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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Guerra Fría]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/guerra-fria/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Guerra Fría]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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    <item>
      <title><![CDATA[La Guerra Fría en América Latina]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/guerra-fria-america-latina_1_11581993.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/15475162-e1c6-4519-8894-72bdbbd4cde0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La Guerra Fría en América Latina"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La Guerra Fría dominó el escenario global después de la Segunda Guerra Mundial. Los Estados Unidos y la Unión
Soviética, desde entonces y hasta la década de 1990, se enfrentaron bajo la idea de alentar dos formas de modernidad, una capitalista y otra socialista.</p></div><p class="article-text">
        En las &uacute;ltimas d&eacute;cadas la historiograf&iacute;a avanz&oacute; mucho en el conocimiento sobre la &eacute;poca, aportando nuevas perspectivas y preguntas. Sin embargo, Am&eacute;rica Latina no ha ocupado un lugar destacado entre los especialistas y en muchos casos ha sido dejada de lado respecto a la contienda mundial.
    </p><p class="article-text">
        En este episodio el historiador italiano <strong>Vanni Pettin&aacute;</strong> presenta, a partir de su libro <em>La Historia M&iacute;nima de la Guerra Fr&iacute;a en Am&eacute;rica Latina</em>, una mirada distinta al destacar, por un lado, el activo rol que ocup&oacute; la regi&oacute;n en ese contexto hist&oacute;rico y, por el otro, lo fundamental que result&oacute; su influjo en nuestra historia reciente.
    </p><p class="article-text">
        Conducci&oacute;n: Mart&iacute;n Ribadero
    </p><p class="article-text">
        Edici&oacute;n y producci&oacute;n de sonido: Ian Guti&eacute;rrez y Mart&iacute;n Shindell
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure><p class="article-text">
        <a href="https://open.spotify.com/show/6ZzcVyIlDzcz3YaXAb7KEg" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">HistoriAr</a>&nbsp;es un podcast creado y producido por la&nbsp;<strong>Asociaci&oacute;n Argentina de Investigadores en Historia&nbsp;</strong>(<strong>AsAIH</strong>)<strong>.</strong>&nbsp;Cada episodio aborda un tema espec&iacute;fico de historia argentina, latinoamericana o mundial.
    </p><p class="article-text">
        <em>AsAIH</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Asociación Argentina de Investigadores en Historia (AsAIH)]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/guerra-fria-america-latina_1_11581993.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 10 Aug 2024 03:06:53 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La Guerra Fría en América Latina]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Historia,Guerra Fría]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La guerra en Ucrania impulsa el gasto militar en Europa a niveles de la Guerra Fría]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mundo/the-guardian/guerra-ucrania-impulsa-gasto-militar-europa-niveles-guerra-fria_1_10145765.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/74ac13d1-994b-4c87-8064-609eebd60c22_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La guerra en Ucrania impulsa el gasto militar en Europa a niveles de la Guerra Fría"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El estallido de la guerra en Ucrania provocó el mayor incremento del gasto militar en Europa en los últimos 30 años, informó el Instituto Internacional de la Paz de Estocolmo (SIPRI, por sus siglas en inglés)</p></div><p class="article-text">
        El gasto en defensa de Europa central y occidental ya es mayor que el del &uacute;ltimo a&ntilde;o de la Guerra Fr&iacute;a. Seg&uacute;n el informe anual del Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo, en 2022 alcanz&oacute; el m&aacute;ximo hist&oacute;rico de 2,24 billones de d&oacute;lares en todo el mundo [unos 2,02 billones de euros].
    </p><p class="article-text">
        El estallido de la guerra en Ucrania provoc&oacute; el mayor incremento del gasto militar en Europa en los &uacute;ltimos 30 a&ntilde;os, inform&oacute; el Instituto Internacional de la Paz de Estocolmo (SIPRI, por sus siglas en ingl&eacute;s).
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n las estimaciones del centro de estudios, el gasto de los pa&iacute;ses de Europa central y occidental fue un 30% superior al de hace diez a&ntilde;os, alcanzando los 345.000 millones de d&oacute;lares en 2022 [unos 311.000 millones de euros]. La suma es, en t&eacute;rminos reales, mayor que la de 1989, &uacute;ltimo a&ntilde;o de la Guerra Fr&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Alemania es una de las naciones que han roto con el pasado reciente. El <em>zeitenwende</em> (punto de inflexi&oacute;n) anunciado en 2022 por el canciller, Olaf Scholz, ha significado el mayor rearme del pa&iacute;s desde la Segunda Guerra Mundial. El presupuesto militar alem&aacute;n ocup&oacute; la s&eacute;ptima posici&oacute;n mundial el a&ntilde;o pasado, por detr&aacute;s del de Estados Unidos, China, Rusia, India, Arabia Saud&iacute; y Reino Unido.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Est&aacute;n previstos nuevos aumentos del gasto. Alemania cre&oacute; el a&ntilde;o pasado un fondo extrapresupuestario de 105.000 millones de d&oacute;lares que a partir de 2023 se destinar&aacute; a mejorar la capacidad militar de sus fuerzas armadas.
    </p><p class="article-text">
        Francia, Corea del Sur y Jap&oacute;n ocupan los otros tres puestos hasta completar la lista de los primeros diez pa&iacute;ses por su gasto en defensa.
    </p><p class="article-text">
        Con 68.500 millones de d&oacute;lares [unos 61.720 millones de euros], el Reino Unido es el pa&iacute;s de Europa central y occidental que tuvo mayor gasto militar en 2022. De ese total, unos 2.500 millones de d&oacute;lares o el 3,6% se emplearon en ayudar financieramente a Ucrania [unos 2.253 millones de euros].
    </p><p class="article-text">
        Para Europa en su conjunto, incluyendo a Ucrania y a Rusia, el aumento en el gasto fue de un 13% interanual. Seg&uacute;n el informe del SIPRI, se trata del &ldquo;mayor incremento anual del gasto total europeo en la era posterior a la Guerra Fr&iacute;a&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Se calcula que el gasto militar de Rusia creci&oacute; un 9,2%, hasta un total de aproximadamente 86.400 millones de d&oacute;lares en 2022 [unos 77.848 millones de euros], una cifra que signific&oacute; el 4,1% de su PIB del pa&iacute;s, frente al 3,7% que el gasto militar ruso hab&iacute;a representado en 2021 con relaci&oacute;n a su PIB.
    </p><p class="article-text">
        Tras un aumento del 640% en su gasto militar, Ucrania ocup&oacute; la posici&oacute;n und&eacute;cima mundial en 2022. La importancia relativa de su gasto en defensa es, con diferencia, la mayor: un 34% del PIB ucraniano.
    </p><p class="article-text">
        Otros pa&iacute;ses con grandes incrementos interanuales son Finlandia, con un incremento de 36%; Lituania, con 27%; Suecia, con 12%; y Polonia, con 11%.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n Diego Lopes da Silva, investigador senior del SIPRI dentro de su programa de gasto militar y producci&oacute;n de armamento, 2022 podr&iacute;a ser s&oacute;lo el comienzo de un rearme gigantesco. &ldquo;En Europa central y occidental, la invasi&oacute;n de Ucrania ha tenido un impacto inmediato en las decisiones de gasto militar&rdquo;, dijo: &ldquo;En varios gobiernos esto ha incluido planes plurianuales para aumentar el gasto. Por eso es razonable esperar que en los pr&oacute;ximos a&ntilde;os siga aumentando el gasto militar en Europa central y occidental&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La invasi&oacute;n de Ucrania por Vlad&iacute;mir Putin el 24 de febrero de 2022 ha sido un &ldquo;motor importante&rdquo; del gasto mundial en armamento, dice el informe, pero el gasto en defensa lleva dos d&eacute;cadas de aumento generalizado en todo el mundo. En 2014, los pa&iacute;ses miembros de la OTAN se hab&iacute;an comprometido a elevar su gasto en defensa hasta el 2% del PIB en 2024. Seg&uacute;n el informe del Sipri, 2022 fue el octavo a&ntilde;o consecutivo de incrementos en el gasto militar mundial.
    </p><p class="article-text">
        Con un total de 877.000 millones de d&oacute;lares en 2022 [unos 790.000 millones de euros], Estados Unidos sigue siendo con diferencia el pa&iacute;s con mayor gasto en defensa del mundo. Su gasto represent&oacute; el a&ntilde;o pasado el 39% del total mundial.
    </p><p class="article-text">
        Le sigue China, cuyo gasto militar ha aumentado durante 28 a&ntilde;os consecutivos, con una asignaci&oacute;n estimada de 292.000 millones de d&oacute;lares en 2022 [unos 263.000 millones de euros], lo que significa un 4,2% m&aacute;s que en 2021 y un 63% m&aacute;s que en 2013.
    </p><p class="article-text">
        Por detr&aacute;s de Rusia, India es el cuarto pa&iacute;s por su gasto militar en 2022. Destin&oacute; 81.400 millones de d&oacute;lares a la defensa [unos 73.340 millones de euros], un 6% m&aacute;s que en 2021 y un 47% m&aacute;s que en 2013. En parte es un reflejo de sus continuas tensiones fronterizas con China y con Pakist&aacute;n. Modernizar las infraestructuras y equipamiento de las fuerzas armadas en su disputada frontera con China represent&oacute; el 23% de su gasto militar.
