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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Judith Butler]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/judith-butler/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Judith Butler]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Judith Butler: “Es esencial que la izquierda deje de juzgar a la clase obrera que vota a la derecha”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/judith-butler-esencial-izquierda-deje-juzgar-clase-obrera-vota-derecha_1_13198196.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8553ba76-b8b5-4391-b69e-a2b79e81399e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Judith Butler: “Es esencial que la izquierda deje de juzgar a la clase obrera que vota a la derecha”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Esta voz de referencia de la teoría feminista repasa las causas y las posibles salidas del auge de los totalitarismos.</p><p class="subtitle">Judith Butler, Honoris Causa por la Universitat Autònoma de Barcelona: “Todas las democracias se deben renovar”
</p></div><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiarioar.com/temas/judith-butler/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Judith Butler</a> (Cleveland, Ohio, 1956) entra a la recepci&oacute;n de su hotel despu&eacute;s de un largo paseo ma&ntilde;anero por Barcelona, una ciudad que visita seguido y donde acaba de recibir un doctorado Honoris Causa por la Universidad Aut&oacute;noma de Barcelona. &ldquo;El mundo es muy confuso, pero pasear aclara la mente&rdquo;, sostiene. Voz de referencia en la teor&iacute;a feminista y en la filosof&iacute;a postmaterialista, Butler confiesa que le cuesta ser optimista. &ldquo;Lo soy por obligaci&oacute;n, aunque es cierto que no hay que abandonar la esperanza ni dejar que la realidad tenga la &uacute;ltima palabra&rdquo;, asegura, mientras piensa en qu&eacute; pedir para tomar.
    </p><p class="article-text">
        Duda y, finalmente, se decanta por un caf&eacute;. &ldquo;Es que tengo un problema con el caf&eacute;: hace que crezca en m&iacute; una violencia hacia el gobierno de los Estados Unidos...&rdquo;, asegura, entre risas. Trump termina ocupando buena parte del discurso de Butler, quien puso las bases de las teor&iacute;as de g&eacute;nero. Pero este tema dio un paso al costado para dejar espacio a las reflexiones sobre el crecimiento de los movimientos autoritarios. La culpa, dice, es del capitalismo global que se enriquece con el caos pol&iacute;tico, aunque tampoco libra del todo a la izquierda, de la que dice que debe asumir m&aacute;s responsabilidades. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&mdash;En su discurso de investidura, dijo que todas las democracias deben ser renovadas. &iquest;Qu&eacute; pasa cuando damos por sentada la democracia?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Que podemos acabar eligiendo a fascistas sin darnos cuenta. Esa es la paradoja: el sistema permite que votemos a alguien que puede llegar a eliminar el propio sistema. Todas las democracias corren ese riesgo y no hay ninguna manera de prevenirlo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&mdash;&iquest;Estar&iacute;a a favor de alguna medida que prohibiera a partidos filofascistas presentarse a las elecciones?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Lo estar&iacute;a para prohibir el partido nazi en Alemania o el de Mussolini en Italia. El problema es que sus herederos, que tienen las mismas aspiraciones, se reorganizaron bajo otros nombres y pueden decir que son diferentes. Quiz&aacute;s lo sean en ciertos aspectos, pero no dejan de ser fascistas. La AfD en Alemania, por ejemplo, ahora usa parafernalia nazi y, cuando yo era joven, eso estaba absolutamente prohibido.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&mdash;Sigue est&aacute;ndolo. </strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;S&iacute;, pero parece que la ley est&aacute; quedando sin efecto. Aun as&iacute;, el problema no son los partidos que reivindican abiertamente el fascismo. El problema est&aacute; en Meloni, que asegura no ser heredera de Mussolini mientras comparte sus mismas ideas. Pueden no ser lo mismo, pero s&oacute;lo porque el fascismo se renov&oacute; a trav&eacute;s del sistema de partidos.
    </p><p class="article-text">
        Los tiempos cambian y ser&iacute;a absurdo pensar que las ideolog&iacute;as no lo van a hacer, aunque es cierto que hay caracter&iacute;sticas que se mantienen iguales. Hablo de la voluntad de eliminar derechos de algunos sectores de la poblaci&oacute;n. O de eliminarlos a ellos directamente. Aunque sea a trav&eacute;s de la expulsi&oacute;n mediante mecanismos legales, sigue siendo fascismo. Igual que lo es la centralizaci&oacute;n y la eliminaci&oacute;n de la separaci&oacute;n de poderes.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&mdash;&iquest;Habla de Estados Unidos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;No se puede considerar a Estados Unidos todav&iacute;a como un pa&iacute;s totalitarista porque estas pol&iacute;ticas no inciden en cada aspecto de la sociedad, pero s&iacute; representa una forma de autoritarismo impulsada por aspiraciones fascistas. Y ah&iacute; entra otro elemento esencial para entender el fascismo contempor&aacute;neo: los billonarios que se aprovechan del caos global para engrosar sus inversiones.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">No se puede considerar a Estados Unidos todavía como un país totalitarista, pero sí representa una forma de autoritarismo impulsada por aspiraciones fascistas</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&mdash;Que los poderes econ&oacute;micos tiendan al totalitarismo no es nuevo, pero s&iacute; que la sociedad se est&eacute; volviendo m&aacute;s conservadora. S&oacute;lo un par de cifras: el </strong><a href="https://www.eldiario.es/politica/jovenes-no-temen-dictadura-claves-declive-confianza-democracia-nuevas-generaciones_1_12131368.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>68% de j&oacute;venes espa&ntilde;oles desconf&iacute;a de la democracia</strong></a><strong> y un tercio de las mujeres cree que </strong><a href="https://www.eldiario.es/sociedad/mayoria-ciudadanos-espana-cree-feminismo-ido-lejos-ahora-discrimina-hombres_1_12106622.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>el feminismo fue demasiado lejos</strong></a><strong>. &iquest;Qu&eacute; est&aacute; pasando?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Creo que, efectivamente, hay razones para desconfiar. Hay muchas pol&iacute;ticas que se presentan en nombre de la democracia, aunque lo que hacen es destruirla. Se ve cuando Israel justifica los infinitos asesinatos de palestinos como &uacute;nica manera de salvaguardar a la &uacute;ltima civilizaci&oacute;n de Medio Oriente. O cuando los Estados Unidos van a guerras en el nombre de la democracia, pero luego abandonan Afganist&aacute;n. El imperialismo y la militarizaci&oacute;n se suelen dar en nombre de la democracia.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&mdash;Habla de dos pa&iacute;ses, Estados Unidos e Israel, con pr&aacute;cticas claramente poco democr&aacute;ticas. Pero las encuestas que le mencionaba eran de Espa&ntilde;a que, por el momento, ni se militariz&oacute; hasta esos extremos ni invadi&oacute; ning&uacute;n territorio.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Hay una tendencia entre ciertos sectores a querer m&aacute;s orden social porque les asusta el caos. O lo que a ellos les parece que es caos. Temen a los migrantes, al feminismo, al movimiento LGTBIQ&hellip; Lo que quieren es tradici&oacute;n y orden, y creen que el autoritarismo puede d&aacute;rselo. Eso, por un lado; por otro, est&aacute; la gente joven, que cree que el futuro no existe, que la educaci&oacute;n no les va a conseguir un trabajo y que no van a poder tener una casa en este sistema econ&oacute;mico terrible que se gest&oacute; bajo una democracia. &iquest;Por qu&eacute; deber&iacute;an confiar en ella? 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&mdash;La juventud, en todas las &eacute;pocas, se caracteriza por tener tintes revolucionarios. Para quienes nacieron en democracia, &iquest;ser antisistema es tender al autoritarismo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;S&oacute;lo si creen que el sistema electoral es la &uacute;nica forma de democracia. Hay otros modelos de autogobierno muy interesantes. Por ejemplo, las personas sin hogar de California establecieron mecanismos propios para elegir representantes y tomar decisiones. No son elecciones oficiales, pero es democracia. Pod&eacute;s no sentirte totalmente representado por el sistema electoral y, aun as&iacute;, practicar la democracia.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Judith Butler, durante la entrevista.                            </span>
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        <strong>&mdash;Ahora que ya se tom&oacute; el caf&eacute;, creo que es el momento de preguntarle por Donald Trump.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;&iexcl;All&aacute; vamos!
    </p><p class="article-text">
        <strong>&mdash;Se acerca a las elecciones de medio mandato con una impopularidad que se eleva hasta el 60%. Ahora que se empieza a vislumbrar el momento en que deje de tener el poder, se tiende a poner muchas esperanzas en ese futuro sin Trump. Pero &iquest;qu&eacute; pasar&aacute; cuando ya no est&eacute;? &iquest;Esta deriva desp&oacute;tica se desvanecer&aacute; con &eacute;l?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Para nada. De hecho, hasta puede que no se vaya porque decida cancelar las elecciones o eliminar la ley que impide los terceros mandatos presidenciales. Ya se cambi&oacute; la Constituci&oacute;n a su favor antes. Tenemos que vigilar muy bien las siguientes elecciones porque ya est&aacute; intentando eliminar el derecho a voto de diversos sectores de la poblaci&oacute;n. No sabemos qui&eacute;n podr&aacute; votar cuando llegue el momento, as&iacute; que esa estad&iacute;stica que mencionabas puede que no sea v&aacute;lida ma&ntilde;ana. 
    </p><p class="article-text">
        Incluso as&iacute;, en alg&uacute;n momento se ir&aacute;, ya sea por la v&iacute;a electoral o porque su salud deje de poder sostener sus malos h&aacute;bitos. Pero eso no ser&aacute; el final de nada, porque hay muchos nombres dentro del cristianismo nacionalista que tomar&aacute;n su relevo. La clave es dejar de confiar en que ellos dejar&aacute;n de aspirar al poder, para fijarnos en qu&eacute; alternativas propone la izquierda.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La izquierda suele ser demasiado analítica, crítica e intelectual. Y eso puede ser contraproducente, porque la gente puede pensar que nos creemos más inteligentes que ellos</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&mdash;En su discurso apuntaba tambi&eacute;n a que la derecha apela mucho mejor a las emociones y por eso gana elecciones. &iquest;C&oacute;mo puede la izquierda competir en ese terreno?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Creo que solemos ser demasiado anal&iacute;ticos, cr&iacute;ticos e intelectuales. Y eso puede ser contraproducente, porque la gente puede pensar que nos creemos m&aacute;s inteligentes que ellos. Incluso puede interpretarse como una actitud clasista contra quienes no tuvieron los medios posibles para costearse una buena educaci&oacute;n. Tenemos que ser m&aacute;s simples. Si la derecha apela al odio y a lo que llamo &lsquo;nostalgia furiosa&rsquo;, la izquierda debe buscar referentes de coraz&oacute;n abierto, que hablen de amor y de tradiciones religiosas que se diferencien del nacionalismo cristiano.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&mdash;Me hace pensar en la campa&ntilde;a de Zohran Mamdani para la alcald&iacute;a de Nueva York. &iquest;Cree que ese es el camino?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;&Eacute;l no es perfecto, pero es interesante. Durante su campa&ntilde;a, se acerc&oacute; a los votantes de Trump y les pregunt&oacute; por qu&eacute; lo apoyaban. &iquest;Qu&eacute; tem&iacute;an y qu&eacute; esperaban? Les pregunt&oacute;, pero no los juzg&oacute;. Empatiz&oacute; con esa gente, que result&oacute; que no eran fascistas, sino que ten&iacute;an problemas mundanos, y les propuso abordar sus preocupaciones de otra manera. 
