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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Bótox]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/botox/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Bótox]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[“Es muy destructivo”: mujeres que pagan por escáneres faciales que les dicen qué tratamientos estéticos hacerse]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/destructivo-mujeres-pagan-escaneres-faciales-les-dicen-tratamientos-esteticos-hacerse_1_13433198.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fc658162-89cd-44b5-9b6f-81d14756eb4f_16-9-discover-aspect-ratio_default_1148874.jpg" width="2121" height="1193" alt="“Es muy destructivo”: mujeres que pagan por escáneres faciales que les dicen qué tratamientos estéticos hacerse"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La cultura del 'looksmaxxing', que busca maximizar la imagen propia, propició el auge de los servicios de análisis facial, pero los expertos advierten de que no tienen base científica y pueden resultar perjudiciales para quienes los usan.</p></div><p class="article-text">
        <strong>Danielle</strong>, de 37 a&ntilde;os, no siempre tuvo problemas con su imagen corporal: antes era modelo y recuerda haber recibido mucha atenci&oacute;n positiva por parte de los hombres. Sin embargo, cuando dos a&ntilde;os de desempleo la sumieron en un periodo de inseguridad econ&oacute;mica, su confianza se desvaneci&oacute;. &ldquo;Era f&aacute;cil preguntarme: si fuera m&aacute;s guapa, si algunos de mis rasgos fueran diferentes, &iquest;eso ayudar&iacute;a?&rdquo;, coment&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; que, cuando vio en TikTok videos sobre un servicio de &ldquo;an&aacute;lisis facial&rdquo; que afirmaba poder ofrecerle consejos para mejorar su aspecto &ldquo;respaldados por la ciencia&rdquo;, no lo dud&oacute; ni un segundo y lo contrat&oacute;. Trescientos treinta d&oacute;lares m&aacute;s tarde, tras enviar unas selfies para que las analizaran, Danielle recibi&oacute; su informe personalizado de 30 p&aacute;ginas de la empresa Qoves.
    </p><p class="article-text">
        Qoves evalu&oacute; todo, desde la forma de sus orejas hasta la feminidad de sus rasgos. Le recomend&oacute; someterse a una rinoplastia, una blefaroplastia inferior, una cantopexia, implantes de ment&oacute;n y una malarplastia. Adem&aacute;s:<em> microblading</em>, extensi&oacute;n de pesta&ntilde;as, relleno en las sienes y las mejillas, una combinaci&oacute;n de relleno y b&oacute;tox en el ment&oacute;n y la mand&iacute;bula, y b&oacute;tox alrededor de la boca.
    </p><p class="article-text">
        Danielle, que ahora trabaja en el sector tecnol&oacute;gico en Colorado, est&aacute; posponiendo cualquier cirug&iacute;a est&eacute;tica hasta que salde la deuda de la tarjeta de cr&eacute;dito acumulada durante los dos a&ntilde;os que estuvo sin sueldo; una vez que lo haya hecho, le gustar&iacute;a viajar a M&eacute;xico para someterse a intervenciones en la nariz y los p&aacute;rpados. Adem&aacute;s, recientemente consult&oacute; a un especialista en tratamientos con b&oacute;tox y rellenos.
    </p><p class="article-text">
        Qoves afirma que las personas atractivas &ldquo;reciben un mejor trato en todas partes, desde el hospital hasta los tribunales&rdquo; y sostiene que les resulta m&aacute;s f&aacute;cil encontrar trabajo y ganar dinero. Hay algo de verdad en esto: el &ldquo;efecto halo&rdquo; es un fen&oacute;meno documentado por el que las personas atractivas son percibidas como m&aacute;s inteligentes y sociables que aquellas de aspecto normal, y hay estudios que relacionan el atractivo con mejores salarios. Para Danielle, que pidi&oacute; aparecer con su nombre de pila &uacute;nicamente por motivos de privacidad, esta ventaja material prometida fue un factor decisivo: &ldquo;Me dio una motivaci&oacute;n que no ten&iacute;a antes, que era ver en ello una ayuda potencial para mi carrera y mi seguridad econ&oacute;mica&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La cirug&iacute;a pl&aacute;stica y los tratamientos est&eacute;ticos no quir&uacute;rgicos, como el b&oacute;tox, ganaron popularidad de forma indiscutible en las &uacute;ltimas dos d&eacute;cadas, hasta el punto de que la est&eacute;tica de la belleza &ldquo;comprada&rdquo; se convirti&oacute; en algo ineludible en las redes sociales. Esto abri&oacute; la puerta a los<em> </em>influencers<em> </em>del <em>&ldquo;looksmaxxing&rdquo;</em> [maximizaci&oacute;n de la imagen], que llevan la obsesi&oacute;n por la apariencia al extremo. Reunidos en torno al lenguaje de la ciencia y la &ldquo;superaci&oacute;n personal&rdquo;, los <em>&ldquo;looksmaxxers&rdquo;</em> afirman que el atractivo se puede cuantificar, que los rasgos individuales deben analizarse y puntuarse de forma emp&iacute;rica, y que se deben realizar mejoras f&iacute;sicas cuando sea necesario. El objetivo final es alcanzar la &ldquo;armon&iacute;a facial&rdquo;, es decir, las proporciones ideales entre la nariz, los ojos y otros rasgos en relaci&oacute;n entre s&iacute;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La estética de la belleza &#039;comprada&#039; se convirtió en algo ineludible en las redes sociales</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En la actualidad, una gran cantidad de servicios de an&aacute;lisis facial se est&aacute;n beneficiando de la filosof&iacute;a del <em>&ldquo;looksmaxxing&rdquo;</em>, aprovechando las inseguridades de las personas respecto a su apariencia con el pretexto de ayudarles a convertirse en la mejor versi&oacute;n de s&iacute; mismas. Qoves, el servicio que utiliz&oacute; Danielle, cita investigaciones revisadas por pares para dar credibilidad a su idea de la belleza cuantificable. Ofrece an&aacute;lisis tanto para hombres como para mujeres y, por 150 d&oacute;lares, recomienda cambios &ldquo;no quir&uacute;rgicos&rdquo;, como inyectables, con una opci&oacute;n de ampliaci&oacute;n de 180 d&oacute;lares para recibir recomendaciones quir&uacute;rgicas. 
