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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Javier Auyero]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/autores/javier-auyero/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Javier Auyero]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Aguafuertes conurbanas I]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/aguafuertes-conurbanas-i_129_13448555.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e2dbc49f-a94e-491b-ba4c-6e90310bb2ff_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Aguafuertes conurbanas I"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La pobreza en el conurbano no se reduce a la falta de ingresos: atraviesa la alimentación, el acceso a servicios, el tiempo de ocio y hasta las posibilidades de sostener una vida familiar digna. La historia de Verónica y sus hijos muestra, en escenas cotidianas, cómo las deudas, las carencias y el esfuerzo por llegar a fin de mes conviven con la necesidad de encontrar espacios de disfrute.</p></div><p class="article-text">
        Cualquiera que se acerque a la experiencia de la pobreza en el conurbano bonaerense contempor&aacute;neo se dar&aacute; cuenta de que esta no es s&oacute;lo falta de ingresos y deudas. Ser pobre es vivir en lugares m&aacute;s violentos, tener que esperar largas horas en un hospital y en una oficina del estado; es sufrir la extorsi&oacute;n del polic&iacute;a y la amenaza del traficante de la esquina; es vivir en una calle que se inunda con frecuencia; experimentar cortes de luz m&aacute;s prolongados y pasar entre basura porque la recolecci&oacute;n es poco usual; es beber el agua y caminar en un suelo m&aacute;s contaminados. La pobreza no es s&oacute;lo una condici&oacute;n objetiva capturada por indicadores oficiales que se muestran en una l&iacute;nea de ingresos m&iacute;nimos, sino un conjunto de enfermedades sociales y de relaciones de sometimiento. 
    </p><p class="article-text">
        La pobreza es tambi&eacute;n, como nos demuestra este relato, una experiencia subjetiva. Es un esfuerzo muchas veces frustrado por satisfacer las necesidades de los seres queridos m&aacute;s cercanos, es sentirse abrumada e impotente en el intento, es enga&ntilde;ar al est&oacute;mago, es tener que conformarse con poco y, al mismo tiempo, mantener cierta dignidad a pesar de la miseria. Es preguntarse, a veces con enojo y otras con resignaci&oacute;n, si alguna vez cambiar&aacute; la suerte.
    </p><p class="article-text">
        <em>&ndash;Mam&aacute;, &iquest;Me compr&aacute;s unos chizitos?</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>&ndash;No, ac&aacute; te traje una galletita de casa.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>&ndash;&iquest;Pero para qu&eacute; trabaj&aacute;s todo el d&iacute;a y nunca ten&eacute;s plata?</em>
    </p><p class="article-text">
        Eso le pregunt&oacute; Liana a su mam&aacute;, Ver&oacute;nica. Estaban sentadas mirando a Jordan jugar al f&uacute;tbol en la cancha del barrio. Ver&oacute;nica se qued&oacute; con la boca abierta. No le causo nada de gracia la ocurrencia de la peque&ntilde;a Liana. Una mam&aacute; que estaba sentada a su lado se ri&oacute; y dijo &ldquo;Ay, mir&aacute; lo que dice&hellip;&rdquo; Ver&oacute;nica sonri&oacute; un tanto avergonzada.
    </p><p class="article-text">
        Ver&oacute;nica trabaja por horas limpiando casas y atendiendo en una panader&iacute;a. Su marido trabaja en un frigor&iacute;fico de la zona sur. Viven en un barrio pobre de la zona sur del conurbano.
