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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Villa 31]]></title>
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    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Villa 31]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Preparan 365 raciones de comida por día pero no alcanza: la inseguridad alimentaria golpea en los barrios vulnerables]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/preparan-365-raciones-comida-dia-no-alcanza-inseguridad-alimentaria-golpea-barrios-vulnerables_129_12510000.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/56307d73-ab07-4d12-8b98-e0db21d9148d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Preparan 365 raciones de comida por día pero no alcanza: la inseguridad alimentaria golpea en los barrios vulnerables"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un recorrido por la Villa 31 revela las cifras que dio a conocer una nueva investigación de la UCA sobre la deuda social. Los niños son los más afectados: más de 4 millones no tuvieron garantizada la alimentación durante 2024.</p><p class="subtitle">“La calle no es un lugar para vivir, mucho menos para morir”: cómo viven las personas sin hogar en pleno invierno</p></div><p class="article-text">
        Empieza a caer la tarde del jueves en la Villa 31. Hay ni&ntilde;os jugando en la calle, en una parrilla se cocinan chorizos y en un sal&oacute;n comunitario j&oacute;venes aprenden a cortarse el pelo. Aunque la mayor&iacute;a de las calles del barrio Carlos Mugica est&aacute;n tranquilas, frente a un peque&ntilde;o edificio ya se forma fila: hay gente que espera en la puerta del comedor Gustavo Corti&ntilde;as, de La Poderosa, a que se abran sus puertas.<strong> &ldquo;&iexcl;Tenemos hambre&rdquo;, gritan algunos en la fila.</strong> El grito parece reflejar que la crisis social, lejos de la estabilizaci&oacute;n econ&oacute;mica que promociona el Gobierno, est&aacute; en aumento. <strong>&ldquo;La alimentaci&oacute;n es uno de los mayores problemas en las villas&rdquo;</strong>, alerta Claudia Albornoz, referenta nacional de la organizaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Pese a los primeros indicios de baja de la inflaci&oacute;n de Javier Milei, el acceso a una alimentaci&oacute;n suficiente sigue siendo incierto para muchos argentinos. La suba del desempleo, el bajo consumo y el costo de la vida cada vez m&aacute;s apremiante amenaza especialmente la seguridad alimentaria de las familias de bajos ingresos. Cu&aacute;n grave es la situaci&oacute;n lo revelan <a href="https://uca.edu.ar/es/noticias/inseguridad-alimentaria-en-la-infancia-argentina-un-problema-estructural-observado-en-la-coyuntura-actual-1" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">nuevos datos de la Encuesta de la Deuda Social realizada por la Universidad Cat&oacute;lica Argentina (UCA)</a>, en la cual se encuestaron alrededor de 3.000 hogares en 2024.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n el relevamiento difundido recientemente, el a&ntilde;o pasado <strong>el 28% de la poblaci&oacute;n argentina padeci&oacute; inseguridad alimentaria.</strong> Eso no significa necesariamente que hayan pasado hambre, pero s&iacute; que su acceso a alimentos estuvo restringido por razones econ&oacute;micas. &ldquo;Desde 2018 observamos un aumento de la inseguridad alimentaria&rdquo;, explica la polit&oacute;loga Valentina Gonz&aacute;lez Sisto, integrante del Observatorio de la Deuda Social, que compil&oacute; los datos.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/1944852274268004674?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        Como en a&ntilde;os anteriores, <strong>la proporci&oacute;n es especialmente alta entre los ni&ntilde;os: m&aacute;s de un tercio estuvo afectado por inseguridad alimentaria</strong>, seg&uacute;n el estudio. &ldquo;Cuando los ni&ntilde;os no pueden alimentarse adecuadamente, esto impacta directamente en su educaci&oacute;n: tienen m&aacute;s dificultades para asistir con regularidad a la escuela o terminar sus estudios a tiempo&rdquo;, advierte Gonz&aacute;lez Sisto. Al mismo tiempo, aquellos ni&ntilde;os que asist&iacute;an regularmente a clases eran menos propensos a sufrir inseguridad alimentaria, ya que el programa estatal de alimentaci&oacute;n escolar garantiza comidas a muchos chicos. Aun as&iacute;, los autores estiman que alrededor de <strong>cuatro millones de ni&ntilde;os en Argentina tuvieron alg&uacute;n grado de dificultad de acceso a la comida el a&ntilde;o pasado, ya sea reduciendo porciones o pasando hambre. </strong>La tendencia es creciente, al igual que en los adultos.
    </p><p class="article-text">
        Lo que los n&uacute;meros revelan se ve en la vida cotidiana en las villas: &ldquo;<strong>La demanda aumenta cada d&iacute;a&rdquo;</strong>, dice Alicia Casemiro, quien dirige el comedor en la Villa 31. A menudo no alcanza la comida que provee el gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. En este momento las cocineras &ndash;tanto profesionales como voluntarias&ndash; est&aacute;n cortando una gran horma de queso en trozos gruesos, mientras el arroz humea en una olla enorme. Todo debe estar listo para las 18, como cada d&iacute;a. <strong>Preparan 365 porciones diarias y cada jornada se forma una fila.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de los ni&ntilde;os hay tambi&eacute;n personas de otras edades afectadas por la crisis. Desde hace algunos meses creci&oacute; el n&uacute;mero de jubiladas que esperan aqu&iacute; una comida caliente. &ldquo;Sobre todo desde Milei&rdquo;, apunta Albornoz. En La Poderosa es clara la opini&oacute;n sobre las pol&iacute;ticas del libertario: les quit&oacute; subsidios poco despu&eacute;s de su asunci&oacute;n y, hasta ahora, nadie en el barrio todav&iacute;a se benefici&oacute; de la estabilizaci&oacute;n econ&oacute;mica. Aunque la metodolog&iacute;a estad&iacute;stica registra actualmente menos personas pobres en el pa&iacute;s, Albornoz subraya: <strong>&ldquo;La mayor&iacute;a vive por debajo de la l&iacute;nea de pobreza&rdquo;.</strong>
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            <span class="title">
                La línea histórica de la inseguridad alimentaria                            </span>
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        En ese contexto, cada vez m&aacute;s las personas dependen de organizaciones sociales como La Poderosa. Para algunos, el problema no es solo la inseguridad alimentaria: en CABA tambi&eacute;n aument&oacute; la necesidad de un techo. El n&uacute;mero de personas en situaci&oacute;n de calle aument&oacute; un 122 % desde 2017 y un 55 % entre 2022 y 2024. 
    </p><p class="article-text">
        Quienes no se ven afectados por esa situaci&oacute;n y tienen trabajo lo hacen generalmente fuera del barrio, en el sector informal. Para los autores del estudio de la UCA, esto es una de las razones por las que la inseguridad alimentaria continu&oacute; elev&aacute;ndose el a&ntilde;o pasado. &ldquo;La fuerte inflaci&oacute;n que experimentamos en 2024 ya est&aacute; reflejada en los datos actuales de inseguridad alimentaria&rdquo;, explica Gonz&aacute;lez Sisto. La inflaci&oacute;n subi&oacute; fuertemente a principios de a&ntilde;o y solo luego se estabiliz&oacute; lentamente. Aunque los costos de vida aumentaron, apenas hubo ajustes salariales, relata la especialista. &ldquo;En el mercado informal es mucho m&aacute;s dif&iacute;cil que los salarios se ajusten a los aumentos de precios&rdquo;.
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            <span class="title">
                Una postal en el comedor Gustavo Cortiñas, de La Poderosa.                            </span>
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        Gonz&aacute;lez Sisto y el resto de los autores del estudio exigen un mejor acceso al empleo formal. Se&ntilde;alan que el impacto negativo del trabajo precario supera el efecto positivo de las transferencias estatales. Y agregan: &ldquo;Adem&aacute;s de mejores oportunidades laborales, se necesita continua asistencia a trav&eacute;s de la alimentaci&oacute;n escolar y estrategias locales m&aacute;s cercanas a la realidad diaria de las personas, especialmente en materia alimentaria&rdquo;, afirma la polit&oacute;loga.
    </p><p class="article-text">
        Eso tambi&eacute;n piden las mujeres del comedor en la Villa 31. Exigen m&aacute;s comunicaci&oacute;n con las autoridades, pero tambi&eacute;n m&aacute;s alimentos y dinero. <strong>Lo suficiente para no tener que enviar a alguien a casa con el plato vac&iacute;o. </strong>
    </p><p class="article-text">
        En la fila del comedor sobraron personas a las 365 raciones de comida que se repartieron. Las mujeres en la cocina est&aacute;n frustradas por no haber podido, una vez m&aacute;s, alimentar a todos. Pero tambi&eacute;n sienten la satisfacci&oacute;n de haber logrado, hacer una peque&ntilde;a diferencia en la alimentaci&oacute;n de tantas personas. Cae la noche en la Villa 31 y el comedor Gustavo Corti&ntilde;as cierra sus puertas. Llenar un plato sigue siendo un desaf&iacute;o constante.
    </p><p class="article-text">
        <em>MH/MC</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Merle Heusmann]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/preparan-365-raciones-comida-dia-no-alcanza-inseguridad-alimentaria-golpea-barrios-vulnerables_129_12510000.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 02 Aug 2025 03:01:26 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Preparan 365 raciones de comida por día pero no alcanza: la inseguridad alimentaria golpea en los barrios vulnerables]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Pobreza infantil,Pobreza y desigualdad,Villa 31]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[De La Quiaca a la Villa 31 para estudiar Economía y abrir un bar libertario: "A mí me dijeron que nunca iba a lograr nada"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/quiaca-villa-31-economia-bar-libertario_1_10242787.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0bf794cc-62eb-4572-914e-e4001f7e09d3_16-9-discover-aspect-ratio_default_1073852.jpg" width="1024" height="576" alt="De La Quiaca a la Villa 31 para estudiar Economía y abrir un bar libertario: &quot;A mí me dijeron que nunca iba a lograr nada&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Héctor Espinoza limpió kioscos, hizo trabajos de electricidad y vendió purificadores de agua mientras terminaba sus estudios en la UBA. En plena cuarentena abrió un bar en el barrio Mugica para que la militancia discuta propuestas. Ahora, además, es comerciante de frontera. La historia de un joven que se identifica con Javier Milei.</p></div><p class="article-text">
        Recuerda que era el a&ntilde;o 1995, que &eacute;l ten&iacute;a cuatro a&ntilde;os. Y que estaba prendido a la faldas de su madre. Ella hab&iacute;a criado sola a cinco, que se iban yendo de a poco a Buenos Aires. Isabel fue la primera y vino de mucama cama adentro. En la Quiaca <strong>la madre lloraba, le hab&iacute;an pateado el carro. En el carro hab&iacute;a golosinas y el jugo de pel&oacute;n que ella preparaba cada d&iacute;a</strong>. Con lo que ganaba compraba pan, verdura y un poquito de carne. Los de la municipalidad no quer&iacute;a que vendiera en la calle y por eso le sacaban el jugo, el carro, las golosinas. Eso cuenta<strong> H&eacute;ctor Espinoza, el hijo de esa mujer que todav&iacute;a vive y que no sabe ni leer ni escribir. </strong>
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Que no tiene firma&rdquo;, vuelve H&eacute;ctor. Entre esa madre y este hijo hay una distancia en kil&oacute;metros y saberes. H&eacute;ctor, el hijo menor, <strong>cumpli&oacute; los 18 y se vino a Buenos Aires a estudiar Econom&iacute;a</strong> en la Universidad de Buenos Aires. Catorce a&ntilde;os despu&eacute;s de aquella mudanza, H&eacute;ctor va y viene de la Villa 31 a La Quiaca. <strong>En la 31 tiene el bar Liberty 31</strong>, que en plena cuarentena armaba cenas y fiestas para la militancia libertaria cuando dentro de los barrios populares se permit&iacute;a la libre circulaci&oacute;n y afuera no.<strong> Y</strong> <strong>en La Quiaca es comerciante de frontera:</strong> compra en Villaz&oacute;n, vende en su provincia. Le va muy bien a H&eacute;ctor. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Yo aprend&iacute; a vender cuando era muy chico, con mi mam&aacute;. Ella ten&iacute;a su carro y yo vend&iacute;a carb&oacute;n, gallinas y naranjas en el puente. Me acuerdo que siendo muy chico, le dije a mam&aacute; que por qu&eacute; no hablaba con Don Anastasio, que tambi&eacute;n vend&iacute;a turrones. Le dec&iacute;a: 'Mam&aacute;, hablel&eacute;, suban los dos el precio de los turrones'. <strong>Yo pensaba que si se pon&iacute;an de acuerdo, iban a ganar m&aacute;s los dos. Pero mi mam&aacute; no hac&iacute;a nada&rdquo;</strong>, dice H&eacute;ctor. El bar est&aacute; iluminado por las luces artificiales que &eacute;l mismo coloc&oacute;. Detr&aacute;s de la barra hay un cartel que dice <strong>&ldquo;100% barrani&rdquo; </strong>y pegado en la ventana que da a la calle hay un <em>sticker</em> que avisa que <strong>se aceptan </strong><em><strong>bitcoins</strong></em>. Afuera, el bullicio de la feria de la 31. En un puesto venden bachas de acero inoxidable; en el de al lado, zapatillas usadas y zapatillas de varios enchufes; en el que sigue hay retazos de tela, cables HDMI, u&ntilde;a de gato y motac&uacute; en bolsitas... Hierve el caldo, humea la parrilla. 
