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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Horacio González]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/horacio-gonzalez/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Horacio González]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Las cartas sobre la mesa y lo que nadie quiere escribir: el futuro]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/cartas-mesa-nadie-quiere-escribir-futuro_129_8865579.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7b34d01e-ea58-4976-ac50-044a3365f66b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Las cartas sobre la mesa y lo que nadie quiere escribir: el futuro"></p><p class="article-text">
        En el a&ntilde;o 2008, Horacio Gonz&aacute;lez y Gustavo Nahm&iacute;as publicaron un texto radiante: &ldquo;Breve diccionario de palabras y expresiones del quehacer pol&iacute;tico en Argentina&rdquo;. Formaba parte de un libro que compil&oacute; el propio Horacio (<em>Beligerancias de los idiomas&hellip;</em>). Como el taxista que a mil metros descubre a un chofer de Uber, cualquiera de nosotros descubre en ese texto de doble firma la l&iacute;nea de Gonz&aacute;lez: &ldquo;La investigaci&oacute;n de este lenguaje es la infinita trocha de cornisa que nos comunica con lo que tiene la pol&iacute;tica como mayor facultad imaginativa: la creaci&oacute;n del lenguajes que invocan su origen &lsquo;prohibido&rsquo; mientras traban relaci&oacute;n formalmente continua o sistem&aacute;tica con los dominios de la ley&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Gonz&aacute;lez -desde los a&ntilde;os sesenta-, Nahm&iacute;as -desde los ochenta-, conocen el mundo de la militancia, la pol&iacute;tica y el peronismo por dentro. Pero en este texto casi anterior al comienzo de una &eacute;poca (la que arranca en el conflicto con el campo), muestran a&uacute;n una distancia ir&oacute;nica con la pol&iacute;tica, llam&eacute;moslo un resabio &ldquo;gestual&rdquo; de la crisis de 2001. Con humor de sal&oacute;n e invenciones simpatiqu&iacute;simas de una bibliograf&iacute;a ap&oacute;crifa construyen este breve diccionario en el que aparecen expresiones como &ldquo;Abrochar&rdquo;, &ldquo;Ambulancia&rdquo;, &ldquo;La Banelco&rdquo;, &ldquo;Bunker&rdquo;, &ldquo;Desierto&rdquo;, &ldquo;Freezar&rdquo;, &ldquo;Le soltaron la mano&rdquo; (que comienza as&iacute;: &ldquo;Acci&oacute;n practicada sobre un pol&iacute;tico que cae en desgracia, preferentemente sin haberlo percibido&rdquo;), &ldquo;Mojar&rdquo;, &ldquo;&Ntilde;oqui&rdquo;, &ldquo;Paladar negro&rdquo;, y un largo etc&eacute;tera que, insisto, a&uacute;n figura en Gonz&aacute;lez y Nahm&iacute;as la licencia de una distancia con la &ldquo;pol&iacute;tica profesional&rdquo; que, a trav&eacute;s del kirchnerismo (incluso para quienes lo enfrentaban), hab&iacute;a recuperado juego despu&eacute;s de la crisis.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A&ntilde;os despu&eacute;s, quiz&aacute;s, este texto no podr&iacute;a haber sido escrito desde las condiciones ret&oacute;ricas m&aacute;s solemnes que envolv&iacute;an la experiencia pol&iacute;tica profesional (a veces hasta asfixiarla). Qui&eacute;n sabe. S&iacute; es cierto que en Gonz&aacute;lez no habit&oacute; nunca esa &ldquo;debilidad&rdquo; fetichista por descubrir y asimilar el lenguaje de &ldquo;la&rdquo; pol&iacute;tica, ni su uso fascinado, su jerga, sino m&aacute;s bien lo que tiene ese breve diccionario escrito con Nahm&iacute;as: <strong>mirar la producci&oacute;n, intervenirla, estudiarla, entenderla. </strong>Los a&ntilde;os, despu&eacute;s, podr&iacute;an sumar palabras a ese Diccionario abreviado (hay una tendencia de <em>acento de barrio que sale mal</em> en el uso de expresiones como &ldquo;derpo&rdquo;, &ldquo;gobernas&rdquo; que hace a una especie de aprendizaje acelerado a diez segundos de la impostura).&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero a partir de los a&ntilde;os 2008 y 2009 el conflicto del campo y la &ldquo;batalla cultural&rdquo; achicaron la distancia con la pol&iacute;tica para muchos intelectuales que empezaron a ponerle palabras a la pol&iacute;tica. Probablemente eso, como un b&uacute;meran, tambi&eacute;n convirti&oacute; en objeto de <em>investigaci&oacute;n</em> al propio &ldquo;quehacer&rdquo; intelectual en la pol&iacute;tica. La iron&iacute;a daba un giro y desde el periodismo, o desde n&uacute;cleos pol&iacute;ticos afectados, sol&iacute;an atacar y re&iacute;rse, por ejemplo, de la ret&oacute;rica pomposa de &ldquo;Carta Abierta&rdquo; o del estereotipo del intelectual universitario.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Lanata se ensa&ntilde;&oacute; contra ellos (en un sketch en pleno apogeo de su <em>PPT</em>) donde presentaba un hombre con polera negra, pelo largo hasta el cuello, libros en una mano, cigarrillo en la otra y ret&oacute;rica barroca. No era distinto a los que hab&iacute;a visto deambular en su viejo <em>P&aacute;gina 12</em>. M&aacute;s all&aacute; de la caricatura f&aacute;cil, nadie dej&oacute; de exhibir la proximidad entre la pol&iacute;tica y el mundo de las ideas. El macrismo tambi&eacute;n tuvo sus hombres y mujeres de las ciencias sociales, sus solicitadas, sus &ldquo;intelectuales org&aacute;nicos&rdquo;, sus c&oacute;nclaves, aunque algunos lucieran antiintelectuales; y aunque s&oacute;lo pareciera el ingeniero Macri preocupado por sumar m&aacute;s ingenieros y economistas. <strong>En pol&iacute;tica la necesidad de tener un relato es ley</strong><em><strong>.</strong></em>
    </p><p class="article-text">
        En la lectura de los nombres de las firmas de &ldquo;las dos cartas&rdquo; (sobre todo, del matete de quienes firmaron ambas; la que era a favor de Alberto, la que era a favor de Cristina) se vivi&oacute; el verdadero efecto pol&iacute;tico: las tensiones de una &ldquo;lealtad intelectual&rdquo; que se presenta ahora como hija de padres separados. Las misivas parecer&iacute;an ce&ntilde;irse sobre los usos de una palabra vidriosa (&ldquo;moderaci&oacute;n&rdquo;) o las omisiones (unos dicen a los otros no haber nombrado al macrismo, como si no fuera ya el camello borgeano de ese Cor&aacute;n llamado <em>qu&eacute; mierda nos trajo hasta ac&aacute;</em>). <strong>Las cartas parecen m&aacute;s un ajuste de cuentas de &ldquo;teor&iacute;a pol&iacute;tica&rdquo; (como si el men&uacute; real fuera entre moderados y radicales) que &ldquo;abiertas&rdquo; a la profundidad de d&oacute;nde est&aacute; parado el pa&iacute;s (la inflaci&oacute;n, la restricci&oacute;n externa, la pobreza, el agotamiento de recursos) y las ideas concretas que pudieran empezar a sacarlo de ah&iacute;.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Pero quiz&aacute;s lo que cruje entre cartas, marchas, lealtades cruzadas, victimizaciones ins&oacute;litas (del fantasma de las renuncias a una autopercibida &ldquo;proscripci&oacute;n&rdquo;), negociaciones y operaciones entre bandos oficiales <strong>es un modelo de gobernabilidad creado, justamente, en 2002: el modelo de gesti&oacute;n duhaldista. </strong>Una forma de gobernar desde la supremac&iacute;a bonaerense: el pa&iacute;s y el peronismo son conducidos desde la Provincia de Buenos Aires; y con el cl&aacute;sico tri&aacute;ngulo de retenciones al agro, pol&iacute;ticas sociales y el mercadointernismo que se pueda. Un bipartidismo reducido al AMBA. Un tap&oacute;n que parece hacer imposible para las dos &ldquo;coaliciones&rdquo; aquella excepci&oacute;n de la pol&iacute;tica argentina que hizo factible el ascenso de un Carlos Menem o un N&eacute;stor Kirchner: construir un liderazgo desde el interior profundo. De la periferia al centro. La herencia dura del modelo duhaldista donde gobernar la Argentina es gobernar el Conurbano, y que fue achicando a un pa&iacute;s que, efectivamente, es m&aacute;s grande que el &Aacute;rea Metropolitana de Buenos Aires. Y en simult&aacute;neo la pregunta que el analista Ignacio Fidanza despunta en <a href="https://www.lapoliticaonline.com/ignacio-fidanza/ignacio-fidanza-la-campora-contra-campora/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">este texto</a> tras la marcha del 24 y frente a la multitud que M&aacute;ximo Kirchner convoc&oacute; a su alrededor: &iquest;qu&eacute; hacer con ese capital pol&iacute;tico acumulado?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Mientras tanto, los interesados consumieron alg&uacute;n informe que revela acaso la punta del iceberg de un intr&iacute;ngulis que se incuba y que s&oacute;lo se podr&iacute;a graficar as&iacute;: <em>esa</em> encuesta que <em>todos</em> leyeron donde Milei alcanza un 20% de apoyo nacional. M&aacute;s o menos cre&iacute;ble, como un fantasma demasiado agitado, pero muchos tuvieron esta semana por un rato el culo en ese hormiguero. Hasta el macrismo. Pero viajemos al pasado, entonces. A otras cartas, otras querellas de las que tambi&eacute;n estamos hechos, aunque sepamos esa trampa: nunca estamos a la altura del pasado, o por lo menos hasta que el presente se haga pasado, y ese pasado&hellip; nos dignifique.