<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Ivana Nadal]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/ivana-nadal/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Ivana Nadal]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiarioar.com/rss/category/tag/1031332/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[Nuevas creencias: Ivana Nadal, el autoamor y la ilusión de "creá lo que creés"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/influencers-pandemia-espiritualidad_1_6811865.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7bd98657-c393-4d36-9444-0f727b64dc95_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Nuevas creencias: Ivana Nadal, el autoamor y la ilusión de &quot;creá lo que creés&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La pandemia instaló la tendencia del empoderamiento personal como ideal de "bienestar". Una fe individual que pone en cuestionamiento a la ciencia y, de la mano del marketing de redes, resulta peligrosa.</p></div><p class="article-text">
        Modelo, conductora, 30 a&ntilde;os, m&aacute;s de 2,5 millones de seguidores en Instagram. <strong>&ldquo;Cre&aacute; lo que cre&eacute;s&rdquo;, convoca Ivana Nadal</strong> en un juego de palabras simple, contundente y efectivo, y <strong>como todo slogan que se repite hasta el infinito, vac&iacute;o</strong>. Ella forma parte de ese <strong>gran colectivo que se rige bajo imperativos como solt&aacute;, perdon&aacute;, am&aacute;, vibr&aacute; (alto), flu&iacute;, s&eacute;</strong>. Nos ofrece un manual de autoayuda que se vuelve una gu&iacute;a de autodestrucci&oacute;n cuando colapsa con &ldquo;el mundo real&rdquo;.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ivana Nadal sabe algo que nosotros no, tuvo experiencias que nosotros no tuvimos y, adem&aacute;s, entiende a los que no la entienden. Porque, al cabo, nos da permiso para que la cuestionemos, aunque advierte: &ldquo;<strong>A m&iacute; tambi&eacute;n me cuesta entenderme; puteo a los que me putean; les tengo compasi&oacute;n (a quienes la insultan), no pena</strong>&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Criada en Villa Devoto, estudiante en escuelas cat&oacute;licas, salt&oacute; a la fama en 2014 como co-presentadora del programa de tev&eacute; Escape perfecto. Dos a&ntilde;os despu&eacute;s, alguien filtr&oacute; fotos &iacute;ntimas. En Intrusos explic&oacute; que &ldquo;le hab&iacute;an hackeado WhatsApp&rdquo;. En los &uacute;ltimos a&ntilde;os<strong> Ivana Nadal levant&oacute; su propia iglesia</strong>, una fundada en el culto personal&iacute;simo. <strong>Suma fieles y canjes.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Est&aacute; enfocada: &ldquo;<strong>Amo mi esp&iacute;ritu, mi alma y mi cuerpo de la misma forma porque gracias a esos tres componentes soy</strong>&rdquo;, escribi&oacute; en el mismo posteo en el que promociona unas cremas. Tiene bloqueados los portales de noticias y los canales de tev&eacute; de aire. <strong>Decidi&oacute;, tambi&eacute;n, cerrar los comentarios en sus redes sociales</strong>. Solo puede recibirlos de parte de usuarios a quien ella sigue. No quiere leer opiniones ajenas. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/bd786cd7-0f60-4df3-b604-037d2e2facff_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/bd786cd7-0f60-4df3-b604-037d2e2facff_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/bd786cd7-0f60-4df3-b604-037d2e2facff_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/bd786cd7-0f60-4df3-b604-037d2e2facff_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/bd786cd7-0f60-4df3-b604-037d2e2facff_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/bd786cd7-0f60-4df3-b604-037d2e2facff_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/bd786cd7-0f60-4df3-b604-037d2e2facff_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Cuadros con frases motivadoras disponibles para la venta."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Cuadros con frases motivadoras disponibles para la venta.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Con inter&eacute;s genuino<strong> elDiarioAR </strong>le pidi&oacute; una entrevista. Su agente de prensa respondi&oacute;: &ldquo;Ivana no est&aacute; dando notas y tampoco volvemos al pa&iacute;s por ahora&rdquo;. Es que la modelo <strong>dej&oacute; Buenos Aires con la idea de recorrer el mundo</strong>. La primera escala es en Buzios, en un hotel al que fue de &ldquo;invitada&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Su discurso, a veces, es peligroso</strong>. Unos d&iacute;as antes de que terminara el a&ntilde;o 2020, se viraliz&oacute; un video en el que, entre otras cosas, dec&iacute;a: <a href="https://www.infobae.com/teleshow/infoshow/2020/12/28/polemica-recomendacion-de-ivana-nadal-date-amor-y-el-covid-19-no-te-toca-amigo-te-lo-prometo/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;Date amor y el Covid-19 no te toca, amigo, te lo prometo&rdquo;</a>. En noviembre, abord&oacute; un t&oacute;pico sensible, el de la depresi&oacute;n: &ldquo;<strong>Fijate, replantealo. &iquest;No sab&iacute;as que todas las enfermedades son emocionales</strong>?&rdquo;. Cuando sale a aclarar, el repudio est&aacute; instalado. Siempre es tarde.&nbsp;
