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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Impostores]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/impostores/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Impostores]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[La curiosa vida del mayor falsificador de arte de todos los tiempos: fiestas millonarias, cárcel y una película exitosa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/curiosa-vida-mayor-falsificador-arte-tiempos-fiestas-millonarias-carcel-pelicula-exitosa_1_10264124.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d0cd681b-0beb-441c-a5d6-a031d64a096e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La curiosa vida del mayor falsificador de arte de todos los tiempos: fiestas millonarias, cárcel y una película exitosa"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En cada entrega, perfiles de grandes falsificadores, simuladores, artistas del engaño, infiltrados, estafadores profesionales y otros tramposos audaces.</p><p class="subtitle">El hombre lleno de deudas que simuló su muerte: una canoa, fuga a Panamá y la trampa con la que engañó a todos</p><p class="subtitle">Archivo - Todas las entregas de la saga Impostores: ser o parecer</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;La experiencia me ha demostrado que lo que hoy se afirma como una verdad incuestionable ma&ntilde;ana puede ser una absoluta mentira. <strong>La verdad es como una danza que evoluciona, gira, voltea; es un movimiento constante, en el cual nada se mantiene est&aacute;tico</strong>. Esa insistencia en la b&uacute;squeda de una verdad, de la cual llego a dudar hasta yo, me tiene un poco harto&rdquo;, asegura Oswald Aul&egrave;stia en su autobiograf&iacute;a <em>El falsificador</em>, publicada en Espa&ntilde;a a comienzos de 2023 con una bajada de impacto: &ldquo;El testimonio de uno de los mayores falsificadores de arte de la historia&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        De hecho as&iacute; lo llaman en los medios y de ese modo &eacute;l mismo se cuelga una medalla curiosa desde que su caso sali&oacute; a la luz. Porque antes no era conocido: naci&oacute; en 1946, a los 23 a&ntilde;os se mud&oacute; a Italia &ldquo;la cuna del arte&rdquo;, seg&uacute;n defini&oacute; en distintas entrevistas, &ldquo;el lugar para abrir los ojos&rdquo;. <strong>Un entorno en el que trabaj&oacute; con sigilo, rodeado de grandes coleccionistas y amantes del arte que le ped&iacute;an que diera muestras de sus dotes sin cuestionarlo ni denunciarlo.</strong> Un universo, en su visi&oacute;n, lleno de hipocres&iacute;a (&ldquo;el monopolio de ese mundo est&aacute; en manos de quienes tienen el capital&rdquo;, afirm&oacute; <a href="https://open.spotify.com/episode/1sfu3elslZiTFSeuDMFvZk?si=247def70067c4ff1" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en esta entrevista reciente</a>). Un lugar de bohemia, pero tambi&eacute;n de lujos y fiestas donde se movi&oacute; sin pausa &ndash;le atribuyen cientos de obras falsificadas&ndash; gracias a su destreza con la pintura. O, como dijo &eacute;l en m&aacute;s de una ocasi&oacute;n, un enorme talento que no se limita a una simple imitaci&oacute;n sino que se destaca por su facilidad para <strong>&ldquo;saber c&oacute;mo es ponerse en la piel de los mayores artistas  de la historia&rdquo;</strong>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Todo cambi&oacute;, sin embargo, cuando despu&eacute;s de idas y vueltas judiciales, termin&oacute; detenido en medio de un operativo internacional de gran despliegue.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Oswald Aulèstia nació en 1946.                            </span>
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                </figure><h3 class="article-text">Red internacional y estafa millonaria</h3><p class="article-text">
        &ldquo;Agentes de la Polic&iacute;a Nacional han detenido en Barcelona a Oswaldo Aul&egrave;stia, un veterano falsificador de obras de arte de 72 a&ntilde;os sobre el que pesaba una orden de b&uacute;squeda y detenci&oacute;n con ingreso en prisi&oacute;n emitida por la Audiencia Nacional en 2016 para su extradici&oacute;n a Estados Unidos y otra reclamaci&oacute;n por un juzgado de Barcelona desde el a&ntilde;o 2017&rdquo;, se&ntilde;al&oacute; el diario <em>El Espa&ntilde;ol</em> <a href="https://www.elespanol.com/reportajes/20181130/cae-falsificador-cuadros-pintor-catalan-sin-rostro/357215550_0.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en su edici&oacute;n del 30 de noviembre de 2018</a>.
    </p><p class="article-text">
        A partir de ese momento, su nombre y el r&oacute;tulo rimbombante de m&aacute;ximo falsificador de la historia lo invadieron todo. Tambi&eacute;n se empezaron a revelar detalles de su vida hasta el momento un poco vidriosos. <strong>Entre otras cosas se supo que Oswald era hijo del escultor y pintor catal&aacute;n Salvador Aul&egrave;stia y que durante a&ntilde;os lo hab&iacute;a buscado el FBI por su supuesta participaci&oacute;n en el tr&aacute;fico internacional de cuadros falsos de Picasso, Mir&oacute;, Dal&iacute; y Chagall, </strong>entre much&iacute;simos otros. Un trabajo conjunto de fuerzas policiales que se dio en llamar &ldquo;Operaci&oacute;n Artista&rdquo;, que a mediados de los 2000 hab&iacute;a estallado como uno de los mayores fraudes y esc&aacute;ndalos del mundo de las artes pl&aacute;sticas <strong>con estafas por m&aacute;s de 5 millones de d&oacute;lares.</strong>
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                Una escena del documental sobre Aulèstia donde se muestra la investigación internacional para desmantelar la red de falsificaciones.                            </span>
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        &ldquo;La polic&iacute;a espa&ntilde;ola y el FBI desmantelan una red internacional de falsificaci&oacute;n multimillonaria de arte que enga&ntilde;&oacute; a cientos de clientes con obras falsas de artistas como Picasso, Warhol y Dal&iacute;&rdquo;, <a href="https://www.theguardian.com/artanddesign/2008/mar/20/arttheft.art" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">se&ntilde;al&oacute; por aquellos d&iacute;as el diario brit&aacute;nico The Guardian</a>. El medio habl&oacute; de ramificaciones de la red, entre galer&iacute;as y coleccionistas que adquirieron los cuadros, en Espa&ntilde;a, Italia, Estados Unidos, Australia y Jap&oacute;n <strong>por valores entre 1500 y 20 mil euros por pieza</strong>. Tambi&eacute;n mencion&oacute; al catal&aacute;n como parte del entramado, por el que termin&oacute; preso en tres oportunidades y lleg&oacute; a ser extraditado a los Estados Unidos.
    </p><p class="article-text">
        Tiempo despu&eacute;s, en su propio libro, Aul&egrave;stia dijo sobre este caso: &ldquo;Mi vida se ha tejido a partir de confusiones y malentendidos. As&iacute;, encadenando acciones, es como llego a una c&aacute;rcel estadounidense.<strong> A ra&iacute;z de una investigaci&oacute;n, se me atribuye un papel determinante en la Operaci&oacute;n Artista, y aunque no existen pruebas que me incriminen, soy perseguido por la justicia de Italia, Espa&ntilde;a y Estados Unidos</strong>, adonde finalmente me extraditan y me encarcelan durante nueve meses&rdquo;.
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                El falsificador, con una de sus parejas durante su juventud.                            </span>
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        &ldquo;He cometido infracciones en mi vida, pero tener que pagar por una que no he cometido es la hostia&rdquo;, agreg&oacute;. En esta l&iacute;nea, algunos investigadores se&ntilde;alaron que el hombre en realidad, lejos de ponerse a pintar o de dar muestras de un supuesto talento para la pintura, ten&iacute;a un rol menor en la organizaci&oacute;n: <strong>se limitaba a elegir el papel de las litograf&iacute;as utilizado en las falsificaciones y a imitar algunas firmas</strong>.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Documental exitoso y un libro propio</strong></h3><p class="article-text">
        De ser tildado como&ldquo;el falsificador sin rostro&rdquo;, Aul&egrave;stia pas&oacute; en los &uacute;ltimos tiempos a convertirse en un personaje que recibe a periodistas en su casa, habla sobre arte y falsificaciones con medios de todo el mundo con la cara apenas cubierta por sus anteojos, expone en galer&iacute;as sus cuadros propios, escribi&oacute; y public&oacute; su libro de memorias y firma aut&oacute;grafos en ferias literarias. De hecho, entre las entrevistas m&aacute;s recientes e interesantes que brind&oacute; se encuentra la que le brind&oacute; al argentino <strong>Migue Granados</strong> para su podcast La Cruda.
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    </figure><p class="article-text">
        Pero el gran hito reciente llega desde el mundo audiovisual. Es que Aul&egrave;stia se plant&oacute; frente a las c&aacute;maras del cineasta espa&ntilde;ol <strong>Kike Ma&iacute;llo</strong> quien en 2022 estren&oacute; el documental <em>Oswald. El falsificador</em>. <strong>Lleg&oacute; a algunas salas espa&ntilde;olas y tambi&eacute;n se lanz&oacute; a trav&eacute;s de la plataforma de streaming Filmin, donde r&aacute;pidamente se convirti&oacute; en un suceso</strong>.
    </p><p class="article-text">
        All&iacute;, adem&aacute;s del testimonio del propio Aul&egrave;stia, el realizador consigue la palabra de familiares del pintor, de allegados, de expertos en arte, de otros detenidos en la <em>Operaci&oacute;n Artista</em> con los que tuvo contacto y de los investigadores que estuvieron detr&aacute;s de los grandes casos internacionales de falsificaci&oacute;n de arte por los que el catal&aacute;n fue investigado.
    </p><p class="article-text">
        Con un relato siempre sinuoso y a la vez encantador, <strong>Aul&egrave;stia lleva la voz cantante de la pel&iacute;cula que, m&aacute;s all&aacute; de la cuesti&oacute;n policial, merodea asuntos vinculados con el arte, la verdad, la imitaci&oacute;n y la veracidad</strong>.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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        As&iacute; es que, lejos de pretender dilucidar si ocurrieron o no, la pel&iacute;cula incluye las historias que cuenta el falsificador sobre fiestas fastuosas con millonarios y an&eacute;cdotas con famosos como <strong>Al Pacino</strong>, <strong>Madonna</strong>, <strong>Ricky Martin</strong> y <strong>Luis Miguel</strong>, entre muchos otros.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;&iquest;Por qu&eacute; es atractiva la figura del falsificador? <strong>Porque es novelable</strong>. Un falsificador de arte es un personaje de novela, de pel&iacute;cula&rdquo;, se&ntilde;ala Ma&iacute;llo en el documental.
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/falsificador-catalan-vendio-cuadros-madonna-stallone-carcel-cambio_1_9589300.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Tal como apunt&oacute; Javier Zurro en su rese&ntilde;a de la pel&iacute;cula para elDiarioES</a>, <strong>el largometraje termina tambi&eacute;n convirti&eacute;ndose en una reflexi&oacute;n sobre el propio hecho art&iacute;stico</strong>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;&iquest;Hay posibilidad de hacer algo realmente original o todo es una copia de una copia? Kike Ma&iacute;llo cuenta que, incluso en alguna versi&oacute;n del guion, se inclu&iacute;a art&iacute;culos period&iacute;sticos que mostraban c&oacute;mo &rdquo;cuando una pel&iacute;cula va bien, alguien te dice que es porque se parece a otra cosa o porque, directamente, es una copia de algo&ldquo;. &lsquo;<strong>El 90% del cine no es arte, es artesan&iacute;a</strong>. Viene de lo que escuch&eacute; aqu&iacute;, de lo que le&iacute; all&aacute; y de lo que vi por otro lado. Y eso ya se lleva al extremo en la publicidad, donde todo es referencial y no hay tapujos&rsquo;&rdquo;, apunta en su art&iacute;culo.
    </p><p class="article-text">
        Astuto, para seguir alimentando el mito, en su autobiograf&iacute;a el propio falsificador ironiza sobre estas cuestiones: &ldquo;Transitamos por este camino que llamamos vida compartiendo las verdades y mentiras que forman parte de nuestro andar. <strong>Me cuestiono: &iquest;ser&aacute; verdad lo que cuento?</strong> &iexcl;Qui&eacute;n lo sabe! Yo solo s&eacute; que no s&eacute; nada&rdquo;. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Agustina Larrea]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/curiosa-vida-mayor-falsificador-arte-tiempos-fiestas-millonarias-carcel-pelicula-exitosa_1_10264124.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 10 Jun 2023 03:02:32 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La curiosa vida del mayor falsificador de arte de todos los tiempos: fiestas millonarias, cárcel y una película exitosa]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Impostores,Arte,Pintura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El hombre lleno de deudas que simuló su muerte: una canoa, fuga a Panamá y la trampa con la que engañó a todos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/hombre-lleno-deudas-simulo-muerte-ganar-millones-canoa-fuga-panama-trampa-engano_1_9953219.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4b497103-6b08-4ea7-99c4-3b0de8ba2617_16-9-discover-aspect-ratio_default_1066637.jpg" width="1364" height="767" alt="El hombre lleno de deudas que simuló su muerte: una canoa, fuga a Panamá y la trampa con la que engañó a todos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En cada entrega, perfiles de grandes falsificadores, simuladores, artistas del engaño, infiltrados, estafadores profesionales y otros tramposos audaces.

</p><p class="subtitle">El escritor que inventó la biografía de un multimillonario “invisible” y engañó al mundo con un libro atrapante</p><p class="subtitle">Archivo - Todas las entregas de la saga Impostores: ser o parecer.</p></div><p class="article-text">
        Los tabloides brit&aacute;nicos &ndash;los reyes del fondo rojo, la letra blanca, la tipograf&iacute;a cat&aacute;strofe y el t&iacute;tulo impactante&ndash; lo resaltaron con perplejidad: un hombre que hab&iacute;a desaparecido con su canoa cinco a&ntilde;os atr&aacute;s en un accidente en un pueblo costero volv&iacute;a de la muerte. Se habl&oacute; de amnesia y de milagro. <strong>&Eacute;l mismo le dijo a la polic&iacute;a que cre&iacute;a ser una persona perdida</strong>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En diciembre de 2007 <strong>John Darwin</strong>, un ex profesor y miembro retirado del servicio penitenciario de su pa&iacute;s, llegaba a las portadas de los principales diarios con esa historia asombrosa. <strong>Mark y Anthony, los hijos de este hombre que lo hab&iacute;an buscado durante a&ntilde;os hasta que se resignaron a recibir su certificado de defunci&oacute;n pese a que sus restos nunca hab&iacute;an sido hallados, no pod&iacute;an creerlo.</strong> Su esposa, Anne, recibi&oacute; la noticia desde Panam&aacute;. Se hab&iacute;a mudado a ese pa&iacute;s con la idea de volver a empezar en un lugar paradis&iacute;aco frente a la playa y para tratar de sobrellevar su viudez con el dinero que hab&iacute;a recibido de parte de distintos seguros de vida de Darwin.
    </p><p class="article-text">
        Hasta que todo dio un giro sorprendente gracias a esos mismos tabloides que hab&iacute;an destacado la noticia del aparecido. <strong>La historia de la muerte y la resurrecci&oacute;n del llamado </strong><em><strong>Hombre de la Canoa</strong></em><strong> se convirti&oacute; en poco tiempo en un esc&aacute;ndalo policial apasionante que mantuvo en vilo al pa&iacute;s, lleg&oacute; hasta los tribunales y dej&oacute; a Darwin y su esposa tras las rejas condenados por una enorme estafa.</strong> Uno de los casos m&aacute;s resonantes, que es recordado entre los brit&aacute;nicos hasta la actualidad y sigue teniendo derivaciones incre&iacute;bles.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Una pareja en problemas</strong></h3><p class="article-text">
        <strong>John Darwin naci&oacute; en 1950 en Hartlepool, un peque&ntilde;o pueblo portuario al noreste de Inglaterra</strong>. Dedicado a dar clases de ciencia y matem&aacute;ticas en escuelas secundarias, se cas&oacute; con <strong>Anne Stephenson</strong> a los 23 a&ntilde;os. Ella trabajaba como recepcionista para un m&eacute;dico, &eacute;l cambi&oacute; las aulas cuando consigui&oacute; un puesto como oficial penitenciario en una c&aacute;rcel para varones en el condado de Durham. Tuvieron dos hijos. <strong>Con el tiempo, ella se dedic&oacute; a gestionar el alquiler de algunas habitaciones en distintas casas de la zona</strong>. El negocio parec&iacute;a ir creciendo. Tanto, que John, siempre con ideas un poco estramb&oacute;ticas y descuidado con el dinero, propuso que compraran dos casas en Seaton Carew, en diciembre de 2000. Lo hicieron tomando pr&eacute;stamos que en poco tiempo se hicieron impagables. Con los hijos ya grandes e independizados, <strong>Anne quer&iacute;a rematar todo y de alguna manera empezar de cero otra vez</strong>. Pero &eacute;l prefiri&oacute; armar un plan que lo llevar&iacute;a, en principio, a multiplicar su dinero y a no tener que pagar  las deudas.
    </p><p class="article-text">
        Aunque hasta la actualidad persisten las dudas sobre cu&aacute;nto fue por coerci&oacute;n y cu&aacute;nto por complicidad de Anne,<strong> el proyecto de John era claro: iba a simular su muerte, con ayuda de su esposa, y lo har&iacute;a de un modo muy simple.</strong> Como el matrimonio viv&iacute;a en una casa que daba al Mar del Norte, lo ideal ser&iacute;a inventar un accidente con su kayak. Aunque no sol&iacute;a usarlo demasiado, trat&oacute; de ensayar varias veces y de que lo vieran practicando en el agua.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>El 21 de marzo de 2002 Darwin fue visto por &uacute;ltima vez remando en las aguas de Seaton Carew</strong>. Hacia el final de ese d&iacute;a, su esposa denunci&oacute; que el hombre no hab&iacute;a vuelto a su casa. De inmediato las autoridades encararon una b&uacute;squeda que implic&oacute; el despliegue enorme de buzos, de rescatistas y de embarcaciones. Pero no hab&iacute;a rastros del agente penitenciario. Al d&iacute;a siguiente de su desaparici&oacute;n se encontr&oacute; un remo y al poco tiempo tambi&eacute;n los restos de su embarcaci&oacute;n. Los investigadores no sal&iacute;an de su sorpresa: por aquellos d&iacute;as las aguas del Mar del Norte estaban inusualmente calmas para esa &eacute;poca del a&ntilde;o. <strong>Ning&uacute;n experto pod&iacute;a explicarse c&oacute;mo hab&iacute;a sido el accidente que provoc&oacute; la desaparici&oacute;n de Darwin</strong>.
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            <span class="title">
                Anne Darwin, durante una entrevista que brindó con la televisión británica, en 2016                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Ppor aquellas horas, Anne debi&oacute; comunicarles a los hijos y al padre de John &ndash;un hombre de casi 90 a&ntilde;os entonces&ndash; la noticia de su muerte. Es decir, comunicar una historia que sab&iacute;a falsa. A&ntilde;os despu&eacute;s, entrevistada por la se&ntilde;al ITV en 2016, <strong>relatar&iacute;a que aquello fue &ldquo;una pesadilla&rdquo; </strong>y algo de lo que se sentir&aacute; arrepentida &ldquo;por toda la eternidad&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Lo cierto es que mientras la polic&iacute;a continuaba la b&uacute;squeda, Darwin estaba muy cerca. <strong>Tan cerca que nadie pod&iacute;a preverlo: durante m&aacute;s de un a&ntilde;o se ocult&oacute; en una de las propiedades que hab&iacute;an comprado con Anne, pegada a la casa en la que viv&iacute;an.</strong> De hecho, compart&iacute;an medianera y hasta hab&iacute;a puertas internas que las conectaban: el Hombre de la Canoa pasaba sus d&iacute;as de uno y otro lado mientras obligaba a su esposa para que empezara a contactar a distintas aseguradoras. Quer&iacute;a hacerse de dinero r&aacute;pido para saldar las deudas y concretar una fuga a alg&uacute;n destino alejado de su pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Al principio no fue f&aacute;cil: <strong>sin un cad&aacute;ver y sin un certificado de defunci&oacute;n ninguna p&oacute;liza val&iacute;a y ning&uacute;n seguro quer&iacute;a darle dinero a Anne.</strong> Hasta que, despu&eacute;s de un ultim&aacute;tum de John, la mujer logr&oacute; convencer a la polic&iacute;a para que acelerara el tr&aacute;mite. 
    </p><p class="article-text">
        Con el papel que confirmaba que John Darwin estaba muerto, l<strong>a mujer consigui&oacute; dinero, llev&oacute; adelante una especie de ritual de despedida de su esposo frente al mar acompa&ntilde;ada por sus hijos, y empez&oacute; a averiguar con John las opciones para mudarse al exterior</strong>. Ten&iacute;an, en principio, m&aacute;s de 300 mil libras por los seguros y lo que lograran obtener si vend&iacute;an sus propiedades.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                El caso de John Darwin impactó a los británicos en 2007.                            </span>
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                </figure><h3 class="article-text"><strong>Fuga y regreso</strong></h3><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de una sofisticada b&uacute;squeda en internet, donde pasaba la mayor parte del tiempo en medio de su encierro forzado y tambi&eacute;n despilfarraba dinero haciendo apuestas online y en sitios de citas, <strong>Darwin consigui&oacute; tramitar un pasaporte falso bajo el nombre de John Jones</strong>. Con ese documento, la pareja viaj&oacute; a distintos pa&iacute;ses. Para hacer cre&iacute;bles esas estad&iacute;as en el exterior, Anne les ment&iacute;a a sus hijos y al resto de sus familiares: dec&iacute;a que estaba mal, que necesitaba unas vacaciones en soledad. Entre otros lugares, estuvieron en Chipre, el pa&iacute;s que al principio m&aacute;s los tentaba para el plan.
    </p><p class="article-text">
        Pero, con el tiempo, optaron por Panam&aacute;, por sus facilidades impositivas. <strong>El matrimonio viaj&oacute; por primera vez a ese pa&iacute;s en julio de 2006. El pasaporte falso del </strong><em><strong>Hombre de la Canoa</strong></em><strong> no levantaba sospechas en ning&uacute;n aeropuerto.</strong> Durante un recorrido que hicieron entre inmobiliarias paname&ntilde;as, los Darwin se tomaron una fotograf&iacute;a con dos empleados muy sonrientes. <strong>M&aacute;s adelante esa imagen ser&iacute;a una pista clave para acusarlos por estafa</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Pero para entonces, la pareja se mov&iacute;a con tranquilidad. <strong>John le pidi&oacute; a su esposa que volviera al Reino Unido para vender las casas que ten&iacute;an y terminar con el plan de comprar una buena propiedad en Panam&aacute;. La mujer deb&iacute;a transferir el dinero a una cuenta radicada en ese pa&iacute;s. Mientras hac&iacute;a c&aacute;lculos, el hombre se enter&oacute; de que en Panam&aacute; iba a tener dificultades con la documentaci&oacute;n que ten&iacute;a para adquirir tierras siendo extranjero.</strong> Nuevamente Darwin pens&oacute; un plan que inclu&iacute;a mentiras y la complicidad de su esposa. Convencido de que nadie lo atrapar&iacute;a ni se dar&iacute;a cuenta de la verdad, decidi&oacute; volver al Reino Unido y presentarse en una comisar&iacute;a diciendo que hab&iacute;a sufrido un ataque de amnesia. Necesitaba recuperar su verdadera identidad para ser propietario en Panam&aacute; y tener la visa correspondiente. <strong>Anne se quedar&iacute;a en aquel pa&iacute;s hasta nuevo aviso.</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                La fotografía que los Darwin se sacaron en una inmobiliaria de Panamá.                            </span>
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        As&iacute; ocurri&oacute;: el ex penitenciario viaj&oacute; al Reino Unido, simul&oacute; un desmayo en la v&iacute;a p&uacute;blica y el 1 de diciembre de 2007 termin&oacute; en una oficina policial del West End de Londres. Los agentes con los que habl&oacute; contactaron de inmediato a los hijos de Darwin que no pod&iacute;an creer lo que ve&iacute;an: <strong>aquel hombre del accidente en la canoa, ese que hab&iacute;an despedido frente al mar, volv&iacute;a despu&eacute;s de cinco a&ntilde;os</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Anne se vio obligada otra vez a actuar cuando uno de los hijos la llam&oacute; para darle la noticia. <strong>Mientras tanto, la historia de Darwin llegaba a los medios brit&aacute;nicos m&aacute;s importantes</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Los tabloides, entonces, planearon una cobertura completa. Una historia de tanto impacto la merec&iacute;a. Un periodista, de hecho, fue a buscar a Anne a Panam&aacute; para poder entrevistarla.<strong> Le llamaba la atenci&oacute;n que la mujer todav&iacute;a permaneciera en ese pa&iacute;s luego del regreso a la vida de su esposo</strong>.
    </p><p class="article-text">
        La polic&iacute;a, de a poco, empezaba a atar cabos sueltos. Sobre todo a trav&eacute;s de los movimientos bancarios sospechosos de Anne. Pero el estallido final lleg&oacute; cuando el <em>Daily Mirror</em> public&oacute; la foto que los Darwin se hab&iacute;an sacado en 2006 en aquella inmobiliaria paname&ntilde;a: un lector del diario la encontr&oacute; en el sitio <em>Move To Panam&aacute;</em> a trav&eacute;s de Google Im&aacute;genes luego de tipear &ldquo;Anne&rdquo;, &ldquo;John&rdquo; y &ldquo;Panam&aacute;&rdquo;. <strong>De inmediato se pidi&oacute; la orden de detenci&oacute;n de Darwin, que fue arrestado mientras permanec&iacute;a en la casa de su hijo Anthony</strong>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="La estafa de Darwin fue recreada en 2022 en una miniserie de cuatro capítulos que se puede ver por Paramount +."
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            <span class="title">
                La estafa de Darwin fue recreada en 2022 en una miniserie de cuatro capítulos que se puede ver por Paramount +.                            </span>
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        Anne volvi&oacute; a Londres acompa&ntilde;ada por periodistas del <em>Daily Mail</em> y del <em>Mirror</em>, a quienes empez&oacute; a revelarles la verdad de la historia, y tambi&eacute;n fue arrestada. Ella y su esposo empezaban a ser investigados por fraude y estafa.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Estoy convencida de que ellos [los hijos de los Darwin] me habr&iacute;an intentado disuadir. Pero no lo hice, no se lo cont&eacute; a nadie. Y una mentira llev&oacute; a otra. <strong>&iquest;C&oacute;mo podr&aacute;n ahora perdonarme por lo que les he hecho?</strong>&rdquo;, declar&oacute; entonces la mujer a la prensa brit&aacute;nica.
    </p><p class="article-text">
        Durante esos d&iacute;as se confirm&oacute; que John hab&iacute;a fraguado papeles y que hab&iacute;a robado la identidad de John Jones,<strong> un beb&eacute; que hab&iacute;a muerto en 1950</strong>. Los investigadores tambi&eacute;n pudieron corroborar sus viajes con el pasaporte falso.
    </p><p class="article-text">
        Los hijos de la pareja, ajenos a lo que hab&iacute;an hecho sus padres, difundieron por esos d&iacute;as un comunicado en el que aseguraban estar atravesando una &ldquo;monta&ntilde;a rusa de emociones&rdquo; tras descubrir que John segu&iacute;a vivo.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Juicio y repercusiones</strong></h3><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de un juicio que dur&oacute; varios meses y de estar enfrentados definitivamente por la decisi&oacute;n de la mujer de revelar todo ante los medios, <strong>el 23 de julio de 2008 John y Anne fueron condenados por fraude a seis a&ntilde;os y tres meses de prisi&oacute;n</strong>. &Eacute;l, adem&aacute;s, recibi&oacute; una pena extra por la falsificaci&oacute;n del pasaporte. Se divorciaron y, cuando cumplieron sus condenas, los dos salieron en libertad.
    </p><p class="article-text">
        Ella, de hecho, habl&oacute; en varias entrevistas con los medios de su pa&iacute;s. <strong>&Eacute;l decidi&oacute; mudarse a Filipinas</strong>, donde volvi&oacute; a casarse con una mujer que conoci&oacute; en un sitio de internet.
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            </figure><p class="article-text">
        La historia de Darwin, uno de esos casos policiales que se vuelven casi un lugar com&uacute;n y atraen a multitudes, fue<strong> recordada, citada y reconstruida en distintas series, pel&iacute;culas, documentales, podcasts y novelas</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Entre las producciones m&aacute;s recientes, se encuentra la miniserie <em>The Thief, His Wife And The Canoe</em>, que produjo la se&ntilde;al brit&aacute;nica ITV y que en algunos pa&iacute;ses, como la Argentina, forma parte del cat&aacute;logo de la plataforma Paramount +.
    </p><p class="article-text">
        Contada desde la perspectiva de la mujer, <strong>en sus cuatro cap&iacute;tulos decide indagar en el v&iacute;nculo entre ellos y de lo que Anne se ve&iacute;a obligada a hacer</strong> por la dominaci&oacute;n que ejerc&iacute;a John sobre ella.
    </p><p class="article-text">
        <em>AL/MG</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Agustina Larrea]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/hombre-lleno-deudas-simulo-muerte-ganar-millones-canoa-fuga-panama-trampa-engano_1_9953219.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 20 Feb 2023 03:03:13 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El hombre lleno de deudas que simuló su muerte: una canoa, fuga a Panamá y la trampa con la que engañó a todos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Impostores,Reino Unido,John Darwin]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La falsa hija de un magnate que engañó a los bancos más poderosos de Estados Unidos: ocho pianos de cola, lujo y estafa millonaria]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/falsa-hija-magnate-engano-bancos-poderosos-estados-unidos-ocho-pianos-cola-lujo-estafa-millonaria_1_9847419.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1c8a96c0-746f-43ca-91c5-0e7b40be4790_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La falsa hija de un magnate que engañó a los bancos más poderosos de Estados Unidos: ocho pianos de cola, lujo y estafa millonaria"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En cada entrega, perfiles de grandes falsificadores, simuladores, artistas del engaño, infiltrados, estafadores profesionales y otros tramposos audaces.</p><p class="subtitle">Impostores - El fraude de la heredera misteriosa que dejó en ridículo a la alta sociedad de Nueva York: lujo, arte y millones</p><p class="subtitle">Archivo - Todas las entregas de la saga Impostores: ser o parecer.</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;<strong>Theodore Roosevelt</strong> levant&oacute; su mano derecha y puso la izquierda sobre la Biblia. El presidente McKinley estaba muerto por la bala de un asesino y de esta manera Roosevelt se convertir&iacute;a en presidente, el presidente m&aacute;s joven de todos, con apenas 41 a&ntilde;os. En ese d&iacute;a perfecto y soleado en Washington muy pocos sab&iacute;an que en la otra punta del pa&iacute;s, en Cleveland, Ohio, otra jura estaba teniendo lugar. <strong>La gente promet&iacute;a decir la verdad, toda la verdad y nada m&aacute;s que la verdad</strong>&rdquo;, describe el escritor e investigador estadounidense <strong>William Hazelgrove</strong> en su atrapante libro <em>Greed in the Gilded Age. The Brilliant Con of Cassie Chadwick</em> (Rowman &amp; Littlefield, 2021, todav&iacute;a sin traducci&oacute;n al espa&ntilde;ol).
    </p><p class="article-text">
        Es marzo de 1905 y en los Estados Unidos todo es conmoci&oacute;n. Un presidente nuevo que asume, un caso policial y judicial que atrapa por lo ins&oacute;lito, por los millones de d&oacute;lares que est&aacute;n en juego y por los personajes: una mujer que dice llamarse <strong>Cassie Chadwick</strong>, el magnate del acero <strong>Andrew Carnegie</strong>, los representantes de los bancos m&aacute;s poderosos del pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Los diarios de la &eacute;poca &ndash;siempre con pompa: no hay prensa sin hip&eacute;rbole&ndash; hablan en sus t&iacute;tulos cat&aacute;strofe del <em>Juicio del Siglo</em>. Un siglo que reci&eacute;n est&aacute; empezando, <strong>con los coletazos de una &eacute;poca que ser&iacute;a descripta como la </strong><em><strong>Gilded Age</strong></em><strong> o la </strong><em><strong>Edad Dorada</strong></em><strong>, es decir, el per&iacute;odo despu&eacute;s de la guerra de Secesi&oacute;n y de la llamada Reconstrucci&oacute;n estadounidense, entre las d&eacute;cadas de 1870 y 1890</strong>, cuando el pa&iacute;s conoci&oacute; una expansi&oacute;n econ&oacute;mica, industrial y demogr&aacute;fica sin precedentes y tambi&eacute;n grandes conflictos sociales y econ&oacute;micos derivados de las desigualdades. Lo hizo <strong>Mark Twain</strong> en <em>The Gilded Age: A Tale of Today</em>, tal como apunta Hazelgrove: &ldquo;En colaboraci&oacute;n con el periodista <strong>Charles Dudley Warner</strong>, Twain expuso su tesis. &lsquo;Fue una &eacute;poca de <em>robber barons</em> (N. de la R: un t&eacute;rmino despectivo para referirse a los grandes industriales y capitalistas que se llenaban de dinero por entonces), (...) de <strong>una riqueza obscena exhibida sin escr&uacute;pulos</strong> y con total indiferencia por c&oacute;mo viv&iacute;a &lsquo;la otra mitad&rsquo; (de la poblaci&oacute;n)'&rdquo;.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Fue en esos d&iacute;as de extensiones ferroviarias infinitas y maquinaria industrial a todo vapor (a costa de condiciones laborales precarias, claro, y todo tipo de insalubridades); de fiestas interminables y gastos despampanantes; de dinero multiplic&aacute;ndose y sue&ntilde;o americano radiante (&ldquo;nunca en la historia de la rep&uacute;blica hubo tantos hombres ricos&rdquo;, apunt&oacute; el <em>New York Times</em> en un art&iacute;culo de 1882) , que <strong>una joven nacida en Canad&aacute; decidi&oacute;, como miles, mudarse a esas tierras que promet&iacute;an lo que ella no pod&iacute;a tener</strong>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En el<em> Juicio del Siglo</em>, al que Cassie Chadwick se present&oacute; con la vista bien en alto mientras la observaban con sorpresa los miembros del tribunal, el potentado Carnegie &ndash;inmigrante y tan ambicioso como la acusada&ndash; y decenas de periodistas y fot&oacute;grafos, se recapitular&iacute;a su historia:<strong> el nombre que hab&iacute;a elegido su familia para ella era Elizabeth Bigley, hab&iacute;a nacido en 1857, en una peque&ntilde;a localidad cerca de Woodstock, Ontario</strong>.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Ten&iacute;a varios hermanos y unos padres pobres que no sab&iacute;an leer. Padec&iacute;a problemas de o&iacute;do, seseaba y ten&iacute;a la extra&ntilde;a costumbre de quedarse mirando al vac&iacute;o durante horas. <strong>Carec&iacute;a de dote, de herencia y de esperanzas con respecto al futuro. Pero era inteligente, a su peculiar manera. Ten&iacute;a agallas. </strong>Y aunque no era mucho menos una belleza, ten&iacute;a un rasgo f&iacute;sico que la gente comentar&iacute;a durante d&eacute;cadas: sus ojos parec&iacute;a poseer un extra&ntilde;o poder&rdquo;, describi&oacute; la periodista estadounidense <strong>Tori Telfer</strong> en su libro<em> Maestras del enga&ntilde;o. Estafadoras, timadoras y embaucadoras de la historia</em> (Impedimenta, 2021).
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Chadwick adoptó distintas identidades. Trabajó como vidente bajo el nombre de Lydia Scott y también como Madame Marie LaRose."
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            <span class="title">
                Chadwick adoptó distintas identidades. Trabajó como vidente bajo el nombre de Lydia Scott y también como Madame Marie LaRose.                            </span>
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                </figure><h3 class="article-text"><strong>PRIMEROS A&Ntilde;OS</strong></h3><p class="article-text">
        Integrante de una familia de granjeros sin recursos para la vida que anhelaba, Elizabeth &ndash; apodada Betty o Betsy en ese tiempo&ndash; empez&oacute; de muy chica a perge&ntilde;ar m&eacute;todos para obtener dinero r&aacute;pido y f&aacute;cil. Seg&uacute;n contar&iacute;a una de sus hermanas a&ntilde;os despu&eacute;s en entrevistas, &ldquo;<strong>hab&iacute;a estado pose&iacute;da por una obsesi&oacute;n desde la infancia: la de adquirir una gran fortuna muy r&aacute;pido&rdquo;</strong>.
    </p><p class="article-text">
        A los 14 a&ntilde;os, y con la temprana convicci&oacute;n de que un documento que luciera lo suficientemente oficial era la llave para convencer a quienes ella quisiera, se procur&oacute; los elementos para falsificar una carta. <strong>El papel mecanografiado la se&ntilde;alaba a ella, en nombre de unos supuestos abogados brit&aacute;nicos, como &uacute;nica heredera de una fortuna que le dejaba un t&iacute;o que viv&iacute;a en Inglaterra. Tan convincente parec&iacute;a todo, que hasta sus padres y hermanos se lo creyeron.</strong> Con ese documento promisorio, &eacute;l &uacute;nico respaldo que le exigieron, la joven abri&oacute; su primera cuenta bancaria y empez&oacute; a entregar cheques y pagar&eacute;s para comprar objetos que deseaba con locura. Compr&oacute; ropa, compr&oacute; muebles, compr&oacute; tambi&eacute;n un &oacute;rgano (el primero de una lista extravagante de instrumentos, el que marcar&iacute;a un camino que la llev&oacute; a&ntilde;os despu&eacute;s a adquirir ocho pianos de cola para regalar). La estafa, en un lugar tan peque&ntilde;o como aquel pueblo canadiense, se descubri&oacute; r&aacute;pido. Despu&eacute;s de un tr&aacute;mite r&aacute;pido, un juez conden&oacute; a la adolescente por falsificaci&oacute;n. Sin embargo no pas&oacute; por la c&aacute;rcel, porque el magistrado la consider&oacute; &ldquo;insana&rdquo; y la dej&oacute; al cuidado de su madre.
    </p><p class="article-text">
        Cuando unos a&ntilde;os despu&eacute;s la joven se enter&oacute; de que su hermana Alice hab&iacute;a emigrado a los Estados Unidos y all&iacute; se hab&iacute;a casado con un hombre de Cleveland, Ohio, no lo dud&oacute; y se escap&oacute; de inmediato a vivir con ellos. <strong>&ldquo;Necesitaba un pa&iacute;s obsesionado con hacer las cosas a lo grande (...) un pa&iacute;s donde el l&iacute;mite entre los sue&ntilde;os y los fraudes se difuminara de forma constante y maravillosa&rdquo;</strong>, como describi&oacute; Telfer en su libro.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                &quot;Maestras del engaño. Estafadoras, timadoras y embaucadoras de la historia&quot; es un libro de la periodista estadounidense. En español salió en 2021.                            </span>
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                </figure><h3 class="article-text"><strong>LAS MIL VIDAS DE &ldquo;LA DUQUESA DEL CRIMEN&rdquo;</strong></h3><p class="article-text">
        Instalada en los Estados Unidos, la estad&iacute;a junto a su hermana y su cu&ntilde;ado en Cleveland dur&oacute; poco. Durante un largo viaje de vacaciones de la pareja, la impostora decidi&oacute; hipotecar los muebles de la casa. Dec&iacute;a que se llamaba Alice M. Bestedo, los dejaba en casas de empe&ntilde;o y obten&iacute;a algo de dinero con velocidad. Pero luego tomaba pr&eacute;stamos para comprar otros objetos para seguir dejando material en consignaci&oacute;n y as&iacute; se llen&oacute; de deudas.<strong> Al volver y descubrir sus movimientos, Alice y su esposo la echaron. </strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Vivi&oacute; de pensi&oacute;n en pensi&oacute;n, trabaj&oacute; como clarividente y se hizo llamar por entonces Madame Lydia DeVere. </strong>A sus clientes y a quienes iba conociendo les dec&iacute;a que era viuda y les contaba una historia para que le tuvieran l&aacute;stima. No tard&oacute; mucho tiempo hasta que encontr&oacute; otra v&iacute;ctima de sus enga&ntilde;os, el m&eacute;dico <strong>Wallace S. Springsteen</strong>, a quien le dijo que estaba esperando la resoluci&oacute;n de una herencia por la que se har&iacute;a rica. Se casaron a finales de 1883 y la noticia del enlace sali&oacute;, con la fotograf&iacute;a de los novios sonrientes, en un diario local. Dos semanas despu&eacute;s de la boda, Springsteen descubri&oacute; todas las mentiras de su esposa: distintas personas que hab&iacute;an sido estafadas por la mujer aparecieron por su casa para cobrarse viejas deudas. Se divorciaron por pedido de &eacute;l.
    </p><p class="article-text">
        Imparable y siempre con la ambici&oacute;n de obtener m&aacute;s dinero, Chadwick volvi&oacute; a abrir una suerte de consultorio de clarividencia y adivinaci&oacute;n en Cleveland. <strong>Eligi&oacute; como nombre Madame Marie LaRose. Volvi&oacute; a casarse, esta vez con un granjero, con quien vivi&oacute; alrededor de cuatro a&ntilde;os en una casa de campo</strong> hasta que el hombre le pidi&oacute; el divorcio tambi&eacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En 1889 la mujer fue arrestada por falsificaci&oacute;n de documentos oficiales y fraude. <strong>A diferencia de la vez anterior, fue enviada a una prisi&oacute;n en Toledo, Ohio, con una condena de nueve a&ntilde;os. Pero al cumplir la mitad de ese tiempo, le otorgaron la libertad condicional y volvi&oacute; a Cleveland, donde se hizo llamar Cassie Hoover</strong>. Durante un per&iacute;odo regente&oacute; burdeles y trat&oacute; de trazar un mapa de los hombres con mayores fortunas de la regi&oacute;n. <strong>As&iacute; conoci&oacute; a su tercer esposo, Leroy Chadwick, de quien tomar&iacute;a su nombre definitivo.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Chadwick era un personaje adinerado que pertenec&iacute;a a la &eacute;lite de Cleveland. Cuando empez&oacute; a mostrar a Cassie en sociedad, fueron varios los hombres y mujeres de su c&iacute;rculo que sospecharon de ella: nadie conoc&iacute;a su pasado, nadie entend&iacute;a con claridad de d&oacute;nde ven&iacute;a ni la ten&iacute;a en el radar entre las familias acomodadas de la zona. Frente a esta resistencia con la mujer que amaba, Chadwick opt&oacute; por cerrarse y tomar distancia de ellos, mientras Cassie empezaba una nueva etapa. <strong>Ahora con dinero propio del matrimonio, gastaba en la ropa m&aacute;s lujosa, en pieles, en vajilla de plata, en relojes ex&oacute;ticos, en muebles y todo tipo de objetos estrafalarios.</strong> Los comerciantes de Cleveland la adoraban: cuando la ve&iacute;an entrar por la puerta de sus locales, sab&iacute;an que gastar&iacute;a cientos de d&oacute;lares en pocos minutos.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Cassie Chadwick impactaba en Cleveland por la vida fastuosa que llevaba.                            </span>
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        &ldquo;Cassie era tan radical en su forma de ser generosa como en su forma de consumir. Si la alta sociedad de Cleveland no estaba dispuesta a aceptarla, ella se abrir&iacute;a paso hacia sus corazones a golpe de talonario. As&iacute;<strong> encarg&oacute; ocho pianos de cola e hizo que se los entregaran a ocho de sus amigas.</strong> En otra ocasi&oacute;n, invit&oacute; a Europa a doce chicas j&oacute;venes de las mejores familias, pag&aacute;ndoles todo el viaje y ofreci&eacute;ndoles siempre lo m&aacute;s exquisito que hubiera&rdquo;, detalla Telfer en su libro.
