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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Masculinidades]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/masculinidades/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Masculinidades]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[“¿Los hombres ya no son caballeros?”: lo que revela este eterno debate sobre la masculinidad y el amor]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/hombres-no-son-caballerosos-revela-eterno-debate-masculinidad-amor_1_12810274.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2b84fa11-aed6-45e4-82a9-ec8cb911f8df_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="“¿Los hombres ya no son caballeros?”: lo que revela este eterno debate sobre la masculinidad y el amor"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Bajo la apariencia del respeto, la caballerosidad sostuvo durante siglos una jerarquía donde el hombre protege y la mujer agradece. Hoy, muchas personas cuestionan si estos gestos pueden resignificarse o si es hora de sustituirlos por una ética del cuidado mutuo.</p></div><p class="article-text">
        Cada cierto tiempo resurge el mismo debate en redes sociales: &iquest;los hombres dejaron de ser caballeros? La <em>influencer</em> Carolina Moura lo reaviv&oacute; hace unas semanas con un TikTok en el que aseguraba que &ldquo;nunca volver&iacute;a a salir con un espa&ntilde;ol por su dejadez y falta de caballerosidad&rdquo;. Seg&uacute;n ella, los hombres de otras nacionalidades que hab&iacute;a conocido durante su estancia en Estados Unidos todav&iacute;a conservaban ciertos gestos: abrirte la puerta del auto, preocuparse de que siempre tengas agua en el vaso o tomar la iniciativa para organizar una cita. En lo relativo a pagar la cuenta &mdash;otro cl&aacute;sico de estos debates&mdash;, Moura aclaraba que no esperaba que nadie la invitara, que pod&iacute;a pagarse sus cosas, pero que, m&aacute;s all&aacute; del dinero, &ldquo;el acto de conquista ya no existe&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Semanas despu&eacute;s, las creadoras de contenido Carlota Mara&ntilde;&oacute;n y Sof&iacute;a Hamela fueron <a href="https://www.youtube.com/watch?v=8j9Tu5C0hcs&amp;t=2624s" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">consultadas por este mismo tema</a>. Mara&ntilde;&oacute;n renegaba de la noci&oacute;n de &ldquo;caballero&rdquo;, aunque reconoc&iacute;a valorar ciertos gestos de atenci&oacute;n. Mientras que Hamela admit&iacute;a que ciertos gestos &mdash;como que el hombre le invite en la primera cita o que deje que vaya por el lado interno de la acera en se&ntilde;al de protecci&oacute;n&mdash; le resultaban agradables.
    </p><p class="article-text">
        Cada vez que se enciende esta conversaci&oacute;n, reaparece la misma duda: &iquest;qu&eacute; se espera hoy de los hombres? &iquest;Qu&eacute; gestos siguen siendo deseables? Y, &iquest;qu&eacute; valor tiene la caballerosidad en un mundo que dice aspirar a la igualdad?&nbsp;
    </p><blockquote class="tiktok-embed" data-video-id="7493199543157263638"><section></section></blockquote><script async src="https://www.tiktok.com/embed.js"></script><h2 class="article-text">La caballerosidad como espejo de identidad</h2><p class="article-text">
        La caballerosidad, tambi&eacute;n conocida como galanter&iacute;a, naci&oacute; como un c&oacute;digo de honor ligado a la caballer&iacute;a, que, con el tiempo, se transform&oacute; en un conjunto de gestos de &ldquo;amabilidad&rdquo; que suelen producirse de un hombre hacia una mujer. Estos gestos &mdash;insistir en pagar la totalidad de la cuenta, dejar que ella pase primero o abrirle la puerta del coche&mdash; se han asociado durante mucho tiempo con el respeto, la educaci&oacute;n o el inter&eacute;s rom&aacute;ntico. Sin embargo, pocas veces se ha se&ntilde;alado que, en muchos casos, estos actos nacen del impulso de controlar, proteger y decidir por el otro. &ldquo;Pueden funcionar como un est&iacute;mulo reforzante o aversivo dependiendo del contexto y de la historia de aprendizaje de quien lo recibe&rdquo;, explica Desir&eacute;e Llamas, doctora en psicolog&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Los psic&oacute;logos Susan Fiske y Peter Glick definieron este tipo de comportamientos como &ldquo;sexismo benevolente&rdquo;: una forma de discriminaci&oacute;n disfrazada de amabilidad. Son actitudes que parecen protectoras pero que mantienen a las mujeres en un rol subordinado. Frases como &ldquo;yo siempre pago la cuenta porque las mujeres merecen ser tratadas como reinas&rdquo; suenan respetuosas, pero en el fondo reafirman al hombre como sujeto protector y a la mujer como objeto de cuidado.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">Los psicólogos Susan Fiske y Peter Glick definieron este tipo de comportamientos como &#039;sexismo benevolente&#039;: una forma de discriminación disfrazada de amabilidad</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La caballerosidad, en ese sentido, tiene mucho que ver con la construcci&oacute;n de la identidad masculina, que hist&oacute;ricamente se ha definido en contraposici&oacute;n a lo femenino. La soci&oacute;loga Begonya Enguix Grau recuerda que la noci&oacute;n tradicional del &ldquo;hombre&rdquo; es que &ldquo;no es ni&ntilde;o, ni mujer, ni homosexual. La identidad masculina se ha construido principalmente como rechazo de la feminidad y de los valores que la configuran estereotipadamente&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A d&iacute;a de hoy, en una sociedad en la que las mujeres han conquistado muchos de los &aacute;mbitos que antes estaban exclusivamente reservados a los hombres &mdash;el trabajo, la independencia econ&oacute;mica o la expresi&oacute;n sexual&mdash;, el gesto caballeroso, en oposici&oacute;n al &ldquo;macho agresivo&rdquo;, se mantiene como una de las &uacute;ltimas formas socialmente aceptadas de &ldquo;ser hombre&rdquo;. Como se&ntilde;ala <a href="https://repository.uaeh.edu.mx/revistas/index.php/icshu/article/view/11580" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el art&iacute;culo</a> <em>Y ahora... C&oacute;mo te demuestro que no soy mujer, </em>de Diego Er&oacute;stegui Navia, investigador de la Universidad Cat&oacute;lica Boliviana San Pablo, &ldquo;el ser caballero permite a los chicos de hoy reproducir una masculinidad patriarcal, personificar al hombre antiguo que la sociedad les pide ser. Y, al mismo tiempo, adaptarse a un nuevo contexto de igualdad de g&eacute;nero&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        De este modo, un hombre que no es caballeroso se percibe como insuficientemente masculino, y su falta de galanter&iacute;a se castiga socialmente con etiquetas como &ldquo;princeso&rdquo;: un t&eacute;rmino que se ha popularizado en redes sociales para ridiculizar a los hombres &ldquo;demasiado sensibles&rdquo; o que no reproducen esos gestos de cortes&iacute;a masculina. La caballerosidad, por lo tanto, solo puede funcionar en una direcci&oacute;n, ya que construye al hombre a partir de la &ldquo;mujer seducida&rdquo; que acepta y valida el gesto.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">La falta de galantería se castiga socialmente con etiquetas como &#039;princeso&#039;: un término que se ha popularizado en redes sociales para ridiculizar a los hombres &#039;demasiado sensibles</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Esto ya lo advert&iacute;a la fil&oacute;sofa Simone de Beauvoir en <em>El segundo sexo</em> al decir que &ldquo;un hombre es juzgado por sus semejantes de acuerdo con lo que hace [&hellip;] pero algunas de sus cualidades s&oacute;lo pueden interesar a la mujer; s&oacute;lo es viril, encantador, seductor, tierno, cruel, en funci&oacute;n de ella&rdquo;. Es decir, el hombre necesita que la mujer acepte su gesto para confirmarse como sujeto.
    </p><p class="article-text">
        Por eso, cuando esa validaci&oacute;n no llega, se percibe casi como un agravio. Es lo que experiment&oacute; Mar&iacute;a, de 31 a&ntilde;os, cuando un hombre dej&oacute; salir primero del metro a su amiga y a ella con el cl&aacute;sico &ldquo;las mujeres primero&rdquo;. Cuando ninguna de las dos se lo agradeci&oacute; ni le sonri&oacute;, &ldquo;&eacute;l empez&oacute; a balbucear entre dientes 'hay que ver las t&iacute;as, qu&eacute; amargadas'. Si fueras tan caballero no necesitar&iacute;as ni anunciarlo ni esperar algo a cambio, yo no te debo nada&rdquo;, recuerda.&nbsp;
    </p><blockquote class="tiktok-embed" data-video-id="7541817180627668254"><section></section></blockquote><script async src="https://www.tiktok.com/embed.js"></script><h2 class="article-text">Entre la celebraci&oacute;n, el rechazo y el malentendido</h2><p class="article-text">
        Hoy en d&iacute;a, lo cierto es que la caballerosidad es percibida por las mujeres de formas muy diferentes. Puede resultar un valor atractivo incluso para mujeres que se autodenominan feministas, como es el caso de Andrea, de 34 a&ntilde;os, que asegura &ldquo;sentirse inmensamente atra&iacute;da por ese tipo de var&oacute;n&rdquo;, algo que relaciona con &ldquo;una adolescencia complicada&rdquo; en la que, m&aacute;s que querer sentirse pose&iacute;da por ese tipo de hombre, anhelaba &ldquo;poseer esa inmensa libertad que percib&iacute;a en &eacute;l&rdquo;. En ese sentido, no resulta atractiva la caballerosidad en s&iacute; misma, sino quien la encarna.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hay tambi&eacute;n quienes, como Sof&iacute;a (nombre ficticio), de 39 a&ntilde;os, se sienten frustradas ante la falta de caballerosidad de algunos hombres que &ldquo;se han acomodado, que no han cambiado lo malo y se han adue&ntilde;ado de lo bueno, convirti&eacute;ndolo en la ley del m&iacute;nimo esfuerzo&rdquo;. A pesar de definirse como feminista y de abogar por relaciones igualitarias, Sof&iacute;a confiesa que esa ausencia de gestos de cuidado le genera &ldquo;cero recompensas y el doble de carga, fomentando a&uacute;n m&aacute;s el juego de roles de g&eacute;nero&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Bajo la apariencia del respeto, la caballerosidad ha sostenido durante siglos una jerarquía donde el hombre protege y la mujer agradece."
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                Bajo la apariencia del respeto, la caballerosidad ha sostenido durante siglos una jerarquía donde el hombre protege y la mujer agradece.                            </span>
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        Un sentimiento similar expresa El&iacute;sabet, de 34 a&ntilde;os, al hablar de sus amigas solteras, tambi&eacute;n feministas, pero muy receptivas ante ciertos gestos de atenci&oacute;n: &ldquo;No creo que sea tanto por el cortejo y cosificaci&oacute;n, sino que muchas me refieren citas desastrosas: t&iacute;os cero interesantes, faltosos, babosos, soberbios y, sobre todo, con poca capacidad y profundidad emocional. Por eso terminan valorando cualquier detalle que refleje 'cuidado' como un gesto casi extraordinario&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n la psic&oacute;loga Desir&eacute;e Llamas, esto ocurre porque determinados gestos se perciben como una forma de &ldquo;atenci&oacute;n y delicadeza. Cosas que, en realidad, todas las personas necesitamos y que, en esta sociedad, se asumen como &lsquo;una aguja en un pajar&rsquo;. Por eso es f&aacute;cil que se asocie la caballerosidad con algo positivo&rdquo;. Pero, matiza, la diferencia est&aacute; en la funci&oacute;n del gesto: &ldquo;Si nace de una regla tipo 'las mujeres no deben pagar y por eso debo hacerlo yo', mal; si el prop&oacute;sito es ser amable con una persona en general, genial&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">Determinados gestos se perciben como una forma de atención y delicadeza. Cosas que todas las personas necesitamos y que, en esta sociedad, se asumen como ‘una aguja en un pajar’. Por eso es fácil que se asocie la caballerosidad con algo positivo</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Desirée Llamas</span>
                                        <span>—</span> psicóloga
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Esa carga simb&oacute;lica negativa de los gestos es precisamente lo que lleva a algunas mujeres a rechazar la caballerosidad. Celia, de 29 a&ntilde;os, recuerda que al inicio de la relaci&oacute;n con su actual pareja &mdash;con quien hab&iacute;a salido brevemente a&ntilde;os atr&aacute;s&mdash;, &eacute;l era bastante tradicional en los gestos que consideraba propios de un hombre: &ldquo;No era nada machista en cuanto a pensar qu&eacute; puede hacer una mujer, pero s&iacute; en h&aacute;bitos de cortejo: invitar al cine y pagar, sujetar la puerta, etc. Era superrom&aacute;ntico hasta el punto de darme <em>cringe</em>&rdquo;, relata. Lo que realmente le incomodaba no era el gesto en s&iacute;, sino las expectativas que generaba en ella: &ldquo;Siempre he sido bastante 'masculina' &mdash;lo que en ingl&eacute;s se llama <em>tomboy</em>&mdash;, y creo que el hecho de que &eacute;l siguiese esos patrones de caballerosidad fomentaba que yo pensase que ten&iacute;a que corresponder siendo el prototipo de novia de la posguerra: casta, modesta, hiperfemenina... Aunque &eacute;l lo hac&iacute;a con la mejor intenci&oacute;n, para m&iacute; marcaba el tono y las expectativas de la relaci&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, Celia a&ntilde;ade que, aunque hoy se identifica como mujer bisexual, en aquel momento no lo hac&iacute;a abiertamente, y cree que esa ambivalencia sobre qu&eacute; significaba &ldquo;ser mujer&rdquo; en relaci&oacute;n con su deseo tambi&eacute;n influ&iacute;a en su malestar: &ldquo;Me hac&iacute;a sentir que &eacute;l no me ve&iacute;a por quien yo era, sino como un sujeto que encajaba en un rol&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La cuesti&oacute;n de las expectativas y la falta de entendimiento es algo que tambi&eacute;n afecta a los propios hombres. Roberto (nombre ficticio), de 45 a&ntilde;os, asegura que &ldquo;no le da importancia a la caballerosidad&rdquo;, pero admite que &ldquo;dejar pasar en una puerta se interpreta por muchas mujeres como una muestra de esa vieja caballerosidad tan rancia, y directamente te sit&uacute;a como una momia del pasado. Y la chica puede sentirse ofendida o incomodada&rdquo;. Ante esta multiplicidad de malentendidos, Llamas explica que &ldquo;muchos hombres evitan actuar para no &lsquo;meter la pata&rsquo;, y muchas mujeres evitan aceptar ciertos gestos para no parecer dependientes, lo que genera un ecosistema conductual bastante ca&oacute;tico&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">Dejar pasar en una puerta se interpreta por muchas mujeres como una muestra de esa vieja caballerosidad tan rancia, y directamente te sitúa como una momia del pasado. Y la chica puede sentirse ofendida o incomodada</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Roberto</span>
                                        <span>—</span> 45 años
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">El horizonte de la caballerosidad</h2><p class="article-text">
        Ante la pregunta de qu&eacute; hacer hoy con la caballerosidad, el psic&oacute;logo experto en masculinidades, Jes&uacute;s Moreno, miembro la Fundaci&oacute;n Iniciativa Social, explica que un ejemplo del &ldquo;caballero moderno&rdquo; al que aspirar podr&iacute;a tomar la forma de Pedro Pascal. El actor ha sido celebrado por ayudar a sus compa&ntilde;eras de reparto cuando se ajustan los vestidos sin mostrar un objetivo sexual, y por mostrarse igual de atento y educado con sus compa&ntilde;eros hombres. Su forma de estar en el mundo &mdash;cercano, emp&aacute;tico y sin actuar virilmente&mdash; encarna un tipo de amabilidad que muchas personas, con independencia del g&eacute;nero, encuentran deseable. Y eso, parad&oacute;jicamente, enfurece a ciertos hombres que representan la &ldquo;caballerosidad tradicional&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Por lo tanto, Moreno se pregunta entonces si el horizonte de la caballerosidad no ser&aacute;, en realidad, tratar a las mujeres como iguales y practicar una &eacute;tica del cuidado mutuo. &ldquo;La caballerosidad parte de la verticalidad, es una cuesti&oacute;n eminentemente ego&iacute;sta&rdquo;, explica, mientras que los objetivos que se marcan desde el feminismo son m&aacute;s horizontales. Lograrlo implica construir un nuevo lenguaje relacional, m&aacute;s comunicativo y consciente. &ldquo;Se trata de preguntar, negociar y contextualizar&rdquo;, apunta Llamas. &ldquo;No asumir lo que el otro espera o interpreta, sino observarlo y hablarlo.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Una visi&oacute;n con la que coincide Moreno, y a&ntilde;ade que el desaf&iacute;o pasa por &ldquo;habilitar espacios de escucha&rdquo; y &ldquo;enfocar la intervenci&oacute;n y el discurso hacia lo relacional: no tanto en lo que hombres o mujeres hacen de forma independiente, sino en c&oacute;mo esas acciones encajan en la din&aacute;mica de g&eacute;nero y las repuestas que generan&rdquo;. De esta forma, se conseguir&aacute; &ldquo;aprovechar esa falta de entendimiento mutuo para poner en entredicho cosas que eran inercias&rdquo;, y conseguiremos que &ldquo;esa incomodidad nos lleve a que los hombres deseen mejorar las relaciones que tienen con las mujeres y con el mundo en general&rdquo;, concluye.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrea Proenza]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/hombres-no-son-caballerosos-revela-eterno-debate-masculinidad-amor_1_12810274.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 01 Dec 2025 10:56:11 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[“¿Los hombres ya no son caballeros?”: lo que revela este eterno debate sobre la masculinidad y el amor]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Masculinidades]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La barra del bar o el grupo de Facebook: hombres que comparten fotos de mujeres para demostrar que son hombres]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/barra-bar-grupo-facebook-hombres-comparten-fotos-mujeres-demostrar-son-hombres_129_12558601.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/225ef28b-f0ed-4267-ba48-de2c8df632e9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La barra del bar o el grupo de Facebook: hombres que comparten fotos de mujeres para demostrar que son hombres"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El cierre de grupos y chats en los que miles de varones suben fotos íntimas de sus parejas sin consentimiento habla de cómo los hombres buscan validarse y reproducen los mandatos de la voracidad, la dureza o el desprecio hacia las mujeres.</p></div><p class="article-text">
        31.000 hombres italianos compart&iacute;an <a href="https://www.eldiarioar.com/mundo/facebook-cierra-grupo-italiano-31-000-hombres-compartian-fotos-intimas-parejas_1_12552959.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un grupo en Facebook</a> en el que sub&iacute;an fotos &iacute;ntimas de sus parejas y las comentaban: la semana pasada, la plataforma anunci&oacute; que cerraba el foro despu&eacute;s de montones de denuncias sobre su existencia. 70.000 hombres portugueses frecuentaban grupos de Telegram en los que, tambi&eacute;n, compart&iacute;an fotos y videos de mujeres bajo categor&iacute;as como &ldquo;desnudos&rdquo;, &ldquo;embarazadas&rdquo; o &ldquo;voyeur&rdquo;, seg&uacute;n supimos hace unos meses. Cientos de hombres participaban en Coco, el chat en el que Dominique Pelicot 'ofrec&iacute;a' violar a su esposa, Gis&egrave;le. Las noticias sobre foros o chats de este tipo horrorizan, y suscitan una pregunta nada original pero muy necesaria: &iquest;por qu&eacute; tantos hombres deciden participar de este tipo de grupos?
    </p><p class="article-text">
        <strong>Octavio Salazar</strong>, autor de libros como <em>El hombre que no deber&iacute;amos ser</em> (Planeta) o <em>La vida en com&uacute;n. Los hombres (que deber&iacute;amos ser) despu&eacute;s del coronavirus</em> (Galaxia Gutenberg) lo tiene claro: &ldquo;En esta &eacute;poca de mujeres cada vez m&aacute;s aut&oacute;nomas y con m&aacute;s poder, muchos hombres necesitan m&aacute;s que nunca validarse como tales, y creo que experiencias como la de los chats machistas cumplen con esa funci&oacute;n de amparo y de creaci&oacute;n de 'fratr&iacute;a'. Y la herramienta es la m&aacute;s cl&aacute;sica del machismo: devaluar a las mujeres, cosificarlas, violentarlas. De esta manera, ellos perpet&uacute;an la fantas&iacute;a de, al verlas peque&ntilde;as a ellas, sentirse ellos m&aacute;s grandes. Adem&aacute;s de que confirman el mandato patriarcal de concebirlas a ellas como seres para todos, disponibles y controlables&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        La feminista <strong>Rita Segato</strong> explica ese concepto de fratr&iacute;a como la alianza entre hombres que les permite reproducir los mandatos de la masculinidad. La fratr&iacute;a ampara y empuja a los hombres a comportarse como se espera de ellos, a poner en marcha esos mandatos que, de una u otra manera, con una u otra intensidad, implican violencia, dominio, superioridad.
