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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Micaela Kamien]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/autores/micaela-kamien/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Micaela Kamien]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[El cuidado: más allá del amor, un derecho humano aún pendiente de políticas efectivas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/punto-de-encuentro/cuidado-amor-derecho-humano-pendiente-politicas-efectivas_132_12706330.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/21595ca1-cf9e-466f-8432-9d99d6334c6b_16-9-discover-aspect-ratio_default_1092112.jpg" width="3864" height="2174" alt="El cuidado: más allá del amor, un derecho humano aún pendiente de políticas efectivas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La Corte Interamericana lo reconoció como derecho. Ocupa las agendas públicas de los países latinoamericanos, salvo la de Argentina. Acá, las políticas de cuidado son tierra arrasada. Una nueva ley de emergencia en cuidados podría convertirse en dique de contención. </p></div><p class="article-text">
        Mabel cuida. Se levanta a las 5.30, pone a calentar agua para el mate y mientras tanto carga el lavarropas, corta pan, lo tuesta, pela verduras para las viandas. Su orquesta de tareas dom&eacute;sticas empieza a sonar al alba y se silencia a la medianoche. Vive en la localidad de Villa Adelina, provincia de Buenos Aires, trabaja por las ma&ntilde;anas en el barrio porte&ntilde;o de Montserrat, donde limpia oficinas. Tiene una hora y media de viaje, primero toma el 140, despu&eacute;s el 17. Antes lleva a su hijo Lucas a la escuela, a la Juana Manso de Villa Adelina, y a la peque&ntilde;a Marisol la deja en lo de una vecina. Los cr&iacute;a sola desde que el padre se fue a trabajar a Uruguay. A veces &eacute;l manda algo de plata. A veces. Mabel entonces trabaja m&aacute;s horas. Por las tardes, cuida a una se&ntilde;ora de casi 80 a&ntilde;os en la zona de Villa Ballester, justo a dos cuadras de la iglesia de La Merced, donde la lleva a pasear.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Mabel es una de las miles de mujeres jefas de hogar en Argentina, donde <strong>hay 1,6 millones de hogares monomarentales, lo que representa el 25% del total de hogares con ni&ntilde;os, ni&ntilde;as y adolescentes</strong>, seg&uacute;n datos de Fundar. A su vez, dos de cada tres de estos hogares monomarentales no perciben la cuota alimentaria, o la reciben de manera aleatoria (UNICEF).&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Cuidar es un trabajo</h2><p class="article-text">
        Como tantas otras mujeres, Mabel dedica su vida a cuidar, de forma remunerada y no remunerada. Limpiar, cocinar, lavar ropa, ba&ntilde;ar, llevar a la escuela, a turnos m&eacute;dicos, ayudar con las tareas escolares, dar medicamentos, acompa&ntilde;ar y contener emocionalmente: todas estas tareas implican trabajo y han sido hist&oacute;ricamente invisibilizadas. Se nos ense&ntilde;&oacute; que eran actividades realizadas por amor, amor de madres, amor abnegado, pero como dice la fil&oacute;sofa e historiadora Silvia Federici &ldquo;eso que llaman amor es trabajo no pago&rdquo;. Aunque haya amor, hay <strong>en el cuidado adem&aacute;s un trabajo imprescindible para el sostenimiento de la vida. Y lo hacen mayoritariamente las mujeres en el mundo entero sin obtener una remuneraci&oacute;n econ&oacute;mica a cambio: </strong>&ldquo;Es la base sobre la que se sostiene el capitalismo&rdquo;, explica Federici, autora de &lsquo;Calib&aacute;n y la bruja&rsquo;.
