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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - CORREPI]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/correpi/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - CORREPI]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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    <item>
      <title><![CDATA[Datos de la Correpi: "Se triplicaron las muertes bajo custodia policial"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/datos-correpi-triplicaron-muertes-custodia-policial_1_8575839.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/962533b3-30d4-44b6-ac04-82ec69c6d3dc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Datos de la Correpi: &quot;Se triplicaron las muertes bajo custodia policial&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La Coordinadora contra la Represión Policial e Institucional adelantó datos del informe anual sobre violencia institucional confeccionado por la organización que darán a conocer el viernes. "Tenemos una triplicación de las muertes bajo custodia, un dato impactante, que representa más del 70% (de las muertes por violencia institucional) y en segundo lugar están los casos de gatillo fácil", reveló su titular, María del Carmen Verdú.</p></div><p class="article-text">
        La titular de la Coordinadora contra la Represi&oacute;n Policial e Institucional (Correpi), Mar&iacute;a del Carmen Verd&uacute;, adelant&oacute; este lunes que &ldquo;se triplicaron las muertes bajo custodia policial&rdquo; durante el 2021, de acuerdo con los datos contenidos en un informe anual sobre violencia institucional confeccionado por la organizaci&oacute;n, que ser&aacute; dado a conocer el viernes pr&oacute;ximo.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Tenemos una triplicaci&oacute;n de las muertes bajo custodia, un dato impactante, que representa m&aacute;s del 70% (de las muertes por violencia institucional) y en segundo lugar est&aacute;n los casos de gatillo f&aacute;cil&rdquo;, que en t&eacute;rminos netos, &ldquo;no han disminuido&rdquo;, explic&oacute; Verd&uacute; en di&aacute;logo con Radio del Plata. 
    </p><p class="article-text">
        El viernes pr&oacute;ximo, a partir de las 18, la Correpi presentar&aacute; en Plaza de Mayo el &ldquo;Informe sobre la situaci&oacute;n represiva nacional&rdquo;, que -seg&uacute;n Verd&uacute;- refleja &ldquo;malas decisiones&rdquo; tomadas &ldquo;en materia de pol&iacute;tica represiva&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Verd&uacute; consider&oacute; que los &uacute;ltimos casos de violencia institucional que trascendieron en los medios &ldquo;son el ejemplo de libro de lo que sucede todos los d&iacute;as&rdquo;, en alusi&oacute;n a los cr&iacute;menes de Lucas Gonz&aacute;lez (en CABA) y de Luciano Olivera (en la localidad costera de Miramar).
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Lo grave es que ese parte policial mentiroso no solo es tomado de forma acr&iacute;tica por lo medios, sino tambi&eacute;n por el poder judicial&rdquo;, advirti&oacute; la abogada y referente de Correpi.
    </p><p class="article-text">
        Apunt&oacute; contra los medios de comunicaci&oacute;n que &ldquo;invisibilizan&rdquo; esos hechos de violencia institucional.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El caso de Lucas es paradigm&aacute;tico. Hab&iacute;a periodistas deportivos diciendo que la versi&oacute;n de la polic&iacute;a era falsa porque se dio la situaci&oacute;n excepcional de que el pibe entrenaba en un club donde lo conoc&iacute;an, que lo dirige (Claudio) Tapia. A partir de eso, los periodistas le abrieron los micr&oacute;fonos a la familia y nos enteramos la verdadera historia&rdquo;, detall&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        La presentaci&oacute;n del &ldquo;Informe sobre la situaci&oacute;n represiva nacional&rdquo; coincidir&aacute;  adem&aacute;s el viernes con los 30 a&ntilde;os de actividad de la Correpi.
    </p><p class="article-text">
        El Archivo de casos es confeccionado y actualizado desde 1996 y contiene hasta la fecha alrededor de 8 mil nombres.
    </p><p class="article-text">
        Con informaci&oacute;n de agencias.
    </p><p class="article-text">
        <em>IG</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiarioAR]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 13 Dec 2021 20:05:47 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[CORREPI,Gatillo fácil]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Crimen de Bulacio: a 30 años, la Argentina aún no cumplió el fallo que exige terminar con detenciones arbitrarias]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/crimen-bulacio-30-anos-argentina-no-cumplio-fallo-exige-terminar-detenciones-arbitrarias_1_7868649.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/28a9f104-244b-4a79-82bc-10c7c91346b8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Crimen de Bulacio: a 30 años, la Argentina aún no cumplió el fallo que exige terminar con detenciones arbitrarias"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Al joven de 17 años lo "levantaron" en una razzia en un recital de Los Redondos. Lo torturaron y murió una semana después. En 2003, el Estado reconoció su responsabilidad por la muerte. La Corte Interamericana lo conminó a modificar las leyes que regulan las facultades policiales en esos casos, pero eso nunca sucedió.</p></div><p class="article-text">
        <strong>Hace 30 a&ntilde;os Walter Bulacio mor&iacute;a en la cama del Sanatorio Mitre, luego de una semana de agon&iacute;a. </strong>La polic&iacute;a lo hab&iacute;a levantado en una razzia cerca del Estadio Obras, donde tocaban Los Redonditos de Ricota. Lo molieron a golpes hasta dejarlo tirado en un calabozo de la seccional 35. <strong>Nunca se avis&oacute; a la Justicia ni a su familia. </strong>El crimen gener&oacute; movilizaciones enormes contra las detenciones arbitrarias, que provocaron la derogaci&oacute;n de los edictos policiales. Ante las dificultades judiciales en el pa&iacute;s, el caso lleg&oacute; a l<strong>a Corte Interamericana, que en un fallo hist&oacute;rico conmin&oacute; al Estado a modificar su legislaci&oacute;n </strong>para que esos procedimientos de las fuerzas de seguridad no ocurrieran m&aacute;s. A pesar de que en 2003 la Argentina reconoci&oacute; su responsabilidad por las torturas y la muerte y se comprometi&oacute; a cumplir con la sentencia,<strong> las normas no se cambiaron y la discrecionalidad policial a&uacute;n se ejerce en las calles.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Sucedi&oacute; una noche fr&iacute;a del 19 de abril de 1991. La banda del Indio Solari hab&iacute;a reventado el estadio. Adentro el clima era de fiesta, pero afuera ya hab&iacute;an comenzado las corridas. Antes, durante y despu&eacute;s del show la Polic&iacute;a Federal persigui&oacute; a grupos de chicos en las calles: <strong>se llev&oacute; a m&aacute;s de 70 sin que hubiera ning&uacute;n motivo. </strong>Entre los detenidos estaba Walter y sus amigos, que esa vez no quisieron correr.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para quienes eran mayores de edad, la supuesta causa de la detenci&oacute;n fue registrada como averiguaci&oacute;n de antecedentes o por infracci&oacute;n a los edictos policiales. La de los menores, como Walter,<strong> fue justificada por estar en la calle de noche, en base al Memorando 40, una disposici&oacute;n policial interna que permit&iacute;a que el comisario decidiera sobre ellos</strong>, violando todas las normas de la Justicia de Menores.