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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Martín Yeza]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/martin-yeza/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Martín Yeza]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Cuando lo personal no es político: sobre madres y padres que son funcionarios públicos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/un-trabajo-extraordinario-historias-e-ideas-sobre-maternidad-y-paternidad-en-argentina/personal-no-politico-madres-padres-son-funcionarios-publicos_132_10121848.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/70181477-481c-4ecb-b068-821e5d803514_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cuando lo personal no es político: sobre madres y padres que son funcionarios públicos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En el año 1996, una desconocida María José Lubertino fue tapa de todos los diarios cuando en medio de una jura amamantó a su bebé. Desde entonces, cada vez más hombres y muejeres se animaron a mostrar que, a pesar de las dificultades, bebés y política pueden llevarse bien </p></div><p class="article-text">
        A&ntilde;o 1996. Centro Cultural San Mart&iacute;n. Sesenta representantes se reun&iacute;an para lo que se consideraba una jornada hist&oacute;rica: iban a asumir como estatuyeres para dise&ntilde;ar la futura Constituci&oacute;n de la Ciudad de Buenos Aires, dos a&ntilde;os despu&eacute;s que la reforma constitucional del '94 le otorgara autonom&iacute;a a la capital nacional. El vicepresidente <strong>Carlos Ruckauf</strong> era tambi&eacute;n estatuyente porte&ntilde;o y no pod&iacute;an arrancar la sesi&oacute;n sin &eacute;l pero, como suele pasar, ven&iacute;a retrasado. Los estatuyentes segu&iacute;an hablando efusivamente entre ellos y en el medio un beb&eacute; de menos de un mes que estaba en un mois&eacute;s, en un rinc&oacute;n, con su pap&aacute;, se puso a llorar ah&iacute; en el fondo, cada vez con m&aacute;s desesperaci&oacute;n. Su mam&aacute;, <strong>Mar&iacute;a Jos&eacute; Lubertino</strong>, lo escuch&oacute; a lo lejos. Lo hab&iacute;a amamantado con ganas antes de la hora en que empezaba la sesi&oacute;n pero Ruckauf llevaba dos horas de retraso y el reci&eacute;n nacido ten&iacute;a hambre. Los tiempos de los beb&eacute;s pueden ser todav&iacute;a m&aacute;s salvajes que los de la pol&iacute;tica. Lubertino, de 36 a&ntilde;os, empez&oacute; a ver un pasamanos inveros&iacute;mil con la criatura hasta que alguien se lo entreg&oacute; y ella se lo puso en la teta inmediatamente. Los fot&oacute;grafos no perdieron la ocasi&oacute;n de retratar semejante escena y la imagen fue una de las ilustraciones de la &eacute;poca. Lubertino, con una sonrisa, amamantando a su hijo Manuel, no solo recorri&oacute; todos los medios, sino que tambi&eacute;n decor&oacute; comercios del interior del pa&iacute;s para el d&iacute;a de la madre. A la entonces estatuyente &ndash;despu&eacute;s diputada, despu&eacute;s titular del INADI&ndash; la nombraron embajadora de una ONG pro lactancia, pero tambi&eacute;n fue etiquetada como pol&eacute;mica y controversial por haber ejecutado en un recinto p&uacute;blico &ndash;en todos los sentidos de la palabra&ndash; un acto considerado privado y hasta &iacute;ntimo:
