<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Animales]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/animales/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Animales]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiarioar.com/rss/category/tag/1033710/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[Día del Veterinario y la veterinaria en Argentina: ¿por qué se celebra el 6 de agosto?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/dia-veterinario-veterinaria-argentina-celebra-6-agosto_1_13430501.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ef337a89-7898-4c54-94e0-936cb12bfd17_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x412y128.jpg" width="1200" height="675" alt="Día del Veterinario y la veterinaria en Argentina: ¿por qué se celebra el 6 de agosto?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Esta fecha reconoce el trabajo de los médicos veterinarios en el cuidado de los animales, la salud pública y la producción de alimentos. La fecha recuerda la creación de los primeros estudios superiores de veterinaria en el país y destaca una profesión clave para el bienestar de la sociedad.</p></div><p class="article-text">
        Cada <strong>6 de agosto</strong>, Argentina celebra el <strong>D&iacute;a del Veterinario</strong>, una fecha dedicada a homenajear a los profesionales que trabajan por la salud y el bienestar de los animales, pero cuya tarea tambi&eacute;n tiene un impacto directo en la salud humana, la producci&oacute;n agropecuaria y la preservaci&oacute;n del ambiente.
    </p><p class="article-text">
        La efem&eacute;ride recuerda la creaci&oacute;n, el 6 de agosto de 1883, del Instituto Superior de Agronom&iacute;a y Veterinaria, dependiente de la provincia de Buenos Aires, considerado el antecedente de la actual Facultad de Agronom&iacute;a y de la Facultad de Ciencias Veterinarias de la Universidad de Buenos Aires (UBA). Ese hecho marc&oacute; el inicio de la ense&ntilde;anza universitaria de la medicina veterinaria en el pa&iacute;s y sent&oacute; las bases para el desarrollo de una profesi&oacute;n fundamental para la Argentina.
    </p><h2 class="article-text">Una profesi&oacute;n mucho m&aacute;s amplia que el cuidado de las mascotas</h2><p class="article-text">
        Aunque muchas personas asocian la veterinaria con la atenci&oacute;n de perros y gatos, el trabajo de estos profesionales abarca una enorme diversidad de &aacute;reas.
    </p><p class="article-text">
        Los m&eacute;dicos veterinarios intervienen en la prevenci&oacute;n, el diagn&oacute;stico y el tratamiento de enfermedades que afectan a animales dom&eacute;sticos, de producci&oacute;n y silvestres. Tambi&eacute;n desempe&ntilde;an un papel central en la vacunaci&oacute;n, el control sanitario, la reproducci&oacute;n animal, la nutrici&oacute;n y el bienestar de diferentes especies.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, participan en investigaciones cient&iacute;ficas, desarrollan programas de conservaci&oacute;n de la fauna y colaboran en el rescate y rehabilitaci&oacute;n de animales afectados por incendios, inundaciones u otros desastres ambientales.
    </p><h2 class="article-text">Un rol clave para la salud p&uacute;blica</h2><p class="article-text">
        La medicina veterinaria tambi&eacute;n constituye un pilar de la salud p&uacute;blica. Numerosas enfermedades pueden transmitirse entre animales y personas, por lo que el trabajo de estos profesionales resulta esencial para prevenir brotes y proteger a la poblaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Enfermedades como la rabia, la brucelosis, la leptospirosis o la influenza aviar requieren controles permanentes en los animales para reducir los riesgos sanitarios.
    </p><p class="article-text">
        Los veterinarios participan adem&aacute;s en campa&ntilde;as de vacunaci&oacute;n, programas de vigilancia epidemiol&oacute;gica y controles destinados a garantizar la inocuidad de los alimentos de origen animal que llegan a la mesa de los consumidores.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6501eb73-8bba-4893-88f9-71567501a1e9_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6501eb73-8bba-4893-88f9-71567501a1e9_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6501eb73-8bba-4893-88f9-71567501a1e9_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6501eb73-8bba-4893-88f9-71567501a1e9_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6501eb73-8bba-4893-88f9-71567501a1e9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6501eb73-8bba-4893-88f9-71567501a1e9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/6501eb73-8bba-4893-88f9-71567501a1e9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Día del veterinario"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Día del veterinario                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text">El aporte a la producci&oacute;n agropecuaria</h2><p class="article-text">
        En un pa&iacute;s con una fuerte tradici&oacute;n ganadera como Argentina, la labor de los veterinarios resulta indispensable para el desarrollo de la producci&oacute;n agropecuaria.
    </p><p class="article-text">
        Su trabajo permite mejorar la sanidad del rodeo, prevenir enfermedades, optimizar la reproducci&oacute;n y promover pr&aacute;cticas de producci&oacute;n m&aacute;s eficientes y sostenibles.
    </p><p class="article-text">
        La actividad veterinaria tambi&eacute;n contribuye al cumplimiento de est&aacute;ndares sanitarios exigidos por los mercados internacionales, favoreciendo las exportaciones y fortaleciendo una de las principales actividades econ&oacute;micas del pa&iacute;s.
    </p><h2 class="article-text">El bienestar animal, una prioridad creciente</h2><p class="article-text">
        En las &uacute;ltimas d&eacute;cadas, el concepto de bienestar animal adquiri&oacute; una relevancia cada vez mayor dentro de la medicina veterinaria.
    </p><p class="article-text">
        Hoy se considera que la salud de un animal no depende &uacute;nicamente de la ausencia de enfermedades, sino tambi&eacute;n de que pueda vivir en condiciones adecuadas, con alimentaci&oacute;n, cuidados, espacio suficiente y libre de sufrimiento innecesario.
    </p><p class="article-text">
        Los veterinarios cumplen un papel fundamental en la promoci&oacute;n de la tenencia responsable de mascotas, la prevenci&oacute;n del abandono y la educaci&oacute;n sobre el respeto hacia los animales.
    </p><h2 class="article-text">La importancia del enfoque &ldquo;Una sola salud&rdquo;</h2><p class="article-text">
        En los &uacute;ltimos a&ntilde;os cobr&oacute; fuerza el concepto de &ldquo;Una sola salud&rdquo; (One Health), una estrategia internacional que reconoce que la salud humana, la salud animal y el ambiente est&aacute;n estrechamente relacionados.
    </p><p class="article-text">
        Los m&eacute;dicos veterinarios integran equipos multidisciplinarios junto con m&eacute;dicos, bi&oacute;logos, epidemi&oacute;logos y especialistas ambientales para prevenir enfermedades emergentes, controlar epidemias y enfrentar desaf&iacute;os globales como el cambio clim&aacute;tico, la p&eacute;rdida de biodiversidad y la resistencia a los antimicrobianos.
    </p><p class="article-text">
        Este enfoque puso a&uacute;n m&aacute;s en evidencia la importancia de la profesi&oacute;n en un mundo donde los problemas sanitarios requieren respuestas coordinadas.
    </p><h2 class="article-text">Una fecha para reconocer una profesi&oacute;n esencial</h2><p class="article-text">
        Cada 6 de agosto, el D&iacute;a del Veterinario en Argentina invita a valorar el compromiso de miles de profesionales que trabajan diariamente en cl&iacute;nicas, hospitales, laboratorios, establecimientos rurales, reservas naturales, universidades y organismos p&uacute;blicos.
    </p><p class="article-text">
        Su tarea va mucho m&aacute;s all&aacute; de la atenci&oacute;n de animales de compa&ntilde;&iacute;a: protege la salud p&uacute;blica, contribuye a la seguridad alimentaria, impulsa la investigaci&oacute;n cient&iacute;fica y promueve el bienestar animal.
    </p><p class="article-text">
        La efem&eacute;ride recuerda que el cuidado de los animales tambi&eacute;n significa cuidar a las personas y al ambiente. Reconocer el trabajo de los veterinarios es poner en valor una profesi&oacute;n indispensable para construir una sociedad m&aacute;s saludable, responsable y comprometida con la vida en todas sus formas.
    </p><p class="article-text">
        <em>NB</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiarioAR]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/dia-veterinario-veterinaria-argentina-celebra-6-agosto_1_13430501.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 06 Aug 2026 03:01:56 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/ef337a89-7898-4c54-94e0-936cb12bfd17_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x412y128.jpg" length="46862" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/ef337a89-7898-4c54-94e0-936cb12bfd17_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x412y128.jpg" type="image/jpeg" fileSize="46862" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Día del Veterinario y la veterinaria en Argentina: ¿por qué se celebra el 6 de agosto?]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/ef337a89-7898-4c54-94e0-936cb12bfd17_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x412y128.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Efemérides,veterinario,Animales]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Tres tipos de ganadería avanzan sobre el hábitat del jaguar en el bosque seco de Sudamérica | ESTUDIO]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/relatos-ambientales/tres-tipos-ganaderia-habitat-jaguar-bosque-seco-sudamerica-estudio_132_13426275.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/86ae7e81-72ad-483e-b370-cc10cb553833_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Tres tipos de ganadería avanzan sobre el hábitat del jaguar en el bosque seco de Sudamérica | ESTUDIO"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Una investigación explica que el sector ganadero no es una entidad monolítica y que sus estructuras dejan distintas huellas de deforestación en una de las regiones boscosas más grandes del subcontinente entre Brasil, Bolivia, Argentina y Paraguay. Estos tres tipos de ganadería provocan deforestación y ponen en riesgo la conservación del jaguar, el felino más grande de América.</p></div><p class="article-text">
        La expansi&oacute;n de la ganader&iacute;a es un motor de la deforestaci&oacute;n, pero tambi&eacute;n es un riesgo para la conservaci&oacute;n del jaguar (<em>Panthera oca</em>). Un estudio abord&oacute; <strong>4.2 millones de kil&oacute;metros cuadrados</strong> <strong>de la Diagonal Seca Sudamericana</strong> &ndash;que comprende el <strong>Chaco, la Chiquitania, el Cerrado y Caatinga</strong>- y encontr&oacute; que los diversos sistemas ganaderos dejan huellas de deforestaci&oacute;n distintas, pero todos provocan en menor y mayor medida que el jaguar pierda su h&aacute;bitat y se corten sus corredores biol&oacute;gicos, aquellos que conectan los diferentes espacios que habita.
    </p><p class="article-text">
        Este <a href="https://iopscience.iop.org/article/10.1088/1748-9326/ae7a99" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">informe</a>, realizado por los cient&iacute;ficos Jamie Burton, Mat&iacute;as Baumann, Pedro Fern&aacute;ndez, Julia Mart&iacute;nez-Pardo, Pablo Pacheco, Alfredo Romero y Tob&iacute;as Kuemmerle, establece que <strong>el sector ganadero suele ser tratado como una entidad monol&iacute;tica,</strong> lo que oculta c&oacute;mo diversos actores, desde peque&ntilde;os productores hasta agroempresas, generan impactos socioecol&oacute;gicos que deben ser diferenciados.
    </p><p class="article-text">
        Burton, en contacto con <strong>Mongabay Latam,</strong> explic&oacute; que el resultado central del estudio es que cada tipo de sistema ganadero deja una huella de deforestaci&oacute;n distinta:<strong> la ganader&iacute;a capitalizada domina las fronteras rampantes</strong>, donde la expansi&oacute;n de pasturas produce un desmonte activo y cohesivo; la ganader&iacute;a de peque&ntilde;a escala y la cr&iacute;a de cabras se concentran en fronteras fragmentadas, donde la deforestaci&oacute;n avanza de manera lenta y en parches; y los sistemas industriales-intensivos tambi&eacute;n coinciden con fronteras rampantes.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Leer m&aacute;s: </strong><a href="https://es.mongabay.com/2026/08/leucemia-sida-moquillo-sarna-enfermedades-transmitidas-perros-gatos-domesticos-amenazan-felinos-salvajes/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Leucemia, sida, moquillo y sarna: enfermedades transmitidas por perros y gatos dom&eacute;sticos amenazan a los felinos salvajes | Lecturas ambientales</strong></a>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d4800675-014c-4ba9-9952-96f2a4ceb8a0_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d4800675-014c-4ba9-9952-96f2a4ceb8a0_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d4800675-014c-4ba9-9952-96f2a4ceb8a0_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d4800675-014c-4ba9-9952-96f2a4ceb8a0_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d4800675-014c-4ba9-9952-96f2a4ceb8a0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d4800675-014c-4ba9-9952-96f2a4ceb8a0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/d4800675-014c-4ba9-9952-96f2a4ceb8a0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="El jaguar o yaguareté es el depredador tope del Chaco argentino. Foto: Fundación Rewilding"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                El jaguar o yaguareté es el depredador tope del Chaco argentino. Foto: Fundación Rewilding                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        La ganader&iacute;a capitalizada o contrato de capitalizaci&oacute;n ganadera es un acuerdo de colaboraci&oacute;n donde una parte aporta el campo con pasturas y la otra entrega el ganado. Se busca criar o engordar a los animales sin necesidad de comprarlos y repartir las ganancias o cr&iacute;as obtenidas. En cambio, un sistema industrial-intensivo es un modelo de producci&oacute;n animal enfocado en maximizar la producci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;<strong>Los sistemas industriales-intensivos tambi&eacute;n coinciden con fronteras rampantes. Parecen funcionar como marcadores de paisajes agroindustriales donde ganader&iacute;a y cultivos de commodities est&aacute;n fuertemente acoplados</strong>, m&aacute;s que como causantes directos del desmonte&rdquo;, detall&oacute; Burton, quien a&ntilde;adi&oacute; que la<strong> superposici&oacute;n de estas fronteras con las unidades de conservaci&oacute;n del jaguar</strong> y los corredores biol&oacute;gicos revela riesgos contrastantes para estos felinos, con implicaciones muy diferentes para la conservaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Burton, matem&aacute;tico y miembro del Laboratorio de Biogeograf&iacute;a de la Conservaci&oacute;n del departamento de Geograf&iacute;a de la Universidad Humboldt, destac&oacute; que, en las fronteras deforestadas, las poblaciones de jaguares se enfrentan a la p&eacute;rdida de h&aacute;bitat y la fragmentaci&oacute;n de los corredores,<strong> lo que requiere &aacute;reas protegidas, planificaci&oacute;n del uso de la tierra</strong> <strong>y compromisos de deforestaci&oacute;n cero</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Por el contrario, dijo, en las fronteras fragmentadas, el desaf&iacute;o de la conservaci&oacute;n es fundamentalmente social: <strong>una alta interacci&oacute;n entre humanos y vida silvestre que requiere la participaci&oacute;n de la comunidad, la prevenci&oacute;n de conflictos y mecanismos de compensaci&oacute;n</strong>.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Al vincular emp&iacute;ricamente los sistemas ganaderos con los tipos de fronteras deforestadas, nuestro enfoque establece un puente entre las narrativas gen&eacute;ricas sobre la ganader&iacute;a y los relatos espec&iacute;ficos de casos de conflicto entre humanos y jaguares. Esto <strong>ofrece una manera de diferenciar los contextos de intervenci&oacute;n a escala regional</strong>, <strong>aclarando qu&eacute; actores y din&aacute;micas fronterizas dan forma a un paisaje determinado</strong> y, por lo tanto, qu&eacute; respuestas de conservaci&oacute;n podr&iacute;an ser adecuadas para el felino&rdquo;, detall&oacute; Burton.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Diferentes tipos de ganader&iacute;a</strong></h2><p class="article-text">
        El experto insisti&oacute; en que la conclusi&oacute;n de fondo es que <strong>no hay una &ldquo;&uacute;nica ganader&iacute;a&rdquo; ni una &ldquo;&uacute;nica receta de conservaci&oacute;n&rdquo;</strong>. Las intervenciones tienen que ajustarse al tipo de actor y al tipo de frontera, dijo Burton.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Lo que buscamos es dar una imagen m&aacute;s matizada de los sistemas ganaderos y de su asociaci&oacute;n con distintos tipos de deforestaci&oacute;n, a escala amplia. <strong>La ganader&iacute;a suele aparecer sobre simplificada en los debates de conservaci&oacute;n, como si fuera una sola actividad con un solo tipo de impacto,</strong> y nuestra intenci&oacute;n es visibilizar esa diversidad de actores&rdquo;, afirm&oacute; el experto.
    </p><p class="article-text">
        Al mismo tiempo, Burton resalt&oacute; que un an&aacute;lisis regional como este sigue simplificando el contexto, de modo que debe complementarse con trabajo situado y de escala local, capaz de registrar c&oacute;mo se viven realmente estas din&aacute;micas.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/be1142e8-d82f-4901-b92f-a2f0da12d0e7_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/be1142e8-d82f-4901-b92f-a2f0da12d0e7_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/be1142e8-d82f-4901-b92f-a2f0da12d0e7_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/be1142e8-d82f-4901-b92f-a2f0da12d0e7_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/be1142e8-d82f-4901-b92f-a2f0da12d0e7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/be1142e8-d82f-4901-b92f-a2f0da12d0e7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/be1142e8-d82f-4901-b92f-a2f0da12d0e7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Ganadería extensiva en El Cachapé, Chaco. Foto: cortesía Reingold/Conese"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Ganadería extensiva en El Cachapé, Chaco. Foto: cortesía Reingold/Conese                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
         El estudio no hace seguimiento de individuos de jaguar ni analiza su comportamiento. Es un trabajo con patrones espaciales de uso de la tierra y deforestaci&oacute;n. &ldquo;<strong>Lo que s&iacute; sostenemos, apoyados en la literatura que citamos,</strong> <strong>es que la fragmentaci&oacute;n y el corte de corredores pueden generar aislamiento funcional de poblaciones de jaguares y sumideros poblacionales</strong>&rdquo;, dijo Burton.
    </p><p class="article-text">
        Nicol&aacute;s Lodeiro, director de la Red Yaguaret&eacute;, afirm&oacute; a<strong> Mongabay Latam</strong> que la expansi&oacute;n ganadera en Argentina, donde el bosque seco se expande en el noreste del pa&iacute;s, <strong>es una de las principales acciones de extinci&oacute;n del jaguar</strong> y coincide en que los distintos tipos de sistemas ganaderos arrojan situaciones cr&iacute;ticas para el felino, como la p&eacute;rdida de h&aacute;bitat y fragmentaci&oacute;n de corredores.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El crecimiento de las zonas ganaderas, por ejemplo, en zonas impenetrables como el r&iacute;o Bermejo [al noreste de Argentina], da&ntilde;a la conservaci&oacute;n del jaguar. <strong>Creo que la peor ganader&iacute;a es la ganader&iacute;a extensiva bajo monte,</strong> que no se da de manera industrial, pero que se da en el Chaco, donde el ganado convive con el yaguaret&eacute; [jaguar]&rdquo;, afirm&oacute; Lodeiro.
    </p><p class="article-text">
        El especialista argentino a&ntilde;adi&oacute; que la &uacute;nica forma de convivencia entre jaguares y ganado es impulsar medidas que compensen las p&eacute;rdidas que generan las depredaciones de su h&aacute;bitat. <strong>&ldquo;En Argentina hay normas que no se cumplen sobre la expansi&oacute;n ganadera.</strong> Ac&aacute; se encuentran vacas en todos lados y por eso es necesario establecer d&oacute;nde s&iacute; y d&oacute;nde no se pueden establecer zonas ganaderas&rdquo;, dijo Lodeiro.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5dfed215-0538-4800-9021-6a39e4e648f5_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5dfed215-0538-4800-9021-6a39e4e648f5_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5dfed215-0538-4800-9021-6a39e4e648f5_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5dfed215-0538-4800-9021-6a39e4e648f5_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5dfed215-0538-4800-9021-6a39e4e648f5_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5dfed215-0538-4800-9021-6a39e4e648f5_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/5dfed215-0538-4800-9021-6a39e4e648f5_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Deforestación para instalar la ganadería en la Chiquitania, Bolivia. Foto: Eduardo Franco Berton"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Deforestación para instalar la ganadería en la Chiquitania, Bolivia. Foto: Eduardo Franco Berton                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Por su parte, Rafael Hoogesteijn, m&eacute;dico veterinario experto en estrategias anti-depredaci&oacute;n, biolog&iacute;a y conservaci&oacute;n del jaguar, explic&oacute; a <strong>Mongabay Latam</strong> que el estudio identifica de manera positiva los diferentes mecanismos ganaderos que provoca la deforestaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es bueno diferenciar muy bien la actividad de estos diferentes grupos y ver c&oacute;mo afecta la deforestaci&oacute;n en esta zona del bosque seco sudamericano, que es el Chaco, el Cerrado y Caatinga. <strong>Este trabajo de base puede servir a otros trabajos para determinar los caminos a seguir</strong>&rdquo;, destac&oacute;.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Es necesario implementar un corredor</strong></h2><p class="article-text">
        Hoogesteijn afirm&oacute; que en el caso de Brasil existe una legislaci&oacute;n &ldquo;demasiado estricta&rdquo; que implica multas al sector ganadero que no cumpla las normas. &ldquo;Con respecto a los medianos y grandes productores, ellos deben seguir los lineamientos donde solamente pueden desarrollar un cierto porcentaje del &aacute;rea de cada bioma con la deforestaci&oacute;n y la introducci&oacute;n de pastos. Hay otro porcentaje, dependiendo del bioma, que debe permanecer inalterado.<strong> En Brasil eso se cumple muy bien</strong>&rdquo;, resalt&oacute; Hoogesteijn.
    </p><p class="article-text">
        Los jaguares no conocen fronteras, sin embargo, hay amenazas que los mantienen a raya en los territorios que habitan. Y uno de ellos es la ganader&iacute;a ilegal y la extensiva, afirm&oacute; a <strong>Mongabay Latam</strong> Iv&aacute;n Arnold, director de la organizaci&oacute;n boliviana Naturaleza, Tierra y Vida (Nativa). El experto explic&oacute; que una de las acciones para conservar el jaguar es la implementaci&oacute;n del proyecto &ldquo;R&iacute;os del Yaguaret&eacute;&rdquo;, una iniciativa que <strong>propone el desarrollo de un corredor biol&oacute;gico que atraviesa extensas &aacute;reas de Argentina, Bolivia, Brasil y Paraguay</strong> y utiliza los r&iacute;os como v&iacute;as naturales que facilitan el desplazamiento de la fauna y la conservaci&oacute;n de los ecosistemas.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ebbcff95-02a5-4de4-8e4b-0546703773a8_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ebbcff95-02a5-4de4-8e4b-0546703773a8_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ebbcff95-02a5-4de4-8e4b-0546703773a8_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ebbcff95-02a5-4de4-8e4b-0546703773a8_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ebbcff95-02a5-4de4-8e4b-0546703773a8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ebbcff95-02a5-4de4-8e4b-0546703773a8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/ebbcff95-02a5-4de4-8e4b-0546703773a8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Los bosques del santuario Passiflora, Bolivia, y los alrededores son hogar del jaguar, especie en riesgo. Foto: cortesía Senda Verde"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Los bosques del santuario Passiflora, Bolivia, y los alrededores son hogar del jaguar, especie en riesgo. Foto: cortesía Senda Verde                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        &ldquo;La propuesta tiene como objetivo proteger, restaurar y reconectar 2.5 millones de kil&oacute;metros cuadrados en la cuenca del r&iacute;o Paran&aacute; durante los pr&oacute;ximos 20 a&ntilde;os. <strong>Esta cuenca,</strong> <strong>que abarca territorios de los cuatro pa&iacute;ses, une ecorregiones como los Yungas, el Gran Chaco,</strong> <strong>la Selva Atl&aacute;ntica y el Pantanal</strong>. En estas zonas conviven bosques ribere&ntilde;os, selvas subtropicales, sabanas y humedales, que ofrecen refugio a una notable diversidad de especies y, sobre todo, al jaguar&rdquo;, destac&oacute; Arnold.
    </p><p class="article-text">
        El especialista a&ntilde;adi&oacute; que la cuenca del Paran&aacute; alberga jaguares, nutrias gigantes, tapires, ciervos de los pantanos y diversas especies de aves acu&aacute;ticas, entre otros animales. <strong>Tambi&eacute;n destac&oacute; la presencia de peces emblem&aacute;ticos, como el dorado</strong>, de importancia para la pesca regional. &ldquo;Para estas especies, la conectividad de los r&iacute;os es fundamental debido a la fragmentaci&oacute;n que sufren los ambientes terrestres por la actividad humana, como la deforestaci&oacute;n&rdquo;, dijo Arnold.
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>*Imagen principal:</strong></em><em> jaguar en un rinc&oacute;n del Chaco Seco, Argentina. </em><em><strong>Foto:</strong></em><em> Proyecto Yaguaret&eacute;/CeIBA/Conicet</em>
    </p><p class="article-text">
        <strong>REFERENCIA</strong>
    </p><p class="article-text">
        Jamie Burton, Matthias Baumann, Pedro David Fern&aacute;ndez, Julia Mart&iacute;nez-Pardo, Pablo Pacheco, Alfredo Romero-Mu&ntilde;oz and Tobias Kuemmerle. <em>Expanding livestock frontiers and their implications for jaguar conservation in South America&rsquo;s dry diagonal. </em>Environmental Research Letters, Volume 21, Number 12. Citation Jamie Burton et al 2026 Environ. Res. Lett. 21 124031<a href="https://iopscience.iop.org/article/10.1088/1748-9326/ae7a99/pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> DOI 10.1088/1748-9326/ae7a99</a>
    </p><p class="article-text">
         <em>El art&iacute;culo original fue publicado por </em><a href="https://es.mongabay.com/by/ivan-paredes-tamayo/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em><strong>Iv&aacute;n Paredes Tamayo</strong></em></a><em><strong> </strong></em><em>en Mongabay Latam. Puedes revisarlo </em><a href="https://es.mongabay.com/2026/08/tres-tipos-ganaderia-avanzan-sobre-habitat-jaguar-bosque-seco-sudamerica-estudio/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em><strong>aqu&iacute;</strong></em></a><em>.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Si quieres leer m&aacute;s noticias ambientales en Latinoam&eacute;rica, puedes revisar nuestra colecci&oacute;n de </em><a href="https://es.mongabay.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>art&iacute;culos</em></a><em>. Y si quieres estar al tanto de las mejores historias de Mongabay Latam, puedes suscribirte al bolet&iacute;n aqu&iacute;, unirte a nuestro canal de </em><a href="https://www.whatsapp.com/channel/0029VaHRw3ULI8YUpy3Iyc0m/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>WhatsApp </em></a><em>o seguirnos en </em><a href="https://www.facebook.com/MongabayLatam/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Facebook</em></a><em>, </em><a href="https://x.com/MongabayLatam/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>X</em></a><em>, </em><a href="https://www.instagram.com/mongabaylatam/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Instagram</em></a><em>, </em><a href="https://www.tiktok.com/@mongabaylatam/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Tiktok </em></a><em>y </em><a href="https://www.youtube.com/channel/UCCZH55oRbWMJoH3L2JmSItQ/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Youtube</em></a><em>. </em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Iván Paredes Tamayo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/relatos-ambientales/tres-tipos-ganaderia-habitat-jaguar-bosque-seco-sudamerica-estudio_132_13426275.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 03 Aug 2026 18:47:24 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/86ae7e81-72ad-483e-b370-cc10cb553833_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="543908" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/86ae7e81-72ad-483e-b370-cc10cb553833_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="543908" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Tres tipos de ganadería avanzan sobre el hábitat del jaguar en el bosque seco de Sudamérica | ESTUDIO]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/86ae7e81-72ad-483e-b370-cc10cb553833_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Biodiversidad,Animales,Chaco,Conservación,Ganadería]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Dinamarca advierte sobre encuentros con lobos: “No corra, mírelo a los ojos y oponga resistencia”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mundo/dinamarca-advierte-encuentros-lobos-no-corra-mirelo-ojos-oponga-resistencia_1_13419514.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fb01c9ba-2eac-47d6-90e6-e49d7506e70d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Dinamarca advierte sobre encuentros con lobos: “No corra, mírelo a los ojos y oponga resistencia”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El aumento de los avistamientos en zonas turísticas llevó a las autoridades a distribuir instrucciones para actuar ante un encuentro con lobos, mientras crece el debate por el regreso de estos animales. </p><p class="subtitle"></p></div><p class="article-text">
        En caso de cruzarse con un lobo durante las vacaciones, las autoridades danesas recomiendan por primera vez a los turistas que &ldquo;permanezcan quietos y establezcan contacto visual con el animal&rdquo;. Si este no se aleja por iniciativa propia, la recomendaci&oacute;n es &ldquo;agitar los brazos, aplaudir y gritar&rdquo; para demostrar autoridad. Las instrucciones tambi&eacute;n insisten en &ldquo;no seguir al lobo ni darle nunca la espalda&rdquo; y, en el caso de que llegue a atacar, &ldquo;oponer la m&aacute;xima resistencia, golpear, patear y usar cualquier objeto contundente&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Estas recomendaciones del Ministerio de Medio Ambiente responden al regreso del lobo al pa&iacute;s n&oacute;rdico tras m&aacute;s de dos siglos de ausencia. Aunque la especie volvi&oacute; a establecerse hace algo m&aacute;s de una d&eacute;cada, en el &uacute;ltimo a&ntilde;o se han multiplicado los avistamientos y encuentros con personas, especialmente en destinos tur&iacute;sticos de la costa del Mar del Norte, en la pen&iacute;nsula de Jutlandia. 
    </p><p class="article-text">
        Los encuentros entre lobos y personas suelen ser poco frecuentes. Sin embargo, en los municipios de Varde y &Oslash;ksb&oslash;l, donde se avistaron varios ejemplares incluso en zonas urbanas, las autoridades han decidido repartir folletos con recomendaciones disponibles en dan&eacute;s, ingl&eacute;s y alem&aacute;n entre los visitantes de las casas de verano, los campings y en la oficina de turismo. Las indicaciones incluyen que los ni&ntilde;os menores de 10 a&ntilde;os deben ir acompa&ntilde;ados de un adulto en los alrededores del pueblo de Oksb&oslash;l.
    </p><p class="article-text">
        El objetivo no es asustar a nadie, sino que las recomendaciones se hicieron a petici&oacute;n de los comercios locales para informar a los turistas, explic&oacute; la segunda teniente de alcalde de Varde, Sandie Eis Ravn: &ldquo;Si visitan alg&uacute;n lugar y saben que hay un lobo en el bosque cercano, aseg&uacute;rense de seguir las normas de conducta adecuadas al encontrarse con este animal&rdquo;, afirm&oacute;. &ldquo;Somos un municipio con muchos turistas y queremos que est&eacute;n contentos, por eso es importante comunicarse con claridad&rdquo;, a&ntilde;adi&oacute; Ravn. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El comportamiento habitual de los lobos es mantenerse alejados de los humanos, pero hay que tener cuidado con aquellos animales que se han acostumbrado a la presencia de personas</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Peter Sunde</span>
                                        <span>—</span> biólogo y profesor de Ecología
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Al igual que en muchos otros territorios en Europa, el retorno del lobo gener&oacute; mucha controversia y reacciones encontradas en Dinamarca. Por un lado, est&aacute;n los que creen que su presencia es una buena noticia para la biodiversidad, y, por lo tanto, piensan que el animal deber&iacute;a seguir estando protegido por las directivas de la Uni&oacute;n Europea que garantizan la supervivencia de las especies en peligro de extinci&oacute;n. Por otro lado, sus detractores sostienen que los ataques al ganado son cada vez m&aacute;s frecuentes y reclaman medidas para controlar la poblaci&oacute;n de lobos, que actualmente se estima en unos 49 ejemplares adultos en toda Jutlandia. 
    </p><h2 class="article-text">Encuentros m&aacute;s frecuentes </h2><p class="article-text">
        Desde que los lobos regresaran a Dinamarca en 2012, no se registr&oacute; ning&uacute;n ataque a humanos. Sin embargo, los expertos creen que el aumento de los avistamientos refleja que algunos ejemplares  perdieron su cautela natural hacia las personas, un comportamiento que puede producirse cuando los lobos asocian la presencia humana con una fuente de alimento.
    </p><p class="article-text">
        El pasado mes de enero, una ni&ntilde;a de 14 a&ntilde;os fue perseguida muy de cerca por un lobo por las calles nevadas de Oksb&oslash;l. A pesar de que entr&oacute; en p&aacute;nico, la adolescente lo grab&oacute; todo con el m&oacute;vil y subi&oacute; el v&iacute;deo en las redes sociales. En febrero, una mujer que volv&iacute;a a casa por la noche en la localidad de Bl&aring;vand qued&oacute; conmocionada cuando un lobo se le acerc&oacute; a menos de un metro de distancia. En abril, un matrimonio fue perseguido por un grupo de lobos hasta que el hombre dispar&oacute; tres veces al aire para asustar a una manada de seis ejemplares.
    </p><p class="article-text">
        El bi&oacute;logo y profesor de Ecolog&iacute;a de la Universidad de Aarhus, Peter Sunde, estudi&oacute; todos estos encuentros ocurridos a partir de los relatos de los testigos y de las im&aacute;genes captadas durante los incidentes: &ldquo;El comportamiento habitual de los lobos es mantenerse alejado de los humanos, pero aquellos animales que se acostumbraron a la presencia de personas, son con los que debemos tener m&aacute;s cuidado&rdquo;, se&ntilde;ala. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hay espacio natural para que los ejemplares de lobos se dupliquen o tripliquen, pero este crecimiento dependerá de las decisiones políticas</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Peter Sunde</span>
                                        <span>—</span> biólogo y profesor de Ecología
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Seg&uacute;n el investigador, el retorno del lobo en Dinamarca responde a dos factores: por un lado, &ldquo;la protecci&oacute;n legal de la especie&rdquo; y, por otro, &ldquo;la abundancia de presas como ciervos o animales de granja&rdquo;. Por ello, considera que su expansi&oacute;n &ldquo;no puede atribuirse &uacute;nicamente a la recuperaci&oacute;n de los bosques y los ecosistemas&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        En el a&ntilde;o 2023, Sunde, junto con el Centro Nacional del Medio Ambiente y la Energ&iacute;a, hizo una proyecci&oacute;n del aumento de la poblaci&oacute;n de lobos en Dinamarca en los pr&oacute;ximos a&ntilde;os. Lleg&oacute; a la conclusi&oacute;n de que &ldquo;hay espacio natural para que los ejemplares de lobos se dupliquen o tripliquen, pero este crecimiento depender&aacute; de las decisiones pol&iacute;ticas&rdquo;, afirma. 
    </p><p class="article-text">
        Actualmente, el lobo es un animal protegido en Dinamarca, como en el resto de la UE, pero la ley permite disparar a un ejemplar si se detecta que es problem&aacute;tico y las autoridades dan el permiso. Seg&uacute;n la legislaci&oacute;n, un lobo problem&aacute;tico es aquel animal que no se acobarda frente a las personas, vaga por zonas urbanas, ataca al ganado protegido por vallas o representa un peligro para la seguridad humana. 
    </p><h2 class="article-text">C&oacute;mo convivir con los lobos</h2><p class="article-text">
        Los lobos tambi&eacute;n se colaron en el debate pol&iacute;tico en la campa&ntilde;a de las pasadas elecciones generales, cuando candidatos de varias formaciones reclamaron flexibilizar la ley para permitir abatir a determinados ejemplares. Cuatro diputados de la formaci&oacute;n ultraderechista Partido Popular Dan&eacute;s fueron m&aacute;s all&aacute; y compartieron una publicaci&oacute;n en Facebook que instaba a la gente a &ldquo;disparar al lobo&rdquo;, por la que fueron denunciados. 
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n el investigador Peter Sunde, la discusi&oacute;n sobre la presencia del lobo trasciende los aspectos ecol&oacute;gicos, ya que &ldquo;el lobo se convirti&oacute; en un s&iacute;mbolo de un debate social m&aacute;s amplio sobre los valores y el territorio, por lo que la cuesti&oacute;n se volvi&oacute; muy acalorada&rdquo;. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La coexistencia tiene que ver con los límites de tolerancia, la prevención y la preparación para afrontar problemas que nunca se podrán evitar por completo</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Peter Sunde</span>
                                        <span>—</span> biólogo y profesor de Ecología
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Para el criador de ovejas y empresario, J&oslash;rgen Blazejewicz, los ataques de lobos se volvieron un problema muy recurrente en su granja de Holstebro. Seg&uacute;n datos del Ministerio de Medio Ambiente, los lobos atacaron el a&ntilde;o pasado un total de 1.200 reses en 239 ataques registrados. 
    </p><p class="article-text">
        La granja de Blazejewicz invirti&oacute; en los &uacute;ltimos a&ntilde;os en reforzar las vallas que protegen el ganado y en electrificarlas. De lo contrario, &ldquo;hubi&eacute;ramos perdido m&aacute;s animales&rdquo;, cuenta el due&ntilde;o. Las indemnizaciones y la ayuda econ&oacute;mica que recibe tras cada ataque &ldquo;son &uacute;tiles, pero no cubren todas las p&eacute;rdidas&rdquo;, seg&uacute;n el ganadero. 
    </p><p class="article-text">
        Por ello, defiende que se apliquen m&aacute;s medidas de control de la poblaci&oacute;n de lobos: &ldquo;Podr&iacute;amos regular su presencia hasta un nivel menor que signifique que permanezcan en los grandes espacios naturales, pero ahora se les ve en los pueblos peque&ntilde;os, en los jardines y por todas partes&rdquo;. &ldquo;M&aacute;s all&aacute; de la granja&rdquo;, a&ntilde;ade, &ldquo;tambi&eacute;n tengo hijos peque&ntilde;os y perros, por lo que me hace muy poca gracia saber que hay un lobo correteando por aqu&iacute;&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Para Peter Sunde, la convivencia entre humanos y lobos es posible, pero requiere tolerancia y una gesti&oacute;n que se adapte a las circunstancias locales: &ldquo;La coexistencia tiene que ver con los l&iacute;mites de tolerancia, la prevenci&oacute;n y la preparaci&oacute;n para afrontar problemas que nunca se podr&aacute;n evitar completamente, como los ataques al ganado&rdquo;, explica. &ldquo;Pero tambi&eacute;n puede haber h&aacute;bitats urbanos donde podemos impedir que el lobo viva tan cerca&rdquo;, concluye. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Òscar Gelis Pons]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mundo/dinamarca-advierte-encuentros-lobos-no-corra-mirelo-ojos-oponga-resistencia_1_13419514.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 31 Jul 2026 10:00:46 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/fb01c9ba-2eac-47d6-90e6-e49d7506e70d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="476275" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/fb01c9ba-2eac-47d6-90e6-e49d7506e70d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="476275" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Dinamarca advierte sobre encuentros con lobos: “No corra, mírelo a los ojos y oponga resistencia”]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/fb01c9ba-2eac-47d6-90e6-e49d7506e70d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Animales,Dinamarca,Lobos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[No hace falta una bala: enfermedades de animales domésticos amenazan a los felinos silvestres de Latinoamérica]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/relatos-ambientales/enfermedades-animales-domesticos-amenazan-felinos-silvestres-latinoamerica_132_13394866.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7cec3147-6b73-4218-8b7f-5d2fbf705502_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="No hace falta una bala: enfermedades de animales domésticos amenazan a los felinos silvestres de Latinoamérica"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La expansión de las actividades humanas y la fragmentación de los ecosistemas están acercando a perros y gatos domésticos a los felinos silvestres de América Latina, facilitando la transmisión de enfermedades. Enfermedades como la leucemia y el sida felino ya circulan entre poblaciones silvestres, pero la falta de monitoreo y recursos impide dimensionar su verdadero impacto.</p></div><p class="article-text">
        Andr&eacute;s Br&auml;utigam es m&eacute;dico veterinario especializado en fauna silvestre y trabaja en un centro de rescate en San Isidro de Heredia, un cant&oacute;n cercano a San Jos&eacute;, la capital de Costa Rica. En 2025 recibi&oacute; a un peque&ntilde;o margay (<em>Leopardus wiedii</em>) que, entre sus innumerables pacientes, le es dif&iacute;cil olvidar. Su cuerpo, recuerda, ten&iacute;a &ldquo;<strong>todas las muestras del conflicto felino-humano</strong>&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Leer m&aacute;s | </strong><a href="https://es.mongabay.com/2025/08/felinos-rescatados-trafico-animales-latinoamerica/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Sin salida: la irreversible realidad de los felinos que son rescatados del tr&aacute;fico de animales</strong></a>
    </p><p class="article-text">
        El animal &mdash;que se encontraba cerca de la comunidad de Turrialba, en el centro del pa&iacute;s&mdash; hab&iacute;a entrado a un gallinero en busca de alimento. Al verlo acorralando a las gallinas, los perros de la zona lo persiguieron y luego un habitante lo golpe&oacute; en el cr&aacute;neo en represalia. Pero la historia no acab&oacute; all&iacute;. Tras ser llevado al centro de rescate, Br&auml;utigam y su equipo evidenciaron que el margay, adem&aacute;s de las heridas, <strong>estaba infectado con dos enfermedades comunes en gatos dom&eacute;sticos</strong>: sida (FIV) y leucemia felina (FeLV).
