<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Woody Allen]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/woody-allen/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Woody Allen]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiarioar.com/rss/category/tag/1032270/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[El emotivo obituario de Woody Allen para Diane Keaton: “Su risa estruendosa aún resuena en mi cabeza”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/espectaculos/emotivo-obituario-woody-allen-diane-keaton-risa-estruendosa-resuena-cabeza_1_12680576.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/61d15dfd-a3d9-49d3-bf9e-f88d63efbf3f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El emotivo obituario de Woody Allen para Diane Keaton: “Su risa estruendosa aún resuena en mi cabeza”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Free Press publicó la carta que el director de Annie Hall, y expareja de Keaton, le dedicó tras su fallecimiento</p><p class="subtitle">Murió Diane Keaton, actriz de 'Annie Hall' y 'El Padrino', a los 79 años</p></div><p class="article-text">
        <strong>Woody Allen</strong> fue siempre una figura muy cercana a la fallecida actriz <strong>Diane Keaton</strong>, no solo porque fueran a finales de los setenta e inicios de los 80 del siglo pasado pareja, sino tambi&eacute;n porque Keaton fue musa y protagonista de algunas de sus pel&iacute;culas m&aacute;s importantes, como <em>Manhattan</em>, <em>Annie Hall</em>, <em>Interiores</em> o la comedia <em>Misterioso asesinato en Manhattan</em>. M&aacute;s all&aacute; del terreno profesional y personal, Keaton y Allen siempre estuvieron unidos por una amistad inquebrantable. Fue ella una de las pocas voces que sali&oacute; en su defensa tras las acusaciones de abusos infantiles por parte de su otra expareja Mia Farrow. 
    </p><p class="article-text">
        Tal vez por ello el director quiso hacer p&uacute;blica una sentida y bella carta de despedida para la actriz, que public&oacute; la agencia Free Press, de la que cabe destacar algunos extractos. Por ejemplo, Allen asegura que &ldquo;con el tiempo&rdquo;, hizo &ldquo;pel&iacute;culas para una sola audiencia: Diane Keaton&rdquo;. &ldquo;Nunca le&iacute; una sola cr&iacute;tica de mi trabajo y solo me importaba lo que Keaton opinara al respecto&rdquo;, dice de la actriz. &ldquo;Si le gustaba, la consideraba un &eacute;xito art&iacute;stico; si no le entusiasmaba, intentaba usar sus cr&iacute;ticas para reeditarla y obtener algo que le gustara&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Para entonces, ya viv&iacute;amos juntos y yo ve&iacute;a el mundo a trav&eacute;s de sus ojos&rdquo;, explica Allen. De Keaton destaca en el obituario que &ldquo;ten&iacute;a un talento enorme para la comedia y el drama, pero tambi&eacute;n bailaba y cantaba con sentimiento&rdquo;. Tambi&eacute;n que &ldquo;escrib&iacute;a libros, hac&iacute;a fotograf&iacute;a, collages, decoraba casas y dirig&iacute;a pel&iacute;culas&rdquo;. &ldquo;En definitiva, era divertid&iacute;simo estar a su lado&rdquo;, afirma. Allen tambi&eacute;n hace hincapi&eacute; en que Keaton era una cr&iacute;tica implacable: &ldquo;Ten&iacute;a plena confianza en su propio juicio est&eacute;tico, y tanto si criticaba una pel&iacute;cula m&iacute;a como una obra de Shakespeare, las somet&iacute;a a las mismas normas&rdquo;. &ldquo;Si sent&iacute;a que Shakespeare se hab&iacute;a equivocado, no importaba qui&eacute;n o cu&aacute;ntos lo alabaran, era su propia intuici&oacute;n la que la impulsaba, y no dudaba en criticar duramente al Bardo&rdquo;, asegura.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6ac3281a-ba81-4c44-bc1b-45b98dd265a2_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6ac3281a-ba81-4c44-bc1b-45b98dd265a2_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6ac3281a-ba81-4c44-bc1b-45b98dd265a2_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6ac3281a-ba81-4c44-bc1b-45b98dd265a2_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6ac3281a-ba81-4c44-bc1b-45b98dd265a2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6ac3281a-ba81-4c44-bc1b-45b98dd265a2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/6ac3281a-ba81-4c44-bc1b-45b98dd265a2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="La actriz Diane Keaton en una imagen de archivo"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                La actriz Diane Keaton en una imagen de archivo                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Finalmente, respecto a su gran relaci&oacute;n personal, escribe: &ldquo;Bromeaba con Keaton dici&eacute;ndole que terminar&iacute;amos juntos. A ella como Norma Desmond, a m&iacute; como Erich von Stroheim, antes su director, ahora su ch&oacute;fer. Pero el mundo se redefine constantemente, y con la muerte de Keaton se redefine de nuevo&rdquo;. &ldquo;Hace unos d&iacute;as, el mundo era un lugar que inclu&iacute;a a Diane Keaton, ahora es un mundo que no la incluye y, por lo tanto, es un mundo m&aacute;s deprimente&rdquo;, a&ntilde;ade. &ldquo;Aun as&iacute;, sus pel&iacute;culas y su risa estruendosa a&uacute;n resuenan en mi cabeza&rdquo;, concluye.
    </p><p class="article-text">
        La actriz Diane Keaton falleci&oacute; el s&aacute;bado a los 79 a&ntilde;os. El medio estadounidense People inform&oacute; del deceso, sin revelar las causas de su fallecimiento y comunicando que su familia ped&iacute;a &ldquo;privacidad&rdquo; en estos momentos. Nacida en Los &Aacute;ngeles en 1946 e hija de un ingeniero y de una fot&oacute;grafa de arte, Keaton pronto dej&oacute; la universidad para perseguir su vocaci&oacute;n con solo 19 a&ntilde;os, cuando obtuvo una beca para estudiar arte dram&aacute;tico en Nueva York. All&iacute; comenz&oacute; su carrera art&iacute;stica, cantando y bailando con el grupo 'The Roadrunners', que la termin&oacute; convirtiendo en una de las figuras m&aacute;s importantes del cine.
    </p><p class="article-text">
        Su carisma, su don para la comedia y su forma &uacute;nica de vestir, habitualmente con camisa y pantalones anchos, corbata y alg&uacute;n tipo de sombrero la convirtieron en una de las estrellas m&aacute;s queridas de Hollywood. Adem&aacute;s, Keaton tambi&eacute;n ejerci&oacute; como cineasta. Entre otros t&iacute;tulos, dirigi&oacute; el documental <em>Heaven</em> de 1987, la pel&iacute;cula <em>Colgadas</em> (2000), donde tambi&eacute;n actu&oacute; junto a Meg Ryan, Lisa Kudrow y Walter Matthau, y un episodio de la serie <em>Twin Peaks</em> (1991). En 2017, el AFI (American Film Institute) le concedi&oacute; el premio por toda su carrera. Keaton deja dos hijos, Dexter y Duke, de 29 y 25 a&ntilde;os, que adopt&oacute; y cri&oacute; sola.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiario.es]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/espectaculos/emotivo-obituario-woody-allen-diane-keaton-risa-estruendosa-resuena-cabeza_1_12680576.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 13 Oct 2025 17:02:46 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/61d15dfd-a3d9-49d3-bf9e-f88d63efbf3f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="3678096" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/61d15dfd-a3d9-49d3-bf9e-f88d63efbf3f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="3678096" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El emotivo obituario de Woody Allen para Diane Keaton: “Su risa estruendosa aún resuena en mi cabeza”]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/61d15dfd-a3d9-49d3-bf9e-f88d63efbf3f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Diane Keaton,Woody Allen]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una ficción para domesticar el dolor]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/ficcion-domesticar-dolor_129_10834068.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/edc29c0c-dc6e-483c-86ed-bd99c5d5d34e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Una ficción para domesticar el dolor"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">¿Cuántas veces pasamos del sueño a la realidad y de la realidad al sueño sin escalas?</p></div><p class="article-text">
        Le digo a Duncan que un momento clave de <em>Match Point</em> de <strong>Woody Allen</strong> se da cuando en el relato el personaje que acaba de asesinar a las dos mujeres (las pel&iacute;culas buenas soportan el spoiler, las malas no: miren <em>Sexto sentido</em> sabiendo que <strong>Bruce Willis</strong> est&aacute; muerto) est&aacute; trabajando en la computadora durante la noche y siente ruidos en la cocina. Cuando va ah&iacute; para ver qu&eacute; pasa, se encuentra con las dos mujeres que aparecen de manera real y lo increpan por lo que les hizo. Esto es un momento ripioso, porque un mal director que trata de explicar todo ante este cambio de registro &ndash;ven&iacute;amos de un realismo minucioso porque &eacute;l personaje principal hab&iacute;a planeado un crimen&ndash; puede hacer una cat&aacute;strofe y no lograr ser veros&iacute;mil. Pero, &iquest;qu&eacute; hace Woody Allen? Muestra esta escena y corta y va al dormitorio donde el detective que investiga el caso se despierta de golpe al lado de su mujer que duerme y dice: &ldquo;Ya s&eacute; c&oacute;mo lo hizo. &Eacute;l las mat&oacute;!&rdquo; Lo que se logra con esta escena es que lo que vimos antes, las mujeres muertas hostigando a su depredador, pueda ser una construcci&oacute;n on&iacute;rica del detective. El director nunca lo explica. Cu&aacute;ntas veces pasamos del sue&ntilde;o a la realidad y de la realidad al sue&ntilde;o sin escalas. En algunos casos entramos en enso&ntilde;aciones mientras estamos despiertos. De hecho, ver una pel&iacute;cula, convencerte de que tal actriz no es esa actriz sino otra persona que encarna en un personaje, es un hecho incre&iacute;ble. 
    </p><p class="article-text">
        En la pel&iacute;cula <em>The Master </em>de <strong>Paul Thomas Anderson</strong> hay otra escena memorable para mostrar estos cruces en los registros on&iacute;ricos. La pel&iacute;cula trata sobre la creaci&oacute;n de la Cienciolog&iacute;a, una rama de la ciencia ficci&oacute;n que cre&oacute; <strong>Ron Hubbard</strong> y que se convirti&oacute; en una secta de gran peso en Estados Unidos y que tiene &ndash;o ten&iacute;a&ndash; a <strong>Tom Cruise</strong> entre sus adeptos m&aacute;s famosos. La pel&iacute;cula muestra que las personas que vuelven de la guerra, como dice <strong>Walter Benjamin</strong>, llegan vac&iacute;as, sin experiencia, y que su vida est&aacute; casi siempre al borde del colapso nervioso. Ah&iacute; tenemos gran parte de los relatos de <strong>J. D. Salinger</strong> para dar cuenta de esta desgracia post traum&aacute;tica. Hay algunas personas que se aprovechan de esto y el creador de la Cienciolog&iacute;a fue uno de ellos. Les dio una ficci&oacute;n a muchas personas para domesticar el dolor. Les militariz&oacute; el &aacute;nimo. La pel&iacute;cula narra libremente este momento hist&oacute;rico de los Estados Unidos encarnados en dos personajes centrales: El maestro (<strong>Philip Seymour Hoffman</strong>) y el disc&iacute;pulo (<strong>Joaqu&iacute;n Phoenix</strong>). 
