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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Árboles]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/arboles/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Árboles]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Día del Árbol en la Argentina: ¿por qué se celebra el 29 de agosto?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/dia-arbol-argentina-celebra-29-agosto_1_12563550.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/42b6bc54-df1f-46ce-a0b6-f85b070e7ed4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Día del Árbol en la Argentina: ¿por qué se celebra el 29 de agosto?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cada 29 de agosto, Argentina celebra el Día del Árbol, una jornada dedicada a concientizar sobre la importancia de proteger y preservar nuestros bosques. Esta fecha, instituída en 1900, sigue siendo un recordatorio crucial en la lucha contra la deforestación y el cambio climático.</p></div><p class="article-text">
        El 29 de agosto es una fecha significativa en Argentina: se celebra el <strong>D&iacute;a del &Aacute;rbol</strong>, una jornada dedicada a reconocer la importancia de los &aacute;rboles en el equilibrio ecol&oacute;gico y la preservaci&oacute;n del medio ambiente. Esta conmemoraci&oacute;n, que se instaur&oacute; en 1900 por iniciativa del Consejo Nacional de Educaci&oacute;n y a propuesta del agr&oacute;nomo Estanislao Zeballos, tiene como objetivo promover la conciencia sobre la necesidad de proteger nuestros bosques y fomentar la plantaci&oacute;n de &aacute;rboles en todo el pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Los &aacute;rboles no solo embellecen el paisaje, sino que tambi&eacute;n cumplen funciones vitales para la vida en la Tierra.<strong> Son responsables de purificar el aire, regular el clima, conservar el agua y el suelo, y proporcionar refugio y alimento a innumerables especies</strong>. Sin embargo,<strong> la deforestaci&oacute;n y la degradaci&oacute;n forestal contin&uacute;an siendo problemas graves en Argentina y en el mundo</strong>, afectando la biodiversidad y contribuyendo al cambio clim&aacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        El D&iacute;a del &Aacute;rbol en Argentina es una oportunidad para reflexionar sobre la importancia de los bosques y el papel crucial que juegan en nuestra vida diaria. En este sentido, se realizan diversas actividades a lo largo del pa&iacute;s, como la plantaci&oacute;n de &aacute;rboles en escuelas, parques y espacios p&uacute;blicos, con el objetivo de concienciar a las nuevas generaciones sobre la necesidad de cuidar nuestro patrimonio natural.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En las &uacute;ltimas d&eacute;cadas, la deforestaci&oacute;n avanz&oacute; a un ritmo alarmante, especialmente en regiones como el Gran Chaco</strong>, donde la tala de bosques nativos para la expansi&oacute;n agr&iacute;cola ha provocado la p&eacute;rdida de millones de hect&aacute;reas de bosques. Esta situaci&oacute;n pone en peligro no solo el equilibrio ecol&oacute;gico, sino tambi&eacute;n la vida de las comunidades que dependen de estos ecosistemas para su subsistencia.
    </p><p class="article-text">
        La celebraci&oacute;n del D&iacute;a del &Aacute;rbol tambi&eacute;n invita a considerar la adopci&oacute;n de pol&iacute;ticas m&aacute;s sostenibles que permitan el desarrollo econ&oacute;mico sin comprometer los recursos naturales. La reforestaci&oacute;n, la protecci&oacute;n de &aacute;reas naturales y la promoci&oacute;n de pr&aacute;cticas agr&iacute;colas sostenibles son algunas de las acciones que se pueden tomar para mitigar el impacto ambiental y garantizar un futuro m&aacute;s verde para las pr&oacute;ximas generaciones.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, el 29 de agosto no solo es un d&iacute;a para plantar &aacute;rboles, sino una jornada para tomar conciencia sobre la importancia de preservar nuestros bosques y actuar en defensa del medio ambiente. En un contexto global de crisis clim&aacute;tica, el D&iacute;a del &Aacute;rbol nos recuerda que cada acci&oacute;n cuenta y que todos podemos contribuir a la protecci&oacute;n de nuestro planeta.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiarioAR]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/dia-arbol-argentina-celebra-29-agosto_1_12563550.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 29 Aug 2025 03:01:13 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Día del Árbol en la Argentina: ¿por qué se celebra el 29 de agosto?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Efemérides,Árboles,Deforestación]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Día del Árbol en la Argentina: ¿por qué se celebra el 29 de agosto?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/dia-arbol-argentina-celebra-29-agosto_1_11614843.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b140a385-74fe-4890-820f-567f51f8430c_16-9-discover-aspect-ratio_default_1101093.jpg" width="3741" height="2104" alt="Día del Árbol en la Argentina: ¿por qué se celebra el 29 de agosto?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cada 29 de agosto, Argentina celebra el Día del Árbol, una jornada dedicada a concientizar sobre la importancia de proteger y preservar nuestros bosques. Esta fecha, instituída en 1900, sigue siendo un recordatorio crucial en la lucha contra la deforestación y el cambio climático.</p></div><p class="article-text">
        El 29 de agosto es una fecha significativa en Argentina: se celebra el <strong>D&iacute;a del &Aacute;rbol</strong>, una jornada dedicada a reconocer la importancia de los &aacute;rboles en el equilibrio ecol&oacute;gico y la preservaci&oacute;n del medio ambiente. Esta conmemoraci&oacute;n, que se instaur&oacute; en 1900 por iniciativa del Consejo Nacional de Educaci&oacute;n y a propuesta del agr&oacute;nomo Estanislao Zeballos, tiene como objetivo promover la conciencia sobre la necesidad de proteger nuestros bosques y fomentar la plantaci&oacute;n de &aacute;rboles en todo el pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Los &aacute;rboles no solo embellecen el paisaje, sino que tambi&eacute;n cumplen funciones vitales para la vida en la Tierra. Son responsables de purificar el aire, regular el clima, conservar el agua y el suelo, y proporcionar refugio y alimento a innumerables especies. Sin embargo, la deforestaci&oacute;n y la degradaci&oacute;n forestal contin&uacute;an siendo problemas graves en Argentina y en el mundo, afectando la biodiversidad y contribuyendo al cambio clim&aacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        El D&iacute;a del &Aacute;rbol en Argentina es una oportunidad para reflexionar sobre la importancia de los bosques y el papel crucial que juegan en nuestra vida diaria. En este sentido, se realizan diversas actividades a lo largo del pa&iacute;s, como la plantaci&oacute;n de &aacute;rboles en escuelas, parques y espacios p&uacute;blicos, con el objetivo de concienciar a las nuevas generaciones sobre la necesidad de cuidar nuestro patrimonio natural.
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                Día del árbol                            </span>
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        En las &uacute;ltimas d&eacute;cadas, la deforestaci&oacute;n ha avanzado a un ritmo alarmante, especialmente en regiones como el Gran Chaco, donde la tala de bosques nativos para la expansi&oacute;n agr&iacute;cola ha provocado la p&eacute;rdida de millones de hect&aacute;reas de bosques. Esta situaci&oacute;n pone en peligro no solo el equilibrio ecol&oacute;gico, sino tambi&eacute;n la vida de las comunidades que dependen de estos ecosistemas para su subsistencia.
    </p><p class="article-text">
        La celebraci&oacute;n del D&iacute;a del &Aacute;rbol tambi&eacute;n invita a considerar la adopci&oacute;n de pol&iacute;ticas m&aacute;s sostenibles que permitan el desarrollo econ&oacute;mico sin comprometer los recursos naturales. La reforestaci&oacute;n, la protecci&oacute;n de &aacute;reas naturales y la promoci&oacute;n de pr&aacute;cticas agr&iacute;colas sostenibles son algunas de las acciones que se pueden tomar para mitigar el impacto ambiental y garantizar un futuro m&aacute;s verde para las pr&oacute;ximas generaciones.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, el 29 de agosto no solo es un d&iacute;a para plantar &aacute;rboles, sino una jornada para tomar conciencia sobre la importancia de preservar nuestros bosques y actuar en defensa del medio ambiente. En un contexto global de crisis clim&aacute;tica, el D&iacute;a del &Aacute;rbol nos recuerda que cada acci&oacute;n cuenta y que todos podemos contribuir a la protecci&oacute;n de nuestro planeta.