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Carta abierta en sobre cerrado&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Las cartas abiertas tienen un sentido -dig&aacute;mosle- de ox&iacute;moron. Rompen aquello que hace al aura de un papelito en un sobre: su privacidad, su inviolabilidad. <em>No se abren los sobres ajenos</em>, nos ense&ntilde;an de chicos. La carta p&uacute;blica nace abierta, descosida, sin pegamento en el sobre. Tienen ese artificio ret&oacute;rico del que apela a una intimidad que nace rota. Se escriben contra o para alguien, pero con testigos. Son eso: <strong>cartas con testigos.</strong>&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El bello y feroz siglo XIX, un poco escrito con sangre. <em>Una excursi&oacute;n a los indios ranqueles</em> est&aacute; hecho a partir de una serie de cartas de Lucio V. Mansilla frente a la fascinaci&oacute;n doble: por la vida de esos &ldquo;indios&rdquo; y por el futuro de esas tierras de frontera. El tan mentado viaje del otro lado del fort&iacute;n del que no se vuelve intacto. Tambi&eacute;n <em>Las ciento y una/Cartas Quillotanas</em>, esa rabiosa correspondencia entre Alberdi y Sarmiento, en las consideraciones sobre la figura de Urquiza y que organizan algo del desenlace de ese siglo. &ldquo;Rara vez o nunca hablo de m&iacute;- dice Alberdi. Tengo por rid&iacute;culo el <em>yo</em>, como dice Pascal. El yo es <em>odioso</em>, ha dicho Labruyere, y perm&iacute;tame agregar que el yo es culpable, cuando la agon&iacute;a de la patria impone a sus hijos el deber de olvidarse de s&iacute;, para pensar en ella.&rdquo; Alberdi no ahorraba argumentos: &ldquo;Es el general Urquiza el que ha venido a nuestras creencias, no nosotros a las suyas, y lo digo as&iacute; en honor de ambos&hellip;&rdquo;. El honor de ambos estaba herido.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El fil&oacute;sofo Peter Sloterdijk alguna vez escribi&oacute; algo as&iacute; como que las bibliotecas modernas son las cartas que los intelectuales se escriben entre ellos. Papeles erguidos y rotos. La relaci&oacute;n entre intelectuales y pol&iacute;tica va del modelo sarmientino del siglo XIX (con la espada, con la pluma y con la palabra, un escritor presidente), al escritor profesional (Lugones) en la Argentina del Centenario, hasta llegar al modelo del compromiso (Vi&ntilde;as leyendo a Sartre, el escritor con la foto de solapa en la calle) y despu&eacute;s el fusil (Walsh, el &ldquo;yo era m&eacute;dico&rdquo; del Che). Ah&iacute; hay un arco estudiado y contado de mil maneras, como en la investigaci&oacute;n de Claudia Gilman.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En el XX, la correspondencia entre Per&oacute;n y Cooke adelanta en a&ntilde;os el nudo gordiano del siglo: la batalla final de los a&ntilde;os setenta. Un Per&oacute;n que habla de masas, guerrillas y desde&ntilde;a golpes de Estado (trata con desd&eacute;n al valiente General Valle). Se escriben poco tiempo antes de la revoluci&oacute;n cubana y su modelo de exportaci&oacute;n. De 1956 a 1966 es el viaje del calor al fr&iacute;o entre el viejo General y su disc&iacute;pulo, el mejor int&eacute;rprete para un Per&oacute;n que no escatima las contrase&ntilde;as de su conducci&oacute;n. Le dice Per&oacute;n: &ldquo;El hombre necesita ser mandado, pero&nbsp;nadie le reconocer&aacute; semejante cosa y menos a&uacute;n que usted sea el hombre indicado para hacerlo.&nbsp;Se pueden congeniar las dos cosas. Mand&aacute;ndolo sin que &eacute;l se d&eacute; cuenta que se lo hace. De todos modos&nbsp;lo que usted necesita de &eacute;l es la obediencia, no el reconocimiento. Por eso las directivas m&iacute;as a los comandos de exiliados tratan de presentar el problema en forma que no tenga usted ning&uacute;n inconveniente, trabajando en mi nombre, y ordenando lo que sea necesario sin que nadie pueda objetar nada. Eso y su buen tino permitir&aacute;n aun favorecer la zona de transici&oacute;n entre mi direcci&oacute;n y la suya. (&hellip;) Lo primero que tiene que hacer es decir a&nbsp;algunos boludos de amigos, que siempre en estos casos se dedican a ser m&aacute;s papistas que el Papa&nbsp;y que son los que se empe&ntilde;an en peleas in&uacute;tiles y aun perjudiciales, contra los que murmuran contra su jefatura. Lo que usted necesita es que le obedezcan, no que lo amen.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Un gran cuento de Silvina Ocampo se llama &ldquo;Carta perdida en un caj&oacute;n&rdquo;. Pero algunas cartas (m&aacute;s o menos &ldquo;perdidas&rdquo;) son estridentes. Como la que escribi&oacute; Victoria Ocampo en junio de 1953, cuando la fundadora de &ldquo;Sur&rdquo; escribi&oacute; a los intelectuales que hab&iacute;an pedido por su liberaci&oacute;n, tras lo 26 d&iacute;as que pas&oacute; en la C&aacute;rcel del Buen Pastor. En la carta leemos: &ldquo;Las miserias, las debilidades de la humanidad y tambi&eacute;n sus arranques de generosidad nunca se me aparecieron con tanta evidencia como en esos 26 d&iacute;as, y me alegra haber tenido oportunidad de vivirlos. &Eacute;stas no son palabras en el aire. Adem&aacute;s nunca he sentido como en esos d&iacute;as lo que significa la camarader&iacute;a en la desgracia y el calor de la ternura humana entre desconocidas&rdquo;. Ocampo, sin victimizarse, daba letra a su antiperonismo. En la vereda opuesta, Alicia Eguren, la Rosa Luxemburgo de estas pampas (escritora, periodista, que destac&oacute; como &ldquo;cuadro&rdquo; sobre todo a partir de la Resistencia y de cuidarse las espaldas con Cooke), escribi&oacute; el 4 de octubre de 1971 la &ldquo;Carta al General Per&oacute;n&rdquo;, publicada en el n&uacute;mero 12 de la revista &ldquo;Nuevo hombre&rdquo;: &ldquo;En sus manos est&aacute; acelerar el proceso revolucionario en el pa&iacute;s y en el Continente o troncarlo y desviarlo y multiplicar sus dificultades&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A esta altura de la soir&eacute;e la carta de Walsh se cita sola. Y una parte de su obra se encierra en <a href="https://open.spotify.com/episode/4p9R5Oezqk2oRo6GP6V9ok?si=XrgEq1-6TX2F8ib6EAn1dQ&amp;nd=1" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un c&iacute;rculo de cartas</a>: la carta a Vicky, el documento cr&iacute;tico dirigido a los que conducen su organizaci&oacute;n y la can&oacute;nica carta a la Junta Militar. El padre, el oficial de contrainteligencia, el escritor. El documento cr&iacute;tico parece la voluntad de un quiebre (es su <em>carta cerrada</em> a la Junta Militante) hasta reaparecer en el final ya como escritor argentino, el hombre p&uacute;blico, el pu&ntilde;o y letra. <em>El escritor argentino y la represi&oacute;n</em>. Walsh, que s&iacute; hizo la guerra, se pas&oacute; un a&ntilde;o tratando no s&oacute;lo de vencer o de no ser vencido, sino de entender qu&eacute; sociedad y qu&eacute; experimento econ&oacute;mico era ese &ldquo;Proceso&rdquo; (la tan citada met&aacute;fora de &ldquo;miseria planificada&rdquo;), y su Carta tambi&eacute;n funciona como armisticio, como si firmara que la <em>tortura sin l&iacute;mite</em> es el l&iacute;mite de lo impensado por la conducci&oacute;n de la guerrilla cuyos errores pol&iacute;ticos hab&iacute;a hecho subir por la roldana org&aacute;nica en un inmejorable texto cr&iacute;tico: &ldquo;Despu&eacute;s del 24 de marzo del 76, cuando las condiciones eran inmejorables para esa lucha, desistimos de ella y en vez de hacer pol&iacute;tica, de hablar con todo el mundo, en todos los niveles en nombre del peronismo, decidimos que las armas principales del enfrentamiento eran militares y dedicamos nuestra atenci&oacute;n a profundizar acuerdos ideol&oacute;gicos con la ultraizquierda&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Walsh firma la carta como &ldquo;un escritor&rdquo;, vuelve a la m&aacute;quina de escribir y a los cuentos policiales, y contiene tambi&eacute;n en ese traje civil una desobediencia a sus conductores. Cartas que se sostienen entre s&iacute;: la cr&iacute;tica al propio jefe. Lo que Walsh transgrede no es s&oacute;lo el poder de una &eacute;poca, sino su propia conciencia: le se&ntilde;ala los puntos ciegos, los callejones sin salida a su propia direcci&oacute;n pol&iacute;tica. <strong>La mejor carta es la que duele escribir.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <em>MR</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Martín Rodríguez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/cartas-mesa-nadie-quiere-escribir-futuro_129_8865579.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 27 Mar 2022 03:03:17 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Las cartas sobre la mesa y lo que nadie quiere escribir: el futuro]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Horacio González,Alberto Fernández,Cristina Fernández de Kirchner,Frente de Todos,Mauricio Macri,Rodolfo Walsh]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[González, Unidos y el campo intelectual argentino de los 80]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/gonzalez-unidos-campo-intelectual-argentino-80_129_8079297.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bbd057f5-a425-46f0-bacd-5f61541c4eb0_16-9-discover-aspect-ratio_default_1022633.jpg" width="1017" height="572" alt="González, Unidos y el campo intelectual argentino de los 80"></p><p class="article-text">
        Este no es un obituario. Es una introducci&oacute;n a una entrevista a Horacio Gonz&aacute;lez, guardada en una carpeta de mi computadora por varios a&ntilde;os. Lo conoc&iacute; personalmente una sola vez, cuando lo entrevist&eacute; en 2014 en Londres para mi trabajo de doctorado sobre intelectuales argentinos en los ochenta. 
