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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Gay Talese]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/gay-talese/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Gay Talese]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[El hombre que compró un motel para espiar a sus huéspedes teniendo sexo (y cómo engañó a un mito del periodismo)]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/hombre-compro-motel-espiar-huespedes-teniendo-sexo-engano-mito-periodismo_129_7854203.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/be90a283-7ca7-49b7-a29a-94cb856f309e_16-9-discover-aspect-ratio_default_1017100.jpg" width="1106" height="622" alt="El hombre que compró un motel para espiar a sus huéspedes teniendo sexo (y cómo engañó a un mito del periodismo)"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En cada entrega, perfiles de grandes falsificadores, simuladores, artistas del engaño, infiltrados, estafadores profesionales y otros tramposos audaces.</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;He visto expresarse casi todas las emociones humanas, con toda su tragedia y su humor&rdquo;. El 7 de enero de 1980 un hombre que entonces prefer&iacute;a no revelar su identidad le escribi&oacute; a <strong>Gay Talese</strong> &ndash;a esa altura y hasta la actualidad: un aut&eacute;ntico mito del periodismo estadounidense&ndash; para contarle que hab&iacute;a sido durante 15 a&ntilde;os propietario de un motel en Denver en el que se dedicaba a espiar a los hu&eacute;spedes. <strong>Sin m&aacute;s, se autoproclamaba como un &ldquo;voyeur&rdquo; que estaba interesado en indagar la sexualidad y revelaba el mecanismo que hab&iacute;a armado para llevar adelante su misi&oacute;n: un &aacute;tico instalado en medio del techo a dos aguas de la construcci&oacute;n que pretend&iacute;a ser un falso sistema de ventilaci&oacute;n con rejillas que desembocaban en las habitaciones.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Desde las alturas y, con toda la precauci&oacute;n posible, &ndash;lleg&oacute; a alfombrar la buhardilla para que los ruidos por sus movimientos no generaran sospechas en los hu&eacute;spedes&ndash; el voyeur contaba en su carta que espiaba a quienes se alojaban en el lugar, especialmente cuando ten&iacute;an relaciones sexuales. <strong>Despu&eacute;s, el hombre, que se describi&oacute; ante el periodista como &ldquo;un investigador de las conductas humanas&rdquo;, tomaba nota sistem&aacute;ticamente sobre lo que ocurr&iacute;a en los cuartos y volcaba la informaci&oacute;n en sus Diarios del voyeur</strong>, unos cuadernos con cientos de p&aacute;ginas colmadas de detalles sobre masturbaciones, orgasmos, tr&iacute;os, movimientos &iacute;ntimos de los pasajeros que pasaban la noche en el motel y todo tipo de pr&aacute;ctica sexual que ten&iacute;a lugar puertas adentro.
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                Gay Talese es una leyenda viviente del periodismo                            </span>
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        Por esos d&iacute;as Talese estaba promocionando su libro <em>La mujer del pr&oacute;jimo</em> (<em>Thy Neighbor's Wife</em>) y <strong>hab&iacute;a quedado en el imaginario p&uacute;blico como uno de los grandes analistas de la sexualidad estadounidense</strong> porque para esa publicaci&oacute;n y algunos art&iacute;culos que ven&iacute;a escribiendo a finales de los a&ntilde;os &lsquo;70 hab&iacute;a estado de inc&oacute;gnito en comunidades nudistas y explorado en territorio, mediante entrevistas y perfiles a diversos personajes, distintos tipos de pr&aacute;cticas &iacute;ntimas a lo largo y a lo ancho de su pa&iacute;s. No le result&oacute; sorprendente, entonces, que el voyeur de Denver lo contactara para contarle su experiencia.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Casi todos los periodistas son incansables voyeurs que ven los defectos del mundo, las imperfecciones de la gente y los lugares&rdquo;, se&ntilde;al&oacute; Talese d&eacute;cadas despu&eacute;s al analizar la atracci&oacute;n que le generaba el hombre de Denver y agreg&oacute;:<strong> &ldquo;Incluso ahora, con 80 a&ntilde;os, me identifico con las personas sobre las que escribo&rdquo;.</strong>
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                Foos contactó en 1980 a Talese para contarle su historia                            </span>
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        Sin embargo, y tal como escribi&oacute; en su libro <em>El motel del voyeur </em>a&ntilde;os despu&eacute;s, el periodista no dejaba de sorprenderse por el nivel de detalle y el desparpajo con el que el voyeur relataba sus pr&aacute;cticas ante un desconocido.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ldquo;No recuerdo a nadie que me exigiera menos esfuerzo a la hora de arrancarle sus secretos&rdquo;</strong>, escribi&oacute; Talese, que estaba acostumbrado a que sus entrevistados fueran m&aacute;s bien reticentes a la hora de abordarlos.
