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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - sexo virtual]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/sexo-virtual/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - sexo virtual]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
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    <item>
      <title><![CDATA[Eros virtual]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/eros-virtual_129_10713490.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/94296350-9508-4bc4-aef1-30df5857ac53_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Eros virtual"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En época de celulares y redes, la cama dejó de ser la hora de la verdad entre quienes dicen amarse.</p></div><p class="article-text">
        Uno de los problemas de la virtualidad est&aacute; en poder ver la fantas&iacute;a del otro. Esto genera much&iacute;simos malentendidos. 
    </p><p class="article-text">
        Por ejemplo, una persona advierte que su pareja interact&uacute;a con otra en una red. Entonces, sospecha una infidelidad &ndash;si no es que considera este mismo hecho (la mera interacci&oacute;n) como tal. 
    </p><p class="article-text">
        En otro contexto, alguien pod&iacute;a ir a la panader&iacute;a o la carnicer&iacute;a y flirtear con la panadera y el carnicero, sin que la escenificaci&oacute;n de esta fantas&iacute;a representase una amenaza. 
    </p><p class="article-text">
        Con la virtualidad, hay dos cuestiones a tener en cuenta: por un lado, la escena pierde intimidad; por otro lado, se la puede amplificar y alguien puede profundizar la relaci&oacute;n con la persona de su fantas&iacute;a (tener una experiencia inmersiva). 
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, no deja de ser una fantas&iacute;a... El sost&eacute;n de la fantas&iacute;a en la virtualidad no precipita su realizaci&oacute;n. Esto se verifica en la queja de todos aquellos que dicen que estuvieron durante un tiempo chateando o mandando fotos con alguien, pero el encuentro siempre se aplaza. 
    </p><p class="article-text">
        Y aqu&iacute; cabe hacer una distinci&oacute;n: la fantas&iacute;a podr&iacute;a pasar al acto, pero eso no realizar&iacute;a un deseo; es decir, ni siquiera actu&aacute;ndola una fantas&iacute;a deja de ser una fantas&iacute;a. 
    </p><p class="article-text">
        El problema, para decir todo de nuevo, entonces, &iquest;cu&aacute;l es? Que ver la fantas&iacute;a del otro obstaculiza un aspecto t&aacute;cito de todo v&iacute;nculo amoroso: que la fuente del erotismo es extra&ntilde;a la pareja. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La pareja tradicional miraba más si el otro estaba, o no, con uno en el entredós de las sábanas, independientemente de qué pasara en la cabeza del otro</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Dicho de otra manera, una pareja es la persona con quien alguien decide realizar sus fantas&iacute;as&hellip; pero no es necesariamente quien motiva la fantas&iacute;a. 
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s bien no lo es, como lo demuestran m&uacute;ltiples ejemplos cl&iacute;nicos: desde varones que fantasean con otras mujeres a mujeres fantasean ser otras mujeres en la cama. 
    </p><p class="article-text">
        El problema de la virtualidad, por lo tanto, en la medida en que es una ventana abierta a la fantas&iacute;a del otro, es doble: por un lado, precipit&oacute; el reproche de infidelidad a instancias inmateriales (un <em>like</em>, un mensaje) como verificaci&oacute;n de la fantas&iacute;a &ndash;es decir, fantasear se volvi&oacute; cosa de infieles. 
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, la virtualidad reemplaz&oacute; a la realidad de la cama como variable de constataci&oacute;n: la pareja tradicional miraba m&aacute;s si el otro estaba, o no, con uno en el entred&oacute;s de las s&aacute;banas, independientemente de qu&eacute; pasara en la cabeza del otro &ndash;salvo que fuera evidente que estuviese ausente. 
    </p><p class="article-text">
        Hoy la cama ya dej&oacute; de ser la hora de la verdad y el locus del que proven&iacute;an los &iacute;ndices del lazo entre quienes dicen amarse. Hoy se valora qu&eacute; hace el otro en las redes o se le esp&iacute;a el celular. 
    </p><p class="article-text">
        Lo interesante de este desplazamiento es que, m&aacute;s all&aacute; de cualquier valoraci&oacute;n, permite entender por qu&eacute; estas &uacute;ltimas conductas (de espionaje) cobraron relevancia y ponen en jaque el erotismo de los s&iacute;ntomas: la impotencia y la insensibilidad ya no son defensas respecto de la presencia del deseo, sino indicadores de su ausencia. 
    </p><p class="article-text">
        Si Freud tuviese que escribir sobre la moral sexual contempor&aacute;nea, seguramente dir&iacute;a que bajo una aparente liberaci&oacute;n sexual hay un puritanismo y una desinvestidura libidinal del sexo mucho mayor que la que hab&iacute;a en su &eacute;poca.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luciano Lutereau]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/eros-virtual_129_10713490.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 24 Nov 2023 09:23:50 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Eros virtual]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[sexo virtual,Redes sociales,Sigmund Freud]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Imaginar a la gente alrededor teniendo sexo, ¿es una perversión?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/suelo-imaginar-gente-rodea-teniendo-sexo-perversion_1_9025061.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0eb579e8-9c1e-4acd-abd0-db5fe6c083e5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Imaginar a la gente alrededor teniendo sexo, ¿es una perversión?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Es el síntoma de un trastorno, Puré O, que tiene, además, otras manifestaciones curiosas y que se puede tratar</p></div><p class="article-text">
        Ir por la vida sin poder dejar de imaginar a todas las personas desnudas y teniendo relaciones sexuales -y no sexo &ldquo;normal&rdquo;, sino situaciones que incluyen <strong>incesto, pedofilia, zoofilia</strong>, etc.- puede sonar tan extra&ntilde;o que solo sea posible en la ficci&oacute;n. De hecho, es el punto de partida argumental de la miniserie '<a href="https://www.youtube.com/watch?v=ktngIOlrCfk" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Pure</a>', disponible en Filmin.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, se trata de una situaci&oacute;n que padece bastante gente en el mundo real. Las visiones de todo el mundo sin ropa y en contacto carnal resultan muy desagradables para esas personas, que a menudo llegan a la conclusi&oacute;n de que son <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/hipersexualidad-momento-aumento-deseo-sexual-vuelve-peligroso_1_6282665.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">adictas al sexo</a> o de que padecen de <strong>alguna clase de perversi&oacute;n</strong>.
    </p><p class="article-text">
        En realidad, su problema es otro. Lo que las afecta es <strong>una forma particular de trastorno obsesivo compulsivo</strong> (TOC), conocida como <a href="https://www.madeofmillions.com/es/toc/toc-obsesivo-puro" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">TOC obsesivo puro</a>, TOC puramente obsesivo, TOC primariamente obsesivo o -en ingl&eacute;s- &lsquo;<a href="https://www.treatmyocd.com/blog/what-is-pure-o-ocd-subtype" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">pure O</a>&rsquo; (de ah&iacute; el t&iacute;tulo de la citada miniserie).
