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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Tribuna Abierta]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Tribuna Abierta]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Indra: continúa la batalla por el Ibex-35]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/indra-continua-batalla-ibex-35_129_13118233.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0d77f530-b148-4aae-9f12-e1beedaf37ad_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Indra: continúa la batalla por el Ibex-35"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La llegada de Ángel Simón a Indra se produce en un momento en el que el ambiente bélico internacional hace previsibles inversiones millonarias armamentísticas. Pero subyace, además, la continua pugna de un Gobierno en minoría que no ha querido entregar la cuchara en ese otro ámbito del poder que es el de la gran corporación</p></div><p class="article-text">
        Una vez consumado el cierre tecnocr&aacute;tico con el ascenso del<em> teco</em> Carlos Cuerpo a la vicepresidencia primera, el gobierno contin&uacute;a moviendo ficha en la batalla accionarial para el control de empresas del Ibex-35. De algunas de estas parti&oacute;, por una parte, un mensaje en 2015 que muchos interpretamos como un cord&oacute;n sanitario contra el presidente Pedro S&aacute;nchez; y, por otra, fondos que financian a los medios que han pintado una caricatura autocr&aacute;tica del jefe del ejecutivo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Indra no es una batalla menor: es una de las grandes empresas espa&ntilde;olas de tecnolog&iacute;a relacionada con el armamento y la seguridad. Privatizada en los a&ntilde;os 90, el Estado volvi&oacute; a su capital cuando el gobierno de Mariano Rajoy nacionaliz&oacute; Bankia. Con S&aacute;nchez, la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) ha ampliado su presencia a una cifra en torno al 28%.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La noticia m&aacute;s reciente es la dimisi&oacute;n de &Aacute;ngel Escribano, empresario que hab&iacute;a ascendido a presidente de la compa&ntilde;&iacute;a una vez marchado su directivo Marc Murtra para Telef&oacute;nica. Concesionario de numerosos contratos estatales, Escribano es propietario de una empresa familiar tambi&eacute;n accionista de Indra, lo que, en vista del conflicto de intereses latente, ha terminado con su proyecci&oacute;n al frente de este gigante.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Su sucesor es &Aacute;ngel Sim&oacute;n, af&iacute;n en el pasado al partido socialista catal&aacute;n, como tambi&eacute;n lo es Maurici Lucena, presidente de Aena, Murtra, de Telef&oacute;nica, o Joan Clos, antiguo mentor de Murtra, que ocupa en la actualidad la presidencia de la patronal inmobiliaria Asval. Sim&oacute;n viene del holding financiero CriteriaCaixa, que gestiona participaciones relevantes en empresas como Naturgy, Telef&oacute;nica o CaixaBank, donde el Estado, a trav&eacute;s del Fondo de Reestructuraci&oacute;n Ordenada de la Banca (FROB), estaba presente en un 18% a finales de 2025. All&iacute; Sim&oacute;n choc&oacute; con el fact&oacute;tum de la Fundaci&oacute;n La Caixa, Isidre Fain&eacute;.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La llegada de &Aacute;ngel Sim&oacute;n a Indra se produce en un momento en el que el ambiente b&eacute;lico internacional y la extorsi&oacute;n verbal del presidente norteamericano hacen previsibles inversiones millonarias armament&iacute;sticas que colocan a Indra en el centro de la econom&iacute;a p&uacute;blica y privada. Este papel estatal comienza a recordar a los consensos socialdem&oacute;cratas que juzgaban desaconsejable dejar en manos de corporaciones privadas los sectores estrat&eacute;gicos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero subyace, adem&aacute;s, la continua pugna de un gobierno en minor&iacute;a que no ha querido entregar la cuchara en ese otro &aacute;mbito del poder que es el de la gran corporaci&oacute;n. Con su presencia relevante en Telef&oacute;nica, el ejecutivo cuenta con resortes medi&aacute;ticos que estuvieron en manos del Partido Popular durante treinta a&ntilde;os; su influencia en Movistar y en RTVE es sobresaliente; el rechazo del principal accionista de PRISA, el armenio franc&eacute;s Joseph Oughourlian, al plan gubernamental de lanzar una televisi&oacute;n privada con su apoyo corre paralelo al refrendo de este, tambi&eacute;n presidente del fondo Amber, a las pasadas decisiones de Escribano en Indra. Con la ca&iacute;da de este &uacute;ltimo no solo llega, por tanto, una presidencia mejor vista por el Gobierno, sino, adem&aacute;s, una respuesta contundente al levantisco gestor de uno de los principales grupos editoriales en Espa&ntilde;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La batalla contin&uacute;a y, por fin, podemos verla en su dimensi&oacute;n m&aacute;s amplia: la que abarca tambi&eacute;n al mundo de la gran empresa. Ser&aacute; clave conocer los pr&oacute;ximos planes de Indra y las decisiones corporativas del nuevo presidente. El Gobierno espa&ntilde;ol contin&uacute;a haciendo de la necesidad virtud y entendiendo, con raz&oacute;n, que la pol&iacute;tica en un mundo de corporaciones hegem&oacute;nicas y con una visi&oacute;n privada del pa&iacute;s ha de extenderse m&aacute;s all&aacute; de esa difusa separaci&oacute;n entre p&uacute;blico y privado. Una l&iacute;nea divisoria que, a juzgar por el flujo de puertas giratorias y relaciones clientelares, nadie se ha tomado nunca demasiado en serio. Va siendo hora de hablar de ello en una voz algo m&aacute;s alta.
    </p><p class="article-text">
        -----&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>Andr&eacute;s Villena acaba de publicar 'Las &eacute;lites que dominan Espa&ntilde;a. Una historia alternativa desde 1939' (Libros del KO)</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrés Villena Oliver]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/indra-continua-batalla-ibex-35_129_13118233.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 03 Apr 2026 20:02:02 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Indra: continúa la batalla por el Ibex-35]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Indra,Gobierno,Ibex 35]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La instrumentalización de la justicia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/instrumentalizacion-justicia_129_13118022.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7b130589-6195-44d2-9a19-c6f6b2182ac6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La instrumentalización de la justicia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Puede que algún día se extienda el pensamiento –sobre todo en la jurisprudencia del Tribunal Constitucional– de que la Justicia no debe ocuparse de todos estos conflictos, siendo mucho más ágil que los jueces pronuncien inadmisiones a trámite en casos especialmente evidentes de utilización indebida de los tribunales</p></div><p class="article-text">
        Hace ya demasiado tiempo que un sinn&uacute;mero de irresponsables est&aacute; utilizando indebidamente a los jueces para intereses particulares. No se trata solamente de las querellas que embarran la vida pol&iacute;tica del pa&iacute;s y que, no pocas veces, acaban en nada, pero que hacen un da&ntilde;o tremendo a las personas que son imputadas, a su reputaci&oacute;n e incluso a la opini&oacute;n p&uacute;blica. Tambi&eacute;n cabe hablar de las querellas que interponen, con cualquier pretexto, abogados temerarios simplemente para amedrentar a la parte contraria de un conflicto, con el objeto de llegar m&aacute;s r&aacute;pidamente a un acuerdo. Se trata de casos que no debieran ni empezar y que, pese a los esfuerzos de varios jueces de instrucci&oacute;n, comienzan con demasiada frecuencia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La anterior conducta temeraria no s&oacute;lo afecta a la jurisdicci&oacute;n penal. La administrativa sufre tambi&eacute;n las demandas de personas que saben que no tienen ninguna raz&oacute;n, pero que acaban iniciando la v&iacute;a judicial para presionar en un conflicto que tienen perdido, y en el que s&oacute;lo quieren ganar tiempo obstaculizando la labor de las administraciones para obtener una posici&oacute;n de fuerza que, eventualmente, les d&eacute; r&eacute;ditos econ&oacute;micos o incluso ideol&oacute;gicos. Por &uacute;ltimo, tambi&eacute;n la jurisdicci&oacute;n civil sufre sus males. Fondos de inversi&oacute;n o grandes empresas interponen de manera masiva demandas que carecen de futuro, s&oacute;lo para amedrentar a algunos asustados o ingenuos deudores, siendo que algunos ni siquiera deben nada. En otras ocasiones, son las compa&ntilde;&iacute;as las que fuerzan, con sus incumplimientos, a reclamar judicialmente a los consumidores para que esas empresas cumplan lo que debieran hacer de forma autom&aacute;tica. Sucede con enorme frecuencia con las compa&ntilde;&iacute;as a&eacute;reas y telef&oacute;nicas. Los tribunales est&aacute;n hartos de esas reclamaciones en las que el consumidor tiene m&aacute;s raz&oacute;n que un santo, sucediendo, simplemente, que las empresas ganan tiempo incumpliendo, especulando as&iacute; con sus propios clientes, los consumidores, sabedores de que la mayor&iacute;a no reclaman por tan poco dinero, cobrando ileg&iacute;timamente las empresas cantidades que, globalmente consideradas, son enormes, enga&ntilde;ando a esos clientes.
    </p><p class="article-text">
        Estas &uacute;ltimas reclamaciones, que colapsan los tribunales civiles, se resolver&iacute;an con eficientes aplicaciones de inteligencia artificial destinadas a ayudar a los jueces, que est&aacute;n por construir, adem&aacute;s de con normativas m&aacute;s exigentes que obligaran a las compa&ntilde;&iacute;as a restituir su dinero a los clientes con exactamente la misma facilidad y rapidez con las que cobraron de ellos. Pero el resto de las reclamaciones citadas, las penales y las administrativas sobre todo, son culpa de haber olvidado un poco todos, jueces, abogados y ciudadanos, que la jurisdicci&oacute;n penal es una herramienta muy excepcional, y que la administrativa no puede entrometerse en la labor pol&iacute;tica o incluso t&eacute;cnica de las administraciones, que es m&aacute;s amplia de lo que tantas veces se supone.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Empezando por la jurisdicci&oacute;n penal, rige para la misma, y para todo el Derecho Penal, un principio llamado&nbsp;<em>ultima ratio</em>, que significa que el Derecho penal &ndash;y los jueces y fiscales que lo aplican&ndash; s&oacute;lo se pondr&aacute; en funcionamiento en casos en que sea evidente la existencia de un delito, no cayendo en la trampa de forzar las normas y las investigaciones hasta que aparece algo que podr&iacute;a ser lejanamente delictivo, actuando a partir de entonces de una manera, a veces, un tanto obsesiva para perseguir aquello que nunca debi&oacute; ser perseguido, o que tuvo que ser trabajo de jueces no penales. De las deudas se ocupan los jueces civiles y, cuando un deudor se retrasa, no puede suponerse que est&aacute; estafando o ha cometido un delito de apropiaci&oacute;n indebida. Cuando alguien tiene una conducta &iacute;ntima poco aceptable desde el punto de vista moral, no hay por qu&eacute; asumir autom&aacute;ticamente que ha cometido una agresi&oacute;n sexual. Las cr&iacute;ticas, tambi&eacute;n las sarc&aacute;sticas, no suelen ser delito de odio, y adem&aacute;s es f&aacute;cil saberlo leyendo s&oacute;lo la querella, sin m&aacute;s tr&aacute;mites. Incluso un insulto no tiene que suponer autom&aacute;ticamente una querella, sino que los jueces civiles &ndash;es decir, no penales&ndash; se pueden ocupar de ese desencuentro de una manera m&aacute;s r&aacute;pida, eficaz y hasta lucrativa. Cuando un juez se equivoca, no se puede pensar sin m&aacute;s que est&aacute; prevaricando, pues ese delito solamente se puede reconocer en los supuestos m&aacute;s extremos en que un juez se pone las leyes por montera y hace lo que sus instintos le dictan.
    </p><p class="article-text">
        Los ejemplos son infinitos, y el resumen ser&iacute;a que, en la actualidad &ndash;al contrario de lo que sucedi&oacute; hist&oacute;ricamente&ndash; si un juez no penal puede resolver ese conflicto, es ese juez el que tiene preferencia. Solamente esta &uacute;ltima afirmaci&oacute;n sacar&iacute;a de los archivos de los tribunales penales un sinn&uacute;mero de procesos que, adem&aacute;s, est&aacute;n en v&iacute;a muerta y acabar&aacute;n en nada, pero que colapsan la instituci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En el terreno administrativo el tema es m&aacute;s delicado. El abuso de algunos ciudadanos sucede con no pocas reclamaciones en oposiciones en las que una comisi&oacute;n da, leg&iacute;timamente, la victoria a otro candidato porque aprecia que su curr&iacute;culum es m&aacute;s valioso que el suyo por criterios t&eacute;cnicos fundamentados. Los jueces s&oacute;lo pueden anular esa valoraci&oacute;n en supuestos de arbitrariedad, lo que supone que la comisi&oacute;n, simplemente, le ha adjudicado la plaza a quien le ha dado la gana sin ning&uacute;n motivo cient&iacute;ficamente sostenible. Pero existiendo esa motivaci&oacute;n razonable, que expresa el criterio de la comisi&oacute;n, los jueces no pueden sustituir por su propio criterio el de la comisi&oacute;n, porque ser&iacute;a tanto como decir que son esos juzgadores, y no esa comisi&oacute;n, quienes otorgan plazas en la administraci&oacute;n p&uacute;blica.
    </p><p class="article-text">
        Pero tambi&eacute;n acontece que se les someten a los jueces decisiones de las administraciones que entran dentro de la simple pol&iacute;tica, como, por ejemplo, cuando una zona de una ciudad se peatonaliza. Las leyes dan un margen amplio a las administraciones para que hagan urban&iacute;sticamente en la ciudad aquello para lo que los ciudadanos los eligieron, precisamente porque son decisiones pol&iacute;ticas, de manera que ser&aacute;n esas administraciones y sus representantes elegidos por la ciudadan&iacute;a, y no los jueces, quienes decidan el futuro de la apariencia externa de la ciudad. Sin embargo, demasiadas veces se les someten a los jueces materias de puro gusto est&eacute;tico en las que no debieran entrar, porque ese gusto es, como se puede entender f&aacute;cilmente, una cuesti&oacute;n pol&iacute;tica. Sucede hasta con monumentos de valor incuestionable en el que algunos ciudadanos se ven afectados por las obras para culminarlos. Siempre habr&aacute; quien quiera paralizarlo todo para intentar conseguir m&aacute;s dinero en las expropiaciones.
    </p><p class="article-text">
        Y ha pasado incluso con la eutanasia de una joven que decidi&oacute; morir voluntariamente, al amparo de la ley. Dos decenas de expertos dictaminaron a favor de la petici&oacute;n de dicha joven, pero hubo que esperar dos a&ntilde;os a que varios tribunales confirmaran que, efectivamente, la ley se estaba cumpliendo debidamente en un caso, adem&aacute;s, que no suscitaba tantas dudas, con independencia del juicio moral que merezca la eutanasia, que era lo realmente complejo, pero que en absoluto era ni pod&iacute;a ser el objeto de ese juicio.
    </p><p class="article-text">
        Puede que alg&uacute;n d&iacute;a se extienda el pensamiento &ndash;sobre todo en la jurisprudencia del Tribunal Constitucional&ndash; de que la Justicia no debe ocuparse de todos estos conflictos, siendo mucho m&aacute;s &aacute;gil que los jueces pronuncien inadmisiones a tr&aacute;mite en casos especialmente evidentes de utilizaci&oacute;n indebida de los tribunales, es decir, de mala fe, sin merma del derecho de defensa. La respuesta a un ciudadano no siempre merece un proceso judicial completo, sobre todo cuando es evidente, desde el principio, que no le asiste la raz&oacute;n y que s&oacute;lo desea instrumentalizar a los jueces para finalidades ajenas al proceso judicial.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jordi Nieva Fenoll]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/instrumentalizacion-justicia_129_13118022.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 03 Apr 2026 20:02:02 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La instrumentalización de la justicia]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Justicia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Por qué la patronal rehúye el debate sobre democracia en la empresa?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/patronal-rehuye-debate-democracia-empresa_129_13117043.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1774ee17-64fc-48e9-bea7-3dc0189a3ade_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Por qué la patronal rehúye el debate sobre democracia en la empresa?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Mientras en España el debate parece novedoso, en gran parte de Europa la participación de los trabajadores en la gobernanza empresarial es una práctica consolidada desde hace décadas</p></div><p class="article-text">
        &iquest;Por qu&eacute; las organizaciones empresariales espa&ntilde;olas han decidido no sentarse a debatir sobre la participaci&oacute;n de los trabajadores en las empresas? La pregunta es relevante porque lo que est&aacute; en juego no es una ocurrencia pol&iacute;tica coyuntural, sino el desarrollo de un mandato constitucional que lleva casi medio siglo pendiente.
    </p><p class="article-text">
        El pasado 2 de febrero el Ministerio de Trabajo y Econom&iacute;a Social present&oacute; el informe &ldquo;Democracia en el trabajo&rdquo;, elaborado por una comisi&oacute;n internacional de expertos en relaci&oacute;n con el art&iacute;culo 129.2 de la Constituci&oacute;n espa&ntilde;ola. Este precepto establece dos mandatos: los poderes p&uacute;blicos deben promover eficazmente las diversas formas de participaci&oacute;n de los trabajadores en la empresa y facilitar su acceso a la propiedad de los medios de producci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        No se trata de una idea nueva. La participaci&oacute;n de los trabajadores en la empresa ya figuraba en la Constituci&oacute;n de 1931, que preve&iacute;a su presencia en la direcci&oacute;n, la administraci&oacute;n y los beneficios empresariales. Sin embargo, pese a estar recogido en la Constituci&oacute;n vigente desde 1978, el art&iacute;culo 129.2 apenas ha tenido desarrollo efectivo y sigue siendo una promesa constitucional pendiente.
    </p><p class="article-text">
        El informe presentado por el Ministerio analiza esta situaci&oacute;n y pone de relieve una paradoja evidente: mientras en Espa&ntilde;a el debate parece novedoso, en gran parte de Europa la participaci&oacute;n de los trabajadores en la gobernanza empresarial es una pr&aacute;ctica consolidada desde hace d&eacute;cadas.
    </p><p class="article-text">
        La Uni&oacute;n Europea lleva a&ntilde;os promoviendo este modelo. Diversas directivas y resoluciones comunitarias reconocen sus ventajas y recomiendan a los Estados miembros facilitar su implantaci&oacute;n. En pa&iacute;ses como Alemania, Austria, Francia, Suecia o Pa&iacute;ses Bajos, los trabajadores participan en los &oacute;rganos de administraci&oacute;n o vigilancia de las sociedades.
    </p><p class="article-text">
        La participaci&oacute;n financiera tambi&eacute;n est&aacute; bastante extendida. En Francia o Suecia los trabajadores poseen participaciones relevantes en el capital de numerosas empresas. Incluso fuera de Europa existen modelos consolidados, como el sistema ESOP en Estados Unidos.
    </p><p class="article-text">
        Espa&ntilde;a no es completamente ajena a estas experiencias, aunque su desarrollo ha sido limitado. La participaci&oacute;n de los trabajadores se ha concentrado principalmente en el &aacute;mbito de la econom&iacute;a social: cooperativas, sociedades laborales y cajas de ahorro, y en determinados casos derivados de la normativa europea.
    </p><p class="article-text">
        Aun as&iacute;, existen experiencias relevantes tanto en empresas p&uacute;blicas como privadas. Tambi&eacute;n en sociedades europeas con presencia en Espa&ntilde;a donde los trabajadores participan en &oacute;rganos de administraci&oacute;n o vigilancia.
    </p><p class="article-text">
        El informe parte de un diagn&oacute;stico m&aacute;s amplio sobre los desaf&iacute;os que afrontan nuestras econom&iacute;as: desde la sucesi&oacute;n empresarial en las pymes hasta la crisis de competitividad e innovaci&oacute;n, pasando por la gobernanza de la inteligencia artificial, la creciente desigualdad o la fragilidad de nuestras democracias.
    </p><p class="article-text">
        En este contexto, reforzar la participaci&oacute;n de los trabajadores no es solo una cuesti&oacute;n laboral. Puede contribuir a mejorar la innovaci&oacute;n, la resiliencia empresarial, la calidad del empleo y la sostenibilidad social.
    </p><p class="article-text">
        Por ello, el informe propone avanzar hacia una democratizaci&oacute;n progresiva de la empresa mediante diversas medidas: una futura ley que fomente la participaci&oacute;n de los trabajadores, incentivos fiscales, instrumentos en contrataci&oacute;n p&uacute;blica, la creaci&oacute;n de fondos ciudadanos o indicadores que permitan evaluar el desarrollo de la democracia corporativa.
    </p><p class="article-text">
        Para debatir estas propuestas, el Ministerio de Trabajo convoc&oacute; el pasado 12 de marzo la mesa de di&aacute;logo social. Los sindicatos acudieron y destacaron la importancia de reforzar la democracia, y en particular en la empresa.
    </p><p class="article-text">
        Las organizaciones empresariales, en cambio, decidieron no asistir. En su lugar calificaron la propuesta en los medios de comunicaci&oacute;n como un ataque populista al mundo empresarial, un ejercicio de intervencionismo o incluso una amenaza al derecho de propiedad.
    </p><p class="article-text">
        Estas afirmaciones merecen algunas aclaraciones.
    </p><p class="article-text">
        En primer lugar, la participaci&oacute;n de los trabajadores en la empresa no es una idea radical ni marginal. Es una pr&aacute;ctica extendida en numerosas econom&iacute;as avanzadas y defendida desde posiciones pol&iacute;ticas muy diversas.
