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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Sexualidad]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/sexualidad/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Sexualidad]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Sara Torres, escritora: “Yo no quiero ni seguidoras ni fans, quiero lectoras y amigas”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/sara-torres-escritora-no-quiero-seguidoras-fans-quiero-lectoras-amigas_128_12932237.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/aa3c4d71-9c21-4a4b-be21-86265d109c05_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Sara Torres, escritora: “Yo no quiero ni seguidoras ni fans, quiero lectoras y amigas”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La autora publica un ensayo titulado 'El pensamiento erótico' (Random House), cuyo objetivo es escapar del binarismo que la heterosexualidad impone en la sociedad</p></div><p class="article-text">
        A&uacute;n no se han cumplido dos a&ntilde;os desde la publicaci&oacute;n de su &uacute;ltimo trabajo, la novela <em>La seduccion</em> (Random House), pero Sara Torres vuelve a ocupar un puesto en el espacio de novedades de las librer&iacute;as. Lo hace con un ensayo titulado <em>El pensamiento er&oacute;tico</em>, editado por el mismo sello, un escrito cuyo objetivo es escapar del binarismo que la heterosexualidad impone en la sociedad. Esta es una forma muy escueta de resumir un texto lleno de recovecos, apuntes y referencias a autoras importantes para la escritora como Anne Carson, Monique Witting, Audre Lorde o Teresa de Lauretis, entre muchas otras.
    </p><p class="article-text">
        Dice por tel&eacute;fono a elDiario.es que ahora mismo &ldquo;se siente tranquila&rdquo;, despu&eacute;s de la promoci&oacute;n del t&iacute;tulo anterior, que fue intensa. Adem&aacute;s, tambi&eacute;n particip&oacute; en actos culturales, colabor&oacute; en proyectos colectivos como <em>Deseo, cuerpo y emociones</em> (Txalaparta) y atendi&oacute; el consultorio '<a href="https://www.eldiario.es/autores/sara-torres/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Est&aacute; bien sentir</a>' en este medio. Con <em>El pensamiento er&oacute;tico</em> &ldquo;he hecho lo que era natural para todos los a&ntilde;os de trabajo y de lecturas&rdquo;, sostiene, &ldquo;y creo que es un libro que se suma a una bibliograf&iacute;a de &lsquo;po&eacute;ticas de la resistencia&rdquo;. Una lista de t&iacute;tulos que incluye los poemarios <em>La otra genealog&iacute;a</em>, que gan&oacute; el Premio Nacional de Poes&iacute;a Gloria Fuertes; <em>Conjuros y Cantos</em>, <em>El ritual del ba&ntilde;o</em> o novelas como <em>Lo que hay</em> (Reservoir Books, 2022), entre otros.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Ha pasado muy poco tiempo desde la publicaci&oacute;n de su anterior trabajo. &iquest;Cu&aacute;ndo se comenz&oacute; a fraguar </strong><em><strong>El pensamiento er&oacute;tico</strong></em><strong>?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Es una escritura muy antigua. El proyecto del pensamiento que est&aacute; en este libro ha sido toda la actividad te&oacute;rica que me ha acompa&ntilde;ado durante la escritura literaria en las dos novelas y desde la Universidad, pasando por el doctorado y el postdoctorado. Hab&iacute;a una investigaci&oacute;n muy larga que me costaba compartir porque ten&iacute;a que encontrar el tono y la disposici&oacute;n del cuerpo. Cuando pude descansar despu&eacute;s de la promoci&oacute;n de <em>La seducci&oacute;n</em> me pude retirar un tiempito y lo puse en orden.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Y se fue a Lesbos para ello.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Quer&iacute;a terminar de escribirlo en Lesbos, sobre todo porque para m&iacute; la poes&iacute;a de Safo tiene una propuesta de una &eacute;tica de las amantes y de un pensamiento sobre el cuerpo enamorado. Y es una poes&iacute;a muy atravesada por lo material, por el paisaje, por las fuerzas vitales y ten&iacute;a deseos de encontrarme con ese paisaje donde escribi&oacute; para entender algunas im&aacute;genes de sus poemas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;No es un mal paisaje, por supuesto.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Es curioso, porque Lesbos se puede idealizar como un lugar de simbolismo originario de la experiencia lesbiana. Pero es un espacio atravesado por muchas tensiones distintas. No llegas ah&iacute; y te encuentras ning&uacute;n para&iacute;so s&aacute;fico, tambi&eacute;n hay conflictos. Ha habido durante muchos a&ntilde;os un campo de refugiados muy complicado, con unas condiciones muy violentas para la vida. Ha habido peregrinajes de mujeres en los 70, en los 80, buscando un lugar donde expresar su amor libremente que se ha encontrado tambi&eacute;n con la resistencia local conservadora. O sea que hay muchas fuerzas distintas ah&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;&iquest;Esas fuerzas influyeron de alguna manera en el remate de su libro? &iquest;Est&aacute;n en la parte que le qued&oacute; por escribir all&iacute;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Definitivamente, porque el campo de Moria es donde intentaban sobrevivir malamente los refugiados. Era un lugar con mucha tensi&oacute;n, con una potencia muy contraria a la vida. Y cuando estamos en un espacio hay que reconocer todas sus realidades, no idealizarlo y proyectar nuestro deseo sobre &eacute;l. Para m&iacute; tambi&eacute;n fue muy importante no llegar a Lesbos pensando solo en que iba a recuperar la patria de Safo, ni much&iacute;simo menos, sino llegar atenta, entendiendo que es uno de los principales accesos a Europa para las personas refugiadas que cruzan el mar Egeo. Fue bello entender tambi&eacute;n el conservadurismo antilesbiano que convive con comunidades de mujeres que llegaron en los 70 e hicieron protectoras de animales y tiendas de verdura ecol&oacute;gica. Hay un poco de todo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;&iquest;Cu&aacute;l es la idea esencial que quiere transmitir en </strong><em><strong>El pensamiento er&oacute;tico</strong></em><strong>?</strong>
    </p><p class="article-text">
        <em>&ndash;El pensamiento er&oacute;tico</em> no es una ideolog&iacute;a, es una pr&aacute;ctica del pensar y el hacer en fuga con respecto a la educaci&oacute;n heterosexual heredada. El libro primero da herramientas, sobre todo de la mano de Monique Wittig, para analizar lo que ser&iacute;a esa estructura base del pensamiento heterosexual. Y una vez que atravesamos ese an&aacute;lisis, el grueso del libro son las pr&aacute;cticas de las amantes que no se conforman con un mundo dado, sino que entienden que los mundos se hacen.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Sostiene que la fantas&iacute;a er&oacute;tica est&aacute; delimitada por el heteropatriarcado. &iquest;Qu&eacute; pasar&iacute;a si no fuese as&iacute;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Lo interesante es que no lo podemos saber. <em>El pensamiento er&oacute;tico</em> no te promete llegar a ning&uacute;n lugar concreto, sino que facilita la movilidad, una mirada atenta para que la vitalidad de lo que hay pueda transformar el pensamiento. Desde luego, creo que nos llevar&iacute;a a una transformaci&oacute;n en lo simb&oacute;lico que cambiar&iacute;a nuestra forma de estar en el deseo y nuestra forma de concebirnos corporalmente. Cuando se suspende la l&oacute;gica de g&eacute;nero aumentan enormemente el rango de movimientos y las capacidades de un cuerpo en el espacio.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">A veces, cuando se dirige la atención política demasiado al futuro, se pierde el presente. Lo que puede ser el futuro se está jugando en el ahora todo el tiempo</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&ndash;El cuerpo es un elemento muy presente en el libro desde la propia cubierta, con esa imagen de la arquera de espalda y brazos musculados. En general, sobre todo las mujeres, las personas tenemos una relaci&oacute;n inc&oacute;moda con nuestro cuerpo, incluso las que encajan en el canon de belleza normativa. &iquest;Llegar&aacute; a ser posible un mundo en el que ese malestar no exista?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Cuando trabajo, no valoro la posibilidad del esfuerzo con el encuentro con finales de &eacute;xito. Entiendo que tenemos que esforzarnos en el presente para poder sufrir menos y tener menos fobia al cuerpo. Pero no creo necesariamente que haya finales felices o totalidades que funcionen, sino que creo que tenemos que hacernos cargo de las posibilidades del presente. Creo que el futuro ya est&aacute; en el gesto subversivo de hoy. En cuanto hoy decidimos no aceptar ideales o normas o imperativos que nos hacen estar inc&oacute;modas como cuerpo ya cambia el paisaje.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Entonces no le gusta imaginar futuros.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Yo creo que imaginar presentes es hacer futuros. Y<strong> </strong>a veces, cuando se dirige la atenci&oacute;n pol&iacute;tica demasiado al futuro, se pierde el presente. Lo que puede ser el futuro se est&aacute; jugando en el ahora todo el tiempo. Me importa lo suficiente cuidar hoy, no intentar revertir los errores en el futuro.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Ha trabajado mucho sobre el concepto de la dulzura &iquest;C&oacute;mo lo explicar&iacute;a?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Quiz&aacute; es el &uacute;nico concepto filos&oacute;fico que propone con fuerza la pensadora y psicoanalista Anne Dufourmantelle. Ella habla de la dulzura como una posici&oacute;n de defensa de la vida y como algo a lo que no hay que renunciar. Porque, cuando lo hacemos, empezamos a entrar en una especie de muerte. De hecho, en el orden patriarcal del pensamiento y de la ley, es un t&eacute;rmino minorizado: se considera que los dulces son los tontos, son los infantiles, son los blandos. Hay una cadena de minorizaci&oacute;n, de lo suave, de lo que acoge, de lo que de lo que espera, de lo que es amable. Y precisamente con todos estos t&eacute;rminos tan atacados yo creo que hay que ocupar el espacio p&uacute;blico y hay que practicar el pensamiento.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;De pronto en el libro aparece, casi como un apunte, el genocidio de Palestina y la Flotilla de la Libertad de Gaza de junio de 2025 cerca de la afirmaci&oacute;n: &ldquo;El mal tema de la belleza&rdquo;. &iquest;Por qu&eacute;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Yo estaba escribiendo en un contexto de genocidio que cambi&oacute; la mirada que tenemos sobre el mundo y nuestra forma de entender el mal en lo contempor&aacute;neo. Nos expuso a la obviedad del mal y no hay una vuelta atr&aacute;s despu&eacute;s de esa experiencia y hay una responsabilidad pol&iacute;tica colectiva que pasa del reconocimiento de lo que est&aacute; sucediendo. Entonces, a pesar de que <em>El pensamiento er&oacute;tico</em> es un libro sobre la codificaci&oacute;n y la imaginaci&oacute;n del cuerpo enamorado, a m&iacute; me parec&iacute;a important&iacute;simo dejar evidencia de que el cuerpo enamorado es un cuerpo pol&iacute;tico y que el tipo de cuerpo enamorado, que es el sujeto de <em>El pensamiento er&oacute;tico</em>, es un cuerpo sensibilizado gracias al eros. Y esa sensibilidad que recupera con el eros es una sensibilidad de resistencia a la capitalizaci&oacute;n de la vida, al imperialismo y a todas las fuerzas genocidas que construyen la diferencia, que construyen justificaciones para la violencia y para el borrado.
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>&ndash;El pensamiento er&oacute;tico</strong></em><strong> no es un texto f&aacute;cil. &iquest;C&oacute;mo cree que lo tomar&aacute;n sus lectores?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es un libro que no tiene aspiraciones a ser ning&uacute;n superventas sino de llegar a la intimidad de algunos cuerpos que lo elijan. Y creo que para las personas que entren en &eacute;l puede servir de gran compa&ntilde;ero para la vida, sobre todo porque al final es un compendio de un mont&oacute;n de lecturas y de saberes que a m&iacute; me han acompa&ntilde;ado y me han hecho la persona que soy hoy. O sea, lo que he hecho b&aacute;sicamente es compartir las lecturas m&aacute;s m&aacute;gicas que me han ayudado a estar en el mundo.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">No creo que sea ninguna &#039;influencer&#039;. Me pregunto por qué da esta impresión, porque en realidad soy una chica lesbiana que ha trabajado siempre con lecturas muy minoritarias y que ha tenido conversaciones no fáciles sobre las cosas</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Supongo que es consciente de que se ha convertido en una </strong><em><strong>it-girl</strong></em><strong> o famosa de la literatura con una legi&oacute;n de seguidoras impresionante. No s&eacute; c&oacute;mo se siente en esa posici&oacute;n.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Te agradezco much&iacute;simo la pregunta porque me das una oportunidad para contestar a esto. Este t&eacute;rmino de &lsquo;legi&oacute;n&rsquo; de seguidoras o &lsquo;las hordas&rsquo;, que se utiliza mucho, a m&iacute; me impresiona porque me parece como si fuese una falta de respeto a las lectoras que son personas que tienen un deseo de sentir y de saber y que ponen el cuerpo en los encuentros para tener conversaciones muy complejas y muy honestas. Entonces yo verdaderamente no creo que nada de mi propuesta tenga que ver con las masas, sino con las conversaciones honestas y con la gente que no se da por vencida, que quiere seguir transformando el d&iacute;a a d&iacute;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La verdad es que no creo que sea ninguna <em>influencer.</em> Me pregunto por qu&eacute; da esta impresi&oacute;n, porque en realidad soy una chica lesbiana que ha trabajado siempre con lecturas muy minoritarias y que ha tenido conversaciones no f&aacute;ciles sobre las cosas. Yo creo que el hecho de que los libros hayan llegado, lo que revela es la belleza de un mont&oacute;n de cuerpos que en el presente estamos buscando alternativas. Todas esas lecturas, todos esos encuentros, revela tambi&eacute;n un paisaje pol&iacute;tico y creativo, esperanzador pero elegido.
    </p><p class="article-text">
        Aparece mucho el t&eacute;rmino &lsquo;sacerdotisa&rsquo; en lugar de decir &lsquo;tiene muchas lectoras o personas que est&aacute;n en una conversaci&oacute;n compartida&rsquo;. Hay t&eacute;rminos que incluso para el patriarcado podr&iacute;an significar que lo que hacemos es menos serio.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;&iquest;Por qu&eacute; le parece peyorativo el t&eacute;rmino &lsquo;legi&oacute;n de seguidoras&rsquo;? &iquest;Por el belicismo que se le puede vincular? Porque no me parece negativo, ni much&iacute;simo menos.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Yo soy superconsciente de que no se dice en negativo para nada. Pero creo que todo este vocabulario lleva a lo superficial lo que es m&aacute;s profundo. Porque las seguidoras son algo que se gana y se pierde. Sin embargo, las lectoras son personas implicadas &iacute;ntimamente en un trabajo en com&uacute;n. Y nunca veo seguidoras ni veo legiones, veo personas acudiendo a la urgencia de ciertas conversaciones y veo inteligencias y sensibilidad y todo eso es muy hermoso, como para reducirlo a esos t&eacute;rminos tan explosivos donde parece que estamos hablando de<em> followers</em> o de impacto.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Supongo que es contaminaci&oacute;n de los t&eacute;rminos que se usan en redes sociales: tienes lectoras, tienes seguidoras.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Yo no quiero ni seguidoras ni fans, quiero lectoras y amigas o personas pensando a la vez.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <div data-tf-widget="SpJStCsV" data-tf-opacity="100" data-tf-iframe-props="title=Consultorio 'Está bien sentir' con Sara Torres (Era)" data-tf-transitive-search-params data-tf-medium="snippet" style="width:100%;height:500px;"></div><script src="//embed.typeform.com/next/embed.js"></script>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carmen López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/sara-torres-escritora-no-quiero-seguidoras-fans-quiero-lectoras-amigas_128_12932237.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 24 Jan 2026 03:01:57 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Sexualidad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿El tamaño importa? Un estudio indica que el pene y la altura influyen en la atracción, pero no tanto como creen los hombres]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/tamano-importa-estudio-indica-pene-altura-influyen-atraccion-no-creen-hombres_1_12928941.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c2baf6c2-a809-4bc0-81e8-abe6c90e2ac2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿El tamaño importa? Un estudio indica que el pene y la altura influyen en la atracción, pero no tanto como creen los hombres"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Según los autores, el atractivo sexual y la percepción de amenaza podrían explicar el tamaño inusualmente grande del pene humano. El trabajo también muestra que los hombres tienden a sobreestimar la importancia del tamaño corporal, mientras que las mujeres valoran más el conjunto </p></div><p class="article-text">
        El pene humano es m&aacute;s grande que el de otros primates en relaci&oacute;n con el tama&ntilde;o corporal, un hecho que los bi&oacute;logos evolutivos han atribuido tradicionalmente a la <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Selecci%C3%B3n_sexual" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">selecci&oacute;n sexual</a>, pero sobre el que todav&iacute;a hay algunas inc&oacute;gnitas. Algunos estudios apuntan a que pudo influir en el &eacute;xito reproductivo, la atracci&oacute;n de las hembras o la competici&oacute;n con otros machos. Para profundizar en esta cuesti&oacute;n, un equipo de cient&iacute;ficos australianos ha realizado un estudio cuyos resultados se publican este jueves <a href="https://plos.io/4aMv1CI" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en la revista&nbsp;</a><a href="https://plos.io/4aMv1CI" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>PLOS Biology</em></a>.
    </p><p class="article-text">
        El equipo de <a href="https://upamaaich.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Upama Aich</a>, investigadora de la Universidad de Australia Occidental, pidi&oacute; a un grupo de hombres y mujeres que calificaran figuras masculinas generadas por computadora que variaban en altura, forma corporal y tama&ntilde;o del pene. A ellas les pidieron que calificaran el atractivo sexual de las figuras, mientras que a los hombres se les pidi&oacute; que evaluaran c&oacute;mo de amenazantes las consideraban, tanto en t&eacute;rminos de capacidad de lucha como de rivalidad sexual. Los participantes vieron im&aacute;genes de las figuras a escala en una encuesta en l&iacute;nea, que permit&iacute;a calificar la influencia de cada rasgo por separado.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
        &ldquo;El tama&ntilde;o del pene, la altura y la relaci&oacute;n hombro-cadera se manipularon de forma independiente en 343 figuras masculinas generadas por una computadora&rdquo;, explica la primera autora a elDiario.es. &ldquo;Esto permiti&oacute; presentar, por ejemplo, hombres altos con hombros estrechos y penes peque&ntilde;os, y examinar c&oacute;mo cada rasgo contribu&iacute;a a los juicios, manteniendo los dem&aacute;s constantes&rdquo;.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La conclusión principal es que un pene más grande en los humanos cumple dos funciones adicionales: atraer parejas y amenazar a los rivales</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Upama Aich</span>
                                        <span>—</span> Investigadora de Universidad de Australia Occidental  
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Los resultados sugieren que tanto las preferencias femeninas como la competencia con otros machos han favorecido el aumento del tama&ntilde;o del pene, la altura y la anchura de los hombros en los machos humanos. &ldquo;La conclusi&oacute;n principal es que un pene m&aacute;s grande en los humanos cumple dos funciones adicionales: atraer parejas y amenazar a los rivales&rdquo;, asegura Aich. Seg&uacute;n los autores, se trata de la primera evidencia experimental de que los machos consideran el tama&ntilde;o del pene al evaluar la capacidad de combate y el atractivo de sus rivales hacia las hembras. &nbsp;
    </p><h2 class="article-text">A ellos les importa m&aacute;s</h2><p class="article-text">
        Un detalle interesante del estudio, seg&uacute;n los autores, es la diferencia de valoraci&oacute;n entre hombres y mujeres. En el caso de ellas, tanto el tama&ntilde;o del pene como la altura y la forma corporal aumentaron el atractivo, pero a partir de cierto punto, mayores aumentos en el tama&ntilde;o del pene, la altura y la anchura de los hombros tuvieron valoraciones decrecientes.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En el caso de los hombres, la forma corporal y la altura fueron especialmente importantes al evaluar la amenaza f&iacute;sica. &ldquo;Una diferencia clave es que los hombres tendieron a calificar consistentemente los rasgos m&aacute;s exagerados como m&aacute;s competitivos, mientras que las preferencias de las mujeres se estabilizaron&rdquo;, explica Aich.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Quizás el hallazgo más interesante es que el tamaño parece ser más importante para los hombres al evaluar el atractivo de sus rivales que para las mujeres a las que intentan impresionar</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Upama Aich</span>
                                        <span>—</span> Investigadora de Universidad de Australia Occidental 
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Bas&aacute;ndose en estos hallazgos, &iquest;se podr&iacute;a decir que estos resultados respaldan el t&oacute;pico de que &ldquo;el tama&ntilde;o importa&rdquo;?. &ldquo;S&iacute;, pero el contexto es muy importante&rdquo;, responde la investigadora. &ldquo;Para las mujeres, importa como parte de un todo, junto con la altura y la forma del cuerpo, pero solo hasta cierto punto. Para los hombres, importa como se&ntilde;al de amenaza, pero la altura y la forma del cuerpo tuvieron un efecto m&aacute;s fuerte. Quiz&aacute;s el hallazgo m&aacute;s interesante es que el tama&ntilde;o parece ser m&aacute;s importante para los hombres al evaluar el atractivo de sus rivales que para las mujeres a las que intentan impresionar&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Sesgos culturales y sociales</h2><p class="article-text">
        <a href="https://www.mncn.csic.es/es/quienes_somos/antonio-rosas" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Antonio Rosas</a>, paleoantrop&oacute;logo del Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC), cree que es un asunto de inter&eacute;s, porque la sexualidad determina en gran medida nuestra existencia y desde luego nuestra reproducci&oacute;n. &ldquo;Y los estudios de anatom&iacute;a comparada con otros primates muestran las caracter&iacute;sticas que nos hacen m&aacute;s singulares comparados con otros: una de ellas es el tama&ntilde;o del pene, pero tambi&eacute;n el tama&ntilde;o de los senos femeninos&rdquo;, asegura.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Durante años hemos partido de la premisa equivocada de que el tamaño del pene es importante, pero en realidad el tamaño más importante es el del clítoris</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Laura Morán</span>
                                        <span>—</span> Psicóloga y sexóloga
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Aunque se ha interpretado dentro del marco de la selecci&oacute;n sexual (la preferencia por estos rasgos ha determinado su continuidad)&nbsp;el experto recuerda que en biolog&iacute;a existen otros factores que lo complican todo. &ldquo;Hay que tener cuidado con las interpretaciones directas y simples, porque la evoluci&oacute;n y constituci&oacute;n de los organismos son sistemas muy complejos que tienen interacciones internas que hay que considerar&rdquo;, asegura. &ldquo;A veces hay una integraci&oacute;n morfol&oacute;gica y un mismo gen participa en varios procesos, de modo que puede haber otras causas&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de unas medidas m&iacute;nimas para facilitar una reproducci&oacute;n, en realidad el tama&ntilde;o del pene no importa por diferentes motivos, explica la psic&oacute;loga y sex&oacute;loga&nbsp;<a href="https://lauramoranpsicologa.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Laura Mor&aacute;n</a>. &ldquo;La vagina puede adaptarse y tiene una profundidad media de 12-13 cm, con lo cual tampoco necesitamos penes de 30 cm&rdquo;, asegura. &ldquo;Luego puede haber una parte del significado que nosotros le demos al tama&ntilde;o de algo, que esto tambi&eacute;n es muy cultural o contextual&rdquo;, advierte. &ldquo;Durante a&ntilde;os hemos partido de la premisa equivocada de que el tama&ntilde;o del pene es importante, pero en realidad el tama&ntilde;o m&aacute;s importante es el del cl&iacute;toris, pero eso casi nadie lo sabe&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Algunas de estas preferencias pueden tener que ver con cómo nos han socializado desde pequeños, tanto a hombres como a mujeres</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Marga Sánchez Romero</span>
                                        <span>—</span> Catedrática de la Universidad de Granada (UGR)
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <a href="https://www.ugr.es/personal/margarita-sanchez-romero" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Marga S&aacute;nchez Romero</a>, catedr&aacute;tica de la Universidad de Granada (UGR) y autora del libro&nbsp;<em>Prehistoria de mujeres</em>&nbsp;(Destino, 2022), advierte de un posible sesgo del estudio, porque los participantes, de universidades australianas, tienen una visi&oacute;n y una perspectiva cultural muy determinada y le gustar&iacute;a ver un poquito m&aacute;s de variabilidad. &ldquo;Algunas de estas preferencias pueden tener que ver con c&oacute;mo nos han socializado desde peque&ntilde;os, tanto a hombres como a mujeres&rdquo;, se&ntilde;ala.
    </p><p class="article-text">
        En ese sentido, Upama Aich defiende que su estudio incluy&oacute; participantes de diversos or&iacute;genes &eacute;tnicos y arroj&oacute; patrones muy consistentes en diferentes entornos de estudio. &ldquo;Esto sugiere que estas percepciones no se basan &uacute;nicamente en un contexto cultural espec&iacute;fico&rdquo;, asegura. &ldquo;Sin embargo, no afirmamos que sean universales, ya que las normas culturales en torno a la masculinidad y el atractivo var&iacute;an claramente y pueden interactuar con tendencias evolutivas subyacentes. Un estudio transcultural responder&aacute; directamente a esta pregunta&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio Martínez Ron]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/tamano-importa-estudio-indica-pene-altura-influyen-atraccion-no-creen-hombres_1_12928941.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 23 Jan 2026 09:20:41 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿El tamaño importa? Un estudio indica que el pene y la altura influyen en la atracción, pero no tanto como creen los hombres]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Pene,Sexualidad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Adolescencia y sexualidad: ¿dejo que mi hijo traiga a su pareja a dormir a casa?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/adolescencia-sexualidad-dejo-hijo-traiga-pareja-dormir-casa_1_12920262.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/de80d176-11f2-48c9-8228-9cd7eb5c4d58_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Adolescencia y sexualidad: ¿dejo que mi hijo traiga a su pareja a dormir a casa?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La pregunta surge entre muchos padres y madres cuando sus hijos empiezan a tener los primeros noviazgos. Un psicólogo especializado en adolescencia y una psicóloga sexóloga responden.</p></div><p class="article-text">
        Elena tiene una hija de 17 a&ntilde;os y un hijo de 19. Desde hace unos meses, la chica tiene una pareja que vive lejos de su casa. As&iacute; que, aunque al principio no le apetec&iacute;a demasiado, est&aacute; plante&aacute;ndose la posibilidad de que &ldquo;algunas noches&rdquo; duerman juntos en la casa familiar. &ldquo;A priori el cuerpo me pide que no se queden, pero luego me paro a pensar y creo que esto es fruto del aprendizaje que hemos recibido en nuestra generaci&oacute;n. Creo que al final s&iacute; les dejaremos que duerman en casa, un poco m&aacute;s adelante, cuando la relaci&oacute;n se haya estabilizado, y despu&eacute;s de una conversaci&oacute;n con ella en la que pactemos unas condiciones&rdquo;, expone esta madre.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.sanidad.gob.es/gabinetePrensa/notaPrensa/pdf/HBSC-140525115653809.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Datos oficiales del Ministerio de Sanidad</a> espa&ntilde;ol sit&uacute;an la edad media del inicio de las relaciones sexuales entre los 15 y los 16 a&ntilde;os. Seg&uacute;n este estudio, que radiograf&iacute;a la situaci&oacute;n de la adolescencia en Espa&ntilde;a, &ldquo;una tercera parte de los y las adolescentes de 15 a 18 a&ntilde;os (34,8%) ha tenido relaciones sexuales coitales, sin diferencias entre chicos (35,2%) y chicas (34,3%)&rdquo;. Un <a href="https://www.injuve.es/sites/default/files/EJ190/02_INFORME-JUVENTUD-2024_RESUMEN.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">informe del INJUVE</a> de 2024 se&ntilde;ala que, si bien la edad de inicio de las relaciones sexuales se ha mantenido estable en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas &mdash;en los 16,5 a&ntilde;os&mdash;, cada vez hay m&aacute;s adolescentes que empiezan a tener relaciones antes de los 16.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La adolescencia es muy amplia, y no es lo mismo un chico o una chica de 14 a&ntilde;os que uno de 17. Pero la clave en este tipo de situaciones no es si dejamos o no dejamos dormir a la pareja en nuestra casa, y a qu&eacute; edad, sino todo lo que ha ocurrido antes: si ha habido o no una educaci&oacute;n sexual de calidad en nuestra familia&rdquo;, se&ntilde;ala Rebeca L&oacute;pez, psic&oacute;loga y sex&oacute;loga enfocada en maternidad. Para ella, &ldquo;no existe una respuesta correcta para este tipo de situaciones&rdquo;, sino que var&iacute;a en funci&oacute;n de muchos factores: &ldquo;Depende de las conversaciones que hayamos tenido con ellos, del modelo relacional que tengan y de los valores de cada familia&rdquo;, asegura esta experta.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Normalizar y naturalizar las relaciones sexoafectivas</h2><p class="article-text">
        Seg&uacute;n la sex&oacute;loga, el simple hecho de que un adolescente pregunte en casa si puede traer a su pareja a dormir ya es una buena noticia: &ldquo;Es un punto grande a favor de esa familia, porque significa que hay una conversaci&oacute;n abierta y que existe la confianza suficiente como para que el adolescente lo pregunte&rdquo;, reflexiona Rebeca L&oacute;pez. Y aclara una premisa de partida: &ldquo;Si la pareja de adolescentes ha decidido tener relaciones sexuales, las van a tener igual, as&iacute; que ah&iacute; depende de cada familia facilitarles un lugar seguro o no&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En una situaci&oacute;n parecida se encuentra la familia de Bego&ntilde;a. Su hijo mayor, de 17 a&ntilde;os, ha conocido a una chica hace un par de meses. Acaba de present&aacute;rsela a sus padres, as&iacute; que el siguiente paso probablemente sea que alg&uacute;n d&iacute;a se quede a dormir en casa. &ldquo;Aunque me cuesta un poco hacerme a la idea, porque sigue siendo mi hijo, prefiero que est&eacute;n en casa y que hagan lo que tengan que hacer aqu&iacute;. Es mejor eso a que est&eacute;n en un parque o en la calle. Adem&aacute;s, mi casa siempre ha estado abierta para todos los amigos y amigas de mis hijos, no tendr&iacute;a sentido ahora cerrarles la puerta a sus parejas&rdquo;, considera Bego&ntilde;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A la pregunta: &ldquo;&iquest;Debemos dejar a nuestro hijo o hija que traiga a su pareja a dormir a&nbsp;casa?&rdquo;, el psic&oacute;logo especializado en adolescencia Fran J&oacute;dar responde tajante: &ldquo;Por supuesto&rdquo;. Justifica as&iacute; su respuesta: &ldquo;No veo que debamos hacer distinciones entre una amistad y una pareja. Pueden darse situaciones de riesgo tanto con una amistad &iacute;ntima como con una pareja: desde fumar a mantener cualquier tipo de intercambio sexual. A veces olvidamos que los adolescentes hombres suelen participar en iniciaciones a la masturbaci&oacute;n poco convencionales&rdquo;, se&ntilde;ala.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Deberíamos estar más preocupados de si estamos haciendo un acompañamiento íntegro en su educación afectivo-sexual. Si es así, no veo por qué deba ser preocupante</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Fran Jódar</span>
                                        <span>—</span> psicólogo especializado en adolescencia
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El psic&oacute;logo tampoco cree relevante establecer restricciones en cuanto a la edad: &ldquo;A los 14, a los 16 o a los 18 a&ntilde;os la situaci&oacute;n es la misma, con la salvedad de que seguramente no solo jueguen en la habitaci&oacute;n y vean una peli compartiendo una pizza. Pero es eso o abocarlos a que exploren su sexualidad a la intemperie, a riesgo de que sean grabados o multados y con una presi&oacute;n extra que no es nada saludable para su desarrollo sexual&rdquo;, reflexiona J&oacute;dar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        J&oacute;dar, que trabaja habitualmente con adolescentes y es autor de libros y recursos enfocados en esta etapa, se&ntilde;ala lo que para &eacute;l es la cuesti&oacute;n fundamental en estas situaciones: &ldquo;Deber&iacute;amos estar m&aacute;s preocupados de si estamos haciendo un acompa&ntilde;amiento &iacute;ntegro en su educaci&oacute;n afectivo-sexual. Si es as&iacute;, no veo por qu&eacute; deba ser preocupante que la pareja de nuestra hija o hijo venga a dormir a casa, cumpliendo con las normas b&aacute;sicas de respeto y convivencia de una familia&rdquo;, explica el experto.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La psic&oacute;loga y sex&oacute;loga Rebeca L&oacute;pez coincide en este criterio: &ldquo;La clave est&aacute; en pensar si les hemos dado herramientas y educaci&oacute;n previas para tomar decisiones sensatas. Si esa conversaci&oacute;n no se ha dado todav&iacute;a, es que ya vamos tarde. Cuanta m&aacute;s educaci&oacute;n sexual de calidad tengan, m&aacute;s se retrasan las relaciones sexuales y se hacen de manera m&aacute;s sensata&rdquo;, asegura L&oacute;pez. Ella propone comparar este tipo de situaciones con otras semejantes para poder relativizarlas: &ldquo;Es lo mismo que cuando nos planteamos si les dejamos ver una determinada serie o si les ofrecemos bebida. Depende mucho del tipo de familia y de la conversaci&oacute;n previa que hayamos tenido&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero, &iquest;qu&eacute; pasa si a la familia no le apetece compartir casa con la pareja de su hijo o hija? Esa es la postura inicial de Raquel y de su pareja, cuya hija tiene ahora 17 a&ntilde;os. &ldquo;Todav&iacute;a no se nos ha dado la situaci&oacute;n porque ella no tiene pareja, y puede que cuando surja cambie de opini&oacute;n, pero en principio no me apetece mucho que duerman en casa y a mi chico todav&iacute;a menos: &eacute;l no quiere de ninguna manera que nuestra hija traiga a su pareja a dormir&rdquo;. Para ellos, las reservas est&aacute;n en la p&eacute;rdida de intimidad que supondr&iacute;a: &ldquo;Sobre todo porque nos gusta mucho poder disfrutar con nuestra hija el rato que estamos en casa, y si se trajese a alguien, eso dejar&iacute;a de ser as&iacute;&rdquo;, asegura.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cuanta más educación sexual de calidad tengan, más se retrasan las relaciones sexuales y se hacen de manera más sensata</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Rebeca López</span>
                                        <span>—</span> psicóloga y sexóloga
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Sin embargo, reflexionando un poco m&aacute;s, Raquel abre la puerta a que en alg&uacute;n momento ocurra: &ldquo;La verdad es que me gusta que mi hija traiga amigas a casa, conocerlas y hablar con ellas, as&iacute; que creo que al final, si mi hija se echase novio o novia, preferir&iacute;a que durmieran aqu&iacute; a que durmieran en casa de la pareja. Entiendo que mi chico prefiera que no, por el malestar que le produce, pero yo personalmente creo que al final preferir&iacute;a que est&eacute;n en mi casa para poder seguir disfrutando de mi hija&rdquo;, reflexiona.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La psic&oacute;loga y sex&oacute;loga Rebeca L&oacute;pez cree que tambi&eacute;n hay que respetar a las familias que prefieren no meter a las parejas de sus hijos en casa. &ldquo;A muchos padres y madres les da m&aacute;s tranquilidad tenerles en casa, pero otras prefieren que no. Saben que sus hijos van a tener relaciones pero les genera incomodidad, as&iacute; que piensan &lsquo;que hagan lo que quieran, pero en mi casa no&rdquo;. En esos casos, la experta recomienda ser transparentes y explicarles a los adolescentes los motivos de la decisi&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        L&oacute;pez reconoce tambi&eacute;n que este tema puede tener una lectura de g&eacute;nero: &ldquo;Siempre suele haber m&aacute;s miedo en las familias que tienen las chicas, porque las agresiones suelen ser hacia ellas, y tambi&eacute;n puede haber miedo de un embarazo&rdquo;, explica. El psic&oacute;logo Fran J&oacute;dar cree que esto tiene que ver con una &ldquo;visi&oacute;n machista&rdquo;, que &ldquo;es la que dicta la moral en esta cuesti&oacute;n&rdquo;. &ldquo;A veces no nos damos cuenta de que si un chaval no puede entrar por la puerta, entrar&aacute; por la ventana. Por eso yo apuesto por mantener relaciones de confianza, transparencia y afectividad con todo el entorno afectivo de nuestras hijas e hijos, porque de lo contrario, convertiremos su desarrollo afectivo-sexual en un tab&uacute; y les condenaremos a repetir los t&iacute;picos errores que hemos cometido siempre&rdquo;, concluye.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lucía M. Quiroga]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/adolescencia-sexualidad-dejo-hijo-traiga-pareja-dormir-casa_1_12920262.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 20 Jan 2026 09:41:49 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Adolescencia y sexualidad: ¿dejo que mi hijo traiga a su pareja a dormir a casa?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[adolescencia,Adolescentes,Sexualidad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Coger a pelo y otros riesgos: cómo cambió la cultura de la protección sexual]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/punto-de-encuentro/coger-pelo-riesgos-cambio-cultura-proteccion-sexual_132_12705233.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/409e6695-e778-4a3a-9e8e-21c141cefd99_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Coger a pelo y otros riesgos: cómo cambió la cultura de la protección sexual"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Sin campañas públicas y con el miedo al VIH en declive, el preservativo parece perder terreno: apenas el 14 por ciento de las personas declara usarlo siempre. Una nueva “costumbre” que afecta a todas las generaciones y que ha aumentado los casos de enfermedades de transmisión sexual. </p></div><p class="article-text">
        En los &lsquo;90, el preservativo irrumpi&oacute; en la televisi&oacute;n abierta en horario central. Primero aparec&iacute;a borroso, hasta que la c&aacute;mara hac&iacute;a foco y remataba: &ldquo;El tiempo est&aacute; mal&iacute;simo, abrigate&rdquo;. Aquella campa&ntilde;a, creada por Fundaci&oacute;n Hu&eacute;sped junto al Consejo Publicitario Argentino, se convirti&oacute; en un hito que dej&oacute; frases memorables como &ldquo;si sal&iacute;s de pesca, llev&aacute; salvavidas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Aunque no era una novedad como m&eacute;todo de doble protecci&oacute;n, el preservativo hab&iacute;a cedido protagonismo frente al avance de las pastillas anticonceptivas como principal estrategia para evitar embarazos. Sin embargo, su presencia en la escena p&uacute;blica se reactiv&oacute; en los &lsquo;80 con la irrupci&oacute;n del VIH hasta que result&oacute; imprescindible instalarlo en el prime time. Para una generaci&oacute;n que hab&iacute;a perdido amigos, parejas y personas cercanas, el virus era sin&oacute;nimo de una sentencia de muerte y, con el tiempo, <strong>el forro fue recuperando terreno hasta convertirse en la &uacute;nica barrera capaz de funcionar como anticonceptivo y proteger de infecciones de transmisi&oacute;n sexual.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, cuatro d&eacute;cadas m&aacute;s tarde parece estar perdiendo espacio, no solo en la intimidad, sino tambi&eacute;n en la conversaci&oacute;n p&uacute;blica. Pese a que m&aacute;s del 98% de las infecciones se producen por practicar sexo sin protecci&oacute;n, seg&uacute;n cifras de AIDS Healthcare Foundation (AHF) Argentina, <strong>apenas el 14% de las personas en el pa&iacute;s incluye el preservativo en todas sus relaciones, el 65% lo hace solo algunas veces y el 20,5% directamente nunca.</strong> La pregunta es inevitable: &iquest;por qu&eacute; se dej&oacute; de usar con tanta regularidad?
