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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Teatro]]></title>
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      <title><![CDATA[Malena Alterio y Carmen Ruiz brillan, pero no es suficiente, en 'La vida extraordinaria']]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/teatro/malena-alterio-carmen-ruiz-brillan-no-suficiente-vida-extraordinaria_129_13109656.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/37836d9d-19db-4df8-9a5a-962d042bac42_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Malena Alterio y Carmen Ruiz brillan, pero no es suficiente, en &#039;La vida extraordinaria&#039;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La esperada vuelta del autor y director argentino Mariano Tenconi, con una versión española de su afamada obra, se queda a medio camino entre España y Argentina
</p><p class="subtitle">'El desencanto', el reflejo en el cine de la miseria moral de la burguesía franquista
</p></div><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/nadie-duerma-taxi-driver-cani-extrarradio-madrileno-le-acaba-esperanza_1_10689061.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">Malena Alterio</a> y Carmen Ruiz protagonizan la versi&oacute;n espa&ntilde;ola de&nbsp;<em>La vida extraordinaria,</em> de Mariano Tenconi. Una obra que aborda la vida de dos amigas en un teatro de gran carga literaria y actoral. A pesar de la entrega de las dos actrices, que en ciertos momentos brillan y se lucen, de un buen texto y de una cuidada producci&oacute;n, la obra no llega a explotar. Esta vez, el ida y vuelta entre el teatro argentino y espa&ntilde;ol, tan transitado y exitoso en otras ocasiones, no se dio.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Mariano Tenconi maravill&oacute; a propios y extra&ntilde;os hace dos a&ntilde;os con <a href="https://www.eldiario.es/cultura/teatro/cautivas-historia-amor-colona-francesa-siglo-xvii-india-pueblos-originarios_129_11288772.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Cautiva</em></a>. Una pieza bien &ldquo;localista&rdquo;, pero que volaba alto con dos grandes actrices porte&ntilde;as, Lorena Vega y Laura Paredes. Un trabajo que instaba a seguir conociendo el teatro de Tenconi. <em>La vida extraordinaria </em>era la oportunidad perfecta. Se estren&oacute; primero en Avil&eacute;s, y ahora ha llegado los Teatros del Canal de Madrid. Se trata de la versi&oacute;n espa&ntilde;ola de un trabajo anterior a <em>Cautiva</em> que, si bien se estren&oacute; hace 8 a&ntilde;os, hoy sigue en cartel en Buenos Aires. El montaje argentino supuso uno de los &eacute;xitos m&aacute;s sonoros del teatro porte&ntilde;o de los &uacute;ltimos tiempos.
    </p><p class="article-text">
        La obra cuenta la vida de dos amigas, desde su infancia hasta su muerte. Tenconi crea un universo propio para Aurora Alonso (Malena Alterio) y Blanca Sancho (Carmen Ruiz). Literalmente. La obra comienza con la creaci&oacute;n del mundo y acaba con la destrucci&oacute;n de La Tierra. Entre medias, veremos c&oacute;mo estas dos mujeres crecen, descubren y desean por primera vez, ven morir a sus seres queridos, enga&ntilde;an y son enga&ntilde;adas, fracasan y se levantan. Es decir, viven.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>La vida extraordinaria</em> est&aacute; dividida en dos partes y un ep&iacute;logo. La primera parte es la infancia y la juventud, el descubrimiento del deseo y de la muerte. La segunda es la llegada de la madurez, la rutina, el fracaso y el desenga&ntilde;o. Sus vidas podr&iacute;an ser las nuestras, donde todo es com&uacute;n, pero a la vez asombroso: el primer orgasmo, el primer hijo, la muerte de un padre&hellip; Un periplo para el que Tenconi despliega un amplio juego de g&eacute;neros literarios y teatrales. Desde el melodrama hasta el follet&iacute;n. Desde el g&eacute;nero epistolar al modo de Manuel Puig a la poes&iacute;a que unas veces suena a Borges y otras a Copi, como en el delirante poema en que Blanca se introduce el mundo por la vagina.&nbsp;
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                Malena Alterio, una de las protagonistas de &#039;La vida extraordinaria&#039;                            </span>
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        Tenconi consigue establecer un di&aacute;logo entre ficci&oacute;n y realidad bien atrayente, una reflexi&oacute;n profunda de que la vida es tambi&eacute;n c&oacute;mo nos la contamos, de que relato y realidad van siempre de la mano, que son indivisibles. El p&uacute;blico empatiza con esas dos mujeres, con esas dos vidas tan reconocibles, tan normales como extraordinarias. Todo est&aacute; contado con sensibilidad, con humor, siempre con amor hacia esos dos personajes zarandeados que aunque la vida las aleje no dejan de apoyarse la una en la otra.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para el viaje propuesto ambas actrices deben desplegar una infinidad de registros. Pasan del humor de vodevil al drama sentido, de la palabra po&eacute;tica al di&aacute;logo trepidante, de lo narrativo a la farsa. Alterio y Ruiz se entregan y en ciertos momentos brillan, como en el diario &iacute;ntimo de Aurora donde Alterio consigue coronar un in crescendo monumental nada f&aacute;cil actoralmente. Pero en otros momentos el asunto no funciona y se vislumbra una distancia entre lo propuesto y lo que pasa en escena.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y es que en ocasiones, cuando se traen creaciones del otro lado del Atl&aacute;ntico, por el camino se van perdiendo flecos que vac&iacute;an en exceso. El problema no radica en la adaptaci&oacute;n que se ha hecho para Espa&ntilde;a. Los dos personajes ya no viven en el fin del mundo, una de las &uacute;ltimas poblaciones al sur de Argentina, Ushuaia. Buenos Aires es sustituida por Madrid. Los nombres de las protagonistas pasan de remitir a dos de los personajes fundacionales de la literatura argentina&nbsp;(Fierro y Cruz de <em>Mart&iacute;n Fierro</em>), a los del Quijote de Cervantes (Sancho y Alonso). Pero esas traslaciones dan igual. Es m&aacute;s, ni suman ni restan. Son otros fardos los que se pierden por el camino.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La operaci&oacute;n para trasladar la obra ha sido realizada por una hist&oacute;rica de ese transitar entre Argentina y Espa&ntilde;a, Ana Jel&iacute;n de Producciones Teatrales Contempor&aacute;neas. Veterana y responsable de otras idas y venidas como las de <a href="https://www.eldiario.es/cultura/teatro/inseguridad-precariedad-conversaciones-riders-pedido-pedido-contadas_1_11999936.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Claudio Tolcachir</a> y <a href="https://www.eldiario.es/cultura/teatro/insoportable-normalidad-palabra-david-foster-wallace_1_10670620.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Daniel Veronese</a>. La producci&oacute;n est&aacute; cuidada: dos buenas actrices, la musicalizaci&oacute;n con Jorge Naveros al piano y Diana Valencia al viol&iacute;n, y la voz&nbsp;de Alicia Borrachero que en off nos cuenta el origen del mundo (en la versi&oacute;n argentina era Cecilia Roth).&nbsp;
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                Carmen Ruiz y Malena Alterio, protagonistas absolutas de &#039;La vida extraordinaria&#039;                            </span>
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        Pero el tropiezo del proyecto est&aacute; en las cualidades de la interpretaci&oacute;n. Argentina y Espa&ntilde;a a nivel interpretativo no est&aacute;n tan alejadas como hace 20 a&ntilde;os. La influencia de Argentina en la actuaci&oacute;n espa&ntilde;ola gracias a figuras como <a href="https://www.eldiario.es/canariasahora/cultura/relacion-exitosa_1_5564782.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Daulte</a>, Veronese, Tolcachir, <a href="https://www.eldiario.es/cultura/teatro/pablo-messiez-cree-milagro-posible-teatro_129_9297490.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Messiez</a> u <a href="https://www.eldiario.es/cultura/teatro/fernanda-orazi-no-adapta-niebla-miguel-unamuno-piensa-teatro_129_13093815.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Orazi</a>, ha sido extensa y profunda. Pero sigue habiendo distancias que no se pueden transitar tan f&aacute;cil y menos en este proyecto que Tenconi escribi&oacute; ya pensando en dos grandes actrices de all&aacute;: Valeria Lois y Lorena Vega.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tenconi reuni&oacute; en 2018 para esta obra a dos de las grandes actrices de su generaci&oacute;n, dos actrices que si ahora son bien conocidas y queridas por el p&uacute;blico, comenzaron juntas creando una compa&ntilde;&iacute;a independiente del off bonaerense, Grupo Sangu&iacute;neo. Ese volver a estar juntas en un escenario estaba lleno de significados. Era ya en s&iacute; una fiesta y una reivindicaci&oacute;n: la capacidad de juego, el saber estar y no estar en el personaje al mismo tiempo&hellip; Verlas actuar era estar viendo buena parte de la historia de la actuaci&oacute;n del teatro argentino de los &uacute;ltimos lustros.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No se trata de que all&aacute; sean mejores que ac&aacute; ni viceversa, sino de modos dis&iacute;miles de hacer y entender. En la actuaci&oacute;n, la transmisi&oacute;n entre actores a lo largo de los lustros es un r&iacute;o subterr&aacute;neo que va construyendo la escena. Y en este proyecto esto era fundamental. Eso en la versi&oacute;n espa&ntilde;ola se pierde y en ocasiones vemos a dos actrices que no llegan a lo que la escritura dram&aacute;tica est&aacute; proponiendo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El problema es la demasiado usual concepci&oacute;n del teatro a trav&eacute;s de las figuras del Director y el Autor.&nbsp;Una concepci&oacute;n muy siglo XX y que en este caso lastra. No es la primera vez que esto ocurre. En Espa&ntilde;a a lo largo de los a&ntilde;os se han dado estrenos de compa&ntilde;&iacute;as argentinas que han percutido muy fuerte en nuestra realidad esc&eacute;nica. Los ejemplos son muy numerosos: <em>La escala humana</em> de Tantanian, Daulte y Spregelburd en el 2001, <em>La muerte de Margarite Duras</em> con Pavlovsky dirigido por Veronese en 2002, <em>Un hombre que se ahoga</em> o <em>Esp&iacute;a a una mujer que se mata</em> del propio Veronese en 2007, <em>La omisi&oacute;n de la familia Coleman </em>de Tolcachir, o las pocas veces que hemos podido ver el gran teatro de <a href="https://www.eldiario.es/canariasahora/cultura/bartis-utiliza-indagar-identidad-argentina_1_5569050.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ricardo Bart&iacute;s</a>&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Todos ellos estrenos que pudieron venir a Espa&ntilde;a con su elenco original. Muchos se acuerdan, por ejemplo, del estreno de Veronese de <em>Mujeres so&ntilde;aron caballos </em>en Espa&ntilde;a<em>, </em>pero &iquest;qui&eacute;n se recuerda la versi&oacute;n espa&ntilde;ola que se mont&oacute; en el Centro Dram&aacute;tico Nacional de la misma obra?&nbsp;Y eso que contaba con Gin&eacute;s Garc&iacute;a Mill&aacute;n y Blanca Portillo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Estas operaciones a veces consiguen tomar suelo, como la versi&oacute;n espa&ntilde;ola que se hizo de <em>Emilia</em>, de Claudio Tolcachir en la que estaba la propia Alterio. Pero, lamentablemente, intentar &ldquo;remontar&rdquo; con nuevos elencos un teatro muy anclado en la investigaci&oacute;n actoral y que conlleva procesos de investigaci&oacute;n largos es una operaci&oacute;n que a veces est&aacute; condenada a acabar en suced&aacute;neo. Y en <em>La vida extraordinaria</em>, a pesar de sus virtudes, esa distancia es demasiado patente.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pablo Caruana Húder]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/teatro/malena-alterio-carmen-ruiz-brillan-no-suficiente-vida-extraordinaria_129_13109656.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 30 Mar 2026 20:07:14 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Malena Alterio y Carmen Ruiz brillan, pero no es suficiente, en 'La vida extraordinaria']]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Teatro,Crítica,Matadero Madrid,Actrices,Argentina]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Fernanda Orazi no adapta 'Niebla' de Miguel de Unamuno: la piensa desde el teatro]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/teatro/fernanda-orazi-no-adapta-niebla-miguel-unamuno-piensa-teatro_129_13093815.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c26ddd46-9138-4a93-bfc3-81f630d43960_16-9-discover-aspect-ratio_default_1139382.jpg" width="5549" height="3121" alt="Fernanda Orazi no adapta &#039;Niebla&#039; de Miguel de Unamuno: la piensa desde el teatro"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La directora argentina destila el pensamiento trágico del escritor del 98, con un impresionante Juan Paños en el papel protagonista</p><p class="subtitle">Elisa Coll, escritora: “La desobediencia es algo intrínsecamente queer”</p></div><p class="article-text">
        Es incre&iacute;ble c&oacute;mo irrumpe lo nuevo en el presente. Lo trastoca todo. Lo nuevo, palabras mayores. Y eso es <em>Niebla</em>, la obra que Fernanda Orazi y su troupe acaban de estrenar en la Nave 10 de Matadero Madrid. De la mano de <a href="https://www.eldiario.es/cultura/hallazgo-cable-diplomatico-revela-mussolini-desprecio-poeta-e-inspirador-fascismo-d-annunzio-defensa-unamuno_1_12391808.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">Miguel de Unamuno</a> y su famosa novela Orazi consigue, en un alarde de sincretismo entre su teatro y el pensamiento del vasco, dar a luz un teatro desconocido, innombrado. 
    </p><p class="article-text">
        La propuesta en un principio parece no distar mucho del anterior montaje, <a href="https://www.eldiario.es/cultura/teatro/electra-pueblo_129_9864789.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Electra</em></a>, con el que Orazi gan&oacute; dos <a href="https://www.eldiario.es/temas/premios-max/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">premios Max</a>. Tampoco parece alejarse de la corriente teatral actual donde la metaficci&oacute;n y la metateatralidad predominan, ni de la revisi&oacute;n de la comedia actual donde a trav&eacute;s de este g&eacute;nero se escrutan nuevos modos de composici&oacute;n. Pero <em>Niebla</em> es otra cosa.
    </p><p class="article-text">
        Lo que no es <em>Niebla</em>, eso es seguro, es una adaptaci&oacute;n de la novela de Unamuno. No se nos quiere contar el libro, sino que la propuesta apuesta m&aacute;s alto: a vislumbrar los hilos, de tan tensos invisibles, que sustentan la creaci&oacute;n del vizca&iacute;no. Lo bueno de Orazi es que se trajo bajo el brazo una consigna del teatro porte&ntilde;o que todav&iacute;a no tenemos clara en este pa&iacute;s: el teatro lo abarca todo, pero solo puede pensarse desde el teatro. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                &#039;Niebla&#039; de Fernanda Orazi                            </span>
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        As&iacute;, el texto, siguiendo ese principio, est&aacute; pensado por completo para la escena, lleno de juego teatral. Pero lo extraordinario es que al mismo tiempo que Orazi es capaz de dotar el montaje de ese juego esc&eacute;nico del que ya ha hecho gala en otras ocasiones, por detr&aacute;s, hay un trabajo inmenso capaz de desollar la palabra literaria del vasco hasta que se huele el hueso de su pensamiento. 
    </p><h2 class="article-text">Metaficci&oacute;n existencial</h2><p class="article-text">
        La novela de Unamuno, escrita en 1907, es el comienzo de la metaficci&oacute;n contempor&aacute;nea en la literatura moderna europea y el primer aldabonazo existencialista del siglo XX. <em>Niebla</em> cuenta la historia de Augusto, un joven espa&ntilde;ol que no sabe c&oacute;mo vivir ni amar, que descubre que es un ente de ficci&oacute;n y que acaba hablando con el propio Unamuno de su derecho a suicidarse. Algo que el autor le niega, mostrando mediante este ejercicio de metaficci&oacute;n la angustia del hombre ante la certeza de no ser due&ntilde;o de su vida, de una vida que es una niebla difusa, un sue&ntilde;o en el que el ser humano lucha entre lo que le dice su raz&oacute;n, que es mortal, y su voluntad de trascendencia. Puro Unamuno.
    </p><p class="article-text">
        Pero Orazi, para acometer su misi&oacute;n hace desaparecer muchas cosas. Desaparece el contexto hist&oacute;rico, la peque&ntilde;a ciudad de provincias del norte con su casino y su cierzo, los personajes que van asaltando las vicisitudes de Augusto, las clases sociales, las teor&iacute;as pol&iacute;ticas, los 'ismos' del siglo XX, el drama de honor &mdash;tan espa&ntilde;ol&mdash;, e incluso la propia intervenci&oacute;n de Unamuno, el autor, como personaje en la novela&hellip; Y entonces, podr&iacute;a preguntarse uno, &iquest;qu&eacute; queda?, &iquest;qu&eacute; aparece? 
    </p><p class="article-text">
        Aparece Augusto. Un Augusto metaf&iacute;sico y existencial hasta los huesos. Augusto se pondr&aacute; unos peque&ntilde;os zapatos y ah&iacute; nacer&aacute; su personaje. Al contrario que Unamuno, en el que su personaje es hacedor de un pasado, este Augusto nace ah&iacute; mismo, con todos los atributos de lo humano pero sin pasado, sin conocimiento de la vida. <a href="https://www.eldiario.es/cultura/teatro/vida-sueno-propuesta-disfrutona-filosofica_129_9799634.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">Un Segismundo</a> que nace libre de cautiverio.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                El actor Juan Paños en &#039;Niebla&#039;                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Aqu&iacute; hay que hacer un aparte. Augusto en Juan Pa&ntilde;os. Pa&ntilde;os ya lleva una carrera amplia aunque roce la treintena. Sus &uacute;ltimos trabajos con <a href="https://www.eldiario.es/cultura/teatro/juan-mayorga-estrena-maria-luisa-libertad-deseo-mayores_1_10140043.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Juan Mayorga</a>, Luis Sorolla o Miguel del Arco dan buena cuenta de ello. Pero vayan a verlo, lo que hace en <em>Niebla</em> es de otro mundo. Es dificil&iacute;simo hacer que nazca ese Augusto de la nada, tan inocente como desvalido, tan humano, tan desprovisto de todo y conseguir hacerlo cre&iacute;ble, de carne y hueso. Parece Pa&ntilde;os la encarnaci&oacute;n de aquella pieza imposible de Federico Garc&iacute;a Lorca, <em>El paseo de Buster Keaton.</em> Pa&ntilde;os es un peque&ntilde;o ni&ntilde;o con alma de clown serio que como aquel Keaton desear&aacute; y pecar&aacute;, sufrir&aacute; y se enfrentar&aacute; a la muerte. 
    </p><p class="article-text">
        Acompa&ntilde;a a Pa&ntilde;os en este viaje su amigo V&iacute;ctor (Pablo Montes) y Javier Ballesteros que interpretar&aacute; al perro de Augusto que lleva por nombre el revelador Orfeo. Orfeo es con quien Augusto calma su alma, pero en este montaje se convierte en un Virgilio que acompa&ntilde;a a su amo por los anillos de la vida, es quien le va contando lo que ve, quien le ense&ntilde;a el mundo. Mitad Virgilio, mitad Sancho. Javier Ballesteros consigue darle al personaje una distancia abisal, tan triste como hilarante. Es un hallazgo ese rescate del peque&ntilde;o animal. Algo, por otro lado, m&aacute;s que justificado. Unamuno en la propia novela &mdash;o <em>nivola,</em> como la llamaba&mdash; hace que el perro al final cobre vida como personaje d&aacute;ndole voz en un ep&iacute;logo impresionante del que Orazi rescata alg&uacute;n fragmento.
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                El elenco de &#039;Niebla&#039;                            </span>
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        As&iacute; Augusto ir&aacute; transitando por ese espacio, ese peque&ntilde;o teatro en el que se enfrentar&aacute; al amor y el desenga&ntilde;o a trav&eacute;s de dos mujeres, Eugenia (Leticia Etala) y Rosario (Carmen Angulo). Ambas estupendas. La obra centra su visi&oacute;n, no en el matrimonio y la paternidad como hace Unamuno para auscultar el destino del &ldquo;hombre&rdquo; en el mundo. Sino en esa tercera pata que tambi&eacute;n aborda Unamuno: la otredad, el otro. En este caso, la mujer. Augusto quiere amar, pero tambi&eacute;n poseer. Surge as&iacute; la crueldad y la culpa que laceran la inocencia del h&eacute;roe y abren un interesante debate sobre lo masculino. 
    </p><h2 class="article-text">Vanguardia e iberismo tr&aacute;gico</h2><p class="article-text">
        No es fortuita la cita anterior a Garc&iacute;a Lorca. Porque el dispositivo ideado por Orazi para la pieza bebe de ese otro teatro, de este antiteatro de Pirandello, de un teatro formal y vanguardista, pero enraizado en las artes teatrales m&aacute;s viejas, como hiciera el italiano con el teatro siciliano o el granadino con el de cachiporras. Orazi trabaja con la pantomima y con el clown m&aacute;s beckettiano para 'representar' el mundo y la vida de Augusto. 
    </p><p class="article-text">
        La actuaci&oacute;n &mdash;donde todos los int&eacute;rpretes tocan la misma partitura&mdash; y el uso del espacio y el tiempo consiguen extra&ntilde;ar el plano de realidad hasta lindar con el surrealismo. Algo que se enfatiza con un gui&ntilde;o a Ren&eacute; Magritte (un decorado con unas peque&ntilde;as nubes) y con el vestuario ideado por Cecilia Molano, de corte recto, geom&eacute;trico.
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                &#039;Niebla&#039;, de Fernanda Orazi                            </span>
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        No estamos acostumbrados hoy a propuestas tan formales. Es m&aacute;s, en un momento la obra corre el riesgo de caer en lo formalista, de quedarse embelesado en ese propio juego. Pero consigue remontarlo gracias a un gran final y a un gran dominio del tiempo teatral. La obra va, poco a poco, en ese viaje formal, pasando de un tiempo que est&aacute; en funci&oacute;n del juego propuesto a otro tiempo, a un tiempo que presagia la tragedia humana, la muerte por venir, un tiempo de espera irreversible. Algo casi imperceptible, que Orazi tripula con firmeza y que consigue ir aloj&aacute;ndose en los espectadores. El dominio de los tiempos en una obra de teatro es quiz&aacute; la quintaesencia de lo teatral. Y quiz&aacute; lo m&aacute;s dif&iacute;cil de alcanzar.
    </p><p class="article-text">
        A trav&eacute;s de ese tiempo se deviene el final de la obra. En ese final reinar&aacute; Unamuno. Un final netamente existencialista donde emerger&aacute; la otra gran pata de esta obra, el pensamiento ib&eacute;rico. Un pensamiento tan mesetario como tel&uacute;rico, tan religioso como tr&aacute;gico. A Augusto le abandona la vida. Un peque&ntilde;o olivo presidir&aacute; la escena, signo polis&eacute;mico de Iberia, de ese &aacute;rbol de la ciencia de Baroja que remite a lo b&iacute;blico. Pa&ntilde;os se agarrar&aacute; a una maletita como Machado en su <em>Autorretrato</em> e incluso resonar&aacute;n Berlanga y Azcona en ese momento en que uno se encamina arrastrado como en <em>El verdugo</em> a lo desconocido. 
    </p><p class="article-text">
        Es incre&iacute;ble, o no tanto, que haya sido una argentina la responsable de echar luz sobre esos pilares dormidos que sustentan el pensamiento ib&eacute;rico, de Unamuno al portugu&eacute;s Miguel Torga, de Machado a Pessoa. Un pensamiento que hoy parece tan diluido en esta sociedad que dicen fluida donde alguien crey&oacute; que el sentimiento tr&aacute;gico de la vida se pod&iacute;a abolir. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pablo Caruana Húder]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/teatro/fernanda-orazi-no-adapta-niebla-miguel-unamuno-piensa-teatro_129_13093815.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 24 Mar 2026 20:59:35 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Fernanda Orazi no adapta 'Niebla' de Miguel de Unamuno: la piensa desde el teatro]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Artes escénicas,Miguel de Unamuno]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Elisa Coll, escritora: “La desobediencia es algo intrínsecamente queer”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/elisa-coll-escritora-hay-personas-lgtb-votan-derecha-creen-estaran-salvo-agua-llegue-cuello_128_13082140.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e1029dc9-249d-490e-ac49-015839dd0a33_16-9-discover-aspect-ratio_default_1139076.jpg" width="4000" height="2250" alt="Elisa Coll, escritora: “La desobediencia es algo intrínsecamente queer”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La también ensayista ha publicado 'Gloria', el libro de la obra que la está llevando por teatros de toda España, para reflexionar sobre cómo se instauran en la infancia los miedos y la obediencia</p><p class="subtitle">Pedro Almodóvar: “Me queda menos tiempo, por eso tengo una necesidad casi histérica de dirigir”</p></div><p class="article-text">
        La funci&oacute;n est&aacute; a reventar, ni una butaca libre. Y ya van m&aacute;s de una docena de funciones en el Teatro del Barrio. Funciones espaciadas en el tiempo donde el boca a boca no deja de funcionar. Adem&aacute;s, despu&eacute;s de la funci&oacute;n hay charla, pues <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/vinimos-tarde-futuro-hacerse-mayor-amigas-viviendo-juntas_1_10771770.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">Elisa Coll</a> presenta el libro reci&eacute;n salido del horno de la Editorial Continta Me Tienes. Coll es conocida por novelas como <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/vinimos-tarde-futuro-hacerse-mayor-amigas-viviendo-juntas_1_10771770.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Nosotras vinimos tarde</em></a><em> </em>(2023) o ensayos como <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/resistencia-bisexual-no-concibe_1_7178526.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Resistencia bisexual</em></a><em> </em>(2021). Ahora, se ha pasado al teatro. Llega tarde, con el s&iacute;ndrome de impostora a cuestas, pero llena de humor y disidencia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Lo primero que llama la atenci&oacute;n es precisamente el p&uacute;blico. Una breve mirada sirve para darse cuenta de que los hombres cis hetero lo llevan claro si pretenden seguir manteniendo una posici&oacute;n predominante. Esta ya no es su (nuestra) &eacute;poca. La funci&oacute;n va como un tiro. <em>Gloria</em> cuenta la historia de una ni&ntilde;a de siete a&ntilde;os que pasa el d&iacute;a en casa de su abuela bien cat&oacute;lica y chapada a la antigua. Una ni&ntilde;a a la que dejaron viendo <em>Chucky, el mu&ntilde;eco diab&oacute;lico</em> creyendo que era <em>Sonrisas y L&aacute;grimas</em>. Cuando esa ni&ntilde;a busc&oacute; asustad&iacute;sima a su abuela en la cocina, la respuesta fue que no dijera tonter&iacute;as y volviese a verla. Ella obedeci&oacute; y se la vio enterita.