    </p><p class="article-text">
        S&oacute;lo as&iacute; consigui&oacute; tener &eacute;xito con sus propuestas de mejora del transporte p&uacute;blico y del control del mercado del alquiler. Son pol&iacute;ticas que claramente ayudan a la clase trabajadora, pero que esta no siempre recibe tan bien como deber&iacute;a. La diferencia es que &eacute;l, antes de presentarlas, supo empatizar con el votante. Es esencial que la izquierda deje de juzgar a la clase obrera que vota a la derecha.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&mdash;&iquest;Por qu&eacute; cree que a la derecha le cuesta afrontar el debate sobre los miedos de la poblaci&oacute;n? Pienso en la migraci&oacute;n, que es un tema que evidentemente asusta a buena parte del electorado</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;&iquest;Pero tienen razones para estar asustados o se basan en mentiras contadas desde la derecha como la del gran reemplazo o la de que nos van a quitar el trabajo a todos? Antes de adoptar temores infundados, hay que ver cu&aacute;nto de alucinatorio hay detr&aacute;s. Una vez hagamos eso, veremos a qu&eacute; hay que tener miedo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&mdash;Volviendo a lo de antes, &iquest;no es esa una manera de juzgar a quienes temen la migraci&oacute;n en lugar de plantear un debate sereno sobre por qu&eacute; tienen miedo, sea este justificado o no? </strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Cierto. No podemos presentarnos como la &eacute;lite, los iluminados que te dir&aacute;n qu&eacute; es verdad y qu&eacute; no; qu&eacute; est&aacute; bien y qu&eacute; est&aacute; mal. Ese es un problema que se enquist&oacute; porque nos encerramos en burbujas. Tenemos que hablar con gente que tenga sensibilidades y creencias distintas. Saber qu&eacute; piensan y qu&eacute; es importante para ellos. S&oacute;lo as&iacute; podremos aprender y deconstruir nuestro elitismo. Y s&iacute;, es importante entender los miedos de la gente, porque esos miedos se convertir&aacute;n en odio si no se reconducen antes.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&mdash;&iquest;C&oacute;mo se reconducen?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Bueno, s&eacute; que aqu&iacute; corro el riesgo de volver a parecer elitista, pero se hace con conocimiento. No veo c&oacute;mo se puede esquivar el odio si no es con un proceso educativo. No me malinterpretes; no hablo necesariamente de sentarse en un aula, sino de alg&uacute;n tipo de intercambio cultural, siempre que sea con dignidad y respeto para todas las partes.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Las redes sociales son una especie de outlet de opiniones desinhibidas, de insultos y posturas que jamás expresarías a nadie a la cara</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&mdash;No parece f&aacute;cil garantizar esas condiciones hoy en d&iacute;a.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;No, sobre todo en Internet, que ser&iacute;a un buen espacio para esas conversaciones. Pero all&iacute; la bondad, la dignidad y el respeto son valores que pasaron de moda. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&mdash;Aun as&iacute;, inevitablemente, una de las arenas pol&iacute;ticas m&aacute;s importantes de la actualidad se encuentra en las redes sociales. Si tuviera que decantarse, &iquest;dir&iacute;a que son algo bueno o malo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Yo no tengo redes sociales; nunca las tuve porque creo que son algo t&oacute;xico. La gente es desagradable, est&aacute; enojada&hellip; Son una especie de <em>outlet</em> de opiniones desinhibidas, de insultos y posturas que jam&aacute;s expresar&iacute;as a nadie a la cara.
    </p><p class="article-text">
        Pero, por otro lado, pueden ser impresionantes. Este lunes, el ICE fue a un hospital de Nueva York para llevarse a un hombre a Dios sabe d&oacute;nde. La gente lo public&oacute; en directo y, en seguida, se form&oacute; una resistencia espont&aacute;nea con una multitud que rode&oacute; el edificio para evitar la detenci&oacute;n. Incluso provoc&oacute; que Mamdani saliera a retar a la polic&iacute;a local de Nueva York por haber ayudado al ICE. Ya ves, en cuesti&oacute;n de minutos, pas&oacute; a ser un asunto pol&iacute;tico de primer orden&hellip; Aunque no s&eacute; bien qu&eacute; decirte.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&mdash;&iquest;Qu&eacute; la hace dudar?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Es que me preocupa la gente joven, especialmente aquellos que estuvieron tan solos durante la pandemia que nunca salieron de la burbuja de Internet. Para ellos, las interacciones pueden ser muy dif&iacute;ciles y, claro, es normal que est&eacute;n enojados. Y las redes pueden no ser buenas para ellos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&mdash;&iquest;Est&aacute; a favor de prohibir el acceso a redes a menores de 16 a&ntilde;os?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Entiendo el impulso que lleva a plantearlo, pero no s&eacute; si funcionar&aacute;. Prohibir algo s&oacute;lo lo vuelve m&aacute;s atractivo, sobre todo si hablamos de adolescentes. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&mdash;Hace cuatro a&ntilde;os dijo que era evidente que no saldr&iacute;amos mejores de la pandemia, as&iacute; que a lo que hab&iacute;a que aspirar era a no salir peores. &iquest;Lo conseguimos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;A medias. Lo &uacute;nico que nos pod&iacute;a salvar de ser peores era ser conscientes de nuestra interdependencia y todav&iacute;a no estamos en ese punto. Pero creo que vamos por buen camino. Vamos entendiendo que estamos interconectados, aunque sea a las malas. Por ejemplo, el cambio clim&aacute;tico o la guerra de Ir&aacute;n nos ense&ntilde;an que un acto tiene consecuencias globales. La ola autoritaria es transnacional, al fin y al cabo. 
    </p><p class="article-text">
        Hay muchas cosas que todav&iacute;a no conseguimos, pero eso no hace que valga menos la pena luchar por ellas. Aunque cueste, no debemos abandonar la esperanza por mucho que todav&iacute;a no seamos capaces de ver la luz al final del t&uacute;nel. Si lo hacemos, dejaremos que sea la realidad la que tenga la &uacute;ltima palabra y eso, ahora mismo, no es una buena idea. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sandra Vicente]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/judith-butler-esencial-izquierda-deje-juzgar-clase-obrera-vota-derecha_1_13198196.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 06 May 2026 11:39:34 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Judith Butler: “Es esencial que la izquierda deje de juzgar a la clase obrera que vota a la derecha”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Judith Butler,Izquierda,Totalitarismo,EE.UU.]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los libros de septiembre: Judith Butler, Charly García, Levrero y una historia cultural de las frutas, entre lo más destacado]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/libros-septiembre-judith-butler-charly-garcia-levrero-historia-cultural-frutas-destacado_1_11634838.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/39f1b608-c9e4-4500-8986-3026c3e88ae3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los libros de septiembre: Judith Butler, Charly García, Levrero y una historia cultural de las frutas, entre lo más destacado"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El mes, repleto de títulos nuevos, llegó con novedades editoriales muy diversas. De qué se tratan y qué sellos los publicaron.</p></div><p class="article-text">
        Ensayo, novela, cuento, reediciones, nuevas traducciones, h&iacute;bridos. <strong>Septiembre promete diversidad entre las novedades editoriales que llegar&aacute;n a las librer&iacute;as a lo largo de todo el mes</strong>.
    </p><p class="article-text">
        A continuaci&oacute;n, un repaso por los lanzamientos m&aacute;s destacados y las editoriales que los publicaron.
    </p><p class="article-text">
        <strong>1. </strong><em><strong>Cuadernos de la guerra</strong></em><strong>, de Marguerite Duras.</strong> &ldquo;Escritos entre 1943 y 1949, es decir, en plena Segunda Guerra Mundial y en los inmediatos a&ntilde;os posteriores, Marguerite Duras guard&oacute; estos textos durante d&eacute;cadas en su casa en Neauphle-le-Ch&acirc;teau; solo en 1995, poco antes de morir, decidi&oacute; legarlos al Institut M&eacute;moires de l&rsquo;&Eacute;dition Contemporaine. El volumen contiene&nbsp; relatos autobiogr&aacute;ficos, en particular sobre su ni&ntilde;ez y su juventud en Indochina, y esbozos de c&eacute;lebres novelas&nbsp; suyas, como, entre otras, <em>El dolor</em> o <em>Un dique contra el Pac&iacute;fico</em>. <strong>Asoman en ellos los acontecimientos centrales&nbsp; de su vida: la muerte de su primer hijo, la de su hermano, la Resistencia, la deportaci&oacute;n y el regreso de&nbsp; Robert Antelme</strong>, su trayectoria pol&iacute;tica, el nacimiento&nbsp; de su segundo hijo, y figuras centrales de toda su obra: su madre, sus hermanos, su primer amante. Tambi&eacute;n&nbsp;revelan su proceso de escritura, la patente frescura de sus&nbsp; comienzos, que nunca abandon&oacute;, y la insistencia en dos&nbsp; momentos vitales que siempre llev&oacute; consigo: la infancia y&nbsp; la guerra. Y todo ello sin complacencia, sin nostalgia, sin&nbsp; concesiones&rdquo;, adelantan desde Tusquets sobre este lanzamiento.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Cuadernos de la guerra, de Marguerite Duras, salió por Tusquets.                            </span>
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        <em><strong>Cuadernos de la guerra</strong></em><strong>, de Marguerite Duras, sali&oacute; por Tusquets.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>2. </strong><em><strong>El hambre y el Arc&aacute;ngel</strong></em><strong>, de Pablo Ramos. </strong>&ldquo;Este libro es la historia de un amor, de un encuentro, de una amistad eterna, y de c&oacute;mo el arte puede acontecer en las situaciones m&aacute;s ins&oacute;litas. <strong>A lo largo de un a&ntilde;o, a trav&eacute;s de e-mails y audios de tel&eacute;fono, Pablo Ramos, desde Berl&iacute;n, y Gabo Ferro, desde Buenos Aires, lo hicieron posible: a la distancia, compusieron un disco en el que Ramos escribi&oacute; las letras de las canciones y Ferro les puso m&uacute;sica.</strong> Se llam&oacute; <em>El hambre y las ganas de comer</em> y desde que se edit&oacute; se fue convirtiendo en una obra de culto, en un objeto tan inclasificable como sus dos autores. Gabo Ferro, historiador, compositor, int&eacute;rprete, due&ntilde;o de una voz y un estilo &uacute;nicos, figura clave de la m&uacute;sica argentina del siglo XXI, a pesar de su temprana muerte sigue siendo un referente art&iacute;stico para miles de seguidores. Escrita como una larga carta al amigo que ya no est&aacute;, la nueva obra de Pablo Ramos nos ofrece, con generosidad, la historia de trece canciones (y alguna m&aacute;s) que surgieron de la comuni&oacute;n entre dos artistas que siempre persiguieron la belleza&rdquo;, se lee en la contratapa de esta publicaci&oacute;n editada por Alfaguara.