    </p><p class="article-text">
        Cada entrada para el partido de f&uacute;tbol de Jordan cuesta 4000 pesos, &ldquo;y si venimos con mi marido son 8000&hellip; por suerte los chicos no pagan&hellip;. Pero siempre piden cosas. Y aparte tengo que llevarle algo para que coman porque ahora adem&aacute;s de Jordan empez&oacute; a jugar el m&aacute;s chiquitito y tienen diferencia de horario y me tengo que quedar en la cancha. Y en la cancha est&aacute; todo el doble. Entonces yo tengo que llevar una botella con jugo o botella congelada y voy preparando jugos. Llevo el jugo de mate. O sea, nosotros somos grandes y nos aguantamos, pero los chicos ellos quieren comer&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Las entradas y la comida entre partidos son algunos de los tantos gastos que Ver&oacute;nica tiene semanalmente y para los cuales pide prestado. A veces al almacenero, otras veces usa la tarjeta de cr&eacute;dito. Ya en la segunda semana del mes, comienzan a acumularse las deudas.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n Ver&oacute;nica, el f&uacute;tbol &ndash;los entrenamientos diarios, los partidos de los fines de semana&ndash; sirve para mantener ocupados a los hijos y evitar que &ldquo;caigan en la calle&rdquo;. Cualquier sacrificio &ndash;los viajes, el costo de los uniformes y los botines, etc.&ndash; es v&aacute;lido para evitar &ldquo;las malas juntas&hellip; las drogas.&rdquo; Pero el futbol es tambi&eacute;n su distracci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Yo todos los d&iacute;as los llevo a los entrenamientos. Pero a m&iacute; no me importa, yo estoy cansada, todo, no me importa, porque por ah&iacute; yo termino de trabajar justito y me voy a llevarlo (s). La cancha es nuestra salida.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        A la plaza no los lleva porque piden cosas, piden de comer, piden chizitos. &ldquo;Bueno, si me sobra, s&iacute; nos vamos a la plaza, pero a la plaza nom&aacute;s&hellip; al cine. &iquest;Sab&eacute;s qu&eacute; hace cu&aacute;nto? Creo que la &uacute;ltima vez que fui al cine fue hace 8 a&ntilde;os. Ahora no vamos a ning&uacute;n lado ahora, el despeje de nosotros es la cancha&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Cuando el hermano peque&ntilde;o de Jordan quiso comenzar a entrenar, Ver&oacute;nica entusiasmada lo anot&oacute; en el mismo club, pero pronto se arrepinti&oacute;: 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No lo voy a poder llevar. Porque ahora cuando cobro tengo que pagarle el conjunto de invierno a Jordan y me sale 35.000 pesos. Las medias que me salen 6.000 [&hellip;] Ahora estoy cayendo que yo tambi&eacute;n le tengo que pagar al m&aacute;s chico el conjunto de invierno y le tengo que comprar otros botines porque ellos usan unos botines con tapones en tierra, y otros, los otros lisitos para la otra cancha&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Ver&oacute;nica es muy consciente de los gastos que le representa el futbol. Pero, insiste, &ldquo;es la &uacute;nica salida que yo tengo con ellos. Si no tendr&iacute;amos que estar encerrados ac&aacute;&hellip;&rdquo; Y haci&eacute;ndose eco del reclamo que su hija le hiciera en la cancha dice, &ldquo;Tanto trabajar, &iquest;y para qu&eacute;? Por lo menos disfrutamos en la cancha, y es nuestra salida familiar&hellip; Y por eso tampoco quiero dejarla. No quiero decir a todo que no por la plata&hellip;. Tambi&eacute;n te da l&aacute;stima todo el tiempo tener que estar diciendo no, no, o contando a ver si te va a alcanzar&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        **
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No me gust&oacute; que me pidiera chizitos&hellip; pero ellos entienden bastante. O sea, yo no los acostumbr&eacute; a que siempre pidan, pero van creciendo y quieren jeans de marca o zapatillas de marca.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        <em>&ndash;Mam&aacute;, me ten&eacute;s que comprar un jean.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>&ndash;Vos antes de preocuparte por el jean f&iacute;jate si ten&eacute;s hojas en la carpeta.</em>
    </p><p class="article-text">
        Era el comienzo del a&ntilde;o escolar. Y a los jeans nuevos que necesitaba Uma, su hija adolescente, se sumaba la cartuchera, los colores, el cuaderno y el guardapolvo de Jordan. Y zapatillas nuevas para todos. &ldquo;Tuvimos que pagar las cuentas y no nos qued&oacute; nada para los &uacute;tiles de la escuela.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        <em>&ndash;A ellos les gusta cada tanto comer una golosina, y no se les puede pedir que comparta un chizito.</em>
    </p><p class="article-text">