    </p><p class="article-text">
        Al poco tiempo de ese primer contacto, el periodista, que es una suerte de dandy de Nueva York y pasea elegant&iacute;simo por la ciudad en traje y corbata, <strong>viaj&oacute; a Denver por trabajo y aprovech&oacute; para encontrarse con aquel hombre misterioso que le hab&iacute;a escrito</strong>.
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                    alt="Ubicado cerca de Denver, en los Estados Unidos, el motel Manor House tenía 21 habitaciones"
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            <span class="title">
                Ubicado cerca de Denver, en los Estados Unidos, el motel Manor House tenía 21 habitaciones                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Seg&uacute;n relat&oacute; en su libro, vio por primera vez al voyeur en un aeropuerto. &ldquo;Bienvenido a Denver&ndash; le dijo cerca de las cintas que cargan valijas un hombre de anteojos y muy pintoresco, seg&uacute;n su descripci&oacute;n&ndash; <strong>Soy Gerald Foos</strong>&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; empez&oacute; una extra&ntilde;a amistad entre el mito viviente del periodismo y el due&ntilde;o del motel. <strong>En esa primera instancia, sin perspectivas de publicar la historia porque el voyeur insist&iacute;a en que no quer&iacute;a que su nombre saliera publicado, los hombres conversaron y Talese llev&oacute; adelante una entrevista</strong>.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El tema del sexo despert&oacute; en m&iacute; una gran curiosidad desde el inicio de mi adolescencia <strong>(con todos los animales que hay en una granja, &iquest;c&oacute;mo se puede evitar pensar en el sexo?)</strong>&rdquo;, lanz&oacute; Foos en la conversaci&oacute;n y luego cont&oacute; que de peque&ntilde;o estaba obsesionado por una de sus t&iacute;as, la hermana menor de su madre, a quien vio sin ropa. <strong>&ldquo;Fue la raz&oacute;n por la que empec&eacute; a masturbarme&rdquo;, le relat&oacute; a Talese</strong>. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Talese y Foos contaron la historia para el documental &quot;Voyeur&quot; que está disponible en Netflix"
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            <span class="title">
                Talese y Foos contaron la historia para el documental &quot;Voyeur&quot; que está disponible en Netflix                            </span>
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        Luego se&ntilde;al&oacute; que, antes de comprar el motel Manor House, ubicado al 1200 de la calle East Colfax en el pueblo de Aurora, &eacute;l ya ten&iacute;a una suerte de carrera voyeur&iacute;stica, que compart&iacute;a con su esposa de entonces, <strong>Donna Strong</strong>.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ldquo;Mi manera de encontrar la felicidad absoluta era ser capaz de invadir la intimidad de los dem&aacute;s sin que ellos lo supieran&rdquo;</strong>, afirm&oacute; Foos y cont&oacute; que con Donna sal&iacute;an muchas veces de <strong>&ldquo;excursi&oacute;n voyeur&iacute;stica&rdquo;</strong> por barrios o lugares donde sab&iacute;a que pod&iacute;a encontrarse con gente teniendo sexo. &ldquo;Como era enfermera, de alguna manera ya lo hab&iacute;a visto todo y nada de esto la escandaliz&oacute;&rdquo;, se&ntilde;al&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; fue que, seg&uacute;n su relato, Donna no se sorprendi&oacute; en absoluto cuando a finales de la d&eacute;cada de 1960 quiso comprar el motel e instalar el &aacute;tico al que en m&aacute;s de una ocasi&oacute;n &eacute;l se&ntilde;al&oacute; como su <strong>&ldquo;centro de observaci&oacute;n&rdquo;</strong>. De hecho, le cont&oacute; al periodista que muchas veces su esposa se acercaba a la noche, despu&eacute;s de largas jornadas de voyeurismo, con comida o bebida y lo despertaba si hab&iacute;a quedado dormido.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Foos y Talese estuvieron en contacto por más de tres décadas                            </span>
