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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Biblioteca Popular La Carcova]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/biblioteca-popular-la-carcova/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Biblioteca Popular La Carcova]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Waldemar Cubilla: "La niñez digna es casi una utopía, nuestra meta es que las niñeces sean menos violentas"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/waldemar-cubilla-ninez-digna-utopia-meta-nineces-sean-violentas_1_8038200.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9dc913fd-3420-4f72-8b7d-adf44a862771_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Waldemar Cubilla: &quot;La niñez digna es casi una utopía, nuestra meta es que las niñeces sean menos violentas&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Es el creador de la biblioteca popular La Carcova. Estuvo preso y salió del penal con el título de sociólogo. Dice que la idea de seguridad debe ser reformulada: más ligada a los derechos básicos.</p></div><p class="article-text">
        <strong>Waldemar Cubilla se cri&oacute; revolviendo basura, estuvo preso nueve a&ntilde;os y recuper&oacute; su libertad con el t&iacute;tulo de soci&oacute;logo</strong>. En libertad quiso seguir con una tarea que ten&iacute;a en la c&aacute;rcel: armar una biblioteca popular, de puertas siempre abiertas para los vecinos. <strong>La biblioteca popular La Carcova est&aacute; por cumplir diez a&ntilde;os.</strong> Arranc&oacute; con pocos estantes, sobre pallets y cajones de madera, y una ermita en homenaje al Gauchito Gil. Ahora la biblioteca es una construcci&oacute;n s&oacute;lida, bien iluminada, con paredes colmadas de libros, una cocina y salita para que los hijos de las mujeres que quieren terminar el secundario se distraigan mientras ellas estudian.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;<strong>Cuando sal&iacute; en libertad y quise levantar la biblioteca pensaba: &lsquo;no le puedo decir a la gente que estoy armando una biblioteca porque tengo miedo de volver a la c&aacute;rcel&rsquo;</strong>. Le di vueltas y cuando empec&eacute; a compartir ese temor, salt&oacute; uno y me dijo que tampoco quer&iacute;a que su hijo volviera al penal, que c&oacute;mo pod&iacute;a ayudar. Y salt&oacute; otro y otro. <strong>Yo ten&iacute;a cierto cuidado, pero cuando habl&eacute;, result&oacute; ser una preocupaci&oacute;n compartida</strong>&rdquo;, cuenta Waldemar. 
    </p><p class="article-text">
        Hablar fue una fundaci&oacute;n para aquel joven que hoy tiene 38 a&ntilde;os y es docente. Tambi&eacute;n trabaja como<strong> asesor en el &aacute;rea de Responsabilidad Penal Juvenil, que depende de Organismo Provincial de Ni&ntilde;ez</strong>. Est&aacute; en pleno armado de un equipo territorial. La idea es pensar de qu&eacute; manera pueden crearse escenarios distintos al que dejaron chicos y chicas al momento de ser detenidos. M&aacute;s simple: <strong>una vuelta menos hostil y con oportunidades para evitar la reincidencia</strong>. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Un chico sale de la biblioteca La Carcova con una porción de guiso de la olla popular.                            </span>
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        Por las restricciones, la biblioteca no puede funcionar como tal. En marzo pasado, cuando la indicaci&oacute;n del Estado era no salir salvo que fuera imprescindible, en La Carcova tuvieron que organizarse. &ldquo;<strong>De aquel llamado nacional &lsquo;quedate en casa&rsquo; al &lsquo;quedate en tu barrio&rsquo;. Hubo que trabajar en ese cruce de enunciados porque en villas como La Carcova queda en evidencia que la situaci&oacute;n habitacional pone en crisis esa consigna</strong>&rdquo;, dice Cubilla. Adheridos al cierre, quienes organizan la biblioteca hicieron un recorte. <strong>Tienen un alcance de 500 familias, &iquest;cu&aacute;l era la prioridad? Aquellas familias con ni&ntilde;os y ni&ntilde;as menores de seis a&ntilde;os</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Lanzaron una campa&ntilde;a de donaci&oacute;n y repartieron dispositivos: tel&eacute;fonos, tablets, computadoras. Para las familias sin conexi&oacute;n, gestionaron paquetes de datos. Porque aqu&iacute;, otra dificultad: <strong>las empresas que ofrecen el servicio de Internet no entran en el barrio, sino que delegan el servicio a un grupo de vecinos que tira los cables</strong>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n hubo campa&ntilde;as para conseguir comida. <strong>El a&ntilde;o pasado, repartieron bolsas con verduras como refuerzo alimentario.