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;Pero lo que quiero contar es una escena magistral que sucede casi sobre el final de la pel&iacute;cula. El disc&iacute;pulo d&iacute;scolo (Phoenix) est&aacute; en un cine de Londres despu&eacute;s de abandonar al maestro. Entre ambos personajes hay una tensi&oacute;n irresuelta, algo de la dial&eacute;ctica del amo y el esclavo mezclada con cierta testosterona bisexual. Phoenix cuando empieza la escena est&aacute; sentado en el medio de un cine vac&iacute;o viendo una pel&iacute;cula y ri&eacute;ndose. Entonces entra un acomodador y le alcanza un tel&eacute;fono y le dice que tiene un llamado. &Eacute;l agarra el tel&eacute;fono y el que est&aacute; del otro lado es el maestro, que lo llama desde Estados Unidos. &iquest;Est&aacute;s en Londres?, le pregunta. S&iacute;, le dice &eacute;l. Quiero que vuelvas, quiero que hablemos, le dice el maestro. El disc&iacute;pulo le dice que va a volver. El maestro le pide que le traiga &ndash;ya que est&aacute; en Londres&ndash; un paquete de cigarrillos mentolados que hay en esa ciudad y a &eacute;l le gustan mucho. El disc&iacute;pulo le dice que s&iacute; a todo. Corta la escena y Phoenix ya est&aacute; en Estados Unidos entrando a la oficina del maestro y le da, antes de ponerse a hablar a solas, el paquete de cigarrillos mentolados. &iquest;Qu&eacute; pas&oacute; ac&aacute;?
    </p><p class="article-text">
        En principio, la escena anterior en el cine es imposible de aceptar en el plano realista, pero uno ya fue capturado por el veros&iacute;mil de Anderson, que es un director que siempre hace funcionar la realidad a su favor. Y que no trabaja con la maldici&oacute;n lineal (eso se ve todav&iacute;a m&aacute;s en <em>Vicio propio</em>, tal vez su obra maestra), m&aacute;s bien crea escenas que se construyen como constelaciones y que se unen por el peso ontol&oacute;gico de su potencia. 
    </p><p class="article-text">
        Pensemos otra vez la escena del cine: en esa &eacute;poca, no hab&iacute;a celulares. As&iacute; que el acomodador le tiene que acercar un tel&eacute;fono al disc&iacute;pulo para que reciba la llamada del maestro con un cable largu&iacute;simo ya que &eacute;ste est&aacute; en medio de la sala. Eso es imposible. Por otra parte, el personaje de Phoenix est&aacute; en el cine solo. &iquest;Por qu&eacute; est&aacute; solo? &iquest;C&oacute;mo mierda el acomodador sabe que la llamada es para &eacute;l? &iquest;Es el due&ntilde;o del cine? Por lo que sabemos, el personaje del disc&iacute;pulo es alguien que apenas sobrevive con trabajos precarios. Sin embargo, hay un objeto, un correlato objetivo que une esta escena on&iacute;rica con la otra realista que se da cuando el disc&iacute;pulo va a ver al maestro: los cigarrillos mentolados. Ese paquete de cigarrillos que le fue pedido en sue&ntilde;os es real y aceptado en la vida diurna por el maestro, es una metonimia que se desplaza desde el inconsciente hasta la escena &ldquo;real&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Lo que le dice el maestro despu&eacute;s de agradecer los cigarrillos es una de las reprimendas m&aacute;s geniales que escuch&eacute; en el cine, casi un poema de <strong>John Ashbery</strong>. Me encantar&iacute;a que alguien me habl&eacute; as&iacute; alg&uacute;n d&iacute;a, aunque no me lo merezca.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>FC</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Fabián Casas]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/ficcion-domesticar-dolor_129_10834068.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 13 Jan 2024 03:03:07 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/edc29c0c-dc6e-483c-86ed-bd99c5d5d34e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="58554" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/edc29c0c-dc6e-483c-86ed-bd99c5d5d34e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="58554" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Una ficción para domesticar el dolor]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/edc29c0c-dc6e-483c-86ed-bd99c5d5d34e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Woody Allen,Bruce Willis,Paul Thomas Anderson,Joaquin Phoenix,Philipp Seymour Hoffman,John Ashbery]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Siete experimentos que pueden cambiar el mundo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/siete-experimentos-cambiar-mundo_129_10816129.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/28d7080d-88ff-4e3f-a95a-db6cc741a4bd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Siete experimentos que pueden cambiar el mundo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El trayecto secreto de cosas que se pierden y, de repente, regresan en historias de las que no se cuenta el final.</p></div><p class="article-text">
        Un logline es un texto que resume una idea completa, por lo general en treinta y cinco palabras, en el que queda claro qui&eacute;n es el protagonista y su objetivo, la lucha que tiene contra la fuerza antagonista y lo que est&aacute; en juego. Por lo general no cuenta el final de la historia. Cuando exist&iacute;an los videoclubes, era lo que le&iacute;amos al dar vuelta la caja del video para saber de qu&eacute; iba la pel&iacute;cula. Suele ser mucho m&aacute;s sint&eacute;tico que las contratapas de los libros que &ndash;como escribi&oacute; Aira&ndash; a veces pueden ser una tapa en contra.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Victoria me cuenta que encontr&oacute; en un caj&oacute;n de su ropero un pa&ntilde;uelo largo, de cuello, amarillo, que ella amaba y que hab&iacute;a perdido hace muchos a&ntilde;os en otra casa. Me dice, muy suelta, que de alguna manera el pa&ntilde;uelo se las arregl&oacute; para llegar hasta su nueva casa, hasta su nueva vida. Hay algo en el pensamiento m&aacute;gico del trayecto secreto del pa&ntilde;uelo, del animismo que lo implica, que est&aacute; en las grandes tensiones de los buenos relatos. 
    </p><p class="article-text">
        A m&iacute; me hizo pensar en una media que perd&iacute; de manera ins&oacute;lita. Compr&eacute; el par de medias en Lima, Per&uacute;, hace varios a&ntilde;os. Eran tres pares en realidad, soquetes, de toalla, lo que las hac&iacute;a muy c&oacute;modas y tal vez algo calurosas. Las medias eran rayadas &ndash;una con rayas azules, otra rojas y otra verdes&ndash; y cada vez que alguien me las ve&iacute;a puesta me dec&iacute;a: &ldquo;Qu&eacute; buenas que est&aacute;n esas medias&rdquo;. Hace poco llev&eacute; las de rayas azules puestas a un programa de streaming en el que los que particip&aacute;bamos nos sac&aacute;bamos los zapatos &ndash;como suele pasar en las casas japonesas y en los de la gente zen de Palermo&ndash; y habl&aacute;bamos en medias.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cuando volv&iacute; las dej&eacute; en el canasto donde tiro la ropa sucia y al otro d&iacute;a las lav&eacute; junto a otras prendas. Cuando abr&iacute; el lavarropas para poner todo a secar, del par azul s&oacute;lo hab&iacute;a una media. Pens&eacute; que pod&iacute;a haber quedado adentro del lavarropas, escondida, pero no estaba. Tampoco estaba debajo del canasto de la ropa. Se me ocurri&oacute; que quiz&aacute; no hab&iacute;a puesto los dos pares y que las hab&iacute;a lavado en una primera tanda, separadas, y fui a comprobarlo al caj&oacute;n donde tengo las medias. No estaba. Se me ocurri&oacute; que quiz&aacute; se me hab&iacute;a entremezclado con la otra ropa que hab&iacute;a lavado antes y revis&eacute; prenda por prenda para saber si estaba enroscada en alguno de esos pliegues lezamianos, pero no. Me puse a pensar el trayecto que hice esa noche del bendito programa. No me detuve en ning&uacute;n lado, no me saqu&eacute; las medias hasta llegar a casa, tarde. No pod&iacute;a haber salido de mi casa el par que faltaba. Fui a los bolsos que uso para nadar o ir a karate.&nbsp; Estaban vac&iacute;os.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Rupert Sheldrake</strong> en su libro <em>Siete experimentos que pueden cambiar el mundo</em>, reflexiona sobre las migraciones de los animales, se pregunta qu&eacute; mecanismo hace que las palomas vuelvan a casa desde lugares remotos. &ldquo;&iquest;C&oacute;mo saben los animales migradores ad&oacute;nde deben ir? En el caso de las aves, la hip&oacute;tesis m&aacute;s popular es que se orientan por las estrellas&nbsp; y tal vez son exquisitamente sensibles al campo gravitacional de la Tierra. Se supone adem&aacute;s que poseen un programa innato, completado con su mapa del firmamento y acaso tambi&eacute;n con un mapa magn&eacute;tico que dirige el proceso migrador&rdquo;.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Se me ocurri&oacute; que, tal vez, la media ya no soportaba a la otra media. Que varios a&ntilde;os juntas hab&iacute;a desgastado su v&iacute;nculo y que de alguna manera una de ellas consigui&oacute; la forma de huir. Sin embargo, pensando en lo que pas&oacute; con el pa&ntilde;uelo de Victoria, sigo esperando el momento en que la media vuelva a aparecer en el lugar m&aacute;s ins&oacute;lito de la casa, de la forma m&aacute;s extra&ntilde;a. Logline: una mujer y un hombre, de manera sorpresiva, encuentran una prenda que no les pertenece en el Laverap adonde llevan su ropa. Se conocen por este hecho fortuito y su historia de amor va a estar signada por este misterio.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Vuelvo a ver <em>Match Point</em>, de <strong>Woody Allen</strong>. Narra la historia de un tenista que se obsesiona con la prometida de su amigo al que le da clases de tenis. El tenista se casa con la hermana de su amigo y entra en una familia poderosa que le da casa y un trabajo so&ntilde;ado. La prometida de su amigo es una mujer inquietante, sofisticada, misteriosa. El tenista empieza un romance secreto con ella y cuando ella se obsesiona con &eacute;l y se embaraza, &eacute;l decide matarla para no tener que romper la relaci&oacute;n m&aacute;s tradicional que tiene con la hermana de su amigo y perder todo lo que posee. Posible logline: el personaje de la amante &ndash;<strong>Scarlett Johansson</strong>&ndash; que es al principio inestable y poderoso, termina siendo estable y funcional a la trama. Por eso, el tenista decide matarla.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Mi amigo Toto acaba de llegar de C&oacute;rdoba y est&aacute; sentado a mi lado. Me cuenta que en el viaje desde las sierras que emprendi&oacute; en el d&iacute;a de ayer, una mujer mayor, en el micro, estaba imparable, cont&aacute;ndole a todo el mundo que hab&iacute;a estado en C&oacute;rdoba visitando a su hijo que ama. La mujer sacaba fotos del hijo y se las mostraba a todo el micro. Saltaba como un colibr&iacute; de asiento en asiento. Finalmente, se sent&oacute; en la parte trasera con un cura que estaba viajando y le pidi&oacute; que la confesara, poni&eacute;ndose a llorar. Toto, para tratar de dormirse, se puso a leer un cuento de un libro de <strong>John Cheever</strong> &ndash;<em>Clementine</em>&ndash; y se tom&oacute; una pastilla inductora del sue&ntilde;o de venta libre en Espa&ntilde;a: Dormiline. Logline: un joven viaja en un micro desde un lejano pa&iacute;s, se toma una pastilla porque no soporta el esc&aacute;ndalo que est&aacute; haciendo una mujer en el micro cont&aacute;ndole a todo el mundo el amor por su hijo. Cae en un sue&ntilde;o pesado y cuando se despierta, se da cuenta que la mujer no existe, que el cura no existe, y que tiene en la mano una media azul. &iquest;De d&oacute;nde sali&oacute;?