    </p><p class="article-text">
        Los hombres siempre se juntaron con otros hombres: el bar, el casino del pueblo, las gradas de un estadio, el partido de f&uacute;tbol del hijo los fines de semana, la asamblea, las reuniones de vecinos, la cerveza despu&eacute;s del trabajo. A esos espacios se les a&ntilde;adieron otros propiciados por la llegada de Internet: los chats, las aplicaciones de mensajer&iacute;a, las redes sociales. Y, &iquest;qu&eacute; hacen los hombres cuando se juntan con otros hombres?, &iquest;de qu&eacute; hablan los hombres cuando se juntan con otros hombres?, &iquest;c&oacute;mo se comportan? No son preguntas ir&oacute;nicas o con segundas intenciones, sino m&aacute;s bien interrogantes cuya respuesta puede servir para reflexionar alrededor de c&oacute;mo se construye la masculinidad, de qu&eacute; es lo que se espera de un hombre, y de qu&eacute; consecuencias tiene eso para ellos mismos y para el mundo.
    </p><p class="article-text">
        Es frecuente que los hombres se re&uacute;nan para 'hacer' algo, para compartir una afici&oacute;n y tener conversaciones m&aacute;s o menos sustanciosas sobre su d&iacute;a a d&iacute;a. Es bastante menos frecuente que en esa reuni&oacute;n la conversaci&oacute;n gire sobre temas profundos, sobre emociones, dilemas, problemas. No es gen&eacute;tica, tampoco biolog&iacute;a: <strong>la masculinidad se construye sobre la dureza, la inaccesibilidad emocional, la potencia, la voracidad, sobre la fantas&iacute;a de la invulnerabilidad</strong>. En esa construcci&oacute;n, ellos son los cazadores, y no solo metaf&oacute;ricamente. Tradicionalmente, y desde que son chicos, muchos hombres entienden que las conversaciones masculinas tienden a pasar por alto lo sentimental y lo profundo y, si se trata de hablar de mujeres, a potenciar la broma, la cosificaci&oacute;n, el menosprecio o el desd&eacute;n. Eso es 'ser un hombre' y es desde esa l&oacute;gica que se llega a participar de un grupo de Telegram o de Facebook en el que se suben fotos de mujeres sin importar ni el consentimiento ni las emociones ni las consecuencias para nadie. 
    </p><p class="article-text">
        El psic&oacute;logo chileno y director del proyecto sobre masculinidades <em>Ilusi&oacute;n Viril</em>, <strong>Pedro Uribe</strong>, afirma que hay algo de la sexualidad masculina &ldquo;que, inconscientemente, necesita ser compartido, mostrado, socializado&rdquo;. El problema, prosigue, es la falta de reflexi&oacute;n, de preguntas, de conversaci&oacute;n con uno mismo y con la pareja. &ldquo;No hablamos de qu&eacute; queremos ni deseamos nosotros, ni tenemos esas conversaciones con nuestras parejas sobre c&oacute;mo queremos gozarnos; nos falta capacidad de lenguaje. As&iacute; que eso aflora y muchos hombres tiran hacia adelante sin hacerse ni hacer preguntas y eso se transforma en violencia, en agresiones&rdquo;, subraya.
    </p><h2 class="article-text">La impunidad digital</h2><p class="article-text">
        Los grupos o chats en los que los hombres comparten fotos de mujeres y hacen comentarios machistas son la extensi&oacute;n de la juntada para ver f&uacute;tbol o tomar una cerveza, pero con varias ventajas: la impunidad del anonimato &ndash;nadie te ve, nadie te escucha, nadie tiene por qu&eacute; saber qui&eacute;n sos&ndash; y la posibilidad de contactar con otros hombres a los que, en su d&iacute;a a d&iacute;a, no llegar&iacute;an. La periodista feminista <strong>Laura Bates</strong> describe en su libro <em>Los hombres que odian a las mujeres</em> (Capit&aacute;n Swing) la manera en la que la violencia <em>online</em> y la <em>offline</em> se entrelazan. 
    </p><p class="article-text">
        Bates se&ntilde;ala que es indispensable abordar la misoginia en general y mejorar la educaci&oacute;n de los j&oacute;venes &ldquo;en materia de alfabetizaci&oacute;n en Internet, estereotipos de g&eacute;nero, sexismo, relaciones sanas y consentimiento&rdquo;. La periodista considera tambi&eacute;n urgente responsabilizar a las empresas tecnol&oacute;gicas por lo que sucede dentro de ellas: &ldquo;Necesitamos una mejor regulaci&oacute;n y rendici&oacute;n de cuentas de las plataformas de redes sociales&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El psic&oacute;logo Pedro Uribe cree que los hombres encuentran validaci&oacute;n en este tipo de espacios, pero tambi&eacute;n alerta sobre el papel de lo digital: &ldquo;Hay un mal entendimiento tambi&eacute;n de lo que es privado y p&uacute;blico y de c&oacute;mo funciona lo digital. Se llega a ignorar lo graves que son determinados comportamientos en el mundo digital, como exponer a tu pareja en un espacio as&iacute;. Eso es algo que, por ejemplo, a&uacute;n no estamos entendiendo bien c&oacute;mo est&aacute; afectando a los adolescentes&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Sea en un bar, en un partido, en un chat o en un foro de Internet, los comportamientos masculinos van dirigidos, muchas veces, a demostrar que son hombres. Recuerda Octavio Salazar que la masculinidad &ldquo;es un ideal que siempre tiene que estar prob&aacute;ndose ante los otros&rdquo;, muy especialmente ante la mirada de quienes son tus iguales. &ldquo;De ah&iacute; que los hombres siempre hayamos tenido espacios y hasta rituales que han cumplido esa funci&oacute;n. Espacios donde hemos demostrado a nuestros amigos que cumplimos con los mandatos de g&eacute;nero&rdquo;, concluye.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ana Requena Aguilar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/barra-bar-grupo-facebook-hombres-comparten-fotos-mujeres-demostrar-son-hombres_129_12558601.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 26 Aug 2025 19:57:50 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La barra del bar o el grupo de Facebook: hombres que comparten fotos de mujeres para demostrar que son hombres]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Feminismos,Masculinidades]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El taller que indaga en la masculinidad tóxica detrás de 'Adolescencia': “Dibujan un hombre violento que no quieren ser”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/taller-indaga-masculinidad-toxica-detras-adolescencia-dibujan-hombre-violento-no-quieren_1_12163986.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5428b0ef-8555-4859-b7c9-18c92c7443b2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x797y1156.jpg" width="1200" height="675" alt="El taller que indaga en la masculinidad tóxica detrás de &#039;Adolescencia&#039;: “Dibujan un hombre violento que no quieren ser”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Expertos que trabajan con chicos de 16 a 18 años describen varones que, como en la serie, viven en conflicto entre las personas en las que realmente desean convertirse y el modelo que arman: un exitoso "dominador" que está "solo" y resuelve sus conflictos con dureza, y acaba “suicidándose” o “en la cárcel” </p></div><p class="article-text">
        &ndash;&iquest;C&oacute;mo dir&iacute;as que se siente el ser un hombre? 
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Es como si quisieras atraparme. Yo qu&eacute; s&eacute;. 
    </p><p class="article-text">
        Es parte del di&aacute;logo de una de las escenas m&aacute;s significativas de la serie de Netflix <em>Adolescencia</em>, la ficci&oacute;n que se ha convertido en un &eacute;xito a fuerza de dejar al p&uacute;blico sin palabras, desconcertado. La trama sigue a Jamie Miller, un chico de 13 a&ntilde;os acusado del asesinato de una compa&ntilde;era de clase, y ha disparado una reflexi&oacute;n acerca de si la sociedad est&aacute; consiguiendo entender realmente a las nuevas generaciones, que a veces parecen inescrutables: si estamos tratando de mirar desde donde ellos miran y ver lo que ellos ven. Y lanza otra pregunta: &iquest;Cu&aacute;l es la idea de masculinidad que tienen los varones adolescentes de hoy?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hay much&iacute;simos discursos sobre la masculinidad, sobre todo en redes sociales, pero tambi&eacute;n entre tus amigos y conocidos. Salen much&iacute;simos videos que tratan de decirte que tienes que ser un hombre fuerte f&iacute;sica y mentalmente. Te hablan de que tienes que ser un hombre fr&iacute;o, calculador. Yo paso un poco de esos videos. En eso no tengo muchas dudas&rdquo;, cuenta Rub&eacute;n, de 16 a&ntilde;os.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Rub&eacute;n cree que reciben muchas indicaciones &ndash;y muy precisas&ndash; sobre la masculinidad. &ldquo;No es: &lsquo;podr&iacute;as ser as&iacute;&rsquo;, sino &lsquo;tienes que ser de esta forma&rsquo;. &lsquo;Eres un hombre, tienes que ser fuerte, tienes que tener &eacute;xito, ser atractivo&rsquo;, y yo qu&eacute; s&eacute;, cada persona puede ser de la forma que quiera. Ser&iacute;a buena idea que, en vez de que todo el rato nos est&eacute;n dando caminos fijos, nos ayudasen un poco a pensar en qui&eacute;nes queremos ser, c&oacute;mo queremos ser&rdquo;, analiza.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Se nos dan muchas indicaciones muy, muy, precisas sobre la masculinidad. No es: ‘podrías ser así’, sino ‘tienes que ser de esta forma</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La Fundaci&oacute;n Iniciativa Social lleva a&ntilde;os tratando de ponerse en el lugar de los adolescentes para intentar arrojar algo de luz al auge de la &lsquo;manosfera&rsquo;, un concepto que tambi&eacute;n se menciona en la serie. Jes&uacute;s Moreno, psic&oacute;logo especializado en masculinidades y coordinador de proyectos de la fundaci&oacute;n, es el responsable de unos talleres en los que, asegura, han descubierto cosas que al principio ni llegaban a imaginar.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Retrato robot de la masculinidad</strong></h2><p class="article-text">
        Generalmente suelen ser en aulas masculinizadas, con alumnado de entre 16 y 18 a&ntilde;os. Y sin que tengan ning&uacute;n conocimiento previo de en qu&eacute; consistir&aacute; el taller, les reciben con una consigna: dibujar colectivamente un hombre. &ldquo;Es una herramienta muy &uacute;til. No sacas lo que t&uacute; quieres contar sobre la masculinidad, sino que ves qu&eacute; modelo tiene en su imaginario colectivo el grupo&rdquo;, explica Moreno.
    </p><p class="article-text">
        Moreno lleva siete a&ntilde;os realizando este taller en Andaluc&iacute;a, y asegura que en m&aacute;s del 95% de los casos sale m&aacute;s o menos el mismo perfil: &ldquo;Es un hombre de metro noventa, muy musculado, que generalmente suele ir vestido con estilo informal, y en muchas, muchas, ocasiones, lleva armas. Suele tener alg&uacute;n componente de lo que ellos consideran la cultura carcelaria, como los nudillos tatuados.&nbsp;Siempre tiene drogas y un miembro enorme, desproporcionado. Tambi&eacute;n suelen dibujarlo rodeado de fajos de dinero, de coches de lujo, prostitutas, y, cada vez m&aacute;s, sale un perfil que se parece al de un neonazi, incluso con esv&aacute;sticas&rdquo;, describe el experto.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Retrato robot de la masculinidad elaborado por los adolescentes en los cursos.                             </span>
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        Una vez que cada grupo tiene su dibujo, les preguntan qu&eacute; es lo que siente ese hombre. La respuesta suele girar sobre tres ejes: soledad, tristeza, o nada. Y suele expresar esos sentimientos a trav&eacute;s de la ira, o peg&aacute;ndole pu&ntilde;etazos a la pared.&nbsp;&iquest;Y en qu&eacute; piensa? &ldquo;Dinero, prostitutas, drogas, f&uacute;tbol, autos, motos, y para de contar. Solo a veces aparece la familia&rdquo;, resume el psic&oacute;logo. Sexoafectivamente se relaciona siendo un &ldquo;dominador&rdquo;, &ldquo;violador&rdquo;, o &ldquo;empotrador&rdquo;. Este retrato robot del hombre resuelve sus conflictos &ldquo;a hostias, a navajazos, a pu&ntilde;etazos, o a balazos&rdquo;. Para finalizar, le preguntan a los adolescentes c&oacute;mo acaba este hombre. &ldquo;Asesinado&rdquo;, &ldquo;suicid&aacute;ndose&rdquo;, o &ldquo;en la c&aacute;rcel&rdquo;, responden. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">No quiero que se proyecte una especie de desesperanza hacia los chavales. Yo sé que este prototipo de tío sale, pero sé que los chavales no quieren ser así</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Moreno destaca que todas estas respuestas de los adolescentes est&aacute;n muy alejadas de lo que podr&iacute;amos esperar desde nuestra perspectiva adulta, y mucho menos desde la de padres. &ldquo;No quiero que se proyecte una especie de desesperanza hacia los chavales. Yo s&eacute; que es significativo que este prototipo de t&iacute;o sea lo primero que se les viene a la cabeza, pero s&eacute; que los chavales no quieren ser as&iacute;. Ellos te est&aacute;n haciendo el esperpento, la parodia&rdquo;, explica. Lo sabe porque la segunda parte del taller va sobre el hombre que los adolescentes desean ser. Y todos tienen claro que no es el del dibujo.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, est&aacute; seguro de que si este ejercicio se realizase de forma individual y no por grupos, no saldr&iacute;an im&aacute;genes como estas. Es precisamente ese uno de los aspectos clave: lo que buscan es sacar &ldquo;ese sentimiento grupal&rdquo;, ver lo mucho que se influencian entre s&iacute;. De hecho, en esos grupos de cuatro o cinco, explica Moreno, siempre hay uno o dos chicos que casi no participan.&nbsp; &ldquo;Adoptan una posici&oacute;n mucho m&aacute;s pasiva, casi ni se implican en el dibujo. Se nota que est&aacute;n pensando que ellos no querr&iacute;an ni dibujar ni escribir eso. Pero es mucho m&aacute;s f&aacute;cil dejar que aquellos que quieren cumplir la norma, explicitarla, o hacer ese <em>engorilamiento</em> grupal, sigan adelante antes que pararlos&rdquo;, apunta.
    </p><p class="article-text">
        Muchas veces llegan a reflexiones cuando est&aacute;n tratando de excusarse: &ldquo;Esto lo he aprendido de mi padre&rdquo;, &ldquo;esto lo he visto en las pel&iacute;culas&rdquo;, &ldquo;nosotros no tenemos la culpa de que la sociedad nos haya criado as&iacute;&rdquo;... Entonces Moreno se acerca a la pizarra, escribe &ldquo;culpa&rdquo;, lo tacha, y pone: &ldquo;responsabilidad&rdquo;. &ldquo;Y hablamos de que no tenemos la culpa, pero s&iacute; la responsabilidad de no seguir ejerciendo estas violencias o comportamientos&rdquo;.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cuando somos capaces de conseguir que ellos mismos sean los que tomen conciencia sobre ello, es cuando le estamos ganando a ‘la manosfera’</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &nbsp;&ldquo;&iquest;Ustedes querr&iacute;an ser as&iacute;? &iquest;Querr&iacute;an estar cerca de este tipo de hombre? &iquest;Querr&iacute;an ser hombres que infunden miedo?&rdquo;. Las preguntas resuenan mientras las cabezas niegan casi al un&iacute;sono. Pero Moreno va m&aacute;s all&aacute; y, para que conecten con el temor que muchas veces pueden sentir las mujeres, lanza la cuesti&oacute;n de si sus padres alguna vez han pegado un pu&ntilde;etazo en la pared, y si sintieron miedo. Ah&iacute; algunos rostros se ensombrecen o se encienden, y dan paso a lo que el psic&oacute;logo denomina fen&oacute;meno 'Eso es verdad'. Se alzan las manos, las voces. &ldquo;Pues s&iacute; que es verdad que a veces nosotros nos engorilamos mucho cuando estamos delante de chicas, pero en realidad no queremos actuar as&iacute;&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Si eso pasa, Moreno sabe que el taller ha tenido &eacute;xito. Surgen reflexiones, y empiezan a comentarlas entre ellos. Se oyen frases como: &lsquo;Es verdad que no s&eacute; llorar&rsquo;. &ldquo;Cuando somos capaces de conseguir que ellos mismos sean los que tomen conciencia sobre ello, es cuando le estamos ganando a la <em>manosfera</em>&rdquo;, se entusiasma el psic&oacute;logo.
    </p><h2 class="article-text">C&oacute;mo s&iacute; quieren ser</h2><p class="article-text">
        Pablo, a sus 19 a&ntilde;os, se sigue sorprendiendo con lo que ve y con que mucha gente a su alrededor &ldquo;se deje influenciar por esas ideas&rdquo;. &Eacute;l, dice, tiene claro c&oacute;mo quiere ser. Pese a ello, cree que &ldquo;muchas personas pueden sentirse perdidas&rdquo; por &ldquo;las grandes diferencias de ideas&rdquo; que se les llegan a los adolescentes. Y defiende que es crucial que en casa se les ayude y gu&iacute;e en ese camino.
