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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Vanesa Noble]]></title>
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    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Vanesa Noble]]></description>
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      <title><![CDATA[Liz Fassi Lavalle: “Un empresario que no conocía ofreció poner un millón de dólares para mi fianza”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/liz-fassi-lavalle-empresario-no-conocia-ofrecio-poner-millon-dolares-fianza_130_7208889.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d3a6f38a-8a5b-464a-b284-1c0a45e5554f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Liz Fassi Lavalle: “Un empresario que no conocía ofreció poner un millón de dólares para mi fianza”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Considerada un ícono de los ‘90, cuando era dueña y anfitriona de la cadena de restaurantes y discotecas Ski Ranch por donde pasaban celebridades, políticos, empresarios y deportistas de la época, en la última década eligió un perfil bajo luego de que ella y su ex esposo fueran investigados por evasión impositiva. Su nueva vida entre la meditación, la pandemia, la maternidad y la gastronomía peruana.</p></div><p class="article-text">
        <strong>&ldquo;Ven&iacute;a Rodrigo, ven&iacute;a Maradona, ven&iacute;a tambi&eacute;n David Leb&oacute;n, ven&iacute;a Pappo. Todos ven&iacute;an y cantaban. Se arm&oacute; una magia ah&iacute; que me super&oacute;&rdquo;.</strong> A m&aacute;s de 30 a&ntilde;os de esas noches de Ski Ranch, el restaurante emblem&aacute;tico de la costanera porte&ntilde;a que en un momento se convert&iacute;a en una enorme pista de baile en la que se pod&iacute;an llegar a cruzar personajes de la televisi&oacute;n con dirigentes pol&iacute;ticos, deportistas, modelos o empresarios, <strong>Liz Fassi Lavalle no habla con nostalgia</strong>. Ella, que supo exponer la vida que compart&iacute;a con su ex esposo Omar, sus vacaciones, su ropa en las revistas de aquella &eacute;poca y que oficiaba de anfitriona de ese empaste de celebridades noventosas &ndash;<strong>un trencito que fusionaba poder con famosos estridentes y personajes nocturnos, todos moviendo sus cuerpos entre paredes multicolor</strong>&ndash;, dice que en los &uacute;ltimos a&ntilde;os prefiri&oacute; correrse de los flashes. S&iacute; lamenta las topadoras, que por orden del entonces jefe de Gobierno porte&ntilde;o, <strong>Fernando de la R&uacute;a</strong>, derribaron ese lugar en 1997 y en ese acto se llevaron una &eacute;poca.
    </p><p class="article-text">
        Por esos d&iacute;as, la empresaria y el padre de sus hijos &ndash;que hab&iacute;a sido durante ocho meses secretario de Turismo durante la presidencia de Carlos Menem&ndash; <strong>eran investigados por presunta evasi&oacute;n impositiva</strong>. Las fotos de la pareja, que antes hab&iacute;an circulado entre sonrisas con sus tres hijos, en fiestas o en su fastuoso piso de la torre Le Parc volv&iacute;an a todos los medios, <strong>esta vez como la postal de un imperio ca&iacute;do en desgracia</strong>.&nbsp;
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            </figure><p class="article-text">
        &Eacute;l qued&oacute; preso en 1998 &ndash;y lo estuvo por dos a&ntilde;os,<strong> hasta que un tribunal lo liber&oacute; con los fundamentos del Pacto de San Jos&eacute; de Costa Rica que establece que una persona detenida sin juicio debe quedar en libertad despu&eacute;s de que se cumpla ese plazo</strong>&ndash;; ella, con 32 a&ntilde;os y tres hijos peque&ntilde;os, fue demorada apenas dos d&iacute;as. Pasaron por embargos, por investigaciones y todo tipo de debate medi&aacute;tico. <strong>Reci&eacute;n en 2004 la justicia determin&oacute; que la pareja y un socio, Oscar Marocco, evadieron el impuesto a las ganancias en 1996 y el impuesto al valor agregado (IVA) entre 1995 y 1997</strong>. En el caso de los Fassi Lavalle, adem&aacute;s, se les imput&oacute; haber evadido ganancias como contribuyentes individuales. Sin embargo, en el mismo acto <strong>los jueces los absolvieron del delito de asociaci&oacute;n il&iacute;cita</strong> por el que hab&iacute;an llegado procesados desde la etapa de instrucci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Tuviste una vida muy expuesta en los &lsquo;90 y en un momento hiciste una especie de corte. &iquest;Qu&eacute; te llev&oacute; a bajar el perfil?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Yo empec&eacute; a trabajar de muy chica, a los 17 a&ntilde;os. La verdad es que siempre los negocios que fui emprendiendo fueron negocios en los que tuve exposici&oacute;n. <strong>Y tuve mucho &eacute;xito, en todos gracias a Dios. Pero con mucho esfuerzo. Todo me cost&oacute;. Al ser chica me fui tentando. Era como &ldquo;bueno, hac&eacute; la nota&rdquo;.</strong> Y hac&iacute;a. A veces transmit&iacute;s algo: la gente te ve lo lindo, pero no ven lo que te cuesta, lo que luch&aacute;s, el esfuerzo que le pon&eacute;s a eso o que tambi&eacute;n la pas&aacute;s mal. Uno de los desaf&iacute;os fue haber hecho el mejor restaurant y discoteca de la Costanera, que fue Ski Ranch. Pero era trabajar much&iacute;simas horas, dedicarme a cada detalle, estar con la gente, que todo el mundo estuviera bien. Y acostarme muy tarde. Mucha energ&iacute;a, mucho esfuerzo. Despu&eacute;s, cuando obviamente el gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, con el se&ntilde;or (Fernando) De la R&uacute;a, que en paz descanse, decide demolerlo, me sent&iacute; totalmente vulnerable, &iquest;me entend&eacute;s? Y expuesta&hellip; tiraban un lugar exitoso y era como &ldquo;&iexcl;qu&eacute; bueno que tiremos un lugar exitoso!&rdquo;. <strong>No todo el mundo pens&oacute; igual, no todo el mundo comparti&oacute; eso. Pero yo me vi muy vulnerable, me sent&iacute; muy sola. </strong>Y sent&iacute; que ten&iacute;a que proteger a mis tres hijos, que son mi eje, mi esencia, mi vida, &iquest;entend&eacute;s? Entonces ah&iacute; dije: &ldquo;Quiero cambiar mi perfil&rdquo;. Ah&iacute; es donde eleg&iacute; tener un perfil m&aacute;s bajo. En un momento sent&iacute; culpa por exponerme tanto. Sent&iacute; culpa, que despu&eacute;s san&eacute;, porque obviamente mucha gente me dec&iacute;a: &ldquo;Liz, no ten&eacute;s por qu&eacute; sentirla porque te romp&eacute;s trabajando&rdquo;. O: &ldquo;Das trabajo&rdquo; o <strong>&ldquo;sos una creadora de proyectos y de trabajo, entonces no ten&eacute;s que tener culpa&rdquo;.</strong>
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                Diego Maradona, un habitué de Ski Ranch, junto a la anfitriona                            </span>
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        <strong>&iquest;Y por qu&eacute; la sent&iacute;as?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Sent&iacute; mucha presi&oacute;n. Estuve muy expuesta. Tambi&eacute;n sent&iacute; como que me hab&iacute;a equivocado en exponer lo que hac&iacute;a. Sin querer, &iquest;no? Pero bueno, uno tiene que aprender. S&eacute; que me siento feliz con mis logros, que fueron siempre con mucho esfuerzo, con mucho trabajo, con mucha pasi&oacute;n. Todo lo que hago lo hago con pasi&oacute;n. <strong>Pero me cost&oacute;, pagu&eacute; un precio muy alto. Siento que por mi exposici&oacute;n pagu&eacute; un precio muy alto.</strong>&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Siempre quisiste ser empresaria o dedicarte a lo que te terminaste dedicando? &iquest;Cuando eras chica so&ntilde;abas con alguna carrera puntual?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Lo que pasa es que yo tuve un golpe muy fuerte, que fue perder a mi pap&aacute; a los 15 a&ntilde;os. As&iacute;, de un infarto de miocardio. Hab&iacute;amos vuelto de las vacaciones y ten&iacute;amos que seguirlas y cuando se acost&oacute; no se despert&oacute; m&aacute;s. Para m&iacute; eso fue un antes y un despu&eacute;s. Ah&iacute; vi a una mam&aacute; que amo, &ndash;que es mi ejemplo, que es mi luz&ndash; vulnerable, solita, con tres chicos. Mi hermana de un a&ntilde;o, mi hermano de 13 y yo de 15 a&ntilde;os. <strong>Mi mam&aacute; nunca hab&iacute;a trabajado y siempre depend&iacute;a de mi pap&aacute;. No sab&iacute;a c&oacute;mo encarar la vida. Y dije: &ldquo;No quiero que me pase esto&rdquo;. Fue un golpe dur&iacute;simo.</strong> Tambi&eacute;n aprend&iacute; a vivir la vida y a tomarla de otra forma, &iquest;no? Para decir &ldquo;me acuesto con una sonrisa y me levanto con una sonrisa porque no s&eacute; si voy a despertar&rdquo;. Hoy estamos viviendo una pandemia que justamente me hace recapacitar todo lo que tuve que aprender en un d&iacute;a, en un segundo. Yo dec&iacute;a: &ldquo;Mi pap&aacute; se salva&rdquo;, lo ve&iacute;a todopoderoso, empresario, siempre muy emprendedor. Y, nada, no hubo plata, no hubo nada con lo que yo pudiera cambiar esa situaci&oacute;n. Entonces ah&iacute; fue el primer golpazo de mi vida. Eso me ense&ntilde;&oacute; a ser fuerte, a decir: &ldquo;Voy a salir, la voy a ayudar a mi mam&aacute;, vamos a ayudar a nuestra hermanita, la vida contin&uacute;a&rdquo;. <strong>Y con ese t&iacute;tulo, &ldquo;la vida contin&uacute;a&rdquo;, pensaba en ser actriz. Mi sue&ntilde;o era ser actriz.&nbsp;</strong>