    </p><p class="article-text">
        En Arabia Saud&iacute; el gasto militar alcanz&oacute; una cifra estimada de 75.000 millones de d&oacute;lares en 2022 [unos 67.580 millones de euros], un 16% m&aacute;s que en 2021. Es el primer aumento interanual desde 2018 y se explica por el liderazgo del reino en la coalici&oacute;n de pa&iacute;ses que intervienen desde 2015 en la guerra de Yemen. Despu&eacute;s de Ucrania, es el segundo pa&iacute;s por el peso relativo que el gasto militar tiene en su presupuesto: representa el 7,4% del PIB saud&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El aumento continuado del gasto militar mundial en los &uacute;ltimos a&ntilde;os es la se&ntilde;al de que vivimos en un mundo cada vez m&aacute;s inseguro&rdquo; dijo Nan Tian, otro investigador senior del SIPRI dentro de su programa de gasto militar y producci&oacute;n de armamento. &ldquo;Los pa&iacute;ses est&aacute;n reforzando su potencia militar en respuesta a un entorno de seguridad que ven deteriorarse y para el que no preven mejoras dentro del futuro pr&oacute;ximo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En el informe del SIPRI hay algunas se&ntilde;ales para la esperanza. El gasto militar de los pa&iacute;ses africanos fue de 39.400 millones de d&oacute;lares en 2022 [unos 35.500 millones de euros], lo que representa su primera disminuci&oacute;n desde 2018. El total para la regi&oacute;n fue un 5,3% inferior al de 2021, y un 6,4% inferior al de 2013.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Daniel Boffey]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mundo/the-guardian/guerra-ucrania-impulsa-gasto-militar-europa-niveles-guerra-fria_1_10145765.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 24 Apr 2023 09:32:20 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La guerra en Ucrania impulsa el gasto militar en Europa a niveles de la Guerra Fría]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ucrania,Guerra en Ucrania,Rusia,Europa,Unión Europea,Unión Soviética,Guerra Fría]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[En su nueva Guerra Fría contra Rusia, la bandera de la Casa Blanca es ahora la 'diversidad']]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/nueva-guerra-fria-rusia-ahora-bandera-casa-blanca-diversidad_129_8785913.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2b053993-b0ad-4858-8325-2d9e1969de08_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="En su nueva Guerra Fría contra Rusia, la bandera de la Casa Blanca es ahora la &#039;diversidad&#039;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Según la administración demócrata, una democracia se distingue de la opresión de la tiranía porque reconoce a la 'diversidad' como principio fundante. Hasta la Caída del Muro, el slogan de las democracias electorales atlantistas era 'libertad'.</p></div><p class="article-text">
        Mientras lati&oacute; caliente la <strong>larga Guerra Fr&iacute;a entre EEUU y la URSS</strong> durante las cuatro &uacute;ltimas d&eacute;cadas del corto Siglo XX que hab&iacute;a empezado en 1914, era f&aacute;cil detectar el <strong>slogan ideol&oacute;gico del Mundo Libre</strong>. Palabra sonora, <em><strong>libertad</strong></em>, era el alarde que brotaba de inmediato. Valor de primac&iacute;a indiscutida: <strong>esperanza de vencer al fin</strong>, gratificada <strong>en 1989</strong> por <strong>la Ca&iacute;da del Muro</strong> y <strong>en 1991</strong> por la <strong>disoluci&oacute;n de la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica</strong>. En <strong>el actual enfrentamiento con Rusia</strong>, <strong>Joe Biden</strong> afina su ret&oacute;rica para enmarcar el conflicto con un nuevo slogan. Lo har&aacute; en el momento de cumplir con una <strong>obligaci&oacute;n anual que desde 1787 la Constituci&oacute;n impone al titular del Ejecutivo</strong>, el pronunciar en el Capitolio, al inicio de cada calendario <strong>el </strong><a href="https://history.house.gov/Institution/SOTU/State-of-the-Union/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">discurso del &lsquo;Estado de la Uni&oacute;n&rsquo;</a>, donde <strong>el presidente revela las directrices que guiar&aacute;n su pol&iacute;tica ese a&ntilde;o</strong>, y busca apoyos para sus proyectos. La <strong>guerra</strong> cuyas batallas se est&aacute;n librando <strong>en Ucrania</strong>, la conceptualizaci&oacute;n del enemigo en Rusia, y <strong>la reconceptualizaci&oacute;n de EEUU frente a su tradicional y mayor adversario militar</strong>, ser&aacute;n el centro de la oratoria del 1&deg; de marzo. No ha sido ajena al andamiaje argumentativo cuyos efectos prepara Biden la velocidad con la que nomin&oacute;, para una vacante entre los 9 integrantes de la Corte Suprema, por primera vez en la historia, a una jueza afroamericana. Porque <strong>para el partido Dem&oacute;crata</strong>, ya antes en la oposici&oacute;n contra el republicano Donald Trump, pero ahora desde el gobierno, &nbsp;ya no se trata de la <em>libertad</em> como <strong>cifra y clave de la democracia</strong>: <strong>es ahora la </strong><em><strong>diversidad</strong></em> el valor superior, que santifica la cruzada contra la opresi&oacute;n de las tiran&iacute;as. 
    </p><p class="article-text">
        &acute;Jam&aacute;s lograr&aacute;n ponerle cadenas a la libertad&rsquo;, discurse&oacute; John Fitzgerald Kennedy en Alemania en 1963, despu&eacute;s de que los comunistas levantaran el Muro; cuando los capitalistas lo derribaron en 1989, otro presidente estadounidense, el republicano George H. Bush, viaj&oacute; a Berl&iacute;n para cantar &lsquo;Libertad, libertad, libertad&rsquo;. El coro de la 9&ordf; Sinfon&iacute;a de Beethoven, pero con la letra liberalmente modificada: donde dec&iacute;a <em>alegr&iacute;a</em> hab&iacute;an <a href="https://www.udiscovermusic.com/classical-news/bernstein-beethoven-ode-to-freedom/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">sustituido</a> por una voz m&aacute;s familiar, la m&aacute;s dilecta, <em>libertad</em>. Las ciudadan&iacute;as de las democracias occidentales eran <em>libres</em>. A los ojos cr&iacute;ticos de las autoridades electivas -elegidas por esas ciudadan&iacute;as a trav&eacute;s del voto-, libres hasta la saciedad, el hartazgo o la apat&iacute;a electoral. En la Casa Blanca, en el Pent&aacute;gono, en la CIA (prejuiciosa agencia de espionaje internacional pero juicioso <a href="https://www.lrb.co.uk/the-paper/v21/n19/edward-said/hey-mister-you-want-dirty-book" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">mecenas </a>de cultura y artes occidentales) cre&iacute;an que ese <strong>goce de la libertad</strong>, garantizado por un Estado respetuosamente ausente que evita meterse en nuestras vidas, era <strong>cifra y clave de la victoria liberal sobre el comunismo</strong>. Y antes de ese triunfo, bastaba para recomendar a Washington sobre Mosc&uacute; (y a Nueva York sobre Par&iacute;s). En la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica, en Europa Oriental, la queja de que las raciones de libertad resultaban siempre exiguas, y los lamentos de que la intromisi&oacute;n del aparato policial y de la burocracia administrativa del Estado en las vidas privadas era excesiva, ofrec&iacute;an un espect&aacute;culo rutinario que Occidente interpretaba como el tributo que la servidumbre paga a libertad. 
    </p><p class="article-text">
        En <strong>1972</strong> Joe Biden, cat&oacute;lico y dem&oacute;crata como JFK -asesinado nueve a&ntilde;os antes-, gan&oacute; su primera elecci&oacute;n para ocupar una banca en el Senado. Nacido en 1942, <strong>el que hoy es el presidente m&aacute;s viejo en la historia de Casa Blanca fue entonces el senador m&aacute;s joven en la historia del Capitolio. </strong>Fue en la Convenci&oacute;n de 1972, el a&ntilde;o en que el republicano Richard Nixon gan&oacute; su reelecci&oacute;n, que <strong>el partido Dem&oacute;crata dio un giro anticlasista</strong> en el cortejo de su electorado. Se iba a volver -se ha vuelto- <strong>un partido de grupos, de minor&iacute;as, de personas coligadas por miserias o maltratos</strong>, con agendas progresistas -pro aborto, pro derechos civiles, pro igualdad de g&eacute;nero, pro colectivos afroamericanos, pro colectivos hispanos y despu&eacute;s asi&aacute;ticos y de americanos nativos (indios), pro educaci&oacute;n, salud accesibles, pro discriminaci&oacute;n positiva, absolutamente anti discriminaciones negativas. Pero tambi&eacute;n pro globalizaci&oacute;n, libre comercio, Wall Street, Washington, cosmopolitismo suburbano de los grandes centros urbanos. El <strong>proletariado industrial, manufacturero, la antigua clase obrera de overol azul,</strong> dej&oacute; de ser moderno (lo eran los servicios, y su neo proletariado de cuello blanco), y este antiguo fondo de comercio electoral <strong>pas&oacute; a ser, finalmente, el movimiento de base del republicano Donald Trump</strong>.<strong> </strong>El partido Republicano que, ya ten&iacute;a a los <em>red necks</em> (cuellos rojos por el aire libre) rurales, a la basura blanca de casas rodantes, se hizo con los <em>blue collars</em> urbanos, industriales, oxidados. Un electorado que en Rusia es el de Vladimir Putin, y el del Partido Comunista que es su aliado. Para Biden, para Trump, para Putin, para el brasile&ntilde;o Jair Messias Bolsonaro, para la Lega Nord en Italia, un gobierno es democr&aacute;tico cuando sus pol&iacute;ticas se dirigen a atender las demandas de su electorado. Al que Biden identifica con la ciudadan&iacute;a sin m&aacute;s, y Trump, m&aacute;s literal, identifica con quienes pueden votar y votan en las elecciones. Biden entiende que la ciudadan&iacute;a, y la Historia, lo juzgar&aacute;n por el caudal de diversidad con el que conforme a su administraci&oacute;n. Es en lo que se define la democracia, y el criterio que permite distinguir, en suma, el Bien del Mal: <strong>si algo no son los gabinetes de Bolsonaro</strong>, de su predecesor en la presidencia brasile&ntilde;a <strong>Michel Temer, de Putin, de su amigo italiano Silvio Berlusconi, de Trump</strong>, <strong>es </strong><em><strong>diversos</strong></em>. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n<strong> Biden</strong> y los dem&oacute;cratas progresistas, <strong>la diversidad es un fin en s&iacute; mismo</strong>, y un art&iacute;culo de primera necesidad. Al tiempo que una prioridad de gobierno. Una administraci&oacute;n es tanto m&aacute;s democr&aacute;tica cuanto m&aacute;s lugar da, en la asignaci&oacute;n de cargos pol&iacute;ticos, y en la visibilizaci&oacute;n y representaci&oacute;n asegurada, de minor&iacute;as nunca antes incluidas en esas jerarqu&iacute;as del poder o la dignidad del Estado. El deber hist&oacute;rico que Biden hace ver, cuantas veces tiene oportunidad, como el suyo, y como la vara por la que acepta medirse dolorosa pulgada por incisiva pulgada, es el de terminar con la injusticia de la exclusi&oacute;n supremacista o prepotente de determinadas minor&iacute;as o grupos de enclaves decisivos de la toma de decisiones o del asesoramiento t&eacute;cnico o cient&iacute;fico que ha de guiarlas o referenciarlas. La iron&iacute;a, que est&aacute; en la base de la burla de quienes en reacci&oacute;n se llaman 'iliberales' es que al reparar la injusticia de esas ausencias y relegamientos centenarios <strong>el poder pueda elegir, como representante emergente de la exclusi&oacute;n enmendada, a personas que en sus biograf&iacute;as y carreras personales exitosas no hayan conocido m&aacute;s limitaci&oacute;n, en el caso de ver fracasada una aspiraci&oacute;n, que aquella exclusi&oacute;n taxon&oacute;mica, injusta, ilegal, impersonal</strong>. Pero en el resto de su existencia pueden ser vistas como privilegiadas, y herederas de privilegios. Los avances y las batallas ganadas en el combate por la diversidad no marchan necesariamente en simult&aacute;neo comp&aacute;s con la lucha contra la desigualdad. 
    </p><p class="article-text">
        Ante el anuncio del retiro en junio de un octogenario juez (blanco y progresista), <strong>Stephen Breyer</strong>, de la Corte Suprema, Biden se apur&oacute; a nominar, en su remplazo, a la jueza afroamericana <strong>Ketanji Brown Jackson. En 233 a&ntilde;os de historia judicial, ser&aacute; la primera afroamericana que ocupar&aacute; uno de los nueve sitiales del m&aacute;s alto tribunal del pa&iacute;s. </strong>La llegada de Jackson a la Corte no cambiar&iacute;a la <strong>composici&oacute;n ideol&oacute;gica del supremo tribunal estadounidense. Con seis integrantes de tendencia conservadora</strong> y <strong>tres progresistas</strong>, la Corte est&aacute; <strong>m&aacute;s inclinada a la derecha que en ning&uacute;n momento</strong> desde la d&eacute;cada de 1930. 