    </p><p class="article-text">
        Pese a estar casada y feliz con ese hombre rico y que pod&iacute;a disponer del dinero con soltura, Cassie quer&iacute;a m&aacute;s. Entonces retom&oacute; la pr&aacute;ctica de su juventud y volvi&oacute; a estafar a banqueros. <strong>Ahora iba por los m&aacute;s poderosos de los Estados Unidos con una estrategia que se repet&iacute;a: llegaba a una sucursal con sus vestidos importados desde Par&iacute;s, le contaba a alg&uacute;n empleado que se hab&iacute;a excedido con la chequera de su marido en algunos gastos y ped&iacute;a un pr&eacute;stamo. </strong>A cambio de ese peque&ntilde;o pedido, le daba al bancario de turno alguna gratificaci&oacute;n, al tiempo que exhib&iacute;a papeles falsos con aspecto oficial: pagar&eacute;s, bonos, cartas y certificados. Con ellos Cassie daba a entender que ten&iacute;a un respaldo, activos y poder para saldar en poco las deudas. Lleg&oacute; incluso a mostrar documentos falsos de una supuesta herencia que ven&iacute;a en camino.
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                    alt="La imponente mansión de los Chadwick se convirtió, con el tiempo y luego del llamado &quot;juicio del siglo&quot; en una atracción turística de Cleveland, Ohio."
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            <span class="title">
                La imponente mansión de los Chadwick se convirtió, con el tiempo y luego del llamado &quot;juicio del siglo&quot; en una atracción turística de Cleveland, Ohio.                            </span>
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        El punto m&aacute;s alto de sus imposturas lleg&oacute; cuando Cassie decidi&oacute; empezar a contar, siempre entre susurros, siempre con un halo de misterio, que ella era en realidad hija ileg&iacute;tima de uno de los empresarios m&aacute;s poderosos de la &eacute;poca: el magnate del acero <strong>Andrew Carnegie</strong>. Un personaje famoso de la &eacute;poca, venerado por su fortuna y por la forma en la que la hab&iacute;a amasado despu&eacute;s de una infancia de penurias entre inmigrantes escoceses que hab&iacute;an llegado a los Estados Unidos con lo puesto.
    </p><p class="article-text">
        Con una serie de documentos falsos de un supuesto fideicomiso que le dejar&iacute;a una fortuna en poco tiempo a Cassie, la mujer se sigui&oacute; presentando en las ventanillas de distintos bancos. <strong>Al exhibir los papeles y al escuchar por lo bajo el apellido Carnegie, nadie dudaba y de inmediato consegu&iacute;a los pr&eacute;stamos que ped&iacute;a.</strong> Los trucos inclu&iacute;an tambi&eacute;n encuentros por fuera de las entidades, con banqueros y prestamistas, a quienes Cassie pasaba a buscar en carruajes suntuosos con los que quedaban impactados.
    </p><p class="article-text">
        Mientras tanto segu&iacute;a llevando una vida de lujo en Cleveland. <strong>La mansi&oacute;n que compart&iacute;a con su esposo, en la avenida Euclid, estaba ubicada en las cuadras que todo el mundo conoc&iacute;a como &ldquo;la Fila de los Millonarios&rdquo;. Adem&aacute;s de las compras para ella y sus amigas, Cassie era generosa tambi&eacute;n con los empleados de la casa y sol&iacute;a hacerles grandes regalos. Tambi&eacute;n hac&iacute;a donaciones a instituciones locales y lleg&oacute; a dejar su aporte al movimiento sufragista por el derecho al voto femenino. </strong>Muchos banqueros eran invitados al lugar y al ver el despliegue de bienes, joyas y ornamentaci&oacute;n no ten&iacute;an dudas de la solidez de la fortuna de Cassie y de sus perspectivas cuando finalmente heredara al magnate del acero.
    </p><p class="article-text">
        En una ocasi&oacute;n, ante un banquero insistente que quer&iacute;a algo del dinero que le hab&iacute;a prestado a la impostora, ella contrat&oacute; a un actor para que hiciera de representante de Carnegie y lo tranquilizara. <strong>Aunque se trata de n&uacute;meros incalculables hoy, se estipula que para 1904 las deudas de la mujer superaban el mill&oacute;n y medio de d&oacute;lares, por entonces una suma impactante</strong>.&nbsp;
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                    alt="El libro &quot;Greed in the Gilded Age&quot;, de 2022, cuenta la vida de la impostora y reconstruye la historia de las mayores estafas de Chadwick."
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                El libro &quot;Greed in the Gilded Age&quot;, de 2022, cuenta la vida de la impostora y reconstruye la historia de las mayores estafas de Chadwick.                            </span>
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        La burbuja de estafas y fraudes se pinch&oacute; finalmente en 1904. <strong>Un hombre de negocios llamado Herbert B. Newton la demand&oacute; ese a&ntilde;o. Estaba furioso, dec&iacute;a que Cassie le deb&iacute;a m&aacute;s de 200 mil d&oacute;lares</strong>.
    </p><p class="article-text">
        La alta sociedad de Cleveland empez&oacute; a crujir: aquella mujer de las fiestas fastuosas, de los viajes regalados y de los muebles de lujo no era quien hab&iacute;a dicho que era. Para entonces su esposo se hab&iacute;a ido a vivir a B&eacute;lgica. Ella fue detenida en Nueva York. <strong>La polic&iacute;a la encontr&oacute; en la cama, con una bata de encaje blanco. La escucharon decir que no entend&iacute;a por qu&eacute; la arrestaban, que no ten&iacute;a nada que ver con los delitos por los que la acusaban</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Un personaje que hab&iacute;a llegado a enga&ntilde;ar a gente tan poderosa, llam&oacute; la atenci&oacute;n del pa&iacute;s. <strong>Se convirti&oacute;, para los medios, en &ldquo;La Bruja de las Finanzas&rdquo;, &ldquo;La Duquesa del Crimen&rdquo;, &ldquo;la mayor estafadora bancaria de los Estados Unidos&rdquo;.</strong> No falt&oacute; quien admirara sus agallas, su &iacute;mpetu, su ambici&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Cuando finalmente lleg&oacute; el llamado <em>Juicio del Siglo</em>, la mujer enfrent&oacute; cargos por defraudaci&oacute;n al Estado, por falsificaciones, por estafas a un banco federal. <strong>Las familias adineradas de Cleveland no quisieron perderse aquellas audiencias. El propio Carnegie, que adem&aacute;s fue citado para declarar y asegur&oacute; que no ten&iacute;a nada que ver con la estafadora, fue inmortalizado en una de esas jornadas por decenas de fot&oacute;grafos</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Con una sentencia a catorce a&ntilde;os, Chadwick fue enviada a una prisi&oacute;n federal de Ohio en 1906. Pocos meses despu&eacute;s su salud empez&oacute; a deteriorarse y muri&oacute; el d&iacute;a de su cumplea&ntilde;os, el 10 de octubre de 1907. <strong>Ten&iacute;a 50 a&ntilde;os</strong>. 
    </p><p class="article-text">
        Hito de aquella &eacute;poca dorada, la enorme mansi&oacute;n de los Chadwick se convirti&oacute;, por a&ntilde;os, en una atracci&oacute;n tur&iacute;stica de Cleveland hasta que fue demolida en la d&eacute;cada del &lsquo;20. <strong>Un siglo despu&eacute;s, a mediados de 2020, se anunci&oacute; el rodaje de una pel&iacute;cula que contar&iacute;a la historia de Cassie y de aquellos a&ntilde;os de ambici&oacute;n, de dinero f&aacute;cil y de enga&ntilde;os.</strong> Pero la producci&oacute;n qued&oacute; demorada por la pandemia y todav&iacute;a no tiene fecha de lanzamiento.
    </p><p class="article-text">
        <em>AL/MG</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Agustina Larrea]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/falsa-hija-magnate-engano-bancos-poderosos-estados-unidos-ocho-pianos-cola-lujo-estafa-millonaria_1_9847419.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 09 Jan 2023 08:27:16 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La falsa hija de un magnate que engañó a los bancos más poderosos de Estados Unidos: ocho pianos de cola, lujo y estafa millonaria]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cassie Chadwick,Estados Unidos,Canadá,Impostores]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El ciclista más famoso y un mecanismo de trampas brutal para batir récords: sangre, libro best-seller y mentiras en TV]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/ciclista-famoso-mecanismo-trampas-brutal-batir-records-sangre-libro-best-seller-mentiras-tv_1_9705771.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0ec8117b-aa10-4d57-a500-f701893dc7a7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El ciclista más famoso y un mecanismo de trampas brutal para batir récords: sangre, libro best-seller y mentiras en TV"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En cada entrega, perfiles de grandes falsificadores, simuladores, artistas del engaño, infiltrados, estafadores profesionales y otros tramposos audaces.</p><p class="subtitle">Un científico oculto y atletas rusos bajo la lupa: cómo se gestó uno de los mayores fraudes de la historia del deporte en los Juegos Olímpicos</p><p class="subtitle">Toda la saga de Impostores en elDiarioAR.</p></div><p class="article-text">
        <em>&ldquo;&iquest;Sent&iacute;s que quer&eacute;s volver a ser relevante?&rdquo;</em>, lanza la directora. La voz se escucha inquisidora, un poco inquieta, con la cuota de sospecha justa, un &iacute;mpetu que la lleva a indagar en el entrevistado. <strong>&Eacute;l, aunque es un hombre que cay&oacute; en desgracia, que est&aacute; lejos del &iacute;dolo que supo ser, que protagoniz&oacute; uno de los mayores esc&aacute;ndalos de la historia del deporte profesional, no tiene el aspecto de alguien abatido.</strong> La pregunta, de hecho, lo potencia, le hace encender una chispa: sus ojos celestes se inundan de un brillo nuevo, estridente, helado.
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;Esto va a sonar horrible, pero yo soy relevante. Lo soy&rdquo;</em>, contesta con una media sonrisa.
    </p><p class="article-text">
        El que habla es el ciclista estadounidense L<strong>ance Armstrong</strong> en una de las escenas del notable documental <em>Lance</em> que la cineasta <strong>Marina Zenovich</strong> realiz&oacute; en 2019 para la se&ntilde;al deportiva ESPN y que en la actualidad est&aacute; disponible en plataformas de streaming (en la Argentina, se puede ver en Star+ y en Apple TV+). Una directora reconocida por su trabajo como documentalista y como retratista de grandes personajes populares y complejos.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Armstrong en la actualidad, en una entrevista para el documental &quot;Lance&quot;.                            </span>
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        En este caso, decidi&oacute; encarar a uno que, forzado a retirarse de las carreras agotadoras, los entrenamientos duros, las demandas de un mundo exigente del que <strong>se qued&oacute; afuera por haber hecho trampa a lo largo de al menos una d&eacute;cada</strong>, siente que todav&iacute;a tiene mucho para decir.
    </p><p class="article-text">
        Por muchos a&ntilde;os, Lance Armstrong fue el hombre r&eacute;cord del ciclismo internacional, el legendario deportista que gan&oacute; siete veces seguidas el Tour de France &ndash;el mayor desaf&iacute;o para esa disciplina&ndash;, y todo tipo de carrera que encaraba. <strong>El mimado por los programas de televisi&oacute;n y las marcas que lo eleg&iacute;an como emblema, el referente del esfuerzo y la dedicaci&oacute;n. El que sal&iacute;a en las tapas de revistas de los &lsquo;90 por su gran desempe&ntilde;o y tambi&eacute;n por sus romances</strong> (el m&aacute;s destacado, con la cantante pop <strong>Sheryl Crow</strong>). El que, cuando estaba por llegar a la c&uacute;spide, debi&oacute; alejarse un tiempo del deporte porque le detectaron un c&aacute;ncer de test&iacute;culos que fue arrasador; el que sobrevivi&oacute; y volvi&oacute; a las carreras luego de los tratamientos, el que escribi&oacute; un libro que se convirti&oacute; en un fen&oacute;meno de ventas por su mensaje de aliento a las personas con todo tipo de enfermedades, el que fue se&ntilde;alado como una &ldquo;inspiraci&oacute;n&rdquo; para miles de j&oacute;venes alrededor del planeta porque abri&oacute; una fundaci&oacute;n para la lucha contra el c&aacute;ncer y tambi&eacute;n contra sus estigmatizaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Hasta que en 2012 <strong>ese universo consolidado, entre el brillo, el dinero y el &eacute;xito profesional, tembl&oacute; hasta derrumbarse</strong>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                El gran récord de Armstrong fue ganar siete años seguidos el Tour de France.                            </span>
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                </figure><h3 class="article-text"><strong>LOS COMIENZOS</strong></h3><p class="article-text">
        Lance Edward Armstrong naci&oacute; el 18 de septiembre de 1971 en Plano, Texas. Linda, su madre, era una adolescente cuando lo tuvo, junto con un hombre que pronto los abandon&oacute;. <strong>Tiempo despu&eacute;s, la joven conoci&oacute; a Terry Armstrong, quien se cas&oacute; con ella, adopt&oacute; al peque&ntilde;o Lance y le dio su apellido</strong>. El v&iacute;nculo, sin embargo, nunca fue bueno.
    </p><p class="article-text">
        En el documental <em>Lance</em>, de hecho, el hombre admite no haber sido cari&ntilde;oso con el peque&ntilde;o y haber sido muy exigente con cuestiones muy simples de la vida cotidiana: un caj&oacute;n que quedaba abierto pod&iacute;a desatar una ira explosiva a Terry. Tambi&eacute;n para el deporte, el padre por adopci&oacute;n impon&iacute;a todo el rigor.
    </p><p class="article-text">
        De grande, el deportista se&ntilde;alar&iacute;a en su autobiograf&iacute;a: <strong>&ldquo;La &uacute;nica cosa importante que hay que saber de mi infancia es que nunca tuve un padre de verdad, aunque no he perdido el tiempo lament&aacute;ndome por esto&rdquo;</strong>. La madre, que luego se divorci&oacute; de Armstrong, s&iacute; fue clave en la crianza y en el camino que termin&oacute; eligiendo su hijo. Era la que lo incentivaba para que practicara deportes, lo acompa&ntilde;aba, lo alentaba.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Armstrong comenzó su carrera deportiva en la adolescencia                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Armstrong comenz&oacute; su camino deportivo en el agua: con 12 a&ntilde;os fue miembro del equipo de nataci&oacute;n de su pueblo y de a poco empez&oacute; a lucirse en los torneos. <strong>Hasta que vio un d&iacute;a un anuncio que convocaba a participar de un triatl&oacute;n &ndash;esas competencias que combinan nado, ciclismo y marat&oacute;n&ndash; y, aunque no ten&iacute;a experiencia en el rubro, se inscribi&oacute;</strong>. Su carrera, a partir de ese momento, cambi&oacute; para siempre.
    </p><p class="article-text">
        A finales de los &lsquo;80, Armstrong era un adolescente que se luc&iacute;a en carreras destacadas de Texas y se iba convirtiendo, desaf&iacute;o tras desaf&iacute;o, en un atleta profesional. E<strong>n el documental de ESPN confes&oacute; que, cuando daba esos primeros pasos en el deporte, hizo la primera de las trampas de su trayectoria: como no hab&iacute;a llegado a cumplir los 16 a&ntilde;os que le exig&iacute;an para participar de una competici&oacute;n</strong>, con ayuda de su madre falsificaron sus documentos y con esa mentira pudo competir.
    </p><p class="article-text">
        Comenzada la d&eacute;cada del &lsquo;90, seg&uacute;n revel&oacute; en algunas entrevistas, eligi&oacute; quedarse con el ciclismo. Era la disciplina que m&aacute;s lo entusiasmaba y la que, en poco tiempo, lo llev&oacute; a viajar por el mundo. <strong>El nombre de este joven estadounidense empezaba a sonar, su gesto recio, de gran concentraci&oacute;n en lo que hac&iacute;a, era el comentario entre competidores</strong>, periodistas y aficionados.
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                El deportista comenzó haciendo triatlón, hasta que eligió el ciclismo.                            </span>
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        En la temporada de 1993 logr&oacute; ganar varias competencias importantes en distintos pa&iacute;ses de Europa. Hacia 1995, su apellido era sin&oacute;nimo de eficiencia y gran rendimiento. Lance parec&iacute;a imparable. <strong>Empezaba entonces a ganar buen dinero, a formar parte de equipos competitivos de renombre y a hacer sus primeras inversiones (por esos a&ntilde;os, de hecho, mand&oacute; a construir una casa imponente a orillas del Lago de Como, en Lombard&iacute;a, Italia)</strong>. A veces volv&iacute;a a los Estados Unidos, donde lo esperaba su madre Linda. Los medios deportivos especializados en ciclismo lo mencionaban con orgullo. En un pa&iacute;s en el que los deportistas m&aacute;s destacados se dedicaban al f&uacute;tbol americano o al b&aacute;squet, nac&iacute;a una estrella distinta.
    </p><p class="article-text">
        El ascenso de Armstrong parec&iacute;a imparable hasta que algo completamente inesperado lo sacudi&oacute; en 1996: durante un chequeo m&eacute;dico le detectaron c&aacute;ncer testicular. <strong>Pronto, tambi&eacute;n, le anunciaron que su cuadro tambi&eacute;n inclu&iacute;a met&aacute;stasis pulmonares y cerebrales. Su vida estaba en riesgo (en su autobiograf&iacute;a el deportista asegur&oacute; que uno de sus m&eacute;dicos le dijo por esos d&iacute;as que, por la gravedad del caso, el joven ten&iacute;a &ldquo;apenas&nbsp; 40% de probabilidades de sobrevivir&rdquo;) y deb&iacute;a someterse a un tratamiento bastante agresivo cuanto antes</strong>. Entre otras cosas, iba a enfrentar una intervenci&oacute;n en el cerebro. La noticia, que lleg&oacute; a varios medios, impact&oacute; a los estadounidenses. La recuperaci&oacute;n de Armstrong, lenta pero sin pausa, tuvo lugar en su pa&iacute;s: el deportista pas&oacute; varias semanas internado y a finales de 1996 anunci&oacute; que hab&iacute;a llegado el &uacute;ltimo ciclo de quimioterapia. Su salud mejoraba, empezaba a mostrarse en algunos lugares p&uacute;blicos.
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                    alt="Armstrong anunció que le habían diagnosticado cáncer testicular en 1996."
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                Armstrong anunció que le habían diagnosticado cáncer testicular en 1996.                            </span>
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                </figure><h3 class="article-text"><strong>PRIMERA VUELTA</strong></h3><p class="article-text">
        El regreso de Lance Armstrong a las competencias fue progresivo. Lo que s&iacute; impuls&oacute; muy r&aacute;pidamente apenas sali&oacute; de la internaci&oacute;n fue el desarrollo de un proyecto que en poco tiempo se har&iacute;a realidad: <strong>una fundaci&oacute;n para concientizar sobre el c&aacute;ncer, financiar tratamientos a personas sin recursos econ&oacute;micos, promover investigaciones y tambi&eacute;n para ayudar a quitarle el estigma a la enfermedad</strong>. La llam&oacute; primero Lance Armstrong Foundation y luego Livestrong. Con el correr de los a&ntilde;os, se hizo muy c&eacute;lebre porque, asociada con una marca de ropa deportiva, lanz&oacute; una campa&ntilde;a de concientizaci&oacute;n mediante unas pulseras de pl&aacute;stico amarillas, que fueron muy populares y se vendieron alrededor del mundo.
    </p><p class="article-text">
        En 1998 Armstrong volvi&oacute; a Europa y particip&oacute; en algunas carreras importantes. <strong>Gan&oacute; el Tour de Luxemburgo, lleg&oacute; entre los primeros puestos en otras competiciones y tanto los miembros de su equipo como los rivales lo ve&iacute;an cada vez en mejor forma.</strong> Pero ser&iacute;a 1999 el a&ntilde;o de una especie de bisagra: el ciclista, que como dijo m&aacute;s de una vez hab&iacute;a &ldquo;derrotado a la muerte&rdquo;, gan&oacute; su primer Tour de France.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ldquo;Espero que este triunfo env&iacute;e un mensaje fant&aacute;stico a todos los sobrevivientes alrededor del mundo&rdquo;</strong>, dijo emocionado al llegar a la meta en Par&iacute;s y agreg&oacute;: &ldquo;Podemos volver a donde estuvimos antes, e incluso mejor&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        No faltaron, ya en esa instancia, comentarios alrededor de su tratamiento m&eacute;dico y hasta sospechas por su estado f&iacute;sico. <strong>Pero &eacute;l rechaz&oacute; cualquier tipo de acusaci&oacute;n sobre dopaje o uso de sustancias que no estuvieran permitidas.</strong> De hecho, en un test dio positivo por el uso de un tipo de corticosteroide que, seg&uacute;n se adujo, obedec&iacute;a a una prescripci&oacute;n previa a la competencia.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Lance Armstrong se recuperó de la enfermedad y volvió a competir profesionalmente a finales de los &#039;90"
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                Lance Armstrong se recuperó de la enfermedad y volvió a competir profesionalmente a finales de los &#039;90                            </span>
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        Cuando el nuevo siglo y el nuevo milenio despuntaban, la figura del ciclista, con su historia de recuperaci&oacute;n y regreso emotivo, se volv&iacute;a global. <strong>Para entonces ya hab&iacute;a publicado su autobiograf&iacute;a </strong><em><strong>It&rsquo;s Not About the Bike</strong></em><strong>, que se volvi&oacute; un &eacute;xito por su mensaje esperanzador</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Entre las citas m&aacute;s destacadas de la publicaci&oacute;n, circul&oacute; la siguiente: &ldquo;El dolor es temporal. Puede durar un minuto, una hora, un d&iacute;a o un a&ntilde;o, pero eventualmente va a disminuir o algo distinto va a ocurrir. <strong>Si yo abandono, sin embargo, el dolor durar&aacute; para siempre</strong>. Porque esa rendici&oacute;n, incluso el acto m&aacute;s peque&ntilde;o de abandonar, se queda conmigo&rdquo;. En otro fragmento de la publicaci&oacute;n el ciclista se mostraba contundentemente en contra del uso de drogas, estimulantes y sustancias prohibidas para mejorar el rendimiento deportivo.
    </p><p class="article-text">
        En el a&ntilde;o 2000 volvi&oacute; a ganar el Tour de France y lo har&iacute;a varias veces consecutivas m&aacute;s. Fueron siete las victorias en la competencia francesa. <strong>Algunos ciclistas empezaban a acercarse, a querer ganarle terreno, pero las performances de Armstrong segu&iacute;an superando al resto</strong>. Para este momento, el estadounidense era la cabeza del US Postal Service Team, es decir, del equipo sponsoreado por el servicio de correos de su pa&iacute;s. <strong>En 2002, las autoridades francesas lanzaron una investigaci&oacute;n por presunto doping en ese equipo y en otros europeos, pero no encontraron pruebas para una acusaci&oacute;n formal. </strong>Por esos d&iacute;as, Armstrong fue se&ntilde;alado por otros deportistas por haberse acercado para trabajar y potenciar sus entrenamientos con el m&eacute;dico y preparador f&iacute;sico <strong>Michele Ferrari</strong>, un experto italiano sobre el que circulaban sospechas del uso de sustancias que no estaban permitidas para mejorar el rendimiento de sus pacientes y que, tiempo despu&eacute;s, fue condenado por fraude deportivo.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                El cuestionado médico italiano Michele Ferrari trabajó en el entrenamiento de Armstrong.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        En 2005, con 33 a&ntilde;os y despu&eacute;s de ganar el s&eacute;ptimo Tour de France seguido, Armstrong anunci&oacute; su retiro del deporte. Dijo que quer&iacute;a pasar m&aacute;s tiempo en familia y seguir dedic&aacute;ndose a su fundaci&oacute;n.<strong> Casi en simult&aacute;neo, el medio franc&eacute;s </strong><em><strong>L&rsquo;Equipe</strong></em><strong> public&oacute; una investigaci&oacute;n en la que apuntaba que una serie de muestras de sangre tomadas a Armstrong y los suyos en 1999 hab&iacute;an sido reevaluadas y hab&iacute;an dado evidencias del uso de sustancias prohibidas</strong>. Enfurecido, el ciclista neg&oacute; las acusaciones. En una entrevista con la CNN, de hecho, sostuvo enf&aacute;tico: &ldquo;Si consideran mi situaci&oacute;n, es decir, la de un tipo que regres&oacute; pr&aacute;cticamente despu&eacute;s de una sentencia a muerte, &iquest;por qu&eacute; volver&iacute;a al deporte a drogarme y poner en riesgo mi vida otra vez? Yo nunca har&iacute;a eso. No. De ninguna manera&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Las sospechas, de todos modos, segu&iacute;an a su alrededor, mientras ex compa&ntilde;eros de equipo del ciclista empezaban a contar sus experiencias ante algunos medios internacionales, como el diario <em>Le Monde</em>, donde hablaron el ex ciclista Frankie Andreu y su esposa, Betsy. <strong>La pareja cont&oacute; que, durante una visita a Armstrong cuando estaba internado trat&aacute;ndose por el c&aacute;ncer, escucharon que durante un control un m&eacute;dico le preguntaba al deportista si hab&iacute;a tomado alguna sustancia prohibida a lo largo de su vida.</strong> En la respuesta que escucharon, Armstrong habr&iacute;a admitido que, entre otras, hab&iacute;a probado con &ldquo;hormonas del crecimiento, cortisona, esteroides y testosterona&rdquo; para mejorar su rendimiento deportivo.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Las polémicas por el doping en el ciclismo ocuparon varias páginas de los diarios de la época                            </span>
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                </figure><h3 class="article-text"><strong>SEGUNDA VUELTA</strong></h3><p class="article-text">
        En 2009, a&ntilde;os despu&eacute;s de su anunciado retiro, el ciclista decidi&oacute; volver una vez m&aacute;s a su deporte predilecto. <strong>Dijo que lo hac&iacute;a porque quer&iacute;a seguir mostrando c&oacute;mo, con el tratamiento correcto y la ayuda m&eacute;dica adecuada, era posible tener una vida activa despu&eacute;s del c&aacute;ncer. </strong>En esta temporada termin&oacute; tercero en el Tour de France y anunci&oacute; que la de 2010 ser&iacute;a su &uacute;ltima participaci&oacute;n en la competencia francesa. Mientras tanto, segu&iacute;a corriendo en torneos menores de Europa y los Estados Unidos.
    </p><p class="article-text">
        En 2010 el ciclista <strong>Floyd Landis</strong>, que hab&iacute;a sido compa&ntilde;ero de equipo de Armstrong y el hombre con el que hab&iacute;a ganado el Tour de France de 2006, admiti&oacute; haber usado distintas sustancias prohibidas para mejorar su rendimiento. <strong>Alejado del deporte mucho antes por un doping positivo, decidi&oacute; contar varios detalles sobre un sistema muy aceitado entre los ciclistas en general y los de los Estados Unidos en particular</strong>. Armstrong, otra vez, dispar&oacute; furioso ante la prensa: &ldquo;Es nuestra palabra contra la de &eacute;l. Y a m&iacute; me gusta nuestra palabra. A nosotros nos gusta nuestra credibilidad. Floyd perdi&oacute; su credibilidad hace mucho tiempo&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                El caso Armstrong llegó a los diarios de todo el mundo.                            </span>
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        Los testimonios contra el ciclista, sin embargo, se segu&iacute;an multiplicando. Sin embargo, eran muchos los que afirmaban que nadie terminaba de investigarlo por su gran influencia en el ambiente del ciclismo. En 2011 Armstrong anunci&oacute; su retiro definitivo y, un a&ntilde;o despu&eacute;s, comenzaron formalmente las acusaciones en su contra. Primero fue en la justicia estadounidense, donde se abri&oacute; un proceso contra &eacute;l y contra el equipo del US Postal Service, en los tribunales de Los &Aacute;ngeles que, sin embargo, no lleg&oacute; a ninguna conclusi&oacute;n con las pruebas que ten&iacute;an. <strong>Los acusaban de abuso y tr&aacute;fico de sustancias ilegales. </strong>
    </p><p class="article-text">
        Para ese mismo momento, sin embargo, el deportista fue investigado por la Anti-Doping Agency (USADA) y despu&eacute;s de meses de acumulaci&oacute;n de testimonios y pruebas de todo tipo, el veredicto fue contundente. En un informe realizado por expertos de la entidad, se lleg&oacute; a la conclusi&oacute;n de que Armstrong y su equipo hab&iacute;an utilizado por a&ntilde;os &ldquo;el sistema m&aacute;s sofisticado, profesionalizado y exitoso de dopaje que el deporte jam&aacute;s ha visto&rdquo; con sustancias y tambi&eacute;n mediante la transfusi&oacute;n de sangre que permit&iacute;a adulterar resultados y saltear muchas veces controles. <strong>El informe elaborado por los profesionales ten&iacute;a m&aacute;s de 1000 p&aacute;ginas, e inclu&iacute;a las declaraciones de 26 personas, entre ellas 11 ex compa&ntilde;eros del ciclista.</strong> La USADA entonces comparti&oacute; esta informaci&oacute;n con la Uni&oacute;n Ciclista Internacional (UCI), quienes de inmediato decidieron sancionar con dureza al ciclista. <strong>Adem&aacute;s de obligarlo a devolver las siete medallas del Tour de France, de quitarle todos los t&iacute;tulos profesionales que obtuvo desde finales de los &lsquo;90, Armstrong recibi&oacute; un castigo de por vida: ya no podr&iacute;a desempe&ntilde;arse en ninguna competencia profesional</strong>. Fue un&aacute;nime, tambi&eacute;n, el veredicto entre los aficionados: se trataba de uno de los mayores fraudes de la historia del deporte. Lance y su familia se instalaron un tiempo en Hawaii para evitar el contacto de la prensa, que estaba impactada con la noticia y ansiosa por hablar con el protagonista.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                En la actualidad Armstrong conduce un podcast sobre ciclismo.                            </span>
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        Mientras los contratos con sponsors se ca&iacute;an, las marcas se quer&iacute;an alejar a toda costa de su imagen y la credibilidad de su fundaci&oacute;n se pon&iacute;a cada vez m&aacute;s en cuesti&oacute;n &ndash;de hecho, con el paso del tiempo, corrieron a Lance de la presidencia y Livestrong sigui&oacute; sin &eacute;l&ndash; <strong>el deportista decidi&oacute; darle una entrevista a la presentadora Oprah Winfrey en 2013</strong>. Fue uno de esos programas que paralizan un pa&iacute;s. Sentados frente a frente, Armstrong admiti&oacute; todo, dijo que hab&iacute;a incurrido en numerosas faltas y lagrime&oacute; cuando quiso contar c&oacute;mo hab&iacute;a repercutido todo el esc&aacute;ndalo en su familia.
    </p><p class="article-text">
        Casi una d&eacute;cada despu&eacute;s, el ciclista empez&oacute; de a poco a volver a la vida p&uacute;blica. <strong>Brind&oacute; algunas entrevistas, acept&oacute; que la cineasta Marina Zenovich se metiera en su intimidad y lo grabara a lo largo de dos a&ntilde;os para su documental, conduce </strong><a href="https://open.spotify.com/show/7lBawO6ay88hB7WpO0Z0fn?si=c649265bf0c4463a" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el podcast sobre ciclismo The Move</a> y volvi&oacute; como comentarista del Tour de France para la NBC en 2019.
    </p><p class="article-text">
        A la vez, no faltaron voces que, diez a&ntilde;os despu&eacute;s de la pol&eacute;mica, salieron a buscarle matices a la historia. El estadounidense <strong>David Walsh</strong>, uno de los periodistas que sigui&oacute; el caso, por ejemplo, reflexion&oacute; sobre la contundencia de la condena contra Armstrong.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Armstrong fue una leyenda del deporte que quedó opacada por el escándalo."
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            <span class="title">
                Armstrong fue una leyenda del deporte que quedó opacada por el escándalo.                            </span>
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        &ldquo;En aquel momento no apreci&eacute; la crueldad con la que la USADA expuso a Armstrong como un tramposo ni comprend&iacute; la gravedad del castigo. Le quitaron sus siete victorias en el Tour de Francia y lo suspendieron de por vida. <strong>Por la misma infracci&oacute;n, sus compa&ntilde;eros de equipo fueron condenados apenas a seis meses.</strong> Ellos hab&iacute;an ayudado a revelar cosas, &eacute;l no lo hizo nunca&rdquo;, se&ntilde;al&oacute; Walsh en <em>The Times</em>.
    </p><p class="article-text">
        Con vehemencia, en el documental que cuenta su vida, Armstrong asegura que, pese a la enorme p&eacute;rdida econ&oacute;mica y a que su vida dio un vuelco notable, <em>&ldquo;no cambiar&iacute;a nada&rdquo;</em>.
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;Ahora trabajo por mi cuenta&rdquo;</em>, dice a c&aacute;mara y muestra los dientes. <em>&ldquo;De alguna manera necesitaba un verdadero desastre nuclear y lo consegu&iacute;&rdquo;</em>.
    </p><p class="article-text">
        <em>AL</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Agustina Larrea]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/ciclista-famoso-mecanismo-trampas-brutal-batir-records-sangre-libro-best-seller-mentiras-tv_1_9705771.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 13 Nov 2022 03:01:08 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El ciclista más famoso y un mecanismo de trampas brutal para batir récords: sangre, libro best-seller y mentiras en TV]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Deportes,Estados Unidos,Impostores]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El atleta imparable que engañó a una universidad de élite con una identidad robada: carta de admisión en la cárcel, beca y fuga]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/atleta-imparable-engano-universidad-elite-identidad-robada-carta-admision-carcel-beca-fuga_1_8700781.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d9f61bd8-acba-49bd-8496-5642612f6351_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El atleta imparable que engañó a una universidad de élite con una identidad robada: carta de admisión en la cárcel, beca y fuga"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En cada entrega, perfiles de grandes falsificadores, simuladores, artistas del engaño, infiltrados, estafadores profesionales y otros tramposos audaces.</p><p class="subtitle">Impostores - El hombre que decía ser Rockefeller: un asesinato brutal, vida de lujo y la trampa que sostuvo 15 años</p></div><p class="article-text">
        La carta de postulaci&oacute;n no les dej&oacute; dudas a las autoridades de Princeton: <strong>se trataba de un joven &ldquo;inteligente, sensible, con muchas ganas de aprender&rdquo;</strong>. Les impact&oacute; saber que <strong>Alexi Santana</strong> hab&iacute;a vivido solo en el desierto de Mojave, que ten&iacute;a pocos recursos, que desde muy peque&ntilde;o hab&iacute;a aprendido cosas por su cuenta. Que le&iacute;a sin parar &ndash;<strong>en su texto hac&iacute;a comentarios curiosos sobre los libros que hab&iacute;an marcado su vida</strong>&ndash; y que adem&aacute;s era un atleta excelente.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No necesit&oacute; nada m&aacute;s que esas palabras conmovedoras y en 1988 fue admitido por Princeton, una de las universidades m&aacute;s prestigiosas de los Estados Unidos. <strong>Le ofrecieron, adem&aacute;s, una beca que rondaba los 15 mil d&oacute;lares</strong>. Cuando se acercaba la fecha del inicio de clases, sin embargo, pidi&oacute; una pr&oacute;rroga: su madre agonizaba en Suiza, ten&iacute;a leucemia y le quedaba poco tiempo de vida.&nbsp;Desde la instituci&oacute;n le ofrecieron dinero para que pudiera viajar y estar con ella en sus &uacute;ltimos d&iacute;as. <strong>No ten&iacute;an c&oacute;mo saber que el estudiante autodidacta en realidad se encontraba preso y que le faltaban varios meses para cumplir una condena por falsificaci&oacute;n, usurpaci&oacute;n de identidad y robos.</strong> No ten&iacute;a c&oacute;mo saber, tampoco, que se trataba de uno de los mayores impostores del pa&iacute;s que los hab&iacute;a enga&ntilde;ado con una carta escrita desde la c&aacute;rcel. <strong>Le abrieron de esta manera las puertas a una instituci&oacute;n centenaria, que vio brillar a aquel joven en las pistas y en las aulas</strong>. Hasta su derrumbe.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                James Arthur Hogue nació en 1959 y desde pequeño se destacó como corredor.                            </span>
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        <strong>James Arthur Hogue</strong> naci&oacute; en los Estados Unidos en 1959. Creci&oacute; en Kansas en una familia humilde. Fue al secundario y luego intent&oacute;, aunque sin suerte, seguir una carrera universitaria en la Universidad de Wyoming. Desde muy chico se destacaba por su desempe&ntilde;o en los deportes, especialmente cuando corr&iacute;a. Sin embargo no lograba insertarse en el medio, ganar medallas, triunfar en carreras dif&iacute;ciles, llegar a un tipo de gloria con la que so&ntilde;aba.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Como reflexionar&iacute;a muchos a&ntilde;os despu&eacute;s el realizador <strong>Jesse Moss</strong>, que cuenta esta historia en el documental <em>Conman</em> (<em>Impostor</em>) de 2003, <strong>&ldquo;para ser un corredor de fondo uno tiene que ser un impostor y un mentiroso consigo mismo&rdquo;</strong>.&nbsp;&ldquo;Ten&eacute;s que convencerte de que no te duele nada sabiendo que te duele. <strong>Ten&eacute;s que mentirte y convencerte de que quer&eacute;s correr cinco millas m&aacute;s</strong> cuando lo que de verdad quer&eacute;s es abandonar ah&iacute; mismo&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Los primeros pasos</h2><p class="article-text">
        Alejado de su familia, decidi&oacute; &ldquo;empezar de nuevo&rdquo; &ndash;esas fueron sus palabras a&ntilde;os despu&eacute;s en uno de los juicios que debi&oacute; enfrentar&ndash; <strong>y en 1984 se inscribi&oacute; en una escuela secundaria de Palo Alto, California</strong>. Sus rasgos lo ayudaban: era lampi&ntilde;o, delgado, de mirada esquiva. <strong>El nombre que eligi&oacute; fue Jay Huntsman.</strong> Para entonces ten&iacute;a 25 a&ntilde;os, pero simulaba ser un adolescente: a las autoridades les cont&oacute; que su padres hab&iacute;an muerto tiempo antes en Bolivia, que era de ascendencia sueca y que estaba pr&aacute;cticamente solo en el mundo. Como pronto se destac&oacute; en las competencias de atletismo y hasta lleg&oacute; a ganar uno de los torneos estudiantiles m&aacute;s importantes, nadie se cuestion&oacute; la historia. <strong>Sin embargo, a otros atletas les llamaba la atenci&oacute;n el joven que, seg&uacute;n dijeron a&ntilde;os despu&eacute;s, &ldquo;hab&iacute;a aparecido de la nada&rdquo;.</strong>
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                    alt="Hogue falsificó sus documentos y se hizo pasar por un estudiante secundario cuando tenía 25 años."
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            <span class="title">
                Hogue falsificó sus documentos y se hizo pasar por un estudiante secundario cuando tenía 25 años.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Mientras el cuchicheo a su alrededor crec&iacute;a, <strong>Huntsman descollaba en las pistas y segu&iacute;a sus d&iacute;as como estudiante secundario.</strong> Los diarios locales lo empezaron a llamar &ldquo;el chico misterioso&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        El periodista Jason Cole, del<em> Palo Alto Times Tribune</em>, quiso indagar sobre el pasado del corredor que parec&iacute;a imparable. Entonces fue hasta el registro civil local a buscar en los archivos. Encontr&oacute; que hab&iacute;a una sola entrada bajo el nombre de Jay Hunstman y que correspond&iacute;a a un beb&eacute; que hab&iacute;a muerto muchos a&ntilde;os atr&aacute;s.<strong> El impostor fue descubierto y se dio a la fuga.</strong> Su cara lleg&oacute; a los diarios con un t&iacute;tulo contundente: &ldquo;El chico misterioso es identificado como un hombre de 26 a&ntilde;os&rdquo;.
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            <span class="title">
                Durante sus días en Palo Alto, el impostor fue apodado como &quot;El chico misterioso&quot;                            </span>
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        Tiempo despu&eacute;s fue arrestado por el delito de falsificaci&oacute;n y robo y enviado a la c&aacute;rcel, en Utah. Fue desde la celda que escribi&oacute; la carta que convenci&oacute; a las autoridades de Princeton de que deb&iacute;a ser admitido. <strong>El chico misterioso estaba por entrar a la llamada Ivy League, ese conjunto de universidades de &eacute;lite en los Estados Unidos</strong>. Esas de gran exigencia y de  requisitos acad&eacute;micos exhaustivos para ingresar.
    </p><p class="article-text">
        Tal como cont&oacute; uno de sus compa&ntilde;eros de cuarto para el documental de <strong>Jesse Moss</strong>, el impostor, que para entonces se mov&iacute;a bajo la identidad de <strong>Alexi Santana</strong>, era visto como &ldquo;un tipo excepcional&rdquo;. <strong>Tomaba seis o siete cursos por semestre, cuando lo usual era seguir entre cuatro y cinco. Sus notas eran muy buenas y se destacaba en disciplinas muy diversas, entre matem&aacute;ticas y ciencias, entre historia y materias del &aacute;mbito de las humanidades</strong>. &ldquo;Muy rara vez te miraba a los ojos&rdquo;, recuerda en la pel&iacute;cula otro estudiante que conoci&oacute; al atleta por aquellos d&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        Durante el segundo a&ntilde;o en Princeton algo cambi&oacute; en Santana: <strong>decidi&oacute; cortarse el pelo y empezar a vestirse con sacos formales para ser parte de algunos clubes exclusivos de la Ivy League</strong>, que requer&iacute;an esos atuendos entre quienes quer&iacute;an pertenecer.
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                Hogue cursaba en Princeton entre seis y siete materias, cuando el promedio era de cuatro o cinco por semestre                            </span>
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        La vida del impostor transcurr&iacute;a sin problemas entre clases, fiestas, carreras y reuniones sociales. Para esa &eacute;poca se hab&iacute;a propuesto un nuevo objetivo: alcanzar la Beca Rhodes, una de las m&aacute;s dif&iacute;ciles para los estudiantes de entonces. <strong>Sin embargo, no lleg&oacute; a conseguirla: en 1992, durante una competencia universitaria, una ex compa&ntilde;era de equipo de la secundaria de Palo Alto lo reconoci&oacute; y lo denunci&oacute; ante las autoridades.</strong> El ex chico misterioso, ahora convertido en un universitario de &eacute;xito, fue arrestado en el campus de Princeton, acusado de robo, adulteraci&oacute;n de documentos p&uacute;blicos y por usar, una vez m&aacute;s, una identidad falsa. 
    </p><p class="article-text">
        Su verdadero nombre, James Arthur Hogue, recorri&oacute; de inmediato diarios y programas de televisi&oacute;n cuando empez&oacute; el juicio en su contra. <strong>&ldquo;Hice todo porque quer&iacute;a volver a empezar sin las cargas de mi pasado&rdquo;</strong>, dijo ante el tribunal y se declar&oacute; culpable.
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                    alt="Hogue se declaró culpable en el juicio por falsificación que enfrentó luego de ser descubierto."
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                Hogue se declaró culpable en el juicio por falsificación que enfrentó luego de ser descubierto.                            </span>
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        Entre esa causa y otra que enfrent&oacute;, por robos de minerales y materiales que se conservaban en un museo perteneciente a la Universidad de Harvard, donde trabaj&oacute; brevemente mientras hac&iacute;a un curso sobre geolog&iacute;a, <strong>Hogue estuvo en prisi&oacute;n hasta 1997</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de cumplir sus condenas, decidi&oacute; ocultarse y empezar a usar su verdadero nombre alejado de todo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Obsesionado por su historia, el documentalista Jesse Moss lo busc&oacute; durante mucho tiempo, trat&oacute; de contactar a las personas que hab&iacute;an conocido al impostor, incluso lleg&oacute; a hablar con su hermana</strong>. Lo encontr&oacute; en unos campos en Colorado y, aunque le cost&oacute; convencerlo para que hablara ante las c&aacute;maras, cuando gan&oacute; su confianza lo consigui&oacute;.
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                    alt="La historia de Hogue fue reconstruida en el documental &quot;Conman&quot; de Jesse Moss."