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Los constituyentes que ten&iacute;a al lado se dieron vuelta como para mirar para otro lado&ndash; recuerda Lubertino hoy, casi 30 a&ntilde;os despu&eacute;s&ndash;. Y me acuerdo que cuando fui a lo de Mirtha Legrand ella me dijo &lsquo;&iquest;No te pod&iacute;as haber levantado?&rsquo;. Era la primera vez que ten&iacute;a un cargo de representaci&oacute;n. Despu&eacute;s de 13 a&ntilde;os de militancia asum&iacute;a &iexcl;ad honorem! un cargo as&iacute;. No me iba a levantar de mi momento pol&iacute;tico.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No era esa la primera vez que aparec&iacute;an hijos e hijas en la pol&iacute;tica: son habituales adornando campa&ntilde;as de manera m&aacute;s y menos directa; de m&aacute;s grandes, adem&aacute;s, pueden aparecer como asesores de lujo, con o sin cargos oficiales. <strong>Pero en este caso, aparec&iacute;a algo as&iacute; como el trabajo de los hijos &ndash;y en una mujer, y en una mujer que daba la teta&ndash; y la necesidad de que a veces, como pasa en todas las carreras, tenga que superponerse con el trabajo oficial.</strong> Casi toda su carrera pol&iacute;tica, m&aacute;s all&aacute; de la foto emblem&aacute;tica, estuvo atravesada por la crianza de sus dos hijos &ndash;uno nacido en 1996 y el otro en 2001&ndash; y la necesidad de hacer convivir esas facetas:
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Lo viv&iacute; con mucha naturalidad. Cont&eacute; con los dos muy buenos padres de mis hijos. Todos los temas que tienen que ver con la salud, vacunaci&oacute;n, m&eacute;dico, fueron los pap&aacute;s de cada uno quienes tuvieron un rol m&aacute;s protag&oacute;nico y tambi&eacute;n contamos con la invaluable ayuda de una empleada que ten&iacute;amos en casa, que en ese momento dorm&iacute;a en casa, que era Roxana, que para los chicos fue hist&oacute;rica, fue mi sost&eacute;n, mi soporte. Mi mam&aacute; tambi&eacute;n estuvo muy presente en la crianza de Manuel, que es el m&aacute;s grande, y Lili, que es la abuela paterna de Ernesto, estuvo muy presente en la crianza de Ernesto y tambi&eacute;n de Manuel. Pero en la pol&iacute;tica era todo un desastre. La gente fumaba adentro de los edificios. Yo llevaba a mi beb&eacute; a la constituyente que se hac&iacute;a en la Biblioteca Nacional y hab&iacute;a que pedir que dejaran de fumar cuando el pap&aacute; me lo tra&iacute;a para poder amamantarlo. Hab&iacute;a una compa&ntilde;era embarazada y cero registro, ni institucional ni de los otros varones. Horrible ver la poca empat&iacute;a de parte de los varones &ndash;que eran la mayor&iacute;a&ndash; que fumaban.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tal era el poco registro y la poca conciencia en los a&ntilde;os 90 de que muchas personas adultas tenemos responsabilidades de cuidado y la asunci&oacute;n de que esas tareas deb&iacute;an ser enteramente tercerizadas en mujeres mediando o no dinero&ndash; que cerca del 2000 escuch&eacute;, con tono de burla, un comentario sobre un dirigente del FREPASO que, dec&iacute;an, era capaz de interrumpir o cambiar una reuni&oacute;n para ir a buscar a sus hijos a la escuela. La burla de sus compa&ntilde;eros de partido (progresista), pero sobre todo, la mofa que todav&iacute;a le imprim&iacute;a al chisme la persona que me lo cont&oacute; entrados los 2000, hablaban de una &eacute;poca muy distinta a la nuestra. <strong>En esta, la intromisi&oacute;n de las tareas de cuidado aparece m&aacute;s naturalizada, probablemente por el discurso feminista que visibiliz&oacute; el cuidado como un trabajo, por el lento aumento de la participaci&oacute;n de las mujeres en cargos jer&aacute;rquicos de la pol&iacute;tica, por la pandemia que hizo ver a mujeres y varones de distintos sectores sociales &ndash;incluso de las elites&ndash; el volumen de tiempo que necesitan los ni&ntilde;os y tambi&eacute;n, por qu&eacute; no, por Instagram, </strong>que en su necesidad voraz de contenido hace que las personas compartan p&uacute;blicamente mucho m&aacute;s de sus vidas cotidianas, como parte de la imagen que buscan transmitir pero tambi&eacute;n como un genuino retrato de lo que pasa cuando no est&aacute;n en sus trabajos. O para ser m&aacute;s precisos: en esta &eacute;poca, al menos, queda mal burlarse de eso. Para la pol&iacute;tica las cosas tambi&eacute;n cambiaron. Un poco.