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                &quot;Siento que pagué un precio muy alto por mi exposición&quot;, asegura la empresaria a más de tres décadas del furor de Ski Ranch                            </span>
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        <strong>&iquest;Te pusiste a estudiar actuaci&oacute;n?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Dije: &ldquo;Mam&aacute;, quiero estudiar teatro con <strong>Agust&iacute;n Alezzo</strong>&rdquo;. Para entrar con Alezzo &eacute;ramos 500 personas que ten&iacute;amos que rendir. Y qued&eacute;. Entramos, creo que era un cupo de 40, y qued&eacute;. Estudi&eacute; teatro dos a&ntilde;os, me encant&oacute;. <strong>Ten&iacute;a ya propuestas, conoc&iacute; a (Ricardo) Dar&iacute;n, (Ra&uacute;l) Taibo, (Gabriel) Corrado. Alezzo fue uno de los m&aacute;s grandes directores. Eso me hizo muy bien. A la vez fabricaba camisas para ayudar a mi mam&aacute; y ser independiente.</strong> Y las vend&iacute;a en distintos lugares. Yo ya sab&iacute;a que quer&iacute;a ser empresaria. Estudi&eacute; administraci&oacute;n de empresas, pero era mucho: estudiar administraci&oacute;n, el teatro, y a la vez trabajar. No me daba para todo siendo tan chiquita. Cuando conozco a Omar (Fassi Lavalle), el padre de mis hijos, a &eacute;l no le convenc&iacute;a tanto el teatro, ya era un empresario exitoso y me dio la opci&oacute;n de si el teatro o &eacute;l. Y la verdad es que me fue muy fuerte, pero eleg&iacute; apostar a una pareja y apostar a una familia. As&iacute; que lo dej&eacute;. &Eacute;l tampoco quer&iacute;a o no estaba tan de acuerdo con que yo trabajara, porque estaba muy bien. Y yo le ped&iacute; que no, que quer&iacute;a trabajar; insist&iacute;a. Ah&iacute; le ped&iacute; mi primer pr&eacute;stamo de plata para poner el mejor gimnasio de la Argentina, que fue el Health Ranch <em>(N. de la R.: estaba ubicado en C&oacute;rdoba y Maip&uacute;, en el centro porte&ntilde;o)</em>, que fue un &eacute;xito total. <strong>Lo tuve m&aacute;s de 10 a&ntilde;os. Y me hice todos los cursos, todo: aprend&iacute; desde el profesorado de gimnasia hasta cosmetolog&iacute;a. Hice depilaci&oacute;n, hice todo. Yo ten&iacute;a 18 a&ntilde;os, muy joven. Pero yo dec&iacute;a: &ldquo;Para manejar una empresa tengo que saber, para mandar hay que saber de lo que estoy hablando&rdquo;.</strong> Entonces ten&iacute;a claro que ah&iacute; fue mi primer emprendimiento y fui nombrada la empresaria m&aacute;s joven de la Argentina en ese momento. Era todo lo que yo quer&iacute;a: en el gimnasio te atend&iacute;an, te abr&iacute;an las puertas con los guantes blancos, todas las m&aacute;quinas <em>top&iacute;simas</em>, traje todo de afuera. Las clases eran todo salud, vender salud y alegr&iacute;a. Siempre me gust&oacute; vender alegr&iacute;a.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Ski Ranch fue una especie de continuaci&oacute;n de eso?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Yo creo que es una &eacute;poca que me llena de alegr&iacute;a, me llena de orgullo, hice feliz a mucha gente, que no se olvida nunca m&aacute;s de Ski Ranch. <strong>La gente me sigue diciendo: &ldquo;&iquest;Cu&aacute;ndo vuelve Ski Ranch?&rdquo;</strong>. He llegado a invitar a 300 personas. Invitaci&oacute;n te digo: dar por dar. Desde periodistas o modelos, el que sea. Yo compart&iacute;a. Era mi lugar, mi casa, y era demostrar esa generosidad que me gusta: de tener y compartir.&nbsp;
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            <span class="title">
                Una noche de Ski Ranch con Maradona y Bochini                            </span>
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        <strong>&iquest;Nada extra&ntilde;&aacute;s de ese mundo?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        No. Lo que s&iacute; sufr&iacute;, obvio, fue el tener un pol&iacute;tico como fue (Fernando) De la R&uacute;a que en lugar de construir busca destruir. <strong>Yo amo el construir, no el destruir por nada.</strong> Por cruzarme, por ser un chivo expiatorio, un ejemplo del &eacute;xito.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Por qu&eacute; lo del chivo expiatorio? &iquest;Sent&iacute;s que te usaron?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Porque era la persona m&aacute;s d&eacute;bil en ese momento. Y el lugar m&aacute;s exitoso. Entonces &iquest;con qu&eacute; ibas a tapar algo? <strong>S&oacute;lo s&eacute; que aprend&iacute; a perdonar, porque eso fue muy lindo. Porque al principio sent&iacute;a eso de &ldquo;&iquest;por qu&eacute; me pasa a m&iacute;?&rdquo;</strong>. Hasta que aprend&iacute; a elevarlo. Y segu&iacute; apoyando a mi pa&iacute;s. En ese momento tuve posibilidades para irme a trabajar afuera a hacer cosas a cerca de Los &Aacute;ngeles, a un lugar que se llama La Jolla. Pon&iacute;a la inversi&oacute;n la cadena Hilton para armar all&aacute; el mejor restaurant, como Ski Ranch. Y decid&iacute; quedarme en Argentina.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Con otro perfil?</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, ah&iacute; ya decid&iacute; cambiar mi perfil. O sea, yo fui muy acosada. Muy acosada y fue el precio que pagu&eacute;. Yo creo que no es as&iacute;, porque en otros pa&iacute;ses al exitoso se lo apoya, te dan cr&eacute;ditos, te dicen: &ldquo;Hac&eacute; m&aacute;s&rdquo;. Y no lo ven como un pecado. Pero bueno, ac&aacute; no juzgo, amo el pa&iacute;s que tengo, no todos piensan igual. Y por eso sigo ac&aacute; apostando. <strong>De hecho, cuando se cierra Ski Ranch yo le daba mucho trabajo a las mujeres. Mucho. Porque pienso que muchas mujeres necesitan y son el sost&eacute;n de sus hijos. Y son las que me dieron fuerzas, como mujer empresaria, para seguir en mi pa&iacute;s.</strong> Me tra&iacute;an una rosa, una flor. Yo no tuve ning&uacute;n juicio laboral, me dec&iacute;an: &ldquo;Liz no aflojes, sos un ejemplo&rdquo;. La verdad es que eso me hizo seguir, con m&aacute;s fuerza, y decir: &ldquo;No, <em>pa&rsquo; frenchi</em>, vamos <em>pa&rsquo; frenchi</em>&rdquo;.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Sé que me siento feliz con mis logros, que fueron siempre con mucho esfuerzo, con mucho trabajo, con mucha pasión. Todo lo que hago lo hago con pasión. Pero me costó, pagué un precio muy alto. Siento que por mi exposición pagué un precio muy alto.</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Sent&iacute;s que por empresaria mujer vino m&aacute;s esa lupa sobre vos o que si eras un var&oacute;n eso no pasaba? &iquest;O cre&eacute;s que fue m&aacute;s la &eacute;poca?</strong>&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No lo s&eacute;. Yo creo que era el negocio m&aacute;s exitoso que hab&iacute;a, donde te encontrabas con todo tipo de personajes. Y era &ldquo;vamos a hacer ruido&rdquo;. Lo cual fue justamente logrado, lograron ese ruido. <strong>Pero yo miro para adelante, &iquest;entend&eacute;s? No miro para atr&aacute;s. Busco nuevos desaf&iacute;os. Y pienso que si tienen que pasar las cosas era porque ten&iacute;an que pasar.</strong> De hecho, cuando pas&oacute;, yo me acuerdo que me junt&eacute; con el doctor De la R&uacute;a y le ofrec&iacute; hacer una plaza (en el lugar de Ski Ranch), ayudar a m&aacute;s gente. Y nada, era una necedad, era una decisi&oacute;n pol&iacute;tica tomada. Eso me dec&iacute;an. Entonces decid&iacute; soltarlo y replantear para d&oacute;nde iba mi vida.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Llegaste a un extremo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Lleg&oacute; un momento tambi&eacute;n donde estuve en un borde, <strong>casi al punto de suicidarme en un momento de mi vida</strong>. Era pensar que pod&iacute;a parar cierta tormenta y tener el apoyo y tener la familia que tengo, y tener la madre que tengo era lo que me hizo retroceder y decir: &ldquo;Sos una guerrera, Liz, ten&eacute;s las manos limpias, segu&iacute; para adelante con la cabeza bien alta, segu&iacute; protegiendo a tus pollitos y esto pasa&rdquo;. Todo pasa.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Omar Fassi Lavalle con Liz y sus hijos Michel, Máximo y María Victoria                            </span>
