<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Mejor vivir]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Mejor vivir]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiarioar.com/rss/category/section/1040230/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[Por qué esa escena de tu película favorita puede ayudarte en terapia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/escena-pelicula-favorita-ayudarte-terapia_1_13603306.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ebc67129-0f91-49d7-aef0-e90038216620_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x378y405.jpg" width="1200" height="675" alt="Por qué esa escena de tu película favorita puede ayudarte en terapia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El psicólogo Jesús Rivero, coautor del libro 'Psicosecuencias', enseña cómo descubrir los pliegues psicológicos del cine para poder utilizarlos en consulta.
</p></div><p class="article-text">
        Comprar una entrada de cine o encender la televisi&oacute;n despu&eacute;s de cenar y dejar el celular en modo avi&oacute;n puede ser un h&aacute;bito cotidiano de pura evasi&oacute;n. Apagar las luces, acallar las preocupaciones del d&iacute;a y dejar que las vivencias de un personaje centren nuestra atenci&oacute;n durante un par de horas. Sin embargo, hay quien en u<strong>na secuencia cinematogr&aacute;fica de apenas tres minutos</strong> consigue todo lo contrario: <strong>no huir de los problemas, sino mirarlos de frente</strong>.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Muchas cosas pueden resultarnos terap&eacute;uticas en la vida cotidiana, pero eso no es un proceso de terapia. Por eso nosotros no prescribimos pel&iacute;culas; lo que hacemos es analizar peque&ntilde;os fragmentos que funcionan como un recurso cl&iacute;nico preciso dentro de un tratamiento individualizado&rdquo;, dice <strong>el psic&oacute;logo sanitario Jes&uacute;s Rivero, coautor junto al tambi&eacute;n psic&oacute;logo y guionista Fernando Samper del libro </strong><em><strong>Psicosecuencias: 100 recursos de cine y series para trabajar en terapia</strong></em> (Ediciones Psara, 2026).
    </p><p class="article-text">
        El manual, gestado tras a&ntilde;os de experiencia en consulta y formaci&oacute;n docente de ambos profesionales de la plataforma <a href="https://yees.es/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">yees!</a>, recopila una <strong>selecci&oacute;n totalmente heterog&eacute;nea de 100 escenas de pel&iacute;culas, series y cortometrajes, con sus respectivas fichas t&eacute;cnicas, orientadas a trabajar problemas tan frecuentes como fobias, depresiones o la baja autoestima</strong>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Una secuencia concreta puede reflejar con exactitud el comportamiento que una persona tiene, el que teme tener o el que desea modificar&rdquo;, explica Rivero, especializado en el an&aacute;lisis de conducta y las terapias contextuales. &ldquo;<strong>Cuando una persona intenta entender sus conflictos, la verg&uuml;enza o la culpa a menudo bloquean el relato</strong>. <strong>Ver esa misma din&aacute;mica proyectada en la pantalla de un televisor permite tomar perspectiva</strong>: ya no es algo 'm&iacute;o' que me abruma, sino algo que observo desde fuera y que puedo analizar con distancia&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><p class="article-text">
        Este tipo de aproximaci&oacute;n indirecta es especialmente &uacute;til con pacientes que se encuentran estancados o les cuesta poner en palabras vivencias traum&aacute;ticas. &ldquo;No es necesario conocer la pel&iacute;cula entera ni ser un apasionado del s&eacute;ptimo arte&rdquo;, defiende el psic&oacute;logo. &ldquo;<strong>La secuencia funciona por s&iacute; misma dentro de la sesi&oacute;n y lo que ocurre en esos tres minutos de metraje basta para detonar el objetivo terap&eacute;utico</strong> que estamos trabajando&rdquo;, se&ntilde;ala.
    </p><p class="article-text">
        Los cien fragmentos del manual recorren la historia audiovisual en orden cronol&oacute;gica desde el Hollywood dorado con <em>Ciudadano Kane</em> (1941) de Orson Welles, a la televisi&oacute;n espa&ntilde;ola m&aacute;s contempor&aacute;nea con <em>F&iacute;sica o Qu&iacute;mica: las nuevas generaciones </em>(2025), que retoma el universo de la serie original emitida entre 2008 y 2011.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cuando una persona intenta entender sus conflictos, la vergüenza o la culpa a menudo bloquean el relato. Ver esa misma dinámica proyectada en la pantalla de un televisor permite tomar perspectiva</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Organizarlo por temas habr&iacute;a significado restringir el propio recurso&rdquo;, argumenta Rivero sobre la estructura del libro. &ldquo;<strong>Una misma escena puede servir para objetivos cl&iacute;nicos muy diferentes</strong> en funci&oacute;n del paciente y el momento del proceso. Preferimos mantener una estructura cronol&oacute;gica y a&ntilde;adir al final un &iacute;ndice tem&aacute;tico orientativo, invitando a que cada terapeuta elabore su propio mapa&rdquo;, justifica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Preguntado sobre a qu&eacute; personaje de ficci&oacute;n le gustar&iacute;a recibir en su consulta de Gij&oacute;n, Rivero revela su cari&ntilde;o por Fox Mulder, el agente de la serie <em>Expediente X:</em> &ldquo;Con todo el trauma no resuelto en torno a la desaparici&oacute;n de su hermana, arrastra una carga enorme de sufrimiento que condiciona cada una de las decisiones de su vida&rdquo;. En el plano infantil, se decanta por un cl&aacute;sico de los ochenta: &ldquo;Bastian, de <em>La historia interminable,</em> es un ni&ntilde;o golpeado por el acoso escolar que busca refugio desesperado en la fantas&iacute;a de los libros. Trabajar con &eacute;l desde la psicolog&iacute;a infantil ser&iacute;a fascinante&rdquo;. &ldquo;Son personajes que a m&iacute; personalmente me gustan y que no me importar&iacute;a poder ayudarles, si ellos lo decidieran as&iacute;&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b837a1e8-f3f0-4364-a695-ff6203a56c0d_source-aspect-ratio_50p_1153311.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b837a1e8-f3f0-4364-a695-ff6203a56c0d_source-aspect-ratio_50p_1153311.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b837a1e8-f3f0-4364-a695-ff6203a56c0d_source-aspect-ratio_75p_1153311.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b837a1e8-f3f0-4364-a695-ff6203a56c0d_source-aspect-ratio_75p_1153311.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b837a1e8-f3f0-4364-a695-ff6203a56c0d_source-aspect-ratio_default_1153311.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b837a1e8-f3f0-4364-a695-ff6203a56c0d_source-aspect-ratio_default_1153311.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/b837a1e8-f3f0-4364-a695-ff6203a56c0d_source-aspect-ratio_default_1153311.jpg"
                    alt="El guionista Fernando Samper y el psicólogo sanitario Jesús Rivero, autores de &#039;Psicosecuencias: 100 recursos de cine y series para trabajar en terapia&#039; (Ediciones Psara, 2026)."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                El guionista Fernando Samper y el psicólogo sanitario Jesús Rivero, autores de &#039;Psicosecuencias: 100 recursos de cine y series para trabajar en terapia&#039; (Ediciones Psara, 2026).                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <em>Annie Hall, Tibur&oacute;n, Los Simpson, El Resplandor, Buscando a Nemo, Cisne negro, La red social </em>o<em> Los Vengadores</em> conviven entre las p&aacute;ginas de este libro, concebido como un manual de recursos para psic&oacute;logos, que termin&oacute; desbordando las paredes de la consulta. &ldquo;Inicialmente, lo enfocamos para el trabajo en sesi&oacute;n, pero nos llega un gran <em>feedback</em> de personas ajenas a la psicolog&iacute;a a las que el libro les permite ver el cine de otra manera&rdquo;, afirma Rivero, que cree que <strong>cualquier lector curioso puede disfrutar descubriendo los pliegues psicol&oacute;gicos que esconden sus pel&iacute;culas favoritas</strong>, aunque insiste en que no se trata de una gu&iacute;a de autoayuda ni autoterapia para aplicarse uno mismo. &ldquo;Incluso desde el mundo del cine, directores, guionistas, incluso actrices y actores nos dijeron que les sirve tambi&eacute;n para poder ver la repercusi&oacute;n que puede tener aquello que est&aacute;n mostrando en pantalla, c&oacute;mo construir los guiones o c&oacute;mo dirigir&rdquo;, confiesa.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Este libro no le dice al profesional 'usa esta pel&iacute;cula para la ansiedad' o 'aplica esta otra para la depresi&oacute;n'. Nosotros facilitamos el an&aacute;lisis de la secuencia y el trabajo previo, pero el terapeuta tiene que moldear el recurso en funci&oacute;n de la persona que tiene delante. La psicolog&iacute;a rigurosa exige contextualizar siempre&rdquo;, advierte el especialista. &ldquo;No somos nada fans de las recetas en psicolog&iacute;a&rdquo;, asegura con rotundidad, ante la tendencia de las soluciones f&aacute;ciles y el consumo r&aacute;pido de autoayuda en cuanto a la salud mental.
    </p><p class="article-text">
        Tras la gran acogida y el inter&eacute;s por <em>Psicosecuencias</em> desde m&aacute;s all&aacute; de la psicolog&iacute;a, Jes&uacute;s Rivero y Fernando Samper empezaron a grabar un videopodcast divulgativo con el mismo nombre. &ldquo;En cada episodio analizaremos una secuencia acompa&ntilde;ados por invitados del &aacute;mbito de la cultura, el cine, el deporte o las artes esc&eacute;nicas. Queremos cruzar miradas: ver qu&eacute; descubre un psic&oacute;logo en una escena, pero tambi&eacute;n qu&eacute; aprecia en ella un actor o un deportista de &eacute;lite. En definitiva, invitar a la gente a <strong>mirar el cine con otros ojos</strong>&rdquo;, adelanta Rivero, que declara que no estar&aacute; enfocado &uacute;nicamente a especialistas, sino que ser&aacute; accesible para todos los p&uacute;blicos.
    </p><p class="article-text">
        Para comprender en detalle el m&eacute;todo planteado por <em>Psicosecuencias</em>, a modo de ejemplo, Rivero analiza para <em>elDiario.es</em> <strong>cinco escenas m&iacute;ticas</strong>, desde la conducta y la emocionalidad, lejos de juzgar su est&eacute;tica o de la pura cr&iacute;tica cinematogr&aacute;fica.
    </p><h2 class="article-text"><em>Casablanca</em> y el duelo bloqueado</h2><p class="article-text">
        En la escena final del aeropuerto, Rick Blaine renuncia a su deseo personal por un bien mayor. &ldquo;Con esa serenidad, Rick evita entrar en contacto con el miedo y la tristeza que le produce la despedida. Act&uacute;a seg&uacute;n las normas de su &eacute;poca, que ped&iacute;an a un hombre cumplir con su deber sin mostrar debilidad. As&iacute; protege su imagen, pero se queda sin llorar la p&eacute;rdida y el duelo se atasca&rdquo;, observa el psic&oacute;logo, que aunque cree injusto juzgar a Rick con los criterios actuales, ante esa imagen del hombre fuerte, &ldquo;decir que algo me est&aacute; doliendo permite que los dem&aacute;s sepan c&oacute;mo estamos y puedan acompa&ntilde;arnos&rdquo;, valora.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d87b8b91-1505-4709-a7f7-72ab5e112c48_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d87b8b91-1505-4709-a7f7-72ab5e112c48_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d87b8b91-1505-4709-a7f7-72ab5e112c48_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d87b8b91-1505-4709-a7f7-72ab5e112c48_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d87b8b91-1505-4709-a7f7-72ab5e112c48_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d87b8b91-1505-4709-a7f7-72ab5e112c48_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/d87b8b91-1505-4709-a7f7-72ab5e112c48_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Fotograma de Casablanca."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Fotograma de Casablanca.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text"><em>Pulp Fiction</em> y la comunicaci&oacute;n informal&nbsp;</h2><p class="article-text">
        En la primera escena de la pel&iacute;cula se muestra a Vincent y Jules charlando distendidamente en el coche sobre comida r&aacute;pida y si es aceptable ponerle mayonesa a las papas, justo antes de una situaci&oacute;n de alto riesgo. &ldquo;Esa charla les ayuda a bajar la tensi&oacute;n y a llegar al momento dif&iacute;cil sinti&eacute;ndose parte de un equipo. Cuando el trabajo exige mucho, el apoyo de los compa&ntilde;eros amortigua el estr&eacute;s y, con el tiempo, ayuda a prevenir el agotamiento profesional&rdquo;, considera el especialista, dejando a un lado el trabajo que realizan ambos compa&ntilde;eros. &ldquo;Su humor les sirve para aguantar la presi&oacute;n y no indica que se tomen a la ligera lo que est&aacute; en juego&rdquo;, explica Rivero, que cree conveniente cuidar esos ratos en los equipos de trabajo, ya que &ldquo;despu&eacute;s de hablar del fin de semana a veces resulta m&aacute;s f&aacute;cil decir &lsquo;&uacute;ltimamente estoy bastante agobiado'&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/77605aba-97f3-46f4-830f-c72fa5136294_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/77605aba-97f3-46f4-830f-c72fa5136294_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/77605aba-97f3-46f4-830f-c72fa5136294_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/77605aba-97f3-46f4-830f-c72fa5136294_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/77605aba-97f3-46f4-830f-c72fa5136294_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/77605aba-97f3-46f4-830f-c72fa5136294_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/77605aba-97f3-46f4-830f-c72fa5136294_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Fotograma de &#039;Pulp Fiction&#039;."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Fotograma de &#039;Pulp Fiction&#039;.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text"><em>The Office</em> y las formas del acoso laboral</h2><p class="article-text">
        En el segundo episodio de la segunda temporada de la serie estadounidense, Michael Scott confiesa que asigna a sus empleados personajes de <em>Friends</em>. M&aacute;s tarde, insiste en que un v&iacute;deo obsceno de un mono no ofende a nadie y, por &uacute;ltimo, Todd Packer, un amigo suyo que viene de fuera, hace un comentario despectivo sobre la orientaci&oacute;n sexual de Jim, un empleado. &ldquo;Los personajes son tan exagerados que es f&aacute;cil pensar &lsquo;yo no soy as&iacute;&rsquo;, pero el episodio sirve para reconocer las versiones peque&ntilde;as de acoso laboral, como el mote que nadie eligi&oacute; o los comentarios sobre el aspecto de una compa&ntilde;era&rdquo;, detalla Rivero, que distingue tres formas distintas de acoso, de la menos a la m&aacute;s expl&iacute;cita.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Decir &lsquo;era una broma&rsquo; explica la intenci&oacute;n de quien habl&oacute;, pero deja sin atender c&oacute;mo lo vivi&oacute; quien la recibi&oacute;. Si la empresa tolera estas conductas, se repiten y van a m&aacute;s&rdquo;, declara.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0157ad90-8987-4066-bae7-eae56374eee7_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0157ad90-8987-4066-bae7-eae56374eee7_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0157ad90-8987-4066-bae7-eae56374eee7_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0157ad90-8987-4066-bae7-eae56374eee7_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0157ad90-8987-4066-bae7-eae56374eee7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0157ad90-8987-4066-bae7-eae56374eee7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/0157ad90-8987-4066-bae7-eae56374eee7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Fotograma de &#039;The Office&#039;."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Fotograma de &#039;The Office&#039;.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text"><em>Her</em> y la ansiedad tecnol&oacute;gica</h2><p class="article-text">
        Cuando Theodore intenta comunicarse con Samantha, su sistema operativo, pero no obtiene respuesta y recibe el mensaje de &ldquo;sistema operativo no encontrado&rdquo;, entra en p&aacute;nico, reinicia el dispositivo de forma compulsiva y corre desesperado. &ldquo;Theodore reacciona como alguien a quien le retiran de golpe aquello de lo que depende: se angustia, la busca con desesperaci&oacute;n y su cuerpo se altera por completo. Cuanto m&aacute;s ocupa un aparato el lugar de las personas, m&aacute;s indefenso queda uno cuando falla&rdquo;, aporta el psic&oacute;logo.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Algo de lo que vive Theodore aparece cuando revisamos una y otra vez si alguien contest&oacute; un mensaje, o cuando sentimos que el d&iacute;a depende de recibir una respuesta. El riesgo crece cuando casi todo el bienestar pasa por un solo contacto y la tecnolog&iacute;a ocupa el sitio de las personas cercanas. Tener otras relaciones y actividades propias da m&aacute;s sitios donde apoyarse cuando uno falla&rdquo;, compara.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ece3a433-b40f-4944-a353-bc432c8a977a_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ece3a433-b40f-4944-a353-bc432c8a977a_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ece3a433-b40f-4944-a353-bc432c8a977a_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ece3a433-b40f-4944-a353-bc432c8a977a_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ece3a433-b40f-4944-a353-bc432c8a977a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ece3a433-b40f-4944-a353-bc432c8a977a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/ece3a433-b40f-4944-a353-bc432c8a977a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Fotograma de &#039;Her&#039;."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Fotograma de &#039;Her&#039;.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text"><em>Call me by your name</em> y la validaci&oacute;n emocional</h2><p class="article-text">
        El potent&iacute;simo mon&oacute;logo de Mr. Perlman, el padre de Elio, cuando al final de la pel&iacute;cula, le habla a su hijo de la naturaleza del dolor, para acompa&ntilde;arlo y ayudarlo a comprender su tristeza. &ldquo;El padre no intenta arreglar la situaci&oacute;n ni le pide que pase p&aacute;gina. Le dice que esa tristeza refleja la alegr&iacute;a y la conexi&oacute;n que vivi&oacute;, y le pide que no se cierre para dejar de sufrir. As&iacute; le transmite que su dolor tiene sentido y que puede sentirlo&rdquo;, examina Rivero, que anima a ayudar a los dem&aacute;s de la misma manera, sin quitar importancia a lo que sienten &ldquo;o, simplemente, qued&aacute;ndonos a su lado en silencio&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El experto tambi&eacute;n advierte de que es posible sentir envidia o pena al ver la escena si nunca se cont&oacute; con una figura as&iacute;. &ldquo;Conviene tomarla como ejemplo de lo que ayuda y no como la medida de lo que debi&oacute; ser su pasado&rdquo;, concluye. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/4d131896-7235-4344-899a-608ae4beb4ae_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/4d131896-7235-4344-899a-608ae4beb4ae_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/4d131896-7235-4344-899a-608ae4beb4ae_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/4d131896-7235-4344-899a-608ae4beb4ae_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/4d131896-7235-4344-899a-608ae4beb4ae_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/4d131896-7235-4344-899a-608ae4beb4ae_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/4d131896-7235-4344-899a-608ae4beb4ae_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Fotograma de &#039;Call me by your name&#039;."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Fotograma de &#039;Call me by your name&#039;.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paloma Martínez Varela]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/escena-pelicula-favorita-ayudarte-terapia_1_13603306.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 24 Oct 2026 03:02:07 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/ebc67129-0f91-49d7-aef0-e90038216620_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x378y405.jpg" length="130836" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/ebc67129-0f91-49d7-aef0-e90038216620_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x378y405.jpg" type="image/jpeg" fileSize="130836" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Por qué esa escena de tu película favorita puede ayudarte en terapia]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/ebc67129-0f91-49d7-aef0-e90038216620_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x378y405.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Bienestar,Psicología,Cine]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cómo se recupera tu cuerpo cuando dejás de tomar alcohol durante un mes, órgano a órgano]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/recupera-cuerpo-dejas-beber-alcohol-durante-mes-organo-organo_1_13586625.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/23cb835d-12c2-440d-ac2a-dd569240119a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Cómo se recupera tu cuerpo cuando dejas de beber alcohol durante un mes, órgano a órgano"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Aunque el consumo de alcohol cae entre los jóvenes, la mayoría de los adultos sigue tomando, pero en solo un mes de moderación o abstinencia se pueden empezar a notar los beneficios.</p><p class="subtitle">Cuánto tiempo tarda tu cuerpo en recuperarse cuando dejas de fumar, órgano a órgano</p></div><p class="article-text">
        Cada vez m&aacute;s personas deciden hacer una pausa con el alcohol, ya sea pasar un tiempo sin tomar, como en el popular Dry January, o simplemente bajar la cantidad. Por el motivo que sea, cuando el consumo cesa o se reduce, nuestro organismo lo agradece, &oacute;rgano a &oacute;rgano.
    </p><h2 class="article-text">Un t&oacute;xico del que el organismo se tiene que deshacer</h2><p class="article-text">
        Es evidente que consumir alcohol en exceso es perjudicial, pero, aunque hay cierta controversia sobre el consumo moderado, en los &uacute;ltimos a&ntilde;os aparecieron estudios que afirman que no hay ninguna cantidad de alcohol que sea inocua. Sin embargo, tambi&eacute;n se comprob&oacute; que los efectos dependen del patr&oacute;n de consumo, adem&aacute;s de la cantidad, y los resultados no son iguales al tomar una copa de vino a diario que al emborracharse todos los fines de semana.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Aparte de la embriaguez, los efectos m&aacute;s inmediatos del alcohol son metab&oacute;licos, sobre todo afectando a la da&ntilde;ina grasa visceral.&nbsp;&ldquo;El alcohol se convierte en grasa de la mala, aumenta el colesterol LDL y los triglic&eacute;ridos. Esa grasa mala se acumula en forma de grasa visceral, pero tambi&eacute;n se comporta como un &oacute;rgano metab&oacute;lico que genera sustancias inflamatorias&rdquo;, explica el doctor Gontrand L&oacute;pez-Nava, especialista en aparato digestivo y obesidad.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El alcohol se convierte en grasa de la mala, aumenta el colesterol LDL y los triglicéridos. Esa grasa mala se acumula en forma de grasa visceral, pero también se comporta como un órgano metabólico que genera sustancias inflamatorias</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Gontrand López-Nava</span>
                                        <span>—</span> médico especialista en aparato digestivo 
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        A corto plazo, los triglic&eacute;ridos y el LDL suben en sangre y la inflamaci&oacute;n hace que la grasa se infiltre en las paredes arteriales. A medio plazo, ese proceso se traduce en riesgo cardiovascular elevado y en una tensi&oacute;n arterial que requiere cada vez m&aacute;s f&aacute;rmacos para controlarse.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A largo plazo, el c&aacute;ncer hace su aparici&oacute;n. El doctor Miguel &Aacute;ngel Mart&iacute;nez es epidemi&oacute;logo y dirige el <a href="https://link.springer.com/article/10.1007/s10654-025-01330-w" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio UNATI en la Universidad de Navarra</a>, el m&aacute;s amplio hasta la fecha sobre los efectos de la cesaci&oacute;n y la moderaci&oacute;n del consumo de alcohol. &ldquo;El alcohol es un carcin&oacute;geno tipo 1 seg&uacute;n la IARC. Los carcin&oacute;genos tipo 1 son los demostrados&rdquo;, afirma. En efecto, la Agencia Internacional para la Investigaci&oacute;n del C&aacute;ncer (IARC) coloca el alcohol en la misma clasificaci&oacute;n que el tabaco o el amianto.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">El alcohol, el h&iacute;gado y la cirrosis</h2><p class="article-text">
        El h&iacute;gado es el &oacute;rgano m&aacute;s sobrecargado por el consumo regular de alcohol, pero tambi&eacute;n el que menos se queja, hasta que es demasiado tarde. La cirrosis alcoh&oacute;lica, la consecuencia m&aacute;s temida, es menos com&uacute;n de lo que parece. &ldquo;En realidad, las cirrosis hep&aacute;ticas son mucho m&aacute;s frecuentes por virus, como la hepatitis, que por alcohol&rdquo;, aclara L&oacute;pez-Nava. &ldquo;A la cirrosis solo llega uno de cada cien superbebedores. La esteatosis hep&aacute;tica es casi lo contrario, el 90% del los que beben terminan con algo de grasa en el h&iacute;gado&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esta acumulaci&oacute;n de grasa en el h&iacute;gado (esteatosis) provoca inflamaci&oacute;n (esteatohepatitis alcoh&oacute;lica), y una cascada de afecciones, desde la diabetes hasta las enfermedades autoinmunes, pasando por enfermedades cardiovasculares, antes de llegar a la cirrosis. Durante este tiempo, el h&iacute;gado no da se&ntilde;ales. &ldquo;No te sent&iacute;s mal con un h&iacute;gado que est&eacute; funcionando al 50%.&rdquo; El h&iacute;gado da&ntilde;ado no duele, no da s&iacute;ntomas hasta fases avanzadas&ldquo;, afirma L&oacute;pez-Nava.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, el h&iacute;gado tambi&eacute;n puede recuperarse. &ldquo;El h&iacute;gado graso producido por el alcohol, cuando se deja el alcohol, es reversible&rdquo;, afirma el doctor Mart&iacute;nez. &ldquo;Con la cirrosis establecida, en cambio, el tejido fibroso ya no recupera su funci&oacute;n. La abstinencia puede detener el avance, pero no deshacer la cicatriz&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El hígado es el órgano más sobrecargado por el consumo regular de alcohol, pero también el que menos se queja, hasta que es demasiado tarde</p>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">Qu&eacute; cambia en el primer mes sin tomar</h2><p class="article-text">
        Aunque los efectos a largo plazo del consumo excesivo de alcohol son graves, la capacidad de recuperaci&oacute;n del organismo hace que se vean mejoras desde las primeras semanas. El estudio de referencia sobre los efectos de un mes de abstinencia es&nbsp;<a href="https://doi.org/10.1136/bmjopen-2017-020673" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el publicado en BMJ Open en 2018</a>&nbsp;por los investigadores University College de Londres, comparando a adultos que dejaron de tomar durante el mes de enero frente a quienes continuaron, con medici&oacute;n de marcadores bioqu&iacute;micos al inicio y al cabo de 30 d&iacute;as. Los resultados mostraron el orden en el que se producen estos cambios:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Tensi&oacute;n arterial:&nbsp;la sist&oacute;lica baj&oacute; un 6,6% y la diast&oacute;lica un 6,3% de media. &ldquo;De la medicaci&oacute;n que necesites para la hipertensi&oacute;n arterial, necesit&aacute;s la mitad&rdquo;, corrobora L&oacute;pez-Nava en su pr&aacute;ctica cl&iacute;nica.&nbsp;</li>
                                    <li>Colesterol total:&nbsp;hay una reducci&oacute;n del 13,4% en sangre. El perfil lip&iacute;dico tambi&eacute;n mejora con rapidez porque el h&iacute;gado deja de procesar el alcohol y puede atender mejor su funci&oacute;n reguladora del metabolismo de las grasas. Esto tambi&eacute;n hace que haya que reducir la dosis de estatinas para el colesterol de los pacientes.</li>
                                    <li>Enzimas hep&aacute;ticas:&nbsp;en el estudio, las enzimas ALT y GGT, que se filtran a la sangre cuando el h&iacute;gado est&aacute; da&ntilde;ado, bajaron un 14,5% y un 28,6%, respectivamente, se&ntilde;al de que el h&iacute;gado empezaba a desinflamarse, aunque esta mejora no se traduce en ninguna sensaci&oacute;n subjetiva.</li>
                                    <li>Resistencia a la insulina (HOMA):&nbsp;esta medida del riesgo de diabetes tambi&eacute;n experiment&oacute; una reducci&oacute;n del 26%, demasiado grande para explicarse solo por la p&eacute;rdida de peso (que solo fue del 1,5%), lo que apunta a un efecto directo del alcohol sobre el metabolismo de la glucosa.</li>
                                    <li>Factores de crecimiento tumoral:&nbsp;aunque el riesgo de c&aacute;ncer por el alcohol se produce a largo plazo, los marcadores que lo miden, como el VEGF y el EGF, cayeron un 42% y un 74%, respectivamente en ese mes, se&ntilde;al que los autores interpretan como potencialmente relevante para el riesgo oncol&oacute;gico.</li>
                                    <li>Sue&ntilde;o:&nbsp;&ldquo;Muchos pacientes nos dicen que ahora duermen mejor&rdquo;, confirma el Dr. Mart&iacute;nez a partir de los datos del grupo de abstinencia del UNATI.&nbsp;Un <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/38606931/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">ensayo de 2024</a>&nbsp;confirma que incluso reducciones del consumo sin llegar a la abstinencia total se asocian con una mejor&iacute;a del sue&ntilde;o y una reducci&oacute;n de la apnea obstructiva, algo que tambi&eacute;n tiene un gran <a href="https://www.eldiario.es/era/no-son-ronquidos-aparece-apnea-sueno-detectarla_1_13068219.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" target="_blank">impacto en la salud</a> en general.</li>
                            </ul>
            </div><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Muchos pacientes nos dicen que ahora duermen mejor</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Miguel Ángel Martínez</span>
                                        <span>—</span> epidemiólogo y director del estudio UNATI 
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">Los da&ntilde;os a largo plazo del alcohol</h2><p class="article-text">
        Despu&eacute;s del primer mes, si se mantiene la abstinencia y la moderaci&oacute;n, los beneficios cardiovasculares y metab&oacute;licos se consolidan. La duda que permanece es si el consumo anterior de alcohol produjo un aumento en el riesgo de c&aacute;ncer que se podr&iacute;a manifestar m&aacute;s tarde. Las localizaciones m&aacute;s claras asociadas al alcohol son el c&aacute;ncer de mama, el de h&iacute;gado, los de cabeza y cuello y el colorrectal. &ldquo;Nos preocupa el c&aacute;ncer de mama porque, por poco alcohol que se consuma, toda la evidencia observacional te dice que se va a aumentar&rdquo;, se&ntilde;ala el doctor Mart&iacute;nez, que advierte de que no est&aacute; claro si dejar de beber revierte el riesgo, algo que el estudio UNATI, con seguimiento a largo plazo, pretende precisamente esclarecer.
    </p><p class="article-text">
        No todos los efectos del alcohol son reversibles. En el sistema nervioso, el riesgo m&aacute;s grave viene del d&eacute;ficit de tiamina (vitamina B1). En el sistema digestivo, el alcohol desplaza a otros nutrientes con calor&iacute;as vac&iacute;as. &ldquo;El alcohol produce calor&iacute;as, 7 por gramo. Entonces, los bebedores ya no necesitan comer otros alimentos que proporcionen vitaminas y minerales, y tienen un d&eacute;ficit alimentario&rdquo;, explica el Dr. Mart&iacute;nez. Ese d&eacute;ficit de micronutrientes puede derivar en neuropat&iacute;a perif&eacute;rica, pero tambi&eacute;n en complicaciones mucho m&aacute;s graves.
    </p><p class="article-text">
        Un <a href="https://doi.org/10.1192/j.eurpsy.2024.820" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">art&iacute;culo de 2024</a>&nbsp;describe los cuadros neurol&oacute;gicos por alcohol que son potencialmente irreversibles: el s&iacute;ndrome de Wernicke-Korsakoff (confusi&oacute;n, descoordinaci&oacute;n y amnesia) y la mielin&oacute;lisis pontina central (lesi&oacute;n del tronco cerebral que puede dejar al paciente sin capacidad de caminar). Son raros en bebedores ocasionales, pero se vuelven una amenaza real en el consumo cr&oacute;nico excesivo.
    </p><p class="article-text">
        L&oacute;pez-Nava se&ntilde;ala el da&ntilde;o social y psicol&oacute;gico, que no desaparece con la abstinencia. &ldquo;El entorno social se destruye y, aunque dejes de consumir, es lo que a muchos los hace volver a tomar&rdquo;. Si el alcohol se combina con otras causas de da&ntilde;o, como la obesidad, consumo de f&aacute;rmacos o tabaquismo, los da&ntilde;os se multiplican. &ldquo;Una causa m&aacute;s una son tres&rdquo;, resume L&oacute;pez-Nava. El cuerpo tiene una notable capacidad de reparaci&oacute;n, pero tambi&eacute;n tiene un punto de no retorno al que conviene no llegar.
    </p><p class="article-text">
        <em>Dar&iacute;o Pescador es editor y director de la </em><a href="https://quo.eldiario.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Revista Quo</em></a><em> y autor del libro </em><a href="https://www.amazon.es/Tu-mejor-Ciencia-controlar-cambiar/dp/B0FL79RMK5/ref=sr_1_2?crid=L6J1SA3GO7EF&amp;dib=eyJ2IjoiMSJ9.LeytnzsnZSHFVvq1tlD6Ty7X0BgOu1U-5jRjqjAIFEplCHXfRlMVdKANZEnM8-0-6q90VBqei92dKS8EtI6j4NHrZFjRCXNNMj_l9Zb5v1z_12wn_NTCO6lOvbznuS4Bi3tYFz4NCY0tC3FZ8MzJ1j5v2TUFbkty2q3njpFw9f7poRY5SLX3tMHEUbJubUePIViNU2lPRXO01niTWltCAM1KrRB3OgFh7KEoZ6wCPnIJkU-_v3yibrg1aebgbcMZf2vdRRDNljYiW63Dwe03niDB31VuQVFVlh6iQvu7HDM.gRGkthy6hZWRgz2lPx6YSDM7K9wZriTXwcXlD5cjkt8&amp;dib_tag=se&amp;keywords=tu+mejor+yo&amp;qid=1756156568&amp;sprefix=tu+mejor+yo%2Caps%2C78&amp;sr=8-2" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Tu mejor yo</em></a><em>.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Darío Pescador]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/recupera-cuerpo-dejas-beber-alcohol-durante-mes-organo-organo_1_13586625.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 15 Oct 2026 10:36:45 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/23cb835d-12c2-440d-ac2a-dd569240119a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="836391" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/23cb835d-12c2-440d-ac2a-dd569240119a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="836391" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[Cómo se recupera tu cuerpo cuando dejás de tomar alcohol durante un mes, órgano a órgano]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/23cb835d-12c2-440d-ac2a-dd569240119a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
      <media:keywords><![CDATA[alcohol,alcoholismo,Salud]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Pilates o yoga: qué ejercicio para el dolor de espalda recomienda una instructora de las dos disciplinas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/pilates-yoga-ejercicio-recomendado-si-duele-espalda-xp_1_13586060.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9a0f7670-fdb3-4991-a7d5-95e3856085d7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x966y331.jpg" width="1200" height="675" alt="Pilates o yoga: qué ejercicio para el dolor de espalda recomienda una instructora de las dos disciplinas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Ambos se recomiendan para el dolor lumbar crónico, pero la evidencia apunta a diferencias importantes en cómo actúan. </p></div><p class="article-text">
        El yoga lleva milenios entre nosotros, mientras que el pilates lleva unas pocas d&eacute;cadas en los gimnasios. Sin embargo, los dos han vivido un auge notable en los &uacute;ltimos a&ntilde;os.&nbsp;Seg&uacute;n el <a href="https://globalwellnessinstitute.org/initiatives/the-science-of-yoga-initiative/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Global Wellness Institute</a>, m&aacute;s de 300 millones de personas practican yoga en todo el mundo. El pilates es m&aacute;s moderno, pero su ascenso ha sido vertiginoso. Solo en Estados Unidos ha crecido un 40% desde 2020 hasta alcanzar casi <a href="https://sfia.users.membersuite.com/shop/store/f147b189-00ce-c9ee-e0f2-0b49c5b54005/detail" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">14 millones de practicantes en 2025</a>. Se habla mucho de los beneficios para la salud de ambas disciplinas, pero &iquest;c&oacute;mo pueden ayudar a mejorar el dolor de espalda?