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, la decisi&oacute;n de Biden <strong>s&iacute; ampliar&aacute; la diversidad</strong> de una Corte en la que ahora mismo hay <strong>cinco varones blancos</strong>, <strong>uno negro</strong> y <strong>tres mujeres</strong>, <strong>una</strong> de ellas la <strong>latina Sonia Sotomayor</strong>. La raz&oacute;n es que el mandatario quer&iacute;a <strong>mantener su promesa de nominar a la jueza antes de que acabara febrero</strong>, <strong>antes de su discurso anual sobre el Estado de la Uni&oacute;n. </strong>Jackson creci&oacute; en Miami, se gradu&oacute; en Harvard, hizo una carrera judicial brillante, su madre y su padre son docentes de Derecho en la Universidad: el mejor ambiente para destacarse por sobre el resto del alumnado. &ldquo;Es una de nuestras mejores juristas&rdquo;, asever&oacute; Biden, un hijo de obreros sin instrucci&oacute;n formal, alumno mediocre, con malas calificaciones, que tuvo que esforzarse mucho para concluir sus estudios de Leyes. 
    </p><p class="article-text">
        <em>AGB</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alfredo Grieco y Bavio]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/nueva-guerra-fria-rusia-ahora-bandera-casa-blanca-diversidad_129_8785913.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 27 Feb 2022 13:33:52 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[En su nueva Guerra Fría contra Rusia, la bandera de la Casa Blanca es ahora la 'diversidad']]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[EEUU,Joe Biden,Rusia,Vladimir Putin,Guerra en Ucrania,Democracia,Guerra Fría]]></media:keywords>
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    <item>
      <title><![CDATA[“Get back” y el encanto del pasado en un presente sin futuro]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/get-back-encanto-pasado-presente-futuro_1_8659258.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bb25c4c4-a7db-4c55-a213-fbdf6e843055_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="“Get back” y el encanto del pasado en un presente sin futuro"></p><p class="article-text">
        Tres a&ntilde;os antes de meterse con Los Beatles, Peter Jackson puso en pr&aacute;ctica su experticia de narrador visual en <em>They Shall Not Grow Old.</em> La pel&iacute;cula se construy&oacute; sobre la base de im&aacute;genes originales de la monstruosa conflagraci&oacute;n que azot&oacute; a Europa entre 1914 y 1918, y que pertenecen a los archivos del Museo Imperial de la Guerra. Jackson cambi&oacute; el blanco y negro por un color modernizado. Present&oacute; el conflicto con mayor nitidez, para hacer honor al t&iacute;tulo del documental. Se le critic&oacute; haber traicionado la experiencia original de aquel conflicto. En <em>Get Back </em>utiliz&oacute; en parte el mismo procedimiento y criterio (la juventud permanente), aunque, en este caso, cosech&oacute; unanimidades. Al igual que en la guerra del 14, Jackon fungi&oacute; como exhumador. No solo hab&iacute;a que arrojar luz sobre lo que hab&iacute;a ocurrido con Los Beatles en 1969, antes de su separaci&oacute;n, sino darle una irradiaci&oacute;n extraordinaria a las situaciones que hab&iacute;an sido filmadas en 16 mil&iacute;metros. La tecnolog&iacute;a le permiti&oacute; reconvertir un ambiente agrisado en otro que esplende. El artificio de Jackson, se&ntilde;ala Adam Gopnik, columnista de <em>The New Yorker</em>, &ldquo;ha iluminado nuestro estado de &aacute;nimo&rdquo;. Parte de la potencia del documental no es musical sino retiniana. La m&uacute;sica sigue siendo la misma, mejor mezclada y masterizada, claro (la nitidez sonora se perfecciona a medida que envejecemos). Pero la hemos escuchado con los mismos ambiguos sentimientos que en el pasado (me recuerdo entrando y saliendo del Multicine de la calle Lavalle, en 1976, donde se exhib&iacute;a <em>Let it be</em>). El cambio ha pasado por los ojos. &ldquo;Se adaptaron a una luz m&aacute;s brillante con un nuevo estado de &aacute;nimo feliz&rdquo;, dijo Gopnik. <em>Get back</em>&cedil;en ese sentido, es una <em>re-visi&oacute;n</em>. Desde esa perspectiva, no nos importa escuchar tres veces seguidas la misma canci&oacute;n, con sus pifies y resoluciones a medias. Lo que vale es nuestra condici&oacute;n de intrusos en la escena desconocida. Con esa p&aacute;tina de nuevo fulgor, los Beatles parecen &ldquo;fieles a cualquier &eacute;poca en la que los veamos&rdquo;. Una de las razones de esa victoria es, seg&uacute;n Gopnik, que ellos &ldquo;nacieron brillantes&rdquo; y nunca podr&iacute;an ser mera fantasmagor&iacute;a. Sin embargo, nada puede ser atemporal. <strong>La sorpresa y el regocijo dejan aflorar tambi&eacute;n la nostalgia, de todo tipo, que edulcora este tiempo sin horizontes.&nbsp;</strong>
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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        La m&uacute;sica, se&ntilde;alan Sandra Garrido y Jane W. Davison en<a href="https://books.google.com.ar/books?hl=es&amp;lr=&amp;id=UM2NDwAAQBAJ&amp;oi=fnd&amp;pg=PR5&amp;dq=Music,+Nostalgia+and+Memory.+Historical+and+Psychological+Perspectives&amp;ots=1x2dy0MFR5&amp;sig=zQBPLR7K1Ohtvx4bYxKn60pczV0#v=onepage&amp;q=Music%2C%20Nostalgia%20and%20Memory.%20Historical%20and%20Psychological%20Perspectives&amp;f=false" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> </a><a href="https://books.google.com.ar/books?hl=es&amp;lr=&amp;id=UM2NDwAAQBAJ&amp;oi=fnd&amp;pg=PR5&amp;dq=Music,+Nostalgia+and+Memory.+Historical+and+Psychological+Perspectives&amp;ots=1x2dy0MFR5&amp;sig=zQBPLR7K1Ohtvx4bYxKn60pczV0#v=onepage&amp;q=Music%2C%20Nostalgia%20and%20Memory.%20Historical%20and%20Psychological%20Perspectives&amp;f=false" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Music, Nostalgia and Memory. Historical and Psychological Perspectives</em></a>, es uno de los desencadenantes m&aacute;s poderosos de esa a&ntilde;oranza. Unos pocos compases pueden ser poderosamente evocadores. &ldquo;De hecho, se ha comprobado que la nostalgia se desencadena m&aacute;s a menudo por la m&uacute;sica que por otros est&iacute;mulos&rdquo;. Claro que tambi&eacute;n depender&aacute; de la econom&iacute;a nost&aacute;lgica del oyente, su grado de propensi&oacute;n a caer en ese estado de &aacute;nimo. Los Beatles suelen estimular escuchas fuertemente autobiogr&aacute;ficas. Reclaman no obstante valoraciones superadoras. Fueron ellos los que impusieron una doxa prestada del modernismo cultural:&nbsp; la del progreso art&iacute;stico. Avanzar sin transar. En pocos a&ntilde;os, digamos de <em>Revolver</em> a <em>Abbey road</em>, realizaron una verdadera revoluci&oacute;n (ampliaron la forma canci&oacute;n, la pusieron en di&aacute;logo con diferentes tradiciones: la academia, la electr&oacute;nica, las alteridades). La idea de la superaci&oacute;n permanente sucumbi&oacute; como otros desencantos. <em>Get back</em>, con sus 50 a&ntilde;os a cuestas, provoca efectos curiosos: no hace m&aacute;s que reforzar desde el presente una corriente instalada desde el cambio de siglo, y que Simon Reynolds llam&oacute; la &ldquo;retroman&iacute;a&rdquo;, es decir, una &ldquo;locura&rdquo; memorialista marcada por reuniones de bancas, discos tributos, box sets, festivales de aniversario y presentaciones en vivo de &aacute;lbumes cl&aacute;sicos. &ldquo;Cada nuevo a&ntilde;o es mejor que el anterior para la m&uacute;sica de anta&ntilde;o. &iquest;Ser&aacute; que el mayor peligro para el futuro de nuestra cultura musical es . . .el&nbsp; pasado?&rdquo;, se preguntaba cuando todav&iacute;a no se hab&iacute;an desplegado las plataformas de <em>streaming</em> y las actuales formas de almacenamiento total. Un siglo, por lo tanto, bajo la primac&iacute;a del prefijo &ldquo;re&rdquo;: reactivaciones, reediciones, remakes, recreaciones. Una &ldquo;retrospecci&oacute;n sin fin&rdquo; que cada a&ntilde;o tra&iacute;a una nueva oleada de aniversarios, con su consiguiente exceso de biograf&iacute;as, documentales,<em> biopics</em> y ediciones conmemorativas. Lo retro es un fetiche autoconsciente por la estilizaci&oacute;n de &eacute;poca expresada a trav&eacute;s de pastiches y citas. Habr&iacute;a que a&ntilde;adir: el ejercicio de estilo. La copia que se despega del original, entre otras razones porque el referente verdadero qued&oacute; demasiado lejos. <em>Get back </em>recupera un origen que relega a la condici&oacute;n de simulacros a la saga de imitadores.&nbsp; Esa superioridad es, tambi&eacute;n, su punto d&eacute;bil porque nos remite sin escalas a un para&iacute;so perdido.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Get back recupera un origen que relega a la condición de simulacros a la saga de imitadores.  Esa superioridad es, también, su punto débil porque nos remite sin escalas a un paraíso perdido.