    </p><p class="article-text">
        Herramientas m&aacute;s econ&oacute;micas, como Facemaxify y Epica, utilizan la inteligencia artificial para puntuar los componentes del rostro de un usuario seg&uacute;n un criterio opaco de armon&iacute;a facial. Adem&aacute;s de recomendar procedimientos costosos, estos servicios suelen ofrecer suscripciones de pago. La especialidad de Epica son los planes de cuidado de la piel y maquillaje para mujeres, y redirige a los usuarios a enlaces de afiliados de cosm&eacute;ticos y productos de aseo personal.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Creo que el ideal de belleza que alcanc&eacute; es imposible de conseguir sin gastarse miles de d&oacute;lares&rdquo;, afirma Danielle, se&ntilde;alando que su confianza disminuy&oacute; cuando empez&oacute; a usar TikTok. &ldquo;Todas las personas a las que veo [en las redes sociales] y que me parecen lindas se sometieron a cirug&iacute;a est&eacute;tica&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Oc&eacute;ane</strong>, de 25 a&ntilde;os, descubri&oacute; Qoves a trav&eacute;s de uno de sus videos de belleza en YouTube, donde cuenta con m&aacute;s de un mill&oacute;n de suscriptores. La imagen que ten&iacute;a de s&iacute; misma era una preocupaci&oacute;n que arrastraba desde hac&iacute;a tiempo: &ldquo;Siempre me encant&oacute; la belleza, el maquillaje y la apariencia f&iacute;sica, pero nunca me gust&oacute; realmente mi propia imagen. Mis padres siempre me menospreciaban&rdquo;, explic&oacute;. &ldquo;Mi madre quer&iacute;a pagarme una rinoplastia cuando cumpliera los 18 a&ntilde;os&rdquo;. En el colegio, los ni&ntilde;os se burlaban de ella. &ldquo;Me llamaban 'delf&iacute;n' por mi nariz&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Oc&eacute;ane, que vive en Francia, pag&oacute; 80 d&oacute;lares adicionales por el env&iacute;o urgente y recibi&oacute; los resultados de Qoves en dos d&iacute;as. Esto le proporcion&oacute; una sensaci&oacute;n de alivio: el informe no recomendaba ning&uacute;n cambio en su nariz y, por lo dem&aacute;s, &ldquo;confirm&oacute; lo que ya sab&iacute;a sobre mis defectos&rdquo;, cuenta.
    </p><p class="article-text">
        La <strong>Dra. Tracy Vaillancourt</strong> es profesora de psicolog&iacute;a en la Universidad de Ottawa y una de las muchas acad&eacute;micas a las que Qoves cita en sus materiales promocionales. Ella expres&oacute; su preocupaci&oacute;n por el impacto psicol&oacute;gico negativo que los servicios de an&aacute;lisis facial pueden tener en la autoestima. &ldquo;Esto es lo que m&aacute;s inseguridad genera en las mujeres: su aspecto&rdquo;, afirma. &ldquo;Habr&aacute; algunas a las que se les diga que tienen mejor aspecto de lo que pensaban, y eso est&aacute; muy bien. &iquest;Pero se mantendr&aacute; realmente esa sensaci&oacute;n con el paso del tiempo?&rdquo;. En otras palabras, &iquest;puede un servicio que hace hincapi&eacute; en el aspecto f&iacute;sico como medida de la autoestima proporcionar a alguien una tranquilidad duradera, o lo que hace es perpetuar un ciclo de autocr&iacute;tica?
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, aunque Qoves y Epica limitan sus servicios a adultos mayores de 18 a&ntilde;os, las restricciones de edad son f&aacute;ciles de eludir para los menores. Se espera que los usuarios de Qoves informen por s&iacute; mismos de sus problemas de autoimagen, y existen pocas medidas de seguridad para disuadir a quienes padecen trastorno dism&oacute;rfico corporal antes de que se les presente un listado de sus defectos. &ldquo;Se puede eludir eso con tanta facilidad que solo les dar&aacute; la apariencia de que act&uacute;an con la debida diligencia y de que se aseguran de no explotar a personas vulnerables, pero, en &uacute;ltima instancia, estar&aacute;n explotando a personas vulnerables&rdquo;, apunta Vaillaincourt. &ldquo;Este tipo de cosas son muy destructivas para las personas que padecen dismorfia corporal, disforia, antecedentes de trastornos alimentarios y para quienes tienen baja autoestima&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">¿Puede un servicio que hace hincapié en el aspecto físico como medida de la autoestima proporcionar a alguien una tranquilidad duradera, o lo que hace es perpetuar un ciclo de autocrítica?</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Qoves hizo referencia al trabajo de Vaillancourt en un v&iacute;deo titulado <em>The Cost of Being Too Pretty</em> (El precio de ser demasiado linda) para demostrar que las mujeres lindas se enfrentan a los celos de los dem&aacute;s. Pero Vaillancourt no es una investigadora especializada en belleza: su trabajo se centra en el acoso escolar, la salud mental y la prevenci&oacute;n de la violencia. Aunque Qoves interpret&oacute; correctamente su investigaci&oacute;n sobre el aspecto f&iacute;sico y la hostilidad, a ella le inquieta que estudios como el suyo se utilicen para servicios de pago como el de Qoves, que, en su opini&oacute;n, pueden perjudicar la salud mental de las mujeres.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de la investigaci&oacute;n de Vaillancourt, las aplicaciones de la &ldquo;ciencia&rdquo; utilizadas para respaldar estos servicios de an&aacute;lisis facial son, en el mejor de los casos, poco s&oacute;lidas.
