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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Litto Nebbia]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/litto-nebbia/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Litto Nebbia]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Litto Nebbia, una reivindicación]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/litto-nebbia-reivindicacion_129_10483597.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/09f938a1-7fd4-48d3-9efb-9fbfbcd202c9_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Litto Nebbia, circa 1974."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El autor desbroza "Muerte en la catedral", disco central en la carrera del rosarino, cincuenta años después de su lanzamiento.  </p></div><p class="article-text">
        Ahora que la figura de <strong>Alberto Fern&aacute;ndez</strong> ha adquirido la carnadura pol&iacute;tica de un holograma (titilante), se ha abierto un espacio m&aacute;s propicio para escuchar, sin sus apolog&iacute;as, la voz de <strong>Litto Nebbia</strong>. A lo largo de casi cuatro a&ntilde;os, el presidente lo invoc&oacute; con desatino. Hizo de la glosa un <em>nonsense</em> del lenguaje estatal. Fern&aacute;ndez tom&oacute; la guitarra en ejercicio del poder&nbsp;y convirti&oacute; &ldquo;Solo se trata de vivir&rdquo; en&nbsp;rito evang&eacute;lico del optimismo. Le asign&oacute; adem&aacute;s p&uacute;blicamente a Nebbia un papel de un Yoda, decisorio en la construcci&oacute;n de su subjetividad y algo m&aacute;s. Lleg&oacute; a contarle al ocurrente animador <strong>Tom&aacute;s Rebord</strong> que no hab&iacute;a aprendido la &eacute;tica, pongamos, con Arist&oacute;teles, San Agust&iacute;n, Spinoza, Kant o Nietzsche. No, hab&iacute;an sido las canciones del rosarino las formadoras de sus ideas sobre el bien y el mal (y, por lo tanto, nos invita a inferir, el sustrato sonoro de sus decisiones ejecutivas). Cosm(&eacute;tica) de las autorepresentaciones. En fin.
    </p><p class="article-text">
        Lo cierto, lo relevante, es que <em>Muerte en la catedral</em> ha cumplido medio siglo. Y es acaso de lo mejor que ha grabado junto con <em>Melopea</em>, en 1974. Dos de los tesoros de las &uacute;ltimas d&eacute;cadas de la m&uacute;sica popular argentina de las &uacute;ltimas d&eacute;cadas. <em>Muerte en la catedral</em> es un documento de &eacute;poca y, tambi&eacute;n, un objeto que toma distancia de la misma e invita a su recuperaci&oacute;n cr&iacute;tica. Nebbia ten&iacute;a entonces 25 a&ntilde;os y se hab&iacute;a separado ostensiblemente de su origen musical, es decir, <strong>Los Gatos</strong>. Sus tiempos de formaci&oacute;n fueron veloces, acompa&ntilde;ados del jazz (<strong>John Coltrane, Miles Davis, Cannonball Adderley),</strong> la figura tutelar de <strong>Rodolfo Alchurr&oacute;n,</strong> la MPB brasile&ntilde;a y una curiosidad siempre a flor de piel. Ese Litto era a su vez un joven atravesado por la lectura (&ldquo;y yo duermo aqu&iacute; en medio/ de los libros que no he le&iacute;do&rdquo;, canta en el primer tema del disco, &ldquo;Vals de mi hogar&rdquo;). Esa voluntad de ilustraci&oacute;n lo lleva a encomendar el arte de la tapa a P&eacute;rez Celis. Una pata en el rock, pensado en su ecum&eacute;nica amplitud, y otra afuera, en alianza r&iacute;tmica con el contrabajista <strong>Jorge &ldquo;Negro&rdquo; Gonz&aacute;lez</strong> y el baterista <strong>N&eacute;stor Astarita,</strong> dos emergentes de la escena jazzera. El &aacute;lbum fue grabado en apenas 40 horas en los estudios de RCA y en ocho canales, toda una novedad para Nebbia que supo aprovechar para darle frescura y precisi&oacute;n. Cont&oacute; con algunos invitados de lujo, como <strong>Gustavo Moretto</strong> (trompeta y tromb&oacute;n), <strong>Bernardo Baraj</strong> (saxos y flauta), <strong>Ciro Fogliatta</strong> (piano y &oacute;rgano) y <strong>Roque Narvaja</strong> (guitarra el&eacute;ctrica).
    </p><p class="article-text">
        El cincuentenario de <em>Muerte en la catedral </em>coincide con un libro m&aacute;s que pertinente. <em>Reflexiones de un hombre singular</em> es una larga conversaci&oacute;n de Nebbia con el periodista <strong>Pablo S. Alonso</strong>. A trav&eacute;s de sus p&aacute;ginas nos encontramos con un Litto reflexivo, desplegando un capital cultural que acumul&oacute; a lo largo de los a&ntilde;os y que se desgrana entre preguntas e intercambios infrecuentes sobre autores, contextos, t&eacute;cnicas de grabaci&oacute;n, coyunturas, escrituras e influencias. &ldquo;Nunca sabremos las razones de los que dicen esto&rdquo;, barrunta en relaci&oacute;n a aquellos que, como en esta columna, rescatan los discos del 73 y 74 por encima de una obra incesante y a veces discutible. Y recuerda que tanto <em>Muerte en la catedral </em>como <em>Melopea </em>fueron &ldquo;subestimados&rdquo; al editarse y solo &ldquo;sobrevalorados&rdquo; a la distancia. &ldquo;Creo que sucede lo mismo con el &aacute;lbum <em>Artaud </em>de Spinetta. En su momento, Luis no ten&iacute;a la m&iacute;nima posibilidad de cantar esas canciones a p&uacute;blico lleno, y ahora, todo el mundo ley&oacute; Artaud. As&iacute; es Buenos Aires&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        <em>Muerte en la catedral </em>nos sigue seduciendo desde el primer corte, el citado &ldquo;Vals de mi hogar&rdquo;. Prueba elocuente de que Nebbia pod&iacute;a ser un muy buen letrista (&iexcl;a los 25 a&ntilde;os!): &ldquo;All&iacute; est&aacute; mi camisa arrugada sobre la silla/ all&iacute; est&aacute;n los bizcochos y el mate sobre la mesa/ y aqu&iacute; est&aacute; mi cuerpo extendido/ dando tiempo a la poes&iacute;a&rdquo;. Un comienzo <em>folky </em>de inmediato desmentido por la armonizaci&oacute;n y el tipo de acompa&ntilde;amiento. El &oacute;rgano Hammond llena el espacio, es el instrumento que sutura mundos dispersos y sostiene la constataci&oacute;n del canto: &ldquo;porque la primavera rob&oacute; el verano&rdquo;. El<em> </em>&nbsp;<em>scat</em> tan nebbiano es ya ac&aacute; una marca, silabeo <em>aun </em>entra&ntilde;able.	
