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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Ballet]]></title>
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    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Ballet]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Una compañía de ballet internacional presenta El Lago de los Cisnes en Buenos Aires]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/conexiones/compania-ballet-internacional-presenta-lago-cisnes-buenos-aires_1_11385600.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/be5a1750-f6d7-45da-9cff-beac59b3bbc8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Una compañía de ballet internacional presenta El Lago de los Cisnes en Buenos Aires"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Se trata de una obra maestra del ballet clásico, compuesta por el famoso compositor Piotr Ilich Tchaikovsky en 1875.</p></div><p class="article-text">
        La reconocida International Ballet Company subir&aacute; a escena con la participaci&oacute;n del Premier del Bolshoi, Alexander Volchkov, los d&iacute;as 29, 30 y 31 de Mayo en el Teatro Avenida.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El cuerpo de baile est&aacute; compuesto por artistas de Rusia, Jap&oacute;n, Ucrania e Italia. </strong>En la actualidad realizan una gira internacional por Latinoam&eacute;rica, sin perder de vista su paso por Buenos Aires.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El Lago de los Cisnes es una obra maestra del ballet cl&aacute;sico, compuesta por el famoso compositor Piotr Ilich Tchaikovsky en 1875.</strong> La pieza cuenta la historia del pr&iacute;ncipe Sigfrido, que se enamora de Odette, una joven encantada por el malvado hechicero Von Rothbart, que la ha transformado en un cisne. Odette solo vuelve a su forma humana durante las noches, y &uacute;nicamente el amor verdadero puede liberarla del hechizo.
    </p><p class="article-text">
        En la versi&oacute;n completa de la obra que presentar&aacute; el International Ballet Comap&ntilde;y el amor triunfa sobre la maldad, interpretada por el hechicero Von Rothbart, quien intenta destruir el amor entre Odette y Sigfrido.
    </p><p class="article-text">
        El trabajo es una muestra de la belleza y gracia del ballet cl&aacute;sico, con movimientos precisos y elegantes que transmiten emociones profundas. 
    </p><p class="article-text">
        Se contar&aacute; con la presencia del primer bailar&iacute;n del Teatro Bolshoi, Alexander Volchkov, quien, desde hace m&aacute;s de 20 a&ntilde;os, recorre los escenarios internacionales con un gran &eacute;xito.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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        <em>MM con informaci&oacute;n de la agencia NA.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiarioAR]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/conexiones/compania-ballet-internacional-presenta-lago-cisnes-buenos-aires_1_11385600.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 22 May 2024 00:24:11 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Una compañía de ballet internacional presenta El Lago de los Cisnes en Buenos Aires]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ballet en medio de la guerra: la niña que cumplió su sueño y volvió al Teatro de Odesa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mundo/ballet-medio-guerra-nina-cumplio-sueno-volvio-teatro-odesa_1_9803853.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/58c63e31-fbbe-4798-8d5e-4d84a2b507e8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ballet en medio de la guerra: niñas bailarinas ucranianas vuelven al Teatro de Odesa"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Margo, de 10 años y entrevistada en Moldavia cuando estaba refugiada en la primavera local, regresó junto a su madre a Ucrania y se reencontró con su padre. La niña actuó como primera bailarina en la Ópera de su ciudad.</p><p class="subtitle">Bailarinas ucranianas escapan de la guerra: “Vivíamos en un sótano hasta que entraron los rusos”
</p></div><p class="article-text">
        Detr&aacute;s de un imponente tel&oacute;n rojo, Margo apura sus &uacute;ltimos estiramientos antes de pisar el escenario despu&eacute;s de casi diez meses. Su rostro, serio y concentrado, contrasta con el cuerpo y aspecto de una ni&ntilde;a de 10 a&ntilde;os. Est&aacute; nerviosa, pero no lo evidencia. Es la primera vez que interpreta a Caperucita como bailarina protagonista. Es la primera vez que act&uacute;a en el simb&oacute;lico Teatro de Odesa desde el inicio de la guerra de Ucrania.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Aunque por un rato todo parece igual que antes, ahora todo es diferente. Lo recuerda una voz que resuena en el teatro minutos antes del inicio de la actuaci&oacute;n: &ldquo;En caso de sirenas, vayan al refugio dentro del teatro&rdquo;. Pero se abre el tel&oacute;n, la m&uacute;sica empieza y el ballet infantil de Svetlana Antipova permite al p&uacute;blico olvidar el conflicto durante la hora y media del espect&aacute;culo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Han pasado casi diez meses desde que Margo, su hermano y su madre, Veronika, abandonaron Ucrania tras el inicio de la contienda. Se refugiaron en Moldavia y, tras pasar por distintos albergues, fueron acogidas en un resort convertido en refugio improvisado para las personas desplazadas de la guerra en el pa&iacute;s vecino, como contaron a elDiario.es el pasado mes de marzo. 
    </p><p class="article-text">
        Atr&aacute;s dejaron entonces a Oleksei, el marido de Veronika y padre de los ni&ntilde;os.&nbsp;Atr&aacute;s dej&oacute; Margo tambi&eacute;n sus clases de ballet presenciales, impartidas por su propia abuela, una hist&oacute;rica primera bailarina del ballet de Odesa, Svetlana Antipova.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Svetlana le da a Margo consejos de última hora antes de que se abra el telón en la Ópera de Odesa."
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            <span class="title">
                Svetlana le da a Margo consejos de última hora antes de que se abra el telón en la Ópera de Odesa.                            </span>
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                </figure><h3 class="article-text">Volver a casa</h3><p class="article-text">
        En la platea del teatro, Veronika y Oleksei se agarran la mano mientras observan, entre nerviosos y emocionados, la actuaci&oacute;n de la ni&ntilde;a. Despu&eacute;s de haber pasado seis meses separados por la invasi&oacute;n rusa, la familia vuelve a estar unida. La mujer decidi&oacute; regresar a casa junto a sus hijos el pasado mes de agosto. Aunque la guerra contin&uacute;a, la situaci&oacute;n parec&iacute;a m&aacute;s tranquila en su ciudad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Extra&ntilde;aban, extra&ntilde;aban su casa. Yo los extra&ntilde;aba&hellip; &rdquo;, explica Oleksei a trav&eacute;s de una videollamada desde la casa de su madre, la profesora de Margo. &Eacute;l fue quien convenci&oacute; a su mujer para que saliera del pa&iacute;s, a pesar de las dudas de Veronika, que se inclinaba por quedarse. Pasados los meses, sin un acuerdo de paz a la vista, apostaron por retomar su vida en Ucrania.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Decid&iacute; volver porque los ni&ntilde;os extra&ntilde;aban  a su padre. Para m&iacute; era muy duro estar en otro pa&iacute;s y cada d&iacute;a estaba muy nerviosa por mi marido&rdquo;, cuenta la ucraniana, estilista especializada en vestuario de danza, a trav&eacute;s de mensajes de tel&eacute;fono. 