    </p><p class="article-text">
        Cuenta Elisa que se pas&oacute; muchos a&ntilde;os pensando que ten&iacute;a miedo a algo que a nadie le daba miedo. &ldquo;Sal&iacute; antes del armario&hellip; &iexcl;como bisexual! Y ya sab&eacute;is cu&aacute;nto tiempo tardamos las personas bis en salir del armario&rdquo;, dice Coll en escena, provocando la risa del respetable. Pero en <em>Gloria</em> pasan muchas cosas m&aacute;s. En esta pieza que bordea el &ldquo;stand-up comedy&rdquo; para luego hincar el diente a la autoficci&oacute;n y el drama, Coll habla de c&oacute;mo se instauran en la infancia los miedos y la obediencia, unas veces a hostias, otras con estrategia institucionalizada y otras incluso mediante el afecto. Y habla tambi&eacute;n del v&eacute;rtigo a la desobediencia y de la euforia a atreverse.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                La escritora Elisa Coll                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Coll sigue de gira con el <em>Gloria</em>, el 26 de marzo estar&aacute; en Mieres, el 18 de abril en Pamplona y el 16 de mayo volver&aacute; al Teatro del Barrio. Adem&aacute;s, este mismo viernes, en Barcelona, junto a la analista cultural Estela Ortiz, presentar&aacute; el libro en la librer&iacute;a Crisi. En la charla tras la funci&oacute;n, que realiz&oacute; junto a la m&uacute;sico Xerach, el escritor Daniel Valero y la periodista Noem&iacute; L&oacute;pez Trujillo, se present&oacute; <em>Gloria</em>, un libro que, aparte del texto esc&eacute;nico, contiene un diario de creaci&oacute;n donde la autora desgrana los altibajos del proceso, las autoras donde encontr&oacute; ayuda, la lucha por vencer el miedo al escenario y el amor de alguien que abandon&oacute; el teatro hace a&ntilde;os y ahora ha tenido el valor de reconquistar ese espacio.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Dice en el libro que no quer&iacute;a hacer un espect&aacute;culo de</strong> &ldquo;<strong>stand-up comedy&rdquo;, sino de teatro. &iquest;Cree que lo ha conseguido?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Creo que s&iacute;, al final lo que la gente se lleva de la obra son los momentos m&aacute;s emocionantes, pero para que t&uacute; te puedas llevar eso y puedas hablar de ello desde un lugar que no sea una gran herida, sino desde un lugar m&aacute;s tranquilo, es necesaria la comedia. Para m&iacute; las partes de stand-up de <em>Gloria</em> lo que hacen es preparar el terreno para las partes m&aacute;s duras y ser tambi&eacute;n la rampa de salida de esas partes m&aacute;s oscuras.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En el diario de creaci&oacute;n del libro habla de una influencia central, la actriz Phoebe Waller-Bridge. &iquest;Por qu&eacute; le gusta tanto?&nbsp;</strong>
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/2179d896-5272-4e7e-9d39-606719573d6b_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Por c&oacute;mo juega con la comedia y con el drama, es brillante. Tiene una frase que dice algo as&iacute; como que cuando el p&uacute;blico se r&iacute;e te est&aacute; dando un poco su coraz&oacute;n y te est&aacute; pidiendo que se lo rompas. Esta es la m&aacute;xima que yo tambi&eacute;n he seguido. La admiro mucho. Para hacer <em>Gloria</em> me vi veinte veces su mon&oacute;logo <em>Fleabag</em>, precisamente para aprender c&oacute;mo hac&iacute;a estas transiciones, ese vaiv&eacute;n emocional entre re&iacute;r y sufrir. No es f&aacute;cil conseguir esas subidas y bajadas. Tambi&eacute;n he aprendido de ella a no tener miedo a la fealdad, su trabajo gira mucho en torno a abrazar la miseria, mostrarla, re&iacute;rse de ella y abrazarla.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En </strong><em><strong>Gloria</strong></em><strong> est&aacute; esa capacidad de contar desde lo &iacute;ntimo, de ser imp&uacute;dica&hellip;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Creo que la raz&oacute;n por la que nos cuesta hablar de ciertos temas es porque seguimos arrastrando unas nociones muy arcaicas de qu&eacute; pertenece a la conversaci&oacute;n p&uacute;blica y qu&eacute; pertenece a la conversaci&oacute;n privada. Seguimos con la idea de que los trapos sucios se lavan en casa. De la familia no se puede hablar en el &aacute;mbito p&uacute;blico. Algo que ya hemos desmontado, por ejemplo, con la pareja u otros temas. Y a m&iacute; me alegra ver que hay autoras, entre las que me uno, que decimos que de estos temas tambi&eacute;n hay que hablar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Uno de los temas de </strong><em><strong>Gloria</strong></em><strong> es el miedo, c&oacute;mo opera en la infancia y c&oacute;mo luego afecta al desarrollo posterior de la persona&hellip;</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, lo es, pero tambi&eacute;n la desobediencia. Son cosas que son intr&iacute;nsecas tanto en el plano familiar como el institucional, educativo o social.&nbsp;Todas estas instituciones est&aacute;n basadas en la premisa de la obediencia, una obediencia que es bondad. La gloria es el premio por haber sido buena. Y claro, desobedecer conlleva un castigo. Por eso hay tanto miedo cuando pensamos en desobedecer. En <em>Gloria</em> se defiende que ese miedo merece la pena atravesarlo. La obra aborda la desobediencia, pero tambi&eacute;n la euforia cuando has conseguido reunir el coraje suficiente para atravesar ese miedo.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Nuestra mera existencia, la de las personas que pertenecemos al colectivo LGTBIQ+, conlleva la desobediencia al no seguir la norma no escrita de cómo tienes que ser y vivir.</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Elisa Coll</span>
                                        <span>—</span> Escritora
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&iquest;La desobediencia es algo intr&iacute;nseco a la bisexualidad y lo queer?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Nuestra mera existencia, la de las personas que pertenecemos al colectivo LGTBIQ+,&nbsp;conlleva la desobediencia al no seguir la norma no escrita de c&oacute;mo tienes que ser y vivir. La desobediencia se convierte en una estrategia de supervivencia. Pero yo pienso lo queer como algo m&aacute;s amplio, m&aacute;s all&aacute; de lo LGTBIQ+, porque hay personas dentro del colectivo que eligen la obediencia, que eligen votar a la derecha, que eligen una vida normativa porque creen que as&iacute; estar&aacute;n a salvo cuando el agua nos llegue al cuello. Por el contrario, hay personas que no pertenecen a este colectivo, pero que deciden llevar vidas queer. La desobediencia me parece algo intr&iacute;nsecamente queer.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;En su vida a qu&eacute; ha tenido que desobedecer?</strong>
    </p><p class="article-text">
        A las expectativas que hab&iacute;a puesta sobre la persona que deb&iacute;a ser. Y esto se puede aplicar a un mont&oacute;n de cosas, como a permitirse hablar de temas politizados. Me da rabia que posicionarse pol&iacute;ticamente contra estructuras opresivas, ya sea el machismo, el racismo, la LGTBIfobia, el genocidio en Palestina o las pol&iacute;ticas fascistas que est&aacute;n ahora acampando a sus anchas sean desobediencias. Deber&iacute;an ser el m&iacute;nimo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En la obra se habla del presente como una &eacute;poca donde hay muchos peligros. &iquest;Qu&eacute; es lo que m&aacute;s le preocupa?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Me preocupan tantas cosas... Me preocupa que si la ultraderecha fascista sigue avanzando a este paso, empecemos a pensar que no merece la pena plantarles cara. Creo que ah&iacute; s&iacute; que estamos perdidas. <em>Gloria</em> la escrib&iacute; hace dos a&ntilde;os. Ahora, cuando estoy actuando, en ciertos momentos se me ponen los pelos de punta. El panorama durante estos dos a&ntilde;os se ha ido haciendo cada vez m&aacute;s crudo.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Elisa Coll en la obra &#039;Gloria&#039;                            </span>
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        <strong>Una parte importante del libro es el diario de creaci&oacute;n, &iquest;por qu&eacute; decidi&oacute; compartir ese proceso?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es importante que las personas que nos dedicamos a cualquier &aacute;mbito art&iacute;stico compartamos los procesos creativos. Estamos muy acostumbradas a ver solo el resultado final de las cosas, y eso nos puede llevar a pensar que todo se debe a la brillantez de quien lo ha hecho. No importa que te hayas estado dando cabezazos contra la pared para sacarlo adelante. A m&iacute; me sirve much&iacute;simo leer los procesos creativos de otras autoras porque eso acerca y ayuda a pensar que uno tambi&eacute;n es capaz, y al mismo tiempo aleja la idea de romantizar al individuo como genio, que es una cosa muy patriarcal y muy normativa.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>El poeta &Aacute;ngelo Nestore ha escrito un pr&oacute;logo muy preciso y pertinente con frases como &ldquo;</strong><em><strong>Gloria </strong></em><strong>es una obra sobre c&oacute;mo se aprende a obedecer y sobre c&oacute;mo la obediencia se confunde con el amor&rdquo;.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Estoy muy agradecida, se&ntilde;ala muchas cosas que sobrevuelan el texto. Por ejemplo, lo que significa el &aacute;mbito esc&eacute;nico para las personas queer. Me sent&iacute; muy reconocida. Ten&iacute;a un mont&oacute;n de dudas sobre subirme a un escenario, sent&iacute;a que era muy mayor para retomar el teatro y estaba aterrorizada. El miedo es una cosa que te hace sentir muy sola. Luego te das cuenta de que en realidad subirte a un escenario es un acto bastante queer. Creo que para cualquier persona que no se ha sentido vista o que ha sentido que no ha tenido un lugar, el escenario en todas sus posibilidades, el drag, la m&uacute;sica o el teatro, es un lugar donde probar para hacer algo nuevo, algo que probablemente tenga m&aacute;s que ver con qui&eacute;n eres que cuando luego te bajas y sigues con tu vida.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En escena lee un poema de Gloria Fuertes que bien podr&iacute;a ser el coraz&oacute;n de esta pieza. Dice: &ldquo;Me dijeron: / O te subes al carro / o tendr&aacute;s que empujarlo / Ni me sub&iacute; ni lo empuje / Me sent&eacute; en la cuneta / y alrededor de m&iacute;, a su debido tiempo, / brotaron las amapolas&rdquo;.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Ese poema para m&iacute; encapsula de una manera preciosa uno de los mensajes de la obra: la defensa por llegar tarde a los sitios. Si yo hubiera llegado antes al teatro, <em>Gloria</em> no habr&iacute;a existido. Si Malvina Reynolds, la cantante de folk de la que hablamos en la obra, no hubiera llegado tarde, hay muchas canciones que hoy no disfrutar&iacute;amos. No pasa nada por llegar tarde, es m&aacute;s, tiene un valor. Adem&aacute;s, ambas, Reynolds y Fuertes, son dos mujeres muy cr&iacute;ticas, muy politizadas, que vivieron vidas bastante queer. Y ambas tomaron la decisi&oacute;n de dedicar parte de su carrera a escribir para un p&uacute;blico infantil. Tuvieron la inteligencia de ver el potencial pol&iacute;tico que el p&uacute;blico infantil tiene. Por eso la ultraderecha est&aacute; todo el rato instrumentalizando la figura de los ni&ntilde;os para sacar adelante pol&iacute;ticas antiabortistas y pol&iacute;ticas anti LGTBIQ+.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pablo Caruana Húder]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/elisa-coll-escritora-hay-personas-lgtb-votan-derecha-creen-estaran-salvo-agua-llegue-cuello_128_13082140.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 20 Mar 2026 21:21:29 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Elisa Coll, escritora: “La desobediencia es algo intrínsecamente queer”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Teatro,Libros,Literatura,Cultura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ivor Bolton y Deborah Wagner vuelven a triunfar con 'Sueño de una noche de verano']]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/teatro/ivor-bolton-deborah-wagner-vuelven-triunfar-sueno-noche-verano_129_13062631.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c140f336-e877-4ec7-a6cc-bb45c85b36ce_16-9-discover-aspect-ratio_default_1138544.jpg" width="943" height="530" alt="Ivor Bolton y Deborah Wagner vuelven a triunfar con &#039;Sueño de una noche de verano&#039;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La habilidad con que Bolton logra pasar de lo etéreo a lo caricaturesco o de lo sublime a lo procaz, obtiene su justa réplica en el esmerado trabajo que Wagner ha realizado en la dirección de actores y en la concepción escénica </p><p class="subtitle">Premios Oscar 2026 - El documental favorito al Oscar que muestra que curarse del cáncer en EEUU “es un privilegio de ricos”</p></div><p class="article-text">
        Se alza el tel&oacute;n y aparece un roble boca abajo y unos ni&ntilde;os con tut&uacute;. La orquesta se despereza con un rumor grave salpicado de glisandos. En el centro del escenario, un estrado cuadrangular. A la izquierda, un sembradito de trigo; a la derecha, unos troncos tumbados. De repente aparece Tytania, reina de las hadas, escoltada por un coro de voces blancas. La percusi&oacute;n se debate entre lo marcial y lo na&iacute;f. No llevamos ni cinco minutos de funci&oacute;n y podemos darnos por enterados: en esta historia, nada suceder&aacute; de la manera habitual.
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/andalucia/lacajanegra/opera-herramienta-integradora-llega-jerez_1_2168783.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">Benjamin Britten</a> estren&oacute; su <em>Sue&ntilde;o de una noche de verano</em> en junio de 1960. El libreto adapta la <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/lois-patino-le-da-revolcon-shakespeare-mano-irene-escolar-ariel_1_12878576.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">obra de Shakespeare</a> adelgaz&aacute;ndola hasta la mitad, trastocando alg&uacute;n versito aqu&iacute; y all&aacute; y suprimiendo la primera escena. &ldquo;Es desgarrador tener que prescindir de tanto texto maravilloso. El &uacute;nico consuelo es que, si no lo hiciera, durar&iacute;a tanto como el Anillo&rdquo;, confes&oacute; el compositor a William Plomer, uno de sus libretistas de confianza. Los recortes, sin embargo, no solo buscaban aliviar las fatigas lumbares de los espectadores: al saltarse la primera escena, el <em>Sue&ntilde;o</em> de Britten no comienza en la ordenada y sensata corte de Atenas, sino directamente en el bosque m&aacute;gico. As&iacute;, para los espectadores, las hadas, los diablos socarrones y los filtros de amor no son la contraparte l&uacute;dica de una realidad cabal, sino el statu quo del mundo que propone la obra.
    </p><p class="article-text">
        Dadas as&iacute; las cosas, sinteticemos el argumento. En la foresta encantada reinan Tytania y Oberon. El matrimonio anda en crisis porque la do&ntilde;a tiene un nuevo paje (un chiquillo raptado de la India) que su marido ambiciona (los ingleses no prescinden del colonialismo ni en la fantas&iacute;a). Para vengarse, Oberon convoca al geniecillo Puck y lo env&iacute;a en busca de una planta cuya savia, aplicada sobre los p&aacute;rpados de los durmientes, logra que enloquezcan de amor por lo primero que vean, &ldquo;sea le&oacute;n, oso, lobo, toro, mono presumido o simio atareado&rdquo;. Hay que ver cu&aacute;nto le gustaban a Shakespeare los venenos que se aplican en sitios raros.
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                Liv Redpath (Tytania), Clive Bayley (Botton), Pequeños Cantores de la ORCAM y niños actores y bailarines                            </span>
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        Mientras el recadero atiende sus labores, dos parejas entran en el bosque: Lysander y Hermia, j&oacute;venes casaderos que huyen de las prohibiciones paternas; y Demetrius y Helena, dupla mal avenida en la que ella lo ama a &eacute;l y &eacute;l ama a Hermia. Entristecido por sus cuitas, Oberon, magn&aacute;nimo, decide encomendarle a Puck una nueva misi&oacute;n: tras emponzo&ntilde;ar los ojos de Tytania, aprovechar&aacute; los restos del brebaje para hacer que Demetrius beba los vientos por Helena.
    </p><p class="article-text">
        En esto, aparecen en el bosque una troupe de artesanos aficionados al arte dram&aacute;tico. Se han reunido para ensayar un <em>P&iacute;ramo y Tisbe</em> (la historia en la que Shakespeare basar&iacute;a su <em>Romeo y Julieta</em>) que esperan representar en la boda en la que Theseus (duque de Atenas) se desposar&aacute; con Hippolyta (reina de las amazonas). Puck aprovechar&aacute; un descuido para encasquetar a su l&iacute;der &mdash;un fanfarr&oacute;n llamado Bottom&mdash; una cabeza de asno, y conducirlo al claro donde reposa Tyrania, quien, pose&iacute;da por el ung&uuml;ento m&aacute;gico, se enamorar&aacute; perdidamente del hombre pollino.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero, tristemente, Puck solo despacha bien medio encargo: confundi&eacute;ndose con los atenienses, termina engatusando a Lysander en vez de a Demetrius, haciendo que el mozo se encapriche de Helena y descuajeringando la entente amorosa. Viendo que los zagales van a matarse si nadie lo impide, Oberon convoca a la bruma y a las tinieblas y sume a todos en un profundo sue&ntilde;o del que&nbsp;cada cual despertar&aacute; amando a quien debe. Tambi&eacute;n Tytania, cuyo castigo da por concluido. La &oacute;pera termina con los actores aficionados despachando su calamitosa funci&oacute;n (un actor hace de luna, otro de pared, etc&eacute;tera). Con todos felices y risue&ntilde;os, termina la funci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Anoche, el Teatro Real estren&oacute; una versi&oacute;n del <em>Sue&ntilde;o de una noche de verano</em> dirigida por Ivor Bolton y Deborah Wagner, dupla bien conocida entre los habituales del coliseo madrile&ntilde;o por ser los autores de dos de los espect&aacute;culos m&aacute;s memorables y brillantes que se han presenciado en el teatro: <em>Peter Grimes</em> (2021) y <em>Billy Budd</em> (2017). Felizmente, no hay dos sin tres. No era, conste, una empresa f&aacute;cil: Britten escribi&oacute; una partitura llena de sutilezas y los pocos m&uacute;sicos del foso se pasan la velada ejerciendo de solistas. Los percusionistas no dan abasto, los vientos van de <em>obbligato</em> en <em>obbligato</em> y parecer&iacute;a que todo en la m&uacute;sica obedece a una concepci&oacute;n teatral que fuerza a los int&eacute;rpretes a una expresividad intimidante. Para aumentar la dificultad, el compositor establece &aacute;mbitos musicalmente diferenciados para las realidades que confluyen en la trama y dota a cada uno de una orquestaci&oacute;n singular. Si las hadas se desenvuelven entre agudos clar&iacute;simos y cadencias di&aacute;fanas, los amantes cantan en tonalidades contrapuestas y los actores hacen los suyo en <em>staccato</em>, como si la cortedad de las notas reflejase la de sus entendederas.
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                    alt="El actor Daniel Abelson (Puck), Pequeños Cantores de la ORCAM y niños actores y bailarines"
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                El actor Daniel Abelson (Puck), Pequeños Cantores de la ORCAM y niños actores y bailarines                            </span>
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        La habilidad con que Bolton logra pasar de lo et&eacute;reo a lo caricaturesco o&nbsp;de lo sublime a lo procaz, obtiene su justa r&eacute;plica en el esmerado trabajo que Wagner ha realizado en la direcci&oacute;n de actores y en una concepci&oacute;n esc&eacute;nica que debe resolver de manera cre&iacute;ble los mismos bandazos. Lysander, el amante cabal (viene de jurarse amor con Hermia &ldquo;por la candidez de las palomas de Venus, por lo que entreteje almas y hace crecer amores&rdquo;) debe transformarse en un pretendiente hiperventilado dispuesto a &ldquo;cruzar un incendio&rdquo; por una se&ntilde;ora a la que acaba de conocer. Bottom ha de hacer el burro con la misma verosimilitud con la que el s&aacute;dico Oberon (papel escrito para contratenor, registro exc&eacute;ntrico en tiempos de Britten) ha de parecernos se&ntilde;orial a pesar de sus muchas trapacer&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        La funci&oacute;n no solo se apoya en el admirable y sobresaliente trabajo de unos cantantes capaces de satisfacer las exigencias esc&eacute;nicas del papel, sino en una cuidada puesta en escena en la que se combinan hallazgos elogiables (como desdoblar al personaje de Puck entre un actor &mdash;Britten no le dio m&uacute;sica&mdash; y un bailar&iacute;n a&eacute;reo mostrando as&iacute; la naturaleza especular de ese bosque de ensue&ntilde;os y malentendidos), un prudente histrionismo (el <em>Pr&iacute;amo y Tisbe</em> es descacharrante, m&aacute;s considerando que Britten lo concibi&oacute; como una parodia belcantista), pocos pero bien empleados recursos esc&eacute;nicos y la inserci&oacute;n de unas coreograf&iacute;as infantiles que rebajan convenientemente la solemnidad general.
    </p><p class="article-text">
        Yendo al cap&iacute;tulo de voces, quisiera destacar el timbre hermos&iacute;simo y la claridad del canto de Liv Redpath en el papel de Tytania y el exquisito Oberon de Iestyn Davies (su <em>I know a bank</em> son&oacute; con la delicad&iacute;sima frialdad que requiere su personaje). Tambi&eacute;n, el fabuloso cuarteto de amantes desparejados (Sam Furness como Lysander, Simone McIntosh como Hermia, Jacques Imbrailo como Demetrius y Jacquelyn Wagner como Helena) y los divertid&iacute;simos Clive Bayley como Bottom, Ru Charlesworth como Flute y a William Dazeley como Starveling. Tambi&eacute;n a los Peque&ntilde;os Cantores de la ORCAM.
    </p><p class="article-text">
        Al caer el tel&oacute;n, el p&uacute;blico aplaudi&oacute; enfervorecido. Y no solo a los m&uacute;sicos y a los cantantes, &iexcl;tambi&eacute;n a la direcci&oacute;n de escena! Esto, en el Real y en una funci&oacute;n en la que no salen ni pelucones ni miri&ntilde;aques, es un verdadero acontecimiento. Resulta curioso: habr&aacute; quien se tenga por moderno y vanguardista por dedicarse al metateatro o por minar sus actuaciones con errores calculados sin reparar en que todo eso ya lo hizo Shakespeare. Cu&aacute;nta ventaja nos sacan los del siglo XVI.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Joaquín Jesús Sánchez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/teatro/ivor-bolton-deborah-wagner-vuelven-triunfar-sueno-noche-verano_129_13062631.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 12 Mar 2026 13:08:32 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Ivor Bolton y Deborah Wagner vuelven a triunfar con 'Sueño de una noche de verano']]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cultura,Teatro,Arte,William Shakespeare]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El teatro de serie B de Cris Blanco se enfrenta a la mentira contemporánea]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/teatro/teatro-serie-b-cris-blanco-enfrenta-mentira-contemporanea_129_13056672.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d32fc2a5-fcd6-4847-9364-f7ff2a7fce29_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El teatro de serie B de Cris Blanco se enfrenta a la mentira contemporánea"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La autora presenta 'Casi ninguna verdad', una obra llena de humor surrealista que indaga sobre las consecuencias de la propagación de la mentirá en la sociedad actual
</p><p class="subtitle">'Zorra dorada', un canto salvaje contra la violación y el abuso sexual</p></div><p class="article-text">
        Una vidente famosa, Madame Jasmine, una especie de Aram&iacute;s Fuster cat&oacute;dica, le cuenta en 2006 a Cris Blanco como ser&aacute; el futuro. Imposible creerse que habr&aacute; una presidenta &ldquo;m&aacute;s bicho&rdquo; en la Comunidad de Madrid, ni que un millonario &ldquo;pederasta y violador&rdquo; regir&aacute; los Estados Unidos, ni que asistiremos en directo a la muerte de decenas de miles de personas y nadie har&aacute; nada mientras otros lo negar&aacute;n, ni que Ana Obreg&oacute;n tendr&aacute; una hija-nieta. La &uacute;ltima obra de Cris Blanco, <em>Casi ninguna verdad</em>, con un humor desbordante y una factura cutre a conciencia, se pregunta qu&eacute; ha pasado y qu&eacute; nos ha pasado en estos &uacute;ltimos veinte a&ntilde;os para que la mentira se haya expandido como la cochinilla blanca en nuestras sociedades y nuestros cerebros.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero Madame Jasmine no existe. O s&iacute;. Se dice que fue madame de un puticlub de la Carrer Robadors, que se volvi&oacute; loca al perder un hijo y que camina por las calles del Chino barcelon&eacute;s con una mu&ntilde;eca sin cabeza recubierta de un cuero blanco que algunos dicen es la piel de su hijo muerto. Madame Jasmine tambi&eacute;n es un antro del mismo barrio, rebautizado como el Genderfuck Bar, donde se estila el fe&iacute;smo, la monstruosidad y el mamarracheo. Un detalle, esta traslaci&oacute;n nominativa de Fuster a Jasmine, que da bastantes pistas sobre el acercamiento de esta creadora que acaba de estrenar su &uacute;ltima obra en el Centro Dram&aacute;tico Nacional.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cris Blanco es la jefa de la serie B esc&eacute;nica, de c&oacute;mo indagar sobre la convenci&oacute;n teatral hasta romperla para que nazca algo nuevo. Lo lleva haciendo desde 2004. Ya hace dos a&ntilde;os lo bord&oacute; en este mismo teatro con <a href="https://www.eldiario.es/cultura/teatro/ciencia-ficcion-infiltra-sotanos-teatro-publico-madrileno_1_10609585.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Peque&ntilde;o cumulo de abismos</em></a>. <em>Casi ninguna verdad</em> es su continuaci&oacute;n para la que se ha hecho acompa&ntilde;ar de un nutrido equipo de la vanguardia de ayer y hoy del teatro hispano. A su lado, &Oacute;scar Bueno, que ya lo acompa&ntilde;&oacute; en <a href="https://www.eldiario.es/cultura/teatro/conde-torrefiel-sacude-teatro-contemporaneo-gran-obra-futurista-conceptual_1_9157847.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Grand&iacute;sima Ilusione</em></a>, y un buen nutrido equipo de la &ldquo;danza &uacute;ltima&rdquo; como Nuria Crespo, Gloria March, Julia Romero o Alberto Jos&eacute; Lucena. Pero aqu&iacute; no bailan y tienen que bucear en el teatro representativo m&aacute;s chabacano, tienen que hablar, sorprenderse y actuar como en una de Arniches. Aqu&iacute; nadie hace lo que sabe, parece decir Blanco.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En escena tambi&eacute;n estar&aacute; uno de los jefes de la danza peformativa y minimal de este pa&iacute;s, Norberto Llopis, que har&aacute; de un actor que no puede mentir y lo har&aacute; con delirante estoicismo. Y una de las m&aacute;s grandes payasas y agitadoras de este pa&iacute;s: Espe L&oacute;pez (responsable junto a Oskar G&oacute;mez Mata de una de las compa&ntilde;&iacute;as m&aacute;s esenciales de Euskal Herria, Legale&oacute;n-T). Cuando ves a Espe L&oacute;pez al comienzo de la obra en una falsa conferencia junto a Cris Blanco te das cuenta de que est&aacute;s viendo a dos de las m&aacute;s grandes clowns de este pa&iacute;s, que en cierto modo son madre e hija. Es dif&iacute;cil encontrar dos actrices con igual capacidad de meterse al p&uacute;blico en escena.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Un momento de la representación de &#039;Casi ninguna verdad&#039;                            </span>
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        Y toda esa troupe, con Anto Rodr&iacute;guez en la dramaturgia y un acertado Pablo Chaves a la escenograf&iacute;a, se unir&aacute; para sacar a flote una obra donde se a&uacute;nan todas las constantes del teatro de esta creadora. Porque en esta obra est&aacute; el amor al cine de serie B <em>de El agitador v&oacute;rtex</em> (2014), la fascinaci&oacute;n por el terreno cient&iacute;fico de <em>ciencia_ficci&oacute;n</em> (2010), el enamoramiento por la m&uacute;sica y el autotune de <em>Pelucas en la niebla</em> (2018), y el &uacute;ltimo vicio de Cris Blanco por meterle mano a la llamada auto ficci&oacute;n esc&eacute;nica que ya estuvo presente en su &uacute;ltimo trabajo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Veremos monstruos imposibles raptando a la conferenciante al son de banda sonora de una pel&iacute;cula de terror, un final de musical que es lo m&aacute;s cerca que ha estado el teatro de una pel&iacute;cula como <em>The Lure</em>, y siete mil giros imposibles para que de lo cotidiano surja el delirio y la fantas&iacute;a capaz de denunciar que donde realmente radica el absurdo es en la sacrosanta realidad. La obra est&aacute; llena de momentos &ldquo;Cris Blanco&rdquo;, de hallazgos y delirios, no es balad&iacute; que el director del CDN, Alfredo Sanzol, ducho en el g&eacute;nero de la comedia, se haya fijado en esta creadora. Su capacidad para desmontar lo &ldquo;teatral&rdquo; y ver el reverso c&oacute;mico es de otro planeta.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero detr&aacute;s de tanta formalidad, de subvertir g&eacute;neros, de defender el &ldquo;cutrismo&rdquo; y el arriesgarse a jugar siempre, la obra contiene una dramaturgia bien agria. Blanco har&aacute; mofa de todo, dir&aacute; que en Espa&ntilde;a esto de la mentira comenz&oacute;, as&iacute; de manera contempor&aacute;nea, con la Transici&oacute;n, dir&aacute; que Adolfo Su&aacute;rez inocul&oacute; a trav&eacute;s de las plantas de interior una plaga de cochinilla blanca en todos los hogares espa&ntilde;oles que escond&iacute;an nano robots que han invadido nuestros cerebros. Sacar&aacute; una foto de La Moncloa y se&ntilde;alar&aacute; un poto como paciente cero y uno reir&aacute;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Una risa que se ir&aacute; torciendo cuando Blanco vaya acumulando la infinidad de casos y deformaciones de nuestro pasado reciente hasta hacer visible c&oacute;mo hemos ido dejando que la mentira se esparza. Una mentira que hoy comemos con normalidad insospechada Pero lo interesante, donde reside el n&uacute;cleo de la pieza, es cuando la creadora une ese fermento social de mentira y ponzo&ntilde;a con algo mucho m&aacute;s viejo: la mentira en el campo amoroso.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                La última obra de Cris Blanco, &#039;Casi ninguna verdad&#039;                            </span>
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        <em>Casi ninguna verdad </em>habla de una mujer en esta &eacute;poca de mentiras y distorsi&oacute;n que adem&aacute;s sufre un proceso del llamado &ldquo;gaslighting&rdquo; o luz de gas y c&oacute;mo esa combinaci&oacute;n la arruina. Porque detr&aacute;s de todo ese armaz&oacute;n de giros y comicidad, de juegos y malabares esc&eacute;nicos, lo que subyace es un ser humano que casi perdi&oacute; el pie por completo. La obra muestra que cuando la mentira clava sus garras tanto en lo social como en lo &iacute;ntimo el c&oacute;ctel es arrasador y llega a desdibujar la realidad de la ficci&oacute;n o la pesadilla.
