curativas y crece de Humahuaca para el norte, entonces es una linda met&aacute;fora-dice Quillay-. Para m&iacute; Orgullo cholonkero es una resistencia &eacute;tnica&rdquo;. Surgi&oacute; primero como un encuentro social, entre vinos y cervezas. &ldquo;En esos espacios que me parece que tambi&eacute;n son de resistencia, donde se desinhib&iacute;a el cuerpo y las compa&ntilde;eras pasaban a mostrar m&aacute;s la mariconeada. Fuimos la Gustavo, la Lourdes, yo, tambi&eacute;n hubo otras maricas que no eran de Humahuaca, pero transitoriamente estaban aqu&iacute;&rdquo;, recuerda. &ldquo;Cholonkeras-tira piedras, quilomberas, nos dec&iacute;an las de Tilcara. Ellas, del ayllu de abajo y nosotras, del ayllu de arriba&rdquo;, define Gustavo aludiendo a la antigua organizaci&oacute;n pol&iacute;tica andina del Tawantinsuyu. 
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                Encuentro en la plaza del pueblo                            </span>
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        Lourdes, torta, estudiante de la licenciatura en Turismo y t&eacute;cnica en Hoteler&iacute;a, dice que Orgullo cholonkero ha sido un espacio m&aacute;s de contenci&oacute;n: &ldquo;<strong>porque yo pens&eacute; que era la &uacute;nica lesbiana ac&aacute; en la Quebrada de Humahuaca, pensaba que no hab&iacute;a nadie m&aacute;s. </strong>Es una ayuda, uno no est&aacute; solo ac&aacute;, sino que hay mucha gente como yo, maricas, otras tortas, travas. Me acuerdo que fui a mi primera marcha del orgullo cuando ten&iacute;a apenas 18 a&ntilde;os o 17, a San Salvador, cuando hab&iacute;an salido los primeros planes Progresar. En ese momento estaba Milagro Sala con la Tupac, que organizaban. Y ah&iacute; conoc&iacute; a la Quillay, que me invit&oacute; a reuniones y eventos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Gustavo cuenta sobre esa primera reuni&oacute;n:  &ldquo;Fue b&aacute;sicamente para discutir <strong>qu&eacute; lugar ocup&aacute;bamos las travas, los putos, las tortas dentro de las comunidades ind&iacute;genas</strong>, qu&eacute; lugar nos daban, si ejerc&iacute;amos cargos pol&iacute;ticos o no. Y otra socializaci&oacute;n fue tambi&eacute;n pensar qu&eacute; lugar ocup&aacute;bamos dentro del llamado movimiento de la diversidad sexual. Y centralmente si nos sent&iacute;amos representados en esas dos esferas pol&iacute;ticas que atravesaban nuestras vidas cotidianas. Concluimos que est&aacute;bamos ante una forma de patriarcado en las comunidades ind&iacute;genas donde las disidencias sexuales eran vistas como un elemento for&aacute;neo; no ocup&aacute;bamos cargos de importancia porque la legitimidad ah&iacute; estaba dada por la sexualidad que se portaba&rdquo;.
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                Lourdes y Gus compartiendo caminos y recuerdos                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Patriarcado andino, identidades y derechos </h2><p class="article-text">
        Las preguntas recurrentes y estigmatizantes: &iquest;por qu&eacute; no tiene novia? &iquest;para cu&aacute;ndo los hijos? Son &iacute;ndicios de una heterosexualidad obligatoria, de un patriarcado andino que violenta. &ldquo;En nuestras comunidades luchamos contra una mirada heterosexualista. <strong>Muchas fueron excluidas de los sistemas de herencia porque son las familias heterosexuales las que cuidan el rastrojo, las parcelas de tierras que cultivamos</strong>&rdquo;, reflexiona Gustavo, que tiene su propio rastrojito en Pucara, de donde provienen sus ancestras. &ldquo;Le&iacute;mos a Mar&iacute;a Galindo, Adriana Guzm&aacute;n, a Silvia Rivera Cusicanqui, con sus posturas de feminismo ind&iacute;gena y campesino, la descolonizaci&oacute;n del sodomita en los Andes de Horswell. Y conocimos experiencias pol&iacute;ticas y personales de travestis, de maricas, de tortas en las comunidades ind&iacute;genas. Nuestro mundo aldea era un mundo violento. En las reuniones que llamamos <strong>apthapy</strong> (donde compartimos, comemos y hablamos), la mayor&iacute;a contaba experiencias de acoso sexual y violaci&oacute;n: nuestras comunidades de origen tienen sesgos heterosexuales y violentos: el patriarcado andino. Por ejemplo, las compa&ntilde;eras travesti eran expulsadas de sus comunidades para poder transicionar: ah&iacute; ve&iacute;amos un &rdquo;sexilio&ldquo; forzado. Y nosotras nos planteamos politizar la cultura&rdquo;. 