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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        Primaveras y veranos. Lo estacionario estaba tambi&eacute;n definido por las palabras que pod&iacute;an decirse p&uacute;blicamente. Matar era una. Que el verbo fuera el equivalente a la ponderaci&oacute;n en la jerga juvenil (&ldquo;este disco mata&rdquo;) es uno de los fondos sin fondos de ese periodo tan complejo y que corre peligro de ser pasado por el raso de un revisionismo procaz si se cumplen las profec&iacute;as de los encuestadores respecto a las elecciones del 22 de octubre.&nbsp;El t&iacute;tulo del disco que revisitamos lleva esa marca temporal en el sustantivo. Y no solo eso: en la muy roquera&nbsp;&ldquo;Dios es m&aacute;s&rdquo; se sue&ntilde;a, &ldquo;entre bostezo y bostezo&rdquo;, con Lady Macbeth, ep&iacute;tome shakesperiano de la violencia alucinada. En cuanto a su segundo corte, &ldquo;El revolver es un hombre normal&rdquo;.&nbsp;&iquest;Podr&iacute;a haberse llamado &ldquo;La <em>normalidad</em> de un hombre con rev&oacute;lver&rdquo; y el orden de los sintagmas no alteraba el significado? <em>Muerte en la catedral </em>llegaba a las disquer&iacute;as cuando <strong>Mario Eduardo Firmenich</strong>, en una entrevista de setiembre de 1973 a <em>El Descamisado, </em>la publicaci&oacute;n oficial de Montoneros, dec&iacute;a que el poder pol&iacute;tico brotaba de la boca de un fusil. 
    </p><p class="article-text">
        El jactancioso Pepe, de la misma edad que Nebbia, no ten&iacute;a a su m&uacute;sica en el radar (lo suyo hab&iacute;a sido en su formaci&oacute;n el folclore de vetas nacionalistas, <strong>Roberto Rimoldi Fraga,</strong> para ser m&aacute;s espec&iacute;ficos, como he tratado de demostrar en mi ensayo <em>Llevo en mis o&iacute;dos</em>). La sentencia le pertenec&iacute;a a <strong>Mao Zedong,</strong> quien invocaba la fuerza del fusil, a secas, como parte de un comentario sobre la guerra civil en China, reactualizado en 1938 a partir de la invasi&oacute;n japonesa. En los sesenta se incluy&oacute; el discurso completo en sus <em>Obras escogidas</em>, en el apartado &ldquo;Problemas de guerra y estrategia&rdquo;.&nbsp;La frase adquiere sin embargo dimensi&oacute;n mundial a partir de su inclusi&oacute;n en el <em>Libro Rojo</em> de Mao. Un compendio de aforismos que hac&iacute;a hablar a parte de la intelectualidad de izquierda. Si se repone toda la oraci&oacute;n, adquiere un matiz que Montoneros pasar&iacute;a por alto. &ldquo;Nuestro principio es que el Partido comanda el arma, y nunca se debe permitir que el arma mande al Partido&rdquo;. En <em>boca </em>de Firmenich aquello del ca&ntilde;o como fuente emanadora del poder anticipaba tormentas. <strong>Jos&eacute; Ignacio Rucci</strong>, en aquel setiembre, ni m&aacute;s ni menos. Problemas de <em>estrategia</em>. Y ese es el trasfondo latente de la canci&oacute;n de Nebbia, un joven que, le recuerda a Alonso, iba entonces de la ficci&oacute;n a la &ldquo;literatura pol&iacute;tica&rdquo; con total soltura. Litto canta contra toda ilusi&oacute;n: <em>La humanidad no fue lo que yo esperaba/ Ni siquiera lo que mi conciencia dictaba/ Larga es la realidad tan corta la justicia</em>
    </p><p class="article-text">
        El peso de semejante constataci&oacute;n (&ldquo;un poco hablo de que existe siempre un desequilibrio entre la realidad y la justicia&hellip; socialmente asistimos a hechos violentos que mucha gente termina acept&aacute;ndolos&rdquo;) se reviste de un en&eacute;rgico e inusual arreglo que lleva el perfume de <strong>Blood, Sweat &amp; Tears</strong>, <strong>Frank Zappa</strong> y el <em>wah wah</em> que es parte de su ADN en <em>Waka/Jawaka </em>y <em>The grand Wazoo</em>, como le se&ntilde;ala su entrevistador. Pero tambi&eacute;n habr&iacute;a que mencionar a Alma y vida, grupo traductor, en definitiva, de Blood, Sweat &amp; Tears. &ldquo;Le pasaba las melod&iacute;as a Moretto -muy buen m&uacute;sico y un tipo abierto- y &eacute;l las escrib&iacute;a y ajustaba t&iacute;mbricamente para las voces que se armaban&rdquo;. Llama la atenci&oacute;n el solo de Narvaja, de cierto perfume <em>harrisoniano.</em> Y lo pol&iacute;tico, entre esos cruces de cruces, que se vuelve un comentario sentimental. <em>Tu amor no fue lo que yo esperaba/ Ni siquiera lo que mi angustia deseaba.</em>
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><p class="article-text">
        Ten&iacute;a, repito,&nbsp;25 a&ntilde;os. Solo basta repasar qu&eacute; hacen los pibes de edades similares en estos momentos de dispersi&oacute;n para dimensionarlo (los 50 a&ntilde;os que los separan se igualan en una pasmosa cifra: los argentinos tenemos el mismo poder de compra que en 1973 y m&aacute;s de 40% de pobres). <em>&nbsp;</em>Lo que sigue es &ldquo;Se&ntilde;ora muerte&rdquo;. Y si bien Alonso la pone en relaci&oacute;n con &ldquo;La mort&rdquo;, de <strong>Jacques Brel,</strong> &ldquo;Canci&oacute;n para mi muerte&rdquo;, de Sui Generis y &ldquo;Balada para mi muerte&rdquo;, de <strong>Astor Piazzolla </strong>y<strong> Horacio Ferrer,</strong> Nebbia se separa de ese corpus. Se siente -ins&oacute;litamente- m&aacute;s cerca de &ldquo;Siete notas de amor&rdquo;, de <strong>Los Panchos</strong> y &ldquo;Calendar Girl&rdquo;, de <strong>Neil Sedaka</strong>. Las referencias de Nebbia eran amplias, muy amplias, y ajenas para muchos de sus compa&ntilde;eros de ruta. Hablamos de un mel&oacute;mano vampiresco (indagaciones que lo pasearon por discotecas y hemerotecas para esculpirlo: no podr&iacute;amos decir lo mismo de Fern&aacute;ndez, un <em>fan</em> sin indicios de la enciclopedia port&aacute;til de su admirado cantautor: me cuesta imaginarlo escuchando al Coltrane de <em>Ascencion</em>). 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Se&ntilde;ora muerte&rdquo; se destaca por su<em> melos</em>. El arreglo remite a la MPB brasile&ntilde;a. Al interior de la letra cohabitan el<em> </em>derrape y el hallazgo<em>. Ahora s&eacute; que mi muerte ser&aacute; igual que una canci&oacute;n/ Con todo el desarrollo de la composici&oacute;n.&nbsp;</em>Una muerte<em>, a&ntilde;ade, l&aacute;nguida y optimista, cual s&eacute;ptima mayor.</em> Desliz del cual nos sobreponemos gracias a la encantadora sobriedad de la secci&oacute;n Intermedia. <em>Piel de durazno/ Escalofr&iacute;os/ Gajos de fruta/ Semen/ Fruta madura/ Polen compartido/ &Aacute;rbol fecundo/ Que desenmascara el amor pr&oacute;digo</em> (Spinetta ser&iacute;a m&aacute;s austero y radical en &ldquo;Por&rdquo;, ese mismo 73, puro sustantivos. En un punto, secretamente, ambos dialogan).
