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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Aníbal Troilo]]></title>
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    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Aníbal Troilo]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Lo que vino]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/vino_129_12525087.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a73a9d02-a8af-4172-8bfe-84d302d7f460_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Lo que vino"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En 1945, Astor Piazzolla tenía 24 años. Había tocado con Troilo y había sido su arreglador. Un año después creó su propia orquesta. En los 50 se fue a París y volvió cambiado. Una historia tan importante como la que la siguió, recuperada por primera vez desde cintas originales gracias a los nietos del músico y el Instituto Nacional de la Música (INAMU). Novedades y rescates en la red, entre las redes.</p></div><p class="article-text">
        Hay una gran novela de &eacute;poca, <em>Dar la cara</em>. Hab&iacute;a sido, originalmente, el guion de una pel&iacute;cula, dirigida por <strong>Jos&eacute; Mart&iacute;nez Su&aacute;rez</strong> y estrenada en 1962. <strong>David Vi&ntilde;as</strong> situ&oacute; la historia en 1958 y construy&oacute;, a partir de all&iacute;, el gran fresco del mundo art&iacute;stico e intelectual porte&ntilde;o durante el surgimiento del frondizismo. En el film aparec&iacute;a un beb&eacute; llamado Mafalda, que inspir&oacute; la creaci&oacute;n de Quino, y actuaban <strong>Leonardo Favio</strong>, <strong>Dora Baret</strong> y <strong>H&eacute;ctor Pellegrini</strong> &ndash;el Pajarito G&oacute;mez de <strong>Rodolfo Kuhn</strong>&ndash;. El libro se edit&oacute; ese mismo a&ntilde;o y, a la manera de <em>Los mandarines</em>, de <strong>Simone de Beauvoir</strong>, todos sus personajes eran reales. 
    </p><p class="article-text">
        El &uacute;nico que aparec&iacute;a con su nombre verdadero era <strong>Le&oacute;n Rozitchner</strong>, compa&ntilde;ero de Vi&ntilde;as en el Comit&eacute; de direcci&oacute;n de la revista <em>Contorno</em>, junto con su hermano <strong>Ismael</strong>, <strong>Adelaida Gigli</strong>, <strong>No&eacute; Jitrik</strong> y <strong>Ram&oacute;n Alcalde</strong>, pero por all&iacute; andaban tambi&eacute;n, reconocibles, <strong>Beatriz Guido</strong> y <strong>Leopoldo Torre Nilsson</strong> entre muchos otros. El final era estremecedor: &ldquo;No era el centro del mundo sino una ciudad inmensa y oscura. Y al final de la calle, detr&aacute;s de esos edificios negros, flotaban unos resplandores. Buenos Aires bajo la noche era un vivac. M&aacute;s all&aacute; empezaba el campo de batalla&rdquo;.  
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        Antes, uno de los personajes caminaba por el centro. Miraba en la confiter&iacute;a <em>El Molino</em> y no encontraba a nadie. &ldquo;Entonces se detuvo frente a esa casa de discos&rdquo;, detallaba Vi&ntilde;as. &ldquo;Alli eran tres por lo menos los muchachitos que se apoyaban contra la vidriera y se dejaban hamacar al comp&aacute;s de la m&uacute;sica que llegaba de dentro: uno que luc&iacute;a un ancho pa&ntilde;uelo rojo en el bolsillo del saco se ajustaba el cintur&oacute;n cada vez que lo miraba. El rubito ese, parec&iacute;a enajenado con la canci&oacute;n de Eddie Pequenino y el otro jugueteaba abraz&aacute;ndose a un &aacute;lbum con las manos de Piazzolla en la tapa.&rdquo; 
    </p><p class="article-text">
        El disco era <em>Tango en Hi-Fi</em>, que acaba de ser subido a las plataformas por primera vez con su tapa original &ndash;esa de la que hablaba Vi&ntilde;as&ndash; y lo que es m&aacute;s importante, tambi&eacute;n por primera vez remasterizado a partir de cintas originales, gracias al convenio entre los nietos de <strong>Astor Piazzolla </strong>y el Instituto Nacional de la M&uacute;sica (INAMU). Pero hay un dato m&aacute;s. Es, sin duda, la pieza que inaugura el per&iacute;odo modernista de Piazzolla, y consolida un antes y un despu&eacute;s del viaje inici&aacute;tico del compositor a Par&iacute;s. Y la bisagra fue all&iacute; no tanto sus diez lecciones con <strong>Nadia Boulanger</strong>, que cimentaron su conocimiento del contrapunto escol&aacute;stico, como su escucha del jazz a trav&eacute;s de quien fue su mentor europeo, <strong>Charles Delaunay</strong>, fundador del sello Vogue e inventor de la palabra &ldquo;discograf&iacute;a&rdquo;. Ese Piazzolla reci&eacute;n llegado de Par&iacute;s era solista &ndash;ya no hab&iacute;a all&iacute; fila de bandoneones&ndash; y tocaba de pie. El tango era un alfabeto pero la gram&aacute;tica era la suya propia. Era, en todo caso, parte de un par en tensi&oacute;n: el tango con la hi-fi. O, en el t&iacute;tulo de una obra fundante que all&iacute; aparec&iacute;a por primera vez, &ldquo;tres minutos&rdquo; &ndash;la duraci&oacute;n de un tango&ndash; con &ldquo;la realidad&rdquo; &ndash;la Buenos Aires moderna del nuevo cine, la del frondizismo y <em>Contorno</em>&ndash;, la de los ritmos fren&eacute;ticos y ese toque siempre sincopado, con algo de el&eacute;ctrico &ndash;y electrizante&ndash;, que ya estaba en la firma del bandoneonista. 
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    </figure><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de esos &ldquo;Tres minutos con la realidad&rdquo; extraordinarios, donde el solo de <strong>Jaime Gosis</strong> en el piano &ndash;de resonancias bartokianas&ndash; ocupa un lugar &uacute;nico en la m&uacute;sica de Buenos Aires, del viol&iacute;n de <strong>Elvino Vardaro</strong> en la bell&iacute;sima &ldquo;Melanc&oacute;lico Buenos Aires&rdquo; o del arreglo casi iconoclasta de &ldquo;La cumparsita&rdquo; &ndash;Piazzolla necesitaba un fondo conocido para resaltar la figura, una lectura que iba mucho m&aacute;s all&aacute; de la versi&oacute;n&ndash; en ese disco de tesis se inaugura la llamada serie del &aacute;ngel con &ldquo;Tango del &aacute;ngel&rdquo;, que despu&eacute;s fue utilizado en la obra de teatro con ese t&iacute;tulo, de <strong>Alberto Rodr&iacute;guez Mu&ntilde;oz</strong>, se presenta una nueva lectura de &ldquo;Inspiraci&oacute;n&rdquo; &ndash;magistrales Vardaro y Gosis&ndash;, que, con otros arreglos, hab&iacute;an grabado la orquesta de <strong>An&iacute;bal Troilo</strong> en 1943 y la suya propia en 1946 y se incluyen dos temas cantados por <strong>Jorge Sobral</strong>, &ldquo;Siempre Par&iacute;s&rdquo;, de los hermanos Exp&oacute;sito, y &ldquo;Fuimos&rdquo;, de Dames y Manzi. Hay tambi&eacute;n otro cl&aacute;sico, &ldquo;Loca bohemia&rdquo;, de Julio De Caro, y una composici&oacute;n de Osvaldo Tarantino, que m&aacute;s adelante, en 1973, ser&iacute;a pianista del noneto de Piazzolla.  Y &ldquo;Prep&aacute;rense&rdquo;, que en 1951 hab&iacute;an grabado Troilo, <strong>Osvaldo Fresedo</strong> y <strong>Jos&eacute; Basso</strong>, en tres orquestaciones diferentes pensadas por Piazzolla para cada una de esas orquestas, que el bandoneonista ya hab&iacute;a registrado en Par&iacute;s en 1955 para el sello Festival y que volver&iacute;a a grabar unos a&ntilde;os despu&eacute;s con su quinteto. 
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    </figure><p class="article-text">
        Esta hist&oacute;rica edici&oacute;n de uno de los discos m&aacute;s importantes de Piazzolla&ndash;y m&aacute;s ignorados, en parte por los azares del mercado que lo tuvieron ausente durante d&eacute;cadas&ndash; incluye tambi&eacute;n dos in&eacute;ditos que, en rigor, no son tales. Se trata de unas supuestas versiones instrumentales de &ldquo;Siempre Par&iacute;s&rdquo; y &ldquo;Fuimos&rdquo; pero la realidad es que son exactamente las mismas que las cantadas pero sin la voz &ndash;es decir sin la melod&iacute;a principal en gran parte de su extensi&oacute;n&ndash;. INAMU, por su parte, public&oacute; otros cap&iacute;tulos esenciales de la obra del bandoneonista, las grabaciones completas de la orquesta que condujo entre 1946 y 1948, y algunos de los simples y dobles que grab&oacute; en la d&eacute;cada de 1950 para TK y que luego pasaron al cat&aacute;logo de Music Hall &ndash;en litigio durante a&ntilde;os&ndash; que fue adquirido por la instituci&oacute;n. All&iacute; est&aacute;n entre otras perlas la primera versi&oacute;n grabada por Piazzolla de su cl&aacute;sico &ldquo;Lo que vendr&aacute;&rdquo; &ndash;poco antes de su partida a Par&iacute;s lo hab&iacute;a registrado la orquesta de <strong>Enrique Mario Francini</strong> y <strong>Armando Pontier</strong> y el propio Piazzolla volver&iacute;a a grabarlo varias veces, siempre con arreglos distintos&ndash;, &ldquo;Ded&eacute;&rdquo;, un vals con oboe solista dedicado a su mujer, y la primera aparici&oacute;n en disco del quinteto, con cuatro temas de la pel&iacute;cula <em>5to A&ntilde;o Nacional</em>.
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        En el cat&aacute;logo TK quedan todav&iacute;a algunos in&eacute;ditos absolutos, que ojal&aacute; INAMU no olvide, como la grabaci&oacute;n de &ldquo;Marr&oacute;n y azul&rdquo; realizada por el octeto para ese sello, que nunca se public&oacute; en ning&uacute;n formato, y las de &ldquo;La cachila&rdquo; y &ldquo;Taconenado&rdquo;, que fueron parte de ediciones recopilatorias en LP pero jam&aacute;s se publicaron en CD. Tampoco fueron nunca editadas en ese formato las ocho canciones que Piazzolla grab&oacute; en 1950 junto a la cantante <strong>Mar&iacute;a de la Fuente</strong>.
    </p><p class="article-text">
        <em>DF/MF</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Diego Fischerman]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/vino_129_12525087.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 09 Aug 2025 14:54:59 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Astor Piazzolla,Aníbal Troilo,David Viñas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El que siempre está llegando]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/llegando_129_12307654.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f67737af-72fd-4558-bea4-120b5660e199_16-9-discover-aspect-ratio_default_1118007.jpg" width="2086" height="1173" alt="El que siempre está llegando"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Su mujer lo llamaba Buda, El Japonés o, más frecuentemente, Pichuco, como todo el mundo. Aníbal Troilo le enseñó a los grandes cantantes a ser los mejores, dirigió durante más de treinta años a la única orquesta de tango que nadie discutió, compuso y estrenó muchos de los clásicos del género e inventó una manera única de suspender el tiempo con su fraseo en el bandoneón. Murió hace medio siglo, con 60 años y pareciendo ya su propia estatua. Novedades y rescates en la red, entre las redes.</p></div><p class="article-text">
        Llueve en Buenos Aires mientras escribo esta columna. Acabo de escuchar &ldquo;Responso&rdquo;, el requiem que <strong>An&iacute;bal Troilo</strong> grab&oacute; para <strong>Homero Manzi</strong> en 1951, con orquestaci&oacute;n de <strong>Astor Piazzolla</strong>. Es el amanecer del viernes. Es la hora en que, seg&uacute;n las leyendas, An&iacute;bal Troilo se acostaba. &ldquo;A las nueve de la noche del lunes 18 de mayo, la cola de los que pretend&iacute;an dar su &uacute;ltimo adi&oacute;s a Pichuco, se hab&iacute;a vuelto un anillo en torno al Teatro San Martin&rdquo;, publicaba la revista <em>Crisis</em> en su n&uacute;mero de julio de ese a&ntilde;o. <strong>Mar&iacute;a Esther Gilio</strong> y <strong>Vicente Zito Lima</strong> hab&iacute;an recorrido ese anillo recogiendo los comentarios de esas personas que lo conformaban. Una de ellas, una mujer, contaba: &mdash;Yo estuve en la funci&oacute;n del s&aacute;bado. Yo quer&iacute;a ir a saludarlo, pero mi esposo es t&iacute;mido, no quiso. Cuando &eacute;l dijo: &lsquo;Gracias Buenos Aires. Aguantame un poco m&aacute;s&rsquo;. Yo me puse la mano sobre el coraz&oacute;n y pens&eacute;: &lsquo;Escuchalo, Dios mio. Escuchalo&rsquo;. Dios no quiso&ldquo;.