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            <span class="title">
                Oleksi, Veronika y Margo en el escenario del Teatro de la Ópera de Odesa.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        &ldquo;Nuestro encuentro fue muy emotivo, los ni&ntilde;os corrieron hacia el padre y saltaron sobre &eacute;l y luego corrieron dentro de la casa para ver a nuestro gato. Cuando me encontr&eacute; con mi marido nos quedamos de pie en la calle, llorando y abraz&aacute;ndonos muy fuerte&rdquo;, describe.<strong>&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Han cambiado su refugio, un apacible hotel ubicado junto un gran lago en una tranquila zona rural de Moldavia, por su hogar en un momento dif&iacute;cil para volver. &ldquo;Ahora vivimos en casa y es una gran felicidad, pero los apagones y los ataques con cohetes nos ponen nerviosos. Especialmente el 5 de diciembre, hubo muchas explosiones y o&iacute;mos el ruido de los cohetes... Fue terrible, ten&iacute;amos mucho miedo&rdquo;. Los reiterados cortes de electricidad sufridos en la ciudad tambi&eacute;n dificultan a&uacute;n m&aacute;s los ensayos de ballet de su hija.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">Ballet a oscuras</h3><p class="article-text">
        Un &uacute;nico foco -cargado con bater&iacute;as- ilumina el espejo donde todas las alumnas se observan en el Estudio de Danza de Svetlana Antipova. Las peque&ntilde;as bailarinas se preparan junto a la barra que rodea la sala y la m&uacute;sica marca el inicio de un ensayo de ballet diferente. 
    </p><p class="article-text">
        En penumbra, sus movimientos se funden con las sombras dibujadas en las paredes del aula de danza. Una voz increpa a quienes no estiran los pies lo suficiente, a quienes podr&iacute;an elevar un mil&iacute;metro m&aacute;s los talones. Podr&iacute;a parecer que apenas se ve nada. Pero ella, Svetlana Antipova, lo ve todo. Y ten&iacute;a demasiadas ganas de hacerlo.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Svetlana Antipova mantiene abierta la escuela de ballet y da clases durante el apagón a diferentes generaciones de bailarines sin electricidad gracias a un foco que funciona con pilas en Odesa, Ucrania.                             </span>
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        Ahora las observa a oscuras, pero las ve completas y sin una pantalla entre medias, como hac&iacute;a durante los primeros meses de la contienda.
    </p><p class="article-text">
        La abuela de Margo rechaz&oacute; salir del pa&iacute;s y siempre se qued&oacute; en Odesa. All&iacute; dedicaba parte de su tiempo a pensar c&oacute;mo podr&iacute;a reanudar sus espect&aacute;culos en caso de que el Teatro de Odesa abriese sus puertas de nuevo. Muchas de sus alumnas hab&iacute;an abandonado el pa&iacute;s y estaban desperdigadas por distintos pa&iacute;ses de Europa u otras ciudades ucranianas. 
    </p><p class="article-text">
        Pero Antipova nunca dej&oacute; de dar clase: para que sus alumnas mantuviesen su nivel, impart&iacute;a lecciones de ballet on line. Despu&eacute;s, retom&oacute; las clases presenciales. Hab&iacute;a que retomar la vida, hab&iacute;a que seguir bailando, aunque fuese en medio de una guerra.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cuando Margo regres&oacute; a Ucrania, ten&iacute;a muchas ganas de volver a la escuela de danza, pero la ni&ntilde;a se preguntaba qu&eacute; pasar&iacute;a si las sirenas o un bombardeo interrumpiesen una de sus clases. No se sent&iacute;a segura lejos de su madre. &ldquo;Despu&eacute;s de hablar con ella y de que yo le prometiera estar siempre cerca de la escuela, retom&oacute; las clases de ballet&rdquo;, cuenta Veronika.
    </p><p class="article-text">
        En junio, el teatro decidi&oacute; retomar su actividad con un dispositivo de seguridad adaptado a tiempos de guerra. En caso de sonar las sirenas, la actuaci&oacute;n se interrumpe. P&uacute;blico y bailarines deben resguardarse en el refugio subterr&aacute;neo. Si la alerta se mantiene durante una hora, la funci&oacute;n se suspende y se celebra otro d&iacute;a. Si la alerta dura menos de 60 minutos, la obra contin&uacute;a a pesar de la interrupci&oacute;n.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Margo, después de varios intentos, consigue un salto difícil de ballet clásico en Odesa, Ucrania.                            </span>
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                </figure><h3 class="article-text">Un mes de preparaci&oacute;n</h3><p class="article-text">
        La abuela recibi&oacute; la deseada llamada en octubre. Desde el teatro quer&iacute;an que su ballet infantil de Svetlana Antipova regresase a su escenario. Ten&iacute;a poco m&aacute;s de un mes para prepararlo, pero acept&oacute;. &ldquo;Ella sol&iacute;a trabajar duro. Le preocupaba c&oacute;mo estaban preparados los ni&ntilde;os, despu&eacute;s de un tiempo sin entrenar tanto como antes&rdquo;, cuenta su hijo. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Muchos a&uacute;n estaban fuera de Ucrania, pero utilizamos a algunas personas de otras escuelas, porque es una gran oportunidad para que los ni&ntilde;os act&uacute;en en este teatro&rdquo;. El lobo de Caperucita, por ejemplo, es un adolescente procedente de Jers&oacute;n, una de las ciudades que fueron ocupadas por las tropas rusas y han sido recientemente liberadas. El bailar&iacute;n se refugi&oacute; en Odesa, m&aacute;s tranquila que su lugar de origen, y acab&oacute; formando parte del elenco de Antipova.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para Margo, el reto de convertirse por primera vez en primera bailarina lleg&oacute; de la mano de otro desaf&iacute;o: preparar la actuaci&oacute;n en un tiempo r&eacute;cord con su exigente abuela como profesora. &ldquo;Estaba muy contenta de volver al escenario y muy nerviosa, porque era la primera vez que bailaba el personaje principal de la obra, y s&oacute;lo ten&iacute;a un mes para aprenderlo&rdquo;, explica su madre. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Su abuela es muy dura como profesora de ballet y ha sido un mes estresante para Margo. Discutieron mucho, pero al final ha salido todo muy bien&rdquo;, a&ntilde;ade su padre, el hijo de la bailarina.&nbsp;
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            <span class="title">
                Svetlana Antipova observa Margo mientras ella es levantada por otro bailarín en Odesa, Ucrania.                            </span>
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        Cuando el tel&oacute;n del teatro de Odesa se cierra, el p&uacute;blico rompe en aplausos. La cortina roja se abre de nuevo y la peque&ntilde;a Margo aparece con un gran ramo de flores, junto al resto del elenco. Entre cajas, el hijo de Svetlana trata de empujar a su madre al escenario. Ella se resiste. Prefiere que el protagonismo se centre en sus bailarines, pero Oleksei acaba por conseguir su objetivo. 