    </p><p class="article-text">
        <em>FC</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Fabián Casas]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/siete-experimentos-cambiar-mundo_129_10816129.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 06 Jan 2024 03:04:40 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/28d7080d-88ff-4e3f-a95a-db6cc741a4bd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="77080" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/28d7080d-88ff-4e3f-a95a-db6cc741a4bd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="77080" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Siete experimentos que pueden cambiar el mundo]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/28d7080d-88ff-4e3f-a95a-db6cc741a4bd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Rupert Sheldrake,Woody Allen,John Cheever]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Woody Allen: “En EEUU la gente se ofende todo el tiempo, y a la prensa le encanta esa gente”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/espectaculos/woody-allen-eeuu-gente-ofende-tiempo-prensa-le-encanta-gente_1_10524289.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4f8929d7-f1db-44c8-aed5-00e3a84b9471_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Woody Allen: “En EEUU la gente se ofende todo el tiempo, y a la prensa le encanta esa gente”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El director toca el clarinete este lunes con su banda en Barcelona y estrena su nueva película, 'Golpe de suerte', en salas españolas el próximo 29 de septiembre.</p><p class="subtitle">Nanni Moretti canta al comunismo y pide que “la izquierda vuelva a ser izquierda” con ‘El sol del futuro’
</p></div><p class="article-text">
        Woody Allen sigue de gira por Europa. Si su anterior pel&iacute;cula, <em>Rifkin&rsquo;s Festival</em>, se rod&oacute; en San Sebasti&aacute;n y se present&oacute; en el Zinemaldia, con <em>Golpe de suerte</em> ha vuelto a la ciudad que tan buenos resultados le dio con <em>Medianoche en Par&iacute;s</em>. Europa se ha convertido para Allen en un refugio art&iacute;stico. Tras el estallido del Me Too y la vuelta de las acusaciones de su hija adoptiva de abusos sexuales &#8213;un cargo por el que nunca fue juzgado por falta de pruebas&#8213;, Estados Unidos dej&oacute; de producir sus pel&iacute;culas&hellip; y de estrenarlas. Su anterior obra sigue sin verse en su pa&iacute;s, y <em>Golpe de suerte</em> &#8213;que llega a las salas espa&ntilde;olas el 29 de septiembre&#8213;&nbsp;parece que correr&aacute; el mismo destino a pesar de las buenas cr&iacute;ticas a este <em>thriller </em>con toques de humor que tiene mucho que ver con<em> Match Point.</em>
    </p><p class="article-text">
        A pesar de ello, Allen confesaba en el pasado Festival de Venecia que, a sus 87 a&ntilde;os, no pierde la ilusi&oacute;n de que &ldquo;un loco&rdquo; le de el dinero para rodar una idea que tiene para un filme en su ciudad, Nueva York. No parece que vaya a suceder. A pesar de ello no tiene ning&uacute;n tipo de rencor hacia EEUU, y subraya lo mucho que le han querido siempre y apoyado incluso con pel&iacute;culas que cree que no lo merec&iacute;an.
    </p><p class="article-text">
        En un encuentro con un reducido grupo de periodistas en el Festival de Venecia tras las buenas cr&iacute;ticas de<em> Golpe de suerte</em>, Allen &#8213;que este lunes 18 tocar&aacute; con su banda de jazz en Barcelona&#8213;, explicaba que siempre ha tenido &ldquo;mucho cari&ntilde;o en EEUU&rdquo;. &ldquo;Siempre han sido muy amables, los cr&iacute;ticos de EEUU y el p&uacute;blico pasaron por alto los errores de mis pel&iacute;culas cuando comenc&eacute; y escribieron solo sobre las cosas buenas. He tenido mucho &eacute;xito con el p&uacute;blico americano, pero es verdad que en Europa inmediatamente me apoyaron. En cuanto hice mi primera pel&iacute;cula en Francia, en Italia y en toda Europa, me trataron como a uno m&aacute;s, y con el paso de los a&ntilde;os, si hac&iacute;a una pel&iacute;cula que no era tan bien recibida en EEUU, en los pa&iacute;ses europeos encontraban cosas buenas. Ha sido muy interesante. En Europa siempre he sentido m&aacute;s cari&ntilde;o desde el coraz&oacute;n&rdquo;, apunta.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
<script src="https://www.youtube.com/iframe_api"></script>
<script type="module">
    window.marfeel.cmd.push(['multimedia', function(multimedia) {
        multimedia.initializeItem('yt-AHgg7T4NZPg-3333', 'youtube', 'AHgg7T4NZPg', document.getElementById('yt-AHgg7T4NZPg-3333'));
    }]);
</script>

<iframe id=yt-AHgg7T4NZPg-3333 src="https://www.youtube.com/embed/AHgg7T4NZPg?enablejsapi=1" frameborder="0"></iframe>
            </figure><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiarioar.com/temas/woody-allen/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Woody Allen</a> responde siempre como un humorista. Primero da la parte seria, y luego remata con un gag final. Lo demuestra cuando analiza a qu&eacute; cree que se debe ese cari&ntilde;o europeo que no ha recibido en EEUU estos a&ntilde;os. &ldquo;La gente siempre me lo pregunta y solo se me ocurren dos cosas. La primera es que cuando empec&eacute; me encantaban tanto las pel&iacute;culas europeas y las ve&iacute;a tanto que se te meten en la sangre y eso luego es lo que surge, esa influencia. La segunda posibilidad es que mis pel&iacute;culas ganaran algo con la traducci&oacute;n, que traducidas fueran mejores&rdquo;, dice culminando su chiste.
    </p><p class="article-text">
        En sus guiones se ha re&iacute;do de casi todo, y aunque s&iacute; crea que la gente ahora se ofende m&aacute;s, asegura que no tiene ning&uacute;n problema en quitar frases de sus guiones si considera que se ha pasado de la raya. Incluso confiesa que lo ha hecho en alguna ocasi&oacute;n: &ldquo;S&iacute;, creo que s&iacute; me ha pasado. Si estoy escribiendo o haciendo una pel&iacute;cula, o incluso film&aacute;ndola, y veo que algo que cre&iacute;a que era gracioso no lo es, sino que es simplemente insultante, lo quito del guion. Ahora bien, si considero que es un punto importante del guion para la pel&iacute;cula y alguien me dice que cree que a la gente no le va a gustar, pero yo pienso que es honesto e importante para el filme, entonces no me importa, lo dejo. Pero hay veces que yo creo que algo es inteligente, divertido y brillante y no lo es. Es est&uacute;pido, o simplemente ofensivo, y lo quitamos&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Si estoy escribiendo o haciendo una película, o incluso filmándola, y veo algo que creía que era gracioso no lo es, sino que es simplemente insultante, lo quito del guion</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Woody Allen</span>
                                        <span>—</span> Director de cine
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        A pesar de que &eacute;l quite frases si ofenden, s&iacute; cree que el clima hace que todo ofenda. &ldquo;No s&eacute; si aqu&iacute; pasa tambi&eacute;n, pero en EEUU estamos atravesando un per&iacute;odo en el que la gente se ofende todo el tiempo. Mira lo que ha pasado con la nariz de Bradley Cooper &#8213;al actor le acusaron de antisemitismo por la pr&oacute;tesis de nariz usada en <em>Maestro</em>&#8213;. Por favor, dame un respiro. Siempre encontrar&aacute;s algunas opiniones fuertes, alguna peque&ntilde;a minor&iacute;a que dar&aacute; su opini&oacute;n y se ofender&aacute;. Es algo tan est&uacute;pido&hellip; es que no hab&iacute;a ni rastro de antisemitismo. Ni rastro. Pero siempre puedes encontrar gente que se ofenda, y la prensa ama a esa gente, porque de repente tienen una pol&eacute;mica. Era aburrido escribir sobre eso, pero si ya pasa de ser una simple pel&iacute;cula a hablar de antisemitismo&hellip; Y en EEUU pasan muchas cosas as&iacute;&rdquo;, opina.
    </p><p class="article-text">
        Lo de la nariz de Bradley Cooper a &eacute;l le parece una minucia. En <em>Annie Hall</em> aparec&iacute;a caracterizado con todos los estereotipos de los jud&iacute;os ortodoxos para mostrar c&oacute;mo la gente se los imagina. Esa no es una escena que ahora quitar&iacute;a del guion. &ldquo;Todav&iacute;a la har&iacute;a. Tienes mucho tiempo para pensar si algo es ofensivo. Lo veo en los <em>dailies</em> [material de cada d&iacute;a de grabaci&oacute;n en un rodaje], en el montaje, en el primer montaje del filme. Si yo veo algo ofensivo y mi montador est&aacute; de acuerdo conmigo, si es algo cruel con la gente o insultante, podemos vivir sin esa escena. La gente est&aacute; pagando mucho dinero por ver una pel&iacute;cula. Demasiado dinero. Mi hija fue a ver el otro d&iacute;a <em>Megalod&oacute;n 2,</em> la pel&iacute;cula esa del tibur&oacute;n, y le cost&oacute; la entrada 27 d&oacute;lares. Yo iba al cine por 27 c&eacute;ntimos de d&oacute;lar&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/50ffdd8d-4c0b-4601-a7d0-22262472ccc3_16-9-aspect-ratio_50p_1080943.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/50ffdd8d-4c0b-4601-a7d0-22262472ccc3_16-9-aspect-ratio_50p_1080943.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/50ffdd8d-4c0b-4601-a7d0-22262472ccc3_16-9-aspect-ratio_75p_1080943.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/50ffdd8d-4c0b-4601-a7d0-22262472ccc3_16-9-aspect-ratio_75p_1080943.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/50ffdd8d-4c0b-4601-a7d0-22262472ccc3_16-9-aspect-ratio_default_1080943.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/50ffdd8d-4c0b-4601-a7d0-22262472ccc3_16-9-aspect-ratio_default_1080943.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/50ffdd8d-4c0b-4601-a7d0-22262472ccc3_16-9-aspect-ratio_default_1080943.jpg"
                    alt="La pareja protagonista de &#039;Golpe de suerte&#039; pasea por París"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                La pareja protagonista de &#039;Golpe de suerte&#039; pasea por París                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        &ldquo;Los j&oacute;venes no pueden permitirse el lujo de ir al cine. La gente paga para ver pel&iacute;culas y yo no busco hacerles pasar un mal momento ni hacer que se vayan de la proyecci&oacute;n o que sientan que fueron insultados y que hab&iacute;a algo terriblemente ofensivo. Pero tampoco quiero pensar todo el rato que esto o lo otro es ofensivo. Que a los afroamericanos no les gustar&aacute; esto. Que a las mujeres no les gustar&aacute; eso. Que a los jud&iacute;os no les gustar&aacute; lo otro. O a los asi&aacute;ticos no les gustar&aacute;. Ya sabes, ser pol&iacute;ticamente correcto&rdquo;, zanja.