    </p><p class="article-text">
        Hay algo en &ldquo;Se&ntilde;ora muerte&rdquo; que definir&aacute; la carrera de Nebbia. La inspiraci&oacute;n y el tropiezo. Cara y seca de un largu&iacute;simo repertorio que oscila entre la b&uacute;squeda y el automatismo. <em>Muerte en la catedral </em>se inclina hacia el primero de los polos. C&oacute;mo no sorprenderse ante la factura de &ldquo;El otro cambio, los que se fueron&rdquo;, desde el mismo instante que se despliegan los arpegios iniciales sobre el piano. &nbsp;&ldquo;Todo est&aacute; en orden/ como es costumbre&rdquo;. &iquest;No es acaso el reverso de lo <em>normal</em>? &ldquo;Si algo ha cambiado, eso es nosotros/ El otro cambio, los que se fueron&rdquo;. Perplejidad ante las partidas y, adem&aacute;s, una manera de evitar la palabra clivaje, &iquest;no? Hay algo de nostalgia tanguera tambi&eacute;n (&ldquo;el mismo humor con aire grotesco&rdquo; que &ldquo;sigue sonando en los cafetines&rdquo;). Y una certeza sobre el &ldquo;ayer&rdquo; que castiga. &ldquo;Muchos lo ve&iacute;an como un tema raro&rdquo;. Su t&iacute;tulo original, nos enteramos por el libro, era &ldquo;Tiempo de Arlt&rdquo;. Por entonces, Litto estaba &ldquo;muy metido&rdquo; con <em>Los siete locos</em>, <em>Los lanzallamas </em>y <em>El amor brujo. </em>Qu&eacute; bien canta Litto ac&aacute;, hasta en sus arrebatos en el registro agudo. Las cuerdas sostienen ese salto e irrumpe el tromb&oacute;n de Moretto con la melod&iacute;a del estribillo. Una joyita. Pasen y escuchen.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><p class="article-text">
        Este &aacute;lbum incluye, adem&aacute;s, las primeras colaboraciones de Nebbia con la poeta <strong>Mirtha Defilpo</strong>, cuya impronta ser&aacute; crucial a partir de <em>Melopea. </em>Ella estampa su firma en &ldquo;Mendigo de la luna&rdquo; y &ldquo;La operaci&oacute;n es simple&rdquo;. En cuanto a la primera, sobrevuela el fantasma de McCartney, aunque Litto dice haber preferido siempre a Lennon. Esos gustos, como ya se ha visto, no eran exclusivos y por eso la canci&oacute;n deja un abanico de mayores indicios, confesados por el mismo Nebbia: <strong>Burt Bacharach</strong>,<strong> Tom Jobin</strong>,<strong> Brian Wilson,</strong> la vers&aacute;til <strong>&iexcl;Laura Nyro</strong> (muy popular en EE.UU, muy desconocida en Argentina)! y, tempranamente, <strong>Milton Nascimento</strong>. La suya, insistimos, era una oreja amplia y gozosa. El modo de metabolizar esa experiencia en pocos minutos. El texto es atravesado por el mismo vector de buena parte del disco: <em>Condenado estoy por vida/ A ser muy sabio y tan triste/ Voy a morir/ Voy a morir, apresado. </em>
    </p><p class="article-text">
        Lo que nos lleva a la canci&oacute;n que le da el nombre al vinilo. Canci&oacute;n que funciona, otra vez, como sutil refutaci&oacute;n de aquel presente. Dicho de otra manera: lo que quedaba de optimismo despu&eacute;s de que se desatara la furia entr&oacute;pica en Ezeiza e irrumpiera con m&aacute;s elocuencia el culto a las armas. &iquest;Canci&oacute;n augur? Su autor lleg&oacute; a decir que detr&aacute;s de &ldquo;Muerte en la Catedral&rdquo; se esconde una certeza: &ldquo;nadie tiene m&aacute;s fe&rdquo;. Si nos apegamos a las propias expresiones de Nebbia, podr&iacute;a pensarse en espejo negativo de &ldquo;Yo tengo fe&rdquo;. Ah&iacute; donde <strong>Palito Ortega</strong> avizoraba que todo cambiar&iacute;a, los hombres, de modo <em>beethoveniano</em> cantar&iacute;an una canci&oacute;n universal a medida que se avanzaba hacia un &ldquo;mundo de justicia&rdquo; (olv&iacute;dense por un momento de las posteriores derivas del tucumano, esa canci&oacute;n reflej&oacute; como ninguna, desde fines de 72, el horizonte de expectativas antes de la pesadilla), Litto oteaba un conf&iacute;n de amargura. &ldquo;La gente protege su vida/ Siempre en nombre de Dios/ Y el p&aacute;jaro negro anuncia en su vuelo/ Un tiempo de tormenta&rdquo;. Cielo bruno, entonces. &ldquo;Y la espada brilla/ Ante la ca&iacute;da del rayo&rdquo;. Todas las premoniciones son de espanto. &ldquo;El clar&iacute;n estalla/ En la tarde esta vez/ Porque no habr&aacute; epopeya&rdquo;. &iquest;Qui&eacute;nes pod&iacute;an detectarlo? &ldquo;Muerte en la catedral&rdquo; languidece apegada al rock con su acompa&ntilde;amiento pulsado del bajo y la guitarra, y la pregunta sobre una posible salvaci&oacute;n. &ldquo;&iquest;C&oacute;mo haremos?&rdquo;. El saxo la desdibuja porque no hab&iacute;a nada a mano para responder al interrogante. Y ese &ldquo;c&oacute;mo haremos&rdquo; nos vuelve con su perplejidad, como si los a&ntilde;os no hubieran transcurrido o se mordieran la cola. Si: algo no ha cambiado. Hubo repetici&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Ya sobre el final, &ldquo;Se&ntilde;ora vida&rdquo;, una confesi&oacute;n de partes. &ldquo;Hago lo mejor que puedo&rdquo;. Vaya si lo hizo en este caso. El disco es un acto de consecuencia.