    </p><p class="article-text">
        La obra es un canto a la supervivencia, un acto de rebeld&iacute;a y de liberaci&oacute;n de aquellos que con veintipico a&ntilde;os se cre&iacute;an combativos hacia una derecha que aunque envalentonada conoc&iacute;an bien, ante una sociedad consumista a la que se le ve&iacute;an las costuras y ante unos padres que no sab&iacute;an salir de los preceptos de la familia y sus roles enquistados. Entonces las luchas personales y sociales eran, al menos, identificables. Veinte a&ntilde;os m&aacute;s tarde, en esta sociedad que ha mutado para comerse a s&iacute; misma, Cris Blanco se alegra de estar viva y no haber sucumbido en el proceso. Ese es el final de esta obra, el de la excombatiente que ha sobrevivido y con esa distancia canta con el placer de seguir viva y l&uacute;cida.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Aun as&iacute;, la obra tiene sus picos y sus valles. Se alargan ciertas escenas y peligran ritmos y pertinencias. Los procesos acelerados del teatro p&uacute;blico que no llegan a dos meses para cocer el asunto a veces son perjudiciales. Este proyecto necesitar&iacute;a ajustes y tiempo, pero no lo tiene. Son una pena estos montajes del CDN que nacen ya muertos para su gira. Estar&aacute; en cartel hasta el 12 de abril. Luego la pieza morir&aacute;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No es exagerado decir que el paso de Cris Blanco por el CDN ha sido positivo. Positivo porque mucha gente ha podido conocer la fuerza de su teatro y positivo porque esta creadora ha podido trabajar de otro modo, crecer en muchos aspectos. Pero uno se pregunta qu&eacute; queda despu&eacute;s del teatro p&uacute;blico y su &ldquo;fast food&rdquo; para la creaci&oacute;n. M&aacute;s cuando todo lo que rodea al teatro p&uacute;blico sigue sin cambiar un &aacute;pice y estas propuestas de otro teatro posible siguen sin tener cabida, &iquest;tendr&aacute; Blanco y tantos otros que volver a la precariedad y el unipersonal para poder girar en halls de museos o festivales modernos?&nbsp;Lamentablemente parece que s&iacute;.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pablo Caruana Húder]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/teatro/teatro-serie-b-cris-blanco-enfrenta-mentira-contemporanea_129_13056672.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 10 Mar 2026 15:04:43 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El teatro de serie B de Cris Blanco se enfrenta a la mentira contemporánea]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Teatro,Humor,Fake News]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['Zorra dorada', un canto salvaje contra la violación y el abuso sexual]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/teatro/zorra-dorada-canto-salvaje-violacion-abuso-sexual_129_13047488.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a91e6721-cb5c-4b74-a3e9-15288ff15de9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&#039;Zorra dorada&#039;, un canto salvaje contra la violación y el abuso sexual"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Elisa Forcano ha creado una pieza de danza descarnada y deslumbrante sobre el dolor de la mujer ante la violencia sexual
</p></div><p class="article-text">
        <em>Zorra dorada</em> es un espect&aacute;culo de danza. No lo duden. Aunque contenga textos de una contundencia abrasiva, escritos con la iluminaci&oacute;n sint&eacute;tica de la ira. Aunque sea una de las piezas m&aacute;s perform&aacute;ticas de los &uacute;ltimos a&ntilde;os, con unas acciones donde el horror se emparenta con la belleza. Aun con todo eso, <em>Zorra dorada</em> es ante un cuerpo en rebeld&iacute;a, pura tensi&oacute;n muscular movida por la rabia de un cuerpo vejado hasta la n&aacute;usea. La responsable de todo es&nbsp;Elisa Forcano, una Daryl Hannah del XXI, una replicante del dolor que, con toda la frontalidad del mundo, acara al p&uacute;blico frente al sufrimiento de las mujeres violadas, abusadas y arrasadas hasta la muerte.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hemos visto en estos &uacute;ltimos diez a&ntilde;os muchos trabajos sobre la mujer, sobre el feminismo, muchas obras denunciando a la sociedad patriarcal y el machismo. Pero esta obra desborda ese movimiento. Y lo hace por forma y fondo, por actitud y determinaci&oacute;n. Hace mucho tiempo que no se ve&iacute;a en escena, tan acostumbrada ya a la comedia representativa de usos y modos de la clase media o a la tragicomedia de tintes burgueses y dramaturgos inteligentes, una pieza tan disruptiva. Las razones son varias.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>Zorra dorada</em> es, como dec&iacute;amos, una pieza de danza, pero tambi&eacute;n es un h&iacute;brido. No solo por las disciplinas que se juntan en ella (danza, interpretaci&oacute;n teatral, performance, instalaci&oacute;n, teatro ritual), sino tambi&eacute;n por c&oacute;mo aborda la llamada autoficci&oacute;n. La pieza gira en torno a la figura de <a href="https://www.eldiario.es/internacional/muere-eutanasia-traumatizada-agresiones-sexuales_1_1522899.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Noa Pothoven</a>, una adolescente holandesa que se dej&oacute; morir por inanici&oacute;n a los 17 a&ntilde;os tras sufrir abusos y violaciones desde la infancia. Solicit&oacute; la eutanasia, cuando se la negaron decidi&oacute; &ldquo;dejarse ir&rdquo;. Su historia es tambi&eacute;n la de una figura que rompi&oacute; el silencio y con su libro <em>Ganar o aprender</em> se convirti&oacute; en una figura medi&aacute;tica y en influencer.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La obra de Forcano es un ritual mortuorio en torno a ese dolor que arras&oacute; la vida de la holandesa. Pero tambi&eacute;n es una expiaci&oacute;n de la propia creadora, de Forcano como ser humano y mujer. Y ah&iacute; est&aacute; el acierto. Realmente da igual si est&aacute; hablando de ella misma o de la vida de la holandesa. Por un lado, se aleja as&iacute; del morbo testimonial al mismo tiempo que el p&uacute;blico sabe lo que est&aacute; en juego en escena. Por otro, ya no es una obra sobre la figura de Noa Pothoven, sino el relato de tantas y tantas mujeres, &ldquo;si hubiese una monta&ntilde;a de piedras por cada mujer violada se extinguir&iacute;an los campos, no habr&iacute;a tierra f&eacute;rtil sobre la que cultivar&rdquo;, dice Forcano en escena.&nbsp;
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                Un momento de la representación de &#039;Zorra dorada&#039;                            </span>
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        Pero lo alucinante de esta pieza es la rabia. La rabia alojada en cada m&uacute;sculo de ese cuerpo tan combativo como herido. Una rabia convertida en carne a la que acompa&ntilde;an unos textos de una exposici&oacute;n m&aacute;xima. Pocos textos hay en el &uacute;ltimo teatro con la dureza del que dedica esta artista a la madre. Forcano lo afronta con la fuerza de quien se rebela, pero sabe que se ahoga. Hay otros textos brutales, uno corto sobre la vagina o el de la propia narraci&oacute;n de una violaci&oacute;n en una calle con olor a orines.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero uno de los textos, el titulado <em>Muerta pero follable</em>, destaca sobremanera. Est&aacute; escrito con un lenguaje netamente contempor&aacute;neo, es una declaraci&oacute;n de guerra que Forcano convierte en danza macabra y apache. Cuerpo y palabra se unen en una sola direcci&oacute;n, en una sola energ&iacute;a. Mientras Forcano escupe estas palabras, &ldquo;Muerta pero con<em> highligther.</em> Muerta con vestidazo (&hellip;) con los labios a tope de gloss (&hellip;) Y los dientes bien limados; bien limaditos, que algo aprend&iacute; de mi historial de felaciones forzadas&rdquo;, su cuerpo es puro exorcismo convertido en cuchillo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;As&iacute; os mont&aacute;is una buena <em>gang bang</em> con mi boca a punto. As&iacute; sigo siendo funcional. La no virgen de las pajas, de las eyaculaciones santas llenas de pena y penitencia. La Santa de las felaciones&rdquo;, grita en escena con dureza para convertir ese acto del teatro que dicen es encuentro y comuni&oacute;n en guerra. Se enferma su cuerpo, se enferma el espacio, vuelve a surgir ese teatro de la crueldad que ya parec&iacute;a olvidado, se instaura una incomodidad 'artaudiana' y cat&aacute;rquica que demuestran que aunque el mercado cultural quiera reducir esa fuerza del &ldquo;otro teatro&rdquo; a marca, ya sea el de la Liddell o el de viejas glorias como Grotowski o Gambaro, la cosa sigue bien viva.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Elisa Forcano en un momento de &#039;Zorra dorada&#039;                            </span>
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        Pero la pieza adem&aacute;s contiene un buen dec&aacute;logo de acciones. Desde acciones cl&aacute;sicas, como decir un texto comiendo una granada que se deglute y vomita en sangre, hasta dos acciones lum&iacute;nicas donde la luz proviene del mismo sexo de la actriz que son escalofriantes por retadoras al mismo tiempo que bellas. Y lo incre&iacute;ble es que en todas estas lides, en la de la danza, en la de la performer con gran carga interpretativa o en la de accionista pura, Forcano sale indemne. Pocas veces se puede ver en escena a una int&eacute;rprete tan completa donde se da la conjunci&oacute;n de palabra, cuerpo, decisi&oacute;n y actitud.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.elisaforcano.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Elisa Forcano</a> es una joven int&eacute;rprete zaragozana, con 36 a&ntilde;os ha estado ya en muchas disciplinas de distinto pelaje: en teatro infantil, en formato de danza estricta como la compa&ntilde;&iacute;a de danza que mont&oacute; en 2017 con <a href="https://www.eldiario.es/cultura/teatro/maria-velasco-arremete-expediente-x-generacion-incapacidad-amar_129_12256090.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Carlos Beluga</a>, Le Doute, incluso en proyectos de actriz m&aacute;s tradicional con la compa&ntilde;&iacute;a aragonesa Che y Moche. Pero su formaci&oacute;n en teatro f&iacute;sico y su paso por ciertas manos como La Veronal, Peeping Tom o Lucas Condro se ha ido imponiendo. Y si bien ha seguido alternando diferentes c&oacute;digos esc&eacute;nicos en diferentes proyectos (como junto a Alberto San Juan en la obra de Juan Mayorga, <em>La gran cacer&iacute;a</em>) su otro lado, m&aacute;s performativo y f&iacute;sico, es el que la define. No es casual que Rodrigo Garc&iacute;a la eligiese para aquella maravilla llamada <a href="https://www.eldiario.es/cultura/teatro/rodrigo-garcia-teatro-idiota-bomba-relojeria-escenica_1_10241730.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Cristo est&aacute; en Tinder</em></a>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de todos esas idas y venidas, propias de una de las profesiones m&aacute;s precarias que hay, la de actriz, Forcano ha decidido, en el significado m&aacute;s literal del t&eacute;rmino, empoderarse. Y de qu&eacute; manera. Empoderarse como mujer, como creadora e int&eacute;rprete, como due&ntilde;a de una voz y un cuerpo. Como dice la buler&iacute;a que canta y clava Iv&aacute;n Cozar en la obra: &ldquo;Mi cuerpo tiene precio y valor, lo fija el amo y el patr&oacute;n, mi cuerpo es un p&aacute;ramo desierto, mi alma es quebranto y lamento&rdquo;. Un lamento ya muy largo que se convierte en lucha, la misma de Mariana Enriquez en <em>Las cosas que perdimos en el fuego</em>, la de Mar&iacute;a Fernanda Ampuero en <em>Pelea de Gallos</em>, y la de tantas otras. &ldquo;Si cada mujer que ha sufrido un abuso se inmolase, &iquest;qui&eacute;n traer&iacute;a vuestros hijos al mundo?&rdquo;, dice una perturbadora voz de ni&ntilde;a en un momento de la obra.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La pieza, que se estren&oacute; en el Festival Surge en 2004, ha llevado, auspiciada por la Cuarta Pared, su propia cocci&oacute;n lenta. Ahora ha llegado con toda la fuerza a la peque&ntilde;a sala madrile&ntilde;a Nave 73. Estar&aacute; tan solo hasta este s&aacute;bado. Pero no se preocupen, <em>Zorra dorada</em> tiene la impronta del corredor de fondo. Se har&aacute; durante mucho tiempo. Es demasiado valiosa para que tenga una muerte temprana. Ya se est&aacute; armando una gira que se prev&eacute; larga: el 12 de marzo visitar&aacute; Lanzarote, en abril estar&aacute; en Asturias, en septiembre en Valencia y en octubre en Bilbao. Y volver&aacute; a Madrid. Esta vez, por calendario no podr&aacute; estar el 8M, pero volver&aacute;. Si no, al tiempo.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pablo Caruana Húder]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/teatro/zorra-dorada-canto-salvaje-violacion-abuso-sexual_129_13047488.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 06 Mar 2026 20:27:14 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA['Zorra dorada', un canto salvaje contra la violación y el abuso sexual]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Teatro,Danza contemporánea,Crítica,Violencia sexual,Machismo,Abusos sexuales,Violaciones]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los sindicatos rechazan la propuesta del Ministerio de Cultura para reformar el INAEM]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/teatro/sindicatos-rechazan-propuesta-ministerio-cultura-reformar-inaem_1_13027396.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a28239a1-904c-4bac-b4ef-daf8c20b386d_16-9-discover-aspect-ratio_default_1137581.jpg" width="3640" height="2048" alt="Los sindicatos rechazan la propuesta del Ministerio de Cultura para reformar el INAEM"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La propuesta del secretario de Estado de Cultura Jordi Martí, el ya denominado  'plan Martí', contraviene lo prometido hace un año por el ministro de Cultura de mantener el INAEM como un ente totalmente público</p><p class="subtitle">Javier Cercas, tras la desclasificación de los papeles del 23F: “No va a acabar con los bulos, pero tienen un sitio menos al que agarrarse”
</p></div><p class="article-text">
        El 20 de febrero la c&uacute;pula del <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/mentiras-juanma-ulloa-iker-jimenez-cine-espanol-olvida-pelicula-recibio-700-000-euros-rtve_129_13013784.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">Ministerio de Cultura</a>, encabezada por el Secretario de Estado Jordi Mart&iacute;, propuso a los tres sindicatos (CCOO, UGT y CSIF) con representaci&oacute;n en el Instituto Nacional de las Artes Esc&eacute;nica y la M&uacute;sica su nuevo proyecto: transformar el INAEM, hoy organismo aut&oacute;nomo del Ministerio de Cultura, en una entidad p&uacute;blica empresarial. Cinco d&iacute;as despu&eacute;s la respuesta de los sindicatos ha sido clara y conjunta: un no rotundo. 
    </p><p class="article-text">
        El comunicado de los sindicatos afirma que el cambio de naturaleza jur&iacute;dica supondr&iacute;a que el INAEM pasar&iacute;a a ser &ldquo;una entidad de gesti&oacute;n privada&rdquo;, lo que le har&iacute;a depender de una financiaci&oacute;n que tendr&iacute;a que generar mercantilmente algo que convertir&iacute;a &ldquo;la cultura en un bien de mercado&rdquo;. Los sindicatos afirman que el cambio supondr&iacute;a adem&aacute;s una mayor &ldquo;inseguridad en las plantillas al aumentar las posibilidades de los expedientes de regulaci&oacute;n de empleo, el riesgo de abuso de la temporalidad y la perdida de estabilidad&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        La propuesta de Mart&iacute; abre la segunda fase de reforma del ente p&uacute;blico una vez concluida la primera. <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cultura-comienza-reforma-inaem-creacion-direccion-general-artes-escenicas-musica_1_12758254.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">La primera se llev&oacute; a cabo el pasado noviembre</a>, fase en la cual se ha dividido el INAEM en dos creando una nueva Direcci&oacute;n General de las Artes Esc&eacute;nicas de la M&uacute;sica que se encargar&aacute; de&nbsp;la actividad de fomento y difusi&oacute;n de la m&uacute;sica, el teatro, la danza y el circo; y, adem&aacute;s, gestionar&aacute; las ayudas, premios y subvenciones y defender&aacute; el patrimonio del sector. 
    </p><p class="article-text">
        Quedaba la segunda fase: la reforma de las once unidades de producci&oacute;n del INAEM tales como el Centro Dram&aacute;tico Nacional, la Compa&ntilde;&iacute;a Nacional de Teatro Cl&aacute;sico, la Compa&ntilde;&iacute;a Nacional de Danza y el Teatro de la Zarzuela, entre otras. La patata caliente. El objetivo: poder agilizar las contrataciones art&iacute;sticas, las giras y la contrataci&oacute;n del personal t&eacute;cnico. 
    </p><p class="article-text">
        Hace un a&ntilde;o, el propio ministro de Cultura, Ernest Urtasun, junto con la directora del INAEM, Paz Santa Cecilia, <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cultura-anuncia-comienzo-esperada-reforma-instituto-nacional-artes-escenicas-musica_1_12041607.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">anunci&oacute; en rueda de prensa la reforma del INAEM</a> como uno de los planes centrales de su mandato. All&iacute;, prometi&oacute; que la reforma se har&iacute;a con el consenso de los trabajadores y afirm&oacute;: &ldquo;Quiero dejar claro que queda descartada la posibilidad que se ha comentado de poder transformar al INAEM en una fundaci&oacute;n, el organismo tiene que ser cien por cien p&uacute;blico&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        De ah&iacute; a la sorpresa que ha provocado la propuesta presentada el pasado 20 de febrero a los sindicatos. &ldquo;Durante todos estos meses siempre hablamos con el Ministerio de hacer un real decreto o un estatuto propio para agilizar el funcionamiento del INAEM y solventar la precariedad y desigualdades laborales. Lamentablemente, lo que se nos ha presentado cambia la naturaleza jur&iacute;dica de la entidad y la privatiza. No es propio de un gobierno que se dice de izquierdas, la sorpresa ha sido may&uacute;scula&rdquo;, declara a este peri&oacute;dico Neftali Rodr&iacute;guez, Secretario General de las Secci&oacute;n Sindical Estatal de Comisiones Obreras en el Ministerio de Cultura. 
    </p><h2 class="article-text">Entidad p&uacute;blica Empresarial</h2><p class="article-text">
        La figura propuesta por el Ministerio est&aacute; regida por la Ley 6/1997, de 14 de abril. Ley de la &eacute;poca del gobierno de Jos&eacute; Mar&iacute;a Aznar que en su art&iacute;culo 53 dice: &ldquo;Las entidades p&uacute;blicas empresariales se rigen por el Derecho privado&rdquo;. Otras conocidas EPE, como se las conoce, son ADIF, Correos y Tel&eacute;grafos y la Agencia EFE. 
    </p><p class="article-text">
        Neftal&iacute; Rodr&iacute;guez confiesa a este peri&oacute;dico que despu&eacute;s de una asamblea muy numerosa de los trabajadores la posici&oacute;n es clara: &ldquo;Hemos sido cautos, el ministro siempre dijo que no iba a reformar el INAEM sin el consenso con los trabajadores. Esperamos que as&iacute; sea. Vamos a dar un margen e intentar reconducir la situaci&oacute;n, pero si rompen su palabra y optan por actuar de forma unilateral nos encontrar&aacute;n enfrente. Habr&aacute; movilizaciones&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Rodr&iacute;guez, aun as&iacute;, afirma que no quiere que se confunda esta posici&oacute;n contundente con un &aacute;nimo de confrontaci&oacute;n, &ldquo;la gente tiene que entender que no solo nos jugamos la situaci&oacute;n laboral de mucha gente. Una EPE quiere decir que la mayor&iacute;a del presupuesto tiene que llegar por v&iacute;a mercantil, es decir de ingresos. Quiz&aacute; no este Gobierno, pero uno futuro puede verse habilitado a decir que no se est&aacute; cumpliendo la autofinanciaci&oacute;n exigida y minimizar el apoyo p&uacute;blico presupuestario&rdquo;, argumenta. 
    </p><p class="article-text">
        Las consecuencias seg&uacute;n el representante sindical pueden ser de diferentes naturalezas, tales como subidas en el precio de las entradas, &ldquo;miren los precios del Teatro Real&rdquo;, pone como ejemplo, pero tambi&eacute;n acabar con el proyecto de teatro p&uacute;blico que naci&oacute; en los a&ntilde;os ochenta con Adolfo Marsillach, &ldquo;en el INAEM las creaciones y obras que se llevan a cabo tienen un car&aacute;cter art&iacute;stico, se investiga y se crea sin buscar la rentabilidad, las obras no est&aacute;n dirigidas al mercado. Todo eso se pondr&iacute;a en riesgo&rdquo;, afirma. 
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, los sindicatos tambi&eacute;n quieren se&ntilde;alar que el personal contratado por el INAEM con esta nueva figura jur&iacute;dica cambiar&iacute;a, &ldquo;nosotros tendr&iacute;amos que salir s&iacute; o s&iacute; del convenio &uacute;nico de la Administraci&oacute;n General, tendr&iacute;amos que firmar un convenio propiamente privado y quedar&iacute;amos al margen del resto de estructuras administrativas&rdquo;, explica Rodr&iacute;guez. 
    </p><p class="article-text">
        En el comunicado los sindicatos tambi&eacute;n se&ntilde;alan la necesidad, ya hist&oacute;rica, de mejorar las condiciones de los trabajadores del INAEM &ldquo;mediante un acuerdo de retribuciones salariales adecuadas&rdquo;. Neftal&iacute; Rodr&iacute;guez avanza a este peri&oacute;dico que justo despu&eacute;s de emitirlo han recibido una propuesta para la mejora de las condiciones laborales del elenco art&iacute;stico de la Compa&ntilde;&iacute;a Nacional de Danza, &ldquo;tenemos que estudiarlo, pero tiene buena pinta. Es una propuesta que nos llega a trav&eacute;s de la Subdirecci&oacute;n General de Personal del INAEM, de Mariana Albinyana, con quienes llev&aacute;bamos trabaj&aacute;ndolo tiempo juntos, aun as&iacute; la coincidencia es curiosa&rdquo;, afirma. 
    </p><p class="article-text">
        Los sindicatos se&ntilde;alan a este diario que ven como responsable de este giro al propio secretario de estado Jordi Mart&iacute;, &ldquo;sabemos de su paso por el Institut de Cultura de Barcelona, nuestros compa&ntilde;eros ya nos han trasladado su malestar de lo que all&iacute; hizo, los grandes problemas laborales que se generaron&rdquo;, dice de este pol&iacute;tico que comenz&oacute; andadura pol&iacute;tica en el Partido Socialista Catal&aacute;n, dirigi&oacute; el ICUB entre 1999 y 2013, fue tambi&eacute;n delegado de cultura del Ayuntamiento de Barcelona entre 2006 y 2011 y, ya en 2015, abandonar&iacute;a el PSC. Cuando Ada Colau fue nombrada alcaldesa de Barcelona en 2015 fich&oacute; a Mart&iacute;, quien fue subiendo escalafones en el nuevo partido, Barcelona en Com&uacute;, hasta que en 2019 se present&oacute; como n&uacute;mero 5 en las listas de Colau. Mart&iacute; acab&oacute; siendo teniente alcalde y dirigi&oacute; el &Aacute;rea de Cultura, Educaci&oacute;n, Ciencia y Comunidad del Ayuntamiento. 
    </p><p class="article-text">
        En noviembre de 2023 fue nombrado por Urtasun Secretario de Estado del Ministerio de Cultura, cargo inexistente hasta la fecha, &ldquo;en la reuni&oacute;n del 20 de febrero Mart&iacute; nos citaba el ICUB, que es una EPE local, como un ejemplo a seguir, pero una cosa es Barcelona donde hay otra cultura de fundaciones y organismos semip&uacute;blicos, pero otra cosa es el INAEM, que es estatal&rdquo;, afirma Rodr&iacute;guez. El ya denominado &ldquo;plan Mart&iacute;&rdquo; parece haber nacido con la pata quebrada. Est&aacute; por ver si la habilidad de este veterano pol&iacute;tico y gestor es capaz de reconducir una negociaci&oacute;n que a d&iacute;a de hoy parece rota. Este peri&oacute;dico ha intentado ponerse en contacto con el propio Jordi Marti o con alg&uacute;n representante del Ministerio y el INAEM, pero han declinado hacer cualquier declaraci&oacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pablo Caruana Húder]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/teatro/sindicatos-rechazan-propuesta-ministerio-cultura-reformar-inaem_1_13027396.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 27 Feb 2026 16:18:18 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[INAEM,Ministerio de Cultura y Deporte,CCOO - Comisiones Obreras,Sindicatos,Reforma laboral]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Josep María Pou es Roald Dahl en ‘Gigante’: ¿qué pasa cuando tu escritor favorito de la infancia es antisemita?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/teatro/josep-maria-pou-roald-dahl-gigante-pasa-escritor-favorito-infancia-antisemita_129_13018773.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9274815e-f4eb-43bc-80ad-1f3387be1d50_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Josep María Pou es Roald Dahl en ‘Gigante’: ¿qué pasa cuando tu escritor favorito de la infancia es antisemita?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El actor catalán estrena en el Teatro Bellas Artes la obra sobre el escritor inglés que triunfó en el West End londinense la temporada pasada</p><p class="subtitle">Los tres cuentos de Roald Dahl que sus herederos no quieren que leas
</p></div><p class="article-text">
        Puede ser una de las &uacute;ltimas veces que uno pueda ver a uno de los grandes actores de este pa&iacute;s sobre un escenario. <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/parenostre-cine-recrea-caida-jordi-pujol-padre-patria-catalana-ponia-presidentes-madrid-cat_1_12211467.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">Josep Mar&iacute;a Pou</a> tiene ya 82 a&ntilde;os y aunque no anuncia retirada, puede que no ande lejos. Es una gozada verle en escena. Este actor est&aacute; lleno de sabidur&iacute;a en el gesto, en el tiempo de la frase, en c&oacute;mo asentar cada palabra en el cuerpo. Y adem&aacute;s, en esta ocasi&oacute;n lo hace con el teatro que &eacute;l siempre defendi&oacute;, un teatro de ideas, inteligente y que busca el cuestionamiento y la reflexi&oacute;n del respetable.
    </p><p class="article-text">
        <em>Gigante</em> es un combate dial&eacute;ctico donde muchas de las cuestiones morales de nuestro tiempo, como la cancelaci&oacute;n, la libertad de opini&oacute;n o el dilema de si artista y arte tienen que ir de la mano, se ponen en juego. Pero tambi&eacute;n es un retrato psicol&oacute;gico de una de las figuras m&aacute;s complejas de la literatura del siglo XX: <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/gordas-calvas-mecanografas-revision-roald-dahl-enciende-debate_1_9969704.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">el gran Roald Dahl.&nbsp;</a>
    </p><p class="article-text">
        La obra retoma el esc&aacute;ndalo que supuso un art&iacute;culo publicado por Dalh&nbsp;en la Literary Review en 1983. Una rese&ntilde;a sobre un libro de fotograf&iacute;as sobre el bombardeo israel&iacute; sobre Beirut publicado un a&ntilde;o antes: <em>Dios llor&oacute;</em>, del periodista australiano Tony Clifton y la fotoperiodista francesa Catherine Leroy. El art&iacute;culo, <em>No es un asunto caballeroso</em>, es duro, escrito desde una izquierda militante que exige a los jud&iacute;os levantarse contra la actuaci&oacute;n del Estado israel&iacute; en la llamada Primera Guerra del L&iacute;bano.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero el art&iacute;culo tambi&eacute;n est&aacute; lleno de dejes racistas e injustificados. Frases como &ldquo;nunca una raza gener&oacute; tanta piedad en todo el mundo para tan r&aacute;pido, en el espacio de la vida de un ser humano, conseguir que esa simpat&iacute;a se convirtiese en odio y repulsi&oacute;n&rdquo;, hacen temer a sus editores que las bibliotecas y las asociaciones de libreros pudieran vetar sus libros.
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                El reparto de &#039;Gigante&#039; en un momento de la obra                            </span>
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        <em>Gigante</em> transcurre en la casa en obras del propio Dahl. El escritor se ha separado de su mujer, la actriz Patricia Neal, y est&aacute; comenzando vida con quien ser&iacute;a su segunda mujer Felicity Crosland (Vict&ograve;ria Pag&egrave;s). Llegar&aacute;n para convencerle de que se retracte de sus palabras su editor ingl&eacute;s Tom Maschler (Pep Planas) y una jefa de ventas de su editorial americana, Jessie Stone (Cl&agrave;udia Benito). &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En Inglaterra, esta obra escrita por Mark Rosenblatt, se estren&oacute; en el Royal Court en septiembre de 2024, justo un mes antes de la masacre del 7 de octubre que dio comienzo al genocidio israel&iacute; en Gaza. La protagoniz&oacute; uno de los actores m&aacute;s solventes y maravillosos del celuloide anglosaj&oacute;n, <a href="https://www.eldiario.es/vertele/series-usa/regreso-dexter-contara-john-lithgow-recordado-asesino-trinidad_1_8084551.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">John Lithgow</a>. El &eacute;xito fue tal que subi&oacute; al West End, al teatro Harold Pinter, y acab&oacute; ganando tres premios Oliver, el de mejor actor entre ellos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La obra lo ten&iacute;a todo, muy buena carpinter&iacute;a teatral, un conflicto, el &aacute;rabe israel&iacute;, que estaba todos los d&iacute;as a 5 columnas en todos los peri&oacute;dicos, una figura tan brit&aacute;nica como Roald Dahl; y un tema, el de la cancelaci&oacute;n de un gigante, que en Londres era imposible no relacionar con la controversia de la autora de<em> Harry Potter</em>, J.K. Rowling, por sus opiniones sobre las mujeres trans.&nbsp;Con buen olfato, Josep Mar&iacute;a Pou se hizo con los derechos.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>A cara de perro</strong></h2><p class="article-text">
        <em>Gigante</em> est&aacute; divida en dos actos con intermedio. La acci&oacute;n transcurre en tiempo real. El primer acto comienza como una obra costumbrista de mesa y camilla en el que vemos al escritor, inteligente y mani&aacute;tico, trajinar en su vida diaria. Incluso uno dir&iacute;a que la cosa no avanza. Pero de pronto, con la llegada de la editora americana, la obra se convierte en un verdadero juego dial&eacute;ctico de alta tensi&oacute;n que acaba en puro combate a cara de perro. Pocas veces he visto un final del primer acto tan efectivo y abrumador.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En el segundo acto se ahondar&aacute; en ese combate de ideas y, al mismo tiempo, ir&aacute;n surgiendo aristas que ir&aacute;n haciendo bailar la opini&oacute;n que tiene el p&uacute;blico sobre cada personaje y sobre los argumentos que cada uno de ellos esgrimen. Pero quiz&aacute; lo m&aacute;s interesante, m&aacute;s all&aacute; de la esgrima intelectual sobre el conflicto &aacute;rabe israel&iacute;, radica en la complejidad con que la obra va dibujando al propio Roald Dahl.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ah&iacute; vemos a un hombre debatirse entre su raz&oacute;n y sus prejuicios, le veremos defender su independencia intelectual sabiendo que tendr&aacute; que pagar por ella un precio; y seremos testigos de c&oacute;mo con los a&ntilde;os, con la vejez, los prejuicios, eso que llevamos grabados en el subc&oacute;rtex cerebral, ganar&aacute;n la partida al razonamiento. Ese dibujo complejo de una de las personalidades m&aacute;s cautivadoras de la cultura inglesa del siglo XX es ciertamente apasionante. Y ah&iacute;, Pou, juguet&oacute;n y sabio, da toda una lecci&oacute;n.&nbsp;
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                Josep Maria Pou se convierte en Roald Dahl en &#039;Gigante&#039;                            </span>
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        La escenograf&iacute;a, con esa casa en fabricaci&oacute;n, como si fuera una met&aacute;fora de la propia cabeza del escritor, ayuda a esta lectura, la apoya y la acompa&ntilde;a. La verdad, que el montaje, de la productora Focus, re&uacute;ne a todo un plantel del teatro catal&aacute;n m&aacute;s veterano y solvente. El elenco responde, incluso la joven Cl&agrave;udia Benito se sube a la chepa de Pou en algunos momentos. Y la direcci&oacute;n, del veterano Josep Mar&iacute;a Mestres, da ritmo. Todos, en general, hacen un trabajo de una factura, aunque un tanto viejuna, de calidad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero volviendo a la pregunta del titular: &iquest;qu&eacute; pasa cuando tu escritor favorito de infancia es un antisemita de libro? Porque la obra acaba, otra vez basada en declaraciones verdaderas del propio Dahl, dejando claro que el autor ingl&eacute;s sufr&iacute;a de un antisemitismo recalcitrante. Una de las respuestas podr&iacute;a ser: nada. Tambi&eacute;n habr&aacute; quien no vuelva a leer <em>Charlie la f&aacute;brica de chocolate </em>de igual modo. Incluso quien decida no dar a sus hijos a leer <em>Las brujas</em>, o esa maravilla llamada <em>James y el melocot&oacute;n gigante</em>. Aqu&iacute; las opiniones ir&aacute;n por barrios.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero lo que tambi&eacute;n la obra deja claro es que cuando un gigante de la cultura puede caer, las instituciones que lo arropan y viven de &eacute;l intentan salvaguardar su buen nombre, aunque haya que deformarlo. Algo que &uacute;ltimamente al pobre Roald Dahl no deja de pasarle.