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                La historia de Hogue fue reconstruida en el documental &quot;Conman&quot; de Jesse Moss.                            </span>
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        &ldquo;Yo no creo que muchas personas est&eacute;n totalmente satisfechas con su posici&oacute;n. Por lo tanto, muchos inventan cosas sobre s&iacute; mismos todo el tiempo. Y no creo que eso sea un misterio en absoluto. <strong>Lo que cre&eacute;s saber de los dem&aacute;s, no siempre es real</strong>&rdquo;, le dijo al documentalista. 
    </p><p class="article-text">
        Un a&ntilde;o despu&eacute;s, Hogue volvi&oacute; a Princeton, donde hab&iacute;a sido declarado persona no grata. <strong>Las c&aacute;maras lo registraron mientras caminaba por el campus camuflado.</strong> Ten&iacute;a miedo de que lo reconocieran.
    </p><p class="article-text">
        <em>El documental Conman (Impostor) est&aacute; disponible en la Argentina en la plataforma de HBO Max. Tambi&eacute;n se puede leer m&aacute;s sobre esta historia en el libro The Runner, del periodista David Samuels.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>AL</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Agustina Larrea]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/atleta-imparable-engano-universidad-elite-identidad-robada-carta-admision-carcel-beca-fuga_1_8700781.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 30 Jan 2022 03:07:41 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El atleta imparable que engañó a una universidad de élite con una identidad robada: carta de admisión en la cárcel, beca y fuga]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Estados Unidos,Documental,Impostores]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Fiesta interminable, un joven excéntrico y números trucados: el unicornio que pasó de ser la promesa de Wall Street a fundirse en seis semanas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/fiesta-interminable-joven-excentrico-numeros-trucados-unicornio-paso-promesa-wall-street-fundirse-seis-semanas_1_8293547.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0e82a3b4-1b53-404f-ae85-29f3c6b42362_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Fiesta interminable, un joven excéntrico y números trucados: el unicornio que pasó de ser la promesa de Wall Street a fundirse en seis semanas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En cada entrega, perfiles de grandes falsificadores, simuladores, artistas del engaño, infiltrados, estafadores profesionales y otros tramposos audaces.</p><p class="subtitle">Caída y resurrección de la periodista estrella que prefería “retocar” datos de sus crónicas y se convirtió en una destacada poeta</p></div><p class="article-text">
        Hace la pausa en el momento justo, como todas las personas que tienen facilidad para hablar y conquistar multitudes.<strong> Entonces fija la mirada en el horizonte para imprimirle una p&aacute;tina de profundidad a sus palabras, que fluyen de su boca como si fueran espont&aacute;neas, aunque est&aacute;n estudiadas al mil&iacute;metro</strong>: &ldquo;La pr&oacute;xima revoluci&oacute;n ser&aacute; la revoluci&oacute;n del nosotros&rdquo;, dispara y el p&uacute;blico a&uacute;lla encendido.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En 2010 <strong>Adam Neumann</strong>, el CEO de WeWork, era uno de esos personajes a los que buena parte de Wall Street y la &eacute;lite financiera de los Estados Unidos prestaba atenci&oacute;n. Despu&eacute;s de la debacle de 2008, la mirada estaba puesta en las empresas tecnol&oacute;gicas, que luc&iacute;an como una promesa de salvaci&oacute;n, el futuro de una econom&iacute;a global tambaleante, en manos de j&oacute;venes audaces que circulaban entre oficinas vidriadas y cafeter&iacute;as modernas. <strong>La empresa de este hombre carism&aacute;tico y algo exc&eacute;ntrico, que ven&iacute;a a cambiar para siempre la historia de las relaciones laborales del mundo, era supuestamente una de esas elegidas, un unicornio, un faro que lleg&oacute; a valer miles de millones de d&oacute;lares.</strong> Hasta que se revel&oacute; su verdadera naturaleza y se encamin&oacute;, tambi&eacute;n imparable, hacia el derrumbe.
    </p><h3 class="article-text">Los comienzos</h3><p class="article-text">
        Tal como relata el periodista <strong>Derek Thompson</strong> en el documental<em> WeWork Or the Making and Breaking of a $47 Billion Unicorn</em> (Hulu, 2021), <strong>el auge de un personaje como Neumann se dio pasada la crisis de 2008, cuando el universo de los negocios se encandil&oacute; de alguna manera con el llamado &ldquo;tecno-optimismo&rdquo;</strong> que ofrec&iacute;an los gigantes de entonces, con Facebook, Google y otros titanes que tra&iacute;an novedad y tambi&eacute;n un relato tentador sobre sus actividades.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><p class="article-text">
        El mercado ten&iacute;a entonces una fe ciega en estos supuestos emprendedores que con inversiones m&iacute;nimas al inicio de sus actividades recaudaban en poco tiempo millones. &ldquo;Ibas a ser recompensado si pod&iacute;as articular una visi&oacute;n de tu empresa que no fuera solamente ganar plata sino cambiar el mundo&rdquo;, analiza Thompson en el largometraje dirigido por <strong>Jed Rothstein</strong>. El experto sintetiza que estas empresas representaban &ldquo;algo hermoso sobre el futuro de la humanidad&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En el caso de WeWork y de Neumann lo que ofrec&iacute;an era <strong>&ldquo;revolucionar la forma en que trabajan las personas y las empresas&rdquo;</strong>, para lo que montaban espacios de coworking modernos, llenos de l&aacute;mparas de dise&ntilde;o, escritorios compartidos y sillones mullidos que alquilaban a peque&ntilde;os y grandes emprendedores cansados de &ldquo;la cultura de la oficina&rdquo; de los &lsquo;80 y los &lsquo;90. Flexibilidad, espacios comunes, idilio freelancista y convivencia aspiracional: <strong>trabajar sin aparentar que se trabaja</strong>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El proyecto empez&oacute; con un peque&ntilde;o edificio en el SoHo de Nueva York, que el propio Neumann se encarg&oacute; de elegir y dise&ntilde;ar. <strong>Con el correr de los meses, WeWork lleg&oacute; a tener decenas de espacios en alquiler en Estados Unidos y alrededor del mundo.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Neumann naci&oacute; en Tel Aviv, en 1979. Seg&uacute;n relat&oacute; en numerosas entrevistas, como sus padres se separaron cuando era peque&ntilde;o, lleg&oacute; a vivir en 13 ciudades distintas durante su infancia. Pero, tambi&eacute;n seg&uacute;n cont&oacute; cuando era el hombre del momento, cuando todav&iacute;a llegaba a las tapas de revistas por su exitoso emprendimiento, <strong>la experiencia que m&aacute;s lo marc&oacute; fue la de haber vivido en un kibutz muy cerca de la Franja de Gaza</strong>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Neumann llegó a Nueva York con 23 años y se fascinó con el estilo de vida de la gran ciudad"
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            <span class="title">
                Neumann llegó a Nueva York con 23 años y se fascinó con el estilo de vida de la gran ciudad                            </span>
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        Esa idea de vivir y producir en comunidad fue la inspiraci&oacute;n para WeWork, que lleg&oacute; a definir como &ldquo;un kibutz capitalista&rdquo;<strong>. La idea germinaba en su cabeza hasta que decidi&oacute; establecerse en los Estados Unidos e insertarse en el mundo de los negocios. Prob&oacute; primero con una idea que result&oacute; fallida: dise&ntilde;&oacute; e intent&oacute; comercializar rodilleras acolchonadas para beb&eacute;s que empiezan a gatear a las llam&oacute; Krawlers.</strong>&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El fracaso no lo fren&oacute;. Amante del estilo de vida neoyorkino, fue por m&aacute;s y a comienzos de 2008 se asoci&oacute; con <strong>Miguel McKelvey</strong> otro joven que, como &eacute;l, hab&iacute;a crecido en una comunidad rural, pero en Oregon. Juntos le dieron vuelta al concepto de <em>coworking </em>y se pusieron en acci&oacute;n. En poco tiempo la empresa fue un suceso y por casi una d&eacute;cada fueron sin&oacute;nimo de creatividad y &eacute;xito.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Neumann nació en Tel Aviv, en 1979. Según relató en numerosas entrevistas, como sus padres se separaron cuando era pequeño, llegó a vivir en 13 ciudades distintas durante su infancia.</p>
          </div>

  </blockquote><h3 class="article-text">Auge</h3><p class="article-text">
        A medida que incorporaban m&aacute;s edificios en alquiler, Adam y su socio contrataban a m&aacute;s trabajadores, que se entusiasmaban por formar parte de una empresa innovadora. Algunos expertos llegaron a comparar el comportamiento de Neumann y sus empleados con el de un culto.<strong> De hecho, con el paso de los a&ntilde;os, el joven fue convirti&eacute;ndose cada vez m&aacute;s en un referente, que brindaba charlas motivacionales y hablaba de su misi&oacute;n en la vida: &ldquo;Elevar la conciencia del mundo&rdquo;.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Lleg&oacute; entonces el primer WeWork Summer Camp, una fiesta interminable para quienes formaban parte de la empresa, y le siguieron varios. En cada uno de estos eventos, que llegaban a durar 72 horas, no faltaban litros de alcohol, juegos de todo tipo, lujo, DJ&rsquo;s a toda hora, baile cerca de la playa y excesos.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Cuando la empresa comenzó a crecer empezaron los célebres WeWork Camps.                            </span>
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        Uno de los asistentes al primer campamento lo define en el documental de Rothstein de manera muy graciosa:<strong> &ldquo;Fue el Fyre Festival, pero bien hecho&rdquo;, </strong><a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/fraude-fiesta-vip-isla-bahamas-recuerdo-pablo-escobar-estafa-millonaria_129_8055370.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en referencia a la c&eacute;lebre fiesta VIP que termin&oacute; en desastre</a>. Tambi&eacute;n all&iacute; el ex abogado principal de la empresa asegura: &ldquo;<strong>Pod&iacute;as beber hasta el fin de los d&iacute;as&rdquo;.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Con el tiempo, el sector de WeWork dedicado a la organizaci&oacute;n de estas fiestas, que inclu&iacute;an siempre discursos de Neumann, presentaciones distendidas y euforia, lleg&oacute; a tener mucho peso para la empresa.
    </p><p class="article-text">
        Tanto despliegue empez&oacute; a llamar la atenci&oacute;n de los expertos en el tema y de algunos medios. <strong>&iquest;Solamente a partir del subalquiler de espacios de trabajo Neumann y su gente consegu&iacute;an lo millones de d&oacute;lares que aparentaban tener? &iquest;Se trataba de una empresa tecnol&oacute;gica si lo que ofrec&iacute;an estaba m&aacute;s vinculado con el rubro inmobiliario?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Neumann se enojaba ante esta pregunta y repet&iacute;a una y otra vez: &ldquo;No somos una empresa del rubro inmobiliario. Somos una comunidad de creadores&rdquo;. A veces tambi&eacute;n optaba por otra expresi&oacute;n curiosa: &ldquo;econom&iacute;a colaborativa para el uso del espacio&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En algunas presentaciones lleg&oacute; a afirmar que WeWork no compraba las propiedades en las que se instalaba, sino que las alquilaba y las pon&iacute;a en condiciones para sus clientes. <strong>Hacia 2014, cuando la empresa lleg&oacute; a cotizar 5 mil millones de d&oacute;lares, WeWork se convirti&oacute; en el mayor arrendatario de Nueva York</strong> y su fundador no escatimaba en gastos. Se mov&iacute;a en costos&iacute;simos jets privados, viv&iacute;a de noche, se rodeaba de j&oacute;venes que lo idolatraban, aprovechaba cada ocasi&oacute;n para se&ntilde;alar que su esposa Rebekah era prima de la actriz <strong>Gwyneth Paltrow</strong>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Adam y su esposa Rebekah en pleno auge de WeWork"
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            <span class="title">
                Adam y su esposa Rebekah en pleno auge de WeWork                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        El crecimiento desmedido de WeWork empez&oacute; a ser objeto de estudio de algunos acad&eacute;micos: <strong>los llamados inversores de capital de riesgo se acercaban a la empresa con entusiasmo y no paraban de poner dinero</strong>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En 2016 WeWork lleg&oacute; a obtener financiaci&oacute;n por 430 millones de d&oacute;lares, mientras que los expertos valuaban a la firma en 16.000 millones. Esto intrigaba al mundo de los negocios: <strong>la valuaci&oacute;n del emprendimiento de Neumann crec&iacute;a como la de una gigante tecnol&oacute;gica, cuando los negocios del rubro inmobiliario suelen tener ciclos mucho m&aacute;s lentos y estables</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, como se supo tiempo despu&eacute;s, no hab&iacute;a en la oferta de la empresa ninguna pata innovadora desde sus herramientas tecnol&oacute;gicas: los inquilinos ni siquiera usaban una red interna de contactos que WeWork ofrec&iacute;a y tampoco hac&iacute;an uso de un sistema de oferta de empleos exclusiva. <strong>Apenas usaban las salas para reuniones y con el tiempo la rotaci&oacute;n de los usuarios se hizo cada vez m&aacute;s grande</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n define el experto y profesor de Marketing por la NYU School of Business <strong>Scott Galloway</strong>, WeWork fue &ldquo;la empresa privada m&aacute;s sobrevalorada del mundo&rdquo;. Algo que pocos se animaban a ver en medio del entusiasmo que generaban el carism&aacute;tico Neumann y sus seguidores.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Las fiestas de la empresa segu&iacute;an, su CEO aseguraba en entrevistas que WeWork era totalmente rentable y hasta lleg&oacute; a encarar un proyecto m&aacute;s ambicioso</strong>: una serie de edificios llamados WeLive con el mismo esp&iacute;ritu comunitario que su iniciativa m&aacute;s preciada, y una futura escuela bajo el nombre de WeGrow, que ofrecer&iacute;a &ldquo;un nuevo enfoque de vida&rdquo; para ni&ntilde;os y tambi&eacute;n para adultos.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El crecimiento desmedido de WeWork empezó a ser objeto de estudio de algunos académicos: los llamados inversores de capital de riesgo se acercaban a la empresa con entusiasmo y no paraban de poner dinero. </p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Tal como revela la periodista del Wall Street Journal <strong>Maureen Farrell</strong>, hacia 2017 Neumann debi&oacute; acudir a una sofisticada ingenier&iacute;a financiera y a artima&ntilde;as a la hora de presentar los n&uacute;meros de WeWork ante nuevos inversores. <strong>Algo no terminaba de cerrar, entonces el fundador de la empresa decidi&oacute; inventar sus m&eacute;tricas propias, &ldquo;una especie de alucinaci&oacute;n consensual&rdquo;.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es entonces cuando Neumann decide entrar en contacto la poderosa entidad japonesa SoftBank que inyecta algo de dinero a WeWork. <strong>Entonces, la red de coworking llega a su r&eacute;cord, con una valuaci&oacute;n de 47.000 millones de d&oacute;lares.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Pese a esos n&uacute;meros impactantes, las p&eacute;rdidas se multiplicaban y <strong>Neumann le pidi&oacute; a Softbank que invirtiera unos 20 mil millones de d&oacute;lares para convertirse en el socio mayoritario de su empresa</strong>. Seg&uacute;n se calcul&oacute; despu&eacute;s, por estos tiempos WeWork &ldquo;quemaba&rdquo; 100 millones de d&oacute;lares por semana en p&eacute;rdidas.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Neumann fue rechazado por Softbank e intentó que su empresa saliera a buscar inversores en la Bolsa"
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            <span class="title">
                Neumann fue rechazado por Softbank e intentó que su empresa saliera a buscar inversores en la Bolsa                            </span>
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        Mientras se encontraba en una lujosa casa de Hawaii, durante la Nochebuena de 2018 <strong>Adam Neumann se enter&oacute; de la peor de las noticias: Softbank se retiraba de los negocios compartidos y ya no quer&iacute;a invertir m&aacute;s en WeWork.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Sin acuerdo, el empresario decidi&oacute; entonces que su empresa estaba lista para buscar dinero por otro lado:<strong> volverse p&uacute;blica, como se dice en la jerga o salir a Bolsa. </strong>Pero para esto, tal como exigen las entidades financieras estadounidenses, WeWork deb&iacute;a presentar informaci&oacute;n certera de sus finanzas y de su actividad a sus potenciales inversores.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, lejos de eso, Neumann prefiri&oacute; exhibir un material que provoc&oacute; la risa de los expertos. <strong>&ldquo;Nuestra misi&oacute;n es elevar la conciencia del mundo&rdquo;, propon&iacute;a en un texto, que deb&iacute;a ser t&eacute;cnico y lleno de n&uacute;meros.</strong> &ldquo;Ofrecemos a nuestros miembros acceso flexible a espacios bonitos, una cultura de inclusividad y la energ&iacute;a de una comunidad inspirada. Esto va dedicado a la energ&iacute;a del nosotros. M&aacute;s grande que cualquiera de nosotros, pero dentro de cada uno de nosotros&rdquo;, conclu&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        La presentaci&oacute;n inclu&iacute;a vaguedades y los especialistas concluyeron en que esos papeles eran &ldquo;impresentables&rdquo;.<strong> As&iacute; empez&oacute; la ca&iacute;da, un colapso financiero que no tuvo fin y que dej&oacute; a m&aacute;s de 6 mil personas desempleadas en cuesti&oacute;n de d&iacute;as.</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Neumann intentó convencer a inversores de Wall Street pero no tuvo suerte y debió renunciar a su rol como CEO"
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                Neumann intentó convencer a inversores de Wall Street pero no tuvo suerte y debió renunciar a su rol como CEO                            </span>
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        Entonces comenzaron a salir varios art&iacute;culos period&iacute;sticos sobre el caso de <strong>la empresa que pas&oacute; de una valuaci&oacute;n de 47 mil millones de d&oacute;lares a la bancarrota en apenas seis semanas y la cara de Neumann lleg&oacute; a los principales medios de su pa&iacute;s.</strong>&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La decisi&oacute;n corporativa fue entonces correr a Neumann de su puesto de CEO y hacer una limpieza total de la compa&ntilde;&iacute;a. <strong>Pero esto implic&oacute; que el empresario se quedara con una importante suma en concepto de compensaci&oacute;n.</strong>
    </p><p class="article-text">
        El enojo de los empleados, que antes lo hab&iacute;an admirado como a un gran l&iacute;der, se hizo notar. <strong>Ya no hab&iacute;a &ldquo;we&rdquo; ni la idea de comunidad que antes hab&iacute;an conocido. </strong>Neumann obtuvo su r&eacute;dito mientras que ellos quedaron en la calle.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s del notable documental <em>WeWork Or the Making and Breaking of a $47 Billion Unicorn</em>, la historia de la empresa que promet&iacute;a revolucionarlo todo tambi&eacute;n fue relatada en el libro<em> Billion Dollar Loser</em>, de Reeves Wiedeman, y <em>The Cult of We</em>, de los periodistas Maureen Farrell y Eliot Brown.
    </p><p class="article-text">
        <em>AL</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Agustina Larrea]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/fiesta-interminable-joven-excentrico-numeros-trucados-unicornio-paso-promesa-wall-street-fundirse-seis-semanas_1_8293547.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 11 Sep 2021 18:38:33 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Fiesta interminable, un joven excéntrico y números trucados: el unicornio que pasó de ser la promesa de Wall Street a fundirse en seis semanas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Estados Unidos,Empresas,Empresarios,Impostores,WeWork,Adam Neumann]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Empezó el juicio por fraude contra Elizabeth Holmes, la millennial que prometió revolucionar la salud con un test de sangre engañoso]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mundo/empezo-juicio-fraude-elizabeth-holmes-millennial-prometio-revolucionar-salud-test-sangre-enganoso_1_8284561.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1eff5210-4091-4f2b-aa10-8346f51ec0b0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Empezó el juicio por fraude contra Elizabeth Holmes, la millennial que prometió revolucionar la salud con un test de sangre engañoso"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Después de numerosas postergaciones, la fundadora de Theranos se presentó ante los tribunales en California. Las claves de la investigación y la pena que podría enfrentar si es encontrada culpable.</p></div><p class="article-text">
        Por esos a&ntilde;os fue tapa de revistas, <a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/sangre-millones-ascenso-caida-estafadora-millennial-encandilo-silicon-valley-maquina-falsa_129_7959172.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">expon&iacute;a sus ideas ante auditorios donde la escuchaba gente de varios pa&iacute;ses, la convocaban para incentivar a otros como ella, viajaba por distintos pa&iacute;ses a contar sus proyectos</a>, la pon&iacute;an como ejemplo figuras de la pol&iacute;tica de los Estados Unidos como el ex presidente Bill Clinton. <strong>Era una millennial que se mostraba ante todos como una emprendedora exitosa en el mundo de las empresas tecnol&oacute;gicas, que recaudaba millones de d&oacute;lares para su emprendimiento. </strong>Hasta que <strong>Elizabeth Holmes</strong> y el supuesto m&eacute;todo revolucionario desarrollado por su empresa Theranos para llevar adelante tests de sangre cayeron en desgracia.
    </p><p class="article-text">
        Esta ma&ntilde;ana en San Jose, California, <strong>la empresaria se present&oacute; ante los tribunales, donde, luego de meses de postergaciones y demoras por la pandemia, deber&aacute; enfrentar un juicio por fraude</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Tal como inform&oacute; <a href="https://www.nytimes.com/2021/09/08/technology/theranos-opening-statements.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el diario The New York Times</a>, la ex CEO de Theranos asisti&oacute; a la audiencia en la que se plantearon los principales ejes de la acusaci&oacute;n en su contra.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ldquo;Este es un caso de fraude, de mentira y de enga&ntilde;o para obtener dinero&rdquo;</strong>, se&ntilde;al&oacute; el fiscal principal <strong>Robert Leach</strong> durante su descargo de apertura. &ldquo;Sin tiempo y sin dinero, la acusada decidi&oacute; enga&ntilde;ar&rdquo;, continu&oacute; ante el jurado.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Holmes posa frente a un ejemplar del dispositivo Edison                            </span>
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        Seg&uacute;n el fiscal, el accionar de Holmes, quien durante a&ntilde;os prometi&oacute; &ldquo;revolucionar el sistema de salud&rdquo; de los Estados Unidos, l<strong>lev&oacute; en realidad a un enga&ntilde;o sistem&aacute;tico a pacientes, inversores de la empresa y m&eacute;dicos con un mecanismo que lo &uacute;nico que intentaba era quedarse con los recursos</strong> para salvar a su compa&ntilde;&iacute;a de caer en bancarrota.
    </p><p class="article-text">
        Holmes, que fund&oacute; Theranos en 2003 cuando ten&iacute;a apenas 19 a&ntilde;os y hab&iacute;a abandonado sus estudios en la Universidad de Stanford, <strong>se declar&oacute; inocente. </strong>Seg&uacute;n expertos consultados por ese diario, <strong>intentar&aacute; en las pr&oacute;ximas jornadas convencer al jurado de que existe &ldquo;otra parte de la historia&rdquo; que la acusaci&oacute;n no contempla</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Durante sus a&ntilde;os de auge, Holmes asegur&oacute; que una de las m&aacute;quinas desarrolladas por Theranos, llamada Edison, podr&iacute;a realizar de manera veloz una gran variedad de tests de sangre con apenas una gota como muestra. <strong>Distintos expertos comprobaron que esa afirmaci&oacute;n era enga&ntilde;osa y ahora la empresaria es acusada de una pr&aacute;ctica fraudulenta.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        La Fiscal&iacute;a adem&aacute;s asegura que Holmes ofreci&oacute; informaci&oacute;n falsa sobre los negocios de Theranos a inversores, lo que llev&oacute; a la empresa al colapso financiero. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Holmes dejó la Universidad de Stanford para fundar su empresa                            </span>
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        Por esos delitos y por la manipulaci&oacute;n de los datos sobre la salud de quienes confiaron en la tecnolog&iacute;a de Theranos, <strong>Holmes podr&iacute;a enfrentar una condena de hasta 20 a&ntilde;os en prisi&oacute;n.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Se estipula que en las pr&oacute;ximas jornadas deber&aacute;n asistir a dar su testimonio ex empleados de la empresa, adem&aacute;s de inversores y pacientes que confiaron en Theranos.&nbsp;Algunos expertos indican que, por la cantidad de declaraciones, el proceso podr&iacute;a llevar varios meses.
    </p><p class="article-text">
        <em>AL</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mundo/empezo-juicio-fraude-elizabeth-holmes-millennial-prometio-revolucionar-salud-test-sangre-enganoso_1_8284561.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 09 Sep 2021 10:14:04 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Empezó el juicio por fraude contra Elizabeth Holmes, la millennial que prometió revolucionar la salud con un test de sangre engañoso]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Estados Unidos,Salud,Impostores,Elizabeth Holmes,Theranos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Caída y resurrección de la periodista estrella que prefería “retocar” datos de sus crónicas y se convirtió en una destacada poeta]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/caida-resurreccion-periodista-estrella-preferia-retocar-datos-cronicas-convirtio-destacada-poeta_129_8220217.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/00cfff56-5898-497c-b8d7-4005d8e3a02d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Caída y resurrección de la periodista estrella que prefería “retocar” datos de sus crónicas y se convirtió en una destacada poeta"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En cada entrega, perfiles de grandes falsificadores, simuladores, artistas del engaño, infiltrados, estafadores profesionales y otros tramposos audaces.</p><p class="subtitle">Un niño adicto a la heroína, una fabuladora y la historia que impactó a García Márquez</p></div><p class="article-text">
        Un auditorio repleto de periodistas la escucha hipnotizado. Se supon&iacute;a que la mirada de todos iba a estar puesta en la entonces secretaria de Estado de los Estados Unidos, Madeleine Albright, que era de alguna manera el n&uacute;mero principal del evento. Pero ella, la afroamericana que creci&oacute; en Chicago entre la necesidad y el impulso por salir adelante, la que tuvo que lidiar con su trabajo al tiempo que criaba a un beb&eacute; pr&aacute;cticamente sola, la que fue finalista del Premio Pulitzer por sus textos filosos, la que recita casi como en un trance, se roba las miradas y los aplausos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es abril de 1998 y <strong>Patricia Smith</strong>, columnista estrella del diario <em>Boston Globe</em>, se hace escuchar con una historia que involucra a otra afroamericana, m&aacute;s joven que ella, en una entrega de premios que tiene lugar en un hotel lujoso que contrat&oacute; la Asociaci&oacute;n Americana de Editores de Diarios para galardonar a quienes la instituci&oacute;n consideraba <strong>&ldquo;los mejores periodistas de los Estados Unidos&rdquo;</strong>. Ella, por supuesto, es una de las reconocidas de la jornada por sus escritos que salen dos veces por semana en el diario y tienen cada vez m&aacute;s repercusi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Varios editores, impactados por su figura, quieren rob&aacute;rsela al <em>Globe</em> y llevarla para sus redacciones. <strong>Eso fantasea, por ejemplo, Robert Rosenthal del </strong><em><strong>Philadelphia Inquirer</strong></em><strong>, tal como cont&oacute; poco despu&eacute;s </strong><a href="https://www.chicagotribune.com/news/ct-xpm-1998-08-12-9808160038-story.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>en una entrevista para el Chicago Tribune.</strong></a>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Patricia Smith nació en 1955, en los Estados Unidos. Creció en Chicago."
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            <span class="title">
                Patricia Smith nació en 1955, en los Estados Unidos. Creció en Chicago.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        &ldquo;Hab&iacute;a 300 o 400 personas en el sal&oacute;n, mayormente editores varones y blancos. Lo que pas&oacute; (con el discurso de Smith) los arroll&oacute;. Los impact&oacute;. <strong>Fue una performance. Fue teatro. Fue dram&aacute;tico.</strong> Fue poderoso. En el momento dijo: &lsquo;Si esta mujer gana el Pulitzer, va a terminar siendo una enorme celebridad del pa&iacute;s. Va a ser como un paseo en cohete&rdquo;, record&oacute; Rosenthal.
    </p><p class="article-text">
        Parte de esa escena que pronosticaba el editor no estaba tan equivocada. Porque apenas unos meses despu&eacute;s, en junio de ese mismo a&ntilde;o, <strong>Smith se convirti&oacute; en uno de esos personajes que son comentario por varios d&iacute;as en los medios.</strong> Ocurri&oacute; cuando la periodista debi&oacute; admitir ante sus lectores que algunos de sus textos elogiados conten&iacute;an personajes inventados, situaciones que no hab&iacute;an ocurrido tal como las hab&iacute;a narrado, <strong>di&aacute;logos que nunca hab&iacute;an tenido lugar</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Eligi&oacute; &ldquo;retocar&rdquo; algunas circunstancias que describ&iacute;a en sus escritos, seg&uacute;n aclar&oacute; en la &uacute;ltima columna que escribi&oacute; para el <em>Globe</em>, <strong>porque quer&iacute;a que los art&iacute;culos les dejaran a los lectores &ldquo;una impresi&oacute;n indeleble&rdquo;</strong>.
    </p><p class="article-text">
        <strong>ASCENSO Y POL&Eacute;MICA</strong>
    </p><p class="article-text">
        Patricia Smith naci&oacute; en 1955. Creci&oacute; en Chicago y es, seg&uacute;n escribi&oacute; la periodista<strong> Ellen Warren</strong> <a href="https://www.chicagotribune.com/news/ct-xpm-1998-08-12-9808160038-story.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en un extenso perfil que escribi&oacute; para el Chicago Tribune</a>, un &ldquo;producto de la educaci&oacute;n p&uacute;blica&rdquo; de esa ciudad. Sin embargo, luego de cursar casi un a&ntilde;o en la Southern Illinois University, la joven dej&oacute; por momentos de lado sus estudios, tuvo un hijo al que debi&oacute; criar en soledad y aplic&oacute; para un puesto como periodista en el <em>Chicago Daily News</em>.
    </p><p class="article-text">
        Los diarios y en especial ese matutino, tal como la propia Smith relat&oacute; en una de sus columnas, <strong>eran parte de sus recuerdos m&aacute;s queridos de la infancia</strong>. Al caer la noche su padre, en lugar de los tradicionales cuentos infantiles, le le&iacute;a noticias de ese peri&oacute;dico.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;S&iacute;, yo tambi&eacute;n cre&iacute;a que era raro. Pero estaba tan prendada de mi padre (...) que obedientemente me acurrucaba cerca suyo mientras &eacute;l abr&iacute;a la secci&oacute;n Ciudad del <em>Chicago Daily News</em> y me contaba con entusiasmo historias de robos, asesinatos, desastres naturales, embrollos pol&iacute;ticos&rdquo;, apunt&oacute; Smith. <strong>&ldquo;Mi padre le daba al diario un pulso. &Eacute;l me ense&ntilde;&oacute; a amar su lienzo cambiante, su ojo omnipotente, su garganta infinita&rdquo;.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Hacia fines de los &lsquo;70, el ambiente de las redacciones de los Estados Unidos no era el m&aacute;s receptivo para mujeres como Patricia Smith, que hab&iacute;a sido una de las pocas afroamericanas en conseguir un lugar en su universidad. <strong>Con las esquirlas del esc&aacute;ndalo del Watergate cerca, los principales medios estaban detr&aacute;s de aspirantes a periodistas de investigaci&oacute;n, por lo general varones blancos, llenos de diplomas y pergaminos acad&eacute;micos para exhibir.</strong>
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Estaba tan prendada de mi padre que obedientemente me acurrucaba cerca suyo mientras él abría la sección Ciudad del Chicago Daily News y me contaba con entusiasmo historias de robos, asesinatos, desastres naturales, embrollos políticos.</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Patricia Smith</span>
                                        <span>—</span> alarrea
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Sin embargo, a fuerza de un carisma arrollador, <strong>Smith, que entonces rondaba los 20 a&ntilde;os, transit&oacute; de a poco su camino en distintos roles para algunos medios</strong>: primero le pidieron que cumpliera tareas b&aacute;sicas como atender los tel&eacute;fonos, repartir la correspondencia o tipear lo que escrib&iacute;an los dem&aacute;s, hasta que empez&oacute; a hacerse un lugar propio.
    </p><p class="article-text">
        En 1986, casi diez a&ntilde;os despu&eacute;s de sus incursiones en distintos diarios locales, <strong>el </strong><em><strong>Chicago Sun-Times</strong></em><strong> le pidi&oacute; que cubriera un recital de Elton John y que escribiera una cr&oacute;nica, que sali&oacute; publicada en agosto de ese a&ntilde;o</strong>. Pocos d&iacute;as despu&eacute;s, el artista en persona llam&oacute; al peri&oacute;dico para quejarse por los errores del art&iacute;culo: Smith hab&iacute;a mencionado una serie de canciones que el cantante no hab&iacute;a interpretado ese d&iacute;a. Tambi&eacute;n las descripciones de la ropa del m&uacute;sico, por lo general extravagante, eran err&oacute;neas: Smith le atribuy&oacute; al brit&aacute;nico un atuendo que &eacute;l nunca us&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        Algunos colegas se&ntilde;alaron entonces que Smith no hab&iacute;a asistido al concierto y que hab&iacute;a inventado los datos. Pero su editor de entonces, <strong>Scott Powers</strong>, fue ben&eacute;volo y prefiri&oacute; pensar que se hab&iacute;a tratado de un error de principiante: &ldquo;Parte del tema es que ella no era una cronista del staff cuando esto ocurri&oacute;. Lo hizo como <em>freelancer</em>. Por otra parte, en un sentido m&aacute;s filos&oacute;fico, ella era una mujer enormemente talentosa y nunca llegu&eacute; a tener pruebas de que no hab&iacute;a concurrido al concierto&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Con las esquirlas del escándalo del Watergate cerca, los principales medios estaban detrás de aspirantes a periodistas de investigación, por lo general varones blancos, llenos de diplomas y pergaminos académicos para exhibir.</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Por esos a&ntilde;os, Smith empez&oacute; a moverse tambi&eacute;n en el circuito de la poes&iacute;a de Chicago. <strong>Asist&iacute;a a lecturas, le interesaban especialmente las performances y so&ntilde;aba ella misma en ocupar alg&uacute;n d&iacute;a un espacio similar en alg&uacute;n escenario</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Entrada la d&eacute;cada de los &lsquo;90, con Smith ya establecida en la redacci&oacute;n del <em>Boston Globe</em>,<strong> la tarea que ten&iacute;a era completamente distinta. Por el magnetismo de su escritura, lleg&oacute; a convertirse en una columnista estrella</strong>. Sus textos aparec&iacute;an dos veces por semana, los lunes y los viernes, y eran de los m&aacute;s esperados del medio: una voz afroamericana que ven&iacute;a a refrescar un panorama por momentos estancado.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En Boston, <strong>mi cara era mi columna</strong>. Quer&iacute;a que los art&iacute;culos sacudieran a todos, que se hablara de ellos&rdquo;, escribi&oacute; tiempo despu&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Todos destacaban las observaciones agudas, la palabra justa a la hora de detectar personajes y ponerlos en acci&oacute;n. Smith, mientras tanto, avanzaba tambi&eacute;n en el terreno de la poes&iacute;a y empezaba a publicar algunos libros.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Hasta que en mayo de 1998 empezaron las dudas sobre el material de Smith</strong>. Uno de los editores veteranos del Globe detect&oacute; que los escritos, por momentos, ofrec&iacute;an citas &ldquo;demasiado perfectas&rdquo;. En simult&aacute;neo, otro editor empez&oacute; a revisar los nombres y apellidos de las personas que le daban testimonios a la cronista. La mayor&iacute;a de ellos no exist&iacute;a.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En Boston, mi cara era mi columna. Quería que los artículos sacudieran a todos, que se hablara de ellos.</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Patricia Smith</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La autora fue convocada entonces por las autoridades del diario. Lleg&oacute; a admitir que muchas veces hab&iacute;a fabricado esas voces y algunas escenas. <strong>Incluso confes&oacute; que hab&iacute;a&nbsp; inventado la historia de una mujer v&iacute;ctima del c&aacute;ncer que supuestamente hab&iacute;a empezado un tratamiento alternativo promisorio</strong>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Fue obligada a renunciar y la historia de la periodista que prefer&iacute;a retocar algunos datos en sus cr&oacute;nicas fue noticia en los diarios de todo el mundo. Seg&uacute;n los editores del <em>Globe</em>, fueron por lo menos 52 las columnas &ldquo;cuestionables&rdquo;. &ldquo;Smith hab&iacute;a dicho a&ntilde;os antes que a veces se sent&iacute;a como &lsquo;una impostora&rsquo;; ahora parec&iacute;a que hab&iacute;a estado en lo cierto todo este tiempo&rdquo;, <a href="https://www.chicagotribune.com/news/ct-xpm-1998-08-12-9808160038-story.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">describi&oacute; por esos d&iacute;as el Chicago Tribune</a>.
    </p><p class="article-text">
        El 19 de junio de ese a&ntilde;o Smith escribi&oacute; su &uacute;ltima columna, titulada <a href="http://the-puzzle-palace.com/files/A_note_of_apology.htm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">A note of apology</a>. Se trata de un pedido de disculpas, pero tambi&eacute;n de una especie de manifiesto.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="El escándalo por las escenas inventadas por Smith llegó a los diarios de todo el mundo"
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                El escándalo por las escenas inventadas por Smith llegó a los diarios de todo el mundo                            </span>
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        &ldquo;De vez en cuando en mi columna, para crear el impacto deseado (...) otorgu&eacute; citas a personas que no exist&iacute;an.<strong> Pod&iacute;a darles un nombre, incluso ocupaciones, pero no pod&iacute;a darles lo que ellos m&aacute;s necesitaban: el latido del coraz&oacute;n.</strong> Como cualquiera que alguna vez haya apenas abierto las p&aacute;ginas de un diario sabe, ese es uno de los pecados del periodismo: &rdquo;No inventar&aacute;s&ldquo;. Sin excepciones. Sin excusas&rdquo;, detall&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Y sin embargo, siempre hay excusas. <strong>Por lo general estas se&ntilde;alan hacia la falibilidad maldita de los seres humanos, nuestra tendencia a escupir en la cara del sentido com&uacute;n, hacer </strong><em><strong>zig</strong></em><strong> cuando el mundo dice </strong><em><strong>zag</strong></em><strong>.</strong> A veces las excusas revelan insuficiencias reales o imaginadas, o la creencia de que el mundo, si es que va a ser conquistado, debe conquistarse sin ayuda de nadie&rdquo;, sigui&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Fui alimentada por una mezcla de ingenuidad, ambici&oacute;n y, por sobre todas las cosas, un amor insano por los poderes del lenguaje. Para compensar que no hab&iacute;a tenido el comienzo &lsquo;correcto&rsquo; en el mundo del periodismo, me propuse ser diez veces mejor para hacer diez veces m&aacute;s. Escribir columnas, rese&ntilde;ar libros, escribir y hacer performances de poes&iacute;a&rdquo;, destac&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        En su texto final, Smith dej&oacute; un mensaje a quienes, ante el esc&aacute;ndalo, auguraban un final abrupto para su trabajo: <strong>&ldquo;Escribir&eacute; mientras pueda respirar, pese a las predicciones de que estos errores suponen el fin de mi carrera&rdquo;.</strong>
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><p class="article-text">
        Y pese a que al principio no result&oacute; simple, los a&ntilde;os le dieron la raz&oacute;n. <strong>Patricia Smith se convirti&oacute; en una de las poetas m&aacute;s importantes de su pa&iacute;s, participa de lecturas en varios estados y hasta retom&oacute; su carrera acad&eacute;mica y se desempe&ntilde;a como profesora.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.nytimes.com/2015/01/26/nyregion/patricia-smith-finds-solace-and-success-in-poetry.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">En un art&iacute;culo publicado en 2015, The New York Times destac&oacute; su trabajo</a> y la se&ntilde;al&oacute; como &ldquo;la sensaci&oacute;n literaria de Staten Island, una poeta, profesora de literatura y estrella nacional&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El mes pasado, ella gan&oacute; el premio nacional de poes&iacute;a Rebekah Johnson Bobbitt, entregado por la Biblioteca del Congreso y otorgado entre otros a luminarias como <strong>James Merrill</strong>, <strong>Louise Gl&uuml;ck</strong> y <strong>Mark Strand</strong>. En abril tambi&eacute;n gan&oacute; la Guggenheim Fellowship en poes&iacute;a&rdquo;, destac&oacute; el diario, que m&aacute;s all&aacute; del &eacute;xito literario de esos d&iacute;as, le pregunt&oacute; por la pol&eacute;mica que la tuvo como protagonista.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Pasaron 16 a&ntilde;os, saben &ndash; respondi&oacute; Smith con fastidio&ndash; <strong>La gente deber&iacute;a darte la oportunidad de ser quien sos ahora</strong>&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <em>Nota: Gracias a Carlos Ulanovsky por su lista salvadora. Y por haberme recordado esta historia.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>AL</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Agustina Larrea]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/caida-resurreccion-periodista-estrella-preferia-retocar-datos-cronicas-convirtio-destacada-poeta_129_8220217.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 16 Aug 2021 03:02:37 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Caída y resurrección de la periodista estrella que prefería “retocar” datos de sus crónicas y se convirtió en una destacada poeta]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Medios,Estados Unidos,Impostores]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un científico oculto y atletas rusos bajo la lupa: cómo se gestó uno de los mayores fraudes de la historia del deporte en los Juegos Olímpicos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/cientifico-oculto-atletas-rusos-lupa-gesto-mayores-fraudes-historia-deporte-juegos-olimpicos_129_8187380.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/28e005af-1edc-479d-8f8e-3f85f2c01fd3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un científico oculto y atletas rusos bajo la lupa: cómo se gestó uno de los mayores fraudes de la historia del deporte en los Juegos Olímpicos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En cada entrega, perfiles de grandes falsificadores, simuladores, artistas del engaño, infiltrados, estafadores profesionales y otros tramposos audaces.</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;En mi visi&oacute;n, un informante es un hombre que reside en un inframundo ambiguo, <strong>donde un orgullo perverso sobre su pasado anti&eacute;tico coexiste con el deseo de exponer un sistema corrupto que lo nutri&oacute; exitosamente </strong>durante un buen tiempo. Lo que sigue no es un intento por excusarme sobre mis acciones ni por justificarlas. Se trata de un esfuerzo por sobre todas las cosas: la honestidad&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Con esas palabras <strong>Grigory Mijailovich Rodchenkov</strong>, promotor de algunos de los mayores fraudes de la historia del deporte y los Juegos Ol&iacute;mpicos, comienza su libro de memorias. De inmediato, cita un fragmento de <em>1984</em>, de <strong>George Orwell</strong>, su novela de cabecera, a la que volver&aacute; una y otra vez tanto en ese texto como en <em>&Iacute;caro</em>, el documental en el que tambi&eacute;n cuenta parte de su vida.
    </p><p class="article-text">
        De hecho al comienzo del largometraje se lee una frase remanida de la c&eacute;lebre distop&iacute;a de Orwell: <strong>&ldquo;En tiempos de enga&ntilde;o universal decir la verdad se convierte en un acto revolucionario&rdquo;</strong>.&nbsp;
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><p class="article-text">
        Rodchenkov, experto en qu&iacute;mica y atleta en su juventud, estudi&oacute; en la Universidad Estatal de Mosc&uacute;, donde obtuvo su diploma y los conocimientos que, en 2005, lo llevaron a dirigir el entonces prestigioso Centro Antidopaje de su pa&iacute;s, que depend&iacute;a de la Agencia Mundial Antidopaje. <strong>Un laboratorio de primera l&iacute;nea al que llegaban las famosas muestras antidoping que se le toman a los deportistas de alto rendimiento en las competencias internacionales</strong>, especialmente las de los Juegos Ol&iacute;mpicos.
