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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Los Redonditos de Ricota]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/los-redonditos-de-ricota/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Los Redonditos de Ricota]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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    <item>
      <title><![CDATA[Murió Mufercho, el primer monologuista en los shows de Los Redondos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/espectaculos/murio-mufercho-primer-monologuista-shows-redondos_1_10514200.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e6839f08-87bf-4e65-b149-f983c48f5bd1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Murió Mufercho, el primer monologuista en los shows de Los Redondos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Era el encargado de recitar poesías y realizar monólogos en la apertura de los conciertos de Los Redondos hasta su desembarco en los escenarios porteños, momento en que ese rol fue asumido por Enrique Symns.</p></div><p class="article-text">
        Sergio &ldquo;Mufercho&rdquo; Mart&iacute;nez, figura m&iacute;tica dentro del universo de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota por haber sido el monologuista en los shows de la primera etapa de la banda, muri&oacute; en la ciudad de La Plata, seg&uacute;n informaron medios locales, aunque no se brindaron detalles sobre los motivos de su fallecimiento.
    </p><p class="article-text">
        Semilla Bucciarelli, bajista del famoso grupo, y Gabriel &ldquo;Conejo&rdquo; Jolivet, uno de los guitarristas en los a&ntilde;os en los que la banda comenz&oacute; a tomar forma, se hicieron eco en sus respectivas redes sociales de la muerte del artista, al que tambi&eacute;n se lo conoc&iacute;a como &ldquo;El Payaso Mart&iacute;nez&rdquo; o &ldquo;Vito Nervio&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A la altura del halo m&iacute;tico que siempre rode&oacute; a Los Redondos, especialmente en los a&ntilde;os previos a la gran explosi&oacute;n de p&uacute;blico que la convirti&oacute; en un fen&oacute;meno multitudinario, no hay datos sobre la edad que ten&iacute;a el inici&aacute;tico maestro de ceremonias ni sobre sus actividades en los &uacute;ltimos a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Mufercho era el encargado de recitar poes&iacute;as y realizar lis&eacute;rgicos mon&oacute;logos en la apertura de los conciertos de Los Redondos hasta su desembarco en los escenarios porte&ntilde;os, momento en que ese rol fue asumido por Enrique Symns.
    </p><p class="article-text">
        Incluso, en los testimonios brindados por &eacute;l mismo en el libro &ldquo;Fuimos Reyes&rdquo;, de los periodistas Mariano del Mazo y Pablo Perantuono, Mart&iacute;nez acus&oacute; a Symns de haberle robado ese lugar.
    </p><p class="article-text">
        All&iacute; tambi&eacute;n se adjudic&oacute; la creaci&oacute;n del nombre del grupo, junto a Fenton, uno de los primeros bajistas de la banda, junto a la idea de repartir bu&ntilde;uelos de ricota en los conciertos.
    </p><p class="article-text">
        Como testimonio de su participaci&oacute;n en el grupo, existe una grabaci&oacute;n de un show de 1985 en el Stud Free Pub, en la que se lo puede escuchar recitando la &ldquo;Oraci&oacute;n del ni&ntilde;o&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Lo cierto es antes de su participaci&oacute;n en Los Redondos, Mufercho ya era una personaje conocido en el &aacute;mbito contracultural de La Plata, a partir de algunos programas de radio en los que mezclaba m&uacute;sica y reflexiones filos&oacute;ficas.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, en las entrevistas que ofreci&oacute; en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, Mart&iacute;nez centraba su discurso en la amargura que sent&iacute;a por haber sido desplazado del s&eacute;quito ricotero a medida que la banda fue ganando popularidad.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La Negra Poli nos quiso apartar del grupo. En 1981, despu&eacute;s del Festival Pan Caliente, entra Enrique Symns y me reemplaza. As&iacute;, mientras en la Argentina desaparec&iacute;a gente, Poli y el Indio nos hac&iacute;an desaparecer a nosotros&rdquo;, le dijo a un medio platense en 2009.
    </p><p class="article-text">
        Y a&ntilde;adi&oacute;: &ldquo;Yo con Los Redondos perd&iacute;. Y perd&iacute; mi vida. El Indio se enoj&oacute; conmigo porque una vez dije que &eacute;l deb&iacute;a estar agarrado a una heladera llena de salm&oacute;n. Tengo amigos, pero no tengo nada que compartir con ellos&rdquo;.
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        Con informaci&oacute;n de T&eacute;lam.
    </p><p class="article-text">
        <em>IG</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiarioAR]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/espectaculos/murio-mufercho-primer-monologuista-shows-redondos_1_10514200.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 14 Sep 2023 12:33:17 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Los Redondos,Los Redonditos de Ricota,Indio Solari]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Enrique Symns:  Maldición, extremo y rebeldía]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/conexiones/enrique-symns-maldicion-extremo-rebeldia_129_10041503.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c727d3f0-c384-4c60-8be9-4bc8dca5ff03_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Enrique Symns:  Maldición, extremo y rebeldía"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Este perfil, del año 2006 y publicado originalmente en la revista Gatopardo, forma parte de “Nada sucede dos veces”, el nuevo libro del periodista y escritor Pablo Perantuono (editorial La Crujía) que recopila textos que van desde el Indio Solari hasta Ricardo Darín y Andrés Calamaro. 
</p><p class="subtitle">Murió a los 77 años el periodista y escritor Enrique Symns</p></div><p class="article-text">
        <em>Leyenda de la cultura under, Enrique Symns es un personaje tan atractivo como desbordante, alguien para quien el oficio de escribir debe vivirse en el borde. Su m&aacute;xima creaci&oacute;n, la revista Cerdos&amp;Peces, es un hito en la historia del periodismo gr&aacute;fico y reflej&oacute; como pocos el bajofondo de la cultura de la ciudad de fines de los a&ntilde;os 80 y comienzos de los 90. Cuando lo entrevist&eacute;, en 2006, lo anteced&iacute;an una rocambolesca relaci&oacute;n con los Redonditos de Ricota, cierta fama en Chile -donde ayud&oacute; a fundar una revisa legendaria, The Clinic- y su oscura prosapia de excesos y traiciones. Su extrema locuacidad ya estaba condicionada por los consumos. Nos vimos varias veces m&aacute;s luego de aquel reportaje e incluso fuimos compa&ntilde;eros en el diario Cr&iacute;tica antes de que sus achaques de salud comenzaran a da&ntilde;arlo.&nbsp; &nbsp; </em>
    </p><h3 class="article-text">El se&ntilde;or de los venenos</h3><p class="article-text">
        Enrique Symns &mdash;argentino, periodista, escritor, performer&mdash; es <strong>un fantasma que deambula </strong>por el fondo de la noche en busca de alguna raz&oacute;n para vivir, sea una navaja afilada o la h&uacute;meda boca de una mujer. Ha tomado, ya, todas las drogas del mundo. Se ha apareado como un mono inquieto con las damas m&aacute;s lindas en las horas m&aacute;s negras. Ha actuado, como monologuista, en escenarios repletos junto a algunas de las bandas m&aacute;s populares de la intensa escena rockera argentina. Ha fundado y fundido una revista m&iacute;tica &mdash;<em>Cerdos &amp; Peces</em>&mdash; y ha agitado las conciencias de al menos dos generaciones de argentinos. Se ha hecho amigo, y luego distanciado, de algunas de las m&aacute;ximas figuras de la cultura rock de Buenos Aires y ha caminado por la cornisa de su existencia sin temor a caerse.
    </p><p class="article-text">
        Todo eso sucedi&oacute; en los &uacute;ltimos 15 a&ntilde;os, pero ahora estamos en 1998, en una madrugada ca&oacute;tica y Enrique Symns est&aacute; desquiciado. No es la primera, y tampoco ser&aacute; la &uacute;ltima, pero esta vez ha cenado dos pastillas de &eacute;xtasis y no ha tomado agua. Para peor fum&oacute; opio colombiano: est&aacute; m&aacute;s loco que nunca. Est&aacute; en Ave Porco, legendario reducto de la fatalidad nocturna, donde en los a&ntilde;os noventa se cocin&oacute; el m&aacute;s famoso caldo del exceso. All&iacute;, entre fiestas pantagru&eacute;licas y noches diab&oacute;licas, congenian artistas, cantantes de rock, enanos, travestis, las primeras drag queens de Buenos Aires. Y all&iacute; Symns, ya de d&iacute;a y delante de todos se ha puesto a coger con la dealer colombiana que le provey&oacute; el opio.
    </p><p class="article-text">
        Una vez terminada su faena, Symns se desembaraza de su presa como quien se arranca una c&aacute;scara. Pero algo sucede, porque a la agitaci&oacute;n y el delirio del momento se suma, de inmediato, un ardor que parece surgir del mismo lugar de donde nace la especie. Symns se da cuenta de que algo anda mal. Estaba lleno de sangre: se le hab&iacute;a roto la pija.
    </p><p class="article-text">
        Lo que sigue es un derrotero angustiante. Symns que se asusta, que se agobia, que se encierra en el ba&ntilde;o. Symns que se pega la piel da&ntilde;ada con poxipol, que le implora a un amigo chileno: &ldquo;Sacame de ac&aacute;, salvame&rdquo;. Fue la en&eacute;sima &mdash;y pen&uacute;ltima&mdash; salvaci&oacute;n de Enrique Symns. Otra pirueta en su biograf&iacute;a, apenas uno m&aacute;s de tantos saltos al vac&iacute;o. Despu&eacute;s de esa noche, Symns se fue a Chile, donde se reinvent&oacute;, renaci&oacute;, padeci&oacute; la gloria y sabore&oacute;, otra vez, el fracaso.
    </p><p class="article-text">
        * * *
    </p><p class="article-text">
        Enrique Symns naci&oacute; en Lan&uacute;s, un barrio del sur del gran Buenos Aires, el 2 de enero de 1946. No conoci&oacute; a su padre sino hasta los 8 a&ntilde;os y su madre, sin recursos, decidi&oacute; que viviera con una t&iacute;a en Monte Grande, otro suburbio de la provincia. Su infancia y su ni&ntilde;ez transcurrieron con normalidad, salvo por un detalle: nunca fue al colegio. Ni un solo d&iacute;a. Su t&iacute;a no lo consideraba necesario y no lo mand&oacute;. Marcado por ese despojo, Enrique se volvi&oacute; un muchacho taciturno, algo retra&iacute;do, sin demasiada capacidad para la relaci&oacute;n. <strong>A leer y escribir le ense&ntilde;&oacute; su hermana, lo que fue su perdici&oacute;n, porque a partir de entonces no dej&oacute; los libros</strong>. &ldquo;Recuerdo cuando a los diez a&ntilde;os le&iacute; 120 d&iacute;as de Sodoma y Gomorra &mdash;dice&mdash;. El barrio entero se hizo la paja un mes y medio&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En esa &eacute;poca cre&iacute;a que era feliz. Conoci&oacute; el mundo y comenz&oacute; a escaparse para tener aventuras extra&ntilde;as. Se hizo delincuente. La adolescencia y la juventud lo encontraron entre los libros y la mala vida, los desbordes lis&eacute;rgicos, las visitas a la comisar&iacute;a y los escarceos con la literatura. Aunque &eacute;l prefiere no hablar de aquellos tiempos, algo de eso puede espiarse en el primer cap&iacute;tulo de <em>El se&ntilde;or de los venenos </em>(El Cuenco de Plata, 2005), donde Symns relata, a trav&eacute;s de un &aacute;lter ego, que pese a no haber ido al colegio consigui&oacute; meterse en la universidad.
