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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Lucas Micheloud]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/autores/lucas-micheloud/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Lucas Micheloud]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[La reforma Barrick Gold: destruir la Ley de Glaciares]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/reforma-barrick-gold-destruir-ley-glaciares_129_12945140.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fd083631-90e4-45c4-af39-ef201e0a1362_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La reforma Barrick Gold: destruir la Ley de Glaciares"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Lejos de una discusión técnica, el intento de reformar la Ley de Glaciares es una decisión política hecha a medida del lobby minero: busca habilitar proyectos hoy prohibidos, debilitar la protección del agua y consolidar un modelo extractivo regresivo, inconstitucional y ambientalmente irreversible.</p></div><p class="article-text">
        La reforma a la Ley de Protecci&oacute;n de Glaciares que impulsa el Poder Ejecutivo Nacional no puede interpretarse como un debate t&eacute;cnico ni como una discusi&oacute;n jur&iacute;dica. Tampoco responde a una supuesta necesidad de &ldquo;modernizaci&oacute;n&rdquo; normativa frente a la crisis econ&oacute;mica que atraviesa nuestro pa&iacute;s. Lo que se intenta presentar como un modificaci&oacute;n legal es, en realidad, una definici&oacute;n pol&iacute;tica de gran impacto, que vuelve a colocar en el centro del conflicto el extractivismo como modelo de maldesarrollo y la disputa por los bienes comunes.
    </p><p class="article-text">
        Ley de Protecci&oacute;n de Glaciares que impulsa el Poder Ejecutivo Nacional vuelve a colocar en el centro del conflicto el extractivismo como modelo de maldesarrollo 
    </p><p class="article-text">
        <strong>No tenemos dudas de que estamos frente a la &ldquo;reforma Barrick Gold&rdquo;</strong>. Una modificaci&oacute;n elaborada a la medida de las grandes corporaciones mineras transnacionales que, desde hace m&aacute;s de una d&eacute;cada, presionan de manera sistem&aacute;tica para flexibilizar o vaciar la protecci&oacute;n de glaciares y ambientes periglaciares. Hoy, esa vieja aspiraci&oacute;n corporativa encuentra una nueva oportunidad pol&iacute;tica bajo el actual gobierno libertario, el R&eacute;gimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI) y una ofensiva geopol&iacute;tica m&aacute;s amplia orientada a desmantelar los presupuestos m&iacute;nimos de protecci&oacute;n ambiental.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La Ley de Glaciares (26.639) no constituye obst&aacute;culo alguno para la actividad minera en nuestro pa&iacute;s como repiten desde la mesa minera y los discursos oficiales. Se trata de un sector hiperliberalizado que goza de privilegios extraordinarios, regal&iacute;as irrisorias escandalosas y ganancias definidas por simples declaraciones juradas que hacen las propias corporaciones mineras. En cambio, la ley de glaciares contiene un l&iacute;mite b&aacute;sico -democr&aacute;tico y constitucional- al avance del extractivismo (minero e hidrocarbur&iacute;fero), sobre ecosistemas fr&aacute;giles y estrat&eacute;gicos, estableciendo zonas de exclusi&oacute;n frente a actividades de alto impacto ambiental.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Entonces lo que hoy se encuentra en disputa no es solo una ley ambiental, sino el sentido mismo de la pol&iacute;tica p&uacute;blica frente a la crisis ecosocial. Se trata de decidir si la Argentina continuar&aacute; contando con una legislaci&oacute;n que resguarda de manera efectiva sus glaciares y ambientes periglaciares &mdash;una de las principales reservas de agua dulce del pa&iacute;s&mdash; o si avanzar&aacute; hacia su desprotecci&oacute;n sistem&aacute;tica, legitimada con recicladas promesas desarrollistas con la &uacute;nica intenci&oacute;n de habilitar la expansi&oacute;n minera en territorios que hasta ahora permanecen protegidos legalmente.
    </p><p class="article-text">
        En ese marco, la reforma de la Ley de Glaciares no aparece como un hecho aislado, sino como una pieza central de una reconfiguraci&oacute;n regresiva del estado de derecho ambiental, donde se vuelve a usar la crisis econ&oacute;mica como oportunidad para profundizar el saqueo, debilitar los derechos colectivos y consolidar un modelo extractivo cada vez m&aacute;s excluyente, dependiente y territorialmente desigual.