    </p><p class="article-text">
        <em>NB</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiarioAR]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/dia-arbol-argentina-celebra-29-agosto_1_11614843.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 29 Aug 2024 03:01:38 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Efemérides,Árboles]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los cinco arbolitos centenarios de los Andes que funcionan como un radar climático planetario]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/medio-ambiente/cinco-arbolitos-centenarios-andes-funcionan-radar-climatico-planetario_1_11385465.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/208a5cee-a4f7-4b51-9a1c-98f84096ddc2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los cinco arbolitos centenarios de los Andes que funcionan como un radar climático planetario"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un equipo de investigadores reconstruyó las lluvias y los ciclos oceánicos de los últimos 300 años de la cordillera andina a partir de la madera de cinco 'keñuas' situadas a 4.600 metros de altitud en un volcán de Bolivia, que muestran un aumento de los episodios de sequía debido al aumento de la temperatura</p></div><p class="article-text">
        En las laderas del <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Uturuncu" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">volc&aacute;n Uturuncu</a>, en Bolivia, crecen cinco &aacute;rboles centenarios que sirvieron a los cient&iacute;ficos para reconstruir las lluvias del pasado. Situados en dos parches aislados de vegetaci&oacute;n independientes a 4.650 metros de altitud, estos &aacute;rboles de la especie<em> </em><a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Polylepis_tarapacana" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Polylepis tarapacana</em></a> &mdash;que los locales conocen como <em>ke&ntilde;uas&mdash;</em> tienen edades que oscilan entre los 500 y 700 a&ntilde;os y registraron en su madera los cambios pluviales en la regi&oacute;n e informaci&oacute;n sobre cambios que se producen en oc&eacute;anos a miles de kil&oacute;metros de distancia.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es la especie arb&oacute;rea que crece a mayores altitudes en el mundo, un &aacute;rbol peque&ntilde;o que crece en las condiciones m&aacute;s dif&iacute;ciles&rdquo;, asegura <a href="https://andreu-hayles.ldeo.columbia.edu/people/milagros-rodriguez-caton" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Milagros Rodr&iacute;guez</a>, investigadora de CONICET en Argentina, que particip&oacute; en el an&aacute;lisis de los is&oacute;topos de los anillos de estos &aacute;rboles que se public&oacute; este martes en la revista&nbsp;<a href="https://www.nature.com/articles/s43247-024-01385-9" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Communications Earth and Environment</em></a><em>,&nbsp;</em>y que permiti&oacute; reconstruir la historia&nbsp;de las lluvias de la cordillera andina entre el a&ntilde;o 1700 y el 2013. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Al crecer en estos ambientes tan extremos, son &aacute;rboles muy sensibles a cualquier cambio, por lo que act&uacute;an como sensores clim&aacute;ticos, como un radar que fue registrando lo que pasaba&rdquo;, se&ntilde;ala <a href="https://www.conicet.gov.ar/new_scp/detalle.php?keywords=&amp;id=23962&amp;datos_academicos=yes" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Mariano Morales</a>, investigador del Instituto Argentino de Nivolog&iacute;a (IANIGLA) y coautor del art&iacute;culo que trabaja desde hace a&ntilde;os en esta zona del altiplano andino. &ldquo;Lo que vemos es un incremento en la frecuencia de sequ&iacute;as&rdquo;, explica a <a href="http://elDiario.es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">elDiario.es</a>. &ldquo;Los is&oacute;topos nos muestran qu&eacute; est&aacute; pasando a otra escala del tiempo, por d&eacute;cadas, y del espacio, porque permite asomarse a lo que pasaba en el Atl&aacute;ntico y el Pac&iacute;fico con fen&oacute;menos como El Ni&ntilde;o&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">C&oacute;mo 'pesar' las nubes</h3><p class="article-text">
        Mientras que la mayor&iacute;a de estudios se limitan a estudiar los anillos de crecimiento, los autores de este trabajo emplearon una t&eacute;cnica puntera que rastrea dos is&oacute;topos estables de ox&iacute;geno, el &lsquo;pesado&rsquo; (ox&iacute;geno 18) y el &lsquo;ligero&rsquo; (ox&iacute;geno 16), presente en estos anillos. Estos is&oacute;topos &mdash;&aacute;tomos de un mismo elemento que tienen un n&uacute;mero diferente de neutrones&mdash; dejan una impronta en la madera de los &aacute;rboles y su proporci&oacute;n revela c&oacute;mo fue el ciclo de lluvia a lo largo de los a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Nuestros colegas de Argentina llevaban muchos a&ntilde;os trabajando en estos &aacute;rboles analizando el grosor y el crecimiento de los anillos&rdquo;, explica <a href="https://www.creaf.cat/es/personal/laia-andreu-hayles" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Laia Andreu-Hayles</a>, catedr&aacute;tica de investigaci&oacute;n ICREA en el CREAF y coautora del estudio. &ldquo;Lo novedoso que hicimos Milagros y yo cuando est&aacute;bamos en Columbia University fue medir estos is&oacute;topos estables&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo pueden estos is&oacute;topos informarnos sobre cu&aacute;nto llovi&oacute; hace 300 a&ntilde;os? &ldquo;Si el agua de lluvia que absorbi&oacute; esa planta tiene una se&ntilde;al isot&oacute;pica de ox&iacute;geno 18 frente a ox&iacute;geno 16 nos dice cu&aacute;nta lluvia cay&oacute;&rdquo;, explica Milagros Rodr&iacute;guez. En general, las mol&eacute;culas de agua (H2O) que contienen ox&iacute;geno 18 son mucho m&aacute;s escasas en las nubes y, como pesan m&aacute;s, se precipitan antes. De modo que cuando llueve poco suele haber m&aacute;s acumulaci&oacute;n de este is&oacute;topo pesado y, cuando llueve m&aacute;s, el ox&iacute;geno 16 suele <em>diluir </em>esa se&ntilde;al.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Dependiendo de cuánto llueva, va a haber una proporción diferente de este oxígeno pesado en la nube, y esa diferencia de masa nos permite saber cuánta lluvia cayó</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Milagros Rodríguez</span>
                                        <span>—</span> Investigadora de CONICET en Argentina, y coautora del estudio
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Dependiendo de cu&aacute;nto llueva, va a haber una proporci&oacute;n diferente de este ox&iacute;geno pesado en la nube, y esa diferencia de masa nos permite saber cu&aacute;nta lluvia cay&oacute;, porque si sigue precipitando el agua restante va quedando con menor cantidad del ox&iacute;geno pesado&rdquo;, explica la investigadora. &ldquo;Cuanto m&aacute;s ox&iacute;geno 18 hay en la planta, quiere decir que las nubes <em>se han vaciado menos </em>y al mismo tiempo, si aumenta la sequ&iacute;a, la planta tiende a acumularlo m&aacute;s en su madera&rdquo;. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Detalle de los anillos de una keñua (&#039;Polylepis tarapacana&#039;)                            </span>
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        Esta proporci&oacute;n de is&oacute;topos tambi&eacute;n depende de c&oacute;mo de lejos est&eacute; el oc&eacute;ano, apunta Laia Andreu-Hayles, dado que las nubes fueron perdiendo el ox&iacute;geno m&aacute;s pesado en las lluvias producidas por el camino. Por este motivo, el sistema de medici&oacute;n de is&oacute;topos no funciona igual de bien en todos los lugares. &ldquo;En  esta parte de Sudam&eacute;rica nos va muy bien porque hay una estaci&oacute;n de lluvias supermarcada y coincide cuando el &aacute;rbol crece, lo que hace que sea un marcador perfecto, porque podemos situar cu&aacute;ndo cae esa lluvia&rdquo;, asegura.
    </p><h3 class="article-text">Detecciones remotas</h3><p class="article-text">
        Lo que revelan estos resultados es que, a medida que nos acercamos al presente, los episodios de sequ&iacute;a aumentan aunque, como apunta Milagros Rodr&iacute;guez, es probable que se deban a un aumento de temperatura, porque en el registro no hay una disminuci&oacute;n de la cantidad total de lluvias. Y esto es coherente con el escenario de calentamiento global, aunque no hay estudio de atribuci&oacute;n directa. Lo m&aacute;s interesante es que los cinco &aacute;rboles funcionan como una antena que recoge las oscilaciones de las precipitaciones y temperaturas a nivel mundial, como los ciclos de&nbsp;El Ni&ntilde;o y otros eventos meteorol&oacute;gicos c&iacute;clicos que ocurren cada 10-12 a&ntilde;os y que dependen de cambios en la temperatura superficial del oc&eacute;ano del Pac&iacute;fico. &nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Milagros Rodriguez analizando muestras árbol                            </span>
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        &ldquo;Estos &aacute;rboles est&aacute;n situados en el paisaje surrealista del altiplano, donde todos caminamos como dopados&rdquo;, asegura Mariano Morales. &ldquo;Son lugares incre&iacute;bles, donde uno encuentra &aacute;rboles a 4.500-4.700 metros de altura, en lugares donde nos cuesta acceder con las 4x4&rdquo;. Debido a las condiciones extremas, estos &aacute;rboles crecen tan lento que incluso los pastores m&aacute;s viejos del lugar los recuerdan siempre igual. En definitiva, estas <em>ke&ntilde;uas </em>son como ancianos de 600 a&ntilde;os cuyos anillos est&aacute;n extremadamente juntos y tienen el grosor que tendr&iacute;a un &aacute;rbol de 50-60 a&ntilde;os en altitudes menos extremas.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">'Bigotes sensibles del planeta'</h3><p class="article-text">
        &nbsp;&ldquo;Lo bueno de los is&oacute;topos es que contienen informaci&oacute;n muy valiosa que complementa lo que dicen los anillos de los &aacute;rboles&rdquo;, indica Morales. &ldquo;Tienen la capacidad de captar otra se&ntilde;al clim&aacute;tica, no solo la local a&ntilde;o a a&ntilde;o, sino la se&ntilde;al remota de la precipitaci&oacute;n&rdquo;. Estos &aacute;rboles son como bigotes sensibles del planeta que captan las variaciones que se producen entre los dos oc&eacute;anos que bordean los Andes. &ldquo;Esta zona est&aacute; influenciada por el sistema monz&oacute;nico de lluvias de Am&eacute;rica del sur, que viene desde del Atl&aacute;ntico, llega al Amazonas y despu&eacute;s asciende hasta aqu&iacute;&rdquo;, relata. &ldquo;Cuando se produce el fen&oacute;meno de El Ni&ntilde;o, por temperaturas m&aacute;s altas del Pac&iacute;fico, lo que sucede es que se intensifican los vientos del oeste que frenan el sistema monz&oacute;nico y no dejan subir esa humedad, la frenan y no llega al altiplano&rdquo;.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Estos árboles tienen la capacidad de captar otra señal climática, no solo la local año a año, sino la señal remota de la precipitación</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Mariano Morales</span>
                                        <span>—</span> Investigador del Instituto Argentino de Nivología (IANIGLA) y coautor del artículo 
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Otro dato muy interesante es que los datos que reflejan los anillos de los &aacute;rboles concuerdan con estudios previos que se realizaron en testigos de hielo &ndash;muestras que se extraen de los glaciares<em>&mdash; </em>as&iacute; como los corales Pac&iacute;fico tropical, que tambi&eacute;n guardan en su &lsquo;memoria&rsquo; f&iacute;sica la mol&eacute;culas de ox&iacute;geno 16 y 18. En concreto, se observ&oacute; que todos ellos registran los fen&oacute;menos meteorol&oacute;gicos que ocurren aproximadamente cada decenio. Esto quiere decir que, cuando se calienta la superficie del mar, puede cambiar el patr&oacute;n de lluvia en varios lugares.&nbsp;Por eso el registro que aparece en estos &aacute;rboles nos habla de lo que est&aacute; pasando a nivel global y apunta a que cada vez est&aacute;n m&aacute;s cerca los periodos extremos de sequ&iacute;a.&nbsp;
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                Corte de madera para analizar una &#039;Polylepis tarapacana&#039;                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        &ldquo;La evoluci&oacute;n de El Ni&ntilde;o en el pasado es dif&iacute;cil de estudiar porque no tiene un ciclo constante, a veces sucede cada dos a&ntilde;os, otras cada tres, pero tiene un impacto a nivel planetario&rdquo;, asegura Andreu-Hayles. &ldquo;Con la instrumentaci&oacute;n cl&aacute;sica, que se viene utilizando desde los a&ntilde;os 80, alcanzamos a saber los eventos de lluvia desde hace 30-40 a&ntilde;os atr&aacute;s&rdquo;, concluye Milagros Rodr&iacute;guez. &ldquo;Pero estos datos de m&aacute;s de 300 a&ntilde;os nos ayudan a conocer ciclos que ocurren cada muchos a&ntilde;os (10, 20 o 30 a&ntilde;os), y que afectan a las precipitaciones a nivel local, regional y, tambi&eacute;n, global&rdquo;. Y estos arbolillos ancianos en la falda de un volc&aacute;n remoto nos est&aacute;n dando nuevas claves.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>AMR/CRM</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio Martínez Ron]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/medio-ambiente/cinco-arbolitos-centenarios-andes-funcionan-radar-climatico-planetario_1_11385465.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 22 May 2024 09:23:19 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los cinco arbolitos centenarios de los Andes que funcionan como un radar climático planetario]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Árboles,Clima]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Día del Árbol en la Argentina: ¿Por qué se celebra el 29 de agosto?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/dia-arbol-argentina-celebra-29-agosto_1_10470626.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/eb21b570-05fe-4bdc-9d08-49cb1f8978ad_16-9-discover-aspect-ratio_default_1079920.jpg" width="4896" height="2754" alt="Día del Árbol en la Argentina: ¿Por qué se celebra el 29 de agosto?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El árbol es un elemento indispensable para la vida en el planeta. Por ello, países alrededor del mundo, establecieron diferentes fechas para concientizar sobre su importancia. ¿Cuál fue el origen de esta celebración en la Argentina?</p></div><p class="article-text">
        Hace muchos a&ntilde;os el doctor Estanislao Zeballos, un exponente de la Generaci&oacute;n del 80, estableci&oacute; en el Consejo Nacional de Educaci&oacute;n un d&iacute;a especial dedicado a uno de los mejores y m&aacute;s nobles compa&ntilde;eros de la vida humana: el &aacute;rbol.