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        En ese cap&iacute;tulo se reconoc&iacute;a como perteneciente a una etnia secreta: la de los depredadores, seres que atraviesan historias disfrazados de alguien desconocido, seres que no saben trabajar, ni estudiar, ni ser amigos de nadie y hasta les resulta dif&iacute;cil existir. &ldquo;Reconozco la casta de los desalmados porque uno de ellos me hizo bajar la cabeza cuando intent&eacute; dar un examen en la universidad&rdquo;, escribi&oacute; all&iacute;. Symns consigui&oacute; un t&iacute;tulo falso del colegio secundario y se inscribi&oacute; en la Facultad de Psicolog&iacute;a de la Universidad de El Salvador. Durante casi un a&ntilde;o fue alumno regular de la facultad y hasta provoc&oacute; la admiraci&oacute;n de algunos profesores por la habilidad para armar su discurso: &ldquo;Le&iacute;a tres p&aacute;ginas de El ser y la nada de Sartre y de inmediato me convert&iacute;a en un experto en existencialismo. Le&iacute;a poemas de Maiakovski, los distorsionaba un poco, y luego recitaba de memoria escupiendo saliva sobre la oreja de una pecosa tetona&rdquo;. El chiste dur&oacute; un a&ntilde;o, hasta que un profesor se dio cuenta del embuste y le cerr&oacute; la puerta en la cara. Veinte a&ntilde;os despu&eacute;s, cuando aquella experiencia hab&iacute;a quedado enterrada en el olvido, Symns y cuatro especialistas participaron de un debate sobre la locura organizado por el Ministerio de Salud P&uacute;blica en el Teatro San Mart&iacute;n. La charla era tremendamente aburrida y Symns, para mitigar el tedio, decidi&oacute; esnifarse una l&iacute;nea de coca de manera subrepticia. El efecto fue revelador: entre la gente Symns divis&oacute; un fantasma. &ldquo;En ese momento vi los ojos de rata del hijo de puta que me expuls&oacute; de la universidad, y como si se me hubieran aflojado los esf&iacute;nteres del alma me largu&eacute; a llorar&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s pas&oacute; un tiempo en Brasil, donde experiment&oacute; viajes t&oacute;xicos y lecturas alucinantes. Terminaban los a&ntilde;os sesenta, tiempos m&aacute;s que interesantes para un joven de 23 a&ntilde;os que reptaba por las estribaciones de la vida en busca de experiencias conmovedoras. De regreso, trabaj&oacute; dirigiendo teatro en Buenos Aires, pero el aire comenzaba a enrarecerse en Argentina, sobre la que pronto, en 1976, se abatir&iacute;a una dictadura militar. Symns se exili&oacute; en Espa&ntilde;a. Sus m&eacute;todos de supervivencia fueron los habituales: la experimentaci&oacute;n, la marginalidad burguesa, la actuaci&oacute;n callejera, la delincuencia superficial, algunos escritos. En 1983 la democracia regres&oacute; a las calles porte&ntilde;as. Fue el amanecer de una d&eacute;cada agitada: la m&uacute;sica, el teatro, la literatura y el cine le daban a la capital del tango un h&aacute;lito de magia y glamour. La lujuria anidaba en cada pliegue, una fiesta blanca, una noche eterna que promet&iacute;a estrellas y estrellados. A esa Buenos Aires agitada y prometedora lleg&oacute; Enrique Symns. Hab&iacute;a escrito en Espa&ntilde;a un libro an&oacute;nimo llamado <em>La represi&oacute;n sexual en el franquismo</em>. En esa obra Symns volc&oacute; todo aquello que hab&iacute;a visto y experimentado en la calle, el destape espa&ntilde;ol. Aquel libro fue la semilla de su nueva profesi&oacute;n: el periodismo. Symns fue el primer sorprendido en poder hacer un libro as&iacute;. &ldquo;No sab&iacute;a que era periodista&rdquo;, recuerda. De regreso a Buenos Aires, <strong>Jorge Pistochi</strong>, editor de la revista <em>Pan Caliente</em>, se contact&oacute; con &eacute;l. Pistochi estaba convencido de que Symns pod&iacute;a reemplazar al jefe de redacci&oacute;n que se hab&iacute;a ido. Symns estuvo unos meses en <em>Pan Caliente</em>, hasta que lo llamaron del diario <em>Clar&iacute;n</em> para trabajar en proyectos especiales. Por esa &eacute;poca, el diario Clar&iacute;n empezaba a convertirse en una de las corporaciones econ&oacute;micas m&aacute;s poderosas del pa&iacute;s, y Symns dur&oacute; poco tiempo: lo echaron por negarse a marcar su tarjeta de horario. Despu&eacute;s, trabaj&oacute; en una revista llamada <em>El Porte&ntilde;o</em>. Y m&aacute;s tarde fund&oacute; <em>Cerdos &amp; Peces.</em>
    </p><h3 class="article-text">* * *</h3><p class="article-text">
        Como sucede con los hitos legendarios, con <em>Cerdos &amp; Peces</em> ocurre algo curioso: es recordada con m&aacute;s aprecio y adeptos de los que cont&oacute; en vida. La revista hablaba con <strong>un lenguaje rabioso, directo, brutal</strong>, entrevistaba a putas, violadores y pederastas, buceaba en las ca&ntilde;er&iacute;as de la gran ciudad para rescatar y darles voz a los personajes m&aacute;s ominosos y deformes. &ldquo;Por mi experiencia en Madrid, durante el posfranquismo, sab&iacute;a que despu&eacute;s de una dictadura hab&iacute;a que destapar los temas de la marginalidad &mdash;dice&mdash;. Se me ocurri&oacute; hacer primero un suplemento en <em>El Porte&ntilde;o</em>, que se llam&oacute; <em>Cerdos &amp; Peces</em>, y despu&eacute;s se hizo revista&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El 20 de agosto de 1983, y como ap&eacute;ndice de<em> El Porte&ntilde;</em>o, el primer n&uacute;mero de <em>Cerdos &amp; Peces</em> inquir&iacute;a desde su tapa: &ldquo;&iquest;Legalizar la marihuana?&rdquo;, en a&ntilde;os en los que mencionar a las drogas con nombre y apellido era todav&iacute;a un esc&aacute;ndalo. Con la colaboraci&oacute;n de algunos periodistas que m&aacute;s tarde har&iacute;an carrera como<strong> Claudio Kleiman</strong> &mdash;hoy redactor de Rolling Stone&mdash; y la dibujante <strong>Maitena</strong>, entre muchos otros, Cerdos... retrat&oacute; con crudeza una &eacute;poca turbulenta. Hasta el escritor argentino ahora fallecido <strong>Juan Jos&eacute; Saer </strong>publicaba en ella desde Francia. Uno pod&iacute;a hallar textos de Symns que graficaban el cinismo y la voracidad de esa &eacute;poca: &ldquo;M&aacute;gicamente, cada tipo que se toma una raya se transforma en el m&aacute;s sabio, en el m&aacute;s cogedor, en el que tiene m&aacute;s derecho a hablar &mdash;escribi&oacute;&mdash;. Pero, por sobre todo, cada tipo, hasta el m&aacute;s idiota, intenta convertirse en un feroz manipulador. Bajo el poncho de todas sus conversas, cada uno lleva el fac&oacute;n de su inter&eacute;s&rdquo; (<em>Cerdos &amp; Peces</em>, agosto de 1991).
    </p><p class="article-text">
        O encontrarse con portadas que sacud&iacute;an. Dos de ellas fueron legendarias, y una provoc&oacute; el cierre temporal de la revista. La tapa de la primera, de julio de 1984, dec&iacute;a: <strong>&ldquo;Hombres que desean a ni&ntilde;os que desean a hombres&rdquo;</strong> y relataba, sin eufemismos, una espeluznante historia de pedofilia entre un hombre grande y una menor de 7 a&ntilde;os. La justicia clausur&oacute; la publicaci&oacute;n y el caso lleg&oacute; hasta la Corte Suprema, que dictamin&oacute;, un a&ntilde;o m&aacute;s tarde, que la revista no hab&iacute;a cometido ning&uacute;n delito y solo hab&iacute;a mostrado una realidad oculta. La otra portada inolvidable fue la del regreso tras la clausura: en la portada de la revista de octubre de 1985, Symns redobl&oacute; la apuesta y coloc&oacute; una foto de la menor desnuda que, con su relato, hab&iacute;a provocado el cierre. A partir de ese n&uacute;mero <em>Cerdos &amp; Peces</em> agreg&oacute;, debajo de su nombre, la frase:<strong> &ldquo;La revista de este sitio inmundo&rdquo;</strong>.
    </p><h3 class="article-text">* * *</h3><p class="article-text">
        Por esos a&ntilde;os, Symns entr&oacute; en contacto con una banda de rock que tambi&eacute;n form&oacute; parte de la iconograf&iacute;a b&aacute;sica de los a&ntilde;os ochenta: <strong>Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota,</strong> por entonces el secreto mejor guardado de la escena musical nativa, que 10 a&ntilde;os despu&eacute;s se convertir&iacute;a en el grupo m&aacute;s convocante del pa&iacute;s, por encima, incluso, de otros m&uacute;sicos que conquistaron Latinoam&eacute;rica, como Soda Stereo o Charly Garc&iacute;a. Los Redonditos de Ricota eran una pl&eacute;yade de l&uacute;cidos artistas liderados por<strong> Carlos Indio Solari</strong>, cantante, letrista y sumo sacerdote de la banda. Los sitios en los que tocaban comenzaron a atiborrarse de fans que les profesaban una incondicionalidad in&eacute;dita. Eran una religi&oacute;n y Symns, como un oscuro predicador del desasosiego, aparec&iacute;a en el escenario antes de los shows para recitar sus mon&oacute;logos: &ldquo;Es m&aacute;s c&oacute;modo viajar en silla de ruedas sobre la autopista de las emociones controladas. Es m&aacute;s c&oacute;modo que andar rengueando por caminos desconocidos. Es m&aacute;s c&oacute;modo internarse en el asilo de las costumbres que seguir recorriendo nuestro miedo a la oscuridad&rdquo;. Claro que tambi&eacute;n aprovechaba los recitales para llevar a cabo otro menester algo m&aacute;s mundano: vender coca&iacute;na. Lo cuenta el mismo Symns en su libro <em>Big Bad City </em>(El Cuenco de Plata, 2006), donde relata peripecias colosales durante los shows, aventuras en las que escapa de la polic&iacute;a por cent&iacute;metros, escenas de sexo escatol&oacute;gicas con ni&ntilde;as que podr&iacute;an ser sus hijas y pactos de lealtad con sujetos sin compasi&oacute;n, tipos a los que ninguno de nosotros confiar&iacute;a un secreto pero en los que Symns depositaba sus esperanzas.