    </p><p class="article-text">
        En segundo lugar, numerosos estudios muestran que estos modelos no reducen la inversi&oacute;n. Al contrario, suelen mejorar la productividad, la innovaci&oacute;n, la calidad de la organizaci&oacute;n del trabajo y la estabilidad a largo plazo de las empresas.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, la propuesta objeto de debate no plantea &ldquo;regalar&rdquo; empresas a los trabajadores. Lo que plantea es que los convenios colectivos o los acuerdos de empresa puedan establecer mecanismos de participaci&oacute;n de las personas trabajadoras en las decisiones estrat&eacute;gicas y&nbsp;en el capital. Solo en ausencia de acuerdo se prev&eacute; una participaci&oacute;n m&iacute;nima, similar a la existente en otros pa&iacute;ses europeos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La participaci&oacute;n en la gobernanza empresarial puede adoptar diversas formas: desde mecanismos reforzados de consulta a trav&eacute;s del comit&eacute; de empresa hasta la presencia de representantes de los trabajadores en los consejos de administraci&oacute;n o supervisi&oacute;n. De hecho, el informe propone adaptar la legislaci&oacute;n espa&ntilde;ola para permitir sistemas de gobernanza dual, habituales en la mayor&iacute;a de las econom&iacute;as europeas.
    </p><p class="article-text">
        En &uacute;ltima instancia, el objetivo es sencillo: que las empresas espa&ntilde;olas dispongan de herramientas similares a las de otros pa&iacute;ses europeos para afrontar los desaf&iacute;os de una econom&iacute;a basada cada vez m&aacute;s en la innovaci&oacute;n y en los activos intangibles.
    </p><p class="article-text">
        Por eso sorprende que este debate no haya querido abordarse por la patronal en el espacio natural para hacerlo: el di&aacute;logo social.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gemma Fajardo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/patronal-rehuye-debate-democracia-empresa_129_13117043.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 02 Apr 2026 20:05:52 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Por qué la patronal rehúye el debate sobre democracia en la empresa?]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Otro enfoque sobre el registro de jornada y el dictamen del Consejo de Estado]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/enfoque-registro-jornada-dictamen-consejo_129_13115574.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/843b6ab2-6db8-4610-809a-22c3e6f4e5a8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Otro enfoque sobre el registro de jornada y el dictamen del Consejo de Estado"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Nos parece que el Real decreto cuestionado, por el contrario, avanza correctamente en la aplicación de la norma que establece el control horario como forma de garantizar el derecho fundamental a la salud y seguridad en el trabajo</p></div><p class="article-text">
        Nos llama la atenci&oacute;n que el debate sobre el registro de jornada y el dictamen del Consejo de Estado &ndash; al que se ha adjetivado de &ldquo;demoledor&rdquo; por sus numerosos comentaristas &ndash; no se hayan subrayado dos circunstancias a nuestro juicio definitorias del n&uacute;cleo del problema jur&iacute;dico y pol&iacute;tico que se est&aacute; dilucidando.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La primera, el incumplimiento masivo que se est&aacute; produciendo en las empresas mediante la realizaci&oacute;n de horas extraordinarias no remuneradas. No es una cantidad balad&iacute;. Seg&uacute;n las estimaciones m&aacute;s seguras, en 2025, se realizaron una media de 2,5 millones de horas extraordinarias no pagadas a la semana, afectando a cerca de 441.000 trabajadores que no recibieron remuneraci&oacute;n ni descanso por su trabajo. Este fen&oacute;meno supone un ahorro ilegal para las empresas de 3.243 millones de euros anuales, con una media de 5,6 horas no pagadas por trabajador semanalmente, adem&aacute;s de una sensible afectaci&oacute;n de la salud de las personas trabajadoras.
    </p><p class="article-text">
        La segunda, la relaci&oacute;n directa que existe entre el tiempo de trabajo, los descansos y la salud laboral. Es una relaci&oacute;n evidente que ha sido puesto de manifiesto por el Tribunal de Justicia de la Uni&oacute;n Europea, que exige implantar sistemas objetivos, fiables y accesibles para registrar la jornada diaria de cada persona trabajadora, garantizando el cumplimiento de los tiempos de descanso y l&iacute;mites horarios, una obligaci&oacute;n que busca proteger la seguridad y salud de las personas empleadas y se aplica en todos los sectores, incluyendo en una reciente sentencia a las personas trabajadoras al servicio del hogar familiar. Esta doctrina es la que justamente provoc&oacute; la reforma del Estatuto de los trabajadores (ET) en el 2019 para acomodar la legislaci&oacute;n espa&ntilde;ola a esta exigencia del derecho europeo. Este enfoque permite a nuestro juicio abordar de forma productiva el problema planteado por el dictamen del Consejo de Estado sobre la competencia del gobierno en la regulaci&oacute;n de este sistema de control del tiempo de trabajo.
    </p><p class="article-text">
        La STJUE C-55/18 exige un &ldquo;sistema objetivo, fiable y accesible&rdquo; de registro de la jornada diaria que permita verificar el cumplimiento de los l&iacute;mites de la Directiva 2003/88. No se limita a recomendar un control cualquiera. El dictamen admite la referencia a esa sentencia, pero relega la discusi&oacute;n al plano de la &ldquo;oportunidad t&eacute;cnica&rdquo; y se detiene sobre todo en los costes empresariales y en las objeciones de las patronales sin realizar referencia alguna a los resultados que est&aacute; arrojando hoy un sistema de llevanza del registro de jornada en papel. Eso invierte el orden de fuentes: la prioridad no es la comodidad de la empresa, sino la garant&iacute;a de un derecho social fundamental de origen europeo. Este deber empresarial no resulta cumplido satisfactoriamente con la implantaci&oacute;n de un sistema cualquiera de llevanza del registro de jornada. Por el contrario, la normativa exige que se tenga en cuenta la evoluci&oacute;n de la t&eacute;cnica (digital en los tiempos actuales) como principio b&aacute;sico de la prevenci&oacute;n de riesgos laborales en la adopci&oacute;n de esta medida preventiva (art. 15.1.e LPRL). La concepci&oacute;n que denota el dictamen sobre la gesti&oacute;n algor&iacute;tmica y digital, que actualmente integra los esquemas organizativos de la gran mayor&iacute;a de las empresas, parece hacer honor a la naturaleza secular de la instituci&oacute;n y se ancla en las empresas con torno, taquilla y paquete de folios en plena &eacute;poca de la IA y la transformaci&oacute;n digital, evitando que el avance tecnol&oacute;gico se ponga al servicio de los derechos de los trabajadores.
    </p><p class="article-text">
        En el debate p&uacute;blico entre los creadores de opini&oacute;n m&aacute;s solicitados parecer&iacute;a que la potestad reglamentaria en materia laboral es inexistente en materia de tiempo de trabajo. Y, sin embargo, tanto respecto del tiempo parcial (art. 12 ET), como de las jornadas especiales (art. 34.7 ET) y horas extraordinarias (art. 35.2 ET) est&aacute; expl&iacute;citamente reconocida. Pero es que adem&aacute;s y con car&aacute;cter general, el art. 6 de la Ley de Prevenci&oacute;n de riesgos laborales (LPRL),&nbsp;prescribe la competencia de las normas reglamentarias del gobierno para establecer los &ldquo;requisitos m&iacute;nimos que deben reunir las condiciones de trabajo para la protecci&oacute;n de la seguridad y la salud de los trabajadores&rdquo;, de donde cabe por consiguiente deducir una competencia plena del reglamento para la regulaci&oacute;n de los est&aacute;ndares m&iacute;nimos de protecci&oacute;n de la salud y seguridad de las personas trabajadoras, garantizando el cumplimiento de los l&iacute;mites horarios y los tiempos de trabajo y de descanso. El dictamen apenas explora esta clave y trata el registro como un mero instrumento de control horario y de relaciones colectivas. Pero si el tiempo de trabajo es un factor de riesgo reconocido, la opci&oacute;n reglamentaria de reforzar el registro es una manifestaci&oacute;n t&iacute;pica de la potestad del art. 6 LPRL, no un &ldquo;exceso ultra vires&rdquo;. La STC 35/1992 y la doctrina reiterada del Tribunal Constitucional entienden que la reserva estatal abarca tambi&eacute;n el desarrollo reglamentario necesario para garantizar la efectividad de los derechos laborales b&aacute;sicos, entre ellos los relativos al tiempo de trabajo y descansos. El Consejo de Estado no puede invocar esa doctrina y, al mismo tiempo, negar en la pr&aacute;ctica al Gobierno la posibilidad de fijar est&aacute;ndares t&eacute;cnicos m&iacute;nimos del registro horario sin vulnerar la ley.
    </p><p class="article-text">
        No cabe leer el art. 37.9 ET como una cl&aacute;usula excluyente de la intervenci&oacute;n reglamentaria, que atribuya un estatus de inmunidad a la negociaci&oacute;n colectiva, los acuerdos de empresa o, en su defecto a la decisi&oacute;n unilateral del empresario en la regulaci&oacute;n del registro diario de jornada, sino que, por el contrario, debe leerse la menci&oacute;n a la &ldquo;organizaci&oacute;n y documentaci&oacute;n&rdquo; del mismo como un momento posterior de desarrollo y aplicaci&oacute;n de la norma que lo dise&ntilde;a. Adem&aacute;s, atribuir a la negociaci&oacute;n colectiva y, en su defecto, a la decisi&oacute;n unilateral del empresario la arquitectura del registro en un contexto de alta precariedad y debilidad representativa en las pymes supone naturalizar la asimetr&iacute;a de poder. Un reglamento que fija est&aacute;ndares m&iacute;nimos homog&eacute;neos reduce el margen de discrecionalidad empresarial y protege a quienes carecen de representaci&oacute;n, que son precisamente los m&aacute;s expuestos a jornadas abusivas y horas extra invisibles. Los estudios citados en la propia memoria de impacto muestran que el control horario mejora m&aacute;s la salud y la conciliaci&oacute;n de las mujeres. Sin embargo, el dictamen silencia este &aacute;ngulo.
    </p><p class="article-text">
        Por lo dem&aacute;s, la lectura que proponemos es coherente con la dicci&oacute;n del precepto, que sit&uacute;a como un elemento determinante para la puesta en pr&aacute;ctica del registro la decisi&oacute;n unilateral del empleador, que es la que se aplica si no llega a un acuerdo en la empresa con la RLT. No cabe por tanto interpretar que la voluntad del titular de la empresa encarne en &uacute;ltima instancia un poder regulador excluyente de la intervenci&oacute;n p&uacute;blica que fija los est&aacute;ndares m&iacute;nimos de protecci&oacute;n en materia de control del tiempo de trabajo. Un enfoque progresista debe remarcar adem&aacute;s que la jornada difusa y prolongada agrava la doble jornada femenina y penaliza especialmente a quienes tienen responsabilidades de cuidados y peor posici&oacute;n negociadora. Negar instrumentos de control robustos significa, de facto, reproducir desigualdad de g&eacute;nero y de clase.
    </p><p class="article-text">
        Se requiere, por tanto, un cambio de enfoque en el an&aacute;lisis de la regulaci&oacute;n por el Gobierno del instrumento que garantiza el control horario en los lugares de trabajo. Y este es el que suministra la conexi&oacute;n ineludible con la salud laboral, propiciando el entorno de trabajo saludable que impone como principio universal la OIT a partir de la reforma de su Declaraci&oacute;n de Principios y Derechos Fundamentales en el trabajo en el 2022
    </p><p class="article-text">
        Este cambio de perspectiva habr&iacute;a tambi&eacute;n aminorado las prevenciones del Dictamen sobre el respeto a la privacidad e intimidad de las personas trabajadoras en el control de la salud en el trabajo. El dictamen, al reforzar la lectura de la AEPD, se preocupa m&aacute;s por la eventual afectaci&oacute;n a la privacidad que por la opacidad estructural que protege el fraude en tiempo y cotizaciones. Se trata de una inversi&oacute;n de prioridades incompatible con el mandato del art. 9.2 CE de remover obst&aacute;culos reales a la igualdad y con el art. 28 CE sobre libertad sindical y control de las condiciones de trabajo. La STC 142/1993 de 22 de abril, la cr&iacute;tica a la denominada &ldquo;intimidad econ&oacute;mica&rdquo; en materia de salarios y otras condiciones de trabajo y la defensa de la capacidad de control de datos esenciales para lograr el cumplimiento de la norma, son elementos de reflexi&oacute;n muy valiosos para analizar que determinadas condiciones de trabajo como el tiempo de trabajo y los descansos no pueden ser considerados incluidos dentro de una esfera de intimidad personal que requiere, por el contrario, su conocimiento para garantizar no solo la aplicaci&oacute;n efectiva de la norma imperativa, sino tambi&eacute;n las facultades de vigilancia y control del cumplimiento de la misma que nuestra legislaci&oacute;n encomienda a los &oacute;rganos de representaci&oacute;n de las personas trabajadoras en la empresa como una funci&oacute;n esencial de los derechos de representaci&oacute;n colectiva y de acci&oacute;n sindical.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ya habr&aacute; tiempo para examinar con m&aacute;s calma la &ldquo;gran consistencia jur&iacute;dica&rdquo; que se expresan en las 106 p&aacute;ginas del Dictamen del Consejo de Estado, su apasionamiento y su ret&oacute;rica, pero nos parece que el Real decreto cuestionado, por el contrario, avanza correctamente en la aplicaci&oacute;n de la norma que establece el control horario como forma de garantizar el derecho fundamental a la salud y seguridad en el trabajo, en definitiva del derecho a la vida y la integridad f&iacute;sica de las personas trabajadoras en el desempe&ntilde;o concreto de su actividad.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Joaquín Aparicio Tovar, Antonio Baylos Grau, María José Romero Rodenas y Francisco Trillo Párraga]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/enfoque-registro-jornada-dictamen-consejo_129_13115574.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 02 Apr 2026 04:01:18 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Otro enfoque sobre el registro de jornada y el dictamen del Consejo de Estado]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Traerá Trump la paz o más bombas? Especuladores en la sombra parecen acertar siempre]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/traera-trump-paz-bombas-especuladores-sombra-parecen-acertar_129_13115700.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9069000c-c264-408a-8cd6-60adea7c64a5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Traerá Trump la paz o más bombas? Especuladores en la sombra parecen acertar siempre"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Hay un cambio cultural más amplio, que se está consolidando en la Casa Blanca y difundiendo en plataformas de apuestas. Es el de monetizar todo lo que sea posible, desde la presidencia hasta su presencia en línea, y convertir al público en marcas. Hay una promesa de que cualquiera puede lograr el mismo éxito que los estafadores</p></div><p class="article-text">
        Cosas extra&ntilde;as est&aacute;n ocurriendo en los mercados. El lunes pasado, 15 minutos antes de que Donald Trump publicara un anuncio de que se hab&iacute;an llevado a cabo &ldquo;conversaciones productivas&rdquo; con Ir&aacute;n, los operadores petroleros apostaron 500 millones de d&oacute;lares sobre el precio futuro del petr&oacute;leo. La declaraci&oacute;n de Trump provoc&oacute; una ca&iacute;da en los precios del petr&oacute;leo crudo, y parece que algunas personas sab&iacute;an que el anuncio se avecinaba, por lo que se hizo una apuesta rentable. No tengas envidia; simplemente algunas personas nacen con suerte.
    </p><p class="article-text">
        No sabemos si las transacciones se realizaron con un conocimiento previo de los acontecimientos pol&iacute;ticos, pero es una coincidencia tremenda. Todo parece &ldquo;anormal&rdquo;, dijo un analista petrolero a la BBC.
    </p><p class="article-text">
        Las operaciones sospechosamente sincronizadas, si se realizaron realmente con conocimiento privilegiado, ser&iacute;an solo una parte de una bonanza de apuestas m&aacute;s amplia que reduce los acontecimientos pol&iacute;ticos a una de las tantas oportunidades inesperadas para obtener ganancias. Tomemos Polymarket, un mercado de predicci&oacute;n en l&iacute;nea que despeg&oacute; a principios de la d&eacute;cada de 2020 y le permite apostar por cualquier cosa, desde el resultado del Super Bowl, hasta si Trump va a invadir otro pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Previamente al ataque estadounidense contra Ir&aacute;n, varias cuentas nuevas en esa plataforma predijeron el momento de los bombardeos estadounidenses/israel&iacute;es, solo 24 horas antes de que ocurrieran. El mismo patr&oacute;n se identific&oacute; despu&eacute;s del golpe de Estado estadounidense en Venezuela en enero. Una sola cuenta, creada solo unos d&iacute;as antes de que ocurriera la acci&oacute;n militar, gan&oacute; m&aacute;s de U$400,000. Como resultado de estas transacciones, la gente se pregunta naturalmente si es posible que el presidente de los Estados Unidos o sus asociados se benefician ilegalmente del poder pol&iacute;tico, al tiempo que descubren que es casi imposible responder a esa pregunta. La Casa Blanca niega que la familia Trump haya participado en conflictos de intereses.
    </p><p class="article-text">
        Los mercados de apuestas est&aacute;n aumentando en popularidad precisamente porque su actividad tiene pocas barreras de entrada y es dif&iacute;cil de rastrear. Las apuestas se hacen con criptomonedas como bitcoin, y, por lo tanto, dejan menos huellas y no tienen las restricciones bancarias tradicionales. Y las plataformas est&aacute;n descentralizadas, abiertas a usuarios globales y son muy dif&iacute;ciles de regular y ser cerradas Internacionalmente desde una sola jurisdicci&oacute;n. Los mercados financieros siempre han creado y negociado instrumentos especulativos basados en la anticipaci&oacute;n de los movimientos de precios de un activo, pero los mercados de apuestas convierten el futuro en un activo sobre el que se puede apostar en funci&oacute;n de un n&uacute;mero casi ilimitado de escenarios, hasta e incluyendo c&oacute;mo se interceptar&aacute;n los misiles.
    </p><p class="article-text">
        No ser&iacute;a exagerado especular sobre si algunas de esas apuestas sospechosas provienen directamente de una administraci&oacute;n Trump descaradamente autoenriquecida. Desde que Trump asumi&oacute; el cargo, su familia ha lanzado varias empresas de criptomonedas. Una investigaci&oacute;n de <em>The New York Times</em> a principios de este a&ntilde;o encontr&oacute; que Trump gan&oacute; al menos U$1.500 millones en el primer a&ntilde;o de su segundo mandato.
    </p><p class="article-text">
        Esto no sugiere que Trump est&eacute; alertando activamente a cierta gente, pero tampoco parece inconsistente con la &eacute;tica que ha exhibido hasta ahora. Hay otras posibilidades; que se trata de un conflicto desordenado rodeado de una gran y difusa banda de lacayos privados y profesionales. No es inconcebible que la gente simplemente recoja la informaci&oacute;n, y luego act&uacute;e y la transmita.
    </p><p class="article-text">
        Pero hay un cambio cultural m&aacute;s amplio, que se est&aacute; consolidando en la Casa Blanca y difundiendo en plataformas de apuestas. Es el de monetizar todo lo que sea posible, desde la presidencia hasta su presencia en l&iacute;nea, y convertir al p&uacute;blico en marcas. Hay una promesa de que cualquiera puede lograr el mismo &eacute;xito que los estafadores. Es toda una industria. Los influencers en la manosfera venden plataformas de inversi&oacute;n dudosas, con la sugerencia impl&iacute;cita de que esta es la ruta para acceder a los lujosos estilos de vida que publican en las redes sociales. El anzuelo es que los exitosos de la sociedad tienen una f&oacute;rmula, una f&oacute;rmula secreta, una ventaja privilegiada, y que t&uacute; tambi&eacute;n la necesitas.
    </p><p class="article-text">
        Detr&aacute;s del apetito por estos esquemas hay una realidad a largo plazo: la reducci&oacute;n de las posibilidades de vivir una vida decente con un horario nueve a cinco que permite obtener una hipoteca, algunos ahorros, estabilidad laboral y una jubilaci&oacute;n digna. Y con ello ha llegado la denigraci&oacute;n cultural de trabajar para otro, la glorificaci&oacute;n de ser tu propio jefe, de no volverte un mueble m&aacute;s con un trabajo de oficina. Optimice su dinero, tenga un peque&ntilde;o ajetreo lateral especulando sobre los mercados de apuestas, obtenga un flujo de ingresos pasivos, &iexcl;incluso el presidente de los Estados Unidos tiene uno!
    </p><p class="article-text">
        Luego est&aacute; el tipo de irrealidad que Trump ha inyectado en el mundo. Su tratamiento de todo como entretenimiento y espect&aacute;culo ha convertido la pol&iacute;tica en otra rama del deporte. Es a la vez un payaso malhumorado y un maestro de ceremonias todopoderoso de un circo global donde cada d&iacute;a es una sorpresa: &iquest;su decisi&oacute;n ser&aacute; pac&iacute;fica o morir&aacute; gente? Haz tus apuestas.
    </p><p class="article-text">
        Pero la pol&iacute;tica estadounidense siempre ha sido desconcertantemente laxa al regular los intereses financieros de quienes est&aacute;n en el poder. Los miembros del Congreso pueden comprar y vender acciones individuales, al tiempo que est&aacute;n al tanto de todo tipo de discusiones y regulaciones con respecto a las industrias que cotizan en bolsa. Nancy Pelosi ha amasado una fortuna durante su mandato y un &ldquo;rastreador Pelosi&rdquo; permite a otros seguir sus operaciones e imitarlas para replicar sus logros extraordinarios. El derecho a ganar dinero se extiende m&aacute;s all&aacute; de la oficina. Hillary y Bill Clinton convirtieron d&eacute;cadas de servicio p&uacute;blico en una m&aacute;quina de hacer dinero, ganando cientos de millones de d&oacute;lares con discursos y consultor&iacute;as, acumulando m&aacute;s dinero del que necesitan.