</strong> Sostuvieron los programas educativos del Estado, como el Fines. Y organizan cursos nuevos a trav&eacute;s de alianzas. Uno que est&aacute; por empezar es de<strong> formaci&oacute;n de &aacute;rbitros y &aacute;rbitras, que no s&oacute;lo ofrece una salida laboral a corto plazo sino que dar&aacute; herramientas para resolver conflictos.</strong> Por otro lado, la mayor&iacute;a de los talleres que ofrece la biblioteca se virtualizaron. Eso no anul&oacute; <strong>la demanda </strong>que, con <strong>entre la primera y esta segunda ola de Covid, fue cambiando</strong>.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; cambi&oacute; en el barrio con la pandemia?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Hay otra din&aacute;mica. <strong>El mayor movimiento para generar un recurso en la comunidad villera est&aacute; por fuera de la villa.</strong> En un tiempo habitual y con un &iacute;ndice laboral m&aacute;s o menos coherente el barrio se levanta y sale. Entonces la convivencia en el barrio es m&aacute;s amena, somos menos gente.<strong> Y ahora estamos amontonados. Eso genera una tensi&oacute;n.</strong>&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Hay otras necesidades?</strong>
    </p><p class="article-text">
        El mayor ejemplo es <strong>el resurgimiento de las ollas populares</strong>. Ac&aacute; hay muchas organizaciones. Algunas son comedores o tienen ollas. Hubo diez ollas en el barrio durante la primera ola. Y con la segunda vuelven, se multiplican. De hecho, nosotros somos una biblioteca popular y ahora armamos una. <strong>La olla popular marca un momento.</strong> Porque hay una necesidad de volver a garantizar un plato de comida. Y es la forma m&aacute;s inmediata que la gente tiene de accionar, de hacer algo. Yo no s&eacute; si el indicador es el hambre, pero s&iacute;<strong> la necesidad de darle sentido al d&iacute;a</strong>. Entonces los pibes que paran ac&aacute;, que vienen a la biblioteca y son legendarios del barrio, si piensan &ldquo;qu&eacute; hago&rdquo; en t&eacute;rminos de colaboraci&oacute;n, surge la idea de la olla. <strong>Es una forma de construir comunidad y reforzar los lazos</strong>. Quiz&aacute;s la meta mayor sea disminuir las violencias.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La olla popular marca un momento. Hay una necesidad de volver a garantizar un plato de comida. Y también una necesidad de darle sentido al día. </p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Waldemar Cubilla.</span>
                                        <span>—</span> Sociólogo y creador de la biblioteca popular La Carcova.
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Tambi&eacute;n aparecieron &ldquo;nuevas&rdquo; violencias?</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Hay una sensaci&oacute;n de que la polic&iacute;a dispone de un permiso mayor de sometimiento hacia cualquiera</strong>. Y despu&eacute;s los robos, ciertas acciones que suced&iacute;an de noche y ahora no tienen horario. Hay mucha <strong>demanda de asistencia jur&iacute;dica penal </strong>y ahora familiar. Salen a la luz hechos m&aacute;s dom&eacute;sticos, como la desprotecci&oacute;n de las ni&ntilde;eces. <strong>Desde una criatura desabrigada en oto&ntilde;o hasta abusos.</strong> Ese es un tema delicado porque buscamos construir comunidad y en el transcurso vamos garantizando algunos derechos que consideramos b&aacute;sicos, como <strong>las ni&ntilde;eces menos violentas</strong>. Lamentablemente eso tiene m&aacute;s sentido, aunque parezca que est&aacute;s perdiendo la pelea.<strong> La ni&ntilde;ez &ldquo;digna&rdquo; es casi una utop&iacute;a, nuestra meta es que las ni&ntilde;eces sean menos violentas</strong>. Hay frases que sirven como lema, pero en la pr&aacute;ctica...