    </p><p class="article-text">
        La hist&oacute;rica bailarina retirada sale al escenario, mientras Vernonika y Oleksei se emocionan. Hac&iacute;a a&ntilde;os que la directora del ballet no sal&iacute;a al escenario tras la actuaci&oacute;n. Su familia llega a empujarla, para que permanezca un poco m&aacute;s sobre las tablas. Quiere que, despu&eacute;s de tantos meses complicados, Antipova vuelva a escuchar y observar los aplausos en un teatro repleto a pesar de la guerra. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gabriela Sánchez / Gian Marco Benedetto]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mundo/ballet-medio-guerra-nina-cumplio-sueno-volvio-teatro-odesa_1_9803853.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 18 Dec 2022 01:38:51 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Ballet en medio de la guerra: la niña que cumplió su sueño y volvió al Teatro de Odesa]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[#Ucrania Guerra,Ucrania,Ballet]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un Dios que sabe bailar]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/conexiones/dios-bailar_129_9802379.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/09bef02c-9e9d-4f4c-a282-28ea632aacca_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un Dios que sabe bailar"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Herman Cornejo, uno de los mejores bailarines del mundo, acaba de estrenar Anima Animal, indagación sobre Caaporá, un ballet argentino de comienzos del siglo pasado. Virgina Cosín, escritora y amante de la danza, viajó a San Juan a ver la obra y se detiene en Cornejo: un hombre, escribe, que carga, como todos nosotros, con un cuerpo, el mismo cuerpo que es, a la vez, fuente de dolor, de incomodidad, de malestar y también de placer.</p></div><p class="article-text">
        La historia empieza en el a&ntilde;o 1916, cuando dos j&oacute;venes porte&ntilde;os y encumbrados con inquietudes art&iacute;sticas e intelectuales, Ricardo G&uuml;iraldes y el artista pl&aacute;stico Alfredo Gonz&aacute;lez Gara&ntilde;o, se re&uacute;nen para poner en marcha un proyecto: la composici&oacute;n de un ballet. Falta todav&iacute;a un tiempo para que a G&uuml;iraldes le llegue la consagraci&oacute;n tan ansiada con Don Segundo Sombra. Por el momento est&aacute; experimentando y no le va tan bien. Un a&ntilde;o antes publica la novela <em>El cencerro de cristal</em>, que resulta un fracaso y un libro con t&iacute;tulo &ldquo;quiroguiano&rdquo; al que no le ir&aacute; mejor: <em>Cuentos de muerte y de sangre</em>. De la experiencia del viaje en barco a Jamaica que en el a&ntilde;o 1915 hace con su mujer, Adelina del Carril, y el matrimonio Gara&ntilde;o, extrae el material para elaborar una novela de impronta autobiogr&aacute;fica, (Xaimaca), que va a publicar en 1923. Mientras tanto, en la convivencia a bordo y el vaiv&eacute;n ondulante sobre las aguas del mar, se gesta la idea del ballet que, desde su origen, <strong>es concebido en el entrelazamiento y la mixtura de tiempos, espacios y tradiciones.</strong> G&uuml;iraldes, cuyos modelos literarios los constitu&iacute;an escritores modernistas europeos, escribi&oacute; el libreto. Gara&ntilde;o, que se hab&iacute;a formado, como todo ni&ntilde;o bien, con profesores de arte pl&aacute;stico en Par&iacute;s, confeccion&oacute; los dibujos y pinturas que ser&iacute;an los bocetos de la escenograf&iacute;a y el vestuario. La obra original entrelaza dos leyendas ind&iacute;genas: la del p&aacute;jaro Uruta&uacute; y la de Caapor&aacute; (Dios de la desgracia).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El argumento reproduce una estructura que se repite en la literatura fant&aacute;stica de distintas procedencias. Pone en escena el romance de dos j&oacute;venes de tribus enemigas: la princesa &Ntilde;eambi&uacute;, hija de un cacique y Cuimba&eacute;, pr&iacute;ncipe tup&iacute;. Caapor&aacute;, con su fuerza m&aacute;gica, es el encargado de impedir que se consuma la uni&oacute;n, insuflando un maleficio a la princesa, que cae en un sue&ntilde;o profundo a lo Bella durmiente en medio de la selva. El desenlace de la trama tiene un viso tr&aacute;gico, pero con un final m&aacute;s esperanzador que el de Romeo y Julieta: el agorero de la tribu intenta deshacer el maleficio, pero s&oacute;lo consigue despertar a la princesa de su letargo dici&eacute;ndole al o&iacute;do que Cuimba&eacute; ha muerto. &Ntilde;eambi&uacute; reacciona, pero una vez consciente, embargada por el dolor, se metamorfosea en Uruta&uacute;, el ave cuyo canto remitir&aacute;, desde entonces, al lamento por la muerte de su amado.
    </p><p class="article-text">
        																				***
    </p><p class="article-text">
        <strong>En la otra punta del mundo vive otra leyenda: Vaslav Nijinski</strong>. &iquest;C&oacute;mo se explican los dones, los atributos que, vistos desde la distancia que se interpone entre una butaca y el escenario, parecen otorgados por la gracia divina a alguien que es nada m&aacute;s y nada menos que un hombre? Quienes lo ve&iacute;an bailar, ve&iacute;an a un dios. A Nijinski lo descubre Diaghilev, el empresario y creador de la compa&ntilde;&iacute;a que revoluciona el mundo de la danza: Les Ballet Russes. La carrera de Nijinski es deslumbrante y mete&oacute;rica: el bailar&iacute;n despega hasta traspasar las capas de la atm&oacute;sfera terrestre, se convierte en un astro inigualable y en la cumbre de su esplendor se extingue, acosado por la monstruosidad de su propia brillantez.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En dos ocasiones, antes del declive definitivo, Nijinski viene a Buenos Aires para bailar con la compa&ntilde;&iacute;a de Diaghilev en el Teatro Col&oacute;n. Es en el transcurso de esos viajes que Nijinski toma contacto con G&uuml;iraldes y Gara&ntilde;o, se interesa en el ballet Caapor&aacute; y juntos empiezan a trabajar en una coreograf&iacute;a con m&uacute;sica compuesta especialmente por Stravinsky. Pero la obra no se realiza nunca. Nijinski vuelve a Rusia y ofrece una funci&oacute;n que deja al p&uacute;blico espantado. En su diario, que testimonia la genialidad y el raye, el tironeo desgarrado de una sensibilidad inflamada y permeable capaz de contener en s&iacute; todas las batallas del deseo,&nbsp; escribe sobre esa &uacute;ltima funci&oacute;n: <em>&ldquo;Mi mujer me ama mucho. Tiene miedo por m&iacute;, pues hoy me he mostrado muy nervioso en mi actuaci&oacute;n. He actuado as&iacute; a prop&oacute;sito, pues el p&uacute;blico me comprender&aacute; mejor si estoy nervioso. No comprenden a los artistas que no son nerviosos. Hay que ser nervioso&rdquo;</em> y, un poco m&aacute;s adelante:&nbsp; <em>&ldquo;Quieren que baile cosas alegres. No me gusta la alegr&iacute;a. Amo la vida.&rdquo; </em>Poco despu&eacute;s, va a ser internado en una cl&iacute;nica psiqui&aacute;trica de la que no saldr&aacute; nunca, hasta su muerte.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        																				***
    </p><p class="article-text">