    </p><p class="article-text">
        Un a&ntilde;o antes &ndash;la entrevista fue publicada en esa misma revista en septiembre de 1974&ndash;, Gilio hab&iacute;a conversado largamente con el bandoneonista. &ldquo;Creo que soy un hombre bueno&rdquo;, contestaba &eacute;l ante la pregunta &ldquo;&iquest;Y c&oacute;mo es usted?&rdquo;. Troilo estaba enfermo. Caminaba &ldquo;un poco al bardo&rdquo;, en sus propias palabras. Y actu&oacute; hasta tres d&iacute;as antes de morirse, a los 60 a&ntilde;os y pareci&eacute;ndose ya a una estatua de s&iacute; mismo. Dec&iacute;a, en aquella entrevista, que trabajaba toda la semana, salvo los domingos. Contaba, con orgullo, refiri&eacute;ndose a sus dos entradas en el show: &ldquo;Le voy a alcanzar un detalle. Ayer me hice 55 minutos en la primera vuelta. Despu&eacute;s me mand&eacute; dos whiscachos y me hice la segunda.&rdquo; &ldquo;&iquest;Por qu&eacute; va?&rdquo;, preguntaba la periodista. &ldquo;&iquest;C&oacute;mo?&rdquo;, inquir&iacute;a &eacute;l en respuesta. &ldquo;&ndash;S&iacute;, dice que est&aacute; enfermo. Quiero saber si va porque es responsable o por qu&eacute;.&rdquo;, explicaba ella. Y &eacute;l respond&iacute;a: &ldquo;La gente me quiere. No se puede describir.&rdquo;&nbsp;
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        A veces, cuando tocaba, parec&iacute;a que lloraba. Y dicen que de all&iacute; ven&iacute;a su apodo. Que Pichuco, como lo llamaban, ven&iacute;a de <em>picciuso</em>, que en <em>napoletano</em> quer&iacute;a decir &ldquo;llor&oacute;n&rdquo;. Troilo muri&oacute; hace medio siglo. &ldquo;Sur&rdquo;, &ldquo;Gar&uacute;a&rdquo;, &ldquo;Responso&rdquo; y, claro, ese fraseo en que una nota creaba su propio universo, en que todo quedaba colgando del hilo de ese sonido sin tiempo, siguen siendo los mismos. &ldquo;Alguien dijo una vez que yo me fui de mi barrio. &iquest;Cu&aacute;ndo? &iquest;Pero cu&aacute;ndo? &iexcl;Si siempre estoy llegando!&rdquo;, recitaba en &ldquo;Nocturno de mi barrio&rdquo;, grabado en 1969 a d&uacute;o con <strong>Ubaldo De L&iacute;o</strong> en guitarra el&eacute;ctrica. Ese, el que siempre est&aacute; llegando, no es un solo Troilo. Son por lo menos dos o tres. O m&aacute;s. El autor. El que eligi&oacute; a los mejores orquestadores y el que trabaj&oacute; sobre esas orquestaciones &ndash;la &ldquo;goma de borrar&rdquo; de la que hablaba Piazzolla&ndash; para darles el sello definitivo de su orquesta. El maestro de cantantes, el que actu&oacute; y grab&oacute; con los m&aacute;s grandes &ndash;<strong>Francisco Fiorentino</strong>, <strong>Alberto Marino</strong>, <strong>Floreal Ruiz</strong>, <strong>Edmundo Rivero</strong>, <strong>Ra&uacute;l Ber&oacute;n</strong>, <strong>Roberto Goyeneche</strong>&ndash; que, invariablemente, junto a &eacute;l fueron los mejores. El que introdujo violoncello y, m&aacute;s tarde, tambi&eacute;n viola, en la orquesta de tango. El que tuvo a muchos de los instrumentistas m&aacute;s notables &ndash;el contrabajista <strong>Kicho D&iacute;az</strong>, los pianistas <strong>Orlando Go&ntilde;i</strong>, <strong>Jose Basso</strong>, <strong>Carlos Figari</strong>, <strong>Osvaldo Manzi</strong> y <strong>Osvaldo Berlingieri</strong>&ndash;. El que invent&oacute; al cuarteto t&iacute;pico con guitarras y contrabajo como una cumbre de la m&uacute;sica de c&aacute;mara. El &uacute;nico, en un g&eacute;nero marcado por fanatismos y rivalidades irreconciliables, que fue respetado y querido por todos. El que uni&oacute; la sutileza y la ro&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        Piazzolla, que lo adoraba, fue quien m&aacute;s lo critic&oacute;. Y lo critic&oacute; porque lo adoraba. Ve&iacute;a en &eacute;l a alguien que pod&iacute;a haber sido un <strong>Duke Ellington</strong> argentino y que se hab&iacute;a conformado con el culto a su propio pasado. La cr&iacute;tica era injusta y ten&iacute;a que ver, en realidad, con mirar a Troilo, alguien nacido en 1914 y crecido con el tango de bailes y de clubes como paisaje, con la perspectiva evolucionista de los a&ntilde;os 50&rsquo;s y 60&rsquo;. Piazzolla, que hab&iacute;a sido bandoneonista, compositor y director de una orquesta en la d&eacute;cada de 1940 y hab&iacute;a mutado a grupos, lenguajes y circulaciones m&aacute;s modernas, hab&iacute;a participado de ambos mundos. Troilo no. Y la adoraci&oacute;n (mutua), por encima de las pol&eacute;micas, se verifica en la larga historia conjunta. Piazzolla entr&oacute; en la orquesta de Troilo en 1943, a los 22 a&ntilde;os, y ese mismo a&ntilde;o firm&oacute; all&iacute; su primer arreglo, &ldquo;Inspiraci&oacute;n&rdquo;. Entre 1950 y 1954, Pichuco grab&oacute; &ndash;y estren&oacute;&ndash; las nuevas piezas creadas por el marplatense: &ldquo;Para lucirse&rdquo;, &ldquo;Prep&aacute;rense&rdquo;, &ldquo;Tanguango&rdquo;, &ldquo;Contratiempo&rdquo;, &ldquo;Triunfal&rdquo; y &ldquo;Contrabajeando&rdquo; &ndash; compuesta por ambos en colaboraci&oacute;n&ndash;. 
    </p><p class="article-text">
        En 1957 grab&oacute; &ldquo;Lo que vendr&aacute;&rdquo; y m&aacute;s adelante, varios de los temas que Piazzolla present&oacute; con su propio quinteto, &ldquo;Verano porte&ntilde;o&rdquo; y &ldquo;Adios Nonino&rdquo; entre ellos. Como ya se ha dicho, es a &eacute;l a quien le encarga la orquestaci&oacute;n de &ldquo;Responso&rdquo;, tal vez su obra m&aacute;s importante y no s&oacute;lo por su belleza como por el peso afectivo y simb&oacute;lico que ten&iacute;a la despedida de aquel junto a quien hab&iacute;a creado piezas cl&aacute;sicas como &ldquo;Sur&rdquo;, &ldquo;Che bandone&oacute;n&rdquo;, &ldquo;Romance de barrio&rdquo; y &ldquo;Barrio de tango&rdquo;. La r&uacute;brica, por otra parte, no podr&iacute;a ser mejor: los dos d&uacute;os de bandoneones que registraron en 1970: &ldquo;Volver&rdquo; y &ldquo;El motivo&rdquo;.&nbsp;Ninguno de los dos, en ninguna otra ocasi&oacute;n, grab&oacute; a d&uacute;o con otro bandoneonista. Y si faltara una prueba m&aacute;s, all&iacute; est&aacute; la <em>Suite Troileana</em> que Piazzolla escribi&oacute; al enterarse de la muerte de quien hab&iacute;a sido su mentor.
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    </figure><p class="article-text">
        La discograf&iacute;a de Troilo est&aacute;, como sucede con casi todo el tango, desordenada. No se consignan datos, se mezclan distintas &eacute;pocas, el sonido es, en la mayor&iacute;a de los casos, espantoso, y abundan las antolog&iacute;as con nombres tan poco imaginativos &ndash;y confusos&ndash; como <em>From Argentina to the World</em>. Destacan entre ellas, por el ordenamiento meticuloso y por la cuidadosa restauraci&oacute;n sonora, las ediciones de Lantower. <em>Troilo 1938-1941</em> y <em>Troilo 1941-1942</em>, agrupan los registros originales en discos de 78 rpm, con los comienzos de la orquesta y piezas magistrales como &ldquo;En esta tarde gris&rdquo;, con la voz de Fiorentino, o, con el mismo cantante, el estreno de &ldquo;Malena&rdquo;, del que se incluye, adem&aacute;s, una toma alternativa in&eacute;dita. <em>Troilo 1957-1959</em>, por su parte, agrupa los registros con Goyeneche y <strong>&Aacute;ngel C&aacute;rdenas</strong> como cantantes (tambi&eacute;n publicados en su momento en placas de gomalaca de 78 rpm) y refleja uno de los per&iacute;odos m&aacute;s luminosos de la carrera de Troilo y del sonido de su orquesta. Algunas rarezas &ndash;el d&uacute;o de Goyeneche y C&aacute;rdenas interpretando &ldquo;La flor de la canela&rdquo;&ndash; y cl&aacute;sicos absolutos como &ldquo;La bordona&rdquo;, &ldquo;Danzar&iacute;n&rdquo; o el mencionado &ldquo;Lo que vendr&aacute;&rdquo; hacen de la escucha de esta edici&oacute;n algo inevitable.
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    </figure><p class="article-text">
        Troilo hab&iacute;a comenzado su carrera con el Cuarteto del 900, junto al acordeonista <strong>Feliciano Brunelli</strong>, <strong>Elvino Vardaro</strong> en viol&iacute;n y el flautista <strong>Enrique Bour</strong>. Despu&eacute;s, en 1937, fue parte de la orquesta gigante que el pianista <strong>Juan Carlos Cobi&aacute;n</strong> organiz&oacute; para los carnavales. Cinco meses despu&eacute;s, dos carteles en la puerta de la boite Marab&uacute;, anunciaban: &ldquo;Hoy debut: An&iacute;bal Troilo y su orquesta&rdquo; y, en un cuarteto de rima endeble: &ldquo;Todo el mundo al Marab&uacute;/ la boite de m&aacute;s alto rango/ donde Pichuco y su orquesta / har&aacute;n bailar buenos tangos&rdquo;. A partir de all&iacute;, el bandoneonista y su orquesta no se detuvieron nunca. Y las grabaciones dieron buena cuenta de esa trayectoria. Dos tempranos registros en 1938, para Odeon; un primer per&iacute;odo en la RCA Victor, entre 1941 y 1949; un lapso en un sello independiente, T-K, entre 1950 y 1956, que incluye las primeras apariciones de Goyeneche como cantante y los primeros registros del Cuarteto con <strong>Roberto Grela</strong> como guitarra solista; las grabaciones para Odeon entre 1957 y 1959 y el segundo per&iacute;odo en RCA Victor, entre 1962 y su &uacute;ltima grabaci&oacute;n de estudio, el disco <em>&iquest;Te acord&aacute;s polaco?</em>, de 1971. 
    </p><p class="article-text">
        Existi&oacute; en Cd una integral de lo registrado por TK &ndash;con muy mal sonido de origen y sin trabajo de restauraci&oacute;n alguno&ndash; pero no figura en las plataformas de streaming&ndash; y s&iacute; existe la que agrupa lo publicado por RCA Victor, posiblemente, junto con la de Goyeneche, una de las ediciones m&aacute;s faltas de criterio de la historia discogr&aacute;fica. M&aacute;s all&aacute; de la ofensiva compresi&oacute;n extrema a la que sometieron a las grabaciones, como &uacute;nico tratamiento, el ordenamiento del material es absurdo y transgrede todos y cada uno de los criterios posibles. En el caso de los registros en 78 rpm &ndash;originalmente discos con dos temas&ndash; no solo no sigue un orden cronol&oacute;gico (a pesar de que s&iacute; consigna en sus folletos las fechas de grabaci&oacute;n, un m&eacute;rito, hay que decirlo) sino que los agrupa, sin ninguna necesidad, ya que se trata de Cds, en falsos LPs, de no m&aacute;s de 35 minutos de grabaci&oacute;n. Podr&iacute;a pensarse que busc&oacute; llevar la obra de Troilo en ese sello al formato del disco de microsurco en 33 rpm, que es en el que el bandoneonista desarroll&oacute; gran parte de su carrera. Pero el disparate perpetrado con los LPs originales, publicados a partir de 1962, echa por tierra esa presunci&oacute;n: all&iacute; no se respetan ni los t&iacute;tulos ni el orden de los temas que los artistas y sus productores hab&iacute;an elegido en su momento. 
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; del dislate &ndash;al disco <em>Troilo-Grela. Cuarteto t&iacute;pico</em> hay que buscarlo como <em>Pa&rsquo; que bailen los muchachos</em> y al fundamental <em>For export</em>, de 1963, se lo encuentra como <em>Lo que vendr&aacute;</em>&ndash; el material musical es extraordinario. Van aqu&iacute;, tambi&eacute;n, las primeras grabaciones con Grela, en cuarteto y en tr&iacute;o, realizadas entre 1953 y 1955 para TK. La edici&oacute;n es mala &ndash;incluso falta un pedazo de un tema, &ldquo;Sobre el pucho&rdquo;&ndash; pero la m&uacute;sica es maravillosa. Y, como bonus track, una peque&ntilde;a lista con dos de los tangos que Troilo grab&oacute; m&aacute;s de una vez, con cantantes distintos, como para comparar (y disfrutar).
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    </figure><p class="article-text">
        En su conversaci&oacute;n con Gilio, Troilo contaba c&oacute;mo, en el &uacute;ltimo cuadro de una revista en el Teatro Ode&oacute;n &ndash;por el 58, dec&iacute;a&ndash;, se juntaban todos los que hab&iacute;an participado, con <strong>Horacio Salg&aacute;n</strong> en el piano, <strong>Ciriaco Ortiz</strong> y &eacute;l en bandoneones y Edmundo Rivero cantando y no pod&iacute;an parar. &ldquo;Mir&aacute; que era el cuadro n&uacute;mero veInte y ven&iacute;amos de zapar los diecinueve anteriores. Pero nos entend&iacute;amos tan bien que al menor amague de aplauso segu&iacute;amos y segu&iacute;amos. De a ratos nos mir&aacute;bamos con Salg&aacute;n y dec&iacute;amos: &lsquo;&iexcl;Pensar que adem&aacute;s nos pagan!&rsquo;.&rdquo; Despu&eacute;s, Pichuco, o Buda, o El Japon&eacute;s, como lo llamaba indistintamente Zita, su mujer, tiraba del brazo de la entrevistadora, acerc&aacute;ndola a &eacute;l, y le dec&iacute;a, bajando mucho la voz: &ldquo;Tengo unas ganas de morirme que no puedo m&aacute;s&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <em>&nbsp;</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>DF/MF</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Diego Fischerman]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/llegando_129_12307654.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 17 May 2025 13:44:07 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El que siempre está llegando]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Aníbal Troilo,Astor Piazzolla,Roberto Goyeneche]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un pozo de sombras]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/pozo-sombras_129_11883527.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c062627a-a9f9-4c0e-9769-74080df89fbf_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un pozo de sombras"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La letra enrulaba el rulo del patetismo. Y la música era maravillosa. Muy pocos se animaron a cantar “Garúa”. Y Goyeneche la convirtió en propia, a veinte años de su estreno. Novedades y rescates en la red, entre las redes.</p></div><p class="article-text">
        Con sus ripios y cacofon&iacute;as, pero tambi&eacute;n con su inspiraci&oacute;n mel&oacute;dica y algunas frases fant&aacute;sticas como &ldquo;parece un pozo de sombras la noche, y yo en la sombra camino muy lento&rdquo;, &ldquo;Gar&uacute;a&rdquo; es un cl&aacute;sico del tango y lo es, posiblemente, no s&oacute;lo porque pinta a Buenos Aires &ndash;y se trata de la Buenos Aires de 1940, con asfalto y luz el&eacute;ctrica, y no la de la nostalgia por el barrio perdido&ndash; sino porque pinta a quienes la pintaron. 
    </p><p class="article-text">
        Y la canci&oacute;n, como la propia ciudad, tuvo dos fundaciones. 
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        La primera fue en 1943, cuando <strong>Enrique Cad&iacute;camo</strong>, detr&aacute;s del escenario del Tibidabo, en Corrientes a una cuadra y media del Obelisco, escuch&oacute; una melod&iacute;a que <strong>An&iacute;bal Troilo</strong> toc&oacute; para &eacute;l y prometi&oacute; ponerle letra. Ese mismo a&ntilde;o, en r&aacute;pida sucesi&oacute;n, la grabaron en disco el propio bandoneonista al frente de su orquesta, con <strong>Francisco Fiorentino</strong> como cantante, la orquesta de <strong>Pedro L&aacute;urenz</strong> con la voz de <strong>Alberto Podest&aacute;</strong>, y la notable <strong>Mercedes Simone</strong>. La nueva fundaci&oacute;n fue casi veinte a&ntilde;os despu&eacute;s, cuando Troilo volvi&oacute; a registrarla, esta vez con <strong>Roberto Goyeneche</strong>. El tango, con los a&ntilde;os, hab&iacute;a ido perdiendo sus marcas m&aacute;s ligadas al baile; sus acentuaciones se hab&iacute;an atenuado aunque el arreglo, con sus magn&iacute;ficos contracantos, segu&iacute;a siendo casi el mismo &ndash;en la segunda versi&oacute;n aparece un veloz pasaje descendente en el piano cuando se nombra a la gar&uacute;a&ndash;. Y el nuevo cantante, adem&aacute;s de quedar ligado a esta canci&oacute;n a la que parec&iacute;a pertenecerle, introdujo para siempre la pausa teatral entre &ldquo;Qu&eacute; noche llena de hast&iacute;o&rdquo; y el siguiente &ldquo;y de fr&iacute;o&rdquo;.
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    </figure><p class="article-text">
        Quien siente a la gar&uacute;a acentuada con sus p&uacute;as en el coraz&oacute;n es un hombre trist&iacute;simo. Pat&eacute;tico. Alguien que se regodea en su sentimiento de abandono, que acumula palabras acusatorias contra s&iacute; mismo y dice sentirse &ldquo;como un descarte, siempre solo, siempre aparte&rdquo; al recordar a su amada imposible. Y podr&iacute;a entenderse que esa es la manera en que un porte&ntilde;o &ndash;o por lo menos un personaje del tango&ndash; se complace en autorretratarse. Al fin y al cabo uno de los tangos instrumentales m&aacute;s bellos, compuesto por <strong>Jorge Caldara</strong> y grabado por la orquesta de <strong>Osvaldo Pugliese</strong> en 1948, se titula &ldquo;Pat&eacute;tico&rdquo;. Y no parece tratarse de un insulto o un menosprecio. 