    </p><blockquote class="instagram-media" data-instgrm-version="14" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/CJ_qWVBpeJe/" data-instgrm-captioned></blockquote><script async src="https://www.instagram.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        Ivana Nadal es protagonista de las &uacute;ltimas pol&eacute;micas virales, pero no <strong>es la &uacute;nica influencer</strong> que hace tambalear la comunicaci&oacute;n oficial de la pandemia, ni pone en duda a los cient&iacute;ficos ni a otros especialistas de la salud, como los nutricionistas. La <strong>comunidad fitness</strong>, con vasta audiencia en redes sociales y en los gimnasios, hace lo suyo. Quienes promocionan t&eacute;cnicas u ofrecen terapias alternativas (para la ciencia, seudociencias) como numerolog&iacute;a, astrolog&iacute;a, echada de cartas o cristales, tambi&eacute;n. Pero como a Ivana Nadal, a ellos tambi&eacute;n<strong> &ldquo;los consumimos&rdquo;</strong>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y sobre el consumo: en la era del yo, donde<strong> la experiencia personal est&aacute; puesta en un primer plano</strong>, esta espiritualidad reciclada del <strong>new age y la autoayuda</strong>, vende. Y sobre vender: no s&oacute;lo vende objetos, sino <strong>&ldquo;ilusi&oacute;n de control&rdquo;</strong>. Para quienes compran el paquete, la experiencia puede ser desalentadora. O cruel.
    </p><h3 class="article-text">El superpoderoso contempor&aacute;neo</h3><p class="article-text">
        Para la generaci&oacute;n que ya era adulta en los noventa o en la primera d&eacute;cada del milenio, era una novedad, pero <strong>las generaciones m&aacute;s j&oacute;venes ya est&aacute;n socializadas en ese c&oacute;digo ligado al empoderamiento personal y a la espiritualidad</strong>. La exacerbaci&oacute;n del &ldquo;yo&rdquo; excede, incluso, a ese c&oacute;digo. Es la nueva etapa de algo m&aacute;s viejo, un fen&oacute;meno cultural que se dio en los &uacute;ltimos a&ntilde;os. En la literatura aparece en forma de autoficci&oacute;n. En el mercado laboral, asociado a la idea del emprendedurismo: ser <strong>&ldquo;tu propio jefe&rdquo;</strong>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ffa53957-0e4b-4639-bbd1-5303f3d0913c_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ffa53957-0e4b-4639-bbd1-5303f3d0913c_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ffa53957-0e4b-4639-bbd1-5303f3d0913c_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ffa53957-0e4b-4639-bbd1-5303f3d0913c_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ffa53957-0e4b-4639-bbd1-5303f3d0913c_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ffa53957-0e4b-4639-bbd1-5303f3d0913c_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/ffa53957-0e4b-4639-bbd1-5303f3d0913c_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="&quot;Soltar&quot;, la palabra de moda."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                &quot;Soltar&quot;, la palabra de moda.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        A eso apunta <strong>Nicol&aacute;s Viotti</strong>, doctor en antropolog&iacute;a, soci&oacute;logo e investigador de Conicet. &ldquo;En personajes como Ivana Nadal lo que se observa es <strong>la versi&oacute;n h&iacute;perexpresiva de un yo que se basa en la experiencia personal como el horizonte de la realidad</strong>: 'lo que yo no veo ni yo experimento, no existe'. Eso tiene mucho que ver con las creencias contempor&aacute;neas de la desconfianza en la objetividad cient&iacute;fica, que se deriva de esa radicalidad en la confianza individual&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Uno de los resultados de este fen&oacute;meno es la aparici&oacute;n de grandes grupos de personas identificadas con esa idea. Seg&uacute;n <a href="https://www.scientificamerican.com/article/the-science-of-spiritual-narcissism/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">este art&iacute;culo</a> publicado en<strong> Scientific American</strong>, una revista de divulgaci&oacute;n cient&iacute;fica, <strong>las nuevas creencias basadas en la auto-superaci&oacute;n derivan en comunidades narcisistas</strong>. Oh, el ego.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En estas versiones más espirituales hay una especie de magia del yo: como si el individuo tuviese un poder sobrenatural que puede curar cosas solo con la intención.</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Nicolás Viotti</span>
                                        <span>—</span> Sociólogo.
