<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Juan Gelman]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/juan-gelman/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Juan Gelman]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiarioar.com/rss/category/tag/1033926/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[La boliviana que venía del futuro]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/boliviana-venia-futuro_129_11469189.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d776e1bb-5f00-4ce7-8347-512b9597eac9_16-9-discover-aspect-ratio_default_1097604.jpg" width="861" height="484" alt="La boliviana que venía del futuro"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Recuerdos de un primer viaje a Santiago de Chile, el descubrimiento de la palta (por sobre la plata) y la sorpresa de recibir un regalo en el día de un cumpleaños ajeno. Pequeños sketches pensados para dos personas.</p></div><p class="article-text">
        &iquest;Cu&aacute;ndo me empez&oacute; a gustar comer palta? No era com&uacute;n comerla en la casa donde nac&iacute;. Mi mam&aacute;, una gran cocinera, manejaba varios platos de todo tipo &ndash;hasta comida sefarad&iacute;&ndash;, pero no nos inclu&iacute;a, en la dieta, la palta. Espacio, no tiempo. Estamos en Chile por primera vez. Voy con G. No sab&iacute;a todav&iacute;a que Santiago se iba a convertir en uno de los lugares que m&aacute;s me gustan en el mundo. Vamos en un viaje, para decirlo de alguna manera, que es tanto de vacaciones como de trabajo. Somos artesanos y alguien nos habl&oacute; de una feria de artesan&iacute;a c&eacute;lebre que queda en Horc&oacute;n, una caleta de pescadores que est&aacute; a unas horas en bus de Santiago, sobre el Pac&iacute;fico.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero como tenemos que pasar dos d&iacute;as en Santiago, quedamos en parar en la casa de un matrimonio de poetas que no conocemos. Llevamos para ellos una caja con libros que me dio <strong>Juan Gelman</strong>. Al poniente dice el metro en las salidas: y eso me parece espectacular. Nos dan una comida riqu&iacute;sima: palta con varias cosas. Pruebo la palta por primera vez. Desde ah&iacute; siempre me gust&oacute; m&aacute;s la palta que la plata. Cuando nos vamos a dormir, la mujer del matrimonio de super poetas nos lleva hasta el altillo de la casa. Es una habitaci&oacute;n peque&ntilde;a, con libros y cosas que no se usan en el resto de la casa y una cama donde nos acostamos. Nos dejan toallas e indicaciones de d&oacute;nde queda el ba&ntilde;o. El techo de la casa est&aacute; bien bajo y tiene un vidrio roto. Si lloviera, el agua pegar&iacute;a directo en mi ojo izquierdo. Est&aacute; el cielo estrellado, hipn&oacute;tico y polucionado de Santiago de Chile. G se duerme r&aacute;pido. Yo no, y cuando finalmente cedo, me despiertan unos ruidos de movimientos en la casa. Gente que habla, sillas que se corren. Como si de golpe, en medio de la madrugada hubiesen decidido mudarse. Vuelvo a dormirme.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Desayunamos de nuevo la maravillosa palta con panes riqu&iacute;simos y huevo y caf&eacute;. El matrimonio que nos alberga est&aacute; con los ojos rojos, como si no hubieran podido dormir en toda la noche. Nos indican c&oacute;mo llegar en el metro hasta la estaci&oacute;n de micros para tomar uno hasta Horc&oacute;n. Sentado en uno de los bancos de la sala de espera, leo en los diarios que durante la noche se escaparon los miembros del Frente Patri&oacute;tico Manuel Rodr&iacute;guez que estaban detenidos por haber intentado matar a Pinochet. Dicen que la fuga fue espectacular, que se sospecha que los guerrilleros est&aacute;n en algunas casas de Santiago, escondidos, y que despu&eacute;s se van a fugar a exterior. La polic&iacute;a y el ej&eacute;rcito est&aacute;n en alerta. Tengo 23 a&ntilde;os.