    </p><h2 class="article-text">Primos hermanos con distinto car&aacute;cter</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Son primos hermanos, porque Joseph Pilates, el inventor del m&eacute;todo, era practicante de yoga, y desarroll&oacute; el pilates, a partir de posturas y ejercicios de yoga&rdquo;, explica Rosal&iacute;a Mart&iacute;nez, instructora de yoga y pilates en Iris Estudio.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El yoga tiene su origen en la antigua India, con las primeras referencias escritas en los textos v&eacute;dicos de hace unos 5.000 a&ntilde;os. En su forma cl&aacute;sica, combina posturas f&iacute;sicas (asanas), control de la respiraci&oacute;n (pranayama) y meditaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Joseph Pilates desarroll&oacute; su m&eacute;todo en los a&ntilde;os veinte del siglo XX, con ejercicios de yoga,&nbsp;danza y gimnasia, trabajando primero con internados durante la Primera Guerra Mundial y luego, en Nueva York, con bailarines y deportistas.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En yoga hay otro enfoque porque est&aacute; orientado al acondicionamiento f&iacute;sico, pero tambi&eacute;n mental, utiliza la respiraci&oacute;n como herramienta para relajarte, para tener m&aacute;s control de tu mente y estar m&aacute;s presente&rdquo;, se&ntilde;ala Mart&iacute;nez. En pilates, en cambio, la respiraci&oacute;n es un recurso t&eacute;cnico para coordinar el esfuerzo, no un fin en s&iacute; mismo.
    </p><h2 class="article-text">Los dos fortalecen la espalda, y eso es lo que importa</h2><p class="article-text">
        &ldquo;La mayor&iacute;a de dolores de espalda son por posturas mantenidas, ya sea de pie, sentado o cargando pesos, sin fortalecimiento previo, sin tono muscular&rdquo;, afirma Mart&iacute;nez. Aqu&iacute; est&aacute; la clave de por qu&eacute; ambas disciplinas pueden ayudar. &ldquo;Si hay una buena alineaci&oacute;n postural, tanto en yoga como en pilates, los dos van a ir bien&rdquo;, a&ntilde;ade la instructora.
    </p><p class="article-text">
        Los estudios as&iacute; lo indican. Una <a href="https://doi.org/10.1002/14651858.CD010671.pub3" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">revisi&oacute;n de 2022</a>&nbsp;de 21 ensayos con m&aacute;s de 2.200 participantes concluy&oacute; que el yoga produce mejoras en la funci&oacute;n lumbar y en el dolor comparado con no hacer ning&uacute;n ejercicio, con resultados similares a otros ejercicios espec&iacute;ficos de espalda.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En cuanto al pilates,&nbsp;<a href="https://doi.org/10.3390/ijerph20042850" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un metaan&aacute;lisis de 2023</a>&nbsp;con 19 ensayos controlados y m&aacute;s de mil pacientes, encontr&oacute; reducciones importantes del dolor y de la discapacidad funcional. Otra <a href="https://doi.org/10.1016/j.jsams.2023.03.011" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">revisi&oacute;n paraguas de 2023</a>&nbsp;analiz&oacute; 27 metaan&aacute;lisis sobre pilates, y confirm&oacute; beneficios tambi&eacute;n en la composici&oacute;n corporal, el sue&ntilde;o y el equilibrio.
    </p><h2 class="article-text">La intensidad no depende de la pr&aacute;ctica</h2><p class="article-text">
        Un error frecuente es creer que el yoga siempre es suave y el pilates siempre es exigente. &ldquo;La intensidad no la pone la escuela, la pone la persona que lo imparte&rdquo;, advierte Mart&iacute;nez. &ldquo;He ido a clases de yoga imposibles, un aut&eacute;ntico marat&oacute;n, y he ido a clases de pilates muy aburridas&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><p class="article-text">
        Dicho esto, hay estilos de yoga m&aacute;s din&aacute;micos (ashtanga, vinyasa, power yoga) y m&aacute;s meditativos&nbsp;(yin yoga, yoga terap&eacute;utico). Del mismo modo, el pilates en suelo y el pilates en m&aacute;quinas (reformer, cadillac) tienen diferentes perfiles.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El pilates con m&aacute;quinas empez&oacute; como rehabilitaci&oacute;n para quien hab&iacute;a sufrido un accidente&rdquo;, explica Mart&iacute;nez. &ldquo;En la m&aacute;quina, cada zona del cuerpo est&aacute; controlada y es m&aacute;s dif&iacute;cil desviarte&rdquo;, a&ntilde;ade. Por el contrario, el pilates en suelo, exige m&aacute;s esfuerzo de control: &ldquo;Ganas m&aacute;s fuerza y m&uacute;sculo cuando haces pilates suelo y lo haces bien&rdquo;, matiza la instructora.
    </p><h2 class="article-text">El tama&ntilde;o del grupo y el papel del instructor</h2><p class="article-text">
        Ni el yoga ni el pilates ocurren en el vac&iacute;o, y hay una gran diferencia en una sesi&oacute;n con un entrenador particular y una clase colectiva en cuanto a la supervisi&oacute;n. &ldquo;Hacer pilates para 30 es problem&aacute;tico, no te da tiempo a corregir&rdquo;, dice Mart&iacute;nez. Aunque siempre es mejor hacerlo en grupo y en un gimnasio que no hacerlo.
    </p><p class="article-text">
        Aunque s&iacute; hay que tener en cuenta que para quien tiene dolor lumbar, los errores en la t&eacute;cnica en los ejercicios de flexi&oacute;n o extensi&oacute;n de la columna pueden agravar la situaci&oacute;n. Un&nbsp;<a href="https://doi.org/10.1186/s12906-019-2612-7" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio de 2019</a>&nbsp;con m&aacute;s de 1.700 practicantes de yoga encontr&oacute; que el 21,4% hab&iacute;a sufrido efectos adversos agudos, siendo las posturas invertidas el principal desencadenante. La calidad profesional y el tama&ntilde;o del grupo pueden tener m&aacute;s influencia pues que la elecci&oacute;n de la disciplina.
    </p><h2 class="article-text">C&oacute;mo empezar si ya te duele la espalda</h2><p class="article-text">
        Mart&iacute;nez imparte tambi&eacute;n clases espec&iacute;ficas de &ldquo;espalda sana&rdquo; para personas con dolor cr&oacute;nico, muchas de ellas con el quir&oacute;fano como &uacute;nica alternativa aparente. &ldquo;No puedes asistir a las clases con un dolor agudo primero hay que esperar a que se te pase&rdquo;, explica. &ldquo;Luego todo empieza suave, pero muy orientado a fortalecer.&rdquo; Para la instructora, el componente emocional tambi&eacute;n influye en el dolor lumbar cr&oacute;nico: &ldquo;En la mayor&iacute;a de los casos van unidos al estr&eacute;s&rdquo;, apunta.
    </p><p class="article-text">
        No es tan necesario elegir entre una disciplina y otra. Tanto el yoga como el pilates funcionan para el dolor lumbar cr&oacute;nico, la diferencia est&aacute; en la ejecuci&oacute;n. Un grupo peque&ntilde;o y un instructor atento pueden marcar una gran diferencia.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Darío Pescador]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/pilates-yoga-ejercicio-recomendado-si-duele-espalda-xp_1_13586060.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 14 Oct 2026 16:37:20 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/9a0f7670-fdb3-4991-a7d5-95e3856085d7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x966y331.jpg" length="16320499" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/9a0f7670-fdb3-4991-a7d5-95e3856085d7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x966y331.jpg" type="image/jpeg" fileSize="16320499" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Pilates o yoga: qué ejercicio para el dolor de espalda recomienda una instructora de las dos disciplinas]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/9a0f7670-fdb3-4991-a7d5-95e3856085d7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x966y331.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Yoga]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[“Puede convertirse en una reorganización de nuestra identidad”: una psicóloga explica cómo abordar una ruptura]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/convertirse-reorganizacion-identidad-psicologa-explica-abordar-ruptura-xp_1_13583436.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/85ba9dce-7987-4294-bdef-cc78cf5b757a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x658y514.jpg" width="1200" height="675" alt="“Puede convertirse en una reorganización de nuestra identidad”: una psicóloga explica cómo abordar una ruptura"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Después de una separación, algunas personas no solo sienten que perdieron a su pareja, sino también toda la red de apoyos y rutinas que formaba parte de su vida en común.</p></div><p class="article-text">
        Todas las rupturas duelen. Es imposible estar preparado para superar una, m&aacute;s a&uacute;n si se trata de una relaci&oacute;n de muchos a&ntilde;os. Cuando estuvimo con alguien durante gran parte de nuestra vida, puede ser dif&iacute;cil imaginar nuestro d&iacute;a a d&iacute;a sin esa persona, por no hablar de los cambios en la din&aacute;mica de las amistades o el apoyo de las familias. La vida entera da un vuelco. Explorar la vida de nuevo solos, por separado, puede ser aterrador al principio, por lo que es clave aprender a hacerlo de la manera m&aacute;s saludable para todos.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cuando termina una relaci&oacute;n de muchos a&ntilde;os no hacemos un &uacute;nico duelo, sino varios al mismo tiempo: hacemos duelo por la persona, por la vida que ten&iacute;amos con ella, por las rutinas, por los proyectos compartidos, por determinados v&iacute;nculos y, sobre todo, por la versi&oacute;n de nosotros mismos que exist&iacute;a dentro de esa relaci&oacute;n&rdquo;, afirma <strong>Sara Navarrete</strong>, psic&oacute;loga y directora del <a href="https://snpsicologovalencia.es/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Centro de Psicolog&iacute;a Cl&iacute;nica</a> de Val&egrave;ncia.
    </p><p class="article-text">
        Navarrete a&ntilde;ade que los a&ntilde;os de convivencia significaron la construcci&oacute;n de una red conjunta muy poderosa. &ldquo;Se construye inevitablemente un &lsquo;nosotros&rsquo;; hay decisiones, costumbres, espacios e incluso una manera de imaginar el futuro que se hace en plural&rdquo;. Muchas veces, en la construcci&oacute;n de este &lsquo;nosotros&rsquo;, qued&oacute; en un segundo plano el &lsquo;yo&rsquo;, &ldquo;por eso, despu&eacute;s de una separaci&oacute;n, algunas personas no solo sienten que han perdido a su pareja, sino algo mucho m&aacute;s profundo, &lsquo;ya no saben qui&eacute;n son sin esta persona&rsquo;&rdquo;, explica la psic&oacute;loga.
    </p><p class="article-text">
        La persona con la que hasta ahora compart&iacute;amos la vida no desaparece, sigue estando ah&iacute;, &ldquo;pero deja de ocupar el lugar que ten&iacute;a, lo que puede generar mucha ambivalencia y hacer que el proceso sea emocionalmente complejo&rdquo;, advierte Navarrete. Los sentimientos, adem&aacute;s, pueden ser contrapuestos: &ldquo;Podemos extra&ntilde;ar a alguien y, al mismo tiempo, saber que no queremos volver. Extra&ntilde;ar no siempre significa haberse equivocado al separarse&rdquo;, afirma la experta.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Contacto cero o mantener cierta relaci&oacute;n para amortiguar el golpe?</h2><p class="article-text">
        Tras una separaci&oacute;n, es posible que algunas personas se pregunten si deben intentar seguir siendo amigos o si es mejor dar por terminada la relaci&oacute;n de forma definitiva. Si bien es posible que una relaci&oacute;n evolucione hacia una amistad, saber si esto es lo m&aacute;s adecuado requiere cierta reflexi&oacute;n. &ldquo;Hay una pregunta m&aacute;s &uacute;til que deber&iacute;amos hacernos: &iquest;el contacto nos ayuda a aceptar la separaci&oacute;n o, por el contrario, nos lleva a seguir neg&aacute;ndola?&rdquo;, dice Navarrete.
    </p><p class="article-text">
        Si el contacto causa m&aacute;s da&ntilde;o que beneficio, conviene terminar la relaci&oacute;n definitivamente porque es &ldquo;como intentar cerrar una herida mientras la estamos abriendo continuamente&rdquo;, afirma Navarrete. Si mantener el contacto significa mantener una esperanza que no lleva a ning&uacute;n lugar, lo m&aacute;s probable es que necesitemos tomar distancia e interpretarla como una &ldquo;herramienta de protecci&oacute;n emocional&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; ocurre si hay ni&ntilde;os, propiedades u otras cuestiones comunes? En estos casos, el contacto cero es pr&aacute;cticamente imposible, por lo que el objetivo ser&iacute;a mantener lo que Navarrete denomina &ldquo;contacto funcional, es decir, comunicarnos sobre aquello que necesitamos resolver, de manera clara y respetuosa, pero sin usar esas cuestiones como excusa para mantener la intimidad emocional de la pareja&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Es importante entender que &ldquo;no podemos pedir a la misma persona de la que nos estamos separando que siga regulando el dolor que nos produce separarnos de ella, aunque el impulso de buscarla cuando estamos mal sea completamente comprensible. Parte del proceso consiste en aprender a regularnos fuera de ese v&iacute;nculo y encontrar otras fuentes de apoyo&rdquo;, explica Navarrete.
    </p><h2 class="article-text">C&oacute;mo gestionar la p&eacute;rdida y el distanciamiento de los v&iacute;nculos comunes</h2><p class="article-text">
        La familia pol&iacute;tica y los amigos comunes forman parte de nuestra red de apoyo. Al separarnos, esta red tambi&eacute;n sufre y se ve alterada. No se habla mucho de esta p&eacute;rdida, pese a que &ldquo;cuando termina una relaci&oacute;n larga no solo perdemos una pareja: perdemos todo un ecosistema afectivo&rdquo;, afirma Navarrete. No es f&aacute;cil decir adi&oacute;s a una persona, menos a&uacute;n hacerlo de familiares, amigos, vacaciones compartidas, personas que llevan a&ntilde;os con nosotros y que, &ldquo;de repente, no sabemos qu&eacute; lugar van a ocupar. Y eso tambi&eacute;n se llora&rdquo;, explica la experta.
    </p><p class="article-text">
        Cuando termina una relaci&oacute;n no tiene por qu&eacute; terminar todo lo dem&aacute;s de forma instant&aacute;nea; tampoco debemos intentar conservarlos pese a todo. &ldquo;Cada v&iacute;nculo puede recolocarse de una forma distinta&rdquo;, afirma la experta. Algunos se mantendr&aacute;n inalterables, otros se distanciar&aacute;n sin que ello suponga ni una traici&oacute;n ni nada parecido. Todo se termina recolocando, algunas relaciones continuar&aacute;n y otras terminar&aacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Puede ser un buen momento para &ldquo;empezar a construir la red que necesitamos para nuestra nueva etapa: recuperar amistades, fortalecer relaciones propias, conocer gente nueva y volver a ocupar espacios que sean nuestros. La ruptura puede ense&ntilde;arnos que nuestra vida afectiva necesita m&aacute;s de un pilar&rdquo;, explica Navarrete.
    </p><p class="article-text">
        Superar una ruptura no consiste solo en aprender a vivir sin el otro. &ldquo;Tambi&eacute;n consiste en aprender qui&eacute;n sos ahora. Tras 20 o 30 a&ntilde;os no se trata de recuperar a la persona que eras antes de conocer a tu pareja, porque probablemente esa persona ya no exista: se trata de construir una identidad actualizada: qu&eacute; me gusta hoy, qu&eacute; necesito, qu&eacute; quiero conservar de mi vida anterior y qu&eacute; quiero hacer de otra manera&rdquo;.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Ni pasar p&aacute;gina sin m&aacute;s ni &lsquo;mi vida se acab&oacute;&rsquo;</h2><p class="article-text">
        El fin de una relaci&oacute;n consolidada de varios a&ntilde;os no debe minimizarse. &ldquo;No estamos pasando p&aacute;gina: en muchas ocasiones estamos terminando un cap&iacute;tulo enorme de nuestra biograf&iacute;a. Y necesitamos tiempo para integrar lo vivido&rdquo;, advierte Navarrete. Tampoco se termina todo, aunque al principio pueda parecerlo y ni siquiera pensemos que podemos seguir adelante. Termin&oacute; una parte importante de nuestra vida, pero no &ldquo;nuestra capacidad de construir una vida significativa&rdquo;, dice la psic&oacute;loga.
    </p><p class="article-text">
        Si la ruptura nos encuentra en una etapa madura de nuestra vida, puede parecer que &ldquo;&rsquo;ya es demasiado tarde&rsquo;&rdquo; para empezar de nuevo, para viajar, conocer gente&hellip; y este pensamiento &ldquo;puede ser m&aacute;s limitante que la propia edad&rdquo;, matiza Navarrete. La clave estar&iacute;a, seg&uacute;n la experta, en trabajar en dos direcciones: &ldquo;Permitirnos estar tristes, extra&ntilde;ar, sentir rabia, miedo o incertidumbre sin exigirnos estar bien inmediatamente; y empezar cuanto antes a introducir peque&ntilde;os elementos de construcci&oacute;n de futuro, como recuperar una actividad abandonada, organizar un viaje, volver a llamar a alguien o cambiar una rutina&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Se trata de entender que &ldquo;una ruptura en la madurez no tiene por qu&eacute; ser solo la p&eacute;rdida de la vida que conoc&iacute;amos; puede convertirse tambi&eacute;n en una reorganizaci&oacute;n profunda de nuestra identidad&rdquo;, afirma Navarrete.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Chavarrías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/convertirse-reorganizacion-identidad-psicologa-explica-abordar-ruptura-xp_1_13583436.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 14 Oct 2026 11:43:09 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/85ba9dce-7987-4294-bdef-cc78cf5b757a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x658y514.jpg" length="1422480" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/85ba9dce-7987-4294-bdef-cc78cf5b757a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x658y514.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1422480" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[“Puede convertirse en una reorganización de nuestra identidad”: una psicóloga explica cómo abordar una ruptura]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/85ba9dce-7987-4294-bdef-cc78cf5b757a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x658y514.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Psicología,Relaciones,rupturas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[“Confundimos cuidarnos con ser buena persona”: el sociólogo que explica qué falla en nuestra idea de bienestar]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/confundimos-cuidarnos-buena-persona-sociologo-explica-falla-idea-bienestar_1_13572780.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c5063e42-8539-406a-ac33-5069102efc45_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x376y236.jpg" width="1200" height="675" alt="“Confundimos cuidarnos con ser buena persona”: el sociólogo que explica qué falla en nuestra idea de bienestar"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La editorial Gatopardo edita en español 'El síndrome del bienestar', el ensayo de los investigadores Carl Cederström y André Spicer
que pronosticó el ascenso del 'wellness' como obsesión colectiva y mandato individual.</p></div><p class="article-text">
        La b&uacute;squeda de la felicidad atraviesa nuestros d&iacute;as. No es un ideal nuevo, pero la forma en la que se manifiesta, &ndash;casi como un imperativo o misi&oacute;n individual&ndash;, se fue definiendo como una invitaci&oacute;n a implicarse en actividades de bienestar (<em>wellness</em>) muy relacionadas con mantener un cuerpo sano, en forma, y una mente tan activa como productiva. Este es el fen&oacute;meno que analizan los acad&eacute;micos Carl Cederstr&ouml;m y Andr&eacute; Spicer en su ensayo <a href="https://gatopardoediciones.es/libros/el-sindrome-del-bienestar/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">El s&iacute;ndrome del bienestar </a>(Gatopardo). Un bienestar que se traduce en jornadas de gimnasio, sesiones de yoga en la oficina, una obsesi&oacute;n por contar calor&iacute;as y cuidar el cuerpo como quien pone a punto una m&aacute;quina, pero que tambi&eacute;n se recrea en registrar y medir el tiempo de ocio y esparcimiento cultural en t&eacute;rminos de productividad. Algo que encuentra un reflejo en miles de <em>apps</em> de dise&ntilde;o amable que a diario utilizamos para aprender idiomas, registrar las pel&iacute;culas que vemos, medir la cantidad de libros que leemos, o compartir los kil&oacute;metros que hemos recorrido en nuestra &uacute;ltima sesi&oacute;n de <em>running</em>.
    </p><p class="article-text">
        Cuando el libro vio la luz originalmente corr&iacute;a el a&ntilde;o 2015 y muchas de las pr&aacute;cticas tras las cuales los autores percib&iacute;an una pauta com&uacute;n todav&iacute;a no estaban tan extendidas y normalizadas como lo est&aacute;n ahora. M&aacute;s de una d&eacute;cada despu&eacute;s, el soci&oacute;logo Carl Cederstr&ouml;m, docente en la Stockholm Business School admite, en una entrevista con elDiario.es, estar sorprendido no s&oacute;lo por c&oacute;mo no se mantuvo esta forma tan singular de entender el bienestar, sino por c&oacute;mo estos aspectos se exacerbaron. &ldquo;En aquel momento observ&aacute;bamos cosas que suced&iacute;an casi en los m&aacute;rgenes, pero en las que ve&iacute;amos enraizarse algo mayor. Hoy se aprecia claramente c&oacute;mo la tecnolog&iacute;a o las redes sociales se  pusieron al servicio de la optimizaci&oacute;n personal&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En el transcurso de estos a&ntilde;os tuvieron lugar episodios de transcendencia de tan profundo calado como la pandemia covid-19. &ldquo;Durante la pandemia, la gente literalmente se encerr&oacute; en su propio miniuniverso. Para bien o para mal, conectaron con diferentes t&eacute;cnicas de bienestar para sobrellevar la situaci&oacute;n&rdquo;, expone Cederstr&ouml;m, que observ&oacute; en este per&iacute;odo casi una met&aacute;fora de c&oacute;mo la gente se comenzar&iacute;a a relacionar con el mundo: &ldquo;Tienes tu peque&ntilde;a isla de la que cuidas mientras esperas a ver si afuera el mundo sobrevive o no. Y realmente vivimos en un capitalismo salvaje con pocas nociones de compromiso colectivo, de igualdad, diversidad&hellip; Ideas que sufrieron mucho en el transcurso de los &uacute;ltimos a&ntilde;os.&rdquo;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Las técnicas de bienestar pueden ayudarte a mejorar tu vida de muchas maneras, el problema es creer que quienes no comparten contigo esos valores son malas personas. Muchos, por sus circunstancias, no pueden regirse por esos estándares</p>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">Cuando ser muy productivos adquiere un matiz moral</h2><p class="article-text">
        La invitaci&oacute;n a optimizarnos a trav&eacute;s de actividades de bienestar, como si fu&eacute;ramos la versi&oacute;n beta de un <em>software</em> en desarrollo, hoy se encuentra por doquier. Desde una notificaci&oacute;n <em>push</em> en tu tel&eacute;fono inteligente recordando esa lecci&oacute;n de idiomas diaria a la empresa en la que trabajas organizando una sesi&oacute;n de team building<em>.</em> Pero no es algo que se haya originado en nuestros d&iacute;as, sino que se trata de un movimiento que, explica Cederstr&ouml;m, toma forma en los 70, vive momentos &aacute;lgidos m&aacute;s tarde tambi&eacute;n, en los a&ntilde;os 2000, y hoy, para el autor, se hace presente de muchas maneras, en cada rinc&oacute;n de nuestra sociedad. 
    </p><p class="article-text">
        Su mayor riesgo seg&uacute;n el investigador, sin embargo, es la lectura moral que adquiere: &ldquo;Vivimos un momento en el que confundimos sentirse bien con ser buena persona&rdquo;, sentencia Cederstr&ouml;m. &ldquo;Creemos que si cuidamos de nuestra salud y vamos al gimnasio estamos haciendo el bien, que si te comprometes a intentar pensar y mirar el mundo de manera m&aacute;s positiva, eres bueno. Son cosas distintas. Las t&eacute;cnicas de bienestar pueden ayudarte a mejorar tu vida de muchas maneras, pero lo problem&aacute;tico es cuando empiezas a creer que quienes no comparten contigo esos valores son malas personas. Y son muchas las personas que por sus circunstancias o diferentes razones no pueden regirse por esos est&aacute;ndares. Entonces normalizamos formas de discriminaci&oacute;n. Al convertir cuestiones sociales y pol&iacute;ticas en asuntos privados, despolitizamos asuntos muy importantes en nuestra sociedad.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        La preocupaci&oacute;n por la desigualdad se manifiesta en la tesis de <em>El s&iacute;ndrome del bienestar</em>. Al fin y al cabo, la clase social y el contexto personal define tambi&eacute;n la capacidad de una persona para sumarse a estas actividades de bienestar o crecimiento personal. &ldquo;El libro es una cr&iacute;tica a esta creencia de que moralmente eres mejor persona por involucrarte en estas pr&aacute;cticas&rdquo;, resume Cederstr&ouml;m. &ldquo;En la literatura empresarial, la relaci&oacute;n entre felicidad y productividad lleva siendo una creencia muy s&oacute;lida desde los a&ntilde;os 20 y 30. Pero s&oacute;lo necesitas pensar en los diferentes empleos que existen para darte cuenta de que es una idea delirante. Una limpiadora de hotel infeliz puede ser inmensamente productiva, o los esclavos que construyeron las pir&aacute;mides, por ejemplo, ser&iacute;a injusto decir que no fueron productivos. El libro es una cr&iacute;tica, una mirada esc&eacute;ptica, a obsesionarse con la idea felicidad y salud. Son cosas estupendas, claro, por eso son tan populares, pero el concepto de felicidad y salud es tan amplio que puede relacionarse con casi cualquier cosa.&rdquo;
    </p><h2 class="article-text">La felicidad como preocupaci&oacute;n social</h2><p class="article-text">
        En 2010, el entonces Primer Ministro de Reino Unido, David Cameron, lanz&oacute; una imposible campa&ntilde;a de dos millones de libras para desentra&ntilde;ar algo tan ambiguo y relativo como el &iacute;ndice de felicidad de sus conciudadanos. Unas 200.000 personas fueron encuestadas para registrar un nuevo paisaje estad&iacute;stico del territorio que, seg&uacute;n la voluntad de Cameron, servir&iacute;a para completar el del PIB. Si bien la iniciativa invest&iacute;a de cuesti&oacute;n p&uacute;blica lo que hasta entonces se entend&iacute;a como algo personal, tal y como apuntan Cederstr&ouml;m y Spicer, no ten&iacute;a intenci&oacute;n de trazar un v&iacute;nculo entre la felicidad y las circunstancias socioecon&oacute;micas vigentes. El tamiz moralizante del s&iacute;ndrome del bienestar logra responsabilizar a cada individuo de la b&uacute;squeda de su propia felicidad, as&iacute; como del fracaso de no alcanzarla.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En la literatura empresarial, la relación entre felicidad y productividad lleva siendo una creencia muy sólida desde los años 20 y 30. Pero es una idea delirante: una limpiadora de hotel infeliz puede ser inmensamente productiva</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Ante la pregunta de si este enfoque individualista da&ntilde;a nuestra capacidad colectiva para articular resistencias al sistema, Cederstr&ouml;m llama a valorar emociones como la decepci&oacute;n y la ira. &ldquo;Puedes alimentar una forma de resistencia colectiva a partir de diversos tipos de emociones&rdquo;, sostiene. &ldquo;La ira, por supuesto, es una de las m&aacute;s exitosas. Si analizas los levantamientos pol&iacute;ticos, a menudo parten de un descontento o una decepci&oacute;n con el estado del mundo. Es importante mirar el mundo con decepci&oacute;n de vez en cuando&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">La intersecci&oacute;n de g&eacute;nero bajo el s&iacute;ndrome del bienestar</h2><p class="article-text">
        La lectura de <em>El s&iacute;ndrome del bienestar</em> admite muchas perspectivas y puede resultar especialmente intensa desde seg&uacute;n qu&eacute; lugares. Al analizar c&oacute;mo el bienestar y la salud suelen ser juzgados a partir de la apariencia f&iacute;sica, es inevitable que esta reflexi&oacute;n apele de forma incisiva a la experiencia femenina de crecer en relaci&oacute;n con exigentes modelos de belleza. Sus autores son conscientes de esto. Por un lado, Cederstr&ouml;m opina que como hombres blancos pudieron escribir sobre este tema desde una menor vigilancia, &ldquo;y eso de por s&iacute; ya es bastante elocuente&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Por otro, observa una evoluci&oacute;n en la relaci&oacute;n del movimiento de bienestar seg&uacute;n el g&eacute;nero: &ldquo;El movimiento de <em>wellness</em> mantiene una interesante relaci&oacute;n con lo femenino y lo masculino. El g&eacute;nero de autoayuda fue predominantemente dirigido hacia las consumidoras, as&iacute; como la literatura New Age, en libros del tipo de Deepak Chopra. Pero a mediados de los 2000 cada vez m&aacute;s y m&aacute;s hombres comienzan a implicarse tambi&eacute;n en el movimiento de <em>wellness</em>, aunque lo hacen de una manera m&aacute;s tecnol&oacute;gica, como una auto optimizaci&oacute;n. El tipo de persona que recaba datos con pulseras de actividad, pensando su propio cuerpo con mentalidad de ingeniero, aplicando principios matem&aacute;ticos para mejorarse. As&iacute; que en el momento en el que escribimos el libro, ya se produc&iacute;a un choque interesante entre lo masculino y lo femenino en el mundo del bienestar&rdquo;, desarrolla Cederstr&ouml;m. &ldquo;Ahora ves muchos hombres j&oacute;venes completamente obsesionados con sus cuerpos y apariencia, y gente siguiendo los consejos de la manosfera. Se trata de una experiencia con la que no me siento identificado porque no es c&oacute;mo me crie. Crec&iacute; en un mundo en el que la barrera entre chicos y chicas era muy peque&ntilde;a, los chicos ten&iacute;amos amigas muy cercanas y tambi&eacute;n al rev&eacute;s. Ahora parece que es al contrario.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        <em>El s&iacute;ndrome del bienestar</em> es una aguda y documentada cr&iacute;tica al fen&oacute;meno global que nos hizo comprender nuestro cuerpo y mente casi como extensiones tecnol&oacute;gicas al servicio de nuestra felicidad. Un texto que llama a poner en cuesti&oacute;n la filosof&iacute;a que nos anima a optimizar nuestro tiempo de vida para convertirnos en alguien m&aacute;s productivo, y sobre todo, una reivindicaci&oacute;n para dejar de entender que m&aacute;s productividad es sin&oacute;nimo de vivir con mayor plenitud.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alba Correa]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/confundimos-cuidarnos-buena-persona-sociologo-explica-falla-idea-bienestar_1_13572780.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 08 Oct 2026 13:30:32 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/c5063e42-8539-406a-ac33-5069102efc45_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x376y236.jpg" length="747595" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/c5063e42-8539-406a-ac33-5069102efc45_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x376y236.jpg" type="image/jpeg" fileSize="747595" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[“Confundimos cuidarnos con ser buena persona”: el sociólogo que explica qué falla en nuestra idea de bienestar]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/c5063e42-8539-406a-ac33-5069102efc45_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x376y236.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Bienestar,Sociología]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[“Es una inversión directa en longevidad”: la psicóloga Carmen Prieto explica la importancia de cuidar nuestros vínculos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/inversion-directa-longevidad-psicologa-carmen-prieto-importancia-cuidar-vinculos-xp_1_13558494.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e43f93d8-4388-4e72-a42b-6d8982449ab3_16-9-discover-aspect-ratio_default_1152593.jpg" width="3832" height="2155" alt="“Es una inversión directa en longevidad”: la psicóloga Carmen Prieto explica la importancia de cuidar nuestros vínculos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La experta explica por qué las relaciones y la interacción social regular no solo son gratificantes, sino que también pueden contribuir a una vida más larga.</p></div><p class="article-text">
        Con frecuencia o&iacute;mos hablar de la importancia de la alimentaci&oacute;n, el ejercicio y el sue&ntilde;o para vivir una vida m&aacute;s larga y saludable. Sin embargo, hay otro factor que es igual de esencial: <strong>la conexi&oacute;n social</strong>. Las relaciones y la interacci&oacute;n social regular no solo son gratificantes, sino que tambi&eacute;n pueden contribuir a una vida m&aacute;s larga. Por el contrario, el aislamiento social y la soledad se han relacionado con efectos negativos para las personas mayores, como depresi&oacute;n, enfermedades card&iacute;acas y deterioro cognitivo.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cuidar nuestros v&iacute;nculos es medicina preventiva de primer orden&rdquo;, afirma <strong>Carmen Prieto, </strong>psic&oacute;loga y directora de <a href="http://www.niranpsicologia.com/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Nir&aacute;n Psicolog&iacute;a y Bienestar</a>. Porque la soledad afecta a nuestro cuerpo y mente: &ldquo;El cerebro procesa el aislamiento sostenido como una amenaza constante, elevando el cortisol y la inflamaci&oacute;n, lo que acelera el envejecimiento celular&rdquo;, a&ntilde;ade Prieto.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n datos de la Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud (OMS), se calcula que entre 2015 y 2050 la proporci&oacute;n de la poblaci&oacute;n mundial mayor de 60 a&ntilde;os casi se duplicar&aacute;, <a href="https://www.who.int/news-room/fact-sheets/detail/ageing-and-health" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">pasando del 12% al 22%.</a> Unas cifras que muestran por qu&eacute; es clave prestar atenci&oacute;n al concepto de envejecimiento &lsquo;activo&rsquo;, porque envejecer bien no pasa solo por mantenerse f&iacute;sicamente sano sino tambi&eacute;n por mantenerse conectado.