    </p><p class="article-text">
        Los movimientos feministas han logrado introducir la tem&aacute;tica de los cuidados en la agenda p&uacute;blica. La pandemia hizo lo suyo: cuando el mundo se detuvo, lo &uacute;nico que parec&iacute;a seguir girando, irremediablemente, era el disco rayado de los cuidados. Todas las actividades hab&iacute;an quedado suspendidas en el tiempo, salvo cocinar, limpiar, higienizarse. La rueda sinf&iacute;n de los cuidados nunca se detiene. Como Bill Murray en la pel&iacute;cula &lsquo;El d&iacute;a de la marmota&rsquo;, que se desespera ante el sonido perturbador de su despertador cada ma&ntilde;ana, que le anuncia el inicio del mismo acto rutinario, agobiante por lo reiterado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Otra vez sopa, otra vez a cuidar.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Tiempo, bendito tesoro</h2><p class="article-text">
        Seg&uacute;n la Encuesta Nacional de Uso del Tiempo, elaborada por el INDEC, podemos observar claramente que<strong> las mujeres argentinas invierten tres horas diarias m&aacute;s que los varones en trabajo no remunerado</strong>, y esto se traduce en menos tiempo para educarse, para generar ingresos, para descansar, socializar, ir al cine, leer. En definitiva, las mujeres tienen menor calidad de vida y menos autonom&iacute;a, lo que a su vez eventualmente limita sus posibilidades de salir de v&iacute;nculos violentos. Las mujeres, entonces, son m&aacute;s pobres, m&aacute;s dependientes, m&aacute;s sometidas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A pesar de las transformaciones culturales conquistadas por los movimientos feministas y de la diversidad, persiste fuertemente la divisi&oacute;n sexual del trabajo, que promueve tareas productivas fuera del hogar para los varones y tareas reproductivas dom&eacute;sticas para las mujeres. Valga como ejemplo que<strong> las trabajadoras de las casas particulares son el &uacute;ltimo eslab&oacute;n en el mercado laboral, el peor pago, el m&aacute;s informal y precario. Seg&uacute;n el Ministerio de Trabajo, 99,3% de este trabajo es realizado por mujeres.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Las que cuentan con mayores recursos contratan a otras mujeres. Es lo que se conoce como feminizaci&oacute;n de los cuidados. Las pobres se ocupan de los cuidados de las ricas. Las pobres tambi&eacute;n cuidan a las pobres, en los comedores populares, en los barrios m&aacute;s vulnerables, en las organizaciones comunitarias. Las mujeres sostienen el mundo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En la d&eacute;cada del 90 las feministas italianas consiguieron lo que se conoci&oacute; como la &ldquo;ley del tiempo&rdquo; y pudieron hablar de la injusticia en el uso del tiempo. Treinta a&ntilde;os despu&eacute;s, las feministas argentinas lograron otro hito hist&oacute;rico: <strong>la Corte Interamericana de Derechos Humanos declar&oacute; al cuidado como un derecho humano, y por lo tanto los Estados tienen la obligaci&oacute;n de garantizarlo.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>El cuidado ya no es invisible: ahora es un derecho humano&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        En enero de 2023, Argentina hab&iacute;a presentado en la Corte Interamericana de Derechos Humanos una solicitud de opini&oacute;n consultiva sobre&nbsp;&ldquo;el contenido y el alcance del derecho al cuidado y su interrelaci&oacute;n con otros derechos&rdquo;. La respuesta lleg&oacute; en agosto de 2025. Fue contundente: reconoci&oacute; por primera vez que el cuidado es un derecho humano. Esto significa que todas las personas tenemos derecho a recibir y brindar cuidados, y tambi&eacute;n al autocuidado.<strong>&nbsp;No es un privilegio ni es un asunto privado</strong>, todas las personas necesitamos recibir cuidados en alguna etapa de nuestra vida, y el Estado <em>debe</em> garantizarlo.
    </p><p class="article-text">
        Quienes cuidan tienen que tener derechos laborales, los Estados deben cuidar a quienes cuidan. La Corte dijo algo m&aacute;s: <strong>la distribuci&oacute;n desigual del trabajo de cuidado es una forma de discriminaci&oacute;n estructural de g&eacute;nero</strong>, que tiene consecuencias concretas en la vida de las mujeres, como la pobreza, la dificultad de acceso al trabajo remunerado y de calidad, a la educaci&oacute;n y a una jubilaci&oacute;n digna. Los Estados deben reconocer esas desigualdades y generar herramientas para garantizar el acceso al cuidado en tanto derecho humano. Fue clara la Corte: es hora de compartir los cuidados entre las familias, la comunidad, el mercado y los Estados.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El cuidado es un derecho y es un asunto colectivo.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Quiero tiempo no enjaulado&nbsp;</h2><p class="article-text">
        Ya lo dec&iacute;a Mar&iacute;a Elena Walsh en la &lsquo;Marcha de Os&iacute;as&rsquo;, all&aacute; en 1966: queremos tiempo no apurado, no enjaulado, tiempo de jugar, de gozar, estudiar, viajar, pensar, leer, so&ntilde;ar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las mujeres del Partido Comunista Italiano fueron pioneras: en el a&ntilde;o 1990 presentaron un proyecto que se llam&oacute; &ldquo;Ley de los Tiempos&rdquo;, en el que <strong>planteaban que la gesti&oacute;n del tiempo era un problema pol&iacute;tico.</strong> La iniciativa cuestion&oacute; el reparto sexista del tiempo y plante&oacute; una reivindicaci&oacute;n fundamental: un <strong>tiempo para vivir</strong>. Las feministas italianas tomaron la delantera: el art&iacute;culo 1 de la ley reconoc&iacute;a el&nbsp;derecho de toda persona a prestar y recibir cuidados y a disponer de recursos y de tiempo para ello. Algo similar a lo que declar&oacute; la Corte Interamericana de Derechos Humanos este 2025.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El proyecto de las italianas inclu&iacute;a un art&iacute;culo sobre el tiempo en la ciudad: dec&iacute;a que los horarios comerciales, bancarios, de oficinas p&uacute;blicas, escolares eran incompatibles con el horario del empleo remunerado y que eso exig&iacute;a que alguien, l&eacute;ase las mujeres, renunciaran a su propio tiempo. Propon&iacute;a que los Estados crearan planes para ordenar los tiempos de la ciudad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Roma entonces&nbsp;reorden&oacute; los ritmos urbanos. &ldquo;Estuve ah&iacute; en ese momento. Vi los cambios en el sistema de transporte romano, la creaci&oacute;n de clubes de mujeres, el doble horario de la oferta educativa. Empezaban a tocar una nueva m&uacute;sica las italianas feministas&rdquo;, recuerda con emoci&oacute;n la soci&oacute;loga y pionera en temas de cuidados Virginia Franganillo.