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pasaron much&iacute;simos m&aacute;s y estoy en una verduler&iacute;a de Belgrano. Una joven boliviana me vende una palta y me cobra mil pesos por ella. Es car&iacute;simo. Pero le pago y me la llevo. Van a pasar dos a&ntilde;os, un debate presidencial &ndash;&iquest;Por s&iacute; o por no?&ndash; y una elecci&oacute;n fulminante, y la palta va a estar al precio que me lo vendi&oacute; la chica boliviana. Es decir que yo la juzgaba mal, pensaba que era una despiadada con el precio y, en realidad, ella s&oacute;lo ven&iacute;a del futuro.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sale un libro de clases de <strong>Kurt Vonnegut </strong>y trato de conseguirlo. Pero no puedo. La editorial no lo manda. La guita que sale es muy alta. No s&eacute; porque intuyo que el libro debe ser genial. Hace unos d&iacute;as voy al cumplea&ntilde;os de Caaman y Rufo Palacios me trae un regalo a m&iacute;, que no cumplo a&ntilde;os. Me dice: pens&eacute; que este libro te iba a gustar. Es el de Vonnegut. Cuando uno desea algo, no sabe en verdad que tal vez el libro tambi&eacute;n desea juntarse con vos y pone en acci&oacute;n ciertos movimientos para que esto se pueda cumplir. Quedo tan impresionado por el regalo que apenas demuestro emoci&oacute;n. Garchi, un amigo al que le gusta picantear, le dice a Rufo: Mir&aacute; que insensible que es este hijo de puta, le tra&eacute;s un libro y le importa un carajo. Garchi es lo contrario de Roberto Carlos, tiene un solo amigo de verdad, yo. Y ese es un gran honor. Aunque el honor es un pecado, porque depende siempre de la mirada de los dem&aacute;s.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Estoy con el auto, carg&aacute;ndole nafta. El operario se acerca y me dice: Qu&eacute; ca&ntilde;o que es este auto. &iquest;Cu&aacute;ntos kilometros tiene? Se los muestro. Impecable, dice. Me explica que el motor de mi auto es muy bueno y que ya no se hace m&aacute;s. Me pregunta por qu&eacute; est&aacute; tan abollado en los dos costados. Porque me trataron de robar unos motoqueros y los tir&eacute; a la mierda, le digo. Me ofrecieron sacar los bollos por 20 mil pesos, pero me gusta el auto as&iacute;. Yo soy fan&aacute;tico del auto, me dice, lo tengo impecable. Yo quiero a mi auto, la verdad, no soy fan, si sos fan no pod&eacute;s quererlo. Igual no soy tuerca, le digo. Lo lavo de vez en cuando y le hago services en lo de mi amigo Jorge. &iquest;Lo vend&eacute;s?, me dice. Si lo vend&eacute;s estoy siempre ac&aacute; en turnos rotativos, pregunt&aacute; por m&iacute;. Me pasa su nombre en un papel. Lo pongo en mi billetera.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Un payaso? Por qu&eacute; consider&aacute;s que sos un payaso. Porque hago este programa donde entrevisto gente y produzco peque&ntilde;os sketches y me considero un payaso. Porque a los payasos la gente los ve de lejos, a&uacute;n entre la multitud. Y yo quiero que dos personas me vean y me busquen. Podr&iacute;a parafrasear a <em>Causa</em>, ese poema hermoso de Ezra Pound: &ldquo;Para dos personas hago este programa/ aunque otros pueden verlo/ pero lo siento por vos/ oh mundo/ no conoc&eacute;s a esas dos personas&rdquo;.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>FC/MF</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Fabián Casas]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/boliviana-venia-futuro_129_11469189.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 22 Jun 2024 03:01:45 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/d776e1bb-5f00-4ce7-8347-512b9597eac9_16-9-discover-aspect-ratio_default_1097604.jpg" length="230322" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/d776e1bb-5f00-4ce7-8347-512b9597eac9_16-9-discover-aspect-ratio_default_1097604.jpg" type="image/jpeg" fileSize="230322" width="861" height="484"/>
      <media:title><![CDATA[La boliviana que venía del futuro]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/d776e1bb-5f00-4ce7-8347-512b9597eac9_16-9-discover-aspect-ratio_default_1097604.jpg" width="861" height="484"/>
