<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Le Carré]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/le-carre/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Le Carré]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiarioar.com/rss/category/tag/1032549/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[Los secretos de John le Carré y el error en 'El topo' que cambió su manera de escribir]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/secretos-john-le-carre-error-topo-cambio-manera-escribir_1_12652970.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d48b7d9d-b2be-472a-a5d8-353862def1df_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x959y1048.jpg" width="1200" height="675" alt="Los secretos de John le Carré y el error en &#039;El topo&#039; que cambió su manera de escribir"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El novelista y ex espía, obsesionado con la precisión en los detalles de sus libros, viajaba y estudiaba con una red de expertos para documentarse, como retrata una nueva exposición de la Biblioteca de la Universidad de Oxford, que guarda sus archivos.</p></div><p class="article-text">
        En la primavera de 1994, Federico Varese, un veintea&ntilde;ero italiano que estudiaba en la Universidad de Oxford, estaba de viaje por los Urales para documentarse en pos de su doctorado sobre la mafia rusa. All&iacute; recibi&oacute; un paquete con todo el correo que le hab&iacute;a llegado a su <em>college</em>. Lo abri&oacute; en un tren hacia Mosc&uacute;, y, entre anuncios de fiestas de graduaci&oacute;n, facturas y recordatorios acad&eacute;micos, encontr&oacute; un sobre con su apellido mal escrito: &ldquo;Federico Barese, Esq.&rdquo;. El remitente era &ldquo;John le Carr&eacute; (David Cornwell)&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Le Carr&eacute;, el pseud&oacute;nimo con el que empez&oacute; a publicar en 1961 el entonces esp&iacute;a Cornwell, ya era un autor c&eacute;lebre desde hac&iacute;a d&eacute;cadas, desde que el &eacute;xito <a href="https://www.planetadelibros.com/libro-el-espia-que-surgio-del-frio/287452" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>El esp&iacute;a que surgi&oacute; del fr&iacute;o</em></a> lo sac&oacute; del anonimato y del servicio de inteligencia brit&aacute;nico. Las novelas y la traici&oacute;n de un agente que revel&oacute; su identidad le hicieron abandonar oficialmente el trabajo al servicio del Estado brit&aacute;nico en 1964. Pero cuando Varese lo conoci&oacute;, el autor manten&iacute;a muchas de las formas, misteriosas, concienzudas y detallistas, que hab&iacute;a aprendido desde casi adolescente.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En 1994, Le Carr&eacute; quer&iacute;a saber m&aacute;s del contexto post-sovi&eacute;tico y los conflictos en el C&aacute;ucaso. Hab&iacute;a localizado al joven italiano como experto y le propuso una cita cuando volviera a Oxford. Quedaron en Al-Shami, un restaurante liban&eacute;s que todav&iacute;a hoy hace esquina en una callejuela enfrente de la sinagoga de Jericho, el barrio de Oxford inmortalizado tambi&eacute;n en las novelas del inspector Morse.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El escritor hab&iacute;a llegado antes de tiempo y lo estaba esperando al fondo de la sala, con la espalda pegada a la pared. Varese recuerda aquel d&iacute;a, intimidado por el autor, que hablaba con familiaridad con el personal del restaurante y dec&iacute;a haber llegado hasta all&iacute; con &ldquo;un conductor liban&eacute;s&rdquo;. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f2ce7ef2-c342-4502-a2e0-09bef6e13022_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f2ce7ef2-c342-4502-a2e0-09bef6e13022_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f2ce7ef2-c342-4502-a2e0-09bef6e13022_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f2ce7ef2-c342-4502-a2e0-09bef6e13022_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f2ce7ef2-c342-4502-a2e0-09bef6e13022_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f2ce7ef2-c342-4502-a2e0-09bef6e13022_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/f2ce7ef2-c342-4502-a2e0-09bef6e13022_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="El restaurante libanés Al-Shami en Jericho, Oxford."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                El restaurante libanés Al-Shami en Jericho, Oxford.