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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Alimentación]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/alimentacion/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Alimentación]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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    <item>
      <title><![CDATA[Un médico explica por qué hay una nutrición para cada tipo de cuerpo: “Generalizar una dieta es imposible”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/medico-explica-hay-nutricion-tipo-cuerpo-generalizar-dieta-imposible-xp_1_13204755.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2cbd161e-47e6-4d35-81c8-5fdfecf3598d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un médico explica por qué hay una nutrición para cada tipo de cuerpo: &quot;Generalizar una dieta es imposible”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los atletas de élite y los influencers deportivos de las redes sociales comen cantidades que parecen absurdas, y hay motivos para eso, así como para no imitarlos.</p><p class="subtitle">Beatriz Calvo, nutricionista: “El consumo moderado de chocolate rico en cacao puede influir en la longevidad” </p></div><p class="article-text">
        Durante los Juegos Ol&iacute;mpicos de Pek&iacute;n 2008, los medios de todo el mundo difundieron una historia sorprendente: el nadador Michael Phelps inger&iacute;a hasta 12.000 calor&iacute;as (kcal) al d&iacute;a para sostener sus seis horas de entrenamiento en el agua. El propio Phelps lo matiz&oacute; despu&eacute;s, ya que la cifra real estaba entre 8.000 y 10.000, pero eso sigue siendo cuatro veces la dieta de un adulto. Como &eacute;l, los actores de Hollywood que ganan m&uacute;sculo para protagonizar pel&iacute;culas de superh&eacute;roes tambi&eacute;n hablan en p&uacute;blico de dietas de m&aacute;s de 5.000 kcal, lo que puede llevar a preguntarse si es necesario comer lo mismo para conseguir ese cuerpo de atleta. 
    </p><p class="article-text">
        El doctor Rueda, m&eacute;dico especializado en nutrici&oacute;n y que trabaja con numerosos atletas, no oculta su asombro: &ldquo;&iquest;C&oacute;mo se le ocurre a alguien hacer la dieta de Michael Phelps si probablemente no nada las mismas horas que &eacute;l?&rdquo; Las necesidades cal&oacute;ricas de un deportista de alto rendimiento no son una extravagancia ni un capricho. Aunque siguen siendo humanos, llevaron su biolog&iacute;a a l&iacute;mites muy por encima de la media.
    </p><h2 class="article-text">Por qu&eacute; los atletas necesitan comer m&aacute;s y mejor</h2><p class="article-text">
        Una <a href="https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC5292109/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">revisi&oacute;n sistem&aacute;tica</a> de estudios corrobora que el metabolismo basal de un deportista de &eacute;lite es un 12 a 16% superior al esperado para su masa corporal. Es decir, un atleta recostado en la cama est&aacute; gastando m&aacute;s calor&iacute;as que cualquiera, solo por la mayor masa muscular, la mayor densidad mitocondrial y las adaptaciones hormonales producidas por a&ntilde;os de entrenamiento. 
    </p><p class="article-text">
        Phelps no com&iacute;a 8.000 kcal porque quisiera. Las necesitaba para no perder masa muscular y mantener su rendimiento. Sin embargo, tambi&eacute;n se producen diferencias entre distintos tipos de deporte. Un corredor de fondo y un halter&oacute;filo comen cantidades y dietas completamente distintas. &ldquo;No es lo mismo un atleta de gimnasio que un deportista de resistencia. Seg&uacute;n el tipo de ejercicio, unos desarrollan m&aacute;s fuerza, otros m&aacute;s resistencia cardiovascular, y las dietas suelen variar&rdquo;, explica el doctor Rueda.
    </p><p class="article-text">
        En efecto, el maratoniano depende del gluc&oacute;geno muscular y hep&aacute;tico para sostener el esfuerzo aer&oacute;bico prolongado, y necesita una mayor cantidad de hidratos de carbono. El levantador de pesas, sin embargo, necesita una mayor proporci&oacute;n de prote&iacute;na para reparar y construir fibras musculares de contracci&oacute;n r&aacute;pida que se da&ntilde;an despu&eacute;s de cada entrenamiento.
    </p><h2 class="article-text">El combustible es el que manda: los hidratos de carbono</h2><p class="article-text">
        Uno de los malentendidos m&aacute;s extendidos sobre la nutrici&oacute;n deportiva es que las dietas de los atletas son fundamentalmente hiperproteicas. La realidad es que para la mayor&iacute;a de los deportes, los hidratos de carbono son el macronutriente prioritario. El organismo dispone de una forma eficaz de almacenar combustible en los m&uacute;sculos para usarlo cuando sea necesario, en forma de gluc&oacute;geno, una larga cadena de mol&eacute;culas de glucosa lista para quemar en una carrera. 
    </p><p class="article-text">
        Los <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/1816789/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudios cl&aacute;sicos</a> ya indican que, cuando se agota el gluc&oacute;geno de los m&uacute;sculos, aparece la fatiga y, si no hay suficiente, no es posible rendir al m&aacute;ximo al levantar un peso o lanzar una jabalina.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La prioridad b&aacute;sica es el az&uacute;car, la glucosa. Tu cerebro y tus m&uacute;sculos necesitan un nivel de glucosa mantenida. Esto no quiere decir que metas muchas calor&iacute;as de golpe, sino distribuirlas a lo largo del d&iacute;a&rdquo;, aclara el doctor Rueda, y advierte contra las dietas que evitan los carbohidratos. &ldquo;Si te pas&aacute;s de prote&iacute;nas para intentar ganar masa muscular, el cuerpo no puede utilizar ese exceso, lo cual es un absurdo metab&oacute;lico&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><p class="article-text">
        La combinaci&oacute;n de estos dos macronutrientes es la clave. Un <a href="https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC7284704/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">metaan&aacute;lisis de 2020</a> analiz&oacute; la ingesta conjunta de carbohidratos y prote&iacute;na en atletas, y mostr&oacute; que esta combinaci&oacute;n mejoraba el rendimiento en pruebas de resistencia, comparado con comer solo carbohidratos. Por otro lado, otra <a href="https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC9734239/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">revisi&oacute;n de 2022</a> confirm&oacute; que la alta disponibilidad de carbohidratos sigue siendo la prioridad nutricional para el ejercicio intenso y la competici&oacute;n.
    </p><h2 class="article-text">Las dietas de Instagram no funcionan para todo el mundo</h2><p class="article-text">
        El problema de las dietas virales de deportistas e influencers de gimnasio es que ignoran que el punto de partida de cualquier estrategia nutricional es la personalizaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Para conseguir que unas deportistas de alto rendimiento perdieran tres kilos, lo &uacute;nico que tuve que hacer fue triplicar las calor&iacute;as&rdquo;, relata el doctor Rueda. &ldquo;Estaban consumiendo 900 kcal diarias, lesionadas porque el col&aacute;geno y los tendones no aguantaban. Hasta que no consegu&iacute; subir a 3.000 kcal no consiguieron bajar el peso&rdquo;. La an&eacute;cdota ilustra algo que parece contradictorio: comer menos no siempre produce el resultado esperado, y comer m&aacute;s, sobre todo para quienes entrenan con mucha intensidad, puede cambiar la composici&oacute;n corporal.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cuando vos establec&eacute;s una dieta, ten&eacute;s que saber el punto de partida&rdquo;, explica el doctor Rueda. &ldquo;&iquest;Cu&aacute;les son sus caracter&iacute;sticas? Edad, sexo, actividad f&iacute;sica actual y anterior, el tipo de dieta que estabas haciendo. No es lo mismo ser mujer que hombre, no es lo mismo tener 25 que 45, no es lo mismo trabajar de noche que de d&iacute;a. Ten&eacute;s que cambiar la dieta si entren&aacute;s por la ma&ntilde;ana o por la tarde. Generalizar una dieta es imposible&rdquo;, concluye el especialista.
    </p><h2 class="article-text">Los factores que determinan lo que debemos comer</h2><p class="article-text">
        La composici&oacute;n de una dieta adecuada depende de variables que ning&uacute;n video de TikTok puede evaluar por nosotros:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Masa muscular y la composici&oacute;n corporal: el m&uacute;sculo consume energ&iacute;a en reposo, aumenta el metabolismo basal y proporciona una mayor tolerancia a los hidratos de carbono. Una persona con 80 kilogramos de masa muscular procesa muy diferente un plato de pasta que alguien con 50.</li>
                                    <li>El tipo y la intensidad del entrenamiento: el entrenamiento de fuerza agota el gluc&oacute;geno muscular de forma r&aacute;pida localizada, mientras que el aer&oacute;bico de larga duraci&oacute;n lo hace de forma generalizada, y necesita que se repongan durante el ejercicio. </li>
                                    <li>Sexo, edad y estado metab&oacute;lico: alguien de mediana edad que lleva a&ntilde;os comiendo 1.200 kcal tiene un metabolismo muy distinto de alguien que come 2.500 con el mismo peso y 20 a&ntilde;os menos, y tambi&eacute;n cambia entre hombres y mujeres. &ldquo;Ten&eacute;s unos h&aacute;bitos heredados por costumbre, gen&eacute;tica o entorno, y todo eso determina que tengas un metabolismo diferente&rdquo;, aclara el doctor Rueda.</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Las dietas de los atletas son fascinantes precisamente porque son imposibles para el resto de nosotros. Lo que s&iacute; es posible para todos es entender c&oacute;mo funciona nuestro metabolismo y buscar asesoramiento para hacer que nuestra dieta funcione para nosotros.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Darío Pescador]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/medico-explica-hay-nutricion-tipo-cuerpo-generalizar-dieta-imposible-xp_1_13204755.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 08 May 2026 09:06:40 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un médico explica por qué hay una nutrición para cada tipo de cuerpo: “Generalizar una dieta es imposible”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Alimentación,Salud]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Beatriz Calvo, nutricionista: “El consumo moderado de chocolate rico en cacao puede influir en la longevidad”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/beatriz-calvo-dietista-nutricionista-consumo-moderado-chocolate-rico-cacao-influir-aumento-longevidad-xp_1_13198125.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7841e70a-77b2-4631-884f-106914a33bd9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Beatriz Calvo, nutricionista: “El consumo moderado de chocolate rico en cacao puede influir en la longevidad”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Lejos de ser un simple capricho, el chocolate se consolidó como un complejo cóctel de sustancias capaces de interactuar con nuestro reloj biológico.</p></div><p class="article-text">
        Los amantes del chocolate esperan que este dulce manjar sea la clave tambi&eacute;n para una vida m&aacute;s larga y saludable. Sin embargo, y aunque la evidencia cient&iacute;fica va en esta direcci&oacute;n, debemos tener en cuenta que no todos los chocolates son iguales ni todos ofrecen los mismos beneficios, tampoco los que lo relacionan con la longevidad, por lo que matizar ciertos conceptos es clave a la hora de hablar de chocolate y longevidad. 
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Podr&iacute;a ayudarnos uno de nuestros caprichos favoritos a vivir m&aacute;s tiempo? &iquest;D&oacute;nde termina el mito y d&oacute;nde empieza la evidencia? La dietista-nutricionista <a href="http://www.bcalvo.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Beatriz Calvo</a> nos ayuda a comprender un poco mejor cu&aacute;les son estos beneficios y qu&eacute; parte del chocolate es la responsable.
    </p><p class="article-text">
        Lejos de ser un simple capricho, el chocolate se consolid&oacute; como un complejo c&oacute;ctel de sustancias capaces de interactuar con nuestro reloj biol&oacute;gico. Las investigaciones sugieren que consumir el tipo adecuado de chocolate puede tener importantes beneficios para la longevidad. As&iacute;, es el cacao del chocolate el que contiene potentes compuestos vegetales que se han relacionado con la reducci&oacute;n del riesgo de enfermedades card&iacute;acas, la disminuci&oacute;n de la inflamaci&oacute;n y la protecci&oacute;n contra el estr&eacute;s oxidativo a nivel celular.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Qu&eacute; tiene que ver el chocolate con longevidad</h2><p class="article-text">
        De acuerdo con un estudio publicado en <a href="https://academic.oup.com/eurheartj/article-abstract/31/13/1616/418351" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">European Heart Journal</a>, las personas que consumen m&aacute;s chocolate tienen una menor presi&oacute;n arterial y menor riesgo de eventos cardiovasculares. Calvo cita tambi&eacute;n este <a href="https://www.mdpi.com/2072-6643/9/8/852" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">metaan&aacute;lisis</a>, seg&uacute;n el cual el consumo moderado de chocolate se asocia a un menor riesgo de enfermedad cardiovascular y menor mortalidad. Sin embargo, como apunta la especialista, esos estudios son &ldquo;observaciones, no prueban causalidad&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Si buscamos evidencia m&aacute;s s&oacute;lida que explique los mecanismos biol&oacute;gicos por los que el cacao es beneficioso, Calvo afirma que debemos recurrir a lo que dice la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (<a href="https://efsa.onlinelibrary.wiley.com/doi/10.2903/j.efsa.2012.2809" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">EFSA</a>), seg&uacute;n la cual el cacao contiene flavonoides que disminuyen el riesgo cardiovascular, uno de los principales determinantes de longevidad, ya que mejoran &ldquo;la funci&oacute;n endotelial y aumenta la vasodilataci&oacute;n&rdquo;, afirma Calvo. Estos antioxidantes neutralizan los radicales libres, reduciendo el estr&eacute;s oxidativo y previniendo el da&ntilde;o celular, uno de los principales factores del envejecimiento y las enfermedades cr&oacute;nicas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero es importante matizar esta afirmaci&oacute;n porque, en realidad, lo que de verdad puede tener efectos beneficiosos son ciertos compuestos del cacao. No es lo mismo tomar una tableta de chocolate que cacao en polvo puro. Como matiza Calvo, el cacao y el chocolate &ldquo;no son equivalentes porque la tableta contiene, adem&aacute;s de cacao, manteca de cacao y az&uacute;car (en proporci&oacute;n variable), lo que disminuye su densidad de flavonoides por gramo y aumenta su valor energ&eacute;tico&rdquo;, explica Calvo.
    </p><p class="article-text">
        En cambio, el cacao en polvo puro &ldquo;solo contiene cacao y, por tanto, es m&aacute;s rico en flavonoides y menos denso cal&oacute;ricamente&rdquo;, aclara Calvo. Esta semilla fermentada y secada del fruto del &aacute;rbol <em>Theobroma cacao</em>, de sabor amargo e intenso, conserva mejor sus nutrientes como antioxidantes, magnesio y flavonoides. &ldquo;El cacao en polvo puro es m&aacute;s interesante desde el punto de vista nutricional que el chocolate en tableta&rdquo;, advierte Calvo.
    </p><p class="article-text">
        Otro matiz que apunta Calvo es que deben tenerse en cuenta otras variables de estilo de vida que &ldquo;podr&iacute;an explicar parte del efecto: las personas que toman chocolate negro, m&aacute;s rico en cacao, suelen tener una alimentaci&oacute;n m&aacute;s equilibrada y unos mejores h&aacute;bitos&rdquo;. La suma de todo ello nos permite concluir que &ldquo;el consumo moderado de chocolate rico en cacao puede asociarse con mejor salud cardiovascular y, potencialmente, con efectos beneficiosos a nivel cognitivo y emocional, lo que puede influir indirectamente en un aumento de la longevidad&rdquo;, afirma Calvo.
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Por qu&eacute; el chocolate negro es mejor?</h2><p class="article-text">
        Ya vimos que no todos los chocolates son iguales, ya que muchos productos de chocolate de consumo diario est&aacute;n altamente procesados y repletos de az&uacute;cares y grasas a&ntilde;adidos. Estas particularidades pueden contrarrestar cualquier beneficio para la longevidad. &ldquo;La diferencia entre los distintos tipos de chocolate es muy grande desde el punto de vista nutricional&rdquo;, afirma Calvo, que recuerda que &ldquo;los efectos beneficiosos se atribuyen a los flavanoles del cacao, cuya cantidad depende del tipo de chocolate&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Dicho esto, el chocolate negro es el que contiene la mayor cantidad de cacao, el chocolate con leche menos y el blanco, ninguno. La cantidad recomendada de consumo de cacao para obtener los beneficios vasculares estar&iacute;a en torno a los 200 miligramos de flavanoles al d&iacute;a, lo que se traduce en unos 2,5 gramos de cacao puro en polvo o 10 gramos de chocolate negro con aproximadamente un 70% de cacao.
    </p><p class="article-text">
        Como explica Calvo, el procesado que sufre el chocolate reduce de forma dr&aacute;stica estos compuestos: &ldquo;Son mucho m&aacute;s interesantes aquellos que contengan mayor porcentaje de cacao, al menos un 70% y preferiblemente sobre el 85%, que son los valores &oacute;ptimos demostrado en estudios&rdquo;. Por tanto, el &ldquo;consumo moderado de chocolate negro de alta pureza es lo que nos reportar&aacute; beneficios para la salud&rdquo;, reconoce la nutricionista.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Aunque, al tratarse de un producto altamente palatable, es f&aacute;cil que nos excedamos en su consumo, &ldquo;lo que puede llevar a un aumento significativo de la ingesta cal&oacute;rica y de az&uacute;cares, contrarrestando los efectos beneficiosos descritos e incluso puede resultar perjudicial desde el punto de vista metab&oacute;lico&rdquo;, advierte Calvo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Chavarrías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/beatriz-calvo-dietista-nutricionista-consumo-moderado-chocolate-rico-cacao-influir-aumento-longevidad-xp_1_13198125.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 06 May 2026 11:41:38 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Beatriz Calvo, nutricionista: “El consumo moderado de chocolate rico en cacao puede influir en la longevidad”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Chocolate,Alimentación,Salud,Longevidad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Natalia Paz, nutricionista: “La inflamación es una respuesta de defensa de nuestro sistema inmune ante una agresión”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/natalia-paz-nutricionista-inflamacion-respuesta-defensa-sistema-inmune-agresion_1_13140092.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b0eb45f9-ef6d-4e9d-8bfa-8595f390c6e9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Natalia Paz, nutricionista: “La inflamación es una respuesta de defensa de nuestro sistema inmune ante una agresión”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Pescado azul, frutos rojos, aceite de oliva virgen extra o las crucíferas son algunos de los imprescindibles en nuestra despensa para prevenir la inflamación.</p></div><p class="article-text">
        La inflamaci&oacute;n es la forma en que el cuerpo se protege contra agentes da&ntilde;inos. Cuando las c&eacute;lulas se da&ntilde;an, el sistema inmune desencadena una respuesta inflamatoria para protegerlas durante el proceso de curaci&oacute;n. <strong>Natalia Paz</strong>, nutricionista y socia de <a href="https://www.nutricionvitoria.com/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Nutrici&oacute;n Vitoria</a>, explica que la inflamaci&oacute;n es, en esencia, &ldquo;una respuesta de defensa de nuestro sistema inmunitario ante una agresi&oacute;n, un golpe, infecci&oacute;n o toxina&rdquo;. Este proceso de inflamaci&oacute;n aguda para reparar las c&eacute;lulas da&ntilde;adas es necesario y forma parte del proceso de curaci&oacute;n. Por ejemplo, cuando nos torcemos el tobillo y se hincha, esa reacci&oacute;n es la forma en que el cuerpo cura la herida y previene da&ntilde;os mayores.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, el problema aparece cuando la &ldquo;inflamaci&oacute;n es cr&oacute;nica de bajo grado porque el cuerpo detecta una amenaza constante y se mantiene en alerta permanente. Esto, a largo plazo, da&ntilde;a tejidos sanos y se asocia con enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo 2 y trastornos autoinmunes&rdquo;, advierte Paz. La inflamaci&oacute;n, por tanto, se vuelve <a href="https://www.mdpi.com/2073-4409/13/22/1906" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">perjudicial</a> cuando persiste porque supone un estr&eacute;s para el organismo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El problema es que &ldquo;no duele ni presenta s&iacute;ntomas evidentes como rojez o dolor; pod&eacute;s tener el organismo inflamado durante a&ntilde;os sin saberlo, mientras tus c&eacute;lulas sufren un desgaste acelerado&rdquo;, reconoce Paz. Este tipo de inflamaci&oacute;n puede producirse como respuesta a factores del estilo de vida. Por tanto, una forma de&nbsp;controlarla y reducirla es adoptar h&aacute;bitos de vida saludables.
    </p><p class="article-text">
        Afortunadamente, y tal y como reconoce la nutricionista, &ldquo;la alimentaci&oacute;n es nuestra herramienta m&aacute;s poderosa para &lsquo;bajar el volumen&rsquo; de esa inflamaci&oacute;n. No se trata de un remedio m&aacute;gico de un d&iacute;a, sino de crear un entorno qu&iacute;mico favorable en el cuerpo&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Los top 5 de los alimentos antiinflamatorios</h2><p class="article-text">
        Diversos <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/21139128/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudios</a> demuestran que la alimentaci&oacute;n puede desempe&ntilde;ar un papel fundamental en la inflamaci&oacute;n cr&oacute;nica, bien porque que el cuerpo la produzca o porque la combata, ya que hay ciertos alimentos que &ldquo;luchan&rdquo; por nosotros. Elegir los ingredientes adecuados es una de las herramientas m&aacute;s eficaces para prevenir la inflamaci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Para Paz, &ldquo;si tuvi&eacute;ramos que llenar la despensa con los imprescindibles antiinflamatorios, estos ser&iacute;an los ganadores&rdquo;:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li><strong>C&uacute;rcuma y jengibre</strong>:&nbsp;gracias a la curcumina de la primera y los gingeroles del segundo, estos alimentos act&uacute;an de forma similar a como lo hacen algunos analg&eacute;sicos naturales, afirma la nutricionista.&nbsp;</li>
                                    <li><strong>Pescado azul</strong>: el salm&oacute;n, las sardinas o la caballa son ricos en omega-3, &ldquo;el &aacute;cido graso &lsquo;rey&rsquo; para frenar la inflamaci&oacute;n&rdquo;, reconoce Paz. Esta <a href="https://link.springer.com/article/10.1007/s11010-020-03965-7" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">investigaci&oacute;n</a> demostr&oacute; que los &aacute;cidos omega-3 desactivan los genes proinflamatorios del cuerpo y aumentan la capacidad de las c&eacute;lulas para eliminar componentes da&ntilde;inos.</li>
                                    <li><strong>Frutos rojos</strong>: hablamos aqu&iacute; de ar&aacute;ndanos o frambuesas, alimentos que est&aacute;n cargados de antiocianinas que protegen las c&eacute;lulas del estr&eacute;s oxidativo y que frenan la producci&oacute;n de compuestos inflamatorios.</li>
                                    <li><strong>Cruc&iacute;feras</strong>: alimentos como el br&oacute;coli o el coliflor contienen sulforafano, que ayuda a &ldquo;bloquear enzimas que causan destrucci&oacute;n articular e inflamaci&oacute;n&rdquo;, explica Paz. Adem&aacute;s, contienen altas concentraciones de vitaminas, minerales y antioxidantes asociados con la reducci&oacute;n de la inflamaci&oacute;n.</li>
                                    <li><strong>Aceite de oliva virgen extra</strong> (AOVE): lo que conocemos como el &ldquo;&rsquo;oro l&iacute;quido&rsquo; contiene oleocantal, con efectos similares al ibuprofeno&rdquo;, afirma Paz. Este tipo de aceite se procesa m&iacute;nimamente y conserva m&aacute;s compuestos vegetales protectores, conocidos como polifenoles, que pueden ser eficaces contra la inflamaci&oacute;n y el dolor.&nbsp;</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Al introducir estos alimentos podemos ayudar al cuerpo a combatir la inflamaci&oacute;n de forma natural, ya que est&aacute;n repletos de nutrientes que lo permiten al fortalecer el sistema inmune y promover el bienestar general. 
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Hablamos, por tanto, de una dieta antiinflamatoria beneficiosa para todo el mundo? Si bien la nutricionista reconoce que hay principios universales, muchas veces centrados en una dieta de estilo mediterr&aacute;neo, como el hecho de comer m&aacute;s vegetales, menos az&uacute;car y m&aacute;s grasas saludables, conviene recordar que la composici&oacute;n ideal de la dieta puede variar porque &ldquo;la nutrici&oacute;n es profundamente individual&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Esto significa que debemos prestar atenci&oacute;n a factores como la gen&eacute;tica y la microbiota de cada uno&nbsp;porque &ldquo;lo que para alguien es un superalimento &mdash;como el br&oacute;coli o las legumbres&mdash; para otra con una microbiota desequilibrada o sensibilidad digestiva puede causarle gases e inflamaci&oacute;n abdominal&rdquo;, afirma Paz.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n debe prestarse atenci&oacute;n al &ldquo;contexto vital de cada uno, ya que no necesita el mismo soporte nutricional un atleta de &eacute;lite que una persona con una enfermedad autoinmune o alguien con un alto nivel de estr&eacute;s laboral&rdquo;, reconoce la nutricionista. Por tanto, si bien la &ldquo;base antiinflamatoria es beneficiosa para todos, el ajuste adecuado debe personalizarlo un nutricionista&rdquo;.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Qu&eacute; alimentos debemos evitar para prevenir la inflamaci&oacute;n</h2><p class="article-text">
        Hay alimentos que, por el contrario, pueden promover la inflamaci&oacute;n. Lo admite Paz, seg&uacute;n la cual &ldquo;existen productos que act&uacute;an como &lsquo;gasolina&rsquo; para el fuego inflamatorio&rdquo;, como los az&uacute;cares refinados y las harinas blancas, que provocan picos de insulina que disparan citoquinas proinflamatorias; las grasas trans y los aceites vegetales refinados, presentes en los ultraprocesados y los panificados; y el exceso de carnes procesadas como embutidos y carnes con muchos aditivos.