    </p><p class="article-text">
        No hay m&aacute;s que ver lo que hizo la hija de Dahl, que dirige su fundaci&oacute;n, con las &uacute;ltimas ediciones publicadas de este coloso de la literatura infantil. <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/tres-cuentos-roald-dahl-herederos-no-quieren-leas_1_12501875.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Este peri&oacute;dico cont&oacute; muy bien</a> c&oacute;mo cercenaron&nbsp;su antolog&iacute;a de cuentos completos para adultos de manera inexplicable. Sus cuentos infantiles tambi&eacute;n han tenido que pasar por el filtro de la correcci&oacute;n pol&iacute;tica donde tantas veces se confunde la inclusi&oacute;n con lo pacato. Tambi&eacute;n lo contaba muy bien Raquel Marcos Oliva en este <a href="https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/roald-dahl-fabrica-dinero_129_9972191.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">art&iacute;culo</a>. De lo que se trata es de seguir vendiendo libros. No lo duden.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Un apunte sobre el tema israel&iacute;. En aquella Primera Guerra del L&iacute;bano murieron m&aacute;s de 20.000 libaneses, el 84% fueron civiles y se llevaron horrorosas limpiezas &eacute;tnicas en los campos de refugiados palestinos con m&aacute;s de 3.500 muertos. El problema es que Roald Dahl extendi&oacute; a todos los jud&iacute;os los males del gobierno israel&iacute;, llegando incluso a justificar a Hitler. Dahl era un referente de la izquierda en su pa&iacute;s y la obra levanta la alfombra para mostrar que el racismo y la intolerancia no tiene bando pol&iacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        La obra tiene la virtud de incomodar el status de la izquierda que, como sabemos, es proclive a creer detentar ciertos pruritos &eacute;ticos. Aun as&iacute;, aqu&iacute;, en Espa&ntilde;a, en la patria que se erigi&oacute; sobre el honor de una expulsi&oacute;n y cientos de a&ntilde;os de Inquisici&oacute;n gloriosa, la obra provoca ciertos ecos chirriantes. La derecha y los ultras espa&ntilde;oles, en el conflicto a&uacute;n irresuelto en Gaza, han tildado de racistas las cr&iacute;ticas al actual gobierno de Sharon. No es dif&iacute;cil de imaginar a alg&uacute;n espectador saliendo de esta obra contento porque ha podido confirmar sus tesis hiladas por los discursos de Ayuso o del propio Feij&oacute;o.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es curioso que la derecha espa&ntilde;ola que desayun&oacute; todos los d&iacute;as de su infancia con aquel contubernio judeo-mas&oacute;nico del ultra catolicismo franquista hoy sean los grandes humanistas que han venido a salvar el nombre del gran pueblo de Judea. &ldquo;Los adultos son criaturas llenas de caprichos y secretos&rdquo;, que dec&iacute;a Roald Dahl en <em>Matilda</em>.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pablo Caruana Húder]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/teatro/josep-maria-pou-roald-dahl-gigante-pasa-escritor-favorito-infancia-antisemita_129_13018773.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 25 Feb 2026 21:19:06 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Josep María Pou es Roald Dahl en ‘Gigante’: ¿qué pasa cuando tu escritor favorito de la infancia es antisemita?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Crítica,Teatro,Bellas Artes,Actores,Antisemitismo,Escritores]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Alfredo Sanzol triunfa en su primer drama, 'La última noche con mi hermano', con una impresionante Nuria Mencía]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/teatro/alfredo-sanzol-triunfa-primer-drama-ultima-noche-hermano-impresionante-nuria-mencia_129_13001558.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/864167e8-50e7-4af0-b73b-f5df49d9a417_16-9-discover-aspect-ratio_default_1136852.jpg" width="7691" height="4326" alt="Alfredo Sanzol triunfa en su primer drama, &#039;La última noche con mi hermano&#039;, con una impresionante Nuria Mencía"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La obra, con la que el director debuta en el drama, es una pieza de madurez que fija su mirada en la pérdida, la muerte y las relaciones filiales y sociales que nos unen y separan</p><p class="subtitle">Crítica - Alberto Conejero sorprende con un profundo retrato generacional de la mujer en 'Tres noches en Ítaca'</p></div><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/cultura/teatro/alfredo-sanzol-estrena-bufonada-aires-reflexion-politica-artistica-guerra-ucrania_129_9991995.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">Alfredo Sanzol</a> ha estrenado su obra m&aacute;s pausada, una pieza de madurez que fija su <a href="https://www.eldiario.es/cultura/musica/charlotte-gainsbourg-chanson-canciones-perdida_1_3060789.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">mirada en la p&eacute;rdida</a>, la muerte y las relaciones filiales y sociales que nos unen y separan.&nbsp;La obra escoge un tempo andante para transitar los &uacute;ltimos meses de vida de Nerea, enferma de c&aacute;ncer, y su hermano Alberto. A su alrededor surgir&aacute;n otras relaciones familiares que ir&aacute;n componiendo un paisaje sobre una &eacute;poca, la actual. Una diapositiva agria y melanc&oacute;lica, primer drama del navarro, para el que Sanzol retorna a su reino imaginario.
    </p><p class="article-text">
        El teatro de Sanzol est&aacute; partido en dos: aquellas obras de otros autores que dirige &mdash;ya sean de Lorca, Mayorga, Valle o <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/lois-patino-le-da-revolcon-shakespeare-mano-irene-escolar-ariel_1_12878576.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">Shakespeare</a>&mdash; y las que &eacute;l mismo escribe. <em>La &uacute;ltima noche con mi hermano</em> pertenece a este segundo grupo. Por eso es m&aacute;s relevante su decisi&oacute;n de abandonar la comedia, g&eacute;nero que vertebra su dramaturgia, por el drama. Para entender ese cambio, miremos atr&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Hace poco coment&aacute;bamos el giro de Alberto Conejero al <a href="https://www.eldiario.es/cultura/teatro/alberto-conejero-sorprende-profundo-retrato-generacional-mujer-tres-noches-itaca_129_12979210.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">drama con tintes humor&iacute;sticos</a> en <em>Tres noches en &Iacute;taca</em>. Ahora es Sanzol quien ha acabado en un terreno similar, pero desde una trayectoria casi contraria. Sanzol fue escalando los pelda&ntilde;os de la comedia y, por el camino, fue dejando un teatro donde supo escribir con maestr&iacute;a para actores que han crecido con &eacute;l y que hoy son realidad y presente como Juan Antonio Lumbreras, Natalia Fern&aacute;ndez, Paco D&eacute;niz, Luc&iacute;a Quintana o la propia Nuria Menc&iacute;a.&nbsp;
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                La obra de teatro &#039;La última noche con mi hermano&#039;                            </span>
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        Comedias llenas de ingenio, ritmo y humor como <em>S&iacute;, pero no lo soy</em> (2008) o <em>D&iacute;as realmente estupendos</em> (2010). Pero el armaz&oacute;n, la dramaturgia de aquellas obras, no estaba en el ritmo ni en el humor, sino en la mirada de este autor capaz de desvelar lo que los personajes tienen de humanos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Su teatro fue creciendo y lo hizo en espiral. Sus comedias se llenaron de electricidad imposible. Los cr&iacute;ticos lo comparaban con el gran Jardiel Poncela, con Mihura, con la alta comedia espa&ntilde;ola donde lo inveros&iacute;mil se convierte en revelador. Obras como <em>La ternura</em> (2017) o <em>La valent&iacute;a </em>(2018) son prueba de aquella espiral que hizo que cierto &uacute;ltimo p&uacute;blico lo adorara. Pero la triple voltereta en la comedia tiene el riesgo de que en la pirueta se te vac&iacute;e el morr&oacute;n.&nbsp;Algo de esto le pas&oacute; a su teatro. Y Sanzol, quiz&aacute; consciente, peg&oacute; un giro a lo personal y alumbr&oacute; uno de sus grandes &eacute;xitos, <a href="https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/eldiario-de-la-cultura/teatro-principal-valencia-acoge-obra-bar-trago-espanoles_132_7842773.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>El bar que se trag&oacute; a todos los espa&ntilde;oles</em></a><em>. </em>En ella volv&iacute;a a su navarrismo para contar la vida de su padre.&nbsp;Despu&eacute;s, Sanzol ser&iacute;a nombrado director del CDN, sitio extra&ntilde;o desde donde crear. No es tan f&aacute;cil aunque dispongas de todos los medios. De ese pasado est&aacute; construido el trampol&iacute;n desde donde este autor y director ha decidido saltar de la comedia al drama.
    </p><h2 class="article-text">La Santa Mar&iacute;a navarra</h2><p class="article-text">
        Sanzol ha vuelto a su Santa Mar&iacute;a, a ese territorio imaginado donde transcurren sus obras, un mundo conformado por recuerdos y sensaciones. El gran Juan Carlos Onetti cre&oacute; aquella irrepetible Santa Mar&iacute;a en una irrealidad geogr&aacute;fica del Uruguay. En Sanzol, sin embargo, la correlaci&oacute;n geogr&aacute;fica existe aunque el territorio siga manteniendo la irrealidad de las Vetustas y los Castrofortes de Baralla. Ese territorio va desde el pueblo de Quintanavides, al norte de Burgos, hasta Ir&uacute;n, primera ciudad guipuzcoana despu&eacute;s de recorrer el Bidasoa navarro. Su capital no es otra que Pamplona.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En <em>La &uacute;ltima noche con mi hermano</em> la acci&oacute;n transcurre en Madrid. En el piso de Nerea (Nuria Menc&iacute;a) y en el de su hermano Alberto (Jes&uacute;s Noguera), en el hospital, en un paseo por la Casa de Campo. Pero realmente la acci&oacute;n verdadera est&aacute; en esa grieta que rompe el espacio realista propuesto por Blanca A&ntilde;&oacute;n y por el que se ve un bosque de helechos, hayas y abetos blancos, en esa selva de Irati del Pirineo navarro, coraz&oacute;n del territorio imaginado de este creador donde se juntan el tel&uacute;rico norte con la llaneza de La Ribera.
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                La obra &#039;La última noche con mi hermano&#039;                            </span>
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        Es en ese territorio, que tiene sus propios personajes que van atravesando las obras, como el t&iacute;o Clemen, donde transcurre la verdadera acci&oacute;n de <em>La &uacute;ltima noche</em>.&nbsp;Nerea es incluso un heter&oacute;nimo, a la Pessoa, del propio Sanzol. Un personaje que ya apareci&oacute; en <em>La respiraci&oacute;n</em>, obra de hace diez a&ntilde;os donde Nerea, tambi&eacute;n interpretada por Menc&iacute;a, luchaba por su supervivencia contra otra enfermedad, la del desamor, la de la separaci&oacute;n amorosa. Aquella fue una interpretaci&oacute;n memorable. Esta no lo es menos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Nuria Menc&iacute;a, dotada para la escena como las grandes, capaz de pasar del humor a la soledad en menos de una coma de una frase cualquiera, se echa a sus espaldas el drama propuesto por Sanzol. Su transformaci&oacute;n desde la primera a la &uacute;ltima escena es apabullante; su capacidad de verdad en lo humano, c&oacute;mo mira, c&oacute;mo habla al p&uacute;blico desde proscenio con todo el Teatro Mar&iacute;a Guerrero en el bolsillo es de otro planeta&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Menc&iacute;a gan&oacute; por <em>La respiraci&oacute;n </em>el Premio Max. No s&eacute; que pasar&aacute; ahora, pero no se trata de premios. Se trata de que hay ciertas actrices en este pa&iacute;s, como Menc&iacute;a, Hern&aacute;ndez, Rufo, Morales y otras tantas que deber&iacute;an llenar teatros all&iacute; por donde fuesen, y no tener problemas de distribuci&oacute;n porque no han salido en no s&eacute; qu&eacute; pel&iacute;cula o serie. Tenemos una generaci&oacute;n de actrices irrepetible. Dentro de veinte a&ntilde;os los estudiosos har&aacute;n glosas y loas de este tiempo de actuaci&oacute;n.
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                El primer drama de Alfredo Sanzol                            </span>
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        Este bicho de la escena, que contiene lo m&aacute;s grande de la Chus Lampreave y la Marisa Paredes, por ponerse almodovariano, est&aacute; adem&aacute;s acompa&ntilde;ado por un muy buen reparto: el propio Noguera, Elisabet Gelabert, Crist&oacute;bal Su&aacute;rez, y los dos j&oacute;venes (los sobrinos de Nerea) Adriana Llobet y Biel Montoro.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ellos son la familia de Nerea, los que vivir&aacute;n la tragedia de perderla y con los que iremos viendo esta sociedad, la espa&ntilde;ola, siempre al borde de tantas cosas. La precariedad laboral, el neoliberalismo que antepone el beneficio a las personas, el odio entre hermanos y conciudadanos siempre escondido detr&aacute;s de cada esquina, el desmembramiento del estado de bienestar, el joven desplazado que busca su identidad ante un feminismo pujante, la nueva realidad de las familias no tradicionales&hellip;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La obra, siempre a trav&eacute;s de la mirada distanciada de Nerea, dibuja el paisaje de una naci&oacute;n zarandeada. Y con esa distancia que da la de la propia tragedia de una muerte demasiado temprana se defienden los valores de la fraternidad, el humanismo y la capacidad de empatizar con el otro.
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                La obra &#039;La última noche con mi hermano&#039;                            </span>
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        Habr&aacute; momentos de comedia, de una comedia suave, con escenas que provocar&aacute;n una risa delicada como el de la primera sesi&oacute;n de quimio, el de un peque&ntilde;o ritual de pan y miel o la &uacute;ltima escena en la que Noguera est&aacute; estupendo y Menc&iacute;a no deja de susurrar &ldquo;corre, corre, corre&rdquo; ante una vida que se le est&aacute; yendo en ese mismo instante. Pero el coraz&oacute;n de la pieza est&aacute; en otra parte.
    </p><p class="article-text">
        Aunque la obra no deja el c&oacute;digo realista nunca y mantiene siempre la temporalidad de los &uacute;ltimos meses de la vida de Nerea, hay un distanciamiento que dota a la pieza de una melancol&iacute;a que la hace trascender. &ldquo;Esta historia es teatro hecho por una muerta que soy yo. Teatro de difuntos. Teatro hecho por los muertos para dar fuerza a los vivos&rdquo;, dice al principio de la obra Nerea.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cuando acab&oacute; la obra, sal&iacute; pensando que aquello no se hab&iacute;a dado en escena, que todo era demasiado realista, cotidiano, sin rupturas donde entrasen otros planos de realidad; que cuando llegan los 50 nos ponemos maduros, hablamos de la muerte e irremediablemente nos volvemos aburridamente tradicionales.
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de dejar pasar varios d&iacute;as me desdigo. Con las horas y el reposo, uno se da cuenta de que este maestro de la comedia &uacute;ltima lo que ha hecho es apu&ntilde;alarte por la espalda. Bendita pu&ntilde;alada. S&iacute; hay ruptura, hay un distanciamiento casi invisible, una melanc&oacute;lica distancia sobre aquello que acontece en escena. Cu&aacute;nta tristeza distante hay en esta pieza para contar una de las grandes tragedias de hoy, ese puto c&aacute;ncer que se lleva a tantos, y el drama de los que quedamos aqu&iacute;, en esta vida donde la prisa se come el recuerdo y lo inmediato arrasa con lo esencial.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pablo Caruana Húder]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/teatro/alfredo-sanzol-triunfa-primer-drama-ultima-noche-hermano-impresionante-nuria-mencia_129_13001558.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 18 Feb 2026 21:24:38 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Alfredo Sanzol triunfa en su primer drama, 'La última noche con mi hermano', con una impresionante Nuria Mencía]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Teatro,Drama,Actores,Actrices,Muerte]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Israel Elejalde hace un alegato contra la represión educativa ejercida a la infancia en ‘El nudo gordiano’]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/teatro/israel-elejalde-alegato-represion-educativa-ejercida-infancia-nudo-gordiano_129_12988843.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b66105df-0ce8-4ef0-a3e5-5150197fc964_16-9-discover-aspect-ratio_default_1136548.jpg" width="3401" height="1913" alt="Israel Elejalde hace un alegato contra la represión educativa ejercida a la infancia en ‘El nudo gordiano’"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Eva Rufo y María Morales protagonizan un maravilloso duelo de actrices, un electrizante baile de distancias y silencios en torno al suicidio de un niño de 11 años</p><p class="subtitle">Crítica - ‘Cumbres borrascosas’, Emerald Fennell convierte la obra de Emily Brontë en una fantasía erótica de novela rosa</p></div><p class="article-text">
        <em>El nudo gordiano</em>, la obra que se acaba de entrenar en el <a href="https://www.eldiario.es/cultura/teatro/prosa-alejandro-sawa-espana-catolica-convierte-teatro_129_12924283.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">Teatro Espa&ntilde;ol</a>, est&aacute; liderada por dos de las mejores actrices del teatro actual y la dirige el tambi&eacute;n actor <a href="https://www.eldiario.es/cultura/teatro/auge-teatro-politico-arremete-sistema_1_1931987.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">Israel Elejalde</a>. Es la primera obra estrenada en Espa&ntilde;a de esta autora estadounidense, Johnna Adams. Y es una burrada. Dura, seca, inteligente y al cuello de una sociedad, la norteamericana, empantanada en su <a href="https://www.eldiario.es/cultura/musica/bad-bunny-saca-colores-eeuu-super-bowl-latinos_129_12972806.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">propia moral blanca y puritana</a>. Un ni&ntilde;o es expulsado del colegio. Horas m&aacute;s tarde, en el garaje de su casa, se descerrajar&aacute; un tiro en plena cabeza. La madre se presenta en la clase de su hijo buscando respuestas. All&iacute; se encuentra con la maestra.
    </p><p class="article-text">
        Mar&iacute;a Morales es la madre. Eva Rufo, la maestra. Un aula t&iacute;pica norteamericana con la bandera de barras y estrellas al fondo servir&aacute; como campo de batalla. Elejalde ha mantenido la ubicaci&oacute;n de la pieza en EEUU. En la pizarra incluso se lee &ldquo;Constituci&oacute;n 1787&rdquo;, &ldquo;Carta de Derechos 1791&rdquo; y los nombres de los primeros presidentes: Washington, Adams, Jefferson y Madison. Es un acierto anclar esta obra en su lugar de origen, ya que los personajes &mdash;sus modales y su psicolog&iacute;a&mdash; y la naturaleza del conflicto &mdash;donde la moral y la violencia se retroalimentan&mdash; son puramente yanquis.
    </p><p class="article-text">
        La autora, Johnna Adams, gan&oacute; con esta obra en 2012 premios y nominaciones en el teatro llamado<em> off</em>. Pero Adams no tiene premios Pulitzer ni obras en Broadway. Cuando sus obras van a Nueva York, lo hacen a peque&ntilde;os templos del teatro independiente, como el 124 Bank Street Theater<em>. </em>Sin embargo, sus obras, y sobre todo esta, <em>El nudo gordiano</em>, han recorrido como la p&oacute;lvora los numeros&iacute;simos teatros peque&ntilde;os de toda Am&eacute;rica.&nbsp;
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            <span class="title">
                Una escena de &#039;El nudo gordiano&#039;                            </span>
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        Se podr&iacute;an hacer correlaciones de su teatro con otros autores, pero las comparaciones sirven para bien poco. Adem&aacute;s, no conocemos su teatro, pues esta es la primera obra que se estrena en Espa&ntilde;a. Tan solo decir que su teatro es austero, un teatro pensado para el actor y que, si bien tiene una carga pol&iacute;tica e ideol&oacute;gica profunda, la tiene entre bambalinas, en puro subtexto.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Alguien, por la tem&aacute;tica, podr&iacute;a emparentarla con <em>Un dios salvaje</em>, obra de Yasmina Reza que ahora est&aacute; tambi&eacute;n en cartel en el Teatro Alc&aacute;zar con Luis Merlo y Natalia Mill&aacute;n a la cabeza. Nada que ver. Es m&aacute;s, el teatro de Adams es lo contrario al de la francesa. Es un teatro netamente norteamericano, que no denuncia en verborrea la hipocres&iacute;a burguesa, sino que se adentra en los silencios, en lo que no se dice. Es un teatro de pura psicolog&iacute;a del personaje que el actor tiene que ir desplegando en peque&ntilde;os gestos y en la colocaci&oacute;n y el temblor del cuerpo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por eso es una maravilla contar con estas dos actrices. Eva Rufo se hace, y de qu&eacute; manera, con el personaje de la maestra: una publicista con un posgrado MBA que ha reconducido su carrera hacia la docencia. Una mujer netamente anglosajona, l&oacute;gica y mesurada, inteligente y sensata, que es pura correcci&oacute;n distante. Es un placer verla acometer silencios, poner distancia con esa madre que se le viene encima, sutilmente mostrar fragilidades propias sin dejar de tener un rictus perpetuo.&nbsp;
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            <span class="title">
                La obra &#039;El nudo gordiano&#039;                            </span>
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        En el otro lado est&aacute; Mar&iacute;a Morales. Una madre en shock, catedr&aacute;tica de literatura medieval, tan instruida como destrozada. Una madre que quiere saber qu&eacute; pas&oacute;, pero que tiene la certeza de que nunca lo sabr&aacute; del todo y que est&aacute; tan llena de culpa como de sed de culpar a alguien de su desgracia. El duelo entre ambas es espectacular, c&oacute;mo dejan que cada frase se quede suspendida, c&oacute;mo se miran y se auscultan.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ah&iacute;, en ese baile de silencios entre estas dos fieras de la escena, de unos silencios que son los m&aacute;s tensos que uno recuerde desde hace a&ntilde;os en un teatro, la autora, sin decirlo, har&aacute; que los entresijos de la sociedad americana salgan a flote. Una sociedad donde todo posicionamiento moral es denunciable por v&iacute;a judicial, donde la moral es social antes que &eacute;tica, y en la que la correcci&oacute;n siempre es un arma de doble filo.
    </p><p class="article-text">
        La autora va jugando sutilmente con el p&uacute;blico, administr&aacute;ndole informaci&oacute;n que provocar&aacute; que vaya cambiando de bando, juzgando duramente a una para luego comprenderla, entendiendo y defendiendo la posici&oacute;n de la otra para luego descubrir una parte oscura que la aleja. Ese vaiv&eacute;n moral humaniza a ambos personajes e involucra tambi&eacute;n la moral del que mira desde la platea. El espectador se ve, irremediablemente, implicado con lo que pasa en escena.
    </p><p class="article-text">
        Pero realmente la pieza, aunque nunca lo explicite, es un ataque directo al coraz&oacute;n de la sociedad americana. Es lo no expuesto lo que hace grande a este texto. Porque detr&aacute;s de esa maestra y esa profesora bulle uno de los estigmas mayores de esa sociedad que lleva decenios prohibiendo libros en sus escuelas al mismo tiempo que viviendo las mayores masacres de violencia. Un ecosistema donde violencia y moral se muerden la cola en un juego diab&oacute;lico.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                La obra de teatro de Israel Elejalde                            </span>
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        En EEUU hay <a href="https://www.eldiario.es/internacional/lista-negra-libros-prohibidos-escuelas-eeuu_129_9577649.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">miles de libros prohibidos</a> en las bibliotecas escolares. Las razones son siempre las mismas: pol&iacute;tica, raza, g&eacute;nero, sexo e historia. Es decir, prohibiendo la vida reduci&eacute;ndola a un dogma que estigmatiza todo lo que queda fuera. Algo que desde la <a href="https://pen.org/report/the-normalization-of-book-banning/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">subida al poder de Donald Trump</a> y de gobernadores como <a href="https://www.eldiario.es/internacional/doble-asalto-ultraconservador-desantis-florida-prohibira-abortar-despues-seis-semanas-gestacion-limitara-educacion-sexual-aulas_1_10118905.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ron de Santis</a> en Florida se ha agravado con m&aacute;s de seis mil libros prohibidos en los &uacute;ltimos tres a&ntilde;os. La lista da miedo. Una lista donde est&aacute;n desde los ya cl&aacute;sicos como <em>La naranja mec&aacute;nica</em> de Burgess o <em>It</em> y <em>Carrie</em> de Stephen King, hasta algunas &ldquo;novedades&rdquo; como <em>El amor en los tiempos de colera</em> de Garc&iacute;a M&aacute;rquez (sic) o las biograf&iacute;as de Celia Cruz o Venus y Serena Williams. No se salvan ni premios nobeles, ni por supuesto cualquier libro de tem&aacute;tica LGTBI como <em>All boys aren&acute;t blue</em> de George M. Johnson, que est&aacute; prohibido en 15 estados.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La autora, de manera muy inteligente, no muestra la violencia de las masacres como las de Colombine en 1999, Virginia en 2007 o Sandy Hook en 2012, sino la violencia del sistema educativo sobre el ni&ntilde;o. Quiz&aacute; la escritora, no lo sabemos, haya le&iacute;do a Thomas Bernhard, el autor austriaco que defin&iacute;a las escuelas como &ldquo;m&aacute;quinas de aniquilaci&oacute;n&rdquo; que deforman al ni&ntilde;o hasta que lo convierte en un ser leal y consumidor. Pero esa visi&oacute;n, a la americana y no a la nacional socialista burguesa como en Bernhard, sobrevuela toda la pieza.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>El nudo gordiano</em> aborda ese nudo irresoluble americano hasta el fondo y en todas sus facetas. Cuando ese ni&ntilde;o muestre su mente expandi&eacute;ndose, comenzando a volar, ser&aacute; cercenado y apartado. Pero tambi&eacute;n es importante c&oacute;mo reacciona esa cabeza de 11 a&ntilde;os, porque su reacci&oacute;n, que es extrapolable a cualquier sociedad, es netamente americana. Su respuesta recuerda a ese incre&iacute;ble <em>nerd</em> convertido en estilita que era Henry Darger, pintor que explic&oacute; como nadie el da&ntilde;o de un sistema educativo represor en una mente infantil.
    </p><p class="article-text">
        La direcci&oacute;n de Elejalde remarca esta visi&oacute;n al final de la obra, sin medias tintas. Con el espacio ya vac&iacute;o har&aacute; que la clase tiemble de luz y sangre&nbsp;con la m&uacute;sica del grupo Ghinzu a todo trapo. Ghinzu es un grupo belga de rock alternativo que suena bien americano. Pareciera que Elejalde hiciera al final un peque&ntilde;o gui&ntilde;o, una peque&ntilde;a advertencia de que los EEUU es una potencia irradiadora de aspectos estupendos, pero tambi&eacute;n de mierda. Resuena con ese final, de manera no expl&iacute;cita, siguiendo as&iacute; la hoja de estilo marcada por la autora, la cruzada de Vox en las escuelas espa&ntilde;olas con sus pines parentales, sus acusaciones de adoctrinamiento y su moralidad beata.&nbsp;La obra est&aacute; coproducida por el Teatro Espa&ntilde;ol y Kamikaze. Tiene todos los visos, ahora comenzar&aacute;n las contrataciones, de que despu&eacute;s de su paso por Madrid tenga una larga gira por toda Espa&ntilde;a. Aprovechen. La obra es toda una lecci&oacute;n de actuaci&oacute;n de dos grandes de la escena.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pablo Caruana Húder]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/teatro/israel-elejalde-alegato-represion-educativa-ejercida-infancia-nudo-gordiano_129_12988843.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 13 Feb 2026 21:00:28 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Israel Elejalde hace un alegato contra la represión educativa ejercida a la infancia en ‘El nudo gordiano’]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Teatro,Actrices,Cultura,Educación,Suicidio,Suicidios,Enseñanza]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Alberto Conejero sorprende con un profundo retrato generacional de la mujer en 'Tres noches en Ítaca']]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/teatro/alberto-conejero-sorprende-profundo-retrato-generacional-mujer-tres-noches-itaca_129_12979210.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8354f73a-306d-4e83-b5af-33d6cdb005a0_16-9-discover-aspect-ratio_default_1136230.jpg" width="4551" height="2560" alt="Alberto Conejero sorprende con un profundo retrato generacional de la mujer en &#039;Tres noches en Ítaca&#039;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La obra teatral, con Marta Nieto como protagonista, nos interpela desde un teatro de una emocionalidad a flor de piel</p><p class="subtitle">Entrevista - Alice Rohrwacher, cineasta: “Hacer una película con dinero público es un orgullo y una responsabilidad”</p></div><p class="article-text">
        La nueva obra de <a href="https://www.eldiario.es/cultura/teatro/alberto-conejero-cancelacion-causas-ideologicas-tipo-censura_1_10881922.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Alberto Conejero</a> dividir&aacute; m&aacute;s que nunca a esa poblaci&oacute;n llamada p&uacute;blico. <em>Tres noches en &Iacute;taca</em>, esta historia de tres hermanas que velan y entierran el cuerpo de su madre, girar&aacute; por toda Espa&ntilde;a despu&eacute;s de su estreno en Madrid. Y el p&uacute;blico, ese ser informe de muchas cabezas, tendr&aacute; que decidir a qu&eacute; va al teatro, qu&eacute; es lo que busca. Muchos navegar&aacute;n por la emoci&oacute;n de la obra como por aguas propias, pero otros tendr&aacute;n que decidir si est&aacute;n abiertos a acoger esa peque&ntilde;a pu&ntilde;alada que tantas veces no nos permitimos: la del sentimiento que brota como un animal que oprime el pecho. 
    </p><p class="article-text">
        Muchos, porque muchos a&ntilde;os estuvo en parrilla, nos hemos educado sentimentalmente no al modo de Gustave Flaubert, sino con 'Estrenos TV', aquel programa de RTVE en que se exhib&iacute;an pel&iacute;culas de bajo coste, realizadas para la televisi&oacute;n y que trataban conflictos de familia o pareja de la manera m&aacute;s edulcorada. Varias generaciones se vieron m&aacute;s de una vez un domingo a la tarde hipando con verg&uuml;enza de s&iacute; mismos ante cualquier pel&iacute;cula con Kate Jackson o sus infinitas replicantes en esas casas tan americanas e iguales. Los espa&ntilde;oles sufrimos una malformaci&oacute;n, tuvimos que saber luchar y pertrecharnos ante tanto manejo espurio de emociones. Por supervivencia. Y sobrevivimos, pero quedamos tambi&eacute;n, de alg&uacute;n modo, inhabilitados para la emoci&oacute;n en el arte. 
    </p><p class="article-text">
        <em>Tres noches en &Iacute;taca</em> nos cuenta el encuentro entre tres hermanas en la Isla de &Iacute;taca por la repentina muerte de su madre, profesora de griego que un d&iacute;a decide abandonar a su marido e irse a vivir a una peque&ntilde;a casa en la isla griega. Durante tres noches conoceremos a Pen&eacute;lope, la hermana mayor (Amaia Lizarralde); a Elena, la hermana mediana (Cecilia Freire); y a la peque&ntilde;a, Ariadna (Marta Nieto). Y veremos c&oacute;mo van afluyendo secretos y frustraciones mientras todas ellas comienzan a lidiar con la ausencia dolorosa de su madre.
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                Las actrices Cecilia Freire, Amaia Lizarralde y Marta Nieto                            </span>
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        Conejero no ha realizado un melodrama. Tampoco la obra es una comedia dram&aacute;tica, ni una tragicomedia, aunque contiene ciertos gramos de cada uno de esos g&eacute;neros. <em>Tres noches en &Iacute;taca</em> es, eso s&iacute;, un cambio en el teatro de este dramaturgo. El teatro de Conejero, con obras como <em>La geometr&iacute;a del trigo</em>, <em>Usuahia, </em><a href="https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/culturamakma/piedra-oscura-hace-memoria-historica_132_2407249.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>La piedra oscura</em></a> o <a href="https://www.eldiario.es/cultura/teatro/maestro-republicano-antoni-benaiges-cobra-vida-teatro_1_8755889.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>El mar: visi&oacute;n de unos ni&ntilde;os que no lo han visto nunca</em></a>, se centr&oacute; en indagar el pasado y la memoria, pero buscando c&oacute;mo habita ese pasado en nuestros presentes y los transforma. Un teatro tambi&eacute;n de emoci&oacute;n, pero salpicado de giros formales, desde la irrupci&oacute;n autobiogr&aacute;fica hasta la ruptura del tiempo teatral a trav&eacute;s de paratextos o anomal&iacute;as l&oacute;gicas y formales. 
    </p><p class="article-text">
        En esta obra, esa carga formal desaparece. El dramaturgo arriesga todo a una comedia dram&aacute;tica donde se respeta la carpinter&iacute;a teatral del g&eacute;nero: unidad de tiempo, tratamiento realista, presencia del humor como contrapunto. Y tambi&eacute;n conflicto: la hermana peque&ntilde;a, Marta Nieto, una astr&oacute;noma entregada a su carrera cient&iacute;fica, no perdona a la madre el haber abandonado la casa familiar. Ser&aacute; ese conflicto el que har&aacute; avanzar la pieza, que acabar&aacute; en catarsis y con el p&uacute;blico encogido. El d&iacute;a del estreno se pod&iacute;an intuir en las butacas vecinas el encogimiento, los pa&ntilde;uelos y un tragar saliva continuo y tenso.
