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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Parosmia]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/parosmia/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Parosmia]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Narices alteradas después del Covid-19: cuando todo huele a humo o a podrido]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/coronavirus/narices-alteradas-despues-covid-19-huele-humo-podrido_130_7352660.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8f345c83-1cbe-4f15-91a9-b2b1678cea46_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Narices alteradas después del Covid-19: cuando todo huele a humo o a podrido"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Se estima que alrededor del 77 % de las personas con coronavirus pierden el sentido del olfato y el gusto. La mayoría lo recupera en dos o cuatro semanas. Pero no todos. A un 10 % les aguarda una incómoda secuela: la deformación de del olor.</p></div><p class="article-text">
        Un d&iacute;a despert&oacute; y ya no estaba. &ldquo;Desapareci&oacute;&rdquo;, susurra con resignaci&oacute;n, ba&ntilde;ada por la luz de la ma&ntilde;ana. &ldquo;Mi olfato desapareci&oacute;&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los d&iacute;as pasan y, abrumada por miles de casos similares al suyo, Susan tira la toalla: &ldquo;Pero la vida contin&uacute;a. La comida se hace m&aacute;s picante, m&aacute;s salada, m&aacute;s dulce, m&aacute;s amarga. Te acostumbras. <strong>La mayor p&eacute;rdida son todos los recuerdos que ya no son disparados por un olor. </strong>El olfato y la memoria est&aacute;n conectados en el cerebro. La canela podr&iacute;a haberte recordado al delantal de tu abuela. Sin olfato, un oc&eacute;ano de im&aacute;genes pasadas desaparece&rdquo;. 	
    </p><p class="article-text">
        El testimonio de esta joven epidemi&oacute;loga suena como el de varias personas cuyos cuerpos han sido &iacute;ntimamente alterados por el coronavirus desde comienzos del a&ntilde;o pasado. La &uacute;nica diferencia es que la nariz de Susan (en realidad, la actriz Eva Green) se apag&oacute; en 2011. Ocurri&oacute; en una escena de la pel&iacute;cula<em> Perfect Sense.</em>&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="La película Perfect Sense (2011) retrató cómo un virus puede llegar a distorsionar los sentidos."
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                La película Perfect Sense (2011) retrató cómo un virus puede llegar a distorsionar los sentidos.                            </span>
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        Mientras que<em> Contagion </em>-dirigida por Steven Soderbergh y curiosamente estrenada tambi&eacute;n hace 10 a&ntilde;os- relata el avance imparable de una enfermedad infecciosa por el mundo con sorprendente similitud a nuestra actualidad pand&eacute;mica, el film de David Mackenzie y protagonizado tambi&eacute;n por el actor Ewan McGregor aborda los estragos causados por un virus en nuestros sentidos y el tsunami emocional que invade luego del apag&oacute;n sensorial.
    </p><p class="article-text">
        Vistas a la distancia, <strong>estas pel&iacute;culas parecen m&aacute;s un documental</strong>. Porque si hay algo que demostr&oacute; la pandemia es que nuestra realidad termin&oacute; superando a la ficci&oacute;n. Despreciado durante siglos por fil&oacute;sofos, ignorado por cient&iacute;ficos y usualmente menospreciado en el Pante&oacute;n de los sentidos, el olfato fue reivindicado en este a&ntilde;o de pandemia. <strong>Miles de personas tuvieron que perderlo para por fin valorarlo.</strong> La anosmia, es decir, la p&eacute;rdida repentina de la capacidad de oler, expuso cu&aacute;n importante es esta facultad en nuestra vida: cuando se apagan las narices, en cierto modo se apaga tambi&eacute;n el mundo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Se estima que alrededor del 77 % de las personas con covid pierden el sentido del olfato y el gusto. La mayor&iacute;a lo recupera en dos o cuatro semanas. Pero no todos. A un n&uacute;mero importante de personas -se cree un 10 %- les aguarda otra sorpresa. Una m&aacute;s, una inc&oacute;moda secuela. En una prueba m&aacute;s de su poder destructivo, el coronavirus no solo roba los sentidos; tambi&eacute;n los deforma.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">Un mundo con olor a humo</h3><p class="article-text">
        A los historiadores futuros de la pandemia de Covid-19 con seguridad les llamar&aacute; la atenci&oacute;n c&oacute;mo fue mutando la percepci&oacute;n social de esta enfermedad: de una neumon&iacute;a en un rinc&oacute;n ignoto del mundo pas&oacute; a ser considerada por unos una simple gripe de solo dos semanas a una infecci&oacute;n de lo m&aacute;s misteriosa que aun no comprendemos del todo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A comienzos de 2020 se conoc&iacute;an tres s&iacute;ntomas: fiebre, tos y dificultad para respirar. Pero a medida que aumentaban los casos, la lista no par&oacute; de crecer. Adem&aacute;s de los que perd&iacute;an el olfato, hubo quienes ten&iacute;an n&aacute;useas o diarrea, arritmias o incluso ataques card&iacute;acos. Muchos sufr&iacute;an dolores de cabeza persistentes, co&aacute;gulos de sangre, sarpullido y accidentes cerebrovasculares. Otros, sorprendentemente, no presentaban ning&uacute;n s&iacute;ntoma.