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        <strong>En ese momento vos eras muy joven y con tres ni&ntilde;os muy peque&ntilde;os.</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, muy chicos. <strong>Ellos en el colegio y mi exposici&oacute;n tambi&eacute;n les pod&iacute;a afectar, &iquest;entend&eacute;s? Quieras o no, ten&eacute;s cosas buenas y tambi&eacute;n la gente te pone cosas que no son, inventan.</strong> Y ten&eacute;s que saber banc&aacute;rtelas. Pero yo quise tirar la honra a los chanchos, como se dice. En la pol&iacute;tica hay que tirar la honra a los chanchos, como dicen. Pero yo nunca fui pol&iacute;tica, no acept&eacute; ser pol&iacute;tica y entonces no me gust&oacute; ese juego. Entonces me sent&iacute; vulnerable.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Por el trabajo que ten&iacute;a el pap&aacute; de tus hijos, de todas maneras, estabas cerca de la pol&iacute;tica.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Claro. Para m&iacute;, como persona muy joven que empez&oacute; a conocer eso, sent&iacute;a que iba a ser (interrumpe)&hellip; <strong>sab&iacute;a lo que hac&iacute;a la pol&iacute;tica y como secretario de Turismo &eacute;l dur&oacute; ocho meses en el gobierno. </strong>O sea que fue nada, porque no le gust&oacute; y decidi&oacute; correrse. Y yo nunca constru&iacute; con eso, nunca particip&eacute; de nada, nunca nada. Pero yo quer&iacute;a hacer cosas como empresaria. De hecho, como lo estoy haciendo ahora, ayudar a distintas fundaciones, ayudar a que me levanten el tel&eacute;fono y me digan: <strong>&ldquo;Necesita una silla de rueda equis&rdquo; y salir corriendo para poder solucionarlo</strong>, dentro de todas mis posibilidades. Creo que en el rol de empresaria una puede dar mucho y ayudar a mucha gente. Y hacer feliz a mucha gente. Entonces no hace falta ser pol&iacute;tico.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="&quot;Me gusta ayudar a distintas fundaciones, ayudar y que me digan: &#039;Necesita una silla de rueda equis&#039; y salir corriendo para poder solucionarlo&quot;, dice Liz Fassi Lavalle"
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                &quot;Me gusta ayudar a distintas fundaciones, ayudar y que me digan: &#039;Necesita una silla de rueda equis&#039; y salir corriendo para poder solucionarlo&quot;, dice Liz Fassi Lavalle                            </span>
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        <strong>Recordabas la historia de tu mam&aacute;, de una mujer sola con tres hijos. Y esa es un poco tu historia tambi&eacute;n. En aquel momento de tu vida te viste sola con tres hijos y un padre preso. &iquest;C&oacute;mo viviste eso?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Para m&iacute; en ese momento fue no escuchar a nadie, no creer en nada. Era estar en mi c&aacute;psula para proteger a mis hijos y protegerlo a &eacute;l y ser una mujer &iacute;ntegra. Es decir, la mujer tiene que estar en las buenas y en las malas al lado de un hombre. Yo soy muy tana (<em>N. de la R: su apellido antes de casarse era Mazzini</em>), muy madraza, tengo mis apegos y los de mi familia son mi columna vertebral. Entonces dije: &ldquo;Vamos para adelante, voy a apoyar al padre de mis hijos hasta el final porque es una persona honesta&rdquo;. Le inventaron&hellip; (interrumpe). O sea, era una deuda de impuestos. Que hoy en la Argentina, no hoy, en la &eacute;poca esa cualquiera pod&iacute;a deber impuestos y acogerse a cualquier moratoria, como cualquier ciudadano. <strong>Pero bueno, no fue acusado de corrupto, &iquest;entend&eacute;s? Fue acusado de deber impuestos. Y aceptando nosotros que si deb&iacute;amos, los quer&iacute;amos pagar. De hecho se pag&oacute; y nada m&aacute;s. </strong>Pero no te merec&iacute;as estar injustamente dos a&ntilde;os preso como un tipo corrupto. Entonces dije: &ldquo;Me quedo ac&aacute; a protegerlo, a acompa&ntilde;arlo, a explicarles a mis hijos que pap&aacute; tiene que demostrar algo que no es, que est&aacute; inventado&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Iban a verlo cuando estuvo detenido?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Iba todos los d&iacute;as, le llevaba la comida de las dos de la tarde a las seis, siete de la tarde, menos los s&aacute;bados. Y los domingos iban sus hijos a hacer los deberes con &eacute;l. No tuve ni un resfr&iacute;o. <strong>Hasta que sali&oacute;, porque obviamente cuando est&aacute;s dos a&ntilde;os adentro y no pueden demostrar, te tienen que sacar porque no hay pruebas para que vos quedes. </strong>En ese momento vos por impuestos no ibas preso. Hoy s&iacute;, ten&eacute;s un mont&oacute;n de leyes nuevas y me parece perfecto. Pero una vez que est&eacute; demostrado, pero no que ante la duda vayas preso. A mis hijos no les daba tanta informaci&oacute;n, los quise aislar de todo y decir que pap&aacute; ten&iacute;a que demostrar algo que no era. Y bueno, los proteg&iacute; as&iacute;, lo proteg&iacute; a &eacute;l. Y cuando logr&eacute; su libertad me sent&iacute; la mujer m&aacute;s feliz del mundo. Dije: &ldquo;Soy una mujer que tiene ovarios, que supo enfrentar esta turbulencia&rdquo;. <strong>Me sent&iacute; como en </strong><em><strong>La vida es bella</strong></em><strong>, &iquest;no? Yo quer&iacute;a que mis hijos no perdieran la sonrisa, que no vieran una noticia, que no crean y que si alguien les dec&iacute;a algo, que dijeran: &ldquo;Mir&aacute;, estamos con una deuda presunta de impuestos. Presunta&rdquo;.</strong> Y s&iacute;, deb&iacute;a, pero no era lo que se hab&iacute;a dicho ni todo lo que se hablaba.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Una postal familiar                            </span>
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        <strong>En ese mismo proceso judicial, vos misma llegaste a estar demorada.</strong>
    </p><p class="article-text">
        (Interrumpe). Peor. <strong>Yo tuve que irme de mi casa porque sab&iacute;a que me iban a detener y me puse pr&oacute;fuga por miedo a decir: &ldquo;Si quedo presa, &iquest;qu&eacute; hago?&rdquo;</strong>. Ah&iacute; s&iacute; desesper&eacute;, ah&iacute; s&iacute; sent&iacute;a con qui&eacute;n iban a quedar mis hijos. Y desesper&eacute; y ah&iacute; es donde quise, tal vez, pensar que era el fin de mi vida. Y que eso era la soluci&oacute;n para que esto se terminara y para que la gente diga: <strong>&ldquo;Bueno, Liz muri&oacute;&rdquo;. Listo, la soluci&oacute;n.</strong>
    </p><h3 class="article-text"><strong>Vida espiritual</strong></h3><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de la crisis econ&oacute;mica y social que signific&oacute; una bisagra dolorosa para el pa&iacute;s hacia 2001, los nuevos tiempos marcaron, tambi&eacute;n, una nueva era para la vida social en general. <strong>El peso dej&oacute; de valer un d&oacute;lar al mismo ritmo en que en el imaginario se devaluaban las categor&iacute;as de &ldquo;famoso&rdquo;, &ldquo;modelo&rdquo;, &ldquo;noche&rdquo;.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de la sentencia judicial de 2004 y de separarse de Omar Fassi Lavalle, <strong>Liz &ndash;ahora&ndash; Mazzini eligi&oacute; correrse de la vidriera p&uacute;blica. Se la vio, aunque con discreci&oacute;n y ya no en las tapas de las revistas, en jornadas solidarias, desfiles, alguna inauguraci&oacute;n.</strong> Desde entonces se dedic&oacute; a la organizaci&oacute;n de eventos para grandes empresas y mantiene, aunque en menor escala, un pie en el rubro gastron&oacute;mico, desde que encontr&oacute; en 2019 un socio con el que lleva adelante Mr. Pollo, un local de comida peruana en el barrio porte&ntilde;o de Palermo.
