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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Consentimiento]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/consentimiento/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Consentimiento]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
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    <item>
      <title><![CDATA[Facebook cerró un grupo italiano donde más de 31.000 hombres compartían fotos íntimas de sus parejas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mundo/facebook-cierra-grupo-italiano-31-000-hombres-compartian-fotos-intimas-parejas_1_12552959.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/76349062-1d52-4072-83e9-2a4676569306_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Facebook cierra un grupo italiano donde más de 30.000 hombres compartían fotos íntimas de sus parejas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El grupo público, llamado 'Mia Moglie' (Mi esposa, en italiano), había sido abierto hace siete años y en él sus miembros colgaban fotografías de mujeres en momentos íntimos captadas sin su consentimiento.</p></div><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/temas/facebook/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Facebook</a> cerr&oacute; el mi&eacute;rcoles pasado un grupo de la red social con casi 32.000 usuarios en el que se <strong>compart&iacute;an y comentaban fotos de mujeres en momentos de intimidad presumiblemente sin su permiso</strong>, tras las numerosas denuncias recibidas por su existencia. 
    </p><p class="article-text">
        El cierre responde a que dicho grupo contraven&iacute;a la normativa contra la explotaci&oacute;n sexual de adultos en esa red social, seg&uacute;n explic&oacute; a EFE un portavoz de la multinacional estadounidense Meta, propiedad de<strong> Mark Zuckerberg</strong>.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No permitimos contenidos que promocionen la violencia, los abusos o la explotaci&oacute;n sexual. Si conocemos contenidos que incitan a la violaci&oacute;n podemos deshabilitar los grupos y las cuentas que publican y compartir sus datos con las fuerzas del orden&rdquo;, declar&oacute;. 
    </p><p class="article-text">
        El grupo p&uacute;blico se titulaba 'Mia Moglie' (Mi esposa, en italiano) y, con los 31.885 miembros que sumaba desde su apertura hace siete a&ntilde;os, colgaba fotos de mujeres en momentos &iacute;ntimos captadas sin su consentimiento, algunas de ellas generadas mediante Inteligencia Artificial. 
    </p><p class="article-text">
        En su tabl&oacute;n, <strong>algunos hombres publicaban fotos de mujeres o de sus propias esposas tomadas en el d&iacute;a a d&iacute;a o en momentos de intimidad para comentarlas con otros usuarios</strong>. 
    </p><p class="article-text">
        El esc&aacute;ndalo surgi&oacute; tras <strong>la denuncia en Instagram de la escritora Carolina Capria y de la organizaci&oacute;n 'No Justice no peace'.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Me han informado de un grupo de Facebook con 32.000 usuarios en el que algunos de sus miembros intercambian fotos &iacute;ntimas de sus propias mujeres para comentar su aspecto y dar voz a sus fantas&iacute;as sexuales. Mujeres que a menudo no saben que son fotografiadas para ser sometidas a una violaci&oacute;n virtual&rdquo;, alert&oacute; la activista.
    </p><p class="article-text">
        Su publicaci&oacute;n corri&oacute; como la p&oacute;lvora en Italia y desencaden&oacute; numerosas denuncias por parte de usuarios de Facebook, as&iacute; como asociaciones y partidos pol&iacute;ticos, obligando a Meta a cerrarlo. 
    </p><p class="article-text">
        El Partido Dem&oacute;crata, la principal formaci&oacute;n de<strong> la oposici&oacute;n italiana, respald&oacute; estas denuncias </strong>y exigi&oacute; acabar con &ldquo;la tolerancia del sexismo y de la violencia contra las mujeres en la red social&rdquo;. Lo contrario, sostuvo, &ldquo;es complicidad&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>La principal asociaci&oacute;n de consumidores del pa&iacute;s, Codacons, amenaz&oacute; a Meta con una denuncia</strong> si no cerraba el grupo en el plazo de cinco d&iacute;as al ver &ldquo;simplemente intolerable&rdquo; su existencia.
    </p><p class="article-text">
        Capria, en su perfil de Instagram 'Lhascrittounafemmina', lament&oacute; que el cierre &ldquo;no significar&aacute; mucho&rdquo; ya que existen numerosas cuentas similares en la misma red social o en el canal Telegram.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiario.es / EFE]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mundo/facebook-cierra-grupo-italiano-31-000-hombres-compartian-fotos-intimas-parejas_1_12552959.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 23 Aug 2025 20:28:31 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Facebook cerró un grupo italiano donde más de 31.000 hombres compartían fotos íntimas de sus parejas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Facebook,Redes sociales,Intimidad,Consentimiento,Machismo,Feminismos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Declaró la víctima de violación grupal en Palermo: "Nunca di mi consentimiento"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/declaro-victima-violacion-grupal-palermo-di-consentimiento_1_10482492.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/24e27892-ee25-400d-8e46-f9746a07ddb3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Declaró la víctima de violación grupal en Palermo: &quot;Nunca di mi consentimiento&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La chica de 22 años desmintió los dichos de los familiares de los acusados que aseguraron que se trató de un acto sexual consentido. Además, relató ante los jueces las secuelas psicológicas que debe afrontar desde el hecho perpetrado el 28 de febrero de 2021.</p><p class="subtitle">Juicio por violación grupal en Palermo: cinco de los imputados se negaron a declarar</p></div><p class="article-text">
        La joven de 22 a&ntilde;os v&iacute;ctima de una <strong>violaci&oacute;n grupal</strong> en el barrio porte&ntilde;o de Palermo declar&oacute; hoy en el juicio que ella <strong>jam&aacute;s dio el consentimiento</strong> para mantener relaciones sexuales con los imputados. &ldquo;Nunca hubiera prestado consentimiento para estar con un hombre, no es mi inclinaci&oacute;n sexual&rdquo;, destac&oacute; la estudiante ante el Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional (TOC) 14 porte&ntilde;o durante la segunda jornada de debate.