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                &quot;El hambre y el Arcángel&quot;, lo nuevo de Pablo Ramos.                            </span>
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        <em><strong>El hambre y el Arc&aacute;ngel</strong></em><strong>, de Pablo Ramos, sali&oacute; por Alfaguara.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>3. </strong><em><strong>La habitaci&oacute;n de Jacob</strong></em><strong>, de Virginia Woolf.</strong> Se trata de la tercera novela de Virginia Woolf, que en esta reedici&oacute;n sale por el sello Godot con traducci&oacute;n del escritor argentino <strong>Sebasti&aacute;n Mart&iacute;nez Daniell</strong>. Su protagonista, Jacob Flanders, aparece principalmente a trav&eacute;s de las percepciones que los otros personajes tienen de &eacute;l. Vemos pasar la infancia de Jacob, su paso por la universidad de Cambridge, su adultez, por la lente de las mujeres con las que comparti&oacute; distintos momentos de su vida.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;Un momento antes de saltar, los caballos aminoran la velocidad, se ladean, se alistan, se elevan como una ola monstruosa y finalmente se arrojan hacia el otro lado. Las vallas y el cielo trazan un abrupto semic&iacute;rculo. Entonces, como si nuestro cuerpo se fundiese con el del caballo y nos hubiesen crecido nuestras propias patas delanteras durante el salto, nos lanzamos a trav&eacute;s del aire, nos impulsamos contra la resistencia que ofrece el suelo, somos pura masa muscular, y sin embargo conservamos el dominio de la situaci&oacute;n, erguidos, quietos, la mirada midiendo todo con precisi&oacute;n&rdquo;</em>, puede leerse en las p&aacute;ginas de esta novela.
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                    alt="Salió una nueva edición de la tercera novela de Virgnia Woolf, con traducción de Sebastián Martínez Daniell."
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            <span class="title">
                Salió una nueva edición de la tercera novela de Virgnia Woolf, con traducción de Sebastián Martínez Daniell.                            </span>
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        <em><strong>La habitaci&oacute;n de Jacob</strong></em><strong>, de Virginia Woolf, sali&oacute; por Ediciones Godot con traducci&oacute;n de Sebasti&aacute;n Mart&iacute;nez Daniell.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>4.</strong> <em><strong>Frutolog&iacute;as, historia pol&iacute;tica y cultural de las frutas</strong></em><strong>, de Federico Kukso.</strong> &ldquo;Dulces, jugosas, fragantes y seductoras, las frutas son mucho m&aacute;s que alimentos. Son el punto de encuentro de tradiciones, creencias religiosas, expresiones art&iacute;sticas e investigaciones cient&iacute;ficas. Inocentes en apariencia, a lo largo de la historia provocaron guerras, invasiones y dictaduras sangrientas, impulsaron descubrimientos y fueron nada menos que la causa de nuestra expulsi&oacute;n del para&iacute;so. <em>Frutolog&iacute;as</em> explora la fascinaci&oacute;n que experimentaron esp&iacute;as, pintores, poetas, bot&aacute;nicos, chefs y perfumistas de todo el mundo y todas las &eacute;pocas por <strong>estos cultivos maravillosos que han representado abundancia, longevidad, pureza, ternura, sufrimiento, deseo, discordia y pasi&oacute;n</strong>. Al mismo tiempo repone en clave de historia cultural sus dimensiones cient&iacute;fica, est&eacute;tica y pol&iacute;tica, y traza el mapa de un futuro incierto de manipulaci&oacute;n gen&eacute;tica y biodiversidad amenazada. Si con las frutas ingerimos luz solar, lluvias, vientos y suelos, con este libro accedemos a su riqueza profunda y a sus sabores secretos&rdquo;, se&ntilde;ala la sinopsis de esta prometedora publicaci&oacute;n del periodista cient&iacute;fico argentino <strong>Federico Kukso</strong> que publica este mes el sello Taurus.
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                    alt="Luego de &quot;Odorama&quot;, llega &quot;Frutologías&quot;, de Federico Kukso, una historia cultural y política de las frutas."
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                Luego de &quot;Odorama&quot;, llega &quot;Frutologías&quot;, de Federico Kukso, una historia cultural y política de las frutas.                            </span>
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        <strong>5. </strong><em><strong>&iquest;Qui&eacute;n teme al g&eacute;nero?</strong></em><strong>, de Judith Butler.</strong> &ldquo;En &iquest;Qui&eacute;n teme al g&eacute;nero?, un libro tan vital como valiente, Judith Butler, cuyo pionero&nbsp; trabajo ha redefinido la forma en que pensamos sobre el g&eacute;nero y la sexualidad, se enfrenta&nbsp;a los ataques contra el g&eacute;nero que predominan en los movimientos de derecha actuales, examina c&oacute;mo este se ha convertido en un fantasma para los reg&iacute;menes autoritarios&nbsp;emergentes, las formaciones fascistas y las feministas transexclusivas, y expone c&oacute;mo&nbsp; funciona este fantasma.&nbsp;<em>&iquest;Qui&eacute;n teme al g&eacute;nero?</em> es un llamamiento audaz a todos aquellos que luchan por la&nbsp; igualdad y combaten la injusticia con el fin de formar una coalici&oacute;n. Imaginando nuevas&nbsp; posibilidades tanto para la libertad como para la solidaridad, <strong>Butler nos ofrece una obra&nbsp;esencialmente esperanzadora que es oportuna y atemporal a la vez</strong>&rdquo;, se lee en la contratapa de esta flamante publicaci&oacute;n que edita en espa&ntilde;ol Paid&oacute;s.
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                ¿Quién le teme al género?, de Judith Butler.                            </span>
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        <em><strong>&iquest;Qui&eacute;n teme al g&eacute;nero?</strong></em><strong>, de Judith Butler, sali&oacute; por Paid&oacute;s.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>6. </strong><em><strong>No digas nada. Una vida de Charly Garc&iacute;a</strong></em><strong>, de Sergio Marchi. </strong>&ldquo;Este es el libro que aliment&oacute; a todos los dem&aacute;s. Y al mito tambi&eacute;n. Desde 1993, Sergio Marchi se convirti&oacute; en la sombra de Charly Garc&iacute;a y de la experiencia surgi&oacute; <em>No digas nada, una biograf&iacute;a</em> &lsquo;diversa, divertida y divergente&rsquo;, como Charly le encomend&oacute;. Fue una gran aventura donde el autor cumpli&oacute; funciones inesperadas: fue confidente, plomo, baterista, brev&iacute;simo m&aacute;nager, psic&oacute;logo amateur y enfermero. Lo vio todo. Lo vivi&oacute; todo. Lo cont&oacute; casi todo. El libro se actualiz&oacute; en 2007, un a&ntilde;o antes del colapso de Garc&iacute;a en Mendoza y sus tremendas internaciones. Marchi fue nuevamente convocado a su entorno, al que renunci&oacute; antes de transcurrir un a&ntilde;o. <strong>Esta reedici&oacute;n llega a 2024 y el autor se aleja de Charly, lo que le permite ajustar la mira y disipar la bruma agregando nueve cap&iacute;tulos nuevos a los siete de la primera actualizaci&oacute;n</strong>, donde revela, muchas veces entrel&iacute;neas, buena parte de los misterios de este per&iacute;odo de la vida de Charly Garc&iacute;a, genio indiscutido del rock latinoamericano&rdquo;, se lee en la contratapa de la reedici&oacute;n de esta biograf&iacute;a de <strong>Charly Garc&iacute;a</strong>, que vuelve actualizada en coincidencia con la salida del nuevo disco del m&uacute;sico.
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                    alt="Vuelve &quot;No digas nada&quot;, la biografía de Charly García que escribió el periodista Sergio Marchi."
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                Vuelve &quot;No digas nada&quot;, la biografía de Charly García que escribió el periodista Sergio Marchi.                            </span>
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        <em><strong>No digas nada. Una vida de Charly Garc&iacute;a</strong></em><strong>, de Sergio Marchi, sali&oacute; por Sudamericana.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>7. </strong><em><strong>La ciudad</strong></em><strong>, de Mario Levrero.</strong> &ldquo;Un relato profundamente kafkiano; una suerte de laberinto aleg&oacute;rico o exploraci&oacute;n literaria en la que Montevideo es un horizonte de luz al que aspirar en medio de la confusi&oacute;n de un viaje absurdo: el viaje del deber ser de la vida adulta. La historia re&uacute;ne a seres en un recorrido en apariencia sin sentido. Que entran en la urbe como en un sue&ntilde;o, con la inquietud y la expectativa, y tambi&eacute;n con el desasosiego propio de no poder decidir qu&eacute; va a pasar. Se entra en un trance atrapante, aunque libre de casi toda l&oacute;gica&rdquo;, informan sobre esta publicaci&oacute;n desde el sello uruguayo Criatura, que se distribuye en Argentina.
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                &quot;La ciudad&quot;, de Mario Levrero, llega este mes a través de la editorial uruguaya Criatura.                            </span>
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        <em><strong>La ciudad</strong></em><strong>, de Mario Levrero, sali&oacute; por la editorial Criatura.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>8. Reediciones de Mar&iacute;a Elena Walsh.</strong> La editorial Penguin Random House anunci&oacute; la vuelta de cuatro cl&aacute;sicos infantiles de la escritora argentina <strong>Mar&iacute;a Elena Walsh</strong>: <em>Manuelita</em>, <em>Zoo loco</em>, <em>El reino del rev&eacute;s</em> y <em>Dailan Kifki</em>. Se trata de la reedici&oacute;n de libros fundamentales, ilustrados para esta ocasi&oacute;n por artistas gr&aacute;ficos.
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                    alt="Vuelven a editar algunos clásicos infantiles de María Elena Walsh."
