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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Juan Francisco Rosati Díaz]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/autores/juan-francisco-rosati-diaz/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Juan Francisco Rosati Díaz]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Cuando la pelota deja de ser la protagonista]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/pelota-deja-protagonista_129_13316525.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2b9af0fb-21a9-4c0d-89b6-bc854285bdbb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cuando la pelota deja de ser la protagonista"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Mientras alentamos por la Selección Argentina en el Mundial de Fútbol hay algo de lo que resulta imposible escapar -antes, durante y después- de cada partido: el bombardeo constante de publicidad que nos invita a apostar.
</p></div><p class="article-text">
        Cada cuatro a&ntilde;os el <strong>Mundial de F&uacute;tbol</strong> y la Selecci&oacute;n Argentina&nbsp;detienen&nbsp;el tiempo. Los argentinos organizamos horarios alrededor de los partidos, discutimos resultados con amigos, analizamos rivales y volvemos a sentir esa mezcla de ansiedad, ilusi&oacute;n y pertenencia que s&oacute;lo genera el f&uacute;tbol. Durante algunas semanas, millones de personas en todo el mundo compartimos una misma conversaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, alcanza con sentarse unos minutos frente a una pantalla para advertir que algo cambi&oacute;. Antes de que empiece el partido aparecen publicidades de apuestas, durante la transmisi&oacute;n, incluso las pausas de hidrataci&oacute;n parecen en pausas para recordarnos que todav&iacute;a no apostamos. Al terminar el partido, lo mismo, cuotas especiales, apuestas en vivo y bonos de bienvenida. <strong>En las redes sociales, influencers y streamers promocionan plataformas de juego. En los estadios, los carteles publicitarios acompa&ntilde;an cada jugada.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>La sensaci&oacute;n es dif&iacute;cil de ignorar, ni los jugadores, ni la pelota parecen ser&nbsp;los &uacute;nicos protagonistas.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Durante d&eacute;cadas las apuestas ocuparon un lugar marginal alrededor del f&uacute;tbol. Exist&iacute;a el Prode, exist&iacute;an las quinielas deportivas y algunos juegos asociados a los resultados. Pero el partido segu&iacute;a siendo el centro de la escena. La apuesta era algo accesorio. El f&uacute;tbol era el espect&aacute;culo. Hoy ocurre algo distinto.
    </p><p class="article-text">
        Los juegos de apuestas&nbsp;dejaron de acompa&ntilde;ar al f&uacute;tbol para convertirse en la pieza central del negocio. Ya no se apuesta solamente a qui&eacute;n gana o pierde. Se apuesta qui&eacute;n convierte el primer gol, cu&aacute;ntos c&oacute;rners habr&aacute;, cu&aacute;ntas tarjetas mostrar&aacute; el &aacute;rbitro o qu&eacute; jugador ser&aacute; reemplazado primero. Cada acci&oacute;n del partido se transforma en una oportunidad para apostar. La industria logr&oacute; algo mucho m&aacute;s ambicioso que sumar jugadores. Logr&oacute; transformar al hincha en apostador y convertir cada minuto en una posibilidad de monetizaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Y nada de esto ocurri&oacute; por casualidad. Detr&aacute;s de este fen&oacute;meno existe una industria global que mueve miles de millones de d&oacute;lares y que atraviesa un proceso de expansi&oacute;n acelerada. <strong>En 2020 el mercado mundial de apuestas online estaba valuado en m&aacute;s de 65.000 millones de d&oacute;lares. Para 2027 se espera que pr&aacute;cticamente duplique su tama&ntilde;o a m&aacute;s de 127.000 millones</strong>. Mientras distintos pa&iacute;ses europeos avanzaron con regulaciones cada vez m&aacute;s estrictas, Am&eacute;rica Latina se convirti&oacute; en uno de los principales territorios de expansi&oacute;n del sector.
    </p><p class="article-text">
        Argentina no qued&oacute; al margen de esa tendencia. <strong>S&oacute;lo durante 2023, las diez plataformas que m&aacute;s publicitaron apuestas online invirtieron m&aacute;s de 7.200 millones de pesos en publicidad,</strong> sin contabilizar lo destinado a redes sociales o buscadores. La expansi&oacute;n del negocio empieza a producir escenas dif&iacute;ciles de imaginar hace apenas algunos a&ntilde;os. Ver una recreaci&oacute;n de <strong>Diego Maradona</strong> mediante inteligencia artificial invit&aacute;ndonos a apostar muestra hasta d&oacute;nde est&aacute; dispuesta a llegar una industria que necesita captar nuevos usuarios de manera permanente.
    </p><p class="article-text">
        Pero el problema no termina en la saturaci&oacute;n publicitaria. El problema empieza ah&iacute;. Detr&aacute;s de cada publicidad, de cada sponsor en una camiseta y de cada promoci&oacute;n que aparece en nuestras pantallas hay una realidad mucho menos visible: el crecimiento explosivo de las apuestas entre adolescentes y j&oacute;venes.
    </p><p class="article-text">
        Las historias comienzan a repetirse en escuelas, clubes, familias y consultorios. Padres que descubren que sus hijos apostaron dinero destinado a otra cosa. Docentes que observan c&oacute;mo las apuestas forman parte de las conversaciones cotidianas entre alumnos. J&oacute;venes que empiezan apostando peque&ntilde;as sumas y terminan acumulando deudas que no pueden afrontar.