    </p><p class="article-text">
        Hacia mediados y finales de esa d&eacute;cada, Cerdos &amp; Peces era una publicaci&oacute;n de culto, que imprim&iacute;a 15 mil ejemplares y, adem&aacute;s, el sue&ntilde;o de Symns convertido en realidad: &ldquo;<strong>Hacer Cerdos &amp; Peces fue una forma de vida sorprendente y perfecta</strong> &mdash;dice&mdash;. La redacci&oacute;n era mi trabajo, mi hotel alojamiento, mi cogedero&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Para entonces, la cabeza de Symns era una biblioteca abigarrada de cuyos estantes colgaban algunos de los grandes genios del pensamiento moderno. Artaud, Nietzsche, Freud, Rimbaud y otros poetas malditos conviv&iacute;an en esa mente trepidante que generaba algunos de los textos m&aacute;s brillantes del periodismo vern&aacute;culo, alguien capaz de escribir: &ldquo;El placer es una adaptaci&oacute;n del dolor, y la vida es fracaso&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Su prosa y su estampa, su &eacute;gida y su furia, lo convirtieron en un personaje ineludible del underground porte&ntilde;o, un sabio enojado y prematuramente envejecido, el nombre y el apellido del exceso y la cultura m&aacute;s s&oacute;rdida. Por esos a&ntilde;os, ya era un espantap&aacute;jaros con las sienes de un erudito intranquilo.
    </p><h3 class="article-text">***</h3><p class="article-text">
        El primer encuentro con Symns para esta nota tuvo lugar en un bar de Once, un barrio popular de Buenos Aires. Charlamos con una cerveza de por medio, varios cigarrillos y un s&aacute;ndwich que Symns no mord&iacute;a: casi no tiene dientes y deb&iacute;a trozar el pan con los dedos para luego llev&aacute;rselo a la boca. Luc&iacute;a apagado e inc&oacute;modo, como si estuviera habitado por un sordo malestar. Despu&eacute;s de un rato pidi&oacute; continuar la nota otro d&iacute;a. No estaba bien de salud. Hac&iacute;a 20 a&ntilde;os que no iba al m&eacute;dico, hasta que hace poco se hizo revisar y descubri&oacute; que era diab&eacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        Symns no solo estaba agotado por hablar: estaba desanimado por el rumbo de la charla. No parec&iacute;a motivarlo repasar viejas postales. Se me ocurri&oacute; indagar en sus gustos de hoy y el &aacute;nimo cambi&oacute; inmediatamente: se entusiasm&oacute; conversando sobre literatura inglesa moderna, pop brit&aacute;nico y algunos raros sonidos nuevos.<strong> Lo m&aacute;s sorprendente fue saber que escuchaba con fanatismo a Radiohead y que consideraba a Pulp la mejor banda de los &uacute;ltimos 15 a&ntilde;os.</strong> &ldquo;Hay que escuchar lo nuevo... la m&uacute;sica es el sonido que viene del futuro&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Dos d&iacute;as despu&eacute;s le envi&eacute; un mail a <strong>Andr&eacute;s Calamaro</strong>. Quer&iacute;a contarle de mi encuentro con Symns por varias razones. La primera era corroborar cu&aacute;nta veracidad hab&iacute;a en <em>El se&ntilde;or de los venenos</em>, en el que Symns relata buena parte de sus experiencias en la movida musical de los ochenta y noventa, y en el que describe con lujo de detalles algunas de las escenas de los protagonistas que marcaron a fuego esos a&ntilde;os.<strong> El Indio Solari, Fito P&aacute;ez y Calamaro</strong> aparecen y desaparecen de las p&aacute;ginas en diversas situaciones, como cuando cuenta que a una productora televisiva se le ocurri&oacute; que Symns pod&iacute;a entrevistar a Andr&eacute;s Calamaro. La noche de la entrevista, el estudio de televisi&oacute;n ten&iacute;a el clima de una noche peligrosa. &ldquo;Se aspiraba coca&iacute;na por todos los rincones. Yo llegu&eacute; completamente loco... Ni Calamaro me escuchaba a m&iacute; ni yo a &eacute;l&rdquo;. En su cari&ntilde;osa respuesta Calamaro lo reconoci&oacute; como el Hunter Thompson criollo y acept&oacute; como ciertas, y fidedignamente relatadas, sus apariciones en el libro. &ldquo;No siempre se junt&oacute; con gente a su misma altura. Tengo un lindo recuerdo de un tipo interesante que me cae bien&rdquo;, dijo. El detalle de Radiohead &mdash;le cont&eacute; a Calamaro que Symns escuchaba la banda de Thom Yorke&mdash; lo descoloc&oacute;: &ldquo;Es imperdonable &mdash;dijo Calamaro&mdash;, lo m&iacute;o es imperdonable. En toda mi vida escuch&eacute; un solo tema de Radiohead. Qu&eacute; b&aacute;rbaro Enrique...&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">* * *</h3><p class="article-text">
        A finales de los ochenta, el de Symns ya era un nombre de referencia. En 1989. en una encuesta anual que convocaba Si, el suplemento joven del diario <em>Clar&iacute;n</em>, Symns vot&oacute; como mejor disco del a&ntilde;o el trabajo de un m&uacute;sico rosarino al que nadie conoc&iacute;a y que comenzaba a brillar:<strong> Fito P&aacute;ez</strong>. Encantado con el voto, maravillado porque Symns, el pr&oacute;cer Symns, hab&iacute;a elegido su disco, P&aacute;ez quiso conocerlo. Lo llam&oacute;, se juntaron en un bar, se emborracharon, rieron, discutieron, casi se agarran a golpes y sellaron una amistad.
    </p><p class="article-text">
        La amistad se derrumb&oacute; a&ntilde;os m&aacute;s tarde, cuando Symns escribi&oacute; la biograf&iacute;a del tecladista (P&aacute;ez, Espasa-Calpe, 1996), en la que cont&oacute;, por ejemplo, c&oacute;mo se masturbaba Fito. A&ntilde;os despu&eacute;s, P&aacute;ez rescat&oacute; a Symns de un aljibe de depresi&oacute;n: le mand&oacute; un cheque de cinco mil d&oacute;lares que Symns gast&oacute; en el hip&oacute;dromo. &ldquo;Fito es un conde, pero un conde que viene de la calle &mdash;dice Symns&mdash;. Me acuerdo que cuando compuso &lsquo;Tumbas de la gloria&rsquo; ten&iacute;a piojos y ladillas. &iexcl;Piojos y ladillas! No ten&iacute;a dientes: a m&iacute; me gustaba ese ser, el gitano, el tipo de la calle&rdquo;. Hoy, Fito P&aacute;ez lo evoca con cari&ntilde;o: &ldquo;El libro que escribi&oacute; de m&iacute; no me enoj&oacute;. Lo quiero mucho, es un viejo lobo de mar como los que ya no hay. El viejo es bravo. Y la verdad, tuvimos charlas muy hermosas. Es uno de esos hombres bravos, esos que est&aacute;n en v&iacute;as de extinci&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El 19 de abril de 1991, durante un recital de Los Redonditos de Ricota, la polic&iacute;a atac&oacute; ferozmente a un grupo de chicos que pugnaba por entrar. El resultado fue la muerte de un fan del grupo, <strong>Walter Bulacio</strong>. En una actitud que gener&oacute; decenas de cr&iacute;ticas, ninguno de los integrantes del grupo sali&oacute; a condenar el hecho o solidarizarse p&uacute;blicamente con la familia de la v&iacute;ctima. Una de las cr&iacute;ticas m&aacute;s encendidas sali&oacute; de la pluma de Symns, que escupi&oacute; su bronca en Cerdos:<strong> &ldquo;Le escrib&iacute; esa carta al Indio Solari y lo acus&eacute; de complicidad en el crimen: era polic&iacute;a contratada por ellos la que hab&iacute;a matado al muchacho </strong>&mdash;dice&mdash;. Sin embargo, ni el Indio ni Skay, miembros de la banda, reconocieron la muerte como asesinato&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Solari,el l&iacute;der del grupo, no le perdon&oacute; el ataque. En la ilustraci&oacute;n del siguiente &aacute;lbum de la banda, un hombre aparec&iacute;a cortando un ejemplar de <em>Cerdos &amp; Peces</em> con una tijera.
    </p><h3 class="article-text">* * *</h3><p class="article-text">
        Aunque el rock se estaba transformando en un engranaje m&aacute;s de la industria del entretenimiento y sus m&uacute;sicos ahora viajaban en aviones y se hospedaban en hoteles de cinco estrellas, Symns sigui&oacute; buceando en los bajos fondos del underground, donde encontr&oacute; otros rivales para su esgrima verbal, otros compa&ntilde;eros para sus excesos. Se hizo amigo de <strong>Gustavo Cordera</strong>, un exvendedor de autos que lideraba <strong>Bersuit Vergarabat</strong>, una banda que ahora tiene ventas masivas de discos. Cordera se distingui&oacute; porque sub&iacute;a a tocar al escenario en pijama. En sus comienzos, Symns realizaba el mismo acto que hac&iacute;a con Los Redonditos: recitar mon&oacute;logos como proleg&oacute;meno a la aparici&oacute;n de la banda. Pero ahora, hace mucho que no habla con Cordera.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ldquo;Ni el Indio ni Cordera tienen m&aacute;s inter&eacute;s en m&iacute;</strong> &mdash;dice&mdash;. Cordera es un traidor, peor que Solari, con quien quiero disculparme. El pelado Cordera no me llam&oacute; nunca m&aacute;s cuando le lleg&oacute; el &eacute;xito. Ahora lo produce Gustavo Santaolalla. El &eacute;xito es el envase de Santaolalla, la mediocrizaci&oacute;n absoluta de la creatividad. No hay nada que toque Santaolalla que tenga la menor posibilidad de ser bueno. Todo lo que hace lo convierte en hamburguesa. Tengo ganas de verlos, pero no me dan bola. Soy un interdicto, porque nadie quiere estar conmigo, como si fuera una desgracia ambulante&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Escrib&iacute;a dossiers en una publicaci&oacute;n que meses m&aacute;s tarde ser&iacute;a <em>The Clinic,</em> semanario iconoclasta y de iron&iacute;a exquisita que lograr&iacute;a un &eacute;xito sin precedentes en la anquilosada prensa chilena.<strong> </strong><em><strong>The Clinic</strong></em><strong> convirti&oacute; a Symns en un hombre peligroso: una luminaria que com&iacute;a con las luminarias pero que denostaba el estilo de vida de las luminarias.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Acorralada por la crisis, <em>Cerdos &amp; Peces</em> hab&iacute;a cerrado en 1997 y sobrevivir se volvi&oacute; un trabajo arduo para Symns, no tanto por las necesidades de manutenci&oacute;n &mdash;en Buenos Aires siempre hab&iacute;a un bar dispuesto a fiarle&mdash; sino por el escalofriante ritmo de vida, que no solo no se deten&iacute;a, sino que aumentaba en dosis cada semana.