    </p><p class="article-text">
        Premiado por las autoridades rusas &ndash;lleg&oacute; a recibir la Orden de la Amistad de manos del propio <strong>Vladimir Putin</strong> por su trabajo destacado&ndash; y reconocido por sus pares de todo el mundo, Rodchenkov se mov&iacute;a con su carisma en un &aacute;mbito en el que se sent&iacute;a m&aacute;s que c&oacute;modo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hasta que esa estabilidad se vio en tensi&oacute;n. <strong>Ocurri&oacute; a partir de una serie de investigaciones period&iacute;sticas, que pusieron al deporte ruso, hasta entonces siempre destacado en todo tipo de torneos mundiales, en la mira</strong>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Rodchenkov, experto en química y atleta en su juventud, estudió en la Universidad Estatal de Moscú                            </span>
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        El m&aacute;s contundente fue un documental alem&aacute;n de diciembre de 2014, con un t&iacute;tulo impactante: <em>El secreto del dopaje: c&oacute;mo Rusia crea sus campeones</em>. Producido por el investigador <strong>Hajo Seppelt</strong>, que tiempo antes hab&iacute;a denunciado casos de doping en deportistas de la Alemania Oriental y de otros pa&iacute;ses,  daba cuenta de un supuesto sistema ruso promovido por el propio estado. <strong>Entre otras cosas, se habla all&iacute; del dise&ntilde;o de un c&oacute;ctel de sustancias prohibidas para mejorar el rendimiento de los atletas, adem&aacute;s de distintos tipos de falsificaciones a la hora de los controles antidoping. </strong>Un armado sofisticado y secreto que, seg&uacute;n el documental, ya hab&iacute;a estado avalado por las autoridades sovi&eacute;ticas desde los a&ntilde;os &lsquo;80.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Estas im&aacute;genes llegaron meses despu&eacute;s de que el mundo quedara hipnotizado por la participaci&oacute;n de atletas en los juegos ol&iacute;mpicos de invierno de Sochi 2014, que tuvieron lugar justamente en la Federaci&oacute;n Rusa. El impacto sobre el desempe&ntilde;o de los deportistas del pa&iacute;s organizador no fue menor:<strong> lideraron el r&aacute;nking con 31 medallas, 11 de ellas doradas.</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                El escándalo por el supuesto dopaje ruso en numerosas competencias internacionales llegó a los medios del mundo                            </span>
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                </figure><h3 class="article-text"><strong>REVELACI&Oacute;N Y CONFESI&Oacute;N</strong></h3><p class="article-text">
        Mientras las revelaciones del investigador alem&aacute;n empezaron a llamar la atenci&oacute;n de otros medios alrededor del mundo, <strong>Rodchenkov continuaba al frente del laboratorio ruso y, por su enorme experiencia, segu&iacute;a siendo fuente de consulta sobre cuestiones vinculadas al rendimiento deportivo y los sistemas antidopaje.</strong>
    </p><p class="article-text">
        De hecho, fue a mediados de 2014 cuando el cineasta y ciclista amateur estadounidense <strong>Bryan Fogel</strong> empez&oacute; a buscar expertos que lo ayudaran a probar una sospecha que ten&iacute;a: que los sistemas de control de posible consumo de sustancias en deportistas de alto rendimiento eran f&aacute;cilmente violables. 
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                    alt="Rodchenkov y Fogel comenzaron a contactarse por videollamada"
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                Rodchenkov y Fogel comenzaron a contactarse por videollamada                            </span>
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        Fogel, que practicaba ciclismo como una especie de <em>hobbie</em>, hab&iacute;a visto, como millones de estadounidenses y de interesados en el deporte alrededor del planeta, la confesi&oacute;n del exitoso ciclista de su pa&iacute;s <strong>Lance Armstrong</strong>, quien luego de a&ntilde;os de investigaciones y sospechas en su contra, admiti&oacute; en 2013 ante la conductora <strong>Oprah Winfrey</strong> que hab&iacute;a usado sustancias prohibidas en numerosas competencias internacionales, inclu&iacute;dos los Juegos Ol&iacute;mpicos de Sidney.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Tras consultar con expertos en su pa&iacute;s, Fogel lleg&oacute; hasta Rodchenkov, con quien de inmediato trab&oacute; un v&iacute;nculo cercano. </strong>Con el cient&iacute;fico ruso conectado desde Mosc&uacute; a trav&eacute;s de Skype, Fogel empez&oacute; a indagar en el mundo de los tests antidoping, y se propuso &eacute;l mismo consumir una serie de sustancias prohibidas para competir en una carrera de ciclismo de Europa y poner a prueba el sistema antidopaje.
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                El documentalista quería probar que los sistemas antidoping no funcionaban en los deportes de alto rendimiento                            </span>
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        <strong>&ldquo;Necesit&aacute;s un consejero experimentado porque hay muchas trampas&rdquo;</strong>, le dijo entre risas Rodchenkov en una de sus primeras comunicaciones. <strong>&ldquo;Mandame todo: nombres, dosis y por cu&aacute;nto tiempo&rdquo;</strong>, sigui&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, el documentalista comenz&oacute; a ingerir un c&oacute;ctel avalado por el ruso, que inclu&iacute;a inyecciones y p&iacute;ldoras. <strong>&ldquo;Estamos imitando, estamos reproduciendo el esquema de Lance Armstrong&rdquo;, se&ntilde;al&oacute; el cient&iacute;fico, que todav&iacute;a monitoreaba a Fogel por videollamada.</strong> El cineasta, en tanto, deb&iacute;a ir guardando muestras de su orina, que el ruso prometi&oacute; analizar en el laboratorio de Mosc&uacute;.
    </p><p class="article-text">
        En medio de este experimento, el nombre de Rodchenkov empez&oacute; a aparecer en los medios de varios pa&iacute;ses como consecuencia de las denuncias del documental alem&aacute;n. <strong>El presunto sistema ruso de trampas estuvo en boca de todos: si se confirmaba esa investigaci&oacute;n el mundo pod&iacute;a estar frente a uno de los mayores fraudes de la historia del deporte.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Rodchenkov viaj&oacute; a los Estados Unidos a encontrarse con el cineasta Fogel, se llev&oacute; sus muestras de orina, y volvi&oacute; a Mosc&uacute;. <strong>En paralelo, las sospechas sobre los controles rusos antidoping se incrementaban. Tanto, que las autoridades de la Agencia Mundial Antidopaje decidieron lanzar una investigaci&oacute;n y le encargaron la misi&oacute;n a un comit&eacute; especial de expertos de varios pa&iacute;ses, </strong>mientras se evaluaba la prohibici&oacute;n de la participaci&oacute;n de atletas rusos en distintas competencias.
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                    alt="Rodchenkov dijo que en su país lo perseguían y huyó a los Estados Unidos"
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                Rodchenkov dijo que en su país lo perseguían y huyó a los Estados Unidos                            </span>
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        Fogel y Rodchenkov segu&iacute;an en contacto, tal como se puede ver en el documental <em>&Iacute;caro</em>, hasta que el ruso estall&oacute;. <strong>En una de sus comunicaciones en noviembre de 2015 le dijo que su vida corr&iacute;a peligro y que deb&iacute;a escapar de su pa&iacute;s.</strong> Fogel entonces le compr&oacute; un ticket a&eacute;reo a los Estados Unidos y el qu&iacute;mico logr&oacute; viajar.
    </p><p class="article-text">
        El esc&aacute;ndalo, mientras tanto, segu&iacute;a en aumento: el propio Vladimir Putin y el entonces ministro de Deportes de Rusia promet&iacute;an investigar <strong>&ldquo;hasta las &uacute;ltimas consecuencias&rdquo;</strong> si el laboratorio estatal que hasta entonces hab&iacute;a dirigido Rodchenkov hab&iacute;a cometido alg&uacute;n tipo de il&iacute;cito.
    </p><p class="article-text">
        Instalado en los Estados Unidos desde 2016, el cient&iacute;fico decidi&oacute; que era hora de hablar, de contar lo que en realidad &eacute;l hab&iacute;a visto y promovido desde su rol como mayor autoridad de los sistemas antidoping en su pa&iacute;s. <strong>Lo hizo ante las c&aacute;maras de Fogel.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;&iquest;Rusia tiene un sistema para hacer trampa en los Juegos Ol&iacute;mpicos&rdquo;, le pregunt&oacute; el documentalista.<strong> El ruso respondi&oacute; con contundencia: &ldquo;S&iacute;&rdquo;.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Las preguntas siguen. &ldquo;&iquest;Eras el cerebro del sistema nacional que hizo trampa en distintas olimp&iacute;adas?&rdquo;. <strong>&ldquo;Claro que s&iacute;&rdquo;.</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="El documentalista y el científico se encontraron finalmente en los Estados Unidos"
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                El documentalista y el científico se encontraron finalmente en los Estados Unidos                            </span>
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        Entre otras confesiones, Rodchenkov admiti&oacute; que el fraude ruso que &eacute;l mismo ayud&oacute; a desarrollar tuvo lugar en distintas competencias internacionales: Pek&iacute;n 2008, Londres 2012 y, por supuesto, Sochi 2014. All&iacute;, seg&uacute;n el qu&iacute;mico, <strong>las autoridades encabezadas por Putin organizaron un sofisticado sistema para cambiar las muestras de los deportistas rusos que hab&iacute;an ingerido sustancias para potenciar su desempe&ntilde;o</strong>. De acuerdo a su relato, estaban involucrados en el procedimiento agentes de los servicios secretos rusos quienes, de noche y mientras los observadores internacionales no lo notaban, cambiaban los frascos de orina por material limpio de sustancias prohibidas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Para entonces Rodchenkov era uno de los hombres m&aacute;s buscados de su pa&iacute;s. </strong>Su familia, que permanece en Rusia hasta la actualidad, qued&oacute; bajo control de las autoridades locales y sus movimientos fueron seguidos por la polic&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        En los Estados Unidos, Rodchenkov sigui&oacute; hablando. <strong>Cont&oacute;, entre otras cosas, sobre un famoso c&oacute;ctel de tres drogas llamado Duquesa suministrado a los atletas rusos</strong>, se acerc&oacute; hasta al <em>New York Times</em> para dar su versi&oacute;n, se empez&oacute; a mover con custodios hasta que fue convocado a declarar por el Departamento de Justicia norteamericano.
    </p><p class="article-text">
        Entonces ingres&oacute; en el sistema de testigos protegidos por ese pa&iacute;s y su paradero es un misterio.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Vladimir Putin quedó en la mira internacional por el supuesto sistema ruso para hacer trampa"
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                Vladimir Putin quedó en la mira internacional por el supuesto sistema ruso para hacer trampa                            </span>
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        Por las sospechas y las denuncias en curso, en 2016 la participaci&oacute;n de numerosos atletas rusos qued&oacute; prohibida para los Juegos Ol&iacute;mpicos de R&iacute;o 2016, lo que provoc&oacute; la furia de varios deportistas de &eacute;lite y del propio Vladimir Putin.
    </p><p class="article-text">
        A finales de 2016 la comisi&oacute;n dedicada a investigar el esc&aacute;ndalo, encabezada por el catedr&aacute;tico canadiense <strong>Richard McLaren</strong> confirm&oacute; algunas de las denuncias de Rodchenkov. L<strong>os frascos de orina recolectada durante los juego de Sochi, y luego conservadas en el laboratorio ruso, por ejemplo, ten&iacute;an rasgu&ntilde;os y parec&iacute;an haber sido manipuladas sin autorizaci&oacute;n.</strong> A la vez, los expertos se&ntilde;alaron que los casos de fraude o falsificaciones podr&iacute;an haber sido cientos, por lo que se hizo imposible un recuento exacto.
    </p><p class="article-text">
        En agosto de 2017 lleg&oacute; a las pantallas a trav&eacute;s de la plataforma de Netflix <em>&Iacute;caro</em>, el documental de Fogel, que volvi&oacute; a poner a Rodchenkov en primer plano. <strong>La pel&iacute;cula gan&oacute; en la categor&iacute;a &ldquo;mejor documental&rdquo; en la entrega de los premios Oscar de 2018</strong>.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="En 2020 Rodchenkov publicó un libro contando sus andanzas. Vive como testigo protegido en los Estados Unidos"
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            <span class="title">
                En 2020 Rodchenkov publicó un libro contando sus andanzas. Vive como testigo protegido en los Estados Unidos                            </span>
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        El a&ntilde;o pasado, cuando las restricciones por la pandemia se multiplicaron en varias partes del mundo, Rodchenkov decidi&oacute; publicar sus memorias en un libro llamado <em>El caso Rodchenkov, c&oacute;mo derrib&eacute; el imperio secreto de dopaje de Rusia</em>. Pero all&iacute;, adem&aacute;s de contar sus andanzas y los mecanismos de trampa avalados de manera oficial, tambi&eacute;n revela que muchas veces esos trucos sirvieron para ayudar a atletas de otros pa&iacute;ses en numerosas competencias.
    </p><p class="article-text">
        Para difundir su libro, el qu&iacute;mico apareci&oacute; con la cabeza tapada por un pasamonta&ntilde;as y de anteojos negros en una entrevista que le brind&oacute; a la agencia <strong>Associated Press</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Son mis medidas de seguridad porque enfrento amenazas f&iacute;sicas para ser asesinado&ldquo;, dijo. &rdquo;Y quiero vivir&ldquo;.
    </p><p class="article-text">
        Sobre sus motivaciones para convertirse en un informante, en ese &ldquo;que reside en un inframundo ambiguo&rdquo;, tal como &eacute;l describi&oacute;, asegur&oacute; que se trat&oacute; del deseo de mostrar un sistema extendido que deb&iacute;a terminar de una buena vez.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ldquo;Para m&iacute;, era el fin del control antidopaje tal como lo conoc&iacute;amos&rdquo;</strong>, afirm&oacute; el qu&iacute;mico escondido en alg&uacute;n lugar remoto de los Estados Unidos y concluy&oacute;: <strong>&ldquo;Si nosotros pudimos hacerlo, &iquest;por qu&eacute; otros no?&rdquo;</strong>.
    </p><p class="article-text">
        <em>AL</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Agustina Larrea]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/cientifico-oculto-atletas-rusos-lupa-gesto-mayores-fraudes-historia-deporte-juegos-olimpicos_129_8187380.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 31 Jul 2021 16:53:37 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un científico oculto y atletas rusos bajo la lupa: cómo se gestó uno de los mayores fraudes de la historia del deporte en los Juegos Olímpicos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Juegos Olímpicos,Deportes,Rusia,Estados Unidos,Impostores]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La patinadora marcada por una trampa que cambió su vida: complot, tragedia y el ocaso de una carrera brillante]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/patinadora-marcada-trampa-cambio-vida-complot-tragedia-ocaso-carrera-brillante_129_8122597.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1a2854d4-19d7-4d3b-8eda-bc99b5a714c3_16-9-discover-aspect-ratio_default_1023855.jpg" width="2164" height="1217" alt="La patinadora marcada por una trampa que cambió su vida: complot, tragedia y el ocaso de una carrera brillante"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En cada entrega, perfiles de grandes falsificadores, simuladores, artistas del engaño, infiltrados, estafadores profesionales y otros tramposos audaces.</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Los <em>haters</em> siempre me dicen: &lsquo;Tonya, cont&aacute; la verdad&rsquo;. No hay algo as&iacute; como &lsquo;la verdad&rsquo;. <strong>Cada uno tiene su propia verdad</strong>&rdquo;. Con ese relato en <em>off</em> comienza el tr&aacute;iler de la pel&iacute;cula que llev&oacute; su vida &ndash;o mejor: una versi&oacute;n de, como corresponde a los cines de todo el mundo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Algo de esa intriga, de eso que Tonya Harding tal vez prefiere callar, la persigue hasta hoy</strong>.
    </p><p class="article-text">
        En su juventud fue una de esas grandes estrellas del deporte que todos admiran: <strong>vestida con telas estridentes, los ojos saltones, el pelo tirante, deslumbraba en las pistas de patinaje sobre hielo</strong>, lugar al que siempre describi&oacute; como &ldquo;un verdadero hogar, un santuario&rdquo;. Hasta que todo se le fue de las manos y termin&oacute; protagonizando, tal como lo calificaron los diarios de su pa&iacute;s, &ldquo;uno de los mayores esc&aacute;ndalos en la historia deportiva estadounidense&rdquo;.
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            </figure><p class="article-text">
        Harding naci&oacute; en 1970 en Portland, Oregon, Estados Unidos, donde vivi&oacute; casi siempre y lo hace hasta la actualidad. <strong>Por las dificultades econ&oacute;micas de su madre LaVona Golden, quien la cri&oacute; pr&aacute;cticamente sola, se mud&oacute; por lo menos 13 veces antes de llegar a quinto grado de la primaria</strong>, seg&uacute;n cont&oacute; en una extensa entrevista que le dio a <a href="https://abcnews.go.com/US/tonya-harding-continued-love-figure-skating-life-today/story?id=52260238" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ABC News</a>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        All&iacute; tambi&eacute;n revel&oacute; que desde muy peque&ntilde;a supo que no quer&iacute;a llevar la vida de LaVona, que se desempe&ntilde;aba como mesera y sumaba otros peque&ntilde;os trabajos para poder mantener a ambas. LaVona tambi&eacute;n so&ntilde;aba con otro destino para la peque&ntilde;a, por eso apenas cumpli&oacute; los cuatro a&ntilde;os llev&oacute; a Tonya a una pista de patinaje y, cuando una entrenadora detect&oacute; r&aacute;pidamente el talento que ten&iacute;a la ni&ntilde;a, hizo todo lo posible para que se destacara en ese terreno fr&iacute;o y exigente (tiempo despu&eacute;s, la propia Tonya contar&aacute; algunos episodios violentos de su madre, que la golpeaba cuando la patinadora apenas hab&iacute;a aprendido a realizar sus primeros movimientos).
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Harding tuvo una infancia muy dura, con una madre violenta y maltratadora                            </span>
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        A mediados de la d&eacute;cada del &lsquo;80, Tonya ya recorr&iacute;a su pa&iacute;s para competir en pistas profesionales.<strong> Se animaba a los duros entrenamientos, no tem&iacute;a pasar horas en el hielo, los expertos la describ&iacute;an como una contendiente rigurosa</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Entrada la d&eacute;cada de los &lsquo;90, comenzaron para la patinadora los grandes hitos de su carrera. <strong>El primero tuvo lugar en 1991, cuando se convirti&oacute; en la primera estadounidense en realizar un triple axel &ndash;una rutina de saltos y giros arriesgada para el pat&iacute;n sobre hielo&ndash; durante un torneo nacional que se llev&oacute; a cabo en Minneapolis.</strong> Poco despu&eacute;s lo hizo tambi&eacute;n en un torneo internacional, lo que se convirti&oacute; en otro r&eacute;cord importante para su carrera.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, m&aacute;s all&aacute; de ese despliegue t&eacute;cnico, <strong>la joven no llegaba a los primeros puestos de las competencias</strong>. De hecho, en la competencia mundial de pat&iacute;n art&iacute;stico de ese a&ntilde;o, Harding qued&oacute; segunda, detr&aacute;s de su compatriota <strong>Kristi Yamaguchi</strong> y delante de <strong>Nancy Kerrigan</strong>, quien m&aacute;s adelante quedar&iacute;a se&ntilde;alada como la eterna contrincante de Tonya.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Los grandes hitos de la carrera de Tonya tuvieron lugar en la década de los &#039;90"
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                Los grandes hitos de la carrera de Tonya tuvieron lugar en la década de los &#039;90                            </span>
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        M&aacute;s all&aacute; de las rispideces, el mundo qued&oacute; impactado: <strong>tres participantes estadounidenses ocuparon todo el podio completo en esa disciplina.</strong>
    </p><p class="article-text">
        El rendimiento y el f&iacute;sico de Harding empezaron a dar cuenta de cierto declive. La patinadora ya no quedaba en los primeros puestos de los torneos y decidi&oacute; cambiar a su entrenadora hist&oacute;rica, <strong>Diane Rawlinson</strong>, para empezar a trabajar con <strong>Dody Teachman</strong>. Su madre la segu&iacute;a acompa&ntilde;ando a todos lados y llegaba a insultarla cuando los resultados no eran los esperados.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En los ‘90, comenzaron para la patinadora los grandes hitos de su carrera. El primero tuvo lugar en 1991, cuando se convirtió en la primera estadounidense en realizar un triple axel, una rutina de saltos y giros arriesgada para el patín.</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Los problemas, mientras tanto, se multiplicaban: la deportista sufri&oacute; un accidente en un entrenamiento y se le torci&oacute; un tobillo. De todos modos sigui&oacute; participando de competencias en su pa&iacute;s y tambi&eacute;n en el exterior. <strong>Fue parte, entre otros, de los Juegos Ol&iacute;mpicos de Invierno de 1993 y de un torneo nacional.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Para entonces, Tonya se hab&iacute;a casado cuando apenas ten&iacute;a 19 a&ntilde;os con Jeff Gillooly, un personaje que tambi&eacute;n segu&iacute;a obsesivamente su carrera y la rode&oacute; de algunos de sus amigos para controlarla. <strong>Aunque a los tres a&ntilde;os de dar el s&iacute; se divorciaron, Jeff continu&oacute; viviendo a expensas de Tonya y se dedic&oacute; a manejar su carrera</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Hacia 1994, con los Juegos Ol&iacute;mpicos de Lillehammer, Noruega, en el horizonte la deportista <strong>sinti&oacute; que se le volv&iacute;a a abrir una nueva oportunidad para demostrar que nada estaba perdido.</strong>
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><p class="article-text">
        Sin embargo, en la previa de ese gran evento mundial la prensa no hac&iacute;a m&aacute;s que mostrar a Harding en oposici&oacute;n a Nancy Kerrigan, la patinadora estadounidense destacada.
    </p><p class="article-text">
        Para muchos, m&aacute;s all&aacute; de la destreza de ambas, se trataba de dos casos opuestos y no faltaban las comparaciones, siempre odiosas: mientras que a Tonya se la ve&iacute;a con un estilo m&aacute;s rudo, Nancy parec&iacute;a m&aacute;s sofisticada en sus movimientos (muchos a&ntilde;os despu&eacute;s, Tonya lo describir&aacute; as&iacute; en una entrevista: <strong>&ldquo;Para todos Nancy era una princesa y yo un mont&oacute;n de mierda&rdquo;</strong>).
    </p><p class="article-text">
        Entonces tuvo lugar un hecho que impact&oacute; al mundo y que, s&iacute;, se convirti&oacute; en <strong>&ldquo;uno de los mayores esc&aacute;ndalos en la historia deportiva estadounidense&rdquo;</strong>, tal como se repite hasta la actualidad.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Para muchos, más allá de la destreza de ambas, se trataba de dos casos opuestos y no faltaban las comparaciones, siempre odiosas: mientras que a Tonya se la veía con un estilo más rudo, Nancy parecía más sofisticada en sus movimientos.</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El 6 de enero de 1994, mientras entrenaba para participar del campeonato nacional de los Estados Unidos, <strong>Nancy Kerrigan fue atacada en Detroit por un misterioso hombre que apareci&oacute; mientras la joven sal&iacute;a de una pista donde hab&iacute;a estado practicando sus movimientos</strong>. Oculto en un pasillo, el atacante golpe&oacute; una de las piernas de la deportista con un bast&oacute;n, lo que le produjo una lesi&oacute;n importante que la dej&oacute; afuera de esa competencia local.
    </p><p class="article-text">
        Una tragedia: la cara de dolor de Kerrigan estuvo en la tapa de todos los medios y el problema de la seguridad de las deportistas &ndash;el 30 de abril del a&ntilde;o anterior hab&iacute;a sufrido un ataque la tenista <strong>Monica Seles</strong>, quien fue v&iacute;ctima de un miembro del p&uacute;blico que la apu&ntilde;al&oacute; en la cancha con un cuchillo mientras disputaba un torneo en Alemania&ndash; fue debate nacional.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                El ataque contra la patinadora llegó a la tapa de los principales medios                            </span>
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        La patinadora, sin embargo, se recuper&oacute; y lleg&oacute; a representar a su pa&iacute;s, junto con su compatriota Harrington, en Noruega, en febrero de ese a&ntilde;o <strong>(Nancy entonces tuvo un rol destacado y se llev&oacute; una medalla de plata, mientras que Tonya apenas ara&ntilde;&oacute; un octavo puesto)</strong>. Las dos, mientras tanto, eran perseguidas por la prensa, que especulaba sobre qui&eacute;nes hab&iacute;an estado detr&aacute;s de la agresi&oacute;n que sufri&oacute; Kerrigan y las segu&iacute;an con las c&aacute;maras d&iacute;a y noche.
    </p><p class="article-text">
        Semanas despu&eacute;s, los investigadores lograron identificar al atacante como Shane Stant. Y descubrieron que el hombre hab&iacute;a sido contratado por el ex marido de Tonya, <strong>Jeff Gillooly</strong>, y su guardaespaldas, <strong>Shawn Eckhardt</strong>, con la intenci&oacute;n de dejar a Nancy fuera de la competencia de Noruega.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                La agresión fue considerada uno de los mayores escándalos de la historia del deporte estadounidense                            </span>
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        Los ojos de todos, entonces, pasaron a estar puestos sobre la propia Tonya y la pregunta se volvi&oacute; obvia: <strong>&iquest;cu&aacute;nto sab&iacute;a ella del complot que hab&iacute;a armado su entorno para favorecerla?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Mientras que el atacante Gillooly y Eckhart enfrentaron condenas a prisi&oacute;n, ella fue convocada tambi&eacute;n por la Justicia.
    </p><p class="article-text">
        Finalmente, se declar&oacute; culpable para evitar ir a la c&aacute;rcel, pero en una causa lateral, por una supuesta conspiraci&oacute;n para obstaculizar la investigaci&oacute;n que pesaba sobre su entorno.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Cu&aacute;l era la verdad? &iquest;Cu&aacute;nto supo realmente? Nunca lo termin&oacute; de explicar.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Lo que pas&oacute; de inmediato fue que Harding se vio obligada a renunciar a la Asociaci&oacute;n de Patinaje Art&iacute;stico de los Estados Unidos y, como consecuencia, ya no pudo participar de ninguna competencia m&aacute;s. Se termin&oacute; as&iacute; una carrera brillante. En el ojo p&uacute;blico, adem&aacute;s, qued&oacute; se&ntilde;alada como sin&oacute;nimo de tramposa, mientras padeci&oacute; todo tipo de burlas y humillaciones p&uacute;blicas.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Tonya, durante su última competencia como patinadora en Noruega                            </span>
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        Entre otras cosas, el ex marido de la deportista, ya fuera de la c&aacute;rcel, vendi&oacute; a un programa de televisi&oacute;n videos &iacute;ntimos y <strong>Tonya volvi&oacute; a ser el comentario de todos.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Entrados los a&ntilde;os 2000, Harding prob&oacute; suerte con otro deporte, el boxeo y, m&aacute;s adelante, lo hizo tambi&eacute;n por poco tiempo con las carreras de autos.
    </p><p class="article-text">
        El personaje, con los a&ntilde;os, se convirti&oacute; en una de esas referencias que siempre est&aacute;n volviendo. <strong>A veces con malicia, a veces como un lugar com&uacute;n &ndash;una forma de interpelar al p&uacute;blico en ese terreno pringoso de la memoria colectiva&ndash;, se habl&oacute; de Tonya y su historia en series, revistas, documentales, trabajos acad&eacute;micos y hasta discursos pol&iacute;ticos (el mism&iacute;simo Barack Obama se refiri&oacute; a ella alguna vez, casi como una broma). </strong>Ella misma cont&oacute; episodios muy duros de su vida en un libro de memorias.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                El escándalo, en la tapa de la revista Time                            </span>
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        Convertida en una gran bestia pop, su nombre tambi&eacute;n se escuch&oacute; en cap&iacute;tulos de <em>Seinfeld</em> y <em>Los Simpson</em>, entre muchos otros programas televisivos muy populares.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero no es todo, adem&aacute;s de que su caso es mencionado en algunos temas musicales, el cantante indie <strong>Sufjan Stevens</strong> la eligi&oacute; tambi&eacute;n como t&iacute;tulo de uno de sus singles. <strong>Se lleg&oacute;, incluso, a poner en escena en Los &Aacute;ngeles una comedia musical sobre la rivalidad de Tonya y Nancy.</strong>
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    </figure><p class="article-text">
        La historia de Harding, sin embargo, regres&oacute; al comentario mundial con el estreno de la pel&iacute;cula <em>I, Tonya</em>, a finales de 2017, con la actriz <strong>Margot Robbie</strong> en el papel de la patinadora.
    </p><p class="article-text">
        Por su gran actuaci&oacute;n, Robbie fue nominada al Globo de Oro a la Mejor Actriz y al &Oacute;scar. <strong>Por su parte Allison Janney, quien interpret&oacute; a la madre de Harding, se llev&oacute; el &Oacute;scar a la mejor actriz de reparto por su inolvidable papel.</strong>
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><p class="article-text">
        Tonya, como siempre, se mantiene zigzagueante: por momentos vivi&oacute; alejada de las c&aacute;maras, por momentos se amig&oacute; con la exposici&oacute;n. <strong>En 2018 se anim&oacute; a participar del reality show </strong><em><strong>Dancing with the Stars</strong></em><strong> &ndash;el </strong><em><strong>Bailando por un sue&ntilde;o</strong></em><strong> estadounidense&ndash; y lleg&oacute; a quedarse con un digno tercer puesto.</strong>&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En 2020, sin prejuicio y sin temor por encarar nuevos desaf&iacute;os, la patinadora fue por m&aacute;s y se anot&oacute; en un reality culinario.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>AL</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Agustina Larrea]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/patinadora-marcada-trampa-cambio-vida-complot-tragedia-ocaso-carrera-brillante_129_8122597.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 17 Jul 2021 03:01:06 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La patinadora marcada por una trampa que cambió su vida: complot, tragedia y el ocaso de una carrera brillante]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Estados Unidos,Deportes,Impostores]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El fraude de la fiesta VIP: una isla en Bahamas, el recuerdo de Pablo Escobar y una estafa millonaria]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/fraude-fiesta-vip-isla-bahamas-recuerdo-pablo-escobar-estafa-millonaria_129_8055370.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/10e0c033-a7fe-4712-ac4c-1895aa169a01_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El fraude de la fiesta VIP &quot;en el paraíso”: una isla en Bahamas, el recuerdo de Pablo Escobar y una estafa millonaria"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En cada entrega, perfiles de grandes falsificadores, simuladores, artistas del engaño, infiltrados, estafadores profesionales y otros tramposos audaces.</p></div><p class="article-text">
        Lo dijo as&iacute;, sin vueltas: &ldquo;Vendemos un sue&ntilde;o imposible para el perdedor promedio&rdquo;. Mientras dise&ntilde;aban la campa&ntilde;a de videos y fotos, con las modelos e influencers m&aacute;s destacados de Instagram jugando en una playa de arenas blancas y agua de un celeste casi inveros&iacute;mil, <strong>Billy McFarland</strong> y las personas que trabajaban para &eacute;l pensaban en un <em>target</em> espec&iacute;fico: <strong>aquellas y aquellos que viven pegados a las redes sociales, </strong><em><strong>millennials</strong></em><strong> y con algo de dinero &ndash;como ellos&ndash;, encandilados con esos para&iacute;sos ef&iacute;meros que se cruzan apenas deslizan los dedos sobre sus tel&eacute;fonos</strong>.
    </p><p class="article-text">
        En 2016, McFarland se presentaba en sociedad como un emprendedor joven que apostaba por la tecnolog&iacute;a y todas sus posibilidades. Admirador de Mark Zuckerberg, el fundador de Facebook, y parte de una generaci&oacute;n similar &ndash;nacieron en 1991 y 1984, respectivamente&ndash;, McFarland sonre&iacute;a para las c&aacute;maras, asist&iacute;a a eventos y buscaba inversores para su nuevo proyecto: la app Fyre, que unir&iacute;a a estrellas del mundo del espect&aacute;culo con quienes quisieran contratarlos para sus eventos privados. <strong>El sue&ntilde;o de la fiesta propia, para pocos, organizada con un tel&eacute;fono. Un mundo de aspiraciones.</strong>
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                    alt="Para la difusión del evento, McFarland contrató a modelos e influencers"
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            <span class="title">
                Para la difusión del evento, McFarland contrató a modelos e influencers                            </span>
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        Esa idea de la exclusividad ya ven&iacute;a rondando en la cabeza de McFarland, que en 2013 hab&iacute;a lanzado un sistema de pago llamado <em>Magnises</em>, representado en una tarjeta de cr&eacute;dito negra que ten&iacute;a como finalidad otorgarles a sus portadores &ndash;por lo general j&oacute;venes adinerados&ndash; l<strong>a pertenencia a una suerte de club, con beneficios en locales nocturnos y restaurantes lujosos en algunas ciudades estadounidenses</strong>.
    </p><p class="article-text">
        El propio McFarland y sus amigos se mostraban sonrientes en fiestas y eventos de Nueva York con la tarjeta y tragos en mano, rodeados de j&oacute;venes bell&iacute;simas. <strong>Pero pese a que lleg&oacute; a conseguir inversiones por varios millones de d&oacute;lares cuando empez&oacute; a desarrollarlo, el proyecto </strong><em><strong>Magnises</strong></em><strong> se extingui&oacute; con el paso de los meses</strong>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="McFarland se presentaba en público como un emprendedor exitoso"
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            <span class="title">
                McFarland se presentaba en público como un emprendedor exitoso                            </span>
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        <strong>Con la app Fyre, para la que el empresario cre&oacute; la empresa Fyre Media Inc., volvi&oacute; a buscar fondos y los consigui&oacute;, aunque nunca termin&oacute; de aclararse en qu&eacute; magnitud. </strong>Seg&uacute;n sus propios comunicados a la prensa y a potenciales inversores, Fyre Media aseguraba que por su potencialidad podr&iacute;a llegar a valer en poco tiempo <strong>90 millones de d&oacute;lares</strong> (tiempo despu&eacute;s, la justicia determin&oacute; que los movimientos reales de la empresa apenas significaron ganancias por 60 mil d&oacute;lares).
    </p><p class="article-text">
        McFarland ten&iacute;a contactos con personas populares de las redes sociales, ten&iacute;a oficinas vidriadas, ten&iacute;a un equipo de marketing s&oacute;lido. Le faltaba el golpe final para terminar de despegar. <strong>Entonces decidi&oacute; hacerlo a lo grande y anunci&oacute; que en abril de 2017 tendr&iacute;a lugar una fiesta en un para&iacute;so terrenal, a la que solamente tendr&iacute;an acceso aquellos que compraran sus tickets con anticipaci&oacute;n. </strong>
    </p><p class="article-text">
        Un encuentro que combinar&iacute;a recitales de m&uacute;sica con la comida m&aacute;s sofisticada y bebida a toda hora, detalles de lujo en un entorno natural &uacute;nico, solamente posible para quienes quisieran lanzarse a la aventura por miles de d&oacute;lares. <strong>Un p&uacute;blico VIP rodeado de influencers, cuerpos torneados y sol.</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Los avisos publicitarios del Fyre Festival mostraban un lugar de ensueño"
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            <span class="title">
                Los avisos publicitarios del Fyre Festival mostraban un lugar de ensueño                            </span>
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        As&iacute; naci&oacute; el Fyre Festival, que se iba a llevar adelante en una isla peque&ntilde;a, el Cayo Norman, en Bahamas. O, como los propios organizadores lo llamaron, <strong>el pago chico del narcotraficante colombiano Pablo Escobar, un lugar de ensue&ntilde;o en el que el p&uacute;blico se sentir&iacute;a, por un rato, disfrutando de todo tipo de placeres</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Al principio de manera misteriosa &ndash;primero fue un hashtag, luego se convirit&oacute; en un cuadrado naranja que pobl&oacute; los feeds de varios usuarios de las redes&ndash; y luego de manera m&aacute;s oficial, el Fyre Festival se anunci&oacute; con todo.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><p class="article-text">
        El propio McFarland, que para entonces se hab&iacute;a asociado con el rapero <strong>Ja Rule</strong>, viaj&oacute; con un enorme equipo de grabaci&oacute;n hasta Bahamas y con varias supermodelos e <em>influencers</em> para grabar los spots de difusi&oacute;n del evento, que qued&oacute; pautado para abril de 2017.
    </p><p class="article-text">
        Entre otras, se pudo ver a las modelos e <em>instagramers</em> <strong>Bella Hadid</strong>, <strong>Emily Ratajkowski</strong> y <strong>Kendall Jenner</strong> en las playas caribe&ntilde;as, arriba de embarcaciones, tomando sol. Eran la cara visible, con Rule y McFarland, del evento del milenio que se aproximaba.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                El empresario y su socio, durante los preparativos del festival                            </span>
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        Pero la log&iacute;stica fue complicando las cosas: los organizadores deb&iacute;an llevar desde los Estados Unidos, por avi&oacute;n, desde las tiendas donde dormir&iacute;an los asistentes al espect&aacute;culo, hasta los escenarios, los ba&ntilde;os qu&iacute;micos, la bebida, la comida y todo tipo de insumo. <strong>La isla elegida, sin agua corriente y con instalaciones insuficientes para recibir a una multitud, resultaba un problema.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Mientras tanto, el Fyre Festival segu&iacute;a siendo el comentario de todos en las redes. Se iban anunciando posibles artistas que estar&iacute;an presentes en el festival y todo era expectativa. Los empleados de McFarland, seg&uacute;n contaron tiempo despu&eacute;s, tuvieron todo tipo de complicaciones en el armado: pocos ten&iacute;an experiencia en la organizaci&oacute;n de este tipo de eventos y las exigencias del fundador de la empresa eran cada vez m&aacute;s absurdas.<strong> Quer&iacute;a, por ejemplo, que el festival contara con un barco pirata para diversi&oacute;n de los asistentes y con un mont&oacute;n de elementos estramb&oacute;ticos para que el p&uacute;blico jugara al tesoro escondido en la isla.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Finalmente debieron cambiar la locaci&oacute;n y el festival se mud&oacute; a Gran Exuma, <strong>una isla cercana que contaba con m&aacute;s construcciones, algunos resorts de lujo y casas para alojar a algunos de los hu&eacute;spedes VIP</strong>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                El lugar elegido era una isla en Bahamas, que supuestamente había pertenecido a Pablo Escobar                            </span>
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        <strong>McFarland en persona supervisaba todo en Bahamas y llamaba la atenci&oacute;n de los lugare&ntilde;os</strong> mientras hablaba a los gritos sobre millones de d&oacute;lares en gastos por su tel&eacute;fono celular.
    </p><p class="article-text">
        Cuando faltaba una semana para el festival, los empleados de Fyre Media empezaron a sospechar que, lejos de aquella promesa id&iacute;lica, el evento iba a parecerse a una pesadilla. Las instalaciones de agua no se hicieron como estaba previsto, <strong>los escenarios luc&iacute;an mucho m&aacute;s chicos que lo pautado, los camiones que deb&iacute;an llevar desde colchones hasta carpas se atascaban en los caminos precarios de la isla, las provisiones se amontonaban en la arena</strong>. Cientos de isle&ntilde;os fueron contratados para trabajar d&iacute;a y noche en la organizaci&oacute;n.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="McFarland impactaba a los lugareños porque vivía hablando por teléfono sobre millones de dólares de inversión"
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                McFarland impactaba a los lugareños porque vivía hablando por teléfono sobre millones de dólares de inversión                            </span>
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        La escena se complet&oacute; con un imprevisto que complic&oacute; todav&iacute;a m&aacute;s el panorama: <strong>la noche anterior al lanzamiento, una tormenta potente azot&oacute; la isla</strong>. Las supuestas glamorosas carpas donde deb&iacute;a dormir el p&uacute;blico, que ya estaban instaladas frente al mar, quedaron inundadas, junto con los colchones y otras instalaciones como tiendas y bares.
    </p><p class="article-text">
        En Estados Unidos, mientras tanto, todo era ilusi&oacute;n hasta que lleg&oacute; el momento de volar. Al llegar al aeropuerto, quienes hab&iacute;an comprado sus tickets para el Fyre Festival, se vieron impactados con una noticia: la banda Blink 182 anunci&oacute; en sus redes que se bajaba del evento por problemas con la organizaci&oacute;n. Las sorpresas siguieron: al atravesar la manga, los j&oacute;venes notaron que en lugar de un jet de lujo iban a viajar a Bahamas en un avi&oacute;n bastante discreto y en clase econ&oacute;mica. 
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                    alt="Las carpas donde debía dormir parte del público quedaron inundadas por una tormenta"
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            <span class="title">
                Las carpas donde debía dormir parte del público quedaron inundadas por una tormenta                            </span>
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        Una vez que aterrizaron en la isla, el shock fue total. <strong>Nada de lo que les hab&iacute;an prometido (el lujo, las modelos corriendo por la playa, la bebida a toda hora) se cumpli&oacute;.</strong> A los primeros que llegaron los fue a buscar un colectivo escolar averiado que recorri&oacute; a toda velocidad por la isla: por el camino los j&oacute;venes ve&iacute;an cajas, residuos y todo tipo de embalajes tirados a los costados. Una vez en el centro del lugar, se encontraron con que, donde deb&iacute;an estar sus tiendas de lujo, hab&iacute;a carpas y colchones todav&iacute;a h&uacute;medos por la tormenta.
    </p><p class="article-text">
        Por entonces <strong>ya eran cientos los que hac&iacute;an fila para esperar el equipaje y buscar alg&uacute;n refugio, en medio del desconcierto</strong>.
    </p><p class="article-text">
        El propio McFarland convoc&oacute; a un grupo grande y trat&oacute; &eacute;l mismo de ordenar la multitud, pero fue imposible. <strong>Varios j&oacute;venes indignados rodearon una de las casas que hab&iacute;a contratado la producci&oacute;n del evento en busca de explicaciones. Hasta los lugare&ntilde;os, desbordados, quer&iacute;an que los organizadores dieran la cara.</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Apenas llegó el primer contingente de pasajeros, el desborde fue total"
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            <span class="title">
                Apenas llegó el primer contingente de pasajeros, el desborde fue total                            </span>
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        Algunos deshidratados, otros sin comer por varias horas, las im&aacute;genes del desastre empezaron a circular por Twitter e Instagram, <strong>pese a los esfuerzos de los organizadores del evento que intentaron, seg&uacute;n se supo despu&eacute;s, bloquear los mensajes de rabia contra el festival mediante algunos trucos tecnol&oacute;gicos</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Hasta que uno de los asistentes, que hab&iacute;a pagado <strong>cerca de 12 mil d&oacute;lares</strong> por su ticket, subi&oacute; a sus redes la imagen de un sandwich magro metido en un contenedor de pl&aacute;stico y la ola se hizo imparable. El Fyre Festival, mezcla de negligencia y descontrol, era un fraude del que todos hablaban, mientras se multiplicaban los memes y algunos se abarrotaban en el aeropuerto de Bahamas para emprender el regreso.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/857744138019753984?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        No faltaron, con el correr de las horas, abogados detr&aacute;s del asunto, que quisieron representar a los damnificados en su conjunto, para lograr un juicio masivo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El foco estaba puesto principalmente en McFarland y el rapero Ja Rule, que hab&iacute;an promocionado el show con bombos y platillos, pero tambi&eacute;n las y los </strong><em><strong>influencers</strong></em><strong> que se hab&iacute;an prestado para difundir el Fyre Festival</strong>. Algunos de ellos, de hecho, tuvieron que salir a dar explicaciones y en algunos medios estadounidenses se abri&oacute; el debate sobre este asunto: &iquest;hasta d&oacute;nde llega la responsabilidad de quien, por su influencia en las redes, promueve algo que luego resulta ser una estafa?