    </p><p class="article-text">
        Para Paz, &ldquo;en un mundo ideal los ultraprocesados no deber&iacute;an formar parte de la dieta, pero, m&aacute;s que una &lsquo;prohibici&oacute;n&rsquo;, que genera estr&eacute;s y tambi&eacute;n inflama, debemos hablar de prioridad&rdquo;. Esto significa que nuestra dieta debe basarse principalmente en alimentos saludables, lo que permite que &ldquo;nuestro cuerpo pueda gestionar, excepcionalmente, un capricho ocasional&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Chavarrías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/natalia-paz-nutricionista-inflamacion-respuesta-defensa-sistema-inmune-agresion_1_13140092.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 14 Apr 2026 09:18:46 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Grillos, gusanos o escarabajos: los insectos, cada vez más cerca de formar parte de la dieta mediterránea]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/grillos-gusanos-escarabajos-insectos-vez-cerca-formar-parte-dieta-mediterranea_1_13082733.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f84abe19-17c8-480c-a884-15bada329def_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Grillos, gusanos o escarabajos: los insectos, cada vez más cerca de formar parte de la dieta mediterránea"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Siete empresas catalanas se unen en la Asociación de Industrias de Insectos, un conglomerado que muestra que el consumo de estos animales es un negocio en auge alimentado por las crisis climáticas y el incremento de la población mundial.</p></div><p class="article-text">
        Tres yogures sobre la mesa, papel y bol&iacute;grafo. Eso se encontr&oacute; una veintena de personas mayores de sesenta a&ntilde;os que acudieron a la cata de un producto que todav&iacute;a no est&aacute; en el mercado. A priori, nada distinto a los encuentros que suelen organizar las empresas de marketing, pero esos yogures, uno con sabor a vainilla, otro de avellana y otro mixto, conten&iacute;an un ingrediente poco habitual: <strong>harina de gusano</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Esta cata, que tuvo lugar en septiembre de 2025 en Barcelona, fue la primera con humanos en el marco de la cultura mediterr&aacute;nea, una zona que tiene una gastronom&iacute;a en la que los insectos causan, en principio, bastante rechazo. Y fue, adem&aacute;s, la primera cata con prop&oacute;sitos cient&iacute;ficos, no comerciales. Organizada por cient&iacute;ficas de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC), la cata quer&iacute;a empezar a ver qu&eacute; tolerancia tiene el p&uacute;blico al sabor de los insectos y al hecho de saber que lo que comen est&aacute; hecho con estos animales.
    </p><p class="article-text">
        Este experimento dejaba entrever las posibilidades de un mercado en auge. El martes pasado, s&oacute;lo cinco meses despu&eacute;s de esa cata, se constituy&oacute; la <strong>Asociaci&oacute;n Catalana de Industrias de Insectos (Indicat)</strong> para &ldquo;dar visibilidad&rdquo; a empresas pioneras. Por ahora, este conglomerado une a siete compa&ntilde;&iacute;as que comercializan diversos productos, ya sean polvos que sirven como complementos alimenticios, o productos procesados como barritas energ&eacute;ticas o galletitas. 
    </p><p class="article-text">
        Una de las empresas de la Indicat es Grillco, una de las primeras que apostaron por la cr&iacute;a y comercializaci&oacute;n de insectos. En su caso, <strong>grillos</strong>. Nacidos hace tres a&ntilde;os, todav&iacute;a hoy siguen siendo de las pocas granjas pensadas para el consumo humano en Espa&ntilde;a. Su producto se vende en forma de polvo para hacer batidos o como complemento de la harina para cocinar. &ldquo;Tiene una gran proporci&oacute;n de prote&iacute;na [cerca del 70%] y unos &iacute;ndices de vitamina B12 superiores a los de la carne&rdquo;, apunta Bernat Monter, fundador y CEO de Grillco.
    </p><p class="article-text">
        La historia de esta empresa empez&oacute; con un viaje a M&eacute;xico, donde su fundador prob&oacute; los chapulines (grillos) y se sorprendi&oacute; de que, a pesar de sus propiedades nutricionales, no se consumieran en Europa. En ese momento, el grillo se acababa de convertir en el primer insecto en recibir el visto bueno de la Uni&oacute;n Europea para comercializarse. As&iacute; que Monter, que era propietario de una carnicer&iacute;a, decidi&oacute; dejar atr&aacute;s los cerdos y pollos para enfocarse en los grillos.
    </p><p class="article-text">
        Ahora cuenta con una nave industrial en el municipio de Sant Miquel de Baleny&agrave; (Barcelona) que en 300m2 cr&iacute;a a unos 22 millones de grillos. &ldquo;La ventaja de estas granjas es que no ocupan espacio y, adem&aacute;s, pueden crecer hacia arriba o hacia debajo del suelo&rdquo;, explica el propietario.
    </p><p class="article-text">
        El empresario coincide en que el principal escollo de su negocio se encuentra en el rechazo que la sociedad siente hacia los insectos. &ldquo;Se relacionan con algo sucio, lo que sale cuando la comida se pudre o no se limpia, pero es todo lo contrario&rdquo;, asegura Monter, que se afana en dejar claro que las granjas de insectos son &ldquo;mucho m&aacute;s limpias&rdquo; que las granjas tradicionales.
    </p><p class="article-text">
        Para que los grillos se reproduzcan bien, se requiere tener una temperatura y humedad controladas, adem&aacute;s de mantener celosamente la limpieza. &ldquo;Los insectos no tienen casi cadena nerviosa y no sienten dolor, pero s&iacute; se pueden estresar, y eso es lo que no queremos. Por eso no hay demasiados grillos en cada caja y ven a los humanos lo m&iacute;nimo indispensable&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><h2 class="article-text">Una posible soluci&oacute;n para un escenario en crisis</h2><p class="article-text">
        Las proyecciones de aumento de la poblaci&oacute;n mundial hacen prever que de cara a 2050 la demanda de prote&iacute;na aumentar&aacute; entre un 70 y un 80%. La principal fuente para conseguir este compuesto en los pa&iacute;ses del norte global siguen siendo los animales (en Espa&ntilde;a la prote&iacute;na vegetal s&oacute;lo supone el 20% del total), pero teniendo en cuenta el impacto que las granjas suponen para el medio ambiente, diversos organismos como la Uni&oacute;n Europea llaman al consumo de &ldquo;prote&iacute;nas alternativas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Y <strong>si bien hoy las legumbres son la principal alternativa a la carne -tanto por precio como por impacto ecol&oacute;gico-, los insectos prometen ser mucho m&aacute;s sostenibles</strong>. De hecho, el proceso de cr&iacute;a y procesamiento requiere de hasta un 80% menos agua, un 99% menos de espacio y producen un 90% menos de gases de efecto invernadero. De la misma manera, necesitan casi seis veces menos de alimento para generar la misma cantidad de prote&iacute;na que una vaca.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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	<!-- Artboard: D -->
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<div style=""></div>
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		<div id="g-ai0-1" class="g-Capa_8 g-aiAbs g-aiPointText" style="top:7.8559%;margin-top:-13px;left:0.1563%;width:633px;">
			<p class="g-pstyle0">Eficiencia de la cría de insectos respecto a la ganadería tradicional</p>
		</div>
		<div id="g-ai0-2" class="g-Capa_8 g-aiAbs g-aiPointText" style="top:14.8835%;margin-top:-8.1px;left:0.1563%;width:633px;">
			<p class="g-pstyle1">Espacio de cría (m<sup>2</sup>) que necesitan diversos animales para conseguir la misma cantidad de proteina </p>
		</div>
		<div id="g-ai0-3" class="g-Capa_8 g-aiAbs g-aiPointText" style="top:53.9067%;margin-top:-8.6px;left:33.3981%;width:51px;">
			<p class="g-pstyle2">17,68</p>
		</div>
		<div id="g-ai0-4" class="g-Capa_8 g-aiAbs g-aiPointText" style="top:53.9067%;margin-top:-8.6px;left:40.4753%;width:35px;">
			<p class="g-pstyle2">47</p>
		</div>
		<div id="g-ai0-5" class="g-Capa_8 g-aiAbs g-aiPointText" style="top:53.9067%;margin-top:-8.6px;left:45.7893%;width:45px;">
			<p class="g-pstyle2">55,3</p>
		</div>
		<div id="g-ai0-6" class="g-Capa_8 g-aiAbs g-aiPointText" style="top:53.9067%;margin-top:-8.6px;left:61.7153%;width:45px;">
			<p class="g-pstyle2">200</p>
		</div>
		<div id="g-ai0-7" class="g-Capa_8 g-aiAbs g-aiPointText" style="top:63.2996%;margin-top:-15.6px;left:6.2181%;width:94px;">
			<p class="g-pstyle1">Huella </p>
			<p class="g-pstyle1">hídrica (m&sup3;)</p>
		</div>
		<div id="g-ai0-8" class="g-Capa_8 g-aiAbs g-aiPointText" style="top:64.5804%;margin-top:-23.1px;left:23.1383%;width:119px;">
			<p class="g-pstyle1">Gases de efecto</p>
			<p class="g-pstyle1">invernadero*</p>
		</div>
		<div id="g-ai0-9" class="g-Capa_8 g-aiAbs g-aiPointText" style="top:63.2996%;margin-top:-15.6px;left:44.4335%;width:97px;">
			<p class="g-pstyle1">Uso de </p>
			<p class="g-pstyle1">energía (MJ)</p>
		</div>
		<div id="g-ai0-10" class="g-Capa_8 g-aiAbs g-aiPointText" style="top:64.5804%;margin-top:-23.1px;left:61.3043%;width:148px;">
			<p class="g-pstyle1">Alimento necesario</p>
			<p class="g-pstyle1">para producir 1 kg </p>
			<p class="g-pstyle1">de masa corporal (g)</p>
		</div>
		<div id="g-ai0-11" class="g-Capa_8 g-aiAbs g-aiPointText" style="top:63.2996%;margin-top:-15.6px;left:85.3372%;width:110px;">
			<p class="g-pstyle1">Porción </p>
			<p class="g-pstyle1">comestible (g)</p>
		</div>
		<div id="g-ai0-12" class="g-Capa_8 g-aiAbs" style="top:70.7029%;right:88.9424%;width:2.9688%;">
			<p class="g-pstyle3">23</p>
			<p class="g-pstyle3">57</p>
			<p class="g-pstyle3">34</p>
			<p class="g-pstyle3">112</p>
		</div>
		<div id="g-ai0-13" class="g-Capa_8 g-aiAbs" style="top:70.7029%;left:26.3657%;width:5.4688%;">
			<p class="g-pstyle4">  13,16</p>
			<p class="g-pstyle4">  37</p>
			<p class="g-pstyle4">  27</p>
			<p class="g-pstyle4">122,5</p>
		</div>
		<div id="g-ai0-14" class="g-Capa_8 g-aiAbs" style="top:70.7029%;left:46.6374%;width:5.9375%;">
			<p class="g-pstyle4">167,23</p>
			<p class="g-pstyle4">165,3</p>
			<p class="g-pstyle4">116</p>
			<p class="g-pstyle4">225</p>
		</div>
		<div id="g-ai0-15" class="g-Capa_8 g-aiAbs" style="top:70.7029%;right:26.9069%;width:6.0938%;">
			<p class="g-pstyle3">1700</p>
			<p class="g-pstyle3">2500</p>
			<p class="g-pstyle3">2500</p>
			<p class="g-pstyle3">10000</p>
		</div>
		<div id="g-ai0-16" class="g-Capa_8 g-aiAbs" style="top:70.7029%;left:89.1168%;width:6.0938%;">
			<p class="g-pstyle4">80%</p>
			<p class="g-pstyle4">57,5%</p>
			<p class="g-pstyle4">57,5%</p>
			<p class="g-pstyle4">45%</p>
		</div>
		<div id="g-ai0-17" class="g-Capa_8 g-aiAbs g-aiPointText" style="top:89.5912%;margin-top:-7.6px;left:0%;width:268px;">
			<p class="g-pstyle5">*Para producir un 1 kg de proteína (kg CO<sub>2</sub> -eq)</p>
		</div>
		<div id="g-ai0-18" class="g-Capa_8 g-aiAbs g-aiPointText" style="top:95.987%;margin-top:-7.1px;left:0.3125%;width:291px;">
			<p class="g-pstyle6">FUENTE: UNIVERSITAT OBERTA DE CATALUNYA (UOC)</p>
		</div>
	</div>

	<!-- Artboard: M -->
	<div id="g-grafico_Eficiencia-de-la-cr_a-de-insectos-respecto-a-la-ganader_a-tradicional-M" class="g-artboard" style="max-width: 360px;max-height: 1024px" data-aspect-ratio="0.352" data-min-width="0" data-max-width="639">
<div style="padding: 0 0 284.39% 0;"></div>
		<img id="g-grafico_Eficiencia-de-la-cr_a-de-insectos-respecto-a-la-ganader_a-tradicional-M-img" class="g-grafico_Eficiencia-de-la-cr_a-de-insectos-respecto-a-la-ganader_a-tradicional-M-img g-aiImg" alt="" src="https://static.eldiario.es/clip/2f342dbd-b97d-40ca-ae84-c3b5cf2b4ed5_source-aspect-ratio_default_0.jpg"/>
		<div id="g-ai1-1" class="g-Capa_8 g-aiAbs g-aiPointText" style="top:5.5381%;margin-top:-22.7px;left:0.1379%;width:369px;">
			<p class="g-pstyle0">Eficiencia de la cría de insectos respecto </p>
			<p class="g-pstyle0">a la ganadería tradicional</p>
		</div>
		<div id="g-ai1-2" class="g-Capa_8 g-aiAbs g-aiPointText" style="top:11.5891%;margin-top:-15.6px;left:0.0001%;width:380px;">
			<p class="g-pstyle1">Espacio de cría (m&sup2;) que necesitan diversos animales para </p>
			<p class="g-pstyle1">conseguir la misma cantidad de proteina </p>
		</div>
		<div id="g-ai1-3" class="g-Capa_8 g-aiAbs g-aiPointText" style="top:55.7382%;margin-top:-8.6px;left:0.4201%;width:51px;">
			<p class="g-pstyle2">17,68</p>
		</div>
		<div id="g-ai1-4" class="g-Capa_8 g-aiAbs g-aiPointText" style="top:55.7382%;margin-top:-8.6px;left:17.6903%;width:35px;">
			<p class="g-pstyle2">47</p>
		</div>
		<div id="g-ai1-5" class="g-Capa_8 g-aiAbs g-aiPointText" style="top:55.7382%;margin-top:-8.6px;left:31.0149%;width:45px;">
			<p class="g-pstyle2">55,3</p>
		</div>
		<div id="g-ai1-6" class="g-Capa_8 g-aiAbs g-aiPointText" style="top:55.7382%;margin-top:-8.6px;left:91.7528%;width:45px;">
			<p class="g-pstyle2">200</p>
		</div>
		<div id="g-ai1-7" class="g-Capa_8 g-aiAbs g-aiPointText" style="top:60.4266%;margin-top:-15.6px;left:10.5123%;width:94px;">
			<p class="g-pstyle1">Huella </p>
			<p class="g-pstyle1">hídrica (m&sup3;)</p>
		</div>
		<div id="g-ai1-8" class="g-Capa_8 g-aiAbs g-aiPointText" style="top:61.1592%;margin-top:-23.1px;left:40.3265%;width:119px;">
			<p class="g-pstyle1">Gases de efecto</p>
			<p class="g-pstyle1">invernadero*</p>
		</div>
		<div id="g-ai1-9" class="g-Capa_8 g-aiAbs g-aiPointText" style="top:60.4266%;margin-top:-15.6px;left:77.3395%;width:97px;">
			<p class="g-pstyle1">Uso de </p>
			<p class="g-pstyle1">energía (MJ)</p>
		</div>
		<div id="g-ai1-10" class="g-Capa_8 g-aiAbs" style="top:62.805%;right:80.8842%;width:5.2778%;">
			<p class="g-pstyle3">23</p>
			<p class="g-pstyle3">57</p>
			<p class="g-pstyle3">34</p>
			<p class="g-pstyle3">112</p>
		</div>
		<div id="g-ai1-11" class="g-Capa_8 g-aiAbs" style="top:62.805%;left:49.0435%;width:9.7222%;">
			<p class="g-pstyle4">  13,16</p>
			<p class="g-pstyle4">  37</p>
			<p class="g-pstyle4">  27</p>
			<p class="g-pstyle4">122,5</p>
		</div>
		<div id="g-ai1-12" class="g-Capa_8 g-aiAbs" style="top:62.805%;left:81.2576%;width:10.5556%;">
			<p class="g-pstyle4">167,23</p>
			<p class="g-pstyle4">165,3</p>
			<p class="g-pstyle4">116</p>
			<p class="g-pstyle4">225</p>
		</div>
		<div id="g-ai1-13" class="g-Capa_8 g-aiAbs g-aiPointText" style="top:75.029%;margin-top:-23.1px;left:1.2575%;width:148px;">
			<p class="g-pstyle1">Alimento necesario</p>
			<p class="g-pstyle1">para producir 1 kg </p>
			<p class="g-pstyle1">de masa corporal (g)</p>
		</div>
		<div id="g-ai1-14" class="g-Capa_8 g-aiAbs g-aiPointText" style="top:74.2964%;margin-top:-15.6px;left:41.6478%;width:110px;">
			<p class="g-pstyle1">Porción </p>
			<p class="g-pstyle1">comestible (g)</p>
		</div>
		<div id="g-ai1-15" class="g-Capa_8 g-aiAbs" style="top:78.5307%;right:77.7847%;width:10.8333%;">
			<p class="g-pstyle3">1700</p>
			<p class="g-pstyle3">2500</p>
			<p class="g-pstyle3">2500</p>
			<p class="g-pstyle3">10000</p>
		</div>
		<div id="g-ai1-16" class="g-Capa_8 g-aiAbs" style="top:78.5307%;left:48.3671%;width:10.8333%;">
			<p class="g-pstyle4">80%</p>
			<p class="g-pstyle4">57,5%</p>
			<p class="g-pstyle4">57,5%</p>
			<p class="g-pstyle4">45%</p>
		</div>
		<div id="g-ai1-17" class="g-Capa_8 g-aiAbs g-aiPointText" style="top:89.9195%;margin-top:-7.6px;left:1.0288%;width:268px;">
			<p class="g-pstyle5">*Para producir un 1 kg de proteína (kg CO<sub>2</sub> -eq)</p>
		</div>
		<div id="g-ai1-18" class="g-Capa_8 g-aiAbs g-aiPointText" style="top:93.5776%;margin-top:-7.1px;left:0.5554%;width:291px;">
			<p class="g-pstyle6">FUENTE: UNIVERSITAT OBERTA DE CATALUNYA (UOC)</p>
		</div>
	</div>

</div>

<!-- End ai2html - 2026-01-14 10:33 -->
    </figure><p class="article-text">
        Tras a&ntilde;os de estudios para garantizar las propiedades y la seguridad de consumir insectos, la UE empez&oacute; a elaborar leyes que permit&iacute;an su comercializaci&oacute;n y cr&iacute;a en 2023. Hasta la fecha, esto afecta a cuatro insectos: las larvas de <em>Alphitobius diaperinus</em> (escarabajo pelotero), como producto congelado, liofilizado o como ingrediente de otros alimentos procesados; la <em>Locusta migratoria</em> (langosta migratoria), como producto seco, congelado y en polvo; el <em>Tenebrio molitor</em> (gusano de la harina) como producto entero o en polvo; y el <em>Acheta domesticus</em> (grillo dom&eacute;stico), como producto entero o en polvo.
    </p><p class="article-text">
        De estos cuatro animales, el que tiene una de las mejores cualidades nutricionales es el gusano de la harina y, por eso, fue el insecto elegido para la cata organizada a finales del a&ntilde;o pasado por las investigadoras de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC) en Barcelona. Estas cient&iacute;ficas, ante el reto que supondr&aacute; cubrir la necesidad creciente de prote&iacute;na, se propusieron hacer que los insectos puedan convertirse en un ingrediente m&aacute;s de la cocina, aceptado por el paladar de la poblaci&oacute;n mediterr&aacute;nea.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hay una dificultad de consumo evidente&rdquo;, apunta Marta Ros, tecn&oacute;loga de los alimentos e investigadora de la UOC. Es una de las autoras de un<a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/36497830/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> estudio pionero que analiza la mejor manera de introducir los insectos</a> en el d&iacute;a a d&iacute;a. Pero, a pesar de que los asistentes de la cata hab&iacute;an superado los tests de neofobia (dificultad para probar productos nuevos) y se hab&iacute;an mostrado dispuestos a comer insectos, el yogur con harina de gusano no fue del agrado de los participantes. &ldquo;Interesante&rdquo;, &ldquo;correcto&rdquo; o &ldquo;aceptable&rdquo; fueron las mejores valoraciones.
    </p><p class="article-text">
        Ni la textura ni el sabor pasaron la prueba, pero las investigadoras no se dieron por vencidas. &ldquo;Nosotras sab&iacute;amos de las propiedades de los insectos, pero necesit&aacute;bamos trabajar con quien supiera cocinarlos. Necesit&aacute;bamos a la gastronom&iacute;a&rdquo;, explica Ros. As&iacute; que se pusieron a trabajar mano a mano con el Basque Culinary Center, que consigui&oacute; hidrolizar la harina de gusano para extraer la grasa y concentrar la prote&iacute;na. El resultado fue una especie de melaza que ampli&oacute; el recetario posible.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><p class="article-text">
        Al contrario que la harina, que tiende a endurecer y a apelmazar, la melaza de insecto permite camuflar mucho mejor el insecto. Y ah&iacute; encontraron el producto ganador: el brownie. Su color naturalmente oscuro es ideal para que no se note la presencia de un ingrediente extra&ntilde;o; su textura es ya es de por s&iacute; densa y la masa acepta aromatizantes que permiten camuflar el amargor.
    </p><p class="article-text">
        Acertar la receta fue el resultado de meses de investigaci&oacute;n conjunta entre la UOC y el Basque Culinary Center y, finalmente, pudieron hacer una segunda cata, esta vez en el Forum Gastron&oacute;mico de Barcelona, en noviembre de 2025. &ldquo;Fue toda una experiencia. Nunca hab&iacute;a trabajado con estos ingredientes y, a pesar del reto, estamos muy contentos con el resultado&rdquo;, explica Luc&iacute;a Curiel, cocinera experta en la ciencia de los alimentos.
    </p><p class="article-text">
        Lo m&aacute;s dif&iacute;cil fue trabajar con la amargura, un sabor que no est&aacute; demasiado presente en la dieta mediterr&aacute;nea y que, unido al hecho de saber que proviene de insectos, causa &ldquo;mucho rechazo&rdquo; en el consumidor. Pero los cocineros saben maridar los sabores y, por eso, echaron mano del agua de azahar, naranja, chocolate o yogur como maneras de contrastar. Y el brownie gust&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hay muchos intentos de introducir insectos en la dieta que fracasan porque los qu&iacute;micos y los biotecn&oacute;logos son muy buenos en lo suyo, pero no saben cocinar. Puedes tener un estudio magn&iacute;fico, pero luego hay un choque entre ciencia y realidad&rdquo;, apunta Curiel, que ve &ldquo;emocionante&rdquo; el campo de trabajo que abren los insectos.
    </p><p class="article-text">
        Si bien el brownie es lo mejor que se consigui&oacute; por ahora, no se trata de que esta nueva fuente de prote&iacute;na s&oacute;lo se vaya a consumir en este formato. La idea es buscar las mejores recetas para comercializarlas y hacer que la tolerancia hacia los insectos vaya aumentando, a la vez que mejora la t&eacute;cnica para procesar estos peque&ntilde;os animales, se optimiza la producci&oacute;n y se profundiza en la investigaci&oacute;n biom&eacute;dica. &ldquo;La coordinaci&oacute;n entre disciplinas es necesaria&rdquo;, asegura Marta Ros, sobre todo en el actual contexto de crisis clim&aacute;tica en la que la prote&iacute;na va a ser cada vez m&aacute;s dif&iacute;cil de conseguir.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Imagen de la granja de cría de grillos de Grillco, en Sant Miquel de Balenyà                            </span>
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        A pesar de que tanto la industria como la ciencia apuntan hacia el consumo de insectos, hay sectores de la poblaci&oacute;n que no se dejan convencer. M&aacute;s all&aacute; de quienes se niegan a consumirlos por rechazo o asco, la principal oposici&oacute;n a su cr&iacute;a y comercializaci&oacute;n se encuentra en los colectivos animalistas. Si bien reconocen que tienen un impacto mucho menor en el ecosistema que las granjas tradicionales, recuerdan que siguen siendo seres vivos y que, aunque sean de las especies que menos empat&iacute;a generan, siguen siendo &ldquo;seres sintientes&rdquo; y su consumo, como tal, supone un &ldquo;debate &eacute;tico y moral&rdquo;, seg&uacute;n apunta la Uni&oacute;n Vegetariana Espa&ntilde;ola (UVE).
    </p><p class="article-text">
        El vegeterianismo y el veganismo apuestan por eliminar el consumo de animales de cualquier tipo y centrarse en la prote&iacute;na vegetal, sobre todo aquella de proximidad como las legumbres. Esta, si bien ser&iacute;a la soluci&oacute;n ideal en t&eacute;rminos ecol&oacute;gicos y &eacute;ticos, podr&iacute;a no ser suficiente para cubrir las necesidades proteicas de la poblaci&oacute;n mundial en las pr&oacute;ximas d&eacute;cadas, seg&uacute;n apunta la FAO (la agencia de la ONU para la alimentaci&oacute;n).
    </p><p class="article-text">
        Ante tal contexto, la agencia lleg&oacute; a defender el consumo de insectos como una &ldquo;herramienta para acabar con el hambre en el mundo&rdquo;. Tal como apunta Marta Ros, la poblaci&oacute;n crece, pero los recursos son finitos. &ldquo;Hay muchos lugares que est&aacute;n en una situaci&oacute;n alimenticia l&iacute;mite. Aqu&iacute; puede que no tengamos esos problemas todav&iacute;a, pero tenemos una tradici&oacute;n ganadera muy concreta&rdquo;, apunta la investigadora, que anima a la adaptaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El mismo Bernat Monter, que fue carnicero, reconoce esa misma necesidad. &ldquo;Soy un defensor ac&eacute;rrimo de los ganaderos, porque con sus animales incluso ayudan al ecosistema, limpiando, por ejemplo, el sotobosque&rdquo;. El problema, dice, son las granjas extensivas que &ldquo;contaminan una aberraci&oacute;n y son las que proporcionan la carne barata que compra todo el mundo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Todav&iacute;a queda lejos el d&iacute;a en que haya gusanos, langostas o grillos de manera habitual en nuestros platos. El cambio ser&aacute; progresivo, seg&uacute;n aseguran los expertos, y empezar&aacute; con harinas o melazas en los que el animal sea irreconocible. Pero llegar&aacute; y, con &eacute;l, la aceptaci&oacute;n. O as&iacute; lo esperan investigadoras como Marta Ros: &ldquo;Tenemos una dieta muy global. Si hemos incorporado el sushi o las algas, &iquest;por qu&eacute; no los gusanos?&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sandra Vicente]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/grillos-gusanos-escarabajos-insectos-vez-cerca-formar-parte-dieta-mediterranea_1_13082733.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 22 Mar 2026 03:01:22 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Grillos, gusanos o escarabajos: los insectos, cada vez más cerca de formar parte de la dieta mediterránea]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Insectos,Alimentación,Medio ambiente]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[En la Argentina productora de alimentos, la comida es lo que más sube del costo de vida básico]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/trabajar/data/argentina-productora-alimentos-comida-sube-costo-vida-basico_1_13065568.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a6142f7c-7531-4a7d-87ac-a3df0c782cf7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="En la Argentina productora de alimentos, la comida es lo que más sube del costo de vida básico"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La Canasta Básica Alimentaria (CBA), que se toma para calcular la indigencia que hay en la Argentina, aumentó un 37,6% en un año, por encima de la Canasta Básica Total (CBT), que define la línea de pobreza. En lo que va de 2026, esa canasta ya subió 6,8%. Hoy una familia necesita casi $1,4 millones para no ser pobre y más de $644 mil solo para comer.</p></div><p class="article-text">
        <strong>La comida lidera el aumento del costo de vida b&aacute;sico en la Argentina.</strong> En el antiguo granero del mundo, el instituto de estad&iacute;sticas p&uacute;blicas, el Indec, muestra que el precio de los alimentos sube m&aacute;s r&aacute;pido que el conjunto de bienes y servicios que determinan el umbral de la pobreza.