    </p><p class="article-text">
        Qoves clasifica los rasgos de los clientes en funci&oacute;n de &ldquo;cualidades faciales masculinas y femeninas&rdquo;, seg&uacute;n explica en un video en el que hace referencia a un art&iacute;culo de 2018 publicado en la revista Frontiers of Psychology. El <strong>Dr. Justin Mogilski</strong>, profesor de psicolog&iacute;a en la Universidad de Carolina del Sur-Salkehatchie, fue coautor de dicho art&iacute;culo. Sin embargo, su investigaci&oacute;n ofrec&iacute;a una visi&oacute;n limitada de c&oacute;mo un grupo de estadounidenses, en su mayor&iacute;a de edad universitaria, percib&iacute;a ciertos rasgos como masculinos o femeninos.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;&iquest;Se pueden generalizar hallazgos como los m&iacute;os a todas y cada una de las poblaciones que conforman el mundo o un pa&iacute;s? &iquest;O a todos los contextos en los que el atractivo de un rasgo determinado puede variar en funci&oacute;n de la ecolog&iacute;a o la cultura locales? No&rdquo;, afirma Mogilski. &ldquo;Por lo tanto, &iquest;har&iacute;a sugerencias [para mejoras faciales] basadas en nuestros datos o en los de cualquier otra persona? No lo har&iacute;a&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Algunos servicios ni siquiera pretenden tener en cuenta la ubicaci&oacute;n o los est&aacute;ndares culturales a la hora de cuantificar la belleza. En su p&aacute;gina web, Epica manifiesta su compromiso con la diversidad y la inclusi&oacute;n, aunque no queda claro c&oacute;mo refleja esto su metodolog&iacute;a, sobre todo teniendo en cuenta que las herramientas de IA son cada vez m&aacute;s criticadas por perpetuar los prejuicios raciales. 
    </p><p class="article-text">
        Qoves insiste en que sus an&aacute;lisis son adecuados para todas las etnias y afirma que &ldquo;tendr&aacute; en cuenta los rasgos faciales &uacute;nicos y las caracter&iacute;sticas comunes a tu grupo demogr&aacute;fico&rdquo; a la hora de elaborar un informe. En realidad, como se&ntilde;alaron algunas personas en Internet, sus materiales promocionales suelen reproducir concepciones euroc&eacute;ntricas de la belleza: narices finas y ojos grandes con doble p&aacute;rpado para las mujeres, por ejemplo. Como coment&oacute; una persona en un video de Qoves en el que se analizaban los rostros de las mujeres de Bangladesh: &ldquo;Lo que se muestra aqu&iacute; parece reflejar un ideal de belleza m&aacute;s que la diversidad real de las mujeres de Bangladesh&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La falta de transparencia en torno a los m&eacute;todos y par&aacute;metros que utilizan estos servicios para medir el atractivo es un problema en s&iacute; mismo. &ldquo;Estos servicios tienen la obligaci&oacute;n, tanto para con sus clientes como para consigo mismos &mdash;si quieren ser considerados cre&iacute;bles&mdash;, de poder demostrar cient&iacute;ficamente&rdquo; cu&aacute;les son sus m&eacute;todos, se&ntilde;ala el <strong>Dr. Mitch Brown</strong>, profesor adjunto de Ciencias Psicol&oacute;gicas en la Universidad de Arkansas, que lleva m&aacute;s de una d&eacute;cada estudiando la ciencia de la atracci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n expertos como Brown, la bibliograf&iacute;a disponible sobre el atractivo es demasiado heterog&eacute;nea, lo que hace cuestionables las generalizaciones universales que abarcan a toda la poblaci&oacute;n. Y, aunque sepamos que una comunidad concreta considera atractivas ciertas caracter&iacute;sticas, &iquest;son estos hallazgos lo suficientemente duraderos como para justificar un cambio en la apariencia? &iquest;Son lo suficientemente s&oacute;lidos como para respaldar la recomendaci&oacute;n de un servicio de pago?
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La falta de transparencia en torno a los métodos y parámetros que utilizan estos servicios para medir el atractivo es un problema en sí mismo</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;No creo que la ciencia est&eacute; lo suficientemente avanzada como para hacer eso. Yo desaconsejar&iacute;a a cualquiera que lo hiciera&rdquo;, dice Brown.
    </p><p class="article-text">
        En un correo electr&oacute;nico enviado a The Guardian, Epic declar&oacute;: &ldquo;No podemos revelar informaci&oacute;n confidencial relativa a nuestras metodolog&iacute;as algor&iacute;tmicas, marcos t&eacute;cnicos o detalles internos sobre el desarrollo de productos&rdquo;. Y a&ntilde;adi&oacute;: &ldquo;Revisamos y perfeccionamos continuamente nuestra plataforma para garantizar que nuestros servicios ofrezcan una experiencia solidaria, justa y positiva a todos los usuarios&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Qoves no respondi&oacute; a nuestra solicitud de comentarios.
    </p><p class="article-text">
        Compr&eacute; mi propio informe con Qoves y sub&iacute; mis selfies a Epica para ver qu&eacute; ofrec&iacute;an realmente estas herramientas.