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Por qu&eacute; <strong>&ldquo;obsesivo puro</strong>&rdquo;? Pues porque durante mucho tiempo se consider&oacute; que era un trastorno en el que solo se hac&iacute;an presentes las obsesiones -es decir, los pensamientos involuntarios que acuden a la mente una y otra vez- pero no las compulsiones (acciones) t&iacute;picas en las personas que padecen un TOC.
    </p><p class="article-text">
        Este concepto, no obstante, ha sido revisado. Y hace ya al menos una d&eacute;cada que los <a href="https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC3227121/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudios cient&iacute;ficos</a> consideran err&oacute;neo el uso del t&eacute;rmino &ldquo;puro&rdquo;, pues aunque en estos casos no existen acciones visibles u observables -como mantener un orden estricto en el hogar o lavarse las manos con mucha frecuencia- s&iacute; hay <strong>compulsiones mentales</strong>.
    </p><p class="article-text">
        De hecho, seg&uacute;n la organizaci&oacute;n brit&aacute;nica <a href="https://www.ocduk.org/ocd/pure-o/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">OCD-UK</a> (siglas que en ingl&eacute;s equivalen a &ldquo;TOC-Reino Unido&rdquo;), &lsquo;Pure O&rsquo; es una expresi&oacute;n com&uacute;n en internet pero que -en t&eacute;rminos estrictamente m&eacute;dicos- no est&aacute; aceptada como una categor&iacute;a aparte de TOC.
    </p><p class="article-text">
        Las compulsiones mentales son los pensamientos que buscan <strong>contrarrestar o anular esas ideas intrusivas</strong> que vuelven a la mente a cada rato. Por ejemplo, las visiones de gente desnuda y practicando sexo, y tambi&eacute;n otras im&aacute;genes, siempre relacionadas con alg&uacute;n tipo de violencia o que por alg&uacute;n otro motivo atormentan a quien las &ldquo;ve&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">Los pensamientos intrusivos del &lsquo;pure O&rsquo;</h3><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de imaginar a la gente sin ropa y teniendo relaciones sexuales de formas desagradables, la gente que sufre de TOC primariamente obsesivo no puede evitar que la acosen otros pensamientos como los siguientes, rese&ntilde;ados por la psic&oacute;loga <a href="https://ruilobapsicologia.com/los-pensamientos-intrusivos-en-el-toc/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Est&iacute;baliz Ruiloba</a>:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li><strong>Dudas sobre la orientaci&oacute;n sexual</strong>: la persona comienza a preguntarse, de manera tan recurrente que se vuelve obsesiva y patol&oacute;gica, si se siente atra&iacute;da por un g&eacute;nero que no le hab&iacute;a atra&iacute;do hasta ese momento. O se pregunta si no ser&aacute; un violador o un ped&oacute;filo en potencia, y teme cometer un delito sexual de esa clase.</li>
                                    <li><strong>Violencia</strong>: se imagina haciendo da&ntilde;o a alguien m&aacute;s o a s&iacute; mismo, y comienza a sentirse angustiada por un miedo irracional a llevar a cabo esas acciones.</li>
                                    <li><strong>Religi&oacute;n y moralidad</strong>: en quienes tienen mucha fe religiosa o una escala de valores muy estricta, los pensamientos intrusivos muchas veces se relacionan con el miedo por realizar alguna acci&oacute;n blasfema o sacr&iacute;lega o por romper un mandato moral o &eacute;tico que en su vida resulte fundamental.</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Estas ideas recurrentes ocasionan una serie de consecuencias que, por lo general, <strong>afectan la calidad de vida</strong> de quien las sufre. Por un lado, por el malestar constante que causan las im&aacute;genes desagradables o inaceptables que vuelven a la mente una y otra vez.
    </p><p class="article-text">
        Por el otro, a causa del <strong>miedo, la angustia y la ansiedad de pensarse capaz</strong> de realizar esos (imaginados) actos desagradables, una posibilidad que muchas veces deriva en la idea de que es una mala persona y produce <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/salud/remordimiento-culpa-convierte-problema_1_8169323.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">remordimiento y culpa</a>.
    </p><h3 class="article-text">La consecuencia de las obsesiones: las compulsiones mentales</h3><p class="article-text">
        Aparecen entonces las compulsiones mentales: rituales a trav&eacute;s de los que se procura conjurar de alg&uacute;n modo ese malestar y reducir la angustia. Son el equivalente a las compulsiones t&iacute;picas del TOC (como <strong>caminar sin pisar las l&iacute;neas del suelo</strong> o revisar decenas de veces si se ha cerrado la llave del gas), pero que en este caso solo suceden en la cabeza de quien las practica.
    </p><p class="article-text">
        Algunos de esos rituales consisten en revisar una y otra vez ciertos datos o recuerdos, <strong>hacer y deshacer acciones mentalmente</strong>, pensar cosas positivas como un modo de neutralizar las negativas, repetir palabras con el pensamiento a manera de oraciones o mantras, etc.
    </p><p class="article-text">
        Por ejemplo, en el caso concreto de quienes no pueden dejar de ver a los dem&aacute;s desnudos y teniendo sexo, se esfuerzan por recordar las cosas positivas que saben de las otras personas y recuerdan momentos agradables compartidos con ellos.
    </p><p class="article-text">
        Otra consecuencia muy com&uacute;n en estos casos es la <strong>b&uacute;squeda de consuelo</strong> en otras personas. La persona que sufre de TOC primariamente obsesivo pregunta muchas veces a los dem&aacute;s si se est&aacute; comportando bien, si no sucede nada extra&ntilde;o o si est&aacute;n seguros de que ella no les har&aacute; da&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        Obtener esa &ldquo;seguridad&rdquo; por parte de otros (que le recuerden que es una buena persona, que nunca caus&oacute; a nadie ning&uacute;n da&ntilde;o grave, que todos a veces pensamos en cosas malas que podr&iacute;an suceder) tambi&eacute;n la ayuda a <strong>calmar sus miedos</strong> y <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/cuidarse/remedios-tecnicas-naturales-combatir-pastillas_1_1068367.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">disminuir la ansiedad</a>.
    </p><h3 class="article-text">Qu&eacute; hacer contra el TOC primariamente obsesivo</h3><p class="article-text">
        Una de las mayores dificultades en relaci&oacute;n con el TOC primariamente obsesivo es que para la persona que lo sufre suele ser complicado <strong>identificarlo como un trastorno</strong>. Y, con frecuencia, quienes la rodean ignoran lo que le sucede. O a lo sumo lo ven como alguien temeroso e inseguro, pero que no necesita ninguna clase de tratamiento.