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        El periodista, que siempre se defini&oacute; como alguien curioso, le pidi&oacute; a Foos en ese primer encuentro cara a cara que lo llevara al motel a conocer el &aacute;tico donde espiaba a los hu&eacute;spedes. <strong>Talese, junto a Foos, vio en esa ocasi&oacute;n a una pareja joven teniendo sexo oral. </strong>Para intentar visualizar mejor, el autor de Los hijos se agach&oacute;, con tanta mala suerte que su infaltable corbata se meti&oacute; por la rejilla y se asom&oacute; por el cuarto.<strong> El voyeur, astuto, al detectar el movimiento tom&oacute; a Talese de inmediato por la espalda y lo tirone&oacute; para que la corbata no llamara la atenci&oacute;n de los amantes, que no llegaron a enterarse de lo que ocurr&iacute;a arriba de sus cabezas. </strong>Talese fue al desv&aacute;n algunas jornadas m&aacute;s en las que, seg&uacute;n sus descripciones, se aburri&oacute; un poco y volvi&oacute; a su ciudad.
    </p><p class="article-text">
        Meses despu&eacute;s, un d&iacute;a revisando su correspondencia el periodista encontr&oacute; una carta de Foos:<strong> el esp&iacute;a le hab&iacute;a enviado 19 p&aacute;ginas de sus Diarios del voyeur</strong>, un material que, seg&uacute;n promet&iacute;a, ten&iacute;a anotaciones sobre la actividad sexual en el motel durante casi quince a&ntilde;os.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="El voyeur llevaba un diario donde registraba sus andanzas"
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                El voyeur llevaba un diario donde registraba sus andanzas                            </span>
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        <strong>Los cuadernos comienzan con la compra del Manor House, y el a&ntilde;o anotado por Foos es 1966.</strong> El 24 de noviembre de ese a&ntilde;o, de acuerdo a los apuntes del voyeur, &ldquo;el laboratorio de observaci&oacute;n se ha completado&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Entre el d&iacute;a de Acci&oacute;n de Gracias y Navidad de 1966 [Gerald Foos] <strong>pas&oacute; el tiempo suficiente para observar c&oacute;mo 46 de sus parejas participaban de alg&uacute;n tipo de actividad sexual</strong>&rdquo;, relat&oacute; Talese al leer los apuntes de su entrevistado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ldquo;Mis observaciones indican que la mayor&iacute;a de la gente que sale de vacaciones se pasa el d&iacute;a amargada&rdquo;</strong>, afirm&oacute; en sus diarios el due&ntilde;o del motel.
    </p><p class="article-text">
        Los fragmentos de los diarios siguieron lleg&aacute;ndole a Talese durante 1980. El periodista ley&oacute; historias sobre veteranos de Vietnam que asist&iacute;an con heridas al motel y conmov&iacute;an a Foos en la intimidad, gente que com&iacute;a en las habitaciones y se limpiaba en la alfombra, perros <strong>&ndash;los visitantes m&aacute;s detestados por el voyeur&ndash;</strong> que ensuciaban los cuartos, fumadores que lo enojaban.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Tales y Foos recorrieron el terreno donde estuvo el motel                            </span>
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        &ldquo;Mi voyeurismo ha contribuido enormemente a convertirme en un pesimista y detesto este condicionamiento de mi alma&rdquo;, escribi&oacute; Foos, que de acuerdo a sus registro <strong>lleg&oacute; a espiar a 300 hu&eacute;spedes por a&ntilde;o</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Lo enfurec&iacute;an, entre otros, quienes optaban por mirar televisi&oacute;n en lugar de tener sexo. &ldquo;Nos hemos convertido en un pa&iacute;s de fan&aacute;ticos de la televisi&oacute;n&rdquo;, escribi&oacute; indignado en una ocasi&oacute;n, luego de una jornada de voyeurismo.