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                Compras y preparativos para las ofrendas en la apacheta                            </span>
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                Ritual en la apacheta, entre montañas y memoria                            </span>
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        &iquest;Qu&eacute; son las sexualidades disidentes y c&oacute;mo se habitan en la Quebrada de Humahuaca, donde las resistencias se respiran? Quillay responde, haciendo alarde de su identidad cholonkera &ldquo;Ay, no s&eacute; qu&eacute; es ser disidente sexual. Es portar esta cara. Yo creo que ser disidente sexual no es tanta magia, no est&aacute; como tan desligado de lo que vivimos todos los d&iacute;as. No es que nos levantamos con brillos en la cara, con glitter y bien arregladas y esas cosas; ser disidente sexual me parece que implica tambi&eacute;n trabajar en la construcci&oacute;n, ser alba&ntilde;iles, ser docentes, ser precarizados. Tambi&eacute;n es agarrar la bolsa, ir a buscar fruta al mercado, pasear por la feria, prepararse para las ceremonias de la Pachamama. Entonces, esa disidencia sexual me parece que viene cargada de todas estas cuestiones. <strong>Un poco que la identidad sexual y la &eacute;tnica vienen juntas</strong>&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Sabemos qu&eacute; pas&oacute; en Stonewall &ndash;explica Lourdes- pero buscamos lo nuestro propio. A veces la gente del pueblo tiene la creencia de que lo que pensamos es de afuera, o le dicen hippie, como que ellos vinieron e insertaron todas estas creencias o costumbres o las orientaciones y decisi&oacute;n sexual que tenemos nosotros. Y no es as&iacute;. Simplemente un d&iacute;a dije &lsquo;me gustan las mujeres y ya est&aacute;, quedamos ah&iacute;&rsquo;. M&aacute;s all&aacute; de las dudas y dem&aacute;s&rdquo;. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Peña Blanca, frente a Humahuaca, con mirada colectiva                            </span>
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        Gustavo hace memoria y reconstruye discursos pasados. &ldquo;Estaba el discurso de que nuestras identidades, eran identidades for&aacute;neas o no eran.  Hoy en d&iacute;a son propias de las comunidades. A nosotros tambi&eacute;n las nomenclaturas de la diversidad sexual nos parec&iacute;an extra&ntilde;as, lo gay y todo ese sentido que se le atribu&iacute;a a esas palabras eran por ah&iacute; elementos distintos a la experiencia que nosotros habit&aacute;bamos&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Para Quillay es importante el rescate de la memoria &ldquo;de compa&ntilde;eras que han sido maricas, que han sido travestis, que han sido tortas y que <strong>se han tenido que ir obligadamente de Humahuaca. </strong>Pero claro, caen, vuelven, vuelven para carnaval, vuelven para el cumplea&ntilde;os de una abuela, vuelven para alguna festividad en especial, vuelven siempre a Humahuaca. Y cada vez que esos cuerpos vuelven, Humahuaca se sorprende. Pero nosotras estamos en territorio y llevamos a la comunidad de Orgullo cholonkero a todos lados, incluso hasta hemos llegado a posicionarnos frente de instituciones como la municipalidad y el hospital porque lamentablemente los derechos sexuales no est&aacute;n pensados para nosotras, sino para la gente de la centralidad&rdquo;, explica. Asegura que falta ESI, que falta informaci&oacute;n sobre acceso a derechos tan b&aacute;sicos como el matrimonio igualitario. &ldquo;&iquest;Qui&eacute;nes de las maricas piensan en casarse si ni siquiera pueden pensar en tener una relaci&oacute;n sana? Y esto se carga tambi&eacute;n con la cuesti&oacute;n identitaria porque las maricas o las tortas no pueden tener ese af&aacute;n, les atraviesan otras cosas como no llegar a fin de mes, no tener laburo, o ser siempre echadas de su casa&rdquo;, asegura. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Ofrendas y rebozos cholonkeros, símbolos de resistencia                            </span>
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        Quillay tambi&eacute;n cuenta c&oacute;mo el activismo de esta comunidad ha logrado conversar y trabajar en conjunto con instituciones locales como el hospital, la municipalidad, un centro cultural para proponer una escuela de g&eacute;nero, que a&uacute;n se sostiene. &ldquo;Hemos sabido c&oacute;mo ganar el respeto de esas instituciones, a partir de generar reuniones, encuentros. Hace un par de a&ntilde;os pudimos hablar con la directora del hospital, le comentamos nuestra situaci&oacute;n y hubo una apertura. Compa&ntilde;eras como Lourdes dieron charlas ah&iacute; y contaron nuestras realidades. Les explicamos<strong> &lsquo;che, si viene la Quillay y ella te dice que su nombre es &eacute;se, decile Quillay&rsquo;</strong>, respetarle desde ese lugar. O si viene una compa&ntilde;era torta, respetarla desde su identidad torta y preguntarle c&oacute;mo se siente, darle ese trato digno que se merece. No s&oacute;lo para las que somos de Orgullo cholonkero, pero para todas. Muchas mujeres no sab&iacute;an c&oacute;mo pedir pastillas anticonceptivas, les daba verg&uuml;enza y ten&iacute;an miedo porque las trataban muy violentamente los m&eacute;dicos, m&eacute;dicas, enfermeras y enfermeros. Y hay una cuesti&oacute;n de desigualdad de poderes, te hacen sentir en falta. Imaginate si esa persona heterosexual tiene miedo de ir al hospital, &iquest;qu&eacute; es lo que va a hacer una compa&ntilde;era torta, trans, &iquest;no?&rdquo;.