    </p><p class="article-text">
        Mart&iacute;n Yeza es intendente de Pinamar. Tiene 37 a&ntilde;os, un hijo de 3, al que despierta todos los d&iacute;as a las 6.45 para darle el desayuno y llevar al jard&iacute;n y una beb&eacute; de 10 meses. Cuando lo llamo para hablar de este tema tienen una an&eacute;cdota tan reciente que casi que estaba esperando este llamado. En una semana particularmente movida para el PRO, tuvo un zoom con Mar&iacute;a Eugenia Vidal y otros referentes del partido. Su esposa estaba en ingl&eacute;s y la beba cursaba un virus gastrointestinal; &eacute;l hab&iacute;a quedado a cargo. La postal de su cuadradito en el zoom con su beb&eacute; a upa podr&iacute;a haber resultado tierna y vendedora, de no ser porque la beba vomit&oacute; tres veces a lo largo de la reuni&oacute;n, acompa&ntilde;ado de llanto, oblig&aacute;ndolo a &eacute;l a levantarse, ir, venir, interrumpir su participaci&oacute;n:
    </p><p class="article-text">
        &ndash;En el momento te genera sentimientos encontrados porque, por un lado, tengo este tema que es re importante, mi pa&iacute;s y mi responsabilidad pol&iacute;tica, y a la vez est&aacute;n tus beb&eacute;s. Uno trata de encontrar estos equilibrios, pero suenan mejor cuando los pens&aacute;s que cuando se ejecutan. Y en el momento, los que te miran &ndash;especialmente los varones&ndash; tienen tambi&eacute;n dos sentimientos a la vez como ok s&iacute;, est&aacute; bien que te ocupes, pero igual lo ten&eacute;s que resolver por otro lado. Son dos sentimientos totalmente contradictorios pero est&aacute;n ah&iacute;: s&eacute; que est&aacute; bien pero no est&aacute; bien. En general hay una mirada m&aacute;s comprensiva de la mujer que del hombre.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En su caso, no tienen ni&ntilde;era, pero s&iacute; una mujer que trabaja en la limpieza tres veces por semana. &ldquo;Por el momento no queremos ceder la crianza de nuestros hijos y optamos por esto, que de alguna manera tensa los tiempos para uno mismo. A nosotros nos resulta parte de la vida permitirnos disfrutar de las cosas hermosas de criar a nuestros propios hijos. Tu vida se resignifica&rdquo;. El nene m&aacute;s grande va al jard&iacute;n y la beb&eacute; no todav&iacute;a. Para &eacute;l, los dirigentes pol&iacute;ticos de su edad tienden a coincidir sobre la naturalidad que le dan al cuidado igualitario de los hijos, pero con dirigentes de otras generaciones puede haber m&aacute;s prejuicios: &ldquo;Varones que son apenas 5 a&ntilde;os m&aacute;s grandes que yo ya no entienden por qu&eacute; uno hace lo que hace, y ah&iacute; entra el mote de 'pollerudo'. Para m&iacute; es una obviedad que tiene que ser as&iacute;, que tenemos que tratar de entender es una tarea de los dos&rdquo;. El impacto de tener hijos, sobre todo peque&ntilde;os, influye tambi&eacute;n en otras decisiones de la vida pol&iacute;tica, dice Yeza:&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Nosotros con mi pareja hablamos mucho de eso. De repente te pueden hacer una muy buena propuesta laboral en el gobierno provincial, &iquest;Nos ir&iacute;amos de Pinamar a vivir a La Plata? Ac&aacute; nuestros hijos tienen a sus abuelos, primos, amigos. La actividad pol&iacute;tica tiene mucha incertidumbre y eso influye en la familia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Los horarios de la pol&iacute;tica</strong>
    </p><p class="article-text">
        En el caso de Yeza, su esposa se dedica al &aacute;mbito de la educaci&oacute;n, pero hay veces que puede pasar que ambos en la pareja compartan la actividad pol&iacute;tica, con sus no-horarios, sus urgencias, su demanda. As&iacute; sucede en la familia de <strong>Diego Kravetz</strong>, jefe de gabinete y responsable de Seguridad de Lan&uacute;s&ndash;y ahora de manera interina intendente&ndash;, y marido de Soledad Acu&ntilde;a, ministra de Educaci&oacute;n de la Ciudad de Buenos Aires. La pareja tiene tres hijos, uno de 14, uno de 3 y una beb&eacute; de 3 meses, nacida en plena campa&ntilde;a de su mam&aacute; como pre-candidata a Jefa de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. En su casa trabaja haciendo tareas de limpieza y cuidado una mujer que no se queda a dormir y la hermana de Acu&ntilde;a tambi&eacute;n ayuda