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                    alt="Especialistas en olfato recomiendan a personas con parosmia evitar el café, frituras, las carnes asadas, las cebollas, el ajo, los huevos y el chocolate."
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                Especialistas en olfato recomiendan a personas con parosmia evitar el café, frituras, las carnes asadas, las cebollas, el ajo, los huevos y el chocolate.                            </span>
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        En algunos casos, los s&iacute;ntomas no se iban. Persist&iacute;an, m&aacute;s bien, durante meses. As&iacute; fue c&oacute;mo se comenz&oacute; a hablar, primero por lo bajo y luego con mayor fuerza, de &ldquo;long covid&rdquo; o &ldquo;covid prolongado&rdquo;: <strong>personas que reportan sufrir una constelaci&oacute;n s&iacute;ntomas durante largo tiempo, como&nbsp;&nbsp;dificultad para respirar, palpitaciones del coraz&oacute;n, dolor de pecho, fatiga, confusi&oacute;n mental, insomnio, dolor en las articulaciones y molestas distorsiones olfativas.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Me despertaba y todo ol&iacute;a igual: a quemado&rdquo;, recuerda Juli&aacute;n. &ldquo;Como el que sent&iacute;s cuando entr&aacute;s a una habitaci&oacute;n en la que hace un rato estuvo alguien fumando y se fue. O cuando se te quema una tostada y volv&eacute;s a la tarde a tu casa y a&uacute;n est&aacute; ah&iacute;. Al principio era lo &uacute;nico que percib&iacute;a. Despu&eacute;s empec&eacute; a oler otras cosas gradualmente pero con ese olor a quemado de fondo. Desde que perd&iacute; el olfato hasta que lo recuper&eacute; completamente pas&oacute; un mes y medio&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Otras personas han informado ser constantemente asaltadas por olores f&eacute;tidos como olor a pescado o a cloaca. Aromas antes deliciosos del ajo y cebolla cocidos de repente se volvieron&nbsp;intolerables. La carne huele a podrido y el caf&eacute; a nafta.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Un d&iacute;a vino mi amiga a casa, tir&oacute; desodorante de ambiente en mi ba&ntilde;o -cont&oacute; una joven en Twitter- y yo pens&eacute; que hab&iacute;a algo prendi&eacute;ndose fuego porque ol&iacute;a humo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Esta rara anomal&iacute;a olfativa tiene varios nombre:&nbsp;&ldquo;troposmia&rdquo;, &ldquo;disosmia&rdquo; o &ldquo;parosmia&rdquo;, que debe distinguirse de otra curiosa distorsi&oacute;n llamada &ldquo;fantosmia&rdquo;, una alucinaci&oacute;n olfativa que se da cuando se percibe un determinado olor sin ning&uacute;n est&iacute;mulo oloroso.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Debido a que muy pocas personas antes de la pandemia de covid han reportado algo parecido a la parosmia, este trastorno olfativo no ha sido muy estudiado&rdquo;, indica la investigadora Jane Parker de la Universidad de Reading en el Reino Unido. &ldquo;Por eso no tenemos muchos datos hist&oacute;ricos&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">La incomodidad de una buena noticia</h3><p class="article-text">
        <strong>El primer caso de parosmia reportado en la literatura m&eacute;dica es de 1966.</strong> &ldquo;Enfermedades infecciosas, especialmente la gripe, pueden ser seguidas por largas parosmias&rdquo;, escribi&oacute; por entonces el m&eacute;dico dan&eacute;s Kaj Zilstorff, quien examin&oacute; a mujeres de entre 35 y 55 a&ntilde;os, que nunca antes hab&iacute;an tenido molestias olfativas.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Intentamos tratar a estas mujeres con varios m&eacute;todos incluidas hormonas, vitaminas, sedantes y antiepil&eacute;pticos -detall&oacute;-, pero descubrimos que solo el bloqueo de la regi&oacute;n olfativa con&nbsp;coca&iacute;na mejoraba r&aacute;pidamente y la parosmia ced&iacute;a&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Con la parosmia se aconseja evitar el café."