    </p><p class="article-text">
        Sus declaraciones desmienten lo expresado por madres y familiares de los detenidos que abogaron por la inocencia de los perpetradores del hecho y aseguraron que ella hab&iacute;a prestado su consentimiento.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ldquo;&iexcl;Esto me arruin&oacute; la vida!</strong>&rdquo;, agreg&oacute; la joven, que actualmente contin&uacute;a bajo <strong>tratamiento psicol&oacute;gico</strong> por lo sucedido. En este marco, la v&iacute;ctima y principal testigo de la causa relat&oacute; ante los jueces Gabriel Vega, Gustavo Valle y Domingo Altieri las consecuencias y traumas que afronta diariamente desde el 28 de febrero de 2021.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Me da miedo salir a la calle, que la gente me reconozca. Tengo pesadillas, siento que me voy a morir. Sue&ntilde;o que me secuestran, que me llevan en un auto a un lugar muy oscuro&rdquo;, detall&oacute; la denunciante, acompa&ntilde;ada por los abogados Hugo Figueroa y Osvaldo Cantoro.
    </p><p class="article-text">
        Hoy estaba previsto que declararan tambi&eacute;n la madre de la v&iacute;ctima y el amigo que sali&oacute; con ella a bailar aquella noche a un boliche de Palermo, pero se retir&oacute; del lugar antes de que la chica fuera abusada en el veh&iacute;culo.
    </p><p class="article-text">
        De los seis acusados, s&oacute;lo uno decidi&oacute; declarar de manera breve para clamar su inocencia, pero se neg&oacute; a responder preguntas. &ldquo;<strong>Yo no abus&eacute; de nadie y no hubo un plan para abusar de nadie&rdquo;</strong>, se&ntilde;al&oacute; <strong>&Aacute;ngel Pascual Ramos</strong> ante los magistrados.
    </p><p class="article-text">
        Se trata de uno de los muchachos m&aacute;s comprometidos en la causa ya que los videos lo registran como el primero en abusar de la denunciante en el asiento delantero del auto. Adem&aacute;s, se encontr&oacute; su perfil gen&eacute;tico en la ropa interior de la v&iacute;ctima y bajo sus u&ntilde;as, lo que indica que la chica se resisti&oacute; al acto sexual e intent&oacute; defenderse.
    </p><p class="article-text">
        Los otros cinco involucrados &#9472;Lautaro Dante Ciongo Pasotti, Thomas Fabi&aacute;n &ldquo;TH&rdquo; Dom&iacute;nguez, Francos Jes&uacute;s Lykan, Alexis Steven Cuzzoni e Ignacio Retondo&#9472; no emitieron declaraci&oacute;n hasta el momento, pero pueden solicitar hacerlo en cualquier momento del debate. Todos se encuentran bajo <strong>prisi&oacute;n preventiva</strong> por el delito cometido.
    </p><p class="article-text">
        El lunes pasado, cuando inici&oacute; el juicio, el abogado querellante expres&oacute; que espera que todos sean condenados. &ldquo;Hay una participaci&oacute;n necesaria de todos ellos. <strong>Entendemos que sin el accionar de cada uno de ellos no hubiera llegado al desenlace final esta situaci&oacute;n. </strong>Cada uno tuvo un rol preponderante&rdquo;, afirm&oacute;. 
    </p><p class="article-text">
        Actualmente, los seis j&oacute;venes est&aacute;n acusados como <strong>coautores de un &ldquo;abuso sexual con acceso carnal agravado por la intervenci&oacute;n de dos o m&aacute;s personas en concurso real con lesiones leves&rdquo;</strong>, lo cual prev&eacute; entre 8 a 21 a&ntilde;os de c&aacute;rcel. Para el fiscal y el juez que elevaron a juicio la causa, todos concretaron un &ldquo;ataque sexual masivo&rdquo; y actuaron de manera conjunta para &ldquo;satisfacer sus deseos libidinosos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, se est&aacute; debatiendo si se mantendr&aacute; esta acusaci&oacute;n, que atribuye el mismo grado de responsabilidad para la totalidad del grupo, pese a que no todos ellos llegaron a abusar de la v&iacute;ctima o si, alguno de los imputados ser&aacute; beneficiado con una calificaci&oacute;n m&aacute;s leve.
    </p><p class="article-text">
        <em>ACM con informaci&oacute;n de agencias.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiarioAR]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/declaro-victima-violacion-grupal-palermo-di-consentimiento_1_10482492.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 01 Sep 2023 23:12:30 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Declaró la víctima de violación grupal en Palermo: "Nunca di mi consentimiento"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Violación grupal,Juicio,Consentimiento,Palermo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[“Sí es sí”, a menos que lo digan las putas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/si-si-digan-putas_129_8122382.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/893f92ec-67c3-4282-8544-c9a7b89cfb06_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="“Sí es sí”, a menos que lo digan las putas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El martes, el Consejo de Ministros de España envió al congreso español el proyecto de Ley de libertades sexuales, conocida como "Sí es sí". María Riot, trabajadora sexual de Argentina viviendo en España, escribió esta columna sobre el trabajo sexual y la discusión sobre el punitivismo y el abolicionismo de la prostitución.</p><p class="subtitle">Debate. - Negar el consentimiento: a propósito de la Ley de libertades sexuales en España</p></div><p class="article-text">
        Mientras escribo esto, los mensajes que llegan a mi tel&eacute;fono uno detr&aacute;s de otro son varios. Uno de ellos es de<strong> Georgina Orellano</strong>, la Secretaria General de AMMAR mostr&aacute;ndonos fotos de las marcas que le dej&oacute; la polic&iacute;a. El martes a la noche intentando intervenir una situaci&oacute;n de violencia institucional de parte de la polic&iacute;a de la Ciudad de Buenos Aires hacia trabajadoras sexuales trans en Constituci&oacute;n, la situaci&oacute;n escal&oacute; de manera violenta y ella termin&oacute; golpeada y detenida. En otro grupo, avisan que, en Espa&ntilde;a, <a href="https://www.eldiario.es/politica/gobierno-aprueba-martes-ley-si-si-nueva-definicion-consentimiento_1_8107681.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el Consejo de Ministros </a>aprob&oacute; la<a href="https://www.eldiario.es/sociedad/gobierno-mantendra-penas-maximas-actuales-violaciones-nueva-ley-libertad-sexual_1_8106923.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> Ley Org&aacute;nica de Garant&iacute;as Integral de la Libertad Sexual</a>, una supuesta Ley feminista que si se aprueba en septiembre en Diputados, criminalizar&aacute; la cesi&oacute;n de espacios para el ejercicio del trabajo sexual y el establecimiento de relaciones laborales dentro del mismo en el estado espa&ntilde;ol.