    </p><p class="article-text">
        Aqu&iacute; entra otro elemento: los discursos muy divergentes que reciben los mueven entre la exigencia social hacia un lado y el contrario. &ldquo;Est&aacute; la parte del movimiento feminista que nos dice que hay cosas de la masculinidad que pueden ser da&ntilde;inas. Ah&iacute; s&iacute; que siento m&aacute;s confusi&oacute;n&rdquo;, reconoce Rub&eacute;n. &ldquo;En estos a&ntilde;os he notado como cierto rechazo hacia la masculinidad. Mis compa&ntilde;eras del instituto, por ejemplo, siempre hablan de que todos los hombres son mentirosos, infieles, o fr&iacute;os. S&iacute; que puedo entender por qu&eacute;, pero claro, sentimos este rechazo generalizado&rdquo;, explica.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Los chavales est&aacute;n tan perdidos como lo est&aacute;bamos todos a su edad, tienen esa incertidumbre, y est&aacute;n verdes, no saben, pero ser&iacute;a interesante dejar de decirles que &lsquo;esto es as&iacute; o esto es as&aacute;&rsquo; y empezar a preguntarles: &lsquo;&iquest;por qu&eacute; esto es as&iacute; y por qu&eacute; esto es as&aacute;?&rsquo;, en que desarrollen el esp&iacute;ritu cr&iacute;tico&rdquo;, reflexiona Moreno. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text"> El mundo está lleno de hombres que se relacionan desde su soledad con otros hombres. No solemos tener relaciones de calidad, sino operativas y pragmáticas</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Por eso, la segunda parte del taller propone tambi&eacute;n preguntas. Tras la construcci&oacute;n del retrato robot del hombre que creen que deben ser, los especialistas piden a los adolescentes que le den la vuelta al papel y escriban: &ldquo;El hombre que quiero ser&rdquo;. Y les plantean tres cuestiones: &ldquo;&iquest;qu&eacute; tipo de hombre quieres ser?&rdquo;, &ldquo;&iquest;c&oacute;mo quieres ser recordado?&rdquo; y &ldquo;&iquest;c&oacute;mo quieres tratar a las personas de tu entorno?&rdquo;. La imagen no puede ser m&aacute;s antag&oacute;nica: hablan de un hombre bueno, de familia, trabajador, que quiere ser recordados &ldquo;como una buena persona, como alguien gracioso, o &rdquo;por el cari&ntilde;o que le ha dado a los dem&aacute;s&ldquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Y a partir de ah&iacute;, abordan c&oacute;mo van a conseguir ser ese hombre, qu&eacute; herramientas tienen y qu&eacute; compromisos van a adquirir a partir de ese d&iacute;a. &ldquo;Esto es importante, porque si no sabemos hacer que traduzcan todo esto a experiencias cotidianas, y si no somos capaces de darles certezas para que ellos sepan a d&oacute;nde caminar, es muy dif&iacute;cil, porque muchos no saben c&oacute;mo hacerlo&rdquo;. De aqu&iacute; salen ideas para aplicar en el d&iacute;a a d&iacute;a: &ldquo;No voy a elegir a mis compa&ntilde;eras las &uacute;ltimas en los deportes&rdquo;, &ldquo;no les voy a dar balonazos en el patio&rdquo;, &ldquo;no voy a interrumpirlas cuando est&aacute;n hablando&rdquo;, proponen los chicos.&nbsp;
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                Uno de los coordinadores de los talleres.                            </span>
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        Sin embargo, les cuesta a&uacute;n m&aacute;s pensar en c&oacute;mo cuidar a otros hombres, a sus compa&ntilde;eros. Para ello hacen un ejercicio que llaman &lsquo;el t&uacute;nel de los buenos tratos&rsquo;. Todos forman un t&uacute;nel y el que pase por &eacute;l debe de sentirse cuidado. &ldquo;Ves c&oacute;mo no saben c&oacute;mo tocar a sus compa&ntilde;eros sin agredirlos. A lo mejor les hacen una caricia en el hombro, pero que termina en una palmada&rdquo; cuenta el psic&oacute;logo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Reflexionan, entonces, acerca de que ellos tambi&eacute;n merecen una red de cuidados s&oacute;lida y afectiva, como las que suelen formar sus compa&ntilde;eras entre s&iacute;. &ldquo;El mundo est&aacute; lleno de hombres que se relacionan desde su soledad con otros hombres. No solemos tener relaciones de calidad, sino operativas y pragm&aacute;ticas&rdquo;, afirma Moreno.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Est&aacute;n &ldquo;tan perdidos como lo est&aacute;bamos todos a su edad&rdquo;</strong></h2><p class="article-text">
        Si fuese Jes&uacute;s Moreno el que tuviese que construir un retrato de un adolescente a d&iacute;a de hoy, cree que pensar&iacute;a &ldquo;en las cosas que piensan todos los adolescentes: qui&eacute;n les gusta, qu&eacute; va a hacer con su vida, qui&eacute;n va a ser, y en sus intereses, que pueden ser las redes sociales, el deporte... Tambi&eacute;n piensan todo el rato en la relevancia social, en qu&eacute; papel ocupa &eacute;l dentro del grupo. Y tambi&eacute;n son muy nihilistas. Tienen muy pocas certezas, mucha incertidumbre&rdquo;.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">“¿Estamos dispuestos a saber lo que piensan los chavales y a no seguir proyectando sobre ellos sus propias necesidades?”</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Creo que sienten mucha soledad, tristeza, frustraci&oacute;n, y siguen guard&aacute;ndose mucho esas emociones, pero tambi&eacute;n son chavales, y tambi&eacute;n se divierten, tienen mucha alegr&iacute;a, y est&aacute;n s&uacute;per despiertos&rdquo;. No saben muy bien c&oacute;mo resolver sus conflictos y, asegura, agradecen sobremanera cuando les ense&ntilde;an estrategias m&aacute;s asertivas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Respecto a c&oacute;mo se relacionan sexoafectivamente, Moreno cree que ah&iacute; &ldquo;tenemos todav&iacute;a una tarea bastante densa. Sobre todo, por la influencia de la pornograf&iacute;a&rdquo;. Pero dibuja un horizonte esperanzador: &ldquo;Yo creo que lo est&aacute;n intentando cambiar porque ellas han cambiado, y ellos no son tontos. Dentro de ese cambio, si les proponemos cosas, si les ayudamos, lo har&aacute;n para bien. Si no, se rebotar&aacute;n&rdquo;.&nbsp; 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Creo que los adolescentes de ahora tienen un potencial impresionante y que nos dan mil vueltas en muchas cosas. Son, por ejemplo, la generaci&oacute;n que m&aacute;s cr&iacute;tica est&aacute; siendo con el alcohol&rdquo;, recuerda el psic&oacute;logo, que sin embargo cree que solo podremos avanzar si tenemos en cuenta a los j&oacute;venes en las acciones y estrategias que realizamos para su beneficio, ya que pecamos de ser adultocentristas. &ldquo;Habilitemos canales para ello. Tenemos tutor&iacute;as con ellos cada semana. Lo podemos hacer&rdquo;. Y arroja una pregunta: &ldquo;&iquest;Estamos dispuestos a saber lo que piensan los j&oacute;venes y a no seguir proyectando sobre ellos sus propias necesidades?&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ariadna Martínez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/taller-indaga-masculinidad-toxica-detras-adolescencia-dibujan-hombre-violento-no-quieren_1_12163986.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 08 Apr 2025 09:05:05 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El taller que indaga en la masculinidad tóxica detrás de 'Adolescencia': “Dibujan un hombre violento que no quieren ser”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[adolescencia,Masculinidades]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ningún nene nace femicida]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/nene-nace-femicida_129_12147945.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/832b9580-23fa-4d45-b609-2d282d166602_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ningún nene nace femicida"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La serie Adolescence pone en foco las identidades masculinas en crisis, su desconexión con el mundo analógico y su enganche cada vez más sólido con el universo digital atravesado por la misoginia radical, la hipersexualización y el masculinismo. </p></div><p class="article-text">
        Un grupo comando especializado irrumpe a las patadas en la casa de dos plantas de la familia Miller, en una ciudad peque&ntilde;a al norte de Inglaterra. Entre mam&aacute;, pap&aacute;, hija e hijo, buscan al var&oacute;n. El sospechoso es un nene rubiecito de 13 a&ntilde;os que se hace pis encima, como se har&iacute;a cualquier nene si entran inesperadamente agentes con armas largas a su habitaci&oacute;n para llev&aacute;rselo. A Jamie Miller lo acusan de haber matado a su compa&ntilde;era de escuela, Katie. Hasta ah&iacute;, en esos minutos iniciales de la primera escena de <em>Adolescence</em> presenta un drama criminal a resolver, un thriller psicol&oacute;gico narrado en un insoportable, extenso y bello plano secuencia que empieza y termina con cada uno de los cuatro episodios.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La historia se abre como una <em>mamushka</em> y como en la mayor&iacute;a de los casos policiales, detr&aacute;s del hecho a resolverse en s&iacute;, en su interior, late el contexto social y pol&iacute;tico que muchas veces puede presentarse como un enigma m&aacute;s grande a descifrar. Los hechos policiales son, muchas veces, retratos de &eacute;pocas. Aunque es ficci&oacute;n, <em>Adolescence</em> es perturbadora porque tiene una inc&oacute;gnita contempor&aacute;nea. &iquest;Por qu&eacute; un nene mata a su compa&ntilde;era de escuela a cuchilladas? Desde el argentino Cayetano Sanchez Godino, de carne y hueso, hasta el personaje que interpreta el joven actor ingl&eacute;s Owen Cooper, hay un historial de ni&ntilde;os asesinos empujados a matar por distintas fuerzas y m&oacute;viles. Pero en este caso en particular, en la miniserie que acaba de estrenar Netflix, el tema de fondo son las identidades masculinas bajo la lupa y en crisis, su desconexi&oacute;n con el mundo anal&oacute;gico y su enganche cada vez m&aacute;s s&oacute;lido con el universo digital atravesado por la misoginia radical, la hipersexualizaci&oacute;n y el masculinismo.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        La construcci&oacute;n de nuevas subjetividades masculinas en el subsuelo y en la superficie de Internet no es una novedad. Es un tema recurrente que est&aacute; en la conversaci&oacute;n social, en algunos productos period&iacute;sticos y de ficci&oacute;n. Esta miniserie quiz&aacute;s lo que trae como golpe de rayo es la incidencia de esa atm&oacute;sfera en chicos cada vez m&aacute;s chicos y el divorcio con el universo adulto que no entiende su lenguaje, sus preocupaciones, sus dramas, sus mundos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La familia, los amigos, la escuela y las redes sociales: son los sujetos y los territorios en los que va a indagar la investigaci&oacute;n judicial que se desprende de la detenci&oacute;n de Jamie. La historia empieza con el crimen casi resuelto por la contundencia de la evidencia pero como otros enigmas m&aacute;s inquietantes a resolver. Un crimen puede reconstruirse con elementos de prueba (en este caso, las c&aacute;maras de seguridad que registran el asesinato son im&aacute;genes inapelables), pericias cient&iacute;ficas y psicol&oacute;gicas (en el episodio 3 la entrevista de la psic&oacute;loga de la defensa en el centro de detenci&oacute;n es uno de los cap&iacute;tulos m&aacute;s asfixiantes), testimonios y otras piezas. La investigaci&oacute;n policial y judicial puede acercarse, reuniendo todos estos componentes a una versi&oacute;n cercana a la verdad. &iquest;Qu&eacute; pas&oacute; la noche que mataron a Katie? es un interrogante que se despeja con mirar el primer episodio.
    </p><p class="article-text">
        El detective Luke Bascombe (interpretado por Ashley Walters) se obsesiona con una pieza faltante del rompecabezas, el arma homicida: un cuchillo. Sin embargo, en esa b&uacute;squeda lo que va a develarse es que aqu&iacute; no importa qui&eacute;n ni c&oacute;mo sino m&aacute;s bien el por qu&eacute; de ese femicidio infantil y es su hijo, otro chico que va a la misma escuela que v&iacute;ctima y victimario, quien lo ayudar&aacute; a develar el crimen a trav&eacute;s de emojis y posteos de Instagram. Ah&iacute; emergen las disputas entre g&eacute;neros en la ni&ntilde;ez y adolescencia atravesadas por las guerras del sexo-g&eacute;nero.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Jamie es un nene que est&aacute; ingresando en la adolescencia y que va a una escuela privada con uniforme, protocolos y una <em>check list </em>de pol&iacute;ticas inclusivas en su composici&oacute;n de recursos humanos. Una escuela con clases de educaci&oacute;n sexual. Sin embargo, el &aacute;mbito educativo se presenta, especialmente en el segundo episodio, en un espacio desbordado sin herramientas ni capacidad para actuar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Jamie podr&iacute;a ser cualquier nene un poco t&iacute;mido y otro poco retra&iacute;do de una clase de un colegio privado en cualquier pa&iacute;s del mundo. Cualquier nene que no hace deportes y pasa m&aacute;s horas frente a la pantalla de su computadora encerrado en su cuarto en cualquier pa&iacute;s del mundo. Cualquier nene con una identidad virtual que su familia desconoce y no comprender&iacute;a en cualquier pa&iacute;s del mundo. Cualquier nene que no trae problemas a casa en cualquier pa&iacute;s del mundo.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cualquier nene que pronto ser&aacute; adulto que nadie conoce y no es una frase hecha: dos tercios de los varones j&oacute;venes en Estados Unidos de entre 18 y 23 a&ntilde;os sienten que &ldquo;nadie los conoce realmente&rdquo;. El dato se desprende de &ldquo;The manosphere, rewired&rdquo;, un complet&iacute;simo <a href="https://www.equimundo.org/resources/manosphere-rewired/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">informe de 2024</a> de la organizaci&oacute;n Equimundo uno de los pocos estudios actualizados que intent&oacute; comprender las masculinidades en l&iacute;nea y las rutas posibles para una conexi&oacute;n sana en ese pa&iacute;s. Durante seis meses acompa&ntilde;aron a los j&oacute;venes encuestados para tratar de entenderlos en su &aacute;mbito: una variada colecci&oacute;n de sitios web, blogs y foros en l&iacute;nea que promueven la masculinidad, la misoginia y la oposici&oacute;n al feminismo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En medio de los r&aacute;pidos cambios sociales, pol&iacute;ticos y econ&oacute;micos a nivel macro, los hombres j&oacute;venes recurren a Internet y encuentran una comunidad y una pertenencia que responden a sus identidades, intereses y temores &uacute;nicos&rdquo;, describe el informe y ubica a los varones j&oacute;venes en &ldquo;una espiral descendente de soledad, confusi&oacute;n, inestabilidad econ&oacute;mica y dificultades en sus relaciones, lo que lleva a muchos a buscar consuelo en espacios mis&oacute;ginos y a confiar en personas influyentes&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esta &ldquo;crisis de conexi&oacute;n&rdquo; choca con la realidad de que hoy nadie parece estar realmente de acuerdo sobre c&oacute;mo es ser un &ldquo;buen hombre&rdquo; o c&oacute;mo llegar a serlo. Ning&uacute;n nene nace femicida pero &iquest;cu&aacute;ntos Jamies pasar&aacute;n la noche en su habitaci&oacute;n hoy y sus familias creer&aacute;n que est&aacute;n en un lugar seguro?
    </p><p class="article-text">
        <em>MFA/DTC</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[María Florencia Alcaraz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/nene-nace-femicida_129_12147945.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 22 Mar 2025 03:02:35 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Ningún nene nace femicida]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Femicidio,Qué ver,Netflix,Masculinidades]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Para qué sirve un primer amor?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/sirve-primer-amor_129_11566219.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8bb73417-dd4d-44d9-bcef-45bb90bea8ec_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Para qué sirve un primer amor?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Freud habló del "complejo de castración" para describir cómo los hombres lidiaban con el amor perdido. Antes, esto se manifestaba en neurosis obsesivas, con fantasías de revalorización heroica. Hoy, muchos hombres presentan rasgos narcisistas, como la incapacidad de sufrir con dignidad y la tendencia a reaccionar de forma posesiva.</p></div><p class="article-text">
        En estos &uacute;ltimos a&ntilde;os, a partir del tratamiento de varones de mediana edad, empec&eacute; a pensar en una coordenada recurrente: la dificultad de estos para atravesar un conflicto amoroso, como si hubiera una discordancia entre la edad alcanzada y las reacciones ante una crisis vincular.
    </p><p class="article-text">
        No me refiero a los casos de varones que no se quieren divorciar despu&eacute;s de varios a&ntilde;os de matrimonio, m&aacute;s por comodidad que por amor, porque no quieren nada que les cambie la vida; sino a los casos de quienes tuvieron diferentes parejas, de los que se puede decir que amaron en diferentes oportunidades, pero es como si el amor no hubiera producido efectos en ellos.
    </p><p class="article-text">
        Dicho de otro modo, se trata de varones con una forma infantil y dependiente de amar, de la que no pudieron curarse a pesar del paso del tiempo. Por ejemplo, tienen una fuerte inclinaci&oacute;n a hacerle sentir al otro su ausencia, como el ni&ntilde;o cuando act&uacute;a un despecho. Igualmente, tienden a poner la culpa en el otro y, en particular, nunca piden perd&oacute;n ni reconocen un error. Todo esto con el otro de espectador sufriente de la escena, porque alcanza con que este se mueva un poquito y se retire y, como el peque&ntilde;o que hac&iacute;a su berrinche en la calle, se levantan y corren para no ser olvidados.
    </p><p class="article-text">
        A muchos de estos varones, con este tipo de mecanismos, hoy se los llama &ldquo;psic&oacute;patas narcisistas&rdquo;. El problema es que esta es una designaci&oacute;n demasiado amplia, que contempla en su interior una gran variedad de casos. Un segundo problema de esta designaci&oacute;n es que suele ser hecha desde el punto de vista del otro, con la atribuci&oacute;n de intencionalidad, con un excedente de sentido que pasa de la descripci&oacute;n de los mecanismos a la construcci&oacute;n de un tipo de personalidad. En este punto, la generalizaci&oacute;n es por lo menos cuestionable.
    </p><p class="article-text">
        Entiendo mejor que esa coyuntura remite a una encrucijada propia de la experiencia viril y a una disoluci&oacute;n progresiva de las estructuras de la masculinidad. Este es un tema que investigu&eacute; en algunos libros (como <em>Ya no hay hombres</em> o <em>El fin de la masculinidad</em>); sobre todo me refiero a que la neurosis obsesiva ya no sea el tipo cl&iacute;nico m&aacute;s frecuente en los varones. La cuesti&oacute;n es que la salida no fue hacia adelante, sino que implic&oacute; un retroceso.
    </p><p class="article-text">
        A diferencia de las mujeres, que llevan d&eacute;cadas pensando su relaci&oacute;n con el amor y entre s&iacute;, los varones permanecen en un estado m&aacute;s precario, incluso para pensar sus modos de vincularse m&aacute;s all&aacute; de ellos. Es m&aacute;s frecuente leer textos que hablan de c&oacute;mo los varones no tienen que ser, de qu&eacute; modo tienen que reeducarse, que trabajos que desarrollen las variaciones de su educaci&oacute;n sentimental. Esto es curioso, porque buena parte de la literatura tiene en su n&uacute;cleo las vivencias amorosas masculinas.
    </p><p class="article-text">
        Pienso, por ejemplo, en la serie que se arma con <em>La educaci&oacute;n sentimental</em>, de <strong>Gustave Flaubert</strong>, y <em>Rojo y Negro</em>, de <strong>Stendhal</strong>. En Argentina, hay todo un movimiento que comienza con <em>Sobre h&eacute;ores y tumbas</em>, sigue con <em>Rayuela</em>, de <strong>Julio Cort&aacute;zar</strong> y llega a una bisagra con <em>El pasado</em> de <strong>Alan Pauls</strong>. Un &uacute;ltimo eslab&oacute;n en la cadena es <em>Un futuro anterior</em> de <strong>Mauro Libertella</strong> &ndash;que se lee muy bien con <em>Higiene sexual del soltero</em>, de <strong>Enzo Maqueira</strong>, como las dos mejores narrativas contempor&aacute;neas de la iniciaci&oacute;n en la masculinidad.
    </p><p class="article-text">
        Podr&iacute;an leerse estas novelas con una misma pregunta: &iquest;c&oacute;mo se las arregla un var&oacute;n para sufrir con dignidad? Para correrse de la escena y no fingir desapego; para encarnar con altura el deseo herido, sin posesividades reactivas y temor a la p&eacute;rdida, es decir, sin la nostalgia de amar lo que ya no es &ndash;solo porque ya no es. En fin, todo esto es lo que <strong>Sigmund Freud</strong> resumi&oacute; en la expresi&oacute;n &ldquo;complejo de castraci&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En la &eacute;poca freudiana, la forma m&aacute;s habitual de respuesta era la neurosis obsesiva y sus fantas&iacute;as heroicas de revalorizaci&oacute;n: alg&uacute;n d&iacute;a la mujer perdida se arrepentir&aacute; y ver&aacute; que la que perdi&oacute; fue ella. En las novelas que mencion&eacute; esta fantas&iacute;a se constata con frecuencia. Sin embargo, tambi&eacute;n se traza la l&iacute;nea ascendente de otra arista, la que es correcto llamar &ldquo;narcisista&rdquo; &ndash;aunque con el reparo planteado&ndash; y que redunda en los rasgos que mencion&eacute; al principio.
    </p><p class="article-text">
        Entre las novelas cl&aacute;sicas, hay una que es m&aacute;s bien un relato extenso y se llama <em>El primer amor</em>, de <strong>Iv&aacute;n Turgueniev</strong>. En ella se narra una turbulenta historia de amor, que concluye con estas l&iacute;neas: &ldquo;Ser&iacute;a incapaz de expresar el sentimiento que experimentaba entonces. No quisiera volver a pasar por &eacute;l; pero me considerar&iacute;a infeliz si no lo hubiera experimentado nunca&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Turgueniev narra un fracaso amoroso, pero uno que permite empezar a amar. El primer amor es la experiencia de un desacierto, que impacta como un desprendimiento de ciertas estructuras r&iacute;gidas, justamente esas que mencion&eacute; m&aacute;s arriba. Definitivamente es un tema pendiente en la bibliograf&iacute;a sobre masculinidades repensar el modo en que se enamoraban los varones y lo que ocurre hoy, cuando es cada vez menos frecuente y, para el caso, es m&aacute;s com&uacute;n hablar de la importancia de la experimentaci&oacute;n, el sensualismo y otras palabras que no se sabe bien qu&eacute; significan o no remiten a una forma de vida espec&iacute;fica.
    </p><p class="article-text">
        El primer amor era una estructura muy potente de subjetivaci&oacute;n. De regreso al principio, si pienso en los casos que mencion&eacute;, dir&iacute;a que en muchos de ellos es como si este no hubiera ocurrido o no se lo hubiese duelado adecuadamente, o bien hubiera dejado la huella de un resentimiento o temor general a la experiencia amorosa.
    </p><p class="article-text">
        Todav&iacute;a necesitamos reflexionar mucho m&aacute;s sobre las masculinidades, menos desde un punto de vista prescriptivo (o en relaci&oacute;n con una norma) que a partir de las vivencias tal como se dan para quienes las sufren.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>LL/MF</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luciano Lutereau]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/sirve-primer-amor_129_11566219.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 02 Aug 2024 09:47:23 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Para qué sirve un primer amor?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Amor,Sigmund Freud,Masculinidades]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Del sentimiento de agravio a la "manosfera": por qué hay tantos hombres (muchos jóvenes) enojados]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/sentimiento-agravio-manosfera-hay-hombres-jovenes-enfadados_129_10844699.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/16fd1e33-7290-495b-b78a-7bc9071213fd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Del sentimiento de agravio a la &quot;manosfera&quot;: por qué hay tantos hombres (muchos jóvenes) enojados"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">No es ninguna novedad: el feminismo siempre fue interesadamente retratado como un movimiento que odia a los hombres. Ahora, extrema derecha y streamers explotan un relato en el que los hombres son las nuevas víctimas y que conecta con el malestar o el desconcierto de muchos, de acuerdo a los resultados de una encuesta hecha en España. </p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Los hombres blancos son los beneficiarios del m&aacute;s poderoso sistema de discriminaci&oacute;n positiva jam&aacute;s conocido: la 'historia mundial'. En ella, los hombres blancos jugaron con cartas tan marcadas, que al resto de personas casi les estaba vedado entrar en la pelea. Para cuando estas &uacute;ltimas empezaron a jugar, la competici&oacute;n estaba tan desnivelada que los hombres blancos les sacaban una enorme ventaja &ndash;y, por si fuera poco, se ve&iacute;an obligados a competir en desventaja&ndash;. Tal vez la mera idea de competir de vos a vos, en igualdad de condiciones, resulte demasiado aterradora para un g&eacute;nero que basa toda su identidad en asegurarse de ganar todas y cada una de las veces&rdquo;. No es un comentario a la encuesta sobre igualdad del <a href="https://www.cis.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">CIS (Centro de Investigaciones Sociol&oacute;gicas de Espa&ntilde;a)</a>, sino un extracto de <em>Hombres (blancos) cabreados </em>(Barlin Libros)<em>,</em> el libro del soci&oacute;logo estadounidense Michel Kimmel que all&aacute; por 2015 traz&oacute; un panorama de la crisis contempor&aacute;nea de la masculinidad que en muchos aspectos result&oacute; premonitorio.