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                Héctor Espinoza.                            </span>
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        <strong>Carlos Maslat&oacute;n cort&oacute; la cinta inaugural del Liberty 31 cuando todav&iacute;a apoyaba a Javier Milei</strong>, en 2021. H&eacute;ctor lo hab&iacute;a contactado por Facebook unos a&ntilde;os antes. Maslat&oacute;n lo invit&oacute; al Kavanagh, donde vive, y charlaron un rato largo. &ldquo;Y despu&eacute;s, Carlos (Maslat&oacute;n) me dice: <strong>'Ah, vos sos liberal, vos sos el emergente de las reglas hipercapitalistas: estudios, cuentapropismo, libre competencia...'. </strong>Y ah&iacute; me di cuenta de que s&iacute;. Que desde que vend&iacute;a carb&oacute;n en la calle ten&iacute;a esas ideas, pero que me faltaba ordenarlas. Y que<strong> Javier (Milei) contradec&iacute;a todo lo que me ense&ntilde;aban en la facultad</strong>&rdquo;, sigue H&eacute;ctor. El, que hab&iacute;a llegado a Libres del Sur para &ldquo;verificar&rdquo; si hac&iacute;an lo que dec&iacute;an, encontr&oacute; el sayo que mejor le quedaba. Despu&eacute;s Milei lo bendijo:<strong> H&eacute;ctor es el fundador del Partido Liberal de Jujuy</strong>, con unidad b&aacute;sica propia en La Quiaca.
    </p><h3 class="article-text">La madre, los turrones, Don Anastasio y el valor subjetivo de las cosas</h3><p class="article-text">
        &ldquo;Mi mam&aacute; iba al mayorista y compraba una caja de turr&oacute;n y despu&eacute;s vend&iacute;a por unidad. Ella pon&iacute;a un precio que era el mismo que le pon&iacute;a Don Anastasio, que vend&iacute;a como ella, en la calle. Si a mi mam&aacute; el turr&oacute;n le sal&iacute;a, supongamos, un peso, ella lo vend&iacute;a a dos. Si lo pon&iacute;a m&aacute;s caro, pensaba que la gente no le iba a comprar&rdquo;. A H&eacute;ctor le cuesta salir de esa imagen, de ese recuerdo. Sigue: &ldquo;<strong>&iquest;Pero de d&oacute;nde sacaba el precio mi mam&aacute;? </strong>Hab&iacute;a un precio establecido y yo pensaba: &iquest;Pero qui&eacute;n fija este precio? &iquest;Por qu&eacute; no vas a hablar con Don Anastasio y le suben los precios? Pero mi mam&aacute; no hac&iacute;a nada. S&oacute;lo pensaba en un costo y una ganancia. En ese momento no, pero ahora lo entiendo. Era<strong> la teor&iacute;a subjetiva del valor de la que habla Javier</strong>. Y ah&iacute; me interes&oacute;&rdquo;, dice H&eacute;ctor.. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>-&iquest;Y qui&eacute;n le pone el valor a las cosas? -pregunto.</strong>
    </p><p class="article-text">
        -El mercado -responde, muy r&aacute;pido, H&eacute;ctor.
    </p><p class="article-text">
        <strong>-&iquest;Y qu&eacute; es el mercado?</strong>
    </p><p class="article-text">
        -La sociedad interactuando permanentemente. Diciendo s&iacute; o no.  Vos vas al supermercado, ten&eacute;s un mont&oacute;n de marcas y eleg&iacute;s cual es la mejor para vos. Habr&aacute; que gente que vaya a un producto de mejor calidad y menor precio. Ese producto va a ser el m&aacute;s demandado. Por lo tantos, las otras marcas para atraerte a vos van a tener que bajar precios. 
    </p><p class="article-text">
        H&eacute;ctor, 32 a&ntilde;os, habla como si la soluci&oacute;n a la crisis econ&oacute;mica estuviera sobre la mesa y sin embargo no la vemos. <strong>Habla de un mundo que cambi&oacute;</strong>, un mundo que &eacute;l habita y que est&aacute; ac&aacute; nom&aacute;s: en feria y sus ruidos, en La Quiaca y su puente internacional. Pronto, este bar se convertir&aacute; en un kiosco de bebidas. O como dice H&eacute;ctor, <em>beer market</em>. Tuvo una &eacute;poca de esplendor, all&aacute; por 2021. Ac&aacute; cen&oacute; Maslat&oacute;n y ac&aacute; cen&oacute; Santiago Oria, a cargo de los spots de campa&ntilde;a de La Libertad Avanza. H&eacute;ctor estuvo a punto de venderlo, pero...: <strong>&ldquo;El local me lo quiso comprar el PRO, as&iacute; que prefer&iacute; qued&aacute;rmelo aunque pierda plata&rdquo;</strong>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Héctor Espinoza es el referente de La Libertad Avanza en Jujuy.                            </span>
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                </figure><h3 class="article-text">&ldquo;Me qued&eacute; en la 31 porque me gust&oacute; la din&aacute;mica inmobiliaria&rdquo;</h3><p class="article-text">
        Cuando lleg&oacute; de La Quiaca se instal&oacute; en lo de su hermano, que viv&iacute;a en Don Torcuato, al norte de la Provincia. Tomaba el tren y el colectivo para asistir a la sede de la UBA en Mart&iacute;nez. Busc&oacute; un trabajo.<strong> Lo contrataron para &ldquo;frentear&rdquo; bebidas y limpiar los ba&ntilde;os de 7 a 19 en una cadena de kioscos que est&aacute;n abiertos </strong><em><strong>25</strong></em><strong> horas</strong>. Dur&oacute; poco: el hab&iacute;a acordado retirarse una hora antes porque deb&iacute;a cursar la materia An&aacute;lisis Matem&aacute;tico, pero el encargado que le toc&oacute; en la sucursal no estuvo de acuerdo. H&eacute;ctor se fue igual y al otro d&iacute;a se enter&oacute; de que lo hab&iacute;an echado. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;As&iacute; que fui a probar suerte en una obra en construcci&oacute;n como electricista&rdquo;, dice H&eacute;ctor. Y ahora no es el recuerdo de la venta ambulante junto a su madre el que ocupa todo, sino el encierro del aula en la escuela. &ldquo;A m&iacute; me fue muy mal en el colegio. En todas las materias. Yo ten&iacute;a profesores que me dec&iacute;an 'vos nunca vas a lograr nada'. All&aacute; en La Quiaca<strong> ser humilde es ser sumiso</strong>, ten&eacute;s que callarte la boca, no ten&eacute;s que responder tu profesor porque siempre sabe m&aacute;s que vos. <strong>Todo eso te limita al crecimiento, no te deja romper los l&iacute;mites mentales</strong>&rdquo;, sigue H&eacute;ctor. Vino de Jujuy con el oficio de electricista y en aquel trabajo nuevo, escal&oacute; al punto de ocuparse del dise&ntilde;o de cableado de varias obras. Hasta que aparecieron los purificadores de agua.
    </p><p class="article-text">
        H&eacute;ctor se pon&iacute;a a prueba: cu&aacute;ntos vend&iacute;a en cuanto tiempo; cuanta comisi&oacute;n le dejaba cada venta. As&iacute; lleg&oacute; a la Villa 31, haciendo estudio de mercado, armando una red de venta de la que lleg&oacute; a ser l&iacute;der de equipo y gerente de empresa; hasta que cre&oacute; su propia marca, Yak&uacute;. <strong>Yak&uacute; es agua en quechua, la lengua que habla su madre</strong>. De Mart&iacute;nez, donde viv&iacute;a, a la 31; de la 31 a la facultad; de la facultad de vuelta a Martinez: era mucho viaje. As&iacute; que H&eacute;ctor decidi&oacute; mudarse definitivamente al barrio. Dir&aacute;: <strong>&ldquo;Me gust&oacute; la din&aacute;mica inmobiliaria&rdquo;</strong>. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Héctor en la puerta de su bar, Liberty 31.                            </span>
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        <strong>-&iquest;C&oacute;mo es la din&aacute;mica inmobiliaria ac&aacute;? -pregunto.</strong>
    </p><p class="article-text">
        -Vos si quer&eacute;s alquilar habitaci&oacute;n, identifica&aacute; a quien tenga y te la alquila. No te pide garant&iacute;a de propiedad, no te pide papeles, no te pide nada. A lo sumo, un adelanto. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>-&iquest;Y qu&eacute; significa que haya menos requisitos que en el mercado formal?</strong>
    </p><p class="article-text">
        -Y que... Fijate: llega un juje&ntilde;o que tiene ganas de estudiar, como yo, y no puede alquilar. &iquest;Por qu&eacute;? <strong>Porque mi mam&aacute; no tiene plata, no tiene una casa a su nombre y por ende, no tiene t&iacute;tulo de propiedad, que igual ac&aacute; no me servir&iacute;a.</strong> Pero igual, aunque tengas plata, no te pod&eacute;s insertar. Me di cuenta de eso cuando ya ten&iacute;a plata, pero igual me ped&iacute;an garant&iacute;a para alquilar. Le dije: te pago un a&ntilde;o completo, te pago ahora dos a&ntilde;os completos. Igual no quer&iacute;an. El problema no era la plata. Era que yo no ten&iacute;a determinados instrumentos y por eso me quedaba afuera. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>-&iquest;Y ac&aacute; c&oacute;mo es? </strong>
    </p><p class="article-text">
        -Ac&aacute; ven&iacute;s y alquil&aacute;s. Y si no pagas, te vas. <strong>Ac&aacute; en la villa existe un mercado que el Estado no apa&ntilde;a y funciona eficientemente</strong>. E integra. Eso es el libre mercado. Fijate d&oacute;nde esta la falla:<strong> un buen pagador, yo, no encuentra en el mercado formal porque no tiene garant&iacute;a de propietario</strong>. Ahora, &iquest;por qu&eacute; el que te alquila te pide garant&iacute;a de propietario? 
    </p><p class="article-text">
        <strong>... -hago silencio.</strong>
    </p><p class="article-text">
        -Para que no le usurpen la propiedad. Para protegerse, la gente entrega su propiedad a la inmobiliaria. Y la inmobiliaria cuida a quien le dio la propiedad. Si la gente te usurpa la casa,<strong> &iquest;qui&eacute;n debe cuidar la propiedad? El Estado</strong>. Pero el Estado terceriza ese trabajo en la inmobiliaria y eso encarece el mercado. Lo mismo con autopartes&hellip; 
    </p><p class="article-text">
        <strong>-&iquest;Por qu&eacute; es lo mismo con las autopartes?</strong>
    </p><p class="article-text">
        -Cuando las vas a grabar las autopartes es porque <strong>el Estado te est&aacute; avisando que te van a robar.</strong> Eso te pasa cuando se avasallan la propiedad privada. El Estado nos cobra impuestos al tiempo que genera un mercado para poquitos. La gente tiene que pagar caro porque no hay oferta.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Victoria Villarruel, precandidata a vicepresidenta, junto a Milei y Carlos Maslatón en la Villa 31. La foto es de 2021."