        La m&aacute;s grande de sus hijas, Miriam, trabaja en una peluquer&iacute;a y cada tanto ayuda con los gastos cotidianos. &ldquo;Ella cuando tiene, viene y dice: &rdquo;Mami, &iquest;qu&eacute; vas a cocinar?&ldquo; Y yo le digo: &rdquo;No, lo de siempre. No s&eacute;, papas fritas o con huevo frito, o fideos con huevo, o guisito. A ella le gusta mucho el guiso de arroz amarillo. Y ella dice: &lsquo;&iquest;Quer&eacute;s que compre el jugo y compre un quesito rallado?&rsquo;&ldquo; 
    </p><p class="article-text">
        Eso es en los buenos d&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        Pero en los d&iacute;as en que no hay dinero, &ldquo;ella se da cuenta que no tengo nada para cocinar&hellip; cuando tipo 7 de la tarde hago tortas fritas y pongo la pava. Ah&iacute; le digo de tomar mate. Y le hago t&eacute; a los chicos. Y ah&iacute; ella se da cuenta que yo no tengo plata para cocinar. Porque espero que sea m&aacute;s tardecito para que ellos est&eacute;n como medio llenitos y no digan: &rdquo;Mami, &iquest;qu&eacute; vas a cocinar?&ldquo; Eso me preocupa porque son chiquitos, tienen que comer. Pero nosotras siempre por ah&iacute; nos sentamos ah&iacute; afuera hasta tarde y tomamos mate&hellip; no comemos.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        **
    </p><p class="article-text">
        El hermano de Ver&oacute;nica tambi&eacute;n ayuda en lo que puede a la econom&iacute;a dom&eacute;stica. Cirujea, como dice Ver&oacute;nica, con un amigo. &ldquo;Junta cart&oacute;n, botella&hellip; y lo venden.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La &uacute;ltima vez, sali&oacute; con un amigo y una se&ntilde;ora de almac&eacute;n les regal&oacute; una bolsa llena de patis vencidos. &Eacute;l me los trajo. Yo le dije que no le iba a dar eso a los chicos. Pero se los cocin&eacute; para los perros. Los herv&iacute;, les puse unos fideos que le dan a mi cu&ntilde;ada en el comedor del barrio, unos fideos que cuando los herv&iacute;s se abren y se desarman en 1500 partes. Son incomibles. No s&eacute; c&oacute;mo le dan eso a la gente. Y bueno, entonces yo los hago a lo que ella me da para los perros. Pasaron unos d&iacute;as y ese mismo amigo le vino a pedir a mi hermano a ver si le quedaban unos patis porque &eacute;l no ten&iacute;a que comer. Me dijo &lsquo;Mi amigo no tiene nada y quiere&rsquo;. Te juro que a m&iacute; me dio l&aacute;stima&hellip;&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Ver&oacute;nica pens&oacute; en darle unas pocas alitas de pollo que ten&iacute;a en la congeladora. &ldquo;Dios me va a dar el doble, pens&eacute;&hellip;. Pero despu&eacute;s, al rato, estoy enojada porque por ah&iacute;, qu&eacute; s&eacute; yo, los chicos vienen y me dicen, &lsquo;Ma, &iquest;no me das para comer una galletita?&rsquo; Y yo me enojo porque no tengo. Y yo digo, &lsquo;S&iacute;, claro, Dios me va a dar el doble. &iquest;Cu&aacute;ndo me va a dar el doble?&rsquo;&rdquo; .
    </p><p class="article-text">
        <em>JA/MG</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Javier Auyero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/aguafuertes-conurbanas-i_129_13448555.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 15 Aug 2026 03:02:08 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Aguafuertes conurbanas I]]></media:title>
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      <title><![CDATA[¿Quién manda en los márgenes?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/manda-margenes_129_13316499.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/cb0905f4-915c-4304-bd3d-576e371ab195_16-9-discover-aspect-ratio_default_1091705.jpg" width="1996" height="1123" alt="¿Quién manda en los márgenes?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">A partir de las historias de Teresa y Marta, el artículo explora cómo la pobreza se convierte en una red de subordinaciones donde el endeudamiento, el narcotráfico, la violencia y la ausencia estatal se combinan para ejercer un poder que restringe la libertad de quienes menos tienen.</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;La pobreza,&rdquo; dice el soci&oacute;logo y ganador del premio Pulitzer Matthew Desmond, &ldquo;suele ser escasez material sumada a dolor cr&oacute;nico, sumada a encarcelamiento, sumada a depresi&oacute;n, sumada a adicci&oacute;n. La pobreza no es una l&iacute;nea: es un <strong>nudo apretado</strong> de males sociales&rdquo;. Es un conjunto de problemas que se acumulan: falta de dinero, vivienda precaria, contaminaci&oacute;n ambiental, violencia cotidiana, dolor f&iacute;sico, inestabilidad e incertidumbre.
    </p><p class="article-text">
        Para Teresa y Marta, vecinas de dos barrios marginado del sur del conurbano bonaerense, la miseria no es s&oacute;lo un <strong>ajustado nudo</strong> sino una <strong>soga que las somete </strong>&ndash; la pobreza es una condici&oacute;n y un conjunto de relaciones de dominaci&oacute;n que las abruman y frente a las cuales poco pueden hacer. &iquest;Cu&aacute;les son las formas de poder que hoy afectan a los pobres conurbanos? &iquest;Qui&eacute;nes gobiernan hoy la vida popular?