    </p><p class="article-text">
        Sus hijos, ahora treinta&ntilde;eros, la llevaron adem&aacute;s a conocer un mundo nuevo, de la mano del yoga y de la meditaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo surgi&oacute; esta vuelta espiritual que hac&eacute;s?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Dos de mis hijos eligieron vivir en Brasil.<strong> El mayor, Michel, no, se qued&oacute; ac&aacute;, es artista pl&aacute;stico, pinta y tambi&eacute;n es empresario. Los que quisieron vivir en Brasil buscaron una vida espiritual, as&iacute; que los aprend&iacute; a soltar.</strong> Armaron un retiro en Brasil que se llama Surf, Yoga &amp; Music. As&iacute; salvaron a mucha gente que, teniendo todo, no encontraba la felicidad. Y yo hice tambi&eacute;n ese retiro, los acompa&ntilde;&eacute;. <strong>Cuando empec&eacute; a conectar con todo eso dije: &ldquo;Esta es la de verdad. Esto es nuestra esencia, si seguimos por este camino va a ser medicaci&oacute;n o meditaci&oacute;n&rdquo;.</strong> Y yo quiero hacer meditaci&oacute;n. La vida es fr&iacute;vola o no. Yo considero que tuve una vida de lucha, de trabajo. Que s&iacute;, me expuse socialmente o voy a eventos. No es un pecado. Ahora aprend&iacute; a ir a eventos m&aacute;s solidarios. Me encanta el poder ayudar. Pero ponerme un lindo vestido o ponerme coqueta es parte de que gusta ser as&iacute; y no es pecado. S&iacute; me gusta ir m&aacute;s liviana ahora. Creo que hoy es una forma m&aacute;s de vida que no me importa, voy como tengo ganas. Ya no estoy con c&oacute;mo me est&aacute; mirando el otro. O que me juzguen. Porque, cuando vos juzg&aacute;s a alguien hay cuatro juzg&aacute;ndote a vos. Entonces hay que soltar eso. Y yo mando amor. Y si vos no ten&eacute;s eso, bueno, yo suelto. Yo quiero seguir en ese camino.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                La empresaria salía con frecuencia en las revistas de mayor tirada de los años &#039;90                            </span>
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        <strong>&iquest;Medit&aacute;s todos los d&iacute;as?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Mis hijos me ense&ntilde;aron un mont&oacute;n de herramientas. Entre la meditaci&oacute;n, el yoga, el practicar el yoga kundalini. Y empec&eacute; a meditar todos los d&iacute;as. Hago todas las clases, hice todos los vivos en la pandemia, todos los mantras que ellos daban. No me perd&iacute; ninguno. Empec&eacute; a cuidar mi alimentaci&oacute;n. Dije: &ldquo;Voy a levantar mis defensas&rdquo;. <strong>Empec&eacute; a comprar cosas m&aacute;s saludables, a tomar mi complejo vitam&iacute;nico y a consumir ajo. Recomiendo un diente de ajo para prevenir todo. Al ser inquieta, estar todo el d&iacute;a en casa en la cuarentena, fue: &ldquo;&iquest;Qu&eacute; hago para ayudar a otros?&rdquo;.</strong> Me agarr&oacute; como una angustia. Pensaba que la gente estaba mal. Entonces la llam&eacute; a <a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/vanesa-noble-tuve-pedirle-mano-felipe-magnetto_130_7179572.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Vanesa Noble</strong></a><strong> </strong>y le digo: &ldquo;Armemos algo&rdquo;. Entregar barbijos o ir con una vianda de comida eso era exposici&oacute;n y tambi&eacute;n dinero. <strong>Entonces pens&eacute;: &ldquo;Quiero ayudar con las herramientas que s&eacute;&rdquo;. Entonces nos juntamos con Vanesa y Daniela Bruno, otra amiga. Y dijimos: &ldquo;Vamos a ayudar a los que tengan covid atendi&eacute;ndolos con el tel&eacute;fono, d&aacute;ndoles energ&iacute;a, d&aacute;ndoles amor, mand&aacute;ndoles mantras&rdquo;.</strong> Y, si est&aacute;n mal, yo los contengo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Vos llamabas a la gente?</strong>
    </p><p class="article-text">
        La gente me empez&oacute; a llamar. Empec&eacute; a publicitarlo. Me entra el primer caso de Covid, una chica internada, que era la paciente Marisol, fue el caso n&uacute;mero 130. Estaba pas&aacute;ndola muy mal. Y yo con la ayuda de mis hijos le iba mandando distintos mantras. Iba charlando con ella, dici&eacute;ndole que respire, que piense cosas lindas, que escuche esos mantras. <strong>Porque esta enfermedad lo que hace es aislarte. Porque est&aacute;s solo. &iquest;Y qu&eacute; sent&iacute;s? Miedo. Miedo a que pod&eacute;s morir y morir solo. Entonces mi tel&eacute;fono empez&oacute; a colapsar, llegu&eacute; a atender m&aacute;s de 20 pacientes, gracias a Dios no muri&oacute; ninguno. En un momento yo s&iacute; estaba un poco perdiendo la voz. Y con Vanesa hablamos de &ldquo;mi primer abrazo&rdquo;. </strong>&iquest;Cu&aacute;ndo va a ser que podamos abrazarnos con los que queremos? Yo por tres meses no pude ver a mi mam&aacute;, que para m&iacute; era verla todos los domingos. Terrible, terrible. Una angustia fuerte. Y el miedo de que no se contagiara. El meditar me hizo sentir m&aacute;s segura, sentir m&aacute;s claridad, proyectar qu&eacute; es lo que quiero en mi vida. Primero, fundamentalmente es quererte vos, ayudarte vos. Y estar bien con vos. Y darte tu tiempo. <strong>No eso de &ldquo;no puedo por el trabajo&rdquo;, &ldquo;no puedo&rdquo;. No.</strong>&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La vida es frívola o no. Tuve una vida de lucha, de trabajo. Y sí, me expuse socialmente o voy a eventos. No es un pecado. Ahora aprendí a ir a eventos más solidarios. Me encanta el poder ayudar.</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo afect&oacute; la pandemia a tu rubro, el de la gastronom&iacute;a?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Mi rubro fue uno de los m&aacute;s afectados y es. Sobre todo los eventos. Fue ver c&oacute;mo sobrevivir. Hoy estamos viendo c&oacute;mo reinventarnos. Y justamente, en esa reinvenci&oacute;n, &iquest;qu&eacute; sali&oacute;? Que ven&iacute;an mis hijos de Brasil. &iquest;Y qu&eacute; pens&eacute;? La meditaci&oacute;n, el yoga kundalini, los cantos de mantra. Entonces dije: &ldquo;&iquest;Si armamos un festival?&rdquo;. Y habl&eacute; con mis hijos, con una gran maestra de yoga. <strong>En cuanto pudimos empezamos con el primer festival de yoga y meditaci&oacute;n, que fue un &eacute;xito. Lo armamos en una semana y tuvo una repercusi&oacute;n maravillosa. </strong>Sobre todo por el poder respirar al aire libre. Entonces sent&iacute; que mi camino iba por ah&iacute;. Por lo menos este a&ntilde;o voy a ir por los festivales, recorrer nuestro interior del pa&iacute;s, para ayudar a la gente d&aacute;ndole herramientas desde la respiraci&oacute;n, los mantras y el aire libre. A lo mejor empezar en C&oacute;rdoba, seguir en distintos lugares. Recorrer nuestra Argentina, que es maravillosa. Y despu&eacute;s, en el futuro, tenemos propuestas para ir a lo mejor a Europa. Me encantar&iacute;a, ser&iacute;a mi sue&ntilde;o estar fluyendo con mis hijos y con el equipo maravilloso. Y d&aacute;ndole ayuda a tanta gente, a millones de personas, con algo tan simple. <strong>Porque en el colegio te ense&ntilde;an de todo: qu&iacute;mica, geograf&iacute;a, matem&aacute;tica. Pero nadie te ense&ntilde;a a ser feliz. Y podemos venir de familias complicadas, pero si te damos herramientas eso vos lo vas a abordar y vas a empezar tu propio camino. </strong>No eso de &ldquo;la culpa la tiene mi pap&aacute;&rdquo;, &ldquo;la culpa la tiene mi mam&aacute;&rdquo;, &ldquo;la culpa la tuvieron mis hermanos&rdquo;. Viene una era de acuario donde no hay m&aacute;s culpas. Sos vos el responsable de tu vida.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Junto a su madre, en un evento familiar                            </span>
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        <strong>En tu camino, &iquest;vos echaste culpas?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No. Como dije, en un momento me sent&iacute; expuesta y sent&iacute; que obviamente existe gente que te puede hacer da&ntilde;o.<strong> Pero hoy no siento odio. Porque el odio me enferma a m&iacute;.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Hay alg&uacute;n momento de los &lsquo;90 que recuerdes con mucho cari&ntilde;o?</strong>
    </p><p class="article-text">
