<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Penguin Random House]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/penguin-random-house/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Penguin Random House]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiarioar.com/rss/category/tag/1031873/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[El silencio de los pájaros]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/lecturas/silencio-pajaros_1_9227236.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fed5e12e-b59b-402c-840d-96fd1e01b758_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x3667y1371.jpg" width="1200" height="675" alt="El silencio de los pájaros"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Antonia conduce de regreso a La Silenciada, la casona familiar abandonada entre viñedos. Ese es el inicio de "Botánica sentimental", la novela de Mercedes Araujo que evoca y recompone una vasta conversación entre generaciones de mujeres. Un fragmento del libro editado por Lumen.</p></div><p class="article-text">
        Muy temprano para evitar el sol, Antonia los recorre uno por uno. La mayor&iacute;a de los veinte rosales que Mem&eacute; plant&oacute; y cuid&oacute; por amor pero tambi&eacute;n por superstici&oacute;n, el miedo a sus avisos funestos. Est&aacute;n cubiertos de o&iacute;dio, el hongo se derrama como una l&aacute;mina de ceniza sobre las hojas mustias.
    </p><p class="article-text">
        La tijera es inmensa y est&aacute; oxidada. Cada vez que la abre o cierra, los m&uacute;sculos de la espalda se anudan y los tallos se astillan. Corta las ramas gruesas del centro de cada planta y usa un cuchillo de cocina para los brotes nuevos, todav&iacute;a sanos. Arranca los cabos achicharrados y desmaleza alrededor de los troncos.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7203f2c1-e7f3-40c9-a510-62dad9fd8a11_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7203f2c1-e7f3-40c9-a510-62dad9fd8a11_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7203f2c1-e7f3-40c9-a510-62dad9fd8a11_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7203f2c1-e7f3-40c9-a510-62dad9fd8a11_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7203f2c1-e7f3-40c9-a510-62dad9fd8a11_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7203f2c1-e7f3-40c9-a510-62dad9fd8a11_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/7203f2c1-e7f3-40c9-a510-62dad9fd8a11_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Botánica sentimental"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Botánica sentimental                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Pone agua en un balde con jab&oacute;n y vac&iacute;a el cenicero, deja reposar el l&iacute;quido, que se ti&ntilde;e de amarillo. Lava los troncos, frota las hojas con cuidado, descascara lo que se desprende. Igual har&aacute; falta veneno.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; hacer con la muerte adem&aacute;s de anticiparla, como los rosales? Tensar la pena como una toalla mojada, en vez de gotas destilar silencio.
    </p><p class="article-text">
        El jard&iacute;n salvaje est&aacute; lleno de arbustos y tambi&eacute;n de secretos.
    </p><p class="article-text">
        Mem&eacute; le dec&iacute;a Florindas a las rosas porque son teatrales, como si las hubiera tra&iacute;do al mundo Migr&eacute;, como si Migr&eacute; un d&iacute;a de lluvia hubiera dicho: &iexcl;Lo que hace falta son rosas!
    </p><p class="article-text">
        Mem&eacute;: impostaci&oacute;n de personaje, gestos ampulosos, sintaxis barroca, en cada oraci&oacute;n una guirnalda.
    </p><p class="article-text">
        A esos mismos robles centenarios, a cuyo pie vociferaba que quer&iacute;a ser enterrada a pala, les dec&iacute;an las torres de control.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Son tan altos que los caranchos extraterrestres paran en sus copas, llegan del cielo y no bajan a tierra jam&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        A la magnolia de veinticinco metros le dec&iacute;an la jirafa.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;And&aacute; a ver si la jirafa se dign&oacute; a dar su cr&iacute;a &mdash;ordenaba apenas llegaba la primavera mientras inspeccionaba cada rama con el largavista buscando la flor de veinticinco cent&iacute;metros de di&aacute;metro que esperaba con la nariz abierta al perfume que endulzar&aacute; su habitaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Al tilo de treinta metros lo llamaban la Tila.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Ya la voy a hacer plata a esa &mdash;sentenciaba y como la plata era igual al viaje que nunca har&iacute;a, agregaba&mdash;: Un pase&iacute;to por el Sena.
    </p><p class="article-text">
        &Aacute;lamos susurrantes: a esos los nombraba los Gonz&aacute;lez porque eran como sus vecinos, fisgones.
    </p><p class="article-text">
        Detr&aacute;s de los frutales y los olivos, al borde del canal, diez sauces, los enamorados d&oacute;ciles, o las ver&oacute;nicas, y el enorme fresno el Colorado L&oacute;pez, en honor a los naranjas que hab&iacute;a pintado el manco, que &ldquo;era ancestro&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Un verano los perales fueron el gran tema. El nuevo due&ntilde;o de una de las fincas lindantes entraba con sus invitados por atr&aacute;s y dec&iacute;a:
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Atentos a las peras, son de dios &mdash;los arengaba a llevarse varias&mdash;, ac&aacute; no las cosechan, las dejan pudrirse picadas por los p&aacute;jaros.
