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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Mujeres]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/mujeres/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Mujeres]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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    <item>
      <title><![CDATA[Artemisa II en la Luna y el techo de cristal en la Tierra: el largo camino hacia la paridad científica]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/artemisa-ii-luna-techo-cristal-tierra-camino-paridad-cientifica_129_13135781.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0ad95085-b240-4791-8d34-4b4ebdbde069_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Artemisa II en la Luna y el techo de cristal en la Tierra: el largo camino hacia la paridad científica"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Mientras la misión Artemisa II reaviva el imaginario de una conquista más inclusiva, el texto pone el foco en las brechas persistentes en la ciencia y advierte sobre la distancia entre los símbolos de avance y las condiciones reales que enfrentan las mujeres en sus trayectorias.</p></div><p class="article-text">
        Vivimos la misi&oacute;n Artemisa II con otra mirada. La posibilidad de que una mujer llegue a la Luna rompe un simbolismo que, durante d&eacute;cadas, fue patrimonio casi exclusivo del imaginario masculino. Como se&ntilde;al&oacute; The Atlantic, asistimos &mdash;al menos en el plano narrativo&mdash; al cierre de una era de exclusi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, <strong>mientras admiramos la conquista lunar, las estructuras cient&iacute;ficas en la Tierra mantienen una inercia de desigualdad dif&iacute;cil de ignorar. </strong>Como en los relatos de la antigua Grecia, donde Artemisa &mdash;diosa de la luna, de la caza y de la autonom&iacute;a&mdash; recorr&iacute;a los cielos con una libertad que en la vida terrenal las mujeres no ten&iacute;an, hoy volvemos a mirar hacia la Luna con la misi&oacute;n Artemisa II, celebrando un s&iacute;mbolo profundamente femenino&hellip; pero todav&iacute;a habitando sistemas que no siempre est&aacute;n a la altura de ese s&iacute;mbolo.
    </p><p class="article-text">
        La brecha no aparece en la cima: nace en la base misma de la carrera acad&eacute;mica. Resulta parad&oacute;jico observar que, <strong>a nivel global, las mujeres representan cerca del 53% de quienes obtienen t&iacute;tulos de grado y el 57% de quienes finalizan maestr&iacute;as (UNESCO, 2023), pero su presencia comienza a diluirse en el doctorado y, con mayor fuerza, en los niveles superiores de investigaci&oacute;n</strong>. Los datos de la UNESCO muestran un panorama persistente: solo el 33% del personal investigador en el mundo son mujeres (UNESCO Institute for Statistics, 2021). No se trata de falta de vocaci&oacute;n, sino de trayectorias atravesadas por sesgos, interrupciones y obst&aacute;culos estructurales.
    </p><p class="article-text">
        Ese &ldquo;techo de cristal&rdquo; se vuelve m&aacute;s visible en los espacios de poder y decisi&oacute;n. En campos como la ingenier&iacute;a y la tecnolog&iacute;a, las mujeres ocupan aproximadamente entre el 25% y el 28% de los puestos (UNESCO, 2021; WEF, 2023), proporci&oacute;n que se reduce a&uacute;n m&aacute;s en cargos directivos. En &aacute;reas estrat&eacute;gicas como la inteligencia artificial, la brecha es todav&iacute;a m&aacute;s marcada: alrededor del 20% de las personas que trabajan en IA son mujeres (World Economic Forum, 2023; LinkedIn Economic Graph, 2020&ndash;2023). 
    </p><p class="article-text">
        <strong>En otras palabras, quienes est&aacute;n dise&ntilde;ando el mundo que viene lo hacen desde una matriz fuertemente masculina.</strong> A este ritmo, el Foro Econ&oacute;mico Mundial advierte que la paridad en STEM a&uacute;n est&aacute; a d&eacute;cadas de distancia &mdash;con estimaciones que la ubican reci&eacute;n hacia la segunda mitad del siglo (World Economic Forum, 2023).
    </p><p class="article-text">
        El reconocimiento hist&oacute;rico tambi&eacute;n arrastra esta desigualdad. Los Premios Nobel funcionan como un term&oacute;metro inc&oacute;modo: menos del 4% de los galardones en F&iacute;sica, Qu&iacute;mica y Medicina han sido otorgados a mujeres desde su creaci&oacute;n (Nobel Prize Organization, datos hist&oacute;ricos). M&aacute;s que una casualidad, esta cifra evidencia siglos de invisibilizaci&oacute;n, acceso desigual y legitimidad restringida.
    </p><h2 class="article-text">Una reflexi&oacute;n necesaria</h2><p class="article-text">
        Para que este viaje no quede reducido a una postal o a un hito de relaciones p&uacute;blicas, la pol&iacute;tica cient&iacute;fica y educativa debe ir m&aacute;s all&aacute; de los discursos inspiradores. No alcanza con promover vocaciones si el sistema contin&uacute;a reproduciendo sesgos en la formaci&oacute;n, en la evaluaci&oacute;n y en las condiciones materiales de desarrollo.
    </p><p class="article-text">
        Las brechas de cuidado, la precarizaci&oacute;n en etapas tempranas de la carrera, la falta de redes y referentes, y los criterios de m&eacute;rito aparentemente neutros pero estructuralmente desiguales siguen operando como filtros silenciosos.
    </p><p class="article-text">
        El verdadero impacto de Artemisa no deber&iacute;a medirse solo en kil&oacute;metros recorridos, sino en su capacidad de interpelar lo que ocurre en la Tierra: en aulas, laboratorios y centros de investigaci&oacute;n. Porque el desaf&iacute;o no es &uacute;nicamente que una mujer llegue a la Luna, sino que miles puedan sostener, desarrollar y liderar sus trayectorias cient&iacute;ficas sin tener que atravesar un sistema que todav&iacute;a les exige m&aacute;s para reconocerles lo mismo.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute;s ah&iacute; est&eacute; la verdadera pregunta estrat&eacute;gica que esta nueva carrera espacial nos deja: <strong>&iquest;Estamos construyendo un futuro donde las mujeres solo inspiran el nombre de las misiones&hellip; o donde efectivamente participan en las decisiones que definen el rumbo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;<strong>Fuentes y datos</strong>
    </p><p class="article-text">
        &middot; UNESCO Institute for Statistics (2021). Women in Science
    </p><p class="article-text">
        &middot; UNESCO (2023). Global Education Monitoring Report
    </p><p class="article-text">
        &middot; World Economic Forum (2023&ndash;2024). Global Gender Gap Report
    </p><p class="article-text">
        &middot; LinkedIn Economic Graph (2020&ndash;2023). Gender Gap in AI Talent
    </p><p class="article-text">
        &middot; Nobel Prize Organization (estad&iacute;sticas hist&oacute;ricas por g&eacute;nero)
    </p><p class="article-text">
        &middot; The Atlantic (cobertura sobre Artemis y representaci&oacute;n)
    </p><p class="article-text">
        <em>Los autores son Integrantes del equipo de la asociaci&oacute;n </em><a href="https://www.mujerygobierno.org/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank"><em>Mujerygobierno</em></a><em>.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Susana Campari, Silvana Mondino, Nicolás Papalía]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/artemisa-ii-luna-techo-cristal-tierra-camino-paridad-cientifica_129_13135781.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 12 Apr 2026 03:01:58 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Artemisa II en la Luna y el techo de cristal en la Tierra: el largo camino hacia la paridad científica]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ciencia,Mujeres,Paridad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Día del Pago Igualitario: ¿por qué se conmemora el 9 de abril?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/dia-pago-igualitario-conmemora-9-abril_1_13128677.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b2a5ad9f-fc0c-44ee-9503-e7ac3fa7264d_16-9-discover-aspect-ratio_default_1140366.jpg" width="5108" height="2873" alt="Día del Pago Igualitario: ¿por qué se conmemora el 9 de abril?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La fecha marca el tiempo extra que deben trabajar las mujeres para igualar los ingresos de los varones y busca visibilizar una brecha salarial que en Argentina ronda el 25%. </p></div><p class="article-text">
        Cada 9 de abril se conmemora en Argentina el <strong>D&iacute;a del Pago Igualitario</strong>, una fecha que busca visibilizar la persistente brecha salarial entre varones y mujeres en el mercado laboral. La elecci&oacute;n del d&iacute;a no es casual: <strong>simboliza el tiempo extra que deben trabajar las mujeres -alrededor de tres meses y nueve d&iacute;as m&aacute;s- para alcanzar el mismo ingreso anual que los varones</strong>.
    </p><p class="article-text">
        La efem&eacute;ride fue impulsada en el pa&iacute;s por la organizaci&oacute;n <a href="https://ecofeminita.com/?v=c582dec943ff" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">Ecofeminita</a> en 2018, con el objetivo de poner en agenda una desigualdad estructural que, pese a los avances en materia de derechos, contin&uacute;a vigente. Seg&uacute;n distintos relevamientos, la brecha salarial en Argentina se ubica entre el 25% y el 28%, e incluso se ampl&iacute;a en el empleo informal.
    </p><p class="article-text">
        En t&eacute;rminos concretos, esto implica que mientras los varones completan su ingreso anual al 31 de diciembre, las mujeres necesitan trabajar m&aacute;s de 15 meses para equiparar esos ingresos. La diferencia no responde a un &uacute;nico factor, sino a m&uacute;ltiples causas que se entrelazan.
    </p><p class="article-text">
        Entre ellas, especialistas se&ntilde;alan la mayor presencia de mujeres en sectores laborales peor remunerados, la alta informalidad, especialmente en trabajos de casas particulares, y la sobrecarga de tareas dom&eacute;sticas y de cuidado no remuneradas. Seg&uacute;n datos del Centro de Econom&iacute;a Pol&iacute;tica Argentina (CEPA), esta distribuci&oacute;n desigual del tiempo impacta directamente en las posibilidades de inserci&oacute;n y desarrollo laboral.
    </p><p class="article-text">
        A esto se suman fen&oacute;menos como la segregaci&oacute;n ocupacional, con mayor concentraci&oacute;n de mujeres en &aacute;reas vinculadas al cuidado, la educaci&oacute;n o la salud, y las dificultades para acceder a cargos jer&aacute;rquicos, conocidas como &ldquo;techo de cristal&rdquo;. En algunos casos, adem&aacute;s, persisten situaciones de discriminaci&oacute;n directa, donde mujeres y varones perciben distintos salarios por igual tarea.
    </p><h2 class="article-text">Una problem&aacute;tica mundial</h2><p class="article-text">
        La problem&aacute;tica no es exclusiva del pa&iacute;s. A nivel global, distintas naciones establecen fechas simb&oacute;licas para visibilizar la desigualdad salarial, aunque var&iacute;an seg&uacute;n la magnitud de la brecha. En el plano internacional, el 18 de septiembre se conmemora el D&iacute;a Internacional de la Igualdad Salarial, impulsado por organismos como la Organizaci&oacute;n Internacional del Trabajo.
    </p><p class="article-text">
        En Argentina, informes de la Defensor&iacute;a del Pueblo de la Provincia de Buenos Aires advierten que la brecha salarial constituye una deuda hist&oacute;rica y subrayan la necesidad de avanzar en pol&iacute;ticas p&uacute;blicas que promuevan la equidad en el &aacute;mbito laboral.
    </p><p class="article-text">
        En ese marco, el D&iacute;a del Pago Igualitario no solo busca visibilizar la desigualdad, sino tambi&eacute;n impulsar cambios estructurales que permitan reducirla, especialmente en lo que respecta a la redistribuci&oacute;n de las tareas de cuidado y el acceso equitativo a oportunidades laborales.
    </p><p class="article-text">
        <em>CRM</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiarioAR]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/dia-pago-igualitario-conmemora-9-abril_1_13128677.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 09 Apr 2026 03:01:04 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Desigualdad,Brecha salarial,Mujeres,Efemérides]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Al rescate de su olvido: la historia de las mujeres extranjeras que contaron la Guerra Civil española]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/rescate-olvido-historia-mujeres-extranjeras-contaron-guerra-civil-espanola_1_13067691.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b73bbf6a-0cd0-41df-84b8-38d18b338ff9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Al rescate de su olvido: la historia de las mujeres extranjeras que contaron la Guerra Civil española"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La periodista Ana R. Cañil recupera en un libro más de 10 nombres propios de mujeres para las que España jugó un papel determinante en el devenir de sus vidas y obras, en un momento en el que la Guerra Civil suscitó el interés de no pocas periodistas a nivel mundial.</p></div><p class="article-text">
        Algunas llegaron antes de la Guerra Civil y decidieron tomar la pluma ante el conflicto, otras lo hicieron durante y, todav&iacute;a alguna m&aacute;s, despu&eacute;s. A todas las unen dos cosas: haber escrito sobre Espa&ntilde;a y ser extranjeras. A ello se suma ahora un tercer aspecto: aparecer en <a href="https://www.galaxiagutenberg.com/producto/rescatadas-del-olvido/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Rescatadas del olvido</em></a><a href="https://www.galaxiagutenberg.com/producto/rescatadas-del-olvido/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> (Galaxia Gutemberg, 2026)</a>, un ensayo en el que la periodista <strong>Ana R. Ca&ntilde;il</strong> indaga en unas biograf&iacute;as demasiado arrinconadas en comparaci&oacute;n a las haza&ntilde;as que protagonizaron. Son enfermeras, intelectuales, pol&iacute;ticas, escritoras, periodistas profesionales y otras por accidente. Son aquellas mujeres que la historia silenci&oacute; y que ahora, a trav&eacute;s de las palabras de Ca&ntilde;il, retoman en gran medida su propia voz.
    </p><p class="article-text">
        Todo surgi&oacute; en un programa en la Cadena SER en el que la antigua periodista econ&oacute;mica en Cinco D&iacute;as y directora de Informe Semanal trataba aquellas figuras extranjeras que hab&iacute;an mirado, en alg&uacute;n momento u otro, a Espa&ntilde;a. &ldquo;Lourdes Lancho y Montserrat Dom&iacute;nguez me picaron y empec&eacute; a buscar mujeres, que se centraban sobre todo en torno a la Guerra Civil y la posguerra. Descubr&iacute;a una y me pon&iacute;a a perseguir sus pasos&rdquo;, comenta la ensayista. <strong>Primero descubri&oacute; a la revolucionaria Nancy Cunard, dej&oacute; para lo &uacute;ltimo a Sylvia Plath. Entre medias, mujeres de la talla de Nancy Johnstone, Virginia Cowles, Andr&eacute;e Viollis y Simone T&eacute;ry</strong>. Y aqu&iacute; y ahora, un peque&ntilde;o relato de esos pasos.
    </p><h2 class="article-text">Dos periodistas hoteleros</h2><p class="article-text">
        Nancy Johnstone (1906-1951) escribi&oacute; dos libros: <em>Un hotel en la Costa Brava</em> y <em>Hotel en guerra</em>, ambos relacionados con su experiencia espa&ntilde;ola y el devenir de su negocio hotelero durante el conflicto. Casada con el periodista Archie Johnstone en 1931, tres a&ntilde;os despu&eacute;s ya estaban viviendo en la Costa Brava. &ldquo;&Eacute;l estaba harto de su trabajo y de los cierres del peri&oacute;dico de madrugada, as&iacute; que decidieron abrir el hotel en Tosa de Mar&rdquo;, relata Ca&ntilde;il del que fuera subdirector del News Chronicle. En el peque&ntilde;o pueblo se encontraron varios extranjeros ya huidos de Alemania y Austria ante el avance de los nazis.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Nancy no llega a entender nunca por qué bombardean con tanto ahínco a niños y gente pobre que camina con lo poco que tiene. Se pregunta por qué gastan tantas bombas</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Ana R. Cañil</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En 1935, comenz&oacute; a funcionar el negocio, cuyo edificio fue dise&ntilde;ado por Fritz Marcus, descendiente de la escuela Bauhaus. &ldquo;Intentaban llegar a la gente de bien, robar turistas a la Riviera francesa&rdquo;, apunta la investigadora. En apenas unos meses, aquello era todo un &eacute;xito. Con el estallido de la guerra un a&ntilde;o despu&eacute;s, el matrimonio lleg&oacute; a negar hasta en tres ocasiones su evacuaci&oacute;n y reconvirtieron el complejo en un refugio. Asimismo, diversos mandatarios de la Generalitat y del Gobierno central lo eligieron como alojamiento en diferentes momentos.
    </p><p class="article-text">
        El segundo de los libros que public&oacute; esta inglesa est&aacute; escrito al final de la contienda, cuando el preciado hotel ya era el hogar temporal de 40 ni&ntilde;os llegados desde el frente de Arag&oacute;n, comenta Ca&ntilde;il. &ldquo;Ah&iacute; comienza su gran odisea&rdquo;, apunta. Aunque nunca creyeron que la guerra pudiera alcanzarlos, s&iacute; lo hizo, y lo hizo en retirada. Mientras el matrimonio Jonhstone evacuaba hacia Francia a los ni&ntilde;os, las tropas franquistas no dejaban de acosarlos. &ldquo;Nancy no llega a entender nunca por qu&eacute; bombardean con tanto ah&iacute;nco a ni&ntilde;os y gente pobre que camina con lo poco que tiene. Se pregunta por qu&eacute; gastan tantas bombas&rdquo; relata la escritora, quien tambi&eacute;n fue subdirectora delegada de El Peri&oacute;dico de Catalu&ntilde;a en Madrid.
    </p><p class="article-text">
        Ambos dos se quedaron en Par&iacute;s un breve lapso de tiempo antes de aposentarse en M&eacute;xico. Para entonces, ella ya hab&iacute;a escrito para el News Chronicle sobre los refugiados espa&ntilde;oles en los campos de concentraci&oacute;n franceses, seg&uacute;n Ca&ntilde;il. Se separaron. Nancy regres&oacute; a Tosa en 1947 y 1951, pero la Espa&ntilde;a de Franco no es lo que ella hab&iacute;a dejado atr&aacute;s. Vendi&oacute; el negocio y se estableci&oacute; en Guatemala.
    </p><h2 class="article-text">La &uacute;nica periodista en ambos bandos</h2><p class="article-text">
        Virginia Cowles (1910-1983) tambi&eacute;n vivi&oacute; la guerra espa&ntilde;ola en primera persona. Tanto, que terminar&iacute;a haciendo lo propio en la Segunda Guerra Mundial. &ldquo;Era una se&ntilde;orita pija (cheta) que escrib&iacute;a en Harpers columnas del coraz&oacute;n y la prensa rosa&rdquo;, introduce la autora de &lsquo;Rescatadas del olvido&rsquo;. Sin una gran formaci&oacute;n pol&iacute;tica, aunque anticomunista, Cowles sab&iacute;a jugar bien sus cartas de mujer bonita y lista, de chica vivaz. &ldquo;Cuando vio que muchos periodistas ped&iacute;an su traslado a Espa&ntilde;a para cubrir la guerra, ella tambi&eacute;n lo hizo, pero se lo denegaron&rdquo;, precisa Ca&ntilde;il.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Virginia Cowles en su casa en 1958.                            </span>
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        Los fuertes y estrechos contactos con la aristocracia europea que siempre mantuvo le llevaron a entrevistar a Benito Mussolini. La experiencia fue tan bien que le permitieron viajar a Espa&ntilde;a. &ldquo;Sus amigos de Par&iacute;s le dijeron que fuera disfrazada de miliciana, que le robar&iacute;an la ropa y las joyas, pero ella decidi&oacute; llevar sus trajes de lana pura, zapatos de ante, collares&hellip;&rdquo;, describe la especialista. En el Hotel Florida, hogar temporal de los corresponsales de prensa extranjeros, la recibieron con cierta sorna.
    </p><p class="article-text">
        Ca&ntilde;il sostiene que Cowles utiliz&oacute; todas sus armas de mujer de forma aguerrida y brillante. Lleg&oacute; a estar &ldquo;secuestrada&rdquo; por el general Gal, un comunista que no la dej&oacute; apartarse de &eacute;l durante tres d&iacute;as. &ldquo;Ahora podr&aacute; contar al mundo que un general sovi&eacute;tico se ha quedado prendado de usted&rdquo;, le dijo &eacute;l ante su marcha. Sus cr&oacute;nicas publicadas en medios como el Daily Telegraph, el Sunday Times y los peri&oacute;dicos de la Hearst levantaron admiraci&oacute;n, aunque pronto se torcer&iacute;a la historia.
    </p><p class="article-text">
        Cowles se enter&oacute; de que los comunistas estaban en su b&uacute;squeda, acusada de espionaje. Decidi&oacute; huir. &ldquo;Lleg&oacute; a San Juan de Luz, en Francia, gracias a sus amigos de la aristocracia. Esos contactos le permitieron volver a zona nacional [controlada por el bando sublevado] y convertirse en la &uacute;nica corresponsal que informar&aacute; desde ambos lados&rdquo;, desarrolla la misma Ca&ntilde;il.
    </p><p class="article-text">
        Con su nuevo papel de periodista visita Salamanca, donde confirma la implicaci&oacute;n de Alemania e Italia en la guerra civil espa&ntilde;ola. &ldquo;Se pregunta por qu&eacute; franceses e ingleses no ayudan a la Rep&uacute;blica&rdquo;, dice la ensayista. Cubri&oacute; la ca&iacute;da de Santander y supo de primera mano que el horror de Guernica hab&iacute;a sido responsabilidad de los golpistas. &ldquo;Tambi&eacute;n se volvi&oacute; sospechosa para los franquistas. Sali&oacute; pitando de Espa&ntilde;a cuando estaban a punto de detenerla&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><p class="article-text">
        De nuevo sus contactos le permitieron llegar hasta Par&iacute;s. All&iacute; escribi&oacute; en caliente el libro que se traducir&iacute;a por &lsquo;Complicarse la vida&rsquo;. Para entonces, ya es una dem&oacute;crata convencida de que Espa&ntilde;a es solo el aperitivo para lo que viene con la Segunda Guerra Mundial, que tambi&eacute;n cubri&oacute; desde los frentes de Rusia, Alemania, Checoslovaquia, Finlandia y Francia durante 1939 y 1940.
    </p><h2 class="article-text">Madre e hija en el frente de guerra</h2><p class="article-text">
        Andr&eacute;e Viollis (1870-1950) y Simone T&eacute;ry (1897-1967) fueron militantes antifascistas y feministas que arribaron a Espa&ntilde;a durante la Segunda Rep&uacute;blica. Madre e hija, cuyo marido y padre era Gustave T&eacute;ry, fundador del peri&oacute;dico comunista L'&OElig;uvre, defendieron la causa republicana con la pluma y con ah&iacute;nco. M&aacute;s conocido es el pasaje que une a Simone con la revuelta de Asturias de 1934 y la proclamaci&oacute;n de la rep&uacute;blica catalana, cuando lleg&oacute; a estar encarcelada varios d&iacute;as. &ldquo;Lerroux mand&oacute; detenerla por haber escrito mal sobre su gobierno&rdquo;, explica Ca&ntilde;il, a ra&iacute;z de un reportaje que no le gust&oacute; sobre la breve revoluci&oacute;n asturiana.
    </p><p class="article-text">
        Su madre, desde Francia, reclam&oacute; su liberaci&oacute;n en embajadas. Lo hicieron, y la deportaron al pa&iacute;s vecino. Madre e hija retornaron a Espa&ntilde;a en diferentes momentos a partir de 1936, cuando Viollis, la segunda mujer en cursar estudios en la Universidad de La Sorbona, ten&iacute;a ya 66 a&ntilde;os. Ella va y viene de Espa&ntilde;a unas cuatro veces hasta 1938, todas ellas para informar de la guerra en medios como L'Humanit&eacute; y Regards. &ldquo;Sus reportajes son incre&iacute;bles, acompa&ntilde;ados de buen&iacute;simas fotograf&iacute;as. Retrata la muerte, la dignidad de las mujeres de negro. No entiende por qu&eacute; el gobierno socialista franc&eacute;s no apoya a la Rep&uacute;blica&rdquo;, explica la antigua periodista.
    </p><p class="article-text">
        Simone era mucho m&aacute;s aguerrida que su madre, tanto de palabra escrita como de acci&oacute;n. Ambas trabajan por separado, aunque en algunos momentos comparten tiempo y espacio en Espa&ntilde;a: &ldquo;Era una militante comunista, compa&ntilde;era y amiga de Margarita Nelken, quienes escriben unas cr&oacute;nicas muy militantes&rdquo;. Se cas&oacute; con el intelectual Joan Chab&aacute;s, miembro de la Generaci&oacute;n del 27, con quien termin&oacute; viviendo en M&eacute;xico. Se separaron y Simone volvi&oacute; a Francia. Nunca dej&oacute; de escribir.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Guillermo Martínez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/rescate-olvido-historia-mujeres-extranjeras-contaron-guerra-civil-espanola_1_13067691.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 14 Mar 2026 03:01:45 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Al rescate de su olvido: la historia de las mujeres extranjeras que contaron la Guerra Civil española]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Guerra Civil Española,Mujeres,Libros]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Violencia económica: el control del dinero como forma de sometimiento]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/violencia-economica-control-dinero-forma-sometimiento_1_13049558.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d7e7859a-914f-4c9f-b924-a5f576f73964_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Violencia económica: el control del dinero como forma de sometimiento"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Es una de las formas más invisibilizadas de la violencia de género. A través del control del dinero, la retención de ingresos o el incumplimiento de obligaciones alimentarias, muchas mujeres quedan atrapadas en relaciones desiguales que limitan su autonomía y condicionan sus decisiones. Especialistas advierten que se trata de una práctica extendida en todas las clases sociales.
</p></div><p class="article-text">
        Un d&iacute;a <strong>Fernanda</strong> decidi&oacute; separarse, pero todo se volvi&oacute; cada vez m&aacute;s dif&iacute;cil. Su ex marido no lo aceptaba y comenz&oacute; a castigarla de distintas formas. Dej&oacute; de pasarle dinero, negaba que ten&iacute;a ingresos y le llevaba solamente cajas de comida. &ldquo;Era horrible, yo esperando la caja&rdquo;, cuenta.
    </p><p class="article-text">
        Violencia verbal de por medio, abogados estatales: la situaci&oacute;n se fue volviendo cada vez peor.
    </p><p class="article-text">
        Era dif&iacute;cil comprobar que &eacute;l ten&iacute;a ingresos porque trabajaba en negro, pero lo poco que consigui&oacute; fue una cuota m&iacute;nima de alimentos que no se actualiza: sigue siendo la misma desde hace dos a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de meses de sufrimiento econ&oacute;mico, el padre de Fernanda muri&oacute; y le dej&oacute; un dinero en una cuenta para que ella pueda subsistir. Pero al intentar retirarlo descubri&oacute; que ten&iacute;a la cuenta embargada. Hab&iacute;a sido bloqueada porque su ex marido deb&iacute;a patentes de un auto que estaba a nombre de los dos y que &eacute;l se hab&iacute;a quedado.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Hay distintas formas de violencia en las parejas. Una de las m&aacute;s complejas es la econ&oacute;mica.</strong> Es una forma de ejercer poder que convierte la relaci&oacute;n en asim&eacute;trica: quien maneja el dinero termina manejando todo lo dem&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Muchas veces, como es el hombre el que paga, la mujer no puede opinar qu&eacute; comer o en qu&eacute; gastar. Y esto <strong>sucede en todas las clases econ&oacute;micas</strong>, desde las m&aacute;s bajas hasta las m&aacute;s altas. A veces las mujeres no encuentran salida porque no pueden mantenerse a ellas mismas y a sus hijos, y terminan qued&aacute;ndose en un ambiente hostil. Porque, convengamos, si hay violencia econ&oacute;mica seguramente hay alguna de las otras: sexual, f&iacute;sica o psicol&oacute;gica.