      <media:keywords><![CDATA[Juan Gelman,Kurt Vonnegut,Ezra Pound]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[De cómo conseguí determinados libros]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/consegui-determinados-libros_129_10140356.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/13aabdd7-3b31-4a9b-9313-16d8a1cc7acc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="De cómo conseguí determinados libros"></p><p class="article-text">
        A veces todos los esfuerzos que pueda hacer&nbsp;una editorial para promocionar un libro no son suficientes. De hecho, los libros que m&aacute;s recuerdo son los que llegaron a m&iacute; de manera providencial. Por ejemplo, una noche voy a ver una pel&iacute;cula con un amigo. La pel&iacute;cula era <em>Despu&eacute;s de hora</em><strong> </strong>-un film bastante at&iacute;pico dentro de la filmograf&iacute;a de <strong>Martin Scorsese</strong>- y en ella hay una escena donde una chica est&aacute; sentada en un bar y est&aacute; leyendo T<em>r&oacute;pico de C&aacute;ncer,</em> de <strong>Henry Miller</strong>. En otra mesa est&aacute; un hombre. El tipo para tratar de ligar con la chica le recita el comienzo del libro: &ldquo;No tengo dinero ni recursos ni esperanzas, soy el hombre m&aacute;s feliz del mundo. Hace un a&ntilde;o, hace seis meses, pensaba que era un artista, ya no lo pienso, lo soy, todo lo que era literatura se ha desprendido de m&iacute;, ya no hay m&aacute;s libros que escribir, gracias a Dios&rdquo;. La chica qued&oacute; impactada, yo tambi&eacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Mi mam&aacute; ten&iacute;a una amiga que se llamaba Elsa. Usaba poleras amarillas y fumaba sin parar. Eran buenas amigas a pesar de que a mi mam&aacute; la literatura le parec&iacute;a una p&eacute;rdida de tiempo y la filosof&iacute;a una manera de calentarse la cabeza con estupideces. Elsa, en cambio, adem&aacute;s de fumar, le&iacute;a mucho. Les cont&eacute; a las dos la escena de la pel&iacute;cula de Scorsese. Elsa sac&oacute; de su cartera <em>Tr&oacute;pico de c&aacute;ncer </em>y me lo regal&oacute;. Sub&iacute; a mi pieza y no par&eacute; hasta terminarlo. Era un libro vital, era como tomar whisky. Cuando pas&oacute; el tiempo y mi mam&aacute; se enferm&oacute; y estuvo varios d&iacute;as en coma, yo me la pasaba por los pasillos del hospital esperando las noticias de los m&eacute;dicos y sacaba del bolsillo de mi sobretodo el ejemplar de Miller y tomaba un trago. Era como tener una petaca para soportar el dolor. De esta manera consegu&iacute; <em>Tr&oacute;pico de c&aacute;ncer</em>.
    </p><p class="article-text">
        Una noche volv&iacute;a tarde a mi casa en el subte de la l&iacute;nea E. Entr&eacute; a un vag&oacute;n vac&iacute;o y en uno de los asientos alguien se hab&iacute;a olvidado un libro boca abajo. Me acerqu&eacute; y lo di vuelta -como cuando alguien da vueltas un naipe para ver de qu&eacute; se trata el destino- el libro era <em>La Campana de Cristal</em>, de <strong>Sylvia Plath</strong>. Le&iacute;: &ldquo;Era un verano extra&ntilde;o y sofocante, el verano en que electrocutaron a los Rosemberg, y yo no sab&iacute;a que estaba haciendo en Nueva York. Le tengo man&iacute;a&nbsp;a las ejecuciones. La idea de ser ejecutada me enferma y eso era lo &uacute;nico de que hablaban todos los peri&oacute;dicos -titulares que, como ojos saltones me miraban fijamente&nbsp;en cada entrada mohosa y oliente a man&iacute; del subterr&aacute;neo-. No ten&iacute;a nada que ver conmigo, pero no pod&iacute;a evitar preguntarme qu&eacute; se siente al ser quemada viva de la cabeza a los pies&rdquo;. El libro era de la editorial Tiempo Nuevo, estaba usado y subrayado por alguien. Lo encontr&eacute; de esta manera.