    </p><p class="article-text">
        <em>AG</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Abel Gilbert]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/litto-nebbia-reivindicacion_129_10483597.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 03 Sep 2023 03:01:12 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Litto Nebbia, una reivindicación]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Litto Nebbia,Música,Música popular argentina,rock argentino,Cultura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cantar mejor que gobernar: Alberto Fernández, Litto Nebbia y una canción resignada en medio de los gritos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/cantar-mejor-gobernar-alberto-fernandez-litto-nebbia-cancion-resignada-medio-gritos_129_9033669.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c3e640ef-ecc6-4cab-968d-41ab5b531556_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cantar mejor que gobernar: Alberto Fernández, Litto Nebbia y una canción resignada en medio de los gritos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En el locrazo del 25 de Mayo Alberto Fernández cantó "Sólo se trata de vivir", una de la canciones de su muy admirado Litto Nebbia. Cantar a Nebbia desde el poder y cuando la crisis se expresa a los gritos, supone, entonces, un problema que excede a la misma música, sostiene Abel Gilbert en esta columna.</p></div><p class="article-text">
        La m&uacute;sica de Litto Nebbia, en especial el de los primeros setenta con su punto m&aacute;s alto de creatividad (<em>Muerte en la catedral</em>, <em>Melopea</em>), merece ser pensada y valorada fuera de estas urgencias y no tra&iacute;da a la discusi&oacute;n por un fan que no es cualquier fan. Se trata de alguien que ocupa un lugar saliente dentro del drama argentino: el presidente de la rep&uacute;blica. <strong>Cantar a Nebbia desde el poder y cuando la crisis se expresa a los gritos, supone, entonces, un problema que excede a la misma m&uacute;sica.</strong> Pero habr&iacute;a que detenerse primero en la acci&oacute;n, en el hecho de <em>cantar</em>.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/1529538918567264258?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        &ldquo;Busco un bien fuera de m&iacute;/ no s&eacute; qui&eacute;n lo tiene&rdquo;, canta el paje Cherubino en el segundo acto de la &oacute;pera <em>Las bodas Figaro</em>. A lo que la condesa reacciona con embeleso: &ldquo;Bravo, qu&eacute; bella voz. No sab&iacute;a que cantabas tan bien&rdquo;. Susana, la prometida de F&iacute;garo interviene: &ldquo;Oh, en verdad &eacute;l hace bien todo lo que hace/ r&aacute;pido, vamos, bello soldado&rdquo;. Un chiste de vieja data recupera la escena mozartiana. Hay un soldado ah&iacute;, mejor dicho, m&aacute;s de uno, y se encuentran en una trinchera del ej&eacute;rcito italiano en medio de la Primera Guerra. Las balas pueblan el espacio y es preciso rodear al enemigo. Un oficial ordena a su tropa avanzar, sin lograr que reaccione. Repite su llamado a la acci&oacute;n. Pero nada. &ldquo;Soldados, ataquen&rdquo;, insiste, esta vez con un mayor dramatismo. La orden no se consuma, tiene solo como devoluci&oacute;n la misma respuesta de la condesa mozartiana. Su voz hab&iacute;a sido tomada como objeto de goce y contemplaci&oacute;n est&eacute;tica a pesar de las circunstancias.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Y qu&eacute; reacciones ha suscitado Fern&aacute;ndez despu&eacute;s que el pasado mi&eacute;rcoles, 25 de mayo, se subi&oacute; al escenario para cantar &ldquo;Solo se trata de vivir&rdquo; durante el &ldquo;locrazo&rdquo; que organiz&oacute; el Movimiento Evita en Florencio Varela? Desde ya, los aplausos de los comensales. La cortes&iacute;a no se le niega a nadie, y menos a un presidente que quiere animar la digesti&oacute;n de est&oacute;magos no siempre llenos. &ldquo;<strong>Es un personaje muy especial, gobierna peor de lo que canta&rdquo;, opin&oacute; Carlos Ruckauf</strong> e hizo sonar sus blasones de peronista <em>avant la lettre</em>: ex vicepresidente de Carlos Menem, ex canciller de Eduardo Duhalde y ex joven ministro de Trabajo de Isabel Per&oacute;n. Ruckauf pas&oacute; por alto el llamado del cantor antes de vocalizar a Nebbia (&ldquo;los primeros que tenemos esa obligaci&oacute;n de unirnos en la diversidad somos los que decimos ser parte de un movimiento nacional y popular&rdquo;). &iquest;Qu&eacute; significaba entonces para Ruckauf <em>cantar mal</em>? &iquest;Un desapego a los par&aacute;metros del <em>bel canto </em>(la uniformidad de la voz, el <em>legato</em> habilidoso, un registro superior claro, agilidad y flexibilidad del timbre)? &iquest;Fue negligente con el marco r&iacute;tmico y mel&oacute;dico? &iquest;Transgredi&oacute; el patr&oacute;n de acentuaci&oacute;n? &iquest;No ha sido Fern&aacute;ndez franco al subrayar &ldquo;creo que nadie puede dar una respuesta/ni decir qu&eacute; puerta hay que tocar&rdquo; o fue un exceso de sinceridad, una confesi&oacute;n de impotencia? <strong>&iquest;Ser&aacute;, en definitiva, que la canci&oacute;n le dice algo m&aacute;s sobre el int&eacute;rprete?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Una voz que se rechaza puede tener el efecto del ruido<em>, </em>una perturbaci&oacute;n expulsada por siglos del universo de la m&uacute;sica como si fuera demon&iacute;aca. Pero Ruckauf, en tanto s&iacute;ntoma de un malestar m&aacute;s profundo dentro del peronismo, le a&ntilde;adi&oacute; otra capa de sentido. Reaccion&oacute; como si padeciera misofon&iacute;a pol&iacute;tica. La misofon&iacute;a es una suerte de hipersensibilidad selectiva a determinados sonidos (la masticaci&oacute;n, determinadas frecuencias). Puede provocar desde incomodidad y p&aacute;nico hasta odio: inquina a eso que llega al o&iacute;do. Durante el programa radiof&oacute;nico <em>Siempre es hoy</em>, de Daniel Tognetti, Ruckauf pidi&oacute;, sin ruborizarse, que se adelante la agenda electoral de 2023 y entre los fundamentos que esgrimi&oacute; para plantear semejante osad&iacute;a (&ldquo;dentro de las instituciones&rdquo;, aclar&oacute;) incluy&oacute;, llamativamente, el hecho de que Fern&aacute;ndez se pusiera bajo la piel de Nebbia. El tambi&eacute;n ex gobernador bonaerense, cuyo nombre no ha sido ajeno al desenlace de los sucesos de diciembre de 2001, se quej&oacute; ante su entrevistador de que presidente &ldquo;no escucha los consejos m&aacute;s racionales&rdquo; y asoci&oacute; esa carencia (&ldquo;escuchar&rdquo;) a la guitarreada. &ldquo;Se da el lujo de mal cantar en un acto de ra&iacute;z popular, primero, en todo caso, pod&iacute;a haber cantado el himno, el 25 de mayo, o la marcha, pero la sensaci&oacute;n que tienen los compa&ntilde;eros es que estamos yendo muy mal&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Entonces, Fern&aacute;ndez, seg&uacute;n Ruckauf, no solo canta<em> mal</em> -lo que plantear&iacute;a un asunto &eacute;tico, adem&aacute;s de est&eacute;tico- <strong>sino que elige</strong><em><strong> </strong></em><strong>peor su repertorio. Y es su voz la que comunica a la vez los dos d&eacute;ficits y pone en entredicho una expectativa.