    </p><h2 class="article-text">Una &ldquo;moda&rdquo; peligrosa</h2><p class="article-text">
        La idea de &ldquo;coger a pelo&rdquo; o &ldquo;a peluche&rdquo;, es decir, sin protecci&oacute;n, empez&oacute; a circular entre los&nbsp;j&oacute;venes a trav&eacute;s de redes sociales y memes. &iquest;Se transform&oacute; en moda o simplemente dej&oacute; de verse como imprescindible? La pregunta no es ret&oacute;rica: revela un cambio profundo en c&oacute;mo las nuevas generaciones perciben el riesgo, c&oacute;mo interpretan la informaci&oacute;n y c&oacute;mo toman decisiones en su intimidad.
    </p><p class="article-text">
        La ca&iacute;da en el uso del preservativo no se explica por una &uacute;nica causa ni por una franja etaria en particular. <strong>Responde a un entramado m&aacute;s amplio: cambios culturales, avances m&eacute;dicos que redujeron la percepci&oacute;n del riesgo, la aparici&oacute;n de nuevos m&eacute;todos anticonceptivos y la falta de pol&iacute;ticas p&uacute;blicas sostenidas de prevenci&oacute;n.</strong>
    </p><p class="article-text">
        J&oacute;venes y adultos atraviesan este escenario de manera distinta, pero la tendencia es la misma: el forro ya no ocupa el lugar central que tuvo como s&iacute;mbolo de cuidado y responsabilidad sexual.
    </p><p class="article-text">
        Entre los menores de 30, predominan respuestas ligadas a la &ldquo;confianza&rdquo; en parejas ocasionales, como si la cercan&iacute;a digital o las apps bastaran para reducir riesgos. Tambi&eacute;n mencionan que &ldquo;corta el clima&rdquo; o que &ldquo;ya nadie lo usa siempre&rdquo;. En los adultos, pesa el factor econ&oacute;mico &mdash;cada vez son m&aacute;s caros y menos accesibles en los centros de salud&mdash;, aunque la explicaci&oacute;n m&aacute;s repetida es la<strong> falta de costumbre</strong>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Entre los mayores de 60, el preservativo directamente nunca fue parte de sus experiencias &iacute;ntimas. Con la llegada de f&aacute;rmacos como el Viagra, muchos retomaron su vida sexual, pero sin h&aacute;bitos de protecci&oacute;n. Persiste, adem&aacute;s, la idea de que puede afectar la erecci&oacute;n o disminuir la sensibilidad, y la creencia err&oacute;nea de que mantener relaciones con mujeres mayores no implica riesgos:<strong> descartada la posibilidad de embarazo, consideran que las infecciones son un problema exclusivo de los j&oacute;venes a&uacute;n cuando la exposici&oacute;n es real.</strong>
    </p><h2 class="article-text">Qu&eacute; se perdi&oacute; al perder el miedo</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Conforme se fue transformando la historia natural del VIH, con los antivirales que permiten que las personas que viven con el virus tengan buena calidad de vida, las nuevas generaciones le fueron perdiendo el miedo; al mismo tiempo, surgieron m&eacute;todos anticonceptivos m&aacute;s modernos como los implantes subd&eacute;rmicos, el DIU o el SIU&rdquo;, explic&oacute; a <em>Punto de Encuentro</em> Leandro Cahn, director ejecutivo de Fundaci&oacute;n Hu&eacute;sped.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
        Al respecto, Miguel Pedrola, director cient&iacute;fico para Latinoam&eacute;rica y el Caribe de AHF, destac&oacute; que &ldquo;uno de los grandes problemas que tenemos es que solemos hablar del preservativo solo en relaci&oacute;n al VIH, y no de las infecciones de transmisi&oacute;n sexual en general. Entonces, <strong>cuando el VIH deja de ser percibido como una amenaza, tambi&eacute;n desaparece el preservativo de la conversaci&oacute;n p&uacute;blica&rdquo;.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Las consecuencias ya se ven en las estad&iacute;sticas: seg&uacute;n AHF, el 15% de los nuevos diagn&oacute;sticos de VIH tambi&eacute;n fueron positivos para s&iacute;filis. El porcentaje asciende al 40% si se suman tanto los nuevos diagn&oacute;sticos de s&iacute;filis como los que ten&iacute;an antecedentes de infecci&oacute;n previa. Desde Fundaci&oacute;n Hu&eacute;sped se registraron 69 casos de hepatitis B en 2024, mientras que el promedio anual de los &uacute;ltimos cinco a&ntilde;os hab&iacute;a sido de 31.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Esos datos &mdash;se&ntilde;al&oacute; Pedrola&mdash; muestran que no estamos haciendo bien la prevenci&oacute;n y que necesitamos<em> aggiornar </em>el discurso. Hoy ya no alcanza con decir &lsquo;us&aacute; preservativo para no agarrarte VIH y no quedar embarazada&rsquo;; <strong>hay que instalar que, para evitar el contagio de otras infecciones de transmisi&oacute;n sexual, el preservativo sigue siendo clave</strong>&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Y a&ntilde;adi&oacute; que incluso desde una l&oacute;gica pragm&aacute;tica &mdash;&ldquo;si lo quieren ver desde un punto de vista capitalista&rdquo;&mdash; <strong>fomentar su uso representa un ahorro, porque cada persona infectada termina siendo m&aacute;s costosa para el sistema de salud.</strong> &ldquo;Sin embargo &mdash;destac&oacute;&mdash; los presupuestos destinados a prevenci&oacute;n se achican a&ntilde;o tras a&ntilde;o y ese mensaje pierde presencia&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><h2 class="article-text">Menos preservativos, m&aacute;s casos</h2><p class="article-text">
        Para muchos j&oacute;venes, las charlas sobre preservativos quedan reducidas a conversaciones entre amigos, sin demasiada informaci&oacute;n confiable de respaldo. A esa falta se le suma un obst&aacute;culo institucional: primero fue el gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, que puso en &ldquo;revisi&oacute;n&rdquo; y bloque&oacute; el acceso a todos los contenidos de Educaci&oacute;n Sexual Integral en su portal web. La Secretar&iacute;a de Educaci&oacute;n nacional sigui&oacute; el mismo camino y retir&oacute; del portal Educ.ar varios recursos audiovisuales con el argumento de hacer &ldquo;un estudio neutral&rdquo; y evitar supuestos casos de &ldquo;adoctrinamiento&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Con menos materiales disponibles, cada vez resulta m&aacute;s dif&iacute;cil acceder a informaci&oacute;n clara y actualizada sobre sexualidad, m&eacute;todos de protecci&oacute;n y cuidado personal. Esa carencia no es menor: ampl&iacute;a las brechas de conocimiento y tiene un impacto directo en la ca&iacute;da del uso del preservativo.
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            <span class="title">
                Avances médicos, cambios culturales y falta de campañas de prevención: un combo peligroso detrás de la caída del uso del preservativo. No es solo una problemática entre jóvenes                            </span>
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        Y aunque el Estado deber&iacute;a garantizar el acceso gratuito, desde Fundaci&oacute;n Hu&eacute;sped denunciaron que en 2025 se compraron 34 millones menos de preservativos que en 2023. <strong>Adem&aacute;s, en 2024 hubo 6.400 nuevos diagn&oacute;sticos de VIH, 1.400 m&aacute;s que el a&ntilde;o anterior.</strong>&nbsp;El 45% de estos casos se detectaron tarde, cuando la persona ya ten&iacute;a su sistema inmune debilitado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>La baja en el uso es una problem&aacute;tica a nivel global, no solo de Argentina. </strong>Seg&uacute;n un informe reciente de la Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud (OMS), entre adolescentes cay&oacute; entre 2014 y 2022: entre los varones, del 70% al 61%, y entre las mujeres, del 63% al 57%. La pregunta se repite: &iquest;c&oacute;mo es posible que un m&eacute;todo tan seguro y probado pierda relevancia? &iquest;C&oacute;mo se combina la desinformaci&oacute;n y la presi&oacute;n social para que esto suceda?
    </p><p class="article-text">
        El universo digital tambi&eacute;n juega su parte en c&oacute;mo se arman hoy los relatos sobre sexualidad y protecci&oacute;n. Silvina Valente, presidenta de la Sociedad Argentina de Sexolog&iacute;a Humana y directora de Consexuar, una academia para profesionales que tambi&eacute;n brinda terapia para pacientes, se&ntilde;al&oacute;: &ldquo;Las redes sociales son ambivalentes: algunas ofrecen educaci&oacute;n sexual de muy buena calidad, pero muchas otras difunden informaci&oacute;n dudosa o sin evidencia cient&iacute;fica. Hay influencers que hablan de sexualidad y cuidado sin ser profesionales ni operadores pares, y los j&oacute;venes terminan recibiendo mensajes contradictorios&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;De hecho &mdash;critic&oacute;&mdash; algunos influencers recomiendan &lsquo;no usar preservativo porque el bicho va y viene&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Al respecto, se&ntilde;al&oacute; que en Argentina no existe producci&oacute;n nacional de preservativos y que la fuerte baja en las importaciones refleja con claridad la ca&iacute;da tanto en su uso como en la distribuci&oacute;n gratuita por parte del Estado. En 2023 se adquirieron cerca de 161 millones de unidades; un a&ntilde;o despu&eacute;s,<strong> la cifra se redujo un 24 por ciento.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Hoy, lejos de aquellas viejas campa&ntilde;as televisivas que pon&iacute;an al preservativo en primer plano, el desaf&iacute;o sigue siendo el mismo, aunque en otros espacios: lograr que el cuidado siga importando. Que el forro deje de estar olvidado en el caj&oacute;n y recupere su lugar como herramienta clave para disfrutar del sexo seguro.
    </p><p class="article-text">
        <em>SL / MA</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Solange Levinton]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/punto-de-encuentro/coger-pelo-riesgos-cambio-cultura-proteccion-sexual_132_12705233.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 01 Nov 2025 03:59:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Coger a pelo y otros riesgos: cómo cambió la cultura de la protección sexual]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Preservativos,Sexualidad,Sexo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[De tripas de animales al látex: cómo el preservativo transformó nuestra salud sexual]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/ciencia/tripas-animales-latex-condon-transformo-salud-sexual-pm_1_12625088.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9c790f56-178a-4bba-9ffd-4bdd6ffa8c4a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="De tripas de animales al látex: cómo el preservativo transformó nuestra salud sexual"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El preservativo es uno de los métodos anticonceptivos más utilizados y cuyo origen se remonta a las civilizaciones antiguas de Egipto.</p></div><p class="article-text">
        La salud sexual es un concepto amplio que abarca desde la posibilidad de tener relaciones placenteras y con consentimiento hasta el derecho a acceder a informaci&oacute;n de calidad sobre sexualidad. Adem&aacute;s, hablar de salud sexual tambi&eacute;n pasa por hablar de <strong>m&eacute;todos anticonceptivos</strong>. P&iacute;ldoras, anillo vaginal, DIU&hellip; Hoy en d&iacute;a, existen multitud de mecanismos para prevenir el embarazo.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, si hay un m&eacute;todo popular y con historia, ese es el <strong>preservativo</strong>. Seg&uacute;n el &uacute;ltimo informe de Control, un 58% de los j&oacute;venes entre 18 y 26 a&ntilde;os en Espa&ntilde;a usan siempre el cond&oacute;n a la hora de tener relaciones sexuales. No es una sorpresa. Tal como recuerda la Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud (OMS), los preservativos, cuando se utilizan correcta y sistem&aacute;ticamente, son seguros y muy eficaces; no solo para prevenir embarazos, sino tambi&eacute;n la transmisi&oacute;n de diferentes enfermedades e infecciones.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esta funda que se coloca en el pene es hoy conocida por todos, pero la sociedad no siempre tuvo a su alcance un m&eacute;todo de barrera as&iacute;. De hecho, los primeros registros de los <strong>condones de l&aacute;tex</strong> datan de 1930. Este material, m&aacute;s flexible, c&oacute;modo y efectivo, fue clave para desarrollar los preservativos modernos.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/1931716757934469247?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><h2 class="article-text"><strong>&iquest;Cu&aacute;l es el origen del preservativo?</strong></h2><p class="article-text">
        Se cree que los primeros preservativos se utilizaron hace miles de a&ntilde;os. La primera evidencia del uso de estos m&eacute;todos podr&iacute;an fecharse en torno al a&ntilde;o 1000 a.C., cuando los <strong>egipcios utilizaban tripas de animales anudadas </strong>como protecci&oacute;n para prevenir enfermedades.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esto nos da pistas de c&oacute;mo, en un primer momento, el objetivo de utilizar estas fundas no ten&iacute;a nada que ver con el <strong>control de natalidad</strong>. As&iacute; fue durante mucho tiempo. Por ejemplo, eel siglo XVI, durante el Renacimiento, el m&eacute;dico italiano Gabrielle Fallopio document&oacute; el primer cond&oacute;n destinado a prevenir la s&iacute;filis.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para el siglo XVIII, los preservativos hechos con tripas de animales ya eran ampliamente utilizados y reconocidos por gran parte de la sociedad occidental. Para usarlos se ten&iacute;an que remojar previamente con leche y, una vez usados, <strong>se desinfectaban para su reutilizaci&oacute;n</strong>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No fue hasta el 1843 cuando se invent&oacute; el caucho vulcanizado, un material que empez&oacute; a utilizarse como<strong> </strong>alternativa m&aacute;s resistente y reutilizable<strong> </strong>para fabricar <strong>condones de goma</strong>. El caucho se acab&oacute; reemplazando por el l&aacute;tex en 1930 y, el resto, es historia. Hoy en d&iacute;a, los preservativos fabricados con este material se siguen utilizando en todo el mundo, aunque la tecnolog&iacute;a ha permitido crear todo tipo de variedades, con distintos sabores, texturas, colores y tama&ntilde;os.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura Cuesta]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/ciencia/tripas-animales-latex-condon-transformo-salud-sexual-pm_1_12625088.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 23 Sep 2025 11:36:50 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[De tripas de animales al látex: cómo el preservativo transformó nuestra salud sexual]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Preservativos,Salud sexual,Sexualidad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Claudia Piñeiro: “Este siglo trajo una forma de exponer la sexualidad a la que no estábamos acostumbrados”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/claudia-pineiro-siglo-trajo-forma-exponer-sexualidad-no-estabamos-acostumbrados_1_12304495.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/371f2d5c-94c1-4fa2-b4b6-4c36ad4f488d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Claudia Piñeiro: “Este siglo trajo una forma de exponer la sexualidad a la que no estábamos acostumbrados”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La escritora acaba de publicar “La muerte ajena”, una novela donde se cruzan el poder, la prostitución VIP y los medios de comunicación. Los debates que siguen vigentes para el feminismo, la falta de deseo y las zonas incómodas que transitó a la hora de escribir.</p></div><p class="article-text">
        Una mujer joven cae al vac&iacute;o desde un edificio del barrio porte&ntilde;o de Recoleta. Otra, que se llama Ver&oacute;nica Balda y conduce uno de los programas de radio m&aacute;s escuchados del pa&iacute;s, se entera de la noticia. <strong>Acostumbrada a reconstruir episodios, a rastrear informaci&oacute;n, a unir piezas de los rompecabezas que le ofrece su oficio, de inmediato se da cuenta de que algo la conecta a esa joven. </strong>Sabr&aacute;, con el tiempo, que trabajaba como escort, que el departamento del que cay&oacute; (&iquest;o la empujaron?) pertenec&iacute;a a un poderoso empresario agrario con v&iacute;nculos pol&iacute;ticos, que est&aacute;n unidas por una historia familiar secreta y densa.
    </p><p class="article-text">
        Lejos de proponer un relato un&iacute;voco o cerrado de estas circunstancias, en su reciente novela <em>La muerte ajena</em> (Alfaguara, 2025), <strong>Claudia Pi&ntilde;eiro</strong> <strong>prefiere dividir la narraci&oacute;n en tres dispositivos con tres formas de contar muy distintas</strong>. Tres o m&aacute;s voces, tres verdades ajenas, tambi&eacute;n, a partir de un caso impactante. Entonces, m&aacute;s que una &uacute;nica historia, lo que traen estos fragmentos son versiones, recovecos por los que se filtra la mirada perspicaz de la escritora alrededor de la pol&iacute;tica, el uso de los cuerpos de las mujeres, la sexualidad, los v&iacute;nculos y muchas de las precariedades que ti&ntilde;en de inquietud al siglo XXI.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;&iexcl;Tengo muchos amigos periodistas!&rdquo;, dice ante <em>elDiarioAR</em> entre risas Pi&ntilde;eiro, quien una vez m&aacute;s, como ocurr&iacute;a en <em>Betib&uacute;</em> y en varias de sus novelas, <strong>sit&uacute;a la acci&oacute;n en el universo de los medios de comunicaci&oacute;n</strong>.
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            <span class="title">
                &quot;La muerte ajena&quot;, la nueva novela de Claudia Piñeiro.                            </span>
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        <strong>&ndash; En m&aacute;s de una ocasi&oacute;n contaste que por lo general part&iacute;s de una imagen para ponerte a escribir, algo que insiste y te atrapa. &iquest;Cu&aacute;l fue el germen de esta novela? &iquest;Hubo nuevamente alguna imagen que te captur&oacute;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; S&iacute;, la imagen n&iacute;tida es la de la tapa: una mujer que cae al vac&iacute;o. Lo que pasa es que en este caso debo reconocer que esa mujer, y toda la novela, est&aacute; mucho m&aacute;s anclada con hechos de la realidad que cualquiera de mis otras novelas. <strong>Cuando se public&oacute; </strong><em><strong>Las viudas de los jueves</strong></em><strong> varios dijeron &ldquo;ah, es el crimen de Mar&iacute;a Marta Garc&iacute;a Belsunce&rdquo;, pero por supuesto que no era eso porque yo hab&iacute;a escrito la novela antes de que mataran a Garc&iacute;a Belsunce.</strong> S&iacute; puede ser que la historia estuviera muy cerca de cosas que pasaban o que pod&iacute;an derivar en esa realidad, pero no es que yo tom&eacute; un hecho puntual. En esta novela, en cambio, esa mujer que cae al vac&iacute;o s&iacute; es una imagen que me la proporcion&oacute; la realidad. Es una imagen que me volv&iacute;a todo el tiempo y que tiene que ver con la ca&iacute;da de una chica escort brasile&ntilde;a hace un tiempo en la Recoleta. Pero te dir&iacute;a que esa imagen y la pregunta por las circunstancias de esa ca&iacute;da se me reafirmaron cuando lo vi al padre hablando en la televisi&oacute;n. Me puse a pensar en &eacute;l, lo miraba y pensaba &ldquo;yo no entiendo lo que pas&oacute;, no s&eacute; por qu&eacute; cay&oacute;, no s&eacute; qu&eacute; pasaba en ese departamento, pero este hombre adem&aacute;s no entiende qu&eacute; hac&iacute;a su hija ah&iacute; o por qu&eacute; su hija termin&oacute; de esa manera&rdquo;. Por supuesto que la novela no tiene nada que ver con su caso en los detalles, pero s&iacute; algo se dispar&oacute; a partir de ver a ese padre. <strong>As&iacute; empec&eacute; a encontrar un mont&oacute;n de otros casos en los cuales tambi&eacute;n chicas escort de una clase media o por ah&iacute;, porque ahora en la clase media est&aacute; todo tan debilitado que no sabe si est&aacute; la clase media. Pero digamos que en general son universitarias, o que tienen un inicio de carrera universitaria y terminan trabajando en la prostituci&oacute;n VIP</strong> o una actividad que tiene varios nombres. Quiz&aacute;s, por ejemplo, como acompa&ntilde;antes de viajes.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash; Te propusiste indagar en ese mundo de chicas por lo general j&oacute;venes.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; S&iacute;. Porque creo que despu&eacute;s de la pandemia y en estas primeras d&eacute;cadas del siglo XXI hay una falta de ilusi&oacute;n en el futuro de la juventud. Esa cosa de &ldquo;si estudio y trabajo, me voy a esforzar, voy a tener una casa, voy a tener no s&eacute; qu&eacute;&rdquo;, eso no existe como futuro pensado hoy por la gente joven. A los de mi generaci&oacute;n nos pas&oacute; en general que pod&iacute;amos hacer un avance sobre lo que hab&iacute;an conseguido nuestros padres. <strong>Nuestros padres nos dejaron educaci&oacute;n y ciertas cosas que hicieron que nosotros a lo mejor consigui&eacute;ramos avanzar sobre lo que ellos hab&iacute;an logrado. Y ahora es al rev&eacute;s, en general las nuevas generaciones sienten que no van a alcanzar a tener el tipo de vida de los padres, ni siquiera a empatarla. </strong>As&iacute; fue que aparecieron formas de hacer plata r&aacute;pidamente que seducen ante esta falta de futuro. En el caso de los varones, por lo general son mucho m&aacute;s las criptomonedas o el juego online. Hay como una especie de fascinaci&oacute;n con eso de &ldquo;hice tanta plata en tan poco tiempo&rdquo;. Por el lado de las mujeres hay mucho m&aacute;s de esta cosa de la prostituci&oacute;n VIP y alrededores de la prostituci&oacute;n VIP, por ejemplo con Only Fans. Y en Only Fans no solo hacen dinero con las im&aacute;genes, hay chicas que se dedican a hacer los audios. A algunas las contratan para contestar, para responder a los que se contactan, ellas ponen la voz. Entonces hay toda una serie de tareas alrededor de cierto modo del ofrecimiento, no quiero decir el trabajo sexual porque no en todos los casos es trabajo sexual con el cuerpo, pero s&iacute; del ofrecimiento de la sexualidad a terceros, que genera un dinero r&aacute;pido y que hace que los chicos y las chicas se fascinen r&aacute;pidamente.
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                Sexualidad, poder, prostitución VIP y la precariedad laboral son algunos de los temas que aborda la última novela de Piñeiro.                            </span>
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        <strong>&ndash; </strong><a href="https://youtu.be/NNIOIJAPacw?si=CL8VV-E7-5LEcoNg" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>En la presentaci&oacute;n de la novela durante la Feria del Libro</strong></a><strong>, la escritora D&eacute;bora Mundani cont&oacute; la primera escena, que transcurre en un amanecer, y despu&eacute;s dijo: &ldquo;De los hechos sabremos mucho menos que de las palabras que de ellos se desprenden&rdquo;. &iquest;Te interes&oacute; reparar m&aacute;s que en tus otras novelas en las palabras?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; S&iacute;, de hecho la estructura de alguna manera lo muestra: las mismas palabras usadas de distintas formas por distintas personas narran hechos diferentes. <strong>Est&aacute;n estas tres partes que no son exactamente lo mismo. No es que un narrador viene a contar algo que no sab&iacute;a el anterior, sino que cambia cosas sustanciales del anterior y vos dec&iacute;s bueno, existe esta cosa del narrador poco fiable, &iquest;en cu&aacute;l de estos narradores conf&iacute;o?</strong> Es algo que nos pasa tambi&eacute;n todo el tiempo en la realidad, incluso con las noticias. Uno escucha una noticia y a su vez escuch&aacute;s la otra versi&oacute;n de esa noticia, y a su vez escuch&aacute;s la otra versi&oacute;n de la otra versi&oacute;n de la otra versi&oacute;n y dec&iacute;s bueno, &iquest;cu&aacute;l es la versi&oacute;n que tengo que confiar? Por eso el &uacute;ltimo cap&iacute;tulo tiene como bajada &ldquo;versiones de m&iacute;&rdquo;. Porque incluso pasa eso: puede haber versiones hasta de la propia historia de uno. Despu&eacute;s hay mucho que tiene que ver con esta tarea de la prostituci&oacute;n VIP o de las escorts que desde afuera intuimos pero no terminamos de saber. Cuando yo quise investigar sobre algunas de estas causas y hechos concretos que pasaron en la Argentina con respecto a ciertas situaciones de la prostituci&oacute;n VIP me encontr&eacute; con una pared. Incluso un juez que entrevist&eacute; me dec&iacute;a que para ellos es muy dif&iacute;cil meterse en ese terreno. <strong>En el &uacute;nico caso en el que se pueden meter un poco m&aacute;s es cuando hay una ruta del dinero. Pero cuando se trata solo de la parte de la prostituci&oacute;n VIP enseguida te das contra una pared porque hay alguien que no quiere contar todo o no hay denunciantes claros en algunos casos.</strong> Entonces es dif&iacute;cil de comprobar. Aparece, por ejemplo, mucha gente relacionada con las agencias de modelos que terminan teniendo causas relacionadas con la prostituci&oacute;n VIP que muchas veces no avanzan porque no hay pruebas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash; En esto de los tres narradores y formas de narraci&oacute;n distintas (una es el borrador de una novela, la segunda parte es material para un documental y la tercera es otro libro) te quer&iacute;a preguntar c&oacute;mo fue el ejercicio de ponerte a pensar como lo har&iacute;an personas con ideas muy distintas de las tuyas. &iquest;Sentiste incomodidad? Porque pensaba que el t&iacute;tulo tambi&eacute;n podr&iacute;a ser algo as&iacute; como &ldquo;la verdad ajena&rdquo;, &iquest;no?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; S&iacute;, hubo varias instancias de incomodidad que pas&eacute; en la escritura. <strong>La primera tuvo que ver con mirar la prostituci&oacute;n desde una posici&oacute;n feminista. Porque dentro del feminismo hay distintas corrientes, est&aacute; la corriente abolicionista y la no abolicionista. Y, en el medio, estamos muchas de nosotras que a veces escuchamos argumentos de un lado y decimos &ldquo;bueno, en esto tiene raz&oacute;n tal&rdquo;, pero despu&eacute;s vienen argumentos del otro lado y dec&iacute;s &ldquo;tambi&eacute;n tiene raz&oacute;n&rdquo;</strong>. La prostituci&oacute;n es algo de lo que discutimos y no llegamos a consensos y es algo que nos incomoda. Otra incomodidad que atraves&eacute; es c&oacute;mo pensar desde el feminismo a las mujeres que llegan a la pol&iacute;tica por haber estado en trabajo sexual. &iquest;Por qu&eacute;? Porque por supuesto que una mujer que estuvo en el trabajo sexual puede llegar a la pol&iacute;tica si tiene condiciones para hacerlo. Si se esfuerza por estudiar o por hacer trabajo de campo o por lo que sea. De hecho, no todos los diputados y senadores o gente que est&aacute; en el Poder Ejecutivo est&aacute;n realmente preparados. A la vez hay chicas que ejercen prostituci&oacute;n que son universitarias y tambi&eacute;n est&aacute; lleno de diputados y diputadas que no han ido a la universidad y son mejores que los universitarios. Ese no es el punto. Para m&iacute; el punto es que ten&eacute;s que tener una voluntad pol&iacute;tica y un trabajo para estar en ese lugar. Que puede ser de campo, puede ser de estudio, lo que sea. Lo que se nota muchas veces es que por la cuesti&oacute;n del cupo hay partidos pol&iacute;ticos que no tienen ninguna tradici&oacute;n de tener mujeres incorporadas en sus espacios y que en el momento que tienen que hacerlo recurren a las mujeres que conocen. Y algunas veces esas mujeres que conocen tienen que ver con la prostituci&oacute;n VIP. <strong>Eso pasa no solamente porque las conocen sino porque sienten que son manipulables. Hay gente que piensa &ldquo;yo te puse ac&aacute;, vos vas a responder a lo que te pida&rdquo;. </strong>Y entonces empez&aacute;s a escuchar discursos de muchas de estas mujeres muy antifeministas, muy en contra de las mujeres. Ah&iacute; me empiezo a preguntar por qu&eacute; dicen eso. &iquest;Piensan realmente esto o esto es para lo que se las puso en ese lugar? Son preguntas, yo no tengo una respuesta a eso. Pero es una pregunta inc&oacute;moda porque hablar de eso es inc&oacute;modo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash; Tambi&eacute;n est&aacute; la voz de un var&oacute;n que paga por sexo.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; S&iacute;, esa fue otra incomodidad: ponerme en la cabeza de ese personaje que en el libro aparece dentro de la novela de un escritor. Es un hombre que consume sexo pago. Y lo hace no aleatoriamente, no por iniciaci&oacute;n, sino porque su mujer no le da todo lo que &eacute;l siente que tiene que darle. Esa cabeza y lo que dice ese personaje, que no quiere decir que todas las personas que consumen sexo pago tengan esa cabeza, a m&iacute; me cost&oacute; mucho. <strong>Cada vez que ten&iacute;a que pasar por ah&iacute; me incomodaba much&iacute;simo. La otra incomodidad que atraves&eacute; es el tema de lo que hacemos nosotros como sociedad frente a la muerte ajena.</strong> Aparece una muerte en las noticias de alguien que te puede afectar m&aacute;s o menos, pero al principio todo el mundo se inquieta porque es un caso que genera mucho impacto. Puede ser el caso de Loan. Puede ser el caso de esta chica escort. Puede ser Blumberg en su momento, el hijo de Blumberg. Y esas noticias duran un tiempo sostenidas por el inter&eacute;s genuino, muchas veces por el morbo, y luego se desvanecen excepto que sientas que es algo que te puede haber pasado a vos. Cuando sent&iacute;s que es algo que te puede haber pasado a vos te dura m&aacute;s el inter&eacute;s. Tambi&eacute;n es inc&oacute;modo esto de aceptar que hay muertes que las sentimos m&aacute;s cercanas y hay muertes que las sentimos menos cercanas y por eso las olvidamos o las pasamos a un segundo plano m&aacute;s r&aacute;pidamente.