    </p><p class="article-text">
        Ocurri&oacute; dos veces y la tercera hubo trifulca. Le toc&oacute; a Marcel, que debi&oacute; salir a reclamar contra el desfalco.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;&iquest;Qu&eacute; digo? &mdash;dud&oacute;. Y ella lo corri&oacute;:
    </p><p class="article-text">
        &mdash;&iquest;Para qu&eacute; sos abogado? &iexcl;Qu&eacute; vas a decir! Grit&aacute; fuerte &iexcl;ladr&oacute;n de fruta!, &iexcl;ladr&oacute;n de peras!, que se enteren todos.
    </p><p class="article-text">
        Los vecinos se fueron y a las dos semanas volvieron.
    </p><p class="article-text">
        Marga se neg&oacute; a seguir con el asunto cuando Mem&eacute; mand&oacute; por tercera vez a los chicos a correr al vecino, y les prohibi&oacute; las amenazas. Mem&eacute; hizo de cuenta que no le importaba m&aacute;s el litigio. Cada vez que los ve&iacute;a aparecer por el fondo, ped&iacute;a m&aacute;s vino y murmuraba: Chorros.
    </p><p class="article-text">
        Durante tres d&iacute;as Antonia se dedica a los rosales. Por las noches cae rendida.
    </p><p class="article-text">
        Una caminata serena y atenta. Navaja en mano, huele, acaricia. Entre las ramas del hinojo salvaje, los cardos empinan flores viol&aacute;ceas. Corta una ramita y la muerde. Anisado y dulz&oacute;n. Tironea, salen f&aacute;ciles una, dos, tres plantas desde la ra&iacute;z, las guarda en la mochila. Palpa los tallos bajos de los cardos, est&aacute;n tiernos y no tan fibrosos. M&aacute;s tarde volver&aacute; por algunos con una buena tijera; hervidos y con un chorrazo de aceite de oliva son riqu&iacute;simos.
    </p><p class="article-text">
        Cinco d&iacute;as despu&eacute;s con una pinza rompe el candado de la puerta principal de la casa grande y entra. El silencio hace repiquetear el eco de los objetos mudos contra las paredes.
    </p><p class="article-text">
        Las telara&ntilde;as caen desde el techo y parecen camas paraguayas.
    </p><p class="article-text">
        Las paredes agrietadas. Cada temblor, una rajadura.
    </p><p class="article-text">
        Lo primero que hace es ir a la bodeguita, que est&aacute; al fondo de la despensa: varias cajas de vino cubiertas de tierra. Lleva una. Revisa, dos bolsas de harina repleta de gorgojos, tres latas: galletas marineras, arroz y yerba. Un botell&oacute;n de aceite de oliva, algo rancio pero pasa.
    </p><p class="article-text">
        En la casita amarilla descorcha. Huele. La primera botella sale avinagrada. En la segunda, entre vahos alcoh&oacute;licos reconcentrados aparece el vino envejecido pero no ajerezado. Lo sirve y lo hace bailar en una copa. El vino y yo necesitamos lo mismo, dormir y respirar. Corta el &uacute;ltimo pedazo del queso que compr&oacute; en la ruta, lo roc&iacute;a con oliva y lo pone sobre las galletas marineras. Una siesta et&iacute;lica.
    </p><p class="article-text">
        Por la tarde recorre el jard&iacute;n. Recuerda a Marga con zancadas que se com&iacute;an el terreno, un limbo en la mirada alzada al cielo, a las estrellas, los ovnis, las luces en la noche. Drac&oacute;nidas, le&oacute;nidas y gem&iacute;nidas.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;No es una lechuza. Una loba es tu madre &mdash;dec&iacute;a Mem&eacute;. Deber&iacute;a ir en un ovni hasta el observatorio astron&oacute;mico, donde lleva a&ntilde;os metida entre el silencio de la cordillera y la claridad del cielo.
    </p><p class="article-text">
        Por la ma&ntilde;ana, la brisa tibia lleva y trae la pelusa blanca de los sauces.