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/857879108189138944?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        McFarland y Ja Rule fueron enjuiciados, no solamente por los damnificados sino tambi&eacute;n por haber mentido a algunos inversores sobre la empresa que, al parecer, no ten&iacute;a los recursos con los que dec&iacute;a contar. <strong>Se los demand&oacute; por 100 millones de d&oacute;lares, entre casos individuales por estafas y causas colectivas por haber dejado en situaci&oacute;n de abandono al p&uacute;blico del festival.&nbsp;Mientras tanto, la mayor&iacute;a de los trabajadores de Bahamas jam&aacute;s recibi&oacute; su remuneraci&oacute;n completa.</strong>
    </p><p class="article-text">
        El due&ntilde;o de Fyre Media Inc termin&oacute; en la c&aacute;rcel, en junio de 2017 y al poco tiempo consigui&oacute; salir bajo fianza. Pero en esos d&iacute;as de libertad, seg&uacute;n se investig&oacute; tiempo despu&eacute;s, <strong>arm&oacute; una red con bases de datos destinada a vender tickets falsos para grandes eventos masivos, como desfiles y shows musicales</strong>. 
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                McFarland, en los tribunales de Nueva York                            </span>
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        En 2018, el empresario admiti&oacute; ante la justicia que hab&iacute;a falsificado documentaci&oacute;n para atraer a posibles inversores para su emprendimiento, quienes <strong>le dieron cerca de 27 millones de d&oacute;lares</strong>. En otra investigaci&oacute;n por los tickets fraudulentos, qued&oacute; probado el sistema y finalmente de falsificaciones y volvi&oacute; a prisi&oacute;n, donde debe permanecer al menos hasta 2024, seg&uacute;n determin&oacute; la justicia.
    </p><p class="article-text">
        En 2019 se estrenaron dos documentales muy interesantes que, a partir de lo que ocurri&oacute; con el Fyre Festival, abren preguntas sobre el poder de atracci&oacute;n &ndash;y decepci&oacute;n, en muchos casos&ndash; que encarnan las redes sociales y quienes pululan por ellas. <strong>La plataforma Hulu present&oacute; </strong><em><strong>Fyre Fraud</strong></em><strong>, un largometraje que cuenta con el testimonio del propio McFarland, mientras que Netflix estren&oacute; poco despu&eacute;s </strong><em><strong>Fyre: la gran fiesta que nunca ocurri&oacute;</strong></em><strong>.&nbsp;</strong>
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        Mientras que <strong>Ja Rule</strong> continu&oacute; con su vida art&iacute;stica y se dispuso a trabajar en una app similar a la que pretend&iacute;a ser Fyre, para unir artistas con personas interesadas en contratarlos, McFarland sigue en prisi&oacute;n. A comienzos de 2020 el empresario contrajo Covid y solicit&oacute; ser enviado a otro lugar porque es asm&aacute;tico. Las autoridades le negaron el pedido. 
    </p><p class="article-text">
        En octubre de 2020, McFarland lanz&oacute; <em>Dumpster Fyre</em>, un podcast realizado desde la c&aacute;rcel, donde cuenta su experiencia con el festival y sus d&iacute;as de encierro. All&iacute; es entrevistado por <strong>Jordan Harbinger</strong>, un podcastero c&eacute;lebre en los Estados Unidos, que lo llama por tel&eacute;fono.
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    </figure><p class="article-text">
        En el primer episodio, el creador del Fyre Festival asegura que el aislamiento lo hizo pensar en sus errores y en las personas a las que hiri&oacute;. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Lo primero que tengo que hacer es asumir la responsabilidad por todos mis actos&rdquo;, dice el hombre que se mostraba rodeado por sus amigos y de fiesta. Y reflexiona, ahora en la soledad de una celda sobre lo que &eacute;l define como <strong>&ldquo;el m&aacute;s duro pero tambi&eacute;n m&aacute;s impactante&rdquo;</strong> per&iacute;odo de su corta vida: <strong>&ldquo;Esto es una necesaria confrontaci&oacute;n con la realidad&rdquo;</strong>.
    </p><p class="article-text">
        <em>AL</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Agustina Larrea]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/fraude-fiesta-vip-isla-bahamas-recuerdo-pablo-escobar-estafa-millonaria_129_8055370.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 19 Jun 2021 15:40:45 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El fraude de la fiesta VIP: una isla en Bahamas, el recuerdo de Pablo Escobar y una estafa millonaria]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Estados Unidos,Impostores,Música]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El escritor que inventó la biografía de un multimillonario “invisible” y engañó al mundo con un libro atrapante]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/escritor-invento-biografia-multimillonario-invisible-engano-mundo-libro-atrapante_129_8007427.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4c24d79d-7f25-45eb-ae9c-36b02fcc15be_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El escritor que inventó la biografía de un multimillonario “invisible” y engañó al mundo con un libro atrapante"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En cada entrega, perfiles de grandes falsificadores, simuladores, artistas del engaño, infiltrados, estafadores profesionales y otros tramposos audaces.</p></div><p class="article-text">
        Nadie tuvo reparos. Ni los editores m&aacute;s prestigiosos y experimentados, ni los pocos curiosos que escucharon los rumores. En 1971, mientras en algunas ciudades los Estados Unidos empezaban a multiplicarse las marchas contra la Guerra de Vietnam, Richard Nixon dirig&iacute;a los destinos de ese pa&iacute;s y el rock y sus los principales artistas parec&iacute;an venir a cambiarlo todo con su m&uacute;sica, el escritor Clifford Irving anunci&oacute; que ten&iacute;a en sus manos un material que llegar&iacute;a para revolucionar la industria del libro. <strong>Se trataba de la autobiograf&iacute;a del magnate Howard Hughes, un hombre que supo ser el comentario de todos por sus extravagancias, su v&iacute;nculo con el mundo del cine y su pasi&oacute;n por los aviones.</strong> Aunque por esos a&ntilde;os, mientras segu&iacute;a siendo uno de los m&aacute;s ricos del pa&iacute;s, llevaba d&eacute;cadas recluido. Tan misteriosa era su figura y tan secretos sus movimientos que los medios lo llegaron a apodar el multimillonario &ldquo;invisible&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Cuando Irving revel&oacute; ante la editorial McGraw-Hill que Hughes quer&iacute;a contar su vida, los directivos celebraron. Iba a ser el hit de la temporada, la publicaci&oacute;n que les har&iacute;a recaudar miles de d&oacute;lares. <strong>Seg&uacute;n el escritor, Hughes lo hab&iacute;a contactado a &eacute;l porque conoc&iacute;a su trabajo anterior. En especial, le hab&iacute;a interesado </strong><em><strong>Fake!</strong></em><strong> (Falso) un libro de finales de los &lsquo;60 que contaba las andanzas de Elmyr de Hory, a quien el propio Irving calific&oacute; como &ldquo;el mayor falsificador del mundo del arte de su tiempo&rdquo;. </strong>La publicaci&oacute;n no hab&iacute;a tenido grandes ventas, pero le dio a Irving cierta reputaci&oacute;n como bi&oacute;grafo de un personaje complejo y fascinante. Para entonces &eacute;l era un escritor nacido y criado en Nueva York con algunos libros de ficci&oacute;n publicados, que hab&iacute;a viajado por varias partes del mundo, que se hab&iacute;a casado varias veces y que le gustaba conservar la imagen de <em>bon vivant</em>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Howard Hughes, el magnate estadounidense que se recluyó después de años de exposición                            </span>
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        Seg&uacute;n relat&oacute; mucho tiempo despu&eacute;s el propio Irving, por esos d&iacute;as &eacute;l estaba contratado por la editorial para publicar una nueva novela, de la que ten&iacute;a escrita, seg&uacute;n sus c&aacute;lculos, casi dos tercios. Hab&iacute;a recibido un adelanto de dinero por esa publicaci&oacute;n, pero no lograba avanzar.
    </p><p class="article-text">
        Un d&iacute;a en Palma de Mallorca, lugar al que Irving sol&iacute;a viajar con su cuarta esposa, la pintora sueco-alemana <strong>Edith Sommer</strong>, se encontr&oacute; con el escritor de libros infantiles <strong>Richard Suskind. </strong>Por esos d&iacute;as Suskind tambi&eacute;n disfrutaba de las tierras espa&ntilde;olas mientras escrib&iacute;a una biograf&iacute;a del rey brit&aacute;nico Ricardo Coraz&oacute;n de Le&oacute;n para adolescentes. Se empezaron a frecuentar cada vez m&aacute;s. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="A fines de los &#039;60, Irving había publicado su libro &quot;Fake&quot; dedicado al falsificador de arte Elmyr de Hory"
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            <span class="title">
                A fines de los &#039;60, Irving había publicado su libro &quot;Fake&quot; dedicado al falsificador de arte Elmyr de Hory                            </span>
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        Una tarde, mientras intercambiaban ideas, Irving sac&oacute; de su bolsillo un ejemplar de la revista <em>Newsweek</em> con un t&iacute;tulo tentador: <em>El caso del multimillonario invisible</em>. En las p&aacute;ginas se pod&iacute;an ver algunas fotos y la cr&oacute;nica de los d&iacute;as de reclusi&oacute;n de Howard Hughes, un mito a esa altura y el personaje m&aacute;s elusivo para la prensa por entonces (la nota destacaba que el magnate <strong>llevaba por lo menos 15 a&ntilde;os sin hablar con los medios</strong> y que ni siquiera las personas que trabajaban para sus empresas lo hab&iacute;an visto).
    </p><p class="article-text">
        Irving y Suskind se quedaron debatiendo sobre el personaje: &iquest;qu&eacute; era lo que lo hac&iacute;a tan atractivo? &iquest;Su supuesta invisibilidad? &iquest;Era solamente el dinero, los romances con estrellas de Hollywood como <strong>Ginger Rogers</strong> o <strong>Ava Gardner</strong>, las gestas impactantes que encabez&oacute; arriba de sus aviones, el secretismo alrededor de un accidente a&eacute;reo que lo dej&oacute; al borde de la muerte? &iquest;Por qu&eacute;, incluso sin tener fotos actualizadas de &eacute;l, <strong>generaba una especie de fascinaci&oacute;n</strong> cada vez que se rumoreaba que Hughes hab&iacute;a sido visto en un hotel de lujo o en alg&uacute;n lugar exclusivo de Nueva York?
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Richard Gere interpretó a Irving en la película &quot;La gran estafa&quot;"
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                Richard Gere interpretó a Irving en la película &quot;La gran estafa&quot;                            </span>
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        &ldquo;No es lo que ha hecho, eso no importa. Es la manera en la que vive&rdquo;, le coment&oacute; Irving a su colega, que al principio se mostr&oacute; reticente, pero luego quiso indagar un poco m&aacute;s en el personaje. <strong>Con el correr de los d&iacute;as, empezaron a imaginar escenas, posibles encuentros con Hughes, di&aacute;logos que terminar&iacute;an en un relato detallado del empresario</strong>. Hasta que al final lo decidieron: iban a escribir un libro sobre Hughes, que le vender&iacute;an a McGraw-Hill como la biograf&iacute;a autorizada por el millonario, que se prestar&iacute;a para hablar solamente con ellos. Tan convencidos estaban que ni siquiera imaginaron una posible protesta del empresario, quien seguramente quedar&iacute;a encantado con el retrato que planeaban hacer de &eacute;l.
    </p><p class="article-text">
        Irving vol&oacute; a los Estados Unidos y pronto lo hizo su socio en esta aventura. Llev&oacute; con &eacute;l supuestos manuscritos que hab&iacute;a recibido de parte de Hughes con algunas memorias que le hab&iacute;a confiado a &eacute;l despu&eacute;s de varios encuentros secretos que hab&iacute;an tenido. <strong>En realidad se trataba de manuscritos que el propio Irving hab&iacute;a confeccionado luego de analizar en detalle la letra de Hughes por unos textos que aparec&iacute;an en las p&aacute;ginas de </strong><em><strong>Newsweek</strong></em><strong>.</strong> Con conocimientos de arte y habilidad para imitar caligraf&iacute;as, fue tan buena la imitaci&oacute;n que ofreci&oacute; el escritor que un grupo de peritos contratados por McGraw-Hill lo dieron por v&aacute;lido.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="La salida de la autobiografía de Hughes estaba prevista para comienzos de 1972"
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                La salida de la autobiografía de Hughes estaba prevista para comienzos de 1972                            </span>
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        El entusiasmo entre los editores no se hizo esperar. <strong>Ten&iacute;an enfrente la novedad literaria del a&ntilde;o y necesitaban darle la mayor cantidad de recursos posible para que el material viera la luz cuanto antes.</strong> De hecho, convocaron a expertos en la vida de Hughes, que no pod&iacute;an creer lo que ve&iacute;an: era la letra del empresario, no hab&iacute;a dudas.
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de varias idas y vueltas, McGraw-Hill le ofreci&oacute; a Irving y a su socio un contrato suculento para la &eacute;poca. Inclu&iacute;a una suma mayor a los 100 mil d&oacute;lares para ellos y algo m&aacute;s de 400 mil para el magnate, que deb&iacute;a firmar el convenio para que su biograf&iacute;a autorizada pudiera ser publicada sin problemas. <strong>En pocos d&iacute;as, Irving y Suskind devolvieron a la editorial el documento con las firmas correspondientes y se pusieron en acci&oacute;n. La editorial les pag&oacute; con cheques a nombre de ellos y de H. R. Hughes.</strong>
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            </figure><p class="article-text">
        Los escritores usaron parte del dinero para viajar por los Estados Unidos en busca de archivos y documentos que les sirvieran como base para la biograf&iacute;a. No fue f&aacute;cil porque Hughes, siempre discreto, ocultaba varios de sus movimientos. <strong>Para cobrar el cheque que estaba a nombre del empresario la dupla ide&oacute; un plan: mandaron a Edith, la esposa de Irving, con un documento falso a que abriera una cuenta bancaria en Suiza bajo el nombre de Helga R. Hughes.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        La investigaci&oacute;n sobre el empresario continuaba y, cuando desde la editorial les preguntaban c&oacute;mo estaba avanzando, Irving aseguraba que se hab&iacute;a reunido con Hughes en lugares ins&oacute;litos como Bahamas o una pir&aacute;mide en Oaxaca, M&eacute;xico.
    </p><p class="article-text">
        En realidad, <strong>la dupla exploraba hemerotecas y todo tipo de registros &ndash;incluidos los archivos oficiales de varias oficinas gubernamentales&ndash; para llegar a conocer a fondo la vida de Hughes</strong>, que ten&iacute;a numerosos contactos pol&iacute;ticos y con el mundo del espect&aacute;culo.
    </p><p class="article-text">
        Entre otras cosas, despu&eacute;s de algunas maniobras, Irving y Suskind se hicieron de un material muy valioso: las memorias de <strong>Noah Dietrich</strong>, uno de los empleados m&aacute;s cercanos e hist&oacute;ricos del magnate, que lleg&oacute; a trabajar con &eacute;l durante a&ntilde;os. Lo hicieron mediante un enga&ntilde;o, por supuesto, a un asesor de Dietrich, que lo hab&iacute;a ayudado a darle forma a esas p&aacute;ginas.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Irving se casó cuatro veces y pasaba sus días como un bon vivant                            </span>
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        Hacia fines de 1971 Irving y su socio llevaron la versi&oacute;n final de la biograf&iacute;a a la editorial. All&iacute; incluyeron los supuestos manuscritos de Hughes, que un grupo de peritos dio por v&aacute;lidos. Quienes tuvieron la oportunidad de leerlo afirmaron que se trataba de una biograf&iacute;a &ldquo;atrapante&rdquo;. <strong>Tanta era la excitaci&oacute;n, que McGraw-Hill se asoci&oacute; con la revista </strong><em><strong>Life</strong></em><strong> para la salida del libro, planeada para marzo de 1972. </strong>La publicaci&oacute;n ofrecer&iacute;a a sus lectores algunos fragmentos como adelanto exclusivo.
    </p><p class="article-text">
        Pero apenas se hizo el anuncio formal del lanzamiento, empezaron los problemas. Primero llegaron las protestas por parte de Hughes, quien envi&oacute; a un grupo de representantes a hablar con la editorial. Sin embargo, tan herm&eacute;tico hab&iacute;a sido el magnate en su vida, que en la editorial dudaron de que esas personas fueran realmente emisarios suyos. Mientras tanto, el trabajo de Irving se puso bajo sospecha. Entonces fue convocado el periodista <strong>Frank McCulloch</strong>, uno de los mayores expertos en la vida de Hughes y el &uacute;ltimo cronista que hab&iacute;a podido entrevistarlo, que ley&oacute; los borradores y asegur&oacute; que se trataba de un material genuino.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                La editorial McGraw-Hill hizo un adelanto suculento por la autobiografía del magnate                            </span>
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        McGraw-Hill tambi&eacute;n contrat&oacute; a una junta de expertos, que volvi&oacute; a decir que los escritos que hab&iacute;a aportado Irving eran aut&eacute;nticos. Los medios fueron en busca de Irving y el periodista dio la cara. En cada entrevista que daba repet&iacute;a con vehemencia lo mismo: <strong>&ldquo;Me encontr&eacute; con Howard Hughes, habl&eacute; varias veces con &eacute;l, me entreg&oacute; su material&rdquo;.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Consultado por un cronista de la agencia AP, que le pregunt&oacute; si cre&iacute;a que luego del esc&aacute;ndalo el libro saldr&iacute;a finalmente publicado, Irving fue categ&oacute;rico: <strong>&ldquo;Creo que ser&iacute;a un crimen si no sale porque es la autobiograf&iacute;a de Howard Hughes&rdquo;</strong>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Los diarios de la época se hicieron eco de la noticia de la salida del libro"
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                Los diarios de la época se hicieron eco de la noticia de la salida del libro                            </span>
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        La controversia, lejos de apagarse, escal&oacute;. En enero de 1972 el herm&eacute;tico Hughes decidi&oacute; convocar a una conferencia de prensa muy particular. <strong>Sin dar la cara, reuni&oacute; en la ciudad de Los &Aacute;ngeles a siete periodistas c&eacute;lebres de la &eacute;poca que conversaron con &eacute;l telef&oacute;nicamente mientras los registraban las c&aacute;maras</strong>.
    </p><p class="article-text">
        El multimillonario asegur&oacute; entonces que jam&aacute;s hab&iacute;a visto a Clifford Irving ni lo conoc&iacute;a. Tanto era el secreto que lo rodeaba que algunos sintieron desconfianza. No fueron pocos los que, luego de ver por televisi&oacute;n la conferencia, dijeron que la voz que hab&iacute;a salido por tel&eacute;fono no era la de Hughes, que el hombre que hab&iacute;a decidido hablar con la prensa despu&eacute;s de tantos a&ntilde;os era un impostor.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Hughes ofreció una conferencia de prensa en la que salió por teléfono para aclarar lo ocurrido"
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            <span class="title">
                Hughes ofreció una conferencia de prensa en la que salió por teléfono para aclarar lo ocurrido                            </span>
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        Finalmente los abogados del magnate oficializaron una demanda contra la editorial y contra Irving y comenz&oacute; la investigaci&oacute;n. <strong>Para entonces Irving, su esposa y su socio estaban otra vez en Europa, disfrutando del sol de Ibiza mientras dos tribunales intentaban descifrar lo que hab&iacute;a ocurrido</strong>.
    </p><p class="article-text">
        A mediados de 1972, la editorial decidi&oacute; admitir que hab&iacute;a sido enga&ntilde;ada por Irving y su socio y poco despu&eacute;s se revelaron las maniobras fraudulentas de Edith Irving ante el banco suizo.
    </p><p class="article-text">
        Fue entonces que los escritores decidieron admitir la estafa. Irving lleg&oacute; a estar preso 17 meses y fue condenado por fraude. Debi&oacute; devolver el dinero que hab&iacute;a recibido como adelanto por su trabajo y nunca dej&oacute; de escribir.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                El escándalo de Irving llegó a la tapa de todos los medios                            </span>
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        Poco tiempo despu&eacute;s, en 1973, <strong>Orson Welles</strong> present&oacute; el documental <em>F for Fake</em>, que se concentra en la figura del falsificador Elmyr de Hory para indagar sobre las nociones de autor&iacute;a y veracidad en el mundo del arte. <strong>Irving, como bi&oacute;grafo y de alguna manera como cazador cazado, hace su aparici&oacute;n en el largometraje.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Pese al esc&aacute;ndalo, el escritor no se detuvo. Adem&aacute;s de un diario &iacute;ntimo en el que contaba c&oacute;mo fueron sus d&iacute;as en prisi&oacute;n, public&oacute; tiempo despu&eacute;s el libro <em>El enga&ntilde;o</em> (<em>The Hoax</em>) en el que revel&oacute; con todo detalle c&oacute;mo urdi&oacute; la falsa autobiograf&iacute;a de Hughes. Esta revisi&oacute;n de los hechos lleg&oacute; al cine bajo el nombre de La gran estafa, de la mano del director sueco Lasse Hallstr&ouml;m y con <strong>Richard Gere</strong> como Irving en el papel central.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Clifford Irving pasó apenas 17 meses en prisión. Murió en 2017.                            </span>
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        <strong>&ldquo;Este libro contiene la verdad, m&aacute;s all&aacute; de lo extra&ntilde;a que puede parecer y m&aacute;s all&aacute; de lo avergonzado o arrepentido que me pueda sentir con lo que pas&oacute;&rdquo;</strong>, advierte el autor en el pr&oacute;logo.
    </p><p class="article-text">
        De inmediato, casi como la respuesta a una pregunta que le hicieron en m&aacute;s de una ocasi&oacute;n <strong>&ndash;&iquest;por qu&eacute; hizo lo que hizo?&ndash;</strong> aparece una cita atribuida al nombre de <em>Jean le Malchanceux</em> (Jean, el desafortunado): &ldquo;Ustedes pueden buscar una raz&oacute;n en un acto, pero solamente despu&eacute;s de que tuvo lugar ese acto. Un efecto crea no solo la b&uacute;squeda de una causa, sino tambi&eacute;n la realidad de la causa en s&iacute; misma. Debo advertirles, sin embargo, que el intento por establecer relaciones entre actos y razones, efectos y causas, es una de las mayores p&eacute;rdidas de tiempo inventadas por el hombre. <strong>&iquest;Alguien sabe por qu&eacute; golpe&oacute; a su gato esta ma&ntilde;ana? &iquest;O le dio unos centavos a un mendigo?</strong> &iquest;O sali&oacute; en direcci&oacute;n a Jerusal&eacute;n en lugar de hacia Gomorra?&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <em>AL</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Agustina Larrea]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/escritor-invento-biografia-multimillonario-invisible-engano-mundo-libro-atrapante_129_8007427.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 05 Jun 2021 18:19:05 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El escritor que inventó la biografía de un multimillonario “invisible” y engañó al mundo con un libro atrapante]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Estados Unidos,Libros,Impostores]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Sangre y millones: ascenso y caída de la estafadora millennial que encandiló a Silicon Valley con una máquina falsa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/sangre-millones-ascenso-caida-estafadora-millennial-encandilo-silicon-valley-maquina-falsa_129_7959172.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8b599025-b7dc-42a7-a8f8-834473e1ee43_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Sangre y millones: ascenso y caída de la estafadora millennial que encandiló a Silicon Valley con una máquina falsa"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En cada entrega, perfiles de grandes falsificadores, simuladores, artistas del engaño, infiltrados, estafadores profesionales y otros tramposos audaces.</p></div><p class="article-text">
        <em>Con siete a&ntilde;os, se propuso dise&ntilde;ar una m&aacute;quina del tiempo y llev&oacute; un cuaderno con detallados dibujos de ingenier&iacute;a. Con nueve o diez, en una reuni&oacute;n familiar, uno de sus parientes le hizo la pregunta que, tarde o temprano, se les hace a todos los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as: &ldquo;&iquest;Qu&eacute; quieres hacer cuando seas mayor?&rdquo;.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Elizabeth respondi&oacute; sin titubear: &ldquo;Quiero ser multimillonaria&rdquo;. &ldquo;&iquest;No preferir&iacute;as ser presidenta&rdquo;, retruc&oacute; el familiar. &ldquo;No, el presidente se casar&aacute; conmigo porque tendr&eacute; mil millones de d&oacute;lares&rdquo;, concluy&oacute; la ni&ntilde;a.</em>
    </p><p class="article-text">
        El mundo la conoci&oacute; mucho tiempo despu&eacute;s de esas escenas de infancia que describe el periodista <strong>John Carreyrou</strong> en su libro <em>Mala sangre </em>(Editorial Capit&aacute;n Swing, 2019). A principios de los 2000, cuando buena parte del planeta segu&iacute;a extasiada las andanzas de las grandes corporaciones tecnol&oacute;gicas y todo lo que ocurr&iacute;a en Silicon Valley &ndash;con sus j&oacute;venes desarrolladores en primer plano, los gestos adustos caf&eacute; en mano desde escritorios inmaculados, la ropa costos&iacute;sima de una simpleza impostada&ndash; <strong>Elizabeth Holmes brillaba</strong>. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Holmes era la preferida de los medios y los organizadores de conferencias internacionales                            </span>
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        Por esos a&ntilde;os fue tapa de revistas, expon&iacute;a sus ideas ante auditorios donde la escuchaba gente de varios pa&iacute;ses, la convocaban para incentivar a otros como ella, viajaba por distintos pa&iacute;ses a contar sus proyectos, <strong>la pon&iacute;an como ejemplo figuras de la pol&iacute;tica de los Estados Unidos como el ex presidente Bill Clinton.&nbsp;</strong>Era una <em>millennial</em> que se mostraba ante todos como una emprendedora exitosa.
    </p><p class="article-text">
        Con una sonrisa y sin parpadear, el discurso que propon&iacute;a era cautivante a su manera: <strong>se trataba de una joven con apenas 19 a&ntilde;os que de un d&iacute;a para el otro decidi&oacute; abandonar la prestigiosa universidad de Stanford para perseguir el sue&ntilde;o de la empresa propia. </strong>Iba a instalarla en ese territorio ubicado en la zona sur del &Aacute;rea de la Bah&iacute;a de San Francisco, en California, donde las empresas tecnol&oacute;gicas de ese tiempo y de ahora echaron ra&iacute;ces.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Una de las campañas de marketing de Theranos, con Elizabeth Holmes como protagonista                            </span>
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        Holmes quer&iacute;a cumplir con el prop&oacute;sito que hab&iacute;a manifestado desde ni&ntilde;a, y se puso a la cabeza de una de las llamadas <em>startups</em> o compa&ntilde;&iacute;as emergentes en esa constelaci&oacute;n de oficinas vidriadas y supuesta innovaci&oacute;n. La llam&oacute; Theranos y ten&iacute;a como objetivo renovar el modo en que las personas se hac&iacute;an an&aacute;lisis de sangre.<strong> &ldquo;Cambiar un paradigma&rdquo;, repet&iacute;a una y otra vez ante posibles inversores, que quedaban at&oacute;nitos cada vez que les contaba c&oacute;mo hab&iacute;a visto sufrir a varias personas por los pinchazos que recib&iacute;an a la hora de hacerse tests sangu&iacute;neos.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Pero casi una d&eacute;cada despu&eacute;s, esa empresa que promet&iacute;a revolucionar la medicina tal como se la conoc&iacute;a hasta entonces &ndash;<strong>lleg&oacute; a recibir capitales por m&aacute;s de 9 mil millones de d&oacute;lares</strong> y se vincul&oacute; con inversores de los llamados &ldquo;de riesgo&rdquo; de los m&aacute;s c&eacute;lebres en su pa&iacute;s&ndash; termin&oacute; en la ruina. Ocurri&oacute; cuando alguien se puso a indagar en ese supuesto universo id&iacute;lico y descubri&oacute; las tropel&iacute;as secretas de su ambiciosa fundadora.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Desde chica, Holmes soñaba con ser multimillonaria                            </span>
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                </figure><h3 class="article-text"><strong>Los comienzos</strong></h3><p class="article-text">
        La creadora de Theranos naci&oacute; en 1984. Hija de Chris y Noel Holmes y proveniente de una familia ilustre,<strong> con antepasados exitosos en el mundo de las empresas</strong>, desde que Elizabeth era muy peque&ntilde;a sus padres hab&iacute;an puesto grandes expectativas en ella. <strong>Creci&oacute; en Washington, donde su padre trabaj&oacute; para distintas agencias gubernamentales, y m&aacute;s tarde vivi&oacute; en Houston, donde la joven curs&oacute; la escuela secundaria.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n las distintas entrevistas que brind&oacute; cuando se hizo conocida (entre otras notas salientes, <a href="https://www.newyorker.com/magazine/2014/12/15/blood-simpler" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">mucho de su historia lo relat&oacute; el periodista Ken Auletta en un perfil que escribi&oacute; para la revista The New Yorker</a>), <strong>durante la adolescencia no era muy popular, pero s&iacute; se destacaba en las clases de ciencia y en aquellas en las que estaban involucrados los n&uacute;meros.</strong> Estudiaba mucho, se quedaba hasta tarde estudiando y empez&oacute; a presentar algunos trastornos de sue&ntilde;o (de adulta, seg&uacute;n revelar&aacute; m&aacute;s tarde, cont&oacute; que como m&aacute;ximo dorm&iacute;a cuatro horas por d&iacute;a). Se sent&iacute;a atra&iacute;da por la tecnolog&iacute;a, en tiempos de pleno auge de internet y desde siempre supo que su futuro estaba en la Universidad de Stanford, a la que estaba vinculada por distintos contactos familiares.&nbsp;
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><p class="article-text">
        De hecho, durante su segundo a&ntilde;o del secundario ingres&oacute; a un programa de verano de la universidad para estudiar chino mandar&iacute;n. <strong>As&iacute;, pas&oacute; unas semanas en Palo Alto y otras en Pek&iacute;n. Cuando finalmente fue admitida por esa prestigiosa casa de estudios opt&oacute; por la carrera de Ingenier&iacute;a Qu&iacute;mica</strong>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Fue aceptada en Stanford en la primavera de 2002, como Becaria del Presidente, una distinci&oacute;n otorgada a los mejores estudiantes, que inclu&iacute;a una beca de tres mil d&oacute;lares que pod&iacute;a dedicar a cualquier inter&eacute;s intelectual de su elecci&oacute;n&rdquo;, apunta el libro <em>Mala sangre</em>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A diferencia de lo que le ocurri&oacute; en el secundario, <strong>en Stanford Elizabeth ten&iacute;a una vida social activa y empez&oacute; a contactarse con los profesores e investigadores del lugar, mientras combinaba largas horas de estudio con v&iacute;nculos que, seg&uacute;n cre&iacute;a, le servir&iacute;an en el futuro. </strong>Le gustaba la vida de albergues estudiantiles y pasillos universitarios, pero en el fondo no ten&iacute;a ganas de perder mucho tiempo m&aacute;s all&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Durante las vacaciones de invierno de su primer a&ntilde;o, regres&oacute; a Houston para celebrar las fiestas (...). Solo llevaba en la universidad unos meses, pero ya albergaba la idea de dejarla. <strong>Durante la cena de Navidad, su padre le lanz&oacute; un avi&oacute;n de papel hacia el extremo de la mesa con las letras de la palabra &lsquo;doctorado&rsquo; escritas en las alas.</strong> La respuesta de Elizabeth fue contundente, seg&uacute;n un miembro de la familia que asisti&oacute; a la cena: &lsquo;No, pap&aacute;, no estoy interesada en obtener un doctorado, quiero ganar dinero&rsquo;&rdquo;, reconstruy&oacute; la publicaci&oacute;n.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Holmes, durante su época de estudiante universitaria en Stanford                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Cuando empez&oacute; un nuevo semestre, Elizabeth volvi&oacute; a Stanford, pero sab&iacute;a que no iba a estar mucho m&aacute;s all&iacute;. De hecho abandon&oacute; a su novio de entonces, a quien le dijo que estaba empezando a crear una empresa a la que le iba a dedicar todo su tiempo. <strong>Sin embargo sigui&oacute; tomando algunas clases y dej&oacute; formalmente sus estudios al a&ntilde;o siguiente, luego de hacer unas pr&aacute;cticas de verano en el Instituto del Genoma de Singapur</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Para entonces &ndash;promediaba 2003&ndash;, <strong>Asia estaba asolada por una enfermedad respiratoria que se conoci&oacute; como Sars, que con el correr de los meses se convirti&oacute; en una epidemia.</strong> M&aacute;s tarde, Elizabeth cont&oacute; que fue durante esa experiencia cuando sinti&oacute; que deb&iacute;an modificarse tanto el tratamiento con pacientes para la detecci&oacute;n de distintas enfermedades como&nbsp; el uso de agujas en las extracciones de sangre.
    </p><p class="article-text">
        A fines de ese a&ntilde;o, Holmes fund&oacute; una empresa a la que le nombr&oacute; Real-Time Cures (Tratamiento en tiempo real), que, seg&uacute;n registra <em>Mala sangre</em>, fue en los primeros cheques de pago a los empleados &ldquo;Real-Time Curses&rdquo; (Maldiciones en tiempo real) por un error de tipeo. <strong>La intenci&oacute;n era juntar capitales para buscar soluciones que facilitaran los diagn&oacute;sticos a partir de los an&aacute;lisis cl&iacute;nicos de los pacientes. La acompa&ntilde;aban algunos de sus ex profesores de la universidad y compa&ntilde;eros de estudios.</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Theranos funcionó en Silicon Valley, California                            </span>
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        Hacia 2004, ya bajo el nombre de Theranos &ndash;un t&eacute;rmino que combina las palabras &ldquo;terapia&rdquo; y &ldquo;diagn&oacute;stico&rdquo; en ingl&eacute;s&ndash; se lanz&oacute; a la b&uacute;squeda de los primeros inversores, entre conocidos de sus padres y allegados.<strong> Con apenas 19 a&ntilde;os, Elizabeth junt&oacute; 6 millones de d&oacute;lares para arrancar.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, el producto con el que pensaba revolucionar la medicina todav&iacute;a no ten&iacute;a forma. Al principio imagin&oacute; una especie de brazalete o parche que, puesto en los pacientes, ayudara a medir distintas funciones del cuerpo para analizar. M&aacute;s adelante pens&oacute; en un dispositivo port&aacute;til, similar a los que se usan para controlar los niveles de glucosa en la sangre. <strong>Hasta que llegaron a la idea final: un sistema de cartuchos en los que cada paciente metiera apenas unas gotas de su sangre tomadas de un dedo. Ese material luego ser&iacute;a enviado a Theranos e insertado en una m&aacute;quina m&aacute;s grande que iba a leer la informaci&oacute;n y brindar un diagn&oacute;stico completo (de hecho, ya con el producto en venta, se asegur&oacute; que con pocas gotas de sangre que las personas tomaban en sus casas se podr&iacute;an detectar m&aacute;s de 200 patolog&iacute;as).</strong> La m&aacute;quina se llam&oacute; Edison y ten&iacute;a el tama&ntilde;o de una impresora mediana.
    </p><p class="article-text">
        Rodeada de cient&iacute;ficos, ingenieros, dise&ntilde;adores y expertos en finanzas, Holmes continuaba con su ambicioso proyecto. De hecho, en 2005 envi&oacute; a sus empleados un mail en el que aseguraba que estaba por ponerse en marcha <strong>&ldquo;el lanzamiento m&aacute;s excitante de la historia de Silicon Valley&rdquo;.</strong>
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                    alt="Holmes dejó la Universidad de Stanford para fundar su empresa"
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            <span class="title">
                Holmes dejó la Universidad de Stanford para fundar su empresa                            </span>
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        Pero mientras los desarrolladores luchaban por encontrar un modo de hacer funcionar el invento de Elizabeth,<strong> hubo disputas entre quienes conoc&iacute;an de las cuestiones financieras pero ignoraban todo del trabajo en el laboratorio.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Cuando se presentaba alguna discusi&oacute;n Holmes, sin embargo, <strong>la dispersaba diciendo que quienes ten&iacute;an dudas no pod&iacute;an formar parte de su empresa. </strong>Mientras tanto, segu&iacute;a recaudando millones de d&oacute;lares a fuerza de un discurso cerrado y directo.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Ten&iacute;a la presencia de alguien de mucha mayor edad de la que ella ten&iacute;a. La forma en que dirig&iacute;a sus grandes ojos azules hacia su interlocutor le hac&iacute;a sentir a esa persona que era el centro del universo. <strong>Era casi hipn&oacute;tico. </strong>Su voz aumentaba el efecto fascinante: hablaba en un tono grave inusualmente profundo&rdquo;, seg&uacute;n la descripci&oacute;n de <em>Mala sangre</em>.
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                La poderosa mirada de Holmes impactaba a sus interlocutores                            </span>
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        Hacia 2007 la empresa ya ten&iacute;a m&aacute;s de un centenar de empleados y Holmes, admiradora de Steve Jobs, eligi&oacute; reclutar a ex empleados de Apple para Theranos. <strong>Entre otros, llam&oacute; a la desarrolladora Ana Arriola, que hab&iacute;a trabajado en el redise&ntilde;o del Iphone. Arriola, adem&aacute;s de repensar el formato del dispositivo Edison, que segu&iacute;a sin dar buenos resultados, ayud&oacute; a renovar la imagen de Elizabeth, que era cada vez m&aacute;s convocada a entrevistas, conferencias y charlas motivacionales.</strong> Decidi&oacute; que iba a vestirse siempre de negro y, como un homenaje a Jobs, entre sus prendas favoritas estar&iacute;a la polera.
    </p><p class="article-text">
        En 2008 Theranos se mud&oacute; a un edificio nuevo, ubicado en la codiciada Hillview Avenue de Silicon Valley. Para entonces tambi&eacute;n se hab&iacute;a sumado a la empresa <strong>Ramesh Sunny Balwani</strong>, un hombre con quien Holmes ten&iacute;a un romance, aunque lo ocultaban. En p&uacute;blico funcionaban como la dupla perfecta, ella era la cabeza del equipo y &eacute;l una especie de mano derecha.
    </p><p class="article-text">
        Entre los empleados y empleadas de la empresa reinaba el secretismo y las cl&aacute;usulas de confidencialidad que imped&iacute;an, muchas veces, que se supiera qu&eacute; rol ocupaba cada uno o qu&eacute; tareas les hab&iacute;an encomendado. <strong>En el camino, fueron varios los que, al ver que el dispositivo Edison no terminaba de brindar los resultados esperados, prefirieron presentar la renuncia</strong>.
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                Sunny Balwani, el socio de Holmes en Theranos                            </span>
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        Mucho despu&eacute;s, gracias a la exhaustiva investigaci&oacute;n que realiz&oacute; el veterano documentalista <strong>Alex Gibney</strong>, en su trabajo<em> The Inventor: Out of Blood in Silicon Valley </em>(2019) para HBO, <strong>se supo que tanto Sunny como la propia Holmes espiaban los correos electr&oacute;nicos de los trabajadores de Theranos, escuchaban sus conversaciones y en muchos casos los persegu&iacute;an cuando notaban alg&uacute;n tipo de movimiento extra&ntilde;o.</strong> &ldquo;No pod&iacute;amos decirles a nuestras familias lo que hac&iacute;amos, no pod&iacute;amos hablar de lo que pasaba en Theranos&rdquo;, dir&aacute; en el documental la ex empleada <strong>Erika Cheung</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Para 2012 Theranos segu&iacute;a recaudando inversiones y Elizabeth se convirti&oacute; en una figura m&aacute;s de los medios. Estuvo en las tapas de Fortune y Forbes, lleg&oacute; a dar una charla TED y particip&oacute; de un panel de debate con Bill Clinton. <strong>El dise&ntilde;o y el marketing de la empresa eran m&aacute;s que atractivos: colores brillantes, tipograf&iacute;as n&iacute;tidas y un mensaje claro</strong>: las agujas para los an&aacute;lisis cl&iacute;nicos eran parte del pasado, ahora cada paciente pod&iacute;a hacer tomas digitales indoloras en su casa.
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            </figure><p class="article-text">
        Uno de los hitos de la empresa lleg&oacute; en 2013, cuando se asoci&oacute; con la cadena de farmacias Walgreens para ofrecer en conjunto el producto. Walgreens lleg&oacute; a vender los peque&ntilde;os cartuchos para las tomas de sangre y tambi&eacute;n dispon&iacute;a de lugares a los que los usuarios pod&iacute;an enviar sus muestras para ser analizadas por los dispositivos Edison. <strong>Esto empez&oacute; en el estado de Arizona, donde la propia Elizabeth lleg&oacute; a hacer lobby para que su invento fuera aprobado por las autoridades sanitarias. </strong>Sin el visto bueno, todav&iacute;a, de la Administraci&oacute;n de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (FDA), pod&iacute;a operar de manera acotada y solamente en ese estado, con la aprobaci&oacute;n de las autoridades locales.
    </p><p class="article-text">
        El negocio florec&iacute;a: <strong>la joven empresaria fue incluida en el listado de </strong><em><strong>Forbes</strong></em><strong> de 2014 como la primera mujer en alcanzar una fortuna mayor a los mil millones de d&oacute;lares por s&iacute; misma</strong> y ocup&oacute; el puesto 110 de la lista de las 400 personas m&aacute;s ricas de los Estados Unidos.
    </p><p class="article-text">
        En paralelo, la paranoia por la seguridad de Holmes y de Sunny se incrementaba. Ambos empezaron a moverse con custodios y protegieron los vidrios de las oficinas de Theranos con material antibalas.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Holmes llegó a las portadas de las revistas de negocios más importantes de los Estados Unidos                            </span>
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                </figure><h3 class="article-text"><strong>La ca&iacute;da</strong></h3><p class="article-text">
        Tal como relata &eacute;l mismo en el documental de <strong>Alex Gibney</strong> y en su propio libro<em> Mala sangre</em>, <strong>en 2015 el periodista del diario The Wall Street Journal John Carreyrou ven&iacute;a de destapar un enorme caso de corrupci&oacute;n vinculado con prestadores de salud </strong>cuando recibi&oacute; un mensaje en su tel&eacute;fono que le llam&oacute; la atenci&oacute;n. Era una fuente que ped&iacute;a hablar con &eacute;l, se presentaba como un ex director de laboratorio.
    </p><p class="article-text">
        All&iacute; empez&oacute; una investigaci&oacute;n que termin&oacute; revelando varias estafas de Theranos. La principal era que el dispositivo Edison apenas podr&iacute;a realizar unos pocos an&aacute;lisis y todos los dem&aacute;s resultados que la empresa daba a los pacientes proven&iacute;an de m&aacute;quinas de an&aacute;lisis m&eacute;dicos tradicionales. Pero hubo m&aacute;s: de acuerdo a la informaci&oacute;n que junt&oacute; Carreyrou, muchos de los an&aacute;lisis que le hab&iacute;an dado a los pacientes no se ajustaban a la realidad. <strong>Theranos hab&iacute;a jugado con la salud de miles de estadounidenses que hab&iacute;an confiado en sus diagn&oacute;sticos r&aacute;pidos.</strong>
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            <span class="title">
                John Carreyrou, el periodista del Wall Street Journal que destapó la estafa de Theranos                            </span>
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        Una vez publicado el primero de los art&iacute;culos en el Wall Street Journal, en las oficinas de Silicon Valley estall&oacute; el esc&aacute;ndalo. <strong>Holmes acusaba a ese medio de querer perjudicar a su empresa, que hab&iacute;a recibido finalmente la aprobaci&oacute;n para el uso de su curiosa tecnolog&iacute;a por parte de la FDA pocos meses antes.</strong> Dec&iacute;a que contra ellos hab&iacute;a una persecuci&oacute;n digitada por las grandes empresas de salud de los Estados Unidos, que se opon&iacute;an a sus m&eacute;todos revolucionarios.
    </p><p class="article-text">
        Mientras tanto, los periodistas y todos los que hab&iacute;an confiado en la joven promesa de Silicon Valley se sintieron estafados.
    </p><p class="article-text">
        Holmes contrat&oacute; los servicios del estudio del abogado <strong>David Boies</strong>, un peso pesado del derecho penal, que lleg&oacute;, entre otros, a defender a Harvey Weinstein, a Microsoft y a Al Gore en la disputa por los votos contra George Bush que lleg&oacute; hasta la corte suprema de los Estados Unidos.