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                    alt="Piñeiro asegura que se animó a transitar zonas “incómodas” a la hora de escribir su reciente libro."
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                Piñeiro asegura que se animó a transitar zonas “incómodas” a la hora de escribir su reciente libro.                            </span>
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        <strong>&ndash; Tambi&eacute;n incorporaste la voz de la escort. &iquest;C&oacute;mo fue armarla y pensarla?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; Vi much&iacute;simos videos en YouTube y tambi&eacute;n convers&eacute; con alguna. Tambi&eacute;n pude hablar con chicos m&aacute;s o menos j&oacute;venes que tienen amigas que se dedican a eso y vi c&oacute;mo ellos lo notan como algo natural. Quiero decir, es algo posible dentro de la clase media hoy que una chica del colegio al que van tus hijos o tus cercanos haga ese trabajo. Para m&iacute; lo m&aacute;s dif&iacute;cil ah&iacute; en esa voz fue indagar en el disparador que las lleva a hacer eso. Porque siempre hay un disparador. Pero el disparador muchas veces tiene que ver con que alguien no ten&iacute;a la plata para hacer algo que quer&iacute;a. A veces es tan simple como eso. No es que hay algo mucho m&aacute;s profundo.<strong> En la novela est&aacute; contado desde la necesidad de plata para un viaje y tambi&eacute;n una cosa de sentirse importante frente al padre. Puede haber otras cosas si uno va a lo psicoanal&iacute;tico. Pero el hecho concreto tiene que ver con la velocidad de necesitar algo inmediatamente. </strong>Estamos en una sociedad donde nos est&aacute; pasando eso y me resulta bastante impactante: hay alrededor nuestro un mont&oacute;n de chicas que adem&aacute;s de ir a la facultad hacen eso o adem&aacute;s de trabajar en algo se ganan unos mangos m&aacute;s. As&iacute; como otros salen el fin de semana a manejar un Uber. Algunas te dicen &ldquo;bueno, si yo muchas veces voy a una fiesta y salgo de la fiesta y me acuesto con uno que ni me interesa, &iquest;por qu&eacute; adem&aacute;s no voy a conseguir dinero as&iacute;?&rdquo;. O sea, aparece ah&iacute; un discurso que hay que escuchar. La dificultad era no juzgar ni tampoco sentir compasi&oacute;n o apiadarse, porque eso tambi&eacute;n es juzgar. Tratar de contarlo de alguna forma intentando, tambi&eacute;n, no infantilizar a las personas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash; Por fuera del &aacute;mbito de las escorts, se nota en la novela que estuviste d&aacute;ndole vueltas en general al trabajo. Distintos personajes se refieren a sus trabajos, exponen conflictos, est&aacute;n desencantados o con problemas.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; Lo del trabajo para m&iacute; es fundamental. <strong>Yo creo que hay una crisis de qu&eacute; son los trabajos hoy. Y hay una crisis, tambi&eacute;n, porque los trabajos que antes nos permit&iacute;an tener una vida razonable ya no lo hacen. El periodismo es uno de esos.</strong> Habr&aacute; periodistas a los que les ir&aacute; muy bien, pero conozco much&iacute;simos periodistas que no consiguen trabajo o que tienen que tener varios empleos para subsistir. Y lo mismo pasa con los escritores. Y va a pasar cada vez m&aacute;s en este mundo en el cual se van automatizando un mont&oacute;n de tareas. El otro d&iacute;a en una charla de la Feria del Libro la escritora <strong>Rosa Montero</strong> dijo hay que ir pensando cu&aacute;l va a ser la asignaci&oacute;n universal para sostener a esta gente. Y yo pensaba &ldquo;claro, esto desde Europa se puede pensar porque hay regulaciones&rdquo;. Ac&aacute; plantear una asignaci&oacute;n universal se ver&iacute;a como algo pornogr&aacute;fico casi, porque para el gobierno de este momento y para la ultraderecha en general asignarle dinero a alguien que no trabaja es obsceno. Pero bueno, me parece que vamos a tener que pensar en alg&uacute;n momento en esto porque va a haber mucha gente que se va a quedar fuera del mercado laboral. Yo ya estoy en una edad en la que no estoy preocupada por mi propio trabajo, pero s&iacute; por las generaciones que vienen.<strong> &iquest;De qu&eacute; van a trabajar? &iquest;Cu&aacute;les son los trabajos que van a subsistir? Y esos trabajos que subsisten, &iquest;con qu&eacute; dignidad los vamos a hacer? </strong>En la novela alguno de los personajes lo plantea, &iquest;por qu&eacute; siempre la dignidad del trabajo tiene que ver con el usar el cuerpo de uno o no se plantea cuando hay tantos trabajos indignos?&nbsp;
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                    alt="Por su tono y los temas que decide tratar la escritora, los libros de Claudia Piñeiro suelen ser adaptados al cine y el universo de las series."
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                Por su tono y los temas que decide tratar la escritora, los libros de Claudia Piñeiro suelen ser adaptados al cine y el universo de las series.                            </span>
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        <strong>&ndash; En la novela, de todos los rubros posibles, te enfocaste en la prostituci&oacute;n que se suele llamar VIP y que tiene v&iacute;nculos con la pol&iacute;tica, los empresarios y el poder en general. &iquest;Qu&eacute; te ofrec&iacute;a ese universo para contar literariamente esta historia?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; A m&iacute; lo que me interesaba y creo que atraviesa toda la historia es la sexualidad en el siglo XXI. Y esa sexualidad en el siglo XXI puede ser la &iacute;ntima de cada uno de nosotros, de la que nadie se entera, o una sexualidad que yo veo cada vez m&aacute;s expuesta. Esta sexualidad expuesta, para m&iacute;, hoy tiene mucho que ver con el poder. Podemos volver a (Michel) Foucault y al poder y la sexualidad, claro, pero pas&oacute; mucho tiempo desde entonces y a la vez hay cosas que siempre pasaron. Porque que dentro de la pol&iacute;tica existan amantes, pol&iacute;ticos con doble vida o que haya prostituci&oacute;n no es que sea una novedad de este siglo. Lo que s&iacute; veo como algo diferente es un modo de exposici&oacute;n. Este siglo trajo una forma de exponer la sexualidad a la que no est&aacute;bamos acostumbrados. Hoy sube fotos todo el mundo. Las sube alguien que traiciona a los involucrados. O aparece en la televisi&oacute;n una chica diciendo que era la amante de tal y que el tipo ahora la dej&oacute; abandonada. Es permanente. Pero los mismos involucrados tambi&eacute;n lo exponen. No tienen problema en exponer. <strong>Recuerdo aquella imagen de F&aacute;tima Flores exponiendo el acolchado con la supuesta mancha de semen y la mano del presidente. Es algo a lo que no est&aacute;bamos acostumbrados. Y no lo digo de una forma pacata, lo digo porque realmente cala en el discurso. </strong>Creo que en esta exposici&oacute;n est&aacute; metido el vanagloriarse con cierta sexualidad. Y de ah&iacute; pasamos enseguida al discurso y las palabras, que viene cada vez m&aacute;s repleto de im&aacute;genes sexualizadas. Llama la atenci&oacute;n que a veces esas mismas personas son las que dicen preocuparse si un libro tiene o no tal palabra y si eso lo va a leer o no un chico en un colegio. Despu&eacute;s prend&eacute;s la televisi&oacute;n y el presidente est&aacute; diciendo a cualquier hora una frase que tiene que ver con el tama&ntilde;o del pene de un burro, por ejemplo, con la penetraci&oacute;n anal violenta de determinadas personas, o cuando se habla de un culo rojo y de los mandriles. Todo eso estamos escuchando y se refiere a una sexualidad violenta y probablemente no consensuada. Eso est&aacute; en el discurso de todos los d&iacute;as a trav&eacute;s de la banalizaci&oacute;n de esas cosas. Algunos se r&iacute;en y dicen que es un chiste, que son las formas, que es una manera de decir. A m&iacute; me parece en cambio que es algo en lo que tendr&iacute;amos que poner una se&ntilde;al de alerta.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash; A la vez, en el libro vas hacia atr&aacute;s, con personajes que tienen que ver con la dictadura y el sometimiento de los cuerpos de las mujeres.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; Si, <strong>de alguna forma quise marcar que tambi&eacute;n en otras &eacute;pocas en la Argentina exist&iacute;a el sometimiento de los cuerpos y que desde el poder siempre se hizo un uso por lo general denigrante del cuerpo de las mujeres</strong>. En la dictadura, bueno, qued&oacute; muy claro, con las violaciones en los centros clandestinos, entre otras cosas. Pero adem&aacute;s yo en la novela traigo un caso que es bastante particular. Ver&oacute;nica Balda, la periodista y protagonista de esta novela, cuando era muy jovencita gan&oacute; un premio con su jefa por una investigaci&oacute;n que hicieron sobre una mujer que estaba en un partido pol&iacute;tico de ultraderecha y era defensora de los militares de la dictadura. Un d&iacute;a le hacen una c&aacute;mara oculta y encuentran que esa misma mujer dirige un prost&iacute;bulo en la zona norte del Gran Buenos Aires. Hubo un caso as&iacute; en Argentina, con una c&aacute;mara oculta que hizo Rolando Gra&ntilde;a hace muchos a&ntilde;os en Mar del Plata. En ese caso era una mujer que iba muy seguido a los programas de (Mariano) Grondona o de (Bernardo) Neustadt, muy recatada, defendiendo a los militares, pero tambi&eacute;n diciendo c&oacute;mo ten&iacute;a que ser la sociedad y sus valores. <strong>As&iacute; que qued&oacute; trazada una especie de l&iacute;nea de continuidad en un punto, alrededor del uso del cuerpo de las mujeres. No es que este tema venga de la nada. Nunca en los procesos hist&oacute;ricos lo que pasa hoy viene de la nada. </strong>Todo tiene consecuencias. A lo mejor las consecuencias de hoy se suelen buscar m&aacute;s en cuestiones econ&oacute;micas, &iquest;no? Por qu&eacute; la gente vot&oacute; a determinada persona que tiene ciertas caracter&iacute;sticas. Pero no son solamente econ&oacute;micas las razones, tambi&eacute;n hay una l&iacute;nea en otros temas bastante m&aacute;s profundos. Que lo econ&oacute;mico es lo que define las elecciones puede ser, eso de &ldquo;es la econom&iacute;a est&uacute;pido&rdquo; puede ser. Pero hay muchas otras l&iacute;neas que para m&iacute; son trascendentes y fundamentales que tienen un pasado.&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash; Varios de los personajes del libro hacen referencia a la p&eacute;rdida del deseo en este siglo. Incluso alguno llega a decir &ldquo;estamos flojos de deseo en el siglo XXI&rdquo;. &iquest;Lo percib&iacute;s as&iacute;? &iquest;Coincid&iacute;s con esa mirada?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; Veo bastante de eso. Le&iacute;, y creo que lo nombro en la novela, un libro de Luigi Zoja que se llama <em>La p&eacute;rdida del deseo</em> y que habla justamente de esto. Creo que es algo que es evidente y que por eso tambi&eacute;n estamos un poco como de capa ca&iacute;da. Me refiero a la falta de deseo sexual pero tambi&eacute;n a la falta de deseo en general. Porque aparece esta falta de b&uacute;squeda del futuro. <strong>Yo vengo de una &eacute;poca en la cual despu&eacute;s del destape, el deseo sexual estaba muy a flor de piel y habl&aacute;bamos de eso, y eso circulaba y estaba en el ambiente. Hoy no est&aacute; en el ambiente el deseo. </strong>Qu&eacute; s&eacute; yo, para comparar un presidente con otro: vos ve&iacute;as a (Carlos) Menem y el deseo sexual estaba como deseo. Hoy la sexualidad est&aacute; puesta de otra manera en el discurso presidencial, no como un deseo, m&aacute;s bien como una violaci&oacute;n con esa imagen de los &ldquo;mandriles&rdquo;. Una cosa medio chabacana o violenta. Pero en general el deseo en la sociedad fue bajando y tal vez son tiempos as&iacute;. No digo ni que est&eacute; mal ni que est&eacute; bien. A lo mejor hoy hay que ocuparse m&aacute;s de otras cosas que del deseo sexual. No lo s&eacute;. Pero s&iacute; me llama la atenci&oacute;n porque yo vengo de los &lsquo;60, que eran los a&ntilde;os del deseo sobre todo en los j&oacute;venes. Ahora veo una baja en este sentido en la juventud, se nota mucho esto. No puedo juzgarlo. No puedo decir &ldquo;esto es malo&rdquo;. Pero noto que pasa.
    </p><p class="article-text">
        <em>AL/MG</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Agustina Larrea]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/claudia-pineiro-siglo-trajo-forma-exponer-sexualidad-no-estabamos-acostumbrados_1_12304495.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 18 May 2025 04:31:03 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Claudia Piñeiro: “Este siglo trajo una forma de exponer la sexualidad a la que no estábamos acostumbrados”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Claudia Piñeiro,Libros,Literatura argentina,Sexualidad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Usás o no preservativo?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/no-preservativo_1_12039760.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/96c5fe13-ab5f-497c-b36f-435ceeb34d77_16-9-discover-aspect-ratio_default_1111242.jpg" width="928" height="522" alt="¿Usás o no preservativo?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Según datos de la ONU, diariamente se infectan con VIH 30 personas entre 10 y 19 años en América Latina.
</p></div><p class="article-text">
        &nbsp;&iquest;Preguntar&iacute;as en una primera cita cu&aacute;ndo fue el &uacute;ltimo examen de transmisi&oacute;n sexual? Ser&iacute;a raro, pero en Venezuela los casos de VIH aumentaron en un 98% respecto a 2023, y en Per&uacute; un 80%.  Cada d&iacute;a unos 30 j&oacute;venes se infectan con VIH en Am&eacute;rica Latina y el Caribe.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="instagram-media" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/reel/DF7v3U9scb8/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" data-instgrm-version="14" style=" background:#FFF; border:0; border-radius:3px; box-shadow:0 0 1px 0 rgba(0,0,0,0.5),0 1px 10px 0 rgba(0,0,0,0.15); margin: 1px; max-width:540px; min-width:326px; padding:0; width:99.375%; width:-webkit-calc(100% - 2px); width:calc(100% - 2px);"><div style="padding:16px;"> <a href="https://www.instagram.com/reel/DF7v3U9scb8/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" background:#FFFFFF; line-height:0; padding:0 0; text-align:center; text-decoration:none; width:100%;" target="_blank"> <div style=" display: flex; flex-direction: row; align-items: center;"> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 40px; margin-right: 14px; width: 40px;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: column; flex-grow: 1; justify-content: center;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; margin-bottom: 6px; width: 100px;"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; width: 60px;"></div></div></div><div style="padding: 19% 0;"></div> <div style="display:block; height:50px; margin:0 auto 12px; width:50px;"><svg width="50px" height="50px" viewBox="0 0 60 60" version="1.1" xmlns="https://www.w3.org/2000/svg" xmlns:xlink="https://www.w3.org/1999/xlink"><g stroke="none" stroke-width="1" fill="none" fill-rule="evenodd"><g transform="translate(-511.000000, -20.000000)" fill="#000000"><g><path d="M556.869,30.41 C554.814,30.41 553.148,32.076 553.148,34.131 C553.148,36.186 554.814,37.852 556.869,37.852 C558.924,37.852 560.59,36.186 560.59,34.131 C560.59,32.076 558.924,30.41 556.869,30.41 M541,60.657 C535.114,60.657 530.342,55.887 530.342,50 C530.342,44.114 535.114,39.342 541,39.342 C546.887,39.342 551.658,44.114 551.658,50 C551.658,55.887 546.887,60.657 541,60.657 M541,33.886 C532.1,33.886 524.886,41.1 524.886,50 C524.886,58.899 532.1,66.113 541,66.113 C549.9,66.113 557.115,58.899 557.115,50 C557.115,41.1 549.9,33.886 541,33.886 M565.378,62.101 C565.244,65.022 564.756,66.606 564.346,67.663 C563.803,69.06 563.154,70.057 562.106,71.106 C561.058,72.155 560.06,72.803 558.662,73.347 C557.607,73.757 556.021,74.244 553.102,74.378 C549.944,74.521 548.997,74.552 541,74.552 C533.003,74.552 532.056,74.521 528.898,74.378 C525.979,74.244 524.393,73.757 523.338,73.347 C521.94,72.803 520.942,72.155 519.894,71.106 C518.846,70.057 518.197,69.06 517.654,67.663 C517.244,66.606 516.755,65.022 516.623,62.101 C516.479,58.943 516.448,57.996 516.448,50 C516.448,42.003 516.479,41.056 516.623,37.899 C516.755,34.978 517.244,33.391 517.654,32.338 C518.197,30.938 518.846,29.942 519.894,28.894 C520.942,27.846 521.94,27.196 523.338,26.654 C524.393,26.244 525.979,25.756 528.898,25.623 C532.057,25.479 533.004,25.448 541,25.448 C548.997,25.448 549.943,25.479 553.102,25.623 C556.021,25.756 557.607,26.244 558.662,26.654 C560.06,27.196 561.058,27.846 562.106,28.894 C563.154,29.942 563.803,30.938 564.346,32.338 C564.756,33.391 565.244,34.978 565.378,37.899 C565.522,41.056 565.552,42.003 565.552,50 C565.552,57.996 565.522,58.943 565.378,62.101 M570.82,37.631 C570.674,34.438 570.167,32.258 569.425,30.349 C568.659,28.377 567.633,26.702 565.965,25.035 C564.297,23.368 562.623,22.342 560.652,21.575 C558.743,20.834 556.562,20.326 553.369,20.18 C550.169,20.033 549.148,20 541,20 C532.853,20 531.831,20.033 528.631,20.18 C525.438,20.326 523.257,20.834 521.349,21.575 C519.376,22.342 517.703,23.368 516.035,25.035 C514.368,26.702 513.342,28.377 512.574,30.349 C511.834,32.258 511.326,34.438 511.181,37.631 C511.035,40.831 511,41.851 511,50 C511,58.147 511.035,59.17 511.181,62.369 C511.326,65.562 511.834,67.743 512.574,69.651 C513.342,71.625 514.368,73.296 516.035,74.965 C517.703,76.634 519.376,77.658 521.349,78.425 C523.257,79.167 525.438,79.673 528.631,79.82 C531.831,79.965 532.853,80.001 541,80.001 C549.148,80.001 550.169,79.965 553.369,79.82 C556.562,79.673 558.743,79.167 560.652,78.425 C562.623,77.658 564.297,76.634 565.965,74.965 C567.633,73.296 568.659,71.625 569.425,69.651 C570.167,67.743 570.674,65.562 570.82,62.369 C570.966,59.17 571,58.147 571,50 C571,41.851 570.966,40.831 570.82,37.631"></path></g></g></g></svg></div><div style="padding-top: 8px;"> <div style=" color:#3897f0; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:550; line-height:18px;">Ver esta publicación en Instagram</div></div><div style="padding: 12.5% 0;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: row; margin-bottom: 14px; align-items: center;"><div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(0px) translateY(7px);"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; height: 12.5px; transform: rotate(-45deg) translateX(3px) translateY(1px); width: 12.5px; flex-grow: 0; margin-right: 14px; margin-left: 2px;"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(9px) translateY(-18px);"></div></div><div style="margin-left: 8px;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 20px; width: 20px;"></div> <div style=" width: 0; height: 0; border-top: 2px solid transparent; border-left: 6px solid #f4f4f4; 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margin-bottom:0; margin-top:8px; overflow:hidden; padding:8px 0 7px; text-align:center; text-overflow:ellipsis; white-space:nowrap;"><a href="https://www.instagram.com/reel/DF7v3U9scb8/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" color:#c9c8cd; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:normal; line-height:17px; text-decoration:none;" target="_blank">Una publicación compartida por elDiarioAR (@eldiarioar)</a></p></div></blockquote>
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    </figure><p class="article-text">
        Unicef se&ntilde;al&oacute; que &ldquo;las nuevas infecciones en este grupo de edad se concentran en adolescentes y j&oacute;venes varones&rdquo;, pero las mujeres siguen siendo las m&aacute;s afectadas por esta &ldquo;epidemia&rdquo;, en parte, debido a &ldquo;las desigualdades de g&eacute;nero que a menudo resultan en que ellas no tengan poder para negociar relaciones sexuales seguras&rdquo;, indic&oacute; la agencia de la ONU.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/no-preservativo_1_12039760.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 14 Feb 2025 15:36:23 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Usás o no preservativo?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[DW,Preservativos,Sexualidad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La sexualidad de las mujeres sordas: ¿quién las escucha a ellas en los consultorios?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/punto-de-encuentro/sexualidad-mujeres-sordas-escucha-consultorios_132_11837278.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f90a90d3-76ac-4c64-beda-a184b913fa7a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La sexualidad de las mujeres sordas: ¿quién las escucha a ellas en los consultorios?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las dificultades en la comunicación y los prejuicios alejan a las mujeres con discapacidad auditiva de la salud sexual y reproductiva. Falta de información y pocos recursos para que la comunicación en los consultorios sea adecuada. </p></div><p class="article-text">
        La consulta con la ginec&oacute;loga es a las 3 de la tarde. Hay que tomar dos colectivos para llegar al consultorio, hace calor, est&aacute; dif&iacute;cil transitar la ciudad de Buenos Aires, pero no hay chance de perder esta cita porque hay una crisis de salud en Argentina &ndash;enmarcada en las decisiones de pol&iacute;tica sanitaria del gobierno nacional&ndash; que hace milagroso conseguir un turno en una fecha tolerable para la salud. La m&eacute;dica abre la puerta. &ldquo;Buenas tardes. Contame&rdquo;, dice.
    </p><p class="article-text">
        Silencio del otro lado.
    </p><p class="article-text">
        Porque la mujer que va a esa consulta es sorda, y entonces, la escena se transfigura. Como la cara de la m&eacute;dica.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La intimidad de una consulta ginecol&oacute;gica es pr&aacute;cticamente imposible de lograr para las personas sordas. </strong>Entender las explicaciones m&eacute;dicas &ndash;lenguaje muchas veces encriptado&ndash; es casi una utop&iacute;a para estas personas, y presenta muchas dificultades para quienes tienen disminuci&oacute;n auditiva. Ergo, ac&aacute; tenemos mucho para pensar, hacer, rever y escasa informaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Una lengua posible.</strong> Los dos pulgares unidos apuntando hacia arriba y los dos &iacute;ndices unidos apuntando hacia abajo, dejando un espacio, as&iacute; se dice vulva en lengua de se&ntilde;as argentina. La palabra representada con las manos se ve bastante en acciones de activismo feminista, y hay pines, incluso. Datito, chicas.
    </p><p class="article-text">
        Vulva, pene, himen, semen, lubricaci&oacute;n vaginal, cond&oacute;n, vibrador, VPH (virus de papiloma humano), c&aacute;ncer de mama, embarazo, PAP y muchos t&eacute;rminos, temas y realidades m&aacute;s, son ense&ntilde;ados en lengua de se&ntilde;as, en Instagram y TikTok por Mar&iacute;a de los &Aacute;ngeles Prieto Papasidero. La pueden ver en @sinag.sexualidad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sinag, es una palabra griega que significa &ldquo;rayo de luz&rdquo;, porque un solo rayo puede dar luz entre las sombras del silencio y la desinformaci&oacute;n que afecta particularmente a las mujeres sordas. Mar&iacute;a de los &Aacute;ngeles es sorda de nacimiento, tiene 35 a&ntilde;os, trabaja en el archivo de un organismo nacional y est&aacute; en pareja con Nicol&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El a&ntilde;o que viene quiero hacer una diplomatura de Educaci&oacute;n Sexual Integral y orientaci&oacute;n cl&iacute;nica (sex&oacute;loga)&rdquo;, cuenta a trav&eacute;s del intercambio que tenemos por Whatsapp y mail. Despu&eacute;s de la presentaci&oacute;n inicial, le pregunto por su experiencia en las consultas ginecol&oacute;gicas. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Siempre se me dificultan las consultas al ginec&oacute;logo porque no hay accesibilidad de comunicaci&oacute;n, ya que los profesionales no tienen conocimientos de lengua de se&ntilde;as, que es mi idioma. Y mi idioma secundario es el espa&ntilde;ol, el cual me cuesta mucho entender y hay que sumarle que debo leer los labios del m&eacute;dico&rdquo;, dice.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Y cu&aacute;l es la soluci&oacute;n?, es la siguiente duda. &ldquo;<strong>A veces nos comunicamos por escrito si el m&eacute;dico tiene voluntad de hacerse entender</strong>, ya que muchos no tienen paciencia ni ganas de ayudar en la comunicaci&oacute;n. Como la mayor&iacute;a de la comunidad no entiende y no sabe espa&ntilde;ol, les cuesta mucho comunicarse con los m&eacute;dicos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Mar&iacute;a de los &Aacute;ngeles decidi&oacute; utilizar un DIU (dispositivo intrauterino) como m&eacute;todo anticonceptivo.&ldquo;En el momento de colocarme un DIU de cobre, le ped&iacute; a mi pareja oyente que me acompa&ntilde;ara a la ginec&oacute;loga para sentirme segura y estar informada. Mi pareja estaba al lado, me informaba de cada paso mientras la doctora me lo colocaba y al mismo tiempo le preguntaba qu&eacute; hac&iacute;a, y me sent&iacute;a informada y segura&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">&ldquo;Que no sufra como vos&rdquo;</h2><p class="article-text">
        Daniela G&oacute;mez Dos Santos, de 37 a&ntilde;os, tiene hipoacusia sensorial bilateral cong&eacute;nita. Est&aacute; terminando su tesis de la licenciatura de Trabajo Social en la Universidad Arturo Jauretche, donde es tutora de estudiantes sordos. Es docente de secundaria, y capacitadora y asesora del proyecto&nbsp; &ldquo;Promoci&oacute;n y protecci&oacute;n de los derechos de las personas con discapacidad&rdquo; del municipio conurbano de Quilmes.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Daniela Gómez Dos Santos está en pareja y a veces la acompaña a las consultas médicas: “me he encontrado con profesionales que a mi pareja lo consideren un santo, como si me hiciera un favor por estar saliendo con una sorda”"
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            <span class="title">
                Daniela Gómez Dos Santos está en pareja y a veces la acompaña a las consultas médicas: “me he encontrado con profesionales que a mi pareja lo consideren un santo, como si me hiciera un favor por estar saliendo con una sorda”                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Est&aacute; en pareja con Mingo, que es docente de Lengua y Literatura y periodista deportivo. Daniela es integrante de REDI (Red por los Derechos de las Personas con Discapacidad) una organizaci&oacute;n de Derechos Humanos e incidencia pol&iacute;tica. Y se nota su activismo, porque ha sido una paciente consultora de esta nota, contestando dudas y facilitando informaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Para esta nota nos comunicamos por escrito. &ldquo;Vivo mi sexualidad plena, pero cost&oacute; bastante. Por un lado por culpa de la discriminaci&oacute;n, los prejuicios y la infantilizaci&oacute;n a las que somos sometidas las mujeres con discapacidad. Es decir, prejuicios donde me han visto como una eterna ni&ntilde;a, que no desea, ni es deseada, y por lo tanto, he tenido un novio a quien una vez en una discusi&oacute;n con otros, a modo de insulto, lo acusaban de abusador por estar conmigo. A los ojos de esas personas se estaba aprovechando de m&iacute;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Agrega otro enfoque: &ldquo;Tambi&eacute;n me ha pasado que solo vean posible que me relacione con personas sordas, y en consecuencia, <strong>me he encontrado, incluso en el sistema de salud, con profesionales que a mi pareja lo consideren un santo, como si me hiciera un favor por estar saliendo con una sorda. </strong>Estos prejuicios me han llevado a situaciones inc&oacute;modas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Daniela y Mingo intentaron tener hijos, y ella hizo tratamientos para embarazarse.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; pas&oacute; en ese proceso? &ldquo;Las miradas que me condenaban ven&iacute;an de todos lados, desde la persona de seguridad de la puerta hasta el m&eacute;dico, personas que cuestionaban mi derecho a reproducirme.&nbsp; Preguntaban para qu&eacute; quedar embarazada o qui&eacute;n iba a cuidarlo si &lsquo;sal&iacute;a sordo&rsquo;. Como si yo no fuera capaz de maternar, claro, para ellos yo no ten&iacute;a autonom&iacute;a, era una persona con discapacidad incapaz de hacerse cargo de otra persona&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Hay otro extremo que ella destaca: la romantizaci&oacute;n. &ldquo;Las dos veces que qued&eacute; embarazada, hab&iacute;a personas que me atend&iacute;an con especial cuidado, como si me fuera a romper, o repitiendo esto de la infantilizaci&oacute;n. Al ser beb&eacute;s muy buscados, mi pareja se comprometi&oacute; por completo, estuvo presente en cada consulta o an&aacute;lisis, y a pesar de nuestra insistencia de que me hablaran como cualquier paciente, nos pasaba que yo era un cuerpo, pero hablaban y le daban la explicaci&oacute;n a mi pareja&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ambos embarazos resultaron en nacimientos prematuros de beb&eacute;s que no sobrevivieron.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Al fallecer Valentina, me llevan a NEO para que me despida. El m&eacute;dico que estaba all&iacute;, sin saber la lucha que hab&iacute;a detr&aacute;s, quiso consolarme y me dijo: &rdquo;Es mejor as&iacute;, ahora ten&eacute;s un &aacute;ngel, <strong>capaz era sorda y Dios no quiso que sufra como vos</strong>&ldquo;. Me cost&oacute; mucho procesar esas palabras, pasaron 10 a&ntilde;os y hasta el d&iacute;a de hoy digo que podr&iacute;a escribir un libro con toda la carga de prejuicios que tiene esa frase&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En contraposici&oacute;n, una m&eacute;dica cirujana que oper&oacute; el &uacute;tero de Daniela: &ldquo;Ella me respetaba como una paciente m&aacute;s, se dirig&iacute;a como correspond&iacute;a y muchas veces, me hac&iacute;a caer en cuenta de que a veces yo misma limitaba mi autonom&iacute;a, haci&eacute;ndome consciente de mi dependencia con mi pareja&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Extranjeras en su propia tierra</h2><p class="article-text">
        Iv&aacute;n Nubile es una persona sorda, es usuario de implante coclear, hablante de lengua oral y lengua de se&ntilde;as argentina. Es licenciado en psicolog&iacute;a y speaker motivacional.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En el inicio de la entrevista invita a pensar un escenario: &ldquo;Imaginen por un momento estar en otro pa&iacute;s en el que no conocen el idioma, las herramientas tecnol&oacute;gicas no son suficientes para entablar una comunicaci&oacute;n propicia y deben realizar alguna consulta respecto a algo tan personal e &iacute;ntimo como la salud sexual y reproductiva con un profesional de la salud &iquest;Qu&eacute; har&iacute;an si realmente no pudiesen comunicarse efectivamente con el/la profesional?&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ldquo;Las consultas sobre estos temas requieren un espacio de confianza y privacidad&rdquo;, enfatiza.</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Existen señas para vulva, semen, lubricación, HPV y demás términos necesarios pero los médicos no suelen conocerlas. La comunicación a veces ocurre por escrito. En su canal, María de los Ángeles tiene otros recursos"
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            <span class="title">
                Existen señas para vulva, semen, lubricación, HPV y demás términos necesarios pero los médicos no suelen conocerlas. La comunicación a veces ocurre por escrito. En su canal, María de los Ángeles tiene otros recursos                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Como profesional de la salud sabe que esta realidad &ldquo;lleva a diagn&oacute;sticos incompletos o malentendidos que impactan de manera negativa en la calidad de vida de los/as consultantes. Estos son algunos de los desaf&iacute;os m&aacute;s grandes que enfrentan hoy en d&iacute;a las personas sordas usuarias de la lengua de se&ntilde;as argentina,<strong> como si fuesen extranjeros de su propia tierra</strong>&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Comparte que en su consultorio recibe &ldquo;muchas consultas realmente preocupantes y angustiantes respecto a la falta de accesibilidad en la salud p&uacute;blica y privada sobre temas de salud sexual&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s volvemos con &eacute;l.