    </p><p class="article-text">
        Hace meses la preocupaci&oacute;n de las trabajadoras sexuales en Espa&ntilde;a no es s&oacute;lo la crisis econ&oacute;mica que nos deja la pandemia sino dos proyectos de ley impulsados por dos partidos pol&iacute;ticos distintos ahora mismo en campa&ntilde;a electoral y que buscan terminar con la prostituci&oacute;n, ambos con supuestas estrategias distintas, pero que perjudicar&iacute;an las vidas y maneras de susbsistir de las putas.
    </p><p class="article-text">
        Esta ley llamada coloquialmente &ldquo;S&iacute; es S&iacute;&rdquo; impulsada por Irene Montero, del Ministerio de Igualdad espa&ntilde;ol, dice que proteger&aacute; la libertad sexual de las mujeres, centr&aacute;ndose en el consentimiento, estableciendo asistencia para delitos sexuales y fundamentalmente diciendo que ante la ausencia de un &ldquo;s&iacute; &rdquo;expl&iacute;cito de nuestra parte, no existe el consentimiento, algo bastante problem&aacute;tico ya que las relaciones sexuales son un poco m&aacute;s complejas que eso. <a href="https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/negar-consentimiento-proposito-ley-libertades-sexuales_129_7267469.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Este art&iacute;culo de Clara Serra</a> explica muy bien por qu&eacute; tendr&iacute;a un impacto negativo darle el poder al Estado para que regule nuestros deseos y relaciones. M&aacute;s all&aacute; del punto principal de la Ley, en un apartado se menciona a las personas en contexto de prostituci&oacute;n, haciendo referencia a que aunque &ldquo;existiese el consentimiento&rdquo;, las relaciones que tengamos con personas que nos alquilen departamentos o habitaciones para vivir o trabajar, son explotaci&oacute;n y por lo tanto ser&aacute;n perseguidos y multados. 
    </p><p class="article-text">
        Esta reforma del c&oacute;digo penal espa&ntilde;ol penalizar&iacute;a lo que llaman la &ldquo;tercer&iacute;a locativa&rdquo;, algo que exist&iacute;a en el c&oacute;digo penal de la &eacute;poca de la dictadura franquista en el a&ntilde;o 1973 y que pretende volverse a imponer ahora. <strong>Que el punitivismo actual comparta mecanismos e ideolog&iacute;as con la dictadura no es novedad</strong>: en Argentina a&uacute;n siguen vigentes c&oacute;digos contravencionales que vienen desde el proceso militar que permite la detenci&oacute;n de hasta 30 d&iacute;as por ejercer el trabajo sexual en la calle.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Que el punitivismo actual comparta mecanismos e ideologías con la dictadura no es novedad: en Argentina aún siguen vigentes códigos contravencionales que vienen desde el gobierno militar</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La realidad es que las putas compartimos departamentos, subalquilamos entre nosotras, trabajamos donde vivimos, muchos departamentos son regenteados por ex trabajadoras sexuales de mayor edad que al no poder jubilarse siguen ejerciendo en el comercio sexual pero organiz&aacute;ndolo porque es de lo que conocen y saben. 
    </p><p class="article-text">
        Si se aprueba la Ley del &ldquo;S&iacute; es S&iacute;&rdquo; en Espa&ntilde;a, todas podemos ser acusadas y perseguidas por el delito de trata, algo que ya sucede en Argentina ya que la Ley de trata no distingue realmente qu&eacute; es trata y qu&eacute; no, sino que toda relaci&oacute;n que tengamos con nuestro entorno -secretaria, chofer, quien cobre y organice el alquiler donde vivimos- est&aacute; explot&aacute;ndonos y es penado con c&aacute;rcel. No por nada en Argentina el 30% de las personas que est&aacute;n presas por el delito de trata son mujeres, siendo en Espa&ntilde;a el 40%, la mayor&iacute;a siendo trabajadoras sexuales o ex trabajadoras sexuales que se dedican a organizar el comercio sexual al no poder acceder a una jubilaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El <strong>trabajo sexual </strong>es el &uacute;nico trabajo donde toda relaci&oacute;n que en otra profesi&oacute;n es totalmente normalizada, es criminalizada y juzgada desde una perspectiva moral. Al existir en clandestinidad, no podemos denunciar ni visibilizar situaciones de explotaci&oacute;n laboral, de abusos o violaciones que nos sucedan ejerciendo nuestro trabajo no s&oacute;lo porque no estamos reconocidas como trabajadoras, sino porque para el abolicionismo y la sociedad, toda relaci&oacute;n que tenemos es de abuso y explotaci&oacute;n.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text"> Al existir en clandestinidad, no podemos denunciar ni visibilizar situaciones de explotación laboral, de abusos o violaciones que nos sucedan ejerciendo nuestro trabajo no sólo porque no estamos reconocidas como trabajadoras</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Las putas queremos poder denunciar cuando alquilamos en Espa&ntilde;a una habitaci&oacute;n de dos metros sin ventana a 250 euros por semana, cuando optamos por trabajar en un burdel y se quedan con el 50% o m&aacute;s y poniendo ellos sus condiciones. Queremos denunciar que no tenemos acceso a la vivienda ni a contratos de trabajo que nos permiten vivir o alquilar y que terminamos trabajando para terceros que nos explotan laboralmente aprovech&aacute;ndose de que no tenemos ning&uacute;n derecho reconocido porque trabajar de manera independiente suele ser algo complicado y que muy pocas pueden hacer.