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                Almanaque Alpargatas, 1946                            </span>
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        El gran dibujante <strong>Luis J. Medrano</strong>, autor de los &ldquo;Grafodramas&rdquo; que el diario La Naci&oacute;n public&oacute; durante m&aacute;s de treinta a&ntilde;os &ndash;aguafuertes de un solo cuadro con un t&iacute;tulo que acababa de darle sentido a la figura, a veces por contraste&ndash; ilustr&oacute; los almanaques de Alpargatas en 1946 y 1947.&nbsp;El dibujo inaugural, en enero de 1946, lleva por t&iacute;tulo &ldquo;Cumparsita&rdquo;. Se ve, en el palco, a un sexteto t&iacute;pico. A la orquesta de tango en su expresi&oacute;n de m&aacute;xima concentraci&oacute;n &ndash;dos violines, dos bandoneones, piano y contrabajo&ndash;, a la manera del grupo de <strong>Julio De Caro</strong> en los a&ntilde;os 20 y, m&aacute;s adelante, el de <strong>Elvino Vardaro</strong>, el notable sexteto con el que comenz&oacute; <strong>Carlos Di Sarli</strong> su carrera o los tard&iacute;os &ndash;y exquisitos&ndash; <strong>Sexteto Tango</strong> y <strong>Sexteto Mayor</strong>. Debajo, junto a las mesas del bar, hombres &ndash;s&oacute;lo hombres&ndash; con sus pocillos de caf&eacute;. Son, todos ellos, tanto los que est&aacute;n solos como los que est&aacute;n sentados junto a un amigo, taciturnos. Y comparten con quienes est&aacute;n tocando &ndash;mal afeitados, apesadumbrados&ndash; la expresi&oacute;n de una profunda tristeza.
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    </figure><p class="article-text">
        No es una escena de los a&ntilde;os sesenta &ndash;m&uacute;sicos de tango con poco trabajo, haciendo una m&uacute;sica bailable que ya ning&uacute;n joven quiere bailar y cant&aacute;ndole a una ciudad y una sensibilidad desaparecida hac&iacute;a d&eacute;cadas&ndash;. Es el a&ntilde;o 1946, el cenit de lo que el propio g&eacute;nero defini&oacute; como su edad dorada. Y tanto los artistas como su p&uacute;blico est&aacute;n horrible, desesperadamente, redundantemente tristes. Con hast&iacute;o y con fr&iacute;o. Podr&iacute;an decir, todos ellos,&nbsp;&ldquo;en esta noche tan fr&iacute;a y tan m&iacute;a, pensando siempre en lo mismo me abismo&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        El blues es una m&uacute;sica triste, pero sus cantantes se ven desafiantes y hasta furiosos. El vallenato cuenta, muchas veces, historias terribles. Pero est&aacute; all&iacute; la alegr&iacute;a, o por lo menos la energ&iacute;a, como para poder cantarlo. El tango, como una especie de anticipada cultura &ldquo;emo&rdquo;, se complace en exhibir la sobreactuaci&oacute;n del desamparo. Y &ldquo;Gar&uacute;a&rdquo; es, en ese sentido, una canci&oacute;n ejemplar. O lo fue, en todo caso, a partir del momento en que la cant&oacute; Goyeneche. De ese balbuceo y de esa pausa fat&iacute;dica en el medio de la primera frase, que lo convirti&oacute; definitivamente en aquel que queriendo &ldquo;arrancarla, desecharla y olvidarla&rdquo; cada vez la recordaba m&aacute;s. Ese hombre que, bajo la gar&uacute;a, iba solo y triste por la acera, viendo c&oacute;mo &ldquo;sobre la calle, la hilera de focos lustra el asfalto con luz mortecina&rdquo; y, con esas gotas que ca&iacute;an en el charco de su alma &ldquo;hasta los huesos calados y helados&rdquo;, ve&iacute;a, mientras el viento lo empujaba, remachar el clavo de su tormento. La demora antes de &ldquo;un pozo de sombras&rdquo;, la &ldquo;l&rdquo; de &ldquo;las sombras&rdquo;, la &ldquo;s&rdquo; y la &ldquo;m&rdquo; en abismo, la &ldquo;r&rdquo; en &ldquo;fr&iacute;a&rdquo; son las marcas que el cantor va desgranando, con naturalidad, para edificar un fresco de expresividad extraordinaria. Con el raro talento, adem&aacute;s, de cantar las consonantes, de dominar el arte de alargarlas a placer, de hacerlas resonar y de otorgar sentido a esa vibraci&oacute;n en el aire.
    </p><p class="article-text">
        Durante sus a&ntilde;os en Ca&ntilde;o 14 &ndash;el boliche de la calle Talcahuano creado por <strong>Moch&iacute;n Marafioti</strong> y <strong>Atilio Stampone</strong>&ndash;, Goyeneche cantaba con la orquesta de Troilo en versi&oacute;n reducida: un cuarteto, versi&oacute;n a&uacute;n m&aacute;s concentrada del sexteto de la vi&ntilde;eta de Medrano. Y no pod&iacute;a irse sin cantar &ldquo;Gar&uacute;a&rdquo;. <strong>El Negro Manuso</strong>, famoso entre los habitu&eacute;s, se acodaba en la barra del bar de la esquina del boliche, el Amazonas, donde el cantante sol&iacute;a tomarse una ca&ntilde;a Legui antes de la funci&oacute;n, y se jactaba de ir a Ca&ntilde;o 14 cada noche y siempre para escucharlo a &eacute;l. &ldquo;Vos sab&eacute;s que a m&iacute; me gusta la noche y el fr&iacute;o&rdquo;, contaba a quien quisiera escucharlo. &ldquo;Y yo al boliche voy siempre con el breto (por sobretodo) aunque haga calor. Porque cuando el Polaco empieza &lsquo;Gar&uacute;a&rsquo; y dice &lsquo;de ffffffr&iacute;o&rsquo;, corro a pon&eacute;rmelo&rdquo;. 
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                Troilo y Goyeneche, en Caño 14                            </span>
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        Despu&eacute;s, en 1982, durante una serie de actuaciones en el Teatro Regina junto con el quinteto de <strong>Astor Piazzolla</strong> &ndash;que aprovech&oacute;, en sus propias palabras, la oportunidad de conseguir una sala barata que le ofrec&iacute;a la Guerra de Malvinas&ndash;, &ldquo;Gar&uacute;a&rdquo; era el bis obligado. Despu&eacute;s de la legendaria grabaci&oacute;n con Troilo, el Polaco ya hab&iacute;a vuelto a registrar la canci&oacute;n en 1977, con la Orquesta T&iacute;pica Porte&ntilde;a &ndash;una especie de alter ego de la de Troilo dirigida por <strong>Ra&uacute;l Garello</strong>, que hab&iacute;a sido el &uacute;ltimo director musical de la de Pichuco&ndash;. La grabaci&oacute;n hab&iacute;a formado parte de un LP colectivo, publicado en 1978 con el t&iacute;tulo de <em>Homenaje a Troilo</em> donde Goyeneche cantaba tambi&eacute;n &ldquo;Che Bandone&oacute;n&rdquo;, &ldquo;Mar&iacute;a&middot; y &rdquo;Garras&ldquo;.
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        En esa segunda versi&oacute;n discogr&aacute;fica estaban, por supuesto, esos alargamientos de las vocales y esas consonantes contando su propia historia pero era en vivo donde el cantante dibujaba con ella su autobiograf&iacute;a imaginaria. En mayo del 82, como si no hubiera habido guerra &ndash;o se necesitara olvidarla&ndash; o se tratara s&oacute;lo de otras batallas, el p&uacute;blico reclamaba &ldquo;otra&rdquo;. Piazzolla tocaba una peque&ntilde;a y magn&iacute;fica introducci&oacute;n, y luego bordeaba, segu&iacute;a, comentaba esa interpretaci&oacute;n teatral, al borde del recitado y de una exageraci&oacute;n que en cualquier otro hubiera resultado artificial y forzada. En &ldquo;Gar&uacute;a&rdquo; estaban a solas el cantante, abismado, de 56 a&ntilde;os pero con la edad aparente del infinito mismo, y el bandoneonista, el mismo que cuarenta a&ntilde;os antes hab&iacute;a realizado para Troilo la primera orquestaci&oacute;n de ese tango. Los dos a solas. 
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        <em>Diego Fischerman es autor del blog &ldquo;El sonido de los sue&ntilde;os&rdquo;: </em><a href="https://xn--sonidodesueos-skb.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>https://xn--sonidodesueos-skb.com/</em></a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Diego Fischerman]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/pozo-sombras_129_11883527.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 07 Dec 2024 13:45:18 +0000]]></pubDate>
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    </item>
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      <title><![CDATA[Ilusión de cristal]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/ilusion-cristal_129_11470257.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ac882860-0308-40d7-bb0f-ed7da3084a13_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ilusión de cristal"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Una canción basada en una historia real. Y una historia –y una escucha– que se transformó fuera de la canción. Un amor prohibido, el de Gricel y José María Contursi, cantado por primera vez en 1942 y cuyos fantasmas secretos acabaron de ser revelados en 1986, en la relectura de Luis Alberto Spinetta y Fito Páez.  Novedades y rescates en la red, entre las redes.</p></div><p class="article-text">
        El tango &ldquo;Gricel&rdquo;, compuesto en 1942 por <strong>Mariano More</strong>s y <strong>Jos&eacute; Mar&iacute;a Contursi</strong> y grabado ese mismo a&ntilde;o &ndash;el 30 de octubre&ndash; por la orquesta de <strong>An&iacute;bal Troilo </strong>con <strong>Franciso Fiorentino</strong> como cantante, se prolonga en&nbsp;dos sentidos. Por un lado, su historia se completa con algo que sucede fuera del &aacute;mbito de la canci&oacute;n pero que la canci&oacute;n acaba incluyendo como su propio fantasma. Por otro, 44 a&ntilde;os despu&eacute;s, otra versi&oacute;n, o m&aacute;s bien una transcripci&oacute;n, en el sentido de &ldquo;escucha firmada&rdquo; que le da a esta palabra el music&oacute;logo <strong>Peter Szendy</strong>, incorpora ese fantasma, y cierta idea de amenaza, como contenido musical. 
    </p><p class="article-text">
        La an&eacute;cdota de &ldquo;Gricel&rdquo; refiere a un amor &ldquo;ileg&iacute;timo&rdquo;. Un hombre casado y una mujer ilusionada.&nbsp;Una distancia geogr&aacute;fica &ndash;&ldquo;Tu ilusi&oacute;n fue de cristal,/ se rompi&oacute; cuando part&iacute;/ pues nunca, nunca m&aacute;s volv&iacute; /&iexcl;Qu&eacute; amarga fue tu pena!...&rdquo;&ndash; y una oposici&oacute;n entre alguien que decide y quien es v&iacute;ctima de esa decisi&oacute;n, ambos atravesados por una moral inflexible a la que, de todas maneras, no acatan. &Eacute;l no debi&oacute; pensar jam&aacute;s en lograr su coraz&oacute;n, pero, por supuesto, lo hizo. Y ella, que era &ldquo;buena&rdquo;, fue &ldquo;aturdida&rdquo; por sus besos. Para reforzar esa idea de bondad &ndash;o santidad&ndash; femenina, ella implorar&aacute; que &eacute;l no la olvide &ldquo;al besar el Cristo aquel&rdquo;. La canci&oacute;n podr&iacute;a haber terminado all&iacute;, en la fugacidad de lo condenable: en el hombre que vuelve a su deber &ndash;la esposa, los hijos&ndash; y la mujer que, a la larga, olvidar&aacute; su pena. Pero nada resulta de esa manera. &ldquo;...hoy que vivo enloquecido/ porque no te olvid&eacute; ni te acuerdas de m&iacute;/ &iexcl;Gricel! &iexcl;Gricel!&rdquo;, clama &eacute;l. Y hab&iacute;a otra estrofa, que la versi&oacute;n de Troilo y Fiorentino omit&iacute;a, pero que cant&oacute; <strong>Libertad Lamarque</strong>, apenas unos d&iacute;as antes que Troilo, el 6 de octubre de 1942: &ldquo;Me falt&oacute; despu&eacute;s tu voz/ y el calor de tu mirar/ y como un loco te busqu&eacute;/ pero ya nunca te encontr&eacute;/ y en otros besos me aturd&iacute;/ &iexcl;Mi vida toda fue un enga&ntilde;o!&rdquo;, confesaba all&iacute; el amante. Y conclu&iacute;a: &ldquo;&iquest;Qu&eacute; ser&aacute;, Gricel, de m&iacute;?/ Se cumpli&oacute; la ley de Dios/ porque sus culpas ya pag&oacute;/ quien te hizo tanto da&ntilde;o.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Gricel era Gricel (<strong>Susana Gricel Vigan&oacute;</strong>) en la vida real. Y &eacute;l era Contursi. Y todos lo sab&iacute;an. Y &eacute;l se emborrachaba en El Molino. Y &eacute;l, m&aacute;s tarde, enviud&oacute;, Y ella, que se hab&iacute;a casado, fue abandonada. Y el tango continu&oacute; fuera del tango. Y ellos acabaron viviendo juntos en C&oacute;rdoba, nuestra peque&ntilde;a monta&ntilde;a m&aacute;gica. Y todo estuvo bien hasta que <strong>Luis Alberto Spinetta</strong> y <strong>Fito P&aacute;ez</strong>, en 1986 (en el disco <em>La la la</em>), revelaron, con un procedimiento musical, la posible naturaleza oculta de las frases &ldquo;no te olvides de m&iacute;&rdquo; y &ldquo;ni te acuerdas de m&iacute;&rdquo;: una amenaza, un sortilegio, una brujer&iacute;a pueblerina. Y es que habr&iacute;a que pensar, como asegura el music&oacute;logo <strong>Simon Frith</strong>, que es la m&uacute;sica la que le da significado a la letra y no, como parecer&iacute;a a primera vista, lo contrario. Nada ser&iacute;a igual, en todo caso, sin ese ascenso extraordinario de tres notas (cubriendo una tercera, entre do y mi) seguido por un descenso de cuatro (abarcando un intervalo de sexta), y transportado a continuaci&oacute;n una tercera m&aacute;s grave, que marca uno de los momentos m&aacute;s inspirados de la historia de la canci&oacute;n popular. Un momento que, por otra parte, remeda otro pasaje extraordinario, el comienzo del primer movimiento de la <em>Sinfon&iacute;a N&ordm; 4</em> de <strong>Johannes Brahms</strong> (en realidad, como muestra <strong>Arnold Sch&ouml;nberg</strong> en su texto &ldquo;Brahms el progresivo&rdquo;, todo ese movimiento est&aacute; basado en esos dos intervalos, una tercera y su inversi&oacute;n, una sexta). Sin esa melod&iacute;a es posible que las palabras &ldquo;no deb&iacute; pensar jam&aacute;s en lograr tu coraz&oacute;n&rdquo; no significaran absolutamente nada. Y, con claridad, la interpretaci&oacute;n magistral de <strong>Roberto Goyeneche</strong> con la orquesta de <strong>Atilio Stampone</strong>, en 1972 (que abr&iacute;a el disco <em>Sentimiento tanguero</em>) agrega sentido a la pieza. 
    </p><p class="article-text">
        Pero la ecuaci&oacute;n reci&eacute;n se completa con ese tratamiento sonoro de Spinetta y P&aacute;ez, que llegan a utilizar como acompa&ntilde;amiento el ruido de un tren de vapor en marcha y que, con su nota repetida durante la primera estrofa (tan <strong>George Martin</strong>), con el cambio de algunos acordes y el agregado de alguna l&iacute;nea de bajo convierten a &ldquo;Gricel&rdquo; en una especie de canci&oacute;n beatle le&iacute;da (firmada) por las inflexiones vocales de Spinetta que, cerrando un c&iacute;rculo parad&oacute;jico, le dan una melancol&iacute;a que, aun sin ser del tango, s&oacute;lo podr&iacute;a haber nacido en Buenos Aires. 