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Algo nervioso y pendiente de lo que escrib&iacute;a el escritor en su bloc de notas y lo que no, le explic&oacute; el contexto y los detalles que el autor ped&iacute;a. Pero ese, como dice hoy Varese con un susurro, &ldquo;fue el comienzo de una gran amistad&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Poco despu&eacute;s, el escritor le mand&oacute; varios borradores de la novela <a href="https://www.planetadelibros.com/libro-nuestro-juego/244124" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Nuestro juego</em></a>, y el italiano, que recuerda su ingl&eacute;s imperfecto de entonces y sus 29 a&ntilde;os atrevidos, termin&oacute; sugiriendo cambios en la trama que Le Carr&eacute; acept&oacute;. La obsesi&oacute;n del escritor consagrado era no fallar en los detalles, en qu&eacute; cigarrillos fumaban los mafiosos rusos o c&oacute;mo sacar&iacute;an el dinero de Mosc&uacute;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Le importaba la verdad. Le importaba la exactitud&hellip; La cr&iacute;tica que m&aacute;s ilusi&oacute;n le hizo fue cuando un periodista del <em>New York Times </em>dijo que era &lsquo;muy preciso'&rdquo;, cuenta a Varese, hoy <a href="https://www.sociology.ox.ac.uk/people/federico-varese" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">catedr&aacute;tico de Criminolog&iacute;a</a> en Oxford y que tambi&eacute;n da clase en Science Po en Par&iacute;s.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hablamos junto a una vitrina iluminada en una sala oscura de una biblioteca de Oxford que contiene fotos que &eacute;l consigui&oacute; de tatuajes de mafiosos rusos al lado de manuscritos, <em>post-its</em> e im&aacute;genes de Le Carr&eacute;. Varese es ahora comisario de la exposici&oacute;n sobre John le Carr&eacute; en la Biblioteca Weston de la Universidad de Oxford, a la que el autor don&oacute; su archivo de borradores, dibujos (el escritor so&ntilde;&oacute; primero con ser ilustrador), correspondencia y extensa documentaci&oacute;n para sus novelas. El <a href="https://archives.bodleian.ox.ac.uk/repositories/2/resources/14717" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">archivo en Oxford</a> de Le Carr&eacute; ocupa ahora m&aacute;s de 1.200 cajas.
    </p><h2 class="article-text">El oficio</h2><p class="article-text">
        La exposici&oacute;n utiliza en el t&iacute;tulo la palabra &ldquo;<em>tradecraft</em>&rdquo;, que Le Carr&eacute; empleaba para referirse a las herramientas del oficio de esp&iacute;a y que se aplican a las de escritor.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e5ba2285-4669-4507-a102-e5275c148623_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e5ba2285-4669-4507-a102-e5275c148623_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e5ba2285-4669-4507-a102-e5275c148623_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e5ba2285-4669-4507-a102-e5275c148623_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e5ba2285-4669-4507-a102-e5275c148623_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e5ba2285-4669-4507-a102-e5275c148623_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/e5ba2285-4669-4507-a102-e5275c148623_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Anotaciones para &#039;La chica del tambor&#039;"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Anotaciones para &#039;La chica del tambor&#039;                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Varese, que tuvo la idea de la exposici&oacute;n, se emociona al recordar a su amigo, que muri&oacute; inesperadamente despu&eacute;s de una ca&iacute;da en su casa de Cornualles por una neumon&iacute;a no atendidad a tiempo en diciembre de 2020, en plena pandemia. Al profesor le tiembla la voz al recordar la primera vez que volvi&oacute; a aquella casona despu&eacute;s de la muerte de David &mdash;&eacute;l siempre le llama por su verdadero hombre&mdash; y Jane, su esposa, que ya estaba hospitalizada por varios problemas de salud cuando &eacute;l falleci&oacute; y muri&oacute; dos meses despu&eacute;s. Se&ntilde;ala las fotos tambi&eacute;n expuestas de la casa que &eacute;l mismo tom&oacute;, recuerda cu&aacute;nto le impresion&oacute; ver detallado el argumento de una novela sin escribir en pizarras blancas, y sus cosas casi como las dej&oacute;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Varese suspira al pensar que Le Carr&eacute; estar&iacute;a escribiendo ahora novelas muy documentadas y relacionadas con la actualidad. &ldquo;Anticip&oacute; el imperialismo ruso. Ahora habr&iacute;a viajado conmigo a Ucrania&rdquo;, dice.
