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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Fidel Castro]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/fidel-castro/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Fidel Castro]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[La voz perdida del caso Padilla]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/voz-perdida-caso-padilla_129_10004901.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/284dd8c4-aaf6-46fa-b53b-aa2b73cb41f9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La voz perdida del caso Padilla"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La difusión pública de los videos originales y completos de la autoinculpación del poeta cubano Heberto Padilla, quien durante un juicio televisado se acusó a sí mismo de contrarrevolucionario, permite al autor volver sobre una disputa cultural y política que agrietó en 1971 la relación entre el castrismo y el campo intelectual.</p></div><p class="article-text">
        De repente, una voz nos ofrece el verdadero calado de una disputa cultural y pol&iacute;tica que agriet&oacute; en 1971 la relaci&oacute;n entre el castrismo y el campo intelectual. Hablamos de la <em>autoconfesi&oacute;n </em>del poeta <strong>Herberto Padilla</strong>, una divisoria de aguas que a la distancia parece anecd&oacute;tica y, sin embargo, tuvo una fuerza tect&oacute;nica en la ciudad letrada. Durante a&ntilde;os se conocieron apenas fragmentos de su testimonio -supuestamente contrito- ante representantes de la Uni&oacute;n de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC). Despu&eacute;s circul&oacute; el texto completo y, desde hace pocos d&iacute;as, pudimos escuchar y ver completamente a <em>ese </em>Padilla. La exhumaci&oacute;n audiovisual de aquel episodio de hace 51 a&ntilde;os provoca escalofr&iacute;os. Esa situaci&oacute;n inquisitorial, hab&iacute;a sido recreada hace un a&ntilde;o por un grupo de artistas disidentes, que leyeron en voz alta el discurso autoincriminatorio. Fragmentos de ese material vertebran a su vez el reciente documental de <strong>Pavel Giroud</strong>, <em>El caso Padilla, </em>que incluye a algunos testigos de aquel momento inaugural: el 71 no solo es el nombre de un recomendable ensayo de <strong>Jorge Fornet</strong>, subtitulado &ldquo;anatom&iacute;a de una crisis&rdquo;. Supuso a su vez el comienzo en la isla del llamado quinquenio gris o negro. La disputa crom&aacute;tica se resuelve sin dudas hacia la segunda tonalidad si se presta el o&iacute;do y tambi&eacute;n la vista a este documento f&iacute;lmico.
    </p><p class="article-text">
        Para asomarse a lo que ocurri&oacute; entonces hay que retroceder todav&iacute;a m&aacute;s en el tiempo. Primero, a 1960. El 17 de abril de ese a&ntilde;o arrib&oacute; al puerto de Casilda el buque cisterna Andrey Vyshinsky. Sus primeras gotas de petr&oacute;leo sacaron a la Revoluci&oacute;n de un problema para llevarla a otro: en aras de defenderse del hostigamiento de Washington se acept&oacute;, despu&eacute;s de amagues de autonom&iacute;a, el padrinazgo sovi&eacute;tico. De esta manera, el nombre de Vyshinsky, nada menos que el fiscal de los Procesos de Mosc&uacute;, como se conocieron las farsas judiciales de Stalin concluidas en asesinatos sumarios, aport&oacute; una simiente que exced&iacute;a el flujo de crudo. El germen del caso Padilla hab&iacute;a venido de ultramar y encontrar&iacute;a en los estalinistas cubanos un ecosistema apto para su reproducci&oacute;n. De hecho, el primer gran y decisivo incidente en el campo de la cultura tendr&iacute;a lugar un a&ntilde;o despu&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
        El petr&oacute;leo sovi&eacute;tico puso en funcionamiento una econom&iacute;a sometida a fuertes tensiones y, a la vez, facilit&oacute; una peculiar conversi&oacute;n. As&iacute; como el negro esclavo preserv&oacute; sus creencias e identidad escondiendo el nombre sus Orishas debajo de las m&aacute;scaras cristianas &ndash;Babalu-ay&eacute; pas&oacute;, por ejemplo, a llamarse San L&aacute;zaro, y Och&uacute;n, la Virgen del Cobre-, el cubano tuvo que recurrir al simulacro como forma de supervivencia. Unos y otros resultaron sujetos sincr&eacute;ticos, aunque solo el primero fue consecuencia de un proceso de sedimentaci&oacute;n cultural entre africanos, criollos y espa&ntilde;oles. En el segundo caso, un conflicto entre potencias vincul&oacute; a dos culturas dif&iacute;cil de compatibilizar. Result&oacute; una asimilaci&oacute;n contingente y artificial, aunque no menos conflictiva. El libreto que, de tanto repetirlo, muchos aceptaron como verdad, deriv&oacute; en algunas pr&aacute;cticas que 1971 terminan de explicar cabalmente.
    </p><p class="article-text">
        Y Padilla, ah&iacute;. Su muerte c&iacute;vica e intelectual dej&oacute; heridas irreparables. El escenario punitivo comenz&oacute; a prepararse en 1968, el a&ntilde;o de la Ofensiva Revolucionaria que se propuso construir el socialismo y el comunismo al mismo tiempo. Aquel a&ntilde;o, Padilla, pol&iacute;glota y poeta con aires de<em> enfant terrible,</em> fuerte cr&iacute;tico en privado y a veces en p&uacute;blico del &ldquo;socialismo real&rdquo;, hab&iacute;a ganado el concurso de la UNEAC con su libro <em>Fuera del Juego.</em>
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>Los poetas cubanos ya no sue&ntilde;an</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>(ni siquiera en la noche).</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Mis amigos no deber&iacute;an exigirme que rechace estos s&iacute;mbolos perplejos que han asaltado mi cultura.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>(Ellos afirman que es inglesa.)</em>
    </p><p class="article-text">
        Cuesta encontrar desde el presente los sentidos que tanto irritaron al liderazgo castrista. En lo que respecta al mismo poema &ldquo;Fuera del juego&rdquo;, descubrimos un bajo coeficiente de optimismo, iron&iacute;a, tambi&eacute;n, cierto distanciamiento, pero, &iquest;qu&eacute; m&aacute;s?
    </p><p class="article-text">
        <em>&nbsp;</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>&iexcl;Al poeta, desp&iacute;danlo!</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Ese no tiene aqu&iacute; nada que hacer.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>No entra en el juego.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>No se entusiasma.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>No pone en claro su mensaje.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>No repara siquiera en los milagros.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Se pasa el d&iacute;a entero cavilando.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Encuentra siempre algo que objetar.</em>
    </p><p class="article-text">
        El poemario se public&oacute; con una aclaratoria de la UNEAC. &ldquo;&iquest;A qui&eacute;n o a qui&eacute;nes sirven estos libros? &iquest;Sirven a nuestra revoluci&oacute;n, calumniada en esa forma, herida a traici&oacute;n por tales medios?&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Entre la veleidad y el malestar genuino, Padilla se convirti&oacute; en sin&oacute;nimo de la desafecci&oacute;n, un referente desprejuiciado de quienes aterrizaban en La Habana para indagar sobre la marcha caribe&ntilde;a hacia el socialismo. Con ese prop&oacute;sito viajaron <strong>Rene Dumont</strong>, <strong>Hans Magnus Enzensberger</strong> y <strong>K.S. Karol</strong>. Hablamos de tres intelectuales de izquierda cuyos libros, <em>Cuba, &iquest;es socialista?</em>, <em>El interrogatorio de la Habana </em>y <em>Los guerrilleros en el poder, </em>provocaron ronchas de irritaci&oacute;n. Dumont fue prof&eacute;tico. Le hab&iacute;a interesado demostrar &ldquo;el precio elevado de la precipitaci&oacute;n&rdquo;, es decir, la tentativa de construir el socialismo y el comunismo al mismo tiempo. Dudaba, a pesar de los &ldquo;caracteres originales&rdquo; de la Revoluci&oacute;n, de la posibilidad de &ldquo;superar muy pronto los est&iacute;mulos materiales&rdquo; mientras, a la par, se otorgaban &ldquo;muchos privilegios a su grupo dirigente&rdquo;. Intentaba preguntarse &ldquo;si la militarizaci&oacute;n de la econom&iacute;a posibilita el surgimiento de un cierto tipo de socialismo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El caso Padilla no puede dejar de analizarse, con esos libros en el fondo, como el detonador de una ruptura anunciada con parte de los intelectuales europeos y norteamericanos (basta revisar el libro de <strong>Rafael Rojas</strong>, <em>Traductores de la utop&iacute;a. La Revoluci&oacute;n cubana y la nueva izquierda en Nueva York</em>) que termin&oacute; arrastrando a parte de los latinoamericanos. Vayamos a los hechos: el poeta fue llevado de su casa por agentes de seguridad en abril a un centro de detenci&oacute;n e interrogatorio. &ldquo;El encarcelamiento de Padilla era la culminaci&oacute;n de una escalada iniciada cuatro a&ntilde;os&rdquo;, se&ntilde;alaron en una carta p&uacute;blica a <strong>Fidel Castro</strong> nada menos que <strong>Simone de Beauvoir</strong>, <strong>Italo Calvino</strong>, <strong>Fernando Claud&iacute;n</strong>, <strong>Julio Cort&aacute;zar</strong>, <strong>Jean Daniel</strong>, <strong>Marguerite Duras</strong>, el propio Enzensbeger, <strong>Jean-Paul Sartre</strong>, <strong>Rossana Rossanda</strong>, <strong>Jorge Sempr&uacute;n</strong>, <strong>Mario Vargas Llosa</strong>, <strong>Carlos Franqui</strong>, <strong>Carlos Fuentes</strong>, <strong>Gabriel Garc&iacute;a M&aacute;rquez</strong>, entre otros. &ldquo;Tememos la reaparici&oacute;n de una tendencia sectaria mucho m&aacute;s violenta y peligrosa que la denunciada por usted en marzo de 1962&rdquo;, le dicen.
    </p><p class="article-text">
        Padilla permaneci&oacute; m&aacute;s de un mes encerrado y recuper&oacute; su libertad para <em>confesar</em> sus antiguas <em>felon&iacute;as</em>. Escucharlo y verlo estremece.
    </p><p class="article-text">
        <em>De estas actitudes, de estas posiciones, nunca me cansar&eacute; de arrepentirme mientras viva, nunca podr&eacute; arrepentirme en realidad cuando he visto la cantidad de enemigos que vienen a nuestro pa&iacute;s disfrazados de poetas, de teatristas, de soci&oacute;logos, de fot&oacute;grafos, de lo que sea posible&hellip; &iquest;Para qu&eacute; vienen? &iquest;A ver, a admirar la Revoluci&oacute;n? </em>
    </p><p class="article-text">
        <em>&nbsp;</em>
    </p><p class="article-text">
        Padilla se lamenta luego de sus &ldquo;torpezas&rdquo; y &ldquo;errores&rdquo;, motivados por &ldquo;el deslumbramiento por las grandes capitales, por la difusi&oacute;n internacional, por las culturas for&aacute;neas&rdquo;. Dice que, a pesar del cansancio, est&aacute; frente a sus colegas porque quiere hablar y &ldquo;liberarse de un pasado&rdquo; que le pesa&ldquo;. Ha hablado casi una hora cuando sucede algo que la letra impresa nunca ha permitido constatar en su dimensi&oacute;n. Padilla va m&aacute;s all&aacute; de infligirse la humillaci&oacute;n: deviene <em>otro</em>. Nos hab&iacute;amos referido antes al simulacro y la santer&iacute;a, el juego de m&aacute;scaras como modo de supervivencia. Hacerse pasar por otro o <em>serlo </em>por unos instantes. En los toques de santo, el ritual de la comunidad afrocubana, por muchos a&ntilde;os clandestino o semi tolerado, el fren&eacute;tico repicar de los tambores habilita a que a los participantes se le <em>monte </em>una deidad y que, en virtud de sus atributos, femeninos (la citada Ochun, por ejemplo) o masculinos (Chang&oacute;, el orisha del trueno, pongamos), los afectados comiencen una suerte de performance mim&eacute;tica basada en la reproducci&oacute;n de gestos y movimientos propios de la figura invocada. El toque habilita esa transformaci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        A Padilla, si seguimos su protocolo, no se le <em>mont&oacute; </em>un santo venido con los barcos esclavistas sino el mismo dios estatal: Fidel Castro, acompa&ntilde;ado tal vez de otro fantasma, el propio Vishinsky. &iquest;Se dej&oacute; <em>montar</em>? &iquest;Fue una venganza tan secreta como sutil?<em> </em>&iquest;La urdi&oacute; conscientemente con el &uacute;nico consuelo de ser redimido por la historia? Lo cierto es que el poeta se apropi&oacute; de inflexiones ret&oacute;ricas y ademanes del l&iacute;der, repiti&oacute; la coreograf&iacute;a de sus brazos, con ese dedo &iacute;ndice que enfatizaba en el aire la perorata. &iquest;Qu&eacute; nos dicen esos rasgos y el teatro ac&uacute;stico que eman&oacute; de su garganta? &iquest;Qu&eacute; entendieron los escritores y artistas cubanos sentados delante suyo? &iquest;Hab&iacute;a sido Padilla apenas <em>mediador</em> de una admonici&oacute;n, como en un toque de santo estatizado? Les recomiendo que vayan a YouTube, a partir del minuto 14.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><p class="article-text">
        <em>Yo s&eacute; que hay muchos suspicaces &ndash;lo s&eacute;&ndash; que piensan, que piensan de un modo especial, singular, de un modo caracter&iacute;stico de ciertas zonas, de esta autocr&iacute;tica hondamente sentida. Y yo me digo que peor para ellos si no comprenden el valor moral que puede tener mi conducta, que puede tener una autocr&iacute;tica. Peor para ellos, para esos suspicaces, si no entienden, si no son capaces de comprender lo que significa que a un hombre que ha cometido errores se le permita la oportunidad de confesarlos, de explicarlos delante de sus compa&ntilde;eros y de sus amigos; peor para ellos, para esos suspicaces, si no creen en lo que yo estoy diciendo. Peor para ellos. Porque yo conozco, como muchos de ustedes, escritores revolucionarios que est&aacute;n aqu&iacute; presente, y que han tenido que dar ese salto de fuego de las propias caracter&iacute;sticas tan negativas que constituyen ese &aacute;ngulo enfermizo de la personalidad creadora. Si no comprenden, peor para ellos.</em>
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;Padilla presta su cuerpo y su dedo apunta hacia el auditorio.
    </p><p class="article-text">
        &hellip;<em>estoy convencido de que muchos de los que yo veo aqu&iacute; delante de m&iacute; mientras yo he estado hablando durante todo este tiempo, se han sentido consternados de cu&aacute;nto se parecen sus actitudes a mis actitudes, de cu&aacute;nto se parece mi vida, la vida que he llevado, a la vida que ellos llevan, han venido llevando durante todo este tiempo, de cu&aacute;nto se parecen mis defectos a los suyos, mis opiniones a las suyas, mis bochornos a los suyos. Yo estoy seguro de que ellos estar&aacute;n muy preocupados, de que estuvieron muy preocupados, adem&aacute;s, por mi destino durante todo este tiempo, de qu&eacute; ocurrir&iacute;a conmigo. Y de que al o&iacute;r estas palabras ahora dichas por m&iacute; pensar&aacute;n que con igual raz&oacute;n la Revoluci&oacute;n los hubiera podido detener a ellos. Porque la Revoluci&oacute;n no pod&iacute;a seguir tolerando una situaci&oacute;n de conspiraci&oacute;n venenosa de todos los grupitos de desafectos de las zonas intelectuales y art&iacute;sticas.</em>
    </p><p class="article-text">
        El poeta encontr&oacute; la luz durante sus conversaciones con los agentes de la seguridad.
    </p><p class="article-text">
        <em>La correlaci&oacute;n de fuerzas de la Am&eacute;rica Latina no puede tolerar que un frente, como es el frente de la cultura, sea un frente d&eacute;bil; no pod&iacute;a seguir tolerando esto. Y si no ha habido m&aacute;s detenciones hasta ahora, si no las ha habido, es por la generosidad de nuestra Revoluci&oacute;n</em>.
    </p><p class="article-text">
        Pero no se queda ah&iacute;. El lugar de la confesi&oacute;n inducida pod&iacute;a haber sido ocupado por los otros.
