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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Paternidades]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/paternidades/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Paternidades]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[¿Quién es el padre?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/padre_129_12211869.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1f568970-4797-44b1-8774-74791a55e17d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Quién es el padre?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Una cosa es de qué hombre alguien es hijo y otra, distinta, es quién es su padre.</p></div><p class="article-text">
        Hace un tiempo ve&iacute;a un video en YouTube, en el que un hombre se esfuerza en que su hijo aprenda a conducir y, ante los fracasos de este, enojado le grita: &ldquo;Met&eacute; el cambio, soy tu padre&rdquo;, &ldquo;Fren&aacute;, soy tu padre&rdquo; y as&iacute;. Ser&iacute;a mucho decir que le &ldquo;ense&ntilde;a&rdquo; a manejar. El hijo llora ante cada vociferaci&oacute;n del hombre que reitera: &ldquo;Soy tu padre&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El padre no ense&ntilde;a nada. Esta es otra de las trampas de la sociedad contempor&aacute;nea, que a todo necesita suponerle un efecto did&aacute;ctico. Vivimos en el eterno aprendizaje, pero ya nada nos hace m&aacute;s sabios. En lo que a nuestro tema respecta, la consecuencia de nuestra actitud es la expectativa de que un padre sea ejemplar.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        El otro d&iacute;a conversaba con un hombre que se crio con su madre y el esposo de esta, con un contacto espor&aacute;dico con su &ldquo;progenitor&rdquo;. As&iacute; se lo llama de un tiempo a esta parte, porque nadie le quiere conceder el estatuto de padre a alguien que &ldquo;no se ocupa&rdquo;. Sin embargo, esta no es la mirada de los hijos. 
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; dec&iacute;a este hombre? Que, si bien el marido de su madre hab&iacute;a sido una presencia fundamental en su vida, todav&iacute;a necesitaba pensar en ese otro hombre, al que estaba unido por todo lo que no hab&iacute;a pasado entre ellos. Y por lo que s&iacute; hab&iacute;a ocurrido, cuando el hombre hizo apariciones estrepitosas.
    </p><p class="article-text">
        Es que, nos guste o no, esta breve an&eacute;cdota demuestra lo insoportable de la paternidad, en la medida en que el padre siempre es al menos dos. Por un lado, es perfectamente posible que haya otros hombres que se ocupen de la funci&oacute;n paterna, pero al padre se lo reconoce por su efecto traum&aacute;tico. 
    </p><p class="article-text">
        Dicho de otro modo, una cosa es de qu&eacute; hombre alguien es hijo. Y otra distinta es qui&eacute;n es su padre. Lo mismo que se revela en la secuencia que coment&eacute; anteriormente, es lo que se comprueba en la figura de una sola persona: pocas veces alguien toma de su padre lo que este quiso transmitirle. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tal vez este sea el misterio de la transmisi&oacute;n: nadie sabe qu&eacute; es lo que da, cuando da, si es que da. Los hijos, en cierta medida, siempre son un poco hu&eacute;rfanos de padre; mejor dicho, se ocupan ellos mismos de encontrarse con la funci&oacute;n paterna. Del otro lado, solo hay un tipo m&aacute;s o menos bruto que, cuando se siente impotente, clama ferozmente: &ldquo;Soy tu padre&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Las funciones parentales tienen una relaci&oacute;n diferencial con la ausencia. Un padre tiene que estar un poco en otra parte para operar (&ldquo;Ya vas a ver cuando venga tu padre&rdquo;) mientras que una madre recae inevitablemente en el reproche (&ldquo;Ya se van acordar de m&iacute; el d&iacute;a en que no est&eacute;&rdquo;). 
    </p><p class="article-text">
        El reproche es un modo sintom&aacute;tico de lidiar con la ausencia a trav&eacute;s de acusar una falta. As&iacute; la madre curiosamente se infantiliza (acaso, mis hijos, &iquest;pueden perderme?) lo que revela que este reproche, en verdad, es proyectivo &ndash;como la mayor&iacute;a de los reproches, que encubren autorreproches 
    </p><p class="article-text">
        S&iacute; es un desaf&iacute;o para cualquier madre empezar a actuar con la ausencia, sin que esta despierte fantas&iacute;as de abandono o de prescindencia. De una madre ausente se dice que no es madre; pero tambi&eacute;n es cierto que es un problema una madre que no desarrolla la capacidad de ausentarse.
    </p><p class="article-text">
        Ahora bien, los dos movimientos ps&iacute;quicos m&aacute;s importantes de la relaci&oacute;n parento-filial son, por un lado, que el ni&ntilde;o consiga extra&ntilde;ar a sus padres, sin por eso angustiarse; y que los padres logren adquirir la capacidad de la ternura. 
    </p><p class="article-text">
        La ternura es un principio de distancia con un hijo. Es una especie de nostalgia, que expone la reflexi&oacute;n t&aacute;cita de cu&aacute;nto creci&oacute; un ni&ntilde;o. Nada despierta ternura en presente; la ternura requiere una representaci&oacute;n de lo que se presenta, tensada con la que ya no es. 
    </p><p class="article-text">
        Por ejemplo, el pibe de Chaplin despierta ternura no por s&iacute; mismo, sino como imagen de un tipo de ni&ntilde;ez. Por eso es tan compleja la ternura y no alcanza con pensarla &ndash;como suele hac&eacute;rselo en psicoan&aacute;lisis&ndash; como una inhibici&oacute;n de lo er&oacute;tico. 
    </p><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo, lo que m&aacute;s quisiera discutir y proponer es que la ternura tiene su origen en la actitud parental. Los ni&ntilde;os no experimentan ternura, salvo fingidamente cuando juegan a ser padres. Y cualquier cosa, animal o persona por la que tenemos sentimientos tiernos, es porque nos pone en posici&oacute;n paterna.
    </p><p class="article-text">
        Llegados a este punto, pareci&eacute;ramos estar ante una contradicci&oacute;n. El padre es trauma y tambi&eacute;n es ternura, &iquest;c&oacute;mo conciliar ambos extremos? La respuesta est&aacute; en la impotencia. Lo traum&aacute;tico es que, en cierto momento, siempre hay un punto en que un padre no pudo con ese hijo, que la suya es una causa perdida.
    </p><p class="article-text">
        La ternura y el trauma son las dos formas de la ausencia, aunque es cierto que para entender estas dos nociones es preciso quitarle su revestimiento imaginario, el sentido com&uacute;n que las opone como lo bueno y lo malo. Aunque es cierto que entender esta distinci&oacute;n se hace necesario introducir un tercer elemento: el perd&oacute;n. Nadie es hijo de su padre si no est&aacute; dispuesto a perdonarlo. 
    </p><p class="article-text">
        Para concluir, har&eacute; mi an&aacute;lisis sobre la serie <em>Adolescencia</em>. Por lo menos, es breve: mal que nos pese, una figura paterna no sustituye un padre. No nos gusta esa idea, quisi&eacute;ramos creer que s&iacute;, que importa la figura parental, que son roles simb&oacute;licos, que lo que importa es la funci&oacute;n. No. Nada de eso que dijimos durante a&ntilde;os los &ldquo;psi&rdquo; es verdad.
    </p><p class="article-text">
        La verdad es que el padre es insustituible y es real.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luciano Lutereau]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/padre_129_12211869.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 11 Apr 2025 09:46:35 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Quién es el padre?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Paternidades,adolescencia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los padres que adeudan cuotas y la Justicia: una alianza que puede profundizar la violencia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/algo-en-comun/padres-adeudan-cuotas-justicia-alianza-profundizar-violencia_132_10973101.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8e994899-08cf-44eb-a775-506207761579_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los padres que adeudan cuotas y la Justicia: una alianza que puede profundizar la violencia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Pagar tarde o no pagar la cuota alimentaria constituye violencia económica y  agrava las situaciones que pueden vivir las mujeres e infancias en sus hogares. La Justicia no debería profundizar el problema, sino ofrecer herramientas para resolverlo. </p></div><p class="article-text">
        Tener que acudir a la justicia para exigir el aumento de la cuota alimentaria cada vez que se deprecie su valor no s&oacute;lo es un sinsentido sino que vulnera el derecho a la tutela judicial efectiva y los principios de celeridad y econom&iacute;a procesal. Principios rectores en los procesos que implican la protecci&oacute;n de los derechos de las infancias y que se vuelven a&uacute;n m&aacute;s relevantes en contextos de crisis. Hay una l&iacute;nea que conecta la violencia econ&oacute;mica de g&eacute;nero y la postura de los operadores judiciales frente a incumplimientos de la cuota alimentaria.
    </p><p class="article-text">
        En el complejo entramado de la sociedad argentina, la violencia econ&oacute;mica de g&eacute;nero al manifestarse presenta grandes desaf&iacute;os para la unidad econ&oacute;mica familiar. La falta de cumplimiento de la cuota alimentaria emerge como un indicador claro de las tensiones financieras familiares, y la actuaci&oacute;n de la justicia desempe&ntilde;a un papel crucial. La respuesta judicial no solo define el acceso a recursos b&aacute;sicos para mujeres e infancias, sino que tambi&eacute;n revela la capacidad del sistema para abordar de manera justa los desaf&iacute;os socioecon&oacute;micos en este momento cr&iacute;tico para el pa&iacute;s.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los &ldquo;lentes violetas&rdquo; pueden ayudar a ver las cadenas invisibles. Las formas m&aacute;s invisibilizadas de violencia basada en g&eacute;nero. Esas cadenas no son simples de soltar. Est&aacute;n forjadas a partir de estructuras de desigualdad muy s&oacute;lidas, de larga data, que demandan un trabajo arqueol&oacute;gico, pesado pero sobre todo una voluntad pol&iacute;tica determinada a erradicarlas.
    </p><p class="article-text">
        La violencia econ&oacute;mica de g&eacute;nero da cuenta de las relaciones desiguales entre hombres y mujeres, perpetuadas por roles y estereotipos de g&eacute;nero. Estos menosprecian la contribuci&oacute;n de las mujeres en el hogar y sociedad, infravaloran sus capacidades econ&oacute;micas y, en el contexto judicial, puede tener un impacto negativo y desproporcionado en los hogares, especialmente en casos de reclamo de alimentos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En el 2023 el 59% de los hogares monomarentales destinaba la mayor&iacute;a de sus ingresos a pagar deudas o atrasos, seg&uacute;n datos oficiales <a href="https://repositorio.cepal.org/server/api/core/bitstreams/a959f9e1-6e95-49c2-b0f2-60a2c7dc33fe/content" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">(CEPAL y DNEIyG, 2023</a>). Adem&aacute;s, en el 2022 <a href="https://www.unicef.org/argentina/informes/por-que-argentina-necesita-un-sistema-nacional-integral-de-cuidados" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la tasa de pobreza en estos hogares alcanzaba el 53%</a>. <strong>En un contexto donde el sost&eacute;n de la familia se complejiza cada vez m&aacute;s y las canastas b&aacute;sicas de alimentos e insumos para el inicio de ciclo lectivo escalan a precios que no tienen relaci&oacute;n proporcional con los salarios, el abordaje efectivo de las realidades de las mujeres y las infancias se vuelve el piso m&iacute;nimo exigible al reclamar justicia.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Recientemente, <a href="https://belemdopara.org/wp-content/uploads/2024/02/Comunicado-Argentina-Institucionalidad.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">los organismos regionales de derechos humanos</a> han enfatizado la importancia de pol&iacute;ticas p&uacute;blicas con un enfoque de derechos humanos que considere las realidades que enfrentan las mujeres, as&iacute; como las decisiones judiciales en el contexto actual.
    </p><p class="article-text">
        A prop&oacute;sito de la importancia de este enfoque, recientemente, la Corte Suprema de Justicia de la Naci&oacute;n dej&oacute; sin efecto <a href="https://sjconsulta.csjn.gov.ar/sjconsulta/documentos/verDocumentoByIdLinksJSP.html?idDocumento=7927263" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una decisi&oacute;n que reduc&iacute;a la cuota alimentaria</a> y eliminaba la actualizaci&oacute;n semestral, argumentando que el ajuste autom&aacute;tico basado en el aumento del costo de vida viola la prohibici&oacute;n legal de indexar deudas establecida por la Ley de Convertibilidad n&deg; 23.928.
    </p><p class="article-text">
        La Corte consider&oacute; que la actualizaci&oacute;n de la cuota alimentaria ten&iacute;a como objetivo preservar su poder adquisitivo a lo largo del tiempo. Explic&oacute; que la obligaci&oacute;n alimentaria deriva del ejercicio de la responsabilidad parental, buscando la protecci&oacute;n integral de la infancia y vincul&aacute;ndose directamente con el derecho fundamental a la vida en condiciones dignas. Esta interpretaci&oacute;n tuvo en cuenta las normas civiles, su prop&oacute;sito y el posible impacto en los derechos fundamentales de una ni&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de ofrecer una interpretaci&oacute;n relevante, la Corte estableci&oacute; un criterio &uacute;til para casos futuros. Critic&oacute; que la madre debiera iniciar procesos judiciales peri&oacute;dicos para demostrar la insuficiencia del monto. Desde esta perspectiva, la Justicia no debi&oacute; anular la actualizaci&oacute;n semestral sin proponer un mecanismo alternativo que tenga en cuenta que, debido a la inflaci&oacute;n, el valor de la prestaci&oacute;n alimentaria disminuye significativamente con el tiempo.
    </p><p class="article-text">
        La decisi&oacute;n destaca la posibilidad de que el proceso judicial se convierta en un escenario d&oacute;nde persiste la violencia, instando a los operadores judiciales a abordar con precisi&oacute;n tales circunstancias. La Corte resalta la dificultad probatoria y la necesidad de establecer par&aacute;metros realistas en el actual contexto econ&oacute;mico. Vale la pena entonces retomar algunas herramientas que existen hoy d&iacute;a y que est&aacute;n a disposici&oacute;n de la justicia.
    </p><p class="article-text">
        Tal es el caso de la <a href="https://www.indec.gob.ar/uploads/informesdeprensa/canasta_crianza_02_24D8FBF0A19D.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">canasta de crianza</a>, un insumo para considerar para la organizaci&oacute;n y planificaci&oacute;n familiar, que ofrece un valor de referencia sobre los gastos dedicados por las familias a alimentos, vestimenta, vivienda, traslados y cuidado de las infancias.
    </p><p class="article-text">
        Las decisiones judiciales que emplean este &iacute;ndice priorizan la celeridad en los casos de alimentos, dada la impactante repercusi&oacute;n que tienen en los hogares. Se consideran edades y contextos familiares, reconociendo el valor econ&oacute;mico de las tareas de cuidado, especialmente para las madres. Adem&aacute;s, se destaca la importancia de ajustar las cuotas alimentarias seg&uacute;n los informes peri&oacute;dicos del INDEC.
    </p><p class="article-text">
        El &Iacute;ndice de crianza resulta una herramienta que suministra datos objetivos sobre los gastos esenciales en el d&iacute;a a d&iacute;a familiar. Su utilidad es crucial cuando no se disponen de pruebas precisas para evaluar las necesidades a satisfacer y la capacidad econ&oacute;mica del alimentante al determinar el valor de la cuota.
    </p><p class="article-text">
        Pagar tarde o no pagar la cuota alimentaria constituye violencia econ&oacute;mica, y esto agrava las situaciones de violencia que pueden vivir las mujeres e infancias en sus hogares. El impacto de la crisis y los aumentos de precios no dejar&aacute;n de afectar a todas estas familias. Lo m&iacute;nimo que podemos demandar es un abordaje realista a la hora de garantizar el derecho de acceso a la justicia. Lo m&aacute;ximo es lo que la realidad exige y tenemos con qu&eacute;.<strong>&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        <em>La autora es abogada del &aacute;rea jur&iacute;dica de ELA.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>AC/DTC</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Agustina Correa]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/algo-en-comun/padres-adeudan-cuotas-justicia-alianza-profundizar-violencia_132_10973101.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 01 Mar 2024 15:03:28 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los padres que adeudan cuotas y la Justicia: una alianza que puede profundizar la violencia]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Violencia,Paternidades,cuota alimentaria,Justicia,Infancias]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Migrar por calor, fumar o no tener hijos: cuando las decisiones vitales se toman mirando al futuro climático]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/medio-ambiente/decisiones-vitales-condicionadas-por-la-crisis-climatica_1_10318226.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f5ddd67d-5928-4fd1-99a2-b40aaa45c1cb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Migrar por calor, fumar o no tener hijos: cuando las decisiones vitales se toman mirando al futuro climático"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Anna tiene 33 años y trabaja en una ONG, todos los días se dice que ya tomó la decisión de no tener hijos y todos los días acaba dudando; como ella, ya hay muchas personas que incluyen la variable climática en su cotidianidad y en sus planes de vida.</p></div><p class="article-text">
        Francisco Javier Garc&iacute;a tiene 41 a&ntilde;os y reside en Barcelona. Despu&eacute;s de m&aacute;s de dos d&eacute;cadas enganchado a la nicotina, decidi&oacute; dejar de fumar pero no lo tiene del todo claro. Hace semanas que no llueve en su ciudad y la contaminaci&oacute;n se hace patente en el ambiente, se respira y eso le hace dudar de su prop&oacute;sito. &ldquo;&iquest;Qu&eacute; sentido tiene dejar el tabaco por salud si nos va a matar la poluci&oacute;n?&rdquo;, comenta sentado en una terraza. Su tono es jocoso y lo dice medio en broma pero, en realidad, s&iacute; se lo plante&oacute; al igual que en relaci&oacute;n a otros planes vitales a medio y largo plazo como tener hijos o d&oacute;nde vivir&aacute; dentro de unas d&eacute;cadas. &ldquo;Me parece que dentro de a&ntilde;os va a ser muy complicado estar en este mundo y los &uacute;nicos que tendr&aacute;n opciones ser&aacute;n los que tengan mucho dinero&rdquo;, afirma. No considera que sufra de ecoansiedad sino que m&aacute;s bien es realista.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Lo tengo muy en cuenta como una variable. Sin embargo, no logro todav&iacute;a del todo tomar resoluciones en funci&oacute;n de la crisis clim&aacute;tica&rdquo;, sostiene Camila N., una argentina de 37 a&ntilde;os que vive en Londres. &ldquo;Muchas decisiones, como d&oacute;nde vivir o de qu&eacute; manera hacerlo, se ven atravesadas por estar viviendo con mi pareja, que no ve las cosas con la misma urgencia que yo. Es complejo tratar de transmitirle al otro mi perspectiva sobre por qu&eacute; es importante tener en cuenta la variable de la crisis clim&aacute;tica y c&oacute;mo va a afectarnos cada vez m&aacute;s en nuestras vidas y en el d&iacute;a a d&iacute;a de aqu&iacute; en adelante&rdquo;, afirma.
    </p><p class="article-text">
        Ella tiene muy presente el tema porque despu&eacute;s de cursar en Madrid una diplomatura sobre ecolog&iacute;a y sostenibilidad ahora trabaja en una ONG de econom&iacute;a circular, as&iacute; que recibe datos cada d&iacute;a sobre las previsiones para el planeta. La maternidad es uno de los temas en los que m&aacute;s influencia tienen esas perspectivas de futuro. &ldquo;Es una variable que tengo en cuenta a la hora de tener hijos, aunque no sea la &uacute;nica&rdquo;, declara. &ldquo;Me cuesta mucho imaginar un mundo vivible y disfrutable en un futuro, creo que <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/mapa-calor-record-espana-provincia-2023-crisis-climatica_1_10153937.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">hay mucha evidencia</a> de que no va a ser as&iacute;. Entonces siento que es bastante ego&iacute;sta e inconsciente traer hijos al mundo sabiendo c&oacute;mo van a ser las cosas de aqu&iacute; en adelante&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En 2020, la revista <em>Climatic Change</em> <a href="https://link.springer.com/article/10.1007/s10584-020-02923-y" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">public&oacute;</a> el resultado de una encuesta realizada a 607 estadounidenses de edades comprendidas entre los 25 y los 45 a&ntilde;os sobre cu&aacute;nto influye la crisis clim&aacute;tica a la hora de reproducirse. Aunque no hay evidencias emp&iacute;ricas de que haya sido un factor definitivo en la toma de esa decisi&oacute;n, s&iacute; que el 96,5% de los encuestados estaban &ldquo;muy&rdquo; o &ldquo;extremadamente&rdquo; preocupados por el bienestar de sus hijos existentes, esperados o hipot&eacute;ticos en un mundo afectado por el cambio clim&aacute;tico. El a&ntilde;o anterior se hab&iacute;a hecho conocido el movimiento Birth Strike, fundado por Blythe Pepino y Alicia Brown, que advert&iacute;an a los organismos internacionales de que no se reproducir&iacute;an a no ser que se pusieran a trabajar en serio para 'salvar el mundo'. La iniciativa solo dur&oacute; un a&ntilde;o y sirvi&oacute; m&aacute;s para poner el foco de atenci&oacute;n en el problema que para controlar la natalidad mundial, pero obtuvo mucha repercusi&oacute;n.