    </p><p class="article-text">
        Tampoco es un dato menor el pr&eacute;stamo que Spinetta se hace aqu&iacute; a s&iacute; mismo. El acorde inicial de &ldquo;Gricel&rdquo; (un Fa Mayor con s&eacute;ptima) es el mismo &ndash;con el mismo sonido, adem&aacute;s&ndash; de &ldquo;Ella tambi&eacute;n&rdquo;, esa canci&oacute;n extraordinaria que hab&iacute;a incluido en <em>Kamikaze</em>. Ella tambi&eacute;n, Gricel, atraves&oacute; el tiempo, como su historia. Y claro, all&iacute; est&aacute; esa voz procesada, de otro mundo, que aparece cada vez que se menciona el olvido. Lo interesante es que lo fantasmal estaba ya anunciado en el arreglo fundante, el de la orquesta de Troilo, donde el piano de <strong>Orlando Go&ntilde;i</strong> funcionaba como un doble de la orquesta, contestando &ndash;como desde el m&aacute;s all&aacute;&ndash; cada una de sus frases. 
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        <em>Diego Fischerman es autor del blog &ldquo;El sonido de los sue&ntilde;os&rdquo;: </em><a href="https://xn--sonidodesueos-skb.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>https://xn--sonidodesueos-skb.com/</em></a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Diego Fischerman]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/ilusion-cristal_129_11470257.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 22 Jun 2024 13:56:28 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cuartetos atípicos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/cuartetos-atipicos_129_11340854.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c8fd7813-37ec-49a1-8d2a-500dc16bd318_16-9-discover-aspect-ratio_default_1094547.jpg" width="918" height="516" alt="Cuartetos atípicos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Dos grupos pequeños y ejemplares. Uno con Aníbal Troilo, otro con Leopoldo Federico, y ambos con un guitarrista extraordinario, Roberto Grela. Y también una guitarra eléctrica, la de Ubaldo De Lío, acompañando el viaje de Troilo hacia su propia Itaca en “Nocturno a mi barrio”. Novedades y rescates en la red, entre las redes.</p></div><p class="article-text">
        Una pel&iacute;cula mira hacia adelante. La otra parece hacerlo hacia atr&aacute;s. Las dos son musicales. Una es inglesa, tiene por protagonistas a <strong>The Beatles</strong> y la dirigi&oacute; <strong>Richard Lester</strong>; la otra, argentina, contaba con la presencia de un conjunto de artistas que grababan en ese entonces en la RCA Victor y en Columbia y su director fue <strong>Hugo del Carril</strong>. Las comparaciones tal vez resulten improcedentes. Cada g&eacute;nero tiene sus propios protocolos y uno no deber&iacute;a ser juzgado con los patrones est&eacute;ticos de otros. Pero el contraste entre <em>A Hard Day&rsquo;s Night</em> (que aqu&iacute; se vio como<em> &iexcl;Yeah, Yeah, Yeah, Paul, John, George y Ringo!</em>) y <em>Buenos Noches Buenos Aires</em>, no podr&iacute;a ser m&aacute;s acentuado. 
    </p><p class="article-text">
        Los dos films se presentaron en los cines porte&ntilde;os hace sesenta a&ntilde;os. El de The Beatles rezuma juventud, humor y frescura. El otro, con sus figuras marm&oacute;reas y disfrazadas con funyi y pa&ntilde;uelo al cuello, se asemeja a un involuntario anticipo de un film de muertos vivos. En uno de los cuadros, <strong>Beba Bidart </strong>y <strong>Tito Lusiardo</strong> bailan una milonga. Un peque&ntilde;o grupo, un cuarteto, toca en el fondo. Puede reconocerse al bandoneonista, <strong>An&iacute;bal Troilo</strong>. Pero la est&eacute;tica general hace dif&iacute;cil reparar en que se trata de uno de los grandes hitos de la m&uacute;sica de tradici&oacute;n popular.
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        Por supuesto, un trabajo de &iacute;ndole etnogr&aacute;fico podr&iacute;a estudiar a la tristeza y su expresi&oacute;n no como un error sino como rasgos constitutivos del tango. Es lo que se desprende, sin ir m&aacute;s lejos, de una vi&ntilde;eta firmada por el ilustrador <strong>Luis J. Medrano</strong> en la p&aacute;gina de enero del almanaque Alpargatas de 1946, en plena &eacute;poca de oro del g&eacute;nero. De casa al trabajo y del trabajo a casa, pero siempre a deshoras y sin alegr&iacute;a alguna, aunque la m&uacute;sica fuera magn&iacute;fica.
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                La cumparsita, ilustración de Luis J. Medrano, Almanaque Alpargatas (enero 1946)                            </span>
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        El tango mantuvo una relaci&oacute;n tensa con la funci&oacute;n del concierto, o de la escucha m&aacute;s o menos abstracta, si se prefiere. Desde temprano hab&iacute;a colocado all&iacute;, en medio de una m&uacute;sica para el baile popular, se&ntilde;ales para el o&iacute;do. Obviamente la danza es una forma de escucha, pero la recurrencia al registro grave de los instrumentos en el estribillo de &ldquo;Guardia vieja&rdquo;, de <strong>Julio De Caro</strong>, grabado por su sexteto en 1926, nada ten&iacute;a que ver con ella. Estaba all&iacute; para ser escuchada y punto. De hecho, el disco, y la radio, apuntaban hacia esa funcionalidad en particular. El cuarteto que Troilo form&oacute; con el guitarrista <strong>Roberto Grela</strong>, <strong>Edmundo Zald&iacute;var (hijo)</strong> en guitarr&oacute;n y el gran <strong>Kicho D&iacute;az</strong>, contrabajista de su orquesta y luego del legendario primer quinteto de <strong>Astor Piazzolla</strong> y del <strong>Sexteto Mayor</strong>, de alguna manera jug&oacute; con esa tensi&oacute;n. Apareci&oacute; en 1964 en esa pel&iacute;cula y de hecho se hab&iacute;a formado doce a&ntilde;os antes para las representaciones del sainete <em>El Patio de la Morocha</em> pero tambi&eacute;n grab&oacute; discos e, incluso en el mismo film mencionado, tiene una participaci&oacute;n &ldquo;de concierto&rdquo;. Los m&uacute;sicos siguen disfrazados de compraditos de medio siglo atr&aacute;s, pero tocan para ser escuchados.
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        Las primeras grabaciones del Cuarteto fueron realizadas en 1953 para el sello TK: &ldquo;La Cachila&rdquo; y &ldquo;Palomita blanca&rdquo; (matrices 468 y 469 respectivamente). En el mismo a&ntilde;o grabaron las matrices 637 y 638, correspondientes a &ldquo;A Pedro Maffia&rdquo; y &ldquo;Sobre el pucho&rdquo;. Este &uacute;ltimo tema figura, en todas las ediciones existentes en redes, cortado y sin su comienzo (como si la grabaci&oacute;n hubiera comenzado sobre el pucho). Hace unos a&ntilde;os la edici&oacute;n realizada por Lantower para su serie Grandes del tango reparaba ese error, pero actualmente es inconseguible en el mundo virtual. El INAMU, compr&oacute; a alto precio, en su momento, el material del sello Music Hall (responsable por su parte del cat&aacute;logo TK) pero hasta ahora ha demostrado inter&eacute;s escaso en la preservaci&oacute;n, restauraci&oacute;n y difusi&oacute;n de todo aquello que no sea rock nacional. Algo bastante grave si se tiene en cuenta que, adem&aacute;s de todas las grabaciones de Troilo para TK, que no han tenido ediciones que les hicieran justicia, son los propietarios de los primeros discos de <strong>Los Fronterizos</strong>, de <strong>Eduardo Fal&uacute;</strong> e incluso de un in&eacute;dito de Piazzolla, la primera grabaci&oacute;n del <strong>Octeto Buenos Aires</strong> de &ldquo;Marr&oacute;n y azul&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n para TK, Troilo y Grela grabaron en 1954 (esta vez en tr&iacute;o con D&iacute;az) &ldquo;Diablito&rdquo; y &ldquo;Un placer&rdquo; y, en 1955, nuevamente como cuarteto, &ldquo;La Cumparsita&rdquo;, &ldquo;Nunca tuvo novio&rdquo;, &ldquo;Mi refugio&rdquo;, &ldquo;A la guardia nueva&rdquo; y, con <strong>H&eacute;ctor Ayala</strong> reemplazando a Zald&iacute;var en el guitarr&oacute;n, &ldquo;El abrojito&rdquo; y &ldquo;Guardia nueva&rdquo;.
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        La interrelaci&oacute;n, el juego de preguntas, contracantos y respuestas y el clima de intimidad y encuentro que se percibe entre los dos solistas es asombroso. El virtuosismo &ndash;ese sonido de Troilo, casi rugoso, su manera de detener el tiempo con el fraseo; el detalle cristalino de Grela y, obviamente, sus maravillosos arrebatos&ndash; cumple en este caso con una de las reglas de oro de los mejores grupos de m&uacute;sica de tradici&oacute;n popular: no se nota. Es tan natural, est&aacute; tan integrado a la esencia de lo que suena, suena tan f&aacute;cil, tan fluido, que apenas se repara en la dificultad t&eacute;cnica &ndash;de lo que cada uno de ellos toca y de la manera en que logra ensamblarse en un sonido &uacute;nico que es a&uacute;n m&aacute;s que la suma de las partes. 
    </p><p class="article-text">
        En 1962, el cuarteto volvi&oacute; a juntarse, pero con dos cambios de integrantes: <strong>Ernesto B&aacute;ez </strong>en el guitarr&oacute;n y <strong>Eugenio Pro</strong> en contrabajo. Y, en cuatro sesiones, el 21 y el 27 de agosto, el 13 de septiembre y el 3 de diciembre, grabaron el material que conform&oacute; el disco de larga duraci&oacute;n (LP) publicado por RCA el a&ntilde;o siguiente. El t&iacute;tulo era, sencillamente, <em>Troilo-Grela</em> pero, en la edici&oacute;n completa de la discograf&iacute;a del bandoneonista para ese sello, fue inexplicablemente reeditado con el t&iacute;tulo cambiado (<em>Pa&rsquo; que bailen los muchachos</em>) y con el orden de los temas absurdamente alterado. 
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        &ldquo;Mi barrio era as&iacute;, as&iacute;... as&iacute;.../ Es decir, &iexcl;qu&eacute; se yo si era as&iacute;!/ Pero yo me lo acuerdo as&iacute;,/ con Giacum&iacute;n, el carbu&ntilde;a de la esquina,/ que ten&iacute;a las hornallas llenas de holl&iacute;n,/ y que jug&oacute; siempre de &rdquo;jas&ldquo; izquierdo al lado m&iacute;o,/ siempre... siempre.../ &iexcl;tal vez pa&rsquo;estar m&aacute;s cerca de mi coraz&oacute;n!&rdquo;, comenzaba recitando Troilo. Se trataba de un texto que hab&iacute;a escrito bastante antes, en 1956, mientras estaba internado en una cl&iacute;nica de recuperaci&oacute;n, la del Dr <strong>Carlos M&aacute;rquez</strong>. La grabaci&oacute;n fue en 1968, con una versi&oacute;n remozada del cuarteto, con guitarra el&eacute;ctrica &ndash;tocada por <strong>Ubaldo De L&iacute;o</strong>&ndash;, piano &ndash;<strong>Osvaldo Berligieri</strong>&ndash; y <strong>Rafael del Bagno</strong> en contrabajo. &ldquo;Nocturno a mi barrio&rdquo;, una especie de <em>Requiem</em> anticipado para s&iacute; mismo, cerraba el disco que lo tomaba como t&iacute;tulo y contaba una suerte de traves&iacute;a, como siempre, hacia al barrio y &ldquo;las estrellas de la esquina de la casa de mi vieja&rdquo;. La Itaca de este Odiseo que tocaba casi inm&oacute;vil, que viajaba sin viajar, estaba cerca: &ldquo;Alguien dijo una vez/ que yo me fui de mi barrio.../ &iquest;Cu&aacute;ndo?, pero... &iquest;cu&aacute;ndo?/ &iexcl;Si siempre estoy llegando!/ Y si una vez me olvid&eacute;,/ las estrellas de la esquina de la casa de mi vieja/ titilando como si fueran manos amigas,/ me dijeron: Gordo... gordo, quedate aqu&iacute;,/ quedate aqu&iacute;.&rdquo; &nbsp;La nueva edici&oacute;n completa de la RCA, tan rica en arbitrariedades, tambi&eacute;n alter&oacute; el orden de las piezas y lleva como t&iacute;tulo <em>Toda mi vida</em>. 
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        La idea de tocar en cuarteto &ndash;y de tocar con Grela&ndash; no cay&oacute; en saco roto. <strong>Leopoldo Federico</strong> incluy&oacute;, en un disco con orquesta de 1965, dos temas &shy;&ndash;&ldquo;Guardia vieja&rdquo; y &ldquo;De vuelta al bul&iacute;n&rdquo;&ndash; junto con ese guitarrista y con <strong>Ernesto B&aacute;ez</strong> en guitarr&oacute;n y <strong>Rafael del Bagno</strong> en contrabajo. Luego, con el nombre Cuarteto San Telmo, grab&oacute;, entre 1965 y 1966, un disco para Columbia titulado <em>Tangos de siempre</em> y, en 1968 y 1969, dos &aacute;bumes m&aacute;s, <em>Hombres de tango</em> (1968) y <em>Tangos para un patio sin tiempo</em> &nbsp;para el sello Music Hall y como <strong>Cuarteto Federico-Grela</strong> &ndash;con <strong>Rom&aacute;n Arias</strong> en el contrabajo&ndash;. Una reedici&oacute;n delirante, del sello Euro Records, &nbsp;con el nombre de <em>Cuarteto Federico-Grela&nbsp;Volumen I. Tangos</em> y <em>Volumen II. Valses, Milongas y Selecciones</em> no solo desarm&oacute; los discos originales con un criterio digno del detective estrella de las novelas de <strong>Eduardo Mendoza</strong> &ndash;ese a quien sacan del manicomio cada vez que necesitan su concurso como investigador&ndash; sino que, como el segundo de los vol&uacute;menes quedaba corto repitieron all&iacute; cuatro temas del primero (como bonus-track afirman las notas internas). Aqu&iacute; se restituyen los discos originales y de lo que se trata es de una m&uacute;sica magn&iacute;fica. 
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        <em>Diego Fischerman es autor del blog &ldquo;El sonido de los sue&ntilde;os&rdquo;: </em><a href="https://xn--sonidodesueos-skb.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>https://xn--sonidodesueos-skb.com/</em></a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Diego Fischerman]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/cuartetos-atipicos_129_11340854.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 04 May 2024 14:21:01 +0000]]></pubDate>
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      <title><![CDATA[Lo mejor de 2023: Cruces de géneros, tradiciones, posmodernismo y después]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/mejor-2023-cruces-generos-tradiciones-posmodernismo-despues_129_10773062.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7c29e2a5-e29e-42c4-a4a4-e897c2dc27ba_16-9-discover-aspect-ratio_default_1086608.jpg" width="711" height="400" alt="Lo mejor de 2023: Cruces de géneros, tradiciones, posmodernismo y después"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Canciones íntimas que desembocan en el ruido; improvisaciones salvajes que miran –y construyen– el canon; nuevas composiciones y nuevas miradas sobre los viejos legados. Sulfjan Stevens, Vijay Iyer, Arooj Aftab y Shahzad Ismaily, Samara Joy, Carlo Gesualdo por Les Arts Florissants, Mompou por Stephen Hough, Sophie Alour, Villa-Lobos por Wilhem Latchoumia, los comienzos de Troilo en una restauración ejemplar, Anohni y el testamento de Wayne Shorter en el Top Ten.</p></div><p class="article-text">
        Primera conclusi&oacute;n: se habla de discos. Rolling Stone, The Times, NPR, Pitchfork, Gramophone, DownBeat, The New York Times, Diapason, The Guardian, The Wire o The New Yorker hablan de discos. Nadie los compra, nadie los tiene en sus manos pero, en su rara encarnaci&oacute;n inmaterial, se los escucha. Hay, por supuesto mucha audici&oacute;n r&aacute;pida, impaciente, parcial pero tambi&eacute;n muchas personas que prestan atenci&oacute;n, que se detienen, que buscan y que, a&uacute;n con la concesi&oacute;n del Random &ndash;un equivalente actual de las radios y los disc jockeys de anta&ntilde;o&ndash; dedican a los discos gran parte de su vida.
