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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Abolicionismo]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/abolicionismo/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Abolicionismo]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[El debate sobre la prostitución, mucho más que abolir o regular]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/debate-prostitucion-abolir-regular_1_9067974.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4c95b60a-7cc1-4d93-b092-07efaa40be7d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El debate sobre la prostitución, mucho más que abolir o regular"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El eterno dilema que alberga el movimiento feminista y en España se ha trasladado al ámbito político sobre cómo afrontar la prostitución y también cuenta con voces matizadas que trascienden la división e intentan poner el foco en los posibles consensos.</p><p class="subtitle">La ley del PSOE sobre prostitución da su primer paso con el apoyo del PP y el voto dividido de Unidas Podemos</p></div><p class="article-text">
        Si hay un tema que ha dividido hist&oacute;ricamente al feminismo ese es, sin duda, la<strong> prostituci&oacute;n</strong>. Desde la teor&iacute;a &ndash;cu&aacute;l es el significado de la prostituci&oacute;n y su contribuci&oacute;n al patriarcado&ndash;, a la pr&aacute;ctica &ndash;c&oacute;mo abordar el asunto con pol&iacute;ticas concretas y cu&aacute;les pueden ser los efectos colaterales&ndash; pasando por los interrogantes y el debate &ndash;&iquest;no es tambi&eacute;n el trabajo dom&eacute;stico una instituci&oacute;n patriarcal sostenida mayoritariamente por mujeres explotadas?, &iquest;es posible decidir libremente cuando no tienes otras opciones?, &iquest;hay un sexo bueno y uno malo?&ndash;. Lo que sucede en muchos pa&iacute;ses tambi&eacute;n pasa en Espa&ntilde;a. La ley del solo s&iacute; es s&iacute;, primero, <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/ley-psoe-prostitucion-da-primer-paso-reticencias-pleno-excepto-pp_1_9059841.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">y la proposici&oacute;n de ley del PSOE para luchar contra el proxenetismo</a> despu&eacute;s,  han vuelto a traer a la arena pol&iacute;tica el debate.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de la polarizaci&oacute;n, alimentada por la pugna pol&iacute;tica sobre la hegemon&iacute;a de las pol&iacute;ticas de igualdad, el debate cuenta tambi&eacute;n con voces feministas matizadas. Entre el binomio aparentemente inamovible de abolici&oacute;n o regulaci&oacute;n hay posiciones que toman ideas y propuestas de ambos lados, que comparten objetivo pero no necesariamente argumentos y medidas o que apuestan por no poner el foco en la divisi&oacute;n e intentar construir consensos.
    </p><p class="article-text">
        Exdirectora del Instituto de las Mujeres y ahora diputada de Unidas Podemos en la Asamblea de Madrid, Beatriz Gimeno es una de las feministas abolicionistas que m&aacute;s ha investigado y escrito sobre el asunto. Se muestra rotundamente abolicionista y partidaria de la propuesta que ha presentado el PSOE <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/ley-psoe-prostitucion-da-primer-paso-reticencias-pleno-excepto-pp_1_9059841.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">y que ha sido admitida a tr&aacute;mite en el Congreso.</a> Cree, eso s&iacute;, que no se le puede denominar una ley abolicionista. &ldquo;Es una modificaci&oacute;n del C&oacute;digo Penal para penalizar el proxenetismo. Una ley abolicionista tiene que ser una norma completa, con medidas de apoyo, con itinerarios reales de salida de la prostituci&oacute;n y que tenga en cuenta que el 80 o el 90% de quienes la ejercen est&aacute;n en situaci&oacute;n irregular&rdquo;, explica. Gimeno pone como ejemplo la Ley Org&aacute;nica Abolicionista del Sistema Prostitucional que <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/7-000-manifestantes-reclaman-madrid-ley-abolicion-prostitucion_1_9033372.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">ha elaborado la Plataforma Estatal de Organizaciones de Mujeres por la Abolici&oacute;n de la Prostituci&oacute;n</a> y que s&iacute; incluye todo un cap&iacute;tulo dedicado a medidas concretas para las mujeres.
    </p><p class="article-text">
        Gimeno subraya que la abolici&oacute;n deber&iacute;a pasar necesariamente o bien por la derogaci&oacute;n de la Ley de Extranjer&iacute;a o bien por una reforma y una regularizaci&oacute;n que permitiera a las mujeres en situaci&oacute;n irregular salir de la espiral de vulnerabilidad y miedo. Es ese punto, el de cambiar la Ley de Extranjer&iacute;a, el que quiz&aacute; genera m&aacute;s consenso entre distintas posiciones. La soci&oacute;loga Amparo Las&eacute;n, cr&iacute;tica con los postulados te&oacute;ricos que sostienen las posiciones m&aacute;s abolicionistas, sostiene que no puede descontextualizarse la prostituci&oacute;n de las condiciones en las que se da. &ldquo;&iquest;Qu&eacute; posibilidades tienen estas mujeres de hacer otras cosas?, &iquest;cu&aacute;l es su situaci&oacute;n legal?&rdquo;, se pregunta. Abordar la Ley de Extranjer&iacute;a es tambi&eacute;n para ella condici&oacute;n indispensable para mejorar la situaci&oacute;n legal y el marco en el que se mueven las mujeres que ejercen la prostituci&oacute;n. 
    </p><h3 class="article-text">Trata, explotaci&oacute;n, prostituci&oacute;n</h3><p class="article-text">
        Las&eacute;n afirma que hay que diferenciar fen&oacute;menos que, aunque se relacionan, tienen diferencias, como es la prostituci&oacute;n, la trata y la explotaci&oacute;n. &ldquo;Me preocupa la precariedad, la trata y la explotaci&oacute;n, pero toda, la que tiene fines de explotaci&oacute;n sexual, pero tambi&eacute;n la laboral, la que se produce para el trabajo dom&eacute;stico o el trabajo agr&iacute;cola. Me preocupa la falta de derechos y la vulneraci&oacute;n de quienes se dedican la trabajo sexual&rdquo;, dice. &ldquo;Al mismo tiempo no puedo obviar que hay una estigmatizaci&oacute;n de la prostituci&oacute;n que est&aacute; relacionada precisamente con la precariedad o que est&aacute; atravesada por la dominaci&oacute;n masculina y el g&eacute;nero, pero como lo est&aacute; el resto de la sociedad o de las relaciones laborales. &iquest;O no est&aacute;n atravesadas por el patriarcado las condiciones del empleo dom&eacute;stico?&rdquo;, prosigue.