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Me gustaba caminar por la ciudad saltando entre librer&iacute;as de usados. En una de la Avenida de Mayo, encontr&eacute; una mesa de saldo muy grande. Me puse a escarbar. Saqu&eacute; un libro de poes&iacute;a. Parec&iacute;a una edici&oacute;n de autor o una edici&oacute;n de esas impresiones fantasmas, esas editoriales que nacen para sacar uno o dos libros y nada m&aacute;s. Abr&iacute;, le&iacute; uno de los poemas porque me atrajo el t&iacute;tulo &ldquo;Basuras al amanecer&rdquo;, supongo porque hasta ese momento asociaba a la poes&iacute;a con los poemas de amor, los cantos a la naturaleza del romanticismo, pero no con los residuos de nuestra cultura. Le&iacute;: &ldquo;Esta madrugada/ en la calle/ dominado por una especie/ de curiosidad sociol&oacute;gica/ hurgu&eacute; con un palo en el mundo surrealista/ de algunos tachos de basura./ Comprob&eacute; que las cosas no mueren sino que son asesinadas./Vi ultrajados papeles, c&aacute;scaras de fruta, vidrios/de color in&eacute;dito, extra&ntilde;os y atormentados metales,/ trapos, huesos, polvo, sustancias inexplicables/ que rechaz&oacute; la vida. Me llam&oacute; la atenci&oacute;n/ el torso de una mu&ntilde;eca con una mancha oscura,/ una especie de muerte en un campo rosado./ Parece que la cultura consiste/ en martirizar a fondo el material y empujarlo/ a lo largo de un intestino implacable./ Hasta consuela pensar que ni el mismo excremento/ puede ser obligado a abandonar el planeta&rdquo;. Me qued&eacute; tieso. La forma extra&ntilde;a de adjetivar, los versos que pod&iacute;an ser muy cortos o largos, prosaicos, una m&uacute;sica rara que gestaba el poema me conmovi&oacute;. Hab&iacute;a algo ah&iacute;, un logaritmo nuevo que yo no entend&iacute;a del todo. Y si bien el poema afirmaba algo en su eficacia conclusiva, todo estaba puesto en estado de pregunta. El poeta se llamaba <strong>Joaqu&iacute;n Giannuzzi</strong>, compr&eacute; el libro por unos pocos pesos&nbsp;y decid&iacute; copiarlo palmo a palmo en los poemas que yo quer&iacute;a escribir alg&uacute;n d&iacute;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ahora estoy en Salta, hace varios meses que estoy viajando. Fue un viaje largo de dos a&ntilde;os a lo largo de buena parte de Am&eacute;rica, tengo 21 a&ntilde;os. Entro en una librer&iacute;a y me encuentro una edici&oacute;n de la obra completa de <strong>Juan</strong> <strong>Gelman</strong> editada por Corregidor. La trato de robar porque no ten&iacute;a un peso, pero el librero era como esos marcadores centrales italianos que no te dan respiro. As&iacute; que vuelvo al camping donde estaba parando con mis compa&ntilde;eros de filosof&iacute;a y busco entre mis cosas. Me acuerdo que el sereno del camping me hab&iacute;a elogiado mis botas na&uacute;ticas que estaban debajo del alero de la carpa. Se las vendo. Voy y compro el libro. A los dos d&iacute;as me entero que al sereno lo echaron por robar de las carpas. &iquest;Por qu&eacute; me pag&oacute; por mis botas si me las podr&iacute;a haber robado? De esta manera consegu&iacute; el libro de Gelman que ahora, con el paso del tiempo, se ha ido desgajando. Cuando muchos a&ntilde;os despu&eacute;s conoc&iacute; a Gelman, le mostr&eacute; el libro y &eacute;l me dijo que estaba lleno de erratas. Pero yo no me di cuenta de eso, para m&iacute; las erratas eran genialidades de Gelman.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Volv&iacute; al pa&iacute;s. Pas&oacute; el tiempo. Estoy en otro camping. En Miramar. Mi amigo Fafa est&aacute; en la carpa de al lado. Una noche me dice que ya no puede pagar m&aacute;s el camping y que como est&aacute; debiendo plata, se va a ir sin pagar, me pide que le desarme la carpa durante la noche y que la esconda en la m&iacute;a. As&iacute; que Fafa se las toma y yo voy con una linterna y le desarmo la carpa. De golpe algo se cae al pasto. Lo alumbro con la linterna y veo que es un libro. En la contratapa, bajo la luz de mi linterna y el cuidado de una luna inmensa, observo por primera vez la cara extraordinaria de <strong>Samuel Beckett</strong>. Me pareci&oacute; que esa cara no pod&iacute;a escribir mal. El libro se llamaba <em>Molloy</em> y era su primera novela escrita en franc&eacute;s. Este libro no ten&iacute;a una trama convencional, parec&iacute;a escrito por un enfermo mental. Me hizo revisar todo lo que pensaba hasta ese momento sobre escribir novelas.