    </p><p class="article-text">
        Y es as&iacute; como llegamos a aquella madrugada de 1998 en Ave Porco, cuando Symns rog&oacute; a su amigo: &ldquo;Sacame de ac&aacute;, salvame&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Symns se hab&iacute;a hecho amigo de <strong>Marcelo Rioseco</strong>, un poeta de Concepci&oacute;n, Chile,&nbsp; que una vez lo hab&iacute;a entrevistado. A &eacute;l fue a quien le pidi&oacute; ayuda. &ldquo;Yo estaba en una &eacute;poca muy suicida, llevaba navaja, quer&iacute;a matar a alguien&rdquo;. Rioseco se lo llev&oacute; a su ciudad, Concepci&oacute;n, como profesor de la universidad del B&iacute;o-B&iacute;o, donde dio un taller que se llamaba &lsquo;El origen m&aacute;gico de la palabra&rsquo;. Entonces, comenz&oacute; otra etapa. Se plant&oacute; la semilla de otra traici&oacute;n.
    </p><h3 class="article-text">* * *</h3><p class="article-text">
        Los ojos de Symns brillaban durante nuestro segundo encuentro. <strong>Eran ojos de fuego, los ojos de un zorro que quiere seguir conquistando al mundo con sus dientes. </strong>Estaba tomando whisky y se hab&iacute;a cortado las u&ntilde;as. Empez&oacute; a hablar de inmediato, fascinado con el encuentro, encantado con festejar la celebraci&oacute;n de la palabra. Hab&iacute;a tomado coca&iacute;na. Ya en nuestra primera despedida me lo hab&iacute;a anticipado: &ldquo;Me aburro mucho. Si no consumo coca&iacute;na me aburro mucho&rdquo;. Y ahora era de nuevo el cronista, el conversador salvaje.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Lo que comprend&iacute; tard&iacute;amente es que la pareja como forma de establecimiento es detestable, es el origen de la econom&iacute;a m&aacute;s m&iacute;sera que existe &mdash;dice Symns&mdash;. La experiencia sexual se degrada r&aacute;pidamente. Pero no encontr&eacute; otra forma. Lo ideal es vivir con amigos o amigas, pero tambi&eacute;n genera problemas. Viv&iacute; con Vera Land mucho tiempo. Era una forma de vida ideal: un hombre y una mujer que no tienen relaciones sexuales, maravilloso. Pero ella qued&oacute; embarazada y se mud&oacute;, se fue a vivir con su novio. Fue mi gran amor, un ser alucinante. Recuerdo la frase de Freud: &lsquo;El encuentro entre el hombre y la mujer es imposible, porque un hombre busca a su madre y la mujer busca en el hombre a Dios&rsquo;. Peor es la frase de Lacan: &lsquo;Desde que termin&oacute; la esclavitud de la mujer comenzaron los problemas para el amor&rsquo;. El amor es, como tambi&eacute;n lo dice Freud, una psicosis socialmente aceptada. Vos proyect&aacute;s sobre otro una idea idealizada, pero el otro no es eso, vos se lo adjudic&aacute;s. La pareja es un contrato mutilatorio de los deseos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Por qu&eacute; te drogaste hoy?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Para venir a charlar m&aacute;s apasionadamente. Si no, me desapego de una manera tan inexplicable... Parezco un fantasma, no estoy en la vida, que se convierte en algo espantoso. La campera me molesta, el cigarrillo, todo. &iquest;Por qu&eacute; sigo tomando? Una amiga me dice que me va a destruir, en el sentido m&aacute;s abismal de la palabra.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Que cu&aacute;l es?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Lo que Freud llama el inconsciente, antes era llamado el abismo, una palabra mucho m&aacute;s interesante. Nietzsche dec&iacute;a que cuando vos mir&aacute;s, el abismo, es el abismo el que te mira y te agarra. Y esto, la vida, se convierte en un pozo de ciegos. Como ocurre con la pel&iacute;cula The Enigma of Kaspar Hauser, de Herzog, un ciego conduciendo un auto en el desierto. Bueno, eso es este mundo.
    </p><p class="article-text">
        Ese d&iacute;a lo vi irse orgulloso y decidido, como quien va en busca de nuevas aventuras. Lo segu&iacute;. Se meti&oacute; en un mercado, compr&oacute; agua, galletitas: la cena de esa noche. Sujetaba, abierto, <em>La hermandad de la uva</em>, el libro de John Fante que yo le hab&iacute;a regalado.
    </p><h3 class="article-text">***</h3><p class="article-text">
        En noviembre de 1998 Enrique Symns lleg&oacute; a Concepci&oacute;n, en el sur de Chile, donde comenz&oacute; a dictar clases en la Facultad B&iacute;o-B&iacute;o sobre epistemolog&iacute;a del lenguaje. Fue un periodo medieval no solo porque su herramienta de trabajo era el origen de la palabra, sino porque adopt&oacute; un estilo de vida aldeano brutalmente distinto al hurac&aacute;n autodestructivo que lo arrastraba por las solapas en Buenos Aires. Se instal&oacute; en una casa gigantesca a vivir con estudiantes y se relacion&oacute; de manera fraternal con los vecinos del lugar, que vieron en &eacute;l a un visitante con quien compartir cenas y charlas hasta el agotamiento.
    </p><p class="article-text">
        Pero el entusiasmo, claro, dur&oacute; muy poco: apenas un a&ntilde;o. Lo que en un comienzo se plante&oacute; como una experiencia vital y purificadora se transform&oacute; en una rutina desabrida y sin matices. Las hormigas comenzaron a dar vueltas en el cerebro de Symns. El hast&iacute;o gritaba en su cabeza y se fue a Santiago, la capital. En Chile, la revista <em>Cerdos &amp; Peces </em>era conocida. Como hab&iacute;a ocurrido en otros pa&iacute;ses latinoamericanos, all&iacute; tambi&eacute;n hab&iacute;an ganado prestigio algunas manifestaciones culturales argentinas, en especial el rock, cierta literatura y el periodismo. A finales de los noventa, cuando Symns se mud&oacute; a Santiago, se respiraba el eco de su mito.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Ah&iacute; se cag&oacute; todo &mdash;dice&mdash; porque Cerdos...&nbsp; era una revista legendaria. R&aacute;pidamente me introduje, otra vez, en la etiqueta de Enrique Symns. Fue el &uacute;ltimo intento de escaparme de mi identidad, mi destino&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Pero a diferencia de lo que hab&iacute;a ocurrido en Argentina, donde Symns era un fundamentalista del underground cultural y un alquimista de los m&aacute;rgenes, <strong>en Santiago se convirti&oacute; en una celebridad del establishment, el hombre que hab&iacute;a que conocer.</strong> Entr&oacute; en el jet set, y a ese avi&oacute;n se subi&oacute; todo aquello que lo hab&iacute;a desterrado de Buenos Aires: la droga, el desquicio, la vida disipada, la literatura, la angustia en el lenguaje. Con un aditamento: la fama, la adulaci&oacute;n al personaje. Comenz&oacute; a escribir en el diario <em>Las &Uacute;ltimas Noticias</em> y en el suplemento cultural de <em>El Metropolitano</em>. Su prosa volc&aacute;nica, su estilo sangrante y su vehemencia lo llevaron a un lugar de exposici&oacute;n &mdash;y celebraci&oacute;n&mdash; que no hab&iacute;a tenido en Argentina. De pronto todos quer&iacute;an sentarse a su mesa. Todos: desde el capit&aacute;n de la selecci&oacute;n de f&uacute;tbol hasta las actrices. Desde los pol&iacute;ticos hasta las estrellas de rock. Fue invitado al casamiento de <strong>Mauricio Gallardo</strong>, subdirector de <em>Las &Uacute;ltimas Noticias</em>. Se hizo amigo de <strong>Roberto Brodsky,</strong> uno de los mejores escritores chilenos &mdash;&ldquo;el mejor&rdquo;, seg&uacute;n el fallecido <strong>Roberto</strong> <strong>Bola&ntilde;o</strong>&mdash;, y de <strong>&Aacute;lvaro Henr&iacute;quez,</strong> cantante del grupo de rock<em> </em><strong>Los Tres</strong>. Los bares se peleaban por tenerlo en sus barras, pese a que la noche pod&iacute;a terminar con los vidrios hechos pedazos, las sillas volando y Symns jugando a estirar los l&iacute;mites de la existencia como si todo fuera a terminar ma&ntilde;ana.
    </p><p class="article-text">
        Hasta la televisi&oacute;n le abri&oacute; sus puertas. En el programa <em>Plaza Italia</em>, que se emit&iacute;a por el extinto Canal 2 de la televisi&oacute;n abierta, Symns era cr&iacute;tico literario. En Rock del fin del mundo, que se emit&iacute;a por la se&ntilde;al de cable V&iacute;a X, era entrevistador. Sus reportajes, con personajes del ambiente art&iacute;stico, siempre se desarrollaban en un bar. Symns comenz&oacute; a escribir dossiers en una publicaci&oacute;n, germen de lo que meses m&aacute;s tarde ser&iacute;a la revista<em> The Clinic</em>, un semanario iconoclasta y de iron&iacute;a exquisita que lograr&iacute;a un &eacute;xito casi sin precedentes en la anquilosada prensa chilena. Pero pese al boom editorial, <em>The Clinic </em>convirti&oacute; a Symns en un hombre peligroso: <strong>era una luminaria que com&iacute;a con las luminarias pero que denostaba el estilo de vida de las luminarias.</strong>
    </p><p class="article-text">
        La coca&iacute;na, adem&aacute;s, hac&iacute;a estragos: desataba el demonio interno de Symns, que no med&iacute;a ni el tenor ni el lugar donde soltaba sus palabras. La gente empez&oacute; a temerle por miedo a ser el blanco de su inquina. Symns hablaba con la impunidad de los locos o de los que no tienen nada. Symns ten&iacute;a mucho, pero sab&iacute;a que aquello no era suyo. O no le interesaba conservarlo.