    </p><p class="article-text">
        Para Martina Kapl&uacute;n, experta en g&eacute;nero y trata que se define como abolicionista, la prostituci&oacute;n &ldquo;atenta contra la mera idea de igualdad entre hombres y mujeres&rdquo; y no comparte la idea de que pueda ser considerado &ldquo;un trabajo como otro cualquiera&rdquo;. En lo que s&iacute; insiste es en diferenciar fen&oacute;menos, aunque considera &ldquo;clave&rdquo; no hacer &ldquo;una minimizaci&oacute;n&rdquo; del peso de la trata en la prostituci&oacute;n. &ldquo;Son diferentes y confundirlo no es un discurso que ayuda. No es lo mismo una mujer que se ha visto abocada a la prostituci&oacute;n por necesidad que otra que ha sido trasladada de otro pa&iacute;s y obligada y forzada&rdquo;, sostiene Kapl&uacute;n. A&uacute;n as&iacute;, reconoce que no se puede obviar que &ldquo;tienen una relaci&oacute;n muy estrecha&rdquo; y que existe la trata donde existe la prostituci&oacute;n. &ldquo;Los consumidores y el mercado son los mismos. Y esto hay que decirlo claramente&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><h3 class="article-text">Pobreza y machismo</h3><p class="article-text">
        M&aacute;s de 20 a&ntilde;os lleva trabajando la Fundaci&oacute;n Cruz Blanca con mujeres en situaci&oacute;n de prostituci&oacute;n. Su <em>modus operandi</em> se basa en una primera fase de acercamiento para ofrecerles posteriormente servicios como asesor&iacute;a jur&iacute;dica, mediaci&oacute;n, talleres, atenci&oacute;n psicol&oacute;gica o acompa&ntilde;amiento. Su objetivo fundamental es &ldquo;dar apoyo&rdquo; a las mujeres que as&iacute; lo demanden y necesiten y se abren a hacerlo con organizaciones con las que incluso no comparten posici&oacute;n en el complejo debate sobre c&oacute;mo abordar la prostituci&oacute;n. No significa que no hayan tomado partido: <a href="https://www.fundacioncruzblanca.org/sites/default/files/posicionamiento_de_fundacion_cruz_blanca_sobre_la_prostitucion_0.pdf" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">la fundaci&oacute;n se define como abolicionista</a> y considera la prostituci&oacute;n una actividad &ldquo;incompatible con la dignidad humana&rdquo; y con &ldquo;la igualdad o la libertad&rdquo; y que debe desaparecer porque &ldquo;no tiene cabida en una sociedad avanzada&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Las mujeres que se encuentran en una situaci&oacute;n de prostituci&oacute;n est&aacute;n sufriendo una situaci&oacute;n an&aacute;loga a la tortura&rdquo;, remacha la Referente de Programas de Trata de la entidad, Carmen Mart&iacute;nez-Raposo. Sin embargo, la fundaci&oacute;n defiende un abordaje del problema &ldquo;integral&rdquo; que vaya &ldquo;al fondo&rdquo;, y entre otras cosas, menciona la Ley de Extranjer&iacute;a: &ldquo;Hay un mont&oacute;n de sistemas que se yuxtaponen y un entramado muy complejo al que hay que dar una respuesta amplia m&aacute;s all&aacute; del debate sobre la prostituci&oacute;n. La mayor&iacute;a de mujeres est&aacute;n invisibilizadas porque est&aacute;n en una situaci&oacute;n irregular y se ven abocadas a la prostituci&oacute;n como &uacute;nica alternativa. Y eso hay que atajarlo de ra&iacute;z&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><p class="article-text">
        Coincide con ella Kapl&uacute;n, que se niega a pensar que los habituales bloques en los que suele separarse el debate sean irreconciliables. &ldquo;Debemos intentar construir acuerdos poniendo a las mujeres en el centro y dejarnos de grandes esl&oacute;ganes que no construyen, sino que generan vac&iacute;os. Para m&iacute;, el abolicionismo es un camino al que debe ir la sociedad y aqu&iacute; y ahora, en nuestro contexto, pasa sobre todo por construir pol&iacute;ticas p&uacute;blicas que protejan los derechos de las mujeres&rdquo;, sostiene la experta, que ve &ldquo;muy interesante&rdquo; el debate en t&eacute;rminos te&oacute;ricos, pero cree que &ldquo;en la pr&aacute;ctica&rdquo; es &ldquo;&uacute;til&rdquo; intentar llegar a consensos.
    </p><p class="article-text">
        Kapl&uacute;n apunta a un abordaje que se centre en la conexi&oacute;n &ldquo;enorme&rdquo; que se da entre &ldquo;prostituci&oacute;n y pobreza y prostituci&oacute;n y machismo&rdquo; y llegue a &ldquo;atacar las causas estructurales que lo posibilitan&rdquo;. Por eso, para ella, la aproximaci&oacute;n al abolicionismo pasa por &ldquo;plantear un enfoque de derechos humanos real en cuestiones como la salud o la vivienda. &iquest;Cu&aacute;ntas de estas cuestiones estar&iacute;amos cerca de resolver si hubiera un parque p&uacute;blico de vivienda social disponible para mujeres en situaci&oacute;n de pobreza? &iquest;O una renta b&aacute;sica, por ejemplo?&rdquo;, se pregunta.
    </p><p class="article-text">
        Esa conexi&oacute;n es la que tambi&eacute;n apunta Mar&iacute;a Jos&eacute; Barrera, del Colectivo de Prostitutas de Sevilla. &ldquo;Nos sacan esta ley sin el plan de inserci&oacute;n para prostitutas que han pregonado. Las puertas de la prostituci&oacute;n son los servicios sociales. La mayor&iacute;a de prostitutas no accedemos a ayudas ni a medidas de estas porque no cumplimos los requisitos. Y, adem&aacute;s, &iquest;de todo esto que prometen se podr&aacute;n beneficiar las inmigrantes sin papeles? Nosotras tambi&eacute;n queremos abolir todo el sistema y ojal&aacute; la prostituci&oacute;n no existiera, pero reivindicamos que las trabajadoras sexuales tengamos derechos. Esta ley no va a hacer que la prostituci&oacute;n desaparezca, como no ha sucedido en otros pa&iacute;ses&rdquo;, critica. Barrera se&ntilde;ala las contradicciones de la situaci&oacute;n actual, como que el Congreso debata esta ley mientras &ldquo;han dado licencias a los empresarios para sus clubes&rdquo; o la prostituci&oacute;n cuente para el PIB. 
    </p><h3 class="article-text">Endurecer el C&oacute;digo Penal</h3><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/ley-psoe-prostitucion-da-primer-paso-reticencias-pleno-excepto-pp_1_9059841.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">La propuesta presentada por el PSOE</a>, que fue admitida a tr&aacute;mite con el apoyo del PP y el voto dividido de Unidas Podemos &ndash;los siete diputados de En Com&uacute; Podem se desmarcaron del s&iacute; del resto del grupo confederal&ndash;, propone endurecer el castigo del proxenetismo no coactivo, multar a los clientes e introducir la figura de la tercer&iacute;a locativa para perseguir a los due&ntilde;os de los locales y clubes. Todo ello sin necesidad de que exista explotaci&oacute;n de la prostituci&oacute;n ajena, como exige actualmente la ley, e independientemente del consentimiento de las prostitutas
    </p><p class="article-text">
        Beatriz Gimeno se muestra a favor de estos cambios: la sanci&oacute;n al cliente no acabar&aacute; con la demanda, aventura, pero s&iacute; tendr&iacute;a &ldquo;una funci&oacute;n pedag&oacute;gica&rdquo; y en cuanto a las otras dos medidas considera que ayudan a remover obst&aacute;culos para perseguir el proxenetismo. Sin embargo, no todas las voces abolicionistas los ven con buenos ojos. Desde la Fundaci&oacute;n Cruz Blanca, Mart&iacute;nez-Raposo s&iacute; piensa que cuestiones como las multas a los clientes &ldquo;pueden ayudar a desincentivar el consumo de prostituci&oacute;n&rdquo;, pero &ldquo;hay que tener mucho cuidado&rdquo; porque &ldquo;si no lo acompa&ntilde;amos de la garant&iacute;a de que estas mujeres tengan otras alternativas y que sean reales, estaremos sumi&eacute;ndolas en una situaci&oacute;n de mayor vulnerabilidad. Es algo as&iacute; como: no te doy alternativas e imposibilito que puedas tener un sustento. Y esas alternativas debemos pensarlas bien. Por ejemplo, un programa de empleo, que sabemos que va a tener acceso un n&uacute;mero limitado de mujeres porque muchas est&aacute;n invisibilizadas o en situaci&oacute;n irregular&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Kapl&uacute;n, que defiende un enfoque &ldquo;preventivo&rdquo; y no &ldquo;punitivo&rdquo;, reconoce que &ldquo;uno de los pilares del combate contra la prostituci&oacute;n tiene que ir por combatir a la industria proxeneta&rdquo;, que es el objetivo que tiene la iniciativa que se est&aacute; debatiendo con la reforma del C&oacute;digo Penal. &ldquo;Los due&ntilde;os de los clubes explotan a las mujeres&rdquo;, zanja contundente la experta. Pero al mismo tiempo cree que este tipo de medidas &ldquo;deben ponerse en cuarentena&rdquo; porque &ldquo;pueden acabar generando vulneraci&oacute;n de derechos&rdquo; al fomentar &ldquo;que las mujeres sigan ejerciendo pero en condiciones de mayor clandestinidad debido a la falta de recursos sociales disponibles para ellas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La soci&oacute;loga Amparo Las&eacute;n no est&aacute; de acuerdo con que las pol&iacute;ticas tengan que ir en esa direcci&oacute;n porque duda de sus efectos: &ldquo;Hay que poner en el centro qu&eacute; efecto van a tener esas pol&iacute;ticas sobre las mujeres que ejercen la prostituci&oacute;n&rdquo;. Mar&iacute;a Jos&eacute; Barrera asegura que estos cambios &ldquo;apenas rozar&aacute;n una miajita&rdquo; a los grandes empresarios de clubes, que cuentan, legalmente, con licencias de hospedaje. &ldquo;Dicen que con esta ley no van a por nosotras pero la ley es interpretable y puede que se aplique a las putas organizadas o a las que dejan de serlo y montan sus pisos&rdquo;, advierte. 