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                Victoria Villarruel, precandidata a vicepresidenta, junto a Milei y Carlos Maslatón en la Villa 31. La foto es de 2021.                            </span>
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                </figure><h3 class="article-text">Liberty 31, un bar anticuarentena</h3><p class="article-text">
        Cuando decretaron el aislamiento social, preventivo y obligatorio, H&eacute;ctor estaba en Mart&iacute;nez, viviendo en la casa que pudo alquilar. Pero hab&iacute;an quedado por cobrar muchos purificadores en la Villa 31. Se las arregl&oacute; para conseguir un pase sanitario y volvi&oacute; al barrio y a la pieza que hab&iacute;a conseguido: tres pisos arriba de este bar a la que se llega por escalera, con ba&ntilde;o compartido. Decidi&oacute; quedarse ah&iacute;. Sigue H&eacute;ctor: &ldquo;Cuando llegu&eacute; a la villa me di cuenta de que todo lo que dec&iacute;a la tele era una mentira. Que sacaban a los muertos de ac&aacute; y de la 1-11-14 por atr&aacute;s. <strong>Nos pusieron un arco en la entrada al barrio que nos 'fumigaba', ven&iacute;an los tipos vestidos de blanco...</strong> Pero adentro, hab&iacute;a fiesta, feria, partidos de futbol&hellip; Y ah&iacute; empiezo a ser anticuarentena. No anticovid: yo no niego la existencia del virus, pero s&iacute; soy anticuarentena&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El barrio Carlos Mugica forma parte de la Comuna 1, compuesta por Retiro, San Nicol&aacute;s, Puerto Madero, San Telmo, Montserrat y Constituci&oacute;n.&nbsp;<a href="https://www.buenosaires.gob.ar/ministeriodegobierno/reformapoliticayelectoral/elecciones-en-la-ciudad/resultados-elecciones-2021" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>El 14,1% de los vecinos votaron a La Libertad Avanza</strong></a> en 2021<strong>.</strong>&nbsp;El primer dato es que la derecha podr&iacute;a convertirse en la tercera fuerza en la Ciudad, algo in&eacute;dito. El segundo dato es que aqu&iacute; el oficialismo perdi&oacute; diez puntos en comparaci&oacute;n a las primarias de 2019. <strong>Algunas cosas cambiaron desde entonces: habilitaron la palabra &ldquo;militancia&rdquo; entre los j&oacute;venes libertarios y los s&iacute;mbolos de la campa&ntilde;a siguen siendo econ&oacute;micos</strong>. Pero tambi&eacute;n es notable que, cuando m&aacute;s conservador es el discurso de Milei, m&aacute;s se fragmenta el espacio entre los j&oacute;venes.<a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/milei-presento-libro-sala-llena_1_10204699.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> Ocurri&oacute; en la presentaci&oacute;n que hizo Milei en la presentaci&oacute;n de su libro en la Feria</a>. Ocurre ahora en la voz de H&eacute;ctor: &ldquo;<strong>Yo no pienso lo mismo que Javier en cuestiones como el aborto, por ejemplo</strong>&rdquo;.&nbsp;M&aacute;s tarde, le pedir&aacute; al puestero del frente que saque los carros de supermercado que est&aacute;n encadenados a la reja de su bar. De alguna manera llegaron a la feria y alguien les ha puesto precio. <strong>Ac&aacute; todo se vende</strong>.
    </p><p class="article-text">
        <em>VDM/MF</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Victoria De Masi]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/quiaca-villa-31-economia-bar-libertario_1_10242787.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 27 May 2023 03:01:59 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[De La Quiaca a la Villa 31 para estudiar Economía y abrir un bar libertario: "A mí me dijeron que nunca iba a lograr nada"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Villa 31,Libertarios,Javier Milei,Karina Milei]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Fútbol femenino: cuando la pelota se vuelve política y feminista]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/conexiones/futbol-femenino-pelota-vuelve-politica-feminista_1_10180620.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b1feb7a8-55bc-46d3-a833-fdf6cc63de14_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Fútbol femenino: cuando la pelota se vuelve política y feminista"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En la Villa 31 funciona La Nuestra, un equipo de fútbol femenino donde las jugadoras aprenden mucho más que a hacer pases y gambetas. Su postura en la cancha es una declaración de principios. En Rosario, un grupo de madres le ganó la canchita del barrio a los narcos.</p></div><p class="article-text">
        El sol se oculta entre las altas fachadas de colores de las casas que forman el entramado del Barrio Carlos M&uacute;gica, tambi&eacute;n conocido como Villa 31. Es la hora en que la gente llega a sus hogares despu&eacute;s de la jornada laboral. La pelota anda por los aires y de a ratos pega contra el alambrado de la cancha. El griter&iacute;o de los chicos se suma a los ca&ntilde;os de escape de las motos que van y vienen. Unos pibes con chalecos amarillos se mueven vertiginosos, dan indicaciones a los autos que llegan e intentan estacionar, con el objetivo que no obstaculicen el set de filmaci&oacute;n que est&aacute; desplegado en las calles cercanas a donde hoy est&aacute; el Ministerio de Educaci&oacute;n de la Ciudad. <strong>&ldquo;Todo esto genera laburo para los pibes&rdquo;</strong>, explica M&oacute;nica Santino a <strong>elDiarioAR</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Santino es jugadora de f&uacute;tbol y directora t&eacute;cnica. Tiene el pelo blanco, al estilo mago Gandalf de El Se&ntilde;or de los anillos. Su cara revela el surco de muchas batallas y su mirada la sabidur&iacute;a que delatan sus m&aacute;s de cincuenta calendarios. En el barrio es una referente. Se gan&oacute; el respeto por su labor con el f&uacute;tbol y por su perseverancia en esas calles. Habla pausado y cuenta la historia de la cancha &ndash; a la que todos conocen como &ldquo;De G&uuml;emes&rdquo; dentro de la 31 &ndash; en donde empez&oacute; a funcionar La Nuestra F&uacute;tbol Femenino, proyecto en el que trabaja hace m&aacute;s de 15 a&ntilde;os. <strong>&ldquo;Esta cancha existe desde el a&ntilde;o &rsquo;78, es la m&aacute;s antigua del barrio. Supimos que a fines de los setenta jugaban mujeres ac&aacute;&rdquo;,</strong> cuenta.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="La Nuestra funciona en la Villa 31,  ocupa 4 cuatro canchas y recibe cerca de 200 pibas."
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            <span class="title">
                La Nuestra funciona en la Villa 31,  ocupa 4 cuatro canchas y recibe cerca de 200 pibas.                            </span>
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        Su llegada a la Villa 31 fue en 2007 por intermedio de Alison Lasser, una estudiante estadounidense con beca para realizar su tesis en Argentina, a quien conoci&oacute; por un proyecto de f&uacute;tbol en barrios populares. Lasser hab&iacute;a conformado un grupo de 15 mujeres con las que jugaba a la pelota dentro de la 31 y Santino en ese momento hac&iacute;a lo propio desde la Direcci&oacute;n de G&eacute;nero y Diversidad en la Municipalidad de Vicente L&oacute;pez. Su trabajo despert&oacute; tal inter&eacute;s, que cuando lleg&oacute; el momento de volverse a Estados Unidos, para que las chicas no se quedaran sin el espacio, se le ocurri&oacute; decirle a Santino que continue con su legado.
    </p><p class="article-text">
        Sin demasiadas dudas acept&oacute; la propuesta y se embarc&oacute;. <strong>Al principio tuvieron algunos encontronazos con los pibes que estaban en la cancha todos los d&iacute;as &ndash; &ldquo;alguna de las chicas sali&oacute; lastimada&rdquo; - hasta que lograron quedarse con el lugar.</strong> &ldquo;La cuesti&oacute;n era estar, venir igual con lluvia, viento, frio o sol. Si &eacute;ramos 4, jug&aacute;bamos dos contra dos, pero est&aacute;bamos. No se puede jugar, tomamos mate. Es algo que dicen los curas villeros, cuando hablan de la pedagog&iacute;a de la presencia y creo que eso en un barrio es fundamental&rdquo;, dice.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">No se puede jugar, tomamos mate. Es algo que dicen los curas villeros, cuando hablan de la pedagogía de la presencia y creo que eso en un barrio es fundamental</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Mónica Santino</span>
                                        <span>—</span> DT de La Nuestra
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En 2009 la cancha se llen&oacute; de mujeres de todas las edades que quer&iacute;an jugar, luego llegaron entrenadoras y el proyecto empez&oacute; a agrandarse. Sin poner ning&uacute;n tipo de publicidad ni hacer convocatoria, cuando todav&iacute;a las redes sociales eran un lugar desconocido, lo que atrajo fue el boca a boca que resonaba en los pasillos del barrio.<strong> Hoy La Nuestra tiene su espacio propio para diagramar los entrenamientos, en donde pueden hacer reuniones, guardar pelotas, conos y pecheras. Ocupa 4 cuatro canchas y recibe cerca de 200 pibas.</strong>
    </p><h3 class="article-text">Me paro en la cancha como en la vida</h3><p class="article-text">
        &ldquo;No es que vine ac&aacute; con la claridad del futbol feminista. Fue creciendo todo: el grupo de pibas, de profes y lo que nosotras dec&iacute;amos. Es un aprendizaje absolutamente territorial, con saberes de villeros.&nbsp; Nosotras hablamos del cuerpo, de empoderarnos a trav&eacute;s del futbol, de luchar contra la violencia de g&eacute;nero a trav&eacute;s del futbol, de un cuerpo que se descoloniza, de un cuerpo que fue pensado &uacute;nicamente en funci&oacute;n de la maternidad de las tareas de cuidado y de qu&eacute; significa eso en una cancha&rdquo;, dice.
    </p><p class="article-text">
        Y agrega que trabajan sobre cuatro ejes: &ldquo;Cuerpo, territorio, lenguaje y vinculo. Desde ah&iacute; es que hablamos a la hora de encarar la violencia de g&eacute;nero cotidiana. No digo que la voy a erradicar o que vamos a terminar con la pobreza, pero s&iacute; damos herramientas para enfrentar todo eso y para volver a sentir orgullo de quien sos y de tu barrio&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El f&uacute;tbol y los clubes de barrio tienen un rol social que muchas veces se ha intentado soslayar. El deporte como juego, pero tambi&eacute;n como herramienta para establecer lazos y organizar el destino de vidas que transitaron lejos de la oportunidad de elegir y que a trav&eacute;s de la pelota encontraron la v&aacute;lvula de escape a ciertos conflictos. <strong>&ldquo;Me paro en la cancha como en la vida&rdquo;, es el eslogan que luce la ropa de entrenamiento de La Nuestra. La frase sali&oacute; de una chica de 15 a&ntilde;os que empez&oacute; a entrenar ah&iacute;.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Los clubes hacen un trabajo muy importante. Visito clubes cotidianamente en donde no solamente se genera esto de c&oacute;mo podemos hacer para tener indumentaria y equipamiento, tambi&eacute;n se ve la contenci&oacute;n hacia los pibes para que tengan acceso a la educaci&oacute;n, acceso a la salud. Conozco una infinidad de clubes que le piden a los chicos que rindan cuentas de la responsabilidad que tienen en la escuela y se hace un seguimiento de las trayectorias educativas, tanto sea durante el trimestre o de materias aprobadas, y se busca colaborar con las asignaturas donde est&eacute;n m&aacute;s flojos&rdquo;, aporta <strong>Agustina Donnet</strong> desde Santa Fe, actual diputada provincial&ndash; la m&aacute;s joven en ese cargo &ndash; que junto a <strong>Rub&eacute;n Giustiniani</strong> conforman el Bloque Igualdad.
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                    alt="A fines de la década del `70 había mujeres jugando al fútbol en la cancha del barrio 31, pero oficialmente el equipo La Nuestra funciona desde 2007."
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                A fines de la década del `70 había mujeres jugando al fútbol en la cancha del barrio 31, pero oficialmente el equipo La Nuestra funciona desde 2007.                            </span>
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        Donnet, adem&aacute;s, es conductora de Jugadas, un programa de televisi&oacute;n que se encarga de visibilizar el deporte femenino santafecino. Por su pantalla pasaron distintas deportistas de elite (la tenista Nadia Podoroska o Vanina Correa, arquera y capitana de la Selecci&oacute;n Argentina), pero tambi&eacute;n muchas j&oacute;venes que dan sus primeros pasos en su club de barrio. &ldquo;Tenemos el enorme desaf&iacute;o y responsabilidad de ser el primer programa de deporte femenino de la provincia de Santa Fe. No hay otro programa en la televisi&oacute;n que haga lo que hacemos nosotras. Eso nos permite estar en todos los lugares: en el canal de &rdquo;Somos Rosario&ldquo;, en el canal de la provincia, con lo que eso significa, salimos en Flow para todo el pa&iacute;s, estamos en YouTube, estamos en las redes sociales. Generamos un programa que lo pensamos adem&aacute;s para que trascienda a la televisi&oacute;n en su formato tradicional y que sea un espacio multiplataforma&rdquo;, dice.