    </p><p class="article-text">
        Un gran avance en este tema fue <strong>la Ley 26.485</strong>, sancionada en 2009 y promulgada por la entonces presidenta Cristina Fern&aacute;ndez de Kirchner, que <strong>reconoce la violencia econ&oacute;mica como una forma de violencia de g&eacute;nero.</strong>
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            <span class="title">
                Quien maneja el dinero termina manejando todo lo demás                            </span>
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        Esta ley define como violencia cualquier relaci&oacute;n desigual de poder que afecte la integridad y la dignidad de las mujeres, incluida la limitaci&oacute;n o el control de sus ingresos. Adem&aacute;s, se sustenta en tratados internacionales como la Convenci&oacute;n sobre la Eliminaci&oacute;n de Todas las Formas de Discriminaci&oacute;n contra la Mujer (CEDAW), creada por las Naciones Unidas.
    </p><p class="article-text">
        Consultada sobre el tema, la abogada <strong>Ver&oacute;nica Flor</strong>, especializada en derecho de familia, cont&oacute;: &ldquo;Muchas veces la v&iacute;ctima no se reconoce como v&iacute;ctima porque no hay golpes. Est&aacute;n acostumbradas a esas pr&aacute;cticas econ&oacute;micas porque reproducen lo que vieron en sus familias. Entonces se convierte en la violencia m&aacute;s naturalizada. Y no solo ocurre en una clase social, ocurre en todas: como el caso medi&aacute;tico de la modelo a la que el ex marido le puso todo a nombre de &eacute;l, algo muy dif&iacute;cil de demostrar porque ella le dio su confianza y ella no ten&iacute;a donde vivir&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Tuve un caso de una abogada de clase alta. &Eacute;l manejaba todo y ella no se pod&iacute;a ir porque quer&iacute;a mantener su nivel de vida. &lsquo;Bueno, tal vez tenga suerte y se muera pronto&rsquo;, dec&iacute;a. Mientras tanto prefiri&oacute; vivir en una c&aacute;rcel de oro. Y desde afuera no se juzga: dicen &lsquo;qu&eacute; suerte que no trabaja y vive as&iacute;&rsquo;, a&ntilde;adi&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Y tambi&eacute;n tuve casos de clases bajas en los que ella era golpeada, pero como &eacute;l era el que pagaba la comida &mdash;&lsquo;paraba la olla&rsquo;, as&iacute; me dec&iacute;a&mdash; se quedaba por sus hijos. Me dec&iacute;a que prefer&iacute;a aguantar los golpes para que sus hijos pudieran comer&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Tambi&eacute;n hay casos en los que, una vez separados, el hombre dice: &lsquo;yo te pago la cuota alimentaria, pero tenemos relaciones sexuales&rsquo;. Es lo que se conoce como el d&eacute;bito conyugal&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El d&eacute;bito conyugal define el deber mutuo de los esposos de mantener relaciones sexuales. Aunque hist&oacute;ricamente se consider&oacute; una obligaci&oacute;n conyugal, no es exigible y el consentimiento es esencial. La falta de consentimiento constituye violencia sexual o violaci&oacute;n conyugal.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Mi consejo es que si una persona quiere separarse realmente y no puede por un tema econ&oacute;mico, ah&iacute; no hay libertad. Pero la balanza costo-beneficio tiene que cerrar y hay que empezar a reconocerse v&iacute;ctima, si lo es, y pedir ayuda a quien sea, empezando por el c&iacute;rculo m&aacute;s cercano&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En el libro <em>La mujer y la violencia invisible</em>, de Eva Giberti y Ana Mar&iacute;a Fern&aacute;ndez, la psic&oacute;loga <strong>Clara Coria</strong> escribi&oacute;: &ldquo;El dinero es considerado sin&oacute;nimo de virilidad y masculinidad. Las mujeres administran el dinero chico y los hombres el dinero grande. La sexuaci&oacute;n del dinero genera condiciones insalubres para el psiquismo. Por su lugar privilegiado en el intercambio social y su fuerza como instrumento de poder, resulta ser un portador extremadamente sensible de los mandatos sociales y de las distintas ideolog&iacute;as de poder&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Fernanda me llam&oacute; al otro d&iacute;a de haberla entrevistado y me dijo: &ldquo;Quiero llorar. Me acaba de mandar un mensaje la abogada. La justicia rechaz&oacute; mi pedido de compensaci&oacute;n econ&oacute;mica. Le dieron la raz&oacute;n a &eacute;l y encima tengo que pagar los costos de su abogada. Me dijo que ya no se puede hacer nada. Ya no tengo m&aacute;s fuerzas. Es imposible contra este sistema. Imposible&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La Oficina de Violencia Dom&eacute;stica (OVD) public&oacute; en el 2025 un relevamiento basado en 25.119 testimonios entre 2020 y 2024 en la Ciudad de Buenos Aires. El 58% de las denunciantes padecieron violencia f&iacute;sica, el 39% violencia econ&oacute;mica y patrimonial y el 11% fueron sometidas a violencia sexual.
    </p><p class="article-text">
        <em>LS/CRM</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lucía Sanguinetti]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/violencia-economica-control-dinero-forma-sometimiento_1_13049558.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 08 Mar 2026 03:02:11 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Violencia económica: el control del dinero como forma de sometimiento]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Violencia de género,Mujeres,8M]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Santelmeñas en red: una comunidad de mujeres que creció en el barrio y se volvió sostén colectivo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/santelmenas-red-comunidad-mujeres-crecio-barrio-volvio-sosten-colectivo_1_13049519.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c6ddb0ee-6f7d-413b-b7bf-984c82575102_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Santelmeñas en red: una comunidad de mujeres que creció en el barrio y se volvió sostén colectivo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Nacido en 2019 entre vecinas de San Telmo, el grupo reúne hoy a más de 200 mujeres que comparten información, cuidados, proyectos solidarios y encuentros presenciales. En tiempos de individualismo, la red se convirtió en una forma de reconstruir comunidad desde lo cotidiano.</p></div><p class="article-text">
        En tiempos en los que el individualismo parece imponerse como norma, <strong>tejer redes se vuelve un gesto pol&iacute;tico y vital</strong>. En San Telmo, un grupo de mujeres lleva casi siete a&ntilde;os construyendo una comunidad basada en la cercan&iacute;a, el cuidado mutuo y la solidaridad. Lo que empez&oacute; como un peque&ntilde;o chat entre vecinas se transform&oacute; con el tiempo en <strong>Santelme&ntilde;as en red</strong>, un entramado de m&aacute;s de 200 feminidades que comparten informaci&oacute;n, apoyo y proyectos comunes en el barrio.
    </p><p class="article-text">
        La iniciativa naci&oacute; en 2019, sin un plan demasiado estructurado, pero con una intuici&oacute;n clara: ampliar el c&iacute;rculo de confianza entre mujeres que compart&iacute;an el mismo territorio. <strong>Carolina</strong>, una de las impulsoras y administradora del grupo, recuerda que todo comenz&oacute; a partir de un chat previo m&aacute;s peque&ntilde;o, integrado por amigas y vecinas. Cuando surgi&oacute; la posibilidad de sumar a otras personas, decidieron crear un nuevo espacio.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No fue que a una sola se le ocurri&oacute;. Con Marij&oacute; ten&iacute;amos otro grupo m&aacute;s chico, de siete u ocho amigas y vecinas con mucha intimidad compartida, pero en la presencialidad. Cuando otra vecina quiso sumarse, pensamos en abrir un grupo nuevo, ya no solo entre quienes nos conoc&iacute;amos tanto, sino ampliando un poco m&aacute;s la comunidad&rdquo;, cuenta.
    </p><p class="article-text">
        La l&oacute;gica era simple: sumar a personas conocidas por alguien del grupo, siempre con alg&uacute;n v&iacute;nculo previo. El objetivo, en ese momento, no estaba formulado con precisi&oacute;n. &ldquo;No s&eacute; si ten&iacute;amos un objetivo muy claro&rdquo;, admite <strong>Mar&iacute;a Jos&eacute;</strong>. &ldquo;No algo expl&iacute;cito que hubi&eacute;ramos conversado&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        S&iacute; hab&iacute;a, en cambio, un criterio que termin&oacute; definiendo el esp&iacute;ritu del espacio: <strong>el territorio</strong>. La mayor&iacute;a de las integrantes eran vecinas o personas vinculadas a la vida del barrio. &ldquo;La constante es que fueran vecinas o cercanas de la comunidad de San Telmo&rdquo;, explica Mar&iacute;a Jos&eacute;. &ldquo;Con el tiempo se extendi&oacute; un poco a otros barrios, pero lo que nos nuclea sigue siendo el territorio&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Para <strong>Graciela</strong>, que se incorpor&oacute; m&aacute;s tarde al grupo pero vive en San Telmo desde hace cuatro d&eacute;cadas, ese rasgo es central. &ldquo;Aparece mucho la palabra comunidad y creo que ese es el punto: organizarnos en comunidad, y adem&aacute;s como mujeres de una comunidad&rdquo;, dice. Desde su mirada, <strong>el grupo tambi&eacute;n funciona como una forma de sostener la identidad del barrio</strong> frente a los cambios de los &uacute;ltimos a&ntilde;os. &ldquo;San Telmo se ha gentrificado, es otro mercado, son otras calles. Pero hay cuestiones que nos juntan y nos sostienen para no perder esa identidad&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El grupo creci&oacute; r&aacute;pidamente, pero nadie imaginaba que un acontecimiento global acelerar&iacute;a ese proceso. La pandemia de 2020 termin&oacute; de consolidar la red. &ldquo;Nadie se imaginaba lo que iba a implicar la pandemia para el grupo y para cada una de nosotras&rdquo;, recuerda Mar&iacute;a Jos&eacute;. &ldquo;Fue soporte y sost&eacute;n para muchas. Cuando todo se volvi&oacute; hacia adentro, este grupo nos permiti&oacute; seguir sosteniendo alguna idea de comunidad&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Durante los meses de aislamiento, el chat funcion&oacute; como un espacio de ayuda mutua. Circulaban computadoras o celulares para quienes los necesitaban, se organizaban donaciones y tambi&eacute;n se coordinaban acciones solidarias en el barrio.
    </p><p class="article-text">
        Uno de esos episodios ocurri&oacute; con la escuela Isauro Arancibia, que durante la pandemia sigui&oacute; acompa&ntilde;ando a estudiantes en situaci&oacute;n de vulnerabilidad. &ldquo;Buscaban personas con auto para llevar mercader&iacute;a o materiales para las clases&rdquo;, recuerda Carolina. &ldquo;A trav&eacute;s del grupo varias nos sumamos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ese tipo de iniciativas, sumadas a los intercambios cotidianos, fortalecieron los v&iacute;nculos. Con el tiempo, el chat dej&oacute; de ser solo un espacio virtual y empez&oacute; a trasladarse a la vida del barrio.
    </p><p class="article-text">
        Hoy <strong>Santelme&ntilde;as en red</strong> re&uacute;ne a unas 230 mujeres cis, lesbianas, trans y no binaries con perfiles muy diversos: docentes, escritoras, trabajadoras sociales, emprendedoras, profesoras de yoga, personas vinculadas al arte, la gastronom&iacute;a o el deporte. Muchas tienen trayectorias y saberes que terminan circulando dentro de la comunidad.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Los encuentros presenciales se volvieron imprescindibles"
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            <span class="title">
                Los encuentros presenciales se volvieron imprescindibles                            </span>
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        &ldquo;No es solo un grupo donde te pas&aacute;s el tel&eacute;fono del plomero&rdquo;, explica Mar&iacute;a Jos&eacute;. &ldquo;Aunque eso tambi&eacute;n est&aacute;: tenemos un Excel de servicios y vamos probando si tal electricista vino o no vino. Pero cada una puede aportar algo cuando hace falta&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La diversidad de intereses dio lugar a m&uacute;ltiples iniciativas. <strong>Con el tiempo fueron apareciendo subgrupos m&aacute;s espec&iacute;ficos</strong>: uno de compras colectivas, otro de perimenopausia y menopausia, uno para salir a bailar o ir a pe&ntilde;as y otro vinculado a la crianza de ni&ntilde;as y ni&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        El grupo de compras, por ejemplo, surgi&oacute; en 2023 cuando la situaci&oacute;n econ&oacute;mica se volvi&oacute; m&aacute;s dif&iacute;cil. &ldquo;Empezamos compartiendo comercios del barrio o lugares donde comprar m&aacute;s barato&rdquo;, cuenta Carolina. &ldquo;Despu&eacute;s dijimos: podemos organizarnos para comprar juntas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Hoy son alrededor de cien personas que adquieren productos a mayoristas o cooperativas, organizan la log&iacute;stica y se turnan para recibir, fraccionar y distribuir los alimentos. &ldquo;Todo es absolutamente autogestivo y artesanal&rdquo;, explica.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de la actividad cotidiana en el chat, las Santelme&ntilde;as tambi&eacute;n organizan encuentros presenciales. Este a&ntilde;o preparan el s&eacute;ptimo. Suelen hacerse los domingos por la tarde en un centro cultural cercano al barrio, con modalidad &ldquo;a la canasta&rdquo;: cada una lleva algo para compartir.
    </p><p class="article-text">
        En esos encuentros se mezclan charlas, presentaciones y peque&ntilde;as iniciativas culturales. Algunas integrantes leen textos, otras llevan libros o plantines para intercambiar, y desde el &uacute;ltimo encuentro tambi&eacute;n se sum&oacute; una mini feria con producciones de las propias participantes.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Uno de los objetivos que fue apareciendo es trascender el individualismo. Eso es lo más fuerte</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Graciela</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Primero hay mucho bullicio, todas conversando&rdquo;, cuenta Carolina. &ldquo;Despu&eacute;s hacemos una ronda grande donde se presentan las que vienen por primera vez o quienes quieran compartir algo. Y despu&eacute;s ya es conversaci&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A veces los encuentros tambi&eacute;n se aprovechan para impulsar acciones solidarias. En uno de ellos reunieron donaciones para proyectos sociales del barrio.
    </p><p class="article-text">
        Graciela recuerda especialmente un episodio que la emocion&oacute;: las donaciones que llegaron a la sala de jard&iacute;n del Isauro Arancibia, donde ella trabaja. &ldquo;Cuando vi las fotos del aula preparada para recibir a los chicos, con cosas que hab&iacute;an donado compa&ntilde;eras del grupo que antes ni conoc&iacute;an la escuela, dije: &lsquo;Wow, qu&eacute; loco&rsquo;. Es impresionante c&oacute;mo se va armando la red&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Para ella, el grupo revela algo m&aacute;s profundo que una simple organizaci&oacute;n vecinal. <strong>&ldquo;Uno de los objetivos que fue apareciendo es trascender el individualismo&rdquo;, reflexiona. &ldquo;Eso es lo m&aacute;s fuerte&rdquo;.</strong>
    </p><p class="article-text">
        La red tambi&eacute;n transform&oacute; la experiencia cotidiana del barrio. &ldquo;Sal&iacute;s a la calle y siempre te encontr&aacute;s con alguien del grupo&rdquo;, cuenta Mar&iacute;a Jos&eacute;. &ldquo;Est&aacute;s en la verduler&iacute;a y aparece una&rdquo;. Graciela coincide: &ldquo;Est&aacute;s esperando el sem&aacute;foro y alguien te dice &lsquo;&iquest;vos sos del grupo?&rsquo;. Son peque&ntilde;as cosas, pero en estos tiempos son fundamentales&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El grupo tambi&eacute;n funciona como un espacio donde circulan experiencias personales. Desde duelos hasta problemas laborales o cuestiones de cuidado familiar. &ldquo;Se habilita algo de lo &iacute;ntimo&rdquo;, dice Carolina. &ldquo;Hay compa&ntilde;eras que perdieron un familiar, otras que se quedaron sin trabajo, y el grupo est&aacute; ah&iacute;&rdquo;.
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                    alt="El pin del sexto encuentro presencial de Santelmeñas en red"
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            <span class="title">
                El pin del sexto encuentro presencial de Santelmeñas en red                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        La red, adem&aacute;s, sigue expandi&eacute;ndose de forma org&aacute;nica. Cada tanto alguien quiere sumarse, lo que abre un debate interno sobre hasta d&oacute;nde crecer. Carolina suele contactarse personalmente con las nuevas interesadas y explicarles c&oacute;mo funciona el espacio. &ldquo;Somos tantas, el grupo funciona de esta manera, no se permiten audios, si se arma una conversaci&oacute;n larga se pasa al privado&rdquo;, les explica. Algunas deciden sumarse y otras prefieren no hacerlo.
    </p><p class="article-text">
        Mientras tanto, la comunidad sigue produciendo peque&ntilde;os gestos cotidianos: compartir plantines, recomendar trabajos, ofrecer una casa con electricidad cuando se corta la luz o invitar a alguien a trabajar con la computadora cuando no tiene conexi&oacute;n. &ldquo;Se corta la luz y alguien dice: ven&iacute; a cargar el celular a mi casa&rdquo;, resume Mar&iacute;a Jos&eacute;.
    </p><p class="article-text">
        Para quienes integran <strong>Santelme&ntilde;as en red</strong>, ese tipo de gestos define el sentido del grupo: una trama barrial que se construye d&iacute;a a d&iacute;a y que demuestra que, incluso en una gran ciudad, todav&iacute;a es posible hacer comunidad.
    </p><p class="article-text">
        <em>CRM</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Claudia Regina Martínez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/santelmenas-red-comunidad-mujeres-crecio-barrio-volvio-sosten-colectivo_1_13049519.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 08 Mar 2026 03:02:10 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Santelmeñas en red: una comunidad de mujeres que creció en el barrio y se volvió sostén colectivo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[San Telmo,Mujeres,8M]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un estudio revela que las mujeres periodistas en Argentina enfrentan múltiples violencias en su trabajo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/estudio-revela-mujeres-periodistas-argentina-enfrentan-multiples-violencias-trabajo_1_13044273.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bdf88af4-b642-4d47-a91d-f9220568728c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un estudio revela que las mujeres periodistas en Argentina enfrentan múltiples violencias en su trabajo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Una investigación nacional de FOPEA, basada en encuestas a 215 profesionales de todo el país, señala que la violencia psicológica, institucional y económica son las más frecuentes y que muchas ocurren al inicio de la carrera, generalmente ejercidas por superiores o colegas.</p></div><p class="article-text">
        Un <a href="https://periodistasamenazadas.fopea.org/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">estudio nacional </a>sobre la situaci&oacute;n de las mujeres periodistas en Argentina revel&oacute; que la mayor&iacute;a ha enfrentado distintos tipos de violencias de g&eacute;nero en el ejercicio de su profesi&oacute;n, muchas de ellas desde los primeros a&ntilde;os de su carrera. El informe, elaborado por el <strong>Foro de Periodismo Argentino (FOPEA)</strong>, advierte que estas situaciones tienen un <strong>impacto significativo en la salud, especialmente en la salud mental, y en el desarrollo profesional de las trabajadoras de prensa</strong>.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/2029569077329444945?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        La investigaci&oacute;n, realizada entre julio y diciembre de 2024 con financiamiento de la UNESCO y el Fondo Mundial para la Defensa de los Medios (GMDF), se bas&oacute; en una <strong>encuesta a 215 periodistas de las 23 provincias y la Ciudad de Buenos Aires</strong>. El objetivo fue analizar sus trayectorias laborales y las violencias que enfrentan, as&iacute; como identificar posibles acciones para prevenir y erradicar estas pr&aacute;cticas.
    </p><p class="article-text">
        Entre los principales hallazgos, <strong>el estudio detect&oacute; que las formas de violencia m&aacute;s mencionadas son la psicol&oacute;gica, institucional y econ&oacute;mica, adem&aacute;s del hostigamiento y la violencia en l&iacute;nea</strong>. En particular, 150 de las periodistas encuestadas se&ntilde;alaron haber sufrido violencia psicol&oacute;gica, 115 violencia institucional y econ&oacute;mica, 88 violencia digital y 84 violencia sexual. Tambi&eacute;n se registraron casos de violencia laboral y f&iacute;sica.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n el relevamiento, <strong>estas agresiones suelen ocurrir especialmente al comienzo de la vida laboral y los principales agresores identificados son varones con cargos jer&aacute;rquicos dentro de los medios de comunicaci&oacute;n, compa&ntilde;eros de trabajo y funcionarios o empleados p&uacute;blicos</strong>. <strong>En el caso de la violencia en l&iacute;nea, en cambio, los ataques suelen provenir de usuarios particulares, muchas veces mediante cuentas an&oacute;nimas o perfiles en redes sociales.</strong>
    </p><p class="article-text">
        El informe tambi&eacute;n se&ntilde;ala que muchas de estas violencias se naturalizan o pasan inadvertidas, especialmente aquellas que no dejan marcas visibles, como el hostigamiento psicol&oacute;gico o ciertas microviolencias en el &aacute;mbito laboral. Entre los testimonios recogidos aparecen relatos de persecuciones laborales, asignaci&oacute;n de tareas o temas estereotipados para mujeres, obst&aacute;culos en la carrera profesional o incluso despidos injustificados.
    </p><p class="article-text">
        En relaci&oacute;n con el contexto laboral,<strong> la investigaci&oacute;n indica que las periodistas encuestadas tienen en su mayor&iacute;a entre 36 y 60 a&ntilde;os y cuentan con un alto nivel educativo. Sin embargo, solo el 28,37% ocupa cargos jer&aacute;rquicos dentro de los medios de comunicaci&oacute;n.</strong> De hecho, 200 de las 215 participantes consideran que existen barreras para que las mujeres accedan a puestos de liderazgo.
    </p><p class="article-text">
        Entre los obst&aacute;culos m&aacute;s se&ntilde;alados aparecen factores culturales y la desigual distribuci&oacute;n de las tareas de cuidado. <strong>M&aacute;s de la mitad de las encuestadas son jefas de hogar y muchas tienen hijos menores de edad, lo que dificulta la conciliaci&oacute;n entre las responsabilidades familiares y las exigencias laborales del periodismo</strong>.
    </p><p class="article-text">
        El informe tambi&eacute;n advierte sobre la <strong>persistencia de desigualdades salariales</strong>. Casi la mitad de las encuestadas percibe que las mujeres ganan menos que los hombres por realizar el mismo trabajo. Algunos testimonios incluidos en el estudio describen casos en los que colegas varones recib&iacute;an salarios significativamente m&aacute;s altos o eran promovidos con mayor rapidez.
    </p><p class="article-text">
        En cuanto a la respuesta frente a estas situaciones, el estudio se&ntilde;ala que la reacci&oacute;n m&aacute;s habitual de las periodistas es compartir lo ocurrido con otras mujeres, sin realizar denuncias formales. Aunque muchas conocen organizaciones que ofrecen acompa&ntilde;amiento frente a la violencia de g&eacute;nero, pocas recurren a estos espacios.
    </p><p class="article-text">
        Las autoras del informe advierten que las violencias contra mujeres periodistas no solo afectan sus trayectorias individuales, sino que tambi&eacute;n pueden impactar en la libertad de expresi&oacute;n y el derecho a la informaci&oacute;n. Seg&uacute;n el estudio, <strong>estas agresiones buscan en muchos casos intimidar o silenciar voces cr&iacute;ticas dentro del periodismo</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Ante este panorama, las participantes del relevamiento plantearon distintas acciones necesarias para enfrentar el problema. Entre ellas se destacan la implementaci&oacute;n de protocolos institucionales para la prevenci&oacute;n y el abordaje de la violencia, capacitaciones en perspectiva de g&eacute;nero y seguridad digital, y mecanismos de denuncia m&aacute;s claros y accesibles.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Para FOPEA, avanzar en el estudio de estas violencias resulta fundamental para dimensionar la magnitud del fen&oacute;meno y promover pol&iacute;ticas que garanticen condiciones de trabajo seguras y equitativas</strong>. El informe concluye que escuchar las experiencias de las periodistas y visibilizar estas problem&aacute;ticas es un paso clave para fortalecer tanto la igualdad de g&eacute;nero en los medios como la calidad democr&aacute;tica del sistema informativo.
    </p><p class="article-text">
        <em>CRM</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiarioAR]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/estudio-revela-mujeres-periodistas-argentina-enfrentan-multiples-violencias-trabajo_1_13044273.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 05 Mar 2026 17:26:53 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un estudio revela que las mujeres periodistas en Argentina enfrentan múltiples violencias en su trabajo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Periodismo,Mujeres,Violencia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La brecha de género cardiovascular: lo que todas las mujeres deberían saber sobre la salud de su corazón]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/brecha-genero-cardiovascular-mujeres-deberian-salud-corazon_1_13034632.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/236f27da-f346-408b-ad77-5da8e709e243_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La brecha de género cardiovascular: lo que todas las mujeres deberían saber sobre la salud de su corazón"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los infartos y los ictus son las principales causas de muerte en hombres y mujeres, pero ellas sufren diferencias en el diagnóstico y tratamiento.
</p></div><p class="article-text">
        Nuestra vida es muy diferente de la de nuestros antepasados de apenas hace un siglo, pero nuestra muerte tambi&eacute;n lo es. Si antes las causas de muerte eran sobre todo enfermedades infecciosas y accidentes traum&aacute;ticos, ahora tres de cada cuatro personas en el mundo mueren por enfermedades no transmisibles. Las m&aacute;s importantes, con un 33% de los fallecimientos <a href="https://ourworldindata.org/causes-of-death" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">son las enfermedades cardiovasculares</a>, casi el doble que el c&aacute;ncer, que solo causa el 18% de las muertes.
    </p><p class="article-text">
        Pero lo que quiz&aacute; no es tan conocido es que estas enfermedades afectan de modo diferente a hombres y mujeres, y son estas &uacute;ltimas quienes sufren, adem&aacute;s, las consecuencias de las diferencias en su diagn&oacute;stico y  tratamiento.