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            <span class="title">
                Manifestantes por el clima en Madrid (2021).                            </span>
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        Para Anna Q. la crisis clim&aacute;tica tambi&eacute;n es un factor muy importante a la hora de decidir si ser madre o no. &ldquo;La vida no es solo de blancos y negros, sino que es un espectro de cosas. Creo que porque somos humanos que estamos muy acostumbrados al comportamiento y a tradiciones culturales, muchas veces puede ser complicado tomar una decisi&oacute;n radical&rdquo;, sostiene. Ahora tiene pareja y el tema de los hijos est&aacute; muy presente. Ella tiene 33 a&ntilde;os y le gustar&iacute;a ser madre pero, por otro lado, la perspectiva del futuro en la Tierra le indica que no es muy buena idea. &ldquo;Llevo diez a&ntilde;os trabajando en el &aacute;rea del medio ambiente y tengo acceso a much&iacute;sima informaci&oacute;n que viene de publicaciones del IPCC o de varias ONG, institutos cient&iacute;ficos, etc&eacute;tera, y no anuncian futuros muy pr&oacute;speros&rdquo;. Todos los d&iacute;as se dice que ha tomado ya la decisi&oacute;n de no reproducirse y todos los d&iacute;as acaba dudando. &ldquo;Para m&iacute; es una lucha constante. Hay una parte de m&iacute; que dice, bueno, pues si lo voy atrasando, quiz&aacute; tambi&eacute;n van bajando las posibilidades y as&iacute; no tengo que tomar yo la decisi&oacute;n&rdquo;, dice.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Anna tiene 33 años y trabaja en una ONG. Todos los días se dice que ha tomado ya la decisión de no reproducirse y todos los días acaba dudando</p>
          </div>

  </blockquote><h3 class="article-text"><strong>Migrantes clim&aacute;ticos</strong></h3><p class="article-text">
        Jorge Fern&aacute;ndez tiene 24 a&ntilde;os y vive en Alicante. La crisis clim&aacute;tica le hace plantearse muchas cuestiones como, por ejemplo, el tema de la descendencia. &Eacute;l tiene bastante claro que, aunque le gustar&iacute;a tener hijos no lo har&aacute; por c&oacute;mo prev&eacute; la vida en este planeta. Ha estudiado matem&aacute;ticas y periodismo y no duda de que su futuro estar&aacute; condicionado por las condiciones del clima. De momento, dice: &ldquo;Me he planteado este verano buscar trabajo en Andorra o en alg&uacute;n sitio al norte y de monta&ntilde;a para evitar pasar tanto calor como el verano pasado y poder descansar mejor&rdquo;. Pero a largo plazo, m&aacute;s que plante&aacute;rselo sospecha que va a ser algo que tenga que hacer obligatoriamente. &ldquo;Me parece probable que tenga que emigrar como tantas otras personas al norte de Europa o al menos a n&uacute;cleos rurales donde el acceso al agua dulce y a la tierra cultivable sea m&aacute;s cercano y equitativo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Uno de los temas que estudi&oacute; Camila en su diplomatura de ecolog&iacute;a y sostenibilidad fue el mapa con el aumento de las temperaturas en todo el mundo de aqu&iacute; a los pr&oacute;ximos a&ntilde;os. Ella y su pareja cambian a menudo de pa&iacute;s &mdash;&ldquo;somos bastante n&oacute;madas&rdquo;, declara&mdash; y siempre tiene muy presente ese mapa en su imaginario a la hora de escoger cu&aacute;l ser&aacute; su pr&oacute;ximo destino. &ldquo;No s&oacute;lo por una cuesti&oacute;n de que va a ser inviable vivir en lugares como, por ejemplo y lamentablemente, Espa&ntilde;a, sino tambi&eacute;n por una cuesti&oacute;n de alimentos, porque va a ser muy dif&iacute;cil cultivar y tener acceso al agua. Todo eso me genera bastante ansiedad y angustia&rdquo;, declara.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Me parece probable que tenga que emigrar al norte de Europa o al menos a núcleos rurales donde el acceso al agua dulce y a la tierra cultivable sea más cercano y equitativo</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Jorge Fernández</span>
                                        <span>—</span> alicantino de 24 años
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Las olas de calor del verano pasado y las previsiones del aumento de la temperaturas ya han empezado a influir en sectores como el turismo o el inmobiliario. Espa&ntilde;a sigue teniendo en <a href="https://www.eldiario.es/economia/2023-ano-consolidacion-turismo-espana-cantidad-hay-hablar-calidad_1_10055518.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">el primero uno de sus pilares econ&oacute;micos</a> y, aunque a&uacute;n es un destino atractivo para los turistas, esta tendencia <a href="https://www.eldiario.es/economia/calor-sequia-amenazan-ejes-crecimiento-economico-turismo-agricultura_1_10178903.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">podr&iacute;a cambiar</a> de aqu&iacute; a poco tiempo como se ha especulado desde el Hamburg Commercial Bank y algunos medios internacionales. Adem&aacute;s, algunos portales inmobiliarios ya han empezado a publicar en sus webs anuncios como &ldquo;los pueblos m&aacute;s frescos y calurosos donde comprar casa&rdquo; y el presidente del Principado de Asturias se ha referido a su comunidad en varias ocasiones como &ldquo;refugio clim&aacute;tico&rdquo;. Una de ellas fue en julio de 2022, cuando la poblaci&oacute;n asturiana baj&oacute; del mill&oacute;n de habitantes.
    </p><p class="article-text">
        Uno de los que se ha adelantado a pillar sitio antes de que el mercado se sature y los precios de la vivienda se disparen es Luis R&iacute;os, de 47 a&ntilde;os. Desde hace tres a&ntilde;os vive entre Madrid y Asturias, aunque en los pr&oacute;ximos meses su marcha de la capital ser&aacute; definitiva. &ldquo;Decid&iacute; iniciar mi vida en el norte hace muchos a&ntilde;os porque la ciudad se agotaba y me agotaba&rdquo;, comenta. Las razones son muchas, pero principalmente se&ntilde;ala que: &ldquo;Cuando a la contaminaci&oacute;n hubo que sumarle hace a&ntilde;os el incremento de las temperaturas, la falta de lluvia y mayor poluci&oacute;n, la decisi&oacute;n que hab&iacute;a tomado hace a&ntilde;os se mostr&oacute; evidente. Asturias era el lugar donde podr&iacute;a refugiarme&rdquo;.
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            <span class="title">
                Manifestantes por el clima en Málaga (2021).                            </span>
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                </figure><h3 class="article-text"><strong>La decisi&oacute;n de adelantarse al problema</strong></h3><p class="article-text">
        Precisamente, algunos asturianos y asturianas no ven que su tierra pueda seguir presumiendo de ser un 'para&iacute;so natural' como hasta ahora dentro de mucho m&aacute;s tiempo. O, al menos, no con su verdor caracter&iacute;stico. La crisis clim&aacute;tica tambi&eacute;n va a afectar a su zona y ciertas personas ya han comenzado a prepararse para sobrevivir en circunstancias m&aacute;s adversas que las actuales. Una de ellas es Patricia Mart&iacute;nez, de 38 a&ntilde;os. Vive con su marido y sus dos hijos en Nava, un concejo del interior de Asturias, en una casa con una finca de unos 5.000 metros. Siempre hab&iacute;an tenido en mente cultivarla, pero nunca hab&iacute;a pasado de ser un proyecto hasta que, despu&eacute;s del temor de la pandemia de la COVID-19, lleg&oacute; la preocupaci&oacute;n por la crisis clim&aacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En los &uacute;ltimos dos veranos, pasamos de los 40 grados en el interior de la comunidad, una cosa que era muy anecd&oacute;tica antes. Pasamos de quejarnos por el tiempo a agradecer el agua&rdquo;, sostiene. Hace un par de a&ntilde;os decidieron empezar a plantar &aacute;rboles frutales, en parte pensando en la sombra y en parte en el abastecimiento de alimentos: &ldquo;Tenemos manzanos, nogales, melocotoneros, ciruelos e higueras y de matorral como ar&aacute;ndanos, grosellas y fresas&rdquo; comenta. Tambi&eacute;n han puesto en marcha un sistema de recogida de agua de lluvia para regar en &eacute;pocas de sequ&iacute;a. &ldquo;Era algo que ya hab&iacute;an hecho mis <em>g&uuml;elos</em>, pero de forma casi accidental. En la casa hab&iacute;a un canal&oacute;n roto que goteaba todo el d&iacute;a, as&iacute; que pon&iacute;an un balde para que no se mojase el suelo y ese agua se usaba despu&eacute;s para dar de comer a los animales o regar, as&iacute; que recuperamos la idea&rdquo;. Adem&aacute;s, tienen previstos otros proyectos m&aacute;s a medio o largo plazo para mejorar las aguas residuales e instalar paneles solares. &ldquo;Vemos la casa y la finca como un ecosistema circular&rdquo;, afirma.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Vemos la casa y la finca como un ecosistema circular</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Patricia Martínez</span>
                                        <span>—</span> vecina de Nava (Asturias), de 38 años
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Muchos kil&oacute;metros al sur, en C&oacute;rdoba, reside I&ntilde;aki &Aacute;lvarez, de 42 a&ntilde;os. &Eacute;l tambi&eacute;n ha decidido plantar &aacute;rboles como una soluci&oacute;n para que &ldquo;no me coma la ecoansiedad&rdquo;, dice. Sus suegros le han dejado un espacio en su jard&iacute;n para que utilice como un vivero donde va germinando las semillas que planta en bandejas forestales. &ldquo;La idea es repoblar en el terreno de la familia con especies de la zona: alcornoques, encinas, algarrobos, almezos. Me permite adem&aacute;s estar atento al entorno, buscar &aacute;rboles nodriza que den semillas id&oacute;neas y pensar en hacer lo mismo en otras zonas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, intenta desplazarse en bicicleta y transporte p&uacute;blico siempre que puede y utilizar menos el coche. De hecho, tambi&eacute;n piensa en buscar una alternativa al veh&iacute;culo de combusti&oacute;n de cara a las limitaciones para 2035, pero no es algo demasiado asequible. &ldquo;El <a href="https://www.eldiario.es/euskadi/pesadilla-formula-1-epsilon-sueno-basquevolt-democratizar-coches-electricos_1_10306896.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">el&eacute;ctrico es demasiado caro</a>; del de hidr&oacute;geno, ni hablamos. Al final, el monedero y el corto plazo mandan y probablemente tengamos que buscar uno de combusti&oacute;n&rdquo;, comenta.
    </p><p class="article-text">
        Asimismo, en la alimentaci&oacute;n ha tomado medidas. Adem&aacute;s de comprar productos de proximidad en la medida de lo posible, ha reducido la ingesta de carnes rojas y procesadas. &ldquo;Aparte de por las consideraciones de salud, por la cantidad de <a href="https://especiales.eldiario.es/contaminacion-agua-macrogranjas/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">recursos como el agua</a> que son necesarios para producir cada kilo de carne de vacuno o porcino que consumo&rdquo;, pero reconoce que es algo dif&iacute;cil de llevar a cabo debido a lo enraizado que est&aacute; el consumo de carne y embutidos en el entorno familiar y de amistades. Algo parecido es lo que ha decidido hacer Jorge Fern&aacute;ndez: &ldquo;Dej&eacute; de coger aviones en 2019, he dejado de comer ternera y cerdo (me har&eacute; vegano seguramente) e intento usar menos la luz el&eacute;ctrica. Y no uso calefacci&oacute;n ni aire acondicionado a no ser que sienta que me estoy muriendo&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">Dejé de coger aviones en 2019, he dejado de comer ternera y cerdo e intento usar menos la luz eléctrica. Y no uso calefacción ni aire acondicionado a no ser que sienta que me estoy muriendo</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Jorge Fernández</span>
                                        <span>—</span> 24 años, Alicante
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Por su parte, Anna Q. tambi&eacute;n ha reducido su consumo de carne roja y mira mucho de d&oacute;nde viene la comida, algo que antes no hac&iacute;a. Adem&aacute;s, estuvo un tiempo intentando no coger aviones a no ser que fuese imprescindible, pero considera que poner el foco solamente en los individuos no es una soluci&oacute;n y apela a la responsabilidad de empresas y gobiernos al respecto. &ldquo;Aunque hay muchas cosas que se pueden hacer a nivel individual, a veces es dif&iacute;cil&rdquo;. En la misma l&iacute;nea, Camila se&ntilde;ala que aunque ella es muy consciente del problema por su trabajo, a veces se ve haciendo cosas que sabe que son da&ntilde;inas para el planeta. &ldquo;Por un lado es como si hoy no estuviese pasando nada, pero en realidad s&iacute; est&aacute; pasando. Es como la moraleja de la rana que vive en el agua hirviendo y no se da cuenta porque se ha acomodado&rdquo;, sostiene. &ldquo;Me observo a m&iacute; en comparaci&oacute;n a otras personas que s&eacute; que no tienen todas estas cosas tan presentes y no veo que yo est&eacute; haciendo nada tan distinto. El resumen es que aun sabiendo un mont&oacute;n de cosas no es tan f&aacute;cil actuar y tomar decisiones serias en consecuencia&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carmen López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/medio-ambiente/decisiones-vitales-condicionadas-por-la-crisis-climatica_1_10318226.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 22 Jun 2023 14:20:04 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Migrar por calor, fumar o no tener hijos: cuando las decisiones vitales se toman mirando al futuro climático]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cambio Climático,Contaminación,Tabaquismo,Tabaco,Paternidad,Paternidades,Polución]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Licencias por paternidad: un no-decálogo sobre cómo usar bien el tiempo merecido]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/licencias-paternidad-no-decalogo-tiempo-merecido_129_10304030.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d3c2a6c3-161b-4598-b315-db8c49fbef4b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Licencias por paternidad: un no-decálogo sobre cómo usar bien el tiempo merecido"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Mientras el Congreso debate ampliar las licencias por paternidad, el autor combina su mirada académica y su experiencia personal para compartir unas reflexiones incompletas sobre el oficio de ser padre y sugiere una serie de pautas, reflexiones incompletas -dice- sobre la utilización de los días de licencia para los padres si avanza la ley que está en tratamiento en el Congreso. Invita a un aprendizaje, porque "fuimos criados como varones, es que nacimos para ser servidos, no para servir. Para ser cuidados, no para cuidar". </p></div><p class="article-text">
        Este D&iacute;a del Padre es especial: se est&aacute; discutiendo en el Congreso Nacional una ley para ampliar las licencias por paternidad. Es en este contexto que quiero compartir siete aspectos que me parecen interesantes destacar de las tareas de pap&aacute; en el primer tiempo de vida de un beb&eacute;.
    </p><p class="article-text">
        Si bien en los &uacute;ltimos a&ntilde;os pareciera estar d&aacute;ndose un cambio cultural, de acuerdo al cual los padres estar&iacute;amos m&aacute;s involucrados en la crianza, todav&iacute;a falta realmente much&iacute;simo camino. Los padres tenemos que asumir co-responsablemente el cuidado y la crianza; y as&iacute;, dejar de perdernos la posibilidad irrepetible de relacionarnos con nuestras hijas e hijos desde el cuidado. Ese v&iacute;nculo es &uacute;nico.
    </p><p class="article-text">
        Lo que les voy a compartir a continuaci&oacute;n no pretende ser un dec&aacute;logo ni nada parecido, porque faltan aspectos a considerar, y porque siempre andaremos desaprendiendo y (re)aprendiendo. <strong>Son s&oacute;lo unas reflexiones incompletas e inacabadas no s&oacute;lo en funci&oacute;n de mi formaci&oacute;n acad&eacute;mica, sino fundamentalmente desde mi experiencia como pap&aacute; y a partir de intercambios que pude tener con mi pareja y con otros padres y madres.</strong>
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La Ley de Contrato de Trabajo otorga dos días de licencia a los trabajadores que se vuelvan padres (algunos convenios dan unos días más). Como si bastara con darle un besito en la frente al bebé recién nacido, a la mamá y volver a nuestro trabajo</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Entonces, &iquest;qu&eacute; podemos hacer los pap&aacute;s en casa si se ampl&iacute;an las licencias por paternidad?
    </p><p class="article-text">
        <strong>1. Entender y aceptar que nuestro papel no es el de ser el centro</strong>. Fuimos y somos importantes cuando nace nuestra hija o hijo, pero si a alguien le cabe protagonismo es a la madre (o bien, a la persona que gest&oacute;), a la persona que naci&oacute; y, si existen, a quienes se convierten en hermanos o hermanas mayores. No se trata de que nos inmolemos, sino de acompa&ntilde;ar. Y as&iacute; voy al segundo punto.
    </p><p class="article-text">
        <strong>2. Acompa&ntilde;ar, estar. Resolver, cuidar, prever, limpiar, ordenar, cocinar.</strong>&nbsp;Tratar de pensar en todo&hellip; en la comida, en el abrigo, en lo que hay que tomar de medicamentos (si los hay), en la limpieza de los espacios que habitamos. Tratar de anticiparnos a los cuidados de salud que vendr&aacute;n, prever lo que hay que comprar que toda la familia necesita, agradecer a quienes nos miman, poner l&iacute;mites con cari&ntilde;o a quienes invaden y no dejar ese papel siempre a la madre o persona gestante, hacer compa&ntilde;&iacute;a incluso en silencio. Esto no significa imponernos la perfecci&oacute;n y autosuficiencia. Saber pedir ayuda es parte. Pero que nos ayuden no es que lo hagan por nosotros.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>3. No juzgar a la madre sobre qu&eacute;, c&oacute;mo y cu&aacute;ndo siente lo que siente. </strong>Si hay angustia, acompa&ntilde;ar, no relativizarla ni minimizarla. Reconocer y respetar el puerperio. No decirle qu&eacute; tiene que hacer ni adjetivar sus emociones o sentimientos. Corrernos del lugar de sabelotodo, m&aacute;s cuando no fuimos las personas no gestantes quienes pusimos ni ponemos el cuerpo (gestaci&oacute;n, lactancia, puerperio, etc.). 
    </p><p class="article-text">
        <strong>4. No desentendernos de cuestiones fundamentales </strong>del cuidado de la persona reci&eacute;n nacida. Conocer su ropa, saber cu&aacute;nto come, servir a la madre y al beb&eacute; en la lactancia, estar pendientes de la cantidad de ropa que tiene puesta y de las mudas que necesitaremos si salimos de casa, etc.
    </p><p class="article-text">
        <strong>5. Estar dispuestos a aprender de las mujeres que nos rodean. </strong>No lo digo ni esencializando los saberes &ldquo;femeninos&rdquo; ni demag&oacute;gicamente. Lo que nos han ense&ntilde;ado a lo largo de nuestra ni&ntilde;ez y adolescencia a quienes fuimos criados como varones, es que nacimos para ser servidos, no para servir. Para ser cuidados, no para cuidar. Y como nos convino siempre y nos result&oacute; c&oacute;modo, no hicimos nada para cambiarlo. Pero es tiempo. Porque la socializaci&oacute;n de g&eacute;nero en contextos tan patriarcales es muy da&ntilde;ina. Por eso es importante que escuchemos, observemos y aprendamos de las mujeres que nos rodean. Y fundamentalmente, que tengamos iniciativa, nos equivoquemos, lo reconozcamos, y lo volvamos a intentar. No lo digo para excusarnos, sino tratando de ser pragm&aacute;tico. Lo que tenemos que evitar es asumir un papel pasivo del tipo &ldquo;decime qu&eacute; tengo que hacer porque no s&eacute;&rdquo;. Sino contrariamente, asumir que sabemos poco y que tenemos que hacer un esfuerzo consciente y voluntario para desaprender y reaprender.
    </p><p class="article-text">
        <strong>6. Suspender/posponer las actividades de orden recreativo</strong>, de desarrollo personal/profesional o militante. Ya va a haber tiempo para eso, la vida es larga. Es tan justo como formativo renunciar al privilegio de &ldquo;siempre poder ir/hacer/estar&rdquo; en esa actividad que nos deja bien parados en el &ldquo;afuera&rdquo; del hogar a costa del cansancio y sobrecarga de nuestra pareja, y que a la larga o a la corta nos otorga prestigio.
    </p><p class="article-text">
        <strong>7. Reconocer que esa persona reci&eacute;n nacida nos necesita, y nosotros a ella. </strong>Porque dar cari&ntilde;o y recibirlo es de las experiencias m&aacute;s singulares que tenemos como especie humana. La afectividad es una dimensi&oacute;n constitutiva de nuestro ser personas, m&aacute;s all&aacute; de nuestro sexo y/o g&eacute;nero. Los varones tenemos que animarnos a reencontrarnos con la dulzura, con los mimos, con las nanas, con la ternura que funda ese v&iacute;nculo originario. Sin dudas, as&iacute;, podremos contribuir activamente a cambiar la cultura de la violencia que hoy nos domina, y que tanto da&ntilde;o (nos) hace.
    </p><h3 class="article-text">Cambios</h3><p class="article-text">
        Los cambios culturales que se est&aacute;n dando en los &uacute;ltimos a&ntilde;os de la mano de los feminismos y transfeminismos no pueden pasarnos por el costado a los varones. Tenemos que involucrarnos.
    </p><p class="article-text">
        La Ley actual de Contrato de Trabajo otorga dos d&iacute;as de licencia a todos los trabajadores que se vuelvan padres (aunque algunos convenios colectivos puntuales la hayan extendido unos d&iacute;as m&aacute;s). Como si bastara con darle un besito en la frente al beb&eacute; reci&eacute;n nacido, a la mam&aacute; o persona gestante y volver a nuestro trabajo. E<strong>l cambio que se quiere implementar apuesta por una reforma integral, que extiende las licencias por maternidad y busca generar condiciones m&aacute;s justas para poder cuidar en un marco de co-responsabilidad atendiendo a m&uacute;ltiples situaciones particulares. Padres, madres y personas no gestantes, de sancionarse, dispondremos de m&aacute;s cantidad de d&iacute;as para dedicarnos a todo lo que implica la llegada de una nueva persona a la familia. </strong>
    </p><p class="article-text">
        El otro d&iacute;a estaba viajando en colectivo con mi beb&eacute; a upa. Tiene casi un a&ntilde;o. En un momento empez&oacute; a tocarle el hombro al hombre que estaba en el asiento de al lado. Supongo que tendr&iacute;a entre 35 y 45 a&ntilde;os. En ning&uacute;n momento ese hombre dej&oacute; de hacer lo que estaba haciendo con su celular (mirando Instagram) para reaccionar ante el llamado del beb&eacute;. No lo mir&oacute; ni le hizo una mueca: no lo registr&oacute;. Lo ignor&oacute;. Esa misma situaci&oacute;n, calcada, me pasa una y otra vez con mujeres de todas las edades. Cuando mi beb&eacute; les toca el hombro, ellas responden. Lo miran. Le juegan. Le sonr&iacute;en. Lo celebran. Y repito, no es &ldquo;esencia femenina&rdquo;, es la cultura patriarcal que tenemos que cambiar.