    </p><p class="article-text">
        Niega que ser director de cine sea un trabajo duro, al rev&eacute;s. &ldquo;Un trabajo duro es ser taxista, o alguien que pica piedra en la calle, eso s&iacute; que son trabajos duros. O un maestro. El mundo del espect&aacute;culo no lo es. Entras por la ma&ntilde;ana, te ofrecen un caf&eacute;, todos quieren hacer las cosas por ti. Les dices qu&eacute; tienen que hacer y lo hacen. Si les dices que algo est&aacute; mal, lo hacen de nuevo. O les das las gracias. Yo siempre he sido un vago. Nunca fui alguien como Spielberg o Scorsese, que son las diez de la noche y todav&iacute;a est&aacute;n buscando la perfecci&oacute;n. A m&iacute; eso nunca me import&oacute;. Yo a las seis de la tarde acabo. No me importa si la &uacute;ltima toma no fue buena, ser&aacute; lo suficientemente buena. Yo me voy a casa, ceno y veo el partido de baloncesto o el de b&eacute;isbol&rdquo;, dice.
    </p><p class="article-text">
        Por si fuera poco uno termina una pel&iacute;cula en &ldquo;seis meses, ocho como mucho&rdquo;, y el resto del a&ntilde;o &ldquo;no hay nada que hacer&rdquo;. &ldquo;Es que se podr&iacute;a decir que alguien que ha trabajado en cine como director o como escritor o como actor nunca ha hecho un solo d&iacute;a de trabajo completo en su vida. Siento que nunca he hecho un d&iacute;a de trabajo como el de un hombre que va a una oficina y se sienta en un escritorio todo el d&iacute;a. As&iacute; que no, este trabajo no requiere energ&iacute;a, como mucho un poco de energ&iacute;a, pero nada m&aacute;s&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Yo siempre he sido un vago. Nunca fui alguien como Spielberg o Scorsese, que son las diez de la noche y todavía están buscando la perfección. Yo las seis de la tarde acabó esté como esté</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Woody Allen</span>
                                        <span>—</span> Director de cine
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Aunque no sea uno de sus grandes &eacute;xitos de cr&iacute;tica &#8213;pese al Oscar de Pen&eacute;lope Cruz&#8213;, Allen siempre pone como ejemplo a <em>Vicky Cristina Barcelona</em>. La considera una de sus grandes obras, pero sobre todo la recuerda como una de las mejores experiencias rodando. Una que le demostr&oacute; que no hace falta saber un idioma para conmoverte. &ldquo;Hay momentos de esa pel&iacute;cula con Pen&eacute;lope y Javier Bardem que todav&iacute;a no s&eacute; lo que dicen. Ellos improvisaron y empezaron a gritarse y discutir. No hablo ni una palabra de espa&ntilde;ol, pero pod&iacute;a ver que aquello era maravilloso. No tengo que conocer el idioma para saber que la emoci&oacute;n estaba all&iacute;&rdquo;, recuerda
    </p><p class="article-text">
        En <em>Golpe de suerte </em>aparece, c&oacute;mo no, el tema del azar, pero Allen sabe que cuanto m&aacute;s dinero tienes, m&aacute;s probabilidad de tener mejor suerte: &ldquo;Los ricos tienen mucha suerte, claro. En la vida lo m&aacute;s importante es la salud. Lo segundo m&aacute;s importante es el conocimiento. Y la tercera cosa m&aacute;s importante es el dinero. Es importante en la vida tener suficiente dinero. No tienes que ser rico, pero hay que tener suficiente dinero para sobrevivir&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Javier Zurro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/espectaculos/woody-allen-eeuu-gente-ofende-tiempo-prensa-le-encanta-gente_1_10524289.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 18 Sep 2023 15:54:47 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/4f8929d7-f1db-44c8-aed5-00e3a84b9471_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="1387072" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/4f8929d7-f1db-44c8-aed5-00e3a84b9471_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1387072" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Woody Allen: “En EEUU la gente se ofende todo el tiempo, y a la prensa le encanta esa gente”]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/4f8929d7-f1db-44c8-aed5-00e3a84b9471_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Cine,Woody Allen,EEUU]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Woody Allen anuncia su retiro del cine]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/woody-allen-anuncia-retiro-cine_1_9550698.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/390d9443-40fb-4eed-8d5c-4eb17262f474_16-9-discover-aspect-ratio_default_1056508.jpg" width="2396" height="1348" alt="Woody Allen, el director norteamericano ganador del Oscar, en la presentación de su película &quot;Cafe Society&quot; en el 69º Festival de Cannes, en Francia. Foto de archivo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">A los 86 años, el premiado director Woody Allen anunció su retiro del mundo del cine, después de terminar su próxima película, "Wasp 22". Declaró que "gran parte de la emoción de ha perdido, porque no tiene el mismo efecto cinematográfico".</p><p class="subtitle">Terapia, tanatofobia y expulsión de la universidad: cinco cosas de la biografía de Woody Allen</p></div><p class="article-text">
        El director <strong>Woody Allen</strong> revel&oacute; que planea su retiro luego de terminar con su pr&oacute;xima pel&iacute;cula, &ldquo;<strong>Wasp 22</strong>&rdquo;, durante una reciente entrevista para el diario espa&ntilde;ol <a href="https://www.lavanguardia.com/cultura/20220917/8530240/woody-allen-libro-cuentos-pelicula.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>La Vanguardia</em></a>. Esta pr&oacute;xima pel&iacute;cula ser&aacute; la n&uacute;mero 50 y &ldquo;<strong>en principio</strong>&rdquo; no har&aacute; m&aacute;s, ya que tiene planeado escribir su primera novela.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;<strong>Probablemente, voy a hacer al menos una pel&iacute;cula m&aacute;s</strong>, pero gran parte de la emoci&oacute;n se ha perdido, porque no tiene el mismo efecto cinematogr&aacute;fico, no es como cuando comenc&eacute; a filmar&rdquo;, hab&iacute;a anticipado en junio de este a&ntilde;o el autor y director, quien recientemente se vio envuelto en un <strong>esc&aacute;ndalo por la acusaci&oacute;n de abuso sexual de su hija adoptiva</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Con grandes &eacute;xitos en su carrera como&nbsp;&ldquo;Manhattan&rdquo; (1979), &ldquo;Annie Hall&rdquo; (1977) y &ldquo;Medianoche en Par&iacute;s&rdquo; (2011), su pr&oacute;xima pel&iacute;cula &ldquo;Wasp 22&rdquo; est&aacute; ambientada en <strong>Par&iacute;s</strong>, y &ldquo;<strong>ser&aacute; parecida a Matchpoint, emocionante, dram&aacute;tica y adem&aacute;s siniestra</strong>&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;<strong>No me divierto igual haciendo una pel&iacute;cula </strong>y present&aacute;ndola en el cine (...) Era agradable saber que 500 personas la ve&iacute;an de una vez&rdquo;, revel&oacute; en un <a href="https://www.eldiarioar.com/espectaculos/live-alec-baldwin-woody-allen-anticipo-abandona-direccion_1_9127027.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>live con Alec Baldwin</strong></a>. Y continu&oacute;: &ldquo;Cuando sol&iacute;a hacer una pel&iacute;cula, iba a salas de cine en todo el pa&iacute;s.&nbsp;<strong>Ahora hac&eacute;s una pel&iacute;cula y ten&eacute;s un par de semanas en una sala de cine. </strong>Tal vez cuatro semanas y luego pasa directamente al streaming, o al pago por visi&oacute;n...&nbsp;No es lo mismo... <strong>No es tan agradable para m&iacute;</strong>&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        A fines de septiembre, lanzar&aacute; su libro de cuentos c&oacute;micos &ldquo;<strong>Gravedad cero</strong>&rdquo;: &ldquo;Mi idea, en principio, es no hacer m&aacute;s cine y centrarme en escribir, estos cuentos y, bueno, ahora <strong>estoy pensando m&aacute;s bien en una novela</strong>&rdquo;, coment&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        En el 2021, poco antes del lanzamiento del documental de HBO <strong>Allen Vs. Farrow</strong>, en el que <strong>Dylan Farrow </strong>presta testimonio, el cineasta -quien nunca fue detenido por la acusaci&oacute;n de pedofilia- asegur&oacute; ser inocente. &ldquo;<strong>Nada de lo que hice con Dylan en mi vida podr&iacute;a malinterpretarse como abusos</strong>&rdquo;, se&ntilde;al&oacute;, y agreg&oacute;: &ldquo;No creo que ella se lo est&eacute; inventando, no creo que est&eacute; mintiendo. <strong>Creo que ella cree eso</strong>&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <em>LC con informaci&oacute;n de agencia NA</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiarioAR]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/woody-allen-anuncia-retiro-cine_1_9550698.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 19 Sep 2022 18:51:05 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/390d9443-40fb-4eed-8d5c-4eb17262f474_16-9-discover-aspect-ratio_default_1056508.jpg" length="1134026" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/390d9443-40fb-4eed-8d5c-4eb17262f474_16-9-discover-aspect-ratio_default_1056508.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1134026" width="2396" height="1348"/>
      <media:title><![CDATA[Woody Allen anuncia su retiro del cine]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/390d9443-40fb-4eed-8d5c-4eb17262f474_16-9-discover-aspect-ratio_default_1056508.jpg" width="2396" height="1348"/>
      <media:keywords><![CDATA[Woody Allen,Cine,Cine de autor]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["Elis 72", el disco que fundó un sonido, las frágiles canciones de Laura Veirs y la historia de un hit]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/elis-72-disco-fundo-sonido-fragiles-canciones-laura-veirs-historia-hit_129_9193950.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5f3dbe5f-f1ff-4855-bab9-f9f792251e5d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;Elis 72&quot;, el disco que fundó un sonido, las frágiles canciones de Laura Veirs y la historia de un hit"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Novedades y rescates en la red, entre las redes.</p></div><h3 class="article-text">Nada ser&aacute; como antes</h3><p class="article-text">
        Elis Regina. <em>Elis 72</em>, 
