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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Rubén “Pollo” Sobrero]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/autores/pollo-sobrero/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Rubén “Pollo” Sobrero]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Metal argentino, clase obrera y rebeldía]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/metal-argentino-clase-obrera-rebeldia_129_13555535.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/88867b1e-a766-4f09-ad6a-a2dacbe13223_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x813y610.jpg" width="1200" height="675" alt="Metal argentino, clase obrera y rebeldía"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La presentación de Horcas junto a los trabajadores de FATE reavivó una discusión recurrente: si el heavy debe mantenerse al margen de la política. Pero la historia del metal argentino está atravesada por el trabajo, la desigualdad, la represión y las crisis sociales. Desde V8 y Hermética hasta Malón y Horcas, la rebeldía nunca fue solo una estética.</p></div><p class="article-text">
        El 26 de agosto, Horcas toc&oacute; en Plaza de Mayo por <a href="https://www.eldiarioar.com/trabajar/gremiales/trabajadores-fate-realizaron-abrazo-simbolico-fabrica-gobierno-multara-empresa_1_13059198.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">los trabajadores de FATE</a>, que desde febrero sostienen una pelea por la reapertura de la planta de San Fernando y por 920 puestos de trabajo. La empresa hab&iacute;a anunciado el cierre y los despidos, y el conflicto llevaba ya meses atravesando asambleas, movilizaciones y acciones callejeras. La presencia de una de las bandas hist&oacute;ricas del heavy argentino en ese escenario reabri&oacute; una discusi&oacute;n tan vieja como el propio g&eacute;nero. En redes aparecieron cuestionamientos porque Horcas &ldquo;se hab&iacute;a metido en pol&iacute;tica&rdquo; y porque, para una parte del p&uacute;blico, el metal deb&iacute;a mantenerse lejos de ese terreno.
    </p><p class="article-text">
        Tres semanas despu&eacute;s, la realidad volvi&oacute; todav&iacute;a m&aacute;s dif&iacute;cil separar aquella discusi&oacute;n de lo que ocurr&iacute;a alrededor de la banda. El 17 de septiembre, la Sala II de la C&aacute;mara de Apelaciones y Garant&iacute;as de San Isidro orden&oacute; desalojar la planta, donde los trabajadores mantienen una permanencia desde hace siete meses. El SUTNA rechaz&oacute; la resoluci&oacute;n, reforz&oacute; la presencia en los accesos y convoc&oacute; a un abrazo y una conferencia de prensa frente a la f&aacute;brica. El sindicato sostiene que la planta conserva energ&iacute;a, personal de seguridad y limpieza y que un inventario realizado en agosto registr&oacute; materia prima suficiente para producir durante m&aacute;s de un a&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        El conflicto de FATE se inscribe adem&aacute;s en un escenario de cierre de empresas y destrucci&oacute;n de puestos de trabajo que excede largamente a una sola f&aacute;brica. El &uacute;ltimo Monitor mensual de empresas de Fundar, elaborado con datos de junio de 2026 de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo, registra 31.342 empresas empleadoras menos que en noviembre de 2023, una ca&iacute;da del 6,1%. Solo en junio desaparecieron otras 709 y ya se acumulan 17 meses consecutivos de retroceso. La industria manufacturera perdi&oacute; 138 empresas durante ese mes. Fundar se&ntilde;ala que se trata de la mayor ca&iacute;da registrada durante los primeros 31 meses de un gobierno desde que comienza la serie comparable.
    </p><p class="article-text">
        Que Horcas haya decidido tocar para trabajadores que llevan siete meses defendiendo sus puestos y que ahora enfrentan una orden judicial de desalojo coloca aquella pol&eacute;mica sobre si el heavy debe &ldquo;meterse en pol&iacute;tica&rdquo; frente a un hecho concreto. La banda eligi&oacute; subir al escenario de uno de los conflictos obreros e industriales m&aacute;s prolongados del a&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        El metal argentino es pol&iacute;tico. Que lo sea no obliga a cada m&uacute;sico a militar en un partido ni a todas las bandas a pensar igual. La escena metalera contiene posiciones pol&iacute;ticas, religiosas e ideol&oacute;gicas muy distintas. Una m&uacute;sica puede ser pol&iacute;tica por los conflictos que expresa, por los sujetos a los que les da voz, por los lugares donde nace y por la manera en que representa una &eacute;poca.