        El momento m&aacute;s maravilloso es cuando nacieron mis hijos. <strong>El ser madre es el momento en el que me sent&iacute; plena. Tener mis tres hijos en brazos. Eso me lo acuerdo con total ternura.</strong> A m&iacute; me pas&oacute; algo muy fuerte. Yo casi me muero en mi primer parto. Cuando nace mi hijo me dan la anestesia, la peridural y yo soy al&eacute;rgica a la xiloca&iacute;na. Y entre en un paro cardiorrespiratorio. <strong>Estuve en coma, casi un d&iacute;a.</strong> A mi mam&aacute; le dec&iacute;an que le dijera a Omar que me mor&iacute;a, con Michel que ya hab&iacute;a nacido. Cuando despert&eacute; no sab&iacute;a ni qui&eacute;n era. No sab&iacute;a nada. Ese volver a empezar, &iquest;viste? No me acordaba ni que hab&iacute;a tenido un hijo, nada. Y despu&eacute;s sal&iacute; bien, dije &ldquo;Vamos para adelante&rdquo;. Y al otro a&ntilde;o, otro hijo m&aacute;s, pero sin anestesia. Y as&iacute; tuve a los otros sin anestesia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Tuviste a los chicos muy joven.</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, a los 19, a los 20 y a los 21.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Te arrepent&iacute;s de algo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Yo creo que todo te tiene que servir de experiencia. Porque son aprendizajes. <strong>Por eso tambi&eacute;n estoy colaborando con Vanesa Noble en una fundaci&oacute;n, que es Juntos vamos por m&aacute;s. Estamos juntando &uacute;tiles escolares para las escuelas.</strong> Estoy poniendo tambi&eacute;n mucha energ&iacute;a al tema poder ayudar hoy concretamente como figura, como personaje o como Liz empresaria a mucha gente que hoy lo est&aacute; necesitando. Hay mucha gente que la est&aacute; pasando mal y eso me pone sensible, muy sensible.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Después de años de exposición, Liz Fassi Lavalle eligió una vida espiritual"
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                Después de años de exposición, Liz Fassi Lavalle eligió una vida espiritual                            </span>
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        <strong>&iquest;Te pon&eacute;s a pensar en esa gente?</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;. Y pido. <strong>Pienso en esa gente que vive y cobra por d&iacute;a, que no puede llevar un sueldo a su casa. Me angustio. Obviamente en mis meditaciones diarias pido por la gente.</strong> Y pido para que esta pandemia pase pronto porque hoy es un mundo raro, que no sab&eacute;s para d&oacute;nde viene, por qu&eacute; est&aacute;, cu&aacute;les son los intereses que hay atr&aacute;s, qu&eacute; es lo que pasa. Que pronto podamos todos tener acceso a la vacuna. Y que volvamos a una vida m&aacute;s natural. Igual yo creo que va a haber un cambio. Ojal&aacute; sea todo m&aacute;s parejo para que no haya m&aacute;s pobres. Y si no, que haya m&aacute;s ayuda social.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>En el deporte se habla de los famosos &ldquo;amigos del campe&oacute;n&rdquo;, esos que est&aacute;n con uno cuando est&aacute; en la cresta de la ola, pero que por ah&iacute; se van en las malas. Despu&eacute;s de tu momento de &eacute;xito, &iquest;sent&iacute;s que alguien te solt&oacute; la mano o al contrario?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Me pasaron cosas muy fuertes. <strong>Hay gente que obviamente se alej&oacute;. En el momento en el que hab&iacute;a que poner un mill&oacute;n de d&oacute;lares por mi fianza yo ten&iacute;a todo trabado.</strong> Ah&iacute; apareci&oacute; una persona que no conoc&iacute;a, que llam&oacute; a mi abogado y le dijo: <strong>&ldquo;Yo pongo el mill&oacute;n de d&oacute;lares por Liz&rdquo;</strong>. Y entonces me preguntaba mi abogado: &ldquo;&iquest;Pero vos tuviste un amante, Liz? &iquest;ten&eacute;s un novio, algo?&rdquo;. Le digo: &ldquo;No, decime qu&eacute; tengo que hacer&rdquo;. Posta que no lo conoc&iacute;a. Nunca compart&iacute;, nunca lo vi en Ski Ranch, nunca tom&eacute; nada con &eacute;l. La verdad es que qued&eacute; sorprendid&iacute;sima. Obviamente que dije que s&iacute;, que aceptaba el mill&oacute;n de d&oacute;lares, era lo mejor, una fianza muy fuerte. Y a las tres horas me llama el abogado, me dice que no hab&iacute;a que poner el mill&oacute;n de d&oacute;lares, que no era necesario. Quise conocer a ese empresario que, sin conocerme, pon&iacute;a un mill&oacute;n de d&oacute;lares por m&iacute; a cambio de nada. <strong>Y, bueno, lo recib&iacute; en Le Parc y me puse a llorar. Realmente no recib&iacute;a a nadie en ese momento. Y le dije por qu&eacute; lo hab&iacute;a hecho, sin conocerme. </strong>Y me dijo: &ldquo;Porque siento que te est&aacute;s comiendo una injusticia, que sos una pendeja que ten&eacute;s tres hijos y yo pas&eacute; una situaci&oacute;n parecida, injusta y me ayud&oacute; quien menos esper&eacute;. Entonces yo te vi vulnerable y me ofrec&iacute; a poner ese dinero porque s&eacute; que vas a salir adelante&rdquo;. As&iacute; que la vida me dio un ejemplo de que hay que dar sin mirar y a la larga vas a recoger lo que sembr&aacute;s.
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                La empresaria medita todos los días, una práctica que aprendió de sus hijos                            </span>
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        <strong>&iquest;Con esa persona seguiste en contacto?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No. Esa persona me pidi&oacute; jam&aacute;s ser nombrada. <strong>&iexcl;Le dije que quer&iacute;a ser su amiga! Realmente era un milagro lo que estaba pasando. </strong>Y me dijo que no, que yo era una mujer muy linda y atractiva, pero que no lo hizo con esa intenci&oacute;n y nada. Me dej&oacute; su tarjeta, me dijo: &ldquo;Lo que necesites, cuando pases una situaci&oacute;n l&iacute;mite llamame&rdquo;. <strong>Ah&iacute; le digo: &ldquo;&iquest;C&oacute;mo te puedo devolver este favor?&rdquo;. Y me dijo: &ldquo;Haci&eacute;ndoselo a otro&rdquo;.</strong> Y realmente qued&eacute; impresionada. Fue una pel&iacute;cula de mill&oacute;n de d&oacute;lares, pero fue cierta.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Si tuvieras que decirle a alguien que no es de ese ambiente, &iquest;qu&eacute; es lo mejor y lo peor de la noche, de ese mundo de los '90?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &iquest;De los '90? Lo que pasa es que yo viv&iacute; una noche sana. No te puedo decir. Porque en mi negocio era alegr&iacute;a, pasarla bien, divertirse. <strong>Entonces, la alegr&iacute;a no es nada malo, al contrario. Digo: &ldquo;&iexcl;L&aacute;stima que se termin&oacute;!&rdquo; (risas)</strong>. Y lo peor fue el haberlo perdido y de una manera injusta. Eso es lo que veo, como sue&ntilde;o de pa&iacute;s, como sue&ntilde;o de empresaria. Cuando dec&iacute;s: &ldquo;Quiero hacer este negocio&rdquo;, le pusiste todo y lo convertiste en un &eacute;xito y que te lo apagaran con da&ntilde;o. Porque las topadoras eran destrucci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En el imaginario, cuando se piensa en la noche se piensa en alcohol, drogas&hellip;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es que yo nunca me drogu&eacute;. <strong>S&iacute; me gusta tomar mi champagne. Pero no me drogu&eacute; porque le tengo miedo. Porque veo los ejemplos de ciertas personas que consumen y es para tapar algunas cosas.</strong> Despu&eacute;s eso te hace un efecto contrario. Cuando volv&eacute;s a ser vos, est&aacute;s hecho bolsa. Entonces no juzgo a quien lo haga, yo elijo m&aacute;s la vida natural y s&iacute; tomarme mi champagne. O un buen vino. Me gusta y creo que es necesaria la risa, es necesario que escuches m&uacute;sica vos solo y te r&iacute;as de vos mismo tambi&eacute;n. <strong>Pero que tu coraz&oacute;n sienta alegr&iacute;a. Porque no sabemos si despertamos. Entonces para m&iacute; es importante eso. Y es importante no hoy por una pandemia, porque lo vivo desde los 15 a&ntilde;os.</strong> Por eso me acuesto con una sonrisa y me levanto con una sonrisa. Y no es que no tengo problemas o vivo en una burbuja. Enfrent&eacute; much&iacute;simos problemas. Pero en todo busco una soluci&oacute;n, ver siempre el vaso m&aacute;s lleno que vac&iacute;o. Busco por d&oacute;nde sale lo positivo. <strong>&iquest;Pierdo un avi&oacute;n? Bueno, ser&aacute; que se podr&iacute;a caer. </strong>No la <em>terribilitis</em>. &iquest;Viste que hay gente que es todo terrible? Se levanta, pinch&oacute; la goma del auto y todo es terrible. Bueno, si yo pinch&eacute;, me tomo el tren, no s&eacute;. 