    </p><p class="article-text">
        Teresa toma medicamentos para la diabetes y para la presi&oacute;n alta, &ldquo;antes te los daban, ahora ya no&hellip; ahora hay que comprarlos&hellip; No aument&oacute; mucho, pero a veces no hay.&rdquo; Para adquirir sus remedios, los de su marido con una cardiopat&iacute;a, y los de unos de sus hijos &ldquo;que sufre de los huesitos,&rdquo; Teresa recurre a un prestamista.&nbsp;&ldquo;Todo el pr&eacute;stamo es para remedios.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No me hables de los pr&eacute;stamos. Los pr&eacute;stamos son deuda nom&aacute;s, deuda que te hunde y te hunde&rdquo;. Es que a Teresa el prestamista del barrio le presta 100, y ella la tiene que devolver 200 al mes siguiente. &ldquo;A veces, hasta te retiene la tarjeta,&rdquo; con la que ella cobra su pensi&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los prestamistas no son s&oacute;lo usureros. Para cobrar sus deudas suelen recurrir a la violencia. Marta nos cuenta que a ellos &ldquo;no les importa nada&hellip; est&aacute;n endemoniados.&rdquo; Esto no es s&oacute;lo un juicio de valor. La &uacute;ltima vez llegaron a cobrarle a punta de pistola. A otro vecino le destrozaron la casa. Poder descarnado, pura coerci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Como si hiciese falta remarcar que las deudas acumuladas constri&ntilde;en su escasa libertad, ellas hablan de &ldquo;librarse&rdquo; de sus pr&eacute;stamos. &ldquo;Ahora tengo 2, ya me libr&eacute; de uno.&rdquo;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Teresa tiene un hijo con problemas de adicci&oacute;n. Consume paco. &ldquo;Anda, en la calle, drog&aacute;ndose, viviendo de ac&aacute; para all&aacute;. Lo veo cada tanto, lo tuve que echar porque me roba todo lo que encuentra. Me llev&oacute; el lavarropa para vender&hellip; En el barrio hay uno que le compra las cosas [robadas] a cambio de droga [&hellip;]. Una vez me arranc&oacute; la ventana de aluminio para vender tambi&eacute;n. Es imposible, pero bueno, trato de estar con calma y llevarlo como se puede.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Teresa pens&oacute; en denunciar a quienes le venden paco a su hijo, pero &ldquo;no pod&eacute;s decir nada si la polic&iacute;a tambi&eacute;n est&aacute; con ellos&hellip; Yo fui una vez a denunciarlo y la polic&iacute;a fue y le avis&oacute; a la persona que yo lo denunci&eacute;. Esa persona vino y me apunt&oacute; y me dijo que no va a haber segunda vez &hellip; Me apunt&oacute; con un arma y me dijo que no iba a haber segunda vez. Que ven&iacute;a a avisar, que me deje de joder, que me deje de hacer un mont&oacute;n de cosas. Eso me dijo [&hellip;] <em>Es como que te sent&iacute;s sola porque no ten&eacute;s con qui&eacute;n contar</em>. Y la polic&iacute;a supuestamente tiene que cuidarte, tienen que ayudarte, no te ayudan ni te cuidan&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El poder,&rdquo; dec&iacute;a Max Weber, &ldquo;es la probabilidad de que un actor, dentro de una relaci&oacute;n social, se encuentre en condiciones de imponer su propia voluntad a pesar de la resistencia, independientemente de la base sobre la que se sustente dicha probabilidad&rdquo;. Escuchando a Teresa y a Marta vemos que &ldquo;prestamistas&rdquo; y &ldquo;narcos&rdquo; &ndash; en colusi&oacute;n con la polic&iacute;a local &ndash; son quienes hoy gobiernan &ndash; esto es, ejercen poder sobre &ndash; la vida cotidiana de los m&aacute;s pobres. Adentro y afuera de los hogares estos actores extienden su dominio. Un poder arbitrario y descarnado. Un poder que subyuga a los que menos tienen.
    </p><p class="article-text">
        Visibilizar el ejercicio personalizado del poder en los m&aacute;rgenes urbanos no deber&iacute;a hacernos perder de vista las otras formas de dominaci&oacute;n que hoy abruman la los m&aacute;s necesitados. Volvamos a escuchar a Teresa y Marta, a lo que no dicen, a lo que insin&uacute;an. &iquest;Por qu&eacute; no tienen dinero para pagar sus medicamentos? &iquest;Por qu&eacute; pagan tanto por ellos? &iquest;Por qu&eacute; la salita ya no los distribuye? &iquest;Por qu&eacute; no hay centro de rehabilitaci&oacute;n accesibles? Responder a estas preguntas requiere ya no tanto pensar en actores de carne y hueso sino en estructuras &ndash; un mercado que explota de manera precaria a los sectores m&aacute;s vulnerables de la sociedad; un estado que aparece en zonas marginadas s&oacute;lo con su cara punitiva y corrupta.
    </p><p class="article-text">
        <em>JA/MG</em>
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Javier Auyero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/manda-margenes_129_13316499.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 19 Jun 2026 08:45:33 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Quién manda en los márgenes?]]></media:title>
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