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            <span class="title">
                Vuelven a editar algunos clásicos infantiles de María Elena Walsh.                            </span>
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        <strong>Las reediciones de los libros infantiles de Mar&iacute;a Elena Walsh salieron por Penguin Random House.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>9. Jesse Ball por dos. </strong>&ldquo;El mes de septiembre llega a Sigilo con <strong>dos libros nuevos de Jesse Ball, uno de nuestros m&aacute;s queridos autores</strong>. Dos libros impresionantes y potentes para seguir descubriendo a uno de los escritores contempor&aacute;neos m&aacute;s originales&rdquo;, adelant&oacute; la editorial que publica en Argentina a este autor estadounidense, que visitar&aacute; el pa&iacute;s para estar presente en el Filba 2024.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Un d&iacute;a de diciembre de 2017, Jesse Ball se dio cuenta de que ten&iacute;a la misma edad &ndash;39 a&ntilde;os&ndash; que el artista y escritor &Eacute;douard Lev&eacute; cuando escribi&oacute; su famoso Autorretrato. Esa coincidencia fortuita, de alguna manera irrelevante, activ&oacute; en Ball el deseo de realizar su propio Autorretrato, adoptando el mismo procedimiento que hab&iacute;a utilizado Lev&eacute;, &lsquo;un abordaje que no eleva ning&uacute;n hecho por encima de otro &ndash;tal como lo describe en la nota introductoria&ndash;, sino que deja a los hechos coexistir en una masa in&uacute;til, como una vida&rsquo;. <strong>A este desaf&iacute;o formal Ball decidi&oacute; sumarle otro, dif&iacute;cil de creer si no estuvi&eacute;ramos hablando de uno de los autores m&aacute;s ambiciosos de su generaci&oacute;n: escribirlo en un rapto, casi sin interrupciones, en un solo d&iacute;a. </strong>El resultado es un ejercicio autobiogr&aacute;fico hipn&oacute;tico, por momentos salvaje, lleno de destellos de humor y belleza, brutalmente honesto. Leer este Autorretrato no es solo entrar en el juego de revelaciones y ocultamientos de un escritor fuera de serie, sino tambi&eacute;n dejarse interpelar por una pregunta que nos toca a todos: &iquest;de qu&eacute; banalidades y de qu&eacute; maravillas est&aacute; hecha una vida?&rdquo;, se&ntilde;al&oacute; la editorial sobre <em>Autorretrato</em>, una de las novedades que ofrecer&aacute; este mes.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="En septiembre llega &quot;Autorretrato&quot;, de Jesse Ball."
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            <span class="title">
                En septiembre llega &quot;Autorretrato&quot;, de Jesse Ball.                            </span>
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        &ldquo;El otro gran libro de Jesse Ball que llega en septiembre es <em>El sue&ntilde;o</em>,<em> hermano de la muerte: una gu&iacute;a para ni&ntilde;os que sue&ntilde;an</em>. Se trata de un fascinante manual de instrucci&oacute;n para tener sue&ntilde;os l&uacute;cidos dirigido tanto a ni&ntilde;os como a personas encarceladas (literalmente o no)&rdquo;, adelant&oacute; la editorial.
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                &quot;El sueño, hermano de la muerte&quot;, otra novedad de Jesse Ball que llega este mes al país.                            </span>
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        <strong>Los dos nuevos libros de Jesse Ball fueron publicados en espa&ntilde;ol por Sigilo.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>10. </strong><em><strong>El libro de la almohada</strong></em><strong>, de Sei Sh&#333;nagon. </strong>&ldquo;Septiembre llega con uno de los grandes t&iacute;tulos de nuestro cat&aacute;logo con un precioso dise&ntilde;o renovado. Se trata de la d&eacute;cima edici&oacute;n de <em>El libro de la almohada</em>, de Sei Sh&#333;nagon, <strong>un cl&aacute;sico no solo de la literatura japonesa, sino tambi&eacute;n de la literatura universal</strong>&rdquo;, inform&oacute; en un comunicado el sello Adriana Hidalgo Editora. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Ayudante de la emperatriz Sadako (976-1001), Sh&ocirc;nagon fue la pionera de un g&eacute;nero propio de la literatura japonesa vigente a&uacute;n hoy: zuihitsu, el ensayo fugaz y digresivo, literalmente 'al correr del pincel'. De esta forma, <em>El libro de la almohada</em> constituye un compendio delicioso de agudas observaciones de esta cortesana inteligente, cultivada y un poco c&iacute;nica, de la que se sabe muy poco. Se dice que naci&oacute; en 966 y que era hija de Motosuke, estudioso y poeta de cierta reputaci&oacute;n, y que sirvi&oacute; a la emperatriz hasta la muerte de esta. Todas las versiones coinciden en que muri&oacute; anciana y en la pobreza. <strong>Sh&ocirc;nagon cuenta an&eacute;cdotas, historias escuchadas en la corte, recuerda a sus amantes, se refiere a sus &aacute;rboles y p&aacute;jaros favoritos, escribe poemas, enumera</strong>. Bajo 'cosas deprimentes', escribe 'un perro que a&uacute;lla de d&iacute;a'; bajo 'cosas que emocionan', apunta 'pasar por un lugar donde juegan ni&ntilde;os de pecho'. En su listado de 'cosas odiosas', anota el zumbido de un mosquito cuando est&aacute; por adormecerse, pero tambi&eacute;n 'un hombre sin ning&uacute;n encanto especial discute sobre toda suerte de temas al azar, como si lo supiera todo'&rdquo;, detallaron desde la editorial.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Reeditan &quot;El libro de la almohada&quot;."
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            <span class="title">
                Reeditan &quot;El libro de la almohada&quot;.                            </span>
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        <em><strong>El libro de la almohada</strong></em><strong>, de Sei Sh&#333;nagon, sali&oacute; por Adriana Hidalgo Editora.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>11. </strong><em><strong>El arte de coleccionar moscas</strong></em><strong>, de Fredrik Sj&ouml;berg.</strong> &ldquo;Ninguna persona sensata se interesa por las moscas. Y menos por los s&iacute;rfidos, las moscas de las flores, aunque ellas son el ir&oacute;nico punto de partida que utiliza el autor de este libro &ndash;a medio camino entre las memorias, la historia natural y la reflexi&oacute;n filos&oacute;fica&ndash; para observar el mundo con nuevos ojos. A partir de la biograf&iacute;a del gran entom&oacute;logo sueco <strong>Ren&eacute; Malaise</strong> y de su propia vida, Sj&ouml;berg nos habla de la lentitud, de la poes&iacute;a de la espera, del af&aacute;n de coleccionar que compensa el caos de la existencia, del medio ambiente y de <strong>grandes personajes como Chatwin, Kundera o D.H. Lawrence</strong>, que tambi&eacute;n quedaron fascinados por el coleccionismo; porque, como cree el autor, &lsquo;todos somos en el fondo coleccionistas de moscas, aunque no lo sepamos&rsquo;&rdquo;, adelantan los editores de este libro que llega al pa&iacute;s a trav&eacute;s de la editorial Libros del Asteroide.
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                &quot;El arte de coleccionar moscas&quot; es una novedad editorial del sello Libros del Asteoide.                            </span>
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        <em><strong>El arte de coleccionar moscas</strong></em><strong>, de Fredrik Sj&ouml;berg, sali&oacute; por Libros del Asteroide.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>12. </strong><em><strong>La demora</strong></em><strong>, de Ezequiel P&eacute;rez.</strong> &ldquo;El 16 de septiembre de 1999, el pueblo de Villa Ramallo se agit&oacute; de manera inimaginable. Lo que ser&iacute;a un asalto al banco se convirti&oacute; en una tragedia con tintes absurdos y espectaculares. La planificaci&oacute;n se fue de las manos, el atraco se transform&oacute; en un secuestro y deriv&oacute; en una balacera que fue transmitida en vivo por televisi&oacute;n. <strong>En pocas horas Villa Ramallo pas&oacute; del anonimato a estar en las primeras planas. </strong>A veinticinco a&ntilde;os del suceso, <strong>Ezequiel P&eacute;rez</strong>, uno de los narradores m&aacute;s distinguibles de su generaci&oacute;n, intenta ordenar los hechos policiales y, de paso, desenreda im&aacute;genes de infancia que ahora toman diversos contornos y significados: los paseos en bicicleta, el asomo del tren, la &lsquo;calma tramposa&rsquo; del r&iacute;o Paran&aacute;, el ritmo pueblerino de siestas y sospechas que nunca se dilucidar&aacute;n del todo&rdquo;, inform&oacute; en un comunicado el sello chileno La Pollera, que se asoci&oacute; con el argentino Salvaje Federal para publicar este libro en su colecci&oacute;n de no-ficci&oacute;n llamada Surcos del territorio.
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                &quot;La demora&quot;, el nuevo libro del escritor argentino Ezequiel Perez.                            </span>
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        <em><strong>La demora</strong></em><strong>, de Ezequiel P&eacute;rez, sali&oacute; por La Pollera y Salvaje Federal.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>13.</strong> <em><strong>Caminando alrededor y otras novelas breves</strong></em><strong>, de Elvio Gandolfo.</strong> &ldquo;Considerado como uno de los mejores cuentistas argentinos, admirado por Uhart, Levrero y Fogwill, Elvio Gandolfo tambi&eacute;n es uno de los grandes exponentes de la novela breve en el R&iacute;o de la Plata. El universo inoxidable que recorre toda su obra hace cumbre en estas cinco novelas, escritas entre 1967 y 2001, y que se re&uacute;nen por primera vez en un solo volumen. Caminando alrededor y otras novelas breves es un tesoro que condensa los recursos narrativos e imaginativos de este escritor enorme, necesario y entra&ntilde;able que es Elvio Gandolfo&rdquo;, se&ntilde;alan desde la editorial Caballo Negro sobre esta novedad editorial de septiembre.
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                    alt="&quot;Caminando alrededor y otras novelas breves&quot;, de Elvio Gandolfo, salió por Caballo Negro Editora."