</strong> Olvidemos a Nebbia por unas l&iacute;neas. Pensemos por ejemplo en Schubert, a ver si nos ayuda a descifrar el berrinche del viejo conspirador. &iquest;De qui&eacute;n es la voz que nos llega cuando escuchamos un poema de Goethe musicalizado por el gran vien&eacute;s? El bar&iacute;tono Dietrich Fischer-Dieskau deja su marca en la interpretaci&oacute;n, que ser&aacute; sutilmente diferente a la de Thomas Quasthoffl. Algo permanece siempre: son voces que comunican un &ldquo;yo&rdquo;, el de la narraci&oacute;n. Y por encima de esa superficie textual, siempre escuchamos al autor del <em>lied</em>. Como se&ntilde;ala Simon Frith, &ldquo;una canci&oacute;n de Schubert es una canci&oacute;n de Schubert, independientemente de las palabras que haya musicalizado y del cantante que las cante&rdquo;. Quiz&aacute; si el ingl&eacute;s Frith habr&iacute;a estado entre los comensales del Evita, si fuera, en definitiva, un cultor de las veinte verdades, acostumbrado a gritar de coraz&oacute;n que el capital se combate cantando, introducir&iacute;a una nota al pie a su aguda observaci&oacute;n. Esta: &iquest;qu&eacute; pasa cuando la voz cantante es a su vez la voz del Estado y transmite a los trabajadores de la econom&iacute;a popular eso de que viajando se fortalece el coraz&oacute;n pues andar nuevos caminos te hacen olvidar el anterior? &iquest;Invierte jerarqu&iacute;as? &iquest;Borra la autor&iacute;a de &ldquo;Solo se trata de vivir&rdquo;? Ruckauf quiz&aacute; ha o&iacute;do algo m&aacute;s. Para un protagonista de las disputas de los a&ntilde;os setenta en el peronismo (&eacute;l estuvo de lado de quienes vociferaban &ldquo;ni yanquis ni marxistas&rdquo;), Fern&aacute;ndez no solo canta <em>mal</em> sino algo inapropiado. La suya es una canci&oacute;n &ldquo;infiltrada&rdquo; en el espacio del ritual o la efem&eacute;ride. El razonamiento se asemeja al de otros peronistas tradicionales como Guillermo Moreno que califican con desd&eacute;n al presidente de &ldquo;socialdem&oacute;crata&rdquo;. En esa presunta ofensa, se traza tambi&eacute;n una par&aacute;bola de &eacute;poca (o una parodia): el <em>otro </em>en el peronismo ha dejado de ser un lector de <em>El 18 Brumario de Luis Bonaparte</em>, ser&iacute;a apenas un simpatizante de la moderad&iacute;sima Internacional Socialista como Ra&uacute;l Alfons&iacute;n, nombre que, recordemos, ocupa un sitio importante en el pesebre del presidente.
    </p><p class="article-text">
        La escena de Florencio Varela devino meme y esa viralizaci&oacute;n en las redes no deja de ser penosa <strong>(el </strong><em><strong>memenismo</strong></em><strong> como etapa superior del peronismo posible). </strong>Todav&iacute;a podemos arrancarle al &ldquo;Solo se trata de vivir&rdquo; de<em> </em>Fern&aacute;ndez algunas interpretaciones m&aacute;s. De un lado, <a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/presidente-fan-limites-adoracion-litto-nebbia_129_8032399.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">como ya lo he marcado en otro texto, a prop&oacute;sito de su muy desafortunado &ldquo;los argentinos descendemos de los barcos&rdquo; de 2021</a>, la compulsi&oacute;n a la cita roquera, aun en situaciones completamente innecesarias. Donde Fern&aacute;ndez cree encontrar un valor, un activo, otros apenas detectan un peligro de inadecuaci&oacute;n. Pero el presidente insiste, y lo sucedido el 25 de mayo es una prueba elocuente de que algo se le escapa. <strong>De un lado, los sentidos posibles que habilita en el presente la letra de la canci&oacute;n: porque en un pa&iacute;s con 40% de pobres aquello de &ldquo;solo se trata de vivir&rdquo; ha quedado tambi&eacute;n bajo cuesti&oacute;n y frente a un dilema que, enunciado por el presidente, es perturbador: &ldquo;creo que nadie puede dar una respuesta&rdquo;. Una canci&oacute;n sobre el desamor y la melancol&iacute;a est&aacute; lejos de ser una tentativa de templar el esp&iacute;ritu de los oyentes, en ese caso, los m&aacute;s necesitados. </strong>Tal vez habr&iacute;a sido m&aacute;s atinado que cantara, si es que nos resignamos a que cante, &ldquo;Vamos negro&rdquo; (&ldquo;llora un poco y quiz&aacute;s un blanco te escuchar&aacute;&rdquo;) o la bella &ldquo;Muerte en la catedral&rdquo; que dice: &ldquo;los ojos de mi amor/ buscan la soluci&oacute;n/para que nos salvemos&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El presidente, repitamos, hace de su educaci&oacute;n sentimental un programa pol&iacute;tico (desconocemos su biblioteca y sus referencias orientadoras m&aacute;s all&aacute; de las canciones y los discos), al punto de haber llevado una sostenida lucha por la estatizaci&oacute;n del rock desde los d&iacute;as en que era jefe de Gabinete de N&eacute;stor Kirchner y sus estrellas tocaban en la Casa Rosada (si se quiere entender la p&eacute;rdida de negatividad de ese g&eacute;nero y la preferencia de las nuevas generaciones por el hip hop y sus variantes no se puede pasar por alto esa escena). <strong>Hasta Nebbia ha sentido incomodidad por las muestras constantes de idolatr&iacute;a.