    </p><p class="article-text">
        Necesita comprar tabaco y caf&eacute;. Un hombre con una sierra desrama el &aacute;lamo de metro y medio de di&aacute;metro que yace en medio del camino al kiosco. Duda sobre c&oacute;mo seguir, &eacute;l se saca los protectores de los o&iacute;dos, apaga la sierra y le ofrece la mano, Antonia trepa sobre el tronco y salta.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;En un rato m&aacute;s, aunque peque&ntilde;o vamos a tener un paso abierto.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Y qu&eacute; le ocurri&oacute; a esta belleza para que se desmoronara as&iacute;&mdash;pregunta Antonia.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;El &uacute;ltimo temblor, qued&oacute; con la mitad de las ra&iacute;ces para afuera. Hace una semana se desplom&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        Vuelve con tabaco, caf&eacute; y aceite fresco, de los bordes de las acequias recoge un buen racimo de hojas de diente de le&oacute;n, algo de menta silvestre y una rama de aromo para el florero.
    </p><p class="article-text">
        La llegada a La Silenciada le parece un rito de iniciaci&oacute;n a un nuevo y feliz ego&iacute;smo. Por primera vez sola en esa casa llena de gente. Un colibr&iacute; va y viene con la velocidad detenida del aleteo imperceptible, la cola es m&aacute;s larga que el cuerpo.
    </p><p class="article-text">
        Desde chica vive alerta al silencio de los p&aacute;jaros. Cada tarde en alg&uacute;n instante el trinar se detiene, se apaga como una vela. Esperaba ese momento. Despu&eacute;s los o&iacute;a cantar o chillar como si nada. A Lucas no le interesaban o le interesaban solo los ca&iacute;dos, los tirados, los moribundos, sobre todo los muertos. Se ocupaba de descubrir los cad&aacute;veres, una masa de plumas y &oacute;rganos, varias veces atropellada disuelta hasta volverse asfalto. El Pancho no les prestaba atenci&oacute;n a los p&aacute;jaros muertos, tampoco al canto de los vivos. Caminaba dando saltitos, mareado como si estuviera en la luna, el brazo derecho era el aspa de un molino, revoleaba piedras, con el otro brazo no hac&iacute;a nada, lo ten&iacute;a encajado con el pulgar en la boca. Le pintaban la u&ntilde;a con un esmalte transparente tan asqueroso que le causaba arcadas.
    </p><p class="article-text">
        El Pancho parec&iacute;a un tero, con su gritito sobreactuado, nervioso, pura ansiedad por existir y Lucas una cotorra, atenta a conquistar una copa aqu&iacute; y otra all&aacute; y desalojar al resto.
    </p><p class="article-text">
        Canturreaban buscando la atenci&oacute;n de la madre distante. Marga ten&iacute;a la cabeza, el cuerpo y los pies diez cent&iacute;metros por encima del suelo que pisaban. Era lo m&aacute;s suave y peligroso con lo que pod&iacute;an so&ntilde;ar.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Volvi&oacute; para recordar lo que ya todos olvidaron?
    </p><p class="article-text">
        Durante los d&iacute;as que siguen Antonia fuma, toma vino, calienta el agua y se da largu&iacute;simos ba&ntilde;os. Se cepilla el pelo. Cada tanto canta. Desvelos por las noches, de d&iacute;a somnolencia.
    </p><p class="article-text">
        La boca del Tupungato destella &aacute;urica. Dormido sobre el murall&oacute;n de placas tect&oacute;nicas plegadas al chocar. Al suroeste, el Tupungatito, activo, dieciocho erupciones desde 1829. Suaves cenizas en 1980 y 1986.
    </p><p class="article-text">
        Encuentra en la casa grande una caja de roble que adentro tiene fotos y recortes.
    </p><p class="article-text">
        Horacio, Feliciana, Mem&eacute; y la Chinchilla, las dos con vestidos marineros.
    </p><p class="article-text">
        Horacio ocupa el centro de la foto. La frente arrugada y los p&aacute;rpados ca&iacute;dos no coinciden con los ojos de fuego. Est&aacute;n en la galer&iacute;a de la casa. El piso en damero lo sostiene como a un caballo empacado, con las patas cava el suelo. Feliciana, diminuta, la sonrisa escurrida y esa placidez inquietante. Mem&eacute; y la Chinchilla, graciosas, despeinadas, en los cuerpos todav&iacute;a el eco del movimiento que la foto oblig&oacute; a detener. El galgo blanco de paladar negro que caminaba bailando est&aacute; tieso al lado de Horacio.
    </p><p class="article-text">
        Atadas con una cinta de raso violeta cinco cartas de la Chinchilla. La letra es inconfundible, palillos rectos que se estiran elegantes y parecen graf&iacute;as chinas. Las habr&iacute;an abierto una a una con el abrecartas de mango de madera de s&aacute;ndalo que Feliciana guardaba en su mesa de luz y luego estirado y le&iacute;do, &iquest;cu&aacute;ntas?, seis, siete, diez veces y ah&iacute; estaban cual reliquias, en la caja taraceada, plegadas como si reci&eacute;n llegaran.