    </p><h2 class="article-text">Conexi&oacute;n social: el tejido invisible de la longevidad</h2><p class="article-text">
        Los seres humanos somos sociales por naturaleza. Mantenernos conectados con los dem&aacute;s influye poderosamente en nuestro bienestar f&iacute;sico y emocional. Las relaciones sociales s&oacute;lidas son el indicador m&aacute;s fiable de una vida larga. <strong>No hay vitamina m&aacute;s poderosa que una buena conversaci&oacute;n. Si pudiera recetarse, la amistad y la conexi&oacute;n social se dispensar&iacute;an en farmacias, porque, para envejecer bien, los lazos que nos sostienen tienen un gran poder (m&aacute;s all&aacute; de la gen&eacute;tica y la salud). </strong>
    </p><p class="article-text">
        Para Prieto, &ldquo;tener personas que nos escuchan y acompa&ntilde;an ayuda a regular nuestro sistema nervioso y amortigua el impacto del estr&eacute;s. Una buena red social nos aporta seguridad, pertenencia y refugio en momentos dif&iacute;ciles, de ah&iacute; que cuidar de nuestras relaciones no solo sea un h&aacute;bito social: es una inversi&oacute;n directa en nuestra longevidad&rdquo;, reconoce Prieto.
    </p><p class="article-text">
        La evidencia cient&iacute;fica lo corrobora. El <a href="https://www.health.harvard.edu/blog/the-secret-to-happiness-heres-some-advice-from-the-longest-running-study-on-happiness-2017100512543" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Estudio de Harvard sobre el Desarrollo Adulto</a> (el m&aacute;s longevo, con m&aacute;s de 80 a&ntilde;os de seguimiento) concluye que la calidad de las relaciones personales es el mejor indicador de la salud y la esperanza de vida. Pocos factores protegen contra el deterioro f&iacute;sico y mental como sentirse acompa&ntilde;ado. La amistad, entendida como una red de apoyo emocional, no solo reduce el estr&eacute;s o la depresi&oacute;n: fortalece el sistema inmunol&oacute;gico, mejora y retrasa la fragilidad. Es una &lsquo;medicina&rsquo; social.
    </p><p class="article-text">
        Podemos pensar que esta socializaci&oacute;n se traduce en tener infinidad de amigos. Sin embargo, para envejecer con salud, &ldquo;la calidad del v&iacute;nculo siempre le gana a la cantidad. Necesitamos &lsquo;personas refugio&rsquo;, aquellas con las que podemos mostrarnos vulnerables, sentirnos escuchados y encontrar una aut&eacute;ntica seguridad emocional&rdquo;, afirma Prieto.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esto no significa que los contactos cotidianos, los que mantenemos con los vecinos, con el empleado de la panader&iacute;a o de la fruter&iacute;a, no sean importantes. Todo lo contrario. Como explica Prieto, estos contactos &ldquo;nos mantienen estimulados y conectados con el entorno. No se trata de acumular relaciones en la agenda, sino de construir una comunidad con significado porque una red saludable tiene ra&iacute;ces profundas y ramas abiertas hacia los dem&aacute;s&rdquo;.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Interacciones virtuales: &iquest;tienen el mismo efecto?</h2><p class="article-text">
        En una sociedad cada vez m&aacute;s digitalizada, podemos pensar que las interacciones virtuales, como las redes sociales o las videollamadas, pueden sustituir el beneficio psicol&oacute;gico del contacto cara a cara. Sin embargo, y aunque la tecnolog&iacute;a es una gran herramienta para acercarnos, &ldquo;no deber&iacute;a sustituir el encuentro presencial&rdquo;, advierte Prieto. Porque no es lo mismo mirar una pantalla que una persona. &ldquo;Nuestro cerebro social est&aacute; dise&ntilde;ado para la presencia: necesita la mirada, el tono de voz, la gestualidad y el contacto para entender que &lsquo;est&aacute; a salvo&rsquo;&rdquo;, explica Prieto.
    </p><p class="article-text">
        De ah&iacute; que se produzca una gran paradoja: &ldquo;Podemos estar hiperconectados y, al mismo tiempo, profundamente solos; es lo que llamamos la &lsquo;soledad conectada&rsquo;, una de las grandes epidemias silenciosas de nuestro cuerpo&rdquo;, matiza Prieto. &ldquo;Solo el contacto cara a cara nos hace sentir verdaderamente vinculados, por tanto, para envejecer con vitalidad necesitamos mirarnos a los ojos&rdquo;, explica Prieto.
    </p><h2 class="article-text">C&oacute;mo fortalecer las conexiones sociales </h2><p class="article-text">
        Forjar v&iacute;nculos sociales m&aacute;s s&oacute;lidos es una habilidad que se puede cultivar, tengamos la edad que tengamos. Un primer paso para lograrlo puede ser priorizar la familia y las amistades cercanas, dedicando al menos un rato a la semana a compartirlo con ellos: una cena de domingo, una charla informal un viernes por la noche o un caf&eacute; el s&aacute;bado por la ma&ntilde;ana. Son reuniones informales que fortalecen los lazos afectivos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n ayuda participar en actividades comunitarias que combinen el movimiento f&iacute;sico con la socializaci&oacute;n, como grupos de trecking, clases de baile o clubes de lectura. Los grupos centrados en experiencias compartidas generan una sensaci&oacute;n de familiaridad y satisfacci&oacute;n. Adem&aacute;s, estos entornos facilitan la interacci&oacute;n entre las personas y la b&uacute;squeda de intereses comunes.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Con el tiempo, estos grupos desarrollan su propio ritmo, empiezan a formarse bromas internas, rutinas compartidas y un sentido de identidad, lo que puede enriquecer la experiencia y transformar la participaci&oacute;n casual en algo m&aacute;s significativo.
    </p><h2 class="article-text">Planificar la jubilaci&oacute;n emocional y social</h2><p class="article-text">
        Para Prieto, tan importante es planificar la jubilaci&oacute;n econ&oacute;mica como la &ldquo;longevidad emocional y social. Una inversi&oacute;n que empieza tambi&eacute;n mucho antes que la vejez: cultivando amistades, recuperando aficiones y manteniendo un proyecto vital propio m&aacute;s all&aacute; del trabajo o del rol de padres&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Con la edad, la vida cambia de forma natural. Momentos como la jubilaci&oacute;n o el nido vac&iacute;o son momentos cr&iacute;ticos de desconexi&oacute;n que muchas veces &ldquo;conllevan un duelo de identidad, pero tambi&eacute;n son la oportunidad perfecta para reconstruirnos desde la curiosidad y el prop&oacute;sito&rdquo;, afirma Prieto. Son cambios en la rutina de una persona que pueden influir en la frecuencia con la que nos relacionamos con los dem&aacute;s. &ldquo;La longevidad emocional no se improvisa: se construye v&iacute;nculo a v&iacute;nculo&rdquo;, concluye Prieto.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Chavarrías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/inversion-directa-longevidad-psicologa-carmen-prieto-importancia-cuidar-vinculos-xp_1_13558494.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 03 Oct 2026 03:01:58 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/e43f93d8-4388-4e72-a42b-6d8982449ab3_16-9-discover-aspect-ratio_default_1152593.jpg" length="6786224" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/e43f93d8-4388-4e72-a42b-6d8982449ab3_16-9-discover-aspect-ratio_default_1152593.jpg" type="image/jpeg" fileSize="6786224" width="3832" height="2155"/>
      <media:title><![CDATA[“Es una inversión directa en longevidad”: la psicóloga Carmen Prieto explica la importancia de cuidar nuestros vínculos]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/e43f93d8-4388-4e72-a42b-6d8982449ab3_16-9-discover-aspect-ratio_default_1152593.jpg" width="3832" height="2155"/>
      <media:keywords><![CDATA[Longevidad,Vínculos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Sobrevivir sin el tratamiento para la menopausia: “Hay mujeres afrontando sus días como zombis”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/sobrevivir-tratamiento-menopausia-hay-mujeres-afrontando-dias-zombis_1_13550253.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/73c6a372-0b2a-4f64-a561-80cf3bf286df_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x638y385.jpg" width="1200" height="675" alt="Sobrevivir sin el tratamiento para la menopausia: “Hay mujeres afrontando sus días como zombis”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cuatro mujeres explican de qué manera está impactando en sus vidas tener que suspender o cambiar su terapia hormonal por la situación de desabastecimiento actual, que ya afecta también a varios países europeos.</p></div><p class="article-text">
        Gabriela (56 a&ntilde;os) lleva m&aacute;s de 24 horas sin dormir. Es un experimento. Quiere intentar ver si de esta forma al fin consigue descansar ocho horas. Se siente desesperada, y por eso, confiesa con cierta verg&uuml;enza, est&aacute; llegando a hacer este tipo de &ldquo;salvajadas&rdquo;. Desde mayo, cuando no le qued&oacute; otra que suspender su tratamiento hormonal sustitutivo, duerme apenas cuatro horas diarias.
    </p><p class="article-text">
        Desde entonces, el sue&ntilde;o solo aparece de vez en cuando y alrededor de las siete de la ma&ntilde;ana. Como Gabriela es aut&oacute;noma, puede comenzar su d&iacute;a a las 11:00, y as&iacute; lo hace. Sin embargo, ante este nuevo horario, se pregunta cosas como &ldquo;&iquest;desayuno o como?&rdquo;. Hay d&iacute;as que no puede comenzar su jornada laboral hasta las cuatro de la tarde.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Se concatenan los malestares e impactan en toda tu cotidianidad. Al verse afectado el sue&ntilde;o y los horarios de descanso, acaba por desregularse todo lo dem&aacute;s: Tambi&eacute;n cambian tus h&aacute;bitos de comida &mdash;he subido tres kilos&mdash;, de funcionalidad, y los problemas de memoria asociados a la menopausia se agudizan&rdquo;, explica. Est&aacute; afectando tambi&eacute;n a su autoestima, a su autopercepci&oacute;n.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">A Gabriela no le han dado cita con el ginecólogo hasta febrero, por lo que no ha tenido siquiera la posibilidad de cambiarse a otra medicación</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Es una de las alrededor de 400.000 mujeres [cisg&eacute;nero] que se estima que est&aacute;n vi&eacute;ndose afectadas por la situaci&oacute;n de desabastecimiento de f&aacute;rmacos de estradiol (y los combinados de estradiol y progesterona) en Espa&ntilde;a desde marzo. Pero no son las &uacute;nicas: a ellas se suman miles de mujeres transg&eacute;nero que tambi&eacute;n necesitan ese tipo de tratamiento.
    </p><h2 class="article-text">Un verano inolvidable</h2><p class="article-text">
        A Gabriela no le dieron cita con el ginec&oacute;logo hasta febrero, por lo que no tuvo siquiera la posibilidad de cambiarse a otra medicaci&oacute;n. Ella es mexicana, viajar&aacute; a su pa&iacute;s en diciembre, y fantasea con encontrar all&iacute; Lenzetto, el f&aacute;rmaco que provoc&oacute; &mdash;por un problema en su fabricaci&oacute;n, al que se sum&oacute; otra tormenta perfecta de factores&mdash; esta situaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es alucinante pensar que ahora mismo hay miles de mujeres afrontando los d&iacute;as como zombis, con tres horas de sue&ntilde;o, con dolor de cabeza, con sofocos&rdquo;, dice. <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/36351874/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Alrededor del 80%</a> de las mujeres cisg&eacute;nero experimentan s&iacute;ntomas reconocibles de climaterio. Se estima que en <a href="https://isanidad.com/91314/en-espana-menos-del-1-de-las-mujeres-con-sintomas-de-menopausia-reciben-terapia-hormonal-pese-a-que-al-menos-el-20-la-necesita/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">2 de cada 10 casos estos son lo suficientemente severos como para notar una mejora sustancial en la calidad de vida al iniciar una terapia hormonal</a>.
    </p><p class="article-text">
        Rebeca Mar&iacute;n (49 a&ntilde;os) forma parte de ese 2 de cada 10 y se convirti&oacute; en la cara m&aacute;s reconocible de esta indignaci&oacute;n colectiva. El 16 de septiembre public&oacute; <a href="https://www.change.org/p/garantizar-acceso-a-terapia-hormonal-para-menopausia-con-pauta-m%C3%A9dica" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una petici&oacute;n en Change.org</a> en la que exig&iacute;a &ldquo;garantizar el acceso a la terapia hormonal para la menopausia con pauta m&eacute;dica&rdquo;. Llevaba cuatro a&ntilde;os cargando con una ansiedad y tristeza inusuales en ella, adem&aacute;s de con otros s&iacute;ntomas como dolores de cabeza constantes.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Al poco de iniciar el tratamiento con el spray Lenzetto (en abril), el cual le estaba mejorando mucho la vida, empez&oacute; a tener dificultades para encontrarlo en las farmacias. En julio se vio obligada a cambiar a los parches.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">A Rebeca Marín la perspectiva de tener que volver, una vez más, ‘al punto de partida’, le parece sencillamente inconcebible</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Su cuerpo tard&oacute; en acostumbrarse a la nueva terapia, por lo que estuvo casi todo el verano con s&iacute;ntomas como insomnio, bajones de &aacute;nimo, subida de peso, o el llamado &ldquo;hombro congelado&rdquo;. Cuando por fin se adapt&oacute;, se encontr&oacute; con que los parches tambi&eacute;n se est&aacute;n agotando. La perspectiva de tener que volver, una vez m&aacute;s, &ldquo;al punto de partida&rdquo;, le parece sencillamente inconcebible.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Est&aacute;, explica, &ldquo;muy enojada&rdquo;, y es precisamente esa frustraci&oacute;n lo que la llev&oacute; a conseguir decenas de miles de firmas, hasta el punto de que ella y todas sus compa&ntilde;eras lograron elevar el problema a uno de los m&aacute;s comentados del momento.
    </p><h2 class="article-text">Nunca antes la menopausia hab&iacute;a sido tan popular en Internet</h2><p class="article-text">
        Y no es para menos. Isabel Ram&iacute;rez, doctora en Medicina y vocal de la Junta Directiva de la Asociaci&oacute;n Espa&ntilde;ola para el Estudio de la Menopausia de (AEEM), celebra que &ldquo;la generaci&oacute;n del <em>baby boom</em> no se call&oacute; a la hora de exigir anticonceptivos y ahora no se calla para la menopausia. Reclaman que un abanico no puede ser la soluci&oacute;n y ante esta situaci&oacute;n de desabastecimiento est&aacute;n logrando concienciar&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Nunca antes en Espa&ntilde;a &mdash;ni en el mundo&mdash; la menopausia hab&iacute;a sido <a href="https://trends.google.es/explore?geo=ES&amp;q=%2Fm%2F0d5t6&amp;date=all" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">tan popular en las b&uacute;squedas de Google como este 2026</a>. El &uacute;ltimo punto de inflexi&oacute;n en este sentido fue en 2022, cuando nuevas investigaciones cient&iacute;ficas actualizaron el consenso general sobre el tratamiento hormonal para el climaterio, <a href="https://www.rtve.es/noticias/20220209/sociedades-cientificas-recuperen-tratamientos-hormonales-menopausia/2287040.shtml" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">matizando, contextualizando, y desmitificando los posibles riesgos asociados</a>.
    </p><h2 class="article-text">Viajes a Portugal para conseguir Lenzetto</h2><p class="article-text">
        La situaci&oacute;n est&aacute; siendo tan desesperante que ya hay mujeres planificando viajes a otros pa&iacute;ses para conseguir el f&aacute;rmaco. Es el caso de Ver&oacute;nica (45 a&ntilde;os), que en agosto tambi&eacute;n public&oacute; una petici&oacute;n en <a href="http://change.org" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Change.org</a>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hace casi una d&eacute;cada se tuvo que someter a una histerectom&iacute;a &mdash;extirpaci&oacute;n quir&uacute;rgica del &uacute;tero&mdash; y hace tres, una endometriosis severa provoc&oacute; que le tuvieran que extirpar los ovarios, parte del intestino grueso, y el ap&eacute;ndice. Desde entonces, explica, vive las consecuencias de una &ldquo;menopausia quir&uacute;rgica obligatoria&rdquo;, por lo que el tratamiento es esencial para su calidad de vida.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Lo estoy pasando francamente mal porque me queda mi &uacute;ltima caja de Lenzetto. Lo que tengo de rescate ahora mismo ser&iacute;a una crema que se llama Oestraclin, pero tambi&eacute;n me dijeron que est&aacute; empezando a escasear. El problema de tener ahora que estar &lsquo;picando&rsquo; es que a lo mejor empiezas con uno y resulta que ma&ntilde;ana vas a por la siguiente caja o la siguiente dosis y resulta que ya no hay de ese y tienes que coger otro. Lo que te recomiendan es que no dejes de usarlo, pero claro, &iquest;entonces c&oacute;mo lo haces?&rdquo;, pregunta.
    </p><p class="article-text">
        Por este motivo, tiene planificado un viaje a Portugal, a ver si all&iacute; &ldquo;hay suerte&rdquo;. &ldquo;Tambi&eacute;n s&eacute; que hay quien est&aacute; comprando por Internet a Ruman&iacute;a&rdquo;, dice.&nbsp;Pero el Lenzetto no solo escasea en Espa&ntilde;a: se confirmaron situaciones similares en Suecia, Noruega, Finlandia, o Rep&uacute;blica Checa.
    </p><h2 class="article-text">Ser paciente y ginec&oacute;loga a la vez</h2><p class="article-text">
        No obstante, las pacientes no son las &uacute;nicas que lo est&aacute;n pasando mal. Los y las sanitarios est&aacute;n tambi&eacute;n frustrados. Y hay casos, como el de Marimer P&eacute;rez, doctora especialista en ginecolog&iacute;a y obstetricia, en el que las dos frustraciones convergen: intenta ayudar a sus pacientes mientras ella se encuentra en la misma situaci&oacute;n personal.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Te notas más irritable, mucho más fatigada, y tienes que tirar igualmente</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Marimer Pérez</span>
                                        <span>—</span> Ginecóloga
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Pasar del spray al gel o al parche conllev&oacute; que no encuentre la dosis exacta para poder descansar, sobre todo. Adem&aacute;s, he vuelto a tener sofocos en un verano que fue horroroso de calor. Todo esto afecta al estado emocional: Te notas m&aacute;s irritable, mucho m&aacute;s fatigada, y tienes que tirar igualmente&rdquo;, explica.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Me siento muy impotente porque pienso: &lsquo;Si esto, sabiendo yo m&aacute;s o menos las equivalencias, me est&aacute; afectando y no acabo de encontrar un sustituto, no duermo, tengo m&aacute;s sofocos, c&oacute;mo estar&aacute;n el resto de las mujeres&rsquo;&rdquo;, dice.
    </p><p class="article-text">
        Para ella una de las claves es que no hay tantas opciones en formato transd&eacute;rmico, la opci&oacute;n con menos riesgos o efectos secundarios &mdash;por no tener que pasar por el h&iacute;gado, como es el caso de las opciones orales&mdash;.&nbsp;
    </p><blockquote class="instagram-media" data-instgrm-version="14" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/reel/DdCRWa9ozfr/" data-instgrm-captioned></blockquote><script async src="https://www.instagram.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        En su consulta tienen una sobrecarga asistencial &ldquo;brutal&rdquo;, pues est&aacute;n recibiendo &ldquo;un mont&oacute;n de mails y de mensajes de WhatsApp de gente que no est&aacute; encontrando su tratamiento habitual&rdquo;, denuncia. &ldquo;Me parece algo grav&iacute;simo. Esto estar&aacute; conllevando un malestar no solo emocional o f&iacute;sico para muchas, sino tambi&eacute;n laboral o familiar&rdquo;, prosigue.
    </p><p class="article-text">
        Y pide que la sociedad deje de menospreciar o ridiculizar esta etapa de la vida de las mujeres: &ldquo;Las que realmente tenemos muchos s&iacute;ntomas, sin hormonas, pues igual no nos morimos, pero es que malvivimos de tal manera que a veces a muchas no les merece la pena vivir la vida, y as&iacute; me lo expresan algunas de mis pacientes. Ya est&aacute; bien de decir que es &lsquo;lo que nos toca&rsquo;&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Una a&uacute;n d&eacute;bil capacidad de prevenci&oacute;n</h2><p class="article-text">
        La causa oficial de origen de este desabastecimiento, seg&uacute;n Gedeon Richter, el laboratorio que fabrica Lenzetto, es un problema con la fabricaci&oacute;n del difusor. No obstante, desde la Fundaci&oacute;n Salud Por Derecho valoran otros posibles problemas de fondo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Adri&aacute;n Alonso, farmac&eacute;utico especializado en salud global, adem&aacute;s de investigador y responsable de Incidencia Pol&iacute;tica de la fundaci&oacute;n, se&ntilde;ala, por un lado, los &ldquo;monopolios&rdquo; que se suelen dar en la industria farmac&eacute;utica, y, por otro, la &ldquo;insuficiente transparencia&rdquo; por parte de la misma &mdash;tanto hacia la ciudadan&iacute;a como hacia las entidades reguladoras&mdash;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Se prevé que a mediados de 2027 con la nueva legislación farmacéutica europea, se obligue a los laboratorios a, por fin, facilitar este tipo de información</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Y es que, de acuerdo con el r&eacute;gimen general europeo de protecci&oacute;n aplicable, la protecci&oacute;n de exclusividad de Lenzetto en la Uni&oacute;n Europea termin&oacute; recientemente, en 2025. Es decir, hasta el a&ntilde;o pasado ning&uacute;n otro laboratorio pod&iacute;a comercializar una versi&oacute;n gen&eacute;rica del f&aacute;rmaco apoy&aacute;ndose en sus datos &mdash;la singularidad t&eacute;cnica de Lenzetto est&aacute; en su difusor, cuyo dise&ntilde;o es m&aacute;s complejo de lo que parece&mdash;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, la UE lleva un tiempo afirmando que los reguladores necesitan disponer de m&aacute;s informaci&oacute;n (y m&aacute;s concreta) sobre la cadena de producci&oacute;n de los medicamentos precisamente para poder prevenir y anticiparse mejor ante situaciones como esta. Se prev&eacute;, de hecho, que a mediados de 2027 <a href="https://www.gmp-compliance.org/gmp-news/ema-updates-guideline-on-implementing-the-shortage-prevention-plan" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">con la nueva legislaci&oacute;n farmac&eacute;utica europea</a>, se obligue a los laboratorios a, por fin, facilitar este tipo de informaci&oacute;n.
    </p><h2 class="article-text">El Ministerio lamenta &ldquo;falta de colaboraci&oacute;n&rdquo;</h2><p class="article-text">
        El Ministerio de Sanidad, por su parte, lamenta una supuesta &ldquo;falta de colaboraci&oacute;n&rdquo; y de &ldquo;inter&eacute;s&rdquo; de algunos laboratorios a la hora de contribuir a recuperar el suministro y la accesibilidad de estos tratamientos. &ldquo;Se contact&oacute; con las alternativas para que se incorporasen a la financiaci&oacute;n p&uacute;blica, pero no estaban interesadas, como es el caso del gel Oestraclin&rdquo;, aseguran a <a href="http://eldiario.es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">elDiario.es</a>.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Se contactó con las alternativas para que se incorporasen a la financiación pública, pero no estaban interesadas, como es el caso del gel Oestraclin</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Ministerio de Sanidad</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Sociedades cient&iacute;ficas como la AEEM se reunieron el viernes pasado con la Agencia Espa&ntilde;ola de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS). A falta de conclusiones novedosas, celebran como una &ldquo;buen&iacute;sima noticia&rdquo; que se haya abierto &ldquo;un canal de comunicaci&oacute;n tan directo&rdquo;, algo que, creen, facilitar&aacute; las cosas de aqu&iacute; en adelante. &ldquo;Sentimos que, debido a toda la presi&oacute;n que hicieron las mujeres, a partir de ahora se nos va a tener m&aacute;s en cuenta&rdquo;, dice Isabel Ram&iacute;rez.
    </p><p class="article-text">
        La doctora tambi&eacute;n apunta a la falta de formaci&oacute;n que a&uacute;n tienen los sanitarios en esta materia, que pr&aacute;cticamente se desterr&oacute; en respuesta a los estudios de principios de siglo, a partir de los cuales se tach&oacute; la terapia hormonal de peligrosa (hasta que llegaron los matices de 2022-2025).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esta situaci&oacute;n lleva a que muchas mujeres, como Gabriela, tengan que esperar a hablar con el ginec&oacute;logo/a para cambiar temporalmente su tratamiento, en vez de encontrar una soluci&oacute;n en atenci&oacute;n primaria, lo que agrava la sensaci&oacute;n de frustraci&oacute;n. &ldquo;En la AEEM tenemos cursos para mantener informados sobre este tema a enfermeros, m&eacute;dicos de familia, etc., y ahora vamos a sacar un m&aacute;ster&rdquo;, apunta Ram&iacute;rez.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ariadna Martínez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/sobrevivir-tratamiento-menopausia-hay-mujeres-afrontando-dias-zombis_1_13550253.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 30 Sep 2026 11:41:47 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/73c6a372-0b2a-4f64-a561-80cf3bf286df_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x638y385.jpg" length="395061" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/73c6a372-0b2a-4f64-a561-80cf3bf286df_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x638y385.jpg" type="image/jpeg" fileSize="395061" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Sobrevivir sin el tratamiento para la menopausia: “Hay mujeres afrontando sus días como zombis”]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/73c6a372-0b2a-4f64-a561-80cf3bf286df_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x638y385.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Menopausia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una psicóloga explica cómo saber cuándo llegó el momento de decir adiós a una amistad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/psicologa-duelo-romper-amigo-no-amistades-durar-vida-importantes-xp_1_13548553.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9636aa20-339a-47be-acfe-97f2a2ee6238_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1354y300.jpg" width="1200" height="675" alt="Una psicóloga explica cómo saber cuándo llegó el momento de decir adiós a una amistad"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La especialista analiza cómo identificar el momento de decir adiós a un amigo y llevar a cabo un duelo de este tipo.</p></div><p class="article-text">
        Las relaciones sentimentales est&aacute;n en constante mutaci&oacute;n, las parejas se enfrentan a crisis, se divorcian, se desenamoran o vuelven a enamorarse y existe cierto consenso social en que as&iacute; debe ser. Sin embargo, cuando se habla de amistad una ruptura puede parecer inconcebible, a pesar de que con el tiempo las personas cambian, sus prioridades tambi&eacute;n lo hacen y es posible pasar de ser el refugio de alguien a una de sus fuentes de malestar. &iquest;C&oacute;mo identificar y lidiar con una situaci&oacute;n de este tipo?
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es muy importante tener en cuenta que no todas las amistades tienen que durar toda la vida para ser amistades importantes. Parece que le damos m&aacute;s valor a aquellas amistades que nos acompa&ntilde;an desde hace mucho tiempo, desde el colegio, la universidad o hace 20 a&ntilde;os, al recorrido longitudinal de una amistad, pero no solo las amistades de larga evoluci&oacute;n son amistades importantes&rdquo;, destaca <strong>Cristina Polo Sevilla</strong>, psic&oacute;loga de la plataforma de salud mental <a href="https://yees.es/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">yees!</a>. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Esto implica que todas las relaciones, ya sean m&aacute;s largas o m&aacute;s cortitas, pasan por etapas diferentes porque es posible que determinados sucesos que hayamos vivido hagan que hayamos cambiado y que esto afecte a la relaci&oacute;n&rdquo;, a&ntilde;ade la especialista.
    </p><p class="article-text">
        Para identificar si una amistad est&aacute; pasando por un periodo dif&iacute;cil o directamente lleg&oacute; a su fin, la psic&oacute;loga recomienda dedicar un momento a pensar c&oacute;mo nos sentimos con ese v&iacute;nculo e indica como una se&ntilde;al de alerta si lo que sol&iacute;a ser un espacio de confianza y disfrute sin juicios se transforma en malestar, desequilibrio o cansancio por ser siempre quien sostiene el contacto. &ldquo;Tendr&iacute;amos que ver si realmente es una dificultad que podemos arreglar o si es algo sostenido que ya nos est&aacute; empezando a hacer da&ntilde;o&rdquo;, apunta Polo, que aconseja analizar si se trata de algo puntual que puede cambiar o si es un cambio sostenido en el tiempo.
    </p><h2 class="article-text">C&oacute;mo cerrar una etapa</h2><p class="article-text">
        Excepto en din&aacute;micas en las que existan patrones de manipulaci&oacute;n o utilizaci&oacute;n de una persona, en las que poner distancia de forma inmediata es lo m&aacute;s recomendable, la especialista defiende priorizar la conversaci&oacute;n honesta y respetuosa frente al <em>ghosting</em> o contacto cero sin explicaciones, a la hora de tomar la decisi&oacute;n de romper o alejarse de un amigo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Depende mucho de la historia de amistad, del v&iacute;nculo que exista, pero mi recomendaci&oacute;n siempre es hablar las cosas en lugar de simplemente desaparecer sin m&aacute;s, porque puede ser que esta desaparici&oacute;n sea entendida, o incluso esperada por la otra persona, pero puede ser que no, por eso creo que ese an&aacute;lisis de lo que est&aacute; pasando en la relaci&oacute;n tambi&eacute;n tiene que ser compartido con la otra persona&rdquo;, valora Polo, que aclara que tampoco se trata de presentar una lista de reproches, sino de expresar con claridad qu&eacute; cambi&oacute; y evitar conversaciones ambiguas.
    </p><p class="article-text">
        El fin de una amistad, aunque no cuente con el reconocimiento social ni cultural de una ruptura amorosa, tambi&eacute;n desencadena un proceso de duelo, lo que puede implicar los sentimientos propios de este tipo de proceso: &ldquo;Tristeza, rabia, culpa, cuando vemos que a lo mejor la amistad se deterior&oacute; por algo que podamos haber hecho, o incluso dudas sobre si tomamos la decisi&oacute;n correcta&rdquo;, se&ntilde;ala la psic&oacute;loga. &ldquo;Extra&ntilde;ar a una persona despu&eacute;s de haber finalizado una amistad no implica que hayamos tomado una mala decisi&oacute;n&rdquo;, aclara Polo en este punto, ya que es f&aacute;cil caer en la idealizaci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es importante no anclarnos en qui&eacute;n es el malo de la pel&iacute;cula o en qui&eacute;n tiene la culpa, porque eso no nos deja avanzar. A veces, simplemente, deja de haber un encaje&rdquo;, advierte Polo para atravesar la ruptura con madurez emocional. Adem&aacute;s, la especialista aboga por la autoprotecci&oacute;n en nuestra exposici&oacute;n a las redes sociales: &ldquo;Si vemos que nos hace da&ntilde;o lo que publica la otra persona, silenciar o dejar de seguir es una medida para ser protectores con nosotros mismos&rdquo;.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paloma Martínez Varela]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/psicologa-duelo-romper-amigo-no-amistades-durar-vida-importantes-xp_1_13548553.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 30 Sep 2026 09:12:04 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/9636aa20-339a-47be-acfe-97f2a2ee6238_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1354y300.jpg" length="2098300" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/9636aa20-339a-47be-acfe-97f2a2ee6238_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1354y300.jpg" type="image/jpeg" fileSize="2098300" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Una psicóloga explica cómo saber cuándo llegó el momento de decir adiós a una amistad]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/9636aa20-339a-47be-acfe-97f2a2ee6238_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1354y300.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Psicología,Amistad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El reto de descifrar el aumento de cáncer en jóvenes: “Con esa edad, en la vida me lo hubiera imaginado”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/reto-descifrar-aumento-cancer-jovenes-edad-vida-hubiera-imaginado_1_13545376.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/99e9a2f7-f7f9-4e0b-98fd-f9c189831e93_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x903y300.jpg" width="1200" height="675" alt="El reto de descifrar el aumento de cáncer en jóvenes: “Con esa edad, en la vida me lo hubiera imaginado”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las expertas identifican un aumento de diagnósticos en algunos tipos de cáncer y en determinados grupos de edad, mientras investigan las causas, que pueden ser multifactoriales: cambios en los patrones nutricionales, en la microbiota, genéticos, por la contaminación o un conjunto de ellos.</p><p class="subtitle">El análisis genético de mil tumores desvela los motivos por los que se propaga el cáncer de próstata
</p></div><p class="article-text">
        Cuando la doctora pronunci&oacute; la palabra &ldquo;c&aacute;ncer&rdquo;, Sara ya no escuch&oacute; nada m&aacute;s. &ldquo;Con 21 a&ntilde;os, en la vida me lo hubiera imaginado&rdquo;, explica la joven. En mayo de 2025 se hab&iacute;a encontrado un peque&ntilde;o bulto en el pecho y, aunque al principio no le dio importancia, su abuela y una amiga la animaron a revis&aacute;rselo: &ldquo;El m&eacute;dico me dijo que era un bulto de grasa, pero como soy una persona muy nerviosa y termin&eacute; llorando en la consulta, me indic&oacute; la ecograf&iacute;a&rdquo;. Dos reclamaciones y casi seis meses despu&eacute;s, lleg&oacute; la prueba y en cuesti&oacute;n de d&iacute;as la rutina de esta chica, natural de Puertollano, Espa&ntilde;a, dio un vuelco. Tratamientos, intervenciones y efectos secundarios. Tambi&eacute;n, empezar a asumir que ser joven, tener h&aacute;bitos saludables y una buena salud no blinda ante la enfermedad. 
    </p><p class="article-text">
        Casos como el de Sara preocupan cada vez m&aacute;s a onc&oacute;logos e investigadores, que empezaron a percibir en los &uacute;ltimos a&ntilde;os un aumento de algunos tumores entre los grupos de edad m&aacute;s j&oacute;venes. &ldquo;El c&aacute;ncer es una enfermedad de personas adultas, con una edad media de 65 a&ntilde;os, que est&aacute; bajando&rdquo;, reconoce la jefa del Grupo de Epidemiolog&iacute;a Gen&eacute;tica y Molecular del Centro Nacional de Investigaciones Oncol&oacute;gicas (CNIO), <strong>N&uacute;ria Malats</strong>. 