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;No es la devoci&oacute;n a una imagen, como el Gauchito Gil. No se trata de una creencia religiosa. Sino de una cuesti&oacute;n de autoamor, de <strong>una idea basada en una actitud vital, sana y positiva que te inmuniza</strong>. En estas versiones m&aacute;s espirituales (<em>N. de la R.: se refiere al caso Ivana Nadal</em>) hay una especie de magia del yo: como si el individuo tuviese un poder sobrenatural que puede <strong>curar cosas solo con la intenci&oacute;n</strong>&rdquo;, sigue Viotti.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">El autoamor: una trampa</h3><p class="article-text">
        <strong>Mar&iacute;a del Mar Ram&oacute;n</strong> es escritora y cofundadora de la organizaci&oacute;n no gubernamental argentina Red de Mujeres, entre otras actividades. El a&ntilde;o pasado public&oacute; &ldquo;Comer y coger sin culpa. El placer es feminista&rdquo;, su primer libro. De ni&ntilde;a y de adolescente su peso era el comentario de la almacenera y de la t&iacute;a. Mar&iacute;a del Mar sufri&oacute; trastornos alimentarios por exigencias sociales. <strong>El discurso del autoamor (&ldquo;Soy as&iacute;, me acepto y me quiero&rdquo;) es reparador en un punto, pero colapsa por fuera de las individualidades</strong>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La idea del amor propio es una parte de la narrativa que echan a rodar los y las referentes de la autoayuda.<strong> La trama espiritual indica que &ldquo;quererte te inmuniza&rdquo;, frente al Covid-19 y tambi&eacute;n a la mirada del otro</strong>. &ldquo;Es un discurso sencillo, f&aacute;cil y peligroso. Tienen un fundamento seudocient&iacute;fico y vienen a cuestionar pr&aacute;cticas validadas por la ciencia para prevenir, por ejemplo, el virus. Y son esgrimidos por personas que dicen que lo importante es que te ames. <strong>Desconocen una realidad cient&iacute;fica, pero tambi&eacute;n una realidad pol&iacute;tica porque esas narrativas provienen de ciertas corporalidades</strong>&rdquo;, piensa Ram&oacute;n.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Esas narrativas provienen de ciertas corporalidades.</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">María del Mar Ramón.</span>
                                        <span>—</span> Escritora.
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &iquest;Y cu&aacute;les son esas &ldquo;ciertas corporalidades&rdquo;? Las aprobadas por el ojo p&uacute;blico, <strong>por el mercado laboral y del deseo</strong>, las que cumplen todos los requisitos que exige la validaci&oacute;n social: juventud, cuerpo torneado, cara espectacular. Entonces la trampa no s&oacute;lo reside en el qu&eacute;, qu&eacute; se dice, sino en <strong>qui&eacute;n lo dice</strong>. As&iacute;, la probaci&oacute;n es doble porque corre para la pr&aacute;ctica y para los practicantes.