bastante con los hijos de la pareja. &ldquo;Tratamos de ir complement&aacute;ndonos&ndash;, dice Kravetz&ndash;. Yo en general ba&ntilde;o a los dos chiquitos a la noche y ella algunas veces tiene que ir a la tele. Soledad es una persona muy organizada y eso ayuda mucho; yo no soy tan organizado. El grande de 14 se autogestiona mucho m&aacute;s, pero tambi&eacute;n nos dividimos para ayudarlo con el estudio. Yo no tengo cenas de amigos, no hago cenas de la pol&iacute;tica, salvo algo excepcional, trato de no ir a programas de tele a la noche. Con el &aacute;rea de Seguridad a veces ten&iacute;a actividades por la noche y en esos casos cortaba, volv&iacute;a a mi casa, y volv&iacute;a a irme. Nosotros tratamos de darle un lugar a la familia, el otro d&iacute;a ten&iacute;amos la vigilia de Malvinas y me llev&eacute; al chiquito conmigo&rdquo;. En el Instagram de Acu&ntilde;a, muestra c&oacute;mo a veces ella tambi&eacute;n lleva a su beb&eacute; de tres meses a la oficina. Sin embargo, Kravetz, que tiene 51 a&ntilde;os, cuenta que con su hijo mayor, nacido cuando &eacute;l era legislador de CABA, no pudo tener la misma experiencia que con sus hijos m&aacute;s chicos: <strong>&ldquo;Yo estaba mucho en la rosca, y en eso hab&iacute;a mucha nocturnidad. La noche tiene adem&aacute;s una serie de atractivos que tambi&eacute;n est&aacute;n vinculados a la pol&iacute;tica y a la rosca. Y terminan siendo todos espacios solo para hombres.</strong> En esa &eacute;poca ten&iacute;a muchas reuniones a la noche y me perd&iacute; mucho tiempo de estar con mi hijo y lo tomo como algo disvalioso de mi experiencia como padre. No hay nada que pase a la noche que no pueda hacerse en el d&iacute;a. Es una costumbre que tiene la pol&iacute;tica, que es una costumbre solo para hombres. Yo me reconozco mucho m&aacute;s feliz y mucho m&aacute;s conectado con mi familia ahora desde este lugar&rdquo;, dice, mientras reconoce que ha bajado &uacute;ltimamente la actividad m&aacute;s territorial de Seguridad como los allanamientos a la madrugada.
    </p><p class="article-text">
        El legislador porte&ntilde;o <strong>Juan Vald&eacute;s</strong>, padre primerizo de una beb&eacute; de tres meses, tambi&eacute;n hace hincapi&eacute; en los horarios y las costumbres de la pol&iacute;tica. Por el momento, su pareja est&aacute; de licencia y se ocupa del d&iacute;a a d&iacute;a de su hija, que es amamantada por leche materna exclusiva. &ldquo;Nos organizamos semana a semana. Mi mam&aacute; y mi suegra nos ayudan algunos d&iacute;as pero el resto del tiempo nos repartimos, y yo estoy tratando de alternarnos ma&ntilde;ana y tardes para estar con mi hija. Y los fines de semana estoy mucho m&aacute;s presente que lo que estar&iacute;a en un a&ntilde;o normal de campa&ntilde;a habitual y de mi trabajo como legislador&rdquo;. En su caso, como hijo de <strong>Eduardo Vald&eacute;s</strong>, militante pol&iacute;tico que ocup&oacute; distintos, reconoce que sus padres estuvieron muy presentes en la crianza y que le ense&ntilde;aron que hay que exigirse mucho para poder trabajar y ocuparse de la familia a la vez. Tambi&eacute;n, observa algunas diferencias: 
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Mi generaci&oacute;n ha desnaturalizado que el rol de la mujer sea el del cuidado y que los varones no debemos cuidar a nuestros hijos. <strong>Por supuesto en t&eacute;rminos ideales ser&iacute;a 50 y 50. En mi caso no es as&iacute; por ahora no s&oacute;lo porque no tengo licencia por paternidad, sino tambi&eacute;n porque decidimos la lactancia materna exclusiva y eso hace que la madre tenga mucha m&aacute;s tarea que yo, al menos en esta etapa</strong>. Tengo conciencia de los privilegios que hemos tenido hist&oacute;ricamente los varones y estoy dispuesto a transformarlos y a compartir crianza y no creer que estoy &ldquo;ayudando&rdquo; sino que estamos criando en conjunto y eso algo que creo que mi generaci&oacute;n est&aacute; aprendiendo. <strong>Es un aprendizaje diario. No es f&aacute;cil. A veces cuesta, a veces duele sentir que te qued&aacute;s afuera o te sent&iacute;s relegado de algunos espacios de discusi&oacute;n porque ten&eacute;s tareas que hacer en tu casa. Pero el &uacute;nico lugar en el que sos imprescindible es ah&iacute;</strong>. 