    </p><p class="article-text">
        Segunda conclusi&oacute;n: Como dec&iacute;a hace m&aacute;s o menos un a&ntilde;o, la primera persona del singular, esa encarnaci&oacute;n del mal para el periodismo de varias d&eacute;cadas &shy;&ndash;por lo menos en la Argentina&ndash; se hace inevitable para hablar de los mejores discos del 2023, que no son otros que los que me han parecidos los mejores a m&iacute;, descartando los muchos de los que ya he hablado en esta secci&oacute;n a lo largo del a&ntilde;o y que constituyen en gran medida el n&uacute;cleo de esta lista. 
    </p><p class="article-text">
        En una muy r&aacute;pida recapitulaci&oacute;n: <strong>Brad Mehldau</strong> y <em>Your Mother Should Know</em>, la revisita de <strong>Elvis Costello</strong> a <strong>Burt Bacharach</strong> en <em>The Songs of Bacharach &amp; Costello</em>, <em>M&eacute;lusine</em> de <strong>C&eacute;cile McLorin-Salvant</strong>, <em>Seven Psalms</em> de <strong>Paul Simon</strong>, <em>Dante</em> de <strong>Thomas Ad&eacute;s</strong>, <em>EADDA9223</em> de <strong>Fito P&aacute;ez</strong>, <em>Dream Box</em> de <strong>Pat Metheny</strong>, <strong>Fran&ccedil;ois-Xavier Roth</strong>, la orquesta <strong>Les Si&egrave;cles</strong> y su versi&oacute;n del <em>Bol&eacute;ro</em> de<strong> Maurice Ravel</strong>, <strong>Meshell Ndegeocello </strong>y <em>The Omnichord Real Book</em>, <em>Evenings at the Village Gate</em>, la edici&oacute;n de grabaciones in&eacute;ditas de <strong>John Coltrane</strong> junto a <strong>Eric Dolphy</strong>, <strong>Bebel Gilberto</strong> y <em>Jo&acirc;o</em>, <em>I Inside the Old Year Dying</em>, de <strong>PJ Harvey</strong>, <em>Benar&eacute;s,</em> de <strong>Carlos Casazza</strong>, <em>La voix humaine</em> de<strong> Francis Poulenc </strong>por <strong>V&eacute;ronique Gens</strong>, los <em>Quintetos para cuerdas</em> de Mozart por el <strong>Cuarteto &Eacute;b&egrave;ne</strong> y <strong>Antoine Tamestit </strong>en segunda viola, las <em>Sinfon&iacute;as </em>de <strong>Carl Nielsen</strong> por la <strong>Orquesta Nacional Danesa</strong> con direcci&oacute;n de<strong> Fabio Luisi</strong>, <em>Vidrio</em> de <strong>Titanic</strong>, <em>Semillas de milongas</em> de <strong>Mart&iacute;n Liut</strong>, <strong>Bertrand Chamayou</strong> y sus <em>Letter (s) to Erik Satie</em>, <strong>Ernesto Jodos</strong> y <em>Durmientes</em>, <strong>Pablo Socolsky</strong> y <em>Esperando la lluvia</em> y <em>La falacia del espantap&aacute;jaros</em> del <strong>Pollo Raffo</strong>. A continuaci&oacute;n, entonces, encontrar&aacute;n mi personal&nbsp;&shy;&ndash;e inevitablemente arbitraria&ndash; lista de los diez mejores (otros) discos del &uacute;ltimo a&ntilde;o. Apenas una entre muchas posibles. Cada uno, tambi&eacute;n inevitablemente, la corregir&aacute;, la discutir&aacute; y har&aacute; la suya propia. 
    </p><p class="article-text">
        El estadounidense <strong>Sufjan Stevens</strong> comenz&oacute; en el mundo del nuevo folk nortemericano pero, en el multiverso pos posmoderno ya nada es como en los tiempos de <strong>Bob Dylan </strong>y <strong>Joan Baez</strong>. Los folklores se mezclan, es posible escuchar instrumentos de cuerda africanos u oboes de Medio Oriente en el medio de una canci&oacute;n cuya r&iacute;tmica remite a la tradici&oacute;n de los Apalaches y, por supuesto, ni la electr&oacute;nica, ni la irrupci&oacute;n del ruido ni las orquestas &ndash;a veces demasiado ampulosas&ndash; est&aacute;n excluidas. La cr&iacute;tica &ldquo;inteligente&rdquo; de su pa&iacute;s &ndash;Ptchfork, The New Yorker&ndash; lo adora pero, m&aacute;s all&aacute; de chovinismos (norte)americanos, en <em>Javelin </em>hay varias grandes canciones y un int&eacute;rprete capaz de comunicarse con quien escucha como si estuviera a su lado, munido principalmente de su voz y una guitarra.
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    </figure><p class="article-text">
        La m&uacute;sica para piano de <strong>Heitor Villa-Lobos</strong> fue dedicada, casi en su totalidad, a <strong>Arthur Rubinstein</strong>. Es, en muchos casos, de una dificultad extrema para los int&eacute;rpretes y, a veces, de una fragilidad desarmante. Ser&aacute; por eso que casi nadie la toca. En <em>Villa-Lobos: Do Brasil</em> el gran pianista franc&eacute;s <strong>Wilhem Latchoumia</strong> recorre el universo microsc&oacute;pico y genial de sus <em>ch&ocirc;ros</em> y <em>cirandas</em> y culmina con el monumental <em>Rudepo&ecirc;ma</em>, posiblemente los 20 minutos m&aacute;s endiablados que se hayan escrito para el piano y la fuente en la que abrev&oacute; <strong>Egberto Gismonti </strong>para sus aventuras polirr&iacute;tmicas. Un repertorio tan maravilloso como infrecuente, en interpretaciones memorables. 
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    </figure><p class="article-text">
        <em>Le temps virtuose</em>, de la saxofonista y compositora<strong> Sophie Alour</strong>, como muchos de los mejores discos de jazz, cuestiona al jazz, sus procedimientos y sus l&iacute;mites de g&eacute;neros (y de g&eacute;nero). Con un grupo excelente (<strong>Pierre Perchaud</strong> en guitarra, <strong>Guillaume Latil </strong>en cello y <strong>Anne Paceo </strong>en bater&iacute;a) entra y sale de la improvisaci&oacute;n libre, se acerca al rock deja entrever perfumes de la tradici&oacute;n acad&eacute;mica.&nbsp;Un disco bello y desafiante.
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        <strong>Carlo Gesualdo</strong>, pr&iacute;ncipe de Venosa y conde Conza, era un compositor de madrigales casi secreto hasta que se hizo famoso. Lo que lo llev&oacute; al estrellato, en los fines del siglo XVI, no fue el poderoso dramatismo de sus canciones y la osad&iacute;a en el uso de disononancias sino el hecho de haber matado a cuchilladas, en su propio lecho matrimonial, a su esposa, la bell&iacute;sima <strong>Maria De &Aacute;valos</strong>, y a su amante, <strong>Fabrizio&nbsp;Carafa</strong>, duque de Andria y de Ruovo. La celebridad lo llev&oacute; a ser contratado por una de las cortes con mayor &ndash;y m&aacute;s vanguardista&ndash; actividad musical de su &eacute;poca, la de Ferrara. Sus dos &uacute;ltimos libros de madrigales, el Quinto y el Sexto (que no lleg&oacute; a publicar en vida) son extraordinarios y abundan no s&oacute;lo en audacias musicales sino en poes&iacute;as perfectas &ndash;y perfeccionistas&ndash;. Una muestra es el texto de &ldquo;S&rsquo;Io non miro, nos moro&rdquo;: Si no miro no muero,/ no mirando, no vivo;/ por lo tanto muerto estoy, pero no de vida falto./ Oh milagro de amor, ah, extra&ntilde;a suerte,/ que el vivir no da la vida y el morir no da la muerte. <strong>Les Arts Florissants</strong>, con la direcci&oacute;n de <strong>Paul Agnew</strong>, cantan, de manera ejemplar, cada nota y, tambi&eacute;n, cada palabra.
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    </figure><p class="article-text">
        <strong>Samara Joy</strong>, a diferencia de <strong>C&eacute;cile McLorin Salvant</strong> o, m&aacute;s atr&aacute;s, de <strong>Cassandra Wilson</strong>, es una cantante de jazz bastante ortodoxa. No sorprende por una concepci&oacute;n est&eacute;tica novedosa o por un repertorio imprevisto. Sorprende gracias a una de las voces m&aacute;s bellas que puedan imaginarse y un conocimiento, tan intuitivo como profundo, de las reglas del jazz y, sobre todo, de un credo que se ha asentado en sacerdotisas como <strong>Ella Fitzgerald</strong>, <strong>Carmen McRae </strong>y <strong>Sarah Vaughan</strong>. Samara Joy, en <em>Linger Awhile</em>, con un grupo que incluye al fant&aacute;stico guitarrista <strong>Pasquale Grasso</strong>, a <strong>Kendric McCallister </strong>en saxo, <strong>Donovan Austin</strong> en trombone, el pianista <strong>Ben Paterson</strong>, <strong>Terell Stafford </strong>en &nbsp;trompeta y flugelhorn, <strong>Kenny Washington </strong>en bater&iacute;a y, en contrabajo, <strong>David Wong</strong>, logra, simplemente, un gran disco de jazz.
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    </figure><p class="article-text">
        El catal&aacute;n <strong>Federico Mompou</strong> vivi&oacute; mucho, casi cien a&ntilde;os (entre 1893 y 1987) y compuso poco, pero genial. Su gran colecci&oacute;n de obras para piano tiene un t&iacute;tulo magn&iacute;fico que, por otra parte, resume su inasible y enigm&aacute;tico estilo: <em>M&uacute;sica callada</em>. El pianista brit&aacute;nico <strong>Stephen Hough </strong>encuentra el tono justo, hecho de peque&ntilde;&iacute;simos gestos y matices, para esta m&uacute;sica al borde del silencio.
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        <strong>An&iacute;bal Troilo </strong>grab&oacute; dos temas en 1938, en formato de sexteto, y, luego de un hiato de tres a&ntilde;os, comenz&oacute; con la larga y luminosa carrera al frente de su propia orquesta. La edici&oacute;n dedicada a esos comienzos, publicada por el sello Lantower con una restauraci&oacute;n sonora magistral llevada a cabo por <strong>Roberto Sarfati</strong> y <strong>Diego Vila</strong>, se divide en dos discos. El primero va de 1938 a 1941 y el segundo de 1941 a 1942 y el orden de los temas sigue cronol&oacute;gicamente los n&uacute;meros de matrices originales. Realizada a partir de fuentes originales es la primera edici&oacute;n que decide no sacrificar la riqueza de planos y de matices en la piedra sacrificial de la ausencia de soplido. El resultado es sorprendente.