</strong> En julio de 2020 le dijo a Radio T&eacute;lam que la devoci&oacute;n presidencial, la de un hombre a quien conoce hace 30 a&ntilde;os, pero con el que ha forjado una relaci&oacute;n fuera del Palacio y con la m&uacute;sica en el centro, le &ldquo;hace pasar verg&uuml;enza porque es muy fan&aacute;tico&rdquo;. Fern&aacute;ndez ha dejado huellas de ese fervor en las redes sociales antes de asumir las principales funciones ejecutivas. Consider&oacute; incluso que &ldquo;Yo no permito&rdquo; deber&iacute;a ser un &ldquo;himno&rdquo;, opini&oacute;n que enervar&iacute;a a Ruckauf y los suyos y en la que ya reverbera un deseo de <em>patromonializar</em> el acervo de Litto. &ldquo;Yo no permito que me impidan seguir/ yo los invito a que me vean seguir&rdquo;, reza esa canci&oacute;n. Y nosotros lo vemos <em>seguir</em> solo por la senda de la imitaci&oacute;n, porque, en Florencio Varela, Fern&aacute;ndez no solo <em>cant&oacute; </em>&ldquo;Solo se trata de vivir&rdquo; sino que intent&oacute; realizar un ejercicio mim&eacute;tico con las impostaciones y ademanes de Nebbia, como si participara de un concurso televisivo de talentos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Mientras Fern&aacute;ndez guitarreaba en el conourbano, Cristina Fern&aacute;ndez de Kirchner eleg&iacute;a (vaya eleg&iacute;a) recordar la asunci&oacute;n presidencial de su difunto esposo, el 25 de mayo de 2003, con &ldquo;Argentina&rdquo;, un tema del rapero Trueno, compartido con Nathy Peluso: </strong>&ldquo;La fuerza de Argentina <em>ta</em> caminando a mi lado/ baby, no estoy solo/ Los golpes de la vida ya me tienen preparado ready para todo&rdquo;. Trueno, quien hace pocos d&iacute;as cant&oacute; con Gorilaz en Quilmes Rock, tiene &ldquo;Piano bar&rdquo; de Charly Garc&iacute;a en los auriculares, pero la globalizaci&oacute;n precarizante y la errancia (con su faro en Miami, capital de lo gen&eacute;ricamente latino e inequ&iacute;voco <em>quantum</em> de las legitimidades: hay canciones de Trueno &ldquo;visitadas&rdquo; por 340 millones de personas, qu&eacute; digo, de <em>brothers</em>) lo hacen hablar con otras palabras: &ldquo;Put your hands up, rapper, put your hands up/ ATR-vido wacho la hago, ni la pienso/ Somos los culpables de que tiemble el universo&rdquo;. &iquest;Habr&aacute; escuchado CFK &ldquo;Fuck el p&oacute;lice&rdquo;? Dice as&iacute;: &ldquo;Fuck the police del pa&iacute;s, it's coming/ Viene para ac&aacute;, quiere weed, quiere money/ A m&iacute; no me toque a la clique, a los homie'/ Burnin', baby, I'm burnin' (Plo, plo)&rdquo;. &iquest;Bailar&iacute;a ella con &ldquo;Dance crip&rdquo;? &ldquo;Yo vengo de la puna, traje el pan pa' mis pana', okey/ Shake 'em up, shake 'em up, shake 'em up, shake 'em&rdquo; (otra chica educada pol&iacute;ticamente en el movimiento, la draconiana Patricia Bullrich, danz&oacute; esa misma semana al comp&aacute;s de Tini Stoessel en el Hip&oacute;dromo de Palermo, ay de estas afinidades electivas).
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de Ruckauf, y mucho m&aacute;s ac&aacute; de la contingencia, la disputa entre los Fern&aacute;ndez parece ser program&aacute;tica y, tambi&eacute;n de gustos y lenguajes de desigual actualidad que pueden resultar, en el mejor de los casos, desconcertantes o una invitaci&oacute;n al pesimismo.
    </p><p class="article-text">
        <em>AG</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Abel Gilbert]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/cantar-mejor-gobernar-alberto-fernandez-litto-nebbia-cancion-resignada-medio-gritos_129_9033669.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 29 May 2022 03:04:09 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cantar mejor que gobernar: Alberto Fernández, Litto Nebbia y una canción resignada en medio de los gritos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Carlos Ruckauf,Alberto Fernández,Música,Litto Nebbia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Está todo dicho. La historia del rock argentino contada por sus protagonistas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/lecturas/dicho-historia-rock-argentino-contada-protagonistas_1_8440813.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f7c16ffd-c097-49cc-900d-540e4270a9b9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Está todo dicho. La historia del rock argentino contada por sus protagonistas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Una historia coral del rock argentino a través del testimonio de sus grandes protagonistas -de Charly, Fito y Spinetta a Cerati, Prodan, Vicentico, Ciro, Pity, Litto Nebbia, Lebón, Javier Martínez y 70 figuras más-, registrado a lo largo de numerosos programas producidos para la televisión de los años 80 por Daniel y Josi García Moreno. Aquí, un fragmento del capítulo 1 de "Está todo dicho. La historia del rock argentino contada por sus protagonistas" (Sudamericana, 2021).</p></div><h3 class="article-text">Los precursores: el rock se escribe en castellano</h3><p class="article-text">
        Desentra&ntilde;ar el nacimiento del rock argentino no es f&aacute;cil. El mito se choca con la realidad, convergen y se instalan las primeras historias contadas por sus protagonistas y testigos de privilegio, muchas de las cuales son transcriptas en este libro. Sin embargo, existen antecedentes concretos sobre ese prerock que construy&oacute; los cimientos de lo que se ven&iacute;a. Influenciados por el rock anglosaj&oacute;n y estadounidense, varios grupos y solistas mexicanos dieron inicio al rock en espa&ntilde;ol, seguidos por referentes locales como Sandro y Johnny Tedesco. Cantar en ingl&eacute;s e imitar los movimientos de Elvis Presley, entre otros pioneros, fue solo el comienzo de una contracultura que comenz&oacute; a emerger y que encontr&oacute; en el rock argentino su diferencial e identidad cuando las plumas de compositores como Moris y Litto Nebbia trabajaron un repertorio propio, en nuestro idioma.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>LITTO NEBBIA</strong>: Hay un mito que dice que Sandro fue el primer rockero pero&hellip; &iquest;qu&eacute; es ser el primer rockero? Ni Sandro ni Los Teen Tops sab&iacute;an escribir letras, tampoco escrib&iacute;an canciones propias, si no las hubieran grabado. &iquest;Por qu&eacute; nosotros escrib&iacute;amos las letras y compon&iacute;amos las canciones? Porque lo hac&iacute;amos. 
    </p><p class="article-text">
        Entonces tratar de ver qui&eacute;n fue el primer o el segundo rockero, sin considerar los aportes originales que se hacen&nbsp;desde la m&uacute;sica, cuando existen, me parece medio loco. &iquest;Qui&eacute;n fue el primero que bail&oacute; un rock? 