    </p><p class="article-text">
        <em>Veo en muchos de los compa&ntilde;eros que est&aacute;n aqu&iacute;, cuyas caras est&aacute;n aqu&iacute;, errores muy similares a errores de los que ye comet&iacute;. Y si estos compa&ntilde;eros no llegaron al grado de deterioro moral, de deterioro moral a que yo llegu&eacute;, eso no los exime de ning&uacute;n modo de ninguna culpa. Quiz&aacute;s entre sus papeles, entre sus poemas, entre sus cuentecitos existen p&aacute;ginas tan bochornosas como muchas de las p&aacute;ginas que felizmente nunca se publicar&aacute;n y que estaban entre mis papeles.</em>
    </p><p class="article-text">
        En mayo se conoci&oacute; una segunda carta de intelectuales a Castro: &ldquo;Creemos un deber comunicarle nuestra verg&uuml;enza y nuestra c&oacute;lera. El lastimoso texto de la confesi&oacute;n que ha firmado Heberto Padilla s&oacute;lo puede haberse obtenido por medio de m&eacute;todos que son la negaci&oacute;n de la legalidad y la justicia revolucionarias&rdquo;. La suscribieron tambi&eacute;n esta vez <strong>Carlos Monsiv&aacute;is</strong>, <strong>Pier Paolo Pasolini</strong>, <strong>Tamara Deutscher</strong>, <strong>Istv&aacute;n M&eacute;sz&aacute;ros</strong>, <strong>Alain Resnais</strong>, <strong>Jos&eacute; Revueltas</strong> y <strong>Juan Rulfo</strong>. Cort&aacute;zar y Garc&iacute;a M&aacute;rquez se abstuvieron. &iquest;Lo habr&iacute;an hecho de haber podido escuchar y ver esas escenas?
    </p><p class="article-text">
        <em>Los guerrilleros en el poder</em>, el voluminoso ensayo del polaco-franc&eacute;s Karol, sigue siendo extraordinario. Lo termin&oacute; de escribir en 1969. Se edit&oacute; dos a&ntilde;os m&aacute;s tarde. En su pr&oacute;logo a la edici&oacute;n italiana, de 1972, denunciaba el &ldquo;enmudecimiento de las voces te&oacute;ricamente m&aacute;s comprometidas&rdquo; y que se nucleaban en la revista <em>Pensamiento Cr&iacute;tico. </em>El autor, marxista, en la l&iacute;nea de <strong>Isaac Deutscher</strong>, el gran bi&oacute;grafo de Trotsky, expresaba a su vez el estupor por la situaci&oacute;n que hab&iacute;a atravesado Padilla y el tenor de una &ldquo;sorprendente autocr&iacute;tica&rdquo; en la cual &ldquo;se acusaba&rdquo; a s&iacute; mismo &ldquo;entre otras cosas de haber proporcionado informaci&oacute;n a dos conocidos agentes de la CIA&rdquo;, el propio Karol y Dumont. &ldquo;No es preciso decir que Padilla no hubiera podido procurarme informaci&oacute;n pol&iacute;tica ni aun en caso de necesidad: mis fuentes de informaci&oacute;n han sido los dirigentes cubanos, el propio Castro&rdquo;. Lo que afloraba en la isla era la &ldquo;antigua intolerancia&rdquo; y la &ldquo;incapacidad de algunos dirigentes comunistas para acoger una cr&iacute;tica o darle una r&eacute;plica razonada, sin recurrir al viejo m&eacute;todo de denunciar como enemigo &ndash;asalariado, a ser posible- a cualquiera que observe desapasionadamente su historia&rdquo;. De hecho, Fidel, quien hab&iacute;a llevado de la mano a Karol a numerosas de sus actividades, comenz&oacute; a hablar de los &ldquo;escritorzuelos&rdquo; europeos que, sin vivir las dificultades de la revoluci&oacute;n cubana se atrev&iacute;an a mirarla a distancia con pizcas de dudas.
    </p><p class="article-text">
        La Cuba actual en nada se parece a la del 71 aunque los choques entre la cultura y el poder siguen obedeciendo a la misma matriz. A eso hay que sumarle que los dramas actuales son mucho m&aacute;s desgarradores. La militarizaci&oacute;n de le econom&iacute;a intuida por Dumont ha adquirido rasgos insospechados entonces: una coalici&oacute;n castrense y hotelera, el grupo econ&oacute;mico y financiero Gaesa, maneja los resortes de un pa&iacute;s que, en plena pandemia, destin&oacute; gran parte de sus inversiones a un sector tur&iacute;stico que nunca termina de ocuparse a pleno y desatendi&oacute; con esp&iacute;ritu neoliberal a los sectores de educaci&oacute;n y salud. A los intelectuales ya no les interesa el devenir del tr&oacute;pico entr&oacute;pico. La voz recuperada de Padilla deber&iacute;a sin embargo obligarnos no solo a revisar aquella temporada siniestra sino a decir finalmente aquello que el pudor, el miedo a &ldquo;hacerle el juego al enemigo&rdquo; nos llam&oacute; a silenciar.
    </p><p class="article-text">
        <em>AG</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Abel Gilbert]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/voz-perdida-caso-padilla_129_10004901.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 05 Mar 2023 03:02:12 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La voz perdida del caso Padilla]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Heberto Padilla,Fidel Castro,Revolución Cubana,Julio Cortázar,Gabriel García Márquez]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Efemérides del 16 de febrero: ¿qué pasó un día como hoy?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/efemerides-16-febrero-paso-dia-hoy_1_9955884.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/750c987b-5edc-4993-9e13-d87f0e8db239_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Efemérides del 16 de febrero: ¿qué pasó un día como hoy?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Conocé cuáles fueron los acontecimientos más importantes de Argentina y el mundo ocurridos en esta fecha. Un día como hoy, tuvimos nacimientos y fallecimientos notables, un invento que revolucionó la industria textil y la asunción de un guerrillero que derrocó a un dictador caribeño.</p></div><h3 class="article-text">1835 - Fallece Facundo Quiroga</h3><p class="article-text">
        A la edad de 46 a&ntilde;os, muere de un disparo el militar, exgobernador riojano y caudillo federal <strong>Juan Facundo Quiroga</strong>, al ser emboscado en <strong>Barranca Yaco</strong>, <strong>C&oacute;rdoba</strong> por un grupo de milicianos unitarios. Fue el contexto de las guerras internas tuvieron lugar despu&eacute;s de la declaraci&oacute;n de independencia del <strong>Virreinato del R&iacute;o de la Plata</strong>. Su persona qued&oacute; inmortalizada en el panfleto pol&iacute;tico &ldquo;<strong>Facundo: Civilizaci&oacute;n y Barbarie</strong>&rdquo; de <strong>Domingo Faustino Sarmiento</strong>. 
    </p><h3 class="article-text">1936 - Nace Fernando &ldquo;Pino&rdquo; Solanas</h3><p class="article-text">
        Nace en la localidad bonaerense de Olivos el cineasta y pol&iacute;tico argentino <strong>Fernando Ezequiel &ldquo;Pino&rdquo; Solanas</strong>. Entre sus filmes se destacan &ldquo;<strong>La hora de los hornos</strong>&rdquo; (1968), &ldquo;<strong>El exilio de Gardel</strong>&rdquo; (1985) y &ldquo;<strong>Sur</strong>&rdquo; (1988). Considerado uno de los cineastas m&aacute;s importantes de la historia del cine nacional, tambi&eacute;n fue elegido diputado en 2009 y senador en 2013 por la Ciudad de Buenos Aires y nombrado embajador de la Argentina ante la <strong>UNESCO</strong>.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><h3 class="article-text">1937 - Fibra Nylon</h3><p class="article-text">
        La qu&iacute;mica estadounidense <strong>DuPont de Nemours</strong> se queda con la patente del proceso de estirado en fr&iacute;o de la fibra de <strong>Nylon</strong>, la primera de origen sint&eacute;tico, con lo que se revolucion&oacute; a la industria textil y de la indumentaria. Es una&nbsp;<span class="highlight" style="--color:#ffffff;">fibra</span>&nbsp;textil el&aacute;stica y muy resistente, no lo ataca la&nbsp;<span class="highlight" style="--color:#ffffff;">polilla</span>, no precisa planchado y se convertir&iacute;a en un reemplazo de la seda. El descubridor y quien lo patent&oacute; por primera vez fue&nbsp;<span class="highlight" style="--color:#ffffff;"><strong>Wallace Hume Carothers</strong></span><span class="highlight" style="--color:#ffffff;">.</span>
    </p><h3 class="article-text">1943 - Nace Marilina Ross</h3><p class="article-text">
        Nace en el barrio porte&ntilde;o de Liniers la actriz, cantante y compositora <strong>Marilina Ross</strong> (alias <strong>Mar&iacute;a Celina Parrondo</strong>). Fue ganadora del premio <strong>Fotogramas de Plata </strong>por su papel protag&oacute;nico en el filme &ldquo;<strong>La Raulito</strong>&rdquo; (1976) y declarada ciudadana ilustre de Buenos Aires. Grab&oacute; una veintena de discos y trabaj&oacute; en otras tantas pel&iacute;culas, entre las que se destaca &ldquo;<strong>La Raulito</strong>&rdquo; (1975) del director chileno <strong>Lautaro Mur&uacute;a</strong>. Durante la &uacute;ltima dictadura militar, estuvo exiliada en Espa&ntilde;a.
    </p><h3 class="article-text">1948 - Nace Roberto Mouras</h3><p class="article-text">
        Nace en la localidad bonaerense de Moctezuma la leyenda del automovilismo argentino <strong>Roberto Jos&eacute; Mouras</strong>, quien fue tricampe&oacute;n de <strong>Turismo Carretera </strong>(1983, 1984 y 1985), la categor&iacute;a en la que desarroll&oacute; casi toda su carrera deportiva. Con las marchas <em><strong>Chevrolet </strong></em>y <em><strong>Dodge</strong></em>, gan&oacute; un total de 50 carreras. Falleci&oacute; el 22 de noviembre de 1992, en un accidente en la <strong>Vuelta de Lobos</strong>, pen&uacute;ltima fecha del campeonato de ese a&ntilde;o. 
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            </figure><h3 class="article-text">1955 - Nace Miguel Zavaleta</h3><p class="article-text">
        Nace en el <strong>Barrio Norte </strong>de Buenos Aires el cantante, m&uacute;sico, compositor y autor <strong>Miguel Zavaleta</strong>, quien alcanz&oacute; la fama como vocalista del grupo <strong>Su&eacute;ter </strong>en la d&eacute;cada del 80. Es el autor de populares canciones como &ldquo;<strong>Extra&ntilde;o ser</strong>&rdquo;, &ldquo;<strong>Amanece en la ruta</strong>&rdquo; y &ldquo;<strong>El anda diciendo</strong>&rdquo;. Es un apasionado de la&nbsp;<span class="highlight" style="--color:#ffffff;">ufolog&iacute;a</span>&nbsp;y durante 2011 tuvo un programa radial llamado&nbsp;<em><strong>Naves Musicales</strong></em>, donde pasaba m&uacute;sica y hablaba de&nbsp;<span class="highlight" style="--color:#ffffff;">ovnis.</span>
    </p><h3 class="article-text">1959 - Asume Fidel Castro</h3><p class="article-text">
        El l&iacute;der de la <strong>Revoluci&oacute;n Cubana</strong>, <strong>Fidel Alejandro Castro Ruz</strong>, toma posesi&oacute;n como primer ministro de <strong>Cuba </strong>en el palacio presidencial en <strong>La Habana</strong>, al que hab&iacute;a llegado con tropas guerrilleras luego de derrocar al dictador <strong>Fulgencio Batista</strong>. Gobern&oacute; la isla durante casi 50 a&ntilde;os,&#8203; como&nbsp;<span class="highlight" style="--color:#ffffff;">primer ministro</span>&nbsp;(1959-1976) y&nbsp;<span class="highlight" style="--color:#ffffff;">presidente</span>&nbsp;(1976-2008). Transform&oacute; su pa&iacute;s en un Estado socialista de ideolog&iacute;a marxista-leninista de partido &uacute;nico, por lo que tambi&eacute;n es considerado un dictador.&#8203;
    </p><h3 class="article-text">1959 - Nace John McEnroe</h3><p class="article-text">
        Nace en <strong>Wiesbaden</strong>, <strong>Alemania</strong> el ex tenista nacionalizado estadounidense <strong>John Patrick McEnroe</strong>, uno de los m&aacute;s grandes talentos de la historia del deporte. Lleg&oacute; a ser n&uacute;mero uno del mundo en 1979, 1980 y 1984. A lo largo de su carrera, gan&oacute; siete torneos de <strong>Grand Slam </strong>y tres <strong>ATP World Tour Finals </strong>dentro de un total de 156 t&iacute;tulos obtenidos. <em><strong>Big Mac</strong></em><em> </em>tambi&eacute;n fue miembro de la selecci&oacute;n de <strong>Estados Unidos </strong>para la&nbsp;<span class="highlight" style="--color:#ffffff;"><strong>Copa Davis</strong></span>, donde lidera el historial de su pa&iacute;s con 59 partidos ganados.
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            </figure><h3 class="article-text">1964 - Nace Bebeto</h3><p class="article-text">
        Nace en la ciudad brasile&ntilde;a de <strong>Salvador de Bah&iacute;a</strong> el exfutbolista <strong>Jos&eacute; Roberto Gama de Oliveira</strong>, popularmente conocido como <strong>Bebeto</strong> por su cara de ni&ntilde;o. Es uno de los grandes delanteros de la selecci&oacute;n de <strong>Brasil</strong>. Con <strong>Romario</strong>,<strong> </strong>form&oacute; la dupla goleadora del equipo campe&oacute;n de la <strong>Copa del Mundo </strong>de <strong>Estados Unidos 1994</strong>. Con su seleccionado, tambi&eacute;n gan&oacute; la <span class="highlight" style="--color:#f7f8ff;"><strong>Copa Mundial de F&uacute;tbol Juvenil 1983</strong></span> en M&eacute;xico, <span class="highlight" style="--color:#f7f8ff;"><strong>Copa Am&eacute;rica 1989</strong></span><span class="highlight" style="--color:#f7f8ff;"> como local y la </span><span class="highlight" style="--color:#f7f8ff;"><strong>Copa FIFA Confederaciones 1997</strong></span> en Arabia Saudita.
    </p><h3 class="article-text">1990 - Nace The Weeknd</h3><p class="article-text">
        Nace en Toronto, Canad&aacute;, el <span class="highlight" style="--color:#ffffff;">cantante</span>,&nbsp;<span class="highlight" style="--color:#ffffff;">compositor</span>&nbsp;y&nbsp;<span class="highlight" style="--color:#ffffff;">productor</span>&nbsp;discogr&aacute;fico <strong>Abel Makkonen Tesfaye</strong>, m&aacute;s conocido como <strong>The Weeknd</strong>. Desde su debut profesional en 2009, recibi&oacute; cuatro&nbsp;premios <strong>Grammy</strong>, 20 premios&nbsp;<strong>Billboard Music Awards</strong>, 17&nbsp;premios <strong>Juno</strong>, seis&nbsp;<strong>American Music Awards</strong>, dos&nbsp;<strong>MTV Video Music Awards</strong>, una nominaci&oacute;n para un&nbsp;premio de la <strong>Academia</strong>, un&nbsp;premio <strong>Grammy Latino</strong>&nbsp;y un premio&nbsp;<strong>Primetime Emmy</strong>.
    </p><h3 class="article-text">2007 - Fallece Herminio Iglesias</h3><p class="article-text">
        A la edad de 77 a&ntilde;os, muere el dirigente peronista <strong>Herminio Iglesias</strong>, quien fue concejal e intendente de <strong>Avellaneda </strong>y diputado nacional. Durante la dictadura llamada &ldquo;<span class="highlight" style="--color:#ffffff;"><strong>Revoluci&oacute;n Libertadora</strong></span>&rdquo;, estuvo preso varias veces y sufri&oacute; torturas, tras lo cual logr&oacute; fugarse y exiliarse con su pareja en Uruguay. En el cierre de campa&ntilde;a de las elecciones presidenciales de 1983, como candidato a gobernador de la provincia de Buenos Aires por el <strong>Partido Justicialista</strong>,<strong> </strong>prendi&oacute; fuego a un ata&uacute;d con las siglas de la <strong>Uni&oacute;n C&iacute;vica Radical</strong>, el partido de <strong>Ra&uacute;l Alfons&iacute;n</strong> que termin&oacute; ganando esos comicios. 