    </p><p class="article-text">
        Le encargaron realizar un libro sobre <strong>Los Tres</strong>, famoso grupo de rock chileno, y en lugar de hacer una biograf&iacute;a bufonesca y funcional &mdash;como suelen ser las biograf&iacute;as de los &iacute;dolos populares&mdash; revel&oacute; en La &uacute;ltima canci&oacute;n (Aguilar, 2003, escrito a d&uacute;o con Vera Land) que <strong>Javiera Parra,</strong> novia de &Aacute;lvaro Henr&iacute;quez y hermana de &Aacute;ngel, ambos integrantes de la banda, tambi&eacute;n ten&iacute;a una vinculaci&oacute;n sentimental con los otros miembros del grupo. Fue un esc&aacute;ndalo, y el grupo, que ya ten&iacute;a planes de separaci&oacute;n, estall&oacute; como un big bang y se disolvi&oacute; (aunque ahora vuelven a estar juntos). Despu&eacute;s Henr&iacute;quez le dedic&oacute; un tema a Symns, llamado &lsquo;No hables tanto&rsquo;. Javiera Parra, en cambio, no eligi&oacute; la poes&iacute;a para atacar a Symns. Fue m&aacute;s dura: &ldquo;El libro fue escrito por un cocain&oacute;mano decadente&rdquo;, le dijo a la revista Surcos.
    </p><p class="article-text">
        Una noche, en un bar de Santiago, Symns invit&oacute; a pelear al ministro de Trabajo de entonces, <strong>Ricardo Solari</strong>. Y, como ya hab&iacute;a comenzado a quejarse porque cre&iacute;a que ganaba poco en <em>The Clinic</em>, exacerb&oacute; sus quejas y termin&oacute; de enemistarse del todo con el Pato Fern&aacute;ndez, el director. Y se fue. &ldquo;Yo hab&iacute;a participado de la fundaci&oacute;n de la revista y cobraba un cuarto de lo que ganaban otros. Ped&iacute; aumento. No me lo dieron y me fui. El Pato Fern&aacute;ndez me defraud&oacute;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En Santiago, en cambio, dicen otra cosa. Porque Symns pod&iacute;a ser audaz, erudito, pintoresco, an&aacute;rquicamente verborr&aacute;gico, pero tambi&eacute;n era argentino, drogadicto, impiadoso y oscuramente desesperado. Hab&iacute;a sido un agitador cultural revulsivo y tal vez necesario, pero ahora era la bestia negra. La gente no quer&iacute;a a un suicida social. El escritor chileno <strong>Rafael Gumucio,</strong> su compa&ntilde;ero de aventuras en <em>The</em> <em>Clinic</em> y uno de los fundadores de la revista, lo recuerda as&iacute;: &ldquo;Symns es uno de los tipos m&aacute;s perversos y malvados que he conocido. Quiz&aacute; no sea &eacute;l el malvado y el perverso, sino la coca&iacute;na, de la que se ha convertido en el t&iacute;tere inarticulado&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Del aura mitol&oacute;gica que lo preced&iacute;a por haber fundado <em>Cerdos &amp; Peces</em>, Gumucio guarda una reflexi&oacute;n metaf&oacute;rica: &ldquo;No s&eacute; qui&eacute;n era el pez, pero el cerdo era visiblemente Symns&rdquo;. Cautivado al principio por la explosi&oacute;n de intensidad que significaba estar a su lado, Gumucio se acerc&oacute; a Symns infantilmente. All&iacute; el escritor chileno comprob&oacute; su infinita capacidad de desdoblarse: &ldquo;Pasaba de ser un viejito simp&aacute;tico e inteligente a un demonio rabioso y resentido, incapaz de la menor coherencia&rdquo;. Seg&uacute;n Gumucio, Symns en The Clinic se dedicaba a parodiar sus reportajes de <em>Cerdos &amp; Peces </em>y a inventar entrevistas. &ldquo;Se rodeaba de grupos de rock que le repart&iacute;an un poco de coca&iacute;na a cambio de su triste espect&aacute;culo de adolescente revenido&rdquo;. Asegura que Symns se rob&oacute; la caja chica de <em>The Clinic</em>, pidi&oacute; que le pagaran millones por no hacer nada y &ldquo;hasta acos&oacute; periodistas&rdquo;. &ldquo;Luego supimos que otra periodista &mdash;muy talentosa&mdash; llevaba meses escribiendo las cr&oacute;nicas que cobraba &eacute;l sin darle ni un peso&rdquo;. Incluso las cr&iacute;ticas de filmes porno, que tambi&eacute;n firmaba, las escrib&iacute;a su proveedor de pel&iacute;culas.
    </p><p class="article-text">
        Fiel a su ADN autodestructivo, en poco tiempo Symns prendi&oacute; fuego a todo lo que hab&iacute;a edificado en Santiago: &ldquo;Del Liguria, bar en que lo trataban como a un dios pagano, fue expulsado al gritar a voz en cuello que el due&ntilde;o era tan cocain&oacute;mano como &eacute;l&rdquo; agrega Gumucio. Su recuerdo final llega con una imagen tan poderosa como lapidaria: &ldquo;Siempre me pareci&oacute; que su falta de dientes revelaba &mdash;en una persona que viv&iacute;a obsesionada por ganar plata a cualquier costa&mdash; una falta total de escr&uacute;pulos&rdquo;. Tras salir de <em>The Clinic</em>, Symns se instal&oacute; en la playa, en Vi&ntilde;a del Mar, pero gast&oacute; sus ahorros en coca&iacute;na. <strong>Le cortaron el gas, la luz, el agua. Dej&oacute; de comer y hasta de masturbarse. Pas&oacute;, sin escalas, de ser un conde a vivir como un mendigo.</strong> Lo rescat&oacute;, una vez m&aacute;s, un amigo que le pag&oacute; el pasaje de regreso a Buenos Aires. Fue la &uacute;ltima salvaci&oacute;n, el &uacute;ltimo descenso a los infiernos.
    </p><p class="article-text">
        * * *
    </p><p class="article-text">
        Symns estaba molesto la tercera y &uacute;ltima vez que nos encontramos en el mismo bar del barrio de Once, en Buenos Aires. Se mov&iacute;a inquieto en su silla, sin encontrar una posici&oacute;n c&oacute;moda. Comenz&oacute; a hablar del barrio en el que vive ahora, de los chicos que abren las puertas de los taxis y fuman paco (pasta base de coca&iacute;na), la nueva droga de la marginalidad bonaerense, tan atroz que en cuesti&oacute;n de meses destruye con la efectividad de una bala el cerebro de los que la consumen, y dijo que el paisaje de Buenos Aires lo hab&iacute;a sorprendido al regresar de la pesadilla chilena. &ldquo;Cuando volv&iacute; a Buenos Aires en el 2002 me encontr&eacute; con una ciudad desconsiderada, habitada por gente desalmada&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Un amigo lo rescat&oacute; y se lo llev&oacute; a El Bols&oacute;n, a la Patagonia, a escribir. All&iacute; escribi&oacute; <em>Big Bad City.</em> Ahora vive de algunos derechos de autor, de la participaci&oacute;n en un programa de radio y de algunas colaboraciones. En total, gana cerca de mil pesos por mes (trescientos d&oacute;lares). &ldquo;Por suerte las colaboraciones las voy cobrando de a poco, porque si no me las gastar&iacute;a en ya sab&eacute;s qu&eacute;. Vivo ac&aacute; a dos cuadras, en un departamento con tres tipos m&aacute;s&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El departamento donde vive Symns con otros tres est&aacute; frente a los restos de Cromagnon, un local bailable de Buenos Aires que protagoniz&oacute; una de las tragedias m&aacute;s terribles de los &uacute;ltimos a&ntilde;os cuando, el 30 de diciembre de 2004, murieron como insectos ciento noventa y cuatro personas mientras escapaban del fuego desatado all&iacute; durante un concierto de rock. El gerente del lugar era <strong>Omar</strong> <strong>Chab&aacute;n</strong>, un empresario del underground argentino, que hoy est&aacute; preso. Como apoyo a ese hombre cada tanto Symns porta un sombrero que le perteneci&oacute;. Lo lleva con cierta arrogancia, cierta altivez, cierto aire de patriarca.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La vida baja cobardemente por la ladera, y es una mierda. Cuando era joven era un aventurero. Pero uno se acojona, y la vida odia el miedo. En la vida no basta con comer y dormir, falta sentir &eacute;xtasis. Y &eacute;sa es la peor derrota. Hace falta la intensidad de vivir. Bueno, yo creo que por eso mis amigos me evitan&rdquo;, confiesa finalmente. Symns se revuelve. Est&aacute; inc&oacute;modo. Hoy es un ser molesto y contrariado, un sujeto interrumpido y taciturno, con los ojos muertos.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;&iquest;Por qu&eacute; est&aacute;s tan inc&oacute;modo?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Me pas&eacute; de tuerca. Me di con todo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &mdash;&iquest;Pero por qu&eacute; te mov&eacute;s tanto?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Es que... es que me duele el culo. Tengo hemorroides y no me aguanto m&aacute;s. &iquest;Podemos terminar ac&aacute;? &iquest;No te molesta?
    </p><p class="article-text">
        Me gustar&iacute;a seguir hablando, preguntarle por qu&eacute; no puede parar. O por qu&eacute; parece destruir todo lo que construye: amistades, pactos, trabajos. Pero es una pregunta idiota: hace tiempo que lo viene respondiendo. Cada encuentro con &eacute;l se parece a un largo y afiebrado mon&oacute;logo, escrito como el epitafio de una tumba imprecisa. Symns se va. Y antes de irse me pregunta: &ldquo;Vos... &iquest;Tomaste coca&iacute;na alguna vez?&rdquo;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pablo Perantuono]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/conexiones/enrique-symns-maldicion-extremo-rebeldia_129_10041503.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 16 Mar 2023 22:20:41 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Enrique Symns:  Maldición, extremo y rebeldía]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Enrique Symns,Cerdos & Peces,The Clinic,Los Redonditos de Ricota,Andrés Calamaro]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Indio Solari: "Ya no tengo ganas de seguir, de ser un artista que está peleando en el escenario"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/espectaculos/indio-solari-no-ganas-seguir-artista-peleando-escenario_1_9980185.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1a3f924f-1c82-4760-98ac-6eb602d8f955_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Indio Solari: &quot;Ya no tengo ganas de seguir, de ser un artista que está peleando en el escenario&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El legendario músico de 74 años anunció su decisión de no volver a los escenarios debido al Parkinson que atraviesa. “Me parece que es hora de recular un poquito y dedicarse a ser un consigliere, y dejar de molestar a los jóvenes porque uno termina siendo un tapón. Necesitan crecer y el tapón este no da más”, añadió el ex líder de Los Redonditos de Ricota.</p></div><p class="article-text">
        <strong>E</strong>l &uacute;ltimo recital en vivo en el que estuvo <strong>Carlos &ldquo;Indio&rdquo; Solari </strong>con su banda fue en Olavarr&iacute;a en 2017. Desde ese momento solo apareci&oacute; de manera de holograma en algunos shows de Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado. Y este jueves, el legendario m&uacute;sico de 74 a&ntilde;os<strong> anunci&oacute; su decisi&oacute;n de no volver a los escenarios debido a la enfermedad que atraviesa. </strong>
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En este momento est&aacute; entreabierta esa puerta, por mi enfermedad, m&aacute;s all&aacute; de lo que te quiera contar. No quiero transformar esto en una cosa cr&iacute;tica, no me permite estar en mi mejor versi&oacute;n. Desgraciadamente, para m&iacute;, el Parkinson va progresando, pero hay que presentarle batalla&rdquo;,<a href="#" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank"><strong> declar&oacute; esta tarde en charla con Mariskal Rock</strong></a>.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ldquo;Ya no tengo ganas de seguir, de ser un artista que est&aacute; peleando en el escenario. El Indio ya cumpli&oacute; su tiempo, y el mister no tiene vocaci&oacute;n de directo, tiene ganas de hacer m&uacute;sica y que la toque quien quiera&rdquo;</strong>, expres&oacute; en di&aacute;logo con Mariskal Romero, en el programa &ldquo;Mariskal Rock&rdquo;, de FM Rock and Pop.
