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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Naomi Klein]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/naomi-klein/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Naomi Klein]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Marta Peirano: “La climática es una crisis de desigualdad y la solución no es tecnológica”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/medio-ambiente/marta-peirano-crisis-climatica_1_9630323.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1422e30b-f180-43c4-9916-dc102710ae53_16-9-discover-aspect-ratio_default_1058357.jpg" width="573" height="322" alt="Marta Peirano: “La climática es una crisis de desigualdad y la solución no es tecnológica”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La periodista española publicó recientemente el libro “Contra el futuro”, en el que plantea la necesidad de que la humanidad se vincule de un modo comunitario para resistir las consecuencias del calentamiento global. “Los Jeff Bezos, Elon Musk y Mark Zuckerberg desprecian las soluciones locales y hablan de expandirse a otros planetas a costa de la Tierra y del 99% de sus habitantes”, consideró.</p></div><p class="article-text">
        Fue Edward Snowden, el exempleado de la Agencia de Seguridad Nacional de Estados Unidos (NSA) que en 2013 revel&oacute; la existencia y utilizaci&oacute;n por parte del Gobierno norteamericano de programas de vigilancia secreta de llamadas telef&oacute;nicas e internet para obtener informaci&oacute;n de sus usuarios, quien dijo que la espa&ntilde;ola <strong>Marta Peirano</strong> era &ldquo;una de las raras periodistas que realmente se han especializado en la intersecci&oacute;n de la tecnolog&iacute;a y el poder&rdquo;. Lo hizo en 2015, cuando prolog&oacute; &ldquo;Peque&ntilde;o libro rojo del activista en la red&rdquo;, con el que Peirano hizo una introducci&oacute;n a la criptograf&iacute;a para periodistas, fuentes y medios de comunicaci&oacute;n. A ese libro le sigui&oacute; en 2019 &ldquo;El enemigo conoce el sistema&rdquo;, <strong>un ensayo cr&iacute;tico acerca del modo en que las empresas de internet gestionan la informaci&oacute;n que obtienen de sus usuarios</strong>. En aquella ocasi&oacute;n, Peirano expuso que estas compa&ntilde;&iacute;as pod&iacute;an pasar de ser &ldquo;una m&aacute;quina de vigilancia y manipulaci&oacute;n de masas al servicio de reg&iacute;menes autoritarios&rdquo; a transformarse en &ldquo;una herramienta para gestionar, de la manera m&aacute;s humana posible, la crisis que se avecina&rdquo;. <strong>Tres a&ntilde;os despu&eacute;s de la publicaci&oacute;n, Peirano abord&oacute; en un nuevo libro lo que podr&iacute;a ser una respuesta a &ldquo;El enemigo conoce el sistema&rdquo;: se llama &ldquo;Contra el futuro - resistencia ciudadana frente al feudalismo clim&aacute;tico&rdquo; (editorial Debate).</strong> Porque la clim&aacute;tica, asegur&oacute; la autora en una entrevista con <strong>elDiarioAR</strong>, es una crisis frente a la cual la humanidad necesita enfrentarse unida &ldquo;porque todo indica que las cosas van a empeorar mucho antes que mejorar&rdquo;, afirm&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo surgi&oacute; la idea del libro y por qu&eacute; eligi&oacute; el t&iacute;tulo de ir &ldquo;contra el futuro&rdquo;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>El libro es una respuesta a &ldquo;El enemigo conoce el sistema&rdquo;, que hablaba sobre las tecnolog&iacute;as de nuestro tiempo que son las de telecomunicaciones. </strong>Cuando termin&eacute; ese libro, me pregunt&eacute; si estas herramientas sirven para resolver el gran problema de nuestro tiempo: la crisis clim&aacute;tica. Porque la historia m&aacute;s vieja del mundo es la de un desastre medioambiental y una tecnolog&iacute;a que nos salva. <strong>Tambi&eacute;n analizo ese mito de la tecnolog&iacute;a monote&iacute;sta, la del OVNI que esciente sobre el problema y lo resuelve</strong>, que ha sido utilizada de forma oportunista por los grandes visionarios tecnol&oacute;gicos de nuestro tiempo con distintos resultados, siempre proponiendo soluciones casi todas interestelares. <strong>Se llama &ldquo;Contra el futuro&rdquo;, justamente, porque rechaza ese &ldquo;futurismo&rdquo; que proponen las grandes plataformas de Silicon Valley que habla de expandir la raza humana a otros planetas a costa de este planeta, del 99% de la raza humana.</strong> Hablan de reconstruir un mundo en una Tierra que se ha convertido en Marte por sus actividades. Es el c&iacute;rculo del capitalismo, que siempre se propone como la &uacute;nica soluci&oacute;n a los perjuicios que causa.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        <strong>&iquest;A qu&eacute; se refiere con el t&eacute;rmino &ldquo;feudalismo clim&aacute;tico&rdquo;?</strong>