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        <em>LC</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiarioAR]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/efemerides-16-febrero-paso-dia-hoy_1_9955884.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 16 Feb 2023 03:02:07 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Efemérides del 16 de febrero: ¿qué pasó un día como hoy?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Efemérides,Febrero,Pino Solanas,Fidel Castro]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Pablito]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/pablito_129_9735296.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/85887818-3624-460b-b9cc-6d2661773754_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Pablito"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La influencia de José Martí, su tiempo en un campo de trabajo forzado y la adhesión posterior a la revolución cubana hasta comenzar un proceso de gradual ruptura a partir de los 90 y después de haber escrito canciones inolvidables. Una despedida a Pablo Milanés.</p></div><p class="article-text">
        	&iquest;De qu&eacute; hablar primero ante la partida de Pablo Milan&eacute;s? &iquest;Sobre m&uacute;sica o pol&iacute;tica? &iquest;La pol&iacute;tica en la m&uacute;sica o el empe&ntilde;o consecuente desde los inicios de darle una voz, no cualquiera, a tradiciones que luego se amalgamar&iacute;an con otras maneras de entender lo cubano? El canto de Pablito, como lo llamaban, acompa&ntilde;&oacute; el optimismo desbordante de una generaci&oacute;n crecida en la isla despu&eacute;s de 1959 y con los a&ntilde;os, el tiempo que pasa y deja sus erosiones, expres&oacute; el enorme desencanto de aquello alguna vez constituido como revoluci&oacute;n y luego, apenas su caricatura gerencial&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        	Decimos Milanes y sale, casi por acto reflejo, &ldquo;Amanda&rdquo;, &ldquo;A&ntilde;os&rdquo;, &ldquo;Yo no te pido&rdquo;, &ldquo;Yo pisar&eacute; las calles nuevamente&rdquo;, &ldquo;El breve espacio en que no est&aacute;s&rdquo; o &ldquo;Canci&oacute;n para la unidad latinoamericana&rdquo;, que lleg&oacute; a estos pagos a fines de los setenta a trav&eacute;s de Milton Nascimento y Chico Buarque. <strong>Pero en un principio, y siempre, al fin de cuentas, estuvo Jos&eacute; Mart&iacute;.</strong> Musicaliz&oacute; los versos del hombre m&aacute;s inmenso de Cuba. Rescribi&oacute; la &ldquo;Guantanamera&rdquo; atribuida a Jos&eacute;ito Fern&aacute;ndez y entonces ya esboz&oacute; su potencial. Disco singular, aquel. Al escuchar hoy, este d&iacute;a, &ldquo;Banquete de tiranos&rdquo; (&ldquo;Hay una raza vil de hombres tenaces/ De s&iacute; propios inflados, y hechos todos&rdquo;), no puedo dejar de pensar en las derivas del autor y una colectividad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        	Intento sacar a Milan&eacute;s de la contingencia dolorosa. Pensar, por ejemplo, en su paso por el <em>filin</em>, esa canci&oacute;n que ha abrevado del bolero y otras formas de la canci&oacute;n popular. Desde ah&iacute; es que su nombre se pliega al Grupo de Experimentaci&oacute;n Sonora (GES), un colectivo dirigido por Leo Brouwer, un eximio guitarrista y compositor que ya hab&iacute;a realizado la banda sonora de <em>Memorias del subdesarrollo. </em>El GES funcion&oacute; bajo la protecci&oacute;n de Alfredo Guevara, la autoridad del Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematogr&aacute;ficos (ICAIC). <strong>Su vieja amistad con Fidel Castro lo inmuniz&oacute; relativamente frente a olas mayores de intolerancia. </strong>Es obra del GES &ldquo;Cuba va&rdquo;, una canci&oacute;n de fuerte impronta roquera que Pablo comparti&oacute; con Noel Nicola y Silvio Rodr&iacute;guez. El amor se invoca ah&iacute; como un ejercicio sacrificial. &ldquo;Por amor se est&aacute; hasta matando/ para por amor seguir trabajando&rdquo;, canta un Milan&eacute;s que, pocos a&ntilde;os antes, hab&iacute;a atravesado situaciones por mucho tiempo impronunciables.
    </p><p class="article-text">
        	A medida que Pablo pudo tomar distancia de su condici&oacute;n de cantor de Estado, forjada a partir del &eacute;xito latinoamericano de Nueva Trova, se permiti&oacute; recordar su paso por la Unidad Militar de Ayuda a la Producci&oacute;n (UMAP). All&iacute; fueron &ldquo;internados&rdquo; religiosos, homosexuales, &ldquo;elvispresianos&rdquo; y diversas muestras de disidencia menor pero siempre molestas. Abel Sierra Madero acaba de dar a luz <em>El cuerpo nunca olvida. Trabajo forzado, hombre nuevo y memoria en Cuba (1959-1980). </em>El ensayo que public&oacute; Rialta Ediciones en M&eacute;xico es estremecedor. &ldquo;Al igual que sucedi&oacute; en Europa con la difusi&oacute;n y circulaci&oacute;n de las narrativas sobre el gulag sovi&eacute;tico, muchos en el mundo no dieron cr&eacute;dito a las historias que se filtraban y difund&iacute;an sobre los campos de trabajo forzado en Cuba&rdquo;. <em>&nbsp;</em>Y ah&iacute;, Pablo en un documental dirigido por Juan Pin Vilar relat&oacute; su experiencia personal. &ldquo;Me sent&iacute;a revolucionario. Y cuando me enga&ntilde;aron de aquella manera, me mandaron un telegrama donde me dec&iacute;an que hab&iacute;a sido elegido para el servicio militar, y fui elegido para un campo de concentraci&oacute;n. Para un muchacho de 23 a&ntilde;os eso fue brutal&rdquo;. La m&uacute;sica y la lectura furtiva (&ldquo;estaba rodeado de guardias con bayonetas&rdquo;) lo salvaron del resentimiento.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        	GES mediante, Pablo fue, junto con Silvio y Nicola, el rostro de la Nueva Trova cuyas canciones fueron cantadas dentro y fuera de la isla como la prueba material de que aquello que la nominaba (ser &ldquo;nueva&rdquo;) era una consecuencia de las trasformaciones estructurales. Silvio y Pablo llegaron a Buenos Aires por primera vez en abril de 1984, es decir, cinco meses despu&eacute;s de la asunci&oacute;n de Ra&uacute;l Alfons&iacute;n. <strong>Sus 14 presentaciones en Obras ante un p&uacute;blico ext&aacute;tico funcionaron como una curiosa insularidad en esa Argentina de la transici&oacute;n.</strong> Miles de personas cantaron a destajo las canciones que hab&iacute;an pasado de mano en mano durante la dictadura, vivaron a Castro, juraron lealtad a la mayor de las Antillas, aplaudieron a la llamada revoluci&oacute;n nicarag&uuml;ense y se entonaron emocionalmente con la lejana lucha armada en El Salvador. El impacto de esos conciertos fue tan grande que el propio Comandante en Jefe los recibi&oacute; al retornar a La Habana como si fueran algo m&aacute;s que embajadores. Encarnaciones musicales de un ideario. De esos a&ntilde;os son algunas de las canciones m&aacute;s emp&aacute;ticas de Milan&eacute;s con el castrismo. Recuerdo especialmente &ldquo;Cuando te encontr&eacute;&rdquo;, una suerte de &eacute;pica de teodicea de la revoluci&oacute;n (&ldquo;cuando te encontr&eacute;, nada conoc&iacute;a su funci&oacute;n&rdquo;) que conclu&iacute;a con una rescritura de la consigna Patria o Muerte: &ldquo;Y se encontrar&aacute;n los del machete aguerrido/ Con el &uacute;ltimo h&eacute;roe que hasta hoy se ha perdido/ Todos gritar&aacute;n: ser&aacute; mejor hundirnos en el mar/ Que antes traicionar la gloria que se ha vivido&rdquo;. La televisi&oacute;n cubana pasaba una versi&oacute;n que &eacute;l cantaba con Rodr&iacute;guez y conclu&iacute;a con un fragmento de un discurso de Fidel en una asamblea de la ONU. En esa par&aacute;bola, de la UMAP a &ldquo;Cuando te encontr&eacute;&rdquo; se traza algo m&aacute;s que una transici&oacute;n para Milan&eacute;s. Un arcano que la ensay&iacute;stica seguramente cultural alg&uacute;n d&iacute;a abordar&aacute;.
    </p><p class="article-text">
        	Pero, a partir de los noventa, comienza un lento pero firme camino de desapego, como si fuera al reencuentro de quien hab&iacute;a sido. Primero cre&oacute; una Fundaci&oacute;n con su nombre que supuso un in&eacute;dito (y oneroso) gesto de independencia tolerada por el Estado. M&aacute;s tarde, la diferencia expl&iacute;cita. &ldquo;&iquest;Qu&eacute; casa te albergar&aacute;?/ &iquest;En qu&eacute; esquina haz de pararte?/ &iquest;Qu&eacute; barrio recorrer&aacute;s para hallarte?/ &iquest;Qu&eacute; vecino te hablar&aacute;?/ &iquest;Qu&eacute; compadre ir&aacute; a buscarte?/ &iquest;Qu&eacute; amigo compartir&aacute;s?&rdquo;, hab&iacute;a cantado en &ldquo;Yo me quedo&rdquo;, un grito de afirmaci&oacute;n frente al deseo de migrar. &ldquo;&iquest;Qu&eacute; verde ha de deslumbrarte?&rdquo;, preguntaba, y no solo parec&iacute;a estar hablando de la fronda cubana. Sin embargo, Pablo tambi&eacute;n parti&oacute; a su modo y pudo entender desde el otro lugar el drama de los que se fueron por desapego, imposibilidad o hast&iacute;o (solo este a&ntilde;o, Cuba ha tenido el mayor &eacute;xodo de su historia, casi 230.000 personas, el 2% del total de sus habitantes).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        	Su asociaci&oacute;n con Silvio (quien este martes public&oacute; en su sitio un enigm&aacute;tico poema titulado Pablo, escrito en 1969, los a&ntilde;os del GES: &ldquo;Te conoc&iacute; rasgando el pecho de la muerte un d&iacute;a&rdquo;) hab&iacute;a devenido una antigualla en los tiempos de crisis irreversible (irrumpir&iacute;a primero la salsa chabacana y luego el regat&oacute;n como nuevas expresiones predominantes). Al otro trovero nunca le cayeron muy bien las opiniones sin filtros del autor de &ldquo;La vida no vale nada&rdquo; y unas 400 canciones reunidas en 60 discos. <strong>Hace a&ntilde;os que Pablito no ten&iacute;a filtros para hablar del derrumbe post castrista.</strong> Ha expresado su solidaridad con los participantes del estallido social del 11 de julio de 2021 as&iacute; como los que fueron sometidos a juicios expr&eacute;s. Su penosa enfermedad hab&iacute;a avanzado cuando decidi&oacute;, en junio pasado, volver a cantar en La Habana. Las autoridades temieron que el concierto se transformara en un acto in&eacute;dito de protesta contra la burocracia c&iacute;vico-militar. Por cada oyente alborozado hubo un chivato. Semanas atr&aacute;s, Milan&eacute;s adhiri&oacute; al &ldquo;Manifiesto de la sociedad civil cubana&rdquo; que firmaron numerosos intelectuales y repudiaron otros tanto. &ldquo;Sus planteamientos re&uacute;nen los presupuestos de lo que pudiera ser un Frente sin partidos, sin tendencias, sin viejas y nuevas rencillas, que solo llevan a la desuni&oacute;n y a la incoherencia de logros futuros que solamente se alcanzar&aacute;n con la unidad de todos los cubanos&rdquo;. El cantautor llam&oacute; a leer el texto &ldquo;con profundidad&rdquo;. El pa&iacute;s, dijo, debe &ldquo;dar paso a nuevas voces y nuevas maneras de pensar, que reclaman nuevas leyes, nuevas libertades, nuevas participaciones activas dentro de la actual sociedad, que nos llevar&iacute;a a un di&aacute;logo de paz y de un futuro alcanzable, dadas las p&eacute;simas condiciones en que se encuentra, sin una aparente salida, este pueblo&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        	Seg&uacute;n ese Manifiesto, &ldquo;la alarmante situaci&oacute;n del pa&iacute;s ha sido el fruto de una gobernabilidad fundamentada, por una parte, en una centralizaci&oacute;n empresarial del Estado, fuente de ineficiencia y corrupci&oacute;n de unos estamentos burocr&aacute;ticos que han arrastrado a la poblaci&oacute;n por m&aacute;s de seis d&eacute;cadas a una situaci&oacute;n calamitosa, pese a todas las reformas implementadas en diferentes &eacute;pocas que, como la palabra indica, son solo cambios de forma, cuando lo requerido es un modelo econ&oacute;mico sustentable que no dependa, para subsistir, de peri&oacute;dicas subvenciones de aliados externos, y por otra, la coerci&oacute;n sistem&aacute;tica de derechos esenciales como el de libre expresi&oacute;n oral y escrita, as&iacute; como la creatividad art&iacute;stica, el de libre asociaci&oacute;n pac&iacute;fica, el de libre movimiento, en particular el derecho de poder salir de su propio pa&iacute;s y regresar a &eacute;l&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A pesar de esos diferendos profundos, <em>Granma</em>, el &oacute;rgano oficial del Partido Comunista, no pudo desentenderse del deceso. &ldquo;Falleci&oacute; el reconocido trovador&rdquo;, titul&oacute;. La informaci&oacute;n incluy&oacute; palabras del presidente Miguel D&iacute;az Canel, vertidas en Twitter: &ldquo;Desaparece f&iacute;sicamente uno de nuestros m&aacute;s grandes m&uacute;sicos&rdquo;. Para el tambi&eacute;n primer secretario del PCC, el bayam&eacute;s ha sido una &ldquo;voz inseparable de la banda sonora de nuestra generaci&oacute;n&rdquo;. Claro que la noticia del fallecimiento no pod&iacute;a competir en <em>Granma </em>con la presencia de D&iacute;az Canel en Mosc&uacute;, donde inaugur&oacute; con Vladimir Putin una estatua de Fidel Castro en el distrito de S&oacute;kol.
    </p><p class="article-text">
        <em>AG</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Abel Gilbert]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/pablito_129_9735296.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 23 Nov 2022 01:42:49 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Pablito]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Pablo Milanés,Fidel Castro,Revolución Cubana]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Gorbachov, el calvito que convirtió el socialismo en polvo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/gorbachov-calvito-convirtio-socialismo-polvo_129_9287161.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/896febb2-774a-4add-b66c-34291f3cd12c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Gorbachov, el calvito que convirtió el socialismo en polvo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Esta semana murió el líder soviético e impulsor de la perestroika. Abel Gilbert, que como periodista en La Habana cubrió la visita de Gorbachov a Cuba en 1989, cuenta la parábola del héroe fallido que terminó como pieza de un museo de la Revolución.</p></div><p class="article-text">
        El primer recuerdo que aflora es este: estaba en abril de 1989 en una calle de La Habana y esperaba, entre la gente que pasara el auto en el que iban parados y sol&iacute;citos, Fidel Castro y Mijail Gorbachov. El coche sigue de largo y un amigo me susurra: &ldquo;al calvito habr&aacute; que darle pronto el Premio Nobel de Qu&iacute;mica porque convertir&aacute; el socialismo en polvo&rdquo;. Seis meses m&aacute;s tarde se ca&iacute;a el Muro de Berl&iacute;n. <strong>A Castro no le gustaba para nada la Perestroika ni la Glasnost porque desconfiaba de la apertura pol&iacute;tica y cultural y no ten&iacute;a ning&uacute;n inter&eacute;s en sustraerle a la burocracia el control de todos los resortes de la econom&iacute;a, al precio, incluso de hacerse un harakiri.</strong> La derrota del &ldquo;calvito&rdquo; era esperada, aunque no deseada para una isla que recib&iacute;a de la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica la gran mayor&iacute;a de sus recursos con un alto grado de dilapidaci&oacute;n. De hecho, en 1988, durante un acto oficial, el Comandante que mandaba a todos (como dijo una vez un ni&ntilde;o) avis&oacute; a los cubanos que &ldquo;un d&iacute;a&rdquo; podr&iacute;an despertarse con la noticia de que la URSS no existir&iacute;a m&aacute;s. Ese &ldquo;d&iacute;a&rdquo; lleg&oacute; pronto: sell&oacute; la suerte de Gorbachov y su intento de reformar cupularmente un sistema que estaba echo torta desde hac&iacute;a d&eacute;cadas por una combinaci&oacute;n de razones, una no menor fue el hecho de que la URSS nunca se recuper&oacute; del todo de los flagelos de la Segunda Guerra Mundial. Su victoria ante los nazis encubaba una derrota. El otro gran lastre, claro, el Terror. O, mejor dicho, el estalinismo como &ldquo;civilizaci&oacute;n&rdquo;, de acuerdo con el potente concepto que desarrolla Stephen K. Kotkin en <em>Magnetic Mountain. </em>Stalin no vivi&oacute; para ver sus consecuencias m&aacute;s extendidas en el tiempo: falleci&oacute; sobre una alfombra en la <em>dacha</em> de Kuntsevo, y como se&ntilde;ala Karl Schl&ouml;gel en su extraordinario ensayo <em>El siglo sovi&eacute;tico. Arqueolog&iacute;a de un mundo perdido,</em> con &eacute;l comenz&oacute; a enterrarse una &eacute;poca. &ldquo;Los sanatorios y las casas de reposo recib&iacute;an a los l&iacute;deres del Partido y del Estado que fracasaban, como le sucedi&oacute; a Jruschov. En agosto de 1991, los golpistas encerraron a Mija&iacute;l Gorbachov en la residencia gubernamental de Foros, en la costa meridional de Crimea. Si en la &eacute;poca de Stalin las residencias junto al mar eran centrales del terror dirigido a distancia, en este caso se utilizaron para un intento de golpe de Estado al que poco despu&eacute;s le sigui&oacute; el fin de la URSS&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Su proyecto de renovaci&oacute;n incruenta hab&iacute;a quedado en el aire al igual que el cosmonauta Sergei Krikalev. Nadie lo fue a relevar el 4 de octubre de 1991 en la estaci&oacute;n espacial Mir. Llevaba casi cinco meses a m&aacute;s de 300 kil&oacute;metros de la superficie terrestre. Cuando quiso saber la fecha del retorno le dijeron desde la base de Kaliningrado que hab&iacute;an tenido que posponerla por falta de fondos y porque desde el 21 de agosto, el d&iacute;a del golpe fracasado de la KGB y parte del Gobierno contra Gorbachov, ya solo quedaban escombros del primer pa&iacute;s socialista. Krikalev se qued&oacute; varado en el espacio. Casi en sincron&iacute;a, el coro del Ej&eacute;rcito Rojo cant&oacute; <em>My way, </em>la canci&oacute;n de Paul Anka que hab&iacute;a globalizado la voz de Frank Sinatra y que, en las gargantas de los herederos de la formaci&oacute;n armada que alguna vez hab&iacute;a creado Le&oacute;n Trotsky se convirti&oacute; en una suerte de nueva Internacional.