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7d3d6dea-2ac3-4976-b052-485b2596fdb8_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7d3d6dea-2ac3-4976-b052-485b2596fdb8_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7d3d6dea-2ac3-4976-b052-485b2596fdb8_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7d3d6dea-2ac3-4976-b052-485b2596fdb8_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7d3d6dea-2ac3-4976-b052-485b2596fdb8_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7d3d6dea-2ac3-4976-b052-485b2596fdb8_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/7d3d6dea-2ac3-4976-b052-485b2596fdb8_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Un margay llegó al centro de rescate tras ser perseguido por perros y golpeado por humanos. Además del traumatismo, presentaba enfermedades que pudieron ser transmitidas por felinos domésticos. Foto: cortesía Andrés Bräutigam"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Un margay llegó al centro de rescate tras ser perseguido por perros y golpeado por humanos. Además del traumatismo, presentaba enfermedades que pudieron ser transmitidas por felinos domésticos. Foto: cortesía Andrés Bräutigam                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        &ldquo;Mucho de ese conflicto &mdash;dice el veterinario&mdash; se deriva de un ecosistema que est&aacute; altamente alterado&rdquo;. Es una cadena de eventos desafortunados. Sin un ecosistema conservado en el que el felino pueda desplazarse y camuflarse para cazar a sus presas, y con comunidades humanas que se expanden hacia zonas conservadas, el animal se acerca cada vez m&aacute;s a las personas e interact&uacute;a con sus animales de crianza y mascotas, pudiendo contagiarse de enfermedades de las que a&uacute;n se conoce poco.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La transmisi&oacute;n de enfermedades de animales dom&eacute;sticos a felinos silvestres se ha convertido en una preocupaci&oacute;n en aumento</strong> entre grupos de conservaci&oacute;n, bi&oacute;logos y m&eacute;dicos veterinarios. Como asegura Jim Sanderson, fundador y director de la Fundaci&oacute;n para la Conservaci&oacute;n de los Peque&ntilde;os Felinos Salvajes (SWCCF, por sus siglas en ingl&eacute;s) y miembro del Grupo de Especialistas en Felinos de la Uni&oacute;n Internacional para la Conservaci&oacute;n de la Naturaleza (UICN), <strong>&ldquo;es, sin duda, el asesino silencioso m&aacute;s grave, generalizado y devastador&rdquo; para los f&eacute;lidos silvestres</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Enzo Aliaga-Rossel, investigador asociado del Instituto de Ecolog&iacute;a de la Universidad Mayor de San Andr&eacute;s (UMSA) de La Paz y miembro del Programa de Investigaci&oacute;n de F&eacute;lidos de Bolivia (PIF), explica que el contagio de virus entre la fauna silvestre y los animales dom&eacute;sticos se conoce como &ldquo;salto zoon&oacute;tico&rdquo; y ocurre cuando la actividad humana altera los ecosistemas, ocasionando el contacto estrecho. <strong>Los animales dom&eacute;sticos, comenta, act&uacute;an frecuentemente como &ldquo;puentes epidemiol&oacute;gicos&rdquo; que transmiten estos pat&oacute;genos</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, el impacto potencial de las enfermedades &ldquo;dom&eacute;sticas&rdquo; no se limita a una sola especie, sino que <strong>puede exponer a diferentes felinos a pat&oacute;genos peligrosos que, en muchos casos, pueden ser mortales</strong>, asegura la cient&iacute;fica brasile&ntilde;a Flavia Tirelli, doctora en Zoolog&iacute;a y coordinadora del <em>Geoffroy&rsquo;s Cat Working Group</em>, una red internacional que lucha por la conservaci&oacute;n del gato del bosque o gato mont&eacute;s (<em>Leopardus geoffroyi</em>) y de otros felinos silvestres. <strong>La transmisi&oacute;n de enfermedades pone en riesgo, especialmente, a los felinos silvestres que ya est&aacute;n en peligro de extinci&oacute;n.</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a53b7acd-85f2-4e4b-841d-7e4c193e82d5_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a53b7acd-85f2-4e4b-841d-7e4c193e82d5_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a53b7acd-85f2-4e4b-841d-7e4c193e82d5_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a53b7acd-85f2-4e4b-841d-7e4c193e82d5_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a53b7acd-85f2-4e4b-841d-7e4c193e82d5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a53b7acd-85f2-4e4b-841d-7e4c193e82d5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/a53b7acd-85f2-4e4b-841d-7e4c193e82d5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Además de la pérdida de hábitat, la caza y el tráfico de fauna, los felinos silvestres —como este puma — enfrentan enfermedades de animales domésticos. Foto: cortesía Rodrigo Núñez Pérez"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Además de la pérdida de hábitat, la caza y el tráfico de fauna, los felinos silvestres —como este puma — enfrentan enfermedades de animales domésticos. Foto: cortesía Rodrigo Núñez Pérez                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Desde los grandes jaguares (<em>Panthera onca</em>) y pumas (<em>Puma concolor</em>), hasta los m&aacute;s peque&ntilde;os y poco conocidos como el gato de las pampas (<em>Leopardus munoai</em>), el gato colocolo (<em>Leopardus colocola</em>) y la oncilla nebulosa (<em>Leopardus pardinoides</em>), <strong>se enfrentan a los riesgos de contraer enfermedades virales</strong>,<strong> hongos, bacterias o par&aacute;sitos</strong> de animales dom&eacute;sticos. Se trata de una amenaza en aumento, que no conoce fronteras y de la que los gatos salvajes no pueden huir por instinto.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Leer m&aacute;s | </strong><a href="https://es.mongabay.com/2023/08/especial-los-pequenos-y-olvidados-gatos-silvestres-de-latinoamerica/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Los peque&ntilde;os y olvidados gatos silvestres de Latinoam&eacute;rica</strong></a>
    </p><p class="article-text">
        Si a esto se le suman otras presiones como la p&eacute;rdida de ecosistemas, el avance agr&iacute;cola y urbano en sus zonas de distribuci&oacute;n, su captura para el tr&aacute;fico de fauna o la caza por retaliaci&oacute;n (es decir, como respuesta a los ataques a animales dom&eacute;sticos), <strong>la situaci&oacute;n que enfrentan los gatos silvestres es dram&aacute;tica.</strong>
    </p><p class="article-text">
        En esta entrega especial, <strong>Mongabay Latam</strong> document&oacute; el avance de numerosas enfermedades de animales dom&eacute;sticos que afectan a los felinos silvestres en seis pa&iacute;ses de la regi&oacute;n: M&eacute;xico, Costa Rica, Ecuador, Chile, Brasil y Bolivia.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Una amenaza cada vez m&aacute;s cerca</strong></h2><p class="article-text">
        <a href="https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S0006320712003151?via%3Dihub" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Diversos estudios</a> han documentado c&oacute;mo los gatos y los perros dom&eacute;sticos pueden impactar gravemente la fauna silvestre. Los perros, por ejemplo, <a href="https://mammalia-aequatorialis.org/index.php/boletin/article/view/106" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">han llevado a la extinci&oacute;n</a> a <strong>11 especies de aves</strong> y han puesto en peligro la supervivencia de <strong>96 especies de mam&iacute;feros</strong>. Los gatos cazan y se <a href="https://www.nature.com/articles/s41467-023-42766-6" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">comen m&aacute;s de 2084 especies</a> de diferentes grupos de animales, de las cuales 347 (16.65 %) est&aacute;n amenazadas de extinci&oacute;n. Adem&aacute;s de esto, durante las interacciones, pueden transmitirles enfermedades.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/14af1af4-1407-415c-96d2-a9716dbaeb55_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/14af1af4-1407-415c-96d2-a9716dbaeb55_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/14af1af4-1407-415c-96d2-a9716dbaeb55_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/14af1af4-1407-415c-96d2-a9716dbaeb55_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/14af1af4-1407-415c-96d2-a9716dbaeb55_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/14af1af4-1407-415c-96d2-a9716dbaeb55_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/14af1af4-1407-415c-96d2-a9716dbaeb55_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Un ocelote (Leopardus pardalis) es atendido en el Hospital de Fauna Silvestre (Tueri) de la Universidad San Francisco de Quito. Foto: Carolina Sáenz"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Un ocelote (Leopardus pardalis) es atendido en el Hospital de Fauna Silvestre (Tueri) de la Universidad San Francisco de Quito. Foto: Carolina Sáenz                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Como explica Tirelli, &ldquo;la fragmentaci&oacute;n del h&aacute;bitat y la expansi&oacute;n urbana han facilitado en gran medida la transmisi&oacute;n de pat&oacute;genos entre especies dom&eacute;sticas y silvestres. Cuanto m&aacute;s aumenta esta fragmentaci&oacute;n, con m&aacute;s &lsquo;pedacitos&rsquo; de &aacute;reas naturales modificadas, los humanos traen consigo animales dom&eacute;sticos que pueden transmitir enfermedades a los animales silvestres&rdquo;. Adem&aacute;s, advierte Diego Ram&iacute;rez-&Aacute;lvarez, especialista en manejo y conservaci&oacute;n de la biodiversidad, <strong>esas enfermedades &ldquo;se est&aacute;n presentando con mayor frecuencia en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, debido al aumento de mascotas de libre deambular en territorios silvestres</strong>,<strong> al acortamiento de la interfaz humano-silvestre y a una p&eacute;sima tenencia responsable de mascotas</strong>&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        C&aacute;maras trampa de bi&oacute;logos y cient&iacute;ficos en distintos pa&iacute;ses de Latinoam&eacute;rica han evidenciado c&oacute;mo los animales dom&eacute;sticos se mueven por las mismas zonas que los silvestre, compiten por recursos y se depredan, incluso al interior de &aacute;reas protegidas. &ldquo;El problema no son el perro o el gato, sino que <strong>las personas no son conscientes de lo que pueden causar a la fauna silvestre</strong>&rdquo;, se&ntilde;ala la m&eacute;dica veterinaria Carolina S&aacute;enz, directora del Hospital de Fauna Silvestre (Tueri) de la Universidad San Francisco de Quito (USFQ).
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f729505a-e883-47c9-839e-3868b3ba82cc_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f729505a-e883-47c9-839e-3868b3ba82cc_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f729505a-e883-47c9-839e-3868b3ba82cc_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f729505a-e883-47c9-839e-3868b3ba82cc_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f729505a-e883-47c9-839e-3868b3ba82cc_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f729505a-e883-47c9-839e-3868b3ba82cc_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/f729505a-e883-47c9-839e-3868b3ba82cc_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Cámaras trampa muestran que gatos silvestres y domésticos circulan por el mismo camino, lo que eleva el riesgo de transmisión de patógenos. A la izquierda, un gato montés (Leopardus geoffroyi) y a la derecha, un gato doméstico (Felis catus). Foto: Informe anual Geoffroy&#039;s Cat Working Group 2025"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Cámaras trampa muestran que gatos silvestres y domésticos circulan por el mismo camino, lo que eleva el riesgo de transmisión de patógenos. A la izquierda, un gato montés (Leopardus geoffroyi) y a la derecha, un gato doméstico (Felis catus). Foto: Informe anual Geoffroy&#039;s Cat Working Group 2025                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Jos&eacute; Daniel Ram&iacute;rez, bi&oacute;logo costarricense, cre&oacute; el programa &ldquo;La amenaza invisible&rdquo; para entender la relaci&oacute;n entre las enfermedades de mascotas y los felinos silvestres en su pa&iacute;s y para detectar pat&oacute;genos que podr&iacute;an pasar desapercibidos entre ellos. En el bosque nuboso de Monteverde, donde trabaja, se encuentran las seis especies de f&eacute;lidos de Costa Rica (jaguar, puma, oncilla, margay, ocelote y yaguarund&iacute;). <strong>&ldquo;En el pa&iacute;s, todas est&aacute;n en peligro de extinci&oacute;n y las enfermedades transmitidas por animales dom&eacute;sticos act&uacute;an como una presi&oacute;n adicional&rdquo;</strong>, se&ntilde;ala.
    </p><p class="article-text">
        Los registros de sus c&aacute;maras trampa han documentado que el mismo sendero por el que pasa una puma con sus dos cr&iacute;as se convierte, algunas horas m&aacute;s tarde, en el camino de tres perros pastores alemanes. &ldquo;Esa era una de nuestras c&aacute;maras trampa m&aacute;s remotas. Pero no ha sido la &uacute;nica vez ni la &uacute;nica zona. Es una muestra de que est&aacute;n compartiendo el h&aacute;bitat&rdquo;, insiste Ram&iacute;rez.
    </p><p class="article-text">
        En M&eacute;xico, el profesor Heliot Zarza Villanueva, bi&oacute;logo y vicepresidente de la <a href="https://www.ancjaguar.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Alianza Nacional para la Conservaci&oacute;n del Jaguar</a> (ANCJ), levanta otra se&ntilde;al de alerta: <strong>&ldquo;Las &aacute;reas naturales protegidas han sido una de las estrategias de conservaci&oacute;n m&aacute;s s&oacute;lidas a nivel mundial. Pero no pueden proteger la biodiversidad por s&iacute; solas. Necesitan tambi&eacute;n de lo que est&aacute; fuera de sus l&iacute;mites&rdquo;</strong>.
    </p><p class="article-text">
        El <strong>&uacute;ltimo censo de jaguares</strong> coordinado por la Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico (UNAM), la ANCJ y la Comisi&oacute;n Nacional de &Aacute;reas Naturales Protegidas (CONANP) <strong>mostr&oacute; un crecimiento de la poblaci&oacute;n en un 10 % en un periodo de seis a&ntilde;os en ese pa&iacute;s</strong>, pasando de 4800 ejemplares en 2018 a 5326 en 2024. Sin embargo, los investigadores advierten que este incremento &mdash;atribuido a la expansi&oacute;n de &aacute;reas protegidas&mdash; no significa que la especie est&eacute; a salvo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Leer m&aacute;s | </strong><a href="https://es.mongabay.com/2025/04/areas-protegidas-territorios-indigenas-refugio-clave-jaguares-amazonia/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>&Aacute;reas protegidas y territorios ind&iacute;genas: el refugio clave para los jaguares en la Amazon&iacute;a</strong></a>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/dd8efc84-0fde-4fb4-83a3-7506cf8d0626_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/dd8efc84-0fde-4fb4-83a3-7506cf8d0626_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/dd8efc84-0fde-4fb4-83a3-7506cf8d0626_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/dd8efc84-0fde-4fb4-83a3-7506cf8d0626_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/dd8efc84-0fde-4fb4-83a3-7506cf8d0626_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/dd8efc84-0fde-4fb4-83a3-7506cf8d0626_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/dd8efc84-0fde-4fb4-83a3-7506cf8d0626_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Un margay (Leopardus wiedii) registrado en el Parque Estadual do Turvo, en el estado de Rio Grande do Sul, Brasil. Foto: Anderson Cristiano Hendgen vía Wikimedia Commons (CC BY-SA 4.0)"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Un margay (Leopardus wiedii) registrado en el Parque Estadual do Turvo, en el estado de Rio Grande do Sul, Brasil. Foto: Anderson Cristiano Hendgen vía Wikimedia Commons (CC BY-SA 4.0)                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        La situaci&oacute;n se repite en otros pa&iacute;ses. &ldquo;Como investigadores, sol&iacute;amos ir a &aacute;reas naturales, revisar las c&aacute;maras trampa y decir: &lsquo;Ac&aacute; hay muchos ocelotes (<em>Leopardus pardalis</em>), yaguarund&iacute;es (<em>Herpailurus yagouaroundi</em>) o margays&rsquo;, o &lsquo;hay cachorros, juveniles o adultos&rsquo;, y <strong>cre&iacute;amos que esa era una muestra de poblaciones saludables y una esperanza de conservaci&oacute;n</strong>&rdquo;, se&ntilde;ala Abel Gallo P&eacute;rez, bi&oacute;logo ecuatoriano especialista en felinos silvestres. &ldquo;Pero <strong>ahora se nos abre una nueva ventana que antes ignor&aacute;bamos: &iquest;Y si est&aacute;n enfermos?</strong> Es una amenaza que existe, que pone en riesgo a las poblaciones de felinos silvestres y que puede llevarlas a su colapso&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En palabras de Isabel Hagnauer, veterinaria de Wildlife Rescue Costa Rica, &ldquo;si desde hace much&iacute;simos a&ntilde;os est&aacute;bamos hablando de que algunas de estas especies est&aacute;n en peligro de extinci&oacute;n, <strong>la posibilidad de que se infecten con estas enfermedades podr&iacute;a hacer que las poblaciones disminuyan mucho m&aacute;s r&aacute;pido</strong> de lo que hemos visto hasta ahora&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ya han ocurrido eventos similares en otras partes del mundo. En Tanzania, a principios de los a&ntilde;os 90, <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/8559247/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">muri&oacute; un tercio de los leones</a> del Parque Nacional Serengueti a causa del distemper canino (m&aacute;s conocido como moquillo), que fue contagiado por los perros dom&eacute;sticos de las comunidades de pastores mas&aacute;i.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Virus y par&aacute;sitos, un riesgo invisible y subestimado</strong></h2><p class="article-text">
        El bi&oacute;logo Rodrigo N&uacute;&ntilde;ez, integrante de la <a href="https://www.alianzajaguar.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">asociaci&oacute;n Alianza Jaguar</a>, lleva tres d&eacute;cadas monitoreando felinos en el occidente de M&eacute;xico. A trav&eacute;s de c&aacute;maras trampa ubicadas en la Reserva Chamela-Cuixmala, donde trabaja, pudo ver c&oacute;mo un ocelote (<a href="https://www.gob.mx/profepa/articulos/ocelote-leopardus-pardalis?idiom=es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">especie en peligro de extinci&oacute;n en M&eacute;xico</a>) se deterioraba progresivamente. En 2011, el f&eacute;lido era uno de los machos dominantes del &aacute;rea y se encontraba sano y robusto, pero en el transcurso de un a&ntilde;o<strong> se convirti&oacute; en un animal extremadamente delgado, con cambios y lesiones en la piel</strong>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0be2fc5e-f124-49fe-93df-6b765292892c_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0be2fc5e-f124-49fe-93df-6b765292892c_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0be2fc5e-f124-49fe-93df-6b765292892c_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0be2fc5e-f124-49fe-93df-6b765292892c_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0be2fc5e-f124-49fe-93df-6b765292892c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0be2fc5e-f124-49fe-93df-6b765292892c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/0be2fc5e-f124-49fe-93df-6b765292892c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Ocelote con sarna registrado en la Reserva de la Biósfera Chamela-Cuixmala. Foto: cortesía Rodrigo Núñez Pérez"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Ocelote con sarna registrado en la Reserva de la Biósfera Chamela-Cuixmala. Foto: cortesía Rodrigo Núñez Pérez                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        &ldquo;Lo m&aacute;s probable es que el ocelote haya muerto de <strong>sarna sarc&oacute;ptica, una enfermedad causada por &aacute;caros que se alojan en la piel y que se contagia por contacto directo</strong>&rdquo;, dice el experto. Aunque se cree que esta enfermedad no es muy peligrosa porque los perros y gatos pueden sobrevivir a ella, lo cierto es que la fauna silvestre la pasa &ldquo;realmente mal&rdquo;. Animales como los ocelotes y pumas, explica N&uacute;&ntilde;ez, &ldquo;necesitan estar quietecitos para poder acechar a su presa. Si se est&aacute;n moviendo por la comez&oacute;n, les va a costar mucho trabajo poder cazar. Adem&aacute;s, como se quedan pelones (calvos), pierden la protecci&oacute;n que les da su camuflaje&rdquo;. <strong>Ese deterioro los puede llevar hasta la muerte</strong>.
    </p><p class="article-text">
        El panorama de la transmisi&oacute;n es complejo porque hay distintas formas en las que los animales dom&eacute;sticos pueden contagiar a la fauna silvestre: intercambio de fluidos, secreciones nasales, heces en lugares no debidos e incluso por garrapatas. Enfermedades como el sida felino &mdash;tambi&eacute;n conocido como <strong>virus de la inmunodeficiencia felina (FIV)&mdash; y la leucemia felina (FeLV)</strong>, que <strong>suelen transmitirse por contacto directo con fluidos de los gatos dom&eacute;sticos</strong>, inquietan fuertemente a los veterinarios debido a su alta prevalencia en muchos pa&iacute;ses y la gravedad de las enfermedades asociadas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La saliva, mordidas o rasgu&ntilde;os t&iacute;picos en enfrentamientos, por ejemplo, pueden contagiar los virus</strong> que causan inmunodepresi&oacute;n, anemia, p&eacute;rdida de condici&oacute;n corporal y deterioro general de la salud del animal.
    </p><p class="article-text">
        De hecho, <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/40395123/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">investigaciones realizadas en Brasil</a> han identificado gatos dom&eacute;sticos que dieron positivo para leucemia felina y que se encuentran al interior de &aacute;reas protegidas. &ldquo;Podemos reconocer esto como una amenaza real y grave para las poblaciones de felinos salvajes, especialmente en &aacute;reas protegidas, donde la densidad de estos felinos salvajes tiende a ser mayor&rdquo;, se&ntilde;ala el estudio.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de los virus m&aacute;s conocidos, como los causantes del FIV y el FeLV, <a href="https://revistaft.com.br/doencas-virais-em-felinos-selvagens-nativos-do-brasil/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un estudio de 2024</a> dedicado a la revisi&oacute;n bibliogr&aacute;fica sobre enfermedades en felinos silvestres de Brasil tambi&eacute;n destac&oacute; <strong>el riesgo de exposici&oacute;n al virus del distemper viral canino (CDV, por sus siglas en ingl&eacute;s), a los adenovirus y al virus de la rabia</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Otro caso bien documentado en Chile es el de <a href="https://es.mongabay.com/2023/08/huina-secretos-de-uno-de-los-felidos-mas-diminutos-australes-de-america/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la g&uuml;i&ntilde;a</a> (<em>Leopardus guigna</em>). Las poblaciones de este felino silvestre, uno de los m&aacute;s peque&ntilde;os de Am&eacute;rica, han contra&iacute;do <a href="https://meridian.allenpress.com/jwd/article/51/1/199/122517/FELINE-IMMUNODEFICIENCY-VIRUS-AND-FELINE-LEUKEMIA" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">leucemia felina</a>, inmunodeficiencia felina y <a href="https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S2213224420300778?via%3Dihub" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>endopar&aacute;sitos gastrointestinales y cardiorrespiratorios</strong></a><strong> de gatos dom&eacute;sticos</strong>, as&iacute; como <a href="https://onlinelibrary.wiley.com/doi/abs/10.1111/tbed.13807" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>parvovirus</strong></a><strong> de perros</strong>. Constanza Napolitano, una de las cient&iacute;ficas que ha liderado estos estudios y directora del Laboratorio de Gen&eacute;tica de la Conservaci&oacute;n del Departamento de Ciencias Biol&oacute;gicas y Biodiversidad, de la Universidad de Los Lagos, afirma que &ldquo;la evidencia de la presencia de estos tres virus de gran importancia epidemiol&oacute;gica la encontramos a trav&eacute;s de todo el rango de distribuci&oacute;n de la gui&ntilde;a en Chile, por lo que se puede afirmar que <strong>es un problema generalizado en el pa&iacute;s y bastante grave por su extensi&oacute;n y magnitud</strong>&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/fdf1ff7d-11e5-4e6d-8ff3-d0b0dd00e497_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/fdf1ff7d-11e5-4e6d-8ff3-d0b0dd00e497_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/fdf1ff7d-11e5-4e6d-8ff3-d0b0dd00e497_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/fdf1ff7d-11e5-4e6d-8ff3-d0b0dd00e497_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/fdf1ff7d-11e5-4e6d-8ff3-d0b0dd00e497_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/fdf1ff7d-11e5-4e6d-8ff3-d0b0dd00e497_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/fdf1ff7d-11e5-4e6d-8ff3-d0b0dd00e497_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Análisis realizados a una gata colocolo, encontrada en San Fernando, Chile, detectaron bacterias resistentes a antibióticos, una situación que preocupa a especialistas. Foto: Diego Ramírez Álvarez"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Análisis realizados a una gata colocolo, encontrada en San Fernando, Chile, detectaron bacterias resistentes a antibióticos, una situación que preocupa a especialistas. Foto: Diego Ramírez Álvarez                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        El investigador Enzo Aliaga-Rossel alerta que la<strong> panleucopenia felina (conocida popularmente como moquillo felino</strong> y causada por un virus es perteneciente a la familia <em>Parvoviridae</em>),<strong> es una de las m&aacute;s comunes entre animales dom&eacute;sticos que habitan las zonas rurales de Bolivia</strong>. Seg&uacute;n explica, se trata de un virus altamente contagioso, extremadamente resistente y que afecta a diversas especies de fauna silvestre. &ldquo;Este virus <strong>puede saltar f&aacute;cilmente entre especies.</strong> Los grandes felinos, como leones o tigres, y tambi&eacute;n los peque&ntilde;os, como los gatos monteses, son altamente susceptibles a contraer esta enfermedad&rdquo;, insiste.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ldquo;Le decimos &lsquo;amenaza invisible&rsquo;</strong> porque, desde afuera, puedes ver a los animales &lsquo;normales&rsquo;, pero cuando haces algunas pruebas espec&iacute;ficas te das cuenta que tienen enfermedades que se transmiten por animales dom&eacute;sticos. Y ah&iacute; es donde viene la preocupaci&oacute;n&rdquo;, afirma Jos&eacute; Rodr&iacute;guez, de Costa Rica.
    </p><p class="article-text">
        Claudio Ahumada-Sanhueza, m&eacute;dico veterinario de la Unidad de Rehabilitaci&oacute;n de Fauna Silvestre de la Universidad Andr&eacute;s Bello (<a href="https://vinculacion.unab.cl/servicios/unidad-de-rehabilitacion-de-fauna-silvestre/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">UFAS-UNAB</a>) e integrante del ColoColo Project, en Chile, coincide: &ldquo;Las enfermedades infecciosas que transmiten animales dom&eacute;sticos, como perros y gatos, terminan siendo s&uacute;per graves para los animales silvestres porque ellos no est&aacute;n preparados para esto. Terminan enferm&aacute;ndose y, cuando son encontrados,<strong> son casos sumamente dif&iacute;ciles de tratar</strong>&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f112c390-9a77-47d2-aecd-be535d305910_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f112c390-9a77-47d2-aecd-be535d305910_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f112c390-9a77-47d2-aecd-be535d305910_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f112c390-9a77-47d2-aecd-be535d305910_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f112c390-9a77-47d2-aecd-be535d305910_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f112c390-9a77-47d2-aecd-be535d305910_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/f112c390-9a77-47d2-aecd-be535d305910_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Cría de ocelote atendida por la fundación Proyecto Sacha, en Guayaquil. Son comunes los casos en que cachorros separados de sus madres (a días de nacidos) son traficados o pasan a ser mascotas. Foto: cortesía Proyecto Sacha"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Cría de ocelote atendida por la fundación Proyecto Sacha, en Guayaquil. Son comunes los casos en que cachorros separados de sus madres (a días de nacidos) son traficados o pasan a ser mascotas. Foto: cortesía Proyecto Sacha                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text"><strong>Esfuerzos comunitarios para superar las dificultades del monitoreo</strong></h2><p class="article-text">
        En general, hacer monitoreo de felinos silvestres es una tarea sumamente compleja. Son r&aacute;pidos, se camuflan, huyen y es muy dif&iacute;cil verlos en entornos naturales.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ldquo;Muestrear vida libre es muy dif&iacute;cil. Ir a agarrar tigrillos, pumas o yaguarund&iacute;es para hacer un censo de enfermedades requiere mucha log&iacute;stica y muchos recursos&rdquo;</strong>, asegura la veterinaria Natalia Montero. &ldquo;Casi no se ha hecho, pero eso no significa que las enfermedades no est&eacute;n all&iacute;&rdquo;. Por lo mismo, los expertos consultados para este especial coinciden en que &mdash;aunque falte evidencia&mdash; las enfermedades revisten un riesgo que no puede ignorarse.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/50bffa99-345c-43e2-864e-41634466efd0_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/50bffa99-345c-43e2-864e-41634466efd0_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/50bffa99-345c-43e2-864e-41634466efd0_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/50bffa99-345c-43e2-864e-41634466efd0_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/50bffa99-345c-43e2-864e-41634466efd0_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/50bffa99-345c-43e2-864e-41634466efd0_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/50bffa99-345c-43e2-864e-41634466efd0_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Un ocelote es atendido por el Hospital de Fauna Silvestre de la USFQ, en Ecuador. Foto: cortesía Becky Zug"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Un ocelote es atendido por el Hospital de Fauna Silvestre de la USFQ, en Ecuador. Foto: cortesía Becky Zug                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Aliaga-Rossel, de Bolivia, se&ntilde;ala que, adem&aacute;s de la dificultad de ver a estos animales en su h&aacute;bitat natural, otra raz&oacute;n por la que hay pocos estudios es por la<strong> falta de &ldquo;financiamiento masivo, tecnolog&iacute;a de punta y permisos especiales&rdquo; </strong>para monitorear y tomar muestras en poblaciones de felinos silvestres.
    </p><p class="article-text">
        La veterinaria Susana Illescas, que se ha encargado de la contenci&oacute;n, anestesia y evaluaci&oacute;n cl&iacute;nica de grandes carn&iacute;voros en proyectos de investigaci&oacute;n en M&eacute;xico, coincide con Aliaga-Rossel. <strong>La log&iacute;stica en campo para capturar felinos, anestesiarlos y tomar muestras tiene una limitaci&oacute;n dif&iacute;cil de ignorar: el presupuesto.</strong> Tomar y procesar muestras implica una costosa cadena de fr&iacute;o, reactivos y laboratorios especializados. Sin estos recursos, conocer la escala y el avance de las enfermedades sigue siendo un desaf&iacute;o.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Leer m&aacute;s |</strong><a href="https://es.mongabay.com/2026/05/el-jaguar-de-las-nubes-por-primera-vez-en-una-decada-captan-a-este-felino-en-lo-mas-alto-de-honduras/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong> El &laquo;jaguar de las nubes&raquo;: por primera vez en una d&eacute;cada captan a este felino en lo m&aacute;s alto de Honduras</strong></a>
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;A m&iacute; un ocelote puesto en la mesa, s&oacute;lo para hacerle un panel de ex&aacute;menes de tres enfermedades dom&eacute;sticas [sida felino, leucemia felina y moquillo], me cuesta unos 500 d&oacute;lares&rdquo;, dice Eliana Molineros, directora m&eacute;dica del Proyecto Sacha, en Ecuador, que desde 2019 decidi&oacute; hacerle ese &ldquo;panel&rdquo; de pruebas a todos los ocelotes que llegan a su centro de rescate. &ldquo;Pero es importante hacerlo para tomar las mejores decisiones por ese animal y para todas las especies&rdquo;, agrega.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/dfba095c-658f-4063-817a-3468ab62ee12_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/dfba095c-658f-4063-817a-3468ab62ee12_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/dfba095c-658f-4063-817a-3468ab62ee12_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/dfba095c-658f-4063-817a-3468ab62ee12_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/dfba095c-658f-4063-817a-3468ab62ee12_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/dfba095c-658f-4063-817a-3468ab62ee12_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/dfba095c-658f-4063-817a-3468ab62ee12_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="La vacunación y esterilización de perros y gatos domésticos son parte de las estrategias impulsadas para reducir amenazas sobre félidos silvestres. Foto: cortesía ColoColo Conservation Project"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                La vacunación y esterilización de perros y gatos domésticos son parte de las estrategias impulsadas para reducir amenazas sobre félidos silvestres. Foto: cortesía ColoColo Conservation Project                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Ante la dificultad de llegar a las poblaciones silvestres, y para hacer frente al avance de las enfermedades, bi&oacute;logos, veterinarios, centros de rescate y organizaciones de conservaci&oacute;n <a href="https://drive.google.com/file/d/1twPVJGCalLS8dD80mzkSsVtYVOyccx3z/view?usp=drive_link" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">han hecho esfuerzos conjuntos</a> para controlar una de las fuentes del problema: <strong>muestrear a los perros y gatos de las comunidades cercanas a las &aacute;reas protegidas y bosques con felinos silvestres</strong>. As&iacute; han podido identificar algunas de las enfermedades presentes y han adelantado <strong>campa&ntilde;as de vacunaci&oacute;n y esterilizaci&oacute;n</strong> para los animales dom&eacute;sticos. Tambi&eacute;n han realizado talleres sobre la <strong>tenencia responsable de mascotas y acuerdos con comunidades rurales</strong> aleda&ntilde;as a las &aacute;reas protegidas.
    </p><p class="article-text">
        S&oacute;lo en 2024 se esterilizaron 255 perros dom&eacute;sticos y 196 gatos, y se vacunaron 2020 perros dom&eacute;sticos y 562 gatos de zonas rurales de M&eacute;xico, Costa Rica, Ecuador, Chile, Brasil, Bolivia, Per&uacute;, Colombia y Argentina. Pero los esfuerzos deben redoblarse e incluir participaci&oacute;n de los Estados, pues, como advierte la bi&oacute;loga Paola Nogales, coordinadora del Programa de Investigaci&oacute;n de F&eacute;lidos de Bolivia, &ldquo;la frontera entre la salud de las mascotas y la fauna del bosque es hoy m&aacute;s delgada que nunca&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Mientras la ciencia trabaja a contrarreloj y con fondos limitados, los felinos se acercan cada vez m&aacute;s a las poblaciones humanas para sobrevivir a <strong>la fragmentaci&oacute;n de su h&aacute;bitat, una de las principales ra&iacute;ces de estas nuevas amenazas.</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/17a69d59-5891-4795-a24c-2702397e59f2_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/17a69d59-5891-4795-a24c-2702397e59f2_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/17a69d59-5891-4795-a24c-2702397e59f2_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/17a69d59-5891-4795-a24c-2702397e59f2_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/17a69d59-5891-4795-a24c-2702397e59f2_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/17a69d59-5891-4795-a24c-2702397e59f2_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/17a69d59-5891-4795-a24c-2702397e59f2_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Aún es muy poco lo que se sabe sobre los efectos de virus, bacterias, hongos y parásitos transmitidos por animales domésticos al gato montés. Foto: cortesía Ramiro Pereira Garbero iNaturalist"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Aún es muy poco lo que se sabe sobre los efectos de virus, bacterias, hongos y parásitos transmitidos por animales domésticos al gato montés. Foto: cortesía Ramiro Pereira Garbero iNaturalist                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <em><strong>El art&iacute;culo original fue publicado por </strong></em><a href="https://es.mongabay.com/by/daniela-quintero-diaz/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em><strong>Daniela Quintero D&iacute;az</strong></em></a><em><strong> en Mongabay Latam. Puedes revisarlo </strong></em><a href="https://es.mongabay.com/2026/07/no-hace-falta-una-bala-enfermedades-animales-domesticos-amenazan-felinos-silvestres-latinoamerica/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em><strong>aqu&iacute;</strong></em></a><em><strong>.</strong></em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Si quieres leer m&aacute;s noticias ambientales en Latinoam&eacute;rica, puedes revisar nuestra colecci&oacute;n de </em><a href="https://es.mongabay.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>art&iacute;culos</em></a><em>. Y si quieres estar al tanto de las mejores historias de Mongabay Latam, puedes suscribirte al bolet&iacute;n aqu&iacute;, unirte a nuestro canal de </em><a href="https://www.whatsapp.com/channel/0029VaHRw3ULI8YUpy3Iyc0m/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>WhatsApp </em></a><em>o seguirnos en </em><a href="https://www.facebook.com/MongabayLatam/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Facebook</em></a><em>, </em><a href="https://x.com/MongabayLatam/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>X</em></a><em>, </em><a href="https://www.instagram.com/mongabaylatam/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Instagram</em></a><em>, </em><a href="https://www.tiktok.com/@mongabaylatam/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Tiktok </em></a><em>y </em><a href="https://www.youtube.com/channel/UCCZH55oRbWMJoH3L2JmSItQ/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Youtube</em></a><em>. </em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Daniela Quintero Díaz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/relatos-ambientales/enfermedades-animales-domesticos-amenazan-felinos-silvestres-latinoamerica_132_13394866.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 22 Jul 2026 05:30:18 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/7cec3147-6b73-4218-8b7f-5d2fbf705502_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="1082549" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/7cec3147-6b73-4218-8b7f-5d2fbf705502_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1082549" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[No hace falta una bala: enfermedades de animales domésticos amenazan a los felinos silvestres de Latinoamérica]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/7cec3147-6b73-4218-8b7f-5d2fbf705502_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Medioambiente,Biodiversidad,Animales,América Latina,Enfermedades,Conservación animal]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Día Mundial de las Serpientes: tres historias para conocer su rol clave en los ecosistemas y su aporte en la investigación científica]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/relatos-ambientales/dia-mundial-serpientes-rol-clave-ecosistemas-investigacion-cientifica_132_13383839.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/43df5963-6414-4cda-b71b-7af09547e75c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Día Mundial de las Serpientes: tres historias para conocer su rol clave en los ecosistemas y su aporte en la investigación científica"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Esta fecha nos permite conocer la importancia ecológica de estas especies. Para ello, en Mongabay Latam reunimos a investigadores de Perú, Costa Rica y Argentina que investigan más sobre ellas y, al mismo tiempo, evitan que continúen en riesgo.</p></div><p class="article-text">
        Las serpientes son animales enigm&aacute;ticos, su presencia genera temor y en t&eacute;rminos b&iacute;blicos se las identifica con el mismo &lsquo;demonio&rsquo;. En cambio, en algunas culturas precolombinas, &ndash;en la mitolog&iacute;a andina se la conoce como Amaru&mdash; <strong>la serpiente era una deidad que simbolizaba la sabidur&iacute;a y expresaba el poder del mundo de abajo para regenerarse</strong>. Adem&aacute;s, por la forma de su cuerpo, los pueblos ind&iacute;genas la relacionan con los r&iacute;os y los flujos de agua.
    </p><p class="article-text">
        Las serpientes tambi&eacute;n cumplen un rol central en la cadena tr&oacute;fica, pues son depredadores y presas a la vez. <strong>Tambi&eacute;n son especies amenazadas y los principales peligros que enfrentan est&aacute;n la p&eacute;rdida de su h&aacute;bitat y la interacci&oacute;n con las personas</strong>, justamente por el temor que inspiran, lo que las convierte en v&iacute;ctimas de los humanos.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e2cc8f93-1351-469a-8f3e-8a28dd7bfd2c_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e2cc8f93-1351-469a-8f3e-8a28dd7bfd2c_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e2cc8f93-1351-469a-8f3e-8a28dd7bfd2c_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e2cc8f93-1351-469a-8f3e-8a28dd7bfd2c_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e2cc8f93-1351-469a-8f3e-8a28dd7bfd2c_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e2cc8f93-1351-469a-8f3e-8a28dd7bfd2c_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/e2cc8f93-1351-469a-8f3e-8a28dd7bfd2c_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="En el Serpentario del Instituto Clodomiro Picado, de la Universidad de Costa Rica, se investiga con el veneno de las víboras. Foto: cortesía Natalia Montero"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                En el Serpentario del Instituto Clodomiro Picado, de la Universidad de Costa Rica, se investiga con el veneno de las víboras. Foto: cortesía Natalia Montero                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        En el D&iacute;a Mundial de las Serpientes, que se celebra cada 16 de julio para despertar la conciencia y conocer la importancia ecol&oacute;gica de estas especies, <strong>Mongabay Latam</strong> presenta tres historias de investigadores que desde diferentes perspectivas estudian a estos animales. En Per&uacute; <strong>dos herpet&oacute;logos recorren lugares poco estudiados y &aacute;reas protegidas para rastrearlas</strong>. En Costa Rica, <strong>una veterinaria investiga el uso del veneno de la serpiente</strong> al mismo tiempo que se dedica a explorar en la salud de estos reptiles. Y en Argentina, un investigador que particip&oacute; en la elaboraci&oacute;n de la principal lista de serpientes en el pa&iacute;s ahora <strong>las monitorea a trav&eacute;s de equipos de radiotelemetr&iacute;a</strong>.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Leer m&aacute;s | </strong><a href="https://es.mongabay.com/2026/07/cacao-nativo-peru-estudio-revela-nuevos-linajes-refuerza-origen-amazonico/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Cacao nativo de Per&uacute;: estudio revela cuatro nuevos linajes y refuerza su origen amaz&oacute;nico</strong></a>
    </p><h2 class="article-text">Per&uacute;: en busca de las serpientes para llenar vac&iacute;os de informaci&oacute;n</h2><p class="article-text">
        James William Ttito y Michel Gulman, investigadores del <a href="https://iphperu.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Instituto Peruano de Herpetolog&iacute;a</a>, recorren lugares poco explorados en Per&uacute; y &aacute;reas naturales protegidas para hacer inventarios biol&oacute;gicos y colectar ranas, lagartijas y serpientes. <strong>&ldquo;Las serpientes han sido poco estudiadas, son poco conocidas y, muchas veces, nos encontramos con registros nuevos</strong>, nunca vistos en la zona que estamos visitando, especies que posiblemente estaban ah&iacute;, pero nunca nadie las hab&iacute;a encontrado para la ciencia&rdquo;, cuenta Gulman durante la conversaci&oacute;n con <strong>Mongabay Latam</strong>.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Serpientes hay pr&aacute;cticamente en todos lados. <strong>Lo que m&aacute;s las limita para conquistar un h&aacute;bitat es el fr&iacute;o extremo</strong>&rdquo;, comenta Gulman sobre estas especies y agrega que &ldquo;los reptiles suelen ser end&eacute;micos&rdquo;. Por eso, <strong>en Per&uacute;</strong>, donde abundan los bosques nublados, separados por ca&ntilde;ones, y cordilleras, con cuencas que tiene su propio ecosistema de bosque geogr&aacute;ficamente aislado, <strong>suele haber mayor especiaci&oacute;n y potencial de descubrir especies nuevas</strong>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e4d21f40-ef3c-4a96-9d9c-86f86eb7c0a0_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e4d21f40-ef3c-4a96-9d9c-86f86eb7c0a0_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e4d21f40-ef3c-4a96-9d9c-86f86eb7c0a0_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e4d21f40-ef3c-4a96-9d9c-86f86eb7c0a0_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e4d21f40-ef3c-4a96-9d9c-86f86eb7c0a0_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e4d21f40-ef3c-4a96-9d9c-86f86eb7c0a0_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/e4d21f40-ef3c-4a96-9d9c-86f86eb7c0a0_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="La Bothrops Taeniatus, una especie que habita en Perú y otros países de Sudamérica. Foto: cortesía James W. Ttito"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                La Bothrops Taeniatus, una especie que habita en Perú y otros países de Sudamérica. Foto: cortesía James W. Ttito                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Sus recorridos est&aacute;n llenos de sorpresas y de historias que los inspiran en su tarea. &ldquo;Encontrar una serpiente en campo no es tan com&uacute;n. Si hacemos estudios con ranas y sapos, en una noche podemos encontrar cinco, seis, hasta diez, pero si queremos encontrar una especie de serpiente, en una noche encontraremos una o dos, en el mejor de los casos&rdquo;, cuenta Ttito, quien tambi&eacute;n es investigador del Centro de Investigaci&oacute;n Vertebrate de la Universidad Nacional San Antonio Abad del Cusco y del Museo de Historia Natural de la misma universidad.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ldquo;Vamos a lugares donde hay vac&iacute;os de informaci&oacute;n, donde no se han hecho estudios herpetol&oacute;gicos&rdquo;</strong>, agrega Ttito. Uno de los lugares recorridos recientemente por Ttito ha sido el Santuario Hist&oacute;rico de Machu Picchu, para ubicar anfibios y reptiles. &ldquo;Ah&iacute; apareci&oacute; una serpiente enigm&aacute;tica, llamada <em>Oxyrhopus erdisii</em>, que fue descrita en 1911&rdquo;, durante la expedici&oacute;n de la Universidad de Yale, cuando Hiram Bingham lleg&oacute; a Machu Picchu. <strong>&ldquo;Es una serpiente super rara de ver y la hemos encontrado en una expedici&oacute;n de casi 20 d&iacute;as. Ese ejemplar para nosotros es muy valioso e importante&rdquo;</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Ttito cuenta otra experiencia de un herpet&oacute;logo argentino que lleg&oacute; a Per&uacute; con la esperanza de poder ver dos especies de serpientes: <em>Bothrocophias microphthalmus</em> y <em>Bothrops Taeniatus</em>. &ldquo;Hab&iacute;a pasado casi una semana de la expedici&oacute;n y apareci&oacute; la <em>Bothrops Taeniatus</em>. El colega que ten&iacute;a el sue&ntilde;o de ver esa serpiente se puso a llorar porque era su especie so&ntilde;ada y consigui&oacute; verla. Fue un momento lleno de emociones&rdquo;, cuenta el herpet&oacute;logo peruano.
    </p><p class="article-text">
        Los investigadores han realizado juntos algunas de las expediciones, entre ellas, un recorrido por el Parque Nacional Cordillera Azul; pero tambi&eacute;n hacen exploraciones por separado. Ttito ha viajado principalmente por los departamentos del sur de Per&uacute;, en los Andes amaz&oacute;nicos, as&iacute; como por algunos lugares de la Amazon&iacute;a; mientras que Gulman recorre principalmente los departamentos del norte peruano. &ldquo;Yo soy de Piura y &eacute;l [Ttito] es de Cusco, entonces, naturalmente, resulta m&aacute;s f&aacute;cil explorar los lugares cercanos a tu zona&rdquo;, comenta Gulman.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c03c98bf-c9d4-4cc4-a0ff-c3a186526a8e_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c03c98bf-c9d4-4cc4-a0ff-c3a186526a8e_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c03c98bf-c9d4-4cc4-a0ff-c3a186526a8e_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c03c98bf-c9d4-4cc4-a0ff-c3a186526a8e_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c03c98bf-c9d4-4cc4-a0ff-c3a186526a8e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c03c98bf-c9d4-4cc4-a0ff-c3a186526a8e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/c03c98bf-c9d4-4cc4-a0ff-c3a186526a8e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Los investigadores del Instituto Peruano de Herpetología recorren lugares poco explorados en Perú. Foto: cortesía James W. Ttito"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Los investigadores del Instituto Peruano de Herpetología recorren lugares poco explorados en Perú. Foto: cortesía James W. Ttito                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        &ldquo;Poco a poco estamos recorriendo varios lugares y <strong>para el siguiente a&ntilde;o tenemos una expedici&oacute;n supergrande en Codo de Pozuzo</strong>, en la regi&oacute;n de Hu&aacute;nuco&rdquo;, agrega Ttito.
    </p><p class="article-text">
        Mientras tanto Gulman acaba de participar en una larga expedici&oacute;n en el Parque Nacional Cerros de Amotape, en Tumbes. &ldquo;Ha sido incre&iacute;ble para todos porque hemos promediado m&aacute;s de siete u ocho serpientes por noche&rdquo;, comenta.