    </p><p class="article-text">
        Los clubs y prost&iacute;bulos no van a cerrar: van a seguir existiendo en la clandestinidad y con la clandestinidad las condiciones laborales para las trabajadoras que ya son p&eacute;simas, ser&aacute;n a&uacute;n peor. Y como se&ntilde;ala <a href="https://www.instagram.com/linda_migra/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Linda Porn</a>, trabajadora sexual, migrante y madre soltera, esta ampliaci&oacute;n del art&iacute;culo187.2 es clasista, racista y machista debido a que el sector del trabajo sexual se compone mayoritariamente de personas trans, migrantes, ilegales, madres solteras y personas pobres que actualmente trabajan sin derechos laborales y en concreto sin los derechos laborales b&aacute;sicos. <strong>Este tipo de ley afectar&aacute; a todas las trabajadoras sexuales tambi&eacute;n incrementando el estigma pero no afectar&aacute; a todas por igual. Quienes ser&aacute;n el blanco principal de la polic&iacute;a siempre ser&aacute;n las trabajadoras sexuales con menos recursos.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de esta Ley, la diputada Carmen Calvo, una de las grandes opositoras a la Ley trans en Espa&ntilde;a, acaba de anunciar una campa&ntilde;a que pretende abolir la prostituci&oacute;n diciendo que ya tiene el borrador de la misma. En 2018 ya hab&iacute;a intentado imponer una Ley contra la trata que buscaba penalizar al cliente y ahora, tres a&ntilde;os despu&eacute;s, vuelve con una propuesta similar que &ldquo;permita impedir la prostituci&oacute;n&rdquo; con el argumento de &ldquo;<strong>No nos enga&ntilde;emos, hay trata porque hay prostituci&oacute;n. Si no hay prostituci&oacute;n, no hay trata. </strong>El<strong> </strong>plan buscar&aacute; no solo &rdquo;sacar a las mujeres de la prostituci&oacute;n&ldquo; sino darles alternativas, &rdquo;de verdadero trabajo, porque la prostituci&oacute;n no es trabajo, es una esclavitud&ldquo;.<strong> </strong>
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Cu&aacute;l ser&iacute;a el verdadero trabajo, Carmen Calvo? &iquest;Trabajar limpiando su casa? &iquest;Qu&eacute; vuelva a mis trabajos precarios de camarera o en el call center? &iquest;Esos trabajos mal pagos y con malas condiciones laborales que como persona con problemas de salud mental que me dificultan mantener trabajos de ocho horas o m&aacute;s todos los d&iacute;as me son imposibles de sostener pero que a usted le parecen m&aacute;s dignos simplemente porque no uso mi sexualidad? &iquest;Esos puestos laborales tambi&eacute;n en precariedad y feminizados como trabajadora de limpieza o costura que pretenden que ejerzamos en los cursos de alternativas laborales que brinda el estado abolicionista para las personas que ejercemos la prostituci&oacute;n?
    </p><p class="article-text">
        <strong>Para quienes luchamos por la legalizaci&oacute;n del aborto, sabemos c&oacute;mo la prohibici&oacute;n y criminalizaci&oacute;n de algo que existe y que es imposible de impedir, solo hace que esto suceda en la clandestinidad y con m&aacute;s derechos vulnerados. &iquest;Por qu&eacute; con la prostituci&oacute;n pasar&iacute;a lo contrario?</strong> &iquest;Por qu&eacute; hay personas que aunque no abortar&iacute;an ellas mismas entienden que las dem&aacute;s tienen derecho a hacerlo en condiciones donde no corra riesgo su vida? &iquest;Por qu&eacute; con la prostituci&oacute;n s&iacute; se puede legislar de acuerdo a una opini&oacute;n y perspectiva moral frente a la sexualidad pero en otras leyes nos oponemos y luchamos para que no suceda?
    </p><p class="article-text">
        Todo esto aparece en un contexto dentro del estado Espa&ntilde;ol, no solo a un a&ntilde;o de una pandemia donde todos los trabajadores fuimos afectados, sino luego de un a&ntilde;o donde las trabajadoras sexuales no recibieron ning&uacute;n tipo de ayuda desde el Gobierno por lo que nos organizamos nosotras mismas para acercarnos alimentos y algo de plata para ayudar a pagar el alquiler. Cerraron los clubs de alterne y m&aacute;s de 60.000 mujeres, muchas de las cuales no solo trabajaban sino que viv&iacute;an ah&iacute;, quedaron en la calle sin ninguna alternativa, ayuda o soluci&oacute;n. Por esos primeros meses circulaban mensajes de desesperaci&oacute;n y otros de llamados a la calma para poder organizarnos, armar un <em>crowdfunding</em>, alertarnos de alguna situaci&oacute;n cr&iacute;tica de alguna compa&ntilde;era y buscar qu&eacute; hacer. As&iacute; armamos redes de apoyo y de supervivencia, mientras varias activistas abolicionistas <a href="https://blogs.publico.es/otrasmiradas/30361/el-abolovirus/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>festejaban que gracias al coronavirus ve&iacute;an el fin de la prostituci&oacute;n</strong></a><strong> </strong>. Ahora la situaci&oacute;n sigue siendo cr&iacute;tica ya que estamos viviendo el impacto econ&oacute;mico del Covid-19, la falta de dinero de los clientes y con ello nuestra desestabilidad econ&oacute;mica que nos impide pagar el alquiler y para la mayor&iacute;a, dar de comer a sus hijos. Estudios demuestran que m&aacute;s del 80% de las TS son madres o tienen a una persona dependiente a cargo. Como el resto de los trabajadores que se suben a un subte abarrotado de gente en hora pico para ir a trabajar, las putas tambi&eacute;n nos estamos poniendo en riesgo todos los d&iacute;as exponi&eacute;ndonos al coronavirus y trabajando igual porque sino no comemos. La diferencia es que, en pa&iacute;ses donde la prostituci&oacute;n est&aacute; descriminalizada y reconocida como un trabajo como Nueva Zelanda, las trabajadoras sexuales accedieron a ayudas o pudieron tener su derecho al paro, un subsidio que se recibe por situaci&oacute;n de desempleo o la imposibilidad de trabajar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ambas leyes, que se presentan entre s&iacute; como una carrera entre dos feministas institucionales de partidos distintos para ver qui&eacute;n gana y se queda como la autora de una ley que persiga la prostituci&oacute;n, no contaron con ninguna trabajadora sexual para el armado de las mismas: la petici&oacute;n de reunirnos con el Ministerio de Igualdad en Espa&ntilde;a sigue siendo sido ignorada.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Puede legislarse a trav&eacute;s de valores morales y dogmas ideol&oacute;gicos sin pensar en las personas a las que impactar&aacute;n esas reformas y en las consecuencias terribles en sus vidas?