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&ldquo;Yo quiero tener una casa de campo/ del tama&ntilde;o ideal / para mis amigos, mis discos, mis libros/ y nada m&aacute;s&rdquo;, cantaba <strong>Elis Regina</strong> hace cincuenta a&ntilde;os. El mundo de una cierta clase social ilustrada, y de una cierta &eacute;poca, cab&iacute;a en esa casa de campo. En ese mismo a&ntilde;o, 1972, pero en un departamento de Manhattan, <strong>Woody Allen</strong> dialogaba con <strong>Humphrey Bogart</strong> &ndash;y con el Sam de <em>Casablanca</em>&ndash;, y se preparaba para recibir una cita femenina. Su amiga, <strong>Diane Keaton</strong>, lo ayudaba en tal menester y &eacute;l le ped&iacute;a consejo, mostrando dos discos &ndash;de larga duraci&oacute;n; eso que entonces se llamaba long play o disco a secas y que ahora se conoce como vinilo&ndash;. &ldquo;&iquest;Qu&eacute; pongo, <strong>B&eacute;la Bart&oacute;k</strong> u <strong>Oscar Peterson</strong>?&rdquo;, preguntaba &eacute;l. La respuesta era inequ&iacute;voca: &ldquo;Oscar Peterson, pero que se vea la tapa de B&eacute;la Bart&oacute;k&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;Allen, guionista y actor &ndash;el director del film, <em>Play it again, Sam</em>, fue <strong>Herbert Ross</strong>&ndash; escrib&iacute;a, en ese margen aparentemente humor&iacute;stico y en unos pocos segundos, uno de los grandes cap&iacute;tulos de la musicolog&iacute;a moderna. Aparec&iacute;a all&iacute; el valor identitario de la m&uacute;sica &ndash;y del disco como objeto&ndash; y, en particular, la igualaci&oacute;n simb&oacute;lica de dos objetos pertenecientes a categor&iacute;as supuestamente ajenas entre s&iacute; &ndash;la m&uacute;sica cl&aacute;sica y el jazz&ndash; pero amparadas en una serie m&aacute;s grande, la de la &ldquo;m&uacute;sica para escuchar&rdquo;. M&aacute;s all&aacute; del chiste y de que el jazz era &ndash;es&ndash; obviamente m&aacute;s adecuado como m&uacute;sica propiciatoria de una escena amatoria, el dato acerca de que se viera la otra tapa es fundamental. Lo que informaba era que el personaje de Allen &ndash;y seguramente Allen&ndash; no s&oacute;lo era alguien capaz de entender y disfrutar a Peterson o a Bart&oacute;k. Era alguien capaz de entender y disfrutar a ambos. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Se pon&iacute;a en escena aquello que en Buenos Aires se resum&iacute;a en una frase aparentemente progresista y repetida hasta el hartazgo: &ldquo;No hay m&uacute;sica popular y m&uacute;sica cl&aacute;sica sino buena y mala m&uacute;sica&rdquo;. </strong>C&oacute;mo y desde qu&eacute; patrones culturales se defin&iacute;a lo bueno y lo malo y, sobre todo, los contenidos de clase de esa definici&oacute;n siguen formando parte de una discusi&oacute;n pendiente. En principio, para un progresista tipo, resulta m&aacute;s f&aacute;cil ser abierto a la multiculturalidad si se trata de los pigmeos o los chorote que de Arjona o el reggaet&oacute;n. Pero, de todas maneras, ese relativo convenio acerca de una determinada clase de &ldquo;calidad&rdquo;, medida en t&eacute;rminos de complejidad o reflexi&oacute;n sobre el leguaje, fue determinante en las maneras de circulaci&oacute;n de la m&uacute;sica entre las clases medias ilustradas de ciudades como San Pablo, Buenos Aires o R&iacute;o de Janeiro y, por supuesto, en Nueva York, Par&iacute;s, Londres o Berl&iacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;<em>Elis 72</em> fue el segundo de los &aacute;lbumes que ella titul&oacute; s&oacute;lo con su nombre. El primer hab&iacute;a sido publicado en 1966 y luego llegaron <em>Elis 73</em>, <em>74 </em>y <em>77</em>, con los interludios de <em>Elis e Tom</em>, la extraordinaria colaboraci&oacute;n con <strong>Tom Jobim</strong> en 1974, y <em>Falso Brilhante</em>, de 1976, con la m&uacute;sica de un espect&aacute;culo presentado ese a&ntilde;o. El disco abr&iacute;a con un blues, &ldquo;20 a&ntilde;os blue&rdquo;. &ldquo;Esta ma&ntilde;ana cuando me acord&eacute;/ mir&eacute; mi vida y me espant&eacute;/ yo tengo m&aacute;s de veinte a&ntilde;os/ yo tengo m&aacute;s de mil preguntas sin respuesta&hellip;&rdquo;, comienza Elis. La guitarra del samba y el piano a lo Jobim o a lo Zimbo Tr&iacute;o han desaparecido. El piano es el&eacute;ctrico y la guitarra, tambi&eacute;n el&eacute;ctrica, est&aacute; m&aacute;s cerca de <strong>Jeff Beck</strong> que de Jo&acirc;o Gilberto. Es, no obstante &ndash;y no s&oacute;lo por el idioma en que se canta&ndash; m&uacute;sica indudablemente brasile&ntilde;a pero ya atravesada por otro gesto. El esp&iacute;ritu Beatle que anida en &ldquo;Nada ser&aacute; como antes&rdquo; de <strong>Milton Nascimento</strong>, por ejemplo. En rigor <em>Elis 72</em> es, adem&aacute;s de su primer proyecto musical conjunto con <strong>C&eacute;sar Camargo Mariano</strong> &ndash;quien fue su marido&ndash;, su primer disco en el campo de lo que podr&iacute;an haber llamado jazz rock o rock nacional (de Brasil) pero atinadamente siguieron nombrando como MPB (M&uacute;sica Popular Brasile&ntilde;a). Elis Regina, que ante la irrupci&oacute;n de figuras como <strong>Gal Costa</strong> pod&iacute;a ser vista, a fines de los 60, como una artista ligada a la tradici&oacute;n del samba, sin abandonarla se convert&iacute;a en otra cosa. En la musa de una nueva generaci&oacute;n de autores &ndash;<strong>Jo&acirc;o Bosco</strong> y <strong>Aldir Blanc</strong>, <strong>Renato Teixeira</strong>, <strong>Ivan Lins</strong>&ndash; y en quien logr&oacute; las mejores versiones de Milton (&ldquo;Travessia&rdquo;, &ldquo;Conversando no bar&rdquo;), <strong>Gilberto Gil</strong> (&ldquo;Oriente&rdquo;) y, claro, el buen y viejo Tom Jobim. Y si de esp&iacute;ritu de &eacute;poca se trata no deber&iacute;a perderse de vida que, ese mismo a&ntilde;o, <strong>Chick Corea</strong> inaugur&oacute; su Return To Forever, un grupo dominado en los comienzos por la presencia de dos brasile&ntilde;os, <strong>Flora Purim</strong> y <strong>Airto Moreira</strong>, socio fundador, por su parte, de Weather Report, que en 1972 edit&oacute; su segundo disco, <em>I Sing The Body Electric</em>, cuyo t&iacute;tulo remit&iacute;a a un poema de <strong>Walt Whitman</strong> y a un cuento de <strong>Ray Bradbury</strong>. La electrificaci&oacute;n del cuerpo &ndash;y de la instrumentaci&oacute;n&ndash; y la idealizaci&oacute;n de aquella casa de campo con el tama&ntilde;o ideal para llevar a ella la cultura moderna y urbana: los libros, los discos &ndash;esos fetiches de hace medio siglo&ndash; y, claro, los amigos.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <iframe style="border-radius:12px" src="https://open.spotify.com/embed/album/3NOxICud3CE6svBnR9WqC7?utm_source=generator" width="100%" height="380" frameBorder="0" allowfullscreen="" allow="autoplay; clipboard-write; encrypted-media; fullscreen; picture-in-picture"></iframe>
    </figure><h3 class="article-text">Himnos desnudos</h3><p class="article-text">
        Laura Veirs. <em>Found Light.</em> Bella Union, 2022
    </p><p class="article-text">
        A veinte a&ntilde;os y 11 discos de su debut, <strong>Laura Veirs</strong> sigue siendo la m&aacute;s importante cantante, poeta y compositora (casi) secreta. Acompa&ntilde;amientos m&iacute;nimos y envolventes, citas a Keats, una voz que a veces, como en un espejo desplazado, se duplica de manera maravillosamente imperfecta y algunas apariciones de invitados como la notable saxofonista <strong>Charlotte Greve</strong> &shy;&ndash;fundadora del Cuarteto Lisbeth, cuyo &uacute;ltimo disco, <em>Release</em>, de paso, no est&aacute; mal recomendar&ndash; construyen un entramado hipn&oacute;tico. Colaboradora de <strong>Bill Frisell</strong> y <strong>K.D. Lang</strong> entre muchos otros, Veirs hace canciones como quien dibuja sobre un delgad&iacute;simo papel&nbsp;de seda. &ldquo;Seaside Haiku&rdquo;, &ldquo;Autumn Song&rdquo; y &ldquo;Naked Hymn&rdquo; (donde brilla Greve) son de una belleza tan deslumbrante como quebradiza.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <iframe style="border-radius:12px" src="https://open.spotify.com/embed/album/6COdA2ACTzRPOmNwFEwRNX?utm_source=generator" width="100%" height="380" frameBorder="0" allowfullscreen="" allow="autoplay; clipboard-write; encrypted-media; fullscreen; picture-in-picture"></iframe>
    </figure><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <iframe style="border-radius:12px" src="https://open.spotify.com/embed/album/3Ka5dNI0kbtG9FL0AHWCEX?utm_source=generator" width="100%" height="380" frameBorder="0" allowfullscreen="" allow="autoplay; clipboard-write; encrypted-media; fullscreen; picture-in-picture"></iframe>
    </figure><h3 class="article-text">Una casa en New Orleans</h3><p class="article-text">
        Nadie que haya visto m&aacute;s de dos series en TV ha dejado de escuchar &ldquo;The House of Rising Sun&rdquo; en la versi&oacute;n grabada por The Animals en 1964. De origen incierto, a veces con cambios significativos en la letra o la m&uacute;sica, y en una zona fronteriza entre el country y el blues cuenta con versiones antiqu&iacute;simas, algunas recogidas en grabaciones de campo por music&oacute;logos como <strong>Alan Lomax</strong>, interpretaciones de celebridades como <strong>Bob Dylan</strong>, <strong>Joan Baez</strong>, <strong>Nina Simone</strong>, <strong>Miriam Makeba</strong> y <strong>Sin&eacute;ad O&rsquo;Connor</strong> y rarezas como las de <strong>Johnny Halliday</strong> en franc&eacute;s (&ldquo;Le p&eacute;nitentier&rdquo;) o <strong>Sandro</strong> en castellano. La historia es casi siempre la misma: alguien que ha tenido bastante mala suerte en Nueva Orleans. Aqu&iacute;, una lista con una selecci&oacute;n de lo que hay en Spotify:
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <iframe style="border-radius:12px" src="https://open.spotify.com/embed/playlist/5LAXgs15jNizpEfqmb53R2?utm_source=generator" width="100%" height="380" frameBorder="0" allowfullscreen="" allow="autoplay; clipboard-write; encrypted-media; fullscreen; picture-in-picture"></iframe>
    </figure><p class="article-text">
        <em>DF</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Diego Fischerman]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/elis-72-disco-fundo-sonido-fragiles-canciones-laura-veirs-historia-hit_129_9193950.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 23 Jul 2022 03:04:30 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/5f3dbe5f-f1ff-4855-bab9-f9f792251e5d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="87672" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/5f3dbe5f-f1ff-4855-bab9-f9f792251e5d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="87672" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA["Elis 72", el disco que fundó un sonido, las frágiles canciones de Laura Veirs y la historia de un hit]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/5f3dbe5f-f1ff-4855-bab9-f9f792251e5d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Elis Regina,Woody Allen,Tom Jobim,Laura Veirs]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[En un "live" con Alec Baldwin, Woody Allen anticipó que abandona la dirección]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/espectaculos/live-alec-baldwin-woody-allen-anticipo-abandona-direccion_1_9127027.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d396b09d-bb7e-4c83-bd44-2dd32e8b8090_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="En un &quot;live&quot; con Alec Baldwin, Woody Allen anticipó que abandona la dirección"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Se conectó a Instagram por primera vez para hablar con su amigo y promocionar su libro de relatos "Zero Gravity" que se publicará en agosto en EEUU. "He hecho 49 películas, haré al menos una más, pero se ha perdido la emoción. Haré una o dos más y me dedicaré a escribir", dijo.</p><p class="subtitle">Terapia, tanatofobia y expulsión de la universidad: cinco cosas de la biografía de Woody Allen que (tal vez) no sabías</p><p class="subtitle">La editorial Hachette cancela la publicación de las memorias de Woody Allen tras las presiones recibidas</p></div><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/nueva-york-mediatica-woody-allen_1_1324015.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">Woody Allen no tiene redes sociales.</a> Cuenta con una p&aacute;gina de Facebook oficial que no maneja &eacute;l y a la que no sabe entrar. Sin embargo, ha decidido abrirse una cuenta oficial de Instagram para<a href="https://www.eldiario.es/cultura/alec-baldwin-mata-accidentalmente-disparo-mujer-durante-rodaje_1_8420457.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank"> hacer un &lsquo;live&rsquo; con su amigo Alec Baldwin</a> y promocionar su nuevo libro de relatos, <em>Zero Gravity, </em>donde recopila escritos breves y de tono humor&iacute;stico. Algunos ya se publicaron en su momento en la &eacute;poca en la que escrib&iacute;a para <em>The New Yorker</em>, otros han nacidos durante la pandemia, una &eacute;poca en la que reconoci&oacute; que hab&iacute;a estado muy a gusto sin salir, tener que tomar decisiones ni relacionarse, solo dedicado a escribir y a disfrutar de su tiempo.