    </p><p class="article-text">
        &iquest;De d&oacute;nde sali&oacute; algo que nos represente de alguna manera? Por ejemplo: &iquest;Mar&iacute;a Marta Serra Lima fue la primera mujer gorda que cant&oacute;? 
    </p><p class="article-text">
        En Estados Unidos, cuando aparecen Los Beatles, &ldquo;The King&rdquo; (el rey, Elvis) empieza a bajar. &iquest;C&oacute;mo puede ser que a un tipo con un jopo de dos metros y medio le dejen de dar bolilla y le empiecen a dar bola a unos tipos que se peinan con el jopo para abajo? Hubo un cambio. Al tipo le dio mucha rabia y fue a hablar con uno de la CIA diciendo que Los Beatles tra&iacute;an cosas sat&aacute;nicas. Es as&iacute;. Hay gente que no se banca la civilizaci&oacute;n y la civilizaci&oacute;n es cuando sale un grupo nuevo con otro aporte.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>JAVIER MART&Iacute;NEZ</strong>: El rock en castellano, realmente, lo inventaron los mexicanos, antes que los espa&ntilde;oles, antes que cualquiera. En alguna medida, en la escena norteamericana hab&iacute;a latinos como Ricardo Valenzuela, Ritchie Valens, que hab&iacute;a metido &ldquo;La Bamba&rdquo;. Pero no era precisamente el rock and roll cl&aacute;sico, que nosotros sab&iacute;amos que ven&iacute;a de Bill Haley &amp; His Comets, de Elvis Presley y Jerry Lee Lewis, de Little Richard, Fats Domino&hellip;, los mexicanos son, para m&iacute; sin duda, los creadores del rock and roll: Los Loud Jets, Los Locos del Ritmo, Los Teen Tops, Los Hooligans. Los Teen Tops eran el grupo estrella, pero todos pegaron muy fuerte ac&aacute;. 
    </p><p class="article-text">
        Cuando apareci&oacute; el rock en castellano fue un impacto extraordinario, sobre todo para nosotros que dec&iacute;amos: &ldquo;&iquest;C&oacute;mo? &iquest;Se puede cantar rock en espa&ntilde;ol?&rdquo;. Y se pod&iacute;a porque ellos lo hac&iacute;an muy bien.
    </p><p class="article-text">
        La segunda vuelta de tuerca fue el invento nuestro, componer un repertorio de rock en castellano pero propio, con m&uacute;sica nuestra, con letras nuestras, que reflejaran nuestra realidad y tambi&eacute;n los temas universales. Ese fue el&nbsp;paso que dimos m&aacute;s all&aacute; respecto a los mexicanos, ya que ellos no compon&iacute;an mucho, hac&iacute;an algunas canciones pero por lo general eran versiones, covers. Ten&iacute;an versiones del rock norteamericano, blanco y negro, muy bien escrito en espa&ntilde;ol porque estaban la m&eacute;trica, el swing, todo. 
    </p><p class="article-text">
        Ah&iacute; ya hubo un primer paso dado que nos ense&ntilde;&oacute; a nosotros c&oacute;mo escribir una letra para que tuviera swing, gancho, onda, impacto, fuerza, c&oacute;mo hab&iacute;a que cantarlo, en qu&eacute; acentos del comp&aacute;s y de la m&eacute;trica hab&iacute;a que basarse y dem&aacute;s cuestiones de la t&eacute;cnica compositiva. 
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s naci&oacute; ac&aacute; una corriente de grupos que nunca se menciona en las historias del rock nacional. Las respeto pero se olvidaron de la prehistoria del rock nacional. Esa prehistoria no la escribi&oacute; nadie y es a la que yo le quiero hacer justicia. Exist&iacute;an esos grupos como Los Pick Ups, Jackie y Los Ciclones, Los Wonderful, Sandro y Los de Fuego, y muchos grupos m&aacute;s que hac&iacute;an lo mismo que los mexicanos pero a la argentina. Hac&iacute;an el rock americano, y algunos empezaban a hacer el rock ingl&eacute;s, por ejemplo Los Tamix, pero cantado en castellano. Eran versiones en castellano, algunas tomadas directamente del rock mexicano y otras eran adaptaciones m&aacute;s argentinas. 
    </p><p class="article-text">
        Johnny Tedesco, por ejemplo, estaba adentro de <em>El&nbsp;Club del Clan</em> (programa musical de televisi&oacute;n que se emiti&oacute; entre 1962 y 1964), que ten&iacute;a un grupo que hac&iacute;a pop, canciones. Pero Johnny Tedesco no es un artista pop, es un rocanrolero. Un tipo que hac&iacute;a rock and roll muy bien. 
    </p><p class="article-text">
        Esos tipos hac&iacute;an rock en castellano pero todav&iacute;a no escrib&iacute;an, no compon&iacute;an. Esos fueron los pioneros, los tipos que nosotros vimos y de los que absorbimos su t&eacute;cnica y su manera de hacer, y su manera de cantar en castellano. En eso nos basamos, sobre todo en los m&aacute;s rockanroleros: Jackie, Sandro, Johnny Tedesco, Nicky Jones&hellip;, un tipo con un swing impresionante. 
    </p><p class="article-text">
        Hab&iacute;a tipos que cantaban swing en castellano, Billy Cafaro, por ejemplo, un genio que no hac&iacute;a rock, hac&iacute;a canciones de Paul Anka pero ya fraseaba en castellano con un swing especial. Algunos dec&iacute;an: &ldquo;No, el castellano no tiene swing&rdquo;. Mentira. Hab&iacute;a tipos que lo sab&iacute;an hacer swingear. Yo les hago honor porque en esa &eacute;poca tomar un g&eacute;nero, que era netamente de factura anglosajona, y llevarlo a nuestro querido idioma, era una cosa muy dif&iacute;cil. De ah&iacute; tomamos el ejemplo para despu&eacute;s empezar a componer en castellano. 