    </p><p class="article-text">
        En lo que respecta a su trabajo, tanto en el programa como en su cargo pol&iacute;tico, habla sobre su inter&eacute;s por el &aacute;mbito deportivo y la funci&oacute;n determinante que puede tener para seguir pensando en cambios culturales y en la construcci&oacute;n de mayores pol&iacute;ticas inclusivas. &ldquo;El f&uacute;tbol es por definici&oacute;n la estrategia, la clave para poder llegar con m&aacute;s igualdad a todos los barrios y por medio de los clubes de barrio, que hoy son m&aacute;s importantes que nunca&rdquo;, explica.
    </p><p class="article-text">
        Y luego cuenta: &ldquo;La semana pasada estuvimos en el barrio 7 de septiembre, un lugar de Rosario muy heavy, en el cual pasan much&iacute;simas cosas: violencia, inseguridad, narcotr&aacute;fico, pobreza, problemas de residuos. Y <strong>una piba nos dijo que el programa la hab&iacute;a inspirado para levantar el polideportivo y recuperar el club. Son pibas que tienen 13 a&ntilde;os&rdquo;</strong>, cuenta.
    </p><h3 class="article-text"><strong>El f&uacute;tbol como derecho humano</strong></h3><p class="article-text">
        Santino al mirar hacia atr&aacute;s y ver todos los a&ntilde;os que pasaron desde que lleg&oacute; a la Villa 31 para volcarse hacia un trabajo de integraci&oacute;n a trav&eacute;s del f&uacute;tbol, hace un balance en el que se destacan palabras como &ldquo;empoderamiento&rdquo; y &ldquo;colectivo&rdquo;. <strong>&ldquo;Nosotras encontramos en esto de poner la pelota bajo la suela y levantar la cabeza, una recuperaci&oacute;n de la dignidad</strong>. Sentir que tu palabra vale y poder empezar a resolver los conflictos poniendo en palabras y no agarr&aacute;ndonos a los golpes. Todo eso fue un aprendizaje desde el principio&rdquo;, explica con cierto tono pedag&oacute;gico.
    </p><p class="article-text">
        Y agrega: &ldquo;Para mi ese espacio sirvi&oacute; un mont&oacute;n para ir creando esto que llamamos espacio casi de familia. No solucionamos el consumo de ra&iacute;z, pero eso es algo que nos parece muy importante. Los curas dicen capilla por la religi&oacute;n, pero me parece que sin ser religiosa, los lugares donde tendes a crear v&iacute;nculos, a abrazar a la gente y a escucharla, hace que esos niveles de problem&aacute;tica bajen&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El club Lamadrid era un descampado. Empezaron a ir 10 madres a jugar al futbol con sus hijas. Hoy son 250. Es una canchita que ellas le ganaron a los narcos. Empezaron a ir a jugar y un día los tipos dijeron bueno, nosotros nos vamos”.</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Agustina Donnet</span>
                                        <span>—</span> Diputada provincial y conductora de Jugadas
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Donnet, acuerda en la importancia del f&uacute;tbol para rescatar valores que parec&iacute;an olvidados en el fondo de un mundo al que diagnostica como el &ldquo;s&aacute;lvese quien pueda&rdquo; y cuenta la experiencia en un club que visit&oacute; en Rosario: &ldquo;Con Giustiniani estuvimos en el club Lamadrid. En sus inicios era un descampado. Pero empezaron a ir 10 madres a jugar al futbol con sus hijas. Las ni&ntilde;as tambi&eacute;n comenzaron a jugar y a partir de ah&iacute;, el equipo de mujeres y el de ni&ntilde;as se plantearon la posibilidad de armar un club. Hoy son 250 m&aacute;s o menos, entre ni&ntilde;as y ni&ntilde;os, que entrenan y practican un deporte ah&iacute;.<strong> Es una canchita que ellas le ganaron a los narcos. Empezaron a ir a jugar y un d&iacute;a los tipos dijeron bueno, nosotros nos vamos&rdquo;.</strong>
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            <span class="title">
                Agustina Donnet, es diputada provincial de Santa Fe y conductora de Jugadas, desde donde difunde el deporte femenino de su provincia.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        &lsquo;Che, muchachos todo bien, no queremos tener problema con ustedes, pero ac&aacute; venimos con ni&ntilde;os, ni&ntilde;as y adolescentes. Les pedimos que por favor cuando estamos ac&aacute; practicando, no realicen esta actividad. No es bueno para los pibes y las pibas del barrio. que vean esta situaci&oacute;n, la presencien y la vivencien&rsquo;, recuerda parte del dialogo que mantuvieron las referentes del club y sostiene que &ldquo;El respeto se genera si vos estas en la calle&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Sue&ntilde;o(s) redondo(s)</strong></h3><p class="article-text">
        Tanto Santino como Donnet, reconocen en el f&uacute;tbol sus historias de vida y la de otras muchas personas. En el vinculo con la pelota parecen tejer una red de emociones que conecta con su pasado y un presente en constante movimiento, donde lo que se pretende es sumar m&aacute;s voces que puedan experimentar el juego, ese que caprichosamente se ha querido apoderar un sector con m&aacute;s dinero que sue&ntilde;os. &ldquo;(El f&uacute;tbol) es la vida, es el aire que respiro, el futbol me da ese impulso de vida. Empec&eacute; a ir a una cancha desde muy chiquita con mi abuelo y mi viejo. Para mi esa reuni&oacute;n familiar alrededor de la pelota era felicidad y despu&eacute;s abrir la puerta y salir a jugar en mi casa, en mi barrio. El futbol es una forma de libertad&rdquo;, dice Santino, antes de despedirse para ir a inflar las pelotas y empezar el entrenamiento.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El f&uacute;tbol es pensar mi historia de vida. De d&oacute;nde vengo y a donde quiero ir: hacia la construcci&oacute;n de m&aacute;s igualdad para todos y todas&rdquo;, concluye Donnet.
    </p><p class="article-text">
        <em>GG/MG</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gustavo Grazioli]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/conexiones/futbol-femenino-pelota-vuelve-politica-feminista_1_10180620.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 06 May 2023 03:03:35 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Fútbol femenino: cuando la pelota se vuelve política y feminista]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Fútbol femenino,Villa 31,Rosario,Feminismos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La 31 ya tiene su propia birra artesanal y se llama Cerveza Mugica]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/31-propia-birra-artesanal-llama-cerveza-mugica_1_9960446.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7e7957df-23ab-4c2c-9471-4b1b09542fc9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La 31 ya tiene su propia birra artesanal y se llama Cerveza Mugica"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Es la primera de elaboración propia y la fabrican tres vecinos. En un año, triplicaron la producción. Cómo la hacen y cuáles son los obstáculos para instalar la marca fuera del barrio.</p></div><p class="article-text">
        En medio del calor del verano de 2019, <strong>Osvaldo Salazar</strong>, emprendedor nato, ten&iacute;a ganas de encarar un nuevo proyecto. Hab&iacute;a hecho un curso en la <em>Escuela Argentina de Cerveceros</em> as&iacute; que tom&oacute; el tel&eacute;fono y envi&oacute; un mensaje al grupo. Los <strong>diez amigos</strong>, que lo tienen agendado como &ldquo;Cupa&rdquo;, recibieron el texto:<strong> &ldquo;Hagamos una cerveza artesanal&rdquo;</strong>. As&iacute; naci&oacute; la <strong>Cerveza Mugica</strong>, la primera hecha en la Villa 31. Todos dijeron que s&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Imaginate que al principio no ten&iacute;amos nada, ninguno ten&iacute;a una olla de 20 litros en la casa. Nos la consigui&oacute; la hermana de uno de los chicos de un merendero en el que trabajaba y gracias a ella pudimos empezar a cocinar&rdquo;, dice Cupa. De aquel equipo inicial, quedaron tres: Cupa, su hermano <strong>Carlos Salazar, y un amigo de ambos, Carlos Jim&eacute;nez</strong>, apodado Otto. Los tres ten&iacute;an claro que hab&iacute;a que &ldquo;meterle ganas y tiempo&rdquo;. Compraron fermentadoras y barriles para producir hasta 20 litros de cerveza, botellas, malta, l&uacute;pulo, aditivos y se pusieron a trabajar. Combinaron los conocimientos de Cupa, que hab&iacute;a pasado por la <em>Escuela de Cerveceros</em>, con lo que Carlos y Otto aprend&iacute;an en un curso virtual dictado por la misma Escuela y en el que se hab&iacute;an anotado. Tiempo despu&eacute;s, dieron con la f&oacute;rmula:<strong> una cerveza rubia que lanzaron a la venta junto con su segundo hallazgo, la roja. Luego llegar&iacute;a la Honey, la IPA y su &uacute;ltima incorporaci&oacute;n, la Porter.</strong>
    </p><h3 class="article-text"><strong>Al encuentro del sabor</strong></h3><p class="article-text">
        En un barrio donde la &uacute;nica oferta cervecera es industrial, estos tres pioneros de lo artesanal debieron encontrar un sabor que era extra&ntilde;o en sus paladares. Los tres coinciden en que tomar una cerveza artesanal era &ldquo;raro&rdquo;, no sab&iacute;an exactamente qu&eacute; sabor deb&iacute;a tener. Para familiarizarse con los diferentes sabores recorrieron bares de San Telmo y Palermo, y eso los motiv&oacute;: <strong>&ldquo;Al compararnos con grandes cervecer&iacute;as notamos que el producto que ellos vend&iacute;an tambi&eacute;n pod&iacute;amos hacerlo nosotros&rdquo;</strong>, dice Carlos. El desaf&iacute;o ahora estaba sentirlo propio.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Una botella de Mugica. La difusión de la marca se hace por Instagram en @mugicabeer.                            </span>
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        La cultura de la cerveza artesanal no existe en el barrio 31. Los socios dicen que &ldquo;es muy dif&iacute;cil romper la costumbre de tomar cerveza industrial porque falta difusi&oacute;n&rdquo;. &ldquo;<strong>Nosotros antes no tom&aacute;bamos cerveza artesanal. Prob&aacute;bamos una IPA y no nos gustaba, nos parec&iacute;a amarga y ahora nos encanta. </strong>&iquest;Hace cu&aacute;nto no compramos una cerveza industrial?&rdquo;, pregunta Cupa a Otto, que responde: &ldquo;Bastante&hellip; Ni sabemos cu&aacute;nto est&aacute;&rdquo;. Los amigos se r&iacute;en.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Producci&oacute;n local</strong></h3><p class="article-text">
        <strong>El garaje de la casa de Carlos y Cupa</strong> dej&oacute; de ser el lugar donde guardaban sus bicicletas y amontonaban cosas en desuso. Lo acondicionaron para que funcione como <strong>una f&aacute;brica y en un futuro quieren ampliarlo para convertirlo en una cervecer&iacute;a</strong>. Carlos, Otto y Cupa no viven de fabricar su cerveza sino que tienen otros trabajos. Es martes, el &uacute;nico d&iacute;a en el que coinciden los tres para producir su birra, as&iacute; que aprovechamos para hacer la entrevista con <strong>elDiarioAR</strong>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El galp&oacute;n donde funciona la f&aacute;brica es peque&ntilde;o, de techos altos. <strong>Est&aacute; ubicado en la calle Evita al 611, manzana 13, casa 12 para los vecinos</strong>. Desde la puerta se escucha el ruido de los motores de las fermentadoras: es cont&iacute;nuo, como el de un secador de pelo; es fuerte, como el de un lavarropas viejo. En la entrada hay unos seis barriles anchos de, m&aacute;s o menos, un metro ochenta de alto. En el fondo est&aacute; la chopera que alquilan para eventos, banquetas para recibir gente y muchos cajones con marcas de cervezas industriales apilados. Algunos est&aacute;n cargados de botellas de Mugica. No hay m&aacute;s espacio.
    </p><p class="article-text">
        Cada martes, como hoy, los tres cocinan, gasifican y embotellan, todo en este galp&oacute;n. <strong>El plan de trabajo se adapta a los horarios de cada uno</strong>: a las ocho de la ma&ntilde;ana Cupa, que trabaja de manera independiente en una pasteler&iacute;a propia, pone en marcha las ollas para hacer los primeros 100 litros. Luego llega Otto, que aprovecha su franco para cocinar la segunda tirada y, a alrededor de las cinco de la tarde, Carlos se encarga de la producci&oacute;n que queda para llegar a la meta del d&iacute;a y cerrar las puertas a las nueve de la noche.<strong> La producci&oacute;n m&aacute;xima por tirada es de 100 litros</strong>, un n&uacute;mero bajo si se considera que entre proceso y proceso se demoran entre 4 y 5 horas. <strong>El pr&oacute;ximo objetivo es producir 300 litros de cerveza para aumentar el </strong><em>stock</em><strong>.</strong>
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                Primera fábrica de cerveza artesanal del Barrio Mugica, Villa 31.                            </span>
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        El litro de <em>Mugica</em> cuesta $400 y&nbsp; se consigue en varias presentaciones: botellas retornables de un litro y las de pl&aacute;stico de un litro o medio, que incorporaron despu&eacute;s porque varios clientes no devuelven la botella. <strong>&ldquo;La gente prefiere el vidrio, pero el sabor no cambia. La &uacute;nica diferencia es que el pl&aacute;stico retiene menos el fr&iacute;o&rdquo;</strong>, dice Otto.
