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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Ricardo Demirci]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/autores/ricardo-demirci/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Ricardo Demirci]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Paternidad sin guión: cuando el amor nos enseña un nuevo lenguaje]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/paternidad-guion-amor-ensena-nuevo-lenguaje_129_13320763.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5b7934a9-c431-4b2e-990a-ad4440b25c1a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Paternidad sin guión: cuando el amor nos enseña un nuevo lenguaje"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El autor de esta columna es papá de Iván, un joven de 23 años con autismo. En este Día del Padre, habla "de las paternidades que no entran en el molde. De las que se construyen en la incertidumbre". Pero también del esfuerzo de enfrentar la crianza cuando no hay apoyo desde el Estado.</p></div><p class="article-text">
        Soy padre gracias a Iv&aacute;n y a Brian. Hace m&aacute;s de dos d&eacute;cadas, nos elegimos. Mis dos hijos son adoptados y a trav&eacute;s de los a&ntilde;os fuimos construyendo una relaci&oacute;n &uacute;nica que hizo que mi vida adquiriera dimensiones inesperadas que hoy agradezco m&aacute;s all&aacute; de lo que puedo decir con palabras.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>La paternidad suele describirse como un rol muy claro. Se espera de todos los que lo desempe&ntilde;amos seamos gu&iacute;as y apoyos incondicionales para acompa&ntilde;ar a los hijos en cada etapa. A trav&eacute;s de los hitos compartidos vamos aliviando esa pregunta interna que nos pulsa desde siempre &iquest;Lo estar&eacute; haciendo bien?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>La paternidad no tiene certezas y responder esa pregunta es un desaf&iacute;o diario. Y es a&uacute;n m&aacute;s dif&iacute;cil cuando la vida te propone ocupar ese rol sin modelo a seguir, sin gu&iacute;a, sin mapa ni br&uacute;jula.&nbsp;</strong> Durante este tiempo, mientras intentaba ser el mejor padre posible, iba creando esta&nbsp;forma &uacute;nica de serlo, inventaba&nbsp;formas de comunicarme, otras maneras de acompa&ntilde;ar y pon&iacute;a mucho esfuerzo en despejarme de las preocupaciones habituales para poder abrirme a otras preguntas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>La llegada de Iv&aacute;n a nuestra vida nos cambi&oacute; para siempre.Hace m&aacute;s de dos d&eacute;cadas recibimos el diagn&oacute;stico que explicaba por qu&eacute; era diferente: Trastorno Generalizado del Desarrollo. Como tantos padres, no sab&iacute;a qu&eacute; hacer, ni por d&oacute;nde empezar.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Con el tiempo entend&iacute; algo fundamental: el diagn&oacute;stico no es un pron&oacute;stico y mucho menos un destino. Es s&oacute;lo un punto de partida.
    </p><p class="article-text">
        Durante a&ntilde;os, luchamos contra burocracias, prejuicios y miradas que pon&iacute;an l&iacute;mites antes de tiempo. Escuch&eacute; muchas veces lo que Iv&aacute;n &ldquo;no iba a poder hacer&rdquo;. Y aprend&iacute;, a fuerza de experiencia y de resistencia que eso es lo primero contra lo que podemos rebelarnos. Muchas veces el verdadero l&iacute;mite no est&aacute; en nuestros hijos, sino en la mirada de su entorno, y en ocasiones tambi&eacute;n en la propia.
    </p><p class="article-text">
        Iv&aacute;n fue pionero sin propon&eacute;rselo. Fue el primer alumno integrado con apoyo particular en la provincia de Buenos Aires. No fue f&aacute;cil. Fue insistir, pelear, golpear puertas cerradas. Pero tambi&eacute;n fue abrir un camino para otros. Hoy Iv&aacute;n tiene 27 a&ntilde;os. Es m&uacute;sico, fundador de su banda, compositor. Pero, sobre todo, es mi gran norte.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La paternidad de un hijo con autismo no es un acto de direcci&oacute;n, es un acto de traducci&oacute;n. Es aprender a leer otros c&oacute;digos, validar otras formas de estar en el mundo y entender que el amor no siempre vuelve en la forma que uno espera. Pero vuelve. Siempre vuelve.</strong>
    </p><p class="article-text">
        A m&iacute; me cambi&oacute; la vida. No es una frase hecha. Yo era un tipo que miraba su ombligo. Iv&aacute;n me oblig&oacute; a mirar al otro, a ser m&aacute;s emp&aacute;tico, a entender que hay muchas maneras de vivir, de sentir, de expresarse. Fue &mdash;y es&mdash; una experiencia profundamente transformadora.
    </p><p class="article-text">
        Pero no quiero romantizar. Esto tambi&eacute;n es dif&iacute;cil. Muy dif&iacute;cil.
    </p><p class="article-text">
        En Argentina hay una realidad que duele: muchas familias no tienen los recursos para acompa&ntilde;ar a sus hijos. Y adem&aacute;s est&aacute; la burocracia, que lejos de ayudar, se convierte en una barrera m&aacute;s. Por eso esta paternidad tambi&eacute;n se vuelve lucha. No solo por un hijo, sino por todos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En este D&iacute;a del Padre quiero hablar de las paternidades que no entran en el molde. De las que se construyen en la incertidumbre. De esos padres que, como yo, alguna vez se sintieron perdidos y llenos de preguntas. Esas paternidades sin gui&oacute;n.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        A ellos les digo algo simple: no se asusten. El mundo no se termina. Hay que luchar, hay que preguntar, hay que apoyarse. Y, sobre todo, no aislarse. No tener verg&uuml;enza. Porque nuestros hijos no necesitan padres perfectos. Necesitan padres presentes.
    </p><p class="article-text">
        Iv&aacute;n me ense&ntilde;&oacute; que la plenitud no est&aacute; en cumplir un camino marcado, sino en animarse a construir uno propio.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Y si algo aprend&iacute; de mis hijos &mdash;de Iv&aacute;n y de Brian&mdash; es que no hay una &uacute;nica forma de ser padre. Pero s&iacute; hay algo que nos une a todos: el deseo profundo de que nuestros hijos puedan vivir una vida plena.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Ese, al final, es el verdadero norte. Y ese es el lenguaje que el amor, siempre, termina aprendiendo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ricardo Demirci]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/paternidad-guion-amor-ensena-nuevo-lenguaje_129_13320763.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 21 Jun 2026 03:01:28 +0000]]></pubDate>
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