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            <span class="title">
                Holmes posa frente a un ejemplar del dispositivo Edison                            </span>
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        Pese a los intentos de los abogados, <strong>la reputaci&oacute;n de Theranos y su fundadora cay&oacute; en picada. Entre otros, debieron enfrentarse a demandas legales y comerciales de autoridades m&eacute;dicas, de inversores, de la Comisi&oacute;n de Bolsa y Valores (SEC), de ex socios comerciales y, por supuesto, de pacientes que siguen en curso.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Para junio de 2016,<strong> se estimaba que el patrimonio neto personal de Holmes cay&oacute; de $4.5 mil millones de d&oacute;lares a cero. Holmes, de todos modos, continu&oacute; buscando dinero para su proyecto</strong>, en varias entrevistas asegur&oacute; que su fe siempre estuvo puesta en el poder de la invenci&oacute;n. En 2018, Theranos ces&oacute; sus operaciones formalmente.
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                    alt="La fundadora de Theranos aguarda la audiencia del principal juicio por fraude que debe enfrentar para agosto de 2021"
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            <span class="title">
                La fundadora de Theranos aguarda la audiencia del principal juicio por fraude que debe enfrentar para agosto de 2021                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        El principal juicio por fraude y numerosos delitos federales contra Holmes y su socio hab&iacute;a quedado agendado para marzo de 2021. Sin embargo, <a href="https://www.cnbc.com/2021/03/17/elizabeth-holmes-trial-pushed-to-august-after-surprise-pregnancy-announcement.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">seg&uacute;n revel&oacute; hace algunas semanas la cadena estadounidense CNBC</a>, en la primera de las audiencias, que se realiz&oacute; por Zoom, la ex promesa de Silicon Valley y su defensa solicitaron una pr&oacute;rroga. 
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n informaron, <strong>el motivo del pedido es que Holmes, en pareja con un magnate de la industria hotelera, est&aacute; embarazada y podr&iacute;a dar a luz en julio de este a&ntilde;o</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Por esto, en principio la nueva fecha para el juicio qued&oacute; agendada para agosto. Seg&uacute;n los expertos, si la justicia la declara culpable <strong>podr&iacute;a enfrentar una pena de hasta 20 a&ntilde;os de prisi&oacute;n</strong>.
    </p><p class="article-text">
        <em>AL</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Agustina Larrea]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/sangre-millones-ascenso-caida-estafadora-millennial-encandilo-silicon-valley-maquina-falsa_129_7959172.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 22 May 2021 04:50:24 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Sangre y millones: ascenso y caída de la estafadora millennial que encandiló a Silicon Valley con una máquina falsa]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Estados Unidos,Impostores,Tecnología,Elizabeth Holmes,Theranos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El hombre que decía ser Rockefeller: un asesinato brutal, vida de lujo y la trampa que sostuvo 15 años]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/hombre-decia-rockefeller-asesinato-brutal-vida-lujo-trampa-sostuvo-15-anos_129_7912154.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c5a8a305-4863-4a56-bf0a-05392e448001_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El hombre que decía ser Rockefeller: un asesinato brutal, vida de lujo y la trampa que sostuvo 15 años"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En cada entrega, perfiles de grandes falsificadores, simuladores, artistas del engaño, infiltrados, estafadores profesionales y otros tramposos audaces.</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Hablaba con un acento entrecortado e internacional, y ocasionalmente utilizaba palabras como &lsquo;anta&ntilde;o&rsquo; o &lsquo;indecoroso&rsquo;, <strong>que parec&iacute;an colocarle una corbata a las frases que las inclu&iacute;an</strong>&rdquo;. As&iacute; record&oacute; el escritor y periodista <strong>Walter Kirn</strong> a un hombre que durante un tiempo frecuent&oacute; por tel&eacute;fono y luego fue su amigo por 15 a&ntilde;os.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Desde la primera charla el interlocutor se present&oacute; como <strong>Clark Rockefeller</strong>, dijo que viv&iacute;a en Nueva York (&ldquo;justo al lado de Tony Bennett&rdquo;), que era graduado de las universidades de Yale y Harvard, que por entonces ejerc&iacute;a como &ldquo;banquero central&rdquo; por su propia cuenta, es decir, <strong>que asist&iacute;a a pa&iacute;ses con su dinero</strong> , que ten&iacute;a varias empresas y que era experto en finanzas y cuestiones burs&aacute;tiles. <strong>Promediaba la d&eacute;cada del noventa y el experto auguraba un crack en la econom&iacute;a mundial.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Desde un campo que hab&iacute;a comprado en el estado de Montana, <strong>Kirn anotaba en su cabeza las excentricidades que escuchaba y decidi&oacute; indagar; </strong>tal vez podr&iacute;a retratar al millonario en alg&uacute;n art&iacute;culo o &eacute;ste podr&iacute;a ser parte de alg&uacute;n proyecto literario futuro.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El v&iacute;nculo entre los dos hab&iacute;a nacido de una manera inesperada: <strong>la esposa y los Piper, unos amigos adinerados del escritor, participaban de una asociaci&oacute;n protectora que daba en adopci&oacute;n animales y Rockefeller se mostr&oacute; interesado en llevar a vivir con &eacute;l a un ejemplar de </strong><em><strong>setter</strong></em><strong> muy especial</strong>: la peque&ntilde;a perra Shelby, que ten&iacute;a varios problemas f&iacute;sicos y deb&iacute;a moverse con una especie de andador.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Walter Kirn es un periodista y escritor estadounidense, autor de numerosos libros                            </span>
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        Tanto insisti&oacute; Rockefeller en que la quer&iacute;a &ndash;<strong>aseguraba que ten&iacute;a modo de conseguir un tratamiento para al animal en Nueva York, que conoc&iacute;a acupunturistas caninos y los mejores especialistas en alimentaci&oacute;n para la perra</strong>&ndash; que Kirn se ofreci&oacute; a llevarla en persona hasta su piso de Manhattan. 
    </p><p class="article-text">
        No le import&oacute; que para eso iba a tener que manejar varias horas, frenar a cada rato por las dificultades de Shelby y atravesar al volante varios estados, de una costa a la otra. <strong>Pens&oacute; que, m&aacute;s all&aacute; de algunos escollos, tendr&iacute;a la oportunidad de conocer m&aacute;s a un personaje que no dejaba de llamarle la atenci&oacute;n a medida que se multiplicaban los llamados telef&oacute;nicos para combinar los detalles del viaje.</strong> Quedaba impl&iacute;cito, adem&aacute;s, que Rockefeller le pagar&iacute;a por ese trabajo y que har&iacute;a una donaci&oacute;n importante a la organizaci&oacute;n de protecci&oacute;n animal de la que participaba su pareja.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;&Eacute;l me deleitar&iacute;a con canciones c&oacute;micas, men&uacute;s de perros y el acceso a un c&iacute;rculo que yo cre&iacute;a cerrado para m&iacute; <strong>y yo le pagar&iacute;a con la indulgente lealtad que los escritores reservan para sus personajes favoritos</strong>. Aquellos que, como se dice, somos incapaces de inventarnos&rdquo;, escribir&iacute;a Kirn mucho tiempo despu&eacute;s.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Clark Rockefeller lucía anteojos gruesos y llamaba la atención con sus excentricidades"
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                Clark Rockefeller lucía anteojos gruesos y llamaba la atención con sus excentricidades                            </span>
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                </figure><h3 class="article-text">Primer encuentro</h3><p class="article-text">
        El viaje fue accidentado y Kirn sufri&oacute; a lo largo de todo el trayecto: <strong>Shelby no se acostumbraba al auto y a una improvisada silla de ruedas, cada media hora ten&iacute;a que hacer pis y volver a acomodar al animal en su andador. </strong>A mitad de camino el escritor pas&oacute; por la casa de su madre, a quien le cont&oacute; la historia de Rockefeller. <strong>La mujer se mostr&oacute; desconfiada: conoc&iacute;a al detalle todas las ramificaciones de la familia petrolera y tambi&eacute;n las de los Kennedy, los Tudor y otros apellidos c&eacute;lebres.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Kirn la convenci&oacute; de que tal vez de este sacrificio saliera un nuevo proyecto literario, aunque cada vez ten&iacute;a m&aacute;s dudas. Lleg&oacute;, incluso, a pensar en contar la historia de su amigo con otro nombre: <strong>&ldquo;&iquest;Y si enmascaraba su identidad? &iquest;Y si cambiaba su nombre?&rdquo;</strong>, se preguntaba. 
    </p><p class="article-text">
        Cada tanto llamaba a Clark desde un tel&eacute;fono celular que se compr&oacute; especialmente para la ocasi&oacute;n &ndash;el primero que us&oacute; en su vida&ndash;, pero el financista nunca atend&iacute;a. <strong>Dec&iacute;a que, por seguridad, prefer&iacute;a ser &eacute;l quien iniciaba las conversaciones.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Estaba comenzando a preguntarme qu&eacute; pod&iacute;a sucederle a una persona que decepcionara a un Rockefeller&rdquo;, pens&oacute; en ese momento y, como se empez&oacute; a sentir d&eacute;bil y ya no quiso manejar m&aacute;s, decidi&oacute; sacar un pasaje en avi&oacute;n y llevar a la perra en la bodega.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Clark recibió al escritor en el aeropuerto, junto a su esposa Sandy"
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                Clark recibió al escritor en el aeropuerto, junto a su esposa Sandy                            </span>
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        En el aeropuerto lo recibi&oacute; el propio Clark Rockefeller, acompa&ntilde;ado por su esposa Sandy.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ldquo;Aqu&iacute; est&aacute;s, Walter, bienvenido a Nueva York&rdquo;, dispar&oacute;. </strong>El escritor, despu&eacute;s de haber hablado por tel&eacute;fono tantas horas con el hombre, qued&oacute; sorprendido por su aspecto: gorra de visera rosa, remera rosa, <strong>&ldquo;el pelo, o lo que se ve&iacute;a de &eacute;l, con un tono rubio poco convincente&rdquo;</strong>, describi&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Tambi&eacute;n llevaba unas gafas de montura gruesa y oscura a las que parec&iacute;a faltarles un bigote falso, e iba con unos pantalones chinos y sin calcetines&rdquo;, record&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        Pese a lo largo y cansador del trayecto, Rockefeller y Sandy agarraron en ese momento a la perra y dejaron que Kirn se fuera por su cuenta desde el aeropuerto hasta el centro de la ciudad, algo que llam&oacute; la atenci&oacute;n del escritor. <strong>Antes de despedirse, Clark le dijo que se ver&iacute;an al d&iacute;a siguiente para cenar en un club de lujo, el Sky y as&iacute; lo hicieron.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Durante la comida, de la que participaron su mujer Sandy y Maggie, la esposa de Kirn embarazada entonces del primero de los hijos del matrimonio, <strong>Rockefeller sigui&oacute; con sus an&eacute;cdotas extravagantes: dijo que jam&aacute;s en su vida hab&iacute;a tomado Coca Cola, que hab&iacute;a ingresado a Yale con 14 a&ntilde;os, que durante su infancia tuvo una afasia de la que se recuper&oacute; gracias a la ayuda terap&eacute;utica de un perro, que coleccionaba cuadros.</strong> 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                En sus llamados telefónicos, se presentaba como Rockefeller pero prefería no ser llamado así en público                            </span>
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        Antes de terminar la velada propuso a todos hacer <strong>&ldquo;una visita especial&rdquo; al Rockefeller Center</strong>. Dijo que ten&iacute;a en sus manos la llave maestra de ese edificio emblem&aacute;tico que pod&iacute;an ver desde las alturas del club en el que se encontraban. Pese a lo tentadora de la propuesta, Kirn y su esposa declinaron por cansancio y algo de desconfianza <strong>(&ldquo;&iquest;un lugar as&iacute; tendr&iacute;a una &uacute;nica llave maestra con la que se podr&iacute;an abrir todas sus puertas?&rdquo;, se pregunt&oacute; el cronista tiempo despu&eacute;s)</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Al d&iacute;a siguiente el escritor visit&oacute; el departamento de Clark y sinti&oacute; algo de decepci&oacute;n: el lugar que &eacute;l hab&iacute;a imaginado lujoso era modesto y tampoco escuch&oacute; la voz de Tony Bennett del otro lado de las paredes.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El apartamento de Clark era sobrio y sencillo &ndash;gastados suelos de madera, un peque&ntilde;o sof&aacute; oscuro, una cocina funcional con las encimeras vac&iacute;as&ndash;, pero los cuadros que colgaban de las paredes eran atrevidos y majestuosos. <strong>Entre ellos hab&iacute;a un Mondrian en una caja de metacrilato, un Motherwell, un Pollock y un Rothko</strong>&rdquo;, seg&uacute;n el recuerdo de Kirn, que tambi&eacute;n not&oacute; que algunas obras apoyadas en el piso ten&iacute;an manchas y hasta pelos de perro.
    </p><p class="article-text">
        Al terminar ese encuentro, Rockefeller le dio un sobre. Posiblemente la paga por el traslado y la donaci&oacute;n para la ONG, se ilusion&oacute; el cronista. Cuando finalmente lo abri&oacute;, el desencanto del escritor fue enorme: <strong>adentro apenas hab&iacute;a 500 d&oacute;lares, algo que no serv&iacute;a ni para cubrir los gastos del viaje, el alquiler del auto, el pasaje de avi&oacute;n, el combustible</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Kirn descart&oacute; entonces la idea de escribir sobre Rockefeller, pero el v&iacute;nculo, de todos modos, se mantuvo intacto con el correr de los a&ntilde;os. Clark segu&iacute;a llamando a su amigo por tel&eacute;fono, <strong>siempre con alguna historia disparatada, siempre con alg&uacute;n nombre c&eacute;lebre involucrado, siempre con alg&uacute;n proyecto nuevo para sus numerosas empresas, siempre con alguna propuesta literaria que nunca terminaba de concretarse</strong> o con la explicaci&oacute;n de alguna supuesta crisis financiera mundial en ciernes. Se vieron algunas veces m&aacute;s, en clubes de lujo, en lugares ins&oacute;litos y muy atractivos para Walter.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Rockefeller hablaba de finanzas y de un supuesto crack financiero global a mediados de los &#039;90                            </span>
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                </figure><h3 class="article-text">Una larga amistad</h3><p class="article-text">
        Casi una d&eacute;cada despu&eacute;s, Walter lleg&oacute; a visitar a Rockefeller en una propiedad a la que se hab&iacute;a mudado en familia y que se ca&iacute;a a pedazos en Cornish, New Hampshire. El financista le hab&iacute;a prometido que, si se quedaba con &eacute;l unos d&iacute;as, iba a presentarle al m&iacute;tico y herm&eacute;tico <strong>J.D. Salinger</strong>, que era vecino suyo y con quien sol&iacute;a cruzarse. Pero eso nunca ocurri&oacute;: cuando se acercaron a la supuesta casa del autor de <em>The Catcher in the Rye</em>, no atendi&oacute; nadie.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ldquo;Britney Spears estuvo por aqu&iacute; la semana pasada &ndash;dijo&ndash; Te la has perdido. Y es una pena que no puedas quedarte m&aacute;s tiempo. El canciller alem&aacute;n (Helmut) Kohl tambi&eacute;n tiene previsto venir a pasar unos d&iacute;as&rdquo;</strong>, le dijo Clark durante la visita.
    </p><p class="article-text">
        Al poco tiempo las llamadas siguieron, pero para entonces las vidas de ambos hab&iacute;an cambiado:<strong> tanto Rockefeller como Kirn se hab&iacute;an separado de sus esposas y luchaban para poder ver a sus hijos.</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Rockefeller se separó de su esposa y cada tanto veía a su hija Snooks                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        En 2008 el misterioso Clark Rockefeller estuvo en boca de todos. La opini&oacute;n p&uacute;blica de&nbsp; los Estados Unidos se vio impactada por <strong>la noticia del secuestro de una ni&ntilde;a de siete a&ntilde;os llamada Snooks</strong> en manos de su padre, el poderoso hombre de negocios y finanzas, luego de una maniobra que incluy&oacute; que &eacute;ste raptara a la peque&ntilde;a por las calles de Boston, alquilara un auto para huir, se bajara de ese veh&iacute;culo y se subiera a un taxi y m&aacute;s adelante escapara en una camioneta que conduc&iacute;a una amiga con destino a Nueva York. 
    </p><p class="article-text">
        Walter Kirn se enter&oacute; de todo por internet: su amigo llegaba a los diarios del mundo. Su novia de entonces le dispar&oacute; como un chiste: &ldquo;Parece que tu amigo es un impostor, Walt&rdquo;. A los minutos, el escritor ley&oacute; un comunicado en el que los Rockefeller desment&iacute;an que Clark, que finalmente fue detenido por el FBI, fuera parte de la familia o tuviera alg&uacute;n lazo sangu&iacute;neo con ellos. <strong>Kirn lleg&oacute; a enojarse con ellos, pensaba que se estaban despegando de &eacute;l para no quedar manchados por el esc&aacute;ndalo.</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                La cara de Clark Rockefeller llegó a los diarios cuando secuestró a su propia hija                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Cuando pocos d&iacute;as despu&eacute;s se descubri&oacute; que aquel hombre, adem&aacute;s de secuestrar a su hija, estaba vinculado con un asesinato a sangre fr&iacute;a que hab&iacute;a tenido lugar en la d&eacute;cada de los &lsquo;80 en California, el escritor no tuvo dudas: <strong>hab&iacute;a sido una v&iacute;ctima m&aacute;s de los enga&ntilde;os del exc&eacute;ntrico hombre de negocios que dec&iacute;a ser Rockefeller y se ve&iacute;a obligado a investigar sobre su verdadera vida.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Fue ah&iacute;, en ese momento, que tom&oacute; la decisi&oacute;n; iba a escribir sobre &eacute;l: &ldquo;La inmunidad literaria que hab&iacute;a concedido a la criatura m&aacute;s extra&ntilde;a que hubiera conocido hab&iacute;a supuesto una violaci&oacute;n de mi juramento de narrador. <strong>Los escritores existen para aprovecharse de figuras como &eacute;sa, no para salvarlas. </strong>Nuestra obligaci&oacute;n es para con la p&aacute;gina, no para con las personas&rdquo;, reflexion&oacute;.
    </p><h3 class="article-text">Todas las caras del impostor</h3><p class="article-text">
        En 2013, quince a&ntilde;os despu&eacute;s del primer encuentro, Kirn asisti&oacute; al juicio que se le inici&oacute; al hombre que hab&iacute;a sido su amigo durante todos esos a&ntilde;os.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A lo largo de las audiencias, en las que se sucedieron testimonios impactantes de personas que lo hab&iacute;an conocido y fueron enga&ntilde;adas por &eacute;l, <strong>el escritor pudo saber que el acusado se llamaba en realidad Christian K. Gerhartsreiter, que hab&iacute;a nacido en Alemania y que desde la adolescencia vivi&oacute; en los Estados Unidos bajo numerosas identidades falsas.</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                El FBI detuvo a Clark Rockefeller                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        <strong>Al principio fue Christian Gerhart, un adolescente engre&iacute;do que hab&iacute;a viajado mediante un intercambio estudiantil y se aloj&oacute; en la casa de una familia de Connecticut.</strong> Por sus malos modos, lo terminaron echando y al poco tiempo se instal&oacute; en California, donde pas&oacute; a llamarse <strong>Christopher Chichester</strong>. 
    </p><p class="article-text">
        A mediados de los &lsquo;80 con esa identidad era un supuesto baronet que estudiaba cine y protestaba porque sus padres, arist&oacute;cratas menores brit&aacute;nicos, <strong>eran avaros con el dinero y no le pasaban su mensualidad a t&eacute;rmino</strong>. En esos a&ntilde;os alquilaba en la localidad de San Marino la casa de hu&eacute;spedes de <strong>Didi Sohus</strong>, una mujer de fortuna y mayor que viv&iacute;a en la casa principal con su hijo John, un joven retra&iacute;do y con varios problemas de salud.
    </p><p class="article-text">
        En 1984 John desapareci&oacute; repentinamente junto a su novia Linda y se abri&oacute; una investigaci&oacute;n judicial para dar con el paradero de la pareja. <strong>Durante una d&eacute;cada, nada se supo de ellos hasta que en el fondo de la casa, que hab&iacute;a sido vendida, durante una demolici&oacute;n para hacer una pileta encontraron restos humanos. Se trataba del cuerpo de John Sohus, que hab&iacute;a sido descuartizado.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Cuando los investigadores quisieron dar con el antiguo inquilino de la casa de hu&eacute;spedes para tomar su testimonio no tuvieron suerte: <strong>el supuesto Chichester se hab&iacute;a mudado hac&iacute;a alg&uacute;n tiempo y se hab&iacute;a ido de California sin dejar rastros.</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                El juicio contra el impostor tuvo lugar en 2013                            </span>
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        Fue durante el juicio por el secuestro de la peque&ntilde;a Snooks que llegaron a la conclusi&oacute;n de que el falso arist&oacute;crata brit&aacute;nico ten&iacute;a el mismo ADN que el falso heredero de los Rockefeller y se le abri&oacute; una nueva causa.
    </p><p class="article-text">
        Durante las audiencias tambi&eacute;n habl&oacute; una ex pareja del impostor, Mihoko Manabe, que vivi&oacute; con &eacute;l desde 1987 hasta 1994. <strong>Ella lo conoci&oacute; como Christopher Crowe y por esos a&ntilde;os aseguraba que se dedicaba a las finanzas en Nueva York.</strong> Cansada de las extra&ntilde;as costumbres que ten&iacute;a su novio &ndash;seg&uacute;n reconstruye Kirn en su libro, la mujer cont&oacute; que el hombre la obligaba a caminar separados por la calle, tener buzones de correspondencia distintos y hasta a pasar &ldquo;a vivir en la clandestinidad&rdquo;, porque, seg&uacute;n &eacute;l, alguien lo persegu&iacute;a&ndash; lo dej&oacute;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Durante el juicio se supo que el impostor había nacido en Alemania y que su nombre es Christian Gerhartsreiter"
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            <span class="title">
                Durante el juicio se supo que el impostor había nacido en Alemania y que su nombre es Christian Gerhartsreiter                            </span>
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        Fue a partir de ese momento que naci&oacute; Clark Rockefeller y durante m&aacute;s de una d&eacute;cada esa identidad le sirvi&oacute; para asistir a los lugares m&aacute;s exclusivos y rodearse de algunos de los nombres m&aacute;s selectos de la gran ciudad. <strong>Conoci&oacute; a Sandy, que ten&iacute;a un buen pasar y de alguna manera sosten&iacute;a la econom&iacute;a familiar hasta que tuvieron a su hija.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Sandy cont&oacute; en el juicio que el impostor siempre usaba sombreros en p&uacute;blico, que prefer&iacute;a no mostrarse demasiado y hasta que <strong>hab&iacute;a instalado en su piso de Manhattan varias l&iacute;neas telef&oacute;nicas con distintos prefijos</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Las mentiras fueron tantas, seg&uacute;n la mujer, que se cans&oacute; y decidi&oacute; separarse del supuesto hombre de negocios amante de su colecci&oacute;n de obras de arte, que tiempo despu&eacute;s confes&oacute; que eran falsas. Entonces el impostor plane&oacute; el secuestro de su hija.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Sandy dio su testimonio en el juicio                            </span>
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        &ldquo;Justo por aquel entonces, la confianza se estaba haciendo a&ntilde;icos por todas partes. En agosto y septiembre de 2008, Lehman Brothers, el fondo de inversi&oacute;n de Bernie Madoff y el mercado de hipotecas y sus sofisticados subproductos quedaron expuestos como <em>Clarks Rockefellers</em> a mayor escala&rdquo;, escribi&oacute; Kirn y concluy&oacute;:<strong> &ldquo;Un timador solo no es m&aacute;s que un criminal, pero si est&aacute; rodeado por miles de timadores es un corredor de bolsa&rdquo;.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Cuando termin&oacute; el juicio, en el que Gerhartsreiter fue condenado a 27 a&ntilde;os por el asesinato de John Sohus, el periodista y escritor quiso reencontrarse con su ex amigo y lo lleg&oacute; a visitar en la c&aacute;rcel.</strong> Necesitaba, seg&uacute;n revel&oacute;, entender por qu&eacute; hab&iacute;a ca&iacute;do en sus numerosos enga&ntilde;os y tambi&eacute;n quer&iacute;a entender c&oacute;mo funciona la cabeza de un impostor. No encontr&oacute;, sin embargo, muchas respuestas, pero s&iacute; algunas referencias literarias que tal vez lo ayudaron a armar el rompecabezas.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Walter Kirn publicó en 2018 un libro fascinante con esta historia, que se llama &quot;La sangre no miente&quot;"
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            <span class="title">
                Walter Kirn publicó en 2018 un libro fascinante con esta historia, que se llama &quot;La sangre no miente&quot;                            </span>
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        Es que seg&uacute;n el cronista, <strong>el proceso judicial logr&oacute; desenmascarar a Clark Rockefeller como parte de un engranaje</strong>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En realidad, era un fraude, el impostor en serie m&aacute;s prodigioso de la historia reciente, algo que lo vinculaba con un linaje m&aacute;s antiguo y en cierto modo m&aacute;s rico que el de la familia fundadora de la Standard Oil: <strong>el embaucador de las mil caras que aparece en la mitolog&iacute;a y la literatura norteamericanas</strong>&rdquo;, escribi&oacute; Kirn.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En <em>El estafador y sus disfraces</em>, de Melville, esa figura adopta la forma de un diablo mutante que viaja en un barco y se alimenta de los defectos morales de los dem&aacute;s pasajeros. En <em>Huckleberry Finn</em>, vuelve a recorrer el r&iacute;o Misisipi bajo la apariencia del duque y del rey, dos extravagantes y falsos arist&oacute;cratas (...). En las novelas de <strong>Patricia Highsmith</strong> protagonizadas por Ripley es un trepador diletante y asesino&rdquo;, analiz&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        En 2018 el periodista decidi&oacute; contarlo todo en <em>La sangre no miente</em>, <strong>un libro fascinante en el que repasa dos construcciones</strong>: la del impostor, con sus trampas, sus disfraces y sus enga&ntilde;os, y la suya propia como escritor, que por momentos se le parece bastante.
    </p><p class="article-text">
        <em>AL</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Agustina Larrea]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/hombre-decia-rockefeller-asesinato-brutal-vida-lujo-trampa-sostuvo-15-anos_129_7912154.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 08 May 2021 04:07:09 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El hombre que decía ser Rockefeller: un asesinato brutal, vida de lujo y la trampa que sostuvo 15 años]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Impostores,Estados Unidos,Libros]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El hombre que compró un motel para espiar a sus huéspedes teniendo sexo (y cómo engañó a un mito del periodismo)]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/hombre-compro-motel-espiar-huespedes-teniendo-sexo-engano-mito-periodismo_129_7854203.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/be90a283-7ca7-49b7-a29a-94cb856f309e_16-9-discover-aspect-ratio_default_1017100.jpg" width="1106" height="622" alt="El hombre que compró un motel para espiar a sus huéspedes teniendo sexo (y cómo engañó a un mito del periodismo)"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En cada entrega, perfiles de grandes falsificadores, simuladores, artistas del engaño, infiltrados, estafadores profesionales y otros tramposos audaces.</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;He visto expresarse casi todas las emociones humanas, con toda su tragedia y su humor&rdquo;. El 7 de enero de 1980 un hombre que entonces prefer&iacute;a no revelar su identidad le escribi&oacute; a <strong>Gay Talese</strong> &ndash;a esa altura y hasta la actualidad: un aut&eacute;ntico mito del periodismo estadounidense&ndash; para contarle que hab&iacute;a sido durante 15 a&ntilde;os propietario de un motel en Denver en el que se dedicaba a espiar a los hu&eacute;spedes. <strong>Sin m&aacute;s, se autoproclamaba como un &ldquo;voyeur&rdquo; que estaba interesado en indagar la sexualidad y revelaba el mecanismo que hab&iacute;a armado para llevar adelante su misi&oacute;n: un &aacute;tico instalado en medio del techo a dos aguas de la construcci&oacute;n que pretend&iacute;a ser un falso sistema de ventilaci&oacute;n con rejillas que desembocaban en las habitaciones.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Desde las alturas y, con toda la precauci&oacute;n posible, &ndash;lleg&oacute; a alfombrar la buhardilla para que los ruidos por sus movimientos no generaran sospechas en los hu&eacute;spedes&ndash; el voyeur contaba en su carta que espiaba a quienes se alojaban en el lugar, especialmente cuando ten&iacute;an relaciones sexuales. <strong>Despu&eacute;s, el hombre, que se describi&oacute; ante el periodista como &ldquo;un investigador de las conductas humanas&rdquo;, tomaba nota sistem&aacute;ticamente sobre lo que ocurr&iacute;a en los cuartos y volcaba la informaci&oacute;n en sus Diarios del voyeur</strong>, unos cuadernos con cientos de p&aacute;ginas colmadas de detalles sobre masturbaciones, orgasmos, tr&iacute;os, movimientos &iacute;ntimos de los pasajeros que pasaban la noche en el motel y todo tipo de pr&aacute;ctica sexual que ten&iacute;a lugar puertas adentro.
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            <span class="title">
                Gay Talese es una leyenda viviente del periodismo                            </span>
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        Por esos d&iacute;as Talese estaba promocionando su libro <em>La mujer del pr&oacute;jimo</em> (<em>Thy Neighbor's Wife</em>) y <strong>hab&iacute;a quedado en el imaginario p&uacute;blico como uno de los grandes analistas de la sexualidad estadounidense</strong> porque para esa publicaci&oacute;n y algunos art&iacute;culos que ven&iacute;a escribiendo a finales de los a&ntilde;os &lsquo;70 hab&iacute;a estado de inc&oacute;gnito en comunidades nudistas y explorado en territorio, mediante entrevistas y perfiles a diversos personajes, distintos tipos de pr&aacute;cticas &iacute;ntimas a lo largo y a lo ancho de su pa&iacute;s. No le result&oacute; sorprendente, entonces, que el voyeur de Denver lo contactara para contarle su experiencia.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Casi todos los periodistas son incansables voyeurs que ven los defectos del mundo, las imperfecciones de la gente y los lugares&rdquo;, se&ntilde;al&oacute; Talese d&eacute;cadas despu&eacute;s al analizar la atracci&oacute;n que le generaba el hombre de Denver y agreg&oacute;:<strong> &ldquo;Incluso ahora, con 80 a&ntilde;os, me identifico con las personas sobre las que escribo&rdquo;.</strong>
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                    alt="Foos contactó en 1980 a Talese para contarle su historia"
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            <span class="title">
                Foos contactó en 1980 a Talese para contarle su historia                            </span>
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        Sin embargo, y tal como escribi&oacute; en su libro <em>El motel del voyeur </em>a&ntilde;os despu&eacute;s, el periodista no dejaba de sorprenderse por el nivel de detalle y el desparpajo con el que el voyeur relataba sus pr&aacute;cticas ante un desconocido.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ldquo;No recuerdo a nadie que me exigiera menos esfuerzo a la hora de arrancarle sus secretos&rdquo;</strong>, escribi&oacute; Talese, que estaba acostumbrado a que sus entrevistados fueran m&aacute;s bien reticentes a la hora de abordarlos.
    </p><p class="article-text">
        Al poco tiempo de ese primer contacto, el periodista, que es una suerte de dandy de Nueva York y pasea elegant&iacute;simo por la ciudad en traje y corbata, <strong>viaj&oacute; a Denver por trabajo y aprovech&oacute; para encontrarse con aquel hombre misterioso que le hab&iacute;a escrito</strong>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Ubicado cerca de Denver, en los Estados Unidos, el motel Manor House tenía 21 habitaciones"
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            <span class="title">
                Ubicado cerca de Denver, en los Estados Unidos, el motel Manor House tenía 21 habitaciones                            </span>
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        Seg&uacute;n relat&oacute; en su libro, vio por primera vez al voyeur en un aeropuerto. &ldquo;Bienvenido a Denver&ndash; le dijo cerca de las cintas que cargan valijas un hombre de anteojos y muy pintoresco, seg&uacute;n su descripci&oacute;n&ndash; <strong>Soy Gerald Foos</strong>&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; empez&oacute; una extra&ntilde;a amistad entre el mito viviente del periodismo y el due&ntilde;o del motel. <strong>En esa primera instancia, sin perspectivas de publicar la historia porque el voyeur insist&iacute;a en que no quer&iacute;a que su nombre saliera publicado, los hombres conversaron y Talese llev&oacute; adelante una entrevista</strong>.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El tema del sexo despert&oacute; en m&iacute; una gran curiosidad desde el inicio de mi adolescencia <strong>(con todos los animales que hay en una granja, &iquest;c&oacute;mo se puede evitar pensar en el sexo?)</strong>&rdquo;, lanz&oacute; Foos en la conversaci&oacute;n y luego cont&oacute; que de peque&ntilde;o estaba obsesionado por una de sus t&iacute;as, la hermana menor de su madre, a quien vio sin ropa. <strong>&ldquo;Fue la raz&oacute;n por la que empec&eacute; a masturbarme&rdquo;, le relat&oacute; a Talese</strong>. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Talese y Foos contaron la historia para el documental &quot;Voyeur&quot; que está disponible en Netflix"
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                Talese y Foos contaron la historia para el documental &quot;Voyeur&quot; que está disponible en Netflix                            </span>
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        Luego se&ntilde;al&oacute; que, antes de comprar el motel Manor House, ubicado al 1200 de la calle East Colfax en el pueblo de Aurora, &eacute;l ya ten&iacute;a una suerte de carrera voyeur&iacute;stica, que compart&iacute;a con su esposa de entonces, <strong>Donna Strong</strong>.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ldquo;Mi manera de encontrar la felicidad absoluta era ser capaz de invadir la intimidad de los dem&aacute;s sin que ellos lo supieran&rdquo;</strong>, afirm&oacute; Foos y cont&oacute; que con Donna sal&iacute;an muchas veces de <strong>&ldquo;excursi&oacute;n voyeur&iacute;stica&rdquo;</strong> por barrios o lugares donde sab&iacute;a que pod&iacute;a encontrarse con gente teniendo sexo. &ldquo;Como era enfermera, de alguna manera ya lo hab&iacute;a visto todo y nada de esto la escandaliz&oacute;&rdquo;, se&ntilde;al&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; fue que, seg&uacute;n su relato, Donna no se sorprendi&oacute; en absoluto cuando a finales de la d&eacute;cada de 1960 quiso comprar el motel e instalar el &aacute;tico al que en m&aacute;s de una ocasi&oacute;n &eacute;l se&ntilde;al&oacute; como su <strong>&ldquo;centro de observaci&oacute;n&rdquo;</strong>. De hecho, le cont&oacute; al periodista que muchas veces su esposa se acercaba a la noche, despu&eacute;s de largas jornadas de voyeurismo, con comida o bebida y lo despertaba si hab&iacute;a quedado dormido.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Foos y Talese estuvieron en contacto por más de tres décadas                            </span>
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        El periodista, que siempre se defini&oacute; como alguien curioso, le pidi&oacute; a Foos en ese primer encuentro cara a cara que lo llevara al motel a conocer el &aacute;tico donde espiaba a los hu&eacute;spedes. <strong>Talese, junto a Foos, vio en esa ocasi&oacute;n a una pareja joven teniendo sexo oral. </strong>Para intentar visualizar mejor, el autor de Los hijos se agach&oacute;, con tanta mala suerte que su infaltable corbata se meti&oacute; por la rejilla y se asom&oacute; por el cuarto.<strong> El voyeur, astuto, al detectar el movimiento tom&oacute; a Talese de inmediato por la espalda y lo tirone&oacute; para que la corbata no llamara la atenci&oacute;n de los amantes, que no llegaron a enterarse de lo que ocurr&iacute;a arriba de sus cabezas. </strong>Talese fue al desv&aacute;n algunas jornadas m&aacute;s en las que, seg&uacute;n sus descripciones, se aburri&oacute; un poco y volvi&oacute; a su ciudad.
    </p><p class="article-text">
        Meses despu&eacute;s, un d&iacute;a revisando su correspondencia el periodista encontr&oacute; una carta de Foos:<strong> el esp&iacute;a le hab&iacute;a enviado 19 p&aacute;ginas de sus Diarios del voyeur</strong>, un material que, seg&uacute;n promet&iacute;a, ten&iacute;a anotaciones sobre la actividad sexual en el motel durante casi quince a&ntilde;os.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="El voyeur llevaba un diario donde registraba sus andanzas"
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                El voyeur llevaba un diario donde registraba sus andanzas                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        <strong>Los cuadernos comienzan con la compra del Manor House, y el a&ntilde;o anotado por Foos es 1966.</strong> El 24 de noviembre de ese a&ntilde;o, de acuerdo a los apuntes del voyeur, &ldquo;el laboratorio de observaci&oacute;n se ha completado&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Entre el d&iacute;a de Acci&oacute;n de Gracias y Navidad de 1966 [Gerald Foos] <strong>pas&oacute; el tiempo suficiente para observar c&oacute;mo 46 de sus parejas participaban de alg&uacute;n tipo de actividad sexual</strong>&rdquo;, relat&oacute; Talese al leer los apuntes de su entrevistado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ldquo;Mis observaciones indican que la mayor&iacute;a de la gente que sale de vacaciones se pasa el d&iacute;a amargada&rdquo;</strong>, afirm&oacute; en sus diarios el due&ntilde;o del motel.
    </p><p class="article-text">
        Los fragmentos de los diarios siguieron lleg&aacute;ndole a Talese durante 1980. El periodista ley&oacute; historias sobre veteranos de Vietnam que asist&iacute;an con heridas al motel y conmov&iacute;an a Foos en la intimidad, gente que com&iacute;a en las habitaciones y se limpiaba en la alfombra, perros <strong>&ndash;los visitantes m&aacute;s detestados por el voyeur&ndash;</strong> que ensuciaban los cuartos, fumadores que lo enojaban.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Tales y Foos recorrieron el terreno donde estuvo el motel                            </span>
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        &ldquo;Mi voyeurismo ha contribuido enormemente a convertirme en un pesimista y detesto este condicionamiento de mi alma&rdquo;, escribi&oacute; Foos, que de acuerdo a sus registro <strong>lleg&oacute; a espiar a 300 hu&eacute;spedes por a&ntilde;o</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Lo enfurec&iacute;an, entre otros, quienes optaban por mirar televisi&oacute;n en lugar de tener sexo. &ldquo;Nos hemos convertido en un pa&iacute;s de fan&aacute;ticos de la televisi&oacute;n&rdquo;, escribi&oacute; indignado en una ocasi&oacute;n, luego de una jornada de voyeurismo.
    </p><p class="article-text">
        Entrada la d&eacute;cada del &lsquo;70, <strong>las anotaciones del voyeur dan cuenta de numerosos cambios sociales.</strong> Foos se&ntilde;ala, entre otras cosas, que el sexo interracial ya no escandaliza a nadie, que algunas pr&aacute;cticas se vieron &ldquo;revitalizadas&rdquo; a partir del estreno de la pel&iacute;cula pornogr&aacute;fica <em>Garganta profunda</em> y que los clientes del motel ya no tem&iacute;an al registrarse de a tres.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">“Mis observaciones indican que la mayoría de la gente que sale de vacaciones se pasa el día amargada”, afirmó en sus diarios el dueño del motel.</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Talese sigui&oacute; recibiendo correspondencia del voyeur durante a&ntilde;os. <strong>Sin embargo, el hombre de Denver insist&iacute;a en que quer&iacute;a contar su historia a un medio pero no ped&iacute;a que su nombre saliera publicado.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Algunas entradas del Diario del voyeur de finales de los &lsquo;70 sorprenden a Talese. En algunos pasajes, el hombre habla de s&iacute; mismo en tercera persona, en otros revela mucho de su infancia y su juventud, m&aacute;s all&aacute; de lo que observa desde su &aacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s del primer encuentro del periodista y Foos, que tuvo lugar en 1980, y tras a&ntilde;os de intercambiar llamadas telef&oacute;nicas y cartas, <strong>la correspondencia entre ambos se cort&oacute;</strong>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                El entrevistador y el entrevistado se volvieron a encontrar después de algunos años de distancia                            </span>
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        El periodista emprendi&oacute; numerosos viajes para sus art&iacute;culos, investigaciones y libros y el voyeur qued&oacute; algo olvidado.
    </p><p class="article-text">
        En 2012, la noticia de una masacre en Aurora, cerca de Denver, la ciudad del motel de Foos, impact&oacute; a la opini&oacute;n p&uacute;blica estadounidense y tambi&eacute;n a Talese: <strong>un joven ingres&oacute; armado a un cine en el que se proyectaba una pel&iacute;cula de la saga de Batman, mat&oacute; a doce personas e hiri&oacute; a 59</strong>.
    </p><p class="article-text">
        De inmediato Talese se contact&oacute; con su viejo amigo y retomaron el v&iacute;nculo. <strong>Entre otras cosas, el periodista supo que la primera esposa de Foos hab&iacute;a muerto y que el hombre se hab&iacute;a vuelto a casar. Tambi&eacute;n se enter&oacute; de que el voyeur hab&iacute;a vendido su motel (le cont&oacute; que tuvo que desarmar completamente la estructura del &aacute;tico para que el comprador no sospechara de sus pr&aacute;cticas) en 1995 y que se hab&iacute;a retirado totalmente de ese negocio</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Jubilado y ya sin miedo de darse a conocer, <strong>en 2013 Foos acept&oacute; que el periodista contara su historia con todo detalle, con su nombre y su apellido.</strong>
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El periodista leyó historias sobre veteranos de Vietnam que asistían con heridas al motel y conmovían a Foos en la intimidad, gente que comía en las habitaciones y se limpiaba en la alfombra, perros que ensuciaban los cuartos, fumadores que lo enojaban.</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Talese, que tiempo antes hab&iacute;a hablado con los editores de la revista <em>New Yorker</em>, encar&oacute; la tarea con gusto: <a href="https://www.newyorker.com/magazine/2016/04/11/gay-talese-the-voyeurs-motel" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">escribir&iacute;a un art&iacute;culo</a> y luego un libro sobre el voyeur. Por esos d&iacute;as, los documentalistas <strong>Josh Koury</strong> y <strong>Myles Kane</strong>, fascinados por el legendario periodista y por la historia de Foos, propusieron registrar todo el proceso de investigaci&oacute;n, entrevistas y edici&oacute;n, algo que las dos partes aceptaron.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Talese volvi&oacute; a viajar para ver a Foos personalmente y se encontr&oacute; con un hombre menos vigoroso que unas d&eacute;cadas atr&aacute;s.</strong> Ten&iacute;a 78 a&ntilde;os. Estuvo en su casa, conoci&oacute; las numerosas colecciones del voyeur (desde figuritas deportivas hasta armas y mu&ntilde;ecas: todo acumulado en la casa que ahora compart&iacute;a con Anita, su segunda esposa).