    </p><p class="article-text">
        Un estudio, publicado este a&ntilde;o en la revista <a href="https://redecan.org/storage/documents/62918450-03ac-4a77-adef-720ed6e4e5a8.pdf?utm_source=chatgpt.com" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>European Journal of Cancer</em></a><em> </em>y que analiza los datos de la Red Espa&ntilde;ola de Registros de C&aacute;ncer (Redecan), muestra que la incidencia del c&aacute;ncer de pecho en mujeres de entre 20 y 29 a&ntilde;os aument&oacute; un 2,3% anual entre 1993 y 2018. No es el mayor incremento: el colon entre ese mismo grupo creci&oacute; m&aacute;s de un 21% al a&ntilde;o; el de recto, casi un 10%; el de p&aacute;ncreas entre mujeres de 30 a 39 a&ntilde;os, un 19,6%; el de c&eacute;rvix entre mujeres de 30 a 39 a&ntilde;os, un 9,3% anual entre 2012 y 2018, tras a&ntilde;os de ca&iacute;da. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <br>

<iframe title="Así están creciendo algunos cánceres en mujeres jóvenes" aria-label="Tabla" id="datawrapper-chart-R247e" src="https://datawrapper.dwcdn.net/R247e/3/" scrolling="no" frameborder="0" style="width: 0; min-width: 100% !important; border: none;" height="350" data-external="1"></iframe><script type="text/javascript">(function(){function e(){window.addEventListener(`message`,function(e){if(e.data[`datawrapper-height`]!==void 0){var t=document.querySelectorAll(`iframe`);for(var n in e.data[`datawrapper-height`])for(var r=0,i;i=t[r];r++)if(i.contentWindow===e.source){var a=e.data[`datawrapper-height`][n]+`px`;i.style.height=a}}})}e()})();</script>

<br>
    </figure><p class="article-text">
        En el caso de los hombres, tambi&eacute;n hay datos preocupantes. Entre 1993 y 2018, los casos de c&aacute;ncer de recto aumentaron a un ritmo del 13,8% anual entre j&oacute;venes de 20 a 29 a&ntilde;os; el de p&aacute;ncreas, m&aacute;s de un 11%; y el de colon, un 5,5%. Y la incidencia de est&oacute;mago aument&oacute; un 9,8% anual entre 2012 y 2018 en el grupo de edad de 30 a 39.  
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <br>

<iframe title="Así están creciendo algunos cánceres en hombres jóvenes" aria-label="Tabla" id="datawrapper-chart-OSDbE" src="https://datawrapper.dwcdn.net/OSDbE/1/" scrolling="no" frameborder="0" style="width: 0; min-width: 100% !important; border: none;" height="312" data-external="1"></iframe><script type="text/javascript">(function(){function e(){window.addEventListener(`message`,function(e){if(e.data[`datawrapper-height`]!==void 0){var t=document.querySelectorAll(`iframe`);for(var n in e.data[`datawrapper-height`])for(var r=0,i;i=t[r];r++)if(i.contentWindow===e.source){var a=e.data[`datawrapper-height`][n]+`px`;i.style.height=a}}})}e()})();</script>

<br>
    </figure><p class="article-text">
        Pese a estos incrementos, el c&aacute;ncer es una enfermedad &mdash;decenas de ellas, en realidad&mdash; que sigue estando m&aacute;s presente a mayor edad. De los 301.884 casos diagnosticados en Espa&ntilde;a en 2025, seg&uacute;n los datos del &uacute;ltimo informe <a href="https://seom.org/images/Las_Cifras_del_Cancer_en_Espanya_2026.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Las cifras del c&aacute;ncer en Espa&ntilde;a</em></a>, de la Sociedad Espa&ntilde;ola de Oncolog&iacute;a M&eacute;dica (SEOM), solo 16.432 &mdash;el 5,4%&mdash; fueron por debajo de los 45 a&ntilde;os de edad. 
    </p><p class="article-text">
        Ese bajo porcentaje, en cualquier caso, no hace relajarse a las expertas. &ldquo;Necesitamos entender qu&eacute; produce ese aumento, si las alteraciones moleculares del tumor son las mismas que en personas mayores, c&oacute;mo interacciona con el sistema inmunitario, el microbioma... Es muy multifactorial. Ese es el gran reto que nos pone por delante el problema del c&aacute;ncer en personas j&oacute;venes&rdquo;, reconoce Malats, en unas jornadas del CNIO sobre esta cuesti&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        El fen&oacute;meno es mundial, aunque heterog&eacute;neo, porque var&iacute;a en funci&oacute;n del tipo de tumor y del pa&iacute;s. Este a&ntilde;o, tanto la Sociedad Estadounidense de Oncolog&iacute;a Cl&iacute;nica como la Asociaci&oacute;n Estadounidense para la Investigaci&oacute;n del C&aacute;ncer abordaron este asunto en sus respectivos congresos, donde se pusieron sobre la mesa diversas hip&oacute;tesis, desde el aumento de alimentos ultraprocesados, la obesidad, las toxinas de microorganismos o los productos qu&iacute;micos. 
    </p><h2 class="article-text">Explorando diferentes hip&oacute;tesis</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Estamos explorando diferentes hip&oacute;tesis&rdquo;, apunta Malats, que lidera en el plano internacional la investigaci&oacute;n en factores gen&eacute;ticos y ambientales asociados al c&aacute;ncer, en especial al de p&aacute;ncreas. Una de las v&iacute;as que est&aacute;n explorando son las firmas gen&eacute;ticas de los tumores, pero tambi&eacute;n todas aquellas exposiciones ambientales y factores no gen&eacute;ticos que impactan en una persona desde su concepci&oacute;n &mdash;e incluso antes&mdash; hasta la muerte. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No descartamos exposiciones en el periodo pre o perinatal que pudieran tener alg&uacute;n efecto, incluso en generaciones anteriores de las madres o las abuelas, que tienen que ver con los cambios en los estilos de vida, el metabolismo, la epidemia de diabetes y obesidad, los alimentos ultraprocesados o el consumo de alcohol, la contaminaci&oacute;n atmosf&eacute;rica o los nanopl&aacute;sticos. Son exposiciones que van sum&aacute;ndose, incluso en dosis bajas&rdquo;, explica la experta. 
    </p><p class="article-text">
        La secretaria cient&iacute;fica de SEOM y onc&oacute;loga m&eacute;dica del Hospital Universitario Gregorio Mara&ntilde;&oacute;n de Madrid, <strong>Isabel Echavarr&iacute;a</strong>, apunta a algunos factores en determinados tipos de c&aacute;ncer, como el de colon. &ldquo;Cada vez hay m&aacute;s evidencia sobre la asociaci&oacute;n de la colibactina &mdash;una toxina producida por algunas cepas de Escherichia coli&mdash; y estos tumores, especialmente en edades j&oacute;venes, pero es dif&iacute;cil cuantificar cu&aacute;l es el riesgo&rdquo;, admite, que indica que los cambios en la microbiota &mdash;el conjunto de microorganismos que habitan en el ser humano&mdash; tambi&eacute;n pueden jugar un papel relevante. 
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; del diagn&oacute;stico, las consecuencias m&eacute;dicas y sociales son diferentes en seg&uacute;n qu&eacute; grupos de edad. &ldquo;La edad no es un criterio para cambiar el tratamiento como tal, pero sabemos que algunos tumores, como el de mama, suelen ser m&aacute;s agresivos en pacientes muy j&oacute;venes. Esto hace m&aacute;s probable que reciban tratamientos m&aacute;s agresivos y una supervivencia esperada m&aacute;s larga, por lo que puede tener m&aacute;s opciones de una reca&iacute;da que una persona de m&aacute;s edad, a la que tal vez no le d&eacute; tiempo&rdquo;, se&ntilde;ala Echavarr&iacute;a.  
    </p><p class="article-text">
        Montse tiene ahora 49 a&ntilde;os y tuvo una reca&iacute;da en octubre. &ldquo;El miedo [a que vuelva a aparecer] nunca se supera, hay que aprender a vivir con &eacute;l&rdquo;, avanza. Su primer diagn&oacute;stico fue hace m&aacute;s de 12 a&ntilde;os, durante el embarazo de su segundo hijo. &ldquo;Con esa juventud, no te lo esperas&rdquo;, coincide con Sara. Ten&iacute;a dos tumores en el pecho, uno com&uacute;n y otro m&aacute;s agresivo. Y un miedo y una incertidumbre &ldquo;que te bloquea por completo&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        El impacto en una persona joven tiene otros condicionantes sociales y econ&oacute;micos. &ldquo;Muchas veces, no conciben que van a tener un c&aacute;ncer. Adem&aacute;s, est&aacute;n en edades muy activas sociolaboralmente, con familiares a cargo, sin saber c&oacute;mo gestionarlo con sus hijos si son peque&ntilde;os, con problemas para reincorporarse al trabajo...&rdquo;, enumera la onc&oacute;loga del Gregorio Mara&ntilde;&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de los tratamientos, la operaci&oacute;n y la rehabilitaci&oacute;n, Montse pas&oacute; aquellos meses haci&eacute;ndose muchas fotos. &ldquo;Pensaba: el mayor, que tiene cinco a&ntilde;os, me recordar&aacute;, pero si me muero, el peque&ntilde;o no se acordar&aacute; de m&iacute;&rdquo;, recuerda la mujer, para quien en aquel momento los ni&ntilde;os fueron su motor: &ldquo;Ten&iacute;a mucho miedo, no a perder mi vida, sino a dejarlos sin su madre, a no verles crecer&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        En esos momentos, la red de apoyo es fundamental. &ldquo;A veces estaba en la cama y el ni&ntilde;o demandaba <em>bibe</em>, pero yo no pod&iacute;a. Tiras de la familia y si no tienes... l&aacute;stima de esas personas, que tambi&eacute;n las hay&rdquo;, lamenta Montse, que es la fundadora de la asociaci&oacute;n Lanza Sue&ntilde;os, en la que acompa&ntilde;a a pacientes durante y despu&eacute;s de su enfermedad, cuando se abre un camino muchas veces olvidado. Ella, por ejemplo, acude a una unidad de paliativos del dolor que le qued&oacute; como secuela. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En el mejor de los casos, te dan una incapacidad total, que es el 55% de tu salario base. Si no ten&iacute;as un sueldo muy alto, son 400, 500 o 600 euros y, aunque puedes hacer otro trabajo, no tienes formaci&oacute;n ni experiencia, ya tienes una edad y llevas encima el estigma de ser un paciente oncol&oacute;gico&rdquo;, denuncia Montse. Un estigma que hac&iacute;a que, hasta julio de 2023, no pudieran contratar un seguro ni pedir una hipoteca.  
    </p><p class="article-text">
        Sara reclama tambi&eacute;n empat&iacute;a y respeto a pie de calle: &ldquo;A la gente le impacta, porque ven que soy joven, pero notas como te miran al pasar y cuchichean, pero se pueden hacer las cosas de otra manera. Bastante mal lo pasas al verte sin pelo y con un pa&ntilde;uelo, para que te hagan sentir m&aacute;s rara&rdquo;. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[David Noriega]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/reto-descifrar-aumento-cancer-jovenes-edad-vida-hubiera-imaginado_1_13545376.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 29 Sep 2026 09:28:59 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/99e9a2f7-f7f9-4e0b-98fd-f9c189831e93_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x903y300.jpg" length="8094083" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/99e9a2f7-f7f9-4e0b-98fd-f9c189831e93_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x903y300.jpg" type="image/jpeg" fileSize="8094083" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El reto de descifrar el aumento de cáncer en jóvenes: “Con esa edad, en la vida me lo hubiera imaginado”]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/99e9a2f7-f7f9-4e0b-98fd-f9c189831e93_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x903y300.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Cáncer,Salud,Jóvenes]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una odontóloga explica cómo desgastan el esmalte dental las gaseosas y bebidas energéticas: “Provoca sensibilidad y dolor”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/odontologa-explica-desgastan-esmalte-dental-gaseosas-bebidas-energeticas-provoca-sensibilidad-dolor_1_13533526.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/025870ba-7f19-4b38-9b9a-9891e9652705_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Una odontóloga explica cómo desgastan el esmalte dental las gaseosas y bebidas energéticas: “Provoca sensibilidad y dolor”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La dentista Carlota Muñoz aclara que aunque las versiones sin azúcar evitan las caries, su acidez también destruye la capa protectora del diente y comparte tres pautas para minimizar su efecto. </p></div><p class="article-text">
        Millones de consumidores recurren cada d&iacute;a a gaseosas o bebidas energ&eacute;ticas sin pensar que, m&aacute;s all&aacute; de otros efectos en la salud, incluso en su versi&oacute;n &lsquo;cero&rsquo; son un enemigo para la salud bucodental debido a la acidez.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Tanto las bebidas energ&eacute;ticas como las gaseosas, en su versi&oacute;n con o sin az&uacute;car, tienen en com&uacute;n la acidez, son muy &aacute;cidos, lo que provoca una erosi&oacute;n del esmalte&rdquo;, aclara la odont&oacute;loga Carlota Mu&ntilde;oz. Mu&ntilde;oz advierte adem&aacute;s de que el consumo continuado de este tipo de producto causa un desgaste progresivo en la dentadura que, a menudo, pasa desapercibido hasta que aparecen los primeros s&iacute;ntomas de dolor. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Al erosionar el esmalte nos quedamos sin esa capa protectora del diente que lo hace fuerte. Cuando desaparece, aparecen los t&uacute;bulos de la dentina, lo que desencadena sensibilidad y dolor en el paciente&rdquo;, explica Mu&ntilde;oz. Las se&ntilde;ales de alerta m&aacute;s claras son la aparici&oacute;n de muescas visibles, zonas de aspecto &ldquo;carcomido&rdquo; o &aacute;reas donde la dentina qued&oacute; expuesta.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para minimizar los da&ntilde;os en el esmalte sin renunciar por completo a las gaseosas, la odont&oacute;loga recomienda seguir una serie de pautas sencillas:
    </p><h2 class="article-text">No beber a sorbos</h2><p class="article-text">
        Tan relevante como la composici&oacute;n de la bebida es el patr&oacute;n de consumo. &ldquo;Uno de los principales problemas con las bebidas energ&eacute;ticas es que la gente se las bebe poco a poco. Al hacerlo, como el l&iacute;quido permanece m&aacute;s tiempo en la boca, el &aacute;cido act&uacute;a y erosiona mucho m&aacute;s; para el esmalte es much&iacute;simo peor&rdquo;, apunta la especialista, que ve preferible beberlas de golpe en lugar de espaciar el consumo en peque&ntilde;os sorbos por esta raz&oacute;n.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Acompa&ntilde;ar con comida</h2><p class="article-text">
        Tomar estas bebidas durante las comidas es menos perjudicial que hacerlo de forma aislada, ya que reduce el impacto del &aacute;cido en la dentadura. &ldquo;Si se consumen cuando estamos comiendo, no se va manteniendo durante tanto tiempo en la boca&rdquo;, enfatiza la doctora Mu&ntilde;oz.
    </p><h2 class="article-text">Enjuagarse con agua</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Lo ideal es que te enjuagues con agua despu&eacute;s de meter cualquier &aacute;cido en la boca&rdquo;, recomienda la dentista, ya que ayuda a diluir la acidez presente tras el consumo de refrescos o bebidas energ&eacute;ticas.
    </p><h2 class="article-text">Esperar antes del cepillado</h2><p class="article-text">
        Es un error habitual por ser un gesto intuitivo, pero Mu&ntilde;oz destaca que el cepillado justo despu&eacute;s de tomar un elemento &aacute;cido es contraproducente: &ldquo;Si te lav&aacute;s los dientes inmediatamente, la fricci&oacute;n de la pasta con el &aacute;cido que qued&oacute; en la boca es peor todav&iacute;a para el esmalte&rdquo;. &ldquo;Si puede ser, tendr&iacute;amos que enjuagarnos con agua y esperar como m&iacute;nimo 30 minutos para lavarnos los dientes&rdquo;, incide.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo, la doctora subraya la importancia de someterse a una revisi&oacute;n odontol&oacute;gica anual, que permita identificar las zonas de esmalte debilitado o dentina expuesta a tiempo, as&iacute; como malas pr&aacute;cticas, para evitar complicaciones.&nbsp;&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paloma Martínez Varela]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/odontologa-explica-desgastan-esmalte-dental-gaseosas-bebidas-energeticas-provoca-sensibilidad-dolor_1_13533526.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 24 Sep 2026 09:14:34 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/025870ba-7f19-4b38-9b9a-9891e9652705_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="5237796" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/025870ba-7f19-4b38-9b9a-9891e9652705_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="5237796" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Una odontóloga explica cómo desgastan el esmalte dental las gaseosas y bebidas energéticas: “Provoca sensibilidad y dolor”]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/025870ba-7f19-4b38-9b9a-9891e9652705_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[odontología,gaseosas,bebidas energéticas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cuándo hacerse un test para saber si tendremos Alzheimer, según un neurólogo: “Las causas genéticas son rarísimas”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/hacerse-test-si-tendremos-alzheimer-neurologo-causas-geneticas-son-rarisimas-xp_1_13527314.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3f0dd32d-b508-445d-a0bc-3acaa7de9da7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cuándo hacerse un test para saber si tendremos Alzheimer, según un neurólogo: “Las causas genéticas son rarísimas”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El doctor aclara que la curiosidad por conocer el riesgo genético de la enfermedad choca con la realidad médica, ya que este tipo de pruebas no sirven para diagnosticar ni prevenir.</p><p class="subtitle">Un neurólogo explica cómo el ejercicio físico puede influir en el Alzheimer: “Tiene un efecto biológico claro”</p></div><p class="article-text">
        Hay an&aacute;lisis de ADN al alcance de un click que se anuncian con promesas, desde revelar los or&iacute;genes ancestrales de una persona a su predisposici&oacute;n a padecer Alzheimer. Ante la tentaci&oacute;n de creer que existe la opci&oacute;n de anticiparse a un futuro escrito, tiene sentido preguntarse por la opini&oacute;n de los neur&oacute;logos al respecto, &iquest;est&aacute; indicado hacerse un estudio para saber si vamos a padecer Alzheimer?
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;A d&iacute;a de hoy, la indicaci&oacute;n es muy clara: en ninguna persona sin un diagn&oacute;stico en la familia de una enfermedad gen&eacute;tica se justifica estudiarse&rdquo;, aclara el Dr. Pascual S&aacute;nchez-Juan, neur&oacute;logo y director cient&iacute;fico de la <a href="https://www.fundacioncien.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Fundaci&oacute;n CIEN</a> (Centro de Investigaci&oacute;n de Enfermedades Neurol&oacute;gicas) del Instituto de Salud Carlos III, que subraya que para la poblaci&oacute;n sana, hacerse un estudio gen&eacute;tico de riesgo no tiene ninguna indicaci&oacute;n ni utilidad m&eacute;dica. 
    </p><p class="article-text">
        La raz&oacute;n principal radica en la propia naturaleza de la enfermedad, ya que el denominado Alzheimer gen&eacute;tico o familiar, provocado de forma directa por una mutaci&oacute;n hereditaria concreta, representa una fracci&oacute;n m&iacute;nima del total de diagn&oacute;sticos. &ldquo;Las causas gen&eacute;ticas de la enfermedad de Alzheimer son rar&iacute;simas, menos del 1%&rdquo;, destaca el especialista, que a&ntilde;ade que &uacute;nicamente en este tipo de situaciones excepcionales se contempla estudiar a los familiares adultos para determinar si son portadores.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por tanto, para el 99% de los pacientes restantes, el Alzheimer responde a diversos factores de riesgo gen&eacute;tico y ambiental, pero sin una causa determinista &uacute;nica, por lo que identificar esos factores en un test no tiene utilidad. &ldquo;No se recomienda estudiar por ninguna sociedad cient&iacute;fica porque no nos sirve para diagnosticar la enfermedad, sino que lo que te dice es que ten&eacute;s un riesgo m&aacute;s alto que la gente que no lo tenga&rdquo;, enfatiza el doctor S&aacute;nchez-Juan. &ldquo;Adem&aacute;s, el poder predictivo de estos paneles es muy bajo. Te pueden decir tu riesgo, si est&aacute; incrementado o no, pero no te dicen nada desde el punto de vista de una predicci&oacute;n determinista&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><p class="article-text">
        A las limitaciones de las propias pruebas se suma un motivo cl&iacute;nico crucial para desalentar este tipo de estudios en personas asintom&aacute;ticas: la ausencia actual de herramientas terap&eacute;uticas para actuar tras el resultado.<strong> &ldquo;Determinar tu perfil de riesgo a d&iacute;a de hoy no ayuda porque no tenemos tratamientos preventivos que podamos dar a esta poblaci&oacute;n&rdquo;</strong>, asegura el neur&oacute;logo.
    </p><p class="article-text">
        Tener antecedentes familiares tampoco hace cambiar la recomendaci&oacute;n del especialista: &ldquo;Al no haber medidas espec&iacute;ficas a d&iacute;a de hoy, no hay nada que podamos ofrecerles desde el punto de vista de la intervenci&oacute;n a personas que tengan un mayor riesgo gen&eacute;tico&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Esto puede cambiar en el futuro si los ensayos cl&iacute;nicos con f&aacute;rmacos en gente sana logran alg&uacute;n efecto, pero a d&iacute;a de hoy no hay una recomendaci&oacute;n cl&iacute;nica para hacerlo&rdquo;, matiza S&aacute;nchez-Juan en referencia al avance de ensayos orientados a la prevenci&oacute;n secundaria que se est&aacute;n llevando a cabo actualmente en personas que ya han desarrollado la alteraci&oacute;n biol&oacute;gica pero todav&iacute;a no presentan s&iacute;ntomas.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paloma Martínez Varela]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/hacerse-test-si-tendremos-alzheimer-neurologo-causas-geneticas-son-rarisimas-xp_1_13527314.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 22 Sep 2026 09:13:13 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/3f0dd32d-b508-445d-a0bc-3acaa7de9da7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="1207812" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/3f0dd32d-b508-445d-a0bc-3acaa7de9da7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1207812" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Cuándo hacerse un test para saber si tendremos Alzheimer, según un neurólogo: “Las causas genéticas son rarísimas”]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/3f0dd32d-b508-445d-a0bc-3acaa7de9da7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Alzheimer,Enfermedad neurológica,Salud]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Fuerza o masa muscular: qué protege más nuestra salud de cara al envejecimiento]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/fuerza-masa-muscular-protege-salud-cara-envejecimiento_1_13526577.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e6fa525e-5f32-49ac-b8e5-1abb16a6d2de_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1101y513.jpg" width="1200" height="675" alt="Fuerza o masa muscular: qué protege más nuestra salud de cara al envejecimiento"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En los últimos años, el entrenamiento de fuerza se reveló como una forma de prevenir enfermedades, pero el músculo que se ve no siempre es el que más protege.</p></div><p class="article-text">
        La conversaci&oacute;n sobre el m&uacute;sculo cambi&oacute; de forma notable en la &uacute;ltima d&eacute;cada. Ya no se habla solo de est&eacute;tica o de rendimiento deportivo, sino de salud. La investigaci&oacute;n analiz&oacute; el m&uacute;sculo m&aacute;s all&aacute; del atletismo por su participaci&oacute;n en la salud cardiometab&oacute;lica y en el envejecimiento. El resultado es una mayor evidencia de que la masa muscular puede ser predictora de la esperanza de vida, independientemente de la gen&eacute;tica, calidad de vida y resistencia a la enfermedad. 
    </p><p class="article-text">
        Los alimentos enriquecidos en prote&iacute;nas est&aacute;n por todos lados, los gimnasios se convirtieron en parte de la vida de muchas personas, y t&eacute;rminos como sarcopenia (la p&eacute;rdida de masa muscular con la edad), que antes pertenec&iacute;an al vocabulario m&eacute;dico especializado, aparecen ahora en la conversaci&oacute;n. El m&uacute;sculo importa. Pero, &iquest;cantidad o calidad?
    </p><h2 class="article-text">Masa y fuerza muscular</h2><p class="article-text">
        La masa muscular y la fuerza muscular van de la mano, pero no son lo mismo. Podemos suponer que un culturista con grandes m&uacute;sculos es muy fuerte (y lo es), pero quiz&aacute; tiene menos fuerza que un saltador de garrocha o un remero, que tienen m&uacute;sculos m&aacute;s peque&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        La masa es la cantidad de tejido muscular presente en el organismo, en kilos. La fuerza es la capacidad de ese tejido para generar tensi&oacute;n y producir movimiento, y depende no solo de cu&aacute;nto m&uacute;sculo hay, sino de c&oacute;mo est&aacute; organizado, de su composici&oacute;n en tipos de fibras musculares y de sus conexiones con el sistema nervioso.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La fuerza depende de la calidad del tejido muscular y de c&oacute;mo el sistema nervioso activa los m&uacute;sculos. Por eso disminuye antes y m&aacute;s deprisa que la propia masa muscular&rdquo;, explica el doctor Carlos de la Fuente, jefe del Servicio de Geriatr&iacute;a del Hospital Universitario Sanitas Virgen del Mar. Eso significa que al envejecer o dejar de hacer ejercicio se puede perder fuerza funcional mientras la b&aacute;scula o el densit&oacute;metro todav&iacute;a muestran la misma cantidad de m&uacute;sculo. Esa p&eacute;rdida temprana de fuerza es la que m&aacute;s consecuencias tiene para la salud.
    </p><h2 class="article-text">El veredicto cient&iacute;fico que pone a la fuerza primero</h2><p class="article-text">
        El Grupo de Trabajo Europeo sobre la Sarcopenia en las Personas Mayores (European Working Group on Sarcopenia in Older People) revis&oacute; en 2019 su definici&oacute;n de sarcopenia y public&oacute; un consenso titulado EWGSOP2. Seg&uacute;n <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/30312372/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ese documento</a>, la baja fuerza muscular es ahora el criterio diagn&oacute;stico primario de sarcopenia, por delante de la masa muscular. Los expertos coinciden en que la evidencia acumulada muestra que la fuerza es mejor predictor de resultados adversos de salud que la cantidad de m&uacute;sculo por s&iacute; misma.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Tener una determinada cantidad de músculo no garantiza que ese músculo funcione bien</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Carlos de la Fuente</span>
                                        <span>—</span> geriatra
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Los datos de mortalidad lo confirman. Un <a href="https://www.mayoclinicproceedings.org/article/S0025-6196(25)00100-4/abstract" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio de 2025</a> que sigui&oacute; durante casi once a&ntilde;os a 3.889 personas de entre 46 y 75 a&ntilde;os encontr&oacute; que quienes ten&iacute;an menor potencia muscular relativa ten&iacute;an un riesgo de morir entre cinco y siete veces mayor que quienes ten&iacute;an mayor potencia, tanto en hombres como en mujeres. La fuerza y la potencia muscular son predictores de mortalidad m&aacute;s robustos que la masa.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Aunque ambas son importantes, la fuerza muscular tiene una relaci&oacute;n especialmente estrecha con la salud y la capacidad funcional&rdquo;, coincide el doctor De la Fuente. &ldquo;Tener una determinada cantidad de m&uacute;sculo no garantiza que ese m&uacute;sculo funcione bien&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><h2 class="article-text">La masa tambi&eacute;n es importante</h2><p class="article-text">
        Que la fuerza sea el criterio primario no significa que se pueda descuidar la masa muscular. &ldquo;No las pod&eacute;s separar. Necesit&aacute;s tanto masa como fuerza&rdquo;, opina la doctora Adri&agrave; Le&oacute;n Garc&iacute;a, geriatra y directora m&eacute;dica del Hospital HM Rivas. &ldquo;Hay que tener en cuenta que para poder amortiguar los golpes, para poder mejorar el equilibrio, y para reducir el riesgo de ca&iacute;das, se necesita del aparato locomotor en su conjunto. Y para que ese conjunto est&eacute; en estado &oacute;ptimo, se necesita de las dos cosas&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><p class="article-text">
        La importancia de la masa tambi&eacute;n queda reflejada en los ensayos. Un <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC10246806/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">metaan&aacute;lisis de 2023</a> que incluy&oacute; 16 estudios con m&aacute;s de 80.000 participantes encontr&oacute; que tener un &iacute;ndice de masa muscular esquel&eacute;tica bajo se asociaba con un riesgo de mortalidad por todas las causas un 57% mayor. La conclusi&oacute;n es que la masa muscular importa, pero como reserva fisiol&oacute;gica, como margen de seguridad ante la enfermedad y la p&eacute;rdida por la edad, pero es la fuerza la que est&aacute; relacionada directamente con la funci&oacute;n.
    </p><h2 class="article-text">La sarcopenia no espera a la vejez</h2><p class="article-text">
        La doctora Le&oacute;n rompe uno de los mitos m&aacute;s extendidos sobre la p&eacute;rdida muscular: &ldquo;La sarcopenia no es una enfermedad solo de los mayores. Evidentemente, es una enfermedad que afecta fundamentalmente a los adultos mayores. Pero se puede presentar tambi&eacute;n en la mediana edad si se tienen factores de riesgo y un mal estilo de vida&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Efectivamente, del mismo modo que la sarcopenia se puede prevenir con ejercicio de fuerza, tambi&eacute;n se puede acelerar la p&eacute;rdida de masa por un mal estilo de vida. &ldquo;Con el envejecimiento hay una p&eacute;rdida progresiva de masa, de fuerza y de funci&oacute;n muscular, pero si a eso se suman enfermedades cr&oacute;nicas, la p&eacute;rdida hormonal, el sedentarismo y una nutrici&oacute;n inadecuada, todo eso es un c&oacute;ctel que te lleva a la sarcopenia&rdquo;, advierte la doctora Le&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Algunas de esas enfermedades o circunstancias vitales pueden ser inevitables, y en esos casos, tener los m&uacute;sculos en buen estado act&uacute;a como una p&oacute;liza de seguro. &ldquo;Llegar a edades avanzadas con una buena reserva de fuerza permite afrontar mejor los periodos de enfermedad, reposo u hospitalizaci&oacute;n&rdquo;, aconseja el doctor De la Fuente. &ldquo;Cuanto mejor sea el punto de partida, mayor margen existe frente a una p&eacute;rdida temporal de capacidad f&iacute;sica&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Lo importante es que tengamos en cuenta que hay que adoptar una serie de h&aacute;bitos saludables desde la infancia para trabajar esa masa y esa fuerza muscular desde peque&ntilde;os&rdquo;, secunda la doctora Le&oacute;n.
    </p><h2 class="article-text">Los beneficios de la fuerza muscular, m&aacute;s all&aacute; del m&uacute;sculo</h2><p class="article-text">
        Mantener los m&uacute;sculos activos durante toda la vida no solo mantiene la fuerza, sino que tiene efectos sist&eacute;micos que mejoran la salud en su conjunto. &ldquo;Toda aquella persona que tuvo una vida muy deportista, incluso aunque le fallen otros &oacute;rganos como el cerebro, siempre van a tener una calidad de vida mucho mejor&rdquo;, explica la doctora Le&oacute;n. &ldquo;El deterioro funcional que trae aparejada la demencia se va a retrasar m&aacute;s que en a otras personas que no tuvieron una vida activa y saludable&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hay que adoptar una serie de hábitos saludables desde la infancia para trabajar esa masa y esa fuerza muscular desde pequeños</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Adrià León García</span>
                                        <span>—</span> geriatra
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El deterioro del metabolismo, con el aumento del riesgo de diabetes y enfermedades cardiovasculares, y osteoporosis, son dos amenazas a la salud que tambi&eacute;n se ven frenadas gracias a los m&uacute;sculos. &ldquo;El m&uacute;sculo participa en el control de la glucosa, favorece la sensibilidad a la insulina y el entrenamiento de fuerza tambi&eacute;n beneficia al hueso&rdquo;, dice el doctor De la Fuente.
    </p><h2 class="article-text">Qu&eacute; hacer para mantener la fuerza durante toda la vida</h2><p class="article-text">
        La respuesta es simple, aunque la puesta en pr&aacute;ctica sea m&aacute;s complicada. &ldquo;Lo m&aacute;s importante es entrenar la fuerza de forma regular durante toda la vida adulta&rdquo;, explica De la Fuente. &ldquo;No hace falta levantar grandes pesos. Se puede trabajar con m&aacute;quinas, pesas, bandas el&aacute;sticas o ejercicios con el propio peso, siempre con una dificultad suficiente para estimular al m&uacute;sculo. Tambi&eacute;n es fundamental evitar periodos prolongados de inactividad y mantener una alimentaci&oacute;n que aporte suficiente energ&iacute;a y prote&iacute;nas. En edades avanzadas conviene sumar ejercicios de equilibrio y movimientos relacionados con las actividades cotidianas&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><p class="article-text">
        Le&oacute;n Garc&iacute;a a&ntilde;ade el complemento aer&oacute;bico: &ldquo;Lo ideal para la sarcopenia es el ejercicio de fuerza y resistencia. Pero las actividades aer&oacute;bicas tambi&eacute;n son fundamentales, porque sobre todo te van a ayudar a la salud cardiovascular y a mantener el tono muscular&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        La fuerza es el indicador m&aacute;s sensible y el criterio diagn&oacute;stico m&aacute;s relevante para una buena salud, pero de forma inevitable, si mantenemos la fuerza y una alimentaci&oacute;n adecuada, tambi&eacute;n conservaremos nuestra masa muscular.
    </p><p class="article-text">
        <em>Dar&iacute;o Pescador es editor y director de la </em><a href="https://quo.eldiario.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Revista Quo</em></a><em> y autor del libro </em><a href="https://www.amazon.es/Tu-mejor-Ciencia-controlar-cambiar/dp/B0FL79RMK5/ref=sr_1_2?crid=L6J1SA3GO7EF&amp;dib=eyJ2IjoiMSJ9.LeytnzsnZSHFVvq1tlD6Ty7X0BgOu1U-5jRjqjAIFEplCHXfRlMVdKANZEnM8-0-6q90VBqei92dKS8EtI6j4NHrZFjRCXNNMj_l9Zb5v1z_12wn_NTCO6lOvbznuS4Bi3tYFz4NCY0tC3FZ8MzJ1j5v2TUFbkty2q3njpFw9f7poRY5SLX3tMHEUbJubUePIViNU2lPRXO01niTWltCAM1KrRB3OgFh7KEoZ6wCPnIJkU-_v3yibrg1aebgbcMZf2vdRRDNljYiW63Dwe03niDB31VuQVFVlh6iQvu7HDM.gRGkthy6hZWRgz2lPx6YSDM7K9wZriTXwcXlD5cjkt8&amp;dib_tag=se&amp;keywords=tu+mejor+yo&amp;qid=1756156568&amp;sprefix=tu+mejor+yo%2Caps%2C78&amp;sr=8-2" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Tu mejor yo</em></a><em>.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Darío Pescador]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/fuerza-masa-muscular-protege-salud-cara-envejecimiento_1_13526577.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 21 Sep 2026 14:11:25 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/e6fa525e-5f32-49ac-b8e5-1abb16a6d2de_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1101y513.jpg" length="7866804" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/e6fa525e-5f32-49ac-b8e5-1abb16a6d2de_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1101y513.jpg" type="image/jpeg" fileSize="7866804" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Fuerza o masa muscular: qué protege más nuestra salud de cara al envejecimiento]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/e6fa525e-5f32-49ac-b8e5-1abb16a6d2de_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1101y513.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Longevidad,Ejercicio físico,Ejercicios,Salud,Vida sana,Vejez]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Bryan Johnson, el mesías triste de la inmortalidad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/bryan-johnson-mesias-triste-inmortalidad_1_13525668.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/122ce4d6-4615-41b5-8a3c-80dd921ba53f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1559y720.jpg" width="1200" height="675" alt="Bryan Johnson, el mesías triste de la inmortalidad"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Se presenta como la persona más sana del planeta, pero es un tecno-oligarca que experimenta en su cuerpo y codicia la eterna juventud. 