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            <span class="title">
                &quot;Caminando alrededor y otras novelas breves&quot;, de Elvio Gandolfo, salió por Caballo Negro Editora.                            </span>
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        <em><strong>Caminando alrededor y otras novelas breves</strong></em><strong>, de Elvio Gandolfo, sali&oacute; por Caballo Negro Editora.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>14. </strong><em><strong>Hacia un feminismo decolonial</strong></em><strong>, de Mar&iacute;a Lugones. </strong>Eterna Cadencia editora anunci&oacute; en lanzamiento de este libro, que el tercero de su serie Pluriversos. Se trata de una antolog&iacute;a <strong>&ldquo;que re&uacute;ne cinco art&iacute;culos de Mar&iacute;a Lugones, referente clave de la perspectiva decolonial e interseccional de los feminismos afrolatinoamericanos&rdquo;</strong>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Con una edici&oacute;n al cuidado de <strong>Gabriela Veronelli</strong>, pr&oacute;logo de <strong>Leticia Sabsay</strong> y traducciones de <strong>Gabriela Castellanos</strong>, <strong>Camilo Porta Massuco</strong> y <strong>Joaqu&iacute;n Rodr&iacute;guez Feo</strong>, este trabajo, a la vez que revisa y afina las lecturas decoloniales, deja en evidencia las pretensiones universalizadoras y euroc&eacute;ntricas del &lsquo;feminismo blanco&rsquo;&rdquo;, detall&oacute; la editorial. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Hacia un feminismo decolonial, de María Lugones.                            </span>
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        <em><strong>Hacia un feminismo decolonial</strong></em><strong>, de Mar&iacute;a Lugones, sali&oacute; por Eterna Cadencia Editora.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>15.</strong> <em><strong>La naturaleza s&iacute; tiene derechos. Aunque algunos no lo crean</strong></em><strong>, de Aberto Acosta y Enrique Viale. </strong>&ldquo;&iquest;Por qu&eacute; aceptamos como normal que las corporaciones tengan derechos y puedan reclamar por ellos mientras nos resulta inconcebible que la naturaleza, de la que depende nuestra vida, goce de ese reconocimiento? Dado que superar este desatino es uno de los grandes retos de la humanidad para enfrentar el colapso ecol&oacute;gico y social, <strong>Alberto Acosta y Enrique Viale, referentes internacionales del pensamiento y las luchas ecologistas, cuentan qu&eacute; significan los derechos de la naturaleza y por qu&eacute; el tema est&aacute; muy lejos de ser una formalidad jur&iacute;dica o una simple noveler&iacute;a</strong>. En este texto introductorio e inspirador, bucean en las razones hist&oacute;ricas que, desde la conquista de Am&eacute;rica e incluso antes, explican el lugar de la naturaleza como proveedora pasiva de insumos y dep&oacute;sito de desechos, al servicio del crecimiento infinito en un planeta finito. Y ponen el foco en las falsas soluciones, como el desarrollo sostenible o el capitalismo verde, estrategias cosm&eacute;ticas que prometen respetar las normas ambientales mientras alientan la explotaci&oacute;n extractivista de la tierra, los minerales, el agua, o formas m&aacute;s innovadoras de mercantilizaci&oacute;n&rdquo;, adelantan sobre este libro desde Siglo XXI Editores.
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                La naturaleza sí tiene derechos. Aunque algunos no lo crean, de Aberto Acosta y Enrique Viale, salió por Siglo XXI Editores.                            </span>
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        <em><strong>La naturaleza s&iacute; tiene derechos. Aunque algunos no lo crean</strong></em><strong>, de Aberto Acosta y Enrique Viale, sali&oacute; por Siglo XXI Editores.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>16.</strong> <em><strong>La vida secreta de las plantas</strong></em><strong>, de Peter Tompkins y Christopher Bird.</strong> &ldquo;Las plantas son la mayor fuente de riqueza del planeta Tierra (pensemos, por ejemplo, que el carb&oacute;n y el petr&oacute;leo fueron vida vegetal en el pasado). En <em>La vida secreta de las plantas</em> se exponen los experimentos que muestran la manera en que las plantas se comunican y c&oacute;mo esta afecta la vida del resto de los seres vivos, para entender a su vez las relaciones f&iacute;sicas, emocionales y espirituales entre las plantas y los humanos&rdquo;, se&ntilde;alan los editores de este libro, que sali&oacute; por Ediciones Godot.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Sin las plantas verdes, no comer&iacute;amos ni respirar&iacute;amos.<strong> Bajo la superficie de cada hoja, hay un mill&oacute;n de labios m&oacute;viles que se dedican a devorar anh&iacute;drido carb&oacute;nico y a despedir ox&iacute;geno.</strong> M&aacute;s de 64 millones de kil&oacute;metros cuadrados de superficies cubiertas por hojas est&aacute;n cada d&iacute;a realizando este milagro de la fotos&iacute;ntesis, produciendo ox&iacute;geno y alimentos para el hombre y los animales. La cantidad principal de los 375.000 millones de toneladas de alimentos que consumimos al a&ntilde;o procede de las plantas, que los sintetizan del aire y del suelo con la ayuda de la luz solar. El resto deriva de productos animales, que tambi&eacute;n proceden de las plantas. Los datos con que actualmente contamos afianzan y corroboran la visi&oacute;n de que las plantas son criaturas vivas, que respiran y se comunican, dotadas de personalidad y de los atributos del alma. Somos nosotros los que, en nuestra ceguera, nos hemos empe&ntilde;ado y obstinado en considerarlas aut&oacute;matas&rdquo;, se puede leer en las p&aacute;ginas de <em>La vida secreta de las plantas</em>.
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            <span class="title">
                La vida secreta de las plantas, de Peter Tompkins y Christopher Bird.                            </span>
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        <em><strong>La vida secreta de las plantas</strong></em><strong>, de Peter Tompkins y Christopher Bird, sali&oacute; por Ediciones Godot.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>17. </strong><em><strong>Tres clases</strong></em><strong>, de Alejandro Tantanian. </strong>&ldquo;<em>Tres clases</em> es el nuevo libro del director, autor, actor, cantante, docente y gestor cultural <strong>Alejandro Tantanian</strong>, una de las figuras m&aacute;s destacadas del teatro argentino tanto por la extensi&oacute;n de su trayectoria, cuanto por la amplitud de su experiencia en el medio. <strong>Este libro es el resultado de una serie de clases dictadas en modalidad virtual durante el 2021</strong>: <em>Una lectura de Hamlet. Tres clases te&oacute;ricas</em>; <em>La bondad de los extra&ntilde;os. Tres clases te&oacute;ricas sobre Tennessee Williams</em>; y <em>Una mirada desde el teatro a la obra musical de Bertolt Brecht</em>. Aqu&iacute;, Tantanian no solo hace una lectura formal de obras emblem&aacute;ticas de estos autores a partir de elementos t&eacute;cnicos, sino tambi&eacute;n de la novedad que aportaron en el momento en que estaban en cartel, de aquello que las ha convertido en cl&aacute;sicos, de las lecturas que con los a&ntilde;os se fueron haciendo de ellas y de los efectos que tienen todav&iacute;a hoy&rdquo;, informaron desde el sello Blatt &amp; R&iacute;os sobre este libro.
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                &quot;Tres clases&quot;, lo nuevo de Alejandro Tantanián.                            </span>
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        <em><strong>Tres clases</strong></em><strong>, de Alejandro Tantanian, sali&oacute; por Blatt &amp; R&iacute;os.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>18. </strong><em><strong>La fiesta de los negros. Una historia del antiguo carnaval de Buenos Aires y su legado en la cultura popular</strong></em><strong>, de Ezequiel Adamovsky.</strong> &ldquo;Mirando los peque&ntilde;os corsos actuales, nadie podr&iacute;a sospechar la extraordinaria masividad que alcanzaba el carnaval a fines del siglo XIX, cuando Buenos Aires mutaba al ritmo de la inmigraci&oacute;n. Por entonces se lo reconoc&iacute;a como uno de los m&aacute;s grandes y animados del mundo.<strong> &iquest;C&oacute;mo se explica semejante intensidad? </strong>Este libro responde esa pregunta con la convicci&oacute;n de que encierra claves valiosas para entender la formaci&oacute;n de la Argentina moderna&rdquo;, se&ntilde;alan los editores de esta publicaci&oacute;n, editada por el sello Siglo XXI.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;A partir de una reconstrucci&oacute;n sorprendente y con un pulso narrativo que logra sumergirnos en la fiesta, Ezequiel Adamovsky cuenta c&oacute;mo en esos d&iacute;as se jugaba con la sexualidad, de un modo que desafiaba las jerarqu&iacute;as de g&eacute;nero y de clase, y se detiene especialmente en la transgresi&oacute;n de las fronteras &eacute;tnico-raciales, as&iacute; como en un fen&oacute;meno que llam&oacute; poderosamente la atenci&oacute;n de los contempor&aacute;neos: la convivencia, en el espacio de la fiesta, entre comparsas de afroporte&ntilde;os y otras de blancos que se tiznaban el rostro, ejecutaban ritmos y bailes de ra&iacute;z afro, cantaban canciones o se vest&iacute;an con ropas que emulaban las de los negros. <strong>&iquest;Por qu&eacute; fueron negros (reales y de imitaci&oacute;n) y luego falsos gauchos los que ocuparon el centro de la escena? </strong>&iquest;Por qu&eacute; justamente esas dos figuras, que para las &eacute;lites eran emblemas de atraso y barbarie, fueron las preferidas del p&uacute;blico? &iquest;Y qu&eacute; relaci&oacute;n tiene todo eso con la formaci&oacute;n de la naci&oacute;n argentina y con su pretensi&oacute;n de ser blanca y europea?&rdquo;, agregan desde la editorial.
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                &quot;La fiesta de los negros&quot;, el nuevo libro de Ezequiel Adamovsky.                            </span>
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        <em><strong>La fiesta de los negros. Una historia del antiguo carnaval de Buenos Aires y su legado en la cultura popular</strong></em><strong>, de Ezequiel Adamovsky, sali&oacute; por Siglo XXI Editores.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <em>AL/DTC</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/libros-septiembre-judith-butler-charly-garcia-levrero-historia-cultural-frutas-destacado_1_11634838.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 08 Sep 2024 03:01:34 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los libros de septiembre: Judith Butler, Charly García, Levrero y una historia cultural de las frutas, entre lo más destacado]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Marguerite Duras,Virginia Woolf,Charly García,Judith Butler]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Judith Butler: “Putin quiere perpetuar el patriarcado en los hogares y el gobierno”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/judith-butler-putin-quiere-perpetuar-patriarcado-hogares-gobierno_1_8950786.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f836d7b6-005c-4124-98b1-f302d6d4f278_16-9-discover-aspect-ratio_default_1046701.jpg" width="786" height="442" alt="Judith Butler: “Putin quiere perpetuar el patriarcado en los hogares y el gobierno”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La pensadora estadounidense plantea además que "el capitalismo se ha reiniciado con más fuerza que nunca” y necesidad de impulsar una nueva clase de solidaridad en el marco de la sociedad postpandemia para frenar el auge de la extrema derecha en todo el mundo.</p></div><p class="article-text">
        La fil&oacute;sofa postestructuralista <strong>Judith Butler (</strong>Cleveland, EEUU, 1956) est&aacute; de visita en Barcelona <a href="https://www.eldiario.es/catalunya/generalitat-concede-premi-internacional-catalunya-judith-butler_1_8683880.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">para recibir el XIII Premio Internacional Catalunya</a> y participar en diversos debates en el Centre de Cultura Contempor&agrave;nia de Barcelona (CCCB) en los que analizar&aacute; la fuerza de la disidencia en un mundo postpand&eacute;mico.&nbsp;Seg&uacute;n destaca el auge de la extrema derecha solo puede combatirse si se pone sobre la mesa la interdependencia de los seres humanos. &ldquo;Estamos conectados y dependemos de los dem&aacute;s para seguir vivos&rdquo;, dice Butler, quien subraya que no se trata solo de salvar vidas frente a una pandemia, sino de garantizar tambi&eacute;n los derechos humanos y el cuidado del medio ambiente para asegurar unas vidas que valgan la pena ser vividas. 