    </p><p class="article-text">
        Que los varones, en t&eacute;rminos generales, seamos indiferentes ante las infancias no es una determinaci&oacute;n biol&oacute;gica, es el resultado de lo que a lo largo de toda nuestra socializaci&oacute;n como ni&ntilde;os se nos ha transmitido desde las instituciones de nuestra sociedad. Y que nos conviene, porque nos asigna privilegios y nos sienta c&oacute;modo. Dig&aacute;moslo juntos: cuidar, mimar y servir a otras personas tambi&eacute;n es tarea de varones.
    </p><p class="article-text">
        <em>SM/PI</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Santiago Morales]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/licencias-paternidad-no-decalogo-tiempo-merecido_129_10304030.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 18 Jun 2023 03:02:41 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Licencias por paternidad: un no-decálogo sobre cómo usar bien el tiempo merecido]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Paternidades,Licencia por paternidad,Transfeminismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Qué hacer, qué no hacer, qué decir y qué no decir cuando hablamos de nuestro hijos y los hijos de otros]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/un-trabajo-extraordinario-historias-e-ideas-sobre-maternidad-y-paternidad-en-argentina/no-decir-no-decir-hablamos-hijos-hijos_132_10087286.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b3e3f447-3350-4dba-9db9-f18a5e9ded5a_16-9-discover-aspect-ratio_default_1070171.jpg" width="3628" height="2041" alt="Qué hacer, qué no hacer, qué decir y qué no decir cuando hablamos de nuestro hijos y los hijos de otros"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Hace poco, la New York Magazine sacó un listado de nuevas reglas de etiqueta para vivir, amar, transitar y trabajar en esta era, conscientes de que muchas reglas viejas ya no corrían. Algunas se referían a maternar y paternar y aquí agregamos otras al decálogo.  
</p></div><p class="article-text">
        Hace pocas semanas, Tamara Tenenbaum escribi&oacute; en esta misma URL sobre las <a href="https://www.eldiarioar.com/opinion/nuevas-etiquetas_129_10046025.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">nuevas etiquetas</a> del comportamiento. Se bas&oacute; en la publicaci&oacute;n de una <a href="https://www.thecut.com/article/tipping-rules-etiquette-rules.html#friends-and-lovers" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">gu&iacute;a</a> exhaustiva &ndash;irreverente, graciosa, afilada, concheta y rid&iacute;cula en partes iguales&ndash; que sac&oacute; The Cut, dentro de la New York Mag, sobre c&oacute;mo adaptar la amabilidad y la diplomacia a esta &eacute;poca (y a ciertos contextos urbanos de clase media alta). La gu&iacute;a tiene un apartado dedicado exclusivamente a las reglas de etiqueta de la maternidad/paternidad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Eso no me sorprende.<strong> De un tiempo a esta parte ser padre o madre se convirti&oacute; en un campo desagregado en tips, bullet points, permitidos, prohibidos, mandatos, nuevos comportamientos vergonzantes y otros que generan un inusitado sentimiento de superioridad por parte de quienes lo ejercen</strong>. Mi generaci&oacute;n &ndash;y creo que no tanto otras&ndash; est&aacute;n muy atravesadas por reglas impl&iacute;citas de una crianza asesorada, entre otras cosas, por un mont&oacute;n de pediatras &ndash;u otros oficios aleda&ntilde;os&ndash; que prefieren en lugar de atender horas por la miseria que les paga la prepaga invertir tiempo en Instagram, dar consejos y, muchas veces &ndash;no siempre&ndash; pasar a atender a pocos ni&ntilde;os por m&aacute;s dinero. Est&aacute;n en su derecho, obvio. Incluso hay toda una l&iacute;nea de maternidad &ldquo;basada en evidencia&rdquo;. Ese es otro fen&oacute;meno que me apasiona (y que alguna vez trat&eacute; <a href="https://www.eldiarioar.com/opinion/papers-cientificos-nuevas-armas-grieta-2021_129_7890474.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ac&aacute;</a>): como para todo hay un paper y como todos los que leemos podemos acceder a una infinidad de ellos, cualquier decisi&oacute;n que tomamos puede estar respaldada por alguna &ldquo;evidencia&rdquo; (sea lo que sea la evidencia). Hay algunos best-sellers, sitios web y unas cuantas cuentas de redes sociales que van por ese lado. Empieza en el embarazo. Me acuerdo de cuando una amiga me coment&oacute; la existencia del libro <em>Expecting Better: Why the Conventional Pregnancy Wisdom is Wrong&ndash;and What You Really Need to Know</em> (se traduce como Esperando mejor: por qu&eacute; el saber convencional sobre el embarazo est&aacute; errado y que es lo que vos REALMENTE ten&eacute;s que saber &ndash; el destacado es m&iacute;o). Su autora, Emily Oster, economista y profesora en una universidad de renombre de Massachusetts, tiene en su haber otros best-sellers  agrupados en la serie The Data Parents que recorren la crianza de los primeros a&ntilde;os desde una perspectiva <em>data driven</em>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Que no se me malinterprete: nuestra especie avanza gracias al conocimiento cient&iacute;fico y hoy se curan enfermedades por las que antes mor&iacute;an beb&eacute;s y ni&ntilde;os con un liquidito con sabor a banana; nos sorprende ver a la protagonista de <em>Mad Men</em> fumando embarazada o a su obstetra hacerlo delante suyo y agradezco que ahora se conozca m&aacute;s sobre el da&ntilde;o que el cigarrillo potencialmente causa; algunos de los puntos de Oster est&aacute;n buenos y soy, por ejemplo, habitu&eacute; de e-lactancia.org, una base de datos que advierte qu&eacute; medicamentos son compatibles con la lactancia y cu&aacute;les pueden ocasionarse un da&ntilde;o al beb&eacute;. Tampoco desmerezco todo lo que el acceso a la informaci&oacute;n tan sencillo y masificado ha ayudado a padres y madres de todos los extractos socioecon&oacute;micos en cuestiones sencillas que antes eran restringidas a una elite. Pero <strong>la idea y el ideal de que todas las preguntas vinculadas a la crianza tienen una respuesta concreta parece m&aacute;s bien patrocinada por Google y menos algo realista para la dif&iacute;cil, dilem&aacute;tica y, sobre todo, personal&iacute;sima tarea de criar personas m&aacute;s o menos dignamente.</strong>&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La gu&iacute;a de la etiqueta es muy pr&aacute;ctica pr&aacute;ctica: tiene que ver m&aacute;s bien con qu&eacute; hacer y qu&eacute; no hacer con los hijos de los dem&aacute;s y con los otros en relaci&oacute;n con este tema. C&oacute;mo tratarnos entre nosotros, c&oacute;mo entablar una conversaci&oacute;n m&aacute;s o menos amable sobre estos temas o, como dice Tamara, c&oacute;mo &ldquo;tratar bien a una persona sin necesidad de tener demasiada informaci&oacute;n sobre lo que esa persona entiende por &rdquo;tratar bien&ldquo; y sin poder suponer &mdash;como se puede suponer en una comunidad religiosa muy cerrada, pongamos&mdash; que ese desconocido y yo compartimos demasiados valores sustantivos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Por eso, entre las recomendaciones de The New York Mag, se incluye:
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Pod&eacute;s aleccionar a los hijos de tus amigos pero no de extra&ntilde;os (cuenta para las plazas y situaciones en las que uno se tienta con levantar el dedito).
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Eleg&iacute; selectivamente con qui&eacute;n presumir de la genialidad de tu hijo. (No podr&iacute;a estar m&aacute;s de acuerdo.)&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ndash;S&eacute; muy expl&iacute;cito sobre la salud de tu hijo si se va a juntar a jugar con otros. (Ac&aacute; me detengo: &iquest;es una man&iacute;a que qued&oacute; del Covid eso de tener que estar dando detalles sanitarios con tono culposo para secretamente pasarles a otros la responsabilidad de decidir si quieren juntarse con tu hijo o no y quedar ellos como los desagradables que cancelan un plan? Me opongo: uno deber&iacute;a recuperar el criterio propio y juzgar si su hijo est&aacute; sano o no como para hacerlo. Adem&aacute;s, existen dos conceptos fascinantes llamados alta m&eacute;dica y evicci&oacute;n escolar si ten&eacute;s algunas dudas).
    </p><p class="article-text">
        Autom&aacute;ticamente empec&eacute; a sumar otras reglas de amabilidad y diplomacia en el mundo de las madres y los padres. Estoy dispuesta a discutirlas y tambi&eacute;n a agregar otras:
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;No des por sentado que todas las mujeres madres de beb&eacute;s los amamantan.</strong>
    </p><p class="article-text">
        La lactancia materna es genial y buen&iacute;sima pero no todas pueden ni quieren ni deciden hacerlo, y este nuevo consenso impl&iacute;cito que vincula la lactancia materna con la entrega, el amor y la superioridad moral (&iexcl;y sanitaria!&iexcl;e intelectual!) de las d&iacute;adas que se conectan por medio de una teta es absurdo y puede lastimar a las personas que te escuchan. Si no conoc&eacute;s demasiado a tu interlocutora, mejor no hacer asunciones en ese sentido.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;&iquest;A tu hija le encanta el br&oacute;coli, el pescado y ella solita elige agua mineral cuando en un cumplea&ntilde;os le ofrecen jugo? Bien por ella, pero no est&eacute;s alardeando: debe ser una casualidad.</strong>
    </p><p class="article-text">
        No s&eacute; si es que les falta neurosis o qu&eacute;, pero envidio a los padres que creen que lo que hacen sus hijos es consecuencia directa de sus decisiones de crianza. Ser&aacute; porque a mi pocas cosas me han salido exactamente como quise. En general cuando quise <em>programar</em> a mis hijos, el resultado dist&oacute; bastante de mis objetivos. As&iacute; que, vamos, humildad ante todo. No todo es gracias (&iexcl;ni por culpa!) de nosotros.<strong>&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Si si ya te vimos Dieguito, est&aacute;s en el chat de mamis. No te mereces un aplauso.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Celebro el derivado del var&oacute;n deconstruido que es el padre hiperpresente. Pero su apolog&iacute;a me parece una paradoja. Y esta tambi&eacute;n va para algunos colegios que aplican distinta vara al venerar al pap&aacute; que, no van a poder creer, &iexcl;aparece en una reuni&oacute;n de padres!
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;El hecho de que tenga hijos no significa que siempre quiera hablar de ellos.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Recuerdo un iluminado <a href="https://www.pagina12.com.ar/135458-horas-robadas-al-sueno" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ensayo</a> de I Acevedo sobre, entre otras cosas, c&oacute;mo el entorno imprime sobre nosotras el deber de maternar incluso cuando no estamos con nuestra descendencia (o justamente porque no estamos con nuestra descendencia): &ldquo;Siento rabia cuando, por ejemplo, en una fiesta mis propias amigas me preguntan por mi hijx. &rdquo;&iquest;Y Gregorio?&ldquo;. Son las tres de la ma&ntilde;ana y estoy pr&aacute;cticamente en pedo. La bronca no me deja articular una frase que es por dem&aacute;s obvia: &rdquo;Est&aacute; con su pap&aacute;&ldquo;. Y al decirlo, siento ganas de aclarar, sarc&aacute;sticamente, que no lx dej&eacute; abandonadx en la casa ni en el guardarropas del boliche. <strong>Deber&iacute;a hacerme una remera que diga que mi hijx est&aacute; a salvo mientras me divierto</strong>, porque dudo que deje de recibir esta pregunta cada vez que alguien me vea bailando con un vaso de cerveza en la mano.&rdquo; Vamos con esa remera.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Si quer&eacute;s que tu hija tenga la vida de una ejecutiva superactiva est&aacute; buen&iacute;simo, pero no te muevas por la vida pensando que eso te hace mejor padre/madre.</strong>
    </p><p class="article-text">
        No s&eacute; si siempre fue as&iacute; pero observo cierta aversi&oacute;n a que los ni&ntilde;os est&eacute;n en sus casas sin hacer nada. Puedo entender que hay preocupaci&oacute;n en relaci&oacute;n al tiempo de consumo de pantallas, pero resolverla con una car&iacute;sima voracidad en actividades extracurriculares es solo una opci&oacute;n entre otras. Confieso que he ca&iacute;do, pero la alarma de mi billetera y el tiempo que me llevaba el servicio de delivery para mi criatura me hizo desistir. En cualquier caso, todos hacemos lo que podemos. Si tu nena aprende mandar&iacute;n que por favor le ense&ntilde;e al m&iacute;o en los recreos.&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&ldquo;<strong>No te avis&eacute; porque pens&eacute; que no ibas a poder por los nenes&rdquo; no es una excusa v&aacute;lida: no me invitaste y listo.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Mis hijos no, pero yo soy mayor de edad y puedo declarar en perfecto estado de conciencia si quiero y puedo ir a tu evento. La pr&oacute;xima por favor no decidas por m&iacute;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Trat&aacute; de que tu hijo no falte a los cumplea&ntilde;os de otros ni&ntilde;os si pod&eacute;s no hacerlo.</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, Pablito tiene judo o danza, o justo est&aacute; la t&iacute;a de Neuqu&eacute;n que viene cuatro veces por a&ntilde;o. Los cumplea&ntilde;os de los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as les generan una ilusi&oacute;n enorme y est&aacute; bueno tenerlo en cuenta antes de tomar decisiones livianas que pueden tener consecuencias tristes. S&iacute;, no es grave, se van a recuperar, pero tu t&iacute;a de Neuqu&eacute;n tambi&eacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Si la mochila no es de Bruno por favor no contesten en el chat.</strong>
    </p><p class="article-text">
        no.
    </p><p class="article-text">
        no.
    </p><p class="article-text">
        no.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>&nbsp;NS/MG</em>
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Natalí Schejtman]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/un-trabajo-extraordinario-historias-e-ideas-sobre-maternidad-y-paternidad-en-argentina/no-decir-no-decir-hablamos-hijos-hijos_132_10087286.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 03 Apr 2023 09:10:11 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Qué hacer, qué no hacer, qué decir y qué no decir cuando hablamos de nuestro hijos y los hijos de otros]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[chat,Maternidad,lactancia materna,Paternidades]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Demandan a un donante de esperma en Países Bajos al que se atribuyen 550 hijos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/demandan-donante-esperma-paises-bajos-atribuyen-550-hijos_1_10073653.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2b0f9577-4143-4d12-9791-912b761faa7c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Demandan a un donante de esperma en Países Bajos al que se atribuyen 550 hijos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El donante había sido incluido en una lista negra en las clínicas de Países Bajos, pero continuó donando en otros países, como Dinamarca y Ucrania.
</p></div><p class="article-text">
        Un donante de esperma en Pa&iacute;ses Bajos, vinculado con m&aacute;s de 550 hijos engendrados por donaci&oacute;n de semen en al menos 13 cl&iacute;nicas neerlandesas y extranjeras, ser&aacute; llevado ante los tribunales por una de las madres inseminadas y por <a href="https://donorkind.eu/persbericht-stichting-donorkind-en-gedupeerde-moeder-stappen-naar-de-rechter-om-massadonor-te-stoppen/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la fundaci&oacute;n Donorkind</a>, que defiende los intereses de las personas nacidas por este m&eacute;todo.
    </p><p class="article-text">
        La propia fundaci&oacute;n anunci&oacute; que iniciar&aacute; un procedimiento judicial para intentar detener el comportamiento de este donante neerland&eacute;s de 41 a&ntilde;os, acusado de enga&ntilde;ar a mujeres en todo el mundo, al haber mentido y minimizado el n&uacute;mero de veces que hab&iacute;a donado su esperma. Donorkind estima que ayud&oacute; a engendrar m&aacute;s de 500 ni&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Las pautas de las cl&iacute;nicas requieren que cada donante de esperma pueda hacerlo hasta un m&aacute;ximo de 25 veces con &eacute;xito o ayudar a 12 familias en total. El objetivo es evitar la endogamia, el incesto y los problemas psicol&oacute;gicos de las personas nacidas por este m&eacute;todo.
    </p><p class="article-text">
        El donante denunciado en Holanda, sin embargo, entreg&oacute; su esperma en al menos 13 cl&iacute;nicas en Pa&iacute;ses Bajos y en el extranjero. Seg&uacute;n Donorkind, &ldquo;tambi&eacute;n se acerca a futuros padres que buscan un donante para su inseminaci&oacute;n en casa a trav&eacute;s de plataformas de reuniones y redes sociales, y miente sobre el n&uacute;mero de hijos que tuvo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Los demandantes alegan que este hombre &ldquo;dijo a las madres que no quiere detener su comportamiento y recientemente se acerc&oacute; a nuevos futuros padres&rdquo;, por lo que pidieron a la justicia &ldquo;prohibirle bajo sanci&oacute;n nuevas donaciones, que se le exija que no contacte con nuevos futuros padres, y que escriba a las cl&iacute;nicas para pedir la destrucci&oacute;n de su esperma almacenado&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Eva, la madre que inicia ahora la denuncia en los tribunales contra este sujeto, asegura que &eacute;l se hab&iacute;a comprometido a no engendrar m&aacute;s de 25 hijos cuando ella lo eligi&oacute; como su donante en 2018.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Si hubiera sabido que ya hab&iacute;a tenido m&aacute;s de cien hijos, nunca le hubiera elegido. Cuando pienso en las consecuencias que esto podr&iacute;a tener para mi hijo, me quedo con mal cuerpo y me entra la incertidumbre sobre su futuro: &iquest;cu&aacute;ntos hijos m&aacute;s habr&aacute;? En conversaciones con el donante, muchas madres le han pedido que parara, pero nada ayuda&rdquo;, asegura la demandante.
    </p><p class="article-text">
        Su abogado, Mark de Hek, alerta de que el donante est&aacute; actuando ilegalmente &ldquo;al anteponer su impulso reproductivo&rdquo; y recuerda que &ldquo;este comportamiento es peligroso para el bienestar mental y la salud de los ni&ntilde;os nacidos por donaci&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Consideramos que es importante que las personas implicadas sean conscientes de c&oacute;mo se convierten en una familia a trav&eacute;s de un donante&rdquo;, asegura la fundaci&oacute;n en su comunicado. &ldquo;Esto quiere decir que tanto los padres como los donantes deben tener en cuenta los intereses y derechos de los ni&ntilde;os. Desafortunadamente, eso no es posible con este hombre&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        La asociaci&oacute;n de ginec&oacute;logos neerlandeses NVOG advirti&oacute; por primera vez en 2017 sobre este hombre, un m&uacute;sico, cuando se supo que hab&iacute;a engendrado al menos 102 ni&ntilde;os en Pa&iacute;ses Bajos a trav&eacute;s de 10 cl&iacute;nicas diferentes.
    </p><p class="article-text">
        El donante fue incluido en una lista negra en las cl&iacute;nicas neerlandesas, pero continu&oacute; donando en otros pa&iacute;ses, como Dinamarca y Ucrania.
    </p><p class="article-text">
        No est&aacute; claro cu&aacute;ndo se ver&aacute; el caso en la Justicia neerlandesa, pero Donorkind espera tener m&aacute;s detalles &ldquo;en las pr&oacute;ximas semanas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de este caso, la fundaci&oacute;n identific&oacute; ya al menos diez ginec&oacute;logos neerlandeses que han usado su propio semen sin conocimiento de las mujeres que quer&iacute;an quedarse embarazadas en cl&iacute;nicas de fertilidad de Pa&iacute;ses Bajos.
    </p><p class="article-text">
        Al mismo tiempo, una cifra r&eacute;cord de 1.415 personas nacidas por donaci&oacute;n de esperma buscaron en 2021 informaci&oacute;n gen&eacute;tica sobre su padre biol&oacute;gico, tras hacerse p&uacute;blicos estos esc&aacute;ndalos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiario.es]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/demandan-donante-esperma-paises-bajos-atribuyen-550-hijos_1_10073653.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 28 Mar 2023 11:34:07 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Demandan a un donante de esperma en Países Bajos al que se atribuyen 550 hijos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Esperma,Donación de esperma,Paternidad,Paternidades,Fertilización asistida]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Lecciones de la nueva paternidad: por qué nosotros no hablamos de lo bueno y lo malo de la crianza de los hijos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/lecciones-nueva-paternidad-no-hablamos-bueno-malo-crianza_129_10049013.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3efa1577-a1d8-4e3a-ab85-349ba5d8d5d0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Lecciones de la nueva paternidad: por qué nosotros no hablamos de lo bueno y lo malo de la crianza de los hijos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La crianza viene con el pack completo, con lo bueno y con todo lo malo que las madres llevan tiempo poniendo sobre la mesa. Igual nosotros no hablamos de estos temas porque aún el sacrificio de ellas sigue estando muy por encima. O porque tampoco nos enseñaron a reflexionar sobre ello.</p><p class="subtitle">Por Andrés Gil - Mi hija mayor cumple 18 y vuelvo a ser un padre primerizo asustado
</p></div><p class="article-text">
        Cuando vi asomar esa cabeza deforme, azulada,&nbsp;encajada todav&iacute;a en el cuerpo de&nbsp;mi&nbsp;pareja,&nbsp;reconozco&nbsp;que sufr&iacute; una especie de trauma pasajero.&nbsp;&iquest;De verdad iba a ser as&iacute;&nbsp;de horroroso&nbsp;ese individuo al que llev&aacute;bamos esperando toda la noche?&nbsp;Cambiar&iacute;a&nbsp;despu&eacute;s, &iquest;no?&nbsp;Con&nbsp;esta forma de presentarse, entend&iacute; r&aacute;pidamente todas esas pel&iacute;culas que fantasean con criaturas imposibles&nbsp;expulsadas del cuerpo humano. A veces nos olvidamos de lo que somos,&nbsp;pero un acto tan salvaje nos pone delante de las narices nuestra naturaleza animal. Pod&iacute;a ser peor. Cuando sali&oacute; por completo y arranc&oacute; a llorar, aquel ser extra&ntilde;o mut&oacute; para parecerse a mi suegro, que espero que no me est&eacute; leyendo.