    </p><h2 class="article-text">El error</h2><p class="article-text">
        Varese apunta admirado a las notas en una vitrina transcritas por Jane de un viaje del escritor a Congo y Ruanda para documentarse, y repite: &ldquo;&iexcl;Son 600 p&aacute;ginas!&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El autor ya octogenario viaj&oacute; con una periodista a la que sol&iacute;a pedir ayuda, Michela Wrong, y otro investigador experto en la regi&oacute;n para documentarse para la novela <a href="https://www.planetadelibros.com/libro-la-cancion-de-los-misioneros/300446" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>La canci&oacute;n de los misioneros</em></a>, sobre la explotaci&oacute;n en esa zona bendecida por el Reino Unido de Tony Blair. El texto ya estaba en imprenta, pero a la vuelta cambi&oacute; el manuscrito para meter dialectos, detalles de la vegetaci&oacute;n y marcas en las calles.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Estaba obsesionado con la precisi&oacute;n desde que mientras investigaba en los a&ntilde;os 70 para su novela <a href="https://www.planetadelibros.com/libro-el-honorable-colegial/218892" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>El honorable colegial</em></a><em> </em>hab&iacute;a descubierto en un viaje a Hong Kong que una escena de <a href="https://www.planetadelibros.com/libro-el-topo/218891" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>El topo</em></a> no ten&iacute;a sentido. La persecuci&oacute;n en ferry entre la ciudad de Kowloon y la isla de Hong Kong no cuadraba porque ya hab&iacute;a entonces un t&uacute;nel entre la isla y la tierra firme que sus personajes habr&iacute;an utilizado, y del que no ten&iacute;a noticia porque se hab&iacute;a fiado de una gu&iacute;a de viajes desactualizada. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/445ff104-5015-4c2f-b419-1b481dee0f36_3-4-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/445ff104-5015-4c2f-b419-1b481dee0f36_3-4-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/445ff104-5015-4c2f-b419-1b481dee0f36_3-4-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/445ff104-5015-4c2f-b419-1b481dee0f36_3-4-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/445ff104-5015-4c2f-b419-1b481dee0f36_3-4-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/445ff104-5015-4c2f-b419-1b481dee0f36_3-4-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/445ff104-5015-4c2f-b419-1b481dee0f36_3-4-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Una imagen de la exposición sobre John le Carré en la Biblioteca Weston de la Universidad de Oxford."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Una imagen de la exposición sobre John le Carré en la Biblioteca Weston de la Universidad de Oxford.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        A partir de entonces, no quiso utilizar lugares en los que no hubiera estado, igual que prefer&iacute;a que sus protagonistas estuvieran inspirados en gente que conoc&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No hay personajes ficticios en Le Carr&eacute;. Todos est&aacute;n basados en personas reales&rdquo;, explica la comisaria de la exposici&oacute;n e historiadora especializada en la Guerra Fr&iacute;a Jessica Douthwaite, que tambi&eacute;n destaca la obsesi&oacute;n con los detalles y el trabajo similar al de un buen reportero. &ldquo;Para ello, tambi&eacute;n ten&iacute;a una red de colaboradores e informantes que fue creciendo con el tiempo y que funcionaba en las dos direcciones. &Eacute;l tambi&eacute;n les ayudaba&rdquo;. 
    </p><h2 class="article-text">El trabajo de Jane</h2><p class="article-text">
        Jessica Douthwaite destaca el trabajo incansable de Jane, que transcrib&iacute;a por la tarde en el ordenador lo que hab&iacute;a escrito su marido por la ma&ntilde;ana a mano y que segu&iacute;a revisando varias veces al d&iacute;a con notas sobre el texto tipogr&aacute;fico. Hay trozos de papel recortados y pegados con cola o con clips, de dif&iacute;cil conservaci&oacute;n porque se van oxidando. 
    </p><p class="article-text">
        La obsesi&oacute;n del escritor eran las primeras 100 palabras, el primer cap&iacute;tulo, y los reescrib&iacute;a continuamente, como se ve con el manuscrito de <em>El topo</em>. Era un proceso largo, lleno de tachones y con letra a mano que &eacute;l mismo a veces no entend&iacute;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No lo podr&iacute;a haber conseguido sin Jane&rdquo;, recuerda Douthwaite. En la exposici&oacute;n no hay menci&oacute;n a la traici&oacute;n durante d&eacute;cadas de Cornwell a su esposa con empleadas y otras mujeres revelada en una biograf&iacute;a despu&eacute;s de su muerte.