    </p><p class="article-text">
        La distribuci&oacute;n y la compra de insumos es complicada. De eso tambi&eacute;n se encargan los socios porque ni los proveedores ni quienes quieren comprar su producto se atreven a entrar en el barrio. <strong>&ldquo;Hablan de urbanizaci&oacute;n pero ac&aacute; no entra nada ni nadie. Hay un prejuicio muy grande&rdquo;</strong>, dice Carlos y agrega, un poco indignado, que muchos servicios, como <em>Mercado Libre</em> y <em>Rapipago</em>, que en el resto de la capital parecen ser moneda corriente, no ofrecen su servicio en la villa. Ah&iacute; est&aacute;, dice, la verdadera falta de integraci&oacute;n al resto de la Ciudad.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La falta de gas natural es otro obst&aacute;culo para producir la </strong><em><strong>Mugica</strong></em><strong>.</strong> Las garrafas que usan para encender los quemadores de la f&aacute;brica representan hoy un gasto aproximado de 6 mil pesos mensuales, un n&uacute;mero elevado si se tiene que cuenta que solo usan el gas una vez a la semana. Adem&aacute;s, <strong>la potencia de las garrafas no es tan fuerte como la del gas corriente</strong> y en un futuro no tan lejano, cuando tengan que comprar fermentadoras m&aacute;s grandes para aumentar su<em> stock</em>, deber&aacute;n invertir tambi&eacute;n en garrafas m&aacute;s grandes y costosas que den la potencia necesaria para cocinar.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text"><strong>M&aacute;s all&aacute; de la 31</strong></h3><p class="article-text">
        A mediados del a&ntilde;o pasado, vend&iacute;an cien litros por semana la <em>Cerveza Mugica</em>.<strong> Hoy venden, m&aacute;s o menos, 1200 litros de cerveza al mes.</strong> La clave fue que cada vez que pudieron los socios compraron fermentadoras, es decir, reinvirtieron. Cupa cuenta que el pr&oacute;ximo paso ser&aacute; comprar una fermentadora de 300 litros. Hay poco espacio en el galp&oacute;n y las pr&oacute;ximas inversiones deber&aacute;n ser estrat&eacute;gicas. Por lo pronto, compraron una c&aacute;mara de fr&iacute;o para conservar el stock. <strong>&ldquo;Yo pensaba pedir otro pr&eacute;stamo para la fermentadora. No s&eacute; si los muchachos estar&aacute;n de acuerdo&rdquo;</strong>, dice Cupa en un gui&ntilde;o hacia sus socios. &ldquo;Reci&eacute;n nos enteramos &iexcl;Primicia!&rdquo;, devuelve su hermano.
    </p><p class="article-text">
        Cuando naci&oacute; la<em> Cerveza Mugica</em> creyeron que el mayor desaf&iacute;o ser&iacute;a sustentarla. <strong>&ldquo;Pero ahora la mayor dificultad es que a medida que crecen las ventas, tenemos m&aacute;s trabajo y por ende, la Mugica demanda m&aacute;s tiempo&rdquo;</strong>, reconoce Cupa. La soluci&oacute;n ser&iacute;a vender por semana los litros que venden por mes. De esa manera les rendir&iacute;a a los tres y podr&iacute;an trabajar tiempo completo en su emprendimiento. Todav&iacute;a no lo lograron.
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            <span class="title">
                Primera fábrica de cerveza artesanal del Barrio Mugica, Villa 31.                            </span>
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        Como el &ldquo;boca en boca&rdquo; persiste como estrategia de marketing principal, por ahora la clientela es la del barrio.<strong> La </strong><em><strong>Mugica</strong></em><strong> se consigue restaurantes, kioscos, una hamburgueser&iacute;a. Fuera de la villa, est&aacute; en un mercado comunitario en Flores y un centro cultural en Belgrano.</strong> Carlos est&aacute; casi seguro de que &ldquo;all&aacute; al fondo de la villa&rdquo; a&uacute;n no los conocen.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El trabajo por instalar la cultura cervecera en un barrio popular continua. <strong>Carlos, Cupa y Otto est&aacute;n decididos a devolverle algo al barrio y ofrecer una cerveza artesanal de calidad y producci&oacute;n local.</strong> Los obst&aacute;culos crecen junto con el emprendimiento, pero los tres amigos seguir&aacute;n apostando por su marca hasta que la <em>Cerveza Mugica</em> sea una insignia y llegue a todas las manzanas de la villa 31.
    </p><p class="article-text">
        <em>LF/MG</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Esta nota fue producida durante Hacemos Cr&oacute;nica, el taller de Periodismo Narrativo que ofrece El Movimiento - Club de Periodistas en la redacci&oacute;n de elDiarioAR.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luna Figliuolo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/31-propia-birra-artesanal-llama-cerveza-mugica_1_9960446.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 20 Feb 2023 03:03:13 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La 31 ya tiene su propia birra artesanal y se llama Cerveza Mugica]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Villa 31,Cerveza Mugica,Cerveza,Cerveza artesanal,Barrio 31]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Día de la Identidad Villera: ¿por qué se celebra el 7 de octubre?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/dia-identidad-villera-celebra-7-octubre_1_9603620.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/354fadd2-c191-4e44-9251-3b628dc4455d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Día de la Identidad Villera: ¿por qué se celebra el 7 de octubre?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En noviembre del 2014, se aprobó la ley que hace el 7 de octubre el Dí­a Nacional de la Identidad Villera. La fecha es en homenaje al padre Carlos Mugica, "el cura villero", en el aniversario de su nacimiento.</p><p class="subtitle">Historiar Podcast - Catolicismo y revolución</p></div><p class="article-text">
        El 7 de octubre se celebra el <strong>D&iacute;a Nacional de la Identidad Villera</strong>,<strong> </strong>en recuerdo del nacimiento de <strong>Carlos Mugica</strong>, quien naci&oacute; un d&iacute;a como hoy pero de 1930, en Buenos Aires. En vida, fue un sacerdote vinculado al <strong>Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo</strong> y a las luchas populares de la Argentina de los 60 y 70, quien impuls&oacute; la creaci&oacute;n del movimiento de&nbsp;<strong>curas villeros</strong><em>.</em>
    </p><p class="article-text">
        Mugica tuvo la mayor parte de su labor comunitaria en la <strong>Villa 31 de Retiro</strong>, donde fue fue el fundador de la <strong>parroquia Cristo Obrero</strong>. Hoy, el barrio lleva su nombre. Ante todo, fue un hombre que viv&iacute;&shy;a para los dem&aacute;s y para su trabajo sacerdotal, el cual se lo dedic&oacute; a los m&aacute;s humildes. Era conocido como el &ldquo;<strong>m&aacute;rtir de los pobres</strong>&rdquo;.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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        El sacerdote afirmaba que &ldquo;<strong>no es posible que unos pocos tengan tanto; y tantos, tan poco. Sin odio en el coraz&oacute;n, unidos todos, debemos luchar... para que no haya un solo argentino que carezca de vivienda decente, alimento abundante para &eacute;l y sus hijos y posibilidades de adquirir una cultura que le posibilite sentirse verdaderamente &uacute;til a su Patria. No hay nada m&aacute;s estupendo que esa lucha</strong>&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Mugica sosten&iacute;a que&nbsp;el plan de erradicaci&oacute;n de las villas era un negocio con empresas privadas, el cual no dejaba lugar para la participaci&oacute;n de los villeros. Fue part&iacute;cipe de la pol&iacute;tica de la &eacute;poca, siendo un fuerte cr&iacute;tico del&nbsp;gobierno de <strong>Juan Carlos Ongan&iacute;a</strong>, entre 1966 y&nbsp;1970. Estuvo a favor de las pol&iacute;ticas del expresidente <strong>Juan Domingo Per&oacute;n</strong>,&nbsp;de&nbsp;<strong>Mao Tse-Tung</strong> y de los ideales del <strong>Ernesto &ldquo;Che&rdquo;&nbsp;Guevara</strong>. Esto hizo que tuviera varios conflictos con sus superiores eclesi&aacute;sticos.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/1446148729548034053?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        El 11 de mayo de 1974, Carlos Mugica, ya considerado por muchos como un rebelde por sus diversos reclamos p&uacute;blicos, fue asesinado por un hombre con una ametralladora, acto organizado por una c&eacute;lula de sicarios de la <strong>Alianza Anticomunista Argentina</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Su muerte fue despu&eacute;s de oficiar la eucarist&iacute;a en <strong>Villa Luro</strong>, donde al salir de la <strong>iglesia San Francisco Solano</strong>, un hombre de barba le pregunt&oacute; si &eacute;l era Mugica. El padre, aludido, le confirm&oacute; y el hombre le dispar&oacute; 15 veces en tan solo segundos.
    </p><p class="article-text">
        <em>LC</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiarioAR]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/dia-identidad-villera-celebra-7-octubre_1_9603620.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 07 Oct 2022 03:01:46 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Día de la Identidad Villera: ¿por qué se celebra el 7 de octubre?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Efemérides,curas villeros,Padre Mugica,Villa 31]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ceviche a Recoleta y medialunas para funcionarios: la apuesta de los trabajadores de la Villa 31 para vender fuera del barrio]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/economia/ceviche-recoleta-medialunas-funcionarios-apuesta-trabajadores-villa-31-vender-fuera-barrio_1_8606928.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bbddaf2f-77b3-407b-9009-6f0dd3badd1e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ceviche a Recoleta y medialunas para funcionarios: la apuesta de los trabajadores de la Villa 31 para vender fuera del barrio"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Con una demanda interna saturada, los emprendedores de la economía popular se enfrentan al desafío de integrar sus negocios a las cadenas productivas del sector formal, público y privado. El impulso de la Ley de Economía Social y Popular, a un año de su sanción.</p></div><p class="article-text">
        El barrio Mugica, popularmente conocido como la Villa 31, en Retiro, est&aacute; decorado por las Fiestas. Hay mo&ntilde;os rojos pegados a las puertas y algunas guirnaldas brillantes enroscadas sobre las rejas que protegen las estructuras que crecen hacia arriba, en edificios precarios de hasta cinco pisos. Es viernes a media ma&ntilde;ana y las calles est&aacute;n llenas. Cada tanto, los caminantes se abren para dejar pasar a los &ldquo;motocarros&rdquo;, motos que llevan un peque&ntilde;o acoplado detr&aacute;s, m&aacute;s adecuadas que los autos o camionetas para desplazarse por los pasillos angostos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En la calle Aplaca, una de las arterias comerciales del barrio, hay una diet&eacute;tica y un local de art&iacute;culos de limpieza, y m&aacute;s all&aacute;, una peluquer&iacute;a, un sal&oacute;n de belleza para u&ntilde;as, una ferreter&iacute;a, un caf&eacute; que exhibe donas y rolls de canela, un local de ropa, un pet shop, una barber&iacute;a, una fotocopiadora, una &oacute;ptica con &ldquo;fabricaci&oacute;n propia&rdquo;. En la calle se venden arbolitos de navidad, ensalada de fruta, jugos, bijouterie, juguetes.<strong> Es dif&iacute;cil pensar en un rubro que no est&eacute; presente en estas m&aacute;s de 70 manzanas, donde viven cerca de 50.000 personas.&nbsp;</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                La Villa 31, la semana previa a Navidad                            </span>
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        Este es un barrio que, como tantos otros, vive de la econom&iacute;a popular, ese circuito productivo informal que engloba a alrededor de 7,5 millones de personas en la Argentina y a 410.000 solo en la Ciudad de Buenos Aires. <strong>Con una oferta saturada al interior de sus propios l&iacute;mites, uno de los principales desaf&iacute;os que enfrentan los trabajadores es buscar clientes fuera del barrio e integrar los emprendimientos a las cadenas de valor formales del sector p&uacute;blico y privado.</strong> Algo que, con el impulso de la Ley de Promoci&oacute;n a la Econom&iacute;a Social y Popular, sancionada por unanimidad en la Legislatura porte&ntilde;a en diciembre de 2020, comenz&oacute; a tomar forma.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esta ley propone herramientas para resolver los tres principales obst&aacute;culos de este tipo de negocios:<strong> l&iacute;mites en su capacidad para producir; canales de comercializaci&oacute;n inestables y endog&aacute;micos y falta de financiamiento.</strong> Entre otras cosas, crea programas de capacitaci&oacute;n, una l&iacute;nea de incentivos econ&oacute;micos del Banco Ciudad, un fondo que combina capital p&uacute;blico y privado para financiar proyectos productivos (Fondes, que estar&aacute; activo a partir de febrero de 2022) y establece un marco regulatorio especial para que las cooperativas puedan ser proveedoras del Estado.