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;Esa noche, a Walter lo golpearon salvajemente dentro del calabozo. A la ma&ntilde;ana siguiente, su estado era tan grave que lo trasladaron al Hospital Pirovano, <strong>donde lleg&oacute; a decirle a los m&eacute;dicos que lo hab&iacute;an golpeado los polic&iacute;as.</strong> Al pasar al sanatorio Mitre un conocido lo reconoci&oacute; y le avis&oacute; a la familia, que lo buscaba por todos lados hac&iacute;a varios d&iacute;as. <strong>El 26 de abril Walter muri&oacute;</strong>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Lo que sucedi&oacute; con &eacute;l provoc&oacute; manifestaciones callejeras que sacudieron el letargo juvenil durante el gobierno de Carlos Menem. En las multitudinarias marchas, se cantaba: <strong>&ldquo;Yo sab&iacute;a que a Walter lo mat&oacute; la Polic&iacute;a&rdquo;</strong>, casi como una declaraci&oacute;n de principios ante la impunidad de la que gozaban los acusados y el laberinto judicial en el que hab&iacute;a entrado la investigaci&oacute;n del caso. Al principio, ning&uacute;n juez quiso tomar la causa, se declararon todos incompetentes. <strong>Un a&ntilde;o despu&eacute;s, el comisario de la 35, Miguel &Aacute;ngel Esp&oacute;sito fue sobrese&iacute;do por la detenci&oacute;n y la muerte de Bulacio. </strong>En 1994, la Corte Suprema orden&oacute; reabrir y continuar la investigaci&oacute;n, pero cuando volvi&oacute; a instrucci&oacute;n, ning&uacute;n juez quer&iacute;a hacerse cargo. La familia de Walter sosten&iacute;a que esos retrasos generaban impunidad. Por eso, el caso fue llevado, por la CORREPI (Coordinadora contra la Represi&oacute;n Policial) y el CELS (Centro de Estudio Legales y Sociales), <strong>en 1997, al Sistema Interamericano.</strong> En paralelo, la causa penal contra Esp&oacute;sito corr&iacute;a riesgo de prescribir.
    </p><p class="article-text">
        En 2003, la Corte Interamericana <strong>lo intim&oacute; a que se generaran modificaciones normativas en todo el pa&iacute;s para que no ocurran m&aacute;s detenciones arbitrarias. </strong>Para el tribunal, toda regla que habilitara a la Polic&iacute;a a detener personas deb&iacute;a surgir del Congreso Nacional, producto de la discusi&oacute;n democr&aacute;tica y no de los reglamentos de las fuerzas federales. Ped&iacute;a que se establecieran los motivos y que se circunscribieran a la comisi&oacute;n de delitos. Tambi&eacute;n esa Corte intim&oacute; a que se llegue al juzgamiento de los responsables. Reci&eacute;n en 2013, Esp&oacute;sito tuvo una condena: su pena fue de <strong>tres a&ntilde;os de prisi&oacute;n en suspenso, por lo que no fue encarcelado.&nbsp;</strong>&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Producto de las movilizaciones masivas de ese año, se revocaron los edictos policiales.                            </span>
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        &ldquo;Las detenciones arbitrarias, adem&aacute;s de ser la puerta de entrada a las torturas, nos cuesta vidas. Porque m&aacute;s de la mitad de las personas detenidas en las comisar&iacute;as desde 1983 hasta hoy estaban all&iacute; por una contravenci&oacute;n, para identificarlas o por una razzia. <strong>No eran detenidos por una orden judicial o por un delito flagrante.</strong> Por eso cuando denunciamos la pr&aacute;ctica sistem&aacute;tica y exigimos su eliminaci&oacute;n, no estamos simplemente exigiendo el derecho de caminar tranquilas y tranquilos por la calle. Es, sobre todo, la defensa de nuestra vida y la de nuestros pibes&rdquo;, explica <strong>la dirigente de la CORREPI, Mar&iacute;a del Carmen Verd&uacute;</strong>, tambi&eacute;n abogada de la familia Bulacio.
    </p><p class="article-text">
        En todos estos a&ntilde;os, el Estado nunca avanz&oacute; de manera firme en cambiar las normas que permiten esas detenciones. En 2008, el Ministerio de Justicia inici&oacute; un proceso de informes sobre las legislaciones vigentes en todas las provincias. De las 23 y CABA solo 7 respondieron y de manera incompleta. Los intercambios siguieron durante un tiempo y la iniciativa qued&oacute; interrumpida.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Lo que s&iacute; sucedi&oacute; desde entonces <strong>fueron fallos y protocolos que alimentaron la posibilidad de las detenciones arbitrarias</strong>. Como en diciembre de 2015, cuando la Corte Suprema fall&oacute; en el caso de Lucas Vera, que recompon&iacute;a las facultades de la Polic&iacute;a a detener a un joven sin documentos y que se mostrara nervioso. La decisi&oacute;n del m&aacute;ximo tribunal convalid&oacute; el accionar policial por la presunci&oacute;n de sospecha <strong>y posibilit&oacute; un abanico de comportamientos librados al &ldquo;olfato&rdquo; de los agentes.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        En 2016, un fallo del Tribunal Superior de Justicia de R&iacute;o Negro, habilit&oacute; a la Polic&iacute;a <strong>a llevarse detenidas a personas j&oacute;venes en situaci&oacute;n de calle.</strong> La sentencia dec&iacute;a que la fuerza policial estaba facultada para &ldquo;proceder a la detenci&oacute;n de los menores que, a su criterio, se encuentren en aparente estado de abandono, y sin mediar orden judicial ni comisi&oacute;n de delito alguno&rdquo;. Otro territorio f&eacute;rtil para la discrecionalidad en esos operativos.&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ese mismo a&ntilde;o, la ex ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, impuls&oacute; el protocolo 275/2016<strong>, que permit&iacute;a a las fuerzas federales realizar requisas y allanamientos sin orden judicial.</strong> A fines de 2018, Bullrich modific&oacute; el Reglamento General para el empleo de las armas de fuego que habilitaba <strong>su uso frente a cualquier &ldquo;peligro inminente&rdquo;, tambi&eacute;n a criterio de las fuerzas de seguridad. </strong>En 2019, la misma ministra <strong>i</strong>mpuls&oacute; el programa denominado &ldquo;Ofensores en trenes&rdquo;, una resoluci&oacute;n que habilitaba a pedir documentaci&oacute;n y <strong>detener de forma arbitraria a personas en las estaciones y las formaciones</strong>. Los dos &uacute;ltimos protocolos fueron revocados por la actual ministra Sabina Fr&eacute;deric, pero el de las requisas a&uacute;n est&aacute; vigente.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Durante la pandemia, en varias provincias, crecieron las denuncias de detenciones. En este caso, por el incumplimiento de la cuarentena. Al punto que el gobernador salte&ntilde;o, Gustavo S&aacute;enz, firm&oacute; un DNU que impuso un r&eacute;gimen sancionatorio excepcional &ldquo;para quienes la polic&iacute;a de la provincia considere&rdquo; que estaban infringiendo las restricciones sanitarias. Al poco tiempo, la propia Legislatura provincial termin&oacute; revocando el decreto. En Corrientes, por dar otro ejemplo, rige a&uacute;n un C&oacute;digo Contravencional, que proponen procedimientos de control en el que le entregan enormes potestades a su Polic&iacute;a provincial.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;<strong>Pasaron 30 a&ntilde;os pero los reclamos al Estado y el fallo de la Corte Interamericana est&aacute;n muy vigentes.