</p></div><p class="article-text">
        Imaginemos Silicon Valley como un olimpo donde sus dioses, todos ellos varones desmedidamente ricos que hicieron fortuna con la revoluci&oacute;n tecnol&oacute;gica de finales del siglo XX y las primeras d&eacute;cadas del XXI, deciden no solo sobre sus propios destinos, sino sobre los del resto del mundo. Tenemos a Mark Zuckerberg (Meta), un aspirante a emperador romano obsesionado con Augusto que acumula m&aacute;s poder que muchos pa&iacute;ses. Est&aacute; Elon Musk (X, Tesla, SpaceX), el antih&eacute;roe con serios problemas personales que fabrica m&aacute;quinas futuristas mientras tiene hijos por fecundaci&oacute;n in vitro a quienes no ve. Jeff Bezos ser&iacute;a el explotador consumido por la avaricia que acaba destinando el dinero que extrajo a cumplir su fantas&iacute;a infantil de viajar al espacio; y Sam Altman (OpenAI) un temerario cerebro del mal cuyo plan para dominar el mundo siempre est&aacute; a punto de hundirse y generar un cataclismo que se llevar&iacute;a por delante las econom&iacute;as globales. 
    </p><p class="article-text">
        Entre todos ellos, a mucha distancia en cuanto a riqueza y poder pol&iacute;tico pero no tanta en cuanto a ambici&oacute;n e influencia cultural, se encuentra otro personaje de car&aacute;cter m&iacute;tico: Bryan Johnson, el millonario atormentado por un pasado oscuro que decidi&oacute; dedicar su vida a no morir, pero debe pagar un gran precio a cambio. Se le compar&oacute; con un vampiro y existen motivos para ello: est&aacute; extremadamente p&aacute;lido, pasa la vida encerrado en su castillo (una preciosa casa de cristal ubicada en California) y arrastr&oacute; a su estirpe en su locura de inmortalidad, llegando a transferirse plasma de uno de sus hijos y a donar &eacute;l su sangre a su propio padre. Pero su verdadero arquetipo, como veremos, es el del redentor. 
    </p><p class="article-text">
        Es significativo que todos los dioses mortales que acabamos de citar inviertan en la industria de la longevidad y est&eacute;n obsesionados con ella en mayor o menor grado. Tambi&eacute;n lo hacen Larry Ellison (Oracle), Larry y Sergey Brin (Google) o Peter Thiel (Palantir). Sin embargo, Johnson es hoy, a sus 48 a&ntilde;os, la gran figura del &lsquo;biohacking&rsquo; extremo y de la fantas&iacute;a transhumanista de los tecn&oacute;cratas de comprar con aquello que les sobra, dinero y conocimiento, lo &uacute;nico que no podr&aacute;n poseer jam&aacute;s y que se interpone en su ilimitada codicia: la eterna juventud. Su cuerpo es su misi&oacute;n y su negocio: monitorizado por un equipo de varios m&eacute;dicos, consume docenas de suplementos al d&iacute;a y sigue rutinas tan estrictas respecto a estilo de vida, sue&ntilde;o y alimentaci&oacute;n que ser&iacute;an intolerables para la mayor parte de las personas. Junto a su equipo, revisa la literatura cient&iacute;fica en busca de todos los avances que puedan tener una aplicaci&oacute;n pr&aacute;ctica en el campo del antienvejecimiento, los prueba en s&iacute; mismo, eval&uacute;a el resultado y vuelve a ajustar, en un simulacro de experimento cient&iacute;fico formado por una sola persona. &Eacute;l es su propio conejillo de indias. 
    </p><p class="article-text">
        Mide y comparte sus biomarcadores de forma p&uacute;blica. Empezamos a saber de &eacute;l cuando se hizo viral el titular de una entrevista donde afirmaba gastarse dos millones de d&oacute;lares al a&ntilde;o en tener el cuerpo de un chico de 18 a&ntilde;os. Su protocolo antienvejecimiento (al que llam&oacute; Blueprint) es gratuito y se encuentra en su p&aacute;gina web. Sin embargo, lo suyo es un negocio: comercializa en su tienda en l&iacute;nea aceite de oliva virgen extra a 44 euros el litro y suplementos a 40; y acaba de lanzar un programa denominado &lsquo;Immortals&rsquo; donde se ofrece a supervisar detalladamente las rutinas avanzadas de sus clientes vip a cambio de un mill&oacute;n de d&oacute;lares anuales. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hola, amigo. Despu&eacute;s de tener malos h&aacute;bitos de salud de ni&ntilde;o, de destrozarme durante 20 a&ntilde;os creando empresas y de una d&eacute;cada de depresi&oacute;n cr&oacute;nica, ahora, a la edad cronol&oacute;gica de 46 a&ntilde;os, tengo los mejores biomarcadores integrales de cualquier persona en el mundo. Cuantitativamente, la persona m&aacute;s sana del planeta&rdquo;, se presenta Bryan Johnson en su p&aacute;gina web. Contin&uacute;a presumiendo de estar dentro del 1% de la poblaci&oacute;n en cuanto a menor velocidad de envejecimiento, masa y funci&oacute;n muscular, masa grasa, inflamaci&oacute;n, salud cardiovascular, masa &oacute;sea, calidad del sue&ntilde;o, marcadores cl&iacute;nicos combinados y &ndash;s&iacute; eso tambi&eacute;n&ndash; erecciones nocturnas. Est&aacute; obsesionado con sus &oacute;rganos sexuales: se inyect&oacute; b&oacute;tox en el pene, duerme cada noche con un dispositivo que monitoriza sus erecciones para asegurarse de que son las de un joven y afirma haber mejorado su fertilidad gracias a saunas regulares en las que protege sus test&iacute;culos con hielo. 
    </p><h2 class="article-text">Voluntad f&eacute;rrea </h2><p class="article-text">
        Dice que se acuesta a las ocho y media de la noche y que se levanta a las cinco de la ma&ntilde;ana. Se concede un minuto como m&aacute;ximo para levantarse despu&eacute;s de despertar. Se sube a una b&aacute;scula que mide su composici&oacute;n corporal. Se expone a una l&aacute;mpara que imita la luz solar. Se aplica un s&eacute;rum en la cara y un casco de infrarrojos en el cuero cabelludo para estimularlo. Se ducha, desayuna un batido de prote&iacute;na con p&eacute;ptidos de col&aacute;geno, aceite de oliva y frutos rojos y comienza su primera ronda de suplementos: creatina, prebi&oacute;ticos, antioxidantes, omega 3, ashwagandha, rhodiola y sus propios multivitam&iacute;nicos y &lsquo;longevity mix&rsquo; adecuadamente disponibles en su tienda. 
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s entrena durante hora u hora y media, pasa por la sauna, hace unos minutos de terapia infrarroja y de ondas de choque. Se vuelve a duchar con los productos de su tienda. Al salir, oxigenoterapia hiperb&aacute;rica o entrenamiento hip&oacute;xico-hiper&oacute;xico intermitente (tambi&eacute;n prob&oacute; terapias con c&eacute;lulas madre y una terapia g&eacute;nica no permitida en EEUU para la que viaj&oacute; a Honduras). M&aacute;s prote&iacute;na con aceite, col&aacute;geno y frutos rojos. Acude al trabajo. A las 11 come una ensalada vegana de lentejas negras, br&oacute;coli, coliflor, setas, ajo, jengibre, lima, comino, vinagre y fermentados. Vuelve a trabajar y a las 12 consume el &uacute;ltimo plato del d&iacute;a, otra combinaci&oacute;n de verduras, frutos secos, semillas y bayas. Se toma sus medicamentos. A las siete y media de la tarde dedica media hora a caminar, reunirse con amigos y desconectar. A las ocho se lava la cara y sigue su rutina para el cuidado de la piel y el cabello. Se mete en la cama y se duerme, dice, en menos de tres minutos. Y as&iacute; cada d&iacute;a. Dice que consigui&oacute; un sue&ntilde;o 100% perfecto y reparador durante ocho meses seguidos. 
    </p><p class="article-text">
        Su YouTube y su Instagram poseen un par de millones de seguidores cada uno; su newsletter y su X, unos 800.000. Cuando le preguntan si no est&aacute; perdi&eacute;ndose las cosas buenas de la vida responde que no hay nada mejor que una buena salud, y que por tanto nada le distraer&aacute; de su meta. Su personalidad extrema captura a una audiencia, fundamentalmente masculina, que oscila entre la fascinaci&oacute;n por su desvar&iacute;o y un serio inter&eacute;s por la salud y la optimizaci&oacute;n f&iacute;sica que tiene predicamento real y los algoritmos promueven. As&iacute; funciona el mundo de la influencia moderna: &eacute;l prueba sustancias milagro que pueden causar graves efectos secundarios &ndash;como la inmunosupresora rapamicina que tuvo que dejar&ndash;, hace gala de una fuerza de voluntad casi perfecta y da excesiva informaci&oacute;n sobre su pene en v&iacute;deos donde aparece sin camiseta y mientras tanto t&uacute;, desde el sof&aacute;, compras un suplemento de magnesio. 
    </p><p class="article-text">
        La emisi&oacute;n el a&ntilde;o pasado en Netflix del documental donde se retrata su vida acab&oacute; de transformarlo de exc&eacute;ntrico protagonista de memes a parte de la cultura popular. La pel&iacute;cula se titula como su mantra y su movimiento: &lsquo;Don&rsquo;t die&rsquo;, no morir. 
    </p><p class="article-text">
        Cuando explica la historia de su vida, Bryan Johnson, un maestro del &lsquo;storytelling&rsquo;, divide su vida en eras que imitan los pasos de un viaje heroico. Est&aacute;n los a&ntilde;os de juventud, que pas&oacute; en una granja mormona de Utah. Com&iacute;an lo que cazaban, y la madre les cos&iacute;a la ropa. Dispar&oacute; su primera arma a los cinco a&ntilde;os. Tiempo despu&eacute;s, tras matar un alce majestuoso, se dio cuenta de que no pod&iacute;a volver a comer carne; cree adem&aacute;s que pronto las IA podr&aacute;n tratarnos como nosotros tratamos a los animales. A los 19, pas&oacute; dos a&ntilde;os como misionero en Ecuador, donde su vida fue m&aacute;s pobre a&uacute;n. A su regreso a la identidad de &lsquo;Bryan emprendedor&rsquo; comenz&oacute; a fundar negocios que le ayudaron a pagar la universidad. En 2007 cre&oacute; Braintree, una empresa tecnol&oacute;gica de pagos digitales que creci&oacute; r&aacute;pidamente y en 2012 supo comprar Venmo, una especie de Bi zum, de forma temprana por solo 26,2 millones de d&oacute;lares. Un a&ntilde;o despu&eacute;s vender&iacute;a la compa&ntilde;&iacute;a a PayPal, que era parte de eBay, por 800 millones de d&oacute;lares. Johnson estaba a la mitad de su treintena y ten&iacute;a de pronto 300 millones en su bolsillo. Como explicar&iacute;a despu&eacute;s, ese dinero fue lo que lo cambi&oacute; todo. 
    </p><h2 class="article-text">Su era autodestructiva </h2><p class="article-text">
        Llega entonces el &lsquo;Bryan nocturno&rsquo; autodestructivo que entra en crisis de fe y busca de forma desesperada c&oacute;mo dar sentido a su vida. Se divorcia de su mujer, con la que tiene tres hijos. Como explicaron los medios, recurre a la prostituci&oacute;n y consume psicod&eacute;licos (lleva la estructura qu&iacute;mica del DMT tatuada en el brazo). Es de ah&iacute; de donde emerge el &lsquo;Blueprint Bryan&rsquo; en 2021, el hombre con un plan para conseguir la vida eterna que conocemos hoy. 
    </p><p class="article-text">
        Su trayectoria se entiende mejor si la analizamos no solo como un proceso para controlar su cuerpo, sino m&aacute;s bien como un intento de dominar su mente. Esa obsesi&oacute;n viene de lejos: en 2016 invirti&oacute; 100 millones de su propio dinero para fundar Kernel, una empresa de neurotecnolog&iacute;a que desarrolla interfaces cerebro-m&aacute;quina. Rechaz&oacute; fundar una empresa similar con Elon Musk, que acab&oacute; creando una que hoy es m&aacute;s conocida, Neuralink, pero se obsesion&oacute; con conseguir la exposici&oacute;n medi&aacute;tica que lograba &eacute;l. Sufri&oacute; una depresi&oacute;n suicida durante m&aacute;s de una d&eacute;cada, y si queda clara una conclusi&oacute;n tras ver su documental es que construir un entramado tan desquiciado alrededor de su autooptimizaci&oacute;n es, en el fondo, su forma de evitar caer en el abismo. En Silicon Valley se habla del &ldquo;trauma del emprendedor&rdquo;, porque los fundadores de startups quedan marcados por las presiones sobrehumanas que sufren. 
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n resulta evidente la influencia religiosa que impregna la filosof&iacute;a de todo lo que hace este exmorm&oacute;n. Se nota en el papel que eligi&oacute; como salvador que se sacrifica por el bien de la humanidad, pero tambi&eacute;n en su inter&eacute;s actual por convertir &lsquo;Don&rsquo;t Die&rsquo; en un movimiento social que supere otras creencias. 
    </p><p class="article-text">
        En una entrevista con la revista Wired en julio de 2025 explic&oacute; que ese era ya su principal foco, y explic&oacute; su visi&oacute;n de conjunto: &ldquo;Es evidente que justo ahora, en esta etapa de la IA, una nueva ideolog&iacute;a est&aacute; al llegar. Siempre llegan en respuesta a la disrupci&oacute;n tecnol&oacute;gica (...) cuando miro al mundo no veo ninguna ideolog&iacute;a que explique este momento, que me ayude a tomar decisiones pr&aacute;cticas en el d&iacute;a a d&iacute;a. No pod&eacute;s ir al cristianismo y preguntarle c&oacute;mo comportarte en este momento. No pod&eacute;s acudir a la democracia. No pod&eacute;s acudir al capitalismo&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Detr&aacute;s de sus hechuras de influencer de estilo de vida, se encuentra tambi&eacute;n el transhumanismo. Cree que una vez conseguida o bien la extensi&oacute;n de la vida o bien una superinteligencia a la que podamos transferir nuestras esencias, perderemos todo inter&eacute;s en trascender a trav&eacute;s de nuestros logros o nuestra descendencia y nos concentraremos, simplemente, en intentar vivir el m&aacute;ximo tiempo posible. En esa misma entrevista racionaliza su obsesi&oacute;n por la fama como una forma utilitarista de lograr su misi&oacute;n m&aacute;s f&aacute;cilmente: &ldquo;Si tuviera que elegir entre la fama y mil millones de d&oacute;lares, elegir&iacute;a la fama. Es muy dif&iacute;cil de conseguir. Es extraordinariamente valiosa. Tengo acceso a casi cualquier persona del mundo en estos momentos. Si el objetivo es crear la ideolog&iacute;a de m&aacute;s r&aacute;pido crecimiento en la historia de la humanidad y que esto coincida simult&aacute;neamente en el tiempo con el momento en que la especie est&aacute; evolucionando hacia algo m&aacute;s, necesit&aacute;s fama&rdquo;. 
    </p><h2 class="article-text">Resultados sin garant&iacute;as </h2><p class="article-text">
        Mientras &eacute;l piensa a lo grande (&iquest;es posible pensar m&aacute;s a lo grande?) las dudas terrenales rodean todo lo que hace. Empezando por lo que ocurre en su fant&aacute;stico hogar y plat&oacute; de rodaje, ese castillo ultramoderno rodeado de vegetaci&oacute;n donde trabaja junto a su equipo, encabezado por Kate Tolo. Hace unos meses confes&oacute; que eran pareja en secreto desde hac&iacute;a un tiempo. Ya mantuvo una relaci&oacute;n con una antigua empleada que termin&oacute; con una costosa demanda que ella perdi&oacute;. The New York Times hizo el a&ntilde;o pasado una investigaci&oacute;n exhaustiva sobre su negocio que desvel&oacute; su costumbre de protegerse a trav&eacute;s de complejos acuerdos de confidencialidad que obliga a firmar a sus equipos y que pueden contravenir las leyes laborales estadounidenses. En el mismo texto, uno de los m&eacute;dicos con quienes trabaj&oacute; sembr&oacute; dudas sobre la veracidad de los resultados de los ensayos cl&iacute;nicos que inici&oacute; sobre sus suplementos y reg&iacute;menes alimenticios y que implicaron a 1.700 personas, de las cuales el 60% sufri&oacute; efectos secundarios. Uno de los datos m&aacute;s publicitados de su documental, que hab&iacute;a revertido su edad biol&oacute;gica 5,1 a&ntilde;os, se contradec&iacute;a con sus propios estudios internos, que dec&iacute;an que de hecho su edad biol&oacute;gica se hab&iacute;a incrementado diez a&ntilde;os. &Eacute;l reconoci&oacute; presiones para incluir el dato al documental, pero dijo que esas m&eacute;tricas cambian constantemente. 
    </p><p class="article-text">
        Desde luego que existe consenso en la comunidad cient&iacute;fica sobre la imposibilidad de lograr la inmortalidad con los conocimientos actuales, y tambi&eacute;n sobre la invalidez absoluta de su experiencia: puede que cada una de sus actuaciones tenga una base cient&iacute;fica, pero la interacci&oacute;n de decenas de ellas entre s&iacute; no se estudi&oacute; y puede ser muy peligrosa. Incluso en el caso de que a &eacute;l le funcione, eso no quiere decir que sea replicable en otras personas. Ni siquiera hay evidencias de que est&eacute; consiguiendo retrasar su envejecimiento, por mucho que evoque la longitud de sus tel&oacute;meros. La vida cotidiana de los centenarios es en muchas ocasiones opuesta a la rutina de Johnson en cuanto a moderaci&oacute;n, placer y disfrute familiar y social. Es un t&oacute;pico referirse a su aspecto, a pesar de todo, enfermizo: &ldquo;Tiene el cuerpo de alguien de 18 a&ntilde;os y la cara de alguien que gast&oacute; millones en intentar parecerse a alguien de 18 a&ntilde;os&rdquo;, escribi&oacute; la periodista Charlotte Alter en un perfil para la revista Time. En su investigaci&oacute;n, The New York Times tambi&eacute;n plante&oacute; dudas sobre la viabilidad econ&oacute;mica de su empresa, alegaciones que &eacute;l neg&oacute; afirmando que ya alcanz&oacute; el umbral de rentabilidad. 
    </p><p class="article-text">
        Llegado a este punto es l&oacute;gico preguntarse por qu&eacute; se le dedica tanta atenci&oacute;n a Johnson en lugar de considerarlo simplemente un bicho raro a quien, de no ser por su fortuna y su exposici&oacute;n, no dedicar&iacute;amos un minuto de nuestro pensamiento. Genera mucho odio, pero fue capaz de elaborar un personaje atractivo, con una misi&oacute;n que resuena en un mundo contempor&aacute;neo confuso y que supo transmitir utilizando las herramientas adecuadas. Probablemente, tenga raz&oacute;n en su diagn&oacute;stico de que este es un momento hist&oacute;rico de cambio ideol&oacute;gico, y son admirables tanto su autocontrol como su decisi&oacute;n radical de sacrificarse por el bienestar. En el fondo, muchos de sus consejos para el gran p&uacute;blico son perfectamente l&oacute;gicos: &ldquo;Acostate a tu hora. Hac&eacute; ejercicio a diario. Come bien. Dej&aacute; los malos h&aacute;bitos. Ayud&aacute; a otros a hacer lo mismo&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Su sacrificio es hipn&oacute;tico pero la mayor&iacute;a, aunque ni siquiera seamos capaces de asumir esos sencillos mensajes que mejorar&iacute;an tanto nuestra salud, sabemos de forma intuitiva que su estilo de vida est&aacute; profundamente equivocado. Bryan Johnson es un experimento radical, pero no de longevidad, sino de aquello que ocurre cuando un ser humano decide llevar al extremo su racionalidad y para ello acaba comport&aacute;ndose de forma completamente insensata. Es un redentor, pero equivocado.
    </p><p class="article-text">
        Este texto fue publicado en marzo de 2026 en la revista de elDiario.es 'El sue&ntilde;o de la vida eterna'
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Delia Rodríguez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/bryan-johnson-mesias-triste-inmortalidad_1_13525668.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 21 Sep 2026 11:02:50 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/122ce4d6-4615-41b5-8a3c-80dd921ba53f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1559y720.jpg" length="1964214" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/122ce4d6-4615-41b5-8a3c-80dd921ba53f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1559y720.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1964214" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Bryan Johnson, el mesías triste de la inmortalidad]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/122ce4d6-4615-41b5-8a3c-80dd921ba53f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1559y720.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Vida sana]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[De los amigos que ya no se llaman al riesgo de 'hablar' solo por audios: “Me resulta raro”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/audio-haber-sido-llamada-telefonazo-amigos-peligro-extincion_1_13522172.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/60b9ff97-3549-4dc9-8504-e92b28519bab_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x595y190.jpg" width="1200" height="675" alt="De los amigos que ya no se llaman al riesgo de &#039;hablar&#039; solo por audios: “Me resulta raro”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La llamada telefónica vive horas bajas frente a la asincrónica comodidad del mensaje de voz o texto. ¿Cómo afecta la pérdida de espontaneidad a nuestras relaciones?</p></div><p class="article-text">
        El hijo de Vanessa tiene 12 a&ntilde;os y solo habla por tel&eacute;fono cuando interpreta a alg&uacute;n personaje. Por ejemplo, juega a que tiene una oficina y llama con un auricular con cable a los n&uacute;meros de sus familiares. Tambi&eacute;n hace de encuestador o de recepcionista de hotel y siempre tiene otros accesorios, como hojas o sellos, para poder desarrollar su papel. Para &eacute;l, hablar de viva voz a trav&eacute;s de un aparato es una ficci&oacute;n, como ha visto en series o pel&iacute;culas. Todav&iacute;a no tiene celular propio, pero, en caso de tenerlo, tampoco lo usar&iacute;a para llamar: la &uacute;nica v&iacute;a para comunicarse por voz con sus amigos, m&aacute;s all&aacute; de hacerlo de forma presencial, es cuando juegan a la videoconsola online. Y no hablan de sus cosas, sino de lo que sucede en la pantalla.
    </p><p class="article-text">
        La propia Vanessa (48 a&ntilde;os) reconoce que le da mucha pereza hablar por tel&eacute;fono y que casi no llama ni a su propia progenitora, de ah&iacute; que su hijo identifique las conversaciones telef&oacute;nicas con el pasado. Ella no se siente aislada ni cree que, de esta manera, cuide menos a quienes quiere, porque mantiene un contacto constante a trav&eacute;s de mensajes de texto. Es solo una cuesti&oacute;n de preferencias a la hora de elegir una herramienta u otra. A Tania, que se define como introvertida, la posibilidad de relacionarse sin tener que llamar le supuso un alivio. &ldquo;Me incomoda hablar por tel&eacute;fono, si no le veo la cara al otro me resulta raro&rdquo;, declara. Por eso tampoco hace videollamadas ni env&iacute;a demasiados audios, porque &ldquo;es como hablar sola y tampoco hablo sola&rdquo;. Las pocas veces que habla por tel&eacute;fono necesita hacerlo en un lugar con pocos est&iacute;mulos externos, porque, si no, pierde la atenci&oacute;n de la conversaci&oacute;n. Eso le supone &ldquo;hacer un esfuerzo grand&iacute;simo, y luego me agoto mentalmente&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La ansiedad que provoca recibir una llamada telef&oacute;nica entre la generaci&oacute;n Z y los <em>millennials</em> es un tema del que se habl&oacute; en profundidad. Se considera un m&eacute;todo invasivo, inc&oacute;modo y poco efectivo en cuestiones de gesti&oacute;n del tiempo. Seg&uacute;n una encuesta de la plataforma <a href="https://www.bankmycell.com/blog/why-millennials-ignore-calls#data" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Bankmycell</a>, los entrevistados consideran que no se sabe cu&aacute;nto va a durar una llamada y prefieren m&eacute;todos m&aacute;s r&aacute;pidos. Sin embargo, en ocasiones, escribir un texto o grabar una nota de voz puede durar lo mismo que una llamada o incluso m&aacute;s. La broma de &lsquo;esta reuni&oacute;n podr&iacute;a haber sido un mail&rsquo; se puede aplicar a &lsquo;este audio podr&iacute;a haber sido una llamada&rsquo;. De hecho, muchas personas incluyen un chascarrillo del tipo &lsquo;aqu&iacute; va mi podcast&rsquo; cuando graban una nota de voz de varios minutos.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El único detonante para telefonear a amigos que viven aquí es un chisme o que haya pasado algo &#039;heavy&#039; y no podamos encontrarnos ese día, que suele ser lo habitual</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Eva</span>
                                        <span>—</span> 43 años
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, para eliminar o suavizar esa sensaci&oacute;n de intrusi&oacute;n de la llamada, existe la posibilidad de concertar una cita previa cuando se quiere tener una charla larga o sin l&iacute;mite de tiempo. Por ejemplo, Bego&ntilde;a (46 a&ntilde;os) siempre se manda un mensaje con la amiga con la que m&aacute;s habla por tel&eacute;fono para saber si est&aacute; disponible. Prefieren este m&eacute;todo porque as&iacute; &ldquo;hablamos m&aacute;s de seguido&rdquo;. Clara (29 a&ntilde;os) tambi&eacute;n utiliza este sistema con las personas a las que llama, que en su caso cada vez son m&aacute;s. Sus interlocutores se encuentran en un abanico de edad que va de los 25 a los 45 a&ntilde;os: &ldquo;Estamos un poco quemados de chatear y de pantallas. Dir&iacute;a, adem&aacute;s, que mis amigos m&aacute;s j&oacute;venes son los que m&aacute;s lo est&aacute;n&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Bajaron las llamadas o aumentaron los audios?</h2><p class="article-text">
        La percepci&oacute;n de Ana (36 a&ntilde;os) es que esos audios son los principales sustitutos de la conversaci&oacute;n telef&oacute;nica y empeoraron la comunicaci&oacute;n: &ldquo;Los dejo sin contestar la mitad de las veces o viceversa&rdquo;, sostiene, y a&ntilde;ade que extra&ntilde;a hablar con sus amigas mientras realiza labores dom&eacute;sticas como &ldquo;flavar los platos o limpiar la casa. Ahora escucho podcasts&rdquo;. Eva (43 a&ntilde;os) se comunica con sus conocidos por texto, audio de WhatsApp o llamada telef&oacute;nica, aunque reconoce que esta &uacute;ltima v&iacute;a est&aacute; en descenso. &ldquo;Sobre todo llamo a amigos que no viven en la ciudad, pero, cuando ocurre, tenemos caf&eacute;s telef&oacute;nicos de al menos una hora&rdquo;, comenta, y matiza: &ldquo;El &uacute;nico detonante para telefonear a amigos que viven aqu&iacute; es un chisme o que haya pasado algo<em> heavy</em> y no podamos encontrarnos ese d&iacute;a, que suele ser lo habitual&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Pero, aunque a primera vista parece que la llamada telef&oacute;nica est&aacute; de capa ca&iacute;da, los <a href="https://data.cnmc.es/panel-de-hogares/conjuntos-de-datos/estadisticas-panel-de-hogares" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">datos recogidos</a> por la Comisi&oacute;n Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) no son tan contundentes. Aunque los m&aacute;s j&oacute;venes (16-24 a&ntilde;os) ampliaron sus v&iacute;as comunicativas as&iacute;ncronas con mensajes de texto, audios y otras formas de comunicaci&oacute;n, esto no significa necesariamente que hayan dejado de llamar. Ahora hay m&aacute;s opciones y una conversaci&oacute;n puede empezar con un mensaje de texto, seguir con un audio de voz y terminar con una llamada de celular. El estudio tiene una matizaci&oacute;n importante: las conclusiones se extraen de la medici&oacute;n de los minutos de llamadas de los operadores, as&iacute; que las llamadas de una hora de Eva pueden compensar el declive de las conversaciones sincr&oacute;nicas por voz de Ana.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Las generaciones millennial y Z utilizan de forma más activa la mensajería y son los mayores quienes mantienen las cifras más altas de llamadas de voz</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Por otro lado, una encuesta realizada por <a href="https://yougov.com/en-gb/articles/54490-how-brits-communicate-in-2026-messaging-dominates-while-ai-use-is-emerging" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">YouGov</a> en Reino Unido informa de que<strong> </strong>las generaciones <em>millennial</em> y Z utilizan de forma m&aacute;s activa la mensajer&iacute;a y son los mayores quienes mantienen las cifras m&aacute;s altas de llamadas de voz. Un ejemplo es el de Marcos (32 a&ntilde;os), que declara que no dej&oacute; las llamadas puntuales con sus amigos. Nunca tuvieron costumbre de utilizar el tel&eacute;fono de esa forma: &ldquo;Desde el principio hablamos por Messenger y luego por WhatsApp&rdquo;. S&iacute; utiliza la comunicaci&oacute;n de voz as&iacute;ncrona mediante audios muy largos que tanto envi&oacute; como recibi&oacute;.
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Es mejor la comunicaci&oacute;n v&iacute;a llamada telef&oacute;nica?</h2><p class="article-text">
        Ricardo (42 a&ntilde;os) considera que la llamada telef&oacute;nica es la v&iacute;a principal para conservar una buena relaci&oacute;n con sus amigos de toda la vida. Aunque tambi&eacute;n utilizan los mensajes de texto o las notas de audio para comentar algo espec&iacute;fico, mantener conversaciones sincr&oacute;nicas &ldquo;es insustituible&rdquo;. El audio le resulta pr&aacute;ctico para comentar un tema en concreto que quiz&aacute; necesite &ldquo;varias escuchas&rdquo;, pero con la llamada &ldquo;es cuando se sacan temas conflictivos y se habla de verdad. Dir&iacute;a que incluso invita m&aacute;s a la conversaci&oacute;n profunda que la t&iacute;pica visita de cortes&iacute;a&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ferran Lalueza, profesor de comunicaci&oacute;n en la Universidad Oberta de Catalunya (UOC), opina que no se puede afirmar que el m&eacute;todo de comunicaci&oacute;n tradicional sea mejor que los m&aacute;s recientes, sino que cada uno tiene sus ventajas y desventajas. &ldquo;La gente m&aacute;s joven opta t&iacute;picamente por enviar un audio o un texto de tal manera que la persona que lo recibe pueda contestar cuando le resulte m&aacute;s conveniente, lo cual no deja de ser pr&aacute;ctico y de alg&uacute;n modo tambi&eacute;n permite mantener el control absoluto sobre la din&aacute;mica de la conversaci&oacute;n&rdquo;, observa. De esa forma, se puede corregir el texto o volver a grabar el audio antes de enviarlo si no se qued&oacute; conforme con la primera versi&oacute;n, por lo que, desde un punto de vista pr&aacute;ctico, &ldquo;su ventaja es incontestable&rdquo;. La cara B de este m&eacute;todo es que se pierde esa espontaneidad de la que hablaba Ricardo, que permite mostrarse tal y como uno es.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">A la hora de tolerar un desacuerdo o una crítica, en persona podés gestionarlo de una manera u otra. Pero en diferido, si no tenés buena gestión (...), puede repercutir en la capacidad de desenvolverse en lo social</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Patricia Lodeiro y Alba López Cabello</span>
                                        <span>—</span> psicólogas
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Patricia Lodeiro y Alba L&oacute;pez Cabello, del centro de <a href="https://www.psicologiacaip.com/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">psicolog&iacute;a</a> CAIP, coinciden en gran parte con Ferran Lalueza, pero inciden en que una gran desventaja es la p&eacute;rdida de oportunidades para desarrollar habilidades comunicativas. Ellas comentan que cada vez se encuentran con m&aacute;s personas en terapia que tienen dificultades a la hora de conectar y relacionarse. &ldquo;Pese a que puedan estar muy conectados a nivel de redes, por ejemplo, se encuentran muy solos&rdquo;, afirman. Adem&aacute;s, la costumbre de tener cada vez m&aacute;s conversaciones asincr&oacute;nicas se retroalimenta y es f&aacute;cil acomodarse a esa distancia, que luego se hace patente en la socializaci&oacute;n en persona. &ldquo;Por ejemplo, a la hora de tolerar un desacuerdo o una cr&iacute;tica, en persona pod&eacute;s gestionarlo de una manera u otra. Pero en diferido, si no ten&eacute;s buena gesti&oacute;n pod&eacute;s estar enojado y a lo mejor mandar un mensaje diplom&aacute;tico cuando se te haya pasado, pero a lo mejor no lo contest&aacute;s y evit&aacute;s conflictos, lo que puede repercutir en la capacidad de desenvolverse en lo social&rdquo;, detallan.