    </p><h2 class="article-text">Las enfermedades cardiovasculares en las mujeres</h2><p class="article-text">
        Los infartos e ictus contin&uacute;an siendo percibidos como una dolencia masculina. Seg&uacute;n una encuesta de la <a href="https://secardiologia.es/comunicacion/notas-de-prensa/notas-de-prensa-sec/14885-el-74-de-los-espanoles-no-sabe-que-la-enfermedad-cardiovascular-es-la-primera-causa-de-muerte-en-la-mujer" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Sociedad Espa&ntilde;ola de Cardiolog&iacute;a</a>, tres de cada cuatro personas no saben que son la principal causa de muerte en mujeres. En Europa son responsables de alrededor de un 37% de todos los fallecimientos en mujeres a partir de los 65 a&ntilde;os, <a href="https://ec.europa.eu/eurostat/statistics-explained/index.php?title=Causes_of_death_statistics_by_age_group" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">seg&uacute;n Eurostat</a>, por encima de 32% en hombres, y duplicando a todos los tipos de c&aacute;ncer sumados, incluido el de mama.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es un tema de cultura, adem&aacute;s que la propia mujer y los profesionales tienen una baja percepci&oacute;n del riesgo cardiovascular de la mujer, a pesar de toda la evidencia&rdquo;, dice la cardi&oacute;loga Leticia Fern&aacute;ndez Friera, directora del Servicio de Cardiolog&iacute;a del&nbsp;Centro Integral de Enfermedades Cardiovasculares&nbsp;(CIEC) de&nbsp;HM.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Una parte se debe a la diferencia en <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC6206467/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">c&oacute;mo se presentan los s&iacute;ntomas</a> de un accidente vascular. &ldquo;Es verdad que el s&iacute;ntoma m&aacute;s frecuente en los infartos, tanto en hombres como mujeres, es el dolor tor&aacute;cico opresivo, pero la mujer puede presentar tambi&eacute;n otra sintomatolog&iacute;a que a veces no identifica como un infarto. Tambi&eacute;n esa falta de vulnerabilidad de la mujer para acudir a urgencias. &iquest;Sabe que las mujeres acuden 60 minutos m&aacute;s tarde a urgencias frente al mismo dolor tor&aacute;cico que el hombre?&rdquo;, a&ntilde;ade la doctora Fern&aacute;ndez.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Es un tema de cultura, además que la propia mujer y los profesionales tienen una baja percepción del riesgo cardiovascular de la mujer, a pesar de toda la evidencia</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Leticia Fernández Friera</span>
                                        <span>—</span> directora del Servicio de Cardiología del Centro Integral de Enfermedades Cardiovasculares (CIEC) de HM
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En efecto, las enfermedades cardiovasculares se manifiestan de forma distinta, present&aacute;ndose en mujeres signos at&iacute;picos como fatiga extrema, n&aacute;useas, dificultades respiratorias y dolor en la mand&iacute;bula o espalda, lo que suele <a href="https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S2666667721001549?via=ihub#bib0005" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">retrasar su diagn&oacute;stico</a>. Sin embargo, estos s&iacute;ntomas no son tanto at&iacute;picos como el producto de un sesgo en los estudios cient&iacute;ficos en los que los hombres tienen mayor representaci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esta diferencia tiene nombre:&nbsp;<a href="https://www.nejm.org/doi/abs/10.1056/NEJM199107253250408" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">s&iacute;ndrome de Yentl</a>. Es un&nbsp;t&eacute;rmino acu&ntilde;ado en 1991 por la Dra. Bernadine Healy para describir la infradetecci&oacute;n y el tratamiento inadecuado de enfermedades cardiovasculares en mujeres, y que hace referencia a la pel&iacute;cula del mismo nombre en la que Barbra Streisand interpreta una mujer que se hace pasar por hombre. Se&ntilde;ala que las mujeres reciben menos atenci&oacute;n m&eacute;dica, diagn&oacute;stico o intervenciones si sus s&iacute;ntomas no coinciden con los del var&oacute;n, utilizado como est&aacute;ndar m&eacute;dico.
    </p><p class="article-text">
        Estas diferencias se fundamentan en causas fisiol&oacute;gicas como el menor tama&ntilde;o del coraz&oacute;n y las arterias coronarias en las mujeres, la disminuci&oacute;n de la protecci&oacute;n hormonal de los estr&oacute;genos tras la menopausia y una mayor tendencia a sufrir <a href="https://www.heart.org/en/health-topics/heart-attack/angina-chest-pain/microvascular-angina" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">angina microvascular</a>, que afecta a las arterias menores que riegan el coraz&oacute;n, a pesar de que las principales est&eacute;n despejadas.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Las enfermedades cardiovasculares se manifiestan de forma distinta, presentándose en mujeres signos atípicos como fatiga extrema, náuseas, dificultades respiratorias y dolor en la mandíbula o espalda, lo que suele retrasar su diagnóstico</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Siempre se ha considerado que las mujeres tienen unos s&iacute;ntomas at&iacute;picos porque se han considerado normales los de los hombres&rdquo;, afirma Irene L&oacute;pez Ferreruela, investigadora del grupo GRISSA del Instituto de Investigaci&oacute;n Sanitaria de Arag&oacute;n (IIS), y autora principal de <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/39044250/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una revisi&oacute;n de estudios</a> sobre las diferencias de g&eacute;nero en la prevenci&oacute;n secundaria de enfermedades cardiovasculares, es decir, despu&eacute;s del infarto. &ldquo;Las mujeres tienen un cuadro que normalmente ha pasado desapercibido, una sensaci&oacute;n de malestar general, ahogo, fatiga. Se asocia a algo psicol&oacute;gico, a un problema de ansiedad, aunque luego se confirme que s&iacute;, que era un infarto&rdquo;, explica la investigadora.
    </p><p class="article-text">
        En prevenci&oacute;n, las diferencias tambi&eacute;n se perpet&uacute;an. Muchas mujeres temen al c&aacute;ncer pero no identifican el coraz&oacute;n como su principal amenaza. Esto se manifiesta en un menor cuidado en el <a href="https://www.weforum.org/stories/2021/06/heart-disease-is-the-leading-cause-of-death-in-women-worldwide-lancet-commission-cvd-stroke/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">control de factores de riesgo</a> como la hipertensi&oacute;n, el sobrepeso, el colesterol o la diabetes en edades tempranas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La doctora Fern&aacute;ndez aboga por una detecci&oacute;n temprana y personalizada: &ldquo;Las calculadoras de riesgo para las mujeres no funcionan bien porque lo infraestiman. Hay que valorarlo individualmente en cuanto a factores de riesgo cardiovascular, hipertensi&oacute;n, diabetes, colesterol, h&aacute;bitos t&oacute;xicos, antecedentes familiares, estilo de vida, factores psicosociales, y tambi&eacute;n factores femeninos, como la preeclampsia o diabetes gestacional, o una menopausia precoz. Seg&uacute;n el riesgo, incluir pruebas de imagen que nos ayudan a adelantarnos a la enfermedad&rdquo;, explica la especialista.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Las mujeres tienen un cuadro que normalmente ha pasado desapercibido, una sensación de malestar general, ahogo, fatiga. Se asocia a algo psicológico, a un problema de ansiedad, aunque luego se confirme que sí, que era un infarto</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Irene López Ferreruela</span>
                                        <span>—</span> investigadora del grupo GRISSA del Instituto de Investigación Sanitaria de Aragón (IIS)
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La menopausia tambi&eacute;n representa un punto de inflexi&oacute;n cr&iacute;tico en la salud cardiovascular femenina. Los <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/40507425/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estr&oacute;genos ejercen un papel protector</a> contra estas enfermedades durante la etapa f&eacute;rtil, pero con la menopausia caen en picado. &ldquo;Se han descrito hasta un 15% de subidas de colesterol &lsquo;malo&rsquo; LDL&rdquo;, explica la doctora Fern&aacute;ndez. &ldquo;Puede haber pues una una mayor inflamaci&oacute;n o mayor probabilidad de que se produzcan trombos o un desequilibrio en el metabolismo, es una &eacute;poca especialmente importante para que la mujer se revise&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><h2 class="article-text">Las diferencias en el tratamiento para las mujeres</h2><p class="article-text">
        La brecha de g&eacute;nero tambi&eacute;n se manifiesta una vez ocurri&oacute; el accidente vascular. En Espa&ntilde;a, en t&eacute;rminos absolutos, las muertes por infartos son m&aacute;s comunes y m&aacute;s numerosas en hombres, mientras que en las mujeres prevalecen los ictus, seg&uacute;n <a href="https://www.sanidad.gob.es/estadEstudios/sanidadDatos/tablas/tabla3.htm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">datos del Ministerio de Sanidad</a>. En general, uno de cada tres pacientes fallece antes de llegar al hospital, pero los supervivientes tambi&eacute;n sufren distintos tratamientos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Las gu&iacute;as cl&iacute;nicas no dan recomendaciones diferenciadas, que incluyen un antiagregante plaquetario, un f&aacute;rmaco hipolipemiante [estatinas] y un f&aacute;rmaco para controlar la tensi&oacute;n&rdquo;, explica L&oacute;pez. &ldquo;Pero hemos encontrado que esos tres medicamentos de primera l&iacute;nea se prescriben a los hombres con rigurosidad, pero a las mujeres no siempre&rdquo;, a&ntilde;ade. Las diferencias no parecen importantes (un 80% de cumplimiento en mujeres frente a un 90% en hombres, seg&uacute;n los datos del estudio de L&oacute;pez) pero son estad&iacute;sticamente significativas, y se reproducen en otros &aacute;mbitos despu&eacute;s del infarto.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Las mujeres son derivadas menos al especialista y a los programas de rehabilitaci&oacute;n card&iacute;aca, e incluso cuando se las deriva tienen muchas menos probabilidades de atender a estos programas&rdquo;, explica L&oacute;pez. En estos casos, los factores sociales como la edad, comorbilidades y nivel socioecon&oacute;mico pueden tener un papel importante. &ldquo;Una vez sucede la enfermedad, los controles y seguimientos deber&iacute;an realizarse por igual, pero las mujeres se ven m&aacute;s afectadas. Quiz&aacute; sea necesario diferenciar los protocolos&rdquo;, a&ntilde;ade.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La doctora Fern&aacute;ndez dirige el <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/40212881/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio WAKE UP</a> (Women's Health: an imAging-based cardiovascular risK-rEdUction Program), impulsado con el apoyo de la&nbsp;Fundaci&oacute;n MAPFRE&nbsp;y el CIEC HM, una iniciativa espa&ntilde;ola que&nbsp;utiliza ecograf&iacute;as vasculares para visualizar placas de aterosclerosis y motivar cambios en el estilo de vida de cientos de mujeres de 18 a 70 a&ntilde;os con factores de riesgo. Para la cardi&oacute;loga, la concienciaci&oacute;n es la clave para eliminar este sesgo: &ldquo;Que ellas tomen parte activa de estos movimientos y cuiden su estilo de vida. Es muy importante que interactuemos todos, cardi&oacute;logo, m&eacute;dico de atenci&oacute;n primaria, y los ginec&oacute;logos, que muchas veces son la v&iacute;a de acceso de la mujer&rdquo;, concluye.
    </p><p class="article-text">
        <em>Dar&iacute;o Pescador es editor y director de la </em><a href="https://quo.eldiario.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Revista Quo</em></a><em> y autor del libro </em><a href="https://www.amazon.es/Tu-mejor-Ciencia-controlar-cambiar/dp/B0FL79RMK5/ref=sr_1_2?crid=L6J1SA3GO7EF&amp;dib=eyJ2IjoiMSJ9.LeytnzsnZSHFVvq1tlD6Ty7X0BgOu1U-5jRjqjAIFEplCHXfRlMVdKANZEnM8-0-6q90VBqei92dKS8EtI6j4NHrZFjRCXNNMj_l9Zb5v1z_12wn_NTCO6lOvbznuS4Bi3tYFz4NCY0tC3FZ8MzJ1j5v2TUFbkty2q3njpFw9f7poRY5SLX3tMHEUbJubUePIViNU2lPRXO01niTWltCAM1KrRB3OgFh7KEoZ6wCPnIJkU-_v3yibrg1aebgbcMZf2vdRRDNljYiW63Dwe03niDB31VuQVFVlh6iQvu7HDM.gRGkthy6hZWRgz2lPx6YSDM7K9wZriTXwcXlD5cjkt8&amp;dib_tag=se&amp;keywords=tu+mejor+yo&amp;qid=1756156568&amp;sprefix=tu+mejor+yo%2Caps%2C78&amp;sr=8-2" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Tu mejor yo</em></a><em>.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Darío Pescador]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/brecha-genero-cardiovascular-mujeres-deberian-salud-corazon_1_13034632.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 03 Mar 2026 09:28:25 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La brecha de género cardiovascular: lo que todas las mujeres deberían saber sobre la salud de su corazón]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Corazón,hombres,Mujeres,Salud]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[“Odio la Navidad desde que soy madre”: mujeres agotadas por la carga de trabajo durante las fiestas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/odio-navidades-madre-mujeres-agotadas-carga-trabajo-durante-fiestas_1_12857848.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7701d659-0967-470f-ba45-356b6400e371_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="“Odio la Navidad desde que soy madre”: mujeres agotadas por la carga de trabajo durante las fiestas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Madres, tías, abuelas y, en general, muchas mujeres sienten las fiestas navideñas como una carga añadida a las que ya tienen habitualmente en su vida diaria.</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;&iquest;Saben cu&aacute;l es el secreto para hacer la Navidad tan especial? Las mam&aacute;s trabajando como locas. Cocinando, envolviendo y haciendo compras. Siendo como una gran bola de estr&eacute;s desde noviembre hasta final de a&ntilde;o&rdquo;. As&iacute; comienza la pel&iacute;cula <a href="https://www.youtube.com/watch?v=DTyWZkCp5nU" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>La Navidad de las madres rebeldes</em></a><em> </em>(2017), una comedia ligera que pone el foco en la sobrecarga de tareas que se produce en esta &eacute;poca del a&ntilde;o, habitualmente asumidas por las mujeres de la familia, madres y abuelas.
    </p><p class="article-text">
        Organizar comidas, cenas y viajes; preparar y decorar la casa; conciliar durante las vacaciones escolares sin medidas reales para hacerlo; pensar, comprar y envolver regalos para toda la familia; y m&aacute;s recientemente, coordinar actividades navide&ntilde;as especiales, como un calendario de adviento de actividades infantiles especiales.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es que solo de pensar en todo lo que hay que hacer ya me agobio, yo odio la Navidad desde que soy madre&rdquo;, explica Guadalupe L&oacute;pez, que tiene una hija de 12 a&ntilde;os y un hijo de cinco. &ldquo;Me ir&iacute;a de viaje a la playa sola el d&iacute;a 23 de diciembre y volver&iacute;a el 7 de enero&rdquo;, bromea, pero aclara que &ldquo;no es tanta broma&rdquo;. &ldquo;A m&iacute; antes me encantaba la Navidad, cuando era chica y joven, pero cuando tuve hijos y empec&eacute; a asumir todas las responsabilidades que conlleva, dej&oacute; de gustarme. Estas fechas suponen mucha carga a&ntilde;adida a las que ya tenemos habitualmente en nuestra vida diaria. Y cuando hablo con mis amigas o con las mujeres de mi familia, t&iacute;as y abuelas, creo que estamos todas igual. Resulta que a ninguna nos gusta&rdquo;, reflexiona Guadalupe.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">A mí antes me encantaba la Navidad, cuando era chica y joven, pero cuando tuve hijos y empecé a asumir todas las responsabilidades que conlleva, dejó de gustarme</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Guadalupe López </span>
                                        <span>—</span> madre
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Aunque no existen datos espec&iacute;ficos para estas fechas del a&ntilde;o, un estudio a nivel europeo de <a href="https://makemothersmatter.org/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Make Mothers Matter</a> se&ntilde;ala que el 78% de las madres declaran sentirse sobrecargadas. Un dato semejante al presentado recientemente por <a href="https://media.yonorenuncio.com/app/uploads/2025/11/25121958/Informe-El-peso-invisible-de-la-maternidad-2025.pdf" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Malasmadres</a>: el 86% de las mujeres que conviven en pareja asume la principal responsabilidad de la organizaci&oacute;n familiar y la carga mental. Y a esa saturaci&oacute;n se suman en Navidad todas las actividades especiales que hay que pensar, poner en marcha y coordinar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La abogada de familia especializada en conciliaci&oacute;n Aida Casanova confirma esta sobrecarga navide&ntilde;a: &ldquo;En much&iacute;simos hogares, las mujeres y madres siguen siendo las encargadas de sostener el bienestar emocional de la familia. Y esto, en Navidad, se traduce en una carga mental a&uacute;n mayor que en cualquier otra &eacute;poca del a&ntilde;o. Por un lado est&aacute; la organizaci&oacute;n log&iacute;stica: decidir qu&eacute; regalos llegan a cada casa y a cada familiar, ayudar a preparar las cartas de Pap&aacute; Noel, encargarse de compras, comidas y cenas navide&ntilde;as&hellip; todo suma. A esto se une la gesti&oacute;n emocional: mantener las tradiciones, crear magia para los ni&ntilde;os, preparar calendarios de adviento y ahora tambi&eacute;n las famosas travesuras de los elfos, que generan ilusi&oacute;n pero tambi&eacute;n nuevas tareas que, en la mayor&iacute;a de casos, recaen sobre las madres&rdquo;, asegura Casanova.
    </p><blockquote class="instagram-media" data-instgrm-version="14" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/reel/DSN0zQzDPZG/"></blockquote><script async src="https://www.instagram.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        Todo ello en una &eacute;poca en que la conciliaci&oacute;n se complica, tal y como explica la abogada: &ldquo;A todo este c&oacute;ctel se suma que los ni&ntilde;os no tienen escuela, pero madres y padres trabajan la mayor&iacute;a de d&iacute;as, por lo que la conciliaci&oacute;n se vuelve casi inexistente&rdquo;. Y a&ntilde;ade un &uacute;ltimo factor:&nbsp;&ldquo;Por si fuera poco, durante la Navidad hay una tensi&oacute;n a&ntilde;adida: muchas comidas familiares, suegros, cu&ntilde;ados, ni&ntilde;os que duermen menos&hellip; &rdquo;. El c&oacute;ctel perfecto para una &ldquo;sobrecarga total&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El caso de Mar&iacute;a, con un ni&ntilde;o de cinco a&ntilde;os y un hijo adolescente de su pareja, ilustra bien esta saturaci&oacute;n, en su caso especialmente relacionada con la coordinaci&oacute;n de los regalos. &ldquo;Es el n&uacute;mero uno de mis agobios. Compro o coordino lo que tienen que comprar todos los familiares, tanto los m&iacute;os como los de mi pareja. Los de mis padres, los de mis suegros, los de mis cu&ntilde;ados, los de mi hermana y los nuestros propios. Tengo que pensar en que no se repitan, que no sean enormes, que sean algo educativos, que tengan algo de lo que hay en la carta en cada casa para que todos se sientan bien&hellip; Llego al d&iacute;a de Navidad completamente desfondada&rdquo;, asegura.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Las fiestas se sostienen gracias al trabajo invisible de mujeres: madres y abuelas que organizan comidas, mantienen tradiciones y cargan con el &#039;backstage&#039; emocional y logístico, con nulo o escaso reconocimiento</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Iliana París</span>
                                        <span>—</span> Iliana Paríspsicóloga perinatal
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La psic&oacute;loga perinatal Iliana Par&iacute;s se&ntilde;ala la falta de corresponsabilidad en estas tareas:&nbsp;&ldquo;Las fiestas se sostienen gracias al trabajo invisible de mujeres: madres y abuelas que organizan comidas, mantienen tradiciones y cargan con el <em>backstage</em> emocional y log&iacute;stico, con nulo o escaso reconocimiento. La corresponsabilidad a&uacute;n es muy baja. Basta observar qui&eacute;n se levanta de la mesa o qui&eacute;n coordina todo para ver lo arraigados que siguen los roles de g&eacute;nero&rdquo;, asegura la psic&oacute;loga. Y lanza una reflexi&oacute;n en este sentido: &ldquo;Aunque los personajes simb&oacute;licos sean Pap&aacute; Noel, los Reyes, la realidad es que quienes piensan, elaboran listas, gestionan a la familia, compran, esconden, envuelven y sostienen la magia suelen ser las mujeres&rdquo;, explica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n el m&aacute;s reciente y famoso elfo navide&ntilde;o es un personaje masculino que suele tener detr&aacute;s a una madre. La tradici&oacute;n es relativamente nueva y se basa en <em>&ldquo;the elf on the shelf&rdquo;,</em> una costumbre estadounidense que consiste en que, desde el 1 al 25 de diciembre, un elfo imaginario visita las casas cada noche y hace una peque&ntilde;a broma: se ba&ntilde;a en la ba&ntilde;era, se disfraza, pinta las paredes, se come cosas de la heladeraa&hellip; En los &uacute;ltimos a&ntilde;os prolifer&oacute; mucho en algunos pa&iacute;ses, con diferentes versiones y grados de complejidad. Y es tendencia en redes sociales mostrar a diario lo que hace el personaje.
    </p><p class="article-text">
        El elfo visita a diario la casa y el aula de Katia, profesora y madre de tres hijos. Ella se encarga de pensar, ejecutar y limpiar despu&eacute;s. &ldquo;Al principio me hac&iacute;a mucha gracia ver a los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as las caras de ilusi&oacute;n, tanto a mis hijos como a mis alumnos. Pero con el paso del tiempo se convirti&oacute; en una carga m&aacute;s. Llego a la noche agotada y tengo que ponerme a pensar qu&eacute; va a hacer el dichoso elfo en casa. Tambi&eacute;n me anim&eacute; a hacer el calendario de adviento de actividades especiales: un d&iacute;a desayunamos tortitas, otro d&iacute;a nos disfrazamos, o les preparo un video con IA donde aparecen con su elfo o con los Reyes Magos&hellip;. Y adem&aacute;s es que cada vez empieza todo antes: es pasar Halloween y ya entramos en modo navide&ntilde;o. En el fondo, creo que es una exigencia m&aacute;s que nos ponemos nosotras mismas. No hace falta tanta parafernalia para disfrutar de las fiestas en familia&rdquo;, asegura.
    </p><blockquote class="tiktok-embed" data-video-id="7447762867421564193"><section></section></blockquote><script async src="https://www.tiktok.com/embed.js"></script><h2 class="article-text">Las abuelas y la cocina&nbsp;</h2><p class="article-text">
        Tanto Mar&iacute;a como Guadalupe, las madres de ni&ntilde;os peque&ntilde;os, reconocen que hay una tarea de la que se libran en Navidad: las comidas y las cenas. &ldquo;Para ser justa, voy casi a mesa puesta. Pero s&iacute; veo a mi madre y a mi suegra pensando men&uacute;s, comprando y cocinando desde hace d&iacute;as&rdquo;, reconoce Mar&iacute;a. Guadalupe coincide con ella: &ldquo;Comidas y cenas son cosa de mi madre y de mi suegra&rdquo;, asegura.
    </p><p class="article-text">
        Carmen tiene 70 a&ntilde;os y est&aacute; jubilada. Es madre de tres hijos y abuela de cuatro nietos de 14, 16, 6 y 4 a&ntilde;os. &ldquo;Mi Navidad es, como las de muchas abuelas de mi edad, una mezcla de sentimientos encontrados. Por un lado me encanta reunir a la familia, pero por otro me aterroriza la carga extra de trabajo que suponen estas fechas. Sobre todo para nosotras, las mujeres, que por mucho que avancen los tiempos, somos las que tiramos del carro a la hora dise&ntilde;ar los men&uacute;s navide&ntilde;os y organizar las comidas y cenas&rdquo;, explica. Ella identifica adem&aacute;s una cierta herencia familiar en este tema. &ldquo;Durante estos d&iacute;as me acuerdo mucho de mi madre, porque la mujer no paraba. Adem&aacute;s de preparar la casa y la comida, se quedaba con sus 13 nietos para que los j&oacute;venes pudi&eacute;ramos salir de compras, o a alguna fiesta con amigos. Nunca se negaba a nada, por muy cansada que estuviera. Los roles se repiten y ahora soy yo la que ando de cabeza&rdquo;, reconoce.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Es un modelo muy arraigado, aunque cada vez vemos más hogares donde esta dinámica empieza a cambiar</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Aida Casanova</span>
                                        <span>—</span> abogada
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Su amiga Isabel, tambi&eacute;n madre y abuela, coincide en la sensaci&oacute;n de ambivalencia. Parte de su familia vive afuera, as&iacute; que se instalan en su casa para pasar las fiestas. &ldquo;Por un lado estoy encantada de que vengan todos. Somos muy felices y nos re&iacute;mos mucho. Pero, por otro lado, hay toda una serie de preparativos que me agobian, me agotan y me desesperan&rdquo;, asegura. Lo que m&aacute;s le molesta es comprar los regalos y preparar la casa para recibirlos. &ldquo;Antes de su llegada hay que adornar todo, porque si no [los ni&ntilde;os] se extra&ntilde;an de que no hayas puesto iluminaci&oacute;n, decoraci&oacute;n, ni &aacute;rbol. Si no vinieran, yo no har&iacute;a nada de todo eso. Y despu&eacute;s, cuando est&aacute;n, tenemos que repartir el tiempo entre la casa, la cocina, salir y los regalos, que eso es lo que m&aacute;s me agobia. Cuando se van pienso en todo lo que trabaj&eacute; y me desfondo, aunque creo que vale la pena&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La abogada Aida Casanova tambi&eacute;n se&ntilde;ala el papel de las abuelas. &ldquo;Son ellas las que siguen responsabiliz&aacute;ndose de las comidas navide&ntilde;as porque, tradicionalmente, la cocina y la organizaci&oacute;n dom&eacute;stica reca&iacute;an sobre las mujeres. Es un modelo muy arraigado, aunque cada vez vemos m&aacute;s hogares donde esta din&aacute;mica empieza a cambiar&rdquo;, cuenta con cierta esperanza. La psic&oacute;loga perinatal Iliana Par&iacute;s se&ntilde;ala que, aunque s&iacute; se dan ciertos avances en el reparto de tareas, &ldquo;la corresponsabilidad a&uacute;n es muy baja&rdquo;. &ldquo;Basta observar qui&eacute;n se levanta de la mesa o qui&eacute;n coordina todo para ver lo arraigados que siguen los roles de g&eacute;nero&rdquo;, ejemplifica Par&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Mientras que Guadalupe sigue fantaseando con escaparse de viaje sola y regresar cuando todo haya pasado, Aida Casanova reconoce que, aunque las mujeres de la familia se esfuercen por mantener un ambiente &ldquo;de magia e ilusi&oacute;n&rdquo;, &ldquo;en algunos casos tienen ganas de esconderse en el ba&ntilde;o un momento para respirar&rdquo;. Carmen, la madre y abuela de esta cr&oacute;nica, ya sue&ntilde;a con el final. &ldquo;En el fondo, no deja de alegrarme que la Navidad se termine y que todo vuelva a la rutina&rdquo;, confiesa.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lucía M. Quiroga]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/odio-navidades-madre-mujeres-agotadas-carga-trabajo-durante-fiestas_1_12857848.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 19 Dec 2025 09:19:05 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[“Odio la Navidad desde que soy madre”: mujeres agotadas por la carga de trabajo durante las fiestas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Navidad,Mujeres]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las mujeres se revuelven contra el ‘No’ del Vaticano a que avancen dentro de la Iglesia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mundo/mujeres-revuelven-no-vaticano-avancen-iglesia_1_12854605.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c933f5c2-57bd-4588-959f-8587b757685d_16-9-discover-aspect-ratio_default_1132835.jpg" width="1921" height="1081" alt="Las mujeres se revuelven contra el ‘No’ del Vaticano a que avancen dentro de la Iglesia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Teólogas y movimientos lamentan "el miedo clerical a perder la hegemonía masculina" y denuncian el "sexismo" en la institución. "Es una afrenta, una exclusión, una violencia contra las mujeres"</p></div><p class="article-text">
        Tristeza, rabia, indignaci&oacute;n, hartazgo. Estos son algunos de los calificativos que salen de la boca de muchas mujeres cat&oacute;licas tras la publicaci&oacute;n del informe del grupo sinodal que abordaba la cuesti&oacute;n del diaconado femenino, que concluye con un rotundo &lsquo;No&rsquo; a la posibilidad de que las mujeres puedan ser, no ya obispos, no ya sacerdotes, sino diaconisas. Y con el peregrino argumento de que Jes&uacute;s fue hombre, y que los 12 disc&iacute;pulos (seg&uacute;n cuentan las escrituras convenientemente elegidas en el concilio de Nicea, hace 1.700 a&ntilde;os) tambi&eacute;n lo fueron.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Una vez m&aacute;s, las mujeres cat&oacute;licas nos sentimos&nbsp;profundamente decepcionadas de las decisiones de la Iglesia&nbsp;por seguir manteniendo muros que nos impiden el acceso a los ministerios ordenados, en concreto al diaconado, pese a su existencia hist&oacute;rica, durante siglos, en la Iglesia: una memoria y tradici&oacute;n conocida que se ha desarrollado de manera desigual y con especificidades locales propias&rdquo; denuncia en un comunicado la Revuelta de Mujeres en la Iglesia, que lamenta c&oacute;mo &ldquo;la negaci&oacute;n del diaconado femenino nos parece una contradicci&oacute;n intr&iacute;nseca, porque nuevamente desde la jerarqu&iacute;a se pretende generar procesos de cambio eclesial sin nosotras, las mujeres&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Y es que, en sus conclusiones, la comisi&oacute;n determin&oacute; &ldquo;que no podr&aacute; existir el diaconado para mujeres, entendido como un grado del sacramento del Orden&rdquo;, aunque a&ntilde;adi&oacute; que &ldquo;por el momento no es posible formular un juicio definitivo, como en el caso de la ordenaci&oacute;n sacerdotal&rdquo;. La comisi&oacute;n presidida por el cardenal italiano Giuseppe Petrocchi indica que &ldquo;a la luz de la Sagrada Escritura, la Tradici&oacute;n y el Magisterio eclesi&aacute;stico,&nbsp;esta evaluaci&oacute;n es contundente, aunque actualmente no permite un juicio definitivo, como en el caso de la ordenaci&oacute;n sacerdotal&rdquo;. Esto es: si el 'No' al diaconado es rotundo, la negativa al sacerdocio femenino es &ldquo;definitiva&rdquo;. 
