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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Amor]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/amor/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Amor]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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    <item>
      <title><![CDATA[Amor y dinero]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/amor-dinero_129_13132027.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ad51203e-a6df-43fe-be39-dc84a148aa72_16-9-discover-aspect-ratio_default_1140485.jpg" width="523" height="294" alt="Amor y dinero"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">
El amor puede ser una forma de interrogar al Otro y de cernir la posición que uno ocupa en el vínculo, poniendo en cuestión si la relación se reduce a un intercambio o si hay algo más, irreductible, en juego.</p></div><p class="article-text">
        Hay dos variables que, para <strong>Sigmund Freud</strong>, constituyen el n&uacute;cleo de la transferencia: tiempo y dinero.
    </p><p class="article-text">
        Por un lado, era inevitable que Freud se encontrase con el amor de transferencia en una &eacute;poca en que hab&iacute;a tiempo para el amor. En este punto, es importante tener en claro que el amor de transferencia no es enamorarse del analista.
    </p><p class="article-text">
        El amor de transferencia es algo mucho m&aacute;s complejo que una pasi&oacute;n. Es un tipo de formaci&oacute;n que, en el centro del an&aacute;lisis, viene a plantear una pregunta; mejor dicho, el amor de transferencia es usar el amor para hacerle una pregunta a la transferencia.
    </p><p class="article-text">
        Expliquemos mejor este aspecto. El amor de transferencia es solidario de la posici&oacute;n hist&eacute;rica y su modo de interrogar al Otro. Es una manera de cernir la posici&oacute;n (de objeto) que se tiene ante ese Otro: yo pago y pago, pero este v&iacute;nculo nuestro &iquest;es solo un servicio reducible a un contrato profesional?
    </p><p class="article-text">
        Sin histeria no hay amor de transferencia; es decir, el sujeto hist&eacute;rico recurre al amor como aquello que pone en jaque el intercambio y plantea que hay algo m&aacute;s, irreductible, en la relaci&oacute;n entre analista y paciente.
    </p><p class="article-text">
        Dig&aacute;moslo de otro modo, con una reformulaci&oacute;n de la pregunta hist&eacute;rica: &iquest;c&oacute;mo que soy un paciente entre otros? Recordamos el caso de un amigo y colega que, en cierta ocasi&oacute;n, dec&iacute;a, &ldquo;Yo no podr&iacute;a analizarme si no sintiera que soy especial para mi analista, si no creyera que de alg&uacute;n modo me quiere; es m&aacute;s, &iexcl;tengo la certeza de que me quiere!&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Entonces, lo propio de la histeria (como modelo de la neurosis y como requisito para el an&aacute;lisis) es llegar al Otro por la v&iacute;a del amor. De ah&iacute; que el hist&eacute;rico tienda a presentar su sufrimiento en t&eacute;rminos amorosos e incluso haga de su desdicha amorosa una manera de demandar amor al analista.
    </p><p class="article-text">
        Podr&iacute;amos decir que el sujeto hist&eacute;rico usa el idioma del amor para comunicarse con el analista y, en el v&iacute;nculo con el analista, espera que el amor sea la manera de realizar un m&aacute;s all&aacute; del an&aacute;lisis.
    </p><p class="article-text">
        Ahora bien, esta posici&oacute;n no es la m&aacute;s frecuente actualmente. Hay enamoramientos de analistas, pasiones salvajes, pero nada de eso es el amor de transferencia. Son m&aacute;s bien rupturas o enloquecimientos de la transferencia, erotoman&iacute;as que solo precisan tiempo antes de volverse delirios persecutorios.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, no es este el contrapunto que nos interesa. A partir de lo que venimos conversando en un grupo de supervisi&oacute;n, aislamos el siguiente hecho: cada vez son m&aacute;s colegas los que cuentan que deben reclamar el pago de las sesiones a los pacientes, ya que estos demoran mucho en hacerlo si no es que, directamente, lo &ldquo;olvidan&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        No tendr&iacute;a sentido hablar en este punto de una falta de respeto, de que no se cuida el espacio, del no registro del otro, etc. Estos argumentos pueden ser ciertos, pero son sociol&oacute;gicos. A nosotros nos interesa pensar desde la transferencia.
    </p><p class="article-text">
        Si hablamos de dinero, hablamos de transferencia. Lo que pensamos, entonces, es que esa dificultad para el pago tiene dos caras: por un lado, puede significar un modo de quedar en deuda, aunque se trate de una deuda que no se reconozca. Hace poco una modelo famosa dec&iacute;a que le molestaba tener que pagarle a su analista, como si el pago invalidara lo profundo de lo hablado.
    </p><p class="article-text">
        Propongamos una hip&oacute;tesis: si tengo que pagarle, es porque no me quiere en serio. Ya no se trata del &ldquo;m&aacute;s all&aacute;&rdquo; del pago de la histeria, sino de un &ldquo;m&aacute;s ac&aacute;&rdquo;. Esta posici&oacute;n se parece m&aacute;s bien a la del sujeto melanc&oacute;lico que no se siente amado. En estos casos, el amor es una deuda impagable.
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, tenemos a quienes se hacen demandar el pago, o bien dan por sentado que el analista puede esperar, punto en el que este queda en un lugar de Otro primario, sin necesidades, de pura gratificaci&oacute;n. Ya no estamos en el nivel de la transferencia (paterna) de la histeria, sino en la transferencia (materna) del narcisismo.
    </p><p class="article-text">
        El sujeto hist&eacute;rico paga por su deuda, incluso paga de m&aacute;s, cuando &ndash;por ejemplo&ndash; es capaz de agregar un &ldquo;regalito&rdquo; para el analista, ese&nbsp;<em>plus</em>&nbsp;cuyo valor no se mide con el dinero. He aqu&iacute; el amor de transferencia.
    </p><p class="article-text">
        Mientras que el sujeto actual, narcisista y melanc&oacute;lico, vive en funci&oacute;n de una deuda que le hace pagar a otro, equivalente a la falta de amor con se mira a s&iacute; mismo. De este modo, la transferencia pasa de la estructura amorosa tradicional a una nueva formaci&oacute;n que podr&iacute;amos llamar: la deuda de transferencia.
    </p><p class="article-text">
        Esta es una cuesti&oacute;n sobre la que seguiremos pensando; porque, como dijimos al comienzo, tiempo y dinero son variables de la transferencia y esto es lo fundamental que se piensa en un an&aacute;lisis.
    </p><p class="article-text">
        <em>LL/MF</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luciano Lutereau]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/amor-dinero_129_13132027.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 10 Apr 2026 09:02:27 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Amor y dinero]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Amor,Dinero,Histeria,Sigmund Freud]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Al poder no le importa el amor, prefiere el matrimonio]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/no-le-importa-amor-prefiere-matrimonio_1_12880681.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8378d553-526d-4fa4-b612-b443e483c634_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Al poder no le importa el amor, prefiere el matrimonio"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Consideraciones de tipo moral, pero sobre todo razones económicas, de patrimonio y hereditarias hicieron que el sistema nos prefiera en parejas y con papeles. Pero no siempre fue así. ¿Qué dice de nosotros la historia del matrimonio?</p></div><p class="article-text">
        El sistema, cualquier sistema, a lo largo de la historia, favorece a las parejas unidas por alguna forma de contrato.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hasta finales del siglo XVIII, la mayor&iacute;a de las sociedades en todo el mundo consideraban el matrimonio una instituci&oacute;n pol&iacute;tica y social demasiado importante como para dejarla en manos de las apetencias de dos individuos&rdquo;, dice Stephanie Coontz en su &lsquo;Marriage, a History&rsquo;, no traducida a&uacute;n, creo, al espa&ntilde;ol.
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        &iquest;Hasta finales del siglo XVIII? No, hasta hoy mismo. Stephanie Coontz se refiere a la irrupci&oacute;n del amor y de la gratificaci&oacute;n sexual como motivos para contraer matrimonio. Efectivamente, la Edad de la Raz&oacute;n y de los derechos individuales altera la sociedad y, con ella, la instituci&oacute;n matrimonial. Pero la pareja estable y legalizada (y los hijos que suele acarrear consigo, eso que llamamos familia) sigue siendo considerada la c&eacute;lula b&aacute;sica de la organizaci&oacute;n social.
    </p><p class="article-text">
        Tendemos a pensar, cuando dejamos los sentimentalismos al margen, que el matrimonio es un mecanismo ideado por los humanos para canalizar los apetitos sexuales y facilitar la crianza y educaci&oacute;n de los cachorros de la especie. En parte, es cierto. Pero contempl&eacute;moslo desde otra perspectiva. El antrop&oacute;logo brit&aacute;nico Edmund Leach lo ve como un regulador de la propiedad, como el conjunto de leyes y costumbres que permiten que la riqueza y el prestigio social se perpet&uacute;en de generaci&oacute;n en generaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Si viajamos al principio de la historia humana comprobamos que el matrimonio, en efecto, serv&iacute;a para crear, acumular y perpetuar riqueza y poder. En las antiguas sociedades, superada la etapa tribal y n&oacute;mada, solo se casaba la gente importante y lo hac&iacute;a con fines pol&iacute;ticos y econ&oacute;micos: unir dinast&iacute;as, forjar alianzas, ensamblar territorios. Las personas de a pie se limitaban a juntarse, sin ceremonias ni aspavientos, sin promesas de amor eterno ni compromisos de fidelidad. No eran todav&iacute;a c&eacute;lulas b&aacute;sicas de nada, porque, dada su carencia de patrimonio, se consideraban irrelevantes.
    </p><p class="article-text">
        (Una advertencia obvia: en este texto no se contemplar&aacute;n instituciones sociales como la poligamia patriarcal entre los musulmanes o los mormones ni los miles de f&oacute;rmulas distintas y altamente imaginativas con que se arreglan las sociedades tribales a&uacute;n existentes).
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Por qu&eacute; desde el principio de la civilizaci&oacute;n humana se juntaba la gente en parejas? Olviden el sexo, para el que nunca han hecho falta emparejamientos estables. La teor&iacute;a que podr&iacute;amos denominar &ldquo;machista&rdquo; dice que la mujer buscaba unirse a un hombre por necesidad de protecci&oacute;n en un ambiente hostil. Otra teor&iacute;a, de tendencia opuesta, afirma que el hombre, v&aacute;lido como cazador y poco m&aacute;s, necesitaba la &ldquo;tecnolog&iacute;a&rdquo; (en alimentaci&oacute;n, en curtido de pieles, en los balbuceos de la agricultura, en crianza) que pose&iacute;an las mujeres, y por tanto buscaba la compa&ntilde;&iacute;a femenina estable. Seg&uacute;n esa idea, con el tiempo el hombre transform&oacute; el matrimonio en instrumento de opresi&oacute;n para adue&ntilde;arse de toda la aportaci&oacute;n femenina.
    </p><p class="article-text">
        Una tercera teor&iacute;a, que no parece insensata, apunta a que el matrimonio neol&iacute;tico se establec&iacute;a realmente entre hombres. &iquest;Qu&eacute; quiere decir eso? Que el novio se &ldquo;casaba&rdquo; con su suegro y sus cu&ntilde;ados a trav&eacute;s de la novia, convertida en &ldquo;contrato&rdquo; de carne y hueso, para integrarse en un clan. Esa es la tesis del antrop&oacute;logo estructuralista Claude Levi-Strauss.
    </p><p class="article-text">
        La c&eacute;lebre Atenas de los fil&oacute;sofos no era muy partidaria del matrimonio, considerado un engorro, un obst&aacute;culo para la cohesi&oacute;n social. Arist&oacute;teles pensaba que el ciudadano deb&iacute;a fidelidad a la Polis, no a su mujer o a su familia. Plat&oacute;n lleg&oacute; a sugerir la abolici&oacute;n de la familia. En general, entre los antiguos griegos se valoraba positivamente la pareja homosexual entre un hombre mayor y un muchacho: se consideraba una buena f&oacute;rmula educativa. Y tambi&eacute;n militar. El famoso Batall&oacute;n Sagrado de Tebas, de gran efectividad b&eacute;lica, estaba compuesto por 150 parejas homosexuales.
    </p><p class="article-text">
        Los romanos, siempre m&aacute;s pr&aacute;cticos que nadie, dejaron el matrimonio de las clases populares en manos de cada uno: las parejas pod&iacute;an unirse o separarse mediante una simple declaraci&oacute;n privada. Ese no era el caso, por supuesto, en las familias importantes. El Derecho romano, cuya influencia llega hasta hoy, formaliza la relaci&oacute;n, no solo fon&eacute;tica, entre &ldquo;matrimonio&rdquo; y &ldquo;patrimonio&rdquo;: volvemos al concepto de la pareja como mecanismo de transmisi&oacute;n de riqueza y prestigio.
    </p><p class="article-text">
        La irrupci&oacute;n del cristianismo convirti&oacute; el matrimonio, por un tiempo, en una especie de mal menor que idealmente deber&iacute;a evitarse. El cristianismo de los primeros tiempos pensaba que el fin del mundo estaba pr&oacute;ximo, que era fundamental prepararse para el juicio divino y que, en tales circunstancias, la mujer (o el hombre) y los hijos supon&iacute;an una distracci&oacute;n inconveniente. El papa Gregorio Magno (540-604) afirma que &ldquo;la uni&oacute;n conyugal no puede darse sin placer carnal, y ese placer bajo ninguna circunstancia carece de culpa&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El cristianismo primigenio hizo, parad&oacute;jicamente, menos &eacute;nfasis en la promoci&oacute;n del matrimonio que en la prohibici&oacute;n estricta del divorcio (admitido tanto en la sociedad jud&iacute;a como en la romana): &ldquo;Lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre&rdquo;, se dice en el Evangelio de Marcos. La poligamia qued&oacute; tambi&eacute;n muy prohibida.
    </p><p class="article-text">
        Dijera lo que dijera el papa Gregorio, la poblaci&oacute;n de la alta edad media sigui&oacute; por supuesto uni&eacute;ndose en parejas. Incluyendo a los sacerdotes. En 742, el papa Zacar&iacute;as tuvo que prohibir la celebraci&oacute;n de la Eucarist&iacute;a a los cl&eacute;rigos que cometieran adulterio y bigamia; los que contaban con parejas estables (casi todos) pod&iacute;an seguir con lo suyo. El celibato sacerdotal no se impuso hasta mucho despu&eacute;s, en el siglo XII.
    </p><p class="article-text">
        En la Edad Media, el matrimonio o la simple pareja constitu&iacute;an una necesidad econ&oacute;mica de primer orden. Se trataba de una sociedad fundamentalmente agraria. El se&ntilde;or feudal, laico o eclesi&aacute;stico, ten&iacute;a inter&eacute;s en la divisi&oacute;n dom&eacute;stica del trabajo entre hombre y mujer. Uno produc&iacute;a, la otra manipulaba y comercializaba.
    </p><p class="article-text">
        El se&ntilde;or tambi&eacute;n ten&iacute;a inter&eacute;s en que los matrimonios se realizaran dentro de su propia comunidad feudal, para evitar la emigraci&oacute;n de personas j&oacute;venes a otros feudos. Y ten&iacute;a much&iacute;simo inter&eacute;s en que los hijos se mantuvieran sometidos al orden jer&aacute;rquico y obedecieran a sus padres, que a su vez obedec&iacute;an al terrateniente. En el siglo XIV, los se&ntilde;ores feudales alemanes, con la amenaza de la multa o la c&aacute;rcel, pod&iacute;an imponer el matrimonio a los hombres mayores de 18 y a las mujeres mayores de 14. Y pod&iacute;an tambi&eacute;n cobrar un impuesto especial a las mujeres que tuvieran vida sexual sin casarse: constitu&iacute;an una distorsi&oacute;n en la jerarqu&iacute;a de una sociedad hecha a medida de la aristocracia y la iglesia. La pareja oficializada y con hijos ofrec&iacute;a bastantes garant&iacute;as de obediencia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hay quien se queja de la laxa moralidad contempor&aacute;nea, pero en la Inglaterra de los siglos XIII y XIV uno de cada dos ni&ntilde;os nac&iacute;a fuera del matrimonio.
    </p><p class="article-text">
        El gran fen&oacute;meno del siglo XIV en Europa (el continente del que nos ocupamos por ahora) fue la peste negra: m&aacute;s de 100 millones de muertos, quiz&aacute; hasta 200, lo que supon&iacute;a al menos la mitad de la poblaci&oacute;n continental. El desastre demogr&aacute;fico encareci&oacute; una mano de obra muy escasa, lo cual tuvo como efecto secundario un incremento en el valor patrimonial del matrimonio: floreci&oacute; la artesan&iacute;a y las parejas empezaron a interesarse en acumular alg&uacute;n capital antes del casamiento, normalmente mediante el trabajo, tanto ellos como ellas, en el servicio dom&eacute;stico de las clases altas. Ahorrar para montar un comercio o un taller llevaba alg&uacute;n tiempo. Eso retras&oacute; hasta los 27 a&ntilde;os, en promedio, la edad en que se establec&iacute;a un hogar conjunto.
    </p><p class="article-text">
        Y en esto lleg&oacute; la reforma protestante. En 1517, Mart&iacute;n Lutero expuso sus tesis cr&iacute;ticas con el papado. El movimiento religioso se extendi&oacute; con rapidez, glorificando el matrimonio (tambi&eacute;n entre los curas y las monjas) y el enriquecimiento (como se&ntilde;al de benevolencia divina hacia quien se hac&iacute;a rico). Mientras Roma insist&iacute;a en la supremac&iacute;a del celibato, Lutero proclamaba que el matrimonio era el estado natural del ser humano. &ldquo;Hasta los &aacute;rboles se casan, incluso hay matrimonio entre las piedras y las rocas&rdquo;, escribi&oacute; Lutero en un arrebato l&iacute;rico.
    </p><p class="article-text">
        El protestantismo coincidi&oacute; con un progresivo auge del individualismo. El pronombre &ldquo;yo&rdquo; empez&oacute; a predominar. Las familias y las comunidades perdieron influencia a la hora de decidir qui&eacute;n se casaba con qui&eacute;n. Y las nuevas condiciones econ&oacute;micas favorecieron la aparici&oacute;n de gentes &ldquo;sin due&ntilde;o&rdquo; (ese era el t&eacute;rmino usado en Francia y Alemania): emigrantes, mercenarios, vagabundos&hellip; Muchas ciudades europeas prohibieron la residencia a las mujeres solas, a no ser que se emplearan en el servicio dom&eacute;stico. Los hombres solos eran vistos como una amenaza sobre el orden p&uacute;blico. La opci&oacute;n de la soledad aut&oacute;noma se consideraba subversiva.
    </p><p class="article-text">
        Todo esto afectaba casi exclusivamente a lo que luego se denomin&oacute; proletariado. Las clases pudientes (que, por pudientes, pod&iacute;an permitirse ciertas dosis de libertinaje) segu&iacute;an concentradas en el matrimonio-empresa. Va un ejemplo. Thomas Pepys estaba casado con una hermana del famoso escritor ingl&eacute;s Samuel Pepys (1633-1703). Cuando ella muri&oacute;, Thomas pidi&oacute; a Samuel que le ayudara a buscar una nueva esposa, &ldquo;viuda, sin hijos pero con una buena renta, abstemia, trabajadora y taca&ntilde;a&rdquo;. No lo dec&iacute;a en broma. Era el sentido com&uacute;n imperante en la &eacute;poca.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo se mezcl&oacute; el amor en todo esto? Siempre hubo enamoramientos, pero sol&iacute;an considerarse tonter&iacute;as juveniles o episodios pasajeros. La literatura medieval est&aacute; llena de amores imposibles (recu&eacute;rdese la Dulcinea del Quijote, parodia de las novelas de caballer&iacute;as) y de adulterios. La literatura de la edad moderna tiende a asociar el gran amor con la tragedia: piensen en Romeo y Julieta o en Otelo y Desd&eacute;mona, en las obras de William Shakespeare.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, a finales del siglo XVIII, el individualismo y la Ilustraci&oacute;n generan un anhelo novedoso, &ldquo;la b&uacute;squeda de la felicidad&rdquo;, incluido por Thomas Jefferson en la Declaraci&oacute;n de Independencia de las colonias americanas (1776). Seg&uacute;n el historiador Jeffrey Watt, el matrimonio dej&oacute; de ser un instrumento econ&oacute;mico, un arreglo para facilitar la vida o un sacramento: &ldquo;El amor se convirti&oacute; en el criterio esencial para elegir c&oacute;nyuge&rdquo;. El absolutismo entraba en proceso de desaparici&oacute;n. En 1789, la Asamblea Nacional revolucionaria aprob&oacute; en Francia la Declaraci&oacute;n de los Derechos del Hombre y del Ciudadano. En 1791, la intelectual feminista Olympe de Gouges (de verdadero nombre Marie Gouze) escribi&oacute; una Declaraci&oacute;n de los Derechos de la Mujer y de la Ciudadana.
    </p><p class="article-text">
        Olympe de Gouges despreciaba personalmente la instituci&oacute;n matrimonial (&ldquo;tumba de la confianza y del amor&rdquo;, la llamaba). Desde un punto de vista pol&iacute;tico, sin embargo, conced&iacute;a al matrimonio una funci&oacute;n fundamental&iacute;sima. En el art&iacute;culo 3 de su Declaraci&oacute;n se dec&iacute;a: &ldquo;El principio de toda soberan&iacute;a reside esencialmente en la Naci&oacute;n, que no es m&aacute;s que la reuni&oacute;n de la Mujer y el Hombre: ning&uacute;n cuerpo, ning&uacute;n individuo, puede ejercer autoridad que no emane de ellos&rdquo;. Y ah&iacute; tenemos la pareja como fuente &uacute;ltima de la soberan&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        La feminista revolucionaria exig&iacute;a que las mujeres tuvieran el mismo protagonismo pol&iacute;tico que los hombres: &ldquo;Si la mujer puede subir al cadalso, tambi&eacute;n se le deber&iacute;a reconocer el derecho de subir a la tribuna&rdquo;. El gobierno de Maximilien Robespierre no se mostr&oacute; de acuerdo con uno de los dos enunciados. La conden&oacute; en 1793 por &ldquo;traicionar a su sexo&rdquo; y por pretender erigirse en &ldquo;hombre de Estado&rdquo;, la hizo subir al cadalso y la guillotin&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        Y en estas lleg&oacute; el amor.
    </p><p class="article-text">
        Con el tr&aacute;nsito del siglo XVIII al siglo XIX, el matrimonio, siempre considerado como la c&eacute;lula b&aacute;sica de la sociedad, dej&oacute; de ser tan estable como sol&iacute;a. Hab&iacute;a irrumpido el amor. El soci&oacute;logo brit&aacute;nico Anthony Giddens, inspirador de la &ldquo;tercera v&iacute;a&rdquo; plasmada en Tony Blair, habla del &ldquo;car&aacute;cter intr&iacute;nsecamente subversivo del amor rom&aacute;ntico&rdquo;. En 1800 ya estaba legalizado en pa&iacute;ses como Francia, Prusia, Dinamarca o Suecia el divorcio por razones de incompatibilidad, es decir, por desamor. La pasi&oacute;n produc&iacute;a el matrimonio y la falta de pasi&oacute;n lo disolv&iacute;a. Para cualquier sistema pol&iacute;tico se trataba de un cambio alarmante.
    </p><p class="article-text">
        Hubo intentonas de contrarreforma casi en todas partes. Napole&oacute;n prohibi&oacute; que las mujeres casadas firmaran contratos o abrieran cuentas bancarias y, ante el riesgo de que, con la proliferaci&oacute;n del amor y el divorcio, se rompiera la ancestral cadena de transmisi&oacute;n patrimonial a trav&eacute;s del matrimonio, afirm&oacute; que &ldquo;la sociedad no tiene inter&eacute;s en que sean reconocidos los bastardos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A lo largo del siglo XIX, el esfuerzo de la pol&iacute;tica por mantener estable la instituci&oacute;n matrimonial (y evitar cualquier otro tipo de uni&oacute;n extraoficial) tuvo dos aspectos. Uno, el moral, perfectamente ejemplificado por la &eacute;poca victoriana: se insisti&oacute; en la pureza intr&iacute;nseca de la mujer y en su papel como reina del hogar. Otro, el patrimonial: en Europa y Estados Unidos, las leyes que reg&iacute;an las herencias fueron modificadas a favor del c&oacute;nyuge, en detrimento de los dem&aacute;s miembros de la familia. Ese cambio constituy&oacute; un eficaz mecanismo disuasorio contra los divorcios.
    </p><p class="article-text">
        Llegado el siglo XX, dos nuevos fen&oacute;menos hasta cierto punto ligados, el feminismo y la difusi&oacute;n de los m&eacute;todos anticonceptivos (muy elementales), reventaron las costuras sociales, es decir, matrimoniales. Los anticonceptivos permit&iacute;an poner en duda la castidad extramarital de las mujeres. El feminismo exig&iacute;a que la fidelidad o infidelidad de las mujeres se rigiera seg&uacute;n los mismos criterios que val&iacute;an para los hombres: se trataba de una cuesti&oacute;n personal que no deb&iacute;a tener consecuencias legales.
    </p><p class="article-text">
        Las dos guerras mundiales, en especial la segunda, desplazaron masivamente a la mujer desde el hogar hasta el puesto de trabajo. Mientras los hombres combat&iacute;an, sus esposas trabajaban, gestionaban las cuentas dom&eacute;sticas y se erig&iacute;an en &ldquo;cabeza de familia&rdquo;. En 1946, exist&iacute;a una unanimidad casi total entre los soci&oacute;logos: el matrimonio pod&iacute;a darse por finiquitado debido a la emancipaci&oacute;n femenina.
    </p><p class="article-text">
        Ocurri&oacute; justo lo contrario: en las siguientes d&eacute;cadas, el matrimonio convencional (el hombre en el trabajo, la mujer en casa y a cargo de los hijos) cobr&oacute; nuevas fuerzas y, muy importante, recobr&oacute; la estabilidad. El n&uacute;mero de divorcios descendi&oacute; con rapidez: en 1955 eran m&aacute;s o menos la mitad que en 1945 en todas las sociedades occidentales (nunca hablamos de Espa&ntilde;a porque gracias a monarqu&iacute;as y dictaduras permanec&iacute;a encadenada al pasado), y bajaban a&ntilde;o tras a&ntilde;o. El poder pol&iacute;tico no tuvo que hacer nada para restablecer el vigor de la pareja oficializada hasta la muerte. Fueron la prosperidad posb&eacute;lica y el aumento del poder adquisitivo de los salarios los que propiciaron que solo uno de los c&oacute;nyuges (el marido, salvo rar&iacute;simas excepciones) trabajara fuera de casa. El matrimonio se consider&oacute; definitivamente a salvo.