    </p><p class="article-text">
        Como toda encuesta, los resultados del CIS sobre la <strong>percepci&oacute;n social de la igualdad entre hombres y mujeres </strong>pueden leerse de distintas formas. Podemos decir que el 54,6% de los hombres no est&aacute; de acuerdo (o apenas lo est&aacute;) con la afirmaci&oacute;n &ldquo;se lleg&oacute; tan lejos en la promoci&oacute;n de la igualdad de las mujeres que ahora se est&aacute; discriminando a los hombres&rdquo;. Podemos decir que el 44% de los hombres s&iacute; se siente representado en esa frase. O podemos afirmar ambas cosas: ser conscientes de que ambas realidades existen y conviven, pensar qu&eacute; nos sugieren y qu&eacute; hace falta para seguir inclinando la balanza del lado de la igualdad.
    </p><p class="article-text">
        Hay dos datos a&ntilde;adidos que sirven como contexto en Espa&ntilde;a. Uno, que la identificaci&oacute;n partidista influye profundamente en estos resultados: son los votantes de Vox y PP quienes mayoritariamente est&aacute;n de acuerdo con esa afirmaci&oacute;n mientras que los que optaron por el PSOE lo hacen en bastante menos medida, y muy poco entre los de Sumar. Y otro, que son los hombres m&aacute;s j&oacute;venes, entre 16 y 24 a&ntilde;os, quienes m&aacute;s adhesi&oacute;n a esa idea muestran.
    </p><p class="article-text">
        Este &uacute;ltimo resultado no sorprendi&oacute; al psic&oacute;logo Daniel Leal, especializado en masculinidades igualitarias y que trabaja con frecuencia dando talleres a chicas y chicos en institutos. &ldquo;Me encuentro habitualmente con grupos de chicos rebotados con la igualdad por lo que escuchan, a veces en sus propias familias, otras en medios de comunicaci&oacute;n o en redes. Tambi&eacute;n veo un porcentaje peque&ntilde;o que se da cuenta de que la igualdad no va en contra de ellos y que les relaja saber que ser hombre no es ser machista, y luego me encuentro a un amplio sector de chicos que est&aacute;n esperando instrucciones sobre c&oacute;mo ser un hombre, c&oacute;mo vivir sus vidas, c&oacute;mo relacionarse con las chicas... No les podemos dejar a merced de los discursos machistas&rdquo;, describe. La victoria de la selecci&oacute;n femenina de f&uacute;tbol y el 'Se Acab&oacute;', dice, gener&oacute; otro rebote dentro de ese grupo 'rebelde'.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <br>

<iframe title="El 44% de los hombres cree que se ha llegado tan lejos que ahora se les está discriminando" aria-label="Barras divididas" id="datawrapper-chart-5N94Y" src="https://datawrapper.dwcdn.net/5N94Y/1/" scrolling="no" frameborder="0" style="width: 0; min-width: 100% !important; border: none;" height="428" data-external="1"></iframe><script type="text/javascript">!function(){"use strict";window.addEventListener("message",(function(a){if(void 0!==a.data["datawrapper-height"]){var e=document.querySelectorAll("iframe");for(var t in a.data["datawrapper-height"])for(var r=0;r<e.length;r++)if(e[r].contentWindow===a.source){var i=a.data["datawrapper-height"][t]+"px";e[r].style.height=i}}}))}();
</script>

<br>
    </figure><p class="article-text">
        Tampoco se sorprende el catedr&aacute;tico de Derecho Constitucional Octavio Salazar, acostumbrado a tratar con la juventud desde sus clases y desde las charlas y talleres que imparte en institutos. &ldquo;No necesit&aacute;bamos la encuesta para constatar lo que vemos desde hace no muchos a&ntilde;os, que nos encontramos con un clima reactivo con la igualdad, el feminismo y con cualquier discurso que trate de hacer pedagog&iacute;a. Yo ah&iacute; he notado un cambio, no s&eacute; si cuantitativo pero s&iacute; cualitativo&rdquo;, asegura Salazar. Si bien antes pod&iacute;an existir suspicacias y resistencias, ahora, dice, son m&aacute;s expl&iacute;citas y agresivas, coincidiendo con un periodo de impulso de las reivindicaciones feministas y de apuesta de las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En algunos institutos ha habido chicos que se han salido del aula ante el debate que se generaba, no lo soportaban o se sent&iacute;an atacados, eso es algo nuevo&rdquo;, prosigue. El autor de libros como <em>El hombre que no deber&iacute;amos ser</em> o <em>We Too: Br&uacute;jula para j&oacute;venes feministas</em> se&ntilde;ala que suele toparse con los mismos discursos: &ldquo;Siempre sueltan los mismos titulares sobre denuncias falsas o sobre que las pol&iacute;ticas de igualdad perjudican a los hombres&rdquo;. Salazar menciona dos factores detr&aacute;s de este fen&oacute;meno. Uno, la exaltaci&oacute;n de este tipo de discursos en la pol&iacute;tica y en espacios medi&aacute;ticos. &ldquo;Tienes a representantes institucionales o diputados en parlamentos discutiendo el t&eacute;rmino violencia de g&eacute;nero o determinadas pol&iacute;ticas. Eso les da una legitimidad que hace tanto no exist&iacute;a a ese nivel, no tan amplificada, con tanto ruido y tanta confusi&oacute;n interesada de t&eacute;rminos&rdquo;, apunta Salazar. Ese es el caldo de cultivo para que, despu&eacute;s, los j&oacute;venes reproduzcan envalentonados los mismos discursos.
    </p><h3 class="article-text">La &ldquo;manosfera&rdquo;</h3><p class="article-text">
        El otro factor es lo que se ha llamado 'manosfera', el conjunto de comunidades asociadas pol&iacute;ticamente a la extrema derecha de hombres en Internet que se basan en la propagaci&oacute;n de discursos mis&oacute;ginos y antifeministas. En <em>Los hombres que odian a las mujeres</em> (Capit&aacute;n Swing), la periodista inglesa Laura Bates alerta del impacto que estos espacios online est&aacute;n teniendo en la socializaci&oacute;n de muchos hombres j&oacute;venes. Bates explica c&oacute;mo la 'manosfera' utiliza el miedo para crear una oposici&oacute;n al progreso que, a su vez, equipara los logros en igualdad al sacrificio o al da&ntilde;o a los hombres. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Lo que es preocupante y diferente de esta reacci&oacute;n es que est&aacute; facilitada por la tecnolog&iacute;a y los algoritmos de una manera que nunca hab&iacute;amos visto antes, con la capacidad de las redes sociales para funcionar como una especie de m&aacute;quina de radicalizaci&oacute;n de masas, bombeando teor&iacute;as conspirativas antifeministas y estad&iacute;sticas falsas a una audiencia impresionantemente amplia. Invierten la realidad y difunden hechos falsos para sugerir que los hombres son ahora la verdadera minor&iacute;a oprimida.&nbsp;La radicalizaci&oacute;n de tantos hombres j&oacute;venes es un problema invisible, una forma de radicalizaci&oacute;n que simplemente estamos ignorando, y que est&aacute; creando una bomba de relojer&iacute;a para el futuro&rdquo;, dec&iacute;a Bates <a href="https://www.eldiario.es/micromachismos/laura-bates-hombres-progresistas-apoyan-igualdad-genero-luego-no-ponen-practica-vida-privada_128_9995460.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">en una entrevista con elDiario.es</a>. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">No sé si estamos haciendo una pedagogía correcta. Nos estamos equivocando poniendo énfasis excesivo en la sanción y en la  culpabilización, que genera de inmediato una respuesta del agravio</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Octavio Salazar</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Tanto Daniel Leal como Octavio Salazar reflexionan sobre qu&eacute; hacer diferente, mejor, para llegar a esos hombres. Leal subraya que durante mucho tiempo la escasa coeducaci&oacute;n que hubo se centr&oacute; en lanzar mensajes empoderantes para las chicas pero no se dirigi&oacute; a los chicos &ldquo;para decirles que ser un hombre no es lo mismo que ser machista&rdquo;. &ldquo;El marco normativo nos obliga a hacer talleres de prevenci&oacute;n de la violencia sexual con ni&ntilde;os y adolescentes, obliga a hacer campa&ntilde;as con hombres j&oacute;venes, &iquest;se est&aacute;n haciendo?&rdquo;, se pregunta. 
    </p><p class="article-text">
        Salazar hace autocr&iacute;tica. &Eacute;l mismo revis&oacute; la manera en que se aproxima a ellos en sus talleres, antes con m&aacute;s vehemencia y exigencia, ahora m&aacute;s desde las preguntas y la escucha: &ldquo;No s&eacute; si estamos haciendo una pedagog&iacute;a correcta quienes estamos en el otro lado. Nos estamos equivocando poniendo &eacute;nfasis excesivo en la sanci&oacute;n y en la culpabilizaci&oacute;n. Ir con este discurso tan culpabilizador genera de inmediato una respuesta del agravio, sobre todo en los m&aacute;s j&oacute;venes. No se puede llegar a un grupo de adolescentes y empezar a hablar de sexualidad poniendo el &eacute;nfasis solo en la violencia sexual sin hacer un discurso mucho m&aacute;s amplio, emancipador, que les permita construir otra manera de relacionarse. Ah&iacute; estamos fallando&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">El malestar que s&iacute; existe</h3><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de los j&oacute;venes, que suelen soportar siempre la peor parte de las cr&iacute;ticas, la encuesta del CIS muestra tambi&eacute;n que el 46% de los hombres de 35 a 44 a&ntilde;os, y el 45% de entre 45 y 54, se sienten discriminados por unas pol&iacute;ticas de igualdad que, creen, llegaron demasiado lejos. 
    </p><p class="article-text">
        Dice Michel Kimmel que la ira del hombre blanco mana de la fusi&oacute;n de dos sentimientos: la superioridad y el victimismo. Ese victimismo, la indignaci&oacute;n, se nutre, prosigue, de un sentimiento de &ldquo;agravio comparativo&rdquo;: &ldquo;La sensaci&oacute;n de que aquellas ventajas a las que cre&iacute;as tener derecho te fueron arrebatadas por parte de fuerzas an&oacute;nimas m&aacute;s amplias y poderosas&rdquo;. Kimmel describe de qu&eacute; manera las pol&iacute;ticas neoliberales, las deslocalizaciones, la precariedad laboral o el recorte de los salarios han hecho mella, no solo en las condiciones materiales de los hombres, sino en sus posibilidades de cumplir y mantener el rol masculino y los mandatos que les fueron asignados como varones.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Los sentimientos de la gente son reales, estos hombres blancos enfadados han sido jodidos por un sistema que no se preocupa por ellos. Pero aunque tienen razón en sentirse agraviados, están enviado sus quejas a la dirección equivocada</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Michael Kimmel</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En declaraciones a <a href="https://www.eldiario.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">elDiario.es</a>, Michel Kimmel asegura que muchos hombres blancos est&aacute;n enojados porque &ldquo;se sienten enga&ntilde;ados&rdquo;. &ldquo;Sienten que son las v&iacute;ctimas, que las pol&iacute;ticas liberales les han arrebatado sus derechos&rdquo;. De ah&iacute; el cabreo. Solo que ese cabreo yerra el tiro: en lugar de dirigirse al origen de estos males se ha desviado hacia feministas, inmigrantes o minor&iacute;as. Tan grande es ese 'desv&iacute;o' que en muchas ocasiones estos hombres son quienes sostienen proyectos pol&iacute;ticos de extrema derecha que, parad&oacute;jicamente, proponen las mismas pol&iacute;ticas que originan sus problemas.
    </p><p class="article-text">
        Kimmel subraya que esos sentimientos existen y que negarlos puede tener consecuencias peores. &ldquo;Hay hombres que est&aacute;n sufriendo, eso es verdad. Los sentimientos de la gente son reales, estos hombres blancos enojados han sido jodidos por un sistema que no se preocupa por ellos. Pero aunque tienen raz&oacute;n en sentirse agraviados, est&aacute;n enviado sus quejas a la direcci&oacute;n equivocada. No son los transexuales los causantes del cambio clim&aacute;tico.&nbsp;No son las mujeres feministas las que redujeron el tama&ntilde;o de sus empresas y les despidieron.&nbsp;No son los jud&iacute;os ni los musulmanes ni los inmigrantes la fuente de su infelicidad&rdquo;, asegura. Las emociones de estos hombres son reales, su lectura de los hechos, no. Por eso, argumenta Kimmel, deber&iacute;amos ofrecerles una lectura alternativa de su situaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Las normas econ&oacute;micas han provocado grandes cambios en la poblaci&oacute;n, especialmente entre la clase media baja.&nbsp;Las filas de los blancos furiosos suelen estar compuestas por hijos de agricultores independientes, peque&ntilde;os comerciantes, contratistas independientes y artesanos.&nbsp;Estos grupos est&aacute;n siendo empujados hacia abajo, y creen que otros les quitan lo que es 'leg&iacute;timamente&rdquo; suyo&ldquo;, explica Kimmel. En el caso espa&ntilde;ol, son los hombres m&aacute;s situados a la derecha del espectro pol&iacute;tico los que m&aacute;s sostienen las posturas antifeministas y no parece que la extrema derecha <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/feminismo-campana-aliado-querian-ahora-incomoda_1_10313166.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">haya captado votos de hombres enojados de izquierdas</a>. 
    </p><p class="article-text">
        La soci&oacute;loga Beatriz Ranea cree que ese porcentaje de hombres tiene mucho que ver con una representaci&oacute;n t&iacute;pica del feminismo, la que lo dibuja como un movimiento que ataca y odia a los hombres. &ldquo;Es un imaginario que existe casi desde que existe el feminismo, pero ahora hay un discurso neomachista que convierte a los hombres en autenticas v&iacute;ctimas de los avances&rdquo;, asegura. Bajo esa l&oacute;gica, ning&uacute;n avance puede darse sin un retroceso de los hombres. 
    </p><p class="article-text">
        Ranea tambi&eacute;n opina que hay que trabajar en discursos no tan culpabilizadores y s&iacute; m&aacute;s &ldquo;movilizadores&rdquo; que puedan vencer tanto el sentimiento de agravio como el de par&aacute;lisis. &ldquo;Es importante trabajar las masculinidades con puntos de vista que movilicen a la acci&oacute;n, en t&eacute;rminos propositivos. Dar opciones para salir de esa masculinidades que tambi&eacute;n les afecta&rdquo;, apunta. Y no olvidar fijarnos en la foto completa, en la que una mayor&iacute;a de hombres ni creen que la igualdad ha llegado demasiado lejos ni se sienten agraviados. 
    </p><p class="article-text">
        <em>IG</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ana Requena Aguilar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/sentimiento-agravio-manosfera-hay-hombres-jovenes-enfadados_129_10844699.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 17 Jan 2024 13:44:11 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Del sentimiento de agravio a la "manosfera": por qué hay tantos hombres (muchos jóvenes) enojados]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Masculinidades,nuevas masculinidades,Feminismos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Argentinos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/argentinos_129_10356593.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f9dedcff-df9a-45c6-b97e-f7fe1e42dc8b_16-9-discover-aspect-ratio_default_1076832.jpg" width="967" height="544" alt="Argentinos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Reflexiones sobre las nuevas masculinidades, los hijos y el fútbol.</p></div><p class="article-text">
        Desde hace un tiempo se habla de &ldquo;nuevas masculinidades&rdquo;. En algunas ocasiones escrib&iacute; art&iacute;culos sobre el tema. A veces a favor de la expresi&oacute;n, otras no tanto, porque la idea de lo &ldquo;nuevo&rdquo; no me convence. Luego, porque me pareci&oacute; importante distinguir entre la deconstrucci&oacute;n (del machismo) y la destituci&oacute;n (de la masculinidad).
    </p><p class="article-text">
        Sobre estos temas convers&eacute; con diferentes interlocutores, no siempre de acuerdo y en este &uacute;ltimo tiempo creo que s&eacute; por qu&eacute;. Escribimos desde distintos puntos de vista. No es lo mismo escribir sobre masculinidades, en una cr&iacute;tica al modelo hetero-normado tradicional, como la v&iacute;a de restituci&oacute;n de la represi&oacute;n forzosa de la homosexualidad, que hacerlo como un cuestionamiento desde el interior de la experiencia heterosexual (por ejemplo, a la seducci&oacute;n compulsiva, etc.).
    </p><p class="article-text">
        No obstante, ninguno de estos puntos de vista es el m&iacute;o en sentido estricto. En el &uacute;ltimo tiempo, me di cuenta de que yo escribo sobre masculinidad como padre de hijos varones. Por supuesto que este punto de vista incluye algo de los otros que mencion&eacute;, pero no es lo prioritario. No escribo pensando en mis vivencias de ni&ntilde;o o adolescente (no directamente), sino que pienso en lo que siento cuando los veo crecer a ellos.
    </p><p class="article-text">
        Hace un tiempo que mi hijo Joaqu&iacute;n juega en Argentinos Juniors. De este club es que viene el t&iacute;tulo de la nota. Lamento si esperaban una reflexi&oacute;n general sobre la vida en tiempos de elecciones o la esencia patria. No. El t&iacute;tulo proviene de la camiseta que mi hijo usa los domingos por la ma&ntilde;ana.
    </p><p class="article-text">
        No es f&aacute;cil ir a ver un partido de Futsal. Para m&iacute; el f&uacute;tbol ya no es algo m&iacute;o. Dej&eacute; de ser fan&aacute;tico de este deporte cuando me interes&eacute; en otras cuestiones; pero si recobr&eacute; el entusiasmo, fue por mis hijos. Ahora les toca a ellos ser los fan&aacute;ticos, yo me las arreglo bien como espectador; pero como dije, no es f&aacute;cil ver un partido de esta categor&iacute;a. Las plateas se calientan. Muchos padres se olvidan de que son ni&ntilde;os los que juegan.
    </p><p class="article-text">
        Por suerte, el entrenador tiene buena memoria. En estos &uacute;ltimos meses disfruto de escuchar c&oacute;mo le habla a los chicos. Algunas de sus frases son graciosas. En un partido en que &iacute;bamos perdiendo, empez&oacute; a los gritos: &ldquo;Por favor, empecemos a jugar al f&uacute;tbol&rdquo; o bien cuando uno en la cancha se quejaba, le espet&oacute;: &ldquo;Dej&aacute; de quejarte, que al f&uacute;tbol se gana haciendo goles&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Pongo esto dos ejemplos, pero solo para situar que muchas veces las frases de un entrenador son prescriptivas. Est&aacute; ah&iacute; para dirigir. Tambi&eacute;n para corregir. El v&iacute;nculo del jugador con el entrenador tiene que ser viril, necesita a veces del grito, de la insistencia, de la puesta a prueba. Y para un chico muchas veces no es f&aacute;cil, pero &iquest;se lo puede pedir menos sin dejarlo afuera?
    </p><p class="article-text">
        Pienso en un partido que fue especialmente dif&iacute;cil. Por un arbitraje problem&aacute;tico, en las tribunas est&aacute;bamos enardecidos. El entrenador le grit&oacute; a los padres: &ldquo;Ac&aacute; vienen a alentar, no a pasar factura&rdquo;, frase breve y certera; pero el partido estaba en llamas, los chicos se estaban pegando adentro de la cancha y el &aacute;rbitro estaba perdido. Ninguno de los dos equipos quer&iacute;a perder, ambos quer&iacute;an hacer ese gol que salva el d&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Finalmente ganamos. Cuando fui para el ba&ntilde;o, me encontr&eacute; con un compa&ntilde;ero del equipo de mi hijo que se secaba unas l&aacute;grimas. Me parti&oacute; el alma. Quer&iacute;a decirle algo, pero no me sali&oacute; m&aacute;s que felicitarlo. &iquest;Le servir&iacute;a? Lo dudo, pero me qued&eacute; pensando en la especial presi&oacute;n que sintieron ese d&iacute;a en la cancha.
    </p><p class="article-text">
        En la semana pens&eacute; que el f&uacute;tbol es cruel. Pens&eacute; en las carreras de caballos y en el modo en que estos son un poco v&iacute;ctimas sacrificiales. Tambi&eacute;n pens&eacute; en que no ocurre lo mismo cuando el chico que est&aacute; en la cancha tiene a su pap&aacute; en la tribuna cuando est&aacute; solo. S&eacute; que de alguna manera, uno cumple una funci&oacute;n protectora.
    </p><p class="article-text">
        Luego pasaron los d&iacute;as y reflexion&eacute; sobre c&oacute;mo ese v&iacute;nculo de exigencia tambi&eacute;n puede ser una referencia, algo en lo que apoyarse, la &uacute;nica vez en la que algunos chicos se encontraron con alguien que esper&oacute; algo de ellos. En el f&uacute;tbol vos pod&eacute;s hacer todo mal adentro de la cancha, tener un d&iacute;a horrible, que te insulten desde todas las tribunas, pero tu entrenador no te va a soltar la mano.
    </p><p class="article-text">
        Me preguntaba este tiempo si la revisi&oacute;n cr&iacute;tica de las instituciones masculinas, las especialmente viriles &ndash;es decir, aquellas que funcionan con verticalidad y requieren de la demostraci&oacute;n de fuerza como v&iacute;a de validaci&oacute;n&ndash;, al punto de llegar a su progresiva destituci&oacute;n, no priva a los chicos de tener que atravesar una experiencia en la que, a trav&eacute;s de fallar, puedan adquirir una potencia.