</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        No es el prop&oacute;sito de esta columna hablar solamente de m&uacute;sica sino arrojar luz, si se quiere, sobre otras modalidades de la nostalgia que han acompa&ntilde;ado lo que va del siglo, a sabiendas, como dice el ensayista espa&ntilde;ol Diego S. Garrocho, que &ldquo;no hay nada m&aacute;s moderno que la nostalgia porque no hay nada m&aacute;s antiguo que el futuro&rdquo;. De ah&iacute; que podr&iacute;a hablarse de una tensi&oacute;n permanente entre el horizonte de expectativas y el anhelo por las cosas que fueron y retornan como magro consuelo. Cada &eacute;poca escenifica esa dial&eacute;ctica. A mediados de los setenta, George Steiner public&oacute; <em>Nostalgia del Absoluto</em>, un ciclo de conferencias fuertemente cr&iacute;ticas del &ldquo;socialismo real&rdquo; en las que lamentaba la p&eacute;rdida de certezas de la sociedad occidental. &ldquo;Como nunca anteriormente, hoy, en este momento del siglo XX, tenemos hambre de mitos, de explicaciones totales, y anhelamos profundamente una profec&iacute;a con garant&iacute;as&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si algo no imaginaba Steiner en aquel 1974 es que 15 a&ntilde;os despu&eacute;s asistir&iacute;a a un ciclo de demoliciones. Seguramente debi&oacute; haberle sorprendido tambi&eacute;n que pocos a&ntilde;os despu&eacute;s de la ca&iacute;da del Muro de Berl&iacute;n y la implosi&oacute;n de la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica, casi en paralelo a la &ldquo;retroman&iacute;a&rdquo; a la que hace referencia Reynolds, parte de los habitantes de los ex pa&iacute;ses comunistas se sintieron tomados por un novedoso sentimiento: la <em>Ostalgie</em>. El capitalismo hab&iacute;a reconfigurado las sociedades. Un eco empa&ntilde;aba sin embargo la unanimidad. El soci&oacute;logo esloveno Mitja Velikonja se permiti&oacute; rescribir aquella definici&oacute;n de Winston Churchill que, tras la derrota del nazismo, marc&oacute; una era, la de la Guerra Fr&iacute;a: &ldquo;desde Stettin en el B&aacute;ltico hasta Trieste en el Adri&aacute;tico, una cortina de hierro ha descendido sobre el continente&rdquo;. Ese recorrido era trazado en 2010 por la <em>Ostalgie</em>. Como se&ntilde;ala Maria Tedorova en <em>Post comunist-Nostalgia</em>, los que se criaron detr&aacute;s de la &ldquo;cortina de hierro&rdquo;, aun siendo opositores o rechazando la ideolog&iacute;a entonces imperante, hab&iacute;an perdido la capacidad de dar sentido a sus vidas. La nostalgia era activada en ellos por la desilusi&oacute;n.&nbsp; Hinde Pomeraniec la ha auscultado en<em> Rusos</em>, su libro de cr&oacute;nicas. El alem&aacute;n Karl Schl&oacute;gel, autor del monumental y benjaminiano ensayo <em>El siglo sovi&eacute;tico/ Arqueolog&iacute;a de un mundo perdido</em>, recupera un chiste de los a&ntilde;os estalinistas para dar fuerza al mismo razonamiento: &ldquo;no hay nada tan impredecible como el pasado&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Los integrantes del grupo de metal industrial, Rammstein, nacieron y se educaron en lo que fue la Rep&uacute;blica Democr&aacute;tica Alemana (RDA). Cuatro a&ntilde;os despu&eacute;s de la reunificaci&oacute;n editaron su primer disco en el que de distintas maneras tematizan la herencia cultural y pol&iacute;tica, as&iacute; como los problemas derivados de la nueva identidad. Su segundo CD se titula <em>Sehnsucht</em>. Una de las posibles acepciones en castellano de esa palabra es&hellip;, s&iacute;, nostalgia. Rammstein gan&oacute; una notoriedad en Europa y Estados Unidos. La banda todav&iacute;a existe y nunca ha abandonado por completo los t&oacute;picos que la constituyeron. &ldquo;Alemania, Mi coraz&oacute;n en llamas/ Quiero amarte y maldecirte&rdquo;, cantan en <em>Deutschland</em>, una de sus &uacute;ltimas canciones.
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        Quiz&aacute; puedan pensar que me fui por las ramas y me olvid&eacute; de los Beatles. Paciencia. Antes, una escala habanera. Quiero hablar del ensayista cubano Iv&aacute;n de la Nuez. Exiliado en Barcelona desde 1991, escribi&oacute; una d&eacute;cada atr&aacute;s <em>El comunista manifiesto. Un fantasma vuelve a recorrer el mundo.</em> Recordemos: en 1848, Marx y Engels anunciaron que un fantasma se cern&iacute;a sobre Europa: el del comunismo. &ldquo;Pero es ahora &ndash;cuando se da por muerto y enterrado&ndash;, que el comunismo sale del sarc&oacute;fago y consigue apuntalar la frase en su sentido m&aacute;s preciso. Si lo propio de los fantasmas, seg&uacute;n los diccionarios, es aparecer despu&eacute;s de la muerte, entonces no es antes del comunismo &ndash;per&iacute;odo en el que Marx y Engels despliegan la met&aacute;fora&ndash;, sino a posteriori, cuando podemos hablar de ese esp&iacute;ritu temible&rdquo;. De modo que &uacute;nicamente despu&eacute;s del derribo del Muro de Berl&iacute;n es cuando el comunismo se convierte en un fantasma que el espectro de un mundo muerto que insiste, con ardides muy dispares, en tirar de los pies a los que le han sobrevivido&ldquo;.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Estudiantes de Alemania oriental sentados sobre el muro de Berlín en Noviembre de 1989.                            </span>
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        Conoc&iacute; a Iv&aacute;n en La Habana, en 1988. Por entonces era uno de los j&oacute;venes intelectuales que desafiaba al r&eacute;gimen castrista. La &uacute;ltima vez que lo vi fue un domingo por la ma&ntilde;ana de 1991. Pas&eacute; por su casa despu&eacute;s de haber asistido a la inauguraci&oacute;n en una plaza de la ciudad de una estatua de Lennon. Ah&iacute; supe de Pep&eacute;. Hab&iacute;a formado a mediados de los sesenta el primer grupo beatle de Cuba. Lo tacharon de proimperialista. La &uacute;nica posibilidad de supervivencia que le ofrec&iacute;an las autoridades es que se llamaran &ldquo;Los guerrilleros&rdquo;. Pero Pepe y sus amigos no quisieron saber nada de esa oferta y, en 1969, casi en sincron&iacute;a con la desbandada de los Beatles, tuvieron que irse tambi&eacute;n con la m&uacute;sica a otra parte. Iv&aacute;n esboz&oacute; una sonrisa piadosa al enterarse de esos detalles. Pocos d&iacute;as m&aacute;s tarde abandonar&iacute;a la isla. A diferencia de muchos de su generaci&oacute;n, nunca quiso quedar atrapado en las tenazas de la melancol&iacute;a. Todos sus libros (<em>Fantas&iacute;a roja, El Mapa de sal, Cubantrop&iacute;a, Teor&iacute;a de la retaguardia</em>) dan prueba de su inter&eacute;s permanente por problematizar las relaciones entre arte y cultura. En <em>El comunista manifiesto, </em>adem&aacute;s de revisar la &ldquo;po&eacute;tica de la derrota&rdquo; que emergi&oacute; de las ruinas y dar cuenta de la capacidad de la cultura capitalista de convertir en fetiche y mercantilizar todo lo que toca, De la Nu&eacute;z pone el foco en esa<em> Ostalgie</em> de doble cara: la &ldquo;exposici&oacute;n de un pasado que se proclam&oacute; futuro&rdquo; y una &ldquo;fuga desde este futuro que ahora s&oacute;lo queda retratado como pasado&rdquo;. Izquierda y derecha a veces se hermanan en ese ejercicio. &iquest;No es lo mismo que sucede, aunque por otras circunstancias, con <em>Get back</em>?
    </p><p class="article-text">
        Esa simetr&iacute;a es la que nos facilita el camino para retornar sin tropiezos a los Beatles, quienes tambi&eacute;n tuvieron, sin saberlo, su papel en la disoluci&oacute;n del comunismo a trav&eacute;s de las furtivas escuchas en el Este de las canciones a trav&eacute;s de las transmisiones nocturnas, siempre al margen de la ley, de Radio Luxemburgo, la BBC y Voice of America, y luego de los intercambios, mano en mano, de sus discos. &ldquo;La Guerra Fr&iacute;a la gan&oacute; Occidente, no con misiles nucleares, sino con los Beatles&rdquo;, dice Artemy Troitsky, un activista cultural en los tiempos de Leonid Br&eacute;zhnev. Se lo cuenta a Leslie Woodhead, el autor de <em>How the Beatles rocked the Krenmlin. The untold story of a noisy revolution</em>. Woodhead es un reconocido documentalista. No cualquiera. Su c&aacute;mara es la que capt&oacute; por primera vez a John, Paul, George y Ringo en The Cavern, a principios de los sesenta. Parte de esos dos minutos en blanco y negro son utilizados por Jackson al comenzar <em>Get Back. </em>Woodhead trabaj&oacute; muchos a&ntilde;os en los pa&iacute;ses comunistas y fue de esa manera que reconstruy&oacute; una historia de la beatleman&iacute;a. &ldquo;La encontr&eacute; en lugares inesperados&rdquo;. En las periferias y la academia. A su modo, bajo condiciones de adversidad o indiferencia, gracias a copias de copias de copias, los entonces sovi&eacute;ticos llegaron, con cierto retraso, a las canciones que los <em>fab four </em>cantaron en la azotea de Apple, as&iacute; como aquellas que las precedieron. El propio McCartney pudo constatar la capilaridad de esas melod&iacute;as cuando, en mayo de 2003, en plena <em>Ostalgie</em>, se present&oacute; en la Plaza Roja. El p&uacute;blico, de todas las edades, explot&oacute; con los primeros acordes de &ldquo;Back In The USSR&rdquo;. El video muestra c&oacute;mo r&iacute;en ellas especialmente mientras el sexagenario Paul canta: &ldquo;las chicas de Mosc&uacute; me hacen cantar y gritar&rdquo;. La c&aacute;mara capta unos segundos al presidente Vladimir Putin. El ex KGB sigue el concierto con la sobriedad que se espera de un hombre de Estado. Claro que horas antes se hab&iacute;a reunido en privado con McCartney. A pedido del hombre que, al llegar al poder, reivindic&oacute; la vieja grandeza del imperio zarista y machac&oacute; sobre la superioridad espiritual del universo ruso, especialmente ruso-ortodoxo, frente a otras culturas, Paul toc&oacute; &ldquo;Let It Be&rdquo;. Putin debi&oacute; escucharlo con la esperanza de poder alguna vez imitarlo frente a su piano. &ldquo;When I find myself in times of trouble&hellip;&rdquo;.
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        <em>AG</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Abel Gilbert]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/get-back-encanto-pasado-presente-futuro_1_8659258.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 16 Jan 2022 03:05:40 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[“Get back” y el encanto del pasado en un presente sin futuro]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Los Beatles,Vladimir Putin,Paul McCartney,Get Back,Guerra Fría,Unión Soviética]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ethel y Julius Rosenberg fueron ejecutados por espías en 1953 con pocas pruebas: así es la lucha de sus hijos por limpiar su nombre]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mundo/the-guardian/ethel-julius-rosenberg-ejecutados-espias-1953-pruebas-lucha-hijos-limpiar-nombre_130_8080336.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/62e925bc-ba64-467b-911a-9644eb9c859c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ethel y Julius Rosenberg fueron ejecutados por espías en 1953 con pocas pruebas: así es la lucha de sus hijos por limpiar su nombre"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La pareja fue condenada a la silla eléctrica en uno de los casos más controvertidos de la Guerra Fría. Durante décadas, nuevos testimonios e información desclasificada pusieron en entredicho el veredicto, en particular sobre Ethel.</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Era un&nbsp;extra&ntilde;o y bochornoso verano, el a&ntilde;o en que&nbsp;electrocutaron a los&nbsp;Rosenberg...&rdquo;. As&iacute; reza la frase inicial de la novela de Sylvia Plath <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/sylvia-plath-campana-cristal-posibilidad-reinterpretar-figura-poeta-maldita_1_7929877.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>La campana de cristal</em></a>, publicada en 1963, en referencia a la pareja jud&iacute;a estadounidense de Julius y Ethel Rosenberg, que fueron condenados por conspiraci&oacute;n para cometer espionaje y enviados a la silla el&eacute;ctrica hace ahora 68 a&ntilde;os. Su ejecuci&oacute;n proyecta una sombra morbosa sobre el libro de Plath, al igual que lo hizo sobre Estados Unidos, y es considerada por muchos como el momento &aacute;lgido de la implicaci&oacute;n de Estados Unidos con la Guerra Fr&iacute;a. 