    </p><p class="article-text">
         Es una figura o variante del &ldquo;capitalismo de la cat&aacute;strofe&rdquo; del que habla Naomi Kelin en su libro &ldquo;La doctrina del shock&rdquo;. <strong>Las grandes multinacionales ofrecen servicios, respuestas y soluciones como una forma de aprovechar la crisis clim&aacute;tica para imponer infraestructuras que establecen un control a poblaciones sobre las cuales, adem&aacute;s, no asumen ninguna responsabilidad.</strong> En la mayor&iacute;a de las veces se trata de multinacionales que ni siquiera pagan impuestos o incumplen las legislaciones de los lugares donde operan. <strong>Ese es para m&iacute; el feudalismo clim&aacute;tico.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong> Dice en la dedicatoria del libro que hay un mundo por resolver. &iquest;C&oacute;mo es ese mundo que se viene en este contexto de cambio clim&aacute;tico?</strong>
    </p><p class="article-text">
        El libro est&aacute; dedicado a mis tres ahijados, que viven en tres ciudades distintas y con tres problemas distintos. <strong>El mundo por resolver est&aacute; marcado por la desigualdad. La crisis clim&aacute;tica es una crisis de desigualdades y las soluciones no son tecnol&oacute;gicas. </strong>Tenemos recursos suficientes para seguir habitando el planeta sin destruirlo, para seguir comparti&eacute;ndolo no solo con la especie humana sino con el resto de especies que nos acompa&ntilde;an. Sin embargo, lo que vemos es que <strong>el 90% de los recursos son consumidos de forma abusiva por un porcentaje verdaderamente peque&ntilde;o y mucho m&aacute;s peque&ntilde;o si se toma en cuenta a todas las especies. Es el 1% de una sola especie, la nuestra.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>En &ldquo;Contra el futuro&rdquo; se&ntilde;ala que los principales multimillonarios del mundo apuestan por hallar condiciones de vida en la Luna y Marte acaso como una forma de&nbsp; desembarazarse de la humanidad. &iquest;Qu&eacute; oportunidades tiene el resto de las personas, quienes no son multimillonarias, para sobrevivir y reinventarse?</strong>
    </p><p class="article-text">
         De alguna manera<strong> el ejemplo est&aacute; en lo que hace Puerto Rico</strong>. Uno puede abandonarse a un destino perfectamente predecible como la muerte o una migraci&oacute;n miserable de millones de personas en busca de una porci&oacute;n de tierra habitable, porque cada vez hay m&aacute;s lugares inhabitables y otros que son ocupados por personas que acumulan recursos y no los distribuyen. Millones de personas vagando en busca de un lugar es el futuro m&aacute;s predecible de la humanidad si todo sigue como hasta ahora. Pero hablaba de Puerto Rico, donde parece que el futuro le lleg&oacute; antes que al resto. El escritor estadounidense William Gibson dec&iacute;a que el futuro lleg&oacute;, pero que est&aacute; mal distribuido. Hace cinco a&ntilde;os, en septiembre de 2017, toc&oacute; tierra en Puerto Rico el hurac&aacute;n Mar&iacute;a, de categor&iacute;a 4 que destruy&oacute; la isla hasta los cimientos con vientos de hasta 250 kil&oacute;metros por hora y caus&oacute; unos 3.000 muertos. Volvi&oacute; a Puerto Rico a la Edad Media, porque rompi&oacute; autopistas, escuelas, hospitales, su red de comunicaciones y todo tipo de cosas. En estos cinco a&ntilde;os hubo comunidades que decidieron crear peque&ntilde;as redes para, por ejemplo, distribuir paneles solares o construir huertas urbanas. <strong>Ahora, que lleg&oacute; un nuevo hurac&aacute;n, solo los lugares con paneles solares y huertas urbanas son los que tienen luz y comida</strong>. <strong>La soluci&oacute;n es local y est&aacute; a nuestra mano</strong>. No es ir a Washington a ver si se puede cambiar