    </p><p class="article-text">
        Un largo camino le espera ahora por delante a la norma que ha abierto el mel&oacute;n sobre c&oacute;mo encarar la prostituci&oacute;n en Espa&ntilde;a, que ha estado pol&iacute;ticamente relegado y que se escenific&oacute; durante el bronco debate en el pleno de esta semana. Fuera del hemiciclo, quienes trabajan cada d&iacute;a en ello, reclaman un tr&aacute;mite sosegado en el que se escuche a las propias mujeres. &ldquo;A todas&rdquo;, dice Kapl&uacute;n. Para que en el laberinto sin salida en el que suele convertirse el debate cuando adopta la forma de dos bloques inmutables, se atisben salidas a trav&eacute;s del consenso. &ldquo;No se trata de no defender nuestro discurso, pero al final estamos aqu&iacute; para buscar soluciones reales, no para discutir si somos m&aacute;s o menos feministas&rdquo;, zanja Mart&iacute;nez-Raposo.
    </p><p class="article-text">
        ARA/MB
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ana Requena Aguilar / Marta Borraz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/debate-prostitucion-abolir-regular_1_9067974.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 09 Jun 2022 11:10:04 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Abolicionismo,Prostitución,Feminismos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[De líder abolicionista a pionero de la teoría fotográfica: la historia del hombre más retratado de su época en EEUU]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/lider-abolicionista-pionero-teoria-fotografica-historia-hombre-retratado-epoca-eeuu_1_8548797.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/23c8dd5c-9f1c-45a4-b57a-c5eaa3506101_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="De líder abolicionista a pionero de la teoría fotográfica: la historia del hombre más retratado de su época en EEUU"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Hace exactamente 160 años, un 3 de diciembre de 1861, Frederick Douglass dio una charla que lo convirtió en un pionero de la teoría fotográfica. Diez meses antes había comenzado la Guerra de Secesión y él, por ser negro, no podía cargar armas ni luchar. Prefirió dar conferencias. Nacido en una plantación en Maryland como esclavo, combatió el racismo con la palabra y con la imagen.</p></div><p class="article-text">
        Un 3 de diciembre de 1861, hace exactamente 160 a&ntilde;os, Frederick Douglass brind&oacute; en una sala desbordada de p&uacute;blico su &ldquo;Conferencia sobre fotograf&iacute;a&rdquo; (Lecture on Pictures). En el Tremont Temple de Boston, inici&oacute; su discurso agradeciendo: &ldquo;Tomo esta invitaci&oacute;n como un cumplido hacia mi raza esclavizada. Habiendo convocado a muchos otros hombres provenientes de las m&aacute;s altas esferas de la ciencia, de la filosof&iacute;a o el gobierno, ustedes tambi&eacute;n convocaron a alguien que viene de las plantaciones esclavistas&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Entre muchos otros puntos, la presentaci&oacute;n rescat&oacute; la &ldquo;olvidada figura&rdquo; de Louis Daguerre, el inventor de la primera forma de fotograf&iacute;a en conquistar el mundo a partir de 1839, y destac&oacute; el car&aacute;cter democratizador de ese nuevo mercado de im&aacute;genes fotoqu&iacute;micas: &ldquo;La m&aacute;s humilde sirvienta puede tener hoy un retrato que la riqueza de los reyes no habr&iacute;a podido comprar hace 50 a&ntilde;os&rdquo;.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                c.1847/1852. Frederick Douglass, Daguerrotipo                            </span>
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        La prensa exalt&oacute; su conferencia afirmando que, hasta ese momento, &ldquo;nadie hab&iacute;a logrado cristalizar con tanta claridad&rdquo; la teor&iacute;a y la pr&aacute;ctica de la fotograf&iacute;a. El medio era relativamente nuevo, el sistema negativo-positivo que permit&iacute;a la multiplicaci&oacute;n infinita de copias estaba en pleno auge y el &uacute;ltimo estertor del aura benjaminiana subsist&iacute;a a&uacute;n en algunas pocas galer&iacute;as daguerreanas. As&iacute;, Douglass, para entonces <strong>uno de los referentes centrales del movimiento abolicionista en los Estados Unidos</strong>, se convirti&oacute; tambi&eacute;n en un <strong>pionero de la teor&iacute;a fotogr&aacute;fica</strong>. Dos d&eacute;cadas antes hab&iacute;a comenzado a posar peri&oacute;dicamente ante la lente para obtener su &ldquo;semejanza perfecta&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La Guerra de Secesi&oacute;n que terminar&iacute;a con la esclavitud hab&iacute;a comenzado en abril, diez meses antes de su conferencia, y &eacute;l, por ser negro, no pod&iacute;a cargar armas ni luchar. A lo sumo aspirar a ser asistente personal de un coronel blanco.<strong> Prefiri&oacute; dar charlas y conferencias.&nbsp;</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Frederick Douglass. Autor desconocido. 8.3 × 7 cm. The Rubel Collection, Gift of William Rubel, 2009. Metropolitan Museum.                            </span>
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        En 1845, con <em>Narrativa de la vida de Frederick Douglass, un esclavo americano</em> (1845), la primera de sus tres autobiograf&iacute;as, logr&oacute; un &eacute;xito inmediato que lo insert&oacute; entre <strong>las voces destacadas del antiesclavismo</strong>. Nacido en una plantaci&oacute;n de Talbot, Maryland, fue separado de su madre al nacer y solo la vio unas cinco veces antes de su muerte. Se rumoreaba que su padre blanco hab&iacute;a sido su propio amo, Aaron Anthony. Nunca supo la fecha exacta en la que hab&iacute;a nacido: &ldquo;La gran mayor&iacute;a de los esclavos -escribi&oacute;- sabe tanto de su edad como los caballos de la suya, y es el deseo de muchos amos, a mi entender, mantener a sus esclavos en la ignorancia&rdquo;. Sin embargo, descubri&oacute; la importancia de la instrucci&oacute;n cuando otro de sus amos, Hugh Auld, le prohibi&oacute; a su mujer que le ense&ntilde;ara a leer y a escribir porque eso volv&iacute;a a los esclavos &ldquo;inaptos para el trabajo&rdquo;. Reconocido orador, de una presencia majestuosa, <strong>combati&oacute; el racismo con la palabra y con la imagen.</strong>&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pensaba el dispositivo fotogr&aacute;fico en la concepci&oacute;n esencialmente funcionalista que prevaleci&oacute; en el siglo XIX. &ldquo;Nuestra &eacute;poca es notable por mucho logros grandes y peque&ntilde;os y sin embargo no hay otro m&aacute;s extraordinario que la cantidad, perfecci&oacute;n, variedad y baratura de sus im&aacute;genes&rdquo;, sentenci&oacute;.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                1856. Frederick Douglass. Ambrotipo cuarto de placa. 8.8 × 6.7 cm. National Portrait Gallery, Smithsonian Institution                            </span>