    </p><p class="article-text">
        La investigadora dice que no encontr&oacute; rastro de nada parecido, pero no indag&oacute; en toda la correspondencia que ahora est&aacute; en los archivos de la Biblioteca de Oxford. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6231bcc1-5be3-455a-8a55-7833b25a309c_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6231bcc1-5be3-455a-8a55-7833b25a309c_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6231bcc1-5be3-455a-8a55-7833b25a309c_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6231bcc1-5be3-455a-8a55-7833b25a309c_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6231bcc1-5be3-455a-8a55-7833b25a309c_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6231bcc1-5be3-455a-8a55-7833b25a309c_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/6231bcc1-5be3-455a-8a55-7833b25a309c_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Un página del borrador de &#039;El jardinero fiel&#039; con correcciones de John le Carré"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Un página del borrador de &#039;El jardinero fiel&#039; con correcciones de John le Carré                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text">El papel de Oxford</h2><p class="article-text">
        Le Carr&eacute; quer&iacute;a que sus papeles estuvieran en Oxford, &ldquo;la casa espiritual de Smiley&rdquo;, su agente de ficci&oacute;n, y donde el autor estudi&oacute;. Estuvo dos a&ntilde;os en el <em>college </em>Lincoln estudiando lenguas modernas en los a&ntilde;os 50, cuando ya hab&iacute;a sido reclutado por los servicios de espionaje brit&aacute;nicos. Solo ten&iacute;a 17 a&ntilde;os y estudiaba en la Universidad de Berna, en Suiza, cuando empez&oacute; a espiar a grupos relacionados con la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica y, despu&eacute;s, a entrevistar a personas huidas del otro lado del tel&oacute;n de acero. 
    </p><p class="article-text">
        En 1953, una nota acad&eacute;mica sobre su trabajo en Oxford dice: &ldquo;Super&oacute; los ex&aacute;menes de manera muy inteligente. Debe sacar m&aacute;s partido de sus hechos&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e4f80de5-28bb-4ef9-9645-d830c2a082b2_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e4f80de5-28bb-4ef9-9645-d830c2a082b2_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e4f80de5-28bb-4ef9-9645-d830c2a082b2_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e4f80de5-28bb-4ef9-9645-d830c2a082b2_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e4f80de5-28bb-4ef9-9645-d830c2a082b2_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e4f80de5-28bb-4ef9-9645-d830c2a082b2_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/e4f80de5-28bb-4ef9-9645-d830c2a082b2_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Dibujo titulado &#039;Oxford Gesichte&#039; (caras de Oxford), 1953"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Dibujo titulado &#039;Oxford Gesichte&#039; (caras de Oxford), 1953                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        La universidad fue para &eacute;l uno de los refugios lejos de su familia. Su madre se fue de casa cuando &eacute;l ten&iacute;a cinco a&ntilde;os y hasta que &eacute;l se march&oacute; a los 16 vivi&oacute; a ratos con su padre, Ronnie, un conseguidor que lleg&oacute; a acumular deudas de cientos de miles de libras, pas&oacute; por la c&aacute;rcel y dec&iacute;a detestar los libros que su hijo le&iacute;a a escondidas. Somerset Maugham, Charles Dickens y Graham Greene eran sus favoritos.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/4e764c1d-3ef8-4bfd-8c95-9512d94c39ff_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/4e764c1d-3ef8-4bfd-8c95-9512d94c39ff_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/4e764c1d-3ef8-4bfd-8c95-9512d94c39ff_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/4e764c1d-3ef8-4bfd-8c95-9512d94c39ff_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/4e764c1d-3ef8-4bfd-8c95-9512d94c39ff_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/4e764c1d-3ef8-4bfd-8c95-9512d94c39ff_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/4e764c1d-3ef8-4bfd-8c95-9512d94c39ff_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Dibujo titulado &#039;Somerset Maugham&#039; y firmado &#039;David&#039;"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Dibujo titulado &#039;Somerset Maugham&#039; y firmado &#039;David&#039;                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text">M&aacute;s all&aacute; de la Guerra Fr&iacute;a</h2><p class="article-text">