    </p><p class="article-text">
        En esos tiempos, Gonz&aacute;lez era director de la Biblioteca Nacional y la cara m&aacute;s visible de Carta Abierta, el grupo intelectual que trat&oacute; de sostener te&oacute;ricamente, aunque un poco en los m&aacute;rgenes (por qu&eacute; no decirlo), al kirchnerismo. Era la &eacute;poca, tambi&eacute;n, en que Beatriz Sarlo y Gonz&aacute;lez eran invitados frecuentemente a la televisi&oacute;n, en calidad de representantes te&oacute;ricos de la discusi&oacute;n central de la Argentina, de la que todav&iacute;a no logramos desembarazarnos: kirchnerismo&ndash;antikirchnerismo.<strong> La dupla Sarlo-Gonz&aacute;lez alimentaba las convicciones de quienes estaban a un lado o al otro de la divisi&oacute;n, pero ambos le agregaban a la discusi&oacute;n un espesor argumentativo que, imagino, es lo m&aacute;ximo a lo que puede aspirar un intelectual p&uacute;blico hoy en d&iacute;a.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Esa dupla no hab&iacute;a surgido de la nada, sino que ten&iacute;a una historia que se remontaba, al menos, hasta los a&ntilde;os de la transici&oacute;n a la democracia. Gonz&aacute;lez hab&iacute;a sido fundador de la revista filo-peronista <em>Unidos</em> en 1983 junto con Mario Wainfeld, Jos&eacute; Pablo Feinmann y Carlos &ldquo;Chacho&rdquo; &Aacute;lvarez. Como dice Gonz&aacute;lez en esta entrevista, <em>Unidos</em> surgi&oacute; como contrapunto a <em>Punto de Vista</em>, la revista dirigida por Sarlo en la que participaban los intelectuales que hab&iacute;an sido comunistas (Juan Carlos Portantiero, Jos&eacute; Aric&oacute;, Carlos Altamirano, entre otros). <em>Punto de Vista</em> se hab&iacute;a transformado en la transici&oacute;n, como dijo Jos&eacute; Luis Romero, en &ldquo;el punto de referencia para toda una franja cultural y pol&iacute;tica de nuestra sociedad&rdquo;, no solamente porque la revista promovi&oacute; una renovaci&oacute;n te&oacute;rica en el &aacute;mbito de la historia cultural e intelectual, sino tambi&eacute;n porque articul&oacute; ideas que fueron fundamentales en los ochenta: la cuesti&oacute;n de la memoria y la evaluaci&oacute;n de los juicios a la juntas, la teorizaci&oacute;n sobre la democracia y sobre el lugar de los intelectuales. Represent&oacute;, adem&aacute;s, el giro te&oacute;rico de los intelectuales desde el socialismo revolucionario al socialismo democr&aacute;tico. Por eso, la revista estuvo en sinton&iacute;a con los primeros a&ntilde;os del gobierno de Alfons&iacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>Unidos</strong></em><strong> surgi&oacute; como respuesta a ese vac&iacute;o te&oacute;rico que hab&iacute;a dejado la derrota de Luder.</strong> Alfons&iacute;n hab&iacute;a ganado las elecciones y los intelectuales ya consolidados, como los que escrib&iacute;an en <em>Punto de Vista</em>, compart&iacute;an el diagn&oacute;stico alfonisinista sobre el valor de la democracia y la cuesti&oacute;n de los derechos humanos. Como me dijo Gonz&aacute;lez en la entrevista, todo eso era atractivo para ellos y el peronismo deb&iacute;a dar cuenta de este lenguaje nuevo que se impuso a la salida de la dictadura. &ldquo;<em>Unidos</em> era en la superficie peronista, pero en el fondo era una revista alfonsinista&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En <em>Unidos</em>, sosten&iacute;a Gonz&aacute;lez, se hablaba el lenguaje alfonsinista, y eso quer&iacute;a decir que la palabra democracia hab&iacute;a permeado tambi&eacute;n el campo peronista. Pero, tal vez para diferenciarse, desde sus p&aacute;ginas se le objetaba al alfonsinismo su apego a lo formal de la democracia, cuando lo que importaba era la democracia substantiva, es decir, la igualdad. Aquellos en <em>Punto de Vista</em> cre&iacute;an, por el contrario, que el estado de derecho y las instituciones garantizaban el piso para la igualdad, y que sin esa democracia formal no hab&iacute;a democracia sustantiva posible (lxs lectorxs pueden encontrar estas posturas en una mesa redonda publicada en <em>Unidos </em>en 1985, donde participaron Altamirano, Aric&oacute; y Portantiero en calidad de representantes del Club de Cultura Socialista).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esa discusi&oacute;n era en realidad sutil: los dos grupos compart&iacute;an un mismo diagn&oacute;stico acerca de la realidad y sus diferencias eran menores que lo que ellos mismos supon&iacute;an. Como escribi&oacute; Sarlo, la historia se parece al cuento de &ldquo;Los te&oacute;logos&rdquo;, de Borges. Por algo tambi&eacute;n, hubo cierta coincidencia de ideas y derivas pol&iacute;ticas m&aacute;s tarde, en el proyecto del Frente Grande comandado por &Aacute;lvarez en los noventa.
    </p><p class="article-text">
        Sigo creyendo, de todas maneras, que a veces esas diferencias m&iacute;nimas son centrales y pueden constituir identidades pol&iacute;ticas. Era importante, por eso, entrevistar a Gonz&aacute;lez para reconstruir las distintas posiciones que se definieron los ochenta, tal vez el momento m&aacute;s interesante de las &uacute;ltimas d&eacute;cadas dentro de nuestro modesto campo intelectual. &iquest;C&oacute;mo vivi&oacute; &eacute;l la transici&oacute;n? &iquest;Qu&eacute; significa ser un intelectual peronista? &iquest;C&oacute;mo pensaba &eacute;l que pod&iacute;a contribuir a la sociedad? Su recorrido personal, su &eacute;nfasis en la cuesti&oacute;n nacional, su mirada amplia y su avidez te&oacute;rica se vislumbran en esta entrevista.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>SM</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sofía Mercader]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/gonzalez-unidos-campo-intelectual-argentino-80_129_8079297.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 27 Jun 2021 03:05:43 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[González, Unidos y el campo intelectual argentino de los 80]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Horacio González]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Entrevista inédita a Horacio González: "Cristina cita a Perón, pero no habla el lenguaje peronista"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/entrevista-inedita-horacio-gonzalez-cristina-cita-peron-no-habla-lenguaje-peronista_128_8077627.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/80cf744c-b7eb-496f-9e12-934f7eeff71b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Entrevista inédita a Horacio González: &quot;Cristina cita a Perón, pero no habla el lenguaje peronista&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En esta entrevista inédita de 2014, el entonces director de la Biblioteca Nacional, que falleció el 22 de junio pasado, habló sobre sus años de estudiante de sociología, el peronismo, la vuelta del exilio de Brasil en los 80, los años de Alfonsín, la revista Unidos, los periplos de la carrera intelectual y la relación con el Estado.</p></div><p class="article-text">
        Era octubre de 2014 y <strong>Horacio Gonz&aacute;lez</strong> hab&iacute;a dado, en el marco de cooperaciones culturales entre la Argentina y el Reino Unido, una charla en la British Library sobre W. H. Hudson, el escritor anglo-argentino amante de los p&aacute;jaros. Gonz&aacute;lez disert&oacute; sobre la ornitolog&iacute;a y el paisaje pampeano en la obra de Hudson mientras los que est&aacute;bamos en el auditorio nos sumimos en el b&aacute;lsamo de sus palabras, que a veces eran dif&iacute;ciles de seguir, pero entre las que brillaban ideas iluminadoras y una gran sensibilidad. 