    </p><p class="article-text">
        Ah&iacute;, el espa&ntilde;olito mal formado en lides emocionales puede preguntarse si lo est&aacute;n manipulando, porque la tercera jornada es de a&uacute;pa. Una jornada en la que adem&aacute;s, el dramaturgo, para echar m&aacute;s le&ntilde;a al fuego, se incorporar&aacute; en la trama a trav&eacute;s del elemento teatral rom&aacute;ntico por excelencia: una carta. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Las actrices Cecilia Freire y Amaia Lizarralde                            </span>
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        Esa decisi&oacute;n, la de sentirse dentro o expulsado, ser&aacute; una decisi&oacute;n intransferible de cada espectador. Pero tambi&eacute;n es de rigor decir que no es esta una emoci&oacute;n no sustentada que tenga como &uacute;nico fin hacer saltar la l&aacute;grima. Hay otros elementos que hacen el trabajo m&aacute;s poli&eacute;drico, que lo sustentan y lo enra&iacute;zan. 
    </p><p class="article-text">
        El primero es la escritura, pues Conejero escribe bien y, adem&aacute;s, en esta obra est&aacute; en territorio propio: el mundo heleno. El texto es cultista en el buen sentido, est&aacute; lleno de referencias, pero no demostrativas, sino que van engarzando tradiciones y acerc&aacute;ndolas. Conejero usa todo su conocimiento para contar y explicar qui&eacute;nes son estas hermanas y qui&eacute;n es su madre fallecida. El segundo es una pura sensibilidad gay que consigue identificarse y atrapar el universo femenino, la esencia de cada mujer dibujada en escena.
    </p><p class="article-text">
        Y el tercero es su conocimiento de la literatura cl&aacute;sica, que hace que el universo griego irrumpa con fuerza y buen tino. Los lestrigones, esos gigantes de Homero, se convierten en los monstruos a los que se enfrentan cada una de las hermanas: el alcohol y el deseo de Elena, la fidelidad autoimpuesta de Pen&eacute;lope, el minotauro de Ariadna que es ella misma. Los lot&oacute;gafos, esa tribu que come loto para olvidar, seremos nosotros mismos mirando el m&oacute;vil. E &Iacute;taca, esa isla a la que regresar, se hace presente en escena, con todo su silencio todav&iacute;a inocente y un &ldquo;mar que todav&iacute;a no se ha cansado de los hombres&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, los personajes de la obra llevan en sus venas peque&ntilde;as gotas de Ch&eacute;jov, Ibsen y Williams. Mujeres fuertes pero tambi&eacute;n rotas. Blanches Dubois que se niegan a no vivir. Olgas que conforman su realidad a base de responsabilidades autoimpuestas que no son sino excusas. O Ninas que tienen que seguir dando portazos a un mundo construido contra ellas. Pero son gotas de sangres renovadas, no melanc&oacute;licas. Los problemas a los que se enfrentan los tres personajes son actuales. Elena es actriz, vive en la intermitencia y precariedad del sector teatral agudizada por ser mujer de m&aacute;s de 40. Pen&eacute;lope es una mujer enredada entre dos mundos, el de la vida marital por la que ha optado y el deseo de seguir sinti&eacute;ndose viva y deseada.
    </p><h2 class="article-text">La contradicci&oacute;n de la mujer contempor&aacute;nea</h2><p class="article-text">
        El dilema al que se enfrenta Ariadna consigue poner en escena una de las contradicciones actuales de la mujer contempor&aacute;nea cuando grita: &ldquo;&iquest;Qu&eacute; vocaci&oacute;n hace que la vida te estorbe?&rdquo;. Una cient&iacute;fica de &eacute;xito se enfrenta a un mundo donde las humanidades son atacadas por tecnofeudalimos retr&oacute;grados. Ariadna, mientras, lucha contra los Escilas contempor&aacute;neos, esos monstruos de seis cabezas de la Odisea, y se le olvida vivir. 
    </p><p class="article-text">
        Hay una frase de Ariadna que resuena fuerte en escena: &ldquo;No me sostienen mis ancestros, ni tierra ni &aacute;rbol. Me he quedado sin ra&iacute;ces. No tengo tradici&oacute;n, no tengo religi&oacute;n, trabajo en un idioma que no es el m&iacute;o y nombro con &eacute;l aquello que a&uacute;n no existe, o que quiz&aacute; nunca exista, mientras las palabras de mi casa y mi familia iban perdiendo sentido&rdquo;. &ldquo;Rojipardismo&rdquo;, esgrimir&aacute;n unos, pero el caso es que todas estas capas dotan a la obra de profundidad, de aristas y complejidad. 
    </p><p class="article-text">
        Otra de las bazas de la obra es <a href="https://www.eldiario.es/cultura/teatro/incomoda-obra-altsasu-llega-gran-finalista-premios-max-pesar-dificultades-programacion_1_10117446.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Mar&iacute;a Goiricelaya</a>, dramaturga y directora de La Dram&aacute;tica Errante. Dirige a tres muy buenas actrices y sabe sacar jugo de cada una de ella. Adem&aacute;s, es un acierto el haber incluido las didascalias, las notas de autor, en la trama. Cada actriz ir&aacute; dici&eacute;ndolas en escena, describiendo lo que las otras hacen, distanciando as&iacute; la acci&oacute;n teatral, permitiendo que la carga reflexiva de la escritura de Conejero coja cuerpo en escena. 
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                La actriz Marta Nieto                            </span>
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        Aun as&iacute;, la obra tambi&eacute;n genera dudas. Unas peque&ntilde;as y que ir&aacute;n desapareciendo. Marta Nieto es una gran actriz, pero su personaje recorre un gran arco emocional, desde la frialdad hasta el romperse en escena. En el estreno no lo ten&iacute;a dominado por completo. Lo har&aacute;. Pero hay otras de m&aacute;s dif&iacute;cil soluci&oacute;n. Una de ellas es la escenograf&iacute;a. 
    </p><p class="article-text">
        Pablo Chaves es el responsable de varias maravillas como <a href="https://www.eldiario.es/cultura/teatro/ciencia-ficcion-infiltra-sotanos-teatro-publico-madrileno_1_10609585.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Peque&ntilde;o c&uacute;mulo de abismos</em></a>, <em>La fortaleza</em> o <a href="https://www.eldiario.es/cultura/teatro/lucia-carballal-confirma-creadoras-relevantes-teatro-espanol_129_12080004.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Los nuestros</em></a>. En esta ocasi&oacute;n la propuesta es plana, por lamentablemente fea y por agarrarse a una est&eacute;tica del teatro moderno que delata una voluntad comercial que este montaje no necesita. La casa de la madre, ese observatorio al mundo donde transcurre la pieza, es de un blanco de IKEA poco soportable. Los laterales, de un simbolismo demasiado t&oacute;pico, tampoco abren juego esc&eacute;nico. Chaves en un buen escen&oacute;grafo, pero este y su anterior trabajo, un disparate innecesario en una obra fallida, <a href="https://dramatico.inaem.gob.es/evento/historia-de-una-maestra/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Historia de una maestra</em></a>, hace que se imponga cierta reflexi&oacute;n sobre qu&eacute; es teatral y qu&eacute; no en la escenograf&iacute;a actual. 
    </p><p class="article-text">
        El giro de Conejero al teatro de la comedia dram&aacute;tica es sorpresivo. Un g&eacute;nero que en este siglo ha sido preeminentemente femenino en autoras como <a href="https://www.eldiario.es/cultura/teatro/misericordia-busqueda-identidad-mirada-hijos-exilio-tortura_1_10857369.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Denise Despeyroux</a>, <a href="https://www.eldiario.es/cultura/teatro/lucia-carballal-desvela-esconden-showrunners-series-television_129_9956162.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Luc&iacute;a Carballal</a>, <a href="https://www.eldiario.es/cultura/teatro/carolina-africa-demencial-acabar-funciones-obra-no-cobrar_1_8763699.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Carolina &Aacute;frica</a> o <a href="https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/val/cultura/marta-buchaca-premi-teatre-palanca_1_3764843.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Marta Buchaca</a>. Conejero se inserta en ese flujo teatral donde los personajes luchan entre contradicciones propias y un mundo cada d&iacute;a menos humano, menos humanista, donde los cuidados, las brechas generacionales, los exilios, el dolor y la ausencia atraviesan a los personajes. 
    </p><p class="article-text">
        La obra, despu&eacute;s de Madrid, recorrer&aacute; Zamora y M&aacute;laga en abril, Murcia y Soria en mayo, Tenerife en junio, Le&oacute;n en octubre, Euskadi en noviembre y enero&hellip; Una oportunidad para que cada espectador decida d&oacute;nde est&aacute; frente a un teatro que te interpela desde la emoci&oacute;n y que ausculta con qu&eacute; mimbres hemos construido nuestra sensibilidad.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pablo Caruana Húder]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/teatro/alberto-conejero-sorprende-profundo-retrato-generacional-mujer-tres-noches-itaca_129_12979210.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 10 Feb 2026 20:28:08 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Alberto Conejero sorprende con un profundo retrato generacional de la mujer en 'Tres noches en Ítaca']]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cultura,Teatro,Crítica,Actrices]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El mito del Watusi renace en el teatro: claves de la novela que anticipó España y se convirtió en una obra de culto]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/teatro/mito-watusi-renace-teatro-claves-novela-anticipo-espana-convirtio-obra-culto_1_12967197.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d1f02794-5bee-4295-abb7-8e1854f000a4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El mito del Watusi renace en el teatro: claves de la novela que anticipó España y se convirtió en una obra de culto"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La gran novela de Francisco Casavella vuelve a la vida en un potente montaje teatral. La leyenda del Watusi sigue creciendo</p><p class="subtitle">Yayo Cáceres y Álvaro Tato, la pareja más fructífera del teatro: “Este país cambiará si los políticos entienden que la cultura es el mayor activo”
</p></div><p class="article-text">
        Ha llegado a Madrid <a href="https://www.eldiario.es/cultura/teatro/premios-max-2025-anuncian-finalistas-eric-auquer-favoritos-mejor-actor_1_12259748.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank"><em>El d&iacute;a del Watusi,</em></a><a href="https://www.eldiario.es/cultura/teatro/premios-max-2025-anuncian-finalistas-eric-auquer-favoritos-mejor-actor_1_12259748.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank"> la adaptaci&oacute;n teatral a cargo de Iv&aacute;n Morales</a> del&nbsp;gran relato de Francisco Casavella. El reto de llevar esas mil p&aacute;ginas a escena parec&iacute;a sobrehumano. Morales se pas&oacute; m&aacute;s de cinco a&ntilde;os mont&aacute;ndola, pero al final se sali&oacute; con la suya. El a&ntilde;o pasado la obra se llev&oacute; seis de los premios de la Cr&iacute;tica en Barcelona y,&nbsp;sobre todo, estuvo m&aacute;s de tres semanas a reventar en la sala grande del <a href="https://www.eldiario.es/catalunya/julio-manrique-director-lliure-estatus-preso-politico-obra-resonar-catalunya-fuerza_1_12944209.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">Teatre Lliure. &nbsp;</a>
    </p><p class="article-text">
        Con este montaje la fuerza de la novela ha cogido nuevas fuerzas y el gran mito del Watusi ha vuelto a resonar por Barcelona y ahora allende, vuelve la figura de Fernando Atienza, pero tambi&eacute;n Pepito Yeye, el Topoyiyo, Superman, el hijo de puta de Ballesta y Elsa, el amor de Atienza que se qued&oacute; en una cuneta a causa del caballo. Vuelve ese viaje sideral y urbano desde las casitas de Montjuic hasta las callejuelas del Born. Una de las novelas con m&aacute;s ritmo de la literatura espa&ntilde;ola que Iv&aacute;n Morales ha sabido llevar a escena en una funci&oacute;n de cuatro horas y media.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El 15 de Agosto de 1971 es el d&iacute;a m&aacute;s importante de mi vida. Es el d&iacute;a del Watusi. En el d&iacute;a del Watusi yo vi un muerto por primera vez. De hecho vi dos&rdquo;, as&iacute; comienza esta obra que llega a Madrid con elenco renovado. Ya no est&aacute; <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/enric-auquer-jovenes-consumiendo-dia-contenidos-medio-fascistas-creados-algoritmos_1_11482785.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">Enric Auquer </a>como el protagonista, pero est&aacute;&nbsp;un estupendo Guillem Ballart a quien le acompa&ntilde;a un reparto que es media vida del teatro catal&aacute;n. Estar&aacute;n unos vers&aacute;tiles David Climent y Artur Busquets,&nbsp;estar&aacute; Ana Alarc&oacute;n que bordar&aacute; a Ballesta, ese ser, pura cloaca del Estado, que tejer&aacute; la nueva realidad pol&iacute;tica de la sacrosanta Transici&oacute;n espa&ntilde;ola. Y estar&aacute; tambi&eacute;n Vanesa Segura que realizar&aacute; una espl&eacute;ndida Dora, esa compa&ntilde;era de infancia en las chabolas del Montjuic, y que en la tercera parte se convertir&aacute; en una estupenda Elsa, esa novia imposible de Atienza.
    </p><p class="article-text">
        La obra abarca las tres partes del libro: <em>Los juegos feroces</em>, <em>Viento y joyas</em> y <em>El idioma imposible</em>. Cap&iacute;tulos que inicialmente se publicaron por separado en Mondadori entre el 2002 y el 2003, con pocos meses entre uno y otro. El montaje acomete las tres sin dejarse nada esencial de ninguna una de ellas: el relato de infancia, la etapa de arribismo pol&iacute;tico del protagonista durante la Transici&oacute;n y la ca&iacute;da en el mundo marginal y bohemio de la Barcelona preol&iacute;mpica.&nbsp;
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        Cada parte tiene su estilo y c&oacute;digo teatral, m&aacute;s narrativo y evocador la primera, cercano a la farsa valleinclanesca la segunda, y m&aacute;s de realismo sucio en la tercera para contar esa ca&iacute;da en las drogas y lo marginal. Pero Morales no utiliza un teatro representativo. <em>El d&iacute;a del Watusi</em> es puro ritmo, pura m&uacute;sica urbana, charnega y punki, roncanrolera siempre, que acabar&aacute; con un sonad&iacute;simo tema de los Surfin Sirlas (las navajas surferas), un tema del 2011 en recuerdo de este autor que muri&oacute; en 2008 por un ataque al coraz&oacute;n. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La obra cuenta con grandes tiradas de texto, un acierto que los actores saben expandir en escena hasta que la palabra de Casavella comienza a resonar. Hay momentos impagables, como el relato de Dora contando como asisten a un concurso para ser la nueva Escarlata de un remake de<em> Lo que el viento se llev&oacute;</em>, o ese delicado momento en que Atienza llora frente a un armario de toallas de colores colocadas como &eacute;l nunca vio en su vida, pura sensibilidad de clase&hellip; Casi al final de la obra hay una tirada del propio Atienza donde se ve toda la capacidad de Casavella para convertir el texto en ritmo. Es la versi&oacute;n en novela de aquella famosa secuencia de <em>Arrebato</em> de Iv&aacute;n Zulueta cuando bajan unas escaleras corriendo, &iquest;se acuerdan?, pues ahora esa maravilla tambi&eacute;n es teatro.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>&iquest;Pero qui&eacute;n es el Watusi?</strong></h2><p class="article-text">
        La novela, 25 a&ntilde;os despu&eacute;s de ser publicada, sigue recogiendo adeptos y fans. La comunidad del Watusi no deja de crecer. En 2008 se reedit&oacute; como en un solo volumen en la editorial Anagrama, la edici&oacute;n ya lleva 8 reimpresiones y 10.700 ejemplares vendidos, un gota a gota imparable. El libro, adem&aacute;s, cuenta con una larga y prospera sombra de escritores como Carlos Zan&oacute;n, Miqui Otero o Kiko Amat, de cantantes como Josele de Los Enemigos, fan declarado que le dedic&oacute; su tema <em>C&oacute;mo re&iacute;r</em>, o de cineastas como Rodrigo Rodero que llev&oacute; la tercera parte de la novela al cine en el 2010 con un guion de Michel Gaztambide y unos jovenc&iacute;simos Andr&eacute;s Gertrudix e Irene Escolar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El mito del Watusi sigue vivo, incluso tiene su <em>Bloomsday</em> no institucionalizado. Cada 15 de agosto, o no todos, en Barcelona, o en Le&oacute;n, la cosa va mutando, la gente queda por redes para pintar uves dobles por las paredes de las ciudades, tomar y bailar al son del garaje y la rumba y recordar que un d&iacute;a un cuerpo apareci&oacute; flotando en el puerto de Barcelona. Para abordar ese mito, ese novel&oacute;n, y acercarse a ese autor que escribi&oacute; otras maravillas como <em>El triunfo</em> (1990), <em>El secreto de las fiestas (</em>1997) o <em>Lo que s&eacute; de los vampiros</em> (2008), este peri&oacute;dico ha hablado con tres buenos conocedores de la figura de Casavella.&nbsp;
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            <span class="title">
                La W del Watusi como símbolo constante en una España en cambio en &#039;El día del Watusi&#039;                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Mart&iacute; Sales es poeta, m&uacute;sico, teatrero, cr&iacute;tico cultural, desde principios de siglo lleva conspirando, sacando libros, comisariando expos&hellip; Mart&iacute; es adem&aacute;s miembro de los Surfin Sirles, el grupo que pone el tema final a la obra de teatro. Conoci&oacute; a Casavella en un conocido bar del barrio del Born a finales de los noventa. &ldquo;El barrio era un horror ya por entonces, y el Bar Cota era el &uacute;nico potable&rdquo;, recuerda, &ldquo;conoc&iacute; a un tipo inteligente, gran conversador con el que me tomaba cervecitas, luego supe que era escritor y de ah&iacute; surgi&oacute; una amistad que lleg&oacute; hasta el final&rdquo;, apunta.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sales, que colabor&oacute; en la primera dramaturgia de la obra de teatro, cuando habla de la novela lo tiene claro: &ldquo;Aqu&iacute; siempre se andaba buscando la gran novela de Barcelona. Mendoza sac&oacute; <em>La ciudad de los prodigios</em>, Juan Mars&eacute; <em>Si te dicen que ca&iacute;</em>&hellip; Pero cuando sali&oacute; <em>El d&iacute;a del Watusi</em> a mucha gente nos pareci&oacute; que ya estaba, que era esta. Casavella pilla un momento muy bestia de Barcelona y, claro, el libro tiene mucho rock &amp; roll&rdquo;, explica para luego pasar a contradecirse, &ldquo;aunque m&aacute;s que sobre Barcelona es un libro sobre la ciudad como lugar de transformaci&oacute;n acelerada&rdquo;, afirma.
    </p><p class="article-text">
        Sales se refiere a esos a&ntilde;os donde se junt&oacute; la Barcelona m&aacute;s <em>under</em> con esa ciudad de dise&ntilde;o,<em> artie </em>y divina, que tan bien critica la novela Casvella. En esos a&ntilde;os la periodista Lul&uacute; Martorel, responsable de uno de los programas de televisi&oacute;n de culto en Catalu&ntilde;a, <em>Glasnot</em>, conoci&oacute; al escritor en noches interminables, &ldquo;Francis conoc&iacute;a todos los antros. El Otro, que fue epicentro en los ochenta, y el Bar Cota, m&aacute;s tarde. Y cuando le echaban, que le echaban de todas partes, siempre sab&iacute;a un sitio con posibilidades que quedaba abierto&rdquo; rememora Martorell desde Senegal, donde vive ahora.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Martorell confiesa que en esos a&ntilde;os de juventud se sent&iacute;an muy protagonistas, &ldquo;pero ya ves de qu&eacute; triste historia&rdquo;, dice ahora con cierta amargura. Al preguntarle sobre <em>El d&iacute;a del Watusi</em> la periodista analiza aquella &eacute;poca con cierta mirada cr&iacute;tica. &ldquo;Cuando nosotros est&aacute;bamos en plena fiesta, a&uacute;n con la resaca de la muerte de Franco encima, cuando est&aacute;bamos intentando un mundo mejor y pens&aacute;bamos que hab&iacute;a espacio para una verdadera subversi&oacute;n y cambio, &eacute;l supo ver que no hab&iacute;a ruptura sino una reforma bien oscura. El Watusi representa el &aacute;rbol que no supimos ver en su momento y que nos estaba tapando el bosque. Francis, que tambi&eacute;n estaba en esas fiestas, en cambio, supo observar, aprovechar cada segundo para luego con toda la lucidez escribir sobre una &eacute;poca que acababa de pasar delante de nuestras narices sin que nos enter&aacute;semos&rdquo;, explica.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Lo que parecían las chaladuras de un paranoico se han cumplido casi todas. En el libro se habla de las cloacas del Estado cuando nadie hablaba de ellas… Los ejemplos son múltiples</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Miqui Otero</span>
                                        <span>—</span> Escritor
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Mart&iacute; Sales apunta que Casavella quer&iacute;a publicarlo desde el principio en un solo volumen con el t&iacute;tulo La verdad, pero que no pudo ser, cosa de editores, &ldquo;gracias a eso tenemos el gran invento de la W del Watusi&rdquo;, complementa Lul&uacute; Martorell que tambi&eacute;n se acuerda del duro final que tuvo el novelista: &ldquo;Francis, como el protagonista del Watusi, a los cuarenta desaparece de repente. Ten&iacute;a demasiada tristeza, demasiado desencanto. Al final, era un personaje angustiado, ve&iacute;a malos por todos lados y sab&iacute;a que le har&iacute;an pagar su punto de vista cr&iacute;tico&rdquo;. Mart&iacute; Sales tambi&eacute;n recuerda una &eacute;poca final muy dura, &ldquo;estaba ya en una &eacute;poca muy bestia, de matarse bebiendo y tomando farlopa, cuando muri&oacute; fue un golpe muy fuerte para muchos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Miqui Otero, escritor bien conocido por libros como <em>Sim&oacute;n</em> u <em>Orquesta</em>, es adem&aacute;s el &ldquo;primillo&rdquo; de Casavella, como el escritor lo llamaba cari&ntilde;osamente. Otero era primo de Casavella por parte de t&iacute;o de una familia migrante gallega, todos crecieron en torno al barrio de San Antoni. &ldquo;&Eacute;l era mucho mayor, pero cuando comenc&eacute; a escribir fanzines lo entrevist&eacute; y ah&iacute; surgi&oacute; una relaci&oacute;n bien bonita, yo ya quer&iacute;a ser escritor y me fue azuzando en mis lecturas, siempre exigente y generoso, rememora.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Otero, adem&aacute;s del gran lector que era Casavella, capaz de hablar de Valle-Incl&aacute;n al igual que de Saul Bellow, destaca su capacidad de escrutar lo popular: &ldquo;Sab&iacute;a pinzar lo que verdaderamente ten&iacute;a talento. Recuerdo cuando le dio por defender muy seriamente el <em>Asereje</em> de las Ketchup. Se conoc&iacute;a al dedillo toda la nueva ola, el punk, el rock and roll y el soul, pero de repente el t&iacute;o te hac&iacute;a una defensa supercoherente de las Ketchup, ten&iacute;a la capacidad de detectar el talento en sitios donde otros pas&aacute;bamos de largo&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Al hablar sobre el Watusi Otero se&ntilde;ala su capacidad visionaria. &ldquo;Lo que parec&iacute;an las chaladuras de un paranoico, se han cumplido casi todas, una por una. En el libro se habla de las cloacas del Estado cuando nadie hablaba de ellas, preconiza la llegada de Ciudadanos&hellip; Los ejemplos son m&uacute;ltiples. La chaladura de lo que parec&iacute;a un paranoico se revel&oacute; como pura lucidez para mostrar c&oacute;mo la transici&oacute;n espa&ntilde;ola fue la transici&oacute;n de un pa&iacute;s dram&aacute;tico a un pa&iacute;s imb&eacute;cil&rdquo;, sentencia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cuando se habla de referentes y antecesores Otero defiende que no es tan f&aacute;cil, &ldquo;lo puedes relacionar con Mars&eacute; o con Montalb&aacute;n, por ejemplo, pero la diferencia est&aacute; en que Casavella no quer&iacute;a ser un intelectual, sino un novelista mestizo, como el gu&iacute;a medio indio de los westerns que va con los de la caballer&iacute;a&rdquo;. &ldquo;&Eacute;l era esa figura fronteriza, alguien indomable capaz de entender los mecanismos y los mitos de la calle al mismo tiempo que los relatos falsos que se construyen desde arriba. No es nada f&aacute;cil tener tanto o&iacute;do para el adoqu&iacute;n como para la moqueta&rdquo;, zanja.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cada 15 de agosto en Barcelona alguien sigue pintando una W en un cuarto de ba&ntilde;o o alguna pared de Barcelona. Detr&aacute;s se esconde el mito de un tipo que sab&iacute;a bailar, que fue mercenario en &Aacute;frica y a su vuelta fue el terror de las bandas del Chino, el Carmelo o Torr&eacute; Bar&oacute;. El Watusi es el mito fundacional de la comunidad democr&aacute;tica barcelonesa y por ende espa&ntilde;ola. Todos los mitos fundacionales comienzan con un navajazo, pero Casavella nos ense&ntilde;&oacute; a ver c&oacute;mo ese mito fue deform&aacute;ndose hasta llegar a valer para cualquier cosa, tanto para un partido pol&iacute;tico como para un producto de limpieza. &ldquo;Yo supongo que los del Hotel Vela en Barcelona leyeron la novela antes de poner su gran W en la fachada, porque si no, no se explica&rdquo;, concluye Lul&uacute; Martorell.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pablo Caruana Húder]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/teatro/mito-watusi-renace-teatro-claves-novela-anticipo-espana-convirtio-obra-culto_1_12967197.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 05 Feb 2026 21:32:43 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Teatro,Transición española,Novela]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Yayo Cáceres y Álvaro Tato, la pareja más fructífera del teatro: “Este país cambiará si los políticos entienden que la cultura es el mayor activo”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/teatro/yayo-caceres-alvaro-tato-pareja-fructifera-teatro-pais-cambiara-si-politicos-entienden-cultura-mayor-activo_1_12959752.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bfb91514-4ee4-427f-8a67-667b42db98af_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Yayo Cáceres y Álvaro Tato, la pareja más fructífera del teatro: “Este país cambiará si los políticos entienden que la cultura es el mayor activo”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los dos creadores, que formaron parte de la compañía Ron Lalá, están triunfando con su último espectáculo, 'Tebanas', tragedia griega a ritmo frenético.
</p><p class="subtitle">Rebelión en la ópera de Venecia: los músicos se oponen a una directora cercana a Meloni que no ven apta para el cargo
</p></div><p class="article-text">
        Yayo C&aacute;ceres y &Aacute;lvaro Tato. Tato y Yayo, casi un pal&iacute;ndromo que contiene unas de las parejas teatrales m&aacute;s fruct&iacute;feras del teatro espa&ntilde;ol de los &uacute;ltimos treinta a&ntilde;os. Con la compa&ntilde;&iacute;a que iniciaron andadura, <a href="https://www.eldiario.es/canariasahora/cultura/ron-lala-funde-clasicos-crisis_1_5448595.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ron Lal&aacute;</a>, lo han hecho todo. Su teatro, popular, l&uacute;dico y lleno de ritmo y m&uacute;sica, tiene el benepl&aacute;cito del p&uacute;blico y cr&iacute;tica.&nbsp;Desde el 2018 tienen nuevo proyecto, <a href="https://www.eldiario.es/la-rioja/tragico-destino-familia-real-tebana-espectaculo-familiar-semana-teatro-breton-logrono_1_12168579.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ay teatro</a>. Ahora, est&aacute;n presentando en el Teatro de la Abad&iacute;a <em>Tebanas</em>, una funci&oacute;n que recoge tres de las grandes tragedias del Ciclo Tebano: <em>Edipo</em>, <em>Los siete contra Tebas </em>y <em>Ant&iacute;gona</em>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ron Lal&aacute; naci&oacute; en el 96, entre la universidad y el Caf&eacute; de la Libertad de Madrid. Eran todav&iacute;a estudiantes, de filolog&iacute;a, de m&uacute;sica&hellip; Y se inventaron una especie de recital-concierto lleno de humor y chispazos de genio, lo que ellos llaman el c&oacute;digo &ldquo;ronlalero&rdquo;. En 2001 se incorpor&oacute; Yayo C&aacute;ceres, argentino ya bregado que en Buenos Aires estudi&oacute; en la misma escuela que Luciano C&aacute;ceres o Claudio Tolcachir, Andamio 90.
    </p><p class="article-text">
        Desde aquel <em>Si dentro de un lim&oacute;n metes un gorri&oacute;n el lim&oacute;n vuela</em>, su primera colaboraci&oacute;n, todo se dispar&oacute;. Han sido a&ntilde;os de estrecha colaboraci&oacute;n, de m&aacute;s de veinte montajes juntos, de &eacute;xitos sonados como <em>Mundo y final</em> (2008) o <em>En un lugar del Quijote</em> (2013). En 2018 decidieron ampliar horizontes. C&aacute;ceres entraba en su madurez como director y Tato comenzaba a ser uno de los dramaturgos m&aacute;s valorados en Espa&ntilde;a, sus adaptaciones y recreaciones de los cl&aacute;sicos espa&ntilde;oles estaban a un nivel de otro mundo. Su dominio del verso y de la carpinter&iacute;a teatral es &uacute;nica, Tato se ha convertido en una especie de Lope trasladado al siglo XXI en una m&aacute;quina del tiempo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; naci&oacute; Ay teatro. Despu&eacute;s de varios montajes lleg&oacute; la maravilla, <a href="https://ayteatro.com/project/malvivir/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Malvivir</em></a> (2021), un impresionante texto que encarnaron dos grandes actrices, Aitana S&aacute;nchez Gij&oacute;n y <a href="https://www.eldiario.es/cultura/teatro/marta-poveda-lluis-homar-deberia-dimitir-director-compania-nacional-teatro-clasico_1_11518017.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Marta Poveda</a>. Una divertida, po&eacute;tica y punzante historia sobre la p&iacute;cara Elena de Paz. Ahora, atacan con <em>Tebanas</em>, una adaptaci&oacute;n de las tres tragedias griegas de la ciudad de Tebas interpretadas por actores bien j&oacute;venes que est&aacute; llenando todos los d&iacute;as en el Teatro de la Abad&iacute;a y que despu&eacute;s de Madrid llegar&aacute; en febrero en Olmedo, a Sagunto en abril y en mayo a Gij&oacute;n y M&aacute;laga.&nbsp;
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                    alt="Un momento de &#039;Tébanas&#039;, la nueva obra de Yayo Cáceres y Álvaro Tato"
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            <span class="title">
                Un momento de &#039;Tébanas&#039;, la nueva obra de Yayo Cáceres y Álvaro Tato                            </span>
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        Adem&aacute;s, Ron Lal&aacute; cumple 30 a&ntilde;os y para celebrarlo el 22 de abril subir&aacute;n al Teatro Infanta Isabel con <a href="https://www.teatroinfantaisabel.es/obra/ladesconquista/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>La desconquista</em></a>, su &uacute;ltimo trabajo. Con ellos habl&oacute; este peri&oacute;dico. Una conversaci&oacute;n donde ambos se iban quitando la palabra, complement&aacute;ndose, con un pensamiento colmena fruto de m&aacute;s de veinte a&ntilde;os trabajando juntos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>26 a&ntilde;os y m&aacute;s de veinte obras juntos, &iquest;alguna vez estuvieron a punto de separarse?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &Aacute;lvaro Tato: Al principio, cuando el ego est&aacute; todav&iacute;a bullendo. Cuando lleg&oacute; Yayo yo era el l&iacute;der y de pronto llegaba alguien que no solamente era m&aacute;s mayor, sino que adem&aacute;s sab&iacute;a m&aacute;s que yo y estaba dispuesto a compartirlo. Y yo necesitaba ese saber. No fue f&aacute;cil, nada f&aacute;cil para ese chaval que ten&iacute;a tan claro su liderazgo. Hubo que ajustar el camino y darse cuenta de en qu&eacute; partida eras el rey y en qu&eacute; partida la dama.