    </p><p class="article-text">
        En el caso de Qoves, me pidieron que marcara unas casillas para confirmar que no ten&iacute;a &ldquo;preocupaciones relacionadas con el trastorno dism&oacute;rfico corporal&rdquo; y que me sentir&iacute;a c&oacute;moda recibiendo recomendaciones para perder peso; a continuaci&oacute;n, me pidieron que subiera fotos de mi cara y de mi perfil lateral.
    </p><p class="article-text">
        Un par de d&iacute;as m&aacute;s tarde, Qoves me present&oacute; un an&aacute;lisis de 18 pesta&ntilde;as sobre cada uno de mis rasgos, junto con un &ldquo;protocolo est&eacute;tico&rdquo; de 16 p&aacute;ginas, que inclu&iacute;a una inquietante simulaci&oacute;n de c&oacute;mo quedar&iacute;a mi cara si aplicara sus recomendaciones: una buena dosis de relleno labial, maquillaje y las cejas excesivamente depiladas que luc&iacute;a en 4&ordm; del secundario.
    </p><p class="article-text">
        En el caso de Epica, me preguntaron con qu&eacute; frecuencia me maquillo y si quiero tener m&aacute;s control sobre mi aspecto. Al instante, obtuve una puntuaci&oacute;n de &ldquo;salud de la piel&rdquo; del 61%, en la que se destacaba la textura irregular como principal motivo de preocupaci&oacute;n y aparec&iacute;a en mi pantalla una avalancha de anuncios de s&eacute;rums para solucionarlo. A continuaci&oacute;n, me sent&eacute; en el sof&aacute;, me volv&iacute; a hacer una selfie con otra iluminaci&oacute;n y vi c&oacute;mo mi puntuaci&oacute;n de salud de la piel se disparaba hasta el 81%.
    </p><p class="article-text">
        Antes de recibir estos informes, nunca me hab&iacute;a planteado si mi boca est&aacute; hacia arriba o si es ancha, ni si el b&oacute;tox, a mi avanzada edad de 26 a&ntilde;os, me resultar&iacute;a beneficioso. No hab&iacute;a considerado que los estilos de maquillaje &ldquo;femeninos oscuros&rdquo; encajaran con mi estilo. Pero ahora me encontraba cuestion&aacute;ndome lo que ve&iacute;a en el espejo. &iquest;Hasta qu&eacute; punto mi boca parec&iacute;a estar realmente hacia abajo para quienes me rodeaban? &iquest;C&oacute;mo cambiar&iacute;an el b&oacute;tox o un mont&oacute;n de maquillaje nuevo unos rasgos por los que antes no me hab&iacute;a preocupado?
    </p><p class="article-text">
        El lenguaje del <em>&ldquo;looksmaxxing&rdquo; </em>se hab&iacute;a instalado en mi cabeza, y no me gustaba.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En &uacute;ltima instancia, habr&aacute; consecuencias para la salud mental&rdquo;, dice Vaillancourt, &ldquo;y tendr&aacute; que ver con la comparaci&oacute;n social: no sentirse nunca lo suficientemente bien, no alcanzar nunca lo necesario&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura O'Connor]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/destructivo-mujeres-pagan-escaneres-faciales-les-dicen-tratamientos-esteticos-hacerse_1_13433198.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 08 Aug 2026 03:02:30 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[belleza,Bótox,Redes sociales]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Entre el bótox y los feminismos: la tensión por los mandatos de belleza, la elección sobre el cuerpo y el rechazo a los imperativos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/botox-feminismos-tension-mandatos-belleza-eleccion-cuerpo-rechazo-imperativos_1_8111188.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d8106418-d340-4c51-b733-6b2049886902_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Entre el bótox y los feminismos: la tensión por los mandatos de belleza, la elección sobre el cuerpo y el rechazo a los imperativos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Frente a la presión de los estereotipos, los activismos por los cuerpos, caras y hasta pelos "reales" ganan terreno. El mercado ya tomó nota, ¿son las intervenciones estéticas antifeministas? Las académicas Esther Díaz y Karina Felitti echan un poco de luz sobre un debate tan incómodo como actual.</p></div><p class="article-text">
        La serie<strong> Mrs. America</strong>, estrenada el a&ntilde;o pasado, retrata la reacci&oacute;n antifeminista de los a&ntilde;os setenta en Estados Unidos. El segundo cap&iacute;tulo comienza con <strong>Phyllis Schlafly</strong>, militante contra la Enmienda de Igualdad de Derechos, haciendo abdominales: maquillada, con ropa elegante y pelo recogido, mientras se reparte entre tareas del hogar y llamadas pol&iacute;ticas. De fondo, la publicidad de una gaseosa diet&eacute;tica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En otra escena, la feminista<strong> Bella Abzug </strong>insta a su compa&ntilde;era  a utilizar su ic&oacute;nica apariencia para convencer a los congresales de adoptar las demandas de las mujeres. El di&aacute;logo sali&oacute; de la cabeza de los guionistas y la propia Steinem ha criticado la ficci&oacute;n. Sin embargo, hay algo real: su aspecto tom&oacute; estado casi p&uacute;blico, debido a su irrefrenable militancia y al eterno ojo medi&aacute;tico sobre el cuerpo de las mujeres.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                La militante feminista estadounidense Gloria Steinem, una de las protagonistas de Mrs America                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        <strong>Tamara Tenenbaum</strong> en <a href="https://www.eldiarioar.com/opinion/belleza-gloria-eterna_129_7962348.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;La belleza es una Gloria eterna&rdquo;</a>  se&ntilde;al&oacute; que aquello mismo que le val&iacute;a a Steinem &ldquo;la desconfianza y el ninguneo de cierta gente, le abr&iacute;a puertas que no se despliegan ante los pies de cualquiera, cosa que sab&iacute;a y aprovechaba&rdquo;. La activista no se refiere mucho al tema. &iquest;Por qu&eacute; deber&iacute;a hacerlo alguien con tantas d&eacute;cadas de trayectoria pol&iacute;tica? (&iquest;y cualquier otra persona?). En una entrevista, hace unos a&ntilde;os, bromeaba con que solo pas&oacute; de ser una &ldquo;chica linda&rdquo; a una &ldquo;gran belleza&rdquo; debido a los prejuicios contra las feministas.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Tres agujas</strong></h3><p class="article-text">
        El debate sobre los mandatos y estereotipos f&iacute;sicos no es nuevo, aunque, durante los &uacute;ltimos a&ntilde;os, cobr&oacute; un nuevo impulso. La militancia gorda tuvo un rol fundamental en denunciar la censura y discriminaci&oacute;n que cae sobre los cuerpos que se corren de la norma. A esta se suman colectivos que combaten los preceptos que intentan moldear actitudes, pensamientos y corporalidades, a trav&eacute;s de publicidades, medios de comunicaci&oacute;n e instituciones sociales.