    </p><p class="article-text">
        Y entonces, con los movimientos de liberaci&oacute;n sexual de los 60 y la crisis econ&oacute;mica de los 70, entr&oacute; de nuevo en crisis. En 1980, uno de cada dos matrimonios estadounidenses acababa en divorcio. Y, m&aacute;s significativo, cada vez menos divorciados se casaban de nuevo. Las mujeres fueron perdiendo el miedo a ser &ldquo;madres solteras&rdquo;: en 1999, siguiendo con Estados Unidos, uno de cada tres ni&ntilde;os carec&iacute;a oficialmente de padre. Y hab&iacute;a tantas parejas con hijos que cohabitaban sin papeles como parejas con hijos formalmente casadas.
    </p><p class="article-text">
        Esta revoluci&oacute;n social indujo a los gobiernos a introducir nuevas medidas para favorecer el matrimonio por diversas v&iacute;as (fiscales, patrimoniales, etc&eacute;tera) y, &uacute;ltimamente, tambi&eacute;n hasta cierto punto a las parejas no casadas pero estables. Mientras las sociedades occidentales hab&iacute;an evolucionado paulatinamente, en Espa&ntilde;a las cosas llegaron de golpe.
    </p><p class="article-text">
        Tras el largo y muy desagradable par&eacute;ntesis de la dictadura franquista, en 1981 se legaliz&oacute; por fin el divorcio. Poco antes, en 1978, se hab&iacute;a instaurado el actual Impuesto sobre la Renta de las Personas F&iacute;sicas (IRPF), que a trav&eacute;s de mecanismos como la declaraci&oacute;n conjunta y la reducci&oacute;n de las bases imponibles para los matrimonios con hijos trata de favorecer la unidad conyugal, a&uacute;n vista como &ldquo;c&eacute;lula b&aacute;sica&rdquo; de la sociedad.
    </p><p class="article-text">
        El sistema pol&iacute;tico, o el poder si prefieren llamarlo as&iacute;, sigue apostando por el matrimonio. Hay muchas razones para ello. Las &ldquo;econom&iacute;as de escala&rdquo; cuando ambos c&oacute;nyuges trabajan (gastos como los de vivienda y alimentaci&oacute;n suelen ser compartidos) y la &ldquo;seguridad econ&oacute;mica&rdquo; (se supone que un c&oacute;nyuge ayudar&aacute; al otro si pierde el trabajo o enferma) destacan entre las razones &ldquo;pr&aacute;cticas&rdquo;. A ellas se a&ntilde;aden consideraciones de tipo moral. Una, la referente a la manida &ldquo;c&eacute;lula b&aacute;sica&rdquo; que aporta estabilidad a la sociedad. Otra, la idea de que los hijos se benefician de la estabilidad matrimonial, tanto en lo relacionado con la crianza y la educaci&oacute;n como (y volvemos a lo mismo) en lo relacionado con las herencias y las transmisiones de patrimonio.
    </p><p class="article-text">
        Por supuesto, la moral cambia con los tiempos. En Espa&ntilde;a y en casi todos los pa&iacute;ses donde se ha legalizado el matrimonio homosexual, ambos c&oacute;nyuges, sean hombres o mujeres, tienen derecho a ventajas fiscales muy similares a las aplicadas sobre los matrimonios heterosexuales. El mensaje del sistema pol&iacute;tico es claro: hagan lo que quieran con su sexualidad, pero firmen papeles y c&aacute;sense.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Enric González]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/no-le-importa-amor-prefiere-matrimonio_1_12880681.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 02 Jan 2026 08:50:58 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Al poder no le importa el amor, prefiere el matrimonio]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Amor,Poder,Matrimonio]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Cuándo podemos hablar de ‘adicción’ al amor?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/hablar-adiccion-amor_1_12854102.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2a2e69e6-ea6f-485c-9d29-09e997216bf1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Cuándo podemos hablar de ‘adicción’ al amor?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los expertos aún debaten si el término "adicción al amor" describe adecuadamente la fijación romántica destructiva</p><p class="subtitle">Por qué hay mujeres que ya solo quieren salir con hombres más jóvenes</p></div><p class="article-text">
        <strong>Elizabeth Gilbert</strong> utilizaba a las personas como si fueran drogas: un punto que destaca a lo largo de su libro de memorias <a href="https://www.theguardian.com/books/2025/aug/30/eat-pray-love-author-elizabeth-gilbert-leaving-marriage-dying-friend" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>All the Way to the River</em></a> (Hasta el r&iacute;o), publicado en septiembre en Reino Unido.
    </p><p class="article-text">
        En el libro, Gilbert describe c&oacute;mo se enamor&oacute; de su amiga Rayya Elias. El diagn&oacute;stico de c&aacute;ncer terminal de Elias oblig&oacute; a Gilbert a revelar sus sentimientos, a pesar de estar casada en ese momento. Admite que permiti&oacute; a Elias, que se autodenominaba &ldquo;exdrogadicta&rdquo;, acceder a drogas duras y alcohol durante sus &uacute;ltimos meses como un acto retorcido de cari&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Necesitaba a Rayya a un nivel que iba mucho m&aacute;s all&aacute; de lo saludable&rdquo;, escribe Gilbert sobre su deseo de demostrar su compromiso con actos extremos.
    </p><p class="article-text">
        Confrontada con su compulsi&oacute;n por buscar sentido a trav&eacute;s de los subidones de la intensidad rom&aacute;ntica, Gilbert acaba diagnostic&aacute;ndose a s&iacute; misma como &ldquo;adicta al sexo y al amor&rdquo;, y explora esa etiqueta a trav&eacute;s de la autorreflexi&oacute;n y de comunidades de recuperaci&oacute;n de 12 pasos como <a href="https://slaafws.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Sex and Love Addicts Anonymous</a> (SLAA).
    </p><p class="article-text">
        La adicci&oacute;n al amor y al sexo pueden solaparse y a menudo se discuten juntas, pero Gilbert se centra menos en su vida sexual que en las formas extremas en que persigue el amor, la aceptaci&oacute;n, la validaci&oacute;n y la aprobaci&oacute;n, abreviadas en las comunidades de recuperaci&oacute;n como <a href="https://slaamonterey.org/glossary/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;Lava</a>&rdquo;. Algunas de estas comunidades de recuperaci&oacute;n, como <a href="https://loveaddictsanonymous.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Love Addicts Anonymous</a> (LAA), se ocupan principalmente de la adicci&oacute;n al amor como una forma &uacute;nica de obsesi&oacute;n malsana.
    </p><p class="article-text">
        El amor, la intimidad y la aceptaci&oacute;n son necesidades universales, y la sociedad occidental venera el romance, <a href="https://www.theguardian.com/film/2016/feb/03/rom-coms-women-stalker-myth-study" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">idolatrando los comportamientos extremos</a> en su b&uacute;squeda. Por lo tanto, uno puede preguntarse: &iquest;en qu&eacute; momento el amor se vuelve disfuncional?
    </p><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo es la adicci&oacute;n al amor y qu&eacute; se puede hacer al respecto?
    </p><h2 class="article-text"><strong>&iquest;Qu&eacute; es la adicci&oacute;n al amor?</strong></h2><p class="article-text">
        La adicci&oacute;n al amor ha sido objeto de investigaci&oacute;n durante d&eacute;cadas. Sin embargo, los expertos siguen debatiendo si &ldquo;adicci&oacute;n&rdquo; describe adecuadamente la fijaci&oacute;n rom&aacute;ntica destructiva o si ser&iacute;a mejor entenderla como una confluencia de trastornos de apego, patrones de comportamiento y disfunci&oacute;n relacional.
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                    alt="A diferencia de la recuperación del consumo de sustancias, la abstinencia total no es el objetivo de los programas de adicción al amor; sino que las personas cultiven relaciones sanas y satisfactorias."
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                A diferencia de la recuperación del consumo de sustancias, la abstinencia total no es el objetivo de los programas de adicción al amor; sino que las personas cultiven relaciones sanas y satisfactorias.                            </span>
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        Aunque est&aacute; claro que las personas pueden sufrir por sus patrones de relaci&oacute;n, a los expertos les preocupa patologizar en exceso las experiencias humanas normales. &ldquo;Me inclinar&iacute;a m&aacute;s por decir &rdquo;una persona que lucha con los l&iacute;mites&ldquo; o &rdquo;una persona que experimenta enredo&ldquo;&rdquo;, dice la terapeuta sexual <strong>Erin Davidson</strong>; el t&eacute;rmino &ldquo;adicto al amor&rdquo; puede ser reduccionista o vergonzoso, o utilizarse como una renuncia a la responsabilidad por el comportamiento abusivo.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Los expertos siguen debatiendo si &#039;adicción&#039; describe adecuadamente la fijación romántica destructiva o si sería mejor entenderla como una confluencia de trastornos de apego, patrones de comportamiento y disfunción relacional</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;En parte, lo que llamamos amor es simplemente ser adicto a otra persona&rdquo;, afirma el <strong>Dr. Brian Earp</strong>, profesor asociado de &eacute;tica biom&eacute;dica, filosof&iacute;a y psicolog&iacute;a en la Universidad Nacional de Singapur. Algunos fil&oacute;sofos de la adicci&oacute;n se sienten inc&oacute;modos al concebir el amor como una adicci&oacute;n perjudicial, argumentando que el amor es un &ldquo;bien inherente&rdquo; y, como tal, no debe asociarse con la adicci&oacute;n, que connota da&ntilde;o, afirma Earp.
    </p><p class="article-text">
        No obstante, muchos investigadores utilizan el concepto de &ldquo;adicci&oacute;n al amor&rdquo; como abreviatura para explorar los romances inadaptados.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n una <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC10151124/#ref-179368" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">encuesta de investigaci&oacute;n de 2023</a>, la adicci&oacute;n al amor puede considerarse un tipo de dependencia conductual, una amplia categor&iacute;a de trastornos que incluye la adicci&oacute;n a los juegos, a las compras y a la comida. Los datos demogr&aacute;ficos son escasos, pero en 2011, investigadores en psicolog&iacute;a <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC3134413/#S5" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estimaron</a> que el 3% de la poblaci&oacute;n estadounidense es adicta al amor.
    </p><p class="article-text">
        La adicci&oacute;n al amor &ldquo;se presenta como una necesidad incesante&rdquo; de relaciones rom&aacute;nticas en las que surgen &ldquo;comportamientos disfuncionales asociados con un miedo recurrente al abandono&rdquo;, escriben los autores de la encuesta de 2023.
    </p><p class="article-text">
        Las caracter&iacute;sticas de la afecci&oacute;n pueden incluir altos niveles de &ldquo;saliencia&rdquo;, o dirigir la mayor&iacute;a de los pensamientos y sentimientos hacia el objeto de amor; &ldquo;modificaci&oacute;n del estado de &aacute;nimo&rdquo;, o lidiar con los sentimientos negativos pensando en la persona amada o pasando tiempo con ella; y &ldquo;conflicto&rdquo;, una interferencia en las actividades diarias debido a la concentraci&oacute;n en la persona amada, seg&uacute;n los <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC9964255/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">modelos de investigaci&oacute;n</a> sobre adicciones conductuales.
    </p><p class="article-text">
        Los autores tambi&eacute;n se&ntilde;alan que existe un &ldquo;peligro real en la manifestaci&oacute;n psicopatol&oacute;gica&rdquo; de la adicci&oacute;n al amor; puede indicar un trastorno mental grave y no es solo una forma hiperb&oacute;lica de describir una desventura rom&aacute;ntica.
    </p><p class="article-text">
        Pero debido a la falta de consenso entre los expertos, ni la adicci&oacute;n al sexo ni la adicci&oacute;n al amor son un diagn&oacute;stico formal seg&uacute;n el Manual diagn&oacute;stico y estad&iacute;stico de los trastornos mentales (DSM-5). Por lo tanto, no existe un consenso m&eacute;dico absoluto sobre qui&eacute;n puede considerarse adicto al amor o al sexo, ni sobre c&oacute;mo deben buscar tratamiento.
    </p><h2 class="article-text"><strong>&iquest;Puede el amor ser adictivo?</strong></h2><p class="article-text">
        El amor, la aprobaci&oacute;n y la validaci&oacute;n est&aacute;n asociados con neurotransmisores que producen bienestar, como la oxitocina y la dopamina. Por ello, los investigadores <a href="https://hms.harvard.edu/news-events/publications-archive/brain/love-brain" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">suelen</a> establecer paralelismos entre la euforia del romance y el subid&oacute;n de drogas como <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC5378292/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el alcohol, la hero&iacute;na o la coca&iacute;na</a>.
    </p><p class="article-text">
        El amor es &ldquo;fenomenol&oacute;gicamente id&eacute;ntico al subid&oacute;n&rdquo;, afirma Earp, &ldquo;un estado alterado de conciencia que es muy placentero y emocionante, algo aterrador, pero muy, muy agradable&rdquo;. Estar enamorado &ldquo;se siente de alguna manera m&aacute;s verdadero o m&aacute;s real que la vida cotidiana&rdquo;, lo que lleva a las personas a ignorar, en mayor o menor medida, las normas habituales mientras persiguen la intensidad, afirma.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El umbral de la adicción se alcanza cuando un comportamiento, o un conjunto de comportamientos, se vuelve incontrolable, lo que perturba la capacidad de la persona para llevar una vida razonablemente equilibrada y satisfactoria</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El umbral de la adicci&oacute;n se alcanza cuando un comportamiento, o un conjunto de comportamientos, se vuelve incontrolable, lo que perturba la capacidad de la persona para llevar una vida razonablemente equilibrada y satisfactoria y le causa sufrimiento a ella o a quienes la rodean. En la adicci&oacute;n al amor, la euforia del amor puede volverse inadaptada y empezar a &ldquo;interferir en lo que una persona quiere para su vida o sus relaciones&rdquo;, afirma Davidson.
    </p><h2 class="article-text"><strong>&iquest;Cu&aacute;les son los s&iacute;ntomas de la adicci&oacute;n al amor?</strong></h2><p class="article-text">
        Seg&uacute;n los <a href="https://hub.jhu.edu/2022/09/16/hanna-pickard-philosophers-view-of-addiction-recovery/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">expertos en</a> adicciones, no hay dos casos exactamente iguales. Sin embargo, los adictos al amor pueden mostrar rasgos de amor &ldquo;inmaduro&rdquo;, &ldquo;sentirse desesperados y solos&rdquo; cuando est&aacute;n solteros, seguir persiguiendo a su objeto de amor mucho despu&eacute;s de que la relaci&oacute;n haya terminado o &ldquo;reemplazar inmediatamente las relaciones terminadas&rdquo;, <a href="https://www.tandfonline.com/doi/abs/10.1080/10720161003604095" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">escribi&oacute;</a> el psic&oacute;logo de la Universidad del Sur de California, Dr. Steve Sussman, en 2010.
    </p><p class="article-text">
        Otros patrones podr&iacute;an incluir esperar que la relaci&oacute;n adecuada &ldquo;arregle&rdquo; la vida de uno o poner en peligro constantemente las relaciones existentes para sentir la emoci&oacute;n <a href="https://www.theguardian.com/lifeandstyle/2025/apr/12/what-happens-when-love-tips-over-into-the-infatuated-state-of-limerence" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">del primer enamoramiento</a>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Los adictos al amor pueden &quot;reemplazar inmediatamente las relaciones terminadas&quot;.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Para Cyn Posner, de 50 a&ntilde;os, una adicta al amor que se identifica a s&iacute; misma como tal y que trabaja y <a href="https://substack.com/@cynposner?fbclid=PAZXh0bgNhZW0CMTEAAaeWSC_0YO0YQxBPShGYngz_4TR45-nthTgOs869kDvVR9cSrQZGt_5ReQxE1Q_aem_MQTqBlynV5dVdyppuQnnUw" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">escribe sobre</a> la recuperaci&oacute;n, los patrones adictivos parec&iacute;an consistir en involucrarse con personas inaccesibles a pesar de desear una relaci&oacute;n mon&oacute;gama estable, y &ldquo;no ser capaz de alejarse&rdquo; de relaciones en las que era &ldquo;maltratada emocionalmente&rdquo; y enga&ntilde;ada. &ldquo;No era capaz de estar bien por m&iacute; misma&rdquo;, dice Posner.
    </p><p class="article-text">
        Los adictos al amor pueden sentirse &ldquo;tan visceralmente atra&iacute;dos&rdquo; por una persona que no se atreven a dejarla, incluso ante el da&ntilde;o que les causa, dice Earp.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Los adictos al amor pueden sentirse &#039;tan visceralmente atraídos&#039; por una persona que no se atreven a dejarla, incluso ante el daño que les causa</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Es posible que los adictos al amor no sean conscientes de sus patrones, tal vez debido a la normalizaci&oacute;n cultural de la disfunci&oacute;n rom&aacute;ntica o porque la irracionalidad es una <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/34710509/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">caracter&iacute;stica</a> de la adicci&oacute;n. Llegar a aceptar que se tiene un <a href="https://loveaddictsanonymous.org/steps/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">problema que escapa a su control</a> es, en las comunidades de recuperaci&oacute;n, un primer paso crucial hacia la curaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Dominic McClintock, un profesional de TI militar de 43 a&ntilde;os, se encuentra ahora en recuperaci&oacute;n y trabajando con un terapeuta. Pero antes, pod&iacute;a conocer a una mujer &mdash;una clienta o compa&ntilde;era de trabajo, o una desconocida que buscaba en Reddit&mdash; y empezar a fantasear, a compartir demasiado y a coquetear con ella, ocult&aacute;ndoselo a su esposa.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No era sexual&rdquo;, dice McClintock, que tambi&eacute;n se autodenomina &ldquo;adicto a la fantas&iacute;a&rdquo;. Esto le hac&iacute;a sentir inocente, afirma. Pero la fuerza de su necesidad acab&oacute; por hacerle reflexionar: &ldquo;No pod&iacute;a parar&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text"><strong>&iquest;Qu&eacute; causa la adicci&oacute;n al amor?</strong></h2><p class="article-text">
        Como cualquier otra adicci&oacute;n, la adicci&oacute;n al amor no tiene una causa &uacute;nica y probablemente surge de una compleja interacci&oacute;n de factores gen&eacute;ticos, psicol&oacute;gicos, sociales y de desarrollo, afirma Earp.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Shena Lashey</strong>, una terapeuta de Houston que se ha especializado en este tema durante m&aacute;s de una d&eacute;cada, atribuye los patrones emocionales compulsivos de sus clientes a traumas infantiles, como el abuso, el abandono, el desplazamiento y el descuido emocional.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;&iquest;Cu&aacute;ntos de nosotros podemos decir que tuvimos todo lo que necesit&aacute;bamos emocional y f&iacute;sicamente cuando &eacute;ramos ni&ntilde;os? Probablemente casi ninguno&rdquo;, dice Courtney D, de 27 a&ntilde;os, una estilista <em>queer </em>de California que se identifica como adicta al amor. &ldquo;Hay mucho amor propio que no se nos ense&ntilde;a en la sociedad occidental&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Lashey y Davidson afirman que a los clientes a menudo les resulta esclarecedor aprender sobre la <a href="https://www.theguardian.com/lifeandstyle/2019/nov/05/the-attachment-secret-are-you-a-secure-avoidant-or-anxious-partner" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">teor&iacute;a del apego</a> y la <a href="https://psychcentral.com/lib/symptoms-signs-of-codependency" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;codependencia</a>&rdquo;. Esta &uacute;ltima &mdash;un enredo sin l&iacute;mites en el que una persona asume tanta responsabilidad por su pareja que pierde su sentido del yo, sacrifica su propio bienestar y experimenta una baja autoestima y una disminuci&oacute;n de su calidad de vida&mdash; es particularmente caracter&iacute;stica de los adictos al amor.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No todos los codependientes son adictos al amor, pero todos los adictos al amor son codependientes&rdquo;, afirma Lashey.
    </p><p class="article-text">
        La adicci&oacute;n al amor puede coexistir con otros trastornos, en particular con afecciones relacionadas con la impulsividad y el control, afirma Davidson. Por ejemplo, el trastorno por d&eacute;ficit de atenci&oacute;n con hiperactividad, el trastorno obsesivo compulsivo, algunas manifestaciones del autismo, <a href="https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S2666915324000714" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la ansiedad y la depresi&oacute;n</a>, y el trastorno por estr&eacute;s postraum&aacute;tico pueden cruzarse con todo tipo de adicciones, debido a rasgos psicol&oacute;gicos y neurobiol&oacute;gicos subyacentes.
    </p><p class="article-text">
        Se estima que, en el <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC3134413/#S5" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">40%</a> de los adictos al amor, la afecci&oacute;n se superpone con trastornos por consumo de sustancias. Posner sol&iacute;a recaer en el alcohol y las pastillas despu&eacute;s de una ruptura, afirma. Intentar calmarse a uno mismo pasando a una nueva adicci&oacute;n no es infrecuente entre los asistentes a programas de 12 pasos, afirma; muchas de las personas que ha conocido en recuperaci&oacute;n por adicci&oacute;n al amor tambi&eacute;n han asistido a Alcoh&oacute;licos An&oacute;nimos o Narc&oacute;ticos An&oacute;nimos, &ldquo;porque tendemos a necesitar escapar de nuestra realidad&rdquo;, afirma.
    </p><h2 class="article-text"><strong>&iquest;C&oacute;mo pueden los adictos al amor desarrollar una relaci&oacute;n m&aacute;s sana con el romance?</strong></h2><p class="article-text">
        No existen tratamientos basados en la evidencia para la recuperaci&oacute;n de la adicci&oacute;n al amor, pero la terapia de un profesional cualificado puede ayudar al paciente a comprender su relaci&oacute;n con la confianza, el amor y la pareja, y a desarrollar la autoestima, afirma Lashey. Un terapeuta puede ayudar a eliminar &ldquo;la fantas&iacute;a, la rumiaci&oacute;n y la falsedad&rdquo;, para que las personas puedan aclarar y perseguir lo que realmente quieren, afirma.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Las intervenciones grupales pueden ser &#039;fundamentales para romper el aislamiento y experimentar formas nuevas, más saludables y más funcionales de relación</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Los grupos de recuperaci&oacute;n son una forma accesible para que las personas encuentren apoyo, comunidad e informaci&oacute;n. No se han realizado estudios controlados sobre los resultados de los grupos de autoayuda, pero en 2023, los investigadores que estudiaban las opciones de tratamiento para la adicci&oacute;n al amor <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC10648727/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">escribieron</a> que las intervenciones grupales pueden ser &ldquo;fundamentales para romper el aislamiento y experimentar formas nuevas, m&aacute;s saludables y m&aacute;s funcionales de relaci&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Son muy fiables y muy consistentes&rdquo;, dice Courtney sobre las reuniones de recuperaci&oacute;n. &ldquo;Se hacen todos los d&iacute;as&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Los grupos de recuperación son una forma accesible para que las personas encuentren apoyo, comunidad e información."
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            <span class="title">
                Los grupos de recuperación son una forma accesible para que las personas encuentren apoyo, comunidad e información.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Sin embargo, con su &eacute;nfasis en la espiritualidad y su estructura r&iacute;gida, los grupos de recuperaci&oacute;n de 12 pasos <a href="https://www.theguardian.com/society/2021/dec/04/12-steps-addiction-cure-quasi-religious" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">no son para todo el mundo</a>. Y debido a que estos grupos ponen en contacto a adictos al amor sin curar, los asistentes dicen que pueden presentar oportunidades para nuevos y desacertados enredos rom&aacute;nticos. Las reuniones espec&iacute;ficas para cada g&eacute;nero pueden ayudar a reducir esas complicaciones para los asistentes heterosexuales.
    </p><p class="article-text">
        El modelo de padrinazgo del programa de 12 pasos, en el que un miembro m&aacute;s experimentado de la comunidad gu&iacute;a a un nuevo miembro a trav&eacute;s de su recuperaci&oacute;n, fue &uacute;til para Posner. El padrino la ayud&oacute; a escribir una lista de objetivos, o comportamientos &ldquo;prioritarios&rdquo;, entre los que se inclu&iacute;a comunicar abiertamente que buscaba una relaci&oacute;n estable, mon&oacute;gama y duradera al inicio de nuevas relaciones. Tambi&eacute;n cre&oacute; una lista de comportamientos &ldquo;no prioritarios&rdquo; que deb&iacute;a evitar, entre los que se inclu&iacute;a &ldquo;acosar a sus ex en las redes sociales&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A diferencia de la recuperaci&oacute;n del consumo de sustancias, la abstinencia total no es el objetivo de los programas de adicci&oacute;n al amor; el objetivo es que las personas cultiven relaciones sanas y satisfactorias. Los marcos var&iacute;an, pero seg&uacute;n la experiencia de Posner, se anima a los participantes a pasar un a&ntilde;o sin incurrir en comportamientos m&iacute;nimos antes de buscar un nuevo romance, y a restablecer su fecha de sobriedad si recaen.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Debido a que estos grupos ponen en contacto a adictos al amor sin curar, los asistentes dicen que pueden presentar oportunidades para nuevos y desacertados enredos románticos</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En <em>All the Way to the River,</em> Gilbert escribe sobre el aburrimiento solitario de la abstinencia de la adicci&oacute;n al amor, y describe c&oacute;mo le llev&oacute; meses reorientarse, pasando de las relaciones amorosas llenas de adrenalina a satisfacciones m&aacute;s estables y a la creencia en el amor propio y la fuerza interior.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute;s resulte reconfortante saber que el amor debilitante y destructivo existe desde hace milenios. En el siglo I a. C., el poeta romano Ovidio escribi&oacute; <em>Remedia Amoris</em>, o <em>El remedio para el amor</em>. Sus recomendaciones son atemporales: distanciarse y distraerse del objeto de nuestro anhelo, y buscar una satisfacci&oacute;n m&aacute;s profunda en nuestro interior. &ldquo;Deja que tu mente &aacute;gil abarque lo que amas&rdquo;, escribe, &ldquo;y libera tu cuello del collar que te hace da&ntilde;o&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Adrienne Matei]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/hablar-adiccion-amor_1_12854102.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 18 Dec 2025 09:11:03 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Cuándo podemos hablar de ‘adicción’ al amor?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Amor,Adicciones,Relaciones]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Del heteropesimismo a las huelgas de sexo con hombres: dónde terminan las emociones legítimas y empieza el discurso conservador]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/heteropesimismo-huelgas-sexo-hombres-terminan-emociones-legitimas-empieza-discurso-conservador_129_12331682.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f018d776-d7d7-4c1b-8f0b-c4058fae812c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Del heteropesimismo a las huelgas de sexo con hombres: dónde terminan las emociones legítimas y empieza el discurso conservador"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Existe un estado de ánimo colectivo más bien pesimista respecto a las relaciones hetero, pero una cosa es validar lo que sentimos y sacarlo de lo privado y otra hacer de ello una posición política que puede empujar a las mujeres a adoptar posturas conservadoras.</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;El mercado est&aacute; muy mal&rdquo; es una frase repetida con frecuencia entre las mujeres, j&oacute;venes, no tan j&oacute;venes, mayores y muy mayores que, independientemente de la edad, son heterosexuales. La frase en s&iacute; ya es problem&aacute;tica: llamar 'mercado' al mundo de los afectos y el sexo dice mucho del momento que vivimos. Si la entendemos simplemente como una expresi&oacute;n f&aacute;cil que todas y todos podemos usar alguna vez, <strong>lo que revela es un estado de &aacute;nimo colectivo m&aacute;s bien pesimista respecto a las relaciones hetero</strong>. Un an&aacute;lisis del contexto nos puede ayudar a comprender el porqu&eacute;: desde la reacci&oacute;n ultra y mis&oacute;gina a la que asistimos hasta la brecha emocional que separa a mujeres y hombres (tambi&eacute;n de izquierda) y no por razones naturales. 