        Ciento cinco a&ntilde;os m&aacute;s tarde, el mundo entero, por primera vez en la historia, vive una desgracia: un virus nuevo y desconocido ataca con ferocidad inaudita a la humanidad, los contagios se multiplican, los medios de todos los pa&iacute;ses reproducen noticias desoladoras: internaciones, enfermedad, muertes a raudales. En las ciudades el sonido omnipresente es el de las sirenas de las ambulancias. Las personas se repliegan en sus casas, aisladas, obligadas a practicar de un d&iacute;a para el otro nuevos modos de transitar la cotidianeidad y de experimentar el tiempo, de trabajar, ganar dinero, estudiar, maternar, paternar, amar, y, en el medio, intentar no enloquecer.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Viviendo en Nueva York estaba, en ese momento, <strong>Herman Cornejo</strong>, que naci&oacute; en Villa Mercedes, San Luis, y desde el a&ntilde;o 2003 es el principal dancer del American Ballet Theater, reconocido como uno de los mejores bailarines del mundo. Acostumbrado a viajar continuamente, a entrenar y ensayar, el inquieto Herman empieza a moverse, pero en otras direcciones. Recuerda una conversaci&oacute;n que hab&iacute;a mantenido hac&iacute;a unos a&ntilde;os con la investigadora Patricia Casa&ntilde;es sobre el proyecto trunco de Nijinski &ndash;en quien Herman est&aacute; especialmente interesado&ndash; y, con el impulso de Mar&iacute;a Jos&eacute; Lavandera, pareja del bailar&iacute;n, decide presentar una propuesta a la New York University (NYU) para reelaborar la obra. La universidad le otorga una beca y Herman Cornejo se pone manos a la obra.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        																					***
    </p><p class="article-text">
        <strong>Desde que era chiquita mi mam&aacute; me llevaba al ballet. Ella quer&iacute;a que fuera bailarina, o al menos fantaseaba con que cumpliera su sue&ntilde;o. </strong>Mis maestros dec&iacute;an que ten&iacute;a condiciones, aunque ahora s&eacute; que la &uacute;nica condici&oacute;n para dedicarse a la danza es la de querer con determinaci&oacute;n dedicarse a bailar y s&oacute;lo a bailar, que el deseo de otro nunca va a realizar lo que puede el propio deseo. Yo no sab&iacute;a lo que quer&iacute;a, o quer&iacute;a demasiadas cosas. Nunca prosper&eacute; como ejecutora de ese deseo ajeno, pero aunque no le di el gusto a mi mam&aacute; de bailar sobre un escenario, amaba ir a ver danza con ella. Presenciar la manifestaci&oacute;n del movimiento encarnado en una compa&ntilde;&iacute;a que sincroniza hasta los gestos, los bailarines que ofrecen su resistencia y parecen flotar no a pesar de, sino con el esfuerzo &ndash;los cuerpos cincelados, puro m&uacute;sculo pegados a sus mallas, sosteniendo toda esa fragilidad en equilibrio inestable&ndash; siempre fue para m&iacute; una fuente de placer y regocijo que no puedo comparar con ninguna otra experiencia esc&eacute;nica. Juntas vimos&nbsp; bailar a varias leyendas de la danza: a Maya Plis&eacute;tskaya cuando ya estaba muy grande y bailaba sin resignaci&oacute;n y con sabidur&iacute;a, a Mija&iacute;l Bar&yacute;shnikov todav&iacute;a joven, espl&eacute;ndido y endiabladamente magn&eacute;tico y, much&iacute;simas veces, a Julio Bocca que, adem&aacute;s, me miraba desde el p&oacute;ster en blanco y negro que ten&iacute;a colgado en mi cuarto de adolescente, al lado de mi otro santo patrono de lo extra&ntilde;o y lo bello: el flaco Spinetta. A Julio Boca una vez lo persegu&iacute; durante dos cuadras, corriendo al lado del auto al que acababa de subirse. &iquest;Qu&eacute; quer&iacute;a? &iquest;Qu&eacute; esperaba? Nunca habr&iacute;a hecho semejante esc&aacute;ndalo por ning&uacute;n artista, por m&aacute;s &iacute;dolo que fuera. De los artistas lo que me interes&oacute; siempre son sus obras, lo que admiro es lo que hacen y dejan, no me importan en tanto personalidades. Pero es que un bailar&iacute;<strong>n no es lo que interpreta, sino lo que hace con el cuerpo, es&nbsp; el anudamiento que se produce entre la experiencia, las sensaciones, el pensamiento, la imaginaci&oacute;n y las formas en que el cuerpo se manifiesta.</strong> El propio Nijinski lo anota en su diario: &ldquo;Trabajo con los brazos y las piernas y la cabeza y los ojos y la nariz y la lengua y el cabello y la piel y el est&oacute;mago y los intestinos&rdquo;. Pens&aacute;ndolo mejor, lo que hace el bailar&iacute;n no es interpretar, sino leer. Porque, como dice&nbsp; Alexandra Kohan: &ldquo;No hay cuerpo sin lectura &rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        																				***
    </p><p class="article-text">
        En el 2017 fuimos mi hija &ndash;que hered&oacute;, a su vez, ese amor y esa fascinaci&oacute;n por la danza&ndash; mi mam&aacute; y yo a Nueva York y vimos, en el Lincoln Center, un programa que reun&iacute;a varias obras de distintos core&oacute;grafos. En algunas de esas obras bailaba Herman Cornejo. No s&eacute; explicar muy bien qu&eacute; es lo que hace que la mirada se detenga particularmente en un s&oacute;lo bailar&iacute;n cuando es todo un cuerpo de baile&nbsp; el que se despliega en un escenario, pero ninguna de las tres pod&iacute;amos mirar a otro que no fuera a Herman. <strong>Hab&iacute;a algo vigoroso y a la vez delicado, sutil, p&iacute;caro, poderosamente atractivo, l&uacute;dico y orgulloso en su interpretaci&oacute;n.</strong> El aire se cortaba con cada salto y, cuando llegaba al piso despu&eacute;s de una pirueta, parec&iacute;a que tuviera algodones en las zapatillas, como si caer fuera algo si no sencillo, al menos satisfactorio, nada grave. Adem&aacute;s, por qu&eacute; no decirlo, su belleza nos embruj&oacute;. Cada rasgo de su cara aindiada creaba una armon&iacute;a aparte: p&oacute;mulos, quijada, labios anchos, ojos negros como peque&ntilde;os escarabajos brillantes, pelo oscuro y encrespado, con ondas que se resist&iacute;an al peinado y le ca&iacute;an sobre la frente. <strong>Soy amante de la danza, una amateur,</strong> ninguna experta. No puedo precisar nada acerca de su t&eacute;cnica, s&oacute;lo puedo decir que el efecto fue absolutamente cautivante y que cuando termin&oacute; la obra y los int&eacute;rpretes salieron de a uno a saludar y le toc&oacute; el turno a Herman, el teatro casi se viene abajo por la fuerza de los aplausos y las ovaciones.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        																									***
    </p><p class="article-text">
        Pero volvamos a su departamento en Nueva York. Ya est&aacute; decidido a trabajar con el material original de Caapor&aacute;, cuyo manuscrito, de pu&ntilde;o y letra de G&uuml;iraldes y los bocetos de Gara&ntilde;o, que constituyen, en s&iacute; mismos, obras de arte, se encuentran en el museo Ricardo G&uuml;iraldes en San Antonio de Areco, donde el escritor ten&iacute;a su estancia. Pero los tiempos son otros. La fuerza de la obra, piensa Herman, est&aacute; en la ra&iacute;z de la leyenda que exige ser rele&iacute;da y reinterpretada desde el presente, desde ese presente de la pandemia, un tiempo fuera de quicio, con otra perspectiva, otra mirada. No la mirada encuadrada en los ideales europeos, sino hundida en las ra&iacute;ces de la tierra de la que es originaria. Al comienzo el nombre del proyecto es: Reimaginando a Nijinski. Con esta idea germinal empieza a buscar, con los recursos que tiene m&aacute;s a mano, es decir, en internet, colaboradores. As&iacute; es como mirando horas de videos en Youtube encuentra a la core&oacute;grafa argentina Anabella Tuliano que es la fundadora y, desde hace m&aacute;s de diez a&ntilde;os, la directora de la compa&ntilde;&iacute;a de danza contempor&aacute;nea Cadabra. Anabella recibe un sorpresivo mail en cuyo remitente figura el nombre de Herman Cornejo y al principio no cae. Despu&eacute;s, cuando confirma que es cierto, que est&aacute; siendo convocada por el prestigioso bailar&iacute;n, va a encargarse de reescribir la obra original y componer una nueva coreograf&iacute;a. Despu&eacute;s se sumar&aacute; al proyecto el resto del equipo.