    </p><p class="article-text">
        Ttito comenta otro aspecto del trabajo que realizan durante sus expediciones: <strong>el esfuerzo para que las personas de las localidades que recorren tengan un acercamiento y mayor conocimiento sobre las serpientes</strong>. &ldquo;Las personas tienen mucho miedo y cualquier serpiente que ven, las matan&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Gulman reafirma lo que dice su colega y menciona las dos principales amenazas para las serpientes. Uno de ellos es la interacci&oacute;n con los humanos &ldquo;porque las matan, en todos lados, <strong>la gente tiene una imagen negativa de las serpientes, es un tema cultural, muy profundo y tiene una connotaci&oacute;n religiosa</strong> porque la Biblia pone a la serpiente como un ser malvado&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c7bea126-15a3-49a4-8357-a3a5639a4de8_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c7bea126-15a3-49a4-8357-a3a5639a4de8_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c7bea126-15a3-49a4-8357-a3a5639a4de8_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c7bea126-15a3-49a4-8357-a3a5639a4de8_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c7bea126-15a3-49a4-8357-a3a5639a4de8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c7bea126-15a3-49a4-8357-a3a5639a4de8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/c7bea126-15a3-49a4-8357-a3a5639a4de8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="La mayor amenaza para las serpientes es la pérdida de su hábitat. En segundo lugar, la interacción con las personas porque ante el miedo las matan. Foto: cortesía James W. Ttito"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                La mayor amenaza para las serpientes es la pérdida de su hábitat. En segundo lugar, la interacción con las personas porque ante el miedo las matan. Foto: cortesía James W. Ttito                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        El otro riesgo es la p&eacute;rdida de h&aacute;bitat. &ldquo;Es el mayor de los problemas&rdquo;, dice Gulman. <strong>&ldquo;En todos lados hay cierto nivel de p&eacute;rdida de h&aacute;bitat y eso afecta mucho m&aacute;s a las poblaciones de serpientes&rdquo;</strong>. En ese sentido, menciona a <strong>la miner&iacute;a ilegal, la expansi&oacute;n ganadera, la tala y la expansi&oacute;n urbana</strong> como las principales causas de esta p&eacute;rdida de h&aacute;bitat.
    </p><p class="article-text">
        Gulman explica que cuando encuentran una nueva especie para la ciencia <strong>es importante ponerle un nombre para que as&iacute; pueda ser ubicada en una categor&iacute;a de protecci&oacute;n</strong>, &ldquo;porque muchas de esas especies cuando se las encuentra ya est&aacute;n en situaci&oacute;n vulnerable o en peligro de extinci&oacute;n, sobre todo si habitan en parches de bosques o en espacios reducidos por la deforestaci&oacute;n&rdquo;. <strong>&ldquo;Queremos que por lo menos haya un registro de que existieron, porque muchas de estas especies se podr&iacute;an extinguir antes de que se pueda hacer algo&rdquo;</strong>, agrega Gulman.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Leer m&aacute;s | </strong><a href="https://es.mongabay.com/2026/07/dia-internacional-tiburones-carrera-cientifica-para-salvarlos-mexico-ecuador-argentina/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>D&iacute;a Internacional de los Tiburones: la carrera cient&iacute;fica para salvarlos desde M&eacute;xico hasta la Patagonia</strong></a><strong> </strong>
    </p><h2 class="article-text">Costa Rica: en busca de los beneficios del veneno</h2><p class="article-text">
        A Natalia Montero Leit&oacute;n le fascinan las v&iacute;boras cascabeles. <strong>&ldquo;Son demasiado curiosas y es un animal que cuesta mucho mantener en cautiverio, es un reto.</strong> Yo creo que ella conoce su potencial porque tiene un veneno muy fuerte, muy poderoso&rdquo;, dice la m&eacute;dica veterinaria de fauna silvestre del Serpentario del Instituto Clodomiro Picado (ICP), de la Universidad de Costa Rica.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/dc51892c-4306-4694-8fdf-71af4bae315a_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/dc51892c-4306-4694-8fdf-71af4bae315a_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/dc51892c-4306-4694-8fdf-71af4bae315a_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/dc51892c-4306-4694-8fdf-71af4bae315a_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/dc51892c-4306-4694-8fdf-71af4bae315a_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/dc51892c-4306-4694-8fdf-71af4bae315a_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/dc51892c-4306-4694-8fdf-71af4bae315a_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="En el Serpentario del Instituto Clodomiro Picado se analizan combinaciones de venenos que pueden potenciar la eficiencia del suero. Foto: cortesía Natalia Montero"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                En el Serpentario del Instituto Clodomiro Picado se analizan combinaciones de venenos que pueden potenciar la eficiencia del suero. Foto: cortesía Natalia Montero                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>Aunque asegura que las cascabeles son animales tranquilos, tambi&eacute;n advierte que se deben manejar con mucho respeto.</strong> &ldquo;Me parece un animal muy bonito, f&iacute;sicamente es precioso, un gigante noble, pero cuando se enoja, hay que darle su espacio&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; su fascinaci&oacute;n por las serpientes empez&oacute; cuando de ni&ntilde;a observ&oacute; uno de estos animales subiendo un &aacute;rbol. Como veterinaria, se ha dedicado a estudiar a los reptiles. <strong>&ldquo;En Costa Rica tenemos 147 especies de serpientes en total, de las cuales 25 son venenosas&rdquo;</strong>, aclara.
    </p><p class="article-text">
        Montero cuenta que en el instituto donde trabaja se <strong>investiga la producci&oacute;n de sueros antiof&iacute;dicos que se usan como ant&iacute;dotos ante la mordedura de una v&iacute;bora</strong>, es decir, una serpiente venenosa. En este proceso, comenta Montero, se analizan, por ejemplo, <strong>combinaciones de venenos que pueden potenciar la eficiencia del suero</strong>. &ldquo;Podemos usar un grupo de tres especies, por ejemplo, para elaborar el suero y estudiar qu&eacute; combinaciones de venenos nos sirven para cubrir m&aacute;s especies en caso de un accidente [mordedura]. As&iacute; vamos mejorando el ant&iacute;doto&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Pero este veneno tambi&eacute;n es &uacute;til en medicina. Uno de estos usos ocurre en los f&aacute;rmacos para controlar la presi&oacute;n arterial.</strong> &ldquo;En Brasil, por ejemplo, muchos de los productos que se usan para controlar la presi&oacute;n se elaboran en base a una toxina que tiene el veneno de las Bothrops [g&eacute;nero de serpientes venenosas]. Se produce de manera sint&eacute;tica en el laboratorio y lo aplican para bajar la presi&oacute;n&rdquo;, comenta la veterinaria.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7745f5e8-a2c0-4ef9-b347-1b850f8f9347_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7745f5e8-a2c0-4ef9-b347-1b850f8f9347_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7745f5e8-a2c0-4ef9-b347-1b850f8f9347_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7745f5e8-a2c0-4ef9-b347-1b850f8f9347_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7745f5e8-a2c0-4ef9-b347-1b850f8f9347_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7745f5e8-a2c0-4ef9-b347-1b850f8f9347_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/7745f5e8-a2c0-4ef9-b347-1b850f8f9347_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="En Costa Rica hay 147 especies de serpientes, de ellas solo 25 son venenosas. Foto: cortesía Natalia Montero"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                En Costa Rica hay 147 especies de serpientes, de ellas solo 25 son venenosas. Foto: cortesía Natalia Montero                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Montero agrega que en el Instituto Clodomiro Picado tambi&eacute;n se est&aacute; estudiando el veneno de las serpientes para la industria cosm&eacute;tica, adem&aacute;s de que se investigan las propiedades f&iacute;sicas de sus pieles.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Las investigaciones de Montero, sin embargo, est&aacute;n principalmente enfocadas en la salud de las serpientes.</strong> La investigadora cuenta que cuando realizaba sus investigaciones para su tesis del sistema reproductor de las serpientes logr&oacute; apreciar una torsi&oacute;n uterina en una hembra. Cuando la hembra se apareaba y recolectaba el esperma, su cuerpo ten&iacute;a la capacidad de hacer una torsi&oacute;n del &uacute;tero para almacenar el esperma durante a&ntilde;os. &ldquo;Es impresionante. <strong>Imag&iacute;nese lo fuerte que tiene que ser la torsi&oacute;n para que no escape un espermatozoide, pero al mismo tiempo que le permita al &oacute;rgano seguir llevando sangre y no morir el tejido</strong>&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Son un reto porque son pacientes muy dif&iacute;ciles, no solo por su car&aacute;cter y porque son venenosas, sino porque son animales muy poco expresivos y es dif&iacute;cil darse cuenta de que el animal est&aacute; enfermo&rdquo;, comenta Montero sobre sus estudios con las <em>Bothrops</em>.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Montero explica que con estas especies muchas veces solo pueden darse cuenta que algo les sucede cuando se ve un signo cl&iacute;nico m&iacute;nimo</strong>, &ldquo;como una postura diferente, un cambio de temperamento, algo m&iacute;nimo&rdquo;. se&ntilde;ala la veterinaria. Sin embargo, al hacer los an&aacute;lisis, descubren que la situaci&oacute;n puede ser cr&iacute;tica. <strong>&ldquo;A veces no entendemos c&oacute;mo el animal est&aacute; vivo&rdquo;, comenta.</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/1787914a-0b54-412e-ac9c-415921ae085f_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/1787914a-0b54-412e-ac9c-415921ae085f_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/1787914a-0b54-412e-ac9c-415921ae085f_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/1787914a-0b54-412e-ac9c-415921ae085f_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/1787914a-0b54-412e-ac9c-415921ae085f_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/1787914a-0b54-412e-ac9c-415921ae085f_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/1787914a-0b54-412e-ac9c-415921ae085f_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="En el Serpentario del Instituto Clodomiro Picado también se estudia la salud de las serpientes. Foto: cortesía Natalia Montero"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                En el Serpentario del Instituto Clodomiro Picado también se estudia la salud de las serpientes. Foto: cortesía Natalia Montero                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>&ldquo;Son incre&iacute;blemente resistentes ante cosas que ning&uacute;n otro animal aguantar&iacute;a. Uno entiende que es parte de su evoluci&oacute;n&rdquo;</strong>, explica Montero y cita un ejemplo de cuando una serpiente &ldquo;ten&iacute;a un puntito chiquito&rdquo; y la atendieron con antibi&oacute;ticos, pero el animal muri&oacute;. &ldquo;A la hora de hacer la autopsia vimos que el animal ten&iacute;a un absceso en la parte interna que le hab&iacute;a perforado el h&iacute;gado. Me preguntaba c&oacute;mo ha estado vivo. Hab&iacute;a estado sufriendo toda esta enfermedad durante mucho tiempo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El Serpentario del Instituto Clodomiro Picado tambi&eacute;n tiene una funci&oacute;n social, dice Montero, que se concreta a trav&eacute;s de charlas y capacitaciones en la comunidad, en las instituciones, escuelas, con el fin de<strong> prevenir los accidentes con serpientes</strong>.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Tambi&eacute;n se habla sobre la coexistencia de las personas con las serpientes para evitar que las maten</strong>. &ldquo;Se ha hecho mucho trabajo de sensibilizaci&oacute;n, se hizo incluso una aplicaci&oacute;n para identificar serpientes venenosas y algunas de las m&aacute;s comunes. Y estamos viendo un cambio, las personas nos llaman y preguntan por las serpientes, se interesan en estos animales. &lsquo;&iquest;Qu&eacute; puedo hacer? No la quiero matar&rsquo;, nos dicen&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Leer m&aacute;s | </strong><a href="https://es.mongabay.com/2026/07/argentina-incendios-forestales-afectan-calidad-agua-patagonia-expertas-alertan-sobre-consumo-humano/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Argentina: incendios forestales afectan la calidad del agua en la Patagonia y expertas alertan sobre el consumo humano | ESTUDIO</strong></a>
    </p><h2 class="article-text">Argentina: una lista de serpientes y nuevas investigaciones</h2><p class="article-text">
        En 2021, un equipo de tres herpet&oacute;logos argentinos elabor&oacute; <strong>una lista de las serpientes registradas hasta ese momento en el pa&iacute;s</strong>. Los datos que mostr&oacute; el estudio correspond&iacute;an a &ldquo;<strong>ocho familias y 129 especies</strong> que habitan en el territorio argentino&rdquo;, seg&uacute;n la publicaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Era una lista de todas las serpientes de la Argentina que exist&iacute;an o que estaban descritas hasta esa fecha, porque lo que sucede en biolog&iacute;a es que es muy din&aacute;mico el asunto de las especies y con el tiempo se van describiendo m&aacute;s especies o surgiendo cambios en las clasificaciones de los animales&rdquo;, comenta a <strong>Mongabay Latam</strong> David Gustavo Vera, uno de los investigadores que realiz&oacute; el estudio. <strong>&ldquo;En 2023 [dos a&ntilde;os despu&eacute;s de la publicaci&oacute;n] se describieron una o dos especies m&aacute;s&rdquo;</strong>, recuerda.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d04b6994-4e43-4dd2-8984-ea1a6116a69f_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d04b6994-4e43-4dd2-8984-ea1a6116a69f_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d04b6994-4e43-4dd2-8984-ea1a6116a69f_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d04b6994-4e43-4dd2-8984-ea1a6116a69f_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d04b6994-4e43-4dd2-8984-ea1a6116a69f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d04b6994-4e43-4dd2-8984-ea1a6116a69f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/d04b6994-4e43-4dd2-8984-ea1a6116a69f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Según una investigación de 2021 en Argentina había hasta ese año 129 especies de serpientes. En la foto una Xenodon dorbignyi. Foto: cortesía David Vera"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Según una investigación de 2021 en Argentina había hasta ese año 129 especies de serpientes. En la foto una Xenodon dorbignyi. Foto: cortesía David Vera                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        La investigaci&oacute;n se centr&oacute; principalmente en la revisi&oacute;n de otros estudios y art&iacute;culos cient&iacute;ficos, experiencias de ciencia ciudadana y el trabajo de campo de los propios investigadores. <strong>&ldquo;Trabajamos mucho con las colecciones biol&oacute;gicas de los museos en Argentina para recopilar esa informaci&oacute;n&rdquo;</strong>, recuerda Vera, quien actualmente es docente investigador en el Museo de la Plata, en Argentina.
    </p><p class="article-text">
        La investigaci&oacute;n realizada hace cinco a&ntilde;os, dice el herpet&oacute;logo, <strong>actualmente sirve a los investigadores para tener un punto de partida</strong>, por ejemplo, al seleccionar una especie de estudio. &ldquo;Un trabajo de estas caracter&iacute;sticas con serpientes no se hac&iacute;a por lo menos hac&iacute;a unos 20 a&ntilde;os o m&aacute;s&rdquo;, agrega Vera.
    </p><p class="article-text">
        En la actualidad, <strong>las investigaciones de Vera se han centrado en una especie en particular, la </strong><em><strong>Bothrops alternatus</strong></em><strong>, conocida como v&iacute;bora de la cruz o yarar&aacute; grande</strong>. &ldquo;Es una especie de importancia m&eacute;dica que causa bastantes accidentes f&iacute;sicos [mordeduras] en el pa&iacute;s. Me interesa conocer los aspectos de zoolog&iacute;a, es decir, d&oacute;nde se encuentra, qu&eacute; tipo de h&aacute;bitat usa, porque todo est&aacute; asociado a la problem&aacute;tica de los accidentes&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En sus investigaciones,<strong> Vera tambi&eacute;n utiliza la radiotelemetr&iacute;a, una t&eacute;cnica usada para monitorear &ldquo;por d&oacute;nde se mueven, cu&aacute;nto se mueven</strong>, qu&eacute; &aacute;rea de actividad tienen, en qu&eacute; rango se pueden desplazar&rdquo;, comenta Vera. &ldquo;Lo que busco es tratar de predecir cu&aacute;nto podr&iacute;a moverse un individuo en la naturaleza para poder establecer algunas medidas de prevenci&oacute;n o zonas m&aacute;s probables de encuentro con estos animales en mi &aacute;rea de trabajo, los pastizales de la provincia de Buenos Aires&rdquo;, agrega.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5238af3b-cfa9-45b5-a2c8-9c130223e5b9_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5238af3b-cfa9-45b5-a2c8-9c130223e5b9_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5238af3b-cfa9-45b5-a2c8-9c130223e5b9_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5238af3b-cfa9-45b5-a2c8-9c130223e5b9_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5238af3b-cfa9-45b5-a2c8-9c130223e5b9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5238af3b-cfa9-45b5-a2c8-9c130223e5b9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/5238af3b-cfa9-45b5-a2c8-9c130223e5b9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Investigadores de Argentina monitorean a las serpientes con equipos de radiotelemetría. Foto: cortesía David Vera"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Investigadores de Argentina monitorean a las serpientes con equipos de radiotelemetría. Foto: cortesía David Vera                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>&ldquo;Hace dos a&ntilde;os sacamos una publicaci&oacute;n corta sobre el primer caso en Argentina de la colocaci&oacute;n de un radiotransmisor a una serpiente venenosa&rdquo;</strong>, menciona sobre sus investigaciones. Los radiotransmisores, explica Vera, son aparatos similares a una pila doble AA, que emite ondas de radio, cuya se&ntilde;al se recoge en equipo receptor similar a una radio antigua conectada a una antena.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En el caso de las serpientes, estos transmisores se colocan dentro del cuerpo.</strong> Vera dice que resulta m&aacute;s complicado en comparaci&oacute;n con otros animales, como, por ejemplo, los mam&iacute;feros, a los que se les colocan los radiotransmisores de manera externa, acoplados a un collar, y tambi&eacute;n las aves y lagartijas, a las que se les pone una especie de arn&eacute;s alrededor del cuerpo.
    </p><p class="article-text">
        En cambio, como las serpientes no tienen extremidades, es mucho m&aacute;s complicado, porque si se coloca externamente corre riesgo de que se desprendan o que afecte sus movimientos, pues &ldquo;se pueden enganchar la antena del transmisor con algo del ambiente como pastos, arbustos, roca y desprenderse&rdquo;. Por tanto, en el caso de las serpientes, el m&eacute;todo que existe &ldquo;es hacerle directamente una intervenci&oacute;n quir&uacute;rgica&rdquo;. &ldquo;Se abre una peque&ntilde;a parte del cuerpo y se introduce el radiotransmisor, luego se cierra y se les deja en recuperaci&oacute;n para luego liberarlas en el campo&rdquo;. Lo particular del m&eacute;todo es que una vez que se concluye el estudio, se debe hacer una nueva intervenci&oacute;n para retirar el aparato, por tanto, se debe capturar dos veces a la misma serpiente.
    </p><p class="article-text">
        En una primera investigaci&oacute;n liderada por Vera &mdash;que lleva por t&iacute;tulo <a href="https://www.scielo.org.ar/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S1669-68402024000100056" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Primera experiencia de implantaci&oacute;n de radiotransmisores en la v&iacute;bora</em></a><a href="https://www.scielo.org.ar/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S1669-68402024000100056" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> </a><a href="https://www.scielo.org.ar/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S1669-68402024000100056" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Bothrops alternatus</em></a>&mdash; <strong>se instalaron radiotransmisores a tres serpientes. &ldquo;Fueron individuos de prueba, pero seguimos investigando con m&aacute;s individuos en campo para poder obtener m&aacute;s informaci&oacute;n</strong> y sacar conclusiones&rdquo;, comenta con relaci&oacute;n a una segunda investigaci&oacute;n que a&uacute;n no ha sido publicada.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f1353ca6-bbac-4d2b-89d6-665abb83cabb_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f1353ca6-bbac-4d2b-89d6-665abb83cabb_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f1353ca6-bbac-4d2b-89d6-665abb83cabb_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f1353ca6-bbac-4d2b-89d6-665abb83cabb_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f1353ca6-bbac-4d2b-89d6-665abb83cabb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f1353ca6-bbac-4d2b-89d6-665abb83cabb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/f1353ca6-bbac-4d2b-89d6-665abb83cabb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="En el Museo de la Plata de Argentina también se investiga la ecología de las especies y su relación con el cambio climático. Foto: cortesía David Vera"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                En el Museo de la Plata de Argentina también se investiga la ecología de las especies y su relación con el cambio climático. Foto: cortesía David Vera                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Sin embargo, ya existen algunos datos. &ldquo;<strong>Tuvimos pistas de cu&aacute;nto se pueden mover en un a&ntilde;o y cu&aacute;les son las estaciones en las que m&aacute;s se mueven</strong>. Como son animales que regulan la temperatura corporal con el ambiente, dependen mucho de la estacionalidad de la zona donde viven&rdquo;, comenta y aclara que estos animales &ldquo;se mueven m&aacute;s en primavera y en verano, mientras que en oto&ntilde;o baja la actividad y el invierno lo pueden pasar sin moverse&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En el Museo de la Plata, comenta Vera, <strong>tambi&eacute;n se investiga la ecolog&iacute;a de las especies y su relaci&oacute;n con el cambio clim&aacute;tico</strong>. &ldquo;Nos llama la atenci&oacute;n indagar sobre c&oacute;mo van a responder los animales al cambio clim&aacute;tico&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Estas investigaciones est&aacute;n a cargo de Diego Di Pietro, otro de los herpet&oacute;logos que particip&oacute; en la investigaci&oacute;n de 2021. Una de las recientes publicaciones de Di Pietro &mdash;<a href="https://ri.conicet.gov.ar/handle/11336/269584" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Impactos del cambio clim&aacute;tico en la herpetofauna end&eacute;mica y amenazada de los pastizales pampeanos en Argentina</em></a>&mdash;, de enero de 2025, se&ntilde;ala que &ldquo;<strong>el conocimiento detallado sobre los impactos del cambio clim&aacute;tico en la mayor&iacute;a de las especies de la regi&oacute;n neotropical es incipiente</strong> y la herpetofauna de los pastizales pampeanos no es la excepci&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El documento explica que para esta investigaci&oacute;n <strong>se modelaron los h&aacute;bitats adecuados de nueve especies end&eacute;micas de anfibios y reptiles que habitan los pastizales pampeanos de Argentina</strong>, bajo las condiciones clim&aacute;ticas actuales y escenarios futuros de cambio clim&aacute;tico. <strong>Lo que encontraron fue una p&eacute;rdida significativa tanto en las superficies de h&aacute;bitat adecuadas como en las poblaciones conocidas de la mayor&iacute;a de las especies estudiadas.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Estamos investigando si las especies van a poder sobrevivir en el tiempo, de ac&aacute; a 100 a&ntilde;os; si van a tener una mayor distribuci&oacute;n; si el cambio clim&aacute;tico va a favorecer que se expandan en el pa&iacute;s o si va a acotar su distribuci&oacute;n&rdquo;, finaliza Vera.
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>El art&iacute;culo original fue publicado por </strong></em><a href="https://es.mongabay.com/by/yvette-sierra-praeli/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em><strong>Yvette Sierra Praeli</strong></em></a><em><strong> en Mongabay Latam. Puedes revisarlo </strong></em><a href="https://es.mongabay.com/2026/07/dia-mundial-serpientes-rol-clave-ecosistemas-investigacion-cientifica/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em><strong>aqu&iacute;</strong></em></a><em><strong>.</strong></em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Si quieres leer m&aacute;s noticias ambientales en Latinoam&eacute;rica, puedes revisar nuestra colecci&oacute;n de </em><a href="https://es.mongabay.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>art&iacute;culos</em></a><em>. Y si quieres estar al tanto de las mejores historias de Mongabay Latam, puedes suscribirte al bolet&iacute;n aqu&iacute;, unirte a nuestro canal de </em><a href="https://www.whatsapp.com/channel/0029VaHRw3ULI8YUpy3Iyc0m/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>WhatsApp </em></a><em>o seguirnos en </em><a href="https://www.facebook.com/MongabayLatam/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Facebook</em></a><em>, </em><a href="https://x.com/MongabayLatam/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>X</em></a><em>, </em><a href="https://www.instagram.com/mongabaylatam/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Instagram</em></a><em>, </em><a href="https://www.tiktok.com/@mongabaylatam/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Tiktok </em></a><em>y </em><a href="https://www.youtube.com/channel/UCCZH55oRbWMJoH3L2JmSItQ/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Youtube</em></a><em>. </em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Yvette Sierra Praeli]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/relatos-ambientales/dia-mundial-serpientes-rol-clave-ecosistemas-investigacion-cientifica_132_13383839.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 16 Jul 2026 17:20:45 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/43df5963-6414-4cda-b71b-7af09547e75c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="293005" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/43df5963-6414-4cda-b71b-7af09547e75c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="293005" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Día Mundial de las Serpientes: tres historias para conocer su rol clave en los ecosistemas y su aporte en la investigación científica]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/43df5963-6414-4cda-b71b-7af09547e75c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Animales,Biodiversidad,Serpientes,Ciencia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Argentina: la provincia de Misiones reaviva el proyecto de hidroeléctrica Corpus Christi y expertos alertan por impacto ambiental]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/relatos-ambientales/misiones-reaviva-proyecto-hidroelectrica-corpus-christi-alertan-impacto-ambiental_132_13367098.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a2ae7070-7c9b-40c5-aa96-6aec643e1ad9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Argentina: la provincia de Misiones reaviva el proyecto de hidroeléctrica Corpus Christi y expertos alertan por impacto ambiental"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Esta provincia, ubicada en la frontera con Paraguay y Brasil, decidió, mediante plebicito, rechazar la construcción de una represa debido a los posibles impactos socioambientales. Hoy, políticos de Misiones buscan aprobar una norma para convocar a un nuevo referendum. Expertos aseguran que no existen estudios de impacto ambiental y que solo hay consultorías desarrolladas antes de 2000.</p></div><p class="article-text">
        El 14 de abril de 1996 fue un d&iacute;a especial para la provincia de Misiones, en el noreste de Argentina, en la frontera con Paraguay y Brasil. Esa jornada <strong>se realiz&oacute; un plebiscito para consultar a la poblaci&oacute;n si estaba de acuerdo o no con la construcci&oacute;n de una hidroel&eacute;ctrica</strong>. El resultado fue que<strong> el 88.63 % de los ciudadanos dijo estar en contra del proyecto</strong>. Ahora, tres d&eacute;cadas m&aacute;s tarde, la intenci&oacute;n de construir la represa recobr&oacute; fuerza. El gobierno provincial de Misiones impulsa la consolidaci&oacute;n del proyecto junto a autoridades de Paraguay y eso puso en alerta a sectores ambientalistas y cient&iacute;ficos.
    </p><p class="article-text">
        El proyecto hidroel&eacute;ctrico fue bautizado con el nombre de Corpus Christi y se trata de <strong>una represa binacional entre Argentina y Paraguay sobre el r&iacute;o Paran&aacute;</strong>, concretamente en la isla Pindo-&iacute;, en el municipio de Corpus. <strong>Actualmente</strong> <strong>este proyecto se encuentra en fase de prefactibilidad,</strong> es decir, que est&aacute; en an&aacute;lisis para que las autoridades eval&uacute;en si la idea es viable antes de invertir. El objetivo es <strong>generar hasta 3500 megavatios (MW) de potencia</strong>.
    </p><p class="article-text">
        El resultado del plebiscito de 1996 deriv&oacute; en la sanci&oacute;n de una<a href="https://digestomisiones.gob.ar/archivospdf/1688579950_LEY%20IV%20%E2%80%93%20N%C2%BA%2056.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> ley provincial</a> que sigue vigente y que consolid&oacute; jur&iacute;dicamente el veredicto popular. Adem&aacute;s, <strong>estableci&oacute; el impedimento para la construcci&oacute;n de la represa de Corpus Christi</strong> <strong>y de otros posibles proyectos hidroel&eacute;ctricos de caracter&iacute;sticas similares</strong> <strong>sin la aprobaci&oacute;n de la ciudadan&iacute;a</strong> <strong>mediante un nuevo proceso de consulta</strong>. En otras palabras: ante cualquier proyecto de represa en la provincia de Misiones, <strong>el Gobierno provincial debe llamar a votaci&oacute;n obligatoria y vinculante, seg&uacute;n interpretan los abogados consultados para esta nota</strong>.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Leer m&aacute;s | </strong><a href="https://es.mongabay.com/2026/07/aves-marinas-muertas-nidos-abandonados-el-nino-ecuador-peru/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Aves marinas muertas y nidos abandonados: la emergencia que deja El Ni&ntilde;o en Ecuador y Per&uacute;</strong></a>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b4b40cca-b5c5-4249-9adb-d6efec873df6_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b4b40cca-b5c5-4249-9adb-d6efec873df6_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b4b40cca-b5c5-4249-9adb-d6efec873df6_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b4b40cca-b5c5-4249-9adb-d6efec873df6_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b4b40cca-b5c5-4249-9adb-d6efec873df6_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b4b40cca-b5c5-4249-9adb-d6efec873df6_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/b4b40cca-b5c5-4249-9adb-d6efec873df6_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="La isla Pindo-í, en el río Paraná, es el lugar elegido por la comisión binacional (Argentina y Paraguay) para construir la hidroeléctrica Corpus Christi. Foto: cortesía Misiones en Línea"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                La isla Pindo-í, en el río Paraná, es el lugar elegido por la comisión binacional (Argentina y Paraguay) para construir la hidroeléctrica Corpus Christi. Foto: cortesía Misiones en Línea                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Mart&iacute;n Ferroni, activista ambiental y representante legal de la Asociaci&oacute;n Civil Oremba&eacute;, explic&oacute; a <strong>Mongabay Latam</strong> que el proyecto hidroel&eacute;ctrico <strong>no tiene una Evaluaci&oacute;n de Impacto Ambiental</strong> y remarc&oacute; que la ley provincial que aval&oacute; el plebiscito de 1996 est&aacute; vigente, por lo que considera que no puede ser derogada ni por un decreto ni por otra norma.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Ac&aacute; nosotros tenemos un plebiscito con una decisi&oacute;n popular vinculante que no puede ser derogada por una ley ordinaria y mucho menos por un decreto, <strong>por m&aacute;s que se consiga una mayor&iacute;a absoluta</strong> <strong>en la legislatura</strong>, la ley no puede ser derogada por una norma de poder constituido&rdquo;, resalt&oacute; Ferroni.
    </p><p class="article-text">
        El abogado detall&oacute; que tambi&eacute;n la Ley General del Ambiente, que rige para toda Argentina, establece el principio de no regresi&oacute;n ambiental. &ldquo;Esto significa que <strong>se alcanz&oacute; un nivel de protecci&oacute;n, entonces no se puede establecer un nivel de protecci&oacute;n menor con otra norma.</strong> Nosotros tenemos una ley que proh&iacute;be la construcci&oacute;n de la represa y en ese sentido se estableci&oacute; el m&aacute;ximo nivel de protecci&oacute;n ambiental&rdquo;, dijo Ferroni.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/967b4112-2747-4870-8274-f0e789e4b5fe_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/967b4112-2747-4870-8274-f0e789e4b5fe_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/967b4112-2747-4870-8274-f0e789e4b5fe_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/967b4112-2747-4870-8274-f0e789e4b5fe_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/967b4112-2747-4870-8274-f0e789e4b5fe_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/967b4112-2747-4870-8274-f0e789e4b5fe_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/967b4112-2747-4870-8274-f0e789e4b5fe_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="En Misiones, el río Paraná es un escenario natural que incluye áreas protegidas como el Parque Provincial Teyú Cuaré. Foto: archivo elDiarioAR"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                En Misiones, el río Paraná es un escenario natural que incluye áreas protegidas como el Parque Provincial Teyú Cuaré. Foto: archivo elDiarioAR                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, el jurista a&ntilde;adi&oacute; que<strong> la ley solo puede ser derogada</strong> <strong>con una declaraci&oacute;n de inconstitucionalidad de la norma</strong>. &ldquo;Incluso llamando a un nuevo plebiscito ya se estar&iacute;a contradiciendo la ley&rdquo;, sostuvo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Leer m&aacute;s |</strong> <a href="https://es.mongabay.com/2026/07/peru-empresario-investigado-trafico-ilegal-especies-crimen-organizado-continua-exportando-aletas-tiburones-protegidos/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Per&uacute;: empresario investigado por tr&aacute;fico ilegal de especies y crimen organizado contin&uacute;a exportando aletas de tiburones protegidos</strong></a>
    </p><p class="article-text">
        Por su parte, Ra&uacute;l Bregagnolo, activista ambiental y representante de la Mesa Provincial No a las Represas, afirm&oacute; a <strong>Mongabay Latam</strong> que existe la intenci&oacute;n de una parte de la legislatura de Misiones para<strong> aprobar una ley que convoque a un nuevo plebiscito</strong> que consulte a la poblaci&oacute;n si est&aacute; de acuerdo o no con la construcci&oacute;n de la hidroel&eacute;ctrica Corpus Christi.
    </p><h2 class="article-text"><strong>La respuesta oficial</strong></h2><p class="article-text">
        La organizaci&oacute;n Oremba&eacute; solicit&oacute; en mayo de este a&ntilde;o informaci&oacute;n p&uacute;blica ambiental al Ministerio de Ecolog&iacute;a y Recursos Naturales Renovables de Misiones. La respuesta lleg&oacute; a la organizaci&oacute;n el 29 de ese mes. En el <a href="https://drive.google.com/drive/folders/1g6D2088CE4xEh4ibFQw01g1iavsDApDp?usp=drive_link" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">documento </a><strong>se confirma que no existe un estudio de impacto ambiental</strong> presentado por los impulsores de la obra, ni dict&aacute;menes t&eacute;cnicos de la autoridad ambiental o una Declaraci&oacute;n de Impacto Ambiental.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Leer m&aacute;s |</strong> <a href="https://es.mongabay.com/2026/07/guatemala-mina-niquel-reactivada-aval-eeuu-sin-consulta-pueblo-maya-qeqchi/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Guatemala: reactivan mina de n&iacute;quel con aval de EE.UU. mientras el pueblo maya q&rsquo;eqchi&rsquo; reclama una consulta previa</strong></a>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Mongabay Latam</strong> pidi&oacute; informaci&oacute;n al Ministerio de Ecolog&iacute;a y Recursos Naturales Renovables de la provincia de Misiones para conocer en qu&eacute; etapa se encuentra este proyecto hidroel&eacute;ctrico y si existen estudios ambientales aprobados. Sin embargo, la entidad p&uacute;blica no respondi&oacute; los requerimientos.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/24b4c7a4-ec42-4513-a390-0ce4fe93734d_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/24b4c7a4-ec42-4513-a390-0ce4fe93734d_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/24b4c7a4-ec42-4513-a390-0ce4fe93734d_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/24b4c7a4-ec42-4513-a390-0ce4fe93734d_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/24b4c7a4-ec42-4513-a390-0ce4fe93734d_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/24b4c7a4-ec42-4513-a390-0ce4fe93734d_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/24b4c7a4-ec42-4513-a390-0ce4fe93734d_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="El proyecto viene impulsándose desde el año 2000 para la construcción de la represa en la isla Pindo-í. Foto: COMIP"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                El proyecto viene impulsándose desde el año 2000 para la construcción de la represa en la isla Pindo-í. Foto: COMIP                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        El delegado argentino en la Comisi&oacute;n Mixta del R&iacute;o Paran&aacute; (Comip), Jos&eacute; L&oacute;pez, defendi&oacute; el proyecto hidroel&eacute;ctrico y asegur&oacute; a <strong>Mongabay Latam</strong> que <strong>antes de 2020 se realizaron diferentes estudios ambientales</strong> por un consorcio internacional integrado por Harza Engineering (Estados Unidos), IATASA (Argentina) y TECMA (Paraguay).
    </p><p class="article-text">
        L&oacute;pez afirm&oacute; que, entre sus principales conclusiones, los estudios <strong>&ldquo;determinaron la factibilidad ambiental&rdquo;</strong> del proyecto y dijo que se recomend&oacute; el emplazamiento Pindo-&iacute; como lugar de construcci&oacute;n de la represa &ldquo;por presentar la menor afectaci&oacute;n ambiental entre las alternativas evaluadas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En 2020, la Comip impuls&oacute; una actualizaci&oacute;n de las afectaciones ambientales y sociales del proyecto, revisando informaci&oacute;n territorial, viviendas potencialmente afectadas, <strong>bosques de ribera, &aacute;reas protegidas, comunidades originarias y sitios arqueol&oacute;gicos</strong>&rdquo;, detall&oacute; L&oacute;pez. Dicho trabajo permiti&oacute; contrastar los resultados de los estudios originales con informaci&oacute;n m&aacute;s reciente y ratific&oacute; la existencia de una base t&eacute;cnica s&oacute;lida susceptible de actualizaci&oacute;n y mejora permanente, seg&uacute;n el funcionario.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/131be2ba-5663-4d1c-b1cd-27d97ff49880_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/131be2ba-5663-4d1c-b1cd-27d97ff49880_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/131be2ba-5663-4d1c-b1cd-27d97ff49880_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/131be2ba-5663-4d1c-b1cd-27d97ff49880_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/131be2ba-5663-4d1c-b1cd-27d97ff49880_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/131be2ba-5663-4d1c-b1cd-27d97ff49880_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/131be2ba-5663-4d1c-b1cd-27d97ff49880_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Vista del río Paraná en la provincia de Misiones. Foto: cortesía elDiarioAR"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Vista del río Paraná en la provincia de Misiones. Foto: cortesía elDiarioAR                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Sin embargo, el tambi&eacute;n economista aclar&oacute; que los estudios actualmente disponibles pertenecen a etapas de prefactibilidad y factibilidad. <strong>&ldquo;Su finalidad es determinar la viabilidad t&eacute;cnica,</strong> <strong>econ&oacute;mica, ambiental y social</strong> del aprovechamiento, comparar alternativas y establecer preliminarmente la magnitud de las afectaciones previsibles&rdquo;, dijo.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Como ocurre en cualquier proyecto de infraestructura de gran escala, estos estudios no sustituyen la documentaci&oacute;n propia de una eventual etapa ejecutiva. <strong>Si existiera una decisi&oacute;n institucional de avanzar con el proyecto, deber&iacute;an actualizarse numerosos relevamientos,</strong> profundizarse estudios espec&iacute;ficos, incorporar nueva informaci&oacute;n ambiental y cumplirse integralmente todos los procedimientos previstos por la legislaci&oacute;n vigente&rdquo;, a&ntilde;adi&oacute; L&oacute;pez.
    </p><p class="article-text">
        Mart&iacute;n Arjol, diputado provincial de Misiones del Partido Libertario, es uno de los pol&iacute;ticos que <strong>impulsa un nuevo plebiscito para aprobar la construcci&oacute;n de la hidroel&eacute;ctrica</strong>. El legislador, en contacto con <strong>Mongabay Latam,</strong> afirm&oacute; que la realidad energ&eacute;tica de Misiones y de la Argentina cambi&oacute; completamente y que hace 30 a&ntilde;os el contexto era otro. &ldquo;Hoy la demanda el&eacute;ctrica crece de manera sostenida,<strong> la provincia depende en gran medida de energ&iacute;a generada fuera</strong> <strong>de su territorio</strong> y cada verano vivimos las consecuencias de un sistema cada vez m&aacute;s exigente&rdquo;, dijo.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/797ae697-142a-4926-a983-c5574994d58f_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/797ae697-142a-4926-a983-c5574994d58f_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/797ae697-142a-4926-a983-c5574994d58f_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/797ae697-142a-4926-a983-c5574994d58f_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/797ae697-142a-4926-a983-c5574994d58f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/797ae697-142a-4926-a983-c5574994d58f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/797ae697-142a-4926-a983-c5574994d58f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Postal del río Paraná en la provincia de Misiones. Foto: archivo elDiarioAR"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Postal del río Paraná en la provincia de Misiones. Foto: archivo elDiarioAR                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Arjol a&ntilde;adi&oacute; que el proyecto que se estudia &ldquo;no es simplemente reeditar una discusi&oacute;n del pasado&rdquo; y confirm&oacute; <strong>que existe un estudio de prefactibilidad actualizado que identifica al emplazamiento Pindo-&iacute;</strong> <strong>como la alternativa con menores afectaciones socioambientales</strong>. Dijo que esta opci&oacute;n reducir&iacute;a la superficie inundada, las relocalizaciones y otros impactos.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Nuestro planteo no es construir una represa por decreto. Nuestro planteo es debatir con informaci&oacute;n actualizada y <strong>que la decisi&oacute;n final la tome la ciudadan&iacute;a</strong>&rdquo;, afirm&oacute; Arjol. &ldquo;Quienes sostienen que el tema no puede volver a discutirse, en realidad est&aacute;n diciendo que los misioneros nunca m&aacute;s pueden opinar sobre una cuesti&oacute;n estrat&eacute;gica para el futuro de la provincia&rdquo;, afirm&oacute;.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Estudios parciales y de 2020</strong></h2><p class="article-text">
        Jonathan von Below, ingeniero forestal de la Universidad Nacional de Misiones y doctor en Ciencias Agropecuarias de la Universidad de Buenos Aires (UBA), tiene una mirada diferente a la de L&oacute;pez. El experto afirm&oacute; a <strong>Mongabay Latam</strong> que la represa, en caso de consolidarse, <strong>traer&aacute; afectaciones al medioambiente y a la biodiversidad</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Von Below detall&oacute; que la iniciativa <strong>puede alterar ecosistemas ribere&ntilde;os y generar gases de efecto invernadero</strong> al descomponerse la materia org&aacute;nica inundada. Dijo que<strong> tambi&eacute;n puede bloquear la migraci&oacute;n de peces y alterar el transporte de sedimentos.</strong> &ldquo;Una presa frena el agua. El agua lleva arena y nutrientes. Si el agua se frena, la arena y los nutrientes se quedan atrapados. Esto afecta a los animales del r&iacute;o Paran&aacute; aguas abajo&rdquo;, afirm&oacute;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b9c79977-d922-4a5a-9284-5ff8e5028a29_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b9c79977-d922-4a5a-9284-5ff8e5028a29_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b9c79977-d922-4a5a-9284-5ff8e5028a29_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b9c79977-d922-4a5a-9284-5ff8e5028a29_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b9c79977-d922-4a5a-9284-5ff8e5028a29_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b9c79977-d922-4a5a-9284-5ff8e5028a29_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/b9c79977-d922-4a5a-9284-5ff8e5028a29_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="En la Legislatura de Misiones, legisladores provincial impulsan el proyecto y un nuevo plebiscito. Foto: Gobierno de Misiones"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                En la Legislatura de Misiones, legisladores provincial impulsan el proyecto y un nuevo plebiscito. Foto: Gobierno de Misiones                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        El especialista resalt&oacute; que el estudio de prefactibilidad m&aacute;s actualizado data de 2020 y es el que eval&uacute;a el emplazamiento Pindo-&iacute; con potencias proyectadas entre 2880 MW y 3456 MW, seg&uacute;n explic&oacute;. Von Below asegur&oacute; que <strong>la superficie de inundaci&oacute;n permanente ser&iacute;a de 13 838 hect&aacute;reas.</strong> Al ser un proyecto binacional 6709 hect&aacute;reas estar&iacute;an afectadas en Argentina y 7129 hect&aacute;reas en Paraguay.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, el experto detall&oacute; que <strong>nueve &aacute;reas protegidas del lado argentino tendr&iacute;an alg&uacute;n nivel de afectaci&oacute;n si se concreta la represa,</strong> <strong>incluyendo las reservas &iacute;cticas (relativas a peces) de Corpus</strong> <strong>y Caraguatay</strong>, que estar&iacute;an afectadas en su totalidad, <strong>y la Isla Caraguatay</strong>, que podr&iacute;a verse afectada en un porcentaje alto.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n von Below, entre agosto y noviembre de 2025 <strong>surgieron propuestas de un nuevo plebiscito para materializar el proyecto</strong>, pero esta intenci&oacute;n &ndash;dijo- gener&oacute; rechazo generalizado de organizaciones ambientalistas y sociales.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c093a47f-9de7-4951-be36-81f7326b3bd0_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c093a47f-9de7-4951-be36-81f7326b3bd0_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c093a47f-9de7-4951-be36-81f7326b3bd0_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c093a47f-9de7-4951-be36-81f7326b3bd0_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c093a47f-9de7-4951-be36-81f7326b3bd0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c093a47f-9de7-4951-be36-81f7326b3bd0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/c093a47f-9de7-4951-be36-81f7326b3bd0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="En el plebiscito de 1996, ganó la negativa a construir represas en el río Paraná, frontera natural entre Argentina y Paraguay. Foto: cortesía Misiones en Línea"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                En el plebiscito de 1996, ganó la negativa a construir represas en el río Paraná, frontera natural entre Argentina y Paraguay. Foto: cortesía Misiones en Línea                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Von Below detall&oacute; que <strong>el proyecto hidroel&eacute;ctrico est&aacute; ubicado en la selva paranaense,</strong> <strong>una zona que es el remanente m&aacute;s importante de la Mata Atl&aacute;ntica en Argentina.</strong> <strong>La selva misionera alberga el 52 % de la biodiversidad del pa&iacute;s</strong>: m&aacute;s de 564 especies de aves, 260 de peces, 150 de mam&iacute;feros, 116 de reptiles y miles de especies vegetales, <a href="https://imibio.misiones.gob.ar/es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">seg&uacute;n el propio gobierno de Misiones y el Instituto Misiones de Biodiversidad</a>.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En los &uacute;ltimos 120 a&ntilde;os se ha perdido el 95 % de la extensi&oacute;n original de la Mata Atl&aacute;ntica argentina. El 5% restante se concentra mayoritariamente en la provincia de Misiones. <strong>El mayor desastre ambiental documentado en esta ecorregi&oacute;n fue precisamente el embalse de Itaip&uacute;</strong> -<strong>ubicada sobre el r&iacute;o Paran&aacute;</strong>, en la frontera entre Brasil y Paraguay-, que inund&oacute; aproximadamente 1200 kil&oacute;metros que albergaban cientos de especies vegetales y animales&rdquo;, destac&oacute; von Below.