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                José Luis Zapata, dueño del restaurante Las Palmeras                            </span>
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        Hay algunos emprendimientos pioneros en este camino. Las Palmeras es un restaurante ubicado en la calle Carlos Perette que, en plena pandemia, se incorpor&oacute; a la plataforma de delivery Pedidos Ya y empez&oacute; a despachar ceviche, causas y otros platos peruanos a Recoleta, Retiro, Congreso y la zona del microcentro.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La &uacute;nica diferencia es que Pedidos Ya a todos les manda el delivery y ac&aacute; no porque los repartidores tienen miedo de venir para esta zona. Entonces los contrato yo; les pago un fijo a unos chicos para que me hagan los repartos en bicicleta&rdquo;, cuenta Jos&eacute; Luis Zapata, que abri&oacute; el local hace seis a&ntilde;os. Ofrece sus platos a clientes de los barrios m&aacute;s elegantes de la capital al mismo precio que lo pagan quienes se sientan a comer en este espacio con mesas de madera, decorado con peceras y con suculentas de hojas largas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La ministra de Desarrollo Humano y H&aacute;bitat de la Ciudad, Mar&iacute;a Migliore, se&ntilde;ala que hay tres rubros en los que el barrio tiene mayor potencial como proveedor: textil, gr&aacute;fica y catering. &ldquo;La ley busca formalizar y hacer crecer el trabajo que ya existe en el barrio, que es mucho; no es que inventa emprendedores&rdquo;, explica.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Ysabel Franco Benegas, duela del local Paraje Kue, en la Villa 31                            </span>
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        Migliore recibe a un grupo de periodistas en la oficina del Centro de Desarrollo Emprendedor y Laboral (Cedel), ubicada frente a la manzana m&aacute;s alta del barrio (el promedio es 2,5 pisos, pero ac&aacute; algunas estructuras tienen hasta cinco) en el lugar que antes estaba &ldquo;el galp&oacute;n de Tarz&aacute;n&rdquo;, un b&uacute;nker narco demolido. Sobre la mesa hay caf&eacute; de Coffe Time, un local que abri&oacute; hace menos de un mes en el barrio, y medialunas hechas por Paraje Kue, que ocupa uno de los espacios comerciales ubicados en la planta baja de las viviendas construidas en el barrio, a donde se reubicaron a las familias que viv&iacute;an debajo de la autopista Illia, en estructuras precarias (algunas, con la autopista como techo), que fueron demolidas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El nombre Paraje Kue es una expresi&oacute;n guaran&iacute; dif&iacute;cil de explicar, dice Ysabel Franco Benegas, de 54 a&ntilde;os, due&ntilde;a del local. Podr&iacute;a resumirse en &ldquo;lo que fue&rdquo;, una referencia nost&aacute;lgica a Paraguay, de donde emigr&oacute; en los 90 para trabajar como empleada dom&eacute;stica en la Argentina.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ysabel empez&oacute; a convertir la cocina en su trabajo hace ocho a&ntilde;os, cuando tuvo que dejar su empleo como personal de maestranza en una escuela privada para quedarse en su casa a cuidar a su nieto. Su sobrina hab&iacute;a abierto una panader&iacute;a en el microcentro porte&ntilde;o, en Tacuar&iacute; e Hip&oacute;lito Yrigoyen, y le pidi&oacute; dos docenas de empanadas para probar si se vend&iacute;an. &ldquo;Salieron todas y as&iacute; empezamos&rdquo;, dice.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Coffe time abrió este mes en la villa 31 y provee de café a las reuniones del Gobierno de la Ciudad"
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                Coffe time abrió este mes en la villa 31 y provee de café a las reuniones del Gobierno de la Ciudad                            </span>
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        De a poco comenz&oacute; a sumar clientes particulares, a encargarse del almuerzo del personal de algunas empresas, ingres&oacute; como proveedora del Gobierno de la Ciudad y a un puesto de comida que est&aacute; en el and&eacute;n del tren Mitre, para el que esta misma ma&ntilde;ana despach&oacute; 108 empanadas. <strong>&ldquo;Es importante vender afuera porque ac&aacute; en el barrio mucha gente se dedica a la comida&rdquo;</strong>, explica. En el medio, hizo cursos de gesti&oacute;n de emprendimientos y obtuvo pr&eacute;stamos que le permitieron comprarse otro horno, una freidora.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hubo un momento de la pandemia en el que la demanda se fren&oacute;, &ldquo;porque el barrio fue catalogado como prohibido&rdquo;. &ldquo;Dec&iacute;an que de ac&aacute; de la villa sal&iacute;an todos los bichos y la gente tuvo miedo, no quer&iacute;a comprar lo que se produc&iacute;a ac&aacute;&rdquo;, cuenta. De a poco se fue recuperando la venta y cuando su sobrina decidi&oacute; cerrar la panader&iacute;a en el microcentro, fundida por la ausencia de oficinistas, entre las dos decidieron traer parte del equipo al barrio y alquilar este local, que abrieron en septiembre y por el que pagan $30.000 mensuales. Este viernes al mediod&iacute;a, el local est&aacute; lleno de polic&iacute;as que pararon a almorzar. &ldquo;No saco el cartel a la calle porque tengo miedo de no dar abasto&rdquo;, dice Ysabel, que empez&oacute; a cocinar esta ma&ntilde;ana a las 5.45, para evitar que un corte de electricidad programado no le permitiera cumplir con los pedidos agendados.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n vende empanadas y tartas por la tienda online Recoveco, el marketplace que agrupa a emprendedores de todo el barrio, donde por estos d&iacute;as se pueden encontrar pan dulces por $910 y cajas navide&ntilde;as por $1.700. Pronto estar&aacute; disponible tambi&eacute;n la plataforma Valor Popular, donada por Accenture Argentina, que reunir&aacute; la oferta de unidades productivas de distintos barrios populares, para que puedan acceder empresas de todo el pa&iacute;s, cada vez m&aacute;s interesadas en hacer compras con &ldquo;triple impacto&rdquo;. Un ejemplo: este a&ntilde;o Toyota hizo 7.000 regalos empresariales con plantines de La Vivera Org&aacute;nica, un emprendimiento de mujeres del barrio Rodrigo Bueno, y el hotel Hilton lo contrat&oacute; para instalar una huerta en el hotel. Esa es una de las oportunidades que tienen los trabajadores del barrio, que a partir de la ley tambi&eacute;n cuentan con un sello (&ldquo;Valor popular&rdquo;) para certificar sus productos.&nbsp;
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                Comercios debajo de la autopista Illía, donde se demolieron más de 300 viviendas                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Entre los servicios que se ofrecen para gente de &ldquo;afuera&rdquo;, est&aacute;n tambi&eacute;n los tours organizados por la agencia tur&iacute;stica Ajayu, que por $1.900&nbsp; invita a recorrer a pie el barrio, a probar su comida y conocer su historia. Esta agencia de turismo comunitaria es una de las 1.500 unidades productivas (conformadas por 5.100 personas) del barrio que est&aacute;n inscriptas en el Registro de Unidades Productivas de la Econom&iacute;a Popular y Social (Rupepys), que cre&oacute; la ley. Es solo una muestra peque&ntilde;a; el objetivo del Gobierno de la Ciudad es alcanzar el registro de 3.500 unidades productivas a finales de 2022.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ldquo;Tenemos que hacer el esfuerzo de pensar la pol&iacute;tica social no solo como contenci&oacute;n y asistencia, sino de la mano de pol&iacute;tica econ&oacute;mica productiva&rdquo;</strong>, insiste Migliore, en un discurso muy af&iacute;n con el de las organizaciones sociales y re&ntilde;ido con el de l&iacute;deres tanto de la oposici&oacute;n como del oficialismo que suelen dejar afuera de &ldquo;las soluciones&rdquo; al trabajo que ya realizan las personas por fuera de los circuitos formales.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Creo que hay consenso en la dirigencia pol&iacute;tica en que hay que transformar los planes en empleo formal, pero la discusi&oacute;n est&aacute; en el c&oacute;mo, y ah&iacute; hay que poner en crisis el paradigma del &lsquo;empleo genuino&rsquo;, que est&aacute; en crisis en todo el mundo&rdquo;, dice la ministra. &ldquo;Nosotros trabajamos en capacitaciones junto con el sector privado para que las empresas puedan contratar gente del barrio, y es importante hacerlo porque eso cambia la trayectoria familiar de quienes acceden, pero creemos que eso va a ser un porcentaje minoritario. <strong>El trabajo tradicional, como se conoc&iacute;a hasta ahora, no es el que nos va a dar una soluci&oacute;n de corto plazo y con escala&rdquo;</strong>, apunta Migliore, para quien la clave est&aacute; en formalizar, hacer crecer e integrar a las cadenas de valor el trabajo que ya existe en los barrios.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>DT</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Delfina Torres Cabreros]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/economia/ceviche-recoleta-medialunas-funcionarios-apuesta-trabajadores-villa-31-vender-fuera-barrio_1_8606928.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 25 Dec 2021 10:38:29 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Ceviche a Recoleta y medialunas para funcionarios: la apuesta de los trabajadores de la Villa 31 para vender fuera del barrio]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Villa 31,Economía popular,Economía Social,Trabajadores]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Desalojan a 100 familias en un asentamiento en el Barrio 31 y el CELS denunció el "uso desproporcionado de la fuerza"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/desalojan-asentamiento-fuerza-mujeres-barrio-31_1_8354092.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1a0c1e00-57e7-4c47-9ec0-f0cc57229b04_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Desalojan a 100 familias en un asentamiento en el Barrio 31 y el CELS denunció el &quot;uso desproporcionado de la fuerza&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Efectivos de la Policía de la Ciudad de Buenos Aires, junto a funcionarios judiciales, rodearon el predio donde se había asentado un grupo de familias. En el terrenos tomado había un basural, conocido como "La Containera". La Ciudad prevé destinarlo a la construcción de una escuela.</p></div><p class="article-text">
        Funcionarios del Gobierno de la ciudad de Buenos Aires y de la Fiscal&iacute;a 11 del distrito porte&ntilde;o desalojaban esta ma&ntilde;ana del jueves a unas 100 familias que se hab&iacute;an instalado hace un tiempo formando un asentamiento denominado &ldquo;La fuerza de las mujeres&rdquo;, en las inmediaciones del Barrio 31 de Retiro. El lugar est&aacute; destinado a la construcci&oacute;n de una escuela para los chicos del barrio.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El predio tomado se encuentra emplazado en la esquina de La Pampa y Ciervo de Los Andes, donde antiguamente funcionaba un basural, conocido como &ldquo;La Containera&rdquo;.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Desde minutos despu&eacute;s de las 8, funcionarios de justicia, junto efectivos de la Polic&iacute;a de la Ciudad de Buenos Aires (CABA), rodearon el predio donde se hab&iacute;a asentado las familias.
    </p><p class="article-text">
        En el lugar -donde se registraban esta ma&ntilde;ana algunos incendios de las &uacute;ltimas casillas y de precarias carpas- camiones de gran porte y excavadoras continuaban con el desalojo, junto a personal del servicio de Buenos Aires Presente (BAP).