    </p><h2 class="article-text">&iquest;La raz&oacute;n? Que Jes&uacute;s fue hombre</h2><p class="article-text">
        Entre las conclusiones, de hecho, se define que &ldquo;la masculinidad de Cristo, y por lo tanto la de quienes reciben las &oacute;rdenes, no es accidental, sino parte integral de la identidad sacramental, preservando el orden divino de la salvaci&oacute;n en Cristo. Alterar esta realidad no ser&iacute;a un simple ajuste del ministerio, sino una perturbaci&oacute;n del significado nupcial de la salvaci&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La resistencia al diaconado femenino, entendido dentro del orden sacerdotal, y la negativa a su reconocimiento y puesta en marcha,&nbsp;es una decisi&oacute;n m&aacute;s fruto del miedo a la p&eacute;rdida del privilegio masculino,&nbsp;que de la audacia evang&eacute;lica&nbsp;y el reconocimiento de la igualdad entre hombres y mujeres instaurada por Jes&uacute;s de Nazaret&rdquo;, lamentan desde la Revuelta, insistiendo en que &ldquo;argumentar la exclusi&oacute;n del diaconado en la masculinidad de Cristo pone en riesgo la teolog&iacute;a del Concilio Vaticano II&nbsp;que ratifica la igual dignidad de las mujeres y los hombres y el reconocimiento de las primeras como imagen de Cristo, y la hace exclusiva de los varones&rdquo;.  Esta argumentaci&oacute;n, &ldquo;significar&iacute;a que las mujeres no son salvadas de la misma manera que los varones, pues no son imagen de Cristo (&hellip;). Esto tiene una gravedad enorme&rdquo;, a&ntilde;aden. &ldquo;El documento final es un reflejo de los miedos y tensiones internas que la cuesti&oacute;n de las mujeres sigue provocando a la Iglesia&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">El documento final es un reflejo de los miedos y tensiones internas que la cuestión de las mujeres sigue provocando a la Iglesia</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Algo similar plantea la te&oacute;loga colombiana Consuelo V&eacute;lez, quien lamenta que el documento vaticano &ldquo;est&aacute; reconociendo el sexismo en el plan de salvaci&oacute;n, y eso es una afrenta, una exclusi&oacute;n, una violencia contra las mujeres&rdquo;. &ldquo;Se muestra con claridad el miedo clerical a perder la hegemon&iacute;a masculina&rdquo; insiste V&eacute;lez, observa como &ldquo;premio de consolaci&oacute;n&rdquo; que se ampl&iacute;e el acceso de la mujer a ministerios no sacramentales (ac&oacute;litos o lectores). Incluso, ah&iacute;, recuerda, &ldquo;hubo un voto en contra&rdquo;. Y es que hay quienes, en los c&iacute;rculos de poder, que contin&uacute;an pensando que el papel de la mujer en la Iglesia debe ser el del servicio, no el de la acci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;&iexcl;Qu&eacute; verg&uuml;enza! que la Iglesia que le pide a la sociedad civil justicia, equidad, inclusi&oacute;n, igualdad, es incapaz de avanzar en su seno con los cambios necesarios para hacerlo realidad, con respecto a las mujeres. Y &iexcl;qu&eacute; desproporci&oacute;n! considerar que invocar la masculinidad de Jes&uacute;s sigue siendo un argumento v&aacute;lido para la conciencia teol&oacute;gica y eclesial actual&rdquo;, lamenta la te&oacute;loga. &ldquo;En las democracias ganan las mayor&iacute;as y, muchas veces, esas mayor&iacute;as tambi&eacute;n retrasan el devenir hist&oacute;rico. Pero&nbsp;la Iglesia que se gloria de no ser una democracia y tiene la misi&oacute;n de &rdquo;escuchar lo que viene del Esp&iacute;ritu&ldquo;, no parece dispuesta a escucharlo&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Un inmenso error</h2><p class="article-text">
        Por su parte, Isabel G&oacute;mez Acebo, una de las pioneras en Espa&ntilde;a en defender el derecho de las mujeres a ser consideradas ciudadanas de primera en la Iglesia, califica las conclusiones de la comisi&oacute;n vaticana de &ldquo;inmenso error&rdquo;. &nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">Isabel Gómez Acebo: &quot;Invito a muchas mujeres a seguir peleando por conseguir en la Iglesia el puesto que como seres humanos nos pertenece. En estos momentos de cambios enormes en la sociedad estamos a tiempo de configurar una comunidad de iguales&quot;</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;No soy nadie, una mujer laica que ha luchado toda su larga vida para tratar de igualar el trato de las mujeres con los hombres, tanto en la sociedad como en la iglesia.&nbsp;Y me duele que nuestra instituci&oacute;n no sea la abanderada de esta lucha&rdquo; reflexiona. &ldquo;Al rev&eacute;s, a lo largo de los a&ntilde;os a&ntilde;adi&oacute; le&ntilde;a al fuego con descalificativos: &eacute;ramos inferiores en inteligencia, de inmadurez perpetua, fr&iacute;volas, charlatanas, amorales, tentadoras de Ad&aacute;n&hellip; Todas estas virtudes desembocaban en el deseo de Dios de una presunta subordinaci&oacute;n femenina para evitar males mayores&rdquo;, subraya. 
    </p><p class="article-text">
        Sobre los argumentos de la negativa, que Jes&uacute;s fuera hombre, &ldquo;me hacen gracia&rdquo;, sostiene la te&oacute;loga, quien se pregunta &ldquo;c&oacute;mo reflejan a Jesucristo, que era de raza blanca, los hombres de raza negra o china&rdquo;. &ldquo;&iquest;Se puede hoy afirmar, la masculinidad de Dios?&nbsp;&iquest;No fue necesario convertir a Mar&iacute;a de Nazaret en una diosa para compensar la falta de feminidad en el Creador?&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; hacer en el futuro? &ldquo;Yo&nbsp;invito a muchas mujeres a seguir peleando por conseguir en la Iglesia el puesto que como seres humanos nos pertenece. En estos momentos de cambios enormes en la sociedad estamos a tiempo de configurar una comunidad de iguales&rdquo; concluye, tajante, G&oacute;mez Acebo. 
    </p><h2 class="article-text">La Iglesia no reconoce la igualdad de las mujeres</h2><p class="article-text">
        Por su parte, Silvia Mart&iacute;nez Cano se muestra harta: &ldquo;Ya no se me ocurre qu&eacute; hacer para que los jerarcas entiendan que sin las mujeres no hay ni habr&aacute; sinodalidad&rdquo;. La te&oacute;loga se muestra pesimista: &ldquo;No ver&aacute;n mis ojos la ordenaci&oacute;n femenina en la Iglesia cat&oacute;lica. Hoy me siento muy defraudada de nuevo. Gracias a Dios, el ser humano (var&oacute;n) no es Dios&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No hay voluntad, es un tema que est&aacute; enquistado,&nbsp;que es cada vez m&aacute;s escandaloso porque vivimos en un modelo social donde la Iglesia no ha firmado&nbsp;los derechos humanos porque no reconoce la igualdad de las mujeres&rdquo;, zanja. Como reza el lema de la Revuelta de Mujeres en la Iglesia, muchas no cejar&aacute;n &ldquo;hasta que la igualdad se haga costumbre&rdquo;. Mal que pese a los actuales l&iacute;deres, todos hombres, de la Iglesia jer&aacute;rquica.
    </p><p class="article-text">
        Toda la informaci&oacute;n en <a href="http://www.religiondigital.org" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">www.religiondigital.org</a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jesús Bastante]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mundo/mujeres-revuelven-no-vaticano-avancen-iglesia_1_12854605.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 18 Dec 2025 09:09:50 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Las mujeres se revuelven contra el ‘No’ del Vaticano a que avancen dentro de la Iglesia]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Por qué hay mujeres que ya solo quieren salir con hombres más jóvenes]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/hay-mujeres-quieren-salir-hombres-jovenes_1_12836024.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/96454618-c2e6-46a4-8b73-f302ef6184e7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Por qué hay mujeres que ya solo quieren salir con hombres más jóvenes"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Frente a la creciente falta de esperanza de muchas mujeres heterosexuales ante dinámicas masculinas, estas encuentran relaciones más viables con hombres más jóvenes, destacando su masculinidad menos rígida y actitudes más igualitarias, tanto en lo emocional como en lo sexual.</p><p class="subtitle"></p></div><p class="article-text">
        Desde que Asa Seresin impuso el t&eacute;rmino &lsquo;heteropesimismo&rsquo; en una columna publicada en The New Inquiry en 2019, no hubo indicios de que la situaci&oacute;n haya mejorado. La investigadora se refer&iacute;a a la falta de esperanza de las mujeres a la hora de encontrar una pareja masculina que llegue a sus est&aacute;ndares. Que, por lo general, suelen estar relacionados con el respeto emocional y sexual y alejados de frases t&oacute;picas como las que la ilustradora <a href="https://www.instagram.com/p/DPwlsj0jD6P/?img_index=3" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Roc&iacute;o Quillahuaman</a> recopil&oacute; en una sola vi&ntilde;eta con m&aacute;s de 100.000 'me gusta': &ldquo;No quiero nada serio contigo, pero quiero que nos sigamos viendo y que seamos amigos. Se me hace raro que no hablemos, pero a la vez no estoy listo para una relaci&oacute;n. Necesito saber de ti aunque s&eacute; que si no me hablas es porque quieres superarlo. No me gusta que hagas como que no nos conocemos. Te echo de menos y quiero que nos sigamos viendo, pero no quiero compromiso&hellip;&rdquo; y sigue.
    </p><p class="article-text">
        A estas alturas del art&iacute;culo (el segundo p&aacute;rrafo) ya habr&aacute; lectores que sientan la necesidad de replicar que &lsquo;las mujeres tambi&eacute;n mal&rsquo;. Por el momento, no se ha dicho que todas las heterosexuales se comporten de forma impecable pero la sensaci&oacute;n de que encontrar pareja es muy complicado est&aacute; en el centro de la conversaci&oacute;n entre solteras. Tanto que medios como <a href="https://www.thecut.com/article/women-dating-younger-men.html" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>The Cut </em></a>buscaron respuestas y las compartieron en art&iacute;culos titulados<em> 'Simplemente busca un hombre m&aacute;s joven. Salir con alguien es terrible ahora mismo, pero algunas mujeres han descubierto una soluci&oacute;n alternativa'</em>. En TikTok, la plaza online del pueblo, tambi&eacute;n se comenta. 
    </p><blockquote class="tiktok-embed" data-video-id="7540679209837006087"><section></section></blockquote><script async src="https://www.tiktok.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        La ficci&oacute;n se esmer&oacute; en los &uacute;ltimos tiempos en romper este tab&uacute; a&uacute;n presente en el siglo XXI. Pel&iacute;culas como <em>La idea de ti</em>, con Nicholas Galitzine (31 a&ntilde;os) y Anne Hathaway (43 a&ntilde;os); <em>BabyGirl</em>, con Harris Dickinson (29 a&ntilde;os) y Nicole Kidman (58 a&ntilde;os) o la novela <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/cuatro-patas-no-mejor-novela-ano-miranda-july-hablando_1_12472032.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank"><em>A cuatro patas</em></a> de Miranda July (la protagonista tiene 45 a&ntilde;os y su amante, 31), son algunos ejemplos. Y, por supuesto, relaciones como la de Emmanuel Macron (48 a&ntilde;os) y Brigitte Macron (72 a&ntilde;os) aparecen en&nbsp;los titulares c&iacute;clicamente por su diferencia de edad.
    </p><p class="article-text">
        Irene (nombre ficticio) coment&oacute; que, desde que cumpli&oacute; los 30 a&ntilde;os (ahora tiene 38), sale con hombres de edades inferiores o la misma que ella. Previamente, sol&iacute;a preferir lo contrario, pero ya no. Su novio actual tiene 35 a&ntilde;os aunque la distancia etaria es una casualidad. &ldquo;Cuando nos conocimos yo ten&iacute;a 21 a&ntilde;os y pens&eacute; que &eacute;l tambi&eacute;n&rdquo;, dijo a <em>elDiario.es</em>. En aquel momento la historia no prosper&oacute;, pero cuando la retomaron, m&aacute;s de una d&eacute;cada despu&eacute;s, se hizo estable. Le gusta que &eacute;l sea m&aacute;s joven por &ldquo;su f&iacute;sico y su jovialidad&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">Estaba protegiéndome de quedar con hombres más mayores porque con ellos sí que he tenido experiencias suficientes que me hacen ver que hay ciertos patrones que claramente quería evitar</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Lara</span>
                                        <span>—</span> 35 años
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Antes de conocer a su pareja actual, para Marta mantener una relaci&oacute;n duradera con un hombre m&aacute;s joven que ella era &ldquo;un poco un 'no' rotundo&rdquo;. Sin embargo, ahora tiene 37 a&ntilde;os y su compa&ntilde;ero siete menos. Su reticencia estaba motivada por una vivencia previa: &ldquo;Yo le sacaba cinco a&ntilde;os, cuando ten&iacute;a 23 a&ntilde;os y &eacute;l 18. La din&aacute;mica acab&oacute; siendo que yo ejerc&iacute;a un poco el papel de madre/cuidadora&rdquo;. Pero, tras una uni&oacute;n de muchos a&ntilde;os con un hombre un lustro mayor que ella, busc&oacute; algo estimulante y lo encontr&oacute; en un chico m&aacute;s joven.
    </p><p class="article-text">
        Hasta que lleg&oacute; la pandemia, las parejas m&aacute;s duraderas de Lara (nombre ficticio) siempre le sacaban entre cinco y diez a&ntilde;os m&aacute;s. Pero en aquel tiempo raro en el que se pod&iacute;a ver con gente pero con toque de queda, decidi&oacute; bajar el rango de edad en sus aplicaciones de citas. Su primer encuentro fue con un var&oacute;n tres a&ntilde;os m&aacute;s joven que ella y le gust&oacute;. Ahora tiene 35 a&ntilde;os y prefiere salir con hombres de entre 28 y 38 a&ntilde;os, no m&aacute;s. &ldquo;Sobre todo he limitado mucho por arriba porque no ha sido tanto que los chicos m&aacute;s j&oacute;venes sean mejores, aunque tambi&eacute;n&rdquo;, apunt&oacute;, &ldquo;sino que estaba protegi&eacute;ndome de <a href="https://www.eldiario.es/era/diferencia-edad-relaciones-amorosas_129_11320034.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">quedar con hombres m&aacute;s mayores</a> porque con ellos s&iacute; que he tenido experiencias suficientes que me hacen ver que hay ciertos patrones que claramente quer&iacute;a evitar&rdquo;. Esto tiene que ver con actitudes paternalistas o comportamientos inmaduros para su edad, explica.
    </p><blockquote class="instagram-media" data-instgrm-version="14" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/DORtyjsCvDh/"></blockquote><script async src="https://www.instagram.com/embed.js"></script><h2 class="article-text">Mejor comunicaci&oacute;n</h2><p class="article-text">
        En los hombres m&aacute;s j&oacute;venes, Lara detect&oacute; que los c&oacute;digos para relacionarse &ldquo;han cambiado bastante&rdquo;. &ldquo;En hombres m&aacute;s mayores he notado m&aacute;s tiranteces o m&aacute;s estrategias. Todo est&aacute; m&aacute;s calculado o m&aacute;s medido a la hora de decidir si le escribo o no le escribo o si le digo que me lo he pasado bien o no despu&eacute;s de una cita. Con los chicos m&aacute;s j&oacute;venes es m&aacute;s natural&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Marta tambi&eacute;n considera que los integrantes de generaciones posteriores a la suya &ldquo;no tienen tantos problemas a la hora expresar abiertamente sus sentimientos o simplemente a hablar de sentimientos y emociones en general con sus colegas y sus parejas afectivo-sexuales. Percibo una masculinidad menos hegem&oacute;nica, m&aacute;s deconstruida y positiva&rdquo;. Sin embargo, en hombres m&aacute;s mayores &ldquo;aunque lleven el discurso feminista y del hombre deconstruido por bandera&rdquo; esto no ocurre o a ella no le parece &ldquo;tan real&rdquo;. &ldquo;Creo que en ellos hay creencias y din&aacute;micas muy arraigadas, fruto de una educaci&oacute;n y una socializaci&oacute;n de los que, al final, por mucho que haya voluntad les es dif&iacute;cil desprenderse&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                En &#039;Bridget Jones&#039; se refleja ese cambio de actitud de los hombres hacia las mujeres en la cuestión del consentimiento. La protagonista tiene un novio 20 años más joven que ella y al final de la primera cita, él le pregunta si la puede besar.                            </span>
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        Para Eva, que tiene 35 a&ntilde;os y est&aacute; comprometida con un hombre nueve a&ntilde;os menor que ella, la impresi&oacute;n es la misma: &ldquo;Pienso que son menos machistas y valoran m&aacute;s a las mujeres&rdquo;, declar&oacute;. Ella no buscaba a alguien por rango de edad, fue una cuesti&oacute;n de azar, pero cree que si en alg&uacute;n momento volviese a ligar quiz&aacute; no volviese a juntarse con varones m&aacute;s mayores. O, al menos, no a prop&oacute;sito.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n las vivencias de Lara, la comunicaci&oacute;n tambi&eacute;n fluye mejor en los encuentros sexuales: &ldquo;Todo mucho m&aacute;s f&aacute;cil, c&oacute;modo, respetuoso y m&aacute;s igualitario en cuanto a esfuerzos&rdquo;. Ella remarc&oacute; que es su percepci&oacute;n personal y que no habla de datos estad&iacute;sticos, pero s&iacute; que considera que cuando ha tenido sexo con hombres m&aacute;s mayores, el placer estaba m&aacute;s centrado en ellos. &ldquo;Cuando salen los debates sobre el consentimiento, que si hay que estar preguntando todo el rato si quieres o si no, todo esto llevado a la pr&aacute;ctica es mucho m&aacute;s natural y f&aacute;cil. S&iacute; que te preguntan si te gusta, si te molesta, si est&aacute; bien eso que est&aacute;n haciendo&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        De hecho, aunque sea una pel&iacute;cula cuestionable en algunos aspectos, hasta en <em>Bridget Jones: loca por &eacute;l</em> (de momento la &uacute;ltima entrega de la saga) se refleja ese cambio de actitud de los hombres hacia las mujeres en la cuesti&oacute;n del consentimiento. La protagonista tiene un novio 20 a&ntilde;os m&aacute;s joven que ella y al final de la primera cita, &eacute;l le pregunta si la puede besar. Ella, que tiene bastante experiencia en este campo, piensa con agrado: &ldquo;Ah, la generaci&oacute;n que pregunta&rdquo; y todo contin&uacute;a m&aacute;s o menos como si el testimonio de Lara se hubiese adaptado a la gran pantalla para todas las edades. Y no se trata de un t&iacute;tulo estrenado en el festival de cine independiente de Sundance, sino de una producci&oacute;n dirigida al p&uacute;blico masivo.&nbsp;&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Momentos vitales</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Para los hombres de la generaci&oacute;n X o <em>late millennials</em> es m&aacute;s impensable estar con t&iacute;as mayores, mientras que para los de la generaci&oacute;n Z esa diferencia de edad est&aacute; m&aacute;s naturalizada&rdquo;, apreci&oacute; Lara. Los datos de la aplicaci&oacute;n de citas Flirtini recogidos en un art&iacute;culo del peri&oacute;dico brit&aacute;nico <a href="https://www.independent.co.uk/life-style/age-gap-dating-apps-older-women-b2711040.html" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>The Independent</em></a> le dan la raz&oacute;n: el 52% de los hombres de la generaci&oacute;n Z saldr&iacute;an con una mujer entre cuatro y diez a&ntilde;os mayor, en comparaci&oacute;n con solo el 9% de los <em>millennials</em> y el 1% de la generaci&oacute;n X. En cuanto a las mujeres, el 34% de las que pertenecen a este &uacute;ltimo arco etario afirm&oacute; que saldr&iacute;a con alguien diez o m&aacute;s a&ntilde;os menor que ellas, un porcentaje que descendi&oacute; al 10% entre las <em>millennials</em> y al 0% entre las chicas de la generaci&oacute;n Z.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cada pareja es un mundo en sí misma, él éxito de la relación no depende tanto de la diferencia de edad sino de los lazos y la compatibilidad que los une</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">María del Carme Banús</span>
                                        <span>—</span> fundadora de la agencia matrimonial SamSara Matchmaking
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Mar&iacute;a del Carme Ban&uacute;s fund&oacute; la agencia matrimonial <a href="https://www.samsara.es/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">SamSara Matchmaking</a> en 1995 y afirm&oacute; que desde un punto de vista psicol&oacute;gico: &ldquo;No se aconseja una pareja m&aacute;s joven o m&aacute;s mayor de diez a&ntilde;os, ya que est&aacute;n en un punto vital diferente y es m&aacute;s f&aacute;cil que surjan conflictos&rdquo;. Pero en su empresa valoran, sobre todo, la compatibilidad entre las personas, por lo que la brecha generacional no es tan determinante. &ldquo;Cada pareja es un mundo en s&iacute; misma, el &eacute;xito de la relaci&oacute;n no depende tanto de la diferencia de edad sino de los lazos y la compatibilidad que los une&rdquo;, atestigu&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        Por ejemplo, para Irene es esencial que su novio no tenga cargas de otras relaciones pasadas, como divorcios complicados o hijos, ya que se encuentra en una etapa en la que no quiere demasiadas obligaciones. Por lo tanto, es m&aacute;s probable que su compa&ntilde;ero adecuado sea m&aacute;s joven que ella: &ldquo;Los quiero libres como yo, sin m&aacute;s responsabilidades&rdquo;. Marta expuso que, aunque cree que &ldquo;los chicos de las generaciones posteriores a la m&iacute;a se relacionan desde otros lugares que a priori me encajan m&aacute;s&rdquo;, se trata de una generalizaci&oacute;n y si volviese al mundo de las citas tratar&iacute;a de no actuar &ldquo;desde el prejuicio&rdquo;. Lara es, posiblemente, la que m&aacute;s claro lo tiene: &ldquo;Ha cambiado en lo que me fijo y mi atenci&oacute;n se va a hombres m&aacute;s j&oacute;venes&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carmen López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/hay-mujeres-quieren-salir-hombres-jovenes_1_12836024.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 11 Dec 2025 09:35:51 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Por qué hay mujeres que ya solo quieren salir con hombres más jóvenes]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[María Florencia Freijo: “Un cuerpo cansado no puede habitar el placer ni puede poner límites”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/maria-florencia-freijo-cuerpo-cansado-no-habitar-placer-poner-limites_1_12799293.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/65aee497-b7f5-40b9-9934-d944af7d8bfb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="María Florencia Freijo: “Un cuerpo cansado no puede habitar el placer ni puede poner límites”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Entre libros que incomodan y redes que amplifican su voz, Florencia Freijo se ha consolidado como una referente decisiva del feminismo actual. Aquí reflexiona sobre los núcleos más persistentes de la desigualdad, el agotamiento como síntoma político y los desafíos de educar en un mundo que todavía nos exige más de lo que reconoce.</p></div><p class="article-text">
        <a href="https://www.instagram.com/florfreijo/?hl=es" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">Mar&iacute;a Florencia Freijo</a>, marplatense nacida en 1987, es polit&oacute;loga, escritora y una de las voces m&aacute;s potentes del feminismo contempor&aacute;neo. A lo largo de los &uacute;ltimos a&ntilde;os logr&oacute; instalar debates inc&oacute;modos y necesarios a trav&eacute;s de libros como <em>Solas, a&uacute;n acompa&ntilde;adas</em>, <em>(Mal) Educadas</em> y <em>Decididas</em>, en los que combina investigaci&oacute;n rigurosa con una escritura directa que llega a un p&uacute;blico amplio. Su trabajo puso en agenda c&oacute;mo las desigualdades de g&eacute;nero atraviesan la vida cotidiana de las mujeres y se sostienen en estructuras dif&iacute;ciles de mover.
    </p><p class="article-text">
        Su impacto tambi&eacute;n se amplifica en redes sociales, donde re&uacute;ne a una comunidad enorme y activa. Desde all&iacute;, Freijo convierte sus plataformas en espacios de divulgaci&oacute;n y discusi&oacute;n pol&iacute;tica, pero tambi&eacute;n en un punto de encuentro para mujeres que buscan herramientas para navegar relaciones, maternidades, v&iacute;nculos laborales y mandatos sociales. Adem&aacute;s, trabaja como asesora en inclusi&oacute;n y diversidad, y participa en el dise&ntilde;o de pol&iacute;ticas p&uacute;blicas orientadas a cerrar brechas de g&eacute;nero, mientras que sus columnas y entrevistas en medios internacionales consolidan su lugar como referente regional.