    </p><p class="article-text">
        Valdes, con 35 a&ntilde;os, tambi&eacute;n menciona los horarios de la pol&iacute;tica como complejos de combinar con la crianza: &ldquo;La pol&iacute;tica tiene una cantidad de folklore, de actividades, que implica mucho asado hasta tarde, una agenda en la que no ten&eacute;s horarios fijos, entonces es dif&iacute;cil comprometerte a seguir una rutina que es justamente algo que los chicos necesitan mucho y tambi&eacute;n en la organizaci&oacute;n con la pareja. Eso implica hacer algunos sacrificios. No es que otros te relegan porque vos sos padre, sino que simplemente vos tienes que dejar de lado y priorizar otra cosa y cuando uno hace esta elecci&oacute;n lo sabe y trata uno de generar un equilibrio, no perderse el trabajo pero tampoco relegar a la familia. Uno pierde posiciones por estar menos en los lugares, cuando est&aacute;s menos te convocan menos. En la pol&iacute;tica y en todo, en los &aacute;mbitos laborales. Y la pol&iacute;tica es muy din&aacute;mica en el sentido de que todo el tiempo creemos que est&aacute; el mundo por cambiarse si no estamos en determinada reuni&oacute;n o actividad y la verdad que no es as&iacute;, lo &uacute;nico que realmente depende de nosotros, y en donde tenemos que estar es el cuidado de nuestros hijos&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Justamente a eso apunta <strong>Micaela Gentile</strong>, Directora Nacional de Justicia y G&eacute;nero del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Naci&oacute;n y mam&aacute; de una nena de 5 a&ntilde;os. Est&aacute; separada del pap&aacute; de su hija, con quien pasa la mitad de los d&iacute;as y fines de semana por medio. Su hija va al jard&iacute;n y tambi&eacute;n pasa tiempo con una ni&ntilde;era. El pap&aacute; de su hija, en tanto, le cubre varios baches cuando surgen imprevistos producto de la demanda de su funci&oacute;n: &ldquo;La pol&iacute;tica no es esencialmente incompatible con las responsabilidades de cuidado. Creo que como cualquier actividad que demanda mucho cuerpo, tiempo y cabeza tiene m&aacute;s dificultades que otras actividades a la hora de las responsabilidades de cuidado pero tambi&eacute;n me parece que los &uacute;ltimos a&ntilde;os se ha puesto m&aacute;s en cuesti&oacute;n esta imposibilidad de cubrir todo al mismo tiempo que muchas veces tenemos como mandato cultural las mujeres. Cuando la vida pol&iacute;tica se vuelve incompatible con las responsabilidades de cuidado hay un mont&oacute;n de otras fallas que est&aacute;n sucediendo antes, durante y despu&eacute;s como para que esto sea as&iacute;. No creo que sea propio de la vida pol&iacute;tica sino de una injusta distribuci&oacute;n del cuidado en todas las esferas. <strong>Lo que s&iacute; tiene la pol&iacute;tica y es la lucha que venimos dando las mujeres que nos consideramos feministas es amoldar pr&aacute;cticas y horarios para que se pueda empezar a haber una conciliaci&oacute;n vida laboral-vida familiar. Que la pol&iacute;tica se desarrolle en horarios m&aacute;s amigables para las personas que tienen responsabilidades de cuidado, que tenga formas que lo contemplen, que la militancia y las organizaciones pol&iacute;ticas contemplen que las actividades, los plenarios, etc&eacute;tera, puedan ser desarrollados con ni&ntilde;es o que puedan tener en cuenta lo que acarreamos a veces como responsabilidad &uacute;nica las mujeres</strong>&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Como declara Gentile, y coinciden todos los consultados, las cuestiones con las que lidian ellos y ellas como trabajadores y trabajadoras no difieren demasiado de mucho de lo que le pasa a cualquier trabajador. Aunque ella enfatiza en c&oacute;mo trabajar estas cuestiones desde la pol&iacute;tica puede impactar en otros &aacute;mbitos: &ldquo;Cuando estas cuestiones no se contemplen impactan en una menor participaci&oacute;n de mujeres en niveles jer&aacute;rquicos, por eso me parece clave problematizarlo desde la pol&iacute;tica, justamente, entendiendo que la pol&iacute;tica es aquella arma de transformaci&oacute;n de la sociedad en un estado democr&aacute;tico y es la que tiene que dar una respuesta&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La pol&iacute;tica como actividad que deber&iacute;a marcar algunos ejemplos, pero tambi&eacute;n la pol&iacute;tica como responsable de legislar sobre la vida cotidiana de las personas que est&aacute;n a cargo de otras personas, un tema en el que confluyen la vida p&uacute;blica y la vida privada de los funcionarios p&uacute;blicos. 