    </p><p class="article-text">
        <em>El art&iacute;culo original fue publicado por </em><a href="https://es.mongabay.com/by/ivan-paredes-tamayo/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em><strong>Ivan Paredes Tamayo</strong></em></a><em><strong> </strong></em><em>en Mongabay Latam. Puedes revisarlo </em><a href="https://es.mongabay.com/2026/07/argentina-misiones-reaviva-hidroelectrica-corpus-christi-expertos-alertan-impacto-ambiental/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em><strong>aqu&iacute;</strong></em></a><em>.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Si quieres leer m&aacute;s noticias ambientales en Latinoam&eacute;rica, puedes revisar nuestra colecci&oacute;n de </em><a href="https://es.mongabay.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>art&iacute;culos</em></a><em>. Y si quieres estar al tanto de las mejores historias de Mongabay Latam, puedes suscribirte al bolet&iacute;n aqu&iacute;, unirte a nuestro canal de </em><a href="https://www.whatsapp.com/channel/0029VaHRw3ULI8YUpy3Iyc0m/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>WhatsApp </em></a><em>o seguirnos en </em><a href="https://www.facebook.com/MongabayLatam/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Facebook</em></a><em>, </em><a href="https://x.com/MongabayLatam/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>X</em></a><em>, </em><a href="https://www.instagram.com/mongabaylatam/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Instagram</em></a><em>, </em><a href="https://www.tiktok.com/@mongabaylatam/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Tiktok </em></a><em>y </em><a href="https://www.youtube.com/channel/UCCZH55oRbWMJoH3L2JmSItQ/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Youtube</em></a><em>. </em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Iván Paredes Tamayo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/relatos-ambientales/misiones-reaviva-proyecto-hidroelectrica-corpus-christi-alertan-impacto-ambiental_132_13367098.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 09 Jul 2026 01:56:29 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/a2ae7070-7c9b-40c5-aa96-6aec643e1ad9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="90012" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/a2ae7070-7c9b-40c5-aa96-6aec643e1ad9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="90012" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Argentina: la provincia de Misiones reaviva el proyecto de hidroeléctrica Corpus Christi y expertos alertan por impacto ambiental]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/a2ae7070-7c9b-40c5-aa96-6aec643e1ad9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Medioambiente,Animales,Océanos,Crimen organizado,recursos naturales,Recursos hídricos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Chile: pescadores artesanales frenan con sus refugios marinos el crecimiento descontrolado del erizo negro y reviven los bosques submarinos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/relatos-ambientales/chile-refugios-marinos-erizo-negro-reviven-bosques-submarinos_132_13363269.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/678204e3-95ce-49f3-bed0-8dac5ce21616_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Chile: pescadores artesanales frenan con sus refugios marinos el crecimiento descontrolado del erizo negro y reviven los bosques submarinos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La sobrexplotación de los depredadores nativos del erizo negro hizo que esta especie crezca sin frenos biológicos, desequilibrando el ecosistema marino en las zonas costeras de Chile central. Gracias a los pescadores artesanales de Ventanas y Zapallar, se frenó el aumento poblacional de esta especie y recuperar peces, moluscos y macroinvertebrados que enriquecen la biodiversidad local.</p></div><p class="article-text">
        Desde los acantilados rocosos de la Regi&oacute;n de Valpara&iacute;so, en la zona central de Chile, el oc&eacute;ano Pac&iacute;fico se estrella con una fuerza imponente. La panor&aacute;mica ofrece un mar azul, vibrante y aparentemente inalterado. Sin embargo, bajo esa superficie de oleaje constante, la costa continental e insular chilena ha comenzado a mostrar las huellas de un desequilibrio silencioso. <a href="https://es.mongabay.com/2025/08/sobrepoblacion-erizos-negros-chile-inteligencia-artificial-oceanos/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">As&iacute; lo document&oacute; </a><a href="https://es.mongabay.com/2025/08/sobrepoblacion-erizos-negros-chile-inteligencia-artificial-oceanos/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Mongabay Latam</strong></a><a href="https://es.mongabay.com/2025/08/sobrepoblacion-erizos-negros-chile-inteligencia-artificial-oceanos/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> en 2025</a>, cuando dio a conocer que, de acuerdo al Centro de Investigaci&oacute;n Marina Quintay (CIMARQ) de la Universidad Andr&eacute;s Bello, un aumento poblacional de tres especies de erizo negro <strong>est&aacute; transformando dr&aacute;sticamente los ecosistemas marinos. </strong>
    </p><p class="article-text">
        Tras un monitoreo submarino que combin&oacute; buceo con herramientas de inteligencia artificial, el equipo cient&iacute;fico de CIMARQ arroj&oacute; un diagn&oacute;stico inquietante: <strong>los erizos negros est&aacute;n devorando sin tregua los bosques de algas,</strong> dejando a su paso &ldquo;fondos blanqueados&rdquo; desprovistos de alimento, refugio y ox&iacute;geno. El peligro es may&uacute;sculo, ya que al desaparecer estas algas &mdash;que funcionan como verdaderos &ldquo;&aacute;rboles&rdquo; submarinos&mdash;, peces, moluscos y mariscos, de los que depende la pesca artesanal, se quedan sin hogar.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, la ciencia tambi&eacute;n encuentra matices esenciales para entender el problema. Y es que el erizo no es una especie invasora ni el &ldquo;malo&rdquo; de la pel&iacute;cula, dice Francisco Contreras-Drey, director de ciencia y monitoreo de la Fundaci&oacute;n Capital Azul, sino que es un actor nativo e hist&oacute;rico de los fondos rocosos chilenos que hoy simplemente presenta <strong>un crecimiento desmedido.</strong>
    </p><p class="article-text">
        El experto explica que el verdadero origen de la crisis no es el erizo en s&iacute;, sino la severa alteraci&oacute;n de la cadena tr&oacute;fica: al desaparecer los depredadores naturales de esta especie, debido a la sobrepesca hist&oacute;rica y a las alteraciones del agua por el  calentamiento global, &ldquo;<strong>el erizo se qued&oacute; sin frenos biol&oacute;gicos</strong> que contuvieran su crecimiento&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Es precisamente esa comprensi&oacute;n la que explica el asombroso &eacute;xito de una estrategia comunitaria implementada frente a este escenario de degradaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Leer m&aacute;s | </strong><a href="https://es.mongabay.com/2026/07/chile-perros-redes-pesca-matando-chungungos-amenazadas-nutrias-felinas-mar-entrevista/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Chile: perros y redes de pesca est&aacute;n matando a los chungungos, las amenazadas nutrias felinas del mar | ENTREVISTA</strong></a>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/691cc589-98b2-4590-8215-e054496966cb_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/691cc589-98b2-4590-8215-e054496966cb_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/691cc589-98b2-4590-8215-e054496966cb_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/691cc589-98b2-4590-8215-e054496966cb_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/691cc589-98b2-4590-8215-e054496966cb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/691cc589-98b2-4590-8215-e054496966cb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/691cc589-98b2-4590-8215-e054496966cb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Erizo negro y Stichaster striatus o estrella común en Zapallar. Foto: Rodrigo Sánchez"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Erizo negro y Stichaster striatus o estrella común en Zapallar. Foto: Rodrigo Sánchez                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        En la regi&oacute;n de Valpara&iacute;so, espec&iacute;ficamente en las caletas de Ventanas y Zapallar, los pescadores artesanales, en alianza con la Fundaci&oacute;n Capital Azul, decidieron no combatir al erizo, sino devolverle al ecosistema su equilibrio original a trav&eacute;s de los<strong> refugios marinos:</strong> &aacute;reas acotadas de protecci&oacute;n estricta y exclusi&oacute;n total de pesca implementadas de manera voluntaria.
    </p><p class="article-text">
        Estas zonas de resguardo se ubican  al interior de las &Aacute;reas de Manejo y Explotaci&oacute;n de Recursos Bent&oacute;nicos (AMERB), espacios en el mar regidos por una pol&iacute;tica p&uacute;blica que entrega derechos exclusivos de uso a organizaciones de pescadores artesanales para administrar de forma sustentable los recursos del fondo marino. Al destinar una peque&ntilde;a porci&oacute;n de sus AMERB a la no extracci&oacute;n absoluta, los pescadores act&uacute;an como dise&ntilde;adores de su propia restauraci&oacute;n ecol&oacute;gica.
    </p><p class="article-text">
        Al retirar la presi&oacute;n humana en estos per&iacute;metros, la naturaleza respondi&oacute; con una velocidad inesperada. Los depredadores nativos regresaron a ocupar su rol, el pastoreo de los erizos negros comenz&oacute; a bajar de forma natural y, libres de esa presi&oacute;n, <strong>los bosques de algas volvieron a colonizar la roca viva,</strong> demostrando el poder de las soluciones basadas en la naturaleza.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/95111ae0-ec85-4449-b483-00e0688aa116_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/95111ae0-ec85-4449-b483-00e0688aa116_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/95111ae0-ec85-4449-b483-00e0688aa116_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/95111ae0-ec85-4449-b483-00e0688aa116_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/95111ae0-ec85-4449-b483-00e0688aa116_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/95111ae0-ec85-4449-b483-00e0688aa116_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/95111ae0-ec85-4449-b483-00e0688aa116_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Monitoreo de biodiversidad en el refugio marino Zapallar. Foto: Rodrigo Sánchez"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Monitoreo de biodiversidad en el refugio marino Zapallar. Foto: Rodrigo Sánchez                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text">El retroceso del erizo negro</h2><p class="article-text">
        Para comprender la magnitud de la recuperaci&oacute;n de los ecosistemas en estas dos caletas de pescadores es necesario sumergirse en las bit&aacute;coras y series de tiempo oficiales que el equipo cient&iacute;fico de Capital Azul ha levantado a&ntilde;o tras a&ntilde;o en el terreno.
    </p><p class="article-text">
        El refugio marino de Ventanas, creado en 2016 y formalizado mediante un convenio en 2017, abarca una superficie exacta de 11.7 hect&aacute;reas alrededor de Punta Los Lunes, una saliente rocosa cuyas paredes caen de forma pronunciada hasta superar los 20 metros de profundidad.
    </p><p class="article-text">
        Esta caleta de 45 socios (44 hombres y una mujer) se ubica en una zona hist&oacute;ricamente golpeada por la degradaci&oacute;n industrial de la bah&iacute;a de Quintero. Pese a este entorno complejo, los monitoreos biol&oacute;gicos arrojaron una cifra espectacular. Desde 2019, &ldquo;<strong>la presencia del erizo negro disminuy&oacute; en un 96 %</strong>&rdquo;, asegura Contreras-Drey, pasando de registrar 2172 individuos a solo 77 en los &uacute;ltimos censos.
    </p><p class="article-text">
        Esta ca&iacute;da masiva de la densidad del erizo negro coincidi&oacute; con el resurgimiento de la cadena tr&oacute;fica.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ee355118-c529-44c1-98e1-5b194a5b53b9_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ee355118-c529-44c1-98e1-5b194a5b53b9_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ee355118-c529-44c1-98e1-5b194a5b53b9_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ee355118-c529-44c1-98e1-5b194a5b53b9_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ee355118-c529-44c1-98e1-5b194a5b53b9_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ee355118-c529-44c1-98e1-5b194a5b53b9_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/ee355118-c529-44c1-98e1-5b194a5b53b9_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Sergio Veas en una jornada de extracción. Foto: Rodrigo Sánchez"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Sergio Veas en una jornada de extracción. Foto: Rodrigo Sánchez                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        A partir de 2020, la abundancia de la estrella com&uacute;n (<em>Stichaster striatus</em>) se multiplic&oacute; por tres y la poblaci&oacute;n del sol de mar (<em>Heliaster helianthus</em>) se duplic&oacute;. Ambos, al ser depredadores del erizo, regulan el ecosistema.
    </p><p class="article-text">
        El bosque submarino, al liberarse de la presi&oacute;n del pastoreo que realizaba el erizo, volvi&oacute; a brotar. <strong>Los ejemplares del alga huiro palo (</strong><em><strong>Lessonia trabeculata)</strong></em><strong> se triplicaron,</strong> pasando de 55 a 180 individuos. A su vez, ello abri&oacute; espacio para que la actinia naranja <em>(Phymactis papillosa</em>) aumentara ocho veces su presencia, creando un microh&aacute;bitat que permiti&oacute; el registro exclusivo de la jaiba mora (<em>Homalaspis plana</em>).
    </p><p class="article-text">
        Cuando disminuye el erizo negro, explica Contreras-Drey, &ldquo;la cadena tr&oacute;fica completa se ve beneficiada, <a href="https://es.mongabay.com/2026/07/chile-perros-redes-pesca-matando-chungungos-amenazadas-nutrias-felinas-mar-entrevista/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">atrayendo incluso a mam&iacute;feros como el chungungo (Lontra felina)</a>, la nutria llamada el gato marino, y diversificando los peces de roca&rdquo;. Sin embargo &ldquo;en la literatura cient&iacute;fica internacional, la recuperaci&oacute;n biol&oacute;gica en &aacute;reas restringidas a la extracci&oacute;n tiende a llevar entre 10 y hasta 15 a&ntilde;os&rdquo;, precisa el experto. &ldquo;Ver estos cambios positivos en s&oacute;lo cinco o seis a&ntilde;os en Ventanas y Zapallar nos llam&oacute; bastante la atenci&oacute;n&rdquo;, agrega.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b0205987-6aab-49bf-a509-d254e67817a3_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b0205987-6aab-49bf-a509-d254e67817a3_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b0205987-6aab-49bf-a509-d254e67817a3_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b0205987-6aab-49bf-a509-d254e67817a3_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b0205987-6aab-49bf-a509-d254e67817a3_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b0205987-6aab-49bf-a509-d254e67817a3_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/b0205987-6aab-49bf-a509-d254e67817a3_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Estrella de mar. Foto: Mariana Alfaya"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Estrella de mar. Foto: Mariana Alfaya                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
         A solo unos kil&oacute;metros al norte, el refugio marino de Zapallar &mdash;inaugurado oficialmente en 2021 con 12.4  hect&aacute;reas alrededor de la emblem&aacute;tica Isla Seca&mdash; consolida esta tendencia ecol&oacute;gica de manera impecable. Los datos oficiales de la fundaci&oacute;n detallan que en Zapallar <strong>el erizo negro se redujo a la tercera parte</strong> (un 66 % menos que en 2021), mientras que el huiro palo experiment&oacute; una explosi&oacute;n biol&oacute;gica de seis veces, pasando de 20 a 120 ejemplares en los cuadrantes de muestreo.
    </p><p class="article-text">
        El blindaje ecol&oacute;gico del refugio marino es evidente cuando se compara con el &aacute;rea del AMERB que es explotada, pues la presencia de la estrella com&uacute;n al interior del refugio es casi el triple que en las zonas vecinas abiertas a la pesca.
    </p><p class="article-text">
        Los n&uacute;meros en Zapallar muestran que la riqueza de macroinvertebrados m&oacute;viles, como los caracoles marinos, lapas y peque&ntilde;os crust&aacute;ceos <strong>se duplic&oacute; entre 2021 y 2025</strong> (pasando de 11 a 15 especies), mientras que peces de roca como el bilagay (<em>Cheilodactylus variegatus</em>), la jerguilla (<em>Aplodactylus punctatus</em>) y el rollizo (<em>Pinguipes chilensis</em>) duplicaron su abundancia, registr&aacute;ndose adem&aacute;s por primera vez 10 ejemplares de blanquillo (<em>Prolatilus jugularis</em>).
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e804ac24-32be-43e0-a242-b3c703251bfe_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e804ac24-32be-43e0-a242-b3c703251bfe_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e804ac24-32be-43e0-a242-b3c703251bfe_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e804ac24-32be-43e0-a242-b3c703251bfe_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e804ac24-32be-43e0-a242-b3c703251bfe_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e804ac24-32be-43e0-a242-b3c703251bfe_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/e804ac24-32be-43e0-a242-b3c703251bfe_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Agregaciones de Cangrejo de Porcelana o Tijereta bajo el bosque de algas. Foto: Mauricio Altamirano"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Agregaciones de Cangrejo de Porcelana o Tijereta bajo el bosque de algas. Foto: Mauricio Altamirano                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text"> La nueva abundancia de Zapallar</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Al principio fue una idea muy loca, porque nosotros somos una caleta de buzos mariscadores&rdquo;, relata con honestidad Sergio Veas, presidente del Sindicato de Pescadores de Caleta Zapallar, quien lleva 10 a&ntilde;os liderando la organizaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Veas recuerda con profunda emoci&oacute;n a Benjam&iacute;n Lagos, fallecido cient&iacute;fico de Capital Azul, quien lleg&oacute; a la caleta proponiendo cerrar voluntariamente una porci&oacute;n de mar. &ldquo;Complicado para nosotros al principio, le dije: &lsquo;T&uacute; est&aacute;s loco&rsquo;. Luego le cont&eacute; a las personas de la caleta y me mandaron a la punta del cerro&rdquo;, confiesa el dirigente.
    </p><p class="article-text">
        El escepticismo inicial se deb&iacute;a al gran valor comercial de la zona elegida. &ldquo;Dejamos uno de los mejores lugares de pesca, una zona sumamente rentable de donde sol&iacute;amos sacar 10 000 locos (<em>Concholepas concholepas</em>)&rdquo;, explica Veas. Sin embargo, el trabajo constante de conversaci&oacute;n rindi&oacute; frutos en un espacio donde el avance del erizo negro ya amenazaba con mermar los recursos. &ldquo;Cuando tuvimos la votaci&oacute;n final, todos levantaron la mano&rdquo;, cuenta el dirigente.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/39748438-082e-4f35-9406-869c156cde5f_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/39748438-082e-4f35-9406-869c156cde5f_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/39748438-082e-4f35-9406-869c156cde5f_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/39748438-082e-4f35-9406-869c156cde5f_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/39748438-082e-4f35-9406-869c156cde5f_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/39748438-082e-4f35-9406-869c156cde5f_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/39748438-082e-4f35-9406-869c156cde5f_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Una jerguilla encuentra refugio bajo la macroalgas del Refugio Marino de Ventanas. Foto: Mauricio Altamirano"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Una jerguilla encuentra refugio bajo la macroalgas del Refugio Marino de Ventanas. Foto: Mauricio Altamirano                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        La resistencia inicial ante un concepto tan contraintuitivo como &ldquo;conservar para explotar m&aacute;s&rdquo; se disip&oacute; cuando <strong>los pescadores comenzaron a evidenciar el &ldquo;efecto desborde&rdquo;.</strong> Al retroceder el erizo negro por la acci&oacute;n de los depredadores nativos,  el refugio comenz&oacute; a llenarse de piure (<em>Pyura chilensis</em>), el alimento predilecto del loco, y los moluscos crecieron sin intervenci&oacute;n. Hoy, el lugar donde los erizos negros mantuvieron por mucho tiempo la roca desnuda est&aacute; lleno de peces y familias de locos que se salen del refugio marino colonizando las &aacute;reas donde s&iacute; pueden ser aprovechados por los pescadores.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Ellos ponen los botes justo en la orilla del refugio y sacan locos gigantes que valen mucho m&aacute;s en el mercado&rdquo;, cuenta Veas con orgullo, agregando que el refugio redujo los tiempos de navegaci&oacute;n y gener&oacute; un ahorro sustancial en combustible.
    </p><p class="article-text">
        La abundancia es tal que traspasa las mediciones cient&iacute;ficas ordinarias y se convierte en an&eacute;cdota local. Veas relata que durante un tr&aacute;gico operativo de b&uacute;squeda de una persona extranjera que cay&oacute; al mar cerca de la caleta, los buzos t&aacute;cticos de la Armada de Chile ingresaron a rastrear las profundidades de la Isla Seca. Al salir a la superficie, los marinos estaban impactados. &ldquo;Nos contaban que en ning&uacute;n lado de la costa chilena hab&iacute;an visto tanta vida, tantos pescados y tantos locos juntos&rdquo;, recuerda el dirigente.
    </p><p class="article-text">
        La vida regres&oacute; con tanta fuerza que los monitoreos grabaron en video <strong>el retorno del pejeperro</strong> (<em>Semicossyphus darwini</em>), un emblem&aacute;tico pez de roca que cambia de sexo y color al crecer, y del cual ya se observan parejas reproduci&eacute;ndose e individuos juveniles nadando entre las algas. &ldquo;Para nosotros como pescadores, el pejeperro era una especie que ya consider&aacute;bamos pr&aacute;cticamente extinta en la zona debido a la pesca indiscriminada y a la contaminaci&oacute;n. Este refugio marino sirvi&oacute; para verlo regresar&rdquo;, dice Veas.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, mantener este oasis no es una tarea exenta de riesgos.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Si alguien entra a depredar o a extraer a los depredadores que controlan al erizo negro puede echar a perder a&ntilde;os de trabajo en una hora&rdquo;, explica Rodrigo S&aacute;nchez, director ejecutivo de Capital Azul.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6f6132ad-4e34-4bb3-a4e2-f709ee30f9da_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6f6132ad-4e34-4bb3-a4e2-f709ee30f9da_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6f6132ad-4e34-4bb3-a4e2-f709ee30f9da_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6f6132ad-4e34-4bb3-a4e2-f709ee30f9da_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6f6132ad-4e34-4bb3-a4e2-f709ee30f9da_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6f6132ad-4e34-4bb3-a4e2-f709ee30f9da_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/6f6132ad-4e34-4bb3-a4e2-f709ee30f9da_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Transecto de monitoreo de biodiversidad. Foto: Rodrigo Sánchez"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Transecto de monitoreo de biodiversidad. Foto: Rodrigo Sánchez                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Para mitigar esta amenaza de pescadores furtivos y buceo deportivo descontrolado, el sindicato de pescadores de Zapallar y Capital Azul implementaron un sistema de monitoreo remoto de alta tecnolog&iacute;a: <strong>dos c&aacute;maras con visi&oacute;n nocturna,</strong> infrarrojo y sistemas de disuasi&oacute;n autom&aacute;tica instaladas en Isla Seca, complementadas con un proyecto piloto de <strong>hidr&oacute;fonos submarinos c</strong>onectados a internet en tiempo real, que captan desde el ruido de motores de lanchas sospechosas hasta el canto de las ballenas.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Pero las mejores c&aacute;maras son los vecinos de Zapallar, ellos mismos avisan si anda un bote extra&ntilde;o&rdquo;, destaca Veas.
    </p><p class="article-text">
        La conservaci&oacute;n transform&oacute; adem&aacute;s la econom&iacute;a de la caleta a trav&eacute;s de la &ldquo;plata circular&rdquo;. La creaci&oacute;n del refugio marino dio paso a una escuela de buceo recreativo que lleva a turistas a conocer el &aacute;rea, paseos en bote con tablillas educativas biling&uuml;es y un flujo constante de clientes para los locales de empanadas y los dos restaurantes del sindicato. &ldquo;Perdimos por un lado, pero ganamos por otro. Hoy el sindicato est&aacute; feliz&rdquo;, asegura el l&iacute;der comunitario, quien durante la &uacute;ltima Fiesta de San Pedro acord&oacute; junto a la fundaci&oacute;n Capital Azul renovar el convenio de protecci&oacute;n por 10 a&ntilde;os. &ldquo;Cuando se cumplan, quiero firmar uno por 100 a&ntilde;os para la conservaci&oacute;n&rdquo;, dice.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d4af0c95-61e5-40ea-9f6d-75c35f7cfe54_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d4af0c95-61e5-40ea-9f6d-75c35f7cfe54_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d4af0c95-61e5-40ea-9f6d-75c35f7cfe54_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d4af0c95-61e5-40ea-9f6d-75c35f7cfe54_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d4af0c95-61e5-40ea-9f6d-75c35f7cfe54_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d4af0c95-61e5-40ea-9f6d-75c35f7cfe54_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/d4af0c95-61e5-40ea-9f6d-75c35f7cfe54_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Stichaster striatus bajo las macroalgas del Refugio Marino de Zapallar. Foto: Rodrigo Sánchez"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Stichaster striatus bajo las macroalgas del Refugio Marino de Zapallar. Foto: Rodrigo Sánchez                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text">Escalando el freno biol&oacute;gico del erizo negro</h2><p class="article-text">
        Para la Fundaci&oacute;n Capital Azul, el impacto social y ecol&oacute;gico acumulado en esta d&eacute;cada en la Regi&oacute;n de Valpara&iacute;so demostr&oacute; que la conservaci&oacute;n costera no debe ser una actividad exclusiva de grandes ONG internacionales o de la academia.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n explican desde la organizaci&oacute;n, el modelo logr&oacute; romper el muro que hist&oacute;ricamente margin&oacute; a los pescadores artesanales de las decisiones cient&iacute;ficas y del financiamiento ambiental.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Un hito hist&oacute;rico se consolid&oacute; en 2024 con la promulgaci&oacute;n de la <strong>Ley Bent&oacute;nica</strong>, que reconoci&oacute; legalmente la figura de los refugios marinos como zonas voluntarias de protecci&oacute;n dentro de las &aacute;reas de manejo de Chile&rdquo;, destaca S&aacute;nchez. Seg&uacute;n explica el director ejecutivo de Capital Azul, este avance permite que &ldquo;las comunidades locales accedan formalmente a incentivos y retribuciones por servicios ecosist&eacute;micos&rdquo;, como la recuperaci&oacute;n de depredadores que controlan por s&iacute; mismos el sobrepastoreo del erizo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Leer m&aacute;s | </strong><a href="https://es.mongabay.com/2026/07/la-tecnologia-puede-ayudar-a-proteger-29-748-especies-de-plantas-y-411-hongos-en-peligro-de-extincion-estudio/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>La tecnolog&iacute;a puede ayudar a proteger 29 748 especies de plantas y 411 hongos en peligro de extinci&oacute;n | ESTUDIO</strong></a>
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cuando los refugios marinos pasan a ser pol&iacute;tica p&uacute;blica, surge la necesidad de escalar y llevar este modelo a otras regiones del pa&iacute;s&rdquo;, detalla S&aacute;nchez. Con el apoyo de la organizaci&oacute;n internacional The Nature Conservancy (TNC), Capital Azul cruz&oacute; las fronteras de la zona central para implementar el primer refugio fuera de Valpara&iacute;so: la localidad de Guadei, en la Regi&oacute;n de Los R&iacute;os. Se trata de un &aacute;rea administrada por una asociaci&oacute;n ind&iacute;gena que busca resguardar la salud de sus pesquer&iacute;as. Aqu&iacute;, el bi&oacute;logo marino y director del &aacute;rea de ciencia y monitoreo de Capital Azul, Francisco Contreras-Drey, ya se encuentra levantando la l&iacute;nea de base cient&iacute;fica para monitorear el estado de salud de los fondos rocosos, antes de que se repitan los desequilibrios tr&oacute;ficos vistos en el norte y centro del pa&iacute;s.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6b0ff418-e32e-4a4d-b620-b05f05514d14_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6b0ff418-e32e-4a4d-b620-b05f05514d14_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6b0ff418-e32e-4a4d-b620-b05f05514d14_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6b0ff418-e32e-4a4d-b620-b05f05514d14_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6b0ff418-e32e-4a4d-b620-b05f05514d14_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6b0ff418-e32e-4a4d-b620-b05f05514d14_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/6b0ff418-e32e-4a4d-b620-b05f05514d14_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Stichaster striatus bajo las macroalgas del Refugio Marino de Zapallar. Foto: Rodrigo Sánchez"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Stichaster striatus bajo las macroalgas del Refugio Marino de Zapallar. Foto: Rodrigo Sánchez                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Para asegurar la sostenibilidad econ&oacute;mica y operativa del modelo, Capital Azul dise&ntilde;&oacute; la &ldquo;escuela de refugios marinos&rdquo;. Este programa busca<strong> transferir las metodolog&iacute;as cient&iacute;ficas y los aprendizajes comunitarios</strong> acumulados directamente a municipios, consultoras y sindicatos locales, otorg&aacute;ndoles autonom&iacute;a. La posta tambi&eacute;n ya fue tomada en la Regi&oacute;n de Los Lagos, espec&iacute;ficamente en la comuna de Ancud, Chilo&eacute;, donde el Sindicato Mar Adentro de Chepu impulsa de forma virtuosa su propio refugio con el acompa&ntilde;amiento de la ONG local CECPAN y bajo el paraguas del proyecto GEF de Incentivos Econ&oacute;micos para la Conservaci&oacute;n de la Biodiversidad.
    </p><p class="article-text">
        La relevancia de esta red colaborativa qued&oacute; demostrada cuando Capital Azul invit&oacute; a Sergio Veas a viajar al sur de Chile para exponer su experiencia ante nuevas comunidades de pescadores que anhelan replicar el &eacute;xito de la Isla Seca. Veas, que nunca hab&iacute;a salido de su regi&oacute;n para hablar de conservaci&oacute;n, personifica el cambio de paradigma de la costa chilena: el tr&aacute;nsito de pescadores que pasaron de considerarse &ldquo;depredadores&rdquo; a convertirse en guardianes de sus propios bosques sumergidos.
    </p><p class="article-text">
        <em>El art&iacute;culo original fue publicado por </em><a href="https://es.mongabay.com/by/barinia-montoya/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em><strong>Barinia Montoya</strong></em></a><em><strong> </strong></em><em>en Mongabay Latam. Puedes revisarlo </em><a href="https://es.mongabay.com/2026/07/chile-pescadores-artesanales-refugios-marinos-erizo-negro-reviven-bosques-submarinos/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em><strong>aqu&iacute;</strong></em></a><em>.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Si quieres leer m&aacute;s noticias ambientales en Latinoam&eacute;rica, puedes revisar nuestra colecci&oacute;n de </em><a href="https://es.mongabay.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>art&iacute;culos</em></a><em>. Y si quieres estar al tanto de las mejores historias de Mongabay Latam, puedes suscribirte al bolet&iacute;n aqu&iacute;, unirte a nuestro canal de </em><a href="https://www.whatsapp.com/channel/0029VaHRw3ULI8YUpy3Iyc0m/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>WhatsApp </em></a><em>o seguirnos en </em><a href="https://www.facebook.com/MongabayLatam/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Facebook</em></a><em>, </em><a href="https://x.com/MongabayLatam/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>X</em></a><em>, </em><a href="https://www.instagram.com/mongabaylatam/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Instagram</em></a><em>, </em><a href="https://www.tiktok.com/@mongabaylatam/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Tiktok </em></a><em>y </em><a href="https://www.youtube.com/channel/UCCZH55oRbWMJoH3L2JmSItQ/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Youtube</em></a><em>. </em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Barinia Montoya]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/relatos-ambientales/chile-refugios-marinos-erizo-negro-reviven-bosques-submarinos_132_13363269.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 07 Jul 2026 17:13:09 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/678204e3-95ce-49f3-bed0-8dac5ce21616_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="57079" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/678204e3-95ce-49f3-bed0-8dac5ce21616_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="57079" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Chile: pescadores artesanales frenan con sus refugios marinos el crecimiento descontrolado del erizo negro y reviven los bosques submarinos]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/678204e3-95ce-49f3-bed0-8dac5ce21616_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Medioambiente,Biodiversidad,Océanos,Animales,Océano Pacífico]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Día Mundial de las Tortugas Marinas: tres historias dan esperanza en América Latina ]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/relatos-ambientales/dia-mundial-tortugas-marinas-historias-esperanza-america-latina_132_13310085.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0c2b6d0a-687c-438a-949b-f807bbe6dbf3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Día Mundial de las Tortugas Marinas: tres historias dan esperanza en América Latina "></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un estudio global halló que poblaciones de tortugas se están recuperando, pero la pesca incidental, el cambio climático y la contaminación por plásticos siguen amenazando su supervivencia. Aquí reunimos tres historias de esperanza y urgencia en Colombia, Ecuador y Argentina que nos hacen repensar los aportes de estos misteriosos animales. </p></div><p class="article-text">
        Cada a&ntilde;o, el 16 de junio, se conmemora el <strong>D&iacute;a Mundial de las Tortugas Marinas.</strong> La fecha llega este a&ntilde;o con un panorama que mezcla esperanza y urgencia. <a href="https://iucn.org/news/202504/new-global-assessment-reveals-hope-marine-turtles-highlights-urgent-need-continued-1" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Un estudio global</a> publicado por el Grupo de Especialistas en Tortugas Marinas de la Uni&oacute;n Internacional para la Conservaci&oacute;n de la Naturaleza (UICN) revel&oacute; que d&eacute;cadas de esfuerzos de conservaci&oacute;n est&aacute;n dando resultado. <strong>M&aacute;s del 40 % de las poblaciones de tortugas marinas son consideradas actualmente de bajo riesgo y baja amenaza,</strong> frente al 23 % registrado en 2011. Sin embargo, el mismo estudio advierte que la pesca incidental sigue siendo la amenaza m&aacute;s urgente para las tortugas marinas en todo el mundo, junto a otros riesgos como el desarrollo costero, la contaminaci&oacute;n por pl&aacute;sticos, el cambio clim&aacute;tico y la captura directa de tortugas y sus huevos.
    </p><p class="article-text">
        En Am&eacute;rica Latina, tres historias iluminan tanto los avances como los desaf&iacute;os que enfrentan estas especies en el Pac&iacute;fico y el Atl&aacute;ntico Sur. En Ecuador, investigadores descubrieron que dos playas de la provincia de Esmeraldas son <strong>refugios &uacute;nicos en el Pac&iacute;fico Oriental</strong> para la resiliencia de las tortugas golfinas (<em>Lepidochelys olivacea</em>) frente al cambio clim&aacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Lee m&aacute;s | </strong><a href="https://es.mongabay.com/custom-story/2026/06/puma-fest-2026/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Llega el PUMA FEST: I Festival Latinoamericano de Periodismo Ambiental</strong></a>
    </p><p class="article-text">
        En Colombia, las comunidades afrodescendientes del Choc&oacute; protagonizan una transformaci&oacute;n profunda: de consumir tortugas a protegerlas, mientras la ciencia advierte la necesidad de acompa&ntilde;ar esas iniciativas para que sean realmente beneficiosas. Y en Argentina, un equipo de investigadores logr&oacute; por primera vez rastrear por sat&eacute;lite a machos de tortuga la&uacute;d (<em>Dermochelys coriacea</em>) en el Atl&aacute;ntico Sur, develando los movimientos de los individuos m&aacute;s desconocidos de la especie m&aacute;s grande de todas.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/4ba3db4c-ac7b-4c49-9286-20457eb3eee1_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/4ba3db4c-ac7b-4c49-9286-20457eb3eee1_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/4ba3db4c-ac7b-4c49-9286-20457eb3eee1_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/4ba3db4c-ac7b-4c49-9286-20457eb3eee1_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/4ba3db4c-ac7b-4c49-9286-20457eb3eee1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/4ba3db4c-ac7b-4c49-9286-20457eb3eee1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/4ba3db4c-ac7b-4c49-9286-20457eb3eee1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Eclosión de tortugas en playa Portete, Ecuador. Foto: cortesía Rubén Vinueza Chérrez y Estefanía Sánchez-Flores"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Eclosión de tortugas en playa Portete, Ecuador. Foto: cortesía Rubén Vinueza Chérrez y Estefanía Sánchez-Flores                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text">Ecuador: el refugio de tortugas macho</h2><p class="article-text">
        En la costa noroccidental de Ecuador, donde el bosque del Choc&oacute; llega hasta el mar y una capa permanente de nubes filtra la luz del sol, dos playas guardan un secreto que la comunidad cient&iacute;fica tard&oacute; d&eacute;cadas en descubrir: casi todas las cr&iacute;as de tortuga golfina que nacen all&iacute; son machos.
    </p><p class="article-text">
        El hallazgo, <a href="https://link.springer.com/article/10.1007/s10584-025-04050-y#Tab2" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">publicado en octubre de 2025 en la revista Climatic Change,</a> podr&iacute;a ser una de las noticias m&aacute;s importantes para la conservaci&oacute;n de tortugas marinas en el Pac&iacute;fico Oriental. Y su historia comenz&oacute;, casi por casualidad, con una pregunta sobre el cambio clim&aacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Necesit&aacute;bamos un bioindicador para evaluar los efectos del cambio clim&aacute;tico en comunidades pesqueras&rdquo;, recuerda Rub&eacute;n Vinueza Ch&eacute;rrez, bi&oacute;logo marino y uno de los autores del estudio. En 2017, trabajando con la cooperaci&oacute;n t&eacute;cnica alemana en el proyecto Procambio, propuso a los reptiles &mdash;y en particular a las tortugas marinas&mdash; como esa ventana para leer el clima. La raz&oacute;n es biol&oacute;gica: el sexo de las tortugas depende de la temperatura de incubaci&oacute;n de los huevos. <strong>A m&aacute;s calor, m&aacute;s hembras. A m&aacute;s fr&iacute;o, m&aacute;s machos.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Lo que encontraron al instalar los primeros sensores en los nidos de Portete y Galera &mdash;en la provincia de Esmeraldas, al norte de Ecuador&mdash; fue sorprendente. Las temperaturas promedio de incubaci&oacute;n fueron de apenas 27 &deg;C en Portete y 27.3 &deg;C en Galera, muy por debajo de los m&aacute;s de 30 &deg;C que se registran en la mayor&iacute;a de playas de anidaci&oacute;n del mundo. El resultado: entre el 99.9 % y el 99.3 % de las cr&iacute;as nacidas entre 2018 y 2022 fueron machos.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
<script src="https://www.youtube.com/iframe_api"></script>
<script type="module">
    window.marfeel.cmd.push(['multimedia', function(multimedia) {
        multimedia.initializeItem('yt-97Sta8sVHIc-1117', 'youtube', '97Sta8sVHIc', document.getElementById('yt-97Sta8sVHIc-1117'));
    }]);
</script>

<iframe id=yt-97Sta8sVHIc-1117 src="https://www.youtube.com/embed/97Sta8sVHIc?enablejsapi=1" frameborder="0"></iframe>
            </figure><p class="article-text">
        Estos resultados son clave. De hecho, en la gran barrera de coral, en Australia, <strong>hasta el 99 % de las tortugas verdes que nacen son hembras</strong>, al igual que en el norte de Chipre. En Turqu&iacute;a, la cantidad de tortugas nacidas hembras alcanza el 74 %. Esta tendencia, asegura la investigaci&oacute;n, &ldquo;conlleva una <strong>marcada desproporci&oacute;n entre sexos</strong> que puede afectar el &eacute;xito reproductivo y, por consiguiente, la viabilidad a largo plazo de las poblaciones, as&iacute; como la reducci&oacute;n del &eacute;xito de eclosi&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Para la comunidad cient&iacute;fica es urgente encontrar estas zonas que podr&iacute;an ser refugios del cambio clim&aacute;tico. Necesitamos definir qu&eacute; playas est&aacute;n todav&iacute;a generando machos&rdquo;, explica Vinueza Ch&eacute;rrez.
    </p><p class="article-text">
        La clave est&aacute; en la geograf&iacute;a. Portete y Galera se encuentran dentro del corredor del Choc&oacute;, uno de los ecosistemas m&aacute;s h&uacute;medos del planeta. La presencia de bosque, la nubosidad constante y la humedad <strong>reducen la entrada de radiaci&oacute;n solar,</strong> manteniendo las temperaturas locales significativamente m&aacute;s bajas que en otras zonas tropicales de anidaci&oacute;n. Adem&aacute;s, la temporada de anidaci&oacute;n de la golfina &mdash;de agosto a noviembre&mdash; coincide con los meses m&aacute;s frescos del a&ntilde;o en la regi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El estudio proyect&oacute; las temperaturas futuras de los nidos bajo tres escenarios del Panel Intergubernamental sobre Cambio Clim&aacute;tico. Las conclusiones son alentadoras: incluso en el peor escenario posible &mdash;el de desarrollo intensivo en combustibles f&oacute;siles&mdash;, la probabilidad de que las temperaturas superen los 30.5 &deg;C (el umbral a partir del cual se producen hembras) llegar&iacute;a al 71 % en Portete y al 68 % en Galera hacia finales de siglo. En otras palabras, aun en ese escenario extremo, una porci&oacute;n relevante de los nidos seguir&iacute;a produciendo machos.
    </p><p class="article-text">
        [iframe width=&ldquo;100%&rdquo; height=&ldquo;400&rdquo; src=&ldquo;https://www.youtube.com/embed/97Sta8sVHIc?si=LOOWgIB6ncCwzNIk&rdquo; title=&ldquo;YouTube video player&rdquo; frameborder=&ldquo;0&rdquo; allow=&ldquo;accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share&rdquo; referrerpolicy=&ldquo;strict-origin-when-cross-origin&rdquo; allowfullscreen&amp;gt;
    </p><p class="article-text">
        <em>Eclosi&oacute;n de tortugas marinas en playa Portete, Ecuador. Video: Rub&eacute;n Vinueza Ch&eacute;rrez y Estefan&iacute;a S&aacute;nchez-Flores.&nbsp;</em>
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, el futuro de estas playas no depende solo del clima. Portete, aunque protegida, enfrenta la presi&oacute;n del turismo de un hotel cercano en Mompiche. Galera, m&aacute;s inaccesible, est&aacute; por ahora m&aacute;s resguardada. Ambas integran el Sistema Nacional de &Aacute;reas Protegidas de Ecuador, pero &ldquo;ser &aacute;rea protegida no garantiza el cien por ciento&rdquo;, advierte Estefan&iacute;a S&aacute;nchez-Flores, coautora del estudio e investigadora en ingenier&iacute;a ambiental. La urbanizaci&oacute;n, los perros sueltos en las playas, las luces artificiales y la pesca incidental siguen siendo amenazas reales. Conservar estos refugios, concluyen los investigadores, requiere no solo proteger el clima, sino tambi&eacute;n el bosque y la oscuridad de la noche.
    </p><h2 class="article-text">Colombia: una tortuga viva vale m&aacute;s que una tortuga muerta</h2><p class="article-text">
        En Nuqu&iacute;, un municipio del departamento del Choc&oacute; colombiano, hay personas que cada noche, entre julio y diciembre, recorren la playa esperando el rastro inconfundible de una tortuga que sube a desovar. Cuando la encuentran, esperan en silencio hasta que termina. Luego recogen los huevos y los trasladan a corrales protegidos donde permanecer&aacute;n hasta la eclosi&oacute;n. El prop&oacute;sito del traslado es <strong>proteger los nidos</strong> de las mareas que pueden arrastrar los huevos mar adentro o de los perros que excavan la arena para devorarlos.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cuando los huevos eclosionan, las dejamos [a las tortugas] caminar solas hacia donde suena la ola&rdquo;, cuenta Jorge Enrique Murillo Palacio, integrante del Consejo Comunitario General Los Riscales. &ldquo;Es muy dif&iacute;cil que una tortuga se devuelva para arriba. Siempre busca la parte de abajo&rdquo;. Esa caminata importa: <strong>la playa queda grabada en el vientre del animal,</strong> como un mapa, y cuando la tortuga es adulta regresa al mismo lugar a anidar.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/92018e8b-82e9-4ed3-8341-5ebddc3b1758_9-16-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/92018e8b-82e9-4ed3-8341-5ebddc3b1758_9-16-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/92018e8b-82e9-4ed3-8341-5ebddc3b1758_9-16-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/92018e8b-82e9-4ed3-8341-5ebddc3b1758_9-16-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/92018e8b-82e9-4ed3-8341-5ebddc3b1758_9-16-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/92018e8b-82e9-4ed3-8341-5ebddc3b1758_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/92018e8b-82e9-4ed3-8341-5ebddc3b1758_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Las comunidades de Nuquí miden la caparazón de las tortugas que anidan para llevar un registro y compartir la información con las autoridades ambientales. Foto: cortesía Lander Murillo, comunidad de Coqui"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Las comunidades de Nuquí miden la caparazón de las tortugas que anidan para llevar un registro y compartir la información con las autoridades ambientales. Foto: cortesía Lander Murillo, comunidad de Coqui                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Murillo forma parte del Consejo Comunitario General Los Riscales, autoridad territorial que administra m&aacute;s de 31 469 hect&aacute;reas en el municipio de Nuqu&iacute; y que lleva m&aacute;s de <strong>10 a&ntilde;os coordinando la conservaci&oacute;n de tortugas marinas</strong> en la zona. &ldquo;Para nosotros es algo muy lindo porque estamos contribuyendo a que esa especie pueda seguir existiendo en el planeta&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        No siempre fue as&iacute;. <a href="https://www.researchgate.net/publication/398392690_Uso_y_percepcion_de_las_tortugas_marinas_en_el_municipio_de_Nuqui_Choco_Colombia_Implicaciones_para_su_conservacion" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Un estudio publicado en 2025 en la revista Ethnoscientia,</a> con trabajo de campo realizado en 2015 por Laura Soto-Cort&eacute;s y Dennis Castillo-Figueroa en las comunidades de Jurubir&aacute;, Pangu&iacute; y la cabecera de Nuqu&iacute;, documenta una relaci&oacute;n hist&oacute;rica mucho m&aacute;s compleja entre estas comunidades afrodescendientes y las tortugas marinas que llegan al Pac&iacute;fico colombiano para reproducirse, todas en la lista roja de especies amenazadas de la Uni&oacute;n Internacional para la Conservaci&oacute;n de la Naturaleza (UICN): la tortuga carey (<em>Eretmochelys imbricata</em>), en Peligro Cr&iacute;tico; la can&aacute; o la&uacute;d (<em>Dermochelys coriacea</em>), Vulnerable; la verde (<em>Chelonia mydas</em>), en Peligro; y la tortuga golfina (<em>Lepidochelys olivacea</em>), Vulnerable.