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    </figure><p class="article-text">
        <strong>Wayne Shorter</strong> fue, posiblemente, el &uacute;nico saxofonista de la generaci&oacute;n inmediatamente posterior a <strong>John Coltrane </strong>capaz de labrar un estilo propio a partir de su influencia inevitable. Compositor, adem&aacute;s, de varios de los temas m&aacute;s importantes del jazz posterior al bop &ndash;entre ellos los m&aacute;s famosos del segundo quinteto de <strong>Miles Davis</strong>&ndash; fue tambi&eacute;n el partenaire de <strong>Joni Mitchell</strong> durante d&eacute;cadas y el fundador, junto con <strong>Joe Zawinul</strong>, de <strong>Weather Report</strong>. Muri&oacute; en marzo de este a&ntilde;o pero alcanz&oacute; a rubricar su testamento con un disco notable: la grabaci&oacute;n de su concierto en el Festival de Jazz de Detroit en 1971, al frente de un grupo de estrellas, la contrabajista <strong>Esperanza Spalding</strong>, la baterista <strong>Terri Lyne Carrington</strong> y el deslumbrante pianista argentino <strong>Leo Genovese</strong>.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure><p class="article-text">
        Uno de los descubrimientos de este a&ntilde;o &ndash;para m&iacute;&ndash; fue la voz de <strong>Anohni</strong>. En <em>My Back Was a Bridge for You to Cross</em>, un disco que ronda eso que antes se llamaba canciones de protesta, va de la balada desolada, como la casi expresionista &ldquo;Scapegoat&rdquo; o de la intimidad de &ldquo;Silver of Ice&rdquo;, al manifiesto hendrixiano de &ldquo;Go Ahead&rdquo; y la explicitaci&oacute;n directa de &ldquo;You Be Free&rdquo;. Nacida en Inglaterra y radicada en los Estados Unidos, Anohni Hegarty es una artista transg&eacute;nero de originalidad notable. Incidentalmente, en la tapa del disco aparece retratada <strong>Marsha P. Johnson</strong>, una activista pionera en el Movimiento de liberaci&oacute;n LGBT. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure><p class="article-text">
        El pianista de jazz <strong>Vijay Iyer</strong>, la cantante <strong>Arooj Aftab</strong> y <strong>Shahzad Ismaily </strong>en teclados y electr&oacute;nica, en <em>Love in Exile</em> hablan, claro, del exilio y, tambi&eacute;n, del amor. M&aacute;s all&aacute; de la extranjer&iacute;a que los une en Nueva York, provienen de tradiciones musicales diversas y lo notable de ese disco es que no se sumergen en un caldo indeterminado o en un c&oacute;ctel sin personalidad sino todo lo contrario, Cada uno de los tres est&aacute; presente con su personalidad &ndash;y sus tradiciones&ndash;. Y el resultado, por encima de cualquier g&eacute;nero&ndash; los trasciende a los tres.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure><p class="article-text">
        <em>Diego Fischerman es autor del blog El sonido de los sue&ntilde;os:</em> <a href="https://xn--sonidodesueos-skb.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">https://xn--sonidodesueos-skb.com/</a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Diego Fischerman]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/mejor-2023-cruces-generos-tradiciones-posmodernismo-despues_129_10773062.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 16 Dec 2023 17:23:16 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Lo mejor de 2023: Cruces de géneros, tradiciones, posmodernismo y después]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Sufjan Stevens,Heitor Villa-Lobos,Sophie Alour,Les Arts Florissants,Samara Joy,Federico Mompou,Aníbal Troilo,Wayne Shorter,Anohni,Vijay Iyer,Arooj Aftab,Shahzad Ismaily]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los verdaderos discos falsos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/verdaderos-discos-falsos_129_10617191.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e2bce0a8-f840-4904-a6a1-b57639e642eb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los verdaderos discos falsos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Vinicius de Moraes x 2, la orquesta de jazz de Goebbels, las ediciones fraudulentas de Troilo realizadas por sus sellos oficiales y el Adagio conocido por el nombre de quien jamás lo compuso.</p></div><p class="article-text">
        1. El tintineo de los vasos de whisky
    </p><p class="article-text">
        Fue el disco de m&uacute;sica brasile&ntilde;a m&aacute;s famoso en la Argentina. Y, seg&uacute;n lo que informaba la tapa, recog&iacute;a la grabaci&oacute;n de una de las actuaciones que se hab&iacute;an convertido en el centro de la movida bohemia de Buenos Aires, en 1970. El poeta, compositor y cantante <strong>Vinicius de Moraes</strong> se presentaba, junto con otros dos brasile&ntilde;os, el guitarrista <strong>Toquinho </strong>y la cantante <strong>Mar&iacute;a Creuza</strong>, y ante un p&uacute;blico casi &iacute;ntimo, en un peque&ntilde;o enclave llamado La Fusa, situado en una galer&iacute;a de la avenida Santa Fe, entre Callao y Riobamba. Todav&iacute;a hoy, en la edici&oacute;n en Spotify, al lado del t&iacute;tulo aparece, entre par&eacute;ntesis, la leyenda &ldquo;Live&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Pero la grabaci&oacute;n no se hab&iacute;a realizado ni en vivo ni en La Fusa. Se trataba de un (casi) enga&ntilde;o acordado entre el sello discogr&aacute;fico y los artistas y el objetivo, seg&uacute;n se cuenta, fue lograr una mayor fidelidad en el registro, realiz&aacute;ndolo en un estudio profesional (los Estudios ION). Y, tambi&eacute;n seg&uacute;n los protagonistas, se reuni&oacute; a un variopinto grupo de amigos, que tomaron abundante whisky servido ad hoc, para recrear el clima que reinaba habitualmente en el boliche original. La impostura de la tapa era, en rigor, aclarada en la contratapa pero &ndash;y eso no es culpa de los sellos discogr&aacute;ficos&ndash; en las plataformas las contratapas brillan por su ausencia.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure><p class="article-text">
        La historia es conocida y los propios responsables del sello discogr&aacute;ficos la cuentan con orgullo. Lo que no se dice es que no s&oacute;lo se trataba de un enga&ntilde;o sino de un enga&ntilde;o copiado. En la reciente publicaci&oacute;n en las plataformas de <em>Vinicius e Caymmi no Zum Zum</em>, editado inicialmente en 1967 &ndash;y en su contratapa que, como es habitual, Spotify no provee&ndash;, se revela la verdad. Se trata de una grabaci&oacute;n extraordinaria en la que Vinicius y el gran <strong>Dorival Caymmi</strong> act&uacute;an junto al <strong>Cuarteto Em Cy</strong> y el grupo del guitarrista <strong>Oscar Castro Neves</strong>. En un texto en ingl&eacute;s, firmado por Ruy Guerra, se cuenta: &ldquo;En 1964 y 1965, Vinicius, Caymmi y el Cuarteto Em Cy llenaron durante meses el peque&ntilde;o club nocturno Zum Zum. S&iacute;, esa es la verdad. Artistas que merec&iacute;an actuar en estadios lo hac&iacute;an en lugares peque&ntilde;os y encantadores, a cent&iacute;metros del p&uacute;blico. Era imposible grabar en vivo en el Zum Zum. Y entonces el show de Vinicius y Caymmi se gab&oacute; en un estudio, con perfecta calidad sonora y la atm&oacute;sfera del club aunque sin el tintinear de los vasos de whisky.&rdquo;&nbsp;
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure><p class="article-text">
        Ese grupo, por otra parte, fue el que actu&oacute; en el Opera de Buenos Aires, en 1968.&nbsp;Hubo m&aacute;s de dos mil personas adentro y otras tantas afuera que se negaban a retirarse y acabaron siendo desalojadas por la polic&iacute;a. &ldquo;Yo no s&eacute; de d&oacute;nde sali&oacute; tanta gente&rdquo;, contar&iacute;a mucho despu&eacute;s <strong>Alfredo Radoszynski</strong>, que particip&oacute; en la producci&oacute;n de aquellas presentaciones y luego en la grabaci&oacute;n de los falsos &ndash;pero maravillosos&ndash; discos en La Fusa. Era el debut de Vinicius de Moraes en una ciudad que no dej&oacute; nunca de amarlo. En 1971 hubo un La Fusa en Mar del Plata y el disco correspondiente tiene un cambio significativo con respecto al primero de la serie: la cantante es esta vez la genial <strong>Maria Bethani</strong>a y el repertorio incluye temas de dos j&oacute;venes autores reci&eacute;n regresados a Brasil desde el exilio, <strong>Caetano Veloso </strong>y <strong>Gilberto Gil</strong>, se&ntilde;alando que la Bossa-Nova ya no era el &uacute;nico camino.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure><p class="article-text">
        2.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;SSwing
    </p><p class="article-text">
        A los nazis no les gustaba el jazz. Esa m&uacute;sica hab&iacute;a sido una sensaci&oacute;n durante los locos a&ntilde;os de Weimar pero, como casi todo lo que hab&iacute;a sucedido en esa era &ldquo;socialista y decadente&rdquo;, se trataba de &ldquo;arte degenerado&rdquo;. O &ldquo;negermusik&rdquo; (m&uacute;sica de negros) que ven&iacute;a a ser lo mismo. Pero, como le hab&iacute;a sucedido a la iglesia cat&oacute;lica en la Edad Media con la sensualidad incontrolable que la m&uacute;sica pod&iacute;a concitar, una cosa eran los gustos y otra la propaganda. As&iacute; como el clero no hab&iacute;a estado dispuesto a prescindir del poder de la m&uacute;sica, tampoco el nazismo renunci&oacute; al swing. Es m&aacute;s, decidi&oacute; apropi&aacute;rselo. Y Joseph Goebbels, el famoso ministro de propaganda que nunca dijo eso de &ldquo;miente, miente, que algo quedar&aacute;&rdquo; pero seguramente lo pens&oacute;, cre&oacute; su propia orquesta. 
    </p><p class="article-text">
        Es que hasta sus soldados escuchaban las transmisiones de onda corta enemigas para poder o&iacute;r jazz &ndash;aunque estuviera prohibido&ndash;. As&iacute; que lo mejor era tener una orquesta propia, que se hiciera pasar por estadounidense y, de paso, aprovechara para hacer algunos peque&ntilde;os cambios en las letras y utilizara &ldquo;Tea for Two&rdquo;, por ejemplo, para insultar a <strong>Winston Churchill</strong>. La principal de estas bandas, patrocinada por el ministerio de Goebbels, fue la <strong>Charlie&rsquo;s Orchestra</strong>, encabezada por su cantante, el Charlie del t&iacute;tulo, cuyo verdadero nombre era <strong>Karl Schwedler</strong>. Y seg&uacute;n se cuenta, uno de sus principales fans era precisamente el Primer Ministro brit&aacute;nico, que encontraba gracios&iacute;simas las alusiones que le hac&iacute;an. Lo cierto es que como instrumento de propaganda fall&oacute; y como obra de arte deja bastante que desear. Como documento, en cambio, resulta una pieza invalorable para entender la magnitud del fen&oacute;meno del jazz en la d&eacute;cada de 1940, a&uacute;n entre sus enemigos.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure><p class="article-text">
        3.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Cuando la mentira es la verdad
    </p><p class="article-text">
        <strong>An&iacute;bal Troilo </strong>grab&oacute; casi toda su obra en la compa&ntilde;&iacute;a RCA Victor. Hasta 1959 no hubo LPs. Se trataba de discos en 78 rpm, con solo dos temas. Salvo el primero, publicado en 1938 por Odeon, toda su producci&oacute;n de la d&eacute;cada de 1940 fue editada por la RCA y, luego de un per&iacute;odo, a comienzos de la d&eacute;cada siguiente, en TK &ndash;un peque&ntilde;o sello independiente&ndash; y, entre 1957 y 1959 en Ode&oacute;n, all&iacute; volvi&oacute; en 1962 y permaneci&oacute; hasta el final de su carrera. Las &uacute;ltimas grabaciones fueron realizadas en 1971 y se editaron en los discos <em>For Export Vol. 3</em> y <em>&iquest;Te acord&aacute;s&hellip;Polaco?</em> 
    </p><p class="article-text">
        En 2004, RCA encar&oacute; su segunda integral dedicada a Troilo. Ya hab&iacute;a editado una, con presentaci&oacute;n espantosa y muy poca informaci&oacute;n acerca de fechas de grabaci&oacute;n, formaciones de la orquesta y ediciones originales, que, no obstante, se ajustaba a uno de los criterios usuales en reediciones de material hist&oacute;rico: el ordenamiento cronol&oacute;gico y el m&aacute;ximo aprovechamiento posible de la capacidad de cada CD. La serie abarcaba 16 discos compactos. La nueva se repart&iacute;a, en cambio, en 26 Cds. Ten&iacute;a una gr&aacute;fica mucho m&aacute;s atractiva, parec&iacute;a respetar los contenidos de los discos originales, ten&iacute;a informaciones completas en su interior pero, en realidad, no segu&iacute;a criterio alguno. 
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de un sonido sumamente deficiente, sin restauraci&oacute;n alguna y mucho menos trabajo sobre los m&aacute;sters, en el caso de que los hubiera habido, se trataba de 26 discos falsos. En el caso de toda la producci&oacute;n de la d&eacute;cada de 1940, que no remit&iacute;a a LP alguno porque ese soporte no exist&iacute;a a&uacute;n, la nueva edici&oacute;n inventaba, de manera absurda, LPs inexistentes, de no m&aacute;s de 40 minutos de duraci&oacute;n. Pero adem&aacute;s de lo anti econ&oacute;mico de la decisi&oacute;n, tampoco se respetaba el orden cronol&oacute;gico de las grabaciones. 
    </p><p class="article-text">
        Lo peor, sin embargo, era el criterio (o su falta) en relaci&oacute;n con los LPs que s&iacute; hab&iacute;an existido como tales, los correspondientes al per&iacute;odo 1962-1971: el orden de los temas y los t&iacute;tulos de los discos hab&iacute;an sido cambiados. &iquest;Cu&aacute;l pod&iacute;a ser el motivo de respetar la duraci&oacute;n de un disco LP pero ignorar las elecciones del artista en cuanto a t&iacute;tulo y orden de los temas? &iquest;Tonter&iacute;a, ignorancia o la nada infrecuente combinaci&oacute;n de ambas? No hay respuesta pero s&iacute; la verificaci&oacute;n tranquilizadora (para RCA) de que otros sellos tambi&eacute;n hicieron desastres. Por ejemplo, EMI, poseedora del cat&aacute;logo Ode&oacute;n y actualmente parte de Universal, public&oacute; casi todas sus grabaciones de Troilo (inexplicablemente faltan dos) sin informaci&oacute;n alguna y con un t&iacute;tulo que no ayuda demasiado a saber de qu&eacute; se trata: <em>From Argentina to the World</em>. 
    </p><p class="article-text">
        Por suerte, hay alternativas. Lantower public&oacute; <em>An&iacute;bal Troilo (Pichuco) y su Orquesta T&iacute;pica 1938-1941</em>, una edici&oacute;n ejemplar en todos los aspectos y anuncia la pr&oacute;xima edici&oacute;n de las grabaciones restantes de 1941 junto con las del a&ntilde;o siguiente. El orden del disco sigue rigurosamente el de las fechas de grabaci&oacute;n y los n&uacute;meros de los m&aacute;sters y la restauraci&oacute;n sonora, realizada a partir de fuentes originales, es extraordinaria. Sin ir m&aacute;s lejos, puede escucharse, por primera vez, la musicalidad y el poderoso empuje del contrabajo y los matices, casi infinitos, y los maravillosos contra cantos entre el piano y las filas de violines y bandoneones. Las mismas virtudes aparecen en <em>An&iacute;bal Troilo 1957-1959 Completo</em>. Las voces de <strong>Francisco Fiorentino</strong> en los primeros registros y de <strong>Roberto Goyeneche</strong> y <strong>&Aacute;ngel C&aacute;rdenas</strong> en los de finales de los cincuenta, tienen, adem&aacute;s, una presencia y una claridad nunca antes escuchadas. Los curiosos &ndash;en el caso de que adem&aacute;s tengan muy buena vista o una lupa a mano&ndash; podr&aacute;n detectar en estas ediciones un sellito: SVR. La R se refiere obviamente a &ldquo;restauraci&oacute;n&rdquo; y las otras letras son las iniciales de los apellidos de <strong>Roberto Sarfati </strong>y <strong>Diego Vila</strong>.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure><p class="article-text">
        4.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;El barroco que volvi&oacute; de la muerte
    </p><p class="article-text">
        Del <em>Adagio en Sol Menor</em> de Albinoni no existen versiones verdaderas por la sencilla raz&oacute;n de que la obra es falsa. <strong>Remo Giazzotto</strong>, un music&oacute;logo que hab&iacute;a catalogado la obra del veneciano<strong> Tomaso Albinoni</strong> dijo haber encontrado un fragmento de una sonata en tr&iacute;o (dos partes para instrumentos solistas y una de acompa&ntilde;amiento, el bajo continuo) y en 1958 public&oacute; la partitura de su supuesta versi&oacute;n completa de la obra rescatada. Para cualquiera que haya escuchado con cierta atenci&oacute;n m&uacute;sica del siglo XVIII, es obvio que su estilo no se corresponde en absoluto con el barroco y que mal podr&iacute;a haber sido creada en esa &eacute;poca. Giazzotto, por otra parte, aseguraba haber hallado el fragmento en el archivo de la Biblioteca de Dresde, en ruinas despu&eacute;s del bombardeo aliado sobre el final de la Segunda Guerra Mundial. Y la Biblioteca de Dresde se ocup&oacute; de asegurar que jam&aacute;s hab&iacute;a tenido tal fragmento entre sus partituras. Lo cierto es que la pieza resultante ya hab&iacute;a sido grabada en disco en 1955, en una versi&oacute;n dirigida por <strong>Jean Witold</strong> y con <strong>Denyse Gouarne</strong> en &oacute;rgano y para comienzos de los 60 ya era un hit. El grupo <strong>I Musici</strong> lo grab&oacute; por primera vez en 1961, y el a&ntilde;o siguiente <strong>Orson Welles</strong> &ndash;en este caso un enga&ntilde;ador enga&ntilde;ado&ndash; lo utiliz&oacute; como m&uacute;sica de su film <em>El Proceso</em>, basado en la novela de <strong>Franz Kafka</strong>. Lo interesante all&iacute; es la versi&oacute;n jazz&iacute;stica &ndash;fantas&iacute;a sobre la fantas&iacute;a&ndash; del tr&iacute;o conformado por el pianista <strong>Martial Solal</strong>, el contrabajista&nbsp;<strong>Guy Pedersen</strong> y el baterista <strong>Daniel Humair</strong>.&nbsp;
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure><p class="article-text">
        <em>DF</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Diego Fischerman]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/verdaderos-discos-falsos_129_10617191.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 21 Oct 2023 03:01:18 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los verdaderos discos falsos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Vinicius de Moraes,Toquinho,Aníbal Troilo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Santiago Arias sale de gira, vuelve el Vinilo, Marcela Passadore presenta single y más]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/espectaculos/santiago-arias-sale-gira-vuelve-vinilo-marcela-passadore-adelanta-disco_1_8941104.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ed0b463e-3eb5-44a5-8b76-e905b2e11963_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Santiago Arias sale de gira, vuelve el Vinilo, Marcela Passadore presenta single y más"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cada dos semanas, en “Raíces” repasamos algunas novedades de la música de raíz de por acá nomás. En esta entrega: Santiago Arias inicia gira, se viene el nuevo Café Vinilo, Marcela Passadore presenta un nuevo single, lanzan una biografía de Aníbal Troilo y Noelia Recalde publica disco nuevo. De yapa, la nueva temporada de Los años luz podcast.</p></div><p class="article-text">
        La m&uacute;sica en vivo est&aacute; atravesando una merecida &eacute;poca de gloria despu&eacute;s de tantos meses de encierro. Se agotan las entradas para escuchar a las super-estrellas internacionales en los grandes escenarios pero tambi&eacute;n las de los espacios medianos y peque&ntilde;os. Hay opciones para todos los gustos, m&aacute;s de una por d&iacute;a. El bolsillo no llega a todo, pero las ganas de compartir estas catarsis colectivas son grandes y de alguna manera nos las arreglamos para estar ah&iacute;, disfrutando, cantando a los gritos, emocion&aacute;ndonos y ovacionando a nuestros m&uacute;sicos favoritos. &iexcl;Que no pare!