    </p><p class="article-text">
        Los Rosenberg siguen siendo los &uacute;nicos estadounidenses condenados a muerte en tiempos de paz por espionaje, y Ethel es la &uacute;nica mujer estadounidense ejecutada por el Gobierno de Estados Unidos por un delito distinto al de asesinato.
    </p><h3 class="article-text">Los ataques contra Ethel</h3><p class="article-text">
        Durante el juicio, Ethel fue vilipendiada por supuestamente dar prioridad al comunismo frente a sus hijos, y los abogados de la acusaci&oacute;n la presentaron una y otra vez como la parte dominante de la pareja, simplemente porque era tres a&ntilde;os mayor que su marido. &ldquo;Ella fue el cerebro de toda esta conspiraci&oacute;n&rdquo;, afirm&oacute; el fiscal adjunto Roy Cohn ante el juez. Sin embargo, en los &uacute;ltimos a&ntilde;os ha crecido la duda sobre su culpabilidad y una nueva biograf&iacute;a la presenta bajo una luz diferente. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Ethel fue ejecutada simplemente por ser la esposa. Fue considerada culpable por apoyar a su marido&rdquo;, dice Anne Sebba, autora del ensayo <a href="https://www.theguardian.com/books/2021/jun/24/ethel-rosenberg-by-anne-sebba-review-a-notorious-cold-war-tragedy" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Ethel Rosenberg: A Cold War Tragedy</em></a><em> </em>(Ethel Rosenberg, una tragedia de la Guerra Fr&iacute;a). Y por eso, la mujer de 37 a&ntilde;os, madre de dos ni&ntilde;os peque&ntilde;os, recibi&oacute; cinco descargas masivas de electricidad a trav&eacute;s de su cuerpo. Su muerte fue tan brutal que los testigos presenciales afirmaron que le sal&iacute;a humo de la cabeza.
    </p><p class="article-text">
        La ejecuci&oacute;n de los Rosenberg fue tan impactante en su momento y tuvo tanta resonancia en un periodo concreto de la historia de Estados Unidos que ha pasado a integrar la cultura popular del pa&iacute;s. En la obra teatral de Tony Kushner <em>&Aacute;ngeles en Am&eacute;rica</em>, Ethel persigue a Cohn. En el film <em>Cr&iacute;menes y pecados</em>, de Woody Allen, Clifford (interpretado por Allen) dice sarc&aacute;sticamente que quiere a otro personaje &ldquo;como a un hermano: David Greenglass&rdquo;, en referencia al hermano de Ethel, que testific&oacute; contra ella y Julius para salvarse a s&iacute; mismo y a su mujer. La reacci&oacute;n cultural m&aacute;s conmovedora a la muerte de los Rosenberg fue la novela que <a href="https://www.theguardian.com/books/booksblog/2015/sep/15/the-book-of-daniel-el-doctorow-reading-group" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">EL Doctorow public&oacute; en 1971, </a><a href="https://www.theguardian.com/books/booksblog/2015/sep/15/the-book-of-daniel-el-doctorow-reading-group" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>El libro de Daniel</em></a>, que imagina la dolorosa vida posterior del hijo mayor de los Rosenberg, al que rebautiza como Daniel. En realidad, el hijo mayor de los Rosenberg se llama Michael, y su hermano menor, Robert.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Michael Rosenberg (i), de 10 años, y su hermano, Robert, de 6, en la casa de Nueva Jersey de un pariente con el que vivían, 31 de mayo de 1953."
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            <span class="title">
                Michael Rosenberg (i), de 10 años, y su hermano, Robert, de 6, en la casa de Nueva Jersey de un pariente con el que vivían, 31 de mayo de 1953.                            </span>
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                </figure><h3 class="article-text">Los hijos</h3><p class="article-text">
        Un lluvioso d&iacute;a de primavera, entrevist&eacute; a los hijos de los Rosenberg. Ten&iacute;an tan s&oacute;lo tres y siete a&ntilde;os cuando sus padres fueron detenidos, y seis y diez cuando los ejecutaron. Ahora son unos abuelos de barba gris y se les conoce como Michael y Robert Meeropol, ya que hace tiempo que utilizan el apellido de la pareja que los adopt&oacute; despu&eacute;s de que el Gobierno estadounidense los dejara hu&eacute;rfanos. 
    </p><p class="article-text">
        Cuando sus padres fueron encarcelados, Michael, que siempre fue un ni&ntilde;o rebelde (&ldquo;rebelde es una forma amable de describir mi comportamiento&rdquo;, dice &eacute;l), se convirti&oacute; en un ni&ntilde;o todav&iacute;a m&aacute;s complicado. Robert se encerr&oacute; en s&iacute; mismo. Esta din&aacute;mica prevalece. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Robert es m&aacute;s reservado y yo tiendo a perder los estribos&rdquo;, explica Michael, de 78 a&ntilde;os, profesor de Econom&iacute;a ya jubilado cuyos ojos brillan con fuego cuando recuerda viejas batallas. El paciente y met&oacute;dico Robert, de 74 a&ntilde;os, abogado tambi&eacute;n jubilado, sopesa cuidadosamente cada palabra. Estamos hablando por videochat, y cuando le pregunto d&oacute;nde est&aacute; Robert, me responde que en su casa de Massachusetts, en un pueblo &ldquo;a unos 140 kil&oacute;metros al oeste de Boston y unos 240 kil&oacute;metros al noreste de Nueva York. Para ser m&aacute;s espec&iacute;ficos...&rdquo;. Michael est&aacute; en su casa del estado de Nueva York, en un pueblo que describe como &ldquo;justo al sur de la casa de Pete Seeger&rdquo;, refiri&eacute;ndose al cantante de folk y h&eacute;roe de la izquierda.
    </p><p class="article-text">
        Las diferencias entre los hermanos son evidentes, pero tambi&eacute;n su cercan&iacute;a: Michael llama a Robert &ldquo;Chando&rdquo;, un apodo de la infancia, y desde que la esposa de Michael, Ann, muri&oacute; hace dos a&ntilde;os, su hermano menor le llama todos los d&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Rob y yo tenemos una relaci&oacute;n inusual en muchos sentidos. Hemos pasado por muchas dificultades, as&iacute; que estamos muy unidos&rdquo;, dice Michael. Le pregunto c&oacute;mo habr&iacute;a sido si hubiera pasado por todo eso solo. Se echa para atr&aacute;s, sorprendido por ese pensamiento. &ldquo;Creo que habr&iacute;a sido muy, muy duro&rdquo;, dice finalmente. 
    </p><p class="article-text">
        Tal vez sea igual de importante el hecho de que se hayan apoyado mutuamente como adultos, a medida que han ido saliendo a la luz m&aacute;s pruebas sobre el caso de sus padres, y han tenido que seguir revaluando su propio pasado. &ldquo;A lo largo de los a&ntilde;os 70 y 80, cre&iacute;mos que nuestros padres eran solo comunistas que fueron incriminados &iquest;Quieres a&ntilde;adir algo, Chando?&rdquo;, dice Michael. &ldquo;S&iacute;, yo a&ntilde;adir&iacute;a: puedes incriminar a personas que no son culpables&rdquo;, dice Robert.
    </p><p class="article-text">
        Los problemas de los hermanos comenzaron el <a href="https://www.atomicheritage.org/history/rosenberg-trial" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">17 de julio de 1950</a>, cuando su padre, Julius, fue arrestado en el hogar familiar, situado en el barrio del Lower East Side de Nueva York, bajo sospecha de espionaje. 
    </p><p class="article-text">
        Michael hab&iacute;a estado escuchando en la radio un episodio de <em>El Llanero Solitario</em> en el que le tend&iacute;an una trampa, y ahora el espect&aacute;culo parec&iacute;a estar ocurriendo frente a &eacute;l. El mes anterior, el hermano menor de Ethel, David Greenglass, hab&iacute;a sido detenido por el mismo delito. 
    </p><p class="article-text">
        Un hecho importante es que acababa de comenzar la guerra de Corea, que era vista por Estados Unidos como una lucha para impedir que el comunismo destruyera el estilo de vida estadounidense. El senador Joseph McCarthy advert&iacute;a a los estadounidenses sobre los &ldquo;comunistas nacionales&rdquo;. Cuando Julius fue detenido, Estados Unidos estaba sumido en un p&aacute;nico hacia todo lo relacionado con el comunismo. 
    </p><p class="article-text">
        Un mes despu&eacute;s, Ethel fue detenida por el FBI y acusada de espionaje. Llam&oacute; a Michael a su casa y le dijo que ella, al igual que su padre, hab&iacute;a sido detenida.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;&iquest;As&iacute; que no puedes venir a casa?&rdquo;, pregunt&oacute; &eacute;l.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No&rdquo;, respondi&oacute; ella.
    </p><p class="article-text">
        El ni&ntilde;o de siete a&ntilde;os se puso a gritar.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">La falsa acusaci&oacute;n de David Greenglass</h3><p class="article-text">
        Julius y Ethel Rosenberg, al igual que David Greenglass y su esposa Ruth, eran comunistas. Como muchos jud&iacute;os, se interesaron por el movimiento en los a&ntilde;os 30 cuando les pareci&oacute; un medio para luchar contra el fascismo. A diferencia de muchos otros, se adhirieron al comunismo despu&eacute;s de que la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica y Alemania firmaran el <a href="https://www.theguardian.com/world/from-the-archive-blog/2019/jul/24/molotov-ribbentrop-pact-germany-russia-1939" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">pacto de no agresi&oacute;n Molotov-Ribbentrop,</a> que aparentemente, aunque no oficialmente, aliaba a los pa&iacute;ses. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hoy es f&aacute;cil criticarlos, pero eran personas que crecieron en la pobreza durante la Depresi&oacute;n y vivieron el ascenso del fascismo. Pensaban que estaban haciendo del mundo un lugar mejor&rdquo;, dice Sebba. Como historiadora, Sebba se ha forjado una reputaci&oacute;n por escribir en particular sobre mujeres, como <a href="https://www.theguardian.com/fashion/2011/sep/02/wallis-simpson-fashion" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Wallis Simpson</a>. &ldquo;Me gusta escribir sobre mujeres que han sido incomprendidas&rdquo;, afirma. Y pocas, seg&uacute;n ella, han sido m&aacute;s incomprendidas que Ethel Rosenberg.
    </p><p class="article-text">
        Casi siempre se habla de los Rosenberg como pareja, pero como sus hijos se han ido percatando poco a poco, y como Sebba muestra en su libro, sus historias fueron muy diferentes. Mientras que Julius manten&iacute;a una estrecha relaci&oacute;n con su madre, Sophie, Ethel y su madre, Tessie, ten&iacute;an una relaci&oacute;n dif&iacute;cil. Tessie favorec&iacute;a a David, el peque&ntilde;o de la familia, y para Ethel el comunismo era un medio de educarse y separarse de su madre.