    </p><p class="article-text">
        Graciela Sosa, una de las voceras de las familias del asentamiento, dijo a la prensa: &ldquo;Ahora no sabemos ad&oacute;nde vamos a dormir con nuestros hijos. Hace m&aacute;s de tres meses que estamos en el asentamiento. Armamos el asentamiento porque no tenemos un lugar para vivir&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Estamos por el derecho humano a una vivienda, estamos por el derecho de las mujeres y de las madres, a tener una vivienda digna donde vivir porque los alquileres de la villa (31) no lo pod&iacute;amos pagar m&aacute;s. Hoy nos quedamos a la deriva&rdquo;, remarc&oacute; Sosa.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Los vecinos que acampaban en el lugar cuentan con el apoyo de distintas organizaciones sociales                            </span>
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        El pasado 30 de junio, el Gobierno de Rodr&iacute;guez Larreta hab&iacute;a informado que &ldquo;alrededor de 50 personas tomaron un terreno p&uacute;blico porte&ntilde;o de manera ilegal&rdquo;, y se&ntilde;alado que &ldquo;desde el primer momento, el Ministerio de Desarrollo Humano y H&aacute;bitat del GCBA apel&oacute; al di&aacute;logo e implement&oacute; distintas estrategias de acercamiento en busca de soluciones conjuntas sin &eacute;xito&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Ante este escenario, fue necesario acudir a la Justicia&rdquo;, hab&iacute;an indicado desde el Gobierno porte&ntilde;o en ese momento a trav&eacute;s de un comunicado.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;<strong>El terreno (que se hab&iacute;a) tomado es un espacio clave para el avance de la urbanizaci&oacute;n y un paso m&aacute;s hacia la integraci&oacute;n social, ya que est&aacute; destinado a la construcci&oacute;n de una escuela para los chicos del barrio. Una vez en funcionamiento, contar&aacute; con nivel inicial y primario y tendr&aacute; capacidad para que asistan alrededor de 210 alumnos</strong>&rdquo;, se&ntilde;alaron en ese momento en el escrito oficial.
    </p><p class="article-text">
        En precarias carpas, con unos 200 chicos en el asentamiento, con bajas temperaturas, ollas populares y fogones, las mujeres y algunos pocos hombres ocupantes del predio se hab&iacute;an mantenido hasta el d&iacute;a de hoy en uno de los costados del Barrio 31.
    </p><p class="article-text">
        Los vecinos que acampaban en el lugar cuentan con el apoyo de distintas organizaciones sociales, entre ellas, el Movimiento Somos Barrios de Pie, la Corriente Clasista y Combativa (CCC), el Movimiento Popular La Dignidad y el CTD An&iacute;bal Ver&oacute;n.
    </p><h3 class="article-text"><a href="https://www.cels.org.ar/web/2021/09/desalojo-de-mujeres-y-nines-en-la-villa-31/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">El CELS denunci&oacute; el &ldquo;uso desproporcionado de la fuerza&rdquo; en el desalojo</a></h3><p class="article-text">
        El Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) denunci&oacute; esta tarde que el operativo de desalojo realizado esta ma&ntilde;ana en Retiro incurri&oacute; en un uso desproporcionado  de la fuerza y puso en riesgo la integridad f&iacute;sica de las personas que se encontraban en el asentamiento &ldquo;La fuerza de las mujeres&rdquo; del Barrio Carlos Mugica por lo que solicit&oacute; a la fiscal&iacute;a que hab&iacute;a ordenado la medida -la Fiscal&iacute;a 11 de CABA- que &ldquo;determine las responsabilidades penales correspondientes&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        El CELS remarc&oacute; que el desalojo realizado esta ma&ntilde;ana en la esquina de La Pampa y Ciervo de Los Andes, en la ex villa 31, en el que participaron efectivos de la Polic&iacute;a de la Ciudad, funcionarios y empleados del gobierno porte&ntilde;o pertenecientes al programa Buenos Aires Presente (BAP), incumpli&oacute; &ldquo;distintas normas que regulan la realizaci&oacute;n&rdquo; de estos procedimientos, en particular un Protocolo de Actuaci&oacute;n establecido por el Ministerio P&uacute;blico Fiscal de CABA en el a&ntilde;o 2008.
    </p><p class="article-text">
        La denuncia, que firman la directora ejecutiva del CELS, Paula Litvachky, y el director de litigio del organismo, Diego Morales, fue presentada pasadas las 15 en la misma fiscal&iacute;a que hab&iacute;a ordenado el desalojo, la Fiscal&iacute;a en lo Penal, Contravencional y de Faltas N&deg; 11 de CABA, a cargo de Mar&iacute;a Valeria Massamaglia. 
    </p><p class="article-text">
        La entidad acompa&ntilde;&oacute; elementos de prueba, solicit&oacute; medidas para profundizar la investigaci&oacute;n y tambi&eacute;n inform&oacute; que un grupo de integrantes del CELS estuvo presente en el predio de la ex &ldquo;La Containera&rdquo; durante el operativo de desalojo, y que por esa condici&oacute;n de testigos de la acci&oacute;n policial el equipo pudo comprobar que &ldquo;la forma en que se realiz&oacute; el operativo puso en riesgo la integridad f&iacute;sica&rdquo; de los participantes de la toma, en particular de &ldquo;mujeres, ni&ntilde;os, ni&ntilde;as y adolescentes&rdquo;, describieron. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El operativo no tuvo ning&uacute;n cuidado con relaci&oacute;n a la existencia de elementos de extrema precauci&oacute;n como las garrafas que son utilizadas para la preparaci&oacute;n de alimentos y aseo de las familias&rdquo;, consignaron desde el organismo, y adem&aacute;s puntualizaron que los efectivos de la Polic&iacute;a de la Ciudad &ldquo;no brindaron tiempo y oportunidad para retirar pertenencias de primera necesidad&rdquo;, ya que &ldquo;se dio prioridad a la sorpresa y a un operativo r&aacute;pido en lugar de garantizar m&iacute;nimos cuidados sobre un conjunto de personas que se encontraban en una situaci&oacute;n de extrema vulnerabilidad&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Aparte de la denuncia presentada ante el Ministerio P&uacute;blico, el CELS cuestion&oacute; al gobierno porte&ntilde;o por los hechos ocurridos esta ma&ntilde;ana en Retiro a trav&eacute;s de un comunicado difundido desde su portal web, donde reproch&oacute; que &ldquo;el proceso de urbanizaci&oacute;n&rdquo; de la Villa 31 &ldquo;no ha mejorado la situaci&oacute;n habitacional&rdquo; porque &ldquo;quienes se mudaron a los complejos nuevos denuncian la p&eacute;sima calidad constructiva de las viviendas&rdquo;, que tienen &ldquo;filtraciones, fisuras en paredes y falta de agua caliente&rdquo;, mientras las autoridades porte&ntilde;as &ldquo;avanzan con medidas tendientes a otorgar t&iacute;tulos de propiedad sin considerar la situaci&oacute;n material de las viviendas&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, el organismo record&oacute; que uno de los argumentos de la administraci&oacute;n de Horacio Rodr&iacute;guez Larreta para oponerse al mantenimiento de la toma en la ex Villa 31 fue un anuncio del Ministerio de Desarrollo Humano y H&aacute;bitat de CABA de que en esos terrenos tienen pensado construir una escuela, aunque hasta ahora &ldquo;no mostraron ning&uacute;n plan de obra&rdquo; que muestre alg&uacute;n avance sobre ese proyecto, ni tampoco se lo incluy&oacute; &ldquo;en el presupuesto 2021&rdquo;, subrayaron desde el CELS.
    </p><p class="article-text">
        <em>Con informaci&oacute;n de agencia T&eacute;lam</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>AB y DA</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiarioAR]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/desalojan-asentamiento-fuerza-mujeres-barrio-31_1_8354092.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 30 Sep 2021 14:49:28 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Desalojan a 100 familias en un asentamiento en el Barrio 31 y el CELS denunció el "uso desproporcionado de la fuerza"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Desalojos,Villa 31,Ciudad de Buenos Aires,CELS]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[César Sanabria, el arquitecto del Barrio 31: "Si no hubiera crecido acá creería que hay que demoler todo"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/cesar-sanabria-arquitecto-barrio-31-si-no-hubiera-crecido-creeria-hay-demoler_1_8050643.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/28f51596-01f5-4b1b-b50d-752ad124b057_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="César Sanabria, el arquitecto del Barrio 31: &quot;Si no hubiera crecido acá creería que hay que demoler todo&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Vive en esa zona de la ciudad desde que tiene 3 años y se recibió hace pocas semanas, tras casi una década de estudio. En un recorrido con elDiarioAR señala cuáles son los problemas estructurales más urgentes y cuáles son las vías para preservar la identidad del barrio.</p></div><p class="article-text">
        Parece una coreograf&iacute;a: C&eacute;sar Sanabria dice la palabra &ldquo;incendio&rdquo; y cuatro bomberos apuran el paso por la calle Carlos Perette del Barrio 31, en Retiro. Se organizan para rescatar a un perro grandote y huesudo que cay&oacute; desde el balc&oacute;n de un segundo piso con barandas peligrosamente anchas a la media sombra que le hace de hall de entrada a una cancha de f&uacute;tbol 5. Cuesta que el perro baje: la altura le produce miedo y el miedo le provoca desconfianza. Gru&ntilde;e y llora sin demasiado orden.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Vuelvo al container y si pasa algo los llamo&rdquo;, avisa uno de los cuatro. El container de los bomberos est&aacute; al lado de uno de la Polic&iacute;a de la Ciudad: como un proyecto de cuartel o de comisar&iacute;a a los que les falta un poco para contar como tales. <strong>&ldquo;Ac&aacute; en invierno hay por lo menos diez incendios por mes&rdquo;</strong>, dice C&eacute;sar, que en mayo se recibi&oacute; de arquitecto en la UBA y que asegura ser el primero con ese t&iacute;tulo universitario del barrio, en el que vive desde hace 34 a&ntilde;os y en el que ayud&oacute; a su padre alba&ntilde;il a levantar la casa que todav&iacute;a comparte con su mam&aacute; en un terreno que, seg&uacute;n recuerda, la familia compr&oacute; a 300 d&oacute;lares ahorrados con el trabajo de su pap&aacute; como encargado de un edificio de Palermo.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Mir&aacute; c&oacute;mo est&aacute;n los cables. Esa precariedad en la conexi&oacute;n sumada a alt&iacute;sima la demanda de calefacci&oacute;n con equipos que son poco seguros y en edificaciones que tienen problemas muy graves de ventilaci&oacute;n son las razones de esos incendios que padece el barrio en este momento del a&ntilde;o&rdquo;, describe C&eacute;sar, con los ojos clavados en los nudos de cables que atraviesan todas las calles del Barrio Padre Mugica. &ldquo;Ese es uno de nuestros problemas m&aacute;s graves&rdquo;, remata.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Las escaleras caracol con material que no es aislante y el cableado precario son dos de los problemas principales del barrio."
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            <span class="title">
                Las escaleras caracol con material que no es aislante y el cableado precario son dos de los problemas principales del barrio.                            </span>
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        &ldquo;Mi pap&aacute;, que ya muri&oacute; hace a&ntilde;os, no termin&oacute; el primario; mi mam&aacute; todav&iacute;a no sabe leer ni escribir y todav&iacute;a trabaja como empleada dom&eacute;stica. Tiene ganas de aprender. Yo de &eacute;l aprend&iacute; a revocar paredes, a conocer los materiales de la construcci&oacute;n. Trabaj&eacute; en obras pero decid&iacute; que quer&iacute;a estar yo a cargo de la obra, y en 2012 me anot&eacute; en la carrera&rdquo;, cuenta C&eacute;sar durante el recorrido por el barrio que le delinea a <strong>elDiarioAR</strong>.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Estudiar me ayud&oacute; a pensar formas de cambiar la realidad de un barrio que tiene 80 a&ntilde;os de antig&uuml;edad, una mezcla de culturas de distintos pa&iacute;ses y provincias que produce mucho orgullo a quienes la representan, y un sentido de comunidad que no se encuentra en otros lugares de la ciudad. Ac&aacute; ocurre uno de esos incendios y enseguida hay 400 o 500 vecinos ayudando, viendo c&oacute;mo recomponer la situaci&oacute;n de esa persona que perdi&oacute; su casa. Y en el resto de la ciudad es muy poco el conocimiento que ten&eacute;s de las personas que viven cerca tuyo&rdquo;, explica C&eacute;sar, que trabaja como franquero en una empresa de seguridad privada: custodia la sede que tiene en el Barrio Mugica la organizaci&oacute;n Scholas Ocurrentes, especialmente impulsada por el Papa Francisco.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Ac&aacute; viven entre 40.000 y 50.000 personas, y todo lo que hay son tres centros de atenci&oacute;n primaria de la salud, pero son espacios de baja complejidad. &iquest;Por qu&eacute; no se puede pensar en que haya un hospital de mediana complejidad? <strong>Hay algo que los vecinos de ac&aacute; no nos olvidamos: el d&iacute;a que cargaron a un hombre herido de arma blanca en el carrito de un cartonero para hacerlo llegar a una ambulancia</strong> porque no hab&iacute;a manera de que la ambulancia entrara hasta donde estaba &eacute;l&rdquo;, cuenta C&eacute;sar, y suma: &ldquo;No hay ning&uacute;n hospital en la Comuna 1, y poner uno ac&aacute; ser&iacute;a no s&oacute;lo una manera de que toda esta gente tenga otro acceso a la salud, sino tambi&eacute;n una integraci&oacute;n entre este barrio y el resto de la ciudad, porque tal vez otras personas vendr&iacute;an a atenderse hasta nuestras calles&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="En la zona del Bajo Autopista ya hay muchas edificaciones vacías: los vecinos se mudaron a la zona urbanizada del barrio."