    </p><p class="article-text">
        Si sos var&oacute;n, alguna vez, todos te van a insultar. Si sos var&oacute;n, alguna vez, te vas a caer y te van a gritar para que te levantes r&aacute;pido y sigas. Si sos var&oacute;n, vas a querer llorar y si bien hoy sabemos que llorar no te hace menos var&oacute;n, vas a dejar de hacerlo y vas a salir de nuevo a la cancha, en la que no est&aacute;n pap&aacute; ni mam&aacute; para cuidarte.
    </p><p class="article-text">
        Desde hace alg&uacute;n tiempo, cuando estoy triste a la hora de irme a dormir, cierro los ojos y lo veo a mi hijo Joaqu&iacute;n parado en la cancha, con esa forma particular que tiene de pararse, con el brazo en jarra y la palma invertida sobre la cintura. Y cuando hace un gol y vuelve al trote hacia el c&iacute;rculo del medio, yo siento que Dios se acord&oacute; de m&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        <em>LL</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luciano Lutereau]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/argentinos_129_10356593.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 07 Jul 2023 11:21:11 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Argentinos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Luciano Lutereau,nuevas masculinidades,Masculinidades]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Sobre nuevas y antiguas masculinidades]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/nuevas-antiguas-masculinidades_1_10067500.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a0de679e-d29a-4dcd-b6f6-0b81834b50d5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Sobre nuevas y antiguas masculinidades"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La autora imagina un futuro "en el que podamos reivindicar para todos atributos que en otra época se entendían en femenino o en masculino" y en el que "podríamos valorar algunas cosas que históricamente hicieron a los varones sentirse varones (proteger, solucionar, defender) y pensarlas para chicas y chicos".</p></div><p class="article-text">
        En los &uacute;ltimos a&ntilde;os, lentamente, la discusi&oacute;n sobre las &ldquo;nuevas masculinidades&rdquo; dio paso a la de la crisis de la masculinidad. Me parece bien. Escrib&iacute; alguna vez sobre nuevas masculinidades, pero siento que siempre hubo algo en ese marco conceptual que no me cerraba. En el fondo, me parec&iacute;a un problema aburrido. Me acord&eacute; de un profesor de filosof&iacute;a que tuve en el secundario con quien despu&eacute;s coincid&iacute; en una c&aacute;tedra del CBC, ya los dos como docentes. Para esa &eacute;poca, &eacute;l estaba rindiendo los ex&aacute;menes para entrar a la carrera diplom&aacute;tica, con ganas de entrar y trabajar pero con poca ilusi&oacute;n. Dec&iacute;a que despu&eacute;s de estudiar a&ntilde;os sobre relaciones internacionales y ret&oacute;rica &mdash;en la universidad se hab&iacute;a especializado en filosof&iacute;a cl&aacute;sica&mdash; se hab&iacute;a dado cuenta de que el problema es justamente, que los conflictos pol&iacute;ticos que de verdad importan son aquellos que no pueden resolverse conversando. Todo lo que puede dirimirse con debate y diplomacia es, en el fondo, un no problema. 
    </p><p class="article-text">
        Me pasa un poco lo mismo con el asunto de las nuevas masculinidades: me encantan los varones que se animan a hacer cosas que tradicionalmente eran de chicas, me encanta que los criemos para eso y que generemos contextos pol&iacute;ticos, institucionales y culturales para que puedan hacer lo que quieran y ser libres del mandato del macho, pero siento que los que quieren romper ese molde ya tienen la batalla medio ganada. Son los que entendieron, los que se adaptaron, los que tienen m&aacute;s herramientas para moverse en un mundo nuevo interactuando (sea sexualmente, si es lo que les gusta, o socialmente, les guste o no) con mujeres nuevas. Es un fen&oacute;meno que agradezco, el de las nuevas masculinidades, pero creo que no es el problema dif&iacute;cil. El problema dif&iacute;cil son los otros: los que no se adaptan, los que no encuentran c&oacute;mo construir una subjetividad y una forma de estar una vez que las herramientas que ten&iacute;an sus padres para hacerlo ya no est&aacute;n del todo disponibles, y las que s&iacute; est&aacute;n disponibles no terminan de quedarles a mano. Eso es para m&iacute;, a grandes rasgos, la crisis de la masculinidad, y creo que es un tema serio. 
    </p><p class="article-text">
        El ensayista <strong>Richard Reeves</strong> parece ser el nuevo influencer sobre el tema: su libro <em>Of Boys and Men: Why the Modern Male Is Struggling, Why It Matters, and What to Do about It </em>(Sobre los chicos y los hombres: por qu&eacute; el var&oacute;n moderno est&aacute; en problemas, por qu&eacute; importa y qu&eacute; hacer al respecto), que calculo que alguna editorial hispanoparlante ya estar&aacute; en tratativas para traducir, circula por los medios m&aacute;s prestigiosos del mundo anglo. Muchas cosas que dice son interesantes: habla de la brecha educativa en Estados Unidos, que pas&oacute; de favorecer a los varones hasta los a&ntilde;os setenta (mucho m&aacute;s varones que mujeres llegaban a completar sus estudios universitarios) a inclinarse desproporcionadamente en ventaja de las mujeres en la actualidad. Analiza, tambi&eacute;n, posibles configuraciones subjetivas que nos llevaron a estos resultados: las mujeres, dice Reeves, son m&aacute;s como dientes de le&oacute;n, capaces de sobrevivir en diversos ambientes. Los varones, en cambio, son orqu&iacute;deas, m&aacute;s permeables a los contextos buenos y a los malos, y por eso un var&oacute;n tiene menos chances de resistir la influencia de una situaci&oacute;n social complicada que una mujer. Lo menos interesante, probablemente, es la soluci&oacute;n principal que propone: atrasar la escolaridad de los varones un a&ntilde;o, de modo tal que en la sala de dos a&ntilde;os, pongamos, haya nenas de dos y varones de tres. M&aacute;s all&aacute; de que me parece medio una tonter&iacute;a &mdash;no creo que haga tanta diferencia un a&ntilde;o despu&eacute;s de cierta cantidad de tiempo&mdash;, esta recomendaci&oacute;n delata el biologicismo ingenuo del planteo. Si la brecha educativa hoy favorece a las mujeres es &mdash;indudablemente&mdash; porque cambiaron dr&aacute;sticamente ciertas condiciones sociales, no porque en los &uacute;ltimos treinta a&ntilde;os se haya modificado mucho la biolog&iacute;a de nuestros cuerpos. Es improbable, entonces, que una soluci&oacute;n tan centrada en el desarrollo biol&oacute;gico de los cerebros de las mujeres y los varones pueda hacerse cargo de ese problema. <strong>No me interesa tanto, entonces, la parte positiva del libro, pero creo que el diagn&oacute;stico que hace es bastante acertado: nuestros varones est&aacute;n sin norte, porque todo lo que antes hac&iacute;a a &ldquo;un buen var&oacute;n&rdquo; hoy es violento o anticuado o sin sentido. A las chicas les ofrecemos narrativas de empoderamiento y de conquista: a los varones les pedimos que se queden callados, que esperen, que acompa&ntilde;en, como si tuvieran que pagar los pecados de sus cong&eacute;neres con culpa e inacci&oacute;n, como si nos debieran dos mil a&ntilde;os de pasividad. </strong>
    </p><p class="article-text">
        Hace un par de fines de semana me fui de viaje con dos amigas en el auto de una; pisamos la tapa de un pozo ciego vac&iacute;o que se desfond&oacute; y el auto qued&oacute; trabado, con dos ruedas en el aire, imposibles de sacar. Tres varones nos ayudaron a sacarlo: de buenos vecinos, de amorosos, pero tambi&eacute;n, supongo, porque a los varones les ense&ntilde;an a divertirse resolviendo problemas y entendiendo c&oacute;mo funcionan las cosas que usan, les ense&ntilde;an a disfrutar de impresionar a la gente con sus habilidades para ocuparse de algo. Me seduce, y me encanta, en t&eacute;rminos sexuales, pero tambi&eacute;n en t&eacute;rminos simplemente sociales: me encanta verlos a todos paraditos alrededor de una moto que no arranca o un ca&ntilde;o que pierde, me encanta c&oacute;mo trabajan juntos en esas situaciones, c&oacute;mo fruncen el ce&ntilde;o, c&oacute;mo sonr&iacute;en, c&oacute;mo se lucen. 
    </p><p class="article-text">
        Conozco muchas chicas hoy que son as&iacute;: tengo amigas fierreras, amigas que hacen asado, amigas que revocan paredes, hacen sus propios muebles y abren la tele cuando se rompe antes de llamar a alguien. Me hago cargo de que nunca le pongo ni un m&iacute;nimo de energ&iacute;a a ese tipo de cosas, pero lo que siento es que hay partes valiosas en esa masculinidad anticuada que hoy sencillamente podr&iacute;amos ense&ntilde;arles a todos, varones, nenas y cualquier g&eacute;nero disponible. Estamos acostumbradas a reivindicar las virtudes y los intereses tradicionalmente femeninos y pensar que los varones deber&iacute;an participar de ellos: ser m&aacute;s amorosos, m&aacute;s emp&aacute;ticos, mejores negociadores. Estamos acostumbradas, tambi&eacute;n, a decir que las chicas tenemos derecho al esp&iacute;ritu conquistador y ambicioso tradicionalmente esperado solo de los varones. 
    </p><p class="article-text">
        Imagino un futuro cada vez menos generalizado, en el que podamos reivindicar para todos atributos que en otra &eacute;poca se entend&iacute;an en femenino o en masculino, las virtudes de los h&eacute;roes griegos y las de las Madres de Plaza de Mayo, todas las lecciones para todas las personas, todos los referentes, todas las admiraciones. En ese futuro podr&iacute;amos analizar por qu&eacute; a las chicas las educamos en rasgos de personalidad que despu&eacute;s les resultan tan &uacute;tiles para el rendimiento acad&eacute;mico como la paciencia y la escucha. <strong>En ese futuro tambi&eacute;n podr&iacute;amos valorar algunas cosas que hist&oacute;ricamente hicieron a los varones sentirse varones (proteger, solucionar, defender) y pensarlas para chicas y chicos, sin temer, sin sobrecompensar, sin que haya que decirles a los varones que no se pasen, sin tratarlos como si por nacimiento vinieran con un cuerpo peligroso, con una psiquis que es un arma, con algo que tienen que manejar con cuidado.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        <em>TT</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Tamara Tenenbaum]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/nuevas-antiguas-masculinidades_1_10067500.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 26 Mar 2023 03:01:48 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Sobre nuevas y antiguas masculinidades]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Masculinidades,Richard Reeves,Empoderamiento]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Bukele, el crédito, Eminem y las masculinidades]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/bukele-credito-eminem-masculinidades_129_10045807.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/abc3d353-28c9-4deb-80a1-fbacb06c2948_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Bukele, el crédito, Eminem y las masculinidades"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En este episodio Pablo y Tamara conversan sobre el presidente salvadoreño, un libro sobre la historia del mito de los judíos y el crédito, las peleas de Eminem y dos podcasts sobre la crisis de la masculinidad.</p><p class="subtitle">Episodio anterior - Gorillaz, Ghibli, Miyazaki y Leonora Carrington</p></div><p class="article-text">
        <a href="https://open.spotify.com/show/6j1i7RoKVpVfR5NnEo8bsm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Algo Prestado</a>&nbsp;es un podcast de&nbsp;<strong>elDiarioAR</strong>&nbsp;realizado por&nbsp;<a href="https://www.eldiarioar.com/autores/tamara-tenenbaum/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Tamara Tenenbaum</a>, junto a un invitado cada semana. Est&aacute; alojado en&nbsp;<a href="https://open.spotify.com/episode/5h8EylXKHGWTzNqmcz6VUp" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Spotify</a>, plataforma l&iacute;der para la publicaci&oacute;n de podcast, y tambi&eacute;n en otras aplicaciones de streaming.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <iframe style="border-radius:12px" src="https://open.spotify.com/embed/episode/5ZjMRo396qg6ti1898on40?utm_source=generator" width="100%" height="352" frameBorder="0" allowfullscreen="" allow="autoplay; clipboard-write; encrypted-media; fullscreen; picture-in-picture" loading="lazy"></iframe>
    </figure><p class="article-text">
        <em>TT</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Tamara Tenenbaum]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/bukele-credito-eminem-masculinidades_129_10045807.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 18 Mar 2023 12:32:55 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Bukele, el crédito, Eminem y las masculinidades]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Nayib Bukele,Música,Eminem,Masculinidades]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El único destino de la masculinidad tóxica: resentimiento y furia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/unico-destino-masculinidad-toxica-resentimiento-furia_129_9987171.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/dbfdb80a-f0a7-4250-b917-c5af0a5dc9b0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El único destino de la masculinidad tóxica: resentimiento y furia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El debate sobre la masculinidad es casi tan relevante como el de los derechos de las mujeres. La mentalidad de la sociedad no se cambia sólo con leyes y eso es especialmente cierto en el caso de los adolescentes que intentan entender qué significa ser hombre</p></div><p class="article-text">
        Una de las consecuencias m&aacute;s interesantes del feminismo es que cada vez se habla m&aacute;s de la masculinidad. Es cierto que en ocasiones se la presenta como el gran enemigo al que hay que derrotar, lo que es un error. Todo resulta m&aacute;s atractivo cuando se inicia un debate en el que todos asumen que algo m&aacute;s tiene que cambiar, porque no es suficiente con que cambien las leyes. Esto &uacute;ltimo es hasta sencillo. El Gobierno env&iacute;a al Parlamento un proyecto de ley, el legislativo lo aprueba, se publica en el BOE y todo solucionado. Y luego nos alarmamos al saber que la sociedad &ndash;por ejemplo, los m&aacute;s j&oacute;venes&ndash; no ha cambiado del todo su mentalidad, que es lo que pens&aacute;bamos que iba a ocurrir casi de forma autom&aacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Es imposible desligar la masculinidad de la cultura patriarcal que ha existido desde que los seres humanos construyeron una comunidad. &iquest;Desde hace siglos? &iquest;Desde el Neol&iacute;tico, seg&uacute;n algunos autores? Es posible. La divisi&oacute;n del trabajo reserv&oacute; a los hombres una funci&oacute;n esencial para la supervivencia del grupo mientras las mujeres recib&iacute;an otras responsabilidades que les confer&iacute;an menos poder. Luego aparecieron las religiones que favorecieron al lado que nos podemos imaginar. Ese es el modelo social que ha llegado hasta nuestros d&iacute;as. Hasta que empez&oacute; a ser cuestionado.  
    </p><p class="article-text">
        El feminismo se dirige en primer lugar a las mujeres para reclamarles que luchen por sus derechos. &iquest;Puede hacer lo mismo con los hombres para convencerles de que sus privilegios son inaceptables? &iquest;Que ellos tambi&eacute;n salen perdiendo?
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/espana-llamamos-feminismo-cita-busca-reforzar-alianza-internacional-movimiento-reaccion-conservadora_1_9980782.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">El Encuentro Internacional Feminista</a> que ha organizado este fin de semana el Ministerio de Igualdad dedic&oacute; un debate a las masculinidades. Sin apellidos para que no pareciera agresivo. Sin menciones a la masculinidad fr&aacute;gil o a la masculinidad t&oacute;xica, conceptos muy reales que conviene diferenciar. Con cinco participantes de los que tres eran hombres. Todos eran feministas con lo que no hubo discrepancias, pero s&iacute; ideas diferentes. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hay muchas formas de ser hombre&rdquo;, dijo el escritor Roy Gal&aacute;n, una idea que convendr&iacute;a tener siempre presente. &ldquo;Ser&iacute;a un error decir que hay una nueva forma de serlo, que hay un nuevo hombre por venir&rdquo;. No hay una nueva identidad que los hombres puedan ponerse como si fuera un traje distinto y que solucione todos los conflictos. &ldquo;Ser hombre es tomarse muy en serio a s&iacute; mismo todo el rato&rdquo;, coment&oacute; en un detalle ir&oacute;nico que se ajusta bastante a la realidad. 
    </p><p class="article-text">
        Lo m&aacute;s importante que dijo: &ldquo;Es en la adolescencia donde se construye la masculinidad&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Andrew Tate se hizo famoso en diciembre, por decirlo de alguna manera, por burlarse de Greta Thunberg, <a href="https://www.eldiario.es/internacional/dinero-coches-misoginia-andrew-tate-influencer-avergonzado-greta-thunberg-acabo-detenido-trafico-personas_1_9834158.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">recibir una respuesta demoledora</a> de la joven sueca &ndash;resumida en las palabras &ldquo;small dick energy&rdquo;, energ&iacute;a propia de un pene peque&ntilde;o&ndash; y finalmente ser detenido y acusado de violaci&oacute;n y tr&aacute;fico de menores al enterarse la polic&iacute;a rumana de que estaba en el pa&iacute;s gracias a una foto que &eacute;l mismo difundi&oacute;. Twitter se estuvo riendo de &eacute;l durante d&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        La diversi&oacute;n se acaba al saberse que los profesores brit&aacute;nicos est&aacute;n alarmados por la popularidad de Tate entre los j&oacute;venes adolescentes que han absorbido sus mensajes machistas y vulgares por creer que es la encarnaci&oacute;n del &eacute;xito al que aspiran. &Eacute;xito que definen como tener mucho dinero, coches muy caros y mujeres muy guapas a su entera disposici&oacute;n. Millones de ellos han visto sus v&iacute;deos en los que afirma que las mujeres deben someterse a los deseos de los hombres y cosas incluso peores. 
    </p><p class="article-text">
        Con buen criterio, los profesores est&aacute;n dedicando algunas de sus clases a cuestionar su popularidad como influencer millonario. Lo que est&aacute;n consiguiendo las respuestas de sus alumnos es aumentar su preocupaci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.nytimes.com/2023/02/19/world/europe/andrew-tate-uk-teachers.html?nl=todaysheadlines&amp;emc=edit_th_20230220" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;Est&aacute; lavando el cerebro a una generaci&oacute;n de chicos</a> y eso da miedo. Parecen pensar que tiene raz&oacute;n. Y tiene raz&oacute;n porque es rico&rdquo;, explic&oacute; una profesora de Londres a The New York Times.
    </p><p class="article-text">
        La gente cambia y no mantiene las mismas opiniones que ten&iacute;a con quince a&ntilde;os. Tambi&eacute;n es discutible confiar en que haya sido ya eliminada la mentalidad por la que los hombres deben conservar por derecho propio los puestos superiores de la sociedad. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La vieja masculinidad se va haciendo obsoleta&rdquo;, dijo Beatriz Ranea, profesora de la Universidad Complutense y autora del libro <a href="https://www.catarata.org/libro/desarmar-la-masculinidad_119381/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">'Desarmar la masculinidad'</a>, que record&oacute; &ldquo;figuras hipermasculinas&rdquo; como Rambo que han salido de la industria cultural. Rambo es ya muy viejo, pero ha tenido sucesores. El cine de acci&oacute;n est&aacute; lleno de ellos en cada d&eacute;cada. Es una materia prima que nunca desaparecer&aacute; de las pantallas.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Nos falta un relato sobre qu&eacute; hacer con la masculinidad&rdquo;, dijo Ranea. La tarea est&aacute; pendiente. Los j&oacute;venes necesitan iconos que vayan m&aacute;s all&aacute; de la ostentaci&oacute;n del poder f&iacute;sico y de un concepto de virilidad que se impone por s&iacute; solo como meta deseable, como si fuera una obviedad. &iquest;Qui&eacute;n no quiere derrotar a los malos y llevarse a la chica? Lo malo es que muchos de ellos piensan que as&iacute; funciona el mundo real.
    </p><p class="article-text">
        La extrema derecha ha dibujado en Europa y EEUU un mundo en que los hombres deben pedir perd&oacute;n por serlo y se les impide seducir a las mujeres para b&aacute;sicamente apoderarse de ellas y formar una familia. Esa masculinidad hist&eacute;rica, que quiere hacer creer que est&aacute; a punto de ser borrada de la sociedad, ha elegido al feminismo como su enemigo mortal. Todas las denuncias contra la cultura 'woke' en el mundo anglosaj&oacute;n, que ya llevan alg&uacute;n tiempo apareciendo en Espa&ntilde;a, est&aacute;n dirigidas en su mayor parte contra las reivindicaciones feministas &ndash;tambi&eacute;n contra las denuncias del racismo&ndash; al considerarlas una amenaza al viejo orden tradicional.
    </p><p class="article-text">
        Esos privilegios a&ntilde;orados por algunos han existido y contin&uacute;an existiendo. Resulta peligroso plantearlo todo como un juego de suma cero: lo que ganen unas, lo perder&aacute;n otros. &ldquo;El relato del privilegio tiene que ser graduado&rdquo;, coment&oacute; Gal&aacute;n. Quiz&aacute; porque no se pueda extender a la sociedad en su conjunto como si afectara a todos por igual. No se sentir&aacute;n representados aquellos que sean pobres o de minor&iacute;as &eacute;tnicas. Se preguntar&aacute;n d&oacute;nde est&aacute;n esos privilegios, aunque tambi&eacute;n es verdad que muchos no son capaces de reconocer los que s&iacute; contin&uacute;an disfrutando no en el plano econ&oacute;mico, sino en su esfera familiar y personal.