</strong> En todo este tiempo hubo avances y retrocesos pero la situaci&oacute;n de fondo no se resolvi&oacute;. Si la Polic&iacute;a tiene leyes imprecisas se da lugar a detenciones arbitrarias. Son&nbsp; muy importantes leyes claras y tambi&eacute;n un rol definido desde el Ejecutivo, que baje los lineamientos y las directrices&rdquo;, propone <strong>Agustina Lloret, especialista en violencia institucional del CELS.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Respecto de lo que gener&oacute; la lucha para que haya justicia por la muerte de Bulacio, Verd&uacute; explica que en las nuevas generaciones perdura el legado. &ldquo;El grito de que a Walter lo mat&oacute; la Polic&iacute;a contin&uacute;a hoy, tres d&eacute;cadas despu&eacute;s, en las marchas antirrepresivas. Pero tambi&eacute;n en barrios, en las canchas, recitales y en las gargantas de j&oacute;venes que no hab&iacute;an nacido entonces pero hoy levantan las mismas banderas p<strong>orque siguen siendo v&iacute;ctimas de la violencia estatal. </strong>Por eso es preciso m&aacute;s que nunca la inmediata derogaci&oacute;n de todo el sistema de detenciones arbitrarias&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        AM
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alejandro Marinelli]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/crimen-bulacio-30-anos-argentina-no-cumplio-fallo-exige-terminar-detenciones-arbitrarias_1_7868649.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 26 Apr 2021 11:08:21 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Crimen de Bulacio: a 30 años, la Argentina aún no cumplió el fallo que exige terminar con detenciones arbitrarias]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Walter Bulacio,Violencia institucional,CELS,CORREPI]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Pandemia y encierro en Corrientes: piden investigar las muertes violentas de dos jóvenes en la cárcel]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/corrientes-investigan-muerte-violenta-jovenes-carcel-durante-pandemia_1_7180979.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/68f9e6a4-4830-498e-8d5a-e8260c285735_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Pandemia y encierro en Corrientes: piden investigar las muertes violentas de dos jóvenes en la cárcel"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Exequiel García murió el 13 de enero. A Kevin Cavia lo asesinaron hace 9 meses al principio del ASPO. Sus casos volvieron a poner a las prisiones correntinas en la agenda de los derechos humanos. Las revueltas constantes, la pandemia y los abusos.</p></div><p class="article-text">
        La ma&ntilde;ana del 13 de enero, Exequiel Garc&iacute;a sali&oacute; al recreo de una hora que ten&iacute;a permitido en la Unidad Penal N&deg;6 de San Cayetano en Corrientes. Hab&iacute;a hablado por WhatsApp con su mam&aacute; un rato antes. Estaba preocupado. Cre&iacute;a tener s&iacute;ntomas de Covid-19 y pidi&oacute; hisoparse. Discuti&oacute; con su celador. Entre dos agentes lo esposaron y lo devolvieron a su celda. De pronto se escucharon gritos. Unos minutos m&aacute;s tarde, se vio corriendo a varios penitenciarios. Doce, dicen unos; ocho dicen otros. Exequiel qued&oacute; inconsciente. Ten&iacute;a goles en la cabeza y fue reanimado antes de ser trasladado al Hospital Escuela &ldquo;General San Mart&iacute;n&rdquo;. A las 16.30, lo desconectaron despu&eacute;s de declararse que no presentaba actividad cerebral.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>La familia de Exequiel asegura que lo mataron a golpes</strong>, que los mismos agentes penitenciarios lo ven&iacute;an persiguiendo con sa&ntilde;a, hostigando, que le hac&iacute;an la vida a&uacute;n m&aacute;s complicada. Se filtraron mensajes a su mam&aacute; de semanas antes, donde escrib&iacute;a: &ldquo;Me est&aacute;n matando&rdquo;. Desde el Servicio penitenciario sostienen que esa ma&ntilde;ana estaba euf&oacute;rico, producto del consumo problem&aacute;tico de drogas. Dicen que con un cabezazo golpe&oacute; a su celador. Conf&iacute;an en que la autopsia los absuelva. <strong>Por ahora, a 15 d&iacute;as del hecho la &uacute;nica contundente certeza es la muerte.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        H&eacute;ctor Exequiel Garc&iacute;a era conocido como &ldquo;Manchita&rdquo; en Laguna Seca, una populosa barriada correntina. Era flaquito, menudo, morocho. Ten&iacute;a un lunar que le ocupaba la mitad de una mejilla y&nbsp; era el fundamento de su apodo. Med&iacute;a s&oacute;lo 1,57. Hasta el 2019, compart&iacute;a vivienda con su mam&aacute; Laura y su hermano Joan, tres a&ntilde;os menor. Estaba tratando de terminar la escuela en el turno noche a pocas cuadras de su casa. Le gustaba ir al boliche, al centro, a veces con su hermano, a veces con su sobrina. En una de esas salidas termin&oacute; detenido.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Exequiel García, investigan su muerte en una cárcel de Corrientes                            </span>
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        Fue el D&iacute;a de la Primavera del 2019. Despu&eacute;s de la gira nocturna, qued&oacute; internado en el Hospital Escuela, inconsciente y esposado. Cuando su mam&aacute; lleg&oacute;, le dijeron que tuvo un accidente de tr&aacute;nsito junto a otro muchacho, menor de edad, y que ambos iban en una moto robada. Exequiel, bastante magullado, le jur&oacute; que no se acordaba nada. Despu&eacute;s del hospital estuvo detenido ocho d&iacute;as en la Comisar&iacute;a Primera, luego lo llevaron a la Unidad N&deg;6 de San Cayetano. All&iacute; permaneci&oacute; sin sentencia, sin procesamiento y con la esperanza de una salida inminente. <strong>All&iacute; vivi&oacute; la pandemia que paraliz&oacute; al mundo y el tiempo alargado por la disposici&oacute;n del Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio (ASPO) decretado por el Gobierno nacional. Hasta el 13 de enero.&nbsp;&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Lo mat&oacute; una jaur&iacute;a&rdquo;, dice Laura Silvero, su mam&aacute; a <strong>elDiarioAR.</strong> &ldquo;Me lo devolvieron todo golpeado. Ten&iacute;as que ver c&oacute;mo estaba&rdquo;, cuenta con el llanto atravesado. Llanto, angustia, pero tambi&eacute;n bronca.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ese d&iacute;a, el 13 de enero, Laura sali&oacute; de trabajar como terapista ocupacional y fue hasta la Unidad Penal N&deg;6 de Procesados que est&aacute; ubicada en San Cayetano, a 20 kil&oacute;metros de la ciudad de Corrientes. Le llev&oacute; un pastel de choclo, chocolates, agua saborizada y galletitas. Los guardias los recibieron, pero Exequiel ya estaba muerto.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por el momento no hay informaci&oacute;n oficial. No hay imputados. No hay procesados. Por ahora, se sabe que, durante la ma&ntilde;ana del mi&eacute;rcoles 13 de enero hubo golpes, hubo gritos, y finalmente, silencio. La abogada Silvana Canteros, de Justicia Leg&iacute;tima Nordeste, en una<a href="https://soundcloud.com/user-960754650/silvina-canteros-de-justicia-legitima-asesinato-del-recluso-en-la-u6-san-cayetano-corrientes-18-01-21?fbclid=IwAR0OGiouM5l6q9qTV5m-PuZoOzdxlMyWtW7zAR1XGUNU2-dEHQDhVpV6WDg" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> entrevista radial</a> no dud&oacute; en calificar el crimen contra Exequiel como &ldquo;tortura seguida de muerte&rdquo;, pero ni desde la querella ni desde la instrucci&oacute;n tienen a&uacute;n una car&aacute;tula precisa.