    </p><p class="article-text">
        Pedirle al metal que sea &ldquo;apol&iacute;tico&rdquo; implica arrancarlo de buena parte de su historia. V8, una de las bandas fundacionales del heavy local, surgi&oacute; durante la &uacute;ltima dictadura y construy&oacute; una identidad alrededor de j&oacute;venes de barrios obreros, trabajadores agotados, marginalidad y rechazo a las instituciones. Sus integrantes contaron las detenciones policiales que sufr&iacute;an por llevar pelo largo o vestirse como metaleros. Mientras la dictadura llegaba a su final y la clase trabajadora perd&iacute;a poder adquisitivo, esa bronca encontraba una forma sonora propia.
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s lleg&oacute; Herm&eacute;tica y esa relaci&oacute;n se hizo todav&iacute;a m&aacute;s evidente. Sus canciones atravesaron la desocupaci&oacute;n, el trabajo, la pobreza, la entrega econ&oacute;mica, los pueblos originarios y la experiencia de una juventud del conurbano que quedaba afuera de la fiesta menemista. Una tesis de la Universidad Nacional de La Plata sobre la escena bonaerense del metal se&ntilde;ala c&oacute;mo Herm&eacute;tica construy&oacute; una identidad colectiva vinculada con sectores excluidos y enfrentada con la polic&iacute;a, los gobernantes y el neoliberalismo. Se podr&aacute;n discutir sus posiciones y las derivas posteriores de sus integrantes. Cuesta sostener que all&iacute; no hab&iacute;a pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Horcas forma parte directa de esa historia. Su fundador, Osvaldo Civile, hab&iacute;a integrado V8. En 1997 la banda public&oacute; &ldquo;Argentina, tus hijos&rdquo;, una canci&oacute;n atravesada por el paro general, el desempleo, el hambre, las ollas populares y la crisis social. Casi treinta a&ntilde;os despu&eacute;s, Horcas fue cuestionada por tocar frente a trabajadores que reclaman por una f&aacute;brica cerrada y cientos de empleos. Hay una contradicci&oacute;n llamativa entre aceptar esas letras como parte del repertorio cl&aacute;sico y molestarse cuando esa sensibilidad aparece fuera del escenario habitual.
    </p><p class="article-text">
        La tradici&oacute;n es m&aacute;s amplia. Tren Loco hizo de la identidad trabajadora uno de sus ejes con canciones como <em>Clase trabajadora</em>. Mal&oacute;n incorpor&oacute; a su obra la violencia institucional, la desigualdad y una identidad latinoamericana combativa. Durante d&eacute;cadas, el heavy argentino creci&oacute; en clubes, barrios del conurbano y circuitos independientes. Hasta los debates sobre qu&eacute; era &ldquo;aut&eacute;ntico&rdquo;, qu&eacute; era comercial y qui&eacute;n pertenec&iacute;a al metal expresaban tensiones culturales y sociales.
    </p><p class="article-text">
        Reconocer todo esto tampoco convierte al arte en un volante partidario. Le&oacute;n Trotsky, en Literatura y revoluci&oacute;n, planteaba que &ldquo;el arte debe labrarse su propia ruta por s&iacute; mismo&rdquo; y advert&iacute;a contra la idea de dirigirlo administrativamente. Esa distinci&oacute;n sigue siendo &uacute;til. Una obra est&aacute; atravesada por su sociedad y, al mismo tiempo, tiene sus propias reglas y b&uacute;squedas.&nbsp;Trotsky tambi&eacute;n defin&iacute;a al arte como una forma de conocimiento del mundo capaz de transformar experiencias sociales en im&aacute;genes, emociones y sentidos. El arte conserva autonom&iacute;a, pero nunca flota por fuera de la historia.
    </p><p class="article-text">
        El problema aparece cuando se acepta la rebeld&iacute;a como est&eacute;tica y su contenido empieza a incomodar. Campera negra, distorsi&oacute;n, calaveras, furia y letras sobre destrucci&oacute;n parecen tolerables mientras todo permanezca dentro del recital. Cuando una banda acompa&ntilde;a a trabajadores despedidos, esa rebeld&iacute;a deja de ser decoraci&oacute;n y vuelve a tocar la realidad. Entonces aparecen los pedidos de neutralidad.