    </p><p class="article-text">
        La pregunta que se cierne sobre gran parte del segundo mandato de Trump es si representa una aceleraci&oacute;n de la din&aacute;mica que lo precedi&oacute;, o si es un nuevo tipo de pol&iacute;tico. La respuesta puede ser ambas, dependiendo del escenario. Al impulsar abiertamente su fortuna y la de su familia, ha violado normas que ve&iacute;an aceptable cierto enriquecimiento de los cargos pol&iacute;ticos pero no la descarada transformaci&oacute;n de la Casa Blanca en una empresa privada. En la forma en que ha utilizado la oficina para vender la marca Trump ha roto con el decoro pol&iacute;tico, y ha igualado y acelerado una cultura m&aacute;s amplia de codicia sin escr&uacute;pulos.
    </p><p class="article-text">
        Puede que nunca sepamos si estas transacciones sospechosas del mercado est&aacute;n directamente vinculadas a Trump, pero s&iacute; sabemos que encajan con el entorno actual: una cultura pol&iacute;tica desregulada, rapaz y especulativa que se est&aacute; convirtiendo en un gran esquema global para enriquecerse.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Nesrine Malik]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/traera-trump-paz-bombas-especuladores-sombra-parecen-acertar_129_13115700.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 01 Apr 2026 20:16:28 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Traerá Trump la paz o más bombas? Especuladores en la sombra parecen acertar siempre]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Donald Trump,Irán,Apuestas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Irán tras las bombas: por qué la guerra no traerá un cambio democrático]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/iran-bombas-guerra-no-traera-cambio-democratico_129_13112557.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ec350c20-ed28-407d-80a4-7e8df8786d4c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Irán tras las bombas: por qué la guerra no traerá un cambio democrático"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">
La presión militar externa no cambia el régimen: lo consolida y desvía la atención de los verdaderos actores del cambio, el pueblo iraní y una alternativa democrática organizada</p></div><p class="article-text">
        La guerra actual ha sacudido al r&eacute;gimen iran&iacute;, pero no ha acercado al pa&iacute;s a un cambio democr&aacute;tico. Al contrario, refuerza un patr&oacute;n bien conocido en los sistemas autoritarios: la presi&oacute;n militar externa rara vez produce transformaciones internas. En su lugar, permite al poder consolidar el control, reprimir la disidencia y ocultar las crisis m&aacute;s profundas. El debate en Espa&ntilde;a y en Europa se ha detenido a menudo en el rechazo a la guerra, sin afrontar la cuesti&oacute;n m&aacute;s dif&iacute;cil: cu&aacute;l deber&iacute;a ser el resultado pol&iacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        Desde la intensificaci&oacute;n de los ataques a finales de febrero, Ir&aacute;n ha entrado en una fase marcada por el conflicto externo y una represi&oacute;n interna reforzada. El liderazgo ha utilizado la guerra para reinterpretar el descontento interno como una cuesti&oacute;n de seguridad nacional, justificando una represi&oacute;n m&aacute;s dura en un contexto de creciente presi&oacute;n interna. El levantamiento de enero de 2026 lo ilustra claramente: en lugar de abrir un espacio para el cambio, la guerra ha contribuido a cerrarlo.
    </p><p class="article-text">
        En este contexto de represi&oacute;n intensificada, el r&eacute;gimen ejecut&oacute; los d&iacute;as 30 y 31 de marzo de 2026 a cuatro presos pol&iacute;ticos de la Organizaci&oacute;n de los Muyahidines del Pueblo de Ir&aacute;n (OMPI): Mohammad Taghavi (59) y Akbar Daneshvarkar (59), seguidos por Babak Alipour (34) y Pouya Ghobadi (33). Estas ejecuciones evidencian una campa&ntilde;a sistem&aacute;tica para eliminar a la oposici&oacute;n y sembrar el miedo.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Una guerra sin estrategia pol&iacute;tica</strong></h2><p class="article-text">
        La idea de que los bombardeos pueden provocar un levantamiento popular parte de una comprensi&oacute;n equivocada de la naturaleza del Estado iran&iacute;. La guerra y los bombardeos a&eacute;reos no crean las condiciones para la movilizaci&oacute;n democr&aacute;tica. Al contrario, proporcionan a los reg&iacute;menes en crisis un escudo que les permite cerrar filas, reprimir la disidencia con mayor eficacia y ocultar los fallos estructurales.
    </p><p class="article-text">
        A menudo falta un v&iacute;nculo claro entre la presi&oacute;n y el resultado pol&iacute;tico. La acci&oacute;n militar, las sanciones o la diplomacia se tratan con demasiada frecuencia como fines en s&iacute; mismos, sin integrar el factor decisivo: el papel del pueblo iran&iacute; y de la oposici&oacute;n organizada.
    </p><p class="article-text">
        Este ha sido un argumento central de la resistencia iran&iacute; durante a&ntilde;os. La pol&iacute;tica de apaciguamiento y de compromiso con los mul&aacute;s &mdash;impulsada por el comercio, el petr&oacute;leo, el temor a la escalada nuclear, los proxies regionales, el terrorismo y la toma de rehenes&mdash; no constitu&iacute;a una alternativa a la guerra. Fueron pol&iacute;ticas fallidas y contraproducentes que reforzaron al r&eacute;gimen y acabaron desembocando en la guerra. La advertencia de Churchill sigue siendo pertinente: &laquo;Se os dio a elegir entre la guerra y el deshonor. Elegisteis el deshonor, y tendr&eacute;is la guerra&raquo;.
    </p><p class="article-text">
        La idea de un &ldquo;colapso desde el aire&rdquo; espont&aacute;neo es, por tanto, ilusoria. El r&eacute;gimen no es una estructura hueca que vaya a derrumbarse bajo presi&oacute;n externa. Es un sistema de seguridad capaz de absorber golpes y utilizar las amenazas externas para afianzar la cohesi&oacute;n interna. No se derrumba desde arriba; es cuestionado y, en &uacute;ltima instancia, derrocado desde dentro.
    </p><p class="article-text">
        Esta perspectiva ha sido defendida durante mucho tiempo por el Consejo Nacional de la Resistencia de Ir&aacute;n, liderado por Maryam Rajavi, que aboga por una rep&uacute;blica democr&aacute;tica basada en la soberan&iacute;a popular y elecciones libres. Ha rechazado de forma constante tanto el apaciguamiento como las soluciones militares externas, defendiendo una &ldquo;tercera v&iacute;a&rdquo;: el cambio impulsado por el pueblo iran&iacute; y la resistencia organizada.
    </p><h2 class="article-text"><strong>El papel de la resistencia organizada</strong></h2><p class="article-text">
        El cambio democr&aacute;tico en Ir&aacute;n no es espont&aacute;neo ni el resultado de una intervenci&oacute;n extranjera. Requiere una fuerza estructurada dentro del pa&iacute;s capaz de mantener la presi&oacute;n sobre el r&eacute;gimen.
    </p><p class="article-text">
        Desde hace m&aacute;s de una d&eacute;cada existe en Ir&aacute;n una red clandestina de resistencia que opera en todo el pa&iacute;s, conocida como las Unidades de Resistencia. Estas estructuras, vinculadas a la OMPI, han desempe&ntilde;ado un papel activo en la movilizaci&oacute;n y el sostenimiento de las protestas, incluido el levantamiento de enero, pese a una represi&oacute;n intensa. Seg&uacute;n informes, tras esos acontecimientos, m&aacute;s de 2.000 miembros de estas unidades han desaparecido, es decir, han sido detenidos en secreto o asesinados. La reciente formaci&oacute;n de un ej&eacute;rcito clandestino de liberaci&oacute;n, tras el levantamiento de enero, refleja un intento de organizar la resistencia de forma m&aacute;s coordinada.
    </p><h2 class="article-text"><strong>M&aacute;s all&aacute; del &ldquo;no a la guerra&rdquo;</strong></h2><p class="article-text">
        El conflicto actual tambi&eacute;n ha puesto de manifiesto los l&iacute;mites de los esl&oacute;ganes predominantes en Europa. Los llamamientos a un alto el fuego o al &ldquo;no a la guerra&rdquo; son necesarios, pero no suficientes. Oponerse a la guerra sin abordar la estructura pol&iacute;tica de fondo corre el riesgo de congelar la crisis en lugar de resolverla.
    </p><p class="article-text">
        Para los actores europeos, incluida Espa&ntilde;a, la conclusi&oacute;n es clara: decir no a la guerra es insuficiente si se deja intacto el sistema existente. Una pol&iacute;tica seria debe reconocer el derecho del pueblo iran&iacute; a lograr un cambio democr&aacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Las ilusiones del cambio desde el exterior</strong>
    </p><p class="article-text">
        La guerra tambi&eacute;n ha puesto de relieve la debilidad de las narrativas basadas en la intervenci&oacute;n externa. Reza Pahlavi, hijo del depuesto sha, y sectores de su base de apoyo de extrema derecha han descrito el conflicto como una &ldquo;guerra humanitaria&rdquo;, sugiriendo que los ataques militares podr&iacute;an allanar el camino para un cambio pol&iacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        Esta visi&oacute;n es profundamente err&oacute;nea. La guerra no favorece los levantamientos populares; tiende a sofocarlos. Proporciona al r&eacute;gimen la justificaci&oacute;n necesaria para intensificar la represi&oacute;n y silenciar la disidencia. La hip&oacute;tesis de un colapso espont&aacute;neo desde el aire refleja un desconocimiento de la estructura y la resiliencia del r&eacute;gimen.
    </p><p class="article-text">
        Esta distorsi&oacute;n tambi&eacute;n ha sido alimentada por ciertos medios. La cadena Iran International, cuya financiaci&oacute;n ha sido vinculada por diversos informes a Arabia Saud&iacute;, y en ocasiones amplificada por BBC Persian, ha contribuido seg&uacute;n cr&iacute;ticos, a una percepci&oacute;n distorsionada del panorama opositor.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Una rep&uacute;blica democr&aacute;tica desde dentro</strong></h2><p class="article-text">
        La cuesti&oacute;n central no es si el r&eacute;gimen est&aacute; bajo presi&oacute;n, sino qu&eacute; fuerza puede transformar esa presi&oacute;n en un resultado democr&aacute;tico. Sin el papel activo del pueblo iran&iacute; y de una resistencia organizada, ninguna presi&oacute;n externa producir&aacute; un cambio democr&aacute;tico. La verdadera cuesti&oacute;n para Europa es si est&aacute; dispuesta a reconocer de d&oacute;nde puede surgir ese cambio en Ir&aacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Firouz Mahvi]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/iran-bombas-guerra-no-traera-cambio-democratico_129_13112557.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 31 Mar 2026 20:04:16 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Irán tras las bombas: por qué la guerra no traerá un cambio democrático]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Irán,Democracia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ahora toca morirme]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/ahora-toca-morirme_129_13112508.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6bc2d665-6cff-4134-bd23-76d946d88f78_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ahora toca morirme"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Como el devenir es imprevisible, no sé cuando o si en algún momento tendré que acogerme a la ley de eutanasia. Si los tribunales de expertos previstos en la norma tienen que evaluarme, les pediré que entiendan que pido una muerte digna solo en el momento en el que estoy persuadido que una vida digna es inviable</p></div><p class="article-text">
        Tengo 73 a&ntilde;os muy bien llevados. Y como la pr&aacute;ctica totalidad de la gente de mi edad, no tengo abuela ... ni abuelo, ni padre, ni madre. Todos han muerto. Unos cuando les tocaba; otros nos dejaron bastante antes. Por lo vivido, cada d&iacute;a soy m&aacute;s consciente de que a m&iacute; me va tocando. Es un asunto que no tiene remedio y, adem&aacute;s, he perdido todo inter&eacute;s en busc&aacute;rselo.
    </p><p class="article-text">
        Cuando era muy joven o&iacute; un dicho que me qued&oacute; grabado. &ldquo;Mira que es mala la muerte que siempre la dejamos para lo &uacute;ltimo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Pasaron a&ntilde;os en la inconsciencia porque no me tocaba. Hasta que una cu&ntilde;ada con la que ten&iacute;a a una relaci&oacute;n estrecha, enferm&oacute; de un c&aacute;ncer fulminante. Me rebel&eacute; ante su muerte inminente. Mi m&eacute;dica, al comprobar que mi baj&oacute;n se acercaba a la depresi&oacute;n, sentenci&oacute; enfadada: &ldquo;Antonio, es que somos mortales&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Con el tiempo y la despedida a varios seres queridos y cercanos, la muerte ha dejado de ser tab&uacute;. La desaparici&oacute;n de mi madre a los 96 a&ntilde;os me ha ense&ntilde;ado muchas cosas. Mujer cat&oacute;lica a la vieja usanza con una capacidad para adaptarse a las m&uacute;ltiples vicisitudes que le toc&oacute; en suerte, supo y pudo disfrutar de una vida plena. Hasta que a los 90 a&ntilde;os los achaques comenzaron a complicarle el d&iacute;a a d&iacute;a. Sus tres o cuatro &uacute;ltimos a&ntilde;os fueron los de una mujer completamente dependiente; eso s&iacute; muy bien cuidada por la atenci&oacute;n de sus m&uacute;ltiples hijos, el concurso bondadoso y constante de varias cuidadoras latinoamericanas, unas con papeles y otras sin ellos, y un esfuerzo econ&oacute;mico que no todos se pueden permitir.
    </p><p class="article-text">
        Pese a su deterioro f&iacute;sico, mi madre mantuvo hasta el mismo d&iacute;a de su muerte la clarividencia de la mujer especial que siempre fue. Pese a su postraci&oacute;n terminal nunca expres&oacute; deseo de tirar la toalla y sol&iacute;a decir que, ante el final inevitable, &ldquo;pensaba pon&eacute;rselo muy dif&iacute;cil al Se&ntilde;or&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Como digo, tengo 73 a&ntilde;os muy bien llevados... pero s&eacute; que me va tocando. Soy esposo, padre, abuelo, amigo, de izquierdas, viajero, jugador de p&aacute;del, cocinero; todo ello en activo. Soy periodista jubilado pero no he tirado ni la pluma ni el ordenador a la basura. He tenido una vida plena y, adem&aacute;s, pertenezco a una generaci&oacute;n con suerte. No hemos sufrido guerras en carne propia y podemos presumir de haber protagonizado la modernizaci&oacute;n de un viejo pa&iacute;s con una historia torturada.
    </p><p class="article-text">
        Me queda vida. Quiz&aacute; 20 a&ntilde;os o m&aacute;s. Pero ya me va tocando. Como comentamos en las conversaciones de viejos &ldquo;estamos en tiempo de descuento&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Cuando miro hacia adelante y planifico lo que me espera, s&eacute; que, como ya ha ocurrido con anterioridad, poco a poco tendr&eacute; que ir renunciando a algunas cosas incompatibles con el deterioro inevitable. Pero, en la medida que las lesiones me lo permitan, voy a exprimir mi buena vida hasta el &uacute;ltimo momento.
    </p><p class="article-text">
        S&eacute;, no obstante, que me va tocando y debo planificar el &uacute;ltimo momento. Desde luego tengo hecho hace a&ntilde;os mi testamento vital. Y en coherencia, mi mujer y mis hijos saben que no quiero prolongar ni medio minuto mi vida por medio de artificios m&eacute;dicos.
    </p><p class="article-text">
        Pero voy un punto m&aacute;s all&aacute;. Disfrut&eacute; de mi madre cuando estaba en plena vitalidad y la cuid&eacute; hasta el &uacute;ltimo aliento en su postraci&oacute;n, respetando su voluntad. Pero en ning&uacute;n caso quiero para m&iacute; sus a&ntilde;os postreros.
    </p><p class="article-text">
        Voy a vivir mientras pueda mantenerme de forma independiente. Si tengo que caer a plomo sobre la vida cotidiana de mi mujer y de mis hijos, para malvivir y sufrir durante unos d&iacute;as, meses o a&ntilde;os m&aacute;s, desisto.
    </p><p class="article-text">
        Mi madre est&aacute; ahora en ninguna parte y seguro que no es tan feliz como lo fue cuando disfrutaba rodeada de todos los que la quer&iacute;an y admiraban. Pero estoy persuadido que, en la nada, est&aacute; m&aacute;s tranquila que en esos &ldquo;minutos o d&iacute;as de pr&oacute;rroga&rdquo; que permaneci&oacute; completamente imposibilitada. Ella los quiso vivir, y su voluntad fue respetada. Yo desde luego no los quiero vivir.
    </p><p class="article-text">
        Como el devenir es imprevisible, no s&eacute; cuando o si en alg&uacute;n momento tendr&eacute; que acogerme a la ley de eutanasia. Si los tribunales de expertos previstos en la norma tienen que evaluarme, les pedir&eacute; que entiendan que pido una muerte digna solo en el momento en el que estoy persuadido que una vida digna es inviable.
    </p><p class="article-text">
        No pienso consentir que, como a algunos, la aplicaci&oacute;n garantista de la ley de eutanasia, me aboque a una dependencia larga y a una muerte indigna en medio de sufrimientos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio Ruiz del Árbol]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/ahora-toca-morirme_129_13112508.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 31 Mar 2026 20:04:16 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Ahora toca morirme]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La desregulación no tiene que ver con el mercado, sino con el poder]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/desregulacion-no-ver-mercado_129_13106656.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/205656e7-a406-44c6-8bd1-dde2a17b7765_16-9-discover-aspect-ratio_default_1139753.jpg" width="814" height="458" alt="La desregulación no tiene que ver con el mercado, sino con el poder"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Detrás de la retórica de la “simplificación normativa” en Bruselas o del desmantelamiento de leyes ambientales en Washington impulsadas por Trump, se esconde otra realidad: no se trata de liberar al mercado, sino de concentrar poder</p></div><p class="article-text">
        La desregulaci&oacute;n se presenta como t&eacute;cnica, neutra y l&oacute;gica: menos presi&oacute;n normativa, m&aacute;s competitividad. En Europa y Estados Unidos vemos c&oacute;mo ese relato se traduce en decisiones concretas que est&aacute;n reconfigurando la econom&iacute;a global. Pero detr&aacute;s de la ret&oacute;rica de la &ldquo;simplificaci&oacute;n normativa&rdquo; en Bruselas o del desmantelamiento de leyes ambientales en Washington impulsadas por Trump, se esconde otra realidad: no se trata de liberar al mercado, sino de concentrar poder.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los proyectos de ley denominados &ldquo;&oacute;mnibus&rdquo; prometen eficiencia administrativa, pero, en realidad, reducen obligaciones de informaci&oacute;n, aplazan controles y debilitan la protecci&oacute;n social y ambiental. El planteamiento es el mismo en todas partes: las normas ralentizan las empresas y una comunidad empresarial ralentizada nos empobrece. Pero ese razonamiento parte de una premisa que no es cierta, la de que todo el mundo quiere lo mismo del mercado.
    </p><h2 class="article-text">Dos agentes, un mercado</h2><p class="article-text">
        Hace m&aacute;s de un siglo el economista estadounidense Thorstein Veblen expuso una distinci&oacute;n que rara vez se ha tomado en serio desde entonces. En <em>la teor&iacute;a de la empresa comercial</em> (1904) escribi&oacute; que el capitalismo tiene dos l&oacute;gicas fundamentalmente diferentes. Por un lado, est&aacute; la &laquo;industria&raquo;, que organiza a las personas, los conocimientos y los recursos para fabricar algo &uacute;til. Por otro lado, el &laquo;negocio&raquo; acumula capital sin importar lo que cueste.
    </p><p class="article-text">
        Ambos operan en el mercado, pero los fines nos son los mismos. La persona al frente de la empresa utiliza el mercado para producir y vender. Su inter&eacute;s radica en una econom&iacute;a saludable con clientela que tenga poder adquisitivo, una competencia leal e instituciones que funcionen. La persona &ldquo;de negocios&rdquo; utiliza el mercado para maximizar los beneficios, no necesariamente con una producci&oacute;n mejor, sino que paga menos a las personas empleadas, al gobierno y a la sociedad. Para esa persona el mercado no es un lugar de intercambio, sino de extracci&oacute;n. Todo lo que no hay que pagar aumenta la rentabilidad (impuestos, costes laborales, da&ntilde;os medioambientales, riesgos para la salud, etc.).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Eso explica por qu&eacute; la desregulaci&oacute;n resulta tan atractiva para quienes acumulan capital, aunque rara vez sea la persona al frente de la empresa quien m&aacute;s la exige.
    </p><p class="article-text">
        La clase pol&iacute;tica que impulsa la desregulaci&oacute;n tiene en mente a quienes dirigen o poseen grandes empresas con influencia. Considera que las normas son una carga general, desde el panadero que quiere crecer hasta la start-up innovadora, pero precisamente estas peque&ntilde;as y medianas empresas son las que menos capacidad tienen de influir en Bruselas. El poder de presi&oacute;n detr&aacute;s de los proyectos de ley &oacute;mnibus europeos proviene de sectores lo suficientemente grandes como para ayudar a redactar las normas que los alivian. Quien hornea el pan no se beneficia de un &oacute;mnibus. La industria qu&iacute;mica, el sector financiero y la agroindustria s&iacute; lo hacen.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">El derecho a repercutir los da&ntilde;os</h2><p class="article-text">
        La desregulaci&oacute;n no elimina costes, los transfiere a la sociedad. En 2023, las empresas del IBEX 35 generaron alrededor de 84 millones de toneladas de CO&#8322; de emisiones directas, cerca del 30 % del total nacional, pese a que representan aproximadamente el 10% del PIB y el 7,1% del empleo. Si se incluyen las emisiones declaradas a lo largo de toda su cadena de valor, la cifra asciende a 369 millones de toneladas. Son costes clim&aacute;ticos que no figuran como pasivo en sus balances, pero que s&iacute; reaparecen despu&eacute;s en forma de deterioro ambiental, presi&oacute;n sobre el sistema sanitario y p&eacute;rdidas econ&oacute;micas colectivas. De hecho, en Espa&ntilde;a los costes sanitarios y laborales asociados a la contaminaci&oacute;n se sit&uacute;an ya en torno al 3,5% del PIB.