    </p><p class="article-text">
        En tanto fuentes reservadas del Servicio Penitenciario relataron a <strong>este medio</strong> una reconstrucci&oacute;n del momento diferente. Aseguran que Exequiel estaba en un estado de euforia y que llegaron a administrarle un tranquilizante, lo cual le provoc&oacute; un paro. Aseguraron que entregaron a la justicia las filmaciones de las c&aacute;maras de vigilancia que mostrar&iacute;an los movimientos del personal involucrado, entre ellos autoridades de la unidad. La imagen, insistieron, se pierde en un punto ciego.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las versiones sobre el final de Exequiel se contraponen, pero acuerdan en que tras la muerte se desencaden&oacute; una nueva revuelta en el Penal de San Cayetano, y como en otras ocasiones, el Equipo T&aacute;ctico de Operaciones Penitenciarias, el ETOP, ingres&oacute; a las instalaciones para reprimir la protesta.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Las versiones sobre el final de Exequiel se contraponen, pero acuerdan en que tras la muerte hubo una nueva revuelta en el Penal de San Cayetano, y como en otras ocasiones, el Equipo Táctico de Operaciones Penitenciarias ingresó para reprimir la protesta. </p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Mientras tanto, en otro punto de la ciudad, un grupo de agentes del Servicio Penitenciario llegaba a la casa de Laguna Seca para informarle a Laura, que su hijo hab&iacute;a muerto. No le dijeron c&oacute;mo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Juntando retazos informaci&oacute;n, testimonios an&oacute;nimos y otros elementos, l<strong>a familia tiene un par de certezas.</strong> La primera es que el cuerpo de Exequiel fue entregado con golpes, muy lastimado, especialmente en la zona de la cabeza. La segunda es que armaron la escena. &ldquo;Ellos quieren tapar todo. Prepararon la escena del crimen. Pusieron una denuncia de que &eacute;l se resisti&oacute; a la autoridad&rdquo;, cont&oacute; su mam&aacute; a este medio. Por ahora, no hay m&aacute;s que eso. El abogado de la familia explic&oacute; que contin&uacute;an esperando los resultados de la autopsia.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Nosotros pedimos una serie de medidas para que se identifiquen las conductas que denunciamos, pero a&uacute;n no tenemos novedades. No nos informaron de ninguna imputaci&oacute;n. No pudimos identificar a los autores, ni tampoco se encuentran a&uacute;n las pruebas de las c&aacute;maras de seguridad del penal. Tampoco tenemos los resultados de la autopsia, que esperemos est&eacute;n dentro de quince d&iacute;as&rdquo;, dijo a <strong>elDiarioAR. </strong>Hermindo Gonz&aacute;lez, abogado de la familia y conocido penalista correntino vinculado a los derechos humanos. Por el momento, asegur&oacute;, <strong>s&oacute;lo tienen un certificado de defunci&oacute;n y la informaci&oacute;n de que Exequiel presentaba un edema cerebral y escoriaciones externas.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Desde la querella manejan informaciones extraoficiales, confirmadas por este medio, que indican una serie de sumarios administrativos para personal del servicio penitenciario involucrado en la muerte de Exequiel. &ldquo;Hay acciones que no son del todo claras. Seguramente van a tratar de evitar responder por esos hechos. No descarto que se ama&ntilde;en las pruebas&rdquo;, coment&oacute; e indic&oacute; que est&aacute;n expectantes sobre el resultado de la autopsia y que no descartan un segundo procedimiento en caso de que se presentes irregularidades.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Al ser consultados por <strong>elDiarioAR,</strong> desde el Ministerio de Seguridad, Justicia y Derechos Humanos de la provincia, a cargo de Juan Jos&eacute; L&oacute;pez Desimoni, prefirieron el silencio. Dicen que, como en los otros casos, esperar&aacute;n las resoluciones de la Justicia.&nbsp;&nbsp;
    </p><h3 class="article-text"><strong>Represi&oacute;n sin mot&iacute;n</strong></h3><p class="article-text">
        La muerte de Exequiel &ldquo;Manchita&rdquo; Garc&iacute;a tiene una espinosa similitud con el asesinato de Jos&eacute; Mar&iacute;a &ldquo;Kevin&rdquo; Candia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El 21 de abril del 2020, un mes despu&eacute;s de que se decretara el ASPO en todo el pa&iacute;s y s&oacute;lo tres d&iacute;as del primer caso positivo de Covid-19 en el sistema penitenciario de Corrientes, Jos&eacute; Mar&iacute;a Candia, conocido como &ldquo;Kevin&rdquo; de 22 a&ntilde;os fue asesinado en la Unidad Penitenciaria N&deg;1 con balas de plomo durante una represi&oacute;n que nadie puede explicar adecuadamente.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Entre el viernes 20 y el s&aacute;bado 21 de abril, un grupo de personas condenadas de seis de los doce pabellones estaban en huelga de hambre al enterarse del resultado positivo de un agente penitenciario que hab&iacute;a estado cumpliendo funciones en la unidad. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Kevin Candia, investigan su asesinato en una cárcel de Corrientes                            </span>
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        Pasadas las horas hubo principios de acuerdos. El s&aacute;bado a la siesta la situaci&oacute;n parec&iacute;a destrabarse, incluso las familias de las personas detenidas que esperaban novedades en inmediaciones de la c&aacute;rcel, empezaron a dispersarse. Tanto se hab&iacute;a atenuado la tensi&oacute;n que en el patio del pabell&oacute;n 10, los presos estaban en un recreo jugando al f&uacute;tbol. Ante la mirada de los guardias, uno de los jugadores trep&oacute; para intentar destrabar la pelota que se hab&iacute;a enganchada en la concertina. Entonces, se registraron los primeros disparos y piedrazos.