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, en este caso, no siempre lo personal es pol&iacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;<em>NS</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Natalí Schejtman]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/un-trabajo-extraordinario-historias-e-ideas-sobre-maternidad-y-paternidad-en-argentina/personal-no-politico-madres-padres-son-funcionarios-publicos_132_10121848.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 17 Apr 2023 09:14:40 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cuando lo personal no es político: sobre madres y padres que son funcionarios públicos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Crianza,Bebés,María José Lubertino,Martín Yeza,Diego Kravetz]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Pinamar sin pinos: buscan fomentar el reemplazo por especies nativas para preservar la biodiversidad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/medio-ambiente/pinamar-pinos-buscan-fomentar-reemplazo-especies-nativas-preservar-biodiversidad_1_7317047.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6b12eb7b-df6f-4eb1-84ac-2c6686e246cc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Pinamar sin pinos: buscan fomentar el reemplazo por especies nativas para preservar la biodiversidad"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El sueño de Jorge Bunge se hizo trizas cuando Pinamar se transformó en la ciudad “top” de la Costa Atlántica. Las mansiones y edificios con vista al mar en la zona céntrica taparon el sol de las playas. Miles de árboles fueron talados para la construcción, en las últimas décadas, en nombre del progreso. Tal vez, la utopía del fundador -obviamente que distinta a como él la soñó- tenga una segunda oportunidad para concretar el anhelo de la “Ciudad Jardín” con el proyecto de reforestación que lleva adelante el municipio.</p></div><p class="article-text">
        Cuando Pinamar a&uacute;n no hab&iacute;a sido fundada su paisaje eran dunas: un campo de dunas, desde lo que hoy es la ruta de acceso a la ciudad, con algunas gram&iacute;neas, herb&aacute;ceas compuestas -que son end&eacute;micas de la zona- pero no exist&iacute;an ni los tamariscos, ni las acacias, ni los pinos tan caracter&iacute;sticos. O sea: <strong>todo lo que se ve hoy es implantado, no hay ni una sola planta nativa.</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Jorge Bunge recorriendo las plantaciones de pinos para Pinamar.                            </span>
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        Las cr&oacute;nicas de finales del siglo XIX cuentan que, en esa zona, solo se o&iacute;a el sonido del mar y el silbido de las cortaderas. Los campos de dunas constitu&iacute;an los denominados &ldquo;Montes grandes de Juancho&rdquo;, que pertenecieron al terrateniente Don Mart&iacute;n de Alzaga quien se cas&oacute;, en 1862, con Felicitas Guerrero: luego v&iacute;ctima de femicidio -por entonces crimen pasional- a manos de su pretendiente Enrique Ocampo, en 1872.
    </p><p class="article-text">
        Con toda esta historia sobre los hombros y con los conocimientos adquiridos por Jorge Bunge en su formaci&oacute;n europea, el movimiento urbanista de la &ldquo;Ciudad Jard&iacute;n&rdquo;, bautizado as&iacute; por el arquitecto brit&aacute;nico Ebenezer Howard (1850-1928) que propon&iacute;a sustituir las ciudades industriales por otras m&aacute;s peque&ntilde;as rodeadas de tierras agr&iacute;colas, fue el ideal a la hora de planificar Pinamar: una &ldquo;ciudad jard&iacute;n&rdquo; junto al mar.
    </p><h3 class="article-text"><strong>&iquest;Cae el reinado del pino?</strong></h3><p class="article-text">
        <strong>El pino, la especie que prim&oacute; en aquella forestaci&oacute;n de 1943 iniciada por Bunge -que en aquel entonces sirvi&oacute; para fijar las dunas como paso previo al desarrollo urban&iacute;stico- hoy es criticado por los naturalistas. Los especialistas en bot&aacute;nica argumentan que donde se implantan pinos estos terminan desplazando a la flora y fauna aut&oacute;ctona y que adem&aacute;s, empujado por el aumento de las temperaturas medias a ra&iacute;z del calentamiento global, esta especie se ha convertido en un foco de incendios frecuentes y peligrosos.</strong>
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><p class="article-text">
        Tal es as&iacute; que con los incendios que se vienen sucediendo en la Patagonia, distintas comunidades y pobladores mapuche han denunciado la afectaci&oacute;n de sus territorios con estas especies no nativas. En el Parlamento por el agua y el R&iacute;o Chubut realizado en El Mait&eacute;n (entre el 31 de enero y el 2 de febrero de 2020), las comunidades y organizaciones mapuche volvieron a considerar a las plantaciones de pinos como uno de los principales factores de incendios y de disminuci&oacute;n de las fuentes h&iacute;dricas, seg&uacute;n expresa la investigadora Mirta &Ntilde;ancunao de la Comunidad Mapuche Las Huaytekas en un art&iacute;culo publicado en el sitio <a href="https://opsur.org.ar/2021/02/10/las-plantaciones-de-pino-aceleran-la-expansion-de-los-incendios-forestales/?fbclid=IwAR3PAvOIi6DTxrGbatzoA7V7wu5V8fxzsvTbhGV4n4Tproz7XY0pL0T8mEs" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Observatorio Petrolero Sur</a>.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Tomando nota de esta problem&aacute;tica, el municipio local puso en marcha el proyecto Pinamar Foresta 365: destinado a los vecinos y, principalmente, a aquellas personas que quieran forestar -o reforestar- sus jardines, frentes o veredas con especies nativas para preservar la biodiversidad en el partido costero.</strong>
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><p class="article-text">
        Los &aacute;rboles que se entregan son sembrados desde la semilla dentro del vivero municipal y en el vivero forestal de Respira Pinamar. Se trata de fresnos, acacias y aguaribayes que fueron previamente domesticados para adaptarse a las condiciones del suelo y el clima de la zona.