    </p><p class="article-text">
        En febrero de 2026, la <strong>Canasta B&aacute;sica Alimentaria (CBA)</strong> &mdash;la que se toma para calcular la indigencia que hay en la Argentina&mdash; registr&oacute; una suba interanual de <strong>37,6%</strong>, por encima del <strong>32,1%</strong> que aument&oacute; la <strong>Canasta B&aacute;sica Total (CBT)</strong>, el indicador que se utiliza para medir la pobreza.
    </p><p class="article-text">
        Dicho de otro modo: <strong>los alimentos se encarecen m&aacute;s r&aacute;pido que el conjunto del costo de vida m&iacute;nimo</strong> que necesita asumir un hogar para sostener su consumo b&aacute;sico.
    </p><p class="article-text">
        Cada aumento en el precio de la carne, la leche, el pan o las verduras se traduce en decisiones concretas dentro de los hogares: comprar menos, reemplazar productos o directamente dejar de consumirlos.
    </p><p class="article-text">
        La CBA mide justamente el costo de cubrir los requerimientos nutricionales m&iacute;nimos de una persona adulta durante un mes. Se construye a partir de un conjunto de alimentos b&aacute;sicos y sus cantidades, definidos seg&uacute;n patrones de consumo relevados por el propio Indec.
    </p><p class="article-text">
        En esa lista aparecen productos que forman parte de la mesa cotidiana de millones de trabajadores: pan, arroz, fideos, carne, leche, frutas y verduras, entre otros. La evoluci&oacute;n de esos precios determina cu&aacute;nto cuesta, literalmente, comer.
    </p><p class="article-text">
        El aumento de la canasta alimentaria tambi&eacute;n se reflej&oacute; en el corto plazo. En febrero, la CBA subi&oacute; <strong>3,2% en un mes</strong>, mientras que la canasta total lo hizo <strong>2,7%</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Es una diferencia aparentemente peque&ntilde;a, pero significativa: indica que incluso dentro del costo de vida b&aacute;sico <strong>la comida es lo que m&aacute;s presiona el presupuesto familiar</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Las cifras adquieren una dimensi&oacute;n m&aacute;s concreta cuando se traducen en hogares. Seg&uacute;n el informe del Indec, <strong>una familia de cuatro integrantes &mdash;la composici&oacute;n que habitualmente se utiliza como referencia&mdash; necesit&oacute; $644.088 en febrero solo para cubrir la canasta alimentaria</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Es decir, <strong>m&aacute;s de seiscientos mil pesos mensuales &uacute;nicamente para comer</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Esa misma familia necesit&oacute; <strong>$1.397.672 para no ser considerada pobre</strong>, es decir, para cubrir el conjunto de gastos b&aacute;sicos que incluye alimentos, transporte, vestimenta, servicios y otros consumos esenciales.
    </p><p class="article-text">
        El contraste entre ambas cifras revela c&oacute;mo se distribuye el peso del costo de vida: casi la mitad del gasto m&iacute;nimo necesario para sostener un hogar corresponde &uacute;nicamente a alimentos.
    </p><p class="article-text">
        En la pr&aacute;ctica, esa proporci&oacute;n se vuelve a&uacute;n m&aacute;s pesada para los hogares de menores ingresos, donde la comida suele ocupar una parte todav&iacute;a mayor del presupuesto mensual.
    </p><h2 class="article-text">La canasta que define la pobreza crece m&aacute;s r&aacute;pido que la inflaci&oacute;n</h2><p class="article-text">
        El informe tambi&eacute;n deja otro dato relevante para entender la din&aacute;mica del costo de vida. <strong>En lo que va de 2026, la canasta b&aacute;sica total acumul&oacute; un aumento de 6,8%</strong>, apenas dos meses despu&eacute;s de iniciado el a&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        Ese ritmo de crecimiento se ubica por encima del &iacute;ndice de precios al consumidor del mismo per&iacute;odo, que marc&oacute; una suba cercana al 6% en el primer bimestre.
    </p><p class="article-text">
        La diferencia puede parecer marginal, pero tiene implicancias claras: <strong>el costo de la canasta que define la l&iacute;nea de pobreza est&aacute; creciendo m&aacute;s r&aacute;pido que el promedio de los precios</strong>.
    </p><p class="article-text">
        El aumento del costo de vida no impacta de manera uniforme en todos los bienes y servicios. Cuando los incrementos se concentran en los consumos esenciales &mdash;como alimentos, transporte o servicios b&aacute;sicos&mdash; el efecto sobre los hogares es mayor que el que reflejan los promedios generales.
    </p><p class="article-text">
        Esto explica por qu&eacute; la percepci&oacute;n social del costo de vida suele diferir de las cifras agregadas de inflaci&oacute;n. Para muchas familias trabajadoras, los precios que m&aacute;s pesan en el d&iacute;a a d&iacute;a son precisamente aquellos que integran la canasta b&aacute;sica. <strong>Nadie puede dejar de comer ni prescindir de los gastos b&aacute;sicos del hogar</strong>. Por eso, cuando el aumento se concentra en esos rubros, el impacto es inmediato.
    </p><p class="article-text">
        El fen&oacute;meno tiene adem&aacute;s una dimensi&oacute;n estructural. En un pa&iacute;s donde la producci&oacute;n agroalimentaria ocupa un lugar central en la econom&iacute;a, la evoluci&oacute;n del precio de los alimentos adquiere una carga simb&oacute;lica particular.
    </p><p class="article-text">
        La Argentina se defini&oacute; durante d&eacute;cadas como el &ldquo;granero del mundo&rdquo;, una expresi&oacute;n que evocaba abundancia y capacidad exportadora. Sin embargo, las estad&iacute;sticas del costo de vida muestran otra cara de esa historia: <strong>los alimentos que produce el pa&iacute;s son tambi&eacute;n los que m&aacute;s se encarecen dentro del consumo b&aacute;sico de su propia poblaci&oacute;n</strong>.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure><p class="article-text">
        <em>JJD</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[trabajAR]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/trabajar/data/argentina-productora-alimentos-comida-sube-costo-vida-basico_1_13065568.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 13 Mar 2026 11:47:46 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[En la Argentina productora de alimentos, la comida es lo que más sube del costo de vida básico]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Canasta Básica Alimentaria,Canasta Básica Total,INDEC,Alimentos,Alimentación,Comida,Costo de vida]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ocho de cada diez trabajadores limita la cantidad o calidad de lo que come por motivos económicos en su jornada laboral]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/trabajar/data/ocho-diez-trabajadores-limita-cantidad-calidad-come-motivos-economicos-jornada-laboral_1_13062847.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f16f79a3-b6ee-4489-8ec1-50e46b0b00a9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ocho de cada diez trabajadores limita la cantidad o calidad de lo que come por motivos económicos en su jornada laboral"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un informe del Observatorio de la Deuda Social Argentina revela que el 83,5% de los asalariados restrige su alimentación por motivos económicos. Además, el 26% tiene dificultades para hacer pausas regulares para comer y el 23,1% presenta obesidad. Las condiciones laborales y los ingresos aparecen como factores centrales.</p></div><p class="article-text">
        <strong>La alimentaci&oacute;n durante la jornada laboral qued&oacute; atravesada por la restricci&oacute;n econ&oacute;mica para la mayor&iacute;a de los trabajadores asalariados en Argentina.</strong> Un informe del Observatorio de la Deuda Social Argentina (ODSA-UCA) revel&oacute; que el <strong>83,5% reduce la cantidad o la calidad de los alimentos por motivos econ&oacute;micos</strong>, una situaci&oacute;n que refleja el impacto directo de los ingresos sobre las condiciones materiales de la vida cotidiana.
    </p><p class="article-text">
        El estudio se bas&oacute; en la <strong>Encuesta Alimentaci&oacute;n de los Trabajadores Asalariados en Argentina (2025)</strong>, realizada sobre una muestra representativa de <strong>1.171 asalariados</strong> en todo el pa&iacute;s. El objetivo fue analizar c&oacute;mo comen los trabajadores durante la jornada laboral y qu&eacute; factores sociales y laborales condicionan esa pr&aacute;ctica.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La restricci&oacute;n econ&oacute;mica no solo afecta la calidad de la alimentaci&oacute;n, sino tambi&eacute;n la frecuencia con la que se come durante el d&iacute;a.</strong> El informe se&ntilde;ala que <strong>56,2% de los trabajadores salte&oacute; comidas o eligi&oacute; alimentos menos nutritivos por motivos econ&oacute;micos</strong>, mientras que solo <strong>16,5% afirm&oacute; no atravesar ning&uacute;n tipo de privaci&oacute;n alimentaria</strong>.
    </p><p class="article-text">
        La alimentaci&oacute;n durante la jornada laboral tampoco est&aacute; garantizada para todos. <strong>El 22,6% de los trabajadores asalariados declar&oacute; que no suele comer durante su jornada laboral</strong>, lo que equivale a casi uno de cada cuatro.
    </p><p class="article-text">
        Esa situaci&oacute;n no se distribuye de manera uniforme. <strong>La proporci&oacute;n de trabajadores que no come durante la jornada aumenta con la edad</strong>, y supera el <strong>30% entre quienes tienen entre 45 y 59 a&ntilde;os (30,4%) y entre los mayores de 60 (31,6%)</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Las desigualdades territoriales tambi&eacute;n aparecen con claridad. <strong>La situaci&oacute;n m&aacute;s cr&iacute;tica se registra en el NEA, donde el 50,1% de los trabajadores declara que no come durante la jornada laboral</strong>, el valor m&aacute;s alto entre todas las regiones del pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Las condiciones laborales tambi&eacute;n inciden en estas pr&aacute;cticas. <strong>La falta de pausas regulares para comer afecta al 26% de los asalariados</strong>, lo que muestra que el tiempo para alimentarse no siempre est&aacute; garantizado dentro de la organizaci&oacute;n del trabajo.
    </p><p class="article-text">
        Las dificultades se concentran especialmente entre <strong>trabajadores de menores ingresos, empleados del sector p&uacute;blico y personas que trabajan en lugares sin infraestructura adecuada</strong>, como comedores, heladeras o microondas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El lugar donde se come durante la jornada tambi&eacute;n refleja las condiciones del entorno laboral.</strong> Entre quienes s&iacute; realizan alguna comida, <strong>el 41,5% lo hace en su escritorio o puesto de trabajo</strong>, mientras que <strong>el 38,9% utiliza el comedor de la empresa u organizaci&oacute;n</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Otros trabajadores recurren a alternativas menos frecuentes. <strong>El 9% come en espacios p&uacute;blicos como plazas o patios, el 7% lo hace en restaurantes o bares y el 3,6% en su propia casa.</strong>
    </p><p class="article-text">
        La infraestructura disponible en el lugar de trabajo aparece como un factor decisivo. <strong>Contar con comedor, heladera o microondas se asocia con mejores h&aacute;bitos alimentarios, mayor regularidad en las pausas para comer y menores niveles de privaci&oacute;n alimentaria.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Estas condiciones no dependen solo de la voluntad individual de los trabajadores. <strong>El tama&ntilde;o de la empresa, el sector de actividad y el nivel de ingresos influyen en la forma en que se organiza la alimentaci&oacute;n durante la jornada laboral</strong>, lo que produce diferencias significativas entre distintos grupos de asalariados.
    </p><p class="article-text">
        El informe tambi&eacute;n analiza el v&iacute;nculo entre alimentaci&oacute;n y salud. <strong>El 23,1% de los trabajadores asalariados presenta obesidad, definida como un &iacute;ndice de masa corporal superior a 30</strong>, una proporci&oacute;n que aumenta en contextos laborales menos favorables.
    </p><p class="article-text">
        Los investigadores se&ntilde;alan que las condiciones del trabajo &mdash;los tiempos disponibles para comer, los ingresos y la infraestructura del lugar de trabajo&mdash; influyen directamente en los h&aacute;bitos alimentarios y, en consecuencia, en la salud de quienes trabajan.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La mayor&iacute;a de los trabajadores tambi&eacute;n manifest&oacute; inter&eacute;s en recibir alg&uacute;n tipo de aporte del empleador para cubrir los gastos de alimentaci&oacute;n durante la jornada laboral.</strong> Seg&uacute;n el estudio, <strong>80,4% se mostr&oacute; a favor de recibir ese tipo de beneficio</strong>, lo que refleja la centralidad que tiene el costo de la comida en el presupuesto cotidiano.
    </p><p class="article-text">
        El informe concluy&oacute; que el lugar de trabajo es un espacio clave para promover mejores condiciones de alimentaci&oacute;n y bienestar. La presencia de infraestructura adecuada y de aportes empresariales aparece asociada con mejores pr&aacute;cticas alimentarias y menores niveles de privaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Las condiciones en que los trabajadores comen &mdash;o dejan de comer&mdash; durante su jornada laboral muestran c&oacute;mo los ingresos, la organizaci&oacute;n del trabajo y el entorno laboral influyen directamente en la alimentaci&oacute;n cotidiana.</strong>
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure><p class="article-text">
        <em>JJD</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[trabajAR]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/trabajar/data/ocho-diez-trabajadores-limita-cantidad-calidad-come-motivos-economicos-jornada-laboral_1_13062847.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 12 Mar 2026 13:27:51 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Ocho de cada diez trabajadores limita la cantidad o calidad de lo que come por motivos económicos en su jornada laboral]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Trabajadores,Alimentación,Salarios,Condiciones laborales,Jornada laboral,Salud,Pobreza,Observatorio de la Deuda Social Argentina (ODSA-UCA)]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una odontóloga explica cómo afectan los dulces a nuestros dientes: “El azúcar oculto es el gran enemigo silencioso”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/odontologa-explica-afectan-dulces-dientes-azucar-oculto-gran-enemigo-silencioso-xp_1_12986868.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4a8b9114-893d-4927-bb46-5162ba560359_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Una odontóloga explica cómo afectan los dulces a nuestros dientes: “El azúcar oculto es el gran enemigo silencioso”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La especialista Esther Aparicio analiza los mitos y verdades sobre el papel que juega el consumo de alimentos con azúcar a la salud de nuestra boca.</p></div><p class="article-text">
        El az&uacute;car est&aacute; casi en todas partes: desde el caf&eacute; de la ma&ntilde;ana hasta los dulces y nuestro postre favorito. Los alimentos ricos en carbohidratos tambi&eacute;n pueden ser una fuente de az&uacute;car a&ntilde;adido oculto. Y, si bien nos aporta un plus de satisfacci&oacute;n en el paladar, puede provocar estragos en nuestros dientes y nuestra salud. Y no es un problema menor. La caries dental, muy relacionada con los dulces y el az&uacute;car, est&aacute; considerada como una de las enfermedades cr&oacute;nicas m&aacute;s extendidas en el mundo. Seg&uacute;n datos del <a href="https://consejodentistas.es/publicaciones/atlas-de-salud-bucodental-2022-una-llamada-a-la-accion/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Atlas de Salud Bucodental</a> en Espa&ntilde;a, elaborado por el Consejo General de Dentistas, la caries no tratada en dientes permanentes tiene una prevalencia del 40%.
    </p><p class="article-text">
        En los ni&ntilde;os, la caries est&aacute; estrechamente relacionada con un consumo frecuente de carbohidratos fermentables, por lo que cualquier tipo de az&uacute;car consumido con frecuencia puede ocasionar caries, informa la Sociedad Espa&ntilde;ola de Odontopediatr&iacute;a (SEOP). La Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud (OMS), en sus protocolos, menciona de manera particular la fuerte asociaci&oacute;n entre la ingesta de az&uacute;cares libres y la caries dental.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, y como reconoce la odont&oacute;loga <a href="https://www.estheraparicio.es/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Esther Aparicio Moreno</a>, &ldquo;la caries es una enfermedad multifactorial en la que influyen aspectos como la higiene oral, la calidad del esmalte, la saliva, la frecuencia con la que se acude al dentista a revisi&oacute;n y limpieza, las bacterias de la boca y, por supuesto, los h&aacute;bitos alimentarios&rdquo;. Y, dentro de estos h&aacute;bitos, &ldquo;el az&uacute;car juega un papel clave porque es el &lsquo;combustible&rsquo; de las bacterias que producen los &aacute;cidos que da&ntilde;an el diente&rdquo;, admite Aparicio.
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Qu&eacute; ocurre en nuestra boca cuando comemos dulces?</h2><p class="article-text">
        Para entender por qu&eacute; el az&uacute;car da&ntilde;a los dientes, debemos empezar con un poco de ciencia. El az&uacute;car juega un papel determinante en la caries dental porque alimenta las <a href="https://www.nature.com/articles/s41579-023-00963-6" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">bacterias bucales</a>. Al consumir alimentos o bebidas azucaradas, estas bacterias descomponen el az&uacute;car y producen &aacute;cido. Este &aacute;cido ataca el esmalte, la capa protectora externa de los dientes, lo que provoca problemas como desmineralizaci&oacute;n y, al final, caries. A medida que el &aacute;cido desgasta el esmalte dental, se forman peque&ntilde;os agujeros que hacen que los dientes sean vulnerables y corran el riesgo de sufrir m&aacute;s caries e infecciones.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Como afirma Aparicio, algunos estudios mostraron que &ldquo;no solo importa la calidad, sino sobre todo la frecuencia: picar peque&ntilde;as cantidades muchas veces al d&iacute;a es m&aacute;s da&ntilde;ino que un consumo puntual&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En algunos casos, incluso si no experimentamos caries de inmediato, el consumo frecuente de az&uacute;car puede erosionar el esmalte dental con el tiempo. Una vez que esta capa protectora desaparece, no vuelve a crecer, lo que deja los dientes m&aacute;s sensibles y propensos a sufrir da&ntilde;os. Si el consumo de az&uacute;car es frecuente y, adem&aacute;s, no hay una higiene bucal adecuada, aumenta el riesgo de caries, adem&aacute;s de otros problemas de salud dental.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Prevenci&oacute;n: dejar de consumir los alimentos m&aacute;s problem&aacute;ticos</h2><p class="article-text">
        Si hay algo positivo en todo esto es que la caries se puede prevenir y es importante empezar ya en los primeros a&ntilde;os de edad. Ya hemos visto que una de las cosas m&aacute;s importantes no es la cantidad de az&uacute;car que consumimos, sino la frecuencia con la que lo ingerimos. Por tanto, la manera m&aacute;s efectiva para evitar la caries, aunque sea dif&iacute;cil, es consumir az&uacute;car con menos frecuencia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La SEOP aconseja evitar toda fuente de az&uacute;cares refinados durante los primeros dos a&ntilde;os de vida, cuando el ni&ntilde;o est&aacute; m&aacute;s expuesto a sufrir un proceso virulento de caries. Tambi&eacute;n debemos tener especial cuidado con los &ldquo;alimentos m&aacute;s problem&aacute;ticos, como los az&uacute;cares pegajosos o de consumo frecuente como panificados, caramelos, golosinas, gaseosas, jugos industriales, e incluso algunos &lsquo;snacks saludables&rsquo; o bebidas energ&eacute;ticas, que pasan desapercibidos. El az&uacute;car oculto es el gran enemigo silencioso&rdquo;, advierte Aparicio.
    </p><p class="article-text">
        Por su lado, la Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud (OMS), que se pronunci&oacute; en varias ocasiones sobre este aspecto, tiene unos protocolos que recomiendan que tanto ni&ntilde;os como adultos reduzcan la ingesta diaria de az&uacute;cares libres a menos del 10% del total de la ingesta energ&eacute;tica diaria. Las directrices de la OMS recomiendan que la ingesta diaria de az&uacute;cares libres se limite a menos del <a href="https://www.who.int/news-room/fact-sheets/detail/sugars-and-dental-caries" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">10% de la ingesta energ&eacute;tica total</a>, idealmente a menos del 5%, tanto en adultos como en ni&ntilde;os, para minimizar el riesgo de caries dentales a lo largo de la vida.
    </p><p class="article-text">
        Por tanto, en la lucha por evitar la formaci&oacute;n de caries, &ldquo;reducir el az&uacute;car ayuda mucho, pero no garantiza el riesgo cero. La clave est&aacute; en el equilibrio: una buena higiene diaria con fl&uacute;or, revisiones peri&oacute;dicas en nuestro dentista de confianza, una dieta consciente y dar tiempo a la saliva para neutralizar los &aacute;cidos entre comidas&rdquo;, aconseja Aparicio.
    </p><p class="article-text">
        Para la especialista, una buena manera de prevenir la caries es &ldquo;comer dulce en momentos concretos y no estar &lsquo;picoteando&rsquo; todo el d&iacute;a, acompa&ntilde;arlo de agua y no olvidar un buen cepillado antes de dormir, repasando los espacios interdentales con hilo dental&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Hay algunos alimentos naturales, &ldquo;con cierta exigencia masticatoria, que hacen el efecto contrario: limpian nuestros dientes de placa bacteriana y ayudan a equilibrar la flora bucal, como las frutas enteras a bocados, que son el mejor aliado para luchar contra la caries&rdquo;, reconoce Aparicio, que concluye que &ldquo;nuestros dientes no necesitan una vida sin az&uacute;car, sino una vida con sentido com&uacute;n, cuidados y revisiones dentales peri&oacute;dicas, m&iacute;nima una vez al a&ntilde;o&rdquo;. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Chavarrías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/odontologa-explica-afectan-dulces-dientes-azucar-oculto-gran-enemigo-silencioso-xp_1_12986868.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 16 Feb 2026 01:27:26 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Una odontóloga explica cómo afectan los dulces a nuestros dientes: “El azúcar oculto es el gran enemigo silencioso”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Alimentación,odontología,Salud]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Por qué comemos más ultraprocesados: la falta de tiempo y el bolsillo son los culpables]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/comemos-ultraprocesados-falta-tiempo-bolsillo-son-culpables_1_12859457.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8bd6ec26-8f4e-4b21-870a-95c292326b64_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Por qué comemos más ultraprocesados: la falta de tiempo y el bolsillo son los culpables"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">España es uno de los países donde más crece el consumo de estos productos, que se disparó del 11 al 32% en los últimos 30 años.</p></div><p class="article-text">
        El consumo de alimentos ultraprocesados se triplic&oacute; en Espa&ntilde;a en las &uacute;ltimas tres d&eacute;cadas y, en una tendencia internacional, poco a poco &mdash;pero cada vez m&aacute;s r&aacute;pido&mdash; van desplazando formas de alimentaci&oacute;n basadas en la elaboraci&oacute;n de recetas caseras. Mientras su consumo se dispara, en la industria espa&ntilde;ola de la alimentaci&oacute;n y bebidas crecen las exportaciones de productos c&aacute;rnicos, confiter&iacute;a, panader&iacute;a y pastas alimenticias. &ldquo;Los ultraprocesados son productos que las industrias han dise&ntilde;ado para abaratar costes y que pretenden sustituir a los alimentos frescos y a las comidas de toda la vida. No olvidemos que las empresas buscan maximizar sus beneficios dejando de lado el valor nutricional&rdquo;, explica Ana G&oacute;mez, dietista-nutricionista.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n una investigaci&oacute;n de la OCU, el coste mensual de una dieta saludable por persona es de unos 216 euros &mdash; en la que los ultraprocesados apenas concentran el 8% del presupuesto&mdash;, frente a los 181 euros de la cesta convencional con un 33% de procesados.