    </p><h2 class="article-text">La menopausia hipoac&uacute;sica</h2><p class="article-text">
        Elena no quiere usar su nombre real. Tiene 63 a&ntilde;os, usa aud&iacute;fonos desde los 40. Su diagn&oacute;stico es otoesclerosis, definida como &ldquo;el resultado del remodelado anormal de los huesos en el o&iacute;do medio&rdquo;, por el Instituto Nacional de la Sordera y Otros Trastornos de la Comunicaci&oacute;n de Estados Unidos. Es una reconocida investigadora y profesora universitaria, que eligi&oacute; no ser madre, y que hoy transita el climaterio (menopausia es solo un d&iacute;a en la vida de las mujeres).
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No puedo tomar hormonas porque aceleran el proceso de la esclerosis del o&iacute;do, entonces no pude hacer terapia hormonal de reemplazo (TRH, un tratamiento m&eacute;dico que consiste en administrar hormonas para aliviar los s&iacute;ntomas de la menopausia/climaterio). Algunas de las manifestaciones del climaterio tiene que ver con la libido, con la lubricaci&oacute;n vaginal, entonces tener relaciones sexuales se me est&aacute; volviendo una tortura. <strong>Para las que tenemos otoesclerosis nuestra vida menopa&uacute;sica es una mierda</strong>&rdquo;, dice contundente.
    </p><p class="article-text">
        Y aclara: &ldquo;las &uacute;nicas hormonas que podemos consumir son las que tienen un efecto localizado y en poca cantidad, por ejemplo una crema&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Elena, durante su etapa reproductiva, tomo pastillas anticonceptivas &ldquo;y no s&eacute; cu&aacute;nto me afect&oacute;&rdquo;. Su pap&aacute; ten&iacute;a la misma enfermedad, Elena lo sab&iacute;a y sin embargo, nunca se habl&oacute; del tema. &ldquo;Fui toda la vida a consultas ginecol&oacute;gicas y ni se les ocurri&oacute; preguntar si en la familia hab&iacute;a antecedentes de otoesclerosis que es una enfermedad que afecta a mucha gente, no es una enfermedad rara. La medicina con las especificidades, con la fragmentaci&oacute;n del cuerpo, no te mira como una totalidad, y hay problemas para correlacionar variables que no sean las espec&iacute;ficas de su &aacute;rea&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ana tampoco elige usar su nombre real. Tiene 58 a&ntilde;os, vive con una hipoacusia neurosensorial bilateral y usa aud&iacute;fonos en ambos o&iacute;dos desde hace casi 10 a&ntilde;os. Es profesional e hizo casi toda su carrera en el Poder Judicial.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Toda consulta m&eacute;dica es dif&iacute;cil para m&iacute;. Todo el tiempo estoy pidiendo que me repitan las preguntas y el diagn&oacute;stico&rdquo;, dice. Tambi&eacute;n est&aacute; transitando su climaterio y comparte la misma experiencia de Elena.
    </p><h2 class="article-text">Ideas inclusivas</h2><p class="article-text">
        <strong>En Argentina no hay datos actualizados sobre la cantidad de personas sordas o con dificultades auditivas. </strong>Se estima que son una 200 mil, porque ese es el dato del Censo 2010, pero la Confederaci&oacute;n Argentina de Sordos estima que son muchas m&aacute;s-. Y no que haya datos, es todo un dato.
    </p><p class="article-text">
        En este contexto, algunas ideas inclusivas est&aacute;n en marcha.
    </p><p class="article-text">
        Audiovisuales y tarjetas gr&aacute;ficos sobre ciclo menstrual, prevenci&oacute;n del embarazo, el kit de atenci&oacute;n en casos de violencia sexual, y cuidados y control ginecol&oacute;gico, son los ejes de la campa&ntilde;a que lanzar&aacute; en breve la organizaci&oacute;n Sordas Sin Violencia (SSV) en el marco del proyecto<strong> &ldquo;Promoviendo la realizaci&oacute;n del ejercicio de la capacidad jur&iacute;dica de las Personas con Discapacidad en Argentina&rdquo;</strong> entre 2022 y 2024&ldquo; que desarrolla UNFPA junto a PNUD, OPS en alianza con UNICEF y ACNUDH.
    </p><p class="article-text">
        Los materiales son el resultado de las conclusiones obtenidas de tres grupos de consulta virtuales con mujeres de Salta, Jujuy y Entre R&iacute;os, donde se detect&oacute; qu&eacute; conocimientos tienen sobre sus derechos sexuales y&nbsp; reproductivos, se les consult&oacute; si hab&iacute;a informaci&oacute;n accesible en LSA, y de no ser as&iacute;, qu&eacute; informaci&oacute;n&nbsp; prioritaria necesitan.
    </p><p class="article-text">
        En <a href="https://argentina.unfpa.org/es/publications/salud-integral-accesible-para-mujeres-sordas-aprendizajes-y-desaf%C3%ADos-partir-de-la" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Salud integral accesible para mujeres sordas</a> elaborado por SSV y Unfpa se relata la experiencia realizada en el Hospital General de Agudos Dr. Teodoro &Aacute;lvarez de la Ciudad Aut&oacute;noma de Buenos Aires.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                María de los Ángeles es una de las 200 mil personas sordas o con dificultades auditivas que se estima que viven en Argentina, aunque el número no se acrualiza desde el Censo 2010                            </span>
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        All&iacute; se armaron equipos interdisciplinarios con profesionales previamente sensibilizados &ldquo;para generar empat&iacute;a y seguridad&rdquo; durante la atenci&oacute;n m&eacute;dica, y las mujeres sordas estuvieron acompa&ntilde;adas por una coordinadora, una mediadora sorda y&nbsp; una int&eacute;rprete de lengua de se&ntilde;as argentina-espa&ntilde;ol.
    </p><p class="article-text">
        REDI y Unfpa tambi&eacute;n elaboraron <a href="#" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank"><strong>Barreras de acceso a la salud sexual reproductiva y no reproductiva de mujeres con discapacidad</strong></a><strong>&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, hay un cuadernillo de 2023 del Ministerio de Salud realizado junto a organismos y organizaciones: <a href="https://argentina.unfpa.org/es/publications/hacia-una-consejer%C3%ADa-en-salud-sexual-y-reproductiva-inclusiva-de-personas-con" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Hacia una consejer&iacute;a en salud sexual y reproductiva inclusiva de personas con discapacidad</a> con sugerencias puntuales: consultar a la persona si se puede comunicar por escrito, por lectura labial, si quiere ir a la consulta con un int&eacute;rprete de lengua de se&ntilde;as; recomienda que cuando se llame para avisar que es su turno de consulta no se haga un llamado sonoro, se use un sistema visual, se la busque, se la acompa&ntilde;e.
    </p><p class="article-text">
        Aconseja &ldquo;ser expresivo al hablar, pero no exageradamente, para que puedan identificar los sentimientos y el tono con el que se est&aacute; hablando. Evitar comer, fumar o masticar chicle cuando se habla con ella y nunca taparse la boca, para favorecer la lectura de labios. Tampoco darse vuelta en la conversaci&oacute;n. Hablar en forma clara y natural, pronunciando bien, no deletreando o muy pausado. No elevar el tono de voz ni gritar, ya que tambi&eacute;n dificulta la lectura labial por la deformaci&oacute;n de la cara&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Con un poco de voluntad, profesionales de la salud podr&iacute;an incorporar estas buenas e inclusivas pr&aacute;cticas.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;<strong>Es fundamental que los profesionales de la salud sexual se capaciten en accesibilidad</strong> y adquieran conocimientos b&aacute;sicos sobre LSA, para asegurar una atenci&oacute;n adecuada e integral, para que ese derecho a la informaci&oacute;n no sea invisibilizado&rdquo;, aporta Nubile.
    </p><p class="article-text">
        El cierre de este inici&aacute;tico recorrido para escuchar qu&eacute; pasa con el derecho a la salud sexual de las personas sordas es de Daniela: &ldquo;A&uacute;n hay Danielas siendo cuestionadas por desear, desear ser madres o solo disfrutar su sexualidad. S&eacute; que hay proyectos muy buenos de las organizaciones de la sociedad civil que buscan promover el acceso a la informaci&oacute;n para que las mujeres con discapacidad podamos vivir nuestra sexualidad con autonom&iacute;a. Como as&iacute; tambi&eacute;n capacitaciones hac&iacute;a los profesionales para que conozcan nuestros derechos y den una atenci&oacute;n con una mirada de la discapacidad desde lo que es, una perspectiva social y de derechos humanos. Mi deseo hoy es que esa informaci&oacute;n les llegue a todos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <em>SM/MA</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Silvina Molina]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/punto-de-encuentro/sexualidad-mujeres-sordas-escucha-consultorios_132_11837278.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 23 Nov 2024 02:59:39 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La sexualidad de las mujeres sordas: ¿quién las escucha a ellas en los consultorios?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Sexualidad,Sexualidad femenina,Mujeres,Sordas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ni locas ni castas: el desafío de habitar la sexualidad en un hospital psiquiátrico]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/punto-de-encuentro/locas-castas-desafio-habitar-sexualidad-hospital-psiquiatrico_132_11755336.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d036536b-b4c6-47a0-8aac-ecb6ebfada85_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ni locas ni castas: el desafío de habitar la sexualidad en un hospital psiquiátrico"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La ley de Salud Mental habilitó un abordaje integral de las personas que transitan una internación psiquiátrica, pero el trabajo de la sexualidad sigue presentándose como un desafío.</p></div><p class="article-text">
        La b&uacute;squeda del placer, los nuevos amores y la seducci&oacute;n son pr&aacute;cticas inc&oacute;modas para las instituciones de salud mental, pero existen. La conexi&oacute;n de las mujeres que todav&iacute;a viven en alguno de los 162 hospitales psiqui&aacute;tricos de Argentina con su sexualidad es diversa y depende de varios factores, como la edad o el tiempo que llevan de internaci&oacute;n, que seg&uacute;n los &uacute;ltimos datos oficiales es de 8,2 a&ntilde;os en promedio. Las condiciones de vida en la institucionalidad tambi&eacute;n representan un desaf&iacute;o: dormir en una habitaci&oacute;n compartida complica la autoexploraci&oacute;n y, a diferencia de los reg&iacute;menes carcelarios, <strong>no existen las visitas &iacute;ntimas.</strong> El recorte gubernamental en salud mental, como el intento de cierre de los servicios de guardia e internaci&oacute;n del Hospital Laura Bonaparte anunciado por el Ministerio de Salud de la Naci&oacute;n, amenaza, sobre todo, a las m&aacute;s pobres con el desamparo.
    </p><p class="article-text">
        Aunque pasaron cuatro a&ntilde;os del <strong>plazo estipulado en la ley 26.657 para que cierren todos los manicomios del pa&iacute;s</strong>, miles de personas todav&iacute;a viven esas instituciones. Solana Yoma y Soledad Buhlman, psic&oacute;logas e integrantes del Observatorio de Salud Mental y Derechos Humanos de C&oacute;rdoba, advirtieron en sus investigaciones que las vulneraciones de derechos m&aacute;s mencionadas por sus entrevistadas estaban relacionadas con la<strong> salud sexual y reproductiva</strong>. Al respecto, coinciden en que muchas veces los profesionales &ldquo;llegan despu&eacute;s&rdquo;, es decir, cuando la emergencia ya se produjo. Por ejemplo, cuando se conoce la existencia de una infecci&oacute;n por transmisi&oacute;n sexual, o una situaci&oacute;n de embarazo, y en esos momentos &ldquo;no existen procesos protocolizados&rdquo;, alertan.
    </p><h2 class="article-text">Hablar de sexualidad, el primer paso</h2><p class="article-text">
        Sobre las personas institucionalizadas recaen un sinf&iacute;n de estigmas. Capas de deshumanizaci&oacute;n que desdibujan su condici&oacute;n humana. Pero lo cierto es que por ser personas, la dimensi&oacute;n sexual tambi&eacute;n existe en sus vidas. Agarrar de la mano a una compa&ntilde;era o acariciarle el pelo mientras est&aacute;n sentadas en el parque del hospital psiqui&aacute;trico tambi&eacute;n puede ser una manifestaci&oacute;n del deseo.
    </p><p class="article-text">
        Para Clara Attardo, psic&oacute;loga y creadora de los talleres &ldquo;ESI para adultes&rdquo;, una buena medida &ldquo;para reconocer que las poblaciones tienen sexualidad&rdquo; es generar espacios de di&aacute;logo al interior de los equipos de salud. A lo largo de sus a&ntilde;os de trabajo, cuenta Attardo, se encontr&oacute; con profesionales con diversas limitaciones para abordar la tem&aacute;tica, por ello, resalta la necesidad de &ldquo;armar espacios de formaci&oacute;n y reflexi&oacute;n para acercarse a la sexualidad de los otros, para generar estrategias de cuidado sexual y las que sean necesarias&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La sexualidad va much&iacute;simo m&aacute;s all&aacute; del coitocentrismo, de la penetraci&oacute;n&rdquo;, apunta Attardo, quien tambi&eacute;n es mag&iacute;ster en G&eacute;nero, Sociedad y Pol&iacute;ticas, y precisa que en verdad es mejor hablar de &ldquo;encuentros&rdquo; sexuales. Las mujeres internadas <strong>&ldquo;se enamoran, tienen encuentros sexuales entre ellas, se masturban, se ponen de novias, les pasan cosas&rdquo;</strong>, resume. Adem&aacute;s, apunta que la libido &ldquo;va cambiando&rdquo; producto de cuestiones psiqui&aacute;tricas, anticonceptivas o por vivir en un pa&iacute;s desigual con sobrecarga laboral.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Las usuarias del hospital Esteves se preguntan “¿Qué es la libertad?”"
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                Las usuarias del hospital Esteves se preguntan “¿Qué es la libertad?”                            </span>
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        En el Hospital Monovalente Jos&eacute; A. Esteves, ubicado en la localidad bonaerense de Temperley, provincia de Buenos Aires, lleg&oacute; a tener m&aacute;s de 2.500 internadas. Despu&eacute;s de 119 a&ntilde;os de historia transita el camino hacia la desmanicomializaci&oacute;n con cerca de 400 mujeres internadas. De ese n&uacute;mero, m&aacute;s de la mitad son mujeres institucionalizadas hace d&eacute;cadas y tienen una conexi&oacute;n con su propio cuerpo y con su sexualidad &ldquo;bastante limitada&rdquo;, asegura Marcela Gacic, actual jefa del servicio Social de ese hospital.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n los datos del <strong>&uacute;ltimo -y &uacute;nico- censo nacional de personas internadas por motivos de salud mental </strong>realizado por el Ministerio de Salud y publicado en 2019, el 34,1% de las personas en la internaci&oacute;n manifest&oacute; que no recibi&oacute; visitas. De todas maneras,<strong> las visitas que s&iacute; ocurren no pueden ser &iacute;ntimas</strong>, por las propias reglas de este tipo de instituciones. &ldquo;Para quienes est&aacute;n en un hospital psiqui&aacute;trico desde hace 40 a&ntilde;os o 50 a&ntilde;os, poner arriba de la mesa de discusi&oacute;n el cuerpo tiene un proceso&rdquo;, comenta. Por el contrario, para las mujeres m&aacute;s j&oacute;venes o que llevan menos tiempo de internaci&oacute;n, esa conversaci&oacute;n &ldquo;se aborda integralmente&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        De todas maneras, en el Esteves, uno de los cuatro hospitales neuropsiqui&aacute;rticos de la Provincia, hay abordaje: &ldquo;Se trabaja con los cuerpos y la sexualidad&rdquo;, remarca Gacic, aunque reconoce que, como en toda instituci&oacute;n, se encuentra con ciertas limitaciones. &ldquo;Con las mujeres de m&aacute;s a&ntilde;os de internaci&oacute;n ten&eacute;s que recuperar much&iacute;simas m&aacute;s cosas, entre ellas su cuerpo y su sexualidad&rdquo;, asegura.
    </p><h2 class="article-text"><strong>El psiqui&aacute;trico no es un buen lugar para coger, &iquest;o s&iacute;?</strong></h2><p class="article-text">
        Cae la noche y la puerta del pabell&oacute;n se cierra con llave. Es la hora de dormir, pero en un dormitorio compartido con otras 30 almas la relajaci&oacute;n puede ser un desaf&iacute;o. Alguna con el sue&ntilde;o m&aacute;s pesado se durmi&oacute; enseguida y se escuchan sus ronquidos. Otra respira fuerte y a la del fondo le da un ataque de tos. En el medio de esa tormenta de est&iacute;mulos, la m&aacute;s nueva se hace lugar entre las s&aacute;banas: quiere darse un poco de placer. A diferencia de las c&aacute;rceles, <strong>en los hospitales psiqui&aacute;tricos no hay lugares espec&iacute;ficos para las conocidas &ldquo;visitas higi&eacute;nicas&rdquo;</strong>, por lo tanto, la gesti&oacute;n de la intimidad se abre paso entre los grises.
    </p><p class="article-text">
        Fue en 2022 cuando dos mujeres que estaban internadas en el Hospital Esteves de Temperley se pusieron de novias. Aunque no compart&iacute;an sala, despu&eacute;s del desayuno una pasaba a buscar a la otra y se compart&iacute;an frente a otras internas. No hac&iacute;an esfuerzos por ocultar su v&iacute;nculo. Esa, cuenta Gacic, fue la oportunidad para desplegar un dispositivo en el cual la pareja pudiera tener intimidad. &ldquo;Entre mujeres tambi&eacute;n se establecen v&iacute;nculos sexo afectivos y no est&aacute; bueno que en una habitaci&oacute;n de 30 o 40 camas se den esas relaciones sin intimidad para la pareja y sin intimidad para el resto de las compa&ntilde;eras de habitaci&oacute;n&rdquo;, aporta.
    </p><p class="article-text">
        La pareja &ldquo;andaba por el parque, no teniendo relaciones sexuales, pero demostrando el afecto&rdquo;, repone Gacic respecto del momento en que el equipo de sala de una de ellas <strong>propuso trabajar el v&iacute;nculo de pareja, la noci&oacute;n del deseo y la cuesti&oacute;n de la intimidad.</strong> As&iacute;, los trabajadores del hospital se pusieron la tarea al hombro y acondicionaron un espacio para facilitar que esas mujeres puedan tener un momento a solas. Eligieron un lugar donde ediliciamente exist&iacute;a la posibilidad de que fuera un espacio prolijo, y no una suerte de &ldquo;recoveco o rancho&rdquo;, recuerda la trabajadora social del centro de salud. El espacio de intimidad &ldquo;funcion&oacute; bastante tiempo&rdquo;, hasta que la pareja se disolvi&oacute;, recuerda Gacic.
    </p><p class="article-text">
        La idea de garantizar un espacio para los encuentros &iacute;ntimos dentro de un hospital psiqui&aacute;trico fue inspirada por una capacitaci&oacute;n que hab&iacute;a brindado en 2018 el Ministerio de Salud bonaerense, puntualmente, el programa de Salud Sexual Libre de Violencia en Hospitales. En las charlas, dos capacitadoras contaron c&oacute;mo implementaron esta soluci&oacute;n en un hospital de varones en el que hab&iacute;an trabajado. &ldquo;Despu&eacute;s de un par de situaciones que hab&iacute;an generado mucha discordia en el hospital, algunas situaciones de varones muy p&uacute;blicas que hab&iacute;an generado todo un movimiento&rdquo;, rememora Gacic respecto de c&oacute;mo decidieron implementar, previo trabajo de la cuesti&oacute;n del consentimiento, un espacio de intimidad para los internados.
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                    alt="Intervención artística en el hospital Esteves que proponía visibilizar los efectos del encierro la salud de las personas"
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                Intervención artística en el hospital Esteves que proponía visibilizar los efectos del encierro la salud de las personas                            </span>
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        Otra cuesti&oacute;n que el equipo del Hospital Esteves trabaja con las mujeres que viven ah&iacute; es la <strong>profilaxis a la hora de un encuentro sexual</strong>. &ldquo;Cuando trabajamos en capacitaci&oacute;n o en visualizaci&oacute;n de derechos y trabajamos el tema del campo de l&aacute;tex, para visibilizar la cuesti&oacute;n de la sexualidad entre mujeres, para que no se olviden que por ser mujeres no es que no est&aacute;n teniendo relaciones&rdquo;, detalla Gacic.
    </p><p class="article-text">
        Por su parte, en el Hospital Borda de la Ciudad de Buenos Aires -donde se puede atender de manera ambulatoria cualquier persona, pero solo se internan varones- el abordaje de la sexualidad de los usuarios se dio de distintas maneras a lo largo de los a&ntilde;os. &ldquo;Intimidad ha habido, ya sea entre hombres o gente que ha salido, y (el barrio de) Constituci&oacute;n ofrece un panorama variopinto de opciones&rdquo;, aporta con picard&iacute;a Carlos Dellacasa, psic&oacute;logo y director ejecutivo del Museo Hist&oacute;rico de Salud Mental del Hospital Borda. De todas maneras, el hospital no tiene un espacio dedicado a que los internados gocen de su intimidad, porque <strong>&ldquo;las instituciones toleran muy poco el erotismo&rdquo;</strong> y lo consideran como un &ldquo;alterador del r&eacute;gimen institucional&rdquo;, agrega.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Yo te creo hermana: abusos en la internaci&oacute;n</strong></h2><p class="article-text">
        El abuso sexual en un hospital psiqui&aacute;trico puede ocurrir entre pares o por parte del personal. Escuchar los testimonios de compa&ntilde;eras que fueron v&iacute;ctimas o haberlo vivido en primera persona enciende las alertas y multiplica las acciones para evitar sufrir esa vulneraci&oacute;n. Al respecto, la doctora en psicolog&iacute;a Sola Yoma comenta que se encontr&oacute; con <strong>mujeres internadas que ten&iacute;an miedo a dormir por temor a ser abusadas</strong> y advierte de los riesgos de encasillar ese s&iacute;ntoma como un simple insomnio.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El ver solo la sintomatolog&iacute;a cl&iacute;nica sin ver las condiciones en las cuales se encuentran insertas esas mujeres lleva a hacer abordajes reduccionistas y psicofarmacol&oacute;gicos&rdquo;, agrega Yoma y precisa que si una mujer dice &ldquo;no puedo dormir&rdquo; y el equipo m&eacute;dico aumenta la dosis de su medicaci&oacute;n para que concilie el sue&ntilde;o sin analizar que en realidad ese no poder dormir es una conducta adaptativa por encontrarse en una situaci&oacute;n de riesgo, es un procedimiento peligroso.
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                    alt="Los derechos de las pacientes a tomar decisiones sobre su propio deseo y la pregunta por la libertad"
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                Los derechos de las pacientes a tomar decisiones sobre su propio deseo y la pregunta por la libertad                            </span>
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        De todas maneras, la licenciada en psicolog&iacute;a Soledad Buhlman asegura que algunos profesionales reconocen como un problema la ausencia de protocolos para abordar este tipo de vulneraciones de derechos. &ldquo;Adem&aacute;s, se presenta otra cuesti&oacute;n, que ya tiene que ver con el hecho de que son usuarios de salud mental, entonces <strong>se pone en duda </strong>muchas veces la denuncia por parte de las mujeres&rdquo;, agrega.
    </p><p class="article-text">
        A diferencia de lo relevado en C&oacute;rdoba por Yoma y Buhlman, disponible en la web oficial del Observatorio de Salud Mental y Derechos Humanos, en el hospital Esteves de zona sur s&iacute; hay un protocolo para casos de abuso que est&aacute; <strong>en constante actualizaci&oacute;n</strong>, todo el personal conoce de su existencia y algunos profesionales est&aacute;n especialmente capacitados para gestionar estas situaciones si alg&uacute;n relato despierta inquietudes. Una parte fundamental del protocolo es que, una vez activo, hacer la denuncia judicial es un paso obligatorio.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cuando un abuso, as&iacute; sea sospecha de abuso, tiene que ver con una relaci&oacute;n de poder paciente-personal, se denuncia y despu&eacute;s vemos, porque la desigualdad es clar&iacute;sima&rdquo;, contin&uacute;a Gacic respecto a las instrucciones que mandan en el hospital donde trabaja hace 15 a&ntilde;os. &ldquo;El que hace la primera escucha no juzga si hay veracidad en el relato, porque en salud mental existe la posibilidad de que el relato quede atrapado dentro de alguna cuesti&oacute;n delirante.<strong> Puede existir una cuesti&oacute;n de abuso real que quede entrampada en eso y entonces invisibilizada</strong>&rdquo;, agrega.
    </p><p class="article-text">
        Para dilucidar sospechas de abusos entre pares, Gacic asegura que es fundamental el trabajo previo sobre la noci&oacute;n del consentimiento. &ldquo;Entre compa&ntilde;eros tambi&eacute;n hay situaciones de relatos confusos, con lo cual se trabaja cada vez que hay un v&iacute;nculo entre pares dentro del hospital la cuesti&oacute;n del consentimiento, para asegurar que ambas personas puedan brindarlo sin coacciones&rdquo;, detalla.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Yo creo que lo que m&aacute;s sucede es callar, no s&eacute; si mirar para otro lado&rdquo;, aporta Attardo al debate y alienta a la conversaci&oacute;n sobre la sexualidad adentro y afuera de los hospitales psiqui&aacute;tricos, porque las personas que estamos fuera de los espacios de internaci&oacute;n &ldquo;tenemos fuertes problemas con los temas sexuales y de consentimiento&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <em>ER</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Eva Rey]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/punto-de-encuentro/locas-castas-desafio-habitar-sexualidad-hospital-psiquiatrico_132_11755336.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 26 Oct 2024 02:58:04 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Ni locas ni castas: el desafío de habitar la sexualidad en un hospital psiquiátrico]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Sexualidad,Salud mental]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Percibida como disidencia por el mundo hétero y mirada con recelo en los espacios queer: ¿bisexual se nace o se hace?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/percibida-disidencia-mundo-hetero-mirada-recelo-espacios-queer-bisexual-nace_1_11672435.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a50461f9-dbc2-415e-8f62-6b6c38739e0d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Percibida como disidencia por el mundo hétero y mirada con recelo en los espacios queer: ¿bisexual se nace o se hace?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Se realizó el tercer Encuentro Bi+ en Buenos Aires, donde se discutieron temáticas específicas que atañen a una identidad subrepresentada en el mundo LGBT+. "Lo que demuestran las trayectorias bisexuales es que el deseo puede ser más móvil”, apuntan. </p></div><p class="article-text">
        S&aacute;bado por la ma&ntilde;ana, el microcentro porte&ntilde;o descansa del frenes&iacute; semanal: los caf&eacute;s est&aacute;n a&uacute;n cerrados; las oficinas, vac&iacute;as y las calles, semidesiertas. Dentro del Centro Cultural Paco Urondo, justo en la esquina de Per&oacute;n y 25 de Mayo, el &aacute;nimo general indica todo menos reposo: la veintena de organizadores del <strong>tercer </strong><a href="https://www.instagram.com/encuentrobiargentina/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Encuentro Bi+</strong></a> va de un lado al otro ajustando los &uacute;ltimos detalles del evento para el que trabaj&oacute; todo el a&ntilde;o. La inmensa bandera del orgullo bisexual &ndash;fucsia, lavanda, azul&ndash;&nbsp;cuelga desde el primer piso. S<strong>obre la mesa de recepci&oacute;n ya est&aacute;n ordenados los marcadores y los stickers para que los asistentes, que ir&aacute;n llegando de a poquito, anoten sus nombres y pronombres y se los peguen a la vista de los otros. </strong>En las aulas, las &uacute;ltimas sillas se acomodan en ronda para dar lugar a los distintos conversatorios pautados para el turno matutino. Masculinidades bisexuales, Salud mental, ESI, Salida del cl&oacute;set, entre otros.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Surgido a partir de la iniciativa de un grupo de j&oacute;venes bisexuales que se hab&iacute;a conocido en la Marcha del Orgullo Gay de 2020 &ndash;todos ellos, amontonados gracias a Internet: la cuenta de Instagram Memes Bisexuales los hab&iacute;a animado a encolumnarse&ndash;, el Encuentro tuvo primera edici&oacute;n durante 2021 en la Universidad de Quilmes. Desde el a&ntilde;o pasado, el Centro Cultural Paco Urondo y el Centro Cultural El Hormiguero son las sedes que re&uacute;nen a unos cuantos centenares de interesados en visitar la feria de emprendedores, conocerse con otras personas bisexuales y participar de la asamblea o los conversatorios en los que se discuten tem&aacute;ticas espec&iacute;ficas que ata&ntilde;en al colectivo, <strong>percibido como disidente por la heteronorma y le&iacute;do a su vez con hist&oacute;rico recelo dentro de los espacios </strong><em><strong>queer</strong></em><strong>, por la capacidad de sus integrantes de &ldquo;camuflarse&rdquo; dentro del mundo heterosexual</strong>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Este a&ntilde;o fueron cerca de 300 las personas que pasaron por el Urondo y participaron de al menos una actividad, siguiendo la tendencia de crecimiento anual de cien nuevos asistentes por encuentro. Quienes no hayan podido asistir a ninguna de ellas, tendr&aacute;n revancha ma&ntilde;ana: la organizaci&oacute;n convoc&oacute; a reunirse en la Plaza Congreso desde las 17 por el <strong>D&iacute;a Internacional de la Bisexualidad, que se celebra cada 23 de septiembre.&nbsp;</strong>
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            <span class="title">
                Encuentro Bi+ Argentina.                            </span>
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        Pero, &iquest;qu&eacute; es exactamente lo que se visibiliza ma&ntilde;ana? Mejor dicho, &iquest;qu&eacute; define los trayectos de las personas que se identifican con la B dentro del colectivo LGBT+ y que representan m&aacute;s de un 20% de la poblaci&oacute;n que respondi&oacute; el <a href="https://censodiversidad.ar/docs/Informe-CensoDiversidad.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Primer relevamiento</strong></a><strong> nacional de condiciones de vida de la diversidad sexual y gen&eacute;rica en la Argentina</strong>? 