    </p><p class="article-text">
        Eliminar normas para &ldquo;ahorrar costes&rdquo; es trasladar la factura a la sociedad: Permitir da&ntilde;os a la salud aumenta los beneficios de las empresas, pero acorta la esperanza de vida de la poblaci&oacute;n; pagar salarios insuficientes a las personas empleadas mejora los resultados operativos, pero aumenta la pobreza.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Contracci&oacute;n disfrazada de crecimiento</h2><p class="article-text">
        Lo que se presenta a priori como crecimiento econ&oacute;mico es, desde un enfoque social, empobrecimiento colectivo. Los costes no desaparecen, reaparecen en otros lugares, como en las facturas de los hospitales, en los costes de purificaci&oacute;n del agua, en las cosechas fallidas y en las condiciones meteorol&oacute;gicas extremas. No se trata de tener menos normas, sino normas m&aacute;s efectivas, justas y alineadas con el inter&eacute;s com&uacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El lenguaje de las fuerzas del mercado sugiere un mecanismo neutral de oferta, demanda, precio y equilibrio. Pero un mercado nunca es neutro, es un conjunto de reglas que determinan qui&eacute;n gana. Las grandes empresas con grupos de presi&oacute;n en Bruselas y Washington ayudan a redactar los proyectos de ley generales que las eximen de sus obligaciones. Eso no son las fuerzas del mercado. Son las fuerzas del poder. Y mientras la confusi&oacute;n entre ambas cosas contin&uacute;e, siempre ganar&aacute; el mismo lado.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Hans Stegeman]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/desregulacion-no-ver-mercado_129_13106656.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 28 Mar 2026 21:30:40 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La desregulación no tiene que ver con el mercado, sino con el poder]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Mercados,Banca,Política económica]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cumplir la ley también es urgente, incluso para un Consejo con 500 años de historia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/cumplir-ley-urgente-consejo-500-anos-historia_129_13106449.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/57861065-a9f3-44a6-8de8-6a5d26b82cb4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1456y188.jpg" width="1200" height="675" alt="Cumplir la ley también es urgente, incluso para un Consejo con 500 años de historia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">No es un problema técnico, sino de derechos. Siete años después seguimos discutiendo si puede desarrollarse reglamentariamente mientras millones de personas ven vulnerados sus derechos por el descontrol de la jornada laboral</p><p class="subtitle">El Consejo de Estado falla contra el registro de jornada de Trabajo que boicoteó Carlos Cuerpo con dos informes</p></div><p class="article-text">
        Hay dict&aacute;menes que iluminan y otros que, con solemnidad, oscurecen lo evidente. El reciente del Consejo de Estado sobre el registro de jornada pertenece a esta segunda categor&iacute;a: no por lo que dice, sino por lo que decide no ver.
    </p><p class="article-text">
        El registro horario no es una ocurrencia ni una excentricidad. Naci&oacute; en 2019 para responder a una realidad inquietante: millones de horas extraordinarias sin pagar ni cotizar. Su propia exposici&oacute;n de motivos lo advert&iacute;a con claridad: sin registro, las personas trabajadoras quedan indefensas y se facilitan jornadas por encima de los l&iacute;mites legales, con impacto en el salario, la conciliaci&oacute;n y las cotizaciones.
    </p><p class="article-text">
        No es un problema t&eacute;cnico, sino de derechos. Siete a&ntilde;os despu&eacute;s seguimos discutiendo si puede desarrollarse reglamentariamente mientras millones de personas ven vulnerados sus derechos por el descontrol de la jornada laboral. Resulta dif&iacute;cil no sorprenderse cuando, en nuestro ordenamiento jur&iacute;dico, las jornadas especiales se regulan por real decreto desde 1995, pero el registro &mdash;ya establecido por ley&mdash; parece resistirse a ese mismo desarrollo. Como si ordenar el tiempo de trabajo fuera aceptable, pero controlarlo efectivamente resultara sospechoso.
    </p><p class="article-text">
        La paradoja es evidente. El Consejo de Estado naci&oacute; en 1526, bajo Carlos V. Cinco siglos despu&eacute;s, en plena era de algoritmos e inteligencia artificial, parece que pasar del papel al registro digital exige poco menos que una reforma constitucional. Menos mal que su criterio no es vinculante, porque la recomendaci&oacute;n, al mismo tiempo que pone barreras a los avances tecnol&oacute;gicos , nos devuelve al siglo XVI
    </p><p class="article-text">
        Y ello pese a que el propio dictamen reconoce lo esencial: el descontrol de la jornada es un problema grave que afecta a la salud, la conciliaci&oacute;n y la competencia leal. Es decir, admite el diagn&oacute;stico, pero rechaza el tratamiento. Adem&aacute;s, desplaza el debate hacia lo caricaturesco: la protecci&oacute;n de datos. De pronto, el problema no es trabajar gratis, sino registrar ese trabajo. No se protege a quien lo sufre, sino &mdash;parece&mdash; a quien lo impone.
    </p><p class="article-text">
        El resultado es inquietante: la protecci&oacute;n de datos como escudo de la opacidad. Llevado al extremo, obligar&iacute;a a replantear incluso la actuaci&oacute;n de Hacienda: &iquest;tambi&eacute;n las facturas o los registros contables deber&iacute;an quedar fuera de control en nombre de la intimidad? El absurdo es evidente. Porque aqu&iacute; no se trata de datos: se trata de derechos.
    </p><p class="article-text">
        Los datos son tozudos. Cada semana se realizan millones de horas extraordinarias en Espa&ntilde;a, muchas sin retribuir. Solo en 2025, 2,49 millones de horas semanales no se pagaron, afectando a 441.000 personas y generando m&aacute;s de 3.200 millones de euros anuales no abonados, seg&uacute;n datos de la EPA. Traducido: A cientos de miles de personas trabajadores les roban m&aacute;s de cinco horas de su vida cada semana.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; no sea urgente. Depende de d&oacute;nde se mire. No lo es desde la c&oacute;moda distancia de un dictamen que pide &ldquo;sosiego y reflexi&oacute;n&rdquo;, pero s&iacute; para quien encadena jornadas ilegales, no puede conciliar o ve evaporarse su salario en horas invisibles.
    </p><p class="article-text">
        Por eso se visualiza&nbsp;en este dictamen una cierta alineaci&oacute;n con quienes llevan a&ntilde;os resisti&eacute;ndose a cumplir la ley. No se cuestiona un exceso regulatorio, sino que el control sea eficaz: que el registro sea, como exige el Derecho europeo, objetivo, fiable y accesible. Y eso, en la pr&aacute;ctica, significa que no pueda manipularse.
    </p><p class="article-text">
        Discutir si el registro debe ser digital, los plazos o las cargas para las pymes es leg&iacute;timo. Pero no puede servir de coartada para sostener un sistema que a&uacute;n permite prolongaciones de jornada no registradas ni pagadas. Entonces ya no hablamos de t&eacute;cnica jur&iacute;dica, sino de normalizar una ilegalidad.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, el dictamen trata con ligereza una cuesti&oacute;n clave: la salud laboral. Controlar el tiempo de trabajo no es solo salario, es prevenci&oacute;n. Jornadas excesivas y descansos insuficientes impactan directamente en la salud, algo que el propio Consejo de Estado reconoce.
    </p><p class="article-text">
        Negar la urgencia es negar la evidencia. Puede no serlo desde un despacho que reclama &ldquo;sosiego&rdquo;, pero s&iacute; para quienes acumulan cada semana horas no pagadas. La pregunta es sencilla: &iquest;cu&aacute;ntas m&aacute;s hacen falta para que sea urgente?
    </p><p class="article-text">
        El Gobierno debe decidir. Puede dejarse arrastrar por un dictamen no vinculante que debilita la reforma o garantizar que la ley se cumple y la competencia es leal.
    </p><p class="article-text">
        Eso exige aprobar el real decreto, con los ajustes t&eacute;cnicos necesarios, pero sin tocar su esencia: un registro objetivo, fiable, accesible y no manipulable que proteja las horas trabajadas, la retribuci&oacute;n y la salud.
    </p><p class="article-text">
        Si al Consejo de Estado no le parece urgente, es leg&iacute;timo. No responde ante los ciudadanos.
    </p><p class="article-text">
        El Gobierno, s&iacute;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Unai Sordo, Pepe Álvarez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/cumplir-ley-urgente-consejo-500-anos-historia_129_13106449.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 28 Mar 2026 21:30:39 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cumplir la ley también es urgente, incluso para un Consejo con 500 años de historia]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Jornada Laboral,Sindicatos,Trabajo,UGT - Unión General de Trabajadores,CCOO - Comisiones Obreras]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La prórroga de alquileres: una medida necesaria, equilibrada y jurídicamente segura]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/prorroga-alquileres-medida-necesaria-equilibrada-juridicamente-segura_129_13104901.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f9d735dc-70b3-4db5-b3c9-b7042fd608e4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La prórroga de alquileres: una medida necesaria, equilibrada y jurídicamente segura"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Si el contrato finaliza antes del 31 de diciembre de 2027, se puede solicitar la prórroga ahora mismo. No es necesario esperar a que el propietario notifique su voluntad de no renovar. Basta con enviar una solicitud por escrito (burofax)</p></div><p class="article-text">
        El Real Decreto-ley 8/2026, aprobado el pasado 20 de marzo, ofrece la posibilidad de prorrogar miles de contratos de alquiler que finalizan entre este a&ntilde;o y el siguiente. En un contexto de riesgos inflacionarios por el ataque de Israel y Estados Unidos a Ir&aacute;n y el L&iacute;bano, especulaci&oacute;n inmobiliaria y m&aacute;s de 600.000 contratos de alquiler en riesgo de extinci&oacute;n, esta norma introduce una pr&oacute;rroga extraordinaria de dos a&ntilde;os para los arrendamientos de vivienda habitual. Su objetivo es claro: proteger a los inquilinos y evitar desahucios masivos en un mercado donde el precio de la vivienda se ha convertido en un lujo inalcanzable para miles de familias.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Hasta qu&eacute; punto es una medida proporcional y jur&iacute;dicamente s&oacute;lida?
    </p><p class="article-text">
        La crisis de vivienda no es nueva y se viene agravando en los &uacute;ltimos a&ntilde;os. Seg&uacute;n el Informe de Interm&oacute;n Oxfam publicado el 18 de marzo, el 85% de las personas inquilinas destina m&aacute;s del 30% de sus ingresos al pago de la renta y una de cada tres supera el 50%. La Ley Estatal de Vivienda del a&ntilde;o 2023 no est&aacute; consiguiendo revertir la tendencia alcista y, aunque en algunos territorios que la aplican (Catalu&ntilde;a, Pa&iacute;s Vasco, Navarra, &hellip;) se aprecian leves mejoras, en el conjunto de Espa&ntilde;a la media sigue siendo cr&iacute;tica con algunas zonas al borde del colapso como las islas y muchos centros urbanos. Las llamadas &ldquo;renovictions&rdquo; o extinciones contractuales para explotar el inmueble con elevaci&oacute;n constante de precios se han convertido en una pr&aacute;ctica muy extendida en un mercado de alquiler enfocado a la optimizaci&oacute;n de beneficios con clara desatenci&oacute;n de la funci&oacute;n social de la vivienda.
    </p><p class="article-text">
        Ante este escenario, el Gobierno ha actuado con una herramienta proporcional y temporal: una pr&oacute;rroga que no altera el equilibrio contractual, sino que lo extiende en condiciones estables, limitando la actualizaci&oacute;n de la renta al 2% anual. El inquilino gana seguridad residencial y el arrendador mantiene un ingreso estable tal y como ya viene percibi&eacute;ndolo.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, contempla dos excepciones claras. Por un lado, no habr&aacute; pr&oacute;rroga si el arrendador necesita la vivienda para s&iacute; mismo o sus familiares directos. Por otro, la pr&oacute;rroga deja de tener validez si ambas partes acuerdan otras condiciones o firman un nuevo contrato.
    </p><p class="article-text">
        El Tribunal Supremo avala estas medidas extraordinarias, como sucedi&oacute; con las pr&oacute;rrogas de pandemia, apoy&aacute;ndose precisamente en su proporcionalidad y efecto temporal mientras se aplican otras medidas para resolver el problema de fondo. Es decir, se justifica como alivio temporal para articular otras medidas desde los poderes p&uacute;blicos, empezando por las Comunidades Aut&oacute;nomas que son las competentes directas en vivienda. As&iacute;, resulta proporcionado que la ley sirva para dar un respiro a los inquilinos, sin merma en los ingresos de los caseros, mientras se avanza para garantizar el derecho a una vivienda digna, promesa constitucional largamente incumplida.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo acogerse a la pr&oacute;rroga?
    </p><p class="article-text">
        Si el contrato finaliza antes del 31 de diciembre de 2027, se puede solicitar la pr&oacute;rroga ahora mismo. No es necesario esperar a que el propietario notifique su voluntad de no renovar. Basta con enviar una solicitud por escrito (burofax). Las organizaciones de defensa del derecho a la vivienda como los sindicatos de inquilinos est&aacute;n poniendo a disposici&oacute;n modelos de escrito para rellenarlos y enviar f&aacute;cilmente.
    </p><p class="article-text">
        Es importante hacerlo pronto ya que solo se puede solicitar la medida mientras el Real Decreto est&aacute; en vigor. Junts, PP y Vox han anunciado su voto en contra en la votaci&oacute;n que tendr&aacute; lugar dentro de pocas semanas pero el futuro no est&aacute; escrito y la activaci&oacute;n social de la creciente poblaci&oacute;n inquilina en Espa&ntilde;a puede hacer variar esa posici&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Una pr&oacute;rroga permite seguir jugando el partido. No resuelve todos los problemas pero ofrece un tiempo extra para quienes, de otro modo, se enfrentar&iacute;an a desahucios o subidas de renta insostenibles.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Javier Rubio Gil]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/prorroga-alquileres-medida-necesaria-equilibrada-juridicamente-segura_129_13104901.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 28 Mar 2026 05:02:24 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La prórroga de alquileres: una medida necesaria, equilibrada y jurídicamente segura]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Netanyahu proclama que la victoria sobre Irán traerá la paz a Israel. Debería mirar con más atención a casa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/netanyahu-proclama-victoria-iran-traera-paz-israel-deberia-mirar-atencion-casa_129_13105076.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/acef4414-6e3c-475c-afed-132600c5cc21_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x482y184.jpg" width="1200" height="675" alt="Netanyahu proclama que la victoria sobre Irán traerá la paz a Israel. Debería mirar con más atención a casa"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Hasta que los israelíes vean con la perspectiva conveniente la premisa de que el derrumbe del régimen de Irán resolverá todos sus problemas, y se reenfoquen en abordar las reivindicaciones palestinas de autodeterminación a través de la diplomacia, ningún resultado impresionante en Irán le dará a Israel la paz que dice querer</p></div><p class="article-text">
        Una encuesta de opini&oacute;n realizada en Israel dos semanas despu&eacute;s de la guerra contra Ir&aacute;n demostr&oacute; lo que parec&iacute;a un estado de euforia: sondeos realizados por&nbsp;<em>think tanks</em>&nbsp;como el Instituto de Democracia de Israel y el Instituto de Estudios de Seguridad Nacional (INSS) mostraban que casi el 80% del p&uacute;blico apoyaba la guerra. Entre la poblaci&oacute;n jud&iacute;a de Israel, esa cifra aumentaba al 91%.
    </p><p class="article-text">
        La imagen real es m&aacute;s complicada. El INSS tambi&eacute;n encontr&oacute; que entre los ciudadanos &aacute;rabes, que son predominantemente palestinos y representan alrededor del 20% de la poblaci&oacute;n israel&iacute;, alrededor de dos tercios se opon&iacute;an a la guerra. Y la realidad siempre es m&aacute;s compleja que las cifras de las encuestas: desde Tel Aviv, puedo ver que los jud&iacute;os israel&iacute;es que impulsan este&nbsp;apoyo arrollador est&aacute;n simult&aacute;neamente agotados por lo que ahora ya son m&aacute;s de tres semanas de huir de los ataques con misiles d&iacute;a y noche, y por el da&ntilde;o econ&oacute;mico, social y f&iacute;sico de la guerra.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n hay incertidumbre sobre cu&aacute;les objetivos de guerra son realistas. En la primera semana, una encuesta del INSS encontr&oacute; que el 22% de los israel&iacute;es pensaba que la guerra &ldquo;colapsar&iacute;a completamente&rdquo; al r&eacute;gimen; en la segunda semana, esa cifra se redujo a la mitad (el resto cre&iacute;a que la guerra solo causar&iacute;a da&ntilde;os moderados o bajos al r&eacute;gimen).
    </p><p class="article-text">
        Pero m&aacute;s all&aacute; de estas dificultades e incertidumbres diarias, hay grandes razones generales por las que los jud&iacute;os israel&iacute;es apoyan tanto la guerra. En primer lugar, hay un efecto general y t&iacute;pico de &ldquo;unidad alrededor de la bandera&rdquo;. Pero en la situaci&oacute;n actual, muchos israel&iacute;es tambi&eacute;n creen, o esperan, que esta sea la guerra que redefina su realidad.
    </p><p class="article-text">
        A los israel&iacute;es se les ha dicho repetidamente que Ir&aacute;n es un patrocinador, financiador y proveedor de armas de todas las amenazas contra Israel: Ham&aacute;s, Hizbol&aacute;, Hut&iacute;es. De hecho, Benjamin Netanyahu quiere que los israel&iacute;es crean que Ir&aacute;n es en realidad la fuente de toda hostilidad hacia Israel (y una amenaza para el mundo en general). Hay pocos matices en este punto de vista, que el gobierno israel&iacute; describe en t&eacute;rminos cada vez m&aacute;s reduccionistas: Ir&aacute;n comenz&oacute; toda esta hostilidad contra Israel debido al fanatismo religioso y al odio inexplicable. Con destruir el r&eacute;gimen iran&iacute;, la amenaza contra Israel termina. Los comentaristas y analistas dicen regularmente a los medios israel&iacute;es que tanto Ham&aacute;s como Hizbol&aacute; ser&aacute;n sombras irrelevantes de s&iacute; mismos una vez que caiga el r&eacute;gimen iran&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        Netanyahu siempre ha preferido centrarse en Ir&aacute;n, una postura que le ha permitido poner el caso de Israel en el escenario mundial, participar en geopol&iacute;ticas con grandes l&iacute;deres de poder y posicionarse como un estadista cre&iacute;ble a los ojos del pueblo israel&iacute;. Dado que la Rep&uacute;blica Isl&aacute;mica es realmente un r&eacute;gimen que busca exportar radicalismo y terror y desestabilizar y socavar a los estados vecinos, Netanyahu ten&iacute;a sus argumentos.
    </p><p class="article-text">
        Pero su foco en la amenaza iran&iacute; siempre sirvi&oacute; a un doble prop&oacute;sito, como una desviaci&oacute;n consciente y permanente de la ocupaci&oacute;n israel&iacute; de Cisjordania y Gaza y del derecho palestino a la autodeterminaci&oacute;n nacional. Netanyahu no cree que ninguna de estas cosas exista. En el mejor de los casos, en su opini&oacute;n, los palestinos no son una naci&oacute;n con derechos pol&iacute;ticos, sino un problema de seguridad que debe contenerse.
    </p><p class="article-text">
        En una conferencia de prensa durante esta guerra (y en sus discursos de m&aacute;s alto perfil mucho antes), Netanyahu ha reiterado que Ir&aacute;n &ldquo;construy&oacute; un 'eje del mal' con ej&eacute;rcitos terroristas de Hizbol&aacute;, Ham&aacute;s, los hut&iacute;es, el r&eacute;gimen de Assad y otros&rdquo;. De nuevo: Ir&aacute;n ciertamente cultiv&oacute; a estos actores, pero retratar a Ham&aacute;s como una mera extensi&oacute;n de Ir&aacute;n refuerza la tendencia israel&iacute; a pretender que en realidad no hay un problema palestino, solo actores externos hostiles a Israel.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s del encuadre consciente de Netanyahu, la guerra contra Ir&aacute;n y contra Hizbol&aacute; en el L&iacute;bano est&aacute; ayudando a los israel&iacute;es a alejarse de los palestinos, simplemente por omisi&oacute;n. La guerra est&aacute; consumiendo todo el espacio en los medios de comunicaci&oacute;n, entre el an&aacute;lisis militar de ambos frentes, la especulaci&oacute;n sobre los pr&oacute;ximos pasos de Estados Unidos y la cobertura sobria del frente interno, desde los da&ntilde;os por misiles hasta las dificultades de la sociedad civil.