    </p><p class="article-text">
        La neutralidad cultural tambi&eacute;n tiene consecuencias. Las patronales despiden, los gobiernos ajustan y miles de familias viven pendientes de conservar su ingreso, pedir que esos conflictos queden afuera de la m&uacute;sica ayuda a presentar como natural lo que est&aacute; ocurriendo. Una banda puede decidir involucrarse o mantenerse al margen. Ambas decisiones forman parte de su libertad art&iacute;stica. Resulta dif&iacute;cil sostener que hablar de trabajo, hambre, represi&oacute;n o desigualdad pertenece a un territorio ajeno al heavy argentino.
    </p><p class="article-text">
        Por eso la presentaci&oacute;n de Horcas junto a los trabajadores de FATE no deber&iacute;a sorprender. La banda tom&oacute; una posici&oacute;n concreta frente a un conflicto concreto. Se puede estar de acuerdo o en desacuerdo. El dato hist&oacute;rico permanece. El metal argentino se construy&oacute; escuchando el ruido de las f&aacute;bricas, los barrios, las crisis econ&oacute;micas, la polic&iacute;a, la desocupaci&oacute;n, Malvinas y las peleas de quienes viven de su trabajo.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute;s la pregunta correcta nunca fue si el metal debe meterse en pol&iacute;tica. La pol&iacute;tica ya estaba ah&iacute; cuando naci&oacute;. Estaba en qui&eacute;n pod&iacute;a subir a un escenario, qui&eacute;n terminaba detenido por su apariencia, qui&eacute;n ten&iacute;a trabajo, qui&eacute;n lo perd&iacute;a, qu&eacute; futuro ten&iacute;an los j&oacute;venes de los suburbios y qu&eacute; pa&iacute;s describ&iacute;an las canciones.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rubén “Pollo” Sobrero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/metal-argentino-clase-obrera-rebeldia_129_13555535.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 02 Oct 2026 08:56:50 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Sueñan los androides con ovejas eléctricas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/suenan-androides-ovejas-electricas_129_13435464.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fb66f433-398b-4e25-96c0-7618c7874e0c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1011y552.jpg" width="1200" height="675" alt="Sueñan los androides con ovejas eléctricas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La precarización laboral ya no es una excepción sino el horizonte de millones de jóvenes: algoritmos que controlan el trabajo, informalidad, salarios bajos y una incertidumbre que vuelve cada vez más difícil proyectar una vida. Frente a la reforma laboral de Javier Milei, el desafío del movimiento obrero es defender derechos y encontrar nuevas formas de organización para quienes quedaron fuera de ellos.
</p></div><p class="article-text">
        En 1968, Philip K. Dick public&oacute; <em>&iquest;Sue&ntilde;an los androides con ovejas el&eacute;ctricas?</em>, la novela que a&ntilde;os m&aacute;s tarde inspir&oacute; la pel&iacute;cula <em>Blade Runner</em>. En ese mundo devastado, los androides trabajan, obedecen y producen mientras son tratados como seres descartables. La pregunta que recorre la historia obliga a pensar qui&eacute;n decide qu&eacute; vidas importan, qui&eacute;n puede tener futuro y qui&eacute;n est&aacute; condenado a cumplir una funci&oacute;n hasta quedar fuera de servicio.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s de medio siglo despu&eacute;s, esa pregunta se mete de lleno en el mundo del trabajo. Miles de j&oacute;venes recorren las ciudades en bicicleta o moto, pendientes de una pantalla que asigna pedidos, calcula tiempos, mide rendimientos y puede bloquearlos sin explicaciones. Las empresas les dicen que son &ldquo;socios&rdquo;, &ldquo;colaboradores&rdquo; o &ldquo;emprendedores&rdquo;. La plataforma fija las reglas, organiza las tareas, controla el desempe&ntilde;o y determina cu&aacute;nto cobran. Hay relaci&oacute;n de dependencia, aunque las aplicaciones la oculten detr&aacute;s de una ficci&oacute;n tecnol&oacute;gica.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n el art&iacute;culo <em>Algoritmos, trabajo precario y poder</em>, de Sof&iacute;a Scasserra y Leandro Giri, las plataformas presentan &ldquo;el trabajo como independiente, la subordinaci&oacute;n como autonom&iacute;a y la explotaci&oacute;n como oportunidad&rdquo;. La patronal parece haber desaparecido, pero sigue ah&iacute;. Ahora tiene la forma de un algoritmo opaco que sabe todo sobre el trabajador mientras &eacute;ste desconoce los criterios que organizan su jornada.