    </p><p class="article-text">
        <strong>A partir de ese momento, Gorbachov se convirti&oacute; en una pieza parlamente de museo. Lo vieron como un h&eacute;roe fallido y un timorato, el enterrador y el fracasado. </strong>El ladillo de Ronald Regan en su intento de desnuclearizar Europa y permitir la unificaci&oacute;n alemana. Los &uacute;ltimos a&ntilde;os fueron de exilio interno: dej&oacute; de interesarle a casi todos los supervivientes de la disoluci&oacute;n sovi&eacute;tica. Era un fantasma, pero no al modo que anunciaba el <em>Manifiesto Comunista </em>en 1848. Se parec&iacute;a m&aacute;s a aquellos de los cuentos de Henry James.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ya en 1992 Gorbachov comenz&oacute; a recorrer el mundo como m&oacute;dico conferencista (ese a&ntilde;o lo recibi&oacute; Bernardo Neustad, me acuerdo haber asistido a la rueda de prensa en Buenos Aires: la manchita en la cabeza era el c&oacute;digo de barras de su hundimiento). Hay que decir a su favor que nunca se envileci&oacute; y que debi&oacute; repudiar con vehemencia y en soledad no solo el dislate de sus sucesores sino las aspiraciones imperiales de Vladimir Putin.
    </p><p class="article-text">
        Si algo pudo intuir Misha en 1986, al encumbrarse como l&iacute;der del PCUS, es que la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica no solo era un sistema pol&iacute;tico con fecha de inicio (1917) sino que su fin quiz&aacute; no pod&iacute;a evitarse. Cuando todo formalmente termin&oacute; quedaron modos de vida y culturas residuales que, desde el presente, con la invasi&oacute;n rusa a Ucrania, adquieren significaci&oacute;n. &iquest;Cu&aacute;ndo pens&oacute; Gorbachov de que su tentativa de salvar a la URSS ten&iacute;a m&aacute;s de perder que de ganar? Dice bien Schl&ouml;gel: la persecuci&oacute;n de la oposici&oacute;n interna sovi&eacute;tica por parte de Br&eacute;zhnev y la represi&oacute;n de la Primavera de Praga demostraron definitivamente que la pretensi&oacute;n de un &ldquo;socialismo aut&eacute;ntico&rdquo; era una ilusi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La URSS no pudo seguir la carrera armamentista ni sostener su presencia militar en Afganist&aacute;n. Antes hab&iacute;a perdido una batalla material y simb&oacute;lica (ya hemos mencionado <em>My way </em>como manifestaci&oacute;n s&oacute;nica) que tiene su preanuncio en 1959 cuando el vicepresidente norteamericano Richard Nixon visit&oacute; Mosc&uacute;. Lo hizo en la Exposici&oacute;n Nacional Americana. Ah&iacute; polemiz&oacute; con su anfitri&oacute;n Nikita Kruschev sobre la supremac&iacute;a de los dos sistemas. Nixon present&oacute; una &ldquo;casa modelo&rdquo; norteamericana con televisi&oacute;n, equipos de sonido y artefactos dom&eacute;sticos que los sovi&eacute;ticos nunca tendr&iacute;an, adem&aacute;s de maquinaria agr&iacute;cola, autom&oacute;viles &uacute;ltimo modelo y yates. Gorbarchov ten&iacute;a entonces 28 a&ntilde;os. &iquest;Qu&eacute; vio ah&iacute;? &iquest;C&oacute;mo tom&oacute; la promesa de Krushev de superar pac&iacute;ficamente a los rivales en la Guerra Fr&iacute;a? &ldquo;El sistema estadounidense est&aacute; dise&ntilde;ado para tomar ventaja de los nuevos inventos y nuevas tecnolog&iacute;as&rdquo;, dijo Nixon. &ldquo;Esta teor&iacute;a no se sostiene. Hay cosas que no deben tener fecha de vencimiento&hellip; las casas por ejemplo&rdquo;, le replic&oacute; el l&iacute;der del PCUS. &ldquo;En Rusia, lo &uacute;nico que tienes que hacer para conseguir una casa es de haber nacido en la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica. Aqu&iacute; tienes derecho a la vivienda... En Estados Unidos si no tienes un d&oacute;lar, s&oacute;lo tienes el derecho a elegir entre dormir en una casa o en la calle. Sin embargo, ustedes dicen que nosotros somos los esclavos del comunismo&rdquo;.&nbsp; Y Nixon: &ldquo;Ustedes pueden aprender de nosotros y nosotros de ustedes. Debe haber un libre intercambio. Que la gente elija el tipo de casa, el tipo de sopa o el tipo de ideas que quieran&rdquo;. &iquest;Eligieron?
    </p><p class="article-text">
        Se&ntilde;ala Susan Buck-Morss en <em>Mundo so&ntilde;ado y cat&aacute;strofe, </em>otro de los libros esenciales para comprender el tr&aacute;nsito de la utop&iacute;a a la implosi&oacute;n sovi&eacute;tica que la modernidad industrial en ambas formas, la capitalista y la socialista, &ldquo;cre&oacute; un entorno hostil para la vida humana, precisamente lo contrario que propugnaba el sue&ntilde;o de la modernidad&rdquo;. En el marco de esta contradicci&oacute;n, el poder prosper&oacute; insert&aacute;ndose entre el so&ntilde;ador y el cumplimiento de sus propios sue&ntilde;os. La modernidad industrial ofreci&oacute; como sustituto para el desarrollo humano &ldquo;la ilusi&oacute;n de la omnipotencia&rdquo;. Bajo el capitalismo &ldquo;su forma es la ilusi&oacute;n consumista de la gratificaci&oacute;n instant&aacute;nea&rdquo;, mientras que las necesidades a largo plazo permanecen desatendidas y la seguridad social son tan precarias que el desempleo se siente como una suerte de cat&aacute;strofe natural. Bajo el estilo sovi&eacute;tico de socialismo, la situaci&oacute;n se hab&iacute;a invertido:&nbsp; la ilusi&oacute;n fue que el Estado &ldquo;proporcionar&aacute; total seguridad (a cambio de una dependencia total)&rdquo;, aunque no hubiera &ldquo;control alguno sobre las satisfacciones inmediatas&rdquo;. Gorbachov no pudo cumplir con sus anhelos porque, entre otras razones, dice Buck-Morss, el socialismo &ldquo;realmente&rdquo; existente no dio el control de los medios de producci&oacute;n a los propios individuos, &ldquo;este control pertenece, por el contrario, a las masas imaginarias&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Aleksandr Kosolapov tradujo esa paradoja en 1982 cuando ide&oacute; una de sus obras m&aacute;s conocidas de lo que se conoce como Sots Art, una hibridaci&oacute;n del realismo socialista y el pop-art. La pieza se llama <em>Lenin Coca Cola </em>e incluye, sobre un fondo rojo, com&uacute;n a la bandera y el refresco, la imagen de Vladimir Ilich y el logo, junto con una frase atribuida al l&iacute;der de la revoluci&oacute;n bolchevique: &ldquo;the real thing&rdquo;. Esa imagen se complement&oacute; a&ntilde;os despu&eacute;s con otra de Gorbachov, multiplicada al estilo de Andy Wharol. Su cabello es rubio, como Marilyn. Lo &uacute;nico rojo que deja esa imagen para la historia son los labios. Y ya sabemos que la eternidad del pop es muy acotada. Escuch&eacute; hablar por primera vez de Kosolapov en aquella Habana de 1989. Creo que a su modo artistas pl&aacute;sticos como Jos&eacute; Angel Toirac y Pedro Vizca&iacute;no, del colectivo Arte Calle representaban en sus trabajos las mismas e insalvables contradicciones, aunque en clave caribe&ntilde;a. El primero convert&iacute;a en cuadros las im&aacute;genes de <em>Granma, </em>el diario oficial del Partido Comunista: im&aacute;genes que ya ten&iacute;an inscritas la clave de realismo socialista antes de pasar al lienzo. El segundo trabajaba m&aacute;s cerca del pop.&nbsp; Tanto Toirac como Vizca&iacute;no, as&iacute; como otros tantos valios&iacute;simos artistas de esos a&ntilde;os vieron c&oacute;mo el polvo de la entrop&iacute;a que se llevar&iacute;a puesto a Gorbachov se acercaba a las costas cubanas. El obituario de Misha en <em>Granma </em>ha sido de una brevedad pasmosa. La presencia del seleccionado de voleibol y la inminente llegada a la isla de la cantante y el pianista argentinos, Lola Barrios Exp&oacute;sito y Leandro Marquesano, ocup&oacute; mucho mayor espacio en la p&aacute;gina web del diario.
    </p><p class="article-text">
        <em>AG</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Abel Gilbert]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/gorbachov-calvito-convirtio-socialismo-polvo_129_9287161.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 04 Sep 2022 03:04:06 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Gorbachov, el calvito que convirtió el socialismo en polvo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Mijail Gorbachov,URSS,Perestroika,Fidel Castro,Cuba]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Maradona, nuestro hombre en la Habana roja]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/maradona-hombre-habana-roja_129_8383949.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6216a49b-519e-4f8c-ab02-6c6c6a0b6223_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Maradona, nuestro hombre en la Habana roja"></p><p class="article-text">
        Se ha hablado mucho por estos d&iacute;as de &ldquo;off shore&rdquo; y &ldquo;offshoring&rdquo;, de elusiones impositivas, ocultamientos y para&iacute;sos fiscales, por lo general, ubicados en una isla. El reciente caso Maradona, a partir de las revelaciones de una ex p&uacute;ber cubana, nos permite recuperar las mismas palabras (&ldquo;elusi&oacute;n&rdquo;, &ldquo;ocultamiento&rdquo; y &ldquo;para&iacute;so&rdquo;) para pensar otros intercambios desiguales y otras zonas de lamentable tolerancia y formas de usar el poder. Los casi cinco a&ntilde;os de Diego en La Habana reclaman iluminar una trama que lo excede, la de la &ldquo;econom&iacute;a del deseo&rdquo;, como la llam&oacute; la investigadora Amalia L. Cabezas; ese mundo lateral que se desarroll&oacute; en la mayor de las Antillas tras del derrumbe sovi&eacute;tico, y del que el argentino ilustre fue activo participante. El <em>jineterismo</em> y sus variaciones &ndash;a veces no expl&iacute;citamente tarifadas- remit&iacute;an a un pasado oprobioso que, como un fantasma, era convocado en la sociedad cuando Diego aterriz&oacute; en el aeropuerto Jos&eacute; Mart&iacute;, en febrero de 2000. Maradona permaneci&oacute; en el &ldquo;territorio libre&rdquo; por casi cinco a&ntilde;os. <strong>Fue entonces nombrado desde el exterior para hablar de dos fantas&iacute;as t&iacute;picamente insulares: la </strong><em><strong>roja</strong></em><strong> y la sexual.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Maradona lleg&oacute; a La Habana tras haber estado a un paso de la muerte en Punta del Este, como consecuencia de una sobredosis. Se someti&oacute; all&iacute; a un programa de desintoxicaci&oacute;n en el complejo tur&iacute;stico de salud de La Pradera. <strong>Fidel Castro encontr&oacute; en el astro ca&iacute;do la posibilidad de un r&eacute;dito pol&iacute;tico: la isla, con su extendido sistema de salud, lo podr&iacute;a curar.</strong> El ex jugador se benefici&oacute; de un r&eacute;gimen abierto y esa apertura lo llev&oacute; a fijar en muchos aspectos sus propias reglas, siempre consentidas. As&iacute; conoci&oacute;, entre otras, a <a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/pruebas-mujer-cubana-denuncia-entorno-maradona-trata-llegaron-comodoro-py_3_8375318.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Mavys &Aacute;lvarez, quien acaba de presentar en la ciudad de Buenos Aires una denuncia contra los adl&aacute;teres de Maradona (Mariano Israelit, Guillermo Coppola, Omar Su&aacute;rez y Carlos Ferro Vieira) por trata de personas</a>. Ten&iacute;a 16 a&ntilde;os y viv&iacute;a en Matanzas, la provincia de la que forman parte las playas de Varadero. <strong>Un asistente de Maradona la trajo como un bot&iacute;n a la &ldquo;Casa 2&rdquo; donde se alojaba.</strong> &ldquo;Yo ten&iacute;a 16 a&ntilde;os, pero la vida me present&oacute; esta oportunidad y la tom&eacute;. &Eacute;l era un extranjero, un rico y se hab&iacute;a fijado en m&iacute;. No pod&iacute;a decirle que no. Era un privilegio ser su novia&rdquo;, le dijo a la televisi&oacute;n de Miami. Interesante eso de &ldquo;privilegio&rdquo;: no habla de valores o una exaltaci&oacute;n (&ldquo;es un privilegio para m&iacute;&rdquo;), sino que remite a la posibilidad que tuvo de acceso a bienes hogare&ntilde;os en la penuria, y, tambi&eacute;n, a un estamento gerencial o usufructuario: oropeles y prebendas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hay dos escenas iniciales de <em>Our man in Havana</em>, la novela de Graham Greene sobre las andanzas del ingl&eacute;s Wormold en la Cuba prerevolucionaria, que podr&iacute;an ilustrar escenas de la vida caribe&ntilde;a del Diez. En la primera, una mujer espl&eacute;ndida surge de la piscina de la azotea del Hotel Capri. Asoma su cabellera negra, que llega hasta la cintura, y, con ella siempre de espaldas, la ciudad nos envuelve con un aura que es claramente femenino. Acto seguido, en el casco hist&oacute;rico de la capital, un hombre trata de cortejar a una trigue&ntilde;a. Hay miradas y escarceos sobre el costo de un <em>servicio</em>. La Cuba posterior al derrumbe sovi&eacute;tico cultiv&oacute; con miramiento esos episodios. <strong>Se retocaron con </strong><em><strong>Photoshop</strong></em><strong> para devolver a la isla a la periferia del placer ajeno. Ciudad y cuerpos encendidos. Los turistas repitieron esas situaciones cinematogr&aacute;ficas, una y otra vez. Una mujer en una piscina.</strong> Otra, en La Habana Vieja o rumbo a Cubanacan, donde se alojaba Maradona. De lejos o a los pies, los escombros de la ciudad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>La relaci&oacute;n entre la ruina y la prostituci&oacute;n no la inventaron los cubanos: es constitutiva de los pa&iacute;ses que atravesaron una posguerra.</strong> Pero, siguiendo al escritor Antonio Ponte, la isla, que no ha tenido bombardeos, aunque s&iacute; una confrontaci&oacute;n de larga data con su gran vecino, le ha a&ntilde;adido un conflicto de otra naturaleza: profundo deterioro, que las autoridades atribuyen al bloqueo. Las im&aacute;genes irrumpen como dict&aacute;menes. La ruina y el cuerpo esplendoroso como caras de una misma moneda que en esos noventa devalu&oacute; las conquistas de g&eacute;nero. La acu&ntilde;&oacute; la misma Revoluci&oacute;n que hab&iacute;a liberado a las mujeres de su condici&oacute;n de objeto sexual, convirti&eacute;ndolas en ingenieras, m&eacute;dicas e investigadoras (uno de los efectos redentores de la posrevoluci&oacute;n fue dar oficios decentes a las putas y perseguir a los proxenetas).