    </p><p class="article-text">
        Y lo mismo en el caso de los m&aacute;s j&oacute;venes, a los que hay que convencer, no hundir en la miseria. &ldquo;Si decimos que un chico se va a convertir en un agresor, realmente es un futuro terror&iacute;fico&rdquo;, dijo Gal&aacute;n. No ser&iacute;a extra&ntilde;o que el aludido respondiera con la negaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Hay ideas que est&aacute;n cargadas de violencia, aunque sea s&oacute;lo potencial. La de que los hombres deben proteger a las mujeres &ndash;un elemento esencial del patriarcado&ndash; es una de ellas. Al final, quien protege termina dando las &oacute;rdenes. 
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.newyorker.com/magazine/2022/08/08/how-toxic-is-masculinity" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;Los seres humanos no son rehenes de su biolog&iacute;a ni de su g&eacute;nero&rdquo;</a>, ha escrito el historiador franc&eacute;s Ivan Jablonka en su libro 'A History of Masculinity: From Patriarchy to Gender Justice'. Si eres reh&eacute;n de algo o alguien, dejas de ser libre. La cultura patriarcal est&aacute; en declive, dice, pero los hombres siguen atrapados por las &ldquo;patolog&iacute;as de la masculinidad&rdquo;. Creen que deben estar a la altura de un papel simb&oacute;lico que no encaja con el mundo en que viven, ni con las leyes ni con las ideas que han echado ra&iacute;ces en la sociedad. 
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; haya llegado el momento de que se convenzan, y el feminismo puede ayudar en ello, de que esa antigua responsabilidad es una carga llena de desventajas. En su vertiente m&aacute;s extrema, es lo que conduce a la masculinidad t&oacute;xica. S&oacute;lo ofrece resentimiento y furia. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Iñigo Sáenz de Ugarte]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/unico-destino-masculinidad-toxica-resentimiento-furia_129_9987171.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 27 Feb 2023 09:42:59 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El único destino de la masculinidad tóxica: resentimiento y furia]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Masculinidades]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Varones enamorados]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/varones-enamorados_129_9817913.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/99f6d5fc-d984-4ca0-a5b6-60edc2af9f97_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Varones enamorados"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"A un varón no solo no lo cambia el amor por otra persona, sino que tampoco lo cambia que lo amen", afirma el autor en este texto sobre el amor y la pareja en tiempos de deconstrucción.</p></div><p class="article-text">
        Hablar de varones y mujeres es algo pasado de moda, pero todav&iacute;a son muchas las mujeres que dicen: &ldquo;No entiendo por qu&eacute; desapareci&oacute; si estaba todo bien&rdquo; y no pueden aceptar que la respuesta sea esa misma: &ldquo;porque estaba todo bien&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La disimetr&iacute;a de los goces y su relaci&oacute;n con la diferencia sexual tiene un asidero real, m&aacute;s ac&aacute; de cualquier discusi&oacute;n sobre estereotipos o identidades; porque incluso cuando admita interpretaciones sociohist&oacute;ricas, resiste.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y lo que resiste, es real.
    </p><p class="article-text">
        Todav&iacute;a hoy, en &eacute;poca de varones deconstruidos, sigue pesando m&aacute;s &ndash;en el erotismo del var&oacute;n, como condici&oacute;n&ndash; el fantasma de la mam&aacute; mala, del que una mujer se aleja con horror, que el encuentro con la diferencia.
    </p><p class="article-text">
        Todav&iacute;a hoy muchos varones buscan una mujer para temerle, sea para quedarse y que los rete, sea para decir que es una loca o una intensa y huir, antes que el placer del encuentro con un goce suplementario.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Este real resisti&oacute; a la deconstrucci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, el amor no cambia a los varones. No digo que esta afirmaci&oacute;n valga para todos, as&iacute; nadie se enoja y no empezamos con debates eternos.
    </p><p class="article-text">
        Pero s&iacute; vale para muchos. Much&iacute;simos.
    </p><p class="article-text">
        A un var&oacute;n no solo no lo cambia el amor por otra persona, sino que tampoco lo cambia que lo amen.
    </p><p class="article-text">
        Del primer caso, dan fe los que incluso sintiendo un amor &uacute;nico son incapaces de dar un paso. Del segundo, la cantidad de personas que dicen haber amado a un hombre y se decepcionaron.
    </p><p class="article-text">
        Y cuando digo &ldquo;cambiar&rdquo; no hablo de grandes logros ni de actos heroicos. Me refiero a quedarse, a poder estar, a poner el cuerpo y no rajar.
    </p><p class="article-text">
        No hay amor que consiga modificar este rasgo tan propio de los varones &ndash;cuya causa podr&iacute;a explicar en otra ocasi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Por eso, como alguna vez escrib&iacute; en un libro, los varones son (somos) una causa perdida.
    </p><p class="article-text">
        Ahora bien, lo &uacute;nico que puede incidir un poco en ese aspecto es la tolerancia que alguno pueda tener al sintomatizarse.
    </p><p class="article-text">
        Los varones se quedan donde no se sintomatizan. Vale para el amor y, por supuesto, para el an&aacute;lisis.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si se tienen que sintomatizar, ah&iacute; empiezan: &ldquo;No s&eacute; si esto es lo que quiero&rdquo;, &ldquo;No vayamos tan r&aacute;pido&rdquo;, &ldquo;Estoy complicado&rdquo;, etc&eacute;tera. La pareja de un hombre es su s&iacute;ntoma y la pregunta es si le permite estar con alguien o no.
    </p><p class="article-text">
        Si se trata de un obsesivo, la pregunta es si le deja tiempo para estar con alguien. Hoy que hay menos obsesivos, la cuesti&oacute;n es si directamente le permite estar con otra persona.
    </p><p class="article-text">
        El problema no es si el otro es demandante, si no le gustan las mismas cosas, si no responde al ideal, si no te ama tanto como quisieras, si no te excita lo suficiente; todo esto es secundario, si primero se plantea la encrucijada del s&iacute;ntoma.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s veces los varones huyen cuando est&aacute; todo bien. No lo soportan, es que podr&iacute;an cambiar y esto es lo intolerable.
    </p><p class="article-text">
        Podr&iacute;an cambiar, si se quedaran, si pudieran estar o poner el cuerpo.
    </p><p class="article-text">
        Para concluir, har&eacute; una generalizaci&oacute;n tonta y les quedar&aacute; a los lectores evaluar si tiene alg&uacute;n tipo de realidad: la mayor&iacute;a de los varones que plantea separarse de una mujer es porque est&aacute; con otra.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y ni siquiera siempre, porque hay algunos que no tienen problema en que ellas sean sus amantes. Y ellas tampoco.
    </p><p class="article-text">
        Pero la raz&oacute;n es un asunto de deseo: el deseo es lo que lleva &ndash;a un var&oacute;n&ndash; de una mujer a otra.
    </p><p class="article-text">
        Por eso la fidelidad que m&aacute;s se debate es la masculina e incluso puede ser que un var&oacute;n ya no desee a su pareja, pero si no est&aacute; con otra (o no tiene el plan) no se separa.
    </p><p class="article-text">
        Estas ideas son rastreables en Freud y creo que son m&aacute;s o menos claras. El punto es qu&eacute; ocurre en esos casos en que un var&oacute;n se quiere separar para estar solo. &iquest;Miente? No lo creo. En efecto, hoy es cada vez m&aacute;s com&uacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Por qu&eacute;? Sin duda esta coordenada es distinta a la de la masculinidad tradicional. Mi idea es que hoy son cada vez m&aacute;s los varones que, en un v&iacute;nculo amoroso, deciden separarse o cortar una relaci&oacute;n, cuando se encuentran cerca de la dependencia.
    </p><p class="article-text">
        Si el var&oacute;n anterior se separaba por deseo, este que menciono lo hace por motivos narcisistas: teme perderse a s&iacute; mismo, el v&iacute;nculo se le anticipa como una fusi&oacute;n irreversible.
    </p><p class="article-text">
        Este tipo de var&oacute;n puede vivir las efusiones del amor, pero al mismo tiempo necesita precaverse con algunas imposibilidades, m&aacute;s o menos idealizadas, que cuiden su autonom&iacute;a; pero el amor es una formaci&oacute;n narcisista, por eso a veces confunde.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Cu&aacute;l es el principal problema en estos casos? Que a un var&oacute;n que desea a otra persona, se lo puede odiar. Un var&oacute;n cuyo amor es ambiguo, que dice &ldquo;Te amo, pero&hellip;&rdquo; se vuelve una trampa de la que es dif&iacute;cil salir. No admite tan f&aacute;cilmente el odio como v&iacute;a de corte.
    </p><p class="article-text">
        En su novela <em>Mujeres enamoradas</em>, D. H. Lawrence dice que una mujer es capaz de actuar por amor, pero un var&oacute;n enamorado no es garant&iacute;a de nada.
    </p><p class="article-text">
        <em>LL</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luciano Lutereau]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/varones-enamorados_129_9817913.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 23 Dec 2022 09:24:12 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Varones enamorados]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Vínculos,Parejas,Masculinidades,Luciano Lutereau]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La pareja del obsesivo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/pareja-obsesivo-lutereau_129_9320218.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/03f87d6b-3bab-41d7-ac56-067cc8e928b2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La pareja del obsesivo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"El varón obsesivo es –por partida doble– el candidato menos atractivo para una relación amorosa", asegura Luciano Lutereau en esta columna sobre parejas y también sobre las nuevas masculinidades.</p></div><p class="article-text">
        Se puede decir que cada pareja es un mundo, pero &iquest;no ser&iacute;a una obviedad? A veces nos alcanza con decir lo obvio para no pensar, para quedarnos tranquilos y que nadie diga nada que nos conmueva. Mucho menos cuando se habla de parejas, no sea cosa que alguien diga algo que &ndash;a pesar de ser errado&ndash; nos empuje a pensar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Este es el problema del pensamiento, que necesita partir del error. Si algo est&aacute; bien dicho de entrada, lo m&aacute;s probable es que no se haya dicho nada y todos tan c&oacute;modos como siempre, como nos gusta estar &ndash;aunque nos hagamos los arriesgados, los que tocan los l&iacute;mites y, por ejemplo, ponen en cuesti&oacute;n lo establecido. Lo bien dicho, es una maldici&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Es preferible pensar desde el error, como cuando se dice algo sobre parejas y enseguida est&aacute; quien responde: &ldquo;Eso es una generalizaci&oacute;n&rdquo;, de manera defensiva. No, es m&aacute;s que una generalizaci&oacute;n; es algo peor, es una estupidez, pero est&aacute; dicha solo para generar resistencia, porque el pensamiento est&aacute; en la fricci&oacute;n, en el roce y el desgaste, no en el asentimiento de quien lee y dice: &ldquo;Qu&eacute; interesante&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A m&iacute; me gusta mucho pensar con generalizaciones. En particular porque las encuentro disparatadas. Las generalizaciones me parecen rid&iacute;culas, pero rid&iacute;culos tambi&eacute;n somos los seres humanos. Situar una tendencia, una orientaci&oacute;n, una habitualidad a partir de una idea general, permite un hallazgo: a nadie le gusta sentirse com&uacute;n; a veces creemos que lo singular es una forma de la excepcionalidad. Esta es una versi&oacute;n hist&eacute;rica. Nuestra singularidad no nos hace &uacute;nicos, m&aacute;s que en el modo en que llevamos a cuestas la ridiculez compartida.
    </p><p class="article-text">
        Por esto hoy quisiera escribir sobre un asunto tan t&iacute;pico y ordinario como &ldquo;la pareja del obsesivo&rdquo;. &iquest;Por qu&eacute; hablo del obsesivo y no del hist&eacute;rico, el esquizofr&eacute;nico, el paranoico, etc.? &iquest;Por qu&eacute; recurro a un tipo cl&iacute;nico, encima para deslizar que hablo del obsesivo var&oacute;n? Primero, porque los hist&eacute;ricos, los esquizofr&eacute;nicos, los paranoicos, etc., no suelen tener tantos problemas para hacerle lugar al otro como s&iacute; lo tiene el obsesivo. Es cierto que ese lugar puede no ser muy amable, como le ocurre al paranoico que hace pareja con su perseguidor; pero el lugar del otro est&aacute; de alguna forma asegurado. El obsesivo, en cambio, tiene solo un lazo de fidelidad: su s&iacute;ntoma obsesivo.
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, que escriba sobre varones es m&aacute;s una costumbre; sobre todo porque me interesa subrayar el sufrimiento viril en un mundo que dice c&oacute;mo deben ser los varones, qu&eacute; cambios tienen que hacer para ser queridos, pero con poca capacidad para comprender sus dificultades y movimientos internos.
    </p><p class="article-text">
        En este contexto, el var&oacute;n obsesivo es &ndash;por partida doble&ndash; el candidato menos atractivo para una relaci&oacute;n amorosa. Es cierto que, en un primer momento, puede mostrarse servicial y amable, incluso dadivoso; pero con el tiempo siempre aparece la hilacha y sus mezquindades afloran, as&iacute; como detr&aacute;s de cada uno de sus dones se lo escucha decir: &ldquo;Con todo lo que hice por vos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El obsesivo ama &ndash;sobre todo&ndash; sus s&iacute;ntomas: lo que tiene que hacer, sus obligaciones, el orden reactivo que apenas sirve para tranquilizarlo interiormente; y aunque incluso sepa que todo eso que hace no es m&aacute;s que para calmar sus angustias y ansiedades, no puede dejar de hacerlo. Quien ose hacerle alguna observaci&oacute;n al respecto, es odiado y rechazado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En el mejor de los casos el obsesivo puede escuchar al otro, pero nunca deja de agregar: &ldquo;Entiendo lo que me dec&iacute;s, pero no era la forma&rdquo;. El obsesivo hace de la &ldquo;forma&rdquo; un refugio en el que esconderse de modo imperturbable. Quiz&aacute;s ese sea el anhelo profundo del obsesivo: estar &ldquo;en paz&rdquo; &ndash;expresi&oacute;n que r&aacute;pidamente declina en un deseo mortificado, porque esa paz solo se encuentra en un cementerio.
    </p><p class="article-text">
        Por qu&eacute; los varones suelen tener una mayor tendencia a ser obsesivos es una pregunta de lo m&aacute;s interesante, pero que tendr&iacute;a que responder en otro art&iacute;culo. Al mismo tiempo, no es tan com&uacute;n que hoy la obsesi&oacute;n sea privativa de ellos. Tambi&eacute;n este es otro tema, porque aqu&iacute; m&aacute;s bien quiero hablar de la pareja del obsesivo, cuando este tiene una pareja fant&aacute;stica con sus s&iacute;ntomas.
    </p><p class="article-text">
        Padecer de s&iacute;ntomas que prescinden tanto del otro podr&iacute;a parecer una soluci&oacute;n exitosa, si no fuera porque los obsesivos tambi&eacute;n eventualmente se casan, conviven, comienzan un noviazgo, etc. Quiz&aacute; sea el obsesivo quien mejor muestra la diferencia que hay entre la pareja y el amor: a veces algo del amor a sus obsesiones se le escapa y va a parar a otra persona que, por ejemplo, le pide que se quede un ratito m&aacute;s en la cama, cuyos abrazos le encantan, pero hasta ese punto en que siente que ya lo est&aacute;n reteniendo, cuando tiene otra cosa que hacer, si no es que la hizo antes. Porque esa es tambi&eacute;n la f&oacute;rmula del obsesivo: el amor, s&iacute; claro, pero despu&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Ahora bien, &iquest;qu&eacute; lugar para la pareja de un obsesivo, si no es el de &ldquo;hinchapelotas&rdquo;? &iquest;Qu&eacute; puede hacer, que no sea degradar al otro a un reclamo? Es cierto que nadie mejor que el hist&eacute;rico para pedirle al obsesivo lo que no puede, para hacer de la renuncia imposible (&ldquo;si me quisieras&hellip;&rdquo;) un signo de amor, en un circuito infernal: porque el hist&eacute;rico quiere un amor sin condiciones, de ah&iacute; su inclinaci&oacute;n hacia las celotipias y su curiosidad permanente por las infidelidades.
    </p><p class="article-text">
        Dif&iacute;cilmente un hist&eacute;rico pueda ser una buena pareja para un obsesivo; digo, puede ser la pareja m&aacute;s s&oacute;lida y funcional, porque es garant&iacute;a de sufrimiento (para ambos), pero aqu&iacute; hablo de otra cosa. Quiero decir que la pareja del obsesivo tiene que tolerar lo que jam&aacute;s un hist&eacute;rico podr&iacute;a aceptar: que haya otro inter&eacute;s, que las obsesiones a veces tengan el valor de lo impostergable, que le cabe mucho m&aacute;s el papel de amante que de pareja oficial. Porque este lugar lo ocupa el s&iacute;ntoma y, por cierto, cuando un obsesivo est&aacute; en pareja con un hist&eacute;rico, es corriente que, ante las quejas y reproches de este, se incline hacia la traici&oacute;n amorosa como v&iacute;a de escape.
    </p><p class="article-text">
        A mis amigos obsesivos suelo decirles en chiste: &ldquo;Vamos muchachos, que no tenemos toda la vida&rdquo;, porque con el tiempo el deseo se debilita y el narcisismo gana protagonismo. Ocuparse de las obsesiones es quiz&aacute; lo mismo que ocuparse del alma &ndash;de acuerdo con el viejo consejo filos&oacute;fico&ndash; para no llegar a ese envejecimiento anquilosado, en que se confunde el aislamiento con el placer de la soledad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, esta es una reflexi&oacute;n sobre la pareja del obsesivo y pienso, desde un punto de vista cultural, si colectivamente la falta de empat&iacute;a hacia los varones no vino de la mano de una histerizaci&oacute;n colectiva: &ldquo;Tienen que cambiar, as&iacute; como son est&aacute; mal&rdquo;. La queja de la histeria no lleva muy lejos, es m&aacute;s: consolida un circuito infernal en que unos se cierran y los otros reprochan.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Que para pensar las masculinidades el punto de vista que se consolid&oacute; haya sido el del reclamo hist&eacute;rico, es un s&iacute;ntoma de &eacute;poca que es preciso trascender. Como dije al principio, el obsesivo ama sus obsesiones, pero tiene una capacidad que &ndash;creo&ndash; ning&uacute;n otro tipo cl&iacute;nico tiene: busca en el otro la chance de juzgarse un poco menos. Por eso los obsesivos no dejan de apostar a la pareja, aunque si la arman con un hist&eacute;rico lo releguen al silencio y el fastidio que mencion&eacute; antes.
    </p><p class="article-text">
        Para un pensamiento a futuro sobre las masculinidades, creo que ser&iacute;a fundamental salir de la posici&oacute;n de histeria con que juzgamos a los varones. B&aacute;sicamente porque no se obtiene ning&uacute;n cambio efectivo.