    </p><p class="article-text">
        En esta conversaci&oacute;n, Freijo vuelve sobre los ejes que gu&iacute;an su investigaci&oacute;n -el amor, el sexo y el dinero- para explicar por qu&eacute; all&iacute; se concentran las presiones y violencias m&aacute;s profundas. Reflexiona sobre el mito de &ldquo;la mujer que puede con todo&rdquo;, el agotamiento como factor pol&iacute;tico y los desaf&iacute;os de criar hijos e hijas en un mundo desigual. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&mdash;Como polit&oacute;loga y escritora con m&aacute;s de medio mill&oacute;n de seguidores, &iquest;c&oacute;mo eleg&iacute;s los temas que vas a abordar en tus libros? &iquest;Y c&oacute;mo us&aacute;s las redes para difundirlos?</strong>
    </p><p class="article-text">
         &mdash;En realidad primero crec&iacute; como escritora y despu&eacute;s crec&iacute; en las redes. No fue al rev&eacute;s. Mi primer libro fue <em>Solas (a&uacute;n acompa&ntilde;adas)</em>, que surgi&oacute; como una propuesta editorial vinculada a mi trabajo y a mi militancia. En ese momento, 2017, yo escrib&iacute;a un poco en redes y ten&iacute;a algunos seguidores en Twitter, pero nada m&aacute;s. A partir del libro empec&eacute; a crecer porque la gente me buscaba y tambi&eacute;n porque en 2018 tuve una militancia muy p&uacute;blica por la <a href="https://www.eldiarioar.com/blog/punto-de-encuentro/cuatro-anos-aborto-legal-faltan-medicamentos-habilitaron-consejerias-ilegales-disuadir-mujeres_132_11924560.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">lucha por el aborto legal</a> y otros temas que quer&iacute;a poner en agenda. Ah&iacute; tambi&eacute;n surgi&oacute; #<em>Yocr&iacute;osola</em>, que fue un hashtag que lleg&oacute; a ser trending topic en varios pa&iacute;ses. Todo eso me permiti&oacute; elegir qu&eacute; investigar, m&aacute;s all&aacute; de simplemente contar lo que hac&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&mdash;Y ese camino te llev&oacute; al eje que hoy te atraviesa: la educaci&oacute;n de las mujeres. &iquest;Por qu&eacute;?</strong>
    </p><p class="article-text">
         &mdash;Leyendo a Mary Wollstonecraft y su <em>Vindicaci&oacute;n de los derechos de la mujer</em>, entend&iacute; que la desigualdad tiene un n&uacute;cleo: el acceso desigual a la educaci&oacute;n. Eso me empez&oacute; a perturbar en el mejor sentido. Pero no solo hablo de educaci&oacute;n formal: hablo de educaci&oacute;n en el sentido de producir sentido com&uacute;n, conocimiento, cultura. Cuando se nos cort&oacute; la voz p&uacute;blica hace siglos, lo que se nos quit&oacute; fue nuestra capacidad simb&oacute;lica de generar y transmitir conocimiento. Y eso sigue pasando: aunque parezca que avanzamos, las mujeres siguen relegadas en el 80% de los puestos de decisi&oacute;n. Por eso hoy s&iacute; elijo qu&eacute; investigar y desde d&oacute;nde pararme.
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                Florencia Freijo                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        <strong>&mdash;En </strong><em><strong>Decididas</strong></em><strong> trabaj&aacute;s tres ejes: amor, sexo y dinero. &iquest;Cu&aacute;l cre&eacute;s que es el m&aacute;s subestimado cuando hablamos de desigualdad?</strong>
    </p><p class="article-text">
         &mdash;Los tres. Subestimamos los tres porque creemos que el cambio cultural nos empoder&oacute; tanto que ya vivimos esos &aacute;mbitos con total autonom&iacute;a. Y es una trampa. En el amor seguimos operando desde el concepto de ofrenda: damos m&aacute;s de lo que corresponde y omitimos necesidades. En la sexualidad, muchas mujeres creen que viven su sexualidad de manera libre, pero no pueden pedir lo que les gusta o negociar el uso del preservativo. Porque hoy se considera como poderoso tener sexo sin preservativo. Y cuando habl&aacute;s con las chicas j&oacute;venes no se animan a pedir a los varones que se pongan un preservativo y los varones no llevan preservativo &iquest;C&oacute;mo hablamos de autonom&iacute;a sexual si hay un brote mundial de s&iacute;filis en el mundo heterosexual y muchas chicas no se animan a pedir cuidados b&aacute;sicos?
    </p><p class="article-text">
         Con el dinero pasa igual: podemos tener ingresos propios, pero seguimos m&aacute;s empobrecidas, tenemos menos patrimonio y no siempre podemos negociar equidad dentro de la pareja. Y el amor atraviesa todo eso: hablar de amor es hablar de dinero, tiempo de cuidado, futuro, proyectos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&mdash;&iquest;Qu&eacute; significa hoy ser &ldquo;decidida&rdquo;? &iquest;Qu&eacute; decisiones cotidianas son realmente revolucionarias?</strong>
    </p><p class="article-text">
         &mdash;La palabra &ldquo;decidida&rdquo; es una invitaci&oacute;n a ver que, si no ten&eacute;s opciones reales, no hay decisi&oacute;n posible. No elegimos libremente entre trabajar o cuidar. Tampoco elegimos libremente cuando la maternidad aparece: incluso una cient&iacute;fica del MIT, con un sueldo alto, atraviesa las mismas tensiones. El mundo est&aacute; estructurado sobre el soporte de los cuidados de las mujeres. Por eso <em>Decididas</em> es m&aacute;s una invitaci&oacute;n a tener informaci&oacute;n, para poder elegir mejor dentro de un marco que todav&iacute;a nos restringe.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&mdash;&iquest;C&oacute;mo impacta esa sobrecarga en la salud mental?</strong>
    </p><p class="article-text">
         &mdash;Antes que hablar de salud mental hay que hablar del derecho al tiempo libre. Sin tiempo libre no hay creatividad, no hay deseo, no hay disfrute, no hay proyectos. Necesito un cuerpo disponible, pero cuando digo disponible me refiero a un cuerpo que pueda habitar el disfrute. Un cuerpo cansado no puede habitar el placer ni puede poner l&iacute;mites. Creo que la principal resistencia al feminismo es, sin lugar a dudas, que cuando ves de lo que realmente habla, lo que el feminismo realmente te muestra, tu vida sufre una crisis. Te enfrent&aacute;s a un espejo dur&iacute;simo. Y eso genera rechazo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&mdash;&iquest;Entonces qu&eacute; hacemos?</strong>
    </p><p class="article-text">
         &mdash;Informarnos. Armar red. Entender que no vamos a poder con todo. Hablar de capitalizaci&oacute;n econ&oacute;mica y patrimonial. No heredamos siglos de patrimonio que no nos dejaron construir. Reci&eacute;n ahora comenzamos a tener patrimonio propio. Necesitamos menos miedo y m&aacute;s herramientas para negociar, para tener voz p&uacute;blica sin tanto riesgo, para validarnos entre mujeres. Eso, de verdad, cambiar&iacute;a much&iacute;simo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&mdash;El clima actual est&aacute; siendo hostil con las voces feministas m&aacute;s expuestas. &iquest;C&oacute;mo lo viv&iacute;s?</strong>
    </p><p class="article-text">
         &mdash;A m&iacute; me ayud&oacute; haber sido cancelada tantas veces. De verdad. Ya ca&iacute; tan hondo en otros momentos que ahora no hay m&aacute;s abajo adonde caer. Lo que hoy viven algunas periodistas, yo lo viv&iacute; hace a&ntilde;os, incluso con campa&ntilde;as que ellas mismas impulsaron. Ya no me afecta igual: me entero tarde, ni lo leo. Adem&aacute;s logr&eacute; algo importante: mi trabajo no depende de ning&uacute;n partido, medio o estructura. Eso me deja sola muchas veces, pero tambi&eacute;n me da una libertad enorme para decir lo que quiero.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&mdash;&iquest;Cu&aacute;l es tu pr&oacute;xima batalla como activista y escritora?</strong>
    </p><p class="article-text">
         &mdash;Estoy investigando mucho sobre c&oacute;mo se desacredita la voz p&uacute;blica de las mujeres y sobre c&oacute;mo la desigualdad actual tiene ra&iacute;ces antiqu&iacute;simas. Me interesa especialmente el per&iacute;odo neol&iacute;tico temprano, donde se empiezan a consolidar las primeras sociedades estatales. Mi hip&oacute;tesis &mdash;y es parte de un proyecto en curso&mdash; es que la primera gran desigualdad fue correr a las mujeres de la simbolog&iacute;a p&uacute;blica y religiosa. La primera gran deidad fue una diosa, una diosa sol. Hay representaciones femeninas de 25.000 a 30.000 a&ntilde;os de antig&uuml;edad. Entonces, no: la desigualdad no existi&oacute; &ldquo;desde siempre&rdquo;. Eso es un relato que legitima lo que vivimos hoy.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&mdash;La &uacute;ltima: como madres de varones, &iquest;qu&eacute; podemos hacer?</strong>
    </p><p class="article-text">
         &mdash;La pregunta no es qu&eacute; hacemos las madres de varones, sino c&oacute;mo reorientamos la educaci&oacute;n para que no est&eacute; enfocada en ense&ntilde;arles a las nenas a cuidarse y a los varones a no ejercer violencia. La socializaci&oacute;n primaria ocurre hasta los 11 o 12 a&ntilde;os; despu&eacute;s viene la secundaria, que es la comunidad. Necesitamos reconstruir un sentido com&uacute;n que no naturalice que las ni&ntilde;as se cuiden porque alguien podr&iacute;a da&ntilde;arlas, mientras simult&aacute;neamente ense&ntilde;amos a los varones a cuidarse de &ldquo;mujeres que mienten&rdquo;. Tenemos que entender que en realidad lo que m&aacute;s importa en nuestro rol como socializadores secundarios es ser gu&iacute;a, amigas, maestras, el almacenero del barrio. Y esta es una sociedad que todav&iacute;a est&aacute; orientada a ense&ntilde;arles a las nenas a cuidarse. Y a los varones, en vez de pensar que su hijo puede ser ese futuro violento, les empiezan a ense&ntilde;ar que tengan cuidado porque les pueden inventar una causa de la que no son culpables. Es la visi&oacute;n arcaica de la mujer diab&oacute;lica, la mujer que enga&ntilde;a. O sea, ense&ntilde;amos a los varones a que se cuiden de las mujeres. &iquest;Estamos todos locos?  
    </p><p class="article-text">
        <em>CRM</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Claudia Regina Martínez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/maria-florencia-freijo-cuerpo-cansado-no-habitar-placer-poner-limites_1_12799293.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 28 Nov 2025 08:54:07 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[María Florencia Freijo: “Un cuerpo cansado no puede habitar el placer ni puede poner límites”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[María Florencia Freijo,Mujeres,Feminismos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Por qué las mujeres viven más que los hombres? Los secretos de la longevidad femenina]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/mujeres-viven-hombres-secretos-longevidad-femenina_1_12778494.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5b05e001-ae4b-4076-8580-b3b0c6b38edf_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Por qué las mujeres viven más que los hombres? Los secretos de la longevidad femenina"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Se sabe que, de forma general, las mujeres viven más años, pero solo una pequeña parte de esta diferencia puede explicarse por causas biológicas.</p></div><p class="article-text">
        Es algo que seguramente experimentaste en tu propia familia. En todo el mundo, las mujeres viven m&aacute;s a&ntilde;os que los hombres. Este fen&oacute;meno se mantuvo a lo largo de la historia y lo corroboran tanto las estad&iacute;sticas demogr&aacute;ficas como los estudios cient&iacute;ficos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En Espa&ntilde;a, seg&uacute;n <a href="https://www.ine.es/ss/Satellite?L=es_ES&amp;c=INESeccion_C&amp;cid=1259926380048&amp;p=1254735110672&amp;pagename=ProductosYServicios/PYSLayout&amp;param1=PYSDetalle&amp;param3=1259924822888" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">datos del Instituto Nacional de Estad&iacute;stica (INE</a>), la esperanza de vida al nacer aument&oacute; notablemente entre 2003 y 2023, pero no igual para todo el mundo. La de los hombres pas&oacute; de 76,4 a 81,1 a&ntilde;os y la de las mujeres de 83,0 a 86,3 a&ntilde;os. Esto quiere decir que hay una brecha de g&eacute;nero de 5,5 a&ntilde;os, no muy lejos de los 5,3 de la media de la UE. Adem&aacute;s, esta brecha se mantuvo m&aacute;s o menos constante, incluso a medida que aumentaba la esperanza de vida en general.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Por qu&eacute; viven m&aacute;s tiempo las mujeres? La diferencia en la longevidad entre los sexos es compleja, y depende de factores biol&oacute;gicos, gen&eacute;ticos, sociales y econ&oacute;micos. Si bien las mujeres suelen vivir m&aacute;s que los hombres, la forma en que envejecen revela mucho sobre la salud humana y nuestra sociedad. De hecho, es probable que en el futuro esta diferencia se reduzca o incluso desaparezca, sobre todo debido al descenso de la mortalidad debida a enfermedades cardiovasculares entre los hombres, como <a href="https://gateway.euro.who.int/en/datasets/european-health-for-all-database/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">indican los datos de la OMS</a>.
    </p><p class="article-text">
        Pero los estudios de poblaci&oacute;n de todo el mundo muestran que, para pr&aacute;cticamente todas las edades y causas principales de muerte, las tasas de mortalidad masculina superan a las de las mujeres. En la mayor&iacute;a de los pa&iacute;ses desarrollados esto se traduce en <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC9472123/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una diferencia de longevidad de entre cuatro y siete</a> a&ntilde;os a favor de las mujeres. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Las mujeres viven más, pero con peor salud</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Ainhoa Esteve Arríen</span>
                                        <span>—</span> geriatra
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Curiosamente, esta diferencia de longevidad no se debe a que las mujeres envejezcan m&aacute;s lentamente. Hay investigaciones que muestran que las mujeres tienen <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC6345642/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">mayores &iacute;ndices de enfermedades f&iacute;sicas y discapacidades</a> en la vejez. La doctora Ainhoa Esteve Arr&iacute;en, especialista en geriatr&iacute;a, afirma que &ldquo;las mujeres viven m&aacute;s, pero con peor salud&rdquo;. Seg&uacute;n la geriatra, &ldquo;las mujeres que ahora tienen 80 y 90 viven m&aacute;s tiempo porque no han estado expuestas al tabaco y al alcohol como los varones de su edad, pero han tenido menos acceso a la educaci&oacute;n, cosa que est&aacute; relacionada con un peor estado de salud, menor nivel socioecon&oacute;mico y trabajos que ten&iacute;an m&aacute;s carga f&iacute;sica, como por ejemplo limpiar, lo que las expone a m&aacute;s artrosis y mayor discapacidad&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Entre los centenarios la ventaja femenina se hace a&uacute;n m&aacute;s evidente. A nivel mundial, las mujeres constituyen <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/12470842/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">entre el 85% y el 90% de los centenarios</a>.&nbsp;Pero en determinadas poblaciones excepcionales, como las de algunas zonas de Italia y Cerde&ntilde;a, <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/22132327/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">esta proporci&oacute;n se reduce</a>, lo que sugiere la posible influencia de factores gen&eacute;ticos y ambientales. Aunque los supercentenarios, personas de 110 a&ntilde;os o m&aacute;s, son <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC3309876/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">casi en su totalidad mujeres</a>.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">La longevidad no es tan hereditaria como se piensa</h2><p class="article-text">
        Seg&uacute;n el investigador Eloy Santos Pujol, del Instituto Josep Carreras, &ldquo;a lo largo de la vida, la gen&eacute;tica dice muy poco acerca de la longevidad de una persona. El porcentaje que explicar&iacute;a la gen&eacute;tica, que se conoce como heredabilidad, ser&iacute;a bastante bajo hasta los 100 a&ntilde;os. El envejecimiento en s&iacute;, si es saludable o no, depende much&iacute;simo de los h&aacute;bitos de cada uno&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Eloy Santos Pujol es el autor principal de un <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/40997805/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio muy reciente</a> basado en el <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/identificar-maria-branyas-vivir-117-anos-si-hubiera-conservado-juventud-vejez_1_12626249.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">an&aacute;lisis del ADN de Mar&iacute;a Branyas</a>, una supercentenaria hispanoestadounidense, nacida en 1907, que vivi&oacute; gran parte de su vida en Catalunya. Branyas se convirti&oacute; en la persona viva m&aacute;s longeva del mundo en 2023 y falleci&oacute; en 2024 con 117 a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        El an&aacute;lisis gen&eacute;tico de Branyas muestra que ten&iacute;a una funci&oacute;n inmune, cardiovascular y cerebral de una persona mucho m&aacute;s joven. Adem&aacute;s, sus relojes epigen&eacute;ticos iban m&aacute;s lentos. Esto quiere decir que, a medida que envejecemos hay genes que se 'apagan' y dejan de cumplir su funci&oacute;n por un proceso llamado metilaci&oacute;n, pero en el caso de Branyas, este proceso ocurr&iacute;a m&aacute;s lentamente.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El envejecimiento en sí, si es saludable o no, depende muchísimo de los hábitos de cada uno</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Eloy Santos Pujol</span>
                                        <span>—</span> investigador Instituto Josep Carreras
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Otro de los factores importantes que pueden explicar la longevidad en las mujeres son las hormonas, en concreto los estr&oacute;genos. Se ha visto que estas hormonas sexuales tienen un papel <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC3636678/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">protector de la salud cardiovascular</a>, refuerzan las defensas antioxidantes del propio organismo y mantiene en funcionamiento a los <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/18177268/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">genes asociados a la longevidad</a>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Estos efectos no solo se registraron en ratones de laboratorio, sino que se pudieron comprobar en mujeres que reciben <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC8448598/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">terapia hormonal para la menopausia</a>, que presentan menores tasas de mortalidad y un aumento de la esperanza de vida de hasta dos a&ntilde;os adicionales en comparaci&oacute;n con las que no la utilizan, con estimaciones de <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC7219089/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">hasta dos a&ntilde;os adicionales</a> de vida despu&eacute;s de una d&eacute;cada de terapia a partir de los cincuenta a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, las mujeres tienen dos cromosomas X, y eso ofrece una protecci&oacute;n gen&eacute;tica contra las mutaciones perjudiciales en ese cromosoma, ya que tienen <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/36173858/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">dos copias de los genes</a> y, aunque uno se silencie, el otro puede seguir activo. &ldquo;Los hombres solo tenemos un cromosoma X y, a la larga, perder la funci&oacute;n de los genes codificados all&iacute; puede llegar a mermar nuestra calidad y esperanza de vida&rdquo;, aclara Santos.
    </p><h2 class="article-text">La longevidad y el estilo de vida</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Hist&oacute;ricamente los hombres &eacute;ramos los que fum&aacute;bamos m&aacute;s y los que &iacute;bamos a la guerra&rdquo;, explica Santos. &ldquo;Por eso los hombres ten&iacute;an una esperanza de vida disminuida, pero por los riesgos a los que se enfrentaban. Hoy en d&iacute;a estas cosas se igualan bastante&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n la doctora Esteve, &ldquo;en generaciones como la m&iacute;a, las mujeres han fumado y han bebido lo mismo que los hombres&rdquo;. La geriatra pone el siguiente ejemplo: &ldquo;Si tomamos un se&ntilde;or que no fuma ni bebe y una se&ntilde;ora que ni fuma ni bebe, los dos tienen una vida activa y los dos comen supersano, la mujer tendr&iacute;a un cierto factor protector por los estr&oacute;genos. Lo que vemos en la pr&aacute;ctica es que los factores gen&eacute;ticos determinan un 25%, mientras que la parte socioecon&oacute;mica, cultural y de estilo de vida es el 75%&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n los estudios, en el caso de los hombres, la situaci&oacute;n socioecon&oacute;mica durante la infancia es un indicador m&aacute;s fiable de la salud en la vejez; en el caso de las mujeres son <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC7273147/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">m&aacute;s importantes las circunstancias presentes</a>, como el empleo y los ingresos del hogar. Los patrones hist&oacute;ricos de desigualdad de g&eacute;nero, oportunidades de empleo y seguridad financiera hacen que, aunque las mujeres vivan m&aacute;s que los hombres, a menudo lleguen a la vejez con <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC8118651/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">menos recursos y mayor discapacidad</a>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Aqu&iacute; se manifiesta el llamado sesgo del superviviente. Si bien hay menos hombres de edades m&aacute;s avanzadas, a menudo se encuentran en mejores condiciones f&iacute;sicas, ya que <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC5603374/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">solo los hombres con mejor salud</a> por haber llevado un estilo de vida m&aacute;s activo alcanzan esa edad (los que ten&iacute;an peor salud ya fallecieron).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las <a href="https://ec.europa.eu/eurostat/statistics-explained/index.php?title=Causes_of_death_statistics#Standardised_death_rate_by_sex_and_age" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estad&iacute;sticas tambi&eacute;n apuntan</a> a que el estilo de vida es determinante. Como explica la doctora Esteve, &ldquo;el c&aacute;ncer de pulm&oacute;n est&aacute; aumentando entre las mujeres. Las generaciones que ahora tienen 60 o 70 eran j&oacute;venes en los a&ntilde;os 70, en los cuales de repente las mujeres empezaron a fumar&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las recomendaciones para vivir m&aacute;s y mejor no tienen, por tanto, mucho que ver con el sexo: la actividad f&iacute;sica, cultivar fuertes lazos sociales, consumir una dieta equilibrada, evitar el tabaco y el alcohol, valorar el aprendizaje permanente y gestionar activamente el estr&eacute;s, son cosas que est&aacute;n m&aacute;s o menos bajo nuestro control, al contrario que los genes.
    </p><p class="article-text">
        <em>Dar&iacute;o Pescador es editor y director de la </em><a href="https://quo.eldiario.es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Revista Quo</em></a><em> y autor del libro </em><a href="https://www.amazon.es/Tu-mejor-Ciencia-controlar-cambiar/dp/B0FL79RMK5/ref=sr_1_2?crid=L6J1SA3GO7EF&amp;dib=eyJ2IjoiMSJ9.LeytnzsnZSHFVvq1tlD6Ty7X0BgOu1U-5jRjqjAIFEplCHXfRlMVdKANZEnM8-0-6q90VBqei92dKS8EtI6j4NHrZFjRCXNNMj_l9Zb5v1z_12wn_NTCO6lOvbznuS4Bi3tYFz4NCY0tC3FZ8MzJ1j5v2TUFbkty2q3njpFw9f7poRY5SLX3tMHEUbJubUePIViNU2lPRXO01niTWltCAM1KrRB3OgFh7KEoZ6wCPnIJkU-_v3yibrg1aebgbcMZf2vdRRDNljYiW63Dwe03niDB31VuQVFVlh6iQvu7HDM.gRGkthy6hZWRgz2lPx6YSDM7K9wZriTXwcXlD5cjkt8&amp;dib_tag=se&amp;keywords=tu+mejor+yo&amp;qid=1756156568&amp;sprefix=tu+mejor+yo%2Caps%2C78&amp;sr=8-2" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Tu mejor yo</em></a><em>.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Darío Pescador]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/mujeres-viven-hombres-secretos-longevidad-femenina_1_12778494.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 21 Nov 2025 03:02:19 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Por qué las mujeres viven más que los hombres? Los secretos de la longevidad femenina]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Envejecimiento,Salud,Mujeres,hombres]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las mujeres en la independencia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/mujeres-independencia_129_12751909.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/26d374da-5a33-4618-adc0-0aae64c2c186_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Las mujeres en la independencia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La revolución y las guerras abiertas por el proceso independentista afectaron profundamente a la sociedad de la época, conmoviendo el orden social vigente.</p><p class="subtitle">Episodios anteriores</p></div><p class="article-text">
        Las mujeres no quedaron al margen de estos cambios; por el contrario, fueron protagonistas directas de los mismos. 
    </p><p class="article-text">
        A prop&oacute;sito de un libro de reciente aparici&oacute;n sobre el tema, <strong>Flavia Fiorucci</strong> conversa con <strong>Beatriz Bragoni</strong> sobre las mujeres y la Revoluci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Entrevistada: Beatriz Bragoni
    </p><p class="article-text">
        Conducci&oacute;n: Flavia Fiorucci
    </p><p class="article-text">
        Producci&oacute;n y edici&oacute;n de sonido: Ian Guti&eacute;rrez y Mart&iacute;n Shindell
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <iframe data-testid="embed-iframe" style="border-radius:12px" src="https://open.spotify.com/embed/episode/2YoBRLqgZK7OiiiqsrT4z6?utm_source=generator" width="100%" height="352" frameBorder="0" allowfullscreen="" allow="autoplay; clipboard-write; encrypted-media; fullscreen; picture-in-picture" loading="lazy"></iframe>
    </figure><p class="article-text">
        <a href="https://open.spotify.com/show/6ZzcVyIlDzcz3YaXAb7KEg" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Historiar</a>&nbsp;es un podcast creado y producido por la AsAIH, la Asociaci&oacute;n Argentina de Investigadores en Historia. Cada episodio aborda un tema espec&iacute;fico de historia argentina, latinoamericana o mundial.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Asociación Argentina de Investigadores en Historia (AsAIH)]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/mujeres-independencia_129_12751909.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 08 Nov 2025 03:02:34 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Las mujeres en la independencia]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Historia Argentina,Mujeres,Independencia,Historiar]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Día mundial de las Mujeres Rurales: ¿por qué se celebra el 15 de octubre?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/dia-mundial-mujeres-rurales-celebra-15-octubre_1_12680720.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f09b3592-4334-480e-8e05-d3048bc1a5ea_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Día mundial de las Mujeres Rurales: ¿por qué se celebra el 15 de octubre?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Según cifras de la ONU, conforman el 43% de la mano de obra agrícola. Por qué celebrar este día es tan importante.</p></div><p class="article-text">
        El <strong>15 de octubre </strong>se celebra el&nbsp;<strong>D&iacute;a Internacional de las Mujeres Rurales</strong>,&nbsp;con el objetivo de reconocer a las mujeres del campo por su contribuci&oacute;n en el desarrollo rural, la erradicaci&oacute;n de la pobreza y la mejora en la seguridad alimentaria.
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Por que se celebra el D&iacute;a Internacional de las Mujeres Rurales?</h2><p class="article-text">
        El 18 de diciembre de 2007, la Asamblea General de la&nbsp;Organizaci&oacute;n de Naciones Unidas&nbsp;estableci&oacute; el d&iacute;a 15 de octubre como el&nbsp;D&iacute;a Internacional de las Mujeres Rurales. En la declaraci&oacute;n inicial, la organizaci&oacute;n hace un llamamiento para mejorar la condici&oacute;n de las mujeres rurales, prestando atenci&oacute;n a sus necesidades, y tambi&eacute;n para empoderarlas en el &aacute;mbito social, econ&oacute;mico y pol&iacute;tico.
    </p><h2 class="article-text">D&iacute;a Internacional de las Mujeres Rurales: guardianas de la naturaleza</h2><p class="article-text">
        El a&ntilde;o pasado, el lema del D&iacute;a Internacional de las Mujeres Rurales fue el siguiente:&nbsp;&ldquo;Mujeres rurales como sostenedoras de la naturaleza para nuestro futuro colectivo: construir resiliencia clim&aacute;tica, conservar la biodiversidad y cuidar la tierra para lograr la igualdad de g&eacute;nero y el empoderamiento de mujeres y ni&ntilde;as&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Lograr la igualdad de g&eacute;nero y empoderar a las mujeres rurales, que representan una cuarta parte de la poblaci&oacute;n mundial, es esencial en la lucha contra la pobreza extrema, el hambre y el cambio clim&aacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        Estas mujeres producen la mitad de los alimentos del mundo y protegen el medio ambiente. Como agricultoras, enfrentan y se adaptan al cambio clim&aacute;tico mediante pr&aacute;cticas sostenibles, uso de semillas resistentes a la sequ&iacute;a, y liderando proyectos de reforestaci&oacute;n. Su conocimiento ancestral y sus roles como empresarias y activistas las convierten en l&iacute;deres en sus comunidades.