    </p><p class="article-text">
        En refugios subterr&aacute;neos en las casas, hoteles, centros comerciales, estaciones de tren, el teatro nacional y el municipio de Tel Aviv, israel&iacute;es de todo tipo se esconden de los bombardeos a todas horas. En estos refugios, rara vez he escuchado ninguna discusi&oacute;n sobre pol&iacute;tica, algo muy inusual para los israel&iacute;es pol&iacute;ticamente gregarios. La gente parece muy privada de sue&ntilde;o, demasiado enfocada en superar el pr&oacute;ximo bombardeo y sus p&eacute;rdidas comerciales o en hacer malabares con los trabajos mientras los ni&ntilde;os no tienen escuela, como para pensar en los problemas que permanecer&aacute;n mucho despu&eacute;s de que termine la guerra con Ir&aacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Y bajo la cobertura de la guerra, Israel est&aacute; empeorando a&uacute;n m&aacute;s la situaci&oacute;n de los palestinos. Aprovechando la furia en Israel despu&eacute;s del 7 de octubre y la actual distracci&oacute;n en tiempos de guerra, los fundamentalistas religiosos de Israel y sus fan&aacute;ticos socios ultranacionalistas en el gobierno, respaldados por el ej&eacute;rcito, se han desquiciado en Cisjordania. La semana pasada, la polic&iacute;a fronteriza israel&iacute; atropell&oacute; a una familia, matando a los padres y dos hijos frente a los dos ni&ntilde;os sobrevivientes; los colonos supuestamente aterrorizaron a una aldea palestina, golpearon a mujeres y ni&ntilde;os y agredieron sexualmente a un hombre de la aldea. Semana tras semana, los colonos y el ej&eacute;rcito roban cientos de ovejas, el sustento de los palestinos m&aacute;s pobres de la regi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Gaza est&aacute; atrapada en el purgatorio; Israel ocupa m&aacute;s de la mitad de la tierra, y el resto est&aacute; controlado por un Ham&aacute;s resurgente, que lucha contra bandas armadas apoyadas por Israel. M&aacute;s de 100 ni&ntilde;os han muerto desde que comenz&oacute; el alto el fuego en octubre y enero pasados; pero los israel&iacute;es se han convencido de que la guerra ha terminado.
    </p><p class="article-text">
        La cuesti&oacute;n palestina no desaparecer&aacute;. Hasta que los israel&iacute;es vean con la perspectiva conveniente la premisa de que el derrumbe del r&eacute;gimen de Ir&aacute;n resolver&aacute; todos sus problemas, y se reenfoquen en abordar las reivindicaciones palestinas de autodeterminaci&oacute;n a trav&eacute;s de la diplomacia, ning&uacute;n resultado impresionante en Ir&aacute;n le dar&aacute; a Israel la paz que dice querer.
    </p><p class="article-text">
        En su defecto, incluso aplastar las capacidades de Ir&aacute;n no pondr&aacute; fin a los ciclos actuales de violencia en Israel y Palestina, ni cambiar&aacute; el hecho de que la supresi&oacute;n, la represi&oacute;n, la violencia y la negaci&oacute;n de la existencia de un grupo nacional llevar&aacute; a este a aferrarse a su causa con mayor determinaci&oacute;n. Esto har&aacute; m&aacute;s duradera su lucha e impulsar&aacute; una mayor disposici&oacute;n a sufrir p&eacute;rdidas hasta que logren el reconocimiento y la autodeterminaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Nadie puede afirmar que un Estado palestino resolver&aacute; de alguna manera todos los problemas. Pero poner fin a este ciclo miserable a trav&eacute;s del derecho natural a la autodeterminaci&oacute;n de los palestinos, que disfrutan otras naciones del mundo, contribuir&aacute; en gran medida a poner fin a la mayor fuente de hostilidad contra Israel, aqu&iacute; mismo en casa.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Dahlia Scheindlin]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/netanyahu-proclama-victoria-iran-traera-paz-israel-deberia-mirar-atencion-casa_129_13105076.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 27 Mar 2026 21:04:58 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Netanyahu proclama que la victoria sobre Irán traerá la paz a Israel. Debería mirar con más atención a casa]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Irán,Palestina,Israel,Benjamin Netanyahu]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Jornada laboral, un dictamen demoledor para el Consejo de Estado]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/jornada-laboral-dictamen-demoledor-consejo_129_13103733.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/873b6af6-102f-482f-b208-83199d0a22da_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Jornada laboral, un dictamen demoledor para el Consejo de Estado"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Me he quedado con la impresión de que los redactores del informe llegaron primero a la conclusión de que debían cargarse el proyecto de Decreto y luego se pusieron a buscar argumentos bajo las piedras para justificar su negativa a la aprobación del Decreto proyectado </p></div><p class="article-text">
        He de reconocerles que no sigo de cerca la actividad del Consejo de Estado, pero su dictamen sobre el Proyecto de Real Decreto en materia de control de la jornada de trabajo ha llamado mi atenci&oacute;n. Quiz&aacute;s porque se refiere a una materia que ha marcado toda mi vida profesional y sindical.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hacerme con &eacute;l no ha sido f&aacute;cil y, como no me gusta opinar de o&iacute;das o a partir de titulares &ldquo;demoledores&rdquo;, he tardado m&aacute;s de lo aconsejable en hacerlo en un mundo en el que las noticias pierden actualidad a las pocas horas de saltar a la palestra.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Una aceleraci&oacute;n que, por cierto, choca con el sosiego y la reflexi&oacute;n que el Consejo de Estado reclama para sus funciones consultivas. Si se contrasta la multitud de requerimientos procedimentales que se establecen en la elaboraci&oacute;n de las normas con los ritmos de la vida cotidiana, emerge una de las grandes disrupciones de nuestro tiempo. Instituciones y procedimientos pre-anal&oacute;gicos sometidos a la vertiginosa velocidad del mundo digital.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Casi tan interesante como el cuerpo del informe me ha resultado la lectura de las alegaciones formuladas por los llamados a emitir su opini&oacute;n. M&aacute;s que previsible la oposici&oacute;n de las organizaciones empresariales. Curiosas, por ser prudente, las emitidas por otros ministerios distintos al de Trabajo.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las alegaciones de Econom&iacute;a &ldquo;valoran positivamente la iniciativa y desfavorablemente su puesta en marcha&rdquo;<em>.</em> Suena a nadar y guardar la ropa, para que nadie sospeche que a los ministerios de econom&iacute;a -desde que se cre&oacute; el primero- nunca les ha gustado eso de ponerle obligaciones a las empresas.
    </p><p class="article-text">
        El Ministerio de Transformaci&oacute;n Digital y Funci&oacute;n P&uacute;blica alega el elevado coste que tendr&iacute;a para las administraciones p&uacute;blicas tener que aplicar la norma. Al leerlo me he preguntado qu&eacute; suceder&iacute;a con el propio ministerio si se aplicara este criterio a su propia existencia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Al final de la lectura del dictamen me he quedado con la impresi&oacute;n que en estas alegaciones hay m&aacute;s fuego aliado que observaciones tendentes a mejorar la elaboraci&oacute;n de la norma. M&aacute;s adelante lo explico con ejemplos, pero como esp&oacute;iler ya les adelanto que, a la vista de las muchas cosquillas que se le busca al Decreto, parece que mucha gente le ten&iacute;a ganas a esta norma y a sus impulsores.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sobre el fondo del asunto, parto de la idea pac&iacute;ficamente aceptada de que las leyes para ser &uacute;tiles requieren ser cumplidas y que al poder ejecutivo le corresponde poner los medios para garantizar y controlar su aplicaci&oacute;n. Es evidente que en materia de jornada de trabajo eso no sucede, como demuestra la millonada de horas extras realizadas que detecta la EPA. Algunas m&aacute;s all&aacute; de los l&iacute;mites fijados en el estatuto de los trabajadores, una parte de las cuales ni tan siquiera se retribuyen.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No hace falta ser un especialista, basta con tener la vista y los o&iacute;dos atentos, para saber que el actual mecanismo de control de la jornada de trabajo no funciona adecuadamente. En rom&aacute;n paladino, algunas, demasiadas, empresas aplican aquello de &ldquo;hecha la ley, hecha la trampa&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Entrando en materia. Me ha provocado verdadero p&aacute;nico jur&iacute;dico la contraposici&oacute;n que hace el dictamen entre la regulaci&oacute;n normativa del control de la jornada y la que establecen algunos convenios colectivos -la minor&iacute;a, por cierto-. &iquest;Son conscientes en el Consejo de Estado de que sus argumentos nos pueden conducir a la negaci&oacute;n del papel de las normas legales en la regulaci&oacute;n de las relaciones de trabajo?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Entre las principales razones que utiliza el dictamen para rechazar la norma emerge el habitual argumento de su impacto en las pymes. Es evidente que la realidad de las peque&ntilde;as es muy distinta a la de las grandes empresas. Y que el legislador y el Ejecutivo deben tenerlo en cuenta. Aunque ese argumento servir&iacute;a para desmontar todas las obligaciones fiscales, de seguridad social, de salud laboral. Y no por eso dejan de aprobarse, entre otras cosas porque ser&iacute;a discriminar a las personas que trabajan en las pymes.
    </p><p class="article-text">
        Por cierto, quiz&aacute;s ha llegado el momento de entender que el apoyo a las peque&ntilde;as empresas no consiste en encerrarlas en una burbuja. Pasa por ayudarlas a crecer, a que dejen de ser peque&ntilde;as y adquieran musculatura econ&oacute;mica. Lo necesitan las pymes para subsistir y tambi&eacute;n el pa&iacute;s. Deber&iacute;an entenderlo, especialmente, aquellos que dicen estar muy preocupados por nuestra productividad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sinceramente, me parece que es buscar tres pies al gato que se utilice como argumento contra el control digital de la jornada que hay lugares a los que no llega la conexi&oacute;n de internet. &iquest;Eso no afecta al resto de operativas de estas empresas, las financieras, por ejemplo? &iquest;La soluci&oacute;n es dejar de digitalizar la relaci&oacute;n entre empresas y administraci&oacute;n? o &iquest;mejorar la cobertura? Este es uno de los muchos argumentos peregrinos utilizados por el Consejo de Estado para negar su voto favorable al proyecto de Decreto.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los redactores del dictamen se lo podr&iacute;an haber currado un poco m&aacute;s. Argumentar que los datos que aporta la memoria del Decreto sobre horas extras no pagadas -basados en las estimaciones de la EPA- deber&iacute;an cuantificarse mejor es grotesco. &iquest;Se han parado a pensar que por definici&oacute;n las horas extras no pagadas son de muy dif&iacute;cil comprobaci&oacute;n? Especialmente, si no se dispone de un control eficiente de la jornada en los centros de trabajo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Incluso se pone en duda de que la aplicaci&oacute;n del control de la jornada pueda tener una incidencia positiva en la conciliaci&oacute;n personal de vida y trabajo. Se califica este apartado de la memoria como un objetivo a alcanzar no avalado por datos contrastados. Con este rigor del Consejo de Estado, el que exigen, pero no practican, no hay norma que supere las exigencias de la ley sobre la evaluaci&oacute;n de los impactos de g&eacute;nero.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hay un hilo conductor que recorre todo el dictamen: los constantes argumentos o m&aacute;s bien excusas puestas por el Consejo de Estado para dudar de la posibilidad de que la digitalizaci&oacute;n pueda entrar en el terreno de las obligaciones empresariales. Digitalizaci&oacute;n s&iacute;, para todo y m&aacute;s, menos para el control de la jornada de trabajo.
    </p><p class="article-text">
        He de decir, en cambio, que me parecen razonables algunas de las observaciones realizadas en el dictamen con relaci&oacute;n a la necesidad de mejorar la protecci&oacute;n de datos personales que debe garantizar cualquier mecanismo de control de jornada.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Aunque incluso en este apartado algunos de sus razonamientos producen sonrojo. La memoria del Decreto justifica su necesidad en las dificultades que tiene la Inspecci&oacute;n de Trabajo para controlar la jornada con el actual modelo. El Consejo de Estado para descalificar esta justificaci&oacute;n aporta un argumento que m&aacute;s bien parece un chiste de Forges sobre funcionarios. As&iacute; afirman que &ldquo;el hecho de que un determinado grupo de funcionarios pueda hacer su trabajo con mayor facilidad no supone justificaci&oacute;n suficiente&rdquo;<em>.</em> Por favor, t&aacute;pense un poco, que no se trata de la comodidad de inspectores o inspectoras de trabajo. Es que, con el actual sistema, no pueden ejercer correctamente sus funciones de control de la aplicaci&oacute;n de la ley.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n merecen atenci&oacute;n, a mi juicio, las observaciones hechas sobre los plazos en la entrada en vigor de la norma. Ello es importante porque no se pueden establecer obligaciones a las empresas, ni a ning&uacute;n administrado, hasta tener la seguridad de que tienen a su disposici&oacute;n los mecanismos necesarios para su cumplimiento.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El tronco del dictamen hace referencia a un tema de alta complejidad jur&iacute;dica. La alegaci&oacute;n, que asume el Consejo de Estado, de que el control digital debe regularse por una norma con rango de ley y no puede serlo por un Decreto es m&aacute;s que dudosa. Sobre todo, si se tiene presente que la regulaci&oacute;n de la jornada de trabajo y el establecimiento de un registro diario, que incluye el horario, viene ya establecido en una norma con rango de ley, el estatuto de los trabajadores, en su art&iacute;culo 34.
    </p><p class="article-text">
        No quiero cansarles, concluyo que me he quedado con la impresi&oacute;n de que los redactores del informe llegaron primero a la conclusi&oacute;n de que deb&iacute;an cargarse el proyecto de Decreto y luego se pusieron a buscar argumentos bajo las piedras para justificar su negativa a la aprobaci&oacute;n del Decreto proyectado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No se alarmen, aunque a los legos les cueste entenderlo, esta es una l&oacute;gica muy habitual en el funcionamiento de los Tribunales, primero se decide el fallo de la sentencia y luego se arman los fundamentos jur&iacute;dicos. Si eso se hace, a menudo, con resoluciones judiciales no es muy exagerado pensar que se haya hecho tambi&eacute;n con un dictamen del Consejo de Estado que en definitiva es un tr&aacute;mite preceptivo, pero no vinculante para el poder ejecutivo.&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Espero que en el Ministerio de Trabajo y en el Gobierno sepan encontrar la f&oacute;rmula para mejorar el texto de la norma y as&iacute; aprobar el control digitalizado de la jornada de trabajo. Por el bien de nuestro sistema democr&aacute;tico. No hay nada que erosione m&aacute;s la confianza de la ciudadan&iacute;a en las instituciones que las personas tenga la convicci&oacute;n, fruto de sus traum&aacute;ticas experiencias, que las leyes se aprueban, pero no se cumplen y no se hace nada para hacerlas cumplir.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Joan Coscubiela]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/jornada-laboral-dictamen-demoledor-consejo_129_13103733.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 27 Mar 2026 21:04:58 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Jornada laboral, un dictamen demoledor para el Consejo de Estado]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Trabajo,Jornada Laboral,Consejo de Estado]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ahora que Noelia ya no está]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/ahora-noelia-no_129_13103977.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b0b13e92-9d37-49fe-9cee-e3619ed0f2be_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ahora que Noelia ya no está"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La experiencia de este proceso judicial es importante porque permite identificar cuestiones problemáticas que pueden dificultar el ejercicio efectivo de los derechos de los pacientes y nos da la oportunidad de discutirlas y proponer mejoras</p></div><p class="article-text">
        Culminado el proceso que reconoci&oacute; a <a href="https://www.eldiario.es/catalunya/noelia-muerto-primer-caso-eutanasia-impugnada-ultracatolicos-acaba-circo-mediatico_1_13099667.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Noelia la prestaci&oacute;n de ayuda a morir</a> y ahuyentada la bandada de aves rapaces que velaron sus &uacute;ltimas horas, llega el momento de examinar el camino recorrido y las circunstancias que han provocado una demora de casi dos a&ntilde;os en el ejercicio de un derecho fundamental que cuenta con una de las regulaciones m&aacute;s garantistas de Europa y que <a href="https://www.boe.es/buscar/doc.php?id=BOE-A-2023-10044" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el Tribunal Constitucional defini&oacute;</a> como la capacidad de &ldquo;llevar a t&eacute;rmino un proyecto de fin de vida acorde con la dignidad humana<em>&rdquo;.</em>
    </p><p class="article-text">
        Nuestro sistema exige al Estado actitudes distintas en funci&oacute;n de la naturaleza de cada derecho fundamental. Para garantizar el derecho a la libre circulaci&oacute;n o la libertad de expresi&oacute;n bastar&aacute; con que el Estado no interfiera en nuestra esfera de libertad. Otros derechos, en cambio, precisan una implicaci&oacute;n que va m&aacute;s all&aacute; de la mera tolerancia. Sucede as&iacute;, por ejemplo, con la interrupci&oacute;n voluntaria de un embarazo y la necesidad de que exista una red hospitalaria adecuada, gratuita y accesible a toda la poblaci&oacute;n. De lo contrario, es f&aacute;cil advertir que determinados derechos, aunque fundamentales, correr&iacute;an el riesgo de convertirse en privilegios al alcance de unos pocos. 
    </p><p class="article-text">
        El derecho fundamental a la muerte digna forma parte de este segundo grupo: si concurren los requisitos previstos en la Ley Org&aacute;nica (entre otros, &ldquo;sufrir una enfermedad grave e incurable o un padecimiento grave, cr&oacute;nico e imposibilitante&rdquo;) no bastar&aacute; con respetar la decisi&oacute;n del paciente, sino que el Estado (en palabras del Tribunal Constitucional) debe &ldquo;contribuir a su efectividad&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        La experiencia de este proceso judicial es importante porque permite identificar cuestiones problem&aacute;ticas que pueden dificultar el ejercicio efectivo de los derechos de los pacientes y nos da la oportunidad de discutirlas y proponer mejoras. Planteo aqu&iacute; las tres que considero m&aacute;s relevantes: 
    </p><p class="article-text">
        1. La Ley contempla la posibilidad de que la denegaci&oacute;n de la prestaci&oacute;n de eutanasia pueda ser recurrida por el propio paciente ante un juez. No obstante, no dice nada respecto de las resoluciones que son favorables, pues parece l&oacute;gico pensar que un paciente que ha solicitado la eutanasia no recurrir&aacute; luego la resoluci&oacute;n que se la concede. 
    </p><p class="article-text">
        El Tribunal Constitucional record&oacute; que ese silencio no convierte las resoluciones favorables en &ldquo;irrecurribles&rdquo; pero se limit&oacute; a se&ntilde;alar que podr&iacute;an hacerlo el Ministerio Fiscal y &ldquo;quienes ostenten legitimaci&oacute;n&rdquo;. En funci&oacute;n de cuan generosa o restrictiva sea la interpretaci&oacute;n judicial del c&iacute;rculo de personas legitimadas mayor o menor ser&aacute; el n&uacute;mero de personas distintas al paciente que podr&aacute;n levantar la mano para cuestionar ante un Juez el reconocimiento del derecho.
    </p><p class="article-text">
        El caso de Noelia patentiza que no es una cuesti&oacute;n sencilla ni pac&iacute;fica: <a href="https://www.eldiario.es/catalunya/jueza-avala-eutanasia-joven-barcelona-concluye-padre-no-impugnar-derecho-morir_1_12138086.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la primera sentencia dio la raz&oacute;n a la Generalitat de Catalunya</a> y declar&oacute; que su padre carec&iacute;a de legitimaci&oacute;n para impugnar su eutanasia; <a href="https://www.eldiario.es/catalunya/tsj-catalan-corrige-jueza-dice-padre-si-recurrir-eutanasia-avalada-medicos-hijo_1_12189048.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">mientras que la segunda sentencia hizo el razonamiento inverso</a>. Ambas, no obstante, ratificaron el correcto reconocimiento de su derecho a morir con dignidad y dentro de pocos meses (en otro caso parecido) el Pleno del Tribunal Supremo fijar&aacute; doctrina sobre esta cuesti&oacute;n para que todos los &oacute;rganos judiciales sigan el mismo criterio.
    </p><p class="article-text">
        En mi opini&oacute;n, la ponderaci&oacute;n de intereses en juego conlleva que los familiares del paciente, por esa sola condici&oacute;n (si no concurren otras razones extraordinarias), carezcan de legitimaci&oacute;n, sea cual sea su hoja de servicios como padre, madre o c&oacute;nyuge: el amor y el dolor por la muerte de un ser querido merece toda la empat&iacute;a, pero no es un t&iacute;tulo habilitante para impugnar una decisi&oacute;n voluntaria, libre y personal, anudada a la dignidad humana y m&eacute;dicamente verificada. 
    </p><p class="article-text">
        Abrir demasiado ese c&iacute;rculo implicar&iacute;a otorgar, a efectos pr&aacute;cticos, un derecho de veto temporal (en este caso, nada menos que un a&ntilde;o y ocho meses) a las familias de los pacientes disconformes con su decisi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        2. La &uacute;nica forma de evitar una instrumentalizaci&oacute;n de estos casos es exigir la tramitaci&oacute;n preferente y sumaria que la Constituci&oacute;n y la propia Ley Org&aacute;nica de eutanasia imponen a este tipo de procesos judiciales. Al margen de cualquier consideraci&oacute;n sobre ese derecho, no existen razones que puedan justificar el transcurso de 18 meses entre la primera resoluci&oacute;n y la inadmisi&oacute;n definitiva por parte del Tribunal Supremo.