    </p><p class="article-text">
        Ah&iacute; aparece la trampa pol&iacute;tica de la derecha. Muchos pibes vieron a sus padres dejar la vida en trabajos mal pagos, viajar durante horas y llegar agotados a fin de mes para estar cada vez peor. Javier Milei toma ese rechazo leg&iacute;timo y lo dirige contra los convenios, los sindicatos y los derechos laborales. Presenta la registraci&oacute;n y la organizaci&oacute;n colectiva como obst&aacute;culos, mientras preserva intacto el poder de las empresas.
    </p><p class="article-text">
        Quienes reci&eacute;n empiezan a trabajar ingresan a un mercado atravesado por la informalidad, los salarios bajos y la inestabilidad. Seg&uacute;n el informe <em>J&oacute;venes vulnerables en la Argentina 2026</em>, elaborado por la UBA, casi la mitad de los j&oacute;venes de entre 18 y 29 a&ntilde;os se encuentra en una situaci&oacute;n de vulnerabilidad. Entre quienes trabajan, apenas el 15,3% tiene un empleo registrado, mientras que el 46,1% trabaja en negro.
    </p><p class="article-text">
        Esa falta de estabilidad tambi&eacute;n atraviesa la vida cotidiana. El mismo informe se&ntilde;ala que m&aacute;s del 70% manifiesta sufrir nervios o ansiedad con frecuencia y m&aacute;s de la mitad atraviesa situaciones de tristeza, desgano o depresi&oacute;n. La dificultad para conseguir un trabajo estable, sostener ingresos y proyectar a largo plazo forma parte de una experiencia generacional cada vez m&aacute;s extendida.
    </p><p class="article-text">
        Esos n&uacute;meros hablan de una generaci&oacute;n que literalmente hace lo que puede, acepta el trabajo que aparece y organiza su vida alrededor de ingresos que nunca est&aacute;n garantizados. Vacaciones, aguinaldo, licencias, obra social y aportes jubilatorios quedan fuera del alcance. El pluriempleo, las jornadas de 12 horas (o m&aacute;s) y el trabajo durante los fines de semana pasan a formar parte de la rutina.
    </p><p class="article-text">
        A esa realidad se suma un discurso que responsabiliza a cada trabajador por su propia situaci&oacute;n. La falta de empleo se atribuye a una supuesta falta de capacitaci&oacute;n. Los salarios bajos, a la falta de esfuerzo. La frustraci&oacute;n social queda convertida en culpa individual, mientras las empresas imponen condiciones cada vez m&aacute;s duras y trasladan todos los riesgos hacia abajo.
    </p><p class="article-text">
        Silvina Merenson y Pablo Sem&aacute;n describen este proceso como un &ldquo;acortamiento de los plazos de las previsiones&rdquo;. Sus investigaciones muestran c&oacute;mo la incertidumbre reduce los m&aacute;rgenes para proyectar a largo plazo y obliga a tomar decisiones con tiempos cortos y altos costos potenciales. La vivienda, los estudios y hasta decisiones cotidianas quedan atravesados por esa inestabilidad.
    </p><p class="article-text">
        El futuro se achica. Conseguir un trabajo o mejorar el que ya tienen aparece como el principal objetivo para los pr&oacute;ximos cinco a&ntilde;os, seguido por la posibilidad de acceder a una casa propia. Formar una familia queda mucho m&aacute;s atr&aacute;s. Esos datos chocan con discursos como el de la vicejefa de Gobierno porte&ntilde;o, Clara Muzzio, que vincul&oacute; la ca&iacute;da de la natalidad con la ESI, el aborto y las pol&iacute;ticas de g&eacute;nero. El informe de la UBA muestra otra dimensi&oacute;n del problema, las condiciones materiales que restringen la posibilidad misma de proyectar a largo plazo.