    </p><p class="article-text">
        Alicia Castro, en aquel tiempo embajadora argentina en el Reino Unido, le hab&iacute;a ofrecido a Gonz&aacute;lez quedarse en su residencia oficial de Belgravia, en el centro londinense. All&iacute; tuvo lugar esta entrevista. Esper&eacute; a Gonz&aacute;lez en una de las salas de la residencia, cubierta de alfombras, tapices y cuadros de &eacute;poca. Cuando baj&oacute; de su habitaci&oacute;n, parec&iacute;a sentirse inc&oacute;modo en ese escenario lujoso, que ofrec&iacute;a un contraste notable con su manera humilde de moverse y de hablar. <strong>En esa escena improbable, y ante mis preguntas sobre su pasado, Gonz&aacute;lez volvi&oacute; al cosmos porte&ntilde;o, a sus a&ntilde;os de estudiante de sociolog&iacute;a, a su vuelta de Brasil en los 80, y a su participaci&oacute;n en proyectos intelectuales como el de la revista </strong><em><strong>Unidos</strong></em><strong>. </strong>Tal vez estuviera exhausto de dar entrevistas, pero con gran generosidad me regal&oacute; m&aacute;s de una hora de su tiempo y, cuando me fui, me acompa&ntilde;&oacute; hasta la puerta de la residencia. Estaban empezando a caer gotas del cielo y sonri&oacute;, me dijo, &ldquo;por fin llueve en Londres&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hay una palabra que se usa en ingl&eacute;s, <em>humbled</em>, para indicar agradecimiento o humildad ante el reconocimiento recibido. Horacio Gonz&aacute;lez parec&iacute;a agradecido, <em>humbled</em>, con su historia personal, con haber llegado a dirigir la Biblioteca Nacional - un cargo que ocup&oacute; entre 2005 y 2015- y haber sido considerado como uno de los intelectuales argentinos m&aacute;s importantes. Y quiz&aacute;s lo que le importaba m&aacute;s era ese adjetivo, argentino, que el sustantivo, intelectual. Su trayectoria y su manera de pensar, a juzgar por esta entrevista, estuvo siempre fuertemente marcada por la cuesti&oacute;n nacional.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo fue tu formaci&oacute;n universitaria e intelectual?</strong>
    </p><p class="article-text">
        A principios de los a&ntilde;os 60, en la facultad que en aquel momento estaba en la calle Viamonte, le&iacute; aplicadamente todo lo que en aquel momento formaba parte de la renovaci&oacute;n de la ense&ntilde;anza de la sociolog&iacute;a. Ese estilo sociol&oacute;gico, que inaugur&oacute; Gino Germani en Argentina, prosigui&oacute; durante bastantes a&ntilde;os y hoy de alguna manera prosigue, renovado, pero siempre manteniendo la idea de que hay una construcci&oacute;n cient&iacute;fica para conocer la sociedad que incluye ciertas metodolog&iacute;as y exige formas de verificaci&oacute;n y contraste. Todo ese cuerpo de ideas no solo lo olvid&eacute;, sino que pienso que en realidad pertenec&iacute;an a una direcci&oacute;n poco interesante del conocimiento. Habr&eacute; demorado tres o cuatro a&ntilde;os en ser uno de los tantos estudiantes insatisfechos de la universidad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, hab&iacute;a ca&iacute;do en mis manos un libro de Wright Mills, un t&iacute;pico personaje de la academia liberal de izquierda norteamericana, que ten&iacute;a mucha gracia en su expresi&oacute;n, y hab&iacute;a publicado algunos libros que hab&iacute;an producido un fuerte impacto y que significaban la cr&iacute;tica a ese tipo de sociolog&iacute;a. Apelaba a otra instancia superior del conocimiento, la llamaba &ldquo;la imaginaci&oacute;n sociol&oacute;gica&rdquo;, y criticaba todos los aspectos de la sociolog&iacute;a en la que cientos de personas est&aacute;bamos embarcados. A un estilo lo llamaba el empirismo abstracto, a otro la gran teor&iacute;a. Se nos invitaba a abandonar ambos errores, uno por ser el mero imperio del dato emp&iacute;rico sin interpretaci&oacute;n y el otro por ser una interpretaci&oacute;n excesiva, llena de abstracciones.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Wright Mills me llev&oacute; a Gramsci, que es el que me marc&oacute; m&aacute;s. Gramsci hab&iacute;a estado muchos a&ntilde;os preso, su obra la hab&iacute;a escrito en la c&aacute;rcel, era una obra minuciosa, fragmentada, su pensamiento est&aacute; constituido por notas dispersas y al mismo tiempo cada frase era un momento asombroso de la construcci&oacute;n de un pensamiento. En medio de la reflexi&oacute;n estaba la idea de mito y de catarsis, es decir, a un pensamiento sin tiempo, sin sociedad industrial, sin transici&oacute;n de la sociedad industrial, sin estudio cient&iacute;fico. Era un libro plagado de met&aacute;foras, en realidad, tampoco era un libro -lo cual era todav&iacute;a m&aacute;s atractivo- eran notas de la c&aacute;rcel. Entonces era mucho m&aacute;s interesante leer a un fil&oacute;sofo encarcelado que a un profesor que hace su carrera acad&eacute;mica, y sigo pensando lo mismo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por otra parte, en esa &eacute;poca yo opt&eacute; por grupos de izquierda y mi inter&eacute;s por el peronismo me llev&oacute; a leer a Jorge Abelardo Ramos, al que le festej&eacute; su chispa y su picaresca. Y al mismo tiempo estaban los gramscianos argentinos, los reales disc&iacute;pulos de Gramsci en la Argentina: Juan Carlos Portantiero y Jos&eacute; Aric&oacute;, que lo hab&iacute;an le&iacute;do en italiano y que hab&iacute;an producido el corte en el Partido Comunista con la lectura de Gramsci.&nbsp;Hab&iacute;an sacado una revista formidable que era <em>Pasado y Presente</em>, cuya lectura es indispensable para comprender la &eacute;poca. Ahora, alguien que estaba en el peronismo no pod&iacute;a hacerse enteramente gramsciano porque ese lugar ya estaba ocupado por los gramscianos reales, que eran los que ven&iacute;an del Partido Comunista, hab&iacute;an hecho una experiencia importante ah&iacute;. Portantiero era disc&iacute;pulo de Agosti, Agosti era disc&iacute;pulo de An&iacute;bal Ponce, que era disc&iacute;pulo a su vez de Jos&eacute; Ingenieros.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Wright Mills me llevó a Gramsci, que es el que me marcó más. (...) Entonces era mucho más interesante leer a un filósofo encarcelado que a un profesor que hace su carrera académica, y sigo pensando lo mismo. </p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Yo ya estaba vinculado a grupos del peronismo y critic&aacute;bamos a la izquierda por tener vaguedades internacionalistas sin fijarse en el &aacute;mbito concreto de una sociedad que estaba albergando una gran revoluci&oacute;n, que ten&iacute;a como s&iacute;ntoma caracter&iacute;stico la figura de una persona, que era la persona que introduc&iacute;a el problema y al mismo tiempo la soluci&oacute;n, aparentemente, que era el exiliado de Madrid. Como el peronismo ten&iacute;a su propio lenguaje, era posible por el sistema de porosidades que ten&iacute;a el peronismo introducir otros lenguajes, pero nunca atacar el coraz&oacute;n mismo del sistema -del dispositivo, se dir&iacute;a despu&eacute;s- del peronismo, que era la incorporaci&oacute;n permanente. Este problema lo resolv&iacute;a el encuentro con otra figura central del campo te&oacute;rico argentino que era John William Cooke, que ten&iacute;a adem&aacute;s el atractivo singular e inesperado de haber sido alguien que hab&iacute;a vivido el peronismo, como delegado de Per&oacute;n, autor de una gran correspondencia con Per&oacute;n que es formidable, porque ah&iacute; lo pone a Per&oacute;n a la altura de la revoluci&oacute;n mundial, lo pone a hablar con las categor&iacute;as del marxismo que Per&oacute;n ignoraba o repudiaba, pero que, sin embargo, escucha. Y al mismo tiempo Cooke era dif&iacute;cil de definir, era un marxista refinado, lector de los manuscritos de Marx, de Luk&aacute;cs, de Gramsci, en el peronismo. Al punto tal que la revista <em>Pasado y Presente</em> culmina su tarea con un escrito de Cooke.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Por qu&eacute; tu elecci&oacute;n por el peronismo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es un poco extra&ntilde;o porque es cierto que me interesaban los mismos temas que les interesaban a los gramscianos o a los lukacsianos, y a todos esos autores yo los hab&iacute;a le&iacute;do y encima los hab&iacute;a le&iacute;do bien. Y me pesaba mucho -y a&uacute;n me pesa- la idea de que hubiera una circunstancia concreta, de car&aacute;cter nacional (no nacionalista) de la cultura y de la pol&iacute;tica donde, sin postularlo, ser&iacute;an abstractos los procesos sociales de transformaci&oacute;n. A&uacute;n hoy pienso algo de eso, aunque soy m&aacute;s universalista que cuando era joven. As&iacute; y todo, no me parece justo ni adecuado omitir los &aacute;mbitos nacionales por m&aacute;s que est&eacute;n cruzados por todos los &aacute;mbitos tecnol&oacute;gicos y por nuevas formas de sensibilidad o de pulsionalidad que nunca son f&aacute;ciles de identificar. Eso lo he relativizado bastante sin abandonarlo totalmente, porque me parece que hay legados de las culturas nacionales y que esto tiene que participar en las definiciones en donde aparecen condensadas las contradicciones.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En ese sentido, hoy mismo me parece que el cuerpo de ideas que fueron parte de la construcci&oacute;n del campo intelectual nacional hay que revisarlo de modo tal de desarmar lo que hoy muchos cultivan, que es la contraposici&oacute;n que vendr&iacute;a del siglo XIX entre cosmopolitas, liberales y nacionalistas, que se expresa a veces tomando nombres de las personas: &ldquo;sarmientistas&rdquo;, &ldquo;rosistas&rdquo;, &ldquo;mitristas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Civilizaci&oacute;n y barbarie...</strong>
    </p><p class="article-text">
        O civilizaci&oacute;n y barbarie que es una contraposici&oacute;n dif&iacute;cil de desarmar, pero tambi&eacute;n f&aacute;cil de criticar y al mismo tiempo tambi&eacute;n una vez que termina la cr&iacute;tica, te qued&aacute;s sin muchos conceptos para percibir el juego cultural muy din&aacute;mico que tiene toda sociedad. De modo que sin pensar que uno sea un civilizador frente a la barbarie y tampoco sin pensar lo contrario, que la llamada barbarie es la que condensa a los verdaderos focos de la civilizaci&oacute;n, no dejan de ser pensamientos que ordenaron d&eacute;cadas y d&eacute;cadas de debates en el pa&iacute;s, por lo tanto, desencajarlos de s&iacute; mismos, pero reescribirlos de otra forma no est&aacute; mal. Eso lo intent&oacute; hacer Mart&iacute;nez Estrada, autor que hab&iacute;a le&iacute;do yo cuando era joven.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; hab&iacute;as le&iacute;do?</strong>
    </p><p class="article-text">