    </p><p class="article-text">
        Entrada la d&eacute;cada del &lsquo;70, <strong>las anotaciones del voyeur dan cuenta de numerosos cambios sociales.</strong> Foos se&ntilde;ala, entre otras cosas, que el sexo interracial ya no escandaliza a nadie, que algunas pr&aacute;cticas se vieron &ldquo;revitalizadas&rdquo; a partir del estreno de la pel&iacute;cula pornogr&aacute;fica <em>Garganta profunda</em> y que los clientes del motel ya no tem&iacute;an al registrarse de a tres.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">“Mis observaciones indican que la mayoría de la gente que sale de vacaciones se pasa el día amargada”, afirmó en sus diarios el dueño del motel.</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Talese sigui&oacute; recibiendo correspondencia del voyeur durante a&ntilde;os. <strong>Sin embargo, el hombre de Denver insist&iacute;a en que quer&iacute;a contar su historia a un medio pero no ped&iacute;a que su nombre saliera publicado.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Algunas entradas del Diario del voyeur de finales de los &lsquo;70 sorprenden a Talese. En algunos pasajes, el hombre habla de s&iacute; mismo en tercera persona, en otros revela mucho de su infancia y su juventud, m&aacute;s all&aacute; de lo que observa desde su &aacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s del primer encuentro del periodista y Foos, que tuvo lugar en 1980, y tras a&ntilde;os de intercambiar llamadas telef&oacute;nicas y cartas, <strong>la correspondencia entre ambos se cort&oacute;</strong>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="El entrevistador y el entrevistado se volvieron a encontrar después de algunos años de distancia"
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            <span class="title">
                El entrevistador y el entrevistado se volvieron a encontrar después de algunos años de distancia                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        El periodista emprendi&oacute; numerosos viajes para sus art&iacute;culos, investigaciones y libros y el voyeur qued&oacute; algo olvidado.
    </p><p class="article-text">
        En 2012, la noticia de una masacre en Aurora, cerca de Denver, la ciudad del motel de Foos, impact&oacute; a la opini&oacute;n p&uacute;blica estadounidense y tambi&eacute;n a Talese: <strong>un joven ingres&oacute; armado a un cine en el que se proyectaba una pel&iacute;cula de la saga de Batman, mat&oacute; a doce personas e hiri&oacute; a 59</strong>.
    </p><p class="article-text">
        De inmediato Talese se contact&oacute; con su viejo amigo y retomaron el v&iacute;nculo. <strong>Entre otras cosas, el periodista supo que la primera esposa de Foos hab&iacute;a muerto y que el hombre se hab&iacute;a vuelto a casar. Tambi&eacute;n se enter&oacute; de que el voyeur hab&iacute;a vendido su motel (le cont&oacute; que tuvo que desarmar completamente la estructura del &aacute;tico para que el comprador no sospechara de sus pr&aacute;cticas) en 1995 y que se hab&iacute;a retirado totalmente de ese negocio</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Jubilado y ya sin miedo de darse a conocer, <strong>en 2013 Foos acept&oacute; que el periodista contara su historia con todo detalle, con su nombre y su apellido.</strong>
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El periodista leyó historias sobre veteranos de Vietnam que asistían con heridas al motel y conmovían a Foos en la intimidad, gente que comía en las habitaciones y se limpiaba en la alfombra, perros que ensuciaban los cuartos, fumadores que lo enojaban.</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Talese, que tiempo antes hab&iacute;a hablado con los editores de la revista <em>New Yorker</em>, encar&oacute; la tarea con gusto: <a href="https://www.newyorker.com/magazine/2016/04/11/gay-talese-the-voyeurs-motel" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">escribir&iacute;a un art&iacute;culo</a> y luego un libro sobre el voyeur. Por esos d&iacute;as, los documentalistas <strong>Josh Koury</strong> y <strong>Myles Kane</strong>, fascinados por el legendario periodista y por la historia de Foos, propusieron registrar todo el proceso de investigaci&oacute;n, entrevistas y edici&oacute;n, algo que las dos partes aceptaron.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Talese volvi&oacute; a viajar para ver a Foos personalmente y se encontr&oacute; con un hombre menos vigoroso que unas d&eacute;cadas atr&aacute;s.</strong> Ten&iacute;a 78 a&ntilde;os. Estuvo en su casa, conoci&oacute; las numerosas colecciones del voyeur (desde figuritas deportivas hasta armas y mu&ntilde;ecas: todo acumulado en la casa que ahora compart&iacute;a con Anita, su segunda esposa).