    </p><h3 class="article-text">Santiago Arias presenta su discazo en vivo</h3><p class="article-text">
        Este 13 de mayo por fin podremos asistir a la presentaci&oacute;n en vivo de esa maravilla que es <em>Evocaci&oacute;n de Carnaval</em>, el disco que <strong>Santiago &ldquo;Tarco&rdquo; Arias</strong>, uno de los bandoneonistas de folklore m&aacute;s interesantes de la nueva generaci&oacute;n, lanz&oacute; en junio pasado y fue uno de los mejores del a&ntilde;o (no lo digo yo, <a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/10-discos-escuchar-termine-ano-seguir-escuchando-despues_129_8592474.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">lo dijo Diego Fischerman en este mismo diario</a> y defini&oacute; el trabajo como &ldquo;una m&uacute;sica &uacute;nica, a&eacute;rea en todos los sentidos posibles&rdquo;).
    </p><p class="article-text">
        El show ser&aacute; en Rondeman Abasto (Lavalle 3177) y dar&aacute; inici&oacute; a una gira que llevar&aacute; al bandoneonista juje&ntilde;o por Entre R&iacute;os, Mendoza, Tucum&aacute;n, Salta, Jujuy y seguramente m&aacute;s destinos que se ir&aacute;n sumando. 
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n anunci&oacute; Arias en sus redes, tocar&aacute; los temas del disco&nbsp;y &ldquo;nuevas m&uacute;sicas que han nacido en estos &uacute;ltimos meses&rdquo;. Habr&aacute; invitados sorpresa y ya est&aacute;n <a href="https://www.tuentrada.com/eventos/detalle/SantiagoArias/801925002495?fbclid=IwAR10iPP2eC9OKb6hdn8U4dVDI5I-K79xKb-ATVS55NaeF1kNIplPlYDQU1k" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">las entradas a la venta</a>. <em>Evocaci&oacute;n de carnaval, </em>segundo disco solista de Arias despu&eacute;s de <em>Fuellisto</em> (2014)<em>, </em>fue editado por <a href="https://shagradamedra.com.ar/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Shagrada Medra</a> y suena as&iacute;:
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <iframe style="border-radius:12px" src="https://open.spotify.com/embed/album/0h4NOrS19lc62vio3eCE8F?utm_source=generator" width="100%" height="80" frameBorder="0" allowfullscreen="" allow="autoplay; clipboard-write; encrypted-media; fullscreen; picture-in-picture"></iframe>
    </figure><p class="article-text">
        Arias, que cuenta entre sus referentes, como es obvio, a Dino Saluzzi, integra adem&aacute;s el d&uacute;o Arias-Castro con el guitarrista Sebasti&aacute;n Castro y tambi&eacute;n el grupo La C&aacute;ngola Trunca, que hace poco, por suerte, volvi&oacute; a juntarse y a tocar. Adem&aacute;s, anduvo de gira y grab&oacute; con el guitarrista Dominic Miller.
    </p><p class="article-text">
        Ac&aacute; en un video reciente junto a la salte&ntilde;a Nadia Szachniuk en un homenaje a Daniel Toro.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><h3 class="article-text">Vuelve el Caf&eacute; Vinilo</h3><p class="article-text">
        El m&iacute;tico Caf&eacute; Vinilo de Buenos Aires, cuyo cierre llor&aacute;bamos hace unos meses (<a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/requiem-cafe-vinilo-bar-bastion-musica-popular-perdio-pandemia_1_8401752.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Juan Manuel Mannarino lo cont&oacute; en esta nota</a>), tiene nueva sede y est&aacute; a punto de reiniciar actividades.
    </p><p class="article-text">
        Los fans, entre los que me incluyo, hemos ido siguiendo las obras de acondicionamiento del espacio nuevo a lo largo de estos meses a trav&eacute;s de las redes sociales. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="instagram-media" data-instgrm-captioned data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/tv/CYz4362t3ig/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" data-instgrm-version="14" style=" background:#FFF; border:0; border-radius:3px; box-shadow:0 0 1px 0 rgba(0,0,0,0.5),0 1px 10px 0 rgba(0,0,0,0.15); margin: 1px; max-width:540px; min-width:326px; padding:0; width:99.375%; width:-webkit-calc(100% - 2px); width:calc(100% - 2px);"><div style="padding:16px;"> <a href="https://www.instagram.com/tv/CYz4362t3ig/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" background:#FFFFFF; line-height:0; padding:0 0; text-align:center; text-decoration:none; width:100%;" target="_blank"> <div style=" display: flex; flex-direction: row; align-items: center;"> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 40px; margin-right: 14px; width: 40px;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: column; flex-grow: 1; justify-content: center;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; margin-bottom: 6px; width: 100px;"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; width: 60px;"></div></div></div><div style="padding: 19% 0;"></div> <div style="display:block; height:50px; margin:0 auto 12px; width:50px;"><svg width="50px" height="50px" viewBox="0 0 60 60" version="1.1" xmlns="https://www.w3.org/2000/svg" xmlns:xlink="https://www.w3.org/1999/xlink"><g stroke="none" stroke-width="1" fill="none" fill-rule="evenodd"><g transform="translate(-511.000000, -20.000000)" fill="#000000"><g><path d="M556.869,30.41 C554.814,30.41 553.148,32.076 553.148,34.131 C553.148,36.186 554.814,37.852 556.869,37.852 C558.924,37.852 560.59,36.186 560.59,34.131 C560.59,32.076 558.924,30.41 556.869,30.41 M541,60.657 C535.114,60.657 530.342,55.887 530.342,50 C530.342,44.114 535.114,39.342 541,39.342 C546.887,39.342 551.658,44.114 551.658,50 C551.658,55.887 546.887,60.657 541,60.657 M541,33.886 C532.1,33.886 524.886,41.1 524.886,50 C524.886,58.899 532.1,66.113 541,66.113 C549.9,66.113 557.115,58.899 557.115,50 C557.115,41.1 549.9,33.886 541,33.886 M565.378,62.101 C565.244,65.022 564.756,66.606 564.346,67.663 C563.803,69.06 563.154,70.057 562.106,71.106 C561.058,72.155 560.06,72.803 558.662,73.347 C557.607,73.757 556.021,74.244 553.102,74.378 C549.944,74.521 548.997,74.552 541,74.552 C533.003,74.552 532.056,74.521 528.898,74.378 C525.979,74.244 524.393,73.757 523.338,73.347 C521.94,72.803 520.942,72.155 519.894,71.106 C518.846,70.057 518.197,69.06 517.654,67.663 C517.244,66.606 516.755,65.022 516.623,62.101 C516.479,58.943 516.448,57.996 516.448,50 C516.448,42.003 516.479,41.056 516.623,37.899 C516.755,34.978 517.244,33.391 517.654,32.338 C518.197,30.938 518.846,29.942 519.894,28.894 C520.942,27.846 521.94,27.196 523.338,26.654 C524.393,26.244 525.979,25.756 528.898,25.623 C532.057,25.479 533.004,25.448 541,25.448 C548.997,25.448 549.943,25.479 553.102,25.623 C556.021,25.756 557.607,26.244 558.662,26.654 C560.06,27.196 561.058,27.846 562.106,28.894 C563.154,29.942 563.803,30.938 564.346,32.338 C564.756,33.391 565.244,34.978 565.378,37.899 C565.522,41.056 565.552,42.003 565.552,50 C565.552,57.996 565.522,58.943 565.378,62.101 M570.82,37.631 C570.674,34.438 570.167,32.258 569.425,30.349 C568.659,28.377 567.633,26.702 565.965,25.035 C564.297,23.368 562.623,22.342 560.652,21.575 C558.743,20.834 556.562,20.326 553.369,20.18 C550.169,20.033 549.148,20 541,20 C532.853,20 531.831,20.033 528.631,20.18 C525.438,20.326 523.257,20.834 521.349,21.575 C519.376,22.342 517.703,23.368 516.035,25.035 C514.368,26.702 513.342,28.377 512.574,30.349 C511.834,32.258 511.326,34.438 511.181,37.631 C511.035,40.831 511,41.851 511,50 C511,58.147 511.035,59.17 511.181,62.369 C511.326,65.562 511.834,67.743 512.574,69.651 C513.342,71.625 514.368,73.296 516.035,74.965 C517.703,76.634 519.376,77.658 521.349,78.425 C523.257,79.167 525.438,79.673 528.631,79.82 C531.831,79.965 532.853,80.001 541,80.001 C549.148,80.001 550.169,79.965 553.369,79.82 C556.562,79.673 558.743,79.167 560.652,78.425 C562.623,77.658 564.297,76.634 565.965,74.965 C567.633,73.296 568.659,71.625 569.425,69.651 C570.167,67.743 570.674,65.562 570.82,62.369 C570.966,59.17 571,58.147 571,50 C571,41.851 570.966,40.831 570.82,37.631"></path></g></g></g></svg></div><div style="padding-top: 8px;"> <div style=" color:#3897f0; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:550; line-height:18px;">Ver esta publicación en Instagram</div></div><div style="padding: 12.5% 0;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: row; margin-bottom: 14px; align-items: center;"><div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(0px) translateY(7px);"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; height: 12.5px; transform: rotate(-45deg) translateX(3px) translateY(1px); width: 12.5px; flex-grow: 0; margin-right: 14px; margin-left: 2px;"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(9px) translateY(-18px);"></div></div><div style="margin-left: 8px;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 20px; width: 20px;"></div> <div style=" width: 0; height: 0; border-top: 2px solid transparent; border-left: 6px solid #f4f4f4; border-bottom: 2px solid transparent; transform: translateX(16px) translateY(-4px) rotate(30deg)"></div></div><div style="margin-left: auto;"> <div style=" width: 0px; border-top: 8px solid #F4F4F4; border-right: 8px solid transparent; transform: translateY(16px);"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; flex-grow: 0; height: 12px; width: 16px; transform: translateY(-4px);"></div> <div style=" width: 0; height: 0; border-top: 8px solid #F4F4F4; border-left: 8px solid transparent; transform: translateY(-4px) translateX(8px);"></div></div></div> <div style="display: flex; flex-direction: column; flex-grow: 1; justify-content: center; margin-bottom: 24px;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; margin-bottom: 6px; width: 224px;"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; width: 144px;"></div></div></a><p style=" color:#c9c8cd; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; line-height:17px; margin-bottom:0; margin-top:8px; overflow:hidden; padding:8px 0 7px; text-align:center; text-overflow:ellipsis; white-space:nowrap;"><a href="https://www.instagram.com/tv/CYz4362t3ig/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" color:#c9c8cd; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:normal; line-height:17px; text-decoration:none;" target="_blank">Una publicación compartida de Café Vinilo Buenos Aires (@cafeviniloba)</a></p></div></blockquote> <script async src="//www.instagram.com/embed.js"></script>
    </figure><p class="article-text">
        Y ahora todo est&aacute; a punto para arrancar.&nbsp;El nuevo Vinilo, que sigue comandado por <strong>Teresa Rodr&iacute;guez</strong> y <strong>Eduardo Misch</strong>, est&aacute; ubicado en Estados Unidos 2483, entre Alberti y Matheu, en el tradicional barrio porte&ntilde;o de San Crist&oacute;bal. Y promete m&uacute;sica, teatro y exposiciones. Adem&aacute;s, tiene sala de ensayo (con piano) y habr&aacute; todo tipo de talleres.
    </p><p class="article-text">
        A&uacute;n quedan los &uacute;ltimos retoques por hacer, pero sabemos que ya hubo algunas actividades all&iacute; y quedamos a la espera de conocer muy pronto la primera programaci&oacute;n del nuevo Caf&eacute; Vinilo.
    </p><h3 class="article-text">Marcela Passadore celebra la m&uacute;sica en &ldquo;Santa Cecilia&rdquo;</h3><p class="article-text">
        La entrerriana <strong>Marcela Passadore</strong>, due&ntilde;a de una de las voces m&aacute;s bellas del pa&iacute;s, present&oacute; un segundo single mientras sigue trabajando en el que ser&aacute; su nuevo trabajo, que editar&aacute; el Club del Disco. &ldquo;Santa Cecilia&rdquo;, en la que la acompa&ntilde;a al piano el tambi&eacute;n entrerriano Carlos &ldquo;Negro&rdquo; Aguirre, es una canci&oacute;n con letra de Bianca Rossini y m&uacute;sica de Andr&eacute; Mehmari, ambos brasile&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Cuenta la cantora que cuando su mam&aacute; la ten&iacute;a en la panza, le ped&iacute;a a Dios que le gustara la m&uacute;sica. &ldquo;Nac&iacute; el D&iacute;a de la M&uacute;sica y obviamente, como ya saben, me dediqu&eacute; a fondo a este maravilloso mundo. La Patrona de la M&uacute;sica es Santa Cecilia, de ah&iacute; el nombre de la canci&oacute;n, y as&iacute; es mi segundo nombre tambi&eacute;n&rdquo;. Rossini se emocion&oacute; con esta historia y escribi&oacute; una letra, en la que habla la madre. Una belleza:
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure><p class="article-text">
        En cuanto al disco, cont&oacute; a <strong>elDiarioAR</strong>: &ldquo;El concepto del disco es que est&eacute;n compositores litorale&ntilde;os actuales. Va a haber una composici&oacute;n con letra m&iacute;a y m&uacute;sica de Rafael Alterio, un m&uacute;sico de Brasil. La mayor&iacute;a de la producci&oacute;n musical est&aacute; a cargo de N&eacute;stor D&iacute;az y fui invitando a m&uacute;sicos como Hern&aacute;n Jacinto y el Negro Aguirre&rdquo;. Tambi&eacute;n est&aacute; el guitarrista Diego Romero, que grab&oacute; varias canciones y despu&eacute;s se fue a vivir a Alemania.
    </p><p class="article-text">
        El t&iacute;tulo ser&aacute; <em>Ribere&ntilde;a.</em> &ldquo;Porque cuando empec&eacute; a buscar tanto el concepto como el nombre del disco me pregunt&eacute; qui&eacute;n soy, qu&eacute; soy. Soy entrerriana, soy litorale&ntilde;a y soy ribere&ntilde;a, porque nac&iacute; en una ribera, la ribera del r&iacute;o Paran&aacute;. Me cri&eacute; en la ribera y desde mi casa en Victoria se ve&iacute;a el r&iacute;o&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Hace unos meses, Passadore present&oacute; otro sencillo, &ldquo;Fuente&rdquo;, de Coqui Ortiz y Aledo Luis Meloni.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure><p class="article-text">
        Ac&aacute;, Marcela haciendo m&uacute;sica durante la etapa m&aacute;s dura de la pandemia, con Romero desde Alemania:
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><h3 class="article-text">Nueva biograf&iacute;a de An&iacute;bal Troilo</h3><p class="article-text">
        Los periodistas <strong>Mariano Su&aacute;rez</strong> y <strong>Miguel &Aacute;ngel Taboada</strong> presentan este jueves 28 una biograf&iacute;a de An&iacute;bal Troilo, que estar&aacute; en todas las librer&iacute;as desde el lunes 2 de mayo pero ya se puede conseguir como e-book. Se llama <em>Troilo. Una teor&iacute;a del todo</em> y promete trazar &ldquo;un relato mayor&rdquo; a partir de la figura del bandoneonista, compositor y director de orquesta, fallecido en 1975, &ldquo;que trasciende a la m&uacute;sica, y que dialoga con el ascenso y declive de la Argentina&rdquo;. El libro, que edita Mil Campanas, busca ofrecer &ldquo;un texto riguroso en el plano musical pero que a la vez aporte a la comprensi&oacute;n de un pa&iacute;s, un tiempo cultural y pol&iacute;tico&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Porque Troilo es el eslab&oacute;n que ensambla desde el canto gardeliano al pulso post-piazzolleano. Y tambi&eacute;n es un emblema de una Buenos Aires vigorosa, incesante, movilizada y movilizadora, atravesada por los consumos culturales de la clase trabajadora hoy, en gran medida, desterrada de ese circuito&rdquo;, se&ntilde;ala la presentaci&oacute;n. El libro cuenta con textos del bandoneonista Dino Saluzzi, el periodista Santiago Giordano y la pianista Leda Torres. Su presentaci&oacute;n ser&aacute; en el hermoso espacio del Club Social Cambalache (Defensa 1179, San Telmo).