    </p><p class="article-text">
        En cuanto al papel de la edad en la manera de utilizar estas herramientas, no consideran que puedan dar una respuesta determinante, porque son varios los factores que intervienen, como la personalidad o el funcionamiento. &ldquo;Las nuevas tecnolog&iacute;as podr&iacute;an haber supuesto un avance en la capacidad de integraci&oacute;n de algunas personas que no crecieron con ellas y que antes ten&iacute;an dificultades para comunicarse&rdquo;, puntualizan, &ldquo;mientras que para los nativos digitales es diferente desde el principio&rdquo;. No puede afirmarse con contundencia qu&eacute; m&eacute;todo es mejor o peor, pero la balanza parece inclinarse un poco hacia la perspectiva de Ricardo: &ldquo;Por su propia naturaleza, el mensaje o el audio no invita a ser espont&aacute;neo o a divagar como la llamada. Y, si no pod&eacute;s ser espont&aacute;neo y divagar con tus amigos, &iquest;con qui&eacute;n lo vas a hacer?&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carmen López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/audio-haber-sido-llamada-telefonazo-amigos-peligro-extincion_1_13522172.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 19 Sep 2026 03:01:37 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/60b9ff97-3549-4dc9-8504-e92b28519bab_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x595y190.jpg" length="142193" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/60b9ff97-3549-4dc9-8504-e92b28519bab_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x595y190.jpg" type="image/jpeg" fileSize="142193" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[De los amigos que ya no se llaman al riesgo de 'hablar' solo por audios: “Me resulta raro”]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/60b9ff97-3549-4dc9-8504-e92b28519bab_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x595y190.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Relaciones,Comunicación]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Existe la dieta de la eterna juventud?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/existe-dieta-eterna-juventud_129_13520964.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8e959f1f-2b41-4068-8e47-180a48772ee5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Existe la dieta de la eterna juventud?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Ni los suplementos, ni los superalimentos ni las dietas extremas. No hay fórmulas mágicas, pero sí la certeza científica de que ciertos patrones de alimentación se relacionan con una vida más larga y saludable.</p></div><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/fdbd7e14-b56f-472e-8663-adaae341ad62_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/fdbd7e14-b56f-472e-8663-adaae341ad62_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/fdbd7e14-b56f-472e-8663-adaae341ad62_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/fdbd7e14-b56f-472e-8663-adaae341ad62_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/fdbd7e14-b56f-472e-8663-adaae341ad62_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/fdbd7e14-b56f-472e-8663-adaae341ad62_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/fdbd7e14-b56f-472e-8663-adaae341ad62_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Dieta y sistema digestivo."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Dieta y sistema digestivo.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        A lo largo de la historia, la humanidad persigui&oacute; <strong>un sue&ntilde;o: vivir m&aacute;s</strong>. Desde los alquimistas medievales que buscaban la piedra filosofal hasta los fantoches modernos que prometen &ldquo;elixires de juventud&rdquo; en botellas brillantes, la idea de que la alimentaci&oacute;n pod&iacute;a ser la llave de la longevidad acompa&ntilde;&oacute; a la especie humana desde que vio que no comer mataba. En realidad, <strong>nuestros antepasados no ten&iacute;an ni idea de nutrici&oacute;n</strong>, y no les quedaba otra que buscar patrones: los pueblos que ten&iacute;an dietas m&aacute;s variadas, con consumo de frutas, verduras, yogur, pescado o cereales integrales, parec&iacute;an vivir un poco m&aacute;s y enfermar menos que quienes no segu&iacute;an esas dietas. 
    </p><p class="article-text">
        Con el paso del tiempo, los avances cient&iacute;ficos transformaron esas intuiciones en conocimiento consiguiendo, adem&aacute;s, aumentar nuestra esperanza de vida. Pero ojo: <strong>vivir m&aacute;s no significa vivir mejor</strong>, ese es el reto al que nos enfrentamos ahora. Ah&iacute; es donde la nutrici&oacute;n y los h&aacute;bitos de vida salen a jugar. <strong>Comer durante m&aacute;s a&ntilde;os no sirve si esos a&ntilde;os vienen acompa&ntilde;ados de diabetes, hipertensi&oacute;n o enfermedades cardiovasculares</strong>. Hemos pasado de morir por no comer a morir por comer (lo que no deber&iacute;amos). De aqu&iacute; sale la gran pregunta: <strong>&iquest;qu&eacute; debemos comer, qu&eacute; h&aacute;bitos adoptar y, sobre todo, qu&eacute; errores evitar?</strong>
    </p><h2 class="article-text">Lo que no tiene sentido </h2><p class="article-text">
        Antes de hablar de lo que funciona, hagamos <strong>un repaso a lo que no funciona o directamente es un error</strong>. La industria del bienestar (&ldquo;bien-est&aacute;&rdquo; quien gana dinero con ello, no t&uacute;) nos vendi&oacute; de todo: desde superalimentos m&aacute;gicos hasta dietas extremas que prometen d&eacute;tox y rejuvenecimiento. La ciencia, por su parte, fue clara: <strong>no existen alimentos que hagan milagros</strong>. Pero esto vende poco y deja de &ldquo;bien-estar&rdquo; quien quiere ganar m&aacute;s dinero mintiendo y lo consiguen con productos como estos. 
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li><strong>Suplementos milagrosos</strong>. Met&eacute; en c&aacute;psulas lo que se te ocurra, pon&eacute; un buen nombre, &iquest;el precio? Al kg de tinta de impresora o sangre de unicornio, lo que tengas m&aacute;s a mano. Col&aacute;geno, antioxidantes o extractos de hierbas, vitaminas, minerales&hellip; promete antienvejecimiento, paga a un influencer y listo. Sin embargo, la evidencia cient&iacute;fica es d&eacute;bil. <strong>La nutrici&oacute;n no funciona en suplementos sino en alimentos</strong>. Los <strong>antioxidantes en pastilla no tienen el efecto de los presentes en frutas</strong>. Adem&aacute;s, muchos compuestos (como el betacaroteno, por ejemplo), no funcionan igual en alimentos que en suplementos. De hecho, como suplemento, en exceso puede ser t&oacute;xico. O el omega-3, que en alimentos es estupendo y en suplemento&hellip; nada de nada. </li>
                                    <li><strong>Dietas extremas y restrictivas</strong>. Dietas muy bajas en calor&iacute;as o carn&iacute;voras totales (aqu&iacute; ponle un &ldquo;paleo&rdquo; como si quisi&eacute;ramos disimular que en el paleol&iacute;tico se com&iacute;an insectos, ra&iacute;ces y alguna que otra carne podrida) pueden parecer atractivas, pero carecen de evidencia robusta a largo plazo. La restricci&oacute;n cal&oacute;rica ligera s&iacute; mostr&oacute; efectos positivos en longevidad en modelos animales y estudios epidemiol&oacute;gicos, pero <strong>eliminar grupos enteros de alimentos puede provocar deficiencias y enfermedades</strong>. No, la dieta del alcaucil nunca funcion&oacute;. </li>
                                    <li><strong>D&eacute;tox y jugos milagrosos</strong>. H&iacute;gado, pulmones y ri&ntilde;ones ya hacen su trabajo limpiando nuestro cuerpo. Tomar batiditos verdes con promesas de &ldquo;limpieza&rdquo; es, en el mejor de los casos, un placebo caro, una tortura innecesaria y un efecto rebote indeseado. El h&iacute;gado no es un filtro que haya que cambiar. <strong>La nutrici&oacute;n es qu&iacute;mica</strong>. S&iacute;, qu&iacute;mica. </li>
                                    <li><strong>El mito del &ldquo;superalimento &uacute;nico&rdquo;</strong>. No hay una fruta, semilla o alga que por s&iacute; sola nos haga m&aacute;s longevos. <strong>La longevidad viene de la constancia y del h&aacute;bito de alimentaci&oacute;n, no de un ingrediente estrella</strong>. Y si hubiera uno, ser&iacute;an las legumbres. Pero claro, las &ldquo;bayas de nos&eacute;qui&eacute;n&rdquo; tienen m&aacute;s marketing que unas lentejas. Vaya usted a saber por qu&eacute;. &ldquo;El secreto de la longevidad en su tarro de alubias&rdquo;, qui&eacute;n lo dir&iacute;a. </li>
                            </ul>
            </div><h2 class="article-text">Lo que s&iacute; favorece la longevidad: ciencia y sentido com&uacute;n<strong> </strong></h2><p class="article-text">
        La buena noticia es que <strong>la ciencia identific&oacute; patrones de alimentaci&oacute;n y h&aacute;bitos de vida que s&iacute; se relacionan con una vida m&aacute;s larga y saludable</strong>. Ya los griegos nos daban una pista (con lo que nos gustan las cosas milenarias y de esto ni caso). <strong>Dieta</strong>, viene de &ldquo;d&iacute;aita&rdquo;, que no significaba solo centrarse en los alimentos, sino en <strong>una forma integral de vivir</strong>. El t&eacute;rmino <strong>engloba la alimentaci&oacute;n, pero tambi&eacute;n el ejercicio f&iacute;sico, el descanso, la higiene y los h&aacute;bitos cotidianos</strong>. Hip&oacute;crates y otros m&eacute;dicos entend&iacute;an <strong>la dieta como una herramienta para mantener el equilibrio del cuerpo y prevenir la enfermedad</strong>. Y desde ah&iacute;, la evidencia posterior estuvo siempre de su lado. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Dietas basadas en plantas, pero sin extremismos.</strong> Los estudios de poblaciones longevas, como los habitantes de Okinawa en Jap&oacute;n o los de Cerde&ntilde;a en Italia, muestran que <strong>las personas que viven m&aacute;s y disfrutan de mejor salud consumen predominantemente alimentos vegetales: frutas, verduras, legumbres, cereales integrales y frutos secos</strong>. <strong>No se trata de ser vegano ni mucho menos</strong> (eso es una elecci&oacute;n que va m&aacute;s all&aacute;), sino de <strong>priorizar los alimentos frescos y m&iacute;nimamente procesados</strong>. 
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li><strong>Legumbres</strong>: ricas en prote&iacute;nas de calidad, fibra y micronutrientes. Todo lo bueno, lo tienen. </li>
                                    <li><strong>Frutas y verduras</strong>: aportan antioxidantes y compuestos bioactivos que ayudan a la reparaci&oacute;n celular y regulaci&oacute;n metab&oacute;lica. </li>
                                    <li><strong>Frutos secos</strong>: aportan grasas saludables (omega-3 y omega-6), vitaminas y minerales, con evidencia de reducci&oacute;n de mortalidad por enfermedad cardiovascular. </li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        <strong>Grasas y az&uacute;car, la confusi&oacute;n que llev&oacute; a la obesidad</strong>. Olvid&aacute; la idea de que todas las grasas son malas. Prest&aacute; atenci&oacute;n al tipo de grasa que est&aacute;s tomando y a la combinaci&oacute;n con otros malos h&aacute;bitos. <strong>El patr&oacute;n de alimentaci&oacute;n mediterr&aacute;neo, rico en aceite de oliva, pescado, frutos secos y limitado en carne roja, se asocia con menor mortalidad y a una mejor salud cardiovascular</strong>. 
    </p><p class="article-text">
        El <strong>az&uacute;car agregado</strong> (se llame como se llame: panela, agave, miel) es uno de los peores enemigos de la longevidad: <strong>contribuye a la obesidad, resistencia a la insulina, inflamaci&oacute;n cr&oacute;nica y enfermedades metab&oacute;licas</strong>. 
    </p><p class="article-text">
        La evidencia cient&iacute;fica hace tiempo que nos demostr&oacute; que <strong>eliminar az&uacute;cares a&ntilde;adidos es un paso firme hacia la longevidad</strong>. Hace unos a&ntilde;os, las Autoridades Europeas de Seguridad Alimentaria dejaron claro que no hay cantidad de az&uacute;car por debajo de la cual no haya ning&uacute;n efecto nocivo, desde la caries a la diabetes seg&uacute;n sea la dosis y el tiempo de exposici&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Comer en plato peque&ntilde;o</strong>. Comer en exceso es un error cl&aacute;sico. <strong>La restricci&oacute;n cal&oacute;rica ligera, sin locuras, demostr&oacute; en modelos animales y algunos estudios humanos efectos positivos en longevidad y en la prevenci&oacute;n de enfermedades cr&oacute;nicas</strong>. Esto <strong>no significa pasar hambre</strong>, sino <strong>ajustar la ingesta a las necesidades reales y evitar esos picoteos constantes</strong> que casi siempre son de alimentos ultraprocesados. Qu&eacute; casualidad, ya ves. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Agua, l&iacute;quido de la (larga) vida</strong>. Aunque el agua no es m&aacute;gica, <strong>la deshidrataci&oacute;n cr&oacute;nica aumenta el riesgo de problemas renales y cardiovasculares</strong>. Beber agua frecuentemente y mantener una correcta hidrataci&oacute;n con frutas, caldos, etc., ayuda a poder mantener los &oacute;rganos funcionando de manera &oacute;ptima durante m&aacute;s a&ntilde;os. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Movimiento constante y ejercicio regular.</strong> No es estrictamente &ldquo;alimentaci&oacute;n&rdquo;, pero si lo dice Hip&oacute;crates y lo ratifica la ciencia, hay que contarlo porque es importante: <strong>el ejercicio modera la inflamaci&oacute;n, mejora la sensibilidad a la insulina, fortalece huesos y m&uacute;sculos y ayuda a mantener un peso saludable</strong>. Caminar 30 minutos al d&iacute;a, hacer fuerza dos-tres veces por semana y mantener actividad f&iacute;sica regular <strong>es m&aacute;s efectivo</strong> que cualquier suplemento antiedad, m&aacute;s barato y adem&aacute;s mejora la salud mental. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Microbiota, la longevidad empieza con las bacterias</strong>. Si dedic&aacute;ramos un siglo a cada descubrimiento de salud, el XXI ser&iacute;a para la microbiota. Ahora sabemos que <strong>la salud intestinal est&aacute; directamente relacionada con la longevidad</strong>. Los <a href="https://www.eldiarioar.com/temas/probioticos/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">probi&oacute;ticos</a> son microorganismos vivos que ayudan a reforzar y equilibrar la microbiota intestinal (como los que encontramos en el yogur o los fermentados), mientras que los <a href="https://www.eldiarioar.com/temas/prebioticos/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">prebi&oacute;ticos</a> act&uacute;an como alimento para esas bacterias beneficiosas (como cuando consumimos fibra y legumbres). <strong>Su consumo conjunto favorece una mayor diversidad y estabilidad microbiana que se relaciona con un envejecimiento m&aacute;s saludable y una mayor longevidad</strong>. Cuanto m&aacute;s sabemos, m&aacute;s comprendemos lo importante que es. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>H&aacute;bitos sociales</strong>. Si algo tenemos claro, es que en la ciencia sobre longevidad la alimentaci&oacute;n es s&oacute;lo una pieza del puzzle. El <strong>apoyo social</strong>, la <strong>gesti&oacute;n del estr&eacute;s</strong>, la <strong>actividad cognitiva</strong> y la <strong>satisfacci&oacute;n personal</strong> impactan directamente en nuestra esperanza de vida. <strong>Comer solo frente a la televisi&oacute;n, aunque la comida sea saludable, no tiene el mismo efecto que compartir la comida con amigos o familia</strong>. 
    </p><h2 class="article-text">H&aacute;bitos que&hellip; acortan la vida </h2><p class="article-text">
        Ahora que sabemos qu&eacute; es lo que funciona, es necesario <strong>hablar de los errores que solemos cometer y que pueden empeorar nuestro envejecimiento</strong> (en el mejor de los casos): 
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li><strong>Ultraprocesados</strong>. Alto contenido en grasas insanas, az&uacute;car y sal, baja calidad nutricional. El consumo frecuente est&aacute; asociado a las enfermedades cardiovasculares, la diabetes tipo 2 y la obesidad. </li>
                                    <li><strong>Alcohol.</strong> Incluso en cantidades moderadas mostr&oacute; efectos negativos sobre ciertos marcadores de salud a largo plazo, especialmente en el h&iacute;gado y en el riesgo de c&aacute;ncer. De nuevo: no hay dosis segura de alcohol. Ocurre lo mismo con otras drogas como el tabaco, pero al menos con ellas no hay dudas de que no son un alimento. </li>
                                    <li><strong>No dormir lo suficiente</strong>. La alimentaci&oacute;n y el descanso siempre van de la mano. Comer mal y dormir poco es una combinaci&oacute;n explosiva que acelera el envejecimiento, la inflamaci&oacute;n y el riesgo cardiovascular. </li>
                            </ul>
            </div><h2 class="article-text">La importancia de la seguridad alimentaria en la longevidad </h2><p class="article-text">
        La seguridad alimentaria fue un pilar fundamental para la mejora de la esperanza de vida. Gracias a la <strong>pasteurizaci&oacute;n</strong>, la <strong>refrigeraci&oacute;n</strong>, el <strong>control de contaminantes</strong> y la normativa sobre <strong>higiene</strong>, hemos reducido enfermedades infecciosas que en siglos pasados acortaban la vida de manera dram&aacute;tica. <strong>Comer bien no sirve de nada si el alimento est&aacute; contaminado</strong>. Ejemplo son la salmonelosis o la listeriosis: aunque tu dieta est&eacute; siendo impecable, una infecci&oacute;n alimentaria grave puede impactar en la mortalidad y calidad de vida. La nutrici&oacute;n y la seguridad alimentaria son dos caras de la misma moneda: sin higiene y control de contaminantes, la longevidad se reduce, aunque la dieta sea perfecta. 
    </p><p class="article-text">
        A d&iacute;a de hoy, comemos m&aacute;s seguro que en toda la historia de la humanidad (ahora el reto es elegir lo sano). 
    </p><h2 class="article-text">Alimentaci&oacute;n al servicio de la longevidad </h2><p class="article-text">
        En realidad, la longevidad es un mosaico donde cada pieza del dibujo importa: <strong>nutrici&oacute;n, actividad f&iacute;sica, relaciones sociales, sue&ntilde;o, manejo del estr&eacute;s y seguridad alimentaria</strong>. Los &ldquo;secretos&rdquo; que realmente s&iacute; funcionan no son m&aacute;gicos, se conocen desde hace d&eacute;cadas y est&aacute;n respaldados por evidencia cient&iacute;fica robusta. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Evitar los malos h&aacute;bitos es tan importante como elegir bien lo que comemos</strong>. La ciencia nos dice que &ldquo;solo&rdquo; necesitamos coherencia y sentido com&uacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Alimentarse bien no es ni deber&iacute;a ser cuesti&oacute;n de modas. En realidad, <strong>comer es como el propio acto de vivir</strong>: paso a paso, constante y seguro para llegar lejos y mientras, disfrutar del camino todo lo que se pueda. 
    </p><h2 class="article-text">Libros que te pueden ayudar</h2><p class="article-text">
        <strong>&lsquo;Rejuvenece comiendo&rsquo;</strong>. Mar&iacute;a Jos&eacute; Cachafeiroz. La nutrici&oacute;n influye en el envejecimiento, no solo est&eacute;tico sino fisiol&oacute;gico. Cachafeiro analiza procesos biol&oacute;gicos como inflamaci&oacute;n, glicaci&oacute;n, microbiota intestinal y restricci&oacute;n cal&oacute;rica/ayuno intermitente. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&lsquo;La ciencia de la longevidad&rsquo;</strong>. Dr. Jos&eacute; Vi&ntilde;a. Explica, bas&aacute;ndose en estudios cient&iacute;ficos, c&oacute;mo adoptar h&aacute;bitos saludables (incluida la nutrici&oacute;n) para ayudar a contrarrestar el envejecimiento y vivir m&aacute;s a&ntilde;os con salud.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&lsquo;Microbiota. Los microbios de tu organismo&rsquo;</strong>. Ignacio L&oacute;pez-Go&ntilde;i. Divulgaci&oacute;n cient&iacute;fica accesible y rigurosa sobre la microbiota, es decir, el conjunto de microorganismos que viven en y sobre nuestro cuerpo, especialmente en el intestino. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&lsquo;Crecer sin envejecer (o casi)&rsquo;</strong>. Tamara Pazos. Aborda c&oacute;mo influyen los factores ambientales, sociales, h&aacute;bitos y estilo de vida en el envejecimiento (alimentaci&oacute;n, ejercicio, descanso, relaciones sociales y entorno urbano). Explica por qu&eacute; envejecemos y c&oacute;mo podemos influir positivamente en nuestra salud. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&lsquo;M&aacute;s vegetales, menos animales&rsquo;</strong>. Julio Basulto y Juanjo C&aacute;ceres. Se apoya en estudios cient&iacute;ficos que muestran c&oacute;mo un mayor consumo de alimentos vegetales y menor de ultraprocesados y productos animales poco saludables se correlaciona con mejor salud y menor mortalidad por enfermedades cr&oacute;nicas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gemma del Caño]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/existe-dieta-eterna-juventud_129_13520964.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 18 Sep 2026 12:39:25 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/8e959f1f-2b41-4068-8e47-180a48772ee5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="408325" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/8e959f1f-2b41-4068-8e47-180a48772ee5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="408325" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[¿Existe la dieta de la eterna juventud?]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/8e959f1f-2b41-4068-8e47-180a48772ee5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Salud,Nutrición,Alimentos,Alimentación,Longevidad,Vivir Mejor]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Casas para envejecer: cómo deben ser las viviendas del futuro]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/casas-envejecer-deben-viviendas-futuro_1_13517279.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c4264d68-9c3d-4f4b-af33-925d552ddba0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Casas para envejecer: cómo deben ser las viviendas del futuro"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La inmensa mayoría de las casas españolas no están preparadas para acompañar a quien las habita durante todo su recorrido vital.</p></div><p class="article-text">
        La gran mayor&iacute;a de las viviendas que habitamos se proyectaron pensando en un cuerpo joven, &aacute;gil y sano. Escalones a la entrada, ba&ntilde;eras a las que hay que ingresar con una pierna en alto, pasillos estrechos, cocinas altas, ba&ntilde;os diminutos. Ese cuerpo, sin embargo, no es el que vamos a tener durante toda la vida. Y Espa&ntilde;a, como el resto de Europa, envejece a gran velocidad. Seg&uacute;n las &uacute;ltimas <a href="https://www.ine.es/dyngs/INEbase/es/operacion.htm?c=Estadistica_C&amp;cid=1254736176953&amp;idp=1254735572981" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">proyecciones</a> del Instituto Nacional de Estad&iacute;stica (<a href="https://ine.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">INE</a>), publicadas en junio de 2026, el porcentaje de poblaci&oacute;n de 65 a&ntilde;os o m&aacute;s se sit&uacute;a actualmente en el 21,1% del total y, si se mantuvieran las tendencias demogr&aacute;ficas actuales, alcanzar&iacute;a el 30,9% en 2076.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; que, en menos de tres d&eacute;cadas, avanzamos hacia pa&iacute;ses en el que aproximadamente tres de cada diez personas tendr&aacute;n 65 a&ntilde;os o m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        En este contexto, la inmensa mayor&iacute;a de las casas espa&ntilde;olas no est&aacute;n preparadas para acompa&ntilde;ar a quien las habita durante todo su recorrido vital. Se sigue construyendo como si la movilidad, la fuerza y el equilibrio fueran constantes inamovibles, cuando en realidad son probablemente la parte m&aacute;s fr&aacute;gil y cambiante de nuestra biograf&iacute;a.
    </p><h2 class="article-text">El parque de vivienda accesible es min&uacute;sculo</h2><p class="article-text">
        Los <a href="https://www.cscae.com/index.php/cscae/areas-de-trabajo/observatorio-2030/8819-jornada-de-presentacion-del-documenta-sobre-accesibilidad-con-los-agentes-responsables-de-la-transformacion-de-nuestros-entornos" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">datos</a> que presenta el Observatorio 2030 del Consejo Superior de los Colegios de Arquitectos de Espa&ntilde;a (CSCAE) son contundentes: de los casi 26 millones de viviendas que hay en Espa&ntilde;a, solo el 0,6%, unas 154.800 viviendas, son universalmente accesibles. En paralelo, 1,8 millones de personas dependen de la ayuda de otras para poder salir a la calle. El Observatorio insiste en recordarnos que el 100% de la ciudadan&iacute;a necesit&oacute; o necesitar&aacute;, en alg&uacute;n momento de su vida, que su entorno sea accesible y cuente con dise&ntilde;o universal.
    </p><p class="article-text">
        La Gu&iacute;a de Accesibilidad Universal del Observatorio 2030 dedica una de sus l&iacute;neas de trabajo espec&iacute;ficamente al acceso a la vivienda, abordando la accesibilidad desde la escala m&aacute;s peque&ntilde;a, la del propio hogar, e incidiendo en la movilidad y el confort del interior de los edificios residenciales, tanto p&uacute;blicos como privados, para garantizar condiciones de vida &oacute;ptimas a quienes los ocupan. Entre sus objetivos figura fomentar la accesibilidad y la adaptaci&oacute;n de las viviendas a las condiciones de sus habitantes, as&iacute; como de las zonas comunes de los edificios, priorizando siempre la autonom&iacute;a de las personas.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">De los casi 26 millones de viviendas que hay en España, solo el 0,6%, unas 154.800 viviendas, son universalmente accesibles. En paralelo, 1,8 millones de personas dependen de la ayuda de otras para poder salir a la calle</p>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">Lo que dice la normativa (y por qu&eacute; no basta)</h2><p class="article-text">
        El C&oacute;digo T&eacute;cnico de la Edificaci&oacute;n (CTE) regula estas cuestiones en su Documento B&aacute;sico de Seguridad de Utilizaci&oacute;n y Accesibilidad (DB-SUA), que establece par&aacute;metros m&iacute;nimos como el contraste de color entre suelos, paredes, puertas y z&oacute;calos, un contraste de al menos 30 puntos de reflectancia lum&iacute;nica para facilitar la percepci&oacute;n del espacio o la exigencia de pavimentos no deslizantes tanto en mojado como en seco. Son medidas t&eacute;cnicas necesarias, pero pensadas sobre todo para minimizar riesgos puntuales. 
    </p><p class="article-text">
        El propio Ceapat (Centro de Referencia Estatal de Autonom&iacute;a Personal y Ayudas T&eacute;cnicas, dependiente del <a href="https://www.eldiario.es/temas/imserso/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Imserso</a>) advierte de que el cuarto de ba&ntilde;o es la zona m&aacute;s peligrosa de la casa, y recomienda dise&ntilde;arlo para evitar ca&iacute;das por resbalones o tropiezos, incorporando barras de apoyo donde sea necesario y una iluminaci&oacute;n suficiente, un m&iacute;nimo de 300 lux en toda la estancia.
    </p><p class="article-text">
        En 2022 el Ceapat public&oacute; el documento <em>Viviendas accesibles: adaptaci&oacute;n centrada en las personas. Ejemplos pr&aacute;cticos</em>, que recoge casos reales de asesoramiento a personas mayores y con discapacidad para adaptar sus hogares. Se trata de una serie de estudios t&eacute;cnicos nacidos de escuchar necesidades concretas y trabajar con profesionales de distintas disciplinas para eliminar barreras garantizando comodidad y seguridad. El hecho de que este tipo de gu&iacute;as existan, y de que buena parte de su contenido consista en recomendaciones de reforma a posteriori, es en s&iacute; mismo un s&iacute;ntoma de que estamos adaptando a la fuerza lo que quiz&aacute;s deber&iacute;amos haber previsto desde el proyecto.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Estamos adaptando a la fuerza lo que quizás deberíamos haber previsto desde el proyecto</p>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">Dise&ntilde;ar la vejez antes de que llegue</h2><p class="article-text">
        Ese cambio de perspectiva de adaptar una vivienda cuando aparece una necesidad a proyectarla asumiendo desde el principio que sus habitantes van a envejecer es lo que reclama <a href="https://www.envejezando.com/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">envejezANDO</a>, el proyecto desarrollado por la arquitecta Paz Mart&iacute;n Rodr&iacute;guez, cuyo objetivo es revalorizar, actualizar y hacer visible arquitect&oacute;nica y urban&iacute;sticamente el espacio que deber&iacute;a ocupar la vejez en nuestra sociedad. Este proyecto reivindica la dimensi&oacute;n intergeneracional de las soluciones. No se trata &uacute;nicamente de preguntarnos c&oacute;mo eliminamos una barrera cuando alguien ya no puede superarla, sino de incorporar el envejecimiento al proyecto arquitect&oacute;nico desde el principio. La vejez deja as&iacute; de entenderse como una anomal&iacute;a que obliga a modificar la arquitectura y pasa a formar parte de aquello que la propia arquitectura debe prever.
    </p><p class="article-text">
        La diferencia entre pensar la accesibilidad desde el primer boceto y a&ntilde;adirla despu&eacute;s es, sobre todo, una diferencia de coste, de dignidad y de tiempo. Un ascensor previsto en la fase de proyecto es una partida m&aacute;s del presupuesto, instalarlo despu&eacute;s, cuando ya hay estructura construida, es una obra mayor que muchas comunidades de vecinos no pueden o no quieren afrontar. Lo mismo ocurre con accesos sin escalones, con puertas y pasillos suficientemente anchos para una silla de ruedas o un andador, o con ba&ntilde;os &ldquo;preparados para adaptarse&rdquo;: no hace falta instalar desde el primer d&iacute;a una ducha a ras de suelo con barras de apoyo, pero s&iacute; dejar el desag&uuml;e, la impermeabilizaci&oacute;n y el refuerzo de pared listos para que ese cambio sea, el d&iacute;a que haga falta, una reforma menor y no una obra estructural.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9240f7e9-ef6c-404f-9e0c-54fc22a420b9_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9240f7e9-ef6c-404f-9e0c-54fc22a420b9_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9240f7e9-ef6c-404f-9e0c-54fc22a420b9_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9240f7e9-ef6c-404f-9e0c-54fc22a420b9_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9240f7e9-ef6c-404f-9e0c-54fc22a420b9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9240f7e9-ef6c-404f-9e0c-54fc22a420b9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/9240f7e9-ef6c-404f-9e0c-54fc22a420b9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Proyecto de 105 viviendas para personas mayores en Glòries (Barcelona), 2017. PERIS Y TORAL."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Proyecto de 105 viviendas para personas mayores en Glòries (Barcelona), 2017. PERIS Y TORAL.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Cuando se le pregunta qu&eacute; decisiones relativamente sencillas podr&iacute;an tomarse desde el dise&ntilde;o para evitar reformas complejas y costosas cuando aparezcan problemas de movilidad o dependencia, Mart&iacute;n Rodr&iacute;guez sit&uacute;a la respuesta en algo tan b&aacute;sico como las dimensiones y la distribuci&oacute;n: &ldquo;Desde mi perspectiva, se trata de un problema de dimensiones, de ser m&aacute;s generoso con ellas, y de peque&ntilde;os ajustes de distribuci&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La arquitecta pone como ejemplo los recorridos cotidianos dentro de la casa: &ldquo;Si todos los anchos de paso de puertas fuesen de serie de m&aacute;s de 80 cm, en el caso de tener la necesidad de utilizar una silla de ruedas para desplazarse, o la necesidad de hacerlo acompa&ntilde;ado, no habr&iacute;a que cambiarlas. Y lo mismo ocurre con los pasillos, cuya anchura de paso deber&iacute;a ser de 1,10 m como m&iacute;nimo, aunque lo mejor ser&iacute;a hacer <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/pasillo-muerto-vuelve-enfilade-cambiando-casas_1_10962568.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">viviendas sin pasillos</a> o con los m&iacute;nimos posibles&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Si todos los anchos de paso de puertas fuesen de serie de más de 80 cm, en el caso de tener la necesidad de utilizar una silla de ruedas para desplazarse, o la necesidad de hacerlo acompañado, no habría que cambiarlas</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Paz Martín Rodríguez</span>
                                        <span>—</span> arquitecta e impulsora de envejezANDO
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El ba&ntilde;o, uno de los espacios que m&aacute;s reformas concentra cuando aparece la dependencia, deber&iacute;a plantearse desde el origen con otra escala. &ldquo;Los ba&ntilde;os son otra asignatura pendiente, indica, estos deber&iacute;an ser generosos en sus dimensiones, m&aacute;s asimilables a una sala de ba&ntilde;o que a lo que conocemos hoy como aseos, con una buena iluminaci&oacute;n, a ser posible natural, y con espacio suficiente para sentarse en una silla o para asearse acompa&ntilde;ado&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La misma l&oacute;gica se extiende a la cocina. &ldquo;La cocina deber&iacute;a ser tambi&eacute;n una estancia m&aacute;s integrada en la zona de estar y comedor, bien iluminada y c&oacute;moda, con muebles bajos que permitan acceder a los enseres a una altura razonable, evitando alturas innecesarias&rdquo;. Y, en general, a todas las habitaciones: &ldquo;Imaginemos que vamos a pasar m&aacute;s tiempo en casa: deber&iacute;amos tener una muy buena iluminaci&oacute;n natural, con grandes ventanas para percibir el cambio de las estaciones y observar el exterior incluso sentados o tumbados&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Para Mart&iacute;n Rodr&iacute;guez, el objetivo no es convertir la vivienda en un espacio medicalizado, sino hacerla m&aacute;s f&aacute;cil de comprender y recorrer. La vivienda deber&iacute;a ser un lugar m&aacute;s seguro, entendible y l&oacute;gico, donde deambular deber&iacute;a ser sencillo y sin obst&aacute;culos, desniveles, escalones, etc. A ello a&ntilde;ade un elemento que suele quedar fuera de las discusiones estrictamente t&eacute;cnicas sobre accesibilidad: &ldquo;Me parece tambi&eacute;n imprescindible contar con una peque&ntilde;a terraza o balc&oacute;n para tener algo de vegetaci&oacute;n y poder salir a tomar el aire de manera segura&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El Ceapat ofrece ejemplos muy concretos de este modo de pensar. Recomienda manillas ergon&oacute;micas, de f&aacute;cil manipulaci&oacute;n y con colores que contrasten con las puertas para facilitar su localizaci&oacute;n, muebles c&oacute;modos y estables que puedan servir de apoyo, detectores de humo en todas las habitaciones y detectores de agua en ba&ntilde;o y cocina. Dentro de la vivienda, aconseja adem&aacute;s espacios di&aacute;fanos que faciliten la deambulaci&oacute;n y recomienda que desde el vest&iacute;bulo se tenga acceso visual al resto de las estancias para favorecer la orientaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Son decisiones peque&ntilde;as cuando se introducen a tiempo y potencialmente muy importantes cuando las capacidades f&iacute;sicas o cognitivas empiezan a cambiar.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a076b191-bea4-4b47-b2d8-6010684551a8_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a076b191-bea4-4b47-b2d8-6010684551a8_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a076b191-bea4-4b47-b2d8-6010684551a8_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a076b191-bea4-4b47-b2d8-6010684551a8_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a076b191-bea4-4b47-b2d8-6010684551a8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a076b191-bea4-4b47-b2d8-6010684551a8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/a076b191-bea4-4b47-b2d8-6010684551a8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=" Proyecto de 105 viviendas para personas mayores en Glòries (Barcelona), 2017. PERIS Y TORAL."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                 Proyecto de 105 viviendas para personas mayores en Glòries (Barcelona), 2017. PERIS Y TORAL.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text">Una casa que pueda cambiar con nosotros</h2><p class="article-text">
        La cocina accesible es otro de los puntos ciegos habituales del dise&ntilde;o residencial convencional. Encimeras a una &uacute;nica altura o armarios altos inalcanzables sin subirse a algo. El enfoque de dise&ntilde;o para todas las personas que defiende el Observatorio 2030 plantea que los espacios est&eacute;n pensados desde el origen para servir a la diversidad real de cuerpos y capacidades que va a tener una misma persona a lo largo de su vida.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Proyectar viviendas asumiendo que esa etapa se resolverá después con una reforma de emergencia o con el traslado a una residencia es una forma de arquitectura que ha dejado de mirar de frente a quienes van a habitar sus edificios</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La buena iluminaci&oacute;n, natural y artificial, cumple la funci&oacute;n de ayuda a mantener la orientaci&oacute;n espacial, reduce el riesgo de ca&iacute;das y facilita tareas cotidianas cuando la vista pierde agudeza. O la posibilidad de que una habitaci&oacute;n cambie de uso con el tiempo, de dormitorio infantil a despacho, de despacho a habitaci&oacute;n accesible en planta baja para cuando subir escaleras deje de ser viable. Esta es quiz&aacute;s la idea m&aacute;s subversiva de todas frente al modelo dominante, la de una vivienda que no se dise&ntilde;a para un momento fijo de la vida de sus ocupantes, sino para acompa&ntilde;arlos mientras esa vida se transforma.