    </p><p class="article-text">
        Irene Montero, una de las ministras espa&ntilde;olas detr&aacute;s de la ley respondi&oacute; a la pregunta que le hizo una periodista en un canal de televisi&oacute;n acerca de qu&eacute; pasar&aacute; con las prostitutas que ejercen la prostituci&oacute;n de manera voluntaria y que quedar&aacute;n desamparadas sin nadie que les alquile un lugar donde vivir o trabajar por miedo a ser perseguidos y multados por proxenetas: &ldquo;<a href="https://www.instagram.com/p/CMsqroEDLgY/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ese es el debate del feminismo: Yo soy abolicionista</a>.&rdquo; 
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                El proyecto de Ley Libertad Sexual en España abrió el debate sobre el abolicionismo en la prostitución                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        &iquest;Por qu&eacute; nuestras vidas son un debate? &iquest;Por qu&eacute; una Ministra puede darse el lujo de pasearse por la televisi&oacute;n hablando de nosotras mientras nos niega una reuni&oacute;n para escucharnos lo que tenemos para decir sentenciando que la decisi&oacute;n ya ha sido tomada en base a una posici&oacute;n moral m&aacute;s all&aacute; de los efectos reales que empujaran a las putas a a&uacute;n m&aacute;s clandestinidad? &iquest;Suceder&iacute;a lo mismo con tanta tranquilidad si se hablara y decidiera as&iacute; sobre otro sujeto pol&iacute;tico? &iquest;Por qu&eacute; las vidas y opiniones de las putas valen tan poco que los pol&iacute;ticos, y especialmente el feminismo institucional, manosean nuestras existencias a su favor y juegan con nuestras vidas para armar campa&ntilde;as electorales feministas que solo promueven m&aacute;s punitivismo y no el reconocimiento de derechos que tanto merecemos para poder enfrentarnos a la explotaci&oacute;n laboral, el estigma y la marginalizaci&oacute;n que nos enfrentamos d&iacute;a a d&iacute;a?&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">¿Por qué las vidas y opiniones de las putas valen tan poco que los políticos, y especialmente el feminismo institucional, manosean nuestras existencias a su favor y juegan con nuestras vidas para armar campañas electorales feministas? </p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &iquest;Por qu&eacute; en un contexto de pleno desamparo frente a la crisis econ&oacute;mica que afrontamos ahora, por lo &uacute;nico que hablan sobre las putas es para perseguirnos? Perseguir nuestro entorno y a los clientes solo aumenta nuestra marginalizaci&oacute;n, vulneraci&oacute;n y estigma y as&iacute; lo han demostrado organismos internacionales como<a href="https://www.amnesty.org/es/latest/news/2016/05/amnesty-international-publishes-policy-and-research-on-protection-of-sex-workers-rights/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> Amnist&iacute;a Internacional</a>. <strong>No queremos regulaci&oacute;n ni reglamentaci&oacute;n, queremos decriminalizaci&oacute;n y un marco de derechos. </strong>Queremos contar con los mismos derechos que cualquier otro trabajador. Queremos dejar de enfrentarnos a multas, persecuciones, hostigamiento por parte de la polic&iacute;a y violencia institucional. Queremos que termine el acoso y odio por parte de un sector del feminismo que ataca a quienes damos la cara y nos sindicalizamos. Queremos que dejen de obligarnos a &ldquo;reinsertarnos socialmente&rdquo; d&aacute;ndonos trabajos a&uacute;n m&aacute;s precarizados. Queremos que si una persona es v&iacute;ctima de trata, se le brinden los recursos necesarios para que salga de esa situaci&oacute;n. Queremos que si una compa&ntilde;era quiere dejar de ejercer la prostituci&oacute;n, tenga acceso a otras alternativas laborales reales y no lo que se ofrece actualmente. Queremos la abolici&oacute;n de la Ley de extranjer&iacute;a que es la que sigue perpetuando que exista la trata y la violencia hacia las personas migrantes.
    </p><p class="article-text">
        Queremos trabajar sin ser perseguidas por la polic&iacute;a ni por el feminismo institucional.
    </p><p class="article-text">
        No deber&iacute;amos estar en el a&ntilde;o 2021 a&uacute;n pidiendo esto.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>MR</strong></em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Nota de la autora: las trabajadoras sexuales junto a aliadas feministas pro derechos lanzamos un </em><a href="https://feministasproderechos.org/esp/home/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Manifiesto</em></a><em> en contra de la reforma de la Ley de Libertades Sexuales &ldquo;S&iacute; es S&iacute;&rdquo; en Espa&ntilde;a y que ya cuenta con m&aacute;s de 3.000 firmas. Pod&eacute;s sumar tu firma para detener la criminalizaci&oacute;n a las trabajadoras sexuales y mostrar apoyo por el reconocimiento de derechos.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[María Riot]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/si-si-digan-putas_129_8122382.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 10 Jul 2021 03:01:28 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[“Sí es sí”, a menos que lo digan las putas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Trabajo sexual,Consentimiento,Abolicionismo,Feminismos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Negar el consentimiento: a propósito de la Ley de libertades sexuales en España]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/negar-consentimiento-proposito-ley-libertades-sexuales_129_8122462.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a743b569-1441-4fb2-81f5-bd7477fe0072_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Negar el consentimiento: a propósito de la Ley de libertades sexuales en España"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Pensar la sexualidad como si las mujeres estuvieran siempre en condiciones de desigualdad insuperable, como si siempre estuvieran en peligro, como si la intimidación no se produjera en determinados contextos sino que el sexo fuera siempre intimidatorio, es altamente reaccionario, asegura la autora de esta columna de opinión. Y suma una mirada al debate sobre los derechos de las y los trabajadores sexuales en España y en Argentina.</p></div><p class="article-text">