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, una cosa es validar lo que sentimos y sacarlo de la esfera individual, y otra hacer de ello un activismo absolutamente desalentador, una posici&oacute;n pol&iacute;tica en la que la &uacute;nica 'salida' parezca ser una huelga de relaciones o de sexo con hombres. Una 'salida' que, adem&aacute;s, se sostiene sobre una vieja idea: que el sexo les importa m&aacute;s a ellos que a nosotras, y que las mujeres nunca podemos obtener y 'ganar' nada en las relaciones con hombres, solo peligro y terror. El riesgo: cultivar un relato del miedo que finalmente anime a las mujeres a adoptar posiciones conservadoras.
    </p><p class="article-text">
        La periodista colombiana <strong>Catalina Ruiz Navarro</strong> <a href="https://volcanicas.com/heteropesimismo/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">describ&iacute;a en un art&iacute;culo</a> el estado de la cuesti&oacute;n: &ldquo;En los &uacute;ltimos diez a&ntilde;os hemos estado teniendo una conversaci&oacute;n p&uacute;blica sobre las desigualdades al interior de las parejas heterosexuales. Pasamos por varias olas de denuncias masivas por acoso y violencia sexual. Demasiadas veces un hombre autodenominado aliado del feminismo result&oacute; ser un agresor. M&aacute;s que &rdquo;misandria&ldquo; estas expresiones son &rdquo;heteropesimismo&ldquo;. Lo que en realidad estamos diciendo es que estamos hartas, frustradas, desilusionadas, por la desigualdad de poder en las relaciones sexoafectivas, y de que la vara est&eacute; tan baja para el amor heterosexual&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Como dec&iacute;a Ruiz Navarro, sin duda ser hetera es lo m&aacute;s &ldquo;f&aacute;cil y aceptable&rdquo; socialmente, pero empez&oacute; a convertirse casi en una tarea, en algo incluso vergonzante de lo que a muchas les gustar&iacute;a poder independizarse. 
    </p><h2 class="article-text">Una distancia pol&iacute;tica y emocional</h2><p class="article-text">
        La distancia ideol&oacute;gica entre mujeres y hombres es cada vez m&aacute;s grande, especialmente entre la gente joven. Ellas se sit&uacute;an m&aacute;s a la izquierda, ellos m&aacute;s a la derecha; ellas valoran m&aacute;s la igualdad, ellos repiten esa idea de 'libertad' tan contempor&aacute;nea. El director de investigaci&oacute;n de opini&oacute;n p&uacute;blica de Ipsos Espa&ntilde;a, <strong>Paco Camas</strong>, constataba el a&ntilde;o pasado esta tendencia a la polarizaci&oacute;n entre la gente joven: &ldquo;Nunca antes desde los a&ntilde;os 80 se hab&iacute;a producido un distanciamiento ideol&oacute;gico de tal magnitud entre hombres y mujeres j&oacute;venes&rdquo;. Esa diferencia puede verse en la manera en que chicas y chicos se sit&uacute;an en el espectro ideol&oacute;gico en las encuestas, pero tambi&eacute;n en los valores, actitudes y apreciaciones que recogen estudios e investigaciones.
    </p><p class="article-text">
        Las diferencias son pol&iacute;ticas, pero tambi&eacute;n &iacute;ntimas, si es que hay manera de separar las dos esferas. La psic&oacute;loga con perspectiva feminista <strong>Andrea Mezquida</strong> lleva a&ntilde;os percibiendo c&oacute;mo ese contexto cre&oacute; el caldo de cultivo ideal para el heteropesimismo: &ldquo;Much&iacute;simas mujeres que se relacionan con hombres se sienten frustradas porque ellas invierten tiempo y dinero en ir a terapia, en trabajarse emocionalmente... para despu&eacute;s llegar a casa y sentir que tienen que 'reeducar' a sus parejas, encargarse de la gesti&oacute;n emocional, intentar explicar qu&eacute; es la responsabilidad afectiva...&rdquo;. El 85% de quienes acuden a su consulta, calcula, son mujeres, un 10% hombres gays, bi o trans, y solo un escu&aacute;lido 5% son varones cishetero.
    </p><p class="article-text">
        Conclusi&oacute;n: &ldquo;Ellos no consideran esto una prioridad en sus vidas. Las mujeres trabajadas tienen m&aacute;s problemas para encontrar hombres que cumplan unos m&iacute;nimos b&aacute;sicos de gesti&oacute;n emocional&rdquo;, contin&uacute;a la psic&oacute;loga, que se&ntilde;ala c&oacute;mo, a pesar de llegar mujeres de todas las edades, el pesimismo cala fuerte en las generaciones j&oacute;venes. &ldquo;Hay chicas absolutamente desesperanzadas con la idea de encontrar un hombre con el que puedan sentirse estables o tener una relaci&oacute;n sana&rdquo;, asegura. El <em>ghosting</em> o los comportamientos desconcertantes est&aacute;n a la orden del d&iacute;a y causan estragos en quienes los reciben.
    </p><h2 class="article-text">En qu&eacute; transformamos lo que sentimos</h2><p class="article-text">
        <strong>Asa Seresin</strong> es una investigadora especializada en g&eacute;nero y sexualidad y quien, en 2019, <a href="https://thenewinquiry.com/on-heteropessimism/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">acu&ntilde;&oacute; el t&eacute;rmino</a> <strong>'heteropesimismo'</strong> para referirse a este estado de desesperanza femenina colectiva alrededor de la heterosexualidad. Seresin entrelaza lo social con lo personal, analiza y contextualiza el momento al que asistimos, pero no propone construir una posici&oacute;n pol&iacute;tica desde ese pesimismo hetero.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, la frustraci&oacute;n, el cansancio y la desesperanza dieron lugar a movimientos que de alguna manera parten del 'heteropesimismo'. Hace unos a&ntilde;os comenz&oacute; en Corea del Sur el movimiento 4B, que se basa en cuatro 'noes': no al matrimonio con hombres hetero, no a tener hijos con ellos, no a las citas y no al sexo con varones. El movimiento protesta as&iacute; contra las normas culturales de g&eacute;nero que a&uacute;n presionan a las mujeres para establecer relaciones con hombres, contra las pol&iacute;ticas natalistas que las consideran casi m&aacute;quinas de hacer beb&eacute;s o contra la violencia machista. 
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de la victoria de Donald Trump en noviembre de 2024, muchas mujeres estadounidenses comenzaron a hablar de este movimiento y propon&iacute;an dejar de relacionarse afectivamente con hombres ante el panorama pol&iacute;tico del pa&iacute;s. No hay que olvidar que la victoria de Trump se construy&oacute; sobre discursos reaccionarios, mis&oacute;ginos, y sobre el apoyo fundamentalmente de la poblaci&oacute;n masculina.
    </p><p class="article-text">
        Es en ese salto donde surgen las preguntas: m&aacute;s all&aacute; de lo que cada una considere mejor para su vida en cada momento, &iquest;tiene sentido pol&iacute;tico la propuesta de dejar de relacionarse afectivamente con hombres?, &iquest;es una idea transformadora?, &iquest;sirve para cambiar algo?, &iquest;obtenemos algo beneficioso de ella?, &iquest;o, por contra, refuerza algunas normas e ideas conservadoras? 
    </p><p class="article-text">
        Para empezar, pensar en que dejar de tener sexo y afectos con hombres heteros puede servir para algo obvia que nos relacionamos desde muchos espacios y maneras. En la familia, las amistades o el trabajo tambi&eacute;n existen las relaciones de poder, los intercambios, los cuidados, las carencias, las discusiones o los dobles raseros. Es decir, los hombres se benefician de un estado de cosas patriarcal en todas las esferas de la vida, y no solo en las relaciones afectivas hetero.
    </p><p class="article-text">
        Podemos dejar de tener sexo con varones, pero no tiene sentido obviar que nos relacionamos con compa&ntilde;eros o jefes, hermanos, primos o amigos que, consciente o inconscientemente, tambi&eacute;n nos tratan con prejuicios, nos aplican discriminaci&oacute;n indirecta (de la que no se preocuparon en entender), muestran indiferencia emocional o esperan de nosotras que nos encarguemos de la gesti&oacute;n de cuidados y sentimientos. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El heteropesimismo me parece m&aacute;s la expresi&oacute;n de un descontento real y leg&iacute;timo que una propuesta pol&iacute;tica que vea interesante o estrat&eacute;gica&rdquo;, reflexiona la periodista <strong>June Fern&aacute;ndez</strong>, que tambi&eacute;n desconf&iacute;a de focalizar la lucha contra el patriarcado en una especie de huelga de relaciones o sexo con hombres: &ldquo;Creo que implica dar una especial relevancia a la vida sexual y eso supone un control de la sexualidad de las mujeres, adem&aacute;s de establecer como m&aacute;s censurable eso que tener compa&ntilde;eros de trabajo hombres o compartir espacios de militancia con hombres&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Es tambi&eacute;n &ldquo;dejar tiradas&rdquo; a muchas mujeres que tienen deseo e inter&eacute;s rom&aacute;ntico solo por hombres o que no quieren renunciar a &eacute;l porque eso puede llevarnos a una espiral de vigilancia o represi&oacute;n, &ldquo;de estar pendientes o sentir miedo por si nos gusta un hombre o si nos enamoramos&rdquo;, comenta. &ldquo;Es cierto que estar con hombres hoy en un d&iacute;a es una pr&aacute;ctica de bastante riesgo teniendo en cuenta lo normalizada que est&aacute; la cultura de la violencia y las violencias machistas de baja intensidad&rdquo;, piensa tambi&eacute;n Fern&aacute;ndez, que pas&oacute; por varias fases en su vida, desde la norma heterosexual al lesbianismo pol&iacute;tico, pasando por un momento en el que, como estrategia de autoprotecci&oacute;n, decidi&oacute; no buscar activamente relaciones con hombres, al menos durante un tiempo, pero sin hacer de ello una posici&oacute;n pol&iacute;tica. 
    </p><p class="article-text">
        Hace unas semanas se public&oacute; en Espa&ntilde;a el libro <em>La carne es triste. Por qu&eacute; dej&eacute; de follar con hombres </em>(Altamarea), de la feminista francesa Ovidie. El texto es una enumeraci&oacute;n de las vivencias y razones que la llevaron a renunciar al sexo con hombres, a seguir lo que ella llama una huelga de sexo. El libro es una catarsis provocadora que sin duda tiene virtudes, pero su lectura hace que el &aacute;nimo caiga por los suelos. 
    </p><p class="article-text">
        Ley&eacute;ndolo una piensa hasta qu&eacute; punto quedarnos solo en el relato del heteropesimismo no es tambi&eacute;n una invitaci&oacute;n a quedarnos estancadas, a escondernos en nuestros caparazones, a renunciar a la posibilidad de cambio, a lo bueno que puede existir en las relaciones o a conformarnos con quienes creemos que la cosa no funciona tan mal. Si hacemos del relato terror&iacute;fico una postura pol&iacute;tica podr&iacute;amos estar fomentando que muchas mujeres se queden en parejas que no son violentas pero que no las satisfacen ni las acompa&ntilde;an porque, total, podr&iacute;a ser peor. Si hacemos del relato terror&iacute;fico una posici&oacute;n pol&iacute;tica podr&iacute;amos estar defendiendo que el sexo y el amor (hetero) solo pueden ser lugares de peligro para las mujeres y nunca de placer, satisfacci&oacute;n o realizaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Como razonaban Catalina Ruiz Navarro en su art&iacute;culo: &ldquo;El heteropesimismo es una queja, no necesariamente un plan de renuncia&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ana Requena Aguilar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/heteropesimismo-huelgas-sexo-hombres-terminan-emociones-legitimas-empieza-discurso-conservador_129_12331682.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 26 May 2025 16:56:11 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Del heteropesimismo a las huelgas de sexo con hombres: dónde terminan las emociones legítimas y empieza el discurso conservador]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Feminismos,Amor,Sexo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Dios y la mujer]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/dios-mujer_129_12245741.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b0f60ca4-4a1c-4925-a194-8a28bf7956eb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Dios y la mujer"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Lacan propone pensar a Dios y la mujer como figuras que no deben oponerse sino reunirse en una lógica distinta a la del Padre autoritario. El amor auténtico no garantiza seguridad narcisista, pero abre una vía hacia un vínculo con un Otro que ama sin condiciones.</p></div><p class="article-text">
        El s&aacute;bado pasado mi hijo menor vino a la cama por la ma&ntilde;ana y, mientras abrazaba a mi esposa, me dijo: &ldquo;Mi mam&aacute; es toda mi mam&aacute;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Su formulaci&oacute;n me hizo re&iacute;r; luego me qued&eacute; pensando. Como suele ocurrir en este tipo de situaciones, sopesar la frase me hace pensar en lo que dijo, pero tambi&eacute;n en lo que no dijo. Mi hijo no dijo &ldquo;Mi mam&aacute; es toda m&iacute;a&rdquo;. Quiz&aacute; su intenci&oacute;n era posesiva &ndash;podr&iacute;a fantasearse la rivalidad ed&iacute;pica entre el padre y el hijo&ndash;, pero lo que dijo excedi&oacute; su intenci&oacute;n, ya que dijo algo m&aacute;s. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
        Explico mejor esto &uacute;ltimo, en la medida en que facilita dar cuenta de un aspecto crucial de la pr&aacute;ctica del psicoan&aacute;lisis: el analista no interpreta con el Edipo, lo escucha en la palabra de quien habla, pero para descentrarla hacia ese punto en que el inconsciente va m&aacute;s all&aacute; de la estructura ed&iacute;pica. El inconsciente no es ed&iacute;pico.
    </p><p class="article-text">
        Volvamos a mi peque&ntilde;o hijo. Su planteo era m&aacute;s bien tautol&oacute;gico, pero justamente de esa reiteraci&oacute;n nace un sentido novedoso. &ldquo;Mi mam&aacute; es toda mi mam&aacute;&rdquo;; la mam&aacute; es toda, en ella no hay otra cosa que su maternidad. En efecto, esta es la definici&oacute;n de un ni&ntilde;o &ndash;dado que se basa en desconocer la feminidad de la mujer.
    </p><p class="article-text">
        Ahora bien, si lo dice con ese &eacute;nfasis es porque alguna noticia ya tiene de lo contrario. &iquest;Se aferra a su angustia? &iquest;Ser&aacute; esa angustia la que lo hace correr a nuestra cama para saltar sobre mi esposa y abrazarla? En ese punto, mi hijo tiene la fidelidad del creyente que conf&iacute;a en un Otro absoluto.
    </p><p class="article-text">
        Ahora bien, &iquest;se puede creer de la misma forma en la mujer? Hago la pregunta mientras recuerdo una clase del seminario <em>Aun</em>, de <strong>Jacques Lacan</strong>, que lleva el t&iacute;tulo &ldquo;Dios y la mujer&rdquo;. &iquest;Qu&eacute; clase de Otro es la mujer para Lacan? Porque una de las cuestiones sobre las que advierte el psicoan&aacute;lisis lacaniano est&aacute; en que, no pocas veces, la mujer es una figura de lo divino para el var&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;En qu&eacute; punto un var&oacute;n no es como el ni&ntilde;o que, detr&aacute;s de la mujer, busca al Dios que es la madre? El planteo de Lacan tiene un alcance teol&oacute;gico serio: &iquest;hay chances de pensar a Dios como un Otro que no sea absoluto? Esta pregunta no es meramente ret&oacute;rica, porque si algo le importa a Lacan es pensar a Dios a partir de su relaci&oacute;n con el deseo. 
    </p><p class="article-text">
        Este no fue solo el inter&eacute;s del lacanismo, sino tambi&eacute;n el del cristianismo, en la medida en que este es la religi&oacute;n en que Dios ama. No obstante, no quisiera ponerme te&oacute;rico, por eso voy a ilustrar esto mismo con una breve an&eacute;cdota cl&iacute;nica.
    </p><p class="article-text">
        Es el caso de un hombre que, luego de varias parejas signadas por la repetici&oacute;n de un rasgo narcisista (mujeres que lo admiran), inicia una relaci&oacute;n con una mujer que lo confronta con un s&iacute;ntoma &ndash;la impotencia&ndash; que se vuelve el hilo conductor de una renuncia al erotismo &ndash;tal como lo hab&iacute;a conocido hasta ese entonces&ndash; para hacerle lugar a un nuevo modo de amar.
    </p><p class="article-text">
        Este nuevo amor determin&oacute; un nuevo lazo que redund&oacute; en un alivio durante un tiempo, hasta que se vio asaltado por fantas&iacute;as de usufructo, por una creciente desconfianza en torno al amor de ella; en concreto, se sent&iacute;a usado y traicionado en su amor. Sin que importe c&oacute;mo se resolvi&oacute; este obst&aacute;culo, importa la formulaci&oacute;n que adquiri&oacute;: ten&iacute;a que encontrarse con el desaf&iacute;o de ser amado de un modo diferente (al que esperaba).
    </p><p class="article-text">
        Dicho de otra manera, no alcanzaba con amar de otro modo; tambi&eacute;n era necesario que hubiera un cambio en su experiencia del amor. Como la mayor&iacute;a de las personas, este var&oacute;n se amaba a s&iacute; mismo a partir de ser amado. Ahora bien, &iquest;qu&eacute; pasa cuando uno no es amado de un modo en que se siente amado?
    </p><p class="article-text">
        Lo f&aacute;cil es decir que el otro no nos ama. Si yo no me siento amado, el otro no me ama. Alcanza con escribirlo para saber que no es cierto. Quiz&aacute; a m&iacute; no me interese el modo en que el otro me ama. Bien, puedo elegir tomar una decisi&oacute;n al respecto. Lo que no puedo hacer &ndash;porque lleva al fracaso&ndash; es pedirle al otro que me ame como yo quiero que lo haga, menos si es para amarme a m&iacute; mismo.
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, ese var&oacute;n se encontr&oacute; con una experiencia t&iacute;pica del cristianismo, de la que testimonian muchos de los m&iacute;sticos que tanto le interesan a Lacan. El amor de Dios no se confirma en el sentimiento de sentirse amado; no tiene ese reaseguro narcisista. Por eso es que Lacan destacaba la fascinaci&oacute;n del cuerpo martirizado en la religi&oacute;n cat&oacute;lica. Si me ama, &iquest;c&oacute;mo es que me hace sufrir?
    </p><p class="article-text">
        Ya que estamos, agreguemos que para Lacan el goce m&iacute;stico fue una de las v&iacute;as para la exploraci&oacute;n del goce femenino. En este punto, cabe aclarar que este no el goce de la mujer, sino el goce de un Otro que no es absoluto. Aunque, en su dimensi&oacute;n m&aacute;s cl&iacute;nica, Lacan les atribu&iacute;a a las mujeres esa chance. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Dios y la mujer&rdquo;, dec&iacute;a Lacan, pero no para oponerlos, sino para unirlos, para ponerlos del mismo lado. Y a contrapelo de Freud, pensaba que la religi&oacute;n cat&oacute;lica era la religi&oacute;n del Padre, pero solo en la medida en que este se orienta por la mujer. Mejor dicho, la propuesta lacaniana es la de dejar de buscar a Dios en el Padre&hellip; porque este no es m&aacute;s que el tipo al que el ni&ntilde;o desaf&iacute;a con su angustia, cuando en realidad su fe m&aacute;s verdadera se juega en si va renunciar a la creencia materna de ser amado.
    </p><p class="article-text">
        <em>LL/MF</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luciano Lutereau]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/dios-mujer_129_12245741.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 25 Apr 2025 09:58:07 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Dios y la mujer]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Maternidad,Paternidad,Amor]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cenas con otros, sexo de una noche o mandar "nudes": ¿qué significa meter los cuernos en 2025?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/cenas-sexo-noche-mandar-nudes-significa-cuernos-2025_1_12133532.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1060f345-dd28-43b9-905a-b336639dabed_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cenas con otros, sexo de una noche o mandar &quot;nudes&quot;: ¿qué significa meter los cuernos en 2025?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Más del 60% de los españoles considera que intercambiar mensajes subidos de tono con alguien que no es su pareja es infidelidad. Sin embargo, casi la mitad cree que enamorarse de otra persona no lo es. ¿Dónde trazamos la línea?</p></div><p class="article-text">
        Est&aacute; claro que nuestras relaciones, nuestros amores y, por extensi&oacute;n, nuestros desamores e infidelidades, han cambiado mucho en los &uacute;ltimos a&ntilde;os. Un ejemplo:<a href="https://nielseniq.com/global/es/news-center/2024/mas-de-4-millones-de-personas-ligan-por-internet-en-espana/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> seg&uacute;n un estudio</a> realizado por la empresa GfK DAM, dedicada a la medici&oacute;n de las audiencias digitales, en Espa&ntilde;a m&aacute;s de cuatro millones de personas utilizan cada mes webs y aplicaciones de citas, lo que equivale nada menos que al 8% de la poblaci&oacute;n de Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        Es com&uacute;n haber acudido a una 'boda Tinder' &mdash;un concepto que se ha popularizado en los &uacute;ltimos tiempos para designar a las uniones de personas que se conocieron a trav&eacute;s de aplicaciones&mdash;. En el extremo contrario, el de las infidelidades y las posteriores rupturas, las cosas tambi&eacute;n han evolucionado hacia la digitalizaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Podr&iacute;a decirse que hoy en d&iacute;a es m&aacute;s f&aacute;cil que nunca ser infiel, tanto desde el punto de vista del que conscientemente quiere hacerlo, como desde el lado del enga&ntilde;ado. La era digital ha tra&iacute;do nuevas formas de conducta que pueden derivar f&aacute;cilmente hacia los cuernos: env&iacute;o de mensajitos, fotos, memes m&aacute;s o menos subidos de tono y un largo etc&eacute;tera.
    </p><p class="article-text">
        La evoluci&oacute;n tecnol&oacute;gica, por tanto, tambi&eacute;n nos ha tra&iacute;do, inesperadamente, una evoluci&oacute;n del concepto de infidelidad. Una ampliaci&oacute;n de la zona gris que, seg&uacute;n veremos, deja un amplio margen para la interpretaci&oacute;n.
    </p><h2 class="article-text"><strong>&ldquo;Hay m&aacute;s cuernos en un 'buenas noches'&rdquo;</strong></h2><p class="article-text">
        Habr&iacute;a sido muy interesante que el Centro de Investigaciones Sociol&oacute;gicas (CIS) hubiera realizado hace diez, veinte o treinta a&ntilde;os, estudios similares a <a href="https://www.cis.es/-/el-76-9-de-los-encuestados-considera-importante-tener-relaciones-sexuales-para-una-vida-satisfactoria?redirect=%2Fsala-prensa%2Factualidad%2Finfo-cis" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Relaciones sexuales y de pareja</em></a>, un nuevo trabajo del organismo p&uacute;blico del que se ha publicado recientemente el avance de resultados, para ver con datos en la mano c&oacute;mo hemos cambiado en este aspecto tan &iacute;ntimo.&nbsp;Aunque tampoco es dif&iacute;cil imaginarse cu&aacute;les ser&iacute;an las opiniones de los espa&ntilde;oles de hace unas d&eacute;cadas en lo relativo a los cuernos. Bastante similares a las de los actuales concursantes del programa La isla de las tentaciones cuando concretan sus &ldquo;l&iacute;mites&rdquo;: b&aacute;sicamente todo deb&iacute;a ser infidelidad, de una mirada al sexo bajo (o sobre) el edred&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Pero volvamos a la actualidad. Aparte de la infidelidad, en el estudio, el CIS revela la opini&oacute;n de los 3.856 espa&ntilde;oles y espa&ntilde;olas que respondieron a sus preguntas a finales de enero de este mismo a&ntilde;o al respecto de diversos aspectos como la importancia de las relaciones sexuales en su vida, sus experiencias en ese campo, su grado de satisfacci&oacute;n o c&oacute;mo se identifican sexualmente.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La era digital ha traído nuevas formas de conducta que pueden derivar fácilmente hacia los cuernos: envío de mensajitos, fotos, memes más o menos subidos de tono...</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Hay datos realmente llamativos. Por ejemplo, un 17,2% de las personas consideran que simplemente hablar o quedar con una expareja (entendemos que sin que ellos lo sepan) y aunque no se mantenga ning&uacute;n tipo de relaci&oacute;n sexual, es infidelidad. Sin embargo, preguntados por c&oacute;mo reaccionar&iacute;an al hecho de que su pareja se enamorara de otra persona, pr&aacute;cticamente la mitad de los encuestados afirmaron que no lo considerar&iacute;an cuernos si la relaci&oacute;n no llega al sexo. &iquest;Quiz&aacute; es que el amor no es tan importante para la mitad de la poblaci&oacute;n? Un 47,1% piensa justo lo contrario.
    </p><p class="article-text">
        Casi lo mismo ocurre con dar un beso en los labios, aunque aqu&iacute; quienes piensan que s&iacute; representa una infidelidad sube hasta el 53%. Quiz&aacute; el hecho de que haya un contacto f&iacute;sico, por m&aacute;s que sea leve, tiene su efecto. M&aacute;s de un 4% no tiene claro si la cosa es grave o no.
    </p><p class="article-text">
        Puede que porque sentimos que es mucho m&aacute;s f&aacute;cil que ocurra (tal vez porque nosotros mismos lo hemos hecho), los espa&ntilde;oles se muestran mucho m&aacute;s inclinados a considerar una deslealtad que nuestra pareja se intercambie mensajes subidos de tono a trav&eacute;s de aplicaciones como WhatsApp o Instagram. Un 64,5% considera que hacer eso s&iacute; que son cuernos.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Un 17,2% de los españoles consideran que simplemente hablar o quedar con una expareja y aunque no se mantenga ningún tipo de relación sexual, es infidelidad</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Este resultado remite irremediablemente a uno de los art&iacute;culos m&aacute;s recordados del periodista Manuel Jabois, publicado en enero de 2019 en el diario<em> </em>El Pa&iacute;s, titulado <a href="https://elpais.com/elpais/2019/01/15/opinion/1547571821_501227.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Hay m&aacute;s cuernos en un "buenas noches</em></a><em>&rdquo;.</em>&nbsp; En &eacute;l, el periodista gallego relataba c&oacute;mo un amigo le hab&iacute;a confesado que estaba escribi&eacute;ndose mucho con una mujer, pero que como no hab&iacute;a sexo entre ellos, no lo consideraba una infidelidad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Jabois se mostraba en desacuerdo con su amigo, y defend&iacute;a que un simple mensaje de &ldquo;buenas noches&rdquo; enviado desde la cama mientras se est&aacute; con la pareja puede ser m&aacute;s significativo y representar una mayor traici&oacute;n emocional que un encuentro sexual espor&aacute;dico sin implicaciones afectivas. Tambi&eacute;n destacaba la capacidad de su generaci&oacute;n para evitar la culpa y el hecho de que el sexo continuaba &ldquo;teniendo el aura de punto culminante del amor, enga&ntilde;o m&aacute;ximo y traici&oacute;n mayor en caso de la pareja infiel&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text"><strong>El estado de los cuernos en 2025</strong></h2><p class="article-text">
        Hace ya seis a&ntilde;os del art&iacute;culo de Jabois pero parece haber sido escrito la semana pasada. La tesis del art&iacute;culo, que llam&oacute; tanto la atenci&oacute;n, en parte, por su punto de vista novedoso, se ve refrendada ahora por los datos del estudio del CIS.