    </p><p class="article-text">
        Pasa la mano sobre la tapa de la caja. Un par de astillas se me- ten profundo en la palma de la mano. Corre a buscar una pinza, un alfiler, algo que no encuentra. Por la noche, la mano izquierda hierve. Como enamorarse, piensa, si no las puede sacar r&aacute;pido tardar&aacute;n una eternidad en disolverse.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ovidio escribi&oacute;: He visto el mar all&iacute; donde anta&ntilde;o hab&iacute;a el m&aacute;s firme suelo, he visto salir tierras del seno de las olas; muy lejos del mar es posible encontrar conchillas marinas.
    </p><p class="article-text">
        Pit&aacute;goras escribi&oacute;: Nada muere en este mundo; las cosas no hacen sino variar y cambiar de forma.
    </p><p class="article-text">
        Muchos siglos antes S&eacute;neca hab&iacute;a aclarado que una cosa eran los dioses y otra, las revoluciones del cielo y de la tierra.
    </p><p class="article-text">
        <em>MA</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mercedes Araujo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/lecturas/silencio-pajaros_1_9227236.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 06 Aug 2022 03:54:36 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/fed5e12e-b59b-402c-840d-96fd1e01b758_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x3667y1371.jpg" length="20222161" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/fed5e12e-b59b-402c-840d-96fd1e01b758_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x3667y1371.jpg" type="image/jpeg" fileSize="20222161" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El silencio de los pájaros]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/fed5e12e-b59b-402c-840d-96fd1e01b758_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x3667y1371.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Libros,Ficción,Penguin Random House]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Mariano Macri, el enigma de un doble arrepentimiento]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/mariano-macri-enigma-doble-arrepentimiento_1_7217821.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/428c45b3-0ec1-49e9-821b-3d329b7ca022_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Mariano Macri, el enigma de un doble arrepentimiento"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El hermano del expresidente buscó a Santiago O’Donnell para denunciar traiciones, desmanejos y supuestos delitos de una parte de su familia. Con el texto a punto de ser publicado, el empresario quiso dar marcha atrás a 17 horas de grabaciones. Tres meses después de su salida, el libro “Hermano” terminó en litigio judicial.</p></div><p class="article-text">
        <em>Hermano</em>, el libro en el que Santiago O'Donnell cuenta una trama de desconfianza, traiciones y supuestos fraudes en el seno de la familia Macri sobre la base del testimonio de Mariano, el menor de los varones, encierra varias historias. Entre ellas, la de una de las familias m&aacute;s poderosas del pa&iacute;s, la de sus relaciones con los Gobiernos y entre sus integrantes. Tambi&eacute;n, la de c&oacute;mo se gest&oacute; el v&iacute;nculo entre Mariano Macri y O&acute;Donnell que dio lugar a 17 horas de entrevistas a lo largo de seis meses. <strong>Y los interrogantes de por qu&eacute; el locuaz declarante judicializ&oacute; el libro al punto de lograr que la jueza nacional en lo civil Marta Gastaldi le exigiera al autor las grabaciones de las entrevistas como paso previo a un juicio por da&ntilde;os y perjuicios.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Si bien provienen de linajes diferentes, el mundo Macri -forjado por Franco, un magnate italiano que se abr&iacute;a paso en la elite econ&oacute;mica porte&ntilde;a- se cruz&oacute; con el mundo O&rsquo;Donnell -crecido bajo el influjo del reconocido polit&oacute;logo Guillermo O&rsquo;Donnell- en diferentes capitales. Mariano Macri conoci&oacute; a Mat&iacute;as O&rsquo;Donnell, hermano del periodista, mientras ambos estudiaban en Washington en la d&eacute;cada de 1980, mientras que Santiago hab&iacute;a tratado antes a Gianfranco Macri, otro hijo de Franco, en la escuela San Mart&iacute;n de Tours, ubicado en una de las zonas exclusivas de Palermo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Desde aquella intersecci&oacute;n de galaxias, el periodista guardaba distancia de &ldquo;s&eacute;quitos y obsecuentes&rdquo; que, a su juicio, rodeaban a los Macri, pero le ten&iacute;a &ldquo;cari&ntilde;o&rdquo; a Mariano, &ldquo;por saberlo un buen amigo&rdquo; de Mat&iacute;as. Cuatro d&eacute;cadas despu&eacute;s de los primeros contactos Macri-O&rsquo;Donnell, esa v&iacute;a fraterna y el conocimiento que ten&iacute;a Mariano de los antecedentes period&iacute;sticos de Santiago fueron la puerta de entrada a una confesi&oacute;n con la finalidad manifiesta de escribir un libro.