    </p><p class="article-text">
        Al tiempo de trabajar en un solo (que al comienzo constitu&iacute;a todo el proyecto para presentar a la universidad) a distancia, con las dificultades de la tecnolog&iacute;a &ndash;el delay, las interrupciones de se&ntilde;al, la ausencia de planos en m&uacute;ltiples dimensiones&ndash; lleg&oacute; el ofrecimiento <strong>del Teatro del Bicentenario de San Juan</strong> para ampliar el experimento y convertirlo en un espect&aacute;culo hecho y derecho que pudiera presentarse ante el p&uacute;blico.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cuando Herman pudo por fin viajar para continuar los ensayos en Buenos Aires con todos los miembros de la compa&ntilde;&iacute;a Cadabra, la obra ya estaba en buena parte armada. Fueron aproximadamente doce meses de ensayos en los que Herman iba y ven&iacute;a de una ciudad a otra hasta que lleg&oacute; la fecha del estreno, el 2 de diciembre.
    </p><p class="article-text">
        																					***
    </p><p class="article-text">
        Un tiempo antes, Herman Cornejo hab&iacute;a estado en Buenos Aires, adem&aacute;s, para protagonizar en el Teatro Col&oacute;n Romeo y Julieta, de Kenneth MacMillan, con otros bailarines invitados del American Ballet. Cada vez que ven&iacute;a a bailar a Buenos Aires en una nueva obra, con mi hija intent&aacute;bamos conseguir entradas, pero conseguir una entrada para una funci&oacute;n de ese nivel en el Col&oacute;n sin tener un abono, aunque sea en la pajarera m&aacute;s alejada del escenario, es m&aacute;s dif&iacute;cil que atrapar una luci&eacute;rnaga con palitos chinos. As&iacute; que, cuando vimos que estaban agotadas, mi hija hizo un peque&ntilde;o drama. Desde ese viaje a Nueva York fantaseaba con volver a presenciar la magia de Herman, pero estaba empezando a perder la ilusi&oacute;n. Un tiempo despu&eacute;s vi, en Instagram, el anuncio de la obra que iban a presentar en el Teatro del Bicentenario y que hab&iacute;an rebautizado Anima Animal. Hab&iacute;a videos que reproduc&iacute;an en blanco y negro peque&ntilde;os fragmentos de los ensayos y esas im&aacute;genes funcionaron como el p&eacute;ndulo de un hipnotizador. Le di clic al link que nos dirig&iacute;a a la boleter&iacute;a virtual, saqu&eacute; dos entradas para la &uacute;ltima funci&oacute;n (ser&iacute;an tres en total) y, despu&eacute;s, dos pasajes a la ciudad de San Juan.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Rajarnos. Eso hicimos mi hija y yo durante los cuatro d&iacute;as que estuvimos en San Juan. Dos d&iacute;as en una posada a una hora de la ciudad, en donde s&oacute;lo hab&iacute;a una habitaci&oacute;n (un cuarto, un ba&ntilde;o y nada m&aacute;s) construida en el centro de un terreno enorme, a unos metros de un vi&ntilde;edo y al lado de una pileta que era como un oasis en medio del calor abrasante. Dos d&iacute;as silenciosos y tranquilos en los que el tiempo se expand&iacute;a como el pl&aacute;stico expuesto a altas temperaturas, tiempo de no hacer nada, s&oacute;lo esperar que llegara la noche de la funci&oacute;n. Dos d&iacute;as a cielo abierto, un cielo que de tan azul quemaba, un sol que se alzaba con el esplendor de los astros que todo lo pueden y despu&eacute;s se escond&iacute;a detr&aacute;s de las monta&ntilde;as, fosforeciendo anaranjado y desplegando sus rayos como extremidades que se estiran hasta languidecer.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Anima Animal empieza as&iacute;: un mont&iacute;culo de cuerpos descubiertos, expuestos, casi desnudos, movi&eacute;ndose con la armon&iacute;a ininterrumpida del agua, s&iacute;mbolo del comienzo de la vida y tambi&eacute;n de la destrucci&oacute;n, al comp&aacute;s de la m&uacute;sica. Cuerpos que se funden, se confunden, recortados sobre el escenario negro en cuyo fondo se distingue una cascada de luz que proyecta su brillo sobre la superficie trabajada de cada m&uacute;sculo. Las caras en sombra se repliegan, repliegan su singularidad distintiva, lo que se ve es una sola forma, una imagen de la totalidad que pronto va a derramarse para dar paso a lo m&uacute;ltiple.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y es que de eso se trata rajarse (en el sentido que le da la fil&oacute;sofa y bailarina Marie Bardet): no s&oacute;lo irse, huir, escapar, evadirse, sino tambi&eacute;n abrirse, hendirse, multiplicarse, quebrarse, florecer, abrir espacios, discontinuidades.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En la versi&oacute;n de Cornejo y Tulliano, que investigaron las diferentes variantes de la leyenda, los amantes son Guyra (Cornejo) e Ivy (Ximena Pinto). El conflicto ya no es externo, el villano no es el dios terrible Caapor&aacute; sino que son las propias contradicciones las que desgarran al h&eacute;roe, tan noble como ambicioso, tan generoso como mezquino, tan capaz de amar como de odiar, las que van a desencadenar el drama. Ivy tambi&eacute;n est&aacute; tironeada, dividida: ama a Guyra, pero le teme, es fr&aacute;gil y a la vez, fuerte. El argumento pone en escena el peligro al que se exponen los hombres cuando se creen dioses, la amenaza de desconocer los l&iacute;mites, de hacer un uso desorbitado de su poder sobre la naturaleza y sobre el otro.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Anima Animal apuesta todo a la potencia de las torsiones, los roces y los pliegues que se producen al enlazar en un mismo tejido materiales de distintas fuentes, al mestizaje de&nbsp; t&eacute;cnicas, el contagio, ya no de un virus letal, sino de otra clase de influencia, la que resulta en verdaderas obras de arte.</strong> Cornejo brilla como siempre, pero no opaca ni impone su destreza ante la gracia y el entrenamiento de cada uno de los miembros de la compa&ntilde;&iacute;a Cadabra. Tulliano, en lugar de limar los bordes, trabaja con la yuxtaposici&oacute;n y juega con lo que ofrecen las diferencias. Cuando la imagino, la veo, como en un cuento de hadas,&nbsp; dirigiendo con una varita m&aacute;gica en la mano.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El final es, como dir&iacute;a mi hija:, &ldquo;&eacute;pico&rdquo;. El guerrero Ivy, trastornado por el dolor de haber provocado la muerte de su amada, se transforma en p&aacute;jaro y el cuerpo del bailar&iacute;n se contorsiona hasta cobrar la forma del animal para culminar volando en el aire.