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><p class="article-text">
        A medida que iba escribiendo el texto y revisaba los apuntes, adem&aacute;s de los diarios de Foos, Talese y los rigurosos <em>fact-checkers</em> de <em>New Yorker</em> <strong>empezaron a encontrar inconsistencias en el relato</strong>. Una de las principales estaba vinculada con las fechas de adquisici&oacute;n del motel.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n se detect&oacute;, <strong>el boleto de compra-venta tiene fecha de 1969 y no de 1966, como figura en los escritos de Foos, que hab&iacute;a anotado supuestos episodios transcurridos en las habitaciones desde ese a&ntilde;o y hasta mediados de la d&eacute;cada de 1980.</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                El voyeur junto a su segunda esposa, Anita                            </span>
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        Otra de las incongruencias m&aacute;s graves que encontraron <strong>fue el relato de un supuesto asesinato que tuvo lugar en uno de los cuartos del motel</strong>. Con todo detalle,<strong> Foos escribi&oacute; que un d&iacute;a detect&oacute; que uno de los hu&eacute;spedes era un </strong><em><strong>dealer</strong></em><strong> de poca monta y decidi&oacute; meterse en su habitaci&oacute;n y tirar por el inodoro la droga que guardaba</strong>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Al regresar, el hombre not&oacute; la falta y culp&oacute; a su novia. Despu&eacute;s de una discusi&oacute;n intensa, seg&uacute;n escribi&oacute; Foos en sus diarios, el hombre empuj&oacute; a la joven, la sofoc&oacute;, la dej&oacute; tirada en la habitaci&oacute;n y huy&oacute;. <strong>Desde su &aacute;tico, el voyeur fue testigo del supuesto episodio. Pero, de acuerdo con su relato, Foos nunca pens&oacute; que la mujer hubiera muerto, simplemente crey&oacute; que hab&iacute;a quedado algo perturbada por los golpes y entonces prefiri&oacute; no interferir.</strong> En los diarios se relata que al d&iacute;a siguiente fue la esposa de Foos quien encontr&oacute; a la joven. Estaba muerta.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Talese sintió que con las incongruencias detectadas en su trabajo su reputación estaba perdida para siempre                            </span>
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        Tanto Talese como los verificadores de datos de la revista buscaron en los archivos policiales y en los medios de la &eacute;poca. <strong>No apareci&oacute; absolutamente nada registrado, ning&uacute;n caso similar, pese a que el voyeur hab&iacute;a escrito que avis&oacute; de inmediato a las autoridades de lo ocurrido en su motel.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Estos vaivenes quedaron registrados en el documental de Koury y Kane, que tiene los testimonios de editores de la revista y del libro de Talese y est&aacute; disponible en la plataforma de Netflix con el nombre de <em>Voyeur</em>. <strong>Tambi&eacute;n puede verse all&iacute; un esc&aacute;ndalo mayor: en 2016, apenas se public&oacute; el art&iacute;culo en la revista y una semana antes de que el libro </strong><em><strong>El motel del voyeur</strong></em><strong> saliera a la venta, </strong><a href="https://www.washingtonpost.com/lifestyle/style/the-murder-the-new-yorker-never-mentioned/2016/04/12/faa4b72c-00d5-11e6-b823-707c79ce3504_story.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>un periodista del Washington Post descubri&oacute; otra mentira m&aacute;s de Foos que dejaba muy mal parado a Talese</strong></a><strong>: el voyeur hab&iacute;a vendido su motel a un hombre llamado Earl Ballard, en alg&uacute;n momento de 1980, por lo que los a&ntilde;os de supuestas jornadas voyeur&iacute;sticas no terminaban de encajar con las historias que &eacute;l hab&iacute;a contado.</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="El libro &quot;El motel del voyeur&quot; salió a la venta en 2016"
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            <span class="title">
                El libro &quot;El motel del voyeur&quot; salió a la venta en 2016                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Talese contact&oacute; de inmediato a Ballard, quien le asegur&oacute; que de todos modos le hab&iacute;a permitido a Foos durante mucho tiempo seguir teniendo acceso al &aacute;tico. <strong>Pero el da&ntilde;o ya estaba hecho: el libro estaba en la calle y el periodista sinti&oacute; que su reputaci&oacute;n era insalvable.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Foos, en su casa cerca de Denver, estaba enojado con Talese porque sinti&oacute; que hab&iacute;a revelado mucho de su vida presente, sobre todo lo vinculado con su colecci&oacute;n de objetos, que, seg&uacute;n su explicaci&oacute;n, val&iacute;an una fortuna.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No voy a promocionar mi libro. &iquest;C&oacute;mo podr&iacute;a si mi credibilidad acaba de terminar en la basura?&rdquo;, dijo Talese por aquellos d&iacute;as. Las siguientes ediciones del libro, que de todos modos continu&oacute; a la venta, <strong>se imprimieron con un anexo en respuesta al esc&aacute;ndalo despu&eacute;s de las revelaciones del Washington Post</strong>. 
    </p><p class="article-text">
        Con el paso del tiempo, Talese se reconcili&oacute; con su trabajo y lo defendi&oacute;. Lleg&oacute;, incluso, a dar algunas entrevistas para difundirlo y el caso se estudia en escuelas de periodismo. Las preguntas tienen eco hasta hoy: &iquest;qu&eacute; pasa con los textos period&iacute;sticos basados es una &uacute;nica fuente? &iquest;Qu&eacute; recursos tienen los periodistas cuando sospechan que sus interlocutores no cuentan todo lo que deber&iacute;an? <strong>&iquest;Vale todo para contar una historia fascinante?</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Una escena del documental &quot;Voyeur&quot;"
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            <span class="title">
                Una escena del documental &quot;Voyeur&quot;                            </span>
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        Hacia el final de su libro, el periodista asegura que la figura de Foos, a quien describe como &ldquo;un maestro del enga&ntilde;o&rdquo;, <strong>queda algo demod&eacute; en un mundo como el actual</strong>, en el que se vive recopilando informaci&oacute;n privada de las personas.
    </p><p class="article-text">
        En uno de los &uacute;ltimos di&aacute;logos que tuvo con el voyeur, <strong>&eacute;ste se manifest&oacute; indignado con que el gobierno de los Estados Unidos tuviera informaci&oacute;n de la vida privada de las personas y dio su apoyo al ex empleado de la CIA, Edward Snowden, quien en 2013 hab&iacute;a revelado a los medios documentaci&oacute;n clasificada sobre proyectos de vigilancia masiva por parte de su pa&iacute;s.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Mi prop&oacute;sito nunca fue criminalizar a nadie, nunca expuse a nadie en p&uacute;blico &ndash;le dijo Foos a Talese, que lo escuchaba atento&ndash;, <strong>apenas soy un pionero de la investigaci&oacute;n sexual</strong>&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <em>Esta entrega de Impostores est&aacute; dedicada a Carlos Busqued que se re&iacute;a con estas historias y que, con sus comentarios, me hac&iacute;a re&iacute;r a m&iacute;.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>AL</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Agustina Larrea]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/hombre-compro-motel-espiar-huespedes-teniendo-sexo-engano-mito-periodismo_129_7854203.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 24 Apr 2021 05:35:42 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El hombre que compró un motel para espiar a sus huéspedes teniendo sexo (y cómo engañó a un mito del periodismo)]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Estados Unidos,Gay Talese,Impostores]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El escritor perturbado que engañó a Madonna y a miles de lectores con libros incendiarios y una peluca]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/mentiras-escritor-perturbado-engano-celebridades-epoca-libros-incendiarios-amigos-famosos-peluca_129_7352259.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a918706b-d735-4fb6-a864-c695b962bf3c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El escritor perturbado que engañó a Madonna y a miles de lectores con libros incendiarios y una peluca"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En cada entrega, perfiles de grandes falsificadores, simuladores, artistas del engaño, infiltrados, estafadores profesionales y otros tramposos audaces.</p><p class="subtitle">Libros - La autora “maldita” que pasó del fracaso a convertirse en una descomunal falsificadora de cartas de escritores</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Cuando consegu&iacute; mi primer contrato editorial apenas ten&iacute;a como lectores a <strong>Dennis Cooper</strong> y mi psiquiatra. <strong>Nunca dije que quisiera ser escritor. Yo s&oacute;lo quer&iacute;a ser prostituta.</strong> &iexcl;Pero termin&eacute; siendo mejor escritor que prostituta!&rdquo;, dijo <strong>J.T. LeRoy</strong> durante una rueda de prensa en una gira por Europa en 2002. <strong>Para entonces ya era una de esas celebridades fulgurantes del mundo literario, alguien que hab&iacute;a dejado de ser un secreto a voces para convertirse en un autor consagrado, esos que </strong><em><strong>hay que</strong></em><strong> leer, seg&uacute;n repiten otros escritores, cr&iacute;ticos, periodistas y las particulares celebridades de ese entorno. </strong>Para entonces, tambi&eacute;n, LeRoy daba la cara, aunque siempre oculto detr&aacute;s de anteojos negros y una peluca rubia que usaba como protecci&oacute;n: <strong>alguien con una vida tan perturbada necesitaba sentirse seguro en p&uacute;blico, no exponerse demasiado</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Su llegada a la industria literaria hab&iacute;a dejado perplejos a quienes supieron por primera vez de &eacute;l en una peque&ntilde;a editorial de San Francisco, en los Estados Unidos: <strong>un joven, que se presentaba por tel&eacute;fono como una suerte de amateur de 16 a&ntilde;os, quer&iacute;a mandar un borrador con su primera obra. Se trataba de un material que hab&iacute;a escrito mientras hab&iacute;a estado internado en un neuropsiqui&aacute;trico para adolescentes por el impulso de uno de los profesionales que lo hab&iacute;a atendido. </strong>All&iacute;, en plan autobiogr&aacute;fico, contaba los d&iacute;as de un adolescente que hab&iacute;a sido abandonado por su madre, que trabajaba como <em>taxi boy</em>, que estaba transicionando, que hab&iacute;a probado todo tipo de drogas, que hab&iacute;a sido abusado sexualmente, que viv&iacute;a de noche.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Para sentirse protegido, LeRoy aparecía en público con una peluca rubia"
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                Para sentirse protegido, LeRoy aparecía en público con una peluca rubia                            </span>
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        Seg&uacute;n cont&oacute; a&ntilde;os despu&eacute;s <strong>Ira Silverberg</strong>, editor de LeRoy entre 2000 y 2006, cuando escuch&oacute; el relato por primera vez <strong>&ndash;no terminaba de entender qui&eacute;n era su interlocutor del otro lado de la l&iacute;nea, pero se sinti&oacute; sumamente fascinado por una voz t&iacute;mida y a la vez cautivante&ndash;</strong> no dud&oacute; en pedirle ese texto, que el joven envi&oacute; r&aacute;pidamente por fax.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Una vez que lo leyeron, varios sintieron que se trataba de una joya, que deb&iacute;a salir cuanto antes. As&iacute; lleg&oacute; a las librer&iacute;as en 1999 la novela <em>Sarah</em>, escrita por ese adolescente misterioso y esquivo que se daba a conocer como Jeremiah Terminator LeRoy, o J.T. <strong>Por entonces era tan reservado que ni siquiera los editores le hab&iacute;an visto la cara: apenas se contactaban con &eacute;l por tel&eacute;fono y poco despu&eacute;s, ante el avance de la tecnolog&iacute;a, v&iacute;a </strong><em><strong>e-mail</strong></em><strong>.</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="&quot;Sarah&quot;, el primer libro editado de J.T. LeRoy fue un éxito rotundo"
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                &quot;Sarah&quot;, el primer libro editado de J.T. LeRoy fue un éxito rotundo                            </span>
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        El &eacute;xito fue rotundo: narrada por un joven sin nombre, la novela <em>Sarah</em> contaba <strong>la historia de un chico trans que acompa&ntilde;aba a su madre prostituta</strong> por las rutas de West Virginia, donde &eacute;l mismo era explotado sexualmente.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;A veces me pon&iacute;a lazos en el pelo, y me echaba gel hasta hacerlo brillar como el de Sarah.<strong> De vez en cuando, cuando sab&iacute;a que ella se hab&iacute;a ido unos d&iacute;as con un cliente a jugar en un barco del delta, yo recorr&iacute;a las l&iacute;neas que separaban los camiones, que parec&iacute;an l&iacute;neas de un tablero (...) y me hac&iacute;a pasar por una chica nueva, mercanc&iacute;a nueva, y hac&iacute;a ver que estaba dando un paseo.</strong> No sal&iacute;a de las sombras, y si alg&uacute;n proxeneta o alguna puta me llamaba, echaba a correr. Les dejaba ver lo suficiente para que se interesaran por saber qui&eacute;n pod&iacute;a ser aquella misteriosa chica. Cre&iacute;a que nadie me hab&iacute;a visto bien para saber que era yo. Me convenc&iacute; de que era como un h&eacute;roe de c&oacute;mic, que se oculta en las sombras&rdquo;, se puede leer en la novela.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Nancy Sinatra, una de las tantas artistas que se fascinó con la obra de LeRoy                            </span>
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        Por el universo que describ&iacute;a LeRoy en sus escritos, algunos llegaron a ver en su obra reminiscencias de <strong>Charles Bukowski</strong>, otros hablaron de una nueva idea de &ldquo;realismo sucio&rdquo;, de una voz novedosa que se impon&iacute;a a partir de sus vivencias.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Mientras tanto, <strong>el joven autor hablaba con sus agentes literarios por tel&eacute;fono, muchas veces los llamaba fuera del horario de trabajo angustiado, despu&eacute;s de d&iacute;as de gira, de noches de hero&iacute;na o sexo entre desconocidos por las calles de San Francisco, seg&uacute;n sus relatos</strong>. 
    </p><p class="article-text">
        En alg&uacute;n momento desliz&oacute; que viv&iacute;a con el virus del sida, que estaba en tratamiento con hormonas, que planeaba una cirug&iacute;a en sus genitales como parte de su transici&oacute;n. <strong>Quienes lo escuchaban no pod&iacute;an dejar de sentirse en falta, de querer ayudar a ese chico abandonado y solitario.</strong> Era, adem&aacute;s, una forma de cercan&iacute;a con el autor que los hac&iacute;a sentir especiales.
    </p><p class="article-text">
        Al poco tiempo se public&oacute; el segundo libro, <em>The Heart is Deceitful Above All Things</em>, un conjunto de cuentos, tambi&eacute;n autobiogr&aacute;ficos, con la dura infancia y la figura de la madre del autor como grandes protagonistas. <strong>Nuevamente fue un suceso, mientras J.T. se manten&iacute;a reservado y prefer&iacute;a no aparecer en p&uacute;blico.</strong>
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                    alt="La figura de LeRoy representaba un misterio para la prensa de la época"
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            <span class="title">
                La figura de LeRoy representaba un misterio para la prensa de la época                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        La crudeza de los relatos y el hecho de que estuvieran escritos por alguien tan joven <strong>sintonizaron bien con el perfume de una &eacute;poca</strong>, con un p&uacute;blico todav&iacute;a embelesado por el <em>grunge</em> y la decepci&oacute;n generalizada que rondaba el fin del milenio.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Los principales medios de la &eacute;poca no paraban de publicar art&iacute;culos sobre J.T. LeRoy</strong>, que para comienzos de los 2000 se hab&iacute;a transformado en un <em>best-seller</em> y ten&iacute;a fan&aacute;ticos en varios pa&iacute;ses del mundo, que se reun&iacute;an en foros de una internet rudimentaria. Mucho antes de que existieran las redes sociales, entre los numerosos grupos de admiradores que se comunicaban con el escritor por<em> e-mail </em>(en cada uno de sus libros &eacute;l dejaba su direcci&oacute;n de correo electr&oacute;nico para tener contacto con ellos) <strong>se hizo un verdadero culto a J.T. LeRoy</strong>.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Por el universo que describía LeRoy en sus escritos, algunos llegaron a ver en su obra reminiscencias de Charles Bukowski, otros hablaron de una nueva idea de “realismo sucio”, de una voz novedosa que se imponía a partir de sus vivencias. </p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Tal fue el impacto que gener&oacute; entre los lectores, que los libros de J.T. LeRoy empezaron a ser presentados en librer&iacute;as y centros culturales de los Estados Unidos de una manera especial: <strong>se hac&iacute;an lecturas de las que participaban grandes figuras del mundo de las letras, del cine, de la m&uacute;sica y del arte en general, convocadas a leer fragmentos de los libros ante un p&uacute;blico fascinado</strong>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Entre much&iacute;simos otros artistas, leyeron su material personajes como <strong>Nancy Sinatra</strong>, <strong>Sharon Olds</strong>, <strong>Lou Reed</strong>, <strong>Debbie Harry</strong>, <strong>Courtney Love</strong>. <strong>Todos ellos, conmovidos por la figura de LeRoy, le pon&iacute;an su emoci&oacute;n a los escritos</strong>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Speedy, la misteriosa asistente de LeRoy                            </span>
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        Con el tiempo, mientras los libros se segu&iacute;an vendiendo por miles y se traduc&iacute;an a varios idiomas, LeRoy empez&oacute; a asistir a esos eventos, aunque siempre con peluca y anteojos. <strong>Visiblemente retra&iacute;do, se quedaba a un costado mientras las grandes figuras del establishment art&iacute;stico de la &eacute;poca lo apadrinaban de alguna manera</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Public&oacute; un tercer libro, <em>Harold's End</em>, en el que se reflejaba el mundo de la hero&iacute;na y de la noche gay.
    </p><p class="article-text">
        De a poco, aunque siempre cubierto con ropa grande y estridente y alg&uacute;n elemento que cubriera su cabeza, LeRoy empez&oacute; a mostrarse menos solitario. <strong>A algunos eventos y giras literarias el autor empez&oacute; a asistir acompa&ntilde;ado por una misteriosa amiga pelirroja a la que llamaban Speedy</strong>. Ella, seg&uacute;n cont&oacute; el propio LeRoy en alguna entrevista, lo hab&iacute;a sacado de las calles y era una suerte de madrina art&iacute;stica que lo llev&oacute; a vivir a la casa que compart&iacute;a con su esposo, un rockero que usaba el seud&oacute;nimo Astor para su carrera art&iacute;stica, y su peque&ntilde;o hijo, que ve&iacute;a en J.T. una suerte de hermano mayor.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La crudeza de los relatos y el hecho de que estuvieran escritos por alguien tan joven sintonizaron bien con el perfume de una época, con un público todavía embelesado por el grunge y la decepción generalizada que rondaba el fin del milenio. </p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Al mismo tiempo, el escritor en pleno auge comenz&oacute; a rodearse de celebridades de Hollywood que lo hicieron entrar por la puerta grande a su c&iacute;rculo de fiestas y lanzamientos. Entre otras, lo hicieron <strong>Rosario Dawson</strong>, <strong>Winona Ryder</strong>, <strong>Madonna</strong>, <strong>Michael Stipe de R.E.M</strong>., el cineasta <strong>Gus van Sant </strong>y la actriz y directora <strong>Asia Argento</strong>, con quien J.T. tuvo una relaci&oacute;n muy especial. Tanto, que Argento adapt&oacute; y protagoniz&oacute; en el cine el segundo libro de LeRoy, que circul&oacute; por varios festivales internacionales y se estren&oacute; en las salas de pa&iacute;ses hispanoparlantes con el t&iacute;tulo <em>El coraz&oacute;n es mentiroso</em>.
    </p><p class="article-text">
        La carrera del escritor no se deten&iacute;a, lleg&oacute; a hacer giras internacionales que lo llevaron a Europa y Jap&oacute;n. Speedy, atenta, acompa&ntilde;aba a J.T., lo guiaba por ese terreno fangoso de viajes y famosos mientras que a varios les llamaba la atenci&oacute;n su figura.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Asia Argento durante el rodaje de la película basada en una de las obras de LeRoy                            </span>
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        Fue casi seis a&ntilde;os despu&eacute;s de la salida del primero de los libros de LeRoy que hubo alguien que empez&oacute; a sospechar de su figura opaca.<strong> No terminaban de cerrar los a&ntilde;os ni las numerosas historias que J.T. iba esparciendo sobre su vida. &iquest;Se hab&iacute;a operado finalmente? &iquest;Por qu&eacute; dej&oacute; de hablar del HIV? &iquest;Qu&eacute; ocurr&iacute;a con su salud, mientras se la ve&iacute;a en fiestas y sonriente en todo tipo de eventos?</strong>&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En agosto de 2005, un art&iacute;culo publicado en <em>Houston Press</em> mostr&oacute; algunas inconsistencias en el relato que hab&iacute;a hecho LeRoy de algunos episodios de su vida. <strong>Un periodista de ese medio, que hab&iacute;a intentado infructuosamente corroborar datos con personas que hubieran conocido al escritor durante sus noches de excesos en San Francisco, se encontr&oacute; con que nadie lo conoc&iacute;a y empez&oacute; a dudar.</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="La revista &quot;New York&quot; reveló la verdadera identidad del autor"
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            <span class="title">
                La revista &quot;New York&quot; reveló la verdadera identidad del autor                            </span>
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        Poco despu&eacute;s, en un art&iacute;culo publicado en octubre de 2005 por la revista <em>New York</em> las sospechas se convirtieron en una confirmaci&oacute;n: el periodista <strong>Stephen Beachy</strong> revel&oacute; que J.T. LeRoy era un fraude.
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de indagar en numerosas sus fuentes, <strong>Beachy reconstruy&oacute; los pasos del supuesto escritor yonqui y lleg&oacute; a una conclusi&oacute;n contundente: LeRoy era una creaci&oacute;n de la escritora Laura Albert y Laura Albert no era otra que la persona que se hac&iacute;a llamar Speedy</strong>, la mujer pelirroja que acompa&ntilde;aba al artista a todos lados y lo hab&iacute;a llevado a vivir a su casa.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Laura Albert en la revista The Paris Review                            </span>
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        La prensa avanz&oacute; y en un art&iacute;culo del <em>New York Times</em> posterior se pudo determinar que la persona que lectores, escritores y celebridades ve&iacute;an con peluca y anteojos negros en los eventos y presentaciones era la cu&ntilde;ada de Laura Albert, <strong>Savannah Knoop</strong>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Con solo 18 a&ntilde;os, sin un rumbo claro, atrapada por la personalidad algo manipuladora de su cu&ntilde;ada y con ganas de experimentar &ndash;despu&eacute;s de todo, durante seis a&ntilde;os se rode&oacute; de las m&aacute;ximas figuras del espect&aacute;culo y viaj&oacute; por el mundo&ndash;,<strong> Savannah se prest&oacute; al juego de su hermano y de Albert sin medir las consecuencias</strong>.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En un artículo publicado en octubre de 2005 por la revista New York las sospechas se convirtieron en una confirmación: el periodista Stephen Beachy reveló que J.T. LeRoy era un fraude.</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El esc&aacute;ndalo, que para muchos supuso una decepci&oacute;n y para otros una muestra cabal de c&oacute;mo funcionan ciertos fen&oacute;menos en el ambiente cultural, escal&oacute; en varias direcciones.<strong> La propia Asia Argento asegur&oacute; sentirse afligida por haber sido v&iacute;ctima del fraude, mientras que los fans quedaron desconsolados. Para ellos, su &iacute;dolo &ndash;ese que admiraban por su valent&iacute;a al contar los episodios m&aacute;s extremos de su vida&ndash; hab&iacute;a muerto.</strong>
    </p><p class="article-text">
        En paralelo, cuando se revel&oacute; que los supuestos hechos biogr&aacute;ficos que aparec&iacute;an en los libros no eran m&aacute;s que una invenci&oacute;n de Laura Albert, <strong>comenzaron para ella algunos problemas judiciales</strong>.
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            </figure><p class="article-text">
        En 2007 Antidote International Films, una productora que hab&iacute;a adquirido los derechos para hacer una adaptaci&oacute;n de <em>Sarah</em>, la primera obra de LeRoy, acus&oacute; a Albert de fraude, <strong>mientras que la mujer asegur&oacute; que siempre hab&iacute;a pensado en J.T. como su seud&oacute;nimo y que su obra era un trabajo ficcional como cualquier otro.</strong>
    </p><p class="article-text">
        El juicio llev&oacute; a los medios la discusi&oacute;n sobre los l&iacute;mites de la biograf&iacute;a, el negocio alrededor del arte y la literatura. Hubo detractores y defensores de Laura Albert. <strong>Hasta el escritor Paul Auster se refiri&oacute; al tema en una entrevista en la que asegur&oacute; al diario El Pa&iacute;s: &ldquo;A m&iacute; toda la historia me parece fascinante, muy literaria. Aunque me faltan detalles, no creo que haya traicionado a sus lectores. Ella escrib&iacute;a ficci&oacute;n as&iacute; que, en ese sentido, no enga&ntilde;&oacute; a nadie&rdquo;</strong>.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><p class="article-text">
        &ldquo;Mi objetivo era convertirme en un ser humano sano y todo surgi&oacute; de ese deseo &ndash;se&ntilde;al&oacute; Albert ante la pol&eacute;mica creciente&ndash; <strong>Una met&aacute;fora no es lo mismo que un maldito enga&ntilde;o</strong>&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Desde entonces, <strong>se empezaron a conocer detalles de la vida de la mujer detr&aacute;s de LeRoy, que ella misma cont&oacute; en algunos medios</strong> (dio una entrevista muy importante para <em>The Paris Review</em> en la que revel&oacute; que en efecto tuvo una infancia dif&iacute;cil) o que documentalistas, investigadores y periodistas se fueron encontrando.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Laura Albert en una lectura que tuvo lugar en 2010 en la célebre librería neoyorquina The Strand"
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                Laura Albert en una lectura que tuvo lugar en 2010 en la célebre librería neoyorquina The Strand                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        <strong>En el documental </strong><em><strong>The Cult of J. T. LeRoy</strong></em><strong> (2014), de Marjorie Sturm, se revelan varias de las manipulaciones de Albert</strong>, quien en su infancia sol&iacute;a enga&ntilde;ar a sus compa&ntilde;eros de clase mediante llamadas telef&oacute;nicas en las que inventaba situaciones extra&ntilde;as o se hac&iacute;a pasar por otras personas. Tambi&eacute;n se cuenta que de grande trabaj&oacute; en una <em>hotline</em> atendiendo llamados, gracias a su habilidad para interpretar personajes con su voz.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">“Mi objetivo era convertirme en un ser humano sano y todo surgió de ese deseo –señaló Albert ante la polémica creciente– Una metáfora no es lo mismo que un maldito engaño”.</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Las controversias alrededor del caso contin&uacute;an hasta la actualidad, con nuevos relatos que van apareciendo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>En 2016 se estren&oacute; un documental llamado </strong><em><strong>Author</strong></em><strong> con la participaci&oacute;n de la propia Albert</strong>, en 2018 lleg&oacute; a los cines el largometraje de ficci&oacute;n <em>JT LeRoy</em> protagonizado por <strong>Kristen Stewart</strong> y <strong>Laura Dern</strong> y ese mismo a&ntilde;o <strong>Savannah Knoop </strong>public&oacute; sus memorias sobre los a&ntilde;os que le puso el cuerpo al supuesto escritor en un libro llamado <em>Chica, chico, chica, c&oacute;mo me convert&iacute; en JT Leroy</em>, editado en espa&ntilde;ol por Alpha Decay.
    </p><p class="article-text">
        La fascinaci&oacute;n por el autor perturbado no se detiene, mientras que sus libros se siguen imprimiendo, aunque ahora en cada tomo aparece la aclaraci&oacute;n de que <strong>todo el material es una creaci&oacute;n de Laura Albert</strong>.
    </p><p class="article-text">
        <em>AL</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Agustina Larrea]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/mentiras-escritor-perturbado-engano-celebridades-epoca-libros-incendiarios-amigos-famosos-peluca_129_7352259.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 27 Mar 2021 04:26:15 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El escritor perturbado que engañó a Madonna y a miles de lectores con libros incendiarios y una peluca]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura,Estados Unidos,Impostores]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El fraude de la heredera misteriosa que dejó en ridículo a la alta sociedad de Nueva York: lujo, arte y millones]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/fraude-millonario-misteriosa-heredera-dejo-ridiculo-alta-sociedad-nueva-york_129_7278246.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bc52b14d-e3d9-436f-8678-c8937310f8a9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El fraude de la heredera misteriosa que dejó en ridículo a la alta sociedad de Nueva York: lujo, arte y millones"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En cada entrega, perfiles de grandes falsificadores, simuladores, artistas del engaño, infiltrados, estafadores profesionales y otros tramposos audaces.</p><p class="subtitle">La autora “maldita” que pasó del fracaso a convertirse en una descomunal falsificadora de cartas de escritores</p></div><p class="article-text">
        Ten&iacute;a siempre a mano alg&uacute;n billete de 100 d&oacute;lares que se encargaba de dejar como propina en hoteles, barras y los restaurantes m&aacute;s destacados de Nueva York. <strong>Se encargaba, tambi&eacute;n, de que su acompa&ntilde;ante eventual viera el gesto: el papel crujiente apenas doblado entre los dedos, los dientes apenas asomados en la sonrisa</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Desde que lleg&oacute; a la gran ciudad en 2013 cierto grupo selecto &ndash;ese que integran las llamadas <em>socialit&eacute;s</em> y que circula entre las galer&iacute;as de arte, los bares de moda, los desfiles, las inauguraciones, porque siempre hay algo nuevo y hay que estar ah&iacute;&ndash; dec&iacute;a que <strong>Anna Delvey</strong> era una veintea&ntilde;era y arist&oacute;crata alemana, que gastaba el dinero de su familia alemana en sus atuendos impactantes de los dise&ntilde;adores m&aacute;s reconocidos, las habitaciones de hoteles de lujo en las que viv&iacute;a, los salones y spa a los que asist&iacute;a casi a diario, los jets privados en los que se mov&iacute;a cuando quer&iacute;a irse por un tiempo de la ciudad, sus excentricidades.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Algunos aseguraban que su padre era un diplom&aacute;tico de larga trayectoria, <strong>otros la hab&iacute;an escuchado decir que era un ejecutivo de alto rango del mundo del petr&oacute;leo, otros que se hab&iacute;a convertido en millonario gracias a sus inversiones en el rubro de los paneles solares</strong>. Todos coincid&iacute;an en que Anna era una heredera millonaria y repet&iacute;an algo que ella les hab&iacute;a contado en m&aacute;s de una oportunidad: que era la destinataria directa de una fortuna que <strong>la familia le leg&oacute; bajo el formato de un fondo fiduciario valuado en unos 60 millones de euros.</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Anna Delvey, en realidad Anna Sorokin, nació en Rusia en 1991                            </span>
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        Entre viajes de lujo y fiestas, <strong>Anna se rode&oacute; de gente que, impactada ante su desparpajo, no dud&oacute; cuando, al momento de pagar algunas cuentas</strong> &ndash;la ronda en un bar, el ticket de un restaurante, la habitaci&oacute;n de un hotel&ndash; la joven alegaba que no ten&iacute;a encima su billetera o que hab&iacute;a alg&uacute;n tipo de inconveniente burocr&aacute;tico con su cuenta bancaria porque era del exterior. Alguien la rescataba y pagaba. Para ella el dinero no era nunca un problema, tal vez apenas una circunstancia.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Un proyecto descomunal</strong></h3><p class="article-text">
        Entre los planes m&aacute;s ambiciosos de Anna Delvey estaba el de tener su propio centro de creaci&oacute;n art&iacute;stica, una fundaci&oacute;n que llevar&iacute;a su nombre y que ten&iacute;a como objetivo promover las artes pl&aacute;sticas. <strong>Quer&iacute;a levantar un edificio descomunal en el Soho de Nueva York, ese barrio entre m&iacute;tico y aspiracional, y lleg&oacute; a presentar papeles ante entidades bancarias para que le otorgaran pr&eacute;stamos por $22 millones de d&oacute;lares.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n lo hac&iacute;a entre sus amistades transitorias: a ellos les contaba del plan, les propon&iacute;a invertir, copa en mano, en alg&uacute;n c&oacute;ctel, entre sonrisas que despu&eacute;s quedaban estampadas en su cuenta de Instagram.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Todos repetían algo que Anna les había contado en más de una oportunidad: que era la destinataria directa de una fortuna que la familia le legó bajo el formato de un fondo fiduciario valuado en unos 60 millones de euros</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Mientras tanto, la vida de excentricidades no se deten&iacute;a. A una de sus amigas m&aacute;s cercanas, la editora fotogr&aacute;fica de la revista <em>Vanity Fair </em><strong>Rachel Williams</strong>, la invit&oacute; a un viaje a Marruecos en una exclusiva finca con mayordomos y pileta privada que costaba casi 10 mil d&oacute;lares la noche. <strong>Al momento de pagar, Delvey aleg&oacute; un inconveniente con su banco y fue Williams quien se hizo cargo de todo.</strong> Anna prometi&oacute; devolverle el dinero, unos 62 mil d&oacute;lares, pero eso jam&aacute;s ocurri&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        Fue al regreso de ese viaje que el nombre de Anna empez&oacute; a salir en los medios y no en la vidriera de fotos o por participar de alg&uacute;n desfile o inauguraci&oacute;n: <strong>la acusaban de m&uacute;ltiples estafas a entidades bancarias</strong>, con tarjetas de cr&eacute;dito y tambi&eacute;n por fraude a personas que hab&iacute;an cre&iacute;do en su palabra.
    </p><p class="article-text">
        Por entonces se revel&oacute; que su nombre real era <strong>Anna Sorokin</strong>. Que hab&iacute;a nacido en 1991. Que proven&iacute;a de una familia rusa que emigr&oacute; a Alemania cuando ella ten&iacute;a 16 a&ntilde;os. Que su padre, Vadim Sorokin, hab&iacute;a trabajado como chofer de camiones mientras que su madre ten&iacute;a una peque&ntilde;a despensa en la casa. <strong>Que cuando Anna termin&oacute; con dificultad la secundaria &ndash;el idioma alem&aacute;n le costaba, no se terminaba de adaptar al pa&iacute;s y era sumamente retra&iacute;da&ndash; se mud&oacute;  a Londres, donde intent&oacute; cursar la carrera de Arte en la escuela Central Saint Martins hasta que abandon&oacute;</strong>. Que luego se fue a Par&iacute;s donde ingres&oacute; como pasante en la revista de moda <em>Purple</em>. Que fue all&iacute; donde empez&oacute; a hacerse llamar Anna Delvey.
    </p><blockquote class="instagram-media" data-instgrm-version="14" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/BA4_UOyFaMi/" data-instgrm-captioned></blockquote><script async src="https://www.instagram.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        En 2017, <strong>la joven fue arrestada por seis cargos, entre los que se contaban el de haber estafado a varios hoteles, a sus allegados y a bancos, inicialmente por unos 275 mil d&oacute;lares.</strong> Se comprob&oacute; que hab&iacute;a presentado papeles adulterados para pedir el pr&eacute;stamo para su fundaci&oacute;n, algo que jam&aacute;s obtuvo. La se&ntilde;alaron tambi&eacute;n por haber alquilado un avi&oacute;n privado por 35 mil d&oacute;lares que nunca pag&oacute; y por haber usado fondos fraudulentos para abonar la cuenta de un hotel de lujo del Soho por 30 mil d&oacute;lares.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n se supo despu&eacute;s, <strong>Sorokin usaba cheques sin fondo para mover dinero entre cuentas de distintas entidades bancarias y retiraba los fondos antes de que los cheques rebotasen</strong>.
    </p><p class="article-text">
        En 2018 la cara de Anna volvi&oacute; a aparecer en los medios cuando empez&oacute; el juicio en su contra en los tribunales de Nueva York. Fue una saga de audiencias estruendosas en las que se dijo de todo. <strong>La Fiscal&iacute;a, algo dura, lleg&oacute; a criticar hasta la ropa que usaba la joven, mientras que la defensa la describ&iacute;a como una emprendedora que nunca quiso herir a nadie</strong> y que ten&iacute;a la intenci&oacute;n de devolver el dinero a quienes hab&iacute;an confiado en ella.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En 2017, la joven fue arrestada por seis cargos, entre los que se contaban el de haber estafado a varios hoteles, a sus allegados y a bancos, inicialmente por unos 275 mil dólares. </p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Los medios, mientras tanto, siguieron el juicio como un follet&iacute;n e intentaron aproximarse al personaje para intentar entender c&oacute;mo hab&iacute;a logrado enga&ntilde;ar a la alta sociedad neoyorquina hasta dejarla en rid&iacute;culo.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;&iquest;Por qu&eacute; los hoteles y los bancos le creyeron?&rdquo;, se pregunt&oacute; <strong>Azy Paybarah </strong><a href="https://www.nytimes.com/2019/05/10/nyregion/newyorktoday/nyc-news-anna-sorokin-delvey.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en una columna del New York Times en mayo de 2019</a>. &ldquo;Porque ten&iacute;a billetes de 100 d&oacute;lares y actuaba como rica. <strong>La gente que la rodeaba era rica</strong>. Para muchos, eso fue suficiente&rdquo;, se respondi&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        La joven llegaba a los tribunales con peinados y maquillaje impecables y vestida con ropa de marcas como Yves Saint Laurent y Miu Miu, que provocaban comentarios de todo tipo. Inclusive en una ocasi&oacute;n, Anna debi&oacute; escuchar una especie de reproche de la jueza <strong>Diane Kiesel</strong>, que en medio de una audiencia a la que la joven lleg&oacute; demorada, lanz&oacute;: <strong>&ldquo;Esto no es un desfile de moda. Esta es la &uacute;ltima vez que estamos jugando con la ropa&rdquo;.</strong>
    </p><blockquote class="instagram-media" data-instgrm-version="14" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/CLit96_AElj/" data-instgrm-captioned></blockquote><script async src="https://www.instagram.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        Finalmente la joven <strong>fue condenada con una sentencia que la deb&iacute;a llevar a prisi&oacute;n entre 4 y 12 a&ntilde;os. Adem&aacute;s, debi&oacute; pagar una multa por 24 mil d&oacute;lares y fue obligada a devolver otros 200 mil</strong>. Sin embargo, luego de una serie de recursos legales, qued&oacute; en libertad condicional en febrero de este a&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        El juicio y la condena que recibi&oacute; Sorokin fueron cuestionados por algunas personas, que vieron en el trato que recibi&oacute; la joven un sesgo de misoginia. En un art&iacute;culo para el <em>New York Times</em>, la periodista y cr&iacute;tica <strong>Ginia Bellafante</strong> <strong>describi&oacute; el episodio como un claro ejemplo de c&oacute;mo las mujeres son castigadas m&aacute;s fuertemente que los varones</strong> en juicios donde se investigan delitos de los llamados &ldquo;de guante blanco&rdquo;. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Julia Garner interpretará a Anna en una serie para Netflix"
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            <span class="title">
                Julia Garner interpretará a Anna en una serie para Netflix                            </span>
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        A su vez, tambi&eacute;n resalt&oacute; que uno de los fiscales del distrito de Nueva York, <strong>Cyrus Vance Jr.</strong>, celebr&oacute; la condena a la joven en su cuenta de Twitter, mientras que en el pasado se hab&iacute;a negado a enjuiciar a varones acusados en investigaciones m&aacute;s graves, como el ex director del Fondo Monetario Internacional <strong>Dominique Strauss-Kahn</strong> y el productor de cine <strong>Harvey Weinstein</strong>, ambos condenados posteriormente por delitos sexuales.
    </p><p class="article-text">
        Tan fascinante resulta la figura de Sorokin &ndash;ese modo de moverse, esa irreverencia&ndash;, que fueron varios quienes se aproximaron a su historia. Un interesante art&iacute;culo de la periodista <strong>Jessica Presler</strong> para la revista <em>New York</em> se aproxim&oacute; al perfil de la joven y a varias de las personas que la conocieron mientras que la BBC llev&oacute; adelante el podcast <em>Fake Heiress</em>, en el que a lo largo de seis episodios se narra el ascenso y la ca&iacute;da de Sorokin.&nbsp;
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure><p class="article-text">
        Pero no es todo: la historia de la misteriosa heredera pronto llegar&aacute; a las plataformas de streaming. La guionista y veterana productora <strong>Shonda Rhimes</strong>, la mujer detr&aacute;s de series memorables como <em>Grey&rsquo;s Anatomy</em>, <em>Scandal</em> y <em>How to Get Away with Murder</em>, <strong>est&aacute; escribiendo y produciendo para Netflix una superproducci&oacute;n que se estrenar&aacute; este a&ntilde;o</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Con Julia Garner como protagonista y bajo el nombre de <em>Inventing Anna</em>, el proyecto cuenta con el visto bueno de la impostora. De hecho, la propia actriz, recordada por sus participaciones recientes en la serie <em>Ozark</em> y en <a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/mil-lianas/sombra-harvey-weinstein-elige-propia-corea_129_6975086.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la pel&iacute;cula The Assistant</a>, fue a visitar a Sorokin a la c&aacute;rcel. <strong>Y Anna, que volvi&oacute; a circular por las redes sociales, viene hablando del tema en su cuenta de Instagram, donde hoy tiene m&aacute;s de 130 mil seguidores</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, aunque todav&iacute;a sin fecha definida, la actriz y guionista <strong>Lena Dunham</strong>, recordada por la exitosa <em>Girls</em>, tambi&eacute;n est&aacute; detr&aacute;s de una adaptaci&oacute;n de la historia para la cadena HBO.&nbsp;
    </p><blockquote class="instagram-media" data-instgrm-version="14" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/CMCwAjDBCcQ/" data-instgrm-captioned></blockquote><script async src="https://www.instagram.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        En los &uacute;ltimos d&iacute;as, Delvey dio las primeras entrevistas luego de salir de prisi&oacute;n a varios medios brit&aacute;nicos. Habl&oacute; con la revista <em>The Sunday Times</em>, con la <em>BBC</em>, con <em>Insider</em>. <strong>A todos les que asegur&oacute; que jam&aacute;s quiso quedarse con el dinero de otras personas ni hacer trampa</strong>, que recibi&oacute; una condena injusta, que en muchos medios la mostraron como una persona manipuladora sin piedad y que su paso por la c&aacute;rcel fue una gran p&eacute;rdida de tiempo.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n adelant&oacute; que est&aacute; escribiendo un libro y que quiere convertir toda la atenci&oacute;n que est&aacute; recibiendo de parte de los medios <strong>&ldquo;en algo positivo para los dem&aacute;s&rdquo;</strong>.
    </p><p class="article-text">
        En su renovada biograf&iacute;a de Instagram puede leerse: <strong>&ldquo;Reinventando a Anna. Mi vida es una performance art&iacute;stica&rdquo;.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <em>AL</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Agustina Larrea]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/fraude-millonario-misteriosa-heredera-dejo-ridiculo-alta-sociedad-nueva-york_129_7278246.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 13 Mar 2021 05:14:16 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El fraude de la heredera misteriosa que dejó en ridículo a la alta sociedad de Nueva York: lujo, arte y millones]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Estados Unidos,Netflix,Nueva York,Arte,Impostores]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El pirata aéreo que engañó al FBI y escapó en paracaídas con 200 mil dólares]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/pirata-aereo-engano-fbi-escapo-paracaidas-200-mil-dolares_129_7236824.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2f1d22c7-ddc2-4ba9-aa81-eb076f566562_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El pirata aéreo que engañó al FBI y escapó en paracaídas con 200 mil dólares"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En cada entrega, perfiles de grandes falsificadores, simuladores, artistas del engaño, infiltrados, estafadores profesionales y otros tramposos audaces.</p><p class="subtitle">Impostores - La autora “maldita” que pasó del fracaso a convertirse en una descomunal falsificadora de cartas de escritores</p></div><p class="article-text">
        Se acercaba la noche de Acci&oacute;n de Gracias de 1971 y el aeropuerto internacional de Portland, en los Estados Unidos, era un hervidero de personas ansiosos, equipaje tirado por el piso, tripulaciones en apuros. <strong>Entre tantos viajeros, hab&iacute;a uno que se dispon&iacute;a a volar a Seattle en un avi&oacute;n de Northwest Orient Airlines y que hasta ese momento no llamaba para nada la atenci&oacute;n</strong>: de unos 45 a&ntilde;os, con una altura cercana a un metro con ochenta cent&iacute;metros, camisa blanca, traje oscuro, mocasines, seg&uacute;n lo describieron poco despu&eacute;s, se convertir&iacute;a en secuestrador a&eacute;reo m&aacute;s misterioso de su pa&iacute;s y en un enigma que persiste hasta la actualidad.
    </p><p class="article-text">
        Identificado como Dan Cooper &ndash;m&aacute;s adelante conocido como D. B. Cooper en tapas de diarios, noticieros televisivos y todo tipo de medios&ndash;, <strong>el hombre subi&oacute; al avi&oacute;n que llevaba 36 pasajeros y cuatro tripulantes.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Se sent&oacute; al fondo, en el asiento 18 C y no pas&oacute; mucho tiempo hasta que encendi&oacute; un cigarrillo, algo permitido por esos a&ntilde;os en los vuelos comerciales. Poco antes del despegue, le pidi&oacute; a la azafata <strong>Florence Schaffner</strong> que se acercara hasta su lugar y le dej&oacute; una nota en uno de los bolsillos. <strong>La mujer, que apenas ten&iacute;a 23 a&ntilde;os, imagin&oacute; que se trataba de una propuesta de las tantas que recib&iacute;a, por lo general contra su voluntad, durante los vuelos</strong> (despu&eacute;s relatar&iacute;a que era habitual eso: que los hombres le dejaran su n&uacute;mero telef&oacute;nico o invitaran de esa manera a ella o a sus compa&ntilde;eras a salir).