    </p><h3 class="article-text">De la armon&iacute;a a la desesperaci&oacute;n</h3><p class="article-text">
        &ldquo;Fueron seis meses muy armoniosos. <strong>Desde el principio le dije &lsquo;yo voy a ser el entrevistador, vos sos el entrevistado; yo soy el periodista, vos sos la fuente y yo tengo el control</strong>. Y despu&eacute;s -y es algo que &eacute;l me reconoce en un <em>email</em>-, le insist&iacute; en que yo no pod&iacute;a seguir avanzando si no era en <em>on the record </em>porque perd&iacute;a fuerza&rdquo;, cont&oacute; O&rsquo;Donnell a <strong>elDiarioAR</strong>. Pactaron que el punto de no retorno ser&iacute;a una vez que el periodista se contactara con la editorial para ofrecer el libro.&nbsp;Ello tuvo lugar cuando se hab&iacute;an llevado a cabo seis horas de entrevistas.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Desde el principio le dije ‘yo voy a ser el entrevistador, vos sos el entrevistado; yo soy el periodista, vos sos la fuente y yo tengo el control.</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Con el proyecto en manos de Penguin Random House, poco despu&eacute;s de comenzada la pandemia, la relaci&oacute;n sigui&oacute; su curso hasta que O&acute;Donnell comparti&oacute; con su fuente la primera mitad del libro. Por entonces, la editorial apuntaba a publicar el trabajo hacia octubre o noviembre pasado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;<strong>Cuando se la present&eacute;, Mariano me dice &lsquo;este libro es una bomba. No puede salir as&iacute;</strong>&rsquo;. Era evidente que ya hab&iacute;a hablado con un abogado. A partir de all&iacute;, cambia todo. Empieza a circular, aparecen otros personajes, lobistas, intermediarios, amigos de amigos que hablan con mis otros hermanos, y me llegan mensajes&rdquo;, record&oacute; O'Donnell.
    </p><p class="article-text">
        Avanzaba el segundo semestre de 2020 y Mariano Macri afrontaba problemas econ&oacute;micos. Entre ellos, que el consorcio de copropietarios del edificio ubicado en Ortiz de Ocampo 3176, de Barrio Parque, coraz&oacute;n de la vida familiar, le inici&oacute; un juicio por $650.317 en expensas impagas de marzo a septiembre de 2020, m&aacute;s intereses, seg&uacute;n documentos judiciales radicados en el juzgado nacional en lo Civil 24. En paralelo, el hermano menor de Mauricio, Sandra, Alejandra y Gianfranco, y mayor de Florencia remaba en uno de los varios juicios entablados contra Socma en el fuero Comercial para algo tan b&aacute;sico como que le permitieran ver los libros de la comisi&oacute;n fiscalizadora del buque insignia de la familia del que es propietario en un&nbsp; 20%. Mariano pugnaba por ese paso como fase previa para revertir decisiones tomadas por sus hermanos Gianfranco y Mauricio, a su juicio, en forma fraudulenta.&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ee36e0e7-9bb4-43ac-b7f5-e00f814de1fa_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ee36e0e7-9bb4-43ac-b7f5-e00f814de1fa_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ee36e0e7-9bb4-43ac-b7f5-e00f814de1fa_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ee36e0e7-9bb4-43ac-b7f5-e00f814de1fa_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ee36e0e7-9bb4-43ac-b7f5-e00f814de1fa_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ee36e0e7-9bb4-43ac-b7f5-e00f814de1fa_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/ee36e0e7-9bb4-43ac-b7f5-e00f814de1fa_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Intersección de las calles Ortiz de Ocampo y Juez Tedín, Barrio Parque, territorio de los Macri"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Intersección de las calles Ortiz de Ocampo y Juez Tedín, Barrio Parque, territorio de los Macri                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Tras la primera lectura del adelanto, O&rsquo;Donnell recibi&oacute; una carta documento de su entrevistado, narr&oacute; el periodista. A los dos d&iacute;as, lleg&oacute; una oferta, en apariencia contradictoria: un contrato que manten&iacute;a la condici&oacute;n de O&rsquo;Donnell como autor, pero le asignaba a Mariano Macri el papel de colaborador con derecho a revisi&oacute;n. Ante la negativa del cronista, una segunda carta documento apunt&oacute; a abortar la publicaci&oacute;n de la confesi&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En paralelo, se activaban gestiones de otro tenor, como un mensaje de Mariano Macri que prenunciaba un futuro desventuroso para el periodista si el libro alcanzaba la calle y alguna insinuaci&oacute;n de que, al fin y al cabo, todo era solucionable con plata.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        O&rsquo;Donnell se apoy&oacute; en el compromiso de que no habr&iacute;a vuelta atr&aacute;s si interven&iacute;a la editorial, lo que ya hab&iacute;a ocurrido. La recta final hacia la publicaci&oacute;n, definida para la primera semana de noviembre, hab&iacute;a comenzado. Ante un escenario que parec&iacute;a consumado, entrevistador y entrevistado coordinaron un encuentro en la casa del primero, un lunes, en el que revisaron parte del texto, instancia en la que Mariano Macri realiz&oacute; sugerencias que fueron incorporadas. Al d&iacute;a siguiente, en otro giro <em>in extremis, </em>el hermano del expresidente apel&oacute; a un &ldquo;gesto humano&rdquo; de O&rsquo;Donnell para bloquear el libro. El pedido tampoco dio resultado y <em>Hermano. La confesi&oacute;n de Mariano Macri sobre la trama de poder, pol&iacute;tica, negocios y familia detr&aacute;s de su hermano Mauricio</em> pas&oacute; a imprenta.