    </p><p class="article-text">
        El caso es que, al igual que como sucede con el TOC, la terapia psicol&oacute;gica puede ser de gran ayuda para los pacientes con el llamado &lsquo;pure O&rsquo;. En particular, la t&eacute;cnica de la <strong>exposici&oacute;n con prevenci&oacute;n de respuesta</strong>, que consiste en enfrentarse poco a poco a las cosas que producen miedo para que el cerebro &ldquo;aprenda&rdquo; a convivir con ellos.
    </p><p class="article-text">
        Para quienes imaginan a todo el mundo desnudo y teniendo sexo, un primer paso consiste en asumir que no son adictos al sexo ni sufren de ninguna perversi&oacute;n, sino que su problema pasa por otro lado.
    </p><p class="article-text">
        En algunos casos, el tratamiento puede incluir alguna medicaci&oacute;n. Espec&iacute;ficamente, inhibidores selectivos de la recaptaci&oacute;n de serotonina, unos antidepresivos que contribuyen a la <strong>regulaci&oacute;n de la qu&iacute;mica cerebral</strong> y que -en peque&ntilde;as dosis, indicadas por supuesto por el especialista- ayudan tambi&eacute;n a quienes padecen esta clase de problemas.
    </p><p class="article-text">
        <em>CV</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cristian Vázquez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/suelo-imaginar-gente-rodea-teniendo-sexo-perversion_1_9025061.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 25 May 2022 21:36:17 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Imaginar a la gente alrededor teniendo sexo, ¿es una perversión?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Sexo,sexo virtual,TOC,trastorno obsesivo compulsivo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Fue sodero, es trabajador sexual y quiere dedicarse al porno: "Juzgar es gratis"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/sodero-trabajador-sexual-porno-hablar-juzgar-gratis_128_8699584.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/aed02a76-ad43-4683-88ea-b158fa5742bf_16-9-discover-aspect-ratio_default_1039642.jpg" width="1176" height="661" alt="Leandro Ezequiel, 28 años. Fue sodero y hoy se dedica al trabajo sexual."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Leandro tiene 28 años. Encontró una forma de hacer dinero durante las recorridas para repartir soda. Llegó a atender a cuatro personas por día. Ahora genera su propio contenido triple x y quiere fundar una productora de porno. Miradas diferentes hacía hombres y mujeres que se dedican a lo mismo.</p></div><p class="article-text">
        Todo se termin&oacute; cuando no fue la clienta sino el marido quien lo esper&oacute;, preparado para lo peor, en la vereda de la casa. Hasta esa ma&ntilde;ana, <strong>Leandro Ezequiel </strong>-as&iacute; se hace llamar y as&iacute; lo nombraremos- <strong>cumpl&iacute;a con el recorrido habitual de reparto de soda</strong>. Ten&iacute;a 22 a&ntilde;os y el cuerpo fresco como fruta de verano. Apenas despuntaba el d&iacute;a, Leandro pon&iacute;a en marcha el cami&oacute;n y bajaba soda y bidones por General Rodr&iacute;guez, por Francisco &Aacute;lvarez, por Mor&oacute;n. <strong>Timbre a las siete, timbre a las ocho y a veces no hac&iacute;a falta: hubo clientas que lo esperaban afuera, en calzas o en escote, con el caj&oacute;n de sifones listo para el retorno</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Pero: aquella clienta. Al borde de los 40, dos hijos, due&ntilde;a -junto al marido- de una casona imponente en un barrio del Oeste de Buenos Aires. <strong>Un d&iacute;a la mujer le pidi&oacute; que por favor le cambiara el bid&oacute;n del </strong><em><strong>dispenser</strong></em>. Era razonable: 20 litros, pesado. Leandro entr&oacute; en la cocina y dio vuelta el bid&oacute;n cargado con agua. A la semana siguiente, la clienta le abri&oacute; la puerta y le pidi&oacute; que revisara el <em>dispenser</em>. Que estaba roto, rogaba; que el marido volv&iacute;a tarde, que si no, se quedaba sin agua. Era temprano. <strong>La mujer ofreci&oacute; disculpas al sodero, que lleg&oacute; justo despu&eacute;s de que cerrara el grifo de la ducha. La ropa interior asomaba por debajo de la bata de seda.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Imaginate, yo me ratoneaba por tres millones. <strong>Cada vez que me ped&iacute;a que entrara en la casa por algo, sal&iacute;a loco</strong>. Era un trabajito de hormiga. Ella me buscaba mientras yo buscaba el punto de quiebre. Era un juego todas las semanas. El d&iacute;a del dispenser roto, ella se inclinaba y me dec&iacute;a<em> &lsquo;&iquest;ves? ac&aacute;&rsquo;</em>, pero yo no pod&iacute;a ver nada m&aacute;s que a ella de espaldas, agachada. <strong>Me di cuenta de que estaba buscando que la agarrara de atr&aacute;s y avanc&eacute; y me sac&oacute; la camisa y fue un quilombo</strong>. Esa fue la primera vez y no paramos m&aacute;s. Yo le tocaba el timbre y ya sab&iacute;amos&hellip;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Habla Leandro, hoy trabajador sexual y, claro, ex repartidor de soda. <strong>Los encuentros con la clienta empezaron a ser parte del recorrido obligado con el cami&oacute;n</strong>. Tambi&eacute;n hubo hijas de clientas, hubo madres de hijas clientas, hubo t&iacute;as de clientas. Cuando era chico, si a Leandro le preguntaban qu&eacute; quer&iacute;a ser cuando fuera grande, &eacute;l respond&iacute;a:<strong> &ldquo;Cura o actor porno&rdquo;.</strong> Aun con el abismo que hay en el medio entre un oficio y otro, hizo la catequesis, fue a misa y lleg&oacute; a tomar la confirmaci&oacute;n. Pero nunca visti&oacute; sotana. De aquella &eacute;poca de sif&oacute;n en mano, Leandro recuerda:<strong> &ldquo;Me sub&iacute;a al cami&oacute;n con el &uacute;nico objetivo de garcharme a la clienta que fuera&rdquo;. </strong>El marido de la mujer de la bata y el<em> dispenser </em>le cambiaron los planes.<strong> Cuando Leandro lo vio parapetado frente a la reja, sigui&oacute; de largo. Nunca m&aacute;s toc&oacute; el timbre en esa casa.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Pero a las mujeres no les cobraba. <strong>El sexo a cambio de dinero durante el reparto de soda empez&oacute; con los varones</strong>. Con ella y con ellos funcionaba el mismo hechizo. <strong>El uniforme claro y de una tela liviana y fina, ajustado al cuerpo entrenado</strong>; &ldquo;el bulto&rdquo; -as&iacute; lo llama- acomodado de costado, porque &ldquo;para abajo&rdquo; le molestaba. <strong>&ldquo;Es que es grande&rdquo;, avisa Leandro, que ahora tiene 28 a&ntilde;os y habla de ese tiempo en esta charla por videollamada</strong>. La pantalla del tel&eacute;fono devuelve la imagen de un hombre ocupado en el detalle. Ah&iacute; est&aacute;n las marcas del paso del peine, ah&iacute; est&aacute; el dibujo del afeite, ah&iacute; est&aacute;n los ojos chinos, que sabe c&oacute;mo y cu&aacute;ndo poner. Arma un pucho Leandro y queda envuelto en su voluta. Se acomoda el cuello de la camisa, se arremanga un poco.<strong> Un mu&ntilde;eco de barrio</strong>.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">&ldquo;Cuando empec&eacute; a trabajar de esto, todo iba en contra de mis principios, de mis gustos&rdquo;</h3><p class="article-text">