    </p><p class="article-text">
        Paralelamente a las demandas renovadas de feminismos, que vuelven a patear el tablero y quieren deconstruir la propia idea de &ldquo;belleza&rdquo;, hay una disponibilidad y consumo cada vez mayor de tratamientos est&eacute;ticos por parte de mujeres cisexuales. M&aacute;s o menos invasivos: desde las mascarillas o cremas faciales hasta las cirug&iacute;as. El <em>skincare </em>(o cuidado de la piel) experiment&oacute; un crecimiento notorio durante la pandemia y mueve mucho dinero. Pero tambi&eacute;n procedimientos como el b&oacute;tox y los rellenos faciales se vuelven cada vez m&aacute;s populares.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Paralelamente a las demandas renovadas de feminismos, que vuelven a patear el tablero y quieren deconstruir la propia idea de &quot;belleza&quot;, hay una disponibilidad y consumo cada vez mayor de tratamientos estéticos por parte de mujeres cisexuales. </p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Existen hace d&eacute;cadas pero, en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, tanto las cuentas de profesionales que los aplican como las consultas se multiplicaron. Y ya no apuntan exclusivamente a la far&aacute;ndula o a un p&uacute;blico de altos ingresos, sino a personas de clase media, de distintas edades y profesiones.
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                Pablo Picasso, &quot;El sueño&quot; (1972)                            </span>
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        &ldquo;En la confluencia de un juego de oferta y demanda, de avances cient&iacute;ficos y tecnol&oacute;gicos, estos tratamientos se han vuelto m&aacute;s accesibles. Ante el crecimiento de la comunicaci&oacute;n digital apoyada en im&aacute;genes, la importancia de la construcci&oacute;n de s&iacute; en la singularidad y las renovadas exigencias de los mercados (de trabajo, sexoafectivos), <strong>las personas buscan all&iacute; elementos que apuntalen su seguridad</strong>&rdquo;, reflexiona Karina Felitti. Ella es doctora en Historia, miembro del Conicet y del Instituto de Investigaciones en Estudios de G&eacute;nero de la Universidad de Buenos Aires.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Muchas veces actuamos como profesionales del modelaje. Esto aplica a las mujeres pero tambi&eacute;n a los varones cisexuales. El mercado de tratamientos de recuperaci&oacute;n capilar -desde el shampoo a la intervenci&oacute;n m&eacute;dica-, el <em>boom </em>de las barber&iacute;as y la alta presencia masculina en los gimnasios son datos f&aacute;cilmente observables&rdquo;, contin&uacute;a Felitti.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En la intersecci&oacute;n compleja de &ldquo;lo personal es pol&iacute;tico&rdquo;, la existencia innegable de mandatos sociales y el libre albedr&iacute;o (mi cuerpo, mi decisi&oacute;n) y el impacto del incesante bombardeo fotogr&aacute;fico (principalmente en plataformas como Instagram, con sus &ldquo;filtros&rdquo; que modifican las facciones) el debate se tensa. &iquest;C&oacute;mo se ven estas intervenciones desde los feminismos? &iquest;Hay respuestas &uacute;nicas? &iquest;Se contemplan las vivencias y recorridos particulares?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La propuesta de impulsar cuerpos, pieles, pelos, vellos y hasta pesta&ntilde;as &ldquo;reales&rdquo;, brinda a muchas mujeres un espacio de autoaceptaci&oacute;n, conversaci&oacute;n y de batalla contracultural v&aacute;lida. Es el ejemplo de la &ldquo;militancia plateada&rdquo;, de mujeres que se niegan a te&ntilde;irse el cabello. Parad&oacute;jicamente, el mismo mercado que impulsa los imperativos opresivos -como los de la delgadez y la juventud-, ha sabido deglutir esta pugna por el sentido com&uacute;n. Distintas marcas alientan los pelos con canas y las curvas naturales, o pretenden &ldquo;romper tab&uacute;es&rdquo; alrededor de la sexualidad y la menstruaci&oacute;n: en ocasiones, menos por convicci&oacute;n, que por lavar su imagen o incluso para vender nuevos productos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Felitti agrega: &ldquo;Si nos empe&ntilde;amos en seguir denunciando las exigencias est&eacute;ticas para las mujeres y su cu&ntilde;a machista, nos estamos perdiendo un fen&oacute;meno social mayor y victimizando a quienes eligen eliminar arrugas o afinar su cintura&rdquo;. En otras palabras, surge el peligro de cortar di&aacute;logos. &iquest;Qu&eacute; pasa cuando ciertos discursos terminan atomizando los espacios de resistencia o dejan afuera de los procesos de cambios a quienes -por sus variados motivos- eligen las agujas?&nbsp;
    </p><h3 class="article-text"><strong>Ahora que s&iacute; nos ven y nos vemos</strong></h3><p class="article-text">
        <strong>Esther D&iacute;az</strong> es ensayista, autora y una fil&oacute;sofa punk, doctorada en la Universidad de Buenos Aires con un 10 por su tesis sobre Foucault. En la pel&iacute;cula &ldquo;Mujer N&oacute;made&rdquo; (2018), donde explora distintos aspectos de su propia vida e historia, se muestra acudiendo a una cirujana pl&aacute;stica. Feminista de trayectoria, comparte con <strong>elDiarioAR </strong>sobre su mirada alrededor de este tema.