    </p><h2 class="article-text">La reforma tiene nombres y apellidos</h2><p class="article-text">
        &nbsp;Para entender mejor el objetivo de la reforma que impulsa el lobby minero, es necesario aclarar que lo que buscan son los minerales que se encuentran debajo de los glaciares, y que la actual Ley los protege y proh&iacute;be su destrucci&oacute;n. No es que quieren los glaciares para llev&aacute;rselos &ldquo;en cubitos&rdquo; o &ldquo;en helic&oacute;ptero&rdquo;, como intencionalmente confunden los trolls libertarios en redes, para intentar ridiculizar nuestro reclamo. Como lo venimos denunciando, esta avanzada tiene actores concretos, intereses muy definidos y territorios claramente identificables. La reforma tiene nombres y apellidos. En San Juan, los proyectos que presionan para modificar la Ley de Glaciares son emblemas del modelo extractivo a gran escala: Veladero, operado por Barrick Gold en sociedad con la estatal china Shandong Gold; el Proyecto Vicu&ntilde;a, de Lundin Mining y BHP; El Pach&oacute;n, de Glencore; y Los Azules, de R&iacute;o Tinto. Todos estos emprendimientos, manejados por las corporaciones mineras m&aacute;s grandes y poderosas del planeta, de llevarse a cabo bajo el r&eacute;gimen legal vigente, violar&iacute;an la Ley 26.639. En Mendoza, el gobernador (filo libertario) Alfredo Cornejo aprob&oacute; recientemente ocho proyectos de exploraci&oacute;n en zonas glaciares y periglaciares, anticipando el tipo de decisiones que se multiplicar&aacute;n si la reforma prospera.
    </p><h2 class="article-text">Crisis Clim&aacute;tica</h2><p class="article-text">
        Esta ofensiva minera se produce, adem&aacute;s, en un contexto global y nacional alarmante. Una crisis clim&aacute;tica y ecol&oacute;gica que nos coloca ante un punto de inflexi&oacute;n hist&oacute;rico, posiblemente de no retorno. Los glaciares son las reservas estrat&eacute;gicas de agua dulce, reguladores del clima, sostienen numerosas cuencas hidrogr&aacute;ficas, garantes de la vida de miles de comunidades y piezas clave en el equilibrio de los ecosistemas de monta&ntilde;a. Su funci&oacute;n no se limita a alimentar r&iacute;os de deshielo sino que cumplen un rol central en la regulaci&oacute;n clim&aacute;tica, la biodiversidad, la estabilidad de los suelos y la seguridad h&iacute;drica de muchos territorios.
    </p><p class="article-text">
        Hace apenas unos d&iacute;as,<strong> Naciones Unidas alert&oacute; sobre la &ldquo;bancarrota h&iacute;drica&rdquo; global</strong>, destacando el papel fundamental que cumplen los glaciares frente al calentamiento global. En un mundo cada vez m&aacute;s caliente, m&aacute;s seco y m&aacute;s desigual, los glaciares act&uacute;an como reservas naturales de agua, amortiguan sequ&iacute;as, regulan caudales y sostienen econom&iacute;as regionales enteras y en Argentina abastecen del vital recurso a gran parte de nuestro territorio. Avanzar sobre ellos es avanzar contra la ciencia, contra los consensos clim&aacute;ticos internacionales y contra el principio precautorio que deber&iacute;a guiar toda pol&iacute;tica p&uacute;blica en contextos de incertidumbre y riesgo irreversible.