el mundo, sino recurrir a la comunidad de vecinos para convencerlos de compartir los recursos comunes. Hace unos d&iacute;as estuve en Montevideo para dar una charla que se llam&oacute; &ldquo;Menos magos y m&aacute;s brujas&rdquo;. <strong>Para m&iacute; los magos son los Jeff Bezos, Elon Musk y Mark Zuckerberg, que vienen a decirnos &ldquo;no se preocupen que ya nos ocupamos nosotros con esta tecnolog&iacute;a buen&iacute;sima&rdquo; que lo &uacute;nico que hace es beber tu agua, consumir tu electricidad, comerte tu merienda y poco menos que robar a tus ni&ntilde;os. Mientras, desprecian las soluciones locales, contextuales y comunitarias. Ya con cambiar la vida de tu comunidad de vecinos est&aacute;s cambiando tu comunidad para siempre.</strong> En su libro &ldquo;Un para&iacute;so en el infierno&rdquo;, Rebecca Sonit dice que una familia que tiene lazos fuertes generalmente los refuerza ante una desgracia, pero los que tienen lazos d&eacute;biles, se destruyen. El gran triunfo del capitalismo es convencernos de que nuestras soluciones son pat&eacute;ticas porque, precisamente, nos solucionan las cosas a nosotros y no al capitalismo. Son pat&eacute;ticas para ellos. La historia demuestra que son las &uacute;nicas posibles. <strong>La tecnolog&iacute;a no te salva, sino tu capacidad de asociarte y coordinarte para llegar a un objetivo com&uacute;n.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Al respecto, en un tramo del libro hace referencia a una frase del cr&iacute;tico y te&oacute;rico literario estadounidense Fredric Jameson acerca de que es m&aacute;s f&aacute;cil imaginar el fin del mundo que el fin del capitalismo.</strong>
    </p><p class="article-text">
         Eso es algo de lo que nos ha convencido el propio capitalismo. <strong>Llevamos muchos a&ntilde;os pensando que la competencia es la base del progreso y que solamente los m&aacute;s fuertes sobreviven. </strong>El historiador israel&iacute; Yuval Harari dice que la herramienta que nos ha hecho propulsar como especie y sobrevivir es la capacidad de organizarnos a trav&eacute;s de relatos e historias, de convencer a un grupo de personas que nos ayude a conseguir un objetivo. Desde ese punto de vista es que deber&iacute;amos ser capaces de adelantarnos a las crisis y generar las comunidades necesarias para que, aunque no podamos blindarnos contra el futuro, nos ayudemos a sobrevivir durante el suficiente tiempo.<strong> La organizaci&oacute;n local en torno a un objetivo com&uacute;n, ya sea h&iacute;drico, energ&eacute;tico o la creaci&oacute;n de un protocolo para enfrentar cualquier desastre clim&aacute;tico, es el punto de encuentro de nuestra sociedad.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong> En cada reuni&oacute;n o cumbre internacional acerca del cambio clim&aacute;tico se advierte, sobre la base de informaci&oacute;n cient&iacute;fica, que la humanidad est&aacute; ante un cercano punto de no retorno. Sin embargo, pareciera que ese aviso no alcanzara para despertar a las sociedades. &iquest;Qu&eacute; hacer para que se tome conciencia de la situaci&oacute;n que vendr&aacute;? Especialmente cuando usted menciona que para luchar contra el cambio clim&aacute;tico habr&aacute; que hacer sacrificios.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>El principal problema a la hora de enfrentarnos a la inacci&oacute;n es la disonancia cognitiva. </strong>No somos nosotros los que podemos tomar las grandes decisiones para terminar con esta situaci&oacute;n. Una ciudadan&iacute;a organizada puede cambiar de partido pol&iacute;tico en el gobierno, pero cuando todos los partidos est&aacute;n asociados con los mismos poderes econ&oacute;micos es muy dif&iacute;cil tomar esas decisiones.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong> En &ldquo;Contra el futuro&rdquo; destaca que la temperatura media mundial lleva aumentando una media de 0,2 grados cent&iacute;grados por d&eacute;cada de los a&ntilde;os 70 y que para mantenerse por debajo de la meta de los 1,5 grados por encima de los niveles preindustriales har&iacute;a falta que los partidos en los gobiernos impongan medidas dr&aacute;sticas y probablemente impopulares sobre una poblaci&oacute;n cada vez m&aacute;s polarizada sin la esperanza de ser recompensada con resultados a corto plazo.