        <em>Radiograf&iacute;a de la pampa</em>. Germani hab&iacute;a condenado a Mart&iacute;nez Estrada y, como a mi me insatisfac&iacute;a el mundo de Germani, o sea, un mundo estrechamente profesional, le&iacute;a al que condenaba: si lo condena Germani a lo mejor es bueno. Y efectivamente, encontr&eacute; un loco lindo influido por toda la literatura vitalista de la &eacute;poca: Spengler, Kafka, Montaigne. Era el espect&aacute;culo de un lector &aacute;vido, que aplicaba alegor&iacute;as griegas, latinas, de cualquier tipo de modernidad, lecturas hechas no al azar. Ten&iacute;a la influencia de Simmel, que era el gran proscripto de la &eacute;poca.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Simmel influye en Argentina en Mart&iacute;nez Estrada mucho. Pero tambi&eacute;n en Brasil en el gran escritor brasile&ntilde;o que es Gilberto Freire. Influy&oacute; tambi&eacute;n en Mari&aacute;tegui, en el marxismo original latinoamericano, que es original porque lee originalmente una lectura europea, no porque haya inventado algo de la nada. La idea que hoy reina en la academia es la de hacer estudios de recepci&oacute;n, y esos estudios son muy desalentadores, porque en el fondo est&aacute; la idea de que en toda cultura nacional importa ver qui&eacute;n es el pionero en recibir tal o cual idea y qui&eacute;n la mantuvo dentro de su obra o hizo su obra en relaci&oacute;n con ser el ep&iacute;gono de esa idea. Aunque estos trabajos en general son m&aacute;s complejos que esto que digo, en general dejan el sabor de que los pa&iacute;ses perif&eacute;ricos son recept&aacute;culos y que si tienen suerte lo hacen con m&aacute;s pionerismo y sino, son m&aacute;s retrasados, los que reciben y se hace la historia de esa recepci&oacute;n a un Gramsci, a un Foucault.&nbsp;
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                Una edición de &quot;Radiografía de la Pampa&quot;, de Martínez Estrada                            </span>
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        <strong>Volamos a tu relaci&oacute;n con el peronismo en tu juventud&hellip;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Tengo esa memoria, la de John William Cooke, Roberto Carri, personas con las que conviv&iacute;. No Cooke, pero s&iacute; Carri. Si hoy uno hiciera el ejercicio de despojar la memoria de la palabra peronismo, son memorias equiparables a las de todos los luchadores sociales, anarquistas, libertarios, socialistas ut&oacute;picos (europeos o latinoamericanos). No es justo realizar ese ejercicio de despojamiento porque pronunciaron esas palabras, probablemente cantaron esas marchas, no me parece justo despojarlo de la identidad que en aquel momento dijeron que ten&iacute;an. As&iacute; que en ese sentido lo mantengo como una peque&ntilde;a luz titilante, sin dejar de ver su momento de decadencia e incapacidad de explicar los propios fen&oacute;menos que muchas veces produce.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y su permanencia en Argentina forma parte de un fen&oacute;meno extra&ntilde;o porque ha tenido muchos fracasos y sus textos son antiguos. Lo menos antiguo es Jauretche, su picaresca gauchesca sigue teniendo cierta repercusi&oacute;n porque pertenece a un momento anterior del peronismo, fundador de la literatura argentina, el g&eacute;nero gauchesco, del cual particip&oacute; Borges tambi&eacute;n. Por eso Jauretche tiene un lugar m&aacute;s actual, porque nunca habl&oacute; el lenguaje del peronismo, siempre habl&oacute; su propio lenguaje basado en la gauchesca, en Hern&aacute;ndez, en Estanislao del Campo, incluso en Ascasubi.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El lenguaje peronista est&aacute; en un plano muy subordinado respecto a este gobierno, incluso la presidenta (Cristina Fern&aacute;ndez de Kirchner) no habla el lenguaje peronista, cita a Per&oacute;n, pero no se sabe bien qu&eacute; lenguaje habla porque es un lenguaje que ha tomado de distintas fuentes de una manera vertiginosa, r&aacute;pida, como si siguiera con ese estilo de citas la vertiginosidad que tiene la pol&iacute;tica y la imposibilidad de detenerse en alg&uacute;n lado espec&iacute;fico.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Voy a pasar a unas preguntas relacionadas con tu vuelta de Brasil y con la apertura democr&aacute;tica. Sarlo dice que 1983 fue el mejor momento de la sociedad argentina, porque el pueblo vot&oacute; para que se juzgara a los militares, &iquest;estar&iacute;as de acuerdo con eso?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Yo hoy recuerdo la &eacute;poca de Alfons&iacute;n mejor de lo que habl&eacute; en su momento de Alfons&iacute;n. Yo no lo hab&iacute;a votado porque no ven&iacute;a del radicalismo. Pero en ese momento hicimos con Chacho &Aacute;lvarez la revista <em>Unidos</em>, que era un poco el intento de discutir con <em>Punto de Vista</em>, una revista que se basaba en Raymond Williams, en E. P. Thompson, en Roland Barthes. Y nosotros segu&iacute;amos con la idea de que hab&iacute;a con una variable nacional de la cual partir.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero de todas maneras us&aacute;bamos el lenguaje alfonsinista para seguir siendo peronistas. <em>Unidos</em> era una revista en el fondo alfonsinista, pero en su superficie peronista. Por eso nos interes&oacute; tanto el discurso de Parque Norte de Alfons&iacute;n, que es quiz&aacute;s el &uacute;nico discurso de la &eacute;poca contempor&aacute;nea en la Argentina. Estaba notoriamente escrito por un grupo intelectual, aunque Alfons&iacute;n le hab&iacute;a agregado mucho, y era un pastiche interesante de mezcla de sociolog&iacute;a del discurso. La sociolog&iacute;a del discurso sosten&iacute;a que se compon&iacute;an acciones a trav&eacute;s de enunciados y uno de los enunciados del discurso de Alfons&iacute;n era que la democracia llevaba a situaciones en que se resolv&iacute;a la educaci&oacute;n, la salud, la vivienda, invirtiendo la idea revolucionaria anterior, donde s&oacute;lo con una revoluci&oacute;n que alterara la democracia liberal se pod&iacute;an garantizar los derechos sociales. Alfons&iacute;n convirti&oacute; a la democracia en una &eacute;pica: &ldquo;con la democracia se come, se educa&hellip;&rdquo;.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Usábamos el lenguaje alfonsinista para seguir siendo peronistas. Unidos era una revista en el fondo alfonsinista, pero en su superficie peronista.</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En el discurso le&iacute;do en Parque Norte, en la costanera, dec&iacute;a que la pol&iacute;tica era una oraci&oacute;n laica. Y &eacute;l mismo hab&iacute;a hecho su campa&ntilde;a, ante la burla del peronismo, citando el pr&oacute;logo de la Constituci&oacute;n. Es un tema interesante para analizar. El peronismo est&aacute; muy escrito, tiene una doctrina, tiene verdades, hay una folleter&iacute;a inacabable, no alcanzan bibliotecas para contener todo lo que public&oacute; el peronismo durante su gobierno como forma de educaci&oacute;n popular, con un sello pedag&oacute;gico muy uniformizante, ante el cual protestaban las clases medias. El alfonsinismo no estuvo tan escrito, pero ese discurso era un discurso nuclear y al mismo tiempo que anunciaba la nueva etapa del predominio de los discursos en Argentina. El peronismo se burlaba de la cita a la Constituci&oacute;n, pero resultaba que eso estaba inscripto en la memoria social argentina -escolar, pedag&oacute;gica, ingenua, como quieras llamarlo- como un rango de utop&iacute;a. El pa&iacute;s de la paz que atra&iacute;a a los inmigrantes, y Alfons&iacute;n recitaba eso ante la burla de los que quer&iacute;an hablar realmente de los cambios sociales.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        E hizo otra cosa m&aacute;s Alfons&iacute;n: dialog&oacute; cr&iacute;ticamente con los que hab&iacute;an empu&ntilde;ado las armas en el periodo anterior, diciendo que eso no se puede hacer contra la democracia. Esa fue la fuerza del alfonsinismo a la cual no permanecimos indemnes. A partir de ah&iacute; siempre se crea un contrapunto con la revista <em>Punto de Vista</em> y que a&uacute;n hoy perdura con Beatriz Sarlo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Y ustedes &iquest;qu&eacute; caracterizaci&oacute;n hac&iacute;an de eso? Porque en </strong><em><strong>Unidos</strong></em><strong> aparece una cuesti&oacute;n de frustraci&oacute;n respecto de lo que hab&iacute;a pasado con el peronismo en 1983.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Volv&iacute; de Brasil para votar en un viaje de &oacute;mnibus de 40 horas, porque pens&eacute; que era el billete de entrada para seguir discutiendo dentro del lugar donde era necesario, indispensable y casi &uacute;nico para discutir. Por eso vot&eacute; a Luder, aunque no me gustaba. Hice lo que hac&iacute;a todo peronista en ese momento. Para emplear una expresi&oacute;n de Luk&aacute;cs, compraba un billete de entrada. Luck&aacute;cs lo dec&iacute;a con respecto a algo peor, el estalinismo, que no le gustaba, pero le daba el derecho a seguir discutiendo en el lugar donde supon&iacute;an que yac&iacute;an las masas populares que buscaban mejor orientaci&oacute;n que la que ten&iacute;an en el anterior momento. Discutir sobre las masas populares, el sujeto de la historia y la revoluci&oacute;n se ten&iacute;a que hacer en el lugar malo de la historia, pero ah&iacute; estaba lo que hab&iacute;a que desentra&ntilde;ar. En cambio, Alfons&iacute;n no era malo, pero era insulso e inoperante, y adem&aacute;s no pod&iacute;a ganar. Todas esas convicciones se diluyeron de inmediato cuando percibimos que no era as&iacute;, que Alfons&iacute;n pod&iacute;a ganar citando la Constituci&oacute;n. Eso me pas&oacute; a m&iacute;, pero creo que fue el tono de lo que empez&oacute; a pensar mucha gente. Ese pensamiento termin&oacute; en la vicepresidencia del Chacho con De la R&uacute;a, o sea que tampoco termin&oacute; bien. El pensamiento de los que dijimos &ldquo;bueno, no era as&iacute; como hab&iacute;amos pensado, Alfons&iacute;n pod&iacute;a ganar y para discutir cosas importantes de la Argentina no necesariamente hab&iacute;a que estar adentro del peronismo&rdquo;. <em>Unidos</em>, por ejemplo, aceptaba la teor&iacute;a democr&aacute;tica, pensaba al peronismo como una fuerza m&aacute;s que conviv&iacute;a con otras en la competencia electoral.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En un perfil escrito por Luc&iacute;a &Aacute;lvarez para </strong><em><strong>Anfibia</strong></em><strong>, ella te retrata como un tipo de intelectual &ldquo;en extinci&oacute;n&rdquo;, para vos &iquest;hay un intelectual en extinci&oacute;n? y a lo sumo &iquest;cu&aacute;l ser&iacute;a la tarea intelectual hoy?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Yo hice carrera intelectual, lo que en el caso de muchas personas tiene ciertos costos. En mi caso tuvo menos costos porque por esos vericuetos inexplicables de la vida de los pa&iacute;ses aparec&iacute; de director de la Biblioteca Nacional, lo cual me permiti&oacute; una sobrevida intelectual muy grande.&nbsp;Porque en la universidad, donde yo era un paria, me jubilaron por concurso. Pero en el mundo de las bibliotecas no soy un paria, lo ser&eacute; muy poco tiempo m&aacute;s, as&iacute; que no va a cambiar mucho. Simplemente extendieron mi vida &uacute;til, debido a mi anterior participaci&oacute;n en el peronismo. Escrib&iacute; mucho en revistas peronistas, siempre de una forma discordante, pero ah&iacute;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Yo viv&iacute; la universidad en donde no era necesario ser doctor, hacer carrera profesional, era la universidad de Jos&eacute; Luis Romero y Tulio Halper&iacute;n Donghi. Pero lo cierto es que el intelectual hoy es el intelectual de la academia, el intelectual de los medios, el intelectual subvencionado por grandes empresas.