        En el contexto de diversos debates que atravesaban al feminismo franc&eacute;s en los a&ntilde;os dos mil, Judith Butler, <a href="https://vacarme.org/article392.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en una entrevista</a> en la que se le preguntaba su opini&oacute;n acerca de las controversias del momento, se remontaba a la escisi&oacute;n del feminismo norteamericano en los a&ntilde;os 80. Butler recordaba el debate abierto por Catherine MacKinnon sobre el acoso sexual, punto de inicio de un cisma dentro del movimiento feminista que ha llegado hasta hoy. En <em>The sexual harassment of working women (1979), </em>MacKinnon problematizaba la capacidad de las mujeres trabajadoras para decir &ldquo;no&rdquo; a las insinuaciones sexuales de hombres en posiciones de poder. La autora quer&iacute;a poner sobre la mesa el hecho de que en los contextos laborales las mujeres que rechazaban invitaciones sexuales por parte de sus jefes se expon&iacute;an a represalias y que, por lo tanto, su capacidad de consentir y expresar su voluntad quedaba en entredicho.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esta llamada de atenci&oacute;n de MacKinnon sobre los espacios laborales -a los que Butler a&ntilde;ade los espacios universitarios y podr&iacute;amos a&ntilde;adir otros ejemplos en los que se da una gran concentraci&oacute;n de poder en puestos mayoritariamente ocupados por hombres (pensemos, por ejemplo, en el ej&eacute;rcito)- podr&iacute;a haber tenido como conclusi&oacute;n que hay que contextualizar la sexualidad. Cuando una persona tiene un gran poder sobre la vida de otra y tiene, en consecuencia, la posibilidad de abusar de ese poder, podr&iacute;amos ser puntualmente, y en algunas ocasiones debidamente justificadas, m&aacute;s exigentes con las pruebas o garant&iacute;as que necesitamos para dar por buena la capacidad de consentir de las personas en posiciones subalternas, generalmente las mujeres.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text"><em><strong>Del acoso sexual a la sexualidad como acoso</strong></em></h3><p class="article-text">
        Sin embargo, como dice Butler, &ldquo;Catherine MacKinnon tom&oacute; una direcci&oacute;n diferente. Pronto a&ntilde;adi&oacute; a su argumento inicial que los hombres tienen el poder y que las mujeres no lo tienen; y que el acoso sexual es un modelo, un paradigma que permite pensar las relaciones sexuales heterosexuales como tales. En alianza con Andrea Dworking, MacKinnon llega a describir a los hombres como si siempre estuvieran en la posici&oacute;n dominante, y como si la dominaci&oacute;n fuera su &uacute;nico objetivo, as&iacute; como su &uacute;nico objeto de deseo sexual. A mi parecer, <em>esta evoluci&oacute;n fue un error tr&aacute;gico</em>. En consecuencia, la estructura del acoso sexual dejaba de ser concebida como una contingencia determinada por un contexto institucional: se generaliz&oacute; hasta el punto de manifestar una estructura social en la que los hombres dominan y las mujeres son dominadas. Por tanto, las mujeres eran siempre v&iacute;ctimas de chantaje, se encontraban siempre en un ambiente hostil. Peor todav&iacute;a, el mundo mismo era un ambiente hostil y el chantaje era simplemente el modus operandi de la heterosexualidad&rdquo; (Butler, 2003). Esta extensi&oacute;n del acoso sexual, convertido en la l&oacute;gica misma de la sexualidad, llev&oacute; al feminismo abolicionista a considerar el sexo como un terreno inevitablemente peligroso para las mujeres, a convertir la pornograf&iacute;a en el s&iacute;mbolo y la representaci&oacute;n privilegiada de ese paradigma sexual, a demandar un fuerte papel protector del estado y a poner en marcha pol&iacute;ticas prohibicionistas y punitivas en nombre de nuestra seguridad. Bajo las premisas de un enorme sistema de abuso de poder generalizado, el feminismo generaliz&oacute; tambi&eacute;n, y de modo igualmente sistem&aacute;tico, la incapacidad que las mujeres tenemos de dar nuestro consentimiento. Y este feminismo no solamente puso en entredicho la capacidad de decir &ldquo;no&rdquo; que ten&iacute;an las mujeres en el terreno de la pornograf&iacute;a o de cualquier forma de trabajo sexual. Declar&oacute; antifeminista el sadomasoquismo y otras muchas formas supuestamente violentas o denigrantes de sexualidad ya que, aunque las mujeres las aceptaran -aunque dijeran explicitamente s&iacute;- no estaban en condiciones de consentirlas con libertad. As&iacute;, el abolicionismo norteamericano infantiliz&oacute; a las mujeres y restaur&oacute; en nombre del feminismo un puritanismo sexual que encontr&oacute; felices alianzas con el moralismo conservador de la derecha americana de Reagan.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text"><em><strong>De la Manada como caso a la Manada como modelo</strong></em></h3><p class="article-text">
        Aquellos debates norteamericanos, pertinentes para Butler para pensar las encrucijadas del feminismo franc&eacute;s de hace dos d&eacute;cadas, son igualmente iluminadores para comprender nuestro propio contexto de hoy. Los &uacute;ltimos a&ntilde;os los peri&oacute;dicos y las televisiones se han llenado de casos en los que la capacidad de las mujeres para consentir una relaci&oacute;n sexual -bien por ser menores de edad, por haber consumido drogas, por estar inconscientes- se ve&iacute;a completamente anulada o seriamente comprometida. Este tipo de ejemplos han cobrado una enorme presencia, sobre ellos hemos centrado nuestros an&aacute;lisis y nuestros imaginarios para pensar la libertad sexual. El caso de la Manada es probablemente el acontecimiento m&aacute;s relevante de un giro que, como el feminismo de MacKinnon, nos lleva a una mirada sobre la sexualidad que toma la parte por el todo. As&iacute; como las relaciones sexuales en contextos laborales nos obligaban a pensar el consentimiento en condiciones de especial desigualdad institucional, el caso de la Manada pon&iacute;a sobre la mesa que puede haber ocasiones en las que una importante desigualdad o un contexto altamente intimidatorio -por ejemplo cinco hombres en un portal- ponga especialmente en cuesti&oacute;n la libertad de una mujer para expresar su voluntad. En efecto, a veces no es posible decir &ldquo;no&rdquo; y es imprescindible que nuestras leyes tengan instrumentos para juzgar correctamente esos casos excepcionales, pero como dice Luc&iacute;a Gonz&aacute;lez Mendiondo, <a href="https://ctxt.es/es/20200115/Politica/30591/lucia-gonzalez-mendiondo-feminismo-de-genero-el-genero-y-los-sexos-puritanismo.htm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;no podemos actuar contra las agresiones sexuales tomando La Manada como modelo</a>&rdquo;. Una cosa es pedir que las leyes tengan herramientas para abordar correctamente los contextos particulares en los que el consentimiento est&aacute; comprometido, resulta particularmente problem&aacute;tico o est&aacute; directamente imposibilitado. Otra muy distinta es extender una visi&oacute;n de la sexualidad en la que las mujeres son, m&aacute;s all&aacute; de todo contexto, incapaces de decir siempre que no o expresar la voluntad. Pensar la sexualidad como si las mujeres estuvi&eacute;ramos siempre en condiciones de desigualdad insuperable, como si siempre estuvi&eacute;ramos en peligro, como si la intimidaci&oacute;n no se produjera en determinados contextos sino que el sexo fuera siempre intimidatorio, es altamente reaccionario. Consolida la tradicional imagen femenina de la fragilidad y la vulnerabilidad y acaba reproduciendo el lugar que el patriarcado siempre ha asignado a las mujeres y fortificando los l&iacute;mites de nuestra libertad sexual.
