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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - José Abadi]]></title>
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    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - José Abadi]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[La sociedad psicoanalítica del espectáculo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/sociedad-psicoanalitica-espectaculo_129_7892828.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d5059b2b-4cf5-4b60-a85c-d5b5a076d73f_16-9-discover-aspect-ratio_default_1017916.jpg" width="2303" height="1296" alt="La sociedad psicoanalítica del espectáculo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Reflexiones a propósito de la salida del libro de María Eugenia Vidal que lleva el prólogo de José Abadi, su propio analista.</p></div><p class="article-text">
        Me doy cuenta -siempre retroactivamente- de que hay un asunto que insiste dentro de mis inquietudes: los modos en que se vulnera la intimidad que se suscita en el an&aacute;lisis. Vuelvo una y otra vez sobre eso a partir de ciertas cosas que leo pero, sobre todo, que veo. Porque <strong>esa intimidad, que es in&eacute;dita, suele darse a ver, mostrarse, hacerse p&uacute;blica de las maneras m&aacute;s obscenas</strong>: en asados, en fiestas, en redes sociales, en congresos, en clases de la facultad, en publicaciones en medios masivos, en libros. Por supuesto que esas escenas no son todas iguales, porque no es lo mismo un asado que un congreso que una red social. Pero considero que hay algo<em> </em>que atraviesa cada una de esas escenas y que podr&iacute;a cifrarse en una pregunta: &iquest;qui&eacute;n habla ah&iacute;? &iquest;qui&eacute;n habla ah&iacute; y en nombre de qui&eacute;n? Est&aacute; claro que el que habla de los pacientes no est&aacute; hablando en tanto analista porque, como sugiere Jean Allouch: &ldquo;pensado como un acto, el an&aacute;lisis excluye que alguien pueda nunca declarar: &laquo;Yo soy psicoanalista&raquo;, ya que no se lo es por fuera del acto, mientras que en el acto, Lacan lo se&ntilde;al&oacute;, &laquo;el sujeto no est&aacute; all&iacute;&raquo;&rdquo;. Si el analista es una funci&oacute;n, y no un ser ni una identidad, el que habla de los pacientes habla en tanto Yo, en tanto persona, en tanto profesor, en tanto comensal, en tanto infatuado, en tanto impostado; <strong>en definitiva: en tanto cholulo</strong>. Es que el psicoan&aacute;lisis no est&aacute; exento de la espectacularizaci&oacute;n, ni de la farandulizaci&oacute;n, ni del cholulismo: l&oacute;gicas que lo est&aacute;n tomando todo.
    </p><p class="article-text">
        Lo que me llev&oacute; a pensar nuevamente en estas cuestiones fue la salida del libro de <strong>Mar&iacute;a Eugenia Vidal</strong> que lleva un pr&oacute;logo de <strong>Jos&eacute; Abadi</strong>, su propio analista. No es que un analista no pueda escribir un pr&oacute;logo al libro de un paciente, pero en este caso hay algunos aspectos particulares a considerar: el libro es autobiogr&aacute;fico (los materiales del libro son acaso los mismos de un an&aacute;lisis, Vidal no escribi&oacute; un libro sobre un asunto cualquiera, sino un libro sobre ella misma);&nbsp; el dato de que &eacute;l es su analista ya se hab&iacute;a hecho p&uacute;blico antes, vale decir que la discreci&oacute;n ya hab&iacute;a sido vulnerada (ya sea porque Abadi es el cholulo y da a ver que atiende a Vidal, ya sea porque la cholula es Vidal y da a ver que se atiende con Abadi). Pero, adem&aacute;s, Abadi empieza diciendo que el libro alcanz&oacute; sus expectativas: un analista teniendo expectativas, cual padre o madre, de un paciente, lo que resulta cuanto menos inquietante. Como siempre, se trata de la enunciaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        No es infrecuente escuchar a &ldquo;analistas&rdquo; hablando de los pacientes en distintos lugares. No hace falta que esos pacientes sean &ldquo;famosos&rdquo;. Porque el cholulismo no pasa s&oacute;lo por ah&iacute;, sino por la enunciaci&oacute;n desde la que tales &ldquo;analistas&rdquo; se muestran <em>a s&iacute; mismos</em>. El cholulismo se cuela, no s&oacute;lo en el hecho de hablar de los pacientes en todos lados, sino en las maneras de referirse a ellos: la f&oacute;rmula &ldquo;mis pacientes&rdquo; podr&iacute;a sintetizar la fascinaci&oacute;n que algunos &ldquo;psicoanalistas&rdquo; tienen por s&iacute; mismos. Esos &ldquo;analistas&rdquo; est&aacute;n menos fascinados por el paciente que por el hecho de que ese paciente los haya elegido. Hay adem&aacute;s otro gesto caricaturesco, no menos recurrente: el de los muchos que se encargan de mostrar todo el tiempo que est&aacute;n &ldquo;entre paciente y paciente&rdquo;, que no tienen ni un minuto desocupado.