    </p><h2 class="article-text">Vivir m&aacute;s a&ntilde;os no deber&iacute;a significar mudarse m&aacute;s veces</h2><p class="article-text">
        Si las proyecciones del INE se cumplen, dentro de treinta a&ntilde;os una parte muy sustancial de la poblaci&oacute;n espa&ntilde;ola va a vivir, como m&iacute;nimo, dos o tres d&eacute;cadas m&aacute;s all&aacute; de los 65 a&ntilde;os. Ese tiempo es, en muchos casos, una cuarta parte o m&aacute;s de toda la vida de una persona. Proyectar viviendas asumiendo que esa etapa se resolver&aacute; despu&eacute;s con una reforma de emergencia o con el traslado a una residencia es una forma de arquitectura que dej&oacute; de mirar de frente a quienes van a habitar sus edificios.
    </p><p class="article-text">
        Construir hoy pensando en el envejecimiento implica, simplemente, dejar de dar por sentado que la movilidad plena es el estado permanente del cuerpo humano. Un ascensor, una puerta m&aacute;s ancha, un ba&ntilde;o preparado para adaptarse o una habitaci&oacute;n capaz de cambiar de funci&oacute;n son la definici&oacute;n, actualizada, de lo que deber&iacute;a significar una vivienda verdaderamente habitable, para cualquier edad y durante todas las d&eacute;cadas que dure una vida.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Aurora Domínguez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/casas-envejecer-deben-viviendas-futuro_1_13517279.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 17 Sep 2026 10:23:24 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/c4264d68-9c3d-4f4b-af33-925d552ddba0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="1019308" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/c4264d68-9c3d-4f4b-af33-925d552ddba0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1019308" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Casas para envejecer: cómo deben ser las viviendas del futuro]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/c4264d68-9c3d-4f4b-af33-925d552ddba0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El psicólogo Andrés Galemiri, sobre el descanso inútil: “No a todo el mundo lo alivia irse de viaje dos semanas”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/psicologo-andres-galemiri-descanso-inutil-no-mundo-alivia-irse-viaje-semanas_1_13516242.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/48cd913e-176b-4673-9d3a-c626efcc0c20_16-9-aspect-ratio_default_0_x798y546.jpg" width="880" height="495" alt="El psicólogo Andrés Galemiri, sobre el descanso inútil: “No a todo el mundo lo alivia irse de viaje dos semanas”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El ‘descanso inútil’ no es un verdadero descanso, sino una salida de emergencia que en lugar de afrontar el problema busca refugio en actividades de bajo esfuerzo mental.</p></div><p class="article-text">
        Muchas veces hablamos de salud en t&eacute;rminos de nutrici&oacute;n, sue&ntilde;o y ejercicio, pero pocas veces le damos al descanso la importancia que merece. Solemos pensar en el descanso como algo que hacemos cuando terminamos el trabajo, cuando la casa ya est&aacute; limpia y ordenada o cuando por fin podemos dormir. En una sociedad que glorifica el sacrificio y la actividad constante, el descanso puede llegar a parecer un lujo. Pero sin &eacute;l, todo lo dem&aacute;s flaquea.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Solo cuando somos conscientes de la verdadera importancia del descanso podemos actuar. Pero muchas veces lo hacemos mal y solo conseguimos lo que se conoce como &lsquo;descanso in&uacute;til&rsquo;, es decir, cuando llegamos a una falsa relajaci&oacute;n con actividades que no hacen m&aacute;s que adormecer nuestra mente, pero no reparar el cansancio &mdash;pasar horas viendo videos cortos en el celular, ver un cap&iacute;tulo tras otro de nuestra serie favorita o estar recostados en el sof&aacute;, pero estamos pensando constantemente en todo el trabajo que tenemos pendiente&mdash;; o cuando nos sentimos culpables por no estar haciendo nada productivo.
    </p><p class="article-text">
        Y as&iacute;, nos levantamos al d&iacute;a siguiente pregunt&aacute;ndonos por qu&eacute; ese tiempo que pasamos sin &lsquo;hacer nada&rsquo;, en lugar de recargar nuestras bater&iacute;as, nos dej&oacute; m&aacute;s estresados que antes. Nos dimos cuenta de que el &lsquo;descanso in&uacute;til&rsquo;, no es un verdadero descanso. Es m&aacute;s bien una escapatoria, funciona como una salida de emergencia que busca nuestro cerebro cuando nos sentimos agobiados por el trabajo o las tareas del hogar. En lugar de afrontar la causa de nuestro cansancio, buscamos refugio en actividades de bajo esfuerzo mental. El problema es que, aunque no lo parezca, cuando recurrimos a las redes sociales o a ver series de televisi&oacute;n para desconectar, no permitimos que nuestro cerebro se relaje.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">No todos los descansos son iguales</h2><p class="article-text">
        El psic&oacute;logo <strong>Andr&eacute;s Galemiri</strong>, de <a href="https://www.prismapsicologia.es/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Prisma Psicolog&iacute;a</a>, destaca la importancia de distinguir el descanso mental del f&iacute;sico, dado que el primero es m&aacute;s complejo. &ldquo;Implica un sinn&uacute;mero de condiciones, algunas que podemos controlar y otras que no. Sabemos, por ejemplo, que las personas con depresi&oacute;n o mucha ansiedad se encuentran m&aacute;s cansadas, aunque no tengan mucha actividad, porque no tenemos un bot&oacute;n de encendido y apagado en nuestro aparato ps&iacute;quico: todo lo que arrastramos durante el a&ntilde;o no se evapora porque empiecen las vacaciones&rdquo;, admite el experto.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A la hora de elegir c&oacute;mo descansar, Galemiri apunta a que uno de los motivos por los que el descanso no es &uacute;til es porque solemos confundir descansar con estar quietos. Pero no todo el mundo necesita lo mismo para descansar. Por ejemplo, si nuestro cansancio es mental porque estudiamos o trabajamos en una pantalla, recostarnos a mirar el celular no servir&aacute;: necesitamos un descanso cognitivo, como pasear o cocinar. Si el cansancio es emocional, lo que m&aacute;s funcionar&aacute; ser&aacute; desconectar de las preocupaciones y estar con amigos, no aislarnos en casa. 
    </p><p class="article-text">
        El psic&oacute;logo sugiere as&iacute; que, antes de elegir c&oacute;mo lograr ese descanso &uacute;til, la pregunta que tendr&iacute;amos que hacernos ser&iacute;a &ldquo;&iquest;cu&aacute;les son las condiciones necesarias para que una persona pueda descansar? Hay personas que est&aacute;n agotadas debido a sus condiciones materiales; otras, a su estado de salud mental; otras, por el trabajo; otras, por sus relaciones pr&oacute;ximas; otras, por todo en general, y as&iacute; un largo etc&eacute;tera&rdquo;, afirma.
    </p><p class="article-text">
        Para que el descanso sea verdadero tiene que ser reparador. Y aqu&iacute; juega un papel clave la intenci&oacute;n. Elegimos recargar la mente o el cuerpo para poder retomar la vida con mayor claridad y energ&iacute;a. La evasi&oacute;n, en cambio, usa de forma tramposa el lenguaje del descanso pero esconde una especie de resistencia silenciosa, una renuncia a afrontar la realidad, lo que explicar&iacute;a por qu&eacute; despu&eacute;s de pasar horas &lsquo;descansando&rsquo; mientras consumimos videos en el celular, estamos m&aacute;s cansados. Lo que hacemos es adormecer el cerebro, no recargarlo.
    </p><h2 class="article-text">Los factores que &lsquo;destruyen&rsquo; un buen descanso</h2><p class="article-text">
        Aunque el consejo parece sencillo y f&aacute;cil (descansar cuando estamos cansados), en realidad no lo es tanto. Es probable que en m&aacute;s de una ocasi&oacute;n nos hayamos tomado un descanso y despu&eacute;s nos sintamos m&aacute;s agotados porque lo que parece descanso en realidad no lo es. Es una forma de evasi&oacute;n disfrazada de autocuidado.
    </p><p class="article-text">
        Detr&aacute;s habr&iacute;a que buscar varios factores que condicionar&iacute;an la posibilidad de descansar de forma adecuada, tanto un fin de semana como durante un periodo de vacaciones. Para Galemiri, tendr&iacute;amos que valorar aspectos sobre &ldquo;c&oacute;mo de cansados est&aacute;bamos antes de empezar el periodo de descanso, si logramos desconectar de las actividades laborales o permanecemos conectados &ndash;correos electr&oacute;nicos, grupos de WhatsApp, llamadas, aplicaciones&hellip;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n es importante tener en cuenta &ldquo;qu&eacute; carga mental y f&iacute;sica mantenemos durante las vacaciones, ya que no es lo mismo poder desconectar de la rutina diaria que tener que mantenerla porque se tienen hijos o personas al cuidado o porque no se dan las condiciones materiales que permiten tranquilizarse&rdquo;, admite el experto.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Otro factor que puede influir es el hecho de que, muchas veces intentamos descansar pero eso no significa que desaparezcan nuestras preocupaciones, &ldquo;como no saber de d&oacute;nde sacar el dinero para pagar el alquiler o la hipoteca o si estamos en una situaci&oacute;n que nos genera angustia&rdquo;, afirma Galemiri. Tener conflictos abiertos, como &ldquo;una conversaci&oacute;n pendiente sobre la situaci&oacute;n laboral, la subida del alquiler o sobre alguna cuesti&oacute;n m&eacute;dica tambi&eacute;n son aspectos que van a perjudicar el descanso&rdquo;, a&ntilde;ade el psic&oacute;logo
    </p><h2 class="article-text">Una sociedad de personas cansadas</h2><p class="article-text">
        Para Galemiri, la tesis del fil&oacute;sofo Byung-Chul Han sobre la &lsquo;sociedad del cansancio&rsquo; es perfecta para explicar por qu&eacute; nos cuesta tanto descansar: nosotros somos nuestros propios explotadores, es decir, nos presionamos bajo el lema &ldquo;nosotros podemos&rdquo;. &ldquo;Casi hemos perdido la posibilidad de jugar y hemos pasado a exigirnos ser un poco m&aacute;s, un poco mejores o alcanzar &lsquo;la mejor versi&oacute;n de uno mismo&rsquo;&rdquo;, afirma Galemiri.
    </p><p class="article-text">
        El experto recalca que &ldquo;hay ciertos cansancios que tampoco est&aacute;n tan mal. Si lo que nos gusta es ir al monte y nos vamos una semana, sin grandes exigencias, es probable que volvamos cansados f&iacute;sicamente, pero aun as&iacute; nos sentiremos preparados para volver a la rutina&rdquo;. Pero si convertimos unos d&iacute;as de descanso en exigencias, &ldquo;es muy probable que al tercer d&iacute;a de vuelta a la rutina sintamos que no hemos descansado lo suficiente&rdquo;, admite Galemiri.
    </p><h2 class="article-text">C&oacute;mo transformar el &lsquo;descanso in&uacute;til&rsquo; en descanso real</h2><p class="article-text">
        El primer paso para conseguir un descanso &uacute;til es ser conscientes de &ldquo;qu&eacute; es lo que nos tiene agotados e intentar hacer algo con ello&rdquo;, afirma Galemiri. Ya hemos visto que cada persona es un mundo y lo que le sirve a una para descansar a otra puede llegar a estresarla m&aacute;s.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No a todo el mundo le genera descanso irse de viaje dos semanas al sudeste asi&aacute;tico&rdquo;, dice Galemiri. Para el experto, el problema est&aacute; precisamente en buscar una soluci&oacute;n para todo el mundo: debemos preguntarnos qu&eacute; es lo que consideramos y deseamos como descanso.
    </p><p class="article-text">
        De nuevo citando a Byung-Chul Han, Galemiri nos habla de la idea de recuperar un &lsquo;cansancio fundamental&rsquo;. &iquest;De qu&eacute; se trata? &ldquo;Es un cansancio sereno y compartido que detiene la compulsi&oacute;n actual de producir y, por tanto, permite la contemplaci&oacute;n, escuchar y estar con otras personas&rdquo;, explica Galemiri.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El psic&oacute;logo a&ntilde;ade que es fundamental &ldquo;salir del mandato actual de producci&oacute;n sin freno y aprender a aburrirse, hacer las cosas con calma y aceptar que debe haber pausas en la vida&rdquo;. Y tener la intenci&oacute;n real de descansar.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <div data-tf-live="01KXJQY241N57RNW0SRW1GQ7HK"></div><script src="//embed.typeform.com/next/embed.js"></script>

    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Chavarrías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/psicologo-andres-galemiri-descanso-inutil-no-mundo-alivia-irse-viaje-semanas_1_13516242.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 17 Sep 2026 09:38:16 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/48cd913e-176b-4673-9d3a-c626efcc0c20_16-9-aspect-ratio_default_0_x798y546.jpg" length="1523479" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/48cd913e-176b-4673-9d3a-c626efcc0c20_16-9-aspect-ratio_default_0_x798y546.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1523479" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[El psicólogo Andrés Galemiri, sobre el descanso inútil: “No a todo el mundo lo alivia irse de viaje dos semanas”]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/48cd913e-176b-4673-9d3a-c626efcc0c20_16-9-aspect-ratio_default_0_x798y546.jpg" width="880" height="495"/>
      <media:keywords><![CDATA[Descanso,estrés,Psicología]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[María Pastor, psicóloga, sobre las rutinas diarias que alivian el estrés: “Hay pequeños hábitos que pueden ayudar”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/maria-pastor-psicologa-rutinas-diarias-alivian-estres-hay-pequenos-habitos-ayudar-xp_1_13502015.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7ec03bbd-c475-4c55-bfe4-f81e6e8b56b7_16-9-discover-aspect-ratio_default_1150907.jpg" width="3341" height="1879" alt="María Pastor, psicóloga, sobre las rutinas diarias que alivian el estrés: “Hay pequeños hábitos que pueden ayudar”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Combatir el estrés no pasa por convertirnos en unos atletas profesionales o unos expertos de la respiración y de la meditación, ni requiere una transformación radical de la rutina.</p></div><p class="article-text">
        El estr&eacute;s surge cuando percibimos un alto nivel de amenaza, desaf&iacute;o o riesgo sin recursos o apoyo suficientes. Este t&eacute;rmino describe la respuesta de nuestro cuerpo ante una amenaza. Se manifiesta en cualquier momento de nuestra jornada: agendas apretadas, notificaciones constantes y la presi&oacute;n por estar siempre al d&iacute;a. Si bien se trata de exigencias comunes, pueden ser dif&iacute;ciles de manejar cuando el estr&eacute;s se acumula sin tiempo ni espacio para recuperarnos.
    </p><p class="article-text">
        El 59% de los habitantes asegur&oacute; sufrir problemas de estr&eacute;s y un 23% de ansiedad, especialmente entre los m&aacute;s j&oacute;venes (entre 18 y 24 a&ntilde;os), seg&uacute;n datos del <a href="https://consaludmental.org/centro-documentacion/estudio-internacional-salud-mental-axa-2025/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio</a> internacional de Salud Mental del Grupo AXA. Sin v&iacute;as de escape regulares, el estr&eacute;s puede afectar tanto nuestro bienestar emocional como f&iacute;sico. Adem&aacute;s, las agendas apretadas y las prioridades contrapuestas dejan muchas veces poco margen para grandes cambios en el estilo de vida. 
    </p><p class="article-text">
        Pero combatir el estr&eacute;s no pasa por convertirnos en unos atletas profesionales o unos expertos de la respiraci&oacute;n y de la meditaci&oacute;n, ni requiere una transformaci&oacute;n radical de la rutina. Muchas veces, lograr reducir el estr&eacute;s pasa por introducir peque&ntilde;os ajustes estructurales que nos permiten reconectar con nuestras necesidades y poner l&iacute;mites a los est&iacute;mulos diarios. Nuestro bienestar no mejora por hacer grandes cambios en un solo d&iacute;a, sino por mantener peque&ntilde;os h&aacute;bitos de forma constante.
    </p><p class="article-text">
        Y ah&iacute; radica la importancia de un h&aacute;bito: llegar a automatizarlo de manera que se convierta en algo m&aacute;s que una simple intenci&oacute;n o algo espor&aacute;dico. Para Mar&iacute;a Pastor, directora del <a href="https://centromaspsicologia.com/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Centro M&aacute;s Psicolog&iacute;a</a>, &ldquo;no basta con querer hacer algo saludable, sino que necesitamos repetirlo hasta que forme parte de nuestra rutina&rdquo;, de ah&iacute; que los h&aacute;bitos sean fundamentales para mantener en el tiempo conductas que favorecen nuestra salud. 
    </p><h2 class="article-text">Peque&ntilde;os h&aacute;bitos, grandes cambios</h2><p class="article-text">
        Cuando el estr&eacute;s aumenta, incluso un peque&ntilde;o cambio puede ayudarnos a sentirnos mejor. Algo tan sencillo como dar un paseo a paso r&aacute;pido puede echarnos una mano para despejar la mente. Salir a la calle y observar nuestro entorno puede ser revitalizante. Invitar a un amigo o familiar para que nos acompa&ntilde;e tambi&eacute;n puede motivarnos. Lo importante es encontrar algo que nos resulte factible y que nos haga sentir bien. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No nos referimos solo a hacer ejercicio o practicar respiraci&oacute;n; hay muchos peque&ntilde;os h&aacute;bitos cotidianos que pueden ayudarnos a regular el estr&eacute;s, recuperar energ&iacute;a y cuidar nuestro bienestar&rdquo;, reconoce Pastor. La psic&oacute;loga recomienda incorporar pr&aacute;cticas como &ldquo;hacer peque&ntilde;os descansos durante el d&iacute;a, especialmente cuando llevamos mucho tiempo concentrados en una tarea; caminar y aprovechar esos momentos para salir al exterior y cambiar de ambiente; entrar en contacto con la naturaleza, aunque solo sea sent&aacute;ndonos en un parque o escuchar los sonidos naturales&rdquo;, afirma Pastor.
    </p><p class="article-text">
        Aunque solemos pensar que las pausas son improductivas, en realidad pueden ayudar a reducir la fatiga y prevenir el agotamiento. Las micropausas pueden durar desde 30 segundos hasta unos minutos: ponerse de pie, estirarse, salir al aire libre o descansar la vista de la pantalla le da al sistema nervioso la oportunidad de recuperarse. &ldquo;Las <a href="https://journals.plos.org/plosone/article?id=10.1371/journal.pone.0272460" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">investigaciones</a> muestran que las pausas breves durante la jornada pueden ayudar a reducir la fatiga y favorecer la recuperaci&oacute;n&rdquo;, afirma Pastor.
    </p><p class="article-text">
        Otras actividades que tambi&eacute;n pueden ayudarnos son, seg&uacute;n la experta, aquellas que disfrutamos haci&eacute;ndolas, como leer, escuchar m&uacute;sica o practicar un hobby. Es importante &ldquo;crear momentos de desconexi&oacute;n real del trabajo, las pantallas o las obligaciones y practicar una breve reflexi&oacute;n diaria, dedicando unos minutos a revisar c&oacute;mo ha ido el d&iacute;a y qu&eacute; necesitamos&rdquo;, afirma Pastor.
    </p><p class="article-text">
        Someternos a un &ldquo;peque&ntilde;o chequeo emocional (&lsquo;&iquest;C&oacute;mo estoy?, &iquest;qu&eacute; estoy sintiendo?, &iquest;qu&eacute; necesito?&rsquo;) nos ayuda a detectar nuestro estado antes de que el malestar se acumule&rdquo;, reconoce Pastor, que admite que a todo eso deben sumarse momentos de cuidado corporal, como un ba&ntilde;o, unos estiramientos o un automasaje, as&iacute; como cuidar de nuestras relaciones, &ldquo;buscando momentos de conexi&oacute;n con las personas con las que nos sentimos bien&rdquo;, afirma Pastor.
    </p><p class="article-text">
        No todo el mundo necesitar&aacute; los mismos h&aacute;bitos para sentirse mejor. &ldquo;Lo que a una persona le ayuda a relajarse puede no tener el mismo efecto en otra; por tanto, m&aacute;s que buscar la t&eacute;cnica perfecta, conviene preguntarse qu&eacute; peque&ntilde;as cosas nos ayudan realmente a sentirnos mejor y cu&aacute;les podemos incorporar de forma natural al d&iacute;a&rdquo;, afirma Pastor. 
    </p><h2 class="article-text">Mantener estos h&aacute;bitos a lo largo del tiempo</h2><p class="article-text">
        Es clave conseguir integrar estos h&aacute;bitos en nuestro d&iacute;a a d&iacute;a, huyendo de obligaciones que no har&aacute;n m&aacute;s que hacernos fracasar en nuestro intento de mantenerlos en el tiempo. Porque lo m&aacute;s probable es que la motivaci&oacute;n de los primeros d&iacute;as acabe en nada, de manera que caigamos en el abandono a lo largo del tiempo. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No podemos depender solo de las ganas o de la <a href="https://www.eldiario.es/era/psicologo-explica-romper-bucle-habitos-queremos-abandonar-fuerza-voluntad-no-basta-xp_1_13492453.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">f</a>uerza de voluntad para que un h&aacute;bito se mantenga: la clave est&aacute; en hacer que ese comportamiento resulte f&aacute;cil de incorporar a la vida cotidiana. Podemos hacer el chequeo emocional mientras desayunamos o caminar despu&eacute;s de comer&rdquo;, afirma Pastor. 
    </p><p class="article-text">
        Esto nos permite incorporar el h&aacute;bito a una rutina que ya tenemos incorporada en nuestro d&iacute;a a d&iacute;a. &ldquo;Si queremos empezar a hacer unos minutos de estiramientos, podemos hacerlo justo despu&eacute;s de lavarnos los dientes o al terminar el caf&eacute;: una conducta que ya forma parte de nuestra rutina se convierte en la se&ntilde;al que nos recuerda la nueva&rdquo;, aconseja Pastor. 
    </p><p class="article-text">
        Otro consejo que da Pastor para que los h&aacute;bitos no caigan en el olvido es empezar haciendo peque&ntilde;os pasos, que puedan seguirse f&aacute;cilmente. Gestionar el estr&eacute;s no consiste en eliminarlo por completo, sino en desarrollar la capacidad de recuperarse m&aacute;s r&aacute;pidamente y responder con mayor calma cuando surge. Al principio, los peque&ntilde;os h&aacute;bitos pueden parecer sutiles, pero practicados con regularidad, sus efectos se acumulan.
    </p><p class="article-text">
        Por tanto, la clave para que el h&aacute;bito se mantenga a largo plazo es, seg&uacute;n Pastor, &ldquo;hacerlo peque&ntilde;o, unirlo a algo que ya hacemos y repetirlo con frecuencia&rdquo;. Para la psic&oacute;loga, es importante recordar que, si en alg&uacute;n momento no se hace, no significa que hayamos fracasado, sino que podemos retomarlo. &ldquo;Los h&aacute;bitos se construyen con repetici&oacute;n, no con perfecci&oacute;n&rdquo;, concluye Pastor. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Chavarrías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/maria-pastor-psicologa-rutinas-diarias-alivian-estres-hay-pequenos-habitos-ayudar-xp_1_13502015.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 11 Sep 2026 09:40:31 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/7ec03bbd-c475-4c55-bfe4-f81e6e8b56b7_16-9-discover-aspect-ratio_default_1150907.jpg" length="4896184" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/7ec03bbd-c475-4c55-bfe4-f81e6e8b56b7_16-9-discover-aspect-ratio_default_1150907.jpg" type="image/jpeg" fileSize="4896184" width="3341" height="1879"/>
      <media:title><![CDATA[María Pastor, psicóloga, sobre las rutinas diarias que alivian el estrés: “Hay pequeños hábitos que pueden ayudar”]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/7ec03bbd-c475-4c55-bfe4-f81e6e8b56b7_16-9-discover-aspect-ratio_default_1150907.jpg" width="3341" height="1879"/>
      <media:keywords><![CDATA[estrés,Psicología,Salud mental]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los límites de los ejercicios de suelo pélvico: por qué pasarse es tan malo como quedarse cortos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/limites-ejercicios-suelo-pelvico-pasarse-malo-quedarse-cortos_1_13493524.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/43de6c45-2239-4fbf-882f-ae335406b716_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los límites de los ejercicios de suelo pélvico: pasarse es tan malo como quedarse cortos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Mientras se multiplican las aplicaciones y videos para hacer ejercicios de suelo pélvico, también crece el riesgo de hacerlos mal y sufrir consecuencias.</p></div><p class="article-text">
        Aunque al principio eran ejercicios asociados al postparto y la salud femenina, los ejercicios de suelo p&eacute;lvico hicieron en los &uacute;ltimos a&ntilde;os una entrada triunfal en las rutinas de salud de todo el mundo, tanto hombres como mujeres. Ahora hay tutoriales en TikTok y YouTube y apps que prometen resultados en cuesti&oacute;n de semanas. Sin embargo, como cualquier ejercicio, hay que aprender a hacerlos bien y siempre es mejor con asistencia profesional.
    </p><h2 class="article-text">Qu&eacute; es el suelo p&eacute;lvico y qu&eacute; hace por nosotros</h2><p class="article-text">
        El suelo p&eacute;lvico es el conjunto de m&uacute;sculos, tejido conjuntivo, fascias y ligamentos que forma la base de la pelvis. Su funci&oacute;n principal es que no se nos caigan los &oacute;rganos internos de la pelvis por la acci&oacute;n de la gravedad o los esfuerzos, en concreto, la vejiga, el &uacute;tero y el recto. 
    </p><p class="article-text">
        Tener un suelo p&eacute;lvico en buena forma es necesario para algo tan b&aacute;sico como la continencia urinaria y fecal, adem&aacute;s de la funci&oacute;n sexual, la estabilidad del cintur&oacute;n abdominal y el parto. &ldquo;El suelo p&eacute;lvico no son solo m&uacute;sculos, son otras estructuras como la fascia que deben ser cuidadas en conjunto. El m&uacute;sculo casi es la parte m&aacute;s peque&ntilde;a&rdquo;, explica <strong>Bego&ntilde;a Caldera</strong>, fisioterapeuta especialista en disfunciones del suelo p&eacute;lvico en FisioMedit.
    </p><p class="article-text">
        Esta complejidad anat&oacute;mica se traduce en una dificultad real para aprender a ejercitar el suelo p&eacute;lvico. No son m&uacute;sculos visibles, est&aacute;n rodeados de otros m&uacute;sculos y lo normal es que, si los intentamos contraer sin instrucciones previas, estemos haciendo un ejercicio poco eficaz o incluso perjudicial.
    </p><h2 class="article-text">Por qu&eacute; falla el suelo p&eacute;lvico y cu&aacute;les son las consecuencias</h2><p class="article-text">
        El suelo p&eacute;lvico se deteriora por m&uacute;ltiples causas, pero las m&aacute;s comunes son el embarazo y el parto, el envejecimiento, el sedentarismo, el sobrepeso, el estre&ntilde;imiento cr&oacute;nico (que produce esfuerzos repetidos hacia abajo), la tos cr&oacute;nica, los ejercicios de alto impacto sin control neuromuscular adecuado y la cirug&iacute;a prost&aacute;tica. 
    </p><p class="article-text">
        Las consecuencias de un suelo p&eacute;lvico d&eacute;bil o disfuncional no son agradables. Puede manifestarse como incontinencia urinaria y fecal, prolapso de &oacute;rganos p&eacute;lvicos (el recto o la vagina salen hacia fuera), dolor cr&oacute;nico y molestias o disfunciones durante el sexo.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Lo m&aacute;s da&ntilde;ino para el suelo p&eacute;lvico son los empujes, por ejemplo, en la gente estre&ntilde;ida y la gente que hace ejercicios de mucho impacto sin tener un control&rdquo;, advierte Caldera. &ldquo;Pero no solo es el suelo p&eacute;lvico, tambi&eacute;n es el abdomen, la zona lumbar, porque no son estructuras aisladas. El <em>core</em> abdominal y el <em>core</em> perineal son en realidad lo mismo&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><p class="article-text">
        Una <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC10301414/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">revisi&oacute;n de estudios de 2023</a> confirm&oacute; que el entrenamiento del suelo p&eacute;lvico mejora significativamente la calidad de vida de las mujeres con incontinencia urinaria. Otra <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC9142907/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">revisi&oacute;n de estudios de 2022</a> que analiz&oacute; 18 ensayos controlados en mujeres con prolapso de &oacute;rganos p&eacute;lvicos encontr&oacute; mejoras consistentes en s&iacute;ntomas y calidad de vida con entrenamiento del suelo p&eacute;lvico. Pero atender a la salud de esta parte del cuerpo no es un asunto exclusivo de mujeres. &ldquo;Los hombres tambi&eacute;n tienen suelo p&eacute;lvico y tienen una patolog&iacute;a concreta&rdquo;, explica Caldera. &ldquo;Muchas veces por prostatectom&iacute;as, disfunci&oacute;n er&eacute;ctil, eyaculaci&oacute;n precoz o dolor&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Los riesgos de hacer ejercicios de suelo p&eacute;lvico sin supervisi&oacute;n</h2><p class="article-text">
        Conociendo los beneficios, es f&aacute;cil caer en la tentaci&oacute;n de empezar a hacer estos ejercicios en casa siguiendo un tutorial o una app, pero esto puede no ser la mejor idea. &ldquo;Son tratamientos que deben ser individualizados tras una valoraci&oacute;n y un diagn&oacute;stico espec&iacute;fico para ese paciente&rdquo;, explica <strong>Ana Rivero</strong>, fisioterapeuta especialista en suelo p&eacute;lvico y salud hormonal. &ldquo;Cuando se generaliza y se dan recetas m&aacute;gicas para todo el mundo, lo m&aacute;s normal es no le venga bien a esa persona&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><p class="article-text">
        Los ejercicios de suelo p&eacute;lvico requieren aislar m&uacute;sculos que no vemos, solo sentimos. Contraer demasiado un m&uacute;sculo, si ya est&aacute; fuerte de por s&iacute;, puede llevar a desequilibrios. &ldquo;Pensamos que tonificar el suelo p&eacute;lvico siempre est&aacute; bien, pero hay patolog&iacute;as en las que hay que normalizarlo y no tonificarlo&rdquo;, advierte Rivera, y lo explica con un s&iacute;mil: &ldquo;Hay personas que tienen poco tono en la espalda, y entonces viene bien hacer ejercicios para ganar fuerza y tonificar esa musculatura. Pero para una persona que tenga una contractura o acortamiento en la espalda, hay que flexibilizar y normalizar ese tejido antes de tonificarlo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Rivero enumera los errores m&aacute;s frecuentes al hacer estos ejercicios, como contraer m&uacute;sculos cercanos que no pertenecen al suelo p&eacute;lvico: &ldquo;Las llamamos contracciones par&aacute;sitas, que son contracciones de musculatura que est&aacute; alrededor y que no se tiene que activar, como el abdomen, gl&uacute;teos o piernas&rdquo;. Otro fallo com&uacute;n es &ldquo;hacer un gesto de empuje, que pone una presi&oacute;n excesiva en el suelo p&eacute;lvico, en lugar de contraer hacia dentro. Es una orden inversa&rdquo;, aclara la fisioterapeuta.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Si vas al gimnasio y te dicen que hagas un <em>press</em> de banca, pero no ten&eacute;s una buena conciencia de tu cuerpo, pon&eacute;s m&aacute;s peso de lo que deb&eacute;s, no agarr&aacute;s bien la barra, te hac&eacute;s da&ntilde;o, ya que esto es igual para la zona inferior&rdquo;, insiste Caldera, y advierte del mismo error en el sentido del ejercicio: &ldquo;En vez de contraer, empuj&aacute;s, porque no sab&eacute;s hacerlo. Es algo muy corporal, y que requiere mucha propiocepci&oacute;n&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">La hiperton&iacute;a y el riesgo de apretar demasiado</h2><p class="article-text">
        El riesgo opuesto al suelo p&eacute;lvico d&eacute;bil, y menos conocido, es la hiperton&iacute;a, es decir, un exceso de tono muscular, que tambi&eacute;n produce molestias. &ldquo;La hiperton&iacute;a nos genera m&aacute;s deseo miccional&rdquo;, advierte Rivero. &ldquo;Las personas que te dicen que no ha pasado ni una hora y ya tienen ganas de hacer pis, o que sienten dolor sentadas en una silla o en las relaciones sexuales. Es muy com&uacute;n, de hecho&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La hiperton&iacute;a proviene de un exceso de foco en uno de los m&uacute;sculos que forman el suelo p&eacute;lvico, lo que produce un desequilibrio. &ldquo;Es como si yo me paso todo el d&iacute;a haciendo b&iacute;ceps, pero no entreno tr&iacute;ceps&rdquo;, compara Caldera, y lo aplica al suelo p&eacute;lvico: &ldquo;Si solo aprieto cada vez m&aacute;s segundos, evidentemente tengo mucha fuerza, pero si falta tono en otro lado tengo un desequilibrio en mi cuerpo&rdquo;, advierte.