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Las mil caras de D. B. Cooper                            </span>
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        Cuando la azafata volvi&oacute; a su posici&oacute;n, revis&oacute; el bolsillo y ley&oacute; la nota qued&oacute; paralizada por el shock: el hombre misterioso le dec&iacute;a que ten&iacute;a una bomba y que si no se sentaba a su lado para recibir instrucciones estaba dispuesto a hacerla estallar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        De inmediato Cooper hizo o&iacute;r sus demandas: <strong>quer&iacute;a 200 mil d&oacute;lares en billetes sin marcar, dos sets de paraca&iacute;das y la seguridad de que le entregaran todo lo que ped&iacute;a en el aeropuerto internacional de Seattle-Tacoma.</strong> Volvi&oacute; a decir que llevaba consigo una bomba y le mostr&oacute; a la mujer que se sent&oacute; a su lado un malet&iacute;n con cables y elementos que se asemejaban a un explosivo.
    </p><p class="article-text">
        La azafata debi&oacute; avisarle en pleno vuelo al comandante del avi&oacute;n, William Scott, de la situaci&oacute;n y &eacute;ste prometi&oacute; que no tardar&iacute;an en conseguir todo lo que ped&iacute;a Cooper. <strong>Scott contact&oacute; por radio a la polic&iacute;a de Seattle, que a su vez convoc&oacute; al FBI ante la gravedad del episodio. </strong>Mientras el tiempo de vuelo se acortaba, el piloto mand&oacute; a la azafata a hablar con el secuestrador y a intentar descubrir si lo que llevaba en el malet&iacute;n era una bomba de verdad.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cuando la azafata volvió a su posición, revisó el bolsillo y leyó la nota quedó paralizada por el shock: el hombre misterioso le decía que tenía una bomba y que si no se sentaba a su lado para recibir instrucciones estaba dispuesto a hacerla estallar. </p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Cooper se enoj&oacute; al notar las intenciones de los tripulantes y estall&oacute; de ira. <strong>Volvi&oacute; a pedir que en el aeropuerto tuvieran todo listo con su pedido: los billetes, todos de 20 d&oacute;lares, sin marcar y dos sets de paraca&iacute;das</strong> (dos de espalda, dos de los llamados &ldquo;de emergencia&rdquo;).
    </p><p class="article-text">
        Durante las negociaciones, <strong>el secuestrador mantuvo todo el tiempo el di&aacute;logo con la azafata y hasta pidi&oacute; un whisky, que ofreci&oacute; pagar con el dinero que llevaba encima</strong>. El clima era de tensi&oacute;n y dudas: la tripulaci&oacute;n sospechaba que entre los dem&aacute;s pasajeros hab&iacute;a un c&oacute;mplice del hombre discreto que hab&iacute;a enga&ntilde;ado a todos.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Duane Weber, uno de los sospechosos                            </span>
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        En tierra, mientras tanto, las fuerzas de seguridad intentaban encontrar mecanismos para cumplir los requisitos del secuestrador, pero tambi&eacute;n ver la posibilidad de seguir sus pasos una vez que se completara la entrega del dinero. Es por eso que, entre otras cosas, empezaron a buscar billetes especiales.<strong> Lo hicieron, luego de un pedido que realizaron a la Reserva Federal de San Francisco: 10 mil billetes de 20 d&oacute;lares, casi todos impresos en 1969 y con n&uacute;meros de serie precedidos por la letra L.</strong> Utilizaron, adem&aacute;s, un dispositivo con un microfilm sobre cada uno, para poder grabar los n&uacute;meros y tener un registro de los que ser&iacute;an entregados a Cooper.
    </p><p class="article-text">
        Cerca de las 17, y luego de que el piloto y<strong> las azafatas le aseguraran al secuestrador que todos sus pedidos estaban listos en el aeropuerto, el avi&oacute;n aterriz&oacute; en Seattle</strong>. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Un identikit de Cooper, el &quot;pirata aéreo&quot;                            </span>
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        Cooper se asegur&oacute; de que Scott dejara la aeronave lejos del resto de los aviones, en un lugar al que no tuvieran f&aacute;cil acceso ni la polic&iacute;a ni francotiradores que pudieran complicar la operaci&oacute;n. <strong>Adem&aacute;s, solicit&oacute; que fuera una sola persona la que acercara el dinero y los paraca&iacute;das hasta el avi&oacute;n.</strong> As&iacute; ocurri&oacute;: un empleado de la aerol&iacute;nea acerc&oacute; el pedido por la puerta trasera, de la que luego descendieron los pasajeros y algunos tripulantes.
    </p><p class="article-text">
        El secuestrador, sin embargo, retuvo al piloto Scott, a uno de los oficiales que lo acompa&ntilde;aba en la cabina y a una de las azafatas.
    </p><p class="article-text">
        En el aeropuerto el nerviosismo segu&iacute;a iba en aumento: <strong>mientras un cami&oacute;n se acerc&oacute; a reabastecer el avi&oacute;n de combustible, el secuestrador vio movimientos extra&ntilde;os y pidi&oacute; que se apuraran para volver a levantar vuelo y continuar.</strong> La polic&iacute;a custodiaba todos los movimientos pero ten&iacute;a varias dificultades: no se pod&iacute;a acercar hasta la aeronave y no ten&iacute;a ni siquiera una foto de Cooper.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="La figura de Cooper inspiró novelas, canciones y numerosos libros de investigación"
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            <span class="title">
                La figura de Cooper inspiró novelas, canciones y numerosos libros de investigación                            </span>
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        Casi dos horas despu&eacute;s, una vez que el secuestrador pudo corroborar que estaba todo lo que hab&iacute;a pedido, <strong>el avi&oacute;n estaba listo para volver a despegar. </strong>Cooper pidi&oacute; al piloto que encaminara el rumbo hacia la ciudad de M&eacute;xico, pero uno de los tripulantes dijo que eso ser&iacute;a imposible porque el avi&oacute;n estaba en condiciones de volar apenas 1600 kil&oacute;metros. <strong>Finalmente, decidieron que volara hasta Reno, en el estado de Nevada, para reabastecerse nuevamente y emprender el viaje hasta el pa&iacute;s vecino.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Poco despu&eacute;s del despegue, el secuestrador le pidi&oacute; a la azafata que lo acompa&ntilde;aba que fuera hasta la cabina con el piloto y que se quedara all&iacute;. Mientras avanzaba, la mujer pudo ver que Cooper hac&iacute;a movimientos extra&ntilde;os. Una vez en la cabina, ella y sus compa&ntilde;eros observaron una se&ntilde;al de alerta: en los tableros una luz indicaba que Cooper intentaba abrir la puerta trasera del avi&oacute;n. Pese a que por los intercomunicadores le pidieron que no lo hiciera, no hubo caso. <strong>Poco despu&eacute;s notaron un cambio de presi&oacute;n: el secuestrador hab&iacute;a saltado en paraca&iacute;das del avi&oacute;n y no lo volvieron a ver m&aacute;s.</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Otra de las imágenes que creó el FBI para la búsqueda de Cooper"
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            <span class="title">
                Otra de las imágenes que creó el FBI para la búsqueda de Cooper                            </span>
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        Seg&uacute;n los c&aacute;lculos posteriores, la ins&oacute;lita fuga tuvo lugar cerca de las 20 mientras el avi&oacute;n atravesaba una tormenta en el suroeste del estado de Washington, <strong>por lo que fue imposible detectar alg&uacute;n rastro del hombre que se hab&iacute;a esfumado</strong>.
    </p><p class="article-text">
        A partir de ese momento, el caso de Cooper, que pas&oacute; a sumar a su nombre las iniciales D. B. por algunas pistas que rastre&oacute; el FBI, se convirti&oacute; en una suerte de gran debate nacional. La torpeza en la investigaci&oacute;n &ndash;por causas que hasta hoy no fueron explicadas se perdieron evidencias como las colillas de los cigarrillos que fum&oacute; el secuestrador y las huellas que dej&oacute; en el vaso de whisky, entre otras&ndash; alimentaron los comentarios maliciosos. <strong>Un hombre en apariencia inocuo hab&iacute;a logrado enga&ntilde;ar a la agencia federal y de seguridad m&aacute;s importante del mundo.</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Jo Weber, la mujer que asegura haber estado casada con D. B Cooper                            </span>
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        Se hicieron rastrillajes de todo tipo, b&uacute;squedas terrestres y con aeronaves para poder encontrar alguna pista de Cooper.<strong> Pero no hubo nada, no qued&oacute; del secuestrador ninguna evidencia f&iacute;sica: ni cuerpo, ni paraca&iacute;das, ni malet&iacute;n. Nada.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Reci&eacute;n nueve a&ntilde;os despu&eacute;s, en 1980, un ni&ntilde;o encontr&oacute; un paquete a orillas del r&iacute;o Columbia, entre Oregon y Washington. Eran casi 3 mil d&oacute;lares y las series de los billetes coincid&iacute;an con la numeraci&oacute;n de los usados para pagar el rescate.
    </p><p class="article-text">
        Pero ese hallazgo no hizo m&aacute;s que impulsar nuevas pol&eacute;micas y distintas teor&iacute;as sobre la identidad del secuestrador pr&oacute;fugo. Al mismo tiempo, <strong>la figura del misterioso D. B. Cooper empez&oacute; a agrandarse, como una sombra al atardecer. Los a&ntilde;os lo convirtieron en una especie de gran bestia pop: inspir&oacute; canciones, algunas novelas (una especialmente curiosa, bajo el inevitable t&iacute;tulo de </strong><em><strong>Ca&iacute;da libre</strong></em><strong>) y hasta un festival en su honor</strong>, en el que se lo homenajea con saltos en paraca&iacute;da y m&uacute;sica. Cada tanto su nombre aparece tambi&eacute;n como referencia en series o largometrajes (ocurri&oacute;, por ejemplo, en <em>Prison Break</em> y <em>Better Call Saul</em>).
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La torpeza en la investigación –por causas que hasta hoy no fueron explicadas se perdieron evidencias como las colillas de los cigarrillos que fumó el secuestrador y las huellas que dejó en el vaso de whisky– alimentaron los comentarios maliciosos.</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Una de las personas que m&aacute;s investig&oacute; el caso Cooper es el periodista <strong>Geoffrey Gray</strong>, que se intern&oacute; en los archivos del FBI y dio con miles de cartas, documentos, hasta poemas sobre y para Cooper.
    </p><p class="article-text">
        Un documental estrenado en 2020 por <em>HBO</em> reconstruy&oacute; el caso y <strong>reuni&oacute; a distintas personas que aseguran haber conocido al verdadero Cooper</strong>. Es que, m&aacute;s all&aacute; de un identikit dise&ntilde;ado por el FBI, no quedaron m&aacute;s pistas y su paradero contin&uacute;a siendo un misterio.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Si amas a alguien, su pasado no es importante&rdquo;, dice en <em>El misterio de D. B. Cooper</em>, <strong>Jo Weber</strong>, una mujer que asegura que en 1995, en su lecho de muerte el hombre que fue su esposo<strong> le confes&oacute; haber sido el secuestrador a&eacute;reo m&aacute;s c&eacute;lebre de los Estados Unidos</strong>.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><p class="article-text">
        El documental tambi&eacute;n muestra los testimonios de personas que investigaron a otro sospechoso, <strong>Richard McCoy, Jr</strong>, un hombre que apenas cuatro meses despu&eacute;s del episodio de Cooper secuestr&oacute; otro avi&oacute;n de l&iacute;nea: <strong>usando el alias James Johnson, se subi&oacute; a un el vuelo de United Airlines y poco despu&eacute;s del despegue, le entreg&oacute; a una azafata un sobre en el que se pod&iacute;a leer &ldquo;Instrucciones de secuestro&rdquo;. </strong>Ped&iacute;a cuatro paraca&iacute;das y 500 mil d&oacute;lares. Al tiempo de ese secuestro McCoy fue atrapado y sentenciado a 45 a&ntilde;os de c&aacute;rcel. Pero logr&oacute;&nbsp; escapar. Dos a&ntilde;os despu&eacute;s un grupo de agentes del FBI lo encontr&oacute; y uno de ellos le dispar&oacute; con una escopeta, que dej&oacute; tendido al secuestrador hasta que muri&oacute; pocos minutos despu&eacute;s. Si era Cooper o no, no se pudo determinar.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="El FBI no logró dar con el paradero de Cooper y en 2016 cerró el caso"
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            <span class="title">
                El FBI no logró dar con el paradero de Cooper y en 2016 cerró el caso                            </span>
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        En <em>El misterio de D. B. Cooper</em> aparecen varias personas m&aacute;s que aseguran haber conocido al secuestrador: una mujer dice que fue su padre, otra que fue su t&iacute;o.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El 12 de julio de 2016, el FBI anunci&oacute; que daba por finalizada la investigaci&oacute;n del caso</strong> para poder darle espacio a &ldquo;prioridades m&aacute;s urgentes&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Mientras siguen surgiendo investigaciones, libros y pel&iacute;culas sobre el caso, <strong>el hombre que enga&ntilde;&oacute; a todos y desapareci&oacute; en el cielo contin&uacute;a siendo un enigma</strong>.
    </p><p class="article-text">
        <em>AL</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Agustina Larrea]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/pirata-aereo-engano-fbi-escapo-paracaidas-200-mil-dolares_129_7236824.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 27 Feb 2021 05:42:44 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El pirata aéreo que engañó al FBI y escapó en paracaídas con 200 mil dólares]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Estados Unidos,Impostores]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Pasión por los aviones, 16 identidades falsas y cuatro días de fiesta: la historia del “farsante VIP” de Brasil]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/pasion-aviones-16-identidades-falsas-cuatro-dias-fiesta-historia-farsante-vip-brasil_129_7217064.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7a1fa102-f9a9-4a1e-aba5-9ff31ad63ba3_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Pasión por los aviones, 16 identidades falsas y cuatro días de fiesta: la historia del “farsante VIP” de Brasil"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En cada entrega, perfiles de grandes falsificadores, simuladores, artistas del engaño, infiltrados, estafadores profesionales y otros tramposos audaces.</p><p class="subtitle">Brasil - Las mentiras más delirantes de la estrella del fútbol que nunca jugó un partido y logró engañar a varios clubes alrededor del mundo</p></div><p class="article-text">
        &ndash; &iquest;Cu&aacute;l es el secreto de Gol?
    </p><p class="article-text">
        &ndash; La verdad es que no tenemos secretos. <strong>Confiamos en un principio b&aacute;sico de nuestro grupo, que es nunca deberle nada a nadie</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Subraya eso de <strong>la verdad y sigue.</strong> Serio, el entrevistado mantiene su mirada fija mientras el periodista lo mira obnubilado: <strong>la c&aacute;mara muestra a un tipo solvente, rodeado de gente con ropa colorida que baila</strong>. Cuenta que la empresa de aviaci&oacute;n, una de las m&aacute;s importantes de Brasil, planea expandir su negocio <strong>&ldquo;en el plano internacional&rdquo;</strong>. Habla de cuentas claras, dice que Gol tiene todos sus aviones pagos, que el sistema de leasing perjudica a la aviaci&oacute;n comercial.
    </p><p class="article-text">
        De fondo hay una fiesta que va a durar cuatro d&iacute;as. Es noviembre de 2001 y en la ciudad de Recife tiene lugar Recifolia, un &ldquo;carnaval fuera de &eacute;poca&rdquo;, un aut&eacute;ntico corso a contramano en el que, adem&aacute;s del p&uacute;blico en general, se re&uacute;nen celebridades, modelos, actores. <strong>No se cruzan: los famosos tienen un sector VIP que los separa del resto.</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                El periodista Amaury Junior entrevista al supuesto dueño de la empresa Gol                            </span>
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        El periodista, que transmite en vivo el evento, se llama <strong>Amaury Junior</strong>. Le presentaron a su entrevistado como <strong>Henrique Constantino</strong>, el hijo del due&ntilde;o de la aerol&iacute;nea Gol &ndash;una de las empresas que auspicia Recifolia&ndash; y uno de los directores de la compa&ntilde;&iacute;a. <strong>El di&aacute;logo sigue y el v&iacute;nculo se hace tan fuerte que contin&uacute;an hablando una vez que termina la nota</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Amaury no tiene c&oacute;mo saber en ese momento que tiene enfrente a uno de los mayores impostores de su pa&iacute;s. <strong>Que para ese entonces ya se hab&iacute;a apropiado, al menos, de 16 identidades. Que acababa de escaparse del mundo del narcotr&aacute;fico internacional, para el que oficiaba de piloto aunque no ten&iacute;a una matr&iacute;cula que se lo permitiera.</strong> Que se llamaba, en realidad, Marcelo Nascimento da Rocha y se convertir&iacute;a, con los a&ntilde;os, en una especie de mito viviente del enga&ntilde;o de su pa&iacute;s.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Los or&iacute;genes</strong></h3><p class="article-text">
        <strong>Marcelo Nascimento da Rocha</strong> naci&oacute; en 1976 en Maring&aacute;, una ciudad del estado brasile&ntilde;o de Paran&aacute;. Pas&oacute; casi toda su infancia all&iacute; con sus hermanos, hasta que sus padres se separaron. Entonces su vida pas&oacute; de la quietud a empezar a moverse de un lugar hacia otro. <strong>Todo cambi&oacute; cuando su padre muri&oacute; repentinamente de un infarto. </strong>Desde ese momento, que el propio Marcelo presenci&oacute; durante una de sus visitas, el joven empez&oacute; a tener problemas en el colegio y a mostrar un comportamiento sospechoso para sus docentes (a&ntilde;os despu&eacute;s, en el documental y el libro que reconstruyen su vida dir&aacute; que su padre <strong>&ldquo;afortunadamente no tuvo tiempo de ver&rdquo; el comportamiento criminal </strong>que &eacute;l tendr&iacute;a m&aacute;s adelante).
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Marcelo Nascimento da Rocha nació en 1976 en Maringá, una ciudad del estado brasileño de Paraná"
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            <span class="title">
                Marcelo Nascimento da Rocha nació en 1976 en Maringá, una ciudad del estado brasileño de Paraná                            </span>
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        Con la adolescencia llegaron los primeros enga&ntilde;os. Entre los m&aacute;s curiosos, estuvo el de hacerse pasar por el sobrino de uno de los due&ntilde;os de Pluma, la empresa m&aacute;s importante de &oacute;mnibus de larga distancia de su pa&iacute;s, para no pagar boleto. <strong>Por su gran poder de persuaci&oacute;n lo consigui&oacute; y viaj&oacute; gratis hasta Porto Alegre</strong>. Unos d&iacute;as despu&eacute;s, cuando quiso volver a intentarlo, lo atraparon.
    </p><p class="article-text">
        Las mentiras de Marcelo siguieron: <strong>a los 16 a&ntilde;os hab&iacute;a abandonado la escuela y se pasaba todo el d&iacute;a en la estaci&oacute;n de polic&iacute;a de su pueblo, donde trabajaba uno de sus primos</strong>. All&iacute; aprendi&oacute; la jerga y vio de cerca las rutinas de los oficiales, sus movimientos. 
    </p><p class="article-text">
        Pese a que estaba de paso y que apenas lo enviaban a hacer los mandados o le ped&iacute;an que tipeara documentos en la m&aacute;quina de escribir, &eacute;l empez&oacute; a sentirse uno m&aacute;s. <strong>Tanto, que un par de a&ntilde;os despu&eacute;s decidi&oacute; adoptar la identidad de uno de ellos en Ipanema, donde se hizo pasar por un agente encubierto de un grupo especial que trabajaba en una operaci&oacute;n</strong> (en una entrevista que brind&oacute; a&ntilde;os despu&eacute;s, Marcelo asegur&oacute; que lo que quer&iacute;a era pasar unos d&iacute;as en la playa). 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Marcelo Nascimento da Rocha llegó a adoptar 16 identidades falsas                            </span>
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        Como cit&oacute; el nombre de un polic&iacute;a reconocido de apellido <strong>Malucelli</strong> &ndash;dijo que era su hermano&ndash; <strong>nadie sospech&oacute; y hasta lleg&oacute; a vivir algunos d&iacute;as en un destacamento</strong>, en el que labr&oacute; actas, compr&oacute; comida para los agentes y hasta apres&oacute; a una persona. <strong>Pero un comisario que conoc&iacute;a a Malucelli porque se hab&iacute;a formado con &eacute;l lo desenmascar&oacute;</strong> poco despu&eacute;s y el impostor qued&oacute; detenido.
    </p><p class="article-text">
        Cuando cumpli&oacute; 18 a&ntilde;os, Da Rocha, volvi&oacute; a su tierra a hacer el servicio militar. <strong>All&iacute;, asumi&oacute; otra de las identidades falsas de su carrera &ndash;quienes lo investigaron en profundidad aseguran que llegaron a ser 16&ndash;: dijo a todos que era campe&oacute;n brasile&ntilde;o de una disciplina de las artes marciales</strong>, el jiu-jitsu, para que no lo obligaran a realizar tareas pesadas. Lo consigui&oacute;: nadie quer&iacute;a que el supuestamente destacado deportista se lesionara en medio de los duros entrenamientos militares.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Da Rocha llegó a presentarse como DJ, músico y policía                            </span>
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        Las imposturas no se detuvieron: <strong>al terminar el servicio militar, el joven trabaj&oacute; un tiempo como chofer de una banda de rock y no tard&oacute; en hacerse pasar por uno de los miembros del grupo y hasta lleg&oacute; a firmar aut&oacute;grafos para conseguir entrar gratis a discotecas</strong>. Su excusa: se presentaba como el baterista o un ingeniero de sonido (&ldquo;nadie conoce la cara de los bateristas&rdquo;, dir&aacute; a&ntilde;os m&aacute;s tarde). Poco despu&eacute;s simul&oacute; ser DJ y periodista de la cadena MTV.
    </p><p class="article-text">
        De regreso a su casa, Marcelo, que siempre hab&iacute;a tenido pasi&oacute;n por los aviones porque la casa de su infancia estaba al lado de un aeroclub, <strong>decidi&oacute; formarse. Aunque, claro, de manera extraoficial.</strong> Por medio de unos conocidos accedi&oacute; a hacer el costoso curso para ser piloto, pero cuando tuvo que rendir un examen te&oacute;rico reprob&oacute;. <strong>No tard&oacute;, de todas maneras, en encontrar una identidad que le permitiera trabajar como piloto y falsificar una credencial que lo habilitaba para manejar aeronaves</strong>.
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                Durante años, el impostor trabajó como piloto de organizaciones de narcotraficantes                            </span>
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        Por sus conocimientos de aviaci&oacute;n, y sin poder trabajar en l&iacute;neas comerciales para que no lo descubrieran, Marcelo <strong>entr&oacute; en contacto con el mundo del tr&aacute;fico ilegal de armas, droga, bebidas y todo tipo de productos falsificados</strong>. Desde Brasil viajaba con regularidad al mando de aeronaves hasta Paraguay y Bolivia, seg&uacute;n cont&oacute; en m&aacute;s de una ocasi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Para la d&eacute;cada del &lsquo;90, el impostor era uno de los m&aacute;s destacados pilotos del narcotr&aacute;fico de su pa&iacute;s </strong>e inclusive lleg&oacute; a enga&ntilde;ar a la DEA con una maniobra ins&oacute;lita que tuvo lugar en Colombia. Un grupo de contrabandistas contrat&oacute; a Marcelo para que piloteara un avi&oacute;n que previamente hab&iacute;a camuflado como una aeronave militar. La intenci&oacute;n era que los pilotos de la DEA que custodiaban la zona se distrajeran observando ese jet, mientras que por una zona cercana pasaban aviones cargados de droga. <strong>Lo consigui&oacute; y a&ntilde;os despu&eacute;s cont&oacute; el episodio como uno de sus mayores logros.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Con el dinero que hab&iacute;a recaudado y con ganas de tomarse un descanso del mundo del contrabando, cuando vio los avisos publicitarios que anunciaban el Recifolia, esa fiesta inolvidable de la que participar&iacute;an las celebridades de su pa&iacute;s, no lo dud&oacute;: <strong>&eacute;l quer&iacute;a ser parte de esa celebraci&oacute;n VIP y pens&oacute; que lo mejor era adoptar la identidad de un empresario, uno de los due&ntilde;os de la aerol&iacute;nea Gol.</strong>
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Para la década del ‘90, el impostor era uno de los más destacados pilotos del narcotráfico de su país e inclusive llegó a engañar a la DEA con una maniobra insólita que tuvo lugar en Colombia</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Entonces lleg&oacute; la entrevista que vio todo el mundo, su contacto por ese d&iacute;a con modelos, con actores y personalidades que se le acercaban creyendo que era <strong>Henrique Constantino</strong>. &Eacute;l animaba la fiesta, les dec&iacute;a que pod&iacute;a conseguirles vuelos en Gol cuando quisieran, les promet&iacute;a m&aacute;s d&iacute;as de lujo y sonrisa. <strong>Al periodista Amaury Junior, de hecho, lo hizo subir a un helic&oacute;ptero que &eacute;l mismo pilote&oacute; y que hab&iacute;a conseguido en Recife, obviamente, haci&eacute;ndose pasar por otra persona</strong>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Da Rocha dio una entrevista televisiva haciéndose pasar por uno de los dueños de Gol                            </span>
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        Cuando termin&oacute; Recifolia, Marcelo invit&oacute; a un grupo a seguir de fiesta en San Pablo. <strong>Para eso, los convoc&oacute; a todos en el aeropuerto, desde donde iba a salir un supuesto jet privado en el que entrar&iacute;an sus nuevos amigos famosos. </strong>Sin embargo, el impostor fue detenido poco despu&eacute;s de pasar los controles de la polic&iacute;a aeroportuaria y termin&oacute; en la c&aacute;rcel.&nbsp;
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de un juicio breve, <strong>en el que hasta los propios jueces se rieron de las mentiras del &ldquo;farsante VIP&rdquo;</strong>, como lo llamaron algunos, Marcelo qued&oacute; preso en Bangu, R&iacute;o de Janeiro, donde sigui&oacute; con sus enga&ntilde;os. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Durante un mot&iacute;n en la c&aacute;rcel, en 2003, se hizo pasar por Juliano, un supuesto l&iacute;der de un grupo de detenidos y hasta lleg&oacute; a hablar por televisi&oacute;n para que mejoraran las condiciones de detenci&oacute;n de los reclusos.</strong> En otra ocasi&oacute;n aprovech&oacute; una fuga masiva de presos y se escap&oacute; por las alcantarillas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero volvi&oacute; a ser apresado y luego termin&oacute; cumpliendo su pena con prisi&oacute;n domiciliaria.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Durante un motín en la cárcel, en 2003, se hizo pasar por Juliano, un supuesto líder de un grupo de detenidos y hasta llegó a hablar por televisión para que mejoraran las condiciones de detención de los reclusos. </p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La historia de uno de los mayores estafadores de Brasil de todos los tiempos llam&oacute; la atenci&oacute;n de varios. En 2005, l<strong>a periodista Mariana Caltabiano, luego de negociar duramente con Marcelo, y de visitarlo en la c&aacute;rcel, public&oacute; el libro </strong><em><strong>VIPs. Hist&oacute;rias reais de um mentiroso</strong></em><strong>, que tiempo despu&eacute;s se convirti&oacute; en un documental.</strong> 
    </p><p class="article-text">
        All&iacute;, adem&aacute;s de mostrar al propio impostor en acci&oacute;n, consigue la palabra de su madre, sus amigos y hasta de los que fueron cayendo en las trampas de Marcelo. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Wagner Moura, uno de los actores más populares de Brasil, interpretó al impostor"
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                Wagner Moura, uno de los actores más populares de Brasil, interpretó al impostor                            </span>
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        Pero hay algo m&aacute;s: <strong>la periodista da muestras de los conocimientos de aviaci&oacute;n de Marcelo, quien luego de escuchar audios y ver documentaci&oacute;n que ella le dej&oacute; sobre un accidente a&eacute;reo en el que murieron dos de sus hermanos peque&ntilde;os, el hombre logra desentra&ntilde;ar algunas pistas sobre las posibles causas del siniestro,</strong> que tiempo despu&eacute;s expertos aeron&aacute;uticos confirmaron.
    </p><p class="article-text">
        Tan fuerte fue la repercusi&oacute;n de ambos trabajos &ndash;<strong>el libro lleg&oacute; a vender m&aacute;s de 50 mil ejemplares en poco tiempo</strong>&ndash; que en 2011 la historia tambi&eacute;n fue llevada al cine, en un largometraje de ficci&oacute;n llamado <em>VIPs</em>, protagonizado por el actor <strong>Wagner Moura</strong>, uno de los m&aacute;s populares de ese pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        <em>AL</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Agustina Larrea]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/pasion-aviones-16-identidades-falsas-cuatro-dias-fiesta-historia-farsante-vip-brasil_129_7217064.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 16 Feb 2021 01:38:28 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Pasión por los aviones, 16 identidades falsas y cuatro días de fiesta: la historia del “farsante VIP” de Brasil]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Brasil,Impostores]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La autora “maldita” que pasó del fracaso a convertirse en una descomunal falsificadora de cartas de escritores]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/autora-maldita-paso-fracaso-convertirse-mejor-falsificadora-cartas-escritores-mundo_129_7195924.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/eaeda0f0-9709-4b1f-88e1-499a87b41af0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La autora “maldita” que pasó del fracaso a convertirse en una descomunal falsificadora de cartas de escritores"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En cada entrega, perfiles de grandes falsificadores, simuladores, artistas del engaño, infiltrados, estafadores profesionales y otros tramposos audaces.</p><p class="subtitle">Libros - Una obsesión por las falsificaciones religiosas y dos asesinatos: los engaños del hombre que escribía como Emily Dickinson</p></div><p class="article-text">
        <strong>&ldquo;Empez&oacute;, como casi todo lo malo, de forma gradual&rdquo;</strong>. La que habla es una mujer de casi 70 a&ntilde;os, con una voz firme y casi burlona. Poco despu&eacute;s confesar&aacute; un crimen que cometi&oacute; cuando ten&iacute;a 50. Pero antes se r&iacute;e, cuenta que acaba de publicar un libro que se llama <em>&iquest;Podr&aacute;s perdonarme alg&uacute;n d&iacute;a? Memorias de una falsificadora literaria</em>. <strong>Dir&aacute; que el FBI estuvo detr&aacute;s de sus pasos, que entre sus autores predilectos para imitar en sus fraudes estaba en el primer puesto Dorothy Parker</strong>. Despu&eacute;s de a&ntilde;os de ser casi un secreto y ser juzgada por numerosos delitos, <strong>Lee Israel </strong>decidi&oacute; ponerse el traje oficial de falsificadora y contar p&uacute;blicamente en un libro que<strong> lleg&oacute; a vender cerca de 400 cartas ap&oacute;crifas de escritores y personajes c&eacute;lebres de los Estados Unidos que confeccionaba para sobrevivir</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Hasta la salida de esa publicaci&oacute;n en 2008, mezcla de confesi&oacute;n y <em>memoir</em> &ndash;un texto plagado de an&eacute;cdotas entre graciosas y grotescas, con tono picante y oraciones ligeras&ndash; <strong>pocos se acordaban de Israel y del esc&aacute;ndalo que hab&iacute;a protagonizado d&eacute;cadas atr&aacute;s. </strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Lee Israel, la escritora maldita que falsificaba cartas literarias                            </span>
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        Nacida y criada en Brooklyn, <strong>Lee Israel empez&oacute; a hacerse conocida en el sofocante ambiente literario neoyorquino a partir de la d&eacute;cada del &lsquo;60, cuando comenz&oacute; a trabajar en diferentes revistas de la &eacute;poca en secciones culturales.</strong> En una ocasi&oacute;n escribi&oacute; un comentado perfil de la actriz <strong>Katharine Hepburn</strong>, a quien entrevist&oacute; para la revista <em>Esquire</em> poco despu&eacute;s de la muerte de uno de los grandes amores de su vida, el actor <strong>Spencer Tracy</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Entrada la d&eacute;cada de los &lsquo;70, <strong>la periodista y escritora sigui&oacute; colaborando en numerosas publicaciones</strong> hasta que subi&oacute; un escal&oacute;n m&aacute;s en su carrera: fue convocada para escribir algunos libros que contaban la biograf&iacute;a de celebridades del momento.
    </p><p class="article-text">
        Primero fue la actriz <strong>Tallulah Bankhead</strong>, sobre la que escribi&oacute; el libro <em>Miss Tallulah Bankhead</em> en 1972 y en 1979 le lleg&oacute; el turno a la estrella televisiva <strong>Dorothy Kilgallen</strong>, una biograf&iacute;a que, con un &eacute;xito modesto de ventas, lleg&oacute; a aparecer en la codiciada lista de <em>best-sellers</em> del diario <em>New York Times</em>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                La escritora Dorothy Parker era una de las preferidas de Lee Israel para sus falsificaciones                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Seg&uacute;n cont&oacute; la propia Lee algunos a&ntilde;os despu&eacute;s,<strong> en 1983 la editorial Macmillan le ofreci&oacute; un adelanto para que escribiera una biograf&iacute;a de Est&eacute;e Lauder</strong>, la empresaria y due&ntilde;a de un imperio del mundo de la cosm&eacute;tica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La escritora acept&oacute; y se puso manos a la obra. <strong>Al poco tiempo Lauder se enter&oacute; del proyecto y quiso detenerlo a toda costa. En sus memorias, Lee asegura que la mujer, una de las fortunas m&aacute;s importantes de la &eacute;poca, lleg&oacute; a ofrecerle un soborno millonario para que dejara de escribir el libro. </strong>Lee de todas maneras continu&oacute; y hacia 1985 public&oacute; el texto, con el estilo de una biograf&iacute;a no autorizada. All&iacute; revel&oacute; supuestos secretos de la empresaria, quien, indignada, decidi&oacute; contar su propia versi&oacute;n con los momentos m&aacute;s importantes de su vida en un libro que sali&oacute; en paralelo.
    </p><p class="article-text">
        Entre el libro en contra de Lauder y la biograf&iacute;a oficial, el p&uacute;blico opt&oacute; por el segundo. <strong>Y Lee, que hab&iacute;a tenido algo de &eacute;xito con su publicaci&oacute;n anterior, qued&oacute; en un segundo plano, el del fracaso.</strong> Su reputaci&oacute;n tambi&eacute;n se vio afectada por el episodio: obtuvo malas rese&ntilde;as y aquella carrera prometedora de a poco se fue apagando.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="En los &#039;70 y los &#039;80, Lee Israel se dedicó a escribir biografías"
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                En los &#039;70 y los &#039;80, Lee Israel se dedicó a escribir biografías                            </span>
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                </figure><h3 class="article-text"><strong>Todo por 40 d&oacute;lares</strong></h3><p class="article-text">
        <strong>Entrada la d&eacute;cada de los &lsquo;90, Lee Israel era una especie de escritora maldita, que segu&iacute;a dando vueltas por los c&oacute;cteles y las presentaciones de libros</strong>, a quien todos le cerraban sistem&aacute;ticamente las puertas en la cara.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hura&ntilde;a, solitaria y perdida en el alcohol, todav&iacute;a ten&iacute;a la ilusi&oacute;n de publicar una nueva biograf&iacute;a que le salvara el pellejo y la hiciera reflotar. Cuando pod&iacute;a, investigaba sobre la vida de la comediante <strong>Fanny Brice</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Mientras tanto ten&iacute;a trabajos breves en editoriales y revistas, <strong>que iba perdiendo por sus raptos de ira</strong> y un malhumor que se le hizo permanente.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Nacida y criada en Brooklyn, Lee Israel empezó a hacerse conocida en el sofocante ambiente literario neoyorquino a partir de la década del ‘60, cuando comenzó a trabajar en diferentes revistas de la época en secciones culturales</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Sin dinero, seg&uacute;n ella misma cont&oacute; a&ntilde;os despu&eacute;s, <strong>se dio cuenta de que hab&iacute;a tocado fondo cuando su gato enferm&oacute; y no ten&iacute;a forma de juntar los 40 d&oacute;lares </strong>que le ped&iacute;an para el tratamiento.
    </p><p class="article-text">
        Intentaba de todo para juntar plata: <strong>vend&iacute;a tomos antiguos de su biblioteca en librer&iacute;as de usados, que por lo general le ofrec&iacute;an sumas muy bajas por lo que ella consideraba tesoros</strong>. 
    </p><p class="article-text">
        En una ocasi&oacute;n lleg&oacute; a discutir tanto con el empleado de la c&eacute;lebre librer&iacute;a <em>Strand</em> de Nueva York &ndash;ese verdadero templo para los lectores&ndash; que <strong>le prohibieron el acceso de por vida</strong> (a&ntilde;os despu&eacute;s, la propia Lee lleg&oacute; a revelar que tram&oacute; con un amigo una venganza contra ese empleado: lo persigui&oacute;, consigui&oacute; su direcci&oacute;n y un d&iacute;a lo llam&oacute; por tel&eacute;fono al trabajo haci&eacute;ndose pasar por una vecina para decirle que su edificio estaba prendi&eacute;ndose fuego).
    </p><p class="article-text">
        Un d&iacute;a en la biblioteca, mientras intentaba rastrear informaci&oacute;n sobre Fanny Brice, encontr&oacute; adentro de un libro una carta escrita por la propia actriz. <strong>Sin dudarlo, la rob&oacute; y la guard&oacute; entre sus cosas</strong>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Otra de las cartas apócrifas de Lee Israel                            </span>
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        Sab&iacute;a que ese documento ten&iacute;a un valor y lo vendi&oacute; r&aacute;pidamente. <strong>Entonces fue por m&aacute;s: indag&oacute; en el mundo de los coleccionistas literarios y se dio cuenta de que pod&iacute;a buscar m&aacute;s cartas o directamente falsificarlas. </strong>Ten&iacute;a un talento inigualable para detectar estilos y luego imitarlos por escrito.
    </p><p class="article-text">
        Empez&oacute; as&iacute; su nueva carrera, esta vez desde las sombras. Para eso, adem&aacute;s, consigui&oacute; varias m&aacute;quinas de escribir y viejos papeles en los que fue practicando hasta llegar a perfeccionarse.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="La escritora publicó su autobiografía en 2008"
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                La escritora publicó su autobiografía en 2008                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Por aquellos d&iacute;as sigui&oacute; una premisa: <strong>escribir&iacute;a cartas de autoras y autores que ya hubieran fallecido. Su preferida era Dorothy Parker, con quien compart&iacute;a un tono similar de humor. </strong>Pero luego llegaron <strong>Aldous Huxley</strong>, <strong>Eugene O'Neill</strong> y hasta <strong>Tennessee Williams</strong>. Fueron tantas &ndash;seg&uacute;n la propia autora<strong> cerca de 400</strong>&ndash; que la lista seguramente contin&uacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Israel <strong>lleg&oacute; a decir que en muchos casos ella embelleci&oacute; las historias que contaban las cartas ap&oacute;crifas y hasta que mejor&oacute; la escritura</strong> de varios de aquellos autores famosos.
    </p><p class="article-text">
        Todo lo que ella escrib&iacute;a lo vend&iacute;a en anticuarios y librer&iacute;as de usados donde <strong>quedaban fascinados por el material que llevaba</strong>. Ella aseguraba que hab&iacute;an sido encontrados en una casa familiar o que pertenec&iacute;an a un pariente coleccionista que hab&iacute;a muerto y poco despu&eacute;s, por la perfecci&oacute;n con la que estaban confeccionados, <strong>los expertos en el tema los certificaban como v&aacute;lidos.</strong>
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Siguió una premisa: escribiría cartas de autoras y autores que ya hubieran fallecido. Su preferida era Dorothy Parker, con quien compartía un tono similar de humor. Pero luego llegaron Aldous Huxley, Eugene O&#039;Neill y hasta Tennessee Williams.</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Lleg&oacute; a recaudar as&iacute; miles de d&oacute;lares y hasta tuvo un c&oacute;mplice, <strong>Jack Hock</strong>, que la ayudaba en el negocio.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por temor a que los descubrieran, Israel y Hock tramaron una nueva etapa de las falsificaciones.<strong> La escritora empez&oacute; a ir a bibliotecas y a archivos, donde robaba material del que luego hac&iacute;a una copia falsificada en su casa.</strong> Entonces se quedaba con el original y &ldquo;devolv&iacute;a&rdquo; a los archivos las imitaciones, para que nadie sospechara ni detectara las desapariciones repentinas de cartas y documentos. De esa manera nadie pod&iacute;a acusarla de enga&ntilde;o: <strong>ahora vend&iacute;a textos 100% genuinos</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, algunos coleccionistas empezaron a notar movimientos sospechosos del c&oacute;mplice de la escritora y al poco tiempo la dupla fue buscada por el FBI, que <strong>trabaj&oacute; casi un a&ntilde;o de manera encubierta para atraparlos</strong>.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><p class="article-text">
        Primero cay&oacute; Hock y luego fueron en b&uacute;squeda de Lee. Una tarde en la que perdi&oacute; contacto con Hock, tuvo sospechas y r&aacute;pidamente empez&oacute; a deshacerse de algunas evidencias. <strong>Entre otras cosas, tir&oacute; a la basura unas 12 m&aacute;quinas de escribir que ten&iacute;a en su casa para emular la escritura de grandes figuras de las letras y del mundo del espect&aacute;culo de distintas &eacute;pocas</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Finalmente la justicia proces&oacute; a Lee, por el delito de robo en los archivos y la falsificaci&oacute;n de documentos. <strong>En 1993 fue condenada a seis meses de prisi&oacute;n domiciliaria y a hacer tareas comunitarias por cinco a&ntilde;os.</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                La actriz Melissa interpretó a Lee Israel                            </span>
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        &ldquo;De alguna manera el personaje te pertenece. Finalmente yo tuve a <strong>Noel Coward </strong>y <strong>Edna Ferber</strong> y <strong>Louise Brooks</strong> o gente as&iacute;. Siempre ador&eacute; a las grandes personalidades y <strong>tuve buen o&iacute;do, adem&aacute;s de algo de talento para entretener</strong>. Puedo ser graciosa cuando quiero, y as&iacute; es como lo hice&rdquo;, dijo en una entrevista cuando finalmente public&oacute; su libro de memorias de 2008 por Simon and Schuster. Algunos criticaron a la editorial por darle espacio a la autora de tantas falsificaciones y enga&ntilde;os, aunque el libro tuvo buena repercusi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En 2015, un a&ntilde;o despu&eacute;s de la muerte de la escritora &ndash;falleci&oacute; v&iacute;ctima de un c&aacute;ncer en la m&eacute;dula &oacute;sea&ndash; <strong>se anunci&oacute; que la historia de Lee llegar&iacute;a al cine cuando una productora compr&oacute; los derechos de su biograf&iacute;a</strong>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En 2017 se empez&oacute; a grabar, por las calles de Nueva York, con la actriz <strong>Melissa McCarthy</strong> en el rol de Israel. Finalmente el largometraje &ndash;<strong>una historia dura, bien narrada y atrapante que le vali&oacute; a McCarthy una nominaci&oacute;n al Oscar por su gran interpretaci&oacute;n</strong>&ndash; se estren&oacute; en 2018, como no pod&iacute;a ser de otra manera, con el t&iacute;tulo de <em>&iquest;Podr&aacute;s perdonarme alg&uacute;n d&iacute;a?</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>AL</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Agustina Larrea]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 06 Feb 2021 04:19:48 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La autora “maldita” que pasó del fracaso a convertirse en una descomunal falsificadora de cartas de escritores]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura,Cine,Estados Unidos,Impostores]]></media:keywords>
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