    </p><p class="article-text">
        En una entrevista con el diario <strong>La Naci&oacute;n</strong>, el intendente Mart&iacute;n Yeza hizo una broma respecto al proyecto de reforestaci&oacute;n que no pas&oacute; desapercibida: <a href="https://www.lanacion.com.ar/lifestyle/pinamar-apuesta-a-la-ecologia-nid2564297/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;Yo no descartar&iacute;a que las pr&oacute;ximas generaciones le tengan que cambiar el nombre a la ciudad&rdquo;.&nbsp;</a>
    </p><p class="article-text">
        Lo que pudo haber sido una met&aacute;fora para el joven mandatario de Cambiemos hizo ruido en otras personas que, si bien est&aacute;n a favor de incluir especies nativas en la reforestaci&oacute;n de Pinamar, entra a jugar la identidad de una ciudad de 3.000 hect&aacute;reas forestada con pinos mar&iacute;timos.
    </p><p class="article-text">
        Jorge Massidda es paisajista y uno de los fundadores de la Fundaci&oacute;n Ecol&oacute;gica Pinamar, creada en 1991, para luchar contra la extracci&oacute;n de arena y la deforestaci&oacute;n que se volvi&oacute; incontrolable por el boom inmobiliario que se empez&oacute; a gestar en los menemistas 90&rsquo; en la ciudad balnearia.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><p class="article-text">
        &ldquo;Por supuesto que estamos a favor de la entrega de &aacute;rboles, es una tarea que tambi&eacute;n realizamos con la fundaci&oacute;n. La idea no es mala siempre y cuando no perdamos la identidad&rdquo;, dice el vecino ecologista que recalca: &ldquo;somos pinos y mar&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El actual secretario de la ONG defiende al pino y resalta que &ldquo;no es un enemigo&rdquo; y &ldquo;estamos orgullosos de los m&aacute;s de 4 millones de pinos que tenemos en el Partido de Pinamar&rdquo;. A la vez Massidda destaca &ldquo;que esta gesti&oacute;n ha plantado m&aacute;s &aacute;rboles que ninguna otra pero no es suficiente&rdquo; y cita como contraejemplo los 4 pinos que fueron talados en la v&iacute;a p&uacute;blica en septiembre del a&ntilde;o pasado en calle S&iacute;lfides: &ldquo;desde la municipalidad nos informaron su aprobaci&oacute;n pero no nos dieron el justificativo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En di&aacute;logo con <strong>elDiarioAR</strong>, Mart&iacute;n Yeza aclara que estas pol&iacute;ticas son un segundo cap&iacute;tulo en la historia de Pinamar: &ldquo;una parte de nuestro desaf&iacute;o es respetar esa identidad del bosque que nos identifica pero, a la vez, tratar de regenerar nuestro propio paisaje ecosist&eacute;mico junto a los vecinos&rdquo;.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><p class="article-text">
        Seg&uacute;n Yeza, adem&aacute;s de las plantaciones que llevan desde la municipalidad, remarca que &ldquo;cada vez que alguien tira un &aacute;rbol en el partido de Pinamar tiene la obligaci&oacute;n de plantar dos&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Cambio de paradigmas</strong></h3><p class="article-text">
        <strong>Al frente de la iniciativa de reforestaci&oacute;n est&aacute; la Secretar&iacute;a de Paisajismo y Medio Ambiente (la &uacute;nica del pa&iacute;s) que tiene como titular a la paisajista Samanta Anguiano. Desde que se implement&oacute;, en diciembre de 2019 hasta la fecha, el programa lleva entregados m&aacute;s de 4.000 &aacute;rboles.