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        Para &eacute;l, la fotograf&iacute;a lograba expandir la capacidad de hacer y apreciar im&aacute;genes, facultad que distingu&iacute;a a los humanos de los animales, y<strong> la c&aacute;mara era una herramienta de la civilizaci&oacute;n contra la barbarie de la esclavitud</strong>. &ldquo;Ha sido una queja de larga data para los reformistas sociales o los economistas pol&iacute;ticos que siempre, en todos lados, la humanidad ha sido enga&ntilde;ada con el fruto de su propio genio inventivo. No me voy a detener aqu&iacute; a considerar si este amargo y extendido reclamo est&aacute; correctamente fundamentado. Es suficiente por el momento que en el presente no se sustente contra el maravilloso descubrimiento e invenci&oacute;n de Daguerre. Hombres de todas las condiciones sociales pueden ahora verse a si mismos como otras personas los ven&rdquo;, reflexionaba Douglass.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sus retratos lo equiparaban con cualquier hombre blanco educado, en una &eacute;poca en la que la ciencia lo consideraba gen&eacute;ticamente inferior. Entend&iacute;a la industrializaci&oacute;n y el desarrollo tecnol&oacute;gico como un ant&iacute;doto contra el anquilosado conservadurismo sure&ntilde;o. &ldquo;Los peque&ntilde;os sonidos del tic-tac de un tel&eacute;grafo -as&iacute; conclu&iacute;a su presentaci&oacute;n- son como profec&iacute;as de esperanza para el fil&aacute;ntropo y se&ntilde;ales de advertencia para los sistemas de esclavitud, superstici&oacute;n y opresi&oacute;n&rdquo;.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                c. 1880/1890. Frederick Douglass.                             </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Prefer&iacute;a la foto a la pintura o a las litograf&iacute;as que se hab&iacute;an utilizado hist&oacute;ricamente para ridiculizar despectivamente a los suyos. <strong>Jam&aacute;s sonre&iacute;a frente a la c&aacute;mara y se presentaba empoderado, digno, prolijamente vestido</strong>. Fue un h&aacute;bil gestor de su imagen p&uacute;blica y, en alguna medida, logr&oacute; influenciar el modo en el que el hombre negro americano era representado. Simult&aacute;neamente, acompa&ntilde;&oacute; desde siempre la lucha feminista por el voto. Muri&oacute; en 1895, poco despu&eacute;s de llegar a su casa desde una reuni&oacute;n del Consejo Nacional de las Mujeres en Washington, donde hab&iacute;a sido ovacionado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Se calcula que a lo largo de su vida se fotografi&oacute; unas 160 veces -superando incluso a Abraham Lincoln-</strong>, a trav&eacute;s de casi todas las t&eacute;cnicas existentes, hasta convertirse en <strong>la persona m&aacute;s retratada de su &eacute;poca en Estados Unidos</strong> y tal vez en el mundo. Un gesto central del antiguo esclavo que en 1838, disfrazado de marinero, logr&oacute; escapar de la plantaci&oacute;n hacia el norte y, algunos a&ntilde;os m&aacute;s tarde, escribi&oacute;: &ldquo;Me presento esta noche ante ustedes como un ladr&oacute;n. Le rob&eacute; esta cabeza, estos miembros, este cuerpo a mi amo, y hu&iacute; con ellos&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>DS/CB</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Darío Schvarzstein]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/lider-abolicionista-pionero-teoria-fotografica-historia-hombre-retratado-epoca-eeuu_1_8548797.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 03 Dec 2021 10:34:48 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[De líder abolicionista a pionero de la teoría fotográfica: la historia del hombre más retratado de su época en EEUU]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Fotografía,Abolicionismo,EEUU]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[“Sí es sí”, a menos que lo digan las putas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/si-si-digan-putas_129_8122382.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/893f92ec-67c3-4282-8544-c9a7b89cfb06_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="“Sí es sí”, a menos que lo digan las putas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El martes, el Consejo de Ministros de España envió al congreso español el proyecto de Ley de libertades sexuales, conocida como "Sí es sí". María Riot, trabajadora sexual de Argentina viviendo en España, escribió esta columna sobre el trabajo sexual y la discusión sobre el punitivismo y el abolicionismo de la prostitución.</p><p class="subtitle">Debate. - Negar el consentimiento: a propósito de la Ley de libertades sexuales en España</p></div><p class="article-text">
        Mientras escribo esto, los mensajes que llegan a mi tel&eacute;fono uno detr&aacute;s de otro son varios. Uno de ellos es de<strong> Georgina Orellano</strong>, la Secretaria General de AMMAR mostr&aacute;ndonos fotos de las marcas que le dej&oacute; la polic&iacute;a. El martes a la noche intentando intervenir una situaci&oacute;n de violencia institucional de parte de la polic&iacute;a de la Ciudad de Buenos Aires hacia trabajadoras sexuales trans en Constituci&oacute;n, la situaci&oacute;n escal&oacute; de manera violenta y ella termin&oacute; golpeada y detenida. En otro grupo, avisan que, en Espa&ntilde;a, <a href="https://www.eldiario.es/politica/gobierno-aprueba-martes-ley-si-si-nueva-definicion-consentimiento_1_8107681.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el Consejo de Ministros </a>aprob&oacute; la<a href="https://www.eldiario.es/sociedad/gobierno-mantendra-penas-maximas-actuales-violaciones-nueva-ley-libertad-sexual_1_8106923.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> Ley Org&aacute;nica de Garant&iacute;as Integral de la Libertad Sexual</a>, una supuesta Ley feminista que si se aprueba en septiembre en Diputados, criminalizar&aacute; la cesi&oacute;n de espacios para el ejercicio del trabajo sexual y el establecimiento de relaciones laborales dentro del mismo en el estado espa&ntilde;ol.
    </p><p class="article-text">
        Hace meses la preocupaci&oacute;n de las trabajadoras sexuales en Espa&ntilde;a no es s&oacute;lo la crisis econ&oacute;mica que nos deja la pandemia sino dos proyectos de ley impulsados por dos partidos pol&iacute;ticos distintos ahora mismo en campa&ntilde;a electoral y que buscan terminar con la prostituci&oacute;n, ambos con supuestas estrategias distintas, pero que perjudicar&iacute;an las vidas y maneras de susbsistir de las putas.
    </p><p class="article-text">
        Esta ley llamada coloquialmente &ldquo;S&iacute; es S&iacute;&rdquo; impulsada por Irene Montero, del Ministerio de Igualdad espa&ntilde;ol, dice que proteger&aacute; la libertad sexual de las mujeres, centr&aacute;ndose en el consentimiento, estableciendo asistencia para delitos sexuales y fundamentalmente diciendo que ante la ausencia de un &ldquo;s&iacute; &rdquo;expl&iacute;cito de nuestra parte, no existe el consentimiento, algo bastante problem&aacute;tico ya que las relaciones sexuales son un poco m&aacute;s complejas que eso. <a href="https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/negar-consentimiento-proposito-ley-libertades-sexuales_129_7267469.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Este art&iacute;culo de Clara Serra</a> explica muy bien por qu&eacute; tendr&iacute;a un impacto negativo darle el poder al Estado para que regule nuestros deseos y relaciones. M&aacute;s all&aacute; del punto principal de la Ley, en un apartado se menciona a las personas en contexto de prostituci&oacute;n, haciendo referencia a que aunque &ldquo;existiese el consentimiento&rdquo;, las relaciones que tengamos con personas que nos alquilen departamentos o habitaciones para vivir o trabajar, son explotaci&oacute;n y por lo tanto ser&aacute;n perseguidos y multados. 
    </p><p class="article-text">
        Esta reforma del c&oacute;digo penal espa&ntilde;ol penalizar&iacute;a lo que llaman la &ldquo;tercer&iacute;a locativa&rdquo;, algo que exist&iacute;a en el c&oacute;digo penal de la &eacute;poca de la dictadura franquista en el a&ntilde;o 1973 y que pretende volverse a imponer ahora. <strong>Que el punitivismo actual comparta mecanismos e ideolog&iacute;as con la dictadura no es novedad</strong>: en Argentina a&uacute;n siguen vigentes c&oacute;digos contravencionales que vienen desde el proceso militar que permite la detenci&oacute;n de hasta 30 d&iacute;as por ejercer el trabajo sexual en la calle.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Que el punitivismo actual comparta mecanismos e ideologías con la dictadura no es novedad: en Argentina aún siguen vigentes códigos contravencionales que vienen desde el gobierno militar</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La realidad es que las putas compartimos departamentos, subalquilamos entre nosotras, trabajamos donde vivimos, muchos departamentos son regenteados por ex trabajadoras sexuales de mayor edad que al no poder jubilarse siguen ejerciendo en el comercio sexual pero organiz&aacute;ndolo porque es de lo que conocen y saben. 