    </p><p class="article-text">
        El 29 de agosto de 1900 Zeballos fij&oacute; un d&iacute;a que tiene como objetivo sobre todo se&ntilde;alar conciencia acerca de cuidar y proteger superficies arboladas y establecer una pol&iacute;tica para plantar espacies en diferentes espacios.
    </p><p class="article-text">
        Zeballos dirigi&oacute; dos veces la Sociedad Rural, fue escritor, periodista, e inici&oacute; la campa&ntilde;a para establecer el D&iacute;a del &aacute;rbol con un claro objetivo ecologista, a punto tal que con el paso de los a&ntilde;os se volvi&oacute; a un llamado para alertar sobre el cambio clim&aacute;tico y la tala indiscriminada.
    </p><p class="article-text">
        En la actualidad variaron muchas cosas, pero sobre todo se intensific&oacute; la deforestaci&oacute;n. Esta acci&oacute;n del hombre es uno de los principales motivos, junto a la sequ&iacute;a, del incontrolable incendio en el Amazonas y otras zonas boscosas alrededor del mundo.
    </p><p class="article-text">
        Otro precursor de la forestaci&oacute;n fue Domingo Faustino Sarmiento quien se&ntilde;al&oacute; que &ldquo;el cultivo de los &aacute;rboles conviene a un pa&iacute;s pastoril como el nuestro, porque no s&oacute;lo la arboricultura se une perfectamente a la ganader&iacute;a, sino que debe considerarse un complemento indispensable&rdquo; y agreg&oacute;: &ldquo;La Pampa es como nuestra Rep&uacute;blica, tala rasa. Es la tela en la que ha de bordarse una naci&oacute;n. Es necesario escribir sobre ella &iexcl;Arboles! &iexcl;Planten &aacute;rboles!&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">Bosques nativos</h3><p class="article-text">
        En Argentina, desde hace casi 13 a&ntilde;os, est&aacute; vigente la Ley 26.331 de Bosques Nativos, una herramienta imprescindible para planificar el uso de estos ecosistemas permitiendo equilibrar producci&oacute;n y conservaci&oacute;n de la naturaleza.
    </p><p class="article-text">
        La Ley de Bosques -fuertemente promovida desde la sociedad civil- modific&oacute; el escenario nacional de protecci&oacute;n de bosques nativos y visibiliz&oacute; la problem&aacute;tica y la importancia de la conservaci&oacute;n de estos ecosistemas. Adem&aacute;s, foment&oacute; una disminuci&oacute;n progresiva en la tasa anual de deforestaci&oacute;n en la Argentina, estabiliz&aacute;ndose en los &uacute;ltimos a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, a pesar de contar con esta Ley, los bosques nativos de Argentina vienen sufriendo grandes modificaciones producto del cambio de uso del suelo para actividades agropecuarias, urban&iacute;sticas y viales. Desde el 2007, en Argentina se perdieron 3.500.000 de hect&aacute;reas de bosques nativos y con ellos todos los beneficios asociados. El ritmo promedio ha sido de aproximadamente 300.000 hect&aacute;reas deforestadas por a&ntilde;o: el equivalente a la superficie de CABA por mes.
    </p><p class="article-text">
        El 60% de los bosques nativos argentinos se encuentran en la regi&oacute;n chaque&ntilde;a, que ocupa 11 de las 23 provincias de nuestro pa&iacute;s. El Gran Chaco es la ecorregi&oacute;n boscosa m&aacute;s grande de Latinoam&eacute;rica despu&eacute;s del Amazonas y ocupa tambi&eacute;n parte de Paraguay y Bolivia. Su riqueza e importancia radican tanto en su biodiversidad, su potencial productivo, como en las culturas que lo habitan y los servicios ecosist&eacute;micos que los bosques proveen a las poblaciones locales y del pa&iacute;s. Pero debido al avance de la deforestaci&oacute;n y conversi&oacute;n de sus ambientes naturales, hoy se encuentra entre los 11 lugares m&aacute;s deforestados del planeta. En Argentina ya hemos perdido el 30% de los bosques chaque&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        El avance de la deforestaci&oacute;n y conversi&oacute;n de los ambientes naturales para las actividades humanas ocasiona graves consecuencias sociales, ambientales y econ&oacute;micas, muchas veces, irreversibles. Necesitamos frenar la deforestaci&oacute;n, ya que mientras contin&uacute;e, seguiremos perdiendo &aacute;rboles, bosques, culturas, biodiversidad, servicios ambientales y oportunidades de un real desarrollo sustentable.
    </p><p class="article-text">
        <em>NB</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiarioAR]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/dia-arbol-argentina-celebra-29-agosto_1_10470626.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 29 Aug 2023 03:01:44 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Día del Árbol en la Argentina: ¿Por qué se celebra el 29 de agosto?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Efemérides,Árboles]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Podemos vivir sin influencers, pero no sin árboles]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/vivir-influencers-no-arboles_129_9855977.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/037dc461-f711-4e95-9b34-92b4b01677ac_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Podemos vivir sin influencers, pero no sin árboles"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"En materia de ética profesional todo lo que se hace respecto de los árboles en la Argentina, sobre todo en la Ciudad de Buenos Aires, es un verdadero oxímoron", reflexiona la autora.</p></div><p class="article-text">
        Tengo poca experiencia en las redes sociales. Lo escaso que s&eacute; de ellas es que ninguna revoluci&oacute;n en este planeta tendr&aacute; lugar a trav&eacute;s de ellas por nunca jam&aacute;s. Y menos por Instagram. Tal vez porque es la red que menos texto acepta, tal vez porque su contenido apenas se deja reproducir o reenviar. Es que al mundo Instagram, el de la publicidad y sus adl&aacute;teres, los <em>influencers,</em> les basta con un toque y me voy. Un corazoncito y ya fue. 
    </p><p class="article-text">
        Y confieso, aunque a nadie le importe: para m&iacute; Instagram es la encarnaci&oacute;n de la impotencia (la m&iacute;a) y el tedio (del mundo tal como nunca aprender&eacute; a&nbsp;conocerlo).
    </p><p class="article-text">
        Pero tambi&eacute;n hay excepciones. Tuve la suerte de toparme con una que ratific&oacute; el viejo adagio de que toda excepci&oacute;n confirma la regla. Se trata de una noticia que apareci&oacute; en IG el domingo 1 de enero de este a&ntilde;o. Su autor, <strong>Carlos Anaya</strong>, es ingeniero agr&oacute;nomo, primer arborista certificado por la International Society of Arboriculture (AL-0001A) en la Argentina. Estar certificado por esta prestigiosa instituci&oacute;n implica un incesante intercambio con par&aacute;metros y expertos internacionales en la materia. Para ser miembro es obligatorio revalidar la certificaci&oacute;n cada tres a&ntilde;os y suscribirse a un estricto c&oacute;digo de &eacute;tica profesional.
    </p><p class="article-text">
        En materia de &eacute;tica profesional todo lo que se hace respecto de los &aacute;rboles en la Argentina, sobre todo en la Ciudad de Buenos Aires, es un verdadero ox&iacute;moron. Todas las empresas contratadas por la municipalidad porte&ntilde;a brillan por su ausencia de conocimiento en la materia ignorando toda regla de vida vegetal con el fin de permitirse hacer las ping&uuml;es ganancias que les promete su contratista, el gobierno de Horacio Rodr&iacute;guez Larreta.