    </p><p class="article-text">
        Desde afuera, hay quienes siguen entendiendo la bisexualidad como un espacio intermedio entre la heterosexualidad y la homosexualidad que en alg&uacute;n momento deber&iacute;a resolverse <em>dando el paso</em>. Otros consideran que declararse bisexual es sin&oacute;nimo de confusi&oacute;n (&ldquo;no sabe lo que quiere&rdquo;), hipersexualizaci&oacute;n (&ldquo;su libido es tan intensa que desatiende cualquier represi&oacute;n&rdquo;) o incluso cobard&iacute;a (&ldquo;es gay o lesbiana, pero no se anima&rdquo;). Hacia adentro, existen casi tantas definiciones de bisexualidad como personas que la asumieron como parte fundamental de su identidad. A <strong>Ornella Di Ruggiero</strong>, militante bisexual desde hace casi una d&eacute;cada, le gusta explicarla como &ldquo;el deseo o la inclinaci&oacute;n rom&aacute;ntica, sexual y/o afectiva hacia una identidad sexogen&eacute;rica y otras, no necesariamente de la misma manera ni al mismo tiempo&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para <strong>Nicol&aacute;s L&oacute;pez</strong>, periodista, creador de podcast <a href="https://open.spotify.com/show/0BjQc7DLSN6uJue20qN1ry" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Bulto</a> y uno de los moderadores de la charla de Masculinidades bisexuales dentro de este tercer Encuentro, asumirse bisexual fue una suerte de liberaci&oacute;n frente a ciertos mandatos de la heterosexualidad que nunca lo hab&iacute;an representado del todo, sin la necesidad de vincularse sexoafectivamente con mujeres. &ldquo;La bisexualidad signific&oacute;, para m&iacute;, abrazar 'lo dado y lo otro'. En el momento en que me di cuenta de que lo heterosexual ya no me representaba, y que en ciertos aspectos me generaba rechazo, la bisexualidad me ayud&oacute; a responder la pregunta acerca de qu&eacute; deseo o qui&eacute;n soy&rdquo;. <strong>Nicol&aacute;s, que desde hace un tiempo utiliza todos los pronombres, empez&oacute; a reconocer en su identidad bisexual una forma de posicionarse que le permiti&oacute; explorar y construir nuevas narrativas sobre s&iacute; mismo, que no se ajustan a las l&oacute;gicas binarias.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Por su parte, <strong>Lucila Szwarc</strong>, doctora en Ciencias Sociales y profesora de la Maestr&iacute;a en Estudios y Pol&iacute;ticas de G&eacute;nero de la UNTREF, la bisexualidad todav&iacute;a incomoda por su car&aacute;cter intr&iacute;nsecamente inestable. &ldquo;Creo que por lo general <strong>tranquiliza mucho pensar que la gente se vincula o bien con gente de su mismo sexo o bien con la del sexo opuesto, y que eso, una vez que se descubre, es inamovible.</strong> Y lo que demuestran las trayectorias bisexuales es que el deseo puede ser m&aacute;s m&oacute;vil, que uno puede tener per&iacute;odos en que se vincula con gente de su mismo g&eacute;nero, otros en que elige vincularse con gente del g&eacute;nero opuesto, o todo a la vez&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Con el creciente n&uacute;mero de personas que, al calor de la ola feminista, comenzaron a identificarse como bisexuales, surgi&oacute; tambi&eacute;n una pregunta: <strong>&iquest;es la bisexualidad una inclinaci&oacute;n que se &ldquo;elige&rdquo; cuando un contexto social es favorable, o se la puede entender como una identidad? </strong>&ldquo;Existe toda una discusi&oacute;n en el mundo LGBT+ en torno a si bisexual <em>se nace o se hace</em>. Como soci&oacute;loga, yo elijo creer que casi nada se nace, que todo se hace. Las identidades son una construcci&oacute;n social y est&aacute;n ligadas a lo que est&aacute; habilitado o no por una &eacute;poca. Las pr&aacute;cticas homosexuales y bisexuales seguramente existieron siempre, pero lo que existe ahora son mayores construcciones y relatos en torno de ellas&rdquo;, dice Szwarc.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;&iquest;En qu&eacute; medida las normas sociales influyen en lo que deseamos, sobre todo cuando hablamos de bisexualidad?</strong>
    </p><p class="article-text">
        En el mundo gay o l&eacute;sbico, la idea de que uno &ldquo;supo desde siempre&rdquo; cu&aacute;l era su deseo muchas veces ha sido muy liberadora. Y fue muy importante la idea de poder reivindicar que uno es eso, en su esencia, en contra de ciertos discursos que patologizaban lo homosexual. Pero creo, parada sobre todo en los textos de Foucault, que los deseos tambi&eacute;n son construidos. Por lo general creemos que el plano del deseo est&aacute; m&aacute;s all&aacute; de las normas sociales. Pero claramente todos estamos atravesados por determinadas pr&aacute;cticas. Todos sabemos que hay cuerpos que son m&aacute;s deseables que otros, por ejemplo, y estamos atravesados por esas miradas. En ese sentido, las pr&aacute;cticas bisexuales no dejan de estar ligadas a los mundos que habitamos, las familias de las que venimos &ndash;porque tambi&eacute;n hay cuestiones ps&iacute;quicas muy fuertes: qu&eacute; nos permitimos desear y qu&eacute; no, y qu&eacute; de todo eso nos permitimos llevar a la pr&aacute;ctica, qu&eacute; de todo eso nos permitimos nombrar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Entonces, &iquest;podr&iacute;amos decir que la bisexualidad, o el permiso para identificarse con esa identidad, habilit&oacute; una mayor exploraci&oacute;n del deseo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Creo que s&iacute;, que hoy est&aacute; mucho m&aacute;s habilitado que en otros momentos correr los l&iacute;mites del deseo y explorar. <strong>En ciertos circuitos j&oacute;venes urbanos y progresistas, incluso, casi que existe un imperativo de &ldquo;tener que explorar&rdquo;.</strong> Y creo que la bisexualidad habilita la exploraci&oacute;n justamente porque en su esencia hay una indefinici&oacute;n, un subtexto que dicta &ldquo;no es necesario que te decidas, todos estos deseos que ten&eacute;s pueden coexistir&rdquo;. Es m&aacute;s: no solo la habilita, sino que la celebra.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si todo lo personal es pol&iacute;tico, para Ornella nombrarse bisexual no solo implic&oacute; un proceso de autodescubrimiento, sino tambi&eacute;n un llamado a la militancia y la visibilizaci&oacute;n. &ldquo;Cuando me empec&eacute; a nombrar bisexual, fue como si hubiera encontrado algunas piezas que le faltaban a mi rompecabezas, me sent&iacute; mucho m&aacute;s yo misma. La militancia bisexual me dio la posibilidad de encontrar gente incre&iacute;ble, y encontrar un prop&oacute;sito: <strong>ser para otros la personas que a m&iacute; me hubiera gustado encontrarme cuando comenc&eacute; a hacerme preguntas. </strong>Cuando <strong>algo que se visibiliza m&aacute;s, y a medida que se legitima, aparece como opci&oacute;n, porque es algo con lo que uno se puede identificar m&aacute;s f&aacute;cilmente.</strong> Creo que, a medida que crezca la representaci&oacute;n bisexual, m&aacute;s gente que hoy no se nombra como tal va a salir del cl&oacute;set y podr&aacute; nombrarse con una palabra que, en muchos casos, todav&iacute;a no sabe que existe&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>NL/DTC</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Natalia Laube]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/percibida-disidencia-mundo-hetero-mirada-recelo-espacios-queer-bisexual-nace_1_11672435.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 22 Sep 2024 03:00:27 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Percibida como disidencia por el mundo hétero y mirada con recelo en los espacios queer: ¿bisexual se nace o se hace?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Bisexual,Efemérides,Identidad de género,Sexualidad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un vínculo no es contrato]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/vinculo-no-contrato_129_11392013.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bd782a80-0214-4222-8224-a493002d2987_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un vínculo no es contrato"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">¿Por qué muchos varones, después de separarse, ya no quieren volver a estar en pareja o experimentan lo que la autoayuda llama “fobia al compromiso”?</p></div><p class="article-text">
        Un hombre de mediana edad est&aacute; muy enamorado de una mujer, realmente lo est&aacute;, despu&eacute;s de una separaci&oacute;n y varios a&ntilde;os solo (con encuentros ocasionales). 
    </p><p class="article-text">
        Esto &uacute;ltimo es significativo, porque expone que su modelo vincular es todav&iacute;a el de la juventud; es decir, se enamor&oacute;, muy bien, pero en esta experiencia se le actualizan componentes de dependencia temprana. Por ejemplo, tiende a ponerse celoso, sin que esta celotipia sea una condici&oacute;n amorosa; es m&aacute;s bien reactiva a su modo de vincularse en este momento. 
    </p><p class="article-text">
        Nunca antes le hab&iacute;a pasado, estar celoso. Esta &uacute;ltima distinci&oacute;n es importante, para distinguir qu&eacute; s&iacute;ntomas son de la neurosis y cu&aacute;les del v&iacute;nculo. Sin perspectiva vincular, se pueden tratar como defensas lo que, en verdad, son creaciones entre dos en una relaci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        La cuesti&oacute;n es que, en determinada ocasi&oacute;n, este hombre queda para verse con la mujer luego de que ella fuera antes a una reuni&oacute;n. En ese lapso, &eacute;l no sabe muy bien qu&eacute; hacer, se queda a la espera. Cuando se cumple la hora, ella le avisa que est&aacute; demorada, que la reuni&oacute;n se extiende. En ese punto, primero &eacute;l se enoja y le reprocha &ndash;sin dec&iacute;rselo&ndash; la falta al acuerdo. 
    </p><p class="article-text">
        Luego, piensa en escribirle a otra mujer, sin darse cuenta de que esto es una venganza, un intento desesperado de castigarla. Finalmente, se calma cuando piensa que podr&iacute;a interrumpir el v&iacute;nculo que, si la relaci&oacute;n se pierde, &eacute;l va a sobrevivir. Por suerte, esta fantas&iacute;a es la que le permite decidir continuar. 
    </p><p class="article-text">
        De la secuencia me interesa lo siguiente: que el v&iacute;nculo se constituye como tal reci&eacute;n con la fantas&iacute;a de separaci&oacute;n y que, esta &uacute;ltima, llega despu&eacute;s de un recorrido, en el que tiene que caer la idea de la relaci&oacute;n como pacto y el anhelo narcisista de venganza. 
    </p><p class="article-text">
        La separaci&oacute;n no est&aacute; en el final de un v&iacute;nculo, sino en el inicio &ndash;cuando este necesita reelaborar previamente la condici&oacute;n de dependencia&ndash; y las dos trampas actuales para vincularse son: 1. el af&aacute;n individualista de contractualizar como protecci&oacute;n ante el abandono; 2. el narcisismo castigador. 
    </p><p class="article-text">
        Ubico como una coordenada bastante t&iacute;pica en el an&aacute;lisis de varones de mediana edad que tengan que elaborar la fijaci&oacute;n en esa necesidad de castigar al otro por la herida narcisista.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Pensar que la monogamia es una mera norma social sin tener en cuenta las corrientes psíquicas que la hacen posible en ciertos momentos, y no en otros, es una perspectiva unilateral</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Ahora bien, esta secuencia cl&iacute;nica nos lleva a una consideraci&oacute;n te&oacute;rica, porque en su cl&aacute;sico texto sobre la psicolog&iacute;a del amor, Freud plantea el caso del var&oacute;n dividido entre el amor y el deseo. El argumento es simple: la dependencia ed&iacute;pica del amor hace que el deseo se vuelva inviable en el mismo v&iacute;nculo por su ra&iacute;z incestuosa. 
    </p><p class="article-text">
        El trasfondo de este texto es una idea b&aacute;sica de los ensayos de Freud sobre teor&iacute;a sexual: es necesario que en la adolescencia del var&oacute;n se produzca un enamoramiento que desplace el inter&eacute;s por los objetos familiares por uno exog&aacute;mico. Por esos los enamoramientos adolescentes son tan absolutos y, as&iacute; y todo, este movimiento nunca se consigue completamente. 
    </p><p class="article-text">
        Lo que importa de este segundo argumento es que es propio del amor juvenil el que implica la renuncia a otros objetos. En este punto, este motivo se articula con otro gran t&oacute;pico freudiano, el mito de la horda primitiva: el acceso a una mujer (en el amor juvenil) implica la renuncia a las otras. 
    </p><p class="article-text">
        Volvamos al texto freudiano de la psicolog&iacute;a del amor. All&iacute; Freud piensa en matrimonios j&oacute;venes, en varones casados que est&aacute;n entre los 20 y los 30, condici&oacute;n que en nuestras sociedades ya no est&aacute; vigente. 
    </p><p class="article-text">
        Ahora bien, si pensamos en lo que ocurre en los varones que tienen m&aacute;s de 40, cuando es com&uacute;n que la huella ed&iacute;pica ya no corra de manera tan restrictiva, hay dos rasgos que cabe destacar: 
    </p><p class="article-text">
        1. Se enamoran mucho menos, porque tienen una necesidad menor del enamoramiento (ya no tienen que dejar la familia de origen, salvo en el caso de varones que precisan enamorarse para separarse de una esposa), entonces se plantea mejor la pregunta por qu&eacute; implica el amor en la pareja; 
    </p><p class="article-text">
        2. El amor del var&oacute;n maduro, entonces, no se acompa&ntilde;a de la necesidad de renunciar al deseo por otras mujeres. 
    </p><p class="article-text">
        Esto permite entender por qu&eacute; muchos varones, despu&eacute;s de separarse, ya no quieren volver a estar en pareja o experimentan lo que la autoayuda llama &ldquo;fobia al compromiso&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; por esto, al menos en lo que yo escucho, son mucho m&aacute;s los varones quienes insisten con el tema de la pareja abierta en sus relaciones. Pensar que la monogamia es una mera norma social sin tener en cuenta las corrientes ps&iacute;quicas que la hacen posible en ciertos momentos, y no en otros, es una perspectiva unilateral. En un pr&oacute;ximo art&iacute;culo retomar&eacute; las fuentes emocionales de la exclusividad vincular.
    </p><p class="article-text">
        <em>LL/MF</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luciano Lutereau]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/vinculo-no-contrato_129_11392013.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 24 May 2024 09:41:46 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un vínculo no es contrato]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Psicología,Sexualidad,Vejez,hombres,Amor]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Cómo disfrutar de las fantasías sexuales de sumisión y dominación sin reproducir patrones patriarcales?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/disfrutar-fantasias-sexuales-sumision-dominacion_1_11357177.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/cbd5be8f-d30a-4ec3-a338-cce74f61a515_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;¿Cómo disfrutar de las fantasías sexuales de sumisión y dominación sin reproducir patrones patriarcales?&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">'Está bien sentir' es un espacio de conversación en el que la poeta y escritora Sara Torres ('La seducción', Reservoir Books) ayuda a lectores a indagar sobre una realidad, un vínculo, un placer o un duelo.</p></div><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hola, Sara. Me gustaría saber tu opinión acerca de las fantasías sexuales que tienen que ver con la sumisión, ¿cómo gozarlas si siempre cabe la duda de que, como mujer, estés reproduciendo un patrón de dominación patriarcal? Mil gracias</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Begoña</span>
                                        <span>—</span> lectora de elDiario.es
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La entrada a la infancia, la vida de lxs ni&ntilde;xs bajo la mirada y la influencia de los adultos, implica ya un bautismo en las din&aacute;micas de poder. El adulto que tiene la capacidad de cubrir nuestras necesidades b&aacute;sicas es tambi&eacute;n el que castiga, tiene el poder de facilitar nuestro acceso al placer y al amor o negarlo. Observamos a la adulta responsable de nuestro bienestar e intentamos entender su deseo para asegurar nuestra propia supervivencia. &iquest;Qu&eacute; quiere de nosotras? &iquest;Qu&eacute; tenemos que hacer o quienes tenemos que ser para que se muestre satisfecha y act&uacute;e a nuestro favor? Cuando el adulto nos celebra, el bienestar est&aacute; casi asegurado. Cuando nuestro temperamento frustra su voluntad entonces el adulto a veces se enfurece, su gesto se violenta, retira su amor de la mirada que nos dirige y, aunque nos atrevamos a enfrentarlo, porque somos obcecadas e incluso valientes, el mundo tiembla bajo nuestros pies chiquitos.
    </p><p class="article-text">
        En la antigua historia que los humanos han escrito para s&iacute;, bajo el orden patriarcal, la infancia es el lugar de la sumisi&oacute;n. El cuerpo que necesita el cuidado entrega a cambio la voluntad, ensaya la obediencia y, eventualmente, hasta cierto punto la aprende. Aprendida la obediencia se convierte en un impulso &ndash;el de obedecer, acompa&ntilde;ado por el miedo al castigo&ndash; pero tambi&eacute;n en una coreograf&iacute;a. Se ensayan los gestos de la ni&ntilde;a obediente y se performan frente a un p&uacute;blico de adultos que los celebrar&aacute;. La exactitud de la sumisi&oacute;n ser&aacute; premiada como virtud: el g&eacute;nero bien aprendido, la lecci&oacute;n, el cuerpo sentado en la silla, frente a la mesa, su uso reglado del lenguaje, del habla y del silencio.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La exactitud de la sumisión será premiada como virtud: el género bien aprendido, la lección, el cuerpo sentado en la silla, frente a la mesa, su uso reglado del lenguaje, del habla y del silencio</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Eso no se dice, eso no se comparte, gu&aacute;rdatelo para ti, calla&rdquo;. Sumisi&oacute;n, silencio. Ni&ntilde;a callada que repite los gestos, ni&ntilde;a deseable, ni&ntilde;a buena. El deseo se construye desde entonces, empieza a hacerse entonces en miles de estratos o capas de palimpsesto. El cuerpo infantil cuidado es un cuerpo manipulado por la voluntad de un adulto que supuestamente sabe. Sabe sostener la vida, dar placer, generar dolor.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo responsabilizarnos hoy de ser sujetos cuyos cuerpos se encienden, se intensifican y responden a trav&eacute;s de pr&aacute;cticas donde los juegos de poder se explicitan? No hemos elegido aquello que primero configur&oacute; la carne, la mirada y el habla. Tampoco todo lo que vino despu&eacute;s, la entrada a la adolescencia con los rituales de la heterosexualidad, es decir, la inscripci&oacute;n del cuerpo en la fantas&iacute;a binaria de lo activo y lo pasivo, lo penetrador y lo penetrado, el macho y la hembra. Hemos ensayado esas posiciones despu&eacute;s de verlas por todas partes. En los cuentos, en los documentales de animales, en la calle, el cine y el porno. En el centro de cada representaci&oacute;n hay una fantas&iacute;a intocable, una roca dura que dicta el significado ideol&oacute;gico de lo sexual.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">¿Cómo responsabilizarnos hoy de ser sujetos cuyos cuerpos se encienden, se intensifican y responden a través de prácticas donde los juegos de poder se explicitan? No hemos elegido aquello que primero configuró la carne, la mirada y el habla</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Este es el centro inamovible de la escena: el poder de uno cuya fuerza rebosa, escala un cuerpo otro que ha de quedarse quieto. Quieto espera, recibe. Al esperar es deseado, pues se necesita de la pasividad para poder actuar el poder. Entonces ocurre el encantamiento al que asistimos siempre con fascinaci&oacute;n, como si fuese la primera vez. El cuerpo dominado al recibir toma del otro el exceso, se transforma tambi&eacute;n en algo rebosante y, capaz de sostenerlo, capaz de no romperse y morir, traduce la energ&iacute;a en &eacute;xtasis. &iquest;Cu&aacute;ntas veces viste representada esta escena? Tantas como ella, como &eacute;l, como yo. &iquest;C&oacute;mo no desearla? Nuestro deseo secuestrado en las im&aacute;genes.
    </p><p class="article-text">
        Pero las im&aacute;genes normativas no solo secuestran el deseo, tambi&eacute;n, para bien o para mal, le dan cauce, es decir, posibilidad de satisfacci&oacute;n. Proponen escenarios, din&aacute;micas, posibilidades de actuaci&oacute;n. &iquest;Tiene sentido juzgar nuestras pr&aacute;cticas desde un punto de vista moralizante? Yo creo que no. Mucho mejor que eso preguntarnos: &iquest;C&oacute;mo reescribir el significado de sumisi&oacute;n hasta lograr una forma que no nos incomode? Que se acomode mejor en las vidas que deseamos. Vamos a probar. Sacar la sumisi&oacute;n de la l&oacute;gica binaria. &iquest;Es posible? S&iacute;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">¿Cómo reescribir el significado de sumisión hasta lograr una forma que no nos incomode? Que se acomode mejor en las vidas que deseamos. Vamos a probar. Sacar la sumisión de la lógica binaria</p>
          </div>

  </blockquote><h3 class="article-text"><strong>Unas notas sobre la sumisi&oacute;n</strong></h3><p class="article-text">
        No significarla en negativo, el deseo de ocupar una posici&oacute;n sumisa est&aacute; atravesado por otros deseos, que van mucho m&aacute;s all&aacute; de la simplificaci&oacute;n binaria donde se presupone que se desea sentir la invalidez propia frente al poder inamovible del otro.
    </p><p class="article-text">
        Bellos deseos que confluyen en la sumisi&oacute;n:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Deseo relajar la voluntad/responsabilidad</li>
                                    <li>Deseo ser sostenida</li>
                                    <li>Deseo complacer</li>
                                    <li>Deseo recibir de la otra una atenci&oacute;n total. Orientada a la intensificaci&oacute;n de los estados de mi propio cuerpo</li>
                                    <li>Deseo que la otra encuentre en m&iacute; la satisfacci&oacute;n de un deseo suyo que considera excesivo, prohibido o ileg&iacute;timo.</li>
                                    <li>Deseo ser el medio para que la otra alcance algo que le ha sido negado</li>
                                    <li>Deseo confiar, por eso me entrego</li>
                                    <li>Curiosidad hacia la creatividad del otro cuerpo que propone una acci&oacute;n que todav&iacute;a no imagino</li>
                                    <li>Deseo de ser sorprendida. De recibir una acci&oacute;n in&eacute;dita</li>
                                    <li>Deseo de alcanzar la transgresi&oacute;n a trav&eacute;s de la acci&oacute;n de un otro</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Someter: soltar, dejar ir, lazar abajo, allanar.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Abajo? Al suelo, soltar la verticalidad.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Perder la verticalidad? El placer de dejar ir la voluntad, la ansiedad de control. Poner el cuerpo en otras manos, ser una adulta que cede el guion, que conf&iacute;a en la creatividad de otra, que escucha el deseo de otra, que relaja la atenci&oacute;n, que se sorprende por la acci&oacute;n de la otra en el propio cuerpo
    </p><p class="article-text">
        Ser sumisa. Someterme. &iquest;A alguien? No, a mi deseo de soltar, de ir abajo, de allanarme. Abajo &iquest;con qui&eacute;n? Con ella que ahora sostiene y luego tambi&eacute;n podr&aacute; derrumbarse. &iquest;Necesita un sumiso a un dominador siempre en este baile de contrarios? No. Ella que ahora domina no recibe una identidad, sino que ocupa una posici&oacute;n. Una posici&oacute;n es eso, un momento de la actitud, una escenificaci&oacute;n del cuerpo. Despu&eacute;s otro momento, y una reconfiguraci&oacute;n.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Ella que ahora domina no recibe una identidad, sino que ocupa una posición. Una posición es eso, un momento de la actitud, una escenificación del cuerpo. Después otro momento, y una reconfiguración</p>
          </div>

  </blockquote><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <div data-tf-live="01HJB80HTAXZYAZ0N7J7G3SHZH"></div><script src="//embed.typeform.com/next/embed.js"></script>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sara Torres]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/disfrutar-fantasias-sexuales-sumision-dominacion_1_11357177.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 10 May 2024 13:06:20 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Cómo disfrutar de las fantasías sexuales de sumisión y dominación sin reproducir patrones patriarcales?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Sexo,Sexualidad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Hay vida sexual más allá de la menopausia: “A veces no es que pierdas el deseo, es que no deseás a tu pareja"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/hay-vida-sexual-menopausia-veces-no-pierdas-deseo-no-deseas-pareja_1_11311611.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2e047a63-2a35-47a3-a8ea-bf01357c8211_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Hay vida sexual más allá de la menopausia: “A veces no es que pierdas el deseo, es que no deseás a tu pareja&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Frente a la idea que asocia esta etapa vital con la extinción casi irremediable de la libido por los cambios hormonales, las expertas apuntan hacia el abanico de factores culturales y psicosociales que influyen y apuestan por cambiar el relato y buscar formas de "reconectar" con el placer.</p><p class="subtitle">Las señoras ya no se esconden: la menopausia gozosa también sale del clóset
</p></div><p class="article-text">
        Pongamos que se llama Pilar. Tiene en torno a 60 a&ntilde;os y hace unos cuantos que su marido, con el que llevaba pr&aacute;cticamente toda su vida, falleci&oacute;. Est&aacute; viuda y desde entonces no hab&iacute;a vuelto a tener relaciones sexuales. Hasta ahora. Hace unos d&iacute;as tuvo un encuentro &ldquo;maravilloso&rdquo;. &ldquo;Nunca antes hab&iacute;a pensado que se pod&iacute;a tener sexo tan gozoso&rdquo;, afirma. Otra mujer, por ejemplo Adela, se separ&oacute; de su marido ya entrados los 65. No esperaba con esa edad volver a tener un novio al mismo tiempo que la menopausia, pero el amor ha surgido y la libido y la pasi&oacute;n han vuelto a su vida.
    </p><p class="article-text">
        Pilar y Adela no se llaman as&iacute;, pero sus historias s&iacute; son reales. Son algunas de las pacientes que de vez en cuando llegan a las consultas de ginecolog&iacute;a y que contradicen <a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/senoras-no-esconden-menopausia-gozosa-sale-armario_1_10588318.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el relato m&aacute;s extendido sobe la temida y denostada menopausia</a>, que viene a dictaminar la extinci&oacute;n casi irremediable de la vida sexual. &ldquo;La disminuci&oacute;n del deseo o el inter&eacute;s sexual junto a veces a otros s&iacute;ntomas es una realidad con la que llegan muchas mujeres, pero la asociaci&oacute;n autom&aacute;tica que se hace de menopausia igual a fin del deseo sexual es simplista y limitante&rdquo;, esgrime la ginec&oacute;loga Alberta Fabris, coautora de <em>Se&ntilde;oras. Una gu&iacute;a integral de la salud en la menopausia</em>&nbsp;(Arpa).
    </p><p class="article-text">
        No significa que los cambios hormonales no influyan. Con la terminaci&oacute;n de la etapa reproductiva, las mujeres dejan de tener la regla y el cuerpo comienza a bajar la producci&oacute;n de estr&oacute;genos y progesterona y el pico de andr&oacute;genos que tiene lugar con la ovulaci&oacute;n suele dejar de producirse, algo que puede provocar &ldquo;reducci&oacute;n de la l&iacute;bido&rdquo; unido a posibles molestias, dolores y sequedad vaginal o s&iacute;ntomas como el cansancio que pueden hacer que &ldquo;las ganas disminuyan&rdquo;, explica Fabris. Sin embargo, la mirada biol&oacute;gica no basta para explicar, ni mucho menos, la relaci&oacute;n de la menopausia con la sexualidad, coinciden las expertas.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Somos objeto de deseo al servicio de otro, no un sujeto deseante. A muchas mujeres lo que les pasa en esta etapa es que sencillamente no les apetece seguir manteniendo una sexualidad que les es ajena</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Mónica Felipe-Larralde</span>
                                        <span>—</span> Experta en salud y género
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;El vaiv&eacute;n hormonal jugar&aacute; su papel, pero hay muchos otros factores psicosociales, culturales y relacionales a los que no suele prestarse atenci&oacute;n y que sin embargo tienen un peso mucho mayor. <strong>La sexualidad es amplia y compleja, no es estanca</strong>. Condiciona mucho la expectativa cultural que hay sobre la menopausia. Si asumo que ha llegado el fin de mi vida sexual no me estoy permitiendo iniciar un proceso de b&uacute;squeda de una sexualidad que a m&iacute; me nutra. Porque la realidad es que <strong>se puede seguir disfrutando del mismo placer o m&aacute;s</strong>&rdquo;, sostiene la experta en salud y g&eacute;nero M&oacute;nica Felipe-Larralde.
    </p><h3 class="article-text">Un &ldquo;caj&oacute;n de desastres&rdquo;</h3><p class="article-text">
        La especialista apunta a elementos que pueden condicionar el deseo, desde el estr&eacute;s a la calidad de vida o de pareja. &ldquo;Esta generaci&oacute;n de mujeres a las puertas de la menopausia puede estar a&uacute;n criando hijos y a veces tambi&eacute;n a sus padres; trabaja fuera de casa y dentro; el estr&eacute;s y el cansancio son muy frecuentes....&rdquo;. Por otro lado, est&aacute;n las ideas preconcebidas y estereotipadas sobre la sexualidad femenina que seguimos arrastrando: &ldquo;Somos objeto de deseo al servicio de otro, no un sujeto deseante. A muchas mujeres lo que les pasa en esta etapa es que sencillamente no les apetece seguir manteniendo una sexualidad que les es ajena&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Ella es una de las profesionales que participa en el reci&eacute;n nacido proyecto <a href="https://caps.cat/proyecto-salud-para-disfrutar-sin-limite-de-edad/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank"><em>Salud para disfrutar sin l&iacute;mite de edad</em></a><em> </em>desarrollado, en colaboraci&oacute;n con el Instituto de las Mujeres, por el Centro de An&aacute;lisis y Programas Sanitarios (CAPS). Dirigido especialmente a profesionales, el proyecto busca romper con la idea que asocia la menopausia a la vejez, el declive y la decadencia y apuesta por una intervenci&oacute;n que, lejos de demonizar o idealizar esta etapa vital, la acompa&ntilde;e desde una mirada integral. Que s&iacute;, que hay vida sexual m&aacute;s all&aacute; de este momento tan temido por las propias mujeres es una de las nociones que intenta transmitir.
    </p><p class="article-text">
        Carme Valls, presidenta del CAPS y una de las mayores expertas en medicina con perspectiva de g&eacute;nero, recuerda que ya hace d&eacute;cadas que se abri&oacute; la puerta a entender la sexualidad como una realidad multifactorial. &ldquo;En 1996 en un congreso sobre menopausia en Estocolmo ya hubo un trabajo presentado por una psiquiatra sueca que demostraba que en la disminuci&oacute;n de la libido pesaba m&aacute;s la relaci&oacute;n de pareja que las hormonas&rdquo;, explica la experta, que alude a un abanico de factores entre los que menciona las circunstancias personales, la salud mental, la sexualidad previa o incluso sus condiciones econ&oacute;micas.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Tengo sofocos y 45 años, menopausia. No tengo deseo, menopausia. Me duelen las relaciones sexuales, menopausia. Estoy cansada, menopausia. Todo se achaca a la menopausia</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Alberta Fabris</span>
                                        <span>—</span> Ginecóloga
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Para las expertas, uno de los problemas es que la menopausia es &ldquo;un caj&oacute;n de sastre&rdquo; o de &ldquo;desastres&rdquo;, como lo llama Valls. &ldquo;Tengo sofocos, 45 a&ntilde;os, menopausia. No tengo deseo, menopausia. Me duelen las relaciones sexuales, menopausia. Estoy cansada, menopausia. Todo se achaca a la menopausia. Sin embargo, hay por ejemplo much&iacute;simas mujeres tomando antidepresivos que como efecto colateral reducen el deseo&rdquo;, ejemplifica Fabris. Valls habla de &ldquo;la biolog&iacute;a que s&iacute; puede limitar&rdquo; la l&iacute;bido y que no tiene tanto que ver con las hormonas pero a la que parad&oacute;jicamente no se le presta tanta atenci&oacute;n: &ldquo;El cansancio es uno de los s&iacute;ntomas m&aacute;s reportados. Y hay enfermedades como la diabetes, las de la tiroides o falta de hierro que lo provocan. Claro, en esa situaci&oacute;n ni tienes ganas de nada, pero si cuando llega una mujer lo metemos todo en el caj&oacute;n de la menopausia o la fibromialgia y no profundizamos para ver qu&eacute; puede estar interfiriendo en su placer o su cansancio no les ayudamos en nada&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">Patrones nuevos</h3><p class="article-text">
        &ldquo;Yo siempre digo a lo mejor no es que pierdas el deseo, es que no deseas a Manuel&rdquo;, comenta entre risas Felipe-Larralde. Lejos de sonar reduccionista, la experta utiliza la frase en el contexto de una relaci&oacute;n heterosexual para poner de relieve la importancia de mirar m&aacute;s all&aacute; de las hormonas y los cambios f&iacute;sicos que trae la menopausia. &ldquo;Es un buen momento para hacerse preguntas sobre la relaci&oacute;n, pero sobre todo es que los modelos de sexualidad que aprendemos pueden llegar a ser aburridos. Manuel igual est&aacute; tambi&eacute;n intentando cumplir unos c&aacute;nones y ya no funcionan. La sexualidad va cambiando igual que cambia la relaci&oacute;n, hay que reinventarse constantemente&rdquo;. 