    </p><p class="article-text">
        Si se aprueba la Ley del &ldquo;S&iacute; es S&iacute;&rdquo; en Espa&ntilde;a, todas podemos ser acusadas y perseguidas por el delito de trata, algo que ya sucede en Argentina ya que la Ley de trata no distingue realmente qu&eacute; es trata y qu&eacute; no, sino que toda relaci&oacute;n que tengamos con nuestro entorno -secretaria, chofer, quien cobre y organice el alquiler donde vivimos- est&aacute; explot&aacute;ndonos y es penado con c&aacute;rcel. No por nada en Argentina el 30% de las personas que est&aacute;n presas por el delito de trata son mujeres, siendo en Espa&ntilde;a el 40%, la mayor&iacute;a siendo trabajadoras sexuales o ex trabajadoras sexuales que se dedican a organizar el comercio sexual al no poder acceder a una jubilaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El <strong>trabajo sexual </strong>es el &uacute;nico trabajo donde toda relaci&oacute;n que en otra profesi&oacute;n es totalmente normalizada, es criminalizada y juzgada desde una perspectiva moral. Al existir en clandestinidad, no podemos denunciar ni visibilizar situaciones de explotaci&oacute;n laboral, de abusos o violaciones que nos sucedan ejerciendo nuestro trabajo no s&oacute;lo porque no estamos reconocidas como trabajadoras, sino porque para el abolicionismo y la sociedad, toda relaci&oacute;n que tenemos es de abuso y explotaci&oacute;n.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text"> Al existir en clandestinidad, no podemos denunciar ni visibilizar situaciones de explotación laboral, de abusos o violaciones que nos sucedan ejerciendo nuestro trabajo no sólo porque no estamos reconocidas como trabajadoras</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Las putas queremos poder denunciar cuando alquilamos en Espa&ntilde;a una habitaci&oacute;n de dos metros sin ventana a 250 euros por semana, cuando optamos por trabajar en un burdel y se quedan con el 50% o m&aacute;s y poniendo ellos sus condiciones. Queremos denunciar que no tenemos acceso a la vivienda ni a contratos de trabajo que nos permiten vivir o alquilar y que terminamos trabajando para terceros que nos explotan laboralmente aprovech&aacute;ndose de que no tenemos ning&uacute;n derecho reconocido porque trabajar de manera independiente suele ser algo complicado y que muy pocas pueden hacer.
    </p><p class="article-text">
        Los clubs y prost&iacute;bulos no van a cerrar: van a seguir existiendo en la clandestinidad y con la clandestinidad las condiciones laborales para las trabajadoras que ya son p&eacute;simas, ser&aacute;n a&uacute;n peor. Y como se&ntilde;ala <a href="https://www.instagram.com/linda_migra/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Linda Porn</a>, trabajadora sexual, migrante y madre soltera, esta ampliaci&oacute;n del art&iacute;culo187.2 es clasista, racista y machista debido a que el sector del trabajo sexual se compone mayoritariamente de personas trans, migrantes, ilegales, madres solteras y personas pobres que actualmente trabajan sin derechos laborales y en concreto sin los derechos laborales b&aacute;sicos. <strong>Este tipo de ley afectar&aacute; a todas las trabajadoras sexuales tambi&eacute;n incrementando el estigma pero no afectar&aacute; a todas por igual. Quienes ser&aacute;n el blanco principal de la polic&iacute;a siempre ser&aacute;n las trabajadoras sexuales con menos recursos.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de esta Ley, la diputada Carmen Calvo, una de las grandes opositoras a la Ley trans en Espa&ntilde;a, acaba de anunciar una campa&ntilde;a que pretende abolir la prostituci&oacute;n diciendo que ya tiene el borrador de la misma. En 2018 ya hab&iacute;a intentado imponer una Ley contra la trata que buscaba penalizar al cliente y ahora, tres a&ntilde;os despu&eacute;s, vuelve con una propuesta similar que &ldquo;permita impedir la prostituci&oacute;n&rdquo; con el argumento de &ldquo;<strong>No nos enga&ntilde;emos, hay trata porque hay prostituci&oacute;n. Si no hay prostituci&oacute;n, no hay trata. </strong>El<strong> </strong>plan buscar&aacute; no solo &rdquo;sacar a las mujeres de la prostituci&oacute;n&ldquo; sino darles alternativas, &rdquo;de verdadero trabajo, porque la prostituci&oacute;n no es trabajo, es una esclavitud&ldquo;.<strong> </strong>
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Cu&aacute;l ser&iacute;a el verdadero trabajo, Carmen Calvo? &iquest;Trabajar limpiando su casa? &iquest;Qu&eacute; vuelva a mis trabajos precarios de camarera o en el call center? &iquest;Esos trabajos mal pagos y con malas condiciones laborales que como persona con problemas de salud mental que me dificultan mantener trabajos de ocho horas o m&aacute;s todos los d&iacute;as me son imposibles de sostener pero que a usted le parecen m&aacute;s dignos simplemente porque no uso mi sexualidad? &iquest;Esos puestos laborales tambi&eacute;n en precariedad y feminizados como trabajadora de limpieza o costura que pretenden que ejerzamos en los cursos de alternativas laborales que brinda el estado abolicionista para las personas que ejercemos la prostituci&oacute;n?
    </p><p class="article-text">
        <strong>Para quienes luchamos por la legalizaci&oacute;n del aborto, sabemos c&oacute;mo la prohibici&oacute;n y criminalizaci&oacute;n de algo que existe y que es imposible de impedir, solo hace que esto suceda en la clandestinidad y con m&aacute;s derechos vulnerados. &iquest;Por qu&eacute; con la prostituci&oacute;n pasar&iacute;a lo contrario?</strong> &iquest;Por qu&eacute; hay personas que aunque no abortar&iacute;an ellas mismas entienden que las dem&aacute;s tienen derecho a hacerlo en condiciones donde no corra riesgo su vida? &iquest;Por qu&eacute; con la prostituci&oacute;n s&iacute; se puede legislar de acuerdo a una opini&oacute;n y perspectiva moral frente a la sexualidad pero en otras leyes nos oponemos y luchamos para que no suceda?
    </p><p class="article-text">
        Todo esto aparece en un contexto dentro del estado Espa&ntilde;ol, no solo a un a&ntilde;o de una pandemia donde todos los trabajadores fuimos afectados, sino luego de un a&ntilde;o donde las trabajadoras sexuales no recibieron ning&uacute;n tipo de ayuda desde el Gobierno por lo que nos organizamos nosotras mismas para acercarnos alimentos y algo de plata para ayudar a pagar el alquiler. Cerraron los clubs de alterne y m&aacute;s de 60.000 mujeres, muchas de las cuales no solo trabajaban sino que viv&iacute;an ah&iacute;, quedaron en la calle sin ninguna alternativa, ayuda o soluci&oacute;n. Por esos primeros meses circulaban mensajes de desesperaci&oacute;n y otros de llamados a la calma para poder organizarnos, armar un <em>crowdfunding</em>, alertarnos de alguna situaci&oacute;n cr&iacute;tica de alguna compa&ntilde;era y buscar qu&eacute; hacer. As&iacute; armamos redes de apoyo y de supervivencia, mientras varias activistas abolicionistas <a href="https://blogs.publico.es/otrasmiradas/30361/el-abolovirus/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>festejaban que gracias al coronavirus ve&iacute;an el fin de la prostituci&oacute;n</strong></a><strong> </strong>. Ahora la situaci&oacute;n sigue siendo cr&iacute;tica ya que estamos viviendo el impacto econ&oacute;mico del Covid-19, la falta de dinero de los clientes y con ello nuestra desestabilidad econ&oacute;mica que nos impide pagar el alquiler y para la mayor&iacute;a, dar de comer a sus hijos. Estudios demuestran que m&aacute;s del 80% de las TS son madres o tienen a una persona dependiente a cargo. Como el resto de los trabajadores que se suben a un subte abarrotado de gente en hora pico para ir a trabajar, las putas tambi&eacute;n nos estamos poniendo en riesgo todos los d&iacute;as exponi&eacute;ndonos al coronavirus y trabajando igual porque sino no comemos. La diferencia es que, en pa&iacute;ses donde la prostituci&oacute;n est&aacute; descriminalizada y reconocida como un trabajo como Nueva Zelanda, las trabajadoras sexuales accedieron a ayudas o pudieron tener su derecho al paro, un subsidio que se recibe por situaci&oacute;n de desempleo o la imposibilidad de trabajar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ambas leyes, que se presentan entre s&iacute; como una carrera entre dos feministas institucionales de partidos distintos para ver qui&eacute;n gana y se queda como la autora de una ley que persiga la prostituci&oacute;n, no contaron con ninguna trabajadora sexual para el armado de las mismas: la petici&oacute;n de reunirnos con el Ministerio de Igualdad en Espa&ntilde;a sigue siendo sido ignorada.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Puede legislarse a trav&eacute;s de valores morales y dogmas ideol&oacute;gicos sin pensar en las personas a las que impactar&aacute;n esas reformas y en las consecuencias terribles en sus vidas?