    </p><p class="article-text">
        Lo que se lee ahora en Instagram es el tercero de tres informes sobre las mutilaciones realizadas por esta municipalidad en los Bosques de Palermo. La breve nota lleva la firma de <a href="https://www.instagram.com/carlosrobertoanaya/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">@carlosrobertoanaya</a> y el t&iacute;tulo: 
    </p><p class="article-text">
        <strong>La &ldquo;transformaci&oacute;n&rdquo; del bosque en pradera</strong>
    </p><p class="article-text">
        <em>El Parque 3 de febrero de la Ciudad Aut&oacute;noma de Buenos Aires, conocido a&ntilde;os atr&aacute;s como los &ldquo;Bosques de Palermo&rdquo;, se sigue transformando en una pradera a partir de inaceptables acciones que se vienen realizando, que deterioran y matan &aacute;rboles.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Muchos ejemplares est&aacute;n muertos, otros ya murieron y talaron y otros tantos se observan con s&iacute;ntomas y signos de declinaci&oacute;n. Todos son &aacute;rboles maduros y de gran valor.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Los gestores no se inmutan y siguen &ldquo;transformando&rdquo; el gran parque, s&oacute;lo haciendo &oacute;rdenes de servicios de talas y podas sin advertir que las causas del deterioro son netamente antr&oacute;picas (</em>evento producido o modificado por la actividad humana<em>) debidas a inadecuadas decisiones, y sin m&iacute;nimamente tratar de revertir o minimizar los procesos de declinaci&oacute;n que pueden prevenirse con adecuadas pr&aacute;cticas.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Este parque no es la excepci&oacute;n a otros donde se realizan obras de remodelaci&oacute;n en posiciones absurdas dentro de los canteros, interfiriendo con el equilibrio fisiol&oacute;gico de los &aacute;rboles al arrancarles ra&iacute;ces, impermeabilizando el suelo y modificando sus condiciones f&iacute;sicas, qu&iacute;micas, h&iacute;dricas y microbiol&oacute;gicas.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>En el Parque 3 de Febrero existen en este momento por lo menos dos sitios donde se est&aacute;n construyendo o reconstruyendo &ldquo;estaciones&rdquo; para hacer ejercicios f&iacute;sicos en sitios de sombra. Hoy tendr&aacute;n sombra, pero en poco tiempo los rayos del sol. Porque las empresas desmontan el perfil superior del suelo con una retroexcavadora, arrancando ra&iacute;ces, para luego desparramar y compactar una capa de tosca sobre la que instalar&aacute;n un solado (</em>suelo artificial<em>) para disponer el mobiliario deportivo. Todo esto sucede ante una sequ&iacute;a hist&oacute;rica, en el marco de lo que t&eacute;cnicamente se denomina &ldquo;Zona de Protecci&oacute;n de los &Aacute;rboles&rdquo; (TPZ, por su acr&oacute;nimo en ingl&eacute;s). </em>
    </p><p class="article-text">
        Hasta aqu&iacute; este panorama desolador al que le preceden, del mismo autor, un relevamiento exhaustivo de la situaci&oacute;n de &ldquo;los bosques&rdquo; de Palermo adem&aacute;s de un primer informe sobre los mismos problemas. Anaya repite intencionalmente la palabra &ldquo;transformaci&oacute;n&rdquo;. Los porte&ntilde;os sabemos de qu&eacute; se trata y con qu&eacute; otro sustantivo puede suplirse. Para el gobierno de la ciudad &ldquo;transformar&rdquo; es &ldquo;destruir&rdquo;, con lo cual nos queda de hoy hasta la eternidad, solazarnos con el &Aacute;ngel de la Historia de <strong>Walter Benjamin</strong>: <strong>la destrucci&oacute;n no para.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <em>GM</em>
    </p><p class="article-text">
        <em> </em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gabriela Massuh]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/vivir-influencers-no-arboles_129_9855977.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 15 Jan 2023 03:02:19 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Medio ambiente,Árboles]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Y tras los incendios, matorrales: cómo recuperar los bosques y hacerlos más resistentes al fuego]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/energias-renovables/incendios-matorrales-recuperar-bosques-hacerlos-resistentes-fuego_1_9582402.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6da728d8-e134-4ca6-bacc-62ad846ae420_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Y tras los incendios, matorrales: cómo recuperar los bosques y hacerlos más resistentes al fuego"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">¿Cómo podemos evitar la deforestación ahora que hemos entrado en la era de los megaincendios?</p></div><p class="article-text">
        Europa est&aacute; sumida en una de las&nbsp;<a href="https://edo.jrc.ec.europa.eu/edov2/php/index.php?id=1000" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">peores sequ&iacute;as registradas</a>&nbsp;hasta la fecha mientras los incendios&nbsp;se ceban&nbsp;con sus debilitados bosques. 
    </p><p class="article-text">
        Los matorrales conforman el&nbsp;ecosistema antr&oacute;pico por excelencia&nbsp;en el sur del continente (aun cuando algunos puedan ser naturales).&nbsp;Fueron forjados&nbsp;con el fuego que renovaba el pasto para&nbsp;<a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Concejo_de_la_Mesta" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la Mesta</a>, con la sobreexplotaci&oacute;n al tratar de sostener a un imperio naval o con los intereses de la propiedad privada en las desamortizaciones, seg&uacute;n el pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Aunque esta tendencia se ha revertido en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas y la&nbsp;<a href="https://www.weforum.org/agenda/2019/07/forest-europe-environment/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">superficie forestal ha aumentado</a>, la sequ&iacute;a y los incendios incrementan el potencial para un&nbsp;<a href="https://esajournals.onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1002/ecm.1285" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">nuevo episodio de deforestaci&oacute;n y matorralizaci&oacute;n generalizada</a>.
    </p><p class="article-text">
        Estos ecosistemas pueden ser fuente de biodiversidad, pero la matorralizaci&oacute;n es reconocida como una de las principales amenazas para la amortiguaci&oacute;n clim&aacute;tica que nos aportan los bosques, desde el&nbsp;<a href="https://www.nature.com/articles/s43247-021-00275-8" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Amazonas</a>&nbsp;hasta el&nbsp;Mediterr&aacute;neo. No solo disminuye la asimilaci&oacute;n de carbono en los matorrales, sino que tambi&eacute;n lo hace&nbsp;<a href="https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S0022169413009384" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la lluvia</a>&nbsp;en zonas de influencia convectiva y se altera el balance energ&eacute;tico,&nbsp;<a href="https://www.science.org/doi/10.1126/science.aac8083" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">amplificando el cambio clim&aacute;tico</a>.
    </p><h2 class="article-text">Restauraciones que miran al pasado</h2><p class="article-text">
        En primer lugar, debemos aclarar qu&eacute; tipo de bosque queremos restaurar: &iquest;el ecosistema de antes del incendio o uno adaptado al clima futuro? Y, de elegir esto &uacute;ltimo, &iquest;a qu&eacute; futuro? &iquest;Al del a&ntilde;o 2050, 2100 o a otro todav&iacute;a m&aacute;s lejano?
    </p><p class="article-text">
        La restauraci&oacute;n forestal siempre&nbsp;ha mirado atr&aacute;s: buscaba establecer el tipo de bosque m&aacute;s maduro que fuera posible, en base al suelo disponible y al clima pasado. La propia palabra restaurar indica recuperar o volver a poner en el estado que antes ten&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Pero en un escenario de clima cambiante, la reencarnaci&oacute;n melanc&oacute;lica de un pasado que no volver&aacute; carece de sentido. Tampoco lo tiene volver a crear los ecosistemas que nos han llevado a la situaci&oacute;n actual. &iquest;Qu&eacute; podemos hacer entonces?
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Repoblar o no repoblar?</h2><p class="article-text">
        Los incendios llevan 420 millones de a&ntilde;os en la Tierra y la mayor&iacute;a de las especies logran sobrevivir en el r&eacute;gimen de incendios&nbsp;al que est&aacute;n adaptadas.
    </p><p class="article-text">
        En ocasiones, la repoblaci&oacute;n ser&aacute; una necesidad urgente. Por ejemplo, cuando se ha quemado un bosque que est&aacute; en la cabecera de una cuenca, en zonas con procesos erosivos importantes y donde haya problemas de corrimientos de tierras o de torrencialidad.
    </p><p class="article-text">
        Pero cuando no haya urgencia, conviene dar una oportunidad a la regeneraci&oacute;n natural y esperar unos a&ntilde;os antes de actuar.
    </p><h2 class="article-text">Especies resistentes al clima futuro</h2><p class="article-text">
        Se ha discutido mucho sobre si las repoblaciones deben ser con especies aut&oacute;ctonas o for&aacute;neas. Bajo un escenario de cambio clim&aacute;tico este debate carece de sentido. Si plantamos las especies adaptadas al clima del pasado, corremos el riesgo de que mueran en unas pocas d&eacute;cadas. Por tanto, deberemos seleccionar las&nbsp;plantas adaptadas al clima por venir, que pueden ser especies que actualmente no crezcan en ese sitio, sino en otro m&aacute;s caluroso.
    </p><p class="article-text">
        Para ello, disponemos de tres opciones diferentes. En primer lugar, deberemos echar mano de la&nbsp;variaci&oacute;n intraespec&iacute;fica. Esto es, para aquellas especies de distribuci&oacute;n amplia, como lo son la mayor&iacute;a de &aacute;rboles, podemos seleccionar aquellas que procedan de una localidad m&aacute;s calurosa.
    </p><p class="article-text">
        En segundo lugar, nos podemos plantear la&nbsp;<a href="https://link.springer.com/article/10.1007/s11056-006-9011-x" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">sustituci&oacute;n de especies,</a>&nbsp;como el carballo por la encina, por ejemplo. Este proceso se conoce como&nbsp;<span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>migraci&oacute;n asistida</em></span>.
    </p><p class="article-text">
        Las plantaciones con especies for&aacute;neas, como los eucaliptos, tambi&eacute;n son una opci&oacute;n adecuada para la restauraci&oacute;n de zonas agr&iacute;colas y bald&iacute;os, ya que, aparte de aportar cierto rendimiento econ&oacute;mico que favorece a la estabilizaci&oacute;n de la poblaci&oacute;n rural, se aumenta la fijaci&oacute;n de carbono y se mejora la calidad de los suelos. As&iacute; se desprende de las conclusiones del&nbsp;<a href="https://onlinelibrary.wiley.com/doi/full/10.1111/geb.13522" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">mayor estudio global realizado hasta la fecha</a>.
    </p><p class="article-text">
        Las repoblaciones con eucaliptos tambi&eacute;n pueden servir de&nbsp;<a href="https://besjournals.onlinelibrary.wiley.com/doi/full/10.1111/1365-2664.13513" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">plantas nodrizas</a>. Esto es, aportan sombra y mejoran las condiciones ed&aacute;ficas para la regeneraci&oacute;n de &aacute;rboles caracter&iacute;sticos de estad&iacute;os maduros que son m&aacute;s exigentes que el frugal &aacute;rbol australiano. La literatura ecol&oacute;gica lleva tiempo pidiendo que&nbsp;<a href="https://besjournals.onlinelibrary.wiley.com/doi/full/10.1111/1365-2664.13513" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">dejemos de demonizar</a>&nbsp;a los eucaliptos y cabe recordar que, en contra de la opini&oacute;n popular,&nbsp;estos bosques no arden m&aacute;s que otros tipos de vegetaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En tercer lugar, podemos plantearnos el uso de &aacute;rboles transg&eacute;nicos, que vayan a soportar mejor la aridez. En&nbsp;<a href="https://www.rescodedios.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">nuestro laboratorio</a>, por ejemplo, hemos desarrollado variedades de chopo que resisten mejor la&nbsp;<a href="https://doi.org/https://doi.org/10.1016/j.indcrop.2020.113218" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">sequ&iacute;a y la salinidad</a>&nbsp;bajo condiciones de&nbsp;<a href="https://onlinelibrary.wiley.com/doi/abs/10.1111/ppl.13751" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">escasa fertilidad</a>.
    </p><p class="article-text">
        Los transg&eacute;nicos se han criticado porque pueden contaminar el polen de los &aacute;rboles no modificados gen&eacute;ticamente. Pero los que hemos desarrollado son est&eacute;riles, por lo que son totalmente seguros desde un punto de vista ecol&oacute;gico. Por desgracia, la legislaci&oacute;n actual est&aacute; a a&ntilde;os luz de la ciencia y todav&iacute;a no permite este tipo de actuaciones, por lo menos en Europa.