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Es importante hablar de placer, abrirse a otras formas de sexualidad. Puede que te des cuenta de que no te gusta el coito pero sí masturbarte con 60</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Alberta Fabris</span>
                                        <span>—</span> Ginecóloga
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Fabris, ginec&oacute;loga del Zentro Empat&iacute;a, destaca que cada proceso es &uacute;nico, pero coincide en que en muchas ocasiones lo que emerge en las parejas formadas por un hombre y una mujer es que el patr&oacute;n coitoc&eacute;ntrico ya no es para ellas. &ldquo;A lo mejor para la mujer nunca lo fue, pero yo tengo a parejas que ya no practican la penetraci&oacute;n pero tras 40 a&ntilde;os juntos tienen una vida sexual plena. Es importante hablar de placer, abrirse a otras formas de sexualidad. Puede que te des cuenta de que no te gusta el coito pero s&iacute; masturbarte con 60 o que redescubras el deseo a trav&eacute;s de juegos er&oacute;ticos o un placer m&aacute;s epid&eacute;rmico&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Y qu&eacute; pasa entre las parejas de mujeres? &iquest;Viven mejor este proceso? Felipe-Larralde intuye que s&iacute; porque &ldquo;quiz&aacute; se atreven m&aacute;s a comunicar con la otra parte&rdquo; y compartir lo que est&aacute; ocurriendo y est&aacute;n experimentando mientras que Fabris, aunque coincide en la posibilidad de que haya m&aacute;s comunicaci&oacute;n, recibe en consulta a parejas lesbianas o bisexuales con la misma situaci&oacute;n. &ldquo;Por mi experiencia, la demanda no es tan diferencial porque es complicado tambi&eacute;n para ellas la falta de deseo y al final el relato cultural sobre la menopausia tambi&eacute;n ha calado en ellas&rdquo;, resume.
    </p><h3 class="article-text">Conectar con el propio placer</h3><p class="article-text">
        A&uacute;n as&iacute;, para Valls, m&aacute;s all&aacute; de la pareja y en todos los casos, es clave intentar &ldquo;poner en primer plano el deseo propio&rdquo;, un deseo, el femenino, &ldquo;que ha sido negado y ha quedado escondido&rdquo; sobre todo para aquellas que hoy entran en la menopausia o est&aacute;n en ella y que fueron educadas en la represi&oacute;n. &ldquo;Hay quienes incluso teniendo pareja y queriendo estar con ella, lo que est&aacute;n aprendiendo es a desearse a s&iacute; mismas. El descubrimiento del placer en muchos casos llega cuando ya no est&aacute;n constantemente pensando en la mirada ajena o dedic&aacute;ndose a los dem&aacute;s y empiezan a pensar 'bueno &iquest;a m&iacute; qu&eacute; me apetece? o &iquest;qu&eacute; quiero hacer?'&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El descubrimiento del placer en muchos casos llega cuando ya no están constantemente pensando en la mirada ajena o dedicándose a los demás y empiezan a pensar &#039;bueno ¿a mí qué me apetece?</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Carme Valls</span>
                                        <span>—</span> Endocrinóloga y experta en medicina con perspectiva de género
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Y es que para las expertas, el deseo tiene mucho que ver con conectar con el propio placer m&aacute;s all&aacute; de lo considerado estrictamente como sexual. Felipe-Larralde lo explica: &ldquo;La sexualidad no es solo lo que sucede en la cama, tiene que ver con estar presente en un cuerpo sensible y abierto a los sentidos. Vamos todo el d&iacute;a estresadas, llegamos a la cama y queremos tener un orgasmo. As&iacute; no funciona. El cuerpo necesita conectarse con espacios de placer cada d&iacute;a, puede ser desde tomarse un caf&eacute; al sol, escuchar una m&uacute;sica que guste o dedicar un rato a la jardiner&iacute;a&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s, la comunicaci&oacute;n es fundamental, apunta la experta. &ldquo;Hay mujeres que llevar&aacute;n 20 a&ntilde;os haciendo lo mismo y no les gusta. Es importante decirlo. Atreverse a expresar lo que una quiere y crear, en el caso de que sea con una pareja, espacios de b&uacute;squeda, de exploraci&oacute;n y experimentaci&oacute;n. Tambi&eacute;n es importante saber que es un proceso, que no hay una meta a la que llegar porque esto se construye cada d&iacute;a&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><p class="article-text">
        En todo caso, en lo que todas las especialistas coinciden es en la importancia de personalizar. &ldquo;Lo que no debemos es simplificar. Tenemos que escuchar a las mujeres y acompa&ntilde;arlas. Hacerles anal&iacute;ticas, ver qu&eacute; medicaci&oacute;n toman, qu&eacute; calidad de vida y de relaci&oacute;n de pareja, en su caso, tienen&rdquo;, se&ntilde;ala Fabris, una intervenci&oacute;n &ldquo;multidisciplinar&rdquo; de la que a&uacute;n, en general, no se ha hecho eco la sanidad p&uacute;blica, lamentan las expertas. &ldquo;Habr&aacute; a quien le sirva con usar <em>satisfyer</em> una vez por semana, quien necesite cremas o aceites para hidratar, ir a la fisio de suelo p&eacute;lvico o en casos muy invalidantes recurrir a la terapia hormonal sustitutiva. Lo m&aacute;s importante es escuchar y dar opciones&rdquo;, concluye la ginec&oacute;loga.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Borraz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/hay-vida-sexual-menopausia-veces-no-pierdas-deseo-no-deseas-pareja_1_11311611.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 23 Apr 2024 10:51:39 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Hay vida sexual más allá de la menopausia: “A veces no es que pierdas el deseo, es que no deseás a tu pareja"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Sexo,Sexualidad,Menopausia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La pérdida del deseo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/perdida-deseo_129_11283550.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/93035ce7-ceaa-4194-b683-38f234aa2b29_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La pérdida del deseo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Vivimos en una sociedad hipersexualizada, pero en la que la sexualidad ya no tiene otro proyecto más que la excitación y la descarga. La pérdida del deseo no es el retraimiento del sexo, sino su ejecución como destreza o performance.
</p></div><p class="article-text">
        En estos d&iacute;as le&iacute;&nbsp;<em>La p&eacute;rdida del deseo</em>, nuevo libro publicado por el psicoanalista<strong> Luigi Zoja. </strong>Con anterioridad ya hab&iacute;a le&iacute;do&nbsp;<em>El gesto de H&eacute;ctor</em>, un ensayo fundamental para analizar lo constitutivo de la figura paterna y, en particular, la declinaci&oacute;n de su autoridad en la sociedad contempor&aacute;nea. Cuando la insignia del padre ya no est&aacute; para fundar la filiaci&oacute;n, asistimos a la multiplicaci&oacute;n de los hombres solos, que deambulan violentamente como lobos hambrientos.
    </p><p class="article-text">
        Recuerdo cuando hace poco mi hijo menor empez&oacute; a decir &ldquo;pap&aacute;&rdquo;. Primero me emocion&eacute;, pero enseguida la emoci&oacute;n se complement&oacute; con la sorpresa cuando not&eacute; que le dec&iacute;a &ldquo;pap&aacute;&rdquo; a los &aacute;rboles, a los autos, a los libros que quer&iacute;a que le leyeran. Tal vez el padre sea, en definitiva, todo lo que no sea la madre y, en &uacute;ltima instancia, el mundo que se abre m&aacute;s all&aacute; de ella. Por eso quiz&aacute; no sea tan ingenua esa inclinaci&oacute;n de las poblaciones llamadas primitivas a nombrarse como hijos de piedras, animales, etc., que funcionan como padres tot&eacute;micos del clan.
    </p><p class="article-text">
        Esta &uacute;ltima observaci&oacute;n me recuerda un viejo libro,&nbsp;<em>El padre en la psicolog&iacute;a primitiva</em>, de <strong>Bronislaw Malinowski.</strong> El tema de este otro ensayo, que se lleva muy bien con el de Zoja, tiene como eje la idea de paternidad en las tribus de las islas Trobriand. Si no recuerdo mal, en un pasaje Malinowski plantea que para los trobriandeses es importante decir que el hijo se parece al padre, aunque esto no sea cierto. Dicho de otro modo, la funci&oacute;n del padre es la de servir para diferenciar respecto de la madre. Y esto se debe a que padre e hijo no son del mismo linaje, dado que la l&iacute;nea de sucesi&oacute;n y herencia se da con el t&iacute;o materno. El padre, como suger&iacute; antes, es cualquier rasgo que se encuentra fuera del universo materno.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El padre es un &ldquo;afuera&rdquo; y su funci&oacute;n est&aacute; en retirada. No necesitamos pensar en lo m&aacute;s simb&oacute;lico del lazo del padre con el hijo, sino en lo real de su incidencia para que el hijo quiera ser m&aacute;s que un ni&ntilde;o, en alg&uacute;n momento quiz&aacute; un hombre. Tengo otro recuerdo, de la vez en que est&aacute;bamos en una reuni&oacute;n en la Facultad y lleg&oacute; el hijo de un viejo profesor. Este era un viejo canoso de ojos azules, con todo&nbsp;el aspecto de los n&oacute;rdicos, mientras que su hijo era morocho y de piel oscura y brillante. Una profesora que estaba con nosotros, luego de que el joven se march&oacute;, le dijo al profesor: &ldquo;&iquest;Es tu hijo? Porque no se parece en nada a vos&rdquo;. Ir&oacute;nicamente, pero con la templanza que tiene alguien que sabe d&oacute;nde est&aacute; parado, el profesor respondi&oacute;: &ldquo;Es que &eacute;l es hombre&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Esta es la funci&oacute;n real del padre, la de garantizar que m&aacute;s all&aacute; &ndash;afuera&ndash; de la madre (la profesora) hay un deseo. Este es un modo de resumir otra de las conclusiones que Zoja plantea en&nbsp;<em>El gesto de H&eacute;ctor</em>: La paternidad es adoptiva por definici&oacute;n, porque es el ni&ntilde;o quien tiene que adoptar a su padre como referente para el deseo. De lo contrario, la &uacute;nica opci&oacute;n que tendr&aacute; es la negaci&oacute;n del deseo materno, que se puede traducir en un odio generalizado hacia las mujeres. Donde la &uacute;nica salida de la madre es la negaci&oacute;n, se le dir&aacute; luego que no a todas las mujeres. Aqu&iacute; tenemos el origen de las nuevas formas de misoginia que no son necesaria o directamente machistas &ndash;en el sentido patriarcal.
    </p><p class="article-text">
        En este punto, puede verse la relaci&oacute;n de continuidad que se establece entre el ensayo de Zoja sobre la paternidad y este nuevo trabajo sobre la p&eacute;rdida del deseo. F&aacute;cil ser&iacute;a decir que vivimos en sociedades deserotizadas por efecto del consumo creciente u otra explicaci&oacute;n sociol&oacute;gica &ndash;de las que nunca le quedan bien a un psicoanalista&ndash; acerca de la globalizaci&oacute;n o las tecnolog&iacute;as. Es una estructura m&aacute;s profunda la que se vio alterada y que remite a la forma &iacute;ntima de subjetivaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Podemos estar de acuerdo en que la nuestra es una sociedad hipersexualizada, pero en la que la sexualidad ya no tiene otro proyecto m&aacute;s que la excitaci&oacute;n y la descarga. Si el psicoan&aacute;lisis fue una de las primeras disciplinas en levantar la hipoteca reproductiva del sexo, nunca dej&oacute; de destacar que el acto sexual funda la relaci&oacute;n con el otro &ndash;incluso en la masturbaci&oacute;n, que no es tal sin la presencia de una fantas&iacute;a. De lo contrario, es mero autoerotismo, que empieza y termina en el propio cuerpo, incluso cuando hace del cuerpo del otro un instrumento de goce.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La p&eacute;rdida del deseo no es el retraimiento del sexo, sino su ejecuci&oacute;n como destreza, performance, sin el compromiso sagrado de la comunicaci&oacute;n amorosa. Por esta v&iacute;a, el sexo se aleja del Eros y retoma el modelo del hambre: la voracidad sexual tiene como modelo la relaci&oacute;n ansiosa del ni&ntilde;o con el pecho, mal destetado y tir&aacute;nico, entonces, del cuerpo de la madre, a la que solo concibe como una posesi&oacute;n extendida.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En un contexto cultural en el que los psicoanalistas que intentan pensar los fen&oacute;menos de la cultura tienden a hacer una sociolog&iacute;a de segundo nivel, Luigi Zoja retoma los argumentos intr&iacute;nsecos de la tradici&oacute;n psicoanal&iacute;tica y &ndash;a trav&eacute;s del an&aacute;lisis de mitos y otras formaciones literarias&ndash; apunta hacia los motivos metapsicol&oacute;gicos de las transformaciones del sujeto.
    </p><p class="article-text">
        <em>LL/MT</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luciano Lutereau]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/perdida-deseo_129_11283550.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 12 Apr 2024 09:35:18 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La pérdida del deseo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Psicoanálisis,Sexualidad,Sexo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La moral del cuerpo liso]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/moral-cuerpo-liso_129_11237291.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/144efd08-d6af-45f7-b68c-56fb78f0debc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La moral del cuerpo liso"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Ni una falla ni una vergüenza, la vejez es una etapa de plenitud, realizaciones y erotismo. Aunque también es causa de un tipo de discriminación llamada edadismo que reivindica la ética de la lisura. </p></div><p class="article-text">
        &iquest;Es el cuerpo viejo un cuerpo fallado?
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Porqu&eacute; las arrugas dan verg&uuml;enza?
    </p><p class="article-text">
        No es sencillo ser viejo en el mundo actual, menos que menos ser vieja. Sobe todo, cuando la &eacute;tica de la lisura en la piel se pretende dominante.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, una fuerza antag&oacute;nica avanza: la de los adultos mayores. No s&oacute;lo son un grupo etario apto para gastar, sino un sector en&eacute;rgico que celebra la vida y resiste contra toda forma de discriminaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;<em>Me olvid&eacute; cu&aacute;ntos a&ntilde;os tengo, a veces pienso que 75, otras 70, total uno puede pensar lo que se le antoje. Lo &uacute;nico libre son los pensamientos.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Una licuadora es un buen premio, muchos jubilados comen la comida licuada.&nbsp;</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>A los viejos nadie nos da pelota.</em>
    </p><p class="article-text">
        Lo dice el personaje de Dorita, encarnado por <strong>Gabriela Villalonga</strong>, coprotagonista junto a <strong>Luciana Procaccini</strong>, de la obra <em>P&aacute;jaros que anidan en cualquier parte</em>, de <strong>Miriam Russo</strong>, dirigidas por <strong>Alfredo Martin</strong> (Itaca Complejo Teatral).
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No estoy de acuerdo con usar eufemismos como <em>Hay que morir joven lo m&aacute;s tarde posible</em>, <em>Los 60 son los nuevos 40</em> o <em>Soy una joven en un cuerpo de vieja</em>&rdquo;, dice la activista de la longevidad positiva, <strong>Flora Proverbio</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Autora del libro <em>Tri&aacute;ngulos plateados. Inteligencia sexual para vivir el deseo en la madurez</em>, Proverbio considera que con la vejez &ldquo;se van perdiendo funcionalidades porque el paso del tiempo le pasa factura al cuerpo y a la cabeza. Negarlo tambi&eacute;n es un tab&uacute;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El viejismo o edadismo -la discriminaci&oacute;n relacionada con la edad- es la tercera forma m&aacute;s usual de segregaci&oacute;n despu&eacute;s del machismo y el racismo. &ldquo;Y aunque no nos damos cuenta, nosotros mismos nos lo infringimos cuando, por ejemplo, decimos <em>me siento una vieja rid&iacute;cula</em> o <em>c&oacute;mo voy a hacer x cosa a esta edad</em>. Cuando nos tratamos as&iacute;, se deber&iacute;an encender unas luces rojas&rdquo;, advierte Proverbio, quien entrevist&oacute; a unas setenta mujeres y encuest&oacute; a otras 1500 en su libro, que incluye fotograf&iacute;as que materializan las fantas&iacute;as er&oacute;ticas de ellas.
    </p><p class="article-text">
        Mientras el protagonista masculino de la serie <em>Grey&acute;s Anatomy,</em> <strong>Patrick Dempsey</strong>, de 58 a&ntilde;os, fue considerado por la revista People el hombre m&aacute;s sexy del mundo durante 2023, la modelo <strong>Cindy Crawford</strong>, de la misma edad, apareci&oacute; en las revistas diciendo que est&aacute; envejeciendo en paz.&nbsp;&ldquo;Las mujeres envejecen y los hombres maduran&rdquo;, hab&iacute;a dicho con iron&iacute;a <strong>Susan Sontag</strong>.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;&iquest;Ten&eacute;s muchos a&ntilde;os? Sos vieja o viejo y est&aacute; todo bien. Si lo entendemos as&iacute;, podremos transitar esta etapa en paz. Lo importante es qu&eacute; pod&eacute;s hacer con tu cuerpo y con tu cabeza. Los cortes cronol&oacute;gicos se han ido corriendo, esta es una conversaci&oacute;n muy actual y est&aacute; bueno mantener el debate&rdquo;, se&ntilde;ala.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; como ser joven no es un piropo ni un halago, ser viejo tampoco deber&iacute;a ser un insulto &ldquo;y no hay que buscar met&aacute;foras ni palabras que la reemplacen. La vejez tiene un correlato con la edad, con los a&ntilde;os se van apagando ciertas funciones. De todos modos, tener experiencia, haber vivido mucho no te hace m&aacute;s sabio, m&aacute;s bueno, ni mejor&rdquo;, agrega la especialista.
    </p><p class="article-text">
        En tiempos en que la menopausia est&aacute; dejando de ser un tema del que no se habla, &ldquo;muchas cosas est&aacute;n cambiando y muchas tienen que cambiar. Los espacios a los que las mujeres podemos aspirar, los roles y las maneras de ser felices est&aacute;n cambiando. Disfrutar de nuestro trabajo y de hacer lo que nos gusta son signos posibles de esta &eacute;poca&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Contra la narrativa estereotipada, Proverbio sostiene que &ldquo;el rol m&aacute;s importante de la mujer no es la maternidad, no desaparecemos si no tenemos hijos, la menopausia ya no es una patolog&iacute;a sino una etapa m&aacute;s, gracias a las publicaciones de muchas influencers o divulgadoras que nos ense&ntilde;an a gestionar los cambios en nuestros cuerpos. En la edad plateada tom&aacute;s conciencia de que la vida pasa r&aacute;pido, que el tiempo es finito y que el momento para hacer lo que quer&eacute;s es ahora&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Si los seres humanos somos sexuales, lo somos no s&oacute;lo para reproducirnos sino para el placer y hay tantas sexualidades como personas. &ldquo;Cada uno es un universo, con su erotismo, su goce, su morbo, su fantas&iacute;a. Entre un est&iacute;mulo y su respuesta todo es m&aacute;s lento, sola o con alguien que te da ganas. Incluso, si no te interesa el sexo, tampoco es una obligaci&oacute;n, pod&eacute;s bajar la persiana y es s&uacute;per v&aacute;lido&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En <em>Tri&aacute;ngulos plateados,</em> publicado por editorial Galerna, se despliegan variantes del deseo en la madurez, las respuestas, las acciones para erotizarse para tener el cuerpo listo para una situaci&oacute;n sexual en procesos m&aacute;s lentos, tal como ocurre cuando trat&aacute;s de correr el colectivo o hac&eacute;s la digesti&oacute;n. Si hay menos erecciones en los varones, no importa porque se pueden hacer muchas otras cosas y en es reside la inteligencia sexual, en incorporar los cambios necesarios para seguir disfrutando.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Esta es una de las mejores etapas de mi vida, por la estabilidad emocional y por el deseo de&nbsp;transmitir cosas y seguir aprendiendo. A mis 85 a&ntilde;os, me resulta muy importante estar rodeada de mis afectos, me da mucha felicidad la presencia de mis cinco nietes. Por otra parte, las fantas&iacute;as y los deseos siguen funcionando a pleno&rdquo;, dice la actriz e infuencer Martha Spivak quien encarna todas las semanas el personaje virtual de Abuela TV.
    </p><p class="article-text">
        Para seguir leyendo sobre la vejez, Proverbio recomienda el &uacute;ltimo libro de <strong>Pacho O&acute;Donnell</strong>, <em>Elogio de la vejez</em> de <strong>Carl Honor&eacute;</strong> y los textos de la antrop&oacute;loga brasile&ntilde;a <strong>Mirian Goldenberg</strong>.
    </p><p class="article-text">
        El viejo poeta que interpreta <strong>V&iacute;ctor Laplace</strong> en<em> El sentido de las cosas </em>(Centro Cultural de la Cooperaci&oacute;n) le dice al bardo joven, que interpreta <strong>Gast&oacute;n Ricaud</strong>: &ldquo;Yo no muestro nada, para eso me intern&eacute; en la isla, me intern&eacute; en mi adentro y m&aacute;s profundo. La poes&iacute;a duele, me hace llaga ac&aacute;. Me vine a curar y estoy cada vez m&aacute;s enfermo de poemas, me brotan por todos los agujeros, como gusanos de las heridas. Dame m&aacute;s papel, pibe, dame m&aacute;s papel que quiero escribir. Lo mejor ser&iacute;a que yo muriera, as&iacute; ustedes los buitres pueden hacer museo con mis cosas. Es eso lo que andan buscando, &iquest;no?&rdquo;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El joven que ha ido a visitarlo le responde: &ldquo;No maestro, queremos hacerle saber lo mucho que lo admiramos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Patra&ntilde;as, antes de que nos llegue el agua a los sobacos sinc&eacute;rese, la sinceridad limpia la sangre, la hace correr m&aacute;s fluida, bombea el bobo y no hace embolia. La verdad siempre sana, frase de perogrullo si las hay, hasta b&iacute;blica es. Otra frase de perogrullo: en vida no saben qu&eacute; escrib&iacute;s,&nbsp;no importa mucho porque no vale ni una guita. Enfermo te empiezan&nbsp;a averiguar, muerto hacen n&uacute;meros y cagadas, ning&uacute;n pariente sabe qu&eacute; carajo hacer con la obra del deudo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En ese encabalgamiento y galope de palabras, el escriba veterano que arrima el verso al di&aacute;logo, &ldquo;apretadito y picoso como ramito de abrojo&rdquo;, instala una er&oacute;tica rica, compleja y contradictoria. Ha podido convertir en sabidur&iacute;a su vasta experiencia, dulce y furiosa. &ldquo;Pessoa meti&oacute; todo en su ba&uacute;l y prohibi&oacute; que lo editen, lo jorobaron, Kafka se lo dio todo a su amigo Max Brod para que lo traicione, Borges se cas&oacute;. &iquest;Usted qu&eacute; va a hacer, poeta? Viste qu&eacute; linda la flor del lapacho, Josecito. Tambi&eacute;n tiene espinas. Para el lado que se mira, la naturaleza ense&ntilde;a, si es que se quiere ser un buen aprendido. Si no, no ense&ntilde;a una mierda. &iquest;Qu&eacute; te importa lo que voy a hacer pibe? &iquest;Qu&eacute; carajo te importa?&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        <em>LH/MF</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura Haimovichi]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/moral-cuerpo-liso_129_11237291.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 23 Mar 2024 03:05:36 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La moral del cuerpo liso]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Vejez,Erotismo,Sexualidad,Corporalidades]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El derecho a vivir en el cuerpo propio]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/punto-de-encuentro/derecho-vivir-cuerpo-propio_132_10682640.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8ec8d540-e177-40b8-bd18-48909a25a2cb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El derecho a vivir en el cuerpo propio"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La categoría es una diversidad en sí misma: hay más de 40 tipos de intersexualidad. Pero la mayoría tienen en común la violencia de profesionales médicos que buscan “soluciones” quirúrgicas. Incluso sin consentimiento. </p></div><p class="article-text">
        Tu mam&aacute; puede ser intersex. Esa persona que baila en un concierto puede ser intersex. La persona que te gusta puede ser intersex. Tu hermana puede ser intersex. Vos pod&eacute;s ser intersex.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Seg&uacute;n la ONU, el 1.7% de la poblaci&oacute;n global nace con rasgos intersexuales, una cifra comparable a la cantidad de personas pelirrojas que habitan el mundo.</strong> Aunque se cree que ese n&uacute;mero puede aumentar debido a que muchas diversidades corporales no est&aacute;n inclu&iacute;das en ese porcentaje.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Se entiende por intersexualidad a la diversidad corporal que se puede manifestar en los genitales, las g&oacute;nadas, las hormonas o los cromosomas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD): hay tipificadas m&aacute;s de 40 variaciones intersex, que err&oacute;neamente tienden a abordarse como &ldquo;patolog&iacute;as&rdquo;. Estas caracter&iacute;sticas pueden ser visibles en el nacimiento, otras veces aparecen en la pubertad, en otras ocasiones no son f&iacute;sicamente evidentes y en otras no detectarse nunca en la vida. La intersexualidad no es una enfermedad, tampoco define el g&eacute;nero: una persona intersex puede ser hetero, gay, lesbiana, trans, bisexual o asexual, y puede identificarse como mujer, hombre, ambas o ninguna.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Las principales luchas del movimiento son detener las mutilaciones genitales, las intervenciones quir&uacute;rgicas cosm&eacute;ticas y ciertos tratamientos hormonales, que en algunos casos, solo sirven para modificar el aspecto corporal.</strong> Estas invasiones en la mayor&iacute;a de los casos se hacen sin consentimiento de la persona intersex.&nbsp; En Argentina una de las principales deudas del Estado es el tratamiento legislativo y la aprobaci&oacute;n de la Ley de Protecci&oacute;n Integral de las Caracter&iacute;sticas Sexuales, herramienta necesaria para poner fin a las violaciones en los Derechos Humanos de las personas intersexuales. &ldquo;Todos los d&iacute;as en todas partes del mundo se practican estas intervenciones para &lsquo;normalizar&rsquo; los cuerpos de beb&eacute;s, ni&ntilde;es y adolescentes para que encajen dentro de los conceptos binarios de cuerpo masculino o femenino&rdquo;, manifiestan desde Potencia Intersex, una de las organizaciones de Argentina.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text"><strong>Tortura y tab&uacute;&nbsp;</strong></h3><p class="article-text">
        Ale L&oacute;pez Bemsch naci&oacute; en 1989 en San Miguel de Tucum&aacute;n y es Director del Comit&eacute; Intersex de la Asociaci&oacute;n Internacional de Lesbianas Gays Bisexuales Trans e Intersex para Am&eacute;rica Latina y el Caribe (ILGALAC). &ldquo;Las intervenciones terminaron cuando cumpl&iacute; 15. <strong>Me torturaron. El m&eacute;dico exigi&oacute; que no le dijera a nadie, si alguien preguntaba ten&iacute;a que decir que la cirug&iacute;a era por c&aacute;ncer de ovario.</strong> Lo cumpl&iacute; al pie de la letra&rdquo;, dice.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A&uacute;n hoy, sufre las consecuencias: el a&ntilde;o pasado le sacaron hilos de sutura que quedaron dentro de su cuerpo y debe usar productos para cicatrizar las heridas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Marina Elichiry es activista, lesbiana y m&eacute;dica especialista en Medicina General y cuidados paliativos. Mientras estudiaba Medicina en la Universidad de Buenos Aires (UBA) conoci&oacute; las demandas del movimiento intersex a trav&eacute;s del testimonio de Mauro Cabral -activista argentino por los derechos de las personas <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Intersexualidad" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">intersex</a> y trans-. &ldquo;Por suerte fue antes de que abordaran el tema en la UBA&rdquo;, dice.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Se entiende por intersexualidad a la diversidad corporal que se puede manifestar en los genitales, las gónadas, las hormonas o los cromosomas. Hay más de 40 tipos de variaciones</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        A&uacute;n recuerda el d&iacute;a en que el tema lleg&oacute; a las aulas. Fue durante una clase de &ldquo;patolog&iacute;as mentales&rdquo;, en la c&aacute;tedra de Medicina Legal, cuando el profesor habl&oacute; sobre transexualidad, homosexualidad e intersexualidad, en un marco patol&oacute;gico, &ldquo;casi como si fuera un delito&rdquo;. <strong>&ldquo;El profesor era cirujano y dec&iacute;a &lsquo;al fin y al cabo es m&aacute;s f&aacute;cil hacer mujeres porque solamente hay que cortar, en general se hace eso con estas personas&rsquo;&rdquo;, </strong>cuenta. Marina lo enfrent&oacute; y le dijo que las personas intersex luchaban organizadas, y que se opon&iacute;an a esas intervenciones no consentidas. &ldquo;El profesor me humill&oacute;, mis compa&ntilde;eres me abuchearon, me par&eacute; y me fui de la c&aacute;tedra&rdquo;, dice.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n Marina, en 2014 en el Hospital Garrahan definieron un lineamiento interno, eso puede marcar precedente en otros centros de referencia que siguen practicando cirug&iacute;as mutilantes. En el Garrahan ya no se practican clitoroplastias y clitorectomias, en algunos casos se siguen haciendo vaginoplastias, &ldquo;pero siguen defendiendo a capa y espada, al igual que otros hospitales, las cirug&iacute;as de hipospadias&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ldquo;Soluciones&rdquo; cosm&eacute;ticas y prepotencia m&eacute;dica&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Cuando una persona nace - cuenta Marina- si en controles detectan caracter&iacute;sticas genitales que no cumplen con los est&aacute;ndares de normalidad m&eacute;dica, la derivan a un centro de referencia pedi&aacute;trica &ldquo;es ah&iacute; donde se opera, se mutila y se realizan estas cirug&iacute;as no consentidas a los reci&eacute;n nacidos. <strong>Lo primero que se les ofrece a las familias son operaciones cosm&eacute;ticas&rdquo;&nbsp;</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Después del silencio. Ale hoy dirige el l Comité Interserx de la Asociación Internacional ILGALAC."