    </p><p class="article-text">
        Solari sostuvo que de todas maneras, continuar&aacute; creando m&uacute;sica para ser interpretadas por otros: <strong>&ldquo;Lo que m&aacute;s me gusta es hacer diez, doce canciones nuevas para que las cante la gente, y eso s&iacute; me costar&iacute;a tener que dejarlo&rdquo;, </strong>explic&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ldquo;Me parece que es hora de recular un poquito y dedicarse a ser un consigliere, y dejar de molestar a los j&oacute;venes porque uno termina siendo un tap&oacute;n. Necesitan crecer y el tap&oacute;n este no da m&aacute;s&rdquo;</strong>, a&ntilde;adi&oacute; el ex l&iacute;der de Los Redonditos de Ricota, que a&uacute;n mantiene miles de fieles seguidores, con una m&iacute;stica especial.
    </p><p class="article-text">
        El m&uacute;sico, por otra parte, aval&oacute; el trabajo de su &uacute;ltima banda, &ldquo;Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado, al se&ntilde;alar que &rdquo;est&aacute;n haciendo un muy buen directo, es una banda que suena de puta madre y los quiero tanto que disfruto con ellos&ldquo;. &rdquo;Esto ya lo tengo decidido desde hace mucho tiempo. Cuando le entrego, les regalo la banda y la marca a&nbsp;<strong>Los</strong>&nbsp;<strong>Fundamentalistas&nbsp;</strong>porque se comportaron conmigo con mucho entusiasmo y emoci&oacute;n durante los 15 a&ntilde;os que estuvimos juntos, yo hac&iacute;a rato que ya sab&iacute;a que cuando me llegara el asunto de viejo, de jovato, de artista jovato, no quer&iacute;a que estuviera ah&iacute; arriba el Indio. Ya lo tengo preparado, no estoy sufriendo ni penando, no extra&ntilde;o mucho el escenario&ldquo;, agreg&oacute; en ese sentido.
    </p><p class="article-text">
        DA
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiarioAR]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/espectaculos/indio-solari-no-ganas-seguir-artista-peleando-escenario_1_9980185.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 23 Feb 2023 21:57:20 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Indio Solari: "Ya no tengo ganas de seguir, de ser un artista que está peleando en el escenario"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Los Fundamentalistas,Indio Solari,Los Redonditos de Ricota]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado harán su primera gira por España]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/espectaculos/fundamentalistas-aire-acondicionado-haran-primera-gira-espana_1_8488600.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/aa74f181-198b-4a35-8b2f-1a4ec0c5af6c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado harán su primera gira por España"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Por primera vez, la banda que acompaña en vivo al Indio Solari, quien estará presente de manera virtual, realizará una gira que comprenderá las ciudades de Barcelona, Palma de Mallorca, Madrid, Valencia y Málaga.</p></div><p class="article-text">
        Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado, la banda que acompa&ntilde;a en vivo a Carlos &ldquo;El Indio&rdquo; Solari, anunci&oacute; la realizaci&oacute;n de su primera gira por Espa&ntilde;a, en un tour que iniciar&aacute; el 31 de marzo de 2022 y comprender&aacute;, hasta el momento, cinco ciudades.
    </p><p class="article-text">
        El recorrido se iniciar&aacute; en Barcelona, continuar&aacute; el 2 de abril por Palma de Mallorca, el 7 pasar&aacute; por Madrid, el 8 ser&aacute; el turno de Valencia y cerrar&aacute; el 9 en M&aacute;laga.
    </p><p class="article-text">
        Las entradas para esos conciertos se pondr&aacute;n en venta el pr&oacute;ximo martes 16 de noviembre desde las 13 de Argentina y las 17 de Espa&ntilde;a, a trav&eacute;s del sitio <a href="http://www.sfx-events.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">www.sfx-events.com</a>.
    </p><p class="article-text">
        En tanto, <a href="https://www.eldiarioar.com/espectaculos/indio-solari-anuncio-fundamentalistas-vuelven-escenarios-shows_1_8437698.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el grupo se prepara para sus pr&oacute;ximos shows del 11 y 12 de diciembre en el Estadio &Uacute;nico de La Plata</a>, en lo que ser&aacute; su regreso a los conciertos presenciales, luego del hist&oacute;rico streaming &ldquo;A los p&aacute;jaros&rdquo;, realizado en abril pasado desde la localidad bonaerense de Villa Epecu&eacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Para estas presentaciones, el propio Indio Solari ya confirm&oacute; que estar&aacute; presente de manera virtual, tal como ocurri&oacute; en aquella &uacute;ltima oportunidad.
    </p><p class="article-text">
        Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado inici&oacute; su recorrido en solitario de manera fortuita en 2019 cuando realiz&oacute; una serie de conciertos para ayudar econ&oacute;micamente al baterista Mart&iacute;n Carrizo en su tratamiento contra la Esclerosis Lateral Amiotr&oacute;fica que padece.
    </p><p class="article-text">
        El &eacute;xito obtenido entre el p&uacute;blico y las limitaciones del propio Solari para actuar en vivo por su propios problemas de salud abrieron el camino para que la banda siga adelante con este proyecto que explora la obra del exl&iacute;der de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota.
    </p><p class="article-text">
        La banda est&aacute; conformada por Gaspar Benegas y Baltasar Comotto, en guitarras y voces; Pablo Sbarablia, en voz, teclados y guitarra; Fernando Nal&eacute;, en bajo y voz; Ramiro L&oacute;pez Naguil, en bater&iacute;a; Miguel &Aacute;ngel Tallarita, en trompeta; Sergio Colombo, en voz y saxo; y Deborah Dixon y Luciana Palacios, en coros.
    </p><p class="article-text">
        Con informaci&oacute;n de agencias.
    </p><p class="article-text">
        <em>IG</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiarioAR]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/espectaculos/fundamentalistas-aire-acondicionado-haran-primera-gira-espana_1_8488600.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 15 Nov 2021 11:45:45 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Indio Solari,Los Fundamentalistas,Los Redonditos de Ricota,España]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El Indio Solari explicó el significado de "Ñam fri frufi fali fru", el clásico de Los Redondos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/espectaculos/indio-solari-explico-significado-nam-fri-frufi-fali-fru-clasico-redondos_1_8010111.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1e06c949-e6b5-4d30-9d31-69b73685234c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El Indio Solari explicó el significado de &quot;Ñam fri frufi fali fru&quot;, el clásico de Los Redondos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Lo hizo en un comentario sobre la publicación en Instagram de la versión de "Strangerdanger" que ofreció de manera virtual en abril pasado durante un recital de su banda.</p></div><p class="article-text">
        <strong>Carlos &ldquo;El Indio&rdquo; Solari</strong>, quien durante este fin de semana subi&oacute; a sus plataformas digitales la versi&oacute;n en directo de &ldquo;Strangerdanger&rdquo;, que cant&oacute; virtualmente con su banda Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado en Epecu&eacute;n, <strong>revel&oacute; en sus redes sociales el significado el significado de &ldquo;&Ntilde;am fri frufi fali fru&rdquo;, el cl&aacute;sico de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Solari sorprendi&oacute; en las redes sociales al responderle a un usuario por la canci&oacute;n editada en &ldquo;Gulp&rdquo; en 1985: &ldquo;&iquest;Qu&eacute; quiso decir con &Ntilde;am fri frufi fali fru, mister?&rdquo;, abri&oacute; el debate un fan&aacute;tico que comenz&oacute; a disparar las respuestas de otros seguidores hasta que el m&uacute;sico finalmente le puso fin a todas las dudas.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;<strong>Esos sonidos los produc&iacute;a una amiga cuando recorr&iacute;a mi cuello con besos cortitos. Una pavada, bah</strong>&rdquo;, le respondi&oacute; el artista en Instagram a un usuario que hab&iacute;a comentado su publicaci&oacute;n sobre el lanzamiento en plataformas de &ldquo;Strangerdanger&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Comentario de Solari en Instagram                            </span>
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        Por su parte, el artista tambi&eacute;n utiliz&oacute; <a href="https://www.instagram.com/indiosolarioficial/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">su cuenta oficial de Instagram</a> para compartir una nueva emisi&oacute;n de &ldquo;El mister nos lee&rdquo;, el micro radial que hace para FM La Patriada donde le pone voz a distintas lecturas, en este caso con &ldquo;Mancos&rdquo;, un cuento del franc&eacute;s Alphonse Allais.