    </p><p class="article-text">
        El movimiento obrero tiene que mirar de frente esa realidad. Durante generaciones, la lucha estuvo ligada a la idea de que los hijos pudieran vivir mejor, estudiar, descansar, tener una vivienda y elegir su propio camino. Hoy, hasta esas aspiraciones elementales aparecen presentadas como privilegios imposibles.
    </p><p class="article-text">
        Sobre este escenario, el gobierno nacional impuls&oacute; una reforma laboral. La informalidad entre asalariados alcanz&oacute; el 37,7% en el segundo trimestre de 2025, seg&uacute;n el Indec. Milei promete que una mayor &ldquo;flexibilidad&rdquo; generar&aacute; empleo. En los hechos, la reforma facilita despidos, debilita convenios, reduce indemnizaciones y ampl&iacute;a el poder de las empresas.
    </p><p class="article-text">
        El objetivo es extender al conjunto del mercado laboral las condiciones que ya padecen millones de trabajadores de plataformas, monotributistas forzados y empleados en negro. La precariedad aparece presentada como modernizaci&oacute;n y la p&eacute;rdida de derechos como libertad individual.
    </p><p class="article-text">
        Los derechos laborales fueron conquistados con organizaci&oacute;n, huelgas y movilizaciones. La tarea actual exige defenderlos y ampliarlos hacia quienes quedaron afuera. Hay que organizar a los trabajadores informales, a quienes facturan para encubrir una relaci&oacute;n de dependencia y a quienes reciben &oacute;rdenes a trav&eacute;s de una app.
    </p><p class="article-text">
        Ese desaf&iacute;o tambi&eacute;n obliga a transformar a los sindicatos. Muchos j&oacute;venes los observan con desconfianza porque encuentran dirigentes alejados de sus problemas y estructuras que no llegan hasta sus lugares de trabajo. Recuperar ese v&iacute;nculo requiere presencia, escucha y participaci&oacute;n real. Los repartidores y trabajadores de plataformas necesitan espacios propios para organizarse y decidir.
    </p><p class="article-text">
        El Frente de Izquierda Unidad present&oacute; un proyecto de ley alternativo a la reforma laboral de Milei. La iniciativa declara la Emergencia Laboral Nacional, proh&iacute;be los despidos sin justa causa, plantea el pase a planta de trabajadores precarizados y establece una jornada m&aacute;xima de seis horas diarias o treinta semanales sin reducci&oacute;n salarial. Tambi&eacute;n crea un Programa de Primer Empleo Joven sin Precarizaci&oacute;n para trabajadores de 18 a 25 a&ntilde;os, con plena registraci&oacute;n, igual salario por igual trabajo y todos los derechos laborales y sindicales. A esto suma un plan nacional de obras p&uacute;blicas, urbanizaci&oacute;n y construcci&oacute;n de 500 mil viviendas que, seg&uacute;n el proyecto, generar&iacute;a m&aacute;s de dos millones de puestos de trabajo.
    </p><p class="article-text">
        Scasserra y Giri sostienen que los algoritmos &ldquo;no solo implementan decisiones patronales, son decisiones patronales&rdquo;. La organizaci&oacute;n sindical tambi&eacute;n tiene que intervenir sobre ese terreno. Hay que exigir transparencia algor&iacute;tmica, acceso a los datos y negociaci&oacute;n sobre los criterios que asignan pedidos, determinan ingresos o bloquean cuentas.
    </p><p class="article-text">
        La pelea contra la reforma laboral tiene que frenar la destrucci&oacute;n de los derechos existentes y, al mismo tiempo, recuperar una idea elemental. El trabajo debe permitir vivir, construir proyectos, compartir tiempo con los dem&aacute;s y pensar en el futuro.
    </p><p class="article-text">
        En <em>Blade Runner</em>, los androides descubren que fueron fabricados con una vida &uacute;til limitada. A los j&oacute;venes de hoy les ofrecen un horizonte parecido, hecho de adaptaci&oacute;n permanente, competencia y resignaci&oacute;n. La tarea del movimiento obrero es romper ese destino, organizar a quienes el capital quiere aislados y volver a abrir una perspectiva de futuro.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rubén “Pollo” Sobrero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/suenan-androides-ovejas-electricas_129_13435464.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 08 Aug 2026 03:02:31 +0000]]></pubDate>
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