    </p><p class="article-text">
        A&uacute;n hoy se desconoce el motivo que desencaden&oacute; la brutal intervenci&oacute;n conjunta de las fuerzas de seguridad en el hist&oacute;rico penal de la avenida 3 de Abril.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En el libro digital <a href="https://www.facebook.com/YajaPora/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;Voces desde el encierro&rdquo; </a>, un interno hace referencia a la situaci&oacute;n:&nbsp;<em>&ldquo;(&hellip;) entraron totalmente a matarnos, siendo que est&aacute;bamos en short y en ojotas en el lugar y sin ning&uacute;n tipo de intenciones nuestras de pelear...&rdquo;</em>
    </p><p class="article-text">
        Estas palabras son avaladas por otros relatos y los videos que forman parte de la investigaci&oacute;n judicial. En las filmaciones a las que accedi&oacute; <strong>elDiarioAR</strong> se observa c&oacute;mo un agente penitenciario abre una puerta de acceso al pabell&oacute;n n&uacute;mero 6, por la que van ingresando en tandas grupos de distintas fuerzas: penitenciarios, infanter&iacute;a y el PAR (la Polic&iacute;a de Alto Riesgo). Si bien no se puede establecer con exactitud la cantidad de uniformados, se estima que fueron m&aacute;s de 100, quienes ingresaron en formaci&oacute;n con armas y escudos a las 15.27 del s&aacute;bado 21 de abril.
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                    alt="Ilustración del libro de los presos, la muerte de Kevin Candia."
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            <span class="title">
                Ilustración del libro de los presos, la muerte de Kevin Candia.                            </span>
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        En el siguiente registro, a las 15.35, se puede advertir que en el patio del pabell&oacute;n 6 hab&iacute;a s&oacute;lo tres detenidos intentando cubrirse torpemente con restos de sillas y frazadas. Uno de ellos era Kevin. Se ven algunos ademanes y que luego sale caminando con dificultad hacia uno de los patios. All&iacute; frente a otros presos, que se hab&iacute;an protegido de las balas, cae desplomado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cuando amaina el reguero, son los mismos compa&ntilde;eros quien lo suben a un colch&oacute;n y lo llevan hasta el port&oacute;n de entrada del pabell&oacute;n 6 para que sea asistido. Luego los agentes penitenciarios lo trasladan hasta el &aacute;rea de Sanidad, pero ya estaba muerto.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La represi&oacute;n dej&oacute; como saldo 45 internos heridos y un muerto. Era Kevin cuyo cuerpo presentaba tres impactos de bala de plomo y 10 perdigones de posta de goma. Las primeras versiones oficiales hac&iacute;an referencia a una pelea entre pabellones. Las autoridades provinciales, como el subsecretario de Justicia, Luis Bravo, y el ministro de Seguridad, Juan Jos&eacute; L&oacute;pez Desimoni; lanzaron una hip&oacute;tesis indicando que la muerte se dio por una herida cortopunzante en un enfrentamiento entre los propios presos. Versi&oacute;n que r&aacute;pidamente fue desmentida por la contundencia del cuerpo fusilado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Luego del asesinato de Candia, el gobernador de la provincia Gustavo Vald&eacute;s destituy&oacute; al entonces director del Penal 1, Jos&eacute; Ra&uacute;l Canteros</strong> y asegur&oacute; que el caso hab&iacute;a sido remitido a la justicia con toda la informaci&oacute;n y documentaci&oacute;n necesaria, adem&aacute;s garantiz&oacute; canales de di&aacute;logo entre las autoridades penitenciarias y los familiares de los detenidos. Sin embargo, 9 meses despu&eacute;s del fusilamiento no hay imputados, ni procesados, ni detenidos.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Luego del asesinato de Candia, el gobernador Gustavo Valdés destituyó al entonces director del Penal 1, José Raúl Canteros y aseguró que el caso había sido remitido a la justicia. Pero 9 meses después no hay imputados, ni procesados, ni detenidos</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Andrea Quincose, docente de la Facultad de Derecho de la UNNE y abogada de la familia de Kevin, explic&oacute; a <strong>elDiarioAR </strong>que la causa a&uacute;n est&aacute; en etapa de instrucci&oacute;n y que ni siquiera cuentan con el informe final de la autopsia. &ldquo;Reiteramos los pedidos de autopsia al equipo m&eacute;dico forense pero no tenemos respuestas&rdquo;, relat&oacute;. Tambi&eacute;n revel&oacute; que no se pudieron identificar a los autores de los disparos que terminaron con la vida del joven de 22 a&ntilde;os, pero que se conoce quienes ordenaron la represi&oacute;n disfrazada de conflicto y que cuentan con una lista de los agentes de las distintas fuerzas que ingresaron a los pabellones.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Sabemos que el procedimiento no sigui&oacute; ning&uacute;n protocolo, porque no respondi&oacute; a un conflicto. En ese momento no hab&iacute;a un mot&iacute;n&rdquo;, explic&oacute; en sinton&iacute;a con otros testimonios. &ldquo;Fue un ataque brutal. A matar&rdquo;, grafic&oacute;.&nbsp;&nbsp;
    </p><h3 class="article-text"><strong>Al margen</strong></h3><p class="article-text">
        El fin de semana pasado, familiares y amigos de Kevin Candia y de Exequiel Garc&iacute;a <strong>pintaron un mural en paredes del barrio Laguna Seca</strong>. La imagen de sus rostros busca visibilizar el pedido de justicia que viene demorado. Tambi&eacute;n marcharon por las calles de la capital correntina, golpeando las puertas de juzgados y ministerios.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La historia de Exequiel y de Kevin tiene varios puntos en com&uacute;n. Ambos estaban en el lugar incorrecto en el momento incorrecto. A Exequiel <strong>no se le pudo probar haber sido el autor del robo de la moto.</strong> Su mam&aacute; estaba convencida que pronto iba a salir. Su abogado le dijo a <strong>elDiarioAR</strong> que la pandemia hab&iacute;a demorado cualquier resoluci&oacute;n judicial respecto a la situaci&oacute;n legal.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Kevin tampoco deber&iacute;a haber estado encerrado, ese 21 de abril. Estaba condenado por el hurto de un tel&eacute;fono celular, pero su madre hab&iacute;a intentado reparar la situaci&oacute;n: en cuotas le devolvi&oacute; el dinero a la damnificada. La historia ten&iacute;a varios a&ntilde;os. En 2016, luego de ser acusado de robar, pas&oacute; 10 meses en la Unidad Penal 6, sali&oacute; en libertad con la condici&oacute;n de realizarse un tratamiento psicoterap&eacute;utico. Dos a&ntilde;os despu&eacute;s fue condenado a seis a&ntilde;os de prisi&oacute;n por faltar a algunas sesiones de su tratamiento. Ese 21 de abril del 2020, su mam&aacute; tambi&eacute;n estaba convencida que pronto iba a salir.