    </p><p class="article-text">
        Estamos en los a&ntilde;os noventa. Voy a una de esas fiestas improvisadas en las casas de amigos, esas en las que &eacute;ramos mortales porque no hab&iacute;a nadie dici&eacute;ndote por el celular que hab&iacute;a otra fiesta mejor en otro lado. Cuando entr&aacute;bamos a esas casas, hab&iacute;a una cama o un sill&oacute;n, donde dej&aacute;bamos los abrigos. Yo usaba un sobretodo negro, de bolsillos largos. En alg&uacute;n momento abandono la fiesta y salgo a caminar. Noto que en mi bolsillo hay algo que pesa un poco. Es un libro, <em>Cicatrices</em> de <strong>Juan Jos&eacute; Saer.</strong> &iquest;Qui&eacute;n se equivoc&oacute; y lo puso ah&iacute;? Conoc&iacute;a a Saer de nombre pero nunca lo hab&iacute;a le&iacute;do. Me fui al Astral, un bar de la calle Corrientes que estaba abierto toda la noche. Empec&eacute; a leer <em>Cicatrices</em> y no lo pod&iacute;a creer. Era casi contempor&aacute;neo de <em>Rayuela</em>, pero hab&iacute;a esquivado todos los recursos promocionales, no pertenec&iacute;a a ning&uacute;n boom, no parec&iacute;a venir de ning&uacute;n lado.
    </p><p class="article-text">
        FC
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Fabián Casas]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/consegui-determinados-libros_129_10140356.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 22 Apr 2023 03:42:01 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/13aabdd7-3b31-4a9b-9313-16d8a1cc7acc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="572650" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/13aabdd7-3b31-4a9b-9313-16d8a1cc7acc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="572650" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[De cómo conseguí determinados libros]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/13aabdd7-3b31-4a9b-9313-16d8a1cc7acc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Fabián Casas,Henry Miller,Sylvia Plath,Joaquín Giannuzzi,Juan Gelman,Samuel Beckett]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Murió el represor uruguayo Nino Gavazzo, secuestrador de la nuera de Juan Gelman]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/latinoamerica/murio-represor-uruguayo-nino-gavazzo-secuestrador-nuera-juan-gelman_1_8078584.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a3c10de2-8117-4b90-8ec8-ff7ea9dd8fe9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Murió el represor uruguayo Nino Gavazzo, secuestrador de la nuera de Juan Gelman"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Gavazzo, que fue el militar más condenado por homicidios de la historia de su país, murió a los 81 años en el Hospital Militar de Montevideo, donde fue trasladado desde su prisión domiciliaria tras sufrir un accidente cerebrovascular.</p></div><p class="article-text">
        <strong>El represor uruguayo Jos&eacute; Nino Gavazzo,</strong> <strong>el militar m&aacute;s condenado por homicidios de la historia de su pa&iacute;s y secuestrador de la nuera del poeta argentino Juan Gelman, muri&oacute; este s&aacute;bado en el Hospital Militar de Montevideo</strong>, a donde hab&iacute;a sido trasladado desde su prisi&oacute;n domiciliaria tras sufrir un accidente cerebrovascular.