    </p><p class="article-text">
        David trabaj&oacute; como maquinista durante 18 meses en el laboratorio de armas nucleares de Los &Aacute;lamos. Fue detenido cuando se le identific&oacute; como parte de una cadena que pasaba secretos sobre la tecnolog&iacute;a a los sovi&eacute;ticos. David admiti&oacute; r&aacute;pidamente su culpabilidad, y su abogado le aconsej&oacute; que lo mejor que pod&iacute;a hacer para atenuar su condena, y para evitar que su mujer pudiera tener problemas, ser&iacute;a delatar a otra persona. Fue as&iacute; como los Rosenberg fueron detenidos. 
    </p><p class="article-text">
        El FBI cre&iacute;a que Julius era un cabecilla que reclutaba estadounidenses para que espiaran contra su propio pa&iacute;s, y que hab&iacute;a utilizado a David para que pasara los secretos de la bomba at&oacute;mica a los rusos. Las acusaciones iniciales contra Ethel fueron que &ldquo;tuvo una conversaci&oacute;n con Julius Rosenberg y otros en noviembre de 1944&rdquo;, y que &ldquo;tuvo una conversaci&oacute;n con Julius Rosenberg, David Greenglass y otros en enero de 1945&rdquo;, es decir, que habl&oacute; con su marido y su hermano. Era una acusaci&oacute;n poco s&oacute;lida, como sab&iacute;a el FBI, y, sin embargo, Myles Lane, el fiscal adjunto jefe del Distrito Sur de Nueva York, dijo a la prensa: &ldquo;Si el crimen del que se la acusa [a Ethel] no hubiera ocurrido, tal vez no tendr&iacute;amos la situaci&oacute;n actual en Corea&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">Una condena &ldquo;disuasoria&rdquo;</h3><p class="article-text">
        Inicialmente, David declar&oacute; que su hermana no hab&iacute;a estado involucrada en ning&uacute;n tipo de espionaje. Sin embargo, su esposa Ruth dijo que Ethel hab&iacute;a mecanografiado la informaci&oacute;n que David hab&iacute;a dado a Julius para que la pasara a los sovi&eacute;ticos. David cambi&oacute; r&aacute;pidamente su historia la semana anterior al juicio para corroborar la versi&oacute;n de su esposa, probablemente bajo la presi&oacute;n de Roy Cohn, el ambicioso fiscal adjunto. 
    </p><p class="article-text">
        Esta era la prueba clave contra Ethel y el fiscal jefe, Irving Saypol, conjur&oacute; una imagen para el jurado de Ethel en la m&aacute;quina de escribir, aporreando las teclas, &ldquo;golpe a golpe, contra su propio pa&iacute;s en inter&eacute;s de los sovi&eacute;ticos&rdquo;. Pero incluso con eso, Myles Lane, que hab&iacute;a culpado p&uacute;blicamente de la guerra de Corea a Ethel, admiti&oacute; en privado en una reuni&oacute;n a puerta cerrada del Comit&eacute; Conjunto del Congreso sobre Energ&iacute;a At&oacute;mica: &ldquo;Los argumentos contra la se&ntilde;ora Rosenberg no son s&oacute;lidos. Pero con el fin de actuar como elemento disuasorio, creo que es muy importante que ella tambi&eacute;n sea condenada y que se le imponga una dura sentencia.&rdquo; El director del FBI, J. Edgar Hoover, estuvo de acuerdo y escribi&oacute; que &ldquo;el procedimiento contra la esposa&rdquo; servir&iacute;a &ldquo;de palanca&rdquo; para hacer hablar a su marido.
    </p><p class="article-text">
        En el juicio, bajo el interrogatorio de Cohn, David testific&oacute; que en septiembre de 1945 le dio a Julius un boceto y una descripci&oacute;n de la bomba at&oacute;mica, y que Ethel particip&oacute; muy activamente en estas conversaciones. Por haber dado nombres, David fue condenado a 15 a&ntilde;os de prisi&oacute;n, y acab&oacute; cumpliendo nueve. Ruth qued&oacute; libre y pudo regresar a su casa y cuidar de sus hijos. Los Rosenberg, que insist&iacute;an en su inocencia, fueron declarados culpables. 
    </p><p class="article-text">
        El juez Irving Kaufman estudi&oacute; cuidadosamente su sentencia. Hoover, consciente de lo endeble del caso contra Ethel, y de c&oacute;mo se ver&iacute;a que Estados Unidos ejecutara a una joven madre, se opuso a la sentencia de muerte para ella, pero Cohn argument&oacute; a favor de la ejecuci&oacute;n y finalmente su opini&oacute;n prevaleci&oacute;.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Julius y Ethel Rosenberg, separados por una valla tras ser declarados culpables por el jurado.                            </span>
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        Michael y Robert no volvieron a ver a los Greenglass despu&eacute;s del juicio, y lo &uacute;nico que Michael recuerda de ellos es: &ldquo;David parec&iacute;a un idiota anodino y Ruth era muy fr&iacute;a. Pero, &iquest;es eso cierto, o solo un sobrino que quiere desenmascarar a los que mintieron sobre mis padres?&rdquo;, se pregunta. Se cuestionan constantemente sus propios recuerdos del pasado. Robert dice que cuando piensa en su familia antes de que sus padres fueran detenidos tiene &ldquo;la sensaci&oacute;n de una &eacute;poca dorada, de una familia maravillosa y cari&ntilde;osa antes de que fuera destrozada&rdquo;. &ldquo;Pero, &iquest;es solo una fantas&iacute;a?&rdquo;, se pregunta.
    </p><h3 class="article-text">Una madre moderna</h3><p class="article-text">
        Durante a&ntilde;os, se ha retratado a Ethel como una mujer fr&iacute;a que, como afirm&oacute; Kaufman <a href="https://www.digitalhistory.uh.edu/disp_textbook.cfm?smtID=3&amp;psid=1118" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en su sentencia</a>, amaba m&aacute;s al comunismo que a sus hijos. En realidad, como revela Sebba en su libro, era una madre muy entregada, con un inter&eacute;s muy avanzado para la &eacute;poca por la psicolog&iacute;a infantil. Antes de su detenci&oacute;n, acud&iacute;a regularmente a una terapeuta infantil, Elizabeth Phillips, para que la ayudara con Michael y para aprender a ser mejor madre. 
    </p><p class="article-text">
        Durante los tres a&ntilde;os que pas&oacute; en prisi&oacute;n, mantuvo su suscripci&oacute;n a la revista <em>Parents </em>(Padres). Pero cuando fue detenida, todas las aspiraciones que hab&iacute;a albergado para dar a sus hijos el tipo de infancia feliz que se le hab&iacute;a negado a ella estallaron en mil pedazos. 
    </p><p class="article-text">
        Al principio, los ni&ntilde;os viv&iacute;an con su abuela, Tessie, que no ocultaba su resentimiento por la situaci&oacute;n. Las cosas empeoraron a&uacute;n m&aacute;s cuando los internaron en orfanato. Finalmente, la madre de Julius, Sophie, los acogi&oacute;, pero dos ni&ntilde;os peque&ntilde;os eran demasiado para su fr&aacute;gil abuela. Ninguna de sus t&iacute;as o t&iacute;os quiso acogerlos, bien porque apoyaron la versi&oacute;n de David y Ruth, bien porque ten&iacute;an miedo. As&iacute; que los enviaron a varias familias de acogida.
    </p><p class="article-text">
        Todo lo que Ethel pod&iacute;a hacer era escribir cartas a su abogado, Manny Bloch, exponiendo desesperadamente sus teor&iacute;as sobre la crianza de los hijos con la esperanza de que se cumplieran de alguna manera (&ldquo;uno no puede comportarse de forma incoherente con los ni&ntilde;os&rdquo;, escrib&iacute;a). 
    </p><p class="article-text">
        Por el bien de los ni&ntilde;os, siempre manten&iacute;a una fachada feliz cuando los visitaban. &ldquo;Siempre lo pas&aacute;bamos bien en las visitas a la c&aacute;rcel: cant&aacute;bamos, habl&aacute;bamos, nos divert&iacute;amos&rdquo;, recuerda Michael. Incluso sol&iacute;a jugar al ahorcado con su padre, aunque no se dio cuenta de la iron&iacute;a hasta que fue adulto.
    </p><h3 class="article-text">La &uacute;ltima visita a la c&aacute;rcel</h3><p class="article-text">
        El Gobierno estadounidense garantiz&oacute; que si Julius les daba los nombres de otros esp&iacute;as, y &eacute;l y Ethel admit&iacute;an su culpabilidad, se les perdonar&iacute;a la vida. Los Rosenberg emitieron una declaraci&oacute;n p&uacute;blica: &ldquo;Al pedirnos que repudiemos la verdad de nuestra inocencia, el Gobierno admite sus propias dudas respecto a nuestra culpabilidad... no seremos coaccionados, ni siquiera bajo pena de muerte, a dar falso testimonio&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        El 16 de junio de 1953, los ni&ntilde;os fueron llevados a la prisi&oacute;n de Sing Sing, en el estado de Nueva York, para despedirse de sus padres. Ethel mantuvo su habitual apariencia de valent&iacute;a, pero en esta ocasi&oacute;n Michael -que ten&iacute;a 10 a&ntilde;os y entend&iacute;a lo que estaba pasando- se sinti&oacute; mal por su aparente calma. 
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s, Ethel escribi&oacute; una carta a sus hijos: &ldquo;Quiz&aacute; pensaron que no ten&iacute;a ganas de llorar cuando nos abrazamos y nos despedimos... Queridos, eso habr&iacute;a sido tan f&aacute;cil, demasiado f&aacute;cil para m&iacute;... pero los quiero m&aacute;s que a m&iacute; misma y sab&iacute;a que necesitaban ese amor mucho m&aacute;s que yo el alivio de llorar&rdquo;. El 19 de junio, Ethel y Julius escribieron su &uacute;ltima carta a sus hijos: &ldquo;Nos gustar&iacute;a haber tenido la tremenda alegr&iacute;a y gratificaci&oacute;n de vivir nuestra vida con ustedes... Recuerden siempre que &eacute;ramos inocentes y no pod&iacute;amos ir en contra de nuestra conciencia. Los abrazamos y los besamos con todas nuestras fuerzas. Con cari&ntilde;o, pap&aacute; y mam&aacute;&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Poco despu&eacute;s de las ocho de la tarde de ese d&iacute;a, los Rosenberg fueron ejecutados. Fueron enterrados en Long Island, en uno de los pocos cementerios jud&iacute;os que aceptaron sus cuerpos.
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                    alt="Michael Rosenberg, de 10 años (i), y Robert, 6 (d), a la salida de la cárcel después de visitar a sus padres. Ossining, Nueva York, 16 de junio de 1953."