    </p><p class="article-text">
        El sexo sigue teniendo la &uacute;ltima palabra a la hora de dilucidar si una relaci&oacute;n es digna de ser calificada como infidelidad o no. En las preguntas de la encuesta que incluyen sexo como, por ejemplo, si &ldquo;mantener relaciones sexuales y afectivas con otra persona&rdquo; es ser infiel, la respuesta es s&iacute; para el 91,5% de la poblaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        De cualquier modo, para huir del dato fr&iacute;o (aunque humano) del CIS, se ha preguntado a varias personas buscando adem&aacute;s otros factores, m&aacute;s all&aacute; del sexo, que pudieran convertir una bonita y respetable amistad en una &ldquo;sucia relaci&oacute;n ad&uacute;ltera&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Tu pareja no puede controlar lo que está ocurriendo en cada parcela de tu imaginación. Cualquier conversación que tengas con una tercera persona en plan romántico o sexual está fuera de los márgenes de la infidelidad</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Laura</span>
                                        <span>—</span> (Valencia)
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Lo cierto es que aunque la t&oacute;nica general es, como se&ntilde;ala el CIS, considerar que hay m&aacute;s cuernos en un buenas noches, los argumentos que plantean una excepci&oacute;n a esta creencia son interesantes. &ldquo;Creo que entendemos muy mal las relaciones mon&oacute;gamas normativas y sus infidelidades&rdquo;, cuenta a elDiario.es Ana, de Madrid. &ldquo;Todo depende de las parejas, claro, pero creo que est&aacute; demasiado mal visto mandarnos una guarradita con alguien de vez en cuando. Las relaciones van mucho m&aacute;s all&aacute; de eso, creo yo. Si tengo un proyecto de vida con alguien, este no se va a romper porque est&eacute; haciendo <em>sexting </em>con otra persona. &iquest;No es mejor eso a que tenga sexo?&rdquo;. De nuevo la superioridad del sexo.
    </p><p class="article-text">
        Repreguntada Ana porque ha hecho mucho hincapi&eacute; en lo de las guarraditas. &iquest;Y si la cosa va m&aacute;s de amor? &ldquo;Entonces es diferente, tendr&iacute;a que pensarlo&rdquo;, contesta.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">Creo que está demasiado mal visto mandarnos una guarradita con alguien de vez en cuando (...) Si tengo un proyecto de vida conjunto, este no se va a romper porque esté haciendo &#039;sexting&#039; con otra persona</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Ana</span>
                                        <span>—</span> (Madrid)
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Por mucho que le pueda molestar a tu pareja, no puede controlar lo que est&aacute; ocurriendo en cada parcela de tu imaginaci&oacute;n&rdquo;, argumenta Laura, de Valencia. &ldquo;Cualquier conversaci&oacute;n que tengas con una tercera persona en plan rom&aacute;ntico o sexual est&aacute; fuera de los m&aacute;rgenes de la infidelidad en mi opini&oacute;n. Es cierto que esos mensajes representan un v&iacute;nculo entre t&uacute; y la persona ajena a la pareja, pero yo lo entiendo como un juego y, aunque duela, hay que respetarlo. Yo le doy las buenas noches a mucha gente y reconozco que a algunos de mis amigos me los follar&iacute;a en el ba&ntilde;o de una discoteca, pero no lo voy a hacer porque mi intenci&oacute;n es construir una relaci&oacute;n con otra persona y ellos son mis amigos. Pero no puede ser tampoco que nuestra pareja nos impulse a convertirnos en una mierda de persona&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Para m&iacute; infidelidad es que le recomiende un libro y que se lo lea&rdquo;, confiesa, por su parte, Carla (Barcelona), entrando ya en otros comportamientos que pueden resultar m&aacute;s dolorosos que el propio sexo. Tambi&eacute;n menciona que otra forma de infidelidad para ella ser&iacute;a que &ldquo;hablara de los problemas de nuestra relaci&oacute;n con esa otra persona. Eso me dejar&iacute;a KO. O que empezara cualquier tipo de proyecto con ella o &eacute;l sin que me lo hubiera comentado a m&iacute; previamente. Y me explico, me parece muy bien tener proyectos con amigos o con otras personas, pero es importante tener una meta com&uacute;n tambi&eacute;n con tu pareja y si solo la busca con otros&hellip; La relaci&oacute;n est&aacute; en estado vegetativo&rdquo;, opina.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Si mi pareja se va a cenar a solas con alguien, me pongo en alerta, porque las cenas tienen ese punto más íntimo, más especial</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Dori</span>
                                        <span>—</span> Barcelona
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Si mi pareja se va a cenar a solas con alguien, me pongo en alerta, porque las cenas tienen ese punto m&aacute;s &iacute;ntimo, m&aacute;s especial, como que invitan a alargar la conversaci&oacute;n y a crear conexi&oacute;n&rdquo;, afirma Dori, de Barcelona. &ldquo;En cambio, si quedan para comer, no lo percibo igual. Las comidas suelen ser m&aacute;s r&aacute;pidas, m&aacute;s del d&iacute;a a d&iacute;a, incluso pueden tener un aire m&aacute;s informal o laboral, por lo que no me generan la misma sensaci&oacute;n.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        En su art&iacute;culo, Jabois declaraba como urgente el desprestigio y la banalizaci&oacute;n del sexo en este tipo de asuntos. Por ahora, sin embargo, parece que se sigue todav&iacute;a bastante lejos de hacerlo y que habr&aacute; que mantenerse durante un tiempo m&aacute;s haciendo equilibrios sobre la fina l&iacute;nea que separa la lealtad de la deslealtad. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juanjo Villalba]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/cenas-sexo-noche-mandar-nudes-significa-cuernos-2025_1_12133532.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 14 Mar 2025 14:04:01 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cenas con otros, sexo de una noche o mandar "nudes": ¿qué significa meter los cuernos en 2025?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Relaciones,Sexo,Infidelidad,Amor]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Somos novios? Por qué ahora parece dar más miedo el amor que el sexo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/novios-ahora-parece-dar-miedo-amor-sexo_129_12053029.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5ecdf251-ec5d-42f8-84c9-34364725e6b1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Somos novios? Por qué ahora parece dar más miedo el amor que el sexo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En un mundo precario en el que están de moda la 'libertad' y el 'individualismo', también las relaciones se contagian: los cuidados, la intimidad, el tiempo y el riesgo que requieren las relaciones significativas, de todo tipo, parecen casi una amenaza, algo que choca con la acumulación de experiencias y la autorealización.</p></div><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; hacer en caso de amor? Posiblemente sentir miedo. Posiblemente sentir alegr&iacute;a, atracci&oacute;n, ganas. El resultado es una mezcla explosiva capaz de hacer que una persona pase por un mont&oacute;n de estados distintos. Pero, &iquest;por qu&eacute; el miedo? La fil&oacute;sofa y psicoanalista francesa Anne Dufourmantelle era una defensora del riesgo: si no estamos dispuestos al riesgo, si queremos que nada nos afecte, el precio es una vida neutral; y no hay nada m&aacute;s arriesgado que el amor. En <em>En caso de amor</em> (Lumen), Dufourmantelle escucha, de hecho, c&oacute;mo una paciente pide que le quite de encima el amor. En un mundo precario en el que las palabras de moda son 'libertad' e 'individualismo', aunque con significados convientemente versionados, tambi&eacute;n las relaciones se contagian: los cuidados, la intimidad, el tiempo y el riesgo que requieren las relaciones significativas, de todo tipo, parecen casi una amenaza, algo que choca con la acumulaci&oacute;n de experiencias y la autorealizaci&oacute;n. El sexo, en cambio, parece haberse vuelto m&aacute;s <em>sencillo, </em>menos amenazante, m&aacute;s f&aacute;cil de practicar sin sentir el v&eacute;rtigo del riesgo.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Nos da miedo la intimidad y la intimidad se da en los dos casos, en el amor y en el sexo. Se espera que nada nos hiera en una relaci&oacute;n sexual porque decimos que solo vamos a coger, pero &iquest;qu&eacute; pasa si, por ejemplo, la otra persona pone la m&aacute;s m&iacute;nima cara de asco? Probablemente eso nos importe. Lo que queremos ahora es algo que no nos duela en absoluto, no nos ponga en juego en absoluto, que no nos afecte en absoluto. Entonces, intentamos de todas las maneras posibles ver c&oacute;mo hacer eso, pero es muy complicado porque lo hacemos con personas que son como nosotros, a las que, como nosotros, les van a molestar cosas. Queremos algo que funcione de manera eficaz y en esto no es tan f&aacute;cil&rdquo;, reflexiona el sex&oacute;logo Miguel Vagalume, que diferencia entre la b&uacute;squeda de un qu&eacute; o de un qui&eacute;n. Es decir, si buscas un qu&eacute; &ndash;tener determinadas experiencias, probar algunas cosas&ndash;, entonces el meollo es menos problem&aacute;tico, pero si se trata del qui&eacute;n, la cosa cambia porque es &ldquo;imposible resolver con una sola ecuaci&oacute;n&rdquo; todo lo que sucede detr&aacute;s de una relaci&oacute;n entre dos personas. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
        Para Sara Torres, autora de <em>La seducci&oacute;n</em> y de <em>Lo que hay</em> (Reservoir books), somos resistentes &ldquo;a los estados de intensidad acompa&ntilde;ados por ambiguedad e incertidumbre&rdquo; que suelen ir ligados al amor. Sin embargo, el sexo, influido por la h&iacute;per representaci&oacute;n del porno y por un lenguaje individualista, &ldquo;se ha convertido en un espacio coreografiado, ordenado en una serie de gestos, mientras que la conversaci&oacute;n sobre el amor se est&aacute; abriendo y los guiones relacionales aparecen en crisis&rdquo;. De alguna manera, por tanto, creamos la ilusi&oacute;n de que puede haber &ldquo;un intercambio de gestos sin una intimidad que nos transforme&rdquo;. Pero Torres prosigue su reflexi&oacute;n: &ldquo;Creo que tanto el amor como el sexo son pr&aacute;cticas de intimidad y por tanto van acompa&ntilde;adas el riesgo de no ser las mismas despu&eacute;s que antes de un encuentro&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Porque el guion de lo que es una pareja fue, hasta hace bien poco, una historia cerrada... y asfixiante. &ldquo;Hay mucho 'deber' de pareja, parece que si sos pareja hay que vivir juntos, ir de vacaciones siempre juntos, quiz&aacute; pens&aacute;s que tambi&eacute;n ten&eacute;s que tener cuentas conjuntas...&rdquo;, apunta Vagalume. Tambi&eacute;n Sara Torres cree que tememos que en el amor &ldquo;nuestra intimidad sea secuestrada por un guion con el que algunas personas comienzan a relacionarse con distancia cr&iacute;tica&rdquo;. Esas narrativas sobre qu&eacute; es el amor y c&oacute;mo lo <em>ejecutamos </em>&ldquo;son propias de un sistema de poder heteropatriarcal y por tanto no son &uacute;tiles para dar refugio a lo que necesitamos como cuerpos vivos y deseantes&rdquo;. Eso hace que, a veces, entrar en el amor nos parezca &ldquo;aceptar esas bases&rdquo;, asumir unas normas que ya no nos valen, o no del todo, sin que sepamos bien cu&aacute;les son las reglas o acuerdos que queremos construir y que nos sirven ahora.
    </p><p class="article-text">
        Frente a la idea r&iacute;gida de pareja que identificamos con el amor, aparecen otros conceptos para denominar relaciones sobre las que queremos, de alguna manera, poner <em>menos carga</em>. El sex&oacute;logo Miguel Vagalume cree que esas denominaciones no dejan de ser otra manera de referirse a una pareja: &ldquo;Lo que pasa es que si en lugar de ser pareja eres un <em>casi algo</em> no hay nada escrito, no hay normas escritas sobre qu&eacute; se debe hacer o qu&eacute; no si eres un <em>casi algo</em>, vas improvisando&rdquo;. Improvisar, un verbo que, defiende, es deseable en pareja: &ldquo;Ir construyendo el viaje que nos apetece a las dos pesonas basado en el deseo de las dos personas&rdquo;. Al final, el miedo tambi&eacute;n procede de que, ahora, en una pareja hay dos sujetos que deciden (frente a un modelo en el que los hombres ten&iacute;an mucha m&aacute;s capacidad de decisi&oacute;n y acci&oacute;n que las mujeres), y poner una u otra etiqueta puede ayudar a tener una sensaci&oacute;n de cierto control, &ldquo;pero al final, si llev&aacute;s tiempo estando en la vida del otro y estando pendiente el uno del otro, no deja de ser alguien que te va acompa&ntilde;ando aunque sea desde otro sitio&rdquo;. Quedarse con &ldquo;lo bueno&rdquo; y tratar de apartar compromisos y obligaciones no parece algo muy sostenible a medio o largo plazo. 
    </p><h2 class="article-text">Un terreno com&uacute;n</h2><p class="article-text">
        La cr&iacute;tica al amor rom&aacute;ntico ha estado muy presente en el movimiento feminista y LGTBI queer de los &uacute;ltimos a&ntilde;os y vino a cuestionar los principios y normas que hemos asumido como 'lo normal' a la hora de construir nuestras relaciones afectivas, desde la heterosexualidad a la monogamia por defecto. &ldquo;Hay que tener cuidado si comparamos con 'lo de antes' porque antes nuestras ideas de amor eran much&iacute;simo m&aacute;s r&iacute;gidas y estaban delimitadas por una desigualdad de g&eacute;nero m&aacute;s expl&iacute;cita&rdquo;, apunta el autor de <em>Superemocional. Una defensa del amor</em> (Continta MeTienes), Juanpe S&aacute;nchez L&oacute;pez, que invita a reflexionar sobre el significado de la palabra 'compromiso' y sobre si este antes no era m&aacute;s una obligaci&oacute;n que, de no cumplirse, supon&iacute;a un castigo, a&uacute;n m&aacute;s si eras una mujer.
    </p><p class="article-text">
        Juanpe S&aacute;nchez cree que esas cr&iacute;ticas al modelo de amor tradicional desplazaron la noci&oacute;n de tener &eacute;xito en la vida &ndash;desde cuestionar la familia tradicional hasta reivindicar las amistades como sujetos a los que amar&ndash; pero conviven con el modelo rom&aacute;ntico, lo que &eacute;l llama el amor &ldquo;mujeres, hombres y viceversa&rdquo;, en referencia al programa de televisi&oacute;n en el que chicas y chicos iban a encontrar pareja. &ldquo;Ese modelo entiende el yo como mejorable a partir de la elecci&oacute;n rom&aacute;ntica, la pareja como un espacio a trav&eacute;s del cual pod&eacute;s mejorarte. Mi yo tiene que ser mejor estando en esta relaci&oacute;n y eso mercantiliza mucho las din&aacute;micas del amor&rdquo;, explica. En cualquier caso, afirma, el cansancio afecta a nuestra capacidad de comprometernos y cuidar, &ldquo;un cansancio derivado de nuestras horas de trabajo y de sus din&aacute;micas, y de nuestras condiciones socioculturales, que hacen cada vez m&aacute;s dif&iacute;cil tener una vivienda digna o una vida en general&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Y una pareja es un terreno com&uacute;n, dice el autor de <em>Superemocional</em>. Y lo com&uacute;n requiere de una dedicaci&oacute;n conjunta m&aacute;s all&aacute; de esa visi&oacute;n instrumental en la que una persona te hace mejor o te <em>sirve </em>para algo. &ldquo;En general, una relaci&oacute;n que sea muy relevante en tu vida, que no tiene por qu&eacute; ser una pareja, s&iacute; necesita que se cultive y se cuide, y saber que los ritmos y cambios son humanos&rdquo;, a&ntilde;ade Vagalume, que critica otra de las maneras en las que la pareja se proyecta ahora, lo que llama &ldquo;pareja exitosa&rdquo;, una en la que todo tiene que ser bueno, disfrutable, e ir bien todo el tiempo en todos los aspectos. La conclusi&oacute;n podr&iacute;a ser que no queremos lo de antes pero tampoco sabemos bien qu&eacute; queremos exactamente ahora ni, sobre todo, construirlo en un mundo en el que a la mayor&iacute;a le falta tiempo, dinero y oportunidades, y le sobra precariedad, cansancio, estr&eacute;s y desigualdades. Que las librer&iacute;as est&eacute;n llenas de libros sobre amor, concluye Sara Torres, no parece casualidad, sino m&aacute;s bien es el fruto de esa necesidad de encontrar relatos que hablen de nuestra necesidad de amar &ldquo;sin encerrarnos en contratos injustos&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ana Requena Aguilar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/novios-ahora-parece-dar-miedo-amor-sexo_129_12053029.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 14 Feb 2025 09:56:09 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Amor,Sexo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Cómo sobrevivir al desamor?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/sobrevivir-desamor_129_11881109.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7caeadd9-2809-4f18-9cd2-5c994561ae95_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Cómo sobrevivir al desamor?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El desamor actual no se produce tras el amor, sino como amor interrumpido antes de concretarse. Si antes solía surgir por falta de correspondencia, ahora se relaciona más con una crisis en los vínculos, marcada por el narcisismo y la dificultad para salir de la lógica del mercado amoroso.</p></div><p class="article-text">
        Hoy son m&aacute;s dif&iacute;ciles las separaciones que los duelos, este es el tema que desarroll&eacute; en el libro <em>Amar, temer, partir</em>. Sin embargo, duelo y separaci&oacute;n valen para los amores que de alg&uacute;n modo se realizaron. 
    </p><p class="article-text">
        Otra cosa ocurre en el desamor, que no es lo que viene despu&eacute;s del amor. El desamor es el amor interrumpido antes del amor. En otro tiempo, su motivo principal era la falta de correspondencia. En las relaciones actuales tiene m&aacute;s que ver con la crisis vincular: para vivir un amor es preciso dar y darse tiempo, salir del mercado narcisista en que lo valioso es ser deseable (por la mayor cantidad de otros), no sentir verg&uuml;enza de amar. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        En otro tiempo, el enamorado estaba orgulloso de su amor, se lo contaba a todo el mundo, lo gritaba a los cuatro vientos, lo registraba en las paredes de las casas y en la corteza de los &aacute;rboles. En el siglo XXI, es toda una negociaci&oacute;n en una pareja subir una foto juntos a una red social. Porque en el Eros tecnol&oacute;gico, nadie est&aacute; con otra persona sin dudar de si acaso no podr&iacute;a estar con alguien &ldquo;mejor&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        En el nuevo desamor, ya no se trata de entender por qu&eacute; se termin&oacute;, sino por qu&eacute; no pudo empezar. Seg&uacute;n una distinci&oacute;n aristot&eacute;lica, pasamos de los amores &eacute;picos a los amores l&iacute;ricos. Amores &eacute;picos, amores en los que hab&iacute;a una historia, en los que pasaba algo, en los que otra cosa ven&iacute;a despu&eacute;s de eso que pasaba, en los que, al final, se habla de todo lo que pas&oacute;; amores l&iacute;ricos, amores en los que se canta el amor, en los que se habla m&aacute;s de lo que se hace, en los que se apaga la m&uacute;sica y los dos est&aacute;n en el mismo lugar, en los que se trata de lo que podr&iacute;a haber sido. En otro libro (<em>Los amores neur&oacute;ticos)</em> tambi&eacute;n llam&eacute; a estos &uacute;ltimos &ldquo;amores melanc&oacute;licos&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Hay duelos imposibles, porque hay despedidas que no ocurrieron. Es imposible hacer un duelo si sentimos que no fuimos amados. Y un duelo imposible es un modo de retener el amor del otro. Despedirse es dif&iacute;cil. Implica atravesar la fantas&iacute;a de que abandonamos. Tambi&eacute;n impone renunciar a la omnipotencia: no puedo hacer nada m&aacute;s; pero claro, para que ese &ldquo;no poder&rdquo; no sea una impotencia; al contrario, se trata &ndash;parad&oacute;jicamente&ndash; de poder no poder. En una relaci&oacute;n, en un trabajo, respecto de un lugar de origen, en el fin de la vida. Es importante pensar el proceso de la despedida, para no permanecer en actitudes retentivas, as&iacute; como para no sentir la culpa de irse.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;De qu&eacute; nos despedimos en una despedida? Si en la separaci&oacute;n nos separamos de un tipo de v&iacute;nculo y en el duelo de quien fuimos en el curso de la relaci&oacute;n; en la despedida &ndash;paso fundamental para los otros dos procesos&ndash; se trata de decir que ya no podemos quedarnos sin por eso asumir una actitud omnipotente. Solo a trav&eacute;s del proceso de una despedida es que tal vez tambi&eacute;n podemos decirle adi&oacute;s a lo que no fue.
    </p><p class="article-text">
        Recuerdo una pel&iacute;cula. <em>El amor a los 20 a&ntilde;os</em>. Ese amor es simple y directo. As&iacute; lo dec&iacute;an los directores de esta pel&iacute;cula de 1962. Es el amor del enamoramiento y el desenga&ntilde;o; el de engancharse con alguien a quien se conoce poco y nada. Es un amor que es 90% proyecci&oacute;n y 10% inconsciencia. Por eso es mucho m&aacute;s interesante el amor despu&eacute;s de los 30. Aunque no hay muchas pel&iacute;culas sobre este tema. 
    </p><p class="article-text">
        Un gran problema afectivo actual es que todav&iacute;a se narren los amores de la madurez con una matriz juvenil, sin habilitar otras formas de experiencia. Es que tambi&eacute;n hay quienes ya grandes todav&iacute;a quieren amar como j&oacute;venes. As&iacute; es que hay quienes, post-30, insisten con que no se enamoran o no se enganchan lo suficiente. Tengo la idea de que en esta etapa de la vida es mucho m&aacute;s importante otra variable antes que el enamoramiento: la confiabilidad. 
    </p><p class="article-text">
        Post-30 son comunes los relatos de desencuentros necesarios que, en un segundo tiempo, permiten encontrarse. Claro que eso implica poder tolerar el desencuentro y no sucumbir a la ansiedad. Cort&aacute;zar ten&iacute;a esa f&oacute;rmula del amor juvenil: &ldquo;And&aacute;bamos sin buscarnos, pero and&aacute;bamos para encontrarnos&rdquo;. Vale para el enamoramiento. La correspondiente post-30 ser&iacute;a: &ldquo;Si nos desencontramos, nos vamos a encontrar&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Post-30 no es una edad cronol&oacute;gica. Es el amor despu&eacute;s de haber amado; cuando se sale y el otro no te gusta del todo; cuando no es tu media naranja; cuando tranquilamente podr&iacute;a no ser, porque no se experimenta la necesidad del enamoramiento, pero justamente por eso puede ser, si se admite que no sea necesario. 
    </p><p class="article-text">
        Hay quienes tienen m&aacute;s de 30 a&ntilde;os y no soportan otro modo de amar que no sea a trav&eacute;s de un enamoramiento. Se pierden una parte importante del amor. No digo ni el trabajo ni la construcci&oacute;n de un v&iacute;nculo. Digo el amor contingente, el que no tiene miedo de perderse porque ya est&aacute; perdido, que no requiere otra haza&ntilde;a que la apuesta. El amor que ya se despidi&oacute; del amor juvenil.
    </p><p class="article-text">
        Pienso en los innumerables relatos de quienes me contaron que empezaron a verse con alguien, luego no siguieron y despu&eacute;s volvieron. Esta es una estructura t&iacute;pica, la del desencuentro; amores que empiezan al volver. Insisto en aclarar que esta no es una cuesti&oacute;n de edad cronol&oacute;gica, sino de madurez. Alrededor de los 20, el conflicto central es con el deseo. En esos a&ntilde;os se trata de conocer un poco el modo m&aacute;s o menos particular de desear y, con alg&uacute;n trabajo personal, tratar de despejarlo de sus condiciones sintom&aacute;ticas. 
    </p><p class="article-text">
        Si todo va bien, los 30 son arduo camino de realizaci&oacute;n para llegar a la mitad de la vida y preguntarse justamente &ldquo;&iquest;c&oacute;mo estoy viviendo?&rdquo;. Con ese modo de desear, algunas cosas salieron bien, otras mal, algunas directamente no salieron, pero ahora el conflicto es con la vida. Del conflicto con el deseo al conflicto con la forma de vivir, este es el camino de la madurez. &ldquo;Ahora que las tormentas son tan breves y los duelos no se atreven a dolernos demasiado&rdquo;, dice una canci&oacute;n de Sabina &ndash;que lleg&oacute; a los 30 reci&eacute;n a los 50. 
    </p><p class="article-text">
        Uno de los problemas actuales es que los 30 se volvieron una prolongaci&oacute;n de los 20. Y las personas llegan a los 40 perplejos, pregunt&aacute;ndose qu&eacute; pas&oacute; con su vida; pasan a los 50 sin conocer del todo su modo de desear y en particular sus l&iacute;mites. Esta no es una cuesti&oacute;n de etapas evolutivas, sino de efecto del tiempo. Una vida es tiempo vivido y sus consecuencias, que siempre es mejor que lleguen m&aacute;s pronto que tarde. 