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Los tiempos de la biolog&iacute;a y de la bot&aacute;nica no son los tiempos humanos, uno se da cuenta de que la pifi&oacute; con una especie a veces en el a&ntilde;o, a los 5, a los 15 o a los 30 a&ntilde;os. Salir del concepto eucalipto demor&oacute; d&eacute;cadas, hoy los montes de pinos, sobretodo lo que son los pinos espec&iacute;ficamente, no otras especies de con&iacute;feras, dan un marco, como un lugar nodriza para poder intervenir con otras especies de &aacute;rboles nativos que vayan generando, de alguna manera, un relativo equilibrio. Ya sabemos que algunos &aacute;rboles funcionan sin riego, que necesitan menos mantenimiento a largo plazo y que generan un beneficio eco sist&eacute;mico al lugar, porque ya de por s&iacute; al ser &aacute;rboles nativos, a las aves o a los polinizadores los vas a tener much&iacute;simos m&aacute;s activos y con mejor desarrollo&rdquo;, explica Anguiano mirando las dunas que a&uacute;n persisten en Valeria del Mar, localidad en la que reside.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Samanta Anguiano en una recorrida por el vivero forestal                            </span>
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        En ese sentido el equipo interdisciplinario de la Secretar&iacute;a de Paisaje y Medio Ambiente est&aacute; trabajando en el trazado de nuevas estrategias paisaj&iacute;stico-ambientales. Para ello tomaron en cuenta los lineamientos originales de la &ldquo;Ciudad Jard&iacute;n&rdquo; proyectada por Bunge y, de esa manera, estudian el dinamismo que se da en un ecosistema en formaci&oacute;n.
    </p><h3 class="article-text">Desaf&iacute;os ambientales</h3><p class="article-text">
        En su libro <em>La brecha urbana: countries y barrios privados</em> (2005), la soci&oacute;loga Maristella Svampa plantea &ldquo;que las actividades en la industria de la construcci&oacute;n desde 2003 en adelante han presentado un ritmo sostenido en los municipios de Gesell y Pinamar que son los que presentan los mayores porcentajes de crecimiento por afluencia migratoria. Aunque en estos casos como en el resto de las localidades se vislumbra una fuerte polarizaci&oacute;n de la poblaci&oacute;n, con concentraciones en bolsones de pobreza, y que integran la mano de obra de baja calificaci&oacute;n empleada en construcci&oacute;n y servicios&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Disparado por ese crecimiento, por el turismo como industria que todo lo devora y el avance del mercado inmobiliario, uno de los mayores inconvenientes que afronta la ciudad es la planta de tratamientos de efluentes cloacales: un problema que el partido de Pinamar arrastra desde hace varias d&eacute;cadas y que ninguna gesti&oacute;n ha sabido -ni ha podido- resolver.
    </p><p class="article-text">
        El primer paso por una Pinamar sustentable que dio el intendente Mart&iacute;n Yeza fue la recuperaci&oacute;n del frente mar&iacute;timo, la demolici&oacute;n de viejos paradores de cemento y el reemplazo por estructuras ecol&oacute;gicas y desmontables. Ese plan permiti&oacute; que la ciudad volviera a tener nueve cuadras de playa que antes estaban concesionadas.
    </p><p class="article-text">
        Ahora la idea en marcha es un parque p&uacute;blico, los bosques de Palermo de Pinamar: un lugar para que los vecinos y vecinas tengan su espacio de recreaci&oacute;n en una ciudad en la que la mayor&iacute;a de los espacios verdes est&aacute;n en manos privadas.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El ambiente tiene que estar por delante de todo y as&iacute; como en su momento celebramos la creaci&oacute;n de la Secretar&iacute;a de Ambiente hoy creemos que el resto de las secretar&iacute;as deben regirse bajo un manto sustentable para que lo econ&oacute;mico no predomine sobre la raz&oacute;n&rdquo;, dice el ecologista Jorge Massidda.
    </p><p class="article-text">
        <em>URR</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ulises Román Rodríguez]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 20 Mar 2021 22:41:40 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Pinamar sin pinos: buscan fomentar el reemplazo por especies nativas para preservar la biodiversidad]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ecología,Pinamar,Martín Yeza]]></media:keywords>
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