    </p><p class="article-text">
        No es casual que esta reforma se inscriba en una agenda m&aacute;s amplia de negacionismo clim&aacute;tico, promovida por el gobierno libertario en nuestro pa&iacute;s y por las extremas derechas a nivel global. Se trata de una visi&oacute;n que reduce la naturaleza a una mera mercanc&iacute;a, desprecia el conocimiento cient&iacute;fico y concibe los bienes comunes como obst&aacute;culos al mercado. En esa l&oacute;gica se inscribe esta reforma minera, que concibe a los glaciares y ambientes periglaciares no como reservas estrat&eacute;gicas de agua ni reguladores del clima, sino como &ldquo;problemas legales&rdquo; que deben ser removidos para facilitar negocios de cort&iacute;simo plazo para un pu&ntilde;ado de corporaciones trasnacionales y de largu&iacute;simos e irreversibles da&ntilde;os ambientales y sociales para las mayor&iacute;as.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Inseguridad Jur&iacute;dica y Judicializaci&oacute;n</h2><p class="article-text">
        <strong>Desde el punto de vista jur&iacute;dico, el proyecto de reforma P.E. 161/25 resulta abiertamente regresivo e inconstitucional. </strong>El art&iacute;culo 41 de la Constituci&oacute;n Nacional establece con claridad que corresponde a la Naci&oacute;n dictar normas que contengan los presupuestos m&iacute;nimos de protecci&oacute;n ambiental, que funcionan como un piso com&uacute;n, obligatorio e inderogable por parte de las provincias que, pueden complementarlo y ampliarlo, pero nunca reducirlo. Esta arquitectura constitucional fue dise&ntilde;ada precisamente para poner l&iacute;mites al poder pol&iacute;tico frente a presiones econ&oacute;micas como las que estamos viendo, recordando que la Constituci&oacute;n no existe para acompa&ntilde;ar los ciclos del poder, sino para contenerlos. La reforma propone exactamente lo contrario.
    </p><p class="article-text">
        Parad&oacute;jicamente, quienes impulsan esta reforma prometen <strong>&ldquo;seguridad jur&iacute;dica&rdquo;</strong> y <strong>&ldquo;m&aacute;s inversiones&rdquo;</strong>. M&aacute;s all&aacute; que la seguridad jur&iacute;dica no es solo para las corporaciones, los ciudadanos tambi&eacute;n tenemos derecho a que se mantengan las normas que protegen nuestro bienes esenciales, como el agua. Tambi&eacute;n desde el punto de vista empresarial, una norma regresiva e inconstitucional est&aacute; destinada a ser judicializada, suspendida y declarada inv&aacute;lida. Adem&aacute;s que, como est&aacute; redactada la reforma, la protecci&oacute;n de un glaciar depender&aacute; de la voluntad pol&iacute;tica del gobernador, lo que podr&aacute; cambiar con cada elecci&oacute;n. El resultado ser&aacute; exactamente el contrario al que busca el sector minero: mayor inseguridad jur&iacute;dica, paralizaci&oacute;n de proyectos, conflictos territoriales y responsabilidades pol&iacute;ticas y judiciales para quienes impulsan este retroceso. No hay inversi&oacute;n posible sobre la base de la destrucci&oacute;n de las reservas de agua y el incumplimiento de nuestra Constituci&oacute;n Nacional.
    </p><h2 class="article-text">Es hora de interpelar a los Senadores</h2><p class="article-text">
        Esta reforma no es inevitable, tiene responsables. <strong>Por eso cada senador y senadora deber&aacute; decidir en los pr&oacute;ximos d&iacute;as de qu&eacute; lado est&aacute;: del lado de Barrick Gold y las corporaciones mineras, o del lado de las comunidades, la Constituci&oacute;n y la defensa del agua y la vida. Su decisi&oacute;n quedar&aacute; escrita para siempre en la historia.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Junto a organizaciones socioambientales, asambleas territoriales y espacios jur&iacute;dicos de todo el pa&iacute;s estamos impulsando una consigna clara y urgente:<strong> #LaLeydeGlaciaresNoSeToca</strong>. En las Sesiones Extraordinarias de febrero, el gobierno libertario, algunos gobernadores (y sus Senadores) y las grandes corporaciones mineras intentar&aacute;n desarmar una de las leyes ambientales m&aacute;s importantes de Argentina. No podemos permitirlo. La decisi&oacute;n, ahora, est&aacute; en manos de Senado, pero tambi&eacute;n en nuestras manos, es tiempo de escribir a cada legislador/a, de movilizarse en cada uno de los territorios y de exigirles una respuesta clara:
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Va a votar con las megamineras o con las comunidades que defienden el agua?</strong>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Enrique Viale, Lucas Micheloud]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/reforma-barrick-gold-destruir-ley-glaciares_129_12945140.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 29 Jan 2026 09:03:10 +0000]]></pubDate>
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