    </p><p class="article-text">
        Llevaba demasiadas horas esperando para esto, cansado y dolorido, con los dedos rotos de los tirones por cada una de las contracciones que le ven&iacute;an a ella. Pero pensemos que ya no somos tan toscos como para sentirnos protagonistas en estos momentos; antiguamente exist&iacute;a el estereotipo del hombre que acud&iacute;a a este rito m&aacute;s preocupado&nbsp;de no desplomarse en estos momentos que de prestar apoyo a quien de verdad lo necesita.&nbsp;A algunos el shock&nbsp;del alumbramiento les dura un tiempo.&nbsp;A m&iacute; se me olvid&oacute; pocas horas m&aacute;s tarde, al tenerlo en brazos, cuando lo empez&aacute;s a querer como si llevara ah&iacute; toda la vida.&nbsp;Antes incluso. Resulta m&aacute;s dif&iacute;cil explicarlo que vivirlo.
    </p><p class="article-text">
        Hace no tanto todo esto terminaba poco despu&eacute;s. Las visitas de rigor al hospital, brindis con los colegas -ellas en ese momento no beben-, un d&iacute;a para ir al registro y al siguiente, a trabajar. Que se ocupara entonces su madre. Hoy la nueva paternidad tiene car&aacute;cter normativo.&nbsp;Yo pude disfrutar de 16 semanas de licencia, m&aacute;s otros 15 d&iacute;as de lactancia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En mi caso, apur&eacute; todos y cada uno de los d&iacute;as que me correspond&iacute;an, aunque cada cual hace lo que considera.&nbsp;Los aut&oacute;nomos lo tienen m&aacute;s complicado, a muchos el &ldquo;capricho&rdquo; de obtener unos ingresos m&iacute;nimos les obliga a reincorporarse al trabajo mucho antes. Llama la atenci&oacute;n que las mujeres tengan que seguir dando explicaciones en estos casos, cuando en los hombres se ve como inevitable.&nbsp;Yo acababa de agotar mi licencia&nbsp;cuando&nbsp;Ione&nbsp;Belarra, que no es aut&oacute;noma sino ministra, adelant&oacute; la vuelta a su puesto despu&eacute;s de haber dado a luz teniendo que justificarse ante los periodistas. 
    </p><p class="article-text">
        Nosotros, como&nbsp;la mayor&iacute;a de parejas, nos dividimos. Ella se reincorpor&oacute; pasados cinco meses y medio, y ah&iacute;, amigos, es cuando vino lo bueno, cuando me qued&eacute; solo con &eacute;l. Tras la lactancia&nbsp;materna&nbsp;exclusiva, tocaba darle las primeras papillas, ense&ntilde;arle a comer, cambiarle el pa&ntilde;al cuando se manchaba hasta el cuello, intentar que durmiese mientras&nbsp;yo no pod&iacute;a y enga&ntilde;arle para hacerle creer que el mundo estaba lleno de otras cosas igual de maravillosas&nbsp;que&nbsp;el pecho al que hab&iacute;a estado enganchado hasta entonces. Y&nbsp;eso cuando no se pon&iacute;a malo,&nbsp;que pasaba bastante a menudo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es en ese momento de los cuidados cuando se establece un v&iacute;nculo afectivo m&aacute;s estrecho con los hijos, lo dicen pediatras y psic&oacute;logos. No es que nuestros padres no nos hayan querido, o no nos hayan querido lo suficiente, pero seguramente fue distinto. La legislaci&oacute;n te mandaba al trabajo, la sociedad te educaba en otra direcci&oacute;n y vos probablemente te dejabas llevar sabiendo que exist&iacute;a una red de seguridad materna.
    </p><p class="article-text">
        Ahora, deber&iacute;amos estar en las mismas. O al menos igualarnos un poco. Y <strong>solo&nbsp;en ese instante en el que te cambia la vida pude&nbsp;empezar a entender ese discurso femenino actual</strong> que desvincul&oacute; el concepto maternidad del romanticismo. No se trata de ser h&eacute;roes, ni de reivindicar que sabemos hacer lo mismo que hicieron miles de millones de personas -de mujeres, quiero decir- a lo largo de la historia sin presumir. Esto trata de que llegamos muy tarde a compartir por igual las cosas m&aacute;s b&aacute;sicas.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text"><strong>Un debate por abrir</strong></h3><p class="article-text">
        El a&ntilde;o en el que el cine espa&ntilde;ol se entreg&oacute; definitivamente a las mujeres, las nominaciones de los Goya -no tanto los premios- consagraron&nbsp;esa nueva narrativa de la maternidad que ya es&nbsp;<em>mainstream</em>. Se ven en las penurias de Laia Costa para ser madre en &lsquo;Cinco Lobitos&rsquo; o en la vida mucho m&aacute;s perra que Pilar Palomero retrata en &lsquo;La maternal&rsquo;. Ambas pel&iacute;culas solo vienen a afianzar una corriente. Con la irrupci&oacute;n de nuevas autoras j&oacute;venes en sectores antes m&aacute;s predispuestos a lo masculino, por decirlo de alguna manera, el cine y la literatura se llenaron de infinitas formas de metamorfosis maternas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En 2021 el festival de Sitges premi&oacute; la pel&iacute;cula &lsquo;Lamb&rsquo;, en la que una mujer da a luz a un cordero; en Cannes triunf&oacute; &lsquo;Titane&rsquo;, donde se mezclan lo humano y la m&aacute;quina; y una de las &uacute;ltimas novedades editoriales es &lsquo;Canina&rsquo;, la historia de una madre transfigurada en perra. Son solo unos pocos ejemplos, los m&aacute;s radicales; y sin haber hablado de las muchas formas de diversidad familiar actuales. La maternidad est&aacute; tan de moda que copa las librer&iacute;as, recibe premios cinematogr&aacute;ficos y se convirti&oacute; en himno festivalero.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Antes otras mujeres advirtieron que hab&iacute;a muchas m&aacute;s aspiraciones vitales al margen de la procreaci&oacute;n, escribieron sobre la realidad paralela a todo lo bonito que te contaron, de las dificultades para quedarse embarazada y de los aprietos una vez que lo consiguieron. Los hombres&nbsp;no podemos comprender la experiencia brutal de un parto, pero tampoco solemos explayarnos en p&uacute;blico sobre lo que viene despu&eacute;s,&nbsp;como nos cuesta casi siempre con los sentimientos. Frente al 'boom' femenino, existe muy poca literatura masculina al respecto.&nbsp;Mi historia no tiene nada de dram&aacute;tica, ni siquiera de especial. Intento contar lo bueno y lo malo, ya que esa paternidad renovada todav&iacute;a no afront&oacute; estos temas. Parece m&aacute;s bien en fase de asimilaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Hablo de&nbsp;los momentos de nerviosismo por la que se viene encima, de no saber si vamos a estar a la altura, de la angustia que generan ciertos cambios, del desasosiego, del desastre vital de los nuevos horarios, de la desesperaci&oacute;n por la falta de sue&ntilde;o, de&nbsp;la inquietud por su educaci&oacute;n, del futuro, de que este art&iacute;culo haya tenido que retrasarse muchas veces porque el trabajo ya no es lo primero y de la incertidumbre de vivir hipotecado a un individuo que conf&iacute;a en que sepas darle lo que &eacute;l todav&iacute;a no es capaz de explicar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n de lo que&nbsp;&eacute;l&nbsp;te ofrece a cambio, aunque no lo verbalice y pueda parecer poco a ojos ajenos. Eso,&nbsp;ya lo dije, hay que vivirlo. Yo llevo as&iacute; un a&ntilde;o.&nbsp;Esto es muy subjetivo, pero&nbsp;no lo&nbsp;cambio&nbsp;pese a todo lo anterior. <strong>La crianza viene con el pack completo, con lo bueno y con todo lo malo que las madres llevan tiempo poniendo sobre la mesa</strong>. Igual nosotros no hablamos de estos&nbsp;temas porque a&uacute;n&nbsp;el&nbsp;sacrificio&nbsp;de ellas sigue estando muy por encima.&nbsp;O porque&nbsp;tampoco&nbsp;nos ense&ntilde;aron&nbsp;a reflexionar sobre ello.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ismael Monzón]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/lecciones-nueva-paternidad-no-hablamos-bueno-malo-crianza_129_10049013.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 20 Mar 2023 12:48:24 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Lecciones de la nueva paternidad: por qué nosotros no hablamos de lo bueno y lo malo de la crianza de los hijos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Paternidad,Paternidades,Licencia por paternidad,Maternidad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[De la neurosis al deseo de hijo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/neurosis-deseo-hijo_129_9621917.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2a464a75-50e3-436d-8654-3db096ec9c41_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="De la neurosis al deseo de hijo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">¿Qué hay detrás del deseo de hijo? Desde la neurosis a los millenials, Luciano Lutereau ensaya algunas hipótesis que rodean al tema.</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Un amigo &iacute;ntimo y un enemigo odiado siempre han sido para m&iacute; exigencias requeridas por mi vida de sentimiento; sab&iacute;a c&oacute;mo consegu&iacute;rmelos de nuevo, tanto a uno como al otro, y no es extra&ntilde;o que mi ideal de infancia se haya realizado a punto tal que mi amigo y enemigo hayan coincidido en la misma persona&rdquo;, escribe Freud en una carta a Fliess.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; narra uno de los n&uacute;cleos de su neurosis, que no solo le perteneci&oacute; toda la vida (por su lucha con disc&iacute;pulos amados a los que, luego, expuls&oacute; del psicoan&aacute;lisis), sino que es m&aacute;s com&uacute;n de lo que nos imaginamos.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Bebé/Filip Mroz Oko                            </span>
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        &iquest;Qu&eacute; es analizarse? Es trascender esta estructura basada en, por un lado, amar a unos y, por otro lado, odiar a otros; que esta disyunci&oacute;n deje de ser una exigencia sentimental. Porque sabemos c&oacute;mo termina eso: los amados de hoy son los odiados de ma&ntilde;ana. Y esto vale para la pol&iacute;tica, pero tambi&eacute;n para una relaci&oacute;n de pareja cuando alguien &ndash;sin matiz&ndash; pasa a decir que tir&oacute; a la basura los mejores a&ntilde;os de su vida con tal o cual.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; produce esta exigencia neur&oacute;tica? El delirio de traici&oacute;n, la incapacidad para duelar un v&iacute;nculo, el horror a la soledad y la voz propia, el refugio en la camarilla, la segregaci&oacute;n. &iquest;C&oacute;mo se reconoce a alguien que se analiza? Cuando hablar con esa persona no te pone de un lado u otro; cuando su capacidad de escuchar es superior a la de juzgar; cuando no te quiere como amigo ni enemigo; cuando no te quiere comprar ni te quiere vender; cuando es alguien con quien se puede hablar.
    </p><p class="article-text">
        Asimismo, el an&aacute;lisis de alguien se reconoce tambi&eacute;n por la posici&oacute;n que tiene ante sus padres. Esto es lo que se conoce como escena primaria, que consiste en estar como espectador del goce de la pareja parental. Esta posici&oacute;n de espectador, cuando no est&aacute; analizada, se narra como si el sujeto estuviera en la escena &ndash;cuando, en realidad, es un tercero (est&aacute; afuera).
    </p><p class="article-text">
        Poder situar que uno no sabe qu&eacute; uni&oacute; o une a sus padres es un umbral que se atraviesa con angustia. Siempre es algo vinculado con el espanto, porque no hay lazo &ndash;m&aacute;s que por identificaci&oacute;n&ndash; que se funde en un ideal.
    </p><p class="article-text">
        Reconocer el artificio de la uni&oacute;n de los padres, descompletar el relato familiar, escuchar que lo que se dice que une a dos personas (o lo que los separ&oacute;) no es m&aacute;s que un velo para un deseo del que no tenemos la menor idea, es un paso importante en todo an&aacute;lisis y un indicador preciso.
    </p><p class="article-text">
        Tanto quienes romantizan la historia de amor de los padres, como quienes asumen un desenga&ntilde;o por decepci&oacute;n, no hacen m&aacute;s que confirmar la m&aacute;s b&aacute;sica de las posiciones del neur&oacute;tico: contar la historia como si hubiera estado ah&iacute;, donde nunca estuvo.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Tanto quienes romantizan la historia de amor de los padres, como quienes asumen un desengaño por decepción, no hacen más que confirmar la más básica de las posiciones del neurótico: contar la historia como si hubiera estado ahí, donde nunca estuvo.</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        A algunos neur&oacute;ticos esto les ocurre en relaci&oacute;n a sus propios recuerdos, cuando algo que cuentan no saben si lo vivieron o se lo contaron; cuando pueden actuar un relato como si les estuviera pasando en ese mismo momento.
    </p><p class="article-text">
        Un neur&oacute;tico es un espectador excluido que se cree en la escena; por eso cada tanto hay que decirle a alguno: &ldquo;Y vos qu&eacute; te metes&rdquo;, o como ya lo dijo Moria: &ldquo;El decorado se calla&rdquo;. La neurosis es mirona, pero ese no es el problema, no lo ser&iacute;a si la curiosidad no estuviera mal usada, torpemente, para creer en la escena. El neur&oacute;tico no tiene la menor idea de nada, pero cree&hellip; para no angustiarse.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;La cuesti&oacute;n ser&iacute;a no creer? No. El escepticismo es tan torpe como la creencia ingenua. Otra cosa es creer en el artificio y poder hacerse la pregunta por lo velado. Tambi&eacute;n tener el valor de admitir que bajo el velo no hay nada. Porque perder el lugar de espectador de esa nada implica sacrificar la posici&oacute;n de hijo.
    </p><p class="article-text">
        Ahora s&iacute;, entonces, el deseo de hijo. Expresi&oacute;n que puede ser le&iacute;da de dos maneras: por un lado, desear como hijo &ndash;algo que, como ya vimos, es propio de la neurosis; por otro lado, el deseo que lleva hacia la filiaci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sin duda es preciso haber hecho alg&uacute;n tratamiento de la propia posici&oacute;n de hijo para que la llegada de un ni&ntilde;o no sea apenas una continuaci&oacute;n de la estrategia con que la neurosis busca espiar su parentalidad; es lo que ocurre con los padres que les preguntan todo el tiempo a sus hijos cuestiones que tendr&iacute;an que decidir ellos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Lo que alguna vez llam&eacute; &ldquo;destituci&oacute;n parental&rdquo;, basada en el refuerzo de la inseguridad con que los padres viven su funci&oacute;n, y el modo en que no quieren estar jam&aacute;s en el lugar de quienes puedan ser vistos como &ldquo;malos&rdquo; o &ldquo;enemigos&rdquo; de sus hijos, lleva a pensar en una neurosis filiatoria. Es necesario volver a pensar, entonces, en el deseo de hijo &ndash;en sentido estricto.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En primer lugar, aunque siempre sea deseo de algo, el deseo no tiene objeto.&nbsp;De ah&iacute; que la interpretaci&oacute;n de un deseo (con la atribuci&oacute;n de un objeto; por ejemplo, &ldquo;vos quer&eacute;s tal o cual cosa&rdquo;) sea reduccionista. Incluso esto vale para uno de los deseos que parece el m&aacute;s natural, el deseo de hijo.
    </p><p class="article-text">
        En el deseo de hijo no se desea un hijo. Como con todo deseo, a trav&eacute;s del deseo de hijo se responde a una demanda o expectativa. As&iacute; es que, por ejemplo, el deseo de hijo puede tener arraigo infantil, pero no se realiza salvo en situaciones muy puntuales; hoy una de las m&aacute;s comunes es como respuesta desafiante a la finitud biol&oacute;gica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s conocidas son otras respuestas: recurrir al deseo de hijo para que la pareja no se separe; a veces tambi&eacute;n para separarse de una vez por todas; para dejar en suspenso la exigencia laboral; para sentirse joven; para competir con amigo o una hermana; etc. Las opciones son m&uacute;ltiples y lo importante es que cada analista se haga una idea de a qu&eacute; demanda responde su paciente cuando le anuncia que va a tener un hijo y por qu&eacute; es a partir de ese deseo y no de otro.
    </p><p class="article-text">
        Hay personas que se embarazan cuando sus padres se enferman; otras en el medio de una pandemia o de una guerra; pocas veces el deseo de hijo se realiza de acuerdo con una planificaci&oacute;n. Los millennials tienen algo de raz&oacute;n cuando dicen que tener un hijo es mucha responsabilidad y que habr&iacute;a que pensarlo mucho antes de lanzarse a semejante aventura.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los millennials piensan mucho y logran mantener a raya el deseo de hijo. Tanto que, despu&eacute;s, cuando quieren, a veces casi no pueden; porque el deseo de hijo no se delibera, no se pauta, sino que es uno de los deseos m&aacute;s primitivos y su refuerzo inconsciente es dif&iacute;cil de controlar.
    </p><p class="article-text">
        Nunca se sabe bien qu&eacute; se desea cuando se desea un hijo; ninguno de los ideales (de crianza, de amor, de cuidado, etc.) explica por qu&eacute;, de vez en cuando, alguien responde a una demanda a trav&eacute;s de un deseo de hijo.
    </p><p class="article-text">
        Responder a una demanda con un deseo es lo m&aacute;s humano que hay. Es responder de un modo que no es la satisfacci&oacute;n de la demanda. Es responder con la insatisfacci&oacute;n. Ese es el deseo, la insatisfacci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Ahora bien, por qu&eacute; a veces se responde con ese tipo particular de insatisfacci&oacute;n que es un hijo, eso ya es otra cosa; aunque lo que es claro, es que m&aacute;s que algo normal, lo m&aacute;s sensato es que no haya deseo de hijo. Que ante una demanda, alguien pueda hacer una regresi&oacute;n que recupere ese deseo infantil &ndash;de hijo&ndash;, lo traiga al presente, en lugar de hacerlo con otro deseo, esto s&iacute; es extra&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        Como todo deseo infantil, el de hijo, necesita una relaci&oacute;n con un anhelo preconsciente para abrirse paso. Ese anhelo es el que hoy falta, porque es el menos acorde a la realidad y sociedad en que se vive.
    </p><p class="article-text">
        El deseo de hijo tiene su origen en la infancia, es un deseo infantil &ndash;como todo deseo que se precie de tal&ndash;, pero curiosamente solo puede realizar cuando quien lo porta es capaz de perder su posici&oacute;n de hijo. Parad&oacute;jicamente, para acceder al deseo de hijo es preciso dejar de desear neur&oacute;ticamente como un hijo.
    </p><p class="article-text">
        <em>LL</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luciano Lutereau]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/neurosis-deseo-hijo_129_9621917.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 14 Oct 2022 10:55:15 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[De la neurosis al deseo de hijo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Crianza,Maternidad,Paternidades,Paternidad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El síndrome de la falta de atención de algunos hombres cuando se convierten en padres]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/sindrome-falta-atencion-hombres-convierten-padres_1_9286925.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/16c9e3e5-c0fb-4597-8d70-c1bee4d287c2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El síndrome de la falta de atención de algunos hombres cuando se convierten en padres"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">“A muchos les cuesta entender que al convertirse en padres ya no van a ser el centro de atención de sus parejas porque en los primeros meses del bebé toda la atención se focaliza en él", dice el sexólogo y experto en masculinidades Erick Pescador.</p></div><p class="article-text">
        Mar&iacute;a vive en Valencia, tiene 40 a&ntilde;os y una hija de dos. Est&aacute; a un paso de separarse de su pareja, con la que lleva ocho a&ntilde;os de relaci&oacute;n. En esa separaci&oacute;n tiene mucho que ver, precisamente, la llegada al mundo de su hija. O m&aacute;s concretamente, como matiza Mar&iacute;a, la incapacidad de ambos para afrontar la nueva situaci&oacute;n, el inevitable tr&aacute;nsito de la pareja a la familia. &ldquo;Ver c&oacute;mo mi pareja ha seguido su ritmo maratoniano de trabajo desde el sexto d&iacute;a tras dar a luz, cuando a&uacute;n est&aacute;bamos en el hospital, me ha generado una sensaci&oacute;n de soledad muy grande que creo que &eacute;l nunca ha llegado a entender. Adem&aacute;s, siempre cre&iacute; que gestionar&iacute;amos la crianza de forma m&aacute;s equitativa. No esperaba tener que asumir que, pasado el primer a&ntilde;o de vida de nuestra hija, si alguien ten&iacute;a que frenar para atenderla, ese alguien ten&iacute;a que ser yo&rdquo;, explica.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n los &uacute;ltimos datos del Instituto Nacional de Estad&iacute;stica (INE), el 46% de los m&aacute;s de 80.000 divorcios, separaciones y nulidades que se produjeron en Espa&ntilde;a en 2020 tuvieron lugar en parejas con hijos menores de edad. El INE no recopila datos de cu&aacute;ntos de estos divorcios se produjeron durante el primer o segundo a&ntilde;o de vida del primer hijo, pero lo cierto es que el nacimiento de un beb&eacute;, con toda la alegr&iacute;a que conlleva, tambi&eacute;n es un factor disruptivo para muchas parejas. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Tener un beb&eacute; es una de las experiencias m&aacute;s estresantes a las que se puede enfrentar una pareja. El cambio que implica en el d&iacute;a a d&iacute;a, todas las p&eacute;rdidas y las renuncias que lleva aparejadas tiene el potencial de acabar con una relaci&oacute;n&rdquo;, asegura M&aacute;ximo Pe&ntilde;a, psic&oacute;logo perinatal especializado en orientaci&oacute;n a la paternidad, que considera que esto se debe a que a algunas personas les cuesta gestionar esos cambios, esas p&eacute;rdidas y renuncias: &ldquo;Muchas veces reclaman o pretenden seguir viviendo la vida que ten&iacute;an antes del nacimiento de los hijos; y eso no puede ser, porque el nacimiento de los hijos implica todo un reajuste y un cambio. La pareja que era no va a volver a ser jam&aacute;s la misma. Hay que reconstruirla tras el nacimiento de los hijos y si no hay una disposici&oacute;n de hacerlo por una de las partes implicadas evidentemente puede haber una ruptura&rdquo;. Pe&ntilde;a asegura que este fen&oacute;meno sucede de manera m&aacute;s acusada en los hombres. 