    </p><p class="article-text">
        <em>LL</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luciano Lutereau]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/pareja-obsesivo-lutereau_129_9320218.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 16 Sep 2022 10:19:05 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La pareja del obsesivo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Vínculos,Parejas,Masculinidades,Luciano Lutereau]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Hombres: ¿es más saludable orinar sentados o de pie?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/hombres-saludable-orinar-sentados-pie_1_9106492.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6f665f9f-c754-4759-ad15-f15c12109e71_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Millones de hombres y mujeres lideran una revolución urinaria con el objetivo de que todos nos sentemos para hacer pis.</p></div><p class="article-text">
        &iquest;Orinar de pie o sentado? He ah&iacute; la cuesti&oacute;n de esta revoluci&oacute;n. Parece sencilla, y a muchos les resultar&aacute; sorprendente pero encontrar la respuesta&nbsp;<strong>forma parte de un largo debate que se libra en Alemania</strong>, donde a muchos ni&ntilde;os se les ense&ntilde;a desde peque&ntilde;os que ser un&nbsp;<em>sitzpinkler</em>&nbsp;(hombre que se sienta para orinar) es lo correcto. Los defensores del&nbsp;<em>sitzpinkler,&nbsp;</em>millones de ciudadanos, mujeres y hombres que cada d&iacute;a se sientan para hacer pis, sostienen que hacer lo contrario es antihigi&eacute;nico.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los alemanes no son los &uacute;nicos: campa&ntilde;as similares a favor de que los hombres se sienten en el inodoro han surgido en otros pa&iacute;ses: desde&nbsp;<a href="https://www.thelocal.se/20120611/41358" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Suecia</a>&nbsp;y Jap&oacute;n hasta Taiw&aacute;n, donde hace ocho a&ntilde;os&nbsp;<a href="https://www.bbc.com/news/world-asia-19390785" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el ministro de Medio Ambiente impuls&oacute; una campa&ntilde;a en favor de la micci&oacute;n sentada</a>. No, no es &ldquo;cosa de chicas&rdquo;:&nbsp;<a href="https://www.goal.com/es/news/27/laliga-santander/2017/03/13/33607342/messi-a-su%C3%A1rez-yo-tambi%C3%A9n-meo-sentado-es-m%C3%A1s-c%C3%B3modo" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>los futbolistas Leo Messi y Luis Su&aacute;rez tambi&eacute;n han confesado que "mean sentados</strong></a>&rdquo;. Con esta confidencia se cay&oacute; un antiguo tab&uacute; masculino. Y qui&eacute;n sabe si el pensador de Rodin o el Newton de Blake no est&aacute;n, adem&aacute;s de pensando o creando, orinando.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cada vez hay m&aacute;s hombres han decidido hacer pis sentados. Unos por higiene. Otros porque es m&aacute;s c&oacute;modo. Pero,&nbsp;<strong>&iquest;existen razones fisiol&oacute;gicas que lo apoyen?</strong>&nbsp;&iquest;Hay beneficios o perjuicios en orinar en una u otra postura? &iquest;Y qu&eacute; puede aportar c&oacute;mo orinemos a la lucha por la igualdad? Planteamos estas dudas a tres expertas: una m&eacute;dica ur&oacute;loga, una doctora especialista en sexualidad y una psic&oacute;loga especializada en g&eacute;nero.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">No hay razones de salud</h2><p class="article-text">
        Lo que dice la ur&oacute;loga:&nbsp;hacer pis parado<strong>&nbsp;tiene un soporte fisiol&oacute;gico para los hombres</strong>. &ldquo;A diferencia de las mujeres, ellos tienen la uretra por fuera, es decir, les sale del cuerpo, por lo que pueden orinar de pie sin mancharse las piernas&rdquo;, explica Silvia Chill&oacute;n, doctora ur&oacute;loga. Esto explica que a los hombres, en principio, les sea m&aacute;s f&aacute;cil hacer pis parados. &ldquo;De hecho, creo que si las mujeres tuvi&eacute;ramos la uretra por fuera tambi&eacute;n lo har&iacute;amos as&iacute;&rdquo;, sostiene Chill&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para la ur&oacute;loga, el debate tiene m&aacute;s de &ldquo;retorcido que de fisiol&oacute;gico&rdquo; y mucho que ver con la aparici&oacute;n del inodoro, en el siglo XX. &ldquo;<strong>Antes las se&ntilde;oras tambi&eacute;n orinaban de pie</strong>&nbsp;y se secaban con las dobles faldas. Todos hemos orinado de pie en alg&uacute;n momento de la historia; creo que el debate o la diferencia ha sido m&aacute;s forzada por la existencia del inodoro que por otro motivo fisiol&oacute;gico&rdquo;, dice. Ahora bien, la cosa cambia cuando un hombre tiene una patolog&iacute;a de uretra.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El hecho de sentarse&nbsp;ayuda a que las piernas ejerzan presi&oacute;n sobre el abdomen,&nbsp;y esto le ayuda a orinar, seg&uacute;n concluye un estudio en&nbsp;<a href="https://journals.plos.org/plosone/article?id=10.1371/journal.pone.0101320" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Plos One</a>. &ldquo;Y a otros pacientes con dificultad para orinar les es m&aacute;s f&aacute;cil de pie&rdquo;, aclara la ur&oacute;loga experta en c&aacute;ncer de pr&oacute;stata. M&aacute;s all&aacute; de esto,&nbsp;<strong>no hay motivo de salud que justifique hacer pis en una u otra postura</strong>. Ni repara ni obstruye la pr&oacute;stata. Si un hombre est&aacute; sano, afirma Chill&oacute;n, &ldquo;no hay ninguna raz&oacute;n fisiol&oacute;gica que indique que sentarse sea mejor o peor que orinar de pie. Los hombres sanos pueden orinar sentados sin problema&rdquo;, zanja.
    </p><h2 class="article-text">Hacer pis sin salpicar y sin dejar la tapa abierta</h2><p class="article-text">
        Ana Mar&iacute;a Segura, m&eacute;dica andr&oacute;loga, especialista en medicina sexual y reproductiva masculina, tampoco ve ning&uacute;n beneficio en el hecho de hacer pis de pie. &ldquo;Y tampoco ning&uacute;n inconveniente&rdquo;, se&ntilde;ala. Pero el prop&oacute;sito de la revoluci&oacute;n social que se libra en el inodoro necesita mayor explicaci&oacute;n:&nbsp;<strong>la inquietud higi&eacute;nica</strong>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Dig&aacute;moslo ya: es m&aacute;s f&aacute;cil que los hombres que hacen pis de pie salpiquen el inodoro y muchos no se ocupan de limpiarlo cuando acaban. Por eso, si Segura tiene que decantarse, &ldquo;desde un punto de vista pr&aacute;ctico,&nbsp;<strong>sentarse es m&aacute;s limpio</strong>&rdquo;, dice. 
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Y si sentarte ayudara a la lucha feminista?</h2><p class="article-text">
        El debate tambi&eacute;n se disputa en t&eacute;rminos de masculinidad.&nbsp;<em>Stehpinklers</em>&nbsp;(los hombres que abogan por hacer pis parados) contra sitzpinklers (los que se sientan). No resulta casual que un en&eacute;rgico stehpinkler alem&aacute;n publicara un libro llamado&nbsp;<strong>&iquest;Es orinar de pie el &uacute;ltimo basti&oacute;n de la masculinidad?</strong>&nbsp;Carmela Cobo, psic&oacute;loga experta en g&eacute;nero, cree que en cierta medida, para algunas personas puede ser as&iacute;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Puede haber algunos hombres que relacionen hacer pis de pie con la masculinidad y que culturalmente interpreten el hecho de&nbsp;<strong>no tener que sentarse o agacharse como un componente de superioridad</strong>&rdquo;, afirma. Tambi&eacute;n hay una parte de construcci&oacute;n social; &ldquo;que tiene mucho que ver con la juventud&rdquo;, coincide Segura. Aunque esto no significa, ni mucho menos, que todos los hombres que hacen pis parados sean machistas ni se sientan superiores porque muchos lo har&aacute;n por inercia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Aun as&iacute;, desde el punto de vista de la lucha feminista y por la igualdad de g&eacute;nero,&nbsp;<strong>Cabo s&iacute; cree que sentarse podr&iacute;a ser un gesto bueno</strong>. &ldquo;Es muy diferente que los ni&ntilde;os entren al ba&ntilde;o y lo dejen salpicado y manchado que ense&ntilde;arles a sentarse y dejarlo completamente limpio cuando salgan: este gesto ser&iacute;a bueno para la igualdad&rdquo;, opina la experta en g&eacute;nero.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Un consejo? Intentarlo sin prejuicios. En un lado del debate tenemos la higiene, la salud p&uacute;blica y unos ba&ntilde;os m&aacute;s agradables. Tambi&eacute;n&nbsp;<strong>el aporte solidario a la causa feminista</strong>. Del otro lado, mucho menos. &iexcl;Ah! y es m&aacute;s c&oacute;modo. Palabra de Messi.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>E.S.M.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Eva San Martín]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/hombres-saludable-orinar-sentados-pie_1_9106492.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 22 Jun 2022 03:23:22 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Hombres: ¿es más saludable orinar sentados o de pie?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[orinar,Masculinidades,pis]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La UBA lanza una diplomatura sobre "Masculinidades y cambio social"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/uba-lanza-diplomatura-masculinidades-cambio-social_1_8609809.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/cd6250d3-da7e-405e-a13b-c6fe1f1e2be0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La UBA lanza una diplomatura sobre &quot;Masculinidades y cambio social&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Bajo modalidad de cursada mixta, la diplomatura tiene por objetivo "generar un espacio para la discusión y la creación de herramientas teórico-prácticas para el análisis y la intervención en las relaciones de poder entre los géneros, a partir de una reflexión sobre las masculinidades".</p></div><p class="article-text">
        Por primera vez, la Universidad de Buenos Aires (<a href="https://www.eldiarioar.com/temas/uba/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">UBA</a>) ofrecer&aacute; en el 2022 una diplomatura en <a href="http://www.sociales.uba.ar/masculinidades-cambio-soc/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;Masculinidades y cambio social&rdquo;</a> que brindar&aacute; recursos para &ldquo;registrar, cuestionar y erradicar la reproducci&oacute;n de lazos de complicidad machista, la naturalizaci&oacute;n de privilegios, el ejercicio cotidiano de micromachismos y otras modalidades de violencia&rdquo; por parte de los varones, &ldquo;en consonancia con los cambios que vienen impulsando las mujeres y diversidades sexuales&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Con un gran equipo docente, una enorme gesti&oacute;n tras bambalinas y mucho maneje e ilusi&oacute;n por seguir creando espacios para la formaci&oacute;n y el intercambio cr&iacute;tico en materia de estudios e intervenciones sobre masculinidades, nace esta Diplomatura&rdquo;, public&oacute; en sus redes sociales Luciano Fabbri, coordinador junto a Daniel Jones de esta propuesta acad&eacute;mica de la Facultad de Ciencias Sociales.
    </p><p class="article-text">
        Bajo modalidad de cursada mixta, la diplomatura tiene por objetivo &ldquo;generar un espacio para la discusi&oacute;n y la creaci&oacute;n de herramientas te&oacute;rico-pr&aacute;cticas para el an&aacute;lisis y la intervenci&oacute;n en las relaciones de poder entre los g&eacute;neros, a partir de una reflexi&oacute;n sobre las masculinidades&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Un prop&oacute;sito no menos importante es &ldquo;estimular y fortalecer el desarrollo de enfoques cr&iacute;ticos en torno a los cuerpos, los g&eacute;neros y las sexualidades, que inviten e inciten a reflexionar a varones y masculinidades en consonancia con los cambios que vienen impulsando las mujeres y diversidades sexuales&rdquo; en todo el mundo. 
    </p><p class="article-text">
        La tercera meta es brindar herramientas que &ldquo;posibiliten la planificaci&oacute;n de pr&aacute;cticas e intervenciones por parte de los participantes, que contemplen, visibilicen y busquen desarticular las desigualdades y las m&uacute;ltiples formas de violencias relacionadas con las identidades/expresiones de g&eacute;neros y/o sexualidades, poniendo el foco en las masculinidades y los varones&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La inscripci&oacute;n estar&aacute; habilitada desde el 1&deg; de febrero al 21 de marzo pr&oacute;ximos y la cursada virtual y sincr&oacute;nica comenzar&aacute; el 21 de abril y se extender&aacute; hasta el 21 de octubre.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Los docentes ser&aacute;n Andr&eacute;s Arbit, Rafael Blanco, Agostina Chiodi, Joaquin Coronel, Matias de Stefano, Juan Carlos Escobar, Luciano Fabbri, Eleonor Faur, Daniel Jones, Andrea Lacombe, Santiago Morcillo, Alan Otto Prieto, Ariel Sanchez, Debora Tajer, SaSa Testa, Nicolas Vargas. 
    </p><p class="article-text">
        Daniel Jones es doctor en Ciencias Sociales de la UBA, investigador del CONICET, Profesor de Teor&iacute;a de G&eacute;nero en FSOC/UBA y dirige un equipo de investigaci&oacute;n en el Instituto Gino Germani sobre drogas, g&eacute;nero y sexualidades. Public&oacute; Sexualidades Adolescentes&ldquo; y &rdquo;Sexo, drogas y religi&oacute;n&ldquo;.
    </p><p class="article-text">
        Luciano Fabbri es Doctor en Ciencias Sociales (UBA) y Licenciado en Ciencia Pol&iacute;tica (UNR), y actualmente coordina el &Aacute;rea de G&eacute;nero y Sexualidades UNR e integra el Instituto  Masculinidades y Cambio Social, Rosario.
    </p><p class="article-text">
        Para m&aacute;s informaci&oacute;n, escribir a: diplomasculinidadesuba@gmail.com
    </p><p class="article-text">
        Con informaci&oacute;n de agencias.
    </p><p class="article-text">
        <em>IG</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiarioAR]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/uba-lanza-diplomatura-masculinidades-cambio-social_1_8609809.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 24 Dec 2021 17:49:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La UBA lanza una diplomatura sobre "Masculinidades y cambio social"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[UBA,Universidad de Buenos Aires,Masculinidades]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[En Marruecos, un podcast busca una nueva masculinidad inclusiva]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/hacia-la-igualdad/marruecos-podcast-busca-nueva-masculinidad-inclusiva_132_8069213.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bc3438a0-7450-413a-92c1-19dea705608d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="En Marruecos, un podcast busca una nueva masculinidad inclusiva"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Es "Machi Rojola" y pone de relieve los efectos dañinos de algunos ideales tradicionales sobre los comportamientos masculinos. Según sus creadores, los hombres deben ser parte de la solución para lograr la igualdad de género.</p><p class="subtitle">Este artículo se publica como parte de “Towards Equality”/"Hacia la Igualdad", una iniciativa internacional y colaborativa que reúne a 15 medios de comunicación con el objetivo de destacar los desafíos y las soluciones para alcanzar la igualdad de género.</p></div><p class="article-text">
        Masculinidad t&oacute;xica versus masculinidad positiva, o c&oacute;mo repensar la masculinidad en una sociedad patriarcal como la de Marruecos. Este es el ambicioso objetivo del podcast <strong>&ldquo;Machi Rojola&rdquo;</strong>, lanzado por el colectivo marroqu&iacute; Elille en noviembre de 2020. Un proyecto que, seg&uacute;n sus creadores, no pretende demonizar a los hombres sino poner de relieve los efectos nocivos y socialmente destructivos de ciertos ideales tradicionales sobre el comportamiento masculino, tales como la dominaci&oacute;n violenta, la misoginia, la autosuficiencia, la competencia&hellip;
    </p><p class="article-text">
        El colectivo Elille surgi&oacute; durante el confinamiento, <strong>cuando la crisis sanitaria y social agudiz&oacute; los factores de discriminaci&oacute;n e intensific&oacute; la vulnerabilidad de las mujeres y las minor&iacute;as</strong>. Re&uacute;ne a una decena de hombres y mujeres que buscan reconsiderar el lugar de los hombres en nuestra sociedad, pero tambi&eacute;n dar voz a grupos minoritarios (comunidad LGTB+, personas mayores, personas con movilidad reducida, etc.). El podcast es solo la primera acci&oacute;n del grupo, que <strong>anuncia el lanzamiento en julio de 2021 de una plataforma para el intercambio y difusi&oacute;n de contenidos acad&eacute;micos y culturales a trav&eacute;s de podcasts, textos, fotograf&iacute;as y videos.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Si las circunstancias excepcionales vinculadas al Covid-19 han agravado los mecanismos de violencia contra las mujeres y los grupos minoritarios, consideramos que la situaci&oacute;n es anterior a la crisis. Las diferentes formas de violencia est&aacute;n profundamente arraigadas en nuestras sociedades patriarcales y los hombres son, en gran parte, responsables de la situaci&oacute;n. Por eso nos parece importante que tambi&eacute;n sean parte de la soluci&oacute;n&rdquo;, dice Soufiane Hennani, cofundador del colectivo e impulsor de la serie de podcasts. El objetivo planteado es sensibilizar a los hombres (que a&uacute;n no lo est&eacute;n) sobre la igualdad para todas y todos a trav&eacute;s de un debate constructivo, y mediante la promoci&oacute;n de nuevas masculinidades.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Ilustrado por la joven artista feminista Zainab Fassiki, cada episodio aborda un tema particular vinculado a la masculinidad."
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                Ilustrado por la joven artista feminista Zainab Fassiki, cada episodio aborda un tema particular vinculado a la masculinidad.                            </span>
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        &nbsp;
    </p><h3 class="article-text"><strong>&iquest;El hombre del ma&ntilde;ana es feminista?</strong></h3><p class="article-text">
        <strong>&ldquo;Machi Rojola&rdquo; es una expresi&oacute;n popular que significa &ldquo;no es masculinidad&rdquo; </strong>(y que se sobreentiende como &ldquo;no eres un hombre&rdquo;), com&uacute;nmente utilizada para se&ntilde;alar la falta de valor, honor, fuerza... todos atributos supuestamente masculinos. En esta plataforma alternativa, &ldquo;nos estamos reapropiando de la expresi&oacute;n para reivindicar una masculinidad plural e inclusiva en lugar de una masculinidad exclusiva y t&oacute;xica&rdquo;, dice este joven de 30 a&ntilde;os, reci&eacute;n doctorado en oncolog&iacute;a y biolog&iacute;a molecular. &ldquo;La biolog&iacute;a es mi &aacute;rea de especializaci&oacute;n, pero mi inter&eacute;s por los Derechos Humanos es mi compromiso como ciudadano y humanista, que empec&eacute; primero con Amnist&iacute;a Internacional y despu&eacute;s con el colectivo Elille, que significa &lsquo;noche&rsquo; en &aacute;rabe, aunque tambi&eacute;n es una contracci&oacute;n o un juego de palabras en franc&eacute;s entre los pronombres &lsquo;elle-il&rsquo;&rdquo;, explica Soufiane.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;La masculinidad es necesariamente t&oacute;xica? &iquest;C&oacute;mo pueden tener m&aacute;s representaci&oacute;n las mujeres en el arte y alejarnos del tradicional monopolio masculino? &iquest;El hombre del es ma&ntilde;ana feminista? &iquest;Qu&eacute; lugar ocupa la masculinidad en el islam? &iquest;Qu&eacute; lugar existe para las m&uacute;ltiples identidades sexuales y de g&eacute;nero en nuestras sociedades? Estas y otras preguntas son respondidas por ponentes como la ensayista Asma Lamrabet, el escritor Abdellah Ta&iuml;a, la investigadora interseccional Fran&ccedil;oise Verg&egrave;s, el actor Fay&ccedil;al Azizi o el director Hicham El Asry. Las intervenciones est&aacute;n acompa&ntilde;adas por testimonios de personas involucradas, as&iacute; como de ciudadanos comunes.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">¿La masculinidad es necesariamente tóxica? ¿El hombre del es mañana feminista? ¿Qué lugar ocupa la masculinidad en el islam? ¿Qué lugar existe para las múltiples identidades sexuales y de género en nuestras sociedades? </p>
          </div>

  </blockquote><h3 class="article-text"><strong>60.000 escuchas y mucha ilusi&oacute;n</strong></h3><p class="article-text">
        La primera temporada del podcast, que consta de ocho episodios de 45 minutos cada uno, se emiti&oacute; en redes sociales y en las principales plataformas digitales como Spotify, Anchor, Soundcloud&hellip; Grabada &iacute;ntegramente en dariya (&aacute;rabe marroqu&iacute;), la serie ha acumulado unas 60.000 reproducciones y ha despertado gran entusiasmo entre los j&oacute;venes desde su lanzamiento. &ldquo;El apoyo de los j&oacute;venes fue uno de los puntos m&aacute;s positivos del proyecto&rdquo;, dice Soufiane. De hecho, la gran mayor&iacute;a de los oyentes (+80%) son personas de entre 18 y 35 a&ntilde;os. En cuanto al desglose por g&eacute;nero: el 54% del p&uacute;blico se define como &ldquo;mujer&rdquo;, el 40% como &ldquo;hombre&rdquo;, mientras que el 13% no da una definici&oacute;n o se define como &ldquo;no binario&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Audaz e innovadora, esta iniciativa ha tenido sobre todo el m&eacute;rito de iniciar <strong>un nuevo debate sobre la masculinidad</strong> entre los j&oacute;venes e incluso dentro de las familias. &ldquo;Las intervenciones de Fatna El Bouih [activista y ex detenida pol&iacute;tica] y Asma Lamrabet [ensayista y feminista musulmana] me conmovieron mucho y me permitieron tener conversaciones interesantes con mi padre y mi hermano sobre la actitud del profeta hacia las mujeres y el papel de cada uno dentro de la familia&rdquo;, comenta Hajar, de 21 a&ntilde;os, en la p&aacute;gina de Facebook de Machi Rojola.
    </p><p class="article-text">
        El proyecto tuvo una amplia cobertura en la prensa nacional e internacional, que se mostr&oacute; sumamente favorable. En Marruecos, aparecieron varias veces en la televisi&oacute;n nacional en horario de <em>prime time</em>, llegando a unos 3 millones de espectadores. La iniciativa tambi&eacute;n se present&oacute; en las principales emisoras de radio p&uacute;blicas y privadas y se public&oacute; en la mayor&iacute;a de los medios impresos y digitales. A nivel internacional, varios medios se han hecho eco del podcast, pero lo m&aacute;s importante, seg&uacute;n Soufiane Hennani, es la multitud de debates en institutos, colegios y universidades a los que ha sido invitado en ciudades como Casablanca, Rabat o T&aacute;nger, as&iacute; como los webinarios y otras conferencias online en las que ha participado.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Ya sea con los estudiantes del Liceo Regnault de T&aacute;nger, los j&oacute;venes expresidiarios de la asociaci&oacute;n <em>Relais-prison</em> de Casablanca, los estudiantes de la Universidad Internacional de Rabat o la de Al Akhawayn en Ifrane: las preocupaciones son las mismas. He observado en la mayor&iacute;a de los j&oacute;venes un cuestionamiento constante, un deseo de emancipaci&oacute;n y un af&aacute;n por redistribuir las cartas dentro de las sociedades conservadoras. Las cuestiones de igualdad de g&eacute;nero, religi&oacute;n, diversidad en los espacios p&uacute;blicos e incluso el respeto por las tradiciones se abordan con mucho m&aacute;s sentido com&uacute;n que entre sus mayores. Una actitud que da mucha esperanza&rdquo;, concluye Soufiane Hennani.