    </p><p class="article-text">
        Irene Montero, una de las ministras espa&ntilde;olas detr&aacute;s de la ley respondi&oacute; a la pregunta que le hizo una periodista en un canal de televisi&oacute;n acerca de qu&eacute; pasar&aacute; con las prostitutas que ejercen la prostituci&oacute;n de manera voluntaria y que quedar&aacute;n desamparadas sin nadie que les alquile un lugar donde vivir o trabajar por miedo a ser perseguidos y multados por proxenetas: &ldquo;<a href="https://www.instagram.com/p/CMsqroEDLgY/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ese es el debate del feminismo: Yo soy abolicionista</a>.&rdquo; 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="El proyecto de Ley Libertad Sexual en España abrió el debate sobre el abolicionismo en la prostitución"
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                El proyecto de Ley Libertad Sexual en España abrió el debate sobre el abolicionismo en la prostitución                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        &iquest;Por qu&eacute; nuestras vidas son un debate? &iquest;Por qu&eacute; una Ministra puede darse el lujo de pasearse por la televisi&oacute;n hablando de nosotras mientras nos niega una reuni&oacute;n para escucharnos lo que tenemos para decir sentenciando que la decisi&oacute;n ya ha sido tomada en base a una posici&oacute;n moral m&aacute;s all&aacute; de los efectos reales que empujaran a las putas a a&uacute;n m&aacute;s clandestinidad? &iquest;Suceder&iacute;a lo mismo con tanta tranquilidad si se hablara y decidiera as&iacute; sobre otro sujeto pol&iacute;tico? &iquest;Por qu&eacute; las vidas y opiniones de las putas valen tan poco que los pol&iacute;ticos, y especialmente el feminismo institucional, manosean nuestras existencias a su favor y juegan con nuestras vidas para armar campa&ntilde;as electorales feministas que solo promueven m&aacute;s punitivismo y no el reconocimiento de derechos que tanto merecemos para poder enfrentarnos a la explotaci&oacute;n laboral, el estigma y la marginalizaci&oacute;n que nos enfrentamos d&iacute;a a d&iacute;a?&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">¿Por qué las vidas y opiniones de las putas valen tan poco que los políticos, y especialmente el feminismo institucional, manosean nuestras existencias a su favor y juegan con nuestras vidas para armar campañas electorales feministas? </p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &iquest;Por qu&eacute; en un contexto de pleno desamparo frente a la crisis econ&oacute;mica que afrontamos ahora, por lo &uacute;nico que hablan sobre las putas es para perseguirnos? Perseguir nuestro entorno y a los clientes solo aumenta nuestra marginalizaci&oacute;n, vulneraci&oacute;n y estigma y as&iacute; lo han demostrado organismos internacionales como<a href="https://www.amnesty.org/es/latest/news/2016/05/amnesty-international-publishes-policy-and-research-on-protection-of-sex-workers-rights/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> Amnist&iacute;a Internacional</a>. <strong>No queremos regulaci&oacute;n ni reglamentaci&oacute;n, queremos decriminalizaci&oacute;n y un marco de derechos. </strong>Queremos contar con los mismos derechos que cualquier otro trabajador. Queremos dejar de enfrentarnos a multas, persecuciones, hostigamiento por parte de la polic&iacute;a y violencia institucional. Queremos que termine el acoso y odio por parte de un sector del feminismo que ataca a quienes damos la cara y nos sindicalizamos. Queremos que dejen de obligarnos a &ldquo;reinsertarnos socialmente&rdquo; d&aacute;ndonos trabajos a&uacute;n m&aacute;s precarizados. Queremos que si una persona es v&iacute;ctima de trata, se le brinden los recursos necesarios para que salga de esa situaci&oacute;n. Queremos que si una compa&ntilde;era quiere dejar de ejercer la prostituci&oacute;n, tenga acceso a otras alternativas laborales reales y no lo que se ofrece actualmente. Queremos la abolici&oacute;n de la Ley de extranjer&iacute;a que es la que sigue perpetuando que exista la trata y la violencia hacia las personas migrantes.
    </p><p class="article-text">
        Queremos trabajar sin ser perseguidas por la polic&iacute;a ni por el feminismo institucional.
    </p><p class="article-text">
        No deber&iacute;amos estar en el a&ntilde;o 2021 a&uacute;n pidiendo esto.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>MR</strong></em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Nota de la autora: las trabajadoras sexuales junto a aliadas feministas pro derechos lanzamos un </em><a href="https://feministasproderechos.org/esp/home/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Manifiesto</em></a><em> en contra de la reforma de la Ley de Libertades Sexuales &ldquo;S&iacute; es S&iacute;&rdquo; en Espa&ntilde;a y que ya cuenta con m&aacute;s de 3.000 firmas. Pod&eacute;s sumar tu firma para detener la criminalizaci&oacute;n a las trabajadoras sexuales y mostrar apoyo por el reconocimiento de derechos.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[María Riot]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/si-si-digan-putas_129_8122382.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 10 Jul 2021 03:01:28 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[“Sí es sí”, a menos que lo digan las putas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Trabajo sexual,Consentimiento,Abolicionismo,Feminismos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Negar el consentimiento: a propósito de la Ley de libertades sexuales en España]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/negar-consentimiento-proposito-ley-libertades-sexuales_129_8122462.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a743b569-1441-4fb2-81f5-bd7477fe0072_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Negar el consentimiento: a propósito de la Ley de libertades sexuales en España"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Pensar la sexualidad como si las mujeres estuvieran siempre en condiciones de desigualdad insuperable, como si siempre estuvieran en peligro, como si la intimidación no se produjera en determinados contextos sino que el sexo fuera siempre intimidatorio, es altamente reaccionario, asegura la autora de esta columna de opinión. Y suma una mirada al debate sobre los derechos de las y los trabajadores sexuales en España y en Argentina.</p></div><p class="article-text">
        En el contexto de diversos debates que atravesaban al feminismo franc&eacute;s en los a&ntilde;os dos mil, Judith Butler, <a href="https://vacarme.org/article392.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en una entrevista</a> en la que se le preguntaba su opini&oacute;n acerca de las controversias del momento, se remontaba a la escisi&oacute;n del feminismo norteamericano en los a&ntilde;os 80. Butler recordaba el debate abierto por Catherine MacKinnon sobre el acoso sexual, punto de inicio de un cisma dentro del movimiento feminista que ha llegado hasta hoy. En <em>The sexual harassment of working women (1979), </em>MacKinnon problematizaba la capacidad de las mujeres trabajadoras para decir &ldquo;no&rdquo; a las insinuaciones sexuales de hombres en posiciones de poder. La autora quer&iacute;a poner sobre la mesa el hecho de que en los contextos laborales las mujeres que rechazaban invitaciones sexuales por parte de sus jefes se expon&iacute;an a represalias y que, por lo tanto, su capacidad de consentir y expresar su voluntad quedaba en entredicho.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esta llamada de atenci&oacute;n de MacKinnon sobre los espacios laborales -a los que Butler a&ntilde;ade los espacios universitarios y podr&iacute;amos a&ntilde;adir otros ejemplos en los que se da una gran concentraci&oacute;n de poder en puestos mayoritariamente ocupados por hombres (pensemos, por ejemplo, en el ej&eacute;rcito)- podr&iacute;a haber tenido como conclusi&oacute;n que hay que contextualizar la sexualidad. Cuando una persona tiene un gran poder sobre la vida de otra y tiene, en consecuencia, la posibilidad de abusar de ese poder, podr&iacute;amos ser puntualmente, y en algunas ocasiones debidamente justificadas, m&aacute;s exigentes con las pruebas o garant&iacute;as que necesitamos para dar por buena la capacidad de consentir de las personas en posiciones subalternas, generalmente las mujeres.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text"><em><strong>Del acoso sexual a la sexualidad como acoso</strong></em></h3><p class="article-text">