    </p><p class="article-text">
        Ahora, un intelectual que se considera en extinci&oacute;n -que no creo que est&eacute; en extinci&oacute;n- ser&iacute;a alguien que pudiera insistir en tener una vida intelectual sin condicionamientos vinculados ni al Estado, ni a instituciones educativas ni pedag&oacute;gicas de la sociedad civil. No se si eso es posible, tendr&iacute;a que ser como una segunda cuerda, un Mart&iacute;nez Estrada, por ejemplo, un intelectual en extinci&oacute;n ser&iacute;a ese tipo de intelectual, que era empleado de correos, que ten&iacute;a un estilo intelectual que era reconocible y que buscaba algo tambi&eacute;n de car&aacute;cter moral revolucionario.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Entonces uno dir&iacute;a, mejor que no se extingan, que pasen a hacer carreras intelectuales convirti&eacute;ndose en tutores de futuros intelectuales, pero as&iacute; har&iacute;amos solo memorialismo y se transmitir&iacute;a generacionalmente una memoria de los textos a la manera de una gran curadur&iacute;a muse&iacute;stica de la vida intelectual. Nada de eso pienso que est&eacute; mal, pero me parece que hay otro tipo de intelectual que no sabr&iacute;a bien c&oacute;mo definir y que de mi parte no puedo pensar que tengo derecho a definirlo tambi&eacute;n porque estoy vinculado al Estado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Entonces hay en extinci&oacute;n algo, yo no me siento en extinci&oacute;n, pero s&iacute; lo est&aacute;n el Gramsci, el Luk&aacute;cs, escribiendo en condiciones sumamente desfavorables, sometidos a disciplinas. El intelectual de la carrera universitaria no tiene esos dilemas de lo que podr&iacute;amos llamar la tragedia de los intelectuales, ya sea porque callen o porque lo hagan solo en sistemas establecidos. Yo conozco grandes trabajos hechos bajo este r&eacute;gimen, a la manera de sacerdotes o cl&eacute;rigos medievales que conservan la memoria. El otro es el intelectual que se arroja a la vida p&uacute;blica sin saber las consecuencias, incluso produciendo consecuencias inesperadas.
    </p><p class="article-text">
        <em>SM</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sofía Mercader]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/entrevista-inedita-horacio-gonzalez-cristina-cita-peron-no-habla-lenguaje-peronista_128_8077627.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 27 Jun 2021 03:05:43 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Entrevista inédita a Horacio González: "Cristina cita a Perón, pero no habla el lenguaje peronista"]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/80cf744c-b7eb-496f-9e12-934f7eeff71b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Horacio González,Peronismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[De luces y centauros]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/luces-centauros_129_8069477.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c8c54719-5b1a-4bdf-a67e-5f6362579348_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="De luces y centauros"></p><p class="article-text">
        Ya internado, le aplicaron el suero equino. <strong>Horacio se dirigi&oacute; a Liliana como afirmando&nbsp;y preguntando a la vez: &ldquo;pero me voy a transformar en un centauro&hellip;&rdquo;.</strong> La humorada borr&oacute; de un plumazo a los equinos m&aacute;s mortales, reserv&aacute;ndose para s&iacute; un destino mitol&oacute;gico que a su vez expand&iacute;a una trama simb&oacute;lica sobre la que uno podr&iacute;a detenerse un rato.
    </p><p class="article-text">
        No habr&iacute;a de mutar en uno de los t&iacute;picos centauros irascibles creados por los dioses para descargar violencias desde su mitad brutal. M&aacute;s bien nos traer&iacute;a de vuelta a Quir&oacute;n, aquel que por destino divino ser&iacute;a la excepci&oacute;n, el &uacute;nico centauro bueno entre sus pares bestiales.
    </p><p class="article-text">
        Escribo y siento la m&iacute;nima estatura de quien intenta explayarse sobre una idea, una palabra, un gesto.
    </p><p class="article-text">
        Porque esa artesan&iacute;a del pensamiento fue especialidad de Gonz&aacute;lez. Desde la pronunciaci&oacute;n de un t&eacute;rmino cualquiera nos hizo recorrer siglos, geograf&iacute;as, banderas, an&eacute;cdotas de reyes y plebeyos, de personajes y pueblos que sacaba del olvido con un toque de magia. Leyendas, imaginer&iacute;as y verdades, luces y sombras del devenir de toda historia.
    </p><p class="article-text">
        Por mencionar al buenazo de Quir&oacute;n, recuerdo al Horacio manso que tuvo el coraje de pedir una mirada sobre la violencia pol&iacute;tica que desatara la Libertadora proscriptiva, y que llegara a su v&eacute;rtice m&aacute;s dram&aacute;tico hacia los 70. Ese pedido de objetividad inclu&iacute;a una certeza: all&iacute; donde hubo una bandera, una lucha y vidas entregadas y sesgadas, debiera haber tambi&eacute;n la nobleza de admitir el reconocimiento a un compromiso hist&oacute;rico.
    </p><p class="article-text">
        Obviamente, al centauro manso le endilgaron apolog&iacute;a de la violencia los centauros bestiales que est&aacute;n al acecho para seguir reprimiendo, para seguir con la misi&oacute;n que pareciera tambi&eacute;n mitol&oacute;gica de eliminar a quien persiste en su fidelidad a los destinos de un pueblo, de una Patria, de ciertas tres banderas que no se bajan. Ni siquiera pudieron activar su mitad humana para reconocer en Horacio al no violento que exhib&iacute;a sus argumentos en los tiempos m&aacute;s &aacute;lgidos de aquella violencia pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La nobleza que Horacio ped&iacute;a para considerar el paso por la historia de su generaci&oacute;n, invita a otras noblezas, como las que de alg&uacute;n modo aparecen en quienes, desde un eterno disenso, tienen la dignidad de lamentar su partida y reconocer su luz.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Y el coraje de Horacio para ejercer el disenso entre sus pares, pinta al que piensa desde una estatura moral que no especula.
    </p><p class="article-text">
        El martes me acerqu&eacute; a su escritorio. No lo hab&iacute;a hecho antes en recurrentes visitas. Vi un hermoso cuadro de Yupanqui, aquel se&ntilde;or que dec&iacute;a que siempre es mejor alumbrar que deslumbrar. Curiosamente, es un Yupanqui dibujado en negro, con ese rostro preocupado porque es el rostro de angustias milenarias y originarias.
    </p><p class="article-text">
        Pens&eacute; en ese tono sombr&iacute;o para quien alababa la luz y cuestionaba el destello. Y volv&iacute; a Horacio, a su luz que no solo despejaba nuestras conciencias, sino que le daba claridad al amor por la Patria.
    </p><p class="article-text">
        Record&eacute; al Horacio criticado por los centauros bestiales, al que transitaba aturdido el per&iacute;odo macrista, al que hab&iacute;a abrazado un movimiento popular medio siglo atr&aacute;s, al del exilio que nos hac&iacute;a m&aacute;s f&aacute;cil a&ntilde;orar la tierra desde la lejan&iacute;a y, sobre todo, al de los ojos h&uacute;medos pregunt&aacute;ndose y pregunt&aacute;ndonos: &iquest;qu&eacute; est&aacute; pasando con la Patria?
    </p><p class="article-text">
        <strong>La ausencia es una gran presencia cuando el que se va deja tanto.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Era entrar y verlo all&aacute; en el fondo del pasillo, sentado, callado, elucubrando. Y uno respetando ese mirar para adentro, pisando despacito hasta agarrar la guitarra sabiendo que el hombre reconcentrado habr&iacute;a de escuchar, como escuchaba el canto diario de la compa&ntilde;era, el de la gente que entraba con la misma sutileza para no interrumpir vaya a saber qu&eacute; luz por salir a la luz.
    </p><p class="article-text">
        Y si no estaba, no me acercaba a su lugar. No s&eacute; qu&eacute; de algo misterioso, sagrado, encerraba ese escritorio que ped&iacute;a una distancia respetuosa. Como si uno fuese a contaminar la sacralidad de un habit&aacute;culo que fuera para uno y nada m&aacute;s que uno y nada menos que ese uno tan ensimismado y tan plural.
    </p><p class="article-text">
        El martes me acerqu&eacute;. Aprovech&eacute; su partida. Vano intento de ocupar su lugar, de apropiarme fugazmente de ese rinc&oacute;n imaginando su propia perspectiva. Su llavero, la billetera, los libros y fotos de gente entra&ntilde;able. Vano pero amoroso intento de estar en su lugar, ser un ef&iacute;mero Horacio que ya no est&aacute; en su sitio.
    </p><p class="article-text">
        Me llam&oacute; la atenci&oacute;n que ten&iacute;a a mano un libro de Kierkegaard: El concepto de la angustia.
    </p><p class="article-text">
        Hay que saber de las angustias, melancol&iacute;as y dolores de un Horacio sensible. Un intelectual cuyo pedestal es su propio patriotismo. Porque supongo que en un patriota el amor y el llanto son inseparables de la batalla. Tiene que dolerte la tierra y esperanzarte su destino. Hay que tener las c&eacute;lulas m&aacute;s sensibles del alma abiertas a una canci&oacute;n, a un gesto antiguo de los pueblos, a una risa, a un poncho, un aroma de cocina, a la idea m&aacute;s alocada de cualquier joven de estos tiempos que nos obligan a adaptaciones cotidianas. En definitiva, a lo que suele denominarse cultura, y suele nombrarse como un ejercicio del pensamiento m&aacute;s que como un gesto compartido desde las entra&ntilde;as colectivas.
    </p><p class="article-text">
        Este se&ntilde;or Gonz&aacute;lez que se ha ido, ha alumbrado con ideas, coraz&oacute;n y vida.&nbsp;Y dej&oacute; que se le metan hasta los huesos las luces y desdichas de su pueblo.