    </p><h2 class="article-text">Gestionar la regeneraci&oacute;n (natural o artificial)</h2><p class="article-text">
        Incluso cuando apostamos por la regeneraci&oacute;n natural, nos enfrentamos al mismo dilema del clima futuro. Tras&nbsp;<a href="https://efeverde.com/el-incendio-de-guadalajara-10-anos-del-desastre-natural-y-la-tragedia-humana/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el terrible incendio de Guadalajara</a>&nbsp;(Espa&ntilde;a) en 2005, por ejemplo, los robles, que son capaces de rebrotar, se recuperaron antes que los pinos, que carecen de esa facultad.
    </p><p class="article-text">
        Si un incendio se vuelve a producir, es probable que los pinos se extingan de la zona, ya que no son capaces de soportar m&uacute;ltiples incendios, pero el roble sobrevivir&aacute;. Ahora bien, los modelos nos indican que el calor y la sequ&iacute;a que habr&aacute; en esa zona en unas d&eacute;cadas estar&aacute; m&aacute;s all&aacute; del l&iacute;mite tolerable para los robles que, en consecuencia,&nbsp;<a href="https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S0378112715006507" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">sucumbir&aacute;n frente a estas condiciones</a>.
    </p><p class="article-text">
        Los incendios recurrentes se llevar&aacute;n por delante a los pinos y el cambio clim&aacute;tico a los robles en zonas como la del incendio de Guadalajara (aunque el ejemplo es extensible a otras zonas). Por tanto, deberemos llevar a cabo diferentes actuaciones de gesti&oacute;n para preparar ese bosque ante el clima futuro: actuaciones de reducci&oacute;n de combustible como las&nbsp;<a href="https://esajournals.onlinelibrary.wiley.com/doi/full/10.1890/120298" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">quemas prescritas</a>&nbsp;para que los incendios sean menos da&ntilde;inos, claras para disminuir la competencia entre &aacute;rboles y, si fuera necesario, plantaciones siguiendo alguna de las tres opciones antes planteadas.
    </p><p class="article-text">
        Cuando decidamos repoblar debemos tener claro que es como tener un hijo: un compromiso que se establece durante muchos a&ntilde;os y al que deberemos mantener y asignar recursos econ&oacute;micos durante 20 a&ntilde;os, o m&aacute;s, para asegurar su correcto desarrollo. Plantar un bosque y olvidarse de &eacute;l es como no volver a preocuparse del ni&ntilde;o: puede comprometer su futuro. En el caso de las repoblaciones, porque estaremos plantando los fuegos del futuro: acabar&aacute;n ardiendo en incendios de alta intensidad debido a la elevada carga de combustible.
    </p><p class="article-text">
        Actualmente, vivimos de espaldas al cambio clim&aacute;tico. No estamos preparando nuestros ecosistemas para la sequ&iacute;a ni para el fuego y, por tanto, estamos por la senda de la matorralizaci&oacute;n tras los megaincendios.
    </p><p class="article-text">
        Este art&iacute;culo fue originalmente publicado por The Conversation. Pod&eacute;s leer <a href="https://theconversation.com/y-tras-los-incendios-matorrales-como-recuperar-los-bosques-y-hacerlos-mas-resistentes-al-fuego-188557" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">aqu&iacute; </a>el original. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><span><a href="https://theconversation.com/profiles/victor-resco-de-dios-767249">Víctor Resco de Dios</a>, Profesor de ingeniería forestal y cambio global, <em><a href="https://theconversation.com/institutions/universitat-de-lleida-3488">Universitat de Lleida</a></em></span></p>
    </figure><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Víctor Resco de Dios]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/energias-renovables/incendios-matorrales-recuperar-bosques-hacerlos-resistentes-fuego_1_9582402.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 04 Oct 2022 18:08:14 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Y tras los incendios, matorrales: cómo recuperar los bosques y hacerlos más resistentes al fuego]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/6da728d8-e134-4ca6-bacc-62ad846ae420_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Incendios Forestales,Árboles,reforestación,Bosques]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El cambio climático amenaza la supervivencia de los árboles urbanos en todo el mundo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/energias-renovables/cambio-climatico-amenaza-supervivencia-arboles-urbanos-mundo_1_9560537.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/55dde2a2-4567-45ab-a71e-13dc8ac482ce_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El cambio climático amenaza la supervivencia de los árboles urbanos en todo el mundo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">A medida que la temperatura sega subiendo en las ciudades, los árboles se volverán más importantes que nunca.</p></div><p class="article-text">
        A cualquiera que haya caminado desde un pavimento caliente a un parque sombreado no le sorprender&aacute; que los &aacute;rboles (y arbustos) tengan un gran efecto refrescante en las ciudades,&nbsp;junto con muchos otros beneficios. Son m&aacute;s que simples sombrillas. El agua que absorben del suelo a trav&eacute;s de sus ra&iacute;ces y se evapora a trav&eacute;s de sus hojas act&uacute;a como un aire acondicionado natural.
    </p><p class="article-text">
        Naciones Unidas predice que la poblaci&oacute;n mundial alcanzar&aacute; los&nbsp;8&nbsp;510 millones de personas en 2030, y actualmente m&aacute;s de la mitad de la poblaci&oacute;n del planeta, unos&nbsp;4&nbsp;400 millones de personas, vive en entornos urbanos. A medida que el cambio clim&aacute;tico caliente a&uacute;n m&aacute;s las ciudades, los &aacute;rboles se volver&aacute;n m&aacute;s importantes que nunca.
    </p><p class="article-text">
        Pero &iquest;c&oacute;mo se enfrentar&aacute;n los &aacute;rboles a unas condiciones que sobrepasan sus l&iacute;mites naturales de tolerancia?
    </p><p class="article-text">
        En un estudio publicado hoy en&nbsp;<span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>Nature Climate Change</em></span>, un equipo de cient&iacute;ficos de Australia y Francia hemos examinado los impactos de los cambios de temperatura y precipitaciones proyectados para las pr&oacute;ximas d&eacute;cadas en 3129 especies de &aacute;rboles en 164 ciudades de 78 pa&iacute;ses.
    </p><p class="article-text">
        Si no se toman medidas, dos tercios de los &aacute;rboles y arbustos de las ciudades de todo el mundo estar&aacute;n en riesgo en 2050, con serias implicaciones para la acci&oacute;n clim&aacute;tica y la calidad de vida en entornos urbanos.
    </p><p class="article-text">
        Nuestros resultados suenan desoladores, pero siga leyendo. Tambi&eacute;n hemos identificado los pasos que podemos dar para ayudar a los &aacute;rboles urbanos a sobrevivir, prosperar y continuar refrescando el ambiente.
    </p><h2 class="article-text">Los beneficios de la naturaleza urbana</h2><p class="article-text">
        Los &aacute;rboles urbanos desempe&ntilde;an un papel fundamental para mantener la habitabilidad de las ciudades. Al enfriar su entorno, reducen nuestro consumo de electricidad para el aire acondicionado, a la vez que&nbsp;absorben el di&oacute;xido de carbono,&nbsp;purifican el aire,&nbsp;reducen el ruido&nbsp;y&nbsp;proporcionan un h&aacute;bitat para la vida silvestre. Adem&aacute;s, sustentan gran parte de la biodiversidad de la Tierra.
    </p><p class="article-text">
        Estar cerca de ellos tambi&eacute;n&nbsp;mejora nuestra salud mental y nuestro bienestar. Los &aacute;rboles pueden ayudarnos en momentos de estr&eacute;s psicol&oacute;gico, como&nbsp;una pandemia.
    </p><p class="article-text">
        Debido a estos maravillosos beneficios, aumentar la cantidad de &aacute;rboles y arbustos en las ciudades, los denominados bosques urbanos, es una estrategia clave de adaptaci&oacute;n al cambio clim&aacute;tico y sustentabilidad que se utiliza en todo el mundo.
    </p><p class="article-text">
        Aunque los bosques urbanos son vitales para mejor la calidad de vida en las ciudades, hasta ahora hab&iacute;a&nbsp;poca informaci&oacute;n disponible&nbsp;sobre si las condiciones clim&aacute;ticas actuales superan lo que pueden soportar, o c&oacute;mo se comparan estas condiciones con los cambios previstos en la temperatura y las precipitaciones (sequ&iacute;a, lluvia y nieve) en todo el mundo.
    </p><h2 class="article-text">M&aacute;s de 1000 especies de &aacute;rboles en peligro</h2><p class="article-text">
        Descubrimos que, a nivel mundial, las especies comunes de ciruelos, robles, arces, &aacute;lamos, olmos, pinos, tilos, zarzos, eucaliptos y casta&ntilde;os se encuentran entre las m&aacute;s de mil especies que han sido se&ntilde;aladas en riesgo debido al cambio clim&aacute;tico en la mayor&iacute;a de las ciudades.
    </p><p class="article-text">
        De hecho, alrededor de la mitad de las especies que forman bosques urbanos ya est&aacute;n experimentando condiciones clim&aacute;ticas que superan sus l&iacute;mites de tolerancia natural a las altas temperaturas o la falta de agua y podr&iacute;an afectar a su salud y desempe&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        La cantidad de especies afectadas y la escala del impacto aumentar&aacute;n notablemente para 2050 a medida que aumenten las temperaturas. Esto pone en peligro la salud y la longevidad de los bosques urbanos y los beneficios que brindan a la sociedad.
    </p><p class="article-text">
        Unas condiciones clim&aacute;ticas que superan la tolerancia natural de las especies pueden resultar en &aacute;rboles enfermos y con crecimiento limitado y, finalmente, provocar su muerte. De esta forma, se reduce su efecto de enfriamiento.&nbsp;Durante una sequ&iacute;a o el estr&eacute;s por calor, los &aacute;rboles pueden dejar de liberar vapor de agua o desprenderse de sus hojas para reducir el da&ntilde;o a los tejidos. Esto significa que es muy probable que este sistema de aire acondicionado natural deje de funcionar cuando m&aacute;s lo necesitamos.