    </p><p class="article-text">
        En <a href="https://www.arcadia-editorial.com/llibres/quina-mena-de-mon-es-aquest/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">'&iquest;Quina mena de m&oacute;n &eacute;s aquest?'</a> [Qu&eacute; clase de mundo es este], que acaba de publicar la editorial Arc&agrave;dia en catal&aacute;n, reflexiona sobre qu&eacute; hace falta para que este mundo sea habitable, no solo de manera individual sino tambi&eacute;n colectiva y una de las conclusiones es que no ser&aacute; posible hasta que los recursos sean compartidos de manera equitativa por todo el mundo.   
    </p><p class="article-text">
        <strong>En los momentos m&aacute;s duros del confinamiento se dec&iacute;a que saldr&iacute;amos mejores de la pandemia. Despu&eacute;s de dos a&ntilde;os nos damos cuenta de que no solo no somos mejores, sino que han empeorado todas las crisis con las que carg&aacute;bamos. &iquest;Qu&eacute; ha pasado con ese idea colectiva de mejora?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Cuando paramos, de repente el aire era m&aacute;s limpio y se pod&iacute;a respirar. Todo estaba m&aacute;s tranquilo y se pod&iacute;a escuchar. Pensamos que podr&iacute;amos salvar el planeta, eliminar la contaminaci&oacute;n y vivir con menos. Una de las grandes creencias colectivas era que podr&iacute;amos acelerar la reparaci&oacute;n ecol&oacute;gica. Pero luego hemos visto c&oacute;mo mucha gente ha querido volver r&aacute;pido a sus coches, compras y viajes. El capitalismo se ha reiniciado con m&aacute;s fuerza que nunca: las desigualdades se han incrementado, mientras que mucha gente se ha vuelto extraordinariamente rica. <a href="https://www.eldiario.es/catalunya/alec-macgillis-amazon-destruyendo-clases-medias-eeuu_1_8900591.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Plataformas como Amazon</a> han sacado provecho de nuestra necesidad de estar conectados y consumir constantemente. Pero la pandemia tambi&eacute;n ha demostrado la interdependencia global. La COVID-19 comenz&oacute; en un lugar del mundo y lleg&oacute; a todos lados. Estamos conectados y dependemos de los dem&aacute;s para seguir vivos. 
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                Butler en Barcelona                            </span>
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        <strong>Esta es una de las lecciones de la pandemia, pero tambi&eacute;n se ha incrementado el individualismo. Gente que va en coche para no ir en bus porque dice que as&iacute; evita contagiarse &iquest;C&oacute;mo casa la interdependencia con el individualismo creciente?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Hay muchas maneras de pensar la interdependencia. Tambi&eacute;n puede ser de manera capitalista. Pero necesitamos pensarla en t&eacute;rminos clim&aacute;ticos o de derecho a la salud. En Estados Unidos se necesita un trabajo de m&aacute;s de media jornada con una empresa que acepte pagar un seguro para poder acceder a la sanidad. Mucha gente va al hospital y, a pesar de morir, dejan detr&aacute;s unas facturas que son impagables. Es momento de pensar en gobiernos globales en lo que respecta a cuestiones b&aacute;sicas como el derecho a la salud, la vivienda o el refugio. Es momento de asegurar la seguridad de cualquiera, m&aacute;s all&aacute; de los marcos nacionales, y pensar en soluciones globales. 
    </p><p class="article-text">
        La pandemia demostr&oacute; que estamos interconectados, ahora la cuesti&oacute;n es ver qu&eacute; hacemos con esta interconexi&oacute;n. Es algo de vital importancia y lo hemos visto con las vacunas. &iquest;Por qu&eacute; permitimos que alguien tenga el derecho a una vacuna y no lo comparta? &iquest;Por qu&eacute; permitimos que la vacuna para curar una pandemia global no sea asequible para todo el mundo y muchos pa&iacute;ses se queden sin ella, cuando ya sabemos las consecuencias que esto puede tener?
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Hemos confundido la interconexi&oacute;n global con la globalizaci&oacute;n?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Son conceptos muy distintos y debemos ir con cuidado porque la interconexi&oacute;n, obviamente, es opuesta a los efectos destructivos del capitalismo global, que es el responsable de las desigualdades econ&oacute;micas y sociales, as&iacute; como de la destrucci&oacute;n del planeta. Tenemos que estar en contra de la globalizaci&oacute;n capitalista, pero siendo conscientes de que necesitamos gobiernos globales para luchar contra la globalizaci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Las personas estamos interconectadas, igual que nuestras crisis. Pusimos el foco en salvar vidas y en salvar la econom&iacute;a. Usted habla de que no se trata tanto de eso, sino de conseguir vidas que merezcan ser vividas. &iquest;C&oacute;mo llegamos a una nueva normalidad que merezca la pena?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Esto igual suena raro, pero creo que se consiguen resistiendo a los autoritarismos y fascismos crecientes. Bolsonaro, por ejemplo, obtuvo mucho apoyo negando la pandemia y dejando morir a la gente. En Polonia y Hungr&iacute;a tambi&eacute;n hemos visto mandatarios autoritarios que han tratado de suprimir a los movimientos feministas y LGTBIQ, diciendo que se trataba de cuestiones relativas a la seguridad nacional. Est&aacute; claro que<a href="https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/putin-divan_129_8906786.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> Rusia est&aacute; en guerra contra Ucrania</a>, pero tambi&eacute;n est&aacute; en guerra contra los valores que ponen en el centro el g&eacute;nero, el feminismo y la cuesti&oacute;n trans. Putin est&aacute; aterrorizado de que la influencia europea llegue a Rusia a trav&eacute;s de Ucrania y afecte a su estructura tradicional de familia. Por eso identifica el g&eacute;nero como una cuesti&oacute;n de seguridad nacional, que se reduce a la necesidad de ciertos mandatarios como Putin de querer perpetuar el patriarcado en los hogares y en los gobiernos.
    </p><p class="article-text">
        Se tiende a identificar a los estados con esa masculinidad que mide su fuerza a trav&eacute;s de su poder destructivo. Por eso, existe la tendencia a eliminar los feminismos o cualquier otro movimiento radicalmente democr&aacute;tico. Hoy, sin importar d&oacute;nde vivamos, tenemos Trumps, Vox o Le Pens y tenemos que ser conscientes de que estas fuerzas est&aacute;n ganando poder y, para resistirlas, necesitamos solidaridades transversales que incluyan los feminismos, los ecologismos, los derechos de las personas refugiadas y las propuestas postcapitalistas. Necesitamos solidaridad a trav&eacute;s de las lenguas y las nacionalidades. Podemos luchar de forma local, pero tiene que haber algo que nos conecte con el resto del mundo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Durante la pandemia, nos acostumbramos a obedecer las directrices de los gobiernos. Una de las claves del auge de la extrema derecha es su llamado a la desobediencia. Es algo peligroso, porque mucha gente disconforme con el sistema se ha visto identificada con los autoritarismos. &iquest;D&oacute;nde ponemos el l&iacute;mite? </strong>
    </p><p class="article-text">
        La policializaci&oacute;n y securitizaci&oacute;n han producido mucho escepticismo, tanto en la derecha como en la izquierda. Por eso vemos como la extrema derecha o partidos liberales ara&ntilde;an votos en sectores progresistas. Pero no por eso tenemos que pensar que los gobiernos son simplemente &oacute;rganos vigilantes. Los gobiernos tambi&eacute;n son proveedores de servicios sociales b&aacute;sicos como la vivienda, el refugio, la salud, educaci&oacute;n, bibliotecas o carreteras. No estoy en contra de los gobiernos como tal, solo quiero que sean mejores, cosa que me hace m&aacute;s socialista que anarquista. Por eso creo que no se trata de desobedecer sistem&aacute;ticamente todo lo que venga de un gobierno. Llevar hoy una mascarilla, cuando ya no es obligatorio, no tiene por qu&eacute; significar falta de criterio. Puede ser porque no te encuentras bien y eres consciente de tu capacidad para da&ntilde;arme. Y eso es tierno, no sumiso. Una mascarilla tambi&eacute;n puede ser una forma de reivindicar nuestros afectos mutuos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo ha afectado la pandemia a los movimientos sociales? </strong>
    </p><p class="article-text">
        Depende del contexto y la vulnerabilidad que traten. En Estados Unidos, por ejemplo, el Black Lives Matter apareci&oacute; porque durante la pandemia la gente negra no solo mor&iacute;a asesinada por la polic&iacute;a, sino tambi&eacute;n por el abandono al que les hab&iacute;a condenado el sistema. Para mucha gente, la sensaci&oacute;n de mortalidad, amenaza y abandono creci&oacute; radicalmente durante la pandemia y eso explica por qu&eacute; se aceler&oacute; el movimiento abortista en Argentina o por qu&eacute; Gabriel Boric result&oacute; presidente de Chile. Hay diversas se&ntilde;ales de esperanza. As&iacute; que la pregunta que tenemos que hacernos es por qu&eacute; crece la extrema derecha en pa&iacute;ses como Reino Unido, Francia y Alemania. &iquest;D&oacute;nde est&aacute; la izquierda?
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; le pasa a la izquierda?</strong>
    </p><p class="article-text">
        En Francia, desafortunadamente, ya no hay partido socialista. Mucha gente que era de izquierda se est&aacute; acercando a planteamientos conservadores que recortan en derechos sociales y que tienen tintes nacionalistas o racistas. La izquierda debe repensarse en cuestiones de fronteras, migraciones y racismo. Es muy gracioso cuando la gente que est&aacute; en contra de los feminismos o movimientos LGTBIQ dice que crean problemas porque solo tratan de identidades. No, lo que causa un problema por ser identitario es el nacionalismo. La derecha tiene mucha facilidad para conectar sus discursos, cosa que le falta a la izquierda. Necesitamos unir feminismos con ecologismos y antirracismos, solo as&iacute; se puede dar respuesta a la situaci&oacute;n que vivimos hoy en d&iacute;a. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La izquierda debe repensarse en cuestiones de fronteras, migraciones y racismo</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>A veces puede ser dif&iacute;cil pedirle a la gente que se organice o sea coherente cuando se vive en una crisis hace que sobrevivir sea tan dif&iacute;cil. &iquest;C&oacute;mo plantea esta solidaridad?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Los motivos que hacen que para alguien sea dif&iacute;cil sobrevivir pueden ser los mismos que para otra mucha gente. Alquileres altos, temporalidad laboral, falta de acceso a la salud... Son cuestiones que se pueden afrontar individualmente, pero tambi&eacute;n debemos entenderlos como problemas comunes que necesitan soluciones colectivas. Luchar contra el cambio clim&aacute;tico es luchar para sobrevivir. Luchar por una asistencia sanitaria equitativa y p&uacute;blica es luchar para sobrevivir. Todos estos movimientos trabajan por la supervivencia y para asegurar que las condiciones para sobrevivir no sean tan dif&iacute;ciles de alcanzar. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Otra de las lecciones de la pandemia es que las crisis globales pueden pasar a formar parte de la nueva normalidad. Virus, crisis clim&aacute;tica... &iquest;Estamos preparados para un nuevo colapso de estas dimensiones?</strong>
    </p><p class="article-text">
        El concepto de crisis es muy interesante porque mucha gente piensa que suceden en un periodo espec&iacute;fico de tiempo, con un principio y un final. Pero tambi&eacute;n hay crisis permanentes, como la que ha producido el capitalismo. Esto no trata de si podremos o no afrontar una nueva crisis, porque ya estamos en una. La cuesti&oacute;n es qu&eacute; estrategia adoptamos para vivir permanentemente en crisis y producir una nueva realidad seg&uacute;n los t&eacute;rminos que nos imponga. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Se considera optimista?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No, pero creo que tengo la obligaci&oacute;n de serlo. Cuando tienes proyecci&oacute;n p&uacute;blica, como es mi caso, una entrevista no solo es una herramienta para dar tu punto de vista. Tambi&eacute;n es una oportunidad para dar &aacute;nimos a la gente. Si tienes la manera de llegar a las personas y puedes decir algo que les encoraje, debes hacerlo. 