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La psicoanalista&rdquo; que hace esperar al paciente <em>escritor</em> en la sala de espera haci&eacute;ndole saber que estaba ocupada porque ella <em>tambi&eacute;n</em> escribe; &ldquo;el psicoanalista&rdquo; que cuenta en una fiesta que est&aacute; atendiendo a un pol&iacute;tico importante; los rumores que corren de que un psicoanalista famoso de una escuela top de psicoan&aacute;lisis est&aacute; atendiendo a Cristina Fern&aacute;ndez de Kirchner, o los rumores de que un fil&oacute;sofo reaccionario se est&aacute; atendiendo con un psicoanalista top no menos reaccionario -seg&uacute;n lo que pudimos leer de sus expresiones en una red social-; &ldquo;el psicoanalista&rdquo; que se entera &ldquo;por el consultorio&rdquo; de informaci&oacute;n clasificada y la cuenta en el almuerzo con sus amigos del secundario; &ldquo;la psicoanalista&rdquo; que se fascina con el libro de poes&iacute;a que escribi&oacute; una paciente y le hace llegar sus propios poemas; &ldquo;el psicoanalista&rdquo; que infla el pecho porque cree que es m&eacute;rito suyo que un actor de larga trayectoria lo haya elegido; &ldquo;la psicoanalista&rdquo; que en una clase en la universidad cuenta que atiende a un empresario millonario; &ldquo;los psicoanalistas&rdquo; que mostraron durante a&ntilde;os -principalmente los de la convertibilidad- que iban a analizarse a Par&iacute;s (viajes de los que ciertamente volv&iacute;an con un acento afrancesado), etc. etc. etc.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No existe <em>el</em> psicoan&aacute;lisis, en singular. Hay muchas escuelas y muchas orientaciones. Tampoco existe la orientaci&oacute;n lacaniana en singular -como pretenden muchos de los que se creen due&ntilde;os y guardianes de <em>lo que Lacan dijo</em>, sosteniendo as&iacute; lecturas religiosas-. Entre esas escuelas y esas orientaciones hay posiciones muy dis&iacute;miles acerca de uno de los fundamentos del psicoan&aacute;lisis: la transferencia. Y no se puede pensar nada acerca de la transferencia sin ese otro operador fundamental de la posici&oacute;n del analista: la abstenci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hace poco pens&eacute; que esa abstenci&oacute;n s&oacute;lo funciona en la medida en que se sostenga tambi&eacute;n fuera del consultorio. Es la posici&oacute;n &eacute;tica que Freud asume en su escrito <em>Puntualizaciones sobre el amor de transferencia</em> (1915), cuando dice &ldquo;no escribo para la clientela, sino para m&eacute;dicos que tienen que luchar con dificultades serias&rdquo;. Y esa frase, seg&uacute;n Jorge Jinkis, &ldquo;no es una f&oacute;rmula negativa, es una respuesta que enuncia abstenci&oacute;n&rdquo;. Esa frase puede darnos a su vez una clave para pensar la tendencia actual a la espectacularizaci&oacute;n del psicoan&aacute;lisis. Porque ese dar a ver de algunos apunta a la clientela, a conseguirla. Reconozco que siempre me incomod&oacute; esa frase de Lacan que dice &ldquo;con oferta he creado demanda&rdquo;. Si bien se refiere a que no hay demanda de an&aacute;lisis posible si no hay un analista ofreciendo un lugar, me molesta mucho que los t&eacute;rminos sean los del mercado. Y no porque pretenda que el psicoan&aacute;lisis est&eacute; fuera de &eacute;l, sino porque pretendo que el discurso del psicoan&aacute;lisis produzca ciertos ant&iacute;dotos y resistencias a esa l&oacute;gica. Y el cholulismo de algunos psicoanalistas lleva al extremo ese gesto de la oferta y la demanda. Hay &ldquo;analistas&rdquo; que montan su propia empresa de marketing disfrazada de saber, disfrazada de &ldquo;experiencia cl&iacute;nica&rdquo;, disfrazada de &ldquo;expertise&rdquo;, disfrazada de &ldquo;especializaci&oacute;n&rdquo;. <strong>Como si el saber de un analista fuera acumulable.</strong> Cuando Lacan pone en acto su retorno a Freud, no se priva de decir que se ha regresado, en el psicoan&aacute;lisis, al principio reaccionario que recubre la dualidad del que sufre y del que cura, con la oposici&oacute;n del que sabe y del que ignora. Y agrega que de ah&iacute; a convertirse en <em>managers </em>de almas hay un paso, porque &ldquo;el m&aacute;s corruptor de los conforts es el confort intelectual&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Freud advierte que un paciente que habla en todas partes de su an&aacute;lisis lo termina haciendo inocuo. Podr&iacute;amos hacer extensiva esa cuesti&oacute;n a los psicoanalistas: tambi&eacute;n hacen inocuo un an&aacute;lisis por hablar en todas partes de los pacientes.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Me gusta mucho cuando Allouch dice que la transferencia comienza cuando un paciente se desentiende del psicoanalista. Y desentenderse del psicoanalista no es sino dejar de contarle cosas a <em>alguien</em> para empezar a decir <em>algo</em>, a poner en juego un decir. Podr&iacute;amos agregar que para que se produzca ese espacio <em>entre dos</em> que es la transferencia, hace falta tambi&eacute;n que el psicoanalista se desentienda del paciente en ese mismo sentido. Y entonces ah&iacute; s&iacute;, parafraseando a <strong>Michel Foucault</strong>, ya no importa qui&eacute;n habla, ya no importa qui&eacute;n dijo qu&eacute;. Habremos pasado entonces del <em>alguien</em> al <em>algo</em>; habremos podido inaugurar esa intimidad in&eacute;dita que resiste al espect&aacute;culo y al cholulismo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alexandra Kohan]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/sociedad-psicoanalitica-espectaculo_129_7892828.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 04 May 2021 10:46:41 +0000]]></pubDate>
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