        Las novelas de Le Carr&eacute; fueron evolucionando como la historia desde la ca&iacute;da del muro de Berl&iacute;n. Los relatos a partir de los 90, como muestran <a href="https://www.planetadelibros.com/libro-el-jardinero-fiel/395815" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>El jardinero fiel</em></a> o<em> </em><a href="https://www.planetadelibros.com/libro-el-sastre-de-panama/329505" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank"><em>El sastre de Panam&aacute;</em></a><em>,</em> se centran m&aacute;s en el crimen organizado y la oligarqu&iacute;a rusa que se entremezcla con el <em>establishment</em> brit&aacute;nico, los abusos de las grandes corporaciones, la degradaci&oacute;n del medio ambiente y la explotaci&oacute;n de los pa&iacute;ses m&aacute;s pobres.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por su propia experiencia como esp&iacute;a enmascarado de diplom&aacute;tico cuando trabajaba para el MI6, el servicio de inteligencia dedicado al exterior, en Bonn y Hamburgo, Le Carr&eacute; tambi&eacute;n mostraba especial empat&iacute;a por los vecinos del centro y el este de Europa que hab&iacute;an vivido al otro lado del Tel&oacute;n. Algunas de sus novelas fueron utilizadas como instrumento de propaganda por la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica, como ejemplo de la supuesta decadencia de los esp&iacute;as brit&aacute;nicos, y empat&iacute;a hacia los del otro lado.
    </p><p class="article-text">
        El historiador y periodista Timothy Garton Ash cuenta que a finales de los a&ntilde;os 90 le envi&oacute; el manuscrito de su libro <a href="https://www.barlinlibros.org/el-expediente" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>El expediente</em></a><em>, </em>sobre el archivo que descubri&oacute; de s&iacute; mismo en la Stasi, de los tiempos en los que era un joven periodista en Berl&iacute;n y hab&iacute;a sido espiado por los que cre&iacute;a amigos. Le Carr&eacute; le contest&oacute; con una carta de 16 p&aacute;ginas en la que le aconsej&oacute; que no se pusiera &eacute;l de &ldquo;v&iacute;ctima&rdquo;. Las &ldquo;verdaderas v&iacute;ctimas&rdquo; eran &ldquo;los pobres alemanes del Este, malhumorados, intimidados, chantajeados&rdquo; que hab&iacute;an informado sobre &eacute;l. Garton Ash le hizo caso.
    </p><p class="article-text">
        A&ntilde;os despu&eacute;s, en sus memorias, <a href="https://www.planetadelibros.com/libro-volar-en-circulos/213267" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Volar en c&iacute;rculos</em></a>, John le Carr&eacute; escribi&oacute;: &ldquo;La aut&eacute;ntica verdad reside, si es que reside en alg&uacute;n lugar, no en los hechos, sino en los matices&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        ---
    </p><p class="article-text">
        La exposici&oacute;n <a href="https://visit.bodleian.ox.ac.uk/lecarre" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>John le Carr&eacute;: Tradecraft </em></a>est&aacute; abierta hasta el 6 de abril de 2026 en la Biblioteca Weston de la Universidad de Oxford. La entrada es gratuita.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[María Ramírez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/secretos-john-le-carre-error-topo-cambio-manera-escribir_1_12652970.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 03 Oct 2025 10:15:23 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/d48b7d9d-b2be-472a-a5d8-353862def1df_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x959y1048.jpg" length="1066425" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/d48b7d9d-b2be-472a-a5d8-353862def1df_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x959y1048.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1066425" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Los secretos de John le Carré y el error en 'El topo' que cambió su manera de escribir]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/d48b7d9d-b2be-472a-a5d8-353862def1df_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x959y1048.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Le Carré,Literatura,Oxford]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Tras el Brexit y días antes de morir, John Le Carré se nacionalizó irlandés]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/brexit-dias-morir-john-le-carre-nacionalizo-irlandes_1_7370540.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7a2f3e49-3240-4429-b54f-b68dbe497411_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Tras el Brexit y días antes de morir, John Le Carré se nacionalizó irlandés"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Días antes de morir y consciente de que tenía orígenes irlandeses, el escritor -cuyo nombre verdadero era David Cornwell- viajó al sur de Irlanda para iniciar el trámite, relató Philippe Sands, colega y amigo</p></div><p class="article-text">
        Enemigo declarado del Brexit, el maestro de las novelas de espionaje John Le Carr&eacute; decidi&oacute; nacionalizarse irland&eacute;s poco antes de su muerte en diciembre, seg&uacute;n cont&oacute; un amigo &iacute;ntimo. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;John Le Carr&eacute;, cronista de los ingleses, muri&oacute; siendo irland&eacute;s&rdquo;, escribi&oacute; su amigo,  el escritor Philippe Sands, en un art&iacute;culo publicado por el diario The Times. 