    </p><p class="article-text">
        <em>SV</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sandra Vicente]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/judith-butler-putin-quiere-perpetuar-patriarcado-hogares-gobierno_1_8950786.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 28 Apr 2022 11:22:29 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Judith Butler: “Putin quiere perpetuar el patriarcado en los hogares y el gobierno”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Judith Butler,capitalismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Negar el consentimiento: a propósito de la Ley de libertades sexuales en España]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/negar-consentimiento-proposito-ley-libertades-sexuales_129_8122462.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a743b569-1441-4fb2-81f5-bd7477fe0072_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Negar el consentimiento: a propósito de la Ley de libertades sexuales en España"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Pensar la sexualidad como si las mujeres estuvieran siempre en condiciones de desigualdad insuperable, como si siempre estuvieran en peligro, como si la intimidación no se produjera en determinados contextos sino que el sexo fuera siempre intimidatorio, es altamente reaccionario, asegura la autora de esta columna de opinión. Y suma una mirada al debate sobre los derechos de las y los trabajadores sexuales en España y en Argentina.</p></div><p class="article-text">
        En el contexto de diversos debates que atravesaban al feminismo franc&eacute;s en los a&ntilde;os dos mil, Judith Butler, <a href="https://vacarme.org/article392.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en una entrevista</a> en la que se le preguntaba su opini&oacute;n acerca de las controversias del momento, se remontaba a la escisi&oacute;n del feminismo norteamericano en los a&ntilde;os 80. Butler recordaba el debate abierto por Catherine MacKinnon sobre el acoso sexual, punto de inicio de un cisma dentro del movimiento feminista que ha llegado hasta hoy. En <em>The sexual harassment of working women (1979), </em>MacKinnon problematizaba la capacidad de las mujeres trabajadoras para decir &ldquo;no&rdquo; a las insinuaciones sexuales de hombres en posiciones de poder. La autora quer&iacute;a poner sobre la mesa el hecho de que en los contextos laborales las mujeres que rechazaban invitaciones sexuales por parte de sus jefes se expon&iacute;an a represalias y que, por lo tanto, su capacidad de consentir y expresar su voluntad quedaba en entredicho.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esta llamada de atenci&oacute;n de MacKinnon sobre los espacios laborales -a los que Butler a&ntilde;ade los espacios universitarios y podr&iacute;amos a&ntilde;adir otros ejemplos en los que se da una gran concentraci&oacute;n de poder en puestos mayoritariamente ocupados por hombres (pensemos, por ejemplo, en el ej&eacute;rcito)- podr&iacute;a haber tenido como conclusi&oacute;n que hay que contextualizar la sexualidad. Cuando una persona tiene un gran poder sobre la vida de otra y tiene, en consecuencia, la posibilidad de abusar de ese poder, podr&iacute;amos ser puntualmente, y en algunas ocasiones debidamente justificadas, m&aacute;s exigentes con las pruebas o garant&iacute;as que necesitamos para dar por buena la capacidad de consentir de las personas en posiciones subalternas, generalmente las mujeres.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text"><em><strong>Del acoso sexual a la sexualidad como acoso</strong></em></h3><p class="article-text">
        Sin embargo, como dice Butler, &ldquo;Catherine MacKinnon tom&oacute; una direcci&oacute;n diferente. Pronto a&ntilde;adi&oacute; a su argumento inicial que los hombres tienen el poder y que las mujeres no lo tienen; y que el acoso sexual es un modelo, un paradigma que permite pensar las relaciones sexuales heterosexuales como tales. En alianza con Andrea Dworking, MacKinnon llega a describir a los hombres como si siempre estuvieran en la posici&oacute;n dominante, y como si la dominaci&oacute;n fuera su &uacute;nico objetivo, as&iacute; como su &uacute;nico objeto de deseo sexual. A mi parecer, <em>esta evoluci&oacute;n fue un error tr&aacute;gico</em>. En consecuencia, la estructura del acoso sexual dejaba de ser concebida como una contingencia determinada por un contexto institucional: se generaliz&oacute; hasta el punto de manifestar una estructura social en la que los hombres dominan y las mujeres son dominadas. Por tanto, las mujeres eran siempre v&iacute;ctimas de chantaje, se encontraban siempre en un ambiente hostil. Peor todav&iacute;a, el mundo mismo era un ambiente hostil y el chantaje era simplemente el modus operandi de la heterosexualidad&rdquo; (Butler, 2003). Esta extensi&oacute;n del acoso sexual, convertido en la l&oacute;gica misma de la sexualidad, llev&oacute; al feminismo abolicionista a considerar el sexo como un terreno inevitablemente peligroso para las mujeres, a convertir la pornograf&iacute;a en el s&iacute;mbolo y la representaci&oacute;n privilegiada de ese paradigma sexual, a demandar un fuerte papel protector del estado y a poner en marcha pol&iacute;ticas prohibicionistas y punitivas en nombre de nuestra seguridad. Bajo las premisas de un enorme sistema de abuso de poder generalizado, el feminismo generaliz&oacute; tambi&eacute;n, y de modo igualmente sistem&aacute;tico, la incapacidad que las mujeres tenemos de dar nuestro consentimiento. Y este feminismo no solamente puso en entredicho la capacidad de decir &ldquo;no&rdquo; que ten&iacute;an las mujeres en el terreno de la pornograf&iacute;a o de cualquier forma de trabajo sexual. Declar&oacute; antifeminista el sadomasoquismo y otras muchas formas supuestamente violentas o denigrantes de sexualidad ya que, aunque las mujeres las aceptaran -aunque dijeran explicitamente s&iacute;- no estaban en condiciones de consentirlas con libertad. As&iacute;, el abolicionismo norteamericano infantiliz&oacute; a las mujeres y restaur&oacute; en nombre del feminismo un puritanismo sexual que encontr&oacute; felices alianzas con el moralismo conservador de la derecha americana de Reagan.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text"><em><strong>De la Manada como caso a la Manada como modelo</strong></em></h3><p class="article-text">
        Aquellos debates norteamericanos, pertinentes para Butler para pensar las encrucijadas del feminismo franc&eacute;s de hace dos d&eacute;cadas, son igualmente iluminadores para comprender nuestro propio contexto de hoy. Los &uacute;ltimos a&ntilde;os los peri&oacute;dicos y las televisiones se han llenado de casos en los que la capacidad de las mujeres para consentir una relaci&oacute;n sexual -bien por ser menores de edad, por haber consumido drogas, por estar inconscientes- se ve&iacute;a completamente anulada o seriamente comprometida. Este tipo de ejemplos han cobrado una enorme presencia, sobre ellos hemos centrado nuestros an&aacute;lisis y nuestros imaginarios para pensar la libertad sexual. El caso de la Manada es probablemente el acontecimiento m&aacute;s relevante de un giro que, como el feminismo de MacKinnon, nos lleva a una mirada sobre la sexualidad que toma la parte por el todo. As&iacute; como las relaciones sexuales en contextos laborales nos obligaban a pensar el consentimiento en condiciones de especial desigualdad institucional, el caso de la Manada pon&iacute;a sobre la mesa que puede haber ocasiones en las que una importante desigualdad o un contexto altamente intimidatorio -por ejemplo cinco hombres en un portal- ponga especialmente en cuesti&oacute;n la libertad de una mujer para expresar su voluntad. En efecto, a veces no es posible decir &ldquo;no&rdquo; y es imprescindible que nuestras leyes tengan instrumentos para juzgar correctamente esos casos excepcionales, pero como dice Luc&iacute;a Gonz&aacute;lez Mendiondo, <a href="https://ctxt.es/es/20200115/Politica/30591/lucia-gonzalez-mendiondo-feminismo-de-genero-el-genero-y-los-sexos-puritanismo.htm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;no podemos actuar contra las agresiones sexuales tomando La Manada como modelo</a>&rdquo;. Una cosa es pedir que las leyes tengan herramientas para abordar correctamente los contextos particulares en los que el consentimiento est&aacute; comprometido, resulta particularmente problem&aacute;tico o est&aacute; directamente imposibilitado. Otra muy distinta es extender una visi&oacute;n de la sexualidad en la que las mujeres son, m&aacute;s all&aacute; de todo contexto, incapaces de decir siempre que no o expresar la voluntad. Pensar la sexualidad como si las mujeres estuvi&eacute;ramos siempre en condiciones de desigualdad insuperable, como si siempre estuvi&eacute;ramos en peligro, como si la intimidaci&oacute;n no se produjera en determinados contextos sino que el sexo fuera siempre intimidatorio, es altamente reaccionario. Consolida la tradicional imagen femenina de la fragilidad y la vulnerabilidad y acaba reproduciendo el lugar que el patriarcado siempre ha asignado a las mujeres y fortificando los l&iacute;mites de nuestra libertad sexual.