        La presentaci&oacute;n es as&iacute;, sin comas: <strong>&ldquo;H&eacute;tero activo sin besos no mamo&rdquo;</strong>. Las condiciones las cuenta Leandro: &ldquo;De ac&aacute; para ac&aacute; (en un gesto de manos indica que es de las clav&iacute;culas para abajo), ellos pueden chuparme todo lo que quieran. Pero no pueden meterme el dedo en el culo ni un objeto.<strong> Tampoco me gusta que me toquen el cuello ni que me toquen la cara ni que me metan los dedos en la boca, eso no se puede</strong>. El pago se hace apenas entro en el domicilio. El servicio es por una hora. Llego y miro el reloj: si son las 12.30, una hora despu&eacute;s estoy afuera. No importa qu&eacute; lleguemos a hacer en ese tiempo. Est&aacute; todo s&uacute;per aclarado.<strong> Son mis condiciones</strong>. Yo trabajo as&iacute;. Y la gente, garantizado, disfruta igual porque vuelven a llamarme&rdquo;.&nbsp;
    </p><blockquote class="instagram-media" data-instgrm-version="14" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/CT155tBLY5N/" data-instgrm-captioned></blockquote><script async src="https://www.instagram.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        <strong>Primero fueron extranjeros, varones que esperaban que el sodero llegara y despu&eacute;s de intercambiar vac&iacute;os por llenos, le ofrec&iacute;an dinero para hacerle sexo oral o tocarlo</strong>. Leandro aceptaba, dejaba el cami&oacute;n en marcha, entraba, cerraba la puerta. La cuesti&oacute;n duraba lo que un suspiro. <strong>Dej&oacute; de distribuir soda porque con los encuentros casuales duplicaba el sueldo como repartidor</strong>. Pero Leandro, que impone condiciones,<strong> tuvo que hacer concesiones: a &eacute;l, var&oacute;n cis h&eacute;tero, no lo excitan los varones</strong>. Sucede que la paga es buena y quienes solicitan sus servicios como trabajador sexual son, en su mayor&iacute;a, hombres.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Empez&oacute; a hacer encuentros cuando todav&iacute;a viv&iacute;a con su familia</strong>. Ment&iacute;a. Ped&iacute;a prestado el auto y les dec&iacute;a que le hab&iacute;a salido una buena changa, camarero para un servicio de c&aacute;tering de lujo. Leandro volv&iacute;a con un dinero que era imposible para ese tipo de trabajos. Tuvo que blanquear: <strong>&ldquo;Pero nunca dije que me vend&iacute;a por sexo. Fui m&aacute;s por el lado profesional. Porque yo soy muy profesional en lo que hago&rdquo;</strong>, dice. Cuando pudo alquil&oacute; un departamento en Palermo. <strong>Atend&iacute;a entre tres y cuatro personas por d&iacute;a</strong>, y solo descansaba los domingos. <strong>Era 2020 y un d&iacute;a su cuerpo no pudo m&aacute;s. Y su cabeza, dice, tampoco.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ldquo;A la hora de tener sexo soy muy de lo f&iacute;sico. Cuando yo tengo sexo con una persona x, no conecto mentalmente, espiritualmente&hellip;&rdquo;</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Entonces si tu manera de vincularte con el sexo es tan f&iacute;sica, es decir, no hay compromiso emocional&hellip;&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Salvo que sea una mujer y est&eacute; buena. Le hago lo que nadie le hizo, eso seguro.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Okey, vuelvo: entonces si a la hora de laburar tu manera de vincularte con el sexo es tan f&iacute;sica, es decir, no hay compromiso emocional, &iquest;C&oacute;mo haces con los varones, que no te gustan?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Hay todo un trabajo mental. Uso mucho la pornograf&iacute;a. O sea: miro porno y lo atiendo a &eacute;l tambi&eacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Y qu&eacute; mir&aacute;s?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Porno h&eacute;tero, lesbianismo&hellip; Me calienta much&iacute;simo el <em>squirt (N. de la R.: la salida de un fluido a trav&eacute;s de la uretra durante el orgasmo femenino)</em>. Busco algo que me ponga m&aacute;s fuego para poder darle el mejor servicio al cliente, que est&aacute; pagando por el encuentro.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo te sentiste cuando empezaste a cobrar?</strong>
    </p><p class="article-text">
        En ciertos servicios me sent&iacute; inc&oacute;modo. Es algo que puede pasar porque te toca de todo.<strong> No siempre es una mina linda o un chab&oacute;n que vos dec&iacute;s </strong><em><strong>&ldquo;mir&aacute; que fachero&rdquo;.</strong></em><strong>..</strong> De hecho hay un caudal importante de gente grande que paga por sexo y ten&eacute;s que estar ah&iacute;, eh.<strong> Cuando empec&eacute; a trabajar de esto, todo iba en contra de mis principios, en contra de mis gustos</strong>. Soy heterosexual, a m&iacute; me gustan las mujeres. Despu&eacute;s de los primeros encuentros, me quedaba una sensaci&oacute;n extra&ntilde;a, onda <strong>&ldquo;qu&eacute; hice, por qu&eacute; lo hice&rdquo;</strong>. Pero lo fui trabajando y hoy no me cuesta nada. Tambi&eacute;n es una oportunidad para conocer gente nueva. Incluso hay clientes con los que entablamos una especie de amistad, salimos a tomar algo, nos juntamos a charlar. Y se te abren un mill&oacute;n de puertas.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Soy heterosexual, a mí me gustan las mujeres. Después de los primeros encuentros, me quedaba una sensación extraña, onda &#039;qué hice, por qué lo hice&#039;. </p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo cu&aacute;les?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Gente importante.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Cu&aacute;n importante?