    </p><h3 class="article-text"><em><strong>Del "no es no" al "s&oacute;lo s&iacute; es s&iacute;</strong></em><strong>&rdquo;</strong></h3><p class="article-text">
        Este giro en la mirada sobre la sexualidad ha sido en parte potenciado por el uso que ha tenido el lema &ldquo;s&oacute;lo s&iacute; es s&iacute;&rdquo; en un contexto social sacudido por el caso de La Manada. El problema, justamente, es ese. El contexto amenazador de aquel portal oscuro no es el mundo en el que vivimos y pensar desde ese escenario el conjunto de la sexualidad limita y restringe las posibilidades de ampliar nuestra libertad al instaurar un escenario de peligro que acaba trayendo consigo la negaci&oacute;n de nuestra voluntad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si el lema<strong> &ldquo;no es no&rdquo;</strong> ha sido tan importante para expresar las demandas de libertad del feminismo es porque hace saber a la sociedad y a los hombres que en cualquier momento las mujeres pueden retirar su consentimiento en el marco de las relaciones sexuales y que esa negativa, una expresi&oacute;n expl&iacute;cita de la voluntad, debe ser absolutamente respetada. Ese mensaje es importante no s&oacute;lo hacia los hombres, es importante para todas las mujeres. Porque, en efecto, rompe con las demandas de disponibilidad y complacencia que una educaci&oacute;n patriarcal nos hace a todas nosotras y porque nos dice que esa ruptura es posible, que somos capaces de hacerla, porque nos anima a tomar la palabra, porque nos empuja y nos empodera. Todas sabemos lo que pesan los mandatos de g&eacute;nero patriarcales: decir que no requiere un aprendizaje, es una superaci&oacute;n y una conquista. Ayudarnos entre todas a aprenderlo es una tarea feminista y este lema expresa la voluntad de llevarla a cabo. Los hombres deben aprender a respetar la voluntad de las mujeres, las mujeres tenemos que aprender a expresarla. Y es esa confianza en que podemos ser capaces de decir que no -junto a la garant&iacute;a legal de que ese no ser&aacute; respetado- la que puede dar a las mujeres seguridad no s&oacute;lo en el Estado y su intermediaci&oacute;n, sino seguridad en nosotras mismas. Es esa seguridad la que puede empoderarnos para adentrarnos con confianza y libertad en un terreno sexual que solamente si deja de ser puro peligro, podr&aacute; ser tambi&eacute;n un lugar en el que nos esperan placeres. El sexo no es solo un campo de amenazas pero tampoco est&aacute; exento de zonas oscuras, de dudas y falta de certezas. Las mujeres seremos m&aacute;s libres si tenemos herramientas para asumir las incertidumbres de la sexualidad y salir ilesas de ellas, si no cambiamos los riesgos que acompa&ntilde;an a la libertad por proteccionismos securitarios.
    </p><p class="article-text">
        El giro hacia el lema &ldquo;solo s&iacute; es s&iacute;&rdquo;, vinculado a los casos judiciales en los que expresar una voluntad clara no es posible -ni por tanto exigible hacia las mujeres-, nos lleva m&aacute;s bien a un escenario en el que, en ausencia de un s&iacute; expl&iacute;cito, hay que presumir la negativa sistem&aacute;tica de las mujeres. Todo lo que no sea un clar&iacute;simo s&iacute; ha de ser entendido como un clar&iacute;simo no. A pesar de que pueda parecer un lema afirmativo, supone una extensi&oacute;n del campo del no y comunica a toda la sociedad que, por defecto, las mujeres no desean sexo. &iquest;Es esta una imagen empoderadora? &iquest;Rompe con los estereotipos patriarcales? &iquest;O acaso los consolida y los refuerza?&nbsp; Este lema, de nuevo, no manda solo un mensaje a la sociedad, lo manda tambi&eacute;n a las mujeres. Asume la ausencia generalizada de las condiciones para decir que no, renuncia a trabajar para hacernos m&aacute;s capaces de expresarlo y, dada por perdida esa posibilidad, otorga al Estado protector el deber de decirlo por todas nosotras.
    </p><h3 class="article-text"><em><strong>De la libertad a la seguridad</strong></em></h3><p class="article-text">
        Algunos de los discursos que han sido hegem&oacute;nicos estos a&ntilde;os han comprado por completo, como el feminismo americano abolicionista,&nbsp; la idea de que el gran obst&aacute;culo para la libertad sexual de las mujeres es la sexualidad depredadora de los hombres. Olvidan que ese no es ning&uacute;n relato que no haya explotado ya el propio patriarcado, que lleva siglos advirtiendo a todas las caperucitas del peligro que suponen los lobos. Lo realmente peligroso para nuestro orden social es el placer sexual de las mujeres y la principal manera de restringirlo ha sido asociar el sexo al peligro y fomentar nuestro miedo. Ese miedo existe, es real y las mujeres lo conocemos. &iquest;Pero cu&aacute;les son los discursos feministas que necesitamos para afrontarlo? Es importante preguntarnos si la explotaci&oacute;n medi&aacute;tica y pol&iacute;tica que los &uacute;ltimos a&ntilde;os se ha hecho de determinados imaginarios no ha contribuido en parte a una extensi&oacute;n del acoso no como caso particular sino como modelo, como paradigma, como l&oacute;gica generalizada de las relaciones sexuales. Y si esta hipertrofia del poder de los hombres y de la vulnerabilidad de las mujeres no puede devenir paralizante para nuestro deseo. Debemos preguntarnos si determinados discursos no han servido en parte para fortalecer los roles pasivos que el patriarcado asigna a las mujeres, si ciertos marcos que estamos asentando no invisibilizan y niegan justamente las desobediencias femeninas. Cuando las mujeres toman la iniciativa, cuando se arriesgan a explorar lo que desean, cuando se lanzan sin tener todo asegurado, cuando asumen las incertidumbres que implica ser parte activa en la negociaci&oacute;n de sus deseos, cuando exploran los deseos propios y ajenos -sin tener, por cierto, un s&iacute; expl&iacute;cito por el otro lado-, lo hacen justamente desoyendo los mandatos patriarcales. &iquest;No es eso justamente ganar libertad sexual para las mujeres? &iquest;No hay que avanzar por ese camino? &iquest;No hay que ensanchar esas posibilidades? &iquest;Por qu&eacute; pensamos que regular ese juego solo restringe la iniciativa de los hombres? &iquest;No restringe tambi&eacute;n la libertad sexual de las mujeres?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