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n explica Sands, fue uno de los hijos del novelista, Nick, quien le cont&oacute; esta informaci&oacute;n mientras preparaba un programa de radio sobre la figura de John Le Carr&eacute;. 
    </p><p class="article-text">
        D&iacute;as antes de morir y consciente de que ten&iacute;a or&iacute;genes irlandeses, el escritor -cuyo nombre verdadero era David Cornwell- viaj&oacute; al sur de Irlanda para iniciar el tr&aacute;mite. 
    </p><p class="article-text">
        Sands reconstruy&oacute; el momento en el que Le Carr&eacute; concret&oacute; su deseo: &ldquo;En Cork, de donde era su abuela, lo recibi&oacute; la archivera de la ciudad en un lugar muy peque&ntilde;o y le dijo &acute;bienvenido a su hogar'&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n cont&oacute; el hijo del escritor, una de las &uacute;ltimas fotos que guarda de su padre lo muestra como un aut&eacute;ntico ciudadano irland&eacute;s: &ldquo;Sentado, envuelto en una bandera irlandesa, sonriendo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Le Carr&eacute; era eur&oacute;filo y no ocultaba su desacuerdo con el Brexit. En &ldquo;Un hombre decente&rdquo;, su &uacute;ltima novela, calific&oacute; al primer ministro brit&aacute;nico Boris Johnson como un &ldquo;cerdo ignorante&rdquo; y consideraba a la salida del Reino Unido de la Uni&oacute;n Europea como una &ldquo;locura&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En una entrevista publicada por el diario El Pa&iacute;s en octubre de 2019 explic&oacute;&acute; los motivos de su posicionamiento: &ldquo;Es sin duda alguna la mayor idiotez y la mayor cat&aacute;strofe que ha perpetrado el Reino Unido desde la invasi&oacute;n de Suez . Es un desastre autoinfligido, del que no podemos echar la culpa a nadie, ni a los irlandeses, ni a los europeos... Somos una naci&oacute;n que siempre ha estado integrada en el coraz&oacute;n de Europa&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        John Le Carr&eacute;, quien muri&oacute; en diciembre a los 89 a&ntilde;os, escribi&oacute; 25 novelas y tambi&eacute;n un libro de memorias, &ldquo;El t&uacute;nel de las palomas&rdquo; (2016). Se calcula que vendi&oacute; m&aacute;s de 70 millones de libros en todo el mundo. 
    </p><p class="article-text">
        Su obra est&aacute; est&aacute; en gran parte inspirada en su carrera previa como agente secreto, arruinada cuando una agente doble brit&aacute;nica revel&oacute; al KGB sovi&eacute;tico su identidad y la de otros de sus compatriotas.
    </p><p class="article-text">
        Con informaci&oacute;n de agencias.
    </p><p class="article-text">
        <em>IG</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiarioAR]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/brexit-dias-morir-john-le-carre-nacionalizo-irlandes_1_7370540.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 01 Apr 2021 19:20:18 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/7a2f3e49-3240-4429-b54f-b68dbe497411_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="33622" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/7a2f3e49-3240-4429-b54f-b68dbe497411_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="33622" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Tras el Brexit y días antes de morir, John Le Carré se nacionalizó irlandés]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/7a2f3e49-3240-4429-b54f-b68dbe497411_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Le Carré]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