        Sin embargo, como dice Butler, &ldquo;Catherine MacKinnon tom&oacute; una direcci&oacute;n diferente. Pronto a&ntilde;adi&oacute; a su argumento inicial que los hombres tienen el poder y que las mujeres no lo tienen; y que el acoso sexual es un modelo, un paradigma que permite pensar las relaciones sexuales heterosexuales como tales. En alianza con Andrea Dworking, MacKinnon llega a describir a los hombres como si siempre estuvieran en la posici&oacute;n dominante, y como si la dominaci&oacute;n fuera su &uacute;nico objetivo, as&iacute; como su &uacute;nico objeto de deseo sexual. A mi parecer, <em>esta evoluci&oacute;n fue un error tr&aacute;gico</em>. En consecuencia, la estructura del acoso sexual dejaba de ser concebida como una contingencia determinada por un contexto institucional: se generaliz&oacute; hasta el punto de manifestar una estructura social en la que los hombres dominan y las mujeres son dominadas. Por tanto, las mujeres eran siempre v&iacute;ctimas de chantaje, se encontraban siempre en un ambiente hostil. Peor todav&iacute;a, el mundo mismo era un ambiente hostil y el chantaje era simplemente el modus operandi de la heterosexualidad&rdquo; (Butler, 2003). Esta extensi&oacute;n del acoso sexual, convertido en la l&oacute;gica misma de la sexualidad, llev&oacute; al feminismo abolicionista a considerar el sexo como un terreno inevitablemente peligroso para las mujeres, a convertir la pornograf&iacute;a en el s&iacute;mbolo y la representaci&oacute;n privilegiada de ese paradigma sexual, a demandar un fuerte papel protector del estado y a poner en marcha pol&iacute;ticas prohibicionistas y punitivas en nombre de nuestra seguridad. Bajo las premisas de un enorme sistema de abuso de poder generalizado, el feminismo generaliz&oacute; tambi&eacute;n, y de modo igualmente sistem&aacute;tico, la incapacidad que las mujeres tenemos de dar nuestro consentimiento. Y este feminismo no solamente puso en entredicho la capacidad de decir &ldquo;no&rdquo; que ten&iacute;an las mujeres en el terreno de la pornograf&iacute;a o de cualquier forma de trabajo sexual. Declar&oacute; antifeminista el sadomasoquismo y otras muchas formas supuestamente violentas o denigrantes de sexualidad ya que, aunque las mujeres las aceptaran -aunque dijeran explicitamente s&iacute;- no estaban en condiciones de consentirlas con libertad. As&iacute;, el abolicionismo norteamericano infantiliz&oacute; a las mujeres y restaur&oacute; en nombre del feminismo un puritanismo sexual que encontr&oacute; felices alianzas con el moralismo conservador de la derecha americana de Reagan.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text"><em><strong>De la Manada como caso a la Manada como modelo</strong></em></h3><p class="article-text">
        Aquellos debates norteamericanos, pertinentes para Butler para pensar las encrucijadas del feminismo franc&eacute;s de hace dos d&eacute;cadas, son igualmente iluminadores para comprender nuestro propio contexto de hoy. Los &uacute;ltimos a&ntilde;os los peri&oacute;dicos y las televisiones se han llenado de casos en los que la capacidad de las mujeres para consentir una relaci&oacute;n sexual -bien por ser menores de edad, por haber consumido drogas, por estar inconscientes- se ve&iacute;a completamente anulada o seriamente comprometida. Este tipo de ejemplos han cobrado una enorme presencia, sobre ellos hemos centrado nuestros an&aacute;lisis y nuestros imaginarios para pensar la libertad sexual. El caso de la Manada es probablemente el acontecimiento m&aacute;s relevante de un giro que, como el feminismo de MacKinnon, nos lleva a una mirada sobre la sexualidad que toma la parte por el todo. As&iacute; como las relaciones sexuales en contextos laborales nos obligaban a pensar el consentimiento en condiciones de especial desigualdad institucional, el caso de la Manada pon&iacute;a sobre la mesa que puede haber ocasiones en las que una importante desigualdad o un contexto altamente intimidatorio -por ejemplo cinco hombres en un portal- ponga especialmente en cuesti&oacute;n la libertad de una mujer para expresar su voluntad. En efecto, a veces no es posible decir &ldquo;no&rdquo; y es imprescindible que nuestras leyes tengan instrumentos para juzgar correctamente esos casos excepcionales, pero como dice Luc&iacute;a Gonz&aacute;lez Mendiondo, <a href="https://ctxt.es/es/20200115/Politica/30591/lucia-gonzalez-mendiondo-feminismo-de-genero-el-genero-y-los-sexos-puritanismo.htm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;no podemos actuar contra las agresiones sexuales tomando La Manada como modelo</a>&rdquo;. Una cosa es pedir que las leyes tengan herramientas para abordar correctamente los contextos particulares en los que el consentimiento est&aacute; comprometido, resulta particularmente problem&aacute;tico o est&aacute; directamente imposibilitado. Otra muy distinta es extender una visi&oacute;n de la sexualidad en la que las mujeres son, m&aacute;s all&aacute; de todo contexto, incapaces de decir siempre que no o expresar la voluntad. Pensar la sexualidad como si las mujeres estuvi&eacute;ramos siempre en condiciones de desigualdad insuperable, como si siempre estuvi&eacute;ramos en peligro, como si la intimidaci&oacute;n no se produjera en determinados contextos sino que el sexo fuera siempre intimidatorio, es altamente reaccionario. Consolida la tradicional imagen femenina de la fragilidad y la vulnerabilidad y acaba reproduciendo el lugar que el patriarcado siempre ha asignado a las mujeres y fortificando los l&iacute;mites de nuestra libertad sexual.
    </p><h3 class="article-text"><em><strong>Del "no es no" al "s&oacute;lo s&iacute; es s&iacute;</strong></em><strong>&rdquo;</strong></h3><p class="article-text">
        Este giro en la mirada sobre la sexualidad ha sido en parte potenciado por el uso que ha tenido el lema &ldquo;s&oacute;lo s&iacute; es s&iacute;&rdquo; en un contexto social sacudido por el caso de La Manada. El problema, justamente, es ese. El contexto amenazador de aquel portal oscuro no es el mundo en el que vivimos y pensar desde ese escenario el conjunto de la sexualidad limita y restringe las posibilidades de ampliar nuestra libertad al instaurar un escenario de peligro que acaba trayendo consigo la negaci&oacute;n de nuestra voluntad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si el lema<strong> &ldquo;no es no&rdquo;</strong> ha sido tan importante para expresar las demandas de libertad del feminismo es porque hace saber a la sociedad y a los hombres que en cualquier momento las mujeres pueden retirar su consentimiento en el marco de las relaciones sexuales y que esa negativa, una expresi&oacute;n expl&iacute;cita de la voluntad, debe ser absolutamente respetada. Ese mensaje es importante no s&oacute;lo hacia los hombres, es importante para todas las mujeres. Porque, en efecto, rompe con las demandas de disponibilidad y complacencia que una educaci&oacute;n patriarcal nos hace a todas nosotras y porque nos dice que esa ruptura es posible, que somos capaces de hacerla, porque nos anima a tomar la palabra, porque nos empuja y nos empodera. Todas sabemos lo que pesan los mandatos de g&eacute;nero patriarcales: decir que no requiere un aprendizaje, es una superaci&oacute;n y una conquista. Ayudarnos entre todas a aprenderlo es una tarea feminista y este lema expresa la voluntad de llevarla a cabo. Los hombres deben aprender a respetar la voluntad de las mujeres, las mujeres tenemos que aprender a expresarla. Y es esa confianza en que podemos ser capaces de decir que no -junto a la garant&iacute;a legal de que ese no ser&aacute; respetado- la que puede dar a las mujeres seguridad no s&oacute;lo en el Estado y su intermediaci&oacute;n, sino seguridad en nosotras mismas. Es esa seguridad la que puede empoderarnos para adentrarnos con confianza y libertad en un terreno sexual que solamente si deja de ser puro peligro, podr&aacute; ser tambi&eacute;n un lugar en el que nos esperan placeres. El sexo no es solo un campo de amenazas pero tampoco est&aacute; exento de zonas oscuras, de dudas y falta de certezas. Las mujeres seremos m&aacute;s libres si tenemos herramientas para asumir las incertidumbres de la sexualidad y salir ilesas de ellas, si no cambiamos los riesgos que acompa&ntilde;an a la libertad por proteccionismos securitarios.
    </p><p class="article-text">
        El giro hacia el lema &ldquo;solo s&iacute; es s&iacute;&rdquo;, vinculado a los casos judiciales en los que expresar una voluntad clara no es posible -ni por tanto exigible hacia las mujeres-, nos lleva m&aacute;s bien a un escenario en el que, en ausencia de un s&iacute; expl&iacute;cito, hay que presumir la negativa sistem&aacute;tica de las mujeres. Todo lo que no sea un clar&iacute;simo s&iacute; ha de ser entendido como un clar&iacute;simo no. A pesar de que pueda parecer un lema afirmativo, supone una extensi&oacute;n del campo del no y comunica a toda la sociedad que, por defecto, las mujeres no desean sexo. &iquest;Es esta una imagen empoderadora? &iquest;Rompe con los estereotipos patriarcales? &iquest;O acaso los consolida y los refuerza?&nbsp; Este lema, de nuevo, no manda solo un mensaje a la sociedad, lo manda tambi&eacute;n a las mujeres. Asume la ausencia generalizada de las condiciones para decir que no, renuncia a trabajar para hacernos m&aacute;s capaces de expresarlo y, dada por perdida esa posibilidad, otorga al Estado protector el deber de decirlo por todas nosotras.