    </p><h2 class="article-text">Leer m&aacute;s | <a href="https://es.mongabay.com/2026/06/agua-comunidades-indigenas-campesinos-afrodescendientes-darien-vidas-acuaticas-museo-nacional-colombia/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">La tenacidad del agua: comunidades ind&iacute;genas, campesinos y afrodescendientes del Dari&eacute;n llevan sus vidas acu&aacute;ticas al Museo Nacional de Colombia</a></h2><p class="article-text">
        A partir de entrevistas con pescadores locales, la investigaci&oacute;n registr&oacute; <strong>un v&iacute;nculo multidimensional con las tortugas:</strong> alimenticio, medicinal, ornamental, espiritual y ritual. Se consum&iacute;an huevos y carne y la grasa del animal se usaba para tratar enfermedades respiratorias. El pene del macho, conocido localmente como &ldquo;el viril&rdquo; o &ldquo;la picha&rdquo;, ten&iacute;a alta demanda comercial como afrodis&iacute;aco, con compradores llegados desde ciudades como Medell&iacute;n, y <strong>pod&iacute;a venderse entre 18 y 36 d&oacute;lares.</strong> Incluso exist&iacute;a una pr&aacute;ctica ritual llamada ombligada, en la que partes de la tortuga se ahumaban y raspaban para incorporarlas al cord&oacute;n umbilical de los reci&eacute;n nacidos. De esa manera se les transfer&iacute;a, supuestamente, cualidades como la resistencia en el agua.
    </p><p class="article-text">
        El estudio tambi&eacute;n document&oacute; que los propios entrevistados percib&iacute;an una disminuci&oacute;n en las poblaciones y la vinculaban directamente a d&eacute;cadas de captura y consumo. &ldquo;Cuando yo era muchacho, hab&iacute;a mucha tortuga. Uno se iba por aqu&iacute;, por la playa de Boca Chori, <strong>encontraba 10 nidadas de huevos y la gente se las tra&iacute;a</strong>&rdquo;, relat&oacute; uno de los participantes de Jurubir&aacute;. Los investigadores concluyen que incorporar estas percepciones y valores culturales locales es indispensable para dise&ntilde;ar estrategias de conservaci&oacute;n verdaderamente efectivas y sostenibles en el tiempo.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/dd3cae09-3aa2-43b4-9f48-6d28e80919fb_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/dd3cae09-3aa2-43b4-9f48-6d28e80919fb_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/dd3cae09-3aa2-43b4-9f48-6d28e80919fb_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/dd3cae09-3aa2-43b4-9f48-6d28e80919fb_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/dd3cae09-3aa2-43b4-9f48-6d28e80919fb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/dd3cae09-3aa2-43b4-9f48-6d28e80919fb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/dd3cae09-3aa2-43b4-9f48-6d28e80919fb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="La investigadora Laura Soto-Cortés entrevista a habitantes de las comunidades de Jurubirá, Panguí y Nuquí para conocer su relación con las tortugas marinas. Foto: cortesía Laura Soto-Cortés"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                La investigadora Laura Soto-Cortés entrevista a habitantes de las comunidades de Jurubirá, Panguí y Nuquí para conocer su relación con las tortugas marinas. Foto: cortesía Laura Soto-Cortés                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Hoy, seg&uacute;n Murillo, la transformaci&oacute;n en Nuqu&iacute; es real: quien sea encontrado con carne o concha de tortuga puede ser judicializado. Adem&aacute;s, &ldquo;nos dimos de cuenta de que <strong>una tortuga viva nos puede generar mucha m&aacute;s plata que terminar con su existencia.</strong> Nosotros anteriormente mat&aacute;bamos la tortuga. Pero gracias a Dios desde hace varios a&ntilde;os a la tortuga la miramos como una fuente de ingreso, porque hay mucha gente turista que viene ac&aacute; y de una u otra forma dejan recursos en el territorio&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, la pr&aacute;ctica de reubicar huevos, advierten los investigadores ecuatorianos Rub&eacute;n Vinueza Ch&eacute;rrez y Estefan&iacute;a S&aacute;nchez-Flores, &ldquo;es complejo&rdquo; y debe hacerse considerando diversos factores para evitar da&ntilde;os en las tortugas. De acuerdo con los especialistas, <strong>las tortugas seleccionan zonas de playa con perfiles t&eacute;rmicos espec&iacute;ficos,</strong> y un nido mal reubicado &mdash;demasiado superficial o en una zona m&aacute;s expuesta&mdash; puede alterar la temperatura de incubaci&oacute;n hasta afectar, incluso, el desarrollo neurol&oacute;gico de las cr&iacute;as. La reubicaci&oacute;n puede ser necesaria, coinciden los investigadores, pero debe tomarse como &uacute;ltima opci&oacute;n y con conocimiento t&eacute;cnico del perfil t&eacute;rmico de cada playa. No basta con que las tortuguitas lleguen al mar. Importa tambi&eacute;n c&oacute;mo llegan.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a61acc92-7dc5-4e20-aa78-6bdfd39a5616_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a61acc92-7dc5-4e20-aa78-6bdfd39a5616_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a61acc92-7dc5-4e20-aa78-6bdfd39a5616_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a61acc92-7dc5-4e20-aa78-6bdfd39a5616_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a61acc92-7dc5-4e20-aa78-6bdfd39a5616_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a61acc92-7dc5-4e20-aa78-6bdfd39a5616_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/a61acc92-7dc5-4e20-aa78-6bdfd39a5616_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Huevos de tortugas reubicados por las comunidades de Nuqui. Foto: cortesía Lander Murillo, comunidad de Coqui"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Huevos de tortugas reubicados por las comunidades de Nuqui. Foto: cortesía Lander Murillo, comunidad de Coqui                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text">Argentina: los machos invisibles del Atl&aacute;ntico Sur</h2><p class="article-text">
        De las siete especies de tortugas marinas que existen, la la&uacute;d (<em>Dermochelys coriacea</em>) es la m&aacute;s grande y una de las m&aacute;s misteriosas. Los adultos pesan entre 200 y 250 kilos &mdash;<strong>el ejemplar m&aacute;s grande registrado super&oacute; los 900 kilos</strong>&mdash;, pero a pesar de su porte, se sabe muy poco de ellas.
    </p><p class="article-text">
        Victoria Gonz&aacute;lez, investigadora del Instituto de Investigaciones Marinas y Costeras de la Universidad Nacional de Mar del Plata y el Conicet, explica que la especie pasa la mayor parte de su ciclo de vida en zonas alejadas de la costa, lo que la hace muy dif&iacute;cil de estudiar. Aunque esta dificultad aplica tanto para hembras como para machos, todo lo que la ciencia conoc&iacute;a proven&iacute;a de las playas de anidaci&oacute;n, donde las hembras salen a desovar y los investigadores pueden acercarse. <strong>Los machos, que nunca abandonan el oc&eacute;ano,</strong> permanec&iacute;an como una inc&oacute;gnita.
    </p><p class="article-text">
        Eso empez&oacute; a cambiar en aguas cercanas a la costa de la provincia de Buenos Aires, donde un equipo de investigadores logr&oacute; colocar transmisores satelitales a machos de tortuga la&uacute;d. Capturarlos no fue sencillo. La metodolog&iacute;a consiste en aproximarse lentamente a los animales con una embarcaci&oacute;n y colocar en su camino un aro &mdash;similar a uno de b&aacute;squet, pero mucho mayor&mdash; para que entren solos en la red. Una vez retenidos, se los sube a una balsa inflable. &ldquo;A la cuenta de tres, entre tres o cuatro personas&rdquo;, cuenta Gonz&aacute;lez, quien tambi&eacute;n es investigadora del Instituto Nacional de Investigaci&oacute;n y Desarrollo Pesquero (INIDEP). La colaboraci&oacute;n de pescadores artesanales, acostumbrados a trabajar en el mar y a manejar cargas pesadas, fue indispensable.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
<script src="https://www.youtube.com/iframe_api"></script>
<script type="module">
    window.marfeel.cmd.push(['multimedia', function(multimedia) {
        multimedia.initializeItem('yt-trMDUNQhxU8-3448', 'youtube', 'trMDUNQhxU8', document.getElementById('yt-trMDUNQhxU8-3448'));
    }]);
</script>

<iframe id=yt-trMDUNQhxU8-3448 src="https://www.youtube.com/embed/trMDUNQhxU8?enablejsapi=1" frameborder="0"></iframe>
            </figure><p class="article-text">
        Los transmisores, fijados en el caparaz&oacute;n, env&iacute;an datos de geolocalizaci&oacute;n cada vez que los animales salen a respirar. Los primeros resultados revelaron comportamientos inesperados: los cuatro machos marcados permanecieron durante semanas en aguas de la plataforma continental argentina, aliment&aacute;ndose en el norte de la provincia de Buenos Aires, muy cerca de la costa y no mar adentro como se pensaba. <strong>&ldquo;Quiz&aacute;s lo vienen haciendo hace cientos de a&ntilde;os, pero no lo sab&iacute;amos&rdquo;</strong>, reflexiona la investigadora.
    </p><p class="article-text">
        Uno de ellos hizo luego algo diferente a los dem&aacute;s: se desplaz&oacute; bordeando la costa bonaerense hacia el Rinc&oacute;n, otro sistema de alta productividad donde hay abundancia de medusas, su alimento principal. Los pescadores artesanales empezaron a reportar presencia de medusas en las redes y al poco tiempo los transmisores confirmaron que los animales los segu&iacute;an. Hacia finales de mayo, los cuatro iniciaron el desplazamiento hacia el norte. Hoy est&aacute;n en el sur de Brasil.
    </p><p class="article-text">
        A partir de este hallazgo se disparan muchas preguntas, dice Gonz&aacute;lez. &ldquo;&iquest;Cu&aacute;ntas hay? &iquest;Est&aacute;n separadas en grupos? &iquest;Est&aacute;n todas juntas?&rdquo;, se preguntan los investigadores.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/385fc517-a9f6-48ce-9f32-bcd167e2504f_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/385fc517-a9f6-48ce-9f32-bcd167e2504f_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/385fc517-a9f6-48ce-9f32-bcd167e2504f_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/385fc517-a9f6-48ce-9f32-bcd167e2504f_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/385fc517-a9f6-48ce-9f32-bcd167e2504f_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/385fc517-a9f6-48ce-9f32-bcd167e2504f_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/385fc517-a9f6-48ce-9f32-bcd167e2504f_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Recorrido satelital de las tortugas laúd macho en Argentina. Mapa: cortesía Proyecto Tortuga Laud-Argentina"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Recorrido satelital de las tortugas laúd macho en Argentina. Mapa: cortesía Proyecto Tortuga Laud-Argentina                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Se sabe, por estudios gen&eacute;ticos, que las tortugas la&uacute;d que llegan a Argentina provienen principalmente de una peque&ntilde;a poblaci&oacute;n del norte de Brasil, en el estado de Esp&iacute;ritu Santo, y de colonias en la costa occidental de &Aacute;frica, en Ghana, Gab&oacute;n y Congo.
    </p><p class="article-text">
        Hace unos 20 a&ntilde;os, hembras muertas en playas argentinas con marcas met&aacute;licas colocadas para su identificaci&oacute;n en las aletas permitieron comprobar por primera vez la migraci&oacute;n transatl&aacute;ntica de la especie. El a&ntilde;o pasado, el equipo captur&oacute; una hembra que llevaba en las aletas una chapa colocada 11 a&ntilde;os antes en el Congo.
    </p><p class="article-text">
        El seguimiento satelital busca no solo identificar los corredores migratorios una vez que las tortugas llegan a Argentina, sino tambi&eacute;n <strong>identificar zonas de superposici&oacute;n</strong> con las actividades pesqueras, uno de los principales factores de mortalidad a nivel global, y con los residuos en el mar. La contaminaci&oacute;n por pl&aacute;stico es otra amenaza documentada: en tortugas verdes recuperadas muertas es frecuente encontrar bolsas, fragmentos de pl&aacute;stico duro y tapas de botella en el est&oacute;mago, cuenta Gonz&aacute;lez.
    </p><p class="article-text">
        El equipo espera colocar cuatro transmisores m&aacute;s en la pr&oacute;xima temporada, si consiguen financiamiento.
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>El art&iacute;culo original fue publicado por Michelle Carrere en Mongabay Latam. Puedes revisarlo </strong></em><a href="https://es.mongabay.com/2026/06/dia-mundial-tortugas-marinas-historias-esperanza-america-latina/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em><strong>aqu&iacute;</strong></em></a><em><strong>.</strong></em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Si quieres leer m&aacute;s noticias ambientales en Latinoam&eacute;rica, puedes revisar nuestra colecci&oacute;n de </em><a href="https://es.mongabay.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>art&iacute;culos</em></a><em>. Y si quieres estar al tanto de las mejores historias de Mongabay Latam, puedes suscribirte al bolet&iacute;n aqu&iacute;, unirte a nuestro canal de </em><a href="https://www.whatsapp.com/channel/0029VaHRw3ULI8YUpy3Iyc0m/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>WhatsApp </em></a><em>o seguirnos en </em><a href="https://www.facebook.com/MongabayLatam/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Facebook</em></a><em>, </em><a href="https://x.com/MongabayLatam/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>X</em></a><em>, </em><a href="https://www.instagram.com/mongabaylatam/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Instagram</em></a><em>, </em><a href="https://www.tiktok.com/@mongabaylatam/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Tiktok </em></a><em>y </em><a href="https://www.youtube.com/channel/UCCZH55oRbWMJoH3L2JmSItQ/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Youtube</em></a><em>. </em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Michelle Carrere]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/relatos-ambientales/dia-mundial-tortugas-marinas-historias-esperanza-america-latina_132_13310085.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 17 Jun 2026 01:21:37 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/0c2b6d0a-687c-438a-949b-f807bbe6dbf3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="6584003" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/0c2b6d0a-687c-438a-949b-f807bbe6dbf3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="6584003" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Día Mundial de las Tortugas Marinas: tres historias dan esperanza en América Latina ]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/0c2b6d0a-687c-438a-949b-f807bbe6dbf3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Medioambiente,Océanos,Latinoamérica,Animales,Tortugas marinas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Argentina: cría de elefante marino abandonada al nacer regresó al mar tras siete meses de rehabilitación]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/relatos-ambientales/argentina-cria-elefante-marino-regreso-mar-rehabilitacion_132_13280591.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/74ca9357-766d-48af-8eef-b851c9a2005e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Argentina: cría de elefante marino abandonada al nacer regresó al mar tras siete meses de rehabilitación"></p><p class="article-text">
        Una <strong>cr&iacute;a hu&eacute;rfana de elefante marino del sur </strong><em><strong>(Mirounga leonina)</strong></em><strong> logr&oacute; regresar al oc&eacute;ano</strong> en las costas de San Clemente del Tuy&uacute;, Argentina, luego de completar una compleja rehabilitaci&oacute;n que se extendi&oacute; durante siete meses. El caso es considerado excepcional por los especialistas, ya que la cachorra fue abandonada por su madre apenas horas despu&eacute;s de nacer y logr&oacute; sobrevivir gracias a un intenso trabajo de rescate y recuperaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El animal fue encontrado el 22 de octubre de 2025 en Villa Gesell, en la costa atl&aacute;ntica. Seg&uacute;n los especialistas de la <a href="https://prensa.mundomarino.com.ar/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Fundaci&oacute;n Mundo Marino,</a> <strong>la madre habr&iacute;a huido debido a una posible perturbaci&oacute;n humana,</strong> dejando sola a la cr&iacute;a en una etapa cr&iacute;tica para su supervivencia. Tras esperar durante toda la noche con la esperanza de que la hembra regresara, guardaparques de la Reserva Faro Querand&iacute; consideraron que el reencuentro no ocurrir&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Las hembras de elefante marino rara vez abandonan a sus cr&iacute;as de forma voluntaria en los primeros d&iacute;as de vida. En esa situaci&oacute;n, qued&oacute; claro que hubo imprudencia humana&rdquo;, se&ntilde;ala Sergio Rodr&iacute;guez Heredia, bi&oacute;logo y responsable del Centro de Rescate y Rehabilitaci&oacute;n de la Fundaci&oacute;n Mundo Marino.
    </p><p class="article-text">
        Cuando fue trasladada al Centro de Rescate y Rehabilitaci&oacute;n de la fundaci&oacute;n, la peque&ntilde;a elefante marina <strong>presentaba signos de debilidad y deshidrataci&oacute;n.</strong>
    </p><p class="article-text">
        El desaf&iacute;o para los especialistas era enorme. La leche de las hembras de elefante marino posee un contenido graso muy alto, lo que permite que las cr&iacute;as tripliquen su peso en apenas tres semanas. Ante la ausencia de antecedentes similares, un equipo integrado por veterinarios, bi&oacute;logos, t&eacute;cnicos y nutricionistas desarroll&oacute; una f&oacute;rmula experimental para <strong>sustituir la leche materna y ajust&oacute; constantemente el tratamiento seg&uacute;n la evoluci&oacute;n del animal.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Durante las primeras semanas, la prioridad fue estabilizar su estado de salud mediante hidrataci&oacute;n, monitoreo permanente y medidas preventivas para evitar infecciones. Tambi&eacute;n se implementaron estrategias para reducir la dependencia hacia los humanos, incluyendo el uso de un peluche como objeto de apego y una rutina de alimentaci&oacute;n dise&ntilde;ada para imitar las condiciones naturales.
    </p><p class="article-text">
        Con el paso de los meses comenz&oacute; otra etapa decisiva: aprender a alimentarse por s&iacute; sola. Tras varios intentos, la cachorra acept&oacute; pescado entero y <strong>posteriormente consigui&oacute; capturar peces vivos, una habilidad indispensable para sobrevivir en libertad.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Una vez alcanzado el peso m&iacute;nimo establecido por los especialistas, superior a los 100 kilos, lleg&oacute; el momento m&aacute;s esperado. Aunque nunca hab&iacute;a estado en una playa abierta ni hab&iacute;a tenido contacto directo con el oc&eacute;ano, la joven elefante marina explor&oacute; la costa durante varias horas hasta que finalmente ingres&oacute; al agua y se alej&oacute; mar adentro.
    </p><p class="article-text">
        Ahora, un plan de monitoreo permitir&aacute; seguir su evoluci&oacute;n. <strong>La cr&iacute;a fue identificada con una caravana numerada para facilitar futuros avistamientos</strong> y verificar que logre alimentarse de manera exitosa en su ambiente natural<em><strong>.</strong></em>
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>Este art&iacute;culo se public&oacute; originalmente en Mongabay Latam, puedes leerlo </strong></em><a href="https://es.mongabay.com/short-article/2026/06/argentina-cria-elefante-marino-regreso-mar-rehabilitacion/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>aqu&iacute;</strong></a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mongabay Latam]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/relatos-ambientales/argentina-cria-elefante-marino-regreso-mar-rehabilitacion_132_13280591.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 06 Jun 2026 04:03:24 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/74ca9357-766d-48af-8eef-b851c9a2005e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="546057" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/74ca9357-766d-48af-8eef-b851c9a2005e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="546057" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Argentina: cría de elefante marino abandonada al nacer regresó al mar tras siete meses de rehabilitación]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/74ca9357-766d-48af-8eef-b851c9a2005e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Medioambiente,Animales,Conservación,Océanos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los códigos del canto: los algoritmos revolucionan el estudio poblacional de la gallineta chica en Argentina]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/relatos-ambientales/codigos-canto-algoritmos-revolucionan-estudio-poblacional-gallineta-chica-argentina_132_13261146.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a8cb4dc5-c3a0-4093-b9f8-8f6a40b369d5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los códigos del canto: los algoritmos revolucionan el estudio poblacional de la gallineta chica en Argentina"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Ante las dificultades para estudiarla en campo, científicos argentinos graban sus cantos y recurren a modelos de inteligencia artificial para generar huellas sonoras personalizadas. En coordinación con los biólogos, ganaderos de Santa Cruz aplican clausuras rotativas en las áreas donde habitan estas enigmáticas aves patagónicas y evitar que sus ganados afecten a la especie. </p></div><p class="article-text">
        En las estepas de la provincia de Santa Cruz, alejada del contacto humano y sometida a bajas temperaturas, habita <strong>la gallineta chica (</strong><em><strong>Rallus antarcticus</strong></em><strong>)</strong>, una misteriosa ave que se crey&oacute; extinta durante 40 a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Al estar refugiada en densos humedales de la Patagonia austral, y <strong>por su car&aacute;cter esquivo, resulta casi inaccesible para los cient&iacute;ficos</strong> y, por eso, en medio de los alejados parajes, el bi&oacute;logo Ignacio Roesler se pregunt&oacute;: <strong>&iquest;c&oacute;mo saber cu&aacute;ntas hay si casi no se dejan ver?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Con ayuda de la inteligencia artificial se viene construyendo la respuesta. Desde hace dos a&ntilde;os, un grupo de cient&iacute;ficos argentinos de la <a href="https://macatobiano.org/es/programas/aves/proyecto-gallineta-chica/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Fundaci&oacute;n Mac&aacute; Tobiano</a> y el <a href="http://www.lsd.df.uba.ar/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Laboratorio de Sistemas Din&aacute;micos de la Universidad de Buenos Aires</a> estudian los cantos de estas aves para identificar a cada individuo.
    </p><p class="article-text">
        [iframe src='https://flo.uri.sh/visualisation/29093532/embed' title='Interactive or visual content' class='flourish-embed-iframe' frameborder='0' scrolling='no' style='width:100%;height:150px;' sandbox='allow-same-origin allow-forms allow-scripts allow-downloads allow-popups allow-popups-to-escape-sandbox allow-top-navigation-by-user-activation'&amp;gt;
    </p><p class="article-text">
        Conforme se suman registros sonoros &mdash;hechos en campo&mdash; se va entrenando el <em>software</em> que distinguir&aacute; a los individuos por sus voces. Con ello, los expertos apuntan a conocer la salud de esta enigm&aacute;tica especie que se resiste a la extinci&oacute;n y que <a href="https://www.iucnredlist.org/species/22692486/197497364" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>hoy est&aacute; considerada como Vulnerable</strong></a><strong> </strong>en la Lista Roja de Especies de la Uni&oacute;n Internacional para la Conservaci&oacute;n de la Naturaleza (UICN).
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Como los juncales est&aacute;n tupidos, casi no se la puede ver. <strong>Hay que detectarlas casi exclusivamente por el sonido</strong>&rdquo;, cuenta Roesler, director de la Fundaci&oacute;n Mac&aacute; Tobiano.
    </p><p class="article-text">
        Se apunta a que el monitoreo masivo de cantos tambi&eacute;n permita conocer los h&aacute;bitos, desplazamientos y tiempos de vida de la gallineta chica. A la par, <strong>gracias al estudio de la siringe (el &oacute;rgano vocal de las aves), est&aacute;n construyendo modelos computacionales que recrean los sonidos de la especie y sus posibles variaciones</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Estos trabajos de laboratorio se complementan con las acciones en territorio con ganaderos locales. En la provincia de Santa Cruz se impulsan buenas pr&aacute;cticas de manejo, como cierres y rotaci&oacute;n de &aacute;reas de pastoreo, para no alterar el h&aacute;bitat de las gallinetas.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9465bea8-4113-4c0d-a669-a01ec0b93902_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9465bea8-4113-4c0d-a669-a01ec0b93902_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9465bea8-4113-4c0d-a669-a01ec0b93902_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9465bea8-4113-4c0d-a669-a01ec0b93902_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9465bea8-4113-4c0d-a669-a01ec0b93902_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9465bea8-4113-4c0d-a669-a01ec0b93902_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/9465bea8-4113-4c0d-a669-a01ec0b93902_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Durante 40 años no se tuvo registros de la gallineta chica. Se la creyó extinta, hasta que en 1998 fue redescubierta en los juncales de Santa Cruz, en la Patagonia argentina. Foto: cortesía Ignacio Roesler"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Durante 40 años no se tuvo registros de la gallineta chica. Se la creyó extinta, hasta que en 1998 fue redescubierta en los juncales de Santa Cruz, en la Patagonia argentina. Foto: cortesía Ignacio Roesler                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>Leer m&aacute;s | </strong><a href="https://es.mongabay.com/2026/05/claves-para-evitar-las-colisiones-de-aves-con-estructuras-urbanas-segun-una-red-de-ciencia-participativa-entrevista/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Claves para evitar las colisiones de aves con estructuras urbanas, seg&uacute;n una red de ciencia participativa | ENTREVISTA</strong></a>
    </p><h2 class="article-text">La enigm&aacute;tica ave que revivi&oacute; en el sur del mundo</h2><p class="article-text">
        A mediados del siglo XX, hab&iacute;a disponibles apenas 20 espec&iacute;menes de gallineta chica en las colecciones de los museos de historia natural.
    </p><p class="article-text">
        Las principales colectas se hab&iacute;an hecho en el siglo XIX, en diversos puntos de la Patagonia, sumando casos excepcionales en Santiago de Chile y la provincia de Buenos Aires. Con los a&ntilde;os se torn&oacute; m&aacute;s dif&iacute;cil hallarla. Los periodos de tiempo entre capturas se fueron ensanchando, <strong>hasta que, en 1959, se la registr&oacute; por &uacute;ltima vez en la provincia de R&iacute;o Negro. O al menos eso se pens&oacute; durante cuatro d&eacute;cadas.</strong>
    </p><p class="article-text">
        En 1992, en el libro <a href="https://portals.iucn.org/library/node/6923" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Threatened birds of the Americas: The ICBP/IUCN Red Data Book</em></a>, la UICN plante&oacute; la posible extinci&oacute;n de la gallineta chica debido al tiempo transcurrido sin registros.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, al bi&oacute;logo argentino Juan Mazar Barnett, que trabajaba en Birdlife International, le hizo ruido esta afirmaci&oacute;n. <strong>Por las similitudes f&iacute;sicas con la gallineta de Virginia (</strong><em><strong>Rallus limicola</strong></em><strong>), ambas de la familia de los r&aacute;lidos, dedujo que podr&iacute;an cantar parecido.</strong> As&iacute; que tom&oacute; algunas grabaciones de la especie norteamericana, que hace migraciones a Centro y Sudam&eacute;rica, y fue a la Patagonia a buscar a la gallineta chica, el ave que se cre&iacute;a extinta.
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de pruebas y exploraciones, en enero de 1998, en los ba&ntilde;ados del R&iacute;o Chico, Santa Cruz, detect&oacute; cantos similares a las grabaciones que usaba como referencia. En esa ocasi&oacute;n identific&oacute; cantos de cuatro ejemplares, logrando ver a uno de ellos entre los juncos. El ave presentaba las caracter&iacute;sticas de la gallineta chica y no de la gallineta de Virginia: la parte superior de color beige con rayas gruesas negruzcas; la parte inferior plomiza; el vientre y la cloaca negros, las patas rojas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Junto con su equipo de trabajo consign&oacute; los registros en </strong><a href="https://d1wqtxts1xzle7.cloudfront.net/48548119/Rediscovery_of_Austral_Rail__Cotinga_10-libre.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>un art&iacute;culo</strong></a><strong> donde dio detalles de las vocalizaciones encontradas.</strong> El bi&oacute;logo Ignacio &ldquo;Kini&rdquo; Roesler acompa&ntilde;&oacute; a Mazar Barnett en sus &uacute;ltimos estudios de la especie.
    </p><p class="article-text">
        <strong>A pesar de estos trabajos preliminares, la bibliograf&iacute;a sobre la especie sigue siendo escasa</strong> y a&uacute;n con los datos aislados de individuos recolectados en los museos, no es suficiente para establecer patrones de alimentaci&oacute;n y reproducci&oacute;n de la gallineta chica.
    </p><p class="article-text">
        Por eso, tras el redescubrimiento, Roesler recorri&oacute; la zona para saber si exist&iacute;an otros lugares donde a&uacute;n habitaba la especie. A fines de la primera d&eacute;cada de 2000, ya instalado en el &aacute;rea patag&oacute;nica, empez&oacute; a mapear la zona cada a&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        Encontr&oacute; que el &aacute;rea de distribuci&oacute;n se hab&iacute;a reducido en casi un 80 %. El ave originalmente viv&iacute;a por toda el &aacute;rea patag&oacute;nica hasta el sur de Buenos Aires, Argentina, y Santiago, en Chile. <strong>Actualmente, s&oacute;lo quedan gallinetas chicas en la parte m&aacute;s austral de la Patagonia</strong>, principalmente en la provincia de Santa Cruz, y por el lado chileno en la regi&oacute;n de Magallanes.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
<script src="https://www.youtube.com/iframe_api"></script>
<script type="module">
    window.marfeel.cmd.push(['multimedia', function(multimedia) {
        multimedia.initializeItem('yt-TA1TDQVNetQ-6963', 'youtube', 'TA1TDQVNetQ', document.getElementById('yt-TA1TDQVNetQ-6963'));
    }]);
</script>

<iframe id=yt-TA1TDQVNetQ-6963 src="https://www.youtube.com/embed/TA1TDQVNetQ?enablejsapi=1" frameborder="0"></iframe>
            </figure><p class="article-text">
        &ldquo;La buena noticia fue que no estaba extinta, sin embargo, est&aacute; en una situaci&oacute;n de conservaci&oacute;n bastante complicada&rdquo;, se&ntilde;ala Roesler.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El primer factor de la reducci&oacute;n territorial est&aacute; vinculado al sobrepastoreo</strong>. Durante el siglo XX en la zona se instalaron la mayor&iacute;a de estancias con ganado vacuno y ovino, pues se aprovechaba la productividad forrajera que les tra&iacute;an los juncales, precisamente el ambiente donde vive la gallineta chica.
    </p><p class="article-text">
        En simult&aacute;neo, se empezaron a dar liberaciones de vis&oacute;n americano (<em>Neovison vison</em>), un depredador acu&aacute;tico que hab&iacute;a sido tra&iacute;do <a href="https://es.mongabay.com/2025/06/moda-amenaza-vison-americano-especie-invasora-argentina-reportaje-fotografico/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">para usar su piel en la industria de la moda</a>. <strong>&ldquo;El momento en que se le pierde el rastro a la gallineta coincide con la llegada de esta especie invasora&rdquo;</strong>, anota Roesler. Su deducci&oacute;n no termina ah&iacute;. En el barrido territorial que hizo durante a&ntilde;os not&oacute; que <a href="https://es.mongabay.com/2022/09/vison-americano-es-una-especie-invasora-en-argentina/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">donde hab&iacute;a vis&oacute;n no estaba la gallineta</a>.
    </p><p class="article-text">
        A estas amenazas, el cient&iacute;fico le agrega las variaciones en los niveles de agua de las cuencas que se est&aacute;n dando por el cambio clim&aacute;tico, lo cual impacta directamente en los peque&ntilde;os pantanos donde mora esta ave.
    </p><p class="article-text">
        Esta combinaci&oacute;n de factores empuj&oacute; a la gallineta a lugares menos accesibles y rec&oacute;nditos. Por su volumen, <strong>apenas 20 cent&iacute;metros de altura y 60 gramos de peso</strong>, resulta dif&iacute;cil de observar entre los humedales donde se refugia. T&iacute;mida, apenas sale a alimentarse en las orillas de la vegetaci&oacute;n al inicio y final del d&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ldquo;Es una especie muy dif&iacute;cil de observar y capturar. Est&aacute; en lugares remotos. Son ambientes extremos, tanto por lo clim&aacute;tico como por lo log&iacute;stico&rdquo;</strong>, dice Roesler.
    </p><p class="article-text">
        En sus recorridos, hubo varios d&iacute;as en los que no pudo ver un ejemplar, as&iacute; que el cient&iacute;fico recurr&iacute;a a su o&iacute;do. Cuando los binoculares no alcanzan a distinguir a las gallinetas camufladas entre juncos de dos metros, se sabe que est&aacute;n ah&iacute; por sus cantos. Pero, &iquest;cu&aacute;ntas cantan? &iquest;Es solo una, son dos o son diez? Roesler, de tanto o&iacute;r sin poder verlas, comprendi&oacute; que la clave estaba en los cantos.
    </p><p class="article-text">
        Desde 2024, a la tarea de Roesler se unieron tambi&eacute;n el bi&oacute;logo Juan Krapovickas y el f&iacute;sico Gabriel Mindlin, especialista en el estudio de la vocalizaci&oacute;n de las aves, que hoy son los encargados de hacer realidad la detecci&oacute;n de huellas sonoras. La investigaci&oacute;n forma parte de la tesis doctoral de Krapovickas en la Universidad de Buenos Aires (UBA), que cuenta con el apoyo del Consejo Nacional de Investigaciones Cient&iacute;ficas y T&eacute;cnicas (Conicet) y se desarrolla en la Fundaci&oacute;n Bariloche.
    </p><p class="article-text">
        En una l&iacute;nea similar de trabajo, Mindlin ten&iacute;a experiencia estudiando poblaciones del cardenal amarillo (<em>Gubernatrix cristata</em>) y recreando cantos perdidos del chingolo (<em>Zonotrichia capensis</em>). La esquiva gallineta chica aparec&iacute;a como una especie ideal para aplicar esos conocimientos. &ldquo;Aunque nosotros dijimos: &lsquo;Vayamos un paso m&aacute;s all&aacute;, <strong>no s&oacute;lo queremos identificar las poblaciones, queremos identificar a cada uno de los individuos</strong>&rsquo;&rdquo;, refiere Roesler.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f44a77cf-56ab-4353-9c1b-d301d783f241_9-16-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f44a77cf-56ab-4353-9c1b-d301d783f241_9-16-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f44a77cf-56ab-4353-9c1b-d301d783f241_9-16-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f44a77cf-56ab-4353-9c1b-d301d783f241_9-16-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f44a77cf-56ab-4353-9c1b-d301d783f241_9-16-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f44a77cf-56ab-4353-9c1b-d301d783f241_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/f44a77cf-56ab-4353-9c1b-d301d783f241_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="El equipo de la Fundación Macá Tobiano instaló durante 2025 micrófonos y cámaras trampa para tener registros sonoros y visuales de los individuos asentados en la estancia La Angostura. Foto: cortesía Juan Krapovickas"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                El equipo de la Fundación Macá Tobiano instaló durante 2025 micrófonos y cámaras trampa para tener registros sonoros y visuales de los individuos asentados en la estancia La Angostura. Foto: cortesía Juan Krapovickas                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>Leer m&aacute;s | </strong><a href="https://es.mongabay.com/short-article/2026/05/cientificos-alertan-gobiernos-sector-privado-usan-indebidamente-nuevos-enfoques-medir-metano/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Cient&iacute;ficos alertan que gobiernos y sector privado usan indebidamente nuevos enfoques para medir el metano</strong></a>
    </p><h2 class="article-text">La IA como aliada de conservaci&oacute;n</h2><p class="article-text">
        Antes de buscar los grabadores instalados en los valles de la estancia La Angostura, ubicada en la parte central de la provincia de Santa Cruz, Juan Krapovickas mira la cuadr&iacute;cula que indica las zonas donde hay gallinetas chicas. En esa amplia estepa, de m&aacute;s de 100 hect&aacute;reas, la grilla elaborada a inicios de 2025 es la gu&iacute;a para evitar caminar a ciegas.
    </p><p class="article-text">
        Cuando Krapovickas lleg&oacute; al terreno, con un equipo de tres personas, <strong>partieron los juncales en celdas de 150 por 150 metros</strong>. Luego recorrieron cada cuadrado con un parlante en mano aplicando la t&eacute;cnica del <em>playback</em>, es decir, <strong>reproduciendo cantos de gallineta para estimular respuestas. Conforme obten&iacute;an devoluciones, iban marcando en la cuadr&iacute;cula los territorios activos.</strong>
    </p><p class="article-text">
        En esos puntos se&ntilde;alados es donde colocaron los micr&oacute;fonos autom&aacute;ticos &mdash;dise&ntilde;ados por el Laboratorio de Sistemas Din&aacute;micos de la Universidad de Buenos Aires (UBA)&mdash; para registrar los cantos de las gallinetas. Por estas mismas zonas, pasan tambi&eacute;n con micr&oacute;fonos parab&oacute;licos para reforzar la captura de sonidos.
    </p><p class="article-text">
        En la temporada de primavera y verano, <strong>cada cinco d&iacute;as rotan los grabadores a otros puntos marcados para cubrir la mayor extensi&oacute;n posible y buscar variabilidad vocal</strong>. &ldquo;Necesitamos muchos cantos de gallinetas para entrenar a las redes neuronales, que son modelos de IA&rdquo;, se&ntilde;ala Krapovickas.
    </p><p class="article-text">
        El primer objetivo de su tesis doctoral es lograr el reconocimiento individual a partir del estudio de los cantos. Sin la computadora esto no ser&iacute;a posible. <strong>Las gallinetas se comunican a trav&eacute;s de llamadas muy cortas, cuyas diferencias son sutiles e imperceptibles para el o&iacute;do humano.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;De la misma manera que la polic&iacute;a usa tecnolog&iacute;a para reconocer la voz de personas en llamadas telef&oacute;nicas, esa misma tecnolog&iacute;a se usa para identificar individuos de aves&rdquo;, explica el bi&oacute;logo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Para reconocer a cada gallineta se analizan los sonogramas</strong>, que son representaciones visuales del canto. En las computadoras, cada registro sonoro es convertido en gr&aacute;ficos que muestran la frecuencia, intensidad y tiempo. Al compararlos con otros van apareciendo las sutiles diferencias.
    </p><p class="article-text">
        Gabriel Mindlin, quien adem&aacute;s es director del Laboratorio de Sistemas Din&aacute;micos de la UBA, encabeza esa b&uacute;squeda minuciosa porque no es la primera vez que estudia cantos de aves. Su <a href="https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S1574954123004016" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">investigaci&oacute;n previa con el cardenal amarillo</a> fue un precedente importante para la actual investigaci&oacute;n. &ldquo;En ese trabajo reportamos que era posible entrenar redes razonablemente peque&ntilde;as para que pudieran distinguir individuos&rdquo;, cuenta.
    </p><p class="article-text">
        El f&iacute;sico, quien junto a Roesler codirige la tesis de Krapovickas, destaca que estas t&eacute;cnicas no resultan invasivas para especies amenazadas y esquivas, pues en lugar de montar costosas expediciones grupales en territorios agrestes para hacer capturas y colocar anillos, <strong>la identificaci&oacute;n por IA &ldquo;resulta una alternativa tecnol&oacute;gica ideal para monitorear esta especie que vive escondida&rdquo;</strong>, anota Mindlin.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9289fa8f-5b52-43ab-b445-609bede8a916_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9289fa8f-5b52-43ab-b445-609bede8a916_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9289fa8f-5b52-43ab-b445-609bede8a916_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9289fa8f-5b52-43ab-b445-609bede8a916_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9289fa8f-5b52-43ab-b445-609bede8a916_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9289fa8f-5b52-43ab-b445-609bede8a916_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/9289fa8f-5b52-43ab-b445-609bede8a916_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="La estancia La Angostura, donde habita la principal población de gallinetas chica en Argentina, se encuentra alejada de los centros urbanos. En medio de la estepa patagónica, los juncales son oasis de biodiversidad. Foto: cortesía Ignacio Roesler"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                La estancia La Angostura, donde habita la principal población de gallinetas chica en Argentina, se encuentra alejada de los centros urbanos. En medio de la estepa patagónica, los juncales son oasis de biodiversidad. Foto: cortesía Ignacio Roesler                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>Leer m&aacute;s | </strong><a href="https://es.mongabay.com/2026/05/cocodrilos-orinoco-colombia-conflicto-alimento-atencion/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Colombia: casi 200 cocodrilos en peligro cr&iacute;tico de extinci&oacute;n est&aacute;n sin alimento por un conflicto administrativo</strong></a>
    </p><h2 class="article-text">F&iacute;sica y Biolog&iacute;a unidas por la gallineta</h2><p class="article-text">
        En las grabaciones que llegan al laboratorio de la UBA tambi&eacute;n se cuelan cantos de aves nativas de la zona como la becasina magall&aacute;nica (<em>Gallinago magellanica</em>) o el varillero ala amarilla (<em>Agelasticus thilius</em>). <strong>El primer filtro tecnol&oacute;gico consiste en separar s&oacute;lo los sonidos que corresponden a la gallineta chica.</strong> Mindlin refiere que este proceso se resuelve de forma sencilla, ya que las redes usadas en ornitolog&iacute;a est&aacute;n entrenadas para separar autom&aacute;ticamente los cantos por especies.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El siguiente paso es la identificaci&oacute;n individual</strong>, precisamente lo que vienen construyendo en el laboratorio. Seg&uacute;n Mindlin, a diferencia de una compleja identificaci&oacute;n manual de cada sonograma,<strong> la IA puede clasificar varios ejemplares a trav&eacute;s de un monitoreo masivo de datos</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Para ello, un investigador ingresar&aacute; las marcas que caracterizan el canto de una gallineta y, en base a eso, la red neuronal buscar&aacute; las caracter&iacute;sticas comunes, pero tambi&eacute;n las diferencias en las grabaciones registradas en campo. <strong>&ldquo;A partir de esta individualizaci&oacute;n se podr&aacute; identificar tambi&eacute;n el n&uacute;mero de ejemplares de gallinetas chicas que hay en dicha zona&rdquo;</strong>, apunta Mindlin.
    </p><p class="article-text">
        Conocer cu&aacute;ntos ejemplares contestan a los sonidos proyectados por los cient&iacute;ficos no s&oacute;lo permite estimar un n&uacute;mero poblacional, sino que abre la puerta a nueva informaci&oacute;n. &ldquo;Es s&uacute;per poderoso, porque <strong>si esas gallinetas que nos contestaron un d&iacute;a en Santa Cruz, las volvemos a grabar en San Mart&iacute;n de los Andes, o en a&ntilde;os siguientes, nos estar&aacute;n hablando de sus historias de vida</strong>. Vamos a saber hacia d&oacute;nde migran, cu&aacute;ntos a&ntilde;os viven&rdquo;, asegura Krapovickas.
    </p><p class="article-text">
        Los cient&iacute;ficos est&aacute;n enfocados en obtener la informaci&oacute;n m&aacute;s detallada posible. Mindlin <strong>sospechaba que la presencia de frecuencias distintas en el canto bisil&aacute;bico (&ldquo;qui-di&rdquo;) de la gallineta chica se deb&iacute;a a una siringe asim&eacute;trica</strong>, es decir, las membranas y m&uacute;sculos de un lado del &oacute;rgano vocal son diferentes a los del otro, como era el caso de la paloma maculosa (<em>Patagioenas maculosa</em>). La &uacute;nica forma de comprobarlo era analizando un ejemplar. &iquest;Pero c&oacute;mo encontrar&iacute;an un cuerpo disponible?