    </p><p class="article-text">
        <em>AL</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Agustina Larrea]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/liz-fassi-lavalle-empresario-no-conocia-ofrecio-poner-millon-dolares-fianza_130_7208889.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 13 Feb 2021 04:58:21 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Liz Fassi Lavalle: “Un empresario que no conocía ofreció poner un millón de dólares para mi fianza”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Vanesa Noble,Diego Maradona,Liz Fassi Lavalle,Década del 90]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[Vanesa de Noble: "Tuve que pedirle a Magnetto la mano de Felipe"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/vanesa-noble-tuve-pedirle-mano-felipe-magnetto_130_7179572.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ab02f756-13d3-4c82-bf33-181f8b9ac273_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Vanesa de Noble: &quot;Tuve que pedirle a Magnetto la mano de Felipe&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Una Luna de Miel fallida, la reunión entre su marido y Estela de Carlotto, el costo de ser parte de la familia y el Grupo Clarín. Entrevista con la mujer que un día decidió desmarcarse de su entorno.</p></div><p class="article-text">
        Vanesa todav&iacute;a usaba su apellido de soltera, Defranceshi Sadi, cuando un d&iacute;a de julio de 2009 se sent&oacute; frente a H&eacute;ctor Magnetto. La acompa&ntilde;aba su pareja, Felipe Noble Herrera, hijo de Ernestina Herrera de Noble, directora del diario Clar&iacute;n, una de las mujeres m&aacute;s poderosas y adineradas de la Argentina. <strong>Aquella reuni&oacute;n en la oficina de Magnetto, director ejecutivo del Grupo, fue amable. Y tensa.</strong> Vanesa estaba all&iacute; a pedido de Ernestina: <strong>deb&iacute;a ir a pedir aprobaci&oacute;n al socio de su suegra</strong>, el hombre de perfil bajo que controla las acciones del multimedios m&aacute;s importante del pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;&iquest;Y tu familia de d&oacute;nde es? &iquest;De Catamarca?&rdquo;, pregunt&oacute; Magnetto. <strong>Vanesa y &eacute;l se conoc&iacute;an, claro</strong>. Hab&iacute;an compartido encuentros familiares, &aacute;gapes, reuniones. Pero esa conversaci&oacute;n era diferente. <strong>Los novios quer&iacute;an casarse y estaban ah&iacute; para conseguir la venia que faltaba</strong>. Felipe, sentado a su lado, permanec&iacute;a en silencio. La duda de Magnetto en cuanto a los or&iacute;genes de quien ser&iacute;a la nueva integrante del clan ten&iacute;a una cuota de verdad. Por parte de su madre, la familia de Vanesa reside en Catamarca y lleva el apellido Saadi. Ella es porte&ntilde;a pero entendi&oacute; que quiz&aacute;s a Magnetto lo confund&iacute;a el tono de su piel, parecido al cobre, o los ojos enmarcados en un grueso delineado negro&hellip;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Bueno, H&eacute;ctor, como ya sabe queremos casarnos en septiembre&rdquo;, arroj&oacute; Vanesa sobre el escritorio de esa oficina del cuarto piso de Clar&iacute;n, un lugar accesible para pocos. Pero Magnetto retruc&oacute;:<strong> </strong>&ldquo;Yo te voy a pedir, Vanesa, un tiempo. Todav&iacute;a no se casen, esperen.&rdquo; Vanesa primero pregunt&oacute; por qu&eacute; y la respuesta fue que hab&iacute;a que resolver &ldquo;unos papeles&rdquo;. <strong>Entonces pregunt&oacute; cu&aacute;nto tiempo</strong> <strong>y la respuesta fue </strong>&ldquo;unos seis meses&rdquo;. Felipe en silencio, sentado al lado. &ldquo;Yo seis meses espero, pero a m&iacute; me corre el reloj biol&oacute;gico. M&aacute;s de seis meses no voy a esperar. Porque aparte hace cuatro a&ntilde;os y medio que estamos de novios. Me parece que el hecho de tener que venir a pedir permiso y toda la historia&hellip;&rdquo;, dijo Vanesa y la reuni&oacute;n se termin&oacute;.
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                Vanesa y Felipe, el día de la fiesta de casamiento                            </span>
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        Vanesa y Felipe se hab&iacute;an conocido en el 2000, durante un encuentro de j&oacute;venes. Los asistentes llevaban un cartelito con su nombre de pila o el apodo. En ese momento, ella sab&iacute;a que &eacute;l se llamaba Felipe. Y nada m&aacute;s. Se hicieron amigos. Un d&iacute;a, Felipe la llam&oacute; por tel&eacute;fono y le pregunt&oacute;: &ldquo;Vane, &iquest;me viste en el diario?&rdquo; Vanesa mir&oacute; la edici&oacute;n del d&iacute;a, porque en su casa se compraban Clar&iacute;n y La Naci&oacute;n. El diario llevaba cuatro p&aacute;ginas especiales por los festejos del aniversario de la empresa. <strong>Felipe aparec&iacute;a en una foto junto a su madre, Ernestina</strong>. A esa altura ya eran &iacute;ntimos. Sin embargo, de &eacute;l ella sab&iacute;a lo b&aacute;sico: madre periodista, una hermana, que viv&iacute;an en San Isidro. <strong>Esa revelaci&oacute;n fue la primera p&aacute;gina de la historia de amor. Y, con el tiempo, el borde de un precipicio.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Aquella tarde de 2009, Magnetto les pidi&oacute; paciencia. Felipe y Vanesa entraron en el ascensor para bajar del cuarto al primer piso y salir de Clar&iacute;n. Felipe, por fin, habl&oacute;: &ldquo;Vane, yo no quiero esperar tanto. Nosotros queremos tener nuestra familia, no puede ser que me digiten los tiempos.&rdquo; Un embarazo &ldquo;sorpresivo&rdquo; ser&iacute;a una soluci&oacute;n y, tambi&eacute;n, el conflicto: &iquest;qu&eacute; dir&iacute;an? A la altura del segundo piso, Vanesa pens&oacute; en voz alta: &ldquo;Igual si me quedo embarazada no ser&iacute;a &lsquo;de repente&rsquo;... Hace casi cinco a&ntilde;os que estamos de novios, pasamos los 30&hellip;&rdquo;. Entonces Felipe no dud&oacute;: &ldquo;A m&iacute; no me importa lo que nos digan.&rdquo;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Felipe y Vanesa se casaron por Civil en noviembre de ese a&ntilde;o. <strong>Ella estaba embarazada de cuatro meses de su hija Mora Eva</strong>. Evitaron pasar por la Iglesia. Entrar con panza era&hellip; Un poco &ldquo;raro&rdquo;. La fiesta, para 200 invitados, se hizo en diciembre, en el Jockey Club de San Isidro. <strong>Luego vendr&iacute;a la luna de miel: cinco d&iacute;as en un</strong><em><strong> all inclusive </strong></em><strong>de Punta Cana</strong>. El viaje termin&oacute; de improviso, al segundo d&iacute;a de llegar, despu&eacute;s de que Felipe recibiera un llamado desde Buenos Aires.<strong> </strong>&ldquo;Ten&eacute;s que volver ya&rdquo;, dijo un abogado del Grupo al otro lado de la l&iacute;nea. Eran los albores de 2010 y gobernaba Cristina Fern&aacute;ndez de Kirchner. <strong>La causa para determinar si Felipe y su hermana Marcela eran hijos de desaparecidos durante la Dictadura C&iacute;vico-Militar sal&iacute;a de un letargo de ocho a&ntilde;os</strong>.
    </p><h3 class="article-text">Un tema de c&oacute;digos</h3><p class="article-text">
        &ldquo;Tuve que pedirle a Magnetto la mano de Felipe. Siempre fui soldado de Clar&iacute;n. Siempre respet&eacute; a todos: a mi familia pol&iacute;tica y al directorio. Hasta que un d&iacute;a dije: &acute;Basta, voy a empezar a ser yo&rsquo;. Fue un cambio que empec&eacute; a sentir cuando muri&oacute; Ernestina, mi suegra, en 2017. Pero la revelaci&oacute;n fue al a&ntilde;o siguiente, en 2018, cuando falleci&oacute; mi mam&aacute;. Mi pap&aacute; hab&iacute;a muerto 14 a&ntilde;os atr&aacute;s. Felipe y yo quedamos hu&eacute;rfanos. Un pilar y otro pilar: los dos nos ten&iacute;amos que apuntalar. No &eacute;ramos m&aacute;s chicos. Ten&iacute;amos 40 a&ntilde;os. Ya &eacute;ramos padres y yo me sent&iacute;a muy desprotegida por el Grupo. Tengo mi forma de pensar, mi forma de ser. Y nunca dej&eacute; de responder al diario con los pedidos que me hicieron&rdquo;, dice Vanesa.
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                Vanesa de Noble                            </span>
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        <strong>&iquest;Qu&eacute; tipo de pedidos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Y&hellip; Un llamado:<strong> </strong>&ldquo;Tienen que irse afuera, viajen por las dudas. Cuando puedan volver les avisamos.&rdquo; Y yo armaba las valijas y nos &iacute;bamos. Y otro llamado: &ldquo;Vuelvan tal d&iacute;a&rdquo;. Y de vuelta con las valijas. A veces sent&iacute;a que iba al diario, golpeaba la puerta, se tomaban su tiempo y me atend&iacute;an, s&iacute;. Pero las respuestas eran ambiguas, eran respuestas que no me dejaban satisfecha.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Por ejemplo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Si iba con alguna consulta sal&iacute;a con la sensaci&oacute;n de&hellip; Como:<strong> </strong>&ldquo;Vos sab&eacute;s hasta ac&aacute;. Si quiere saber Felipe, que venga Felipe.&rdquo; Y por ah&iacute; Felipe no sabe preguntar como yo, que tengo una formaci&oacute;n de abogada. Entonces a partir de ah&iacute; la muerte de Ernestina y de mi mam&aacute; pens&eacute; que al final uno se muere &iquest;y qu&eacute;? Yo estaba muy guardada y muy en protocolo. Y empec&eacute; a hablar.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Vanesa de Noble, 44 a&ntilde;os, abogada recibida en la Universidad de Buenos Aires y especializada en Derecho a la Salud</strong>. Hija de Le&oacute;n -arquitecto y docente, y radical- y de Hilda -asistente social y militante peronista-. Con su madre estudi&oacute; Derecho: una termin&oacute; la carrera, la otra no. La menor de cuatro hermanos, Vanesa reparti&oacute; su infancia y adolescencia entre Chascom&uacute;s y Belgrano, en CABA. En Chascom&uacute;s, su abuelo ten&iacute;a campo y su padre, un aula a cargo (que hoy lleva su nombre), donde dictaba una materia para los alumnos de la Escuela Industrial N&deg;1. <strong>Su madre organizaba colectas solidarias que su padre, luego, repart&iacute;a: ropa, &uacute;tiles, alimentos. La pol&iacute;tica no era un tema de discusi&oacute;n en su casa. Sucede que Hilda convenci&oacute; al marido de lo que significaba la Justicia Social. En 1976 desaparecieron a un t&iacute;o, hermano de su madre.</strong>
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Yo estaba muy guardada y muy en protocolo. Y empecé a hablar.</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Vanesa Noble.</span>
                                        <span>—</span> Abogada, coordinadora del área de Salud de Fundación Noble.