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Muchos famosos. Famosas. Conoc&iacute; mujeres incre&iacute;bles. <strong>La far&aacute;ndula es hermosa. </strong>Y no, no quiero ser parte de la far&aacute;ndula.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Alguna vez, durante un encuentro, llegaste a decir &ldquo;esto est&aacute; buen&iacute;simo y adem&aacute;s me van a pagar&rdquo;?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, con <strong>una pareja</strong>. Hace poco. Me preguntaron si estaba disponible, yo hab&iacute;a terminado de almorzar y estaba listo para empezar a trabajar. Quedamos a la una, un servicio de dos horas. Tocan timbre, s&uacute;per puntual, les bajo a abrir y <strong>veo a un tipo, normal, y a ella&hellip; Ella era una hermosura</strong>. Era algo divino. Divino. Yo no lo pod&iacute;a creer. Era una bomba, era inolvidable.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; te hab&iacute;an propuesto?</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>&Eacute;l pag&oacute; para que yo tenga relaciones con su mujer</strong>. Una belleza.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Y &eacute;l qu&eacute; hac&iacute;a?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Se desnud&oacute;, <strong>se sent&oacute; en un sill&oacute;n a mirar</strong>. O iba y ven&iacute;a dando indicaciones:<strong> ponela as&iacute;, ponela ac&aacute;, hacele esto. Le dec&iacute;a: &ldquo;Mi amor, quiero que la pases bien&hellip;&rdquo;.</strong> En ning&uacute;n momento &eacute;l se acerc&oacute; a m&iacute;. Incre&iacute;ble. Te dije que me pagaron por dos horas, de una a tres de la tarde. Bueno, se terminaron yendo a las siete y media. Fue delicioso. Mir&aacute;, te estoy contando y me caliento.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo es atender entre tres y cuatro personas por d&iacute;a?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Fue una &eacute;poca muy <em>heavy</em>. Arranqu&eacute; con todas mis fuerzas y en el &uacute;ltimo mes la pas&eacute; bastante mal. Me sent&iacute;a mal psicol&oacute;gicamente, no ten&iacute;a tiempo de pensar. <strong>Me abrum&oacute; much&iacute;simo la cantidad de clientes por d&iacute;a. </strong>En un momento no ten&iacute;a ganas de tener sexo con nadie.<strong> Era sexo por plata, sin disfrute</strong>. Y sent&iacute; que me estaba descuidando. <strong>Adem&aacute;s el promedio eran 20 tipos contra cuatro minas por semana</strong>. Lo hac&iacute;a porque soy un profesional, pero iba muy en contra de mis gustos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Para sostener&hellip;</strong>
    </p><p class="article-text">
        <em>Enviagrado</em>. Nunca google&eacute; &ldquo;qu&eacute; pasa si tomo un viagra por d&iacute;a&hellip;&rdquo;. Me daba miedo. <strong>Pero si ten&iacute;a que penetrar a un var&oacute;n, tomaba medio y pod&iacute;a coger seis horas mirando porno.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Hay tarifa diferencial para varones y para mujeres?</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, claro. Hoy ser&iacute;a m&aacute;s, pero si la tarifa era $5 mil completo para una chica, un completo para un hombre, eran $8mil. <strong>Si quer&eacute;s, flaco, ponela</strong>. A las chicas no, las mujeres me encantan.<strong> Y si me ca&eacute;s bien, el pr&oacute;ximo es </strong><em><strong>free</strong></em><strong>.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Por qu&eacute; sobre las mujeres que se dedican al trabajo sexual hay una mirada distinta que sobre los varones que hacen lo mismo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es cierto que sobre nosotros hay otra mirada. <strong>Las mujeres son, en general, estigmatizadas</strong>. Me cuesta entenderlo porque en ellas me veo a m&iacute;, son personas que aprovechan su cuerpo y hacen plata. <strong>Creo vivimos un tiempo y somos parte de una sociedad donde hablar es gratis y juzgar tambi&eacute;n</strong>. Hay personas que lo hacen por necesidad. Pero tambi&eacute;n hay muchas otras personas, como yo, que lo hacen porque lo disfrutan.<strong> Coger es la experiencia m&aacute;s hermosa que tenemos.</strong> Est&aacute; en el top tres, antes de comer y de dormir. No hay nada igual. <strong>La verdad es que si no est&aacute;s de este lado, no pod&eacute;s hablar</strong>.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Leandro, 28 años. Fue sodero, hoy se dedica al trabajo sexual."
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            <span class="title">
                Leandro, 28 años. Fue sodero, hoy se dedica al trabajo sexual.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Fue la cantidad, pero tambi&eacute;n fue la pandemia.<strong> Hoy Leandro hace menos encuentros que antes porque est&aacute; dedicado a generar contenido</strong> para<a href="https://onlyfans.com/superdotarg" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> Onlyfans</a>, <a href="https://loverfans.com/Argentinodotado" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Loverfans</a> y su canal de Telegram, que es privado y pago. Se autogestiona: filma, edita, publica y publicita sus videos y fotos. Sabe que vende much&iacute;simo el material pensado, es decir, rodado en un set, con gui&oacute;n y varias c&aacute;maras, y con modelos. Pero <strong>&eacute;l prefiere el contenido amateur, espont&aacute;neo y casero</strong>. A veces pregunta a sus clientes o clientas si puede filmar el encuentro, les asegura que no habr&aacute; manera de que los identifiquen. No le interesa que el montaje sea de calidad, pero s&iacute; que lleven una marca de agua porque suelen &ldquo;robar&rdquo; sus im&aacute;genes.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Aquel chico que fue, el que esperaba que lo dejen solo en su casa para ir a buscar esas dos revistas porno que alguien hab&iacute;a escondido, es el tipo que arma otro pucho y desea: &ldquo;<strong>Yo siempre quise ser actor porno</strong>. Ya hice mi primera experiencia, una pel&iacute;cula que se va a estrenar en marzo. Me encant&oacute;. <strong>En los servicios hay que improvisar: el gemido, la carita, el ah, oh, uh&hellip; Ac&aacute; llegu&eacute;, me dijeron lo que ten&iacute;a que hacer y me pagaron la actuaci&oacute;n en el rodaje. </strong>Ese es el primer paso. Lo que sigue es ser el due&ntilde;o de una productora de porno que rompa todos los esquemas en Argentina&rdquo;. Y Leandro se acomoda el cuellito de la camisa, achina lo ojos, fuma.