    </p><p class="article-text">
        Mientras dise&ntilde;aban los algoritmos para el estudio de los cantos en 2025, un par de llamadas alteraron las rutinas de trabajo de Mindlin, Roesler y Krapovickas: <strong>les informaron que aparecieron dos gallinetas muertas</strong>. Una hab&iacute;a sido encontrada en la provincia de San Luis &mdash;un registro excepcional, ya que se encuentra muy distante del &aacute;rea de distribuci&oacute;n&mdash; y la otra en un humedal costero de Santa Cruz.
    </p><p class="article-text">
        Por el tipo de heridas, se presume que habr&iacute;an muerto por choques producidos durante sus vuelos nocturnos al confundir las luces de la ciudad con reflejos de agua. Ambos cuerpos fueron enviados al Museo de Ciencias Naturales Bernardino Rivadavia de Buenos Aires.
    </p><p class="article-text">
        Al tenerlas enfrente, Juan Krapovickas entendi&oacute; que era una oportunidad &uacute;nica para comprender el comportamiento vocal: por fin conocer&iacute;an la anatom&iacute;a de la siringe.
    </p><p class="article-text">
        Con el fot&oacute;grafo Gonzalo Pardo registraron el peque&ntilde;o &oacute;rgano (que no supera los seis mil&iacute;metros en estas aves) y las im&aacute;genes <strong>corroboraron la asimetr&iacute;a de la siringe.&nbsp;Esa particularidad es la que complejiza la estructura de los cantos.</strong>
    </p><p class="article-text">
        A partir de este hallazgo, que les dio informaci&oacute;n de la f&iacute;sica del sonido, los investigadores trabajan en modelos matem&aacute;ticos que generen cantos artificiales y a la vez les permitan conocer mejor las variaciones. <strong>&ldquo;Parece ciencia ficci&oacute;n&rdquo;</strong>, dice Roesler, quien desde el campo sigue con detenimiento los avances de sus colegas en los laboratorios.
    </p><p class="article-text">
        En 2025 se dedicaron a la recolecci&oacute;n de cantos, a generar datos preliminares y algoritmos que permitan entrenar a las redes neuronales. <strong>En este a&ntilde;o continuar&aacute;n con el acopio de grabaciones y realizar&aacute;n las primeras mediciones masivas de vocalizaciones</strong>. Con la informaci&oacute;n resultante buscar&aacute;n identificar historias de individuos que les permitan presentar los resultados del proyecto en 2027.<em><strong>&nbsp;</strong></em>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/dfec6531-d915-40b6-9469-091af4d4f4a6_9-16-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/dfec6531-d915-40b6-9469-091af4d4f4a6_9-16-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/dfec6531-d915-40b6-9469-091af4d4f4a6_9-16-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/dfec6531-d915-40b6-9469-091af4d4f4a6_9-16-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/dfec6531-d915-40b6-9469-091af4d4f4a6_9-16-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/dfec6531-d915-40b6-9469-091af4d4f4a6_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/dfec6531-d915-40b6-9469-091af4d4f4a6_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="De septiembre a enero, los ganaderos y biólogos cercan las zonas donde habitan las gallinetas para evitar que vacas y ovejas afecten su etapa reproductiva. Foto: cortesía Leandro Sosa"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                De septiembre a enero, los ganaderos y biólogos cercan las zonas donde habitan las gallinetas para evitar que vacas y ovejas afecten su etapa reproductiva. Foto: cortesía Leandro Sosa                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>Leer m&aacute;s | </strong><a href="https://es.mongabay.com/2026/05/vivero-guarderia-de-frailejones-en-paramo-de-colombia/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>La guarder&iacute;a de frailejones &ldquo;beb&eacute;s&rdquo; que busca restaurar los p&aacute;ramos del Parque El Cocuy en Colombia</strong></a>
    </p><h2 class="article-text">H&aacute;bitat seguro</h2><p class="article-text">
        Cada a&ntilde;o, <strong>cerca de 1500 turistas tocan las puertas de la estancia La Angostura</strong>. La mitad de ellos llegan a ese punto austral con una misi&oacute;n clara: ver a la gallineta chica y al mac&aacute; tobiano (<em>Podiceps gallardoi</em>), dos especies amenazadas que en Argentina s&oacute;lo viven en esta regi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En este predio ganadero &mdash;a 2400 kil&oacute;metros de Buenos Aires&mdash;, en 1998, Juan Mazar Barnett redescubri&oacute; a la gallineta tras 40 a&ntilde;os sin registros.</strong> Ese hecho fue un punto de quiebre para la din&aacute;mica de la estancia. En los a&ntilde;os siguientes se fue tornando habitual ver, entre vacas y ovejas, no s&oacute;lo a productores y operarios de campo, sino tambi&eacute;n a bi&oacute;logos y veterinarios que buscaban y estudiaban especies.
    </p><p class="article-text">
        De hecho, <strong>el equipo de la Fundaci&oacute;n Mac&aacute; Tobiano recorre los campos para monitorear especies o instalar y retirar parlantes, micr&oacute;fonos y c&aacute;maras trampa</strong>. En las &uacute;ltimas dos d&eacute;cadas, a la presencia cient&iacute;fica se sumaron las visitas de observadores de aves.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Generamos con la Fundaci&oacute;n un proyecto ganadero sustentable, en cuanto a lo econ&oacute;mico y tambi&eacute;n en cuanto a lo ambiental&rdquo;, dice Jos&eacute; Eceiza, administrador de la estancia. En La Angostura hoy conviven la producci&oacute;n, el ecoturismo y la conservaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Durante la temporada reproductiva de las gallinetas, entre septiembre y enero, la estancia coloca alambre perimetral para clausurar 100 hect&aacute;reas de campo donde habita la especie. Esta medida, coordinada con Ignacio Roesler y su equipo, permite que las aves pongan sus huevos y nazcan los pichones sin riesgos de ser pisoteados o desplazados entre los juncales. Asimismo, <strong>al evitar estos disturbios, los monitoreos de cantos no sufren interrupciones.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ldquo;Las gallinetas est&aacute;n en nuestros mejores terrenos del campo&rdquo;</strong>, remarca Eceiza. En ese periodo las vacas y ovejas se mueven a otra zona para alimentarse. Pasado el verano, los forrajes en la zona restringida est&aacute;n altos y nuevamente disponibles para alimentar al ganado.
    </p><p class="article-text">
        Los turistas suelen hospedarse por tres d&iacute;as para recorrer los circuitos de la gallineta chica y el mac&aacute; tobiano que les ofrecen los anfitriones. Valent&iacute;n Soto gu&iacute;a las cabalgatas hacia los humedales y las peque&ntilde;as lagunas donde se puede ver a la gallineta y refiere que muchos turistas llegan informados sobre las condiciones de la especie. A los que llegan sin conocimientos se les describe la situaci&oacute;n de amenaza y las tareas de conservaci&oacute;n. &ldquo;Trabajamos apoyando a la Fundaci&oacute;n Mac&aacute; Tobiano. <strong>Queremos que la apuesta por la conservaci&oacute;n sea grande</strong>&rdquo;, apunta.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Sus ojos est&aacute;n entrenados para detectar a esta enigm&aacute;tica ave.</strong> Y esa habilidad no es cualquier cosa, pues en la misma estancia hay trabajadores que nunca la han visto. Soto asegura que la clave est&aacute; en los h&aacute;bitos: &ldquo;Es dif&iacute;cil de ver, pero no imposible. Los mejores horarios son bien temprano, alrededor de las 6 AM, o cuando cae la tarde, a las 7 PM. Son los ratos en que salen a tomar agua&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.lanacion.com.ar/economia/campo/riesgo-pronosticado-segun-una-investigacion-una-provincia-argentina-sufrira-una-reduccion-del-30-de-nid03092025/#:~:text=EL%20CALAFATE%2C%20Santa%20Cruz.%2D%20Para%202100%20los,ellos%20poder%20adaptarnos%E2%80%9D%2C%20dijo%20a%20LA%20NACION" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">La irregularidad de los periodos de lluvias y nevadas</a> en la provincia de Santa Cruz se compensa con la generaci&oacute;n de <strong>canales de riego de agua extra&iacute;da del r&iacute;o Chico</strong>. &ldquo;Con esto contribuimos al buen estado de los juncales y tambi&eacute;n se favorecieron nuestros campos, porque tenemos un poco m&aacute;s de agua de lo que habr&iacute;a sin la intervenci&oacute;n humana&rdquo;, se&ntilde;ala Eceiza.
    </p><p class="article-text">
        S&oacute;lo en la estancia La Angostura los visitantes saben que tienen garantizados los cantos de las gallinetas chicas. Las escuchar&aacute;n aunque casi no las puedan ver. Ignacio Roesler espera replicar esta experiencia con otros ganaderos de terrenos donde la gallineta chica haya decidido poner sus nidos. <strong>&ldquo;La idea es extender este interesante trabajo de manejo de la especie que a la vez es compatible con los intereses y necesidades de los ganaderos&rdquo;.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>El art&iacute;culo original fue publicado por Oscar Bermeo en Mongabay Latam. Puedes revisarlo </strong></em><a href="https://es.mongabay.com/2026/05/algoritmos-revolucionan-estudio-gallineta-chica-argentina/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em><strong>aqu&iacute;</strong></em></a><em><strong>.</strong></em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Si quieres leer m&aacute;s noticias ambientales en Latinoam&eacute;rica, puedes revisar nuestra colecci&oacute;n de </em><a href="https://es.mongabay.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>art&iacute;culos</em></a><em>. Y si quieres estar al tanto de las mejores historias de Mongabay Latam, puedes suscribirte al bolet&iacute;n aqu&iacute;, unirte a nuestro canal de </em><a href="https://www.whatsapp.com/channel/0029VaHRw3ULI8YUpy3Iyc0m/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>WhatsApp </em></a><em>o seguirnos en </em><a href="https://www.facebook.com/MongabayLatam/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Facebook</em></a><em>, </em><a href="https://x.com/MongabayLatam/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>X</em></a><em>, </em><a href="https://www.instagram.com/mongabaylatam/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Instagram</em></a><em>, </em><a href="https://www.tiktok.com/@mongabaylatam/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Tiktok </em></a><em>y </em><a href="https://www.youtube.com/channel/UCCZH55oRbWMJoH3L2JmSItQ/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Youtube</em></a><em>. </em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Oscar Bermeo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/relatos-ambientales/codigos-canto-algoritmos-revolucionan-estudio-poblacional-gallineta-chica-argentina_132_13261146.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 29 May 2026 16:08:55 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/a8cb4dc5-c3a0-4093-b9f8-8f6a40b369d5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="716411" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/a8cb4dc5-c3a0-4093-b9f8-8f6a40b369d5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="716411" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Los códigos del canto: los algoritmos revolucionan el estudio poblacional de la gallineta chica en Argentina]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/a8cb4dc5-c3a0-4093-b9f8-8f6a40b369d5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Medioambiente,Conservación,Animales,Ciencia,Humedales]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La inteligencia artificial se convierte en aliada clave para conservar la biodiversidad de América Latina]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/relatos-ambientales/inteligencia-artificial-aliada-conservar-biodiversidad-america-latina_132_13252631.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fb90724a-feb0-4c35-a9a1-3e1e616265f6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La inteligencia artificial se convierte en aliada clave para conservar la biodiversidad de América Latina"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Uno de sus principales aportes es el aceleramiento en el procesamiento de datos de campo —desde cámaras trampa hasta bioacústica— permitiendo tomar decisiones en tiempos que antes eran impensables. Expertos advierten sobre la necesidad de que persista un control humano, mientras se busca mayor financiamiento y se mitigan impactos ambientales.</p></div><p class="article-text">
        La inteligencia artificial (IA) es protagonista constante de debates y pol&eacute;micas sobre los usos que las personas puedan darle, pero <strong>en lo que s&iacute; parece haber un consenso es en que lleg&oacute; para quedarse.</strong> <a href="https://www.forbes.com/sites/bernardmarr/2023/05/19/a-short-history-of-chatgpt-how-we-got-to-where-we-are-today/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">El lanzamiento de ChatGPT</a> en noviembre de 2022 fue un punto de inflexi&oacute;n en el tema porque elimin&oacute; la necesidad de saber programar y, por primera vez, cualquier persona pod&iacute;a interactuar con la IA simplemente escribiendo en su idioma nativo, como si hablara con otra persona. Su uso se expandi&oacute; r&aacute;pidamente y cientos de herramientas de IA empezaron a surgir.
    </p><p class="article-text">
        La ecolog&iacute;a y la conservaci&oacute;n no fueron la excepci&oacute;n. El uso creciente de la tecnolog&iacute;a, como las c&aacute;maras trampa y la bioac&uacute;stica, ya ayudaba a los cient&iacute;ficos a monitorear bosques, seguir especies, y elaborar programas y proyectos para la protecci&oacute;n de la biodiversidad. Sin embargo, <strong>el gran volumen de informaci&oacute;n requer&iacute;a de un intenso trabajo por parte de los investigadores para procesarla.</strong>
    </p><p class="article-text">
        En otras palabras, se generaba un cuello de botella en el que se obten&iacute;an datos en poco tiempo, pero <strong>las conclusiones sobre esos datos pod&iacute;an tomar meses e incluso a&ntilde;os. Fue precisamente ah&iacute; donde la inteligencia artificial empez&oacute; a ganarse un espacio.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El gran paso adelante de la IA no es que identifiquemos aves &mdash;los expertos tambi&eacute;n identifican aves&mdash;. Lo interesante con la IA es que nos permite hacer 100 o 1000 veces m&aacute;s procesamiento de datos que antes. Esa es la cosa cr&iacute;tica&rdquo;, asegura J&ouml;rg M&uuml;ller, profesor de Ecolog&iacute;a Animal y Biolog&iacute;a Tropical de la Universidad Julius-Maximilians de W&uuml;rzburg (Alemania) y subdirector del Parque Nacional Bosque B&aacute;varo.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b2787859-9b0a-4e04-81c0-b9b7d0a0a299_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b2787859-9b0a-4e04-81c0-b9b7d0a0a299_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b2787859-9b0a-4e04-81c0-b9b7d0a0a299_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b2787859-9b0a-4e04-81c0-b9b7d0a0a299_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b2787859-9b0a-4e04-81c0-b9b7d0a0a299_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b2787859-9b0a-4e04-81c0-b9b7d0a0a299_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/b2787859-9b0a-4e04-81c0-b9b7d0a0a299_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Cuando la selva canta Concepto, dirección científica, diseño y desarrollo del visualizador interactivo: Pedro Galindo Vera. Entrenamiento de Modelos IA: Christian Palma. Datos bioacústicos: Registros de audio de la Reserva Narupa, Fundación de Conservación Jocotoco. Curaduría bioacústica: Niels Krabbe. Procesamiento visual: Espectrograma interactivo generado a partir del audio y etiquetas acústicas por especie."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Cuando la selva canta Concepto, dirección científica, diseño y desarrollo del visualizador interactivo: Pedro Galindo Vera. Entrenamiento de Modelos IA: Christian Palma. Datos bioacústicos: Registros de audio de la Reserva Narupa, Fundación de Conservación Jocotoco. Curaduría bioacústica: Niels Krabbe. Procesamiento visual: Espectrograma interactivo generado a partir del audio y etiquetas acústicas por especie.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        En Am&eacute;rica Latina ya existen proyectos que han obtenido resultados que hace unos a&ntilde;os parec&iacute;an imposibles de lograr. En Argentina, <strong>bi&oacute;logos y f&iacute;sicos trabajan de la mano para grabar y procesar los cantos de un ave esquiva que se crey&oacute; extinta durante 40 a&ntilde;os</strong> y as&iacute; conocer m&aacute;s sobre su comportamiento y sus movimientos. En Ecuador, un proyecto cient&iacute;fico detecta en tiempo real los sonidos de las motosierras y los disparos para que dos comunidades ind&iacute;genas kichwa puedan proteger su territorio en la Amazon&iacute;a. En Colombia, una investigadora se ali&oacute; con una instituci&oacute;n p&uacute;blica para sobrevolar un p&aacute;ramo calcinado y <strong>al procesar los videos de </strong><em><strong>dron</strong></em><strong> reconocer cu&aacute;ntos frailejones murieron y cu&aacute;ntos sobrevivieron</strong>.
    </p><p class="article-text">
        El Instituto Smithsonian trabaja contrarreloj en Panam&aacute; para describir la gran variedad de insectos que habita en la isla de Barro Colorado antes de que se extingan, mientras que cient&iacute;ficos tratan de identificar por sus manchas a cada jaguar que habita en la Reserva Nacional Tambopata en Per&uacute; y <strong>un proyecto innovador en Costa Rica clasific&oacute; con precisi&oacute;n y devolvi&oacute; a los oc&eacute;anos m&aacute;s de una tonelada de conchas que los turistas intentaban sacar ilegalmente del pa&iacute;s</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Estos son s&oacute;lo algunos de los casos de &eacute;xito que Mongabay Latam presenta en este especial period&iacute;stico donde la IA se ha convertido en una aliada para conservar la biodiversidad.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Lee m&aacute;s |</strong><a href="https://es.mongabay.com/?s=&amp;formats=post+custom_story+videos+podcasts+specials+short_article" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong> La guarder&iacute;a de frailejones &ldquo;beb&eacute;s&rdquo; que busca restaurar los p&aacute;ramos del Parque El Cocuy en Colombia</strong></a>
    </p><h2 class="article-text">Procesando datos a gran velocidad</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Instalamos c&aacute;maras hace 20 o 25 a&ntilde;os, cuando ten&iacute;an rollo. La tecnolog&iacute;a de las c&aacute;maras evolucion&oacute;, son digitales, las puedes dejar cuatro meses en el campo y ahora instalamos hasta 200 c&aacute;maras. <strong>Tienes muchas m&aacute;s im&aacute;genes que antes y necesitas inteligencia artificial para procesar toda esa cantidad</strong>. En un muestreo, f&aacute;cil te salen 500 000 im&aacute;genes&rdquo;, dice Mathias Tobler, investigador del <em>San Diego Zoo Wildlife Alliance </em>en Tambopata, Per&uacute;.
    </p><p class="article-text">
        De hecho, <a href="https://link.springer.com/article/10.1007/s42977-023-00200-4" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un art&iacute;culo</a> publicado en la revista Biolog&iacute;a Futura en 2024 ya mencionaba que la inteligencia artificial, especialmente el <em>deep learning</em> &mdash;que utiliza redes neuronales artificiales para imitar el aprendizaje humano, permitiendo que las computadoras procesen datos complejos, reconozcan patrones y realicen tareas de forma aut&oacute;noma&mdash;, ya es muy relevante para la conservaci&oacute;n de la biodiversidad porque ayuda a procesar enormes vol&uacute;menes de datos que antes eran demasiado lentos de analizar manualmente. Es por esto que <strong>la IA est&aacute; pasando de ser una herramienta experimental a una infraestructura central para monitoreo, predicci&oacute;n y priorizaci&oacute;n de acciones de conservaci&oacute;n</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Con el paso de los a&ntilde;os, la IA est&aacute; pasando, efectivamente, de un rol secundario a uno central en la conservaci&oacute;n. Luego de que un voraz incendio consumiera m&aacute;s de 300 hect&aacute;reas del p&aacute;ramo de Berl&iacute;n, en Santander (Colombia), la investigadora Paula Uzc&aacute;tegui utiliz&oacute; <em>drones</em> para sobrevolar el &aacute;rea y <strong>con el uso de la IA estim&oacute; qu&eacute; tanto afect&oacute; el fuego a los frailejones de la zona, una tarea que a escala manual ser&iacute;a supremamente lenta.</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/36562f3a-448e-4e1b-914d-fd88918649f7_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/36562f3a-448e-4e1b-914d-fd88918649f7_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/36562f3a-448e-4e1b-914d-fd88918649f7_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/36562f3a-448e-4e1b-914d-fd88918649f7_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/36562f3a-448e-4e1b-914d-fd88918649f7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/36562f3a-448e-4e1b-914d-fd88918649f7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/36562f3a-448e-4e1b-914d-fd88918649f7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Enero de 2025, Paula Uzcátegui revisa su celular. Ahí tenía la aplicación con la que etiquetaba el frailejón que veía con respecto a la imagen que tomaron con el dron, para confirmar si estaba vivo o muerto. Foto: Cortesía de Paula Uzcátegui."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Enero de 2025, Paula Uzcátegui revisa su celular. Ahí tenía la aplicación con la que etiquetaba el frailejón que veía con respecto a la imagen que tomaron con el dron, para confirmar si estaba vivo o muerto. Foto: Cortesía de Paula Uzcátegui.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        &ldquo;Desde los <em>drones</em> se pueden ver patrones a una escala a la que antes t&uacute; no pod&iacute;as ver. Puedes ver patrones a nivel de cientos de hect&aacute;reas y tambi&eacute;n puedes tener datos de miles de individuos [frailejones]&rdquo;, comenta Uzc&aacute;tegui. &ldquo;La mortalidad la determinamos a partir de la informaci&oacute;n multiespectral del sensor. <strong>No ten&iacute;amos que ir al lugar para saber si los frailejones estaban vivos o muertos, sino que se ve&iacute;a por el sensor</strong>&rdquo;, agrega.
    </p><p class="article-text">
        El procesamiento de im&aacute;genes de c&aacute;maras trampa y sat&eacute;lites para detectar fauna o cambios en la cobertura forestal es uno de los principales desarrollos de la IA en el campo de la conservaci&oacute;n, pero no es el &uacute;nico. <a href="https://link.springer.com/article/10.1007/s42977-023-00200-4" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">El art&iacute;culo</a> menciona tambi&eacute;n <strong>el an&aacute;lisis de bioac&uacute;stica y textos</strong>, por ejemplo para reconocer cantos de aves o extraer observaciones de redes sociales. <strong>Tambi&eacute;n hay sistemas h&iacute;bridos m&aacute;s eficientes, como el </strong><em><strong>active learning</strong></em> &mdash;subcampo del aprendizaje autom&aacute;tico donde el algoritmo elige inteligentemente qu&eacute; datos necesita aprender en lugar de procesar grandes cantidades de informaci&oacute;n de forma pasiva&mdash;, que reducen el trabajo de etiquetado y clasificaci&oacute;n humana casi por completo en algunos casos.
    </p><p class="article-text">
        Aunque la IA est&aacute; cada vez m&aacute;s presente en los proyectos, a&uacute;n no se ha desarrollado todo su potencial. Jorge Ahumada es gerente de conservaci&oacute;n en <a href="https://wildmon.ai/mission" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">WildMon</a>, una ONG dedicada al monitoreo de biodiversidad y conservaci&oacute;n de ecosistemas mediante herramientas de IA, y director ejecutivo de <a href="https://www.wildlifeinsights.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Wildlife Insights</a>, una plataforma global basada en la nube que con IA ayuda a gestionar, analizar y compartir fotos y datos de c&aacute;maras trampa para la conservaci&oacute;n de la fauna. Seg&uacute;n dice, el campo de la IA en conservaci&oacute;n &ldquo;est&aacute; ahora comenzando&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El mayor uso lo veo en tratar de desembotellar el procesamiento de la informaci&oacute;n b&aacute;sica, mientras que los ec&oacute;logos se encargan de los an&aacute;lisis m&aacute;s grandes, ya que llevan muchos a&ntilde;os enfocados en m&eacute;todos para trabajar con la biodiversidad. Yo veo que <strong>hay un potencial muy grande para automatizar muchas cosas</strong>&rdquo;, asegura Ahumada.
    </p><p class="article-text">
        Muchos cient&iacute;ficos est&aacute;n convencidos de esto. Gabriel Mindlin, director del Laboratorio de Sistemas Din&aacute;micos de la Universidad de Buenos Aires, asegura que &ldquo;<strong>la inteligencia artificial va a modificar dram&aacute;ticamente los esfuerzos de conservaci&oacute;n</strong> porque va a incorporar un mont&oacute;n de herramientas que permitir&aacute;n procesamientos masivos de datos cuantitativos para su posterior manejo por parte de expertos&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b927a014-f3ff-4038-bd88-1ee07a4569c3_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b927a014-f3ff-4038-bd88-1ee07a4569c3_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b927a014-f3ff-4038-bd88-1ee07a4569c3_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b927a014-f3ff-4038-bd88-1ee07a4569c3_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b927a014-f3ff-4038-bd88-1ee07a4569c3_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b927a014-f3ff-4038-bd88-1ee07a4569c3_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/b927a014-f3ff-4038-bd88-1ee07a4569c3_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="El modelo de IA solo requiere una fotografía para determinar, a partir de cuatro parámetros, si la concha pertenece a la costa del Pacífico o el Caribe. Foto: FIFCO / Heineken."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                El modelo de IA solo requiere una fotografía para determinar, a partir de cuatro parámetros, si la concha pertenece a la costa del Pacífico o el Caribe. Foto: FIFCO / Heineken.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>Lee m&aacute;s | </strong><a href="https://es.mongabay.com/2026/05/bosques-deforestados-costa-rica-vuelven-a-cantar-decadas-regeneracion/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Bosques deforestados en Costa Rica vuelven a &laquo;cantar&raquo; tras d&eacute;cadas de regeneraci&oacute;n</strong></a>
    </p><h2 class="article-text">El control sigue siendo humano</h2><p class="article-text">
        &ldquo;La tecnolog&iacute;a CNN [Red Neuronal Convolucional en espa&ntilde;ol] actual es capaz de alcanzar m&aacute;s del 90 % de la precisi&oacute;n humana en la identificaci&oacute;n de especies en im&aacute;genes de c&aacute;maras trampa&rdquo;, indica <a href="https://link.springer.com/article/10.1007/s42977-023-00200-4" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el art&iacute;culo</a> publicado en la revista Biolog&iacute;a Futura. Sin embargo, reconoce que para llegar a ese &eacute;xito <strong>se depende de una gran inversi&oacute;n previa de trabajo humano</strong>, pues se deben tener identificadas las especies para que el modelo pueda aprender.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Los expertos enfatizan en que no se trata de reemplazar a los cient&iacute;ficos &mdash;es m&aacute;s, consideran que es muy poco probable que esto ocurra&mdash;</strong> sino que puedan dedicarse a asuntos de fondo al ahorrarles tiempo en trabajo repetitivo y hasta operativo. Jorge Ahumada afirma que el valor de un cient&iacute;fico radica en responder preguntas mucho m&aacute;s complejas que suceden en los sistemas naturales y la inteligencia artificial a&uacute;n est&aacute; muy lejos de eso.
    </p><p class="article-text">
        Por ejemplo, una de las preocupaciones de Maxim Larriv&eacute;e, director del Insectario de Montreal, Canad&aacute;, es que los insectos est&aacute;n extingui&eacute;ndose a gran velocidad y a&uacute;n se desconoce el nombre de muchos de ellos. En este momento, dice, existen algoritmos de IA capaces de identificar insectos y nombrarlos, pero s&oacute;lo pueden hacerlo con las especies que conocen. &ldquo;Lo que hicimos fue dar vuelta al gui&oacute;n y entrenamos a un algoritmo para reconocer insectos &mdash;mariposas nocturnas, en este caso&mdash; que nunca hab&iacute;a visto. De modo que <strong>es capaz de decir: &lsquo;nunca he visto esto, pero se parece mucho a algo que conozco&rsquo;, y eso ayuda a acotar qu&eacute; es esta nueva especie y con qu&eacute; est&aacute; asociada</strong>&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Para Larriv&eacute;e, esto es un avance importante porque &ldquo;todos estos insectos existen all&aacute; afuera en el neotr&oacute;pico y en los tr&oacute;picos del mundo, pero no tienen nombre porque <strong>no tenemos el &lsquo;ancho de banda&rsquo; humano para describirlos y catalogarlos</strong>&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/102252b1-29e0-4440-b364-93ae492380c1_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/102252b1-29e0-4440-b364-93ae492380c1_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/102252b1-29e0-4440-b364-93ae492380c1_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/102252b1-29e0-4440-b364-93ae492380c1_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/102252b1-29e0-4440-b364-93ae492380c1_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/102252b1-29e0-4440-b364-93ae492380c1_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/102252b1-29e0-4440-b364-93ae492380c1_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Científicos en Panamá intentan describir nuevas especies de polillas antes de que se extingan. Foto: Fern Alling/Cortesía STRI."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Científicos en Panamá intentan describir nuevas especies de polillas antes de que se extingan. Foto: Fern Alling/Cortesía STRI.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Pero no solo se trata de procesamiento y an&aacute;lisis de im&aacute;genes, sino tambi&eacute;n de sonidos. &ldquo;Con los audios nos ha tomado m&aacute;s tiempo, pero ya empezamos a ver resultados. Tenemos la informaci&oacute;n, pero siempre hace falta una validaci&oacute;n humana. <strong>Igual que con las im&aacute;genes de c&aacute;maras trampa, los audios tienen que pasar por un humano que confirme lo que dice la inteligencia artificial</strong>&rdquo;, comenta David Parra, director de conservaci&oacute;n de la Fundaci&oacute;n Jocotoco en Ecuador, sobre el trabajo que realizan en la Amazon&iacute;a para detectar, por sonido, diferentes especies de animales y amenazas como motosierras y disparos.
    </p><p class="article-text">
        En Argentina, la IA tambi&eacute;n permiti&oacute; que un grupo de cient&iacute;ficos conociera m&aacute;s sobre la enigm&aacute;tica <strong>gallineta chica (</strong><em><strong>Rallus antarcticus</strong></em><strong>)</strong>. Como esta ave es muy dif&iacute;cil de observar, <strong>s&oacute;lo a trav&eacute;s de sus sonidos pudieron detectar los sitios de la Patagonia donde a&uacute;n habita</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Pero no se conformaron con esto: &ldquo;Lo que se hace bastante es identificar especies por su canto, usando redes neuronales. Lo que estamos haciendo es ir un paso m&aacute;s all&aacute; y decir: &lsquo;bueno,<strong> no s&oacute;lo queremos identificar qu&eacute; especie est&aacute; cantando, sino qu&eacute; individuo de esa especie est&aacute; cantando</strong>&rsquo;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Estas experiencias de conservaci&oacute;n se sustentan en un concepto que aparece cada vez con mayor frecuencia en estudios sobre inteligencia artificial: <em>human in the loop</em>, mediante el cual los expertos participan proporcionando retroalimentaci&oacute;n y evaluando las respuestas del sistema durante el entrenamiento del modelo, lo cual es esencial para limitar sesgos y alucinaciones. <strong>La IA trabaja a gran escala y reduce esfuerzo, </strong><a href="https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0169534724002866" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>pero el humano conserva el control en las etapas cr&iacute;ticas</strong></a>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5c8a711e-627e-4f32-989a-8a318c92ec76_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5c8a711e-627e-4f32-989a-8a318c92ec76_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5c8a711e-627e-4f32-989a-8a318c92ec76_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5c8a711e-627e-4f32-989a-8a318c92ec76_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5c8a711e-627e-4f32-989a-8a318c92ec76_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5c8a711e-627e-4f32-989a-8a318c92ec76_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/5c8a711e-627e-4f32-989a-8a318c92ec76_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Gallineta chica (Rallus antarcticus), una misteriosa ave que se creyó extinta durante 40 años en la Patagonia argentina. Foto: cortesía Hernán Povedano"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Gallineta chica (Rallus antarcticus), una misteriosa ave que se creyó extinta durante 40 años en la Patagonia argentina. Foto: cortesía Hernán Povedano                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        &ldquo;<strong>Mi postura definitivamente es: necesitamos a los expertos m&aacute;s que nunca</strong>, y todas las nuevas t&eacute;cnicas, desde el <em>metabarcoding</em> [t&eacute;cnica gen&eacute;tica que identifica a la vez a todas las especies presentes en una muestra compleja, como agua o tierra] hasta la ac&uacute;stica, necesitan a los expertos urgentemente&rdquo;, afirma el profesor J&ouml;rg M&uuml;ller.
    </p><p class="article-text">
        Yolanda Camacho, bi&oacute;loga de la Universidad de Costa Rica, asegura que su experiencia utilizando la inteligencia artificial &mdash;para clasificar las conchas marinas que se iban a devolver a las playas costarricenses&mdash; le permiti&oacute; comprobar el enorme potencial de esta herramienta para apoyar programas de conservaci&oacute;n ambiental. <strong>&ldquo;A m&iacute; sola me hubiera tomado mucho tiempo clasificar las conchas, hubiera tenido que pedir hasta seis meses sab&aacute;ticos para completar la tarea&rdquo;</strong>, dice Camacho, pero agrega que la IA no reemplaza el conocimiento y el trabajo de campo de a&ntilde;os de un cient&iacute;fico, pues su precisi&oacute;n depende completamente de la calidad de datos con los que se entrena el algoritmo. &ldquo;Como tax&oacute;noma ten&iacute;a que estar constantemente validando lo que la aplicaci&oacute;n estaba mostrando. <strong>Si los datos son malos, la respuesta va a ser err&oacute;nea</strong>&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La premisa para Jorge Ahumada es simple: <strong>&ldquo;no le vamos a creer a la inteligencia artificial todo lo que nos dice. Hay que verificar los datos&rdquo;</strong>. Y esa verificaci&oacute;n est&aacute; en manos de los investigadores.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/23b7d8c0-f0ac-4326-9c76-efd173aeb087_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/23b7d8c0-f0ac-4326-9c76-efd173aeb087_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/23b7d8c0-f0ac-4326-9c76-efd173aeb087_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/23b7d8c0-f0ac-4326-9c76-efd173aeb087_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/23b7d8c0-f0ac-4326-9c76-efd173aeb087_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/23b7d8c0-f0ac-4326-9c76-efd173aeb087_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/23b7d8c0-f0ac-4326-9c76-efd173aeb087_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Yolanda Camacho es taxónoma y asesora científica del proyecto. Ella valida constantemente los resultados de la clasificación para asegurar que la reubicación de las conchas respete las dinámicas naturales de los ecosistemas. Foto: cortesía FIFCO / Heineken."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Yolanda Camacho es taxónoma y asesora científica del proyecto. Ella valida constantemente los resultados de la clasificación para asegurar que la reubicación de las conchas respete las dinámicas naturales de los ecosistemas. Foto: cortesía FIFCO / Heineken.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>Lee m&aacute;s | </strong><a href="https://es.mongabay.com/2026/05/mujeres-kewina-indigenas-quechua-restauran-bosques-andinos-proteger-agua-bolivia/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Mujeres kewi&ntilde;a: ind&iacute;genas quechua restauran bosques andinos para proteger el agua de Bolivia</strong></a>
    </p><h2 class="article-text">El impacto ambiental y otros retos de la IA</h2><p class="article-text">
        El <em>boom</em> de la IA en conservaci&oacute;n ha tra&iacute;do expectativas pero tambi&eacute;n preocupaciones. Por ejemplo, <strong>la industria de los centros de datos quiere construir nuevas instalaciones en la Latinoam&eacute;rica a toda velocidad</strong>, prometiendo inversi&oacute;n, empleo y crecimiento para los pa&iacute;ses. Sin embargo, las comunidades vecinas a esos centros han mostrado varias preocupaciones, entre las que destacan menos agua y cortes de energ&iacute;a, como lo mostr&oacute; el Centro Latinoamericano de Investigaci&oacute;n Period&iacute;stica (CLIP) <a href="https://www.elclip.org/la-mano-invisible-de-las-big-tech/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en una investigaci&oacute;n</a> de 2025.
    </p><p class="article-text">
        Las empresas tecnol&oacute;gicas que utilizan agua para el funcionamiento y la refrigeraci&oacute;n de estos centros de datos <strong>podr&iacute;an necesitar </strong><a href="https://theconversation.com/ais-excessive-water-consumption-threatens-to-drown-out-its-environmental-contributions-225854" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>entre 4200 y 6600 millones de metros c&uacute;bicos de agua</strong></a><strong> para 2027</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Los expertos consultados para este reportaje reconocen que mitigar y reducir los impactos ambientales es un asunto en el que se debe trabajar, pero tambi&eacute;n creen que poco a poco la industria tecnol&oacute;gica se enfocar&aacute; en ser cada vez m&aacute;s sostenible.
    </p><p class="article-text">
        Juan Lavista Ferres, director cient&iacute;fico de datos de Microsoft, comenta que <strong>el principal reto es la transici&oacute;n de la generaci&oacute;n el&eacute;ctrica hacia fuentes de energ&iacute;a renovable para alimentar estos centros de datos</strong>, aunque el mercado de energ&iacute;as renovables a&uacute;n no es lo suficientemente amplio para satisfacer toda la demanda actual.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/16c0209c-ad32-4b5d-a31b-7d050021edc8_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/16c0209c-ad32-4b5d-a31b-7d050021edc8_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/16c0209c-ad32-4b5d-a31b-7d050021edc8_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/16c0209c-ad32-4b5d-a31b-7d050021edc8_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/16c0209c-ad32-4b5d-a31b-7d050021edc8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/16c0209c-ad32-4b5d-a31b-7d050021edc8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/16c0209c-ad32-4b5d-a31b-7d050021edc8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Gráfico cortesía de Paula Uzcátegui"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Gráfico cortesía de Paula Uzcátegui                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        &ldquo;Hay muchos algoritmos que requieren un mont&oacute;n de generaci&oacute;n el&eacute;ctrica, por ejemplo, los grandes modelos de lenguaje (LLM por sus siglas en ingl&eacute;s), pero es importante destacar que <strong>no todos los algoritmos de inteligencia artificial consumen la misma cantidad de energ&iacute;a porque no est&aacute;n hechos de la misma forma</strong>&rdquo;, destaca Lavista.
    </p><p class="article-text">
        Pedro Galindo, cient&iacute;fico de datos y l&iacute;der del departamento de Tecnolog&iacute;a Aplicada a la Conservaci&oacute;n de la Fundaci&oacute;n Jocotoco, se&ntilde;ala que los modelos m&aacute;s peque&ntilde;os, como <strong>las redes neuronales convolucionales (CNN), utilizadas para identificar cantos de aves, ranas o mam&iacute;feros, son mucho menos exigentes en t&eacute;rminos de energ&iacute;a</strong>. Sin embargo, reconoce que casi siempre habr&aacute; alg&uacute;n tipo de impacto medioambiental.
    </p><p class="article-text">
        En el caso de las CNN, dice Galindo, a pesar de su bajo consumo, necesitan paneles solares para su alimentaci&oacute;n, los cuales contienen minerales espec&iacute;ficos que tienen una vida &uacute;til limitada. Adem&aacute;s, requieren bater&iacute;as (de litio o gel) para almacenar la energ&iacute;a, lo que a&ntilde;ade un impacto adicional, y los componentes electr&oacute;nicos de estos dispositivos, como las tierras raras y los semiconductores, tambi&eacute;n contribuyen a afectar el medioambiente. <strong>Si bien considera que siempre hay que buscar el menor impacto posible, se cuestiona: &ldquo;todo esto tambi&eacute;n lo tienes en tu tel&eacute;fono. &iquest;Por qu&eacute; no tenerlo a servicio de la conservaci&oacute;n?&rdquo;</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Jorge Ahumada plantea un camino a seguir: &ldquo;Los que estamos trabajando en conservaci&oacute;n <strong>debemos hacer mucho m&aacute;s &eacute;nfasis en la necesidad de regulaci&oacute;n ambiental en los pa&iacute;ses y que las compa&ntilde;&iacute;as sean responsables en el manejo de la energ&iacute;a</strong>&rdquo;, y a&ntilde;ade que actualmente hay tanta inversi&oacute;n en inteligencia artificial, que lograrlo no deber&iacute;a ser un problema.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7bc08239-d4b9-43b0-8dbb-4cfedc3b2d07_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7bc08239-d4b9-43b0-8dbb-4cfedc3b2d07_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7bc08239-d4b9-43b0-8dbb-4cfedc3b2d07_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7bc08239-d4b9-43b0-8dbb-4cfedc3b2d07_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7bc08239-d4b9-43b0-8dbb-4cfedc3b2d07_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7bc08239-d4b9-43b0-8dbb-4cfedc3b2d07_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/7bc08239-d4b9-43b0-8dbb-4cfedc3b2d07_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Las jornadas de voluntariado se realizaron en los almacenes de los aeropuertos Juan Santamaría y Daniel Oduber. Foto: cortesía FIFCO / Heineken."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Las jornadas de voluntariado se realizaron en los almacenes de los aeropuertos Juan Santamaría y Daniel Oduber. Foto: cortesía FIFCO / Heineken.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Lo que para Ahumada<strong> s&iacute; sigue siendo un problema es la financiaci&oacute;n</strong>, pues gran parte de ella &ldquo;todav&iacute;a est&aacute; muy orientada a inteligencia artificial en cosas comerciales, un poquito en ciencias aplicadas, pero poco en conservaci&oacute;n&rdquo;. Este es un gran reto porque <strong>las organizaciones que trabajan en el &aacute;rea de biodiversidad a menudo carecen de recursos</strong>, destaca Lavista.
    </p><p class="article-text">
        Los expertos consideran que la IA en conservaci&oacute;n debe ser incluyente y participativa, por lo que se debe proyectar su uso no s&oacute;lo para los cient&iacute;ficos sino para las comunidades campesinas y &eacute;tnicas. Lavista asegura que <strong>&ldquo;no queremos a nivel de sociedad que el uso de la inteligencia artificial ampl&iacute;e la brecha digital que se gener&oacute; entre la gente que sabe usar computadoras y la gente que no las sabe usar&rdquo;</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Evitar esa brecha a su vez generar&aacute; nuevos retos como un trabajo intensivo en capacitaci&oacute;n y educaci&oacute;n, pero es un trabajo que vale la pena &ldquo;porque la inteligencia artificial permite separar la parte t&eacute;cnica y hacerla mucho m&aacute;s f&aacute;cil para un grupo mucho m&aacute;s grande de personas&rdquo;, concluye Ahumada.