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo &ldquo;ning&uacute;n pibe nace chorro&rdquo;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Obviamente &ldquo;ning&uacute;n pibe nace chorro&rdquo;. Y s&iacute;, <strong>yo no nazco chorro biol&oacute;gicamente. Pero despu&eacute;s el mundo donde uno se cultiva como persona te condiciona la proyecci&oacute;n a futuro</strong>.&nbsp;Las c&aacute;rceles est&aacute;n llenas de nuestros vecinos. Y cuando indagas un poco en la composici&oacute;n de los delitos son delitos para sobrevivir.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Salen a la luz hechos más domésticos, como la desprotección de las niñeces. Desde una criatura desabrigada en otoño hasta abusos. </p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Waldemar Cubillas.</span>
                                        <span>—</span> Sociólogo y creador de la biblioteca popular La Carcova.
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Es delito si es para sobrevivir?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Y&hellip; nosotros vivimos en una sociedad democr&aacute;tica. <strong>Si transgred&iacute;s la norma, es delito</strong>. Pero hay un debate que es sobre el sistema penal, que castiga los delitos de robo a mano armada, pero no el vaciamiento de empresas. <strong>Entonces, &iquest;qui&eacute;n est&aacute; en las c&aacute;rceles? J&oacute;venes, pobres.</strong> Dato objetivo: en la c&aacute;rcel que est&aacute; ac&aacute; atr&aacute;s<em> (N. de la R.: se refiere a la Unidad 48)</em> los guardiac&aacute;rceles son vecinos&hellip;<strong> Entonces, son dos vecinos: uno encerrado y otro con la llave.</strong>&nbsp;<strong>Somos una comunidad encarcelada.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Y c&oacute;mo reorientar&iacute;as esa discusi&oacute;n?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Hay una distancia conceptual entre seguridad y seguridad social: entre lo punitivo y los derechos b&aacute;sicos.<strong> Hoy cuando habl&aacute;s de seguridad hablas de punitivismo, no de seguridad social.</strong> Hay que retomar ese debate, que es en favor de la mayor&iacute;a, no en contra de la polic&iacute;a. <strong>Porque de alguna manera te permite romper el viejo paradigma que indica que entre las fuerzas y la comunidad es imposible el di&aacute;logo.</strong> El guardiac&aacute;rcel no deja de ser un vecino, por m&aacute;s que cuando salga se vista en otro lado para que nadie se de cuenta de que trabaja ah&iacute;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Para los sectores &ldquo;bien pensantes&rdquo;, digamos, resulta aliviador que haya organizaciones atendiendo las demandas de los barrios populares.</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, pero es m&iacute;nimo lo que hacemos. <strong>La biblioteca garantiza un cambio que casi no pod&eacute;s contar. Porque ac&aacute; hay pibes y pibas que se criaron con nosotros y ahora est&aacute;n detenidos, y otros que est&aacute;n en la universidad.</strong> Y justamente la gran pregunta es sobre la circulaci&oacute;n de las armas: <strong>hay muchas armas de fuego, muchas pistolas</strong>. Fijate la cantidad de conflictos que se resuelven a los tiros. Sucede ac&aacute; y en cualquier otro lado. El ciudadano que se cuida tiene c&aacute;maras o tiene armas. <strong>La cuesti&oacute;n es c&oacute;mo podemos meter la experiencia m&aacute;s popular en un discurso sobre seguridad</strong>.
    </p><p class="article-text">
        <em>VDM</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Victoria De Masi]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/waldemar-cubilla-ninez-digna-utopia-meta-nineces-sean-violentas_1_8038200.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 19 Jun 2021 03:42:22 +0000]]></pubDate>
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