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                Con la parosmia se aconseja evitar el café.                            </span>
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        En la actualidad, este tratamiento con coca&iacute;na ya no es muy aceptado. Los m&eacute;dicos suelen recetar antihistam&iacute;nicos, corticosteroides administrados por v&iacute;a nasal, Zinc, vitamina A y aerosol nasal de citrato de sodio. O recomiendan el llamado &ldquo;entrenamiento olfativo&rdquo;, es decir, oler diferentes aromas, como aceites esenciales -y olores agradables como eucalipto, lim&oacute;n y rosa- unas tres veces al d&iacute;a durante 10 a 15 segundos.
    </p><p class="article-text">
        Lo sorprendente es que pese a la incomodidad, en realidad, esta distorsi&oacute;n olfativa es una buena se&ntilde;al: indica que el olfato se est&aacute; recuperando. &ldquo;Sugiere que las c&eacute;lulas nerviosas est&aacute;n haciendo nuevas conexiones y que estamos obteniendo una regeneraci&oacute;n de ese tejido olfativo y volviendo a la normalidad&rdquo;, indica Justin Turner, director m&eacute;dico del Centro de Olor y Sabor del Centro M&eacute;dico de la Universidad de Vanderbilt.
    </p><p class="article-text">
        La parosmia, as&iacute; vista, es la etapa final de la destrucci&oacute;n interna causada por el virus. Se piensa que, una vez en el organismo, el coronavirus mata las neuronas olfativas que se utilizan para oler y que transportan se&ntilde;ales desde los receptores en la nariz a las terminales del bulbo olfatorio en el cerebro. De ah&iacute; la anosmia o el silenciamiento olfativo. Pero a medida que estas c&eacute;lulas nerviosas se recuperan, vuelven a crecer y a conectarse con el cerebro. Aunque en ciertos casos, no lo hacen del todo bien.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En lugar de cablearse para que un lim&oacute;n huela a lim&oacute;n, las neuronas se desv&iacute;an un poco y no se conectan de manera correcta&rdquo;, dice la genetista Danielle Reed del Monell Chemical Senses Center en Filadelfia, Estados Unidos. &ldquo;Entonces el cerebro est&aacute; confundido acerca de c&oacute;mo interpretar esa informaci&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El otorrinolaring&oacute;logo Donald Leopold, de la Universidad de Vermont, compara la parosmia con tocar un piano con pocas teclas. &ldquo;Imaginemos que normalmente, un olor, digamos a rosa, toca seis teclas o neuronas. Si contraes el coronavirus y mata algunas de esas c&eacute;lulas nerviosas, digamos que solo te quedan tres de esas neuronas, eso ya no te permite oler una rosa correctamente&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Esto se entiende al saber que la percepci&oacute;n de un olor no es producido por un tipo de mol&eacute;cula. Los aromas por lo general son c&oacute;cteles, blends de hasta cientos de compuestos vol&aacute;tiles. El olor a caf&eacute;, por ejemplo, es el resultado de hasta mil compuestos qu&iacute;micos distintos. Aunque no lo veamos, contiene azufre que huele bien en combinaci&oacute;n con todas las dem&aacute;s mol&eacute;culas que le dan al caf&eacute; su aroma tan agradable, pero no tanto cuando se lo huele solo. Entre ellos figura tambi&eacute;n el metanotiol, un compuesto org&aacute;nico responsable del mal aliento y el mal olor de las flatulencias.
    </p><p class="article-text">
        La hip&oacute;tesis es que las personas con parosmia solo perciben algunos de los compuestos vol&aacute;tiles que contiene una sustancia y que huelen mal de forma aislada.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ante esta situaci&oacute;n temporal, la organizaci&oacute;n inglesa AbScent recomienda consumir alimentos a temperatura ambiente o fr&iacute;os; evitar frituras, las carnes asadas, las cebollas, el ajo, los huevos, el caf&eacute; y el chocolate y probar alimentos suaves como arroz, fideos, pan sin tostar, verduras al vapor y yogur natural.
    </p><p class="article-text">
        El tiempo que puede tardar la recuperaci&oacute;n difiere de persona a persona. <strong>La mayor&iacute;a de las personas vuelve a oler bien en dos a cuatro semanas</strong>, pero un porcentaje menor convive con esta disfunci&oacute;n olfativa durante varios meses. Tiempo suficiente para valorar quiz&aacute;s por primera vez en sus vidas un sentido tan ignorado, capaz de hacernos viajar sin movernos y de despertar memorias hace tiempo olvidadas.
    </p><p class="article-text">
        <em>FK</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Federico Kukso]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/coronavirus/narices-alteradas-despues-covid-19-huele-humo-podrido_130_7352660.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 28 Mar 2021 02:59:31 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Narices alteradas después del Covid-19: cuando todo huele a humo o a podrido]]></media:title>
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