    </p><h2 class="article-text">C&oacute;mo hacer bien los ejercicios</h2><p class="article-text">
        El gesto correcto del suelo p&eacute;lvico no es empujar hacia fuera, sino lo contrario, algo que es dif&iacute;cil de explicar y que hay que experimentar. &ldquo;Hay un cierre y un ascenso&rdquo;, explica Rivero. Para llegar al gesto correcto se dan &oacute;rdenes diferentes a hombres y mujeres. &ldquo;En hombres la orden suele ser elevar los test&iacute;culos. En las mujeres hay muchas, como imaginar que ten&eacute;s algo en la entrada vaginal y que lo quer&eacute;s agarrar y subirlo, o retener la orina o un gas, pero sin contraer los gl&uacute;teos&rdquo;. Caldera recurre a im&aacute;genes mentales parecidas: &ldquo;Sent&iacute;s tu orificio vaginal como si tuvieras una especie de tamp&oacute;n quisieras meterlo hacia adentro&rdquo;, pero visualizarlo no siempre lleva a ejecutarlo bien. &ldquo;Esa persona tiene que ser capaz de integrar ese ejercicio y procesarlo&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><p class="article-text">
        En la gimnasia o el baile hay ejercicios complejos que es necesario que nuestro cuerpo aprenda y automatice, desde una voltereta hasta un saque de tenis, y los ejercicios de suelo p&eacute;lvico no son diferentes. Una valoraci&oacute;n individualizada con un especialista y unas sesiones de entrenamiento pueden hacer que sean mucho m&aacute;s eficaces y beneficiosos.
    </p><p class="article-text">
        <em>Dar&iacute;o Pescador es editor y director de la </em><a href="https://quo.eldiario.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Revista Quo</em></a><em> y autor del libro </em><a href="https://www.amazon.es/Tu-mejor-Ciencia-controlar-cambiar/dp/B0FL79RMK5/ref=sr_1_2?crid=L6J1SA3GO7EF&amp;dib=eyJ2IjoiMSJ9.LeytnzsnZSHFVvq1tlD6Ty7X0BgOu1U-5jRjqjAIFEplCHXfRlMVdKANZEnM8-0-6q90VBqei92dKS8EtI6j4NHrZFjRCXNNMj_l9Zb5v1z_12wn_NTCO6lOvbznuS4Bi3tYFz4NCY0tC3FZ8MzJ1j5v2TUFbkty2q3njpFw9f7poRY5SLX3tMHEUbJubUePIViNU2lPRXO01niTWltCAM1KrRB3OgFh7KEoZ6wCPnIJkU-_v3yibrg1aebgbcMZf2vdRRDNljYiW63Dwe03niDB31VuQVFVlh6iQvu7HDM.gRGkthy6hZWRgz2lPx6YSDM7K9wZriTXwcXlD5cjkt8&amp;dib_tag=se&amp;keywords=tu+mejor+yo&amp;qid=1756156568&amp;sprefix=tu+mejor+yo%2Caps%2C78&amp;sr=8-2" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Tu mejor yo</em></a><em>.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Darío Pescador]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/limites-ejercicios-suelo-pelvico-pasarse-malo-quedarse-cortos_1_13493524.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 08 Sep 2026 09:39:37 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/43de6c45-2239-4fbf-882f-ae335406b716_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="1687382" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/43de6c45-2239-4fbf-882f-ae335406b716_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1687382" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Los límites de los ejercicios de suelo pélvico: por qué pasarse es tan malo como quedarse cortos]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/43de6c45-2239-4fbf-882f-ae335406b716_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Ejercicios,Salud]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El laboratorio de la longevidad: diccionario para entender los tratamientos que pretenden alargar nuestras vidas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/laboratorio-longevidad-diccionario-entender-tratamientos-pretenden-alargar-vidas_129_13491818.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/031cea52-4d97-452f-8ecf-aadb9918ddcc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El laboratorio de la longevidad: diccionario para entender los tratamientos que pretenden alargar nuestras vidas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">De la sirtuina a la metformina pasando por los senolíticos o los rapálogos... Aquí un glosario para comprender las estrategias, moléculas y tratamientos que pretenden alargar nuestras vidas.</p></div><p class="article-text">
        Envejecer es una experiencia universal y tambi&eacute;n la principal f&aacute;brica de enfermedad. Frente a quienes fantasean con la inmortalidad digital o venden promesas de <a href="https://www.google.com/search?q=antonio+mart%C3%ADnez+ron+el+sue%C3%B1o+de+comprar+la+vida+eterna&amp;rlz=1C1CHBD_esES1154ES1154&amp;oq=antonio+mart%C3%ADnez+ron+el+sue%C3%B1o+de+comprar+la+vida+eterna&amp;gs_lcrp=EgZjaHJvbWUyBggAEEUYOdIBCDQ2MDhqMGo3qAIAsAIA&amp;sourceid=chrome&amp;source=chrome.ob&amp;ie=UTF-8" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">juventud eterna</a>, la gerociencia avanza por un camino m&aacute;s ambicioso: entender los mecanismos biol&oacute;gicos del envejecimiento para atacar de ra&iacute;z muchas de las patolog&iacute;as que lo acompa&ntilde;an. Porque el deterioro asociado a la edad no es solo el tel&oacute;n de fondo del c&aacute;ncer, la diabetes o las enfermedades neurodegenerativas, sino uno de sus motores fundamentales. Si logramos intervenir ah&iacute;, podr&iacute;amos reducir de forma simult&aacute;nea m&uacute;ltiples dolencias y, con ellas, buena parte del sufrimiento y la dependencia que marcan la vejez. 
    </p><p class="article-text">
        Sabemos que el envejecimiento no es un proceso inmutable sobre el cual no es posible actuar. La salud y la longevidad humana  experimentaron un enorme cambio en el &uacute;ltimo siglo, demostrando que hay v&iacute;as de actuaci&oacute;n eficaces que pueden permitirnos alcanzar edades avanzadas en buen estado de salud. Un experimento clave que cambi&oacute; la forma de entender el estudio de la biolog&iacute;a del envejecimiento y la posibilidad de modificarlo se realiz&oacute; hace ya m&aacute;s de tres d&eacute;cadas. Tras generar mutaciones al azar en una poblaci&oacute;n de gusanos surg&iacute;an individuos capaces de vivir hasta el doble que sus compa&ntilde;eros. Estudiar qu&eacute; v&iacute;as est&aacute;n controladas por esos genes alterados podr&iacute;a permitirnos descifrar por qu&eacute; envejecemos y darnos pistas sobre posibles tratamientos que emulen lo que las mutaciones gen&eacute;ticas consiguen. 
    </p><p class="article-text">
        Desde entonces, se propusieron varias caracter&iacute;sticas distintivas del envejecimiento biol&oacute;gico y cada una de ellas se asocia con propuestas terap&eacute;uticas particulares. A continuaci&oacute;n, repasaremos algunas de las m&aacute;s estudiadas, a veces con resultados prometedores, a veces muy decepcionantes, pero que constituyen la aut&eacute;ntica avanzadilla de las propuestas surgidas de las primeras d&eacute;cadas de investigaci&oacute;n sobre el envejecimiento. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/2cbd161e-47e6-4d35-81c8-5fdfecf3598d_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/2cbd161e-47e6-4d35-81c8-5fdfecf3598d_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/2cbd161e-47e6-4d35-81c8-5fdfecf3598d_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/2cbd161e-47e6-4d35-81c8-5fdfecf3598d_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/2cbd161e-47e6-4d35-81c8-5fdfecf3598d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/2cbd161e-47e6-4d35-81c8-5fdfecf3598d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/2cbd161e-47e6-4d35-81c8-5fdfecf3598d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><h2 class="article-text">Restricci&oacute;n cal&oacute;rica<strong> </strong></h2><p class="article-text">
        La intervenci&oacute;n antienvejecimiento m&aacute;s ampliamente aceptada, y que parece ser efectiva en multitud de especies, es la restricci&oacute;n cal&oacute;rica. Consiste en reducir sensiblemente la ingesta de calor&iacute;as sin caer en mal nutrici&oacute;n. Puede parecer f&aacute;cil, pero no lo es y no se debe intentar si no es bajo un estricto control y seguimiento m&eacute;dico.  
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de haberse probado experimentalmente en gusanos, moscas, ratones o simios, hace unos a&ntilde;os se realiz&oacute; un estudio en humanos a los que se les propuso reducir su ingesta de calor&iacute;as un 25%, el estudio CALERIE. El promedio de reducci&oacute;n cal&oacute;rica conseguido por los participantes se qued&oacute; en un 12%, pero tras dos a&ntilde;os de intervenci&oacute;n los par&aacute;metros usados para deducir el envejecimiento biol&oacute;gico, en este caso el estado de metilaci&oacute;n del ADN, mostraron una ralentizaci&oacute;n del ritmo de envejecimiento de entre el 2 y el 3%, lo que equivaldr&iacute;a a una disminuci&oacute;n en el riesgo de mortalidad semejante a dejar de fumar. No est&aacute; mal. 
    </p><p class="article-text">
        Pese a ello, no parece una medida que se pueda adoptar a nivel poblacional de manera sencilla. Por eso, desde hace tiempo los investigadores se afanan en tratar de descubrir qu&eacute; v&iacute;as metab&oacute;licas, qu&eacute; respuestas de se&ntilde;alizaci&oacute;n, se activan o bloquean como resultado de la reducci&oacute;n de la ingesta de calor&iacute;as para tratar de replicar el efecto de manera farmacol&oacute;gica. 
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de resultar m&aacute;s c&oacute;modo, y, por tanto, m&aacute;s sencillo de implementar, podr&iacute;a permitirnos obtener el m&aacute;ximo beneficio de esta intervenci&oacute;n sin exponerse a los riesgos o da&ntilde;os derivados de alterar la dieta. Para poder desarrollar un f&aacute;rmaco con la capacidad de imitar los efectos positivos de la restricci&oacute;n cal&oacute;rica, primero es necesario identificar la mol&eacute;cula o mol&eacute;culas que median este efecto y eso supone iniciar una b&uacute;squeda basada en ciencia b&aacute;sica. 
    </p><h2 class="article-text">Sirtuinas</h2><p class="article-text">
        Esta b&uacute;squeda obtuvo resultados cuando algunos investigadores apuntaron a las sirtuinas, unos genes que en su versi&oacute;n m&aacute;s sencilla en levaduras parec&iacute;an estar controlando la longevidad tras la restricci&oacute;n cal&oacute;rica. A la propuesta de las sirtuinas como diana le sigui&oacute; la idea de que el resveratrol, un polifenol que se encuentra en varios productos de la dieta (entre ellos la uva y su derivado, el vino), era un activador del &ldquo;gen de la longevidad&rdquo;.  
    </p><p class="article-text">
        Algunos recordar&aacute;n la fiebre por el resveratrol, que en pastillas, cremas o como suplemento se pod&iacute;a encontrar hasta hace pocas fechas en multitud de productos que se vend&iacute;an bajo la promesa de conservar la juventud. Las investigaciones que identificaban a las sirtuinas como capaces de conferir pr&aacute;cticamente la inmortalidad y al resveratrol (y al vino) como un activador de las mismas fueron ampliamente desacreditadas por muchos laboratorios que no fueron capaces de replicar esos descubrimientos o que sembraron muchas dudas de su validez. 
    </p><h2 class="article-text">NAD+</h2><p class="article-text">
        Al resveratrol y otros compuestos sint&eacute;ticos m&aacute;s potentes que se desarrollaron le sigui&oacute; la propuesta de la Nicotinamida Adenina Dinucle&oacute;tido (o NAD+) como mol&eacute;cula relevante en la se&ntilde;alizaci&oacute;n de la restricci&oacute;n cal&oacute;rica. Esta mol&eacute;cula servir&iacute;a de manera natural como sensor del estado nutricional de la c&eacute;lula y disparar&iacute;a los mecanismos de defensa que se activan ante la carencia de alimentos y que culminar&iacute;an en la protecci&oacute;n frente al envejecimiento. Entre los mediadores de ese efecto iniciado por el NAD+ vuelven a aparecer las sirtuinas. 
    </p><p class="article-text">
        Al parecer, el NAD+ va disminuyendo con la edad y se propuso que una suplementaci&oacute;n con NMN (mononucle&oacute;tido de nicotinammida) o con NR (rib&oacute;sido de nicotinamida), precursores del NAD+, podr&iacute;a ser una estrategia eficaz para restaurar los valores 'juveniles' de esta mol&eacute;cula, ayudando al organismo a activar las v&iacute;as reparadoras del envejecimiento. Siguen sin existir evidencias en humanos de que esta propuesta sea viable, suficientemente segura ni eficaz. 
    </p><h2 class="article-text">Metformina</h2><p class="article-text">
        Originalmente desarrollada como f&aacute;rmaco eficaz en el control de la glucosa en pacientes de diabetes tipo 2, los estudios en animales, y algunas observaciones en humanos, apuntan a una posible actividad promotora de la salud a edad avanzada de la metformina. Su mecanismo de acci&oacute;n no est&aacute; del todo claro, pero parece que de nuevo interviene en el control del estado metab&oacute;lico de las c&eacute;lulas, promoviendo rutas de se&ntilde;alizaci&oacute;n que favorecen la reparaci&oacute;n y el mantenimiento celular.
    </p><p class="article-text">
        La metformina activa una enzima llamada AMPK (prote&iacute;na quinasa activada por AMP), que regula el metabolismo energ&eacute;tico adem&aacute;s de favorecer la 'autofagia'. Este proceso de autofagia viene a ser el mecanismo de limpieza y reciclaje de componentes celulares da&ntilde;ados y es clave en el mantenimiento de la salud celular. Se demostr&oacute; que eliminar la basura celular ayuda a mantener en buen estado a las c&eacute;lulas y hacerlo aprovechando y reusando sus componentes es energ&eacute;ticamente saludable.
    </p><p class="article-text">
        Existe una ambiciosa propuesta para llevar a cabo un amplio estudio en humanos para tratar de determinar hasta qu&eacute; punto la metformina es capaz de producir un retraso en el desarrollo o la progresi&oacute;n de enfermedades cr&oacute;nicas relacionadas con la edad. El denominado estudio TAME seguir&aacute; a 3.000 personas de entre 65 y 79 a&ntilde;os sanas que tomen metformina sin padecer diabetes tipo 2. 
    </p><h2 class="article-text">Rapamicina</h2><p class="article-text">
        Una intervenci&oacute;n antienvejecimiento que cuenta con muchos defensores se basa en el uso del f&aacute;rmaco inmunosupresor rapamicina. Se trata de un f&aacute;rmaco que originalmente se desarroll&oacute; para mantener inactivo el sistema inmunitario de los pacientes que deb&iacute;an recibir un trasplante, evitando con ello el rechazo del nuevo &oacute;rgano trasplantado. La rapamicina inhibe a una prote&iacute;na clave en el control del estado nutricional de las c&eacute;lulas, la prote&iacute;na mTOR. 
    </p><p class="article-text">
        Esta prote&iacute;na es un nudo del entramado molecular que debe decidir si favorecer el crecimiento, porque las condiciones son favorables con abundancia de nutrientes, o si, por el contrario, debe disminuir la actividad y favorecer el estado de mantenimiento y reparaci&oacute;n por escasez de alimento, activando, por ejemplo, la autofagia ya mencionada. El ayuno inhibe mTOR y tratar con rapamicina sin restringir los alimentos enga&ntilde;ar&iacute;a a la c&eacute;lula, haci&eacute;ndola creer que se encuentra en un estado de deprivaci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Pese a que los defensores de la rapamicina como mol&eacute;cula antienvejecimiento aseguran que las dosis a las que se utilizar&iacute;a con este fin son inferiores a las empleadas en la cl&iacute;nica cuando se busca inmunosupresi&oacute;n, ser&iacute;a conveniente encontrar nuevos f&aacute;rmacos capaces de replicar el efecto antienvejecimiento sin causar efectos secundarios indeseados. Para ello se inici&oacute; la b&uacute;squeda de los denominados 'rap&aacute;logos', hom&oacute;logos de la rapamicina, que en este momento ya se est&aacute;n comenzando a estudiar en poblaciones humanas. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a511e987-af7a-4484-bba3-cd46897cd245_source-aspect-ratio_50p_1150471.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a511e987-af7a-4484-bba3-cd46897cd245_source-aspect-ratio_50p_1150471.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a511e987-af7a-4484-bba3-cd46897cd245_source-aspect-ratio_75p_1150471.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a511e987-af7a-4484-bba3-cd46897cd245_source-aspect-ratio_75p_1150471.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a511e987-af7a-4484-bba3-cd46897cd245_source-aspect-ratio_default_1150471.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a511e987-af7a-4484-bba3-cd46897cd245_source-aspect-ratio_default_1150471.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/a511e987-af7a-4484-bba3-cd46897cd245_source-aspect-ratio_default_1150471.jpg"
                    alt="Células senescentes"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Células senescentes                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text">Senescencia celular </h2><p class="article-text">
        Hace ya seis d&eacute;cadas, el investigador del Instituto Wistar de Filadelfia Len Hayflick, describi&oacute; que las c&eacute;lulas humanas no son inmortales y que cuando experimentaron un cierto n&uacute;mero de divisiones celulares cesan en su capacidad de dar lugar a c&eacute;lulas hijas entrando en una especie de letargo celular que denomin&oacute; 'senescencia celular'. Las &uacute;nicas c&eacute;lulas humanas dotadas de inmortalidad son las c&eacute;lulas germinales que transmiten el mensaje gen&eacute;tico de generaci&oacute;n en generaci&oacute;n, adem&aacute;s de las c&eacute;lulas tumorales, que en su desquiciado camino hasta convertirse en c&eacute;lulas malignas deben perder los mecanismos b&aacute;sicos de control celular y entre ellos, el de la senescencia.  
    </p><p class="article-text">
        D&eacute;cadas de investigaci&oacute;n posterior permitieron entender mejor esta defensa b&aacute;sica de nuestras c&eacute;lulas. Cuando una c&eacute;lula recibe una agresi&oacute;n que da&ntilde;a componentes esenciales, por ejemplo el mensaje gen&eacute;tico, utiliza dos v&iacute;as para impedir que las alteraciones causadas puedan perpetuarse y expandirse. La primera, y m&aacute;s inmediata y dr&aacute;stica, es quitarse de en medio sacrific&aacute;ndose por el bien com&uacute;n en lo que se denomina una respuesta de 'apoptosis'.  
    </p><p class="article-text">
        Una v&iacute;a alternativa, m&aacute;s sutil y completa, es entrar en ese letargo celular que caracteriza a la senescencia. Las c&eacute;lulas frenan toda posibilidad de volver a dividirse y al mismo tiempo montan una compleja respuesta que implica expulsar al exterior toda una gama de mol&eacute;culas se&ntilde;alizadoras que, seg&uacute;n empezamos a entender, promueven la reparaci&oacute;n y regeneraci&oacute;n del tejido en el que se encuentran.  
    </p><p class="article-text">
        Estas secreciones tienen un papel positivo cuando la respuesta es adecuada y el organismo es plenamente funcional, pero parece que al envejecer comenzamos a acumular demasiadas de estas c&eacute;lulas senescentes en nuestros tejidos. Las secreciones de estas c&eacute;lulas senescentes que se apilan en nuestro organismo comienzan a generar se&ntilde;ales aberrantes de inflamaci&oacute;n y reparaci&oacute;n que da&ntilde;an nuestros &oacute;rganos causando inflamaci&oacute;n cr&oacute;nica y procesos de fibrosis que son caracter&iacute;sticos del envejecimiento y que no permiten a nuestro organismo funcionar correctamente. 
    </p><p class="article-text">
        En la &uacute;ltima d&eacute;cada, la investigaci&oacute;n destinada a desarrollar terapias que tienen como objetivo a las c&eacute;lulas senescentes, o senoterapia, experimentaron un enorme auge, en buena parte debido a los espectaculares resultados obtenidos por la investigaci&oacute;n b&aacute;sica. 
    </p><p class="article-text">
        Se desarrollaron animales modificados gen&eacute;ticamente que simulan el efecto de una terapia que fuese capaz de limpiar de c&eacute;lulas senescentes el organismo mientras este envejece. Como resultado, los animales vivieron m&aacute;s tiempo en mejor estado de salud. Ratones de edad avanzada mostraban una actividad y un aspecto propios de ratones mucho m&aacute;s j&oacute;venes.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Los fármacos senolíticos ya se están probando con pacientes en ensayos clínicos frente a la demencia, la artrosis, la EPOC y el covid persistente</p>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">Senol&iacute;ticos</h2><p class="article-text">
        Sustent&aacute;ndose en los prometedores resultados obtenidos con animales modificados gen&eacute;ticamente, muchos laboratorios se lanzaron a la b&uacute;squeda de compuestos capaces de inducir la muerte celular espec&iacute;fica de las c&eacute;lulas senescentes, los denominados 'senol&iacute;tico'. Para ello, se estudian las vulnerabilidades desarrolladas por estas c&eacute;lulas para atacar debilidades que no muestran las c&eacute;lulas activas del organismo. Estas b&uacute;squedas, m&aacute;s o menos racionales o m&aacute;s o menos azarosas, permitieron identificar un pu&ntilde;ado de mol&eacute;culas que podr&iacute;an desarrollarse en el futuro como f&aacute;rmacos senol&iacute;ticos. Algunos de ellos se encuentran ya en fase de estudio en ensayos cl&iacute;nicos con pacientes, en donde deber&aacute;n demostrar su seguridad y eficacia para convertirse en potenciales f&aacute;rmacos a nuestra disposici&oacute;n. Compuestos naturales como la quercetina o la fisetina y f&aacute;rmacos aprobados para otras indicaciones como el dasatinib son algunos de los senol&iacute;ticos que se est&aacute;n ensayando en la actualidad frente a demencia, artrosis, EPOC, y covid persistente. 
    </p><h2 class="article-text">Senom&oacute;rficos</h2><p class="article-text">
        Una alternativa al desarrollo de compuestos que matan a las c&eacute;lulas senescentes es el de mol&eacute;culas capaces de alterar ese estado para convertirlo en inocuo, o senom&oacute;rficos. Puesto que los efectos perjudiciales causados por estas c&eacute;lulas derivan de sus secreciones al entorno celular, se propusieron varias mol&eacute;culas capaces de bloquear con precisi&oacute;n las v&iacute;as moleculares implicadas en promover las secreciones. Varias de estas mol&eacute;culas resultan ser compuestos anti-inflamatorios que bien podr&iacute;an ejercer un efecto terap&eacute;utico mediante una actividad senom&oacute;rfica. 
    </p><h2 class="article-text">Terapias Car-T</h2><p class="article-text">
        Una v&iacute;a experimental que aprovecha el enorme &eacute;xito del desarrollo de la inmunoterapia frente al c&aacute;ncer es la de la generaci&oacute;n de c&eacute;lulas CAR-T que reconozcan y eliminen c&eacute;lulas senescentes.  Del mismo modo que los tumores se esconden del sistema inmunitario para no ser reconocidos y destruidos por este, durante el envejecimiento las c&eacute;lulas senescentes parecen poder acumularse porque no son debidamente eliminadas por nuestras propias defensas. 
    </p><p class="article-text">
        Descubrirlas y hacerlas visibles permitir&iacute;a un control m&aacute;s eficaz y natural de su acumulaci&oacute;n, reduciendo su efecto perjudicial. Para ello, se  modificaron linfocitos T de rat&oacute;n para forzar el reconocimiento de una prote&iacute;na expuesta en el exterior de las c&eacute;lulas senescentes, la prote&iacute;na uPAR. Esta prote&iacute;na funcionar&iacute;a a modo de bandera que marcar&iacute;a a esas c&eacute;lulas como senescentes y, por tanto, como dianas de la acci&oacute;n de las CAR-T anti-uPAR. 
    </p><p class="article-text">
        Los resultados en rat&oacute;n son espectaculares, los animales viven m&aacute;s tiempo en mejor estado de salud. Un reto, sin embargo, al que se enfrenta esta estrategia es que requiere de la identificaci&oacute;n de una prote&iacute;na verdaderamente &uacute;nica en la superficie de las c&eacute;lulas senescentes. De lo contrario nos arriesgar&iacute;amos a eliminar c&eacute;lulas que puedan ser valiosas y que no sean senescentes. Adem&aacute;s, la aplicaci&oacute;n de una terapia CAR-T no est&aacute; exenta de dificultades t&eacute;cnicas, es muy costosa e implica unos enormes riesgos que habr&iacute;a que sopesar frente a los potenciales beneficios. 
    </p><h2 class="article-text">Reprogramaci&oacute;n celular </h2><p class="article-text">
        Cuando el investigador brit&aacute;nico recientemente fallecido, John Gurdon, demostr&oacute; que era posible trasplantar la informaci&oacute;n gen&eacute;tica de una c&eacute;lula diferenciada, especializada en una funci&oacute;n concreta, a un ovocito al que previamente se le hab&iacute;a eliminado su propia informaci&oacute;n, y que esa c&eacute;lula, implantada en una nueva rana 'madre de alquiler', era capaz de dar lugar a todo un nuevo organismo gen&eacute;ticamente id&eacute;ntico a la c&eacute;lula de origen, se demostr&oacute; que la identidad celular era reversible.
    </p><p class="article-text">
        Frente al dogma de que el proceso que conduce a las c&eacute;lulas embrionarias pluripotentes a diferenciarse para desarrollar todas las sagas celulares que conforman el embri&oacute;n y posteriormente el organismo adulto era irreversible, Gurdon demostr&oacute; que exist&iacute;a la posibilidad de emprender el camino a la inversa. Pero no solo revertimos el estado de diferenciaci&oacute;n celular, sino que adem&aacute;s rejuvenecemos por completo a la c&eacute;lula, devolvi&eacute;ndola al minuto cero de su existencia. Estos descubrimientos fueron posteriormente replicados en el experimento que dio lugar a la archifamosa oveja Dolly, que por ser un mam&iacute;fero y tener nombre tuvieron una enorme repercusi&oacute;n en todo el mundo. 
    </p><p class="article-text">
        Ya en la primera d&eacute;cada de los a&ntilde;os 2000, el investigador japon&eacute;s Shinya Yamanaka demostr&oacute; que era posible reproducir este fen&oacute;meno de 'reprogramaci&oacute;n celular' en c&eacute;lulas en cultivo en el laboratorio empleando para ello &uacute;nicamente cuatro genes: Oct4, Sox2, Klf4 y Myc (u OSKM). Los descubrimientos de Gurdon y Yamanaka los llevaron a compartir el Nobel de Medicina en 2012, un premio que parec&iacute;a augurar enormes avances en terapia celular y regenerativa, pero que a&uacute;n hoy en d&iacute;a tratamos de aplicar a la cl&iacute;nica de manera segura y eficaz.  
    </p><p class="article-text">
        Mientras tanto, la investigaci&oacute;n en reprogramaci&oacute;n celular con factores gen&eacute;ticos definidos continu&oacute; avanzando y un grupo espa&ntilde;ol comandado por Manuel Serrano demostr&oacute; que la expresi&oacute;n de estos genes en un rat&oacute;n era capaz de desdiferenciar por completo las c&eacute;lulas del organismo hasta convertirlas en pluripotentes embrionarias, lo cual es asombroso pero poco pr&aacute;ctico, porque las c&eacute;lulas embrionarias crecen como un tumor benigno denominado teratoma. 
    </p><p class="article-text">
        Posteriormente, un grupo chino demostr&oacute; que los cuatro genes empleados por Yamanaka pod&iacute;an ser sustituidos por siete compuestos qu&iacute;micos. Y finalmente, un investigador espa&ntilde;ol, Alejandro Ocampo, trabajando en el laboratorio dirigido por otro espa&ntilde;ol, Juan Carlos Izpis&uacute;a Belmonte, en el Instituto Salk de La Jolla en California, demostr&oacute; que, si se permit&iacute;a la expresi&oacute;n de los factores OSKM de manera breve y c&iacute;clica, sin llegar a causar desdiferenciaci&oacute;n, en un rat&oacute;n que sufr&iacute;a de envejecimiento prematuro, los animales viv&iacute;an m&aacute;s tiempo y en mejor estado de salud. 
    </p><p class="article-text">
        Este resultado es espectacular y se reprodujo despu&eacute;s en animales envejecidos de manera natural. La sugerente idea de que podemos realizar un tratamiento sobre nuestras c&eacute;lulas envejecidas y devolverlas a una edad juvenil implica la posibilidad no ya de retrasar o ralentizar el envejecimiento, sino de un verdadero rejuvenecimiento. Con todo, dominar el procedimiento con exactitud para evitar efectos indeseados derivados de una desdiferenciaci&oacute;n que lleve a las c&eacute;lulas a perder su identidad (y su funci&oacute;n) y conseguir &uacute;nicamente un borrado de las marcas de la edad parece a&uacute;n ciencia ficci&oacute;n. O no. 
    </p><p class="article-text">
        Una posibilidad es aplicar estos compuestos qu&iacute;micos que demostraron ser capaces de sustituir a los genes de Yamanaka, los OSKM. Y dar con una combinaci&oacute;n que permita &uacute;nicamente replicar el beneficio del borrado de la edad sin alterar la identidad celular. Un sue&ntilde;o cient&iacute;fico quiz&aacute;s no tan lejos de nuestro alcance. Mientras tanto, grandes fortunas de Silicon Valley movilizaron recursos para invertir en esta direcci&oacute;n, creando Altos Labs con el objetivo de impulsar la investigaci&oacute;n en reprogramaci&oacute;n celular para tratar de entender mejor este proceso y derivar de ese conocimiento una posible aplicaci&oacute;n que nos permita plantear terapias verdaderamente rejuvenecedoras. 
    </p><p class="article-text">
        Existen muchas otras propuestas m&aacute;s o menos fundamentadas. En algunos casos, viejas ideas que nunca lograron asentarse con datos robustos y resultados contundentes, lo que les hizo ir perdiendo adeptos. Otras son hip&oacute;tesis a&uacute;n poco desarrolladas. 
    </p><h2 class="article-text">Antioxidantes </h2><p class="article-text">
        La vieja idea de que el envejecimiento es b&aacute;sicamente una cuesti&oacute;n de oxidaci&oacute;n y que atiborrarse a antioxidantes a trav&eacute;s de la dieta y mediante suplementos nos iba a permitir combatirlo se encuentra en los &uacute;ltimos a&ntilde;os bastante desacreditada. La relaci&oacute;n entre los radicales de ox&iacute;geno, la oxidaci&oacute;n y el envejecimiento, y en general con los procesos patol&oacute;gicos, parece bastante compleja y no se sustenta en una idea simple de causa-efecto sobre la que poder actuar. 
    </p><h2 class="article-text">Tel&oacute;meros </h2><p class="article-text">
        Las estructuras que protegen los extremos de nuestros cromosomas, los tel&oacute;meros, promet&iacute;an guardar el secreto de por qu&eacute; envejec&iacute;amos y eran muchos los laboratorios empe&ntilde;ados en conseguir terapias que permitiesen reparar y mantener su longitud intacta para impedir el envejecimiento. 
    </p><p class="article-text">
        Existen, sin embargo, muchas dudas con respecto a la generalidad de estas hip&oacute;tesis, lo que llev&oacute; a cierta decepci&oacute;n en el campo. Pese a ello, hay iniciativas encaminadas a aprovechar nuestro conocimiento de la din&aacute;mica telom&eacute;rica con la intenci&oacute;n de derivar terapias para enfermedades del envejecimiento concretas que parecen contar con mayor evidencia de la implicaci&oacute;n de los tel&oacute;meros en su patolog&iacute;a. 
    </p><h2 class="article-text">Microbiotia / Probi&oacute;ticos </h2><p class="article-text">
        Estamos en una era en la que se suceden grandes descubrimientos relacionados con la enorme contribuci&oacute;n e influencia de la microbiota a numerosos procesos relacionados con la salud y la enfermedad, y el campo del envejecimiento no est&aacute; exento de su cuota de resultados sorprendentes sobre lo que alterar la microbiota puede lograr. 
    </p><p class="article-text">
        Parece claro que alterar los microorganismos que comparten nuestro cuerpo tiene una enorme influencia en nuestra longevidad, pero a&uacute;n estamos lejos de entender de qu&eacute; modo y c&oacute;mo podemos actuar sobre ello en nuestro provecho. El chocante experimento en el que se dio de comer excrementos de peces longevos a peces de vida corta para obtener una mayor longevidad apunta hacia un posible tratamiento mediante probi&oacute;ticos que permitan establecer una microbiota que nos ayude a vivir m&aacute;s tiempo en mejor estado de salud. 
    </p><h2 class="article-text">Parabiosis</h2><p class="article-text">
        Son experimentos basados en el intercambio de plasma sangu&iacute;neo (plasmaf&eacute;resis), m&aacute;s propios de pel&iacute;culas inspiradas en la historia de Frankenstein. Al compartir la circulaci&oacute;n sangu&iacute;nea de animales j&oacute;venes con la de animales viejos se describieron los efectos rejuvenecedores de factores presentes en la sangre joven. Existe una contribuci&oacute;n relacionada con la diluci&oacute;n de factores negativos presentes en la sangre del organismo envejecido, pero tambi&eacute;n hay un aporte de factores rejuvenecedores presentes en la sangre del organismo joven. Pese a una intensa b&uacute;squeda de tales factores, todav&iacute;a desconocemos c&oacute;mo funcionan y mucho menos a&uacute;n si funcionar&iacute;an en humanos y cu&aacute;les son los riesgos asociados.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Manuel Collado]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/laboratorio-longevidad-diccionario-entender-tratamientos-pretenden-alargar-vidas_129_13491818.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 07 Sep 2026 09:38:16 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/031cea52-4d97-452f-8ecf-aadb9918ddcc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="1533086" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/031cea52-4d97-452f-8ecf-aadb9918ddcc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1533086" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El laboratorio de la longevidad: diccionario para entender los tratamientos que pretenden alargar nuestras vidas]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/031cea52-4d97-452f-8ecf-aadb9918ddcc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Longevidad]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