    </p><p class="article-text">
        El d&iacute;a que se haga la historia de la transici&oacute;n en la isla habr&aacute; que incluir como dato controvertido la llegada a sus playas de <em>Playboy </em>y <em>National Geographic</em> para fotografiar a las cubanas como nuevas habitantes del cat&aacute;logo global de <em>girls</em> <em>next door</em> (<em>to beach or no to beach</em>).&nbsp;Maradona estaba en la Casa 2 cuando Amalia L. Cabezas hac&iacute;a en La Habana el trabajo de campo que deriv&oacute; en <em>Sex tourism in Cuba and the Dominican Republic.</em> &ldquo;Como feminista, me horroriz&oacute; saber que las posibilidades socioecon&oacute;micas de las mujeres parec&iacute;an reducirse a un peque&ntilde;o repertorio de opciones que inclu&iacute;a el matrimonio y la venta de sexo a extranjeros. Ciertamente, el Estado cubano y el aparato del Partido Comunista deb&iacute;an m&aacute;s a las mujeres. Sin embargo, a mediados de la d&eacute;cada de 1990, la erosi&oacute;n del estatus y el bienestar material hizo que la Cuba revolucionaria se asemejara a su vecina dominicana m&aacute;s que en cualquier otra &eacute;poca de la historia reciente&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Antes de la implosi&oacute;n sovi&eacute;tica se dec&iacute;a que Cuba hab&iacute;a <em>horizontalizado</em> la econom&iacute;a y <em>verticalizado</em> la pol&iacute;tica: su poblaci&oacute;n hab&iacute;a &ldquo;cedido&rdquo; derechos humanos de primera generaci&oacute;n (libertad de opini&oacute;n, agrupaci&oacute;n y movimiento) a &ldquo;cambio&rdquo; de que le garantizaran los de segunda generaci&oacute;n (salud, educaci&oacute;n, trabajo), lo que en de alguna manera era cierto, aunque se sosten&iacute;a sobre bases gelatinosas. El andamiaje no resisti&oacute; la ca&iacute;da de la URSS. Los principales perjudicados por la crisis devastadora (35% del PIB) fueron la poblaci&oacute;n afrocubana y las mujeres.
    </p><p class="article-text">
        En 1993 el d&oacute;lar fue legalizado para aumentar la recaudaci&oacute;n de moneda extranjera en el pa&iacute;s y sacar la divisa norteamericana del mercado negro.&nbsp;Circul&oacute; as&iacute; hasta 2004, cuando Diego hizo las maletas rumbo a Buenos Aires. El d&oacute;lar permiti&oacute; darle impulso al turismo internacional. Las cadenas extranjeras no solo pod&iacute;an repatriar sus utilidades. Cuba les prove&iacute;a una fuerza de trabajo educada y sana por un costo salarial muy bajo. En medio de la proliferaci&oacute;n de hoteles, los cuerpos de las negras y mulatas volvieron a hipersexualizarse. Lo salvaje y racial termin&oacute; por convertirse en sin&oacute;nimo de <em>jineterismo</em>. &ldquo;Esto ha reforzado la visi&oacute;n seg&uacute;n la cual el trabajo sexual est&aacute; asociado a la gente de color y promiscua, ilegal, inmoral y de tendencias patol&oacute;gicas, llevando a la percepci&oacute;n de que la mayor parte de la poblaci&oacute;n no est&aacute; implicada en la b&uacute;squeda de ganancia y las diversas formas de prostituci&oacute;n&rdquo;, advirti&oacute; Cabezas. <strong>Maradona, en cambio, la prefiri&oacute; rubia, al menos en el caso de la denunciante.</strong> El artista pl&aacute;stico Bernardo Navarro Tom&aacute;s se vali&oacute; de los cabellos blondos para su serie <em>Captain America</em>, en la que Castro aparece junto a Marilyn Monroe y el ic&oacute;nico edificio Chrysler, o con Rita Hayworth. 	    
    </p><p class="article-text">
        Pero, &iquest;de d&oacute;nde viene el mote <em>jinetera </em>que quiz&aacute; &Aacute;lvarez, que se dec&iacute;a novia de Diego, y para eso ha exhibido documentaci&oacute;n, no sent&iacute;a como propio? Recuerda Amir Valle en <em>Habana Babilonia </em>que en Cuba el apodo hab&iacute;a sido fruto del recurrente &ldquo;choteo&rdquo;, una manera burlesca del cubano de referirse a su realidad. Durante las guerras de liberaci&oacute;n contra el dominio colonial espa&ntilde;ol (1868-1878, 1895-1898), los mambises cubanos se lanzaban a caballo y puro machete contra los batallones espa&ntilde;oles. Un siglo m&aacute;s tarde, muchas cubanas se &ldquo;lanzaron&rdquo; contra los turistas, cuyos contingentes, en principio, fueron en su mayor&iacute;a espa&ntilde;oles, como una manera de supervivencia en la escasez extrema.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Megan Daigle investig&oacute; en <em>From Cuba with Love. Sex and Money in the twenty first century </em>los discursos alrededor de las bellezas exotizadas, las econom&iacute;as sexuales-afectivas del turismo, y, sobre todo, &ldquo;el otro lado de la historia&rdquo;<strong>, </strong>basado en los relatos de aquellas (y aquellos) que se lanzaron a las calles muchas veces para ayudar a sus familias<strong>. </strong>Le habr&iacute;a servido escuchar a &Aacute;lvarez y las razones del consentimiento de los padres de la adolescente ante las apetencias maradonianas.
    </p><p class="article-text">
        En rigor, el problema comenz&oacute; a insinuarse a principios de los ochenta, curiosamente el momento de mayor estabilidad econ&oacute;mica en la isla. De esos a&ntilde;os proviene &ldquo;Boleros y habaneras&rdquo;, la canci&oacute;n de Silvio Rodr&iacute;guez que form&oacute; parte de <em>Oh, melancol&iacute;a</em>, un disco que hizo delicias de la progres&iacute;a argentina: &ldquo;Conozco un caso que me da m&aacute;s pena/ una muchacha de por el Cotorro/ por una chapa HK, en febrero/ Torci&oacute; camino y se perdi&oacute; del morro&rdquo;. La patente &ldquo;HK&rdquo; era la de los autos extranjeros. 
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        En 1987, la revista de la Juventud Comunista, <em>Somos J&oacute;venes, </em>public&oacute; un largo texto del escritor Luis Manuel Garc&iacute;a M&eacute;ndez sobre lo que estaba ocurriendo a bordo de esos coches. &ldquo;Un panadero se levanta muy de madrugada para hacer el pan nuestro de cada d&iacute;a. Cada pan lleva la huella de su cansancio. Una muchacha se levanta al mediod&iacute;a, y al atardecer sale en busca de un turista a quien venderse por billetes&rdquo;, se lee al principio. &ldquo;El Caso Sandra&rdquo; provoc&oacute; un esc&aacute;ndalo. Su autor pag&oacute; caro el precio de la cr&oacute;nica y, a&ntilde;os despu&eacute;s, se fue del pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        El giro de los noventa abri&oacute; las puertas a un &ldquo;realismo sucio&rdquo; que, con Pedro Juan Guti&eacute;rrez a la cabeza, cont&oacute; sin pudores lo que suced&iacute;a en los barrios colapsados. Una d&eacute;cada despu&eacute;s de <em>Oh, melancol&iacute;a, </em>Silvio volvi&oacute; a tematizar un tema que se hab&iacute;a agravado: &ldquo;Se abren las flores nocturnas de Quinta Avenida/ Para esos pobres se&ntilde;ores que van al hotel/ Flores que rompen en la oscuridad/ Flores de gui&ntilde;os de complicidad&rdquo;, cant&oacute; en &ldquo;Flores nocturnas&rdquo;, incluida en su disco <em>Rodr&iacute;guez. </em>El nuevo sujeto emergente deviene t&oacute;pico. Pedro Luis Ferrer grab&oacute; &ldquo;Marrucha, la Jinetera (&rdquo;tiene un dolor en el alma/ Los que quisimos ser el para&iacute;so del alba&ldquo;), Alberto Tosca present&oacute; en esa d&eacute;cada de derrumbe &rdquo;Jinetera n2&ldquo; (&rdquo;Ella busca un espa&ntilde;ol un italiano/ un alem&aacute;n un turista que le cambie su destino&ldquo;), Havana Havana D'Primera, el combo salsero de Alexander Abreu, hizo lo mismo con &rdquo;Pasaporte (&ldquo;Ella se aferra a la noche/ Pero la noche est&aacute; dif&iacute;cil de entender&rdquo;), mientras que intervino con &ldquo;Embajadora del sexo (&rdquo;Funcionaria del deseo/ De d&iacute;a estudias ingl&eacute;s/ Y por las noches te veo&ldquo;). Ya en 2011, una poeta y rapera afrocubana, Magia L&oacute;pez, integrante del d&uacute;o Obsesi&oacute;n y elogiada por la revista <em>Billboard, </em>terci&oacute; en el debate con &rdquo;La llaman puta&ldquo;, sac&aacute;ndole a los hombres el lugar de la enunciaci&oacute;n: &rdquo;Todos los d&iacute;as la misma ruta con el miedo recogido entre las piernas/ Cada hombre es una prueba de amor a su familia/ Cada hombre la aleja m&aacute;s de los hombres&ldquo;.
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            </figure><p class="article-text">
        Nos acercamos al instante en el que el avi&oacute;n de Cubana se posar&aacute; en el Aeropuerto Jos&eacute; Mart&iacute; con Maradona. En su interior, alg&uacute;n pasajero podr&iacute;a haber le&iacute;do un diario oficial de los d&iacute;as precedentes que inclu&iacute;a los recurrentes art&iacute;culos lapidatorios sobre las chicas que, se dec&iacute;a, experimentaban una crisis moral y eran incapaces de percibir hasta qu&eacute; punto erosionaban los cimientos de la vida comunitaria. Fue, en rigor, el postcomunismo el que restringi&oacute; la circulaci&oacute;n de la palabra &ldquo;compa&ntilde;ero/a&rdquo; en el lenguaje cotidiano. Naturalmente, las costumbres de las &ldquo;casas de protocolo&rdquo; o de ciertos invitados ilustres nunca formaban parte del rezongo. Eso habr&iacute;a implicado un cuestionamiento de una naturaleza entonces vedada. C&oacute;mo atreverse a contradecir incluso al Fidel que, en 1999, dijo: &ldquo;Nuestras prostitutas son las m&aacute;s cultas del mundo&rdquo;. <strong>De hecho, el primer secretario del Partido Comunista conoci&oacute; a la </strong><em><strong>novia </strong></em><strong>de Maradona, se tom&oacute; una jovial fotograf&iacute;a junto a ambos y, seg&uacute;n la propia &Aacute;lvarez, facilit&oacute; su salida de la isla, un provecho con el que no contaron los balseros.</strong> Durante los dos primeros a&ntilde;os de estancia de Diego en la isla, los guardacostas norteamericanos rescataron a 1.667 cubanos que cruzaron los 144 kil&oacute;metros de mar que separan a Cuba de los cayos de Florida. Decenas de ellos perdieron la vida.
    </p><p class="article-text">
        Muchos se han preguntado si el Comandante estaba al tanto de las costumbres del astro, trat&aacute;ndose de un l&iacute;der tan ocupado en asuntos estrat&eacute;gicos y alto vuelo. El interrogante se responde solo. <strong>El chofer de Maradona reportaba a los extendidos servicios de inteligencia (&Aacute;lvarez dice al mismo l&iacute;der, pero quiz&aacute; sea exagerado).</strong> El enfrentamiento con Estados Unidos, con los sucesivos intentos de asesinato de Fidel, obligaron a un pertinaz ejercicio de vigilancia estatal. La emergencia devino sistema de control interior. Una cultura del fisgoneo se expandi&oacute; en todos los estratos de la esfera p&uacute;blica. De hecho, mientras Maradona y su c&iacute;rculo se espabilaban al sol, a puro <em>guateque, </em>se estaba llevando a cabo una extendida tarea de infiltraci&oacute;n por parte de los servicios en distintas instancias de la heterog&eacute;nea disidencia. Doce agentes estatales se hicieron pasar durante a&ntilde;os por opositores y permitieron que 75 personas fueran acusadas de &ldquo;conspirar con Estados Unidos para socavar la soberan&iacute;a y la independencia de Cuba&rdquo;. Uno de los topos, que se hizo pasar por periodista independiente, trabajaba como sereno en un mercado agropecuario. La necesidad lo convirti&oacute; en otra cosa: un h&eacute;roe para el Estado, un sopl&oacute;n (chivato) para quienes cayeron en su red. En definitiva, otro t&oacute;pico. La trama, contada por los periodistas Rosa Miriam Elizalde y Luis B&aacute;ez en <em>Los disidentes </em>intenta ser &eacute;pica, pero es en un punto un reconocimiento de la capilaridad de la supervisi&oacute;n de la sociedad. Poco y nada se escapa de los ojos y o&iacute;dos de la seguridad que, tambi&eacute;n, me atrevo a especular, debi&oacute; haber filmado y microfoneado al Diego querido que, en los recovecos del jolgorio hedonista, entre actos que hoy tendr&iacute;an calificativos menos indulgentes, intentaba salir de su infierno. <strong>Ese panoptismo anal&oacute;gico -y ahora digital- explica buena parte de la crispaci&oacute;n presente de muchos de los cubanos. </strong>
    </p><p class="article-text">
        <em>AG</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Abel Gilbert]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/maradona-hombre-habana-roja_129_8383949.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 10 Oct 2021 03:02:46 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Maradona, nuestro hombre en la Habana roja]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Diego Maradona,Cuba,Fidel Castro,Mavys Álvarez]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cuba en su propio espejo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/latinoamerica/cuba-propio-espejo_129_8165543.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b548d716-ca92-4c0c-9a7b-7836fe7942e9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cuba en su propio espejo"></p><p class="article-text">
        Cuba se ha colocado, otra vez, en el centro de la atenci&oacute;n latinoamericana. La discusi&oacute;n sobre la naturaleza de su r&eacute;gimen pol&iacute;tico y el trato que dispensa a sus ciudadanos ha vuelto a concitar el inter&eacute;s p&uacute;blico como consecuencia de las protestas populares que sacudieron a la isla caribe&ntilde;a desde el 11 de julio. Por su envergadura y extensi&oacute;n &ndash;muy considerables sobre todo si tenemos en cuenta cu&aacute;n intolerante y represivo suele ser su gobierno&ndash;, la movilizaci&oacute;n ciudadana que ha alterado el aspecto de las calles de Cuba en las &uacute;ltimas dos semanas es sin duda la m&aacute;s importante desde las manifestaciones que tuvieron lugar en los a&ntilde;os de pobreza y escasez que siguieron al colapso de la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica en 1989 y, quiz&aacute;s, de toda la saga que se abri&oacute; tras el ingreso del Ej&eacute;rcito Rebelde en La Habana, en el d&iacute;a de A&ntilde;o Nuevo de 1959. A m&aacute;s de seis d&eacute;cadas de distancia del momento en que Fidel Castro declar&oacute; el car&aacute;cter socialista del que entonces era el pa&iacute;s m&aacute;s pr&oacute;spero del Caribe, y al calor de un descontento que no cesa y que el r&eacute;gimen no parece capaz de contener, se abre un signo de interrogaci&oacute;n sobre el destino del&nbsp;experimento pol&iacute;tico m&aacute;s ex&oacute;tico de la Am&eacute;rica Latina del siglo XX. El futuro del &uacute;nico Estado comunista del Continente se encuentra en entredicho.
    </p><p class="article-text">
        Las fisuras del edificio pol&iacute;tico construido en la d&eacute;cada de 1960 hoy est&aacute;n muy a la vista, pero ya hace muchas d&eacute;cadas que la Cuba comunista es una reliquia del pasado. Entre los pocos que se animan a celebrarla abiertamente fuera de la isla se destacan algunas figuras siempre dispuestas a proclamar su identificaci&oacute;n con los intereses y la voluntad de las mayor&iacute;as pero que, en verdad,&nbsp;<strong>est&aacute;n animados por visiones elitistas de la pol&iacute;tica.</strong>&nbsp;Son los que, invocando el nombre del pueblo cubano, defienden a sus gobernantes. La mayor parte del arco progresista latinoamericano, en cambio, prefiere mantenerse una actitud&nbsp;<strong>entre resignada y c&oacute;mplice</strong>, cuyos rasgos ha retratado bien Claudia Hilb en&nbsp;<em>Silencio, Cuba</em>, un libro que, a m&aacute;s de diez a&ntilde;os de publicado, sigue result&aacute;ndole inc&oacute;modo a los que invocan el tosco argumento del &ldquo;bloqueo&rdquo; para explicar las desgracias de la naci&oacute;n caribe&ntilde;a. El presidente Alberto Fern&aacute;ndez es uno de los que hoy cultiva esta forma de la pereza intelectual y la miseria pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        El desencanto con la Cuba socialista tiene muchas causas. Una de ellas &ndash;aunque no necesariamente y no siempre la m&aacute;s relevante&ndash; es que desde hace tiempo que la conversaci&oacute;n sobre los logros sociales de la Revoluci&oacute;n (importantes en las d&eacute;cadas de 1960 y 1970) s&oacute;lo invita a la nostalgia y la a&ntilde;oranza. En relaci&oacute;n con esta cuesti&oacute;n,&nbsp;<strong>el problema de fondo es que la econom&iacute;a cubana nunca fue otra cosa que un cad&aacute;ver viviente, cuyas penurias el embargo estadounidense acentu&oacute; pero no cre&oacute;.</strong>&nbsp;Por supuesto, las instituciones econ&oacute;micas nacidas tras la Revoluci&oacute;n son el principal responsable de este fracaso pero, tambi&eacute;n, su carta m&aacute;s poderosa, la que le permiti&oacute; reclamar un trato preferencial de parte de la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica. De hecho, la Cuba de Fidel Castro s&oacute;lo pudo sostenerse en su primer treintenio de vida gracias al pulmotor que le ofreci&oacute; Mosc&uacute;, que lleg&oacute; a pagar por su az&uacute;car tres veces su valor de mercado.