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esa noche mi hija y yo volvimos a nuestro hotel en la ciudad chochas de contentas. Nos quedaba todo un d&iacute;a para no hacer nada. A la ma&ntilde;ana siguiente, mientras desayun&aacute;bamos, los vimos. Eran ellos. Estaban en la mesa de al lado desayunando, como personas normales. Los bailarines y la directora de la obra. Al rato, apareci&oacute; Herman. A pesar de que mi hija me rog&oacute; que no lo hiciera, me acerqu&eacute;. Quise decirle algo de todo lo estoy escribiendo ahora, pero las palabras no sal&iacute;an de mi boca, s&oacute;lo pod&iacute;a tartamudear. El hombre que estaba frente a m&iacute; no ten&iacute;a para nada la actitud de una estrella distante y magn&iacute;fica, me miraba con compasi&oacute;n y dulzura, esperando que yo lograra desenredar alguna frase coherente. Me sent&iacute; muy est&uacute;pida y desamparada: &iquest;qu&eacute; iba a ser de m&iacute; si perd&iacute;a la capacidad de articular el lenguaje? Entonces se par&oacute; de su silla y por un segundo me abraz&oacute;. Despu&eacute;s fue hasta la mesa en donde mi hija nos miraba ya no s&eacute; si con verg&uuml;enza o con emoci&oacute;n, a saludarla a ella. Al rato, como mortales que somos, est&aacute;bamos todos d&aacute;ndonos chapuzones en la pileta del hotel.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Yo no creer&iacute;a en un dios que no supiera bailar&rdquo; escribi&oacute; una vez F. Nietzsche. Y de lo que hablaba era de que lo divino, lo espiritual, la inteligencia, no puede &ndash;no debe&ndash; separarse de los goces del cuerpo. Eso es lo que se ve cuando Herman Cornejo baila: a un hombre que carga, como todos nosotros, con un cuerpo, el mismo cuerpo que es, a la vez, fuente de dolor, de incomodidad, de malestar y tambi&eacute;n de placer. El mismo cuerpo que se fortalece y se deteriora, que cambia. El cuerpo que se manifiesta hambriento, voluptuoso, que se enferma. Con ese cuerpo el bailar&iacute;n baila. Herman Cornejo, a quien escuch&eacute; decir en una entrevista:<strong> &ldquo;Yo nac&iacute; para la danza&rdquo;</strong> es alguien que sabe, con un saber no sabido, o mejor: sin la pesadez que el saber supone, ser ligero.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>VC</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Virginia Cosin]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/conexiones/dios-bailar_129_9802379.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 17 Dec 2022 03:17:03 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un Dios que sabe bailar]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ballet,Herman Cornejo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Bailarinas ucranianas escapan de la guerra: “Vivíamos en un sótano hasta que entraron los rusos”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mundo/bailarinas-ucranianas-guerra-compania-danza_1_8896299.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/44b8652e-00f9-49f2-8ed7-005a0629580f_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Bailarinas ucranianas escapan de la guerra: &quot;Vivíamos en un sótano hasta que entraron los rusos&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La Compañía Nacional de Danza ha acogido a cinco bailarinas del Ballet de Kiev que huyeron del país en pleno conflicto bélico conduciendo a través de un bosque o hacinadas en trenes de refugiados: "La herida está abierta y se siguen cometiendo atrocidades"</p></div><iframe src="https://geo.dailymotion.com/player/x8zbz.html?video=x89r7zl" allowfullscreen allow="fullscreen; picture-in-picture; web-share"></iframe><p class="article-text">
        El domingo 21 de febrero, el Ballet de la &Oacute;pera Nacional de Kiev estaba representando <em>El lago de los cisnes</em> y ensayando <em>La bayadera</em>, una complicad&iacute;sima obra de tres actos. El 24 ya no hab&iacute;a ensayos, actuaciones ni ballet. Solo guerra. Cinco bailarinas ucranianas se han integrado en la Compa&ntilde;&iacute;a Nacional de Danza despu&eacute;s de huir de su pa&iacute;s y en el marco del programa Talento Emergente. Tres de ellas han accedido a relatar a la prensa este mes de pesadilla en el que han dejado atr&aacute;s a sus familias a cambio de sobrevivir, como aseguran algunas. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Agradezco a la Compa&ntilde;&iacute;a Nacional de Danza la oportunidad de estar a salvo&rdquo;, ha expresado Anastasia Kovalevska, de 21 a&ntilde;os. &ldquo;Una semana antes de venir, viv&iacute;amos con mi familia en un s&oacute;tano hasta que los soldados rusos entraron, nos apuntaron con sus armas y nos echaron de casa&rdquo;, ha dicho entre l&aacute;grimas y abrazada a sus compa&ntilde;eras. 
    </p><p class="article-text">
        La joven resid&iacute;a en Makarov, una de las ciudades m&aacute;s castigadas por el ej&eacute;rcito de Putin y que hab&iacute;a sido ocupada d&iacute;as antes del comienzo de la lucha armada. A principios de marzo, su madre, su t&iacute;a, su prima y su hermano peque&ntilde;o escaparon en coche, condujeron hasta la frontera con Polonia y de ah&iacute; a Italia, donde la mayor&iacute;a se han quedado. Anastasia se march&oacute; porque necesitaba seguir entrenando y en el pa&iacute;s vecino no le ofrecieron la oportunidad.
    </p><p class="article-text">
        Las tres se muestran agradecidas con el ballet espa&ntilde;ol y con su director, Joaqu&iacute;n de Luz, que ha pedido sensibilidad y comprensi&oacute;n antes de empezar la rueda de prensa. &Eacute;l supo de ellas gracias a la veterana bailarina Anastasia Matvienko, que ha gestionado las residencias de gran parte de las 80 mujeres que forman parte de la compa&ntilde;&iacute;a de Kiev. Las bailarinas se han repartido por los pa&iacute;ses b&aacute;lticos, Polonia, Rep&uacute;blica Checa o Eslovenia. Las cinco que ahora est&aacute;n en Madrid viven en un piso prestado por un miembro de la Compa&ntilde;&iacute;a y nadie sabe decir hasta cu&aacute;ndo se van a quedar. &ldquo;En principio es algo temporal, ellas est&aacute;n deseando volver a sus casas&rdquo;, asegura De Luz.