    </p><h3 class="article-text">Nada</h3><p class="article-text">
        Hern&aacute;n Iglesias Illa, responsable de comunicaci&oacute;n estrat&eacute;gica durante la gesti&oacute;n de Mauricio Macri y hoy uno de los colaboradores del postergado <a href="https://www.lanacion.com.ar/opinion/el-regreso-mauricio-macri-nid2383116/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">libro</a> del expresidente sobre su legado, se precipit&oacute; a <a href="https://twitter.com/HernaniiBA/status/1319621304195100674" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">sentar</a> una posici&oacute;n no bien se viraliz&oacute; una copia digital del volumen de O&rsquo;Donnell, antes de que llegara a las librer&iacute;as. &ldquo;Le&iacute; el libro, no hay nada&rdquo;, tuite&oacute; Iglesias Illa con alivio el 23 de octubre de 2020.
    </p><p class="article-text">
        Tres d&iacute;as antes del dictamen de Iglesias, Jonatan Viale <a href="https://www.youtube.com/watch?v=dbqB_gRYOJw&amp;ab_channel=PROArgentina" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">entrevist&oacute;</a> a Mauricio Macri en la casa de &eacute;ste en Acassuso y alcanz&oacute; a mencionar el texto en ciernes. El expresidente redujo el tema a que su hermano hab&iacute;a decidido &ldquo;canalizar sus broncas de manera equivocada&rdquo;. &ldquo;Todas cosas falsas&rdquo; y nada m&aacute;s para comentar, salvo el lamento porque su madre, Alicia Blanco Villegas, estaba &ldquo;destrozada&rdquo;. Fin. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/194fbb9b-470f-4bad-bdda-e9c9b32b4645_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/194fbb9b-470f-4bad-bdda-e9c9b32b4645_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/194fbb9b-470f-4bad-bdda-e9c9b32b4645_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/194fbb9b-470f-4bad-bdda-e9c9b32b4645_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/194fbb9b-470f-4bad-bdda-e9c9b32b4645_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/194fbb9b-470f-4bad-bdda-e9c9b32b4645_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/194fbb9b-470f-4bad-bdda-e9c9b32b4645_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Mauricio Macri, durante la entrevista con Jonathan Viale, el 20 de octubre de 2020"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Mauricio Macri, durante la entrevista con Jonathan Viale, el 20 de octubre de 2020                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Al terminar la entrevista para el canal Am&eacute;rica 24, Juliana Awada reproch&oacute; al entrevistador la alusi&oacute;n a <em>Hermano. </em>Viale, &ldquo;por respeto&rdquo; y porque opt&oacute; por &ldquo;ser cuidadoso&rdquo;, no abund&oacute; en el disgusto de la empresaria.