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            <span class="title">
                Virginia Franganillo, socióloga y pionera en materia de cuidados: “Estamos en una profunda regresión, peleando contra el hambre. Pero hemos logrado algo: concientizar sobre el cuidado como un trabajo”                            </span>
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        <strong>&ldquo;Si los varones no cambian, cambiemos las ciudades&rdquo;,</strong> dec&iacute;an las italianas. Lograron que se sancionara parte del proyecto de ley. As&iacute; pusieron el tema sobre las mesas italianas, lo colaron en los debates intelectuales y crearon herramientas para medir el uso del tiempo. Su lucha reson&oacute; en otros pa&iacute;ses de Europa, y tambi&eacute;n en Am&eacute;rica Latina, donde hoy las feministas lideran la discusi&oacute;n p&uacute;blica sobre el tiempo de los cuidados.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En los 60 discut&iacute;amos sobre la divisi&oacute;n sexual del trabajo. Militantes y acad&eacute;micas argentinas debatimos sobre cuidados durante veinte a&ntilde;os, pero no se hab&iacute;a logrado crear una pol&iacute;tica p&uacute;blica. A&ntilde;os despu&eacute;s, el gran espaldarazo fue el primer paro de mujeres&rdquo;, recuerda Franganillo. Era el 8 de marzo de 2017. Argentina daba a luz el primer Paro Internacional de Mujeres. &lsquo;Si nosotras paramos, se para el mundo&rsquo;: los cuidados salieron del cl&oacute;set dom&eacute;stico y fueron parte de los reclamos que ese d&iacute;a ocuparon las calles.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Y qui&eacute;n podr&aacute; cuidarnos?</h2><p class="article-text">
        El mundo cambi&oacute;: se extiende el promedio de vida. El envejecimiento poblacional implica que las personas viven m&aacute;s a&ntilde;os y que habr&aacute; mayor cantidad de personas adultas mayores que demandar&aacute;n cuidados. Adem&aacute;s, bajan las tasas de natalidad, por lo tanto habr&aacute; menos personas j&oacute;venes para cuidar a las mayores. A su vez, cambian los modelos de familia: a los tradicionales se suman los monomarentales, monoparentales, matrimonios igualitarios con y sin hijes, personas que viven solas, modelos que se arman y se desarman. Si hist&oacute;ricamente los cuidados eran asuntos familiares, dom&eacute;sticos, las nuevas formas de vida familiar contar&aacute;n con menos personas para brindar cuidados.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Seg&uacute;n la Encuesta del Uso del Tiempo de 2002, en Argentina el 70% del cuidado de las personas mayores lo hacen las familias. Bueno, las mujeres de las familias.</strong> En el 30% restante, el cuidado lo gestionan personas externas (otros familiares, la comunidad, el mercado). Quienes pueden contratar servicios de cuidados remunerados en el mercado representan menos de 10% de los&nbsp;hogares, seg&uacute;n el &uacute;ltimo informe de Fundar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En la medida en que la demanda de cuidados cambia m&aacute;s r&aacute;pido que la oferta de infraestructura y servicios, existe una sobrecarga de responsabilidades de cuidado en las familias. Bueno, en las mujeres de las familias.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hoy los Estados se ven ante la necesidad de abordar los cuidados con pol&iacute;ticas p&uacute;blicas. Es una oportunidad para el empleo y el desarrollo de las ciudades. <strong>Seg&uacute;n la Organizaci&oacute;n Internacional del Trabajo (OIT), solo en Argentina la econom&iacute;a del cuidado podr&iacute;a crear alrededor de 1,8 millones de puestos de trabajo&nbsp;hacia 2030.