    </p><p class="article-text">
        <em>VDM/SH</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Victoria De Masi]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/sodero-trabajador-sexual-porno-hablar-juzgar-gratis_128_8699584.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 29 Jan 2022 03:56:46 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Fue sodero, es trabajador sexual y quiere dedicarse al porno: "Juzgar es gratis"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Sexo,sexo virtual,Trabajo sexual]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Sexo virtual: una salida laboral informal en tiempos de pandemia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/sexo-virtual-salida-laboral-informal-tiempos-pandemia_1_8122636.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d5432b6c-b58e-4398-a1b8-539c72a45cf3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Sexo virtual: una salida laboral informal en tiempos de pandemia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Videollamadas, packs de fotos, sexting y dirty talk vía audios. Largas transmisiones en vivo por "propinas" en moneda virtual, que luego será engorroso cobrar. "Calentar en línea" es una opción para ganar dinero en medio del Covid-19 y se suma a la discusión sobre si el servicio sexual no forzado es trabajo o prostitución.</p></div><p class="article-text">
        En este momento, jueves por la noche,<strong> somos 2.269 usuarios mirando desde nuestras pantallas a Luna</strong>. La chica transmite en vivo desde su habitaci&oacute;n: cama de una plaza, s&aacute;banas estampadas con ilustraciones infantiles. A la derecha de la ventana en la que Luna se muestra, hay un chat. Y en el chat, un men&uacute; de &ldquo;tips&rdquo;, propinas. <strong>&ldquo;Muestrame tus piecitos&rdquo;</strong>, <strong>pide un usuario</strong> que lleva de nombre apenas un arroba, unas letras y unos n&uacute;meros, sin foto. Luna, que va respondiendo en el chat desde un teclado inal&aacute;mbrico, sonr&iacute;e pero ni atina a sacarse las medias. <strong>En este sitio de contenido para adultos la propina no es dinero f&iacute;sico sino &ldquo;tokens&rdquo;, una moneda virtual.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Ahora somos m&aacute;s de 2.500 espiando a Luna, que tiene un vibrador en la vagina. </strong>Ese<a href="https://es.lovense.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> juguete</a> est&aacute; pensado espec&iacute;ficamente para la interacci&oacute;n con los usuarios. Es decir: a las propinas que le den, a los tokens. <strong>Un usuario decide pagarle 300 tokens, lo que equivale, en el cuerpo de Luna, a 15 segundos de vibraci&oacute;n alta del &ldquo;teledildo&rdquo;</strong>. La chica corcovea un poco en su ventanita. Agradece: <em>&ldquo;t&eacute;nki&uacute;&uacute;&uacute;&hellip;&rdquo;</em> y acompa&ntilde;a con una mueca cl&aacute;sica que indica... &iquest;un orgasmo?<strong> Llevamos m&aacute;s de una hora as&iacute;: viendo como Luna se hace una ola con cada propina. Un token vale 0,05 centavos de d&oacute;lar</strong>, pero algo va a perder entre los pasos para cobrar y las comisiones. As&iacute; que en su cuenta bancaria, la vibraci&oacute;n hecha a discreci&oacute;n por aquel usuario, equivaldr&aacute; a, m&aacute;s o menos, 13 d&oacute;lares.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Luna es el nombre de fantas&iacute;a de una joven colombiana de 19 a&ntilde;os. Lo sabemos por su perfil. Hay m&aacute;s datos: le interesan los hombres, habla varios idiomas, tiene &ldquo;el co&ntilde;o peludo&rdquo; y el &ldquo;culo grande&rdquo;.<strong> Como ella, en Stripchat, hay miles de mujeres, varones, parejas y trans que desde cualquier lugar del mundo donde exista conexi&oacute;n ofrecen contenido triple X</strong>. Lo hacen en vivo, v&iacute;a stream, en sitios espec&iacute;ficos. Los muros de esas webs tienen la disposici&oacute;n de las venecitas en una pared. Son vi&ntilde;etas que van de lo sutil al v&eacute;rtice opuesto, es decir, primer&iacute;simos planos de anos o un erotismo que podr&iacute;a colgarse en el Museo de Bellas Artes. <strong>Algo los emparenta: lo trash, lo cotidiano y dom&eacute;stico</strong>.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Adem&aacute;s del servicio de </strong><em><strong>sexcam</strong></em><strong>, hay personas que venden packs de fotos o videos</strong>, caseros o producidos. O que se dedican a hacer <strong>videollamadas o sexting, o env&iacute;an audios estilo </strong><em><strong>dirty talk</strong></em>. Telegram, WhatsApp o los mensajes privados en redes sociales son otras v&iacute;as de circulaci&oacute;n de material. <strong>Ninguna de estas opciones implica contacto f&iacute;sico o presencialidad en otros lugares que no sea el &aacute;mbito de dominio de quien se exhibe</strong>. El distanciamiento social est&aacute; garantizado y es, al mismo tiempo, los que los distingue.&nbsp;
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                El chat de Stripchat.                            </span>
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        <strong>El ofrecimiento de sexo virtual se convirti&oacute; en una opci&oacute;n laboral en tiempos de Covid-19. </strong>Las plataformas explotaron en visitas durante la pandemia. <strong>OnlyFans</strong>, por ejemplo, <strong>sum&oacute; medio mill&oacute;n de usuarios por d&iacute;a y el a&ntilde;o pasado factur&oacute; 2 mil millones de d&oacute;lares</strong>.<strong> Quienes sostienen esa webs</strong> (y otras: Chaturbate, Cam4 y CelebTV)<strong> son personas</strong> que se definen como <strong>modelos o modelos alternativos, otros como trabajador sexual virtual con dedicaci&oacute;n exclusiva</strong>. Algunos hac&iacute;an encuentros presenciales, pero dadas las restricciones impuestas por el virus tuvieron que &ldquo;reconvertirse&rdquo;. Hay otros para los que significa<strong> un ingreso extra </strong>que <strong>los incomoda</strong> o todo lo contrario:<strong> opera a su favor en cuestiones de placer</strong>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Luna sigue en su ventanita juntando propinas</strong>. Salvo para participar del chat y adquirir monedas, el sitio no pide registro. Basta entrar y mirar. <strong>Fuimos m&aacute;s de 3 mil usuarios viendo a Luna ducharse</strong>. Despu&eacute;s nos invit&oacute; a que eligi&eacute;ramos su outfit. Gan&oacute; por mayor&iacute;a una falda escocesa y un top que dejaba sus hombros al descubierto. Maquillada y peinada, se sent&oacute; en su sill&oacute;n gamer para responder en el chat desde su celular. <strong>Somos voyeurs, an&oacute;nimos totales que pagamos con plata de Internet para que Luna haga</strong>. Es que no se mover&aacute; de la pantalla hasta cumplir con la meta que se ha fijado: su d&iacute;a terminar&aacute; cuando junte 1962 tokens.