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Su vida, como la de tantos otros chicos de los sectores populares correntinos, estuvo marcada &ldquo;por un permanente desentendimiento del Estado&rdquo;, describi&oacute; Quincose. Ni siquiera la partera que lo trajo al mundo permiti&oacute; que se llamara como su mam&aacute; hab&iacute;a elegido: &ldquo;Kevin&rdquo;. Le puso obligada Jos&eacute; Mar&iacute;a, porque naci&oacute; el 24 de diciembre. El detalle del nombre fue un problema menor en la crianza de este chico morocho, de pelo flecha. A los cuatro a&ntilde;os presentaba problemas de conducta que su mam&aacute; no comprend&iacute;a y desde entonces era atendido en el Hospital de Salud Mental. Lo medicaron por &ldquo;hiperactividad&rdquo;, pero a los 12 a&ntilde;os el diagn&oacute;stico fue m&aacute;s preciso: ten&iacute;a un &ldquo;trastorno madurativo&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A duras penas termin&oacute; la escuela primaria pero no lo aceptaron en ninguna escuela secundaria. Como tantos otros gurises del nordeste se encontr&oacute; muy tempranamente con las drogas. Otro punto en com&uacute;n con la trayectoria de Exequiel.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En la &uacute;ltima semana, la muerte de estos dos j&oacute;venes, con escasa instrucci&oacute;n y problemas de adicciones, tuvo cierta resonancia en la prensa metropolitana volviendo a poner a las instituciones correntinas en la agenda de los derechos humanos. Las revueltas constantes, la pandemia y los abusos muestran un complejo entramado que se teje dentro de las c&aacute;rceles y comisar&iacute;as correntinas, que viene siendo advertido por las m&aacute;s diversas organizaciones sociales e incluso por el Poder Judicial.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pone en n&uacute;meros esta situaci&oacute;n un <a href="http://fundacionideaschaco.org/wp-content/uploads/2020/06/Final-REPRESI%C3%93N-Y-CORONAVIRUS-EN-LA-UP1-DE-CORRIENTES.-Del-17-3-al-18-6-de-2020.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">informe</a> realizado por el Observatorio de Conflicto Social del NEA (OCSo-Nea), encuadrado en la Universidad Nacional del Nordeste (UNNE), en el cual se revela que la principal v&iacute;ctima mortal de la represi&oacute;n estatal en Corrientes entre 2008 y 2018 son las personas encerradas, &ldquo;demostrando una pr&aacute;ctica sistem&aacute;tica de presi&oacute;n y gesti&oacute;n de la vida (y muerte) de las personas privadas de su libertad por parte de las instituciones estatales&rdquo;.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La muerte de estos dos jóvenes puso a las instituciones correntinas en la agenda de los derechos humanos. Las revueltas constantes, la pandemia y los abusos muestran un complejo entramado que se teje dentro de las cárceles y comisarías correntinas</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En di&aacute;logo con <strong>elDiarioAR,</strong> Fernando Marturet, profesor de Filosof&iacute;a y docente investigador de la UNNE, sostuvo que: &ldquo;Tenemos un registro de muerte del aparato represivo del Estado en Corrientes y vemos que la mitad de los casos en la &uacute;ltima d&eacute;cada ocurren en c&aacute;rceles y comisar&iacute;as&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para intentar comprender estos n&uacute;meros, el observatorio retoma el concepto &ldquo;muerte por c&aacute;rcel&rdquo; elaborado por la Comisi&oacute;n Provincial por la Memoria. Marturet explic&oacute; que &ldquo;la muerte por c&aacute;rcel incluye la acci&oacute;n directa de penitenciarios u otra fuerza sobre los internos, como as&iacute; tambi&eacute;n hechos de negligencia y abandono de persona. Creemos que estas acciones activas y pasivas funcionan en conjunto&rdquo;. &ldquo;Esa acci&oacute;n sistem&aacute;tica queda clara en la muerte de &lsquo;Mancha&rsquo;, que primero es propiciada por una golpiza hasta dejarlo inconsciente y luego es abandonado, no recibiendo los primeros auxilios y demorado en llevarlo al hospital. Es un conjunto de acciones que al unificarlos permite visibilizar c&oacute;mo el Estado utiliza la c&aacute;rcel para ejercer su violencia m&aacute;s cruda sobre los internos, que en general son personas de sectores vulnerables&rdquo;, consider&oacute;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No se muere en la c&aacute;rcel sino por la c&aacute;rcel ya que no son hechos &rdquo;aislados&ldquo; o &rdquo;fortuitos&ldquo; sino el resultante de una serie de mecanismos que van desde la aplicaci&oacute;n directa de la violencia homicida hasta acciones indirectas como el abandono -el &rdquo;dejar morir&ldquo;- ante situaciones de vulnerabilidad f&iacute;sica o ps&iacute;quica de presos y presas por parte de esas instituciones y sus agentes&rdquo;, indic&oacute; el documento del OCSo-Nea y Marturet agreg&oacute; que en la mayor&iacute;a de los casos el servicio penitenciario busca disfrazar las muertes como una respuesta a un mot&iacute;n, pero en ninguno de los dos casos hay indicios de estas revueltas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>La pandemia y la cuarentena s&oacute;lo agudizaron la situaci&oacute;n</strong>.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text"><strong>Encierro y Covid-19</strong></h3><p class="article-text">
        Desde el 18 de marzo, el Comit&eacute; Nacional para la Prevenci&oacute;n de la Tortura (CNPT) viene llevando un registro exhaustivo de los casos de Covid-19 declarados en los centros de detenci&oacute;n de todo el pa&iacute;s. Hasta el 28 de diciembre de 2020, fecha de la &uacute;ltima publicaci&oacute;n, se registraron 4.995 casos positivos de personas que se alojaron o alojadas en lugares de encierro y 292 fallecidos. Es importante tomar nota que los sitios que releva la CNTP incluye geri&aacute;tricos, penales, instituciones mentales, de menores y comisar&iacute;as.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El informe adem&aacute;s muestra una incidencia porcentual de contagio menor que en la poblaci&oacute;n en general, pero una mayor letalidad. Espec&iacute;ficamente en las unidades penitenciarias fueron confirmados como positivo 1.756 casos, de los cuales 1.069 se reportaron como recuperados y 62 como fallecidos. En Corrientes, el n&uacute;mero de la CNTP es de 36 personas en el sistema penitenciario con un fallecido, a lo que se suman otras 24 personas en otras instituciones. El registro es bastante similar al de la vecina provincia de Chaco, donde &ndash; hasta diciembre &ndash; se detectaron 60 casos en comisar&iacute;as y c&aacute;rcel federal.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="El libro El encierro dentro de encierro,  sobre la situación de las cárceles correntinas"
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            <span class="title">
                El libro El encierro dentro de encierro,  sobre la situación de las cárceles correntinas                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        En Corrientes, los dos brotes principales de Covid-19 tuvieron lugar en la Unidad Penal 1, donde asesinaron a Kevin Candia, y en la Unidad Penal 6, donde permanec&iacute;a detenido Ezequiel Garc&iacute;a.<strong> En ambas c&aacute;rceles el hacinamiento va del 40 al 30 por ciento, alojando adem&aacute;s a la gran mayor&iacute;a de quienes est&aacute;n privados de su libertad en la provincia,</strong> con un n&uacute;mero que oscila las 1.500 personas divididas en condenadas, procesadas, menores de edad y mujeres. El sistema de guarda se complementa con unos 500 individuos encerrados en distintas comisar&iacute;as de todo el territorio provincial y en instituciones de salud mental.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Desde las organizaciones de Derechos Humanos insistieron a lo largo de los &uacute;ltimos 11 meses que los intentos por mejorar las condiciones de hacinamiento e higiene hist&oacute;ricas fueron insuficientes y espor&aacute;dicos durante la pandemia y se convirtieron en los principales disparadores de la conflictividad interna.