    </p><p class="article-text">
        Esa alianza se quebr&oacute; hacia 1990, con el derrumbe de la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica y el desmembramiento del bloque socialista, que dejaron al peque&ntilde;o pa&iacute;s caribe&ntilde;o a la deriva.&nbsp;<strong>La Cuba de Castro se vio obligada a ingresar al mundo pos-sovi&eacute;tico abriendo sus puertas al turismo y degradando su nivel de vida y su horizonte igualitario, esto es, acentuando la brecha entre su&nbsp;</strong><em><strong>nomenklatura</strong></em><strong>&nbsp;y sus ciudadanos de a pie.</strong>&nbsp;La medida de las dificultades que enfrent&oacute; en esos a&ntilde;os la ofrece el hecho de que entre 1990 y 1994 se produjo una contracci&oacute;n del producto superior al 35% (para poner un punto de comparaci&oacute;n: una ca&iacute;da tres veces y media superior al que la Argentina sufri&oacute; en 2002 o 2020). En ese &ldquo;Per&iacute;odo Especial&rdquo; signado por enormes privaciones, los cubanos pasaron de consumir&nbsp;2.800 kilocalor&iacute;as diarias a menos de 1.900.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El problema de fondo es que la economía cubana nunca fue otra cosa que un cadáver viviente, cuyas penurias el embargo estadounidense acentuó pero no creó.</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El boom de las&nbsp;<em>commodities</em>&nbsp;de la primera d&eacute;cada del nuevo siglo suscit&oacute; mucha preocupaci&oacute;n entre los gobernantes de una isla que, incapaz de satisfacer la demanda de alimento de su poblaci&oacute;n, importa dos tercios de la comida que consume. Pero esos temores se despejaron gracias al acercamiento a la Venezuela bolivariana que, s&uacute;bitamente pr&oacute;spera gracias al alza de los precios del petr&oacute;leo, le ofreci&oacute; el salvavidas con el que consigui&oacute; seguir flotando. Subsidiada por el crudo venezolano, la econom&iacute;a cubana comenz&oacute; a recuperar terreno y, hacia, 2007, hab&iacute;a alcanzado el nivel de actividad que ten&iacute;a antes de que Gorbachov llegara al poder en Mosc&uacute;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La generosidad de la Revoluci&oacute;n Bolivariana contribuy&oacute; a ralentizar el programa de apertura hacia el mercado que la elite dirigente cubana ve&iacute;a cada vez m&aacute;s necesario, pero esa primavera fue demasiado breve como para darle a la Cuba socialista un horizonte de progreso.</strong>&nbsp;Apenas pasada una d&eacute;cada de la forja de la alianza entre Castro y Ch&aacute;vez, el fin de la bonanza petrolera y el colapso de la Venezuela de Maduro colocaron a la isla ante nuevas dificultades, luego agravadas por el endurecimiento del embargo estadounidense y, m&aacute;s recientemente, por la crisis del Covid. Desaparecido el magn&aacute;nimo subsidio que le ofrec&iacute;an sus socios petroleros, y ahora sin turismo y sin remesas de sus emigrados (provenientes, en su mayor parte, de ese casi 1,5 mill&oacute;n de cubanos que ha elegido el exilio en Estados Unidos), la vida de los isle&ntilde;os ha vuelto a hacerse tan dura y dif&iacute;cil como fue en los a&ntilde;os que sucedieron a la ruptura con Mosc&uacute;. Las preocupaciones de muchos cubanos otra vez est&aacute;n centradas en cuestiones tan elementales como qu&eacute; pondr&aacute;n sobre la mesa en el desayuno o la cena de ma&ntilde;ana.
    </p><p class="article-text">
        En este contexto dram&aacute;tico vuelven a escucharse las voces de protesta que, desde dentro y pero sobre todo desde fuera de la isla, denuncian al r&eacute;gimen que la gobierna, muchas veces sindic&aacute;ndolo como una dictadura. &iquest;Cuba es o no es una dictadura? &iquest;Vale la pena perder el tiempo en el an&aacute;lisis de la naturaleza del r&eacute;gimen? Desde mi punto de vista, esta discusi&oacute;n no es tan trivial como a veces se sugiere. Una vez que dejamos atr&aacute;s las trampas y simplificaciones impl&iacute;citas en los planteamientos binarios, explorar algunos de sus costados m&aacute;s relevantes nos permite alcanzar una mejor comprensi&oacute;n de los dilemas que hoy enfrenta la isla.
    </p><p class="article-text">
        Para encuadrar el problema conviene comenzar dando un rodeo para referir brevemente qu&eacute; lugar ocupa la dictadura como forma de gobierno en el mapa de las tradiciones pol&iacute;tico-institucionales de Am&eacute;rica Latina. Un incisivo ensayo de Tulio Halperin Donghi sobre &ldquo;La dictadura latinoamericana como problema hist&oacute;rico&rdquo; (1982) pone de relieve lo m&aacute;s importante. En ese texto, el gran historiador argentino parte de la constataci&oacute;n de que la dictadura constituy&oacute; una forma de gobierno muy frecuente en la historia latinoamericana del siglo XX. Sin embargo, Halperin Donghi observa que esta forma de dominaci&oacute;n nunca logr&oacute; dotarse de legitimidad propia. La dictadura siempre se present&oacute; como una formula pol&iacute;tica transitoria, dirigida a restaurar las condiciones &ndash;usualmente de orden social o de desarrollo econ&oacute;mico&ndash; que hicieran posible, m&aacute;s tarde o m&aacute;s temprano, el retorno a la democracia representativa.
    </p><p class="article-text">
        A lo largo de su historia, Am&eacute;rica Latina no produjo ninguna f&oacute;rmula constitucional capaz de impugnar el basamento liberal y representativo sobre el que se asentaba el orden pol&iacute;tico que la regi&oacute;n forj&oacute; tras la era colonial. Soluciones pol&iacute;ticas enemigas de la democracia representativa, como por ejemplo el fascismo, nunca conquistaron el coraz&oacute;n de las elites gobernantes o de los ciudadanos de a pie. De all&iacute; que incluso reg&iacute;menes autoritarios asociados a nombres de dictadores prominentes como los de Stroessner en Paraguay, Pinochet en Chile, o G&oacute;mez en Venezuela se concibieron como f&oacute;rmulas provisionales, &ldquo;excepcionales&rdquo;, destinadas a esfumarse una vez cumplidos determinados objetivos.
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                Fidel Castro con Hugo Chávez                            </span>
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        Por supuesto, este mismo fen&oacute;meno se observa en Argentina. Dos ejemplos sirven para ilustrar el argumento. El dictador argentino Juan Carlos Ongan&iacute;a pens&oacute; a su Revoluci&oacute;n Argentina (1966-73) como una sucesi&oacute;n de estaciones &ndash;el tiempo econ&oacute;mico, luego de tiempo social, y finalmente el pol&iacute;tico&ndash; que deb&iacute;a rematar en un proceso de apertura que devolviera a su pa&iacute;s a la senda democr&aacute;tica. Lo que justificaba la dictadura era, precisamente, que la restricci&oacute;n de los derechos pol&iacute;ticos de la ciudadan&iacute;a se hac&iacute;a en nombre de la construcci&oacute;n de una democracia m&aacute;s perfecta. Esta manera de entender el problema del orden pol&iacute;tico tambi&eacute;n acot&oacute; los l&iacute;mites del Proceso de Reorganizaci&oacute;n Nacional (1976-83). Una recordada declaraci&oacute;n del general Leopoldo Galtieri en 1981 expone bien esta limitaci&oacute;n: &ldquo;las urnas est&aacute;n bien guardadas&rdquo;, expres&oacute; el dictador. Esta formulaci&oacute;n sugiere que esa dictadura asesina no ten&iacute;a m&aacute;s remedio que convivir con las urnas; no pod&iacute;a destruirlas ni hacerlas desaparecer. All&iacute; estaban, cubiertas de polvo pero intactas, esperando que llegara su momento. En s&iacute;ntesis,&nbsp;<strong>las dictaduras latinoamericanas pod&iacute;an demorar el retorno a la senda democr&aacute;tica pero nunca se propusieron o pudieron negarlo.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Este cuadro est&aacute; en la ra&iacute;z de los problemas de la Venezuela bolivariana. Tanto Ch&aacute;vez como Maduro se aferraron a la idea de que la legitimidad de su gobierno depend&iacute;a del apoyo de una amplia mayor&iacute;a, alcanzada en comicios abiertos y competitivos. Pese a toda su ret&oacute;rica antielitista, y pese a su deriva autoritaria, la Revoluci&oacute;n boliviariana nunca cuestion&oacute; de manera frontal este principio. Y es por ello que, una vez que perdi&oacute; su condici&oacute;n mayoritaria, el gobierno de Maduro no tuvo m&aacute;s remedio que satisfacer su deseo de perpetuarse en el poder a trav&eacute;s de la falsificaci&oacute;n de las elecciones de las que depende su legitimidad. Para ello, claro, tambi&eacute;n debe acallar a una sociedad civil que las propias instituciones del pa&iacute;s reconocen compleja y plural.
    </p><p class="article-text">
        En este punto, el contraste entre la Venezuela Bolivariana y la Cuba socialista salta a la vista. Pues el triunfo de la Revoluci&oacute;n supuso, tras algunos titubeos iniciales, una discontinuidad radical respecto de la tradici&oacute;n pol&iacute;tico-ideol&oacute;gica latinoamericana. En sus a&ntilde;os fundacionales de la primera mitad de la d&eacute;cada de 1960, la Cuba socialista organiz&oacute; sus instituciones pol&iacute;ticas y econ&oacute;micas en torno a principios alternativos, inspirados en la experiencia sovi&eacute;tica: un r&eacute;gimen de partido &uacute;nico, acompa&ntilde;ado por una econom&iacute;a dominada por el estado, sin propiedad privada de los medios de producci&oacute;n. Por supuesto, la Cuba socialista se define como un r&eacute;gimen participativo y sensible a las demandas populares, y dedicado a promover el bienestar de sus habitantes. Pero los procesos pol&iacute;ticos que pretenden aseguran estos resultados &ndash;que incluyen consultas electorales regulares en las que participa una parte considerable de la poblaci&oacute;n&ndash; tienen lugar dentro del armaz&oacute;n institucional que ofrece el partido &uacute;nico. Esa es la arena donde se forjan las candidaturas, se definen los objetivos de la acci&oacute;n pol&iacute;tica y se dirime la disputa por el poder.
    </p><p class="article-text">
        En este sentido, <strong>denunciar&nbsp;que Cuba no es una democracia liberal sino una dictadura no constituye una cr&iacute;tica genuina y fundamentada a su orden pol&iacute;tico.</strong>&nbsp;Y esto es as&iacute; porque, en la medida en su organizaci&oacute;n institucional adopta otra forma, la impugnaci&oacute;n que estamos comentando apenas si roza la superficie del problema. Si vamos por este camino, le estamos reclamando a Cuba algo que Cuba ha decidido no ser (y es momento de agradecerle a <a href="https://twitter.com/pedrocaminos/status/1416795058729328642" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Pedro Caminos, que me ayud&oacute; a clarificar esta cuesti&oacute;n</a>). De all&iacute; que, con muy buenas razones, algunos analistas sugieren que debemos poner el foco de atenci&oacute;n en otro plano, el de sus graves y recurrentes violaciones a los derechos humanos. La manera en que el gobierno cubano custodia esos derechos nos ofrece un criterio m&aacute;s pertinente para evaluar la calidad de la relaci&oacute;n entre el Estado cubano y sus s&uacute;bditos.
    </p><p class="article-text">
        Este valioso argumento ha sido invocado muchas veces para impugnar el comportamiento de los grupos dirigentes cubanos desde que, en 1971, y a prop&oacute;sito del caso Padilla, comenzaron a encenderse las luces de alarma en la izquierda por la deriva autoritaria del gobierno cubano. Desde entonces, la cr&iacute;tica a las violaciones a los derechos humanos por parte del gobierno cubano se ha escuchado de forma repetida. Pese a que suscribo el razonamiento, soy consciente de que&nbsp;<strong>la naturaleza pretendidamente universal de esos derechos puede ser cuestionada.</strong>&nbsp;Es a partir de esta posible objeci&oacute;n que entiendo que nuestra evaluaci&oacute;n del trato que el Estado cubano dispensa a sus ciudadanos puede enriquecerse si damos un paso adicional e intentamos juzgar a Cuba utilizando el criterio que proviene de sus propias promesas en tanto r&eacute;gimen pol&iacute;tico.&nbsp;En 2019, Cuba sancion&oacute; una nueva constituci&oacute;n, que sus m&aacute;ximas autoridades han celebrado como el producto final de un proceso amplio y participativo, que tambi&eacute;n incluy&oacute; una amplia consulta popular. La&nbsp;Constituci&oacute;n de la Rep&uacute;blica de Cuba (tal su nombre oficial) aprobada en&nbsp;2019 expresa, en muchos aspectos, valores que los cubanos consideran importantes, y que sus gobernantes suscriben y refrendan. Dadas estas circunstancias, &iquest;qu&eacute; mejor est&aacute;ndar para evaluar al Estado cubano que su relaci&oacute;n con sus propias promesas constitucionales?
    </p><p class="article-text">
        Aunque avara en m&uacute;ltiples aspectos (entre ellos, el reconocimiento de los derechos de las personas que no encajan en los estereotipos tradicionales de g&eacute;nero y orientaci&oacute;n sexual&nbsp;&ndash;un antiguo lunar del credo revolucionario cubano, todav&iacute;a visible, por ejemplo, en su definici&oacute;n de familia&ndash;) la constituci&oacute;n de 2019 es generosa en t&eacute;rminos de concesi&oacute;n de derechos a las personas. En su art&iacute;culo primero, la Ley Fundamental cubana asegura a todos los habitantes de la isla &ldquo;el disfrute de la libertad individual&rdquo;. El cap&iacute;tulo de derechos nos ayuda a precisar el significado de este principio. As&iacute;, por ejemplo, en el art&iacute;culo 46 sostiene que &ldquo;todas las personas tienen derecho a la vida, la integridad f&iacute;sica y moral, la libertad, la justicia&rdquo;. La constituci&oacute;n tambi&eacute;n garantiza la inviolabilidad del domicilio (art. 49), la &ldquo;libertad de entrar, permanecer, transitar y salir del territorio nacional&rdquo; (art. 52), &ldquo;la libertad de pensamiento, conciencia y expresi&oacute;n&rdquo; (art. 54), &ldquo;la libertad de prensa&rdquo; (art. 55) y, por si todo esto fuera poco, tambi&eacute;n &ldquo;los derechos de reuni&oacute;n, manifestaci&oacute;n y asociaci&oacute;n&rdquo; (art. 56).
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        La Cuba socialista posee leyes dirigidas a criminalizar a la oposici&oacute;n pol&iacute;tica. Pero por encima de instrumentos como la Ley de Protecci&oacute;n de la Independencia Nacional y la Econom&iacute;a de Cuba se erige una constituci&oacute;n que, pese a todos sus aspectos pol&eacute;micos y hasta oscuros, exhibe un compromiso enf&aacute;tico con la libertad &ldquo;de la persona&rdquo; (ya que no, por cierto, del individuo). A la luz de estas premisas, de la distancia entre este compromiso y la pr&aacute;ctica concreta del r&eacute;gimen, queda claro que las autoridades de la isla no respetan los derechos consagrados por sus instituciones. Son ellas las que no est&aacute;n a la altura del compromiso constitucional que, de manera consciente y libre, y en un di&aacute;logo informado con sus ciudadanos, en su momento decidieron suscribir.
    </p><p class="article-text">
        Por cierto, ning&uacute;n Estado est&aacute; plenamente y todo el tiempo a la altura de sus promesas constitucionales. Esta distancia es inevitable y en alguna medida tambi&eacute;n deseable. Pues una&nbsp;constituci&oacute;n no s&oacute;lo define un conjunto de reglas que sirven para encauzar la relaci&oacute;n entre los distintos poderes del Estado y entre el Estado, la ciudadan&iacute;a y las organizaciones de la sociedad civil, y para garantizar los derechos de los ciudadanos. Estos documentos fundacionales tambi&eacute;n expresan la dimensi&oacute;n proyectual, incluso ut&oacute;pica, de la pol&iacute;tica de nuestra era democr&aacute;tica. Las constituciones formulan promesas de una mejor vida en com&uacute;n (la argentina, por ejemplo, asegura en su art&iacute;culo 14 bis &ldquo;participaci&oacute;n en las ganancias de las empresas&rdquo; y &ldquo;acceso a una vivienda digna&rdquo;). Tomarse en serio estas formulaciones es importante porque nos proveen de un anclaje a partir del cual criticar desfallecimientos y traiciones a esas Tierras Prometidas.