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                    alt="La filósofa Esther Díaz en &quot;Mujer nómade&quot;, una película de 2018."
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            <span class="title">
                La filósofa Esther Díaz en &quot;Mujer nómade&quot;, una película de 2018.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Hace una primera aclaraci&oacute;n: no es una militante de que las mujeres tengan que operarse, sino de la libertad. &ldquo;<strong>Respeto tanto a las que aman sus arrugas como a las que no. Hay un lugar com&uacute;n de 'envejecer con dignidad'. </strong>&iquest;Por qu&eacute; es m&aacute;s digno? Invirtiendo los g&eacute;neros, ser&iacute;a como decir que los hombres son m&aacute;s dignos si no se afeitan despu&eacute;s de los cincuenta. Afeitarse es tambi&eacute;n una tecnolog&iacute;a, como las intervenciones est&eacute;ticas: en la Edad de Piedra nadie lo hac&iacute;a. Sin darnos cuenta, podemos caer en aquello mismo contra lo que nos rebelamos: poner directivas desde arriba para que cumplamos todas con lo mismo&rdquo;, resume.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hace varios a&ntilde;os, un colega de c&aacute;tedra de Esther D&iacute;az fue consultado sobre ella por un periodista: podr&iacute;a haber hablado sobre las decenas de libros que public&oacute;, su fama como docente... pero eligi&oacute; comentar que ten&iacute;a una &ldquo;obsesi&oacute;n por las operaciones&rdquo; y critic&oacute; c&oacute;mo se ve&iacute;a. &ldquo;Si a &eacute;l le parece que queda horrible, que no me mire. Cuando me paro frente al espejo, me siento mejor as&iacute;. No busco ocultar mi edad: siempre la digo, tengo 81 a&ntilde;os, pero s&iacute; me gusta atenuar las arrugas. <strong>No voy a seguir f&oacute;rmulas que supuestamente est&aacute;n para emanciparnos y nos cargan con m&aacute;s obligaciones</strong>&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">&quot;No busco ocultar mi edad: siempre la digo, tengo 81 años, pero sí me gusta atenuar las arrugas. No voy a seguir fórmulas que supuestamente están para emanciparnos y nos cargan con más obligaciones&quot;.</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Esther Díaz</span>
                                        <span>—</span> Ensayista 
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Hemos hecho tanto esfuerzo los feminismos por superar la (hetero)normatividad que durante siglos ha reca&iacute;do sobre las mujeres, que <strong>pareciera que no podemos vivir sin normas</strong>. En mi largu&iacute;sima vida luch&eacute; contra el patriarcado y planeo continuar luchando mientras tenga lucidez. Entre los derechos por los que peleamos est&aacute; el de la libertad, la libertad sobre el propio cuerpo&rdquo;, reflexiona.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Piensa en una artista que, desde joven, se exhibe desnuda anualmente, con fotos de a&ntilde;os anteriores, para mostrar c&oacute;mo envejece. Y tambi&eacute;n en otra que muestra sus operaciones como obra de arte. Arte carnal. Arte que arde. Un tipo de performance cuyas m&aacute;ximas referentes son la espa&ntilde;ola Esther Ferrer (que, con <a href="https://www.museoreinasofia.es/coleccion/obra/intimo-personal" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Autorretrato en el tiempo e &Iacute;ntimo y personal </a>evidencia el paso del tiempo en su cuerpo, e invita al p&uacute;blico a cuestionar la cultura patriarcal y faloc&eacute;ntrica); y la francesa<strong> Orlan </strong>(quien ha transmitido cirug&iacute;as en vivo, transgrediendo los l&iacute;mites de lo considerado &ldquo;normal&rdquo;, para reafirmar la diferencia y cuestionar los par&aacute;metros est&eacute;ticos vigentes).