    </p><p class="article-text">
        El primer brote ocurrido en la provincia fue en abril. Justamente el Penal 1 fue el primer foco de infecci&oacute;n de toda la provincia. Para intentar encapsular la situaci&oacute;n, una de las primeras medidas anunciadas por el gobierno de Gustavo Vald&eacute;s fue la inauguraci&oacute;n de un mini hospital de campa&ntilde;a en la Unidad 6 para los presos con Covd-19. Esos primeros meses &ndash; coinciden todas las partes - fueron duros en t&eacute;rminos de aislamiento, pero eficaces en t&eacute;rminos sanitarios, ya que contaban con mejores provisiones que las usuales para la higiene. No obstante, tambi&eacute;n coinciden todos, las medidas extraordinarias se fueron atenuando con el correr del tiempo. Hoy, ese hospital apenas es una sala de aislamiento.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Algo similar ocurri&oacute; con el personal penitenciario. Tras decretarse el ASPO se reorganiz&oacute; el servicio para cumplir una suerte de aislamiento entre turno y turno, con lo cual deb&iacute;an pasar unos 15 d&iacute;as lejos de sus hogares. Fue peor el remedio que la enfermedad. Casi la mitad de los agentes solicit&oacute; licencias, traslados o present&oacute; certificados m&eacute;dicos para no concurrir al trabajo. La medida fue revisada y se regres&oacute; al r&eacute;gimen normal. Sin embargo, hasta la fecha, el personal penitenciario de Corrientes representa porcentualmente uno de los grupos de trabajadores m&aacute;s afectados por Covid-19. En total se contagiaron 143 agentes del servicio, lo que representa cerca de un 20 por ciento de la plantilla.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Durante los primeros meses de la pandemia varios presos intentaron pedir su liberaci&oacute;n para evitar el contagio, ateni&eacute;ndose a las recomendaciones de la Organizaci&oacute;n de Naciones Unidas, <strong>pero muy pocos lo consiguieron. </strong>El encierro dentro del encierro se hizo mucho m&aacute;s dif&iacute;cil.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En ambos penales, hasta junio, <strong>las visitas estuvieron suspendidas</strong>. Como en el resto del pa&iacute;s, algunos presos lograron obtener autorizaciones legales para contactarse con el mundo exterior mediante telefon&iacute;a celular. Otros ni eso. Tambi&eacute;n se suspendieron las actividades recreativas y educativas. La carpinter&iacute;a, la biblioteca, el programa Fines, todo qued&oacute; en el suspenso permanente de la pandemia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Reci&eacute;n cuando las medidas de aislamiento social comenzaron a flexibilizarse en la provincia, empezaron a volver las visitas. Al principio s&oacute;lo era de un familiar cada quince d&iacute;as. Al finalizar el a&ntilde;o, y con el movimiento casi recuperado al 100 por ciento en todo Corrientes, el ritmo de visitas hab&iacute;a vuelto casi a la normalidad. Pero el malestar segu&iacute;a latente.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El 9 de enero una decena de organizaciones vinculadas a los derechos humanos y referentes del &aacute;rea reclamaron mejores condiciones de alojamiento en el Penal 6. Como cada a&ntilde;o, en medio de caluroso verano correntino se actualizaron las protestas por la falta de suministro de agua potable. El <a href="https://www.facebook.com/260867811121618/photos/a.262432980965101/869062876968772/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">documento de la Red Provincial de DDHH</a>  volv&iacute;a sobre el tema, pero tambi&eacute;n sobre la falta de sanitizaci&oacute;n ante el incremento de los casos de infectados por el Covid-19.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las personas privadas de su libertad tambi&eacute;n hicieron escuchar sus voces. A trav&eacute;s de un libro digital llevado adelante por el colectivo intramuros Yaha Por&aacute; titulado &ldquo;El encierro dentro del encierro. La pandemia contada desde la c&aacute;rcel correntina&rdquo;, publicaron un texto unificado en el anonimato para explayarse sobre los lazos familiares, el funcionamiento carcelario, la represi&oacute;n y las sensaciones del encierro.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sobre el corte abrupto con el exterior en marzo pasado, dicen:&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hoy en d&iacute;a me siento como estar viviendo dentro de una c&aacute;rcel, pero en el calabozo. Una cosa es vivir en un pabell&oacute;n, donde ten&eacute;s m&aacute;s espacios, compa&ntilde;eros, actividades, charlas, mates compartidos... Y totalmente lo contrario es un calabozo, donde est&aacute;s en un encierro&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Reincidentes</strong>
    </p><p class="article-text">
        Al ser consultadas para este art&iacute;culo, fuentes reservadas del Servicio Penitenciario y funcionarios del Poder Judicial hicieron referencia a la complejidad intr&iacute;nseca del sistema penal correntino. Se&ntilde;alaron la reincidencia de la poblaci&oacute;n carcelaria, el cambio social y cultural de las familias, y el enorme problema vinculado a las adicciones y la falta de recursos para atenderlas. Sin embargo, hay otra reincidencia que es dif&iacute;cil tener en cuenta: la reincidencia de las muertes en manos del Estado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La Coordinadora Contra la Represi&oacute;n Policial e Institucional (CORREPI) revel&oacute; que el a&ntilde;o de la pandemia volvi&oacute; a confirmar la regularidad hist&oacute;rica del archivo represivo en el &iacute;tem de las muertes en &ldquo;c&aacute;rcel, comisar&iacute;a o bajo custodia&rdquo;. Seg&uacute;n la CORREPI a nivel nacional, hasta junio del 220<a href="http://www.correpi.org/2020/siete-muertes-en-siete-meses/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">, se hab&iacute;an registrado 272 muertes en lugares de encierro en todo el pa&iacute;s</a>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Una particularidad atrajo la atenci&oacute;n de la entidad, por primera vez, luego de muchos a&ntilde;os, <strong>se volvieron a registrar muertes en unidades penitenciarias causadas por disparos de arma de fuego</strong>. Es lo que en Corrientes ocurri&oacute; con Kevin Candia, pero tambi&eacute;n con Marcelo Montenegro y Dardo Yapura en Jujuy y con Federico Rey en Florencio Varela, todos fusilados durante los reclamos y protestas por la falta de respuesta oficial a la cr&iacute;tica situaci&oacute;n en las c&aacute;rceles.