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                Michael Rosenberg, de 10 años (i), y Robert, 6 (d), a la salida de la cárcel después de visitar a sus padres. Ossining, Nueva York, 16 de junio de 1953.                            </span>
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        Como sus familiares y parientes no quisieron hacerse cargo de ellos (&ldquo;algunos conocidos exclamaban a&ntilde;os m&aacute;s tarde: '&iquest;una familia jud&iacute;a y ning&uacute;n miembro quiso cuidar de ustedes?'&rdquo;, recuerda Michael con iron&iacute;a), los ni&ntilde;os fueron finalmente adoptados por Abel y Anne Meeropol, una pareja de izquierdas y que era bastante mayor. Por fin pudieron crecer en el anonimato entre personas cari&ntilde;osas que les dijeron que sus padres hab&iacute;an sido valientes y admirables. 
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.theguardian.com/music/2011/feb/16/protest-songs-billie-holiday-strange-fruit" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Abel Meeropol era un compositor</a> cuyo mayor &eacute;xito fue <em>Strange Fruit</em>, as&iacute; que los ni&ntilde;os se criaron con los derechos de autor de <a href="https://www.theguardian.com/music/2011/feb/16/protest-songs-billie-holiday-strange-fruit" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una de las canciones m&aacute;s famosas de la lucha por los derechos civiles</a>. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><p class="article-text">
        &ldquo;Nunca le di muchas vueltas al hecho de que nuestros t&iacute;os no nos acogieran, porque siempre tuve la sensaci&oacute;n de que me hab&iacute;a tocado la loter&iacute;a con Abel y Anne&rdquo;, se&ntilde;ala Michael. Pero el recuerdo de sus padres siempre estuvo muy presente. Con los a&ntilde;os, Robert cada vez se parec&iacute;a m&aacute;s f&iacute;sicamente a Ethel. &ldquo;Me daban ganas de abrazarlo y besarlo constantemente&rdquo;, dice Michael.
    </p><p class="article-text">
        Los chicos disfrutaron de una educaci&oacute;n feliz, acad&eacute;mica y de izquierdas como Meeropols. No revelaron a casi nadie su verdadera identidad y Robert, que era muy peque&ntilde;o cuando se llevaron presos a sus padres, nunca se plante&oacute; recuperar su verdadero apellido. Para Michael fue m&aacute;s complicado, ya que recordaba haber jugado a la pelota con su padre en su apartamento (&ldquo;Si entraba en el corralito de Robby, era un <em>home run</em>&rdquo;). 
    </p><h3 class="article-text">M&aacute;s informaci&oacute;n sale a la luz</h3><p class="article-text">
        Pronto no import&oacute;, porque en 1973 los medios de comunicaci&oacute;n locales revelaron su nueva vida, ignorando sus s&uacute;plicas de mantener el anonimato. Decidieron aprovechar esta exposici&oacute;n medi&aacute;tica para hacer campa&ntilde;a a favor de sus padres. Escribieron un libro de memorias, <a href="https://www.nytimes.com/1975/05/25/archives/two-orphans-of-the-cold-war-once-named-rosenberg-we-are-your-sons.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>We Are Your Sons</em></a> (Somos vuestros hijos), y demandaron al FBI y a la CIA en virtud de la Ley de Libertad de Informaci&oacute;n, obteniendo m&aacute;s de 300.000 documentos que antes eran secretos y que, seg&uacute;n ellos, demostraban la inocencia de sus padres. Pero la historia no hab&iacute;a hecho m&aacute;s que empezar.
    </p><p class="article-text">
        En 1995, <a href="https://www.osti.gov/opennet/manhattan-project-history/Events/1945-present/venona.htm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">se desclasificaron los llamados papeles de Venona</a>. Se trataba de mensajes enviados entre agencias de inteligencia sovi&eacute;ticas que hab&iacute;an sido interceptados y descifrados por el contraespionaje estadounidense entre 1943 y 1980. En ellos se nombraba a los Rosenberg. 
    </p><p class="article-text">
        Julius, seg&uacute;n quedaba patente, hab&iacute;a estado espiando para los sovi&eacute;ticos, hasta el punto de que se le dio el nombre en clave de &ldquo;Antena&rdquo; y m&aacute;s tarde el de &ldquo;Liberal&rdquo;. David y Ruth Greenglass tambi&eacute;n fueron lo suficientemente productivos como esp&iacute;as como para recibir nombres en clave: &ldquo;Calibre&rdquo; y &ldquo;Avispa&rdquo;. Pero de Ethel hab&iacute;a poca informaci&oacute;n. No ten&iacute;a nombre en clave. Era, seg&uacute;n un telegrama, &ldquo;una persona dedicada&rdquo;, es decir, una comunista, pero, seg&uacute;n los telegramas, &ldquo;no trabajaba&rdquo;, es decir, no era una esp&iacute;a. Pero, al describir el reclutamiento de Ruth, el telegrama dec&iacute;a: &ldquo;Liberal y su esposa la recomiendan como una chica inteligente y astuta&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Al principio, odiaba esa transcripci&oacute;n, porque hac&iacute;a que Julius pareciera culpable de algo&rdquo;, dice Robert. &ldquo;Pero luego me di cuenta de que era lo m&aacute;s parecido a una evidencia que &iacute;bamos a conseguir, porque dec&iacute;a que Julius y Ethel no hicieron aquello por lo que fueron asesinados. Ethel no trabajaba y Julius no era un esp&iacute;a que se centrara en la bomba at&oacute;mica, sino un esp&iacute;a militar-industrial&rdquo;, dice, refiri&eacute;ndose al hecho de que aunque Julius pasaba detalles sobre las armas, no pasaba detalles sobre la bomba at&oacute;mica.
    </p><p class="article-text">
        Michael era m&aacute;s esc&eacute;ptico sobre los papeles de Venona que su hermano y se preguntaba si se trataba de &ldquo;desinformaci&oacute;n de la CIA&rdquo;. Pero en 2008 acept&oacute; su autenticidad cuando Morton Sobell -que hab&iacute;a sido condenado por espionaje junto con los Rosenberg y cumpli&oacute; 18 a&ntilde;os en Alcatraz- concedi&oacute; <a href="https://www.nytimes.com/2008/09/12/nyregion/12spy.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una entrevista al </a><a href="https://www.nytimes.com/2008/09/12/nyregion/12spy.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>New York Times</em></a>. Dijo que &eacute;l y Julius hab&iacute;an trabajado juntos como esp&iacute;as y confirm&oacute; que Julius no hab&iacute;a ayudado a los rusos a construir la bomba. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Lo que les dio no val&iacute;a nada&rdquo;, dijo Sobell sobre Julius, probablemente porque no sab&iacute;a nada de la bomba. Sobre Ethel, Sobell dijo: &ldquo;Ella sab&iacute;a lo que hac&iacute;a su marido, pero &iquest;de qu&eacute; era culpable? De ser la esposa de Julius&rdquo;. Esto corrobor&oacute; lo que Aleksandr Feklisov, un agente retirado del KGB, dijo en 1997 cuando <a href="https://www.nytimes.com/1997/03/16/world/kgb-agent-plays-down-atomic-role-of-rosenbergs.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">admiti&oacute; que hab&iacute;a sido el contacto de Julius</a>. Feklisov estaba de acuerdo en que Julius hab&iacute;a pasado secretos militares, pero &ldquo;no entend&iacute;a nada de la bomba at&oacute;mica y no pod&iacute;a&rdquo; ayudar a los rusos. &ldquo;Ethel no ten&iacute;a nada que ver con esto, era completamente inocente. Creo que sab&iacute;a [lo que hac&iacute;a su marido], pero por eso no se ejecuta a una persona&rdquo;, dijo.
    </p><p class="article-text">
        Michael ha aceptado la revelaci&oacute;n de que su padre era un esp&iacute;a. &ldquo;Como me dijo la hija de Robby, Jenny, es positivo no pensar en nuestra familia como v&iacute;ctimas desventuradas. Queremos ser personas que toman las riendas de nuestras vidas&rdquo;, dice. Pero &eacute;l y Robert insisten en que <a href="https://www.nytimes.com/2014/10/15/us/david-greenglass-spy-who-helped-seal-the-rosenbergs-doom-dies-at-92.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la afirmaci&oacute;n de su t&iacute;o David</a> de que le dio a Julius informaci&oacute;n sobre bombas at&oacute;micas en septiembre de 1945 es muy dudosa. Investigaciones recientes corroboran su argumento: <a href="https://www.rfc.org/exoneratefactsheet" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">fuentes sovi&eacute;ticas</a> afirman que Julius dej&oacute; de trabajar para ellos en febrero de 1945. &ldquo;[El Gobierno] agarr&oacute; a un esp&iacute;a de poca monta y lo inculp&oacute; como esp&iacute;a de bombas at&oacute;micas&rdquo;, es la opini&oacute;n de Michael sobre su padre. La historia de Ethel, sin embargo, es muy distinta.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">La campa&ntilde;a para la exoneraci&oacute;n de Ethel</h3><p class="article-text">
        En 1996, David Greenglass concedi&oacute; una entrevista en la que finalmente <a href="https://www.nytimes.com/2001/10/28/books/the-informer.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">admiti&oacute; que hab&iacute;a mentido</a> sobre su hermana: &ldquo;Les cont&eacute; la historia y dej&eacute; a mi hermana al margen, pero m&aacute;s tarde mi mujer la involucr&oacute;. &iquest;Qu&eacute; pod&iacute;a hacer, llamar mentirosa a mi mujer? Mi mujer es mi mujer. Quiero decir, yo no me acuesto con mi hermana, sabes&rdquo;. Y a&ntilde;adi&oacute;: &ldquo;Sinceramente, creo que fue mi esposa la que mecanografi&oacute; el documento, pero no lo recuerdo&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Es posible que Ethel ayudara a reclutar a Ruth y David, pero no fue necesario insistir demasiado. Muchos jud&iacute;os de su entorno eran comunistas y las cartas de los Greenglass muestran que eran incluso m&aacute;s entusiastas del comunismo que los Rosenberg. Ruth muri&oacute; en 2008 y David en 2014.
    </p><p class="article-text">
        Robert lanz&oacute; la campa&ntilde;a <a href="https://www.nytimes.com/2015/08/10/opinion/the-meeropol-brothers-exonerate-our-mother-ethel-rosenberg.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">para la exoneraci&oacute;n de Ethel en 2015</a>; no para un indulto, porque eso sugerir&iacute;a que hab&iacute;a hecho algo malo, sino una exoneraci&oacute;n completa. Est&aacute; &ldquo;m&aacute;s centrado&rdquo; en su madre que en su padre. &ldquo;Quiz&aacute; mi voluntad de separar a Ethel de Julius sea una se&ntilde;al de que mis sentimientos hacia mi padre y mi madre son distintos&rdquo;, reconoce.