    </p><p class="article-text">
        Todo esto significa que, para criticar al r&eacute;gimen organizado en torno a la figura de Fidel Castro &ndash;el mismo, por cierto, un destacado exponente de la tradici&oacute;n personalista de la pol&iacute;tica latinoamericana&ndash; no hace falta recurrir al concepto de dictadura, o incluso al de derechos humanos universales. Las propias instituciones cubanas nos proveen la vara con la que podemos realizar esta tarea, ya que nos permiten evaluar&nbsp;su desempe&ntilde;o en sus propios t&eacute;rminos.&nbsp;Al contemplar las recurrentes y sistem&aacute;ticas restricciones a derechos tales como la libre circulaci&oacute;n a trav&eacute;s de las fronteras, a la expresi&oacute;n de ideas, a la protesta, no nos queda m&aacute;s opci&oacute;n que concluir que la brecha entre sus promesas y su pr&aacute;ctica es clamorosa. Incluso los comunistas honestos, as&iacute; como todos los comprometidos con los ideales que proclama el r&eacute;gimen y refrendan sus leyes, deber&iacute;an condenarlo.
    </p><p class="article-text">
        La Cuba socialista hoy enfrenta un desaf&iacute;o in&eacute;dito, producto del malestar que suscita un presente de duras privaciones, que torna m&aacute;s evidente cu&aacute;n profunda y extendida es la restricci&oacute;n de derechos. Para navegar estos tiempos dif&iacute;ciles las viejas glorias de la Revoluci&oacute;n &ndash;el asalto al cuartel Moncada, la epopeya del&nbsp;<em>Granma</em>, Playa Gir&oacute;n, Angola, Fidel y el Che&ndash; ya no inspiran entusiasmo. &iquest;El r&eacute;gimen ser&aacute; capaz de recomponerse y recuperar la iniciativa? No es sencillo responder esta pregunta. Pero es importante tener en cuenta que,&nbsp;<strong>as&iacute; como el concepto de dictadura no es el m&aacute;s apropiado para entender a Cuba, la pregunta por qui&eacute;n forj&oacute; ese r&eacute;gimen y qui&eacute;n puede reformarlo tampoco admite respuestas sencillas.</strong>
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La Cuba socialista hoy enfrenta un desafío inédito, producto del malestar que suscita un presente de duras privaciones, que torna más evidente cuán profunda y extendida es la restricción de derechos. </p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Llegados a este punto, conviene traer a la discusi&oacute;n una valiosa l&iacute;nea de reflexi&oacute;n asociada a trabajos como los de Stephen Kotkin y Sheila Fitzpatrick que, a prop&oacute;sito de otro r&eacute;gimen autoritario, el sovi&eacute;tico, han mostrado que el estalinismo, m&aacute;s que una m&aacute;quina de poder y un sistema de valores impuesto desde arriba, fue tambi&eacute;n, en buena medida, una creaci&oacute;n de los propios ciudadanos sovi&eacute;ticos. Este se&ntilde;alamiento nos recuerda que la verdad &uacute;ltima de un r&eacute;gimen, su legitimidad a los ojos de la sociedad a la que gobierna, no se agota en su ret&oacute;rica, ni en sus costados represivos, y mucho menos en sus promesas incumplidas. Para comprender el funcionamiento de un r&eacute;gimen tambi&eacute;n debemos prestar atenci&oacute;n a c&oacute;mo opera a nivel molecular, en las interacciones que tienen lugar en la vida cotidiana, y preguntarnos no s&oacute;lo qu&eacute; les quita sino tambi&eacute;n qu&eacute; les ofrece a sus s&uacute;bditos.
    </p><p class="article-text">
        Al cabo de m&aacute;s de medio siglo de convivir con un r&eacute;gimen que ha estado presente en cada espacio donde transcurre la vida social, que ha entrado en contacto con la poblaci&oacute;n de m&uacute;ltiples maneras, parece dif&iacute;cil que los cubanos puedan concebirlo como un orden pol&iacute;tico impuesto desde arriba y desde fuera. La Revoluci&oacute;n puso en marcha procesos de transferencia de propiedad, de reconfiguraci&oacute;n de las jerarqu&iacute;as sociales y hasta de movilidad social que no fueron nada triviales, y que le permitieron ganarse si no la adhesi&oacute;n, al menos la anuencia de una parte importante de los habitantes de la isla. Y a&uacute;n si pensamos que las visiones que enfatizan la comuni&oacute;n entre gobierno y ciudadan&iacute;a como las que Helen Yaffe ha presentado en su reciente&nbsp;<em>Somos Cuba!&nbsp;</em>(2020) resultan exageradas y hasta rom&aacute;nticas, es claro que el r&eacute;gimen est&aacute; lejos de ser una incrustaci&oacute;n externa a la sociedad que gobierna. Esto significa que la Cuba de nuestros d&iacute;as es algo m&aacute;s que el producto de la voluntad de Fidel y su c&iacute;rculo, que se mantiene en pie por una combinaci&oacute;n de fuerza represiva y de miedo al cambio impulsado desde Miami. Escondida en los pliegues de un Estado con pretensiones totalizantes, late una sociedad que lo resiste, pero tambi&eacute;n que lo alimenta y le da vida.
    </p><p class="article-text">
        Tener en cuenta el car&aacute;cter complejo de los lazos entre Estado y sociedad es importante para imaginar el futuro de esa isla del Caribe que, tras haber despertado tantos sue&ntilde;os e ilusiones en la izquierda latinoamericana, hoy no puede inspirar sino silencio, verg&uuml;enza y pesadillas. Al poner de relieve la brecha entre el pa&iacute;s del r&eacute;gimen y el pa&iacute;s popular, las protestas del 11 de julio han hecho renacer la esperanza en que se acerca el momento en que podremos ver crecer los m&aacute;rgenes de libertad y el bienestar material de los cubanos. Sin embargo, conviene terminar con una advertencia. A los que conf&iacute;an en que la crisis final del r&eacute;gimen est&aacute; a la vuelta de la esquina, es bueno invitarlos a reflexionar sobre el hecho de que no puede ser casual que la Cuba socialista no s&oacute;lo haya logrado sobreponerse a la ruptura con Mosc&uacute; sino que haya vivido m&aacute;s tiempo en la era post-sovi&eacute;tica que en la sovi&eacute;tica. Esto significa que puede y debe ser criticada, pero que es algo m&aacute;s que un castillo de naipes protegido por la fuerza militar. Y a los que creen que de ese derrumbe surgir&aacute; una nueva Cuba, tambi&eacute;n conviene recordarles que ni siquiera los cambios pol&iacute;ticos m&aacute;s profundos &ndash;ya se trate de revoluciones o de restauraciones&ndash; logran borrar del todo el legado del pasado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>RH</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Roy Hora]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/latinoamerica/cuba-propio-espejo_129_8165543.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 24 Jul 2021 19:50:16 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cuba en su propio espejo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Historia,Cuba,Fidel Castro,Hugo Chávez,Venezuela]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La Isla underguater]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/latinoamerica/isla-underguater_129_8146179.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/55a99e35-ff72-432c-b15f-a36c3d82e388_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La Isla underguater"></p><p class="article-text">
        Cuba representa un problema del pensar y el pesar. Acaso no es posible desprenderse por completo de emociones (la de alguien que ha vivido cuatro a&ntilde;os en La Habana y vio caer el Muro de Berl&iacute;n desde un balc&oacute;n). <strong>Entre el cinismo y el silencio he elegido la escritura</strong>. Por eso digo de entrada, para evitar confusiones o aspavientos: las sanciones econ&oacute;micas norteamericanas representan un sistem&aacute;tico hecho de violencia contra el pueblo cubano y un estado de la cuesti&oacute;n del mundo (ni siquiera el rechazo casi un&aacute;nime de la ONU ayuda a erradicarlas). Aclarado esto, a&ntilde;ado: <strong>el bloqueo no es la raz&oacute;n excluyente que explica las hist&oacute;ricas protestas en la isla contra un Gobierno cuyo programa se agot&oacute; hace mucho, much&iacute;simo tiempo</strong>. Es necesario hablar del hartazgo de un sector de la sociedad, con su componente generacional y de extracci&oacute;n de clase &ndash; barrios populares y hacinados, afrocubanos y excluidos del trasiego de las remesas-. &ldquo;Gente humilde cansada de tanta represi&oacute;n y miseria&rdquo;, dijo el cantante Carlos Varela. La novedad se completa con la lenta aparici&oacute;n de otras subjetividades, entre ellas la de una nueva disidencia que no puede ser calificada de quinta columna del imperio o &ldquo;anexionistas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El 17 de noviembre de 2005, Fidel Castro pronunci&oacute; un discurso en la Universidad de la Habana donde habl&oacute; sobre la posible reversibilidad del proyecto que hab&iacute;a triunfado en 1959. <strong>&ldquo;Esta revoluci&oacute;n no la pueden destruir ellos, pero s&iacute; nuestros defectos y nuestras desigualdades&rdquo;.</strong> Propongo retener esa frase, con una oreja en las detonaciones del domingo pasado. &ldquo;El pueblo unido, jam&aacute;s ser&aacute; vencido&rdquo;, se core&oacute; en la calle. No lo hicieron los &ldquo;revolucionarios&rdquo; (munidos de palos) sino la gente de a pie. La consigna de la Unidad Popular chilena ya no tiene due&ntilde;o: ha pasado por las gargantas del antimadurismo, las plazas de Cali hasta llegar a La Habana. Cada entonaci&oacute;n, un significado diferente. El presidente Miguel D&iacute;az Canel comente un error pol&iacute;tico en descalificar a los manifestantes, consider&aacute;ndolos simples engatusados y justificar la mano dura con los mismos argumentos de las autoridades colombianas (el &ldquo;terrorista&rdquo; se transforma en sin&eacute;cdoque, es la carroza colocada delante de los caballos). Erra tambi&eacute;n cuando atribuye &ldquo;todo&rdquo; lo ocurrido a los servicios secretos norteamericanos. No casualmente, la revista digital<em> Incubadora</em>, en su secci&oacute;n <em>Guama, </em>algo as&iacute; como la <em>Barcelona </em>caribe&ntilde;a, dise&ntilde;ada con la misma tipograf&iacute;a del &oacute;rgano oficial del Partido Comunista (PCC), <em>Granma,</em> anuncia la fundaci&oacute;n del PRC, el partido de los &ldquo;revolucionarios confundidos&rdquo;. En un rinc&oacute;n de la portada titula: <strong>&ldquo;La CIA se declara en bancarrota&rdquo;.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Julio C&eacute;sar Guanche es un intelectual que no reporta a la actual mayor&iacute;a del PCC. Vale la pena leerlo: &ldquo;Es cierto que la pandemia agrava varias crisis previas y sucesivas. Es cierto que hay quienes pretenden lucrar infamemente con ella con llamados a la <em>intervenci&oacute;n humanitaria</em> tras el agravamiento de la pandemia&rdquo;. Pero &ldquo;no hay nada m&aacute;s revolucionario que buscar v&iacute;as de procesamiento de los conflictos. No hay nada m&aacute;s revolucionario que recurrir a la pol&iacute;tica cuando solo parece posible la guerra civil&rdquo;. Guanche dice que <strong>las se&ntilde;ales del estallido estaban en el aire</strong>. &ldquo;La enorme mayor&iacute;a de las advertencias fueron deso&iacute;das y un buen n&uacute;mero de sus autores, incluso aquellos con propuestas patri&oacute;ticas reflexivas, fueron silenciados, o peor, represaliados&rdquo;. El ensayista no ve otra alternativa de tratar de hacer realidad una vieja consigna, de 1959: &ldquo;libertad con pan, y pan sin terror&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La trama que ha conducido al estallido anida una multiplicidad de factores. El da&ntilde;o de las sanciones en 2020 fue de 5.000 millones de d&oacute;lares. <strong>Los efectos del Covid-19 son brutales en una econom&iacute;a que se sostiene fundamentalmente por el turismo y tiene como segundo rubro a las remesas. </strong>Es decir: los 200 millones de d&oacute;lares mensuales que llegaban por Western Union ten&iacute;an un peso determinante en el consumo de un mercado dolarizado. Las medidas adoptadas por Donald Trump han recortado ese flujo. La vida de los cubanos comenz&oacute; a asemejarse a los peores a&ntilde;os de penurias: el llamado Periodo Especial en Tiempos de Paz, decretado por Fidel tras la disoluci&oacute;n de la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica, el principal socio y sost&eacute;n comercial de La Habana. Si algo faltaba para completar la analog&iacute;a entre este presente de escasez y aquellos a&ntilde;os noventa eran <strong>los cortes de luz.</strong> Los apagones ensombrecieron m&aacute;s el horizonte. El avance del virus en algunas provincias termin&oacute; por encender la mecha.
    </p><p class="article-text">
        El modelo (objeto de controversias ya desde los sesenta) es el padre putativo de la criatura social bifronte que ha emergido. <strong>El castrismo verticaliz&oacute; la pol&iacute;tica y prob&oacute; diversas formas de organizar la econom&iacute;a. Fracas&oacute; en todas. </strong>&nbsp;Mientras orbitaba alrededor de Mosc&uacute; utilizaba m&aacute;s tractores por hect&aacute;rea que los <em>farmers</em> norteamericanos. Nunca se pudo garantizar la provisi&oacute;n de alimentos a las ciudades. Los errores cometidos merecen un libro. No este espacio. Hay un dato cercano, oficial, de 2019, que eriza y ayuda a la comprensi&oacute;n de los acontecimientos. <strong>En la isla hay m&aacute;s de siete millones de personas en edad laboral. Solo trabajan 4,6 millones.</strong> M&aacute;s de dos millones son considerados &ldquo;no activos&rdquo;, una manera eufem&iacute;stica de decir que carecen de empleo regular (se declara ante la OIT que solo 1,2% de los cubanos est&aacute;n desocupados: la inclinaci&oacute;n ficcional del Estado es incorregible). Entre ellos se encuentran muchos de los que dijeron basta, a veces con consignas que halagar&iacute;an a republicanos extremistas. Y si bien es plausible pensar que en la mayor de las Antillas se reproducen fen&oacute;menos de derechizaci&oacute;n juvenil, como en otras partes del mundo, no existe ning&uacute;n fundamento que lleve a considerar que ese tipo de radicalidad ha predominado en las movilizaciones.