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Har&iacute;a falta un gobierno, o un gobernante, capaz de sacrificarse en un sentido pol&iacute;tico y tomar decisiones completamente impopulares que van a hacer que la gente no lo vuelva a votar, pero que estar&aacute;n a favor de que todo cambie frente a la crisis clim&aacute;tica. Pero, en realidad, har&iacute;a falta que no lo hiciera uno solo, sino que hubiera una coordinaci&oacute;n global. Se preguntan en Estados Unidos, por qu&eacute; tienen que tomar medidas para disminuir las emisiones de di&oacute;xido de carbono (CO2) si la India, por ejemplo, no lo hace. Primero, porque <strong>Estados Unidos es el principal productor de CO2 del mundo y lo ha sido en los &uacute;ltimos 50 a&ntilde;os.</strong> Debe hacerlo por un motivo &eacute;tico, de responsabilidad, de reparaci&oacute;n y porque solo los pa&iacute;ses del llamado primer mundo son capaces de hacer esa transici&oacute;n. Bastar&iacute;a que la hicieran ellos para que fuera efectiva. Porque se trata de un acto de justicia, pero tambi&eacute;n una cuesti&oacute;n matem&aacute;tica. <strong>Bastar&iacute;a con que los principales 26 pa&iacute;ses del mundo hicieran esa transici&oacute;n para que fuera efectiva y cambien las cosas.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
         <strong>En un momento del libro se refiere a l&iacute;deres como Jair Bolsonaro y, principalmente, al aumento de la deforestaci&oacute;n de la regi&oacute;n amaz&oacute;nica de Brasil durante su gesti&oacute;n de gobierno. &iquest;Qu&eacute; puede ocurrir si Bolsonaro contin&uacute;a en el poder de Brasil? &iquest;Espera que Lula Da Silva, en caso de ganar la segunda vuelta electoral, pueda modificar algo de esa situaci&oacute;n ambiental?</strong>
    </p><p class="article-text">
         <strong>Voy a decir algo terrible, porque Bolsonaro no solo es lo peor que le pas&oacute; a Brasil sino tambi&eacute;n al resto del mundo. Pero Lula fue quien empez&oacute; ese proceso de deforestaci&oacute;n. Bolsonaro lo ha acelerado y criminalizado. </strong>Es dif&iacute;cil decirlo porque Lula pasar&aacute; a la historia como el dirigente que fue a la c&aacute;rcel por corrupci&oacute;n sin que sepamos si ha sido corrupto o no, pero sobre todo como<strong> el hombre que sac&oacute; a millones de personas de la pobreza aunque a costa de la entrega de los recursos de Brasil y del planeta.</strong> Hay una cosa fundamental y es que no le podemos pedir a un pa&iacute;s subdesarrollado que renuncie a desarrollarse haciendo las cosas que han hecho los pa&iacute;ses desarrollados entre los a&ntilde;os 50 y 80. Eso es injusto. Los pa&iacute;ses donde todav&iacute;a queda un trozo de selva amaz&oacute;nica suficiente para capturar un porcentaje grande de CO2 deber&iacute;an ser financiados por el resto del planeta. <strong>Deber&iacute;amos estar pag&aacute;ndole a Brasil para que mantenga su selva y no para que exporte madera de lujo o venda soja para alimentar ganado en Estados Unidos o China. </strong>No podemos responsabilizar a Brasil de intentar sobrevivir. Bolsonaro ha acelerado el proceso de deforestaci&oacute;n sin sacar a la gente de la pobreza. Es decir,<strong> Lula hizo algo que era bueno para los pobres de Brasil y malo para el planeta y el futuro de su pa&iacute;s, pero hab&iacute;a una contraprestaci&oacute;n. </strong>No hablo de ayudar econ&oacute;micamente a pa&iacute;ses como Brasil, sino de pagarles para que hagan un trabajo que nos beneficie a todos: es cuidar a la regi&oacute;n amaz&oacute;nica. Deber&iacute;amos estar financiando a las poblaciones ind&iacute;genas para que sigan cuidando los espacios de selvas en beneficio de todos, sea en Argentina, Australia, Brasil o Alaska. Despu&eacute;s de haberlos despojado de la mayor parte de sus tierras, deber&iacute;amos devolv&eacute;rselas y pagarles para que hagan el trabajo de conservaci&oacute;n que hicieron a lo largo de los siglos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Hay alg&uacute;n motivo para ser optimista acerca del tiempo que viene?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Respuesta: <strong>No soy optimista en el sentido de que todo vaya a salir bien, pero pienso que es imperativo tener la esperanza de que merece la pena hacer lo necesario para que salga bien.