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      <dc:creator><![CDATA[Amine Boushaba]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/hacia-la-igualdad/marruecos-podcast-busca-nueva-masculinidad-inclusiva_132_8069213.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 27 Jun 2021 20:29:36 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[En Marruecos, un podcast busca una nueva masculinidad inclusiva]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Masculinidades,Towards Equality,Marruecos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿De qué hablamos cuando hablamos de masculinidades?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/hablamos-hablamos-masculinidades_1_7370750.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a7221f1e-bceb-4f20-9fc1-36c161f3b437_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿De qué hablamos cuando hablamos de masculinidades?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Ni hombres, ni varones: masculinidades. La palabra no es nueva pero se reinventa: se lee y se escucha cada vez más, a partir de los debates instalados alrededor de lo que hoy, también en plural, llamamos feminismos. Referentes que trabajan con distintas generaciones responden.</p><p class="subtitle">Cuatro feministas, cuatro generaciones</p></div><p class="article-text">
        En su libro <em><strong>Hombres justos. Del patriarcado a las&nbsp;nuevas masculinidades</strong></em> (coedici&oacute;n de Libros del Zorzal y Anagrama), el historiador, docente y escritor franc&eacute;s Ivan Jablonka (autor de <em><strong>Laetitia o el fin de los hombres</strong></em>) desanda el camino del patriarcado en la humanidad, desde el inicio de los tiempos, cuando los hombres se dedicaban a la caza mayor y las mujeres a las tareas vinculadas con la reproducci&oacute;n de la nueva especie. Hasta hoy, cuando la divisi&oacute;n de tareas y de poderes est&aacute; en pleno cambio. Y en plena discusi&oacute;n. El historiador franc&eacute;s propone un mundo m&aacute;s justo en el que los varones abandones sus sitiales de privilegio que tambi&eacute;n los da&ntilde;an y enlista una serie de deberes para esos hombres justos del ma&ntilde;ana.
    </p><p class="article-text">
        Al hablar de estereotipos, escribe Jablonka:
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El<strong> sistema patriarcal </strong>exige la concordancia entre sexo, g&eacute;nero y deseo. La mujer es sumisa y femenina; el hombre, viril y dominante; ambos son complementarios, tanto en amor como en la familia. Ahora bien, as&iacute; como lo femenino no es propio de las mujeres, se puede quebrar la l&iacute;nea directa que religa a los hombres con lo masculino y la heterosexualidad. Al sembrar el &lsquo;desconcierto en el g&eacute;nero&rsquo;, ampliamos el campo de los posibles. Esa es la gran lecci&oacute;n de Judith Butler.&rdquo;
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            <span class="title">
                Una mujer acompañada con un varón en la primera marcha de Ni Una Menos                            </span>
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        Para hacer m&aacute;s comprensible el tema, <strong>elDiarioAR </strong>convers&oacute; con referentes en un aspecto que no pretendemos agotar aqu&iacute;, y que tambi&eacute;n vienen trabajando, por ejemplo <strong>Eleonor Faur</strong> desde la sociolog&iacute;a o <strong>D&eacute;bora Tajer</strong> desde el psicoan&aacute;lisis y su experiencia con adolescentes. Pero consultamos a varones referentes de distintas generaciones que hoy se est&aacute;n ocupando espec&iacute;ficamente de la cuesti&oacute;n.Transcribimos esas entrevistas.
    </p><p class="article-text">
        Lucho Fabbri es Doctor en Ciencias Sociales (UBA) y Licenciado en Ciencia Pol&iacute;tica (UNR). Particip&oacute; de la fundaci&oacute;n de los Colectivos de Varones Antipatriarcales (La Plata, 2009 y Rosario, 2013) y de los Encuentros Nacional de Colectivos de Varones (2012), luego denominamos Encuentros Latinoamericanos de Varones Antipatriarcales (ELVAs, desde 2016). Desde 2018 integra el Instituto Masculinidades y Cambio Social, y la Red MenEngage Latinoam&eacute;rica. Actualmente coordina el &Aacute;rea de G&eacute;nero y Sexualidades del rectorado de la Universidad Nacional de Rosario. &Eacute;l particip&oacute; en la redacci&oacute;n de un <a href="https://argentina.unfpa.org/sites/default/files/pub-pdf/Varones%20y%20Masculinidades.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">documento publicado</a> por UNFPA con herramientas para trabajar en &aacute;mbitos educativos.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Lucho Fabbri es Doctor en Ciencias Sociales (UBA).                            </span>
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        <strong>&iquest;Desde cu&aacute;ndo se habla de masculinidades?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Los estudios sobre varones y masculinidades surgen en la academia en el marco de los estudios sobre las mujeres y despu&eacute;s desde la perspectiva de g&eacute;nero, principalmente desde pa&iacute;ses sajones, y con el tiempo se van extendiendo a algunos pa&iacute;ses de habla hispana, Espa&ntilde;a y M&eacute;xico, y eso se da a partir de los 80 y 90s.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Por qu&eacute; se est&aacute; empleando el t&eacute;rmino en plural?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Se puede hablar de masculinidad tanto en singular como en plural. En mi caso utilizo ambas denominaciones con una distinci&oacute;n: cuando hablo en singular no me refiero a la masculinidad de una u otra persona o a una identidad o a un sujeto sino como un dispositivo de poder, como un conjunto de pr&aacute;cticas y discursos en los cuales somos socializadas las personas asignadas como varones al nacer, tiene que ver con la idea de masculinidad como un mandato. Y en este caso este dispositivo nos socializa a los varones para creer que las mujeres, que las feminidades, que sus tiempos, sus energ&iacute;as, sus sexualidades, sus cuerpos deber&iacute;an estar a nuestra disposici&oacute;n. Por lo tanto es un mandato que produce y reproduce determinadas formas de desigualdad y de violencia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y cuando hablo de masculinidades en plural s&iacute; me estoy refiriendo a esa multiplicidad de identidades, de cuerpos, de subjetividades, que se identifican a s&iacute; mismas y se presentan ante el mundo desde una apropiaci&oacute;n singular de esta idea de masculinidad. Esto implica una diversidad de cuerpos que no son solo los de los varones cisg&eacute;nero y heterosexuales, adem&aacute;s otros varones con diversas identidades y orientaciones sexuales, tambi&eacute;n masculinidades trans, l&eacute;sbicas, no binarias; es decir que cuando nos referimos a las masculinidades en plural estamos dando cuenta de una heterogeneidad de cuerpos que se identifican de esa manera.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Por qu&eacute; es importante arrancar desde la escuela?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es importante trabajar en la sensibilizaci&oacute;n, en la reflexi&oacute;n, en la problematizaci&oacute;n desde temprana edad, sea en el sistema de educaci&oacute;n formal como en otros espacios de sociabilizaci&oacute;n por los que atravesamos los varones para que efectivamente podamos erosionar la legitimaci&oacute;n que tiene este mandato cultural de masculinidad asociado a un ideario patriarcal. Mientras m&aacute;s tempranamente podamos hacer una reflexi&oacute;n cr&iacute;tica que nos permita identificar ese mandato, m&aacute;s posibilidades vamos a tener de construir formas m&aacute;s aut&oacute;nomas, m&aacute;s libres, m&aacute;s diversas y m&aacute;s igualitarias de habitar la masculinidad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; opin&aacute;s de la implementaci&oacute;n de la Ley Micaela? &iquest;O qu&eacute; hacer para que los varones adultos entiendan que es hora de abandonar ciertos privilegios?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; como en la Educaci&oacute;n Sexual Integral (ESI) en las escuelas, la Ley Micaela en otros &aacute;mbitos institucionales son herramientas estrat&eacute;gicas para tener respuestas no punitivas ante la violencia y para poder construir de manera pedag&oacute;gica otras formas de vincularnos. Creo que lo fundamental para ambas pol&iacute;ticas, tanto para la ESI como para la Ley Micaela, es pensar en que las instancias de formaci&oacute;n no sean una mera exposici&oacute;n de marcos te&oacute;ricos y normativos sino que sean espacios de construcci&oacute;n colectiva de conocimiento que nos permitan poner en juego nuestras creencias y nuestras pr&aacute;cticas para que efectivamente tengan un impacto sobre nuestra cotideanidad porque con solo incorporar conceptos y leyes no estar&iacute;amos logrando modificar nuestros v&iacute;nculos y nuestras formas de relacionarnos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo leer desde el concepto de masculinidades a los episodios que involucraron rugbiers, que fueron desde el no reconocimiento de Maradona, los tuits racistas y clasistas, hasta el homicidio de un joven en Villa Gesell?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Esos episodios de violencia intrag&eacute;nero como el asesinato de Fernando B&aacute;ez en Villa Gesell lo que vienen a expresar precisamente es c&oacute;mo el mandato de masculinidad est&aacute; vinculado con la<strong> idea de ocupar posiciones de jerarqu&iacute;a </strong>dentro del mundo de las masculinidades, que se ocupan en la mayor&iacute;a de los casos a trav&eacute;s de la violencia. Para alcanzar la posici&oacute;n de jerarqu&iacute;a dentro del grupo de pares, dentro de la &ldquo;cofrad&iacute;a&rdquo; de la masculinidad, hay que poder imponerse sobre otros y muchas veces esa imposici&oacute;n tiene que ver con la violencia grupal, colectiva, donde los varones se demuestran entre s&iacute; que son merecedores del reconocimiento de la masculinidad y de la posibilidad de ocupar esas posiciones de &ldquo;prestigio&rdquo; o de cierto status hacia adentro del mundo de los varones.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo trabajar o pensar desde las masculinidades la negativa de feministas al ingreso de varones a ciertos espacios, como marchas del 8M o los Encuentros nacionales de mujeres?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Hay que poder escuchar el <em>no</em> de las mujeres, de las feministas en general, cuando consideran que un espacio no es apto para la&nbsp; participaci&oacute;n de los varones. Y en lo que s&iacute; tenemos que concentrarnos es en no disputar nuestro ingreso en los espacios sino ver c&oacute;mo llevamos en todo caso nuestro compromiso con los feminismos a los espacios que ya habitamos como varones que tienen que ver con los espacios de socializaci&oacute;n masculina donde las feministas no llegan. Esos son los espacios en los que deber&iacute;amos, en todo caso, poder demostrar un compromiso genuino con la intenci&oacute;n de erradicar las violencias y las desigualdades fundamentalmente rompiendo la complicidad machista en nuestros v&iacute;nculos con otros varones.
    </p><p class="article-text">
        Carmen Chuchuy es presidenta de la Fundaci&oacute;n GEMA, G&eacute;nero y Masculinidades, una organizaci&oacute;n sin fines de lucro instaurada desde 2019 en Salta para trabajar en la &ldquo;deconstrucci&oacute;n de las masculinidades&rdquo;, en una provincia de fuerte raigambre tradicional y de clara resistencia a los cambios.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Salta es una provincia compleja en t&eacute;rminos de aceptaci&oacute;n de reclamos feministas como se vio en las dificultades para aceptar el aborto legal. &iquest;Qu&eacute; recepci&oacute;n tiene en la provincia la propuesta que hacen desde la Fundaci&oacute;n?</strong>
    </p><p class="article-text">
        La provincia de Salta es un culturalmente machista, lo vemos reflejados en baja representaci&oacute;n de las mujeres en los espacios de decisi&oacute;n en el actual gobierno. La aceptaci&oacute;n de Fundaci&oacute;n fue satisfactoriamente pudimos darnos cuanta cuando en&nbsp; pandemia y a trav&eacute;s de primer conversatorio el que tuvo a Hugo Huberman como protagonista, empez&oacute; una gran demanda de hablar de masculinidades, de estas masculinidades no hegem&oacute;nicas. Ese fue el punto de partida para empezar a diagramar una serie de conversatorios inherente a la tem&aacute;tica a lo largo del a&ntilde;o, articulando con el Programa&nbsp; PRHIO de la Provincia de Salta.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El <a href="https://docs.google.com/forms/d/e/1FAIpQLSecDqFxiipIWJnp9o9Yw-rsPTbFv6c9qGqBfQ_O8hnm3KNT0Q/viewform" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">pr&oacute;ximo curso</a> comenzar&aacute; el 14 de abril con la participaci&oacute;n de especialistas de otros pa&iacute;ses de Am&eacute;rica Latina como M&eacute;xico, Brasil y Nicaragua, y ser&aacute; coordinado por Hugo Huberman, psic&oacute;logo social, educador popular y consultor en diversas organizaciones en g&eacute;nero y masculinidades, coordinador de la Campa&ntilde;a Lazo Blanco y consultor ONU Mujeres y PNUD Argentina.
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                    alt="Los ELVA (Encuentro Latinoamericano de Varones Antipatriarcales) son espacios de (des)educación contra la obligatoriedad de  los mandatos machistas."
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                Los ELVA (Encuentro Latinoamericano de Varones Antipatriarcales) son espacios de (des)educación contra la obligatoriedad de  los mandatos machistas.                            </span>
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        <strong>&iquest;Por qu&eacute; es importante articular el g&eacute;nero con otras variables como raza y clase para desarmar los estereotipos machistas y c&oacute;mo involucrar a los hombres en esa lucha, cuando lo que sienten es la p&eacute;rdida de privilegios?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        G&eacute;nero, clase y edad son variables fundamentales para la interpretaci&oacute;n y la mirada del g&eacute;nero: en todos lados, en todas las culturas hay que generar un proceso de interseccionalidad e intergeneracional para poder mirar el g&eacute;nero y las desigualdades y poder comprender mejor las relaciones de poder en esas comunidades. &iquest;Por qu&eacute; involucrar a los hombres? Porque es necesario que los hombres participen de estos procesos porque los libera, primero, de su condici&oacute;n de alienados culturales. Porque genera mayor amplitud en sus relaciones, en sus v&iacute;nculos, y genera no violencia. La violencia es algo aprendido, se puede desaprender, la estructura cultural est&aacute; encarnada, enquistada, en lo masculino, est&aacute; metida para adentro, y es muy dif&iacute;cil trabajar con ellos porque los privilegios que se auto otorgan son la principal fuente de frustraci&oacute;n y dolor en sus vidas, entonces es complicado porque el eje son los privilegios que a su vez son fuente de dolor que a su vez est&aacute;n encriptados en sus vidas y naturalizados. Cuando les preguntamos a los hombres cu&aacute;les privilegios tienen, ninguno cuenta sus privilegios, no saben, no registran que tienen esos privilegios justamente porque ese es un dato m&aacute;s de desigualdad que tenemos los hombres para seguir viviendo en nuestra cultura: no registrar.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Y qu&eacute; pasa cuando los chicos que vienen de familias muy tradicionales o conservadoras llevan a sus casas nuevos conceptos sobre masculinidades?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es fundamental comenzar en la infancia, a construir escenarios donde los chicos puedan aportar relaciones igualitarias, donde el poder no est&eacute; de un lado, donde no haya mandados y mandatarios sino una relaci&oacute;n igualitaria entre ni&ntilde;os y ni&ntilde;as o entre ni&ntilde;os, mam&aacute;s y pap&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        En todas las culturas siempre hay grupos sociales que mantienen la tradici&oacute;n y es importante saber trabajar con ellos. Creo que cuando trabajamos con chicos el g&eacute;nero, todos llegan a su casa con novedades, y esta es la idea, y que no molesten esas novedades. Es probable que en los lugares m&aacute;s tradicionales haya cierta molestia, pero no s&eacute; c&oacute;mo reaccionar&iacute;an. Nosotros estamos trabajando de alguna manera con la idea de no confrontar y de no entrar en situaciones conflictivas con sectores tradicionales.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En la escuela se fundan los primeros lazos sociales, somos una sociedad, vivimos entre v&iacute;nculos y el g&eacute;nero es relacional, entonces aprender a relacionarnos en una situaci&oacute;n igualitaria va a constituir una manera de trabajar g&eacute;nero en nuestra mejor predisposici&oacute;n, mejor habilidad para hacerlo, para tener una vida digna sin violencia. La violencia est&aacute; encriptada de muy chicos. Creo que la primera violencia se ejerce sobre los hombres, despu&eacute;s entre los mismos varones y despu&eacute;s aparece la mujer como objeto de la violencia, y tambi&eacute;n es importante notar la autoflagelaci&oacute;n, el lastimarse, algo de lo que tenemos que concientizar para empezar el cambio.
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            <span class="title">
                Juan Pablo Poli es representante del Grupo Metropolitano de la Red Nacional de Jóvenes y Adolescentes para la salud Sexual y reproductiva.                            </span>
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        Juan Pablo Poli es representante del Grupo Metropolitano de la Red Nacional de J&oacute;venes y Adolescentes para la salud Sexual y reproductiva.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo se fue modificando el concepto de masculinidades en los &uacute;ltimos a&ntilde;os y entre las nuevas generaciones?</strong>
    </p><p class="article-text">
        En varios pa&iacute;ses de la regi&oacute;n el trabajo con grupos de varones comenz&oacute; en la d&eacute;cada de 1990. Los precursores fueron los varones de la comunidad LGBT que se replanteaban los mandatos hegem&oacute;nicos de masculinidad, y tambi&eacute;n algunos programas que trataban a varones victimarios de violencia. Luego se fue difundiendo y expandiendo a otros &aacute;mbitos, progresivamente. S&iacute; considero que la gran ola del movimiento feminista de estos &uacute;ltimos a&ntilde;os impuls&oacute; tambi&eacute;n la auto reflexi&oacute;n de muchos varones, y la cr&iacute;tica a la hegemon&iacute;a de &ldquo;un&rdquo; modelo de masculinidad. Creo que todos recibimos continuamente llamados de atenci&oacute;n, que nos abren los ojos a aspectos para muchos ocultos. Luego, cada uno, en funci&oacute;n de su capacidad de autocr&iacute;tica, reflexi&oacute;n y deconstrucci&oacute;n avanza en esa l&iacute;nea o toma una posici&oacute;n reactiva. Sin dudas, el papel de los varones j&oacute;venes tambi&eacute;n ha sido fundamental, y lo sigue siendo, en la profundizaci&oacute;n de estas discusiones.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo afectan a los j&oacute;venes y adolescentes los modelos patriarcales?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        La influencia de los mandatos de g&eacute;nero, para todas las personas, alcanza todos los &aacute;mbitos de la vida, aun aquellos que ignoramos. Y en el caso de los varones no es la excepci&oacute;n: partiendo de lo vinculado a la sexualidad, la concepci&oacute;n h&eacute;tero-cis, la idea del var&oacute;n sexualmente activo, dominante e instintivo, la necesidad continua de demostrar conocimiento sobre las relaciones sexuales y muchos otros aspectos. Esto tiene m&uacute;ltiples consecuencias en la salud sexual y reproductiva, la salud mental, la vinculaci&oacute;n sexoafectuva con otrxs. Pensemos en el impacto que puede tener esto en la tasa de embarazos no intencionales o en la transmisi&oacute;n de las Infecciones de Transmisi&oacute;n Sexual (ITS); o veamos los m&uacute;ltiples testimonios de varones que han sido abusados de ni&ntilde;os y que no pueden contarlo por la presi&oacute;n social que se ejerce sobre un ni&ntilde;o que tuvo contacto sexual con otro var&oacute;n y que ocup&oacute; un rol de sumisi&oacute;n; todas nociones que van en contra del mandato hegem&oacute;nico. En las tareas de cuidado, por ejemplo, si bien a&uacute;n siguen estando principalmente en manos de mujeres, aquellos varones que quieren asumir un rol m&aacute;s presente no pueden hacerlo porque no hay un r&eacute;gimen actualizado de licencias por paternidad. Un avance sociocultural que puede haberse dado ya en algunos varones j&oacute;venes, encuentra una barrera en el marco legal vigente. Y por supuesto las m&uacute;ltiples consecuencias que tienen estos mandatos en la vida de mujeres y personas de otros g&eacute;neros, v&iacute;ctimas de la violencia machista.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;El COVID fren&oacute; procesos de deconstrucci&oacute;n que pudieron haber empezado a ocurrir entre adolescentes?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No creo que haya sido as&iacute;; por el contrario, creo que fue una oportunidad para visibilizar un mont&oacute;n de aspectos presentes pero que ahora se profundizaron y desnudaron: el cuidado de la salud, las tareas de cuidado, la salud mental, entre otros. La vivencia directa en primera persona la que la pandemia nos expuso constituye una oportunidad para replantearnos varias de estas cuestiones, c&oacute;mo cuidamos nuestro cuerpo, qu&eacute; concepci&oacute;n tenemos de nuestra salud, cu&aacute;ndo y en qu&eacute; circunstancias pedimos atenci&oacute;n, c&oacute;mo asumimos las tareas de cuidado o dom&eacute;sticas en nuestro hogar, y c&oacute;mo manifestamos nuestras emociones y en qu&eacute; contextos. Hay mucho por analizar en la vinculaci&oacute;n entre los mandatos de masculinidad y la situaci&oacute;n actual de la pandemia.
    </p><p class="article-text">
        <em>GS</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gabriela Saidon]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/hablamos-hablamos-masculinidades_1_7370750.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 03 Apr 2021 03:00:45 +0000]]></pubDate>
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