    </p><h3 class="article-text">Militantes del autoplacer o a gusto del cliente</h3><p class="article-text">
        <strong>Jade Queens es un sitio &ldquo;curado&rdquo;</strong>. Por ejemplo, impone l&iacute;mites est&eacute;ticos: <strong>no permite la publicaci&oacute;n de fotos en las que haya genitales en contacto o manos y genitales en contacto</strong>. La plataforma es argentina y surgi&oacute; en 2017. Tuvo un envi&oacute;n en pandemia con <strong>un aumento de tr&aacute;fico de un 20%</strong>. El staff tambi&eacute;n creci&oacute;: 75 fot&oacute;grafos y 440 modelos venden su contenido a trav&eacute;s de la plataforma. <strong>Un pack de 150 fotos, por ejemplo, sale en promedio 1200 pesos</strong>. La mitad es para la modelo, el 30% para el fot&oacute;grafo y el resto, para la web, que hace las transferencias a les modelos y fot&oacute;grafos a sus cuentas bancarias o fondea sus billeteras digitales.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;<strong>No se trata s&oacute;lo de desnudarse, sino de que el desnudo sea er&oacute;tico. Sabemos, igual, que no se trata de consumo de arte, sino de un consumo para el placer sexual individual</strong>&rdquo;, avisa <strong>Molly</strong>, modelo en el sitio y, tambi&eacute;n, coordinadora. Ella empez&oacute; amateur, tom&aacute;ndose nudes. Ahora, adem&aacute;s de Jade Queens, Molly hace videollamadas y chateo. <strong>Las videollamadas duran diez minutos y cuestan 1250 pesos</strong>. Las coordina una vez hecha la transferencia a su cuenta o a su billetera virtual. <strong>No trabaja por horas, sino que se pone una meta de plata por d&iacute;a.</strong>&nbsp;
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                Molly, en una de sus producciones.                            </span>
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        &ldquo;Tengo armado un personaje, s&iacute;. Pero yo milito mi placer. No me interesa tanto estar al servicio del cliente, sino pasarla bien. <strong>&iquest;C&oacute;mo manejo los tiempos de la videollamada&hellip;? Y&hellip; tengo programado el orgasmo para terminar en diez minutos</strong>&rdquo;, dice Molly. Tiene 27 a&ntilde;os y este es su &uacute;nico ingreso. Dice que est&aacute; conforme con su vida econ&oacute;mica.
    </p><p class="article-text">
        Molly se define como trabajadora sexual virtual y <strong>Jesy Fux</strong> tambi&eacute;n. En 2019 un video suyo se viraliz&oacute;. Era una material pedag&oacute;gico, digamos: explicaba un t&eacute;cnica &ldquo;infalible&rdquo; para felar a un var&oacute;n. En pandemia, Jesy no par&oacute;: &ldquo;OnlyFans, un boom. <strong>Entre la pandemia y la virtualidad llegu&eacute; a un p&uacute;blico que no ten&iacute;a, que ni siquiera sab&iacute;an qu&eacute; es el trabajo sexual virtual. </strong>&iexcl;Ahora me siguen un mont&oacute;n de viejitos que se hacen la paja! Tengo tanto trabajo que me arm&eacute; un <em>team</em>: tres asistentes y un programador. <strong>Porque en esto hay que invertir tiempo y dinero; mover, no encanutar</strong>. Feng shui, as&iacute;, energ&iacute;a. Y delegu&eacute;, porque a m&iacute; lo que me gusta es filmarme. Fue una expansi&oacute;n. Esta es mi &uacute;nica fuente de ingresos y me encanta&rdquo;, dice. <strong>Instagram, censurador de pezones, ya le baj&oacute; 26 cuentas. La &uacute;ltima ten&iacute;a 200 mil seguidores: los perdi&oacute; a todos</strong>. Ayer, viernes, los 121.274 suscriptores a su<a href="Https://t.me/joinchat/AAAAAFG1nbx8BSXZ1MaILw" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> canal de Telegram </a>recibimos este audio:
    </p><p class="article-text">
        (ATENCION ESTE AUDIO CONTIENE LENGUAJE SEXUAL EXPL&Iacute;CITO) Este audio ha sido enviado por Jesy&#128139;
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                Jesy Fux.                            </span>
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        <strong>Tatto Boy corta el d&iacute;a en cuatro: a la ma&ntilde;ana y a la tarde atiende una verduler&iacute;a. En el horario de la siesta y a la noche, genera contenido para algunas webs</strong>. Est&aacute; en C&oacute;rdoba, donde se mud&oacute; luego de que un <em>sugar daddy</em> le pidiera exclusividad primero y se borrara despu&eacute;s. <strong>Su apuesta fuerte es a las videollamadas y a la venta de packs de fotos</strong>. Dice que usa los sitios para &ldquo;darse publicidad y derivar tr&aacute;fico&rdquo; porque prefiere hacer un contacto m&aacute;s personal con sus clientes, la mayor&iacute;a varones. &ldquo;<strong>Y adem&aacute;s los sitios te rankean por cantidad de &lsquo;fans&rsquo; o de tokens que vayas ganando. Eso te obliga a una competencia que no me gusta. Y si pas&aacute;s al chat privado, ten&eacute;s que negociar con el usuario, que te regatea</strong>&rdquo;, explica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Su fuerte es el juego de rol. Para &ldquo;hacer de alumno&rdquo; acomoda su habitaci&oacute;n como el cuarto de un estudiante adolescente. Afeitado al ras, el pelo engominado y una camisa ajustada y abierta. <strong>Para hacer &ldquo;chico que toma sol&rdquo;, hace un cambio de luces, abre las ventanas, pone un salvavidas sobre la cama.</strong> Y frente a la c&aacute;mara del celular se unta en aceite. Del otro lado piden, &eacute;l cumple. <strong>Cada transmisi&oacute;n puede durar dos horas</strong>. Pero prefiere acordar las videollamadas como si fueran una cita. &ldquo;Le dedico tiempo a los clientes, quiero que se queden conformes con el servicio que doy. Les pregunto por qu&eacute; me eligieron, qu&eacute; les gustar&iacute;a que haga para ellos o qu&eacute; les parece que debo corregir. <strong>La ducha se pide mucho: les gusta mirarme mientras me ba&ntilde;o, c&oacute;mo juego con el agua</strong>&rdquo;, sigue Tatto. Tiene 24 a&ntilde;os y no se define como trabajador sexual virtual. S&iacute; como modelo er&oacute;tico.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Tatto Boy, performer erótico.                            </span>
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        <strong>Valkyria es modelo alternativa</strong>. Est&aacute; a punto de recibirse en la carrera de Psicolog&iacute;a y tiene un proyecto comercial pensado a largo plazo. Forma parte de <strong>SuicideGirls.com</strong>, una plataforma de modelaje alternativo er&oacute;tico, donde hay foros de discusi&oacute;n sobre todo tipo de t&oacute;picos, grupos cerrados y abiertos de lectura, de diversos sectores profesionales, de neurodiversidades, veganismo, comunidad LGTBQ+, artistas, emprendedores&hellip; Valkyria tambi&eacute;n &ldquo;est&aacute;&rdquo; en OnlyFans.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y sobre su actividad en ese sitio dice: &ldquo;<strong>Generar contenido para adultos no me enorgullece ni es algo que podr&iacute;a recomendar</strong>. Mantengo mi perfil en OnlyFans por necesidad econ&oacute;mica. Estoy invirtiendo todos mis ingresos en abrir mi local de merch oficial de anime y manga, un sue&ntilde;o que tengo desde muy chiquita. <strong>Mi vida no gira en torno al contenido xxx. Si no tuviera necesidad econ&oacute;mica posiblemente no lo har&iacute;a. </strong>Creo que las problem&aacute;ticas que nos atraviesan est&aacute;n &iacute;ntimamente ligadas a la coyuntura. <strong>Con las crisis econ&oacute;micas crece la oferta de contenido para adultos </strong>y hoy en d&iacute;a es <strong>&lsquo;plata f&aacute;cil&rsquo; para muchos adolescentes</strong> que no tienen acceso a percibir ingresos en este contexto&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Valkyria. Modelo alternativa.                            </span>
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        El material que produce solo interfiere en su intimidad si est&aacute; cansada, con ex&aacute;menes o con mucho trabajo con su emprendimiento. Dice que es muy concreta y pragm&aacute;tica a la hora de producir contenido er&oacute;tico. En OnlyFans ella establece sus normas. <strong>Quienes pagan la suscripci&oacute;n saben que su perfil es </strong><em><strong>dom</strong></em><strong>, es decir, dominante</strong>.