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                Después del silencio. Ale hoy dirige el l Comité Interserx de la Asociación Internacional ILGALAC.                            </span>
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        Para Marina una ley ser&iacute;a fundamental para que estas cirug&iacute;as se terminen porque los profesionales tienen miedo a las demandas judiciales, &ldquo;Hay cirujanas pediatras j&oacute;venes que est&aacute;n haciendo fuerza para modificar ciertas pr&aacute;cticas, un choque generacional con los que siguen creyendo que las cirug&iacute;as son el camino correcto. La intersexualidad no es una enfermedad, las personas intersex deben tener acceso a la salud y a todos los estudios y recursos que sean necesarios para asegurarse que no necesitan alg&uacute;n estudio m&eacute;dico espec&iacute;fico&rdquo;, dice.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text"><strong>&ldquo;&iquest;Qu&eacute; ten&eacute;s ah&iacute;?&rdquo;</strong></h3><p class="article-text">
        Durante su infancia, Ale L&oacute;pez Bemsch deseaba encontrar a otra persona como &eacute;l. Que as&iacute; como hab&iacute;a chicos rubios y con anteojos, en otro barrio habr&iacute;a alguien como &eacute;l: con esa voz tan baja, con su fisonom&iacute;a que no era acorde a sus amigas.<strong> &ldquo;Cuando nac&iacute; me inscribieron como Cecilia Alejandra, a mi mam&aacute; los m&eacute;dicos le dijeron que yo ten&iacute;a hiperplasia suprarrenal cl&aacute;sica y que para ser 100% Cecilia hab&iacute;a que hacer ciertas cosas&rdquo;, </strong>cuenta. En la pubertad el comentario de las vecinas era &ldquo;&iquest;por qu&eacute; tiene la voz gruesa? &iquest;Por qu&eacute; se comporta como un chico?&rdquo;. Ten&iacute;a m&aacute;s resistencia al deporte, no ten&iacute;a pechos, no usaba corpi&ntilde;o; mientras todas sus amigas calzaban 36, a los 12, Ale usaba zapatillas 40. &ldquo;&iexcl;Yo era feliz! Me dec&iacute;an &lsquo;deforme, ovni, &iquest;Sos un chico? &iquest;una chica?&rsquo;... Mi pubertad fue un caos, porque me daba cuenta que verdaderamente no encajaba. Pero yo era libre&rdquo;, dice.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En la adolescencia Ale y su mamá llegaron a un medico. Les dijo que padecía &quot;una deformidad&quot;</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>Un d&iacute;a cualquiera, Ale sali&oacute; de su habitaci&oacute;n para ir al ba&ntilde;o. La tela ajustada de la bombacha le marcaba los genitales. Su mam&aacute; se sorprendi&oacute;</strong>:&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &mdash;&iquest;Qu&eacute; ten&eacute;s ah&iacute;? &iquest;Qu&eacute; ten&eacute;s? Vamos al m&eacute;dico que te va a explicar - dijo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &mdash;No, &iquest;qu&eacute; me tiene que explicar? - le contest&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        La madre busc&oacute; entre los mejores ginec&oacute;logos, endocrin&oacute;logos y ur&oacute;logos pedi&aacute;tricos de Tucum&aacute;n. Hasta que llegaron al consultorio de una de las &ldquo;eminencias m&eacute;dicas de la Provincia&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ale y su mam&aacute; escucharon en silencio las palabras del especialista.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &mdash;No existe otra persona como vos en ninguna parte. Padec&eacute;s una deformidad. Hay que hacerte estudios: resonancia, tomograf&iacute;a de manos, cistoscopia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ale miraba sin entender lo que el m&eacute;dico dec&iacute;a. Adem&aacute;s le recet&oacute; que fuera a una psic&oacute;loga para charlar sobre &ldquo;ciertos temas&rdquo;. &ldquo;La psic&oacute;loga no consider&oacute; c&oacute;mo me sent&iacute;a cuando hablaba con ella. Cuando le dije que a mi me gustaban las chicas, la psic&oacute;loga me dio un consejo: &lsquo;&iquest;por qu&eacute; no tom&aacute;s alcohol y vas a un boliche heterosexual y te acost&aacute;s con un chico? Capaz que teniendo mucho sexo con hombres te termina gustando&rsquo;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Cuando en todo el mundo celebraba el d&iacute;a de los enamorados, el 14 de febrero de 2003 Ale ingres&oacute; por &uacute;ltima vez a un quir&oacute;fano. <strong>Supuestamente le har&iacute;an unos de los tantos estudios recetados por el especialista. Pero le mintieron: en realidad se trataba de una cirug&iacute;a que dur&oacute; 10 horas.</strong> Estuvo un mes internado, la primera semana bajo los efectos de calmantes para que no sintiera dolor. Cuando despert&oacute;, a la primera persona que vio fue a la psic&oacute;loga. &ldquo;No te mir&eacute;s de la cintura para abajo&rdquo;, le aconsej&oacute; la terapeuta.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ale recuerda los &ldquo;ojos de susto&rdquo; de los enfermeros cuando lo ba&ntilde;aban. Ten&iacute;a la entrepierna inflamada, un dolor insoportable. Su mam&aacute;, al ver semejante hinchaz&oacute;n, llorando y gritando le implor&oacute; al m&eacute;dico: &ldquo;&iquest;Esta inflamaci&oacute;n bajar&aacute;?&rdquo;
    </p><h3 class="article-text"><strong>Derecho a la informaci&oacute;n y derecho al placer&nbsp;</strong></h3><p class="article-text">
        De todo lo que le hicieron se enter&oacute; mucho tiempo despu&eacute;s, cuando decidi&oacute; reconstruir la verdad e investigar su propia vida. Antes de la operaci&oacute;n le dijeron que le har&iacute;an una cistoscopia, un estudio habitual en su rutina m&eacute;dica. Pero en realidad le realizaron una intervenci&oacute;n para que sus genitales se adecuaran a los de una mujer. Cortaron un pedazo de intestino para hacerle la cavidad vaginal. Ten&iacute;a todo el abdomen lleno de gasas. &ldquo;<strong>Antes de la cirug&iacute;a sent&iacute;a placer, el placer que no siento ahora. </strong>Antes de la &uacute;ltima cirug&iacute;a mi genitalidad me permit&iacute;a sentir cosas, pero con la intervenci&oacute;n me provocaron da&ntilde;os irreparables&rdquo;, dice Ale.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Luego vinieron las infecciones urinarias y en los genitales, las terapias hormonales.&nbsp; Un d&iacute;a, despu&eacute;s de tantas dudas, se anim&oacute; y le pregunt&oacute; a su mam&aacute; c&oacute;mo se llamaba lo que ten&iacute;a:&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &mdash; No lo vas a entender, tu diagn&oacute;stico es hiperplasia suprarrenal cl&aacute;sica o hermafroditismo verdadero - le contest&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        Ale busc&oacute; en internet y se encontr&oacute; con Br&uacute;jula Intersexual, una organizaci&oacute;n intersex. ley&oacute; en voz alta: &ldquo;Intersexualidad no es igual a hermafroditismo&rdquo;. Encontr&oacute; historias muy parecidas a su propia vivencia. Se comunic&oacute; con una de las administradoras de la p&aacute;gina y decidi&oacute; cambiar de ginec&oacute;loga.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cuando fue a buscar su historia clínica, se la negaron. A través de Justicia Intersex-organización argentina por los derechos de las personas intersex- presentaron un amparo para conseguirla. Sólo le dieron una hoja en donde figuraba análisis de sangre.</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;En la primera consulta relat&eacute; todo lo que recordaba, las cirug&iacute;as, los estudios. Necesitaba respuestas&rdquo;, dice. <strong>Cuando fue a buscar su historia cl&iacute;nica, se la negaron. A trav&eacute;s de Justicia Intersex-organizaci&oacute;n argentina por los derechos de las personas intersex- presentaron un amparo para conseguirla. S&oacute;lo le dieron una hoja en donde figuraba an&aacute;lisis de sangre</strong>. Es decir, seg&uacute;n los registros del sistema de salud, nunca hubo intervenciones, ni tratamientos con hormonas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cuando la nueva endocrin&oacute;loga analiz&oacute; los estudios de sangre, le dijo que no ten&iacute;a hiperplasia suprarrenal cong&eacute;nita y ten&iacute;a que hacerse nuevos an&aacute;lisis. En el laboratorio se asombraron con el resultado: su DNI dec&iacute;a que era Cecilia Alejandra, pero su cariotipo era masculino XY. La endocrin&oacute;loga le dijo entonces que ten&iacute;a &ldquo;disgenesia gonadal&rdquo;. Luego de una resonancia se dieron cuenta que, cuando ten&iacute;a un a&ntilde;o y medio, a su mam&aacute; le mintieron. Le hab&iacute;an dicho que ten&iacute;a una hernia y que deb&iacute;an operar, cuando en realidad le extirparon test&iacute;culos u ovarios, jam&aacute;s lo sabr&aacute;. <strong>&ldquo;Nunca me sent&iacute; una chica, por la Ley de Identidad de G&eacute;nero pude cambiar mi identidad&rdquo;</strong>, dice.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text"><strong>Recuerdo de la tortura</strong></h3><p class="article-text">
        Giuliana del Mar es la m&aacute;s grande de tres hermanas. Fue la primera hija y la primera nieta de una familia numerosa. Es profesora de teatro y activista en Potencia Intersex. Cuando ten&iacute;a 13 a&ntilde;os, mientras se cambiaba para ir al cumplea&ntilde;os de una amiga, su mam&aacute; le dijo que ten&iacute;an que hablar. Se sent&oacute; en la cama y como pudo, habl&oacute;:&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &mdash; Hija, no ten&eacute;s que esperar m&aacute;s la menstruaci&oacute;n. Vos naciste sin ovarios y sin &uacute;tero. Eso te impedir&aacute; menstruar y quedar embarazada -.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Se le vino el mundo abajo. Estaba tan triste y confundida que decidi&oacute; no ir al cumplea&ntilde;os. La madre lloraba, mientras revelaba los detalles. Giuliana escuchaba en silencio y empezaba a entender el motivo de todas las revisiones y estudios m&eacute;dicos. Le dijo que, en una de esas operaciones, le hab&iacute;an sacado las g&oacute;nadas. Sin embargo, a esa edad, ella no sab&iacute;a que las g&oacute;nadas eran test&iacute;culos no descendidos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Record&oacute; entonces que a los ocho a&ntilde;os sinti&oacute; una molestia en la ingle. Su mam&aacute; la revis&oacute; y not&oacute; que ten&iacute;a una leve inflamaci&oacute;n. Entonces fueron a una consulta m&eacute;dica al hospital del pueblo. <strong>&ldquo;Los m&eacute;dicos que me atendieron dijeron que era una hernia inguinal, lo definieron como algo &lsquo;s&uacute;per simple&rsquo;&rdquo;, recuerda. Sin hacerle ni una ecograf&iacute;a ni estudios complementarios, la operaron. No era una hernia: le extirparon un test&iacute;culo. </strong>&ldquo;Para excusarse dijeron que, cuando abrieron &lsquo;salt&oacute; para afuera&rsquo;&rdquo;, cuenta.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A Giuliana la derivaron a C&oacute;rdoba Capital y all&iacute; comenz&oacute; una seguidilla interminable de estudios: cariotipo, una y otra vez ex&aacute;menes genitales y un estudio muy doloroso e invasivo: la cistouretrograf&iacute;a. Dice que nunca se olvidar&aacute; del nombre de esa pr&aacute;ctica ni del dolor que sinti&oacute; cuando se lo hicieron: &ldquo;Consiste en introducir una sonda por la uretra y env&iacute;an l&iacute;quido para controlar los conductos urinarios, mientras sacan radiograf&iacute;as. Ten&iacute;a que orinar y detener la micci&oacute;n, una y otra vez. <strong>Esa fue una de las tantas torturas que viv&iacute;</strong>&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Un comit&eacute; de bio&eacute;tica formado especialmente por su caso, analiz&oacute; si hab&iacute;a que extirpar o no el segundo test&iacute;culo. En esas reuniones m&eacute;dicas expusieron -sin consentimiento- su identidad, mostrando fotos de su cara, de su cuerpo, de sus genitales. Programaron la segunda cirug&iacute;a, a ella le dijeron que era otra hernia. &ldquo;A mi mam&aacute; los m&eacute;dicos le fueron contando todo. Desde que pap&aacute; muri&oacute; ella se encarg&oacute; de la familia, Al verla tan triste, los m&eacute;dicos le dec&iacute;an que se quedara tranquila porque yo estaba sana, a la distancia ese discurso m&eacute;dico lo veo un tanto psic&oacute;pata, porque le dec&iacute;an &lsquo;tu hija no est&aacute; enferma&rsquo;, pero por otro lado me revisaban hasta el cansancio y me met&iacute;an c&aacute;maras por todo mi cuerpo&rdquo;, dice.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text"><strong>Encontrar la identidad en YouTube</strong></h3><p class="article-text">
        Entre los 13 y los 14, Giuliana tambi&eacute;n comenz&oacute; terapia. La psic&oacute;loga ten&iacute;a encuentros con la endocrin&oacute;loga tratante. En una sesi&oacute;n, Giuliana hizo una lista de las dudas, la primera: &ldquo;&iquest;C&oacute;mo se llama lo que tengo?&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La doctora me explic&oacute; que se llamaba S&iacute;ndrome de Morris, que era intolerante a la testosterona. Y le pregunt&eacute;: &iquest;y qu&eacute; tengo adentro? <strong>Ella hizo un dibujo muy rudimentario de un &uacute;tero y ovarios e hizo una cruz enorme, lo tach&oacute; y me dijo &lsquo;de esto vos no ten&eacute;s nada</strong>&rsquo;&rdquo;, recuerda.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Un d&iacute;a, Giuliana estaba buscando en Youtube videos para abordar conceptos b&aacute;sicos de Educaci&oacute;n Sexual Integral en sus clases de teatro. All&iacute; apareci&oacute; la palabra intersexualidad y su compa&ntilde;ero de ese momento la mir&oacute; y le dijo &ldquo;<strong>&iquest;che, pero vos ser&iacute;as intersex?</strong>&rdquo;. Continuaron en la b&uacute;squeda y encontraron videos de Mauro Cabral, que fueron &ldquo;todo un descubrimiento&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En 2019 fue al Encuentro Plurinacional de Mujeres, Lesbianas, Travestis, Trans, Bisexuales, Intersexuales y No Binaries y por primera vez se sinti&oacute; abrazada por la sociedad. Lo sinti&oacute; como una forma de resignificar su cuerpo, sus vivencias, su identidad y darle una vuelta colectiva y pol&iacute;tica a su historia. &ldquo;A una persona que a&uacute;n se encuentra oprimida les dir&iacute;a que intenten salir de la soledad, que somos un mont&oacute;n, que estamos por todos lados, y que <strong>hablar de que existimos es una gran forma de dar batalla a un mundo que vulnera nuestros derechos humanos</strong>&rdquo;, dice.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para Giuliana la preocupaci&oacute;n que maneja el sistema m&eacute;dico para normalizar los cuerpos de reci&eacute;n nacidos o adolescentes, no tiene sentido. &ldquo;A los m&eacute;dicos los mandar&iacute;a a estudiar consentimiento, que puedan poner por encima la integridad de la vida y no priorizar tratamientos cosm&eacute;ticos. Lo que me hicieron a mi no fue necesario. Los test&iacute;culos no descendidos tienen casi el mismo porcentaje de tumoraci&oacute;n que uno funcionando normalmente. Hoy se los decide dejar porque eso permite no tener que tomar medicaci&oacute;n de por vida para sustituir los estr&oacute;genos que producen. Yo tengo que tomar estr&oacute;genos de por vida, y medicaci&oacute;n para combatir la osteoporosis que tuve en la adolescencia&rdquo;, cuenta.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text"><strong>Ansiedad por definir</strong></h3><p class="article-text">
        Be es artista y gestora cultural, y es parte de la Red Plurinacional Intersex.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cuando ten&iacute;a 14 a&ntilde;os, le explicaron que su canal vaginal era &ldquo;muy poco profundo&rdquo; y que &ldquo;para tener una vida plena, sexual, y casarme,&nbsp; ten&iacute;an que hacerle una cirug&iacute;a&rdquo;. &ldquo;Me dijeron &lsquo;es con tu propia piel, lo hac&eacute;s ahora y te olvid&aacute;s, pero no vas a poder tener hijos de manera biol&oacute;gica&rsquo;&rdquo;, recuerda. &ldquo;Por mi diversidad corporal tengo un ri&ntilde;&oacute;n en herradura y problemas en la espalda, adem&aacute;s puede traer consecuencias en el esqueleto, en la audici&oacute;n y en el coraz&oacute;n, pero nunca me dijeron eso: la centralidad siempre fue la genitalidad&rdquo;, revela. <strong>A los 15 decidi&oacute; operarse, pero no habl&oacute; con nadie y dio por cerrado el tema. Cree que fue por verg&uuml;enza. </strong>Reci&eacute;n a los 29, leyendo a Mauro Cabral, entendi&oacute; que era intersex. &ldquo;Eso me trajo un cambio muy grande en mi vida&rdquo;, dice.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Be hace activismo desde el backstage porque a&uacute;n le cuesta la exposici&oacute;n. Ella se encarg&oacute; de la prensa de la Ley de Protecci&oacute;n de Caracter&iacute;sticas Intersexuales, la comunicaci&oacute;n en redes y producci&oacute;n de material y contenido para la Red Plurinacional Intersex. Adem&aacute;s hizo una tesis de su diversidad corporal desde un punto de vista social, derechos humanos y de g&eacute;nero.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">A los 15 Be decidió operarse pero no lo habló con nadie. Cree que fue por vergüenza. Casi 15 años más tarde supo que era intersex.</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Cuando era adolescente, Be ley&oacute; en internet el porcentaje de personas mujeres que ten&iacute;an su misma diversidad corporal: 1 cada 4000 o 5000. Una vez en un recital en el estadio de River, hizo la cuenta de cu&aacute;ntas personas podr&iacute;an tener su misma diversidad. &ldquo;La ra&iacute;z del problema tiene que ver con la expectativa de normalidad y la divisi&oacute;n sexo gen&eacute;rica de la sociedad. Si pudi&eacute;ramos aceptar que una persona pueda elegir m&aacute;s adelante c&oacute;mo quiere que se vea su cuerpo y no haya necesidad de tomar una decisi&oacute;n por esa persona no existir&iacute;a ese problema. Corre una ansiedad por definir los sexos, una suerte de p&aacute;nico a los cuerpos distintos. Es urgente que se apruebe la ley porque prohibir&iacute;a de manera tajante las intervenciones; pero tambi&eacute;n debe haber un cambio social. Muchas personas por ser intersex les cuesta conseguir trabajo, acceder a la educaci&oacute;n o simplemente circular con una identidad que no es le&iacute;da de una manera normativa. Adem&aacute;s se fuerza una identidad de g&eacute;nero a trav&eacute;s de las cirug&iacute;as. Hacer la lectura pol&iacute;tica me abri&oacute; la cabeza&rdquo;, dice.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Las cirug&iacute;as pl&aacute;sticas que se realizan a personas intersex no tienen justificaci&oacute;n m&eacute;dica</strong>, hay estudios en donde se demuestra que el resultado no mejora la funcionalidad ni la calidad de vida. Sobran los testimonios de personas intersex que padecieron cirug&iacute;as en la ni&ntilde;ez, que a&uacute;n padecen las consecuencias de las intervenciones sobre sus cuerpos y los traumas que los acompa&ntilde;ar&aacute;n durante el resto de sus vidas. 
    </p><p class="article-text">
        <em>CS/MA</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Candelaria Schamun]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/punto-de-encuentro/derecho-vivir-cuerpo-propio_132_10682640.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 25 Nov 2023 03:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El derecho a vivir en el cuerpo propio]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Sexualidad,Derechos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Reconocerse bisexual más allá de los 40: “Muchas ni siquiera sabíamos que estábamos en un clóset”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/reconocerse-bisexual-40-siquiera-sabiamos-estabamos-armario_1_10569204.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0245dc38-6c47-4c69-a288-d4a90e029116_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Reconocerse bisexual más allá de los 40: “Muchas ni siquiera sabíamos que estábamos en un clóset”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El aumento de la visibilidad bisexual asociado a un menor estigma allana el camino a personas que empiezan a ser conscientes de que esta es su identidad incluso a edades más tardías: "Toda la vida pensé que sí, pero no soy heterosexual", dice Júlia Humet.</p></div><p class="article-text">
        J&uacute;lia Humet sab&iacute;a que tambi&eacute;n le gustaban las mujeres desde hac&iacute;a muchos a&ntilde;os. Aunque era consciente de su atracci&oacute;n desde bien joven, relacionarse con ellas m&aacute;s all&aacute; de la amistad fue una opci&oacute;n que nunca se permiti&oacute; a s&iacute; misma, una posibilidad a la que nunca le dio espacio. &ldquo;Lo sab&iacute;a, pero no procesaba que pod&iacute;a mantener relaciones con chicas de esa forma&rdquo;, reconoce. Hasta hace poco. Con 42 a&ntilde;os, J&uacute;lia se dio cuenta de que en realidad es bisexual y que lo fue siempre.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; lo afirm&oacute; a trav&eacute;s de un mensaje de Twitter al hilo de un video publicado por el creador de contenido Daniel Valero, conocido en redes como Tigrillo, en el que aseguraba que con casi 30 a&ntilde;os (tiene 29) fue consciente de que es bisexual y que es algo &ldquo;que cada vez nos est&aacute; pasando a m&aacute;s gente&rdquo; aunque &ldquo;hablamos poco de ello&rdquo;, dec&iacute;a.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/1704233995637006588?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        El descubrimiento tard&iacute;o de la orientaci&oacute;n sexual no es una experiencia exclusiva de las personas bisexuales, pero el aumento sin precedentes de su visibilidad en los &uacute;ltimos a&ntilde;os hizo escalar a quienes se identifican como tales: <a href="https://datos.cis.es/pdf/Es3325sdMT_A.pdf" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">en 2021</a> el 2,3% de la poblaci&oacute;n le dijo al Centro de Investigaciones Sociol&oacute;gicas (CIS) que era bisexual; el porcentaje ascendi&oacute; al 3,7% el <a href="https://datos.cis.es/pdf/Es3400sdMT_A.pdf" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">pasado mes de marzo</a>. Lo hizo en todas las franjas de edad. Y eso teniendo en cuenta que se trata solo de quienes dicen abiertamente que lo son. Porque, seg&uacute;n la &uacute;ltima macroencuesta de la <a href="https://european-union.europa.eu/institutions-law-budget/institutions-and-bodies/search-all-eu-institutions-and-bodies/european-union-agency-fundamental-rights-fra_es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Agencia Europea de Derechos Fundamentales</a>, <strong>la bisexualidad es la orientaci&oacute;n sexual que m&aacute;s en el cl&oacute;set est&aacute;</strong>.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Toda mi vida sent&iacute; atracci&oacute;n puntual o m&aacute;s mantenida por mujeres, pero siempre tuve relaciones afectivas o sexuales solo con hombres. Lo sent&iacute;s, pero no lo proces&aacute;s, no le hac&eacute;s caso, y ahora visto con perspectiva me doy cuenta&rdquo;, explica J&uacute;lia, que define su reconocimiento como bisexual como &ldquo;un proceso&rdquo; que parti&oacute; de una experiencia personal hace algo m&aacute;s de un a&ntilde;o que le &ldquo;hizo replantearme todo, entre otras cosas mi orientaci&oacute;n sexual&rdquo;. Ahora mantiene una relaci&oacute;n con una mujer. &ldquo;Toda la vida pens&eacute; que s&iacute;, pero no soy heterosexual&rdquo;, a&ntilde;ade. 
    </p><h3 class="article-text">Sin referentes</h3><p class="article-text">
        J&uacute;lia atribuye la tardanza en asumirse bisexual a la falta de referentes. &ldquo;En m&iacute; pes&oacute; mucho. Si hubiera pensado que la bisexualidad pod&iacute;a ser una opci&oacute;n, igual a los 20 a&ntilde;os hubiera tenido una novia, qui&eacute;n sabe...&rdquo;, reflexiona. La falta de espejos en los que mirarse como un factor que aleja la posibilidad de reconocerse es una experiencia compartida.
    </p><p class="article-text">
        Jordi Molinari, integrante del <a href="https://www.instagram.com/senoresbien/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">colectivo Se&ntilde;ores Bi-en</a>, recientemente creado, coincide en apuntar a &ldquo;una clara falta de referentes&rdquo; como uno de los motivos que le llevaron a etiquetarse como heterosexual hasta los 31 a&ntilde;os: &ldquo;Mi entorno era 100% heterosexual y no sal&iacute;a de ah&iacute;, pero por diferentes cosas me acerqu&eacute; al feminismo y eso me llev&oacute; al colectivo <a href="https://www.eldiarioar.com/temas/lgtbi/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">LGTBI</a>, con el que entend&iacute; cosas sobre la bisexualidad que hasta ese momento no comprend&iacute;a. Hice retrospectiva sobre lo que he sentido a nivel de atracci&oacute;n sexual o rom&aacute;ntica hacia los hombres y me di cuenta de que llevaba tiempo siendo bisexual sin ser consciente de ello&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Con esas cosas que empez&oacute; a entender una vez se acerc&oacute; a esta realidad, Jordi, que ahora tiene 38 a&ntilde;os y vive en Barcelona, se refiere a algunas de las concepciones err&oacute;neas que sobre la bisexualidad son habituales. &ldquo;Descubr&iacute;, por ejemplo, que no es necesario que hombres, mujeres o personas no binarias te atraigan en la misma proporci&oacute;n y que yo no necesitaba que un hombre me hubiera gustado exactamente de la misma forma y con la misma intensidad que las mujeres para considerarlo&rdquo;, explica. 
    </p><p class="article-text">
        Una experiencia distinta tuvo Valero, que <strong>se reconoci&oacute; bisexual con 15 a&ntilde;os</strong>, pero cuenta: &ldquo;Despu&eacute;s empec&eacute; a asumirme como un hombre gay&rdquo;. Fue hasta los 28. Cree que su proceso est&aacute; muy influido por c&oacute;mo el mundo le percibi&oacute; debido a su pluma y le etiquet&oacute; en su momento: &ldquo;Cuando empec&eacute; a los 17 a&ntilde;os a salir con mi primer novio empezaron a llegar comentarios. Tu forma de expresi&oacute;n es la de un hombre gay, as&iacute; que tienes que actuar y sentir como se supone que lo hacen. Se me hizo creer que nunca alcanzar&iacute;a el ideal de hombre al que le pueden atraer las mujeres debido a mi feminidad, pero sencillamente soy un hombre bisexual con pluma&rdquo;, afirma.
    </p><h3 class="article-text">&ldquo;Borrado bisexual&rdquo; y estigma</h3><p class="article-text">
        La escritora y activista bisexual Elisa Coll, autora de <em>Resistencia Bisexual</em> (Melusina), cree que las ideas &ldquo;estigmatizadas e incompletas&rdquo; sobre la bisexualidad y el &ldquo;borrado&rdquo; hist&oacute;rico de esta orientaci&oacute;n sexual y de la bifobia (la discriminaci&oacute;n y violencia que viven quienes lo son) est&aacute;n detr&aacute;s de las experiencias compartidas de no haberse asumido bisexual hasta edades m&aacute;s tard&iacute;as. Pero estar haci&eacute;ndolo ahora, opina Coll, es producto de la &ldquo;politizaci&oacute;n&rdquo; de la bisexualidad que &ldquo;estamos haciendo desde los activismos&rdquo; con cada vez un mayor n&uacute;mero de colectivos, entre ellos Biejales, precisamente para fomentar el encuentro y la visibilidad de las personas bisexuales mayores de 35: &ldquo;Esto hace que la gente pueda identificarse m&aacute;s y salir del cl&oacute;set o incluso descubrir que estaba en uno porque a muchas personas lo que nos pasa es que ni siquiera lo sabemos&rdquo;, afirma la escritora.
    </p><p class="article-text">
        Con &ldquo;politizaci&oacute;n&rdquo; Coll se refiere a no entender la bisexualidad solo como &ldquo;una preferencia del deseo&rdquo;, sino como una identidad atravesada por la bifobia. &ldquo;Sin ello lo que se cree es que solo te puedes nombrar bisexual si has tenido ciertas pr&aacute;cticas y que si no has hecho <em>check </em>en seg&uacute;n qu&eacute; casillas no lo eres. Hay un escrutinio brutal, con comentarios del tipo '&iquest;c&oacute;mo vas a ser bisexual si siempre has tenido novio?'. Y ah&iacute; no hay una soluci&oacute;n final porque no hay un n&uacute;mero de parejas o pr&aacute;cticas que te puedan hacer estar seguro de tu bisexualidad, porque son tan diversas como las personas bisexuales&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La activista menciona m&aacute;s ejemplos: &ldquo;No es poco habitual que haya personas que en funci&oacute;n del g&eacute;nero de su pareja se definan como bisexuales o no y eso es producto de lo mismo, de que parece que la bisexualidad es algo tan fr&aacute;gil que puede cambiar seg&uacute;n con qui&eacute;n se relacione la gente y esto no es as&iacute;&rdquo;. A ello se unen los prejuicios: la bisexualidad asociada al vicio, la promiscuidad, la confusi&oacute;n. Ellos considerados poco viriles, ellas sexualizadas.
    </p><h3 class="article-text">&iquest;D&oacute;nde empieza la l&iacute;nea?</h3><p class="article-text">
        La inmensa mayor&iacute;a de los comentarios que ha recibido Daniel Valero tras la publicaci&oacute;n de su video son de personas con experiencias similares, pero tambi&eacute;n los hay que demuestran hasta qu&eacute; punto la bisexualidad sigue estando cuestionada. Uno le espeta directamente: &ldquo;Pegarte un morreo una noche no quiere decir que seas bisexual, perfectamente sabes que no podr&iacute;as estar con una t&iacute;a el resto de tu vida&rdquo;. Al margen del exabrupto, el interrogante sobre d&oacute;nde poner la l&iacute;nea a la hora de definir la bisexualidad no es una reflexi&oacute;n poco com&uacute;n de quienes, desde la heterosexualidad, est&aacute;n en cuestionamiento propio.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La m&iacute;a est&aacute; donde la marca cada cual. No hay que sacar el <em>foll&oacute;metro</em> para definir a nadie.<strong> &iquest;T&uacute; te sientes bisexual? Eres bisexual</strong>&rdquo;, cree la rapera La Furia, que acaba de salir del cl&oacute;set como bisexual a los 40 a&ntilde;os. Para Coll, lo importante no es la l&iacute;nea: &ldquo;Si una persona heterosexual se hace estas preguntas desde un lugar de curiosidad o comodidad est&aacute; bien, quiere decir que el discurso del activismo bi puede ser beneficioso para la poblaci&oacute;n en general, pero hay que diferenciar cu&aacute;ndo estas preguntas vienen cargadas de miedo, de una preocupaci&oacute;n, de una b&uacute;squeda identitaria acompa&ntilde;ada de verg&uuml;enza... Lo clave no es d&oacute;nde poner la l&iacute;nea sino d&oacute;nde empiezan las violencias&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        De un proceso as&iacute; llega La Furia que, tras d&eacute;cadas de darle la espalda a su propia bisexualidad, por fin se afirma como tal. A los 19 se identific&oacute; &ldquo;como bollera&rdquo; y desde entonces, en permanente b&uacute;squeda y manteniendo &ldquo;relaciones sexo-afectivas con diversos g&eacute;neros&rdquo;, le cost&oacute; &ldquo;muchos a&ntilde;os, muchas verg&uuml;enzas y muchas soledades&rdquo; poder &ldquo;reubicar y legitimar mis deseos&rdquo;, reconoce. 
    </p><p class="article-text">
        Porque como feminista y reconocida socialmente como lesbiana, le result&oacute; &ldquo;un conflicto&rdquo; relacionarse con hombres cis (cuyo g&eacute;nero sentido coincide con el asignado al nacer), asegura. Ello con una concepci&oacute;n de la bisexualidad de fondo cargada de estereotipos a los que cree que tambi&eacute;n contribuy&oacute; la comunidad LGTBI. Y es que la bifobia dentro del propio colectivo es una realidad a la que suelen apuntar las personas bisexuales, que tambi&eacute;n se topan con gays y lesbianas que llegan a concebir la bisexualidad como una fase o les hacen sentir que no forman parte del todo del colectivo.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La bisexualidad la entend&iacute; siempre como un lugar c&oacute;modo para gente que no quer&iacute;a posicionarse. Y en mi vida posicionarse es crucial. Sin embargo, atendiendo a mis vivencias (y ahora s&eacute; que a las de <em>muches </em>bis), es un lugar bastante inc&oacute;modo en general. La culpa y la verg&uuml;enza se mezclan con la desaprobaci&oacute;n de propias y extra&ntilde;as. Tambi&eacute;n he construido la idea de las bis como tibias y caprichosas. Lo <em>bollero </em>me parec&iacute;a <em>punk </em>y lo bi, cursi. Y yo cursi no soy&rdquo;, enumera La Furia sobre los factores que cree que le empujaron a renegar hasta ahora de su identidad.
    </p><p class="article-text">
        Liberaci&oacute;n es lo que todas las voces consultadas para este reportaje admiten que han sentido al encontrar el lugar al que pertenecen. Y todas reh&uacute;yen de los cors&eacute;s, de las etiquetas estancas que un d&iacute;a les hicieron no reconocerse: &ldquo;No hay una forma de ser bisexual ni gay ni lesbiana ni heterosexual. Hay tantas formas de sentir y expresarse como personas en el mundo&rdquo;, resume Valero.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Borraz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/reconocerse-bisexual-40-siquiera-sabiamos-estabamos-armario_1_10569204.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 04 Oct 2023 11:12:43 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Reconocerse bisexual más allá de los 40: “Muchas ni siquiera sabíamos que estábamos en un clóset”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Sexualidad,Bisexual]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Lindo pelo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/lindo-pelo_129_10304929.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/66f7ad8a-2c67-48fb-b37f-afffdff46c1d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Lindo pelo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Aunque "el pelo no está tan de moda, en términos de importancia relativa, como tener muslos de acero o los pómulos de una gacela", la autora reivindica su centralidad "entre todos los lugares de la belleza que cruzan la naturaleza y la cultura".</p></div><p class="article-text">
        Levant&eacute; <em>La cabellera andante</em> de la mesa de novedades sin saber que se trataba de un texto de los 80. Lo levant&eacute; porque en general leo todo lo que escribe <strong>Margo Glantz,</strong> y porque el pelo es un tema que me interesa much&iacute;simo, es uno de <em>mis</em> temas. Antes de saber que era una reedici&oacute;n pens&eacute; que era un libro m&aacute;s que oportuno para sacar este a&ntilde;o, y ahora que s&eacute; que es m&aacute;s viejo me dan ganas de escribirle un tomo dos, porque creo que s&iacute;, que m&aacute;s all&aacute; de que me interese a m&iacute; hay un par de claves sobre la vida en 2023 en el asunto del pelo. 
    </p><p class="article-text">
        Yo odiaba &ldquo;hacerme el pelo&rdquo; cuando era chica y mi mam&aacute; quer&iacute;a llevarnos a todas &mdash;a mis hermanas y a m&iacute;&mdash; a la peluquer&iacute;a para alguna fiesta. No por varonera, no por inquieta, nada de eso: me molestaba que justo el pelo, una cosa que a m&iacute; se me daba tan bien por naturaleza, fuera tan f&aacute;cil de fingir. Los d&iacute;as normales de colegio tener el pelo lacio y lustroso era un talento codiciado, uno que te envidiaban hasta las chicas m&aacute;s lindas; esos talentos invisibles a los varones, adem&aacute;s, como sent&iacute;a que eran todos los que me hab&iacute;an tocado a m&iacute;, el pelo suave, las mu&ntilde;ecas finas, cosas que no le importan a nadie m&aacute;s que a otras chicas y alg&uacute;n gal&aacute;n de novela del siglo XIX. 