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                Mujeres rurales                            </span>
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        No obstante, el cambio clim&aacute;tico afecta m&aacute;s a las mujeres rurales, especialmente a las ind&iacute;genas y campesinas, que dependen de la agricultura y viven en condiciones de mayor vulnerabilidad. Es urgente cambiar este paradigma.
    </p><h2 class="article-text">El papel y condici&oacute;n de las mujeres rurales</h2><p class="article-text">
        Seg&uacute;n cifras de la ONU, las mujeres rurales&nbsp;conforman un 43% de la mano de obra agr&iacute;cola, y en su trabajo diario de labrar la tierra y plantar semillas est&aacute;n contribuyendo a asegurar la alimentaci&oacute;n de sus comunidades, as&iacute; como la de proporcionar alimentos a naciones enteras.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, pese a su trabajo y productividad, tiene muy poco o ning&uacute;n acceso a la tierra, a los materiales agr&iacute;colas, cr&eacute;ditos, mercados, etc., tal como lo tiene el sector masculino que se dedica a realizar el mismo trabajo.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, tampoco cuentan con un acceso equitativo a la educaci&oacute;n, capacitaci&oacute;n, infraestructuras y servicios como el agua.
    </p><p class="article-text">
        Sufren de discriminaci&oacute;n en cuanto a participaci&oacute;n pol&iacute;tica dentro de sus comunidades y sus labores no tienen remuneraci&oacute;n o son menores a las de sus hom&oacute;logos. Es decir, se encuentran desasistidas y en peores condiciones que las mujeres urbanas y que los hombres del campo.
    </p><p class="article-text">
        Es por ello que se hace necesario apoyarlas y crear pol&iacute;ticas destinadas a mejorar su situaci&oacute;n en todos los &aacute;mbitos.
    </p><p class="article-text">
        <em>NB</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiarioAR]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/dia-mundial-mujeres-rurales-celebra-15-octubre_1_12680720.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 15 Oct 2025 03:01:50 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Día mundial de las Mujeres Rurales: ¿por qué se celebra el 15 de octubre?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Efemérides,Mujeres]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Perimenopausia y pareja: manual de supervivencia (para los dos)]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/perimenopausia-pareja-manual-supervivencia_129_12656464.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/adef5c25-bb09-4810-9dd6-558a529c45ac_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Perimenopausia y pareja: manual de supervivencia (para los dos)"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Hablar de perimenopausia y entenderla puede permitir reorganizar la logística del hogar, redistribuir cargas y sostener vínculos con menos desgaste.</p></div><p class="article-text">
        La <strong>perimenopausia</strong> no es un &ldquo;ya te tocar&aacute;&rdquo;. Es un hoy que empieza con un sue&ntilde;o que no llega, un calor que sube sin permiso y una memoria que juega al despiste. Es un cuerpo que no entiende bien lo que le pasa porque, hasta hace bien poco, a nadie pareci&oacute; interesar investigar sobre ello, y un territorio com&uacute;n que, si nadie actualiza el pacto, paga la factura entera: el v&iacute;nculo, las criaturas, el humor, el deseo y la salud. No se trata de aguantar ni de santificarse; se trata de alfabetizaci&oacute;n b&aacute;sica de vida adulta. Saber qu&eacute; est&aacute; pasando, ponerle palabras y reorganizar la log&iacute;stica. Y s&iacute;, implica mirar de frente la pregunta inc&oacute;moda de toda pareja que se quiere bien: &iquest;qu&eacute; necesit&aacute;s hoy de m&iacute; y qu&eacute; estoy dispuesto a cambiar para que esto funcione?
    </p><p class="article-text">
        Lo llamamos &ldquo;perimenopausia&rdquo; y suena a pre&aacute;mbulo, a sala de espera con m&aacute;quina de caf&eacute; y revistas en la mesa. No lo es. Es un pasillo largo donde, de a ratos, se apaga la luz. Puede provocar insomnio, niebla mental, variaciones del ciclo, cambios de temperatura que te convierten en meteor&oacute;loga de la noche, ansiedad camuflada de mal humor, dolor durante el sexo, baj&oacute;n de deseo, cansancio sin explicaci&oacute;n. Traducido al idioma del hogar: hay menos paciencia para la log&iacute;stica, menos cuerda para el multitasking<em> </em>y m&aacute;s posibilidades de que un comentario inocente se sienta como una cr&iacute;tica. Si encima conviv&iacute;s con criaturas, trabajos, hipotecas y otros estreses vitales, el c&oacute;ctel es perfecto para la frase letal: &ldquo;No s&eacute; qu&eacute; te pasa, &uacute;ltimamente est&aacute;s imposible&rdquo;. A partir de ah&iacute;, dos caminos: convertirlo en culpa &mdash;&ldquo;me estoy volviendo insoportable&rdquo;&mdash; o convertirlo en plan.
    </p><h1 class="article-text">La trampa del car&aacute;cter</h1><p class="article-text">
        Cuando el cuerpo se desordena, el relato cultural te empuja a explicarlo con moralina: &ldquo;est&aacute; hist&eacute;rica&rdquo;, &ldquo;le cambi&oacute; el car&aacute;cter&rdquo;, &ldquo;ya no aguanta nada&rdquo;. La trampa es vieja: individualiza lo que es fisiolog&iacute;a y te deja sin herramientas. Lo contrario de esa trampa es un peque&ntilde;o gesto de civilizaci&oacute;n: separar el s&iacute;ntoma de la persona. No es lo mismo &ldquo;no me soport&aacute;s&rdquo; que &ldquo;llevo tres noches sin dormir&rdquo;. No es igual &ldquo;no quer&eacute;s acostarte conmigo&rdquo; que &ldquo;me duele, me cuesta, necesito otro ritmo y otras entradas&rdquo;. No es igual &ldquo;te volviste una controladora&rdquo; que &ldquo;si no anoto todo, se me cae el d&iacute;a encima&rdquo;. La pareja que entiende esto cambia la frase. El amor no se mide en palabras lindas, sino en ajustes concretos: qui&eacute;n se levanta por la noche, qui&eacute;n acompa&ntilde;a a la consulta m&eacute;dica, qui&eacute;n cubre extraescolares las pr&oacute;ximas dos semanas, qui&eacute;n cocina y qui&eacute;n plancha- si es que en esa casa alguien sigue planchando-.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El amor no se mide en palabras lindas, sino en ajustes concretos: quién se levanta por la noche, quién acompaña a la consulta médica, quién cubre extraescolares las próximas dos semanas, quién cocina y quién plancha</p>
          </div>

  </blockquote><h1 class="article-text">El deseo no es un bono vitalicio</h1><p class="article-text">
        El deseo cambia con el cuerpo, el cansancio, el estr&eacute;s, la calidad del sue&ntilde;o y el humor. No es un indicador de amor: es un sistema sensible. En la perimenopausia puede desaparecer, volver por rachas, necesitar m&aacute;s tiempo, m&aacute;s juego, m&aacute;s lubricaci&oacute;n, menos presi&oacute;n. &iquest;Soluci&oacute;n? Sacarlo del altar y tratarlo como un tema de conversaci&oacute;n sin tab&uacute;es. Tal vez sea sexo m&aacute;s corto, con m&aacute;s manos y menos acrobacias. Tal vez sea intimidad sin coito mientras se reeduca el suelo p&eacute;lvico. Tal vez sea recuperar el calendario er&oacute;tico; no para convertir el cuerpo en KPI (indicador clave de rendimiento), sino para reservarle un lugar donde no entren los deberes ni los dientes de leche.
    </p><h1 class="article-text">Redistribuir para sostener</h1><p class="article-text">
        El romanticismo mal entendido prefiere grandes declaraciones a peque&ntilde;os lances. La casa, en cambio, funciona con turnos. Espa&ntilde;a es el primer pa&iacute;s de la Uni&oacute;n Europea en porcentaje de ni&ntilde;os nacidos de <a href="https://www.funcas.es/prensa/espana-el-pais-de-la-union-europea-con-mayor-porcentaje-de-bebes-nacidos-de-madres-mayores/#:~:text=Espa%C3%B1a%2C%20el%20pa%C3%ADs%20de%20la%20Uni%C3%B3n%20Europea,de%20madres%20de%2040%20o%20m%C3%A1s%20a%C3%B1os" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">madres mayores de 40 a&ntilde;os</a> sobre el total de los nacimientos. La edad media para convertirse en madre por primera vez es de <a href="https://www.ine.es/dyngs/Prensa/es/MNP2023.htm?print=1" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">33,1 a&ntilde;os</a>, y la tendencia apunta al alza, por lo que es cada vez m&aacute;s frecuente que las madres espa&ntilde;olas se enfrenten a la perimenopausia con hijos en edades tempranas. 
    </p><p class="article-text">
        Si a esto le sumamos que, tambi&eacute;n en Espa&ntilde;a, el 78% de las madres se declaran sobrecargadas &mdash;superando el 67% de media en la Uni&oacute;n Europea&mdash; y que acarrean los niveles m&aacute;s altos de ansiedad &mdash;el 42% de las encuestadas en el estudio <a href="https://makemothersmatter.org/mmm-state-of-motherhood-in-europe-2024/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>El estado de la maternidad en Europa 2024</em></a><em>, </em>frente al 32% de media en la UE&mdash; y de agotamiento mental &mdash;el 21% manifestaron <em>burnout </em>por encima de la media europea, situada en el 18%&mdash;, el c&oacute;ctel se vuelve explosivo.
    </p><p class="article-text">
        Si hay insomnio, la primera intervenci&oacute;n no es una charla de cuatro horas: es un plan de sue&ntilde;o, dos semanas de prueba, con responsabilidades rotatorias y derecho a cancelar planes sin culpa. Si hay niebla mental, la agenda de citas m&eacute;dicas deber&iacute;a pasar a manos compartidas. Si hay ansiedad, se recorta el itinerario de obligaciones ornamentales &mdash;cumplea&ntilde;os ajenos, cenas que no apetecen, compromisos evitables&mdash;.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Si alguien en la casa entra en una etapa que exige más de su cuerpo, la otra persona debería aportar más margen. No por héroe, sino porque entiende de qué va el juego: sobrevivir con la mínima pérdida de alegría</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La redistribuci&oacute;n no es castigo. No es &ldquo;ahora me toca a m&iacute; sufrir&rdquo;. Es la forma madura de sostener un proyecto com&uacute;n. Si alguien en la casa entra en una etapa que exige m&aacute;s de su cuerpo, la otra persona deber&iacute;a aportar m&aacute;s margen. No por h&eacute;roe, sino porque entiende de qu&eacute; va el juego: sobrevivir con la m&iacute;nima p&eacute;rdida de alegr&iacute;a.
    </p><h1 class="article-text">El papel de quien acompa&ntilde;a</h1><p class="article-text">
        Si conviv&iacute;s con alguien que est&aacute; en perimenopausia, tu papel no es de comentarista deportivo ni el de polic&iacute;a del s&iacute;ntoma. Es el de c&oacute;mplice log&iacute;stico, cuidador intermitente y, a ratos, muro de contenci&oacute;n. No hay nada m&aacute;s sexy que quien pregunta &ldquo;&iquest;qu&eacute; puedo quitarte hoy de encima?&rdquo;, y luego lo quita de verdad. Traer agua en la noche. Aprender a leer las se&ntilde;ales sin ofenderse. Defender tu casa de las exigencias externas que no suman. Y algo crucial: no convertirte en m&aacute;rtir. Ayud&aacute;s m&aacute;s si no te convert&iacute;s en el h&eacute;roe incansable que hace todo y despu&eacute;s pasa factura. El pacto es de dos, no un tributo.
    </p><h1 class="article-text">Parejas que no son hetero ni mon&oacute;gamas ni iguales</h1><p class="article-text">
        Este texto es para todas. Las din&aacute;micas cambian en parejas lesbianas, bisexuales, en v&iacute;nculos no mon&oacute;gamos, en hogares donde conviven generaciones, en familias escogidas. Si comparten ciclo o compartiste crianza, las resonancias pueden ser dobles: dos cuerpos cambiando a la vez. M&aacute;s raz&oacute;n para la empat&iacute;a, para que la log&iacute;stica sea limpia y las decisiones no se tomen bajo tormenta. Y una verdad que asusta y libera: la pareja no es la &uacute;nica unidad de cuidado. La red importa: unos v&iacute;nculos familiares sanos, un buen vecindario y unas amistades gozosas salvan vidas.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Si comparten ciclo o compartieron crianza, las resonancias pueden ser dobles: dos cuerpos cambiando a la vez</p>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">Medicina s&iacute;, pero sin <em>mansplaining</em></h2><p class="article-text">
        No hace falta doctorarse para entender que esta etapa es m&eacute;dica y social. Consult&aacute;, informate, busc&aacute; profesionales que te escuchen. Lo mismo con suplementos, f&aacute;rmacos o terapia: criterio y seguimiento. Tampoco convirtamos la casa en un ensayo cl&iacute;nico de moda. Los cuerpos no son id&eacute;nticos; lo que a tu amiga le funcion&oacute; puede no ser lo tuyo. El objetivo no es conseguir una versi&oacute;n &ldquo;pre&rdquo; de ti, sino una vida que te siente bien hoy.
    </p><h1 class="article-text">Ocio, dinero y culpa</h1><p class="article-text">
        Hay una trenza que conviene deshacer: si me encuentro peor, renuncio al ocio; si renuncio al ocio, me encuentro peor; si me encuentro peor, siento culpa. Cortemos por lo sano: el ocio no se negocia como premio. En t&eacute;rminos de econom&iacute;a dom&eacute;stica, es inversi&oacute;n estrat&eacute;gica, no capricho. Si cada peso y cada minuto est&aacute;n medidos para las criaturas, la casa y el trabajo, pero el ocio de quien atraviesa la perimenopausia es &ldquo;cuando sobre&rdquo;, nunca ocurrir&aacute;. Y sin ocio, no hay deseo que sobreviva, ni humor que alcance.
    </p><h1 class="article-text">Lo que cambia cuando lo nombramos</h1><p class="article-text">
        El antes y el despu&eacute;s de esta etapa no es un milagro hormonal: es una pareja que deja de enfrentarse y se pone del mismo lado de la mesa. Cambia la conversaci&oacute;n: del &ldquo;&iquest;qu&eacute; te pasa?&rdquo;, al &ldquo;&iquest;qu&eacute; hacemos?&rdquo;. Cambia el calendario: de abarrotado a respirable. Cambia el reparto: de intuiciones a acuerdos medibles. Cambia el deseo: de exigido a posible. Cambia el humor: de desgastado a m&aacute;s estable. Y cambia, sobre todo, la sensaci&oacute;n de soledad: ya no pele&aacute;s con tu cuerpo en secreto; compart&iacute;s la batalla con alguien que entiende que quererse es comprender que el cambio es parte de la vida.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Porque al final el amor no es un estado: también es un conjunto de gestiones</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        A veces, la casa no puede con todo. Hay parejas que, con el cambio hormonal y la acumulaci&oacute;n de temas no resueltos, terminan separ&aacute;ndose. No es un fracaso moral, sino una verdad que merece tratamiento digno: acompa&ntilde;amiento, reparto justo, criaturas informadas sin dramatismo, respeto. Tambi&eacute;n hay parejas que encuentran una segunda madurez: menos pirotecnia, m&aacute;s humor, menos perfeccionismo, m&aacute;s lealtad pr&aacute;ctica. El deseo, cuando regresa, no vuelve adolescente, sino sabio. La pareja que se atreve a mirar de frente a la perimenopausia suele salir reforzada con mejores herramientas para todo lo dem&aacute;s: enfermedades, cambios laborales, adolescencias, viejas heridas. Porque al final el amor no es un estado: tambi&eacute;n es un conjunto de gestiones. Y gestionar, en tiempos de calor s&uacute;bito y sue&ntilde;o robado, es un acto pol&iacute;tico de cuidado: aqu&iacute; estamos, esto somos hoy, movemos lo que haga falta para caber aqu&iacute;, juntos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Victoria Gabaldón]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/perimenopausia-pareja-manual-supervivencia_129_12656464.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 04 Oct 2025 03:01:48 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Perimenopausia y pareja: manual de supervivencia (para los dos)]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Menopausia,Mujeres,Parejas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[A fuego lento: la crisis que precariza y expone a las mujeres en la gastronomía]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/punto-de-encuentro/fuego-lento-crisis-precariza-expone-mujeres-gastronomia_132_12558071.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1da1df7e-6ec7-43c6-82cc-540450cd6a13_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="A fuego lento: la crisis que precariza y expone a las mujeres en la gastronomía"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La crisis económica que golpea al sector tiene condimentos particulares para mujeres y disidencias. Precarización, violencia de género y desigualdades estructurales que agravan las condiciones de un rubro tradicionalmente masculinizado donde muchas se encuentran ante la alternativa de abandonar o soportar. </p></div><p class="article-text">
        La gastronom&iacute;a est&aacute; viviendo un momento realmente cr&iacute;tico debido a factores socioecon&oacute;micos. En un marco recesivo y de contracci&oacute;n del consumo (baj&oacute; al menos un 20% desde marzo), lo primero que se recorta es salir a comer afuera, y los locales, desde los que ostentan estrellas Michel&iacute;n a las fondas y bodegones, lo est&aacute;n sintiendo. 
    </p><p class="article-text">
        Otro fen&oacute;meno que sucede a la par de la crisis en todo el pa&iacute;s, pero que es menos aparente &ndash;o est&aacute; directamente invisibilizado&ndash; es <strong>la violencia machista cotidiana en espacios laborales relacionados con la cocina y barra</strong>, que sumada a la informalidad caracter&iacute;stica del sector, da como resultado que <strong>el &aacute;mbito se haya vuelto especialmente corrosivo para mujeres y disidencias LGBTQI+. </strong>Es decir, si bien la situaci&oacute;n general afecta a todos, <strong>el impacto se recrudece sobre las mujeres a causa de desigualdades estructurales, </strong>y adem&aacute;s, pr&aacute;cticas violentas y discriminatorias que est&aacute;n empujando a muchas de ellas a considerar dejar el rubro -o el trabajo nocturno-, cambiar de actividad o diversificar su empleo
    </p><p class="article-text">
         &ldquo;El que no est&aacute; en el rubro no tiene idea de lo que hay detr&aacute;s de un plato. Sueldos, materia prima, alquiler, vajilla. Soy gastron&oacute;mica hace m&aacute;s de veinte a&ntilde;os, trabajando en Argentina hace m&aacute;s de una d&eacute;cada y jam&aacute;s v&iacute; una situaci&oacute;n tan angustiante&rdquo;, comenta una due&ntilde;a de un local en CABA. Si pensamos que al consumidor de a pie le cuesta imaginarse toda la cadena de trabajo y valor que hay detr&aacute;s de un plato de comida o de una taza de caf&eacute;, <strong>&iquest;qu&eacute; tanto sabemos quienes van a restaurantes de las violencias que viven las mujeres y disidencias LGBTQI+ que trabajan en la gastronom&iacute;a? </strong>&iquest;Por qu&eacute; se habla de un &aacute;mbito que se ha vuelto cada vez m&aacute;s &ldquo;expulsivo&rdquo; para todas ellas? <strong>Y, &iquest;cu&aacute;l es el v&iacute;nculo entre informalidad, violencias de g&eacute;nero y salud mental?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Aunque hoy en d&iacute;a veamos m&aacute;s referentes femeninas en la TV o en las tapas de las revistas, y aunque en efecto se hayan incorporado a la hospitalidad m&aacute;s mujeres que hace una d&eacute;cada, esto no quita que <strong>al 2025 la gastronom&iacute;a contin&uacute;a siendo un espacio masculinizado en donde se siguen presentando numerosas dificultades y limitaciones para las mujeres y minor&iacute;as, solo a cuenta de su condici&oacute;n. </strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Entre ollas, platos y turnos extensos, las mujeres lidian con jornadas intensas y un entorno laboral hostil"
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                Entre ollas, platos y turnos extensos, las mujeres lidian con jornadas intensas y un entorno laboral hostil                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">La precariedad, un precursor de las violencias</h2><p class="article-text">
        Los cierres y el poco movimiento traen un mal sabor en la boca de las personas que integran este sector, ya que recuerda lo sucedido en la pandemia. Los especialistas vaticinan un panorama a&uacute;n m&aacute;s desalentador, en un pa&iacute;s que ya es caro en d&oacute;lares para los turistas y con crecientes costos dinamitando al rubro desde adentro, se estiman que van a cerrar el 30% de los restaurantes en Buenos Aires -la mayor&iacute;a pymes.<strong> </strong>
    </p><p class="article-text">
        La gastronom&iacute;a es uno de los sectores que m&aacute;s dinamizan la econom&iacute;a en parte por constituirse como primer empleo para muchas personas, aporta al PBI por estar relacionado tambi&eacute;n con sectores clave como<strong> la agricultura, el turismo y la hoteler&iacute;a, pero tambi&eacute;n con el patrimonio cultural</strong>. Sin embargo <a href="https://www.instagram.com/p/C__V0b-vQmH/?img_index=1" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">es un &aacute;mbito profundamente precarizado:</a><strong> trabajadoras informales</strong> <strong>con empleos no registrados, sin cobertura m&eacute;dica o protecci&oacute;n en casos de accidentes</strong> (algo corriente en la actividad)<strong>, falta de aportes jubilatorios, licencias de por maternidad y un sistema de propinas que genera pol&eacute;mica desde siempre por usarse para compensar los sueldos magros</strong>. Entre el 30% y 50% del sueldo de un gastron&oacute;mico, dependiendo del puesto y el local, proviene de este aporte voluntario, que ni siquiera es legal o tributa.
    </p><p class="article-text">
        L<strong>a informalidad opera como caldo de cultivo para las violencias</strong>: &ldquo;La informalidad y la precarizaci&oacute;n laboral terminan siendo factores que afectan a&uacute;n m&aacute;s a mujeres y diversidades y dej&aacute;ndolas en un mayor grado de vulnerabilidad frente a situaciones de violencia laboral (incorporada dentro de la ley de protecci&oacute;n integral 26485). Es decir, la informalidad laboral las expone, complejizando sus situaciones y hasta generando una doble vulneraci&oacute;n&rdquo;, explica <strong>Melisa Garc&iacute;a, </strong>abogada feminista y directora de <strong>ABOFEM</strong> con experiencia en el rubro.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Lamentablemente se trata a la mujer como tonta ante desaf&iacute;os empresariales. Al momento de negociar condiciones laborales se subestima la capacidad, se pide todo el tiempo que demostremos ser merecedoras de un trabajo que ya estamos capacitadas para realizar. Harta de la precarizaci&oacute;n laboral solo por ser mujer&rdquo;<strong>, dispara una gastron&oacute;mica de 34 a&ntilde;os desde C&oacute;rdoba, </strong>donde<strong> </strong>gerencia uno de los restaurantes m&aacute;s conocidos de su ciudad)<strong>. </strong>
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n datos del informe regional, <a href="https://www.instagram.com/p/CoC4sgnuGYA/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>El lado B de la Gastronom&iacute;a: sexismo y precarizaci&oacute;n en el sector gastron&oacute;mico (2023)</strong></a><strong>,</strong> realizado por el <strong>Observatorio de G&eacute;nero y Salud en Gastronom&iacute;a</strong> de la ONG <a href="https://mapadebarmaids.com.ar/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Mapa de Barmaids &amp; Afines</a>, <strong>casi el 60% de las participantes afirm&oacute; que alguna vez se sinti&oacute; inc&oacute;moda o que se la trat&oacute; de manera indebida en una entrevista de trabajo. </strong>Muchas de las situaciones relatadas giran en torno al especial &eacute;nfasis en la presencia f&iacute;sica, &ldquo;el ser linda&rdquo;, &ldquo;el tener buen peso&rdquo; m&aacute;s que en el nivel de estudios o aptitudes o, incluso, la atenci&oacute;n y mirada puesta, durante la misma entrevista, en partes espec&iacute;ficas del cuerpo femenino. 
    </p><p class="article-text">
        El  estudio se realiz&oacute; en Argentina, Chile y M&eacute;xico durante 2023. Las respuestas <strong>revelan una transversalidad escalofriante, ya que m&aacute;s all&aacute; de toda diferencia geogr&aacute;fica o cultural, las problem&aacute;ticas son las mismas en todos lados</strong>: propietarios varones haciendo comentarios sobre el cuerpo, invitaciones a salir y hasta abusos f&iacute;sicos. &ldquo;Fui acosada por un encargado y termin&eacute; renunciando yo porque el due&ntilde;o no quer&iacute;a echarlo para no pagar la antig&uuml;edad. En otro trabajo fui acosada verbalmente de manera constante por todo el equipo de cocina conformado por varones incluido el jefe de &aacute;rea&rdquo;, <strong>relata una trabajadora de cocina de 23 a&ntilde;os que vive en Buenos Aires. </strong>
    </p><h2 class="article-text">La experiencia femenina en la gastronom&iacute;a y su lado B</h2><p class="article-text">
        Una cifra preocupante es la referida a los abusos f&iacute;sicos en el lugar de trabajo:  <strong>un 33% de la muestra afirm&oacute; haberlos sufrido,</strong> <strong>esto es 3 de cada 10 mujeres. La mayor&iacute;a (56%) lo padeci&oacute; de parte de un superior o jefe, lo que implica una mayor asimetr&iacute;a de poder. </strong>Si bien estas cifras pueden considerarse una aproximaci&oacute;n, ya que no todas se animan a declarar haber sufrido un abuso o sienten verg&uuml;enza o temor a admitir este tipo de agresiones, resulta un n&uacute;mero significativo. Si se miran otros estudios m&aacute;s generales sobre acoso o delitos de abuso sexual se sabe que los resultados tienda a  sub-representar las problem&aacute;ticas. Adem&aacute;s, muchas de las v&iacute;ctimas se encuentran en procesos legales y no quieren o pueden hablar.<strong> En este sentido, del total de las v&iacute;ctimas seg&uacute;n el informe s&oacute;lo un 3% afirma tener alguna denuncia o causa legal abierta. </strong>
    </p><p class="article-text">
        No sorprende que sea una minor&iacute;a la que denuncia, ya que siendo un nicho laboral tan particular -&ldquo;donde todos se conocen con todos&rdquo;-, muchas temen que una denuncia formal afecte sus referencias profesionales a futuro. Seg&uacute;n el estudio, ser tildadas de &ldquo;conflictivas&rdquo; es uno de los grandes temores. Otras simplemente no pueden arriesgarse a perder su empleo. <strong>La culpa, la verg&uuml;enza o el miedo son las emociones m&aacute;s citadas. </strong>Como a veces es m&aacute;s f&aacute;cil verlo o reconocerlo en otras personas, tampoco sorprende que de acuerdo al informe <strong>el 85% de los participantes diga conocer a otras mujeres o disidencias que estuvieron en situaciones de abuso f&iacute;sico o psicol&oacute;gico en su trabajo.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ldquo;</strong>Mi jefe me hablaba siempre fuera del horario laboral y en mis d&iacute;as de franco para que resuelva situaciones que pod&iacute;a resolver &eacute;l. Muchas veces si yo establec&iacute;a un l&iacute;mite me empezaba a hablar del merecimiento y utilizaba la manipulaci&oacute;n para lograr lo que quer&iacute;a. Eso me afect&oacute; en mi salud mental&rdquo;, <strong>admite una chica de 27 a&ntilde;os, camarera, de Buenos Aires. En este panorama vemos a mujeres y disidencias sexogen&eacute;ricas </strong>-que en muchos casos son muy j&oacute;venes-<strong> expuestas a enfrentar la violencia laboral, psicol&oacute;gica o f&iacute;sica en una relaci&oacute;n doblemente asim&eacute;trica</strong>, por ser varones y por tener cargos de poder que les dificulta reclamar o denunciar (incluso en los casos en los que la v&iacute;ctima eligi&oacute; hacerlo).