    </p><p class="article-text">
        Erik Pescador es soci&oacute;logo espa&ntilde;ol, sex&oacute;logo y especialista en masculinidades, igualdad y prevenci&oacute;n de violencia. Asegura que en los cursos que ofrece a padres y futuros padres, una de las cosas en las que m&aacute;s incide es en lo que &eacute;l mismo ha llamado el s&iacute;ndrome de la falta de atenci&oacute;n. &ldquo;Hay muchos hombres a los que les cuesta entender que ya no van a ser el centro de atenci&oacute;n de la pareja, ni siquiera de un 10% de esa atenci&oacute;n, porque en los primeros meses de vida del beb&eacute; toda la atenci&oacute;n se focaliza en el reci&eacute;n nacido. Eso para las mujeres suele estar m&aacute;s claro. Sienten que no es normal, que no es justo y experimentan a veces cierta sensaci&oacute;n de que ya no son importantes para su pareja&rdquo;, explica.
    </p><p class="article-text">
        Mar&iacute;a se siente identificada con ese concepto del s&iacute;ndrome de la falta de atenci&oacute;n, aunque con matices, ya que explica que en el caso de su pareja este s&iacute;ndrome no se ha hecho evidente tanto por la atenci&oacute;n que ella ha podido dirigir a su hija (&ldquo;para &eacute;l siempre es poca&rdquo;), como por la aparici&oacute;n en su vida de una tribu de madres a la que lleg&oacute; a trav&eacute;s de un grupo de lactancia: &ldquo;&Eacute;l ha verbalizado en muchas ocasiones que tener esta tribu es lo que ha roto nuestra pareja, sin darse cuenta de que esa tribu estaba cubriendo en gran parte el vac&iacute;o de mi sentimiento de soledad&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Estas reflexiones las comparte M&aacute;ximo Pe&ntilde;a, que asegura que cada vez son m&aacute;s los padres que acuden a consulta por este motivo, por regla general &ldquo;empujados&rdquo; por sus parejas. Ante el psic&oacute;logo, los padres suelen referir esa p&eacute;rdida de centro, el sentimiento de desplazamiento, la p&eacute;rdida de vida social y de tiempo para actividades que antes eran habituales en su d&iacute;a a d&iacute;a. Otro tema que suele salir en consulta y que, seg&uacute;n Pe&ntilde;a, &ldquo;a los hombres les cuesta encajar&rdquo;, es el de los cambios en la sexualidad de la pareja, sobre todo durante los primeros meses de vida del reci&eacute;n nacido.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El primer &aacute;mbito en el que muchos hombres se sienten abandonados es en el sexual bajo la l&oacute;gica de 'me folla poco, me quiere poco'. Igual te quiere m&aacute;s que en la vida porque eres el padre su hija o hijo. El problema es que t&uacute; no eres capaz de valorar ese amor porque no est&aacute;s recibiendo la cantidad de endorfinas y oxitocina que crees que mereces&rdquo;, sostiene Erik Pescador. Mar&iacute;a confirma sin ambages la m&aacute;xima. &ldquo;Se lo he intentado explicar de muchas maneras a mi pareja, pero &eacute;l parece no entender que tras parir a un beb&eacute; se produce una transformaci&oacute;n total del cuerpo y de la mente. A&uacute;n as&iacute;, bueno, hemos ido probando muy de vez en cuando para ver las nuevas sensaciones con estos genitales suturados tras un desgarro grado 2, y la cosa ha ido bien, pero follar no es mi prioridad, la verdad&rdquo;, asegura Mar&iacute;a, que a&ntilde;ade que las broncas continuas por su nulo entendimiento como familia no ayudan a generar intimidad. &ldquo;Si estoy enfadada con &eacute;l &iquest;c&oacute;mo vamos a tener sexo? As&iacute; que vuelven los reproches de que siempre pongo excusas, que no me gusta... Y claro que me gusta, mi marido me parece muy atractivo, pero yo no funciono as&iacute;&rdquo;. 
    </p><h3 class="article-text">Encontrar su lugar</h3><p class="article-text">
        Para Erik Pescador, la &uacute;nica forma de acabar con esta sensaci&oacute;n de abandono que experimentan muchos padres es estando donde tienen que estar, en el proceso central de ese momento que es la crianza de un hijo: &ldquo;Si a ti no te han ense&ntilde;ado, o no sabes, o no quieres o no te colocas, desapareces del todo. Al final es una cuesti&oacute;n de inter&eacute;s, de ganas de querer colocarte. Tomar parte de la situaci&oacute;n, de la crianza, reduce la sensaci&oacute;n de abandono porque uno encuentra su lugar&rdquo;. A encontrar ese lugar pueden ayudar, seg&uacute;n el sex&oacute;logo, los cursos de formaci&oacute;n a la paternidad. Unos cursos a los que, explica Pescador, antes los padres llegaban perdidos y sin expectativas. Hoy acuden igual de perdidos, pero con las expectativas puestas. &ldquo;Quieren estar presentes, quieren ocuparse, tienen ganas de, pero no saben c&oacute;mo&rdquo;, afirma.
    </p><p class="article-text">
        Para M&aacute;ximo Pe&ntilde;a es una cuesti&oacute;n de falta de referentes y de ausencia de relaci&oacute;n con beb&eacute;s, en un momento en el que, en su opini&oacute;n, nos encontramos en plena transici&oacute;n hacia un nuevo concepto de paternidad. &ldquo;Hay hombres que pueden haber cumplido 40 a&ntilde;os y que quiz&aacute;s nunca han tenido a un beb&eacute; en sus brazos&rdquo;, dice.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hoy el padre que solo provee y protege no es suficiente. Hace falta una figura de padre cuidador, que comparte de igual a igual los cuidados con la mujer, que entiende que en la primera etapa de vida del beb&eacute; el cuerpo de la madre es su h&aacute;bitat natural y que &eacute;l tiene que apoyar y facilitar esa diada e irse vinculando progresivamente con el beb&eacute;&rdquo;, argumenta. &laquo;&iquest;Cu&aacute;l ser&aacute; su rol adem&aacute;s de apoyarme en los primeros tiempos? Por lo que veo hasta ahora, nadie le da bola, al padre, digo, pobre hombre. Nada ni nadie le tira un cable, un cursillo introductorio de lo que tiene que hacer, un apoyo emocional que lo anticipe a la llegada de un beb&eacute; que no siente adentro (&hellip;) &iexcl;Qu&eacute; abandono del sistema, por favor! Casi casi que, si me descuido, el padre lo tiene peor que nosotras en esta materia&raquo;, escribe Valeria Alonso en las p&aacute;ginas de 'Las hero&iacute;nas tambi&eacute;n tienen miedo' (Menoscuarto ediciones). 
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n M&aacute;ximo Pe&ntilde;a, el hecho de que la paternidad nunca conlleve los procesos biol&oacute;gicos y corporales que experimentan buena parte de las madres, pone a los hombres en una situaci&oacute;n de desventaja que, en su opini&oacute;n, ser&iacute;a &ldquo;importante&rdquo; suplir con cursos de preparaci&oacute;n a la paternidad. &ldquo;Me parece que es una necesidad urgente. Los hombres tienen miedos, dudas, inquietudes, y hace falta de alguna manera una educaci&oacute;n parental para que los hombres se impliquen desde un primer momento en todo lo relacionado con el embarazo y la crianza&rdquo;, reclama.
    </p><p class="article-text">
        De esa formaci&oacute;n, sostiene Erik Pescador, se beneficiar&iacute;an los hijos y las madres: &ldquo;Los estudios han demostrado que las madres que tienen colaboraci&oacute;n de una persona cercana tienen menos procesos de depresi&oacute;n posparto y menos duraderos&rdquo;. Tambi&eacute;n, seg&uacute;n M&aacute;ximo Pe&ntilde;a, la sociedad en su conjunto, ya que para el psic&oacute;logo la paternidad es un &ldquo;momento cr&iacute;tico&rdquo; en todo el proceso de redefinici&oacute;n de las masculinidades. &ldquo;Es una oportunidad de cambio impresionante para la igualdad entre el hombre y la mujer. Por eso es tan importante que haya formaci&oacute;n para los hombres en esta materia&rdquo;, concluye.
    </p><p class="article-text">
        <em>AC</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Adrián Cordellat]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/sindrome-falta-atencion-hombres-convierten-padres_1_9286925.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 03 Sep 2022 12:34:50 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Paternidades,Sexualidad,Crianza]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¡Basta con la Play! : criar entre pantallas y distinguir entre actividades interesantes y la pérdida de tiempo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/basta-play-criar-pantallas-distinguir-actividades-interesantes-perdida-tiempo_1_9227440.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0e42a7f2-143e-4a05-9960-a45a9dc329ab_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x2997y1426.jpg" width="1200" height="675" alt="¡Basta con la Play! : criar entre pantallas y distinguir entre actividades interesantes y la pérdida de tiempo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">“Yo de chica no tenía tantos juguetes y me divertía igual”.“Me imagino que terminaste la tarea si ya estás con el celular”. Frases que rescata, en sus investigaciones, la experta en infancias y  juegos, Carolina Duek. ¿Cómo entender a los chicos y chicas cuando pasan tanto tiempo con los dispositivos? ¿Cómo se relacionan con el mundo adulto?</p><p class="subtitle">¿Te gusta leer en varios formatos? - Esta nota es parte de la edición de abril de la revista de elDiarioAR que le llega a las socias y socios de manera gratuita en papel y en digital. Si querés recibir el próximo número que saldrá en septiembre, te podés asociar y, de paso, apoyas a este proyecto periodístico. Más datos en este link.</p></div><p class="article-text">
        Todas las ma&ntilde;anas, cuando suena el despertador, empieza el problema: no hay forma de despertar a Sofi. Al comienzo es todo silencio, despu&eacute;s aparecen gru&ntilde;idos y manotazos para quien est&eacute; cerca y, finalmente, las palabras: &ldquo;Dejame dormir, no quiero ir a la escuela&rdquo;. Esta rutina se repite de lunes a viernes desde que empez&oacute; quinto grado. Mariana, su mam&aacute;, est&aacute; agotada y sue&ntilde;a con empezar un d&iacute;a sin gritos ni mal humor; hasta adelant&oacute; la cena a las 20:15hs. Discute cada d&iacute;a para que apague la tablet en la que mira&nbsp; TikTok y YouTube hasta quedarse dormida. Hay d&iacute;as en los que Sofi se duerme m&aacute;s temprano, otros m&aacute;s tarde. LLeg&oacute; a una conclusi&oacute;n sencilla:&nbsp; Sof&iacute;a no quiere ir a la escuela.
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                Crecer con pantallas                            </span>
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        Despu&eacute;s de la cuarentena, de la virtualidad, de los cuadernillos, Sof&iacute;a no tiene m&aacute;s ganas. Se aburri&oacute;, se agot&oacute;, se le termin&oacute; el entusiasmo. Mariana le mand&oacute; un mensaje al padre: &ldquo;A Sofi le cuesta despertarse cuando se queda con vos? &iquest;Se queda con TikTok hasta dormirse? En casa es un desastre&rdquo;. &Eacute;l respondi&oacute; con emojis:&nbsp; &#128514;&#128514;&#128514;&nbsp; y agreg&oacute;: &ldquo;&iquest;Ahora me vas a decir que vos te levantabas de una cuando ibas a la escuela?&rdquo;. Ella tambi&eacute;n respondi&oacute; con emojis&nbsp; &#128077;&#128077;&#128077;&nbsp; y se castig&oacute; un poco por seguir pensando que con su expareja pod&iacute;a tener alg&uacute;n di&aacute;logo. Pidi&oacute; reuni&oacute;n en la escuela.
    </p><p class="article-text">
        La cita era a las 10:30hs. Un horario imposible para el trabajo de Mariana. Pide que sea virtual pero no se puede: hay que hacer un acta que solo puede labrarse de manera presencial. &ldquo;Prioridades&rdquo;, piensa Mariana mientras camina a la escuela despu&eacute;s de poner el lavarropas, hacer las camas y dejar lista la cena. La maestra la saluda, amable, y dice: &ldquo;Estabas preocupada por Sof&iacute;a &iquest;por algo particular?&rdquo;. Mariana le cuenta los problemas para despertarla, la distribuci&oacute;n de los d&iacute;as con el pap&aacute;, la mochila que va y viene, la relaci&oacute;n con los dispositivos, las discusiones para que los apague y el desinter&eacute;s de su hija por la escuela. La maestra le dice que a Sofi la ve bien, que tiene amigas, que juega en los recreos y que suele cumplir con las tareas. A veces, dice, cuesta que participe en clase porque se distrae hablando con su compa&ntilde;era de banco. No puede ayudarla mucho con el tema de las ma&ntilde;anas ni con las pantallas, pero le dice que la suya no es la primera reuni&oacute;n en la que se menciona el tema. La maestra le sugiere tener paciencia.
    </p><p class="article-text">
        Mariana sale de la escuela con una doble sensaci&oacute;n: por un lado, est&aacute; m&aacute;s tranquila y le sirvi&oacute; todo lo que le dijo la maestra; por otro, piensa que la reuni&oacute;n no tuvo sentido, una pena haber pedido la ma&ntilde;ana de trabajo para esto.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Pantallas y barbijos aparecen, curiosamente, como dos grandes mediadores para las infancias contemporáneas. Las pantallas permitieron, con sus desigualdades de acceso, sostener algunos vínculos durante el aislamiento más estricto. 



</p>
          </div>

  </blockquote><h3 class="article-text"><strong>Plataformas</strong></h3><p class="article-text">
        Como Mariana, muchos padres y madres intentan <em>comprender</em> a sus hijos e hijas. Entender su relaci&oacute;n con la escuela, con sus pares, con los y las adultas que los rodean y con la oferta cultural no es sencillo. Y menos a&uacute;n en los &uacute;ltimos tres a&ntilde;os. La pandemia fue una bisagra: desde marzo de 2020, cuando comenz&oacute; el encierro de la cuarentena, la vida de las infancias cambi&oacute;. La vida del mundo cambi&oacute;. Las pantallas asumieron un rol para el que estaban muy bien preparadas: entretener y mediar la sociabilidad. Zoom, Meet, Teams, TikTok, Twitch e Instagram fueron las protagonistas de casi dos a&ntilde;os de las vidas cotidianas de los y las estudiantes del mundo, pero tambi&eacute;n lo fueron las fotocopias, las interrupciones, las faltas de cr&eacute;dito para conectarse en el celular y las dificultades laborales de los adultos a cargo. El mundo cambi&oacute;, las formas de sociabilidad tambi&eacute;n y las maneras de estudiar y trabajar tuvieron que adaptarse a un contexto de aislamiento y virtualidad . As&iacute;, la escuela aparec&iacute;a en los hogares mediante papeles, tareas y pantallas.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El mundo cambió, las formas de sociabilidad también y las maneras de estudiar y trabajar tuvieron que adaptarse a un contexto de aislamiento y virtualidad . Así, la escuela aparecía en los hogares mediante papeles, tareas y pantallas.</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La preocupaci&oacute;n por el uso excesivo de las <strong>pantallas</strong> en ni&ntilde;os, ni&ntilde;as y adolescentes no apareci&oacute; con la pandemia, pero s&iacute; se intensific&oacute;. &iquest;Qu&eacute; hacen las infancias con ellas? &iquest;Qu&eacute; actividades son consideradas &ldquo;interesantes y productivas&rdquo; y cu&aacute;les una mera &ldquo;p&eacute;rdida de tiempo&rdquo;? En este punto aparece una de las claves de este art&iacute;culo: c&oacute;mo los adultos miramos y evaluamos las pr&aacute;cticas de las infancias. Todo parece ser objeto de cr&iacute;tica.
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                Crecer con pantallas                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        &ldquo;En mi &eacute;poca&hellip;&rdquo;, &ldquo;Cuando yo era chico/a&rdquo; o &ldquo;Yo no necesitaba tantas cosas para entretenerme&rdquo; son algunas de las frases repetidas en entrevistas con padres y madres desde hace m&aacute;s de quince a&ntilde;os mis&nbsp; investigaciones. Las valoraciones suelen vincularse&nbsp; a la infancia de quien enuncia. Una infancia que ocurri&oacute; en <em>otro</em> momento hist&oacute;rico con otras disponibilidades de objetos, de oferta cultural, de dispositivos pero, tambi&eacute;n de formas de v&iacute;nculos, autoridad y mandatos. Una infancia que fue particular, que ocurri&oacute; en un contexto con determinadas posibilidades, limitaciones, acompa&ntilde;amientos o ausencias; una infancia que no explica todas las infancias posibles. Y la mirada construida&nbsp; en <em>ese</em> momento hist&oacute;rico, en ese contexto, con esas posibilidades, no consigue analizar las pr&aacute;cticas y las representaciones de las infancias actuales sin tener en cuenta a la nueva oferta, a las nuevas din&aacute;micas ni a las nuevas formas de comunicaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Si pensamos en nuestra infancia y encontramos algunas (pocas) horas de televisi&oacute;n destinadas exclusivamente a los ni&ntilde;os y las ni&ntilde;as, &iquest;de qu&eacute; forma podemos aproximarnos a las pantallas con las que se relacionan las chicas y chicos hoy? &iquest;Y a sus juegos e interacciones? &iquest;Con qu&eacute; herramientas podemos comprender que pasen horas y horas en YouTube, en TikTok y en Twitch mirando a personas que juegan, que relatan situaciones o muestran objetos y lugares? Necesitamos nuevas herramientas, adecuadas a ellos y ellas. Eso supone, para el mundo adulto, un doble movimiento: acercarse a los consumos culturales y a las pr&aacute;cticas de sus hijos e hijas y, tambi&eacute;n, desplazarse de posiciones de juicio y de comparaciones con &ldquo;sus &eacute;pocas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Crecer con pantallas                            </span>
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                </figure><h3 class="article-text">Barbijos y pantallas</h3><p class="article-text">
        Las infancias contempor&aacute;neas tuvieron, durante 2020 y 2021, dos a&ntilde;os de escolaridad atravesados por la pandemia. El 2022 es un a&ntilde;o de presencialidad plena que incluye el uso de barbijo con algunas variaciones (en el nivel inicial y primer ciclo de primaria de CABA no es obligatorio). Todos los d&iacute;as, ni&ntilde;os, ni&ntilde;as y adolescentes compartieron su cotidianidad con pares y con sus docentes usando tapabocas. Bien puestos, mal puestos, descartables, reutilizables, con dibujos, sin dibujos, con una cadenita sujetadora o sin ella, la vida de las infancias cambi&oacute; no solamente en los sucesos hist&oacute;ricos sino en la obligatoriedad de un elemento que interfiere en las pr&aacute;cticas de comunicaci&oacute;n y de sociabilidad. No sabemos por cu&aacute;nto tiempo los barbijos formar&aacute;n parte de lo que debemos llevar al salir de casa. S&iacute; sabemos que la socializaci&oacute;n de las infancias es m&aacute;s compleja por un doble factor: por el tiempo de aislamiento y las nuevas din&aacute;micas que adquirieron sus v&iacute;nculos, y por las dificultades que supone la presencia de un elemento mediador en cada conversaci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las pantallas y los barbijos aparecen, curiosamente, como dos grandes mediadores para las infancias contempor&aacute;neas. Las pantallas permitieron, con sus desigualdades de acceso, sostener algunos v&iacute;nculos durante el aislamiento m&aacute;s estricto y habilitaron una construcci&oacute;n de la imagen de s&iacute; mismos de los ni&ntilde;os, ni&ntilde;as y adolescentes. Apagar la c&aacute;mara, mostrarse, hablar en clases virtuales, mandar audios, subir fotos y videos a las redes sociales fueron pr&aacute;cticas frecuentes. Ambos mediadores son inevitables a la hora de evaluar la relaci&oacute;n que establecen con sus pares, con la escuela y las personas adultas significativas.
    </p><p class="article-text">
        Otra dimensi&oacute;n crucial es el uso del <em>tiempo</em> durante el aislamiento y en las sucesivas etapas que rompi&oacute; el esquema de las rutinas escolares y lo fragment&oacute; en tareas, fotocopias y clases virtuales. Muchos de los intersticios de esos tiempos fueron ocupados por dispositivos que ofrec&iacute;an entretenimiento ilimitado, sin horario, sin estructura y con la posibilidad de interrumpir, retomar, abandonar y elegir contenidos, canciones, temas y canales. Una din&aacute;mica de uso y de organizaci&oacute;n del tiempo que no es, claramente, la de la escuela y que no sigue un patr&oacute;n prefijado ni un dise&ntilde;o curricular unificado.