         <a href="https://www.elsaltodiario.com/feminismos/rita-segato-hay-que-demostrar-hombres-expresar-potencia-violencia-senal-debilidad" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;Hay un error muy grande que est&aacute; ocurriendo en algunos feminismos -dice Rita Segato-: una presi&oacute;n para entregar a una instancia ajena (el Estado) la negociaci&oacute;n de nuestro deseo.&rdquo;</a> La promesa securitaria de un sexo sin ambig&uuml;edades ni oscuridades, de un sexo explicitado, previamente pactado y garantizado por un Estado que vela por su transparencia supone asumir que en una sexualidad m&aacute;s espont&aacute;nea y menos regulada solo ganan los hombres. Supone, por tanto, olvidar que si el control y la vigilancia sexual ha tenido unas perjudicadas estas han sido fundamentalmente las mujeres.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>Negar el consentimiento en nombre del consentimiento</strong></em>
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; pasa cuando, en lugar de contextualizar la sexualidad, convertimos el abuso sexual&nbsp; en un paradigma? &iquest;Cu&aacute;les son las consecuencias de considerar que todas somos demasiado peque&ntilde;as para la magnitud de los peligros, que todas estamos ante un jefe acosador, que todas somos estudiantes ante el poder de un profesor, que todas somos ni&ntilde;as entre lobos, que todas estamos en un portal oscuro, que todas somos menores de edad, que todas tenemos nuestra voluntad anulada? &iquest;C&oacute;mo har&iacute;amos si tuvi&eacute;ramos que proteger a las mujeres no de ciertos contextos hostiles sino de un mundo mismo que se ha vuelto hostil? Ese error tr&aacute;gico al que hac&iacute;a referencia Butler es el que separa dos feminismo muy distintos. Uno dedicado a legislar para hacer posible que las mujeres puedan decir &ldquo;no&rdquo;, porque es eso justamente lo que ampl&iacute;a la posibilidad de poder explorar sus deseos sin miedo. Un feminismo comprometido, por tanto, con poner en marcha en el mundo las condiciones -a veces jur&iacute;dicas pero sobre todo econ&oacute;micas, educativas, culturales, etc- de nuestra independencia y nuestra libertad. El otro feminismo posible es el que nos aboca a resignarnos en nuestra indefensi&oacute;n, que asume que siempre seremos v&iacute;ctimas, que no podremos decir que &ldquo;no&rdquo; y que aspira, a lo sumo, a mitigar el dolor y penalizar los da&ntilde;os.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Actualmente est&aacute; en debate en nuestro pa&iacute;s una propuesta de <em>Ley de libertades sexuales </em>que incorpora entre sus art&iacute;culos algunas propuestas positivas pero que, en conjunto, supone la consolidaci&oacute;n de un giro conservador en la manera de abordar la sexualidad. Partiendo de la premisa de que las mujeres tienen m&aacute;s necesidad de seguridad y protecci&oacute;n que de libertad, esta reforma legislativa est&aacute; centrada en la protecci&oacute;n de la violencia y no en la ampliaci&oacute;n del campo del placer, implica una apuesta securitaria por la regulaci&oacute;n de nuestro deseo y por el arbitraje estatal sobre la sexualidad. Es decir, ampl&iacute;a el papel del Estado en las negociaciones sexuales porque asume que decir &ldquo;no&rdquo; por parte de las mujeres no es dif&iacute;cil a veces, es dif&iacute;cil siempre. Implica, por consiguiente, una extensi&oacute;n del punitivismo. Propone la creaci&oacute;n de nuevos delitos, entre ellos un nuevo delito de acoso sexual que pretende combatir el machismo y los comportamientos sexistas leves mediante el c&oacute;digo penal. &iquest;De verdad cuando el feminismo tiene tanta hegemon&iacute;a hemos de combatir los comportamiento sexistas que nos incomodan con multas y penas y no a trav&eacute;s de la cultura, la educaci&oacute;n y las batallas ideol&oacute;gicas que estamos en condiciones de librar?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y, por &uacute;ltimo, supone una limitaci&oacute;n de nuestro consentimiento y una negaci&oacute;n de nuestra voluntad, incorporando a nuestro ordenamiento jur&iacute;dico delitos de explotaci&oacute;n sexual que quedan fijados &ldquo;a&uacute;n con el consentimiento de la persona&rdquo;. Ahora bien, esa indiferencia ante el consentimiento de las trabajadoras del sexo que forma parte del pensamiento abolicionista no es solo un cuestionamiento hacia la capacidad de consentir de las prostitutas, es la consecuencia inevitable de un feminismo que ya ha puesto en duda y de modo generalizado la capacidad de consentir de todas las mujeres. Y es que, en efecto, como demuestra la evoluci&oacute;n del feminismo radical americano, el abolicionismo no es solo una posici&oacute;n concreta limitada al asunto de la prostituci&oacute;n, es una filosof&iacute;a y una manera de pensar la sexualidad. La alerta de Judith Butler tiene plena vigencia hoy: se empieza poniendo en cuesti&oacute;n la capacidad de las mujeres para decir que &ldquo;no&rdquo; m&aacute;s all&aacute; de ciertos contextos cuidadosamente limitados y se acaba cuestionando a las mujeres tambi&eacute;n cuando dicen que s&iacute;. Por eso esta reforma, defendida en nombre de la centralidad del consentimiento, incorpora lo que siempre ha incorporado el feminismo conservador y securitario, una negaci&oacute;n de nuestro consentimiento. En otras palabras:&nbsp; una desconfianza en nuestra libertad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>CS</strong></em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Clara Serra]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/negar-consentimiento-proposito-ley-libertades-sexuales_129_8122462.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 09 Jul 2021 21:29:15 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Negar el consentimiento: a propósito de la Ley de libertades sexuales en España]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Trabajo sexual,Feminismos,Judith Butler,Consentimiento,Abolicionismo]]></media:keywords>
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