    </p><p class="article-text">
        Cada vez m&aacute;s visibles, sean accesibles o caros, los ultraprocesados van copando las estanter&iacute;as de los supermercados. Elsa Iglesias tiene 58 a&ntilde;os y se siente identificada con esta realidad: &ldquo;Lo que m&aacute;s suelo comprar son platos preparados, carne o pizza&rdquo;. Explica que muchos d&iacute;as come en casa, pero, cuando llega, se hace un filete con algo de ensalada, o tira de lo primero que pilla en la nevera. Esta situaci&oacute;n se repite en muchos hogares donde el tiempo arrolla a las familias y las empuja, casi de forma <em>natural</em>, a consumir ultraprocesados.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los efectos de este tipo de alimentos son m&aacute;s que conocidos: del innegable aumento del riesgo de padecer sobrepeso u obesidad, al desarrollo de otras patolog&iacute;as m&aacute;s graves como diabetes, hipercolesterolemia (elevaci&oacute;n de los niveles de colesterol en sangre), enfermedades cardiovasculares, depresi&oacute;n y c&aacute;ncer en general.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">De qu&eacute; est&aacute;n hechos los ultraprocesados</h2><p class="article-text">
        Los ultraprocesados son productos con gran cantidad de az&uacute;cares, aditivos, almidones refinados y grasas de mala calidad. Son alimentos altamente cal&oacute;ricos y con un valor nutricional muy bajo. En otras palabras, tienen muchas calor&iacute;as y pocos nutrientes. Los expertos se&ntilde;alan que su consumo debe ser ocasional y advierten de los riesgos que suponen para los m&aacute;s peque&ntilde;os cuando comienzan a desarrollar sus primeros h&aacute;bitos alimenticios. &ldquo;Al tratarse de productos pobres y con pocos nutrientes pueden provocar situaciones de malnutrici&oacute;n infantil que, sobre todo, son muy alarmantes en estas etapas, ya que los ni&ntilde;os est&aacute;n en crecimiento. Por eso, es esencial introducir cuanto antes productos naturales y educar al paladar a estos sabores y sus intensidades&rdquo;, se&ntilde;ala G&oacute;mez.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Elsa Iglesias trabaja en el equipo de recursos humanos de un hospital madrile&ntilde;o, donde las jornadas se alargan y, en muchas ocasiones, el trabajo se multiplica. Son, sin duda, la falta de tiempo y el cansancio lo que la empujan a consumir alimentos ultraprocesados: &ldquo;Para cocinar se necesita tanto tiempo como dedicaci&oacute;n, y yo no tengo&rdquo;. Iglesias reconoce que a&uacute;n le quedan unos a&ntilde;os con este ritmo: &ldquo;Cuando me jubile el proyecto n&uacute;mero uno va a ser la cocina&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030 ha presentado este jueves un nuevo Real Decreto que limitar&aacute; la oferta de ultraprocesados &mdash;al menos un 80% de los productos de las m&aacute;quinas de <em>vending </em>ser&aacute;n saludables&mdash; en centros p&uacute;blicos, incluidos hospitales y residencias de mayores. Adem&aacute;s, se eliminar&aacute;n los alimentos ultraprocesados de los men&uacute;s de ni&ntilde;os y adolescentes.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esta nueva medida fomentar&aacute; que los alimentos sean preparados en las cocinas de los centros para evitar el uso de productos precocinados y ultraprocesados. G&oacute;mez considera que esta medida supondr&aacute; &ldquo;un gran avance, ya que uno de los principales problemas en residencias y hospitales es la desnutrici&oacute;n de los pacientes&rdquo;. Adem&aacute;s, se&ntilde;ala que muchas de las personas que viven en residencias de mayores presentan una o varias patolog&iacute;as, por lo que &ldquo;una alimentaci&oacute;n alejada de ultraprocesados y rica en alimentos naturales y de calidad les ayudar&aacute; a sobrellevar mucho mejor su situaci&oacute;n&rdquo;.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">&iquest;D&oacute;nde vives y cu&aacute;nto ganas?</h2><p class="article-text">
        Aunque los ultraprocesados ponen en riesgo a la poblaci&oacute;n mundial, no se consumen ni afectan a todos por igual. Una de sus consecuencias m&aacute;s patentes, la obesidad, presenta &iacute;ndices m&aacute;s elevados en personas con menos formaci&oacute;n y que viven en municipios con rentas m&aacute;s bajas. As&iacute; lo recoge uno de los <a href="https://www.aesan.gob.es/AECOSAN/docs/documentos/nutricion/ENE_COVID_ADULTOS_FINAL.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">informes</a> elaborados por la Agencia Espa&ntilde;ola de Seguridad Alimentaria y Nutrici&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        G&oacute;mez trabaja en una cl&iacute;nica de nutrici&oacute;n en Getafe, un municipio al sur de Madrid. Explica que la gran mayor&iacute;a de los pacientes consumen alimentos ultraprocesados: &ldquo;Podr&iacute;a decir que m&aacute;s de un 90% de los que acuden a mi consulta por primera vez utilizan ultraprocesados cada d&iacute;a en algunas de sus comidas. Los han incorporado en su rutina diaria&rdquo;. Como ejemplo de ello, la experta se&ntilde;ala que los pacientes hacen alusi&oacute;n a este tipo de productos cuando les pregunta por sus comidas favoritas o qu&eacute; les gusta consumir los fines de semana. Sin embargo, G&oacute;mez resalta que cuando descubren que &ldquo;comer saludable tiene mucho que ver con cambiar las prioridades y el enfoque que le damos a la alimentaci&oacute;n, es cierto que los ultraprocesados dejan de convertirse en su primer recurso y aprenden que los alimentos mediterr&aacute;neos, los de toda la vida, se pueden consumir de forma rica y variada&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Suben los precios</h2><p class="article-text">
        <a href="https://www.ocu.org/organizacion/prensa/notas-de-prensa/2025/comersano121125" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Comer hoy alimentos saludables es un 20% m&aacute;s caro</a>, seg&uacute;n apunta el &uacute;ltimo estudio elaborado por la Organizaci&oacute;n de Consumidores y Usuario (OCU), en el que se comparan los precios de la cesta de la compra de 41 supermercados. En la investigaci&oacute;n se observa el aumento del coste mensual de una dieta saludable por persona (hasta 216 euros) &mdash; en la que los ultraprocesados apenas concentran el 8% del presupuesto&mdash;, frente a los 181 euros de la cesta convencional donde los platos precocinados, <em>snacks</em> o bebidas azucaradas acaparan el 33% del presupuesto.
    </p><p class="article-text">
        Aunque los ultraprocesados no son baratos, la subida del precio de muchos de los alimentos frescos es una realidad que afecta de forma directa en la compra de miles de familias, que cuando acuden al supermercado comprueban el encarecimiento del coste de la vida. En este &uacute;ltimo mes de noviembre, el IPC espa&ntilde;ol se situ&oacute; en el 3%, una d&eacute;cima menos que en octubre, con el precio de los alimentos al alza, un dato que se refleja en el aumento del precio de productos b&aacute;sicos como los huevos, la carne, la leche o el queso.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[María S. Rivas]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/comemos-ultraprocesados-falta-tiempo-bolsillo-son-culpables_1_12859457.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 19 Dec 2025 13:31:29 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Por qué comemos más ultraprocesados: la falta de tiempo y el bolsillo son los culpables]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Alimentación,Ultraprocesados,alimentación saludable]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Día Mundial de la Alimentación: ¿por qué se celebra el 16 de octubre?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/dia-mundial-alimentacion-celebra-16-octubre_1_12683908.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/599a22ab-6372-4bc7-a794-fcad3764a4b1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Día Mundial de la Alimentación: ¿por qué se celebra el 16 de octubre?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Este día tiene como objetivo promover la alimentación saludable y erradicar el hambre en 2030. Tener una buena alimentación es fundamental para el desarrollo físico y mental y tomar conciencia de qué alimentos son importantes es tarea de todos.</p></div><p class="article-text">
        Cada <strong>16 de octubre</strong> desde el a&ntilde;o 1979 se conmemora el&nbsp;<strong>D&iacute;a Mundial de la Alimentaci&oacute;n</strong>, una celebraci&oacute;n promovida por la&nbsp;Organizaci&oacute;n de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentaci&oacute;n (FAO), con el claro objetivo de disminuir el hambre en el mundo, prop&oacute;sito que tambi&eacute;n busca la&nbsp;Agenda 2030 con su meta de hambre cero.
    </p><h2 class="article-text">D&iacute;a Mundial de la Alimentaci&oacute;n 2025: Por unos alimentos y un futuro mejores</h2><p class="article-text">
        Cada a&ntilde;o, la FAO se centra en un lema para difundir la campa&ntilde;a del D&iacute;a Mundial de la Alimentaci&oacute;n. El lema de 2025 es&nbsp;&ldquo;De la mano por unos alimentos y un futuro mejores&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><h2 class="article-text">&iquest;Por qu&eacute; exigir una alimentaci&oacute;n m&aacute;s sana?</h2><p class="article-text">
        Seg&uacute;n los datos de la misma FAO, se estima que en el mundo&nbsp;672 millonesde adultos&nbsp;y&nbsp;124 millones de menores&nbsp;son obesos y&nbsp;40 millones de ni&ntilde;os&nbsp;menores de 5 a&ntilde;os tienen sobrepeso.Esto se debe principalmente a un cambio en la dieta de las personas, sobre todo de aquellas que residen en las ciudades.
    </p><p class="article-text">
        El estudio de la FAO demuestra que en los &uacute;ltimos a&ntilde;os la comida r&aacute;pida ha desplazado en gran medida a la comida del hogar y no solo eso, tambi&eacute;n ha sustituido ingredientes importantes como frutas y verduras, por harina, az&uacute;car, grasas y sal.
    </p><p class="article-text">
        Esta realidad, sumada al sedentarismo propio de las profesiones disponibles en las grandes ciudades ha tra&iacute;do como consecuencia que&nbsp;la mala alimentaci&oacute;n sea la principal causa de muerte y discapacidad en la actualidad.
    </p><p class="article-text">
        Pero, el problema del cambio de dieta no solo afecta la salud del ser humano, tambi&eacute;n est&aacute; trayendo graves consecuencias al medio ambiente.
    </p><p class="article-text">
        A lo largo de la historia el hombre se ha alimentado de 6000 plantas aproximadamente, pero el cambio en los h&aacute;bitos alimenticios sumado a la prioridad que tienen los cereales en el mercado actual, ha reducido la biodiversidad de plantas logrando que&nbsp;solo 9 ya representen el 66% de la producci&oacute;n total de cultivos en todo el planeta.
    </p><p class="article-text">
        Todos los a&ntilde;os se defienden a animales en peligro de extinci&oacute;n, pero la dieta de los pa&iacute;ses ha erradicado de la faz de la tierra una amplia cantidad de plantas que al no ser cultivadas y tratadas como malas hierbas, simplemente dejaron de existir.
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                </figure><h2 class="article-text">&iquest;C&oacute;mo llevar una alimentaci&oacute;n sana?</h2><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Lo primero es apostar por las&nbsp;comidas hechas en casa y ayudar a los productores locales&nbsp;a seguir generando vegetales, frutas y verduras, realmente ricas en vitaminas y minerales.</li>
                                    <li>Adem&aacute;s debemos es&nbsp;elegir alimentos m&aacute;s saludables para los ni&ntilde;os, sustituir una torta de chocolate por galletas de avena y pasas o simplemente darles chocolate negro el cual brinda muchos beneficios al organismo.</li>
                                    <li>Tambi&eacute;n se debe&nbsp;ampliar la gama de frutas y vegetales que conocemos, para ir descubriendo otras plantas que tambi&eacute;n aportan nutrientes al organismo.</li>
                                    <li>Por &uacute;ltimo, es imprescindible disminuir el uso de aceite y sal en la cocina, adem&aacute;s de tener una rutina de ejercicios diarios.</li>
                            </ul>
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        <em>NB</em>
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      <dc:creator><![CDATA[elDiarioAR]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 16 Oct 2025 03:01:22 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Por qué el jugo de naranja no es un alimento tan saludable como creíamos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/zumo-naranja-no-alimento-saludable-creiamos_1_12681080.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6826e0e6-c166-419c-b33f-b84b320d82ce_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Por qué el zumo de naranja no es un alimento tan saludable"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los especialistas dejaron de recomendarlo hace tiempo, pero seguimos percibiendo el jugo de naranja como sano y "natural" a pesar de que la fruta entera puede tener más beneficios</p></div><p class="article-text">
        Si busc&aacute;s im&aacute;genes de un &ldquo;desayuno saludable&rdquo; en Internet, la mayor&iacute;a de las fotos que aparecen tienen un invitado especial: un vaso de jugo de naranja. Se trata de una bebida que fue considerada durante mucho tiempo un s&iacute;mbolo de la comida sana, pero a lo largo de los a&ntilde;os se acumularon las pruebas cient&iacute;ficas que est&aacute;n minando su buena reputaci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        La asociaci&oacute;n entre el jugo de naranja y la salud comenz&oacute; a principios del siglo XX, impulsada por una <a href="https://www.bbc.com/future/article/20220627-how-orange-juice-took-over-the-breakfast-table" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cosecha r&eacute;cord de naranjas en California</a>, seguida de agresivas campa&ntilde;as de marketing y de salud p&uacute;blica en Estados Unidos. Durante y despu&eacute;s de la Segunda Guerra Mundial, la preocupaci&oacute;n por la deficiencia de vitamina C en la poblaci&oacute;n llev&oacute; a los gobiernos (y a los productores de jugos) a promover el jugo de naranja como una fuente imprescindible de este nutriente. Incluso hoy en d&iacute;a, las <a href="https://myplate4chatbot.stg.platform.usda.gov/eat-healthy/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">recomendaciones del Departamento de Agricultura</a> de Estados Unidos insisten en que un vaso de jugo equivale a una pieza de fruta. Pero la realidad es muy diferente.
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        &ldquo;Una naranja entera es mucho mejor que tomar el jugo de fruta porque la naranja tiene mucha fibra. En el albedo, que es esa parte blanca que est&aacute; entre la c&aacute;scara y la pulpa, es donde hay mayor concentraci&oacute;n de compuestos bioactivos antioxidantes. Eso se pierde en el jugo. Lo que queda es fundamentalmente agua y az&uacute;car&rdquo;, explica el doctor Miguel &Aacute;ngel Mart&iacute;nez Gonz&aacute;lez, catedr&aacute;tico del Departamento de Medicina Preventiva de la Universidad de Navarra y autor de &ldquo;Salud a ciencia cierta: consejos para una vida sana&rdquo;. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La qu&iacute;mica confirma que una naranja entera es fundamentalmente diferente de un vaso de jugo, y la principal diferencia es la fibra. A medida que crece una naranja, las c&eacute;lulas se hinchan y se convierten en bolsas llenas en su mayor parte de jugo, que es agua con az&uacute;cares disueltos. Estas son las ves&iacute;culas que liberan el jugo al exprimirlo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La fibra de las naranjas se compone de pectina (soluble), celulosa y hemicelulosa (insolubles). Est&aacute; en la c&aacute;scara de la naranja, en el albedo (la capa de color blanco) y la pulpa que se queda en el exprimidor. Pero, en realidad, una naranja tiene poca fibra total (unos 3 gramos por pieza). En el jugo, aunque tenga algo de pulpa, no queda casi nada de fibra. Si adem&aacute;s col&aacute;s la pulpa antes de servir el jugo, la fibra es pr&aacute;cticamente cero.
    </p><h2 class="article-text">El jugo de naranja y el az&uacute;car</h2><p class="article-text">
        Recientemente se public&oacute; un <a href="https://www.nature.com/articles/s41387-025-00385-8" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio en la prestigiosa revista </a><a href="https://www.nature.com/articles/s41387-025-00385-8" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Nature</em></a><em> </em>en el que se comparan los efectos de ingerir naranjas enteras, jugo de naranja exprimido y n&eacute;ctar de naranja comercial con az&uacute;cares a&ntilde;adidos. Los resultados indican que no hay una diferencia sustancial entre la respuesta de glucosa e insulina entre los tres, lo que de nuevo se lleg&oacute; a interpretar como que el jugo es tan bueno como la fruta entera. Sin embargo, en el estudio se compara manteniendo la cantidad de az&uacute;car igual en los tres casos y, por desgracia, en la realidad no es as&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Al final el problema es m&aacute;s de dosis que de ingesta&rdquo;, dice el nutricionista Nicolas Usandizaga. &ldquo;El jugo tiene el az&uacute;car de tres o cuatro naranjas. No te tomar&iacute;as cuatro naranjas a la vez, claro. Ya solo por eso me parece peliagudo decir que el jugoes igual o mejor que la naranja&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><p class="article-text">
        La composici&oacute;n del jugo es sobre todo agua y az&uacute;car, con cantidades m&iacute;nimas de vitaminas y otros compuestos disueltos, como el caroteno (un antioxidante que le da el color naranja). El az&uacute;car de la naranja es aproximadamente un 50% sacarosa (az&uacute;car com&uacute;n), un 25% glucosa y un 25% fructosa.&nbsp;Teniendo en cuenta que el az&uacute;car com&uacute;n, la sacarosa, se compone de glucosa y fructosa a partes iguales, y que se divide r&aacute;pidamente al comerla, el az&uacute;car del jugo es qu&iacute;micamente equivalente al az&uacute;car de mesa.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En un vaso de jugo de 250 ml hay 23 gramos de az&uacute;car. No es por tanto descabellado decir que un vaso de jugo es, nutricionalmente, como un vaso de gaseosa azucarada. En la misma cantidad de una gaseosa puede haber 26 gramos de az&uacute;car. Los az&uacute;cares de la naranja no son m&aacute;s &ldquo;naturales&rdquo; que el az&uacute;car extra&iacute;do de la ca&ntilde;a o remolacha que ponemos en el caf&eacute; o se encuentra en las gaseosas comerciales. Tu organismo no pregunta a una mol&eacute;cula de az&uacute;car de d&oacute;nde viene, solo reacciona ante ella.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Comer una naranja tiene otros efectos en el organismo que no están presentes al beber un vaso de zumo.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Los picos de az&uacute;car en sangre despu&eacute;s de tomar jugo de naranja se presentaron como problem&aacute;ticos y relacionados con la aparici&oacute;n de resistencia a la insulina y diabetes. Sin embargo, estos <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC5174139/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">efectos tambi&eacute;n son dependientes de la cantidad</a> total de az&uacute;car ingerida, y mucho m&aacute;s serios en personas que ya padecen de estas dolencias (y que son las m&aacute;s estudiadas).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es lo que le pasa a la mayor&iacute;a de la poblaci&oacute;n, que son sedentarios y tienen un per&iacute;metro abdominal por encima de la norma&rdquo;, explica el doctor Mart&iacute;nez. &ldquo;Hay una capa de grasa que dificulta la funci&oacute;n de los &oacute;rganos. Entonces le das una dosis de az&uacute;car al p&aacute;ncreas y hay una subida de glucosa que requiere una subida muy abrupta de la insulina para bajarla, algo que a veces se consigue, a veces no, pero si se consigue es peor todav&iacute;a, porque se produce luego una bajada en picada de la glucosa en sangre y eso da m&aacute;s hambre&rdquo;, a&ntilde;ade.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Por qu&eacute; comer naranjas enteras, aparte de la fibra</h2><p class="article-text">
        La evidencia indica que los beneficios del jugo pueden venir de la fibra, y nada m&aacute;s. Un estudio sobre los efectos del <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/40137162/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">jugode naranja en la salud del coraz&oacute;n</a> encontr&oacute; que pod&iacute;a ayudar a evitar el deterioro de la funci&oacute;n card&iacute;aca con mejor funcionamiento de las mitocondrias, y mejoras en la microbiota intestinal. Sin embargo, estos son los <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC11306032/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">efectos conocidos de la fibra en la dieta</a>. Pero puede haber a&uacute;n m&aacute;s ventajas.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Llevamos 40 a&ntilde;os diciendo lo mismo machaconamente, que hay que tomar tres piezas de fruta entera al d&iacute;a&rdquo;, recalca el doctor Mart&iacute;nez. &ldquo;Lo que es torpe es quitarle a la fruta lo mejor que tiene, que es el albedo, la fibra, todos los antioxidantes, y quedarse solo con el az&uacute;car y el agua&rdquo;, concluye.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Comer una naranja tiene otros efectos en el organismo que no est&aacute;n presentes al beber un vaso de jugo. Uno de ellos es la necesidad de masticarla. &ldquo;El hecho de masticar a nivel endocrino genera hormonas de saciedad&rdquo;, explica Usandizaga. &ldquo;Cuando el cuerpo sabe que est&aacute;s masticando, se prepara para la digesti&oacute;n posterior y empieza a decirte que dentro de un rato no va a tener hambre, pero no ocurre igual con el jugo&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><p class="article-text">
        En efecto, los <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/21519237/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">experimentos confirman</a> que los carbohidratos l&iacute;quidos producen menos saciedad que los s&oacute;lidos. Eso quiere decir que, al final, estaremos ingiriendo menos calor&iacute;as y maximizando los micronutrientes. Por el contrario, beber jugo facilita la ingesta de mucha m&aacute;s az&uacute;car y calor&iacute;as, sin la misma sensaci&oacute;n de saciedad.
    </p><h2 class="article-text">Las vitaminas y los antioxidantes en el jugo</h2><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; hay entonces de las vitaminas y los antioxidantes? Uno de los efectos de los c&iacute;tricos es acelerar el metabolismo. Este efecto se debe a dos <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC4085189/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">flavonoides llamados naringina y naringinina</a>, con propiedades antioxidantes y antiinflamatorias. En pruebas con animales se comprob&oacute; que estos flavonoides pueden acelerar la quema de grasas y elevar el metabolismo, pero el efecto es apreciable cuando se consumen como suplemento (algo que se encuentra en diet&eacute;ticas como extracto de pomelo). No hay efectos notables como jugo y los resultados de los estudios son dispares.
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            <span class="title">
                Los picos de azúcar en sangre después de tomar zumo de naranja se han presentado como problemáticos.                            </span>
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        La <a href="https://www.researchgate.net/figure/The-concentration-of-naringin-mg-L-1-in-freshly-hand-squeezed-orange-juices-and-peel_tbl1_286203522" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">naringina en el jugo</a> est&aacute; alrededor de los 0,5 mg por litro, y eso si est&aacute; reci&eacute;n exprimido (en comparaci&oacute;n, un comprimido de extracto de pomelo suele tener 150 mg). Por otro lado, hay entre diez y cien veces m&aacute;s caroteno en una sola zanahoria que en un vaso de jugo. Si el jugo es pasteurizado, el contenido en caroteno es casi cero.
    </p><p class="article-text">
        Aunque la cantidad de vitaminas y minerales en el jugo es m&iacute;nima, el jugo s&iacute; es una fuente significativa de vitamina C (&aacute;cido asc&oacute;rbico) ya que un vaso aporta 124 miligramos, m&aacute;s de la cantidad m&iacute;nima recomendada. Sin embargo, tanto las vitaminas como los antioxidantes son muy sensibles a la luz, al calor y la oxidaci&oacute;n en contacto con el aire. En un jugo exprimido que lleve un rato en el mostrador del bar, o un <a href="https://ifst.onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1111/j.1365-2621.2004.00844.x" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">jugocomercial que fue pasteurizado</a>, las cantidades son mucho menores. Si quer&eacute;s vitamina C, un plato de <a href="https://aijn.eu/en/publications/press/the-micronutrients-in-orange-juice" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">br&oacute;coli hervido tiene mucha m&aacute;s</a>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Una <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/34634114/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">amplia revisi&oacute;n de 21 estudios</a> concluy&oacute; que el jugo puede contribuir a reducir la inflamaci&oacute;n, algo que se achaca a los antioxidantes, pero los autores advierten que la evidencia es pobre y el efecto puede depender de otros factores de estilo de vida. Otros estudios muy concienzudos no pudieron encontrar constancia de estos beneficios.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por ejemplo, una <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/36383179/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">revisi&oacute;n de estudios aleatorizados</a> y controlados (los de mayor calidad) encontr&oacute; que el consumo frecuente de jugo de naranja pod&iacute;a elevar el colesterol HDL y reducir la presi&oacute;n arterial. Sin embargo, la revisi&oacute;n no encontr&oacute; ning&uacute;n efecto en el colesterol total, los triglic&eacute;ridos, el colesterol LDL, la glucosa, la insulina, o los marcadores de inflamaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Tampoco se encontr&oacute; evidencia de que el jugo de naranja pudiera reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares (presi&oacute;n arterial alta, colesterol, inflamaci&oacute;n o glucosa en sangre) en otra <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/34060162/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">revisi&oacute;n de estudios controlados de 2021</a>.
    </p><p class="article-text">
        Dos a&ntilde;os antes, <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/31509979/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un estudio compar&oacute;</a> los efectos sobre la glucosa en sangre y la insulina de personas sanas a quienes se administraban o bien naranjas enteras, jugo de naranja o n&eacute;ctar de naranja con az&uacute;cares a&ntilde;adidos, pero manteniendo las cantidades de az&uacute;car iguales en cada caso. Las naranjas enteras produjeron una subida de glucosa en sangre menor que el jugo y el n&eacute;ctar. En el caso del n&eacute;ctar, la insulina se mantuvo elevada m&aacute;s tiempo.
    </p><p class="article-text">
        La fibra demostr&oacute; su importancia en un <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/31835476/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio realizado en Valencia</a> en el que se compararon los efectos de tomar jugo con fibra diet&eacute;tica a&ntilde;adida o sin ella, ya que hac&iacute;a que la glucosa y la insulina bajaran antes en sangre.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Dar&iacute;o Pescador es editor y director de la <a href="https://quo.eldiario.es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Revista Quo</a> y autor del libro <a href="https://www.amazon.es/Tu-mejor-Ciencia-controlar-cambiar/dp/B0FL79RMK5/ref=sr_1_2?crid=L6J1SA3GO7EF&amp;dib=eyJ2IjoiMSJ9.LeytnzsnZSHFVvq1tlD6Ty7X0BgOu1U-5jRjqjAIFEplCHXfRlMVdKANZEnM8-0-6q90VBqei92dKS8EtI6j4NHrZFjRCXNNMj_l9Zb5v1z_12wn_NTCO6lOvbznuS4Bi3tYFz4NCY0tC3FZ8MzJ1j5v2TUFbkty2q3njpFw9f7poRY5SLX3tMHEUbJubUePIViNU2lPRXO01niTWltCAM1KrRB3OgFh7KEoZ6wCPnIJkU-_v3yibrg1aebgbcMZf2vdRRDNljYiW63Dwe03niDB31VuQVFVlh6iQvu7HDM.gRGkthy6hZWRgz2lPx6YSDM7K9wZriTXwcXlD5cjkt8&amp;dib_tag=se&amp;keywords=tu+mejor+yo&amp;qid=1756156568&amp;sprefix=tu+mejor+yo%2Caps%2C78&amp;sr=8-2" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia">Tu mejor yo</a>.</li>
                            </ul>
            </div>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Darío Pescador]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/zumo-naranja-no-alimento-saludable-creiamos_1_12681080.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 14 Oct 2025 11:33:55 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Por qué el jugo de naranja no es un alimento tan saludable como creíamos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Salud,Alimentación,Bienestar]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un estudio descubre que los primeros humanos en Sudamérica se alimentaban de perezosos gigantes y mastodontes]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/ciencia/estudio-descubre-primeros-humanos-sudamerica-alimentaban-perezosos-gigantes-mastodontes-pm_1_12670956.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f6d44146-c270-41af-9092-8c2c79a18323_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un estudio descubre que los primeros humanos en Sudamérica se alimentaban de perezosos gigantes y mastodontes"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los hallazgos cuestionan el papel que tuvieron los habitantes de esa época en la extinción de estos enormes animales.</p></div><p class="article-text">
        La arqueolog&iacute;a sudamericana hab&iacute;a asumido desde hace tiempo que la <strong>megafauna terrestre</strong>, mam&iacute;feros de entre 44 kilos y m&aacute;s de una tonelada de peso que vivieron durante el Pleistoceno tard&iacute;o, se hab&iacute;a extinguido por los cambios ambientales. Esto relegaba a un segundo plano a los seres humanos, asumiendo que la megafauna parec&iacute;a ocupar un rol marginal en su alimentaci&oacute;n, frente a otras presas actuales m&aacute;s peque&ntilde;as como el guanaco.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, un nuevo <a href="https://www.science.org/doi/10.1126/sciadv.adx2615" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio</a> publicado en la revista <em>Science Advances</em> echa por tierra esa idea. La investigaci&oacute;n muestra que los <strong>perezosos gigantes, los caballos y los mastodontes</strong> fueron las presas principales de los habitantes tempranos del continente, lo que obliga a repensar los motivos de su desaparici&oacute;n e impide descartar que los seres humanos hayan sido un factor clave en su desaparici&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Siempre se subestim&oacute; la <strong>acci&oacute;n humana </strong>sobre la megafauna y su verdadero rol en la extinci&oacute;n. Las ciencias hist&oacute;ricas en general consideraron a los ocupantes tempranos, como mucho, como actores secundarios en este proceso&rdquo;, recuerda el investigador del Conicet en la Facultad de Ciencias Naturales y Museo de la Universidad Nacional de La Plata (FCNyM, UNLP) de Argentina, Luciano Prates, en una nota de prensa.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>Perezosos gigantes y mastodontes</strong></h2><p class="article-text">
        La sospecha de que los seres humanos tuvieron <strong>m&aacute;s protagonismo de lo que se pensaba</strong> viene de lejos. La primera pista la dio un trabajo en 2021, cuando un equipo revel&oacute; una fuerte correlaci&oacute;n temporal y espacial entre el comienzo del colapso de la megafauna, iniciado hace 12.900 a&ntilde;os, y la aparici&oacute;n de unas puntas de lanza, una especie de arma empleada por los humanos en esa &eacute;poca.&nbsp;
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es" data-conversation="none"><a href="https://twitter.com/X/status/1973492868644802686?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        En base a esa idea, este equipo de cient&iacute;ficos estableci&oacute; un l&iacute;mite temporal y <strong>analizaron los restos de 20 yacimientos</strong> ubicados en lo que hoy son Argentina, Chile y Uruguay. Seg&uacute;n detallan en su investigaci&oacute;n, contaron y compararon la ocurrencia de megafauna (m&aacute;s de 44 kilos), fauna de tama&ntilde;o mediano (de 44 a 4) y fauna de tama&ntilde;o peque&ntilde;o (menos de 4 kilos).