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                Alegría al viento, comunidad y celebración                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Qarichumpi: sol y viento</h2><p class="article-text">
        La identidad marr&oacute;n no es la identidad ind&iacute;gena, las cholonkeras tienen su propia aproximaci&oacute;n al anticapitalismo y antirracismo. &ldquo;Es que <strong>yo no soy marrona, yo soy ind&iacute;gena</strong> -Quillay corta r&aacute;pido la pregunta-. Para m&iacute; la categor&iacute;a de marr&oacute;n no aplica en estos lugares. A lo sumo nos decimos morochitas. Nuestras abuelas nos dec&iacute;an <strong>qarichumpi</strong>: <strong>m&aacute;s oscuro y como paspadito por el sol y viento&rdquo;</strong>. Y Gustavo agrega &ldquo;No tenemos protector solar a veces, nuestras abuelas no ten&iacute;an protector solar y estaban y trabajaban en el campo, trabajaban la tierra. Tanto lo marr&oacute;n como lo ind&iacute;gena son marcas de racialidad&rdquo;.
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                Apacheta y montañas, custodias del pueblo                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Quillay explica c&oacute;mo marcan esas marcas: &ldquo;ac&aacute; la violencia surge del morochito para el morochito, sobre todo en Humahuaca, donde la blanquitud no tiene tanta influencia como en Tilcara.  Ac&aacute; hay una historia de resistir constantemente a todos los golpes: se han librado 14 batallas por la &rdquo;independencia&ldquo; de la Argentina. Han usado a los indios, han usado la fuerza de los indios para liberar lo que a posterior les va a oprimir, que es el Estado argentino, &iquest;no? Y desde ac&aacute; se oprime tambi&eacute;n a la gente que vive en el campo, porque ahora Humahuaca se considera ciudad. Si sos del campo, entonces ya te estigmatizan por ser de una comunidad ind&iacute;gena, porque hay una especie de blanqueamiento que se produce dentro de la comunidad humahuaque&ntilde;a: viven en Humahuaca pero no pueden ser indios, vivir en la ciudad limpia, higieniza una corporalidad&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Un cuerpo marica no deja de ser un cuerpo ind&iacute;gena. &ldquo;Pensando en transformar las marcas de la raza en una categor&iacute;a pol&iacute;tica empezamos a hablar de marronitud &ndash;indica Gustavo- pero es una categor&iacute;a problem&aacute;tica en varios sentidos, que nace de la di&aacute;spora en la ciudad de Buenos Aires. Desde Jujuy encontramos un procesamiento ideol&oacute;gico de la diferencia, los cuerpos. <strong>El cuerpo desobediente a la norma, es un cuerpo racializado: el cuerpo marica, torta, travesti, no binarie. </strong>Adem&aacute;s, en Jujuy lo vivimos en nuestros propios cuerpos y para nosotras no es suficiente que haya una pol&iacute;tica de visualizaci&oacute;n de lo marr&oacute;n si quienes est&aacute;n ah&iacute; son fachos. Est&aacute; Natalia Sarapura como diputada, ah&iacute; estar&iacute;a nuestra representaci&oacute;n marr&oacute;n y no es suficiente. Entonces, nosotras lo que hicimos fue entretejer el indianismo, que es nuestra postura inicial fuerte, nuestro proyecto de vida por el buen vivir con una interpretaci&oacute;n que hacemos de la historia de la marronitud y es una lectura pol&iacute;tica que hacemos de nuestros cuerpos&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Gustavo, memoria y cuidado comunitario                            </span>
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                Lourdes, entre identidad y ritual                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Ancestralidades</h2><p class="article-text">
        Las cholonkeras orgullosas tienen una b&uacute;squeda en la historia y las pr&aacute;cticas andinas, por eso es importante el anclaje en conceptos como el Travestisuyu, el Plurisuyu, el Qariwarmisuyu &ldquo;en los documentos de la colonia aparec&iacute;a la palabra <strong>qariwarmi </strong>que<strong> </strong>era la manera en c&oacute;mo en ese momento las comunidades ind&iacute;genas nombraban a las personas que habitaban las dos energ&iacute;as del cosmos: lo masculino y lo femenino en una persona&rdquo;, profundiza Gustavo, deslizando que hasta est&aacute;n representadas en el famoso dibujo de Santa Cruz Pachacuti. 