    </p><p class="article-text">
        Por eso est&aacute; cerca y lo lloramos. Y lo iremos a extra&ntilde;ar mientras dure la memoria, esa memoria que fue objeto de sus desvelos para tener siempre desplegadas las banderas de patrias y pueblos fundidos en un continente de justicia y esperanzas.
    </p><p class="article-text">
        Hasta siempre, querido compa&ntilde;ero de un destierro y todos los sue&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Me qued&eacute; con las ganas de escucharte hablar sobre Quir&oacute;n y algunos dioses.
    </p><p class="article-text">
        <em>JF</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juan Falú]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/luces-centauros_129_8069477.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 27 Jun 2021 03:05:43 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[De luces y centauros]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Horacio González]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las armas y las letras]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/armas-letras_129_8065888.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d42de156-e09c-44ec-abaf-78a50c384d38_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Las armas y las letras"></p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">&ldquo;Bueno, hagamos as&iacute;. Anot&aacute; la direcci&oacute;n de mi casa y llevame el trabajo ah&iacute;, si no lo terminaste para hoy&rdquo;. Uno anotaba una direcci&oacute;n de San Telmo, en alguna orilla del Parque Lezama, y acordaba, un poco incr&eacute;dulo, un poco honrado, llevarle los garabatos que no hab&iacute;a podido terminar a tiempo a la casa de Horacio Gonz&aacute;lez.</span>
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; en cualquier otro &aacute;mbito de la vida ese peque&ntilde;o acto no signifique mucho. Pero en aquel entonces (hablo del principio del nuevo milenio),<strong> en la osamenta marmolada del mundo universitario, con un r&eacute;gimen pol&iacute;tico y con estamentos incuestionables y cuasi sagrados, con protocolos, prestigios y liturgias tan defendidos por sus beneficiarios, que Horacio Gonz&aacute;lez, una de las voces m&aacute;s ricas que cortaban el aire circulante entre las alica&iacute;das paredes de Marcelo T de Alvear 2230, acortara distancias e invitara a un joven estudiante impuntual, o a dos, o a treinta, a que acerque su trabajo al palier de su edificio santelmino, era ciertamente un hecho pol&iacute;tico.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Horacio Gonz&aacute;lez, que ayer se march&oacute; en un bienio tan propenso a las despedidas, fue uno de los grandes intelectuales de las &uacute;ltimas d&eacute;cadas. Sus clases y sus charlas pod&iacute;an abarcar un sinf&iacute;n de asuntos. Ah&iacute; est&aacute;n, como confirmaci&oacute;n, los videos del ciclo de Las Armas y las Letras, donde Gonz&aacute;lez habla de la Comuna de Par&iacute;s, de la Revoluci&oacute;n Rusa, del Mayo Franc&eacute;s y de los 70 en Argentina. Para &eacute;l, los grandes sucesos revolucionarios no eran harapos de los que hab&iacute;a que deshacerse, sino tradiciones (esa palabra tan presente en sus textos y charlas) en las que mirarse, en los que husmear. Ciertamente hab&iacute;a lecturas distintas sobre la vigencia de esos procesos, sobre la actualidad acuciante de la irrupci&oacute;n del cielo por asalto para terminar con las angustias y miserias evitables del capitalismo. S&iacute;. Pero para Gonz&aacute;lez esos acontecimientos eran heridas que no solo conmovieron al almanaque en las p&aacute;ginas ya arrancadas, sino que tambi&eacute;n, como un halo benjaminiano, le segu&iacute;an hablando al calendario en el presente, irrumpiendo en la actualidad, anunciando quiebres futuros.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Las clases de Horacio Gonz&aacute;lez en Sociolog&iacute;a eran viajes, itinerarios al que los pibes m&aacute;s j&oacute;venes (alguna vez lo fuimos) nos sub&iacute;amos sin pensarlo: de los 70 a Borges, de Trotsky a Mart&iacute;nez Estrada, de Cooke a la Comuna de Par&iacute;s. De Clausewitz, claro, a Per&oacute;n.</strong> Y no solo hablaba, tambi&eacute;n invitaba a pensar, a escribir. A no hacer trabajos pr&aacute;cticos rutinarios y burocr&aacute;ticos, sino a ponerse a prueba mientras &eacute;l incentivaba. Lo recuerdo en una clase diciendo que la biograf&iacute;a en tres tomos de Trotsky escrita por Isaac Deutscher fue de los grandes libros que hab&iacute;a le&iacute;do. Yo ya era trotskista y esa frase fue un gui&ntilde;o animado, lejos del uso aplastante y desmotivador del prestigio propio frente a los alumnos. Al otro d&iacute;a lo compr&eacute; y confirm&eacute; lo que nos hab&iacute;a dicho: era un libro demoledor. Su erudici&oacute;n fue proporcional a su generosidad frente a las nuevas generaciones, pensaran o no como &eacute;l.
    </p><p class="article-text">
        En cada libro (pienso en Restos Pampeanos) y en cada charla, Gonz&aacute;lez mostr&oacute; un conocimiento enorme (&uacute;nico, creo) de lo que podr&iacute;amos llamar, con el perd&oacute;n de la licencia, &ldquo;el pensamiento nacional&rdquo;. Desde ah&iacute; hac&iacute;a lecturas inteligentes de Sarmiento (no apto para acepciones &ldquo;agrietadas&rdquo;), Scalabrini Ortiz o Cooke. Como parte de ello, consider&oacute; al trotskismo, fundamentalmente en la figura de Milc&iacute;ades Pe&ntilde;a (y tambi&eacute;n de Nahuel Moreno) entre las vertientes del pensamiento criollo,&nbsp;primero como corrientes que hab&iacute;an ampliado el universo discursivo del peronismo y despu&eacute;s, como corrientes con voz propia, en los a&ntilde;os recientes.
    </p><p class="article-text">
        Por ello mismo, tal vez, Gonz&aacute;lez nunca declin&oacute; (excepto cuando mediaron problemas de salud) de los muchos convites a hablar en charlas organizadas por Ediciones IPS (Instituto del Pensamiento Socialista) o en presentaciones del CEIP Le&oacute;n Trotsky.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; su incorporaci&oacute;n del trotskismo entre las tradiciones nacionales se encontraba tamizada por la recuperaci&oacute;n pret&eacute;rita de su parte de la llamada &ldquo;izquierda nacional&rdquo; de Abelardo Ramos, con su consabido recorrido, que no viene al caso.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En los &uacute;ltimos a&ntilde;os, ya con &eacute;l animando Carta Abierta, su interpelaci&oacute;n a la izquierda part&iacute;a de una expectativa de que fuera parte, de una u otra forma, de un bloque pol&iacute;tico-social con el sector que &eacute;l expresaba y defend&iacute;a, frente a lo que consideraba las corporaciones m&aacute;s reaccionarias.</strong> A saber, Clar&iacute;n, el campo, etc. En tantas ocasiones debatimos que no son solamente las llamadas derechas, sino tambi&eacute;n los llamados populismos o progresismos, los que respetan a rajatabla esos intereses sociales, lo que llevaba a no poco ardorosos debates.
    </p><p class="article-text">
        Y Horacio discut&iacute;a y volv&iacute;a, otro d&iacute;a, otro a&ntilde;o, a discutir, sin que se le caiga anillo alguno. <strong>No ten&iacute;a miedo a la discrepancia y llamaba &ldquo;compa&ntilde;ero de ruta&rdquo; a su polemista.</strong> Total, estaban esas tradiciones de revoluciones, letras y armas, para coincidir, mirando, aunque sea, todo lo que hab&iacute;an hecho &ldquo;los sin nada&rdquo; en su larga pero reci&eacute;n iniciada historia.
    </p><p class="article-text">
        Horacio Gonz&aacute;lez volv&iacute;a otro d&iacute;a a pensar y debatir, con la misma humildad con la que atend&iacute;a, sin su &ldquo;uniforme&rdquo; de campera de gamuza y pa&ntilde;uelo al cuello, pero con la melena arremolinada, a un estudiante impuntual en su casa de San Telmo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Octavio Crivaro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/armas-letras_129_8065888.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 23 Jun 2021 03:49:30 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Las armas y las letras]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Horacio González]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los mensajes de Alberto Fernández y Cristina Kirchner por la muerte de Horacio González]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/mensajes-alberto-fernandez-cristina-kirchner-muerte-horacio-gonzalez_1_8065718.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/39913d53-9414-4981-a2b6-1a5bcf2d1e40_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los mensajes de Alberto Fernández y Cristina Kirchner por la muerte de Horacio González"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">A través de las redes sociales, el Presidente y la vice despidieron al exdirector de la Biblioteca Nacional y uno de los hombres importantes de la cultura popular en los últimos años.</p></div><p class="article-text">
        El presidente <strong>Alberto Fern&aacute;ndez</strong> y la vicepresidenta <strong>Cristina Fern&aacute;ndez de Kirchner</strong> lamentaron hoy <a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/murio-escritor-sociologo-exdirector-biblioteca-nacional-horacio-gonzalez_1_8065423.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>el fallecimiento del soci&oacute;logo y exdirector de la Biblioteca Nacional Horacio Gonz&aacute;lez</strong></a>, y coincidieron en destacar que fue &ldquo;un intelectual comprometido con la realidad de su patria y las causas justas&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        El deceso del intelectual tambi&eacute;n fue lamentado por funcionarios y legisladores, que se pronunciaron en ese sentido en redes sociales de Internet.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Lamento profundamente la partida de Horacio Gonz&aacute;lez, ex director de la Biblioteca Nacional&rdquo;, escribi&oacute; el jefe de Estado en su cuenta de la red social Twitter. Fern&aacute;ndez sostuvo que &ldquo;fue un intelectual comprometido con la realidad de su patria y con las causas justas&rdquo; y valor&oacute; &ldquo;el inmenso aporte que nos ha dejado&rdquo;.  &ldquo;Mi abrazo para Liliana Herrero (la cantante y compa&ntilde;era de Gonz&aacute;lez) y a quienes lo han querido&rdquo;, remarc&oacute; el Presidente.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/1407445176700768260?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        La Vicepresidenta, por su parte, expres&oacute; en la misma red social su &ldquo;inmensa pena por el fallecimiento de Horacio Gonz&aacute;lez, quien fuera director de la Biblioteca Nacional y uno de los intelectuales m&aacute;s destacados de nuestro pa&iacute;s&rdquo;. Fern&aacute;ndez de Kirchner complet&oacute; su posteo al expresar: &ldquo;Mis condolencias a su compa&ntilde;era Liliana, familiares y amigos&rdquo;.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/1407420329056681985?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        En tanto, el Jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, escribi&oacute; en su cuenta de Twitter: &ldquo;conmovido por la muerte del compa&ntilde;ero Horacio Gonz&aacute;lez, soci&oacute;logo y exdirector de la Biblioteca Nacional&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Vamos a extra&ntilde;ar su generosidad y su compromiso con el pensamiento cr&iacute;tico&rdquo;, expres&oacute; el funcionario y dijo que &ldquo;nos queda su enorme obra. Abrazo a Liliana Herrero y a sus seres queridos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El Secretario de Malvinas, Ant&aacute;rtida y Atl&aacute;ntico Sur de la Canciller&iacute;a, Daniel Filmus, calific&oacute; en la misma red social como &ldquo;una tremenda p&eacute;rdida para la cultura argentina&rdquo;, el fallecimiento de Gonz&aacute;lez. 