    </p><p class="article-text">
        El otro d&iacute;a conversaba con un amigo m&aacute;s grande, que decidi&oacute; irse de un lugar en el que est&aacute; hace 20 a&ntilde;os y en el que tiene reconocimiento por su tarea. Le pregunt&eacute; por qu&eacute; lo hizo y me dijo que por eso mismo. &ldquo;Porque podr&iacute;a seguir haci&eacute;ndolo 20 a&ntilde;os m&aacute;s y la vida es una, ahora me saca tiempo&rdquo;. Ante mi cara de asombro me dijo &ldquo;Ya lo vas a entender&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>LL/MF</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luciano Lutereau]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/sobrevivir-desamor_129_11881109.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 06 Dec 2024 10:06:26 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Cómo sobrevivir al desamor?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Amor,Parejas,Psicología]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un estudio revela en qué parte del cerebro reside el amor y cómo se activa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/ciencia/estudio-revela-parte-cerebro-reside-amor-activa_1_11609723.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a8d4c889-93fb-422f-9ba9-22416108f53f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un estudio revela en qué parte del cerebro reside el amor y cómo se activa"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los resultados de los registros de actividad cerebral arrojaron que el amor se activa en diferentes áreas cerebrales: los ganglios basales (un conjunto de masas del hemisferio cerebral), la línea media de la frente, el precuneus (una parte del lóbulo parietal superior oculta en la fisura longitudinal medial entre los dos hemisferios cerebrales) y la unión temporoparietal a los lados de la parte posterior de la cabeza.</p></div><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Amamos con el coraz&oacute;n o con la cabeza?</strong> La ciencia nos dice que solo hay una respuesta: amamos desde el cerebro y un estudio publicado este lunes en la revista Cerebral Cortex de la Universidad de Oxford concreta con qu&eacute; zonas o c&oacute;mo se activan, dependiendo de si se trata de amor por los hijos, los amigos o la naturaleza, entre otros.
    </p><p class="article-text">
        Investigadores de la universidad finlandesa de Aalto midieron mediante resonancia magn&eacute;tica la actividad cerebral de 55 adultos, mientras se les invitaba a meditar historias relacionadas con seis tipos de amor: por los hijos, la pareja, los amigos, la compasi&oacute;n por un extra&ntilde;o, las mascotas, y la naturaleza.
    </p><p class="article-text">
        A todos los participantes se les planteaba que reflexionaran sobre las mismas cuestiones, por ejemplo, para estudiar el amor por los hijos se les invitaba a pensar qu&eacute; sintieron cuando vieron a su beb&eacute; reci&eacute;n nacido y en buen estado de salud por primera vez en la vida.
    </p><p class="article-text">
        Entre una y otra prueba, se le planteaban cuestiones neutras c&oacute;mo las sensaciones experimentadas al lavarse los dientes o ver pasar el autob&uacute;s desde una ventana.
    </p><h2 class="article-text">&iquest;D&oacute;nde reside el amor?</h2><p class="article-text">
        Los resultados de los registros de actividad cerebral avanzaron en la concreci&oacute;n de que el amor se activa en diferentes &aacute;reas cerebrales: los ganglios basales (un conjunto de masas del hemisferio cerebral), la l&iacute;nea media de la frente, el precuneus (una&nbsp;parte del l&oacute;bulo parietal superior oculta en la fisura longitudinal medial entre los dos hemisferios cerebrales) y la uni&oacute;n temporoparietal a los lados de la parte posterior de la cabeza.
    </p><p class="article-text">
        Dependiendo de qu&eacute; tipo de amor experimentado, se activan unas u otras zonas y de forma m&aacute;s o menos produnda.
    </p><h2 class="article-text">El amor m&aacute;s intenso</h2><p class="article-text">
        Los investigadores vieron que el amor que genera una actividad cerebral m&aacute;s intensa en todas las regiones cerebrales donde se &ldquo;siente&rdquo;, es el amor por los hijos: ning&uacute;n otro &ldquo;activa de forma tan profunda esas &aacute;reas del cerebro&rdquo;, subraya uno de los investigadores, P&auml;rttyli Rinne, de la universidad de Aalto.
    </p><p class="article-text">
        Le siguen, en intensidad, el amor hacia la pareja y el amor por los amigos a o demasiada distancia.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Las &aacute;reas cerebrales asociadas al amor entre personas son muy similares, y diferencias radican sobre todo en la intensidad de la activaci&oacute;n, que es mayor con los hijos, y algo mayor con la pareja que con los amigos&rdquo;, apunta Rinne en un comunicado.
    </p><p class="article-text">
        El amor compasivo hacia extra&ntilde;os, como era de esperar,&nbsp;provocaba menos activaci&oacute;n cerebral que el amor por personas cercanas.
    </p><p class="article-text">
        Los cuatro tipos de amor interpersonal activan &aacute;reas del cerebro asociadas a la cognici&oacute;n social, mientras el amor por las mascotas o la naturaleza activa el sistema de recompensa y las &aacute;reas visuales del cerebro, pero no las &aacute;reas sociales.
    </p><h2 class="article-text">La peculiaridad de las emociones por las mascotas</h2><p class="article-text">
        No obstante, en el amor por las mascotas se produce una excepci&oacute;n y cuando una persona cuenta con un animal de compa&ntilde;&iacute;a si se le activan las &aacute;reas del cerebro asociadas a la cognici&oacute;n social.
    </p><p class="article-text">
        Los investigadores invitaron a los participantes a pensar qu&eacute; sent&iacute;an al estar tumbados en el sof&aacute; de su casa, acerc&aacute;rseles un gato y que se les acurrucarse a su lado ronroneando.
    </p><p class="article-text">
        Aunque la reflexi&oacute;n siempre activaba el amor en el cerebro, los patrones de actividad revelaron quien conviv&iacute;a con un gato y quien no: los due&ntilde;os de mascotas s&iacute; experimentaron amor en las regiones asociadas a la cognici&oacute;n social.
    </p><p class="article-text">
        La comprensi&oacute;n de los mecanismos neuronales del amor contribuir&aacute;, seg&uacute;n os investigadores, a mejorar las intervenciones de salud mental en enfermedades como los trastornos del apego, la depresi&oacute;n o los problemas de pareja.
    </p><p class="article-text">
        Rinne y su equipo ya hab&iacute;an desarrollado estudios previos para profundizar en el conocimiento cient&iacute;fico de las emociones humanas, incluida una investigaci&oacute;n que cartografi&oacute; las experiencias corporales f&iacute;sicas asociadas al amor.
    </p><p class="article-text">
        Con informaci&oacute;n de EFE. 
    </p><p class="article-text">
        <em>IG</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiarioAR]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/ciencia/estudio-revela-parte-cerebro-reside-amor-activa_1_11609723.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 26 Aug 2024 14:53:09 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un estudio revela en qué parte del cerebro reside el amor y cómo se activa]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Amor,relaciones amorosas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Si me querés, quereme presencial: volver al ritual del encuentro cara a cara para encontrar pareja]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/si-queres-quereme-presencial-volver-ritual-encuentro-cara-cara-encontrar-pareja_1_11593760.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f1683272-194d-4446-b0a3-ccd6dbf0ffd7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Si me querés, quereme presencial: volver al ritual del encuentro cara a cara para encontrar pareja"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Bares, restaurantes y creadores de contenido tomaron nota del estancamiento de las apps de citas y ofrecen cada vez más “experiencias” destinadas a encontrar pareja o conocer personas en vivo y en directo. Tercera entrega de la serie “Mala fama, ritmo y sustancia”, el sexo en la era postfeminista.</p></div><p class="article-text">
        Un martes a la noche, hace dos a&ntilde;os, Mica fue a un bar con amigas en el barrio porte&ntilde;o de Colegiales sin m&aacute;s expectativas que tomar unos tragos. En su grupo estaban todas solteras y hab&iacute;an llegado a ese lugar aquella noche porque les divert&iacute;a la propuesta que ofrec&iacute;an de &ldquo;Mensaje de mesa a mesa&rdquo;. Las camareras, adem&aacute;s de servir copas, actuaban como celestinas conectando personas. Uno de los chicos de otra mesa pregunt&oacute; por el <em>Instagram</em> &ldquo;de la m&aacute;s linda vestida de color <em>beige</em>&rdquo; de la mesa de Mica y era ella, que ya hab&iacute;a fichado al mismo chico. Intercambiaron contactos y chatearon hasta concretar una cita cara a cara. Hoy, conviven.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Las parejas siempre necesitaron un empujoncito para </strong><em><strong>matchear</strong></em><strong> en la vida real.</strong> Las fiestas tem&aacute;ticas de &ldquo;solos y solas&rdquo;, los <a href="https://www.youtube.com/watch?v=3KycUjkM2u0" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;amores clasificados&rdquo;</a> que se publicaban en forma de aviso en los diarios o los Fono Bares no son una novedad. El gran suceso televisivo por el que Roberto Gal&aacute;n es memorable como formador de matrimonios argentinos &ldquo;Yo me quiero casar, &iquest;y usted?&rdquo;, atraves&oacute; d&eacute;cadas de pantalla: surgi&oacute; en los &acute;70 y fue reeditado en los &acute;90. Funcionaba como una especie de <em>Tinder</em> televisado. Si los y las participantes llenaban el &ldquo;cartoncito del amor&rdquo; con el nombre del otro y la otra, el conductor festejaba con una frase que ya es parte de la liturgia nacional: &ldquo;&iexcl;Se ha forrrrrmado una pareja!&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En los 2000 la ic&oacute;nica voz de Franco Torchia y su Cupido por Much Music le dieron un estilo m&aacute;s <em>reality show</em> a una idea similar. En la radio, el &ldquo;Da para darse&rdquo;, de Perros de la calle tambi&eacute;n se inscribe en esa genealog&iacute;a. M&aacute;s ac&aacute; en el tiempo, en las pr&oacute;ximas semanas se estrenar&aacute; en Netflix el cap&iacute;tulo argentino de &ldquo;Love is blind&rdquo;, el autodenominado &ldquo;experimento social&rdquo; que re&uacute;ne solteros y solteras. El entretenimiento siempre tuvo productos (y soluciones) para ofrecer cuando se trata de unir amantes.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ahora son los bares, restaurantes y creadores de contenido quienes tomaron nota de la demanda y ofrecen cada vez m&aacute;s &ldquo;experiencias&rdquo; y eventos especiales destinados a encontrar pareja o simplemente conocer personas en vivo y en directo. &iquest;Qu&eacute; hay detr&aacute;s de estas nuevas propuestas que ponen el foco en &ldquo;conocer gente nueva&rdquo; y remarcan la idea de &ldquo;encuentro de verdad&rdquo;?<strong> &iquest;Por qu&eacute; se volvi&oacute;, como muchas otras cosas, un servicio, una experiencia por la cu&aacute;l pagar?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Las causas son m&uacute;ltiples y se apilan una sobre otras. Las <a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/nadie-cogiendo-polarizacion-politica-sexual-afectiva_1_11537077.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">dificultades fundamentalmente heterosexuales para tener sexo</a> se enlazan con el estancamiento de las aplicaciones de citas. Las descargas anuales de <em>Tinder</em>, por poner un ejemplo de las m&aacute;s conocidas, bajaron m&aacute;s de un tercio desde su momento de mayor &eacute;xito hace una d&eacute;cada. Un <a href="https://savanta.com/knowledge-centre/view/gen-zs-dating-story-pre-and-post-pandemic-trends/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">informe</a> de la agencia Savanta, de hace dos a&ntilde;os, se&ntilde;al&oacute; que m&aacute;s del 90% de la generaci&oacute;n Z (personas nacidas entre 1997 y 2012) <strong>siente frustraci&oacute;n con esta clase de aplicaciones, una especie de &ldquo;fatiga emocional&rdquo;.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, hay razones m&aacute;s profundas detr&aacute;s de estos eventos que se convirtieron en un servicio espec&iacute;fico. En 2020 el fil&oacute;sofo surcoreano Byung-Chul Han public&oacute; &lsquo;La desaparici&oacute;n de los rituales: una topolog&iacute;a del presente&rsquo; (Herder). La tesis central del libro es que los rituales crean comunidad. Sin embargo, lo que predomina hoy es una comunicaci&oacute;n sin comunidad porque se ha producido una p&eacute;rdida de los rituales sociales.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Byung-Chul Han da cuenta de c&oacute;mo <strong>la progresiva desaparici&oacute;n de los rituales, en la sociedad capitalista cada vez m&aacute;s hiperproductiva y con escaso tiempo para el ocio, se fue erosionando la idea de comunidad. </strong>Las personas est&aacute;n cada vez m&aacute;s desorientadas, necesitan espacios que le ofrezcan ritualidad. El autor de la idea de la &ldquo;sociedad del cansancio&rdquo; habla de la necesidad de &ldquo;un giro a lo ritual en el que las formas volvieran a ser prioritarias&rdquo;.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>El match como barrera: conexi&oacute;n no es sin&oacute;nimo de relaci&oacute;n&nbsp;</strong></h2><p class="article-text">
        Daniela tiene 32 a&ntilde;os, es bisexual y no est&aacute; en pareja. Tiene un perfil en <em>Tinder</em> y otro en <em>OkCupid</em>. Usa las aplicaciones con vaivenes: las instala y desinstala. Le sirven para activar su propio deseo porque, dice, que <strong>ir de bar en bar &ldquo;es imposible por cuestiones materiales. Hay que tener plata, ropa, tiempo y ganas&rdquo;.</strong> Sin embargo, nunca concret&oacute; una cita, no pas&oacute; la barrera del <em>match</em>. &ldquo;Hago muchos <em>matches</em> con chicas y chicos pero, la mayor&iacute;a, no me hablan. Siempre inicio yo la charla. Es tanta la posibilidad que al final nadie activa con nadie y te qued&aacute;s sola de nuevo&rdquo;, explica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Byung-Chul Han apunta en su libro algo sobre esta vivencia que puede dar respuesta: &ldquo;La comunicaci&oacute;n digital es una comunicaci&oacute;n extensiva. En lugar de crear relaciones se limita a establecer conexiones&rdquo;. A Edu le pas&oacute; algo parecido. Tiene 34 a&ntilde;os y es profesor en la zona oeste del conurbano, en Palomar. &ldquo;Hace un tiempo que ven&iacute;a probando con las <em>apps</em> pero las conversaciones se volv&iacute;an un poco mon&oacute;tonas. Me enter&eacute; de la propuesta y me pareci&oacute; copado un lugar donde conocerse cara a cara&rdquo;, cuenta&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La propuesta es <a href="https://www.instagram.com/nochecitasdelpez/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>&ldquo;Noche de citas&rdquo;,</strong></a><strong> una actividad mensual que va por su tercera edici&oacute;n en Vuela el Pez, un bar en el barrio porte&ntilde;o de Villa Crespo.</strong> Al comienzo a Edu le dio dudas de ir. Le daba verg&uuml;enza ir solo y exponerse pero fueron sus amigos quienes lo animaron a participar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Carolina Zakrasej es publicista y una de las creadoras de &ldquo;Noche de citas&rdquo;, que surgi&oacute; como una forma de juntar plata para una olla popular que se hace ah&iacute;. Llegaron a convocar entre 60 a 100 personas con una entrada que cuesta $3.000. El rango etario va desde los 25 a los 40 a&ntilde;os. &ldquo;Hay mucha gente que est&aacute; cansada de las <em>apps</em>. Es agotador y genera ansiedad. Blanqueamos que esto es para conocer gente y salir de las apps&rdquo;, explica Zakrasej.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Con su socia, cranearon din&aacute;micas grupales para que la gente pueda interactuar. &ldquo;No quer&iacute;amos que sea el formato <em>speed dating</em> en el que ponen a la gente a hablar uno a uno es dif&iacute;cil, genera rechazo&rdquo;. <strong>Cada mesa de 5 a 6 personas cuenta con un anfitri&oacute;n que dinamiza la conversaci&oacute;n con distintos juegos o disparadores de preguntas.</strong> El objetivo es que hablen entre los y las participantes, que se conozcan pero no con la t&iacute;pica presentaci&oacute;n. Entonces las consignas pueden ser preguntas del tipo:&ldquo;&iquest;Crees que el hombre lleg&oacute; a la luna?&rdquo;. La idea es debatir y llegar a alg&uacute;n tipo de conclusi&oacute;n por mesa. O les plantean disparadores del tipo: &ldquo;Se inventa una m&aacute;quina donde pod&eacute;s observar tus sue&ntilde;os pero tu pareja tiene que verlos con vos. &iquest;Eleg&iacute;s verlo?&rdquo; . Otros juegos que probaron fue un <em>Tuttifruti </em>amoroso que ten&iacute;a como consigna &ldquo;sobrenombres cari&ntilde;osos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ldquo;El objetivo tiene que ver con el v&iacute;nculo sexo afectivo, pero se armaron grupos de amigas, redes de trabajo. Nos encontramos con gente predispuesta a sociabilizar. </strong>Nadie est&aacute; obligado a exponer. Pueden participar sin hablar ante el p&uacute;blico porque la idea es que interact&uacute;en en la comodidad y seguridad&rdquo;, dice la creadora de &ldquo;Noche de citas&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No es casual que varias de estas iniciativas introduzcan lo l&uacute;dico dentro de las din&aacute;micas de encuentro.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Somos una cultura de eyaculaci&oacute;n precoz. Cualquier seducci&oacute;n, cualquier forma de seducci&oacute;n, que es un proceso enormemente ritualizado, se borra cada vez m&aacute;s tras el imperativo sexual naturalizado, tras la realizaci&oacute;n inmediata e imperativa de un deseo&rdquo;, dice Byung-Chul Han en su libro sobre la desaparici&oacute;n de los rituales. Sus palabras sirven para explicar por qu&eacute; estas actividades tienen pautas y din&aacute;micas bien claras. Quienes van se aventuran a una nueva experiencia pero tienen bien claro con qu&eacute; se van a encontrar. &ldquo;Hoy hemos perdido la capacidad de percibir fen&oacute;menos como el misterio y el enigma. Ya las ambig&uuml;edades o las ambivalencias nos producen malestar&rdquo;, agrega el fil&oacute;sofo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No se trata de un fen&oacute;meno &uacute;nicamente porte&ntilde;o aunque s&iacute; apunta a determinada clase social, media y media alta, que puede pagar por estos servicios en tiempos de crisis econ&oacute;mica. <strong>En la ciudad de Mar del Plata, Mar&iacute;a Bel&eacute;n Bona, cre&oacute; en 2022 </strong><a href="https://www.instagram.com/belencitaclub.ok/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>"BelenCita"</strong></a><strong> un &ldquo;club de encuentro para conectar personas reales&rdquo;. </strong>Como evento gir&oacute; ya en C&oacute;rdoba, en Ciudad de Buenos Aires y en otros puntos del territorio bonaerense. Los encuentros son segmentados por rangos etarios y tambi&eacute;n para &ldquo;solterxs LGBT+&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Las experiencias que vuelven a poner el foco en el encuentro f&iacute;sico se multiplican m&aacute;s all&aacute; de aquellas pensadas exclusivamente para encontrar pareja. &ldquo;<strong>Vinito y amigos&rdquo; es una propuesta de </strong><a href="https://www.instagram.com/selloaustral/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Sello Austral</strong></a><strong>, un espacio que ofrece &ldquo;experiencias gastron&oacute;micas&rdquo;.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Victoria Acosta es periodista, sommelier y chef. Es due&ntilde;a del bar e ide&oacute;loga de esta iniciativa puntual. &ldquo;Surgi&oacute; de la frustraci&oacute;n personal, de una conversaci&oacute;n que circula entre grupos de amigas y amigos en donde queremos conocer personas distintas pero no se da ni en el laburo ni el gimnasio. No est&aacute; pensado como un espacio de levante pero s&iacute; he visto personas que terminan chapando como en todos los lugares. S&oacute;lo que ac&aacute; se construye una especie de lugar seguro. Saben que van a&nbsp; conocer gente con la que comparten determinados intereses&rdquo;, explica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En esta propuesta sumaron la tecnolog&iacute;a al servicio del encuentro y crearon su propio algoritmo. Al reservar, <strong>las personas reciben un formulario con 15 preguntas y cada respuesta obtiene un puntaje para construir una especie de &iacute;ndice de afinidad.</strong> El cuestionario es amplio: va desde rango etario, personalidad, gustos y personalidad. Las mesas se arman en funci&oacute;n de lo que devuelve el puntaje. La cita es a las 20.30, las anfitrionas proponen disparadores para romper el hielo y tambi&eacute;n ofrecen los juegos de mesa con los que dispone el espacio. A las 23 llega un DJ y las mesas se mezclan alrededor del baile. La entrada cuesta $10.000 e incluye una copa de vino.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Vicky Murphy es <a href="https://www.instagram.com/tubetabel/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">@tubetabel</a> en Instagram. Estudi&oacute; cine pero se dedica a cocinar comida con plantas. Es la creadora de <a href="https://www.instagram.com/peliypicada/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Peli y picada</a>. Desde el a&ntilde;o pasado empez&oacute; a picarle la necesidad de la presencialidad. Fue en la previa de las elecciones y con el giro a la derecha en el aire. &ldquo;&iquest;Qu&eacute; puedo hacer yo con lo que s&eacute;?&rdquo;, se pregunt&oacute;. <strong>Consigui&oacute; un proyector y empez&oacute; a pasar pel&iacute;culas acompa&ntilde;ado con comida hecha por ella y vino.</strong> La peli se volvi&oacute; una excusa para iniciar conversaciones. No se formaron parejas todav&iacute;a pero una chica coincidi&oacute; con otra en varias proyecciones y le ofreci&oacute; trabajo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Lo novedoso de estos eventos y actividades parece estar en algo tan sencillo y universal como el ritual del encuentro en el tiempo libre, el ocio y el juego. La ansiedad, la poca disponibilidad por la absorci&oacute;n que produce el trabajo y la necesidad de encuadres claros atentan con todo lo que necesita un proceso de seducci&oacute;n. De alguna manera, las burbujas que crean los algoritmos opacos en las redes -que hacen que conectemos con personas que tienen gustos o preferencias parecidas- se replican en estas experiencias que se presentan como espacios seguros, con &ldquo;&iacute;ndices de afinidad&rdquo; y un estrecho margen para lo imprevisible. Quiz&aacute;s todav&iacute;a no se dimensione el efecto de la pandemia y el miedo a lo desconocido sea un fantasma a&uacute;n m&aacute;s grande del que imaginamos que no permite aventurarnos a lo inesperado en los v&iacute;nculos. Con todo, estas tendencias son un grito ante la falta de cuerpo que impone la virtualidad: si me quer&eacute;s, quereme presencial.
    </p><p class="article-text">
        <em>MFA/DTC</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[María Florencia Alcaraz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/si-queres-quereme-presencial-volver-ritual-encuentro-cara-cara-encontrar-pareja_1_11593760.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 17 Aug 2024 03:04:19 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Si me querés, quereme presencial: volver al ritual del encuentro cara a cara para encontrar pareja]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Vínculos,Sexo,relaciones amorosas,Feminismos,Amor]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Para qué sirve un primer amor?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/sirve-primer-amor_129_11566219.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8bb73417-dd4d-44d9-bcef-45bb90bea8ec_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Para qué sirve un primer amor?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Freud habló del "complejo de castración" para describir cómo los hombres lidiaban con el amor perdido. Antes, esto se manifestaba en neurosis obsesivas, con fantasías de revalorización heroica. Hoy, muchos hombres presentan rasgos narcisistas, como la incapacidad de sufrir con dignidad y la tendencia a reaccionar de forma posesiva.</p></div><p class="article-text">
        En estos &uacute;ltimos a&ntilde;os, a partir del tratamiento de varones de mediana edad, empec&eacute; a pensar en una coordenada recurrente: la dificultad de estos para atravesar un conflicto amoroso, como si hubiera una discordancia entre la edad alcanzada y las reacciones ante una crisis vincular.
    </p><p class="article-text">
        No me refiero a los casos de varones que no se quieren divorciar despu&eacute;s de varios a&ntilde;os de matrimonio, m&aacute;s por comodidad que por amor, porque no quieren nada que les cambie la vida; sino a los casos de quienes tuvieron diferentes parejas, de los que se puede decir que amaron en diferentes oportunidades, pero es como si el amor no hubiera producido efectos en ellos.
    </p><p class="article-text">
        Dicho de otro modo, se trata de varones con una forma infantil y dependiente de amar, de la que no pudieron curarse a pesar del paso del tiempo. Por ejemplo, tienen una fuerte inclinaci&oacute;n a hacerle sentir al otro su ausencia, como el ni&ntilde;o cuando act&uacute;a un despecho. Igualmente, tienden a poner la culpa en el otro y, en particular, nunca piden perd&oacute;n ni reconocen un error. Todo esto con el otro de espectador sufriente de la escena, porque alcanza con que este se mueva un poquito y se retire y, como el peque&ntilde;o que hac&iacute;a su berrinche en la calle, se levantan y corren para no ser olvidados.
    </p><p class="article-text">
        A muchos de estos varones, con este tipo de mecanismos, hoy se los llama &ldquo;psic&oacute;patas narcisistas&rdquo;. El problema es que esta es una designaci&oacute;n demasiado amplia, que contempla en su interior una gran variedad de casos. Un segundo problema de esta designaci&oacute;n es que suele ser hecha desde el punto de vista del otro, con la atribuci&oacute;n de intencionalidad, con un excedente de sentido que pasa de la descripci&oacute;n de los mecanismos a la construcci&oacute;n de un tipo de personalidad. En este punto, la generalizaci&oacute;n es por lo menos cuestionable.
    </p><p class="article-text">
        Entiendo mejor que esa coyuntura remite a una encrucijada propia de la experiencia viril y a una disoluci&oacute;n progresiva de las estructuras de la masculinidad. Este es un tema que investigu&eacute; en algunos libros (como <em>Ya no hay hombres</em> o <em>El fin de la masculinidad</em>); sobre todo me refiero a que la neurosis obsesiva ya no sea el tipo cl&iacute;nico m&aacute;s frecuente en los varones. La cuesti&oacute;n es que la salida no fue hacia adelante, sino que implic&oacute; un retroceso.
    </p><p class="article-text">
        A diferencia de las mujeres, que llevan d&eacute;cadas pensando su relaci&oacute;n con el amor y entre s&iacute;, los varones permanecen en un estado m&aacute;s precario, incluso para pensar sus modos de vincularse m&aacute;s all&aacute; de ellos. Es m&aacute;s frecuente leer textos que hablan de c&oacute;mo los varones no tienen que ser, de qu&eacute; modo tienen que reeducarse, que trabajos que desarrollen las variaciones de su educaci&oacute;n sentimental. Esto es curioso, porque buena parte de la literatura tiene en su n&uacute;cleo las vivencias amorosas masculinas.
    </p><p class="article-text">
        Pienso, por ejemplo, en la serie que se arma con <em>La educaci&oacute;n sentimental</em>, de <strong>Gustave Flaubert</strong>, y <em>Rojo y Negro</em>, de <strong>Stendhal</strong>. En Argentina, hay todo un movimiento que comienza con <em>Sobre h&eacute;ores y tumbas</em>, sigue con <em>Rayuela</em>, de <strong>Julio Cort&aacute;zar</strong> y llega a una bisagra con <em>El pasado</em> de <strong>Alan Pauls</strong>. Un &uacute;ltimo eslab&oacute;n en la cadena es <em>Un futuro anterior</em> de <strong>Mauro Libertella</strong> &ndash;que se lee muy bien con <em>Higiene sexual del soltero</em>, de <strong>Enzo Maqueira</strong>, como las dos mejores narrativas contempor&aacute;neas de la iniciaci&oacute;n en la masculinidad.