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Qu&eacute; podemos hacer?</h2><p class="article-text">
        Nuestro estudio es importante a nivel mundial porque brinda ayuda a los gobiernos de 164 ciudades para manejar y cuidar sus bosques urbanos al identificar las especies que podr&iacute;an estar en riesgo y deben ser vigiladas y las especies que son resistentes al clima, &uacute;tiles para plantaciones futuras.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, las personas podemos tomar una serie de medidas sencillas para ayudar a los bosques urbanos a sobrevivir y seguir brindando sus muchos beneficios a los ciudadanos:
    </p><div class="list">
                    <ol>
                                    <li>Ayude a que m&aacute;s lluvia se filtre en el suelo: la reducci&oacute;n de las precipitaciones y la humedad del suelo es una gran amenaza para muchas especies, as&iacute; que no desperdicie el agua. Considere desviarla a un&nbsp;jard&iacute;n&nbsp;o a un&nbsp;tanque de agua&nbsp;de lluvia que alimente el jard&iacute;n. Esto tambi&eacute;n ayuda a r&iacute;os o arroyos locales.</li>
                                    <li>Plante a&uacute;n m&aacute;s &aacute;rboles y arbustos: ayudan a mantener las temperaturas de la ciudad agradables para ellos y para nosotros. Puede pedir asesoramiento de su municipio o de un horticultor sobre las especies resistentes al clima adecuadas para su &aacute;rea.</li>
                                    <li>Deje los &aacute;rboles y arbustos en su lugar: pi&eacute;nselo dos veces antes de talar los existentes, le brindan m&aacute;s beneficios de los que cree.</li>
                            </ol>
            </div><p class="article-text">
        Esta nota se public&oacute; originalmente en The Conversation. Pod&eacute;s leer <a href="https://theconversation.com/el-cambio-climatico-amenaza-la-supervivencia-de-los-arboles-urbanos-en-todo-el-mundo-189838" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">aqu&iacute; </a>el original. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <span><a href="https://theconversation.com/profiles/manuel-esperon-rodriguez-823818">Manuel Esperon-Rodriguez</a>, <em><a href="https://theconversation.com/institutions/western-sydney-university-1092">Western Sydney University</a></em>; <a href="https://theconversation.com/profiles/jaana-dielenberg-557036">Jaana Dielenberg</a>, <em><a href="https://theconversation.com/institutions/charles-darwin-university-1066">Charles Darwin University</a></em>; <a href="https://theconversation.com/profiles/jonathan-lenoir-1318330">Jonathan Lenoir</a>, <em><a href="https://theconversation.com/institutions/universite-de-picardie-jules-verne-upjv-2202">Université de Picardie Jules Verne (UPJV)</a></em>; <a href="https://theconversation.com/profiles/mark-g-tjoelker-1370841">Mark G Tjoelker</a>, <em><a href="https://theconversation.com/institutions/western-sydney-university-1092">Western Sydney University</a></em> y <a href="https://theconversation.com/profiles/rachael-gallagher-780527">Rachael Gallagher</a>, <em><a href="https://theconversation.com/institutions/western-sydney-university-1092">Western Sydney University</a></em></span>
    </figure><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <script type="text/javascript" src="https://theconversation.com/javascripts/lib/content_tracker_hook.js" id="theconversation_tracker_hook" data-counter="https://counter.theconversation.com/content/189838/count?distributor=republish-lightbox-advanced" async="async"></script>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Manuel Esperon-Rodriguez / Jaana Dielenberg / Jonathan Lenoir / Mark G Tjoelker / Rachael Gallagher]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/energias-renovables/cambio-climatico-amenaza-supervivencia-arboles-urbanos-mundo_1_9560537.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 22 Sep 2022 18:30:57 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El cambio climático amenaza la supervivencia de los árboles urbanos en todo el mundo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[bosque urbano,Bosques,Árboles,Cambio Climático,Calentamiento Global]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Raíces desnudas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mundo/raices-desnudas_129_9290903.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/32f86328-c931-4e85-b1ce-b7ffa7ba8f18_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Raíces desnudas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"¿Qué clase de mundo estaremos construyendo para que los árboles prefieran morirse a acompañarnos?", se pregunta la escritora Dolores Reyes en este texto, en el que se unen las raíces de un árbol descubiertas por un tornado en Dallas con la oportunidad que Chile perdió de dejar atrás su constitución pinochetista.</p></div><p class="article-text">
        &iquest;Existe una imagen m&aacute;s triste y apocal&iacute;ptica que la de un &aacute;rbol muerto ense&ntilde;ando sus ra&iacute;ces al aire?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tres veredas m&aacute;s all&aacute; de donde escribo ahora hay un &aacute;rbol ca&iacute;do. Sus ra&iacute;ces suicidas, enormes y quebradas, me recuerdan el final del cuento de Carson McCullers, <em>El geranio</em>. El momento preciso en el que la maceta del alf&eacute;izar de los vecinos de enfrente del viejo Dudley cae sobre la vereda: esas ra&iacute;ces al aire somos nosotros mismos, desnudan nuestra intemperie.
    </p><p class="article-text">
        Vine a Dallas a presentar, junto a dos escritores que admiro, <strong>Joseph Z&aacute;rate</strong> y <strong>Y&aacute;snaya Elena A. Gil</strong>, un libro en com&uacute;n: <em>Volver a contar</em>. El resultado de un proceso de estudio y selecci&oacute;n de piezas de Am&eacute;rica Latina del acervo del British Museum, nunca antes exhibidas. Bucear por los archivos del museo hasta dar con una figura milenaria de cer&aacute;mica manab&iacute; en Ecuador ha sido un trabajo so&ntilde;ado. Despu&eacute;s tuve que ponerme a escribir. Llevada de la tierra y de las manos que la compusieron, la pieza vuelve a contar su relato en un texto al que llam&eacute;: <em>El nombre de los &aacute;rboles</em>. Pero ahora me encuentro en esta ciudad con un peque&ntilde;o tornado que deja, &aacute;rboles desmembrados mediante, a media ciudad sin luz y sin se&ntilde;al de internet. La tormenta es feroz, las ventanas de vidrio de la hermosa casita en un primer piso que me han alquilado para que pase estos cuatro d&iacute;as, no alcanza a frenar el agua furiosa que termina inundando media habitaci&oacute;n. Vengo a Estados Unidos pero parece que me traigo todas las precariedades conurbanas en la mochila.
    </p><p class="article-text">
        Mientras tanto, los &aacute;rboles, incluso mutilados o muertos, mandan se&ntilde;ales.&iquest;Por qu&eacute; somos tan indiferentes a la hora de leerlas?
    </p><p class="article-text">
        Debido al fuego, las inundaciones, la sequ&iacute;a o las tormentas, nos estamos quedando sin &aacute;rboles a paso acelerado. &iquest;Qu&eacute; podemos leer de este proceso?
    </p><p class="article-text">
        Presentamos el libro en un lugar hermoso llamado The Wild Detectives, un poco librer&iacute;a y otro tanto refugio para leer y tomar algo o escuchar buena m&uacute;sica. Cuando terminamos de transitar la presentaci&oacute;n a sala llena, todos se acercan y van contando, de a uno, su propia experiencia: una mujer morena que ac&aacute; aprendi&oacute; a bailar tangos cuenta los a&ntilde;os desde que se vino de su pa&iacute;s de origen. Una mujer peque&ntilde;a nos habla de la familia en la tierra de all&aacute;. Una pareja de mexicanos c&aacute;lidos desnuda la nostalgia por su pueblo.
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                The Wild Detectives, la librería de Dallas a donde la autora viajó y desde donde escribió este texto.                            </span>
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        Los lectores nos ense&ntilde;an sus ra&iacute;ces sin pudor, que como gusanos&nbsp;enormes e impiadosos, les borran las aspiraciones de integrarse en la gringuitud de un plumazo. Algo incomoda y no puede silenciarse, late muy adentro de todos nosotros, es Latinoam&eacute;rica y no es solo eso, cuando ese t&eacute;rmino no alcanza para nombrar a nuestros ancestros hartos de haber sido asesinados tantas veces, esos que estaban desde muchos a&ntilde;os antes de la llegada de los barcos, habitando este territorio y sosteniendo con fuerza a los &aacute;rboles desde lo profundo de las ra&iacute;ces. Esa condici&oacute;n fr&aacute;gil titila en todos nosotros y nos obliga a hablar con el coraz&oacute;n entre los dientes.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Chile ha perdido su enorme oportunidad de dejar atrás la constitución pinochetista y yo hoy más que nunca necesito que los árboles me abracen, pero ellos se suicidan o se entregan a una lepra que les arroja los brazos como miembros abandonados</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El despu&eacute;s de la tormenta tambi&eacute;n puede ser desolador: <strong>Chile</strong> ha perdido su enorme oportunidad de dejar atr&aacute;s la constituci&oacute;n pinochetista y yo hoy m&aacute;s que nunca necesito que los &aacute;rboles me abracen, pero ellos se suicidan o se entregan a una lepra que les arroja los brazos como miembros abandonados, brillantes sus ramas verdes, vivas por &uacute;ltima vez, sobre las veredas que pisamos.
    </p><p class="article-text">
        Me cuentan que uno de los puntos que caus&oacute; m&aacute;s rechazo de la nueva constituci&oacute;n es el de reconocerse como estado plurinacional. El racismo siempre, que nos habita y nos blanquea con &aacute;cido a la madre india que nos averg&uuml;enza, ha vuelto a sentenciar. Rechazo.
    </p><p class="article-text">
        Mirar las ra&iacute;ces expuestas, lo que debiera estar abajo de la tierra y se nos revela con la violencia de un temporal, deber&iacute;a al menos intranquilizarnos:
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; clase de mundo estaremos construyendo para que los &aacute;rboles prefieran morirse a acompa&ntilde;arnos? De tanto sembrar la muerte alrededor suyo, &iquest;han comenzado a despreciarnos?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En medio de la tormenta estoy tan cansada que me acuesto lo mismo a dormir. Los d&iacute;as en estos festivales de literatura parecen durar setenta horas y ya todo de mi cuerpo me pide descansar. Pero siempre es dif&iacute;cil. Un rato nom&aacute;s y me despierto pensando que uno de mis gatos salt&oacute; con fuerza sobre la cama haci&eacute;ndola sacudirse, pero enseguida me doy cuenta de que no estoy en el conurbano ni mis gatos gordos andan saltando por aqu&iacute;, que lo que agita mi cama como en un exorcismo de pantalla es el temporal que tambi&eacute;n inunda media sala y que los &aacute;rboles en vez de darnos su protecci&oacute;n y su sombra, se han puesto a aporrear los techos y el cabler&iacute;o de toda la ciudad.