    </p><p class="article-text">
        Gavazzo, de 81 a&ntilde;os, estaba mal desde hace meses. Varios medios locales hab&iacute;an dado a conocer la noticia sobre su muerte en la noche del viernes, pero este s&aacute;bado otros indicaron que estaba en grave estado. Finalmente se confirm&oacute; el fallecimiento.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/1408873544323379205?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        El militar retirado <strong>fue condenado junto a otros exrepresores por 28 homicidios especialmente agravados</strong> y por el secuestro y la desaparici&oacute;n de la argentina Mar&iacute;a Claudia Garc&iacute;a Irureta Goyena de Gelman, madre de Macarena Gelman y nuera del poeta <strong>Juan Gelman</strong>, durante la dictadura uruguaya (1973-1985).
    </p><p class="article-text">
        En septiembre del a&ntilde;o pasado, la Suprema Corte de Justicia uruguaya ratific&oacute; la condena de Gavazzo y otros cuatro militares por el asesinato de Garc&iacute;a Irureta Goyena de Gelman, que estaba embarazada cuando fue secuestrada en Buenos Aires y despu&eacute;s trasladada a Montevideo.
    </p><p class="article-text">
        Con la decisi&oacute;n de la Corte qued&oacute; firme la sentencia de 30 a&ntilde;os de prisi&oacute;n para los cuatro acusados. 
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, un tribunal de Roma conden&oacute; en julio de 2019 a cadena perpetua a 27 militares y jerarcas de Bolivia, Chile, Per&uacute; y Uruguay, entre ellos Gavazzo, acusados de la muerte y desaparici&oacute;n de una veintena de italianos en el marco del <strong>Plan C&oacute;ndor</strong>, que coordin&oacute; la represi&oacute;n en el Cono Sur.
    </p><p class="article-text">
        Durante la dictadura, Gavazzo actu&oacute; en la Divisi&oacute;n del Ej&eacute;rcito I y en el Organismo Coordinador de Operaciones Antisubversivas (OCOA) hasta que en 1976 llego a ser jefe del Departamento del Servicio de Informaci&oacute;n y Defensa (SID), que desarrollaba las operaciones de inteligencia y de represi&oacute;n contra opositores. Junto a otros militares, ejecut&oacute; las acciones de represi&oacute;n definidas en el marco del Plan C&oacute;ndor.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n el <a href="https://ladiaria.com.uy/politica/articulo/2021/6/murio-el-represor-jose-nino-gavazzo/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">peri&oacute;dico uruguayo</a><a href="https://ladiaria.com.uy/politica/articulo/2021/6/murio-el-represor-jose-nino-gavazzo/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em> La Diaria</em></a>, durante su reclusi&oacute;n goz&oacute; de los privilegios de las c&aacute;rceles militares hasta que en 2015 un juez le otorg&oacute; la prisi&oacute;n domiciliaria, r&eacute;gimen en el que permaneci&oacute; hasta su muerte.
    </p><p class="article-text">
        Fue condenado por m&aacute;s de 30 delitos de homicidio muy especialmente agravado cometidos durante la dictadura, 28 de ellos asociados a las investigaciones del Plan C&oacute;ndor. A los homicidios se suma su responsabilidad por 197 desaparecidos que dej&oacute; la dictadura en Uruguay.
    </p><p class="article-text">
        <em>CB con informaci&oacute;n de T&eacute;lam</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Esta nota fue actualizada a las 17.25 con la confirmaci&oacute;n de la muerte de Gavazzo</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiarioAR]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/latinoamerica/murio-represor-uruguayo-nino-gavazzo-secuestrador-nuera-juan-gelman_1_8078584.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 26 Jun 2021 13:58:21 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/a3c10de2-8117-4b90-8ec8-ff7ea9dd8fe9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="14117" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/a3c10de2-8117-4b90-8ec8-ff7ea9dd8fe9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="14117" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Murió el represor uruguayo Nino Gavazzo, secuestrador de la nuera de Juan Gelman]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/a3c10de2-8117-4b90-8ec8-ff7ea9dd8fe9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Uruguay,Derechos humanos,Juan Gelman]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