    </p><p class="article-text">
        El sistema constitucional no penaliza postulados ideol&oacute;gicos (y ello incluye la refracci&oacute;n al conocimiento). Tampoco impide que quien as&iacute; lo desee -tenga o no raz&oacute;n- acuda a los tribunales y trate de iniciar causas judiciales, incluso cuando sea con la declarada finalidad de lograr dos minutos de telediario. Me parece un error situar el foco del problema en la irresponsabilidad de colectivos que se limitan a intentar aprovechar las inercias que lastran el sistema judicial, estirar al m&aacute;ximo los tiempos del proceso y dormir el partido durante meses para torcer la voluntad del paciente por puro agotamiento o crear una sensaci&oacute;n de temor al colectivo sanitario. 
    </p><p class="article-text">
        Por supuesto, una parte de esta estrategia escapa al control judicial. La respuesta social a estos fen&oacute;menos es un medidor fiable de la virtud c&iacute;vica m&aacute;s que de la calidad legislativa y concierne al rigor deontol&oacute;gico de cada medio de comunicaci&oacute;n darles o no alimento. 
    </p><p class="article-text">
        El proceso impulsado contra la eutanasia de Noelia nunca tuvo como finalidad genuina discutir su correcta concesi&oacute;n por parte de la Comisi&oacute;n de Garant&iacute;a y Evaluaci&oacute;n de Catalunya. Su ambici&oacute;n era m&aacute;s sencilla: dilatar el proceso al m&aacute;ximo y rentabilizar el circo medi&aacute;tico. Derogar <em>de facto</em> el ejercicio del derecho fundamental. No es necesario ni deseable prohibir nada a nadie. Bastar&iacute;a con resolver con rapidez y garant&iacute;as en un plazo de tiempo razonable.
    </p><p class="article-text">
        3. La &uacute;ltima cuesti&oacute;n est&aacute; vinculada a la necesidad de establecer medidas dirigidas a evitar que un proceso de estas caracter&iacute;sticas revictimice al paciente. Existe un amplio consenso acerca de las mejoras derivadas de protocolos de actuaci&oacute;n espec&iacute;ficos en procesos que afectan &aacute;mbitos especialmente sensibles (infancia, violencia de g&eacute;nero, capacidad&hellip;) y el proceso de Noelia, quiz&aacute;s por ser el primero, ha tenido grietas importantes en este aspecto que debemos mejorar entre todos.
    </p><p class="article-text">
        Seguramente en otro tipo de proceso Noelia no habr&iacute;a tenido que cruzarse en el mismo pasillo del Juzgado con las personas que, seg&uacute;n declar&oacute; ella misma, le llenaban la habitaci&oacute;n del hospital de crucifijos y estampitas religiosas contra su voluntad. Con toda seguridad tampoco habr&iacute;a tenido que declarar en presencia de su padre. Quiz&aacute;s debamos preguntarnos si era necesario someterla a un interrogatorio judicial cuando, con buen criterio, pocos d&iacute;as antes dos doctores del Instituto de Medicina Legal y Forense hab&iacute;an elaborado un informe complementario a petici&oacute;n del Ministerio Fiscal donde se conclu&iacute;a que ten&iacute;a plenas capacidades y tambi&eacute;n prestaron declaraci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Dicho lo anterior, lo m&aacute;s relevante es lo siguiente: todas las pruebas que se practicaron durante el proceso judicial fueron a petici&oacute;n del Ministerio Fiscal y la Generalitat de Catalunya a pesar de compartir el criterio de la Comisi&oacute;n de Garant&iacute;a y Evaluaci&oacute;n. Parecer&iacute;a razonable pensar que quien inicia un proceso judicial y solicita la paralizaci&oacute;n de una prestaci&oacute;n de eutanasia afirmando que los informes m&eacute;dicos &ldquo;no aportan verdadera informaci&oacute;n sobre la capacidad de la paciente&rdquo; hubiera tratado, cuanto menos, de desplegar una m&iacute;nima actividad probatoria en esa direcci&oacute;n (proponer el interrogatorio de los profesionales en cuesti&oacute;n o aportar informes de signo distintos que discutieran el criterio de los profesionales que examinaron a Noelia durante meses). 
    </p><p class="article-text">
        Esta sorprendente pasividad procesal quedaba compensada de largo con una incombustible actividad medi&aacute;tica arropada por una conga de c&aacute;maras y micr&oacute;fonos que acudieron raudos a las puertas del Juzgado, a plat&oacute;s de televisi&oacute;n e incluso frente al hospital el &uacute;ltimo d&iacute;a de vida de la paciente en riguroso directo. 
    </p><p class="article-text">
        Quien quiera conocer en profundidad las razones m&eacute;dicas de la concesi&oacute;n de la eutanasia a Noelia tiene a su disposici&oacute;n las <a href="https://www.poderjudicial.es/cgpj/es/Poder-Judicial/Tribunales-Superiores-de-Justicia/TSJ-Cataluna/Oficina-de-Comunicacion/Archivo-de-notas-de-prensa/-Un-juzgado-contencioso-de-Barcelona-inadmite-el-recurso-de-un-progenitor-contra-la-autorizacion-de-aplicacion-de-la-eutanasia-a-su-hija" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">dos sentencias del caso</a> en la p&aacute;gina web del <a href="https://www.poderjudicial.es/cgpj/eu/Botere-Judiziala/Justizia-Auzitegi-Nagusiak/Kataluniako-JAN/Kataluniako-JANren-Auzi-Berriak/El-TSJ-de-Cataluna-avala-la-eutanasia-solicitada-por-una-paciente-y-reconoce-el-derecho-de-su-padre-a-ser-parte-en-el-procedimiento" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Consejo General del Poder Judicial (CGPJ)</a>. En nuestro pa&iacute;s los procesos y las resoluciones judiciales son p&uacute;blicas por imperativo constitucional porque contamos con la certeza de que la transparencia es una garant&iacute;a colectiva frente a arbitrariedades y una vacuna contra la ignorancia y el mal gusto. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Josep Maria Torrent]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/ahora-noelia-no_129_13103977.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 27 Mar 2026 21:04:55 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Ahora que Noelia ya no está]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Eutanasia,Ley Eutanasia,Abogados Cristianos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Legalidad internacional o barbarie]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/legalidad-internacional-barbarie_129_13101273.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8a66573b-579c-438f-99c2-8b2a508bf4cb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Legalidad internacional o barbarie"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La Unión Europea debe ser consecuente en la defensa de los principios consagrados en la Carta de Naciones Unidas con un trabajo permanente en defensa del multilateralismo</p></div><p class="article-text">
        Tras la II Guerra Mundial que caus&oacute; la muerte de m&aacute;s de 70 millones de personas, de ellas cerca de 50 millones de civiles, la mayor&iacute;a de las naciones vieron la necesidad de crear una organizaci&oacute;n que velara por el mantenimiento de la paz y la seguridad internacionales y de comprometerse contra las guerras, firm&aacute;ndose el 26 de junio de 1945 la Carta de las Naciones Unidas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Su pre&aacute;mbulo comienza subrayando que somos &ldquo;nosotros los pueblos de las Naciones Unidas, resueltos a preservar a las generaciones venideras del flagelo de la guerra&rdquo; y &ldquo;a reafirmar la fe en los derechos fundamentales del hombre&rdquo;, &ldquo;hemos decidido aunar nuestros esfuerzos&rdquo; para tal objetivo.
    </p><p class="article-text">
        A tal fin establece en su art. 2 el compromiso de todos sus miembros de abstenerse de &ldquo;recurrir a la amenaza o al uso de la fuerza contra la integridad territorial o la independencia pol&iacute;tica de cualquier Estado&rdquo;, salvo expresa decisi&oacute;n del Consejo de Seguridad dirigida a &ldquo;mantener o restablecer la paz y a seguridad internacionales&rdquo; (art.42), e igualmente salvo el derecho de leg&iacute;tima defensa de un Estado frente a un ataque armado (art.51), defensa que deber&aacute; ser proporcionada.
    </p><p class="article-text">
        Por su parte, la Declaraci&oacute;n Universal de Derechos Humanos, proclamada en 1948 por la Asamblea General de la ONU, inicia afirmando que &ldquo;el desconocimiento y el menosprecio de los derechos humanos han originado actos de barbarie ultrajantes para la conciencia de la humanidad&rdquo; y que &ldquo;es esencial que los derechos humanos sean protegidos por un r&eacute;gimen de Derecho&rdquo; as&iacute; como promover el desarrollo de relaciones amistosas entre las naciones, proclama en su art&iacute;culo 28 que &ldquo;toda persona tiene derecho a que se establezca un orden social e internacional en el que los derechos y libertades proclamados en esta Declaraci&oacute;n se hagan plenamente efectivos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El mantenimiento de la paz, el rechazo de la guerra y la garant&iacute;a de los derechos humanos constituyen el n&uacute;cleo central de lo acordado con la creaci&oacute;n de la ONU, ratificado por todos sus Estados miembros, incluidos Rusia, Estados Unidos e Israel. Todo ello constituye la ley, la legalidad internacional que obliga a todos los Estados, sin matices ni excepciones.
    </p><p class="article-text">
        Del mismo modo, en Europa se crearon instituciones para preservar la paz y superar siglos de confrontaciones y guerras entre europeos. En 1949 el Consejo de Europa con el objetivo de promover tanto los derechos humanos como el Estado de Derecho y cuyo Convenio Europeo de Derechos Humanos se aprob&oacute; en 1950. Y m&aacute;s tarde la hoy Uni&oacute;n Europea, cuyo motor m&aacute;s potente ha sido el deseo de paz y la protecci&oacute;n de los derechos humanos, as&iacute; como el apoyo al multilateralismo.
    </p><p class="article-text">
        El movimiento por los derechos humanos y la paz ha sido imparable, con convenios tambi&eacute;n en &Aacute;frica, Asia y el continente americano.
    </p><p class="article-text">
        La agresi&oacute;n militar de Trump y Netanyahu contra Ir&aacute;n, sin mandato de Naciones Unidas y sin defenderse de un ataque previo de esta &uacute;ltima, supone que las reglas que rigen las relaciones entre los Estados de la comunidad internacional no solo han sido vulneradas de manera flagrante, sino que lo han sido con la desverg&uuml;enza de quien se r&iacute;e de ellas y las desprecia, porque es el m&aacute;s fuerte, que impone su ley, la propia, no la com&uacute;n acordada por todos. Nada justifica los salvajes bombardeos realizados por Estados Unidos e Israel en Ir&aacute;n y L&iacute;bano, que han causado la muerte de miles de personas, incluidas ya 100 ni&ntilde;as iran&iacute;es asesinadas en su colegio, adem&aacute;s de un mill&oacute;n de desplazados y una crisis humanitaria de incalculables dimensiones.
    </p><p class="article-text">
        Cierta y lamentablemente, a lo largo de estos ochenta a&ntilde;os se han producido numerosas y muy graves vulneraciones de la Carta de Naciones Unidas, en los &uacute;ltimos tiempos Rusia con la invasi&oacute;n de Ucrania y antes Estados Unidos en su agresi&oacute;n a Irak, adem&aacute;s de Israel con el genocidio de Gaza. Pero nunca se hab&iacute;a cuestionado su legitimidad y necesariedad para el mantenimiento del sistema multilateral cimentado en normas.
    </p><p class="article-text">
        Pero el caso de Trump desborda todos los anteriores por la arbitrariedad que implica y el nulo intento de dar una justificaci&oacute;n m&iacute;nimamente coherente de la agresi&oacute;n, que no sea mostrar al mundo el desprecio del Derecho Internacional y del multilateralismo, junto con la pretensi&oacute;n de Israel de ser la &uacute;nica potencia de la zona.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esta escalada b&eacute;lica est&aacute; generando un incremento de la inseguridad global y tambi&eacute;n graves consecuencias econ&oacute;micas para la poblaci&oacute;n mundial, especialmente la m&aacute;s vulnerable, adem&aacute;s de &ldquo;ping&uuml;es&rdquo; negocios a las petroleras y a la propia familia de Trump.
    </p><p class="article-text">
        Nos encontramos en un momento en el que se hace imperativo reivindicar la defensa del multilateralismo fraguado en torno a la Carta de Naciones Unidas. No podemos legitimar la arbitrariedad. Rechazamos la Ley del m&aacute;s fuerte y reivindicamos un sistema internacional basado en el imperio de la Ley.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Como organizaciones de la sociedad civil comprometidas con la paz y los derechos humanos en todo el mundo, reclamamos a la comunidad internacional y en especial a la Uni&oacute;n Europea un&nbsp;compromiso rotundo con la paz que conlleve la firme condena de esta agresi&oacute;n, el cese inmediato de las hostilidades en Oriente Medio y la b&uacute;squeda de una soluci&oacute;n basada en la diplomacia y el di&aacute;logo. La Uni&oacute;n Europea debe ser consecuente en la defensa de los principios consagrados en la Carta de Naciones Unidas con un trabajo permanente en defensa del multilateralismo.
    </p><p class="article-text">
        Porque, con independencia del profundo rechazo que nos produce la teocracia iran&iacute;, la alternativa a la legalidad internacional es la arbitrariedad y barbarie, la vuelta a la raz&oacute;n del m&aacute;s fuerte, es decir, a la brutalidad y al salvajismo, con el olvido de los derechos humanos y de los principios kantianos de la paz perpetua.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Reivindicamos el valor del ser humano, de su dignidad intr&iacute;nseca y de sus derechos como piedra angular del orden internacional bajo el auspicio de Naciones Unidas, porque la paz es m&aacute;s que la ausencia de guerra, es generar las condiciones para el pleno ejercicio de los derechos humanos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Manuel de la Rocha Rubí]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/legalidad-internacional-barbarie_129_13101273.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 26 Mar 2026 20:57:02 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Legalidad internacional o barbarie]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El nuevo equilibrio de Moncloa: menos ruido, más técnica]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/nuevo-equilibrio-moncloa-ruido-tecnica_129_13101812.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7ec5c05a-a884-4634-ba53-9908aa8af217_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El nuevo equilibrio de Moncloa: menos ruido, más técnica"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El mensaje del Gobierno es claro: en el último año de legislatura no se busca tanto generar impacto político desde la gestión económica como reducir fricción</p></div><p class="article-text">
        Hay remodelaciones que buscan cambiar el rumbo y otras que buscan protegerlo. En el tramo final de la legislatura, los gobiernos tienden a reordenar sus prioridades: reducir desgaste, asegurar la gesti&oacute;n y concentrar el capital pol&iacute;tico all&iacute; donde resulta m&aacute;s eficaz. La &uacute;ltima remodelaci&oacute;n del Ejecutivo responde, en buena medida, a esa l&oacute;gica. No es solo un relevo de nombres, sino una redefinici&oacute;n del equilibrio entre t&eacute;cnica y pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        La salida de Mar&iacute;a Jes&uacute;s Montero, el ascenso de Carlos Cuerpo a la vicepresidencia y la incorporaci&oacute;n de Arcadi Espa&ntilde;a apuntan en esa direcci&oacute;n. El cambio rompe adem&aacute;s una inercia simb&oacute;lica &mdash;la vicepresidencia econ&oacute;mica deja de estar en manos de una mujer&mdash;, pero su significado profundo est&aacute; en los perfiles. Frente al peso pol&iacute;tico, la exposici&oacute;n medi&aacute;tica y la capacidad de confrontaci&oacute;n de Montero, el nuevo esquema pivota sobre figuras de bajo perfil, orientadas a la gesti&oacute;n y alejadas del foco.
    </p><p class="article-text">
        Carlos Cuerpo se consolida as&iacute; como eje del &aacute;rea econ&oacute;mica. Su perfil t&eacute;cnico, vinculado a las instituciones europeas, encaja con la necesidad de proyectar solvencia en un contexto marcado por la guerra, la inflaci&oacute;n y la continuidad de las pol&iacute;ticas de protecci&oacute;n. Los datos refuerzan esa apuesta: debut&oacute; en el CIS en abril de 2024 como un ministro pr&aacute;cticamente desconocido &mdash;apenas lo identificaba un 13% de los ciudadanos&mdash;, pero en pocos meses pas&oacute; a ser el mejor valorado del Gobierno. Hoy mantiene esa posici&oacute;n, con un 5,27, siendo el &uacute;nico que aprueba.
    </p><p class="article-text">
        Ese perfil ha tenido una consecuencia pol&iacute;tica directa: su baja exposici&oacute;n al desgaste. Desde su llegada en enero de 2024, ha recibido solo 11 preguntas en el Congreso, tres de ellas del Partido Popular &mdash;apenas un 27%&mdash;. M&aacute;s significativo a&uacute;n: la oposici&oacute;n tard&oacute; m&aacute;s de un a&ntilde;o en interpelarle por primera vez. No es solo menor fiscalizaci&oacute;n; es tambi&eacute;n la evidencia de que no ha sido un blanco eficaz en la confrontaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La incorporaci&oacute;n de Arcadi Espa&ntilde;a profundiza en esa misma l&oacute;gica. Su trayectoria en la Generalitat Valenciana, donde fue una pieza clave del Gobierno del Bot&agrave;nic junto a Ximo Puig, no solo le aporta experiencia en Hacienda y financiaci&oacute;n, sino tambi&eacute;n en gesti&oacute;n pol&iacute;tica compleja. Fue, de hecho, uno de los perfiles encargados de engrasar las relaciones internas de la coalici&oacute;n, especialmente con M&oacute;nica Oltra, en un contexto no exento de tensiones.
    </p><p class="article-text">
        Ese bagaje ayuda a entender su estilo. Arcadi Espa&ntilde;a representa, en muchos sentidos, la antipolarizaci&oacute;n: un perfil que tiende a rebajar el conflicto, a buscar espacios de acuerdo y a evitar la sobreactuaci&oacute;n pol&iacute;tica. Su forma de intervenir &mdash;contenida, prudente, casi acad&eacute;mica&mdash; lo aleja de la l&oacute;gica de confrontaci&oacute;n permanente que domina la pol&iacute;tica nacional.
    </p><p class="article-text">
        Y ah&iacute; reside precisamente el contraste con su predecesora. Mar&iacute;a Jes&uacute;s Montero hab&iacute;a asumido en los &uacute;ltimos tiempos no solo la gesti&oacute;n econ&oacute;mica, sino tambi&eacute;n la tarea &mdash;o la carga&mdash; de responder a una oposici&oacute;n que ha convertido el Congreso en un espacio de hostigamiento constante, en una suerte de guerra de guerrillas parlamentaria. Arcadi Espa&ntilde;a, por el contrario, no ha mostrado hasta ahora esa ret&oacute;rica de combate.
    </p><p class="article-text">
        El mensaje del Gobierno es claro: en el &uacute;ltimo a&ntilde;o de legislatura no se busca tanto generar impacto pol&iacute;tico desde la gesti&oacute;n econ&oacute;mica como reducir fricci&oacute;n. En una cartera que acumula inevitablemente costes &mdash;y m&aacute;s en territorios como la Comunitat Valenciana, donde la cuesti&oacute;n fiscal es especialmente sensible&mdash;, la apuesta es por perfiles que amortig&uuml;en el desgaste.
    </p><p class="article-text">
        Pero ese movimiento tiene una contrapartida. Al tecnificar el &aacute;rea econ&oacute;mica, el Ejecutivo libera &mdash;y al mismo tiempo concentra&mdash; el capital pol&iacute;tico en una figura: Pedro S&aacute;nchez. La estrategia parece clara: proteger la gesti&oacute;n y capitalizar la pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Los &uacute;ltimos datos del CIS apuntan en esa direcci&oacute;n. Entre sus votantes, S&aacute;nchez obtiene una valoraci&oacute;n media de 6,9 y mantiene una alta fidelidad &mdash;m&aacute;s del 75% lo prefiere como presidente&mdash;, lo que refuerza su papel como principal activo electoral. Al mismo tiempo, sigue siendo un potente movilizador para la oposici&oacute;n, lo que intensifica la polarizaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
         En ese contexto, la defensa del decreto anticrisis en el Congreso ha funcionado como primer test del nuevo equilibrio. Para Cuerpo, ha sido su bautismo como vicepresidente econ&oacute;mico; para el Gobierno, la prueba de que un perfil t&eacute;cnico puede sostener tambi&eacute;n el frente pol&iacute;tico cuando es necesario. La inc&oacute;gnita es si esta estrategia ser&aacute; suficiente. La pol&iacute;tica no desaparece: se reordena y tiende a concentrarse en menos actores. La tecnificaci&oacute;n de los ministerios econ&oacute;micos libera el frente pol&iacute;tico, que se sit&uacute;a con mayor claridad en el n&uacute;cleo del Gobierno.
    </p><p class="article-text">
        Ah&iacute;, junto a Pedro S&aacute;nchez, todo apunta a que F&eacute;lix Bola&ntilde;os asumir&aacute; un papel central como principal interlocutor y, previsiblemente, como figura de confrontaci&oacute;n frente a la oposici&oacute;n. Si Mar&iacute;a Jes&uacute;s Montero hab&iacute;a ejercido en los &uacute;ltimos a&ntilde;os como uno de los principales diques pol&iacute;ticos frente a la ofensiva parlamentaria de las derechas, su salida obliga a redistribuir ese rol.