    </p><p class="article-text">
        La ludopat&iacute;a dej&oacute; de ser un problema asociado a casinos o bingos. Hoy entra por el celular, un dispositivo muy accesible y a mano de los m&aacute;s j&oacute;venes.
    </p><p class="article-text">
        Los datos acompa&ntilde;an esa preocupaci&oacute;n. Seg&uacute;n UNICEF, ocho de cada diez adolescentes ya est&aacute;n expuestos al ecosistema de apuestas online. <strong>El 65% de los j&oacute;venes afirma conocer a alguien con problemas vinculados al juego.</strong> Uno de cada cuatro adolescentes que apost&oacute; alguna vez reconoce haberse endeudado o haber utilizado dinero destinado a otros fines. Y mientras a un adulto puede llevarle a&ntilde;os desarrollar una adicci&oacute;n, en los adolescentes ese proceso puede producirse en apenas dos a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Detr&aacute;s de cada estad&iacute;stica hay historias concretas. Familias que descubren el problema cuando ya es demasiado tarde. Chicos que empiezan apostando por curiosidad, por presi&oacute;n del grupo o porque un influencer les recomend&oacute; una aplicaci&oacute;n. J&oacute;venes que encuentran en las apuestas una falsa promesa de dinero f&aacute;cil en un contexto econ&oacute;mico dif&iacute;cil.
    </p><p class="article-text">
        Por eso el debate sobre la ludopat&iacute;a no puede reducirse &uacute;nicamente al juego ilegal.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por supuesto que las plataformas clandestinas deben ser perseguidas y sancionadas. Pero ser&iacute;a un error creer que all&iacute; termina el problema. La enorme mayor&iacute;a de los usuarios ni siquiera distingue claramente entre sitios legales e ilegales y el mecanismo principal para incorporar nuevos apostadores es la publicidad, si dejamos que siga funcionando sin restricciones estaremos atacando las consecuencias sin abordar las causas.
    </p><p class="article-text">
        Hace d&eacute;cadas entendimos que la publicidad del tabaco no era una herramienta informativa. Era un mecanismo para normalizar, expandir y consolidar un consumo potencialmente adictivo. Por eso decidimos limitarla. Con las apuestas online ocurre algo parecido. Si sabemos que la principal puerta de entrada al fen&oacute;meno es la publicidad, &iquest;por qu&eacute; seguimos discutiendo la ludopat&iacute;a sin discutir seriamente la publicidad?
    </p><p class="article-text">
        Mientras tanto, la industria contin&uacute;a expandiendo su presencia en cada pantalla, en cada transmisi&oacute;n deportiva y en cada espacio de consumo cultural de los m&aacute;s j&oacute;venes. Las publicidades no buscan simplemente informar sobre una plataforma. Buscan asociar las apuestas al &eacute;xito, la diversi&oacute;n, la pertenencia y el deporte. Buscan naturalizar una conducta que puede transformarse en un consumo problem&aacute;tico y captar, cada d&iacute;a, nuevos jugadores.
    </p><p class="article-text">
        Hace m&aacute;s de un a&ntilde;o la C&aacute;mara de Diputados aprob&oacute; una media sanci&oacute;n construida a partir del trabajo de especialistas, organizaciones de la sociedad civil, familias afectadas y distintos bloques pol&iacute;ticos en el marco de la Comisi&oacute;n de Prevenci&oacute;n de Adicciones presidida por M&oacute;nica Frade. Entre otras medidas, esa ley proh&iacute;be la publicidad, promoci&oacute;n y patrocinio de apuestas online; establece mecanismos de verificaci&oacute;n biom&eacute;trica de identidad; crea herramientas de autoexclusi&oacute;n y fortalece la protecci&oacute;n de menores. La discusi&oacute;n sigue pendiente en el Senado.
    </p><p class="article-text">
        Por eso resulta dif&iacute;cil comprender que el proyecto enviado por el Gobierno para prevenir la ludopat&iacute;a elimine justamente las restricciones a la publicidad de apuestas, la promoci&oacute;n mediante influencers y el patrocinio deportivo, tres de los principales mecanismos utilizados por la industria para captar nuevos apostadores.
    </p><p class="article-text">
        El Mundial terminar&aacute; en unas semanas. Las transmisiones especiales desaparecer&aacute;n. La conversaci&oacute;n p&uacute;blica se mover&aacute; hacia otros temas. Pero el problema seguir&aacute; ah&iacute;. Porque la verdadera pregunta ya no es si la ludopat&iacute;a constituye un problema de salud p&uacute;blica. La evidencia hace tiempo respondi&oacute; esa pregunta. La discusi&oacute;n es si estamos dispuestos a poner l&iacute;mites a una industria que obtiene ganancias cuando cada vez m&aacute;s j&oacute;venes apuestan.
    </p><p class="article-text">
        Si no actuamos ahora, cuando el problema ya es evidente, en pocos a&ntilde;os no solo nos preguntaremos por qu&eacute; tardamos tanto: vamos a tener que hacernos cargo de las graves consecuencias de haber mirado para otro lado.
    </p><p class="article-text">
        <em>MF/JFRD</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Maxi Ferraro, Juan Francisco Rosati Díaz]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 19 Jun 2026 08:49:32 +0000]]></pubDate>
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