    </p><p class="article-text">
        Son <em>otros</em> tiempos, <em>otras</em> formas de organizaci&oacute;n que no est&aacute;n graduadas ni siguen una secuencia espec&iacute;fica. En este contexto, no es dif&iacute;cil acompa&ntilde;ar esta conclusi&oacute;n: las infancias contempor&aacute;neas <em>ya</em> estaban atravesadas por las pantallas, por su deseo y por su acceso a ellas, pero la pandemia las jerarquiz&oacute;. La escuela, sus tiempos y sus ritmos,&nbsp; aparecen hoy en la vida de los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as con una estructura que es dif&iacute;cil de abrazar de nuevo de forma inmediata. Los tiempos se agrietaron y habr&aacute; que tomar otros para volver a ordenar la vida cotidiana no s&oacute;lo de las infancias sino la de los adultos que las rodean.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En s&iacute;ntesis, no podemos exigirles a las infancias que sean hoy, en 2022, como fuimos nosotros y nosotras en las nuestras. No podemos exigirles que invisibilicen los contextos en los que est&aacute; transcurriendo su crecimiento, el establecimiento de v&iacute;nculos y de posibilidades en el marco de la pandemia y de la post pandemia. Los h&aacute;bitos de las infancias <em>siempre</em> fueron problem&aacute;ticas para los adultos y la distancia generacional <em>siempre</em> fue un tema a resolver. Ahora bien, los juicios, las comparaciones, la evaluaci&oacute;n despectiva de lo que las infancias hacen (&ldquo;las boludeces que ves&rdquo;), aparecen en las entrevistas de investigaci&oacute;n. Esas ideas lo &uacute;nico que hacen es alejarnos, como adultos, de la posibilidad de construir puentes que habiliten nuevos v&iacute;nculos, en nuevos contextos con nuevas posibilidades y, desde ya, limitaciones. &iquest;Por qu&eacute; nuestra infancia ser&iacute;a la medida de todas las cosas? &iquest;Por qu&eacute; lo que hac&iacute;amos deber&iacute;a ser necesariamente lo que hagan nuestros hijos e hijas? &iquest;Por qu&eacute;, si jug&aacute;bamos de un modo tiene que ser &eacute;se el modo el de hoy? Nuestra infancia no es la medida de todas las cosas ni la s&iacute;ntesis de todas las posibles. Dejemos de exigirles a los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as que sean como fuimos en el pasado. Las infancias son el presente. Ser&iacute;a deseable&nbsp; acompa&ntilde;arlas, asistirlas, escucharlas y hablarles.
    </p><p class="article-text">
        Sof&iacute;a se durmi&oacute; despu&eacute;s de una hora de gritos. Cuando Mariana le sac&oacute; la tablet, se levant&oacute; de la cama y empez&oacute; a caminar por la casa. &ldquo;Si me dej&aacute;s quince minutos m&aacute;s, vuelvo a la cama&rdquo;. Que s&iacute;, que no, que &ldquo;no voy a negociar todo con vos, yo soy la adulta&rdquo; hasta que Mariana cedi&oacute;: quince minutos m&aacute;s de tablet. Termin&oacute; de lavar los platos, los cubiertos y la fuente de horno de las milanesas, mir&oacute; el reloj y vio que ya hab&iacute;an pasado los quince minutos. Se acerc&oacute; a Sofi, le dio un beso, cerr&oacute; la puerta y se sent&oacute; en el sill&oacute;n. Agarr&oacute; su celular y sonri&oacute; mientras escuchaba la m&uacute;sica del Candy crush: hab&iacute;a llegado su momento de jugar y de entregarse a la pantalla llena de colores y brillos de su celular. Jugar&iacute;a, como todos los d&iacute;as, hasta que se le terminen las vidas o hasta quedarse dormida con el tel&eacute;fono en la mano.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>CD/SB</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carolina Duek]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/basta-play-criar-pantallas-distinguir-actividades-interesantes-perdida-tiempo_1_9227440.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 08 Aug 2022 10:50:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¡Basta con la Play! : criar entre pantallas y distinguir entre actividades interesantes y la pérdida de tiempo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Crianza,Tecnología,Maternidad,Paternidades,niños]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Colectivero, papá y dos veces viudo: "Desde el hospital, mi esposa me enseñó a usar el lavarropas"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/un-trabajo-extraordinario-historias-e-ideas-sobre-maternidad-y-paternidad-en-argentina/colectivero-papa-veces-viudo-hospital-esposa-enseno-lavarropas_132_9137846.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/37bff76b-b3b2-407e-9ba0-3ca55dc47f87_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Colectivero, papá y dos veces viudo: &quot;Desde el hospital, mi esposa me enseñó a usar el lavarropas&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En esta entrega de Un Trabajo Extraordinario, Natalí Schejtman cuenta la historia de Gastón, padre de dos hijos, que casi de un día para el otro pasó a ser "papá y mamá a la vez". Los desafíos de cuidar y trabajar en pandemia y la ayuda de sus hermanas en distintos ámbitos, incluyendo el "chat de mamis" de sus hijos.</p></div><p class="article-text">
        Hay una an&eacute;cdota que a mi pap&aacute; le gusta mucho contar, o mejor, que yo cuente. Yo ya ten&iacute;a veintipico de a&ntilde;os, trabajaba y viv&iacute;a sola, y me hab&iacute;a ido de viaje a Bolivia con una amiga por un mes. Nos hab&iacute;an recomendado que visit&aacute;ramos Coroico, un valle de vegetaci&oacute;n exuberante y temperaturas amables cerca de la fr&iacute;a La Paz, que provee a la capital de frutas y verduras. Hab&iacute;a un problema: el camino que llegaba a Coroico se conoc&iacute;a popularmente como &ldquo;La ruta de la muerte&rdquo;, el rumor entre los argentinos que hab&iacute;an ido era que se ca&iacute;a un micro por semana por un camino de cornisa estrech&iacute;simo y a mi me daba mucho miedo ese viaje. Decid&iacute; entonces llamar a mi padre por tel&eacute;fono antes de salir, ya con los pasajes, probablemente buscando su visto bueno o malo. Cuando le expliqu&eacute; d&oacute;nde estaba por ir me largu&eacute; a llorar, dici&eacute;ndole que el viaje era extremadamente peligroso, que se ca&iacute;a un micro por semana y todo el resto de las cosas. Mi pap&aacute; me pregunt&oacute; si mi amiga Mariana ten&iacute;a tanto miedo como yo. Le dije que no. Entonces me dijo que si ella no ten&iacute;a miedo y quer&iacute;a ir, yo ten&iacute;a que ir tambi&eacute;n.
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    </figure><p class="article-text">
        Mi pap&aacute; no sab&iacute;a qu&eacute; era Coroico, pero quiso darme seguridad y que no me pierda algo por temor.&nbsp;<strong>Supongo que cuando ten&eacute;s hijos grandes, la crianza se reduce a calibrar el exacto miedo que les transmit&iacute;s a ellos sobre las cosas</strong>. Y en este caso le sali&oacute; bien porque mi minibus lleg&oacute; a destino y la pasamos muy bien ah&iacute;. (Aunque m&aacute;s tarde supo que, en efecto, era una ruta mundialmente conocida por su peligro y confes&oacute; que de haberlo sabido no me habr&iacute;a alentado a ir).
    </p><p class="article-text">
        No s&eacute; exactamente por qu&eacute; en ese momento de miedo, siendo ya adulta, solo quise hablar con mi pap&aacute;. En parte tiene que ver con el lugar que van ocupando las personas que te rodean, una informaci&oacute;n que se va infiltrando de manera sutil desde la infancia: qui&eacute;n es qui&eacute;n en la familia, qu&eacute; funci&oacute;n cumple cada cual y c&oacute;mo se arman esos v&iacute;nculos.
    </p><p class="article-text">
        Ah&iacute; caben din&aacute;micas dom&eacute;sticas y tambi&eacute;n el contexto social y el marco regulatorio. Tenemos la sensaci&oacute;n de que los padres est&aacute;n cambiando, aunque la distribuci&oacute;n del cuidado sigue siendo muy poco equitativa y la legislaci&oacute;n todav&iacute;a nos debe mucho para que la responsabilidad de personas gestantes y no gestantes sea algo m&aacute;s sim&eacute;trica. Eso dice mucho de c&oacute;mo se definen p&uacute;blicamente esos roles.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Un proyecto de ley en las puertas del Congreso pide extender las raqu&iacute;ticas&nbsp;</strong><a href="https://www.unicef.org/argentina/comunicados-prensa/unicef-ela-y-paternar-lanzan-campania-sistema-licencias-parentales" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>licencias</strong></a><strong>&nbsp;de paternidad que hoy son de 2 d&iacute;as&nbsp;para el sector privado, 5 para el p&uacute;blico a nivel nacional y 0 d&iacute;as para la mitad de las personas que trabajan, que est&aacute;n en el sector informal.</strong>&nbsp;(A prop&oacute;sito, vean la&nbsp;<a href="https://www.youtube.com/watch?v=pjpjqu2Cz9g)" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">campa&ntilde;a</a>&nbsp;de UNICEF, el Equipo Latinoamericano de Justicia y G&eacute;nero &ndash;ELA&ndash; y Paternar en donde diferentes padres dan cuenta de lo importante que es para ellos poder cuidar y la necesidad de que se ampl&iacute;en las licencias).
    </p><p class="article-text">
        Mientras que se empuja una agenda de cuidados m&aacute;s igualitaria, cada familia organiza como puede la vida dom&eacute;stica puertas adentro. A veces, hay situaciones que implican un volantazo respecto de c&oacute;mo se ven&iacute;an dando las cosas hasta ese momento. La historia de Gast&oacute;n es una prueba de eso. Tambi&eacute;n de c&oacute;mo una familia puede armarse de nuevo despu&eacute;s de golpes extremadamente tristes.
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                Gastón, dos veces viudo, fue construyendo su propia casa donde vive con sus hijos.                            </span>
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        Gast&oacute;n es colectivero hace 16 a&ntilde;os, t&eacute;cnico mec&aacute;nico de formaci&oacute;n, y vive en una casa que fue construyendo &ndash;y est&aacute; construyendo todav&iacute;a&ndash; con sus propias manos en el Norte del Gran Buenos Aires, cerca de San Miguel. Tiene 46 a&ntilde;os, un gesto serio, como concentrado, que se combina con los piercings que lleva en su cara. Cuando se relaja, sonr&iacute;e seguido.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Todav&iacute;a se acuerda de cuando no lavaba un plato o de cuando llegaba de su trabajo despu&eacute;s de un largo d&iacute;a&nbsp;e iba regando el living con su ropa: las zapatillas por un lado, la campera por otro, las medias por otro. M&aacute;gicamente, en minutos todo volv&iacute;a a relucir. Dice que sol&iacute;a ser algo demandante, adem&aacute;s: &ldquo;Yo me iba a trabajar a las dos y media de la ma&ntilde;ana y cuando llegaba quer&iacute;a s&iacute; o s&iacute; que mi mujer y mis hijos estuvieran en mi casa. Quer&iacute;a verlos ese rato al mediod&iacute;a cuando volv&iacute;a. Despu&eacute;s, que hagan lo que quieran&rdquo;. Todas las reglas y la columna vertebral de su vida se desmoronaron casi de un d&iacute;a para el otro. La mam&aacute; de sus hijos empez&oacute; a sentirse mal, la llev&oacute; a consultar con un m&eacute;dico, y recibi&oacute; el diagn&oacute;stico de un c&aacute;ncer fulminante por el que muri&oacute; a los dos meses, con menos de 40 a&ntilde;os.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Desde el hospital, ella ya lo empez&oacute; a instruir: c&oacute;mo se usaba el lavarropas, cu&aacute;les eran las comidas favoritas de los chicos. &ldquo;Me iba metiendo en el tema&rdquo;, dice.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Gast&oacute;n se qued&oacute; con su grand&iacute;sima tristeza y tambi&eacute;n la de sus hijos, que entonces ten&iacute;an 7 y 3 a&ntilde;os. Y con una licencia en su trabajo tuvo que reiniciar la organizaci&oacute;n de su casa y de su vida, hacer cosas que nunca hab&iacute;a hecho y contener a sus hijos. Aunque en realidad, con el m&aacute;s chiquito, me cuenta, reflexivo, ya hab&iacute;a ejercido un rol muy presente cuando era un beb&eacute;: &ldquo;En ese momento, no nos alcanzaba con un solo sueldo, entonces mi mujer hab&iacute;a decidido ponerse a estudiar para que pudiera buscar un trabajo bueno y as&iacute; tener dos sueldos. Cuando mi hijo menor ten&iacute;a un mes, ella me lo dejaba cuando yo volv&iacute;a de trabajar y se iba a la facultad hasta las diez de la noche: yo aprend&iacute; a darle mamadera, cambiarle los pa&ntilde;ales, dormirlo, est&aacute;bamos muchas horas juntos&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La plata siempre hab&iacute;a sido un tema y hab&iacute;a que elegir prioridades: o terminar la casa o irse de vacaciones. Gast&oacute;n se emociona mucho &ndash;y es imposible no acompa&ntilde;arlo&ndash; cuando cuenta que en un momento se cans&oacute; de poner todo lo que ganaba en la casa y que entonces decidieron empezar a usar esa plata para vacaciones. Hoy, sus hijos tienen en esas fotos y videos familiares un reservorio de recuerdos eternos en la computadora.
    </p><p class="article-text">
        Gast&oacute;n no qued&oacute; viudo solo una vez. Despu&eacute;s de la muerte de la mam&aacute; de sus hijos se encontr&oacute; con una mujer de la que se enamor&oacute; perdidamente, sabiendo que&nbsp;estaba en tratamiento, otra vez, por c&aacute;ncer. Y ella muri&oacute; en 2019. Los chicos volvieron a perder a una mujer a la que hab&iacute;an llegado a llamar mam&aacute;.
    </p><p class="article-text">
        Lo que emergi&oacute; las dos veces fue una red c&aacute;lida de familiares: su &ldquo;mam&aacute;&rdquo; y sus &ldquo;hermanas&rdquo; &ndash;que es en realidad su hermana mayor y sus sobrinas&ndash; forman parte de la vida de sus hijos de manera cotidiana. Los tres se despiertan a las cinco y media de la ma&ntilde;ana, desayunan, y Gast&oacute;n deja a sus hijos a media cuadra, en la casa de su hermana, que es quien los lleva al colegio. Son ellas las que le dieron y le dan una mano enorme: por ejemplo, est&aacute;n en los &ldquo;chat de mamis&rdquo; de cada uno de sus hijos. &ldquo;Yo estoy en el colectivo, no puedo leer el celular&rdquo;, dice Gast&oacute;n, con una sonrisa p&iacute;cara. &ldquo;Al principio ellas me ayudaron much&iacute;simo a organizarme y ahora tambi&eacute;n&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Gast&oacute;n est&aacute; acostumbrado a que lo biol&oacute;gico no determine los v&iacute;nculos: su propia mam&aacute; muri&oacute; cuando &eacute;l ten&iacute;a 5 a&ntilde;os y su pap&aacute; no estaba muy presente; en cambio, su hermana mayor y su marido fueron para &eacute;l un pap&aacute; y una mam&aacute;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La pandemia fue dram&aacute;tica para sostener esa red en un momento en que la muerte de su segunda esposa todav&iacute;a era reciente. Gast&oacute;n, expuesto en el colectivo a centenares de personas por d&iacute;a, ten&iacute;a miedo de llevar el virus a la casa y, a partir de ah&iacute;, contagiar a sus hermanas y mam&aacute;. Durante un tiempo, las familias se aislaron y con escuelas y otros establecimientos cerrados, los hijos de Gast&oacute;n tuvieron que pasar varias horas por d&iacute;a solos, algo que sucedi&oacute; en muchas familias a nivel global debido a las restricciones de la pandemia. Encontraron una forma de hacer funcionar la red virtualmente: las hermanas-vecinas monitoreaban a los chicos con un sistema de c&aacute;maras que sigue en pie hoy y estaban atentas a que todo estuviera bien. Tambi&eacute;n, en los momentos de aislamiento m&aacute;s estricto, dejaban comida en la puerta.
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                Un sistema de cámaras para monitorear a sus hijos cuando se quedaban solos en pandemia                            </span>
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        A Gast&oacute;n se lo ve en&eacute;rgico, hacendoso y tambi&eacute;n cansado. Su hijo mayor est&aacute; en las puertas de la adolescencia y confiesa que su crianza le resulta desafiante. Muy r&aacute;pido cuando enviud&oacute; entendi&oacute; todo lo que hac&iacute;a su esposa, pero as&iacute; como dice que es &ldquo;una madre y un padre&rdquo;, tambi&eacute;n cree que esos roles est&aacute;n definidos y que hay cosas que &eacute;l no puede hacer porque no es &ldquo;una madre&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Aprend&iacute; la energ&iacute;a que te saca un chico. Que ven&iacute;s de la calle y por ejemplo quer&eacute;s tener sexo con tu mujer y a veces mi mujer no quer&iacute;a y yo me enojaba. Y cuando me qued&eacute; solo con los chicos entend&iacute; que los chicos te sacan toda la energ&iacute;a y lo &uacute;nico que quer&eacute;s a la noche es dormir. Es tanto el cansancio y la fatiga que uno tiene en el cuerpo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; sentis que te falta?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Paciencia. Mucha. Porque me desgastan. Por m&aacute;s que yo le ponga mucho amor de mi parte, no tengo la facultad de ser madre. La madre es diferente. Yo aprend&iacute; a los ponchazos todo. Si vos ten&eacute;s mam&aacute;, tu mam&aacute; te va a pedir las cosas 20 veces y las 20 veces con amor. Yo te voy a pedir tres veces, y a la cuarta ya me desbord&eacute;. No tengo la paciencia que tienen las madres. Yo s&eacute; que eso est&aacute; mal. Mi hijo me reclama que yo estoy con cara de enojado, no estoy enojado, es mi cansancio. Yo no pretendo que laven nada, si tomaron el caf&eacute; llev&aacute; la taza a la bacha, esas cosas me desbordan porque yo en vez de llegar a mi casa despu&eacute;s de trabajar a descansar y a charlar con ellos, me tengo que poner a limpiar. Despu&eacute;s de limpiar les tengo que pedir por favor que hagan la tarea. Y ah&iacute; es cuando mi cansancio no da m&aacute;s. Necesitar&iacute;a una persona que me ayude, una ni&ntilde;era. Pero ah&iacute; estamos hablando de otros n&uacute;meros, y no alcanza.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                El dibujo y la carta de sus hijos para el día del padre                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Gast&oacute;n cuenta tambi&eacute;n que hay varones que han quedado viudos con hijos chicos que se le acercaron para conversar con &eacute;l acerca de c&oacute;mo se hace: &ldquo;Yo les dije que hab&iacute;a que tener mucha fortaleza, y que hab&iacute;a que hacer las cosas que uno siente. No hay nada escrito. Y no vas a llorar una vez, vas a llorar mil veces, y si es necesario llorar delante de tus hijos hacelo. Y si ellos quieren llorar con vos, llor&aacute; con ellos, porque es lo &uacute;nico que va a sanar. Porque si vos te guard&aacute;s todo eso te hace mal a vos y les hace mal a los chicos tambi&eacute;n&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Se nota que le gusta estar con sus hijos. Ven pel&iacute;culas, juegan al tenis, juegan juegos de mesa. Y habla de ellos y los cita en la conversaci&oacute;n permanentemente. Cuenta lo que disfruta y tambi&eacute;n lo que le gustar&iacute;a: &ldquo;Yo lo que m&aacute;s valoro en la vida es verlos bien y lo que m&aacute;s me gustar&iacute;a es que sean exitosos en la vida, que todas las posibilidades que les estoy dando &ndash;y que me rompo el alma&ndash; sepan disfrutarlas en el futuro. Que sean buena gente. Que sean diez veces mejores que yo&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">&quot;No vas a llorar una vez, vas a llorar mil veces, y si es necesario llorar delante de tus hijos hacelo. Y si ellos quieren llorar con vos, llorá con ellos. Porque si vos te guardás todo eso te hace mal a vos y les hace mal a los chicos también&quot;</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En el coche, mientras volv&iacute;a a mi casa, procesaba el relato de Gast&oacute;n. M&aacute;s de una vez me dijo que si &eacute;l hubiera enviudado sin hijos no le habr&iacute;a resultado tan dif&iacute;cil ese hurac&aacute;n f&iacute;sico y emocional que vino despu&eacute;s, pero a la vez que son ellos los que lo obligan a tener fortaleza. En definitiva, cre&eacute;s que los hijos desordenan pero al final te ordenan un mundo que qued&oacute; patas para arriba.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El aleatorio de Spotify me ley&oacute; la mente y me entreg&oacute; una canci&oacute;n del musical&nbsp;<em>Hamilton</em>&nbsp;que no hab&iacute;a escuchado antes. Se llama&nbsp;<a href="https://www.youtube.com/watch?v=GgxPJRN_LVI" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Dear Theodosia</a>, y en ella Aaron Burr, vicepresidente de Thomas Jefferson, y su archienemigo Alexander Hamilton, uno de los padres fundadores de Estados Unidos, con una sensibilidad muy contempor&aacute;nea dudosamente aplicada a personajes del siglo dieciocho, les cantan a su hija y a su hijo respectivamente.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>Mi padre no estuvo</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Yo te juro que voy a estar</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Voy a hacer lo que haga falta (voy a cometer un mill&oacute;n de errores)</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Voy a hacer que el mundo sea sano y salvo para vos.&nbsp;</em>
    </p><p class="article-text">
        Pienso en Gast&oacute;n &ndash;pienso en mi pap&aacute; tambi&eacute;n&ndash;, y en todos los padres que intentan crear mundos sanos y salvos para sus hijos, aunque sea en caminos de cornisa.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>NS</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Natalí Schejtman]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/un-trabajo-extraordinario-historias-e-ideas-sobre-maternidad-y-paternidad-en-argentina/colectivero-papa-veces-viudo-hospital-esposa-enseno-lavarropas_132_9137846.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 02 Jul 2022 04:01:27 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Colectivero, papá y dos veces viudo: "Desde el hospital, mi esposa me enseñó a usar el lavarropas"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Crianza,Paternidad,Paternidades,Organización social del cuidado,Tareas de cuidado]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Mi hija mayor cumple 18 y vuelvo a ser un padre primerizo asustado]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/hija-mayor-cumple-18-vuelvo-padre-primerizo-asustado_1_9049064.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ca98fd31-18a3-41ff-a9a6-189f68d7cf5e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Mi hija mayor cumple 18 y vuelvo a ser un padre primerizo asustado"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Intentas todo el rato conectar con ella porque te angustia que la construcción de su propia vida suponga desapego con respecto a la tuya; en realidad, cumplir años es un ejercicio imparable de autonomía</p></div><p class="article-text">
        Fue la primera de tres. Y, en realidad, lleg&oacute; con un a&ntilde;o de retraso... aunque al final le entraron prisas por nacer. Eran otros tiempos. Apenas tuve dos d&iacute;as de baja, que m&aacute;s que una baja era un permiso de 48 horas para que el padre fuera al registro, Hacienda y la Seguridad Social mientras la madre se quedaba en el hospital con la criatura. Naci&oacute; en La Paz, un hospital gigante de Madrid que confer&iacute;a seguridad a unos padres primerizos y asustados. Hasta tal punto primerizos y asustados que la primera noche que Andrea pas&oacute; fuera del hospital acabamos en Urgencias porque no paraba de llorar: solo ten&iacute;a gases.