    </p><p class="article-text">
        Yayo C&aacute;ceres: Ah&iacute; fueron clave los ronlaleros, los otros miembros de la compa&ntilde;&iacute;a.&nbsp;Todo el mundo se lanz&oacute; a la cosa sin chistar, en parte porque yo no les dejaba y en parte por disciplina. Se sufri&oacute;, pero al final se&nbsp;consigui&oacute; una especie de m&aacute;quina demoledora. Pero la cosa es mutua, a m&iacute; encontrarme con Tato me salv&oacute; la vida, acababa de llegar a Espa&ntilde;a y no ten&iacute;a mucho a lo que agarrarme.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Esto de que uno es director y el otro es el encargado del texto, no es muy verdad, &iquest;no?</strong>
    </p><p class="article-text">
        A. T.: La verdad es que no. Entendemos la dramaturgia como direcci&oacute;n y la direcci&oacute;n como dramaturgia. Para nosotros todo est&aacute; entremezclado. Y nuestro punto de conexi&oacute;n yo creo que es el ritmo, el concepto musical de ritmo esc&eacute;nico. Los juegos r&iacute;tmicos, es digamos como la base de nuestro lenguaje.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Intenten explicar esa manera de hacer teatro que les ha llevado por medio mundo.</strong>
    </p><p class="article-text">
        A. T.: Parafraseando a Yayo, creo que la clave es que nuestro sistema no pasa primero por la cabeza. Somos muy pr&aacute;cticos en el trabajo teatral. La fusi&oacute;n de palabra, de verso esc&eacute;nico, de interpretaci&oacute;n y de m&uacute;sica en directo, intentamos que se produzca a la vez. No hacemos reuniones previas de an&aacute;lisis de texto, no hacemos trabajos musicales para ajustes de voces previos, nos ponemos el ch&aacute;ndal antes.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Surge desde la pr&aacute;ctica actoral?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Y. C.: No te creas, al mismo tiempo es un teatro muy psicologista. Si hay un lugar donde est&aacute; el teatro es en el terreno de los sue&ntilde;os, en lo metaf&iacute;sico, en el inconsciente. Trabajamos desde ah&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        A. T.: Y lo curioso es que esa b&uacute;squeda de lo metaf&iacute;sico, de lo po&eacute;tico, la intentamos producir a partir de lo m&aacute;s elemental, de lo m&aacute;s sencillo, de s&iacute;mbolos, de la metonimia que para nosotros, junto al ritmo, es el eje funcional de nuestro trabajo. M&aacute;s concretamente de la sin&eacute;cdoque, la parte por el todo. El teatro es el arte en el que una espada es la guerra, una rama es el bosque, y un ser humano, el ser humano. Pero partimos de lo pr&aacute;ctico para conseguir lanzar la imaginaci&oacute;n del actor.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cuando lees a Shakespeare llega hasta ahí, hasta el fondo, pero tarda más. En la tragedia o vas a fondo o es una solemnidad aburrida</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Álvaro Tato</span>
                                        <span>—</span> Dramaturgo y director de escena
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Y.C.: Un ejemplo, en <em>Tebanas</em> cuando Fran Garzia vuelve a salir a escena despu&eacute;s de haber interpretado a Edipo, y entra ya como Polinices, el hijo de Edipo, entra con la misma vincha roja que Edipo ha utilizado para taparse las cuencas de los ojos despu&eacute;s de arranc&aacute;rselos&hellip; Esa idea, que es pura dramaturgia, no es m&iacute;a, eso surge del actor en un ensayo. Y surge porque el actor est&aacute; en &ldquo;flow&rdquo; y porque est&aacute; entrenado para entender d&oacute;nde est&aacute; el lenguaje po&eacute;tico. Eso es pura met&aacute;fora esc&eacute;nica, la ceguera de Edipo es tambi&eacute;n la ceguera de sus hijos enfrentados, es el s&iacute;mbolo del padre y de la sangre&hellip;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Ensay&aacute;is juntos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Y.C.: S&iacute;, aunque lo empec&eacute; a echar un poco a Tato. Porque es como dirigir con un alien pegado a la oreja (risas). Pero s&iacute;, nos pasa constantemente llegar a casa despu&eacute;s de un ensayo y ante una buena idea que ha tenido el otro decir: &ldquo;por qu&eacute; no se me ocurri&oacute; a m&iacute;&rdquo;. Eso est&aacute; buen&iacute;simo, creemos en un tipo de competencia que es colaboraci&oacute;n, que nos hace mejores, y que Tato y yo llevamos cuidando a&ntilde;os.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>Tebanas</strong></em><strong> es pura tragedia griega, algo que se aleja de&nbsp;vuestro estilo m&aacute;s reconocible, pero utiliz&aacute;is unos c&oacute;digos y maneras de decir cercanas al Siglo de Oro&hellip; &iquest;Por qu&eacute;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        A.T.: Es cierto que lo hacemos. El verso que hemos&nbsp;creado tanto en S&oacute;focles, Esquilo como parte de Eur&iacute;pides es de clara ra&iacute;z &aacute;urea. En vez de hacer una traslaci&oacute;n en prosa, que es como se suele hacer, he fabricado una versi&oacute;n en verso. Y ese verso es silva, es una silva blanca de alejandrino, heptas&iacute;labos y endecas&iacute;labos. Para las partes que hilan las historias hemos utilizado el romance. Y para la parte de la comedia en el peque&ntilde;o homenaje que le hacemos a Arist&oacute;fanes utilizamos redondillas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Por qu&eacute;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        A.T.: Esa manera de trabajar surge de una pregunta: &iquest;Por qu&eacute; la tragedia casi siempre se recita de manera solemne o lenta? &iquest;Por qu&eacute; tenemos asociado la tragedia a la lentitud? Y nos fuimos dando cuenta que la tragedia no trata de gente que se lamenta, trata de gente que quiere no lamentarse, que lucha hasta el final, incluso a veces de manera heroica, contra el destino, contra sus defectos. No hab&iacute;amos sometido nuestro lenguaje a la disciplina tr&aacute;gica. Y sab&iacute;amos que era un riesgo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y.C.: Si lo pensamos bien los personajes de la tragedia, como Edipo, no llegan a cuarenta a&ntilde;os ni por asomo. Para trasladarlos a escena hace falta una rabia casi adolescente, una cosa muy f&iacute;sica. Por eso nos hemos salido de este c&oacute;digo declamatorio y ampuloso y nos hemos metido en un lugar mucho m&aacute;s furioso.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A.T.: La tragedia griega es de gran pureza teatral, son puros conflictos a cara de perro. En&nbsp;muy pocas palabras se llega hasta el final del conflicto. Los cl&aacute;sicos tardan m&aacute;s en llegar. Cuando lees a Shakespeare llega hasta ah&iacute;, hasta el fondo, pero tarda m&aacute;s. En la tragedia o vas a fondo o es una solemnidad aburrida.
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                    alt="En &#039;Tebanas&#039; Álvaro Tato y Yayo Cáceres se atreven con las tragedias griegas"
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            <span class="title">
                En &#039;Tebanas&#039; Álvaro Tato y Yayo Cáceres se atreven con las tragedias griegas                            </span>
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        <strong>En los &uacute;ltimos 20 a&ntilde;os son quiz&aacute; la compa&ntilde;&iacute;a de Espa&ntilde;a que ha girado m&aacute;s. Girar nunca fue f&aacute;cil, pero parece que cada d&iacute;a es m&aacute;s dif&iacute;cil. Ustedes que se conocen la mayor&iacute;a de los teatros de este pa&iacute;s, &iquest;qu&eacute; creen que est&aacute; pasando?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Y.C.: Nosotros cada vez hacemos menos gira. Antes est&aacute;bamos m&aacute;s de dos a&ntilde;os con un espect&aacute;culo. Ahora estamos un a&ntilde;o y medio estirando mucho el chicle. Gracias a Dios ten&iacute;amos capacidad para achicar las giras, otra gente lo ha pasado mucho peor, incluso teniendo que disolver la compa&ntilde;&iacute;a. La causa me parece clara:&nbsp;los espacios de poder no entienden que la cultura es una inversi&oacute;n. Se gira menos porque hay menos presupuesto para programar los teatros. Se han perdido m&aacute;s de un 30% de lugares donde antes se programaban cosas de fuera. Se han perdido plazas.
    </p><p class="article-text">
        &Aacute;.T.: Hay una falta de voluntad pol&iacute;tica por activar redes teatrales. Porque cuando hablamos de plazas no hablamos de teatros, hablamos de redes, hablamos de conexiones, de gestores culturales que cuentan con cada vez menos presupuesto. Adem&aacute;s, en las comunidades con redes potentes, como Madrid, por ejemplo, la competencia es feroz entre el teatro privado y el p&uacute;blico. Y dentro de los teatros privados hay una gran competencia interna que ha aumentado con la entrada de las multinacionales en los musicales. La realidad se ha ido haciendo cada vez m&aacute;s compleja y la voluntad pol&iacute;tica no ha seguido el ritmo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En muchas compa&ntilde;&iacute;as esenciales de nuestro teatro, como T&aacute;bano, La Zaranda o Micomic&oacute;n, hubo giras internacionales que fueron un antes y un despu&eacute;s. Hab&eacute;is recorrido medio mundo: Europa, Asia y Am&eacute;rica, &iquest;hubo alguna gira que para vosotros tuviese ese calado?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Y.C.: La primera, en 2007 &iquest;Te acuerdas Tato? Yo sal&iacute; un d&iacute;a antes e iba adaptando el texto en el avi&oacute;n&hellip; Fuimos a Chile, Argentina, Rep&uacute;blica Dominicana, Paraguay&hellip; Hab&iacute;a un momento de la obra en que dec&iacute;amos: &ldquo;La pasta, la pasta&rdquo;. Lo cambi&eacute; por el t&eacute;rmino guaran&iacute;, me acuerdo como si fuera hoy de todos gritando en escena: &ldquo;pirapir&eacute;, pirapir&eacute;&rdquo;&hellip;
    </p><p class="article-text">
        A.T.: Yayo viene de all&aacute;, pero nosotros, como jovencitos espa&ntilde;oles, flipamos. Recibir ese calor, esa comprensi&oacute;n ling&uuml;&iacute;stica. Una cosa es saberlo, saber que nuestro idioma se habla en dos continentes, y otra cosa es vivirlo. Y no solo la lengua, sino tambi&eacute;n el humor. En Argentina, por ejemplo, fue una gran sensaci&oacute;n. Argentina encontr&oacute; a unos espa&ntilde;oles que fabricaban un humor que entend&iacute;an, todos nos comparaban con Les Luthiers, yo creo que exageradamente. Pero el enganche fue mutuo, nosotros no pod&iacute;amos creer la capacidad de ida y vuelta, los hilos que nos unen. Otro ejemplo de lo que habl&aacute;bamos, si fu&eacute;semos capaces de cuidar ese ida y vuelta&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Y.C.: Cuando los pol&iacute;ticos entiendan que la cultura es el mayor activo que tiene este pa&iacute;s la cosa cambiar&aacute;. Yo mismo vine a Espa&ntilde;a en busca de Cervantes, de Machado. No vine buscando el jam&oacute;n ib&eacute;rico.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pablo Caruana Húder]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/teatro/yayo-caceres-alvaro-tato-pareja-fructifera-teatro-pais-cambiara-si-politicos-entienden-cultura-mayor-activo_1_12959752.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 03 Feb 2026 20:53:15 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Yayo Cáceres y Álvaro Tato, la pareja más fructífera del teatro: “Este país cambiará si los políticos entienden que la cultura es el mayor activo”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Teatro,Grecia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Rebelión en la ópera de Venecia: los músicos se oponen a una directora cercana a Meloni que no ven apta para el cargo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/teatro/rebelion-opera-venecia-musicos-oponen-directora-cercana-meloni-no-ven-apta-cargo_1_12949644.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/828869a9-1d32-40ae-b0ed-048baed83240_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Rebelión en la ópera de Venecia: los músicos se oponen a una directora cercana a Meloni que no ven apta para el cargo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Intérpretes y coristas de La Fenice de Venecia, una de las óperas más prestigiosas del mundo, rechazan nombramiento como directora musical de Beatrice Venezi</p><p class="subtitle">Del falso “error” al aplazamiento: invitados de Pérez-Reverte desmontan el supuesto cambio en el nombre del ciclo
</p></div><p class="article-text">
        El &aacute;nimo de protesta impregna estos meses a los m&uacute;sicos y coristas de <em>La Fenice</em> de <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/ecologistas-tinen-verde-gran-canal-venecia-protesta-cambio-climatico_1_12789633.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">Venecia</a>, una de las &oacute;peras m&aacute;s prestigiosas del mundo, donde se oponen al nombramiento como directora musical de Beatrice Venezi, una directora de orquesta de 35 a&ntilde;os con gran tir&oacute;n medi&aacute;tico y cercana a la &oacute;rbita ultraderechista de <a href="https://www.eldiario.es/internacional/tres-anos-meloni-italia-esconde-derecha-radical-buenos-modales_129_12703024.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">Giorgia Meloni</a>. Hace m&aacute;s de cuatro meses que el conflicto sigue abierto entre la fundaci&oacute;n gestora de este hist&oacute;rico teatro de &oacute;pera y sus empleados, contrarios por unanimidad a la designaci&oacute;n. Alegan que Venezi no tiene competencias ni bagaje suficiente para un cargo de tal peso, denuncian que fue una imposici&oacute;n opaca sin di&aacute;logo previo, y est&aacute;n determinados a mantener el pulso de la protesta hasta que se revoque su nominaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Desde que se nombr&oacute; a Venezi el pasado septiembre, a la espera de que asuma el puesto en octubre de 2026 con un mandato de cuatro a&ntilde;os, la solidaridad con la plantilla de <em>La Fenice </em>crece en toda Italia. La protesta, inaudita en el mundo de la &oacute;pera, incluy&oacute; <a href="https://www.veneziatoday.it/cronaca/fenice-campo-sant-angelo.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un </a><a href="https://www.veneziatoday.it/cronaca/fenice-campo-sant-angelo.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>concierto-manifestaci&oacute;n</em></a><a href="https://www.veneziatoday.it/cronaca/fenice-campo-sant-angelo.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> al aire libre</a>, una huelga, marchas por Venecia y reparto constante de panfletos. En el c&eacute;lebre Concierto de Fin de A&ntilde;o, m&uacute;sicos y trabajadores lucieron un pin con la clave de sol que se volvi&oacute; viral y ahora se ha convertido en s&iacute;mbolo de su reivindicaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El curr&iacute;culum de Venezi no es adecuado para un puesto tan relevante. No est&aacute; a la altura del que tienen los directores musicales de grandes teatros de &oacute;pera, ni de los que pasaron por <em>La Fenice</em>&rdquo;, dice a elDiario.es Francesca Poropat, delegada de la Representaci&oacute;n Sindical Unitaria (RSU) y corista del teatro. Abierto en 1792 y situado entre callejuelas y canales del coraz&oacute;n de Venecia, <em>La Fenice</em> acogi&oacute; obras de compositores como Rossini, Bellini, Verdi, Stravinsky o Prok&oacute;fiev. Verdi estren&oacute; ah&iacute; cl&aacute;sicos como <em>Attila</em>, <em>Rigoletto </em>o<em> La Traviata</em>. El edificio tambi&eacute;n qued&oacute; destruido por dos graves incendios en 1836 y 1996, tras los que debi&oacute; ser reconstruido.
    </p><p class="article-text">
        Todo ello hace de <em>La Fenice </em>un emblema de excelencia que sus m&uacute;sicos buscan preservar. Ante ello, creen que la nominaci&oacute;n de Venezi hace peligrar el alto nivel de la instituci&oacute;n. &ldquo;Es una cuesti&oacute;n de m&eacute;rito y competencias. Para tener este cargo, se debe tener larga experiencia&rdquo;, cuenta a este peri&oacute;dico Marco Trentin, representante del sindicato FIALS. &ldquo;No es un asunto pol&iacute;tico o de g&eacute;nero&rdquo;, sino solo profesional, subraya este violinista, que rechaza las acusaciones que se&ntilde;alan que la orquesta no quiere a Venezi por ser una mujer joven o de derechas.
    </p><h2 class="article-text"><strong>&ldquo;Una operaci&oacute;n orquestada por la derecha&rdquo; </strong></h2><p class="article-text">
        Aun as&iacute;, analistas y cr&iacute;ticos s&iacute; apuntan a una estrategia de la derecha gubernamental para colocar a personas con afinidad ideol&oacute;gica en espacios de peso cultural clave como <em>La Fenice</em>, <a href="https://www.eldiario.es/internacional/ultraderecha-medios-publicos-forma-disciplinar-ponga-duda-valores_1_12768948.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">igual que ocurri&oacute; en &aacute;mbitos como la RAI, la cadena de radiotelevisi&oacute;n p&uacute;blica</a>. &ldquo;Esta es una operaci&oacute;n orquestada por la derecha. Venezi es amiga de Meloni y esta es una imposici&oacute;n suya&rdquo;, comenta a este medio Valerio Cappelli, veterano periodista musical.
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                Imagen de una protesta contra Beatrice Venezi el pasado mes de noviembre                            </span>
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        Seg&uacute;n explica, este caso va en l&iacute;nea con un plan m&aacute;s amplio del ejecutivo para reformar los teatros de &oacute;pera seg&uacute;n &ldquo;un modelo nacionalista&rdquo; que priorice repertorio italiano, con un enfoque tradicionalista que deje atr&aacute;s la experimentaci&oacute;n. El proyecto, llamado 'C&oacute;digo &Uacute;nico del Espect&aacute;culo', est&aacute; en elaboraci&oacute;n, y el gobierno quiere aprobarlo este a&ntilde;o. Para Cappelli, reducir&iacute;a la autonom&iacute;a de las &oacute;peras. &ldquo;Los teatros l&iacute;ricos se ver&aacute;n absorbidos por la pol&iacute;tica, mucho m&aacute;s que ahora. Depender&aacute;n de los partidos en el poder&rdquo;, alerta el reportero en el portal <a href="https://www.musicpaper.it/codice-unico-spettacolo-mani-governo-gran-teatri-dopera/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>MusicPaper</em></a>. Ante ello, la elecci&oacute;n de Venezi es solo &ldquo;la guinda del pastel&rdquo;, agrega a elDiario.es.
    </p><p class="article-text">
        Nacida el 1990 en la ciudad toscana de Lucca, Venezi es hija de un exdirigente del partido neofascista <em>Forza Nuova</em>. En 2021, fue premiada como una de las j&oacute;venes directoras m&aacute;s destacadas de Italia en el festival Atreju, gran evento de la ultraderecha organizado cada a&ntilde;o por el partido de Meloni, Hermanos de Italia (HdI). Tambi&eacute;n ha sido asesora musical del Ministerio de Cultura desde 2022, y tiene una cercan&iacute;a p&uacute;blica con la primera ministra, a la que felicit&oacute; por su triunfo electoral de hace m&aacute;s de tres a&ntilde;os. &ldquo;Te lo mereces todo, Giorgia. Luchaste como una leona&rdquo;, dijo Venezi por Instagram, donde comparti&oacute; una foto junto a Meloni. Seg&uacute;n prensa, HdI tambi&eacute;n le ofreci&oacute; candidarse con el partido, oferta que declin&oacute; para priorizar su carrera.
    </p><p class="article-text">
        Ante la pol&eacute;mica de estos meses, la maestra de orquesta -ella se hace llamar <em>maestro</em>, igual que Meloni pide ser tratada como <em>il presidente</em>- denunci&oacute; &ldquo;ataques violentos e infundados&rdquo;, y contrat&oacute; a la abogada Giulia Bongiorno para actuar legalmente ante posibles difamaciones. Bongiorno es tambi&eacute;n senadora del partido ultraderechista Liga, y ha sido la letrada de su l&iacute;der, Matteo Salvini, <a href="https://www.eldiario.es/internacional/jueces-palermo-absuelven-matteo-salvini-caso-open-arms_1_11916696.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en procesos como el &lsquo;caso Open Arms&rsquo;</a>.
    </p><h2 class="article-text">Posiciones irreconciliables </h2><p class="article-text">
        Con todo, por ahora la plantilla de <em>La Fenice</em> sigue muy lejos de la postura del superintendente de la fundaci&oacute;n gestora del teatro, Nicola Colabianchi, visto por medios como cercano a la &oacute;rbita meloniana, y designado en 2025 por el Ministerio de Cultura. Fue qui&eacute;n nombr&oacute; a Venezi con el aval del alcalde de Venecia, el centro-derechista Luigi Brugnaro, presidente del ente rector de <em>La Fenice</em>. Ambos instan ahora a calmar los &aacute;nimos e iniciar un acercamiento entre Venezi y los m&uacute;sicos, pero estos no lo har&aacute;n hasta anularse su nombramiento.
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de ello, &ldquo;estaremos abiertos a un proceso de prueba y entendimiento mutuo, pero sin ser vinculante&rdquo;, insist&iacute;a la semana pasada Trentin, que repart&iacute;a panfletos en el acceso al teatro, antes del estreno de una nueva edici&oacute;n del <em>Simon Boccanegra</em> de Verdi. El violinista, que lleva 35 a&ntilde;os en <em>La Fenice, </em>critica las formas opacas del nombramiento, y ve &ldquo;impensable&rdquo; que Venezi asuma el cargo sin haber trabajado antes con la orquesta ni tener &ldquo;un v&iacute;nculo de empat&iacute;a o conocimiento&rdquo; con los m&uacute;sicos, lo que s&iacute; hicieron otros directores musicales.
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                Protesta de los músicos y coristas de La Fenice contra Beatrize Venezi                            </span>
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        &ldquo;En todos los teatros importantes, antes de designarse a un director musical, este trabaja con la orquesta y el coro al menos varias veces&rdquo;, tras lo que se consulta a sus miembros para saber &ldquo;si lo consideran la persona adecuada para el cargo&rdquo;, un proceso que Colabianchi no sigui&oacute; al nombrar a Venezi, asegura la corista Poropat.
    </p><h2 class="article-text">Venezi, <em>asset </em>medi&aacute;tico</h2><p class="article-text">
        En una carta, el superintendente argument&oacute; que su apuesta por Venezi se debe a que es una directora &ldquo;de talento&rdquo; y &ldquo;una mujer joven con fuerte visibilidad medi&aacute;tica&rdquo; y proyecci&oacute;n internacional. Esto, aleg&oacute;, puede atraer patrocinadores y m&aacute;s fondos, &ldquo;indispensables para la estabilidad financiera&rdquo; del teatro. Sin embargo, Poropat asegura que <em>La Fenice </em>est&aacute; en buena situaci&oacute;n ec&oacute;nomica. Ofrece muchas obras con un repertorio muy variado, tambi&eacute;n para j&oacute;venes, y el teatro acaba &ldquo;siempre lleno&rdquo;, remarca la corista.
    </p><p class="article-text">
        Venezi, con m&aacute;s de 93.000 seguidores en Instagram, ha dirigido en &oacute;peras de peso a nivel internacional como en Italia, donde este enero present&oacute; la obra <em>Carmen </em>de Bizet en el Teatro Verdi de Pisa. Fue copresentadora en el festival de canto de Sanremo de 2021 &ndash;uno de los eventos m&aacute;s populares de Italia&ndash;, y en 2018 fue incluida por la revista Forbes en su lista de los cien j&oacute;venes menores de 30 a&ntilde;os m&aacute;s influyentes del pa&iacute;s. A&uacute;n as&iacute;, para los empleados de <em>La Fenice</em>, se deben tener m&aacute;s cualificaciones para llegar a directora musical del teatro.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;M&aacute;s all&aacute; del Teatro Col&oacute;n de Buenos Aires, Venezi nunca ha trabajado con grandes instituciones l&iacute;ricas europeas y mundiales del m&aacute;s alto nivel, y siendo <em>La Fenice </em>uno de los teatros m&aacute;s renombrados del mundo, no podemos permitirnos darle un cargo como este&rdquo;, sentencia Trentin.
    </p><h2 class="article-text">Ola de solidaridad con <em>La Fenice</em></h2><p class="article-text">
        Hasta ahora, el resto de grandes &oacute;peras del pa&iacute;s &ndash;entre ellas <em>La Scala </em>de Mil&aacute;n, <em>Regio </em>de Tur&iacute;n o la <em>Arena </em>de Verona&ndash;, apoyaron a los colegas de Venecia, igual que otras orquestas de peso nacional. &ldquo;Casi todas las grandes instituciones musicales nos dieron su respaldo&rdquo;, cuenta Poropat, que destaca la solidaridad del p&uacute;blico, que ahora adquiere en masa el pin de la clave de sol que los trabajadores lucieron en su actuaci&oacute;n de fin de a&ntilde;o.
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                La directora de orquesta Beatrice Venezi, en una actuación en el Mascagni Festival de Livorno en 2020                            </span>
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        Tras su &eacute;xito, encargaron miles m&aacute;s por el auge de demandas en toda Italia, mientras en Venecia se ha erigido como insignia de defensa del legado art&iacute;stico de la urbe, en riesgo de perder su identidad ante la turistificaci&oacute;n. &ldquo;El pin de la clave de sol ha tomado un significado amplio. Los venecianos lo llevan como s&iacute;mbolo del valor de <em>La Fenice </em>para la ciudad, como alegor&iacute;a de la urbe que no deber ser vendida, porque justo la designaci&oacute;n de una directora <em>social </em>o <em>pop</em>&rdquo; como Venezi &ldquo;parece tambi&eacute;n un poco una venta de Venecia&rdquo;, asevera Poropat.
    </p><p class="article-text">
        Tras meses de silencio, Venezi habl&oacute; la semana pasada, y sus declaraciones encendieron m&aacute;s los &aacute;nimos. &ldquo;Uno se pregunta c&oacute;mo un teatro financiado con fondos p&uacute;blicos est&eacute; gestionado por sindicatos, en un contexto que parece totalmente an&aacute;rquico&rdquo;, critic&oacute; la directora. Tambi&eacute;n mencion&oacute; los pins que ahora son s&iacute;mbolo de la protesta. &ldquo;Los habr&iacute;a estilizado un poco m&aacute;s, quiz&aacute;s incluso con un cristal de Swarovski&rdquo;, ironiz&oacute;, en un tono que para muchos son&oacute; provocador. &ldquo;El partido acaba solo cuando el &aacute;rbitro pita&rdquo;, concluy&oacute;, sobre la disputa, mientras las opciones para una conciliaci&oacute;n que pare la rebeli&oacute;n de los m&uacute;sicos parece por ahora muy lejana.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Joan Mas Autonell]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/teatro/rebelion-opera-venecia-musicos-oponen-directora-cercana-meloni-no-ven-apta-cargo_1_12949644.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 01 Feb 2026 20:29:03 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Rebelión en la ópera de Venecia: los músicos se oponen a una directora cercana a Meloni que no ven apta para el cargo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ópera,Italia,Extrema derecha,Giorgia Meloni]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El retorno balcánico al Liceu de Marina Abramović: una conmovedora incoherencia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/retorno-balcanico-liceu-marina-abramovic-conmovedora-incoherencia_129_12951867.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a554eea1-4481-4739-85fe-b35afef28b72_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El retorno balcánico al Liceu de Marina Abramović: una conmovedora incoherencia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La serbia demuestra en el Liceu con 'Balkan Erotic Epic' que todavía tiene energía y talento para seguir seduciendo al público a pesar de presentar un espectáculo a ratos irregular, excesivo y con provocaciones innecesarias </p><p class="subtitle">Marina Abramovic, artista y directora teatral: “Para mí, mi país siempre será esa Yugoslavia que ya no existe”</p></div><p class="article-text">
        Marina Abramovi&#263; siempre ser&aacute; la reina de la performance extrema del siglo XX. Gran diva de las formas m&aacute;s radicales de resistencia f&iacute;sica y mental, siempre cuidando al m&aacute;ximo la vertiente est&eacute;tica de sus espect&aacute;culos, su impecable puesta en escena fotogr&aacute;fica combina con maestr&iacute;a el efecto que provocan las im&aacute;genes m&aacute;s impactantes y provocadoras. Hace dos a&ntilde;os, en <a href="https://www.eldiario.es/cultura/arte/comisarias-exposicion-veneradas-temidas-no-binario-espiritualidad-diosas-religiones_1_10945056.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">la </a><a href="https://www.eldiario.es/cultura/arte/comisarias-exposicion-veneradas-temidas-no-binario-espiritualidad-diosas-religiones_1_10945056.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank"><em>exposici&oacute;n Veneradas y temidas </em></a><a href="https://www.eldiario.es/cultura/arte/comisarias-exposicion-veneradas-temidas-no-binario-espiritualidad-diosas-religiones_1_10945056.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">de CaixaForum</a>, una de las piezas de mayor valor que acog&iacute;a la muestra era <a href="https://laong.org/wp-content/uploads/2018/12/MarinaAbramovic_GoldenDragonHead_1992_DyeDestructionPrint_45.7x58.4cm.jpg" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">una foto de su cabeza totalmente rodeada por una serpiente pit&oacute;n</a>, emulando tal vez la Medusa esculpida por Bernini en 1630. 
    </p><p class="article-text">
        Es esta capacidad de sorprender, e incluso asustar o repeler, sin renunciar a la belleza de lo visual lo que ha caracterizado la mayor parte de su carrera, tanto en sus proyectos en centros de arte y museos como en puestas en escena en recintos m&aacute;s formales, como teatros l&iacute;ricos. En este sentido, no es la primera vez que Abramovi&#263; estrena obra en el Liceu, pues en 2023 llev&oacute; al escenario del teatro <a href="https://liceubarcelona.cat/es/en-escena-7-deaths-maria-callas" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>The 7 deaths of Maria Callas</em></a>, donde recreaba a la diva de la &oacute;pera en siete de sus representaciones. 
    </p><p class="article-text">
        Ahora ha vuelto durante unas semanas del mes de enero con Balkan Erotic Epic, que ella defini&oacute; durante la presentaci&oacute;n del espect&aacute;culo como una suerte de retorno despu&eacute;s de una vida en el extranjero &ndash;con sumo &eacute;xito, cabe decir&ndash; a sus ra&iacute;ces balc&aacute;nicas, a la tierra que la vio nacer y crecer hasta que en 1976 abandonara la antigua Yugoslavia, pa&iacute;s extinto pero que <a href="https://www.eldiario.es/catalunya/marina-abramovic-artista-directora-teatral-pais-sera-yugoslavia-no-existe_1_12923571.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ella reconoce como &uacute;nica patria</a>. 