    </p><p class="article-text">
        <strong>Y el resultado les sorprendi&oacute;</strong>: 18 presentaron restos de megafauna y 13 de ellos aportaron evidencias incontrastables de consumo humano. A juicio de los autores, estos resultados se&ntilde;alan que, para los grupos humanos del Pleistoceno final, estos grandes animales no fueron un recurso marginal, sino el pilar de su dieta y de su estrategia de subsistencia.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Nosotros siempre cuestionamos que, habiendo megafauna, el guanaco haya sido lo m&aacute;s importante en la dieta de aquellos grupos, porque, en general, los seres humanos, como la mayor&iacute;a de los predadores, buscan la presa de mayor retorno energ&eacute;tico, es decir que en el balance de costo-beneficio ofrezcan una mejor recompensa&rdquo;, a&ntilde;ade el tambi&eacute;n investigador del Conicet, Ivan Perez.
    </p><p class="article-text">
        Los hallazgos van m&aacute;s all&aacute; y cuestionan el <strong>papel que tuvieron los habitantes de esa &eacute;poca</strong> en la extinci&oacute;n de estos enormes animales: &ldquo;Lejos de ser un recurso secundario, la megafauna fue central en la vida de los humanos del Pleistoceno. Esto obliga a reconsiderar su papel&rdquo;.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Raquel Sáez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/ciencia/estudio-descubre-primeros-humanos-sudamerica-alimentaban-perezosos-gigantes-mastodontes-pm_1_12670956.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 09 Oct 2025 13:33:09 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un estudio descubre que los primeros humanos en Sudamérica se alimentaban de perezosos gigantes y mastodontes]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Alimentación,Mastodontes,Humanidad,Antropología,Arqueología]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Dieta, ejercicio y compañía: las mejores recetas para conservar la memoria frente al envejecimiento]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/mejores-recetas-conservar-memoria-frente-envejecimiento_1_12626838.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7833ff13-e631-4e3a-8510-4af300c81ff3_16-9-discover-aspect-ratio_default_1126424.jpg" width="1276" height="718" alt="Dieta, ejercicio y compañía: las mejores recetas para conservar la memoria frente al envejecimiento"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Perder la memoria con la edad no tiene por qué ser una condena ineludible: un estilo de vida sano, sobre todo la dieta y el ejercicio, ayudan a conservar los recuerdos</p><p class="subtitle">Sin tiempo para caminar 10.000 pasos al día: el método japonés para hacer de los paseos un ejercicio más completo</p></div><p class="article-text">
        A medida que avanzamos en la vida, hay cambios inevitables que suponen una merma de facultades: perdemos fuerza, agilidad, flexibilidad, pero tambi&eacute;n, y de forma m&aacute;s dolorosa, rapidez mental y memoria. 
    </p><p class="article-text">
        La memoria suele ser una de las primeras facultades mentales que se deterioran durante el envejecimiento, y los &uacute;ltimos descubrimientos cient&iacute;ficos y m&eacute;dicos nos dicen qu&eacute; puede estar pasando para que nuestro cerebro pierda capacidades con los a&ntilde;os. Pero como todo lo que tiene que ver con el envejecimiento, el hecho de que sea inevitable no quiere decir que, introduciendo cambios en nuestra forma de vida, no podamos frenar esta p&eacute;rdida e incluso prevenir el deterioro cognitivo y las enfermedades asociadas.
    </p><p class="article-text">
        Para el doctor Miguel Ruiz-Canela, profesor y director del departamento de Medicina Preventiva de la Universidad de Navarra e investigador del CIBER de obesidad del Instituto de Salud Carlos III, &ldquo;no podemos simplemente decir que hay dolencias o achaques que son &lsquo;cosas de la edad&rsquo;, porque no les ocurre a todos. Se pueden evitar o al menos retrasar que ocurran&rdquo;. Ruiz-Canela es autor de un <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/37899830/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio internacional</a> que relaciona la dieta y otros factores del estilo de vida con el deterioro cognitivo.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hay personas que llegan a edades muy avanzadas en muy buen estado de salud. Aqu&iacute; un factor es la predisposici&oacute;n gen&eacute;tica, pero otro es el desgaste que haya tenido nuestro cuerpo a lo largo de la vida, que estar&aacute; determinado por el ambiente en el que hemos estado (f&iacute;sico, social, econ&oacute;mico, etc.), pero tambi&eacute;n por nuestro estilo de vida, que engloba la alimentaci&oacute;n, la actividad f&iacute;sica, las interacciones sociales, el sue&ntilde;o, el estr&eacute;s y las actividades que realizamos durante nuestro tiempo libre&rdquo;, explica el doctor Ruiz-Canela. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hay personas que llegan a edades muy avanzadas en muy buen estado de salud. Aquí un factor es la predisposición genética, pero otro es el desgaste que haya tenido nuestro cuerpo a lo largo de la vida</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Miguel Ruiz-Canela</span>
                                        <span>—</span> Medicina Preventiva (Universidad de Navarra)
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">C&oacute;mo envejece el cerebro y perdemos la memoria</h2><p class="article-text">
        Durante el envejecimiento, el cerebro es un &oacute;rgano especialmente sensible a los cambios que trae el envejecimiento. A nivel celular, las mitocondrias, que son las centrales de energ&iacute;a dentro de las neuronas (y la mayor&iacute;a de las c&eacute;lulas del cuerpo) que les proporcionan combustible (ATP), se da&ntilde;an, disminuyen en n&uacute;mero y en capacidad y no son capaces de repararse por un <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/36597577/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">proceso de limpieza llamado mitofagia</a>. Menos energ&iacute;a disponible significa peores conexiones entre las c&eacute;lulas nerviosas responsables de la memoria y el aprendizaje.
    </p><p class="article-text">
        La disminuci&oacute;n de la eficiencia de las mitocondrias no solo impide la producci&oacute;n de energ&iacute;a, sino que tambi&eacute;n altera <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/36760367/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el equilibrio del calcio</a>, un mineral imprescindible para transmitir los impulsos el&eacute;ctricos entre las neuronas. Esto afecta especialmente a regiones como el hipocampo, fundamental para la formaci&oacute;n de la memoria. Esta vulnerabilidad de las mitocondrias es a&uacute;n m&aacute;s acentuada en <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/38534746/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">enfermedades neurodegenerativas como el alzh&eacute;imer y el parkinson</a>, en las que se suman el estr&eacute;s oxidativo y la acumulaci&oacute;n de prote&iacute;nas que aceleran la p&eacute;rdida de neuronas.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de las mitocondrias, el cerebro envejecido experimenta cambios epigen&eacute;ticos. En el ADN de las c&eacute;lulas, no todos los genes se usan, ya que tienen un &ldquo;interruptor&rdquo; molecular que los desactiva, llamado metilaci&oacute;n. Esto es necesario para que nuestro organismo se pueda adaptar al entorno, pero a veces con la edad este proceso se trastoca y se <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/31045277/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">desactivan genes que necesitamos</a>, entre otros los que afectan a la neuroplasticidad, el aprendizaje y la memoria. 
    </p><p class="article-text">
        Estas alteraciones epigen&eacute;ticas no solo predisponen al cerebro envejecido a una p&eacute;rdida gradual de la memoria, sino que tambi&eacute;n ponen las bases para el desarrollo de enfermedades neurodegenerativas m&aacute;s graves. 
    </p><h2 class="article-text">La dieta que preserva la memoria</h2><p class="article-text">
        Podemos pensar que jugar a las cartas o hacer sudokus son formas eficaces para conservar la memoria en la vejez pero, en realidad, si solo hici&eacute;ramos esto, nos quedar&iacute;amos cortos. Conservar la memoria no solo est&aacute; relacionado con el cerebro, sino con todo el organismo. 
    </p><p class="article-text">
        Un n&uacute;mero cada vez mayor de investigaciones corrobora que las intervenciones en el estilo de vida, que incluyen la <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC10344607/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">dieta, el ejercicio y otras actividades</a> actuando en conjunto, ofrecen resultados a la hora de preservar la salud del cerebro. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Siempre digo que la dieta y la actividad f&iacute;sica son dos caras de la misma moneda y no deber&iacute;amos hablar sobre ellas de forma separada cuando se quiere promover un cambio en la poblaci&oacute;n o los pacientes&rdquo;, explica el doctor Ruiz-Canela. &ldquo;La dieta, la actividad f&iacute;sica y el resto de los estilos de vida son complementarios y pueden tener un efecto sin&eacute;rgico, es decir, un resultado donde el total es mayor que la suma de las partes&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><p class="article-text">
        Hay <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC10255782/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudios que revelan</a> que seguir una dieta rica en verduras, frutas, cereales integrales, pescado y grasas saludables, como la llamada dieta mediterr&aacute;nea, la dieta DASH (contra la hipertensi&oacute;n) o la combinaci&oacute;n de ambas, tiene un efecto protector sobre la funci&oacute;n cognitiva. Estos patrones alimenticios ayudan a regular la inflamaci&oacute;n y el estr&eacute;s oxidativo, ambos estrechamente relacionados con las enfermedades neurodegenerativas, y proporcionan nutrientes esenciales que alimentan la maquinaria celular de las neuronas.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Las frutas y las verduras son un verdadero arsenal contra la inflamaci&oacute;n y cuanta m&aacute;s variedad mejor, ya que a&ntilde;adimos m&aacute;s 'munici&oacute;n&rsquo; para combatirla&rdquo;, comenta Ruiz-Canela. &ldquo;Mi consejo es que en cada comida y cena nos preguntemos d&oacute;nde est&aacute; la raci&oacute;n de verdura y tomar entre dos y tres piezas de fruta a lo largo del d&iacute;a. Otra idea general es aumentar los alimentos de origen vegetal (legumbres que aportan prote&iacute;nas y frutos secos por ejemplo), consumir frecuentemente pescado, l&aacute;cteos poco procesados y en especial yogur natural sin az&uacute;car, carne blanca (pollo y pavo) de forma moderada y que la carne roja (ternera y cerdo) se consuma menos y siempre con la mayor calidad posible&rdquo;, recomienda.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La dieta y la actividad física son dos caras de la misma moneda y no deberíamos hablar sobre ellas de forma separada cuando se quiere promover un cambio en la población o los pacientes</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Miguel Ruiz-Canela</span>
                                        <span>—</span> Medicina Preventiva (Universidad de Navarra)
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">El ejercicio y las relaciones sociales</h2><p class="article-text">
        Aunque pueda parecer que no tiene una relaci&oacute;n directa, el ejercicio es uno de los principales factores de protecci&oacute;n de nuestro cerebro y nuestra memoria. El entrenamiento regular, con programas aer&oacute;bicos, de fuerza o mixtos, tiene como efecto <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/33998558/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estimular el llamado factor neurotr&oacute;fico derivado del cerebro</a> (BDNF). Este compuesto fomenta la neurog&eacute;nesis (nacimiento de nuevas neuronas y nuevas conexiones), una capacidad que se comprob&oacute; que persiste a cualquier edad y que es fundamental para crear nuevos recuerdos y conservar los que nos quedan.
    </p><p class="article-text">
        Por ejemplo, el entrenamiento aer&oacute;bico moderado y constante destaca por su capacidad para <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC8829997/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">mejorar el rendimiento de la memoria en los adultos mayores</a>, probablemente a trav&eacute;s de estos mecanismos. Incluso formas de actividad f&iacute;sica como el yoga y el taich&iacute; contribuyen a conservar la capacidad cognitiva, en parte porque reducen el estr&eacute;s y mejoran la salud cardiovascular.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n <a href="https://theconversation.com/exercise-boosts-memory-for-up-to-24-hours-after-a-workout-new-research-245693" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">escribe la doctora Michaela Bloomberg</a>, investigadora del University College London y autora de un <a href="http://www.apple.com/uk" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio</a> sobre la relaci&oacute;n entre la actividad f&iacute;sica y la memoria en personas sanas, &ldquo;cuanto m&aacute;s tiempo dedicaba un participante a realizar actividad f&iacute;sica de intensidad moderada a vigorosa, mejores eran sus puntuaciones en memoria epis&oacute;dica y memoria de trabajo al d&iacute;a siguiente&rdquo;. Bloomberg tambi&eacute;n advierte de las consecuencias del sedentarismo: &ldquo;Las personas m&aacute;s sedentarias obtuvieron peores puntuaciones en memoria de trabajo al d&iacute;a siguiente&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Las relaciones sociales constituyen el tercer pilar para preservar la funci&oacute;n cognitiva y la memoria. La evidencia cient&iacute;fica se&ntilde;ala que llevar una vida mental y socialmente activa ayuda a desarrollar la reserva cognitiva, lo que puede retrasar la aparici&oacute;n o reducir el impacto de la p&eacute;rdida de memoria. Esto incluye el <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/12719627/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aprendizaje permanente</a>, como por ejemplo los idiomas o los instrumentos musicales, la lectura, los rompecabezas y las actividades culturales. Pero, sobre todo, las <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/33039200/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">interacciones frecuentes y significativas con otras personas</a> cara a cara, que contribuyen a la salud neuronal y <a href="https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0001691824002798" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aumentan la memoria a corto plazo</a>.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Esto supone un gran reto porque se da la paradoja de que la poblaci&oacute;n cada vez m&aacute;s se concentra en grandes urbes, conectados a m&aacute;s redes sociales y al mismo tiempo con mayor frecuencia nos sentimos m&aacute;s solos&rdquo;, dice el doctor Ruiz-Canela. &ldquo;La soledad no deseada es uno de los retos actuales para la salud p&uacute;blica y es un factor da&ntilde;ino como el tabaco o una mala dieta&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><p class="article-text">
        Perder la memoria no tiene por qu&eacute; ser una condena en la edad avanzada. Disponemos de otras palancas que podemos usar que no se limitan a los f&aacute;rmacos, sino con estar activos, comer de forma saludable y mantener la mente despierta. En definitiva, con estar vivos.
    </p><p class="article-text">
        * Dar&iacute;o Pescador es editor y director de la <a href="https://quo.eldiario.es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Revista Quo</a> y autor del libro <a href="https://www.amazon.es/gp/product/8441542066/ref=as_li_tl?ie=UTF8&amp;tag=revistaquo-21&amp;camp=3638&amp;creative=24630&amp;linkCode=as2&amp;creativeASIN=8441542066&amp;linkId=1b00141385b4b42b5d008e6b60ad7c5c" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Tu mejor yo</a>.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Darío Pescador]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/mejores-recetas-conservar-memoria-frente-envejecimiento_1_12626838.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 24 Sep 2025 09:34:26 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Dieta, ejercicio y compañía: las mejores recetas para conservar la memoria frente al envejecimiento]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Envejecimiento,Salud,Alimentación]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Joan Roca: “Las decisiones que tomemos ahora sobre qué y cómo comemos serán determinantes para el futuro del planeta”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/joan-roca-decisiones-tomemos-ahora-comemos-seran-determinantes-futuro-planeta_128_12539108.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bc044009-43c9-49cf-b45b-704240632fed_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x3955y3610.jpg" width="1200" height="675" alt="Joan Roca: “Las decisiones que tomemos ahora sobre qué y cómo comemos serán determinantes para el futuro del planeta”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El mayor de los hermanos Roca, chef de El Celler de Can Roca, defiende la educación en cocina para comer mejor, frenar el desperdicio alimentario y para entender qué es y de dónde viene lo que comemos</p></div><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo ser&aacute; el futuro de la alimentaci&oacute;n? En un contexto en el que los gigantes de la industria ya empiezan a dar por muertas las cocinas, hay que preguntarse hacia d&oacute;nde vamos. &iquest;Seguiremos cocinando dentro de diez a&ntilde;os? &iquest;C&oacute;mo impactar&aacute;n los ultraprocesados en nuestro estilo de vida? &iquest;Hemos llegado ya a la era de los platos preparados?
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Se come mejor que antes&rdquo;, dice con cierto optimismo<strong> Joan Roca </strong>(Girona, 1964) &ndash;due&ntilde;o con sus hermanos del restaurante El Celler de Can Roca en Girona, Espa&ntilde;a, y con tres estrellas Michelin&ndash; cuando se le pide un diagn&oacute;stico sobre la salud de nuestras cocinas. Aunque ese optimismo desaparece cuando llega el &lsquo;pero&rsquo;. Siempre hay un &lsquo;pero&rsquo;, un reproche. &ldquo;Quiz&aacute;s el &uacute;nico reparo es que estamos poniendo gran parte de nuestra alimentaci&oacute;n en manos de la industria alimentaria&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Los hermanos Roca &mdash;Joan, Josep y Jordi&mdash; aprendieron de sus padres el gusto por la cocina. El valor del territorio y la tradici&oacute;n, aunque sin renunciar a la creatividad y a la ciencia. &ldquo;Debemos entender la alimentaci&oacute;n como un concepto y la cocina como una manera de transformar una serie de productos desde la ciencia&rdquo;, explica el mayor de los hermanos a elDiario.es por videoconferencia desde El Celler de Can Roca.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;&iquest;Qu&eacute; es comer bien?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Comer bien es comer sano y de forma placentera. La comida tiene que ser nutritiva, sabrosa y bonita, pero tambi&eacute;n es importante que nos sintamos bien comiendo. Que nos reconforte. Que los sabores est&eacute;n bien balanceados y que podamos conectar con nuestra memoria. Recuperar aromas que hemos vivido, que hemos comido, que nos llevan a un lugar determinado. El efecto [magdalena de] Proust o, mejor, el efecto Ratatouille. <em>Ratatouille </em>consigui&oacute; explicar de forma muy bonita c&oacute;mo un plato puede ser un billete en el tiempo que nos lleve a nuestra infancia. Comer bien es eso.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;&iquest;Se come bien en las casas?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Se come mejor que antes. Quiz&aacute;s el &uacute;nico reparo es que estamos poniendo gran parte de nuestra alimentaci&oacute;n en manos de la industria alimentaria. Est&aacute; muy bien que esa industria exista y que nos ayude a preparar un caldo o una base, pero tambi&eacute;n es muy importante que cocinemos. Cocinar productos frescos, no todo procesado. Aun as&iacute;, creo que en Espa&ntilde;a se come bien porque hay una cultura gastron&oacute;mica que se mantiene y que se busca. Una cultura de la que tambi&eacute;n se trata de recuperar sabores, como un buen guiso o un buen estofado.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;&iquest;No hemos perdido ya un poco de nuestra cultura gastron&oacute;mica? Ahora es m&aacute;s complicado, por ejemplo, conocer a gente que controle las temporadas o sepa trabajar un pescado.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;S&iacute;, es cierto. Se ha ido perdiendo por razones diversas, sobre todo porque hay una p&eacute;rdida de contacto con los mercados. All&iacute; es donde podemos encontrarnos con los productos de proximidad y lo que nos de una noci&oacute;n del momento del a&ntilde;o en el que nos encontramos. Los supermercados han ido incorporando productos de otros lugares, de otras latitudes, y no puedes saber si las cerezas de diciembre son de aqu&iacute; o de all&iacute;&hellip; No quiero iniciar una guerra con los supermercados. Ellos hacen su labor y est&aacute; muy bien. Pero la idea del mercado municipal al que llegaban los productos de los agricultores de los alrededores se est&aacute; perdiendo. Se est&aacute; perdiendo la idea del producto de proximidad, lo que hace que tengamos menos conocimiento sobre lo que comemos y de d&oacute;nde viene aquello que comemos. Este es un problema de las ciudades. A medida que crecen pierden la noci&oacute;n de lo que se produce cerca de ellas. Impactar&iacute;amos mucho menos en el medio ambiente si no tuvi&eacute;semos que transportar materias primas de un lado al otro del planeta.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Los due&ntilde;os de Mercadona y Ebro Foods, la compa&ntilde;&iacute;a due&ntilde;a de arroz Sos, Brillante o pastas Garofalo, defienden que las casas del futuro no tendr&aacute;n cocinas. Que el consumo de platos preparados se va a seguir disparando.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Y tienen raz&oacute;n. Los supermercados y la industria alimentaria van a seguir cocinando para muchas familias, ya lo est&aacute;n haciendo cada vez m&aacute;s. La clave va a estar en qu&eacute; medida. Yo no creo que vaya a ser tanto. La actividad de las cocinas se va a mantener porque es algo cultural y algo que tiene mucho que ver con la relaci&oacute;n que tienes con las personas que viven en tu casa. Cocinar es un acto de amor, es transmitir cari&ntilde;o y afecto, y esto se va a preservar. Las cocinas se van a seguir utilizando, quiz&aacute;s menos pero seguir&aacute;n ah&iacute;. Otra cosa es que combinemos el aprovechar algo que nos prepara esa industria, ya sean bases, caldos o alguna otra elaboraci&oacute;n, y lo acabemos y cocinemos en casa. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;&iquest;Se mitifica en exceso la cocina de la abuela?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Es posible. Lo que pasa es que cuando hablamos &lsquo;de la abuela&rsquo; estamos hablando de nuestra memoria. Nadie har&aacute; mejor un plato que te hac&iacute;a tu abuela, por muy buen cocinero que sea o por muchas estrellas [Michelin] que tenga. Nunca lo igualar&aacute; porque el de tu abuela forma parte de tu memoria. Y eso lo tenemos mitificado.
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                Joan Roca posando en el Celler de Can Roca.                            </span>
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        <strong>&ndash;&iquest;Habr&iacute;a que incorporar alguna asignatura de cocina y nutrici&oacute;n en los colegios?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;S&iacute;. Creo firmemente que deber&iacute;amos dedicar nuestros esfuerzos a esto. Es muy importante que los ni&ntilde;os aprendan nutrici&oacute;n, aprendan cocina, y que, a trav&eacute;s de ella, que es una disciplina muy transversal, aprendan qu&eacute; representa el hecho de alimentarse, sobre todo en temas de su salud y de la salud del planeta. Debemos entender la alimentaci&oacute;n como un concepto y la cocina como una manera de transformar una serie de productos desde la ciencia. Perfectamente se podr&iacute;a ir a una cocina, como se va a un laboratorio, para ense&ntilde;ar la coagulaci&oacute;n de la prote&iacute;na, los salazones o los encurtidos. Si aprenden a cocinar, aprender&aacute;n cu&aacute;les son los productos de temporada y conocer&aacute;n qu&eacute; se produce cerca de sus casas, la proximidad. Aprender&aacute;n a comprar, a manipular alimentos, a aprovecharlos y a evitar el desperdicio alimentario. Aprender&aacute;n a alimentarse de una forma m&aacute;s racional, m&aacute;s sana y m&aacute;s inteligente. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;&iquest;Cree que ser&iacute;a f&aacute;cil incorporarlo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Ser&iacute;a f&aacute;cil, s&iacute;, porque la cocina es una ciencia: es qu&iacute;mica. Todas las elaboraciones que se producen en una cocina son transformaciones qu&iacute;micas. Se est&aacute; haciendo ya en muchas escuelas de pa&iacute;ses n&oacute;rdicos o en Jap&oacute;n, en lugares donde la cocina se considera una parte importante de la cultura y entienden que es una forma de preservar el futuro y la salud de las personas y del planeta. Las decisiones que tomemos ahora sobre qu&eacute; compramos, qu&eacute; comemos y c&oacute;mo lo comemos ser&aacute;n determinantes para el futuro del planeta. Por eso es important&iacute;simo que tengamos en cuenta este tipo de conocimiento y esta formaci&oacute;n. Les ser&aacute; m&aacute;s &uacute;til que mucho conocimiento que se les est&aacute; dando hoy. No quiero decir que el que reciben no sea importante, pero este es imprescindible.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Estamos poniendo gran parte de nuestra alimentación en manos de la industria alimentaria. Está muy bien que esa industria exista y que nos ayude a preparar un caldo o una base, pero también es muy importante que cocinemos</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&ndash;&iquest;Entonces por qu&eacute; no se hace?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;No lo s&eacute;&hellip; Y no soy el &uacute;nico cocinero que lo dice ni la &uacute;nica persona que avala estas tesis. Entiendo que no se hace porque no somos lo suficientemente valientes como para cambiar unos dise&ntilde;os curriculares ya establecidos. No queremos modificar libros de texto ni manuales ni lo que hemos ense&ntilde;ado durante a&ntilde;os. Es un gran cambio y todos los cambios cuestan, pero debemos insistir en su importancia. Tambi&eacute;n hay una corriente que tiende a denostar la cocina cuando lo primero que deber&iacute;amos entender es que es pura ciencia. Con <em>Las deliciosas aventuras de los hermanos Roca</em> (Destino, 2021), por ejemplo, intentamos explicar en un libro todas las recetas desde una perspectiva cient&iacute;fica. En un laboratorio se puede cuajar un flan o la prote&iacute;na de un huevo. &iexcl;Caramba, eso es un experimento y una forma de cocinar! Todo este conocimiento puede ser muy, muy, muy &uacute;til para ti y para saber relacionarte con lo que comes y comer&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;&iquest;Se puede frenar el desperdicio alimentario en un mundo de derroche?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Es evitable, s&iacute;. Todos deber&iacute;amos entender esto y, sobre todo, actuar. No estamos acostumbrados a darle importancia a la comida que tiramos, que es tambi&eacute;n un tema de salud financiera, &iquest;no? Compramos desordenadamente, sin planificar, y no usamos todo lo que compramos&hellip; Se tira much&iacute;sima comida. El 30% de la comida. Deber&iacute;amos tener todos muy presente este tema por una cuesti&oacute;n de responsabilidad. Por lo que veo en mis hijos, parece que los j&oacute;venes lo est&aacute;n entendiendo bien. Ellos est&aacute;n muy preocupados tanto por reciclar adecuadamente como por aprovechar. Quiz&aacute;s debamos ser m&aacute;s insistentes, pero creo que en ese sentido s&iacute; que hay una buena concienciaci&oacute;n. El mensaje cala. Pero creo que en un mundo en el que hay gente que pasa hambre esto no nos lo podemos permitir como sociedad.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;&iquest;Cu&aacute;l deber&iacute;a ser el alimento o ingrediente indispensable de nuestra despensa?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Las especias. Me gusta mucho cocinar con ellas porque ofrecen la posibilidad de que haya juego, matices. Tambi&eacute;n las legumbres, que son una parte clave de nuestra dieta.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;&iquest;A Joan Roca le pesan los reconocimientos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Los llevo con la m&aacute;xima naturalidad posible, intentando normalizar todo esto y quitarle peso. Que no sean el lastre que podr&iacute;an llegar a ser. Los hermanos [Roca] lo hemos trabajado mucho esto. Hemos intentado que el &eacute;xito no nos hiciera da&ntilde;o, sobre todo en esas etapas en las que todo el mundo te idolatra y puedes llegar a creerte que eres el mejor del mundo en algo. Nos ha venido muy bien seguir viviendo en el barrio en el que crecimos y seguir yendo a Can Roca a comer a mediod&iacute;a. 