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            </figure><p class="article-text">
        <em>CRM con informaci&oacute;n de la agencia T&eacute;lam y redes sociales</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiarioAR]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/espectaculos/indio-solari-explico-significado-nam-fri-frufi-fali-fru-clasico-redondos_1_8010111.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 06 Jun 2021 23:29:20 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El Indio Solari explicó el significado de "Ñam fri frufi fali fru", el clásico de Los Redondos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Música,Los Redonditos de Ricota,Indio Solari]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Fuimos reyes. La historia completa de Los Redonditos de Ricota]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/lecturas/reyes-historia-completa-redonditos-ricota_1_8002432.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c758f183-81ba-43b0-9c4d-7e9cc08225b5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Fuimos reyes. La historia completa de Los Redonditos de Ricota"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En "Fuimos reyes. La historia completa de Los Redonditos de Ricota" (Planeta, 2021), Mariano del Mazo y Pablo Perantuono intentan descifrar, a través de casi un centenar de entrevistas a los protagonistas y sus cómplices, el enigmático funcionamiento de un artefacto cultural extraordinario, hecho de pasión y negocio, y dueño del mayor pogo del mundo. Aquí un fragmento de la nueva edición de este libro, corregida y aumentada.</p></div><h3 class="article-text">El baj&oacute;n de la transversalidad </h3><p class="article-text">
        Dos muertes torcieron el destino de Patricio Rey. C&oacute;mo hubiera sido el devenir de la banda si eso no hubiera ocurrido es una pregunta sin sentido, apenas una conjetura. Una de ellas, la de Luca Prodan, el 22 de diciembre de 1987, tuvo que ver con espacios vac&iacute;os ocupados y con una necesidad: los Redonditos absorbieron parte del p&uacute;blico de Sumo y, en ese movimiento motorizado por el inconsciente colectivo, se plantaron las bases del kil&oacute;metro cero de una nueva etapa. Ese 22 de diciembre Enrique Symns cumpl&iacute;a cuarenta y dos a&ntilde;os y estaba en el bar de la esquina de la redacci&oacute;n de la revista <em>Fin de Siglo</em> con su novia Vera Land. El periodista Carlos Azn&aacute;rez entr&oacute; agitado al bar, lo encar&oacute; y le dijo, desencajado: &ldquo;Llam&oacute; por tel&eacute;fono la Negra Poli. Apareci&oacute; muerto Luca&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <em>Symns: Fue una cagada. Esa noche fue t&eacute;trica, nos juntamos en Caras m&aacute;s Caras por mi cumplea&ntilde;os y era como un fest&iacute;n macabro. Todos sab&iacute;amos que hab&iacute;a muerto de sobredosis. Lo puteamos mucho por habernos abandonado as&iacute;. Poli lo quer&iacute;a mucho.</em>
    </p><p class="article-text">
        Cuatro d&iacute;as despu&eacute;s, los Redonditos tocaron en Cemento. Lo que iba a ser la habitual despedida de a&ntilde;o, que a esa altura era un ritual, se transform&oacute; en un homenaje a Luca. Promediando el show, despu&eacute;s de &ldquo;Ji ji ji&rdquo;, tom&oacute; la palabra el mismo Symns:&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>El a&ntilde;o termina. Brindo por los bandidos que murieron para saber c&oacute;mo es morir. Brindo por los guerreros que murieron defendiendo esta calle. Pero sobre todo brindo por los geniales borrachos.</em>
    </p><p class="article-text">
        El p&uacute;blico, en llamas, inaugur&oacute; a los gritos una frase que se cristaliz&oacute; en grafiti: &ldquo;Luca vive&rdquo;. Ese mismo a&ntilde;o, el 23 de mayo, hab&iacute;an dado un concierto en Cemento que pas&oacute; a la historia como &ldquo;el d&iacute;a que Luca Prodan subi&oacute; a cantar &lsquo;Criminal mambo&rsquo; con el Indio Solari&rdquo;. El italiano que hab&iacute;a cambiado la manera de encarar el rock en la Argentina no se exhib&iacute;a en su mejor forma. Atravesaba los &uacute;ltimos meses de su vida, perdido en un laberinto de ginebra y hero&iacute;na. Pese a que cay&oacute; como un mazazo en la nuca, para los m&aacute;s cercanos su muerte no fue sorpresiva.
    </p><p class="article-text">
        En la sugestiva traslaci&oacute;n de l&iacute;deres calvos, muchos vieron en el Indio Solari las credenciales rockeras y el carisma que hasta ayer nom&aacute;s ostentaba Luca. No se trat&oacute; de un aprovechamiento de los Redonditos; fue simplemente un corrimiento de fuerzas ajenas a cualquier decisi&oacute;n de la banda; un hu&eacute;rfano en la b&uacute;squeda de un padre sustituto.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>Ricardo Mollo: La muerte de Luca dej&oacute; una tribu paria, desolada, sin su casa musical. Y recurri&oacute; a los Redondos como una alternativa. Me parece sensato.</em>
    </p><p class="article-text">
        La otra muerte tuvo caracter&iacute;sticas bien diferentes y fue un detalle que solo lo pudo mensurar un c&iacute;rculo muy estrecho de la banda. Fue una tragedia de perfil bajo, que destaca por la negativa: qu&eacute; habr&iacute;a pasado con la banda, con su sonido, si el tecladista convocado para la presentaci&oacute;n de <em>Oktubre</em>, Andr&eacute;s Teocharidis, no hubiera fallecido dos semanas despu&eacute;s de Luca, el 7 de enero de 1988. Los Redonditos hab&iacute;an quedado m&aacute;s que conformes con la faena de Teocharidis en Paladium. En el intervalo en que empezaban a pensar en el disco nuevo, el tecladista emprendi&oacute; un viaje a dedo a Machu Picchu con un amigo. En el norte argentino los levant&oacute; una camioneta que fue embestida por un tren.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El otro motivo de quiebre es m&aacute;s evidente: el cambio de integrantes modific&oacute; la estructura de Patricio Rey y dej&oacute; al sonido de &ldquo;reverb-pop&rdquo; de <em>Oktubre</em> como un recreo del pulso rocanrolero que la banda prioriz&oacute; en toda la d&eacute;cada del 80 y parte de la del 90. Cansados de no ser reconocidos ciento por ciento como miembros de los Redonditos, Piojo &Aacute;valos y Tito Fargo dieron el portazo, no sin fastidio. Se sent&iacute;an kelpers de la banda e incomprendidos. Sus fundamentos eran claros: funcionaban como m&uacute;sicos de sesi&oacute;n. Piojo &Aacute;valos hab&iacute;a ingresado a principios de 1984, precisamente por intermedio de Tito Fargo. Skay lo fue a buscar a su casa, carg&oacute; la bater&iacute;a en la Falcon Rural y lo llev&oacute; a ensayar al primer piso del PH de la calle Soler.
    </p><p class="article-text">
        <em>Piojo &Aacute;valos: Vino con Pancho, el de Salta. Para m&iacute; Pancho fue el primer sospechoso de ser el verdadero Patricio Rey. Ensayamos con vistas a una presentaci&oacute;n en el Bambalinas. Rara vez aparec&iacute;a el Indio. En el teatro me di cuenta del poder de los Redonditos. La cosa pasaba por el vivo. Yo quer&iacute;a firmar al menos un tema, para anotarme en SADAIC y tener obra social.</em>
    </p><p class="article-text">
        El caso de Tito Fargo fue parecido pero con diferencias sustanciales; era un guitarrista solicitado, hab&iacute;a compuesto un par de melod&iacute;as de canciones que tranquilamente podr&iacute;an haber sido grabadas, como &ldquo;Rodando&rdquo; y &ldquo;El regreso de Mao&rdquo;, y ten&iacute;a pocas pulgas. Los dos temas fueron muy tocados en vivo y rankeaban para la lista definitiva de <em>Oktubre</em>. Fargo consider&oacute; que Patricio Rey era, finalmente, una m&aacute;scara que ocultaba una alta dosis de mezquindad y un doble discurso.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>Tito Fargo: Hab&iacute;a una distancia entre lo que se dec&iacute;a y lo que se hac&iacute;a. Me pudr&iacute; y me fui.</em>
    </p><p class="article-text">
        Toc&oacute; un tiempo con Claudio Puy&oacute; y parti&oacute;, como tantos rockeros argentinos que ya empezaban a oler la hiperinflaci&oacute;n, a Espa&ntilde;a. Madrid y Barcelona se transformaron en la babilonia cultural para quienes quer&iacute;an extender el esp&iacute;ritu rocker y descontrolado de los primeros a&ntilde;os de democracia. En Espa&ntilde;a hab&iacute;a dinero, drogas y un ambiente de libertad que supo retratar el cineasta Pedro Almod&oacute;var en sus primeras inici&aacute;ticas.