    </p><p class="article-text">
        El macrismo traz&oacute; una l&iacute;nea argumentativa clara:<strong> un hermano resentido volc&oacute; su furia y no aport&oacute; nada serio que incriminara al expresidente.</strong> La conclusi&oacute;n fue expresada por los pocos dirigentes del PRO y la UCR que se refirieron al tema, o filtrada por conocedores de la intimidad de Acassuso a trav&eacute;s de medios afines.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">Ecos y silencios</h3><p class="article-text">
        Entre otros supuestos delitos, el hermano enojado atribuy&oacute; a Gianfranco Macri haber actuado como testaferro de Mauricio en <strong>un lucrativo pase de manos de un negocio de parques e&oacute;licos otorgados mediante una licitaci&oacute;n orquestada por el Ejecutivo de Cambiemos en 2016</strong>. Tambi&eacute;n revel&oacute; que el blanqueo de capitales organizado por Macri, al que se acogi&oacute; Gianfranco con US$35 millones, <strong>fue pactado para lavar fondos de origen espurio</strong>, y sobrevol&oacute; presuntas maniobras de <strong>vaciamiento del Correo Argentino </strong>que manej&oacute; la familia en un ruinoso (para el Estado) per&iacute;odo de privatizaci&oacute;n. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La aparición de un libro sobre cualquier personaje público puede ser relevante, después hay que evaluar la calidad para ver si es noticia</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Ricardo Roa</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El texto de O&rsquo;Donnell concit&oacute; inter&eacute;s en la prensa extranjera y encontr&oacute; un esperable eco en los medios opuestos o cr&iacute;ticos del macrismo, y hasta logr&oacute; penetrar, aunque sea por unos d&iacute;as, la agenda de peri&oacute;dicos, radios, canales de TV y sitios <em>online </em>con una l&iacute;nea editorial af&iacute;n al  exmandatario. <strong>En cambio, las m&uacute;ltiples plataformas del Grupo Clar&iacute;n parecieron coincidir con el dictamen de que la catarsis de Mariano Macri no merec&iacute;a atenci&oacute;n alguna. </strong>Salvo por una <a href="https://www.clarin.com/agencias/ansa-argentina-libro-hermano-macri-agita-ambitos-politicos_0_qjCZbo5Hb.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">nota</a> bajo el llamativo t&iacute;tulo &ldquo;Argentina: Libro de hermano de Macri agita &aacute;mbitos pol&iacute;ticos&rdquo;, que reprodujo un cable de la agencia italiana ANSA previo a la publicaci&oacute;n, la web de <em>Clar&iacute;n</em> no consider&oacute; noticiable la multiplicidad de delitos y fallas &eacute;ticas atribuidas por Mariano Macri a su hermano expresidente. O&rsquo;Donnell tampoco fue entrevistado por ninguna radio ni canal televisivo del Grupo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ricardo Roa, hist&oacute;rico segundo jefe de la redacci&oacute;n de <em>Clar&iacute;n</em>, evalu&oacute; ante <strong>elDiarioAR </strong>que si bien &ldquo;la aparici&oacute;n de un libro sobre cualquier personaje p&uacute;blico puede ser relevante, despu&eacute;s hay que evaluar la calidad para ver si es noticia&rdquo;. El editor general adjunto razon&oacute; que &ldquo;cuando un hecho tiene fuerza argumental, pruebas y solidez, se impone por s&iacute; solo, m&aacute;s all&aacute; de cualquier criterio editorial&rdquo;. &ldquo;No tengo una mirada cerrada ni un pensamiento &uacute;nico. Todos los medios somos objeto de operaciones, y tratamos de detectarlas, frenarlas o entenderlas&rdquo;, dijo.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                                        <!--[if IE 9]>
                    <video style="display: none;"><![endif]-->
                    <source
                            type="image/"
                            srcset="https://static.eldiario.es/clip/c9f1dac3-cdb4-481b-a6fb-d206db2f264b_16-9-aspect-ratio_default_0."
                    >
                    <!--[if IE 9]></video><![endif]-->
                                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/c9f1dac3-cdb4-481b-a6fb-d206db2f264b_16-9-aspect-ratio_default_0."
                    alt="Mariano y Mauricio Macri, una relación con cuentas pendientes."
                >
            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Mariano y Mauricio Macri, una relación con cuentas pendientes.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h3 class="article-text"><strong>La excursi&oacute;n legal</strong></h3><p class="article-text">
        La orden de la jueza Gastaldi de que O&rsquo;Donnell entregue las grabaciones bajo apercibimiento de multas, notificada el 2 de febrero, se encuentra apelada por el abogado del periodista, Dami&aacute;n Loreti. Cuando se expida la C&aacute;mara Civil, Gastaldi tendr&aacute; probablemente poco y nada por hacer en el expediente. El 9 de febrero pasado, el bolet&iacute;n oficial public&oacute; la designaci&oacute;n, tras haber obtenido el aval del Senado, de Andrea Imatz al frente del juzgado 6 que subroga la jueza que dio curso al pedido de Mariano Macri.