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        En los &uacute;ltimos a&ntilde;os, Argentina ven&iacute;a avanzando a paso firme en el dise&ntilde;o de las pol&iacute;ticas de cuidados, a trav&eacute;s del Mapa Federal del Cuidado (un portal para localizar la oferta de espacios y servicios de cuidado y de formaci&oacute;n para personas cuidadoras), el Programa Casa Activa de acceso a complejos de vivienda colectiva para personas adultas mayores, el proyecto de ley presentado en el Poder Legislativo para crear un Sistema Integral de Cuidados, la mesa interministerial de cuidados, la creaci&oacute;n de 500 centros de Desarrollo Infantil de atenci&oacute;n integral para infancias hasta los 4 a&ntilde;os de edad, kits de lactancia, el Sello Igualar para generar espacios laborales m&aacute;s inclusivos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Desde la asunci&oacute;n de Milei en diciembre de 2023 el panorama es otro: de 50 pol&iacute;ticas de cuidado s&oacute;lo 3 quedan activas. Son datos del &uacute;ltimo informe de la Cocina de los Cuidados, un espacio intersectorial de monitoreo de las medidas gubernamentales en el campo de los cuidados, integrado por representantes de organizaciones sociales y de derechos humanos, sindicatos, iglesias, la academia, funcionarias y legisladoras de distintas fuerzas pol&iacute;ticas.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Cuidado descuidado</h2><p class="article-text">
        Algunos de los resultados del informe: 1,4 millones de personas adultas mayores quedaron por fuera de la cobertura de medicamentos de PAMI, ya no se distribuyen anticonceptivos, cunas para beb&eacute;s, equipamiento para maternidades, medicamentos para el embarazo, hierro para reci&eacute;n nacidos, se redujo a un tercio el presupuesto para cuidadoras comunitarias, se cerraron 50 Casas de Atenci&oacute;n y Acompa&ntilde;amiento Comunitario para personas con consumo problem&aacute;tico, que es una de las pocas herramientas de contenci&oacute;n para j&oacute;venes con problemas de consumo en los barrios populares.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Lucía Cirmi, economista y ex Subsecretaria de Igualdad en el Ministerio de las Mujeres, Géneros y Diversidad. “Desarrollamos una batería de políticas con una escala muy por encima de lo que se manejaba en el resto de América Latina. Y lo desarmó el gobierno de Milei”"
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                Lucía Cirmi, economista y ex Subsecretaria de Igualdad en el Ministerio de las Mujeres, Géneros y Diversidad. “Desarrollamos una batería de políticas con una escala muy por encima de lo que se manejaba en el resto de América Latina. Y lo desarmó el gobierno de Milei”                            </span>
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        &ldquo;En el gobierno anterior hab&iacute;amos creado programas ejemplares para el resto de la regi&oacute;n -explica Luc&iacute;a Cirmi, Economista y ex Subsecretaria de Igualdad en el Ministerio de las Mujeres, G&eacute;neros y Diversidad-. Desarrollamos una bater&iacute;a de pol&iacute;ticas con una escala muy por encima de lo que se manejaba en el resto de Am&eacute;rica Latina. Por ejemplo, el Mapa Federal de los Cuidados despu&eacute;s se replic&oacute; en Colombia, Brasil y Chile. El programa Registradas (creado para reducir la informalidad laboral en el sector de trabajadoras de casas particulares y promover su acceso y permanencia al empleo registrado), que alcanz&oacute; ac&aacute; a 43 mil mujeres, ten&iacute;a cuatro veces la cobertura de lo que tiene un programa similar en Chile. Nuestra pol&iacute;tica de vivienda activa y colectiva para personas adultas mayores fue la primera experiencia p&uacute;blica en Latinoam&eacute;rica. Todas pol&iacute;ticas que se replicaron en otros pa&iacute;ses y que desarm&oacute; el gobierno de Milei&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Al menos nueve pa&iacute;ses latinoamericanos ya avanzaron en leyes integrales de cuidado y otros quince modificaron pol&iacute;ticas para ampliar sus sistemas (Cepal, 2025). Es la ant&iacute;tesis de Argentina: ac&aacute; se enfoc&oacute; el ajuste en las personas que cuidan y en quienes necesitan recibir cuidados, a quienes hunde en el abandono.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En agosto de este a&ntilde;o tuvo lugar la XVI Conferencia Regional sobre la Mujer de Am&eacute;rica Latina y el Caribe, organizada por la CEPAL, ONU Mujeres y el Gobierno de M&eacute;xico. El centro del debate: la sociedad del cuidado, un modelo que reconoce el cuidado como un derecho humano, un trabajo productivo y un pilar del bienestar social. En la conferencia se acord&oacute; una nueva hoja de ruta para los pr&oacute;ximos 10 a&ntilde;os a trav&eacute;s del &lsquo;Compromiso de Tlatelolco&rsquo;. <strong>El gobierno argentino no se present&oacute;. </strong>S&iacute; lo hizo la ministra de las Mujeres y Diversidad de la provincia de Buenos Aires, Estela D&iacute;az, que firm&oacute; un convenio bilateral con M&eacute;xico.