    </p><p class="article-text">
        <em>El art&iacute;culo original fue publicado por </em><a href="https://es.mongabay.com/by/antonio-jose-paz-cardona/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Antonio Paz Cardona</em></a><em> en Mongabay Latam. Puedes revisarlo </em><a href="https://es.mongabay.com/2026/05/inteligencia-artificial-aliada-clave-conservar-biodiversidad-america-latina/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>aqu&iacute;</em></a><em>.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Si quieres leer m&aacute;s noticias ambientales en Latinoam&eacute;rica, puedes revisar nuestra colecci&oacute;n de </em><a href="https://es.mongabay.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>art&iacute;culos</em></a><em>. Y si quieres estar al tanto de las mejores historias de Mongabay Latam, puedes suscribirte al bolet&iacute;n aqu&iacute;, unirte a nuestro canal de </em><a href="https://www.whatsapp.com/channel/0029VaHRw3ULI8YUpy3Iyc0m/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>WhatsApp </em></a><em>o seguirnos en </em><a href="https://www.facebook.com/MongabayLatam/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Facebook</em></a><em>, </em><a href="https://x.com/MongabayLatam/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>X</em></a><em>, </em><a href="https://www.instagram.com/mongabaylatam/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Instagram</em></a><em>, </em><a href="https://www.tiktok.com/@mongabaylatam/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Tiktok </em></a><em>y </em><a href="https://www.youtube.com/channel/UCCZH55oRbWMJoH3L2JmSItQ/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Youtube</em></a><em>. </em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio Paz Cardona]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/relatos-ambientales/inteligencia-artificial-aliada-conservar-biodiversidad-america-latina_132_13252631.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 27 May 2026 02:50:58 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/fb90724a-feb0-4c35-a9a1-3e1e616265f6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="375501" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/fb90724a-feb0-4c35-a9a1-3e1e616265f6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="375501" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La inteligencia artificial se convierte en aliada clave para conservar la biodiversidad de América Latina]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/fb90724a-feb0-4c35-a9a1-3e1e616265f6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Inteligencia Artificial,Ciencia,Medioambiente,Biodiversidad,Animales]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[ESTUDIO | Argentina: por lo menos 160 aves murieron electrocutadas en tendidos de cables]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/relatos-ambientales/estudio-argentina-160-aves-electrocutadas-tendidos-cables_132_13177351.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1282d61a-c186-4f7b-8897-bca82c369167_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="ESTUDIO | Argentina: por lo menos 160 aves murieron electrocutadas en tendidos de cables"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Existen cuatro especies afectadas por la electrocución, una de ellas es el águila del Chaco y está en peligro de extinción. Los expertos piden más regulación a la normativa eléctrica para evitar los decesos de aves en tendidos eléctricos. Es difícil recolectar pruebas que verifiquen el volumen de aves muertas, pues la mayoría cae al suelo y son depredadas por animales carroñeros.</p></div><p class="article-text">
        La electrocuci&oacute;n es una de las amenazas m&aacute;s recurrentes para muchas especies de aves en todo el mundo y es una de las mayores causas de mortalidad para estos animales. En Argentina, un <a href="https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S2530064426000313" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio</a> publicado en la revista <em>Perspectives in Ecology and Conservation</em> revel&oacute; que <strong>entre 2019 y 2025 en ocho provincias de ese pa&iacute;s se</strong> <strong>encontraron 160 aves &ndash;de 18 especies- electrocutadas,</strong> de las cuales 150 pertenec&iacute;an a 12 especies de rapaces. Es por eso que los expertos promueven que se considere la&nbsp;creaci&oacute;n de leyes que contemplen infraestructuras seguras para las aves, la creaci&oacute;n de protocolos de monitoreo y bases de datos p&uacute;blicas realizadas por personal capacitado en el reconocimiento de las especies afectadas.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n el estudio argentino, las<strong> especies m&aacute;s afectadas</strong> por electrocuci&oacute;n en l&iacute;neas el&eacute;ctricas fueron el &aacute;guila petirroja (<em>Geranoaetus melanoleucus</em>) -la mayor&iacute;a juveniles-, el aguilucho com&uacute;n (<em>G. polyosoma</em>), el buitre negro (<em>Coragyps atratus</em>) y el &aacute;guila del Chaco (<em>Buteogallus coronatus</em>), esta &uacute;ltima en peligro de extinci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Diego Gallego Garc&iacute;a, uno de los autores del estudio, doctor en Biolog&iacute;a por la Universidad Nacional del Comahue y becario postdoctoral del Consejo Nacional de Investigaciones Cient&iacute;ficas y T&eacute;cnicas (Conicet) de Argentina, explic&oacute; a Mongabay Latam que <strong>para que ocurra una electrocuci&oacute;n, un individuo tiene que</strong> <strong>tocar al mismo tiempo dos cables, o un cable y una estructura conectada a tierra</strong>, para que as&iacute; se cierre el circuito y la corriente pase por el individuo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Leer m&aacute;s | </strong><a href="https://es.mongabay.com/2026/04/fracking-mexico-gobierno-desinformacion-evidencia-cientifica/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Gobierno de M&eacute;xico insiste en el fracking a pesar de cr&iacute;ticas por desinformaci&oacute;n y falta de evidencia cient&iacute;fica</strong></a>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e39da051-ce3a-4861-8331-b7da7193f35b_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e39da051-ce3a-4861-8331-b7da7193f35b_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e39da051-ce3a-4861-8331-b7da7193f35b_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e39da051-ce3a-4861-8331-b7da7193f35b_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e39da051-ce3a-4861-8331-b7da7193f35b_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e39da051-ce3a-4861-8331-b7da7193f35b_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/e39da051-ce3a-4861-8331-b7da7193f35b_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Los diferentes postes de tendido eléctrico que son peligrosos para las aves. Foto: cortesía Diego Gallego García."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Los diferentes postes de tendido eléctrico que son peligrosos para las aves. Foto: cortesía Diego Gallego García.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        El experto a&ntilde;adi&oacute; que, en el primero de los casos, <strong>algunas aves de gran envergadura al abrir las alas pueden hacer contacto con dos cables energizados</strong>; mientras que, en el segundo, cualquier ave posada sobre un poste que est&eacute; conectado a la tierra y que sea de un material conductor &ndash;puede ser hormig&oacute;n o metal-, solamente tendr&iacute;a que tocar un cable para electrocutarse.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Electricidad: una enemiga silenciosa para las aves</strong></h2><p class="article-text">
        El estudio realizado por Gallego Garc&iacute;a y los bi&oacute;logos Paula Orozco, Beatriz Mirano, Sergi G&oacute;mez y Jos&eacute; Sarasola tuvo el apoyo del Centro para el Estudio y Conservaci&oacute;n de las Aves Rapaces en Argentina (CECARA), el Instituto de las Ciencias de la Tierra y Ambientales de la Pampa (INCITAP), el Consejo Nacional de Investigaciones Cient&iacute;ficas y T&eacute;cnicas (CONICET) y el Departamento de Biodiversidad, Ecolog&iacute;a y Evoluci&oacute;n de la Facultad de Ciencias Biol&oacute;gicas de la Universidad Complutense de Madrid (UCM).
    </p><p class="article-text">
        En la investigaci&oacute;n <strong>se recopil&oacute; informaci&oacute;n sobre electrocuciones con base en sus propios hallazgos en las &aacute;reas de estudio e informes de ciencia ciudadana</strong> sobre mortalidades realizados por habitantes locales, observadores de aves, trabajadores rurales, propietarios de tierras y organizaciones no gubernamentales de conservaci&oacute;n.&nbsp;Los informes de ciencia ciudadana representaron 63 electrocuciones (39,38 %).
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;<strong>La electrocuci&oacute;n ha sido definida desde hace tiempo como</strong> <strong>&lsquo;la muerte silenciosa&rsquo; de las aves</strong>, ya que esta causa de mortalidad habitualmente pasa desapercibida&rdquo;, resalt&oacute; Gallego Garc&iacute;a, quien afirm&oacute; que en cada poste puede haber ocurrido una electrocuci&oacute;n, pero normalmente el animal cae al suelo despu&eacute;s de electrocutarse.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/30319ea5-0fcc-4d15-80fe-af0068b47918_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/30319ea5-0fcc-4d15-80fe-af0068b47918_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/30319ea5-0fcc-4d15-80fe-af0068b47918_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/30319ea5-0fcc-4d15-80fe-af0068b47918_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/30319ea5-0fcc-4d15-80fe-af0068b47918_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/30319ea5-0fcc-4d15-80fe-af0068b47918_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/30319ea5-0fcc-4d15-80fe-af0068b47918_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Águila coronada. Foto: Tomás Cuesta."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Águila coronada. Foto: Tomás Cuesta.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        &ldquo;No son muchos los casos en los que el ave se electrocuta y queda colgada del poste. Por otro lado, <strong>los cuerpos sin vida de las aves que caen electrocutadas pueden ser consumidos y/o removidos por otros animales carro&ntilde;eros en poco tiempo, quedando escondida la evidencia de su electrocuci&oacute;n</strong>&rdquo;, dijo el investigador.
    </p><p class="article-text">
        El informe destaca que la electrocuci&oacute;n de aves no ocurre de manera sistem&aacute;tica y a la misma velocidad en todas las &eacute;pocas ni a&ntilde;os. Por ejemplo, -dice el texto- <strong>se registr&oacute; la</strong> <strong>mayor mortalidad en invierno</strong>, precisamente en la &eacute;poca en que los juveniles de muchas aves abandonaron los territorios parentales y se encuentran en dispersi&oacute;n.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Lo que hay detr&aacute;s de las electrocuciones</strong></h2><p class="article-text">
        Hay a&ntilde;os especialmente accidentados que suelen coincidir con grandes aglomeraciones de algunas aves por cuestiones ambientales. En la Pampa argentina, en 2016 hubo una gran <strong>mortalidad de &aacute;guilas moras</strong> (<em>Geranoaetus melanoleucus</em>) porque se concentraron en lugares donde hubo un afloramiento de roedores. Al juntarse muchos individuos, se aumenta el riesgo de electrocuci&oacute;n, detall&oacute; Gallego Garc&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Leer m&aacute;s | </strong><a href="https://es.mongabay.com/2026/04/ley-tierras-bolivia-abre-conflicto-ambientalistas-pueblos-indigenas-campesinos/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Bolivia: la ley de tierras del gobierno de Paz detona un nuevo conflicto con ambientalistas, pueblos ind&iacute;genas y campesinos</strong></a>
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;<strong>El hecho de no ver un animal electrocutado debajo de un poste el&eacute;ctrico no es sin&oacute;nimo de que dicho pilar sea inocuo</strong>. Muchas veces la amenaza permanece latente, como esperando a que un ave se pose para que se electrocute. <strong>Es necesario ejecutar las medidas de mitigaci&oacute;n necesarias en aquellos postes potencialmente peligrosos por su dise&ntilde;</strong>o, no solamente en aquellos en los que alguna vez se document&oacute; alguna electrocuci&oacute;n&rdquo;, remarc&oacute; el experto.
    </p><p class="article-text">
        Para Maximiliano Galmes, docente de la Universidad Nacional de la Pampa, la electrocuci&oacute;n es un<strong> problema generalizado</strong> de conservaci&oacute;n para las aves rapaces que ha recibido poca atenci&oacute;n en Am&eacute;rica del Sur. El experto asegur&oacute; que <strong>el &aacute;guila del Chaco es una de las m&aacute;s afectadas por este tipo de mortalidad en Argentina</strong>.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Se registraron nueve &aacute;guilas del Chaco electrocutadas durante el per&iacute;odo 2012-2019 en un &aacute;rea de 9000 kil&oacute;metros cuadrados. <strong>Se encontraron estas especies electrocutadas asociadas con cinco tipos de postes de energ&iacute;a el&eacute;ctrica</strong>, pero m&aacute;s de la mitad de las electrocuciones ocurrieron en postes hechos de concreto reforzado con acero y con cables de conexi&oacute;n sobre los brazos transversales&rdquo;, afirm&oacute; Galmes a <strong>Mongabay Latam.&nbsp;</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/bf52e46f-a6de-4973-9643-883ad87ae8d0_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/bf52e46f-a6de-4973-9643-883ad87ae8d0_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/bf52e46f-a6de-4973-9643-883ad87ae8d0_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/bf52e46f-a6de-4973-9643-883ad87ae8d0_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/bf52e46f-a6de-4973-9643-883ad87ae8d0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/bf52e46f-a6de-4973-9643-883ad87ae8d0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/bf52e46f-a6de-4973-9643-883ad87ae8d0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Las conexiones eléctricas son un peligro para las aves. Foto: cortesía WWF España."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Las conexiones eléctricas son un peligro para las aves. Foto: cortesía WWF España.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        El experto a&ntilde;adi&oacute; que las futuras acciones de conservaci&oacute;n e investigaci&oacute;n deber&iacute;an centrarse en la adaptaci&oacute;n de la peque&ntilde;a fracci&oacute;n de<strong> postes que representan los</strong> <strong>mayores riesgos de electrocuci&oacute;n</strong> para las &aacute;guilas del Chaco, y en la evaluaci&oacute;n de los efectos demogr&aacute;ficos de la mortalidad por electrocuci&oacute;n para esta especie y otras aves rapaces en peligro de extinci&oacute;n en Argentina.
    </p><p class="article-text">
        El territorio de distribuci&oacute;n del &aacute;guila del Chaco, o tambi&eacute;n conocida como &aacute;guila coronada, va desde el sur de Brasil hasta el centro de Argentina. Es un ave rapaz de la que <strong>los cient&iacute;ficos estiman que apenas sobreviven, en el mejor de los casos, unos 1000 individuos</strong>. La Lista Roja de la Uni&oacute;n Internacional para la Conservaci&oacute;n de la Naturaleza (UICN) la categoriza como <a href="https://www.iucnredlist.org/species/22695855/246532305" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">En Peligro</a>, pero en las cifras estimadas de poblaci&oacute;n se deja entrever que ning&uacute;n dato es del todo seguro en torno a ella. La informaci&oacute;n disponible establece un rango de entre 250 y 999 individuos que sobreviven, una diferencia suficientemente amplia como para alterar el pron&oacute;stico sobre su futuro.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El problema es que no hay casi nadie investigando sobre esta &aacute;guila.<strong> No sabemos lo que pasa en Brasil, ni en Bolivia, ni en Paraguay,</strong> <strong>ni en buena parte del norte argentino</strong>, que es donde se distribuye&rdquo;, afirm&oacute; Gallego Garc&iacute;a, quien tambi&eacute;n forma parte del Centro para el Estudio y la Conservaci&oacute;n de las Aves Rapaces en Argentina (Cecara).
    </p><p class="article-text">
        En el estudio elaborado por Gallego Garc&iacute;a se explica que la mejor manera de evitar la electrocuci&oacute;n de aves es <strong>dise&ntilde;ar, desde el principio, los postes y pilares de los tendidos el&eacute;ctricos</strong> <strong>de manera que no haya que implementar ninguna medida de mitigaci&oacute;n</strong>. Esto incluye pasar los cables por debajo de la cruceta -y no por encima- y construir tanto crucetas como postes con materiales no conductores de la electricidad, lo que significa que no sea de hormig&oacute;n o de metal.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;<strong>Evitar la electrocuci&oacute;n de las aves en postes de tendido el&eacute;ctrico no es un gasto, es una inversi&oacute;n.</strong> Cada vez que un ave se electrocuta, es posible que el tendido el&eacute;ctrico quede da&ntilde;ado, y/o que se corte la luz de una ciudad entera, o que incluso se provoque un incendio a ra&iacute;z de un ave electrocutada&rdquo;, dijo Gallego Garc&iacute;a.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Regulaciones a la norma</strong></h2><p class="article-text">
        Mientras, la organizaci&oacute;n Aves Argentinas, en un comunicado enviado a este medio, afirm&oacute; que en Argentina el Ente Nacional de Regulaci&oacute;n de la Energ&iacute;a (ENRE), creado por Ley Nacional 24.065 del a&ntilde;o 2001, tiene como fin <strong>regular la actividad el&eacute;ctrica</strong> y ejercer de organismo de contralor para el cumplimiento de obligaciones y marcos regulatorios por parte de las empresas del sector.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e6674dbe-8412-4477-850f-a10b070ec74b_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e6674dbe-8412-4477-850f-a10b070ec74b_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e6674dbe-8412-4477-850f-a10b070ec74b_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e6674dbe-8412-4477-850f-a10b070ec74b_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e6674dbe-8412-4477-850f-a10b070ec74b_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e6674dbe-8412-4477-850f-a10b070ec74b_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/e6674dbe-8412-4477-850f-a10b070ec74b_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="El estudio revela que 160 aves murieron electrocutadas entre 2019 y 2025. Foto: cortesía Ideas y Acciones."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                El estudio revela que 160 aves murieron electrocutadas entre 2019 y 2025. Foto: cortesía Ideas y Acciones.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        &ldquo;Las normativas ambientales y energ&eacute;ticas expl&iacute;citamente indican que <strong>las l&iacute;neas de distribuci&oacute;n de electricidad no deben afectar al medio ambiente</strong>, incluyendo a la fauna silvestre. Es necesario y urgente implementar medidas y acciones para revertir esta situaci&oacute;n, modificando los dise&ntilde;os en las l&iacute;neas ya establecidas y dise&ntilde;ando nuevos modelos de l&iacute;neas de distribuci&oacute;n a establecerse de aqu&iacute; en m&aacute;s en todo el pa&iacute;s&rdquo;, destac&oacute; Aves Argentinas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Leer m&aacute;s | </strong><a href="https://es.mongabay.com/2026/04/proyecto-ley-extraer-gas-dentro-areas-protegidas-debate-congreso-peruano/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Proyecto de ley para extraer gas dentro de &aacute;reas protegidas se debate nuevamente en el Congreso peruano</strong></a>
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n la organizaci&oacute;n, l<strong>os primeros eventos de electrocuciones de aves rapaces en Argentina fueron documentados en el a&ntilde;o 2006</strong> en tendidos el&eacute;ctricos de las provincias de La Pampa y Mendoza. En esta &uacute;ltima provincia los incidentes de electrocuci&oacute;n fueron observados&nbsp;cerca de la localidad de Luj&aacute;n de Cuyo y afectaron a 19 &aacute;guilas moras en una extensi&oacute;n reducida de tendido el&eacute;ctrico.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, dice Aves Argentinas, s&oacute;lo hasta el 2012 se realiz&oacute; el primer estudio a escala regional y sistem&aacute;tico que consider&oacute; el riesgo de electrocuci&oacute;n de <strong>aves rapaces en relaci&oacute;n a factores ambientales</strong> y t&eacute;cnicos de las propias l&iacute;neas el&eacute;ctricas, incluyendo entre estos el dise&ntilde;o de tendido y de los apoyos, el material de construcci&oacute;n, el tama&ntilde;o de las crucetas y la distancia entre conductores, el tipo de ambiente circundante y la abundancia y las caracter&iacute;sticas morfol&oacute;gicas de las especies de aves rapaces en el &aacute;rea.
    </p><h2 class="article-text">REFERENCIA</h2><p class="article-text">
        Gallego-Garc&iacute;a, D., Orozco-Valor, P. M., Mart&iacute;nez-Miranzo, B., G&oacute;mez-Esp&iacute;, S., &amp; Sarasola, J. H. (2026). A hundred birds or more: Large-scale assessment of raptor electrocutions across Argentina. Perspectives in Ecology and Conservation.
    </p><p class="article-text">
        <em>El art&iacute;culo original fue publicado por </em><a href="https://es.mongabay.com/by/ivan-paredes-tamayo/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Ivan Paredes</em></a><em> en Mongabay Latam. Puedes revisarlo aqu&iacute;.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Si quieres leer m&aacute;s noticias ambientales en Latinoam&eacute;rica, puedes revisar nuestra colecci&oacute;n de </em><a href="https://es.mongabay.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>art&iacute;culos</em></a><em>. Y si quieres estar al tanto de las mejores historias de Mongabay Latam, puedes suscribirte al bolet&iacute;n aqu&iacute;, unirte a nuestro canal de </em><a href="https://www.whatsapp.com/channel/0029VaHRw3ULI8YUpy3Iyc0m/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>WhatsApp </em></a><em>o seguirnos en </em><a href="https://www.facebook.com/MongabayLatam/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Facebook</em></a><em>, </em><a href="https://x.com/MongabayLatam/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>X</em></a><em>, </em><a href="https://www.instagram.com/mongabaylatam/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Instagram</em></a><em>, </em><a href="https://www.tiktok.com/@mongabaylatam/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Tiktok </em></a><em>y </em><a href="https://www.youtube.com/channel/UCCZH55oRbWMJoH3L2JmSItQ/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Youtube</em></a><em>. </em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ivan Paredes Tamayo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/relatos-ambientales/estudio-argentina-160-aves-electrocutadas-tendidos-cables_132_13177351.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 30 Apr 2026 20:25:03 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/1282d61a-c186-4f7b-8897-bca82c369167_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="661924" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/1282d61a-c186-4f7b-8897-bca82c369167_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="661924" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[ESTUDIO | Argentina: por lo menos 160 aves murieron electrocutadas en tendidos de cables]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/1282d61a-c186-4f7b-8897-bca82c369167_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Conservación,Especies en extinción,Medioambiente,Animales,Aves]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Nace en España un cerdo hormiguero, conocido como el animal Frankenstein]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/nace-espana-espana-cerdo-hormiguero-conocido-animal-frankenstein-pm_1_13008960.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/29198b08-f681-4edc-8614-464e49384108_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Nace en España un cerdo hormiguero, conocido como el animal Frankenstein"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Se trata de un mamífero cuyo cuerpo recuerda al de un cerdo pero con rasgos de conejos y canguros, entre otros.</p></div><p class="article-text">
        La familia de Bioparc Valencia celebra el <strong>nacimiento de uno de los animales m&aacute;s extra&ntilde;os </strong>que se pueden ver hoy en d&iacute;a. Se trata de un <strong>cerdo hormiguero u oricteropo</strong> (<em>Orycteropus afer</em>), un mam&iacute;fero al que se le conoce como Frankenstein por su <strong>anatom&iacute;a</strong>: orejas de conejo, cuerpo y hocico de cerdo, largu&iacute;sima y pegajosa lengua, enorme cola de canguro y garras de dinosaurio para excavar con la fuerza de tres personas.
    </p><p class="article-text">
        La cr&iacute;a de oricteropo naci&oacute; el pasado mi&eacute;rcoles, pes&oacute; poco m&aacute;s de kilo y medio y <strong>no se despega de su madre</strong>, un paso natural para asegurar su supervivencia, seg&uacute;n explican desde el parque zool&oacute;gico, que tambi&eacute;n vigila que el beb&eacute; evoluciona favorablemente.&nbsp;
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es" data-conversation="none"><a href="https://twitter.com/X/status/2024438822235455827?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        Por el momento, el peque&ntilde;o cerdo hormiguero se dedica a mamar <strong>en un espacio cerrado al p&uacute;blico</strong> para favorecer su bienestar, una acci&oacute;n prevista dentro del protocolo de seguimiento del equipo de cuidado animal, detallan los responsables del centro en un comunicado.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>Un animal Frankenstein</strong></h2><p class="article-text">
        Frankenstein sirvi&oacute; para ilustrar las particularidades de este animal. Si la criatura de la novela de Mary Shelley cobr&oacute; vida utilizando diversas partes de cad&aacute;veres, en el caso de este mam&iacute;fero, en su cuerpo vemos <strong>formas de varios animales</strong>. Un paralelismo que lo llev&oacute; a ser conocido como el animal Frankenstein.
    </p><p class="article-text">
        En el caso del cerdo hormiguero, <strong>su cuerpo y coloraci&oacute;n recuerdan a un cerdo</strong>, as&iacute; como su hocico con dos orificios en la parte final, salvo que es mucho m&aacute;s alargado.&nbsp;Las orejas son enormes, similares a las de los conejos, lo que les facilita la escucha durante sus horas de actividad, puesto que son nocturnos, lo que deriv&oacute; en una visi&oacute;n limitada y dalt&oacute;nica.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e8ff3ed4-2b50-4c06-8142-8921d93d1f24_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e8ff3ed4-2b50-4c06-8142-8921d93d1f24_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e8ff3ed4-2b50-4c06-8142-8921d93d1f24_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e8ff3ed4-2b50-4c06-8142-8921d93d1f24_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e8ff3ed4-2b50-4c06-8142-8921d93d1f24_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e8ff3ed4-2b50-4c06-8142-8921d93d1f24_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/e8ff3ed4-2b50-4c06-8142-8921d93d1f24_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="La cria de oricteropo mamando de su madre"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                La cria de oricteropo mamando de su madre                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        La gruesa cola <strong>aparenta la del canguro</strong> y las desproporcionadas garras evocan a los dinosaurios. No solo en la forma, sino que son tan fuertes que les permiten destruir los termiteros y cavar con la descomunal potencia de tres personas para alcanzar su alimento y construir sus cuevas.
    </p><p class="article-text">
        Su dieta insect&iacute;vora se nutre gracias a una lengua pegajosa <strong>de hasta treinta cent&iacute;metros de longitud </strong>que utiliza para capturar termitas y hormigas. Su estructura dental, por tanto, tambi&eacute;n es &uacute;nica. Igual que su especie, la &uacute;nica superviviente hasta nuestros d&iacute;as de la orden Tubulidentata.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La cr&iacute;a y la madre no son los &uacute;nicos cerdos hormigueros que viven en el Bioparc Valencia. Tambi&eacute;n hay un macho bajo sus cuidados. A la espera de que el beb&eacute; crezca, estos habitantes pueden moverse por el<strong> h&aacute;bitat subterr&aacute;neo del recinto</strong>, un espacio creado espec&iacute;ficamente para ellos y que cuenta con inmensas madrigueras y multitud de t&uacute;neles.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Raquel Sáez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/nace-espana-espana-cerdo-hormiguero-conocido-animal-frankenstein-pm_1_13008960.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 20 Feb 2026 18:31:23 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/29198b08-f681-4edc-8614-464e49384108_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="627404" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/29198b08-f681-4edc-8614-464e49384108_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="627404" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Nace en España un cerdo hormiguero, conocido como el animal Frankenstein]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/29198b08-f681-4edc-8614-464e49384108_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Curiosidades,Animales]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Therians y Furries: qué hay detrás de los videos de "humanos-animales" que invaden TikTok]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/therians-furries-hay-detras-videos-humanos-animales-invaden-tiktok_1_12981501.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/740c4db0-eaa2-4a7c-9ef4-d2483031058e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Therians y Furries: qué hay detrás de los videos de &quot;humanos-animales&quot; que invaden TikTok"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los therians creen que su alma es un "híbrido entre humano y animal" y sienten que, en su interior, son ese animal. Los Furries no creen ser animales. Se trata de un fandom o comunidad de fanáticos de animales antropomórficos (animales con características humanas como hablar, usar ropa o caminar en dos patas).</p></div><p class="article-text">
        En los &uacute;ltimos meses, las redes sociales &mdash;especialmente TikTok&mdash; se vieron inundadas por una tendencia que oscila entre la curiosidad y el desconcierto: videos de personas caminando en cuatro patas, utilizando colas y orejas, o corriendo por parques imitando el comportamiento animal.
    </p><p class="article-text">
        Detr&aacute;s de estas im&aacute;genes virales no hay un solo grupo homog&eacute;neo, sino dos subculturas bien diferenciadas que suelen confundirse: los&nbsp;<strong>Therians</strong>&nbsp;y los&nbsp;<strong>Furries</strong>&nbsp;(o Furros).
    </p><h2 class="article-text"><strong>&iquest;Qu&eacute; es un Therian?</strong></h2><p class="article-text">
        Esta comunidad se define por una cuesti&oacute;n&nbsp;<strong>espiritual</strong>. Los therians creen que su alma es un &ldquo;h&iacute;brido entre humano y animal&rdquo; y sienten que, en su interior,&nbsp;<em>son</em>&nbsp;ese animal.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Creencia: Algunos sostienen que reencarnaron como lobos, toros u otras especies.</li>
                                    <li>Est&eacute;tica: No suelen usar trajes completos. Su v&iacute;nculo es interno, por lo que generalmente se muestran con accesorios (colas, orejas) y caminan en cuatro patas para emular el movimiento de su identidad animal.</li>
                            </ul>
            </div><h2 class="article-text"><strong>&iquest;Qu&eacute; es un Furrie?</strong></h2><p class="article-text">
        A diferencia de los anteriores, los&nbsp;<strong>Furros</strong> o <strong>Furries</strong>&nbsp;<strong>no creen ser animales</strong>. Se trata de un&nbsp;<strong>fandom</strong>&nbsp;o comunidad de fan&aacute;ticos de animales&nbsp;<strong>antropom&oacute;rficos</strong>&nbsp;(animales con caracter&iacute;sticas humanas como hablar, usar ropa o caminar en dos patas).
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Origen: El t&eacute;rmino naci&oacute; en 1980 en una convenci&oacute;n de ciencia ficci&oacute;n, a ra&iacute;z del c&oacute;mic Albedo Anthropomorphics de Steve Gallacci.</li>
                                    <li>Pr&aacute;ctica: Crean su propia &ldquo;FurSona&rdquo; (personaje) y utilizan trajes elaborados llamados &ldquo;FurSuits&rdquo; para interactuar en eventos. <strong>Es una actividad l&uacute;dica y art&iacute;stica</strong>, no espiritual.</li>
                            </ul>
            </div><h2 class="article-text">El fen&oacute;meno en Argentina</h2><p class="article-text">
        Lejos de ser una moda pasajera de internet, estas comunidades tienen una fuerte presencia local. En Argentina se organizan&nbsp;<strong>&ldquo;Meets&rdquo;</strong>&nbsp;y&nbsp;<strong>&ldquo;FurMeets&rdquo;</strong>, encuentros donde los participantes asisten caracterizados.
    </p><p class="article-text">
        El evento m&aacute;s importante es la&nbsp;<strong>Argentina Fur Fiesta (ARFF)</strong>. Su &uacute;ltima edici&oacute;n, realizada en agosto de 2024 en el Hotel Abasto, reuni&oacute; a cerca de&nbsp;<strong>500 participantes</strong>, consolidando un mercado de artistas que venden desde dibujos hasta dise&ntilde;os de trajes completos.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/2019139801845235798?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiarioAR]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/therians-furries-hay-detras-videos-humanos-animales-invaden-tiktok_1_12981501.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 11 Feb 2026 12:48:53 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/740c4db0-eaa2-4a7c-9ef4-d2483031058e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="1890032" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/740c4db0-eaa2-4a7c-9ef4-d2483031058e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1890032" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Therians y Furries: qué hay detrás de los videos de "humanos-animales" que invaden TikTok]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/740c4db0-eaa2-4a7c-9ef4-d2483031058e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Therians,Furries,Virales,Animales]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Murió Tomy, el histórico chimpancé que fue rescatado de un circo y vivía desde 1980 en el ex Zoológico de La Plata]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/medio-ambiente/murio-tomy-historico-chimpance-rescatado-circo-vivia-1980-ex-zoologico-plata_1_12965291.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c849df45-70d0-4106-817e-994f14bd7371_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Murió Tomy, el histórico chimpancé que fue rescatado de un circo y vivía desde 1980 en el ex Zoológico de La Plata"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El deceso del animal fue detectado por sus cuidadores en la tarde del miércoles por la tarde, mientras que se informó que no atravesaba enfermedades ni presentaba síntomas previos ya que los controles diarios no habían arrojado alertas sobre su estado general de salud. Pertenecía a la especie Pan troglodytes, había nacido en 1977 y llegó al entonces Zoológico de La Plata el 8 de enero de 1980 luego de estar en un circo.</p></div><p class="article-text">
        Tomy, un hist&oacute;rico chimpanc&eacute; que hab&iacute;a sido rescatado de un circo y que viv&iacute;a en el ex Zool&oacute;gico de la ciudad de La Plata, muri&oacute; a los 49 a&ntilde;os tras permanecer durante d&eacute;cadas en el lugar.
    </p><p class="article-text">
        El deceso del animal fue detectado por sus cuidadores en la tarde del mi&eacute;rcoles por la tarde, mientras que se inform&oacute; que no atravesaba enfermedades ni presentaba s&iacute;ntomas previos ya que los controles diarios no hab&iacute;an arrojado alertas sobre su estado general de salud.
    </p><p class="article-text">
        El chimpanc&eacute; estaba bajo seguimiento permanente de equipos profesionales y t&eacute;cnicos y durante la ma&ntilde;ana hab&iacute;a tenido un comportamiento habitual al recibir sus raciones alimentarias correspondientes, mientras que interactu&oacute; con sus cuidadores como lo hac&iacute;a diariamente.
    </p><p class="article-text">
        En tanto, desde el lugar donde se encontraba alojado se indic&oacute; que el hallazgo ocurri&oacute; despu&eacute;s de las 13, cuando el personal se acerc&oacute; para suministrarle alimento y, al no responder a los llamados, los cuidadores dieron aviso al Servicio Veterinario que constat&oacute; el fallecimiento del chimpanc&eacute;.
    </p><p class="article-text">
        Tomy pertenec&iacute;a a la especie Pan troglodytes, hab&iacute;a nacido en 1977 y lleg&oacute; al entonces Zool&oacute;gico de La Plata el 8 de enero de 1980 luego de estar en un circo, vivi&oacute; en el lugar durante 46 a&ntilde;os y, durante los &uacute;ltimos a&ntilde;os, habit&oacute; un espacio adaptado a sus necesidades, acompa&ntilde;ado por un equipo que organiz&oacute; su rutina diaria.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, desde 2023, los cuidadores impulsaron un proyecto judicial para que sea declarado &ldquo;sujeto de derecho&rdquo;, mientras sosten&iacute;an una convivencia cotidiana basada en la cercan&iacute;a y el contacto permanente.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiarioAR]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/medio-ambiente/murio-tomy-historico-chimpance-rescatado-circo-vivia-1980-ex-zoologico-plata_1_12965291.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 05 Feb 2026 10:53:18 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/c849df45-70d0-4106-817e-994f14bd7371_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="358265" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/c849df45-70d0-4106-817e-994f14bd7371_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="358265" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Murió Tomy, el histórico chimpancé que fue rescatado de un circo y vivía desde 1980 en el ex Zoológico de La Plata]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/c849df45-70d0-4106-817e-994f14bd7371_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Chimpancés,Animales]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Patagonia: el trabajo silencioso de rescatistas para salvar a los animales de los incendios]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/medio-ambiente/patagonia-trabajo-silencioso-rescatistas-salvar-animales-incendios_1_12953147.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3f14e3c1-0763-49b6-a901-427879c302bb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Patagonia: el trabajo silencioso de rescatistas para salvar a los animales de los incendios"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Especies de fauna silvestre son las víctimas invisibles de los incendios que sufre la Patagonia argentina. No existen datos de cuántos individuos de fauna nativa fueron víctimas del fuego debido a que todavía los incendios persisten. Por ahora, las labores de los rescatistas se centran en contener el fuego para que no siga avanzando a zonas pobladas.
</p></div><p class="article-text">
        La Patagonia argentina enfrenta una de las peores tragedias ambientales de la &uacute;ltima d&eacute;cada. El Gobierno de Javier Milei&nbsp;<a href="https://www.boletinoficial.gob.ar/pdf/aviso/primera/337955/20260130" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">declar&oacute; finalmente la emergencia &iacute;gnea este jueves</a>, tras reiterados pedidos de los gobernadores de la regi&oacute;n, donde el fuego avanza desde finales de diciembre y&nbsp;<strong>afecta varios parques nacionales</strong>, como Los Alerces. La provincia de Chubut, la m&aacute;s afectada, fue declarada&nbsp;<strong>&laquo;zona de desastre&raquo;</strong>. En medio del fuego, avanzan quienes hacen un trabajo silencioso arriesgando sus vidas. Son&nbsp;<strong>los brigadistas que se insertan entre el bosque quemado y el humo agobiante para rescatar animales</strong>&nbsp;silvestres, pero tambi&eacute;n dom&eacute;sticos.
    </p><p class="article-text">
        Susana Rizzuto tiene un doctorado en Biolog&iacute;a y es docente en la c&aacute;tedra de Zoolog&iacute;a General en la Facultad de Ciencias Naturales y de la Salud de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco. La experta relat&oacute; a&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;que el fuego en el Parque Nacional Los Alerces, provincia de Chubut, se origin&oacute; por un rayo el&eacute;ctrico dentro de un &aacute;rea intangible de bosque nativo. Ese<strong>&nbsp;fuego se fue conteniendo bajo los protocolos del &aacute;rea protegida</strong>, pero el 1&deg; de enero&nbsp;ese incendio se descontrol&oacute; en medio de anomal&iacute;as t&eacute;rmicas de calor y sequ&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En paralelo, m&aacute;s al norte, en Puerto Patriada -misma provincia-, en la localidad de El Hoyo,&nbsp;<strong>un fuego intencional tom&oacute; por sorpresa</strong>&nbsp;a muchos turistas y tuvo un comportamiento extremo avanzando en bosques ex&oacute;ticos y bosques nativos de las localidades del Hoyo, Epuy&eacute;n y est&aacute; yendo hacia otra localidad llamada El Maite&rdquo;, afirm&oacute; Rizzuto a <a href="https://es.mongabay.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Mongabay Latam</strong></a>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/483f4852-5e46-4ead-ab04-440764bd6326_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/483f4852-5e46-4ead-ab04-440764bd6326_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/483f4852-5e46-4ead-ab04-440764bd6326_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/483f4852-5e46-4ead-ab04-440764bd6326_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/483f4852-5e46-4ead-ab04-440764bd6326_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/483f4852-5e46-4ead-ab04-440764bd6326_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/483f4852-5e46-4ead-ab04-440764bd6326_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Un brigadista camina por una carretera mientras un incendio forestal arde en El Hoyo, Patagonia, Argentina, el jueves 8 de enero de 2026."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Un brigadista camina por una carretera mientras un incendio forestal arde en El Hoyo, Patagonia, Argentina, el jueves 8 de enero de 2026.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        La experta a&ntilde;adi&oacute; que como estos incendios todav&iacute;a est&aacute;n activos, a&uacute;n no se han realizado evaluaciones t&eacute;cnicas.&nbsp;<strong>En estas zonas hay especies emblem&aacute;ticas</strong>&nbsp;como el huemul o ciervo andino (<em>Hippocamelus bisulcus</em>), el pud&uacute; o ciervo enano (<em>Pudu puda</em>), el puma (<em>Puma concolor)</em>&nbsp;y el monito de monte (<em>Dromiciops gliroides</em>). &ldquo;Tambi&eacute;n hay presencia de jabal&iacute;es y ciervos colorados, por lo que no se sabe si estas especies pudieron o no migrar para escapar del fuego. Muchos de ellos quiz&aacute; no hayan podido escapar&rdquo;, afirm&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        Rizzuto destac&oacute; que la fauna silvestre afectada por los incendios tiende a escapar de las zonas con fuego e incluso los animales pueden llegar heridos a &aacute;reas pobladas. &ldquo;Se han visto vacas con las pezu&ntilde;as quemadas,&nbsp;caballos con gran parte del cuerpo afectado y fauna silvestre desorientada que comienza a aparecer en rutas o zonas pobladas&rdquo;, dijo.
    </p><p class="article-text">
        Por ahora, los esfuerzos se enfocan en contener el fuego, frenarlo y proteger casas de la poblaci&oacute;n y el rescate de fauna silvestre. &ldquo;Hay ayuda de diferentes&nbsp;<strong>veterinarios y protectores de animales silvestres,</strong>&nbsp;como fundaciones de equinoterapia, como la que integro. Se est&aacute;n recolectando insumos veterinarios, alimentos para mascotas y grandes animales. Sobre todo porque estos animales dependen de las pasturas que est&aacute;n en estos bosques y que hoy se han quemado&rdquo;, dijo Rizzuto.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0c98e280-d31f-4873-a2f1-d42b3b54e40a_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0c98e280-d31f-4873-a2f1-d42b3b54e40a_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0c98e280-d31f-4873-a2f1-d42b3b54e40a_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0c98e280-d31f-4873-a2f1-d42b3b54e40a_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0c98e280-d31f-4873-a2f1-d42b3b54e40a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0c98e280-d31f-4873-a2f1-d42b3b54e40a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/0c98e280-d31f-4873-a2f1-d42b3b54e40a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="El monito de monte de la Patagonia mide entre ocho y 13 centímetros y es uno de los marsupiales más pequeños del mundo. Esta especie está afectada por los incendios en Argentina."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                El monito de monte de la Patagonia mide entre ocho y 13 centímetros y es uno de los marsupiales más pequeños del mundo. Esta especie está afectada por los incendios en Argentina.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        De acuerdo con el &uacute;ltimo comunicado oficial del Parque Nacional Los Alerces, el incendio en la reserva se encuentra activo entre lago Verde y lago Rivadavia. &ldquo;La complejidad de control en el &aacute;rea inicial, con riscos altos, sin&nbsp;<strong>disponibilidad de agua y con una acumulaci&oacute;n</strong>&nbsp;sobre el suelo de casi un metro de ca&ntilde;as secas, facilit&oacute; una propagaci&oacute;n veloz en cuanto se combinaron las condiciones meteorol&oacute;gicas de altas temperaturas, baja humedad, inestabilidad atmosf&eacute;rica y vientos intensos&rdquo;, informaron desde el parque nacional.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n medios argentinos, unas 70 personas fueron afectadas mientras combat&iacute;an el incendio. Las temperaturas pueden llegar a los 29 &ordm;C y la humedad relativa m&iacute;nima es del 25 %. Mientras,&nbsp;<strong>los vientos tienen una velocidad de entre 10 y 20 kil&oacute;metros</strong>&nbsp;por hora en direcciones variables, predominando del sector oeste, con r&aacute;fagas que van aumentando hasta 35 kil&oacute;metros por hora.
    </p><h2 class="article-text"><strong>La ardua labor de los rescatistas y brigadistas</strong></h2><p class="article-text">
        Natalia Dobransky, coordinadora de la Brigada Forestal Mall&iacute;n Ahogado, explic&oacute; a&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;que la labor que realizan&nbsp;tiene que ver con&nbsp;aplicar agua, evacuar personas, asegurar las v&iacute;as de escape para las evacuaciones,&nbsp;<strong>defender los bienes de las personas</strong>, los galpones, los animales y todo lo que tenga que ver con infraestructuras para que los medios oficiales, que son los que est&aacute;n encargados de contener el incendio, puedan dar respuesta.
    </p><p class="article-text">
        Su brigada cuenta con un cami&oacute;n autobomba&nbsp;y una&nbsp;camioneta de ataque r&aacute;pido. Con esos motorizados llevan sus cuadrillas y realizan tareas de liquidaci&oacute;n,&nbsp;<strong>tratan de&nbsp;enfriar, defender las viviendas, aplicar agua,</strong>&nbsp;hacer cortafuegos, eliminar la carga de vegetaci&oacute;n que hay entre las zonas donde se desarrolla el incendio y las infraestructuras para evitar el avance del incendio a estos lugares y defender.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7e57fb25-e520-4ee5-8e23-2ff2026041b8_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7e57fb25-e520-4ee5-8e23-2ff2026041b8_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7e57fb25-e520-4ee5-8e23-2ff2026041b8_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7e57fb25-e520-4ee5-8e23-2ff2026041b8_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7e57fb25-e520-4ee5-8e23-2ff2026041b8_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7e57fb25-e520-4ee5-8e23-2ff2026041b8_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/7e57fb25-e520-4ee5-8e23-2ff2026041b8_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="El pudú o ciervo enano es una de las especies más afectadas por el fuego en la Patagonia."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                El pudú o ciervo enano es una de las especies más afectadas por el fuego en la Patagonia.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        &ldquo;Por m&aacute;s que tengas mucha agua o tengas los recursos necesarios o el conocimiento, hay una condici&oacute;n que es cr&iacute;tica:&nbsp;la exposici&oacute;n a las altas temperaturas. Cuando est&aacute;s en un lugar donde todo alrededor se est&aacute; prendiendo fuego,<strong>&nbsp;por m&aacute;s agua y recursos que tengas,</strong>&nbsp;muchas veces no se puede hacer nada.&nbsp;El incendio camina mucho m&aacute;s r&aacute;pido que los recursos humanos&nbsp;y tiene una intensidad cal&oacute;rica que impide estar cerca de las llamas&rdquo;, detall&oacute; Dobransky, quien est&aacute; en la primera l&iacute;nea de la brigada.
    </p><p class="article-text">
        La especialista recalc&oacute; que los animales dom&eacute;sticos, el ganado vacuno y los caballos son los m&aacute;s afectados por los incendios, pero tambi&eacute;n hay afectaci&oacute;n a la fauna nativa y a la p&eacute;rdida de suelo.<strong>&nbsp;&ldquo;Eso es muy grave en los incendios,</strong>&nbsp;ya que cuesta mucho m&aacute;s que se recupere, pero tambi&eacute;n hay tendencias a generar muchas complicaciones ambientales como derrumbes, la erosi&oacute;n h&iacute;drica, que puede contaminar las aguas&rdquo;, dijo.
    </p><p class="article-text">
        Dobransky a&ntilde;adi&oacute; que existen m&aacute;s especies afectadas, como el pato de los torrentes (<em>Merganetta armata</em>) y el c&oacute;ndor andino (<em>Vultur gryphus</em>). &ldquo;A largo plazo se ver&aacute; c&oacute;mo se ver&aacute; afectada la fragmentaci&oacute;n del h&aacute;bitat de estas especies provocada por los incendios.<strong>&nbsp;Ac&aacute; hay que tener en cuenta la recuperaci&oacute;n</strong>&nbsp;de esos ecosistemas para que las especies puedan sobrevivir&rdquo;, detall&oacute;. La experta dijo que la fauna silvestre ahora no podr&aacute; esconderse de sus depredadores y tampoco tendr&aacute;n alimentos debido al fuego.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es un c&iacute;rculo necesario de entender, c&oacute;mo funciona el&nbsp;<strong>sistema ambiental del bosque andino</strong>&nbsp;para hacer un buen manejo previo, durante y despu&eacute;s de un incendio&rdquo;, remarc&oacute; Dobransky.