    </p><p class="article-text">
        La <a href="https://www.eldiarioar.com/politica/periodistas-juristas-gremialistas-rechazan-exigencia-jueza-autor-libro-confesiones-mariano-macri_1_7204047.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">reacci&oacute;n</a> de juristas, periodistas y organizaciones de prensa ante la orden de la jueza mostr&oacute; un bloque s&oacute;lido, por encima de diferencias ideol&oacute;gicas y vinculaciones empresariales. Abogados de izquierda, conservadores, radicales y peronistas -Ra&uacute;l Zaffaroni, Daniel Sabsay, Alejandro Carri&oacute;, Santiago Cant&oacute;n, Ricardo Gil Lavedra- coincidieron en suscribir un texto que calific&oacute; la solicitud de Gastaldi como &ldquo;claramente inconstitucional, violatoria del derecho a la libertad de expresi&oacute;n y el derecho a la preservaci&oacute;n de la fuente&rdquo;, y denunciaron una &ldquo;excursi&oacute;n de pesca&rdquo; con el objetivo de &ldquo;intimidar&rdquo; al periodista.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El 9 de febrero pasado, el boletín oficial publicó la designación, tras haber obtenido el aval del Senado, de Andrea Imatz al frente del juzgado 6 que subroga la jueza que dio curso al pedido de Mariano Macri.</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Pablo Slonimsqui, abogado y autor de <em>Forum Shopping, claves para entender la manipulaci&oacute;n judicial, </em>consider&oacute; ante este medio que, si bien el propio t&iacute;tulo del libro deja en claro que la fuente es Mariano Macri, el inter&eacute;s de las grabaciones va m&aacute;s all&aacute; del entrevistado y su entrevistador, ya que &ldquo;en este tipo de conversaciones, suele haber referencias a terceros y menciones a otras fuentes que podr&iacute;an quedar develadas en violaci&oacute;n a la garant&iacute;a constitucional que tambi&eacute;n protege apuntes y archivos personales&rdquo;. El abogado cree que distinto ser&iacute;a el caso si Mariano Macri negara haber manifestado lo que se le atribuye, entonces O&rsquo;Donnell &ldquo;podr&iacute;a ofrecer las pruebas que estimara necesarias&rdquo;. &ldquo;La jueza tambi&eacute;n podr&iacute;a haber solicitado, estrictamente, los fragmentos con la voz del demandante, y al parecer no lo hizo&rdquo;, agreg&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        Entidades internacionales como WikiLeaks, Reporteros Sin Fronteras y la Asociaci&oacute;n de Corresponsales, y locales, como varios sindicatos de prensa, la asamblea de <em>P&aacute;gina 12</em>, la empresarial Asociaci&oacute;n de Entidades Period&iacute;sticas Argentinas (Adepa), la Red de Carreras de Comunicaci&oacute;n y el Foro de Periodismo Argentino (Fopea), se sumaron al repudio. A su vez, m&aacute;s de un centenar de periodistas que trabajan en empresas de casi todo el arco medi&aacute;tico anotaron su firma para rechazar la orden de Gastaldi. Esta vez, Fopea y Adepa, que suelen encontrar un generoso espacio en los medios de Clar&iacute;n para sus expresiones p&uacute;blicas, no contaron con ese beneficio.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En este tipo de conversaciones, suele haber referencias a terceros y menciones a otras fuentes que podrían quedar develadas en violación a la garantía constitucional que también protege apuntes y archivos personales</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Pablo Slonimsqui</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><h3 class="article-text"><strong>Inoportunidad</strong></h3><p class="article-text">
        La semana pasada, un lamento recorri&oacute; c&iacute;rculos macristas que consideraban que el exmandatario hab&iacute;a salido indemne ante la ira de su hermano. De hecho, ning&uacute;n juez o fiscal federal crey&oacute; pertinente tirar del hilo del c&uacute;mulo de presuntos delitos aludidos en <em>Hermano. </em>La queja de los macristas -l&iacute;nea Mauricio- apuntaba a que la demanda de Mariano contra O&rsquo;Donnnell puso nuevamente el tema en agenda.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A tres meses de la publicaci&oacute;n de <em>Hermano</em>, una voz pr&oacute;xima al exmandatario apenas valor&oacute; ante <strong>elDiarioAR </strong>que el libro caracteriz&oacute; a Mauricio como un empresario m&aacute;s conservador, menos aventurero que su padre, e hipotetiz&oacute; que el fin &uacute;ltimo de la confesi&oacute;n de Mariano, a la que no le asigna validez, fue la creaci&oacute;n de una herramienta para negociar. 
    </p><p class="article-text">
        Este medio intent&oacute; comunicarse con Mariano Macri a trav&eacute;s de su abogado, quien no respondi&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        <em>NS SL</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sebastián Lacunza, Natalí Schejtman]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/mariano-macri-enigma-doble-arrepentimiento_1_7217821.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 14 Feb 2021 12:59:36 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/428c45b3-0ec1-49e9-821b-3d329b7ca022_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="137024" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/428c45b3-0ec1-49e9-821b-3d329b7ca022_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="137024" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[Mariano Macri, el enigma de un doble arrepentimiento]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/428c45b3-0ec1-49e9-821b-3d329b7ca022_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
      <media:keywords><![CDATA[Mariano Macri,Mauricio Macri,Santiago O'Donnell,Penguin Random House]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