    </p><p class="article-text">
        Pero la promoci&oacute;n es lo que tiene y Woody Allen tuvo que salir de su cueva para conectarse a internet. Si alguna vez escribiera una escena en la que una persona que no tiene redes sociales se conecta a Instagram por primera vez, se parecer&iacute;a mucho a lo que ocurri&oacute; en esta entrevista. Allen entr&oacute; antes de tiempo, la c&aacute;mara no le enfocaba toda la cara, y a los cinco minutos perdi&oacute; la conexi&oacute;n. El director se convirti&oacute; en aquel hombre borroso al que daba vida Robin Williams en<em> Deconstructing Harry</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>&nbsp;</em>Baldwin comenz&oacute; a gritar palabras sueltas en espa&ntilde;ol a alguien en su casa para que lo solucionaran. Woody Allen volvi&oacute;&hellip; durante cinco minutos. As&iacute; hasta en tres ocasiones. El actor le pidi&oacute; que buscara &ldquo;la habitaci&oacute;n con mejor wifi de la casa&rdquo;, pero Allen y su ayudante decidieron que con abrir la puerta era m&aacute;s que suficiente. Lo fue y la entrevista pudo seguir su curso. Allen confes&oacute; que no sab&iacute;a nada de redes sociales porque nunca le han &ldquo;interesado los 'gadgets', ni las c&aacute;maras, ni las grabadoras&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/457479f9-223a-4e66-9c69-776d2c3b8c6f_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/457479f9-223a-4e66-9c69-776d2c3b8c6f_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/457479f9-223a-4e66-9c69-776d2c3b8c6f_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/457479f9-223a-4e66-9c69-776d2c3b8c6f_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/457479f9-223a-4e66-9c69-776d2c3b8c6f_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/457479f9-223a-4e66-9c69-776d2c3b8c6f_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/457479f9-223a-4e66-9c69-776d2c3b8c6f_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Woody Allen y Alec Baldwin en su charla en Instagram"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Woody Allen y Alec Baldwin en su charla en Instagram                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Al final del libro se habl&oacute; m&aacute;s bien poco. Alec Baldwin le pregunt&oacute; sobre el humor, sobre la dificultad de escribir su autobiograf&iacute;a, en la que dio lo mejor de s&iacute; para que &ldquo;no fuera una sucesi&oacute;n de hechos como la Wikipedia&rdquo;. &ldquo;En <em>Zero Gravity</em> tuve que encontrar relatos que fueran divertidos y que espero que lo sean para la gente. Algunos tard&eacute; en escribirlos una semana, otros un par de d&iacute;as&hellip; pero es diferente, porque una autobiograf&iacute;a requiere m&aacute;s esfuerzo y tiempo. Alguien me dijo una vez que la diferencia de escribir una historia corta y una novela es que una novela puede ser diez veces m&aacute;s larga pero es 100 veces m&aacute;s dif&iacute;cil&rdquo;, ha dicho y explicado por qu&eacute; no escribe novelas. &ldquo;Intent&eacute; escribir una pero no era buena, y uno de los motivos es que no era buen lector cuando era ni&ntilde;o, y eso hizo que no supiera nada sobre novelas. S&eacute; del show business, de pel&iacute;culas, y en eso tengo instinto, pero no s&eacute; nada de literatura, ni de estructuras, ni de personajes&hellip; as&iacute; que puedo escribir de forma divertida cosas cortitas&rdquo;, zanj&oacute;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Baldwin tambi&eacute;n le pregunt&oacute; por la dedicatoria a Soon Yi en este libro, que dice lo siguiente: &ldquo;A Soon Yi, si Bram Stoker te hubiera conocido, hubiera escrito la secuela&rdquo;. El director ha dicho que tras 25 a&ntilde;os casados, cuando le escribe las dedicatorias es ella la que le pide que le ponga cosas &ldquo;horribles&rdquo;, as&iacute; que en esta ocasi&oacute;n lo ha cumplido. &ldquo;En la comedia, en los roast, la mejor forma de afecto es insultar a la otra persona, y lo he hecho porque ella lo entiende y lo quiere as&iacute;. En mi vida he hecho millones de chistes sobre esposas, pero ninguno especialmente laudatorio&rdquo;, dijo.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">He hecho 49 películas, haré al menos una más, pero se ha perdido la emoción. Haré una o dos más y me dedicaré a escribir</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Woody Allen</span>
                                        <span>—</span> Director de cine
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Allen reconoci&oacute; que no toca bien su clarinete, y que si no fuera conocido por sus pel&iacute;culas nadie ir&iacute;a a verle, pero que como es famoso le perdonan sus &ldquo;horribles errores&rdquo;. A pesar de ello practica todos los d&iacute;as y se siente mal porque haya gente con talento tocando en peque&ntilde;as salas de jazz mientras &eacute;l toca en auditorios delante de miles de personas, pero tambi&eacute;n saca algo positivo de ello: &ldquo;Si realmente amas algo y lo haces con sinceridad, hay una oportunidad&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Fue en la parte del cine cuando Woody Allen se mostr&oacute; pesimista y avanz&oacute; el final de su carrera. Un final que parece estar demasiado cerca. Se mostr&oacute; triste porque las pel&iacute;culas ya no aguanten en las salas y a las pocas semanas est&eacute;n &ldquo;en streaming o Pay per View, como sea, porque no tengo ninguna de ellas&rdquo;. &ldquo;He hecho 49 pel&iacute;culas, har&eacute; al menos una m&aacute;s, pero se ha perdido la emoci&oacute;n. Antes sab&iacute;a que har&iacute;a una pel&iacute;cula, estar&iacute;a en los cines en todo el pa&iacute;s, la gente ir&iacute;a a verla en una gran pantalla, pero ahora en ocho semanas como mucho la tienen desde casa, y no es lo mismo, ya no es divertido para m&iacute;, ya no siento la misma diversi&oacute;n&rdquo;, ha dicho con pesimismo y mostr&aacute;ndose triste porque los cines donde vio &ldquo;a Fellini, Bergman y Truffaut est&aacute;n cerrando&rdquo;. Por eso ha subrayado que har&aacute; &ldquo;una o dos m&aacute;s&rdquo; y luego se encerrar&aacute; a escribir.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Su amigo le ha intentado sonsacar si no ve&iacute;a ninguna serie en <em>streaming</em> y le ha recomendado <em>Barry,</em> pero Woody Allen ha vuelto a ratificar que ni tiene plataformas ni le interesan: &ldquo;En casa veo el f&uacute;tbol, el baseball y las noticias. No tengo tiempo para eso&rdquo;. De su pr&oacute;xima pel&iacute;cula ha contado lo que ya se sab&iacute;a: que ser&aacute; en Par&iacute;s y que eso har&aacute; que &eacute;l y Soon Yi est&eacute;n unos meses fuera, algo que les encanta, porque sus experiencias rodando fuera &ldquo;han sido refrescantes y brillantes&rdquo;. Ser&aacute; la n&uacute;mero 50, y puede que la &uacute;ltima, aunque trat&aacute;ndose de Woody Allen nunca se sabe si su amenaza es otro chiste m&aacute;s.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Javier Zurro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/espectaculos/live-alec-baldwin-woody-allen-anticipo-abandona-direccion_1_9127027.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 28 Jun 2022 19:46:32 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/d396b09d-bb7e-4c83-bd44-2dd32e8b8090_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="1332884" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/d396b09d-bb7e-4c83-bd44-2dd32e8b8090_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1332884" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[En un "live" con Alec Baldwin, Woody Allen anticipó que abandona la dirección]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/d396b09d-bb7e-4c83-bd44-2dd32e8b8090_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Woody Allen,Alec Baldwin]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Terapia, tanatofobia y expulsión de la universidad: cinco cosas de la biografía de Woody Allen que (tal vez) no sabías]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/espectaculos/woody-allen-cineasta-reflexiona-autobiografia_1_9127085.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/98504289-ae19-45f7-8fc9-0fac2bca25f0_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Woody Allen en 1980."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En "A propósito de nada", el director de "Annie Hall" repasa su vida entre la autoindulgencia extrema y la autocrítica mordaz</p><p class="subtitle">La editorial Hachette cancela la publicación de las memorias de Woody Allen tras las presiones recibidas</p></div><p class="article-text">
        En una calle de Oviedo de nombre altisonante, estos d&iacute;as de confinamiento siempre hubo un paseante. Cabizbaja y con aire reflexivo, la estatua de Woody Allen que la ciudad le ofreci&oacute; en 2002, cuando el cineasta recogi&oacute; el premio Pr&iacute;ncipe de Asturias a las Artes, segu&iacute;a ah&iacute; caminando sin moverse.