    </p><p class="article-text">
        Pero ahora es mayor de edad, aunque cuando la mires la veas con sus disfraces, o peleando con olas que le sacaban tres cuerpos. Y, &iquest;qu&eacute; es ser mayor de edad? Da miedo. Los padres siempre tenemos miedo, y en eso seguramente seamos machistas, al desarrollar m&aacute;s temores con las hijas que con los hijos. 
    </p><p class="article-text">
        Tienes miedo como tienes orgullo; y preocupaciones; y amor y desvelos, y pasi&oacute;n y dudas. Ella ha ido creciendo, estudiando, haci&eacute;ndose cada vez m&aacute;s guapa &ndash;&iquest;qu&eacute; puedo decir?&ndash;, generosa, rodeada de amigos... &iquest;Qu&eacute; amigos? &ldquo;Pap&aacute;, es que nunca te acuerdas de mis amigos&rdquo;, me gru&ntilde;e. Y es que tiene muchos, se pierde la cuenta. Uno intenta prestar atenci&oacute;n, pero es dif&iacute;cil: del instituto viejo, del instituto nuevo, de las vacaciones, del equipo de f&uacute;tbol, del barrio... Ufff.
    </p><p class="article-text">
        Y, entonces, intentas conectar. Porque te angustia que la construcci&oacute;n de su propia vida suponga desapego con respecto a la tuya. En realidad, cumplir a&ntilde;os es un ejercicio de autonom&iacute;a, hasta que llega una edad en la que cada a&ntilde;o que se cumple te hace ser m&aacute;s dependiente.
    </p><p class="article-text">
        Pero, s&iacute;, ella ha ido cumpliendo, y ganando autonom&iacute;a. Yo le pon&iacute;a m&uacute;sica de rock, pero a ella le gustaba Ed Sheeran y Melendi. Hasta que, de repente, empez&oacute; a escuchar rap. Y entonces &iacute;bamos a ver a los Chikos del Ma&iacute;z. Pero, despu&eacute;s, dejan de gustarle. Y conectas con Zoo y Mafalda. Y est&aacute; bien, pero se va haciendo mayor y, claro, aunque tengas entradas para los conciertos, prefiere salir con sus amigos. Y quiere ir a festivales, claro, pero no va a ir contigo. Pero de repente se pone Muse, y es de tu &eacute;poca; y Estopa, que tambi&eacute;n, aunque te lo pon&iacute;as menos... Y sonr&iacute;es, porque en eso es como t&uacute;: le encanta la m&uacute;sica, y hac&eacute;is los viajes solos en coche en verano hasta la playa de canci&oacute;n en canci&oacute;n mientras el resto de la familia va en tren. Y mola.
    </p><p class="article-text">
        Pero, claro, ella a los conciertos va con sus amigos. &iquest;Y a qu&eacute; hora vas a volver? &ldquo;Pues cuando cierre la discoteca&rdquo;. Y no sabes por qu&eacute;, t&uacute;, que has cerrado discotecas hasta no hace tanto, piensas que cierran a las 3.00. Y cuando te despiertas a las 6.00 y miras en su habitaci&oacute;n y no est&aacute;, entras en p&aacute;nico, y no aciertas a marcar su n&uacute;mero, entre otras cosas porque sin gafas no ves tres en un burro. Y llamas: &ldquo;Pap&aacute;, si ya lo sab&iacute;as. Te dije que cuando cerraran las discotecas, y cierran a las 6.00. Ahora voy&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Y se te queda cara de tonto. Piensas: &iquest;qu&eacute; habr&aacute; estado haciendo? Y piensas en lo que t&uacute; hac&iacute;as a su edad cuando sal&iacute;as. Pero, &iquest;entonces bebe? &iquest;Qu&eacute; bebe? Ella no lo cuenta, aunque preguntas. Pero, &iquest;bebe? Fumar... no huele a tabaco, pero, &iquest;habr&aacute; fumado, el qu&eacute;? &iquest;Y drogas? &iquest;Consumir&aacute; drogas? Porque t&uacute; sabes que las drogas est&aacute;n por todas partes. &iquest;Entonces? Pero no sabes. Y a veces no saber tranquiliza, la ignorancia tiene sus ventajas, pero tambi&eacute;n sus riesgos. Y sus angustias. &iquest;Qu&eacute; har&aacute;?
    </p><p class="article-text">
        Y piensas: ya es mayor, tiene 18, saca muy buenas notas, es una ni&ntilde;a maravillosa, una hija estupenda, la mejor hermana. Todo est&aacute; bien, todo est&aacute; bien. Ella est&aacute; bien. Si pasara algo, lo sabr&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Y el sexo? No sabes tampoco. Seguramente preguntes mal, da como verg&uuml;enza, piensas que quiz&aacute; su madre sepa m&aacute;s y que si hay problemas, te enterar&aacute;s. Pero no sabes. Pero eres periodista, y vives en el mundo, y sabes que hay agresiones, embarazos no deseados, asaltos, acosos, eres especialmente sensible a esas noticias, sientes como que cada vez hay m&aacute;s manadas y que crecen los discursos pol&iacute;ticos antifeministas que vienen a dar amparo a conductas peligrosas. 
    </p><p class="article-text">
        Y tienes miedo. Pero no puedes vivir siempre con miedo. Es m&aacute;s, a medida que me hago mayor, porque sus 18 son mis casi 49, me duermo antes. Y te ves los viernes y los s&aacute;bados por la noche intentando aguantar despierto a que llegue, pero te duermes, y te pones una alarma para despertarte para ver c&oacute;mo llega, que est&eacute; bien, que llegue bien.
    </p><p class="article-text">
        Pero es mayor. Claro que es mayor. Puede votar, puede trabajar. &iquest;Qu&eacute; limites puedes poner? Al mismo tiempo, si hace mucha vida propia, tienes miedo de que tu <em>bebita</em>, que ya es mayor de edad, desaparezca. Y buscas mantener conexiones. Y si se ti&ntilde;e, te parece bien; y si se rapa, te parece estupendo; y si se deja el pelo largo, pues genial; y si te roba la Harrington de 198, pues encantado; y si ahora se pone vestidos, pues genial... Y si son muy cortos muy cortos, pues bien tambi&eacute;n. Crees que la mejor estrategia es apoyar, reforzar, pensando que eso mantiene el canal de comunicaci&oacute;n abierto, la conexi&oacute;n... Porque el miedo es que haya cortocircuitos.  
    </p><h3 class="article-text">La conexi&oacute;n del sushi</h3><p class="article-text">
        Desde peque&ntilde;a le encantaba el sushi, y a m&iacute; tambi&eacute;n. Era una conexi&oacute;n maravillosa, me imaginaba quedando con ella para comer sushi toda la vida. Pero primero decidi&oacute; dejar de comer carne, y ahora ya no come pescado tampoco. &iquest;Entonces? Hay que buscar otra y, de momento, la comida india se mantiene, a pesar de su hermano, Lucas, de 16, que le aburre &ndash;&eacute;l prefiere los cachopos&ndash;. Y a la peque&ntilde;a Carmen, de 4, tampoco termina de convencerle. Pero hay que mantener conexiones con cada uno, y el indio es cosa de Andrea.
    </p><p class="article-text">
        Les hice abonados al Real Madrid, &iacute;bamos los tres al campo. Otra conexi&oacute;n, pensaba: si les gusta el f&uacute;tbol, podremos ir siempre, como yo iba con mi abuelo, por ejemplo. Pero a Andrea lleg&oacute; un momento en que dej&oacute; de interesarle, y ahora le interesa m&aacute;s ir con sus amigos que con su padre y su hermano. Es normal, claro, es su vida. Pero la echas de menos.
    </p><p class="article-text">
        Y en estos d&iacute;as, recuerdas aquellos momentos en los que la conociste por primera vez. Eran tiempos en los que quiz&aacute; hab&iacute;a otra idea de la lactancia, y por supuesto del colecho, y en los que triunfaba el sonoro m&eacute;todo Estivill. &iquest;Conclusi&oacute;n? Con una semana de vida se fue a dormir a su habitaci&oacute;n, y hab&iacute;a que aguantar sus desconsolados llantos hasta que se durmiera. &iquest;Por qu&eacute;? Porque as&iacute; lo dec&iacute;a el <em>Du&eacute;rmete ni&ntilde;o,</em> libro de cabecera de una legi&oacute;n de familias de principios de los 2000. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La ni&ntilde;a est&aacute; llorando&rdquo;, dec&iacute;an sus bisabuelas. Todos la o&iacute;amos, claro, pero el m&eacute;todo Estivill decretaba que ten&iacute;a que llorar, que no pasaba nada. Y ah&iacute; hab&iacute;a que aguantar los llantos y las miradas de desaprobaci&oacute;n de las mayores.
    </p><p class="article-text">
        Y es que Andrea tuvo esa suerte: conoci&oacute; a dos abuelas, un abuelo, dos bisabuelas y un bisabuelo. Y parec&iacute;a tener efectos terap&eacute;uticos en todos los dem&aacute;s: desaparec&iacute;an dolores, artritis, artrosis, problemas, preocupaciones. Andrea no s&eacute; si vino con un pan bajo el brazo, pero desde luego s&iacute; que lleg&oacute; sembrando alegr&iacute;as. 
    </p><p class="article-text">
        Y desde entonces no ha dejado de hacerlo. Andrea es todo pasi&oacute;n: r&iacute;e, llora, se preocupa, se despreocupa, baila, canta, va por la casa tanto cerrando armarios sonoramente como dej&aacute;ndolos abiertos, pone canciones sin descanso, y sin descanso salta de una a otra sin dejar que acaben. 
    </p><p class="article-text">
        A&uacute;n a veces la llamo <em>prince,</em> como sol&iacute;amos hacer cuando era peque&ntilde;a. O beb&eacute;, porque siempre ser&aacute; ese beb&eacute; que cog&iacute; en brazos por primera vez con miedo a que se rompiera. Y que ya es mayor de edad. Pero, cuando piensas en ella, es imposible no acordarte de sus coreograf&iacute;as infantiles a patines, de cuando tocaba el piano con esas manos peque&ntilde;as, de c&oacute;mo giraba la cabeza porque ve&iacute;a m&aacute;s de un ojo que de otro, de esa piel at&oacute;pica que no dejaba de molestarle; de lo concienzuda que fue para aprender a montar en bici, nadar o cualquier objetivo que se ha ido marcando siempre...  
    </p><p class="article-text">
        Andrea es la primera de los tres en llegar a los 18, nos seguimos en Instagram, pero seguro que tiene otras cuentas y que hay <em>stories</em> solo para &ldquo;mejores amigos&rdquo;. Y, claro, un padre no puede ser un &ldquo;mejor amigo&rdquo; de Instagram. Ni de muchas cosas. Pero lo que s&iacute; es un padre, y siempre ser&aacute;, es quien la querr&aacute; siempre, hasta el final, pase lo que pase. Y esa incondicionalidad de los padres con sus hijas e hijos es poderosa y fr&aacute;gil al mismo tiempo. Poderosa, porque los que tambi&eacute;n somos hijos sabemos que nuestros padres estar&aacute;n siempre para nosotros. Fr&aacute;gil, porque los que somos padres sabemos que compartimos sus alegr&iacute;as de la misma manera que padecemos por sus preocupaciones. 
    </p><p class="article-text">
        Mi hija Andrea ya tiene 18. Y no me hago a la idea.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrés Gil]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/hija-mayor-cumple-18-vuelvo-padre-primerizo-asustado_1_9049064.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 02 Jun 2022 19:35:45 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Mi hija mayor cumple 18 y vuelvo a ser un padre primerizo asustado]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Paternidad,Paternidades,En Primera Persona]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Padre ausente]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/padre-ausente_129_8056024.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b41efb30-90ba-4089-bc3b-672a02b1a0c2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Padre ausente"></p><p class="article-text">
        Hace algunos a&ntilde;os, tras compartir con ella una clase de nataci&oacute;n, mi hija Teresa me dijo: &ldquo;&iexcl;Cuidado ahora en el vestuario papi! &iexcl;Mucho cuidado! Que nadie te toque tus partes &iacute;ntimas ni nada de eso&rdquo;. Qued&eacute; perplejo. O con una sensaci&oacute;n in&eacute;dita: Teresa me estaba cuidando como nadie; me estaba cuidando como no fui cuidado cuando a su misma edad, y en el vestuario de hombres de un club, fui abusado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hasta ese momento, a veces me despertaba con el peso de un mundo organizado para que mi profesi&oacute;n paternal no alcanzara diploma alguno. El episodio me sirvi&oacute; para descubrir que ser padre es imposible; cuidar y ser cuidado no.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;Intent&eacute; dejar a Teresa en el buffet con sus compa&ntilde;eros. Sin embargo, ella quiso almorzar conmigo y darle la espalda al resto un rato. Cuando me fui, no quise irme. Mucho menos, irme a participar del circuito podrido en cuya ra&iacute;z los d&iacute;as ofrecen seguir descuid&aacute;ndome. Me quer&iacute;a quedar a vivir con mi hija, deseo incompatible con tener que ser su padre.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; ser&aacute; paternar m&aacute;s all&aacute; de la resignaci&oacute;n? &iquest;Habr&aacute; alg&uacute;n otro recurso para semejante rol que no sea procurarse a diario una anestesia posquir&uacute;rgica? Ser padre es enterarse de la diferencia. Y ser padre tambi&eacute;n es desaparecer. No hay mayor redundancia que aquella del &ldquo;padre ausente&rdquo;: como todo dep&oacute;sito hist&oacute;rico de autoridad, el padre reviste un poder inobservable, cimiento mudo o armatoste grit&oacute;n abocado al billete. El hombre es hombre si no est&aacute;.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Se sabe: la “ausencia del padre” también fue creada para inflacionar la presencia de la madre. De ese esquema nadie salió ileso. De vuelta: ser padre es imposible. Ser madre también. Ser “adulto responsable” es una fantasía pornográfica</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Se sabe: la &ldquo;ausencia del padre&rdquo; tambi&eacute;n fue creada para inflacionar la presencia de la madre. <strong>De ese esquema nadie sali&oacute; ileso. </strong>De vuelta: ser padre es imposible. Ser madre tambi&eacute;n. Ser &ldquo;adulto responsable&rdquo; es una fantas&iacute;a pornogr&aacute;fica y tener que armar un pa&iacute;s adentro de tu casa -si hay casa- es uno de los vej&aacute;menes m&aacute;s exitosos de la ley. El hogar es un &ldquo;hotel familiar&rdquo; forzado a administrar la libertad, activar la protecci&oacute;n, montar una sala de primeros auxilios y a&uacute;n tenue, performatear una moralidad. Cuando la estad&iacute;a llega a su fin, la ley activa el peligro de vivir afuera. Aunque adentro sea peor, el enga&ntilde;o siempre ha sido limitar los espacios. La humanidad no le encontr&oacute; sustituto a la f&aacute;bula familiar, &uacute;nica novela que leen los gobiernos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Se puede ser padre sin adscribir al familiarismo, ideolog&iacute;a abrumadoramente dominante? No. No es posible. Es posible s&iacute; trabajar alrededor de una intimidad compartida, ensayo cotidiano sobre la desproporci&oacute;n con la que suele manifestarse la alteridad. &iquest;Qu&eacute; o qui&eacute;n es diferente, sobre todo? Un hijo, que aplasta las expectativas ajenas y las somete a una vida bajo amenaza. Cuando supe que Teresa iba a nacer, decid&iacute; que usar&iacute;a siempre flores en su cabeza. Llevo doce a&ntilde;os de imaginaci&oacute;n estafada.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">¿Se puede ser padre sin adscribir al familiarismo, ideología abrumadoramente dominante? No. No es posible. Es posible sí trabajar alrededor de una intimidad compartida, ensayo cotidiano sobre la desproporción con la que suele manifestarse la alteridad. </p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Siempre me llamaron ontol&oacute;gicamente la atenci&oacute;n los hijos que se dedican a lo mismo que sus padres. Y adem&aacute;s, los hijos que parecen no mantener con esas ocupaciones una relaci&oacute;n por lo menos conflictiva. De existir, la esperanza pol&iacute;tica del mundo es la insubordinaci&oacute;n; caravanas continentales de hijos dispuestos a terminar con la investidura de <em>papucho</em> y el amor por la &ldquo;madre Patria&rdquo;. Pero &iquest;cu&aacute;n lejos est&aacute;n las sociedades de aquellos postulados del historiador franc&eacute;s Jacquez Donzelot en su cl&aacute;sico <em>La polic&iacute;a de las familias</em>?. &ldquo;...Sit&uacute;an a la familia en la obligaci&oacute;n de tener que retener y vigilar a sus hijos si no quiere ser ella misma objeto de una vigilancia y de una disciplinarizaci&oacute;n&rdquo;. La familia es la comisar&iacute;a. El padre es el comisario.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&nbsp;Creo que pude ser quien soy en la vida de Teresa no por ser su padre sino por intentar ser una persona bastante dispuesta a recibir su ayuda.</strong> Me di cuenta, adem&aacute;s, que ella era capaz de acompa&ntilde;arme: alguien me acompa&ntilde;aba por primera vez. Ser una de &ldquo;los mayores&rdquo; de su vida, sin embargo, no me condujo nunca a reexaminar a mi propio padre, a quien siempre v&iacute; como el ni&ntilde;o inmigrante que se qued&oacute; a mitad del oc&eacute;ano, el obrero de f&aacute;brica en que debi&oacute; transformarse a los doce y el padre de manos engrasadas y noches mal dormidas que hubiera preferido no ser.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; nos hacemos unos a otros en nombre de la inscripci&oacute;n familiar? Donzelot describ&iacute;a c&oacute;mo un amplio elenco de trabajadores sociales, tutores, abogados, especialistas, ministerios, escuelas -sumar&iacute;a, vecinos- fiscalizan la minoridad y controlan el desenvolvimiento del n&uacute;cleo casero. Se me ocurre que, en otro idioma, la poeta estadounidense Sharon Olds contrarresta ese articulado cuando sugiere igualarnos como menores. Independientemente de la funci&oacute;n temporaria que toque cumplir, afirmarse en una orfandad compartida: &ldquo;Siempre pens&eacute; que el punto era lo que nos hiciste a nosotros como hombre grande&rdquo; le dice a su padre. Y sigue: &ldquo;&hellip;pero despu&eacute;s record&eacute; a aquel ni&ntilde;o form&aacute;ndose delante del fuego. Y lo que te hicieron, t&uacute; no me lo hiciste. Cuando te amo ahora, me gusta pensar que le estoy dando mi amor directamente a ese ni&ntilde;o&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El tiempo es justo. La ni&ntilde;ez es definitiva.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;El amor es entre ni&ntilde;os solos.