    </p><p class="article-text">
        Es una comunidad plurisexual, con una organizaci&oacute;n comunal, donde las festividades del calendario agrario andino y disidente estructuran el tiempo de compartir y donde conviven tres identidades que son &ldquo;las m&aacute;s representativas &ndash;explica Gustavo- y cada una elige una comunera en asamblea. Entonces, Lourdes es la comunera de las tortas, la Quillay es la comunera travesti y yo, la comunera marica&rdquo;.  R&aacute;pidamente, Quillay agrega &ldquo;Claro que es una comunidad, de compa&ntilde;eras que se animan a que sus cuerpos sean m&aacute;s libres&rdquo;.  &ldquo;Y lo lindo es que se convive &ndash;dice Lourdes-, compartimos as&iacute; de vez en cuando, por ejemplo, la Pacha. M&aacute;s que nada nos encontramos en el tiempo de fiesta, para la Virgen de la Candelaria, que es el 2 de febrero, y ya es el t&iacute;pico carnaval. Rescatamos la cultura, como indios nosotros existimos ac&aacute; y <strong>nuestra orientaci&oacute;n sexual no nos impide tener nuestras creencias.</strong> A m&iacute; me gusta mucho nuestra comunidad cholonkera, ya que rescatamos la cultura, nuestras tradiciones.  Como soy cat&oacute;lica, tengo mi se&ntilde;or de Quillacas y mi se&ntilde;orcito de la Laguna (santos andinos), soy parte de una banda de sikuris, asisto a las fiestas patronales, me &rdquo;promeso&ldquo; tambi&eacute;n por ah&iacute;. La celebraci&oacute;n de la Pacha en agosto es muy importante: ah&iacute; la tradici&oacute;n siempre fue pasar de a parejitas hombre-mujer, heterosexual. Y bueno, en esta fase <strong>estoy pasando con mi pareja, se siente bonita experiencia</strong>, tengo ya conexi&oacute;n con la Pachita, con mis tierras, con mis ancestros y mi orientaci&oacute;n no me impide nada pasar haciendo el ritual respetuosamente, &iquest;no?&rdquo;.
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                Quillay, fuerza y ancestralidad                            </span>
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        La ancestralidad y sus s&iacute;mbolos son parte de las reivindicaciones que se construyen en esta comunidad andina. &ldquo;Las comunidades tienen su centro de poder y a&uacute;n tenemos pendiente eso. Pero s&iacute; tenemos s&iacute;mbolos de nuestra ancestralidad, como la bandera blanca, insignia del Coyasuyo, con las cintitas de colores, que nos representa. Y el otro signo muy muy caracter&iacute;stico de Humahuaca es el <strong>rebozo</strong>, una especie de chal tejido y bordado a mano al que nosotras le otorgamos una politicidad, lo etnificamos. Elegimos el rebozo y no el poncho, porque tiene un costado afectivo, pol&iacute;tico y cultural. Son tejidos y bordados, provienen de nuestras abuelas, de nuestras madres, son nuestra herencia. Y ah&iacute; est&aacute; el lazo que construimos con las mujeres de nuestras comunidades. Queremos que haya m&aacute;s comuneras mujeres en las comunidades ind&iacute;genas. Consideramos que este momento hist&oacute;rico es un momento de un <strong>warmikuti</strong>, como llaman las feministas comunitarias de Bolivia, el momento de un retorno de las mujeres al proyecto pol&iacute;tico de las comunidades.<strong> El rebozo simboliza tambi&eacute;n nuestra resistencia porque la indumentaria es muy importante.&rdquo; </strong>
    </p><p class="article-text">
        Como en la trama de los rebozos andinos, la comunidad cholonkera teje buscando reconstruir la historia ancestral disidente y construir una identidad propia, arraigada, un lugar de enunciaci&oacute;n marica/torta/trava ind&iacute;gena surandino. Es un rebozo que protege e identifica, tejido de recuerdos, b&uacute;squedas, posiciones anticapitalistas y antirracistas, con voz propia, con hilos de identidad, reflexi&oacute;n, &eacute;tica y est&eacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        <em>AT / MA</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ari Tabera]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/punto-de-encuentro/identidad-resistencia-quebrada-humahuaca_132_12563026.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 30 Aug 2025 03:07:02 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Identidad y resistencia en la Quebrada de Humahuaca]]></media:title>
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