</strong>&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>GT</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gabriel Tuñez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/medio-ambiente/marta-peirano-crisis-climatica_1_9630323.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 18 Oct 2022 11:11:56 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Medio ambiente,Crisis climática,Elon Musk,Amazonía,Deforestación,Luiz Inácio Lula da Silva,Jair Bolsonaro,Naomi Klein]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[En llamas: Un (enardecido) argumento a favor del Green New Deal]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/lecturas/llamas-enardecido-argumento-favor-green-new-deal_1_7304797.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4362b431-169d-4c42-854c-8ea3df81e8e7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="En llamas: Un (enardecido) argumento a favor del Green New Deal"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un adelanto de "En llamas: Un (enardecido) argumento a favor del Green New Deal", de Naomi Klein, que reúne, por primera vez, más de una década de sus apasionados artículos y material inédito sobre las abrumadoras consecuencias de nuestras elecciones políticas y económicas inmediatas.</p></div><p class="article-text">
        EL TIEMPO CLIM&Aacute;TICO <em>VERSUS </em>EL AHORA CONSTANTE
    </p><p class="article-text">
        La crisis clim&aacute;tica nos estall&oacute; en las manos en un momento de la historia en que las circunstancias pol&iacute;ticas y sociales eran excepcionalmente hostiles ante un problema de esta naturaleza y magnitud; dicho momento fue el &uacute;ltimo coletazo de la d&eacute;cada de 1980, un tiempo de bonanza: el momento del despegue de la cruzada para extender el capitalismo desregulado por todo el mundo.
    </p><p class="article-text">
        ABRIL DE 2014
    </p><p class="article-text">
        Esta historia trata de momentos inoportunos.
    </p><p class="article-text">
        Una de las maneras m&aacute;s perturbadoras en que la extinci&oacute;n propulsada por el cambio clim&aacute;tico ya se est&aacute; haciendo visible surge mediante algo que los ecologistas llaman &laquo;discordancia&raquo; o &laquo;destiempo&raquo;. Se trata del proceso que provoca que el calentamiento lleve a los animales a perder la sincron&iacute;a con una fuente de alimento esencial, especialmente en las &eacute;pocas de apareamiento, cuando la imposibilidad de encontrar suficiente alimento puede comportar r&aacute;pidas mermas en la poblaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Los patrones migratorios de muchas especies de aves, por ejemplo, han evolucionado durante milenios para que los huevos eclosionen precisamente cuando las fuentes de alimento, como las orugas, son m&aacute;s abundantes, lo que proporciona a los progenitores una gran cantidad de alimento para sus cr&iacute;as. Pero dado que ahora la primavera suele adelantarse, las orugas tambi&eacute;n nacen antes, lo que significa que, en algunas regiones, son menos abundantes cuando nacen los polluelos, lo que a su vez comporta todo un abanico de posibles impactos a largo plazo en su supervivencia.
    </p><p class="article-text">
        Asimismo, en la Groenlandia occidental, cuando los carib&uacute;s llegan a los lugares de parto, se encuentran en asincronismo con las plantas alimenticias con las que han contado durante miles de a&ntilde;os y que ahora crecen antes gracias a las subidas de las temperaturas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esto provoca que las hembras de carib&uacute; dispongan de menos energ&iacute;a para la lactancia y la reproducci&oacute;n, una discordancia que se ha relacionado con las repentinas bajadas en las tasas de nacimientos y supervivencia de las cr&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        Los cient&iacute;ficos est&aacute;n estudiando los casos de destiempos relacionados con el clima en decenas de especies, desde las golondrinas &aacute;rticas hasta los papamoscas cerrojillo. Pero se est&aacute;n dejando una especie importante: nosotros. Los <em>homo sapiens</em>. Nosotros tambi&eacute;n estamos sufriendo un caso de destiempo clim&aacute;tico grave, por mucho que su naturaleza sea m&aacute;s cultural-hist&oacute;rica que biol&oacute;gica.