    </p><p class="article-text">
        El hecho que parte aguas y explica mejor la situaci&oacute;n es el tr&aacute;nsito de la hegemon&iacute;a del discurso y anal&oacute;gico oficial a la presencia del 4G en el &aacute;gora caribe&ntilde;o: siete millones de celulares vienen produciendo una coralidad abrumadora: hay mucha &ldquo;intoxicaci&oacute;n&rdquo; y estupidez, pero tambi&eacute;n sensatez en los diagn&oacute;sticos, intercambio productivo, novedosos modos de encuentro y denuncias frente a los atropellos. El artista Hamlet Lavastida se encuentra detenido e incomunicado en Villa Marista, una unidad de la Seguridad del Estado en La Habana. Fueron los celulares y los medios digitales los que informaron sobre lo que le ocurri&oacute; al arribar a La Habana el pasado 21 de junio, tras concluir una residencia en la galer&iacute;a K&uuml;nstlerhaus Bethanien, en Berl&iacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Ese es el cambio de paradigma. En 1960, Ernesto Guevara publica <em>La guerra de guerrillas. </em>La victoria armada sobre la dictadura batistiana, dijo en su primer cap&iacute;tulo, hab&iacute;a modificado los dogmas sobre la conducta de las masas populares. &ldquo;No siempre hay que esperar a que se den todas las condiciones para la revoluci&oacute;n; el foco insurreccional puede crearlas&rdquo;. <strong>Sesenta y dos a&ntilde;os m&aacute;s tarde se parapeta en casas y esquinas una guerrilla digital que transmite en vivo y produce </strong><em><strong>acontecimientos</strong></em><strong>. Las autoridades no encontraron mejor soluci&oacute;n que cortar internet. </strong>Suponer que estamos ante una unanimidad de usuarios entrenados por la Usaid es, por lo menos, una simplificaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        He citado a Villa Marista. Medio siglo atr&aacute;s, en una de sus habitaciones, el poeta Heberto Padilla fue sometido a un interrogatorio. Abren una puerta y se enciende un grabador. Padilla, el autor de <em>Fuera de juego, </em>escucha la voz de la escritora Belkis Cuza Mal&eacute;, que tambi&eacute;n ha sido arrestada, el 20 de marzo de 1971. &ldquo;Mis amigos no deber&iacute;an exigirme que rechace estos s&iacute;mbolos perplejos que han asaltado mi cultura. (Ellos afirman que es inglesa)&rdquo;, hab&iacute;a escrito en uno de sus poemas de 1968 que suscitaron el esc&aacute;ndalo. Se lo tild&oacute; de &ldquo;contrarevolucionario&rdquo;. Lo obligaron a autoacusarse en un juicio parecido a los procesos de Mosc&uacute;, de 1936. El &ldquo;caso Padilla&rdquo; fue una bomba para el campo intelectual latinoamericano y europeo. Cincuenta a&ntilde;os m&aacute;s tarde, <a href="https://www.youtube.com/watch?v=bzcxpt77DtE&amp;t=9300s" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aquel discurso de &ldquo;arrepentimiento&rdquo; fue le&iacute;do en voz alta en una performance por numerosos artistas y escritores</a>, la mayor&iacute;a parte de la di&aacute;spora cubana, para recordar que algunas condiciones que produjeron ese episodio no se modificaron y siguen siendo un revulsivo para las nuevas camadas.&nbsp; No en vano discuten, como se hizo en los a&ntilde;os ochenta, la pertinencia de las famosas &ldquo;Palabras a los intelectuales&rdquo; de Fidel Castro, de 1961. &ldquo;Dentro de la revoluci&oacute;n todo, fuera de la revoluci&oacute;n nada&rdquo;, dijo el comandante, pero siempre qued&oacute; en potestad del Estado definir la l&iacute;nea que separaba ambas posibilidades. Desde noviembre pasado, el universo cultural se encuentra en estado de ebullici&oacute;n por las mismas razones.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hubo un tiempo en que Cuba represent&oacute; la juventud y el porvenir&hellip; De eso queda poco, casi nada&rdquo;, dice Patricio Fern&aacute;ndez. El Pato<em> </em>fue fundador de la revista <em>The Clinic</em> en Chile, el medio m&aacute;s revulsivo de la transici&oacute;n. En la actualidad es un convencional constituyente de la izquierda independiente que intenta erradicar el andamiaje institucional de la dictadura pinochetista. La isla fue para &eacute;l un arcano. Pas&oacute; en ella muchos meses con el prop&oacute;sito de descifrarlo. <em>Viaje al fin de la revoluci&oacute;n</em> es un texto duro. &ldquo;Todos saben lo que deben decir, pero son muy pocos quienes creen en lo que dicen. Algunos, poqu&iacute;simos, siguen creyendo en la Revoluci&oacute;n, pero me costar&iacute;a contar entre ellos a los dirigentes que la ensalzan con frases gastadas por el tiempo y el desencanto. Esas que anta&ntilde;o pintaron en muros y afiches carreteros, lucen deslavadas por la lluvia. Ya nadie las retoca para que aparenten seguir vivas&rdquo;, escribi&oacute; en 2018.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>La ciencia ficci&oacute;n cubana daba cuenta antes de este estado de cosas.</strong> En <em>La Habana Underguater</em>, el ciberpunk Erick Mota presenta una ciudad hundida y sin futuro como parte un mundo similar al de Philip Dick en <em>El hombre del castillo</em>: la Guerra Fr&iacute;a la ganaron los sovi&eacute;ticos, Estados Unidos es un pa&iacute;s tercermundista, pero las pesadillas no han terminado. A lo largo de seis d&eacute;cadas, Cuba resolvi&oacute; las contradicciones a trav&eacute;s de las migraciones legales e ilegales: hoy debe hacerlo sobre tierra firme porque no hay balsa posible a la vista. Ning&uacute;n lugar para ir. <strong>El agua siempre. </strong>
    </p><p class="article-text">
        En ese rubro de ciencia ficci&oacute;n, m&aacute;s inquietante y prof&eacute;tica resulta <em>Carbono 14. Una novela de culto, </em>de Jorge Enrique Lage. El personaje adquiere por azar un aparato llamado &ldquo;kit radiom&eacute;trico&rdquo; que funciona con ese is&oacute;topo radioactivo con el que se mide la antig&uuml;edad de las cosas. A &eacute;l le interesa la ropa interior femenina, pero la idea de escombro prevalece en la historia para recordar, otra vez, al Dick de <em>&iquest;Sue&ntilde;an los androides con ovejas el&eacute;ctricas?</em> En aquella narraci&oacute;n el escritor nos da su visi&oacute;n personal de la entrop&iacute;a a partir del <em>kippel</em>. Los objetos pierden su forma y se desintegran sobre todas sus superficies. El <em>kippel </em>cubano informa sobre c&oacute;mo la utop&iacute;a del Tr&oacute;pico devino un proyecto entr&oacute;pico.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esa tensi&oacute;n entre el &ldquo;glorioso amanecer&rdquo; y el d&iacute;a a d&iacute;a ofrece, quiz&aacute; por primera vez, un intento de ser resuelta (&iquest;dial&eacute;cticamene o a bastonazos?). Lo generacional cuenta mucho. Recuerdo con sorpresa haber escuchado en La Habana el &ldquo;Charang&oacute;n&rdquo; de Elio Rev&eacute;. Uno de sus discos se abr&iacute;a con el siguiente manifiesto: &ldquo;al&eacute;, al&eacute;, al&eacute;, la materia nace/crece se desarrolla y muere&rdquo;. Los manuales sovi&eacute;ticos de marxismo leninismo encontraban en esa salsa su condensaci&oacute;n. Su hijo, Elito Rev&eacute;, hered&oacute; la orquesta, pero los vientos cambian de direcci&oacute;n y ha simpatizado con la protesta. Lo mismo hicieron a su modo los hijos de Silvio Rodr&iacute;guez y Pablo Milan&eacute;s. Silvito, &ldquo;el libre&rdquo;, as&iacute; se llama para diferenciarse del padre. Es de una vulgaridad ofensiva y la met&aacute;fora de la imposibilidad de una reproducci&oacute;n ideol&oacute;gica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Lo que atraviesa el aire tambi&eacute;n anuncia m&aacute;s amarguras. El reguet&oacute;n &ndash;y sus variantes- truena como uno de los signos de esta &eacute;poca y eso explica la victoria de la canci&oacute;n <em>Patria y vida</em>, grabada por ex oficialistas devenidos furiosos opositores. Yomil, famoso por su canci&oacute;n <em>Calentura</em>, se sum&oacute; a las manifestaciones en Centro Habana. <a href="https://www.youtube.com/watch?v=LVbgRu8uBF4" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Miren el video</a>, nos da una pista del desapego con la narrativa.&nbsp; La polic&iacute;a intent&oacute; arrestarlo y fue defendido por otros manifestantes. Tambi&eacute;n expresaron su empat&iacute;a con los que salieron a la calle m&uacute;sicos cultos como Leo Brower o Chucho Vald&eacute;s. Pero su legitimidad est&aacute; anclada al pasado y a las pretensiones de ilustraci&oacute;n que han quedado relegadas. &ldquo;Sea lo que sea que est&eacute; pasando ahora mismo en Cuba &ndash;transici&oacute;n, reforma, capitalismo de Estado, Periodo Especial II, perfeccionamiento del socialismo,<em> whatever</em>&ndash;, no se entiende sin el reguet&oacute;n&rdquo;, sostiene Iv&aacute;n de la Nu&eacute;z en <em>Cubantrop&iacute;a</em>. Esa banda sonora ha colonizado el paisaje ac&uacute;stico de la isla y encarna la tremenda paradoja de una pol&iacute;tica que &ldquo;lo deplora desde su Modelo Cultural, pero lo necesita&rdquo; desde su modelo econ&oacute;mico. Es ruido de fondo del <em>millennial</em>. Hasta el pasado domingo prefer&iacute;a el <em>perreo</em> sobre la protesta.&nbsp; &ldquo;&iquest;Programas de g&eacute;nero, igualitarismo, solidaridad, educaci&oacute;n formal, ecologismo, faro de Am&eacute;rica Latina? El reguet&oacute;n asola los vestigios de todo eso&rdquo;. Se trata del &ldquo;term&oacute;metro de la Acumulaci&oacute;n Rudimentaria de Capital en la Cuba Contempor&aacute;nea&rdquo;. Es un movimiento de enorme influencia en la juventud, listo para dragar el Estrecho de la Florida. &ldquo;El reguet&oacute;n evidencia una distop&iacute;a antillana bajo la cual todo lo que toca queda convertido en Miami&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <em>AG</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Abel Gilbert]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/latinoamerica/isla-underguater_129_8146179.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 17 Jul 2021 19:28:53 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La Isla underguater]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cuba,Fidel Castro,Protestas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El largo adiós a Raúl Castro]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/latinoamerica/adios-raul-castro_129_7832323.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ae979cfa-67de-4453-8562-76b68941de64_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El largo adiós a Raúl Castro"></p><p class="article-text">
        Sesenta y dos a&ntilde;os en el ejercicio del poder convierten a una semblanza de Ra&uacute;l Castro Ruz en un ejercicio f&uacute;til. <strong>Habr&iacute;a que hablar en rigor de muchos &ldquo;Raules&rdquo;, tantos, acaso como las versiones de Fidel quien, en 1959, al triunfar la revoluci&oacute;n dijo que ser&iacute;a tan &ldquo;verde como las palmeras&rdquo; y, 15 a&ntilde;os m&aacute;s tarde se hab&iacute;a convertido en una versi&oacute;n exc&eacute;ntrica del comunismo posible.</strong> Recuerdo una calcoman&iacute;a pegada en algunas casas de La Habana como r&eacute;mora de aquel mimetismo con Mosc&uacute;: &ldquo;Bienvenido Brezhnev, esta es tu casa&rdquo;, rezaba y se lo ve&iacute;a a Fidel y al secretario general del Partido Comunista Sovi&eacute;tico juntos y triunfales. La imagen, en rigor, no hac&iacute;a justicia con la historia: hab&iacute;a sido Ra&uacute;l el primer y encendido prosovi&eacute;tico. Ra&uacute;l, el menor de los siete hijos del matrimonio formado por &Aacute;ngel Castro Argiz), un emigrado gallego devenido terrateniente en Bir&aacute;n, y por la cubana Lina Ruz Gonz&aacute;lez, tuvo su iniciaci&oacute;n pol&iacute;tica en la rama juvenil del Partido Socialista Popular que, a diferencia del Partido Ortodoxo, donde se insert&oacute; el hermano mayor, tuvo algo m&aacute;s que &ldquo;relaciones carnales&rdquo; con Fulgencio Batista en los a&ntilde;os cuarenta. Nikol&aacute;i Le&oacute;nov, quien estaba en la embajada de la URSS en M&eacute;xico, sol&iacute;a frecuentarlo cuando se llevaban a cabo los preparativos de la guerrilla en la Sierra Maestra. En &ldquo;Ra&uacute;l Castro, un hombre en Revoluci&oacute;n&rdquo;, un libro publicado en 2016, recuerda el grado empat&iacute;a del joven insurgente con el modelo que se levantaba en los Urales.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El &ldquo;Chino&rdquo;, a quien tambi&eacute;n llamaron &ldquo;el Prusiano&rdquo;, particip&oacute; en todas las fases de la revoluci&oacute;n que derrib&oacute; a Batista: el ataque contra el Cuartel Moncada, en 1953, la c&aacute;rcel, el exilio, la guerrilla que lo ungi&oacute; comandante y, por &uacute;ltimo, la toma del poder. Fue Ra&uacute;l, acompa&ntilde;ado por Ernesto Che Guevara, quien postul&oacute; frente a Fidel la necesidad de acelerar los tiempos del proceso iniciado en 1959 y darle un car&aacute;cter socialista en medio del enfrentamiento con Estados Unidos. En cierta medida, se sent&iacute;a m&aacute;s af&iacute;n con los viejos comunistas que con los rebeldes de la Sierra o la clandestinidad en las ciudades. <strong>Por eso se convirti&oacute; en el entusiasta defensor de una alianza con Mosc&uacute; que tempranamente provoc&oacute; rupturas, desgarramientos y tempranos descontentos.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Cuando el Che abandon&oacute; la isla se erigi&oacute; en la segunda figura pol&iacute;tica de Cuba. Si Fidel tuvo el monopolio de la palabra y las im&aacute;genes, Ra&uacute;l fue un organizador del aparato militar, con sus extensiones en el Estado. Tambi&eacute;n fue un guardi&aacute;n de la ortodoxia y por eso fulmin&oacute; al grupo que se hab&iacute;a formado alrededor de la revista <em>Pensamiento Cr&iacute;tico</em> que intent&oacute;, entre fines de los sesenta, cuando concluyen los sue&ntilde;os de autonom&iacute;a, y principios de los setenta, crear un espacio para el marxismo heterodoxo. El llamado &ldquo;Quinquenio gris&rdquo; de principios de los setenta, marcado por la intolerancia y las persecuciones de intelectuales y artistas, entre ellos Virgilio Pi&ntilde;era, Jos&eacute; Lezama Lima y Reynaldo Arenas, cont&oacute; con el silencioso aval del &ldquo;raulismo&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Su sobreactuada sobriedad p&uacute;blica contrastaba con las versiones de un hombre m&aacute;s proclive a la chanza y el ron entre camaradas. Uno de ellos, el general Arnaldo Ochoa, &ldquo;H&eacute;roe de la Revoluci&oacute;n&rdquo; y de la guerra en &Aacute;frica que deriv&oacute; en la derrota del r&eacute;gimen racista de Pretoria, fue fusilado en el verano de 1989 luego de un juicio por presunto tr&aacute;fico de drogas que todav&iacute;a lleva la marca de la sospecha. Durante las largas audiencias televisadas, Ra&uacute;l aprob&oacute; el fusilamiento invocando a Josef Stalin, a quien llam&oacute; &ldquo;mi amigo el georgiano&rdquo;. Los conocedores sostienen que, al advertir que la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica se iba a pique, promovi&oacute; la entrada de las Fuerzas Armadas en la actividad empresarial que, en la actualidad, es nodal.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Le toc&oacute; reemplazar a su hermano de manera inesperada. <strong>Bajo su mando, Cuba inici&oacute; una apertura econ&oacute;mica que debe todav&iacute;a profundizarse.</strong> Se ha reformado tambi&eacute;n la Constituci&oacute;n. Con su acostumbrada seriedad formul&oacute; dos anuncios hist&oacute;ricos: el restablecimiento de las relaciones diplom&aacute;ticas con Estados Unidos, en 2014 y, en 2016, la muerte de Fidel. Recibi&oacute; ese mismo a&ntilde;o a Barack Obama en La Habana y luego soport&oacute; la embestida de Donald Trump. Su dedo se&ntilde;al&oacute; a Miguel D&iacute;az Canel, de 60 a&ntilde;os, como el sucesor y responsable de mantener a flote al castrismo sin ya el peso tutelar de sus fundadores.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El 3 de junio cumplir&aacute; 90 a&ntilde;os y decidi&oacute; festejarlos como un &ldquo;militante revolucionario m&aacute;s&rdquo;. Agradeci&oacute; de antemano la &ldquo;comprensi&oacute;n de los compatriotas&rdquo; frente a su deseo de abandonar el liderazgo. Su largo discurso de adi&oacute;s, al abrir el VIII Congreso del Partido Comunista incluy&oacute; una advertencia: la frontera de las reformas econ&oacute;micas y pol&iacute;ticas se terminan donde se levanta el muro de la propiedad estatal y el partido &uacute;nico. Se despide en medio de una enorme crisis econ&oacute;mica y en medio del lento florecimiento de un nuevo tipo de disidencia, no asociada al anticastrismo cerril y m&aacute;s conectada con los nuevos movimientos globales y los activismos culturales.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En sus horas de sosiego, alejado del d&iacute;a a d&iacute;a de la gesti&oacute;n, seguramente se preguntar&aacute; por lo que suceder&aacute; el d&iacute;a despu&eacute;s de su partida del mundo. Una frase de su hermano mayor recobra absoluta vigencia en estos tiempos de revisi&oacute;n. El 30 de junio de 1961, Fidel cerr&oacute; una tensa reuni&oacute;n con los intelectuales cubanos en la que se definieron los l&iacute;mites de la libertad cultural bajo la consigna &ldquo;dentro de la Revoluci&oacute;n todo, fuera de la Revoluci&oacute;n, nada&rdquo;. La consigna fue fat&iacute;dica porque el l&iacute;mite del ejercicio de la tarea art&iacute;stica siempre lo definieron los bur&oacute;cratas, como lo recuerda aquella canci&oacute;n genial de Silvio Rodr&iacute;guez: &ldquo;unos dicen que s&iacute;, otros dicen que all&aacute;&rdquo;. Pero no quer&iacute;a concluir con &ldquo;Debo partirme en dos&rdquo; sino con aquello que parte, a secas, y por eso aquella sentencia de Fidel que bien vale para estas circunstancias: &ldquo;no nos apresuremos en juzgar la obra nuestra, que ya tendremos jueces de sobra&rdquo;, dijo a los escritores que frunc&iacute;an el ce&ntilde;o de la desconfianza. Y a&ntilde;adi&oacute;: &ldquo;teman a otros jueces mucho m&aacute;s temibles: &iexcl;Teman a los jueces de la posteridad, teman a las generaciones futuras que ser&aacute;n, al fin y al cabo, las encargadas de decir la &uacute;ltima palabra!&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <em>AG</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Abel Gilbert]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/latinoamerica/adios-raul-castro_129_7832323.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 17 Apr 2021 20:33:37 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El largo adiós a Raúl Castro]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cuba,Fidel Castro,Raúl Castro]]></media:keywords>
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