    </p><p class="article-text">
        El resultado es un Gobierno m&aacute;s t&eacute;cnico en los ministerios y m&aacute;s pol&iacute;tico en su n&uacute;cleo. Menos confrontaci&oacute;n en la gesti&oacute;n, m&aacute;s concentraci&oacute;n del pulso pol&iacute;tico en torno a S&aacute;nchez y su n&uacute;cleo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Anna López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/nuevo-equilibrio-moncloa-ruido-tecnica_129_13101812.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 26 Mar 2026 20:57:01 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El nuevo equilibrio de Moncloa: menos ruido, más técnica]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La UE contra sí misma: el eterno choque de visiones en la construcción europea]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/ue-si-eterno-choque-visiones-construccion-europea_129_13098629.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1066a602-1db7-4382-9d30-7d2b9f7c5e30_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La UE contra sí misma: el eterno choque de visiones en la construcción europea"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La gravedad de la coyuntura actual no reside en la ausencia de un proyecto único y común (un ideal que nunca ha existido), sino en el hecho de que las visiones sobre la UE están hoy muy alejadas entre sí. El contexto de crisis permanente no está actuando como un elemento que refuerce la unidad, sino como un factor que intensifica las diferencias</p></div><p class="article-text">
        La UE, uno de los mayores experimentos pol&iacute;ticos del siglo XX, se encuentra en una situaci&oacute;n compleja en la actualidad. La sucesi&oacute;n de conflictos externos en los &uacute;ltimos a&ntilde;os ha puesto en evidencia algunas fragilidades internas que, aunque ya exist&iacute;an, se han hecho mucho m&aacute;s visibles. Numerosos diagn&oacute;sticos realizados desde &aacute;mbitos acad&eacute;micos y pol&iacute;ticos han demostrado que uno de los principales problemas comunitarios es la dificultad en el&nbsp;<em>policy making&nbsp;</em>interno. Adoptar internamente posturas comunes se ha convertido en uno de los principales retos de la integraci&oacute;n europea, hasta el punto de que algunas de las tensiones m&aacute;s intensas de los &uacute;ltimos a&ntilde;os se han originado dentro de la propia UE m&aacute;s que en amenazas externas.
    </p><p class="article-text">
        El desacuerdo sobre los coronabonos durante la pandemia de COVID-19 es un ejemplo claro. El entonces primer ministro de Portugal, Antonio Costa, calific&oacute; de &ldquo;repugnante&rdquo; la actitud de determinados pa&iacute;ses comunitarios (Pa&iacute;ses Bajos y Alemania, entre otros) por mostrarse en contra de la emisi&oacute;n de coronabonos propuestos por pa&iacute;ses del sur de Europa para superar la crisis. Y este episodio no constituye una excepci&oacute;n, sino un patr&oacute;n repetido. La incapacidad de adoptar posturas comunes sobre la relaci&oacute;n trasatl&aacute;ntica, el ataque de EEUU contra Irak, el genocidio en Gaza o incluso la invasi&oacute;n rusa de Ucrania, que amenaza directamente a la propia UE demuestran la persistencia de divisiones.
    </p><p class="article-text">
        Un breve repaso hist&oacute;rico sobre la creaci&oacute;n y evoluci&oacute;n del proceso de integraci&oacute;n europea sirve para comprobar que el denominador com&uacute;n del proyecto ha sido la dificultad para establecer una postura com&uacute;n. El principal motivo de esto es que la UE (antes CEE) no es el resultado de una idea com&uacute;n sobre lo que lo que deben ser las instituciones europeas, sino el choque constante entre diferentes maneras de entender el proceso de construcci&oacute;n europea. En ese sentido, el historiador franc&eacute;s Laurent Warlouzet, public&oacute; hace unos a&ntilde;os un libro (<em>Europe contre Europe,&nbsp;</em>CNRS, 2022) en el que trataba de defender esta idea. La actual UE es el resultado de la tensi&oacute;n constante y del d&eacute;bil equilibrio entre tres visiones sobre el proyecto. En primer lugar, los defensores de una Europa construida sobre pol&iacute;ticas sociales y sobre propuestas de cohesi&oacute;n territorial. En segundo lugar, un proyecto centrado en una Europa de los mercados, priorizando la liberalizaci&oacute;n econ&oacute;mica y la unificaci&oacute;n de mercados. Y, en tercer lugar, una visi&oacute;n que destaca la idea de UE como actor global y, por tanto, trata de prestar especial inter&eacute;s a la necesidad de defender sus intereses en el marco internacional.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Asumir esta cuesti&oacute;n, nos permite dos cuestiones. Por una parte, desmitificar el proceso de construcci&oacute;n europea y superar las cl&aacute;sicas lecturas que generaron un relato excesivamente mod&eacute;lico sobre la creaci&oacute;n y consolidaci&oacute;n de los or&iacute;genes del proyecto com&uacute;n. Y por otra, comprender que la UE no obedece a un plan predeterminado y lineal, sino que su evoluci&oacute;n ha estado condicionada por esas tensiones constantes, por los cambios en la propia idea de Europa (por lo que no se puede pensar que lo que se entiende por UE hoy sea lo mismo que lo que se entend&iacute;a en la d&eacute;cada de los cincuenta, sesenta o setenta) y tambi&eacute;n por el propio contexto de cada coyuntura hist&oacute;rica. En definitiva, como mostr&oacute; K.K. Patel, la UE es fruto de la improvisaci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En la actualidad, una de las cuestiones que m&aacute;s han complicado el proceso de construcci&oacute;n europea, no es la ausencia de una postura com&uacute;n, que ya se ha argumentado que nunca ha existido, sino el contexto actual. En los &uacute;ltimos a&ntilde;os se han puesto en cuesti&oacute;n todos los pilares sobre los que se construyeron las instituciones europeas tras la II Guerra Mundial. En primer lugar, el mundo ha dejado de esta basado en normas (derecho internacional), lo cual complica la gobernanza internacional y las acciones de una instituci&oacute;n que es causa y efecto de esas mismas reglas. Esto ha puesto en cuesti&oacute;n el &ldquo;Efecto Bruselas&rdquo; del que hablaba Anu Bradford. En segundo lugar, la crisis del orden liberal est&aacute; erosionando el proyecto pol&iacute;tico-econ&oacute;mico de las democracias occidentales sobre las que se construy&oacute; la UE. Esto est&aacute; permitiendo que vuelvan con fuerza otros proyectos sobre la integraci&oacute;n europea basados en ideas autoritarias y en la &ldquo;Europa de las naciones&rdquo;, algunos de los cuales retoman ciertas ideas de la d&eacute;cada de los a&ntilde;os treinta del siglo pasado. Y, por &uacute;ltimo, la puesta en duda de la cooperaci&oacute;n entre pa&iacute;ses y organizaciones (multilateralismo) cuestiona y dificulta su propia relaci&oacute;n con el mundo. El resultado es una intensificaci&oacute;n de las fracturas internas y un ensanchamiento de la distancia entre los intereses de los Estados miembros.
    </p><p class="article-text">
        La gravedad de la coyuntura actual no reside en la ausencia de un proyecto &uacute;nico y com&uacute;n (un ideal que, como se ha argumentado, nunca ha existido), sino en el hecho de que las visiones sobre la UE est&aacute;n hoy muy alejadas entre s&iacute;. En ese marco, y contrario a las cl&aacute;sicas ideas de que las crisis fortalecen a la UE, el contexto de crisis permanente no est&aacute; actuando como un elemento que refuerce la unidad, sino como un factor que intensifica las diferencias y dificulta la posibilidad de alcanzar consensos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sergio Molina García]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/ue-si-eterno-choque-visiones-construccion-europea_129_13098629.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 25 Mar 2026 21:07:02 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La UE contra sí misma: el eterno choque de visiones en la construcción europea]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[UE - Unión Europea]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[ES-Alert: economía de guerra]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/alert-economia-guerra_129_13098459.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6bbebbcb-4064-4443-bb5f-6fa5d3a9f9ce_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="ES-Alert: economía de guerra"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Entre las directrices del Plan de Resiliencia y del Mecanismo de Protección Civil, se obliga a los Estados a preparar planes de contingencia específicos para tres amenazas detectadas como “inminentes”: protocolos de racionamiento de combustible, plan de defensa para cables submarinos de datos y gasoductos, directrices para ayuntamientos en caso de ciberataques masivos</p></div><p class="article-text">
        Los ciudadanos europeos recibiremos un mensaje ES-Alert en el m&oacute;vil que se&ntilde;alar&aacute; el momento para hacer acopio de agua, alimentos, medicinas y pilas para hacer frente a 72 horas de crisis. Europa se prepara para almacenar comida y energ&iacute;a ante el cierre del estrecho de Ormuz durante el conflicto entre Ir&aacute;n, Estados Unidos e Israel. Tanto el Gobierno brit&aacute;nico como la Comisi&oacute;n Europea tienen preparado el plan log&iacute;stico que har&aacute;n llegar a la ciudadan&iacute;a en el momento cr&iacute;tico.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El momento p&aacute;nico est&aacute; asegurado, por eso los Gobiernos se resisten a publicar esta informaci&oacute;n. Pero habr&aacute; que ir preparando el Kit de Supervivencia y no solo por una amenaza b&eacute;lica. Puede que los drones no lleguen a nuestras casas, pero tampoco llegar&aacute; el gas ni la compra del Mercadona. La crisis alimentaria est&aacute; prevista si las rutas comerciales se cierran y amenazan los canales de suministros.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por eso, la orden de Bruselas a los 27 Estados no se limita a almacenar gas y petr&oacute;leo, sino que se extiende a fertilizantes, aluminio, acero, minerales cr&iacute;ticos y alimentos. S&iacute;, ahora que hemos firmado acuerdos comerciales con medio mundo y parte del extranjero, el desabastecimiento est&aacute; asegurado con el continuado castigo al campo europeo&hellip;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Y cu&aacute;les son las medidas concretas del Plan de Resiliencia? &iquest;Recuerdan el famoso Kit de 72 horas que present&oacute; de forma tan &ldquo;graciosa&rdquo; e irresponsable la Comisaria para la Gesti&oacute;n de Crisis e Igualdad, Hadja Lahbib, emulando a Mary Poppins? Aquellas instrucciones, que estaban en fase de preparaci&oacute;n, se han reforzado pasando a la fase de ejecuci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En un v&iacute;deo oficial publicado y difundido por la Comisi&oacute;n Europea ahora hace un a&ntilde;o, Hadja Lahbib comenzaba a sacar cosas de un bolso sin fondo, entre risas forzadas y fr&iacute;vola sorpresa, que se suponen necesarias para el caso de sufrir un ataque b&eacute;lico o un sabotaje nuclear. El llamado Kit-72 horas contiene un conjunto de suministros b&aacute;sicos como agua, alimentos no perecederos, una navaja suiza, un botiqu&iacute;n, documentos de identidad, dinero en efectivo, una linterna, una radio a pilas y un cargador aut&oacute;nomo para el m&oacute;vil. Se supone que podemos quedarnos sin servicios b&aacute;sicos como luz, agua e internet.&nbsp;Recordar que el anuncio del Kit ven&iacute;a acompa&ntilde;ado por la hoja de ruta para estar preparados en caso de guerra: el &ldquo;White Paper RearmEurope 2030&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ahora, con la guerra de Ir&aacute;n de fondo y solos ante el conflicto de Ucrania, la Uni&oacute;n Europea acaba de reforzar este escenario con nuevas recomendaciones para blindar el sistema agroalimentario frente a impactos clim&aacute;ticos y geopol&iacute;ticos, con el Mecanismo de Respuesta Alimentaria. Ante la volatilidad de los mercados, se ha recomendado a los Estados que coordinen sus reservas nacionales de alimentos y fertilizantes, suministros m&eacute;dicos y combustible.
    </p><p class="article-text">
        Entre las directrices del Plan de Resiliencia y del Mecanismo de Protecci&oacute;n Civil, se obliga a los Estados a preparar planes de contingencia espec&iacute;ficos para tres amenazas detectadas como &ldquo;inminentes&rdquo;: protocolos de racionamiento de combustible, plan de defensa para cables submarinos de datos y gasoductos, directrices para ayuntamientos en caso de ciberataques masivos con objeto de que puedan operar de forma manual servicios b&aacute;sicos como agua y basura.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Todo ello ir&aacute; acompa&ntilde;ado de un proceso de educaci&oacute;n a la poblaci&oacute;n mediante simulacros civiles, formaci&oacute;n escolar en primeros auxilios y jornadas de concienciaci&oacute;n con pruebas de sistemas de alerta temprana a trav&eacute;s de mensajes en el m&oacute;vil del 112. Recordemos, el ES-Alert. Este plan se ejecutar&aacute; de forma gradual y discreta para evitar un desabastecimiento real de productos b&aacute;sicos provocado por la alarma social.
    </p><p class="article-text">
        Pero, sobre todo, ha emitido una instrucci&oacute;n urgente a los Estados miembros para comenzar la inyecci&oacute;n de gas en los almacenes de forma inmediata, aprovechando la flexibilidad del Reglamento de Almacenamiento de Gas de la UE con objeto de mitigar la presi&oacute;n sobre los precios. No hemos llegado a&uacute;n al Plan de Emergencia Nacional para el Combustible (National Emergency Plan for Fuel) del Reino Unido, que prepara el racionamiento del combustible con un l&iacute;mite de 30 libras por veh&iacute;culo, o la prioridad para los servicios esenciales, como hospitales polic&iacute;a y transporte p&uacute;blico.
    </p><p class="article-text">
        En nuestro caso, la Uni&oacute;n Europea est&aacute; coordinando medidas energ&eacute;ticas y de combustible como el llenado de dep&oacute;sitos de gas, la vigilancia de precios y otras medidas de ahorro voluntario, que deja en manos de los Estados y que pasar&iacute;a, de nuevo, por promover el teletrabajo y reducir los l&iacute;mites de velocidad. Bueno, ya nos confinaron tres meses. Sin bromas.
    </p><p class="article-text">
        Como nos hacemos trampas al solitario, en enero Bruselas aprob&oacute; un Reglamento por el que se establecen medidas estrictas para la eliminaci&oacute;n gradual de las importaciones del gas ruso. Esto lo estamos haciendo desde 2022 con la inestimable ayuda de Estados Unidos, que nos prometi&oacute; abastecimiento eterno -que no amor- y barato -lo ha subido un 40%- de Gas Natural Licuado (GNL). Sin alarmas.
    </p><p class="article-text">
        Confi&aacute;bamos adem&aacute;s en el gas catar&iacute; y resto de pa&iacute;ses del Golfo. Esta ruta es la que est&aacute; en peligro por el cierre del estrecho de Ormuz y los ataques iran&iacute;es a las refiner&iacute;as de sus vecinos &aacute;rabes. Como est&aacute; siempre al quite, el presidente estadounidense Donald Trump acaba de hacernos chantaje: &ldquo;Si no cumpl&iacute;s el acuerdo arancelario de la verg&uuml;enza, firmado en mi Golf Resort de Escocia, se acab&oacute; mi suministro de gas&rdquo;. Sin ambages.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Regina Laguna]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/alert-economia-guerra_129_13098459.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 25 Mar 2026 21:07:02 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[ES-Alert: economía de guerra]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Irán, cómo quedar atrapado y luego querer salir de una guerra]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/iran-quedar-atrapado-luego-salir-guerra_129_13094041.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4b26854a-6b45-4b8f-952f-29890a179f5f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los iraníes recogen sus pertenencias entre los escombros de edificios en Teherán."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Estados Unidos se encuentra ante una guerra cada vez más difícil de ganar, no solo en términos militares, sino también políticos, donde la salida se vuelve compleja porque cualquier opción (escalar, negociar o retirarse) conlleva costes elevados </p><p class="subtitle">Trump no sabe si va o viene</p></div><p class="article-text">
        El presidente de Estados Unidos ha anunciado que ha abierto conversaciones con Ir&aacute;n, aunque se conocen pocos datos. Parece una sorpresa, pero no lo es. En los conflictos armados que carecen de legitimidad jur&iacute;dica internacional, es decir, que no cuentan con el aval del sistema multilateral ni se ajustan a los principios de la Carta de las Naciones Unidas, como es el caso de la guerra de Ir&aacute;n, la potencia que inicia las hostilidades suele enfrentarse r&aacute;pidamente a un problema estructural de legitimidad.
    </p><p class="article-text">
        En el caso de Estados Unidos, cuando una intervenci&oacute;n es percibida como unilateral, preventiva o impulsada por intereses geopol&iacute;ticos m&aacute;s que por una amenaza inminente claramente reconocida, el programa nuclear, el coste reputacional se acumula desde el primer momento. Si adem&aacute;s la decisi&oacute;n ha estado influida o impulsada por un aliado estrat&eacute;gico como Israel, que tambi&eacute;n participa activamente en la acci&oacute;n militar, el conflicto puede ser interpretado internacionalmente como una operaci&oacute;n concertada al margen del derecho internacional, lo que refuerza las percepciones de ilegitimidad. En este contexto, la narrativa justificativa, basada en seguridad y la lucha contra amenazas, tiende a erosionarse frente a contra narrativas que enfatizan la agresi&oacute;n, el desequilibrio de poder y el impacto humanitario. La p&eacute;rdida del &ldquo;relato&rdquo; no es un elemento accesorio, sino central, pues condiciona las alianzas (casi inexistentes), debilita apoyos internos y externos, y otorga una ventaja pol&iacute;tica y simb&oacute;lica al adversario, aunque est&eacute; debilitado a escala militar.
    </p><p class="article-text">
        A medida que el conflicto se prolonga y los resultados militares no son concluyentes, la potencia agresora puede quedar atrapada en una din&aacute;mica de lo que denominamos &ldquo;trampa de compromiso&rdquo;, donde retirarse implica asumir costes pol&iacute;ticos internos (p&eacute;rdida de credibilidad, desgaste electoral, cuestionamiento del liderazgo), y continuar la guerra incrementa los costes humanos, econ&oacute;micos y diplom&aacute;ticos. Este fen&oacute;meno, ampliamente estudiado en la literatura sobre &ldquo;guerras de elecci&oacute;n&rdquo;, se agrava cuando la decisi&oacute;n inicial no fue plenamente racional o estuvo mediada por percepciones sesgadas, presi&oacute;n de aliados o marcos ideol&oacute;gicos r&iacute;gidos. En tales escenarios, la potencia no solo enfrenta dificultades operativas sobre el terreno, sino tambi&eacute;n una creciente deslegitimaci&oacute;n global que limita sus opciones estrat&eacute;gicas. Los aliados se distancian, los foros multilaterales se vuelven cr&iacute;ticos y la opini&oacute;n p&uacute;blica internacional se moviliza en contra. El resultado es una guerra cada vez m&aacute;s dif&iacute;cil de ganar, no solo en t&eacute;rminos militares, sino tambi&eacute;n pol&iacute;ticos, donde la salida se vuelve compleja porque cualquier opci&oacute;n (escalar, negociar o retirarse) conlleva costes elevados, evidenciando c&oacute;mo decisiones iniciales poco fundamentadas pueden encadenar a una potencia a un conflicto del que no puede salir sin pagar un precio significativo.
    </p><p class="article-text">
        La &uacute;nica salida plausible pasa por un acuerdo diplom&aacute;tico que permita a todas las partes preservar una apariencia de &eacute;xito, evitando la l&oacute;gica de vencedores y vencidos. Se tratar&iacute;a de construir un nuevo relato en el que el &eacute;xito no resida en la victoria militar, sino en la capacidad de haber concertado el fin de la guerra y contener sus costes, aunque ello no suponga una paz plena ni resuelva las causas profundas del conflicto. En este sentido, es necesario insistir en la irracionalidad de una guerra que dif&iacute;cilmente puede justificarse si se tienen en cuenta las oportunidades diplom&aacute;ticas existentes antes del estallido del conflicto. Ir&aacute;n hab&iacute;a expresado su disposici&oacute;n a renunciar al componente militar de su programa nuclear bajo mecanismos de verificaci&oacute;n internacional. La opci&oacute;n por la v&iacute;a militar supuso, por tanto, desestimar alternativas reales de desescalada y cooperaci&oacute;n, convirtiendo el conflicto en un error estrat&eacute;gico y pol&iacute;tico de gran alcance. Esta decisi&oacute;n ha contribuido a situar a Estados Unidos en una din&aacute;mica de &ldquo;s&iacute;ndrome del sacrificio&rdquo;, en la que el peso de las declaraciones iniciales, a menudo formuladas con precipitaci&oacute;n, limita la capacidad de rectificaci&oacute;n y obliga a sostener una l&iacute;nea de acci&oacute;n cada vez m&aacute;s costosa, no tanto por su eficacia, sino por la necesidad de no desmentir el compromiso adquirido.
    </p><p class="article-text">
        Una variante es la &ldquo;trampa del sacrificio&rdquo;, que opera a nivel narrativo y cultural y que forma parte de la cultura pol&iacute;tica profunda estadounidense e israel&iacute;, hasta el punto de convertirse en una l&oacute;gica aut&oacute;noma, dif&iacute;cilmente cuestionable desde dentro. La &ldquo;trampa del sacrificio&rdquo; en los conflictos b&eacute;licos del siglo XXI se manifiesta de manera recurrente y devastadora en varios escenarios, siendo quiz&aacute;s el ejemplo m&aacute;s emblem&aacute;tico el de Estados Unidos en Afganist&aacute;n, donde tras veinte a&ntilde;os de guerra, aproximadamente 2.400 soldados muertos en combate, decenas de miles de heridos, y un gasto que super&oacute; los dos billones de d&oacute;lares, resultaba pol&iacute;ticamente imposible reconocer la derrota y marcharse, porque hacerlo habr&iacute;a significado que todos esos sacrificios humanos y materiales no hab&iacute;an servido absolutamente para nada, de modo que sucesivos presidentes estadounidenses fueron reencuadrando retroactivamente los objetivos de la misi&oacute;n, para poder proclamar alg&uacute;n tipo de &eacute;xito: Obama habl&oacute; de &ldquo;transici&oacute;n responsable&rdquo;, Trump negoci&oacute; los Acuerdos de Doha en 2020 present&aacute;ndolos como un triunfo diplom&aacute;tico personal, y Biden ejecut&oacute; la retirada final en 2021 argumentando que el objetivo original, que era eliminar a Bin Laden, ya hab&iacute;a sido cumplido en 2011, ignorando convenientemente que la misi&oacute;n hab&iacute;a mutado durante dos d&eacute;cadas hacia la construcci&oacute;n de un Estado democr&aacute;tico estable, narrativa que se derrumb&oacute; de manera humillante cuando Kabul cay&oacute; en apenas 72 horas y los talibanes recuperaron exactamente el mismo poder que ten&iacute;an antes de que comenzara toda aquella guerra. Un patr&oacute;n muy similar ocurri&oacute; en Irak con la coalici&oacute;n liderada por Estados Unidos y el Reino Unido en 2003, o Arabia Saudita y Yemen a partir de 2015. Hay muchos otros ejemplos.