    </p><p class="article-text">
        Nuestro problema es que la crisis clim&aacute;tica nos estall&oacute; en las manos en un momento de la historia en que las circunstancias pol&iacute;ticas y sociales eran excepcionalmente hostiles ante un problema de esta naturaleza y magnitud; dicho momento fue el &uacute;ltimo coletazo de la d&eacute;cada de 1980, un tiempo de bonanza: el momento del despegue de la cruzada para extender el capitalismo desregulado por todo el mundo. El cambio clim&aacute;tico es un problema colectivo que exige una acci&oacute;n colectiva a una escala que la humanidad jam&aacute;s ha logrado acometer, un problema que entr&oacute; a formar parte de la conciencia colectiva mientras se libraba una guerra ideol&oacute;gica contra el propio concepto de la esfera colectiva.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Este destiempo terriblemente desafortunado ha limitado nuestra capacidad de reaccionar con eficacia ante esta crisis de muchas maneras. Ha conducido a que el poder corporativo estuviera en auge en el preciso momento en que necesit&aacute;bamos ejercer unos controles nunca vistos sobre el comportamiento corporativo para proteger la vida en la Tierra; ha conducido a que el t&eacute;rmino <em>regulaci&oacute;n </em>se convirtiera en una palabra sucia justo cuando m&aacute;s falta nos hac&iacute;a disponer de ese poder; ha conducido a que seamos gobernados por una clase pol&iacute;tica que solo sabe desmantelar y cerrar el grifo a las instituciones p&uacute;blicas cuando m&aacute;s deben ser fortificadas y repensadas; y ha conducido tambi&eacute;n a que nos hayan endilgado un sistema de acuerdos de &laquo;libre mercado&raquo; que deja con las manos atadas a los legisladores justo cuando necesitan m&aacute;xima flexibilidad para ejecutar una transici&oacute;n energ&eacute;tica masiva.
    </p><p class="article-text">
        Luchar contra estas limitaciones estructurales que afectan a la econom&iacute;a que ha de venir y articular una visi&oacute;n cautivadora sobre el estilo de vida en un mundo poscarbono es la tarea m&aacute;s importante de cualquier movimiento clim&aacute;tico serio. Pero no es la &uacute;nica.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n debemos enfrentarnos al hecho de que la discordancia entre el cambio clim&aacute;tico y la dominaci&oacute;n del mercado haya creado unas limitaciones dentro de nuestro fuero interno que hacen que nos cueste fijarnos en la crisis humanitaria m&aacute;s urgente de todas sin que sea con miradas furtivas y aterrorizadas. Tanto el mercado como el triunfalismo tecnol&oacute;gico han alterado nuestras vidas cotidianas de tal manera que nos han arrebatado muchas de las herramientas de observaci&oacute;n que necesitamos para convencernos de que el cambio clim&aacute;tico es, en efecto, una emergencia; por no hablar de la seguridad necesaria para creer que otro estilo de vida es posible.
    </p><p class="article-text">
        Y a qui&eacute;n sorprende que justo cuando m&aacute;s necesit&aacute;bamos unirnos, la esfera p&uacute;blica se desintegrara; que justo cuando m&aacute;s necesit&aacute;bamos rebajar nuestro consumo, el consumismo tomara las riendas de pr&aacute;cticamente todos los aspectos de nuestra vida; que justo cuando m&aacute;s necesit&aacute;bamos bajar el ritmo y abrir los ojos, aceler&aacute;semos; y que justo cuando m&aacute;s necesit&aacute;bamos unos horizontes temporales m&aacute;s amplios, solo fu&eacute;ramos capaces de ver el futuro inmediato, atrapados en el presente eterno del siempre actualizado contenido de las redes sociales.
    </p><p class="article-text">
        Esta es nuestra discordancia clim&aacute;tica, una discordancia que no afecta &uacute;nicamente a nuestra especie, sino que tiene el potencial de influir tambi&eacute;n en todas las dem&aacute;s especies del planeta.
    </p><p class="article-text">
        La buena noticia es que, a diferencia de los renos y los p&aacute;jaros, los humanos hemos sido bendecidos con una capacidad de razonamiento avanzado y, por lo tanto, tenemos la capacidad de adaptarnos de una forma m&aacute;s deliberada, es decir, de cambiar los viejos patrones de comportamiento con una agilidad sorprendente.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si las ideas que gobiernan nuestra cultura est&aacute;n impidiendo nuestra propia salvaci&oacute;n, en nuestra mano est&aacute; cambiarlas. Pero antes de que eso pueda ocurrir, debemos entender la naturaleza de nuestra discordancia clim&aacute;tica personal.