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><p class="article-text">
        A medida que iba escribiendo el texto y revisaba los apuntes, adem&aacute;s de los diarios de Foos, Talese y los rigurosos <em>fact-checkers</em> de <em>New Yorker</em> <strong>empezaron a encontrar inconsistencias en el relato</strong>. Una de las principales estaba vinculada con las fechas de adquisici&oacute;n del motel.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n se detect&oacute;, <strong>el boleto de compra-venta tiene fecha de 1969 y no de 1966, como figura en los escritos de Foos, que hab&iacute;a anotado supuestos episodios transcurridos en las habitaciones desde ese a&ntilde;o y hasta mediados de la d&eacute;cada de 1980.</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                El voyeur junto a su segunda esposa, Anita                            </span>
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        Otra de las incongruencias m&aacute;s graves que encontraron <strong>fue el relato de un supuesto asesinato que tuvo lugar en uno de los cuartos del motel</strong>. Con todo detalle,<strong> Foos escribi&oacute; que un d&iacute;a detect&oacute; que uno de los hu&eacute;spedes era un </strong><em><strong>dealer</strong></em><strong> de poca monta y decidi&oacute; meterse en su habitaci&oacute;n y tirar por el inodoro la droga que guardaba</strong>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Al regresar, el hombre not&oacute; la falta y culp&oacute; a su novia. Despu&eacute;s de una discusi&oacute;n intensa, seg&uacute;n escribi&oacute; Foos en sus diarios, el hombre empuj&oacute; a la joven, la sofoc&oacute;, la dej&oacute; tirada en la habitaci&oacute;n y huy&oacute;. <strong>Desde su &aacute;tico, el voyeur fue testigo del supuesto episodio. Pero, de acuerdo con su relato, Foos nunca pens&oacute; que la mujer hubiera muerto, simplemente crey&oacute; que hab&iacute;a quedado algo perturbada por los golpes y entonces prefiri&oacute; no interferir.</strong> En los diarios se relata que al d&iacute;a siguiente fue la esposa de Foos quien encontr&oacute; a la joven. Estaba muerta.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Talese sintió que con las incongruencias detectadas en su trabajo su reputación estaba perdida para siempre                            </span>
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        Tanto Talese como los verificadores de datos de la revista buscaron en los archivos policiales y en los medios de la &eacute;poca. <strong>No apareci&oacute; absolutamente nada registrado, ning&uacute;n caso similar, pese a que el voyeur hab&iacute;a escrito que avis&oacute; de inmediato a las autoridades de lo ocurrido en su motel.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Estos vaivenes quedaron registrados en el documental de Koury y Kane, que tiene los testimonios de editores de la revista y del libro de Talese y est&aacute; disponible en la plataforma de Netflix con el nombre de <em>Voyeur</em>. <strong>Tambi&eacute;n puede verse all&iacute; un esc&aacute;ndalo mayor: en 2016, apenas se public&oacute; el art&iacute;culo en la revista y una semana antes de que el libro </strong><em><strong>El motel del voyeur</strong></em><strong> saliera a la venta, </strong><a href="https://www.washingtonpost.com/lifestyle/style/the-murder-the-new-yorker-never-mentioned/2016/04/12/faa4b72c-00d5-11e6-b823-707c79ce3504_story.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>un periodista del Washington Post descubri&oacute; otra mentira m&aacute;s de Foos que dejaba muy mal parado a Talese</strong></a><strong>: el voyeur hab&iacute;a vendido su motel a un hombre llamado Earl Ballard, en alg&uacute;n momento de 1980, por lo que los a&ntilde;os de supuestas jornadas voyeur&iacute;sticas no terminaban de encajar con las historias que &eacute;l hab&iacute;a contado.</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="El libro &quot;El motel del voyeur&quot; salió a la venta en 2016"