    </p><h3 class="article-text"><em><strong>Del "no es no" al "s&oacute;lo s&iacute; es s&iacute;</strong></em><strong>&rdquo;</strong></h3><p class="article-text">
        Este giro en la mirada sobre la sexualidad ha sido en parte potenciado por el uso que ha tenido el lema &ldquo;s&oacute;lo s&iacute; es s&iacute;&rdquo; en un contexto social sacudido por el caso de La Manada. El problema, justamente, es ese. El contexto amenazador de aquel portal oscuro no es el mundo en el que vivimos y pensar desde ese escenario el conjunto de la sexualidad limita y restringe las posibilidades de ampliar nuestra libertad al instaurar un escenario de peligro que acaba trayendo consigo la negaci&oacute;n de nuestra voluntad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si el lema<strong> &ldquo;no es no&rdquo;</strong> ha sido tan importante para expresar las demandas de libertad del feminismo es porque hace saber a la sociedad y a los hombres que en cualquier momento las mujeres pueden retirar su consentimiento en el marco de las relaciones sexuales y que esa negativa, una expresi&oacute;n expl&iacute;cita de la voluntad, debe ser absolutamente respetada. Ese mensaje es importante no s&oacute;lo hacia los hombres, es importante para todas las mujeres. Porque, en efecto, rompe con las demandas de disponibilidad y complacencia que una educaci&oacute;n patriarcal nos hace a todas nosotras y porque nos dice que esa ruptura es posible, que somos capaces de hacerla, porque nos anima a tomar la palabra, porque nos empuja y nos empodera. Todas sabemos lo que pesan los mandatos de g&eacute;nero patriarcales: decir que no requiere un aprendizaje, es una superaci&oacute;n y una conquista. Ayudarnos entre todas a aprenderlo es una tarea feminista y este lema expresa la voluntad de llevarla a cabo. Los hombres deben aprender a respetar la voluntad de las mujeres, las mujeres tenemos que aprender a expresarla. Y es esa confianza en que podemos ser capaces de decir que no -junto a la garant&iacute;a legal de que ese no ser&aacute; respetado- la que puede dar a las mujeres seguridad no s&oacute;lo en el Estado y su intermediaci&oacute;n, sino seguridad en nosotras mismas. Es esa seguridad la que puede empoderarnos para adentrarnos con confianza y libertad en un terreno sexual que solamente si deja de ser puro peligro, podr&aacute; ser tambi&eacute;n un lugar en el que nos esperan placeres. El sexo no es solo un campo de amenazas pero tampoco est&aacute; exento de zonas oscuras, de dudas y falta de certezas. Las mujeres seremos m&aacute;s libres si tenemos herramientas para asumir las incertidumbres de la sexualidad y salir ilesas de ellas, si no cambiamos los riesgos que acompa&ntilde;an a la libertad por proteccionismos securitarios.
    </p><p class="article-text">
        El giro hacia el lema &ldquo;solo s&iacute; es s&iacute;&rdquo;, vinculado a los casos judiciales en los que expresar una voluntad clara no es posible -ni por tanto exigible hacia las mujeres-, nos lleva m&aacute;s bien a un escenario en el que, en ausencia de un s&iacute; expl&iacute;cito, hay que presumir la negativa sistem&aacute;tica de las mujeres. Todo lo que no sea un clar&iacute;simo s&iacute; ha de ser entendido como un clar&iacute;simo no. A pesar de que pueda parecer un lema afirmativo, supone una extensi&oacute;n del campo del no y comunica a toda la sociedad que, por defecto, las mujeres no desean sexo. &iquest;Es esta una imagen empoderadora? &iquest;Rompe con los estereotipos patriarcales? &iquest;O acaso los consolida y los refuerza?&nbsp; Este lema, de nuevo, no manda solo un mensaje a la sociedad, lo manda tambi&eacute;n a las mujeres. Asume la ausencia generalizada de las condiciones para decir que no, renuncia a trabajar para hacernos m&aacute;s capaces de expresarlo y, dada por perdida esa posibilidad, otorga al Estado protector el deber de decirlo por todas nosotras.
    </p><h3 class="article-text"><em><strong>De la libertad a la seguridad</strong></em></h3><p class="article-text">
        Algunos de los discursos que han sido hegem&oacute;nicos estos a&ntilde;os han comprado por completo, como el feminismo americano abolicionista,&nbsp; la idea de que el gran obst&aacute;culo para la libertad sexual de las mujeres es la sexualidad depredadora de los hombres. Olvidan que ese no es ning&uacute;n relato que no haya explotado ya el propio patriarcado, que lleva siglos advirtiendo a todas las caperucitas del peligro que suponen los lobos. Lo realmente peligroso para nuestro orden social es el placer sexual de las mujeres y la principal manera de restringirlo ha sido asociar el sexo al peligro y fomentar nuestro miedo. Ese miedo existe, es real y las mujeres lo conocemos. &iquest;Pero cu&aacute;les son los discursos feministas que necesitamos para afrontarlo? Es importante preguntarnos si la explotaci&oacute;n medi&aacute;tica y pol&iacute;tica que los &uacute;ltimos a&ntilde;os se ha hecho de determinados imaginarios no ha contribuido en parte a una extensi&oacute;n del acoso no como caso particular sino como modelo, como paradigma, como l&oacute;gica generalizada de las relaciones sexuales. Y si esta hipertrofia del poder de los hombres y de la vulnerabilidad de las mujeres no puede devenir paralizante para nuestro deseo. Debemos preguntarnos si determinados discursos no han servido en parte para fortalecer los roles pasivos que el patriarcado asigna a las mujeres, si ciertos marcos que estamos asentando no invisibilizan y niegan justamente las desobediencias femeninas. Cuando las mujeres toman la iniciativa, cuando se arriesgan a explorar lo que desean, cuando se lanzan sin tener todo asegurado, cuando asumen las incertidumbres que implica ser parte activa en la negociaci&oacute;n de sus deseos, cuando exploran los deseos propios y ajenos -sin tener, por cierto, un s&iacute; expl&iacute;cito por el otro lado-, lo hacen justamente desoyendo los mandatos patriarcales. &iquest;No es eso justamente ganar libertad sexual para las mujeres? &iquest;No hay que avanzar por ese camino? &iquest;No hay que ensanchar esas posibilidades? &iquest;Por qu&eacute; pensamos que regular ese juego solo restringe la iniciativa de los hombres? &iquest;No restringe tambi&eacute;n la libertad sexual de las mujeres?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
         <a href="https://www.elsaltodiario.com/feminismos/rita-segato-hay-que-demostrar-hombres-expresar-potencia-violencia-senal-debilidad" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;Hay un error muy grande que est&aacute; ocurriendo en algunos feminismos -dice Rita Segato-: una presi&oacute;n para entregar a una instancia ajena (el Estado) la negociaci&oacute;n de nuestro deseo.&rdquo;</a> La promesa securitaria de un sexo sin ambig&uuml;edades ni oscuridades, de un sexo explicitado, previamente pactado y garantizado por un Estado que vela por su transparencia supone asumir que en una sexualidad m&aacute;s espont&aacute;nea y menos regulada solo ganan los hombres. Supone, por tanto, olvidar que si el control y la vigilancia sexual ha tenido unas perjudicadas estas han sido fundamentalmente las mujeres.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>Negar el consentimiento en nombre del consentimiento</strong></em>
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; pasa cuando, en lugar de contextualizar la sexualidad, convertimos el abuso sexual&nbsp; en un paradigma? &iquest;Cu&aacute;les son las consecuencias de considerar que todas somos demasiado peque&ntilde;as para la magnitud de los peligros, que todas estamos ante un jefe acosador, que todas somos estudiantes ante el poder de un profesor, que todas somos ni&ntilde;as entre lobos, que todas estamos en un portal oscuro, que todas somos menores de edad, que todas tenemos nuestra voluntad anulada? &iquest;C&oacute;mo har&iacute;amos si tuvi&eacute;ramos que proteger a las mujeres no de ciertos contextos hostiles sino de un mundo mismo que se ha vuelto hostil? Ese error tr&aacute;gico al que hac&iacute;a referencia Butler es el que separa dos feminismo muy distintos. Uno dedicado a legislar para hacer posible que las mujeres puedan decir &ldquo;no&rdquo;, porque es eso justamente lo que ampl&iacute;a la posibilidad de poder explorar sus deseos sin miedo. Un feminismo comprometido, por tanto, con poner en marcha en el mundo las condiciones -a veces jur&iacute;dicas pero sobre todo econ&oacute;micas, educativas, culturales, etc- de nuestra independencia y nuestra libertad. El otro feminismo posible es el que nos aboca a resignarnos en nuestra indefensi&oacute;n, que asume que siempre seremos v&iacute;ctimas, que no podremos decir que &ldquo;no&rdquo; y que aspira, a lo sumo, a mitigar el dolor y penalizar los da&ntilde;os.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Actualmente est&aacute; en debate en nuestro pa&iacute;s una propuesta de <em>Ley de libertades sexuales </em>que incorpora entre sus art&iacute;culos algunas propuestas positivas pero que, en conjunto, supone la consolidaci&oacute;n de un giro conservador en la manera de abordar la sexualidad. Partiendo de la premisa de que las mujeres tienen m&aacute;s necesidad de seguridad y protecci&oacute;n que de libertad, esta reforma legislativa est&aacute; centrada en la protecci&oacute;n de la violencia y no en la ampliaci&oacute;n del campo del placer, implica una apuesta securitaria por la regulaci&oacute;n de nuestro deseo y por el arbitraje estatal sobre la sexualidad. Es decir, ampl&iacute;a el papel del Estado en las negociaciones sexuales porque asume que decir &ldquo;no&rdquo; por parte de las mujeres no es dif&iacute;cil a veces, es dif&iacute;cil siempre. Implica, por consiguiente, una extensi&oacute;n del punitivismo. Propone la creaci&oacute;n de nuevos delitos, entre ellos un nuevo delito de acoso sexual que pretende combatir el machismo y los comportamientos sexistas leves mediante el c&oacute;digo penal. &iquest;De verdad cuando el feminismo tiene tanta hegemon&iacute;a hemos de combatir los comportamiento sexistas que nos incomodan con multas y penas y no a trav&eacute;s de la cultura, la educaci&oacute;n y las batallas ideol&oacute;gicas que estamos en condiciones de librar?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y, por &uacute;ltimo, supone una limitaci&oacute;n de nuestro consentimiento y una negaci&oacute;n de nuestra voluntad, incorporando a nuestro ordenamiento jur&iacute;dico delitos de explotaci&oacute;n sexual que quedan fijados &ldquo;a&uacute;n con el consentimiento de la persona&rdquo;. Ahora bien, esa indiferencia ante el consentimiento de las trabajadoras del sexo que forma parte del pensamiento abolicionista no es solo un cuestionamiento hacia la capacidad de consentir de las prostitutas, es la consecuencia inevitable de un feminismo que ya ha puesto en duda y de modo generalizado la capacidad de consentir de todas las mujeres. Y es que, en efecto, como demuestra la evoluci&oacute;n del feminismo radical americano, el abolicionismo no es solo una posici&oacute;n concreta limitada al asunto de la prostituci&oacute;n, es una filosof&iacute;a y una manera de pensar la sexualidad. La alerta de Judith Butler tiene plena vigencia hoy: se empieza poniendo en cuesti&oacute;n la capacidad de las mujeres para decir que &ldquo;no&rdquo; m&aacute;s all&aacute; de ciertos contextos cuidadosamente limitados y se acaba cuestionando a las mujeres tambi&eacute;n cuando dicen que s&iacute;. Por eso esta reforma, defendida en nombre de la centralidad del consentimiento, incorpora lo que siempre ha incorporado el feminismo conservador y securitario, una negaci&oacute;n de nuestro consentimiento. En otras palabras:&nbsp; una desconfianza en nuestra libertad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>CS</strong></em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Clara Serra]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/negar-consentimiento-proposito-ley-libertades-sexuales_129_8122462.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 09 Jul 2021 21:29:15 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Trabajo sexual,Feminismos,Judith Butler,Consentimiento,Abolicionismo]]></media:keywords>
    </item>
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