    </p><p class="article-text">
        <em>FT</em>
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Franco Torchia]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/padre-ausente_129_8056024.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 20 Jun 2021 03:03:57 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Padre ausente]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Paternidades]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Japón tiene una de las mejores licencias por paternidad, pero pocos la toman por el estereotipo del varón proveedor]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/hacia-la-igualdad/japon-mejores-licencias-paternidad-toman-estereotipo-varon-proveedor_132_8054518.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">El arraigo de la idea de que el padre debe trabajar y no cuidar a sus hijos impide elegir libremente a la famila. Algunos gobiernos locales y empresas están intentando cambiar esta tendencia.</p><p class="subtitle">Este artículo se publica como parte de “Towards Equality”, una iniciativa internacional y colaborativa que reúne a 15 medios de comunicación con el objetivo de destacar los desafíos y las soluciones para alcanzar la igualdad de género.</p></div><p class="article-text">
        La licencia por paternidad de Jap&oacute;n es considerada una de los mejores del mundo para las familias, ya que permite que tanto hombres como mujeres se queden en casa hasta que sus hijos cumplan un a&ntilde;o, recibiendo entre el 50% y el 67% del salario, y puede extenderse hasta los dos a&ntilde;os. Este sistema ocup&oacute; el primer puesto en la categor&iacute;a de permisos retribuidos reservados para padres, seg&uacute;n un informe de UNICEF de 2019, entre 41 pa&iacute;ses con modelos similares. <strong>Sin embargo, menos del 8% de los padres trabajadores del pa&iacute;s lo solicitaron en 2019 &mdash;en comparaci&oacute;n con el 83% de las madres trabajadoras&mdash; debido a los prejuicios que a&uacute;n existen sobre este permiso.</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Noboru Hosokawa, un empleado de Sekisui House Ltd., tomó un permiso de paternidad de un mes en su trabajo en el distrito de Setagaya, en Tokio.                            </span>
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        Noboru Hosokawa, de 46 a&ntilde;os, supervisor de una oficina de casas prefabricadas en Tokio para una empresa de construcci&oacute;n multinacional, al principio se opuso a disfrutar del permiso parental porque pens&oacute; que provocar&iacute;a malestar entre sus compa&ntilde;eros. &ldquo;Estaba muy ocupado con el trabajo y pens&eacute; que era imposible ausentarme&rdquo;, dice. &ldquo;Como manager, necesitaba mejorar las ventas y cre&iacute;a equivocadamente que tomar un permiso de paternidad perjudicar&iacute;a mi imagen entre mis subordinados&rdquo;.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El estereotipo de los varones como sost&eacute;n de la familia, de las mujeres a cargo de las tareas dom&eacute;sticas y de los ni&ntilde;os sigue estando muy arraigado en Jap&oacute;n. Muchos hombres no saben que tomarse un descanso para participar plenamente en la crianza de sus hijos podr&iacute;a tener un impacto positivo en las tasas de empleo femenino y ayudar a lograr la igualdad de g&eacute;nero &mdash; Jap&oacute;n ocupa el puesto 120 de 156 en el &iacute;ndice global sobre la brecha de g&eacute;nero del Foro Econ&oacute;mico Mundial de 2020. <strong>Otros tienen que enfrentarse a jefes que piensan que la prioridad de los hombres debe ser el trabajo, acusan a sus empleados de ser problem&aacute;ticos cuando piden tiempo libre para cuidar de sus hijos </strong>o incluso amenazan con retrasar posibles ascensos. Aproximadamente el 70% de las casi 3.000 empresas encuestadas el verano pasado por la C&aacute;mara de Comercio e Industria de Jap&oacute;n y la C&aacute;mara de Comercio e Industria de Tokio todav&iacute;a &ldquo;se opone total o parcialmente&rdquo; a un plan que exija a los empresarios que el permiso parental sea obligatorio para sus empleados varones. Pero tanto el gobierno nacional como los locales, as&iacute; como algunas empresas, est&aacute;n tratando de cambiar esa perspectiva.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hace dos a&ntilde;os, Hosokawa no sol&iacute;a pasar mucho tiempo con su hijo de cinco a&ntilde;os y su hija de casi tres, excepto durante las vacaciones. Ten&iacute;a que salir de casa todos los d&iacute;as a las 7:30 para ir trabajar y, a menudo, volv&iacute;a despu&eacute;s de las ocho de la noche, cuando los ni&ntilde;os ya estaban durmiendo. Cuando nacieron sus hijos, Hosokawa no sab&iacute;a que hogares como el suyo &mdash;con su mujer en casa todo el d&iacute;a&mdash; pod&iacute;an solicitar el permiso parental. Y cuando descubri&oacute; que pod&iacute;a hacerlo se mantuvo esc&eacute;ptico, ya que ninguno de los directores que conoc&iacute;a hab&iacute;a pedido el permiso de paternidad.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Un esfuerzo integral</strong></h3><p class="article-text">
        El punto de inflexi&oacute;n se produjo en 2018, cuando su empresa, <em>Sekisui House Ltd.</em>, comenz&oacute; a animar a sus empleados con hijos menores de 3 a&ntilde;os a tomar un permiso de paternidad de un mes o m&aacute;s. El presidente de la compa&ntilde;&iacute;a, Yoshihiro Nakai, inici&oacute; una reforma integral que supuso cambios graduales en el permiso paternidad, incluido el pago completo de los salarios del primer mes de baja para aliviar las posibles preocupaciones de los empleados sobre la p&eacute;rdida de ingresos. En ese momento, la hija de Hosokawa estaba a punto de cumplir 3 a&ntilde;os, pero &eacute;l todav&iacute;a se mostraba reacio a tomarse un descanso del trabajo. Finalmente acept&oacute; beneficiarse del permiso parental cuando su superior y otros colegas le prometieron que se har&iacute;an cargo de sus funciones y ayudar&iacute;an a su equipo.
    </p><p class="article-text">
        Durante su permiso, Hosokawa cocinaba, lavaba la ropa y pasaba tanto tiempo con sus hijos que hasta tuvo lumbalgia. El dolor le hizo darse cuenta de lo poco que hab&iacute;a hecho hasta entonces con respecto a las tareas del hogar y la crianza de sus hijos. Ahora, ha vuelto al trabajo y ayuda a preparar la baja de paternidad de uno de sus compa&ntilde;eros mientras anima a sus colegas m&aacute;s j&oacute;venes a que &ldquo;aprovechen al m&aacute;ximo su tiempo y lo pasen con sus hijos para verlos crecer&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text"><strong>El ejemplo de Gifu</strong></h3><p class="article-text">
        La prefectura de Gifu, en el centro del pa&iacute;s y al este de Kioto, tambi&eacute;n ha adoptado un enfoque radical para tratar de aumentar la tasa de permisos de paternidad entre sus funcionarios.
    </p><p class="article-text">
        Esta prefectura tiene el &iacute;ndice m&aacute;s alto del pa&iacute;s, seg&uacute;n una encuesta de 2019 realizada por el Ministerio de Asuntos Internos de Jap&oacute;n &mdash; pero solo en los departamentos de la prefectura supervisados &#8203;&#8203;directamente por el gobernador de Gifu. De los 93 funcionarios p&uacute;blicos elegibles en la prefectura, solo 48 de ellos (el 51,6%) disfrutaron del permiso de paternidad en el a&ntilde;o fiscal 2019. Esto supone 17,1 puntos m&aacute;s que el a&ntilde;o anterior (34,5%), una cifra muy por encima de la media nacional de los funcionarios del 16,8%.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Se ha creado una atm&oacute;sfera en el trabajo [en Gifu], donde disfrutar del permiso de paternidad ahora es normal&rdquo;, dice un representante de la Oficina de Diversidad y Empoderamiento de la Mujer del Ministerio de Asuntos Internos. &ldquo;En algunos lugares ser&aacute; dif&iacute;cil prescindir del personal por determinadas razones, pero esperamos que compartir las medidas de la prefectura de Gifu ayude a otros municipios y empresas privadas a mejorar su situaci&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Desde 2015, el gobierno de la prefectura ha obligado a los trabajadores que est&aacute;n esperando un beb&eacute; a presentar un &lsquo;plan de cuidado infantil&rsquo;, detallando las fechas estimadas del parto y si tomar&aacute;n o no el permiso de paternidad. Si indican que no tienen previsto solicitarlo, el departamento de recursos humanos pedir&aacute; a los supervisores que ajusten los horarios de trabajo y animar&aacute; a los subordinados a que dediquen tiempo libre a sus hijos.
    </p><p class="article-text">
        Ahora, la prefectura de Gifu planea aumentar su tasa de permiso parental al 90%, pero a&uacute;n quedan muchos desaf&iacute;os por delante. Cuando se tienen en cuenta las secciones fuera de la jurisdicci&oacute;n directa de los gobernadores, Gifu ocupa en realidad el segundo puesto a nivel nacional, con una media del 13% entre los empleados elegibles, por detr&aacute;s de la prefectura de Tottori con un 26%. La tasa en el departamento de polic&iacute;a de la prefectura, por ejemplo, es apenas del 5%, y la del consejo de educaci&oacute;n del 4,9%. Las empresas privadas y los municipios de Gifu tambi&eacute;n est&aacute;n luchando por aumentar esta ratio.
    </p><p class="article-text">
        Ejemplos como estos muestran que por muy dif&iacute;cil que parezca la tarea de romper con los estereotipos, <strong>en Jap&oacute;n est&aacute;n avanzando lenta pero decididamente hacia una sociedad m&aacute;s justa para las familias</strong>. En 2025, el gobierno central del pa&iacute;s espera aumentar la tasa de permiso parental entre los funcionarios p&uacute;blicos locales y las empresas privadas hasta al menos un 30%. Algo que no solo beneficiar&iacute;a a los padres trabajadores, sino que tambi&eacute;n contribuir&iacute;a a reducir la brecha de g&eacute;nero.
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      <dc:creator><![CDATA[Kenjiro Takahashi, Natsumi Nakai, Suguru Takizawa, Sawa Okabayashi y Yoshinobu Matsunaga]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/hacia-la-igualdad/japon-mejores-licencias-paternidad-toman-estereotipo-varon-proveedor_132_8054518.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 20 Jun 2021 03:03:57 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Japón tiene una de las mejores licencias por paternidad, pero pocos la toman por el estereotipo del varón proveedor]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Japón,Towards Equality,Licencia por paternidad,Desigualdad,Género,Paternidades]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Para el día del padre: licencia por paternidad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/tribuna/dia-padre-licencia-paternidad_129_8053828.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/edc1e017-3884-4819-aa94-82531c38865e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Para el día del padre: licencia por paternidad"></p><p class="article-text">
        El d&iacute;a del padre suele ser un d&iacute;a en donde todas las familias se encuentran a festejar (este a&ntilde;o tal vez por zoom o al aire libre), pero tambi&eacute;n es un d&iacute;a en donde las redes sociales y los medios se llenan de mensajes que idealizan la paternidad. Vamos a decirlo claramente: los &ldquo;padres&rdquo; no tenemos el mejor historial a la hora de paternar de manera responsable. Hist&oacute;ricamente el rol de las tareas de cuidado, en especial de los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as, ha sido asignado a las mujeres. 
    </p><p class="article-text">
        La irrupci&oacute;n del feminismo vino a cuestionarlo todo, incluyendo tambi&eacute;n los estereotipos y modelos cl&aacute;sicos de la paternidad. Cada vez son m&aacute;s las familias que toman otras formas, mujeres jefas de hogar y hombres que se hacen cargo de los quehaceres dom&eacute;sticos. Sin embargo, estamos lejos de una equidad en el reparto de tareas. El contexto pand&eacute;mico es un claro ejemplo de ello. Visibilizar esta problem&aacute;tica, cuestionar e interpelar nuestro rol y tratar de realizarlo de otro modo es fundamental para ir hacia ese horizonte. 
    </p><p class="article-text">
        Para hacer estas transformaciones, adem&aacute;s de voluntad hay que sortear l&iacute;mites impuestos desde la legislaci&oacute;n general: seg&uacute;n la ley de contrato de trabajo los padres tenemos tan solo dos d&iacute;as de licencia por paternidad, los cuales ni siquiera son obligatorios. Seg&uacute;n la ley actual, &iquest;cu&aacute;l es el rol que se nos est&aacute; asignando a los padres? &iquest;C&oacute;mo podemos construir una paternidad presente y responsable si a los dos d&iacute;as del nacimiento de nuestro bebe tenemos que volver a trabajar? 
    </p><p class="article-text">
        <strong>M&aacute;s all&aacute; de la ampliaci&oacute;n que algunos gremios muy puntuales lograron en sus convenios colectivos o los marcos regulatorios m&aacute;s progresivos de algunas provincias, es urgente que el Estado modifique la legislaci&oacute;n general para asegurar una licencia equitativa para el conjunto de los trabajadores y trabajadoras registradas. </strong>Un debate aparte es el de los trabajadores y trabajadoras no formales que ni siquiera pueden acceder a estas licencias b&aacute;sicas, ya sea porque sus empleadores se aprovechan de esta situaci&oacute;n o porque no tienen la cobertura social para tomar las licencias de manera remunerada. En cualquiera de los casos, la responsabilidad central de trabajar en una redistribuci&oacute;n de los cuidados es del Estado. 
    </p><p class="article-text">
        Argentina es de los pa&iacute;ses de la regi&oacute;n con menor licencia por paternidad. Los &uacute;nicos en peores condiciones son Hait&iacute;, Honduras, Costa Rica y Puerto Rico, con cero d&iacute;as cada uno. <strong>Para un pa&iacute;s que es punta de lanza en la legislaci&oacute;n de derechos civiles y sociales, nuestro actual r&eacute;gimen de licencias es vetusto. </strong>En ese sentido, el a&ntilde;o pasado present&eacute; un proyecto de ley que propone ampliar la licencia por paternidad, volvi&eacute;ndola remunerada, obligatoria e intransferible. Esto &uacute;ltimo es fundamental, dado que los estudios muestran que en los pa&iacute;ses donde existen amplias licencias parentales electivas entre madres y padres, la mayor&iacute;a de los varones no hace uso de ellas. En Chile, por ejemplo, tienen 12 semanas de licencias parentales 100% pagas y 18 al 50%, pero solo el 0,2% de los padres las toman. A su vez, el proyecto tambi&eacute;n propone crear una licencia por nacimiento transferible de 30 d&iacute;as para que cada familia pueda organizarse seg&uacute;n sus necesidades. El objetivo es que el aumento sea progresivo hasta lograr la paridad, y poder instalar un m&eacute;todo m&aacute;s flexible para las familias de nuestro pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        La pandemia, que ha sido terrible para todas y todos nosotros, parad&oacute;jicamente me dio la posibilidad de estar con mi hijo sus primeros meses de vida, y creo que eso es un derecho al que deber&iacute;an poder acceder todos los padres. Es el privilegio que portamos como varones, en una sociedad machista, el que hace que por ley sean las mujeres las responsables de cuidar al ni&ntilde;o o ni&ntilde;a reci&eacute;n nacida y es urgente revertir esta situaci&oacute;n. Pero no solo eso, tambi&eacute;n tenemos que cambiarla porque deseamos estar para nuestros hijos, queremos ejercer una coparentalidad responsable. Y ese deseo tambi&eacute;n es un cambio cultural que debemos impulsar, y para el cual una legislaci&oacute;n progresiva podr&iacute;a hacer la diferencia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>IH</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Itai Hagman]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/tribuna/dia-padre-licencia-paternidad_129_8053828.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 20 Jun 2021 03:02:54 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["Paternar": el reparto de las tareas de cuidado, también un derecho de los varones]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/economia/paternar-reparto-tareas-cuidado-derecho-varones_1_8050010.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3dfcb780-6a1f-4c7f-adce-0b5b4032d790_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;Paternar&quot;: el reparto de las tareas de cuidado, también un derecho de los varones"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los varones están limitados en su participación en la crianza por barreras culturales y normativas, lo que a su vez profundiza la desigualdad con las mujeres. Las brechas laborales y de ingreso son mucho mayores entre madres y padres que entre mujeres y varones sin hijos. Diferentes colectivos de masculinidades lanzarán este domingo, Día del padre, la campaña “Paternar” con el objetivo de ampliar la licencia por paternidad con carácter obligatorio y remunerado.</p></div><p class="article-text">
        La demanda de un mayor compromiso de los varones con las tareas de cuidado suele decodificarse casi exclusivamente como un reclamo de las mujeres, que apunta a desarmar un privilegio de los varones. Sin embargo, se puede ver de otra manera: <strong>tambi&eacute;n se trata del derecho de los padres a estar m&aacute;s presentes en la vida de sus hijos e hijas, </strong>algo que muchas veces forma parte de su deseo pero se ve obturado por factores culturales o normativos. Alcanza un ejemplo: la Ley de Contrato de Trabajo les otorga una licencia por paternidad de dos d&iacute;as.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        De acuerdo con los lineamientos de un trabajo del Centro de Implementaci&oacute;n de Pol&iacute;ticas P&uacute;blicas para la Equidad y el Crecimiento (Cippec) titulado &ldquo;&iquest;El mejor regalo para pap&aacute;? Este domingo y todos los d&iacute;as, el derecho a cuidar&rdquo;, la mayor participaci&oacute;n de los padres en la crianza disparar&iacute;a tambi&eacute;n un efecto virtuoso en el bienestar social porque contribuir&iacute;a a resolver un fen&oacute;meno de los &uacute;ltimos a&ntilde;os, que se puede definir como una &ldquo;revoluci&oacute;n asim&eacute;trica&rdquo;: <strong>el ingreso masivo de las mujeres en &aacute;mbitos masculinizados como el mercado laboral no fue acompa&ntilde;ado de un fen&oacute;meno inverso que involucrara a los padres de forma equivalente en la esfera dom&eacute;stica, lo que termin&oacute; por generar una situaci&oacute;n de &ldquo;doble trabajo&rdquo; para las mujeres,</strong> dentro y fuera del hogar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Pese a los avances de los &uacute;ltimos a&ntilde;os, la tenencia de hijos e hijas es todav&iacute;a uno de los determinantes clave del sostenimiento de las brechas&rdquo;, se&ntilde;ala el documento elaborado por Florencia Caro Sachetti y Juli&aacute;n Echandi, coordinadora y analista, respectivamente, del programa de Protecci&oacute;n Social de Cippec.&nbsp;
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                La brecha laboral y de ingresos es más amplia entre madres y padres que entre mujeres y varones sin hijos                             </span>
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        Dentro del universo de mujeres, las madres registran una tasa de participaci&oacute;n laboral y de empleo que supera la de aquellas que no son madres. Asimismo, su tasa de desocupaci&oacute;n es sensiblemente menor: en la actualidad, alcanza al 11% de las mujeres madres, en comparaci&oacute;n con el 15% de aquellas sin hijos o hijas. Estos datos pueden asociarse a la necesidad de las madres de contar con m&aacute;s recursos econ&oacute;micos para sostener el hogar. Sin embargo, en la comparaci&oacute;n por g&eacute;nero, surge un escenario distinto: <strong>las brechas son mucho mayores entre madres y padres que entre mujeres y varones sin hijos.</strong> Hoy, por cada 100 padres en edad activa que participan del mercado de trabajo, 66 madres lo hacen. En cambio, por cada 100 varones sin hijos, participan laboralmente 82 mujeres. En la misma l&iacute;nea, la brecha en la tasa de desocupaci&oacute;n es mayor en la poblaci&oacute;n con menores a cargo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En los &uacute;ltimos a&ntilde;os las mujeres aumentaron su participaci&oacute;n como sost&eacute;n econ&oacute;mico de las familias. As&iacute;, su rol exclusivo en el trabajo dom&eacute;stico y de cuidado no remunerado fue cediendo lugar a un doble papel, que incluye tambi&eacute;n la generaci&oacute;n de ingresos en el mercado laboral. En 2003, el 43% de los hogares contaba solo con un proveedor var&oacute;n. Hoy, ese guarismo desciende a 29%. En cambio, <strong>la proporci&oacute;n de familias con una mujer como proveedora exclusiva creci&oacute; del 25% al 32%, mientras que el porcentaje de hogares con dos proveedores aument&oacute; 10 puntos porcentuales</strong>
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, <strong>los hogares con ni&ntilde;os, ni&ntilde;as y adolescentes que tienen solo a una mujer como sost&eacute;n econ&oacute;mico se encuentran sobrerrepresentados en los quintiles m&aacute;s bajos de la distribuci&oacute;n del ingreso</strong>. De cada 100 familias con ni&ntilde;os o ni&ntilde;as donde ellas son la &uacute;nica proveedora, 54 pertenecen al 40% m&aacute;s pobre de la poblaci&oacute;n. En cambio, esta proporci&oacute;n disminuye a 46 de cada 100 cuando un var&oacute;n es el &uacute;nico sost&eacute;n econ&oacute;mico y a 22 cuando hay dos proveedores.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El ingreso masivo de las mujeres en ámbitos masculinizados como el mercado laboral no fue acompañado de un fenómeno inverso que involucrara a los padres de forma equivalente en la esfera doméstica</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Los factores que explican esta situaci&oacute;n son muchos.&nbsp; Dentro del mercado laboral, uno de ellos es la brecha de ingresos entre varones y mujeres, que no ocurre principalmente por discriminaci&oacute;n expl&iacute;cita en la remuneraci&oacute;n sino como producto de las condiciones diferenciales de la inserci&oacute;n laboral por g&eacute;nero. Desde 2003 a la actualidad se registra una tendencia decreciente en la brecha, pero que se reduce a mejor ritmo entre la poblaci&oacute;n sin hijos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        De acuerdo con el informe de Cippec,<strong> hoy una madre gana, en promedio, 38% menos que un padre, mientras que una mujer sin hijos recibe ingresos 28% inferiores a los de un var&oacute;n en la misma condici&oacute;n.</strong> Esta &ldquo;brecha salarial&rdquo; se asocia a las circunstancias en las que las personas se insertan en el mercado de trabajo: ellas suelen ocuparse en sectores peor remunerados, ser minor&iacute;a en puestos de decisi&oacute;n, desempe&ntilde;arse en la informalidad sin acceso a la seguridad social y trabajar menos horas. Estas condiciones m&aacute;s precarias de trabajo se refuerzan con la maternidad debido a la necesidad usual de tener que conciliar el trabajo remunerado con el no remunerado. En cambio, los varones tienen acceso a mejores salarios, condiciones y trayectorias laborales, oportunidades que no se ven afectadas por la tenencia de hijos o hijas.&nbsp;
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/1405292652933881866?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        Como una de las contribuciones a esta situaci&oacute;n, los autores consideran imperativo<strong> avanzar en un sistema integral y federal de cuidados,</strong> fundamentado en varios pilares. Primero, tiempo para cuidar a trav&eacute;s de un r&eacute;gimen de licencias por nacimiento o adopci&oacute;n universal, adaptable a las necesidades de las familias y que promueva la corresponsabilidad. 
    </p><p class="article-text">
        En ese sentido, integrantes de diferentes colectivos de masculinidades lanzar&aacute;n el domingo pr&oacute;ximo, D&iacute;a del padre, l<strong>a campa&ntilde;a &ldquo;Paternar&rdquo; con el objetivo de ampliar la licencia por paternidad a 30 d&iacute;as</strong> con car&aacute;cter obligatorio y remunerado. &ldquo;Interpelados por la cuarta ola feminista, los varones nos empezamos a hacer preguntas, reflexiones acerca de nuestros roles, complicidades, privilegios y empezamos a repensar nuestras pr&aacute;cticas&rdquo;, explic&oacute; a  la agencia T&eacute;lam Juli&aacute;n Novo, referente del colectivo &ldquo;Desarmarnos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Como segundo pilar, el informe sugiere que las familias deben contar con recursos econ&oacute;micos para cuidar, los cuales pueden garantizarse a trav&eacute;s del fortalecimiento del sistema de transferencias monetarias para los hogares con ni&ntilde;os, ni&ntilde;as y adolescentes. Tercero, es necesario expandir la cobertura de espacios de crianza, ense&ntilde;anza y cuidado de calidad para la primera infancia, un sector particularmente perjudicado durante las medidas de aislamiento. &ldquo;Estas pol&iacute;ticas podr&iacute;an traer aparejados retornos econ&oacute;micos positivos y una mayor equidad en la organizaci&oacute;n social del cuidado de manera simult&aacute;nea&rdquo;, apunta.
    </p><p class="article-text">
        <em>DT</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Delfina Torres Cabreros]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/economia/paternar-reparto-tareas-cuidado-derecho-varones_1_8050010.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 20 Jun 2021 03:02:53 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA["Paternar": el reparto de las tareas de cuidado, también un derecho de los varones]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Género,Feminismos,Trabajo,Desigualdad,Paternidades]]></media:keywords>
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