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                Los hermanos Roca en la terraza del restaurante Can Roca.                            </span>
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        <strong>&ndash;&iquest;Suelen comer siempre all&iacute;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;S&iacute;. En Can Roca comemos el men&uacute; del d&iacute;a, que es muy equilibrado y tiene un gran componente emocional. Comemos hoy lo que com&iacute;amos cuando &eacute;ramos peque&ntilde;os cada d&iacute;a de la semana. Sabemos que es jueves porque hay arroz a la cazuela; viernes porque hay canelones; mi&eacute;rcoles, estofado con patatas. Es un men&uacute; que nos conecta con nuestra memoria y que, al tiempo, nos permite tener una dieta equilibrada. Siempre intento aplicar algo de sentido com&uacute;n a mi alimentaci&oacute;n. Tambi&eacute;n, seg&uacute;n la edad, voy teniendo en cuenta par&aacute;metros distintos. Es importante prestarle atenci&oacute;n a lo que comemos y a c&oacute;mo lo comemos. Darle tiempo a la comida.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En un mundo en el que hay gente que pasa hambre no nos podemos permitir el desperdicio alimentario</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&ndash;&iquest;Antes no se lo daba?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Bueno, he estado much&iacute;simos a&ntilde;os comiendo de pie en la cocina de Can Roca. Mi madre lo hac&iacute;a as&iacute; porque a las doce, que era la hora a la que sub&iacute;amos, todo el personal est&aacute; almorzando y ella se quedaba moviendo las cazuelas. Com&iacute;amos de pie porque mi madre estaba de pie. Ahora nos lo tomamos con un poco m&aacute;s de filosof&iacute;a y d&aacute;ndole el tiempo necesario. Una de las cosas que hemos ganado en estos a&ntilde;os es que la gente ya conoce la pir&aacute;mide de los alimentos. Ya sabe lo que conviene comer m&aacute;s y lo que conviene comer menos, qu&eacute; t&eacute;cnicas de cocci&oacute;n son m&aacute;s sanas. Puedes comer fritos, por supuesto, pero no cada d&iacute;a ni muy a menudo. Tienes que comer m&aacute;s pescado, m&aacute;s verduras, m&aacute;s frutas y m&aacute;s prote&iacute;nas que sean f&aacute;ciles de asimilar. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;&iquest;C&oacute;mo ve las asociaciones de grandes chefs con empresas de comida r&aacute;pida?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Creo que cada uno puede hacer lo que quiera. Me parece bien en la medida en que los cocineros pueden ayudar con su conocimiento a mejorar esa comida o a la industria alimentaria&hellip;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;&iquest;Y no desvirt&uacute;a la imagen de la alta gastronom&iacute;a esa diferencia de discurso: que defiendan el comer bien mientras se asocian con este tipo de empresas?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Cada uno debe ser coherente con lo que cree. No quiero polemizar en este sentido... Nosotros, los hermanos Roca, nunca lo hemos hecho, pero respeto lo que cada uno haga. Esto es simplemente una cuesti&oacute;n de que cada uno tiene que ser coherente con lo que hace y ya est&aacute;. No hay m&aacute;s historia. No me parece ni mal ni bien, lo respeto.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Matías de Diego]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/joan-roca-decisiones-tomemos-ahora-comemos-seran-determinantes-futuro-planeta_128_12539108.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 17 Aug 2025 03:03:54 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Joan Roca: “Las decisiones que tomemos ahora sobre qué y cómo comemos serán determinantes para el futuro del planeta”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Comida,Alimentación]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un gran cocinero]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/gran-cocinero_129_12407957.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e0aea0f5-7916-4dad-b523-03648f0c36b8_16-9-discover-aspect-ratio_default_1120407.jpg" width="960" height="540" alt="Un gran cocinero"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un gran cocinero es un jugador avezado. Entiende algunas reglas con la cabeza y otras con el cuerpo, igual que un futbolista o un bailarín: por repetición, por entrenamiento, adquiere esa “mano” que reconoce el punto justo del batido sin mediar pensamiento. Parece magia, pero es otra cosa.</p></div><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo y por qu&eacute; hay grandes cocineros? Pareciera una condici&oacute;n de nacimiento. El don te toca, o no, por designio divino. Hablamos de gente &ldquo;con mano&rdquo; para la cocina, como otros tienen dedos verdes y plantas exuberantes. Igual que sucede con las brujas, que los hay, los hay: personas con mucha intuici&oacute;n para obtener texturas y sabores, para reproducir un plato sin m&aacute;s ayuda que un ejemplo, para improvisar o para conseguir resultados epif&aacute;nicos desde la misma receta que al com&uacute;n de los mortales nos sale mediocre. Para esos casos brujos, en realidad, hay muchas explicaciones bastante racionales: a&ntilde;os de exposici&oacute;n a comida buena de verdad, o de platea privilegiada ante la performance de madres, abuelas, t&iacute;os cocineros; conocimiento t&eacute;cnico en alg&uacute;n &aacute;rea af&iacute;n de trabajo manual, conocimiento cient&iacute;fico en qu&iacute;mica, f&iacute;sica o biolog&iacute;a; un largo etc&eacute;tera. Y sobre todo, mucha dedicaci&oacute;n, mucho cuidado, mucho deseo puestos en la preparaci&oacute;n de la comida. Un valor agregado sustancial, dif&iacute;cil de sustituir en la cocina. 
    </p><p class="article-text">
        Ponerse entero al servicio de lo que trabaj&aacute;s con las manos para que se transforme en un bocado espl&eacute;ndido, en una experiencia placentera propia o ajena, es dif&iacute;cil de ense&ntilde;ar o de aprender. Hay distintos motores que pueden impulsar una dedicaci&oacute;n tan profunda: la competitividad, el perfeccionismo, la necesidad de autosuperaci&oacute;n, la religi&oacute;n. De entre todas esas drogas duras, el amor es la que m&aacute;s te coloca y menos costo tiene, creo yo. El amor no es una aptitud menor en un gran cocinero  y lo sumar&iacute;a a la lista, por m&aacute;s cursi que suene. No estoy hablando del amor rom&aacute;ntico, o no s&oacute;lo de &eacute;l. Tampoco del cuidado maternal de una ama de casa para con su familia, aunque puede ser. Es posible sentir un amor profundo por un oficio, por el arte de la hospitalidad, por un proyecto, una militancia, un pa&iacute;s. Los grandes cocineros suelen estar as&iacute;, enamorados. 
    </p><p class="article-text">
        La gran mayor&iacute;a de nosotros no somos prodigios, no somos especiales, a&uacute;n si cocinamos bastante bien. Tampoco somos homog&eacute;neos: un gran asador rara vez maneja la pasteler&iacute;a francesa con solvencia. Mi mam&aacute;, una cocinera maravillosa, no amasa. Punto. Nunca hace pastas, ni pizzas, ni panes. Prepara unos regios &ntilde;oquis, y en &eacute;pocas de hiperinflaci&oacute;n, con tres hijos, supo sacar de la galera unas medialunas memorables, as&iacute; que todos comprobamos de qu&eacute; es capaz. Aun as&iacute;, no es lo suyo, no quiere que lo sea. Esto es igual entre los cocineros profesionales; hayas estudiado o no, te especializ&aacute;s, poco a poco. Y si sos afortunado, te especializ&aacute;s en lo que te gusta.
    </p><p class="article-text">
        No necesariamente lo que te gusta comer es lo que va a gustar cocinar. A m&iacute;, por ejemplo, me gusta mucho jugar a la reposter&iacute;a. Es un mundo de desaf&iacute;os por el estilo de cocina que manejo &ndash;con diversos endulzantes, harinas integrales, ingredientes a veces fuera de la pasteler&iacute;a tradicional&ndash; lo que en s&iacute; mismo me estimula, es un desaf&iacute;o entretenido. Pero tambi&eacute;n tiene una belleza est&eacute;tica innegable. Los colores, las formas, la aptitud pl&aacute;stica de los dulces son &uacute;nicos. Durante el &uacute;ltimo verano mi hija, que no ten&iacute;a colonia ni permiso para usar pantallas durante el d&iacute;a, me invitaba a jugar con reposter&iacute;a cl&aacute;sica, francesa, en la cual yo incursiono poco. Mi verano no era tan calmo como el de ella, pero empezamos unas sesiones experimentales de manteca y az&uacute;car, merengues brillosos y frangipane dorado. Se arm&oacute; una serie hermosa, durante la cual fui feliz y aprend&iacute; t&eacute;cnicas, como pastelera amateur. &iquest;C&oacute;mo comensal? Me empalago de solo recordar cada uno de esos bocados perfectos, laqueados y perfumados. Paso, gracias.
    </p><p class="article-text">
        La imagen del cocinero innato tiene su contracara: el mal cocinero incorregible. &ldquo;No sabe hacer ni un huevo frito&rdquo;, se dice, como si un huevo frito perfecto fuera tarea sencilla. No lo es. Demanda prueba y error, ensayos con yemas pasadas o claras desparejas. Un gran huevo frito se logra, no por f&aacute;cil, sino porque lo amamos y lo deseamos lo suficiente para insistir. Lo que llamamos &ldquo;buena mano&rdquo; casi nunca es puro talento sino esfuerzo, dedicaci&oacute;n, perseverancia; fen&oacute;menos que no est&aacute;n en la cresta de la ola, precisamente. Es comprensible: cuando matarse trabajando durante a&ntilde;os no le da ninguna recompensa a casi nadie, es dif&iacute;cil que rankee alto. Hoy tenemos dibujitos en el canal estatal dedicado a los chicos que dicen casi literalmente: &ldquo;&iquest;Ir a la universidad? &iexcl;Ya fue! Si pod&eacute;s ganar mucha m&aacute;s plata de otras formas&rdquo;. En la generaci&oacute;n de mi padre, el esfuerzo era un mandato tan incuestionable que pod&iacute;a aplastar cualquier entusiasmo atravesado en su camino. &iquest;Quer&iacute;as ser m&uacute;sico? Proced&iacute;as a reprimirte y estudiar abogac&iacute;a o dedicarte a la empresa familiar, a los bifes. Pero hay versiones de la perseverancia que no asesinan el deseo, todo lo contrario: son su tierra f&eacute;rtil. Trato de explic&aacute;rselo a mi hija cuando se frustra &ndash;porque la frustraci&oacute;n es la primera escala para bajarse del esfuerzo&ndash;, trato de recordarle cu&aacute;nto practic&oacute; hasta que logr&oacute; hacer una vertical perfecta, trenzarse el pelo o silbar. Le cuesta verlo. Son entrenamientos que atraves&oacute; ciega de ganas y casi no los recuerda. Ciega de ganas tambi&eacute;n prepara curd de lim&oacute;n ella sola o voltea panqueques en la sart&eacute;n, incluso cuando es a condici&oacute;n de lavar los platos despu&eacute;s. A&uacute;n cuando algo sale mal, cuando el curd se corta o la masa se quema, dedicarse &iacute;ntegra a hacer algo es una forma de entrega m&aacute;gica, casi sagrada. El tiempo pasa distinto mientras uno se encuentra en ese estado. Es puro presente. Cuando todo sale bien, el resultado es evanescente: se come, desaparece. No hay trofeos.
    </p><p class="article-text">
        Cocinar puede ser una obligaci&oacute;n, una necesidad. Puede ser un poder, tambi&eacute;n: el poder de materializar a la perfecci&oacute;n algo que se te antoja y sentirte tu propia impresora 3D humana. Puede ser un juego. Para jugar hay que saberse las reglas, en especial para jugarlo en modo libre, creativo. Un gran cocinero es un jugador avezado. Entiende algunas reglas con la cabeza y otras con el cuerpo, igual que un futbolista o un bailar&iacute;n: por repetici&oacute;n, por entrenamiento, adquiere esa &ldquo;mano&rdquo; que reconoce el punto justo del batido sin mediar pensamiento, el calor preciso en las brasas del asado. Parece magia, es verdad. Pero es otra cosa. Es esfuerzo y es amor. &iquest;Juntos? Son dinamita. 
    </p><p class="article-text">
        <em>DTC</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Natalia Kiako]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/gran-cocinero_129_12407957.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 24 Jun 2025 09:56:45 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Gusto a nada]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/gusto_129_12369208.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d3a8b9a1-9fa3-4120-b382-a03df6cae512_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Gusto a nada"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">No somos ricos; más bien, últimamente, somos pobres. El reclamo por la buena mesa, ¿sólo es válido para las sociedades privilegiadas? ¿Es hora de adaptarse y resignarse, agradeciendo los que podemos que aún tenemos la panza llena?
</p></div><p class="article-text">
        Seguramente escucharon en alguna pel&iacute;cula esa plegaria de alcoh&oacute;licos an&oacute;nimos. La que pide &ldquo;serenidad para aceptar las cosas que no puedo cambiar, coraje para cambiar las que s&iacute; puedo y sabidur&iacute;a para reconocer la diferencia&rdquo;. Siempre me pareci&oacute; una oraci&oacute;n espl&eacute;ndida. Qui&eacute;n pudiera, ya no digamos las tres cosas, alguna de las tres. No me resultan f&aacute;ciles. Las cosas que no puedo cambiar me obsesionan, en especial, si me parecen injustas o significan una p&eacute;rdida, un deterioro de lo que antes estaba bien.
    </p><p class="article-text">
        Es una de las razones por las que empec&eacute; a cocinar. En mi casa materna se com&iacute;a estupendamente. Cuando dej&eacute; de vivir ah&iacute;, necesit&eacute; hacerme la comida para sobrevivir y tambi&eacute;n para recuperar algo de ese disfrute. Ninguna comida comprada le llegaba a los talones a la de mi madre; ninguna, al menos, al alcance de mi presupuesto de laburante y estudiante. Quise adem&aacute;s comer &ldquo;mejor&rdquo; para mi salud, sin comer &ldquo;peor&rdquo; para mi paladar. As&iacute; las cosas, entr&eacute; en la cocina. No s&eacute; si me hizo falta coraje para cambiar lo que com&iacute;a: fue una mezcla de disconformidad, fastidio y deseo.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
        &ldquo;Serenidad para aceptar las cosas que no puedo cambiar&rdquo;. Ah, pero son tantas. Por ejemplo, el queso. Los l&aacute;cteos de g&oacute;ndola son cada vez m&aacute;s insulsos, de textura m&aacute;s pl&aacute;stica, de precio m&aacute;s elevado y calidad m&aacute;s lamentable. Estoy hablando del promedio, por supuesto. Hay excepciones hermosas que tengo el privilegio de conseguir; muchos productores que ponen el cuerpo y el alma todo el d&iacute;a para hacer maravillas con sus tambos. Lo logran, pero son poqu&iacute;simos y reman en un dulce de leche tan espeso como el que elaboran. Es muy dif&iacute;cil competir, haciendo las cosas bien y a peque&ntilde;a escala, con monstruos l&aacute;cteos que se instalaron como &ldquo;primeras marcas&rdquo; y reposan en los laureles. Sus precios son altos y de ah&iacute; deducimos que su calidad tambi&eacute;n; pero hace rato que las dos cosas no concuerdan. Lo que conseguimos en el s&uacute;per, la mayor&iacute;a de las veces, es mediocre. El queso crema no tiene gran cosa de queso ni de crema, y s&iacute; bastante gelatina almidonada. El yogur es un ente empalagoso y sin car&aacute;cter; es decir, sin acidez y repleto de az&uacute;car o edulcorante en su versi&oacute;n light. Nos escandalizamos brevemente cuando se intensific&oacute; la crisis y aparecieron los primeros &ldquo;alimentos l&aacute;cteos&rdquo; econ&oacute;micos que pretenden ser yogur. Pero como con casi todas las malas noticias recientes, la aceptaci&oacute;n es total. Quiz&aacute;s nos quejamos, pero no protestamos. Las publicidades prometen lo que nos acostumbramos a esperar: todo es suavecito, livianito. Dos palabras que gobiernan el paladar y las costumbres de las mayor&iacute;as argentinas. En el pa&iacute;s de las vacas, los l&aacute;cteos m&aacute;s comunes son ins&iacute;pidos, incoloros, homog&eacute;neos como una hoja en blanco.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Ser&aacute; que realmente nos gusta todo suavecito y livianito? &iquest;O ser&aacute;n los atributos que nos quedan, cuando de sabor no qued&oacute; nada? Una cosa es un gusto sutil y otra muy diferente un alimento rebajado, diluido, adulterado. &iquest;Tendremos la sabidur&iacute;a para apreciar la diferencia? <a href="https://www.revistaanfibia.com/con-la-democracia-se-come/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Llevamos ya varias d&eacute;cadas en manos de una industria que instala su agenda y sus objetivos</a>. Es de esperar que impacte en los h&aacute;bitos del consumidor. Nuestro paladar prescinde en la vida cotidiana del menor dejo de acidez, nuestra manteca no tiene aroma a queso (cuando la manteca es buena tiene perfume, incluso fr&iacute;a, y es amarillenta).
    </p><p class="article-text">
        No son s&oacute;lo los l&aacute;cteos. La pauperizaci&oacute;n y la homogeneidad son males que abarcan casi todos los alimentos. Est&aacute; dif&iacute;cil conseguir tomates ricos, jugosos y de piel finita, incluso en verano. Dif&iacute;cil, y para privilegiados: en general y salvo que tengas un <em>dealer</em> o un chacarero cerca, salen fortunas. El pan y las facturas son incomparables con los de hace tres o cuatro d&eacute;cadas. Claro que en ese entonces las panader&iacute;as ten&iacute;an cocina y horno; hoy, la gran mayor&iacute;a recibe los productos de f&aacute;bricas que utilizan f&oacute;rmulas efectivas para obtener masas que duren mucho, se vean bien y no tengan sabor ni textura particulares. Nunca hay una figacita m&aacute;s tostada que otra: todas son p&aacute;lidas. La medialuna de grasa se te queda pegada al paladar, pero es imperecedera. Todas las facturas son iguales. Es peor la calidad de grasas y harinas, s&iacute;; pero tambi&eacute;n la elaboraci&oacute;n industrial reemplazando la artesanal. 
    </p><p class="article-text">
        Alternamos entre mucha-sal-crocante y muy-dulce-sedoso. S&iacute;, claro, existe comida mejor, datitos de alto nivel, rincones especiales de maravillosa cocina. Pero estoy hablando de lo que podemos comer cada d&iacute;a, al salir del trabajo o de la escuela, lo que encontramos en la panader&iacute;a de la esquina, el chino o el s&uacute;per. Lo que &ndash;en el mejor de los casos, si podemos pagarlo- gobierna las opciones que tenemos realmente a nuestro alcance.
    </p><p class="article-text">
        Incre&iacute;ble pero real, incluso dentro del universo de las galletitas de paquete y las golosinas el panorama es el mismo. <a href="https://www.instagram.com/p/DKH8R_oN_Hl/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Este video explica c&oacute;mo</a> las &ldquo;panchitas&rdquo; y las &ldquo;sonrisas&rdquo;, grandes hitos de mi infancia, se vaciaron de cualquier relaci&oacute;n con un sabor, un formato, una textura determinadas. Son simplemente eso, marcas, de contenido variable y sustituible seg&uacute;n le convenga al fabricante (casi siempre conglomerados multinacionales que compraron las empresas familiares de anta&ntilde;o). Los alfajores que una vez fueron nuestros favoritos ahora son m&aacute;s chicos, m&aacute;s feos y no tienen ninguno de los ingredientes que los hicieron favoritos. Nada, excepto el nombre, pero los seguimos comprando. Lo comentamos, al pasar, no somos boludos. Pero lo aceptamos, con la serenidad de lo que no se puede alterar. 
    </p><p class="article-text">
        Yo tengo mis dudas. &iquest;Por qu&eacute;, si se le puede cambiar el sabor y la textura a todo, nosotros no podemos cambiar nuestros consumos? &iquest;Es posible impulsar un cambio en la direcci&oacute;n contraria? 
    </p><p class="article-text">
        Se me alegar&aacute; que sueno a tango, que los tiempos cambian y el bolsillo aprieta. No podemos detener la historia. Comemos lo que podemos. Es un poco cierto: las sustituciones y degradaciones que describo son formas de abaratar costos. En Espa&ntilde;a o Italia se come estupendo por mucho menos dinero que ac&aacute;; naciones de c&oacute;moda clase media donde el queso es sabroso y el pan, conmovedor. S&iacute;, tienen plata. Pero eso es una verdad a medias. Porque hay otros pa&iacute;ses del Primer Mundo donde en promedio se come bastante mal; sin ir m&aacute;s lejos, Estados Unidos, seg&uacute;n me cuentan. Y porque la comida callejera en gran parte de Latinoam&eacute;rica es humilde y deliciosa. Pa&iacute;ses con campos menos exuberantes que nuestra Pampa h&uacute;meda, con menos vacas y m&aacute;s penurias, saben gozar de arepas despampanantes, empanadas bolivianas especiadas y jugosas, puestos al paso de asa&iacute; con fruta tropical, acaraj&eacute; y coxinhas. No tengo el gusto de conocer el sudeste asi&aacute;tico, pero entiendo que los sabores abundan, los mariscos arrancan suspiros, los caldos enamoran. En Marruecos, un pa&iacute;s africano que nadie se atrever&iacute;a a llamar primermundista, la comida econ&oacute;mica es una fiesta. No soy muy viajada, pero voy a tener el coraje, ya que no de cambiar las cosas, de arriesgar que nuestra p&eacute;rdida en la calidad de la comida debe tener otros motivos adem&aacute;s de los econ&oacute;micos. &iquest;Cu&aacute;les ser&aacute;n las razones? Si las vi&eacute;ramos, &iquest;podr&iacute;amos cambiarlas? Tengo m&aacute;s preguntas que respuestas.
    </p><p class="article-text">
        Somos habitantes del suelo argentino, entre los m&aacute;s f&eacute;rtiles, m&aacute;s generosos, m&aacute;s prometedores de maravillas en todo el mundo. &iquest;No nos merecemos lo mejor que tiene para dar? &iquest;O la cosa es as&iacute; como es, irreparable, y nos toca aceptarlo? No somos ricos; m&aacute;s bien, &uacute;ltimamente, somos pobres. El reclamo por la buena mesa, &iquest;s&oacute;lo es v&aacute;lido para las sociedades privilegiadas? &iquest;Es hora de adaptarse y resignarse, agradeciendo los que podemos que a&uacute;n tenemos la panza llena? &iquest;Cu&aacute;nto de lo que comemos depende de nosotros? &iquest;Es posible preservar lo que queda y reclamar algo mejor, o tenemos que soltar? Necesitamos completa serenidad, enorme coraje y tant&iacute;sima sabidur&iacute;a para reconocer la diferencia. 
    </p><p class="article-text">
        <em>DTC</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Natalia Kiako]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/gusto_129_12369208.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 10 Jun 2025 09:55:13 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Gusto a nada]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Alimentos,Alimentación,productos lácteos,Industria,consumo masivo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El guiso, ese héroe colectivo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/guiso-heroe-colectivo_129_12292044.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5d791dde-65fa-42cb-a619-22b4a46949ea_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El guiso, ese héroe colectivo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un conjunto de ingredientes de bajo perfil, ninguno ganador por sí solo. En el guiso no hay cabida para superhéroes individuales, no van el lomo, ni el salmón ni las almendras. Es la sublimación de lo que queda en la heladera y la alacena: el rejunte de siempre, donde lo viejo funciona. </p></div><p class="article-text">
        Faltan unos d&iacute;as para que salga esta columna, pero es probable que la conversaci&oacute;n sobre El eternauta todav&iacute;a suene fuerte. La verdad es que muchas veces nos ponemos megal&oacute;manos y obsesivos con un objeto cultural, con una noticia o una copa de f&uacute;tbol. Generalmente el tema lo amerita (un presidente que viola la Constituci&oacute;n, salir campeones en el Mundial, una serie de Stagnaro basada en Oesterheld); lo que no tiene tanta raz&oacute;n de ser, si me preguntan a m&iacute;, es nuestro caudal infinito de opiniones lanzadas al viento digital. No es tan importante si para vos la copa la asegur&oacute; Scaloni o fue De Paul cuid&aacute;ndolo a Messi. No s&eacute; si vale la pena contar en redes qu&eacute; parte de la adaptaci&oacute;n audiovisual, si los bichos o la nieve, te pareci&oacute; poco fiel. Opinar no est&aacute; mal, y el ejercicio del juicio cr&iacute;tico es necesario. Pero todo junto, multiplicado por internet, es agotador.