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Esther Ferrer y su obra &quot;Autorretrato en el tiempo&quot; de 1981 a 1999"
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                Esther Ferrer y su obra &quot;Autorretrato en el tiempo&quot; de 1981 a 1999                            </span>
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        Las tecnolog&iacute;as para intervenir el cuerpo, como explica Esther D&iacute;az, no son algo reciente. Las podemos ver en el papiro de Ebers, del 1.550 a. C. y en diversas obras de cl&aacute;sicos (en el sentido estricto del t&eacute;rmino). Y, desde la Antig&uuml;edad, fueron los hombres (los &ldquo;machirulos&rdquo;, acota la fil&oacute;sofa) quienes se encargaban de validarlas o censurarlas: tal es el caso de Ovidio en su <em>Arte de Amar</em>.&nbsp;
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                &quot;El Arte de Amar&quot; de Ovidio en una edición de la Edad Moderna                            </span>
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        &ldquo;Resulta que ahora pretendemos imponerles a nuestras pares, a las mujeres que han sufrido tanto o m&aacute;s que nosotras, que tengan que dejarse los pelos bajo las axilas&rdquo;, ironiza Esther, para remarcar <strong>la necesidad de rehuir de los imperativos</strong>. &ldquo;El paternalismo es algo que se puede meter en ciertas partes del movimiento, asumiendo mandatos machistas en contra de las mujeres, que adem&aacute;s terminan siendo fagocitados por la industria&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text"><strong>La &ldquo;belleza&rdquo; como mito y capital simb&oacute;lico</strong></h3><p class="article-text">
        &ldquo;La presentaci&oacute;n corporal es parte de un capital que se pone en juego en la vida social, en el mercado de trabajo y en el sexo afectivo. Nos mostramos y promocionamos en redes sociales, mucho m&aacute;s a partir de la pandemia y las limitaciones de la interacci&oacute;n presencial&rdquo;, suma la doctora Felitti.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Eva Illouz y Dana Kaplan exploran esta idea en <em>El capital sexual en la Modernidad Tard&iacute;a</em> (2020). Para Illouz, la sexualizaci&oacute;n de los cuerpos es funcional al neoliberalismo y las presiones sobre el cuerpo contribuyen a sojuzgar a las personas. En el libro, sin embargo, las autoras buscan romper la l&oacute;gica binaria donde &ldquo;la resistencia, la transgresi&oacute;n y el empoderamiento se consideran un extremo, y la dominaci&oacute;n, la sumisi&oacute;n y el desempoderamiento, el otro&rdquo;.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Eva Illouz y Dana Kaplan, &#039;El capital sexual en la Modernidad tardía&#039;"
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                Eva Illouz y Dana Kaplan, &#039;El capital sexual en la Modernidad tardía&#039;                            </span>
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        &ldquo;El capital sexual -la capacidad de obtener autoestima de nuestras elecciones y experiencias sexuales- puede que se haya convertido en una estrategia de las trabajadoras (potenciales) para hacer frente a las inseguridades que les impone el capitalismo neoliberal. (...) Cuando el empleo es tan precario, los sujetos de la clase media se quedan sin apenas nada m&aacute;s que sus propias capacidades afectivas innatas, y en nuestro caso relacionadas con el sexo, para restablecer su autoridad&rdquo;, concluyen. <strong>La precariedad del trabajo est&aacute;, para las acad&eacute;micas, en el centro del an&aacute;lisis.</strong>
    </p><p class="article-text">
        No son las primeras en plantearlo. En su ya cl&aacute;sica obra <em>El mito de la belleza </em>(1990), Naomi Wolf decretaba que las cirug&iacute;as en las mujeres profesionales era &ldquo;una obligaci&oacute;n profesional m&aacute;s que personal&rdquo;. Ahond&oacute; en la proliferaci&oacute;n de obsesiones f&iacute;sicas, en el temor a envejecer y a perder el autocontrol. Su tesis: &ldquo;<strong>Estamos en medio de una violenta reacci&oacute;n contra el feminismo, que utiliza im&aacute;genes de belleza femenina como arma pol&iacute;tica para frenar el progreso de la mujer: es el mito de la belleza</strong>&rdquo;. La belleza como aspiraci&oacute;n y trabajo individual incesante; como generadora de competencia y divisi&oacute;n; como motor de ganancia empresarial; como factor para la supervivencia de la estructura del poder.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n la escritora, la persecuci&oacute;n de modelos hegem&oacute;nicos quitaba a las mujeres tiempo para el activismo y la reflexi&oacute;n: por lo tanto, las debilitaba a la hora de cuestionar y cambiar la estructura social. El libro, pionero, puede resultar algo lineal en este sentido. En una tem&aacute;tica donde priman las preguntas, aparecen dos m&aacute;s: &iquest;hay un tipo ideal de feminista? y &iquest;son las mujeres sujetos pasivos ante los mandatos?&nbsp;
    </p><h3 class="article-text"><strong>Experiencias, entre lo personal y lo pol&iacute;tico</strong></h3><p class="article-text">
        En un art&iacute;culo muy interesante,<strong> Kathy Davis</strong> y <strong>Montse Conill </strong>trazan &ldquo;un enfoque biogr&aacute;fico de la cirug&iacute;a est&eacute;tica&rdquo;. Ellas parten de que los tratamientos de este tipo tienen que ver con una &eacute;poca hist&oacute;rica concreta, la existencia de jerarqu&iacute;as de g&eacute;nero, la regulaci&oacute;n de la feminidad occidental y el creciente arsenal de t&eacute;cnicas y tecnolog&iacute;as destinadas al &ldquo;embellecimiento&rdquo;. Pero optan por construir su texto en base a entrevistas con mujeres que pasaron por el bistur&iacute;: empirismo, luego teor&iacute;a; escucha, antes que juicio.
    </p><p class="article-text">
        Davis y Conill notan que, en cierta literatura feminista (quiz&aacute;s predominante), se coloca a estas personas en el cors&eacute; de la opresi&oacute;n patriarcal, de los discursos de feminidad y de un sistema hegem&oacute;nico, &ldquo;que la vigila, la condiciona y la subordina&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por el contrario, su tesis es que cuando las mujeres visitan a un cirujano, no solo se pone en juego la &ldquo;belleza&rdquo; (es decir, no todas buscan ser &ldquo;hegem&oacute;nicas&rdquo;), sino cuestiones ligadas a la identidad, al pasado y al recorrido personal. &ldquo;En un ordenamiento social gen&eacute;rico en el que las posibilidades de acci&oacute;n de las mujeres son limitadas y muy a menudo ambivalentes, la cirug&iacute;a est&eacute;tica puede, aunque parezca una paradoja, proporcionar un camino para dejar de ser una mujer objeto y convertirse en un sujeto agente&rdquo;, arriesgan. <strong>Ni las cirug&iacute;as ni las inyecciones llevan a la liberaci&oacute;n, pero pueden permitir otra relaci&oacute;n con el cuerpo</strong> (y, en ese sentido, con otros aspectos de la vida individual y los v&iacute;nculos).