    </p><p class="article-text">
        Podr&iacute;an leerse estas novelas con una misma pregunta: &iquest;c&oacute;mo se las arregla un var&oacute;n para sufrir con dignidad? Para correrse de la escena y no fingir desapego; para encarnar con altura el deseo herido, sin posesividades reactivas y temor a la p&eacute;rdida, es decir, sin la nostalgia de amar lo que ya no es &ndash;solo porque ya no es. En fin, todo esto es lo que <strong>Sigmund Freud</strong> resumi&oacute; en la expresi&oacute;n &ldquo;complejo de castraci&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En la &eacute;poca freudiana, la forma m&aacute;s habitual de respuesta era la neurosis obsesiva y sus fantas&iacute;as heroicas de revalorizaci&oacute;n: alg&uacute;n d&iacute;a la mujer perdida se arrepentir&aacute; y ver&aacute; que la que perdi&oacute; fue ella. En las novelas que mencion&eacute; esta fantas&iacute;a se constata con frecuencia. Sin embargo, tambi&eacute;n se traza la l&iacute;nea ascendente de otra arista, la que es correcto llamar &ldquo;narcisista&rdquo; &ndash;aunque con el reparo planteado&ndash; y que redunda en los rasgos que mencion&eacute; al principio.
    </p><p class="article-text">
        Entre las novelas cl&aacute;sicas, hay una que es m&aacute;s bien un relato extenso y se llama <em>El primer amor</em>, de <strong>Iv&aacute;n Turgueniev</strong>. En ella se narra una turbulenta historia de amor, que concluye con estas l&iacute;neas: &ldquo;Ser&iacute;a incapaz de expresar el sentimiento que experimentaba entonces. No quisiera volver a pasar por &eacute;l; pero me considerar&iacute;a infeliz si no lo hubiera experimentado nunca&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Turgueniev narra un fracaso amoroso, pero uno que permite empezar a amar. El primer amor es la experiencia de un desacierto, que impacta como un desprendimiento de ciertas estructuras r&iacute;gidas, justamente esas que mencion&eacute; m&aacute;s arriba. Definitivamente es un tema pendiente en la bibliograf&iacute;a sobre masculinidades repensar el modo en que se enamoraban los varones y lo que ocurre hoy, cuando es cada vez menos frecuente y, para el caso, es m&aacute;s com&uacute;n hablar de la importancia de la experimentaci&oacute;n, el sensualismo y otras palabras que no se sabe bien qu&eacute; significan o no remiten a una forma de vida espec&iacute;fica.
    </p><p class="article-text">
        El primer amor era una estructura muy potente de subjetivaci&oacute;n. De regreso al principio, si pienso en los casos que mencion&eacute;, dir&iacute;a que en muchos de ellos es como si este no hubiera ocurrido o no se lo hubiese duelado adecuadamente, o bien hubiera dejado la huella de un resentimiento o temor general a la experiencia amorosa.
    </p><p class="article-text">
        Todav&iacute;a necesitamos reflexionar mucho m&aacute;s sobre las masculinidades, menos desde un punto de vista prescriptivo (o en relaci&oacute;n con una norma) que a partir de las vivencias tal como se dan para quienes las sufren.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>LL/MF</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luciano Lutereau]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/sirve-primer-amor_129_11566219.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 02 Aug 2024 09:47:23 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Para qué sirve un primer amor?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Amor,Sigmund Freud,Masculinidades]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un vínculo no es contrato]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/vinculo-no-contrato_129_11392013.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bd782a80-0214-4222-8224-a493002d2987_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un vínculo no es contrato"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">¿Por qué muchos varones, después de separarse, ya no quieren volver a estar en pareja o experimentan lo que la autoayuda llama “fobia al compromiso”?</p></div><p class="article-text">
        Un hombre de mediana edad est&aacute; muy enamorado de una mujer, realmente lo est&aacute;, despu&eacute;s de una separaci&oacute;n y varios a&ntilde;os solo (con encuentros ocasionales). 
    </p><p class="article-text">
        Esto &uacute;ltimo es significativo, porque expone que su modelo vincular es todav&iacute;a el de la juventud; es decir, se enamor&oacute;, muy bien, pero en esta experiencia se le actualizan componentes de dependencia temprana. Por ejemplo, tiende a ponerse celoso, sin que esta celotipia sea una condici&oacute;n amorosa; es m&aacute;s bien reactiva a su modo de vincularse en este momento. 
    </p><p class="article-text">
        Nunca antes le hab&iacute;a pasado, estar celoso. Esta &uacute;ltima distinci&oacute;n es importante, para distinguir qu&eacute; s&iacute;ntomas son de la neurosis y cu&aacute;les del v&iacute;nculo. Sin perspectiva vincular, se pueden tratar como defensas lo que, en verdad, son creaciones entre dos en una relaci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        La cuesti&oacute;n es que, en determinada ocasi&oacute;n, este hombre queda para verse con la mujer luego de que ella fuera antes a una reuni&oacute;n. En ese lapso, &eacute;l no sabe muy bien qu&eacute; hacer, se queda a la espera. Cuando se cumple la hora, ella le avisa que est&aacute; demorada, que la reuni&oacute;n se extiende. En ese punto, primero &eacute;l se enoja y le reprocha &ndash;sin dec&iacute;rselo&ndash; la falta al acuerdo. 
    </p><p class="article-text">
        Luego, piensa en escribirle a otra mujer, sin darse cuenta de que esto es una venganza, un intento desesperado de castigarla. Finalmente, se calma cuando piensa que podr&iacute;a interrumpir el v&iacute;nculo que, si la relaci&oacute;n se pierde, &eacute;l va a sobrevivir. Por suerte, esta fantas&iacute;a es la que le permite decidir continuar. 
    </p><p class="article-text">
        De la secuencia me interesa lo siguiente: que el v&iacute;nculo se constituye como tal reci&eacute;n con la fantas&iacute;a de separaci&oacute;n y que, esta &uacute;ltima, llega despu&eacute;s de un recorrido, en el que tiene que caer la idea de la relaci&oacute;n como pacto y el anhelo narcisista de venganza. 
    </p><p class="article-text">
        La separaci&oacute;n no est&aacute; en el final de un v&iacute;nculo, sino en el inicio &ndash;cuando este necesita reelaborar previamente la condici&oacute;n de dependencia&ndash; y las dos trampas actuales para vincularse son: 1. el af&aacute;n individualista de contractualizar como protecci&oacute;n ante el abandono; 2. el narcisismo castigador. 
    </p><p class="article-text">
        Ubico como una coordenada bastante t&iacute;pica en el an&aacute;lisis de varones de mediana edad que tengan que elaborar la fijaci&oacute;n en esa necesidad de castigar al otro por la herida narcisista.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Pensar que la monogamia es una mera norma social sin tener en cuenta las corrientes psíquicas que la hacen posible en ciertos momentos, y no en otros, es una perspectiva unilateral</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Ahora bien, esta secuencia cl&iacute;nica nos lleva a una consideraci&oacute;n te&oacute;rica, porque en su cl&aacute;sico texto sobre la psicolog&iacute;a del amor, Freud plantea el caso del var&oacute;n dividido entre el amor y el deseo. El argumento es simple: la dependencia ed&iacute;pica del amor hace que el deseo se vuelva inviable en el mismo v&iacute;nculo por su ra&iacute;z incestuosa. 
    </p><p class="article-text">
        El trasfondo de este texto es una idea b&aacute;sica de los ensayos de Freud sobre teor&iacute;a sexual: es necesario que en la adolescencia del var&oacute;n se produzca un enamoramiento que desplace el inter&eacute;s por los objetos familiares por uno exog&aacute;mico. Por esos los enamoramientos adolescentes son tan absolutos y, as&iacute; y todo, este movimiento nunca se consigue completamente. 
    </p><p class="article-text">
        Lo que importa de este segundo argumento es que es propio del amor juvenil el que implica la renuncia a otros objetos. En este punto, este motivo se articula con otro gran t&oacute;pico freudiano, el mito de la horda primitiva: el acceso a una mujer (en el amor juvenil) implica la renuncia a las otras. 
    </p><p class="article-text">
        Volvamos al texto freudiano de la psicolog&iacute;a del amor. All&iacute; Freud piensa en matrimonios j&oacute;venes, en varones casados que est&aacute;n entre los 20 y los 30, condici&oacute;n que en nuestras sociedades ya no est&aacute; vigente. 
    </p><p class="article-text">
        Ahora bien, si pensamos en lo que ocurre en los varones que tienen m&aacute;s de 40, cuando es com&uacute;n que la huella ed&iacute;pica ya no corra de manera tan restrictiva, hay dos rasgos que cabe destacar: 
    </p><p class="article-text">
        1. Se enamoran mucho menos, porque tienen una necesidad menor del enamoramiento (ya no tienen que dejar la familia de origen, salvo en el caso de varones que precisan enamorarse para separarse de una esposa), entonces se plantea mejor la pregunta por qu&eacute; implica el amor en la pareja; 
    </p><p class="article-text">
        2. El amor del var&oacute;n maduro, entonces, no se acompa&ntilde;a de la necesidad de renunciar al deseo por otras mujeres. 
    </p><p class="article-text">
        Esto permite entender por qu&eacute; muchos varones, despu&eacute;s de separarse, ya no quieren volver a estar en pareja o experimentan lo que la autoayuda llama &ldquo;fobia al compromiso&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; por esto, al menos en lo que yo escucho, son mucho m&aacute;s los varones quienes insisten con el tema de la pareja abierta en sus relaciones. Pensar que la monogamia es una mera norma social sin tener en cuenta las corrientes ps&iacute;quicas que la hacen posible en ciertos momentos, y no en otros, es una perspectiva unilateral. En un pr&oacute;ximo art&iacute;culo retomar&eacute; las fuentes emocionales de la exclusividad vincular.
    </p><p class="article-text">
        <em>LL/MF</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luciano Lutereau]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/vinculo-no-contrato_129_11392013.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 24 May 2024 09:41:46 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un vínculo no es contrato]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Psicología,Sexualidad,Vejez,hombres,Amor]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Comienzos adictivos y rupturas dolorosas: así nos afectan físicamente el amor y el desamor]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/que-pasa-en-el-cerebro-enamoramiento-ruptura_1_11363323.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/940e6789-24a2-4b9c-9916-2166fdfe567a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Comienzos adictivos y rupturas dolorosas: así nos afectan físicamente el amor y el desamor"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Miedo, enamoramiento, atracción, apego… Cada emoción está asociada con una constelación de eventos cerebrales en los que siempre entra en juego el sistema límbico.</p></div><p class="article-text">
        El cerebro es el encargado de iniciar y, si es necesario, atender cada emoci&oacute;n vinculada a los acontecimientos de nuestra vida. Emocionar, por tanto, garantiza nuestra supervivencia como individuos. Y eso incluye alertarnos del peligro, haci&eacute;ndonos experimentar miedo, para que tomemos precauciones.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, las emociones aseguran la perpetuaci&oacute;n de la especie favoreciendo la reproducci&oacute;n. Lo hacen a trav&eacute;s del impulso sexual, que anhela la gratificaci&oacute;n. En cierto modo, la atracci&oacute;n puede ser entendida como el aumento de energ&iacute;a enfocada en una posible pareja e incluye la euforia que rodea al enamoramiento. Una euforia que pronto debe convivir con el 'apego' que mantiene el contacto y la uni&oacute;n con el ser amado.
    </p><p class="article-text">
        Miedo, enamoramiento, atracci&oacute;n, apego&hellip; Cada emoci&oacute;n est&aacute; asociada con una constelaci&oacute;n de eventos cerebrales en los que siempre entra en juego el&nbsp;<a href="https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC10164017/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">sistema l&iacute;mbico</a>. El t&eacute;rmino fue acu&ntilde;ado por Paul Broca, y se refiere a la zona lim&iacute;trofe del cerebro situada junto a la parte inferior de la corteza.
    </p><p class="article-text">
        Esta estructura se encarga de dirigir las emociones, formar la memoria, generar la motivaci&oacute;n y ayudar en la toma de decisiones. Est&aacute; integrado por las &aacute;reas hipotal&aacute;micas (fundamentales para la integraci&oacute;n neurohormonal que nos permite sorpresas, ira o amor), la am&iacute;gdala (responsable de 'etiquetar' cada emoci&oacute;n) y el hipocampo (que, como soporte de la memoria, consigue que lo que nos emociona permanezca en nuestros recuerdos).
    </p><h2 class="article-text">Las mariposas en el est&oacute;mago</h2><p class="article-text">
        Empecemos por el apasionado enamoramiento. El deseo sexual, que garantiza la reproducci&oacute;n, se asocia con dos grupos de hormonas: los estr&oacute;genos y andr&oacute;genos. Ambas evolucionaron motivando a las personas a buscar la uni&oacute;n sexual. Y para activar al organismo en esa b&uacute;squeda, sobre todo al inicio de una relaci&oacute;n, cuentan con el apoyo de la principal hormona del estr&eacute;s, el cortisol. Que el cortisol aumente de forma generalizada cuando Cupido nos dispara su flecha explica que nuestro coraz&oacute;n lata con fuerza o que las mariposas revoloteen en nuestro est&oacute;mago cuando nos enamoramos.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, que nos enamoremos activa la ruta 'recompensadora' del cerebro: la v&iacute;a dopamin&eacute;rgica. Centrada en el &aacute;rea tegmental ventral y el n&uacute;cleo accumbens, se ocupa de hacernos sentir placer. A la fiesta se suman tambi&eacute;n la corteza prefrontal, relacionada con hacer planes para el futuro o realizar acciones, y la corteza orbitofrontal, que est&aacute; implicada en el procesamiento cognitivo de la&nbsp;<a href="https://www.annualreviews.org/docserver/fulltext/psych/66/1/annurev-psych-010213-115043.pdf?expires=1711538156&amp;id=id&amp;accname=guest&amp;checksum=7C4D17A004DCF9D6B77515EF369494A4" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">toma de decisiones</a>. Nuestra capacidad de valorar objetivamente al otro se altera. De ah&iacute; que digamos que &ldquo;el amor es ciego&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Por cierto, sirva como aviso a navegantes que en la etapa inicial de enamoramiento intenso aparecen muchos s&iacute;ntomas similares a las adicciones. De hecho, experimentamos una alegr&iacute;a desmedida y percibimos un profundo deseo de estar con la persona amada. Y esto genera una dependencia emocional (e incluso f&iacute;sica) que, no bien modulada, puede conducir a sufrir una aut&eacute;ntica&nbsp;<a href="https://www.frontiersin.org/journals/psychology/articles/10.3389/fpsyg.2016.00687/full" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;crisis de deprivaci&oacute;n&rdquo;</a>.
    </p><p class="article-text">
        La buena noticia es que este periodo no se eterniza sino que se estabiliza en una relaci&oacute;n mon&oacute;gama. Es entonces cuando la revoluci&oacute;n neuroendocrina del enamoramiento es sustituida por un estado menos tormentoso, basado en el apego. Este &uacute;ltimo se asocia, principalmente, a otras dos sustancias, la vasopresina y la oxitocina, cuya liberaci&oacute;n sustenta el cari&ntilde;o.
    </p><h2 class="article-text">Desamor y rechazo</h2><p class="article-text">
        Seg&uacute;n lo que acabamos de exponer, una ruptura amorosa puede provocar en nuestro cerebro algo parecido a un s&iacute;ndrome de abstinencia que convierte el desamor en una de las experiencias m&aacute;s traum&aacute;ticas y desconcertantes. El fin de una 'historia en com&uacute;n'&nbsp;<a href="https://www.pnas.org/doi/abs/10.1073/pnas.1102693108" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">duele</a>&nbsp;incluso f&iacute;sicamente.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, el&nbsp;<a href="https://journals.sagepub.com/doi/10.1037/gpr0000022" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">desamor</a>&nbsp;nos agota: estar tristes incrementa el consumo de energ&iacute;a en el cerebro y, precisamente por eso, es la emoci&oacute;n que m&aacute;s r&aacute;pido se autolimita. Llorar desahoga pero, como efecto secundario, suele darnos hambre. As&iacute; que, por si sirve el consejo, el desamor puede empezar a curarse con chocolate (que tambi&eacute;n libera dopamina).
    </p><p class="article-text">
        Aunque el&nbsp;<a href="https://journals.plos.org/plosone/article?id=10.1371/journal.pone.0217320" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">rechazo</a>&nbsp;puede provocar una profunda sensaci&oacute;n de p&eacute;rdida y desamparo, tras un tiempo de melancol&iacute;a el cerebro se reorganiza. Igual que el enamoramiento tiene una funci&oacute;n biol&oacute;gica obvia garantizando la reproducci&oacute;n, el cerebro humano cuenta con mecanismos para cortar el v&iacute;nculo roto y poder, en el futuro, establecer uno nuevo.
    </p><p class="article-text">
        A nivel cerebral, eso implica que las partes del cerebro que est&aacute;n activadas con el enamoramiento, como los circuitos de recompensa, vuelvan a la&nbsp;<a href="https://journals.physiology.org/doi/full/10.1152/jn.00784.2009#ref-28" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">normalidad</a>.
    </p><p class="article-text">
        Una cosa m&aacute;s: si es usted quien va a romper, recuerde que es posible que ya est&eacute; en esa 'nueva fase de activaci&oacute;n cerebral', pero no as&iacute; su pareja. Y no es 'culpa' de nadie, si acaso de las modificaciones de nuestras conexiones neurales. As&iacute; que nada de decir eso de &ldquo;me duele m&aacute;s a m&iacute; que a ti&rdquo;, porque no es cierto. La neurociencia lo demuestra.
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>Este art&iacute;culo fue publicado originalmente en&nbsp;</strong></em><a href="https://theconversation.com/es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>The Conversation</em></a><em><strong>. Puedes leerlo&nbsp;</strong></em><a href="https://theconversation.com/de-amores-y-desamores-no-eres-tu-es-mi-sistema-limbico-227587" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>aqu&iacute;.</em></a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Susana P. Gaytan]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/que-pasa-en-el-cerebro-enamoramiento-ruptura_1_11363323.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 13 May 2024 14:32:02 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Comienzos adictivos y rupturas dolorosas: así nos afectan físicamente el amor y el desamor]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Amor,Relaciones]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El fin del amor en Manhattan]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/amor-manhattan_129_11306048.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a6e27462-f1f5-427a-b995-92dbef329c60_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El fin del amor en Manhattan"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Mientras intentamos aprender a ser mejores y no repetir los noventa podríamos al menos tomar de ellos la lección de la liviandad, y repetirlos más como farsa y con menos hambre de tragedia. </p></div><p class="article-text">
        Vi <em>Sex and the City</em> varias veces en la vida; la primera, salteada, como ve&iacute;amos en las series en los 90, cuando agarraba alg&uacute;n cap&iacute;tulo en el canal de Cosmopolitan; de adolescente ya en la etapa de los DVDs, despu&eacute;s en torrents y ahora la estoy viendo en Netflix, junto a mi novio que la est&aacute; mirando por primera vez (y que tiene de poca a nula informaci&oacute;n previa sobre el asunto). Para m&iacute; es entonces algo as&iacute; como el tercer encuentro con la serie, pero es el primero teniendo la edad de sus protagonistas; es el primero, tambi&eacute;n, desde que escrib&iacute; un libro de ensayos sobre sexo en la ciudad, y tambi&eacute;n el primero desde que tengo una columna semanal. Yo no vivo en Nueva York y escribir sin dudas no paga lo que pagaba en esa &eacute;poca, as&iacute; que no uso esa ropa ni llevo ese tren de vida; pero fuera de eso, realmente, para bien o para mal, poca gente debe tener m&aacute;s n&uacute;meros que yo en el bingo de ser Carrie Bradshaw.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; y todo, yo esperaba que la serie se me viera un poco m&aacute;s vieja; incluso que me resultara aburrida, como me pasa con muchas cosas que recuerdo con cari&ntilde;o pero ya no me causan gracia veinte a&ntilde;os despu&eacute;s, o si me causan gracia es por buena voluntad, pero no me resuenan, ni me hablan de mi vida y mi mundo; nada m&aacute;s lejos de lo que sucedi&oacute;. Los primeros minutos de Sex and the City cuentan la historia de una periodista brit&aacute;nica que emigra a Nueva York y conoce a un tipo que trabaja en inversiones en la apertura de una muestra en una galer&iacute;a de arte: se enamoran perdidamente, conocen a los mutuos amigos e incluso empiezan a ver casas para mudarse juntos. La noche en que &eacute;l iba a presentarle a sus padres ella est&aacute; trabajando y &eacute;l la llama: que su madre se siente mal, que lo dejan para otro d&iacute;a, otro d&iacute;a que finalmente nunca llega. &Eacute;l la va dejando de llamar, ella se da cuenta y le pide explicaciones, pero es evidente que el tipo no piensa volver a verla. &ldquo;No entiendo&rdquo;, le cuenta ella llorando a Carrie, &ldquo;en Londres, mirar casas juntos hubiera significado algo&rdquo;. Pobre, dice Carrie en off: &ldquo;nadie le avis&oacute; a esta chica del fin del amor en Manhattan&rdquo;. Lo &uacute;nico de todo esto que queda viejo es lo de poder comprarse una casa; lo dem&aacute;s, sencillamente, es la historia de lo que hoy llamamos <em>ghosteo</em>, eso que la gente de cincuenta te dice que en su &eacute;poca no exist&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Mi novio, entonces, que ve la serie por primera vez y tampoco tiene mucha idea del impacto cultural que tuvo <em>Sex and the City</em> en la generaci&oacute;n de chicas que la vieron, me pregunta si las cosas fueron <em>siempre</em> as&iacute; o si efectivamente hoy una serie de los 90 nos resuena m&aacute;s de lo que nos hubiera resonado en 2008 no solo porque ahora tengamos los treinta y pico que tienen los personajes, sino sobre todo porque hay un regreso de ciertos valores &eacute;ticos y est&eacute;ticos. Creo que tiene algo de raz&oacute;n; lo pens&eacute;, sobre todo, porque m&aacute;s o menos por los mismos d&iacute;as en que subieron <em>Sex and the City</em> a Netflix se cumplieron doce a&ntilde;os del primer episodio de Girls, la serie de Lena Dunhan en HBO que tambi&eacute;n segu&iacute;a la vida de cuatro solteras, pero ya en una Nueva York m&aacute;s <em>woke</em> y post crack financiero de 2008; post Giuliani y post gentrificaci&oacute;n tambi&eacute;n, una Nueva York en la que por primera vez en d&eacute;cadas, probablemente, los hijos estaban ganando menos que los padres y consumiendo los recursos familiares en lugar de multiplicarlos. El dinero me pareci&oacute; siempre la diferencia m&aacute;s central entre una serie y la otra, pero ahora que veo <em>Sex and the City</em> me doy cuenta de que es m&aacute;s una cuesti&oacute;n de acentos: anoche, sin ir m&aacute;s lejos, vi un cap&iacute;tulo en el que a Carrie le cortan la tarjeta y decide quedarse en casa el viernes a la noche porque no le dan los fondos para andar comiendo afuera hasta que una amiga medio escort la llama y le dice que le va a invitar todo, que no se preocupe (lo de tener amigas medio escort, tambi&eacute;n: mucho m&aacute;s probable ahora que en 2010). <em>Sex and the City</em> hablaba de un mundo m&aacute;s pr&oacute;spero, es cierto; pero tambi&eacute;n de un mundo donde se tematizaban ciertas cosas y no otras, un mundo en el que ser un artista medio empobrecido no ten&iacute;a ning&uacute;n glamour porque lo &uacute;nico que ten&iacute;a glamour era el glamour; pienso que tanto all&aacute; en los a&ntilde;os de Obama como aqu&iacute; en los del kirchnerismo fue distinta nuestra relaci&oacute;n simb&oacute;lica con el derroche y con la frivolidad, y que probablemente eso tambi&eacute;n se vea en nuestras relaciones sexoafectivas. Se pod&iacute;an producir las mismas atrocidades, las mismas banalidades, las mismas desconexiones y los mismos ego&iacute;smos, pero nadie estaba orgulloso de eso; al menos hab&iacute;a que actuar otra cosa. Tambi&eacute;n hab&iacute;a otra relaci&oacute;n con la sinceridad, sobre todo en lo que respecta a las desigualdades. Seguramente hab&iacute;a tantos mantenidos en Nueva York en 1990 como en 2010 (o un n&uacute;mero suficientemente parecido, sobre todo entre artistas y <em>creative types</em>), pero parte del ethos millennial tiene que ver con ponerlo sobre la mesa: en el primer cap&iacute;tulo de <em>Sex and the City</em> hay un <em>ghosteo</em>, entonces, y un sinceramiento sobre las mil desventuras que tienen que atravesar las mujeres en Manhattan; el primer cap&iacute;tulo de Girls, en cambio, muestra a los padres de la protagonista Hannah Horvath diciendo que se cansaron de pasarle plata para que juegue a ser escritora y va a tener que encontrarse un trabajo de verdad. El sinceramiento, en <em>Girls</em>, es m&aacute;s sobre la buena suerte que sobre la mala, y ah&iacute; radican en parte su grandeza, su inteligencia y su sutileza para pintar una &eacute;poca y una subjetividad.
    </p><p class="article-text">
        Pienso otra cosa, tambi&eacute;n, y es que el tercer cambio principal de <em>Sex and the City</em> a <em>Girls</em>, adem&aacute;s del empobrecimiento del mundo y la autoconciencia del privilegio, es el tono. <em>Girls</em> jam&aacute;s es solemne, pero sus personajes a veces s&iacute; lo son: <em>Girls</em> habla de la famosa generaci&oacute;n de cristal (la m&iacute;a), las que nos tomamos cada desencuentro amoroso como una desgracia transatl&aacute;ntica, las que queremos tener tres novios por semana y llorarlos como las chicas de las novelas lloran a maridos muertos despu&eacute;s de cuatro d&eacute;cadas de matrimonio. <em>Sex and the City</em> empieza con una historia de <em>ghosteo</em>, y una chica llorando por eso (a la que no se trata de tonta ni de loca), es cierto; pero la serie se r&iacute;e de eso, y todo indica que la chica <em>ghosteada </em>se estar&aacute; riendo pronto tambi&eacute;n. Supongo que mientras intentamos aprender a ser mejores y no repetir los noventa podr&iacute;amos al menos tomar de ellos la lecci&oacute;n de la liviandad, y repetirlos m&aacute;s como farsa y con menos hambre de tragedia. 
    </p><p class="article-text">
        <em>TT/DTC</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Tamara Tenenbaum]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/amor-manhattan_129_11306048.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 21 Apr 2024 03:01:49 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El fin del amor en Manhattan]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Sex and the city,Series,Amor]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los amigos que perdí]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/amigos-perdi_1_11251129.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/23e18b59-d9c0-42f9-998d-a51c77ea88b3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los amigos que perdí"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La cultura contemporánea ya no tiene mandatos para ofrecernos, limitarnos o regularnos, sino más bien imperativos con los que tenemos responder por nuestras elecciones. El nuevo prejuicio se basa hoy en proclamar que la amistad es “mejor” que la pareja. </p></div><p class="article-text">
        Nuestra sociedad es una de cal y una de arena. Por un lado, desacraliza algo, pero muy r&aacute;pidamente, por el otro, idealiza otra cosa con una furia much&iacute;simo mayor. Estamos lejos, realmente lejos, de experiencias que incrementen nuestra libertad. 