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Con Felipe tienen dos hijos, Mora y Le&oacute;n. <strong>Viven en la casa que ocupaba, en vida, Ernestina Herrera de Noble</strong>. Vanesa habla sentada en uno de los sillones del bar Lel&eacute; del R&iacute;o, que ocupa la planta baja de una de las sedes del gimnasio Sport Club. El lugar donde transcurre la entrevista no fue elegido al azar: por aqu&iacute; pasa la vida social de la pareja, en medio de entrenamientos y cenas con amigos. <strong>Ella lleva un pa&ntilde;uelo atado en su mu&ntilde;eca y una cartera, ambos accesorios firmados por Louis Vuitton</strong>. El resto es sencillo: jean, musculosa debajo de un chaleco negro,  zapatillas de un blanco inmaculado.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Dejaste de hacer algo por cuidar tu lugar en el Grupo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        En un momento entend&iacute; que yo estaba casada con Felipe y con Clar&iacute;n. Y s&iacute;, hubo cosas que ten&iacute;a ganas de hacer que no hice. <strong>No ir a Olivos para encontrarme con Cristina, por ejemplo</strong>. Una reuni&oacute;n que hab&iacute;a organizado Juan Cabandi&eacute; (N. de la R.: hoy ministro de Medio Ambiente) y a la que yo quer&iacute;a asistir porque conocer a un presidente es uno de los eventos m&aacute;s importantes en la vida de una persona. Aparte, yo la admiro. Ya hab&iacute;amos acordado el d&iacute;a y la hora, ya sab&iacute;a d&oacute;nde deb&iacute;a encontrarme con Juan, por d&oacute;nde iba a entrar&hellip; <strong>Y por tener c&oacute;digos con el Grupo no fui.</strong>&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Pero llegaste a plantearlo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No. Nunca lo supieron.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Pero el c&oacute;digo&hellip;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Me pareci&oacute; demasiado. Era el 2010. Yo acababa de parir a Mora. Y est&aacute;bamos con el tema del ADN.<strong> Si me encontraba con Cristina, iban a tomarlo como una afrenta.</strong>
    </p><h3 class="article-text">&ldquo;Devuelvan a los nietos&rdquo;</h3><p class="article-text">
        Quiz&aacute;s s&iacute;, quiz&aacute;s no, &iquest;eran aquellos los &ldquo;papeles&rdquo; que hab&iacute;a que resolver cuando H&eacute;ctor Magnetto le pidi&oacute; a la pareja que detuviera los planes de la boda? <strong>Vanesa lo supo el segundo d&iacute;a de la Luna de Miel, cuando se comunicaron con Felipe desde Buenos Aires y le pidieron que regresara cuanto antes, solo.</strong> Ella se qued&oacute; en el resort de Punta Cana y, frente al televisor, se enter&oacute; de lo que su marido hab&iacute;a preferido no contarle para que no &ldquo;se hiciera problema&rdquo;: Felipe y su hermana, Marcela, deb&iacute;an presentarse en el Juzgado por la causa penal que hab&iacute;a impulsado Abuelas ocho a&ntilde;os antes, en 2002. La Justicia deb&iacute;a determinar si los hijos adoptados por Ernestina Herrera de Noble hab&iacute;an sido apropiados a sus familias de origen durante la Dictadura.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El caso fue un gran tema de debate social, con intereses superpuestos</strong>. Por un lado, Clar&iacute;n y el gobierno de CFK hab&iacute;an marcado posiciones opuestas a partir de &ldquo;la 125&rdquo;, una resoluci&oacute;n impositiva que elevaba la al&iacute;cuota de retenciones al sector agropecuario. El Grupo Clar&iacute;n, con negocios en ese sector, se abroquel&oacute; con el campo, que se opon&iacute;a a la medida. Al mismo tiempo, N&eacute;stor Kirchner hab&iacute;a tomado, izado y agitado la bandera de los Derechos Humanos al punto de &ldquo;bajar los cuadros&rdquo;. Fue una postura necesaria y celebrada por gran parte de la sociedad. <strong>Felipe y Marcela encarnaban, con su historia &ldquo;irregular&rdquo;, todas las caras de la coyuntura de entonces</strong>. Vanesa, pu&eacute;rpera y reci&eacute;n casada, terminaba de entender que ser &ldquo;esposa de&rdquo; era un asunto complejo.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Ernestina Herrera de Noble y sus hijos, Felipe y Marcela                            </span>
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        <strong>&iquest;C&oacute;mo fue ese proceso?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Yo sab&iacute;a que pasaba algo pero no pens&eacute; que iba a ver semejante ebullici&oacute;n. En 2010, despu&eacute;s de la feria judicial, empezaron los allanamientos. Los primeros seis meses de casados vivimos con mi mam&aacute; y mi hermano, en Belgrano. Yo me despertaba con miedo de que me tirasen la puerta abajo. Para mayo de ese a&ntilde;o, con Mora muy chiquita, Felipe y su hermana se negaron a la extracci&oacute;n de ADN. Nosotros quer&iacute;amos saber la verdad, quer&iacute;amos colaborar en esa b&uacute;squeda. Pero el trato era inhumano.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Record&aacute;s algo en particular?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Uno de los momentos m&aacute;s bravos fue cuando Felipe y Marcela salieron del juzgado de San Isidro y se negaron a hacerse una extracci&oacute;n voluntaria de ADN. En ese momento, la jueza (Sandra) Arroyo Salgado estaba a cargo de la causa. Felipe hab&iacute;a ido al juzgado sin ropa interior por miedo a que lo obligaran a dejar el calzoncillo. Bueno, salieron de ah&iacute; y se subieron a la camioneta con la custodia. Iban a la casa de su madre y, en el camino, se dieron cuenta de que los segu&iacute;an en auto, en moto, armados. Se les pon&iacute;an al costado y les dec&iacute;an que frenaran, y que se bajaran. Marcela y Felipe no se bajaban, porque no entend&iacute;an qu&eacute; pasaba.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Vos d&oacute;nde estabas?</strong>
    </p><p class="article-text">
        En el departamento de Belgrano, con mi mam&aacute;. Y ve&iacute;a todo eso en Canal 7. En los alrededores de la casa de Ernestina hab&iacute;an armado un operativo. Polic&iacute;as, el grupo GEOF... A mi suegra, que ya estaba grande y delicada de salud, la resguardaron en una habitaci&oacute;n para que no se enterara de lo que estaba pasando. Me llama Felipe y me dice: &ldquo;Vane, no sabes lo que est&aacute; pasando&rdquo;. Y yo le contest&eacute; que estaba mirando la tele y que iba a llamar a Canal 13.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Por qu&eacute;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Porque era muy estresante. Se ten&iacute;a que saber, era una manera de protegernos. Los m&oacute;viles del 13 llegaron r&aacute;pido a la casa de mi suegra.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En 2011, la Justicia determin&oacute; por primera vez que ni tu marido ni su hermana son hijos de las familias querellantes. &iquest;C&oacute;mo vivi&oacute; Felipe esa noticia?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Felipe pas&oacute; de tener miedo por su madre al desamparo total. Ellos supieron que hab&iacute;an sido adoptados a los seis a&ntilde;os, porque Ernestina se los dijo. Pero es cierto que en la familia tampoco sab&iacute;an con certeza quienes eran los padres biol&oacute;gicos. Felipe tem&iacute;a que su madre tuviera un problema. Estaba sufriendo mucho. Mucho. De hecho, un d&iacute;a hubo una actitud de Felipe que nos asust&oacute; a mi mam&aacute; y a m&iacute;. Escondimos todos los cuchillos que hab&iacute;a en la casa. Ah&iacute; fue cuando me comuniqu&eacute; con Juan Cabandi&eacute; y lo invit&eacute; a tomar un caf&eacute;. Nosotros entend&iacute;amos las reglas del juego. Pero ellos eran testigos en la causa, no imputados. Por eso le ped&iacute; un trato m&aacute;s humano.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Vanesa                            </span>
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        <strong>&iquest;Era una forma de buscar amparo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es que Felipe dec&iacute;a que la fuerza para seguir, en ese momento, era su hija. Porque, si no, &eacute;l no quer&iacute;a m&aacute;s.<strong> </strong>Mora era su ilusi&oacute;n, la &uacute;nica persona de su propia sangre que &eacute;l conoc&iacute;a. Ah&iacute; no hac&iacute;an falta pruebas de ADN.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Se sintieron acompa&ntilde;ados por las autoridades del Grupo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Ellos estaban unidos, como siempre. Abroquelados con su estudio de abogados y muy seguros sobre c&oacute;mo se estaban manejando. No s&eacute; si sobre el resultado, eh, desconozco. Pero yo sent&iacute;a que no nos proteg&iacute;an.