    </p><p class="article-text">
        Mis tres nuevas vecinas gringas me golpean la puerta. Hablan r&aacute;pido y yo no entiendo lo que dicen aunque lo repitan varias veces. Una de las tres me muestra una sonrisa hermosa. Algo en ella huele a chocolate caliente o a caf&eacute;, y ella me habla en un espa&ntilde;ol latino y agringado a la vez: que le digas a la due&ntilde;a que venga a cortar un poco su &aacute;rbol, porque en cualquier momento se te cae a ti en el techo o nos aplasta a nosotras tres.
    </p><p class="article-text">
        ++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++
    </p><p class="article-text">
        Las lecturas en la librer&iacute;a hermosa que nos hace de anfitriona se prolongan toda la tarde hasta que entramos en la noche. Aqu&iacute; no se cort&oacute; la luz pero s&iacute; internet, aunque eso no impide que todo el tiempo se abra la puerta para dar paso a un visitante nuevo. Cada una de las presentaciones tiene un p&uacute;blico atento que es un lujo. Despu&eacute;s, cuando cae la noche conduciendo el hambre sobre nuestros cuerpos, Javier, organizador y due&ntilde;o de The Wild Detectives, nos convida una cena. El vino es casi tan exquisito como los platos y todo se vuelve lo m&aacute;s delicioso posible dando cuenta de su esmerada hospitalidad. Es tarde y el mezcal cierra el convite. Salgo para regresar con una escritora espa&ntilde;ola que presenta aqu&iacute; un libro sobre las nuevas condiciones ecol&oacute;gico-clim&aacute;ticas. A mitad de camino ella cruza de cuadra hacia su Airbnb y yo sigo sola. 
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                &quot;Todo árbol muerto es político&quot;                            </span>
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        Todav&iacute;a hay partes de la ciudad en donde no ha vuelto la luz. La noche es oscura y solitaria. Un cachorro intenta entrar en la casa del &aacute;rbol ca&iacute;do. Rasca la puerta pero nadie abre y el animal trata de usar el &aacute;rbol desplomado y se trepa a sus ramas como si fueran rampas que lo elevan hacia las ventanas, pero tampoco por ac&aacute; puede meterse a la casa. No s&eacute; si es el vino tinto o los &aacute;rboles muertos o que hemos vuelto a perder Chile lo que me da tantas ganas de llorar como si fuera yo ese cachorro que se trepa al &aacute;rbol para intentar colarse por la ventana rota y volver a su hogar. Todos se pusieron a resguardo y lo han dejado inevitablemente olvidado, solo en una noche de vientos y tormenta, mientras al sur del continente una votaci&oacute;n determina la continuidad de una constituci&oacute;n pinochetista que ya s&oacute;lo por eso deber&iacute;a haber sido superada hace tiempo.
    </p><p class="article-text">
        Perdimos. Y que estemos acostumbrados a perder no lo hace menos terrible.
    </p><p class="article-text">
        En nuestras tierras sudamericanas hay tantos desaparecidos sosteniendo desde abajo de la tierra las ra&iacute;ces viejas de los &aacute;rboles, que se habr&aacute;n hartado de que no los escuchemos, de que queramos seguir ignor&aacute;ndolos, y hoy nos han soltado la mano y han tirado por primera vez de esas ra&iacute;ces, m&aacute;s fuerte que nunca, para que los &aacute;rboles se desplomen sobre nosotros y que los que todav&iacute;a andamos vivos ya no tengamos d&oacute;nde descansar en paz.
    </p><p class="article-text">
        Todo &aacute;rbol muerto es pol&iacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        Una p&eacute;rdida de cientos de a&ntilde;os, una presencia sobre la tierra que tuvo su comienzo desde mucho antes de que naci&eacute;ramos, se tumba delante de nuestras pupilas sorprendidas para sacudirnos la modorra de una vez.
    </p><p class="article-text">
        Tenemos tantos ancestros muertos dejando salir la tierra por sus pechos de costilla seca y el polvo entre los dientes, que la angustia del rechazo nos sube a la garganta.
    </p><p class="article-text">
        Los &aacute;rboles bailan una danza de muerte al ritmo de la tormenta y del rechazo porque alg&uacute;n ancestro enojado, cansado y abatido, se hart&oacute; de nosotros.
    </p><p class="article-text">
        Perdimos y no encuentro las palabras de consuelo, ni para m&iacute; ni para lxs amigues chilenos, mientras nuestros muertos de asesinatos impunes tiran del rev&eacute;s de la tierra como si fuera una manta, para al menos poder abrigarse y protegerse entre ellos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La sangre derramada tambi&eacute;n ech&oacute; ra&iacute;ces y tumba &aacute;rboles vencidos.
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de la tormenta, hasta la &uacute;ltima hoja tiembla.
    </p><p class="article-text">
        <em>DR</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Dolores Reyes]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mundo/raices-desnudas_129_9290903.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 05 Sep 2022 17:38:05 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Raíces desnudas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Dolores Reyes,Chile plebiscito,Dallas,Árboles,Raíces]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Troncos pelados y mutilados: el afán urbanizador en Buenos Aires está provocando un genocidio arbóreo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/troncos-pelados-mutilados-afan-urbanizador-buenos-aires-provocando-genocidio-arboreo_129_8118371.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d6328b45-f921-4551-a623-f402950438a3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Troncos pelados y mutilados: el afán urbanizador en Buenos Aires está provocando un genocidio arbóreo"></p><p class="article-text">
        Se dice que nada es imprescindible en esta vida. Ni siquiera una partita de Bach, un poema de Miguel Hern&aacute;ndez o una canci&oacute;n de Nick Cave. Podr&iacute;amos vivir la vida entera sin haber gozado de ellos y nada se habr&iacute;a modificado en nuestra existencia. De lo que no se puede prescindir es del ox&iacute;geno, del agua, de la tierra&hellip; y de los &aacute;rboles.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de su sombra en verano, el susurro de su follaje recortado contra el cielo o la sagrada epifan&iacute;a de su renacimiento en la primavera, los &aacute;rboles tienen m&uacute;ltiples funciones invisibles directamente ligadas a nuestro bienestar. Son funciones que el &aacute;rbol cumple en silencio, de pie, sin despertar atenci&oacute;n. Porque son los seres vivos de m&aacute;s bajo perfil sobre el planeta.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text"><strong>&iquest;Para qu&eacute; sirven los &aacute;rboles?</strong></h3><p class="article-text">
        Disminuyen la contaminaci&oacute;n ambiental, visual y auditiva. Absorben el agua de lluvia, aumentan la biodiversidad de la flora y la fauna. El follaje frondoso reduce en el verano de 10 a 20 grados la temperatura de una calle. Los parques y plazas regulan las temperaturas extremas, ahorran energ&iacute;as renovables que evitan refrigerar o calefaccionar en exceso, contribuyen a aprovechar los recursos h&iacute;dricos de napas subterr&aacute;neas y, acaso lo m&aacute;s importante: previenen el cambio clim&aacute;tico porque, al estar sobre suelo absorbente, mitigan el peligro de inundaciones. A saber: el Instituto Internacional para el cambio clim&aacute;tico (IPCC por sus siglas en ingl&eacute;s) prev&eacute; que, si seguimos a este ritmo de calentamiento global,&nbsp;dentro de 30 a&ntilde;os todas las ciudades costeras del planeta estar&aacute;n inundadas. 
    </p><p class="article-text">
        Y Buenos Aires no est&aacute; exenta de ese flagelo por m&aacute;s que hace lo indecible por provocarlo: el Gobierno de la Ciudad acaba de presentar un proyecto en la Legislatura que modifica la ley de catastro, introduciendo las figuras de &ldquo;conjuntos inmobiliarios&rdquo; y &ldquo;propiedad horizontal especial&rdquo; para permitir la creaci&oacute;n de barrios cerrados de lujo a lo largo de toda la costa del r&iacute;o. El primer objetivo de esta distop&iacute;a es la privatizaci&oacute;n de Costa Salguero. 
    </p><p class="article-text">
        En estos precisos momento se est&aacute;n extrayendo pl&aacute;tanos robustos y saludables para abrir calles en el antiguo Tiro Federal. <strong>El af&aacute;n de urbanizaci&oacute;n est&aacute; produciendo un verdadero genocidio arb&oacute;reo</strong>. En todos los barrios porte&ntilde;os se ven troncos pelados, mutilados, tipas y pl&aacute;tanos otrora frondosos convertidos en gigantescas palmeras de insuficiente follaje, v&iacute;ctimas de una poda descarnada que suele suceder tres veces por a&ntilde;o en contra de toda recomendaci&oacute;n experta. Se poda hasta la extinci&oacute;n. Es la triste met&aacute;fora de la naturaleza del planeta entero.
    </p><p class="article-text">
        Nos quedan &ldquo;&aacute;rboles mutilados&rdquo; sostiene Mar&iacute;a Ang&eacute;lica Di Giacomo, titular de la organizaci&oacute;n social <strong>Basta de mutilar nuestros &aacute;rboles</strong>, acaso la m&aacute;s comprometida en la preservaci&oacute;n de los espacios verdes. Y agrega: &ldquo;Les han quitado hasta el 80% de su follaje por podas reiteradas, <a href="https://elgritodelsur.com.ar/2021/04/otra-marca-pro-mas-de-una-decada-maltratando-el-arbolado-publico.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">dej&aacute;ndolos reducidos a troncos de 9 a 15 metros de largo</a>. Nos dejan planteras vac&iacute;as, planteras tapadas, troncos de muchos a&ntilde;os cortados en rodajas en las calles, cicatrices de mutilaciones anteriores que son la entrada de g&eacute;rmenes que terminan mat&aacute;ndolos.&rdquo; 
    </p><h3 class="article-text"><strong>&iquest;Cu&aacute;ntos &aacute;rboles necesitamos?</strong></h3><p class="article-text">
        Diferentes instituciones internacionales, entre ellas la Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud, han asegurado que se requiere al menos un &aacute;rbol por cada tres habitantes para respirar un mejor aire en las ciudades. Y un m&iacute;nimo de entre 10 y 15 metros cuadrados de espacios verdes por habitante. &ldquo;Verde&rdquo; significa en este contexto suelo absorbente. Una plaza a la que se le construye una cochera subterr&aacute;nea donde las ra&iacute;ces dan contra el cemento no es un espacio verde. Un cantero no es un espacio verde. Un lugar de juegos con suelo impermeabilizado no es un espacio verde. Plantitas al borde de una arteria atestada de tr&aacute;nsito no configuran un espacio verde. Arbustos, trepadoras y herb&aacute;ceas de pl&aacute;stico no son un espacio verde.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text"><strong>&iquest;Cu&aacute;l es la situaci&oacute;n concreta al d&iacute;a de hoy en la mutilada Ciudad de Buenos Aires? &iquest;Cu&aacute;ndo comenz&oacute; esta conflagraci&oacute;n arb&oacute;rea?</strong></h3><p class="article-text">
        La historia no es de larga data y comienza con el desembarco del gobierno amarillo en la Ciudad que, de inmediato,&nbsp; comenz&oacute; a sustituir al hecho de ocuparse seriamente de la realidad por el lanzamiento de una caterva de significantes vac&iacute;os. Uno de ellos fue <em>Ciudad verde</em> para darle una onda ecol&oacute;gica a lo que se propon&iacute;a hacer. Hasta ese momento nuestra ciudad pod&iacute;a ufanarse de poseer entre 8 y 9 metros cuadrados de verde por habitante. La desmesurada construcci&oacute;n de shoppings de los a&ntilde;os 90, los sue&ntilde;os menemistas de construir un hotel cinco estrellas en los bosques de Palermo o el atisbo de aquella escuela shopping perge&ntilde;ada por el intendente Grosso de alguna manera permitieron que Buenos Aires preservara su antiguo orgullo de ciudad arbolada. A ello tambi&eacute;n contribu&iacute;a una comprometida opini&oacute;n p&uacute;blica que desde los suplementos de los medios se ocupaba concienzudamente del espacio urbano.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Todav&iacute;a quedaban vestigios (o anhelos) de la estructura paisaj&iacute;stica dise&ntilde;ada por Carlos&nbsp;Thays, trazos de esa otra visi&oacute;n de la ciudad como aquella iniciativa -hoy inconcebible- del intendente Benito Carrasco que hacia comienzos del siglo XX decidi&oacute; construir la Costanera Sur para brindarle playas a los barrios m&aacute;s carenciados de la ciudad; a gente que, contrariamente a los habitantes de Palermo o Barrio Norte, no ten&iacute;an ni la costumbre ni los medios para viajar a Mar del Plata en verano. Estampas de un pasado borrado para siempre.