    </p><h3 class="article-text">&iquest;Followers, peregrinos o clientes?</h3><p class="article-text">
        <a href="https://www.reuters.com/article/us-health-coronavirus-indonesia-influenc/instagram-influencers-are-a-vaccine-priority-in-wary-indonesia-idUSKBN29J14E" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;Los influencers de Instagram son una prioridad de vacuna en la cautelosa Indonesia&rdquo;</a>, la noticia es de ayer y la public&oacute; la agencia Reuters. El art&iacute;culo cuenta que en Indonesia, el cuarto pa&iacute;s m&aacute;s poblado del mundo, la campa&ntilde;a de vacunaci&oacute;n contra el Coronavirus arranc&oacute; el mi&eacute;rcoles y que uno<strong> de los primeros en recibir la dosis fue el influencer Raffi Ahmad.</strong> Es una celebridad en ese pa&iacute;s, con casi <strong>50 millones de seguidores en Instagram</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Incluirlo a Ahmad en la primera tanda de vacunas junto al personal de salud &ldquo;fue <strong>una estrategia de comunicaci&oacute;n deliberada del gobierno</strong>&rdquo;, seg&uacute;n el ministerio de Salud de ese pa&iacute;s. &ldquo;Alhamdulillah [Alabado sea Dios] una vacuna... <strong>No tengas miedo de las vacunas</strong>&rdquo;, poste&oacute; el influencer, de 33 a&ntilde;os, debajo del video del pinchazo: m&aacute;s de <strong>3 millones de likes </strong>y un tendal de emojis amorosos.&nbsp;
    </p><blockquote class="instagram-media" data-instgrm-version="14" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/CJ-7lWbnDqV/" data-instgrm-captioned></blockquote><script async src="https://www.instagram.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        &ldquo;<strong>Ser influencer no es un hobbie sino una industria</strong>. Y ser influenciador no es lo mismo que ser influencer&rdquo;, dice <strong>Ximena D&iacute;az Alarc&oacute;n</strong>, fundadora de Youniversal, una consultora especializada en investigaci&oacute;n, mercado y detecci&oacute;n de tendencias para Latinoam&eacute;rica. Uno de sus puntos de inter&eacute;s es dar con el patr&oacute;n social y cultural que afecten al consumo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Por qu&eacute; tiene m&aacute;s impacto el mensaje que ofrece un influencer en comparaci&oacute;n con un comunicador tradicional? D&iacute;az Alarc&oacute;n es determinante: &ldquo;<strong>Un cient&iacute;fico puede ser un influenciador. Pero es mucho menos sexy que un influencer</strong>&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La pandemia forz&oacute; y reforz&oacute; el retorno al espacio dom&eacute;stico. Y eso implic&oacute; la reconversi&oacute;n del modelo de negocios<strong>. Los influencers &ldquo;del bienestar&rdquo; vieron que en esas realidad sucia de su intimidad tambi&eacute;n hab&iacute;a un negocio y lo aprovecharon</strong>. En esa frontera difusa entre lo p&uacute;blico y lo privado, veinte minutos de meditaci&oacute;n es pr&aacute;ctica &iacute;ntima y posteo en simult&aacute;neo.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Un científico puede ser un influenciador. Pero es mucho menos sexy que un influencer.</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Ximena Díaz Alarcón.</span>
                                        <span>—</span> Fundadora de la consultora Youniversal.
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Esas personas con mucha actividad en redes que promueven &ldquo;el bienestar&rdquo; encontraron del otro lado un gran segmento de identificaci&oacute;n: chicos y chicas que aspiran a ese estilo de vida que promete felicidad. Aferrados al <em><strong>wellbeing</strong></em>, la tendencia que se instal&oacute; con el virus, <strong>los y las influencers comparten sus herramientas de &ldquo;empoderamiento&rdquo;</strong>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        D&iacute;az Alarc&oacute;n opina que cuando <strong>el discurso de estos referentes de redes va en contra de la salud p&uacute;blica es peligroso</strong>. Y habla de <strong>&ldquo;ilusi&oacute;n de control</strong>&rdquo;: &ldquo;El &lsquo;yo&rsquo; a cargo de las decisiones, el cuerpo como protagonista, sentirse y estar&nbsp; m&aacute;s fuerte, son <strong>compensaciones frente a lo que no podemos controlar</strong>. &iexcl;Y qui&eacute;n pudo controlar algo en los &uacute;ltimos meses! Entonces las personas compran.<strong> Y compran la promesa o las sensaciones</strong>. Es una caracter&iacute;stica de los seres humanos frente al caos&rdquo;. Ivana Nadal dir&iacute;a &ldquo;cerr&aacute; lo ojos y dese&aacute;&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>VDM</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Victoria De Masi]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/influencers-pandemia-espiritualidad_1_6811865.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 16 Jan 2021 01:41:58 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/7bd98657-c393-4d36-9444-0f727b64dc95_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="381285" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/7bd98657-c393-4d36-9444-0f727b64dc95_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="381285" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Nuevas creencias: Ivana Nadal, el autoamor y la ilusión de "creá lo que creés"]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/7bd98657-c393-4d36-9444-0f727b64dc95_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Coronavirus,Ivana Nadal]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