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            <span class="title">
                En la zona del Bajo Autopista ya hay muchas edificaciones vacías: los vecinos se mudaron a la zona urbanizada del barrio.                            </span>
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        Adem&aacute;s de trabajar como franquero, C&eacute;sar form&oacute; una Cooperativa Nutram junto a estudiantes de arquitectura y maestros mayores de obra del barrio, con la expectativa de sumar a vecinos de otros barrios populares que pertenezcan a esos rubros. &ldquo;Presentamos un proyecto al Gobierno de la Ciudad pero todav&iacute;a no tuvimos respuesta: en el barrio no hay ninguna escuela t&eacute;cnica y ah&iacute; se pueden aprender muchos oficios que derivan en salidas laborales. Armamos toda la proyecci&oacute;n para que se haga en un predio que es parte del barrio y que en un tiempo tendr&aacute; que desocupar la empresa Flecha Bus&rdquo;, describe C&eacute;sar. Habla de una manzana muy cercana a la Terminal de &Oacute;mnibus de Retiro.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hay mucho por hacer: hay que abrir calles, porque hay cuadras que miden 400 metros y se angostan y por ah&iacute; no pasa una ambulancia; hay que renovar las cloacas, que son viejas y precarias, porque el ba&ntilde;o era lo &uacute;ltimo que cada familia lograba construir con el mango que iba juntando; <strong>hay que repensar los espacios en t&eacute;rminos de ventilaci&oacute;n, eso lo aprendimos de la pandemia</strong>: hay familias que viven sin ninguna ventana a la calle y lo que hay que hacer, aunque los espacios sean chicos, es generar alg&uacute;n tipo de patio interno para que el aire circule de otra manera y ganar en salud&rdquo;, enumera C&eacute;sar, rodeado de edificaciones que amontonan hasta seis o siete pisos de ladrillo y cemento.
    </p><p class="article-text">
        Otra vez con la mirada hacia arriba, se&ntilde;ala una, dos, decenas de escaleras caracol que permiten entrar a cada una de las edificaciones de esos pisos. &ldquo;<strong>Esas escaleras son una caracter&iacute;stica habitual de nuestro barrio, pero son angostas, de material que puede resbalar y, sobre todo, no siempre de material que a&iacute;sle la electricidad</strong>. Hay que hacerlas de nuevo para que todo eso est&eacute; contemplado porque son peligros&iacute;simas as&iacute; como est&aacute;n&rdquo;, explica. Por una de esas escaleras, que vibra a cada paso, baja una mujer con un hijo tomado de cada mano: &ldquo;Despacio que nos vamos a matar&rdquo;, les grita y les ruega, todo al mismo tiempo y como si fuera la en&eacute;sima vez que se los advierte. Un perro petiso se les mete entre las piernas.
    </p><p class="article-text">
        Cerca de las casas que ya se desocuparon para que sus habitantes se muden a algunos de los nuevos edificios en las zonas m&aacute;s urbanizadas del barrio, una canchita de f&uacute;tbol alfombrada de escombros da cuenta de que esas manzanas est&aacute;n en obra. Es el Bajo Autopista del Barrio Carlos Mugica y en pocos metros cuadrados se amontonan algunas barber&iacute;as y algunas casas de comida peruana. Los m&aacute;s chicos apuran la bicicleta, los m&aacute;s grandes, una bici-moto. &ldquo;Nos faltan espacios de recreaci&oacute;n. Hay muchas canchitas de f&uacute;tbol en el barrio y no importa en qu&eacute; estado est&eacute;n: se usan igual. Son parte de nuestra identidad, aunque tambi&eacute;n hay otros deportes: el piqui-voley, que es como el voley pero con el pie, viene de Paraguay y lo jugamos mucho. Hay que pensar en todas estas costumbres que tenemos a la hora de dise&ntilde;ar nuestros espacios abiertos&rdquo;, reflexiona C&eacute;sar. Tiene otra idea para mostrar las distintas identidades que conviven en el Barrio 31: &ldquo;Pienso en casas con fachadas que identifiquen con colores o con dibujos algo de la cultura de esa familia, de esos vecinos. Esa es la riqueza de nuestro barrio. Desde cuando estaban los italianos, los espa&ntilde;oles y los polacos, hasta ahora, que est&aacute;n los peruanos, los paraguayos y los bolivianos&rdquo;, define.
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                Para César Sanabria, abrir calles por las que logren pasar ambulancias es prioritario.                            </span>
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        Aparte de la necesidad de ventilaci&oacute;n, sobre todo de las viviendas que est&aacute;n en medio de los pasillos, la pandemia dej&oacute; en evidencia otra dificultad especialmente radicada en el Barrio Padre Mugica: &ldquo;La conectividad de WiFi no existe pr&aacute;cticamente. No hay cableado socavado de ninguna empresa que llegue hasta ac&aacute;&rdquo;, explica C&eacute;sar. Lo sabe por la experiencia de sus vecinos y tambi&eacute;n por la suya como alumno de Arquitectura: &ldquo;Curs&aacute;s sin c&aacute;mara, le busc&aacute;s la vuelta para que no te consuma tantos datos, pero igual es muy dif&iacute;cil de sostener y eso desalienta a muchos&rdquo;, cuenta. El d&iacute;a que rindi&oacute; la &uacute;ltima materia de la carrera estaba aislado en su casa: era contacto estrecho de su mam&aacute;, caso confirmado de Covid-19. Cuando pudieron, salieron para que recibiera la harina y los huevos correspondientes a un graduado universitario.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Me da mucho orgullo ser el primer arquitecto del barrio. Mi mam&aacute; -que trabaj&oacute; extra siempre que C&eacute;sar necesit&oacute; plata para el colectivo o para las fotocopias- est&aacute; contenta y mis vecinos me felicitan y me cuentan que quieren estudiar o lograr que sus hijos estudien&rdquo;, reflexiona. Responde r&aacute;pido sobre cu&aacute;l es el impacto de haber crecido en el Barrio 31 en su mirada profesional: &ldquo;<strong>Si yo no me hubiera criado ac&aacute; creer&iacute;a que hay que demolerlo todo y empezar de nuevo. Pero cuando crec&eacute;s ac&aacute; sab&eacute;s todo lo que vale la pena ac&aacute; adentro y todo lo que necesita soluciones&rdquo;.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <em>JR</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Julieta Roffo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/cesar-sanabria-arquitecto-barrio-31-si-no-hubiera-crecido-creeria-hay-demoler_1_8050643.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 21 Jun 2021 03:03:29 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[César Sanabria, el arquitecto del Barrio 31: "Si no hubiera crecido acá creería que hay que demoler todo"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Urbanismo,Barrio Padre Mugica,Villa 31]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[A un año de la muerte de Ramona Medina: denunció la falta de agua en la Villa 31 y murió por Covid]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/coronavirus/ano-muerte-ramona-medina-denuncio-falta-agua-villa-31-murio-covid_1_7939596.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5c588193-cdb8-4bf5-88b5-e541285f54dc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="A un año de la muerte de Ramona Medina: denunció la falta de agua en la Villa 31 y murió por Covid"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un video de la referente de la organización social La Poderosa se hizo viral y centró la atención de los medios en las condiciones en que se vivían los inicios de la pandemia en una de las zonas más pobres de la Ciudad de Buenos Aires.</p></div><p class="article-text">
        <strong>El 17 de mayo de 2020 la pandemia de coronavirus causaba la muerte de Ramona Medina, referente de la organizaci&oacute;n La Garganta Poderosa en la Villa 31 y la primera en denunciar la falta de agua en esa zona postergada de la Ciudad de Buenos Aires en plena emergencia sanitaria</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Medina, insulinodependiente y que hab&iacute;a contra&iacute;do coronavirus en la Villa 31 de Retiro, tras 12 d&iacute;as sin agua, muri&oacute; en un hospital porte&ntilde;o a los 42 a&ntilde;os, y con toda su familia contagiada, entre ellos una hija con discapacidad m&uacute;ltiple.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Vengan y vean la desesperaci&oacute;n de no tener agua y el miedo a contagiarnos&rdquo;, cerraba un video que se volvi&oacute; viral el 3 de mayo del a&ntilde;o pasado, en el que Medina denunciaba la falta de agua en el barrio Padre Mugica.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><p class="article-text">
        El video de Ramo, como la llamaban sus compa&ntilde;eros, familiares y amigos, con la voz entrecortada y al borde de las l&aacute;grimas, se difundi&oacute; r&aacute;pidamente y logr&oacute; que muchos medios de comunicaci&oacute;n se acercaran al barrio a escuchar el testimonio de los miles de vecinos que enfrentaban la pandemia en desventaja.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Ramo logr&oacute; eso, que nos escuchen y que vean la realidad del barrio. No fue casualidad que se contagie, puso el cuerpo, lo dio todo&rdquo;, dijo por entonces a T&eacute;lam Lilian Andrade, quien compart&iacute;a militancia con Medina en <a href="https://lapoderosa.org.ar/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la organizaci&oacute;n social La Poderosa</a>.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Intent&oacute; cuidarse, intentamos cuidarla, pero a veces parece que no le importamos al Gobierno (de la Ciudad), porque en una situaci&oacute;n delicada nos deja sin agua, reclamamos y salen en los medios diciendo que ya est&aacute; solucionado el tema y es mentira&rdquo;, explic&oacute; la joven militante.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Coordinadora de Salud de la Casa de la Mujer en la Villa 31, Ramona Medina hab&iacute;a salido en varios programas de televisi&oacute;n las semanas previas a su muerte clamando por el restablecimiento del servicio de agua potable que pon&iacute;a en riesgo de contraer Covid a todo ese barrio porte&ntilde;o, pero tambi&eacute;n a ella y a los integrantes de su familia</strong>.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Estaba enojada porque sab&iacute;a que no era casualidad que ella se haya contagiado, por todas las luchas que ven&iacute;amos teniendo, tratando de suplir la falta de agua llevando y trayendo bidones, ella puso su cuerpo, hasta el &uacute;ltimo momento&rdquo;, se&ntilde;al&oacute; entonces la joven Lilian a T&eacute;lam.
    </p><p class="article-text">
        El compromiso de Ramona encontr&oacute; eco, tambi&eacute;n, en la Brigada Sanitaria que adopt&oacute; su nombre, de la Universidad Nacional de La Plata, y que replica ese eje en su trabajo epidemiol&oacute;gico en los barrios populares de la periferia de la capital bonaerense, Berisso y Ensenada, para enfrentar la pandemia.
    </p><p class="article-text">
        La brigada, declarada de inter&eacute;s municipal por el Concejo Deliberante de La Plata, se conform&oacute; al iniciarse la pandemia, en marzo de 2020, cuando la Facultad de Ciencias Exactas de la UNLP convoc&oacute; a voluntarios docentes, no docentes y estudiantes y graduados de otras carreras.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, sus m&aacute;s de 400 voluntarios salen por los barrios en busca del coronavirus, rastreando casa por casa los posibles enfermos y se ocupan de localizar a los pacientes recuperados para que donen plasma.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El domingo que muri&oacute; Ramona Medina est&aacute;bamos con dos equipos vacunando en el barrio. En la evaluaci&oacute;n de la jornada nos dimos cuenta de que la identidad de las brigadas estaban hermanadas con las demandas que levant&oacute; Ramona, y ah&iacute; surgi&oacute; primero la idea de dedicarle el trabajo de ese d&iacute;a, que r&aacute;pidamente termin&oacute; en la propuesta de adoptar el nombre de Ramona Medina para todo lo que est&aacute;bamos haciendo&rdquo;, cont&oacute; oportunamente a T&eacute;lam Guido Mastrantonio, secretario de Extensi&oacute;n de la Facultad de Ciencias Exactas y uno de los coordinadores de los equipos de trabajo.
    </p><p class="article-text">
        <em>CRM con informaci&oacute;n de la agencia T&eacute;lam</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiarioAR]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/coronavirus/ano-muerte-ramona-medina-denuncio-falta-agua-villa-31-murio-covid_1_7939596.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 17 May 2021 02:56:17 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Ramona Medina,Villa 31]]></media:keywords>
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