    </p><p class="article-text">
        Entre el 2010 y el 2012, la causa avanz&oacute; al punto de cotejar el ADN de Felipe y Marcela Noble con la totalidad de las muestras del Banco Nacional de Datos Gen&eacute;ticos. <a href="https://www.youtube.com/watch?v=AjPdL7nHmSY&amp;ab_channel=T%C3%A9lam" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Estela de Carlotto dijo que &ldquo;Marcela y Felipe Noble tienen en su cuerpo la prueba del delito&rdquo;</a>. Pero el resultado fue negativo: <strong>no hab&iacute;a pruebas que permitieran afirmar que los hijos adoptivos de Ernestina Herrera de Noble hubieran sido apropiados.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        A la grieta, sin embargo, no la cerr&oacute; aquella foto que se tom&oacute; Vanesa junto a Alberto Fern&aacute;ndez el d&iacute;a que gan&oacute; la Presidencia. Fue otro encuentro, m&aacute;s &iacute;ntimo. A fines de 2019, Juan Cabandi&eacute; a pedido de Vanesa organiz&oacute; una reuni&oacute;n en la sede de Abuelas para que Felipe y Estela de Carlotto pudieran conversar. Hubo un abrazo y otra foto, pero publicar esa imagen implicar&iacute;a, otra vez, pedir permisos.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Alberto Fernández y Vanesa, octubre de 2019                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        <strong>En 2010, Vanesa decidi&oacute; tomar un rol activo y pidi&oacute; a la directora de Clar&iacute;n que le permitiera trabajar en la Fundaci&oacute;n Noble</strong>. Su suegra acept&oacute;, pero <strong>con la condici&oacute;n de que le pidiera nuevamente bendici&oacute;n a Magnetto.</strong> Vanesa cre&oacute; el &aacute;rea de salud en una fundaci&oacute;n que hist&oacute;ricamente se hab&iacute;a dedicado a la educaci&oacute;n. Arm&oacute; proyectos, los present&oacute;. Con dificultad fue tejiendo alianzas: apoyos en campa&ntilde;as solidarias, difusi&oacute;n de otras ONGs, actividades con la Red Solidaria que preside Juan Carr, madrinazgo del hospital Mar&iacute;a Ferrer. Otra decisi&oacute;n que tom&oacute; Vanesa fue<strong> suspender las galas a beneficio porque eran un gasto</strong>. A cambio, gestion&oacute; donaciones directas con empresarios y artistas, sin fotos ni trajes ni cenas.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Mora era la ilusión de Felipe, la única persona de su propia sangre que él conocía.</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Vanesa Noble</span>
                                        <span>—</span> Abogada y coordinadora del área de salud de Fundación Noble.
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Por qu&eacute; pediste trabajo en la Fundaci&oacute;n?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Plantee a los socios que hab&iacute;a que mostrar el lado solidario del Grupo. Porque la gente ve&iacute;a a Clar&iacute;n como a un demonio. Y la verdad es que yo no me considero un monstruo ni tampoco quer&iacute;a comerme un piedrazo en la cabeza si &iacute;bamos a cenar a alg&uacute;n lugar. La Fundaci&oacute;n lleva el apellido de mis hijos, de mi marido, de mi suegra. Yo llevo ese apellido. Lo m&iacute;o no era s&oacute;lo un trabajo. Era ponerme la camiseta y sentirlo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Ten&eacute;s proyecci&oacute;n dentro de la Fundaci&oacute;n?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No. Hay un techo. Y alguna que otra &ldquo;trabita&rdquo; entre los socios.
    </p><h3 class="article-text">La casa, el directorio</h3><p class="article-text">
        El 14 de junio de 2017 muri&oacute; Ernestina Herrera de Noble. Estaba internada en el Instituto Argentino del Diagn&oacute;stico, por una neumon&iacute;a. Ese d&iacute;a hab&iacute;a muy pocas personas en la habitaci&oacute;n. <strong>Sus hijos asistieron al &uacute;ltimo suspiro de quien fuera la directora de la nave madre del Grupo Clar&iacute;n</strong>. <strong>Ella dej&oacute; una fortuna valuada en m&aacute;s de 1.200 millones de d&oacute;lares.</strong> Y un testamento prolijo. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;A m&iacute;, Ernestina, me dijo: &lsquo;<strong>Te pido por favor, Vanesa, que lo orientes a Felipe, que lo acompa&ntilde;es, que lo gu&iacute;es.</strong> Porque yo de ac&aacute; a un tiempo no voy a estar. Te considero una mujer fuerte, inteligente. Necesito que vos nunca le sueltes la mano, que sea como sea lo acompa&ntilde;es&rsquo;&rdquo;, dice la esposa de Felipe Noble Herrera. <strong>Habla quien detenta el poder de posesi&oacute;n y administraci&oacute;n de su marido.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Ernestina dej&oacute; en claro qu&eacute; tipo de participaci&oacute;n quer&iacute;a que tuvieran sus hijos en el directorio de Clar&iacute;n?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Considero que podr&iacute;an haber quedado m&aacute;s claras y que, por la edad que tienen, deber&iacute;an&nbsp;haberse involucrado mucho antes de que ella falleciera. Lo digo porque yo veo hijos de otros empresarios que&hellip;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Vanesa de Noble                            </span>
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        <strong>&iquest;A Felipe le gustar&iacute;a participar de manera m&aacute;s activa?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &Eacute;l quiere pero, a veces, se paraliza porque no sabe sino est&aacute; sacando los pies del plato. No quiere ser &ldquo;el diferente&rdquo; del directorio. El se involucrar&iacute;a mucho m&aacute;s con los trabajadores, pero est&aacute;n otros personajes, y no me refiero a los del directorio, a los que hay que pedirles permiso hasta para publicar algo solidario. Se toman atribuciones que no tienen. A veces Felipe lee el diario y dice: &ldquo;Mi mam&aacute; no estar&iacute;a para nada de acuerdo con este tipo de publicaci&oacute;n.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Cre&eacute;s que Clar&iacute;n desconect&oacute; de sus lectores?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Clar&iacute;n siempre cae parado. Considero que tienen gente muy inteligente, muy capaz en muchos puestos, con muy buenos asesores. Y nunca dudan de lo que son. Para m&iacute;, y para muchas personas, sigue siendo el cuarto poder. Los gobiernos pasan y Clar&iacute;n queda. Hasta de la pelea con el kirchnerismo salieron fortalecidos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo te llevas con Marcela, la hermana de tu marido?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Tenemos el v&iacute;nculo de cu&ntilde;adas, pero no hay di&aacute;logo, no hay nada. Es la madrina de Le&oacute;n, pero la verdad que ni un regalito para Navidad.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Pudieron acordar sobre los bienes que les hered&oacute; Ernestina?</strong>
    </p><p class="article-text">
        La sucesi&oacute;n est&aacute; bien hecha, seg&uacute;n la opini&oacute;n de distintos abogados. Pero Felipe estaba muy deprimido en el momento de la divisi&oacute;n y firm&oacute;, y compr&oacute;, de una manera que no le conven&iacute;a. Terminamos pagando un precio much&iacute;simo m&aacute;s elevado, con gastos que no estaban contemplados. La casa en la que vivimos es la que ocup&oacute; mi suegra hasta que muri&oacute;. Le compramos la parte a mi cu&ntilde;ada. Ella le puso un precio que daba cuenta de que estaba lista para ocupar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Pero?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Sin aire acondicionado, sin calefacci&oacute;n. Sin agua caliente, ca&ntilde;os rotos. <strong>La administraci&oacute;n que ten&iacute;a Ernestina, que era p&eacute;sima, cobraba por un mantenimiento que nunca hizo. </strong>Con la casa de Luj&aacute;n, lo mismo. <strong>Y en la de Punta del Este tuve que pasarle un listado a H&eacute;ctor (Magnetto) con las cosas que hab&iacute;a que arreglar, porque el administrador no lo hac&iacute;a</strong>. Quiz&aacute;s Felipe lo sab&iacute;a pero, con la depresi&oacute;n que ten&iacute;a, no pod&iacute;a contra eso y acept&oacute;. Cuando lo reclamamos, la hermana mir&oacute; para otro lado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El gran ventanal del gimnasio ofrece al R&iacute;o de la Plata, ancho y desnudo hasta que los ojos no alcanzan. La misma vista tienen Vanesa y Felipe en su casa: despu&eacute;s de la pileta y la fuente de agua, los &aacute;rboles y este r&iacute;o. <strong>Ahora Vanesa se para al borde de la escollera. Una foto, dos.</strong> El pron&oacute;stico anuncia para hoy una lluvia que jam&aacute;s caer&aacute;. El cielo es un techo de nubes demasiado espesas, demasiado grises. Cubren, incluso, los edificios de la Ciudad, esas torres que fueron dise&ntilde;adas para ser vistas desde cualquier lugar.
    </p><p class="article-text">
        <em>VDM</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Victoria De Masi]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/vanesa-noble-tuve-pedirle-mano-felipe-magnetto_130_7179572.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 30 Jan 2021 10:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Grupo Clarín,Felipe Noble Herrera,Vanesa Noble,Héctor Magnetto,Marcela Noble Herrera,Ernestina Herrera de Noble]]></media:keywords>
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