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                La barra, otro de los espacios de la gastronomía donde persisten la informalidad y la violencia laboral                            </span>
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        <a href="https://www.instagram.com/p/DJaVfmpueeo/?img_index=1" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">La salud mental es un punto &aacute;lgido en un sector</a> dedicado al servicio donde el contacto con la gente es diario, y donde muchas suelen tener que soportar o enfrentar malos tratos no solo de sus empleadores o compa&ntilde;eros, <strong>tambi&eacute;n del cliente,del que adem&aacute;s tambi&eacute;n depende su sueldo por las propinas. </strong>El abuso psicol&oacute;gico tambi&eacute;n es citado como un problema dentro del ambiente laboral y tema recurrente en denuncias. Seg&uacute;n el reporte de la ONG Burnt Chef (2022) <strong>el 84% de los gastron&oacute;micos y gastron&oacute;micas experimentan problemas de salud mental durante su carrera. </strong>&ldquo;Escuch&eacute; muchas veces mujeres y hombres decir &iquest;Viste la chica de la recepci&oacute;n? No est&aacute; buena, deber&iacute;an poner a una m&aacute;s linda&rsquo;. Es decir que el p&uacute;blico o cliente tambi&eacute;n tiene la misma mentalidad&rdquo;, sigue una barmaid que trabaja en un conocido bar de CABA.
    </p><h2 class="article-text">Maternar y trabajar en gastronom&iacute;a: &iquest;misi&oacute;n imposible?</h2><p class="article-text">
        Seg&uacute;n cuentan las trabajadoras del sector, un punto recurrente que suele surgir en las entrevistas de trabajo, indistinto del tipo de actividad que se realice (sea un puesto de cocina un restaurante, o una barmaid con trabajo a contraturno), <strong>son las preguntas en torno al estado civil o la planificaci&oacute;n familiar. Cuesta imaginarse que aparezcan en entrevistas a los varones. &ldquo;</strong>Cuando dec&iacute;s que ten&eacute;s hijos y est&aacute;s soltera medio que no les gusta mucho. En otra entrevista me dijeron que no considerara la oferta de empleo si yo ten&iacute;a o pensaba tener hijos&rdquo;, reclama <strong>una cocinera de 35 a&ntilde;os que trabaja en cocina en Buenos Aires.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Cu&aacute;l es el v&iacute;nculo entre maternidad, sexismo y hospitalidad?, &iquest;c&oacute;mo se articulan la maternidad, los cuidados del hogar y la vida profesional?</strong>, y <a href="https://www.instagram.com/p/DGJZRmAJrIU/?img_index=1" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>&iquest;cu&aacute;n dif&iacute;cil es maternar y ser una profesional de la gastronom&iacute;a?</strong></a> Lo que la evidencia testimonial y algunos n&uacute;meros nos dicen es que el ambiente de la hospitalidad est&aacute; poco preparado para alojar ambiciones profesionales y un buen equilibrio entre vida personal y trabajo, al fin y al cabo, como sucede en la mayor&iacute;a de los &aacute;mbitos laborales hoy. Esto se debe entre otras cosas a que el momento en que la mayor&iacute;a de las mujeres puede despegar profesionalmente -gracias a que llevan a&ntilde;os form&aacute;ndose o construyendo una carrera-, en los tard&iacute;os 20s o 30s, es cuando muchas eligen ser mam&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Y es por esto tambi&eacute;n que mientras la jefaturas de los locales suelen estar en manos de los varones (cifras informales hablan de un 90% de chefs ejecutivos hombres y solo un 10% de mujeres), tambi&eacute;n existe todo un circuito de desarrollo profesional (incluyendo viajes, concursos, eventos, etc) y de validaci&oacute;n del que las gastron&oacute;micas que eligen maternar se terminan quedando afuera por el cuidado de sus hijos y la carga dom&eacute;stica. Por eso tambi&eacute;n muchas de las figuras p&uacute;blicas que trascienden y que logran maternar y tener una carrera o negocio, suelen ser mujeres que est&aacute;n al mando de sus propios locales o proyectos y de nivel adquisitivo de alto a medio. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Faltan pol&iacute;ticas que acompa&ntilde;en la maternidad en todos los aspectos. Por suerte no fue mi caso, pero s&eacute; que hay licencias muy cortas y escasa. Faltan lactarios, jornadas laborales reducidas en los primeros meses de vida de tu beb&eacute;, etc. Hay una frase muy habitual que dice: se pretende que trabajemos como si no matern&aacute;ramos y que maternemos como si no trabaj&aacute;ramos&rdquo;, cuenta <strong>Sol Cravello, jefa de Conocimiento Cervecero de Patagonia, sommelier de cerveza y jueza internacional, a sus 41 a&ntilde;os.</strong>
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                Trabajadoras de la gastronomía enfrentan condiciones precarias y desigualdades de género en un sector aún masculinizado                            </span>
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        Un<a href="https://bodegasdeargentina.org/perspectiva-de-genero/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> estudio local realizado por Wines of Argentina </a>antes y despu&eacute;s de la pandemia tiene algunas cosas interesantes para aportar al respecto. Si bien el 60% del &aacute;rea de enolog&iacute;a est&aacute; dominada por mujeres, para sorpresa de nadie el sector sigue presentando a&uacute;n una marcada brecha de g&eacute;nero<strong>, ya que de cada 10 personas que trabajan en vitivinicultura, 3 son mujeres y 7 son varones.</strong> Ahora bien, aunque la enolog&iacute;a todav&iacute;a era predominantemente masculina, los resultados post-pandemia arrojaron una gran diferencia. La hip&oacute;tesis del informe es que cuando muchas bodegas <strong>implementaron el trabajo h&iacute;brido o flexible, esto posibilit&oacute; que m&aacute;s mujeres (madres y con familia) se incorporaran al mercado.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Dos cosas que tuve que sacrificar en mi carrera como madre fueron los viajes de trabajo espont&aacute;neos y los eventos nocturnos. Las compa&ntilde;&iacute;as creen que es mejor contratar hombres ya que ellos no gestan ni son encargados de las tareas de cuidado&rdquo;, asegura <strong>Mar&iacute;a Laura Mu&ntilde;iz, sommelier y due&ntilde;a de una importadora de vinos y spirits, 40.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Esto pasa en toda la gastronom&iacute;a,<strong> a misma cantidad de mujeres en centros de estudio culinario, del vino, carreras de cocteler&iacute;a, etc, e inclusive mayor&iacute;a de egresadas mujeres en algunos casos como la enolog&iacute;a, menos mujeres trabajando en puestos jer&aacute;rquicos, </strong>ganando lo que corresponde; y luego, la penalizaci&oacute;n por la maternidad que dificulta conseguir y/o sostener trabajos, cuando las pr&aacute;cticas machistas no son las que las corren.
    </p><h2 class="article-text">El consumo tambi&eacute;n es pol&iacute;tico</h2><p class="article-text">
        Todos los d&iacute;as quienes consumen alimentos -o servicios relacionados a la alimentaci&oacute;n- toman decisiones cada vez m&aacute;s informadas sobre lo que eligen comprar. Discutimos mucho m&aacute;s hoy sobre los procesos detr&aacute;s de los alimentos, leemos y analizamos etiquetas pensando qu&eacute; nos llevamos a la boca; tambi&eacute;n como consumidores sopesamos variables como las de comercio justo o la trazabilidad ambiental de lo que metemos en el changuito, por eso la moda de consumir localmente o conseguir alimentos que no tengan impacto en h&aacute;bitats naturales, comprarle a peque&ntilde;os productores, etc. Pero, <strong>&iquest;pensamos alguna vez en el impacto humano detr&aacute;s de la labor gastron&oacute;mica? &iquest;En c&oacute;mo tratan en ciertos locales al personal?&iquest;Cu&aacute;n diversos son o c&oacute;mo son las condiciones de trabajo o de salud?</strong> Probablemente no todav&iacute;a, no demasiado. 
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, quiz&aacute;s en un futuro no tan lejano podamos como consumidores cada vez m&aacute;s empoderados que somos, empezar a contemplar estas cuestiones en la ecuaci&oacute;n cotidiana de <strong>nuestras elecciones de alimentaci&oacute;n</strong> -o la hora de decidir a d&oacute;nde ir a comer o beber-, que<strong> son tambi&eacute;n, despu&eacute;s de todo, consumos pol&iacute;ticos. </strong>
    </p><p class="article-text">
        <em>LM / MA</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura Marajosky]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/punto-de-encuentro/fuego-lento-crisis-precariza-expone-mujeres-gastronomia_132_12558071.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 30 Aug 2025 03:01:38 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[A fuego lento: la crisis que precariza y expone a las mujeres en la gastronomía]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Punto de encuentro,Mujeres,Gastronomía]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Torturadas por ser mujeres: la violencia sexual en las causas de lesa humanidad en La Rioja]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/punto-de-encuentro/torturadas-mujeres-violencia-sexual-causas-lesa-humanidad-rioja_132_12491415.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a12e248f-e6c8-4e2d-9cab-752a62bdfca9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Torturadas por ser mujeres: la violencia sexual en las causas de lesa humanidad en La Rioja"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El juicio contra el exgendarme Eduardo Britos marcó un precedente al reconocer las agresiones sexuales como parte del plan represivo. Testimonios clave, documentos conservados y un equipo interdisciplinario que acompañó a las víctimas hicieron posible una condena histórica.</p></div><p class="article-text">
        Una rueda humana con ocho, diez varones, ocupa el centro de la sala. En el medio, parada, est&aacute; Lucila Maraga, detenida ilegalmente. <strong>Nadie sabe d&oacute;nde est&aacute;. Ni siquiera ella misma</strong>: lleva vendas en los ojos, las manos atadas y est&aacute; desnuda. Comprende que est&aacute; en el centro de una ronda por el movimiento: &ldquo;uno me tiraba a los brazos del otro, volv&iacute;a al centro y me segu&iacute;an empujando. Era una sensaci&oacute;n horrible porque sent&iacute;a que me iba a caer, no ten&iacute;a idea lo que pasaba&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Lo que cuenta ocurri&oacute; en una habitaci&oacute;n trasera del edificio de la Polic&iacute;a Federal de La Rioja, hace casi 50 a&ntilde;os. Su testimonio &ndash;junto al de otras ocho mujeres&ndash; fue <strong>clave para condenar </strong>en diciembre de 2023 al exintegrante del Escuadr&oacute;n 24 de Chilecito, tambi&eacute;n ex jefe de seguridad del Instituto de Rehabilitaci&oacute;n Social de La Rioja, Eduardo Britos, como uno de los autores de esos padecimientos. Una <strong>variante de la tortura que se inscribi&oacute; en los cuerpos de las mujeres: la agresi&oacute;n sexual.   </strong>
    </p><h2 class="article-text">Suena y resuena</h2><p class="article-text">
        Una resonancia met&aacute;lica se expande por la habitaci&oacute;n. Suena como &ldquo;ommm&rdquo;. La reverberaci&oacute;n se prolonga cada vez que Claudia Mendoza golpea un cuenco con un mazo. Me lo acerca a la espalda y me explica que son instrumentos som&aacute;ticos: &ldquo;Entonces vos lo escuchas pero tambi&eacute;n lo sent&iacute;s, &iquest;sent&iacute;s las vibraci&oacute;n en el cuerpo?&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Estos instrumentos ayudan a armar un ba&ntilde;o sonoro, a generar una sensaci&oacute;n. Y tienen diferentes tonalidades. Ten&eacute;s estos otros que te ayudan a despejar la mente cuando est&aacute;s muy saturada, y as&iacute;, depende para qu&eacute; lo quieras.   
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="En este lugar, Lucila Maraga fue víctima de torturas y abusos sexuales durante su secuestro. Décadas después, puso en palabras lo que durante mucho tiempo se calló: la violencia de género en los centros clandestinos"
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                En este lugar, Lucila Maraga fue víctima de torturas y abusos sexuales durante su secuestro. Décadas después, puso en palabras lo que durante mucho tiempo se calló: la violencia de género en los centros clandestinos                            </span>
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        Claudia integra el Equipo Interdisciplinario de Acompa&ntilde;amiento a las V&iacute;ctimas y Familiares del Terrorismo de Estado de La Rioja que se conform&oacute; para contener y ayudar a quienes deb&iacute;an declarar en Juicios de Lesa Humanidad. La mayor&iacute;a son psic&oacute;logas, psiquiatras, trabajadoras y trabajadores sociales. Ella es musicoterapeuta. Trabaja en salud mental hace a&ntilde;os pero considera que &eacute;sta experiencia fue la &ldquo;m&aacute;s impactante y transformadora a nivel profesional&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Sent&iacute;a que una persona, un cuerpo, que hab&iacute;a estado en esas condiciones, necesitaba un anclaje diferente para poder destrabar la voz y hablar. Es muy dif&iacute;cil que alguien pueda expresarse si tiene un nudo en la garganta. 
    </p><h2 class="article-text">Los cuerpos, campos de batalla</h2><p class="article-text">
        Son las 4.30 de una madrugada de abril de 1975. En una cama de una plaza Lucila intenta dormir junto a su compa&ntilde;ero, Lucho G&oacute;mez. Viven en una pensi&oacute;n austera que en 2025 ser&aacute; la sede del partido radical en pleno centro riojano Pero faltan a&ntilde;os. Esa madrugada la polic&iacute;a se anuncia con golpes, armas largas y ferocidad. Entra, los carga en un veh&iacute;culo y los traslada vendados para interrogarlos.
    </p><p class="article-text">
        Cincuenta a&ntilde;os despu&eacute;s todav&iacute;a puede repetir cada detalle de esa secuencia camino a la sede de la Polic&iacute;a Federal,porque se siente ah&iacute;. Sube escalones, ingresa por un garage. Es interrogada. Sale. Hace un trecho. Otro trecho derecho. Cruza un patio. Hay ruidos, risas, corridas, todo junto y desordenado. Alaridos de varones. A ella la espera la rueda humana que la obliga a desnudarse, manosea sus partes &iacute;ntimas, la abusa. Por una fina luz que le deja la venda, solo ve botas. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Diana Quiros fue detenida a los 17 años, embarazada y víctima de torturas que le provocaron un aborto forzado. Su testimonio visibiliza la violencia de género sistemática en los centros clandestinos durante la dictadura"
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                Diana Quiros fue detenida a los 17 años, embarazada y víctima de torturas que le provocaron un aborto forzado. Su testimonio visibiliza la violencia de género sistemática en los centros clandestinos durante la dictadura                            </span>
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        Lucila ten&iacute;a entonces 24 a&ntilde;os. Ya era docente, militante gremial y estaba identificada con la pastoral de Enrique Angelelli. <strong>Fue una de las tantas riojanas detenidas antes que se instaure formalmente la &uacute;ltima dictadura militar en Argentina, en 1976. Durante el gobierno democr&aacute;tico y peronista del ex presidente Carlos Menem, entonces gobernador.</strong> 
    </p><p class="article-text">
        Hoy tiene 74 a&ntilde;os y es un torbellino.  Como si hiciera carrera contra el tiempo para no dejar escapar segundos en los que alguien, en alg&uacute;n sitio, quiera escuchar el horror que se vivi&oacute; hasta hace 42 a&ntilde;os en Argentina. Del tiempo en centros clandestinos se le mezclan, como enjambre de abejas ciegas, momentos de tormentos, agresiones f&iacute;sicas y psicol&oacute;gicas. Como cuando la paraban contra la pared, piernas abiertas, desnuda, manos en alto, cabeza gacha, durante varias horas, no recuerda cuantas. La abusaron con morbosidad, dice. 
    </p><h2 class="article-text">Diana, embarazada</h2><p class="article-text">
        Diana est&aacute; parada junto a Pano Navazo, el periodista que la entrevista para la serie <em>Contra el Olvido. Historias de Resistencia</em> que acaba de estrenarse en La Rioja. &Eacute;l pregunta: &ldquo;Si tuvieras que decir qui&eacute;n es Diana Quiros &iquest;qu&eacute; dir&iacute;as?&rdquo;.  Ella hace un paso para atr&aacute;s, una sola respiraci&oacute;n profunda y responde sin pausa: &ldquo;mam&aacute;,  esposa, abogada, militante de los derechos humanos, sobreviviente de la &uacute;ltima dictadura militar&rdquo;. All&iacute; cuenta muchas de las vivencias que d&iacute;as mas tarde me narrar&aacute;, de cuando estuvo en cautiverio forzado. <strong>Tambi&eacute;n del aborto que le produjeron los golpes cuando la detuvieron a los 17 a&ntilde;os.</strong>
    </p><p class="article-text">
        De ni&ntilde;a lleg&oacute; a La Rioja desde C&oacute;rdoba. Del barrio Benjam&iacute;n Rinc&oacute;n se hab&iacute;a pegado una costumbre muy caracter&iacute;stica de los a&ntilde;os &acute;70 riojanos: pertenecer a grupos juveniles de la pastoral del obispo Angelelli, asesinado por la &uacute;ltima dictadura militar. Diana termin&oacute; el secundario en diciembre de 1974 y ese mismo mes se cas&oacute;. Llevaba dos meses como estudiante de enfermer&iacute;a cuando la detuvieron. En realidad hab&iacute;an llegado busc&aacute;ndolo a &eacute;l. 
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                    alt="Claudia Mendoza, musicoterapeuta del equipo interdisciplinario que acompaña a sobrevivientes del terrorismo de Estado en La Rioja. Su enfoque novedoso utiliza la música para ayudar a destrabar la voz y apoyar la reconstrucción de la memoria colectiva"
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                Claudia Mendoza, musicoterapeuta del equipo interdisciplinario que acompaña a sobrevivientes del terrorismo de Estado en La Rioja. Su enfoque novedoso utiliza la música para ayudar a destrabar la voz y apoyar la reconstrucción de la memoria colectiva                            </span>
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        &mdash;Yo cometo&hellip; creo que fue un error, de irme a una casa que ya estaba allanada. Como no lo encontraron a &eacute;l porque estaba en la escuela, discut&iacute;an si llevaban a mi suegro o a m&iacute;. Me cargaron porque era la m&aacute;s joven. A &eacute;l lo buscaron, lo encontraron y detuvieron tambi&eacute;n.    
    </p><p class="article-text">
        Era de noche y estaba embarazada. Su destino tambi&eacute;n fue la sede de la Polic&iacute;a Federal, a dos cuadras de la plaza principal de La Rioja, donde funcion&oacute; el que considerado primer Centro de detenci&oacute;n y tortura de la provincia de La Rioja, entre 1971 y 1979. Como testigo declar&oacute; en varios juicios que se tramitaron en La Rioja, haciendo la cronolog&iacute;a del horror que ahora me narra:
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Me ingresaron esposada y vendada, me llevaron a una pieza que hay en el fondo tipo calabozo. Me dejaban sola y volv&iacute;an, siempre eran patota. Yo escuchaba los gritos porque esa noche detuvieron a varios. <strong>Sab&iacute;an que estaba embarazada porque los golpes eran siempre en la cabeza y en la panza. </strong>
    </p><p class="article-text">
        La trasladaron a la Correccional de Mujeres por el embarazo y con un an&aacute;lisis corroboraron que estaba de dos meses y medio, consta en su historia cl&iacute;nica. Ese mismo d&iacute;a declar&oacute; ante un juez que orden&oacute; la libertad pero al salir de la comisar&iacute;a cruz&oacute; la calle, le atravesaron un falc&oacute;n y la detuvieron otra vez en &ldquo;la Federal&rdquo;, como le llaman muchos de los detenidos. Durante la inspecci&oacute;n ocular por los juicios, fue una de las que recorri&oacute; e identific&oacute; cada sitio de esa casona que funcion&oacute; como centro clandestino en la provincia.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Ahi es cuando yo esa noche tengo el aborto &mdash;recuerda&mdash;-. Estaba vestida con un pantal&oacute;n rojo y una blusita celestita. Ten&iacute;a un camastro, sin colch&oacute;n. Empiezo a sentir dolores en el cuerpo y mucho en la cintura, en la espalda. Imaginate, era primeriza... Empiezo a llamar a la guardia, le ped&iacute;a que llamen a un m&eacute;dico, dec&iacute;an que estaba mintiendo&ldquo;. Finalmente la llevaron a un hospital: &rdquo;Estuve en los pasillos, nadie me quer&iacute;a recibir porque era una subversiva, una terrorista, no era un ser humano... Cuando me atiende el m&eacute;dico me dice que <strong>ya no hab&iacute;a nada que hacer.</strong>  
    </p><h2 class="article-text">Declarar, reparar</h2><p class="article-text">
        Virginia Miguel Carmona es la fiscal federal de La Rioja. Instruy&oacute; una de las dos megacausas que investigaron y condenaron a responsables por delitos de lesa humanidad en la provincia, y fue quien abri&oacute; la puerta hace dos a&ntilde;os para que se <strong>juzgara tambi&eacute;n por delitos sexuales </strong>al ex gendarme Eduardo Britos, condenado a perpetua por participar en el homicidio del laico Wenceslao Pedernera.
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                Lucila Maraga y Diana Quiros. sobrevivientes de violencia sexual durante la dictadura, junto a Viviana Reinoso, abogada querellante que trabajó para que esos abusos fueran reconocidos como delitos de lesa humanidad                            </span>
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        &mdash;Hay una caracter&iacute;stica de La Rioja que siempre destaco: se guard&oacute; tanta prueba documental que permaneci&oacute; intacta, que no lo pod&eacute;s creer. Se conservaron cosas del &acute;76 y &acute;77 en el Juzgado Federal, en el Instituto de Rehabilitaci&oacute;n Social, en el Ej&eacute;rcito. <strong>Muchos documentos para poder reconstruir qui&eacute;nes estaban en cada lugar y en cada momento.  </strong>
    </p><p class="article-text">
        El debut de la fiscal en juicios por delitos de lesa humanidad fue en 2016 con la &ldquo;megacausa La Perla&rdquo;, de C&oacute;rdoba. Una de las m&aacute;s importantes del pa&iacute;s, dur&oacute; cinco a&ntilde;os, casi 900 testigos, m&aacute;s de 700 v&iacute;ctimas. En aquel proceso ella pidi&oacute; uno de los d&iacute;as de alegatos del Ministerio P&uacute;blico Fiscal solo para hablar de lo que hab&iacute;a detectado: un plus de violencia contra las mujeres solo por ser mujeres.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Hab&iacute;a abusos, alusiones a los cuerpos, burlas, violaciones y todo lo que se te ocurra de manera perversa sobre los cuerpos femeninos, <strong>que no surg&iacute;a en las declaraciones de los varones.</strong> Y es porque hab&iacute;a un prejuicio mayor y un plus de violencia hacia las que no respond&iacute;an a los c&aacute;nones sociales de la &eacute;poca, lo que no se esperaba de una mujer ama de casa, dedicada a los hijos. 
    </p><p class="article-text">
        En el fallo de esa megacausa, Miguel Carmona dej&oacute; asentado que el machismo &ldquo;desde la sociedad se trasladaba intramuros con crudeza en contexto de cautiverio forzado&rdquo;. Habl&oacute; expresamente de la violencia de g&eacute;nero y consider&oacute; que no hab&iacute;a que juzgar a los responsables por tormentos, porque dejaba impune el delito sexual. Id&eacute;ntico lente aplic&oacute; para investigar lo sucedido en la megacausa riojana. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&mdash;</strong>En La Rioja pas&oacute; lo mismo, ese plus de ensa&ntilde;amiento por no responder a los estereotipos. <strong>Si hab&iacute;a un represor condenado por tormentos y en realidad hab&iacute;a violado a numerosas v&iacute;ctimas, toda esa porci&oacute;n de la delictividad quedaba impune.</strong>
    </p><p class="article-text">
        En el &uacute;ltimo juicio escuch&oacute; cerca de una decena de testimonios sobre agresiones lacerantes en zonas &iacute;ntimas, torturas f&iacute;sicas y psicol&oacute;gicas. Escuch&oacute; tambi&eacute;n el nombre y apellido de quienes las cometieron y aplic&oacute; un recurso que habilita el C&oacute;digo Procesal Penal Argentino: ampli&oacute; la denuncia para que se dictara una condena completa contra Britos por abusos deshonestos, agravado por haber sido cometido por encargados de su guarda. 
    </p><p class="article-text">
        El fallo est&aacute; entre los primeros del pa&iacute;s que reconoce que en ese plan de exterminio <strong>el g&eacute;nero s&iacute; determin&oacute; la aplicaci&oacute;n de mayor violencia sobre los cuerpos.</strong> La prueba: el testimonio de las propias v&iacute;ctimas y la construcci&oacute;n de la memoria colectiva de esas mujeres.   
    </p><h2 class="article-text">Delitos sexuales de lesa humanidad</h2><p class="article-text">
        Viviana Reinoso tiene muchos n&uacute;meros de fallos y nombre de causas en la cabeza. Son parte del recorrido que fue haciendo la justicia argentina para reconocer los delitos sexuales desde que se reabrieron las causas para juzgar el terrorismo de Estado, en 2006. Es abogada querellante de varias v&iacute;ctimas en los juicios que se tramitaron en La Rioja.  Pone claridad judicial al explicar que se trata de <strong>delitos sexuales de lesa humanidad, porque fueron realizados en el marco de un plan de exterminio del opositor pol&iacute;tico:</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Crimen de lesa humanidad es el ataque generalizado y sistem&aacute;tico en contra de una poblaci&oacute;n. Una de las cosas que retras&oacute; el proceso judicial fue, por un lado, los tiempos de las v&iacute;ctimas para poder hablarlo. Y por el otro el error de considerar que lo generalizado y sistem&aacute;tico ten&iacute;a que ser el delito sexual en s&iacute; y es un error. Cuando lo generalizado y sistem&aacute;tico es el ataque en s&iacute;, puede existir un hecho, una sola violaci&oacute;n, pero vos ten&eacute;s que encausarlo en ese ataque. 