    </p><h3 class="article-text">Spoiler: &ldquo;es m&aacute;s complejo&rdquo;</h3><p class="article-text">
        &iquest;Es un trabajo, aunque no tradicional? &iquest;Es un oficio, una artesan&iacute;a? &iquest;Es un &ldquo;extra&rdquo;, un &ldquo;rebusque&rdquo;? <strong>&iquest;Es s&oacute;lo una opci&oacute;n surgida en la crisis econ&oacute;mica disparada por la pandemia?</strong> &iquest;Ser&aacute; una demanda de esta nueva vida digital que busca est&iacute;mulos<em> indoor</em> porque &ldquo;el afuera&rdquo; est&aacute; vedado? <strong>&iquest;Es una forma de empoderamiento? &iquest;Es otro empleo precarizado?</strong> &iquest;Son emprendedores?
    </p><p class="article-text">
        <strong>Hay muchas preguntas porque los servicios sexuales no forzados est&aacute;n en discusi&oacute;n</strong>. Basta nombrarlo y dudar: &iquest;es &ldquo;trabajo sexual&rdquo; o es &ldquo;prostituci&oacute;n&rdquo;? <strong>Una buena cantidad de trabajadoras y trabajadores sexuales reclaman regulaci&oacute;n y derechos b&aacute;sicos en la Argentina: aportes, obra social, acceso a cr&eacute;ditos de vivienda. Del otro lado, una buena cantidad de activistas, acad&eacute;micos y sobrevivientes no est&aacute; de acuerdo con la regulaci&oacute;n</strong>. Sobran <em>papers</em>, conversatorios entre referentes que piensan parecido y municiones gruesas en redes sociales. Faltan grises, territorio y reflexi&oacute;n sobre las trayectorias de los sectores sociales e, incluso, individuales.
    </p><p class="article-text">
        Quienes autogestionan contenido para adultos no est&aacute;n expuestos a la inseguridad que podr&iacute;a implicar un encuentro presencial, pero s&iacute; a otras inseguridades sociales.<strong> La ocupaci&oacute;n existe, pero son trabajadores informales o no est&aacute;n registrados de acuerdo a la actividad a la que se dedican.</strong> Est&aacute;n expuestos a <strong>estafas</strong>, como cuando un cliente desconoce una transferencia en el banco o cuando les env&iacute;an un comprobante de pago falso. <strong>Algunas de las personas consultadas para esta nota fueron v&iacute;ctimas de violencia discursiva</strong>: hay usuarios que las insultan, por ejemplo, aunque eso est&eacute; fuera del acuerdo.<strong> La virtualidad, por otro lado, no resta esfuerzo f&iacute;sico</strong>. A veces, incluso, pide inversi&oacute;n en ropa, accesorios, escenograf&iacute;as, <em>sex toys</em>, maquillajes.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La ocupación existe, pero son trabajadores informales o no están registrados de acuerdo a la actividad que realizan. Están expuestos a estafas y a violencia discursiva. La virtualidad, por otro lado, no resta esfuerzo físico.</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>Cobrar en d&oacute;lares la moneda electr&oacute;nica no es f&aacute;cil en la Argentina</strong>. Hay que recurrir a intermediarios, plataformas como Skrill o Airtm, que operan como billeteras virtuales y piden datos personales. Son, adem&aacute;s, sitios poco intuitivos y<strong> parte de la ganancia se pierde en comisiones</strong>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hace unas semanas se present&oacute; el libro <em><strong>Trabajo sexual/Prostituci&oacute;n. Las protagonistas hablan</strong></em>, una compilaci&oacute;n de entrevistas realizada por Diana Maffia y Claudia Korol. En el lanzamiento, que se hizo v&iacute;a YouTube, hubo varias expositoras. Una de ellas fue la activista travesti <strong>Florencia Guimaraes</strong>, sobreviviente del sistema prostituyente. Su exposici&oacute;n apunt&oacute; a estas nuevas formas, virtuales: <strong>&ldquo;La prostituci&oacute;n remota que se cobra por links de pago&rdquo;</strong>, dijo.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hay cada vez más mujeres, travestis y trans en el mercado sexual. Con la pandemia, muchas volvieron a la esquina porque las políticas públicas son insuficientes. Pero en este tipo de prostitución remota se juega, además, la cuestión de clase.</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Florencia Guimaraes.</span>
                                        <span>—</span> Travesti, activista y sobreviviente de prostitución.
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Esta es otra modalidad de prostituci&oacute;n -dice ahora Guimaraes a <strong>elDiarioAR-</strong>, a la que se accede mediante el click y que se profundiz&oacute; en pandemia. <strong>Hay cada vez m&aacute;s mujeres, travestis y trans en el mercado sexual. Con la pandemia, muchas volvieron a la esquina porque las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas son insuficientes. Pero en este tipo de prostituci&oacute;n remota se juega, adem&aacute;s, la cuesti&oacute;n de clase</strong>, porque ten&eacute;s que tener recursos. Desde una habitaci&oacute;n en condiciones hasta manejo de redes. Y no s&oacute;lo eso, ten&eacute;s que tener Internet y estar bancarizado.<strong> Un var&oacute;n prostituyente, no importa en qu&eacute; lugar del mundo est&eacute;, mercantiliza y objetiviza un cuerpo</strong>. Te reducen a un agujero, monetizan tu sexualidad, te cosifican&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Del Rubro 59, unas p&aacute;ginas de diario que ni siquiera inclu&iacute;an fotos, a los sitios de escorts. De las webs de pornograf&iacute;a gratuita a los foros que validan con estrellitas y eufemismos (&ldquo;globito&rdquo;, &ldquo;regalito&rdquo;) la performance de la persona que se ofrece. De las reglas impuestas por los y las modelos de <em>sexcam </em>al erotismo a la carta seg&uacute;n las propinas que paguen en moneda digital. Si el sexo en l&iacute;nea es una industria capaz de facturar millones, <strong>&iquest;qui&eacute;n tiene el poder?</strong>
    </p><p class="article-text">
        <em>VDM/SH</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Victoria De Masi]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/sexo-virtual-salida-laboral-informal-tiempos-pandemia_1_8122636.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 10 Jul 2021 03:01:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Sexo virtual: una salida laboral informal en tiempos de pandemia]]></media:title>
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