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Buenos Aires ha logrado sostener algunas pol&iacute;ticas de cuidados al margen de la motosierra nacional: obras de infraestructura para la primera infancia, el Plan Qunita de acompa&ntilde;amiento integral para madres y reci&eacute;n nacidos, el registro y formalizaci&oacute;n de trabajo de cuidadoras de personas adultas mayores.&nbsp;Las provincias de Chaco, Santa Cruz y Tierra del Fuego pudieron avanzar en proyectos para crear sistemas de cuidados. Tambi&eacute;n han sostenido algunas pol&iacute;ticas de cuidados La Pampa, La Rioja, Catamarca y Santa Fe.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es imposible mantener las pol&iacute;ticas nacionales que han sido desmanteladas; de todos modos, estamos sosteniendo programas locales como el Cuidar, y optamos por no visibilizar programas para evitar los castigos y as&iacute; protegerlos&rdquo;, explica Alicia Tate Rubio, Secretaria de Mujeres, G&eacute;nero y Diversidad de Santa Fe.&nbsp;
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                Alicia Tate Rubio, secretaria de Mujeres, Género y Diversidad de Santa Fe: “Es imposible mantener las políticas nacionales que han sido desmanteladas; de todos modos, estamos sosteniendo programas, y optamos por no visibilizar para evitar los castigos y así protegerlos&quot;                            </span>
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        Desde la Cocina de los Cuidados pensaron una estrategia: un proyecto de ley presentado a trav&eacute;s de la diputada M&oacute;nica Macha que pretende obligar al gobierno nacional a dar marcha atr&aacute;s en el desmantelamiento de las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas declarando la emergencia en pol&iacute;ticas de cuidados. &ldquo;Pensamos no solo una pol&iacute;tica p&uacute;blica sino en construir un paradigma del cuidado, una perspectiva que transforme al Estado en un Estado que cuida. Para los feminismos es un tema de agenda muy actual y seguimos trabajando en medio de este contexto tan hostil&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Estamos en una profunda regresi&oacute;n, peleando contra el hambre. Pero hemos logrado algo: concientizar sobre el cuidado como un trabajo. De esa no nos bajamos&rdquo;, dice Virginia Franganillo desde los pasillos de un hospital, mientras cuida a una amiga que est&aacute; atravesando una enfermedad grave. Sabe de cuidados.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El discurso de odio contra la poblaci&oacute;n LGBTI+ que dio el presidente en Davos le rebot&oacute; como un bumerang: en febrero de este a&ntilde;o la Marcha Federal del Orgullo Antifascista y Antirracista se convirti&oacute; en una de las movilizaciones de resistencia m&aacute;s rotundas. Hoy, las embestidas contra las poblaciones que m&aacute;s necesitan ser cuidadas van delineando otro dique de resistencia ante la crueldad.&nbsp;
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                Mónica Macha, Diputada nacional: “Pensamos no solo una política pública sino en construir un paradigma del cuidado, una perspectiva que transforme al Estado en un Estado que cuida”                            </span>
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        &ldquo;&Eacute;chame tierra y ver&aacute;s c&oacute;mo florezco&rdquo;, dijo alguna vez Frida Kahlo, en rebeli&oacute;n ante el dolor y las injusticias.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>MK / MA</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Micaela Kamien]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/punto-de-encuentro/cuidado-amor-derecho-humano-pendiente-politicas-efectivas_132_12706330.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 25 Oct 2025 03:07:05 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El cuidado: más allá del amor, un derecho humano aún pendiente de políticas efectivas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Trabajos de cuidado]]></media:keywords>
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