    </p><p class="article-text">
        Un poquito de &ldquo;Pichuco&rdquo; por ac&aacute;:
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><h3 class="article-text">Noelia Recalde lanz&oacute; <em>Mi propia casa</em></h3><p class="article-text">
        Durante la cuarentena horneamos pan de masa madre, aprendimos a hacer pilates por Zoom y nos deprimimos. Algunos lograron sacarle provecho a esos d&iacute;as que vivimos encerrados. La entrerriana <strong>Noelia Recalde</strong> se puso a componer canciones y acaba de presentar <em>Mi propia casa</em>, un disco que las agrupa. Es un trabajo ecl&eacute;ctico, con una mezcla de estilos. Es &ldquo;MPC, m&uacute;sica popular canci&oacute;n&rdquo;, lo defini&oacute; Recalde en Instagram y a&ntilde;adi&oacute; &ldquo;aceptemos de una vez que las etiquetas se quedaron all&aacute; por los 90&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <em>Mi propia casa</em> es &ldquo;fruto del tiempo pand&eacute;mico, gestado como s&uacute;plica de alegr&iacute;a en el medio de la desolaci&oacute;n y la incertidumbre. Fue un proceso lento, lleno de dudas y certezas. Supuse. Me consent&iacute;, Anhel&eacute;, repar&eacute;, cant&eacute;, me hice un manto, todo en mi propia casa, sola en soledad&rdquo;, describi&oacute; el proceso, en el que cont&oacute; con la complicidad del productor Ariel Polenta y que le llev&oacute; casi dos a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Sinceramente&nbsp;la m&uacute;sica me lleva de tiro, no puedo planear demasiado sus movimientos y conexiones, vivo hace a&ntilde;os confiando en sus pasos. Es mi entrada y&nbsp;salida de todas las corrientes de la vida, mi terapia, mi orilla&nbsp;y mi propia casa&rdquo;, escribi&oacute; en sus redes sociales esta cantora, que integra adem&aacute;s el proyecto Tri&aacute;ngula junto a Nadia Larcher y Micaela Vita.
    </p><p class="article-text">
        En sus redes, <a href="https://www.instagram.com/p/Ccl4g_rOxPW/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">Recalde ofrece adem&aacute;s enviar el disco en alta calidad a quien lo quiera</a>. Igual se los dejo ac&aacute; subido en una de las plataformas, donde ya sabemos que suena algo peor. Si les gusta, ya saben...
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure><h3 class="article-text">Yapa: Los a&ntilde;os luz podcast&nbsp;</h3><p class="article-text">
        Ya sali&oacute; la segunda temporada de Los a&ntilde;os luz podcast, ideado y conducido por el periodista <strong>Humphrey Inzillo</strong>. Se trata de un repaso por algunos de los discos m&aacute;s emblem&aacute;ticos de este sello, fundado hace m&aacute;s de dos d&eacute;cadas. Esta temporada incluye <em>Basavilbaso, </em>de C&eacute;sar Lerner y Marcelo Moguilevsky,<em> Viajera</em>, de Malena Muyala, <em>Chamam&eacute;,</em> de Los N&uacute;&ntilde;ez, <em>Tr&iacute;o Oriental</em>, de Daniel Mazza, Hugo Fattoruso y Fabi&aacute;n Miodownik, y <em>Simplemente</em>, de Lucas Mart&iacute;.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure><p class="article-text">
        &iexcl;Hasta dentro de dos semanas!
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;Ra&iacute;ces&rdquo; fue un programa radial dedicado a la m&uacute;sica de ra&iacute;z de Argentina y Latinoam&eacute;rica que la periodista entrerriana Blanca R&eacute;bori condujo durante m&aacute;s de 30 a&ntilde;os en diferentes emisoras. Titulamos esta columna con ese nombre en homenaje a su labor.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>CRM</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Claudia Regina Martínez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/espectaculos/santiago-arias-sale-gira-vuelve-vinilo-marcela-passadore-adelanta-disco_1_8941104.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 26 Apr 2022 11:24:32 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Santiago Arias sale de gira, vuelve el Vinilo, Marcela Passadore presenta single y más]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Música,Santiago Arias,Aníbal Troilo,Folklore]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Julieta Laso, Troilo y el Día del Guitarrista]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/espectaculos/julieta-laso-troilo-dia-guitarrista_1_8080658.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/dd837043-32d3-4489-a560-beda4bc2fe2c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Julieta Laso, Troilo y el Día del Guitarrista"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cada dos semanas, en "Raíces" repasamos algunas novedades de la música de raíz de por acá nomás. En esta tercera entrega: Julieta Laso, la Fernández Fierro, un libro sobre Troilo, el Día del Guitarrista, Luis Salinas, Laermandá y el cumpleaños de Hermeto Pascoal.</p></div><p class="article-text">
        <strong>Julieta Laso, cantante de voz rea y magn&eacute;tica, acaba de presentar </strong><em><strong>Cara de gitana,</strong></em><strong> el primer single del que ser&aacute; su nuevo disco, </strong><em><strong>La caldera</strong></em>, que saldr&aacute; en alg&uacute;n momento de julio o quiz&aacute; en agosto. La canci&oacute;n compuesta por el juje&ntilde;o Daniel Magal fue furor en las radios&nbsp;en los a&ntilde;os 70. Laso, que alterna sus d&iacute;as entre Salta y Buenos Aires, la adapt&oacute;, a su <strong>estilo urbano rioplatense</strong>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;A veces escuchamos una canci&oacute;n y nos suena conocida. Es dif&iacute;cil recordar d&oacute;nde, cu&aacute;ndo, pero podemos intuir si fue un momento lindo o triste&rdquo;, escribi&oacute; la cantante. &ldquo;Es imposible escuchar <em>Cara de Gitana</em> por primera vez. Siempre nos recuerda a otra vez. Quiz&aacute;s cuando era muy chica, no sab&iacute;a caminar todav&iacute;a, una vecina la tarareaba en el patio. Cuando me peino esta mata de pelo, tarareo <em>Cara de Gitana</em> y algo muy alegre que no recuerdo me inunda&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <em>Cara de gitana</em> fue grabado en diciembre del a&ntilde;o pasado y Laso lleg&oacute; a tocarla en vivo con toda su banda en las &uacute;nicas dos presentaciones de este a&ntilde;o en el CAFF, en febrero. A lo largo del 2020, no hubo shows para esta porte&ntilde;a pero si algunos otros adelantos en sus redes de lo que ser&aacute; el nuevo disco, que sigue por el camino de la m&uacute;sica popular urbana y tanguera que viene recorriendo.
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    </figure><p class="article-text">
        <strong>El CAFF es el Club Atl&eacute;tico Fern&aacute;ndez Fierro, hogar de la Orquesta T&iacute;pica Fern&aacute;ndez Fierro, referente del tango nuevo, de la que Laso fue cantante durante mucho tiempo</strong>. Es adem&aacute;s un templo de la m&uacute;sica popular en Buenos Aires, m&aacute;s concretamente en el barrio de Almagro, cerca del Abasto, y viene sobreviviendo a la pandemia como puede. Hasta abril, a&uacute;n estaba celebrando algunos shows, pero luego suspendi&oacute; toda su programaci&oacute;n, como en el 2020, ante el avance de la segunda ola de coronavirus. Por cierto, en este marco, <strong>la Fern&aacute;ndez Fierro cumpli&oacute; 20 a&ntilde;os</strong>. Fue hace unos d&iacute;as, el 23 de junio. As&iacute; sonaba la orquesta cuando Laso cantaba con ella, hace unos cinco a&ntilde;os:
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><p class="article-text">
        <strong>Vida y obra de An&iacute;bal Troilo</strong>
    </p><p class="article-text">
        Y como hoy estamos tangueros, quiero hablarles tambi&eacute;n de <em>Siempre estoy llegando</em>, <strong>un nuevo libro sobre An&iacute;bal Troilo</strong>, &ldquo;el bandone&oacute;n mayor de Buenos Aires&rdquo;, como le dec&iacute;a Juli&aacute;n Centeya, de cuyo nacimiento se cumplen 107 a&ntilde;os este 11 de julio.<strong> Lo escribieron Javier Cohen y Fernando Vicente</strong>, m&uacute;sicos ambos, y, como, destaca su pr&oacute;logo, trata sobre &ldquo;la profundidad y la perdurabilidad de la huella&rdquo; del legado de Troilo en el tango.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Tapa del libro &quot;Siempre estoy llegando&quot;                            </span>
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        &ldquo;Pichuco&rdquo;, como le dec&iacute;an a este m&uacute;sico querido por todos, muri&oacute; en 1975 a los 60 a&ntilde;os. Lo que hacen Cohen y Vicente es ofrecer al p&uacute;blico una <strong>gu&iacute;a pr&aacute;ctica de apreciaci&oacute;n del legado de Troilo, sin tecnicismos ni tono acad&eacute;mico</strong>. M&aacute;s bien con las ganas de compartir el entusiasmo que ellos mismos sienten por su obra, a la que dividieron en cuatro etapas:&nbsp;&ldquo;Alegr&iacute;a r&iacute;tmica&rdquo;, &ldquo;Articulaci&oacute;n distintiva&rdquo;, &ldquo;La reflexi&oacute;n arm&oacute;nica&rdquo; y &ldquo;La tristeza mel&oacute;dica&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Hay adem&aacute;s en el libro entrevistas con m&uacute;sicos y cantantes que actuaron con Troilo, como el arreglador y bandoneonista Ra&uacute;l Garello o el pianista Jos&eacute; &ldquo;Pepe&rdquo; Col&aacute;ngelo, as&iacute; como una entrevista in&eacute;dita al mismo &ldquo;Pichuco&rdquo;. Como dice Cohen, es un libro&nbsp;sobre &ldquo;alguien que desarroll&oacute; hasta el doctorado la capacidad de sentir el dolor y la alegr&iacute;a del otro como propios&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>D&iacute;as del guitarrista</strong>
    </p><p class="article-text">
        Podr&iacute;a decirse algo similar de <strong>Eduardo Fal&uacute;, pr&oacute;cer de la guitarra argentina, de cuyo natalicio se cumplen 98 a&ntilde;os el 7 de julio. Como todos los a&ntilde;os, se celebrar&aacute; en esa fecha el D&iacute;a Nacional del Guitarrista</strong>. Este a&ntilde;o, otra vez atravesado por la pandemia, habr&aacute; un evento online organizado por Jorge Suligoy, con el auspicio de SADAIC, en el que tocar&aacute;n Carlos Mart&iacute;nez, Andrea Zurita, Tolato Trzuskot, Lucio Yanel y Manu Navarro, entre otros. Ac&aacute;, Ernesto M&eacute;ndez y Roberto Calvo en la edici&oacute;n del a&ntilde;o pasado:
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><p class="article-text">
        &ldquo;Argentina es un pa&iacute;s hecho de guitarras&rdquo;, suele afirmar Juan Fal&uacute;, sobrino de Don Eduardo, sobre este pa&iacute;s que parece tener la mayor cantidad de guitarristas por kil&oacute;metro cuadrado del mundo. Y de todos los g&eacute;neros. De hecho, el 10 de marzo tambi&eacute;n es el D&iacute;a Nacional del Guitarrista, pero en honor al d&iacute;a en que naci&oacute; el rockero Norberto &ldquo;Pappo&rdquo; Napolitano. As&iacute; que tambi&eacute;n tenemos la mayor cantidad de D&iacute;as Nacionales del Guitarrista del mundo. Cabe aclarar que ninguno de los dos son oficiales. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Luis Salinas agota entradas en pandemia</strong>
    </p><p class="article-text">
        Y <strong>si alguien sintetiza al guitarrista argentino por excelencia es Luis Salinas</strong>, que en estos tiempos pand&eacute;micos agot&oacute; las entradas para sus shows de los d&iacute;as 23 y 24 de junio en Aldo's Palermo (que en realidad son shows del Bebop Club en la terraza que ese restaurante le presta en el marco de la pandemia) y por eso sum&oacute; otros dos: el 1 y el 8 de julio. La primera velada estar&aacute; dedicada al tango y al folklore y la segunda, al latin, blues y jazz. Salinas estar&aacute; acompa&ntilde;ado de su hijo Juan Salinas en guitarra y de Alejandro Tula en percusi&oacute;n.&nbsp;&iquest;Que c&oacute;mo son los recitales en pandemia y en invierno? Al aire libre, en terraza calefaccionada y en mesas separadas por burbujas. Pero hasta en los videitos caseros suenan bien:
    </p><div id="fb-root"></div><script async defer src="https://connect.facebook.net/es_ES/sdk.js#xfbml=1&version=v19.0"></script><div class="fb-video" data-href="https://www.facebook.com/francisco.offenhenden/videos/490105018912813/" data-show-text="true"></div><p class="article-text">
        <strong>Sexteto de Caseros para la Am&eacute;rica mestiza</strong>
    </p><p class="article-text">
        Descubrimos un grupo nuevo que se llama <strong>Laermand&aacute;</strong>&nbsp;y<strong> es un sexteto de la localidad bonaerense de Caseros</strong>, que present&oacute; su primer disco, <em>Mestizoam&eacute;rica</em>, el 25 de junio a trav&eacute;s del Club del Disco. Lo integran Noelia Cabral en voz,&nbsp;Mariana Flores y&nbsp;Alejandro Mor&aacute;n en percusi&oacute;n,&nbsp;Germ&aacute;n Cavallero en flauta traversa y coros,&nbsp;Leandro Otranto en bajo y coros y&nbsp;Alejandro R&uacute;folo&nbsp;en guitarra, tres, charango y coros. Se pasean por los m&aacute;s diversos g&eacute;neros del continente: candombe, milonga, festejo afroperuano, chacarera, m&uacute;sica andina, cumbia, son cubano y joropo.&nbsp;<em>La empoderada </em>es su primer single.
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        <strong>Yapa</strong>
    </p><p class="article-text">
        Esta columna se define como de m&uacute;sica de ra&iacute;z de por ac&aacute; nom&aacute;s. Pero no podemos ignorar la fuerte influencia que tiene, tuvo y tendr&aacute;n ac&aacute; los sonidos surgidos en Brasil, que queda un poco m&aacute;s all&aacute;. Por segundo a&ntilde;o consecutivo, los amigos le celebraron a Don Hermeto Pascoal su cumplea&ntilde;os online. El 22 de junio el maestro brasile&ntilde;o cumpli&oacute; 85 a&ntilde;os. Disfruten de la fiesta:
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        &iexcl;Gracias por leer y escuchar! Hasta dentro de dos semanas.
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;Ra&iacute;ces&rdquo; fue un programa radial dedicado a la m&uacute;sica de ra&iacute;z de Argentina y Latinoam&eacute;rica que la periodista entrerriana Blanca R&eacute;bori condujo durante m&aacute;s de 30 a&ntilde;os en diferentes emisoras. Titulamos esta columna con ese nombre en homenaje a su labor.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>CRM</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Claudia Regina Martínez]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 28 Jun 2021 13:05:25 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Julieta Laso, Troilo y el Día del Guitarrista]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Música,Julieta Laso,Eduardo Falú,Aníbal Troilo]]></media:keywords>
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