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text"> La CORREPI advirtió que, luego de muchos años, se volvieron a registrar muertes en unidades penitenciarias por disparos de arma de fuego. En Corrientes Kevin Candia, Marcelo Montenegro y Dardo Yapura en Jujuy y Federico Rey en Florencio Varela</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Desde la Red de Derechos Humanos de Corrientes tambi&eacute;n presentaron un informe en julio pasado, intentando identificar los puntos en com&uacute;n y las continuidades en las muertes de personas privadas de su libertar. Luego de que hombre apareciera ahorcado en una celda de la Comisar&iacute;a de Esquina, una ciudad del interior provincial, se recapitularon los &uacute;ltimos casos de &ldquo;suicidios sospechosos&rdquo; dentro de instituciones de detenci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Todas las muertes de personas que est&aacute;n privadas de su libertad, son de responsabilidad del Estado, por acci&oacute;n directa o por omisi&oacute;n de deberes de protecci&oacute;n y de resguardo. No es este el primer caso de &rdquo;suicidios&ldquo; en Comisar&iacute;a que se archivan sin mayores investigaciones ni determinaci&oacute;n de causas y circunstancias. La Comisar&iacute;a Primera de Esquina tiene mazmorras oscuras, m&aacute;s que celdas, cub&iacute;culos sin ba&ntilde;o ni ventilaci&oacute;n, de 2 m x 1m, donde comen, duermen y hacen sus necesidades m&aacute;s de 30 personas. All&iacute; aparece ahorcado, con un cord&oacute;n de zapatillas, este hombre, a 29 horas de su detenci&oacute;n&rdquo;, expresaba el comunicado de la Red y buscando ir m&aacute;s a fondo recapitul&oacute; los casos del 2018 y 2019.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Pedido de justicia</strong>
    </p><p class="article-text">
        Desde antes del infausto 13 de enero de 2021, Laura Silvero, la mam&aacute; de Exequiel, ten&iacute;a miedo por su hijo. Hab&iacute;a pedido una medida de resguardo f&iacute;sico dentro del penal, para que se le pusiera especial atenci&oacute;n y se lo aislara del resto de la poblaci&oacute;n. &ldquo;Le sacaban su celular, le sacaron un equipito de m&uacute;sica que yo le hab&iacute;a llevado, le sacaban todo lo que yo le llevaba&rdquo;, denunci&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        Cada tanto, el chico le mandaba mensajes cont&aacute;ndole que los mismos agentes lo amenazan, que los celadores le hac&iacute;an la vida imposible, que llame a su abogado urgente, que lo ven&iacute;an a matar. As&iacute; transcurri&oacute; sus &uacute;ltimos d&iacute;as de vida.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A d&iacute;as de la muerte de &ldquo;Mancha&rdquo;, el abogado de su familia, Hermindo Gonz&aacute;lez, reiter&oacute; que &ldquo;&eacute;l ven&iacute;a sufriendo hostigamiento y apremios, y se lo contaba a su madre. Desconocemos el motivo de tanta sa&ntilde;a&rdquo;, coment&oacute;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por la rotaci&oacute;n de turnos debido a la feria judicial, la causa por la muerte de Exequiel est&aacute; en manos de la jueza de Ejecuci&oacute;n de Condenas, Teresa Zacar&iacute;as. Durante toda la semana no tuvo mayores avances. A&uacute;n est&aacute; en etapa de instrucci&oacute;n, sin imputados y s&oacute;lo constituida por el informe preliminar de defunci&oacute;n. Desde la querella solicitaron la incorporaci&oacute;n del listado del personal penitenciario sumariado por el hecho, creen que esto les dar&iacute;a una pista de los culpables.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La causa de Kevin Candia, en manos de la jueza de Instrucci&oacute;n N&deg;2, Mar&iacute;a Agostina Falcione, avanza con los relentecidos pasos de la pandemia. Si bien la querella inici&oacute; sus actuaciones en junio, tres meses despu&eacute;s del asesinato, a&uacute;n no hay definiciones en la instrucci&oacute;n a cargo del fiscal Gustavo Robieneau.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ante las demoras en las investigaciones judiciales, la similitud de los casos y la intervenci&oacute;n del estado en las muertes de sus hijos, Laura Silvero, la mam&aacute; de Exequiel, y Erika Maura, la mam&aacute; de Kevin se juntaron en la &uacute;ltima semana para unificar el pedido de justicia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El testimonio de Erika a la prensa es estremecedor: &ldquo;Me duele en el alma, cada ma&ntilde;ana me despierto con la impotencia de saber que he salvado muchas vidas siendo enfermera y la de mi hijo no la pude salvar. Nadie lo ayud&oacute;. Se ve en los videos c&oacute;mo los presos piden que alguien asista a mi hijo y nadie lo ayuda. Ese 21 de abril los del servicio penitenciario vinieron a mi casa y en la cara me mintieron que Kevin hab&iacute;a muerto en un enfrentamiento de arma blanca entre internos.&nbsp; No fue as&iacute;, ellos lo mataron&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A ella se suma, el pedido de Laura por esclarecer la muerte de Exequiel. &ldquo;Nunca pens&eacute; que iba a pasar. Era mi amor, era todo para m&iacute;, hac&iacute;a cualquier cosa por &eacute;l. Ten&iacute;a miedo de que alguien lo lastime y por eso ped&iacute; el resguardo f&iacute;sico. Al final fue peor. Estaba segura que iba salir bien&rdquo;, coment&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        Las madres comparten el dolor por sus hijos muertos, pero tambi&eacute;n el temor de que jam&aacute;s sepan qu&eacute; sucedi&oacute; y qui&eacute;nes fueron los culpables. Sospechan que el aparato represivo del Estado apuntale la impunidad de sus delitos, silencie su propia responsabilidad y anule la posibilidad de justicia, como lo viene haciendo desde antes que la pandemia sea una excusa.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>ADLR</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrea de los Reyes]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/corrientes-investigan-muerte-violenta-jovenes-carcel-durante-pandemia_1_7180979.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 01 Feb 2021 15:37:46 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Pandemia y encierro en Corrientes: piden investigar las muertes violentas de dos jóvenes en la cárcel]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Corrientes,Violencia institucional,Derechos humanos,CORREPI]]></media:keywords>
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