    </p><p class="article-text">
        Por ejemplo, en los &uacute;ltimos a&ntilde;os se habl&oacute; mucho de la maternidad deseada, en contra del mandato de procrear. No obstante, la nueva forma de ser madre es: si lo elegiste, ten&eacute;s que hacer todo bien. Esto recuerda la frase de <strong>Jacques Lacan</strong>: &ldquo;Lo que no est&aacute; prohibido, se vuelve obligatorio&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Y donde creemos que no estamos obligados, donde pareciera que actuamos por deseo, es que aparecen las normas m&aacute;s severas. La cultura contempor&aacute;nea ya no tiene mandatos para ofrecernos, limitarnos, regularnos, sino m&aacute;s bien imperativos (la famosa &ldquo;exigencia personal&rdquo; por la que muchos consultan) con los que tenemos responder por nuestras elecciones.
    </p><p class="article-text">
        Las estructuras no se est&aacute;n cayendo: son cada d&iacute;a m&aacute;s r&iacute;gidas y as&iacute; se multiplican las normas con que nos evaluamos a nosotros y los dem&aacute;s &ndash;sobre todo desde una perspectiva moral. Ya casi nadie puede decir algo sin estar haciendo una valoraci&oacute;n axiol&oacute;gica. Alguien dice que se siente solo y, luego, agrega: &ldquo;Pero tambi&eacute;n est&aacute; bueno a veces estar solo, &iquest;no?&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Mencion&eacute; antes a Lacan, quien tambi&eacute;n dijo alguna vez que el de la libertad era un &ldquo;delirio moderno&rdquo;. Todos quieren ser libres, pero no hacen m&aacute;s que esclavizarse m&aacute;s. Buscan la liberaci&oacute;n en morales cada vez m&aacute;s restrictivas, con las que justifican sus fracasos para ser sujetos de deseo.
    </p><p class="article-text">
        Un sujeto de deseo est&aacute; sujetado al deseo, no conoce m&aacute;s libertad que la de su sujeci&oacute;n, por la que est&aacute; dispuesto a perder y, llegado el caso, perderse. Un sujeto de deseo est&aacute; herido por un destino que solo puede realizarse si no se tiene la expectativa de poseerlo. El delirio moderno es de creerse amo en un barco, a cargo del tim&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Toda esta introducci&oacute;n es para llegar al tema del que me interesa escribir hoy. De la misma forma que ocurri&oacute; con la maternidad, hace unos a&ntilde;os se empez&oacute; a criticar a la pareja, como un tipo de v&iacute;nculo basado en la hipocres&iacute;a y una exclusividad impuesta. No me interesa tanto el desarrollo hacia el poliamor y las relaciones abiertas, sino la &uacute;ltima versi&oacute;n de esta nueva orientaci&oacute;n: la celebraci&oacute;n de la amistad.
    </p><p class="article-text">
        Es cierto que tradicionalmente la amistad fue vista como un v&iacute;nculo de segundo orden respecto de la pareja. En un libro cuestion&eacute; este punto de vista, pero sobre todo para destacar que son experiencias totalmente distintas. El nuevo prejuicio est&aacute; en proponer que la amistad es &ldquo;mejor&rdquo; que la pareja. 
    </p><p class="article-text">
        De esta forma se cre&oacute; una nueva escala valorativa: la pareja es cerrada, la amistad es abierta; la pareja es restringida, la amistad es redentora; la pareja exige prioridad, la amistad es habilitante y as&iacute; podr&iacute;a continuar la contraposici&oacute;n de rasgos que parece olvidar que la amistad tambi&eacute;n incluye motivos propios de la pareja, como los celos y la posesividad.
    </p><p class="article-text">
        Se dir&aacute; que esta &uacute;ltima no es la verdadera amistad. Y as&iacute; se resolver&aacute; el problema de un modo trivial, duplic&aacute;ndolo: habr&aacute; una mala amistad (la que se parece a la pareja) y la buena amistad. En fin, este tipo de soluciones neur&oacute;ticas no me satisfacen, porque vuelven a poner el problema en el origen: la necesidad de idealizaci&oacute;n como v&iacute;a para enfrentar un conflicto.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Una de las represiones que facilita la idealización de la amistad está en suponer que el amigo es quien no le pone condiciones al vínculo, como si no hubiera miles de amistades basadas en que al otro le vaya mal</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Es claro que en nuestra sociedad muchas personas tienen severos problemas para estar en pareja; sea por sus aspectos narcisistas, por sus fijaciones dependientes, por esperar que el amor sea una soluci&oacute;n, etc&eacute;tera. El pasaje a la celebraci&oacute;n de la amistad es un refresco edulcorado, como los que &#381;i&#382;ek suele decir que ofrece el capitalismo actual: caf&eacute; sin cafe&iacute;na, cigarrillos sin alquitr&aacute;n, sexo sin erotismo, etc&eacute;tera. 
    </p><p class="article-text">
        En particular, una de las represiones que facilita la idealizaci&oacute;n de la amistad est&aacute; en suponer que el amigo es quien no le pone condiciones al v&iacute;nculo, como si no hubiera miles de amistades basadas en que al otro le vaya mal. En efecto, no son pocas las amistades que se inician con una desgracia compartida.
    </p><p class="article-text">
        Si algo me parec&iacute;a interesante de la pareja es que, durante todo este tiempo, fue posible poner de relieve que es un v&iacute;nculo ambivalente, que a&uacute;na el amor y el odio, que la pareja es algo complejo y oscuro, a veces s&oacute;rdido. Llegamos a este punto y, como pu&ntilde;al en la espalda, el moralismo contempor&aacute;neo ahora canta las purezas de la amistad.
    </p><p class="article-text">
        Quiero aclarar: tengo amigos. Quiero a mis amigos, tambi&eacute;n a veces los odio y creo que no se puede ser amigo de alguien a quien no se odia un poco. Porque no se puede amar lo que no incluye alguna variaci&oacute;n del odio. Un amigo no es un doble, una continuaci&oacute;n con otro de la relaci&oacute;n con uno mismo, nada m&aacute;s lejos de la amistad que la uni&oacute;n en la &ldquo;causa com&uacute;n&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        El amigo es alguien a quien le permitimos el odio como v&iacute;a de relaci&oacute;n con aquella parte de nosotros mismos de la no queremos saber. Antes que la definici&oacute;n aristot&eacute;lica de la amistad en t&eacute;rminos de otro yo, prefiero la de Nietzsche, capaz de decir que es preciso odiar a los amigos.
    </p><p class="article-text">
        Y esto &uacute;ltimo me lleva a una &uacute;ltima consideraci&oacute;n. Nada m&aacute;s perjudicial que la idea de que la amistad es &ldquo;para siempre&rdquo;. As&iacute; como el amor es finito, tambi&eacute;n algo muy importante de la amistad es que concluya, que implique sus distancias y alejamientos, no necesariamente a partir de alg&uacute;n conflicto, sino por efecto del tiempo &ndash;un buen amigo es, en &uacute;ltima instancia, un buen recuerdo.
    </p><p class="article-text">
        La nueva moral de la amistad hace recaer en este tipo de v&iacute;nculo las expectativas m&aacute;s o menos frustradas en la pareja y, de aqu&iacute; a un tiempo, lo va a terminar pudriendo. Porque eso es lo que ocurre con las idealizaciones, que primero presentan un paisaje hermoso y despu&eacute;s nos damos cuenta de que son de cart&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En estos d&iacute;as le&iacute; <em>Los amigos que perd&iacute;</em>, de <strong>Jaime Bayly</strong>. Soy un gran admirador de este gran escritor, sobre todo porque es capaz de ir hasta la fibra &iacute;ntima de los conflictos que son propios de los v&iacute;nculos, sin necesidad de matizarlos. Haber perdido amigos es una vivencia maravillosa. Conservar los mismos amigos toda la vida es la mejor se&ntilde;al de traici&oacute;n a uno mismo. Es creerse libre en una baldosa.
    </p><p class="article-text">
        <em>LL/MF</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luciano Lutereau]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/amigos-perdi_1_11251129.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 29 Mar 2024 13:14:18 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los amigos que perdí]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Amistad,Parejas,Amor]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¡Qué difícil es separarse!]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/dificil-separarse_129_11215330.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/940d03df-8c54-4f58-acbc-8e8d657fb218_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¡Qué difícil es separarse!"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El psicoanálisis ya no interroga lo oscuro de todo vínculo, su implicación o complicidad sufriente. En sintonía con otras orientaciones psicoterapéuticas prefiere enfocarse en cómo “cortar” lazos con aquello que “nos hace mal”.</p></div><p class="article-text">
        En otras ocasiones ya escrib&iacute;, con una perspectiva cr&iacute;tica, sobre la idea de relaciones t&oacute;xicas, co-dependientes, etc&eacute;tera, para analizar su estatuto. Lo que me importa destacar hoy es que exponen una realidad: la dificultad para separarse. 
    </p><p class="article-text">
        La psicoterapia actual se dedica mucho m&aacute;s a los problemas de la separaci&oacute;n que a aquello que el psicoan&aacute;lisis ten&iacute;a en su n&uacute;cleo: el duelo. &iquest;Significa esto que hay que ir m&aacute;s all&aacute; del psicoan&aacute;lisis? No lo creo, pero s&iacute; que es preciso pensar diferentes cuestiones. 
    </p><p class="article-text">
        Por un lado, la psicoterapia reciente est&aacute; llena de consejos del estilo &ldquo;Ah&iacute; s&iacute;, ah&iacute; no&rdquo;. Hace ya un tiempo, diferentes orientaciones terap&eacute;uticas se basan en &ldquo;cortar&rdquo; lazos con aquello que &ldquo;nos hace mal&rdquo; &ndash;claramente puesto afuera. 
    </p><p class="article-text">
        El psicoan&aacute;lisis no escapa a esta tendencia. Tambi&eacute;n prolifera en textos de colegas que ya no dedican su pr&aacute;ctica a analizar una implicaci&oacute;n o complicidad sufriente, como a justificar el dolor. Por otro lado, dentro y fuera del psicoan&aacute;lisis, hay algo que ya no se interroga: lo oscuro de todo v&iacute;nculo, la ra&iacute;z de lo que une cuando no se trata del amor sino del espanto. 
    </p><p class="article-text">
        Alguien dice que no puede separarse. Dice que es porque ama. Es mentira. El amor no une, es lo que m&aacute;s separa y quiz&aacute; si hoy cuesta tanto separarse es porque se ama muy poco, cada vez menos. 
    </p><p class="article-text">
        Ya no se ama, s&iacute; hay hambre vincular &ndash;v&iacute;nculos de devoraci&oacute;n, en los que se muerde y no se puede soltar (&ldquo;soltar&rdquo;, otra palabra de esta &eacute;poca), pero el amor es otra cosa. 
    </p><p class="article-text">
        La cl&iacute;nica del duelo es la cl&iacute;nica de haber amado, que es equivalente a haber perdido, mientras que la cl&iacute;nica de la separaci&oacute;n es la de los v&iacute;nculos sin amor, de desamor, por eso es tan dif&iacute;cil aceptar su conclusi&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        El amor separa. &iquest;Por qu&eacute;? Porque quien ama, si ama, sabe que no puede hacer nada para ser amado y lejos de vivir esta impotencia como una indignidad, decide amar igual, a pura p&eacute;rdida.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En su célebre artículo sobre psicología del amor, Freud plantea el caso del varón que ama a una mujer, pero desea a otra. Su explicación es clara: dado que el amor lleva la huella de la relación con la madre, el deseo se fuga hacia un objeto no incestuoso</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En continuidad con esto &uacute;ltimo, una idea freudiana en la que estuve reflexionando en estos d&iacute;as es la de que solo metaf&oacute;ricamente puede decirse que la pulsi&oacute;n &ldquo;ama&rdquo; a su objeto. La libido no ama &ndash;dice Freud. M&aacute;s bien si hubiera una imagen para ilustrar el modo en que se dirige al objeto es con el modelo del hambre. La pulsi&oacute;n devora, mientras que quien ama es el Yo. Por lo tanto, la integraci&oacute;n yoica es una condici&oacute;n muy importante en la evaluaci&oacute;n cl&iacute;nica para hacer distinciones precisas. 
    </p><p class="article-text">
        Por ejemplo, en su c&eacute;lebre art&iacute;culo sobre psicolog&iacute;a del amor, Freud plantea el caso del var&oacute;n que ama a una mujer, pero desea a otra. La explicaci&oacute;n de Freud es clara: dado que el amor lleva la huella de la relaci&oacute;n con la madre, el deseo se fuga hacia un objeto no incestuoso. 
    </p><p class="article-text">
        Ahora bien, una cosa es el deseo en fuga &ndash;propio del var&oacute;n neur&oacute;tico&ndash; y otra el deseo disociado de quien no pudo integrar la excitaci&oacute;n en un objeto total. Este &uacute;ltimo caso se presenta en casos actuales de varones que suelen ser diagnosticados de obsesivos cuando, en verdad, se trata de perversos: son varones que, por un lado aman y, por otro desean. 
    </p><p class="article-text">
        Esta divisi&oacute;n no es la misma de quien ama donde no desea y desea donde no ama. Puede parecer semejante &ndash;como todo puede parecerse a todo&ndash;, pero es radicalmente distinta. En este tipo de casos de perversi&oacute;n masculina, el deseo sexual es una corriente ps&iacute;quica aislada del Yo: circunscribe su objeto, pero sin proyecci&oacute;n amorosa. 
    </p><p class="article-text">
        Esto es lo que se escucha en casos de varones que tienen un v&iacute;nculo con algunas mujeres a las regularmente vuelven, pero sin que nada los interpele (de ah&iacute; que neur&oacute;ticamente se les atribuya &ldquo;temor al compromiso&rdquo;) ni se les plantee una pregunta por un acto que simbolice el v&iacute;nculo. 
    </p><p class="article-text">
        Desde el punto de vista de la autoayuda o psicolog&iacute;a de divulgaci&oacute;n se los llama actualmente &ldquo;psic&oacute;patas&rdquo; o &ldquo;narcisistas&rdquo; o &ldquo;psic&oacute;pata-narcisistas&rdquo;, quiz&aacute; con el problema de que se haga una lectura intencional (es malo y lo que quiere es vampirizarte), pero m&aacute;s espec&iacute;ficamente tal vez convenga retomar la noci&oacute;n psicoanal&iacute;tica de perversi&oacute;n y pensar mejor los procesos defensivos de la escisi&oacute;n del Yo y los clivajes del Objeto.
    </p><p class="article-text">
        Volver&eacute; sobre este tema en una pr&oacute;xima columna.
    </p><p class="article-text">
        <em>LL/MF</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luciano Lutereau]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/dificil-separarse_129_11215330.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 15 Mar 2024 09:25:34 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¡Qué difícil es separarse!]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Amor,Deseo,separación,duelo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Día de los Amores Imposibles: ¿por qué se celebra el 16 de febrero?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/dia-amores-imposibles-celebra-16-febrero_1_10929601.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0f6beffe-0e27-4cbe-a32c-f35b01747569_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Día de los Amores Imposibles: ¿por qué se celebra el 16 de febrero?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cada año, se celebra esta efeméride en honor a los romances no correspondidos, platónicos y prohibidos. Cómo superar un amor imposible  y construir una relación sana.</p></div><p class="article-text">
        Cada 16 de febrero se celebra el <strong>D&iacute;a de los Amores Imposibles</strong> en honor a todos aquellos romances que no son correspondidos, son prohibidos o plat&oacute;nicos.
    </p><p class="article-text">
        Tener un amor imposible puede ser una experiencia frustrante y dolorosa que incluso afecte la estabilidad emocional, pero siempre se pueden superar los amores imposibles. Aqu&iacute;, algunos consejos:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li><strong>Tomarse tiempo para conocerse a uno mismo:</strong> es tiempo para reflexionar sobre por qu&eacute; uno intenta aferrarse a alguien que no es ideal para uno o que, por un motivo u otro, est&aacute; fuera de alcance. Tambi&eacute;n puede ser una buena ocasi&oacute;n para entenderse en mayor profundidad y prepararse para construir un v&iacute;nculo afectivo sano.</li>
                                    <li><strong>Buscar ayuda especializada: </strong>si alguien tiene dificultades para olvidar o soltar a un amor imposible, puede ser &uacute;til buscar ayuda terap&eacute;utica o profesional para superar el sentimiento.</li>
                                    <li><strong>Conocer otras personas: </strong>salir y/o comenzar una nueva actividad puede ser una buena oportunidad para socializar con gente nueva. &iquest;Qui&eacute;n sabe? Quiz&aacute;s se pueda conocer un amor correspondido o formar una buena amistad.</li>
                            </ul>
            </div><h3 class="article-text">Pel&iacute;culas sobre amores imposibles para disfrutar</h3><p class="article-text">
        Para los cin&eacute;filos, aqu&iacute; una serie de pel&iacute;culas para ver y celebrar el D&iacute;a de los Amores Imposibles:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li><strong>Romeo y Julieta: </strong>basada en el tradicional libro, existen varias adaptaciones de esta tr&aacute;gica obra. Sigue el enamoramiento de los hijos de las familias enemigas Montesco y Capuleto y la decisiones extremas que toman en su lucha por estar juntos.</li>
                                    <li><strong>Los puentes de Madison</strong>: narra la historia de Francesca, una mujer de mediana edad que vive un intenso y ef&iacute;mero romance con Rober Kincaid, un fot&oacute;grafo.</li>
                                    <li><strong>Secreto en la monta&ntilde;a:</strong> La pel&iacute;cula sigue la historia de dos vaqueros que se enamoran, pero deben mantener oculta su relaci&oacute;n por a&ntilde;os.</li>
                                    <li><strong>Diario de una pasi&oacute;n:</strong> narra la historia del amor imposible entre Noah Calhoun y Allie Hamilton, dos j&oacute;venes de diferente clase social que intentan superar estas barreras y estar juntos.</li>
                                    <li><strong>A dos metros de ti: </strong>sigue la historia de dos j&oacute;venes con fibrosis qu&iacute;stica que viven internados en un hospital y no pueden acercarse a una distancia menor a dos metros. El problema comienza cuando se conocen y empiezan a sentirse atra&iacute;dos por el otro.</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        ACM
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiarioAR]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/dia-amores-imposibles-celebra-16-febrero_1_10929601.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 16 Feb 2024 03:20:11 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Día de los Amores Imposibles: ¿por qué se celebra el 16 de febrero?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Efemérides,Amor]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Anarcocapitalismo amoroso? Cómo la dictadura del amor propio te hace creer que las relaciones dependen solo de vos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/anarcocapitalismo-amoroso-dictadura-amor-propio-creer-relaciones-dependen_129_10924057.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8895b5d7-195d-45f3-97cc-98cc9362df36_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Anarcocapitalismo amoroso? Cómo la dictadura del amor propio te hace creer que las relaciones dependen solo de vos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En un contexto marcado por la incertidumbre en los vínculos y el 'dejar fluir', la doctrina que señala la autoestima y el trabajo personal como soluciones invade la cultura popular y refuerza una idea individualista de libertad. </p><p class="subtitle">Efemérides - 14 de febrero: Día de los enamorados </p></div><p class="article-text">
        El relato del 'si quieres, puedes' ha llegado tambi&eacute;n al amor. Como si de un trabajo personal se tratara, de una receta que seguir, de un entrenamiento en el que aplicarse, la idea de que reforzar la autoestima y solventar los conflictos propios es la 'soluci&oacute;n' para tener relaciones satisfactorias y no sufrir ha invadido la sabidur&iacute;a popular. Los mensajes se repiten en las redes sociales, en perfiles de 'coaches' y psic&oacute;logas, en las estanter&iacute;as de las librer&iacute;as. &ldquo;Nadie merece m&aacute;s amor que t&uacute; misma&rdquo;. &ldquo;Si atraes a hombres inmaduros y ego&iacute;stas ser&aacute; por algo&rdquo;. &ldquo;Amarse no es dif&iacute;cil si haces esto&rdquo;. &ldquo;Conoce tu estilo de apego para atraer la relaci&oacute;n que deseas&rdquo;. &ldquo;Hoy me elijo a m&iacute;&rdquo;. La formadora feminista Laura Latorre lo resume as&iacute;: &ldquo;Nos lanzan un mensaje muy individualista, que al final funciona como un mecanismo de control. En la medida que pienso que es un problema m&iacute;o no voy a mirar cu&aacute;les son los discursos dominantes, qu&eacute; estructuras favorecen que yo viva eso de esa manera, c&oacute;mo nos socializan&hellip;&rdquo;. Si la incertidumbre y el 'dejar fluir' son la marca de las relaciones contempor&aacute;neas, &iquest;estamos individualizando el problema y las soluciones?
    </p><p class="article-text">
        La dibujante y guionista sueca Liv Str&ouml;mquist retrata en su c&oacute;mic <em>No siento nada</em> (Reservoir Books) este fen&oacute;meno. Lo llama la doctrina del 'otro t&uacute; en un minuto', esa idea de que con &ldquo;tu propio rendimiento, con la disciplina y la seguridad en ti mismo puedes crear una relaci&oacute;n amorosa satisfactoria de la misma forma que puedes triunfar en cualquier otro proyecto, como una oposici&oacute;n o una dieta&rdquo;. Una idea fantasiosa asociada a los dogmas del rendimiento y el control personal, un &ldquo;ideal contempor&aacute;neo de empoderamiento&rdquo; en el que los l&iacute;mites, las banderas rojas y una dosis adecuada de autoestima nos salvar&aacute;n de 'lo malo' y nos acercar&aacute;n a 'lo bueno'.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El mensaje dominante es el que pr&aacute;cticamente te est&aacute; diciendo que para que te quieran los dem&aacute;s te tienes que querer t&uacute;, que lo primero es construir una buena autoestima, que tu problema es tu estilo de apego o que no te quieres lo suficiente, o que tienes que conseguir no ser dependiente. Todo esto se vende como algo neutral pero va unido a una idea de libertad individualista&rdquo;, explica Latorre, que propone tanto repensar el concepto de autoestima como algunas de las premisas amorosas modernas, como el desapego emocional o el triunfo del 'fluir' en las relaciones. 
    </p><p class="article-text">
        La experta explica que la construcci&oacute;n actual de v&iacute;nculos est&aacute; atravesada por esa idea de que las mejores relaciones son las m&aacute;s desapegadas o en las que los miembros est&aacute;n m&aacute;s impasibles. &ldquo;Parece que eso te haga m&aacute;s libre. Casi que tienes que entrar en las relaciones emancip&aacute;ndote de los dem&aacute;s, dejando fluir pero desde un lado muy individualista. Eso hace que las relaciones sean dif&iacute;ciles&rdquo;, apunta. Frente a la fantas&iacute;a de independiente, Latorre apuesta por recordar la interdependencia, &ldquo;que no es ser una marioneta en manos de otras personas, es tener agencia y criterio&rdquo; pero tambi&eacute;n asumir que el amor propio no puede ser entendido como la ausencia de afectaci&oacute;n o dolor.
    </p><h3 class="article-text">Individualismo y 'dejar fluir'</h3><p class="article-text">
        El sex&oacute;logo Miguel Vagalume habla del &ldquo;kit Ikea del amor&rdquo; que est&aacute; de moda: l&iacute;mites y necesidades, pactos y acuerdos, gesti&oacute;n emocional y deseos, duelos y transiciones a otras relaciones. &ldquo;Hay una creencia de que si entras en cada uno de esos temas ya est&aacute; todo resuelto, como una ITV de cada persona en cada uno de esos temas. De base existe una gran mentira: que somos sujetos que vivimos aislados del resto del planeta y que debemos resolverlo todo por nuestra cuenta y de repente volvemos y decimos 'ya est&aacute;'&rdquo;, cuestiona. Vagalume subraya que nadie existe de manera independiente y que ni los conflictos personales ni la autoestima o el apego pueden separarse del entorno y de las personas con las que nos relacionamos y de sus propios asuntos. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es todo mucho m&aacute;s complejo, hay que entender que es una cuesti&oacute;n m&aacute;s contextual y biogr&aacute;fica, no es tan f&aacute;cil como reprogramarse personalmente, hay un mont&oacute;n de factores que influyen en las relaciones. Tambi&eacute;n en funci&oacute;n de con qu&eacute; personas te encuentras te van surgiendo unas cosas u otras&rdquo;, asegura el sex&oacute;logo. Bajo este paradigma del esfuerzo, el trabajo propio y la autoestima, las relaciones, dice, se est&aacute;n convirtiendo casi en un trabajo, en algo que optimizar, que hacer perfecto, con lo que cumplir objetivos.
    </p><p class="article-text">
        El 'anarcocapitalismo del amor' ser&iacute;a, entonces, esta doctrina de &ldquo;que cada cual se prepare para lo que se vaya a encontrar&rdquo;, dice Vagalume. &ldquo;Lo m&aacute;s humano es querer conectar, es humano vincularse mucho, y ahora vivimos en una especie de desconfianza a vincularnos mucho. Estamos muy en el fluir, en querer vincularse pero no demasiado por si duele o por si afecta a tu autonom&iacute;a. Entiendo la parte de no querer que tu identidad dependa de tener pareja, pero una cosa es eso y otra hacer un <em>pack</em> y asumir que todo lo que se parezca a una pareja tiene algo de malo porque lo que tenemos que ser es autosuficientes&rdquo;, reflexiona. 
    </p><p class="article-text">
        Si la estadounidense Jo Freeman escribi&oacute; <em>La tiran&iacute;a de la falta de estructuras</em> para analizar c&oacute;mo esa ausencia de normas y de estructura formal en los grupos feministas generaba de facto relaciones de poder y jerarqu&iacute;as, la idea puede aplicarse al amor. &ldquo;En una ausencia de estructura sale m&aacute;s beneficiada la persona que est&eacute; en mejor posici&oacute;n, con m&aacute;s privilegios&rdquo;, apunta el sex&oacute;logo. Y las mujeres, con una autoestima socialmente construida alrededor de la mirada masculina, del ser queridas y deseadas, parten con desventaja. 
    </p><h3 class="article-text">La incertidumbre</h3><p class="article-text">
        En <em>El fin del amor. Una sociolog&iacute;a de las relaciones negativas</em> (Katz), la soci&oacute;loga Eva Illouz indaga en la relaci&oacute;n entre la vida emocional, el capitalismo y la modernidad. lllouz apunta hacia una caracter&iacute;stica esencial de las relaciones actuales: la incertidumbre emocional, que, dice, ni existi&oacute; siempre ni lo ha hecho antes con esta magnitud. &ldquo;La incertidumbre emocional en el &aacute;mbito del amor, el romance y el sexo es el efecto sociol&oacute;gico directo de las maneras en que la ideolog&iacute;a de la elecci&oacute;n individual &ndash;que ha pasado a ser el principal marco cultural para la organizaci&oacute;n de la libertad personal&ndash; ha ensamblado e imbricado el mercado de consumo con la industria terap&eacute;utica y la tecnolog&iacute;a de Internet&rdquo;, dice. Los dilemas, las dificultades y las ambig&uuml;edades que caracterizan a muchas relaciones son la expresi&oacute;n, subraya, de una incertidumbre generalizada de las relaciones. 