    </p><p class="article-text">
        Antes del a&ntilde;o 2007 el cuidado de los &aacute;rboles de la Ciudad&nbsp;se realizaba a trav&eacute;s de un personal experto que pertenec&iacute;a a la planta del municipio. Con la llegada del Pro se prescindi&oacute; paulatinamente de toda el &aacute;rea. La idea luminosa fue <em>tercerizar</em> el &ldquo;cuidado&rdquo; de los &aacute;rboles. Una de las &uacute;ltimas v&iacute;ctimas de ese desguace de personal de planta experto fue el ingeniero agr&oacute;nomo Carlos Anaya, el primer argentino certificado por la International Society of Arboriculture. Su despido fue tard&iacute;o: en 2016 fue convocado por Macri para realizar un diagn&oacute;stico de la hist&oacute;rica palmera de la Casa de Gobierno. Anaya concluy&oacute; que pod&iacute;a salvarse con un tratamiento adecuado. Luego de presentar el informe fue obligado a jubilarse tras diferentes presiones e intentos de cesant&iacute;a. Obviamente, la palmera no se salv&oacute;.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                El Patio de las Palmeras, en la Casa Rosada                            </span>
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        Hoy por hoy cuatro empresas privadas que operan pr&aacute;cticamente sin control se encargan del arbolado: Casa Macchi S.A; &nbsp;Ecolog&iacute;a Urbana S.R.L.; &nbsp;UTE Zona Verde y Mantelectric I.C.I.C.S.A. Dos son empresas del rubro &ldquo;luminarias&rdquo;, las otras dos de limpieza. <a href="https://www.tiempoar.com.ar/informacion-general/poda-indiscriminada-de-arboles-en-caba-un-negocio-millonario-concentrado-en-pocas-manos/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">En estas manos se reparte actualmente un presupuesto asignado de casi </a><a href="https://www.tiempoar.com.ar/informacion-general/poda-indiscriminada-de-arboles-en-caba-un-negocio-millonario-concentrado-en-pocas-manos/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>2.600 millones de pesos</strong></a>, es decir, poco m&aacute;s de 3 millones y medio de pesos por d&iacute;a, teniendo en cuenta que la cifra total abarca 24 meses.
    </p><p class="article-text">
        Este presupuesto est&aacute; dirigido fundamentalmente a poda reiterada y extracci&oacute;n. Una m&iacute;nima parte prev&eacute; la plantaci&oacute;n de &aacute;rboles nuevos y hace dos a&ntilde;os se anularon los ac&aacute;pites de cuidado del arbolado existente y de preservaci&oacute;n de &aacute;rboles hist&oacute;ricos. <strong>Es el af&aacute;n de aniquilar todo lo viejo en la Ciudad, hecho que resulta en pura muerte: la mayor&iacute;a de los reto&ntilde;os que sustituyen a los &aacute;rboles viejos terminan muri&eacute;ndose por falta de cuidado.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Como todo en el gobierno amarillo, el tratamiento de los &aacute;rboles se convirti&oacute; en un portentoso negocio<strong>. </strong>Para incrementar ganancia se empez&oacute; a podar tres veces por a&ntilde;o; en lugar de mitigar plagas o enfermedades, con potencia angurrienta se aumentaron las extracciones (extraer un &aacute;rbol cuesta diez veces m&aacute;s que podarlo); las dos empresas de luminarias se esmeran en proteger el alumbrado de las sombras que los &aacute;rboles proyectan las flamantes l&aacute;mparas LED que reemplazaron a las viejas luminarias suspendidas por lingas en medio de la calzada. El diputado ameboidal Roy Cortina se ocup&oacute; de lanzar una campa&ntilde;a de plantaci&oacute;n de miles de &aacute;rboles nuevos por a&ntilde;o que culmin&oacute; con la muerte del 80% de reto&ntilde;os plantados a lo largo del paseo que no es paseo sino una autopista: el del Bajo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La furia inmobiliaria y los consabidos negocios de la Ciudad se llevaron puesto al arbolado urbano. Las cifras oficiales confirman que la Ciudad cuenta con alrededor de 5 metros cuadrados de espacio verde por habitante. La cifra es absolutamente falaz porque en ese conteo se incluyen las plazas sin suelo absorbente; las veredas con el mutilado alineamiento arb&oacute;reo; las peque&ntilde;as plazas secas barriales hoy, por ejemplo, ocupadas por la Parrilla don Julio, los centros de salud para hisopados, ferias itinerantes o receptores de basura reciclable; y se cuentan como espacio verde a los canteros mortuorios de la remodelada calle Corrientes o a esos esmirriados arbustos que se alinean a lo largo de las paradas del Metrob&uacute;s. Y qui&eacute;n sabe, tambi&eacute;n se incluye la macabra herrer&iacute;a de ciertas esquinas porte&ntilde;as adornadas por coquetas enamoradas del muro&hellip; de pl&aacute;stico. Si hacemos un c&aacute;lculo certero y como la ciencia manda, no llegar&iacute;amos a tener ni siquiera dos metros cuadrados de verde por habitante.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                La calle Corrientes y sus canteros                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        En esta enumeraci&oacute;n ca&oacute;tica no se toma en cuenta la portentosa eliminaci&oacute;n de aquello que hace que un &aacute;rbol sea &aacute;rbol: las copas. <strong>Estamos plagados de pl&aacute;tanos, jacarand&aacute;s, fresnos y tipas que parecen palmeras: troncos pelados que llegan hasta un piso octavo y en lugar de hojas ostentan un par de ramitas que de alguna manera intentar&aacute;n brotar al comienzo de la primavera. </strong>Un &aacute;rbol sin copa no es un &aacute;rbol.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los &aacute;rboles, para ser considerados como tales, necesitan un <em>&iacute;ndice de &aacute;rea foliar</em> (copa) para cumplir su cometido en la vida, que es interactuar con la atm&oacute;sfera. A saber:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Absorber y asimilar di&oacute;xido de carbono,</li>
                                    <li>Interceptar la luz necesaria para la fotos&iacute;ntesis,</li>
                                    <li>Liberar ox&iacute;geno que se forma como subproducto de la fotos&iacute;ntesis,</li>
                                    <li>Generar presi&oacute;n para absorber el agua del suelo mediante la evapotransipiraci&oacute;n,&nbsp;</li>
                                    <li>Interceptar la lluvia canalizando el agua a ramas, tallos y ra&iacute;ces</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        <strong>Cualquier reforma, cualquier modificaci&oacute;n de la trama urbana de la ciudad se realiza a costa del arbolado.</strong> Es como si quisi&eacute;ramos volver al desierto, esta vez ya no poblado por espinillos, aves aut&oacute;ctonas o baqueanos, sino por pl&aacute;stico, cemento, carteles publicitarios y dem&aacute;s arquitectura barata de ocasi&oacute;n. Se trata nuevamente de una conquista del desierto, cuyo af&aacute;n civilizatorio, como dec&iacute;a Walter Benjamin, de todo proyecto civilizatorio, culmina en una barbarie. La guerra contra los &aacute;rboles es ese estandarte de un progreso momificado y zombi que nos deja sepultados bajo gigantescos cascotes de cemento.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En su &uacute;ltimo libro, <em>Fantasmas en el parque</em>, Mar&iacute;a Elena Walsh rememora a sus muertos desde los &aacute;rboles del Parque Las Heras en cuya cercan&iacute;a habitaba. Con ello recurre a una vieja creencia de los pueblos originarios por la cual el alma de los difuntos no se va al cielo, sino que se instala en la copa de los &aacute;rboles para cuidarnos y protegernos. Un acto de fe que los convierte en sagrados. Y a sacr&iacute;legos de baja estofa a quienes los matan.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Un poema de Miguel Hern&aacute;ndez no es un &aacute;rbol, pero viene a cuento: el Ayuntamiento de Madrid acaba de eliminar del Cementerio de La Almudena las palabras de tres placas situadas en el memorial de las v&iacute;ctimas del franquismo. Entre ellas, una de Miguel Hern&aacute;ndez que rezaba: &ldquo;Para la libertad me desprendo a balazos / de los que han revolcado su estatua por el lodo&rdquo;. <strong>Borrar &aacute;rboles es como censurar a poetas asesinados por dictaduras.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <em>GM</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gabriela Massuh]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/troncos-pelados-mutilados-afan-urbanizador-buenos-aires-provocando-genocidio-arboreo_129_8118371.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 10 Jul 2021 03:01:29 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Troncos pelados y mutilados: el afán urbanizador en Buenos Aires está provocando un genocidio arbóreo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ciudad de Buenos Aires,Árboles,Medio ambiente]]></media:keywords>
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