    </p><p class="article-text">
        Pero tener lindo pelo no es como ser alta, por caso, no es un don inimitable; alcanzaban dos horas de peluquer&iacute;a, menos incluso, para que casi cualquiera tuviera el mismo liso perfecto que ten&iacute;as vos, ni siquiera, m&aacute;s perfecto todav&iacute;a, el lacio sin secador ni planchita siempre est&aacute; un poco m&aacute;s desordenado, un poco m&aacute;s vivo. De grande entend&iacute; que esa era la gracia del pelo y de las u&ntilde;as, esas protuberancias de c&eacute;lulas tan obstinadas que siguen creciendo hasta despu&eacute;s de la muerte: son democr&aacute;ticas. Mujeres de todas las edades, todos los tama&ntilde;os y todos los niveles de ingreso gozan de hacerse el pelo y las u&ntilde;as como pueden. Las chicas en contextos de encierro se las arreglan para te&ntilde;irse; las se&ntilde;oras que ya no hacen dieta y decidieron que la guerra contra las arrugas est&aacute; perdida siguen yendo a la peluquer&iacute;a.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y esto mismo que suena a diversi&oacute;n para toda la familia est&aacute;, por supuesto, ligado en much&iacute;simas culturas al sexo y al pecado; as&iacute; a las mujeres, as&iacute; a lo salvaje. Me gusta que Margo, sin dejar de pasar por los lugares obvios y necesarios &mdash;el cabello femenino que se cubre por una cuesti&oacute;n de recato, el cabello como s&iacute;mbolo de la sensualidad femenina&mdash; empieza con un abordaje largo y divertido de uno de los t&oacute;picos que m&aacute;s nos interesan a las mujeres: el pelo en el cuerpo de los hombres. King Kong como fantas&iacute;a sexual, como el var&oacute;n negro que viene a robarse a nuestras mujeres no solo, en los arquetipos racistas, por violento, sino porque en el fondo hay algo excesivo e irresistible en esa posibilidad de pasar la mano por una superficie infinita de vello, hay algo que amanaza la sexualidad del hombre blanco y lampi&ntilde;o en esa chance desbordada para el tacto. 
    </p><p class="article-text">
        La fantas&iacute;a del monstruo peludo tiene much&iacute;simas iteraciones en nuestra cultura occidental. Margo no le dedica tanto tiempo a una que, para la generaci&oacute;n de las que nos criamos con Disney, es fundamental, la de <em>La bella y la bestia</em>. Una solo puede imaginar la decepci&oacute;n de Bella cuando su macho peludo y corpulento se convirti&oacute; en un alfe&ntilde;ique afeitado. Quiz&aacute;s incluso es una moraleja sobre el amor, ten&eacute; cuidado con lo que dese&aacute;s, con la tibieza que el amor puede producir, con convertir a tu bestia en un pr&iacute;ncipe. Y parece todo medio jocoso, pero es m&aacute;s en serio de lo que una podr&iacute;a pensar.
    </p><p class="article-text">
        Glantz cita la an&eacute;cdota de Hemingway, que se agarr&oacute; a trompadas con un periodista que os&oacute; escribir que &eacute;l no era un verdadero macho porque se pon&iacute;a pelo falso en el pecho. Lo leo y pienso en los varones j&oacute;venes que ahora, masivamente, se afeitan o se depilan el pecho (en mi humilde experiencia de la clase media para arriba lo est&aacute;n haciendo casi todos, salvo los arist&oacute;cratas, que creo que se lo est&aacute;n dejando como las chicas arist&oacute;cratas que no se hacen las narices, un rasgo de elegancia primitiva u otra forma de demostrar que ellos no tienen que andar haciendo los esfuerzos de la clase media). &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Supongo que, justamente como es democr&aacute;tico, el pelo no est&aacute; tan de moda, en t&eacute;rminos de importancia relativa, como tener muslos de acero o los p&oacute;mulos de una gacela; entre todos los lugares de la belleza que cruzan la naturaleza y la cultura, nuestra actualidad elige <em>premiar </em>&mdash;justamente&mdash; los que m&aacute;s trabajo exigen. Un amigo me dec&iacute;a eso sobre los abdominales: los que m&aacute;s cuestan son los de abajo, y por eso parecen ser los &uacute;nicos que importan; no hay ninguna raz&oacute;n objetivo para que nos importen m&aacute;s que los de arriba, que se marcan entrenando apenas sin que haya que matarse de hambre. Si fuera a escribirle ese tomo dos al libro de Margo me preguntar&iacute;a por eso, cu&aacute;ndo fue que casamos la belleza al esfuerzo, con lo poco lujoso que es, con lo poco elegante que son el esfuerzo improductivo, la restricci&oacute;n y el sacrificio en cualquier altar que no sea de amor ni de fe ni de arte.
    </p><p class="article-text">
        <em>TT</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Tamara Tenenbaum]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/lindo-pelo_129_10304929.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 18 Jun 2023 03:02:40 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Lindo pelo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[pelos,Sexualidad,Literatura,Cuerpo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[A propósito de la música y el sexo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/proposito-musica-sexo_129_10284441.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/08baf92b-f371-4366-a690-31c4650accb1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="A propósito de la música y el sexo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Indagaciones musicales e inocencias perdidas a partir de "Playlist. Música y sexualidad", el nuevo libro del musicólogo e investigador Esteban Buch.</p></div><p class="article-text">
        Hay canciones que llevan a libros y lecturas que nos ofrecen nuevas posibilidades de escucha. Pienso en &ldquo;Sexo&rdquo;. <strong>Luis Alberto Spinetta</strong> la grab&oacute; con <strong>Jade</strong> en 1981, cuando la dictadura todav&iacute;a se sent&iacute;a capaz de imponer su manto de interdicciones en todas las zonas de la subjetividad y el cuerpo. &ldquo;Sexo, amo tu sexo mujer/ no creo en nada si no hacemos el amor&rdquo;. Mierda. Qu&eacute; osad&iacute;a. Toda una pol&iacute;tica de lo er&oacute;tico se colaba en medio de un entorno mojigato. He vuelto a esa canci&oacute;n despu&eacute;s de leer un libro potente e iluminador, <em>Playlist. M&uacute;sica y sexualidad</em>, de <strong>Esteban Buch</strong>, que acaba de editar el Fondo de Cultura Econ&oacute;mica. 
    </p><p class="article-text">
        Buch es profesor en la &Eacute;cole de Hautes &Eacute;tudes en Sciences Sociales de Par&iacute;s. Sus investigaciones musicol&oacute;gicas son esenciales. Basta nombrar <em>O juremos con gloria morir. Una historia del himno nacional argentino</em>, <em>La novena de Beethoven. Historia pol&iacute;tica del himno europeo</em>, <em>The Bomarzo affair. &Oacute;pera, perversi&oacute;n y dictadura</em>, sobre la censura que cay&oacute; sobre aquel drama musical de <strong>Alberto Ginastera</strong> y, tambi&eacute;n, <em>La marchita, el escudo y el bombo. Una historia cultural de los emblemas del peronismo</em>, coescrito con <strong>Ezequiel Adamovsky</strong>. Libros de referencia que no agotan sus marcas. El joven Buch fue el protagonista, en calidad de indagador period&iacute;stico, de <em>Juan, como si nada hubiera sucedido, </em>la pel&iacute;cula que <strong>Carlos Echeverr&iacute;a</strong> film&oacute; en 1987 y que sigue siendo medular para acercarse a los esquivos comportamientos de la sociedad argentina durante el terrorismo de Estado. Antes de entrar en tema, digamos que tambi&eacute;n es el autor de <em>El pintor de la Suiza argentina</em>, el libro que, en 1991, ofreci&oacute; las pistas m&aacute;s certeras sobre la presencia en Bariloche de <strong>Erich Priebke</strong>, el <em>hauptsturmf&uuml;hrer</em> de las SS responsable del asesinato de 335 resistentes italianos en las Fosas Ardeatinas.
    </p><p class="article-text">
        <em>Playlist</em> tiene una impronta pionera. Abre la posibilidad a much&iacute;simas m&aacute;s indagaciones. El mismo Buch nos recuerda que el sexo y el amor &ldquo;est&aacute;n presentes en toda la historia de la m&uacute;sica, sea cual fuera el g&eacute;nero musical del que se trate&rdquo;. El &ldquo;lento&rdquo; en los bailes, la serenata, el <em>striptease</em> y la marcha nupcial son apenas algunas de las manifestaciones de &ldquo;los placeres &iacute;ntimos&rdquo;. El libro nos invita en ese sentido a armar nuestras propias series de objetos que tematizan el sexo. De repente me encontr&eacute; yendo a <strong>Donna Summer </strong>(su minimalista &ldquo;Love to Love You Baby&rdquo;, de 1975, dura 17 minutos y se escuchan 22 orgasmos que quiz&aacute; pasaron seguramente inadvertidos en muchos bailes y <em>boliches </em>de la Argentina videlista), y de ah&iacute; salt&eacute; al punido <strong>L-Gante</strong>, quien acaba de divulgar entre rejas su &uacute;ltimo videoclip, &ldquo;El d&iacute;a m&aacute;s feliz&rdquo;, en el que canta: &ldquo;No importa ni la fama ni la cuenta que tengo con siete ceros ni las gatas que por un momento me llev&eacute; para el telo ni la droga ni los fierros con los cargadores llenos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Pero volvamos a Buch. Su prop&oacute;sito es el de contribuir a la elaboraci&oacute;n de una &ldquo;historia sonora de la sexualidad&rdquo;, o lo que &eacute;l llama los <em>sex sound studies. </em>Y eso lo puede llevar del <em>Bolero </em>de <strong>Maurice Ravel</strong> a <strong>Barry Withe</strong>, de &ldquo;La isla bonita&rdquo; de <strong>Madonna</strong> a &ldquo;L'Isle joyeuse&rdquo; de <strong>Claude Debussy</strong>, de &ldquo;Cuando calienta el sol&rdquo;, la canci&oacute;n de los <strong>Hermanos Rigual</strong>, versionada en los noventa por <strong>Luis Miguel</strong> (&ldquo;el narrador se abrasa al sol como si hiciera el amor con la persona ausente a la que su canci&oacute;n va dirigida. Puede ser el lugar donde el ritmo del acto sexual se sublima en la intermitencia natural&rdquo;) a <em>Don Giovanni,</em> de <strong>Wolfgang Amadeus Mozart</strong> y el tercer acto del <em>Trist&aacute;n e Isolda, </em>de <strong>Richard Wagner</strong>, que concluye con el &eacute;xtasis er&oacute;tico de ella sobre el cad&aacute;ver de su amante.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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        &ldquo;El sexo y el sonido se unen a menudo al amor, la felicidad, el placer, el encuentro de los cuerpos sensibles, el abandono de uno a la escucha de otro&rdquo;. Las m&uacute;sicas que acompa&ntilde;an esos momentos, &ldquo;ya sea con otra persona o con uno mismo&rdquo; son, insiste, infinitas. Una relaci&oacute;n que <em>nunca acaba. </em>El <em>sextape </em>puede ser afrodis&iacute;aco, pero, a la vez, dar lugar a chantajes como el que involucr&oacute; al exjugador del Real Madrid, <strong>Karim Benzema</strong>.
    </p><p class="article-text">
        <em>Playlist </em>es un libro erudito. La biblioteca y discoteca del autor son el fruto de un trabajo de acopio y reflexi&oacute;n de a&ntilde;os. Me consta. Buch ha hecho una inmersi&oacute;n que somete a juicios cr&iacute;ticos los modos en el que el patriarcado encontr&oacute; sus analog&iacute;as eyaculatorias (los climax conclusivos en las sonatas cl&aacute;sicas) o la misma forma fetichizante de la mercanc&iacute;a musical, una caracterizaci&oacute;n adorniana que en la era del <em>streaming</em>, como bien detecta, se ha transformado en un flujo interminable de sonidos en internet por los que pagamos el derecho a alquilarlos. 
    </p><p class="article-text">
        Como en anteriores trabajos de este virtuoso ensayista, su nuevo libro ofrece un rosario de hallazgos acompa&ntilde;ados por agud&iacute;simas reflexiones. Se recuperan la Teor&iacute;a Cr&iacute;tica y <strong>Guy Debord</strong>. El primer cap&iacute;tulo de <em>El Capital</em> es le&iacute;do en una sorprendente clave musical. La lectura de <em>Un mundo feliz, </em>de <strong>Aldous Huxley</strong>, se solapa con la sexualizada escucha del jazz por parte de <strong>Theodor W. Adorno</strong> que tantos enojos provoc&oacute;. Buch <em>escucha </em>las representaciones en los frisos de Pompeya del acto sexual acompa&ntilde;ado muy cerca por un m&uacute;sico. Traza una genealog&iacute;a de los efectos pol&iacute;ticos de la erotizaci&oacute;n del cuerpo por el sonido. Y se encuentra con un furioso Clemente de Alejandr&iacute;a, uno de los padres de la Iglesia cat&oacute;lica, para quien ver las im&aacute;genes er&oacute;ticas suponen imaginar su propio entorno ac&uacute;stico, lo que lo lleva a decir a los pecaminosos: &ldquo;Vuestros o&iacute;dos han fornicado&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Hay amantes que utilizan la m&uacute;sica cl&aacute;sica, el rock o el jazz, y a veces la insatisfacci&oacute;n obedece a las afinidades electivas antes que al hecho sexual mismo. La misma m&uacute;sica ha tratado de traducir la experiencia amatoria con las literalidades que permiten cada &eacute;poca. Los gemidos de Donna Summer no pod&iacute;an formar parte de los repertorios gestuales del siglo XIX. Los compositores se las arreglaban de otra forma para darles <em>materialidad</em>. El an&aacute;lisis de <em>Esclarmonde</em>, la &oacute;pera de <strong>Jules Massenet </strong>nos lleva de cabeza a YouTube u otra plataforma. Leer esas p&aacute;ginas es<em> habitar</em> esa noche de amor secreta en una isla encantada. &ldquo;La orquesta cuenta el acto sexual que la cortina de rosas oculta, representando el goce mediante repeticiones aceleradas del motivo principal hasta llegar a un climax puntuado por un golpe de platillo, tras lo cual la intensidad disminuye para desvanecerse en <em>pianissimo </em>en un acorde perfecto mayor&rdquo;. Y as&iacute; fue entendido en su momento, como pudo comprobar el ensayista en la <em>Revue des Deux Mondes</em>, de 1889: &ldquo;o&iacute;mos lo que no podemos ver, somos testigos a trav&eacute;s de nuestros o&iacute;dos, ya que no podemos serlo a trav&eacute;s de nuestros ojos&rdquo;.
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            </figure><p class="article-text">
        De Massenet a Hoollywod, de <strong>Alban Berg</strong> y <strong>Dmitri Shostak&oacute;vich</strong>, de <strong>Mina</strong> a <strong>Pink Floyd</strong>, el libro gira sus pasos hacia pasado y luego delinea un futuro posible que se encuentra ya en las plataformas. Buch <em>googlea</em> y va a las fuentes, y eso lo lleva a entrevistar al autor de <em>Music for sex Volume </em>2, un video de 72 minutos. Advierte que su autor, el DJ <strong>Kid Vives</strong>, se parece a su p&uacute;blico. El 80% de los visitantes en YouTube son hombres. Los <em>playlist </em>son analizados como una &ldquo;herramienta de adaptaci&oacute;n a las normas emocionales del capitalismo&rdquo; que han encontrado en la <em>music for sex </em>su propia taxonom&iacute;a. Esta pude incluir como extra&ntilde;a deriva un objeto de deseo desencarnado. Buch, a la saz&oacute;n detective y hurgador de lo ins&oacute;lito, se topa con la explicaci&oacute;n de una portavoz de Spotify: &ldquo;Si no tienes pareja, te recomendamos especialmente Bohemian Rhapsody, que es oficialmente mejor que el sexo&rdquo;. Acota ah&iacute; el autor: la sugerencia, en este caso, ser&iacute;a no la de hacer el amor escuchando m&uacute;sica sino <em>con </em>la propia m&uacute;sica, un asunto que desarrolla a la vez de manera deslumbrante en un cap&iacute;tulo donde convergen <em>Barbarella</em>, la music&oacute;loga y organista <strong>Suzane G. Cusick</strong> y la compositora argentina <strong>Carmen Baliero</strong>. En el primer caso se refiere a la pel&iacute;cula de 1968 que <strong>Roger Vadim</strong> film&oacute; basada en una historieta de <strong>Jean-Claude Forest</strong>. La hero&iacute;na, <strong>Jane Fonda</strong>, es sometida a una m&aacute;quina sexual y musical (Bach pasado por la psicodelia y el pop). &ldquo;Un grito se escapa de su boca cuando llega al orgasmo. En ese momento, el aparato se prende fuego y la m&uacute;sica se deshace en restos de su propio estilo&rdquo;. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><p class="article-text">
        Cusick es recuperada a partir de una pregunta y una experiencia personal. &ldquo;&iquest;Y si la m&uacute;sica ES el sexo?&rdquo;. Ella confiesa haberse &ldquo;enamorado&rdquo; de una variaci&oacute;n para el teclado de Bach. Gracias al trabajo de sus propios dedos, en calidad de int&eacute;rprete, ella, es decir, la m&uacute;sica, reconoce que la m&uacute;sica &ldquo;tiene todo el poder&rdquo;, y la liberaci&oacute;n de ese poder &ldquo;me reduce al &eacute;xtasis&rdquo;. Cusick ama usar sus dedos, sus pies, que ejecutan los pedales del &oacute;rgano, y darle la posibilidad al auditorio de develar las complejas relaciones de la pieza que escuchan. Pero el acto de darles <em>cuerpo</em> al atravesar el aire, la lleva a quereres saber si est&aacute; dando vida a las variaciones can&oacute;nicas de Bach &ldquo;o es ella&rdquo;, insistimos, la m&uacute;sica ah&iacute; representada, &ldquo;quien me toca a m&iacute;&rdquo;. Y Buch dice sobre ese &ldquo;encuentro sexual&rdquo;: la escena integra tambi&eacute;n al p&uacute;blico, o al menos lo invita a hacerlo. &ldquo;Parece una escena de auralismo&rdquo;, una excitaci&oacute;n causada por el sonido, doble sonoro del voyeurismo. El cap&iacute;tulo concluye con <em>Sonata y Osvaldo</em>, un &ldquo;poema para piano&rdquo; que Baliero y la pianista <strong>Adriana de los Santos </strong>pusieron en escena en el ciclo <em>Experimenta</em> que se llev&oacute; a cabo en la ciudad de Buenos Aires durante el segundo quinquenio de los noventa. Los nombres se invierten ah&iacute;. Sonata es la int&eacute;rprete. Osvaldo, el instrumento que De los Santos &ldquo;toma literalmente&rdquo; al abrazar su cuerpo de madera. La pieza, seg&uacute;n la propia autora, encarnaba una fantas&iacute;a recurrente de los pianistas, el deseo de &ldquo;cogerse al piano&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de <em>Playlist, </em>las escuchas musicales son, por suerte, menos inocentes. C&oacute;mo no agradecerlo.
    </p><p class="article-text">
        <em>AG</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Abel Gilbert]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/proposito-musica-sexo_129_10284441.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 11 Jun 2023 03:01:20 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[A propósito de la música y el sexo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Música,Sexualidad,Sexo,Libros]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Dos actividades validadas por la ciencia que disminuyen el riesgo de cáncer de próstata]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/actividades-validadas-ciencia-disminuyen-riesgo-cancer-prostata_1_10047808.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fc976c5b-ffeb-4dbd-8730-e75899b69726_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Dos actividades validadas por la ciencia que disminuyen el riesgo de cáncer de próstata"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Junto al de colon y el de pulmón, es el cáncer más frecuente en hombres y uno de los pocos que no descendió en los últimos treinta años</p><p class="subtitle">¿Por qué me levanto a orinar varias veces por la noche?</p></div><p class="article-text">
        <a href="https://www.cancer.org/es/cancer/cancer-de-prostata/causas-riesgos-prevencion/factores-de-riesgo.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Seg&uacute;n la American Cancer Society</a>, a partir de los 65 a&ntilde;os el riesgo de <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/cuidarse/son-sintomas-claros-puedes-cancer-prostata_1_9079684.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">c&aacute;ncer de pr&oacute;stata</a> se dispara considerablemente, afectando a un porcentaje importante de los individuos y, de hecho, seis de cada diez casos se detectan alrededor de esta edad.
    </p><p class="article-text">
        Antes, el riesgo es bastante bajo y comienza a manifestarse lentamente a partir de los 50 a&ntilde;os, donde puede confundirse con las <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/cuidarse/prostata-inflamada-edad-empieza-sintomas_1_1698213.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">inflamaciones benignas de pr&oacute;stata</a>, que si no se tratan tambi&eacute;n pueden ser causa promotora del citado c&aacute;ncer.
    </p><p class="article-text">
        Y si bien el de pr&oacute;stata es <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/cuidarse/tipos-cancer-preeminentemente-hereditarios_1_6190752.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">un c&aacute;ncer con notable preeminencia de la herencia</a> en su aparici&oacute;n, puede tambi&eacute;n aparecer en estirpes masculinas donde no se hab&iacute;a dado antes y adem&aacute;s no se conocen claramente las causas por las que aparece, aunque se sospecha de causas alimentarias, posturales (al estar sentados), sedentarias o tabaquismo, etc. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; es c&aacute;ncer de pr&oacute;stata?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Como recordatorio, este tipo de c&aacute;ncer es <strong>un crecimiento an&oacute;malo y maligno del tejido de la pr&oacute;stata</strong>, que puede extenderse a otros &oacute;rganos cercanos creando una met&aacute;stasis que agrave el problema. 
    </p><p class="article-text">
        Para prevenir el c&aacute;ncer de pr&oacute;stata, es muy importante la <strong>realizaci&oacute;n de controles mediante an&aacute;lisis de sangre</strong> donde se estudia la evoluci&oacute;n del ant&iacute;geno prost&aacute;tico PSA que, aunque es una valoraci&oacute;n inexacta, s&iacute; puede dar una idea sobre la probabilidad de anormalidades y por tanto abrir la puerta a ulteriores pruebas. 
    </p><p class="article-text">
        Anteriormente tambi&eacute;n se realizaban pruebas de tacto rectal para analizar el tama&ntilde;o de la pr&oacute;stata, pero <a href="https://www.alimente.elconfidencial.com/bienestar/2023-03-09/utilidad-tacto-rectal-diagnostico-cancer-prostata_3588508/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">un macroestudio demostr&oacute; que esta pr&aacute;ctica es ineficaz en el 99% de los casos</a> cuando se utiliza solamente para prevenir el c&aacute;ncer, ya que no permite apreciar el crecimiento en los primeros estadios. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Este cáncer es uno de los que tiene mejor pronóstico si se detecta a tiempo, pero su pronóstico empeora llega a fases más avanzadas, ya que persiste el riesgo de metástasis y de complicaciones operatorias que deriven en incontinencias e impotencia sexual</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; s&iacute;ntomas tiene?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No obstante las pruebas de control no son exactas, nos pueden dar una idea aproximada y mejoran su rango de acierto cuando el paciente colabora detectando los s&iacute;ntomas tempranos de c&aacute;ncer de pr&oacute;stata y se pone en manos de especialistas lo antes posible. 
    </p><p class="article-text">
        Este c&aacute;ncer es <strong>uno de los que tiene mejor pron&oacute;stico si se detecta a tiempo</strong> y, en cambio, su pron&oacute;stico empeora si se lo deja pasar a fases m&aacute;s avanzadas, ya que persiste el riesgo de met&aacute;stasis, as&iacute; como de complicaciones postoperatorias que deriven en incontinencias e impotencia sexual. 
    </p><p class="article-text">
        Como s&iacute;ntomas tempranos, debe prestarse atenci&oacute;n a:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Aumento de la&nbsp;<strong>frecuencia de micci&oacute;n</strong>, sobre todo por la noche.</li>
                                    <li><strong>Dificultad para empezar a orinar o retener la orina.</strong></li>
                                    <li><strong>Sensaci&oacute;n de que la vejiga no se vaci&oacute; del todo.</strong></li>
                                    <li><strong>Necesidad repentina de orinar</strong>, en ocasiones incluso con p&eacute;rdida de orina antes de llegar al ba&ntilde;o.</li>
                                    <li><strong>Micci&oacute;n dolorosa.</strong></li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Aunque estos s&iacute;ntomas tambi&eacute;n pueden explicar una inflamaci&oacute;n benigna de pr&oacute;stata, infecciones del tracto urinario, diabetes o alguna enfermedad de transmisi&oacute;n sexual, conviene acudir a un ur&oacute;logo si no son puntuales y se mantienen durante varias semanas seguidas. 
    </p><p class="article-text">
        Si derivan hacia los siguientes s&iacute;ntomas, urge nuestra visita al ur&oacute;logo, ya que hablan ya del c&aacute;ncer de pr&oacute;stata en fases avanzadas:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li><strong>Presencia de sangre en la orina.</strong></li>
                                    <li><strong>Disfunci&oacute;n er&eacute;ctil</strong>: problemas para conseguir mantener una erecci&oacute;n, eyaculaci&oacute;n dolorosa o sangre en el semen.</li>
                                    <li><strong>Debilidad o entumecimiento en las piernas o los pies.</strong></li>
                                    <li><strong>Dolor o rigidez en la parte baja de la espalda,</strong>&nbsp;las caderas o la parte superior de los muslos.</li>
                                    <li><strong>P&eacute;rdida de peso inexplicable.</strong></li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        <strong>La dieta mediterr&aacute;nea, un efecto protector</strong>
    </p><p class="article-text">
        Hay dos actividades diarias que contribuyen a una mayor protecci&oacute;n frente a este c&aacute;ncer. La primera es bastante previsible y consiste en<strong> alejarse de las dietas altas en grasas animales e hidratos de carbono</strong>, lo que se conoce como &ldquo;dieta occidental&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; lo certifica un estudio de la Universidad de Harvard conocido como <a href="https://phs.bwh.harvard.edu" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">Physicians Health Study</a> y realizado a lo largo de 15 a&ntilde;os sobre 926 enfermos de c&aacute;ncer de pr&oacute;stata a los que se estudi&oacute; la dieta que hab&iacute;an seguido. 
    </p><p class="article-text">
        El resultado fue que los hombres que inger&iacute;an una&nbsp;dieta occidental&nbsp;(rica en grasas y az&uacute;cares) ten&iacute;an 2,5 veces m&aacute;s probabilidad de mortalidad&nbsp;por tumor prost&aacute;tico, as&iacute; como un 67% de probabilidades de morir por cualquier otra enfermedad. 
    </p><p class="article-text">
        La alternativa, entonces, es seguir una dieta pobre en estos elementos y rica en fibra vegetal, antioxidantes y antiinflamatorios naturales, carnes blancas y aceites y grasas vegetales protectoras, as&iacute; como pescado blanco, frutos secos, frutas hortalizas, etc. En resumen, <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/comer/que-alimentos-son-dieta-mediterranea_1_1715710.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">alimentos de la dieta mediterr&aacute;nea</a>.
    </p><p class="article-text">
        Y no solo la coherencia nos lo indica, si no que la ciencia parece dar r&uacute;brica a este hecho, o al menos se&ntilde;alar en esta direcci&oacute;n. As&iacute; lo hace <a href="https://www.ciberesp.es/noticias/dieta-mediterranea-contra-el-cancer-de-prostata" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">un estudio espa&ntilde;ol llevado a cabo por el Centro de Investigaci&oacute;n Biom&eacute;dica en Red y el Centro Nacional de Epidemiolog&iacute;a del Instituto de Salud Carlos III</a>. 
    </p><p class="article-text">
        El mismo colige que &ldquo;una alta adherencia al patr&oacute;n de dieta mediterr&aacute;nea podr&iacute;a reducir el riesgo de desarrollar c&aacute;ncer de pr&oacute;stata agresivo&rdquo;. Es decir que hay indicios de que la dieta mediterr&aacute;nea podr&iacute;a tener un efecto protector contra los tipos m&aacute;s agresivos de este c&aacute;ncer.
    </p><p class="article-text">
        El estudio espa&ntilde;ol, que es de 2017, se ve apoyado por otro de 2021 realizado por el <a href="https://www.mdanderson.org/cancerwise/mediterranean-diet-may-slow-prostate-cancer-progression.h00-159457689.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Centro Oncol&oacute;gico MD Anderson de la Universidad de Texas</a>. Los investigadores observaron que los varones cuya dieta conten&iacute;a m&aacute;s frutas, verduras,&nbsp;legumbres,&nbsp;cereales&nbsp;y&nbsp;pescado&nbsp;ten&iacute;an un menor riesgo de que su tumor creciese o se extendiese. 
    </p><p class="article-text">
        Dicho riesgo disminu&iacute;a, adem&aacute;s, un 10% por cada aumento de un punto en la puntuaci&oacute;n de la dieta mediterr&aacute;nea, seg&uacute;n los patrones de la investigaci&oacute;n. Adem&aacute;s, comprobaron que esta <strong>relaci&oacute;n se da con m&aacute;s fuerza en individuos afroamericano</strong>s, que son los mas sensibles a este tipo de c&aacute;ncer. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Asociaci&oacute;n entre la masturbaci&oacute;n sostenida y la disminuci&oacute;n del riesgo</strong>
    </p><p class="article-text">
        A grandes rasgos, <strong>masturbarse a lo largo de toda la vida sexual de un hombre es un factor que protege</strong> contra el c&aacute;ncer de pr&oacute;stata, aunque la causalidad de este hecho no termina de estar clara. 
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; lo infiere <a href="https://bjui-journals.onlinelibrary.wiley.com/doi/abs/10.1111/j.1464-410X.2008.08030.x" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">un estudio publicado en el British Journal of Urology International, realizado en 2008</a> y en el que se estudiaron los h&aacute;bitos sexuales de un amplio rango de hombres, tanto enfermos de c&aacute;ncer como sanos a este respecto. 
    </p><p class="article-text">
        Las conclusiones fueron que aquellas personas que se masturban mucho, o tienen muchos coitos (entre cinco y siete orgasmos a la semana), entre los 20 y los 30 a&ntilde;os, tienen un mayor riesgo de padecer c&aacute;ncer de pr&oacute;stata. Hasta un 80% m&aacute;s. 
    </p><p class="article-text">
        No obstante, este dato solo es v&aacute;lido para aquellas personas con una gran actividad sexual en la juventud que no se mantiene a partir de los 50 a&ntilde;os. Si dicha actividad sexual, aunque no sea tan fren&eacute;tica, es constante a partir de esa edad (de dos a cinco orgasmos semanales), la masturbaci&oacute;n pasa a tener un importante <strong>efecto protector frente al c&aacute;ncer</strong>, disminuyendo el riesgo hasta en un 70%.
    </p><p class="article-text">
        Los autores del estudio especulan con que ello tenga que ver con <strong>la expulsi&oacute;n de las toxinas prost&aacute;ticas en la eyaculaci&oacute;n</strong>. De este modo, la masturbaci&oacute;n durante la madurez disminuye el riesgo provocado por la misma, y en general la vida sexual, durante una fogosa juventud.
    </p><p class="article-text">
        Una explicaci&oacute;n posible al aumento de riesgo en la actividad sexual frecuente en la juventud que dan los autores es la que la misma estuviera provocada por <strong>altos niveles de hormonas sexuales masculinas</strong>, que generan en exceso estr&eacute;s e inflamaci&oacute;n sobre los &oacute;rganos sexuales. 
    </p><p class="article-text">
        Si la actividad sexual se detiene dr&aacute;sticamente a partir de los 50, estar&iacute;amos hablando de un hombre sometido en una &eacute;poca de su vida a <strong>un desarreglo hormonal</strong>, ya que no es normal dicho patr&oacute;n con la edad. 
    </p><p class="article-text">
        En cambio, un hombre que mantiene una alta actividad sexual -solo o en pareja- durante toda su vida adulta, puede ser debido a una l&iacute;bido despierta pero sin desequilibrios hormonales. 
    </p><p class="article-text">
        A este respecto, un <a href="https://journals.plos.org/plosone/article?id=10.1371/journal.pone.0277967" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio</a>&nbsp;llevado a cabo en Jap&oacute;n con una muestra de casi&nbsp;21.000 personas de 40 a&ntilde;os o m&aacute;s, revel&oacute; que aquellos&nbsp;<strong>hombres con menor deseo sexual mor&iacute;an m&aacute;s</strong>&nbsp;por c&aacute;ncer o por cualquier otra causa que los que declaraban mantener su libido.
    </p><p class="article-text">
        <em>JS</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jordi Sabaté]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/actividades-validadas-ciencia-disminuyen-riesgo-cancer-prostata_1_10047808.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 21 Mar 2023 08:59:45 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Salud,Cáncer de próstata,Sexualidad]]></media:keywords>
    </item>
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