    </p><p class="article-text">
        De todas formas, en el concepto de tierra balc&aacute;nica, la serbia incluye, adem&aacute;s de los antiguos estados yugoslavos, a Bulgaria, Ruman&iacute;a, Albania y partes de Grecia y Turqu&iacute;a. Esto es la unidad cultural que forma esta monta&ntilde;osa y convulsa zona del sur de Europa, de la que Winston Churchill dijo que genera m&aacute;s historia de la que es capaz de digerir. 
    </p><h2 class="article-text">Obsesi&oacute;n genial</h2><p class="article-text">
        El regreso a estos or&iacute;genes, a sus ochenta a&ntilde;os, pasa en el caso de <em>Balkan Erotic Epic</em> por la figura de la madre de la artista, el recuerdo del funeral del mariscal Tito como la muerte anunciada de Yugoslavia o el repaso de las ancestrales tradiciones rurales de los pueblos balc&aacute;nicos, relacionadas con la agricultura y la ganader&iacute;a &ndash;tambi&eacute;n con el amor conyugal&ndash; que se vinculaban con pr&aacute;cticas genitales. 
    </p><p class="article-text">
        Precisamente estas pr&aacute;cticas, que implicaban el uso del pene o la vagina para conseguir beneficios agr&iacute;colas, clim&aacute;ticos o maritales, gu&iacute;a una parte importante de la obra, al menos en sus inicios, en los que por el escenario circulan falos gigantescos o bailarinas aireando sus velludas vaginas ante el p&uacute;blico para espantar a los dioses de la lluvia con supuestas danzas ancestrales y, a su vez, evocar el cuadro <em>El origen del mundo</em> de Gustave Courbet. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Una escena de &#039;Balkan Erotic Epic&#039;, de Marina Abramović en el Gran Teatre del Liceu.                            </span>
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        La escena, una de las varias que componen <em>Balkan Erotic Epic</em>, resulta cuanto menos desconcertante si no grotesca e incoherente, ya que se alarga durante unos buenos veinte minutos de exhibicionismo innecesario. Este acto presagia a espectadoras y espectadores una noche decepcionante. De hecho, el personaje que dirige este tramo de la obra encarna a una antrop&oacute;loga flamenca que estudia las tradiciones balc&aacute;nicas relacionadas con los genitales. 
    </p><p class="article-text">
        Resulta m&aacute;s c&oacute;mico que emp&aacute;tico o conmovedor, en especial cuando pide un hombre voluntario entre el p&uacute;blico para representar uno de estos ritos. Logra as&iacute; que el desarrollo de la obra se parezca m&aacute;s a uno de los nefastos programas televisivos de s&aacute;bado noche que poblaron la televisi&oacute;n p&uacute;blica hace d&eacute;cadas, que a una obra de arte. 
    </p><h2 class="article-text">Resurrecci&oacute;n en torno a la muerte</h2><p class="article-text">
        Pero tras el bochorno, de un modo casi milagroso, la obra remonta el vuelo y alcanza los niveles esperados en las siguientes escenas-actos. Lo hace con la representaci&oacute;n de la muerte, encarnada por un bailar&iacute;n desnudo, inerte y llorado por su amada, rodeados ambos por otras parejas en la misma circunstancia. Se desarrolla entonces una danza que evoca <em>La piet&agrave;</em> de Miguel &Aacute;ngel y, seguidamente, el entierro de los restos de un eccehomo de gran belleza est&eacute;tica. La escena prosigue con una convulsa coreograf&iacute;a de lucha contra la idea de la muerte. 
    </p><p class="article-text">
        Tras este acto, sin soluci&oacute;n de continuidad, pues el evento no tiene pausas ni descanso, regresa &ndash;por fortuna por poco tiempo&ndash; la infame antrop&oacute;loga flamenca y nos presenta una escena de taberna balc&aacute;nica donde una sobria funcionaria comunista se deja llevar por los instintos y se entrega a la lujuria con dos hombres en una danza fren&eacute;tica. Se trata de una suerte de venganza de Abramovi&#263; hacia su madre, partisana y hero&iacute;na nacional yugoslava, comunista estricta que jam&aacute;s se permiti&oacute; el cari&ntilde;o con la artista. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Superadas las escenas de taverna, que también caben en lo más prescidible de la obra, esta regresa a los planos más altos con las imágenes de un cementerio donde los danzantes bailan y hacen el amor con los esqueletos </p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Superadas las escenas de taberna, que tambi&eacute;n caben en lo m&aacute;s prescindible de la obra, esta regresa a los planos m&aacute;s altos con las im&aacute;genes de un cementerio donde los danzantes, ahora de nuevo desnudos pero provistos de la dignidad de sus sugerentes y ralentizadas danzas, casi reptilianas, bailan y hacen el amor con los esqueletos del camposanto: Abramovi&#263; en estado puro. Se trata de una escena fascinante, hipn&oacute;tica que pone en relieve el gran trabajo del core&oacute;grafo alban&eacute;s Blenard Azizaj. 
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n destaca el trabajo de Azizaj &ndash;junto con el del director de performance duracional ingl&eacute;s Billy Zaho y la directora asociada de la obra Georgine Maria-Magdalena Balk&ndash; en la que ser&aacute; casi la &uacute;ltima escena de la obra, con danzantes vestidos con curiosos trajes blancos con una suerte de melenas nivales, capaces de danzar sobre la m&uacute;sica que produce su propio zapateo en el escenario. Finalmente, cerrar&aacute;n <em>Balkan Erotic Epic</em> unos enormes espantajos, a medio camino entre t&oacute;tems mitol&oacute;gicos y personajes de entroido. 
    </p><p class="article-text">
        Al final, tras tres horas &ndash;orginalmente el espect&aacute;culo duraba cuatro horas pero ha sido cercenado sin que se d&eacute; explicaci&oacute;n alguna&ndash; de abstracci&oacute;n en las fascinantes danzas que dise&ntilde;an Balk, Zaho y Azizaj, la propuesta se hace corta y deja con ganas de m&aacute;s. Tal es el poder de Marina Abamovi&#263;, que todav&iacute;a, a sus 80 a&ntilde;os, sigue siendo una fuente de energ&iacute;a e inspiraci&oacute;n. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jordi Sabaté]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/retorno-balcanico-liceu-marina-abramovic-conmovedora-incoherencia_129_12951867.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 31 Jan 2026 01:22:53 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Alana S. Portero: “Es lamentable que tener sentido común se considere tomar partido”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/teatro/alana-s-portero-lamentable-sentido-comun-considere-partido_1_12949188.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/40c398f3-926a-4347-944b-fffb1aa2350a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x2049y2187.jpg" width="1200" height="675" alt="Alana S. Portero: “Es lamentable que tener sentido común se considere tomar partido”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La escritora participará en el ciclo 'Poetas en la Abadía' con una lectura de uno de sus libros más sobrecogedores: 'La habitación de las ahogadas'</p><p class="subtitle">Marta Jiménez Serrano, escritora: “Mis abuelas vivieron casi toda su vida en la misma casa y yo a los 30 años me había mudado once veces”
</p></div><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/calles-alana-s-portero_1_10364004.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">Alana S. Portero</a> lleva, desde que public&oacute; en 2023 <a href="https://www.eldiario.es/extremadura/cultura/mala-costumbre-alana-s-portero-gana-dulce-chacon-2024_1_11827601.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank"><em>La mala costumbre</em></a>, cabalgando en semanas <em>espitosas</em>, llenas de actividad y de exposici&oacute;n medi&aacute;tica. Miles de entrevistas hablando sobre esas 250 p&aacute;ginas que narran el desgarrador proceso de crecimiento de una mujer trans en el barrio madrile&ntilde;o de San Blas. Por eso, la participaci&oacute;n que esta mujer en el ciclo 'Poetas en la Abad&iacute;a', no puede llegar en mejor momento. Alana leer&aacute; poemas de <em>La habitaci&oacute;n de las ahogadas, </em>libro tan hermoso como negro donde la poeta se busca en cada palabra.
    </p><p class="article-text">
        El teatro de <a href="https://www.eldiario.es/madrid/somos/chamberi/teatro-abadia-presenta-temporada-2025-2026-mayor-presencia-vecinal-nuevas-producciones_1_12368775.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">La Abad&iacute;a</a> lleva tres a&ntilde;os convocando a poetas a ese espacio de encuentro que es el escenario. El ciclo se ha consolidado a trav&eacute;s de una propuesta ecl&eacute;ctica donde caben poetas del pop arcaico como Luis Alberto de Cuenca, la poes&iacute;a entrometida de Fernando Beltr&aacute;n o poetas m&aacute;s j&oacute;venes, s&oacute;nicos y expansivos como Mar&iacute;a Salgado o Mario Obrero. Este a&ntilde;o ser&aacute; Alana S. Portero quien abrir&aacute; el ciclo al que posteriormente acudir&aacute;n el madrile&ntilde;o <a href="https://www.eldiario.es/cultura/antonio-lucas-vidas-de-santos-siglo-xx-siglo-xix-feminismo-historia_128_2381938.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Antonio Lucas</a> y la cordobesa <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/elena-medel-acostumbrada-autoexplotacion-cansancio-no-circulo_1_6303796.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Elena Medel</a>. 
    </p><p class="article-text">
        Portero est&aacute; a la espera de que se estrene la versi&oacute;n que ha escrito con la productora de Javier Calvo y Javier Ambrossi, Suma Content, de la pel&iacute;cula de los a&ntilde;os setenta <em>Mi querida se&ntilde;orita, </em>un cl&aacute;sico que por primera vez tocaba de frente el universo de una persona intersexual en Espa&ntilde;a. Y, al mismo tiempo, anda tranquila escribiendo su pr&oacute;xima novela, &ldquo;una historia que tiene que ver con brujas y que ocurre en Andaluc&iacute;a&rdquo;, revela a este peri&oacute;dico. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/8a9bdc47-522b-4402-9ca1-187f4b25c851_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Su poes&iacute;a busca las palabras de lo todav&iacute;a no nombrado, es una poes&iacute;a tel&uacute;rica que defiende la abolici&oacute;n de la divisi&oacute;n de poderes entre naturaleza, cuerpo y esp&iacute;ritu. Pero si bien Portero ya hab&iacute;a publicado tres libros anteriores de poes&iacute;a, la poeta afirma que este libro de 2017, que ha sido reeditado por La Bella Varsovia el a&ntilde;o pasado, &ldquo;es literariamente es muy superior&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Por qu&eacute; superior?</strong>
    </p><p class="article-text">
        La tem&aacute;tica, desde el principio, es mucho m&aacute;s clara, se utiliza lo po&eacute;tico como trampol&iacute;n, no para esconderse. Las met&aacute;foras, muy a menudo y eso pasaba en mis anteriores libros, tienen que ver con una estrategia de esconderse detr&aacute;s de parapetos po&eacute;ticos. <em>La habitaci&oacute;n de las ahogadas</em> es justo lo contrario, las met&aacute;foras y el lenguaje po&eacute;tico son caja de resonancia. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Quiere decir que en este libro su exposici&oacute;n es mayor?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es total y absoluta. Creo que es el libro en el que m&aacute;s me he expuesto y probablemente me expondr&eacute; en toda mi vida, con mucha diferencia. Mucho m&aacute;s que en <em>La mala costumbre</em>, que err&oacute;neamente se tiene por m&aacute;s autobiogr&aacute;fico. El libro m&aacute;s autobiogr&aacute;fico que yo he escrito en mi vida es <em>La habitaci&oacute;n de las ahogadas</em>.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo le explicar&iacute;a a alguien que no la conoce qu&eacute; es la &ldquo;habitaci&oacute;n de las ahogadas&rdquo;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Le contar&iacute;a que cuando lo escrib&iacute; pensaba que ser&iacute;a mi testamento literario y mi testamento vital. No esperaba sobrevivir a ese libro. Lo escrib&iacute; en un momento en el que quer&iacute;a terminar con mi propia vida. Fue un proceso muy oscuro, no ten&iacute;a ganas de seguir viviendo y hab&iacute;a reunido las fuerzas para acabar. El libro es lo &uacute;ltimo que ten&iacute;a que decir, un grito de desesperaci&oacute;n reclamando mi lugar en el mundo o mi lugar en el otro mundo. Est&aacute; escrito en mi etapa de transici&oacute;n y aborda la imposibilidad y la angustia de no poder vivir la vida que me correspond&iacute;a, de vivir la vida del &uacute;nico modo que yo la entend&iacute;a.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">&#039;La habitación de las ahogadas&#039; es el libro en el que más me he expuesto y probablemente me expondré en toda mi vida, con mucha diferencia</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Alana S. Portero</span>
                                        <span>—</span> Escritora
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>Con esta participaci&oacute;n en el ciclo de la Abad&iacute;a vuelve, en cierto modo, a la escena. Es algo menos conocido, pero antes de </strong><em><strong>La mala Costumbre</strong></em><strong> era directora y actriz de teatro. Hace diez a&ntilde;os, por ejemplo, estren&oacute; una versi&oacute;n del </strong><em><strong>Blasted</strong></em><strong> de Sarah Kane, </strong><em><strong>Hambre</strong></em><strong>. &iquest;Sigue con el proyecto de su compa&ntilde;&iacute;a, Striga?</strong>
    </p><p class="article-text">
        La compa&ntilde;&iacute;a ya no existe, pero en un futuro me encantar&iacute;a volver a hacer teatro. Paramos por falta de tiempo, por la avalancha que produjo<em> La mala costumbre</em>. Pero el teatro es algo que me hace feliz. Est&aacute; en mis planes y seguro que ser&aacute; con ellas, con mis compa&ntilde;eras de Striga, que siguen ligadas al mundo esc&eacute;nico, pero ser&iacute;a otro proyecto. Para La Abad&iacute;a cuento con mi gente de Striga, con Lua Quiroga Pa&uacute;l a las luces y con Mar del Valle, que estar&aacute; diciendo conmigo en escena. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Sigue vinculada al teatro?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Como espectadora, s&iacute;, es una de las cosas que mejor hago: ser espectadora de teatro.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Cu&aacute;les son sus grandes</strong><em><strong> hits</strong></em><strong>?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Dif&iacute;cil porque soy una entusiasta y me gusta casi todo, el teatro me lleva a un lugar casi de entusiasmo infantil. Me acuerdo de <em>El p&uacute;blico</em> que estren&oacute; Irene Escolar con Rigola, de una obra de Peris-Mencheta, <em>La continuidad de los parques</em>; y luego hace ya m&aacute;s tiempo fui una enamorada del teatro de Tom&aacute;s Pandur. Tambi&eacute;n me acuerdo de <em>La odisea</em> de Stathis Livathinos, aquello fue de los eventos teatrales m&aacute;s impresionantes que he visto en mi vida. Y la &uacute;ltima, pero primer&iacute;sima: Ang&eacute;lica Liddell. A m&iacute;, Liddell me parece un milagro, un referente. Y me gustar&iacute;a parecerme a ella. Lo que pasa es que hay que tener mucho valor. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; le parece todo lo que ha pasado en torno a la exclusiva que sac&oacute; este peri&oacute;dico sobre Julio Iglesias?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Que queda much&iacute;simo trabajo por hacer. La palabra de las mujeres que sirven, y cualquiera que sea hija de una limpiadora esto lo sabe, sigue valiendo menos. Me queda la sensaci&oacute;n muy amarga de que la palabra de las mujeres, sobre todo de clase obrera, valen menos que la de otras mujeres y desde luego que la de cualquier hombre poderoso. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Dec&iacute;a </strong><a href="https://www.eldiario.es/cultura/samantha-hudson-no-posicionarte-momentos-catastrofico-imparcialidad-no-existe_1_12922172.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Samantha Hudson</strong></a><strong> en este peri&oacute;dico una frase que quiz&aacute; est&eacute; definiendo esta &eacute;poca en muchos sentidos, no s&eacute; qu&eacute; piensa de ella, la frase es: &ldquo;No posicionarte en estos momentos es catastr&oacute;fico, la imparcialidad no existe&rdquo;. </strong>
    </p><p class="article-text">
        Personalmente, no tengo ning&uacute;n miedo a posicionarme y lo que dice Samantha siempre me parece bastante juicioso, es una persona a la que le tengo mucha admiraci&oacute;n. Pero la cuesti&oacute;n es que se ha desplazado tanto el marco ideol&oacute;gico, y con &eacute;l la sociedad, que cuando defiendes un m&iacute;nimo de &eacute;tica respecto a los derechos humanos se considera que te est&aacute;s posicionando. Es lamentable que tener el sentido com&uacute;n m&iacute;nimo se considere tomar partido. Es decir, me parece catastr&oacute;fico que por decir que est&aacute; mal abusar del servicio, por ejemplo, te digan que te est&aacute;s posicionando ideol&oacute;gicamente. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>En la velada en el Teatro de la Abad&iacute;a tambi&eacute;n leer&aacute;n fragmentos del poeta palestino Mahmoud Darwish, &iquest;otra manera, quiz&aacute;, de posicionarse?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Claro, a veces hay otros modos de posicionarse. Y en este caso es a trav&eacute;s de la belleza.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pablo Caruana Húder]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/teatro/alana-s-portero-lamentable-sentido-comun-considere-partido_1_12949188.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 30 Jan 2026 21:30:27 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Alana S. Portero: “Es lamentable que tener sentido común se considere tomar partido”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Entrevistas,Escritores,Julio Iglesias]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['Play', una llamada a la insurrección frente a la sociedad de la posverdad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/teatro/play-llamada-insurreccion-frente-sociedad-posverdad_129_12940601.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/90102378-e51a-4649-8cb7-c3232fb7c025_16-9-discover-aspect-ratio_default_1135177.jpg" width="2044" height="1150" alt="&#039;Play&#039;, una llamada a la insurrección frente a la sociedad de la posverdad"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El creador argentino Matías Umpierrez presenta una pieza de gran potencia visual y trazo moderno tras el que se esconde un ritual caníbal</p><p class="subtitle">La Fura dels Baus decepciona con su revisión feminista de Barbazul
</p></div><p class="article-text">
        Mat&iacute;as Umpierrez ha estrenado en el <a href="https://www.eldiario.es/cultura/teatro/teatro-marcara-2026-poderio-andaluz-oriol-pla-gracia-vuelta-coque-malla_1_12882139.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank"><em>Centro Cultural Conde Duque </em></a><em>Play</em>, un ritual h&iacute;brido y experimental. Este argentino es uno de los creadores punteros en Hispanoam&eacute;rica de ese espacio difuso que queda entre las artes. Una pieza que no es teatro, ni una instalaci&oacute;n art&iacute;stica, ni una performance y es todo eso a la vez. En esta ocasi&oacute;n, con un formato enga&ntilde;osamente teatral, Umpierrez ha presentado una pieza que intenta diseccionar al mismo tiempo que canibalizar la sociedad occidental actual. Una sociedad donde predomina el odio al otro, la dominaci&oacute;n, la injusticia y la manipulaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La primera sensaci&oacute;n que tiene el espectador ante este trabajo es de &ldquo;locur&oacute;n&rdquo;. Umpierrez est&aacute; solo en escena y lo hace todo. Mueve los objetos, encarna todos los personajes, baila, activa sonidos de casetes, manipula luces&hellip; Y adem&aacute;s, &eacute;l es el responsable de toda la inmensa investigaci&oacute;n sobre la que se asienta la obra. Una pieza en la que las citas apabullan y en el que hay una inmensa documentaci&oacute;n fruto de un solitario proceso de investigaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Umpierrez crea un collage infinito, que es como el <em>Atlas Mnemosyne</em> de Aby Warbourg, pero en vez de tratar sobre el arte, como la obra del historiador alem&aacute;n, se convierte en una especie de &ldquo;historia universal de la infamia&rdquo; de la realidad actual. Todas son historias de opresiones, humillaciones e injusticias, peque&ntilde;as y grandes, que configuran el semillero perfecto para los discursos del odio tan presentes hoy en d&iacute;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero Umpierrez las combina con inteligencia. Primero porque no lo reduce a una visi&oacute;n ideologizada de primero de p&aacute;rvulos. Si bien la obra est&aacute; cargada de una visi&oacute;n marxista de la sociedad y la historia, Umpierrez sabe que la violencia tiene mil caras.&nbsp;No solo es la que ejerce el Estado, sino la de procesos de protesta social enfebrecidos ante la injusticia social o la de individuos apartados y humillados por el sistema como en la masacre de Virginia Tech en 2007, en la que un coreano dispar&oacute; y mat&oacute; a 32 personas.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Escenografía de &#039;Play&#039;, de Matías Umpierrez                            </span>
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        Y segundo, porque toda esa acumulaci&oacute;n se ve intercalada por historias donde la realidad y la ficci&oacute;n se desdibujan. Casos reales como la del joven <a href="https://www.eldiario.es/spin/chatgpt-escucha-juzgar-no-disenado-sostener-peso-emocional-terapia-pm_1_12362205.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Sewell Seltzer</a>, que se suicida porque est&aacute; enamorado de un <em>chatbot</em>, o casos delirantes como el del fil&oacute;sofo Jian Wei Xun, que se dio a conocer con una poderosa teor&iacute;a filos&oacute;fica, la &ldquo;hipnocracia&rdquo;, y que result&oacute; ser&nbsp;una creaci&oacute;n de IA. La ignominia y la injusticia campan hoy en un vertedero donde nada es lo que parece, la verdad se difumina y lo execrable convive con un anuncio de yogures. &ldquo;Si lo falso se toma como la verdad, entonces la verdad se hace falsa&rdquo;, se dice en la obra parafraseando al escritor chino del siglo XVIII Cao Xuequin.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>&ldquo;Me defino como ex-humana&rdquo;</strong></h2><p class="article-text">
        &ldquo;Me defino como ex-humana. No quiero pertenecer a esta especie siniestra, genocida&rdquo;, Umpierrez reproduce estas palabras de la antrop&oacute;loga argentina <a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/rita-segato-mujeres-peligro-intereses-capital-entendieron_128_11465319.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Rita Segato</a>, dichas en la televisi&oacute;n mexicana a prop&oacute;sito de Gaza. &ldquo;Es el &uacute;ltimo clavo en el ata&uacute;d de la Carta de los Derechos Humanos&rdquo;, a&ntilde;ad&iacute;a. Ese ser&aacute; el conflicto de la pieza: &iquest;qu&eacute; hacer frente a una realidad que no es solo virtual o difusa, sino adem&aacute;s claramente injusta, dura e insoslayable? La clave est&aacute; en el dispositivo de la obra.
    </p><p class="article-text">
        El dispositivo de <em>Play</em> emula la realidad que el artista critica: una sociedad donde la sobreinformaci&oacute;n es la que cincela nuestra visi&oacute;n del mundo. Pero esto no es una contradicci&oacute;n ni un defecto, porque <em>Play</em> es, ante todo, un ritual antrop&oacute;fago.&nbsp;Nada m&aacute;s comenzar la obra, Umpierrez cita partes del texto <em>Manifiesto Antrop&oacute;fago</em> (1928) del poeta brasile&ntilde;o Oswald de Andrade. Durante la obra saldr&aacute;n miles de citas a otras obras de Becket, Stuart Mill, Tom&aacute;s Moro, Borges&hellip; La lista es interminable, pero es la obra de Andrade la que estructura esta pieza.
    </p><p class="article-text">
        Andrade funda la cultura del Brasil poscolonial gritando en su manifiesto: &ldquo;Contra todos los importadores de conciencia enlatada (&hellip;) Queremos la revoluci&oacute;n Caraiba. M&aacute;s grande que la Revoluci&oacute;n Francesa&nbsp;(&hellip;) Nunca fuimos catequizados (&hellip;) nunca admitimos el nacimiento de la l&oacute;gica en nosotros (&hellip;) Ya ten&iacute;amos el comunismo. Ya ten&iacute;amos la lengua surrealista (&hellip;) Contra la verdad de los pueblos misioneros (&hellip;) No fueron cruzados los que vinieron. Fueron fugitivos de una civilizaci&oacute;n que estamos devorando, porque somos fuertes y vengativos como el Jabuti&rdquo;. <em>Play,</em> de igual modo que Andrade, defiende el ritual, la adivinaci&oacute;n y el misterio frente al c&oacute;digo civil y la gram&aacute;tica. La obra se adscribe<em> a ese</em> pensamiento poscolonialista. Pero ahora los colonizados somos todos.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Un momento de la representaci´pn de &#039;Play&#039;, de Matías Umpierrez"
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            <span class="title">
                Un momento de la representaci´pn de &#039;Play&#039;, de Matías Umpierrez                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Hacia el final de la obra, sonar&aacute; a todo trapo <em>American Invasion</em>, el tema de Lydia Lunch, neoyorkina punk y l&iacute;der de Teenage Jesus &amp; The Jerks. Ah&iacute;, con Lunch d&aacute;ndole a esa pieza de vanguardia del <em>spoken word</em> de los a&ntilde;os noventa, reinar&aacute;n en el espacio las cabezas cortadas (en l&aacute;tex) de fil&oacute;sofo creado por IA y de Dany, la realidad artificial del chatbot de la que se enamor&oacute; <a href="https://www.eldiario.es/spin/chatgpt-escucha-juzgar-no-disenado-sostener-peso-emocional-terapia-pm_1_12362205.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Sewell Seltzer</a>. Pero tambi&eacute;n estar&aacute; la cabeza de Joice Heth, la esclava que fue exhibida hasta su muerte, pues dec&iacute;an ten&iacute;a 160 a&ntilde;os y fue la ni&ntilde;era de George Washington. Ritual antropof&aacute;gico de esta cultura de la nada, pero cargada del sufrimiento del pasado, de historia y&nbsp;conciencia.
    </p><p class="article-text">
        Porque, aunque en la pieza todo parezca muy moderno &mdash;los visuales, el tratamiento del texto proyectado, el rojo escarlata predominante&mdash; Umpierrez, como los tupinamb&aacute; en Brasil o los guaran&iacute;es en Argentina, aboga en <em>Play</em> por comerse al enemigo para as&iacute; coger su fuerza y su rabia y combatirlo. Eso es en el fondo la obra, un ritual can&iacute;bal.
    </p><p class="article-text">
        Podr&aacute; arg&uuml;irse que la pieza es fragmentaria, que no hay conflicto teatral (sic), que es excesiva en metraje y citas. Pero mismamente esas son sus virtudes. El espectador quiz&aacute; se quede por el camino porque su lenguaje no es narrativo ni teatral. La manera de hacer de Umpierrez en escena es escasamente dramatizada. Esa manera pudiera parecer que encripta el significado. Al igual que la estructura rizom&aacute;tica de la pieza. Pero quiz&aacute; esto tenga m&aacute;s que ver con una oferta cultural donde todo llega masticado, donde los lenguajes los aceptamos si los conocemos primero, donde aceptamos lo reconocible.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tras los cien minutos de espect&aacute;culo, con las meninges un tanto ya derretidas ante el dispositivo galvanizador propuesto, uno se quedaba pensativo frente a la figura de este at&iacute;pico creador. Ah&iacute;, solo, rodeado de objetos, saludando. Pupilo de uno de los grandes del teatro, Robert Lepage, y meritorio de la beca Rolex en Estados Unidos (la beca art&iacute;stica m&aacute;s exclusiva del mundo). Un creador que ha mostrado sus piezas en museos y teatros de medio mundo y ahora reside en Madrid. Ah&iacute; solo, totalmente latinoamericano, como un Osvaldo Lamborghini de la vanguardia esc&eacute;nica, solo como un Fogwill en un convento. Solo y mirando al mundo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pablo Caruana Húder]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/teatro/play-llamada-insurreccion-frente-sociedad-posverdad_129_12940601.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 27 Jan 2026 21:03:33 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA['Play', una llamada a la insurrección frente a la sociedad de la posverdad]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La Fura dels Baus decepciona con su revisión feminista de Barbazul]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/teatro/fura-dels-baus-decepciona-revision-feminista-barbazul_129_12940313.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fb4e6b93-6b38-43cc-b3c6-758cc42e9499_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La Fura dels Baus decepciona con su revisión feminista de Barbazul"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Llega al Teatro Real la segunda versión del clásico en pocos meses. Una mirada actualizada que, aunque tiene momentos brillantes, no termina de convencer</p><p class="subtitle">Los actores de figuración reclaman que el Estatuto del Artista les incluya en la nueva normativa para defenderles de la IA
</p></div><p class="article-text">
        A Barbazul le pirran dos cosas, coleccionar esposas y los castillos con muchas habitaciones. Estas inocentes aficiones del personaje de Perrault han dado para multitud de interpretaciones. Cuentos, animaciones y al menos media docena de &oacute;peras. Dos de ellas figuran en el programa en curso del Teatro Real: la primera, <a href="https://www.eldiario.es/cultura/teatro/polemicas-obras-bela-bartok-llegan-teatro-real-forma-irregular-efectiva_129_12737452.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la de B&eacute;la Bart&oacute;k</a>, la vimos a finales del a&ntilde;o pasado; la segunda, compuesta por Paul Dukas, se estren&oacute; anoche en el teatro madrile&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        A diferencia de otras versiones del cuento, la que nos ocupa tiene dos nombres propios en el t&iacute;tulo: el consabido duque feminicida y Ariadna, verdadera protagonista de esta &oacute;pera simbolista y arquetipo salv&iacute;fico en la batalla de la luz contra la oscuridad. Yendo al librero, bell&iacute;simo texto de Maurice Maeterlinck, la historia transcurre tal que as&iacute;. Ariadna acaba de casarse con Barbazul contra el criterio de los campesinos locales, que la advierten a gritos de las aficiones criminales de su reci&eacute;n adquirido esposo. &ldquo;No entres al castillo, es la muerte&rdquo;. La novia no se da por enterada y comenta con su nodriza el regalo nupcial: seis llaves de plata y una de oro. Las primeras abren c&aacute;maras repletas de tesoros; la &uacute;ltima, una estancia secreta y vedada que Ariadna no duda en abrir. &ldquo;Voy a buscar la puerta prohibida, lo que est&aacute; permitido no nos ense&ntilde;ar&aacute; nada&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;&iquest;T&uacute; tambi&eacute;n?&rdquo;, le reprocha Barbazul. &ldquo;Yo, sobre todo&rdquo;. En una c&aacute;mara subterr&aacute;nea, sumidas en la oscuridad, Ariadna encuentra a las cinco esposas que la antecedieron. Est&aacute;n vivas, pero aterrorizadas. Al interrogarlas, Ariadna descubre que algunas llevan a&ntilde;os atrapadas en esas tinieblas y decide &mdash;venciendo sus temores y reticencias&mdash; ayudarlas a escapar. Tras varias intentonas, nuestra protagonista descubre una abertura que da hacia el exterior, permitiendo que la claridad del d&iacute;a y el rumor de las olas inunden la mazmorra. Las mujeres salen y contemplan la anchura del mar y los campos.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Un momento de la versión de &#039;Ariadna y Barbazul&#039; de La Fura del Baus en el Real                            </span>
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        De nuevo en el castillo, Ariadna las anima a engalanarse: van a ser libres y eso es un motivo de alegr&iacute;a. En eso, parece que regresa Barbazul, pero es interceptado y linchado por los aldeanos, que se lo entregan inmovilizado a las mujeres para que completen su venganza. Pero ellas, tras tantos a&ntilde;os de sometimiento, no son capaces de librarse de su captor: curan sus heridas, lo besan y lo desatan. Ariadna, viendo el desenlace, las anima a marcharse con ella. Ellas se niegan. Acompa&ntilde;ada solamente por su nodriza, la protagonista se marcha.