    </p><p class="article-text">
        Desde el grupo de rescate Almas, se inform&oacute; a&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;que desde una perspectiva cient&iacute;fica y de conservaci&oacute;n, el fuego act&uacute;a de manera selectiva seg&uacute;n la movilidad de las especies de fauna silvestre. En esa l&iacute;nea, existen consecuencias graves para aquellas de desplazamiento limitado,&nbsp;<strong>como el monito de monte, que es un actor central</strong>&nbsp;en la regeneraci&oacute;n del bosque por su rol en la dispersi&oacute;n de semillas. Esta especie sufre tasas de mortalidad cercanas al 100 % en incendios de copas de &aacute;rboles. Su p&eacute;rdida compromete la recuperaci&oacute;n natural de los ecosistemas.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Otras especies afectadas: los ciervos patag&oacute;nicos y otras aves</strong></h2><p class="article-text">
        Almas detall&oacute; que el huemul, cuya poblaci&oacute;n ya se encuentra fragmentada, se ve obligado a desplazarse hacia zonas desprovistas de cobertura vegetal durante los incendios, lo que incrementa su vulnerabilidad frente a depredadores y a la escasez de alimento.&nbsp;<strong>Tambi&eacute;n son vulnerables algunas aves,</strong>&nbsp;como el&nbsp;carpintero gigante (<em>Campephilus magellanicus</em>)&nbsp;y el&nbsp;c&oacute;ndor andino, que&nbsp;pierden nidos hist&oacute;ricos. Los incendios estivales coinciden con etapas cr&iacute;ticas de cr&iacute;a, lo que provoca p&eacute;rdidas generacionales directas de pichones.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/03d667f1-6070-49ef-8536-a5a04bcee9ba_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/03d667f1-6070-49ef-8536-a5a04bcee9ba_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/03d667f1-6070-49ef-8536-a5a04bcee9ba_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/03d667f1-6070-49ef-8536-a5a04bcee9ba_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/03d667f1-6070-49ef-8536-a5a04bcee9ba_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/03d667f1-6070-49ef-8536-a5a04bcee9ba_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/03d667f1-6070-49ef-8536-a5a04bcee9ba_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="El huemul habita en la Patagonia. Los rescatistas explican que ahora escapa de los incendios y que pueden llegar heridos a zonas pobladas."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                El huemul habita en la Patagonia. Los rescatistas explican que ahora escapa de los incendios y que pueden llegar heridos a zonas pobladas.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        El Instituto Nacional de Tecnolog&iacute;a Agropecuaria (INTA) sostiene que la mayor parte de las especies silvestres durante incendios padecen de podopat&iacute;as traum&aacute;ticas,&nbsp;quemaduras en pezu&ntilde;as por transitar por suelos calientes y cenizas incandescentes.&nbsp;<strong>Adem&aacute;s de lesiones oculares</strong>&nbsp;por la exposici&oacute;n prolongada al humo y a part&iacute;culas en suspensi&oacute;n que provocan queratoconjuntivitis severas que, sin tratamiento, pueden derivar en p&eacute;rdida de visi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Pero adem&aacute;s sufren por estr&eacute;s y deshidrataci&oacute;n, que se provoca por el shock metab&oacute;lico tras la&nbsp;<strong>huida del fuego que reduce las defensas</strong>, facilitando la aparici&oacute;n de enfermedades oportunistas.
    </p><p class="article-text">
        La veterinaria Daniela Navarro, quien forma parte del equipo que asiste a los animales afectados, inform&oacute; a<strong>&nbsp;Mongabay Latam</strong>&nbsp;que ahora en los incendios la mayor parte de especies afectadas son las dom&eacute;sticas, pero no minimiz&oacute; que haya fauna nativa v&iacute;ctima del fuego.<strong>&nbsp;&ldquo;Nosotros vemos m&aacute;s a los animales dom&eacute;sticos,</strong>&nbsp;de granja. Sobre la fauna silvestre, la verdad no vimos por ahora los cad&aacute;veres, y soy sincera, es dif&iacute;cil ingresar a la zona de fuego, porque te quemas los pies&rdquo;, dijo.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0a2ec606-bd66-4b78-a13b-94c96b8ff3a0_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0a2ec606-bd66-4b78-a13b-94c96b8ff3a0_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0a2ec606-bd66-4b78-a13b-94c96b8ff3a0_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0a2ec606-bd66-4b78-a13b-94c96b8ff3a0_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0a2ec606-bd66-4b78-a13b-94c96b8ff3a0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0a2ec606-bd66-4b78-a13b-94c96b8ff3a0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/0a2ec606-bd66-4b78-a13b-94c96b8ff3a0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="El pato de los torrentes es otra especie afectada por los incendios en la Patagonia argentina."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                El pato de los torrentes es otra especie afectada por los incendios en la Patagonia argentina.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Navarro indic&oacute; que el equipo veterinario cuenta con experiencia en este tipo de emergencias. &ldquo;Somos un grupo que, desgraciadamente, ya tenemos cinco incendios encima, as&iacute; que estamos bastante bien organizados&rdquo;, afirm&oacute;. Actualmente,&nbsp;<strong>la atenci&oacute;n se centra principalmente en&nbsp;caballos</strong>&nbsp;quemados y ovejas, aunque anticip&oacute; que&nbsp;podr&iacute;an registrarse m&aacute;s casos&nbsp;a medida que regresen animales que lograron sobrevivir. &ldquo;Hay much&iacute;sima mortandad&rdquo;, lament&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        <em>Esta nota </em><a href="https://es.mongabay.com/2026/01/argentina-incendios-rescatistas-salvar-animales/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>se public&oacute; originalmente en Mongabay Latam</em></a><em> el 30 de enero de 2026.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>ED</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Iván Paredes Tamayo/Mongabay Latam]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/medio-ambiente/patagonia-trabajo-silencioso-rescatistas-salvar-animales-incendios_1_12953147.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 02 Feb 2026 09:31:31 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/3f14e3c1-0763-49b6-a901-427879c302bb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="86879" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/3f14e3c1-0763-49b6-a901-427879c302bb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="86879" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Patagonia: el trabajo silencioso de rescatistas para salvar a los animales de los incendios]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/3f14e3c1-0763-49b6-a901-427879c302bb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Incendios,Patagonia,Animales,Brigadistas,Rescates]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Aves paralizadas y estampidas de lobos marinos: los impactos de la pirotecnia en animales]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/medio-ambiente/aves-paralizadas-estampidas-lobos-marinos-impactos-pirotecnia-animales_1_12877575.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5e47b704-34bb-4722-8ad3-7b8f567a6a4c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Aves paralizadas y estampidas de lobos marinos: los impactos de la pirotecnia en animales"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Aunque hacen falta estudios, los daños en la fauna doméstica y silvestre son claros, por lo que las expertas consultadas por Mongabay Latam exigen mayor regulación. Aves con síntomas de aturdimiento y la prohibición de la pirotecnia en la localidad de Cobquecura, Chile.</p></div><p class="article-text">
        Inm&oacute;vil, con las patas recogidas, la mirada ansiosa y el ritmo card&iacute;aco elevado fue rescatada una golondrina juvenil en Guayaquil, Ecuador, a mediados de diciembre. El ave, que cabe en la palma de una mano, fue una de las primeras <strong>v&iacute;ctimas del uso de la pirotecnia</strong> durante las festividades de Navidad y A&ntilde;o Nuevo, celebraciones que finalizar&aacute;n despu&eacute;s del 6 de enero en toda la regi&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Todos los a&ntilde;os vemos estos casos&rdquo;, asegura Eliana Molineros, directora m&eacute;dica de la fundaci&oacute;n Proyecto Sacha, un centro de rehabilitaci&oacute;n y rescate de fauna silvestre. En esta &eacute;poca hay un aumento de casos de<strong> aturdimiento, principalmente en aves silvestres</strong>, aunque reconoce que toda la fauna sufre por el ruido de los fuegos artificiales. Los mam&iacute;feros, por ejemplo, pueden huir y abandonar a sus cr&iacute;as, quienes probablemente morir&aacute;n por falta de alimentaci&oacute;n o por quedar expuestas a depredadores.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b7a54690-abe8-448a-aa8a-2bfaae3af368_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b7a54690-abe8-448a-aa8a-2bfaae3af368_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b7a54690-abe8-448a-aa8a-2bfaae3af368_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b7a54690-abe8-448a-aa8a-2bfaae3af368_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b7a54690-abe8-448a-aa8a-2bfaae3af368_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b7a54690-abe8-448a-aa8a-2bfaae3af368_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/b7a54690-abe8-448a-aa8a-2bfaae3af368_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Una golondrina infante llegó a Proyecto Sacha con síntomas de aturdimiento, pero falleció poco después."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Una golondrina infante llegó a Proyecto Sacha con síntomas de aturdimiento, pero falleció poco después.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        &ldquo;Las detonaciones generan niveles alt&iacute;simos de ruido&rdquo;, corrobora Iriana Zuria, profesora investigadora del &aacute;rea acad&eacute;mica de biolog&iacute;a de la Universidad Aut&oacute;noma del Estado de Hidalgo, M&eacute;xico. Como referencia, explica que el o&iacute;do humano soporta hasta 85 decibeles, pero durante los espect&aacute;culos de juegos pirot&eacute;cnicos se registran <strong>ruidos de hasta 170 decibeles</strong>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si a los seres humanos les ocasiona molestia o incluso dolor, los animales pueden experimentar mayores incomodidades porque no disciernen que no se trata de una amenaza y porque muchas especies tienen el <strong>sistema auditivo m&aacute;s agudo que el de los humanos</strong>, detalla la especialista. Adem&aacute;s, el ruido genera vibraciones que puede poner en mayor alerta a la fauna.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/1a63a26a-51ec-4cdb-9601-3db324aafb51_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/1a63a26a-51ec-4cdb-9601-3db324aafb51_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/1a63a26a-51ec-4cdb-9601-3db324aafb51_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/1a63a26a-51ec-4cdb-9601-3db324aafb51_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/1a63a26a-51ec-4cdb-9601-3db324aafb51_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/1a63a26a-51ec-4cdb-9601-3db324aafb51_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/1a63a26a-51ec-4cdb-9601-3db324aafb51_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Vía a la Costa separa a la reserva Cerro Blanco de urbanizaciones que se toman el manglar y el bosque seco."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Vía a la Costa separa a la reserva Cerro Blanco de urbanizaciones que se toman el manglar y el bosque seco.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n hay otros impactos. Durante la noche, la pirotecnia genera contaminaci&oacute;n lum&iacute;nica, lo que puede perturbar a las especies nocturnas. Por ejemplo, dice, hay aves migratorias que pueden desorientarse y hay especies como los roedores que por los destellos pueden volverse m&aacute;s evidentes para sus depredadores. En general, se&ntilde;ala, <strong>hace falta estudiar los impactos en toda la fauna</strong>, en grupos como los insectos y los efectos en las interacciones entre diferentes especies.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, <strong>la pirotecnia contamina el aire</strong>. Zuria explica que en Ciudad de M&eacute;xico, cuando hay muchos fuegos artificiales, el humo se concentra, por lo que se lanza una alerta de poca visibilidad. &ldquo;No es nada sano, estamos generando much&iacute;sima contaminaci&oacute;n&rdquo;, dice.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los fuegos artificiales generan <strong>contaminaci&oacute;n qu&iacute;mica, pues contienen metales pesados</strong> como aluminio, plomo, cobre o estroncio, asegura la experta. Tras explotar, part&iacute;culas de estos elementos se quedan en el aire y se depositan en la vegetaci&oacute;n, el suelo y el agua, contaminando espacios vitales para la fauna silvestre, los animales dom&eacute;sticos y de granja e incluso para los seres humanos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Mongabay Latam </strong>convers&oacute; con las dos especialistas antes citadas y con Maritza Sep&uacute;lveda, acad&eacute;mica de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Valpara&iacute;so, Chile, sobre las observaciones y los estudios que han realizado sobre los impactos de la pirotecnia en la fauna silvestre.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/498b3264-d5e0-463e-b604-fe228f16cebf_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/498b3264-d5e0-463e-b604-fe228f16cebf_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/498b3264-d5e0-463e-b604-fe228f16cebf_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/498b3264-d5e0-463e-b604-fe228f16cebf_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/498b3264-d5e0-463e-b604-fe228f16cebf_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/498b3264-d5e0-463e-b604-fe228f16cebf_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/498b3264-d5e0-463e-b604-fe228f16cebf_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Una golondrina juvenil se recupera en Proyecto Sacha tras la exposición a pirotecnia."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Una golondrina juvenil se recupera en Proyecto Sacha tras la exposición a pirotecnia.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text"><strong>Ecuador: las aves juveniles son las m&aacute;s afectadas</strong></h2><p class="article-text">
        Guayaquil es una ciudad costera de Ecuador que creci&oacute; entre manglares y el bosque seco. La zona tuvo una biodiversidad muy rica, pero el crecimiento de la ciudad ha ido desplazando a la fauna. Esto hace que los barrios perif&eacute;ricos y suburbanos limiten con remanentes de &aacute;reas naturales. Por eso, cuando se usan fuegos artificiales, ya es com&uacute;n que la ciudadan&iacute;a rescate <strong>aves aturdidas</strong> y las lleve a centros como Proyecto Sacha, relata Molineros.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Las aves juveniles, que est&aacute;n aprendiendo a volar, suelen ser las m&aacute;s afectadas</strong>. Adem&aacute;s, este a&ntilde;o, los buhos pigmeos (<em>Glaucidium peruanum</em>) han tenido m&aacute;s ingresos, de acuerdo con la especialista en medicina veterinaria y zootecnia. Estas aves tienen una audici&oacute;n muy aguda, adaptaci&oacute;n que los convierte en depredadores altamente eficientes. Sin embargo, esta caracter&iacute;stica los vuelve m&aacute;s sensibles a la alta intensidad del sonido.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El aturdimiento puede ser tan grave que en algunos casos causa <strong>muerte por colapso</strong>, se&ntilde;ala Molineros. La peque&ntilde;a golondrina que entr&oacute; al centro muri&oacute; poco despu&eacute;s. En total, de 10 casos que llegaron hasta el 23 de diciembre, dos aves murieron.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las aves que sobreviven necesitar&aacute;n hasta 20 d&iacute;as para recuperarse. Una vez que llegan al centro, son colocadas en c&aacute;maras de ox&iacute;geno o jaulas de aislamiento y son alimentadas con comida adecuada para la especie.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/222484a5-05cb-4135-82c8-1a7454ae18a5_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/222484a5-05cb-4135-82c8-1a7454ae18a5_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/222484a5-05cb-4135-82c8-1a7454ae18a5_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/222484a5-05cb-4135-82c8-1a7454ae18a5_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/222484a5-05cb-4135-82c8-1a7454ae18a5_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/222484a5-05cb-4135-82c8-1a7454ae18a5_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/222484a5-05cb-4135-82c8-1a7454ae18a5_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Lobos marinos nadan en el mar de Cobquecura."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Lobos marinos nadan en el mar de Cobquecura.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Si se recuperan, lo hacen solas, poco a poco, sin necesidad de ning&uacute;n tratamiento o medicina, lo que para Molineros confirma que la causa del aturdimiento es la pirotecnia. Por eso, las aves son entregadas al Ministerio de Ambiente y Energ&iacute;a para su liberaci&oacute;n solo despu&eacute;s de la primera semana de enero, cuando hayan cesado las festividades.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para la especialista, <strong>es urgente que se establezca normativa y se ejerza control</strong> para desincentivar el uso de la pirotecnia entre la ciudadan&iacute;a. Adem&aacute;s, se&ntilde;ala que en una ciudad como Guayaquil, el riesgo no solo es afectar a las poblaciones de aves, sino tambi&eacute;n que los fuegos artificiales y los globos de los deseos causen incendios, como asegura que ya ha sucedido en a&ntilde;os anteriores, causando graves impactos en ecosistemas vitales para la ciudad y la conservaci&oacute;n.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>Chile: un estudio promovi&oacute; la protecci&oacute;n de la fauna</strong></h2><p class="article-text">
        &ldquo;El ruido era el principal problema&rdquo;, dice Maritza Sep&uacute;lveda, doctora en ecolog&iacute;a y biolog&iacute;a educativa. La especialista particip&oacute; en un <a href="https://www.researchgate.net/publication/290210400_Observations_of_the_effect_of_a_New_Year's_fireworks_display_on_the_behavior_of_the_South_American_sea_lion_Otaria_flavescens_in_a_colony_of_central-south_Chile" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio</a> en el que junto a un grupo de colegas observ&oacute; los efectos de la pirotecnia de A&ntilde;o Nuevo en el comportamiento de una <strong>colonia de lobos marinos</strong> (<em>Otaria flavescens</em>) en Cobquecura, una poblaci&oacute;n costera en el centro sur de Chile.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los lobos marinos tienen el o&iacute;do bastante desarrollado y, por lo tanto, sensible, explica Sep&uacute;lveda. Los primeros fuegos artificiales <strong>provocaron el cese inmediato de las vocalizaciones</strong>, un comportamiento a trav&eacute;s del cual los machos establecen la jerarqu&iacute;a en la colonia y determinan sus territorios para la &eacute;poca reproductiva.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/412093c0-67ce-4317-bf4e-dcde18b4e758_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/412093c0-67ce-4317-bf4e-dcde18b4e758_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/412093c0-67ce-4317-bf4e-dcde18b4e758_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/412093c0-67ce-4317-bf4e-dcde18b4e758_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/412093c0-67ce-4317-bf4e-dcde18b4e758_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/412093c0-67ce-4317-bf4e-dcde18b4e758_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/412093c0-67ce-4317-bf4e-dcde18b4e758_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Autoridades resguardan La Lobería de Cobquecura para evitar que personas se acerquen al hábitat de los lobos marinos."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Autoridades resguardan La Lobería de Cobquecura para evitar que personas se acerquen al hábitat de los lobos marinos.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Despu&eacute;s, los investigadores documentaron la <strong>salida masiva de los animales de la colonia</strong>, lo que result&oacute; en una fuerte disminuci&oacute;n en el n&uacute;mero de individuos. &ldquo;El resultado fue dr&aacute;stico&rdquo;, asegura. Antes de las celebraciones, los investigadores contaron en ese sector cerca de 450 individuos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tras el lanzamiento de fuegos artificiales, la poblaci&oacute;n disminuy&oacute; a menos de 200 individuos. Los lobos marinos regresaron dos d&iacute;as despu&eacute;s. &ldquo;No fue un estr&eacute;s puntual, permaneci&oacute; en los animales un par de d&iacute;as. No podemos decir que no importa, que es un ratito, que no pasa nada&rdquo;,&nbsp;puntualiza la especialista.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e5ec0009-e4d7-4a3f-ac9f-31bf233e2a9a_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e5ec0009-e4d7-4a3f-ac9f-31bf233e2a9a_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e5ec0009-e4d7-4a3f-ac9f-31bf233e2a9a_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e5ec0009-e4d7-4a3f-ac9f-31bf233e2a9a_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e5ec0009-e4d7-4a3f-ac9f-31bf233e2a9a_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e5ec0009-e4d7-4a3f-ac9f-31bf233e2a9a_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/e5ec0009-e4d7-4a3f-ac9f-31bf233e2a9a_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Lobos marinos rescatados de un varamiento en Cobquecura."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Lobos marinos rescatados de un varamiento en Cobquecura.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Los hallazgos cobran mayor relevancia porque a finales de diciembre las hembras llegan a la colonia pre&ntilde;adas, es decir, <strong>la especie est&aacute; en un momento clave para su reproducci&oacute;n</strong>. Sep&uacute;lveda cuenta que los partos suelen registrarse a partir del 6 de enero, pero puede haber nacimientos antes de esa fecha. Las cr&iacute;as reci&eacute;n nacidas y hembras a punto de parir conforman las poblaciones m&aacute;s vulnerables al estr&eacute;s provocado por el ruido, al riesgo de aplastamiento por las estampidas y al abandono.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El estudio, que fue liderado por Eduardo Pedreros, se realiz&oacute; entre finales de diciembre de 2014 e inicios de enero de 2015. &ldquo;Con los resultados de este art&iacute;culo [que se public&oacute; en 2016] y otras reuniones, <a href="https://mma.gob.cl/cobquecura-cancela-show-de-fuegos-artificiales-para-proteger-a-lobos-marinos/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la municipalidad opt&oacute; por no realizar fuegos artificiales</a>&rdquo;, dice Sep&uacute;lveda. Desde diciembre de 2016, Cobquecura no celebra el a&ntilde;o nuevo con pirotecnia para proteger a sus lobos marinos.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5130eaef-7efd-4861-8e10-f58a853f3ada_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5130eaef-7efd-4861-8e10-f58a853f3ada_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5130eaef-7efd-4861-8e10-f58a853f3ada_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5130eaef-7efd-4861-8e10-f58a853f3ada_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5130eaef-7efd-4861-8e10-f58a853f3ada_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5130eaef-7efd-4861-8e10-f58a853f3ada_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/5130eaef-7efd-4861-8e10-f58a853f3ada_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Estas estructuras o castillos se usan para colocar la pirotecnia cerca de la laguna de Zumpango."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Estas estructuras o castillos se usan para colocar la pirotecnia cerca de la laguna de Zumpango.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text"><strong>M&eacute;xico: las aves huyen durante las festividades</strong></h2><p class="article-text">
        <strong>&ldquo;El 12 de diciembre es una pesadilla&rdquo;</strong>, dice la profesora Iriana Zuria. En M&eacute;xico, esa fecha se celebra el D&iacute;a de la Virgen de Guadalupe y a partir de ese d&iacute;a se llevan a cabo m&uacute;ltiples festividades con pirotecnia hasta los primeros d&iacute;as de enero.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para la doctora en ecolog&iacute;a, los impactos en los animales son claros, principalmente, para quienes conviven con animales dom&eacute;sticos. Adem&aacute;s, ya se ha estudiado las reacciones de ciertas especies. Los perros suelen temblar y buscar refugio, <strong>los caballos pueden resultar heridos cuando huyen de manera precipitada y las vacas disminuyen la producci&oacute;n de leche</strong>, detalla Zuria. Esto permite tener una idea de c&oacute;mo reaccionan los c&aacute;nidos, los felinos y otros animales silvestres, a&ntilde;ade.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hace un par de a&ntilde;os, Zuria particip&oacute; en una <a href="https://www.researchgate.net/publication/371950713_Effect_of_Firework_Festivities_on_Bird_Richness_and_Abundance_at_a_Natural_Protected_Wetland_in_Central_Mexico" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio</a> que observ&oacute; la disminuci&oacute;n de diversidad de especies y la abundancia de individuos durante las festividades de marzo y abril en la laguna de Zumpango, en M&eacute;xico. &ldquo;Siempre decimos que no hay aves despu&eacute;s de la fiesta, entonces se hizo una observaci&oacute;n cient&iacute;fica&rdquo;, cuenta.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los investigadores, liderados por la doctora Araceli Rodr&iacute;guez Casanova, contaron las aves antes, durante y despu&eacute;s de las festividades. Inicialmente identificaron 80 especies de aves, incluyendo 49 especies acu&aacute;ticas. Comprobaron que la riqueza de especies y la abundancia de individuos disminuy&oacute; &ldquo;significativamente&rdquo; durante los d&iacute;as de las celebraciones, cuando los niveles de ruido se incrementaron.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/52dcab9d-ff5c-46fe-9ce5-60c18591eb9c_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/52dcab9d-ff5c-46fe-9ce5-60c18591eb9c_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/52dcab9d-ff5c-46fe-9ce5-60c18591eb9c_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/52dcab9d-ff5c-46fe-9ce5-60c18591eb9c_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/52dcab9d-ff5c-46fe-9ce5-60c18591eb9c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/52dcab9d-ff5c-46fe-9ce5-60c18591eb9c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/52dcab9d-ff5c-46fe-9ce5-60c18591eb9c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="La laguna de Zumpango es un refugio de aves migratorias."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                La laguna de Zumpango es un refugio de aves migratorias.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Las aves <strong>huyeron a lugares m&aacute;s silenciosos</strong>, de acuerdo con Zuria. La riqueza y la abundancia se recuper&oacute; unos cuatro d&iacute;as despu&eacute;s de los eventos. &ldquo;Todav&iacute;a nos faltan muchos estudios para entender c&oacute;mo reacciona cada grupo o especie ante estos fen&oacute;menos&rdquo;, puntualiza.
    </p><p class="article-text">
        Las aves son las especies m&aacute;s estudiadas y se ha observado que las detonaciones causan cambios en su comportamiento. &ldquo;Si estaban comiendo, dejan de comer; si estaban descansando, se estresan y se mueven a otro lugar; en aves que se est&aacute;n reproduciendo se han visto que dejan el nido, dejan a los pollitos a su suerte&rdquo;, relata. Esto puede provocar, asegura, <strong>mayor riesgo para especies sensibles o en peligro de extinci&oacute;n</strong>, lo que podr&iacute;a acelerar su extinci&oacute;n local.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por eso, recomienda que se implemente regulaci&oacute;n que norme el uso de la pirotecnia por tipo de artefacto y su uso en cuanto a lugar, fecha y horarios para respetar migraciones, ciclos biol&oacute;gicos y comportamientos de las especies animales. Asimismo, considera que hace falta educaci&oacute;n ambiental para que las personas dejen de usar pirotecnia. &ldquo;Si empezamos a educar a las nuevas generaciones, a lo mejor podremos ver un cambio en el futuro. Realmente los cohetes no son buenos para nadie&rdquo;, concluye.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>REFERENCIAS</strong>
    </p><p class="article-text">
        <em>Pedreros-Echeverr&iacute;a, E., Sepulveda, M., Gutierrez, J., Carrasco, P., &amp; Quinones, R. (2016). Observations of the effect of a New Year&rsquo;s fireworks display on the behavior of the South American sea lion (Otaria flavescens) in a colony of central-south Chile. Marine and Freshwater Behaviour and Physiology. El estudio fue parte del Programa de Investigaci&oacute;n Marina de Excelencia (PIMEX-Nueva Aldea) of the Faculty of Natural and Oceanographic Sciences of the University of Concepci&oacute;n, funded by Celulosa Arauco and Constituci&oacute;n S.A.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Rodr&iacute;guez Casanova, A., Zuria, I., &amp; Hern&aacute;ndez Silva, D. (2023). Effect of Firework Festivities on Bird Richness and Abundance at a Natural Protected Wetland in Central Mexico. Waterbirds.</em>
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ana Cristina Alvarado/Mongabay Latam]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/medio-ambiente/aves-paralizadas-estampidas-lobos-marinos-impactos-pirotecnia-animales_1_12877575.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 31 Dec 2025 03:02:36 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/5e47b704-34bb-4722-8ad3-7b8f567a6a4c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="67516" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/5e47b704-34bb-4722-8ad3-7b8f567a6a4c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="67516" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Aves paralizadas y estampidas de lobos marinos: los impactos de la pirotecnia en animales]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/5e47b704-34bb-4722-8ad3-7b8f567a6a4c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[pirotecnia,Fauna,Animales,Ciencia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Más allá de la crianza: las gorilas de montaña dejan de reproducirse mucho antes del final de sus vidas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/ciencia/crianza-gorilas-montana-dejan-reproducirse-final-vidas-pm_1_12698746.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/91412392-ec3b-4cde-9f1d-d77e2f98f15c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Más allá de la crianza: las gorilas de montaña dejan de reproducirse mucho antes del final de sus vidas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Una investigación encuentra que algunos grupos sobrevivieron más de una década después, pasando al menos una cuarta parte de su vida adulta en una fase posreproductiva.</p></div><p class="article-text">
        La vida de las <strong>gorilas de monta&ntilde;a</strong> va mucho m&aacute;s all&aacute; de la reproducci&oacute;n y posterior crianza. As&iacute; lo acredita una nueva <a href="https://www.pnas.org/doi/10.1073/pnas.2510998122" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">investigaci&oacute;n</a> del Instituto Max Planck de Antropolog&iacute;a Evolutiva y la Universidad de Turku, que encontr&oacute; que estas<strong> hembras adultas</strong> son capaces de sobrevivir m&aacute;s de una d&eacute;cada despu&eacute;s del nacimiento de su &uacute;ltima cr&iacute;a, pasando al menos una cuarta parte de su vida adulta en una fase posreproductiva.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A su juicio, este descubrimiento representa una aportaci&oacute;n crucial a nuestra<strong> comprensi&oacute;n de la evoluci&oacute;n del ciclo vital</strong> de los hom&iacute;nidos, de los que se desconoc&iacute;an datos de este tipo. De hecho, hasta ahora, la fase posreproductiva solo se hab&iacute;a documentado con claridad en humanos, algunas especies de ballenas y una poblaci&oacute;n de chimpanc&eacute;s. De ah&iacute;, que pongan en valor los resultados de la investigaci&oacute;n, publicada en la revista <em>PNAS</em>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Quer&iacute;amos comprobar formalmente la existencia de una <strong>larga vida posreproductiva</strong> en los gorilas de monta&ntilde;a, ya que hab&iacute;amos observado hembras mayores que hab&iacute;an cesado la reproducci&oacute;n durante mucho tiempo, pero que a&uacute;n parec&iacute;an gozar de muy buena salud&rdquo;, detalla la autora principal y directora del proyecto de investigaci&oacute;n a largo plazo sobre gorilas de monta&ntilde;a de Bwindi, Martha Robbins.
    </p><p class="article-text">
        El hallazgo no solo aclara cuestiones relacionadas con la salud de estas hembras, que se mantienen en buen estado tras la crianza, sino que arroja pistas importantes para comprender <strong>c&oacute;mo y por qu&eacute; evolucion&oacute; la menopausia</strong>. Tambi&eacute;n pone encima de la mesa otra pregunta: si vivir mucho tiempo despu&eacute;s de la reproducci&oacute;n podr&iacute;a tener profundas ra&iacute;ces evolutivas compartidas con los parientes primates m&aacute;s cercanos.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>Sobrevivieron m&aacute;s de una d&eacute;cada despu&eacute;s</strong></h2><p class="article-text">
        Los cient&iacute;ficos llegaron a esa conclusi&oacute;n despu&eacute;s de analizar m&aacute;s de tres d&eacute;cadas de datos sobre su ciclo vital y comportamiento de cuatro grupos sociales de gorilas de monta&ntilde;a del Parque Nacional Impenetrable de Bwindi (Uganda). Estas dejaron de reproducirse, pero<strong> sobrevivieron m&aacute;s de una d&eacute;cada despu&eacute;s</strong>, pasando al menos una cuarta parte de su vida adulta en una fase posreproductiva.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/79cb616b-f4b7-4845-a2b1-6e32db483170_16-9-aspect-ratio_50p_1128058.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/79cb616b-f4b7-4845-a2b1-6e32db483170_16-9-aspect-ratio_50p_1128058.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/79cb616b-f4b7-4845-a2b1-6e32db483170_16-9-aspect-ratio_75p_1128058.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/79cb616b-f4b7-4845-a2b1-6e32db483170_16-9-aspect-ratio_75p_1128058.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/79cb616b-f4b7-4845-a2b1-6e32db483170_16-9-aspect-ratio_default_1128058.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/79cb616b-f4b7-4845-a2b1-6e32db483170_16-9-aspect-ratio_default_1128058.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/79cb616b-f4b7-4845-a2b1-6e32db483170_16-9-aspect-ratio_default_1128058.jpg"
                    alt="Una gorila de montaña hembra en etapa post-reproductiva, en el Parque Nacional Impenetrable de Bwindi (Uganda)"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Una gorila de montaña hembra en etapa post-reproductiva, en el Parque Nacional Impenetrable de Bwindi (Uganda)                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        De acuerdo con sus datos, siete de las 25 hembras del estudio <strong>se calificaron como post-reproductivas</strong>, mostrando una duraci&oacute;n de vida post-reproductiva de, al menos, diez a&ntilde;os. Adem&aacute;s, seis de las siete ten&iacute;an m&aacute;s de 35 a&ntilde;os, que es la edad m&aacute;xima de reproducci&oacute;n observada.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Las presiones evolutivas que podr&iacute;an haber favorecido la evoluci&oacute;n de la esperanza de vida post-reproductiva, o incluso la menopausia, en los gorilas siguen sin estar claras: todav&iacute;a estamos <strong>lejos de descifrar las ra&iacute;ces evolutivas</strong> de estos rasgos en los gorilas y m&aacute;s all&aacute;&rdquo;, concluye el autor principal e investigador postdoctoral en las dos instituciones involucradas, Nikos Smit.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Raquel Sáez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/ciencia/crianza-gorilas-montana-dejan-reproducirse-final-vidas-pm_1_12698746.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 20 Oct 2025 13:12:39 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/91412392-ec3b-4cde-9f1d-d77e2f98f15c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="8296558" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/91412392-ec3b-4cde-9f1d-d77e2f98f15c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="8296558" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Más allá de la crianza: las gorilas de montaña dejan de reproducirse mucho antes del final de sus vidas]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/91412392-ec3b-4cde-9f1d-d77e2f98f15c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Gorilas,Animales,Monos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Día Mundial de los Animales: ¿por qué se celebra el 4 de octubre?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/dia-mundial-animales-celebra-4-octubre_1_12655772.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/dd4e167c-17e2-4dce-8a9b-9372fd6705e8_16-9-discover-aspect-ratio_default_1127157.jpg" width="1040" height="585" alt="Día Mundial de los Animales: ¿por qué se celebra el 4 de octubre?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La fecha recuerda a uno de los santos más populares de la Iglesia Católica, cuyo nombre fue adoptado por Bergoglio al ser nombrado Papa. </p></div><p class="article-text">
        El <strong>4 de octubre </strong>se celebra el&nbsp;<strong>D&iacute;a Mundial de los Animales</strong>, una fecha promovida por la&nbsp;Organizaci&oacute;n Mundial de Protecci&oacute;n Animal, con el objetivo de frenar la extinci&oacute;n de muchas especies.
    </p><p class="article-text">
        El D&iacute;a Mundial de los Animales se celebr&oacute; por primera vez en Berl&iacute;n (Alemania) en 1925.
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Por qu&eacute; se celebra el D&iacute;a Mundial de los Animales?</h2><p class="article-text">
        Se eligi&oacute; este d&iacute;a en particular por coincidir con el santo de los animales,&nbsp;<strong>San Francisco de As&iacute;s</strong>, qui&eacute;n en vida, consider&oacute; que, todos los seres que habitamos la tierra somos criaturas de Dios.
    </p><p class="article-text">
        En el a&ntilde;o 1980 el Papa&nbsp;Juan Pablo II, declar&oacute; a&nbsp;San Francisco de As&iacute;s&nbsp;patrono de los animales, acci&oacute;n que populariz&oacute; la celebraci&oacute;n de este d&iacute;a, porque cada a&ntilde;o, millones de cat&oacute;licos se congregan junto con sus mascotas en las iglesias para que estas reciban la&nbsp;Bendici&oacute;n de las Mascotas.
    </p><p class="article-text">
        All&aacute; por el a&ntilde;o 1.200, cuando&nbsp;San Francisco de As&iacute;s&nbsp;era apenas un muchacho, &eacute;l dijo &ldquo;que debemos comprender cu&aacute;l es nuestro lugar en la Tierra, ya que nuestro bienestar est&aacute; conectado al bienestar de todos los animales y el medio ambiente&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Sus palabras, no fueron comprendidas para nada en aquella &eacute;poca, pero actualmente todos los seres humanos sabemos a ciencia cierta, cuan sabia y premonitoria, fue aquella frase.
    </p><p class="article-text">
        La intenci&oacute;n de celebrar el&nbsp;D&iacute;a Mundial de los Animales, es recordarnos que, aunque somos la especie m&aacute;s evolucionada, eso no le quita los derechos y protecci&oacute;n al resto de los animales del planeta.
    </p><p class="article-text">
        Porque todos formamos parte de una cadena conocida como&nbsp;el ciclo de la vida, y la destrucci&oacute;n de cualquier especie genera grandes estragos en la naturaleza.
    </p><p class="article-text">
        Francisco de As&iacute;s falleci&oacute; el 3 de octubre de 1226,&nbsp;pero, algunas corrientes religiosas, creen que esto sucedi&oacute; al d&iacute;a siguiente. Dos a&ntilde;os m&aacute;s tarde, el&nbsp;Papa Gregorio IX&nbsp;lo canoniz&oacute; y en 2013&nbsp;Jorge Bergoglio&nbsp;decidi&oacute; adoptar su nombre por primera vez, al ser elegido como Papa. Por sus tendencias a estar acompa&ntilde;ado por los animales y a vivir en contacto con la naturaleza, este santo tambi&eacute;n fue reconocido como el&nbsp;patrono de animales, veterinarios y ecologistas.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7a475255-dbbc-45ad-830d-faf03cbd08c6_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7a475255-dbbc-45ad-830d-faf03cbd08c6_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7a475255-dbbc-45ad-830d-faf03cbd08c6_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7a475255-dbbc-45ad-830d-faf03cbd08c6_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7a475255-dbbc-45ad-830d-faf03cbd08c6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7a475255-dbbc-45ad-830d-faf03cbd08c6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/7a475255-dbbc-45ad-830d-faf03cbd08c6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><h2 class="article-text">La fauna argentina</h2><p class="article-text">
        Nuestro pa&iacute;s cuenta con una gran variedad de&nbsp;especies nativas, gracias al extenso y variado&nbsp;territorio nacional. Algunos de los m&aacute;s destacados son:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li><strong>Carpincho: </strong>se trata de un pariente de la chinchilla y el conejillo de Indias de gran tama&ntilde;o, conocido en los &uacute;ltimos a&ntilde;os por habitar los Esteros del Iber&aacute;, provincia de Corrientes, e incluso lleg&oacute; a aparecer en barrios cerrados de Nordelta, Tigre, Provincia de Buenos Aires.</li>
                                    <li><strong>Ballena Franca Austral:</strong> es uno de los animales t&iacute;picos del sur del pa&iacute;s, con un largo de 12 metros y un peso de 12.000 kilos. Frecuentan la Pen&iacute;nsula de Vald&eacute;s, Chubut, lugar donde miles de turistas visitan para realizar avisajes. Esta especie se encuentra en peligro de extinci&oacute;n, ya que a lo largo de los a&ntilde;os su poblaci&oacute;n se redujo a los&nbsp;7000 ejemplares.</li>
                                    <li><strong>Yaguaret&eacute;: </strong>es el felino m&aacute;s grande que se puede encontrar en Am&eacute;rica, perteneciente a la familia de panterinos. Debido a su majestuoso pelaje, este animal se ha visto amenazado en el pa&iacute;s por la caza furtiva. Actualmente, existen refugios que los protegen en las provincias de Chaco, Jujuy y Misiones.</li>
                                    <li><strong>Hornero: </strong>la Asociaci&oacute;n Ornitol&oacute;gica del Plata denomin&oacute; a esta especie como Ave de la Patria o Ave Nacional, famoso por su t&eacute;cnica de construcci&oacute;n de nidos. Esta especie utiliza barro y paja, para formar una figura s&oacute;lida que simula a la de un horno, lo que inspir&oacute; su nombre.</li>
                                    <li><strong>Guanaco:</strong> es uno de los animales m&aacute;s caracter&iacute;sticos del norte del pa&iacute;s, que frecuenta mayormente la provincia de Jujuy. Pertenece a la familia de cam&eacute;lidos sudamericanos y se cree que la mayor parte de su poblaci&oacute;n total se encuentra en Argentina.</li>
                            </ul>
            </div><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/cb0cc98b-be8b-4482-a0e5-2628136affdc_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/cb0cc98b-be8b-4482-a0e5-2628136affdc_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/cb0cc98b-be8b-4482-a0e5-2628136affdc_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/cb0cc98b-be8b-4482-a0e5-2628136affdc_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/cb0cc98b-be8b-4482-a0e5-2628136affdc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/cb0cc98b-be8b-4482-a0e5-2628136affdc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/cb0cc98b-be8b-4482-a0e5-2628136affdc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><h2 class="article-text">&iquest;C&oacute;mo podemos celebrarlo?</h2><p class="article-text">
        La mejor forma de celebrar este d&iacute;a, es&nbsp;respetando a todos los seres vivos que conviven con nosotros en el planeta. Tambi&eacute;n asistiendo o realizando actividades educativas que promuevan en las generaciones m&aacute;s j&oacute;venes un sano inter&eacute;s por los animales.
    </p><p class="article-text">
        <em>NB</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiarioAR]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/dia-mundial-animales-celebra-4-octubre_1_12655772.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 04 Oct 2025 03:01:49 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/dd4e167c-17e2-4dce-8a9b-9372fd6705e8_16-9-discover-aspect-ratio_default_1127157.jpg" length="79921" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/dd4e167c-17e2-4dce-8a9b-9372fd6705e8_16-9-discover-aspect-ratio_default_1127157.jpg" type="image/jpeg" fileSize="79921" width="1040" height="585"/>
      <media:title><![CDATA[Día Mundial de los Animales: ¿por qué se celebra el 4 de octubre?]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/dd4e167c-17e2-4dce-8a9b-9372fd6705e8_16-9-discover-aspect-ratio_default_1127157.jpg" width="1040" height="585"/>
      <media:keywords><![CDATA[Efemérides,Animales]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Día del Veterinario: ¿por qué se celebra el 6 de agosto?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/dia-veterinario-celebra-6-agosto_1_12516834.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e7977d32-c806-41d2-9b74-eb14e765fd76_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Día del Veterinario: ¿por qué se celebra el 6 de agosto?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Desde 1983, cada 6 de agosto se celebra en Argentina el día del veterinario para homenajear a estos profesionales de la salud que cuidan a los animales.</p></div><p class="article-text">
        El <strong>D&iacute;a del Veterinario </strong>se celebra en Argentina cada 6 de agosto en conmemoraci&oacute;n de la primera clase que se dio de esta carrera. El 6 de agosto de 1883 iniciaron las clases del Instituto Superior de Agronom&iacute;a y Veterinaria, en la localidad de Lavallol, provincia de Buenos Aires. Esta fue la primera escuela de estudios superiores de veterinaria de la Argentina. Con los a&ntilde;os, el Instituto se mud&oacute; a la capital bonaerense y se transform&oacute; posteriormente en la actual Facultad de Agronom&iacute;a y Veterinaria de la Universidad Nacional de La Plata.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n los registros, <strong>en Argentina hay unos 25.000 veterinarios</strong> que reci&eacute;n un siglo despu&eacute;s del comienzo de la carrera, en 1983, fueron reconocidos con su propio d&iacute;a. El 6 de agosto de 1983 se oficializ&oacute; mediante un decreto del Gobierno Nacional el D&iacute;a del Veterinario Argentino. El rol de los veterinarios supera ampliamente el cuidado de las mascotas dom&eacute;sticas.<strong> Son tambi&eacute;n responsables de evitar la propagaci&oacute;n de algunas enfermedades de los animales hacia los seres humanos. </strong>
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n el <a href="https://cvpba.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Colegio de Veterinarios de la Provincia de Buenos Aires</a> (CPVBA), el 70% de las enfermedades emergentes tiene origen animal. Entre ellas se encuentra el <a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/coronavirus/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">coronavirus</a>. Adem&aacute;s, la actividad de los profesionales veterinarios tambi&eacute;n forma parte de la inspecci&oacute;n sanitaria en lo que es la producci&oacute;n de alimentos con animales involucrados. La acci&oacute;n de los veterinarios es requerida e importante para m&uacute;ltiples &aacute;mbitos. Otro ejemplo es el polo o la equitaci&oacute;n, disciplinas en la que los veterinarios son extremadamente importantes y codiciados. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/fc04da84-acae-4af9-81c7-2565d8d11c1d_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/fc04da84-acae-4af9-81c7-2565d8d11c1d_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/fc04da84-acae-4af9-81c7-2565d8d11c1d_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/fc04da84-acae-4af9-81c7-2565d8d11c1d_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/fc04da84-acae-4af9-81c7-2565d8d11c1d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/fc04da84-acae-4af9-81c7-2565d8d11c1d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/fc04da84-acae-4af9-81c7-2565d8d11c1d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="El día oficial fue establecido en 1983."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                El día oficial fue establecido en 1983.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h3 class="article-text"><strong>El D&iacute;a del Veterinario compartido y su otra variante</strong></h3><p class="article-text">
        Pero el 6 de agosto no es solamente el <strong>D&iacute;a del Veterinario</strong>, tambi&eacute;n es el d&iacute;a del Ingeniero Agr&oacute;nomo porque el 6 de agosto de 1883 tambi&eacute;n comenz&oacute; la carrera de Agronom&iacute;a en la Escuela Agrot&eacute;cnica y Veterinaria Santa Catalina, en la localidad de Lomas de Zamora (Buenos Aires).
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, en el resto del mundo existe otro<strong> </strong>D&iacute;a del Veterinario, el <strong>D&iacute;a Mundial del Veterinario</strong>, que se celebra a fines de abril. 
    </p><p class="article-text">
        <em>NB</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiarioAR]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/dia-veterinario-celebra-6-agosto_1_12516834.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 06 Aug 2025 03:01:57 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/e7977d32-c806-41d2-9b74-eb14e765fd76_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="11138894" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/e7977d32-c806-41d2-9b74-eb14e765fd76_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="11138894" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Día del Veterinario: ¿por qué se celebra el 6 de agosto?]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/e7977d32-c806-41d2-9b74-eb14e765fd76_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Efemérides,veterinario,Animales]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