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                El libro &quot;El motel del voyeur&quot; salió a la venta en 2016                            </span>
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        Talese contact&oacute; de inmediato a Ballard, quien le asegur&oacute; que de todos modos le hab&iacute;a permitido a Foos durante mucho tiempo seguir teniendo acceso al &aacute;tico. <strong>Pero el da&ntilde;o ya estaba hecho: el libro estaba en la calle y el periodista sinti&oacute; que su reputaci&oacute;n era insalvable.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Foos, en su casa cerca de Denver, estaba enojado con Talese porque sinti&oacute; que hab&iacute;a revelado mucho de su vida presente, sobre todo lo vinculado con su colecci&oacute;n de objetos, que, seg&uacute;n su explicaci&oacute;n, val&iacute;an una fortuna.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No voy a promocionar mi libro. &iquest;C&oacute;mo podr&iacute;a si mi credibilidad acaba de terminar en la basura?&rdquo;, dijo Talese por aquellos d&iacute;as. Las siguientes ediciones del libro, que de todos modos continu&oacute; a la venta, <strong>se imprimieron con un anexo en respuesta al esc&aacute;ndalo despu&eacute;s de las revelaciones del Washington Post</strong>. 
    </p><p class="article-text">
        Con el paso del tiempo, Talese se reconcili&oacute; con su trabajo y lo defendi&oacute;. Lleg&oacute;, incluso, a dar algunas entrevistas para difundirlo y el caso se estudia en escuelas de periodismo. Las preguntas tienen eco hasta hoy: &iquest;qu&eacute; pasa con los textos period&iacute;sticos basados es una &uacute;nica fuente? &iquest;Qu&eacute; recursos tienen los periodistas cuando sospechan que sus interlocutores no cuentan todo lo que deber&iacute;an? <strong>&iquest;Vale todo para contar una historia fascinante?</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Una escena del documental &quot;Voyeur&quot;                            </span>
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        Hacia el final de su libro, el periodista asegura que la figura de Foos, a quien describe como &ldquo;un maestro del enga&ntilde;o&rdquo;, <strong>queda algo demod&eacute; en un mundo como el actual</strong>, en el que se vive recopilando informaci&oacute;n privada de las personas.
    </p><p class="article-text">
        En uno de los &uacute;ltimos di&aacute;logos que tuvo con el voyeur, <strong>&eacute;ste se manifest&oacute; indignado con que el gobierno de los Estados Unidos tuviera informaci&oacute;n de la vida privada de las personas y dio su apoyo al ex empleado de la CIA, Edward Snowden, quien en 2013 hab&iacute;a revelado a los medios documentaci&oacute;n clasificada sobre proyectos de vigilancia masiva por parte de su pa&iacute;s.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Mi prop&oacute;sito nunca fue criminalizar a nadie, nunca expuse a nadie en p&uacute;blico &ndash;le dijo Foos a Talese, que lo escuchaba atento&ndash;, <strong>apenas soy un pionero de la investigaci&oacute;n sexual</strong>&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <em>Esta entrega de Impostores est&aacute; dedicada a Carlos Busqued que se re&iacute;a con estas historias y que, con sus comentarios, me hac&iacute;a re&iacute;r a m&iacute;.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>AL</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Agustina Larrea]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/hombre-compro-motel-espiar-huespedes-teniendo-sexo-engano-mito-periodismo_129_7854203.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 24 Apr 2021 05:35:42 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El hombre que compró un motel para espiar a sus huéspedes teniendo sexo (y cómo engañó a un mito del periodismo)]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Estados Unidos,Gay Talese,Impostores]]></media:keywords>
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