    </p><p class="article-text">
        Al poco tiempo de instalarse, de hecho, alguien le arranc&oacute; las gafas del rostro fundido en bronce. Desde entonces, el Ayuntamiento se ve obligado a hacer unas nuevas, aproximadamente, una vez al a&ntilde;o, porque la montura del cineasta desaparece constantemente. Como si alguien quisiera despojar a la figura de algo que la caracteriza, falt&aacute;ndole silenciosamente al respeto, o bien queriendo llevarse un pedazo del creador a casa.
    </p><p class="article-text">
        De ambas cosas se encarga el propio Woody Allen en <em>A prop&oacute;sito de nada</em>, una autobiograf&iacute;a que acaba de llegar a nuestro pa&iacute;s de la mano de Alianza Editorial, con traducci&oacute;n de Eduardo Hojman. Una obra que su editorial original, Hachette, se neg&oacute; a publicar presionado por sus propios trabajadores, quienes realizaron un paro simb&oacute;lico contra la empresa por<a href="https://www.eldiario.es/cultura/editorial-Hachette-publicacion-Woody-Allen_0_1003000684.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> dar voz al cineasta acusado de abusos sexuales</a>. Un libro en el que el director de <em>Desmontando a Harry</em><em>&nbsp;</em> ofrece una lectura de su vida y su carrera ejerciendo una autocr&iacute;tica indulgente consigo mismo, mucho m&aacute;s a ojos de la era post #MeToo. Rescatamos algunas historias de su juventud que, tal vez, no conoc&iacute;amos antes de la publicaci&oacute;n de este libro.
    </p><h3 class="article-text">Nunca se interes&oacute; por la cultura</h3><p class="article-text">
        La omnipresencia de la cultura y sus representaciones ha sido siempre una de las claves que convierten el cine de Woody Allen en un di&aacute;logo constante y multirreferencial con su entorno. El cineasta de Brooklyn gusta de ironizar sobre sus&nbsp; muchos referentes, ya fuere con chistes sobre&nbsp;Schopenhauer en <em>Annie Hall</em> o gui&ntilde;os a Cezanne y Rothko en <em>Manhattan, </em>sin olvidar la presencia del s&eacute;ptimo arte en sus filmes &mdash;como bien supo ver<a href="http://www.diaboloediciones.com/woody-allen-el-cine-dentro-de-su-cine/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> el libro que le dedic&oacute; el ensayista Jorge Fonte</a>&mdash;.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, no naci&oacute; ni creci&oacute; en una familia sensible a la cultura, ni se le inculc&oacute; el amor por esta en ning&uacute;n momento. &ldquo;Asist&iacute; a mi primera obra en Broadway a los diecisiete a&ntilde;os, y descubr&iacute; la pintura por mi cuenta cuando hac&iacute;a novillos, porque necesitaba un lugar c&aacute;lido donde pasar el tiempo y los museos eran gratis o baratos&rdquo;, escribe en su libro. &ldquo;Puedo afirmar, sin temor a equivocarme, que mis padres jam&aacute;s vieron ninguna obra de teatro ni visitaron ninguna galer&iacute;a de arte ni leyeron ning&uacute;n libro&rdquo;. Seg&uacute;n &eacute;l, en su casa solo hubo un solo libro durante su infancia: <em>Gangs de Nueva York</em>, de Herbert Asbury. &ldquo;Amigos: est&aacute;is leyendo la autobiograf&iacute;a de un analfabeto mis&aacute;ntropo que adoraba a los g&aacute;nsteres&rdquo;, afirma.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/80218c6e-fb42-4433-94ad-3b1b7eb9dbab_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/80218c6e-fb42-4433-94ad-3b1b7eb9dbab_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/80218c6e-fb42-4433-94ad-3b1b7eb9dbab_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/80218c6e-fb42-4433-94ad-3b1b7eb9dbab_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/80218c6e-fb42-4433-94ad-3b1b7eb9dbab_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/80218c6e-fb42-4433-94ad-3b1b7eb9dbab_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/80218c6e-fb42-4433-94ad-3b1b7eb9dbab_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><h3 class="article-text">Padece tanatofobioa desde los cinco a&ntilde;os</h3><p class="article-text">
        Entre los muchos trastornos nerviosos y alteraciones emocionales sin aparente lesi&oacute;n de los que Woody Allen se ha visto aquejado &mdash;y de los que han hecho gala los personajes que ha interpretado&mdash;, hay uno que le ha obsesionado particularmente: la tanatofobia o el miedo hacia la muerte ya fuese inminente o a trav&eacute;s de alguna enfermedad. Allen piensa en el &oacute;bito constantemente, le fascina y le aterroriza.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Algunas personas ven el vaso medio vac&iacute;o, otras lo ven medio lleno. Yo siempre ve&iacute;a el ata&uacute;d medio lleno&rdquo;, bromea. Sobre el origen de esta afecci&oacute;n, &eacute;l ha construido sus propios razonamientos, pues como se esfuerza en subrayar, sus padres siempre le quisieron y le trataton bien, su familia le mimaba y nunca sufri&oacute; un trauma fundacional. Sin embargo, &ldquo;mis propias hip&oacute;tesis giran en torno al hecho de que, m&aacute;s o menos a los cinco a&ntilde;os, tom&eacute; conciencia de la mortalidad y pens&eacute;: ah, no, yo no me apunt&eacute; para esto. Nunca acept&eacute; ser finito&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/3951667b-dd35-45a7-b851-3528ea0cb63f_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/3951667b-dd35-45a7-b851-3528ea0cb63f_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/3951667b-dd35-45a7-b851-3528ea0cb63f_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/3951667b-dd35-45a7-b851-3528ea0cb63f_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/3951667b-dd35-45a7-b851-3528ea0cb63f_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/3951667b-dd35-45a7-b851-3528ea0cb63f_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/3951667b-dd35-45a7-b851-3528ea0cb63f_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><h3 class="article-text">Fue un deportista prometedor</h3><p class="article-text">
        Una idea preconcebida sobre su figura es que, dada su complexi&oacute;n y la imagen que ofrece de s&iacute; mismo en sus filmes, se le tiende a tachar de 'rata de biblioteca' y podr&iacute;amos pensar que no tiene, ni ha tenido, inter&eacute;s por el deporte ni el ejercicio. Nada m&aacute;s lejos: no solo sigue ejercit&aacute;ndose, dentro de sus limitaciones dados sus 84 a&ntilde;os de edad, sino que fue una joven promesa del deporte local en su Brooklyn natal.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La gente cree que, porque tengo una complexi&oacute;n m&aacute;s bien peque&ntilde;a y llevo gafas, no puedo haber sido muy atl&eacute;tico. Pero es una equivocaci&oacute;n&rdquo;, describe Allen en <em>A prop&oacute;sito de nada</em>. Adem&aacute;s de atletismo y baloncesto, jugaba en segunda base en la liga escolar de b&eacute;isbol y no lo hac&iacute;a precisamente mal. De hecho, &ldquo;albergaba la fantas&iacute;a de dedicarme a ello profesionalmente, una aspiraci&oacute;n que no desapareci&oacute; hasta que de pronto me contrataron para escribir gags&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/73a12bab-3537-492b-9615-75677733694f_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/73a12bab-3537-492b-9615-75677733694f_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/73a12bab-3537-492b-9615-75677733694f_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/73a12bab-3537-492b-9615-75677733694f_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/73a12bab-3537-492b-9615-75677733694f_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/73a12bab-3537-492b-9615-75677733694f_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/73a12bab-3537-492b-9615-75677733694f_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><h3 class="article-text">Le expulsaron de la universidad por re&iacute;rse de sus profesores</h3><p class="article-text">
        &ldquo;No ten&iacute;a ning&uacute;n deseo de asistir a la universidad&rdquo;, escribe, &ldquo;pero, para evitar que mi madre se prendiera fuego a lo bonzo, le di una oportunidad&rdquo;. Y as&iacute; fue como, cumplidos los 18, se matricul&oacute; en la Universidad de Nueva York en un programa limitado, pues por entonces trabajaba en una agencia de publicidad de Madison Avenue escribiendo chistes para comediantes y personajes de la far&aacute;ndula de Broadway a cambio de 40 d&oacute;lares a la semana.