    </p><h3 class="article-text"><em><strong>De la libertad a la seguridad</strong></em></h3><p class="article-text">
        Algunos de los discursos que han sido hegem&oacute;nicos estos a&ntilde;os han comprado por completo, como el feminismo americano abolicionista,&nbsp; la idea de que el gran obst&aacute;culo para la libertad sexual de las mujeres es la sexualidad depredadora de los hombres. Olvidan que ese no es ning&uacute;n relato que no haya explotado ya el propio patriarcado, que lleva siglos advirtiendo a todas las caperucitas del peligro que suponen los lobos. Lo realmente peligroso para nuestro orden social es el placer sexual de las mujeres y la principal manera de restringirlo ha sido asociar el sexo al peligro y fomentar nuestro miedo. Ese miedo existe, es real y las mujeres lo conocemos. &iquest;Pero cu&aacute;les son los discursos feministas que necesitamos para afrontarlo? Es importante preguntarnos si la explotaci&oacute;n medi&aacute;tica y pol&iacute;tica que los &uacute;ltimos a&ntilde;os se ha hecho de determinados imaginarios no ha contribuido en parte a una extensi&oacute;n del acoso no como caso particular sino como modelo, como paradigma, como l&oacute;gica generalizada de las relaciones sexuales. Y si esta hipertrofia del poder de los hombres y de la vulnerabilidad de las mujeres no puede devenir paralizante para nuestro deseo. Debemos preguntarnos si determinados discursos no han servido en parte para fortalecer los roles pasivos que el patriarcado asigna a las mujeres, si ciertos marcos que estamos asentando no invisibilizan y niegan justamente las desobediencias femeninas. Cuando las mujeres toman la iniciativa, cuando se arriesgan a explorar lo que desean, cuando se lanzan sin tener todo asegurado, cuando asumen las incertidumbres que implica ser parte activa en la negociaci&oacute;n de sus deseos, cuando exploran los deseos propios y ajenos -sin tener, por cierto, un s&iacute; expl&iacute;cito por el otro lado-, lo hacen justamente desoyendo los mandatos patriarcales. &iquest;No es eso justamente ganar libertad sexual para las mujeres? &iquest;No hay que avanzar por ese camino? &iquest;No hay que ensanchar esas posibilidades? &iquest;Por qu&eacute; pensamos que regular ese juego solo restringe la iniciativa de los hombres? &iquest;No restringe tambi&eacute;n la libertad sexual de las mujeres?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
         <a href="https://www.elsaltodiario.com/feminismos/rita-segato-hay-que-demostrar-hombres-expresar-potencia-violencia-senal-debilidad" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;Hay un error muy grande que est&aacute; ocurriendo en algunos feminismos -dice Rita Segato-: una presi&oacute;n para entregar a una instancia ajena (el Estado) la negociaci&oacute;n de nuestro deseo.&rdquo;</a> La promesa securitaria de un sexo sin ambig&uuml;edades ni oscuridades, de un sexo explicitado, previamente pactado y garantizado por un Estado que vela por su transparencia supone asumir que en una sexualidad m&aacute;s espont&aacute;nea y menos regulada solo ganan los hombres. Supone, por tanto, olvidar que si el control y la vigilancia sexual ha tenido unas perjudicadas estas han sido fundamentalmente las mujeres.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>Negar el consentimiento en nombre del consentimiento</strong></em>
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; pasa cuando, en lugar de contextualizar la sexualidad, convertimos el abuso sexual&nbsp; en un paradigma? &iquest;Cu&aacute;les son las consecuencias de considerar que todas somos demasiado peque&ntilde;as para la magnitud de los peligros, que todas estamos ante un jefe acosador, que todas somos estudiantes ante el poder de un profesor, que todas somos ni&ntilde;as entre lobos, que todas estamos en un portal oscuro, que todas somos menores de edad, que todas tenemos nuestra voluntad anulada? &iquest;C&oacute;mo har&iacute;amos si tuvi&eacute;ramos que proteger a las mujeres no de ciertos contextos hostiles sino de un mundo mismo que se ha vuelto hostil? Ese error tr&aacute;gico al que hac&iacute;a referencia Butler es el que separa dos feminismo muy distintos. Uno dedicado a legislar para hacer posible que las mujeres puedan decir &ldquo;no&rdquo;, porque es eso justamente lo que ampl&iacute;a la posibilidad de poder explorar sus deseos sin miedo. Un feminismo comprometido, por tanto, con poner en marcha en el mundo las condiciones -a veces jur&iacute;dicas pero sobre todo econ&oacute;micas, educativas, culturales, etc- de nuestra independencia y nuestra libertad. El otro feminismo posible es el que nos aboca a resignarnos en nuestra indefensi&oacute;n, que asume que siempre seremos v&iacute;ctimas, que no podremos decir que &ldquo;no&rdquo; y que aspira, a lo sumo, a mitigar el dolor y penalizar los da&ntilde;os.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Actualmente est&aacute; en debate en nuestro pa&iacute;s una propuesta de <em>Ley de libertades sexuales </em>que incorpora entre sus art&iacute;culos algunas propuestas positivas pero que, en conjunto, supone la consolidaci&oacute;n de un giro conservador en la manera de abordar la sexualidad. Partiendo de la premisa de que las mujeres tienen m&aacute;s necesidad de seguridad y protecci&oacute;n que de libertad, esta reforma legislativa est&aacute; centrada en la protecci&oacute;n de la violencia y no en la ampliaci&oacute;n del campo del placer, implica una apuesta securitaria por la regulaci&oacute;n de nuestro deseo y por el arbitraje estatal sobre la sexualidad. Es decir, ampl&iacute;a el papel del Estado en las negociaciones sexuales porque asume que decir &ldquo;no&rdquo; por parte de las mujeres no es dif&iacute;cil a veces, es dif&iacute;cil siempre. Implica, por consiguiente, una extensi&oacute;n del punitivismo. Propone la creaci&oacute;n de nuevos delitos, entre ellos un nuevo delito de acoso sexual que pretende combatir el machismo y los comportamientos sexistas leves mediante el c&oacute;digo penal. &iquest;De verdad cuando el feminismo tiene tanta hegemon&iacute;a hemos de combatir los comportamiento sexistas que nos incomodan con multas y penas y no a trav&eacute;s de la cultura, la educaci&oacute;n y las batallas ideol&oacute;gicas que estamos en condiciones de librar?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y, por &uacute;ltimo, supone una limitaci&oacute;n de nuestro consentimiento y una negaci&oacute;n de nuestra voluntad, incorporando a nuestro ordenamiento jur&iacute;dico delitos de explotaci&oacute;n sexual que quedan fijados &ldquo;a&uacute;n con el consentimiento de la persona&rdquo;. Ahora bien, esa indiferencia ante el consentimiento de las trabajadoras del sexo que forma parte del pensamiento abolicionista no es solo un cuestionamiento hacia la capacidad de consentir de las prostitutas, es la consecuencia inevitable de un feminismo que ya ha puesto en duda y de modo generalizado la capacidad de consentir de todas las mujeres. Y es que, en efecto, como demuestra la evoluci&oacute;n del feminismo radical americano, el abolicionismo no es solo una posici&oacute;n concreta limitada al asunto de la prostituci&oacute;n, es una filosof&iacute;a y una manera de pensar la sexualidad. La alerta de Judith Butler tiene plena vigencia hoy: se empieza poniendo en cuesti&oacute;n la capacidad de las mujeres para decir que &ldquo;no&rdquo; m&aacute;s all&aacute; de ciertos contextos cuidadosamente limitados y se acaba cuestionando a las mujeres tambi&eacute;n cuando dicen que s&iacute;. Por eso esta reforma, defendida en nombre de la centralidad del consentimiento, incorpora lo que siempre ha incorporado el feminismo conservador y securitario, una negaci&oacute;n de nuestro consentimiento. En otras palabras:&nbsp; una desconfianza en nuestra libertad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>CS</strong></em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Clara Serra]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 09 Jul 2021 21:29:15 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Negar el consentimiento: a propósito de la Ley de libertades sexuales en España]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Trabajo sexual,Feminismos,Judith Butler,Consentimiento,Abolicionismo]]></media:keywords>
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