    </p><p class="article-text">
        Yo soy un tipo ecl&eacute;ctico; a m&iacute; me influenciaron los buenos grupos ingleses, sobre todo Los Beatles. No me comparo con ellos pero s&iacute; me contagiaron un eclecticismo, un gusto por tratar de practicar y dominar varios estilos distintos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>LITTO NEBBIA</strong>: Yo no cantaba lo de los mexicanos. Los conoc&iacute;a porque era lo que tocaban para la juventud en esa &eacute;poca, Los Teen Tops, Los Locos del Ritmo&hellip; Yo escuchaba otras cosas. Hab&iacute;a conocido el nacimiento de la bossa nova cuando ten&iacute;a 10 a&ntilde;os &mdash;Jo&atilde;o Gilberto, Tom Jobim&mdash; y a los 12 a&ntilde;os hab&iacute;a hecho un curso de guitarra de Paulinho Nogueira donde aprend&iacute;as bossa nova y los acordes y armon&iacute;as que, para la edad que ten&iacute;a, eran muy dif&iacute;ciles. Por eso cuando hice las primeras canciones de Los Gatos, a eso de los 14 o 15 a&ntilde;os, si bien muchas de esas canciones son muy simples y pueriles, de cualquier manera tienen un mont&oacute;n de acordes. Y ten&iacute;a letras en cuadernos y m&uacute;sicas que tarareaba d&iacute;a tras d&iacute;a; entonces me di cuenta de que si un&iacute;a esas dos cosas ten&iacute;a una canci&oacute;n terminada. As&iacute; empec&eacute;. Y cuando esas canciones comenzaron a plasmarse en el primer grupo de mi adolescencia, ah&iacute; es cuando se concret&oacute; y vi que serv&iacute;an para una banda.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cuando conoc&iacute; a Los Beatles ten&iacute;a 13 a&ntilde;os, me gustaban como a cualquier chico de mi edad. Pero por mi familia de m&uacute;sicos conoc&iacute;a a Chico Hamilton, Gerry Mulligan, Dave Brubeck&hellip;, que eran tipos mayores que yo y tocaban una m&uacute;sica muy compleja. Disfrutaba mucho de esa m&uacute;sica y me iba armando una idea de buen gusto en cuanto a sonoridad e improvisaci&oacute;n. Pero como pendejo que era me encantaban Los Beatles, Los Rolling Stones y todos los grupos ingleses que fueron los primeros en salir a la escena musical del mundo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        (...)
    </p><p class="article-text">
        <strong>MIGUEL CANTILO: </strong>El primer rockero ac&aacute; fue, indiscutiblemente, Sandro. Lo vi cantando con Los de Fuego, revolc&aacute;ndose con una campera y tir&aacute;ndola al p&uacute;blico y las chicas que se peleaban por la campera. Esa&nbsp;fue la primera vez que sent&iacute; que algo argentino ten&iacute;a 
    </p><p class="article-text">
        aut&eacute;nticamente rock. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>NITO MESTRE: </strong>Yo creo que Sandro empez&oacute; a cantar en castellano realmente y a gritarlo. Simplemente era como parec&iacute;a en televisi&oacute;n: un transgresor. Un transgresor que empez&oacute; a aparecer en televisi&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>CHARLY GARC&Iacute;A: </strong>Sandro empez&oacute; rockero, un rockero al estilo Elvis y era bueno, muy bueno. Despu&eacute;s lo que hizo no es lo m&iacute;o. Y creo que el pasado rockero le dio las bases para ser muy popular y respetado. Es como que le dio una &ldquo;chapa&rdquo;, que se merec&iacute;a, obviamente. Una vez sub&iacute; al escenario con &eacute;l y fue alucinante, tocamos un rock y lo invit&eacute; para cantar &ldquo;Rompan todo&rdquo; en el disco <em>Tango 4 </em>(1991). Un tipo incre&iacute;ble, incre&iacute;ble. Me cae muy muy bien.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>OSCAR MORO: </strong>En la primera &eacute;poca, antes de que me viniera a vivir a Buenos Aires, vine de vacaciones desde Rosario e hice unos shows con Johnny Tedesco. Empec&eacute; a conocer algo que yo so&ntilde;aba que me pasara en Rosario. 
    </p><p class="article-text">
        El primer disco que grab&eacute; fue con Tedesco. Lo tengo y est&aacute; sin escuchar. Pero para m&iacute; fue buen&iacute;simo. &iquest;Viste cuando vos est&aacute;s con todas las ganas de que pase (algo) y pasa? &iexcl;Menos mal! 
    </p><p class="article-text">
        En esa &eacute;poca yo me planchaba el pelo porque si ten&iacute;as el pelo tipo (Jimi) Hendrix, que todav&iacute;a no hab&iacute;a llegado, no triunfabas. Yo me planchaba con una crema brasilera que me hac&iacute;a arder el cuero cabelludo. &iexcl;Pero era as&iacute;! Era la &eacute;poca de la beatleman&iacute;a en la que todo era flequillito. 
    </p><p class="article-text">
        Y, por supuesto, yo quer&iacute;a tener un traje con los pantalones ajustados, el t&iacute;pico saco de tres botones <em>beatle</em>, todo ajustadito. Y mi vieja me dijo: &ldquo;Tengo un sastre b&aacute;rbaro, sale dos pesos con cincuenta con la tela y todo&rdquo;. El traje era de frazada, era todo ajustado pero la tela era gruesa;&nbsp;pon&iacute;a el saco en el respaldo de la silla en un bar y la silla se ca&iacute;a para atr&aacute;s; era muy pesado. El sastre era un desastre y la tela era de madera. Era un chiste porque al final ten&iacute;a el traje que quer&iacute;a pero era para ir a las Malvinas, al Polo Norte. Era grues&iacute;simo y lo usaba porque no ten&iacute;a otra cosa, me hab&iacute;a jugado la vida con ese traje.
    </p><p class="article-text">
        <strong>CHARLY GARC&Iacute;A: </strong>La primera vez que escuch&eacute; una m&uacute;sica parecida a la de Los Beatles fue con Los Shakers; que fue el primer conjunto que yo segu&iacute;. Era bien cantar en ingl&eacute;s y era grasa cantar en castellano.
    </p><p class="article-text">
        <strong>HUGO FATTORUSO: </strong>En Montevideo no hab&iacute;a televisi&oacute;n. En esa &eacute;poca, al no haber televisi&oacute;n, la gente se juntaba m&aacute;s para charlar, para cambiar opiniones, chistes, cuentos&hellip;, se juntaba mucho m&aacute;s. Yo tendr&iacute;a 15 o 16 a&ntilde;os cuando empec&eacute; a frecuentar un lugar que se llamaba Hot Club. En Montevideo tambi&eacute;n estaban El C&iacute;rculo Jazz&iacute;stico y La Pe&ntilde;a del Jazz. Eran tres lugares donde los muchachos j&oacute;venes con algunas inquietudes &ndash;no el tango&nbsp;o m&uacute;sica para tocar en un baile&ndash;, iban y tocaban lo que le dec&iacute;an jazz. Yo no s&eacute; si un americano lo escuchaba, qu&eacute; escuchaba, pero toc&aacute;bamos temas de jazz, escuch&aacute;bamos los discos, ven&iacute;an los discos de los Estados Unidos y nos junt&aacute;bamos ah&iacute; a aprender un lenguaje que nos sirvi&oacute; despu&eacute;s para poder meternos y apreciar diferentes estilos de m&uacute;sica.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Daniel García Moreno y Majo García Moreno]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/lecturas/dicho-historia-rock-argentino-contada-protagonistas_1_8440813.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 28 Oct 2021 17:28:56 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Está todo dicho. La historia del rock argentino contada por sus protagonistas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Rock,Charly García,Litto Nebbia]]></media:keywords>
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