    </p><p class="article-text">
        Gran compa&ntilde;ero, forjador del pensamiento nacional con un talento y originalidad inigualables. Militante peronista de las causas populares. Lo vamos a extra&ntilde;ar mucho. Abrazo a Liliana familiares y amigos&ldquo;, sostuvo Filmus.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/1407418438922944514?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        El ministro del Interior, Eduardo &ldquo;Wado&rdquo; de Pedro expres&oacute; sus &ldquo;condolencias a la familia y afectos de Horacio Gonz&aacute;lez&rdquo; y afirm&oacute; que el exdirector de la Biblioteca Nacional fue &ldquo;uno de los intelectuales m&aacute;s importantes de nuestro pa&iacute;s y sobre todo, un militante comprometido con la construcci&oacute;n de una Argentina m&aacute;s justa&rdquo;. &ldquo;Hasta siempre compa&ntilde;ero&rdquo;, finaliz&oacute; el posteo el ministro del Interior.
    </p><p class="article-text">
        A su vez, el ministro de Desarrollo Territorial y H&aacute;bitat, Jorge Ferraresi, dijo que &ldquo;Horacio Gonz&aacute;lez podr&iacute;a haberse quedado en la tranquilidad de la academia. Pero eligi&oacute; el camino del compromiso con la justicia social&rdquo; y destac&oacute; que &ldquo;fue uno de los intelectuales m&aacute;s importantes de nuestro pa&iacute;s. Un imprescindible. Abrazamos a Liliana, familiares y amigxs&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En tanto, el ministro de Defensa, Agust&iacute;n Rossi, manifest&oacute; su &ldquo;enorme tristeza por el fallecimiento de Horacio Gonz&aacute;lez&rdquo;, resalt&oacute; que fue &ldquo;uno de los grandes pensadores de la Argentina nacional y popular. Afectuoso y comprometido. Siempre aportando claridad y esperanza&rdquo; y expres&oacute;: &ldquo;agradecido por su amistad y afecto. Abrazo a Liliana y a toda su familia&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La ministra de Mujeres, G&eacute;neros y Diversidad, Elizabeth G&oacute;mez Alcorta,  por su parte, se&ntilde;al&oacute; en la misma red social que &ldquo;con gran pesar despedimos al querido Horacio Gonz&aacute;lez. Nos ense&ntilde;&oacute; con sus palabras y nos gui&oacute; con su ejemplo&rdquo; y dijo que fue &ldquo;intelectual militante, profesor querido y escritor brillante. Un gran abrazo para su familia y amigxs&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El ministro de Salud de la provincia de Buenos Aires, Daniel Gollan, sostuvo que &ldquo;tras dar una larga batalla, falleci&oacute; Horacio Gonz&aacute;lez, querido y admirado compa&ntilde;ero&rdquo; y envi&oacute; &ldquo;un abrazo a su familia, seres queridos y afectos. Un gran dolor nos envuelve con su partida, pero sabemos que seguir&aacute; vivo en sus obras y en su ejemplo de vida. Hasta siempre Horacio&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Por su parte, la ministra de Gobierno de la provincia de Buenos Aires, Mar&iacute;a Teresa Garc&iacute;a, escribi&oacute; &ldquo;un adi&oacute;s entristecido a Horacio Gonz&aacute;lez, uno de los mejores intelectuales de la Patria&rdquo; y agreg&oacute;: &ldquo;acompa&ntilde;o el dolor de Liliana, familia y amigos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El presidente de la comisi&oacute;n de Relaciones Exteriores del Senado, Jorge Taiana, escribi&oacute; en su cuenta de Twitter: &ldquo;Muri&oacute; Horacio Gonz&aacute;lez. Ha sido maestro, ejemplo y amigo. Su talento e inteligencia solo pueden compararse con su generosidad, sentido de justicia y humildad&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Lo he admirado y querido mucho y es mi orgullo saber que tambi&eacute;n me quer&iacute;a. Gracias Horacio por todo. &iexcl;Fuerza Liliana!&rdquo;, afirm&oacute; el senador nacional.
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                Horacio González, uno de los referentes intelectuales más significativos de la Argentina.                            </span>
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        La diputada nacional del Frente de Todos, Gabriela Cerruti, consider&oacute; que &ldquo;en el momento en que gritamos el gol (el segundo de Diego Maradona a los ingleses, de cuya concreci&oacute;n se cumplen hoy 35 a&ntilde;os) , llega la noticia de la muerte de Horacio Gonz&aacute;lez&rdquo; y agreg&oacute;: &ldquo;Latinoam&eacute;rica, donde se llora a la vuelta de la alegr&iacute;a&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Gonz&aacute;lez falleci&oacute; hoy a los 77 a&ntilde;os, tras poco m&aacute;s de un mes de internaci&oacute;n a ra&iacute;z de un cuadro de coronavirus, confirmaron fuentes cercanas al escritor.
    </p><p class="article-text">
        El intelectual, que estaba a cargo del departamento de publicaciones de la Biblioteca Nacional, hab&iacute;a sido ingresado el 19 de mayo en el sanatorio G&uuml;emes tras dar positivo de Covid-19 y su salud hab&iacute;a desmejorado en los &uacute;ltimos d&iacute;as. 
    </p><p class="article-text">
        Soci&oacute;logo, docente y ensayista argentino nacido en 1944, era uno de los referentes intelectuales m&aacute;s importantes de la Argentina, cuyos an&aacute;lisis de la literatura y la pol&iacute;tica -con su rol como fundador de Carta Abierta- contribuyeron significativamente a cultivar una lectura cr&iacute;tica y comprometida de la realidad.
    </p><p class="article-text">
        DA
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiarioAR]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/mensajes-alberto-fernandez-cristina-kirchner-muerte-horacio-gonzalez_1_8065718.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 22 Jun 2021 23:11:32 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Murió el escritor, sociólogo y exdirector de la Biblioteca Nacional Horacio González]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/murio-escritor-sociologo-exdirector-biblioteca-nacional-horacio-gonzalez_1_8065423.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7ff16566-e239-4282-814b-dc8205a2cdfd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Murió el escritor, sociólogo y exdirector de la Biblioteca Nacional Horacio González"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Tenía 77 años y era uno de los referentes intelectuales más importantes de la Argentina. Estaba internado hacía poco más de un mes a raíz de un cuadro de coronavirus.</p></div><p class="article-text">
        El soci&oacute;logo y exdirector de la Biblioteca Nacional <strong>Horacio Gonz&aacute;lez falleci&oacute; hoy a los 77 a&ntilde;os</strong>, tras poco m&aacute;s de un mes de internaci&oacute;n a ra&iacute;z de un cuadro de coronavirus, confirmaron fuentes cercanas al escritor.
    </p><p class="article-text">
        Gonz&aacute;lez, quien estaba a cargo del departamento de publicaciones de la Biblioteca Nacional, fue ingresado el 19 de mayo a la noche en el sanatorio G&uuml;emes<strong> tras dar positivo de Covid19 y su salud hab&iacute;a desmejorado en los &uacute;ltimos d&iacute;as</strong>. &ldquo;En la dura pelea contra el Covid y sus consecuencias, hoy Horacio Gonz&aacute;lez est&aacute; m&aacute;s fr&aacute;gil: tuvieron que volver a colocarle el respirador y est&aacute; sedado&rdquo;, hab&iacute;a escrito en Facebook el 11 de junio &uacute;ltimo su pareja, la int&eacute;rprete Liliana Herrero.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Estas semanas sin su voz nos dejan a la intemperie, por eso somos tantas y tantos quienes esperamos que mejore, que vuelva a estar entre nosotros, en la conversaci&oacute;n, el amor, el abrazo y la amistad&rdquo;, poste&oacute; hace 11 d&iacute;as la m&uacute;sica entrerriana nacida en 1949 en Villaguay.
    </p><p class="article-text">
        Hace apenas cinco d&iacute;as, fue el folclorista Juan Fal&uacute; qui&eacute;n le dedic&oacute; unas l&iacute;neas a Gonz&aacute;lez en su Facebook: &ldquo;Un pulm&oacute;n busca su aire/Escaso soplo de vida/Batalla cotidiana contra un aire sublevado/El hombre busca su historia/entre sedantes/Piensa en la Patria adormecido/Un pulm&oacute;n de multitudes acompa&ntilde;a/Parte diario bueno y respira/Parte diario malo y se apena/Sale aire, entra pena/Sale pena, entra aire&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Soci&oacute;logo, docente y ensayista argentino nacido en 1944, era uno de los referentes intelectuales m&aacute;s importantes de la Argentina</strong>, cuyos an&aacute;lisis de la literatura y la pol&iacute;tica -con su rol como fundador de Carta Abierta- contribuyeron significativamente a cultivar una lectura cr&iacute;tica y comprometida de la realidad, al filo de la disidencia.
    </p><p class="article-text">
        DA
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiarioAR]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/murio-escritor-sociologo-exdirector-biblioteca-nacional-horacio-gonzalez_1_8065423.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 22 Jun 2021 19:38:14 +0000]]></pubDate>
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