    </p><p class="article-text">
        Habr&aacute;n visto esa frase de difusi&oacute;n de la serie en todos lados, &ldquo;el &uacute;nico h&eacute;roe es el h&eacute;roe colectivo&rdquo;. La recib&iacute; como aire fresco, una apelaci&oacute;n a lo comunitario en tiempos de todo lo contrario. Pero me sorprendi&oacute;, en la marejada infinita de opiniones, que para much&iacute;sima gente Juan Salvo encarna a ese h&eacute;roe en El eternauta. Ya es desconcertante, de por s&iacute;, condensar en un personaje un concepto que aplica a un grupo por definici&oacute;n. M&aacute;s todav&iacute;a es extra&ntilde;o endilg&aacute;rselo a &eacute;ste, que ser&aacute; el protagonista de la historia, pero que en definitiva nunca deja de preocuparse por sus cosas, su familia, su historia personal. Lo mismo que hacemos todos, por otra parte. Ac&aacute; nadie te juzga, Juan. Un personaje valiente, fundamental para que avance la historia y de grandes talentos. Pero no dir&iacute;a que encarna al h&eacute;roe colectivo (insisto: nadie lo hace, por eso necesitamos la comunidad). Son las mujeres, durante los primeros cap&iacute;tulos, quienes le recuerdan una y otra vez que nadie se salva solo. Las &ldquo;esposas&rdquo;. Ellas piensan en grupo. En el chico oriental, en la mujer embarazada, en los vecinos del barrio.&nbsp;
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        Pero esta es una columna sobre comida, y El eternauta poco dice al respecto. Me quedo con el h&eacute;roe colectivo, esa uni&oacute;n que hace la fuerza, ese nadie-en-especial-pero-juntos-podemos. En la cocina, no caben dudas, ese h&eacute;roe es el guiso. Un conjunto de ingredientes de bajo perfil, ninguno ganador por s&iacute; solo. En el guiso no hay cabida para superh&eacute;roes individuales, no van el lomo, ni el salm&oacute;n ni las almendras. Es un territorio de cebollas, conserva de tomates y ma&iacute;z pisado. No hay varitas m&aacute;gicas en el guiso: hay tiempos largos, pases cortos y jugadores de toda la cancha. Es la sublimaci&oacute;n de lo que queda en la heladera y la alacena: el rejunte de siempre, donde lo viejo funciona. Como los sobrevivientes, un rejunte de gente com&uacute;n que combina sus talentos cotidianos y modestos para salvarse. Los h&eacute;roes de El Eternauta, y del guiso, son &ldquo;lo que hay&rdquo;. Y con lo que hay, cuando queremos, o cuando lo necesitamos, hacemos maravillas.
    </p><p class="article-text">
        Hay algunos secretos para que el guiso sea &eacute;pico, claro. Ya mencionamos, al pasar, el tiempo. No est&aacute; bueno apurar los platos de olla. El l&iacute;quido y la grasa son veh&iacute;culos del sabor, si los dejamos trabajar. Los recortes de carne m&aacute;s duros se vuelven tiernos y, al hacerlo, le dan col&aacute;geno al conjunto; el col&aacute;geno es textura, es untuosidad, es amor guisero del bueno. Las especias, que por separado son demasiado fuertes, se van poniendo de acuerdo y armando una cosa nueva. El tomate va perdiendo acidez y mostrando dulzor. Quiero llevarles tranquilidad: no voy a explotar la met&aacute;fora al punto de identificar ingredientes con personajes. Pero casi que funcionar&iacute;a bien.
    </p><p class="article-text">
        Hay que ser pacientes con el guiso, y tambi&eacute;n hay que ser generosos. Eso no significa poner mucho de todo, tampoco lo m&aacute;s caro ni lo m&aacute;s dif&iacute;cil de conseguir. Ser generosos en la cocina, la mayor&iacute;a de las veces, es poner el cuerpo, el tiempo o la dedicaci&oacute;n que nos resistimos a dar. Puede ser picar m&aacute;s chiquita la zanahoria, o remojar el d&iacute;a anterior las lentejas. Puede ser espumar la superficie, retirando las impurezas. Puede ser agregar una hoja de laurel, piment&oacute;n ahumado, ese chorrito de vino tinto. Si sos medio light, quiz&aacute;s ser generoso sea animarte a ponerle panceta. Si sos muy carn&iacute;voro, el esfuerzo de sumarle verdeo, o apio, o un par de hongos secos. El asunto es darle amor al guiso, algo m&aacute;s que lo m&iacute;nimo imprescindible, salir un cent&iacute;metro de tu zona de confort, casi como una ofrenda.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y en la misma l&iacute;nea: siempre, pero siempre, se calcula guiso de m&aacute;s. Porque el tiempo hace su magia y el sabor mejora al d&iacute;a siguiente. Para convidar, para que sobre. Para freezar, agradeciendo que no vivimos un apocalipsis, que podemos, y que tu &ldquo;yo&rdquo; del futuro ser&aacute; feliz con esa porci&oacute;n congelada cuando est&eacute; cansado, apurado y sin resto para ser generoso ni consigo mismo. Ah&iacute; sale ese guiso salvador, superh&eacute;roe, que te rescata y te devuelve todo el amor que supiste ponerle. Lo bien que hiciste.
    </p><p class="article-text">
        <em>NK/DTC</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Natalia Kiako]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/guiso-heroe-colectivo_129_12292044.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 13 May 2025 09:39:05 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El guiso, ese héroe colectivo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Alimentación,El Eternauta,Comida,Comida argentina]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Por qué no comés gluten]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/no-comes-gluten_129_12254388.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/168c7af7-7346-4e09-b3ec-73e273554c60_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Por qué no comés gluten"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Antes y después del colesterol hubo otros demonios comestibles. El salmón fue alternativamente un superalimento y Chernobyl reencarnado. La leche de vaca, un consumo obligatorio y, acto seguido, una secreción mamaria destinada a inflamarnos. El diablo se viste a la moda, y su look de hoy es el gluten.</p></div><p class="article-text">
        En los noventas era el colesterol. No pod&iacute;amos ni ver una yema de huevo que se nos atascaban las arterias. Evitar la manteca era la f&oacute;rmula de la juventud eterna y los aceites vegetales se vend&iacute;an con una leyenda bien llamativa: &ldquo;SIN COLESTEROL&rdquo;, que es como promocionar un perejil &ldquo;sin az&uacute;car&rdquo;. No, no tiene y nunca va a tener, es su naturaleza.
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s pas&oacute; el furor. Aprendimos que reemplazar manteca por margarina era mucho peor en todos los sentidos posibles (m&aacute;s feo, m&aacute;s da&ntilde;ino, m&aacute;s artificial).&nbsp;Hilamos fino: hay colesterol bueno y malo, el malo no es necesariamente un villano sino un &iacute;ndice de otros problemas en el cuerpo por diversos motivos; hay alimentos que ayudan a bajar el LDL, y hay que atender a mucho m&aacute;s que los alimentos en torno a esos niveles: estilo de vida, ejercicio f&iacute;sico, gen&eacute;tica, estr&eacute;s, otras enfermedades y un largu&iacute;simo etc&eacute;tera. Sabemos que comer manteca o grasa animal no es el fin del mundo; que la cuesti&oacute;n es la cantidad y el uso frecuente de otras grasas. Hoy el colesterol nos importa bastante menos al com&uacute;n de los mortales. Si no lo indica el m&eacute;dico, tomamos decisiones alimentarias con otros criterios en mente. A lo sumo hay un rebrote de indignaci&oacute;n cuando se menciona al aceite de coco, de uso parecido a la manteca, pero que es una grasa saturada vegetal. La mayor&iacute;a de la gente ni sabe qu&eacute; es. Cosas de nicho.
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        Antes y despu&eacute;s del colesterol hubo otros demonios comestibles. El salm&oacute;n fue alternativamente un superalimento y Chernobyl reencarnado. La leche de vaca, un consumo obligatorio y, acto seguido, una secreci&oacute;n mamaria destinada a inflamarnos. El diablo se viste a la moda, y su look de hoy es el gluten.
    </p><p class="article-text">
        Pero qu&eacute; es el gluten. La definici&oacute;n de Peque&ntilde;o Larousse gastron&oacute;mico dir&iacute;a &ldquo;una red viscoel&aacute;stica&rdquo;. Un tapiz de filamentos flexibles y maravillosos que se forma en la masa cuando se humedecen dos prote&iacute;nas: la glutenina y la gliadina. As&iacute; que el gluten, como el gato de Schr&ouml;dinger, est&aacute; pero no est&aacute; antes de cocinar: hasta que el trigo no se hidrata, no se forma ese tejido el&aacute;stico y diminuto que sostiene un pan perfecto. No hay muchos alimentos que sean fuente natural de gluten: el trigo, el centeno y la cebada. Sanseacab&oacute;. Aunque la avena es la A en TACC, esas siglas que conocemos bien en Argentina, t&eacute;cnicamente no tiene esas prote&iacute;nas sino una diferente llamada avenina. Pero dejemos esa cuesti&oacute;n para otro d&iacute;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por definici&oacute;n, una persona cel&iacute;aca necesita evitar el gluten: su cuerpo responde al contacto, sea mucho o poco, con una reacci&oacute;n diferente a la de las dem&aacute;s personas. Es una condici&oacute;n autoinmune y de por vida. Tambi&eacute;n hay gente con distintos grados de intolerancia, sensibilidad, alergias &ndash;no necesariamente al gluten, sino quiz&aacute;s al trigo o a otro cereal en particular&ndash;, muy diferentes: una intolerancia causa s&iacute;ntomas molestos, m&aacute;s o menos intensos, pero no provoca da&ntilde;os sist&eacute;micos a largo plazo y no requiere un r&eacute;gimen estricto 100% libre de gluten. Y despu&eacute;s a&uacute;n hay personas con otras condiciones, que no tienen nada que ver con la celiaqu&iacute;a ni la intolerancia ni la sensibilidad, y que sin embargo mejoran o se alivian evitando el gluten lo m&aacute;s posible. Esto &uacute;ltimo es bastante intangible: en un grupo de personas con alguna de esas patolog&iacute;as, algunas progresan de manera espectacular sin gluten y otras no sienten diferencia alguna. Para terminar de hacer impalpable el asunto, la frutilla del postre: diagnosticar la celiaqu&iacute;a puede ser complicad&iacute;simo. A veces los anticuerpos salen claritos en un simple an&aacute;lisis de sangre, pero otras veces no aparecen aunque la condici&oacute;n de fondo est&eacute;. Lo m&aacute;s seguro es la biopsia &ndash;que es bastante invasiva, y lo pens&aacute;s dos veces antes de hacerla, sobre todo en ni&ntilde;os. El positivo en celiaqu&iacute;a es bastante certero, el negativo puede resultar muy provisorio.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Por qu&eacute; hablamos tanto del gluten? Al crecer la capacidad de diagn&oacute;stico, nos enteramos de m&aacute;s casos, desde luego. Como la predisposici&oacute;n gen&eacute;tica se hereda, mucha gente comprende por fin no s&oacute;lo sus propios s&iacute;ntomas sino tambi&eacute;n los de su abuela o su t&iacute;o que siempre ten&iacute;an dolor de cabeza o se quejaban de la panza hinchada. Otro fen&oacute;meno de &eacute;poca: parece que la harina de trigo tiene hoy una proporci&oacute;n m&aacute;s alta de gluten en comparaci&oacute;n con la de hace escasos doscientos a&ntilde;os. El grano con m&aacute;s gluten se trabaja mejor, su harina es m&aacute;s el&aacute;stica, su textura m&aacute;s perfecta. &iquest;Cu&aacute;l ser&iacute;a la consecuencia? Que un pan cualquiera tiene mucho m&aacute;s gluten ahora que uno del siglo XIX. Pero aunque no fuese as&iacute;, pensemos el espacio que ocupa la harina de trigo en la dieta occidental (protag&oacute;nico, omnipresente), y la conclusi&oacute;n es f&aacute;cil: no solo comemos gluten. Comemos much&iacute;simo gluten. Una cantidad exorbitante. Si desayun&aacute;s tostadas, almorz&aacute;s fideos, merend&aacute;s galletitas y cen&aacute;s milanesas, comiste gluten como un campe&oacute;n a lo largo de tu d&iacute;a. La gente se queja de &ldquo;las harinas&rdquo;, quiere dejar &ldquo;las harinas&rdquo;, la hinchan &ldquo;las harinas&rdquo;; es un plural medio falluto, considerando que es siempre <em>una</em> harina, la misma, singular, de trigo y refinada. No salimos de &eacute;sa ni por asomo.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Y qu&eacute; hace la gente que quiere dejar el gluten? Algo parecido a lo que implicar&iacute;a comer margarina para dejar la manteca: consumir masas <em>gluten free</em> con porcentajes elevados de almid&oacute;n, premezclas a base de soja, f&eacute;culas y triple dosis de az&uacute;car y grasa para compensar. Lo hacen los cel&iacute;acos, por necesidad y porque no saben c&oacute;mo hacer masas de otra forma; pero tambi&eacute;n muchas personas que simplemente buscan &ldquo;comer m&aacute;s sano&rdquo;, sin darse cuenta de que caen de Guatemala a Guatepeor.
    </p><p class="article-text">
        Vuelvo al colesterol: no est&aacute; mal comer manteca, el problema es quiz&aacute;s comer kilos de manteca, comer s&oacute;lo manteca, y comer para el traste en cuanto al resto de tus elecciones para llenar el plato. El problema es que pensemos que el culpable, o la soluci&oacute;n, es UN alimento. Con el gluten, me atrevo t&iacute;midamente a sugerir, pasa algo parecido. Si no sos cel&iacute;aco, comer gluten no est&aacute; mal. Comer gluten no es t&oacute;xico ni da&ntilde;ino, no detona tu sistema inmunol&oacute;gico. Quiz&aacute;s el problema es que <em>s&oacute;lo </em>comemos gluten, y que lo comemos todo el tiempo, en sus peores versiones y dejando afuera de la mesa todas las harinas sin gluten, todos los cereales sin gluten, todas las legumbres. Que son much&iacute;simos. No saben cu&aacute;ntos. Que tambi&eacute;n sirven para elaborar masas deliciosas y de texturas excelentes, si tan solo tuvi&eacute;ramos los h&aacute;bitos y la informaci&oacute;n necesarios para lograrlo.
    </p><p class="article-text">
        Ojo: no estoy adhiriendo al discurso de &ldquo;la porci&oacute;n justa&rdquo; que acu&ntilde;&oacute; la industria de los ultraprocesados. No hay una porci&oacute;n benigna de chizitos. No hay una cantidad adecuada de huevitos Kinder. &iquest;Podemos elegir comerlos? Claro, ac&aacute; nadie es la polic&iacute;a de la comida. Es una decisi&oacute;n personal, en funci&oacute;n de un contexto, de criterios individuales, parte de un repertorio de opciones poco recomendables que quiz&aacute;s elegimos igual porque, bueno, de carne somos, y a veces solo queremos gratificaci&oacute;n instant&aacute;nea. Pero en ninguna medida, en ninguna porci&oacute;n, dejan de ser algo que resta para el cuerpo.
    </p><p class="article-text">
        La comida de verdad &ndash;lamento el uso de la expresi&oacute;n a falta de otra mejor, pero se entiende: los alimentos que realmente lo son &ndash; dibuja un paisaje diferente. Ninguno es el demonio. Ninguno es la panacea. Aunque insistamos en tratar de verlos as&iacute;. Buscamos superalimentos o pociones m&aacute;gicas y perseguimos supervillanos que no existen. En vez de temerle tanto a unos y abusar de otros,&nbsp; podr&iacute;amos poner un &aacute;pice de atenci&oacute;n en lo que verdaderamente nos servir&iacute;a: comer comida y recuperar la variedad. Comer de todo. &iquest;Cu&aacute;ndo fue la &uacute;ltima vez que probaste un repollito de Bruselas? Est&aacute;n en su mejor momento. Ahora hay membrillos, las primeras mandarinas, esas naranjas un poco p&aacute;lidas y &aacute;cidas que te despiertan. Es &eacute;poca de calabazas, de zapallos. Eso mismo vale para el gluten: est&aacute; todo bien con el trigo, no le tengas miedo. &iquest;No sos cel&iacute;aco? Y dale. Pero dale tambi&eacute;n al arroz, a la quinoa, a la avena. Comete un guiso de lentejas. F&iacute;jate si la pr&oacute;xima haces fain&aacute; y en vez de tres porciones de pizza, te clav&aacute;s una o dos. Te haces unas arepas o una regia polenta. Los ejemplos son infinitos. Lo que nos falta es ese mecanismo de selecci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Podr&iacute;a haber escrito sobre los l&aacute;cteos y llegar a un punto similar: si no sos al&eacute;rgico a la prote&iacute;na de leche de vaca, si no sos vegano, com&eacute; queso nom&aacute;s. Pero no solo queso, y no todo el tiempo. Los suced&aacute;neos ultraprocesados del queso siempre son peores que el queso. Buscamos y encontramos chivos expiatorios para nuestro malestar, todo el tiempo, uno atr&aacute;s del otro. Cancelamos alimentos furiosamente, con ah&iacute;nco. Hay cierto v&eacute;rtigo en elegir un blanco, un eje del mal que sea la causa de todos nuestros problemas para luego evitarlo de forma puritana, religiosa, obsesiva. Alrededor de ese n&uacute;cleo maligno, un goce subterr&aacute;neo que consiste en privarnos, en desear y no poder, en someternos a un l&iacute;mite cualquiera con la vana esperanza de que en tanto sacrificio se esconda el secreto de nuestro bienestar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>NK/DTC</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Natalia Kiako]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/no-comes-gluten_129_12254388.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 29 Apr 2025 09:32:42 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Por qué no comés gluten]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Alimentación,Comida,gluten,dieta equilibrada]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Qué fiaca cocinar]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/fiaca-cocinar_129_12216180.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0fd2ae32-2643-46e9-99f0-ca49e45e6a96_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Qué fiaca cocinar"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cocinamos porque es una actividad básica para cuidar de nosotros mismos. ¿Se puede derivar? Sí. Pero saber cuidarnos solos es parte de la integridad de una persona. Cocinar es un saber esencial para un adulto autónomo, como bañarse, lavarse los dientes o tomarse un colectivo. </p></div><p class="article-text">
        Jerry Seinfeld confes&oacute; una vez que tiene calculado c&oacute;mo vestirse a la ma&ntilde;ana dando la menor cantidad de pasos posible. Me sent&iacute; identificada  &ndash;la fiaca es mi animal espiritual&ndash; pero adem&aacute;s me pareci&oacute; un mecanismo interesante viniendo de &eacute;l, que est&aacute; lejos del clich&eacute; del perezoso: un chab&oacute;n tirado todo el d&iacute;a en el sill&oacute;n, en camiseta, con manchas de salsa. Seinfeld es un tipo p&uacute;blicamente productivo, perfeccionista y exitoso en su trabajo. Estoy segura de que aplica esa misma l&oacute;gica, la ley del menor esfuerzo, a todos los &aacute;mbitos: las formas m&aacute;s excelentes de trabajar el m&iacute;nimo para lograr el m&aacute;ximo. Por algo es una ley. &iquest;A qui&eacute;n le gusta esforzarse m&aacute;s de lo indispensable?&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        De ninguna manera me imagino a Seinfeld pensando &ldquo;meh, ya fue&rdquo; ante una dificultad para alcanzar sus objetivos. La clave para ser funcional ante la pereza es que el deseo &ndash;el prop&oacute;sito, las ganas de lo que sea que uno quiere&ndash; nos inquiete lo suficiente como para vencer la inercia. Lo necesitamos. <em>Necesitar</em> es una palabra que usamos cuando queremos tanto algo que mover el culo para conseguirlo nos parece inevitable. &Uacute;ltimamente, me parece, nos cuesta bastante esforzarnos. Creo que es, en cierta medida, porque nos entretienen tantas micro recompensas virtuales que no requieren esfuerzo; y porque las otras recompensas &ndash;muchas necesarias, incluso algunas que podr&iacute;amos considerar derechos&ndash; no llegan ni con todo el sacrificio del mundo. Esforzarse y conseguir est&aacute;n perdiendo relaci&oacute;n de causa y efecto.
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        Entremos a la cocina, donde para preparar la comida, un poco m&aacute;s, un poco menos, hay que trabajar. Afuera tenemos una oferta abundante de comidas que vienen hechas, resueltas, listas para &ndash;literalmente&ndash; consumir. &iquest;Por qu&eacute;, entonces cocinar? Me irrita un poco la romantizaci&oacute;n de la cocina como argumento para ejercerla. A m&iacute; me gusta mucho cocinar, pero tambi&eacute;n me da fiaca y me cansa. Lo hago igual, la mayor&iacute;a de las veces. Pero cocinar no siempre es un placer. Hay veces que no ten&eacute;s ganas. Otras, todo falla y es un desastre. Muchas veces no te calma, te estresa. Las m&aacute;s de las veces, todos estamos ocupados, cansados y estresados antes de empezar. Pero lo mismo pasa con muchas otras actividades que no cuestionamos nunca. Desde cosas chiquititas, como cortarse las u&ntilde;as, hasta otras colosales, como convivir o criar chicos. Vivir cansa. Todo o casi todo nos puede dar fiaca. Mandamos a los hijos a ba&ntilde;arse mientras est&aacute;n a nuestro cargo, y despu&eacute;s son gente grande que se ducha, se viste, va al trabajo por voluntad propia: las cosas que tenemos-que-hacer. Lo imprescindible. Cocinar puede parecer ajeno a ese repertorio de necesidades, prescindible,&nbsp; y yo no creo que lo sea.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Hay que cocinar? S&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        Cocinamos porque lo necesitamos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cocinamos porque es una actividad b&aacute;sica para cuidar de nosotros mismos. &iquest;Se puede derivar? S&iacute;. Pero saber cuidarnos solos es parte de la integridad de una persona. Cocinar es un saber esencial para un adulto aut&oacute;nomo, como ba&ntilde;arse, lavarse los dientes o tomarse un colectivo. Todos esos &ldquo;se&rdquo; significan algo importante en el autocuidado m&iacute;nimo que una persona necesita darse a s&iacute; misma. Cocinarse, hacerse la comida, tambi&eacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Cocinamos porque es la &uacute;nica forma de comer bien con frecuencia, en todos los sentidos de la expresi&oacute;n &ldquo;comer bien&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Cocinamos porque hay que ser muy rico y privilegiado para comer sin cocinar &ndash;lo que significa que otra persona cocina siempre por nosotros&ndash;y sin enfermarse &ndash;porque sin mucha plata y sin cocinar, es imposible comer buena comida. Estoy hablando de la dieta cotidiana y no de las excepciones, el &ldquo;de vez en cuando&rdquo;, la salidita ni el delivery de emergencia. Estoy hablando de lo que comemos casi siempre. Comprar hecho lo de casi siempre, sin mucha plata, no nos deja m&aacute;s remedio que elegir entre comestibles que pueden ser muy ricos, muy tentadores, muy saciantes, pero que cuesta considerar alimento. Apelo, ya no digamos al sentido com&uacute;n, sino a la ciencia: una dieta basada en ultraprocesados te va a enfermar.
    </p><p class="article-text">
        Cocinamos porque nos hace mejores comensales. Porque sentir placer comiendo comida chatarra es inevitable (est&aacute; dise&ntilde;ada para eso), pero disfrutar de la comida normal requiere un m&iacute;nimo entrenamiento, una familiaridad con ella. Ver c&oacute;mo un beb&eacute; aprende a comer lo muestra clar&iacute;simo. Lleva tiempo y muchas experiencias. La recompensa no es tan instant&aacute;nea como la teta. Primero hay sorpresa, hay curiosidad, hay una exploraci&oacute;n fascinante. 9 de cada 10 saboreos no terminan con cara de &eacute;xtasis: lleva a m&aacute;s investigaciones, con las manos, con la lengua. Decodificar los alimentos es necesario para disfrutarlos. La comida puede ser rica, puede ser incluso deliciosa. Entenderla &ndash;saber c&oacute;mo se prepara, qu&eacute; operaciones transforman un pu&ntilde;ado de ingredientes en un plato, conocer el lenguaje de la cocina&ndash; nos vuelve m&aacute;s aptos para gozarla. Cocinando vas a descubrir tus propios gustos, a conocerte mucho mejor como comensal. Vas a encontrar tu versi&oacute;n favorita de tu comida favorita, y vas a tener el poder de hacerla siempre. Si cocin&aacute;s pod&eacute;s comer lo que quer&eacute;s cuando lo quer&eacute;s, al menos la mayor parte de las veces.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cocinar nos conecta con el territorio y las personas. Hacer las compras nos recuerda qu&eacute; estaci&oacute;n es y qu&eacute; se produce en este momento. Lo que est&aacute; barato en la verduler&iacute;a es local y estacional; lo que est&aacute; caro, viene de otro clima, de otro lugar. Cuando hay sequ&iacute;a, heladas o inundaciones, desaparecen las hojas verdes. &ldquo;El campo&rdquo; es parte de tu vida todos los d&iacute;as, vivas en Tilcara o en Chacagiales. La cadena de personas que lleva los ingredientes a tu mesada cada d&iacute;a se hace presente de muchas maneras. Todo bien con abrazar &aacute;rboles, con el &ldquo;grounding&rdquo;. Quiz&aacute;s podemos empezar con una manzana que todav&iacute;a tenga una hojita.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cocinar no es necesario para conservar viva una tradici&oacute;n. La tradici&oacute;n de cocinar nos ayuda a conservarnos vivos. Cocinar es posible &ndash;realizable, incluso m&aacute;s f&aacute;cil- si contamos con una herencia de recetas y procedimientos. Las recetas pueden cambiar, aggionarse y adaptarse. No son sagradas, o mejor dicho, lo esencial no se altera en esas operaciones. Las recetas no son necesariamente el meollo del asunto.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cocinar no es necesario para darle amor a la gente que queremos. Si les cocinamos a otros los estamos cuidando, s&iacute;. Pero hay muchas formas de ir por la vida, de cuidar y de descuidar. Incluso a los chicos. Si otra persona le cambia los pa&ntilde;ales a tu beb&eacute; est&aacute; todo bien. Si nunca jam&aacute;s le cambi&aacute;s los pa&ntilde;ales a tu hijo, o ni siquiera sab&eacute;s hacerlo, bueno, est&aacute; como para echarse una pensadita.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cocinar no es necesario para relajarnos. Cocinar un domingo o con amigos puede ser un momento de placer y de ocio, pero la cocina necesaria es la de todos los d&iacute;as, la de batalla. Hay gente que no disfruta de cocinar, hay gente que s&iacute;. El deber de sentir lo que no sentimos es el peor de los deberes.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Se puede vivir sin cocinar? Bueno, s&iacute;, seguro. Pero como cualquier renuncia importante tiene un costo elevado. Se puede vivir sin alfabetizarse, sin conectarse a internet tambi&eacute;n. Se vive mejor con lectoescritura y con buena comida. Puede ser dif&iacute;cil encontrarle la vuelta y todav&iacute;a m&aacute;s sostenerlo: c&oacute;mo nos cuesta sostener, a&uacute;n lo que merece la pena. Otro d&iacute;a hablamos de eso. Pero s&iacute; que merece la pena. No s&eacute; si les pasaba, de chicos, que demoraban horas en resignarse a entrar en la ducha, y despu&eacute;s no quer&iacute;an salir nunca del agua tibia. Hoy, por ejemplo, es un feriado de oto&ntilde;o crocante y espl&eacute;ndido. Me da una fiaca infinita levantarme de esta silla a prender la hornalla, pero s&eacute; que es el puente directo a la sopa de calabaza que se me antoja. Hacia all&iacute; voy. Tarda en llegar, y al final hay recompensa.