    </p><p class="article-text">
        La versi&oacute;n de <em>Ariadna y Barbazul</em> que vimos anoche trata de subvertir por todos los medios este final decepcionante. A la cabeza de la intentona est&aacute; &Agrave;lex Oll&eacute;, de La Fura dels Baus, acompa&ntilde;ado de su equipo habitual: Alfons Flores en la escenograf&iacute;a, Josep Abril en el vestuario y Urs Sch&ouml;nebaum en la iluminaci&oacute;n. El montaje comienza con un v&iacute;deo mareante en el que, desde la luna trasera de un coche, vemos el viaje nupcial de los protagonistas. Lo menciono porque la decisi&oacute;n es una declaraci&oacute;n de intenciones: querido espectador, no permitiremos que la m&uacute;sica lo aburra, &iexcl;no habr&aacute; un segundo de quietud sobre el escenario! &iquest;Que la orquesta intenta evocar las joyas que se guardan en el castillo? Unas actrices vestidas con camisones tratan de huir de otros actores vestidos de Barbazul. &iquest;La partitura trata de recrear el movimiento del mar y la anchura de los campos? Gente abraz&aacute;ndose atropelladamente por aqu&iacute; y por all&aacute;. &iquest;Nos internamos en la caverna prohibida? El decorado se levanta y deja ver el perfil de un laberinto.
    </p><p class="article-text">
        Esta propuesta contramusical (m&aacute;s habitual de lo que imaginan en el gremio de directores de escena) produce una serie de patolog&iacute;as en el desarrollo de la funci&oacute;n que terminan por arruinar el elegante constructo simbolista que trata de armar Maeterlinck. El descenso a la prisi&oacute;n se nos muestra reconvertido en la boda de Ariadna; los aldeanos que tratan de frenar a Barbazul son los invitados; &iquest;el camino hacia la libertad?, una torre con mesas que se iluminan (vaya usted a saber por qu&eacute;), sillas de convite y l&aacute;mparas de pie. Tampoco parece bastarle a Oll&eacute; la violencia que narra la m&uacute;sica, porque opta por subrayarla con interferencias espasm&oacute;dicas de los maltratos pasados (como si un verdugo invisible la emprendiese a golpes con la multitud de rehenes que en esta producci&oacute;n hacen de las cinco esposas) que se suceden sin que sepamos bien por qu&eacute;. &iquest;Las campanas del reloj de la iglesia que alguna lleva d&eacute;cadas sin o&iacute;r? Vale. &iquest;El recuerdo del cautiverio? Tambi&eacute;n.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Las mujeres de Barbazul en escena                            </span>
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        Con todo, debemos reconocer que el momento m&aacute;s dram&aacute;ticamente interesante est&aacute; causado por la subversi&oacute;n de las pretensiones del libreto. Como les adelantaba, en esta <em>Ariadna</em> las esposas no liberan a su captor. Tras serle entregado por los aldeanos (que aqu&iacute; son una turba machuna que se pelea a sillazos de manera desordenada y luego tira fichas a las se&ntilde;oras), las mujeres se le arremolinan alrededor de Barbazul, hiri&eacute;ndolo mientras se lamentan de las heridas que le han causado durante la captura. Este momento finamente s&aacute;dico (Ariadna llega a apu&ntilde;alarlo mientras pide que lo traten con delicadeza) me pareci&oacute; realmente brillante. El remate, sin embargo, vuelve a caer en lo absurdo: las esposas ejemplifican histri&oacute;nicamente varios conatos homicidas, pero todas frenan (la direcci&oacute;n de actores no es buena en toda la funci&oacute;n, pero aqu&iacute; es disparatada) a pocos cent&iacute;metros de su objetivo. Ariadna se marcha y ellas, girando al maltratador &mdash;cautivo y desarmado&mdash;, fijan la mirada en el patio de butacas. &iquest;Por qu&eacute;? &iquest;Para qu&eacute;? Se hace el silencio y cae el tel&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Yendo a lo musical, la direcci&oacute;n de la orquesta cae en manos de Pinchas Steinberg. Con el guirigay que se monta en el escenario, uno la escucha como puede. La interpretaci&oacute;n me pareci&oacute; atinada y los pasajes orquestales sonaron bellamente. En el cap&iacute;tulo de voces conviene elogiar la Ariadna de Paula Murrihy (sobre quien, pr&aacute;cticamente, recae el peso de toda la funci&oacute;n), que logra la dif&iacute;cil tarea de dotar de expresividad a un personaje vocalmente reiterativo. Tambi&eacute;n a la nodriza de Silvia Tro Santaf&eacute;, contraparte indispensable, que canta con una seguridad admirable. Me gust&oacute; breve desempe&ntilde;o de Gianluca Buratto como Barbazul y el coro, que sigue siendo uno de los grandes activos del teatro madrile&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        Hay muchas &oacute;peras cuyos &ldquo;valores&rdquo; nos resultan problem&aacute;ticos. La curiosidad femenina no es solo objeto de reproches en otras versiones del cuento de Perruault; tambi&eacute;n, por ejemplo, en <em>La flauta m&aacute;gica</em> de Mozart. Pero justo en la interpretaci&oacute;n de Maeterlinck y Dukas (que, por cierto, es tambi&eacute;n autor de <em>El aprendiz de brujo</em>, el que sale en <em>Fantas&iacute;a</em>), la sumisi&oacute;n de las esposas choca con la audacia de Ariadna, que no solo es un personaje femenino, sino que es el principal. Reducir la trama a una sola de sus capas (ya sea para enfatizarla o para enmendarla) pocas veces resulta enriquecedor. Aqu&iacute;, desde luego, no lo ha sido.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Joaquín Jesús Sánchez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/teatro/fura-dels-baus-decepciona-revision-feminista-barbazul_129_12940313.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 27 Jan 2026 15:16:43 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La Fura dels Baus decepciona con su revisión feminista de Barbazul]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Teatro,Ópera,Cuentos,Feminismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La Veronal convierte la oscuridad de 'La muerte y la primavera' de Mercè Rodoreda en una danza surrealista y gótica]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/teatro/veronal-convierte-oscuridad-muerte-primavera-merce-rodoreda-danza-surrealista-gotica_129_12928195.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/037d389e-d33c-4e0e-9d4a-94de3e952e5a_16-9-discover-aspect-ratio_default_1134825.jpg" width="5453" height="3067" alt="La Veronal convierte la oscuridad de &#039;La muerte y la primavera&#039; de Mercè Rodoreda en una danza surrealista y gótica"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Marcos Morau se sumerge en el universo de la autora catalana y crea un espectáculo hipnótico y antinarrativo hasta que la escena se convierte en puro viento
</p><p class="subtitle">‘Sirat’, de Oliver Laxe, logra dos nominaciones en los Oscar: Mejor Película internacional y Mejor Sonido
</p></div><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/cultura/teatro/teatro-marcara-2026-poderio-andaluz-oriol-pla-gracia-vuelta-coque-malla_1_12882139.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">La Veronal</a>, capitaneada por la hirviente cabeza de Marcos Morau, ha presentado su visi&oacute;n surrealista y g&oacute;tica del gran libro de <a href="https://www.eldiario.es/catalunya/merce-rodoreda-reivindica-monumental-exposicion-novelista-andar-casa_1_12819955.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">Merc&egrave; Rodoreda</a>, <em>La muerte y la primavera</em>. Ese pueblo fuera del tiempo de la novela toma cuerpo en los bailarines, el espacio y el imaginario de esta compa&ntilde;&iacute;a de <a href="https://www.eldiario.es/cultura/teatro/danza-contemporanea-enfrenta-precariedad-desconocimiento-espana-seria-buenisimo-danza-tuviera-lugar-libros-historia_1_7877710.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">danza</a> contempor&aacute;nea que hoy es, sin duda, la m&aacute;s relevante del panorama nacional. El surrealismo noir de La Veronal entra en comuni&oacute;n con el universo de la obra m&aacute;s &iacute;ntima e inclasificable de la gran autora catalana. El resultado es apabullante. 
    </p><p class="article-text">
        Merc&egrave; Rodoreda dijo a su editor sobre <em>La muerte y la primavera</em>, all&aacute; por los sesenta, cuando tambi&eacute;n estaba escribiendo <em>La plaza del Diamante</em>, &ldquo;estoy convencida de que no gustar&aacute; a nadie&rdquo;. A los escritores, casi siempre, hay que hacerles caso. <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/espejo-roto-regreso-obra-maestra-merce-rodoreda-escribio-exilio_1_12761585.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">Rodoreda</a> sab&iacute;a lo que estaba haciendo. La autora estaba poniendo boca abajo buena parte de nuestra tradici&oacute;n literaria. Rodoreda no la publicar&iacute;a en vida, hubo que esperar hasta 1986 para que viese la luz.
    </p><p class="article-text">
        <em>La muerte y la primavera</em> es antinarrativa, es una cascada de palabras que suenan y resuenan. En teor&iacute;a hay una historia, pero no importa. Dice su protagonista al final del libro: &ldquo;No, no hay palabras&hellip; se tendr&iacute;an que hacer&rdquo;. Eso mismo le pasa a la novela. Cada vez que parece que la autora aclara el hilo narrativo de esta imposible historia, en realidad todo se oscurece m&aacute;s. Las palabras de Rodoreda son como el viento y el agua de la novela: un fluir en cascada, un silbido dentro de nuestros cerebros. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Una de las escenas de la versión de &#039;La muerte y la primavera&#039; de La Veronal                            </span>
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        Es incre&iacute;ble el grado experimental de esta cumbre de la literatura catalana. Rodoreda es capaz de crear un v&oacute;mito incesante de im&aacute;genes, s&iacute;mbolos y signos que tienen la potencia sem&aacute;ntica del miedo y lo on&iacute;rico. El realismo y la l&oacute;gica revientan hasta desaparecer a medida que vas pasando p&aacute;ginas. Reina un surrealismo pero no de vanguardia, sino mucho m&aacute;s terrenal, que surge de las partes m&aacute;s rec&oacute;nditas y profundas de la cabeza de la autora.
    </p><h2 class="article-text">Surrealismo, 'kova' y muerte</h2><p class="article-text">
        Por todo esto, la idea de encargar a Morau, core&oacute;grafo de La Veronal, un trabajo sobre este libro es todo un acierto. Morau lleva a&ntilde;os, desde 2005 cuando cre&oacute; la compa&ntilde;&iacute;a, en busca de una danza tel&uacute;rica, nada narrativa pero bien teatral y que no duda en beber del imaginario del arte o el cine.
    </p><p class="article-text">
        Una danza que ha ido tomando cuerpo, pero que quiz&aacute; tras <em>Sonoma</em> (2020) se ha corporeizado en un lenguaje tanto danc&iacute;stico como est&eacute;tico. <em>Sonoma</em> beb&iacute;a del universo de Bu&ntilde;uel. El surrealismo siempre ha formado parte del lenguaje formal de esta compa&ntilde;&iacute;a. Incluso en <a href="https://www.youtube.com/watch?v=kVEKmcLnEOc&amp;t=88s" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Firmamento</em></a> (2023), una estupenda pieza donde La Veronal se introduc&iacute;a en el mundo adolescente del anime y la tecnolog&iacute;a del metaverso, la composici&oacute;n era fragmentaria, relacional pero bien alegada de la deducci&oacute;n, el s&iacute;mil u otras herramientas de la l&oacute;gica. 
    </p><p class="article-text">
        En todas las piezas de la compa&ntilde;&iacute;a predomina un movimiento sincopado, fragmentario, como si faltaran varios fotogramas a la secuencia de cada movimiento. Ese movimiento estar&aacute; tambi&eacute;n presente en <em>La muerte y la primavera.</em> Un movimiento incluso al que la compa&ntilde;&iacute;a le ha puesto nombre: 'kova', lo llaman. Pero es el universo est&eacute;tico de <em>Sonoma</em>, destilado en <a href="https://www.instagram.com/reel/DEW5XiAOiaQ/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Totentanz &ndash; Morgen ist die Frage</em></a><em> </em>(2024), su anterior pieza, el que ba&ntilde;a esta creaci&oacute;n en torno a la novela de Rodoreda. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                La adaptación de La Veronal de &#039;La muerte y la primavera&#039; de Mercè Rodoreda                            </span>
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        Una est&eacute;tica un tanto g&oacute;tica, andr&oacute;gina, donde la falda es una extensi&oacute;n tel&uacute;rica del cuerpo y el movimiento establece una conexi&oacute;n con aquello que no est&aacute;, con lo no visible. Una danza de la muerte que pareciera surgida del inframundo. Un universo, surrealista siempre, m&aacute;s negro &uacute;ltimamente, que encaja como anillo al dedo a la novela de Rodoreda.
    </p><h2 class="article-text">Rodoreda, Panero y Enriquez</h2><p class="article-text">
        En la segunda mitad del siglo XX hay dos cumbres del &ldquo;fantasy oscuro&rdquo; en la literatura espa&ntilde;ola. Uno es <em>El libro del hijo</em> (1976) de Leopoldo Mar&iacute;a Panero. El otro, <em>La muerte y la primavera</em>. Pero mientras Panero elabora su universo a trav&eacute;s de una revisitaci&oacute;n, llena de citas e intertextualidad deformada, de los mitos de Occidente, la catalana decide tirar por otros lares.
    </p><p class="article-text">
        Lo alucinante de Rodoreda es que el mundo que emerge de su novela no se agarra a figuras o mitos previos. La liturgia de enterrar a los muertos dentro de &aacute;rboles y llenarles de cemento la garganta para que no se escape su alma, el que las embarazadas tengan que ir con los ojos tapados para que sus hijos no se parezcan a los varones que las rodean, el rito por el cual los j&oacute;venes han de lanzarse a un r&iacute;o subterr&aacute;neo que les puede arrancar la cara&hellip; Todo ese universo surge de la portentosa imaginaci&oacute;n de Rodoreda. 
    </p><p class="article-text">
        Marcos Morau acoge ese motor de imaginaci&oacute;n surreal de Rodoreda y lo lleva a escena con libertad. Pero en su obra no habr&aacute; referencias expl&iacute;citas a la novela. Tan solo esos &aacute;rboles donde acaban los muertos. Lo dem&aacute;s es un trabajo a partir de, nada ilustrativo. Morau trabaja sobre todo a partir de tres conceptos bien presentes en la novela: la muerte, la soledad y el viento. Los seres de la novela de Rodoreda han sido expulsados al mundo, no saben por qu&eacute;, no lo han pedido y no hay finalidad en una vida que m&aacute;s que absurda es de pesadilla. 
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; ser&aacute; el baile de la pieza, los bailarines pululan solos por el espacio, se retuercen, obedecen un sistema impuesto donde han de recoger muertos, apilarlos&hellip; Y en ese mundo percutir&aacute; un sonido apabullante que surge de una vieja m&aacute;quina de viento, de tambores y campanas, un sonido en el que, poco a poco, ir&aacute; reinando la voz humana, folk y desgarrada de una enorme Mar&iacute;a Arnal. Arnal es la voz y el alma de esta pieza. Entre medias, el espacio se llenar&aacute; de im&aacute;genes: un ata&uacute;d de n&aacute;car y alabastro, una cabeza nido humeante, un hombre boca abajo coci&eacute;ndose en una enorme olla.
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                La adaptación La Veronal de la obra de Rodoreda acaba esta semana su funciones en Madrid                            </span>
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        Al igual que en la novela la palabra no se sustenta en una narraci&oacute;n, sino que es un fluir, un sonido interno, un canto; la pieza de Morau no se asienta en la coreograf&iacute;a o el movimiento. La simbiosis de sonido, espacio, signo y movimiento del trabajo de la compa&ntilde;&iacute;a consigue transformar la pieza y convertirla en viento, en ese viento tan presente en la novela que proviene de la Maraldina, la monta&ntilde;a que rodea al pueblo: un viento ancestral y met&aacute;lico, que viene de otro tiempo y va a ning&uacute;n lado. 
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/mariana-enriquez-ia-imposible-reproduzca-humano-podra-enamorarse-trauma_1_12599394.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">Mariana Enr&iacute;quez,</a> en su posfacio a la reciente edici&oacute;n de la novela en Club Editor, relaciona muy acertadamente el libro con el mito de Pers&eacute;fone. Hija de Dem&eacute;ter que es raptada por Hades, se&ntilde;or del inframundo. El mito explica la g&eacute;nesis de las estaciones: el invierno yerto donde Pers&eacute;fone ha de estar en el Hades, la primavera en que Pers&eacute;fone puede cada a&ntilde;o volver durante un tiempo a la tierra y con la alegr&iacute;a de Dem&eacute;ter todo renace. La vida surge de la muerte, est&aacute; insoldablemente unida a ella. 
    </p><p class="article-text">
        Esto est&aacute; muy presente en el libro. La muerte convive con una exuberante naturaleza, de abejas, flores y serpientes, de r&iacute;os que fluyen y aguas donde sumergirse. Hay tanta muerte en una mariposa hermosa como vida en una piedra yerma. No se entiende una cosa sin la otra. Y esa es la tragedia. Sin embargo, en la pieza de La Veronal tan solo se muestra la parte oscura, yerta, el territorio de muerte. Algo que hace un tanto m&aacute;s plana la propuesta&hellip; Es quiz&aacute; lo &uacute;nico que se pueda objetar a este trabajo hipn&oacute;tico y libre de La Veronal.
    </p><p class="article-text">
        Y es de alabar el peque&ntilde;o gran gesto de tratar el texto de Rodoreda desde un plano atemporal. No s&eacute; cu&aacute;ntos estudios hay de la novela de la catalana en los que se relaciona el libro con el g&oacute;tico de posguerra, donde los sin cara, esos j&oacute;venes deformados en el ritual del r&iacute;o, son los mutilados de la Primera y Segunda Guera Mundial, donde el sistema opresivo se relaciona con el franquismo o las relaciones paternofiliales con la propia vida de la autora. Cosas que quiz&aacute; son ciertas, pero que no explican y s&iacute; constri&ntilde;en el significado y alcance de la novela. 
    </p><p class="article-text">
        Algo que demuestra que muchas veces para poner en su sitio ciertas obras es necesario salir de la Academia, la historiograf&iacute;a y el an&aacute;lisis literario. La Veronal sit&uacute;a esta inclasificable creaci&oacute;n donde siempre debi&oacute; estar: en la trastienda de los cerebros. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pablo Caruana Húder]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/teatro/veronal-convierte-oscuridad-muerte-primavera-merce-rodoreda-danza-surrealista-gotica_129_12928195.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 22 Jan 2026 21:10:50 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La Veronal convierte la oscuridad de 'La muerte y la primavera' de Mercè Rodoreda en una danza surrealista y gótica]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Danza,Matadero Madrid,Escritores,Obras]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La prosa de Alejandro Sawa contra la España católica se convierte en teatro]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/teatro/prosa-alejandro-sawa-espana-catolica-convierte-teatro_129_12924283.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/cb4f6ada-c892-4ff3-b5f4-851911c9bae0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La prosa de Alejandro Sawa contra la España católica se convierte en teatro"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Al mismo tiempo que vuelve Luces de Bohemia al Teatro Español, una portentoso montaje nos acerca al universo del escritor que inspiró el personaje de Max Estrella a Valle-Inclán</p><p class="subtitle">Oriol Pla se lo come todo con 'Gula', su gran consagración como actor
</p></div><p class="article-text">
        Alejandro Sawa, el gran icono de la bohemia madrile&ntilde;a de finales del siglo XIX, ha renacido en escena, pero con voz propia. Ya no es solo el ciego tr&aacute;gico que retrat&oacute; <a href="https://www.eldiario.es/cultura/arte/realidad-grotesca-describio-valle-inclan-explica-convirtio-espana-siglo-xx_1_11716483.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">Valle-Icl&aacute;n </a>en <em>Luces de bohemia</em>, sino el escritor furibundo que despedaz&oacute; en sus p&aacute;ginas esa Espa&ntilde;a negra de sacrist&iacute;a, pecado y dominaci&oacute;n patriarcal que le toc&oacute; vivir. El responsable es Mariano Llorente, dramaturgo y director que ha adaptado <em>Noche</em>, una de las novelas m&aacute;s sobrecogedoras del escritor sevillano.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La operaci&oacute;n es inteligente. En la sala peque&ntilde;a del Teatro Espa&ntilde;ol, la Margarita Xirgu, al mismo tiempo que se repone el &eacute;xito de la temporada pasada en la sala grande,<em> </em><a href="https://www.eldiario.es/cultura/teatro/luces-bohemia-celebra-100-anos-imponente-montaje-gines-garcia-millan-reinventa-max-estrella_129_11747251.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank"><em>Luces de Bohemia, </em></a>se ha encargado a este veterano del teatro adaptar la novela del escritor que inspir&oacute; a Valle-Inclan el personaje de Max Estrella. El p&uacute;blico puede acercarse as&iacute; a dos voces fundamentales del cambio de siglo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sawa es quiz&aacute; la primera figura maldita de la literatura espa&ntilde;ola. Gran talento, introductor en Espa&ntilde;a de las nuevas corrientes francesas y europeas, el caprichoso destino hizo que se le recordara m&aacute;s por su figura que por sus escritos. Se convirti&oacute; en el rey de los bohemios, muchos han glosado su porte de rey vagabundo siempre con un bast&oacute;n y un gran perro, entrando en los caf&eacute;s, callando siempre al oportunista, con un verbo portentoso y una cultura vast&iacute;sima.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero este escritor cuenta con grandes novelas como <em>Crimen legal</em>, <em>Criadero de curas </em>o la misma <em>Noche</em>. Libros donde Sawa se enfrenta a la doble moral de una sociedad beata y de altos valores cristianos, pero brutal para sus cong&eacute;neres. Sawa es anticlerical hasta la extremaunci&oacute;n, y se rebela con toda su alma ante las injusticias de un pa&iacute;s que m&aacute;s que construir ciudadanos cercena todo rasgo de humanidad en el individuo.&nbsp;
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            <span class="title">
                Momento de una escena de &#039;Noche&#039;, la versión teatral de la obra de Alejandro Sawa                            </span>
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        Llevar a escena ese &iacute;mpetu y la dif&iacute;cil escritura decadentistan del escritor, tan cruda como po&eacute;tica, es la nada f&aacute;cil labor que ha acometido con verdadero &eacute;xito Mariano Llorente. La cartelera lleva a&ntilde;os llena de adaptaciones de novelas. Es una locura que dar&iacute;a para un largo debate. Muchas veces, lamentablemente, estas adaptaciones se centran demasiado en trasladar el argumento y los personajes a escena. Algo que lastra la posibilidad de un verdadero lenguaje esc&eacute;nico.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, la adaptaci&oacute;n de <em>Noche</em> contiene dos grandes virtudes. Primero, Llorente prescinde de muchas de las subtramas de la novela para centrarse en su coraz&oacute;n mismo: el irremediable naufragio moral de un pa&iacute;s representado en la descomposici&oacute;n de una familia trabajadora.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y segundo, Llorente es capaz de instaurar un lenguaje teatral lleno de paroxismo. Un teatro del delirio y la alucinaci&oacute;n que encaja como un guante al escritor. Este hombre de teatro, que junto a Laila Ripoll dirige la compa&ntilde;&iacute;a Micomic&oacute;n, se permite todos los juegos, registros y c&oacute;digos teatrales posibles para ir bosquejando la pesadilla descrita por Sawa. &ldquo;En la adaptaci&oacute;n y puesta en escena he hecho a mi santo antojo, quer&iacute;a un lugar fijo donde yo moviera el espacio y el tiempo, me gusta ese bucle casi cu&aacute;ntico donde no est&aacute; claro en qu&eacute; tiempo o plano estamos&rdquo;, explica Llorente a este peri&oacute;dico. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La propuesta es negr&iacute;sima, g&oacute;tica, insoportable. Desde la primera hasta la &uacute;ltima escena. El espacio es el interior de un piso, pero ante todo es un ata&uacute;d, un sarc&oacute;fago negro, tan espa&ntilde;ol que asusta. Ah&iacute; veremos c&oacute;mo Paquita (Astrid Janer), la hija menor, agoniza en el catre a causa de una tuberculosis pulmonar, pero tambi&eacute;n de una vida encerrada, de trabajo, estropajo y misa que la ha llevado a perder los nervios.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">La propuesta es negrísima, gótica. Desde la primera hasta la última escena. El espacio es el interior de un piso, pero ante todo es un ataúd, un sarcófago negro, tan español que asusta</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Su madre (Roser Pujol) est&aacute; plegada a los designios de un marido tan beato como autoritario (Alberto Jim&eacute;nez). Los otros hermanos ya han abandonado el nido. Uno est&aacute; preso por asesinar a una mujer, el peque&ntilde;o en un seminario, el mayor convertido en un avaricioso comerciante y la hermana de Paquita, enga&ntilde;ada por un Don Juan de medio pelo, ha perdido la honra y ha sido expulsada.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Llorente centra su mirada en Paquita, que en mitad de su delirio ver&aacute; con nitidez, &ldquo;ten&iacute;a una venda negra, muy espesa, sobre los ojos, y se me ha ca&iacute;do o me la han arrancado&rdquo;, dice en escena. Ser&aacute; a trav&eacute;s de sus ojos que veremos, los ojos alucinados de una enferma. &ldquo;De todas las injusticias que habla Sawa en su novela es la de la mujer la que m&aacute;s me ha atrapado. Sawa no soporta la injusticia que se ejerce sobre la mujer. Por eso escribe esta novela, ese acto me parece tan maravilloso como necesario&rdquo;, argumenta Llorente.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las hijas en la novela no pueden jugar, salir a la calle. A veces la novela recuerda incluso a <em>La casa de Bernarda Alba</em> cuando el padre dice: &ldquo;Ni amigas, ni amiguitos, ni paseos, ni tertulias, ni nada (&hellip;) Con su casa y con su obligaci&oacute;n ha de tener bastante... De aqu&iacute; en adelante no quiero que mis hijos pisen el empedrado de la calle para nada. Los domingos nada m&aacute;s (&hellip;) porque hay precisi&oacute;n de confesarse y de o&iacute;r misa&rdquo;. La mujer en casa, el exterior como peligro, como pecado. La mujer ignorante, desvalida ante la vida, que incluso desconoce c&oacute;mo se engendran los ni&ntilde;os, donde su &uacute;nica relaci&oacute;n con el exterior es el confesionario donde el cura intenta inocularle la culpa antes incluso de que haya llegado el pecado.
    </p><p class="article-text">
        Pero Llorente apunta otro referente que dice le ha servido mucho para la puesta en escena: <em>El viejo celoso</em>, el entrem&eacute;s de Cervantes donde un octogenario se encapricha de una ni&ntilde;a de 15 a&ntilde;os y la encierra en su casa bajo infinitos candados. &ldquo;Cuando vemos lo que pasa ahora en Afganist&aacute;n nos llevamos las manos a la cabeza, pero eso lleva instalado en Espa&ntilde;a mucho tiempo, Cervantes ya nos lo cuenta, y lo que cuenta es de ser un talib&aacute;n&rdquo;, afirma.
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            <span class="title">
                Momento de la obra &#039;Noche&#039; en el Teatro Español                            </span>
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        El montaje, que girar&aacute; la temporada que viene, est&aacute; lleno de aciertos.&nbsp;Los visuales creados por Emilio Valenzuela, sobre todo los objetuales (como esa calle madrile&ntilde;a tan solitaria como bella pintada en t&eacute;mpera sucia), dan vuelo al montaje. Las interpretaciones de dos veteranos como Jim&eacute;nez y Pujol aguantan como nadie los embates de la direcci&oacute;n. Una direcci&oacute;n que los pone a gritar como locos, a delirar rezando como pose&iacute;dos. Algo nada f&aacute;cil.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero, adem&aacute;s, <em>Noche</em> contiene una sorpresa que se llama Astrid Janer. Actriz m&aacute;s conocida por la televisi&oacute;n (<em>Acacias 38</em> o <em>La encrucijada</em>) que por el teatro. &ldquo;Hice unas pruebas para el papel de Paquita, Astrid fue la &uacute;ltima. Y me dije, si el nivel que me ha dado en la prueba es una parte de lo que yo puedo sacar de ella... Y ten&iacute;a raz&oacute;n, me ha maravillado, c&oacute;mo sostiene toda la funci&oacute;n, con qu&eacute; nivel de emoci&oacute;n, c&oacute;mo maneja los cambios&hellip;&rdquo;, dice entregado Llorente.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Llorente ahora anda dividido, cerca y lejos al mismo tiempo. Adem&aacute;s de dirigir la obra, Llorente interpreta, a tan solo unos metros del escenario de <em>Noche</em>, al ministro de la gobernaci&oacute;n de <em>Luces de Bohemia</em>. No podr&aacute; ver las representaciones que quedan de la obra que dirige, las funciones son al mismo tiempo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Se relaciona habitualmente el esperpento de Valle Incl&aacute;n con el propio Sawa. Se quiere ver en <em>Noche</em>, publicada en 1888, un antecedente del esperpento. Algo que no es tan evidente, pero que Llorente defiende: &ldquo;El esperpento no nace con Valle, &eacute;l le pone nombre, pero como ahora oigo decir en escena todos los d&iacute;as: 'el esperpentismo lo ha inventado Goya', lo dice Max Estrella justo antes de morir&rdquo;, explica Llorente. &ldquo;No soy experto, pero a m&iacute; no me encaja bien esa adscripci&oacute;n de Sawa en el naturalismo radical. Creo que le tratan de meterle ah&iacute; porque no saben d&oacute;nde encajarle&rdquo;, refuta.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En <em>Noche</em>, las descripciones de c&oacute;mo los padres pierden la cabeza en los rezos y c&oacute;mo el propio Sawa se deleita en esos p&aacute;rrafos llev&aacute;ndoles hacia el disparate y convirti&eacute;ndoles en monigotes rid&iacute;culos, creo que tiene que ver con el esperpento. Sawa los convierte en verdaderos t&iacute;teres, en fantoches, en mu&ntilde;ecotes rid&iacute;culos&rdquo;, argumenta Llorente para luego concluir: &ldquo;S&iacute; veo en esos personajes grotescos, suplicando a Dios que les traiga garbanzos, a los personajes deformados por los espejos del Callej&oacute;n del Gato, s&iacute; veo ah&iacute; la tragedia de Espa&ntilde;a&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pablo Caruana Húder]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/teatro/prosa-alejandro-sawa-espana-catolica-convierte-teatro_129_12924283.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 21 Jan 2026 21:40:56 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La prosa de Alejandro Sawa contra la España católica se convierte en teatro]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Teatro,Teatro Clásico,Obras,Catolicismo]]></media:keywords>
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