    </p><p class="article-text">
        Mostr&oacute; siempre poco inter&eacute;s por la docencia, y suspendi&oacute; todas las asignaturas, inclu&iacute;da cine. Intent&oacute; recuperar en un curso de verano con id&eacute;ntico resultado, hasta que un panel de decanos se reuni&oacute; para explicarle las razones de su expulsi&oacute;n. &ldquo;Me preguntaron cu&aacute;l era mi objetivo en la vida. Respond&iacute; que quer&iacute;a forjar en la herrer&iacute;a de mi alma la conciencia increada de mi raza y ver si pod&iacute;a reproducirla masivamente en pl&aacute;stico. Se cruzaron varias miradas y me aconsejaron que consultara a un psiquiatra&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f00d1ff5-daaa-430d-84a2-303df7ebdfd8_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f00d1ff5-daaa-430d-84a2-303df7ebdfd8_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f00d1ff5-daaa-430d-84a2-303df7ebdfd8_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f00d1ff5-daaa-430d-84a2-303df7ebdfd8_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f00d1ff5-daaa-430d-84a2-303df7ebdfd8_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f00d1ff5-daaa-430d-84a2-303df7ebdfd8_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/f00d1ff5-daaa-430d-84a2-303df7ebdfd8_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><h3 class="article-text">La terapia no le ha servido de (casi) nada</h3><p class="article-text">
        Lo cierto es que ya iba a un psiquiatra por aquel entonces. Y sigui&oacute; acudiendo puntualmente a consulta durante d&eacute;cadas. Cambi&oacute; de especialista varias veces, y prob&oacute; distintos tratamientos, pero &ldquo;mis avances con los temas profundos han sido completamente inexistentes: sigo teniendo los mismos temores, conflictos y debilidades con los que cargaba a los diecisiete a&ntilde;os&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, dice que en lo que respecta a 'otros temas', si acaso m&aacute;s superficiales o m&aacute;s turbios y por ello no mencionados en <em>A prop&oacute;sito de nada</em>, s&iacute; le ha ayudado. &ldquo;En mi caso, lo importante era tener a alguien cerca con quien compartir mi sufrimiento; jugar al tenis con un profesional&rdquo;, escribe.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En los tiempos oscuros es agradable sentir que uno no se queda quieto e inactivo, pasivo como una ameba aplastada por la demencial irracionalidad del universo o incluso por situaciones negativas que uno mismo ha provocado. Es importante creer que uno est&aacute; haciendo algo al respecto&rdquo;. Es de suponer, por tanto, que escribir <em>A prop&oacute;sito de nada</em> le haya servido de particular terapia, aunque no tengamos tan claro que funcione tambi&eacute;n con los lectores.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/2e7a74f8-2500-4be3-9b34-d5f18df268cc_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/2e7a74f8-2500-4be3-9b34-d5f18df268cc_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/2e7a74f8-2500-4be3-9b34-d5f18df268cc_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/2e7a74f8-2500-4be3-9b34-d5f18df268cc_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/2e7a74f8-2500-4be3-9b34-d5f18df268cc_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/2e7a74f8-2500-4be3-9b34-d5f18df268cc_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/2e7a74f8-2500-4be3-9b34-d5f18df268cc_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Francesc Miró]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/espectaculos/woody-allen-cineasta-reflexiona-autobiografia_1_9127085.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 28 Jun 2022 19:41:50 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/98504289-ae19-45f7-8fc9-0fac2bca25f0_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="2023120" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/98504289-ae19-45f7-8fc9-0fac2bca25f0_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="2023120" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[Terapia, tanatofobia y expulsión de la universidad: cinco cosas de la biografía de Woody Allen que (tal vez) no sabías]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/98504289-ae19-45f7-8fc9-0fac2bca25f0_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
      <media:keywords><![CDATA[Woody Allen,Biografía]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Allen vs Farrow: los riesgos de convertir al arte en una prueba judicial]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/allen-vs-farrow-riesgos-convertir-arte-prueba-judicial_129_7307310.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/462c17ee-2eef-4820-b858-fb48c959e0b2_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Allen vs Farrow: los riesgos de convertir al arte en una prueba judicial"></p><p class="article-text">
        En el segundo episodio de la serie <em>Allen vs Farrow</em>, el documental que expone en profundidad la acusaci&oacute;n de abuso sexual que le hace a Woody Allen su hija Dylan Farrow y tambi&eacute;n su exesposa Mia, aparece un detective. No es un verdadero forense dedicado a reexaminar el  abuso denunciado en 1992. Es Richard Morgan, una especie de forense cultural, en realidad un periodista freelance, que se adentr&oacute; y ley&oacute; completitas las 56 cajas de archivos de Woody Allen que yacen hoy en una de las bibliotecas de la Universidad de Princeton. En esas cajas residen art&iacute;culos, guiones y borradores de sus pel&iacute;culas m&aacute;s conocidas, como <em>D&iacute;as de radio</em>, <em>Zelig</em>, <em>Manhattan</em>, y tambi&eacute;n de otros cortos o proyectos truncos.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Morgan aparece en el documental para brindar las conclusiones psicol&oacute;gicas de alto impacto a las que lleg&oacute; con su filolog&iacute;a sin marco te&oacute;rico: Allen tiene una obsesi&oacute;n con las mujeres j&oacute;venes. No solamente es una constante en su filmograf&iacute;a, sino que en algunos borradores se puede ver clarito c&oacute;mo el cineasta decidi&oacute; corregir las edades de las protagonistas para que fueran m&aacute;s y m&aacute;s j&oacute;venes. Es decir: si en una primera versi&oacute;n la chica a la que conquistaba al hombre maduro con crisis de mediana edad iba a tener 21 a&ntilde;os, en las siguientes ten&iacute;a 18. Despu&eacute;s de que habla Morgan y devela su hallazgo, aparecen im&aacute;genes de <em>Manhattan</em>, una de las pel&iacute;culas de Allen en la que el protagonista de 42 sale con una chica de 17. Pero ahora en vez de la m&uacute;sica de Gershwin que es caracter&iacute;stica de la pel&iacute;cula, est&aacute; sonoramente ilustrada por una m&uacute;sica tenebrosa y oscura: <strong>el documental corrigi&oacute; la obra.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>La referencia a las versiones de los guiones no es para nada ingenua ni pretende abrir una l&iacute;nea de discusi&oacute;n profunda de las pel&iacute;culas de Allen desde una cr&iacute;tica feminista. De hecho, ser&iacute;a perfectamente posible incluir un l&uacute;cido an&aacute;lisis feminista de su filmograf&iacute;a.</strong> Toda la serie est&aacute; centrada en la acusaci&oacute;n de abuso sexual de 1992, cuando su hija ahora adulta ten&iacute;a 7 a&ntilde;os. El caso fue contempor&aacute;neo a otra conmoci&oacute;n p&uacute;blica: la relaci&oacute;n entre Allen y la hija de su exmujer, Soon-Yi Previn, cuya fecha de inicio es incierta. Mientras hay quienes aseguran que empez&oacute; cuando la chica estaba en la secundaria, la pareja sostiene que no fue as&iacute;. Se cas&oacute; a los 21 a&ntilde;os de ella.&nbsp;<strong>La de Morgan no es la &uacute;nica intervenci&oacute;n que apuesta a leer la ficci&oacute;n ya no solamente en clave de realidad sino en clave de prueba judicial frente al abuso sexual que motiva la serie.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Dos cr&iacute;ticas de cine aportan sus ideas al brebaje entre ficci&oacute;n, intenci&oacute;n y realidad. Alissa Wikilson vuelve a <em>Manhattan</em> y a esa pareja perturbadora que es el n&uacute;cleo de la pel&iacute;cula. Y tambi&eacute;n extiende ese n&uacute;cleo inc&oacute;modo a un riff <em>alleniano</em>: &ldquo;Al ver las pel&iacute;culas de Woody Allen ten&eacute;s la sensaci&oacute;n de que trata de acostumbrarnos a la idea de este tipo de relaciones, de esa din&aacute;mica de poder, y en un sentido, trata de prepararnos&rdquo;, dice, para introducir escenas de pel&iacute;culas como <em>Cr&iacute;menes y pecados</em>, <em>Poderosa Afrodita</em>, <em>Maridos y esposas</em> (pel&iacute;cula de 1992, protagonizada por Farrow y Allen y filmada mientras la pareja se divorciaba post Soon-Yi). Claire Dederer hace otra interpretaci&oacute;n de la relaci&oacute;n de <em>Manhattan</em> en l&iacute;nea con la asimetr&iacute;a de poder: &ldquo;Un movimiento importante que hace Allen es poner el deseo en la chica de 17 a&ntilde;os. Ella es la que quiere seguir con la relaci&oacute;n. &Eacute;l la usa para hacer su depredaci&oacute;n aceptable&rdquo;, dice.
    </p><p class="article-text">
        Especialmente en este cap&iacute;tulo, <em>Allen vs Farrow</em> utiliza las pel&iacute;culas del cineasta como pruebas o como ejemplos al servicio de aspectos horrendos de su biograf&iacute;a, cosa que resulta, como m&iacute;nimo, superficial, y que para nada cuestiona las grav&iacute;simas acusaciones de la hija de Allen. La propuesta art&iacute;stica de la serie tambi&eacute;n apunta a esa colisi&oacute;n entre ficci&oacute;n y realidad: <strong>el principal recurso que utiliza, adem&aacute;s de los testimonios, son las cintas familiares caseras de cuando eran una familia numerosa, atractiva, de moda.</strong> La cinta cinematogr&aacute;fica casera, el estilo Super 8, no fue solo un hallazgo retro de Instagram. A&ntilde;os antes ya el cine de autor, especialmente documental, hab&iacute;a logrado grandes cosas con este recurso de forma y contenido. En esta serie, la combinaci&oacute;n est&eacute;tica de ficci&oacute;n y realidad se acent&uacute;a por el hecho de que Woody Allen y Mia Farrow protagonizaron juntos muchas pel&iacute;culas, adem&aacute;s de su familia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La cultura popular en general est&aacute; revisando algunas de sus formas de leer despu&eacute;s de lo que represent&oacute; el MeToo y distintos movimientos feministas que atravesaron la industria del entretenimiento, entre otras cosas. <strong>&iquest;Qu&eacute; se hace con la obra genial de gente horrible?, algo que no es de ning&uacute;n modo nuevo (siempre hubo gente horrible), s&iacute; se est&aacute; convirtiendo ahora en una pregunta recurrente y ya algo clich&eacute; que, aun as&iacute;, no tiene una respuesta un&iacute;voca</strong>. En principio, parece haberse roto el canon que trazaba una l&iacute;nea divisoria entre la obra y el artista. Incluso, aquella m&aacute;xima barthesiana de &ldquo;la muerte del autor&rdquo;, que buscaba ligar la obra a su propia cultura y a otras obras y as&iacute; independizarla de su creador, hoy se reconfigura cuando algunos autores son marginalizados del establishment por sus comportamientos y, con ellos, sus obras.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero es una pregunta abierta. Las Guerrilla Girls, un grupo de artistas y activistas feministas, inauguraron el nuevo milenio contando las pocas mujeres artistas y las muchas mujeres desnudas en los museos y forman parte de los colectivos que de alg&uacute;n modo entienden que mayor participaci&oacute;n de minor&iacute;as en la producci&oacute;n cultural va implicar una cultura m&aacute;s diversa. Otra mirada sobre artista-obra, por cierto.
    </p><p class="article-text">
        Las preguntas se acumulan: &iquest;Qu&eacute; pasa con el ideario sensible dise&ntilde;ado por El Otro Yo en los 90? &iquest;Est&aacute; bien que Caf&eacute; Tacuba deje de tocar en vivo <em>Ingrata</em>, la canci&oacute;n que narra con alegr&iacute;a un femicidio, ser&iacute;a mejor que la siguiera cantando y experimentara la incomodidad que ahora genera o que intentara nuevas <a href="https://www.youtube.com/watch?app=desktop&amp;v=rijL7el5WfQ" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">versiones feministas</a>? Las taradas, una banda de mujeres liderada por Paula Maffia, tambi&eacute;n cantaba una versi&oacute;n de Johnny Cash sobre un se&ntilde;or que despu&eacute;s de un <em>shot </em>de coca&iacute;na le tiraba otro tiro a su novia y hu&iacute;a. En la voz de estas mujeres que seleccionaban en su repertorio temas de distintas &eacute;pocas, la canci&oacute;n funcionaba como un testimonio de lo que se cantaba y festejaba en otras &eacute;pocas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las operaciones de lectura, escritura y reescritura que plantea este momento de la cultura pueden ser sofisticadas y lidiar creativamente con el bagaje cultural que va resultando m&aacute;s y menos fuera de su tiempo.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero leer la obra de un artista como Woody Allen, relevante para la formaci&oacute;n sensible y cultural -buena o mala- de Occidente en clave cifrada de prueba literal no s&oacute;lo no forma parte de una propuesta profunda. Adem&aacute;s, banaliza las mismas grav&iacute;simas acusaciones que quiere respaldar. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Natalí Schejtman]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/allen-vs-farrow-riesgos-convertir-arte-prueba-judicial_129_7307310.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 14 Mar 2021 18:41:54 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/462c17ee-2eef-4820-b858-fb48c959e0b2_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="240742" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/462c17ee-2eef-4820-b858-fb48c959e0b2_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="240742" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[Allen vs Farrow: los riesgos de convertir al arte en una prueba judicial]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/462c17ee-2eef-4820-b858-fb48c959e0b2_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
      <media:keywords><![CDATA[Woody Allen,Cine]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