    </p><p class="article-text">
        Lo que todos estos casos tienen en com&uacute;n es ese mecanismo psicol&oacute;gico y pol&iacute;tico por el cual cuantas m&aacute;s v&iacute;ctimas, dinero y prestigio se ha invertido en una guerra, m&aacute;s dif&iacute;cil resulta detenerla, porque los l&iacute;deres no buscan entonces la paz real sino una narrativa de paz que les proteja pol&iacute;ticamente en casa, recurriendo sistem&aacute;ticamente a los mismos instrumentos: reencuadrar retroactivamente los objetivos originales para que parezcan cumplidos, buscar un tercero mediador que otorgue cobertura diplom&aacute;tica al acuerdo, proponer congelamientos del conflicto que se presentan como paz pero son simplemente pausas indefinidas, transferir la responsabilidad del futuro a la parte local diciendo &ldquo;ellos deben defender su propia libertad&rdquo;, o simplemente esperar que una nueva crisis internacional desv&iacute;e la atenci&oacute;n medi&aacute;tica. Las trampas del &ldquo;compromiso&rdquo; y del &ldquo;sacrificio&rdquo; son complementarias, aunque conceptualmente distintas, pues la primera es esencialmente estrat&eacute;gica y externa, y la segunda es moral y emocional. Pero ambas llevan al mismo resultado: prolongar conflictos m&aacute;s all&aacute; de lo racional, por lo que los Estados implicados, en este caso Estados Unidos, y, en menor medida, Israel, se ven obligados a salir del atolladero donde se han metido, guardando las apariencias para no mostrar que han quedado atrapadas en un callej&oacute;n sin salida, por lo que aceptan una retirada que parezca honrosa, e incluso victoriosa.
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, la supuesta apertura de conversaciones diplom&aacute;ticas entre Estados Unidos e Ir&aacute;n, no hace sino confirmar una verdad inc&oacute;moda que la historia de los conflictos b&eacute;licos modernos ha demostrado con reiterada contundencia: iniciar una guerra sin haber evaluado con rigor sus consecuencias pol&iacute;ticas, tanto para el agresor como para el agredido, equivale a adentrarse en un laberinto del que, tarde o temprano, se buscar&aacute; la salida por la misma puerta que nunca debi&oacute; abrirse. La irracionalidad no reside &uacute;nicamente en los errores t&aacute;cticos o en la subestimaci&oacute;n del adversario, sino en algo m&aacute;s profundo y estructural: en la incapacidad o la negativa de quienes toman la decisi&oacute;n de ir a la guerra de asumir que el campo de batalla m&aacute;s determinante no es el militar, sino el pol&iacute;tico, el simb&oacute;lico y el narrativo.
    </p><p class="article-text">
        Cuando una potencia desencadena hostilidades sin legitimidad internacional, sin claridad sobre sus objetivos reales y sin una estrategia de salida viable, no est&aacute; eligiendo entre la guerra y la paz, sino entre distintas formas de derrota pol&iacute;tica. Las trampas del compromiso y del sacrificio no son accidentes del camino, son la consecuencia l&oacute;gica e inevitable de decisiones iniciales adoptadas bajo presi&oacute;n, sesgo ideol&oacute;gico o c&aacute;lculo electoral, y no bajo la fr&iacute;a racionalidad que exige comprometer vidas humanas y el prestigio de un Estado. Por ello, cualquier proceso de negociaci&oacute;n que se produzca en estas circunstancias no debe leerse como un acto de habilidad diplom&aacute;tica, sino como el reconocimiento impl&iacute;cito de un fracaso que se intentar&aacute; disfrazar con el lenguaje de la victoria, perpetuando as&iacute; la &uacute;ltima y m&aacute;s perniciosa irracionalidad de toda guerra mal concebida: la de no poder terminarla sin mentir sobre c&oacute;mo comenz&oacute;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Vicenç Fisas]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/iran-quedar-atrapado-luego-salir-guerra_129_13094041.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 24 Mar 2026 20:59:33 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Irán, cómo quedar atrapado y luego querer salir de una guerra]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Irán,Donald Trump,Benjamin Netanyahu]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Robar el fuego a los dioses]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/robar-fuego-dioses_129_13092496.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/63e7a288-b8d3-43df-bf5c-90f2897f1c2d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Robar el fuego a los dioses"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Recordar hoy el 50 aniversario del golpe de Estado en Argentina no sirve solamente para honrar a las víctimas de la dictadura sino para entendernos un poco mejor. Nos permite entender que los fascismos nacen siempre con la patria en la boca y después son los primeros en venderla y traicionarla</p><p class="subtitle">El golpe de Estado militar en Argentina cumple medio siglo en un contexto de negacionismo rampante de Milei</p></div><p class="article-text">
        En noviembre de 1978 mi madre llegaba al aeropuerto de Barajas desde Buenos Aires con el exilio garabateado en la cara y un dolor inabarcable impregnado de derrotas en el coraz&oacute;n. De su mano &iacute;bamos mi hermana mayor y yo, y en su tripa nuestra hermana menor.
    </p><p class="article-text">
        Dos a&ntilde;os antes, un 24 de marzo, una junta de militares liderada por Jorge Rafael Videla tomaba el poder en Argentina a trav&eacute;s de un golpe de Estado. Se iniciaba as&iacute; uno de los periodos m&aacute;s sangrientos y crueles de la historia del pa&iacute;s. Las torturas, asesinatos, secuestros, la desaparici&oacute;n forzada de personas, el robo de beb&eacute;s&nbsp;y el miedo impuesto a toda la sociedad fueron sus se&ntilde;as de identidad.
    </p><p class="article-text">
        La dictadura&nbsp;quiso borrar todo rastro de disidencia y con ella eliminar de ra&iacute;z a una generaci&oacute;n entera de pensadores y activistas. Entre ellos el compa&ntilde;ero de mi madre, mi padre,&nbsp;el actor Diego Fernando Botto.
    </p><p class="article-text">
        La memoria&nbsp;es constitutiva de nuestra identidad. Lo es porque somos el c&uacute;mulo de vivencias y hechos que nos precedieron. Somos el conjunto de amores, desamores, afectos, victorias, derrotas, trabajos, llantos, alegr&iacute;as y rutinas que hemos ido acumulando a lo largo de nuestra vida. Si alguien nos arrebatara de repente alguna parte de nuestro pasado, sin duda modificar&iacute;a nuestro presente. Ninguno de nosotros ser&iacute;a exactamente el mismo sin aquel beso que dimos por primera vez al amor de nuestra vida, sin aquel viaje con nuestra madre, sin aquel trabajo o aquel acto de rebeld&iacute;a que tanto nos influy&oacute;&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Lo mismo ocurre a nivel colectivo. Lo que una sociedad decide recordar&nbsp;de s&iacute; misma y lo que decide olvidar termina conform&aacute;ndola como pa&iacute;s. Si en Espa&ntilde;a se decidiera hacer festivo el 18 de agosto, d&iacute;a del asesinato de Federico Garc&iacute;a Lorca o el 24 de agosto d&iacute;a en que tropas republicanas liberaron en 1944 Par&iacute;s de los nazis este pa&iacute;s seguramente tendr&iacute;a otra percepci&oacute;n de s&iacute; mismo. Lo que decidimos poner en valor de nuestro pasado habla de quienes somos como pa&iacute;s en nuestro presente.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Recordar de forma activa el 24 de marzo de 1976 dice algo de qu&eacute; quiere ser Argentina como pa&iacute;s, especialmente ahora que tiene un presidente negacionista en la Casa Rosada.
    </p><p class="article-text">
        La memoria, por tanto, nos conforma y nos dota de identidad. Por eso la memoria hist&oacute;rica no es un espejo retrovisor para mirar el pasado sino un espejo frontal para entendernos en el presente.
    </p><p class="article-text">
        Recordar hoy el 50 aniversario del golpe de Estado en Argentina no sirve solamente para honrar a las v&iacute;ctimas de la dictadura sino para entendernos un poco mejor.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Nos permite entender que los fascismos nacen siempre con la patria en la boca y despu&eacute;s son los primeros en venderla y traicionarla.&nbsp;Su &uacute;nico prop&oacute;sito es la defensa de los intereses de unas reducidas elites econ&oacute;micas. Nos permite entender que los fascismos en el pasado apelaron a la seguridad de la clase media para despu&eacute;s abandonarla tras haber sembrado las condiciones de pobreza que generar&iacute;an m&aacute;s inseguridad. Que tras la fervorosa defensa de la familia tradicional se esconden aquellos que pueden torturar mujeres embarazadas y secuestrar a sus beb&eacute;s, como hicieron en Argentina. Nos permite entender que el monstruo de la deshumanizaci&oacute;n del adversario desemboca en atrocidades que sobrepasan la peor de nuestras pesadillas. Que siempre necesitan de un otro (pobre y de origen for&aacute;neo) al que dibujar como un ente organizado y poderoso para justificar el descenso a los infiernos de la violencia. Que las guerras a las que nos arrastrar&aacute;n se ceban con nuestros muertos y nunca con los suyos.
    </p><p class="article-text">
        Recordar nos permite codificar las se&ntilde;ales a las que tenemos que estar atentos cuando la rueda de la historia gire con la voluntad de repetirse, ya sea como drama o como farsa.
    </p><p class="article-text">
        Pero recordar el 24 de marzo del 76 tambi&eacute;n tiene otro sentido identitario para nuestro presente.
    </p><p class="article-text">
        Nos permite entender que hubo una generaci&oacute;n que se atrevi&oacute; a so&ntilde;ar en voz alta. So&ntilde;aron ni m&aacute;s ni menos con robarle el fuego a los dioses y entreg&aacute;rselo a los humanos. Algunos hombres y mujeres arriesgaron lo mejor que ten&iacute;an, incluso la vida, para que unos pocos dejaran de imponer su voluntad sobre el destino de unos muchos.Hubo una generaci&oacute;n que, en circunstancias mucho m&aacute;s adversas y complejas que las nuestras hoy en d&iacute;a, se lanz&oacute; a conquistar la libertad y el derecho a la felicidad. El derecho -no divino, sino humano-&nbsp;de poseer los recursos que podr&iacute;an generar alimento y cobijo para millones de personas. So&ntilde;aron con una sociedad distinta m&aacute;s justa y libre.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A nadie se le escapa que la derrota fue colosal. Aceptar eso sin medias tintas es parte imprescindible de mirarnos en ese espejo con honestidad. 30.000 personas desaparecidas, decenas de miles de exiliadas, torturadas, muertas, el desastre de Malvinas y una herida abierta en el coraz&oacute;n del pa&iacute;s que perdura hasta hoy.
    </p><p class="article-text">
        En lo personal las heridas est&aacute;n ah&iacute;.&nbsp;Un noviembre de 1978 mi madre llegaba a Barajas con las derrotas puestas y la mirada clavada en el futuro. Con la necesidad de sobrevivir y ara&ntilde;arle a&uacute;n al destino la posibilidad de una felicidad conquistada. Porque en el mero hecho de sobrevivir y ser felices hab&iacute;a una victoria robada a la dictadura.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;Si algo nos devuelve el espejo de la memoria es la certeza de que esto que hoy somos hoy es producto de nuestras ca&iacute;das y levantadas, de nuestros aciertos y errores. Hoy sabemos que llevamos en la sangre la herencia de aquellos que lucharon.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y quiz&aacute;&hellip;.no me cabe duda, un d&iacute;a, m&aacute;s pronto que tarde, encontraremos la manera de abrir las grandes alamedas y arrebatarle el fuego a los dioses.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juan Diego Botto]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/robar-fuego-dioses_129_13092496.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 24 Mar 2026 08:54:56 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Robar el fuego a los dioses]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Argentina,Dictadura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La Francia del interregno]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/francia-interregno_129_13092028.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a0c26f4e-9ab4-4d0d-aecc-141c76bf0626_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La Francia del interregno"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las elecciones municipales de 2026 no han funcionado como un laboratorio de las presidenciales de 2027. No han ofrecido una prefiguración clara. No han permitido identificar un bloque dominante, ni siquiera una fuerza tractora en una izquierda en guerra civil</p><p class="subtitle">La extrema derecha de Marine Le Pen fracasa en las grandes ciudades francesas y la izquierda resiste en París
</p></div><p class="article-text">
        En 2019, el polit&oacute;logo y ge&oacute;grafo electoral J&eacute;r&ocirc;me Fourquet public&oacute;&nbsp;<em>El archipi&eacute;lago franc&eacute;s</em>. En este ensayo, el autor describ&iacute;a Francia, hist&oacute;ricamente caracterizada por su Rep&uacute;blica unitaria y su homogeneidad, como una naci&oacute;n fragmentada en m&uacute;ltiples islas sociales, culturales y territoriales que coexisten sin llegar a encontrarse. Las elecciones municipales de 2026 son una foto casi perfecta de aquel diagn&oacute;stico. No ha habido una sola Francia votando, sino muchas distintas.
    </p><p class="article-text">
        De hecho, si uno lee las piezas period&iacute;sticas de estos d&iacute;as, los comicios locales dejan un aut&eacute;ntico mosaico sin un hilo conductor com&uacute;n. No hay una &uacute;nica imagen que simbolice con precisi&oacute;n el sentido de la noche electoral. La contundente victoria de Emmanuel Gr&eacute;goire, nuevo alcalde de Par&iacute;s, y su paseo en bicicleta abrir&aacute;n peri&oacute;dicos internacionales y se compartir&aacute;n en redes sociales, pero no captan el secreto de la Francia del interregno.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tras estos comicios, ha ocurrido algo ins&oacute;lito: todo el mundo se declara ganador. Desde las izquierdas irreconciliables, que tambi&eacute;n se presentan juntas, hasta la extrema derecha, pasando por el macronismo en v&iacute;as de desaparici&oacute;n. M&aacute;s all&aacute; de que la abstenci&oacute;n fue hist&oacute;rica, sobrepasando el 42%, cada bloque pol&iacute;tico ha reivindicado su propia victoria. Alguien debe mentir, porque en un juego competitivo no todos pueden ganar. Pero esa ficci&oacute;n compartida nos dice algo relevante del momento pol&iacute;tico. Francia parece incapaz de producir una autocomprensi&oacute;n clara de s&iacute; misma.
    </p><p class="article-text">
        Todo el mundo espera que Francia viva en 2027 un momento de clarificaci&oacute;n en las elecciones presidenciales. Pero hoy avanza a trav&eacute;s de un doloroso y oscuro interregno. En las elecciones municipales, se ha hablado poco de la importante crisis de vivienda que atraviesa el pa&iacute;s, el asfixiante coste de la vida o el bloqueo pol&iacute;tico que deja la<em>&nbsp;Macronie</em>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Mientras tanto, los partidos tradicionales, como Los Republicanos y el Partido Socialista, que durante a&ntilde;os parec&iacute;an condenados a la irrelevancia, han demostrado una notable capacidad de resistencia. No tanto como maquinarias partidistas nacionales, sino como actores capaces de recomponerse, de tejer nuevas alianzas y de adaptarse para sobrevivir al nuevo contexto nacional. El Partido Socialista, junto a los ecologistas y los comunistas, gobiernan no solo Par&iacute;s y Marsella, sino tambi&eacute;n Lyon &ndash; aqu&iacute; con La Francia Insumisa. Los Republicanos gobernar&aacute;n sobre entre diez y quince millones de franceses tras estas elecciones locales.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Frente a ellos, los llamados &ldquo;nuevos&rdquo; actores del sistema pol&iacute;tico franc&eacute;s &ndash;Agrupaci&oacute;n Nacional de Marine Le Pen y La Francia Insumisa de Jean-Luc M&eacute;lenchon&ndash; contin&uacute;an avanzando. Su progresi&oacute;n es real, compar&aacute;ndola con las elecciones anteriores. Agrupaci&oacute;n Nacional ha consolidado su poder territorial en el sur y sigue su avance silencioso en los pueblos y las ciudades medianas de la Francia perif&eacute;rica, sumando m&aacute;s de tres mil concejales en 84 departamentos. La Francia Insumisa ha conquistado alcald&iacute;as simb&oacute;licas como la de Saint-Denis y cuenta con mil concejales, pero se ha quedado fuera de las grandes victorias simb&oacute;licas del campo progresista. La presencia de ambas fuerzas crece de manera indiscutible, pero lejos de una nueva hegemon&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Este doble movimiento de resistencia de lo antiguo y de avance insuficiente de lo nuevo en el contexto de &ldquo;archipelizaci&oacute;n&rdquo; es el rasgo central del momento pol&iacute;tico franc&eacute;s. Y explica, en parte, por qu&eacute; todos pueden declararse ganadores: porque todos ganan solo desde su perspectiva unilateral.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las elecciones municipales de 2026 no han funcionado como un laboratorio de las presidenciales de 2027. No han ofrecido una prefiguraci&oacute;n clara. No han permitido identificar un bloque dominante, ni siquiera una fuerza tractora en una izquierda en guerra civil. M&aacute;s bien han reforzado la idea de una Francia sin centro de gravedad pol&iacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        Las grandes ciudades &ndash;Par&iacute;s, Marsella, Lyon&ndash; constituyen, en este sentido, un primer nivel de lectura. En ellas, la extrema derecha ha irrumpido con fuerza, pero no ha conseguido sus objetivos. Pero esa resistencia no se ha articulado en la izquierda de una manera coherente y anticipatoria, sino a trav&eacute;s de coaliciones variables y a menudo contradictorias.
    </p><p class="article-text">
        En Par&iacute;s, la victoria se construye sobre una alianza extensa en la que, significativamente, no participa La Francia Insumisa. En Marsella, la retirada del candidato insumiso fue una condici&oacute;n necesaria para evitar la divisi&oacute;n y asegurar el resultado. En Lyon, el triunfo solo ha sido posible gracias a una coalici&oacute;n de toda la izquierda, liderada por el alcalde ecologista, cuya legitimidad, sin embargo, se ve ya cuestionada por el recurso presentado por el derechista Jean-Michel Aulas.
    </p><p class="article-text">
        El m&iacute;nimo com&uacute;n denominador es que la izquierda francesa est&aacute; fracturada en, al menos, dos, que parecen irreconciliables: los unionistas, que incluyen a la actual direcci&oacute;n del Partido Socialista de Olivier Faure y los de M&eacute;lenchon. Esas dos izquierdas no siempre dialogan y los pactos de &uacute;ltima hora no ofrecen resultados concluyentes. Una izquierda de gobierno, pragm&aacute;tica, capaz de construir alianzas amplias en el &aacute;mbito local; y otra izquierda m&aacute;s confrontativa, de vocaci&oacute;n marcadamente presidencial, que elabora su discurso en t&eacute;rminos de ruptura con el&nbsp;<em>establishment</em>&nbsp;y con la otra izquierda. Una izquierda, que est&aacute; siendo diabolizada, y que se est&aacute; acostumbrando a jugar con el fuego de esa diabolizaci&oacute;n. Esa guerra por la hegemon&iacute;a en el campo propio est&aacute; limitando su capacidad para construir una alternativa com&uacute;n y est&aacute; levantando muros entre sus respectivos electorados.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, la Francia que emerge de estas elecciones no es solo una Francia fragmentada, sino tambi&eacute;n una Francia territorialmente escindida. Una Francia de metr&oacute;polis abiertas y otra de periferias en repliegue. Una Francia integrada en los circuitos de la globalizaci&oacute;n y otra que se percibe a s&iacute; misma como abandonada. En ese contexto, la idea de una victoria clara pierde sentido. Ning&uacute;n bloque ocupa una posici&oacute;n de centralidad indiscutida.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las municipales de 2026 no han resuelto la crisis pol&iacute;tica francesa. No hay fuerza, ni inteligencias suficientes para organizar un nuevo orden. Y, por &uacute;ltimo, si acaso pudi&eacute;semos decir que han dejado abierta la pregunta decisiva para el a&ntilde;o 27: &iquest;habr&aacute; alguien capaz no solo de ganar elecciones, sino de recomponer una Francia com&uacute;n a partir de sus fragmentos? &iquest;Pueden la Francia de los pueblos y la Francia de las grandes periferias urbanas -&nbsp;<em>la France des bourgs et la France des tours</em>&nbsp;en expresi&oacute;n del diputado Fran&ccedil;ois Ruffin<strong>&nbsp;-&nbsp;</strong>reconciliarse en un proyecto de transformaci&oacute;n compartido?
    </p><p class="article-text">
        Sin ni siquiera viva la aspiraci&oacute;n a esa reconciliaci&oacute;n, el riesgo es que 2027 no solo no traiga una verdadera clarificaci&oacute;n, sino que el interregno se alargue y la larga crisis francesa se cronifique.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rodrigo Amírola]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/francia-interregno_129_13092028.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 23 Mar 2026 21:39:52 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La Francia del interregno]]></media:title>
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