    </p><p class="article-text">
        <em>NK/DTC</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Natalia Kiako]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/fiaca-cocinar_129_12216180.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 15 Apr 2025 14:01:02 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Qué fiaca cocinar]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cocina,Alimentación,Soberanía alimentaria]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[De vuelta a la rutina: cómo armar viandas saludables y equilibradas todos los días]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/vuelta-rutina-armar-viandas-saludables-equilibradas-dias_1_12167579.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/80db6733-cc70-42f4-9865-31f34ec99e7d_16-9-discover-aspect-ratio_default_1114403.jpg" width="5034" height="2831" alt="De vuelta a la rutina: cómo armar viandas saludables y equilibradas todos los días"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Empezó el año laboral, escolar y deportivo, y con él la necesidad de organizar mejor las comidas diarias. Especialistas de Alimentación y Dietética del Hospital de Clínicas hacen una serie de recomendaciones que se adaptan a todos los gustos. 

</p></div><p class="article-text">
        Retomar la rutina implica tambi&eacute;n reorganizar la <strong>alimentaci&oacute;n</strong>. En un contexto de horarios ajustados y m&uacute;ltiples responsabilidades, la planificaci&oacute;n de las comidas se vuelve fundamental para mantener una alimentaci&oacute;n equilibrada y evitar el consumo frecuente de opciones r&aacute;pidas y ultra procesadas, que pueden afectar la salud a largo plazo.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Preparar viandas en casa no solo permite un mejor control sobre la calidad y el <strong>valor nutricional de los alimentos</strong>, sino que tambi&eacute;n contribuye a mantener h&aacute;bitos saludables, optimizar el rendimiento f&iacute;sico y mental y reducir el gasto en comidas fuera del hogar. La alimentaci&oacute;n saludable es fundamental para el correcto crecimiento y calidad de vida&nbsp;en todas sus etapas&rdquo; sostiene la <strong>Licenciada en Nutrici&oacute;n Jimena V. Barattini. </strong>
    </p><p class="article-text">
        Desde la infancia hasta la vejez, una alimentaci&oacute;n equilibrada y&nbsp;completa juega un papel crucial en el desarrollo y mantenimiento de la salud,&nbsp;proporcionando los nutrientes esenciales para la prevenci&oacute;n de enfermedades cr&oacute;nicas&nbsp;como la obesidad, diabetes, enfermedades card&iacute;acas. Adem&aacute;s, contribuye al&nbsp;mantenimiento de la salud &oacute;sea y muscular, fortalece el sistema inmunol&oacute;gico y previene infecciones.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Barratini sostiene que en la actualidad, debido a la escasa disponibilidad horaria o a los tiempos laborales&nbsp;excesivos, se suele contar con poco o nulo tiempo para poder acceder a alimentos&nbsp;saludables. <strong>La alta disponibilidad de productos alimenticios ultraprocesados</strong>: alimentos&nbsp;y/o bebidas listas para el consumo que tienen, frecuentemente,<strong> excesivas cantidades de&nbsp;grasas, az&uacute;cares y/o sal</strong>; con bajo aporte de fibra y que contienen conservantes,&nbsp;colorantes, aditivos e ingredientes poco conocidos, favorecen el desarrollo de un entorno&nbsp;donde se estimula constantemente su consumo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para reducir el consumo de estos productos, es fundamental que se priorice el consumo&nbsp;de preparaciones caseras a trav&eacute;s del uso de alimentos frescos y m&iacute;nimamente&nbsp;procesados. Cocinar en casa muchas veces puede llevar poco tiempo si se cuenta con&nbsp;organizaci&oacute;n e ideas pr&aacute;cticas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para disminuir la compra de comidas listas para el consumo en los momentos fuera de&nbsp;casa, lo ideal ser&iacute;a armar opciones de viandas tanto para adultos como para ni&ntilde;os en su&nbsp;almuerzo escolar. Las porciones de los almuerzos deben ser adecuadas a cada persona, edad,&nbsp;actividad laboral y gustos.&nbsp;
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            <span class="title">
                Los hábitos alimentarios deben comenzar en casa y con toda la familia.                            </span>
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        <strong>En viandas se deber&iacute;an incluir diferentes grupos de alimentos teniendo en cuenta las&nbsp;siguientes recomendaciones:&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &#9679; Favorecer el <strong>consumo de verduras</strong> en lo posible frescas y preferentemente de&nbsp;estaci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &#9679; Los <strong>cereales</strong> se pueden combinar con verduras o con <strong>legumbres</strong> en sus diferentes variedades o <strong>con carnes o huevo</strong>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &#9679; Para aderezar ensaladas se puede <strong>usar aceites o incorporar semillas</strong> (en sus&nbsp;diferentes variedades, <strong>sin sal agregada</strong>) preferentemente trituradas para&nbsp;aprovechar sus nutrientes. Algunas recetas o preparaciones pueden tener <strong>frutas&nbsp;secas</strong> (en sus diferentes variedades, sin sal agregada). Con las comidas, priorizar&nbsp;como bebida principal el consumo de <strong>agua segura</strong>.
    </p><p class="article-text">
        &#9679; Para favorecer el consumo de <strong>agua</strong> se puede disponer en la mesa o en un lugar&nbsp;visible de una jarra con agua segura y utilizar envases para transportar en la&nbsp;mochila o en la cartera, para evitar el consumo o la compra de otras bebidas. Si la&nbsp;raz&oacute;n por la que no se elige beber agua, es la falta de sabor, se puede agregar al&nbsp;agua <strong>jugos de frutas exprimidas</strong> por ej.: lim&oacute;n, naranja, mandarina, pomelo u&nbsp;otras frutas (sin el agregado de az&uacute;car) y/o saborizar a&ntilde;adiendo al agua hojas de&nbsp;menta, jengibre u otras hierbas lavadas previamente.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&#9679;&nbsp;Importante en ni&ntilde;os</strong>: Enviar alimentos previamente probados en casa para evitar&nbsp;el rechazo en horario escolar y evitar que finalicen comprando alimentos de baja&nbsp;calidad en los kioscos.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La nutricionista sostiene que <strong>los h&aacute;bitos alimentarios deben comenzar en casa y con toda la familia</strong>. No se puede&nbsp;exigir a los m&aacute;s chicos que coman determinados alimentos si los adultos en casa no&nbsp;lo hacen. Presentarlos de manera atractiva, combinando diferentes colores y&nbsp;variando las recetas.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&ldquo;Asegurarse de una correcta conservaci&oacute;n de las viandas para que no se pierda la&nbsp;refrigeraci&oacute;n en los momentos que se est&aacute; fuera de casa. Involucrar a toda la familia en la elaboraci&oacute;n de las viandas, aprovechando para&nbsp;transmitir h&aacute;bitos alimentarios y valores, generando un v&iacute;nculo m&aacute;s cercano con los&nbsp;alimentos&rdquo; comenta Barattini
    </p><h2 class="article-text"><strong>Peque&ntilde;os pasos para incluir verduras</strong></h2><p class="article-text">
        &#9679;&nbsp;<strong>Compras: </strong>hacer una lista de los vegetales que necesit&aacute;s comprar y probar&nbsp;algunos que nunca hayas degustado.
    </p><p class="article-text">
        &#9679; <strong>Lavar</strong> los vegetales correctamente.
    </p><p class="article-text">
        &#9679;&nbsp;<strong>Cortar y dividir:</strong>&nbsp;sacar los desechos y fraccionar la verdura para facilitar su&nbsp;cocci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &#9679;&nbsp;<strong>Escaldado: </strong>es un proceso mediante el cual la pieza vegetal se somete a&nbsp;<strong>cocci&oacute;n en agua caliente</strong> a una temperatura entre 85 y 98 &deg;C para mantener&nbsp;sus propiedades y nutrientes. Luego de este proceso, las verduras se pueden&nbsp;<strong>congelar</strong> y dejarlas listas para su uso.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &#9679;&nbsp;<strong>Envasar: cortar</strong> las verduras previamente lavadas y dejarlas disponibles para&nbsp;la semana, <strong>en heladera o freezer</strong>. El tener vegetales listos hace m&aacute;s f&aacute;cil&nbsp;incorporarlos en cada plato.&nbsp;Tip: dejarlas <strong>cubiertas con papel de cocina para&nbsp;que no se genere humedad</strong> y se desperdicie el vegetal.
    </p><p class="article-text">
        &#9679;&nbsp;<strong>Cocinar en grandes vol&uacute;menes</strong>: cada vez que se cocina acelga, espinaca o&nbsp;calabaza, hacer mayor cantidad y congelar o preparar recetas y d&eacute;jalas en el&nbsp;freezer de f&aacute;cil acceso.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &#9679;&nbsp;<strong>Freezer</strong>: todas las verduras se pueden congelar con el escaldado previo.&nbsp;Tip: podes dejar el mix de verduras listos para sumar a cualquier preparaci&oacute;n. Del&nbsp;freezer al horno directo.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Ideas de viandas completas:&nbsp;</strong></h2><p class="article-text">
        &#9679; Milanesa de carne rebozada con avena o semillas + ensalada completa (verduras&nbsp;variadas).
    </p><p class="article-text">
        &#9679; Tarta de verduras (con queso y huevo batido) con ensalada + choclo.
    </p><p class="article-text">
        &#9679; Bife con cebolla, morr&oacute;n + pur&eacute; mixto (papa y calabaza).
    </p><p class="article-text">
        &#9679; Arroz integral + at&uacute;n + zanahoria rallada + tomate.
    </p><p class="article-text">
        &#9679; Pollo con pur&eacute; de papa o ensalada de hojas verdes.
    </p><p class="article-text">
        &#9679; Ensalada completa con quinoa hervida + trozos de queso cremoso + repollo + huevo duro + tomate + pepino.
    </p><p class="article-text">
        &#9679; Wok de arroz integral con garbanzos + arvejas + br&oacute;coli.
    </p><p class="article-text">
        &#9679; Morr&oacute;n relleno con queso y huevo batido + ensalada de arroz con lentejas y apio.
    </p><p class="article-text">
        &#9679; Suprema con salsa verdeo con ensalada de zanahoria rallada + choclo + trocitos&nbsp;de queso.
    </p><p class="article-text">
        &#9679; Omelette relleno con queso cremoso + papas al horno + tomates Cherry con&nbsp;or&eacute;gano.&nbsp;&#9679; Arroz con alb&oacute;ndigas y vegetales surtidos salteados cebolla, morr&oacute;n, acelga,&nbsp;zanahoria rallada.
    </p><p class="article-text">
        &#9679; Ensalada de fideos + huevo duro + remolacha y zanahoria rallada.
    </p><p class="article-text">
        &#9679; Carne al horno con papas a la criolla (cebolla, cubos de papa, morr&oacute;n y&nbsp;condimentos)&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Planificar y preparar una vianda saludable no solo ayuda a mantener una buena nutrici&oacute;n, sino que tambi&eacute;n mejora el bienestar y el rendimiento en las actividades diarias. Con un poco de organizaci&oacute;n y creatividad, es posible llevar una alimentaci&oacute;n equilibrada y deliciosa a cualquier lugar &rdquo;, afirma la especialista.
    </p><p class="article-text">
        <em>MM</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiarioAR]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/vuelta-rutina-armar-viandas-saludables-equilibradas-dias_1_12167579.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 27 Mar 2025 09:55:02 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[De vuelta a la rutina: cómo armar viandas saludables y equilibradas todos los días]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Salud,Bienestar,Alimentación]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[“Tengo una nefasta relación con la comida y nada de fuerza de voluntad, no sé ni por dónde empezar”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/dieta-sana-comer-bien-alimentacion-saludable-peso-ideal-mejorar-relacion-comida_1_12046950.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4118248e-fddf-4618-a909-532a821299dd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="“Tengo una nefasta relación con la comida y nada de fuerza de voluntad, no sé ni por dónde empezar”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La desregulación del apetito no tiene tanto que ver con la fuerza de voluntad, sino con factores psicológicos, hormonales, de dieta y de estilo de vida.
</p></div><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">No tengo fuerza de voluntad y sí una nefasta relación con la comida. Es mi vía de escape y llevo años subiendo de peso. Actualmente estoy con mucho sobrepeso cuando siempre he estado bien, hasta los 48 años. Ahora tengo 56. No sé ni por dónde empezar</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Ali</span>
                                        <span>—</span> lectora de elDiario.es
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Muchas personas se enfrentan a este dilema. Saben que una mala alimentaci&oacute;n o el exceso de peso pueden ser un riesgo para su salud, pero no se sienten capaces de regular su forma de comer. Muchas otras se ven atrapadas en un c&iacute;rculo vicioso de dietas y sufrimiento.
    </p><p class="article-text">
        Si hace cien a&ntilde;os la desnutrici&oacute;n afectaba a una gran parte de la humanidad, hoy en d&iacute;a el sobrepeso y la obesidad se han convertido en problemas de salud globales. Seg&uacute;n <a href="https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/obesity-and-overweight" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la OMS</a>, en 2022, una de cada ocho personas en el mundo ten&iacute;a obesidad, casi el doble que en 1990. La situaci&oacute;n es a&uacute;n peor entre los ni&ntilde;os, un problema que tambi&eacute;n est&aacute; creciendo tanto en los pa&iacute;ses m&aacute;s ricos como en los m&aacute;s pobres.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Una narrativa com&uacute;n en la sociedad es que las personas que sufren de sobrepeso y obesidad no tienen fuerza de voluntad para controlar su ingesta de comida, pero no es as&iacute; como la ciencia m&eacute;dica est&aacute; enfrentando el problema. En un reciente <a href="https://bmcmedicine.biomedcentral.com/articles/10.1186/s12916-023-02803-z" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">art&iacute;culo</a> publicado por cient&iacute;ficos de la Universidad de Oxford con el t&iacute;tulo <em>La 'fuerza de voluntad' no basta: es hora de un nuevo enfoque de la pol&iacute;tica de salud p&uacute;blica para prevenir la obesidad, </em>los autores pon&iacute;an de relieve que las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas que animan a las personas a cuidar su salud deben estar acompa&ntilde;adas de un entorno que no incentive el consumo excesivo de comida no saludable.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La fuerza de voluntad como tal no existe&rdquo;, afirma la psic&oacute;loga Carmen Blanco. &ldquo;No podemos hacer un an&aacute;lisis de sangre para saber cu&aacute;les son tus niveles de fuerza de voluntad. Por ejemplo, est&aacute; muy regulada por el contexto. Si est&aacute;s dejando de fumar o de beber, no pod&eacute;s ir a los bares y que la gente te eche el humo en la cara, o tener acceso a cigarrillos en tu casa&rdquo;, explica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La p&eacute;rdida de control del apetito se relaciona con factores fisiol&oacute;gicos bien conocidos. Por ejemplo, la hormona grelina, producida en el est&oacute;mago, se segrega antes de las comidas para generar hambre, mientras que otras hormonas, como la leptina (liberada por el tejido graso) y la insulina (producida por el p&aacute;ncreas), env&iacute;an se&ntilde;ales de saciedad al cerebro.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Sin embargo, las causas hormonales son las menos frecuentes de todas&rdquo;, aclara el doctor Joaqu&iacute;n Puerma, endocrin&oacute;logo especializado en obesidad. &ldquo;Cuando un paciente con exceso de peso viene a la consulta, primero tenemos que descartar que tenga alguna enfermedad org&aacute;nica, que son las m&aacute;s graves. Pero, en mi experiencia, causas mucho m&aacute;s importantes son el estr&eacute;s, la influencia de la dieta y los h&aacute;bitos modernos&rdquo;, comenta.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Si tenemos un mal día y no hacemos bien la gestión emocional de esa tristeza, por ejemplo, la comida a corto plazo nos satisface, anestesia, suprime esa emoción, porque estamos comiendo algo agradable</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Carmen Blanco</span>
                                        <span>—</span> psicóloga
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">Comer emocionalmente</h2><p class="article-text">
        La comida emocional es un mecanismo de compensaci&oacute;n en el que las personas comen, por lo general comida basura o dulces, como una <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC4214609/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">forma de 'automedicar'</a> un estado emocional, ya que la ingesta de estos alimentos produce, al menos moment&aacute;neamente, un alivio del estr&eacute;s. En una <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC10005347/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">reciente revisi&oacute;n de estudios</a> se pudo comprobar que esta forma de comer estaba asociada con el estr&eacute;s, la ansiedad, la depresi&oacute;n, el malestar psicol&oacute;gico y, como consecuencia, con la ganancia de peso.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Si tenemos un mal d&iacute;a y no hacemos bien la gesti&oacute;n emocional de esa tristeza, por ejemplo, la comida a corto plazo me satisface, me anestesia, suprime esa emoci&oacute;n, porque estoy comiendo algo agradable, sobre todo si es procesado&rdquo;, explica Carmen Blanco. &ldquo;Tenemos una mala relaci&oacute;n con las emociones en general, nadie nos ha ense&ntilde;ado a regularlas. Si estoy triste y no voy a lo que est&aacute; originando el problema, sino que lo tapo con alcohol o con la alimentaci&oacute;n, esto puede generar otros problemas&rdquo;, a&ntilde;ade. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hay muchos pacientes que vienen a mi consulta y que se sienten mal por recurrir a la comida de esta forma&rdquo;, comenta el doctor Puerma. &ldquo;Pero son mecanismos de compensaci&oacute;n que todos usamos en mayor o menor medida. Hay gente que usa el tabaco o el ejercicio f&iacute;sico, o incluso otras sustancias mucho m&aacute;s t&oacute;xicas que la comida. Pero el problema es que un m&eacute;dico te puede decir no fumes, no te drogues, pero no podemos decir a una persona que no coma&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s el <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/26463499/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">entorno y las se&ntilde;ales</a> de consumo de comida tambi&eacute;n influyen enormemente en el control del apetito, interactuando con estos sistemas biol&oacute;gicos y mentales. &ldquo;Yo hago una valoraci&oacute;n global de la persona: c&oacute;mo es su barrio, si tienes acceso a unas pistas deportivas o es inseguro salir a correr, si tiene acceso a alimentos frescos, qu&eacute; formaci&oacute;n nutricional tiene, porque la industria nos enga&ntilde;a f&aacute;cilmente, y qu&eacute; dificultades familiares o sociales, tiene&rdquo;, explica Blanco.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Pero son mecanismos de compensación que todos usamos en mayor o menor medida. Hay gente que usa el tabaco o el ejercicio físico, o incluso otras sustancias mucho más tóxicas que la comida</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Joaquín Puerma</span>
                                        <span>—</span> médico endocrino
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Muchos de los comportamientos asociados a la desregulaci&oacute;n del apetito son autom&aacute;ticos, y somos poco conscientes de ellos, algo que se ha podido comprobar en <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/36989377/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el contexto de los trastornos alimentarios</a>. El entorno puede ser determinante, incluyendo las redes sociales. &ldquo;Si vamos al supermercado a comprar con hambre, ya se encarga el supermercado de ponernos la comida delante. Las redes sociales son otra fuente que llega para minar nuestra conducta. Muestran una vida perfecta y parece que nadie puede tener un d&iacute;a malo. Al final parece que lo normal es tener este cuerpo est&aacute;ndar&rdquo;, aclara la psic&oacute;loga.
    </p><h2 class="article-text">Salir del c&iacute;rculo vicioso de la comida emocional</h2><p class="article-text">
        Muchos de estos factores se realimentan en un c&iacute;rculo vicioso del que a veces es dif&iacute;cil salir. Por ejemplo, subir de peso puede hacer aumentar el sentimiento de culpa, el estr&eacute;s y la frustraci&oacute;n, que a su vez estas personas intentan aliviar con la comida emocional. &ldquo;Es un c&iacute;rculo vicioso: tengo baja autoestima, me a&iacute;slo, me refugio en la comida que me da gratificaci&oacute;n y placer, y no salgo, no quedo con gente, no hago deporte&rdquo;, dice Carmen Blanco.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; hacer? El primer paso siempre es descartar los problemas de salud. &ldquo;Muchas veces las alteraciones tardan en salir en las anal&iacute;ticas&rdquo;, explica el doctor Puerma. &ldquo;Adem&aacute;s de los n&uacute;meros en la b&aacute;scula, hay problemas, como apnea del sue&ntilde;o, que est&aacute; muy relacionada con el exceso de peso, la presi&oacute;n m&aacute;s alta, problemas digestivos, hinchaz&oacute;n, o que te cueste m&aacute;s subir las escaleras&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><p class="article-text">
        Cambiar la dieta bajo supervisi&oacute;n profesional es tambi&eacute;n decisivo. &ldquo;La gente llega muy agotada de las dietas y con una actitud muy derrotista&rdquo;, dice Blanco. &ldquo;Entonces tenemos que explicar que esto es un proceso largo, que al final vamos a cambiar un estilo de vida y huir de esas dietas cortoplacistas, m&aacute;s reduccionistas. Establecer metas realistas y cambios progresivos. Incrementar el autocontrol, que no es la fuerza de voluntad. Lo que queremos es que la persona sea observadora y controle sus propias conductas. Se trabaja desde cosas muy b&aacute;sicas: salir a caminar o al gimnasio con un amigo, <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/compra-online-super-como-ahorrar_1_11694882.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">comprar </a><a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/compra-online-super-como-ahorrar_1_11694882.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank"><em>online,</em></a><em> </em>fijar el horario de comidas, comer con atenci&oacute;n plena, saborear la comida, sin distracciones&rdquo;, explica.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hay pensamientos irracionales que hacen mucho daño, como &#039;me he comido un dónut, soy horrible, nunca voy a salir de aquí&#039;. Esto genera una violación de la abstinencia: me como la caja entera. No lo normalizo como parte del proceso, sino que me culpabilizo</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Carmen Blanco</span>
                                        <span>—</span> psicóloga
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Los f&aacute;rmacos como la <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/ozempic-muestra-efectos-prometedores-demencia-riesgos-rinon-pancreas-macroestudio_1_11977691.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">semaglutida [Ozempic]</a> o liraglutida pueden producir p&eacute;rdidas de peso del 30%, similares a las de una cirug&iacute;a bari&aacute;trica&rdquo;, explica el doctor Puerma. &ldquo;&iquest;Significa que tenemos que utilizarlos siempre que haya sobrepeso? Pues no, solo cuando no podamos conseguir la p&eacute;rdida de peso con cambio de h&aacute;bitos, modificaciones conductuales, cambio de h&aacute;bitos alimenticios o aumento del ejercicio f&iacute;sico&rdquo;, afirma.
    </p><p class="article-text">
        La paciencia y asumir que habr&aacute; reca&iacute;das es una parte fundamental del proceso. &ldquo;Se hacen registros de alimentaci&oacute;n para que la persona tome conciencia de cu&aacute;nto come, c&oacute;mo come y acompa&ntilde;ado siempre de un registro de pensamientos. Cuando como esto, &iquest;qu&eacute; pienso?&rdquo;, explica Carmen Blanco. &ldquo;Hay pensamientos irracionales que hacen mucho da&ntilde;o, como 'me com&iacute; una factura, soy horrible, nunca voy a salir de aqu&iacute;'. Esto genera una violaci&oacute;n de la abstinencia: me como la caja entera. No lo normalizo como parte del proceso, sino que me culpabilizo&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><p class="article-text">
        Como estrategia, Carmen Blanco sugiere el apoyo del entorno y cultivar la paciencia. &ldquo;La tristeza y el aislamiento nos reducen mucho la gratificaci&oacute;n del d&iacute;a a d&iacute;a, y encontrar esa gratificaci&oacute;n en la comida es muy f&aacute;cil. El apoyo social aqu&iacute; es muy importante: salir a hacer actividades o incluso a hacer deporte&rdquo;. Para Blanco, &ldquo;la autocr&iacute;tica nos desmoraliza y no nos sirve para nada, hay que celebrar los peque&ntilde;os logros&rdquo;, concluye.
    </p><p class="article-text">
        *Dar&iacute;o Pescador es editor y director de la <a href="https://quo.eldiario.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">revista Quo</a> y autor del libro <a href="https://www.amazon.es/gp/product/8441542066/ref=as_li_tl?ie=UTF8&amp;tag=revistaquo-21&amp;camp=3638&amp;creative=24630&amp;linkCode=as2&amp;creativeASIN=8441542066&amp;linkId=1b00141385b4b42b5d008e6b60ad7c5c" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Tu mejor yo</em></a> publicado por Oberon.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Darío Pescador]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/dieta-sana-comer-bien-alimentacion-saludable-peso-ideal-mejorar-relacion-comida_1_12046950.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 12 Feb 2025 10:26:39 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[“Tengo una nefasta relación con la comida y nada de fuerza de voluntad, no sé ni por dónde empezar”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Alimentos,Alimentación,Trastornos Alimenticios,alimentos saludables,Vida sana]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