    </p><p class="article-text">
        Es la psicolog&iacute;a, prosigue Illouz, quien ha asumido la tarea de &ldquo;reparar, moldear y guiar&rdquo; nuestras vidas sexuales y rom&aacute;nticas. &ldquo;Aunque han tenido, en general, un &eacute;xito notable en convencernos de que sus t&eacute;cnicas (...) pueden ayudarnos a vivir mejor, sus aportes hacia una comprensi&oacute;n de lo que devasta colectivamente nuestra vida rom&aacute;ntica han sido escasos o nulos (...) Lo que tienen en com&uacute;n las preguntas que reverberan hasta el infinito en las sesiones, los talleres y los libros de autoayuda de la ubicua e invasiva consejer&iacute;a terap&eacute;utica es una incertidumbre profunda y agobiante respecto de la vida emocional, una dificultad para interpretar sentimientos propios y ajenos, para saber cu&aacute;ndo y en qu&eacute; cosa transigir, as&iacute; como una dificultad para saber qu&eacute; les debemos nosotros a los dem&aacute;s y qu&eacute; nos deben ellos a nosotros&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        En esa cultura de la terapia y el trabajo personal, cualquier fracaso, dolor o contratiempo se asocia con un problema del individuo, desarrolla Illouz. &ldquo;Por supuesto que todos podemos trabajar nuestra idea de nosotros mismos, por ejemplo, e ir mejorando cosas. Pero esa idea de 'crossfit' emocional en el que parece que te tienes que preparar para todo, que te digan lo que te digan no te puede afectar, que tienes que saber que eres una persona valiosa todo el rato... eso no es tener una imagen sana de ti ni una buena autoestima, es tener una imagen todopoderosa&rdquo;, afirma Miguel Vagalume, que en todo caso advierte de que ese trabajo personal es eso, personal, y no asegura &ldquo;c&oacute;mo bailar&aacute;s&rdquo; con un otro. 
    </p><h3 class="article-text">Repensar la autoestima</h3><p class="article-text">
        Laura Latorre propone repensar la autoestima, un concepto muy ligado a una idea muy concreta del individuo. En sus talleres, quienes definen a una persona con buena autoestima mencionan, por ejemplo, la seguridad, la autonom&iacute;a, la iniciativa, el control de las emociones... &ldquo;Todo eso suena a masculinidad hegem&oacute;nica, a una idea androc&eacute;ntrica y neoliberal de estar todo el rato bien y de darle a la identidad una noci&oacute;n fija, como si el amor propio no fluctuara, no fuera relacional y contextual y no algo que solo cultivas solo o sola&rdquo;, explica. Frente a esa definici&oacute;n, Latorre propone la autoestima como autoaceptaci&oacute;n de las dificultades y contradicciones, cuidar &ldquo;tu centro&rdquo; o estar cerca de una misma. 
    </p><p class="article-text">
        Latorre concluye: &ldquo;Acoger el dolor, derrumbarse o desbordarte de emociones tambi&eacute;n pueden ser actos de amor propio y algo casi contracultural porque estamos en un momento en el que el amor propio es no sentir, no afectarte, estar impasible. Hay quien viene diciendo 'es que tengo que conseguir que lo de los dem&aacute;s no me afecte' y eso es como decir que tienes que dejar de vivir, perder de vista la posibilidad de vivir todas las emociones. Y en esa interdependencia, el amor propio tambi&eacute;n tiene que ver con las relaciones: si te relacionas con personas que te hacen sentir inadecuada o que te machacan, el problema no es tu autoestima, sino esas relaciones&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ana Requena Aguilar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/anarcocapitalismo-amoroso-dictadura-amor-propio-creer-relaciones-dependen_129_10924057.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 14 Feb 2024 13:35:21 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Anarcocapitalismo amoroso? Cómo la dictadura del amor propio te hace creer que las relaciones dependen solo de vos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Amor,Día de los enamorados,Relaciones]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Es buena idea tener una relación con un compañero de trabajo?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/buena-idea-relacion-companero-trabajo_1_10846968.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d3579df3-05a3-4275-80d4-d1f91c526206_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Es buena idea tener una relación con un compañero de trabajo?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La diferencia de rangos entre los trabajadores, el atractivo del compañero que se sienta al lado y entretiene en un contexto tedioso o los idilios de oficina que suponen una infidelidad a la pareja que está fuera son algunos de los factores que engrosan el enredo; ¿conviene aventurarse?</p></div><p class="article-text">
        Ra&uacute;l y Elena trabajaban juntos en la misma empresa desde hac&iacute;a un tiempo, pero no se conocieron en profundidad hasta que los mandaron juntos a Ecuador a preparar un proyecto. Once a&ntilde;os despu&eacute;s est&aacute;n de vuelta en Madrid, casados y con una hija en com&uacute;n de cuatro a&ntilde;os, Celia, que m&aacute;s de una noche les roba el sue&ntilde;o. Los dos estaban solteros cuando se conocieron y su relaci&oacute;n nunca supuso un obst&aacute;culo en el trabajo; no suelen tener problemas para combinar sus vacaciones juntos o para turnar los cuidados a la ni&ntilde;a cuando se enferma. Pero no siempre es as&iacute;, el universo de los romances laborales es vasto y no es dif&iacute;cil que surjan conflictos o contratiempos derivados de ellos. La diferencia de rangos entre los trabajadores, el atractivo agregado del compa&ntilde;ero que se sienta al lado y entretiene en un contexto tedioso o los idilios de oficina que suponen una infidelidad a la pareja que est&aacute; fuera son algunos de los factores que engrosan el enredo. &iquest;Es realmente una buena idea aventurarse?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los datos en torno a este fen&oacute;meno variaron en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, sobre todo despu&eacute;s del aumento del teletrabajo y la disminuci&oacute;n de la presencialidad tras la pandemia. Una <a href="https://orientacion-laboral.infojobs.net/estudio-del-amor-en-el-trabajo" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">encuesta</a> del portal de empleo InfoJobs realizada en 2018 a 1.000 trabajadores mostr&oacute; que el 31% de ellos hab&iacute;a mantenido una relaci&oacute;n sentimental con una persona de su entorno laboral. En 2022, esa <a href="https://nosotros.infojobs.net/prensa/notas-prensa/menos-relaciones-sentimentales-en-el-trabajo-pero-mas-duraderas" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">misma encuesta</a> arroj&oacute; unos resultados bastante diferentes: solo el 14% revel&oacute; haber tenido una relaci&oacute;n sentimental con alguien del trabajo, pero un porcentaje mayor (el 56%) asegur&oacute; seguir con la pareja que conoci&oacute; en su entorno laboral. El mayor impacto por el confinamiento y el teletrabajo recay&oacute; en los j&oacute;venes: uno de cada tres siente que las relaciones con gente de la misma empresa se vieron reducidas.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En 2022, una encuesta realizada por InfoJobs en España reveló que el 14% de los entrevistados había mantenido alguna vez una relación sentimental con un compañero de trabajo</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Trabajadores que se encuentran despu&eacute;s de haberse visto solo por videollamada, viejos conocidos que se reencuentran y vuelven a conectar, y un ambiente festivo que invita a alargar la noche dando pie a encuentros fugaces (o no tanto) que luego cuesta gestionar. Una primera cuesti&oacute;n a tener clara es si estamos ante una atracci&oacute;n pasajera o puede ser algo m&aacute;s. &ldquo;Hay gente con pareja que de repente se empieza a sentir atra&iacute;da por alguien del trabajo y se siente mal. No saben si eso significa que ya no quieren a su pareja. Pero muchas veces el trabajo es rutinario y aburrido y es f&aacute;cil construirse la fantas&iacute;a, por entretenimiento. No tiene por qu&eacute; tener m&aacute;s implicaci&oacute;n&rdquo;, dice la psic&oacute;loga y sex&oacute;loga Ana Lombard&iacute;a, especializada en v&iacute;nculos de pareja.
    </p><p class="article-text">
        Pedro y Ver&oacute;nica, fisioterapeuta y enfermera, se conocieron en la residencia en la que trabajaron juntos durante un tiempo. No ten&iacute;an pareja, empezaron a salir y las cosas fueron bien. &ldquo;A m&iacute; me gustaba, pero ella no me hac&iacute;a caso&rdquo;, cuenta Pedro al otro lado de la pantalla. &ldquo;Luego me invit&oacute; a un concierto, fue en 2014, y desde ah&iacute; ya empezamos a salir&rdquo;. Al principio lo mantuvieron en secreto para evitar chismes: &ldquo;Eso tambi&eacute;n ten&iacute;a su jugo, nos d&aacute;bamos un beso si nos encontr&aacute;bamos en el ascensor y ten&iacute;a mucha gracia&rdquo;, cuenta Pedro entre risas. Luego ella se cambi&oacute; de trabajo, pero la relaci&oacute;n sigui&oacute; adelante. Ahora, como Ra&uacute;l y Elena, est&aacute;n casados y tienen una hija peque&ntilde;a.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Pedro y Verónica mantuvieron su relación en secreto al principio para evitar cotilleos: &#039;Eso también tenía su jugo, nos dábamos un beso si nos encontrábamos en el ascensor y tenía mucha gracia</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Aunque Pedro y Ver&oacute;nica hubieran comunicado su relaci&oacute;n a sus superiores, la empresa no podr&iacute;a haber tomado represalias. As&iacute; ocurre en Espa&ntilde;a, mientras que en Estados Unidos, por ejemplo, las empresas s&iacute; tienen derecho a incluir en los contratos cl&aacute;usulas que proh&iacute;ban las relaciones entre empleados. Aqu&iacute; ese tipo de herramientas no est&aacute;n permitidas. &ldquo;Las empresas siempre intentan maniobrar&rdquo;, dice Roberto Mangas Moreno, abogado laboralista en Madrid, &ldquo;pero no hay reglamento que proh&iacute;ba expresamente los romances entre trabajadores. No es motivo de despido en los convenios que yo he le&iacute;do, sobre todo porque vulnera el derecho a la igualdad y a la no discriminaci&oacute;n&rdquo;. En un caso en el que el abogado trabaj&oacute; &mdash;cuenta&mdash;, la empresa se enter&oacute; del romance que hab&iacute;a entre dos de sus empleados y trataron de cambiarlos de turno, pero consiguieron evitarlo. &ldquo;La empresa no se atrev&iacute;a a actuar directamente contra ellos. No puede&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El debate sobre la conveniencia de los romances laborales tanto en el &aacute;mbito de la relaci&oacute;n como en el del propio desempe&ntilde;o del trabajo no es nuevo. &ldquo;Una vez fue simplemente un tema de chisme para el grupo de mecan&oacute;grafos de la empresa. Hoy en d&iacute;a, el romance de oficina se discute y debate en los despachos ejecutivos, donde la pregunta no es &iquest;qu&eacute; es esto llamado amor?, sino &iquest;qu&eacute; implicaciones puede tener en los resultados finales?&rdquo;, puede leerse en una columna de opini&oacute;n publicada en The New York Times en 1982 bajo el t&iacute;tulo <a href="https://www.nytimes.com/1982/05/17/style/relationships-the-issue-of-office-romances.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>El problema de los romances de oficina</em></a>. El gran cambio que hab&iacute;a desencadenado esta conversaci&oacute;n entonces, seg&uacute;n recog&iacute;a la pieza, era que &ldquo;a medida que m&aacute;s y m&aacute;s mujeres escalan en los rangos corporativos, muchas de ellas solteras, las posibilidades de que surjan romances en la oficina aumentan&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text"> Hablar de lo mismo con esa persona en el trabajo y luego en casa puede ser perjudicial. Las parejas tienen que tener espacios en blanco, áreas de independencia, si estás 24 horas con la otra persona puede ser complicado crear una relación sana</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Carlos García</span>
                                        <span>—</span> psicólogo especializado en vínculos de pareja
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El texto cuenta tambi&eacute;n el caso de Mary E. Cunningham, vicepresidenta de una compa&ntilde;&iacute;a relevante del momento, que hab&iacute;a tenido que renunciar a su puesto por los crecientes rumores de un romance con el director de la empresa, William M. Agee. Los dos insistieron en que eran &ldquo;solo amigos&rdquo;, pero el peri&oacute;dico estadounidense cuenta que empezaron a salir &ldquo;formalmente&rdquo; justo despu&eacute;s de que ella renunciara a su puesto y poco tiempo despu&eacute;s anunciaron que se casaban. Pasaron m&aacute;s de 40 a&ntilde;os desde que se escribi&oacute; esa peque&ntilde;a pieza, pero los despidos y las renuncias por romances en el trabajo no se disiparon.
    </p><p class="article-text">
        El entorno laboral, donde pasamos buena parte de nuestro tiempo cada semana, propicia un primer punto de encuentro, un cruce de conversaci&oacute;n o una primera v&iacute;a de comunicaci&oacute;n que da pie a sostener la relaci&oacute;n en otras esferas. Carlos Garc&iacute;a, psic&oacute;logo especializado en parejas lo explica as&iacute;: &ldquo;A lo mejor descubr&iacute;s que tu compa&ntilde;ero o compa&ntilde;era es una gran persona y esto genera un v&iacute;nculo que trasciende a algo m&aacute;s que una amistad o una aventura pasajera. Pero la vida de los seres humanos no es el trabajo, lo que realmente te enamora de la otra persona son una serie de valores, la posibilidad de un proyecto de vida en com&uacute;n. El trabajo no es un motivo que garantice un proyecto a largo plazo&rdquo;. Sobre todo por las dificultades que pueden surgir: &ldquo;Hablar de lo mismo con esa persona en el trabajo y luego en casa puede ser perjudicial. Las parejas tienen que tener espacios en blanco, &aacute;reas de independencia, si est&aacute;s 24 horas con la otra persona puede ser complicado crear una relaci&oacute;n sana&rdquo;, dice Garc&iacute;a.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Está bien trabajar en el mismo sitio porque entiendes a la otra persona cuando, por ejemplo, le toca sentarse al ordenador el domingo. A veces, si vemos que no paramos de hablar de trabajo, uno de los dos salta: &#039;Ya, tenemos que dejar de hablar de esto&#039;</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Raúl y Elena</span>
                                        <span>—</span> compañeros de trabajo y pareja desde hace 11 años
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Ra&uacute;l, de 50 a&ntilde;os, y Elena, de 44, supieron lidiar con todas estas dificultades sin mucho drama. Al principio, cuando eran los &uacute;nicos trabajadores de la empresa en Ecuador, viv&iacute;an en habitaciones separadas del mismo hotel. Despu&eacute;s de unos meses viviendo sin cocina y en la extra&ntilde;eza de una habitaci&oacute;n que no pod&eacute;s hacer tuya, decidieron pedir a la empresa que los pusiera juntos en un departamento. Desde entonces no tuvieron problemas por hacer el mismo trabajo, incluso ahora que est&aacute;n teletrabajando desde Madrid. &ldquo;Est&aacute; bien trabajar en el mismo sitio porque entend&eacute;s a la otra persona cuando, por ejemplo, le toca sentarse frente a la computadora el domingo. A veces, si vemos que no paramos de hablar de trabajo, uno de los dos salta: &lsquo;Basta, tenemos que dejar de hablar de esto&rsquo;. Pero en casa cada uno est&aacute; en su puesto, nos juntamos en la comida y le pregunt&aacute;s al otro: &iquest;qu&eacute; tal el d&iacute;a?&rdquo;. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Daniel Alonso Viña]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/buena-idea-relacion-companero-trabajo_1_10846968.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 18 Jan 2024 10:11:29 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Es buena idea tener una relación con un compañero de trabajo?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Relaciones,relaciones amorosas,Amor]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El origen del amor]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/origen-amor_129_10813413.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6176fef9-af81-4697-96db-3669d8828bda_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El origen del amor"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Hay una diferencia abismal entre sentir el amor del otro y sentirnos amados. ¿Estamos dispuestos a dejarnos amar o huimos sin darle lugar a ese sentimiento que nos hace sentir dependientes y temerosos?</p></div><p class="article-text">
        Una de las experiencias m&aacute;s importantes de mi vida amorosa fue cuando, en el inicio de mi juventud, tuve un encuentro con una mujer que, mientras intim&aacute;bamos, me miraba y me dec&iacute;a: &ldquo;Sos hermoso&rdquo;. Fue tal la conmoci&oacute;n, que no pude volver a verla.
    </p><p class="article-text">
        Hu&iacute; despavorido. Aterrado. Y no porque no la quisiera, sino porque no estaba todav&iacute;a en condiciones de recibir su amor. Quiz&aacute; s&iacute; pod&iacute;a estar satisfecho con la expectativa de que una mujer me amase, pero recibir amor es otra cosa.
    </p><p class="article-text">
        Y no solo dir&iacute;a que se trata de recibir amor, sino de algo m&aacute;s profundo, que es sentirme amado &ndash;algo muy distinto a sentir el amor del otro, que otro nos ama. El punto es que, creo, este es uno de los aspectos que m&aacute;s debo al psicoan&aacute;lisis: recuperar esa sensaci&oacute;n y recibirla como una fiesta.
    </p><p class="article-text">
        Si me detengo en esta cuesti&oacute;n es para situar la diferencia abismal que hay entre sentir el amor del otro y sentirnos amados. Por ejemplo, un hombre puede vivir para despertar amor en los dem&aacute;s y, sin embargo, no tener el menor inter&eacute;s de sentirse amado.
    </p><p class="article-text">
        En efecto, este es el caso del seductor, que vive prisionero de un amor ajeno al que no se presta. Esta esclavitud est&aacute; muy bien reflejada en la letra de esa canci&oacute;n de Los Aut&eacute;nticos Decadentes que dice: &ldquo;No tenemos vacaciones ni feriados, el gremio del pirata es muy sacrificado&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La vida de pirata-seductor es muy valorada entre varones, pero pocos hablan del costo ps&iacute;quico que representa. Lejos de tener un inter&eacute;s en una mujer, el seductor huye de la mayor dependencia &ndash;aquella que se juega en el v&iacute;nculo &iacute;ntimo y recrea la relaci&oacute;n con la madre&ndash; a trav&eacute;s de frustrar el deseo femenino.
    </p><p class="article-text">
        Muchos a&ntilde;os despu&eacute;s volv&iacute; a encontrarme con la mujer de la que habl&eacute; al principio. La vida nos hab&iacute;a alejado lo suficiente como para que yo pudiera contarle que, cuando naci&oacute; mi primer hijo, muchas veces al mirarlo le dije &ldquo;Sos hermoso&rdquo; y me acord&eacute; de ella. Es algo que le agradec&iacute; infinitamente.
    </p><p class="article-text">
        En aquel entonces, yo no estaba dispuesto a dejarme amar. O mejor dicho, no pude darle lugar al sentimiento amoroso, sin sentirme un ni&ntilde;o dependiente y temeroso, ed&iacute;pico y m&aacute;s o menos incestuoso, as&iacute; que me fui. Sin embargo, ella me dej&oacute; una huella indeleble &ndash;quiz&aacute; por eso la huida estuvo justificada: &iexcl;no era para menos!&ndash; que, curiosamente, se hizo carne en el v&iacute;nculo amoroso con uno de mis hijos.
    </p><p class="article-text">
        No creo exagerar si digo que, gracias a ese amor, pude amar a mi hijo. Ser&iacute;a exagerado, s&iacute;, pensar y decir que amamos con un amor propio. Lo que todav&iacute;a me hace pensar es c&oacute;mo ese amor, como padre, me lleva a una especie de feminizaci&oacute;n. La verdad es que no creo que haya otra v&iacute;a &ndash;al menos para m&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        En la segunda ocasi&oacute;n en que fui padre, me pas&oacute; algo parecido. Sentirme amado por la mujer que tuvo un hijo conmigo, produjo una especie de trasvasamiento con el reci&eacute;n llegado. Hoy lo miro y me doy cuenta de que lo amo con un amor que viene de otra parte. No resulta dif&iacute;cil recordar en este punto la canci&oacute;n de Jorge Drexler que dice: &ldquo;El amor que me dar&iacute;as, transformado volver&iacute;a, un d&iacute;a, a darte las gracias&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En este punto tengo que hacer una precisi&oacute;n &ndash;a prop&oacute;sito del origen exterior del amor. No es algo que diga que les ocurre a todos los varones. S&iacute; digo que es un proceso que puedo reconocer en m&iacute; y que, creo, puede aplicarse m&aacute;s all&aacute; de mi caso singular. Por eso, me tomo el trabajo de escribirlo, menos con fines de exhibici&oacute;n que para compartir una circunstancia que, si explicase te&oacute;ricamente, ser&iacute;a compleja y abstracta.
    </p><p class="article-text">
        Me refiero a que, en el contexto de mi pareja actual, de un tiempo a esta parte, uso dos expresiones que nunca antes hab&iacute;a usado: &ldquo;Mi vida&rdquo; y &ldquo;Mi cielo&rdquo;. Me result&oacute; extra&ntilde;o que se hubieran incorporado a mi vocabulario amoroso y, solo cuando advert&iacute; que tambi&eacute;n las usaba con los ni&ntilde;os, me di cuenta de su origen. As&iacute; nos dec&iacute;a mi mam&aacute; a sus hijos, cuando &eacute;ramos chicos.
    </p><p class="article-text">
        El planteo tradicional del complejo de Edipo dice que un var&oacute;n ama a su madre y, con el tiempo, consigue amar a un sustituto. Que sea un sustituto quiere decir que la relaci&oacute;n con la pareja no es una continuaci&oacute;n de la materna, pero aquella no deja estar en la misma l&iacute;nea. Freud incluso es un poco osado, cuando dice lo siguiente:
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Aquel que en su vida amorosa est&aacute; destinado a ser verdaderamente libre y por ello tambi&eacute;n feliz, debe haber superado el respeto por la mujer y haberse familiarizado con la representaci&oacute;n del incesto con la madre o la hermana.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Ser&iacute;a f&aacute;cil criticar a Freud, pero la cr&iacute;tica nunca estar&iacute;a a la altura de su genialidad. Tal vez sea mejor tratar de entenderlo y, por ejemplo, situar que el piensa a la madre como objeto de deseo que, si no es asumido, solo provocar&aacute; s&iacute;ntomas y, por lo tanto, infelicidad.
    </p><p class="article-text">
        Ahora bien, en mi planteo yo pienso en otra cosa, pienso en el destino del amor de la madre, que es un tema al que Freud pr&aacute;cticamente no le presta atenci&oacute;n, salvo para decir, en cierta ocasi&oacute;n &ndash;mejor dicho, en dos&ndash; que la relaci&oacute;n entre madre e hijo var&oacute;n es la &uacute;nica que no incluye componentes agresivos, es decir, que es un amor puro y, adem&aacute;s, que la seguridad de haberse sentido amado por su madre fue la fuente de su seguridad ante los hechos adversos que le toc&oacute; vivir.
    </p><p class="article-text">
        Por esta v&iacute;a, adem&aacute;s de la madre como objeto incestuoso de deseo, est&aacute; la madre como origen del amor de que un var&oacute;n podr&aacute; disponer en su vida. Dicho de otro modo, que alguien se haya sentido amado por su madre &ndash;no solo que esta lo haya amado&ndash;, que en alg&uacute;n tiempo de su infancia le haya permitido al amor materno producir eficacia en sus emociones, sin haberlo rechazado virilmente, es la fuente de una capacidad afectiva que apenas se expresa en la versi&oacute;n tradicional del complejo de Edipo.
    </p><p class="article-text">
        En esta &uacute;ltima, el ni&ntilde;o debe ser un seductor que, finalmente, renuncie a la madre y, para el caso, este rechazo puede tirar por la borda tambi&eacute;n su amor; amor que puede ser el trabajo de la vida o de un an&aacute;lisis tratar de volver a encontrar. 
    </p><p class="article-text">
        Si no fuera una formulaci&oacute;n un poco facilista, dir&iacute;a que, en &uacute;ltima instancia, la madurez consiste en poder dar el amor que recibimos, si es que fuimos capaces de aceptarlo.
    </p><p class="article-text">
        Cuando termin&eacute; de redactar este texto, dado que mencionaba aspectos personales, se lo envi&eacute; a mi esposa para que ella tambi&eacute;n lo leyera y, si estaba de acuerdo, me diera su opini&oacute;n y visto bueno. Aqu&iacute; debajo copio su respuesta, dado que con su articulaci&oacute;n suma y amplia el argumento:	&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>No te preocupes por el aspecto &iacute;ntimo del texto, no es obsceno; es apenas un recurso para investigar, a partir de una experiencia, un tema inexplorado: los aspectos femeninos del erotismo de la paternidad de un hombre. Tu art&iacute;culo explora la posibilidad para un hombre de amar al recuperar la capacidad de recibir amor.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>En esto, la feminizaci&oacute;n en un hombre va por otros carriles que los que Freud llam&oacute; &ldquo;homosexualidad&rdquo;. Especialmente un tipo de homosexualidad (presente tambi&eacute;n en varones heterosexuales) que se sostiene del amor por conservar la imagen que se tuvo cuando se fue amado por la madre. Esta es la vertiente que Freud investig&oacute; en su ensayo sobre Leonardo Da Vinci. </em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Te dir&iacute;a que, en la reflexi&oacute;n que nos propone tu texto, no se trata de conservar la imagen de cuando se fue amado; sino, m&aacute;s bien, de la potencia de amar que nace de haber podido recibir amor de la madre. En un caso, se conserva una imagen a la que amar. En el otro se reencuentra una potencia en la huella del amor del otro. Esta potencia no es viril, por eso su experiencia es feminizante. Esto es lo novedoso en tu planteo.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Para un hombre el deseo viril se encuentra en la experiencia del Edipo. Pero no hay ah&iacute; una versi&oacute;n del amor que ha sido o no capaz de recibir. Esto es lo fundamental.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Para Freud no era sencilla la distinci&oacute;n entre feminizaci&oacute;n y homosexualidad, esto por un motivo: porque para Freud y para el inconsciente neur&oacute;tico, la feminidad es pasividad. La claridad de tu art&iacute;culo, breve pero profundo, fue interpretar que la feminidad no es tanto pasividad sino receptividad. Y la capacidad de recibir, lejos de pasivizar, crea una potencia de entrega en el amor. Es un tema para seguir investigando.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>LL/VB</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luciano Lutereau y Verónica Buchanan]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/origen-amor_129_10813413.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 05 Jan 2024 09:35:21 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Amor,Edipo,Padre,Madre]]></media:keywords>
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