    </p><p class="article-text">
        En la Argentina se deterioraba el Plan Austral y la CGT que conduc&iacute;a Sa&uacute;l Ubaldini era una m&aacute;quina de convocar huelgas generales. Alfons&iacute;n se sinti&oacute; rodeado por tres factores de poder obsoletos en su estructura pero a&uacute;n perversos y decisivos en la vida nacional: el sindicalismo peronista ortodoxo, la Iglesia cat&oacute;lica (se acababa de sancionar la Ley de Divorcio) y los militares, que hab&iacute;an tenido al pa&iacute;s en vilo durante la Semana Santa que clausur&oacute; el presidente con el tristemente c&eacute;lebre &ldquo;Felices Pascuas, la casa est&aacute; en orden&rdquo;. El poder econ&oacute;mico tampoco colaboraba y, por ineficacia propia de su gobierno y una coyuntura asfixiante, Alfons&iacute;n observaba c&oacute;mo se dilu&iacute;a su caudal pol&iacute;tico: en las elecciones de septiembre tuvo un traspi&eacute; significativo. La renovaci&oacute;n peronista, con el flamante gobernador de Buenos Aires Antonio Cafiero a la cabeza, aparec&iacute;a como una alternativa en la sucesi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Ese fue el clima en el que el Indio y Skay comenzaron a escribir el nuevo repertorio. Decidieron realizar un parate que finalmente dur&oacute; siete meses para pensar el rumbo. Hab&iacute;a habido demasiados cambios y tuvieron que tomar decisiones inesperadas. &ldquo;En alg&uacute;n momento hasta se baraj&oacute; terminar con la banda. Cuando se toman estas decisiones, cuando se viaja, todo puede ocurrir&rdquo;, cont&oacute; Skay. Optaron por continuar, y buscar un reemplazante para &Aacute;valos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>Walter Sidotti: Yo tocaba en la banda Los Argentinos y ah&iacute; lo conoc&iacute; a Willy Crook, que era amigo del bajista, Marcelo Krasnov. Cuando no actuaba con los Redondos, Willy se nos sumaba, y la verdad es que sonaba b&aacute;rbaro. En un momento, Willy me avisa que el Piojo &Aacute;valos se hab&iacute;a ido de los Redonditos. Yo justo me hab&iacute;a ido a Brasil de vacaciones con los pibes del barrio. Cuando volv&iacute;, en la casa de mi viejo ten&iacute;a un mensaje suyo, dici&eacute;ndome que fuera. Llam&eacute; y habl&eacute; con la Negra Poli. Probamos y no hubo problema, porque la m&uacute;sica ya la conoc&iacute;a. De entrada me parecieron gente b&aacute;rbara. Me gust&oacute; que quer&iacute;an hacer las cosas bien. No hab&iacute;a bardo, nada. Eran inteligentes, una banda de artistas de primera l&iacute;nea.&nbsp;</em>
    </p><p class="article-text">
        Pero el destino bien pudo ser otro. El d&iacute;a de la audici&oacute;n, Sidotti tuvo un peque&ntilde;o percance con su moto y lleg&oacute; dos horas tarde. Esa demora por poco le hace perder su chance, que estuvo a punto de ser aprovechada por un batero, precoz y decidido, que esperaba el turno para ensayar con su grupo en el lugar. Era Mart&iacute;n Carrizo. &ldquo;A los quince a&ntilde;os&rdquo;, recuerda Carrizo, &ldquo;ensayaba con mi banda en una sala en Chacarita. Por lo general, yo llegaba varias horas antes, y me quedaba escuchando, desde afuera, a un grupo que tocaba en la sala de al lado, que me llamaba la atenci&oacute;n, porque eran capaces de estar tocando tres horas el mismo tema. Y cada minuto sonaban mejor. De repente sal&iacute;an, y charlaban entre ellos, o incluso conmigo. Cuando terminaban ese parate, nunca me preguntaban si quer&iacute;a pasar, y eso me gustaba tambi&eacute;n, ese hermetismo. Desde afuera, escuchaba las indicaciones que le hac&iacute;an al baterista, y aprend&iacute;a. Un d&iacute;a estaba sentado afuera, esperando en el piso, y viene el cantante y me dice: &lsquo;&iquest;Vos sos el baterista de la banda que toca siempre al lado, no?&rsquo;. &lsquo;S&iacute;&rsquo;, le digo. &lsquo;Mir&aacute;, a la una del mediod&iacute;a ten&iacute;a que venir a probarse un baterista, y son las tres y no vino. Ya por m&aacute;s que venga, a m&iacute; que llegue dos horas tarde no me gusta. &iquest;No te quer&eacute;s probar?&rsquo; Yo ya sab&iacute;a todo lo que pasaba ah&iacute; adentro, o sea, sab&iacute;a todas las respuestas de ese examen. Entonces le dije que s&iacute;. Cuando me incorporo para entrar, suena el timbre. Era el baterista, que lleg&oacute; con las manos engrasadas y diciendo: &lsquo;Disculpenm&eacute;, no soy de llegar tarde, pero se me qued&oacute; la moto&rsquo;. Era Walter Sidotti. Y la banda, los Redondos, claro.&rdquo; Con el tiempo, Carrizo se convertir&iacute;a en baterista de Los Fundamentalista del Aire Acondicionado, el grupo que armar&iacute;a Solari tras la disoluci&oacute;n de Patricio Rey.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>Walter Sidotti: Durante la &uacute;ltima parte del 86 ensayamos mucho. Estaba Willy, y Teocharidis como segunda guitarra. Yo estaba ansioso, porque el debut tardaba en producirse. Finalmente vino el verano y Andr&eacute;s falleci&oacute;. A la vuelta retomamos los ensayos y debutamos en Caras m&aacute;s Caras. El segundo show fue tremendo, y fue en Cemento. Ah&iacute; pude captar la energ&iacute;a que ten&iacute;a la banda. En esos dos primeros shows Willy tambi&eacute;n tocaba la viola. Ya empez&aacute;bamos a tocar temas que saldr&iacute;an en el Bai&oacute;n.&nbsp;</em>
    </p><p class="article-text">
        Pero al poco tiempo la banda volvi&oacute; a experimentar cambios. Algo err&aacute;tico y confundido, Willy Crook comenz&oacute; a sentirse encerrado en las fronteras compositivas del grupo. Decidi&oacute; marcharse.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>Willy Crook: Me fui porque me herv&iacute;a la cabeza de ideas musicales, y con los Redonditos no pod&iacute;a llevarlas a cabo. Me consum&iacute;an mucha energ&iacute;a. Todo era Lennon y McCartney, es decir, Beilinson y Solari. Yo hab&iacute;a amagado irme bastante antes. Me acuerdo que me le plant&eacute; a Skay:</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>&ndash;Quiero tener m&aacute;s participaci&oacute;n, loco.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>&ndash;Est&aacute; bien as&iacute; &ndash;me dijo, tranquilo, Skay.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>&ndash;&iquest;Qu&eacute;? &iquest;El carrito es tuyo? &ndash;me envalenton&eacute;.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>&ndash;Aj&aacute; &ndash;me respondi&oacute; sin mirarme.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Present&eacute; mi renuncia y nadie me dio bola. Agarr&eacute; mi saxo, baj&eacute; las escaleras de la casa de Soler para irme y cuando estaba en la calle me arrepent&iacute;. Me dije: &ldquo;No me voy un carajo&rdquo;. Sub&iacute;, y otra vez: nadie me dio pelota. No me tomaban en serio. Ten&iacute;a veintipocos a&ntilde;os: era un peque&ntilde;o imb&eacute;cil. Ahora soy un gran imb&eacute;cil. Despu&eacute;s s&iacute; me fui: me baj&eacute; de la banda cuando se empez&oacute; a ganar guita en serio. Tuve ese extra&ntilde;o gesto art&iacute;stico, que me ense&ntilde;aron ellos. Igual, los quiero a los tres.&nbsp;</em>
    </p><p class="article-text">
        Tras mucho debate interno, Solari y Skay comenzaron a pensar en un nuevo saxo pero, curiosamente, optaron por no reemplazar la guitarra de Tito Fargo. S&iacute; quer&iacute;an tener un tecladista estable. Hab&iacute;an quedado muy entusiasmados por la fugaz experiencia de Teocharidis y pensaron que la persona ideal era Guillermo Piccolini, un fan de los primeros a&ntilde;os de Patricio Rey que tambi&eacute;n estaba radicado en Espa&ntilde;a. &ldquo;Vayan ustedes. Yo me quedo ac&aacute;, laburando con las canciones&rdquo;, les dijo el Indio a Skay y a Poli. La pareja sac&oacute; tickets y aterriz&oacute; en Barajas en plena movida madrile&ntilde;a. La ciudad estaba llena de amigos y colores. Radicado en M&aacute;laga, Willy Crook hab&iacute;a iniciado un per&iacute;odo de desintoxicaci&oacute;n en la casa de su madre.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Skay y Poli ubicaron a Piccolini, que hab&iacute;a formado Los Toreros Muertos junto con los espa&ntilde;oles Pablo Carbonell en voz y Many Moure en bajo. Hab&iacute;an pegado varios &eacute;xitos y algunos llegaron a las radios locales, como &ldquo;Mi ag&uuml;ita amarilla&rdquo;. El tono sarc&aacute;stico de muchas de sus canciones se amoldaban perfectamente al clima del destape espa&ntilde;ol, como a&ntilde;os antes Los Twist hab&iacute;an sintonizado con el comienzo de la democracia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de los saludos de ocasi&oacute;n, la pareja fue al grano. Se conoc&iacute;an, hab&iacute;a confianza.
    </p><p class="article-text">
        <em>&ndash;Picco&hellip; &iquest;quer&eacute;s sumarte a los Redonditos?</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>&ndash;&iquest;Ahora? &ndash;se sorprendi&oacute; Piccolini. Dud&oacute; durante un instante. Era tocar el cielo con las manos.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>&ndash;S&iacute;. Se muri&oacute; el tecladista que ten&iacute;amos. Era un genio. Y queremos seguir con alguien que se haga cargo de las teclas. La banda anda muy bien, est&aacute; creciendo much&iacute;simo &ndash;dijo con su serenidad habitual Skay.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Guillermo Piccolini: Yo era fan&aacute;tico mal de los Redondos. Para m&iacute; era un sue&ntilde;o, pero les dije que no. No daba cambiar mi banda para transformarme en un m&uacute;sico a sueldo. Adem&aacute;s me estaba divirtiendo mucho en Espa&ntilde;a. Lo entendieron perfectamente. Como contrapropuesta, &iexcl;le dije a Skay si no quer&iacute;a formar parte de Los Toreros Muertos! Me dijo que no, que estaba muy feliz con los Redonditos.</em>
    </p><p class="article-text">
        La buena relaci&oacute;n deriv&oacute; en recorridas por la bohemia madrile&ntilde;a, por bares como Casi Casi y Ya Est&aacute;. Los Toreros no ten&iacute;an guitarrista, estaban formados por bajo, teclado, caja de ritmo y voz. Pero Piccolini le pregunt&oacute; si no quer&iacute;a sumarse a tocar en una gira. M&uacute;sico nato, al d&iacute;a siguiente Skay estaba ensayando con la banda. Las canciones eran sencillas: a las pocas horas ya sab&iacute;a los acordes de cinco temas. Actu&oacute; dos veces con Los Toreros.
    </p><p class="article-text">
        <em>Poli: El m&aacute;s recordado fue el segundo show, en las afueras de Sevilla. Un sitio incre&iacute;ble, con una iglesia en ruinas.&nbsp;</em>
    </p><p class="article-text">
        Se quedaron un mes en Espa&ntilde;a, y terminaron parando en una casa en Madrid que ten&iacute;a Piccolini y que no usaba. Poli hab&iacute;a quedado encantada con el vocalista de Los Toreros, Pablo Carbonell, al que define como una mezcla de &ldquo;Pipo Cipolatti y Luca Prodan&rdquo;. Tanto que lo invit&oacute; a incorporarse a los Redonditos. No es dif&iacute;cil sospechar c&oacute;mo hubiera reaccionado el Indio Solari si Carbonell aceptaba. El pintoresco cantante dijo que no, y las energ&iacute;as de Patricio Rey siguieron conservando su singular equilibrio.
    </p><p class="article-text">
        Los tiempos se precipitaron. Quer&iacute;an sacar un disco ese a&ntilde;o y los Redonditos de Ricota era una banda renovada. Skay deb&iacute;a esmerarse para que no se notara la ausencia de la segunda guitarra de Tito Fargo. Ten&iacute;an que encontrar un saxo. &ldquo;&iquest;Y si llamamos de nuevo al Gonzo? Siempre hubo buena onda. Si le garantizamos buen trabajo, a lo mejor agarra&rdquo;, tir&oacute; Skay.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>Gonzo Palacios: Para m&iacute; fue muy duro y triste decir que no. La Negra me llam&oacute; y me cit&oacute; de urgencia en Soler y Gallo. Ah&iacute; me dijeron, sin m&aacute;s, si no quer&iacute;a el puesto que hab&iacute;a dejado vacante Willy. Me contaron que estaban reestructurando la banda y que no iban a incorporar un segundo guitarrista. Yo entonces formaba parte de Fricci&oacute;n. Era un proyecto por el que hab&iacute;a peleado, en el que cre&iacute;a y en el que ten&iacute;a un nivel de influencia que me satisfac&iacute;a plenamente. Por supuesto que ser ricotero era ser ricotero y nada m&aacute;s: no hab&iacute;a lugar para jugar a dos bandas. Era todo o nada. No ped&iacute; tiempo para pensarlo ni nada. Rechac&eacute; la oferta ah&iacute; mismo y me fund&iacute; en un abrazo con Skay.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mariano del Mazo y Pablo Perantuono]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/lecturas/reyes-historia-completa-redonditos-ricota_1_8002432.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 05 Jun 2021 13:20:49 +0000]]></pubDate>
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