    </p><p class="article-text">
        Solo nos conocemos como consumidores
    </p><p class="article-text">
        El cambio clim&aacute;tico exige que consumamos menos, pero no nos conocemos como otra cosa que como consumidores. El cambio clim&aacute;tico no es un problema que pueda solucionarse &uacute;nicamente cambiando lo que compramos: un h&iacute;brido en lugar de un todoterreno o compensaciones de carbono cuando nos subimos a un avi&oacute;n. En lo m&aacute;s fundamental, esta crisis ha surgido del consumo excesivo de las personas comparativamente ricas, lo que significa que los consumidores m&aacute;s &aacute;vidos del mundo son los que van a tener que consumir menos para que los dem&aacute;s tengan lo justo para poder vivir.
    </p><p class="article-text">
        El problema no es &laquo;la naturaleza humana&raquo;, como se nos dice tan a menudo. No nacimos necesitando comprar tantas cosas y, en el pasado reciente, hemos sido igual de felices (en muchos casos, incluso m&aacute;s) consumiendo significativamente menos. El problema est&aacute; en el desproporcionado papel que el consumo ha llegado a tener en nuestros tiempos.
    </p><p class="article-text">
        El capitalismo tard&iacute;o nos ense&ntilde;a a construirnos mediante nuestras elecciones de consumo: comprar es nuestra forma de configurar nuestra identidad, de formar comunidades y expresarnos.
    </p><p class="article-text">
        Por eso, decirle a la gente que no puede comprar tanto como quiera porque los sistemas de soporte del planeta est&aacute;n sobrecargados puede entenderse como una especie de ataque, casi como si se les dijera que no pueden ser ellos mismos. Y posiblemente esa sea la raz&oacute;n por la cual, de las &laquo;tres erres&raquo; originales del ecologismo (reducir, reutilizar y reciclar), solo la tercera ha tenido cierto nivel de acogida, ya que nos permite seguir comprando lo que queramos siempre que coloquemos los desperdicios en el contenedor correspondiente.* De las otras dos, que exigen una reducci&oacute;n en el consumo, podr&iacute;amos decir que murieron antes de nacer.
    </p><p class="article-text">
        El cambio clim&aacute;tico es lento; nosotros somos r&aacute;pidos&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cuando atraviesas un paisaje rural en un tren de alta velocidad, parece como si todo lo que est&aacute;s viendo estuviera quieto: las personas, los tractores, los coches de las carreteras secundarias. Naturalmente, no es as&iacute;; se est&aacute;n moviendo, pero lo hacen a una velocidad tan lenta en comparaci&oacute;n con la del tren, que parece que est&eacute;n inm&oacute;viles.
    </p><p class="article-text">
        Lo mismo ocurre con el cambio clim&aacute;tico. Nuestra cultura, propulsada por combustibles f&oacute;siles, es ese tren, que avanza a toda velocidad hacia el pr&oacute;ximo informe trimestral, el pr&oacute;ximo ciclo electoral, la pr&oacute;xima dosis de diversi&oacute;n o de validaci&oacute;n personal que obtenemos de nuestros <em>smartphones </em>o tabletas. El clima cambiante es como el paisaje que vemos por la ventana: desde nuestro rapid&iacute;simo punto de vista, puede parecer inm&oacute;vil, pero se est&aacute; moviendo, y su lento progreso se hace patente en el deshielo de los glaciares, en las subidas en los niveles de las aguas y en los aumentos progresivos de las temperaturas. Si seguimos ignor&aacute;ndolo, es de esperar que el cambio clim&aacute;tico termine aceler&aacute;ndose lo suficiente como para atraer nuestra fragmentada atenci&oacute;n: los pa&iacute;ses insulares que desaparecen del mapa y las megatormentas que anegan ciudades enteras tienden a tener ese efecto. Pero, para entonces, puede que sea demasiado tarde como para que nuestras acciones tengan repercusi&oacute;n alguna, porque la era de los momentos cr&iacute;ticos probablemente ya habr&aacute; empezado.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Naomi Klein]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/lecturas/llamas-enardecido-argumento-favor-green-new-deal_1_7304797.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 13 Mar 2021 05:15:04 +0000]]></pubDate>
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