    </p><p class="article-text">
        Explica el recorrido que tuvo que hacer la justicia para poder juzgar al &ldquo;actor mediato&rdquo; de los delitos cometidos en la dictadura. Resalta que la primera sentencia que tipifica como delitos sexuales y no como tormento es la de Mar del Plata, donde se conden&oacute; a reclusi&oacute;n perpetua al suboficial Gregorio Molina en 2010. Tras muchos a&ntilde;os de silencio, la justicia argentina <strong>condenaba por primera vez la sistematicidad de los cr&iacute;menes sexuales ocurridos durante el terrorismo de Estado.</strong>
    </p><h2 class="article-text">Memorias sonoras</h2><p class="article-text">
        Claudia Mendoza estuvo casi desde el principio en el grupo que coordinaba la psic&oacute;loga Graciela Seppi, quien la convoc&oacute; interesada en su formaci&oacute;n. Trabaj&oacute; lineamientos de un equipo nacional, con modalidades de intervenci&oacute;n &ldquo;bastante pautadas&rdquo;, dice. Antes de tomar contacto con personas a las que pod&iacute;a acompa&ntilde;ar y frente a tantas horas de escucha en las audiencias, hizo un ejercicio muy acorde a su especialidad. Se dispuso a crear los climas sonoros que rodeaban a los juicios.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Logro captar algunas cuestiones desde mi o&iacute;do terap&eacute;utico sobre las sonoridades. Lo que pasaba en las calles, sala de espera, adentro de las audiencias, con la radio abierta que hubo. La gestualidad, la corporalidad. Creo que eso fue tambi&eacute;n una modalidad de soportar el horror de la escucha. 
    </p><p class="article-text">
        Me mira convencida que s&eacute; de lo que habla: &ldquo;Ya sab&eacute;s que escuchar el horror no es gratuito&rdquo;. Ah&iacute; es cuando asegura que puede usar herramientas del arte para habilitar otras formas de expresi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;La m&uacute;sica act&uacute;a en todos los planos. A nivel cerebral, que es como nuestro comando, ah&iacute; est&aacute;n las emociones, las sensaciones. Siempre hago el ejercicio de sentir la m&uacute;sica con el cuerpo, por qu&eacute; parte del cuerpo tiene salida. Los ritmos activan la parte del cerebro que es la motricidad. Aparecen colores, formas, im&aacute;genes mentales, recuerdos, asociaciones, una letra. Toda nuestra vida est&aacute; hilvanada de canciones. Todo eso te va configurando una identidad sonora. 
    </p><p class="article-text">
        El silencio de la espera en una sala. Pronto lo cortar&aacute; una voz para pronunciar el nombre de alguien que se sentar&aacute; frente a desconocidos para hurgar en su mente el sufrimiento. En esa ausencia de ruidos se puede reconocer el ritmo acelerado de un coraz&oacute;n a punto de explotar -dice Claudia-. Ah&iacute;, donde las palabras retumban y la atm&oacute;sfera se pone densa, tambi&eacute;n hay una pieza del rompecabeza del espanto. 
    </p><p class="article-text">
        Claudia cita al psicoanalista David Nasio para explicar que &ldquo;el dolor es como una locura de las pulsiones, una r&iacute;tmica de las pulsiones. Descubr&iacute; que mi tarea era volver a acompasar ese ritmo, y eso se logra por medio de las canciones. Tenemos una cultura maravillosa donde est&aacute;n los &iacute;caros, cantos de sanaci&oacute;n que usaban nuestros abor&iacute;genes o las canciones m&aacute;s tradicionales que son envolventes&rdquo;. 
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                    alt="El actual Espacio Provincial de la Memoria fue considerado el primer Centro de detención y tortura de la provincia de La Rioja, entre 1971 y 1979. Ese edificio fue sede de la Policía Federal delegación La Rioja durante gran parte de la década del 60 y hasta finales de los 70"
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                El actual Espacio Provincial de la Memoria fue considerado el primer Centro de detención y tortura de la provincia de La Rioja, entre 1971 y 1979. Ese edificio fue sede de la Policía Federal delegación La Rioja durante gran parte de la década del 60 y hasta finales de los 70                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Mover y reconstituir el dolor</h2><p class="article-text">
        Diana y Lucila estuvieron detenidas siete a&ntilde;os. Las trasladaron desde La Rioja al Penitenciario Federal de Villa Devoto, en Buenos Aires, en el mismo avi&oacute;n H&eacute;rcules de la Fuerza A&eacute;rea Argentina. Contorsionadas y atadas de manos en el piso, vivieron el tormento cuando en pleno vuelo se abr&iacute;an las puertas y aturd&iacute;a el aire y la amenaza de ser arrojadas al vac&iacute;o. Compartieron la c&aacute;rcel y coinciden que esa fue una escuela de vida. Relatan estados mentales de los momentos en que el dolor se volv&iacute;a insoportable, y las dos dicen id&eacute;ntico: <strong>&ldquo;no s&eacute; c&oacute;mo explicarte&rdquo;.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Lo que hice fue empezar a sumar, no a contar las cl&aacute;sicas ovejitas &mdash;es incre&iacute;ble, pero se r&iacute;e Lucila&mdash;. Era como que te ibas y volv&iacute;as. Te ocupabas en tratar de ubicar el n&uacute;mero. Lo empec&eacute; a hacer como una forma para salir de eso, porque era demasiado. <strong>Yo hab&iacute;a decidido no hablar en los interrogatorios y el castigo era peor.</strong> Como que con la suma yo proteg&iacute;a mi fuerza, porque no sab&iacute;a qu&eacute; me esperaba al otro d&iacute;a, ten&iacute;a que estar lo mejor posible. Me pas&oacute; los siete a&ntilde;os que estuve en la c&aacute;rcel. 
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Yo no estaba ah&iacute; &mdash;sentencia Diana&mdash;. Ten&iacute;a una total abstracci&oacute;n de lo que estaba pasando. Cuando estaba en el avi&oacute;n no perd&iacute; la conciencia. Estaba el cuerpo ah&iacute;, tirado, meado, pateado, pero mi mente estaba en otro lado. Mi esp&iacute;ritu, no se como llamarlo, no estaba ah&iacute;. Es como un mecanismo de defensa&hellip;. Parece que tu cuerpo no aguanta, no resiste, entonces como que me elevo, &iquest;entend&eacute;s? Como que hay una cosa ah&iacute; superior. Rara. Como que llegas a un l&iacute;mite y dec&iacute;s &ldquo;no, me preservo de esto&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Claudia encuentra paisajes similares en las memorias de esos cuerpos: &ldquo;Escuch&eacute; mucho sobre esa escisi&oacute;n en el momento de la tortura. El cuerpo se escinde, hace un corte, la cabeza va por un lado, el cuerpo por otro donde se anula la sensaci&oacute;n. Es como anestesiarlo para poder soportar. Esa anestesia muchas veces puede perdurar en esta cosa defensiva de no querer sentir&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        En su libro La llamada, la periodista argentina Leila Guerriero hace un retrato fino y punzante sobre la historia compleja de Silvia Lavayru, ex militante de montoneros secuestrada, torturada y violada en la Escuela de Mec&aacute;nica de la Armada (ESMA) entre 1976 y 1978. Ah&iacute; la cita: <em>&ldquo;vivo en Buenos Aires pero no vivo. Vivo en el limbo&rdquo;.</em> Seguido dice la periodista: &ldquo;Estremece un poco, porque se parece demasiado a la frase que usa para describir lo que le pasaba cuando estaba en la ESMA y la llevaban a alg&uacute;n sitio en auto:<em>&laquo;Iba mirando la calle a trav&eacute;s de la ventanilla y sent&iacute;a que no estaba ni viva ni muerta, ni en un lado ni en el otro. En el limbo&raquo; &rdquo;.  </em>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Dar testimonio fue romper silencios que se extendieron mucho más allá del final de la dictadura. Un acto de coraje que construye justicia, abre caminos de reparación y sostiene la memoria colectiva"
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                Dar testimonio fue romper silencios que se extendieron mucho más allá del final de la dictadura. Un acto de coraje que construye justicia, abre caminos de reparación y sostiene la memoria colectiva                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Tejido comunitario</h2><p class="article-text">
        Diana dice que no se sana. Nunca. Prefiere decir reparar. Una parte de ella est&aacute; convencida que<strong> &ldquo;no hubo tiempo&rdquo; para procesar la p&eacute;rdida de su primer embarazo</strong>, ni siquiera con quien era su esposo, porque una vez en libertad se separ&oacute; y tuvo que construir una vida nueva. Se recibi&oacute; de abogada y tuvo dos hijos. 
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Cuando sal&iacute; de la c&aacute;rcel empezaba a contar algo y mi mam&aacute; me dec&iacute;a &ldquo;no me habl&eacute;s&rdquo;. Nunca quiso que le contara nada, mi hermana tampoco, ni mi pap&aacute;. <strong>&iquest;A qui&eacute;n iba a contarle semejante cosa? Todav&iacute;a no puedo verbalizar la p&eacute;rdida. </strong>Hay una parte de mi ser que me dice &ldquo;existi&oacute;&rdquo;, y otra parte dice capaz que no, que te pareci&oacute;, que se equivocaron los an&aacute;lisis. Para que no duela. 
    </p><p class="article-text">
        Con el equipo de acompa&ntilde;amiento y los juicios tuvo una oportunidad para revolver: &ldquo;sacar de adentro todo lo que hab&iacute;a pasado y sin esconderte nada, porque sab&iacute;as que solo la verdad, y con la memoria, ibas a poder reparar el da&ntilde;o&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Desde la praxis judicial, la fiscal Miguel Carmona cree que el acompa&ntilde;amiento psicol&oacute;gico de personas que est&aacute;n capacitadas para contener una v&iacute;ctima en esas condiciones es crucial para que puedan declarar: &ldquo;ese coraje de las v&iacute;ctimas ante el tribunal y las partes en un juicio es porque cre&iacute;an que realmente se los pod&iacute;a juzgar&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Claudia dice que la sanaci&oacute;n tiene tambi&eacute;n componentes espirituales: &ldquo;El cuerpo es maravilloso. Tiene muchas capas. Yo descubr&iacute; con estas mujeres que en el plano de lo f&iacute;sico tiene esa capacidad de reciclar. Y despu&eacute;s en las otras capas, en el campo espiritual, est&aacute;n esos otros cuerpos que hay que ir reparando, como&hellip; uniendo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Siento que ellas han encarnado un da&ntilde;o que sufrimos todos. Con su cuerpo han transitado el horror que nos pertenece a todos. Por eso son tan importantes los juicios. Cuando algo de la reparaci&oacute;n sucede, en lo comunitario, tambi&eacute;n se reconstituye ese tejido&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Como esa testigo que sali&oacute; de declarar y en la vereda del edificio judicial rodeada de amigos, familiares, otros ex presos y presas, cant&oacute; la canci&oacute;n Campanas de palo, de Mar&iacute;a Elena Walsh. 
    </p><p class="article-text">
        <em>MSL / MA</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonella Sánchez Maltese]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/punto-de-encuentro/torturadas-mujeres-violencia-sexual-causas-lesa-humanidad-rioja_132_12491415.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 09 Aug 2025 16:59:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Torturadas por ser mujeres: la violencia sexual en las causas de lesa humanidad en La Rioja]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Mujeres,Violencia sexual,La Rioja,Punto de encuentro]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cuando ellas tienen el control: qué factores explican el poder femenino entre primates]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/control-factores-explican-femenino-primates-pm_1_12475941.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/aa2022bc-f788-4c94-9528-3d00cf1cfe41_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cuando ellas tienen el control: qué factores explican el poder femenino entre primates"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Lucha de poder - En aproximadamente el 70% de las poblaciones analizadas no existe una supremacía clara entre sexos, y en varias de ellas las hembras se imponen de forma constante en los enfrentamientos, algo que contradice las ideas más extendidas.</p></div><p class="article-text">
        El <strong>m&aacute;s corpulento se mueve y los otros se apartan</strong>. Cuando avanza, las miradas se desv&iacute;an y nadie se atreve a interponerse. El silencio no es de calma, es porque nadie quiere provocar. Cada gesto de sumisi&oacute;n, desde el agachar la cabeza hasta no responder a un empuj&oacute;n, reafirma su lugar en la <strong>jerarqu&iacute;a</strong>. Este tipo de comportamiento es habitual en <strong>especies de primates con dominio masculino consolidado</strong>, un patr&oacute;n que un nuevo estudio cuestiona por completo.
    </p><p class="article-text">
        Los investigadores del Instituto Max Planck de Antropolog&iacute;a Evolutiva, la Universidad de Montpellier y el Centro Alem&aacute;n de Primates han <strong>analizado 253 poblaciones de 121 especies distintas </strong>para comprobar en qu&eacute; condiciones las <strong>hembras</strong> logran imponerse a los machos.
    </p><h2 class="article-text">Las hembras no solo participan en los conflictos, tambi&eacute;n los ganan con frecuencia</h2><p class="article-text">
        Seg&uacute;n el trabajo, publicado en <em><strong>Proceedings of the National Academy of Sciences</strong></em><strong>,</strong> la dominancia clara de un sexo sobre el otro es <strong>menos frecuente de lo que se pensaba</strong>, y los casos en los que las <strong>hembras lideran superan con creces el estatus anecd&oacute;tico</strong> que tradicionalmente se les atribu&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Los datos recogidos muestran que solo en una <strong>cuarta parte de las poblaciones se observa un dominio masculino claro</strong>, con m&aacute;s del 90 % de los conflictos ganados por machos. En cambio, en 16 de ellas, las hembras tienen ese mismo grado de ventaja. El resto de casos, que representan cerca del 70 %, presentan relaciones de poder m&aacute;s equilibradas o fluctuantes. Esta distribuci&oacute;n revela una <strong>variabilidad mucho m&aacute;s amplia</strong> en la jerarqu&iacute;a entre sexos que la establecida por los modelos cl&aacute;sicos de comportamiento primate.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="La fuerza no es la única vía para dominar y las hembras lo demuestran"
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                La fuerza no es la única vía para dominar y las hembras lo demuestran                            </span>
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        Uno de los puntos m&aacute;s destacados del estudio es la<strong> alta frecuencia de enfrentamientos entre machos y hembras </strong>dentro de un mismo grupo. Seg&uacute;n el an&aacute;lisis comparativo, casi la mitad de las interacciones agresivas se producen entre individuos de sexos opuestos. Esta proporci&oacute;n contrasta con las investigaciones previas, centradas sobre todo en los conflictos entre miembros del mismo sexo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Dieter Lukas</strong>, del Instituto Max Planck, explica que el hallazgo<strong> rompe con la idea de que machos y hembras compiten por recursos distintos</strong> y se&ntilde;ala que &ldquo;en la mayor&iacute;a de poblaciones, cualquier individuo tiene m&aacute;s posibilidades de pelear con uno del sexo opuesto que con uno del mismo&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">La monogamia, el entorno arb&oacute;reo y la igualdad de tama&ntilde;o favorecen a las hembras</h2><p class="article-text">
        A partir de ah&iacute;, el equipo aplic&oacute;<strong> cinco hip&oacute;tesis distintas </strong>para explicar por qu&eacute; en algunas especies las hembras logran imponerse a los machos. Una de las claves m&aacute;s claras fue el <strong>control reproductivo</strong>. En especies donde las hembras son mon&oacute;gamas, tienen un tama&ntilde;o similar al de los machos o se mueven principalmente en los &aacute;rboles, la dominancia femenina es m&aacute;s habitual. En esos entornos, las hembras<strong> pueden elegir si reproducirse o no</strong>, lo que limita el poder de coerci&oacute;n de los machos.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, las <strong>condiciones de vida </strong>tambi&eacute;n influyen.<strong> Peter Kappeler</strong>, del Centro Alem&aacute;n de Primates, apunta que &ldquo;la investigaci&oacute;n reciente ha empezado a cuestionar la idea tradicional de que el dominio masculino es la norma, y este estudio ofrece una visi&oacute;n m&aacute;s completa de esa variaci&oacute;n entre especies&rdquo;. En aquellas donde la competencia por recursos es elevada o donde los cuidados maternales implican menos riesgo para las cr&iacute;as, las<strong> hembras se involucran m&aacute;s en los conflictos sin desventaja</strong>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Las peleas entre sexos son más frecuentes de lo que se había documentado"
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                Las peleas entre sexos son más frecuentes de lo que se había documentado                            </span>
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        Por el contrario, el <strong>dominio masculino suele estar presente en especies terrestres</strong>, con machos m&aacute;s grandes y relaciones polig&iacute;nicas. En estos casos, la ventaja f&iacute;sica y el n&uacute;mero de parejas sexuales aumenta el poder del macho. Sin embargo, el estudio destaca que esa v&iacute;a no es la &uacute;nica posible. <strong>&Eacute;lise Huchard</strong>, de la Universidad de Montpellier, se&ntilde;ala que &ldquo;mientras que los machos ganan influencia por fuerza y presi&oacute;n f&iacute;sica, las hembras lo hacen a trav&eacute;s de estrategias reproductivas que les permiten tener m&aacute;s control&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En conjunto, los resultados plantean implicaciones que van m&aacute;s all&aacute; del mundo animal. Aunque las sociedades humanas no son comparables de forma directa con las de otros primates, s&iacute; comparten algunos rasgos que las sit&uacute;an m&aacute;s cerca de las especies con relaciones de poder m&aacute;s flexibles. La investigaci&oacute;n sugiere que muchas estructuras sociales asociadas al patriarcado podr&iacute;an no tener un origen tan universal como se hab&iacute;a propuesto, sino depender de variables ecol&oacute;gicas, reproductivas y evolutivas muy concretas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Héctor Farrés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/control-factores-explican-femenino-primates-pm_1_12475941.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 18 Jul 2025 14:11:51 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cuando ellas tienen el control: qué factores explican el poder femenino entre primates]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Mujeres,Primates]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Menopausia: el 75% de las mujeres sufre molestias durante esta etapa de la vida]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/menopausia-75-mujeres-sufre-molestias-durante-etapa-vida_1_12467642.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5e04188d-748f-457b-b4ab-0cdbdb09d056_16-9-discover-aspect-ratio_default_1082846.jpg" width="1200" height="675" alt="Menopausia: el 75% de las mujeres sufre molestias durante esta etapa de la vida"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La llegada de esta etapa se ve cada vez más como un momento para enfocarse en la salud general, en el crecimiento personal y en desarrollar nuevos proyectos, según especialistas.</p></div><p class="article-text">
        La<strong> menopausia</strong>, o climaterio, es una etapa natural de la vida de la mujer marcada por el <strong>cese de la menstruaci&oacute;n y la aparici&oacute;n de cambios hormonales</strong>. Se confirma luego de un a&ntilde;o de <a href="https://www.eldiarioar.com/temas/menopausia/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ausencia de sangrado</a> y<strong> se produce habitualmente a los 51 a&ntilde;os, si bien se considera que el rango normal es entre los 45 y los 55 a&ntilde;os.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Gladys Fern&aacute;ndez (MN 76261) y Susana Leiderman (MN 22720), m&eacute;dicas de la Divisi&oacute;n Ginecolog&iacute;a del Hospital de Cl&iacute;nicas de la UBA,</strong> coinciden en que actualmente el climaterio se ve menos como el &ldquo;fin de la edad reproductiva&rdquo; y m&aacute;s como &ldquo;una nueva etapa llena de posibilidades, tanto a nivel personal como m&eacute;dico&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ldquo;La menopausia es una excelente oportunidad para reflexionar sobre el crecimiento personal, replantearse nuevos proyectos y realizar controles rutinarios. </strong>Es una oportunidad de liberaci&oacute;n en aquellas mujeres con menstruaciones abundantes y dolorosas o para quienes temen quedar embarazadas m&aacute;s all&aacute; de que utilicen m&eacute;todos anticonceptivos&rdquo;, sostiene Fern&aacute;ndez.
    </p><p class="article-text">
        Para priorizar la salud y realizar ajustes en el estilo de vida es clave &ldquo;empoderarse&rdquo;, de acuerdo con las m&eacute;dicas. <strong>&ldquo;La menopausia es un evento fisiol&oacute;gico de la vida de las mujeres, no es una enfermedad ni es el comienzo del envejecimiento. </strong>Lo importante para ellas es entender los cambios que se producen en su cuerpo. Por ello, es fundamental que consulten a su ginec&oacute;logo o ginec&oacute;loga para recibir informaci&oacute;n basada en evidencia cient&iacute;fica y as&iacute; ser protagonistas en la toma de decisiones sobre su salud&rdquo;, afirman.
    </p><h2 class="article-text">Cu&aacute;les son los s&iacute;ntomas frecuentes</h2><p class="article-text">
        Leiderman explica que en la etapa temprana de la postmenopausia se produce<strong> el cese de la capacidad reproductiva y de la producci&oacute;n de estr&oacute;genos por los ovarios, lo que origina el &ldquo;s&iacute;ndrome climat&eacute;rico&rdquo;</strong>, cuyos signos y s&iacute;ntomas preponderantes son las oleadas de calor y la sudoraci&oacute;n profusa.
    </p><p class="article-text">
        Estos aparecen incluso a&ntilde;os antes de la <a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/1-000-millones-mujeres-menopausicas_1_12421803.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&uacute;ltima menstruaci&oacute;n</a> de la vida de la mujer y suelen exacerbar durante la noche, pudiendo asociarse con<strong> taquicardia, palpitaciones y alteraciones del sue&ntilde;o</strong>. Dichas manifestaciones se observan en aproximadamente el 75% de las mujeres, son de magnitud variada y duran pocos a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En la etapa tard&iacute;a de la postmenopausia aparecen los s&iacute;ntomas relacionados con el &ldquo;s&iacute;ndrome genitourinario de la menopausia&rdquo;,</strong> que incluyen la sequedad vaginal, el dolor durante la relaci&oacute;n sexual y la urgencia miccional.
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            </figure><h2 class="article-text">Recomendaciones para transitar la menopausia</h2><p class="article-text">
        Para quienes experimentan s&iacute;ntomas leves, las especialistas sugieren adoptar medidas higi&eacute;nico-diet&eacute;ticas, como vestirse en capas, evitar comidas calientes o especiadas, moderar el alcohol y respetar las horas de sue&ntilde;o. <strong>Tambi&eacute;n se recomienda realizar actividad f&iacute;sica de forma regular para mejorar el bienestar general.</strong>
    </p><p class="article-text">
        En caso de presentar s&iacute;ntomas m&aacute;s intensos o persistentes, se pueden considerar tratamientos m&eacute;dicos con o sin hormonas, seg&uacute;n indicaci&oacute;n m&eacute;dica. <strong>En el caso del s&iacute;ndrome genitourinario de la menopausia, los tratamientos ideales incluyen el uso de lubricantes y humectantes vaginales, as&iacute; como estr&oacute;genos y/o andr&oacute;genos locales.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;<strong>Si bien el ginec&oacute;logo es el m&eacute;dico de atenci&oacute;n primaria de la mujer, no debemos olvidar el enfoque interdisciplinario de la atenci&oacute;n m&eacute;dica. </strong>Le sugerimos la atenci&oacute;n con endocrin&oacute;logos en caso de presentar alteraciones tiroideas u osteoporosis, con cardi&oacute;logos en aquellas mujeres con hipertensi&oacute;n o alteraciones lip&iacute;dicas, con neur&oacute;logos en caso de que manifiesten alteraciones del sue&ntilde;o no vinculadas a los sofocos y las distintas especialidades m&eacute;dicas seg&uacute;n la presentaci&oacute;n cl&iacute;nica de cada una&rdquo;, cierra Fern&aacute;ndez.
    </p><p class="article-text">
        <em>MM con informaci&oacute;n del Hospital de Cl&iacute;nicas.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiarioAR]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/menopausia-75-mujeres-sufre-molestias-durante-etapa-vida_1_12467642.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 17 Jul 2025 10:10:11 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Menopausia: el 75% de las mujeres sufre molestias durante esta etapa de la vida]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Menopausia,Salud,Mujeres]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[En Panamá también eliminan el Ministerio de la Mujer, pero el presidente abre el diálogo con organizaciones feministas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mundo/panama-eliminan-ministerio-mujer-presidente-abre-dialogo-organizaciones-feministas_1_12455853.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a0b95bc7-4098-4346-a67d-fb3a849fdb43_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="En Panamá también eliminan el Ministerio de la Mujer, pero el presidente abre el diálogo con organizaciones feministas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Mientras en la Argentina Javier Milei disolvió el Ministerio de Mujeres, Géneros y Diversidad sin diálogo alguno y con un discurso abiertamente antifeminista, en el país centroamericano José Raúl Mulino anunció su cierre pero prometió reunirse con colectivos de mujeres para escuchar sus propuestas.</p></div><p class="article-text">
        El presidente de Panam&aacute;, Jos&eacute; Ra&uacute;l Mulino, anunci&oacute; este jueves que se reunir&aacute; con organizaciones feministas para escuchar sus sugerencias, en medio de la pol&eacute;mica por su decisi&oacute;n de eliminar el Ministerio de la Mujer, creado apenas un a&ntilde;o atr&aacute;s, y sustituirlo por un nuevo organismo en el marco de una reestructuraci&oacute;n estatal.
    </p><p class="article-text">
        El mandatario adelant&oacute; que el encuentro con las organizaciones tendr&aacute; lugar &ldquo;pronto&rdquo; y que se eval&uacute;a la posibilidad de reconvertir el Ministerio en un Instituto de la Mujer o un Viceministerio dentro de la cartera de Desarrollo Social (Mides), seg&uacute;n inform&oacute; un comunicado oficial.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es una entidad que, por crearse a la carrera, no genera lo que debi&oacute; generar, salvo buena burocracia&rdquo;, justific&oacute; Mulino, y agreg&oacute; que su gobierno busca transformarla en &ldquo;una entidad m&aacute;s &uacute;til&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La decisi&oacute;n fue criticada por la Defensor&iacute;a del Pueblo de Panam&aacute;, que advirti&oacute; sobre un &ldquo;<strong>grave retroceso</strong>&rdquo; en la garant&iacute;a y protecci&oacute;n de los derechos humanos de mujeres y ni&ntilde;as. Tambi&eacute;n una treintena de organizaciones feministas rechazaron el anuncio por considerarlo parte de un recorte de derechos disfrazado de ajuste fiscal.
    </p><p class="article-text">
        La situaci&oacute;n recuerda a la que se vive en la Argentina, donde <strong>el presidente Javier Milei elimin&oacute; el Ministerio de Mujeres, G&eacute;neros y Diversidad apenas asumi&oacute;</strong>, como parte de su plan de ajuste estatal para alcanzar el d&eacute;ficit cero. A diferencia del caso paname&ntilde;o, donde al menos se anunci&oacute; una instancia de di&aacute;logo con colectivos de mujeres, en la Argentina la medida se tom&oacute; sin consulta previa y enmarcada en un <strong>discurso abiertamente antifeminista</strong>.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El propio Milei ha calificado al feminismo como &ldquo;una aberraci&oacute;n&rdquo;</strong> y &ldquo;una forma de colectivismo&rdquo;, ha dicho p&uacute;blicamente que la brecha salarial de g&eacute;nero es un &ldquo;invento&rdquo; y ha atacado en foros internacionales a las personas trans y homosexuales. Su gobierno tambi&eacute;n ha <strong>desfinanciado pol&iacute;ticas de g&eacute;nero</strong>, cortado programas de prevenci&oacute;n de violencias y despedido personal especializado.
    </p><p class="article-text">
        Panam&aacute; y la Argentina comparten as&iacute; una tendencia regional que, en nombre del achicamiento del Estado, pone en riesgo derechos conquistados por los movimientos feministas. Pero mientras en Panam&aacute; se habilita una instancia de di&aacute;logo, en la Argentina el rumbo elegido por el Gobierno es directamente <strong>negacionista y punitivista</strong> frente a las demandas de g&eacute;nero.
    </p><p class="article-text">
        <em>JJD, con informaci&oacute;n de EFE.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 10 Jul 2025 22:03:11 +0000]]></pubDate>
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