    </p><p class="article-text">
        Lo cierto es que todas cuentan los d&iacute;as para volver, reencontrarse con sus seres queridos y con los miembros del ballet que se han tenido que quedar luchando. Todos los bailarines de la &Oacute;pera de Kiev forman parte de la defensa territorial de la capital. &ldquo;Vivimos entre dos realidades. La de aqu&iacute;, que est&aacute; en paz, y la que hemos dejado. Rezo mucho por los soldados que est&aacute;n defendiendo nuestro pa&iacute;s y por poder volver pronto&rdquo;, reconoce Lisa Semenenko, de 24 a&ntilde;os. Ella tambi&eacute;n se emociona al recordar c&oacute;mo escap&oacute; del pa&iacute;s en un tren de refugiados, hacinada, donde ni siquiera los mayores ten&iacute;an asientos, y que le llev&oacute; durante 12 horas hasta la frontera. &ldquo;Podr&iacute;a contar m&aacute;s cosas, pero la herida est&aacute; abierta y es muy dif&iacute;cil porque se siguen cometiendo barbaridades&rdquo;, se disculpa.
    </p><p class="article-text">
        La veterana del grupo es Katia Khanivkova, a pesar de tener 25 a&ntilde;os. Ella, como Lisa, tiene a toda su familia en Ucrania y reconoce que est&aacute;n consternadas, pero que &ldquo;el ambiente de la compa&ntilde;&iacute;a compensa&rdquo; la tristeza. &ldquo;Estoy deseando volver a mi pa&iacute;s y celebrar la victoria&rdquo;, dice con un h&aacute;lito de esperanza. Ella huy&oacute; en coche con su hermana durante cuatro d&iacute;as, &ldquo;porque las carreteras estaban destrozadas y atravesamos el bosque&rdquo;. Sab&iacute;a que ten&iacute;a que encontrar la forma de irse y de seguir entrenando.
    </p><p class="article-text">
        Las bailarinas o bailarines profesionales tienen ese h&aacute;ndicap: cada d&iacute;a sin practicar, es un d&iacute;a perdido. &ldquo;Muchos pensar&aacute;n que el ballet es algo secundario en una guerra. Pero ser bailar&iacute;n no es una profesi&oacute;n, es nuestra identidad&rdquo;, ha explicado Joaqu&iacute;n de Luz. El director de la CND se ha &ldquo;quitado el sombrero&rdquo; ante su equipo y el resto del elenco. &ldquo;Su actitud ha sido ejemplar, han donado de todo, ropa y alimentos, y las han hecho sentir bienvenidas&rdquo;, ha a&ntilde;adido.
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                    alt="Ensayo de la CND con las nuevas compañeras ucranianas"
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            <span class="title">
                Ensayo de la CND con las nuevas compañeras ucranianas                            </span>
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        Katia forma parte de las filas del English National Ballet e interpretar&aacute; el rol de <em>Giselle</em> junto a Joaqu&iacute;n de Luz, en la piel de Albrecht, durante la funci&oacute;n del 20 de mayo y junto al bailar&iacute;n solista Yanier G&oacute;mez Noda el d&iacute;a 21. Por su parte, Lisa y Kateryna Chupina &ndash;que no quiso participar en la rueda de prensa&ndash; engrosar&aacute;n el cuerpo de baile de<em> Giselle </em>en el papel de Willis. Las dem&aacute;s seguir&aacute;n ensayando y desarrollando su potencial art&iacute;stico junto a los bailarines de la CND.
    </p><h3 class="article-text">El ballet, en primera l&iacute;nea por la paz</h3><p class="article-text">
        El primer sector de la cultura que tom&oacute; medidas en solidaridad con la invasi&oacute;n de Ucrania fue el ballet. Las compa&ntilde;&iacute;as y espect&aacute;culos rusos fueron <a href="https://www.eldiario.es/cultura/ballet-ruso-espana-merida-real_1_8791882.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">cancelados en cascada de los grandes teatros europeos</a>, como el Royal Opera House de Londres o el Teatro Real de Madrid, y de citas importantes como el Festival de M&eacute;rida. 
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n algunos bailarines rusos se despidieron de sus compa&ntilde;&iacute;as en se&ntilde;al de protesta, como <span class="highlight" style="--color:#fafafa;">Olga Smirnova, que dej&oacute; el Bolsh&oacute;i de Mosc&uacute; para unirse al Ballet Nacional Holand&eacute;s. El pasado 5 de abril, Smirnova bail&oacute; en N&aacute;poles junto a Anastasia Gurskaya</span><span class="highlight" style="--color:#fafafa;"><strong>,</strong></span>&nbsp;una de las estrellas de la &Oacute;pera de Kiev, <a href="https://www.elespanol.com/mujer/actualidad/20220406/mejores-bailarinas-rusia-ucrania-comparten-escenario-defender/662933776_0.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">para recoger fondos y defender la paz.</a>
    </p><p class="article-text">
        La guerra sorprendi&oacute; al Ballet de la Ciudad de Kiev en una residencia temporal en Par&iacute;s, donde permanecen desde el pasado febrero. Aunque agradecen al Th&egrave;atre du Chatelet la hospitalidad, a&uacute;n no dan entrevistas porque est&aacute;n &ldquo;tanto f&iacute;sica como emocionalmente agotados&rdquo;, seg&uacute;n confes&oacute; la subdirectora de la compa&ntilde;&iacute;a a&nbsp;<a href="https://www.independentespanol.com/tag/the-associated-press" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">The Associated Press</a>. &ldquo;Todos est&aacute;n preocupados por sus familias, seres queridos y amigos que han permanecido all&iacute;, en nuestro hogar. Ha sido muy dif&iacute;cil&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mónica Zas Marcos]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mundo/bailarinas-ucranianas-guerra-compania-danza_1_8896299.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 06 Apr 2022 19:18:13 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Bailarinas ucranianas escapan de la guerra: “Vivíamos en un sótano hasta que entraron los rusos”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ucrania,Guerra en Ucrania,Ballet]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Colón Fábrica, una exposición que muestra el detrás de escena de las obras más célebres]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/conexiones/colon-fabrica-exposicion-muestra-detras-escena-obras-celebres_1_8525814.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fe196d4a-a60b-48c0-9c83-47374afa6eaa_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Colón Fábrica, una exposición que muestra el detrás de escena de las obras más célebres"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La muestra se puede visitar en La Boca, en Av. Pedro de Mendoza 2163, los sábados, domingos y feriados de 12 a 18h.</p></div><p class="article-text">
        Se exhibe la utiler&iacute;a, las escenograf&iacute;as, el vestuario y el decorado utilizados en las &oacute;peras m&aacute;s conocidas del Teatro Col&oacute;n, en un galp&oacute;n de 7500 m2. La idea es mostrar el detr&aacute;s de escena de las obras y homenajear a los trabajadores del teatro que realizaron las piezas.
    </p><p class="article-text">
        En la <a href="https://teatrocolon.org.ar/en/news/theater/colon-fabrica-un-magico-recorrido-por-las-grandes-producciones-del-teatro-colon-llega" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">p&aacute;gina web</a> se explica que &ldquo;Col&oacute;n F&aacute;brica es un proyecto integral en el que conviven la producci&oacute;n art&iacute;stica y escenot&eacute;cnica, la formaci&oacute;n con salida laboral y la preservaci&oacute;n del patrimonio&rdquo;. Se trata de uno de los pocos teatros en el mundo que produce todas las piezas que necesita para sus espect&aacute;culos.