    </p><p class="article-text">
        Le pregunto a qu&eacute; se refiere. &ldquo;Me pregunto si hay una vocecita en el fondo de mi cabeza que me dice: 'Julius, no deber&iacute;as haberlo hecho, porque ten&iacute;as hijos'&rdquo;, admite con cierto esfuerzo. Le pregunto c&oacute;mo se siente al recordar las cartas de su padre desde la c&aacute;rcel, en las que insist&iacute;a en que era inocente. &ldquo;Creo que se esforzaba por darle vueltas a la situaci&oacute;n y salir del embrollo: no era un esp&iacute;a que ayudara a construir una bomba at&oacute;mica, como dec&iacute;an, pero era un esp&iacute;a, as&iacute; que no contaba toda la verdad. Y creo que pens&oacute; que si confesaba lo matar&iacute;an, as&iacute; que negarlo todo era la mejor opci&oacute;n. Pero s&iacute;, tengo algunas dudas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Michael, que tiene recuerdos m&aacute;s claros de sus padres, ve el comportamiento de su padre de forma diferente: &ldquo;&iquest;Debe un hombre no tener hijos si se va a la guerra? En aquella &eacute;poca no se pensaba as&iacute;. Para un jud&iacute;o y un comunista, se trataba de sobrevivir&rdquo;.
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                Michael (i) y Robert Meeropol, frente a la Casa Blanca con una antigua fotografía suya, antes de intentar entregar una carta al presidente Obama para conseguir la exoneración de su madre, Ethel Rosenberg, en 2016.                            </span>
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        La inocencia de Ethel suscita m&aacute;s preguntas que respuestas. En primer lugar, dado que era una verdadera partidaria del comunismo, &iquest;por qu&eacute; no se uni&oacute; a su marido, su hermano y su cu&ntilde;ada en el espionaje?
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Robby y yo pensamos que cuando nuestro padre se involucr&oacute; en ayudar a los sovi&eacute;ticos, nuestra madre se mantuvo al margen para que, si a &eacute;l lo deten&iacute;an, ella pudiera cuidar de nosotros&rdquo;, dice Michael.
    </p><p class="article-text">
        Esto me suena a un hijo que espera que sus padres al menos intenten proteger a sus hijos. Pero Julius y Ethel parec&iacute;an no comprender el peligro en que pon&iacute;an a la familia. Despu&eacute;s de todo, Greenglass fue arrestado un mes antes que Julius, as&iacute; que tuvieron mucho tiempo para huir del pa&iacute;s, pero no lo hicieron. La teor&iacute;a de Sebba me parece m&aacute;s probable: &ldquo;Creo que simplemente Ethel ten&iacute;a otras preocupaciones: cuidaba de sus hijos y era una madre muy presente. Dej&oacute; el activismo cuando nacieron sus hijos. Su principal identidad era la de esposa y madre, y eso era lo que le importaba&rdquo;, dice.
    </p><p class="article-text">
        Entonces, &iquest;por qu&eacute; Julius no salv&oacute; a Ethel? El FBI ten&iacute;a raz&oacute;n, hab&iacute;a reclutado esp&iacute;as, por lo que podr&iacute;a haber dado nombres f&aacute;cilmente y haber salvado la vida de su mujer, y muy posiblemente tambi&eacute;n la suya.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La falta de voluntad de pap&aacute; para delatar a sus compa&ntilde;eros no se deb&iacute;a a que quisiera ser un soldado de Stalin&rdquo;, dice Michael. &ldquo;Era algo m&aacute;s personal. Eran sus amigos. Mi padre no iba a cooperar con el Gobierno, y por eso detuvieron a mi madre. &iquest;As&iacute; que ahora se va a dar la vuelta y decir: 'Vale, voy a salvar a mi mujer delatando a mis amigos'? No. Ten&iacute;a la ingenua creencia de que la justicia estadounidense iba a funcionar porque la mitad de la causa contra &eacute;l era una sarta de mentiras, as&iacute; que pens&oacute; que pod&iacute;a negarlo todo y salvar a los dos&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Casi hasta el final, Julius crey&oacute; que no le llevar&iacute;an a la silla el&eacute;ctrica. El Gobierno y el FBI tambi&eacute;n lo esperaban. Nunca quisieron matar a esta joven madre y a este padre, quer&iacute;an nombres. Despu&eacute;s de que Ethel fuera ejecutada, el entonces fiscal general adjunto, William Rogers, dijo: &ldquo;Ella nos ret&oacute; a hacerlo&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">&iquest;Por qu&eacute; Ethel guard&oacute; silencio?</h3><p class="article-text">
        Luego est&aacute; la cuesti&oacute;n que desconcert&oacute; a los gobernantes de la &eacute;poca, y que se ha convertido en el gran misterio en torno a ella: &iquest;por qu&eacute; Ethel eligi&oacute; guardar silencio y morir con Julius, en lugar de quedarse con sus hijos? Sabemos que estaba profundamente enamorada de su marido. Las cartas que Ethel le escrib&iacute;a a Julius durante su encarcelamiento est&aacute;n llenas de su anhelo de &ldquo;acercar&rdquo; sus labios a los de su marido. Pero tambi&eacute;n est&aacute;n llenas de ansiedad por los ni&ntilde;os. Sin embargo, opt&oacute; por permanecer callada.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Ethel no quer&iacute;a separarse de Julius, y sus cartas muestran que pensaba que era ella la que le hab&iacute;a hecho da&ntilde;o al presentarle a su espantosa familia&rdquo;, dice Sebba. &ldquo;Creo que Ethel pensaba que su vida sin Julius no habr&iacute;a tenido valor porque sus hijos nunca la habr&iacute;an respetado, porque habr&iacute;a tenido que hacer alg&uacute;n tipo de confesi&oacute;n y dar nombres&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Si Ethel pens&oacute; esto, puede que tuviera raz&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;De ni&ntilde;o, podr&iacute;a haber sido m&aacute;s f&aacute;cil si Julius hubiera cooperado&rdquo;, dice Robert. &ldquo;Habr&iacute;a estado en la c&aacute;rcel y Ethel habr&iacute;a sido liberada para cuidar de nosotros; &eacute;se es el trato que el Gobierno hizo con los Greenglass. Pero como adulto, prefiero ser el hijo de Ethel y Julius Rosenberg que el de David y Ruth Greenglass&rdquo;.
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                    alt="Michael y Robert leen las noticias sobre la sentencia de muerte dictada contra sus padres."
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                Michael y Robert leen las noticias sobre la sentencia de muerte dictada contra sus padres.                            </span>
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                </figure><h3 class="article-text">El mentor del presidente embaucador</h3><p class="article-text">
        La campa&ntilde;a de Michael y Robert para la exoneraci&oacute;n de su madre recibi&oacute; un duro rev&eacute;s en 2016 con la victoria entonces de Donald Trump, <a href="https://www.vanityfair.com/news/2017/06/donald-trump-roy-cohn-relationship" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cuyo principal mentor fue nada menos que Roy Cohn</a>. 
    </p><p class="article-text">
        Al igual que muchos en la izquierda, los Meeropol no se lo esperaban. &ldquo;No cre&iacute;amos que se pudiera embaucar a los electores hasta ese punto, pero por supuesto que s&iacute;: los juicios por brujer&iacute;a de Salem, el libelo de sangre antisemita, los comunistas escondidos bajo la cama... Solo es necesario recordar toda la basura que la gente ha cre&iacute;do a lo largo de los a&ntilde;os&rdquo;, dice Michael. 
    </p><p class="article-text">
        Robert dice que se sinti&oacute; como si Cohn hubiera ganado de nuevo, y sab&iacute;an que no ten&iacute;a sentido pedirle a Trump, de entre todos los presidentes, que exonerara a su madre. 
    </p><p class="article-text">
        Pero los Meeropol tuvieron su revancha: en 2019, la hija de Michael, Ivy, hizo un documental sobre Cohn, en el que aparece Michael interpretando un papel de un personaje llamado <a href="https://www.youtube.com/watch?v=oXHj4AYxpvw" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Bully Coward Victim</a> (acosador v&iacute;ctima cobarde) y en el que Ivy conect&oacute; la ejecuci&oacute;n de sus abuelos con Trump. &ldquo;Soy una persona muy revanchista, pero nunca se trata de machacar a la gente. Me gusta la exposici&oacute;n&rdquo;, dice sonriendo Michael.
    </p><h3 class="article-text">&ldquo;Es algo personal adem&aacute;s de pol&iacute;tico&rdquo;</h3><p class="article-text">
        Han reiniciado la campa&ntilde;a para exonerar a Ethel, y los Meeropol se muestran &ldquo;optimistas&rdquo; de que el presidente Biden la vea con buenos ojos. 
    </p><p class="article-text">
        Saben que sus argumentos no van a ocupar grandes titulares y que son dif&iacute;ciles de vender a la opini&oacute;n p&uacute;blica: Julius era culpable, aunque se exager&oacute; su grado de culpabilidad en un intento de asustarlo para que diera nombres; Ethel fue posiblemente c&oacute;mplice, pero no culpable. &ldquo;Hay una idea muy binaria del mundo pol&iacute;tico, en la que las personas son culpables o inocentes, tienen raz&oacute;n o est&aacute;n equivocadas. Pero comprender los matices es esencial para entender c&oacute;mo funciona la pol&iacute;tica y c&oacute;mo funciona la sociedad&rdquo;, dice Robert.
    </p><p class="article-text">
        Les pregunto por qu&eacute; es tan importante para ellos lo que el p&uacute;blico entienda. La vida de sus padres fue destruida por este caso; en lugar de pasar tanto tiempo de sus vidas revivi&eacute;ndolo, &iquest;por qu&eacute; no dejarlo en el pasado? &ldquo;Es algo personal adem&aacute;s de pol&iacute;tico&rdquo;, dice Robert, enfatizando ambas palabras. &ldquo;Que el Gobierno de Estados Unidos se inventara pruebas para conseguir una condena y una ejecuci&oacute;n es una amenaza para todas las personas de este pa&iacute;s, y no sacarlo a la luz es hacerse c&oacute;mplice de ello. Lo personal es obvio, pero lo pol&iacute;tico es igualmente poderoso&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La mayor pregunta sobre Ethel para m&iacute; est&aacute; relacionada con sus hijos. Despu&eacute;s de nuestra entrevista inicial, he hablado con ellos, juntos y por separado, varias veces a lo largo de un mes, sobre todo porque tengo muchas preguntas, pero tambi&eacute;n porque es un placer hablar con ellos: son tremendamente inteligentes, siempre interesantes, completamente admirables. 
    </p><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo pudieron superar una infancia tan traum&aacute;tica? Sebba me cuenta que le pregunt&oacute; lo mismo a Elizabeth Phillips, la terapeuta infantil a la que Ethel sol&iacute;a acudir, a la que entrevist&oacute; antes de su muerte.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Ella me dijo que se reduc&iacute;a a tres cosas&rdquo;, indica Sebba. &ldquo;Me dijo: 'Uno, son extraordinariamente inteligentes. En segundo lugar, tuvieron unos padres adoptivos incre&iacute;bles. Pero ahora sabemos lo importantes que son esos primeros a&ntilde;os de vida, y Ethel debi&oacute; de dar a esos dos ni&ntilde;os tanto en esos a&ntilde;os que les dur&oacute; toda la vida. Ethel debi&oacute; de ser una madre extraordinaria&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Traducido por Emma Reverter (elDiario.es)
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Hadley Freeman]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 27 Jun 2021 14:30:02 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Ethel y Julius Rosenberg fueron ejecutados por espías en 1953 con pocas pruebas: así es la lucha de sus hijos por limpiar su nombre]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Estados Unidos,Guerra Fría,Donald Trump,Joe Biden]]></media:keywords>
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