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                Esther Díaz muestra uno de los tratamientos que se hace en &quot;Mujer nómade (película de 2018)                            </span>
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        <strong>EldiarioAR</strong><em> </em>se acerc&oacute; a mujeres y hombres que pasaron por las agujas, para conocer sus motivaciones. Paula tiene 35 a&ntilde;os y comenz&oacute; a hacerse &ldquo;retoques&rdquo; (como los llama) hace cinco: b&oacute;tox en la frente, relleno de ojeras y surcos nasogenianos. Su trabajo no tiene necesariamente relaci&oacute;n con la est&eacute;tica, pero no descarta que se sienta m&aacute;s segura laboralmente ahora. &ldquo;Pienso que las cremas, serums y t&oacute;nicos est&aacute;n bien vistos, y nadie se averg&uuml;enza de usarlos. En la farmacia hay decenas de marcas de productos destinados a cada fracci&oacute;n de la cara. En cambio, el &aacute;cido hialur&oacute;nico y el b&oacute;tox causan m&aacute;s rechazo p&uacute;blico, a&uacute;n cuando muchas los utilizan. Me autopercibo feminista, estuve afuera de Congreso hasta que aprobaron el aborto, no me siento culpable por esto, ni creo que sean asuntos incompatibles&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Pablo tiene diez a&ntilde;os menos y se desempe&ntilde;a en el rubro del marketing. &ldquo;Me hago los tratamientos (plasma rico en plaquetas y mesoterapia) porque es una forma de verme bien y darme autoconfianza y motivaci&oacute;n. Los prejuicios no me importan, en absoluto. El gasto un poco s&iacute;. Es complejo darle continuidad a los tratamientos est&eacute;ticos porque suben de precio muy r&aacute;pidamente&rdquo;, comparte.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Tuve que vencer mis propias convicciones. Siempre consider&eacute; que los tratamientos est&eacute;ticos o faciales eran cosas superficiales y hasta me burl&eacute; de quienes se los hac&iacute;an. Antes de informarme, pensaba que los precios eran exorbitantes, inalcanzables. Comprob&eacute; que no es as&iacute;, por lo menos para mi bolsillo en este momento, y que vale la pena, por la relaci&oacute;n costo-beneficio. &iquest;Feminista? S&iacute;, me puedo llamar as&iacute;, sobre todo en el &uacute;ltimo tiempo&rdquo;, relata Mariela, de 60, que trabaja en los medios.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Un debate con historia</strong></h3><p class="article-text">
        En 1968, las Mujeres Radicales de Nueva York, junto a algunos grupos defensores de los derechos civiles organizaron una protesta frente al concurso de belleza Miss America. Instalaron un &ldquo;tacho de basura de la libertad&rdquo; -donde arrojaron textos, prendas y productos de belleza e higiene femeninos-, llevaron carteles -&ldquo;&iquest;Puede el maquillaje cubrir las heridas de la opresi&oacute;n?&rdquo;- e instalaron su famoso cartel por la &ldquo;Liberaci&oacute;n de las mujeres&rdquo;.
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                    alt="&quot;Tacho de basura de la libertad&quot;, una protesta en 1968 en Nueva York contra el concurso de belleza Miss America"
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                &quot;Tacho de basura de la libertad&quot;, una protesta en 1968 en Nueva York contra el concurso de belleza Miss America                            </span>
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        El hecho fue un hito de la segunda ola feminista. Sin embargo, poco tiempo despu&eacute;s, Carol Hanish -una de las organizadoras y autora del texto &ldquo;Lo personal es pol&iacute;tico&rdquo;- cuestion&oacute; algunos aspectos de la acci&oacute;n. Si los dos prop&oacute;sitos eran despertar la conciencia latente de las mujeres sobre su subordinaci&oacute;n y generar una hermandad, &iquest;hab&iacute;an sido efectivos los m&eacute;todos? &iquest;Era correcto el mensaje?&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Protesta contra el concurso Miss America en 1968 en Nueva York.  Las mujeres pedían ser juzgadas como personas y, en los carteles decían: ¿Puede el maquillaje cubrir las heridas de la opresión?"
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            <span class="title">
                Protesta contra el concurso Miss America en 1968 en Nueva York.  Las mujeres pedían ser juzgadas como personas y, en los carteles decían: ¿Puede el maquillaje cubrir las heridas de la opresión?                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        &ldquo;Las concursantes y otras mujeres quedaron como nuestras enemigas y no como compa&ntilde;eras que sufr&iacute;an con nosotras (...). No fuimos lo suficientemente claras en decir que todas somos forzadas a actuar el rol de 'se&ntilde;orita Am&eacute;rica': no por mujeres hermosas, sino por un sistema que instituy&oacute; la supremac&iacute;a masculina&rdquo;, escribi&oacute; Hanish. Su reflexi&oacute;n resuena, medio siglo m&aacute;s tarde.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>JB/SH</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jazmín Bazán]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/botox-feminismos-tension-mandatos-belleza-eleccion-cuerpo-rechazo-imperativos_1_8111188.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 10 Jul 2021 03:01:27 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Entre el bótox y los feminismos: la tensión por los mandatos de belleza, la elección sobre el cuerpo y el rechazo a los imperativos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Bótox,Feminismos,Esther Díaz]]></media:keywords>
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