    </p><p class="article-text">
        La <a href="https://eventoscolon.tuentrada.com/account/login" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">entrada</a> general para turistas cuesta $550 y $350 para argentinos residentes; la de jubilados, estudiantes de colegios primarios, secundarios y universitarios vale $200; las personas con discapacidad y ni&ntilde;os menores de siete a&ntilde;os pueden ingresar gratis.
    </p><p class="article-text">
        Hay escenograf&iacute;as de las producciones m&aacute;s recientes del teatro, como <em>Turandot (2019)</em>, <em>La Boh&egrave;me (2018)</em>, <em>Un tranv&iacute;a llamado deseo (2019)</em>, <em>Los cuentos de Hoffmann (2019)</em>, <em>Don Pasquale (2019)</em>, <em>Rigoletto (2019), Aida (2018),</em> y<em> El Corsario (2011)</em>. En la muestra hay un c&oacute;digo QR junto a las piezas para acceder a m&aacute;s informaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El galp&oacute;n donde se realiza la exhibici&oacute;n est&aacute; ubicado en el Distrito de las Artes del barrio de La Boca. Es un espacio que se usa para llevar a cabo tareas de reacondicionamiento y donde se dictan materias de la carrera de <a href="https://teatrocolon.org.ar/en/node/3866" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Artes Escenot&eacute;cnicas</a> del <a href="https://teatrocolon.org.ar/es/instituto-superior-de-arte/instituto-superior-de-arte" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Instituto Superior de Arte del Teatro Col&oacute;n</a>.
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        <em>MGF</em>
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      <dc:creator><![CDATA[elDiarioAR]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/conexiones/colon-fabrica-exposicion-muestra-detras-escena-obras-celebres_1_8525814.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 25 Nov 2021 19:15:57 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Colón Fábrica, una exposición que muestra el detrás de escena de las obras más célebres]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Teatro Colón,Arte,Ópera,Teatro,Ballet,CABA]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El Teatro Colón reabre a partir de julio con conciertos, temporada lírica y ballet]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/teatro-colon-reabre-partir-julio-conciertos-temporada-lirica-ballet_1_8078927.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a4f17f6e-3045-4c7a-9acf-51fdb0e18bbb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El Teatro Colón reabre a partir de julio con conciertos, temporada lírica y ballet"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Tras el segundo cierre sanitario por la pandemia de coronavirus, el Colón vuelve con una grilla reprogramada y con protocolos sanitarios. El 2/7 la Filarmónica de Buenos Aires inaugura su ciclo bajo la batuta del maestro Enrique Arturo Diemecke.</p></div><p class="article-text">
        Tras el segundo cierre sanitario por la pandemia de coronavirus, <strong>el Teatro Col&oacute;n reabrir&aacute; sus puertas a partir de julio </strong>con una grilla reprogramada y con protocolos sanitarios que incluir&aacute; conciertos de la Orquesta Filarm&oacute;nica de Buenos Aires, de la Orquesta Estable del Col&oacute;n, el inicio de la temporada l&iacute;rica y funciones del Ballet Estable. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El muy esperado regreso del Teatro Col&oacute;n significa que se puede disfrutar de la cultura, siempre y cuando mantengamos el compromiso de seguir cuid&aacute;ndonos&rdquo;, manifest&oacute; el ministro de Cultura de la Ciudad de Buenos Aires, <strong>Enrique Avogadro,</strong> en un comunicado.
    </p><p class="article-text">
        Por su parte, <strong>Mar&iacute;a Victoria Alcaraz,</strong> Directora General del Col&oacute;n, apunt&oacute;: &ldquo;Es una inmensa alegr&iacute;a poder anunciar el retorno a las funciones presenciales. Lo haremos con la gran satisfacci&oacute;n de levantar el tel&oacute;n y volver a encontrarnos con el p&uacute;blico, asumiendo el compromiso y la responsabilidad de garantizar la salud de artistas, trabajadores y vecinos de la ciudad&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Por orden calendario, la vuelta de la actividad presencial en el m&aacute;ximo coliseo nacional correr&aacute; por cuenta de la Filarm&oacute;nica de Buenos Aires, que el viernes 2 a las 20 inaugurar&aacute; su ciclo bajo la batuta del maestro Enrique Arturo Diemecke presentando &ldquo;Das Lied von der Erde&rdquo;, de Gustav Mahler con orquestaci&oacute;n de c&aacute;mara de Arnold Schoenberg y junto a las participaciones como solistas de la mezzosoprano Guadalupe Barrientos y del tenor Gustavo L&oacute;pez Manzitti.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/1408545538438537216?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        El domingo 4, a partir de las 17, la Orquesta Estable del Col&oacute;n actuar&aacute; bajo la direcci&oacute;n musical del maestro Marcelo Ayub junto a la soprano Jacquelina Livieri, la mezzosoprano Florencia Machado y el violonchelista Stanimir Todorov como solistas interpretando &ldquo;Stabat Mater&rdquo; de Giovanni Battista Pergolesi y &ldquo;Concierto N&deg;3 en sol mayor, G480&rdquo;, de Luigi Boccherini. 
    </p><p class="article-text">
        En tanto, el inicio de la temporada l&iacute;rica - con funciones previstas para el 8, 10 y 13 a las 20 y el 11 a las 17- comenzar&aacute; con &ldquo;Altri Canti&rdquo;, una selecci&oacute;n de piezas del compositor italiano Claudio Monteverdi, bajo la direcci&oacute;n musical de Marcelo Birman, direcci&oacute;n de escena de Pablo Maritano, escenograf&iacute;a de Nicol&aacute;s Boni, dise&ntilde;o de vestuario de Renata Schussheim e iluminaci&oacute;n de Jose Luis Fioruccio. 
    </p><p class="article-text">
        El primer t&iacute;tulo l&iacute;rico contar&aacute; con la presencia de destacados int&eacute;rpretes como las sopranos Oriana Favaro, Constanza D&iacute;az Fal&uacute;, Daniela Tabernig y Adriana Mastr&aacute;ngelo, el bar&iacute;tono V&iacute;ctor Torres y el bajo Hern&aacute;n Iturralde. 
    </p><p class="article-text">
        La presencia del Ballet Estable del Col&oacute;n bajo la direcci&oacute;n de Paloma Herrera abrir&aacute; su programaci&oacute;n el viernes 23 de julio a las 20 con un Programa Mixto, con los estrenos de &ldquo;Vendaval&rdquo;, de Tchaikovsky, con coreograf&iacute;a de Maximiliano Iglesias e &ldquo;Itinerario Piazzolla&rdquo;, con coreograf&iacute;a de Alejandro Cervera.
    </p><p class="article-text">
        <em>CB con informaci&oacute;n de T&eacute;lam</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiarioAR]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/teatro-colon-reabre-partir-julio-conciertos-temporada-lirica-ballet_1_8078927.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 26 Jun 2021 17:32:33 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El Teatro Colón reabre a partir de julio con conciertos, temporada lírica y ballet]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Teatro Colón,Música,Ballet]]></media:keywords>
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